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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - Cap.86 - Tormenta de verano
Transcripción completa

Cuéntame,...

...tú, que has vivido...

...el despertar...

...de un tiempo que nos cambió.

Volverás...

...a ser un niño...

...al recordar...

...las largas tardes de sol.

Háblame de lo que has encontrado...

...en tu largo caminar.

Cuéntame cómo te ha ido,...

...si has conocido la felicidad.

Cuéntame cómo te ha ido,...

...si has conocido la felicidad.

Sentirás...

...el dulce abrazo...

...de aquellos padres...

...que dieron todo por ti.

El sabor...

...del primer beso.

Todos los sueños...

...que tú querías cumplir.

Obediencia y respeto.

Esa es la base de la convivencia civilizada.

Lo mismo que en el país obedecemos al jefe del Gobierno,...

...en el hogar se obedece al jefe de la familia.

La familia es la base del Estado.

La unidad del país depende de la familiar.

Esa unidad...

...no puede existir sin autoridad y disciplina.

Debe haber libertad.

Pero el exceso de libertad desemboca en...

En libertinaje.

Muy bien, hijo. En el libertinaje.

¡Qué bien habla mi padre!

¡Ay! Y qué guapo.

Y tú.

Te compré tu rioja preferido.

Muchas gracias. Está exquisito. Salud.

Tus lentejas. Como a ti te gustan.

Qué buena pinta tienen.

Muchas gracias, mi amor.

Desde luego...

¡Hay que ver, cómo está la casa!

Y cada uno por su lado.

¡Abuela, tengo hambre! ¡Pues te aguantas!

Y este niño, sin ir al colegio.

Haciendo el salvaje por ahí.

Todo por mi culpa. No, mujer. No digas eso.

Mercedes y yo no nos teníamos que haber ido.

Lo tuyo es normal, has pasado un mal trago.

Enterarte de que tu novio es...

No, si ya lo puede decir.

Pues eso, que te ha salido de la cáscara amarga.

¡Qué disgusto, Herminia! Parecía tan normal.

¿Verdad que sí?

Y de una familia tan decente y tan honrada.

Si viene Mercedes y ve este panorama...

Claro que vuelvo a Madrid, en cuanto me cure de la anemia.

Ya te hacía falta un descansito.

Debes echar de menos a la familia.

Mucho.

Muchísimo. Saldría en el primer autobús.

Sobre todo a Carlos.

Me ha venido bien este tiempo para pensar y para descansar.

La tranquilidad. Tú no sabes últimamente en Madrid...

Con el negocio, me imagino. Eso que se están arreglando.

Te estás aquí hasta que venga Antonio a buscarte.

Vendrá, ¿no?

Pues no lo sé. Está muy ocupado últimamente.

¡Abuela, tengo hambre!

¡Abuela! ¡Que te calles!

Cuando sus padres sepan lo que has hecho, se va a enterar.

¿Se lo ha dicho al tío?

No, aún no.

Creo que todavía no sabe nada.

Claro que no sabe nada.

¿Qué va a saber? Nada de nada.

Hija, no me hagas caso.

Anoche se lo pensaba decir,...

...pero tendría una reunión y vino muy tarde.

Esta mañana se fue temprano.

Pero si hoy es domingo.

Pues no lo sé.

Prefiero no saberlo.

¿Antonio?

Hola, Elisa.

¿Qué haces aquí a estas horas? Quería verte.

Tenemos que hablar.

Sí, Antonio. Ayer no pude dormir.

No me extraña, con tanta tormenta...

No fue la tormenta.

Ya lo sé.

Antonio...

Vamos a dar un paseo y así hablamos.

Iba a misa. Por un día que no vayas a misa...

¿Me esperas?

Aquí estoy.

"En 1919 Danone creó su yogur de cristal".

Sí, hija. Muy bien.

No, Antonio no está.

Se fue esta mañana.

Creo que con don Pablo, a eso de los caballos.

Bueno, tú, ¿cuándo vienes?

Quita la televisión, que no me entero.

Ya me dirás algo, ¿no?

Estamos todos bien.

Abuela. ¡Chist!

Tengo que dejarte porque tenemos mucho trabajo.

Cuídate mucho.

Adiós, hija. Adiós.

¡Quédate en tu cuarto!

Tengo hambre.

¿Hambre? ¡Lo que tú tienes es una empachera!

Aceite de ricino.

¡Aceite de ricino, no! ¿Cómo que no?

¡No!

Venga, a la cama ahora mismo.

Eres un demonio. Estate quietecito.

Paquita y yo vamos a misa. Luego te daré arroz.

Otra vez arroz.

¡Hasta que te pongas bueno! ¡Has estado tomando porquerías!

Ya te lo he dicho, es que soy tonto.

Deja eso, que me tienes harta.

De tonto no tienes un pelo.

Sí.

¡Abre la boca o te tapo la nariz!

¡Vamos!

Tú te pasas de listo.

Ya verás cuando se enteren tus padres de todo.

Te vas a enterar.

"Como siempre, mi abuela tenía razón.

El castigo iba a ser monumental.

La libertad tenía un precio...

...que yo no estaba dispuesto a pagar".

Qué soñadoras éramos.

Creíamos que la vida sería como en las novelas.

O como en las películas que nos ponían en la plaza.

Éramos unas crías.

Todo el día pensando en las musarañas.

Con lo jóvenes que éramos, estábamos en Babia.

¿Es aquí? ¿Qué buscas?

¡Mira! ¡Mira!

¡Aquí está!

"Roberto y Merche".

¿Recuerdas? Nos escapábamos, tú venías con...

Pedro.

Pedro.

¿Qué habrá sido de Pedro? Hasta que tu madre nos pilló.

Menuda armó. Hombre...

El berrinche que me cogí cuando mi madre me prohibió ver a Roberto.

Estaba loca por él. Pobrecito.

Fue mi primer amor.

¡Cómo pasa el tiempo! Ya lo creo.

Se escapa de las manos.

¿Estás seguro de que son?

Claro. Tienen pinta de matones.

Muy elegantes no son, pero...

Sólo quieren asustarte.

Pues yo pienso declarar ante el juez.

No te hagas el héroe.

Estoy muerto de miedo.

Te la vas a jugar por el obrerete.

Se llamaba Jacinto.

La empresa se saltó las normas de seguridad.

Pues nada... Allá tú.

Carlitos, nos vamos a misa.

Vale.

Pórtate bien.

Sí, sí.

Golpes

¿A ti también te dan a todas horas aceite de ricino?

Me sale por las orejas.

Y arroz hervido, ¿no? Ya no puedo más.

Mi abuela no me deja ni levantarme.

Ya verás mis padres. Te van a castigar...

...para toda tu vida.

Nos tenemos que fugar. ¿Fugarnos?

¿Estás loco?

Acabaremos como el conde de Montecristo.

¿El que está encadenado? Le dan un trozo de pan al día.

¡Jo! ¿Cuándo nos fugamos?

Lo voy a pensar. Cambio y corto.

En eso te equivocas.

Han cambiado mucho las cosas. No hay nada imposible.

Pero tú con tus prejuicios...

Te equivocas, Antonio. No son mis prejuicios.

Claro que sí.

Imagina el escándalo.

¿Qué dirán tus padres? ¿Y en la gestoría?

Lo que digan en la gestoría no me importa.

Pero tus padres sí.

Claro que me importa.

Quiero mucho a mis padres, pero ya soy mayorcita, ¿no crees?

Tienes muchos prejuicios.

Fíjate lo que te digo.

Muchos.

Vamos a ver.

Yo creo en Dios. Sí.

Eso no significa que sea una beata.

Yo no he dicho eso, lo has dicho tú.

He tenido una educación muy estricta.

He ido a un colegio de monjas.

De pequeña todo era pecado.

Qué me vas a contar.

Las modas os llevan al fuego infernal.

Vestid con modestia si os queréis salvar.

Ave. Ave.

Ave María.

Ave María Purísima. -Sin pecado concebida.

Padre. -Dime, hija.

Verá usted...

Es que...

Te escucho.

Resulta que...

No tengas miedo.

Me he enamorado de un invertido.

¿Cómo? ¿Cómo dices?

Mi novio es de la acera de enfrente.

¿Un homosexual?

Eso también.

Vamos a ver...

Paquita, ¿estás segura de que tu novio es...?

Claro, le he hecho la prueba.

¿La prueba?

¿Qué prueba?

Para ver si le gustan las mujeres.

Y no, padre.

Las mujeres no le gustan.

Qué desgracia.

¿Cómo puede permitir Dios esto?

Dios permite que en esta vida haya de todo y que elijamos...

Usted no conoce a Mateo. -No, no lo conozco, pero...

Se haría cruces,...

...porque Mateo es la persona menos "homosensual" que haya visto.

A veces, las apariencias no tienen nada que ver.

Yo entiendo que un peluquero o un bailarín lo sean,...

...¿pero un mecánico? -¡Chist!

Baja la voz.

Me hubiese gustado estudiar.

¿Estudiar qué?

¿Cómo que qué? Una carrera.

El otro día soñé que era universitaria.

Salía con chicos. ¡Anda esta! ¿Con varios?

No, no como una fresca.

Es que como lo has dicho...

No sé.

Creo que, si hubiese vivido más antes de casarme,...

...entendería las cosas de otra manera.

No hay nada que entender.

Tienes un marido bueno y trabajador,...

...unos buenos hijos, ¿qué más quieres?

¿Antonio?

No se lo va a creer, pero aún no le he visto.

¿Cómo que no? Si llegó usted ayer.

Como lo oye, Valentina.

Esto, más que una casa, parece una pensión.

Qué panorama. Ya.

Así están las cosas.

No diga usted nada, ¿eh?

¿No me conoce? Como una tumba.

Pues yo se lo digo. ¿Y qué me dice de lo de Paquita?

¿Lo sabe? Me lo contó Pili.

Imagínese cómo está Paquita.

Me imagino.

¿Ha conocido alguna vez a alguno?

Que yo sepa...

Vinieron al pueblo unos cómicos con una compañía.

Uno se vestía de flamenca y cantaba...

Nos hacía reír.

Pero los cómicos no se sabe si lo son o se lo hacen.

Ya no se les distingue. No me extraña.

Tal y como está el patio...

La que se va a liar cuando Mercedes vea este panorama.

Y luego está lo de Toni. ¿Se ha vuelto a meter en política?

No me lo ha contado, pero creo que sí.

A estas alturas, no me voy a rajar.

¡Joder!

Tengo un par de amigos que están cuadrados.

¿No querrás que les den una paliza?

Pueden vigilarte, por lo menos hasta que declares.

Ni hablar. -Se conforman con unas cañas.

Que no. Es lo que me faltaba.

Haz lo que te dé la gana.

Me están cabreando con tanta chulería.

Cuidado, que son profesionales.

¿Tú qué miras, pringado?

¿Qué coño miras?

¡Oye! Tranquilitos, ¿eh?

Aquí se viene a tomar el aperitivo.

Tú, servir y callar.

¿Me hablabas a mí?

Sí, ¿qué pasa? -Que la vas a liar, cállate.

Hazle caso a tu amigo, que te buscas un disgusto.

¿Sí? Mira cómo tiemblo.

Esto no va contigo. -Es tu amigo el que debe cuidarse.

¿Os dedicáis a amenazar?

Policía, vengan a la calle San Esteban de Pravia.

Muy bien, gracias. Hasta ahora.

¿Le vais a contar a la policía lo que hacéis?

Nos veremos, amiguito.

Hasta luego, perdonavidas.

Por mucho que cambien los tiempos,...

...hay valores y compromisos que son para siempre.

Siempre hay que sacrificar algo.

Eso es verdad.

Pero...

Pero tienes que preguntarte...

...si estás dispuesto a sacrificarlo todo...

...por alguien que apenas conoces.

Yo sí estoy dispuesta.

Golpes

¿Tienes el plan? Sí, pero es secreto.

Si no me lo cuentas, no voy a saber qué hacer.

Bueno, pero hablamos en clave.

¿En clave? ¿Para qué?

Para que nadie se entere.

Carlos... ¡Ya no me llamo Carlos!

Yo, Número 1 y tú, Número 2.

¡Tú el primero! ¿A que no te fugas?

Bueno, eh...

¿Nos fugamos el martes?

Ya no es martes, es el día D.

¿D?

Corto y cambio, que viene mi abuela.

¿Qué? ¡Hasta luego!

Igual ahora, con la policía...

¿Crees que les importa lo que me pase?

Fueron porque había una pelea.

Pero tú ya les has explicado la situación.

Sí, ¿y sabes lo que me han dicho? -¿Qué?

Que denuncie. -Bien, así investigarán.

¿El qué, la muerte de Jacinto?

A la policía le da igual.

Calla.

No.

No están. Se han asustado y se han ido.

No creo. -Tendrán la tarde libre.

Menos cachondeo. -Tranquilo, te acompaño a casa.

Adiós, Eugenio. -Hasta luego.

A ver quién se atreve contigo, ¿no?

Anda, tira para adelante.

Bueno...

Se me olvidaba.

Tenía esto para ti.

¿Para mí? Sí.

¿Es un regalo? Sí.

¿Qué es?

Un libro.

"El doctor Zhivago".

El libro de la película. Gracias.

Precioso. De recuerdo.

¿De recuerdo? Sí, para que te acuerdes de mí.

No puedo olvidarte.

Tienes cada cosa...

Pensaba en lo que hemos hablado.

Nos estamos viendo a salto de mata,...

...como si escondiéramos algo.

Es que tenemos que escondernos.

No hacemos nada malo.

Bueno, según se mire.

Creo que necesitamos unos días. Dejar de vernos.

No.

Al contrario.

Para pasarlos juntos en una playa.

¿Juntos?

Sí.

Para hablar y conocernos mejor.

Y pensarnos las cosas.

¿Entiendes?

Mira, Antonio, a lo mejor tú estás acostumbrado a estas cosas.

Es la primera vez que me pasa. Parece mentira que no me conozcas.

Pues no.

No nos conocemos lo suficiente.

Por eso.

Unos días.

Solos.

Donde nadie nos conozca.

Para que podamos ser nosotros mismos.

Consúltalo con la almohada.

Mañana te llamo.

Así mismo me lo dijo don Eugenio. Me quedé de piedra.

Claro, hija.

¿A usted qué le parece?

¿A mí? "¿Lo qué?"

Lo que me dijo el señor párroco.

Yo creía que las personas, al hacerse mayores,...

...se hacían más sabias.

Sí.

Pero no. Me he dado cuenta de que no.

No entiendo que un hombre no sea un hombre,...

...ni que una mujer no esté con su marido,...

...ni que un padre no esté pendiente de sus hijos.

No me entero de nada.

Yo me voy a dormir.

Sí, hija. Vete a dormir.

Yo también me voy a ir. Buenas noches.

Ya son las tantas. Buenas noches.

¡Ay, Dios santo!

¿Dónde estará este hombre?

Despertador

Antonio. ¡Herminia!

¿Puedo pasar? Claro, pase.

¿Qué hace aquí?

Llegué antes de ayer. ¿No lo sabías?

Pues no.

Es que no paro.

Ya.

Nadie me ha dicho nada. Parecen mudos.

Bueno, ¿así que llegó antes de ayer?

¿Cómo está Merche?

Mejor.

¿La anemia ya...? No.

Está mejor. Eso ya lo sabía yo.

Con el aire del pueblo y comiendo bien...

Me ha dado un recado.

Dice que te extraña mucho.

Yo también, Herminia.

Pensaba ir a verla, pero tengo mucho jaleo.

Ya.

¿Por qué no ha venido?

No me lo ha dicho.

Mejor que no haya venido.

No diga eso.

Antonio, ¿sabes lo que está pasando en esta casa?

¿Qué?

¡Ah! Lo dice por lo de Paquita.

Claro. Ya he hablado con ella.

A ese le pillé a la primera.

He conocido muchos mariquitas en la mili.

Pero la vi tan ilusionada...

No te hablo de Paquita.

Te hablo de tus hijos.

¿Qué pasa con mis hijos?

Anoche los vi durmiendo.

Si estuvieras más pendiente... ¿Cómo que más pendiente?

Te digo que si estuvieras más en casa...

Un momento, Herminia.

Me paso todo el día trabajando.

Ah, ¿sí? Sí, todo el día.

La que tiene que estar es su hija. ¿Mi hija? No la metas en esto.

¿Cuándo se van las madres de vacaciones?¿De vacaciones?

Sí, de vacaciones.

Las madres están para cuidar a los hijos.

Los padres estamos para traer el jornal a casa.

No tengo que dar explicaciones. Aquí, todos a la sopa boba.

¿Sopa boba?

¡Antonio!

¡Antonio!

¡Sorpresa!

¡Qué susto me has dado!

¿Qué haces aquí?

Pues mira,...

...en la agencia me ofrecieron el Caribe, la Costa Azul o esto.

¿No habrá problemas?

No, va todo divinamente.

Estamos haciendo trajes como rosquillas.

Y todos contentos.

Menos mal. Quizás nos pidan más trajes.

¿Más? Sí. Los búlgaros.

¿Sabes dónde está Bulgaria? Pues ahora mismo...

Yo tampoco lo sabía, lo he mirado en un mapa.

Les han gustado los trajes de los vecinos.

Me alegra que estés aquí.

Y me alegro de todo lo que me cuentas.

Y yo. Ya tenía ganas de verte.

Oye, que...

Qué calor hace en este pueblo.

Este aire te ha sentado bien, estás más rellenita.

Rellenita.

Sí, aquí me alimento mejor.

Ya. ¿No te llamaban la Seca?

Me llamaban la Seca porque era como un palo.

Claro, ahora ya no...

Nieves, tenemos que hablar.

Merche, Merche... Voy a preparar un café.

Buenos días. ¿La señorita Palacios?

De Antonio Alcántara.

Espero.

Elisa, es el señor Alcántara.

Hola.

Buenos días, señor Alcántara.

Buenos días.

¿Has pensado lo que te dije ayer?

Pues sí.

Precisamente iba a llamarle.

"Le iba a decir que..."

Que sí, que estoy de acuerdo.

¿Estás de acuerdo? ¿Seguro?

Me das una alegría.

Había pensado...

Hola. Buenos días, don Pablo.

Sí. Ir miércoles.

¿Cómo dice?

Miércoles.

¿Los rusos? ¿La sueca?

Sí, sí. Eres un fenómeno.

¿Le ocurre algo?

No se preocupe. Yo llamar más tarde.

¿Se encuentra bien, señor?

Sí, no preocupar. Más tarde, yo llamar teléfono.

Está bien.

Espero su llamada, señor Alcántara.

Adiós.

"Goodbye. Goodbye".

La tienes loca.

Mira que le he dicho que no me llame aquí.

Pues insiste. Creo que se ha encaprichado.

Normal, con los tíos que hay allí.

Al vernos, se vuelven locas.

Se hace lo que se puede.

Es increíble, tú, que eres tan formal,...

...y de pronto conoces a una sueca y ahí me las den todas.

Me tienes desconcertado.

Pues si le digo la verdad...

Yo sí que estoy desconcertado. Estoy hecho un lío.

Estás hecho un toro.

Sabía que pasaba algo.

Así estabas tú de rara y de misteriosa.

¿Por qué no me lo habías dicho?

Sólo lo sabe mi madre. ¿No se lo has dicho a Antonio?

No.

Quería estar segura.

Claro, estar segura del embarazo.

No.

Hay muchas cosas que no sabes.

No sé dónde empezar.

¿Cuántos días te quedarás?

Me voy mañana.

Alguien tiene que estar allí.

Tenemos que hablar. Vamos a dar una vuelta.

Venga.

Así charlamos. ¿Has visto a mi familia?

Creo que están bien.

¿Que crees? ¿No has hablado con ellos?

A Antonio le veo en la oficina, pero hay tanto lío...

¿Has visto al niño por la calle?

Pues sí. El otro día lo vi por la calle.

¿Cómo está?

Bueno... Está un poco descuidado.

¿Cómo que descuidado?

Tú siempre lo llevabas tan arreglado...

Ahora está más... como si fuera un niño de la calle.

La lengua.

Aún la tienes sucia. Seguro que Josete la tiene igual.

Es un demonio, como tú.

A ver.

Por lo menos, no tienes fiebre.

¿Cuándo voy a comer?

Arroz hervido y gracias.

¡Jo!

Si te portas bien, te pondré unos trozos de jamón de York.

¿Cuándo voy a poder salir a jugar?

¿Jugar? Ya veremos.

Pero me parece que, con lo que has hecho,...

...te queda un buen rato. ¿Tú no hacías travesuras?

Sí, hacía travesuras.

Pero si hubiera hecho la mitad de lo que tú has hecho,...

...mi padre me muele a palos.

Ahí quietecito hasta que yo te diga.

Mateo ha salido rana.

En comparación, Luis Mariano es Manolete.

Para que te fíes de los chicos. Aquí no podrá volver.

Ni ella. Pobrecita mía, ¡qué vergüenza!

Y mi madre no me lo ha dicho.

Buenas. Buenas.

No es para decirlo por teléfono.

Ayer mismo me dijo que todo estaba bien.

Mal, mal no está.

Mal, mal, no. Pero es raro que no me diga algo así.

Mi madre me oculta cosas. Que no, mujer.

No creo yo.

Para no preocuparme, me oculta cosas, y es peor.

No hay que hacer caso a los rumores.

¿Rumores?

¿Qué rumores?

De eso, nada.

Te vas de vacaciones en agosto, que es cuando cerramos.

Van a ser tres días.

Dile a tu familia que ya se irá de vacaciones.

No es eso. ¿Que no qué?

No me voy con mi familia.

¿Te vas con la sueca?

Haberlo dicho. Eso es fuerza mayor.

Había pensado en Denia.

Denia es un sitio muy bonito.

Allí no te conoce nadie. Puedes pasearla y todo.

Es muy tranquilo.

¿Tranquilo? Más que tranquilo.

Allí conocí yo a Chantal.

¿A quién?

¡Menuda francesa! Maravillosa.

Veintitantos años, yo tenía treinta.

Estábamos en el hotel, en una piscina preciosa.

Subió al trampolín... Pablo.

Espera. Antes de tirarse, le digo: "Señorita,...

...nada muy bien". Ella me dice:

"Porque mire qué piernas tengo".

Perdone, tengo prisa.

Me gustaría ir a reservar el hotel.

Pero recuérdame que te lo cuente. Muy bien.

Mira qué sorpresa. Ha venido a verte Luis.

Hola, macho. ¿Cómo estás?

Mejor.

Me voy a la tienda.

No te entretengas, que tiene que descansar.

Te he traído caramelos.

Muchas gracias.

¿Es verdad que os vais a fugar?

¿Te lo ha dicho Josete? Sí.

Era un secreto. Yo no me chivo. ¿Dónde vais?

A la frontera. ¿A cuál?

No sé. En las películas, cuando se escapan, van a la frontera.

Este es el plan para la fuga.

A ver.

Dáselo a Josete. Si te pillan, te lo tragas.

¿El papel? ¡Sí, hombre! ¡Claro!

A lo mejor te torturan, pero no les des el plan.

Has visto muchas películas.

¿Crees que he descuidado a mi familia?

Estás todo el día pensando en ellos.

Estos últimos meses, no.

Con los problemas que ha habido en el negocio...

Igual has estado más obcecada.

A ti, hija mía, parece que te va la vida en cada traje.

Buenas.

Me hacía ilusión crear mis diseños.

Cuando lo conseguí, me sentí muy realizada.

¿Realizada?

Realizada.

Es lo que dice mi hija Inés, que quiere realizarse.

Quiere hacer cumplir sus sueños.

¡Toma, y yo!

Me encantaría estar casada con Rock Hudson y, mira, me aguanto.

Te hablo en serio.

A lo mejor me he obsesionado tanto...

...que he dejado de lado a mis hijos y a Antonio.

Lo de tus hijos no sé, pero...

...¿qué quieres que te diga?

Yo a Antonio no le dejaría tanta rienda suelta.

¿Y se lo creyó? Totalmente.

Se cree todo lo que le digo.

¿Con quién le has dicho que te vas?

Con una amiga.

Ya te he dicho que para mí no es un juego. Lo sabes.

Claro, todo lo contrario.

Yo me lo juego todo.

¿Nos vamos el miércoles temprano? A primera hora.

Había pensado que...

...podías venir a cenar.

Como nos vamos tan temprano...

¡Oiga! ¿No ven que hay niños?

Vamos, hijo. ¡Lo que hay que ver!

¡Ya no queda vergüenza!

¡No queda!

¿Estás bien?

Puerta

¿Sí?

Tienes una visita. A ver cómo se comportan.

Esta es una casa decente. -Hola.

No se olvide: las puertas abiertas. -Que sí.

Pensé que no te volvería a ver.

¿Cambias de pensión?

No, me voy a Barcelona esta noche.

Menos mal que he venido.

Yo no quería verte más.

Pero pensé que a lo mejor no nos veríamos nunca.

Me dio pena.

Ya.

A mí también.

¿De verdad?

Claro, Paquita.

Tienes que entender que yo te tengo cariño.

¿Cariño?

No te puedo dar más explicaciones.

No hace falta.

He estado con el párroco y me ha dicho...

...que cada uno es como es.

Que no hay nada que hacer. -¡No me lo puedo creer!

¡Se lo has contado al párroco!

Claro, tenía que confesarme.

Dice que intente entenderte.

¡Vaya párroco más raro!

Dicen que es muy moderno.

Pues sí, porque yo se lo conté a un cura...

...y me echó a patadas.

Cada cura será diferente.

Sí.

Será eso.

Me tengo que dar prisa o se me escapará el tren.

Yo te dejo que arregles tus cosas.

Adiós, Mateo. -Adiós, Paquita.

Podías ponernos unas aceitunitas. Digo yo.

Te he dicho que hoy no hay tapas.

No le habrá pagado a Paquita.

Es un negrero. -Cuidadito.

Aquí se cobra sueldo y porcentaje.

Pero Paquita viene cuando quiere.

Normal. -¿Cómo?

Con lo que le pasa...

Eso sí que es una tragedia. ¡Ay, Dios mío!

¡Anda este! -¿Qué pasa?

A mí es que los amores imposibles...

...me dejan hecho polvo.

Bueno, ya estamos. -Déjale. A veces se pone sensible.

Vosotros no tenéis sensibilidad.

¡Qué pesado estás, Cervan!

Todo eso es por las noveluchas.

En Corín Tellado,...

...los amores imposibles tienen arreglo.

Al final, la criada se casa con el ingeniero.

¿Y lo de Paquita?

Eso sí que no tiene arreglo.

Eso sí que es un amor imposible.

Ya no podías disimular más. Al final lo sabrá todo el pueblo.

Buenas.

¿No lo van a saber? Todos menos Antonio.

No me quiero meter en camisa de once varas.

Pero te vas a meter. Pues sí, no me puedo callar.

Se te ha olvidado que tu marido es Antonio.

¿Cómo se me va a olvidar?

Es en lo único que he pensado.

Será ahora, porque antes no.

No me arrepiento de nada.

Allá tú.

No me arrepiento.

¿Cómo me voy a arrepentir de haber levantado un negocio?

Teníamos una tienda y mira lo que tenemos ahora.

Ni en sueños.

En eso tienes razón.

Yo estoy muy orgullosa del negocio y de mi socia.

De mi socia, orgullosísima.

Pues eso. Eso ha sido el problema.

No me daba cuenta de que estaba perdiendo lo más importante:

Mi marido.

De Antonio quería yo hablarte.

No hace falta que me hables más.

Se acabó.

Me vuelvo a casa.

Toni.

¿Adónde vas tan rápido?

¡Eugenio!

Buenas noches.

¡Hombre, Desiderio!

¿Qué haces en la calle?

Vigilar a los golfos. ¿No lo dirás por mí?

Aquí no hay más golfo que tú.

Si me vas a echar un sermón, ya te puedes largar.

Estoy hasta las narices.

¿Tu suegra te ha puesto a caldo?

Sí, esta mañana la hemos tenido. ¿Y te extraña?

No.

Por cierto,...

...te voy a pedir un favor.

Habla. Pide por esa boquita.

Me tengo que marchar tres días. ¿Adónde?

A Denia.

¿A Denia?

Con tu mujer, no.

Pues no. ¿Con la interfecta?

Muy bien, macho. ¿Qué quieres que te diga?

¿Me haces el favor?

Tengo aquí una cosa...

Sí, esto.

Aquí tengo anotado el nombre del hotel y el teléfono.

Si pasa algo, me avisas.

Ya sabes. Se supone que me voy de Madrid por negocios.

Que te diviertas con los negocios.

Desi.

Gracias, macho.

¿Toni?

Toni.

¡Toni!

¡Toni!

¡Toni! ¡Dios mío!

¿Qué te han hecho? ¿Puedes levantarte?

No te muevas.

Vamos a la casa de socorro. ¡Un taxi!

Buenas noches.

Hola.

¿Ya están todos?

Sí. Paquita y Carlos duermen.

Toni estará de juerga.

Esto...

Herminia, seguramente me tenga que ir unos días...

...por un viaje de trabajo.

Me ha salido una visita en una fábrica.

Ya. ¿Te plancho alguna camisa?

¿A mí?

No, no hará falta.

Buenas noches. Buenas noches.

Te pongo un cojín.

Y no te preocupes, alegra esa cara.

Con la cirugía vas a parecer Alain Delon.

No me hagas reír. ¡Con cuidado!

Al menos no tienes nada roto, Toni.

Algo es algo.

Cuéntame eso. ¿Qué te han dicho...

...esos tipos?

Que por esta vez me perdonaban.

Pero, que si declaro, me iban a mandar a acompañar a Jacinto.

Toni,...

...debemos hablar con la policía.

No. Quieren asustarme.

Una vez que declare, no me harán nada.

Voy a llamar a tu casa.

Eugenio, me gustaría quedarme aquí.

Según están las cosas, en casa no lo sabrán.

Bueno, está bien.

Te quedas aquí hoy y mañana vamos al juzgado.

Música

¿Y Antonio estaba contento cuando le viste?

Sí, estaba contento, sí.

¿Y no te preguntó por mí?

¿Por qué me tenía que preguntar? Yo no sabía nada.

Algún comentario te haría. Lo normal. Que volvieras pronto.

¿Te lo dijo ilusionado? ¡No me marees más!

Ya tengo bastante con la tartana esta.

Tenías que haberlo llamado.

Si lo llamo, no es una sorpresa y quiero que lo sea.

Y tanto que será una sorpresa.

¡Qué olor a pies hay aquí!

Hola, hijo.

¿Cómo estás? Bien.

¿Por qué estás tan tapado?

Tenía un poquito de frío.

Si tenías frío, no estarás tan bien como dices.

Anda, tómate la cucharada.

Estate quietecito.

Voy a bajar un momento a la tienda y ahora te hago el arroz hervido.

Golpes

¡Eh, Número 2!

Hola, Número 1.

¿Preparado para la hora cero? ¿No habíamos quedado a las 14.00?

¡Chist! ¿Te quieres callar?

La hora cero son las 14.00.

Me hago mucho lío con tanta clave.

¿Ya tienes las provisiones?

¿Qué provisiones? Tengo unas latas y media barra de pan.

¡Mira que eres inútil!

Ya te aviso yo de la hora cero. Corto.

Yo también corto. Adiós.

Jacinto y yo estábamos en el último piso.

Yo estaba preparando el cemento...

...y él estaba en la parte de fuera sobre unas tablas.

No teníamos ninguna medida de seguridad.

Sólo un par de cuerdas en muy mal estado.

En algún momento, Jacinto perdió el equilibrio.

Y la cuerda se rompió.

Y Jacinto se cayó al vacío.

No nos han visto, somos libres.

Y ahora, ¿qué hacemos?

Huir para que no nos vean los alemanes.

Si aquí no hay alemanes.

Bueno, pues...

Cogemos las bicis y huimos para que no nos vean.

Entonces, voy a comer. Sólo una lata.

¡Madre!

Madre.

Paquita.

Antonio.

Tararea

En la boca llevarás...

Timbre

¡Vaya! Por fin viene alguien.

Pero ¡hija!

Pero ¡mamá!

¿Y esto?

Anda, ven. Pero...

¡Pero bueno!

Por eso, mamá.

Me fui porque tenía muchas preguntas...

...y ninguna respuesta.

¿Entiendes?

Bueno, al principio no lo entendía del todo.

Si te digo la verdad, sigo sin entenderlo.

Todo lo que intentaba parecía que me salía mal.

Y necesitaba tomar distancia.

Tomar distancia.

Sí. Alejarme de vosotros,...

...del barrio y...

Y bueno, pues eso. Buscar respuestas.

¿Y has encontrado respuestas?

Pues sí, algunas sí, mamá. Al menos las más importantes.

Creo que estoy creciendo mucho. ¿Y Mike?

Quería que nos fuésemos a la India.

Y bueno, yo creo que era demasiada distancia.

Y...

Y él se ha ido a la India y me he venido aquí con vosotros.

Para pasar unos días.

No. He venido para quedarme.

¿Para quedarte?

Sí.

Quiero estar aquí con vosotros.

No sabes la alegría que me das, hija.

Otra vez tenerte a mi lado y estar todos juntos.

Ya no va a ser lo mismo.

No me voy a quedar en casa siempre, ni trabajaré en el taller.

Nada de eso. Pero te quedas.

Sí, bueno, pero las cosas han cambiado.

Sí, las cosas han cambiado.

Y mucho.

Pues sí.

Está tremendo.

¿Cómo no me habéis dicho nada?

Bueno...

No lo sabe ni tu padre.

¿No lo sabe papá?

Pero ¿qué está pasando, mamá?

Claxon

Claxon

¡No pites tanto! ¡Hace un día muy bonito, hombre!

¡Eh!

Tenemos que irnos.

Yo no voy a ningún sitio: me duele la tripa.

Y a mí.

Y ahora, ¿qué hacemos?

¿Qué vamos a hacer?

Pues venga, vámonos a casa.

Vale.

Venga, macho, que no es para tanto.

Mamá, no te pongas así. Estoy bien, de verdad.

¿Tú te has mirado a un espejo?

Y yo, sin enterarme.

Yo no sabía que iba a tener un hermanito.

No es lo mismo que te persigan para darte palizas y declarar.

No va a pasar nada.

Ya he declarado. Esto se ha acabado.

¿Seguro que no te harán nada?

Los problemas los tendrá la constructora.

Siempre metiéndote en líos.

Anda que tú, hermanita... Me vas a matar a disgustos.

Oye, ¿y tu padre te acompañó a los juzgados?

No.

Puerta

Será papá.

¡Hijo!

¡Cariño mío!

¡Jolín, qué gorda estás! ¡Cuánto has comido en el pueblo!

¿Y tú qué haces aquí?

Hola, enano.

¡Pero bueno, qué grande!

¿Qué te ha pasado?

He tenido un accidente en la obra.

¿Qué haces entrando con tus llaves como si fueras mayor?

A veces no están ni la abuela ni Paquita.

Con lo grande que está...

Tienes mala carucha. ¿Estás bien?

Bueno, un poco cansado.

Ya, de tanto examen.

Sí, es que los exámenes... Vienes del descampado.

Vienes todo sucio. Sí. Hemos estado jugando.

Has estado jugando.

Ven, te voy a dar un baño ahora mismo y te preparo la cena.

No, mamá. Sí.

No tengo hambre. Te hago lo que más te gusta:

Migas con huevos. No tengo hambre.

Te he echado mucho de menos.

Ya, y yo a ti.

¿Tú a mí? ¿Seguro? Sí.

El niño lleva semanas sin ir al colegio y no me lo dices.

Me enteré al volver. Haberme llamado.

No quería preocuparte.

Con eso de no preocuparme, nadie me cuenta nada.

Por eso ha estado malo.

Se iba con Josete y comían...

...porquerías. Se va a enterar.

Se va a pasar todo el verano castigado.

Fíjate lo que te digo.

No me quiero meter...

...en lo que no me llaman,...

...pero lo que necesita es a sus padres.

¿Y Antonio? ¿Eh?

Toni, con la cabeza partida; Carlos, sin ir al cole;...

...Paquita, con sus problemas.

¿Qué ha hecho Antonio?

¿Qué es lo que ha hecho?

Pregúntaselo a él, que para eso es tu marido.

La que va a caer.

Papá.

¡Madre mía!

Pero ¡Inés!

¿Qué haces aquí?

Te echaba de menos.

Hija, y yo a ti también.

¿Cuándo has venido? Hace un rato.

Haberme avisado y te hubiera ido a buscar.

Era una sorpresa.

¡Vaya sorpresa!

¡Vaya sorpresa!

¿Qué te ha pasado?

Ya ves.

¿Ya veo qué?

¿Ha sido en la obra?

¿Qué está pasando? No me entero de nada.

Yo tampoco.

No nos hemos enterado.

Merche.

Merche.

"Por primera vez en mucho tiempo,...

...toda la familia volvíamos a estar juntos.

Y aunque no entendía por qué,...

...ninguno de nosotros parecía contento".

Antonio.

¿Por qué no me lo has dicho antes?

He tenido mucho tiempo para pensar.

Hace mucho que no pensaba.

¿Pensar qué?

Si es nuestro hijo.

Tenías que habérmelo dicho.

Me has dejado muy solo.

Te metes tanto en el día a día...

...que no sabes lo que importa de verdad.

Eso es verdad.

Aunque una cosa no quita a la otra, digo yo.

Me he dado cuenta de que te quiero mucho.

Te quiero muchísimo, Antonio.

Fíjate qué tontería.

No es una tontería.

Como si no lo supiera antes.

Yo también.

Yo también.

Esta criatura es nuestro futuro.

Quiero compartirlo contigo.

Si no te lo había dicho, ha sido...

...porque últimamente hemos estado tan distantes...

...que...

...que no sé si sientes lo mismo.

Y si no es así...

Si no es así...

Me he equivocado, Merche.

Me he equivocado.

He sido muy egoísta.

Mamá, papá,...

...que está la cena.

Vamos a cenar.

Luego seguimos hablando.

Ve tú.

No quiero que me vean así.

Carlitos, tu arroz hervido.

¿Más arroz? Y gracias.

Tú y yo tenemos que hablar.

¿Me has oído?

Aún no se come.

¿Por qué? Porque aún no está tu padre.

¿Desde cuándo no se come hasta que no llegue papá?

Desde ahora.

Desde ahora.

Venga, comed, que las migas se enfrían.

Carlos, come.

Que aproveche.

Mike le dio un azote al burro y me salí por las orejas.

Me di un golpe que todavía me dura.

No os podéis ni imaginar.

Luego el pato que nos seguía.

Al final, toda una fauna nos seguía.

Los hemos tenido al menos 4 meses.

¿Y no os comisteis ninguno? -Sí.

Antes de venirme, hicimos uno.

Merche,...

...quiero decirte que no me he comportado...

No te pido explicaciones.

Yo también...

Los dos hemos sido egoístas.

Hemos estado ciegos.

Quisiera que las cosas fueran como antes.

Y yo.

Pero no podemos dar marcha atrás.

No me refiero a eso.

A veces estamos tan obsesionados con lo que nos falta...

...que no vemos lo que tenemos.

¿Lo dices por ellos?

Lo digo por ti.

Y por ellos.

"De niño, vives momentos que cobran importancia con el tiempo.

En aquella noche de 1971, con toda la familia unida,...

...me preguntaba cuánto tiempo seguiríamos juntos...

...y cuántas tormentas más capearíamos".

Cuéntame cómo pasó - T5 - Tormenta de verano - Capítulo 86

15 jul 2004

Después de encontrarse a su familia sumida en el caos, Herminia intenta poner algo de orden. Sin embargo, todavía no ha podido hablar con Antonio, que no para por casa. Y es que Alcántara ya sólo piensa en Elisa y parece estar dispuesto a todo... 

Mientras, Mercedes sigue en Sagrillas, sin saber nada de lo que está pasando en su casa, ya que Herminia prefiere ocultárselo para no preocuparla. Pero su tranquilidad se ve alterada cuando recibe una visita inesperada.

Los tres matones de la constructora siguen acosando a Tony, el cual, a pesar de todo, está dispuesto a declarar ante el juez. Eugenio, y sus amigos Álvaro y Mario,  intentan protegerle. 

Después de la humillación que sufrió en la pensión de Mateo, Paquita se encuentra aún más desconcertada. Ya no sabe a quien acudir y finalmente decide pedir consejo a Eugenio. 

Carlitos, que sigue enfermo y castigado por no haber ido al colegio, está cansado de no poder salir a la calle. Junto con Josete planea una fuga en toda regla.

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