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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T18 - Capítulo 322: 'Fuera de lugar' - ver ahora
Transcripción completa

Cuéntame

cómo te ha ido

en tu viajar

por ese mundo de amor.

Háblame de lo que has encontrado

en tu largo caminar.

Cuéntame

cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

Cuéntame

cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

Cuéntame

cómo te ha ido

si has conocido la felicidad.

(Murmullo)

Oiga, disculpe, tengo la cámara ahí dentro.

Me gano la vida con ella, tengo que entrar.

-Imposible. Hay peligro de derrumbe, es el bloque más afectado.

-Ya se ha caído todo lo que tenía que caerse.

-No, tenemos órdenes claras y precisas.

No puede entrar nadie.

-Vámonos Josete, que tu amiga nos está esperando.

-¡Joder, está ahí mismo, mamá!

-Son bomberos, ellos sabrán lo que es peligroso.

Clara.

Venga, ánimo, ¿eh?

Que todo se va a arreglar. Cuida de tu madre, hijo.

Venga.

Clara, la reunión es mañana a las once en la iglesia.

Cambia esa cara, mujer. Allí estaremos.

Hala. Gracias, Antonio.

Está hecha polvo. ¿Y tú cómo estarías?

Pues yo, peor que ella, desde luego.

Hay que tener paciencia, Merche, que lo del barrio

es mucho peor de lo que pensamos, fíjate cómo está.

Que no pasa nada. Que no pasa nada.

Además, nuestra casa, ya sabes, es pequeñita,

pero yo creo que nos vamos a apañar muy bien los tres.

-Tranquilos. Estaré todo el día fuera.

-Qué va. -Que no, que tú te quedas en casa.

-Yo quiero ir a los museos. No he tenido nunca tiempo de ir.

Me han dicho que el de cera está muy bien.

Y voy a empezar por ahí, que está la familia real, real, real.

-Tres dormitorios y un sofá cama.

-Pues les decimos a Abraham y a Olga que se vengan con nosotros.

No se van a ir a un hotel. -Vale.

-Oye, ¿está muy lejos? -Qué va. Aquí, en Navalcarnero

(Silbato)

(Silbato)

"Dice el psicoanálisis que en el sueño nos servimos

de las casas para representar el momento que estamos viviendo.

La fachada es nuestra máscara.

Las ventanas, nuestro afán de comunicarnos con los demás.

El techo es nuestro pensamiento.

En el sótano viven nuestro inconsciente y nuestros miedos.

La cocina es el lugar de las transformaciones,

La escalera, la unión de todos los planos de nuestra psique.

Una puerta abierta indica deseo.

Una puerta cerrada, represión.

Una habitación sin puertas muestra temor o falta de voluntad.

Si soñamos que la casa se mueve

es que necesitamos un cambio profundo.

Como el que sufrieron los habitantes de San Genaro

en aquel éxodo que se produjo durante los primeros días de un año

que nos giró a todos como un calcetín del revés".

(Timbre)

Adelante, bienvenidos. Ay...

Hola, hijo. Hola, mamá.

Madre mía. Trae, papá, que estarás cansado.

El mundo al revés. Los padres en casa de los hijos.

Pasa, mamá. ¿Y Santi y Juana ya se han ido?

Les he llevado pronto al aeropuerto. Estaba todo tranquilo ya.

Bueno...

¿Os han dado alguna explicación? Qué va, nada de nada.

Son muy malas fechas, hijo.

Los bomberos nos han dejado entrar para coger lo imprescindible.

En Vicálvaro pasó lo mismo, los desalojaron y llevan así meses.

Espero que esto no sea para tanto. Así molestamos lo menos posible.

Bueno, no os preocupéis. -¡Hola!

Hola.

Bueno, todavía hace falta pintar y decorar, pero bienvenidos.

Gracias, de verdad.

Os he dejado sitio en el cuarto de baño para vuestras cosas.

Es importante que levantes la tapa del váter cuando vayas a orinar.

y que cuando te afeites, no dejes pelitos en el lavabo.

No, si yo no...

Es que mi padre deja el baño hecho un asco,

y a mí me pone de muy mal humor.

-Voy a ir llevando ya las cosas a la habitación.

Os hemos puesto en la de Karina. Mira, ahí está, la de la derecha.

Lo hemos limpiado, a ver si...

Hemos hecho la cama, tiene que pasar Karina a por todo.

No te preocupes, hijo, nos apañamos como sea. ¿Verdad, Antonio?

Sí.

Ah, Toni, el ordenador

lo tenemos que llevar al salón, ¿no? -Sí, sí, lo saco luego.

-Es que ha estado usando esto como un despacho.

¡Qué interesante, un ordenador! Bueno, es un instrumento de trabajo.

-Dentro de 10 años en cada casa habrá uno.

Bueno, eso será en las películas, exagerada.

Yo tengo uno también, ¿eh?

No lo usamos, hijo, pero lo tenemos. Lo utilizo yo.

No os importa que vea el concierto de Año Nuevo, ¿no?

Lo vemos siempre, y si no escucho la marcha "Radinski"

me parece que no ha empezado el año. Adelante.

Con permiso, Deborah, voy a ver el concierto. No te importa, ¿no?

No parece estar muy afectado.

Bueno, Antonio es que es así. Ya le irás conociendo, ya.

(Música)

(Sube el volumen)

(Sube el volumen)

Le voy a decir algo, ¿no? Porque... No, mejor ya se lo digo yo.

No pasa nada, que oiga el concierto tranquilamente.

Si solo tiene que entender que somos cuatro,

que los cuatro trabajamos

y que tenemos que funcionar como un equipo.

-Te dejamos que...

-Venga, Oriol, enséñale la habitación a tu tía.

-Vale.

-¿No hay una habitación para mí sola? -Pues no, aquí solo hay 3.

-¿Y donde he dormido esta noche? -Esa es para la abuela.

-Duermo otra vez con la abuela.

-Pues no, porque descansa mejor cuando está sola.

-Además, ahí hay una cama nido.

-Pues es que yo necesito un poco de intimidad.

Tú dormirás donde te digan, María.

Hija, que esto es una emergencia, no un hotel de vacaciones.

¡Y mi padre no me ha traído los patines!

A ver ahora cómo me voy a entrenar.

-Oriol, venga, va, vamos.

Te lo voy a terminar quitando, ¿eh? -¿Quieres que te lo lleve?

-Puedo con ella, gracias. -Qué antipática eres.

-¿Yo, antipática?

Por cierto, que quede clara una cosa:

cada vez que tenga que cambiarme, tú te sales fuera.

Me pido la de arriba. -Vale.

Hola. ¡Chis!

Se acaban de dormir.

Es la niña más bonita del mundo.

Sí. Sí que lo es.

¡Joder, Carlos!

Gracias.

Tenía que haber estado a tiempo, pero no había manera de volver.

Todo ha ido bien.

Le han practicado la cesárea, pero han dicho que ha ido bien.

La doctora me contó que la niña venía mal colocada.

Menos mal que consiguió encontrarte. Ha sido todo un poco de película.

Estábamos en casa de mis padres y ha habido que evacuar el barrio.

¿Y eso?

Que te cuente Karina. Yo me marcho ya.

¿No te quedas? No.

Este es vuestro momento.

Es paradójico que yo estuviera lejos

para poder dejarle un mundo mejor a mi hija

y que mi hija finalmente haya venido al mundo sin mí.

La vida a veces tiene cosas paradójicas.

Gracias.

Oye, ¿tú estás bien?

¿No tienes fiebre? No, no. Hace calor aquí.

Cuídalas. Claro.

"El primer día del año 1986

todos estábamos absolutamente fuera de lugar".

¡Ay! Ay, disculpe, disculpe, perdone. No, nada, nada.

Mañana mismo pongo un pestillo nuevo.

Y fijaré también la tapa del inodoro, porque...

No te preocupes, no te preocupes. ¿De verdad?

No, nada... Hay otro aseo junto a la cocina,

pero está fuera de servicio y hay que arreglarlo.

Pero todo cuesta dinero. No, si yo ya había terminado.

¿Seguro? Es que he estado trabajando de noche y todavía no me he duchado.

¡Ah! Y te duchas con la revista...

Pasa, pasa.

Disculpe, ¿eh?

(Música alta)

Antonio...

¡Antonio! Antonio.

¿Qué? Que te has quedado dormido.

¡Ah! Venga.

Baja los pies de ahí.

Venga, baja los pies, que no estás en tu casa.

Sí, Merche, sí.

Apaga la televisión. A ver si les va a molestar.

Vienen los saltos de esquí ahora, Merche.

Da igual, apaga, anda. ¿Qué pasa, que ya han dicho algo?

No, no han dicho nada. Bueno, pues entonces déjame, Merche.

Que no he pegado ojo en toda la noche.

Venga. Sí.

Qué poco han tardado en ponerse a dar órdenes.

Como si no supiéramos hacer las cosas a nuestra manera.

Por Dios, solo han dicho que trabajemos como un equipo.

¡Sí, el Equipo A! Y yo soy el del puro.

Antonio, tengamos la fiesta en paz, ¿eh?

No quiero discutir con tu hijo, y mucho menos con Deborah.

Tendré que mandar una instancia para ver la televisión en esta casa.

Por Dios, lo que no puedes es estar como un rajá

viendo la televisión mientras los demás trabajamos.

Oye, Merche, coño, no me regañes, que yo no soy ningún jeta.

Que yo hago muchas cosas, pero muchas cosas. ¿O no?

Sí, sí, haces muchas cosas, pero en la casa, no.

Ahora tienes queja.

Antonio, de verdad, no me pongas las cosas más difíciles todavía.

Si es muy sencillo, si es que es muy sencillo.

Yo soy como soy, y si no les gusta mi forma de ser,

cojo, me voy a Sagrillas y ya está. ¿Te quieres callar ya?

¿Eh?

Antonio, escúchame bien. Estamos viviendo una tragedia.

No tenemos donde ir y no sabemos cuándo podremos volver a casa.

Y de ir a Sagrillas nada, que tenemos una hija en el colegio.

¿Me has oído? Así que apechuga y adáptate a las circunstancias.

Muy bien.

Haré lo que tenga que hacer, pero no me gusta que me den órdenes.

Así que haré lo que me salga motu proprio y a tomar por saco.

Voy a poner la mesa, por ejemplo. ¿Qué te parece?

Pues sí.

¿Te parece bien? Sí.

Pues dilo, coño, dilo. Ayúdame, joder, ya es hora de comer.

A ver si encuentras algo.

(Radio)

¿A qué hora se come aquí? Pronto, a la una y media más o menos.

Habrá que poner la mesa. Sí, ahora la ponemos.

Ya la pongo yo. ¿Dónde están los manteles?

Mira, lo tienes en la puerta grande, en la de la izquierda.

Ahí están los vasos también, y los platos.

¿El mantel blanco? Eh... Sí, por ejemplo.

Platos, uno, dos, tres, cuatro.

¿Dónde están los cubiertos?

Los cubiertos los tienes en el pequeñito, en el de la derecha.

Aquí. Ah, sí.

Bueno, tenedores, cucharas, cuchillos...

No, cuchillos no hace falta.

¿No queréis cuchillos para el postre?

Es que no solemos tomar postre. Tomamos fruta entre horas.

¡Ah, bueno!

Oye, pero hay fruta de sobra. Tenéis yogures en la nevera. Póntelo.

No hace falta. ¿Dónde están las servilletas?

Las servilletas tienes de papel en el chiquitito.

Ah, de papel. En ese, sí.

Ah, sí, sí, muy bien.

¿Qué estáis haciendo? Estamos improvisando un poco.

Es que no pensábamos que iban a venir invitados.

-Habríamos preparado algo especial para la comida de Año Nuevo.

¿Y eso qué es? Que huele tan especial.

Es el brócoli. Ah, ¿cócoli?

Brócoli, papá. -Brócoli, es una verdura.

¡Ah! ¿Es kosher? No, no, no. Es chino.

Estamos haciendo arroz chino con brócoli y zanahoria.

¿Chino? Sí.

Mira, lo vamos a cocinar luego todo aquí, que se llama wok.

Ah.

Y de primero una crema de puerro con mascarpone.

¡Joder, qué apetecible! Comida china en el día de Año Nuevo.

Me compraré un diccionario para saber qué como,

porque entre el "cócoli", el kiwi, el wok, el "tro", el "troc". ¡Joder!

¿Qué haces, salsa de tomate? Sí.

Para hacer unos espaguetis, que a los niños les encantan.

¿Le dejas la piel?

Sí, porque la piel tiene una sustancia anticancerígena,

que es antioxidante, que rebaja el colesterol...

Oye, yo estoy aquí hecha un pasmarote, ¿te puedo ayudar?

Sí, claro que sí. ¿Me corta una cebolla en juliana?

Pero ¿también con piel? ¡No, hombre no, sin piel, sin piel!

¿Qué le pones, aceite?

Sí, un poquito, para que la pasta no se pegue.

A mí nunca se me pegaban los macarrones.

Pero porque yo soy un aficionado. Usted será una grandísima cocinera.

Bueno, lo era, lo era...

¿Tú cocinas aquí? Sí.

Nos repartimos el trabajo. Yo me encargo de la cocina,

de la compra, de pasar la fregona. Inés, en cambio, pues barre,

hace la colada, la plancha. Y Oriol lava los platos.

Uy... Yo tenía que haber nacido ahora.

Ah, ¿sí? ¿Y qué haría su hubiera nacido ahora?

Lo primero no casarme. Ah, bueno, bueno.

Y luego sacar el título de maestra.

Y comprarme un coche grande.

A veces lo sueño.

¿Y conduce?

Está muy fuerte ese fuego, ¿no?

Ah, ¿sí?

Vamos a ver. Uy, sí. Quizá un poquito.

¿Tienes un delantal para mí?

Claro, ahí, en la silla.

¿La ayudo? No, no, gracias.

Tienen gracia estos delantales.

Sí. Sí, sí. Me los trajo mi tía de Italia.

(RADIO) "Una jornada más, negra. Una jornada más, tétrica.

Una jornada más, dramática para el deporte español.

Ayer, nueva visita al juzgado de guardia.

En esa ocasión,

los dirigentes del fútbol

que han ganado con justicia y con limpieza en las urnas

su condición de presidentes de la federación

presentan demanda en juicio de conciliación

contra la Federación Española..."

-¡Joder!

¿Hay alguien ahí?

Este barrio se va a derrumbar a pedazos.

Venga, vamos a terminar con el muro.

¡Sí, joder! A ver si acabamos ya con los escombros.

-Venga, vamos.

¡Espera! ¡Espera, espera, espera! ¡Espera un momento!

El papel se puso después.

El papel se puso después. La pared original.

Aquí está. Aquí está. Claro que sí, joder.

Aquí estamos: Inés, Toni, yo.

Mi tío, mi padre.

Mi abuela Pura era muy seca,

pero una cosa le hacía ilusión: medirnos aquí.

Llegábamos el primer día de verano y nos medía contra esta pared.

Pero era su ilusión, coño. (RÍE)

Joder.

Esta de aquí.

De 1966, me acuerdo perfectamente, yo tenía seis años.

Estaba enfadado.

Me cogieron del cuello y me pusieron aquí para medirme.

¡Joder!

Este muro no se puede tirar. No, este muro se queda aquí

¿Cómo que no? Mira el plano. Me da igual el plano.

Este muro se queda aquí.

Ya, y vas a dejar el comedor con eso ahí en medio.

Es un elemento decorativo, sí. Qué no, Carlos.

Aquí va el bufé de los desayunos y ahí, la barra.

¡Que no, coño! Que el muro se queda.

Es broma, ¿no? ¡No!

Pues al menos tendremos que hablarlo. ¡No hay nada que hablar!

El muro está en mi casa. Decido yo. ¿Qué dices? ¿Qué te pasa?

Qué os pasa a vosotros. Esto era un proyecto de todos.

¿Quién nos ha metido en esto? Tú. ¿Que yo te he metido a ti en algo?

Yo te saqué de casa cuando ibas a suicidarte.

¿Qué gilipolleces estás diciendo? ¿A qué viene eso ahora?

A que estoy harto de sacaros las castañas del fuego.

Parece que el único que tiene problemas soy yo, y no es así.

El muro se queda, y al que no le guste, ya sabe.

¡Estoy flipando!

-Y yo. -Joder.

Está gilipollas, tiene un atasco hormonal.

Está en plan el extraterrestre: "¡Mi casa, mi casa!"

Mira, justamente.

Este necesita una piba pero ya.

Joder. Joder.

¡Dios santo! ¡Qué horror!

Esto está pared con pared con el Bistrot, por favor.

Vaya desastre, por Dios.

Joder. -Buenos días.

Discúlpenme, no se arrimen ustedes tanto.

Esta misma noche ha habido un derrumbe.

¿Ha habido un derrumbe aquí, en la plaza?

Según me han informado, en esta zona.

-Si es que el epicentro debe de estar mismamente aquí, en esta esquina.

Otras veces sale por ese lado. Da igual.

Los movimientos de tierras, Antonio, replican por allí, por allá...

Yo qué sé. Hola, Clara, hija.

Joder, qué desastre, Dios. ¿Has hablado con Carlos esta mañana?

No, no he hablado con Carlos, ¿por qué?

Es por Josete, no sé donde está. ¿Cómo que no sabes dónde está?

No.

Nos instalamos en casa de su amiga, luego salió y no le he vuelto a ver.

-Pero no te pongas en lo peor. Si estos chicos, ya sabes tú...

Hacen lo que quieren, van a su rollo y nos tienen como nos tienen.

-No sé, Miguel. Yo creo que está en Sagrillas, ¿no?

¿Y qué pinga en Sagrillas? Pues que le haya dado un pronto.

No creo mujer, no creo. Estaba muy triste...

Sabe que tenemos la reunión ahora. Vendrá a la reunión.

Anda, vamos. Venga, vamos para allá.

¿Tú sabes que ha habido otra réplica esta noche?

Ni me lo cuentes. Adiós, gracias.

Que tengan buen día. Por lo visto, otro movimiento aquí.

¿Aquí? -Esto tiene que ver

con el taller del tarado este, te lo digo yo.

A él no se le cae. Hará explotado gasolina o algo así.

Mi hermano Miguel y yo hemos ido al Ayuntamiento a pedir información.

Al final, nos han dicho pues lo de siempre,

lo que sabemos desde el año 1974, que es que este barrio,

o una gran parte de este barrio,

está construido encima de unas corrientes subterráneas...

Eso fue el milagro de San Genaro.

-Que no, padre, que milagros no existen.

Corrientes subterráneas. -Pero ¿cómo que no existen, Miguel?

Si nos querían expropiar las casas para meter la M30.

Pues esto nos salvó.

El caso es que venía hablando con mi hermano y digo:

"Verás tú ahora esto lo que puede durar".

Y se me ocurría que tendríamos

que organizarnos en una plataforma, con unos vocales

que presionaran a la administración para que esto no se eternice.

¿Entiendes?

Yo no puedo abrir la tienda. ¿Cuánto tiempo vamos a aguantar así?

Hombre, ahí no saben qué más partes del barrio pueden estar afectadas

y para que no se caigan, van a hacer el informe técnico.

Y eso, ya te digo, Clara, que va a tardar.

Y no solo eso.

La prioridad en este momento de la corporación municipal

es la Cabalgata de los Reyes Magos.

-Necesitamos un buen abogado,

uno de esos abogados que consigue que esto

salga en los periódicos. -Eso, eso, eso, eso.

Es lo único que pone nervioso a los políticos,

cuando se ven en los papeles. -Pero eso cuesta muchísimo dinero.

-Bueno, somos aproximadamente 50 familias. Se puede pagar a escote.

-Ya, pero es que muchas no tenemos dinero.

Yo no puedo abrir la tienda, el bar tampoco puede abrir,

Clara ya ves cómo está.

-Es que yo no tengo dinero.

Vamos, que no tengo nada.

Y encima mi hijo me deja sola ahora, en el peor momento,

cuando más le necesito, sin darme ninguna explicación.

-Bueno, ya está, Clara.

No es fácil, Miguel, según a qué abogado llames.

Tú llamas a un abogado como Stampa Braun

y te mete una minuta que nos deja temblando a todos.

Nos deja temblando a todos por muchos 50 que seamos.

Ya está.

-Lo pago yo.

-¿Eh?

-Lo que habéis oído. Lo pago yo.

Lo voy a pagar yo.

Lo voy a pagar yo. Bueno, yo no, lo vamos a pagar Paquita y yo.

Tenemos mucho dinero, lo sabéis todos.

Y el dinero sirve para esto.

¿Lo has consultado con Paquita o se te ha ocurrido ahora?

No, no tengo que consultarlo con nadie.

Paquita y yo somos una pareja,

y formamos parte de este barrio, ¿o no es verdad?

Somos los dueños del Bistrot.

Aquí hay amigos y hay vecinos que están sufriendo mucho

y que también están afectados.

Así que me voy a encargar yo.

-De verdad.

Lo que hay que hacer es conseguir el mejor abogado que sea posible.

¡Arturito Pizarro! Fue alumno mío. Trabaja con Garrigues.

Chutaba con la izquierda que daba gloria verlo.

-¡Mira, que ya lo he hecho! -A ver.

Oye Oriol, es que igual no he sido muy amable contigo últimamente,

pero es que me gustan las cosas claras.

-Ya lo he entendido, no soy tonto.

-Estamos en enero de 1986 ¿verdad? -Sí.

-Pues si en enero de 1996

ni tú ni yo tenemos novio, volvemos a hablar, ¿te parece?

(Gemidos)

-¡No me fastidies! Pero ¿no iban a estar toda la mañana fuera?

-No sé, yo no he hablado con ellos.

-Bueno, nosotros como si nada, ¿no? Como si no estuvieran.

-No, no, no, no. Toni, no. -¿No?

-No, con ellos en casa, no.

-Hola. Habéis llegado muy pronto ¿no?

(NERVIOSA) Hola. Sí, vengo yo sola.

Es que he ido un momento a hacer la compra para la comida

y me he olvidado algo.

Mamá, no pasa nada, no tienes que irte.

Si es que me he olvidado el perejil. Mamá, de verdad.

Yo me visto y me voy a trabajar, no vengo a comer.

Deborah tampoco, o sea, que..

Perdona, es que con todo lo que ha pasado,

la verdad es que me siento perdida.

Mamá, te lo digo en serio. No tienes que irte.

Además, yo también os pillé a vosotros alguna vez.

¿Eso te dijo? Sí. Yo no sabía dónde meterme.

¿Cuándo nos ha pillado a nosotros Toni, Merche?

Pues eso digo yo, y menos a las 12 de la mañana.

¿Qué iba a saber que a las 12 iban a estar ahí...?

Merche, tampoco te conviertas ahora en tu madre.

No me hables de mi madre, que me ha llamado.

Está desesperada. Dice que no puede ir al baño.

¿Por qué?

Pues porque cada vez que va al baño, aparece ese chico.

¿Marcos? Sí.

Debe de ser muy limpio porque se ducha tres veces al día.

No te rías, hombre. Si es que me hace gracia, Merche.

Es mi madre, no tiene ninguna gracia.

Estamos en la calle, Antonio. No sé por qué te parece un chiste.

¿Qué quieres que haga, que me eche a llorar?

Tú en el fondo estás disfrutando con esto, ¿verdad?

¿Quién, yo? Sí, tú.

Te conozco, Antonio Alcántara.

Ah, ¿sí? Sí.

Sé lo que estás pensando.

¿Y qué es lo que estoy pensando, Merche?

Que yo tuve la culpa por dejar el chalé de los Altos de San Genaro.

No, eso lo piensas tú. ¡No, eso lo piensas tú!

Mira Merche, metiste la pata hasta el corvejón.

Podíamos vivir como nos merecemos y no aquí de forma provisional.

¿Ves? En cuanto se te pincha sale todo, ¿verdad?

Sí, porque yo era muy feliz en esa urbanización,

que no quieres enterarte, Merche. ¿No sabes que era muy feliz?

Me sentía joven y veía la vida por delante.

Ahora la veo pegada al culo.

No te das cuenta de que íbamos a hacer el ridículo.

No, el ridículo tú, Merche, con el aerobic.

¡Yo no he hecho el ridículo nunca! ¡Eres un rencoroso, de verdad!

Y te pasas todo el santo día echando en cara las cosas a la gente

y sin hacer nada.

Vamos a ver, Merche,

ya me he reunido con Urbanismo, con los del Ayuntamiento,

con los vecinos, con el abogado. ¿Qué más quieres que haga?

Solo me falta poner lavadoras, ¿eso quieres?

Pues pongo lavadoras, pero, por favor, déjame en paz.

Hay que sacar fotos de todo.

Y, cuando la seguridad lo permita, también de los interiores.

-Clara, tu hijo podría hacer un vídeo, ¿no?

-Cuando le dé la gana de aparecer. -Bueno, ya está.

-También necesito saber cuántos pisos están asegurados.

-¿Pisos asegurados? -Ajá.

-Pues muy pocos o ninguno, vamos.

-¿Seguro de la comunidad de vecinos? -Tampoco.

-¿Y locales comerciales? -El mío, sí. La peluquería, sí.

-Nosotros en el Bistrot teníamos seguro a todo riesgo

pero desde que lo traspasamos, mi esposa, Paquita,

decidió cancelarlo. -Ya.

¿Y usted?

Tampoco.

Bueno, lo primero es esperar el informe pericial.

Ahí se establecerá cuál ha sido la causa del derrumbe,

sabremos a cuanto ascienden los daños y se fija

quién es el responsable último de todo lo que aquí ha sucedido.

-El Ayuntamiento.

-Pero ese informe pericial, ¿cuánto tardará?

-Bueno, eso depende de la mano que se tenga en el Ayuntamiento.

-¿Y usted tiene mano? -Hombre, con lo que cobra, claro.

-Nieves...

-Yo voy a tratar de que nos preparen el informe

para finales de la semana que viene.

Y voy a tratar también

de que el alcalde les haga una visita.

-¿Tierno Galván? -Ajá.

-Tengo línea directa con él por unos... asuntillos

que le llevé en el pasado.

Bueno, si el alcalde viene, trae prensa, televisión...

La maquinaria se acelera. -Ya.

El uno de mayo nos quedamos en el barrio esperándolo.

-Ha estado delicado de salud. -¿El alcalde?

-Problemas de hígado. -¿De qué?

-¿Grave? ¡Hígado!

-Ahí está, luchando, el hombre.

Pero, bueno, que si yo le digo que venga, vendrá.

-Ah, vale. -Muy bien.

A ver si estamos un poquito calladitos.

-Paquita.

-No sabía que iba a venir.

-Qué guapa, si parece una artista de cine.

-No le vayas a decir lo del dinero.

-Qué le voy a decir yo... -No se lo digas.

Hola, Paquita.

-Miguel, yo no sabía que era para tanto.

-Pues ya ves.

-Voy al Bistrot. -No vayas, no te van a dejar entrar.

-Tengo que ver cómo está... -No te van a dejar entrar.

Este esquinazo es el más afectado y tienen que comprobar

si ha afectado a las edificaciones colindantes,

y el Bistrot es pared con pared con...

¿Y...

las niñas?

-Las niñas bien, echando de menos a su padre, ¿cómo van a a estar?

Miguel, ¿dónde te estás quedando? -En un hotel en el centro.

¿Y tú cuánto tiempo te piensas quedar?

-Hoy y mañana, porque hay que abrir el viernes.

-Yo tengo una habitación de matrimonio.

-Para la cama somos matrimonio, ¿verdad que sí, Miguel?

Luego ya para el negocio...

"No te preocupes, Paquita, que ya te apañas tú,

yo me voy a casa de mi hermano en fiestas

y tú te quedas sola en Benidorm con las niñas".

-Habíamos quedado en pasar aquí la Nochevieja.

-Claro, antes de que viniera un grupo de 60 personas

al que había que atender, a 5.000 el cubierto, Miguel.

No podíamos decir que no.

-¡Miguel, ya estoy aquí! -¡Casandra! ¿Cómo estáis?

-Paquita, por favor, pero... ¡Qué guapa estás, por favor!

-Gracias. ¿Cómo estáis? -Pues mira, ya ves. Qué pena, ¿no?

-Es horrible. -Sí. Qué le vamos a hacer.

-Menos mal que estáis todos bien. -Sí, todos bien, todos bien.

Qué bonito, ¿es de visón? -Sí, visón americano.

-Es precioso. ¿Me lo dejas probar?

-Sí, claro. Miguel, sujeta.

-Paquita, ¿te acuerdas la última vez que te eché las cartas?

-¿Qué te dije? -Pues que mi vida...

-Que tu vida iba a dar un giro. -Daría un giro.

-Sí, señora.

Es como estar sobre un colchón de agua. No sé...

-Paquita, Paquita, cógeme esto, por favor.

-Sí.

-Desactiva inmediatamente a tu mujer, que se va a ir de la lengua.

Venga.

-¡Casandra! -¿Qué?

-Hola, Ramón. -Hola, Paquita.

Pues que debemos irnos. -¿Adónde?

-A otro sitio que no sea este.

-Gracias, Paquita, ¿eh? Muchísi... ¡Ah!

Y muchas gracias por el dinero.

-De nada, hombre. ¿Qué dinero? -Para el abogado.

Mira, que Miguel y tú adelantéis ese dinero

muestra la clase de seres humanos que sois.

-¿Paquita? -¿Paquita?

-¡Paquita!

¡Paquita!

-¡Ay, Clara, por Dios! ¿Cómo estás? ¿Cómo estás?

-Ay, qué guapa estás.

-¡Pero qué cambio! Si es que no te conocía.

-Hola, ¿cómo estáis? -Bueno, pues ya ves, la situación...

-Yo tenía muchas ganas de verte en persona

porque te tengo que dar las gracias, de verdad.

Qué detalle. Por lo del dinero. -Ah, el dinero.

-Mira, el abogado yo creo que sabe lo que hace.

Las 100.000 pesetas están bien invertidas.

-100.000. -Sí.

Hombre, es que por menos no creo que mueva un dedo.

-Claro, que es un abogado muy bueno, ¿no?

-¡El mejor! -Bueno, pues...

-¡Socorro!

-¿Habéis oído? -¿Cómo?

-¿Qué?

-¡Socorro!

¡Socorro!

-¡Tenemos a una persona atrapada! -¡Joder!

¡Déjeme, déjeme! ¡Déjeme!

-¡Se le mueve cuando llegue la ambulancia!

-Pues vaya a por la ambulancia, ¡corra, llame!

-¡Clara, Clara! Por favor. -¡Callaos, callaos, callaos!

-¡Socorro!

-¡Hola! -¿Miguel?

¡Socorro!

-¡Josete!

Que te sacamos enseguida. ¿Estás ahí, Josete?

-Miguel... -¡Es Josete!

-¡Clara, Clara! -¡Tranquilo, chaval!

¡Que te sacamos enseguida! -Está hablando, está bien, Clara.

Está bien. -¡Que me dejéis!

¡Josete! -No podemos entrar, Clara, por favor.

Que ya entran los bomberos. -¡Josete, cariño!

¡Josete, soy mamá!

-¡Sorpresa!

¿Te acuerdas de mí?

Sí, tú eres... ¡Soy Iris!

¡Iris! ¿Qué haces aquí?

Hey. No, que Iris y yo nos conocemos de hace años.

-Estaba loca por él y descubrí que le gustaba mi hermano.

-Nos va a diseñar el logotipo del hotel.

-Os lo hago gratis si me dejáis pasar una semana en el campo.

-Se va a instalar en mi habitación, ¿vale? No te preocupes.

-Sí, sí, he venido a dibujar. Procuraré molestar lo menos posible.

Tú no molestas, tranquila. Voy a por mis cosas.

¡Marcelo!

¿Qué?

No me dices nada.

Bueno, te lo digo ahora. Y la traes a mi casa.

Últimamente tienes desarrollado el sentido de la propiedad, ¿no?

A lo mejor no quiero vivir en una comuna.

A lo mejor este último viaje a Madrid no te ha sentado muy bien.

Lo de la Karina está resuelto. Ya.

Ya, ¿qué?

Que sí, que sí, Carlos, que se te ve muy bien.

Solo necesito un poco de intimidad para terminar la novela.

Justo lo que no me dais.

Ya, pues aquí no lo vas a conseguir, si sigues ahí.

Ahí, ¿dónde? En el pasado, Carlos,

que vives con la cabeza en dirección contraria, tío.

Tu te piensas que yo soy tonto.

Me hablas del pasado y me traes aquí... ¿a qué?

¿Al antibiótico? ¿Lo tomo cada ocho horas?

¿Y quién te ha dicho que ella quiera algo contigo?

¡Ay! ¡Disculpe, Herminia! De verdad, lo siento.

Nada, nada, hombre. Pasa, pasa.

No, si no tengo prisa, de verdad. Yo venía a cortarme las uñas.

Pasa y córtate lo que tú quieras.

No, pero me sabe mal, quiero que usted esté cómoda.

No, no, no, hijo. Estás en tu casa.

Bueno... Oiga, ¿no se lava las manos? No, no, no.

Hija,

¿ese chico no trabaja? Sí, ¿por qué?

Porque como se pasa todo el día en casa...

Bueno, pues porque ahora tiene unos días libres y... es muy casero.

Ya, pero es que se pasa el día metido en el cuarto de baño.

Hoy ha ido cinco veces, y la última, tres cuartos de hora.

Pues... Ya le diré que no se apoltrone en el váter.

Ya. Mira, hija, yo es que tengo un problema.

¿Cuál?

Cuando él está en casa, no puedo hacer de vientre.

¿Le digo que se vaya a dar un paseo? Pues sí,

porque desde la cena de Nochevieja estoy aguantando,

y me van a tener que llevar a Urgencias.

¿Y por qué no lo hiciste por la noche?

Lo he intentado, pero estaba muy oscuro.

Salí al pasillo, no daba con la llave de la luz

y me he perdido.

Yo me quiero volver a mi casa.

A ver, abuela, le digo que se vaya a dar una vuelta y ya está.

Pues sí.

Y que, por favor, entre en una ferretería

y me compre un pestillo.

Que sí, pero no te agobies.

Con la ilusión que me hace tenerte en casa. Venga.

El sábado os venís María y tú al teatro.

¿Al teatro? Si no tengo nada que ponerme, solo esto y una bata.

Bueno, pues mañana nos vamos de compras y te compro un vestido.

Muy bien.

Y algo de ropa interior, ¿eh? Que voy muy justa.

Que sí, lo que quieras.

-Espera.

No entres.

Tus padres no se hablan. -¿Cómo que no se hablan?

-No sé qué les pasa, pero no se hablan.

No sé si a lo mejor yo he hecho o he dicho

algo que les ha sentado mal.

-Pero ¿hace cuánto que has llegado tú?

-Una hora.

Y tu padre lleva todo este tiempo pasando el aspirador como un poseso.

-¿Mi padre pasando el aspirador?

¿Y mi madre?

-Tu madre ha sacado todo lo que está en los armarios de la cocina

y está limpiándolos como si le fuera la vida en ello.

-Me la imagino perfectamente.

-No te preocupes, hablo yo con ellos ahora.

-Creo que estamos todos incómodos.

-Eso es al principio, hasta que nos acostumbremos.

-¿Y no sería mejor alquilarles una habitación en un apartotel?

-No, de eso nada, ¿qué dices? -Podemos pagarlo nosotros.

-No les voy a decir que se vayan a un hotel

teniendo un piso en el que cabemos perfectamente los cuatro.

-Sería lo más práctico.

-Ya, pero a veces lo más práctico no es lo mejor.

-Lo que tu digas, pero yo no quiero vivir con dos personas enfrentadas.

-Déjamelo a mí. -Vale.

-¡Hola, papá! ¡Hola!

Apaga eso un segundito, anda. Apaga.

¿Qué tal en la tele, hijo? Bien, bien, muy bien.

¿Por aquí qué tal? Pues nada, con mucho lío.

Ya he limpiado los cristales, estoy pasando la aspiradora

y luego voy a recoger las cosas y ya está.

¿Mamá y tú habéis discutido?

Discutimos un día sí y un día no, ¿por qué?

Y no os habláis. No, no me habla ella a mí.

¿Y por qué? Si se puede saber. Por lo de siempre.

¿Qué es lo de siempre? Que me regaña, hijo.

Haga lo que haga y diga lo que diga.

Y cuánto más mayor se hace, más me regaña.

Ahora dice que no estoy comprometido con el lío que tiene el barrio.

Es porque está nerviosa, la entiendo. ¿Qué coño nerviosa?

¿cómo que no estoy comprometido, Toni?

¿Quién ha ido a la reunión de los vecinos? Yo.

¿Y a la reunión del abogado? Yo. Siempre lo hago todo yo.

No me voy a una esquina a llorar como las mujeres,

que lo arreglan todo llorando.

¿Tú con esta bien?

Bien, muy bien, ¿por qué? Ah, no, por nada. No, por nada.

Bueno, voy a hablar con mamá.

Te pido por favor que te relajes y que la entiendas.

¿Vas a hablar con ella? Sí.

Deja de limpiar ya, que ya está todo limpio, hombre.

¿Llorando yo?

Vamos, hombre, ¡lo que me faltaba por oír!

Reconoce que le regañas un poco.

Hijo, si no regañase de vez en cuando a tu padre

estábamos en la calle. Y tú lo sabes.

Bueno, sé que papá tiene ideas de bombero, sí.

¿Cuántas veces nos ha metido en líos?

Vamos, no paro de contar. Mamá, porque...

¿Y cuántas con el agua al cuello por su culpa?

Porque es un soñador. Papá es así. Un soñador... Egoísta es lo que es.

Que va a la suya, hombre.

Si se equivoca, hay que perdonarle, pero él no perdona a los demás.

Hombre, yo creo que sí, ¿no? Pues a mí no me perdona.

Joder, pues sí que estás enfadada. No estoy enfadada...

(Teléfono)

¡Papá cógelo tú, anda! ¡Ya voy yo!

(Teléfono)

Dígame.

Hola, Miguel.

¿Qué te pasa?

¿Cuándo ha sido?

y cómo está Josete?

¡Joder! ¡Joder!

No, no, sí, sí. Voy para allá, sí.

Hola... ¡Merche!

Vámonos, que ha habido un accidente con Josete, por Dios.

¿Josete? ¿Qué ha pasado?

Ha intentado coger la dichosa cámara de vídeo del videoclub

y se le ha caído medio techo encima. ¡Madre mía! ¿Y está bien?

Pues no sé, le están operando, Merche.

¡Vámonos para allí!

Oye, aprovechad el viaje y lo arregláis, ¿eh?

Venga, hijo, no te preocupes, ¿eh? ¿Qué te está contando tu madre?

Nada, venga, papá. ¿Qué te está contando?

¡Que no, papá!

A ver si sois un poquito adultos, que parecéis dos niños pequeños.

¿Seguro que te ha dicho la clínica Santa Sofía?

Sí.

Me extraña mucho porque eso es privado.

Ya lo sé que es privado, Milano, pero es un asunto del abogado,

que conoce a un traumatólogo muy importante.

No sé, ya nos contarán allí, tampoco...

Pobre Clara. Le está pasando de todo.

Sí. Anda, toma.

¿Quieres un caramelo de menta? No.

Venga, que te huele un poco el aliento.

Coño, me huele el aliento, será por la preocupación.

Anda, toma.

Lo entiendo, pobre Josete. Sí, por eso también.

Merche, he roto la computadora.

¿Qué? Pues sí.

Con el aspirador, cuando estaba aspirando el suelo.

He pegado un tirón y... ¡Madre mía, Antonio!

¿Y no les has dicho nada?

No me he atrevido, Merche, me cago en la leche.

No me sale una a derechas, joder. Por Dios.

No quiero que mi hijo y mi nuera me echen una bronca, ¿me entiendes?

¡Pero Antonio, madre mía, de verdad!

¿No ves que estoy como un tigre enjaulado? Merche, escúchame.

Yo tampoco estoy a gusto, ¿y qué? Pues nos vamos a un hotel y ya está.

¿Cómo nos vamos a ir a un hotel? Menudo feo a tu hijo.

A ver, Merche, que hasta cuando meo me siento para que no salpique.

Cuando lleguemos al hospital, buscas un teléfono

y llamas a Deborah y le dices que has roto su computadora.

Que no, no, la llamas tú. ¿Yo?

Dile que la has roto tú, por Dios. De verdad, yo no entiendo por qué

eres tan valiente para unas cosas y tan cobarde para otras.

Pues no lo he pensado nunca. Seré un cobarde y ya está.

Por favor, dile que has sido tú, por Dios.

Dile que has sido tú. ¿Yo?

Sí. ¿Cómo?

(Respiración agitada)

¿Carlos?

¿Dónde vas?

Estás soñando. No salgas así, que hace muchísimo frío.

No, no, la novela, la novela. Joder, estás hirviendo.

¡Marcelo! Chis, quieto, quieto. ¡Marcelo!

-¿Qué pasa? -¡No sé, está delirando!

-Carlos, Carlos. Déjame, déjame. La novela.

¡Tranquilo, Carlos, tranquilo! -¡Carlos!

-¡Carlos! ¡Carlos, mírame! ¡Carlos!

Cierra despacio.

(Gemidos)

Ya están otra vez, Merche.

Joder, es que esta Deborah es como Sodoma y Gomorra, Merche.

Se lo va a fumar como un cigarro. Calla, hombre.

Chis. Sí.

¡No me lo puedo creer! -Te lo he dicho.

-¿Qué hacemos, seguimos? -No, con tus padres aquí, no.

-¿Quieres que le digamos algo del ordenador?

-No, no, yo desde luego que no. -Bueno, se lo digo yo.

-No, no hace falta. Es muy tarde. -Se lo voy a decir yo.

-Que no. -Sí.

Encended la luz, que os vais a matar. Hola, hijo.

Mira que le he dicho a tu padre que llamásemos antes de entrar...

Pensábamos que estabais durmiendo. No, todavía no.

No, ya nos hemos dado cuenta. ¡Antonio!

¿Cómo está Josete?

Pues para lo que ha sido, ha tenido suerte.

Ha estado a punto de quedarse paralítico.

Le ha pegado ahí. ¿Y su madre?

Su madre está en el hospital, imagínate cómo está.

Yo me voy a la cama, que estoy hecho mierda.

¿No me pensáis decir nada del ordenador?

¿No puedes esperar a mañana? No, no puedo esperar a mañana.

Cuando pasa algo así, lo mínimo es decir algo.

Hijo, me estás ofendiendo. Genial, papá, pues oféndete, vamos.

¡Tu padre siempre da la cara! ¿O no doy la cara?

Pero con el jaleo este, pues...

Íbamos a llamar desde el hospital, además...

que el ordenador lo he roto yo. Y lo siento mucho.

Pero ¿qué dices, Merche? No, lo he roto yo.

¿Quién ha roto el ordenador aquí? Pues tú.

Exacto. Ya está, lo he roto yo.

Papá, me da igual quién lo haya roto. Lo único que pido es una disculpa.

Bueno, pues ya tienes la disculpa, hijo, ya está.

¿Eh? Y Dile a Lauren Bacall que no se preocupe,

que le voy a comprar un ordenador mucho más grande. Y kosher también.

Baja la voz.

Y dile también que nos vamos a un hotel.

¿Os vais a ir a un hotel? Nos vamos no, nos echas a un hotel.

¿Qué yo te estoy echando? No te vas a un hotel, ¿eh?

En serio, como os vayáis a un hotel, me voy a enfadar, pero mucho.

¡Pero si es que yo estoy en medio!

Eres sonámbulo, ¿lo sabías?

¿Eh?

Mira.

¿Te gusta?

Te lo he hecho después de la ducha.

Con agua helada.

No sabes cómo temblabas,

pero había que bajarte la fiebre.

¿Llevas toda la noche aquí? Sí.

Y me has llamado Karina, me has llamado Julia,

me has llamado mamá...

Muchas mujeres en tu vida.

Toma.

Te llamó ayer Marcelo, ¿verdad?

Sí, me ofreció un negocio.

Cinco mil pesetas si me enrollaba contigo.

Como si fuera una puta.

Podía haberme ofendido pero le dije que sí, y ¿sabes por qué?

Porque tienes la segunda mirada más triste que he conocido nunca.

¿Cuál es la primera?

La de mi amor platónico: Montgomery Clift.

Está muerto. Ya.

Y mi mirada es triste por la fiebre.

Tu mirada ya era triste cuando te conocí.

37 y medio.

Estás mucho mejor.

Tranquilo, hombre, que no te voy a violar.

¿Tú crees que una mujer puede violar a un hombre?

(Portazo)

-¿Otra vez? -Ha sido la puerta de la calle.

-¡Pues si es prontísimo! -Se han ido.

-¿Cómo se van a ir sin despedirse?

¡Mamá! Coño, qué susto. Perdona, hijo.

Tu padre se ha ido. ¿Cómo que se ha ido? ¿Adónde?

Yo qué sé, estaba durmiendo y de pronto he oído la puerta.

¿Por qué está así, qué le pasa?

Hijo, está fuera de lugar. ¿No te das cuenta?

Este es su sitio. Solo tiene que bajarse un poquito de la moto.

Bueno, yo me arreglo y me voy a desayunar.

¿Qué te vas a bajar a desayunar? Vuelve a la cama, que es muy pronto.

-No te rías.

He preparado desayuno para todos. Siéntate.

No puedo, Herminia, me han llamado de la tele,

que igual me incorporo a un programa nuevo de las mañanas.

¿Televisión por las mañanas, en día de diario?

Sí, emiten el día 13.

¿Y quién va perder el tiempo en ver la televisión por la mañana?

Pues no lo sé. -¿Vas sacando el coche?

-Sí. -Bajo en cinco minutos.

-Vale, chao, adiós.

Por lo visto, tú tampoco te quedas a desayunar.

No, tengo pasar por la peluquería antes de ir a una prueba.

Hija mía, yo os había hecho buñuelitos, con lo que te gustan.

Me empeño en servir para algo, pero no lo consigo.

Bueno, me los tomo para merendar.

Ay, apenas cenáis, no desayunáis...

Porque tenemos nuestras costumbres, pero ve a tu aire, abuela.

Pongo la televisión muy alta y al muchacho le molesta.

Bueno, a mí me molesta él cuando ve el fútbol

y yo le molesto a él cuando paso los textos por la noche.

Pero sois felices, ¿verdad?

Mucho.

Pues entonces no te importe que sea más joven que tú.

Los hombres envejecen antes que las mujeres.

Gracias abuela.

Anda, al mediodía nos tienes aquí a todos.

¿Eh? Y salir a dar una vuelta, que hace un día estupendo.

Hasta luego. ¡Adiós!

¡Oriol, María! ¡A desayunar!

¡Voy!

-¡Oriol, cierra, hombre!

¿En qué habíamos quedado?

-Es mi cuarto. Lo hago sin darme cuenta.

-Ya bueno, y yo me lo creo, ¿no? -Ya no me gustas tanto.

-Mejor.

Mira, Oriol, a mí me caes bien, eres mi sobrino.

Sobrino, has oído bien.

Y además, que a mí me gustan los chicos que son mayores que yo.

Bueno, en concreto un chico que es mayor que yo. ¿Vale?

-¿Adónde vas tan pronto? -A recuperar mis patines.

-¿A tu casa? -Sí, pero no se lo digas a nadie.

-No te van a dejar.

-Yo sé por dónde colarme.

-¡Abuela, que María se ha ido!

¡Ay, qué niña esta! ¡Otra que se va sin desayunar!

Entra tú, anda, y siéntate ahí, vamos a desayunar los dos solitos.

-¿Qué haces, tío?

Año nuevo, vida nueva, ¿no?

Ya, tú e Iris habéis follado, ¿no? No.

Sí, habéis follado. -Sí.

No, no hemos follado. ¿No?

No lo entiendo, ella es maravillosa.

Es maravillosa, pero los problemas no siempre se solucionan follando.

Y no se les ofrece dinero a amigas para que se tiren a amigos.

¿Insinúas que yo le he pagado a ella? No me jodas, tío.

Marcelo...

Pero le gustas mucho, lo haría gratis.

Ya.

Chicos, acaban de llamar, que Josete ha tenido un accidente.

¿Qué? Han tenido que operarle de urgencia.

¿Cómo que Josete? ¿De qué?

Dice su madre que está bien, tardará en recuperarse.

Pero ¿cómo va a estar bien? No lo sé.

¿Nos vamos a Madrid? ¡Vámonos!

-¡Joder!

¡Joder, vaya frío que hace fuera!

Ay... -Espera, Miguel.

-¿Qué?

-Antes de ir a Benidorm debemos hablar de algo importante.

-Ya, Paquita...

Sé que te tenía que haber contado antes lo del dinero, pero...

-Es que yo también te he estado ocultando algo.

-¿Me has estado ocultando qué?

-Mira, Miguel, estos días que hemos estado separados

me han servido para darme cuenta de que estaba equivocada.

-¿Estabas equivocada en qué?

-En estar tan obsesionada con el dinero y con el negocio.

Y me he dado cuenta de que es muy importante ayudar a la gente.

Y que yo creo que tengo mucho que ofrecer a los demás.

-Claro que sí, Paquita, cielo.

Y tú eres una mujer muy positiva, muy emprendedora,

luchadora y muy luminosa.

-Por eso he llamado a Ruipérez y le he dicho que no insista más:

"No insistas más. Lo voy a hacer".

-Vas a hacer, ¿qué? -Que lo he hecho.

-¿El qué?

-He aceptado la propuesta para presentarme

a las elecciones generales por el Partido Demócrata Popular.

-¿El partido de Óscar Alzaga?

-¿Qué pasa? ¿No te cae bien Óscar Alzaga tampoco?

-No, no, no, que no es... Ni me cae bien ni deja de caer bien,

que es que no le conozco de nada, pero...

-Pues yo tampoco le conozco de nada, Miguel,

pero le voy a conocer muy pronto.

-¿Y a ti quién te ha...? -¡Ruipérez, si ya te lo he dicho!

El del chalé de los arcos, Miguel, el que se pide angulas siempre.

Me lleva diciendo no sé cuánto tiempo ya

que en su candidatura necesitan mujeres,

y que yo cumplo el perfil perfectamente.

-¿Qué perfil cumples tú? El Ruipérez este...

-Perfil de mujer joven, empresaria,

muy popular y demócrata cristiana.

-Pero ¿cómo vas a ser tú demócrata cristiana? Paquita, por favor.

-Pero ¡bueno! ¿Qué pasa? Soy demócrata, ¿no? Y soy cristiana.

¿Por qué no puedo ser las dos a la vez?

-Visto así, sí.

-¿Me das un beso?

-Pero ¿cómo te voy a dar un beso, si eres demócrata cristiana?

-¡Anda, tira!

(LLORA)

¡Papá!

¿Qué haces aquí, María? ¿Y tú?

Yo estoy haciendo una lista de desperfectos, hija.

¿Por eso lloras? No estoy llorando.

A mí me parece que sí.

Tu padre te dice que no está llorando,

y cuando tu padre te dice algo, va a misa, hija.

¿Y tú por qué estás llorando?

No sé.

¿Tu también echas de menos esto? Sí.

¡Pues mira que no podía ser más feo!

Pero es nuestra casa.

Es nuestra casa, hija.

Ven.

Tenemos que marcharnos, María.

Es una barbaridad que estemos aquí, hija.

Y eso es lo que es tu padre,

un bárbaro.

Nunca seas como yo, hija.

"Los Alcántara empezábamos 1986 buscando un lugar en el mundo.

Y así, desubicados, llegamos al día de Reyes

más particular de todos los que ha vivido mi familia".

La segunda Madre Iglesia...

"La buena nueva no llegaba a San Genaro.

Los vecinos seguían sin poder volver a sus casas

y la salud de Tierno, el viejo profesor,

estaba muy lejos de mejorar".

Y ahora vamos a rezar un Padre Nuestro

por la curación de...

De... ¡Del alcalde!

Por la curación de nuestro alcalde.

Para que se ponga bueno pronto

y pueda venir a ayudarnos en estos momentos tan difíciles.

(TODOS) Padre Nuestro, que estás en los cielos,

santificado sea tu nombre,

venga a nosotros tu reino,

hágase tu voluntad así en la Tierra como en el cielo.

El pan nuestro de cada día dánoslo hoy.

-Perry Mason. -¿Quién?

-El abogado. Ha preguntado por ti.

-¿Por mí? ¿Por qué? -Y tú sabrás.

-Amén. -Amén.

-En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

¿Hay noticias? Sí.

Solo para comentarte que ha llegado el informe del perito.

Lo he leído así, grosso modo. Ya comentaremos los detalles más...

Pero, vamos, que todo favorable, podéis volver a casa cuando queráis.

¡Pero es que eso es cojonudo!

¡Gracias, por Dios!

Perdón. ¿Perdón por qué?

Perdone, padre.

Bueno, me acaba de decir el abogado

que ya ha salido el informe, que es favorable

y que podemos volver a casa.

¡Qué alegría, por favor!

-(TELEVISIÓN) Tierno, amigo, el pueblo está contigo.

Tierno, amigo, el pueblo está contigo.

Tierno, amigo, el pueblo está contigo.

-"Tierno, amigo, el pueblo está contigo".

Decenas de miles de gargantas han repetido como una sola voz

este adiós último al alcalde de Madrid.

-Las imágenes que les ofrecemos ahora corresponden

a la retransmisión en directo realizada por Televisión Española

esta tarde.

Desde la Casa de la Villa, pasando por la plaza de la Cibeles,

hasta el cementerio de la Almudena,

una multitudinaria manifestación popular

ha acompañado al cortejo fúnebre.

-Desde las tres a las cinco de la tarde,

Madrid ha sido la capital de un duelo

sentido y compartido en toda España,

cuyo eco ha traspasado incluso nuestras fronteras.

Hombres, mujeres y niños han repetido una y mil veces:

"Tierno, amigo, el pueblo está contigo".

-Hasta siempre, profesor. -Hasta siempre.

-Nos despedimos de ustedes agradeciéndoles la atención prestada

y recordándoles que dentro de muy pocas horas,

a las 11:45 en punto de la mañana,

tendrán con ustedes nuestra próxima carta de ajuste.

(Gemidos)

Joder, Merche. Desde luego, en esta casa, coño,

se derriban los muros de Jericó todas las noches.

Dale que dale. Calla.

Nosotros no lo hacíamos tanto, ¿no?

Menos mal que nos vamos mañana. Sube la televisión.

Sube, corre.

-(TELEVISIÓN)...la carta de ajuste. Buenas noches, que descansen.

(Himno de España)

Joder, qué mala suerte, Merche.

Estoy en plena faena y me ponen el himno nacional

y se me cae hasta el palo de la bandera,

fíjate lo que te digo.

  • T18 - Capítulo 322: 'Fuera de lugar'

Cuéntame cómo pasó - T18 - Capítulo 322: 'Fuera de lugar'

30 mar 2017

Enero, 1986. Los Alcántara y todos los vecinos que viven en la plaza de San Genaro no pueden volver a sus casas por riesgo de derrumbe. Una de las zonas más afectadas es la del videoclub, que ha quedado entre escombros. Antonio y Mercedes se van, temporalmente, a casa de Toni y Deborah mientras los técnicos valoran el estado de los edificios. A la incertidumbre de no saber si van a poder volver a casa se une el hecho de que Antonio choca con Deborah, lo que complica la convivencia. Herminia y María se van a casa de Inés y Marcos, pero la abuela no lleva bien los cambios y no se acostumbra a ir al baño en una casa desconocida. María tampoco se adapta a vivir con Oriol, que la sigue viendo como algo más que su tía.

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