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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T18 - Capítulo 321: "Que viva el IVA" - ver ahora
Transcripción completa

Cuéntame

cómo te ha ido

en tu viajar

por ese mundo de amor.

Háblame de lo que has encontrado

en tu largo caminar.

Cuéntame

cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

Cuéntame

cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

Cuéntame

cómo te ha ido

si has conocido la felicidad.

"Nuestro cerebro tarda 80 milisegundos

en encajar una experiencia consciente

después de percibir una señal.

Así que, de algún modo, siempre estamos viviendo en el pasado.

Nada es tan misterioso como el tiempo.

Cuando piensas que algo ocurre, ya ha sucedido.

Cuando eres pequeño, el tiempo pasa muy lentamente,

pero a medida que envejecemos, el tiempo parece pasar más rápido

porque cuanto más vivimos,

más repetimos cosas que ya hemos vivido antes.

Después del verano, superadas las vacaciones y la vendimia,

mis padres, mi abuela y mi hermana María

volvieron al piso de San Genaro.

El reencuentro no fue precisamente agradable..."

¡Por Dios!

Pero ¡cómo han dejado esto, por Dios!

Me dijeron que iban a dejar la casa impecable.

¡Puaj! ¿A qué huele?

Mira, yo me alegro de haber perdido olfato.

Dios mío.

¿Cómo puede ser la gente tan asquerosa?

Merche. ¿Qué?

Aquí hay mucho que rascar, ¿eh?

"Mi hermano Toni se instaló con Deborah

en nuestro entrañable piso de Malasaña.

Empezaba para ellos un tiempo nuevo en un país distinto

que iba a poner a prueba su proyecto de vida.

Mi hermana Inés decidió ser valiente y apostar fuerte por Marcos.

Los 15 años de diferencia que les separaban

no eran más que un estímulo

que le daba romanticismo a su relación".

¡Venga, Oriol, hijo, que vas muy lento, va!

A ver. Venga. -Chaval, ponte esto bien.

"En Sagrillas, y mientras el mosto reposaba en las cubas,

mis amigos y yo retomamos el proyecto de convertir

la vieja casa de mi abuela Pura en un hotel".

(HABLAN TODOS A LA VEZ)

"Pero cualquiera que haya vivido algo semejante

sabe lo difícil que es ponerse de acuerdo en este tipo de cosas...

En el barrio todo seguía como siempre.

Olga ya era aceptada por todos, especialmente por uno".

Buenos días, Eladio. ¡Bonitas flores!

-Traigo flores. Me devuelven calabazas.

-Ah. -¡Bah!

"En temas de amor, también andaban atareados Cruz y Pili,

y también con poco éxito".

Cariño ¿qué? -Que me acaba de bajar la regla.

-¡Vaya, qué le vamos a hacer!

-Lo siento mucho. -No pasa nada, el próximo mes.

Que no pasa nada, cariño. Venga, un beso, venga.

"Otras, como Nieves, ya habían renunciado al amor.

Ponían todas sus energías en dar un nuevo rumbo a su negocio".

¿A ti qué te parece mejor,

"salón de belleza" o "esthetic center"?

-No, no, no. Yo, "lo en inglés", que está de moda.

-A ver si las pijas de los Altos bajan y se gastan la pasta.

"Mientras tanto, mi amigo Josete cada vez estaba más entregado

a registrar con su cámara y su particular sello

la vida del barrio".

¿Tienes el foco? -Ajá.

-(CARRASPEA)

Hoy, desde Televisión San Genaro, vamos a hablar del I.V.A.

Es decir, del Impuesto sobre el Valor Añadido

que va a entrar en vigor a principios de año.

Un impuesto del que... del que todo el mundo habla

y nadie sabe cómo aplicar.

Por eso vamos a hacer una encuesta a todos los tenderos del barrio.

Josete, ¿hace falta que se me vean las bragas?

-No se ve nada, mamá. -¿Que no?

Ahora te ha dado por hacer videoarte.

Yo no puedo trabajar así, de verdad, es que...

Vamos.

-Venga, cariño.

-¿Y de qué va hoy el examen, Abraham?

-Teórico. Sistemas de transmisión y frenado.

-Ramón, que te he metido el dinero en la cartera, ¿vale?

-Vale, para pagar tus clases el trimestre que viene.

-Mira, llévate un par de estos

y los cuelgas en el tablón de la escuela.

-Vale, vale, vale. -Y mucha suerte, cariñín.

-Traigo bocadillos.

Bocadillos de lomo, del que te gusta, para los dos.

-Es que te lo comes.

Cuidadito, ¿eh? Despacio.

"Y fueron pasando los días y los meses de un 1985

que como siempre, para unos fue mejor que para otros,

pero que a todos nos dejó experiencias

e imágenes indelebles en la memoria.

Fue el año de la primera crisis de gobierno socialista".

Entre otras muchas cosas, me ha dicho que está cansado,

que soporta mucha tensión,

y es difícil mantener ese grado de tensión

y que el desgaste hace mella en él.

"A la sonada baja de Miguel Boyer se sumaron

las de otros ministros y cargos del ejecutivo,

sustituidos por nuevos nombres y nuevas caras.

Aquel fue el año también de una polémica y discutida

Ley de Extranjería, surgida ante el temor

de la llegada de inmigrantes a Europa.

En el mundo, la llegada de un nuevo inquilino al Kremlin

no frenó los planes de Reagan y su sistema de defensa antinuclear,

llamado 'Guerra de las Galaxias'.

En la galaxia de Hollywood, se apagó una gran estrella,

Rock Hudson.

Su muerte abrió los ojos del mundo al drama del sida.

El 85 fue un año de tragedias y desastres.

En el estadio de Heysel murieron 39 personas tras una avalancha.

En Colombia, la erupción del volcán nevado de El Ruiz

provocó la muerte de 25.000 personas

y dejó al mundo una terrible historia.

La muerte en directo de la niña Omaira Sánchez.

En México, un terremoto de 8,1 en la escala Richter

sacudió el Distrito Federal.

Y así llegamos a la noche de Fin de Año.

Posiblemente la más catastrófica

que nos ha tocado vivir a los Alcántara".

Si quieres te dejo un puf también.

(RÍE) No. No me hace falta, con estas cuatro tengo suficiente.

No las necesitarás, ¿verdad? ¿Yo? ¡Qué va!

Pero si Josete se va con su novia esa

o lo que sea de Amnistía Internacional,

así que yo me voy a ir a cenar con Nieves al Bistrot.

Después de las uvas nos vamos al Scala,

que no te lo hemos contado.

¡Al Scala!

Es que dicen que es como el Lido de París.

¿Os vais las dos solas?

-Entraremos solas pero no sé cómo saldremos

que vamos muy lanzadas, Mercedes. Madre mía, miedo me dais.

Me dais un poco de envidia, eso sí, que no sabes la noche que tengo,

que viene mi nuera y todo a cenar. ¿Tu nuera?

Sí. ¿Y cómo es?

Ya te contaré. Bueno.

Pues nada, que te diviertas.

Y como supongo que no te veré, feliz Año Nuevo.

Para ti también. Ya verás que el 86 nos trae lo mejor.

Sí, va a ser muy bueno. Gracias por las sillas

Hala, diviértete.

Y tú también. Bueno, pasadlo muy bien.

¿Qué?

Es que tengo que decirte una cosa. A ver. ¿Qué cosa es esa?

Pero dime que sí, ¿vale?

¿Qué? ¿Me dejas ir a una fiesta esta noche?

(RADIO) "El primer ministro ha subrayado la importancia histórica

del ingreso de España en la Comunidad Económica Europea

a partir de mañana.

Ha resaltado la especie de símbolo

que constituía su presencia en los Pirineos..."

(Ruido)

(Murmullo)

-Pues mira, va Gala, Fernando y va hasta Fanfán.

¿También Fanfán? Sí.

Que no, hija, que no. Pero ¿por qué no?

Porque no, porque eres muy pequeña, hombre.

Oye, ¿habéis notado algo? Yo lo único que estoy notando

es la tabarra que me está dando tu hija, de verdad.

A ver, papá, ¿tú me dejas ir a una fiesta esta noche?

¿Una fiesta dónde? En casa de una amiga.

Es que sus padres salen y le dejan a ella y a su hermano hacer una.

Hombre, que la dejan con su hermano, Merche...

¿Qué edad tiene el hermano? Diecisiete.

¡Ni hablar, hija, ni hablar! ¿Ves tú?

¡Es que yo nunca puedo ir a ningún sitio!

¡A Carlos le dejabais hacer lo que quería!

Pero, claro, soy una chica, ¿no?

Te pongas como te pongas, no te dejo salir

con todo eso lleno de borrachos. Ni mis amigas ni yo bebemos.

No me hagas hablar, ¿eh? No me hagas hablar.

Y si te echan algo en el refresco, ¿qué?

Seguro que a mi edad salías y hacías lo que querías.

Mira, hija, a tu edad estábamos en España en una guerra

y acababan de matar a mi padre.

¿Imaginas que me matan a mí, tendrías ganas de fiesta?

Pues así estaba yo. No me toques las narices.

Por Dios, venga. Ya salió la guerra.

¡Pues sí! ¿Y qué culpa tengo yo?

Venga. La misma que yo, hija.

Torba. Venga, ya.

Ahora vamos a empezar con lo de las salidas.

Pero ¿no es muy temprano? Vienen muy adelantadas.

¿Qué ha pasado? Será la hormona de pollo.

Estaba arreglándome el bigote y de repente ha hecho "catacrás".

¡Por Dios, justamente hoy! Pues hay que arreglar el baño.

Pues sí, lo tendremos que alicatar otra vez hasta el techo.

Es que lo pegan con unos pegotillos de argamasa

que así, pues claro, no... No dura.

Qué pena que te tengas que ir. Va a ser una cena genial.

En la plaza, todo el pueblo.

Es que mi madre me ha insistido muchísimo.

Me he comprometido a llevarle uvas. Sí, pues a ver cómo llegan.

El año que viene lo celebraremos todos juntos en el hotel.

Mira esto. (RÍE)

¡Uh, chocolate! Mmm. Gracias. (RÍE)

¡Mmm!

¡Mmm, bizcocho! Mmm. (RÍE)

Bua... He dormido como una marmota.

Nunca creí que diría esto, pero aquí, en el pueblo, soy feliz.

-Marcelo... -Sólo me falta el sexo.

Arrastrarme por las zarzas, revolcarme por la paja.

Pero lo sustituyo con la comida. Mira, ya somos dos.

¿Tú? -Bueno, por favor, Marcelo.

Carlos hace ya mucho que se casó con la literatura y el vino.

-Menudo trío te tienes montado.

Preferiría ponerle los cuernos con alguien más carnal.

Pues ya sabes. Yo, por un amigo, lo que haga falta.

¿Lo dices en serio? Ajá.

A ver si en Madrid encuentro algo y, si no, hablamos.

¿Te parece bien?

Chicos, me marcho, que voy a pasar un frío en la carretera tremendo.

Hale, hasta el año que viene, señores.

Carlos, otro año que se va, ¿eh?

-Y otro que viene.

Lo siento muchísimo, te dejo con dos anormales.

Me dejas sola ante el peligro.

Feliz año. Feliz 86.

Ya solo quedan 14 para el 2000.

Uh, tengo que ir pensando qué ponerme.

(RÍE) Adiós. Adiós.

(Teléfono)

(Teléfono)

(Portazo)

¿Sí?

¡Karina! ¡Qué sorpresa! -Uh, doña problemas.

-No seas cabrón, anda. -A ver, un momento.

-Tenemos el viaje de Arafat a Túnez.

-¿Hay imágenes de verdad o es lo mismo de siempre?

-Arafat con pañuelo bajando del avión y dando besos a todo el mundo.

-Joder, macho, de verdad, qué aburrimiento.

Cada vez que lo metemos, es como una imagen de archivo.

A ver si nos da algo nuevo.

-Sí, pero es el 30 aniversario de Al Fatah, algo dirá.

-Y más ahora, que parece que Reagan va a por Libia.

-Se lía cuando entremos en la OTAN, para que nos pille bien.

Oye, ¿el secuestro de Guzmán Uribe va en Nacional o en Deportes?

-¿Por qué va en Deportes un secuestro de ETA Militar?

-Es un directivo del Athletic y hay declaraciones de los jugadores.

-Pero es político, lo quieres todo para ti.

-Solo he hecho una pregunta.

No te metas, tío, eres de Internacional.

-Toni, no piques. Pero ¿no ves que es un tocapelotas profesional?

Si ya le conoces. -No me jodas.

-Damián, tú lo que tengas se lo pasas a Joaquín,

que es de Nacional.

-Tenemos la dimisión de Pilar Miró como directora general de cine.

-El cine español no tiene remedio. -Sí lo tiene:

que hagan películas que a la gente le apetezca ver.

-¡Mira! -¿Hemos terminado? Me tengo que ir.

-¿Por, tienes prisa? -Tengo a Juana en casa.

Es mi ex, la tengo que llevar al aeropuerto.

-Haces bien, chaval. Enemigo que huye, puente de plata.

-Mal día para volar, Toni. Alerta de atentados en media Europa.

-Si la he avisado, pero por lo visto

tiene un reportaje importante el día dos y debe irse.

-Pues nada, feliz Año Nuevo a todos. -(TODOS) ¡Feliz año!

-A ver si nos trae buenas noticias. -Las buenas noticias no venden.

-Ah, ¿que nosotros vendemos? Pensé que solo informábamos.

-¡Touché!

-¡Feliz año! -¡Feliz año!

-Feliz año.

Mira qué hermosos son.

¡Bueno! ¿Y este zafarrancho?

Tu mujer, hijo, que se ha empeñado en complicarse la vida.

Madre, ¿vas a estar así toda la mañana? ¡De verdad!

Ya te lo advertí en su momento, esto de los cardos navideños...

¿Cómo que cardos navideños? Voy a hacer cardos con bechamel.

Lo vi en una receta que hacía Víctor Manuel con Elena Santonja.

Pero el segundo plato, que es pavo, también va al horno.

A la naranja, con miel.

Además, así aprovecho el horno, el calor residual.

¿Pavo con naranja y con miel?

¿También te lo ha enseñado Víctor Manuel?

Que no, tonto, me lo ha enseñado Olga.

¿No hubiera sido más fácil hacer una paella así, grande, para todos?

Por Dios, ¿una paella en Nochevieja?

Es que Mercedes quiere quedar bien con el yerno nuevo y la nuera nueva.

Qué tonta es. Que se vea que somos finos.

Quiero hacer algo original.

Que siempre lo mismo, lo mismo, pues ya cansa.

El problema es que no tengo vajilla para todos.

Bueno, pues tranquilízate. Si estoy tranquila, ¿o no me ves?

El año que viene, de restaurante cueste lo que cueste.

Bueno, eso de que cueste lo que... Hombre que no...

Ponte tú aquí a cocinar.

Merche. ¿Qué?

¿Este armario siempre ha estado así? ¿Así cómo?

Torcido.

Ese armario está como siempre, Antonio.

Anda, vete al Bistrot a por el champán.

Así te entretienes un rato.

A los hombres les gusta inventar cuando no tienen nada que hacer.

Te digo que ese mueble no estaba así, hombre.

"El tiempo, esa extraña dimensión

que se estira y se encoge según el momento.

A veces, un año se pasa en un suspiro,

pero un viaje en moto de Sagrillas a Madrid en diciembre

siempre, siempre, se hace eterno".

Lo sé, José Luis, de verdad. No te disculpes.

No pasa nada, va a salir todo muy bien, ya lo verás.

Gracias. Un abrazo, nos vemos ahora.

¡Ah, soy imbécil!

-Pero, bueno, ¿qué pasa?

-(SOLLOZA) ¡Oriol! Apaga eso, ¿eh?

¡Oriol! -¿Que?

-¿Qué pasa? ¿Has hecho la cama?

-¡Ahora! ¡Cuando acabe esta partida!

-Que estás pegado todo el día a este cacharro.

Cinco minutos y apagas.

-Pero ¿quién era? ¿Me vas a decir qué pasa?

-José Luis Alonso de Santos, me llama para sustituir

a Amparo Larrañaga en "Bajarse al Moro".

-Ah. Bueno, ¿y cuándo?

-Hoy. Función de tarde y noche. -¿Hoy?

-Sí, se ha cogido un catarrazo, tiene que estar en cama una semana

y tienen vendido hasta después de Reyes.

-Bueno, pues que suspendan. -No pueden con el cartel colgado.

-¿Y les vas a decir que sí después del feo que te hicieron?

Inés, estrenaste la obra en Zaragoza y en Madrid cambiaron el reparto.

-Es que no le puedo decir que no a José Luis Alonso de Santos.

Él sabe que me va a deber un favor, y eso es trabajo.

-Ya, mi vida, pero hoy...

-Bueno, pues me tomaré las uvas en el teatro.

-¿Y qué le vas a decir a tu madre? -La verdad.

-Yo tengo lo del primer bebé del año. -Ya lo sé.

-Ya.

Ven aquí.

-¡Ay! ¿Tú puedes llevar a Oriol a casa de mis padres?

Vas a tener que hacer la comida también.

-También.

-Gracias.

Oriol, tengo que irme, que me ha salido trabajo.

-(GRITA) -¿Qué pasa?

-¡Que me han matado!

-¿Cómo que en un internado?

-¡No lo digas como si fuera un campo de concentración!

-No se lo habrás dicho a Santi... -Quiero que se lo digamos los dos.

-Ah, ¿los dos?

-Sí, porque eres su padre y yo, su madre.

-Sí, pero no he tomado ninguna decisión.

-Porque vives a 1.200 kilómetros de distancia.

-¿Esto ha sido idea tuya o de tu novio?

-¡Mi novio se ocupa más de nuestro hijo que tu!

-Hombre, obviamente, porque vive con vosotros.

-A ver, Toni.

Estudiar interno en Inglaterra no es lo mismo que aquí.

Los hijos de las mejores familias estudian en internados.

Mi novio lo hizo y no le pasa nada.

-Se le nota un montón. -¿A qué viene ese tono?

-¿A qué viene? -Sí.

-Me gustaría que me consultaras. -Te estoy consultando.

-Lo estás dando por hecho, que es muy distinto.

-Tengo ocho reportajes para la revista de viajes este año.

Cada una en un país distinto.

En mes y medio me voy a Finlandia. Dime cómo lo hago.

-Hablas de Santi como si fuera un estorbo.

-¿Mi hijo? No me jodas, Toni, ¿eh?

¿Quieres encargarte tú?

-No es tan sencillo, y lo sabes.

-Entonces, dame otra alternativa.

Y si no la tienes, por favor, apóyame.

(Llaves)

-Esto hay que hablarlo bien.

¡Hola! Hola, Juana.

Hola, Carlos. -¿Qué tal?

Qué frío hace en La Mancha.

¿Qué tal, cómo estáis? ¿Todo bien?

Sí. -Sí.

¿Interrumpo algo? No.

-Sí.

Estamos intercambiando opiniones. Sí.

Ya.

¿Y Santi? Santi está con mi madre en el pueblo,

hecho un salvaje.

Bueno, me voy. ¿Me llevas al aeropuerto?

-Cuando me confirmen que es seguro volar.

Espera, espera, me voy yo. Os dejo, que sobro un poco.

¿Has comido algo? Voy a picar algo abajo.

Puedes comer aquí algo... Pico abajo. Me alegro de verte.

Y yo.

¡Carlos! ¡Karina!

Estás... Gorda como un chon, ya lo sé.

Y además me encuentro muy pesada y... Te iba a decir muy guapa.

Pues ahórrate la mentira.

Te he estado llamando al pueblo y me han dicho que venías.

¡Es que no sé qué hacer, Carlos, no sé a quién acudir!

¿Y Mauricio?

Llevo sin saber nada de él desde hace 24 horas.

Estoy muy asustada. Tengo el abdomen muy duro y no sé, Carlos...

¿Dónde está? ¿No está en Madrid? No.

Tenía que volver ayer de Guatemala.

Me llamó desde el aeropuerto, y es que no sé nada de él.

Y la sede de Greenpeace está cerrada. Bueno, calma. Cálmate, ¿vale?

Cálmate. Iba a comer. ¿Vamos, picamos algo?

¿Qué? ¿Qué? ¿Qué pasa? ¿Qué pasa? Nada, nada, nada.

Vamos dentro, te sientas un rato. Descansamos.

¿Y si me llevas al hospital?

¿Ya...? No sé, Carlos, noto algo muy raro.

Pero estando de nueve meses todo es raro, no lo sé.

Bien.

Siento meterte en este fregado, y más en un día como hoy.

Tranquila, tranquila. Vamos al hospital, ¿no?

¡Vamos!

¡Cruz!

¿Qué pasa, Cruz? ¡Don Antonio!

Ya tiene el cava listo si se lo quiere llevar.

¿El qué? El cava. Ya no se llama champán.

Los franceses dicen que sólo se puede llamar champán

si se hace en Champagne.

Ah, ¿sí? Sí.

Qué listos son los franceses, de verdad.

¿A que de la tortilla francesa no han dicho nada?

No.

Me cago en la cuna que me arrulló. ¿Has sentido eso?

Sí, he sentido algo, como si pasara el metro, ¿no?

Pero es que por aquí el metro no pasa, Cruz.

Esto es un temblor.

¡Mira!

¡Merche!

¡Merche!

¡Merche! ¿Qué?

¿Tú no has notado nada? ¿No he notado el qué?

Que me parece que ha habido un terremoto.

¿Un terremoto? ¿Usted no ha notado nada, Herminia?

¡Qué voy a notar! Estoy liada con los cardos,

Mira qué negros tengo los dedos. Se ha movido el suelo bajo mis pies.

Eso debe de haber sido vértigo. Yo no tengo vértigo, Merche.

Tú no, pero tu familia es muy propensa.

Ah, ¿sí? ¿De cuándo acá?

Uy, tu abuelo Miguel, decía que se le movía el suelo.

Pero es que tenía una cosa de oído y le daba vértigo.

Mi abuelo Miguel tenía más años que Matusalén.

A mí me queda mucho para eso todavía.

Voy a escuchar el parte de Radio Nacional, que dirá algo.

Desde que hemos vuelto del chalé le tiene manía a la casa.

¿Verdad? Con lo bien que se está aquí.

Desde luego.

(Llaman a la puerta)

¿Sí? -Soy Alonso de Santos.

-¿José Luis?

¡Hola! ¿Qué tal? -No, no te acerques.

Yo también tengo un trancazo... Como Amparo.

-Ah, bueno... Pasa, pasa.

Es que aquí hace un frío...

-Nos salvas la vida, Inés, de verdad. -Bueno. Estoy acojonada, ¿eh?

-¿Por qué? El papel ya lo hiciste. Y lo bordabas.

-Sí, lo bordaba, pero mi nombre no está en esta puerta.

-Bueno, fue una decisión empresarial. -Ya, ya lo sé.

Hay nombres que venden más que otros.

-Lo mismo nos pasa a los autores.

-Bueno, pero va muy bien, ¿no? -Es un milagro.

-La obra es muy buena. Y Verónica estará maravillosa.

-Verónica es otro milagro. ¿No la has visto?

-No, la verdad que no, me invitasteis al estreno,

pero tuve mucho trabajo y no... No pude ir.

-Ya... Bueno, toda la compañía es un lujo.

He tenido mucha suerte.

Tu también la vas a tener porque eres un pedazo de actriz.

-Gracias.

(Llaman a la puerta)

-Hola. -Hola.

-Es Natalia, una alumna mía. Se sabe la obra mejor que yo.

Te va a ayudar a pasar el texto. ¿Eh? -Estupendo.

¿Estás constipada o te puedo dar dos besos?

-Sí, claro. -Ah. ¿Qué tal? Soy Inés.

-¿Nerviosa? -Como un flan.

-Bueno, pues yo te voy a ayudar al cien por cien, ya verás.

Vamos a hacernos muy buenas amigas.

-Estupendo.

-(TELEVISIÓN) "...un paisaje atípico es en las Islas Canarias.

La nieve, el hielo y la niebla..."

-...a casa de mi cuñada a la sierra,

Y justamente hoy va y se me pone malo.

Con el cordero hecho.

Porque claro, la que tiene que llevar el cordero soy yo,

la burra de carga.

Y si me lo dejan ingresado, ¿que hago?

¿Me traigo el cordero y le digo a la familia que cenamos aquí?

Porque tú me dirás.

¡Es que no podías haber elegido un día peor!

Mira que tiene días el año, y no,

justamente te tiene que dar cuando más daño hace.

Perdone, señora. ¿Se puede callar, por favor?

¿Qué pasa, te molesto?

Pues sí, me molesta. Ah, ¿sí?

Sí, me molesta escuchar cómo martiriza a su padre.

Es su padre, ¿no? ¡Vete al carajo y déjame en paz!

Pasará el tiempo. No le gustará que la traten así.

¡Karina! ¿Cómo estás?

Nada Carlos, falsa alarma.

Dicen que todavía no he empezado a dilatar.

No quiero ni imaginar cómo va ser en serio.

¿Qué vas a hacer? ¿Te acompaño a casa?

Sí, a ver si ha llamado Mauricio. ¿Y si no ha llamado?

No sé.

¿Cómo que no sé? No te vas a quedar sola.

Bueno, no pasa nada, Carlos. En Nochevieja.

Antes me he asustado, pero ya estoy más tranquila.

Que no, Karina, no te vas a quedar sola en Nochevieja.

Vamos a tu casa, vamos a ver si hay novedades

y le dejas una nota o un mensaje en el contestador

y vamos a casa de mis padres. ¿A casa de tus padres, hoy?

Te vienes a casa de mis padres, eres como de la familia.

No te puedo dejar sola.

¿Sabes lo que dice Jorge Guillén de los amigos?

"Amigos, nadie más. El resto es selva".

El resto es selva, sí.

Vámonos.

Estás muy guapa.

¡Yonquis!

(Interferencias)

Merche. ¿Qué?

No funciona la tele. ¿Cómo que no funciona?

Se ha debido de descolgar la antena con el temblor.

¿Otra vez con el temblor? De verdad. Estoy por subir a la azotea.

A la azotea ni hablar. ¿Por qué?

Tienes vértigo, Antonio. ¿Cómo vas a subir a la azotea?

¿Qué dices? No sé dónde están las llaves.

Pues no sé cómo vamos a ver las uvas.

No sé, esperemos.

Por cierto, ha llamado el novio de Inés,

el muchacho este que se parece a Kubala, coño.

Se llama Marcos. Marcos, eso, Marcos.

Pues ha llamado y ha dicho que ni él ni ella pueden venir.

¡Ya empezamos! El niño nos lo trae él por la tarde.

¿Te ha dicho por qué no pueden venir?

Por cosas de trabajo, Herminia pero no me lo ha explicado.

Pues ahora me sobra pavo, y sillas.

Por las sillas no te preocupes, se las subo a Clara.

De verdad. ¿Comemos?

¿Comer? Pues no he pensado en nada.

¿Y a qué esperas, Merche? Son las tres.

No sé, Antonio, ahora hago unos huevos fritos.

Huevos fritos no, mujer, que ayer cenamos huevos fritos.

Me empapuzas a huevos y no es bueno para el colesterol.

¿Qué quieres que haga? ¿No me has visto cómo estoy? Hombre.

¿Por qué no nos vamos al Bistrot? Sí, al Bistrot.

Venga, vamos todos. Usted también, Herminia.

No, no, yo no, yo me quedo aquí.

Me ha sobrado un poquito de bacalao y le echo un puñado de arroz.

Ah. Y la patinadora, ¿qué? ¿También come bacalao?

La patinador come en casa de los vecinos.

Pues entonces mejor, Merche.

Vámonos al Bistrot y te tranquilizas un poco, que te noto...

¿Qué? Alterada, Merche, alterada.

¿Encima me dices eso, con todo lo que tengo?

Venga, hombre, por Dios. Una y no más, ¿eh?, santo Tomás.

¿Por qué se pone así?

Si está acostumbrada a cocinar para un regimiento.

Pero tenía otra edad, Antonio, y tú también, ¿eh?

Hay un momento en la vida en que te levantas

y te sientes viejo.

Que eso no es así, Herminia, por Dios, que no.

Yo no voy a ser nunca viejo, ¿sabe usted por qué?

Nunca me faltará la curiosidad, que eso es lo importante.

Y ahora mismo tengo mucha curiosidad por saber por qué no se ve la tele.

Abraham y tú os venís con Ramón y conmigo

después de las uvas, y no hay más que hablar.

-A una discoteca ni loca, Casandra. Voy a estar reventada.

-¡Pero es que te pasas aquí metida todo el santo día!

-Tengo los pies que no me los siento.

-Oye, ¿y el niño? -El niño, ¿qué?

Pues que tendrá que conocer chicas.

-Sí, eso sí. Pero es que es tan especial...

-Pero seguro que hay alguna buena chica por ahí esperándole.

-¡Ojalá! -Oye...

Todavía es virgen, ¿verdad?

-No. -Ah.

-Bueno, creo que no. -Ah.

-Anselmo le llevó un día a una whiskería,

pero creo que no salió bien.

El pobre se pasó una semana entera

sin atreverse a mirarme a la cara por la vergüenza.

-Angelito.

-Menestra de verduras por aquí. -Gracias.

-Y menestra de verduras por aquí.

Ahora te pongo lo tuyo, cariño. -Muchas gracias, mi amor.

Está hecho polvo. Es que se muere por ser padre...

-Tampoco se hunde el mundo...

-La última analítica le ha salido fatal.

-La siguiente saldrá mejor, no te preocupes.

-Es una cosa de movilidad, porque sus espermatozoides

se mueven por debajo del valor estándar.

-Eso puede ser por los vaqueros. -¿Los vaqueros? ¿Qué tiene que ver?

-Los lleva muy ajustados.

Entonces los testículos van muy pegados al cuerpo

y se mantienen más calientes de lo que deberían.

Lo ideal es llevarlos colgones, para que vayan fresquitos.

Que sí. -¿Por qué sabes tanto de testículos?

-Ay, Pili, hija, porque una lee.

-Hum. Ya.

Bueno, de todas formas, sin hijos se vive estupendamente, Pili.

-No sé, no sé qué decirte.

-No digas eso, que a ti te hubiese encantado tener uno, ¿eh?

-Bueno, yo tuve uno, ¿eh?

Pero, bueno, en fin. Vamos a olvidar el tema.

Mira, a ese sí que le hacía yo un favor.

-¡No! -Uy, yo dos.

-Qué va... -Tú, dos.

Muy buenas. Buenas.

Buenas. (TODAS) Hola.

Coño, aquí tampoco se ve la televisión.

Pero esta mañana se veía bien.

Ya. ¿Vais a comer?

Sí. Os habéis enterado del temblor, ¿no?

¡Antonio, otra vez, por Dios! El temblor, yo sí. El temblor, sí.

Claro. ¿No habéis oído el temblor vosotras?

Pues no, la verdad.

Ha habido uno, ¿a qué sí, Cruz? Sí, algo.

¿Cómo que algo? Si ha temblado hasta la luz, hijo.

Que en Madrid no hay terremotos, por Dios.

Cada año en la Península Ibérica hay unos 1.000 terremotos.

Lo que pasa es que son de magnitud inferior a cuatro.

¡Olé! No, Antonio, que toros, no.

Bueno, lo retiro. (RÍE) ¿Mesa para dos?

Sí. Olga, te quería preguntar una cosa del pavo.

¿Se pone un muslo por personas? Un muslo y medio por lo menos.

Entonces no tengo suficiente. Oye, una cosa.

¿Tú no tenías ahí un televisor así, pequeño,

de esos portátiles que tienen unos cuernos?

Sí, en blanco y negro, lo tengo ahí para ver los partidos.

¿Me lo podías prestar para ver las uvas hoy?

Tengo el mío fastidiado. ¡Claro!

-¡Agua, agua, agua, agua! -¿Qué has hecho?

-Que nos... Que... -¡Jefa, cierre la llave!

¡Que se nos va a inundar todo! Esa llave roja, laque está ahí.

¡Cierre, cierre! Pase, pase. Ahí.

¡Ahí va! -Señor...

¿Dónde ha sido? Aquí.

Ahí abajo. -Uy, cómo me he puesto.

Nos vamos a poner pingando. Madre...

Que nos encharcamos.

Olga, se te va a inundar eso porque se te ha reventado una junta.

Y yo sé por lo que es. De verdad que estás obsesionado.

¿Con qué, Merche, con qué? Con el temblor.

Que ha habido un temblor, hombre. ¿Qué temblor, Antonio?

Pero si esto es Castilla, joder.

Esto es el sostén de España, esto es puro granito.

No se mueve nada desde hace más de mil años.

Además, lo habrían dicho en la tele.

-Muchas gracias, ¿eh? Te lo agradezco.

-¿Qué dicen? -El aeropuerto está en máxima alerta.

Hay muchos vuelos retrasados y algunos cancelados.

-¿Y el mío? -Van a dar información cada hora.

Pero, vamos, yo me quedaría aquí. -¿Cómo aquí?

-Después de lo que ha pasado en Roma y Viena, es arriesgado volar.

Tengo que estar mañana en Londres.

-Juana, han sido 18 muertos y más de 100 heridos.

Madrid es otro de los objetivos de Al Fatah.

Es muy arriesgado. Quédate aquí, de verdad.

-¿Y qué hago? ¿Cómo voy al pueblo yo ahora?

-Yo te llevaría, y veía a Santi,

pero no me da tiempo a ir y volver en el día.

¿Por qué no te quedas aquí?

Cenas con nosotros y ya mañana os llevo a los dos.

-Pero ¿qué dices, estás loco? -¿Por qué?

No pasa nada, mis padres estarán encantados.

Si siempre me preguntan por ti. -¿Y qué va a decir...?

-Deborah no dirá nada, le parecerá bien.

Es una persona muy sensata y muy hospitalaria.

-Ya, pero ella es tu novia.

Y yo soy tu exmujer.

-¿Y qué pasa? -Eres demasiado majo.

-Que va a ir bien. -Sí, sí, vamos a verlo. Venga.

-¡Hola, cariño!

-¡Hola!

Pensé que estaríais camino del aeropuerto.

-Es que ha habido cambio de planes. Por lo de los ataques terroristas.

-Ah, sí. -El aeropuerto está en máxima alerta.

-¡Oh! ¿Y qué vas a hacer?

-Pues justo le estaba diciendo que podía venir a cenar

con nosotros al barrio y que ya podía dormir aquí.

-Ah. -Les llevo mañana.

-No es buena idea. Yo mejor me voy.

-Juana, ¿qué vas a hacer? Si no tienes donde ir.

-Bueno, ya veré, ¿vale? -No. No, no, no... De ninguna manera.

Tendrás que llamar a tus padres. -Sí, sí, ahora les llamo y les aviso.

-Necesito un café. ¿Te importa, amor?

Gracias.

-Deborah, yo entiendo que esto no te haga ninguna gracia,

pero quiero que sepas que... -No ha sido idea tuya, ya lo sé.

-Sabes que le gusta que todo el mundo esté bien, pero a veces...

-Lo mejor es enemigo de lo bueno.

Lo siento. Le voy a decir que me voy. -No.

Somos mujeres adultas, ¿no? -Yo sí.

-Pues demostrémoslo.

-Es que va a ser una prueba muy dura. -Una cena con los Alcántara.

-¿Y qué cara va a poner la abuela cuando nos vea llegar a los tres?

Pero ¿cómo que 15?

Pues claro, 15, haz la cuenta. Pero ¿cuándo han llamado?

Ha llamado Carlitos diciendo que viene con Karina.

¿Con Karina? Sí, hija, sí.

Y luego ha llamado Toni, que viene con sus dos mujeres.

Como un sultán. Ah, que viene con Juana.

Claro, y con la judía.

Ay, madre mía. ¿Has oído eso Antonio?

Sí, ya sé que vamos a ser 15 para cenar, Merche.

Que los niños coman aquí en esta mesa, en el sofá.

¡Ese no es el problema, hombre! ¡Es que no tengo suficiente pavo!

No te preocupes, Antonio.

Que cardo navideño hay para el señor y sus negros.

Ah. (RÍE)

Herminia, dígame una cosa.

Usted de ser yo, ¿se teñiría el pelo?

No, por nada del mundo. Tú tienes un pelo precioso.

¿No le parece que blanco me hace mayor?

No, no, pero si no lo tienes blanco. Lo tienes ceniza.

Y estás guapísimo.

Muchas gracias, Herminia.

Hola, muy buenas.

Quería el numero de teléfono del Instituto Geográfico Nacional.

"Geo", "geo". Como suena, "geográfico".

(Timbre)

Tomo nota.

Hombre, Oriol.

Hola, vengo a traer a este chavalote. ¿Cómo estás, mi vida?

¿Está María? Sí, en su cuarto.

Eh, ¿que no vas a dar un beso a tu abuela o qué?

Prenda. ¡Que es Nochevieja!

(Música de fondo)

¿Cómo hacemos?

-Pues en cuanto tomemos las uvas,

como ellos se quedan viendo la tele, yo voy a decir que me paso a tu casa.

-Y yo a la tuya. -Claro.

-Hola. -De hola, nada.

¿Tú te crees que se entra así en el cuarto de una chica?

-¿Qué hacéis? -Nada.

-¿Estáis fumando? -(AMBAS) No.

-Os he visto.

-Estamos ensayando para una obra del colegio.

-Ya, ya. -A ver, ¿dónde ves tú humo?

-Yo también fumo. -¿Tú fumas?

-En el colegio. -Que no te lo creas.

-¿Qué no? Dame uno y verás.

¿Mechero?

¿Sabe si ha habido un terremoto o un seísmo hoy en Madrid?

Esta mañana, y varias veces.

En la zona norte, barrio San Genaro concretamente.

San Genaro, sí.

Espero.

¿Sabes que ha habido un terremoto? No, yo no he notado nada.

Joder, pues ha sido muy fuerte. Ah.

Se nos ha estropeado hasta la tele.

Tendremos que ver las uvas en ese. Hostia.

Ya. ¿Todo bien?

Sí. Sí, sí, todo muy bien.

¿Y con mi hija? Con tu hija, de maravilla.

Ah. Mi hija no es fácil.

Bueno, conmigo sí.

Pero ¿tú no eres muy joven?

Ya, pero ella es el amor de mi vida.

¿Cómo?

Pues eso, que... Que la quiero mucho.

También es el mío.

Uno de los cinco que tengo. Lo sé.

Pero es un amor muy especial.

No lo olvides. Muy especial.

Sí, sí, dígame. Sí.

¿Cómo? Pero ¿nada?

¿Nada de nada?

Ah.

Muy bien. No, no nada, no, no se preocupe.

Muchas gracias.

Joder, qué raro, que no ha habido ningún terremoto.

Todos tranquilos, pues. Ya.

Me voy porque me toca el primer bebé del año.

¿El qué?

Era eso o conexión con la Puerta del Sol, así que...

Ah. Voy a despedirme del chico.

¡Feliz año! Feliz año, Antonio.

Que tengas suerte, hijo, que seas muy feliz.

Me has recordado a mi padre. Anda.

Por la colonia.

¡Ah!

Pues no lo olvides.

-Oriol. -¡Oriol!

-¡Oriol! ¡Oriol!

(Llaman a la puerta)

-¿Qué hacéis?

-Ha sido este, que dice que sabe fumar.

-Dame eso.

Tú, ¿qué? ¿Les estás demostrando lo mayor que eres?

¿Eh? No queráis correr tanto, hombre.

Si se llega enseguida, el tiempo pasa así.

Venga, chicos, ayudarme con la mesa.

¿Vosotras qué hacéis maquilladas? ¿Eh?

Marcos, no me gusta que fumes en la habitación de María.

Disculpa, que no me he dado cuenta. Bueno, no pasa nada.

Cariño, no te duermas, que hay que cenar.

Quitaos eso, venga, que no hay fiesta.

-"Tenemos que preparar todo para el viaje.

Llevar pocos bultos para que no nos paren e ir bien vestidas.

¿Solo tienes eso? ¿Nada que te dé más pinta de mayor?"

-"En casa sí, pero aquí... La falda de la bolsa, si acaso.

Me la puedo poner con el jersey marrón.

O si lo prefieres puedo ir a por más ropa el fin de semana,

que no está mi madre, se va a la sierra".

-"¿El fin de semana?

Si nos vamos pasado mañana, o al otro como mucho".

-"¿Así, tan pronto?"

-Mmm. -¿Qué pasa?

-No te lo tomes mal, pero Amparo no lo hace así.

-Ya.

-Amparo le da un toque ingenuo que le va muy bien al personaje.

-Es que estoy pasando texto.

-Ya, pero es que lo hemos pasado dos veces y yo veo que...

-¿Me quieres dirigir o qué? -¿Yo? ¡No!

Es una simple observación pero ya veo que te ha sentado mal.

-No, mal no, pero vamos, flipo.

O sea, creo que no viene a cuento, ¿no?

-¡Yo solo quería ayudar! -Pues es que así no me ayudas.

-¡Quiero que salga todo bien! ¡Por ti, por José Luis, por todos!

-No, si ya veo que te sabes muy bien el papel de Chusa.

-El de Elena también. Me sé los dos. -Pues sustitúyeme tú.

Si es que yo no sé qué hago aquí, joder.

Lo vas a hacer tú muchísimo mejor, ya está.

-¿Qué dices? Si yo no soy actriz. Yo quiero ser dramaturga.

No sé por qué estás a la defensiva. No pretendo quitarte el trabajo.

Estoy aquí para ayudar.

-Bueno, pues ya tenemos el texto bien amarradito.

-Vale, ya no me necesitas.

-Mira, es que falta una hora para que empiece la función.

-Quieres estar tranquila. -Pues sí, necesito un poco de tiempo.

-Ya, bueno.

He sido una boba.

Tú tienes tu propia personalidad, no tienes por qué ser como Amparo.

Y sería imposible, porque tú eres mucho mayor que ella.

Eh... ¿Has comido? ¿Quieres que te traiga un bocadillo?

(Claxon)

-¡Caray! El frío que hace aquí en Castilla, qué barbaridad.

-¿Qué pasa? -¿Qué tal?

-¿Vienes solo? -Eh... No me hables.

-¿Por qué?

-Pues nada, que esto de la Nochevieja me va a costar el divorcio.

-Pero si ya estabas divorciado, ¿no?

-Bueno, pues el "redivorcio". -Ah, ya. ¿Y eso?

-Pues nada, Paquita, que le ha salido de repente

una cena de sesenta comensales a 5.000 pesetas el cubierto

y no se lo ha pensado. Se ha quedado.

-Hombre, pero es que el negocio es el negocio, Miguel.

-¿Te vas a poner de su parte? ¿Y la familia, dónde queda?

Tenemos un compromiso con mi hermano, con mi cuñada, con todos.

-Ya.

-Es que esta mujer es de piedra berroqueña.

No tiene corazón, te lo juro, tiene máquina de calcular.

-Bueno, pero eso ya lo sabías cuando volviste con ella, ¿no?

Alguna virtud tendrá...

-Sí. Bueno...

-¿Sabes que ese color te sienta bien? Te hace como más joven.

-¿Tú crees? -De verdad.

Oye, que estás muy guapo. Te sienta muy bien Benidorm.

-Qué cosas tienes, Nieves.

¿Y eso? -¿El qué?

-No, fontanería de urgencias.

-Abraham, hijo. -¿Qué?

-¿Tú eres feliz aquí?

-Sí, sí.

No hay mar pero se vive bien.

-¿Y no echas nada en falta?

-No, no. Me gusta ir al taller de Ramón

y a la Escuela de FP.

-En esa escuela solo hay chicos. -Sí.

-¿Y te gustaría que hubiera chicas?

-Eh... Sí, pero no hay.

-¿Tú quieres ir hoy a la discoteca con Ramón y con Casandra?

-Vale. Y yo bailo contigo.

-No, conmigo no, con una chica. -No, una chica, no. Contigo.

-Pero, bueno, ¿qué ha pasado aquí? -Pues un reventón.

Precisamente hoy que tenía cena de Nochevieja.

-¿Y qué vais a hacer? -Pues no lo sé.

Vamos a ver qué dice el fontanero y...

-Claro, claro.

-Lo cubrirá el seguro, digo yo. -Supongo que sí.

-Porque si no, os va a salir por un pico.

-Paquita, todo Paquita. -Ya.

-Paquita.

-Estoy reventada.

-Como la cañería. -Como la cañería.

-Tú exige el seguro. Que paguen ellos.

-¿Y si vas tú solo esta noche a la discoteca?

-¿Sin ti?

¡Leche!

Olga, venía a por el champán, que es que antes se me ha olvidado.

Jefa, dice que hoy no lo puede arreglar,

que quizá pasado mañana. -Muy bien, pues vacaciones forzosas.

-Bueno. -Dale la caja de cava a Antonio.

-Sí. De Gaulle, no sabía que estabas.

Bueno, acabo de llegar ahora mismo.

¿Y Paca? Se ha quedado allí, en Benidorm.

¿Ya estamos otra vez? No, no, no es eso Antonio.

Es que me ha despedido.

¿Cómo que te ha despedido? Sí, Antonio, me ha despedido.

Por abandono del puesto de trabajo.

Pero ¿tú has abandonado el puesto de trabajo?

Perdón. ¿Quiere que le suba la caja, don Antonio?

No hace falta, hijo Ojo, que pesa. Son 12 botellas, ¿eh?

Estoy acostumbrado a coger cajas con botellas.

Venga, venga.

¡Cuidado! -Cuidado.

A ver, ¿este es el problema? Sí.

Te voy a enseñar cómo se hace, hijo.

Abajo, arriba. ¿Eh?

¿Entiendes? Abajo, arriba. Cuidado, que se agita y luego se...

Es verdad, hijo, es verdad, que se agita. (RÍE) Gracias.

De nada, hasta luego.

-Espera, espera, Antonio.

-Mamá, es como Hércules. Es como Hércules.

A esto le falta muy poquito. Madre mía, huele que alimenta.

Ay... Hala.

Bueno, ¿y esos dos son algo o qué?

Pero ¿qué van a ser madre? Si ella está esperando un niño...

¿De él? ¿De él?

Ni hablar, no hombre, no digas eso.

Bueno, ¿y por qué no pasa este fin de año con su marido?

Yo qué sé, porque su marido está persiguiendo a las ballenas.

¿A las ballenas? Sí.

¿Y por qué persigue a las ballenas y no se queda con su mujer?

Ay, mira yo a la gente de ahora es que no la entiendo.

Y luego este Carlitos también es para pensarlo.

Mira que traerse a Karina aquí esta noche.

Ella está sola, y al fin y al cabo es como si fuese familia.

Y el otro ¿qué me dices?

Como don Hilarión, el de la verbena de La Paloma.

Una morena y una rubia. Se trae a su mujer y a la israelita.

No digas eso, que un día se te escapa.

¿Y qué? Que no es israelita, que es inglesa.

Y eso que todavía no hemos entrado en Europa.

¿Pero qué tiene que ver Europa? ¿Pues sabes lo que te digo?

Que yo, eso de ser europea, no me hace ninguna ilusión.

No son imaginaciones mías, De Gaulle, te lo digo en serio.

Ha habido temblores. (RÍE) Temblores.

No te rías. A ver si voy a tener yo ahora Parkinson.

Qué cosas tienes. ¿Te puedo contar algo?

Cuando en Benidorm estoy en el chalet, en la piscina,

tumbado, al sol, relajado, tomándome una copa,

y veo que las niñas corretean felices a mi alrededor

y Paquita también, la veo feliz, pues a veces me da por pensar

que una ola va a venir del mar y se lo va a llevar todo.

¿Y eso? No sé.

Supongo que cuando te van bien las cosas, cuando tienes suerte,

a veces piensas que no te lo mereces y que te lo van a quitar.

¿Eso qué tendrá que ver?

Sí que tiene que ver, Antonio, por favor.

Mira...

A ti te va bien, Antonio, no lo niegues.

Tus hijos mayores están colocados,

la vendimia ha sido estupenda y el negocio te va bien.

Bueno, el negocio marcha. Bueno, marcha...

Te va bien, te va muy bien.

¿Y por qué esto de los temblores? Pues para joderlo, nada más.

¿No te acuerdas de lo que nos decía madre cuando éramos pequeños?

¿"No os riáis tanto, que vais a llamar al rayo"?

Sí, efectivamente. ¿Y sabes por qué lo hacía?

Pues porque madre tenía miedo.

¿Madre, miedo? ¿De qué? Miedo, miedo.

Miedo... Miedo a la felicidad.

Madre había luchado mucho en la vida, había sufrido,

y cuando veía que la gente a su alrededor era feliz,

pensaba que eso iba a durar poco.

Y no le gustaba ver a la gente contenta.

No sé, decía que la felicidad no se podía mostrar así,

de una manera evidente, que era mejor disimular.

¿Tú crees que yo tengo miedo, Miguel?

Como todos, Antonio.

¿Qué voy a tener miedo, coño? ¿Qué voy a tener miedo?

Por otro lado, no estaría mal que tuviéramos un crío.

Así podríamos bajar al moro juntos.

Y con el niño en brazos, se me quitaría la cara de sospechoso.

-Tendrás siempre cara de sospechoso, con niño o sin niño.

Jaime.

Jaime, eres su tío, ¿eh?

-¡Bien!

¡Maravillosa! -Gracias.

-Lo único... Esas frases en la escena con Verónica.

-¿Qué frases? -Te has saltado un par de réplicas.

-¿Cuándo? -Pues en la escena con Chusa,

cuando le pides que te devuelva el dinero.

-Joder, no me he dado cuenta. -Te ha salvado el culo.

Es lo bueno de la gente del teatro, nos ayudamos unos a otros.

¡Venga, que tienes que salir a saludar!

-Sal tú. -¿Cómo?

-Que salgas tú, que seguro que lo haces mejor que yo.

-Si te equivocas, ¿no te lo puedo decir?

Te van a aplaudir un montón.

-¡Qué ilusión aquí todos juntos! Como si fuéramos una gran familia.

-Es que solamente faltan los niños.

-Para eso, los Alcántara, que están todos.

-¿No os dan envidia? -Pues a mí, ninguna.

Toda la tarde haciendo comida para tanta gente, quita.

Pues yo tengo ganas de que Josete me haga abuela.

-¡Ay, qué palabra tan horrible!

Solo de oírla se me ponen los vellos de punta. Fíjate.

Oye, ¿y qué es eso de la pared?

-No sé, será una mancha de pintura, digo yo.

-Toma.

-Si no te importa, no me voy a poner el gorrito.

-Pues la trompetita. -Vale. Muy bien.

-No me hagas recordarte que soy tu jefe.

Coño, dile que teníamos un compromiso con mi hermano.

Pues claro que sí, que no me da la gana de trabajar

ni en Navidad ni en Nochevieja ni nada. No, señor.

Por favor, ¿por qué hemos abierto? No teníamos que haber abierto.

Nada, joder, que no se ve nada.

¡Déjalo ya! Vamos a sentarnos. ¿Qué le ha pasado a la grande?

Que ha habido un terremoto, hijo. ¿Un terremoto?

¿Qué va a haber un terremoto? Y dale.

Nadie me hace caso, pero yo sé lo que es un terremoto,

ya hemos vivido uno. ¿No os acordáis?

¡No quiero oír en toda la noche la palabra terremoto!

¿Y seísmo? Tampoco.

¡Bastante movidita tenemos la noche ya!

¡Joder Tomás, Tomás! Nada, que no se quiere poner.

Ay, venga.

Karina, tú parece que ya estás a punto, ¿no?

No hace falta que me lo jure, Herminia.

Hija, vamos a hacer una cosa, siéntate en mi sitio,

que estarás más cómoda. No hace falta.

Que sí, mujer. Que no, que no hace falta.

¡Que sí! ¿Qué, nos sentamos o no nos sentamos? ¿Eh?

¿Cómo nos sentamos? Toni, llama a los niños.

Sí. -Yo, donde me digáis.

Pues yo creo que tú allí. ¡Niños, venga, a cenar!

-¡Bueno, bueno, bueno!

-Así me gusta. Al mal tiempo, buena cara.

-Viene Eladio. Con una carretilla, no sé lo qué quiere.

-Yo sí que lo sé.

-Está loco por sus huesos, jefa, ya lo sabe.

-Es un buen pretendiente. Seguro que tiene dinerito.

-Hola. Buenas noches.

Aquí os traigo unos 30 litros de agua.

He pensado que para fregar los platos, ¿no?

-Muchas gracias. Espera que te ayude.

-Sí.

-Que se quede a cenar, ¿no? -¿Por qué?

-Es que me da pena. -A ti te da pena todo el mundo.

-Menos los chinos. Los chinos no me dan pena, para nada.

-China va a dominar el mundo. Ya veréis.

-Eladio, ¿tú esta noche no abres, no?

-No. Esta noche, no. Olga, ¿te traigo más agua?

-¿Quieres quedarte a cenar?

-¿Puedo?

Pero... ¿Sí?

¡Esta va a ser la mejor noche del año!

Dale la mayonesa a tu padre. No sabía que tu hermano y Karina...

-No, no, ella está casada con otro, luego te cuento.

Karina, ¿sabes algo de tu marido?

Pues ha dejado un mensaje.

Que cogen el avión dentro de dos horas.

El gobierno de Guatemala no le dejaba salir del país.

¿Cómo se le ocurre irse tan lejos con su señora en estado?

Ya está todo arreglado, ¿no, hija? Sí, sí, menos mal.

Ya está todo muy bien. Sí.

-¿Estás haciendo los ejercicios para el parto sin dolor?

-Sí. A ver si sirven de algo. -Se supone que ayuda.

¿De qué hablan?

Están hablando de ejercicios para el parto sin dolor.

¿Cómo sin dolor? El parto ha dolido toda la vida.

Bueno, pues... Las cosas cambian, Herminia.

Pues te digo que los partos duelen. Eso es lo natural.

Bueno, ya está bien de charla, por favor.

Y de tanto langostino, que me salen ya por las orejas.

Pero ¿qué vamos a cenar hoy aquí? Chis. Cállate, que es sorpresa.

¿Sorpresa? Venga, que vengan los niños ya.

Que ya está bien. ¡Niños! Venga, hombre, ¿qué hacéis?

Carlos, ayúdame tú, anda.

¿Yo? Sí.

Hay cardos navideños. Pero ¿cómo cardos navideños?

No pongas esa cara, que ha estado toda la mañana.

Pero que es Nochevieja, por favor. Habrá algo más que cardos, carne.

-¿Cardos qué son?

-¿El cardos? El cardo es una planta enorme que está en el campo.

Que no, hombre, que no.

El cardo, hija, es una verdura "silvester".

Silvestre. Son como las setas más o menos.

Dice una seta el otro. Hija, ¿estás bien?

Sí, sí, estoy bien, estoy bien. -Antonio, cuenta lo del terremoto.

¿El qué? Que cuentes lo del terremoto.

Si es que no me dejan hablar del terremoto, Juana, hija.

Pues nada, que por lo visto no ha habido terremoto,

que han sido todo imaginaciones mías.

(HABLA EN INGLÉS)

(RÍEN)

A ver.

Huele bien, ¿verdad? Tiene buena pinta.

Pero le falta un rato todavía.

Hijo, entre Karina y tú, ¿qué?

¿Qué de qué?

Pues que no me la habrás traído hoy

para decirme que el niño es tuyo, ¿verdad?

Mamá...

Hijo... Iba a contároslo después de cenar.

¡Carlos, por Dios! ¿Cómo me haces esto?

De verdad, me lo lleva diciendo toda la tarde la abuela,

pero yo no le he querido creer. ¡Si está casada, hombre, por Dios!

¿Cómo me haces esto? Mamá...

Cuando se entere tu abuela... ¡Mamá!

¿Qué?

Es una broma, el hijo no es mío. ¡Tú estás tonto! ¿Cómo me haces eso?

Si lleváis cuchicheando sobre mí toda la noche.

Que no vas a tener nietos míos. Todavía.

¡De verdad! ¡Mamá!

¡De verdad, qué susto me has dado!

(TODOS) ¡Arriba, abajo, al centro y para dentro!

-¡Y ahora vamos a pedir un deseo! Un deseo.

-Que no estamos en un cumpleaños, Casandra.

-Ya, pero es un deseo de Año Nuevo. -Pero no hay que decirlo.

-No. Nos cogemos de las manos, cerramos los ojos y lo pensamos.

-Yo es que ya lo tengo pensado. -Seguro que es el mismo que el mío.

-El mío no depende de mí.

-Qué barbaridad.

-Ay, Nieves, qué aguafiestas eres. -Es que me parece una tontería

-Venga, que todavía no ha terminado.

(Teléfono)

Coño, De Gaulle, la Loba. Me juego el cuello.

O Tomás, que no sé qué es peor.

A ver.

(Teléfono)

Paquita. -Hola, tío, soy Inés.

-Inés, ¿qué tal, cómo estás? ¡Inés!

-Oye, ¿y vosotros, cómo va la cosa? ¿Está por ahí Oriol!

-Sí, sí, sí, está por aquí, ahora mismo te lo paso.

-Espera, ¿eh? ¡A ver, el niño culé!

Que su madre quiere hablar con él. ¡Oriol!

Dale un beso de parte de todos.

-Qué le voy a dar un beso yo de parte de todos, os levantáis.

No tengo tiempo.

Hola... -Hola, mi vida.

¿Qué tal, cómo estás? ¿Te lo estás pasando bien?

-Sí, bien. Dale un beso a tu madre, hijo.

¿Y los cardos, se han quemado?

¿Cómo que los cardos? ¡Si era una sorpresa!

Bueno, si me ha dicho usted que...

Será posible, madre... Contigo no se puede.

Le falta un rato a los cardos. Paciencia.

¿Eso es una grieta? Lo que está al lado del cuadro.

-Ah, pues es que no lo sé. Antes no estaba.

-Carlos... Creo que hay que volver al hospital.

¿Sí, hija? Toni, Toni...

¡Míralo otra vez, míralo otra vez! Aquí está.

¿Qué pasa? -¡La tierra se está resquebrajando!

¡Has picado, ha picado!

¡Ha picado, ha picado! ¡Ha picado, ha picado!

¡Tío, para de beber, para de beber! ¿Sabes lo que te digo?

Que te vas a comer tú todo el cardo borriquero, por tontolaba.

(Sacudida)

Coño.

(Cristales rotos)

"Un científico hizo un experimento donde un grupo de personas

tenían que saltar a una red desde una altura de 15 plantas.

Una vez en tierra, todos estimaron que el salto

había durado tres veces más de lo que realmente duró".

Oriol, ¿qué pasa? ¡Oriol!

¡Oriol!

¿Qué ha sido eso? No hagas bobadas.

Yo no he hecho nada, Antonio, te lo juro.

Entonces, ¿qué ha sido?

¡Pili, Pili, vamos, vamos!

-(TODOS GRITAN)

Ay, Santo Niño del Remedio. ¡Antonio!

¡Madre mía!

¡Karina, hija, con cuidado, con cuidado!

¡Nos vamos al hospital!

¡Inés, corre, acaban de subir el telón!

-¿Eh? No puedo.

-Inés, tienes que salir. El público espera.

-No puedo. Ha pasado algo. -Inés, tienes que salir.

-Debo llamar a mi familia. -¡Sí puedes!

¡Sal y hazlo de puta madre! No te preocupes. Ya me ocupo yo.

Sal ahí y déjalos acojonados.

"El tiempo, sin duda, es un misterio.

Hay días que se hacen eternos. En cambio, hay meses que vuelan.

Nuestra percepción del tiempo varía, y sigue siendo una incógnita

cómo nuestro cerebro percibe el paso del tiempo.

Yo recuerdo esa noche como una de las más largas de mi vida".

(Llanto de bebé)

Para cada dos. -Sí.

Gracias, padre. Algo caliente.

Gracias.

Si por lo menos pudiera pasar a ver qué ha pasado en el videoclub.

Que no podemos, que han dicho que es peligroso.

Encima está la cámara de Josete dentro.

-No nos van a dejar aquí toda la noche, digo yo.

En algún momento nos dejarán ir a casa a dormir. Venga.

Venga, ya está.

¿Qué te han dicho? Parece que nos van a evacuar.

¿Qué? Sí, evacuar, Merche, evacuar.

Pero evacuar, ¿dónde? Pues a lo mejor a un hotel.

Madre mía. ¿A un hotel?

¿Todos los que estamos aquí?

Los técnicos del ayuntamiento están mirando

para evaluar si se puede entrar. ¿Que no se puede entrar?

Tendrán que meternos en algún lado: con familiares, aquí, un hotel...

¿No podemos ir a casa a coger lo imprescindible?

Están mirando. Si no se puede, no se puede.

Te cae encima el techo, ya me contarás.

Antonio, que lo siento, de verdad.

Si te hubiese hecho caso esta mañana...

Merche, si hasta el Instituto Geográfico decía que no.

No pensábamos que era un temblor, se caían los edificios.

Si lo has dicho, ya lo sé. Lo siento.

Qué alegría ver la iglesia tan llena. Ay, padre, pero es por lo que es.

-(TELEVISIÓN) Atención, no olviden: primero la musiquita,

luego los cuatro cuartos y, finalmente,

las 12 campanadas".

"El año 1985, por lo visto, no quería irse

sin darle un buen susto a mi familia.

'No os riáis tanto, que vais a llamar al rayo'.

Aquellas agoreras palabras de mi abuela Pura

habían resultado dramáticamente acertadas".

# Puede ser todo una mentira

# bien adornada,

# letra para una canción, qué más da si fue pasado o no.

# Sólo me encuentro en mis papeles

# locos que piensan... #

-(TELEVISIÓN) De un momento a otro.

De un momento a otro, atención.

(Cuartos)

¿Preparados?

Dos.

Tres.

Cuatro.

(Campanadas)

¡Ya estamos en 1986! -¡Feliz año nuevo a todos, vecinos!

¡Jesús! Este hombre está cada día peor...

Feliz año, cariño.

Feliz año, Merche.

Bueno, por lo menos estamos aquí.

Por lo menos estamos, sí.

-(TELEVISIÓN) Que todos los sueños se hagan realidad.

¡Chin chin!

Que los deseos se cumplan.

Y todos nosotros, de todo corazón,

les deseamos un venturoso y próspero 1986.

A ver, vecinos.

Nada, que feliz año a todos.

Que nos hemos quedado muy callados cuando lo ha dicho el padre Froilán.

Pensemos que, como el derrumbe fue el año pasado,

coño, este que empieza peor no va a ser.

Va a ser mucho mejor, así que feliz año a todos.

(TODOS) Feliz año.

Que no nos pase nada.

Y que tengamos salud, que es lo principal.

Eso. Que tengamos salud.

Ay... Bueno, Merche.

(SUSPIRA)

Pues un año más. Madre... Un año más.

¿Cuántas cosas más nos van a pasar a ti y a mí juntos, Merche?

# ...una pieza más, un desamor en la oscuridad. #

(Comunica)

-Natalia. -Tu hijo está bien.

-¿Cómo lo sabes? -Ha llamado tu padre. Están bien.

-Pero ¿qué ha pasado? -Y yo qué sé.

-¿No has preguntado?

-¡Tampoco estoy aquí para cogerte los recados!

-# No me da miedo lo que tú me digas,

# ni esas historias del más allá,

# solo me asusta escuchar los relojes en la oscuridad. #

-(TELEVISIÓN) Rin, rin.

-Recibimos ya la primera llamada que surge "espontaña",

perdón, espontánea, en las noches de España.

Vamos a ver. Buenas noches, amiga o amigo, dígame.

-¿"Encanna"?

-Encarna de noche para todos los amigos del mundo, dígame.

-¿"Encanna"? -Sí, Encarna de noche.

-Oiga.

Perdón, ¿se sabe algo ya de Karina Saavedra?

No.

-(TELEVISIÓN) Directamente al pueblo, Encarna de noche.

-# He aprendido a ser una pieza más,

# un eslabón en la oscuridad. #

-Joven, ¿ha visto usted a mi hija?

No.

Feliz año.

¿Familiar de Karina Saavedra? Sí.

Bueno, hemos tenido que hacer una cesárea,

el bebé venía de nalgas. Pero está todo bien, ¿eh?

La madre está perfectamente y la niña, muy bien.

¿Niña? Sí, sí, ha sido una niña.

Tres kilos 200 gramos. Una niña preciosa.

Yo diría que se parece mucho a su papá.

Enhorabuena.

-# No cambiaría jamás

# el universo informal.

# Mundo que fue, por no dejar de ser será,

# mi habitación de hotel con ventanas al mar.

# Oigo tu voz pedir lo que nunca existirá

# a fuerza de recordar lo que no llego a pasar.

# He aprendido a ser una pieza más

# un eslabón en la oscuridad.

# Hay una forma de parar el tiempo

# desordenando la evolución,

# y en la prehistoria encontrar esos ojos que no puedo olvidar. #

  • T18 - Capítulo 321: "Que viva el IVA"

Cuéntame cómo pasó - T18 - Capítulo 321: "Que viva el IVA"

23 mar 2017

Nochevieja, 1985. Los Alcantara han vuelto a su piso, y prevén cenar con sus hijos, con la abuela y con Deborah. Para agobio de Mercedes, el número de asistentes empieza a variar. Antonio nota movimientos sísmicos que nadie percibe.

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