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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T18 - Capítulo 316: 'El día D' - ver ahora
Transcripción completa

Cuéntame

cómo te ha ido

en tu viajar

por ese mundo de amor.

Háblame de lo que has encontrado

en tu largo caminar.

Cuéntame

cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

Cuéntame

cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

Cuéntame

cómo te ha ido

si has conocido la felicidad.

"Los humanos hemos evolucionado a lo largo de miles de años.

Hemos descubierto el fuego, la electricidad,

la penicilina y los agujeros negros del universo.

Hemos viajado por tierra, mar y aire.

Incluso hemos llegado a los confines de Marte.

¿Cómo hemos llegado aquí?

Se calcula que hace siete millones de años,

unas mutaciones en el genoma de nuestros ancestros

provocaron la separación de nuestra especie

de su pariente más inmediato: los chimpancés".

¿Dónde dices que ha sido?

-En una masía, en un pueblo de Cataluña.

Un matrimonio como de vuestra edad, Mercedes.

Pero no solo los robaron, ¿eh?

Los maniataron, los desnudaron y los torturaron.

-Dirás "les".

-"Los". -"Les".

-Cuca, "los". -Togeni, "les".

Se puede decir de las dos formas.

¡Uh! Uy...

¡Álvarez! -¡Qué idiota eres!

-Perdona. Perdona.

¡Qué buena pinta tiene la ensalada, Togeni!

¡Anda, vete con los niños, que eres más criatura que ellos!

Es su vocación frustrada.

A la que hay una fiesta con niños, le sale el payaso que lleva dentro.

"Nuestro cerebro se hizo más grande, nuestras manos más hábiles,

nos volvimos lampiños.

Pero, en esencia, para algunas cosas capitales,

seguimos siendo igual de primitivos.

Matamos para comer, nos reunimos alrededor del fuego

y formamos tribus para sentirnos protegidos.

El hecho de vivir en grupo supuso un paso importante

en la evolución de los homínidos.

Se crearon familias, clanes y tribus,

y cada individuo tuvo que aprender a moverse

en una compleja red de amistades, jerarquías y rivalidades".

A mí me gustaría sacar el reserva antes de fin de año.

Lo voy a llamar Milano, como mi mujer.

(RÍE) Está bien.

Si nos sale bien, vamos a hacerlo bien.

No, y el vino es muy correcto. ¿Qué tal?

La verdad es que sí. Merche.

¿Bien? ¿Queréis un poco?

No, gracias. Estamos catando, Merche.

Tiene muy buena pinta, pero no.

Qué bien que te parezca correcto, este es el barato.

Hay que reconocer que tiene un cuerpazo, ¿eh?

-Si, pero los 50 ya no los cumple.

¿Dónde está esta niña? Será posible... ¡María!

¡Ven!

¡María!

¿Cómo están ustedes? (TODOS) ¡Bien!

¡María!

¡María! ¿Se puede saber qué haces? ¿Es que no me oyes o qué?

Anda, baja. Baja ahora mismo.

¿Qué haces mirando por ahí?

¡Venga! ¿María?

¡María hija!

María, baja.

Pero ¿qué haces mirando con eso? Ven, que estamos empezando a comer.

Prefiero quedarme aquí. ¿Por qué?

¿Qué hago ahí con esa gente? Que no conozco a nadie.

Pero si hay un montón de niños... Son todos muy pequeños.

Si voy, acabaré haciendo de canguro.

Y... tengo un montón de deberes. Pero, María... ¡María, hija!

(Timbre)

Pero...

¡Hola! -¡Hola!

-Igual llegamos un poco tarde, pero, chica,

la típica clienta que a la una de la tarde quiere ponerse mechas.

-¡Qué guapa estás! Pareces americana, hija.

Qué tonta.

He preparado una tarta de manzana, que sé que te gusta.

¡Qué bien huele! -Me gusta más.

Pero qué bonito, de verdad. Pero...

¿Verdad? -¿Aquí qué pasa? Que hay fiesta, ¿no?

-Habíamos quedado hoy, ¿verdad? Yo no lo recuerdo, desde luego.

Dijiste: "Cuando estemos instalados organizamos algo".

-Y luego tu hablaste del sábado. ¿El sábado? ¿Dije yo este sábado?

Pues me extrañaría mucho porque es que los vecinos

han hecho una barbacoa para nosotros,

para presentarnos a los demás.

Pues no pasa nada, venimos otro día y ya está.

De verdad que lo siento mucho. Si queréis, lo hacemos mañana.

Sí. -Bueno.

Mañana tampoco podemos, hemos quedado para ir al gimnasio.

No paráis.

Es que aquí todo el mundo es nuevo,

y entonces se organizan para hacer nuevas amistades...

Bueno, pues cuando tengáis la agenda más despejada, pues ya vemos, ¿no?

De verdad que me sabe fatal. No importa, de verdad.

Os llevaría a la barbacoa. No pasa nada. Vámonos.

Pero presentarme así, en la barbacoa a las bravas con una gente que...

¿Con una gente que qué?

Con una gente que no es de aquí. Ah.

No, que parece que te daba vergüenza de nosotras.

Nieves, será posible... ¿Por qué dices eso?

Nieves, hombre. Ay, no le hagas caso.

Sabes que le dan prontos. Venga, vámonos.

Esto se confirma, para eso están los teléfonos.

Bueno, es que es lo que tenía que oír ya hoy.

De verdad, vamos.

Toma. Quédatela.

-Vamos.

-¡Ay, que se va el autobús, vamos! -Que me voy a matar.

Será posible...

¿Qué tienes ahí? -¿Qué?

-Aquí. -¿Dónde?

-Aquí.

-Vosotros sois novios.

-No, somos amigos.

-Los amigos no se besan como vosotros.

-¿Cómo sabes que nos hemos besado? -Porque nos vio.

-Ah.

-¿Podría ser que alguna vez...?

-¿Qué? -Nada.

-Di, di.

-Iba a decir si alguna vez me podríais traer un hermanito.

"El deseo de aumentar el tamaño de la tribu

es tan antiguo como nuestra propia especie,

y durante la historia de la humanidad,

ha sido un importante motor de cambios y progreso.

A finales de mayo de 1985,

el conjunto de tribus que forman el estado español

cumplía el protocolo para adherirse a una red de tribus mucho mayor:

la Comunidad Económica Europea.

Después de siglos de aislamiento, los homínidos ibéricos

volveríamos a ser parte de la misma fauna

que nuestros vecinos del norte.

Era la ocasión de sacudirse complejos.

Un momento histórico que había que celebrar por todo lo alto".

Sí, te lo digo en serio, Antonio. Si te hace ilusión...

¡Cómo no me va a hacer ilusión, Montero!

Asistir a un acontecimiento así. Pues perfecto, ya tienes invitación.

Dos no te puedo dar, porque, claro, va a haber bofetadas por la firma.

Solo me hace falta una, hombre. Ya la tienes.

-Y le puedes presentar al jefe. -Claro.

¿A Felipe González? Sí.

No creo que esté para muchas presentaciones,

pero nunca se sabe...

Claro que voy, hombre, sí voy. ¡Merche!

Sí. Ven un momento, anda, ven.

¿Qué?

¿A qué no sabes qué dice Montero? ¿El qué?

Pues que nos invitan a la firma del Mercado Común Europeo

dentro de dos semanas, el 12 de junio, Merche.

¿Qué te parece? Claro, que solo tiene una entrada.

Pues muy bien. ¿Quieres un café, Antonio?

Sí.

Igual le ha molestado lo de la entrada.

Que no, hombre, que no, que no, que no le molesta.

El que sabe de vino soy yo.

"Antonio Alcántara, como la mayoría de españoles,

se preparaba para formar parte de una realidad nueva,

más grande, más complicada, más moderna,

más democrática, más diversa.

En aquel lejano 1985,

entrar en Europa era sinónimo de oportunidades,

y un paso de gigante en el camino de España hacia la modernidad".

(Televisión en francés)

Hola.

Ay, mi amor...

Qué bien que hayas venido, estaba preocupada.

¿Te has enterado? Y tanto que me he enterado.

El bulevar Anspach cortado, la R20 parada,

la línea 6 sin servicio, ambulancias, policías...

Un desastre.

Tienes que irte a descansar.

He hecho cena, ¿quieres algo de cenar?

Madre mía.

Pobre gente.

Al llegar la noticia al restaurante nos hemos quedado helados.

¿No tienes hambre?

No tengo hambre. Me voy a ir a la cama.

¿Te ha pasado algo en el trabajo?

¿Qué te pasa, Carlos?

Lo sabía.

Lo sabía, lo sabía, lo sabía. Julia.

No cumplí mi promesa.

Me he negado tantas veces a verlo, Carlos.

Porque yo pensaba: "No, Carlos es diferente.

Carlos no es ese tipo de tío.

Pero siempre ha sido ella, ¿verdad?

No te imaginas la de veces que he intentado convencerme

de que podía hacerte feliz, de que podía ser más importante,

de que podía estar a su altura... Julia...

Tú no eres suplente de nadie.

¿Vale? Que te quede claro eso.

Estoy enamorado de ti.

Lo sabes, sabes que estoy enamorado de ti.

¿Sabes lo que pasa, Carlos?

Que tú siempre has sido mi debilidad.

Pero la tuya no soy yo.

La tuya es Karina.

He intentado significar lo que significaba ella,

lo que tú significas para mí, pero no lo he conseguido.

Me he quedado cerca pero no lo he conseguido.

Julia, por favor. Carlos, me has mentido.

Me has mentido en mi cara. He confiado en ti y me has mentido.

¡Julia, escúchame! ¡No, me escuchas tú!

Confiaba en ti y me has mentido.

Lo siento.

Lo siento, ha sido una cagada.

De verdad te pido perdón.

Te quiero.

Te quiero muchísimo, desde hace mucho tiempo.

He cambiado mi vida, he venido a Bruselas,

he dejado mi familia, mi trabajo, todo, porque te quiero.

Porque creo que esto se merece una oportunidad, ¿no lo crees?

No lo sé.

Joder, fue una cagada, ¡perdóname! Surgió de improviso.

Pero te quiero mucho, Julia.

Mucho.

Lo siento.

Te quiero mucho.

Me voy a casa de una amiga.

Cuando vuelva no quiero que estés aquí.

Julia...

Uno, dos, tres,

cuatro, cinco, seis,

siete, ocho, nueve, diez,

once, doce, trece, catorce,

quince, caderas.

(Silbato)

Uno, dos, tres...

-¿Qué tal, has venido a visitar a la abuela?

-Sí. -¿Y cómo la ves?

-Me da un poco de pena verla aquí, la verdad.

-Porque es la primera vez que vienes, pero ya te acostumbrarás.

-Sí, supongo.

¿Y esa de ahí es la directora? -Sí, Sor Genoveva.

Parece un poco severa pero es un ángel.

-¡No, no hagas eso! -¿Por qué?

-No puede salir de la clase sin permiso.

¡Inés! Trece, catorce...

¡Ay Inés, qué alegría tan grande, qué barbaridad!

Es que hacía mucho que no venía a verte.

Doce días, contando con hoy. Sor Genoveva la va a reñir.

A Sor Genoveva que le den. ¡Herminia, por Dios!

-Uno, dos, tres, cuatro...

-¿Te invito a desayunar en el bar de la esquina?

Que he visto que tienen unas napolitanas buenísimas.

Bueno, no, mejor nos sentamos en el jardín.

Me duelen mucho las piernas.

¡Herminia, la pastilla!

-Abuela, a ver si tanta gimnasia no te sienta bien.

Mujer, que no es la gimnasia, que es la artrosis.

Pero ¿desde cuándo tienes tú artrosis?

Pues no sé desde cuando, pero tengo artrosis y tengo diabetes.

¿Ahora también tienes diabetes? Sí.

Y tengo que adelgazar de ocho a diez kilos.

Pero si estás estupenda, abuela.

-Herminia, acuérdese de que a las 11 le toca la pastilla roja.

Ah, sí, hermana, sí, la pastilla roja.

No sabes la subida de tensión que tuve ayer.

Pero, a ver, abuela, en casa no te pasan todas estas cosas.

No, pero porque no sé yo lo delicada que estoy.

Aquí me vigilan todo el día, hay un médico permanentemente.

Me tratan muy bien, ¿eh?

Hacemos trabajos manuales, gimnasia, la misa...

¿Y la directora qué tal es?

Muy sargento.

¿Qué le están haciendo a mi abuela? -¿Cómo dice?

-Soy Inés Alcántara, la nieta de Herminia López.

-Eso no le da derecho a entrar así en mi despacho.

-A ver, ¿qué medicación le están dando?

-Nuestro médico pasa consulta lunes y miércoles.

Pídale cita y hable con él.

-Lleva aquí doce días y parece que le ha pasado un camión encima.

-Pues yo la veo estupendamente.

-Le costó un poco adaptarse los primeros días, pero ahora...

-No le estarán dando sedantes...

-Por favor...

Da gusto ver a una nieta tan preocupada por su abuela.

La gente mayor cambia mucho de un día para otro.

Van cuesta abajo y se van apagando poco a poco.

No es agradable de ver,

pero nosotras nos dedicamos en cuerpo y alma

a hacerles el camino más llevadero.

-Que a mi abuela nunca le ha pasado nada.

-La próxima vez, pídame cita.

Buenos días.

-Buenos días.

-¡Ahí está!

(RÍE) (GRITA)

(GRITA) (RÍE)

¡Ahí está! (RÍE)

Oye, estás hecho un campeón.

Gracias, hago lo que puedo cuando me interesa.

Bueno, lo dejamos aquí ¿no? Sí. ¿Tú estás para seguir?

Yo seguiría, pero, chico, es que no te quiero romper.

Bueno. Oye, otra cosa. Dime.

Que no me has vuelto a comentar. Lo de invitarme...

¿El qué?

Coño, la firma del Mercado Común Europeo.

Ah sí, sí, eso dalo por hecho. Ah.

Por supuesto. Es más, si puedo te cuelo en una reunión del jefe

en la bodeguilla con un grupo de empresarios de hostelería.

Pues sería fantástico, se nos viene encima un año...

Es que va a haber un antes y un después.

Mira, es más, apúntate en la agenda lo siguiente:

Expo 92, Sevilla.

¿Vais a organizar la Exposición Universal en Sevilla?

Joder, qué buena idea. ¿Cómo te has quedado?

Pues hombre, "Sevilla ’92", suena muy bien.

"Ese día Bruselas estaba tan triste como yo.

En el estadio de Heysel, durante los momentos previos

a la celebración de la final de la Copa de Europa

entre el Liverpool y la Juventus de Turín,

una avalancha de hooligan ingleses

terminó con centenares de aficionados

atrapados a los pies de las vallas.

El resultado: 39 muertos y más de 600 heridos.

La tragedia de Heysel

cambió el concepto de seguridad de los estadios.

Acabó con las localidades sin asiento,

la venta de bebidas alcohólicas en los recintos deportivos

y supuso la exclusión de los equipos ingleses

de toda competición europea durante cinco años.

Sorprendentemente, el partido no se suspendió.

Yo en cambio, perdí mi partido con Julia por goleada".

¿Cómo te puedo compensar, Montero?

Hombre, muy fácil. Con que votes por mí

en la próxima reunión de vecinos, está hecho.

¿Sólo eso? Sí.

Ah. Yo no es que quiera ser presidente,

a ver si me entiendes... Bueno, del Gobierno, sí.

De una comunidad de vecinos... Eso es un coñazo.

Lo que yo quiero es sacarle el cargo al facha ese del chalé de al lado.

El del perro. Ese, el del perro.

Joder, qué asco. Se va cagando por todos los lados.

Esta gente se piensa que España es suya. Y no.

Todavía lo piensan. Claro. Eso es lo que...

Oye, por cierto... Dime.

Para la firma, ¿cómo voy vestido? ¿De etiqueta, de traje, o cómo?

No, de etiqueta tampoco, pero...

No sé, ¿tú cuánto hace que no te haces un traje, Antonio?

Hace muy poco me he hecho uno para mi segunda boda, por Dios.

Escúchame: Armani. ¿Quién?

Giorgio Armani.

El corte italiano es lo que se lleva. Ah, un italiano.

Coño, si hay que comprar Armandi, se compra Armandi.

(Música)

Mira Antonio, ahí la tienes.

¿Quién? A tu mujer. Parece una de treinta.

Sí, es verdad.

¡Bueno, bueno, cómo está la monitora, macho!

Pues no me había fijado, Montero. Joder, qué buena está.

Yo es que alucino, tío, de verdad.

Yo pensaba que lo de ponerse a cien a la primera

con la edad como que se relajaba un poco,

pero yo cada día voy a más. Mira, mira, mira, mira.

Bueno, tú que tienes experiencia, ¿esto remite o no remite?

Pues mira, Montero, relaja, pero no remite.

No remite. Fíjate en mí, que soy más viejo

que la Puerta de Alcalá y no remito.

Muy bien, chicas, vamos al último bloque.

Hidrataos, bebed agua y seguimos.

Anda, vamos, que nos van a sacar cantares.

Ay, qué cabronazo. Vamos, Montero, por Dios,

que van a decir las chicas que somos unos mirones.

Es como si llevaras haciéndolo toda la vida.

Es que es muy divertido.

No bailaba así desde que aprendí a bailar el twist.

El twist. Sí.

Mira, es Maribel, de la calle Narcisos.

Anoche entraron a robar en su casa.

Por suerte había salido a cenar con unos amigos,

pero, si no, imagínate el susto. Pero ¿también aquí?

Pero, por Dios, ¿qué está pasando? ¿Y qué le robaron?

Pues no lo sé, pero hay que instalar alarmas en todas las casas.

Pero es que yo pensé que había un guarda

controlando las entradas y salidas de la urbanización.

Si lo hay, lo que pasa es que la urbanización

está lindando con un barrio marginal.

¿Un barrio marginal?

San Genaro.

-¡Vamos, chicas!

Vamos.

(Música)

El televisor, el vídeo, una computadora de la hija mayor

y varios cuadros de firma. Madre mía.

Pero si va a tener razón mi marido,

que se lo dice al tonto del presidente de la comunidad:

que hay que poner cámaras en toda la urbanización.

Como en la Moncloa.

(Ruido)

(SUSURRA) ¡Antonio! ¡Antonio!

¿Qué, qué, qué? Que he oído un ruido.

Joder, Merche, todas las noches lo mismo...

Que he oído un ruido en la cocina, hombre.

Ay... Vamos a ver, Merche.

Estas casas no son como los pisos, Merche,

tienen sus propios ruidos.

Los cimientos que se asientan, ¿entiendes?

Que te digo yo que hay alguien, hombre.

(Ruido)

¿Lo has oído? Sí.

Vamos. Sí.

¿Yo solo?

Mejor sí. Bueno.

Seguramente sea Inés.

Hola, hija. Hola.

No hay quien duerma con tu madre.

¿Por qué, qué pasa? Pues no lo sé.

Pero desde que hemos llegado aquí es un continuo, hija,

y yo me desvelo y luego no puedo dormir.

Se estará adaptando.

Ya, pero fue precisamente ella la que quiso venir aquí,

y tenía razón, se vive muy bien.

La casa es muy amplia, todo es grande,

hay mucha luz, los vecinos son muy simpáticos.

Amigos de Felipe González, imagínate.

Pues nada. Pues déjala, se le pasará.

Ya. Dale tiempo.

¿Qué tal la función hoy? Bien. Mejor que ayer.

Ya, ¿no has llegado un poquito tarde, hija?

Sí, porque me he ido a tomar una copa.

Ah. Con un amigo.

Ah.

No sé, papá, es que estoy muy preocupada con la abuela.

He ido esta mañana a verla a la residencia

y la he encontrado rarísima, como ida.

Yo creo que le están dando mucha medicación.

Si le dan mucha medicación será porque lo necesita.

Y además, Marcos, que es periodista, me ha contado que está habiendo

casos de residencias que...

que están abusando de los mayores.

Marcos es el amigo este tuyo. Sí.

Resulta que les hacen firmar y luego se quedan con sus ahorros,

con sus pensiones, sus propiedades...

Hija, ¿y no serán cosas de periodistas? Ya les conoces.

Mira que en esta residencia son monjas, monjas.

Ya, bueno, pero eso no es ninguna garantía, papá.

Si estás tan preocupada, habla con tu madre.

Es que no quiero asustarla.

De todas formas, tu abuela es una mujer lista.

Y además mira mucho por el dinero. Vamos, yo no sé dónde lo esconde.

No creo que se deje liar así por cualquiera.

No sé, papá.

Cuando se está drogado, no te creas tú

que sabes lo que estás haciendo.

Eso es verdad. Me voy a dormir.

No te he contado una cosa muy importante.

¿Qué?

He comprado un traje de "Armandi". ¿De quién?

De Giorgio "Armandi", un italiano muy famoso.

Ah. Muy bien, ¿y de qué color?

Gris marengo, pero con rayas diplomáticas, así, para abajo.

Mañana me lo enseñas. No te lo voy a poder enseñar mañana.

Lo he dejado allí para que me corten las mangas.

Resulta que tengo los brazos cortos para mi cuerpo.

¿Qué te parece? (RÍE) Pues no sé. Primera noticia.

Eso sí, me lo pongo y parezco Cassius Clay.

No te digo más. Vas a estar guapísimo. Eso seguro.

Ya.

Adiós, hija, que descanses.

Aquí todo el mundo duerme menos yo.

¿Lo sabe tu familia? No.

No les he dicho nada.

Si es que no sé que contarles.

No sé explicarme porque ni siquiera yo me lo explico.

Es patético, joder.

¿Y tienes algún plan?

Pues de momento volver a Madrid y enfrentarme a todo, supongo.

¿A la otra chica también?

No, no creo. ¿Ella sabe que tú y Julia...?

No.

Tampoco se lo quiero decir, me estoy quitando de Karina.

¿A qué hora coges el autocar? Ahora, a la una.

Toma.

Llévate esto, para el viaje. Gracias.

¿Y tú? ¿Yo?

Yo he recibido la respuesta de la organización.

¿Y? En unos meses tendré que ir a Madrid

a regularizar mi situación.

Puedo volver al País Vasco.

Eso es una fantástica noticia, ¿no? Sí.

Joder.

Ay... Me alegro mucho, Koro. Gracias.

Bueno, me marcho.

Haz el favor de llamarme si vas a Madrid.

Lo haré.

Por lo menos que alguna historia de Bruselas termine bien.

Agur, Koro.

Agur.

-Documentación.

¿Qué? (CHISTA)

-El pasaporte. ¿Usted quién es?

Uno que te está pidiendo el pasaporte.

¿Son de la policía? Las preguntas las hago yo.

Pasaporte.

Y ahora, vacía la mochila.

Pero ¿qué dice? Joder...

¡Eh, eh, oiga! Pero ¿qué está haciendo?

¡Joder!

Si me dice qué buscan, igual le puedo ayudar.

No te quedes conmigo, chaval. ¿Acaso esto es legal?

¿Y tú eres legal?

¿Las amistades que tienes son legales?

Por favor, por favor, mucho cuidado con eso.

Con lo demás haga lo que quiera, pero es un original. Es mi novela.

Un intelectual.

Escritor, ¿eh?

Pues mira, bola extra.

Esto te da para un capítulo más.

-Lo de los geriátricos es tabú.

He removido toda la hemeroteca y hay muy poca información.

-¿Y qué hacemos? ¿No has encontrado denuncias

de algún familiar o algo que nos sirva?

-Nada, nada. -Inés cariño, siéntate.

Ahora haces de hija y hay que rebajar el maquillaje.

-Está claro que es un negocio en alza.

-Ya, son religiosas. No pagan impuestos.

-No. Y reciben donaciones.

Además, esas monjas están totalmente fuera de la norma laboral.

Están currando 12 horas al día, 6 días a la semana.

-Bueno, bueno, nosotros teníamos... Teníamos, porque ya no,

un tío de mi marido en un asilo, y recuerdo que lo fuimos a ver,

yo qué sé, sería finales de enero, hacía un frío que pelaba,

pues no tenían la calefacción puesta.

Y no solo eso, sino que descubrimos que tenía

como unas marcas en la muñeca,

y era porque le ataban. -Joder. ¿Le ataban?

-Decían que iba demasiadas veces al baño.

-Tengo que sacar a mi abuela de ahí. -Vas y lo haces, ¿qué problema hay?

-Bueno, no es tan fácil porque es una cabezota.

-Pues la engañas. -Sí, ya, ¿cómo?

-¡Yo qué sé! Le dices que...

que tienes algo muy especial que celebrar en tu casa o...

que te ha tocado la lotería. Les encanta.

-U organizas una comida para presentarme en familia.

-Ya, tu barriendo para casa, ¿no? -Estamos buscando una excusa, ¿no?

-Sí, pero no de ese tipo.

-Pues yo mañana estaré todo el día con el micro

por lo de la Unión Europea, no podré ayudarte.

-Es igual.

Voy con mi madre y la saco de ahí a rastras.

Será posible...

Es que... Vamos, es que... Será posible...

¡Hola, Mercedes! ¿Vienes a la charla? ¿A qué charla?

A la del centro de planificación. No.

¿Sabes de qué va hoy el tema? Sexualidad masculina.

¡Por Dios, qué modernidad!

Tengo que hablar con los inquilinos y recoger cartas...

Ya, ¿pero por qué no te vienes? Si vamos a estar ahí todas.

Y luego nos vamos a comer.

Que yo no estoy para comer por ahí, que no tengo tiempo.

Pues estaría bien que vinieras

porque las chicas te echan mucho de menos.

Ah, y yo a ellas.

Te han hecho comentarios, ¿no? De lo que pasó el otro día.

Nos han puesto a caldo. ¡Que no! No inventes, ¿eh, Mercedes?

Pero yo te voy a decir mi verdad.

Yo creo que Antonio y tú venís muy poco por el barrio últimamente.

¡Anda, mira esta! Si fuiste tú la que nos vendiste el chalé.

Ya, ya... ¡De verdad!

Cómo vamos a venir, si ya no es nuestro barrio.

Casandra... ¿Qué?

¿Tu sabes si hay alguien interesado en comprar un chalé?

Bueno, yo qué sé, la gente pregunta, sigue preguntando,

pero el último os lo quedasteis vosotros.

Claro. ¿Por qué?

Por nada, por curiosidad. ¿Tenéis algún problema con el chalet?

No, no, no, el chalé está estupendamente.

A veces, la verdad es que echo de menos este barrio.

Mercedes, es normal, has vivido toda tu vida aquí.

Ya, allí abres la ventana y solo ves árboles.

Pero los árboles son bonitos, ¿no? Sí, muy bonitos.

Y tengo un despacho precioso, ¿eh?

Pero no sé...

A veces los cambios no son todo lo buenos que uno piensa.

Yo creo que deberías tener un poquito de paciencia.

Si yo tengo paciencia, pero, chica, hay que coger coche para todo:

para comprar una Aspirina, el pan...

Y cuando los chicos vuelven de noche me preocupo,

porque aquello está desierto, no como aquí.

No estarás pensando en deshacerte del chalé.

Qué va, si Antonio está con el chalé y con los vecinos,

vamos, como un niño con zapatos nuevos.

Ni que estuviese loca.

Yo lo que quiero, Mercedes, es que tú seas muy feliz en esa casa.

Y... soy muy feliz. Pues ya está.

Nos vamos al centro, a oír la charla. Que no puedo ir al centro.

Sobre sexualidad masculina, y tú ves a tus amigas,

que tienen unas ganas de verte... Pues eso es lo que tiene el barrio,

que es que vas a la esquina y están tus amigas.

¡Pues ven más a menudo!

Pero ¿cómo voy a venir más a menudo? Que tengo allí...

Aquí tenemos al protagonista de la charla de hoy: el pene.

Un órgano del que se habla mucho

y del que en realidad se conoce muy poco.

-Perdón.

-Los hombres son los primeros que desconocen su aparato genital,

al que valoran de acuerdo a tres variables:

su tamaño, su dureza y su aguante a la hora de eyacular.

Esta valoración se produce porque, a su vez,

el hombre desconoce que la zona de mayor placer...

-¡Me alegro mucho de verte!

El otro día se me quedó un mal cuerpo...

Anda, tonta, pero si eso fue un malentendido.

¿Y esta qué?¿Y esta qué? A esta se le pasará.

¡Nieves, Nieves!

¿Qué?

Que quiero coger hora en la peluquería.

¿Qué te vas a hacer? El color.

Ya, y las puntas porque las tienes fatal.

-Señoras, por favor... -Perdón, perdón.

A ver. El pene es un órgano cilíndrico

que contiene tejido eréctil.

Al final del pene,

la piel forma un pliegue, conocido como prepucio,...

-¡Ah! Prepucio... -que cubre el glande...

Bueno, el glande es extremadamente sensible al tacto,

especialmente alrededor de su borde, ¿eh?

Dime, Casandra.

-En los hombres circuncisos no hay prepucio.

-Eso es. -¿Y es aconsejable?

-De eso hablaremos más tarde. Ahora seguimos con el glande.

-El glande, muy bien. -¡Uh!

-Le he limpiado el carburador, y le he hecho un petroleado debajo.

Niquelado.

Está perfecto, Ramón, y qué rápido lo has hecho, chico.

¿Qué pasa, tú trabajas ahora solo? No, hombre, tengo un ayudante.

-Está muy oxidado. Hay que limpiar... y lijar.

Coño, Abraham, ¿qué haces aquí? ¿No quieres ayudar a tu madre, hijo?

Tiene... Tiene a Cruz. Cruz... Cruz... Cruz es muy bueno.

Y me está enseñando cosas de la Biblia.

Cuando trabajes, trabaja con el corazón,

como si lo hicieras para el Señor y no para los seres humanos.

Epístola a los Colosenses, 3:23.

-Es un genio.

Qué bien educado lo tienes, joder, tenías que haber tenido hijos.

Por lo menos cinco, fíjate lo que te digo.

Este chico, con un poco de ayuda,

es capaz de inventar el coche sin gasolina, Antonio.

Que voy a invertir en él.

Que le voy a pagar un curso de ingeniería mecánica.

Pues haces muy bien, Ramón. Sí, señor,

Hay que pensar en el futuro. ¿Me lo puedo llevar ya?

Hombre, ahí está. Bueno, pues me lo llevo. ¡Ay, Dios!

Ay. ¿Qué te pasa?

Calla. Ay.

El otro día a Merche le dio por encerar el suelo, chico,

y me pegué un resbalón y me di un costalazo que no veas.

Estoy hecho una mierda.

Menos mal que tengo esta tarde hora con el osteópata.

¿El qué? El osteópata,

que es un médico que, por lo visto, te coloca los huesos en su sitio.

Medicina moderna, chico. Ya, ya.

No tengo más remedio.

Tengo mañana un compromiso muy grande.

Voy a lo del Mercado Común Europeo. ¿Qué te parece, Ramón?

Con el rey, con Felipe González, con Bertino Craxi...

Oye, pídele un autógrafo a Norma Duval, por favor.

Pero que a Norma Duval no la invitan a esos sitios.

(Motor)

Abraham.

¿Tú invitarías a Norma Duval?

-Norma Duval... Sí, sí, claro, claro.

-¡Hijo mío!

-Conclusión: no caigáis en la trampa de creer

que para satisfacer a vuestro compañero

tenéis que centraros únicamente en el pene

porque hay muchas zonas erógenas por explorar.

Por ejemplo: el cuello, las orejas,

el escroto, el perineo,...

-¿Cómo? -Pirineo.

-¿Qué es eso? -No sé.

-...los pectorales y, sobre todo,... -¿Los pectorales?

-...su mente. -¿Su qué?

-Bueno... -Ah, su mente.

-¿Alguna pregunta?

-¡Ya empezamos! -A mi pareja le falta un testículo.

¿Crees que eso puede ser un problema a la hora de experimentar el placer?

-Uy, Ramón...

-Desde luego, Ramón y esta son un circo.

-Por favor...

Con un solo testículo puede segregar la cantidad de testosterona

que necesita para mantener su libido. Así que tú, tranquila.

Bueno, y además, como curiosidad os diré que, según cuentan,

Franco, Hitler y Napoleón tenían un solo testículo.

Yo ignoro cómo funcionarían en la intimidad

pero, para desgracia de la humanidad,

no creo que anduvieran faltos de testosterona.

-Qué tres... Y el Ramón. Los tres y el Ramón.

-¡Qué pasa! -Nada.

-De cuántas cosas se entera una en estas charlas.

-Uy, pero qué de nombres. -Mercedes.

¡Cuca! Hola.

La verdad, no esperaba verte aquí.

Ya ves. ¿Podemos hablar un momentito? Eh... Sí, claro.

Vale. (CHISTA)

No le digas a Togeni que me has visto aquí.

No, no te preocupes.

No quiero que sepa que tengo problemas con mi marido.

-Mercedes, te vienes a comer, ¿no? Sí, un minuto.

No te preocupes, que yo no digo nada.

Es que hace meses que no me toca. ¿No? Vaya.

Yo creo que ya no le gusto. ¿No estará estresado?

Intento seducirle, me compro ropa interior carísima...

Pero nada. Pues será que...

Tendrías que hablar con él. Igual tiene un rollo con Togeni.

¿Con Togeni? ¡No me digas!

No para de decirle piropitos y darle sonrisitas.

Y claro, la otra se deja querer.

Bueno, yo veo que Togeni está muy enamorada de su marido.

Pues si no es ella, Mercedes, no sé, será otra.

(Música)

¡Madre mía!

¿Has visto?

Es la primera vez que la veo patinar y no pensé que lo hacía tan bien.

¡Mirad! ¡Si es que parece una profesional!

Qué mona.

-Le va a encantar que haya venido a verla.

Bueno, bueno, cuando la vea su madre...

Va a flipar, cómo decís ahora. Flipar, ¿no?

La verdad es que merece la pena apostar por ella. Tiene madera, ¿eh?

Sí. Claro que yo no quiero que se retrase en los estudios.

No, no lo hará. Pero necesita mucho apoyo en casa.

Bueno, es un poco cabezona, muy cabezona.

Cuando se le mete una cosa entre ceja y ceja, no para. ¡María!

¡Muy bien!

¡Olé!

¡Anda! Anda, la he distraído.

Aquí es así. Te caes siete veces y te levantas ocho.

Oye, ¿eso que me decías en la nota de la espalda de la niña?

No creo que sea nada grave, pero convendría mirarlo.

Es que verás, este vecino mío... Crisanto Álvarez.

-Yago Alberola. Encantado. Es osteópata.

Le he comentado el asunto y quería ver a María.

Pues verá, noto una ligera curvatura en la espalda.

-¿Escoliosis? -Muy leve.

Pero cuando se pone en posición erguida

le sobresale más un omoplato que el otro.

Perdona, ¿ha terminado? Le queda un cuarto de hora.

Es que se está quitando los patines.

A lo mejor se ha hecho daño con la caída

¡María!

¡María hija, espera un momento!

Pero vamos a ver, ¿qué te pasa, te has hecho daño al caerte?

¿Qué hace ese hombre ahí?

¿Quién, Álvarez? Sí.

Pues viene a verte la espalda, hija.

No quiero que me ponga la mano encima.

Pero no digas tonterías, por Dios. Me cae mal.

Pero si es muy buena gente, ha venido porque se lo he pedido yo.

¿Verdad?

Hola, María. Lo haces muy bien, ¿eh?

-Pero ¿estás bien, te has hecho daño? -No.

-Siempre hay que insistirle para que deje de entrenar.

-Estoy cansada. -Bueno, ya terminamos.

Ponte un segundito en la pared. -¿Por qué?

Porque te queremos mirar la espalda, hija.

No tengo nada en la espalda. Eso ya lo veremos.

Anda, ponte contra la pared, lo que te diga.

¿Te duele habitualmente la espalda?

¿Notas crujidos cuando andas o cuando te sientas?

Bueno, vamos a ver esa espalda.

Adelante, ven.

Venga. Así, muy bien.

Ahora respiras profundamente por la nariz.

Así, muy bien.

Suelta ahora por la boca.

Así.

Bien.

Ahora los brazos estirados, hacia adelante.

Así, suelta.

Muy bien.

Hacia arriba. Así.

Muy bien.

No parece nada grave. Como mucho, una desviación de columna.

Le podemos hacer una radiografía y así nos quedamos más tranquilos.

-¿Puedo ir a cambiarme? -Sí, ve.

María, dale las gracias a Álvarez, hija.

Gracias.

¡María, hija!

"Y así llegamos al miércoles 12 de junio de 1985,

en el que todo estaba preparado al detalle.

Tan solo 10 años después de la muerte de Franco,

solo cuatro años después del intento del golpe de Estado del 23F,

España iba a recibir una bocanada de aire fresco

que cambiaría por completo la imagen que el mundo tenía de nosotros.

No podía haber mayor expectación, ni tampoco más medidas de seguridad.

Era nuestro momento, el día D".

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Diga? (TELÉFONO) ¿Josete?

No, soy Mauricio. ¿Quién eres?

Perdona, me he equivocado. ¿Eres Carlos?

Josete salió temprano.

¿Quieres que le diga algo?

No hace falta, no era nada importante.

¿Dónde estás? Te oigo muy cerca. Estoy en Madrid.

¿Quién es? Eh... Mauricio...

Está en Madrid.

Hola, Carlos. Hola.

¿Te vas a instalar aquí?

No, no, no. Me voy a casa de mis padres.

Se han comprado un chalé y aún no lo he visto.

Nosotros estamos buscando casa. Pero todo está carísimo.

¿Qué tal las oposiciones? Me presenté la semana pasada.

¿Cómo fue?

Salí contenta pero no tengo los resultados todavía.

¿Vosotros qué tal estáis?

Bien.

¿Y tú?

Lo he dejado con Julia.

(Comunica)

¿Carlos?

Joder.

Si es que ahora me siento fatal.

Además, las monjas se están quedando su pensión, por Dios.

Mamá, no te preocupes, que ya lo tengo todo pensado.

Recogemos mi coche del taller, vamos y la sacamos de ahí.

Tenía que habérmela llevado de ese sitio en el primer momento.

Bueno, también ella es muy terca.

Estoy tan ocupada con la casa nueva y con todo lo que tengo que hacer...

Vamos, esta semana no he ido a verla a la residencia ni un día.

Pero la has llamado todos los días. Ya, pero no es lo mismo.

Es que pensaba que no iba a durar en la residencia ni dos días, vamos.

Ya... Pero como es tan cabezota...

Pues eso.

-(RADIO) Hoy España se incorpora definitivamente a Europa

con la firma del Tratado de Adhesión a la Comunidad Económica Europea,

que se llevará a cabo...

Te digo yo que lo del chalé no ha sido buena idea.

Se le ha hecho cuesta arriba todo,

hasta meter la llave en la cerradura.

Lo del chalé no tiene nada que ver. Esto viene de largo, mamá.

La que no está a gusto en el chalé soy yo.

A ti te lo puedo decir, hija. No...

No estoy a gusto.

Me siento como una náufraga.

¿Tú sabes los náufragos esos que dibuja Forges?

Sí. Pues así me siento yo.

(RADIO) ...al menos durante toda la década.

Desgraciadamente, lo que parecía que iba a ser

una jornada tranquila de celebración ha empezado con tragedia:

ETA ha vuelto a matar.

¡Otra vez! -¡Jo!

¡Pero qué horror, por Dios!

(RADIO) ...Vicente Romero González-Calatayud y su chófer,

el civil Juan García Jiménez,

han sido asesinados a balazos por un comando

compuesto por dos hombres y una mujer en la calle General Oráa de Madrid.

¡Madre mía!

Y nos informan que en estos momentos se procede a acordonar también

las inmediaciones de El Corte Inglés de Goya,

ante la amenaza de un posible artefacto en el aparcamiento.

-¿Ha dicho El Corte Inglés de Goya? Sí, El Corte Inglés de Goya.

¿Seguro? Pues sí.

Pero ¿qué pasa, hija?

"La banda terrorista ETA también quiso tener

su cuota de protagonismo aquel histórico día".

(Explosión)

¡La furgoneta fuera! ¡La furgoneta fuera!

"A los dos asesinatos de primera hora de la mañana

se sumó el bombazo en el parking de la Avenida Felipe II de Madrid,

que se llevó por delante la vida del artificiero Esteban del Amo,

hirió de gravedad a su compañero Gerardo Puente

y dejó heridos leves a otros siete policías.

Quedaban aún varias horas para la firma

del Tratado de Adhesión a la Comunidad Económica Europea.

Y a pesar de llevar ya tres muertes a sus espaldas,

los terroristas no habían dicho aún su última palabra".

(Llaman a la puerta)

Hola, madre. ¡Mercedes!

Anda, ponte los zapatos, que nos vamos.

Ah, sí. Aniceta, hola.

No te conozco.

¿Eres nueva?

Nos vamos a comer casa. ¿Tú has hablado con la superiora?

Inés está hablando con ella.

Ah.

¡Vete Herminia, vete!

¡Corre, corre, corre, que te van a pillar!

Tenemos que llevarnos las pastillas. Tú no te preocupes, anda.

Toma el bolso. Para que te vayas en el metro.

¿Qué día es hoy? Miércoles.

Venga, vamos. ¿Qué está pasando aquí, Mercedes?

Usted conoce las normas.

No se puede entrar en las habitaciones sin avisar.

Me llevo a comer a mi madre a casa.

Ya se lo he dicho, mamá, pero que no hay manera.

-Su hija ha entrado en mi despacho amenazándome.

-No me quiere dar su informe médico. Ya.

Herminia ha pasado muy mala noche.

Hoy no es el mejor momento para llevársela.

Sor Genoveva, yo decido lo que se hace con mi madre.

No, se equivoca.

Lo que haga Herminia es decisión de Herminia.

No se la va a llevar en contra de su voluntad.

-A ver abuela, ¿le puedes decir a esta señora

que te vienes a comer con nosotras a casa, por favor?

-¿Usted qué quiere, Herminia?

Ha pasado mala noche. Está agotada, ¿verdad?

Necesita descansar.

El médico viene esta tarde a verla.

Adiós, Aniceta, hasta la noche.

Vámonos, Mercedes. Vámonos, madre.

Agárrame del brazo.

Vamos.

Es un error, Herminia.

-¡Herminia! ¡Herminia!

-No es justo que nos traten así.

Nos desvivimos por ella.

Herminia lo sabe, y lo sabe todo el mundo.

¡Eh! ¿Dónde está mi moto?

¡Carlos, hijo, qué alegría!

Abraham, saca la moto. ¡Hombre! ¡Ramón!

¡No sabía que venías!

Es que soy una sorpresa. Ya. ¿Y vienes para muchos días?

Pues no lo sé, eso me gustaría a mí saber.

Voy dando tumbos por la vida. Ya.

¿Tú sabías lo que querías a mi edad? Yo, a tu edad,

estaba haciendo el primo en Stalingrado con la División Azul.

Bueno, tan mal no me va. (RÍE)

Qué, ¿nuevo fichaje?

Sí. ¿Te acuerdas cuando me ayudabas tú?

Deja, anda.

Bienvenido a casa, chaval.

Y no te preocupes.

Para encontrarse hay que perderse primero.

Adiós.

Entonces, ¿estabas tú ahí? Sí.

Y lo has visto todo. De lejos.

Y tu hija lo sabía y no me dice nada. Desde luego...

Bueno, ya bastante tenías, ¿no?

Además, no sabía si se iba a probar el traje

a esa hora o un poco más tarde. Ya, ya.

No me gusta que vayas a la firma, Antonio, tal y como están las cosas.

Eso pretenden precisamente, Merche, que nos amedrentarnos,

y a mí no me da la gana, ¿sabes?

Ya. Bueno, ¿qué?

¿No me vas a decir nada del traje? ¿No te gusta?

Te lo tengo que ver puesto. (RÍE)

Mira, le entra la envidia de la modistilla.

Como es italiano, mil rayas, de corte

y no lo ha elegido ella... Qué tontería.

Tú te apañas muy bien solo. Muy bonito, hombre.

Abuela.. Cuidado, Herminia, no resbale,

que Merche ha encerado y esto parece

las calles de Sevilla de Semana Santa, por Dios.

Mercedes, estoy preocupada. Nos hemos dejado mis pastillas.

¡Anda! ¿Las pastillas?

Que tú no necesitas pastillas, madre.

Bueno, eso es lo que a ti te parece, pero por algo me las darían, ¿no?

¿O tú te crees que me quieren envenenar?

No, pero te quieren tener tranquilita, abuela.

Bueno.

Venga, que ya va a estar casi la paella, ¿eh?

Oye, no me habíais dicho que ha venido Carlos.

¿Carlos? ¡Carlos! ¡Cuidado, no resbaléis!

¡Hola! ¡Hola!

¡Hola, cariño! (BESO) ¡Ay!

¡Qué alegría más grande! ¡Ay, mi niño!

¡Qué bonita se ve la casa por fuera! ¿Has visto?

¿Y tú qué haces aquí?

¿Qué hay de comer, abuela?

Me llevé una sorpresa enorme. Yo no quería que patinara,

pero la vi allí, en la pista de hielo,

toda elegante, como una princesa,

dando volteretas y saltos mortales...

Pero ¿mortales, Antonio? No me asustes.

La paella. Cuidado, que quema.

Ay, por Dios.

Tiene un olor maravilloso.

¿Y Oriol, cómo está? Pues ahí va.

Cada día se parece más a su padre.

Bueno, a su padre, pero con ramalazos Alcántara.

Por Dios, cómo se hace ese niño el nudo de la corbata.

No sé, está siendo un año complicado porque ha tenido un amigo invisible

y ahora su mejor amigo es un oso que mide casi como él,

así que todo muy bien.

¿Tiene como amigo un oso? Sí.

No pongas mucho, Mercedes, que debo adelgazar.

¿Qué tú tienes que adelgazar? Si estás perfecta.

No, tengo que quitarme cinco kilos.

¿Y eso quién lo dice?

¿No será que te has echado un novio allí, en la residencia,

y no nos lo cuentas?

No, no...

Los de allí están todos para el arrastre, como yo.

Para el arrastre estarán ellos, Herminia, usted está como una rosa.

Yo ya soy una vieja, Antonio. ¡Abuela!

Ay, de verdad, madre.

¿Cómo está?

Se me había olvidado cómo saben las cosas en casa.

Tengo que hacer un plato vasco que he aprendido, os va a encantar.

¿Kokotxas? No, no, bizkotzat.

Es un dulce maravilloso.

Por cierto, ¿cómo es que estás aquí?

¿Te han dado uno días libre o te han echado?

Cómo es tu padre. Lo he dejado.

¿Lo has dejado?

Oye, papá, ¿y tú a qué hora tienes que estar en el palacio?

A las seis, hija.

No sé si llevarme el coche porque allí no hay quien aparque.

Si te atreves, te llevo en la moto. Mejor no vayas.

Merche, si mi hijo dice que me lleva en moto,

me voy con él como Ángel Nieto. (RÍEN)

No sé para qué te digo nada, si vas a hacer lo que te dé la gana.

¿Y Julia, Carlos?

Julia, tu novia, ¿no ha venido?

¿Tiene mucho trabajo?

Nos hemos dado un tiempo.

Vaya, hombre.

Bueno.

(Música)

Coño, parte informativo.

Eso es que ha pasado algo. A ver si al final no firmamos.

(TELEVISIÓN) El brigada de la Armada José Millarengo de Bernardo,

ha sido asesinado esta tarde en la localidad de Portugalete

por un individuo que le disparó un tiro a bocajarro en la cabeza.

José Millarengo de Bernardo fue asesinado

sobre las tres de esta tarde y en presencia de varios niños

cuando se dirigía aquí, a su domicilio,

por la calle Buenos Aires en la localidad de Portugalete.

Estos desgraciados... ¿Qué es lo que quieren, por Dios?

Ay... No vayas a la firma, por Dios.

Merche, te estás repitiendo como el ajo.

¡Mami! Dime, cariño.

Oye, me voy a ir preparando para irme al teatro.

Ah, pues muy bien.

Y que la abuela tiene la puerta cerrada.

Chis. Que se ha quedado roque.

Ah, no sabía.

¿Vas a ir a recoger tú a los niños? Claro, como todos los días, hija.

Vale. Es que estoy un poco revuelta, me voy a hacer una tila.

Normal que estés revuelta.

¿Por qué no miras tú a ver si está todo bien?

Sí Bueno.

Madre, pensaba que estabas dormida.

Ya es tarde, Mercedes.

Te has hecho la cama y todo. Claro.

¿Es cómoda, verdad? Hum.

He tenido un sueño.

Soñaba que era un pájaro que venía volando hasta aquí.

Pero no era el chalé,

era una jaula enorme,

y yo quería que salierais,

pero, claro, como no tenía manos, no podía abriros la puerta.

¿Por qué no te quedas a dormir esta noche?

La casa es muy bonita, pero...

Es que yo, cuando fui a la residencia,

firmé unos papeles.

Lo sé.

Pero no te preocupes.

Ya lo arreglaremos.

Solo faltas tú.

(Timbre)

¡Anda!

Mamá, ¿abro? Bueno, mira a ver quién es primero.

Sí.

-Buenas tardes, somos de la empresa de videovigilancia.

-Sí. -Hola.

-Hola. -Estamos haciendo un estudio

sobre la ubicación de las cámaras. -Ajá.

-Necesitamos pasar al patio trasero. -Ah, vale.

Mamá, que son de la empresa de videovigilancia.

-Sí, que pasen, me han dicho que iban a venir.

-(GRITA) -No te muevas.

¿Qué pasa? Pero... Pero... ¡Quieta o le rompo el cuello!

Venga, a la cocina.

(GRITAN)

-¡No!

-Que no os mováis. -(GRITA)

¡Hija, por Dios! (GRITA)

Buenas tardes. Ah, hola, buenas tardes.

El acto va a ser en la sala de columnas.

Suba la escalera hacia la derecha. Ah, muy bien.

Pero antes debe pasar ese control de seguridad.

Ya he pasado un control. Sí, este es otro.

Ah, ya. En aquella cola ¿verdad? Sí.

Perdone.

¡Montero! Oye, ¿este quién es?

-Este es mi vecino. Nos vemos luego. -Nos vemos.

¿Cómo estás?

Pues vaya día, tú. Yo pensé que no firmábamos.

Pero... Tres atentados en un día estos desgraciados.

Y espérate, que la jornada no ha terminado.

Ya. ¿Qué tal el presidente? Hoy no es el día, Antonio.

Está de anfitrión, va de aquí para allá.

No te preocupes, hombre.

Yo, con ser testigo de esto, ya me doy por satisfecho.

Oye, te dejo, hablamos luego. Sí.

Por cierto, el traje te queda ni que pintado.

Ah, bueno. De Armandi, como me dijiste, Montero.

Perdón.

Gracias. ¿Antonio?

Pero qué sorpresa. ¿Qué es lo que haces aquí, Julia?

Bueno, yo trabajar. Pero ¿tú qué haces aquí?

Pues nada, me ha invitado un vecino socialista amigo de González.

Bueno, ven, vamos dentro. Gracias.

Mira, es en esta sala de aquí dentro.

Pues fíjate que yo pensaba que todavía estabas en Bruselas.

Bueno, es que...

Carlos y yo ya no... Ya.

Ya me ha contado que os habéis dado un descanso.

No te preocupes Julia, todas las parejas tienes crisis.

Qué te voy a contar que no hayas visto.

Verás como al final se soluciona todo, mujer.

Bueno, yo la verdad es que lo tengo...

Lo tengo bastante asumido ya. Ah.

Bueno, disfruta mucho, Antonio,

y dale un beso a Merche, que ya sabe que la quiero mucho.

Nosotros también, hija.

Adiós.

Me cago en la madre que lo parió.

(LLORA)

-Ahora tranquilitas, ¿eh?

Tú, arriba conmigo. Tú, abajo.

Esto lo dejamos para luego.

(CARRASPEA)

Estamos hoy aquí

sancionando la participación de mi país

en el proyecto común europeo.

Esto representa una responsabilidad para todos nosotros

y los gobiernos españoles.

(Motor)

¡Carlos, sube corriendo!

¡Sube, hijo!

¿Qué pasa, abuela? ¡Que hay ladrones!

Están ahí, son tres. ¿Qué ha pasado aquí?

¿Hay alguien más en casa? Sí, tu madre y tu...

¿Has llamado a la policía? ¡Han cortado el teléfono!

Corre a casa de los vecinos y llama a la policía, abuela.

Voy, voy.

¡Eh!

Vosotros, ¡fuera de mi casa ahora mismo!

¡Fuera o me lío a tiros!

No está cargada.

(Disparo)

Sí que está cargada, ¿eh? ¡Fuera!

(GRITAN)

-Vivimos un gran día para España y para Portugal...

"El 12 de junio del 85,

España era muy distinta a como es hoy.

Apenas había inmigración, éramos más bajitos,

podíamos fumar en cualquier parte,

solo teníamos dos canales de televisión

y nuestra selección de futbol daba pocas alegrías.

Ese día, mi hermana no acudió al teatro

y su función se suspendió.

Mercedes Alcántara suspendió su deseo de vivir en los Altos

para volver al primer piso sin ascensor

del barrio de San Genaro lo antes posible".

Dijeron que eran de la alarma, pero al abrir la puerta,

la agarraron del cuello. Me cogieron así.

"Mi abuela llegó a la conclusión de que, sin ella,

la familia estaba perdida

y no volvió a la residencia nunca jamás.

...firma el Tratado de Adhesión de España a las Comunidades Europeas.

"Mientras, mi padre empezaba el primer día del resto de su vida

sintiendo que todo, absolutamente todo, iba a cambiar.

Comenzaba para él y para muchos la historia de un éxito,

un lavado de cara al país

que supuso una inversión de 230.000 millones de euros brutos

provenientes de la Unión Europea.

Por una vez en la vida, el tren de las oportunidades

no pasó de largo por delante de nuestra tribu.

Y así empezaron los años de las vacas gordas.

Así fue como nos hicimos más altos, más modernos y más ambiciosos.

Así fue como pasó y el tiempo nos dice si lo supimos aprovechar".

Disculpe, pero tiene que abandonar el baño.

Sí, ahora mismo.

Perdone, pero es que ya la próstata no es lo que era.

Dese prisa.

Déjelo, no hay nada más inofensivo que un hombre

con las manos ocupadas en un urinario.

Buenas noches.

Buenas noches. Encantado de conocerle.

Me llamo Antonio Alcántara.

Felipe González, un placer.

¡Ay, por fin! Pues sí, por fin.

Después de tantos años esperando, ¿eh, presidente?

No, digo que por fin he podido mear, que llevo toda la tarde aguantando.

Bueno, Antonio Alcántara, ya somos europeos, ¿qué le parece?

Pues ahora me siento aliviado, presidente,

y muy contento, y muy orgulloso.

Ojala que no tengamos que arrepentirnos nunca.

Vale más hacer y arrepentirse que no hacer y arrepentirse.

Coño, qué buena frase.

¿Es suya? No, de Maquiavelo, por consiguiente.

Ah, de Maquiavelo.

Pues la voy a utilizar. ¿Puedo contar que me lo ha dicho usted?

Diga que lo ha dicho Alfonso Guerra. Muchas gracias.

Bueno, muchísimas gracias. Y encantado.

Igualmente.

-Perdona, te dije que nos iríamos antes del mediodía,

pero a Mauricio le ha surgido una reunión a última hora.

No... No pasa nada.

Voy a dar una vuelta, ahora vuelvo. Puedes pasar, no creo que tarde.

Prefiero irme a hacer tiempo.

¿Por qué?

Fue una locura. No volverá a ocurrir.

Bueno, eso nunca se sabe, ¿no?

Yo sí lo se.

Prefiero marcharme, ¿cuánto vais a tardar?

Bueno, por lo menos deja la mochila y la máquina de escribir, ¿no?

Nunca volveremos a ser amigos, ¿verdad?

(RÍE) ¿Por qué te ríes?

Nada, nada.

Bueno, sí, que no te entiendo.

Lo intento,

pero no lo consigo.

Estoy yendo a terapia, ¿sabes?

A ver si vuelvo a ser la persona que era.

Mira, a lo mejor tendría que volver yo también.

A ti no te funciona, Carlos, tú tienes demasiado orgullo.

Que os vaya bien en la nueva casa. De verdad, Karina.

Carlos, yo...

Estoy esperando un bebé.

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Cuéntame cómo pasó - T18 - Capítulo 316: 'El día D'

16 feb 2017

Mediados de junio de 1985. Antonio está muy ilusionado con asistir a la firma de adhesión de España a la Comunidad Europea. Mercedes, ya instalada en su adosado de Altos de San Genaro, echa de menos a sus amigas y, sobre todo, a su madre.

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  1. Hzbjz

    JULIA>>>>>>>>>>>>>>>>>>KARINA

    pasado martes
  2. MÓNICA Maratuech

    Es mi serie favorita vivo en Miami y no dejamos de ver un capítulo porque con la magia de la televisión la imaginación y el que escribe la serie no revoven a Eugenio hacia una pareja incomparable con la genial Inés que nunca está satisfecha con nada.

    pasado domingo
  3. Jhon

    A los Alcantara No se les da bien Salir de San Genaro. Ya tuvieron su aventura en el centro de Madrid. No fue buena experiencia Que vuelva Tony. No saquen al tio Miguel. Ya sacaron a Mata mulas, al papá de Oriol, el amigo banquero que llego al barrio. Ojalá ya esten grabando la otra temporada para que ni nos hagan esperar tanto. Fue una larga espera.

    pasado domingo
  4. Battsetseg

    Que lindo, estoy feliz porque abuela ya ha salido de ese lugar que parece prision, y cuanto a l9s chicos que se quede con Karina una vez por todo, viva como sus padres. Estoy feliz

    pasado domingo
  5. Juan

    La canción del final del capítulo es Wishful Thinking de China Crisis.

    pasado domingo
  6. Germán Mir Rodríguez.

    La verdad sea dicha pero se ve más tipo Julia que karina, en cuanto a guapas les doy una X, en fin yo me hubiese quedado con Julia, pero si el decide karina pues para mi vale y espero no salte todo por la borda........., el bebé? Seguro que es de Carlos!!!!.

    pasado domingo
  7. Rafa

    La canción del final de capítulo, alguien sabe de quien es??

    pasado domingo
  8. Nora León

    Como siempre, sufro y sonrio al lado de mi familia favorita.

    18 feb 2017
  9. Jorge

    La calidad de audio es muy mala, las voces se oyen metálicas y poco claras. Concretamente, este vídeo tiene una calidad de sonido de 64 kbps, muy inferior a la calidad de un CD, que suele ser de 192 kbps. Así no se puede disfrutar el capítulo.

    18 feb 2017
  10. Jack Silvestre

    Ay Carlos! Pues, asi es de los 20's, y 30's. Mucha estupidez, inseguridad, y miedo. Pero va bien que regreso con Karina. Y de los robos, les hubiera tirado una bala a cada uno. Que estupido que les hubiera dejado salir. Un capitulo muy alegre, porque todo regresa a casa- a San Genaro. Y Herminia, al fin, esta en casa. Solo falta Tony! Cuando regresas Tony?! Y en unos aspectos, extrano el amigo gay de los muchachos del Bar Fly- como se llamaba. Era una noble persona.

    18 feb 2017