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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T18 - Capítulo 313: 'El amigo americano' - ver ahora
Transcripción completa

Vámonos ya, que esto es un rollo... -Espera un rato.

-Si es que tengo el culo morado... No vuelvo a patinar nunca.

-Venga, vámonos. -Un par de vueltas más.

"Aquella primavera de 1985,

mi hermana María descubrió una nueva afición:

el patinaje sobre hielo".

Qué torta se ha dado.

-¿Estás bien?

-Es que quería hacer eso que tú haces, pero no me sale.

-Te ha fallado el punto de eje.

Tienes que concentrar la mirada en un punto fijo.

Levantas el talón de un patín, la punta del otro

y te impulsas con los brazos...

Venga, inténtalo otra vez. -Ahora me da un poco de miedo.

-La tierra gira todos los días, no puede ser tan difícil. Venga.

"Una afición que, según nos explicó,

le hacía sentirse más libre que nunca.

Aunque la libertad no la regalan,

y hay que ganársela a base de esfuerzo".

¿Habías patinado antes? -Es el tercer día que vengo.

-Deberías entrenar. Tienes condiciones.

-Qué dices... Si para los deportes soy un pato.

-Pues en el hielo podrías ser un cisne.

Yo entreno a un grupo por las tardes, dos días a la semana.

-Bueno, te dejo, que me tengo que ir.

-¿Nos vamos ya o qué?

Tenemos que estar en casa antes de y media.

-Vale, pesados...

-¡Acuérdate, los martes y los jueves!

¡Pero tienes que pedirle permiso a tus padres!

"Después de tantos años de mordaza,

los españoles no teníamos la menor intención

de pedir permiso a nadie para expresar nuestras opiniones.

Y tuvimos ocasión de expresarlas durante la visita que nos hizo

un conocido actor secundario: Ronald Reagan.

La llegada del presidente de los Estados Unidos,

que venía a apoyar la continuidad de España en la OTAN,

dividió al país

entre los partidarios de la visita y los contrarios,

que, aunque se pirraban por las películas de Hollywood,

llenaban las hamburgueserías y no se quitaban los vaqueros,

declaraban ser profundamente antiamericanos".

(TODOS) ¡Reagan, cuatrero, fascista y pistolero!

¡Reagan, cuatrero, fascista y pistolero!

¡Reagan, cuatrero, fascista y pistolero!

¡Felipe, pelota, salte de la OTAN!

¡Felipe, pelota, salte de la OTAN!

¡Felipe, pelota, salte de la OTAN!

¡Felipe, pelota, salte de la OTAN!

¡Felipe, pelota, salte de la OTAN!

Que baje dice...

¡Madre mía!

Por Dios... (TELEVISIÓN) ...apagones de luz

en viviendas y alumbrado público.

Estos fueron seguidos de batida de cacerolas y tapaderas.

La policía municipal ha confirmado que los apagones y caceroleo

fueron bastante generalizados en distintas zonas de la capital.

No faltaron charangas ni caravanas de automóviles,

como en Moratalaz.

Los conductores hicieron sonar las bocinas

y mostraban carteles contrarios al presidente norteamericano.

Me tienen la cabeza loca con las cacerolas.

¡Las cacerolas para la cocina, no para hacer el burro!

Se me mete el soniquete en la cabeza.

Creen que el Reagan ese va a venir de América

a hablar con los de San Genaro.

Si es que en España somos unos paletos, Herminia, muy paletos.

Qué vergüenza, por Dios.

¿Desde cuándo se ha recibido a un presidente de los EE. UU. así?

Que luego esto se ve en la televisión y quedamos muy mal.

Pues no me hace ninguna gracia, que por culpa de este señor,

nos vayamos a meter en otra guerra. Nosotros ya tuvimos la nuestra, ¿eh?

Anda, que lo de este hombre, ¡menuda vergüenza para mi gremio!

¿Qué? Reagan, abuela. Que fue actor.

Ah, ¿sí? Sí.

Además estuvo casado con la Angela Channing.

¿La que sale en la televisión, que tiene una bodega como nosotros?

Sí. Es como si en España

nos pusieran de presidente a Alfredo Landa, por ejemplo.

Pues mira, todo se andará, ¿eh? Bueno, me voy al teatro.

¿Cómo va el teatro? ¿Estáis llenando?

Sí, yo creo que vamos a prorrogar. Claro que vais a prorrogar, mujer.

Si os ha puesto la crítica por las nubes.

Bueno, sobre todo a ti. Sí, ahora todo el mundo se pregunta:

"¿Dónde estaba Inés Alcántara, donde estaba Inés Alcántara?"

Eso, eso. Eso digo yo.

-(TELEVISIÓN) No le queremos.

En España no le queremos. ¡Anda!

Es un jefe de Estado.

-Sí, sabemos que es un jefe de Estado, de los Estados Unidos.

¿Qué pasa?

Nada, este es el chico que me quitó el piso.

-(TELEVISIÓN) ¿Qué opina de la visita de Reagan a España?

Es verdad, es el que nos consiguió que fuéramos a ver al Papa.

Sí, sí. Dios le bendiga.

Pues parece muy simpático. Sí, es simpático, sí.

Lo que pasa es que tiene un morro que no veas el niño.

Bueno, me voy. Papá, cojo una cosa y nos vamos, ¿eh?

Espera, sí. Merche, me voy al centro,

a la conferencia del Marqués de Griñón.

Va a estar lleno de gente y hay que estar para que nos vean.

Ah, ese Griñón es el que estuvo casado con Isabel Preysler.

En qué cosas se fija usted...

Sí, estuvo casado con ella, pero es que, además,

el Marqués de Griñón hace muy buen vino.

Merche, tú no te mueves de casa, ¿verdad?

No. Bueno, pues yo termino y vuelvo.

Adiós. Que Oriol haga los deberes.

Que sí, cariño, ya lo sé. ¡Venga, corre!

Ale, me voy. ¿Tú, adónde?

A Los Altos de San Genaro, a ver unos chalets.

¿Y eso? Pues sí, que he quedado.

Me han dicho que son preciosos. Ah.

No le digas nada a Antonio. No quiero que se entere.

Que si los ve y se encapricha con uno...

Culo veo, culo quiero. ¿Puedo ir yo también?

¿Tú? Es que si me quedo aquí, hija mía,

con las cacerolas, lo mismo me tiro por el balcón.

Ya, ya... Anda.

Cámbiate de zapatos y coge una chaqueta, que luego refresca.

(Cacerolada y gritos)

Hasta la coronilla estoy de tanto ruido.

-Ya, ya, ya.

-Jo, vaya follón estamos organizando.

Nos van a oír hasta en la Casa Blanca.

-¿Por qué no os vais a la Casa Blanca mejor?

-Estamos ejerciendo nuestro libre derecho a manifestarnos.

-¡Pues ejercedlo en otro sitio!

(Golpes a la cazuela)

Que me espantáis a la clientela. Este es el pan de nuestras hijas.

-Mira, ahí está Mercedes.

También viene Herminia.

-¿Adónde vais?

-A Los Altos de San Genaro. Les voy a enseñar los chalés.

-Ay, ¿los adosados?

-Bueno, nena, se venden como rosquillas.

Solo me quedan dos y uno lo tengo apalabrado.

-¿Sí?

¡Miguel! -¿Qué?

-¿Sabes que los tíos quieren comprar un chalé?

-Primera noticia.

-Pues les debe de sobrar el dinero.

-Que no, Paquita, que solo vamos a mirar.

-No, si no digo nada, pero unos tanto y otros tan poco.

-¿Por qué no te vienes? -¿Yo?

-Pero si, total, tienes el local vacío...

Venga, anímate.

-Miguel. -¿Qué?

-Que me voy a ver los chalets. -¿Y eso?

-Pues ya ves, ejerciendo mi derecho a cambiar de vida.

Vamos.

-Hola. -Hola.

-Miguel. -¿Qué?

-Cuento contigo para la manifa. -Que sí, Josete.

-Vemos a los compañeros en las Vistillas,

y de ahí, a la Embajada Americana. -Sí, muchacho.

Como en los viejos tiempos. No nos moverán.

(Ruido y música de fondo)

¡Ay! Joder...

(Llaves)

¡Hola! ¡Hola!

¿Y la escayola? Se acabó. Estoy harto.

Pero ¿estás loco, Carlos? Que te dijeron un mes y medio.

Estoy bien, ando bien, ¿no?

Pues ya está. Además, me pica.

Mira, tú... Vamos, a tu aire. Cien por cien Alcántara.

Joé, cómo está esto ¿no?

Sí, pensé que llegarías más tarde. Me iba a poner ahora a recoger.

¿Qué tal la novela, has...?

Pues me he puesto, pero es difícil con estos vecinos. Joder, no paran.

¿Sabes quiénes son? No, creo que son argelinos.

Deben ir a la Universidad, los he visto con libros...

Libros los que quieras, pero estudiar, poco.

Todo el día con la música.

He hecho compra. Eso sí.

Carlos, esa pierna no está bien. Esa pierna está perfecta.

Trae, que te llevo algo. No hace falta, de verdad.

Está todo manga por hombro y hay que fregar. Ahora me pongo.

¿Y por qué no llamamos a alguien que venga

y que te ayude a recoger esto, y...? Julia, por favor.

Acabas de llegar de trabajar.

Túmbate y descansa, me pongo con esto.

Y voy a ir al restaurante a hablar con mi jefa.

Carlos, en serio, no hace falta que trabajes.

Con lo que me pagan podemos vivir perfectamente.

Que sí, que sí, que ya sé que podemos vivir perfectamente.

Que ganas mucho dinero.

No me apetece tener que pedirte dinero para mis cosas.

Es que eres un machista.

¿Te parezco un machista?

Sí, pero un machista muy sexy.

¿Te parece sexy esto? Muy sexy.

¿Sí? Pues es una pena, ¿sabes?

Porque lo único que he hecho es la cama.

Bueno, pues igual que se hace se deshace, ¿no?

¡Hala!

Todo el día así.

Gracias.

Hombre, Antonio Alcántara.

Somoza, no me esperaba verte por aquí.

¿Conoces a Carlos? ¿A qué Carlos?

A Carlos Falcó, el Marqués de Griñón. No, no tengo el gusto.

Luego te lo presento.

Oye, ven, que te quiero enseñar una cosa.

Es un tío cojonudo, y el que más sabe de esto.

Lo que pasa es que es un soñador.

Ah, mira.

Quiero que pruebes este vino.

¿Es tuyo? Tú pruébalo.

Vamos a ver.

No tiene mucha personalidad, pero...

No está mal.

¿Lo considerarías un buen vino de mesa?

Pues sí, para vino de mesa vale.

Pues mira, es un vino de tetrabrik. Trece duros el litro.

Oye, y el envase es ideal.

Práctico, económico y con poco peso.

Ah, y los costos de producción, muy ventajosos.

Mira, Somoza, llámame antiguo,

pero es que un vino en cartón no me gusta.

Con esa mentalidad,

seguiríamos vendiendo el vino en ánforas de barro, ¿verdad?

Mira, Antonio, en los próximos años, los grandes vinos se van a vender así

y nadie se va a extrañar. Escúchame, os estáis quedando atrás.

El vino siempre es cristal, Somoza, escúchame tú.

Voy para dentro, que pierdo el sitio.

Adiós, Antonio. Adiós.

¿Eres Onofre? Nos conocemos, ¿eh?

Claro, hombre. Antonio Alcántara.

Sí, sí, Onofre. El hermano de Paz. Qué alegría verte.

Estuviste de visita en nuestra bodega de La Rioja.

Hace un par de años... Sí, sí, sí.

Tú tienes una bodega en Albacete. Exacto.

Cultivas uva monastrell. Joé, qué memoria tienes.

Bodega pequeña. Bodega pequeña, pero muy buena.

Sí. ¿Bueno, qué? ¿Qué opinas de esto del Mercado Común?

Porque parece que los franceses están haciendo la puñeta a base de bien.

Yo creo que nos tienen pánico.

¿No ha venido tu hermana? ¿No está en Madrid?

No lo sabes, claro.

No.

Sabes lo del avión en febrero,

que llegando a Sondica se estrelló contra el repetidor

de Euskal Telebista. Sí.

Ella iba allí. Iba a Bilbao a ver a unos amigos y...

Y... (RESOPLA)

Cuánto lo siento, Onofre. Ya.

¿Estás bien?

Sí, sí, estoy bien. Estoy bien, Onofre.

Madre, madre mía. -¡Bienvenidas al paraíso!

-¡Qué cosa tan bonita!

Desde luego el tonto de Miguel, ¿eh? Te digo yo.

-¿Qué? -No, mujer, nada, es un decir, hija.

Yo veo todas las casas iguales. Yo aquí me perdería.

Tú aquí estarías como una reina. -¡Chicas! El garaje es individual.

Y detrás hay un pequeño jardín para hacer barbacoas.

-Y para tomar el sol en topless, y así te pones morena.

-Pero ¿cómo que tomarlo en topless? Si te ven los vecinos...

-Bueno...

Como veis, está construida con materiales de primera

y los acabados son únicos. -¡Qué maravilla!

-Cómo me gusta el olor a nuevo.

-Y el suelo de mármol pulido y las ventanas dobles de aluminio.

-¿Y esa escalera es de la casa? -Claro.

-Uy, uy, mira. ¿Eh?

¿Os imagináis que por aquí bajara el Sean Connery,

con un pedazo de Martini agitado pero no revuelto?

-Me parece que eso no va incluido en el precio, ¿eh, nena?

Bueno, la cocina, venid por aquí.

-¡Qué barbaridad, qué amplia!

-Bueno, alicatada hasta el techo.

-Bueno. -Ay, ay, ay...

-¿Qué? -Pues está muy bien, ¿eh?

Que me da una envidia...

-¡Cómo me gustaría tener algo así! ¿Habéis visto qué práctico era todo?

-Qué poco cuesta soñar despierta, ¿eh?

¡Y que lo digas!

Qué maravilla, de verdad.

Y, por curiosidad, ¿cuánto vale la casa?

Pues mira, la entrada son 800.000 pesetas,

y luego, cómodos plazos mensuales de 46.000.

¿Y durante cuánto tiempo? -Veinte años.

¡Uy. por Dios, estaré yo ya con San Pedro!

Y por curiosidad también, pero ¿el precio es negociable?

-Creo que no, ¿sabes qué pasa?

Que es el piloto, está rebajado y el precio está superajustado.

Pero los gastos deben de ser tremendos, ¿no?

No, tampoco te creas que tanto, ¿eh? No, no, no.

-Buenas tardes. Buenas tardes.

Buenas tardes. -Buenas tardes.

-Uy, uy, qué rubias, qué elegancia. Qué cosa, qué todo, ¿eh?

-Y el perrito parece de un anuncio. -¡Parece de una película!

Ay, qué mono.

¿Qué pasa?

Oye, que nosotras también somos del barrio, ¿eh?

De San Genaro. Hombre, de los bajos de San Genaro, pero...

¡Paqui, que vas a poner en evidencia a Casandra, hombre!

Tranquila, es el último que me queda y lo tengo prácticamente vendido.

Ah, ¿este es el último? ¡Sí!

-Mira cómo nos miran.

-Bueno, Paquita, tampoco es para tanto.

Yo las conozco, son bien simpáticas. -Ah, ¿sí?

-Sí. -Pues no tendrán hoy un buen día.

-Toma, esto por lo menos te subirá el azúcar.

¿Mejor?

Sí. Mucho mejor, gracias.

Entra, no te pierdas la conferencia. Me da igual...

Oye, perdóname, es que no me acordaba de que tú y mi hermana...

No te preocupes. Esa herida ya se cerró.

Ya.

Sí, bueno, ella llevaba un año saliendo con un médico de Bilbao.

También murió en el accidente.

Coño, cuánto lo siento. Lo siento mucho.

¿Vas a entrar? Creo que no, Onofre.

Dale el pésame a la familia de mi parte.

Gracias. Gracias a ti.

La vida es rara de cojones, ¿verdad?

¡Hola! ¡Carlos! ¿Qué haces aquí?

Pues ya ves, he vuelto al trabajo. ¿O ya has encontrado a otro?

No, no, me encanta verte romper platos.

¿Postre nuevo? Es un biskotxa.

¿Qué? ¿Qué tal va la pierna esa? Mucho mejor.

Mira que si no, tengo ahí un serrucho y cortamos por lo sano, ¿eh?

Huele bien.

¿Sabes lo que es?

Es un lauburu.

Simboliza el sol y nos aleja de los malos augurios.

Es el pastel favorito de mi hijo. Mañana cumple 13 años.

No sabía que tenías un hijo. Vive en Euskadi con la amoña.

¿Eh? Con su abuela.

Y yo mientras tanto, aquí, trabajando.

Ya. ¿Y hace mucho tiempo que no le ves?

Pues no mucho, pero a mí me parece una eternidad.

Bueno, ¿qué? Entonces, ¿listo para volver?

Mañana estoy aquí a primera hora.

Pues conviene porque va a venir el Papa a Bruselas y se va a animar.

-Koro.

-Vete, Carlos. Y cierra con cuidado, no hagas ruido.

-(HABLA EN EUSKERA)

-(HABLA EN EUSKERA)

-(HABLA EN EUSKERA) -(HABLA EN EUSKERA)

-(HABLA EN EUSKERA)

-(HABLA EN EUSKERA) No haberle echado tantos huevos.

-(HABLA EN EUSKERA)

-(HABLA EN EUSKERA)

(Cazuela cayendo)

¿Quién anda ahí?

-¿Qué haces?

¿Estabas espiando?

-Es el lavaplatos, está a lo suyo, ¡dejadle en paz!

-¿Nadie te ha enseñado que es de mala educación

escuchar las conversaciones de los mayores?

-¡No te entiende, no habla español!

- (HABLA EN FRANCÉS)

(HABLA EN FRANCÉS)

¿Argelino? (HABLA EN FRANCÉS)

Estáis locos viniendo aquí.

(HABLA EN EUSKERA) -(HABLA EN EUSKERA)

Por tu bien, sé discreta.

Contra menos propaganda, mejor.

(HABLA EN FRANCÉS)

-Carlos, te he dicho que te largaras. ¿Estás con esa gente?

No me juzgues. ¿Estás o no estás?

Llevo años alejada de la organización.

No me lo puedo creer.

Es muy fácil entrar pero difícil salir.

¿Difícil? ¿Sabes lo que es difícil?

Difícil es ir por la calle y te pongan una bomba y te maten.

Carlos... ¡No me toques!

El año pasado pusisteis una bomba en mi barrio,

os cargasteis a dos personas y a mí casi me matáis.

Yo nunca he matado a nadie. ¡Ja!

Tú eres de las que se queda en casa aplaudiendo.

¡No me jodas! ¡No me jodas tú a mí!

Qué más da llevar el arma que estar en casa.

Si al final siempre dejáis lo mismo, vidas rotas, familias destrozadas.

En todas las guerras hay víctimas.

¿Qué guerras? ¿Dónde está la guerra?

A mi marido lo mató la policía, ¿sabes?

Tu marido, que sería de ETA también, ¿no?

Luchaba por la libertad de Euskadi.

Hace diez años que murió Franco, Koro. ¡Diez!

¿Y qué? ¿Eh?

Seguimos siendo un país ocupado.

Ocupado por los inmigrantes. Maketos, como os gusta llamarlos.

Mira, Carlos, Carlos. No quiero discutir.

Ya he discutido con demasiada gente.

Ya, sobre dónde colocar la bomba lapa.

No. ¡Sobre abandonar la lucha armada! ¿Entiendes?

Yo sólo quiero vivir en paz. Y ser feliz.

¿Vivir en paz?

Que tengas mucha suerte, porque no creo que te sea fácil.

Bueno, a ti igual sí. Yo no podría.

Tú no has nacido allí, no tienes ni puta idea de nada.

-Adelante.

¡Ah, eres tú!

-Ya sé que preferirías a Harrison Ford pero...

-No, preferiría al que me trae el café con leche.

-Voy ahora al bar y te traigo uno. ¿Cómo te gusta?

-¿Esto de venir todos los días es una promesa a la virgen o qué?

-He venido con cuatro amigos. Eso son cinco entradas en platea.

-Te he visto esta mañana en la tele. -No veas qué cosas me dice la gente.

Hoy va uno y me dice:

"Fíjese usted si América es grande que es más grande que Andalucía".

-(RÍE) Qué imbécil

¿Tú qué edad tienes, Marcos? -No te lo voy a decir.

¿Por qué? -Me vas a ver como un crío inmaduro

y no me da la gana.

-Yo tengo 36.

Enhorabuena, los llevas muy bien.

¿Y ahora qué se supone que quieres que haga?

-Que salgas por esa puerta y vuelvas a tu generación.

-Antes de eso me gustaría invitarte a mi casa.

-Ya la conozco, me la quitaste de las manos.

-Doy una fiesta para inaugurarla

y me gustaría que te pasaras después de la función.

-¿Y por qué debería ir?

-Porque me vuelves loco, ya lo sabes.

Eres la mujer de mi vida

y he decidido que tengo derecho a quererte.

-Estás chalado.

-Aparte de eso, tengo la sensación de que no te caigo del todo mal.

-Ay... -A ver.

-¿Hum?

-"El baile", Edgar Neville.

Buena pinta, ¿no? -Hum.

-Pues me llevo esto para asegurarme de que vas a venir.

¿Vale? -No, trae.

Marcos, dámelo, que tengo mañana una entrevista mañana en TVE, va.

-Ya sabes la dirección.

-¡Pero a santo de qué nos tenemos que ir nosotros a vivir a un chalet!

-Porque es bueno para las niñas. -¿Qué va a ser bueno, Paquita?

Las niñas son muy felices en este barrio.

Tienen sus amigas, tienen el colegio.

-Tiene un salón muy amplio y con chimenea.

-Chimenea, qué horror...

Se llena la casa de humo y luego huele todo que apesta.

-Y la cocina, Miguel, es una maravilla.

Que va todo por gas ciudad, adiós al butano.

Es que... -¡Que no me quiero ir a un adosado!

-¿Ya te he dicho que tiene un jardín para hacer barbacoas?

-Se empieza con la barbacoa y se acaba con Halloween.

Pero ¿no te das cuenta Paquita? Que vienen a colonizarnos.

¿A qué te crees que ha venido Reagan a España, eh?

A imponernos su sistema de vida.

-Nunca quieres lo que yo quiero. -Porque tú siempre quieres todo.

-Es que tú no entiendes nada. -Ay, que...

Mira Paquita, mi hermano nos alquila su piso

a un precio más que razonable.

Pero ¿qué necesidad tenemos nosotros de irnos a vivir a un adosado?

Con lo que le pagamos a tu hermano y un poquitito más

pagaríamos la hipoteca, y sería nuestro.

Sí, claro, dentro de 20 años.

Y para entonces seguro que ya estaría muerto.

-Pues sería una herencia para tus hijas.

-¿Y de dónde vamos a sacar las 800.000 pesetas de la entrada?

-Se las voy a pedir yo a mi padre.

-Al Matamulas...

El Matamulas no te va a dar ni un duro, Paquita.

-Ah, ¿no? Pues tu millón.

-¿Mi millón?

-El millón que le diste a mi tío para la bodega.

Porque, total, ahí está muerto de a risa.

-Pero ¿qué haces, niño? -¡Eres una desordenada!

-¡Y tú un nauseabundo!

-¡Abuela, María me está insultando!

¡María, deja a Oriol! Y Oriol, tú a lo tuyo.

Te vas a dormir al sofá cama, que ésta es mi habitación, ¿vale?

-El abuelo dijo que podía hacer aquí los deberes.

-Pues los haces. -¿Dónde? ¡Mira cómo está la mesa!

-Pues la ordenas.

-El otro día me encontré unas bragas en el primer cajón.

Pensaba que eras más ordenada.

-Y yo que tú no eras tan bruto. -Yo no soy bruto.

-Yo no tengo la culpa de que tú no tengas casa. Eres un muermo.

Ir al colegio de pijos te ha afectado un poquito a la cabeza.

-¡Abuela!

Pero, bueno, ¿qué son esos gritos? ¡Díselo a María!

María, será posible... Pero cómo tienes la habitación...

Parece mentira que a tu edad esté hecha un desastre.

¡Es mi orden personal! ¿Orden personal?

Tú tienes demasiada personalidad. Después de cenar la ordenas.

Y tú terminas los deberes, ¿eh? Venga, va.

Ay, ay, ay...

¡Eres un idiota!

Hay que ver con la niña, qué genio tiene, de verdad.

Cualquier día de estos, como siga así,

la meto en un colegio interna. Pues no te digo yo que no.

Anda, dame la toalla, que voy a poner una lavadora.

¿Vas a poner una lavadora? Pues sí.

Hay que poner varias, Antonio, que somos muchos en la casa.

Se nos ha quedado pequeña. Joder, siempre hemos vivido así.

Pero ahora han cambiado los tiempos. ¿No te das cuenta?

Sí me doy cuenta, Merche, sí me doy cuenta.

La vida pasa muy deprisa...

Encima no tiene ascensor, y mi madre no puede subir escaleras.

Pero nada. Bah. ¿Y yo qué puedo hacer?

No puedes hacer nada, ¿qué vas a hacer?

Pero es una pena.

Y tener un solo baño es un desastre.

Por eso tu hijo ha salido chaspado, ¿qué va a hacer?

Antonio, vamos a cenar.

(Televisión)

Hemos estado viendo los chalets en la urbanización.

¡Ah!

Mercedes no quería que te dijera nada, pero...

¿Qué?

Es que no te puedes imaginar la cara que puso.

No me diga. Como iluminada.

Parecía que iba a entrar en una catedral.

Te lo digo porque si la encuentras un poco rara, es por eso.

Venga, que ya está la cena.

¿Y los niños?

¡María!

Venga, que se enfrían las acelgas, hija, por Dios.

¿Acelgas?

Sí, acelgas, que son muy buenas para el hígado.

Pues a mí me dan gases. Qué te van a dar gases...

Te pongo poco y ya está.

¿Qué tienes ahí?

Es que me he dado un golpe. ¿Te has dado un golpe?

Ha sido haciendo deporte.

Es que hemos ido a patinar.

A patinar, ¿dónde? A la pista de hielo.

Coño, hija, una pista de hielo tiene que estar muy lejos.

Hay un autobús que te deja en la puerta.

Trae, anda.

Quiero entrenar. ¿Entrenar a qué?

Los martes y jueves, patinaje artístico.

¿Patinaje artístico? Pero si eso es un deporte de rusos.

Desde luego, hija... Es un deporte olímpico.

Pero no pierdas el tiempo, hija, con patinajes y con tonterías.

Tú tienes que estudiar inglés. Ya doy inglés en el colegio.

Pero el del colegio es un inglés de chichinabo, no vale para nada.

Tiene razón, tienes que aprender inglés.

¡Que no me gusta! Que no me entra.

No te entra porque no te da la gana, que cabeza tienes de sobra.

Yo quiero hacer patinaje. Dale con el patinaje.

De mayor harás lo que quieras,

pero mientras estés en esta casa harás lo que digamos.

Es mi vida.

Ya sé que es tu vida, hija.

Por eso precisamente lo que tienes que hacer

es no perder el tiempo, hija.

Que pasa muy deprisa.

Que todavía estás en edad de soñar.

¿Estás bien, Antonio?

No tengo apetito, Merche.

Antonio...

Será posible...

Ay, qué disgustos le das a tu padre, ¿eh?

¡Si solo le he dicho que quería patinar!

Pero sobre hielo.

¿Estás mal?

Tengo un nudo en el estómago.

¿Te preparo una manzanilla?

No.

Me voy a ir a dormir.

Pero, Antonio, por Dios, no te lo tomes así.

Si es que está en una edad muy mala, pero se le pasará.

Por el amor de Dios, Antonio, ¿qué te pasa?

Se ha muerto Paz.

Me he encontrado a su hermano en la conferencia.

Paz...

¿Paz?

En febrero, iba en el avión ese que se estrelló en Bilbao.

Vaya. Perdona, Merche.

Pero es que me ha impresionado muchísimo.

¡Tenía 45 años, joder!

¿Antonio no va a cenar? No.

¿Es por mi culpa? No.

Entonces, ¿qué le pasa?

Que le han dado una mala noticia. ¿Qué mala noticia?

Nada, olvídate, anda, que no tiene nada que ver con nosotros.

Come.

(Televisión)

...ante un sinfín de periodistas llegados de todo el mundo.

Los reyes de España y el matrimonio Reagan

posaban así ante las cámaras antes de entrar en palacio.

-Joder...

(Música)

-Hola. -Ay, perdone, ¿le estamos molestando?

-No, no. -Ahora bajamos la música.

-No, no es por eso. -¡Bajad la música, hay una señora!

-Tú flipas, Belén, que es una amiga.

-¡Ah, perdona! Como está un poco oscuro...

-Nada. Hola.

Hola. -Hola.

-¿Qué, me das el guión? -Sí, está en mi cuarto.

-Venga, que es tarde, y es muy importante.

-Vale, pero pasa y tómate una copa -Que no.

Llevo a mi hijo al colegio y luego, la entrevista.

-Ya, pero mañana no existe porque ya es hoy.

Gracias por venir. -De gracias nada, que he venido...

-Has venido por el guión, pues pasa. -Joder, eres infinito, ¿eh?

-Pasa, que te presento a mis amigos.

Chicos, chicas, ésta es Inés.

-(TODOS) Hola.

-¿Quieres una cerveza? -No, nada.

-Vodka con naranja, ¿a que sí?

-Venga, va, una cerveza.

-Muy buena tu actuación. -Ah... Gracias.

¿Has estado antes en la función? -Sí, y me gustó mucho.

Y eso que a mí el rollo clásico... -Ya, bueno, suele pasar, sí.

-Era mi primera vez. -Pues, mira, me alegro.

-¿Quieres? -No, gracias.

-¿Estás con Marcos? -¡No! No, no, no, qué va.

-Es muy buen tío. -Sí.

-Pero tiene mala suerte con las chicas.

-Vaya, pues no... No sabía. -Hum.

Le tuvieron que internar y todo. -Ya, bueno...

-Su cerveza y su guión.

-Guau.

¿Lo has encuadernado? -Claro, como Dios manda.

-Oye, que yo mejor me voy a ir, ¿eh?

-Pero ¿y tu cerveza? ¡Inés! ¿Dónde vas?

-Me tengo que ir, de verdad. -Media hora, y te llevo en coche.

-¿No ves que no pinto nada?

-Yo es que no puedo ver nada porque solo te veo a ti.

-¡Joder!

-Te quiero.

-Estás chalado, ¿eh? Estás muy chalado.

-(Televisión) No faltaron sorpresas porque la primera dama norteamericana

quiso saborear el folclore español.

(Palmas)

Será la mujer más poderosa del mundo,

pero desde luego baila que parece un pato mareado.

(Televisión) ...alumnas de la escuela de arte dramático y danza de Madrid

y ha pasado al escenario para bailar unos tanguillos".

(Pitido)

Toni tío, nunca coges el teléfono, siempre el puto contestador.

Necesito hablar contigo,

que me orientes sobre cómo conseguir información acerca de una persona.

Se llama Koro Zabaleta.

Es para mi novela.

Voy a estar mañana en casa. Estoy en Bruselas.

Acuérdate de llamarme, por favor. Un abrazo.

Hola, Carlos. Vas fatal.

No, no. No, no, no, no, no.

Los empresarios me han intentado emborrachar,

pero yo no me he dejado. Ya, ya.

Ya lo veo, te has resistido.

Hace mucho calor aquí, ¿no? Sí. Sí, sí.

Ven.

¿Me ayudas a quitarme las botas? Ven aquí, ven aquí.

(RÍE) Ay, Carlos, me mareo un poco, ¿eh?

Ven aquí.

¡Ay, ay! ¡Que me caigo!

Ven aquí.

Uf...

¿Tú qué tal? Bien, mejor que tú.

Oye...

¿Qué tal el restaurante?

No creo que vuelva, mañana te cuento.

¿Qué ha pasado? Nada, mañana te cuento.

¿Qué ha pasado, algo importante? Sí, algo importante.

Pues venga, cuéntamelo, que yo te escucho.

No, de verdad, que da igual. Es sobre Koro.

¿Tu jefa? Sí.

Ay, Carlos, ¿te has liado con tu jefa?

Julia, menos coñas, ¿vale? Que llevo un día que no veas.

Perdón.

Hoy he descubierto...

¿Qué, qué has descubierto?

Que Koro es etarra.

¿Qué?

De la ETA.

¡Joder, vaya día!

Uy, perdón, perdón, perdón. Perdón, perdón, perdón.

Tranquila. Uf, me encuentro fatal.

Tranquila. Uf...

(Gritos en la calle)

Vaya, se te han pegado las sábanas.

Anoche me tomé una pastilla para dormir.

¿Mercedes?

Se ha ido a llevar a Oriol al colegio.

¿No lo lleva su madre? Ay, hijo, anoche vino a las tantas.

Mira, Antonio,

si habéis discutido Mercedes y tú por lo del chalé, lo siento.

Igual he metido la pata.

¿Qué chalé?

El de Los Altos de San Genaro que vimos ayer.

No me ha comentado nada. Pues qué raro.

Estaba muy interesada, hasta preguntó el precio.

Ni idea.

Hacía tiempo que no veía a Mercedes tan ilusionada con algo, fíjate.

¿Estaba ilusionada? Pues sí.

Claro que no te preocupes porque ella

sabe muy bien que no os lo podéis permitir.

Siempre tiene los pies en el suelo.

Pues hazte a la idea de que no he dicho nada.

Buenos días. Hola, hija.

Mamá ha llevado a Oriol al colegio, ¿no?

Claro, qué sería de los nietos sin las abuelas.

Es que anoche tuve una reunión de trabajo

cuando terminó la función y...

¿A esas horas? Sí.

La farándula, Herminia... Ya se sabe.

¿Hay café? Sí, claro.

Bueno...

¿Tú vas a querer más café?

No.

Así que estaba ilusionada, ¿eh?

¡Hala!

Algo le ha pasado con tu madre.

Pues sí, porque cuando llegué estaba durmiendo con Oriol.

Pues cuando estos dos no duermen juntos, malo.

(Claxon)

Merche. Antonio.

Te debo una explicación.

Pero me impresionó, no sé cómo explicarlo.

Ya, si lo entiendo.

Pero tú entiéndeme a mí también.

No, yo te entiendo, Merche.

Me sentí muy celosa.

Tenía unos celos absurdos, la verdad.

Merche, tú eres lo más importante para mí.

Y te lo voy a demostrar.

Me vas a demostrar, ¿qué?

Déjame que conduzca yo, que te voy a llevar a un sitio.

¿A un sitio, para qué?

Para buscar una ilusión.

Anda.

¿Y no me vas a decir dónde? No.

Anda, tómate esto, que te vendrá bien.

Ay, dime que no lo hice, Carlos. ¿El qué?

Que no te vomité encima. Bueno, de cuello para abajo.

Tranquila. Tranquila.

Además que me estabas contando algo, ¿no?

Hago café, ¿eh?

¿Qué me estabas diciendo?

¿Qué me dijiste, que Koro es de ETA?

Era de ETA. Bueno, lo es o lo era.

Quiere dejarlo.

Bueno, pues espero que no...

Que no vuelvas por allí, ¿no?

La verdad, he estado toda la noche pensando sobre eso.

¿Pensando en qué?

Pues pensando que soy escritor, y estoy escribiendo una novela

donde el terrorismo es muy importante.

Una cosa es la literatura y otra cosa es la vida real, Carlos.

Pero es que yo siempre he escrito sobre lo que he vivido.

Ahora no me puedo acojonar. La que se acojona soy yo.

(SUSPIRA)

A ver, ¿y me puedes decir cómo te has enterado?

Estaba ayer con Koro en el restaurante

y de repente entraron tres tíos como tres torres

soltando amenazas por la boca. Bastante impresionante, la verdad.

¿De la policía?

Que no, eran etarras.

Joder. O sea, que la amenazaron sus propios compañeros.

Pues claro, Julia. Es que te estoy diciendo que se quiere ir, dejarlo.

No tiene que ser fácil. Estaba muy asustada.

Es que lo dices como si te diera pena.

Un poco de pena, sí.

Pero, Carlos, ¿cómo te das pena gente así?

Ella me dijo que nunca ha matado a nadie, ¿vale?

Y para tu información, tiene un hijo pequeño.

¿Y sus víctimas no tienen hijos o a ti eso te da igual?

Que sí, que sí, claro que no me da igual.

Debí haberme quedado a escuchar sus razones.

¡Carlos, que no hay razones! Por fav...

Claro que hay razones.

Vamos a ver, Julia.

En esta organización hay una ruptura muy grande, ¿vale?

Unos quieren seguir con lucha armada, otros, dejarlo.

Y Koro lo quiere dejar.

Pues si lo que necesitas es información,

puedes buscar otras fuentes, puedes...

Que no es información, ni fuentes,

quiero entender cómo se puede hacer algo así.

No hay nada que entender, Carlos, por favor.

Quiero entender cómo, a partir de una idea,

un ser humano puede querer matar a alguien inocente.

Y no, no puedo dejar pasar de conocer la historia

que hay detrás de esta mujer, no puedo.

No puedo y no quiero.

Haz lo que quieras, no me cuentes nada.

(Teléfono)

Y, por favor, ten muchísimo cuidado, ¿vale, Carlos?

(Teléfono)

(Teléfono)

(HABLA EN FRANCÉS) (TELÉFONO) Carlos.

Carlos, soy Koro. Hola.

Necesito hablar contigo.

Ahora no puedo.

No te lo pediría si no fuera muy importante.

De acuerdo.

¿Dónde y a qué hora?

En el parque Laeken. A las seis.

¿Se puede saber qué hacemos aquí? Pues liarla parda, Merche.

Ya veo yo que mi madre se ha ido de la lengua.

¿Tu madre?

Tu madre es el parte de Radio Nacional.

Vámonos a San Genaro. ¡Esto también es San Genaro!

Ya. Antonio, esto es una locura, de verdad.

Es que además acabamos de comprar los muebles del salón.

¿Y qué?

Mira qué bonito es.

¿No me lo vas a enseñar? No tengo las llaves.

Vaya.

Yo lo haría por mi madre.

¿Tú sabes lo feliz que sería en un jardín?

Y los niños no tendrían que compartir habitación.

Claro. Y a Inés la pondríamos el estudio.

¿No quiere estar sola? Pues mira, sola.

Y yo podría tener mi oficina,

y sacar la computadora, que está en la caja desde que la compré.

Claro. Anda, enséñamela por fuera. ¡Ay, Antonio!

Pero ¿qué te cuesta? Estamos aquí. Vamos a dar un paseo.

Ay, madre mía.

Bua.

¿Qué es eso que se oye al fondo? La M-30.

Ah, la M-30.

Pues fíjate, si cierras los ojos, parece que estás escuchando el mar.

Bueno, el mar de Madrid, claro.

Este es el último que queda. Ya.

Y como es el piloto, lo dejan a muy buen precio.

Qué bonito. ¿Diez millones?

He estado haciendo cálculos, y más bien casi doce.

Dí que sí. ¡Es un dineral!

¡Qué sorpresa!

Qué casualidad. Pues sí.

A ti precisamente te estábamos buscando, Casandra.

Ya puedes irte a dormir a casa, que este chalet lo tienes revendido.

Bueno, tampoco es eso. Que sí, que sí.

Que teníamos muchas ganas, Merche.

De jóvenes, con los niños pequeños, veníamos todas las tardes aquí,

a merendar, veíamos Madrid al fondo y nos ilusionaba mucho.

Pero si nunca hemos venido. Ya lo sé, pero nos hubiera gustado.

Pues ahora sí que me dais un disgusto...

¿Qué pasa? Pues que lo acabo de comprometer.

¿Cómo que lo acabas de comprometer? Ahora mismo.

Bueno, no pasa nada. ¿Con ellos?

Sí.

-Hola.

Hola. ¿Qué hay?

Qué tal? Que nos hemos animado al final.

Al principio le ha costado un poco, pero ha sido verlo y decir que sí.

¿Habéis firmado ya?

Firmar, lo que se dice físicamente, la verdad que no, pero...

-Hombre, Casandra nos ha dicho que era en firme.

-No, si ya lo sé, pero, vamos,

que yo creo que a lo mejor convendría pensarlo un poco más.

-No decías eso ahí dentro, Miguel.

-Es que dentro es dentro, Paquita, y fuera es fuera.

De Gaulle, no pasa nada.

Todos saben quién lleva los calzoncillos en tu casa.

Antonio, por favor, no te permito ... Que nos alegramos mucho.

Pero... ¡claro! Ya.

Las niñas van a estar muy bien. Estupendamente.

Y además, así os dejamos el piso libre.

Que no sé, que con lo que hemos pagado,

podíamos habernos comprado uno ya.

-Mercedes, Antonio, si queda alguno libre, os aviso.

No, no, déjalo, Casandra, no te preocupes, mujer.

No creo que nos guste el vecindario que hay en este sitio.

Venga, anda. Ya...

¡Ay, tía! Yo... Que no pasa nada, mujer.

Ale.

Yo no sabía que ella quería.

A ti lo que te pasa, Miguel, es que no te enfrentas a tu hermano.

¿Y sabes por qué? Porque tienes un complejo de inferioridad.

-Venga ya. Eso es mentira.

-Eso es verdad, Miguel, pero tú vales tanto o más que tu hermano.

-Ya, ya, ya lo sé. -Ya lo sabes.

Es que mi tío se pone con esa soberbia

a portarse de esa manera, pero aquí tú eres el mayor.

-Ay, que ya te he entendido, Paquita.

Le he dicho que lo íbamos a consultar con la almohada.

-¿Cómo que con la almohada, Miguel? ¿Con qué almohada?

Si tú tienes ganas de vivir en un chalé,

tienes exactamente el mismo derecho que él.

-Si es que yo no tengo ninguna gana de vivir en un chalé.

La que tiene ganas de vivir en un chalé eres tú.

¡Joder! Yo lo único que quiero es vivir tranquilo.

-Tú quieres vivir tranquilo.

Y por eso te vas a una manifestación.

Porque quieres vivir tranquilo. -¡Ay qué leche!

Mira, Paquita, voy a una manifestación

porque creo que es mi deber ciudadano

intentar poner todo lo que sea por mi parte

para que el mundo sea mejor.

-¿Y el mío? ¿O el mundo de las niñas?

¿Es que nuestro mundo no puede ser mejor también?

-Bueno mira, está bien. Ya está.

Le voy a pedir a mi hermano el millón.

Pero ese chalé, Paquita, no es para nosotros.

Ya lo verás.

-Enhorabuena, jefe.

Me ha dicho la jefa que van a vivir a Los Altos.

-Todavía no hemos firmado nada.

-Oiga, cuando se vayan, ¿podría hablar con su hermano

para que nos alquile el piso a Pili y a mí?

-¿No estáis bien en el piso de Pili? -Es muy pequeño.

Y queremos tener familia.

-Mira tú.

Pues me alegro por ti, aunque te vas a arrepentir.

-Dejad que los niños se acerquen a mí, eso dice la Biblia.

-Pues a mí que no se me acerque ninguno, ¿estamos?

No me gustan los niños, Cruz.

No se puede decir porque pasas por desalmado,

pero a mí los niños no me gustan ni con arroz.

En el mundo sobra gente.

Mira, Reagan, sin ir más lejos.

Mira si sobra Reagan.

Cómo anda, como un vaquero. Será posible...

-(RÍE)

(Golpes en la puerta)

-¿Adónde?

Vete yendo. Vete yendo, coño, que ya voy yo.

Otro que viene a comerme la oreja.

Anda, quita de ahí, Papá Noel.

Ahora vengo. -Venga.

¿Qué hay, Eladio? Hola.

Ponme dos tintos,

Uno para mí y otro para la competencia, que vendrá.

Oye, Antonio, ¿a ti el Reagan se te cae bien?

Pues ni fu ni fa, Eladio, porque no lo conozco.

Yo tampoco lo conozco, anda.

Pero mira, a mí me parece que es un hombre sencillo.

De esos a los que les puedes hablar de cualquier cosa

y no se anda por las ramas.

No lo digas delante de mi hermano, que viene por ahí, que la liamos.

Eladio. -Hola.

-¿Qué? Eso digo yo, ¿qué de qué?

Pues eso digo yo.

A ver. Ay...

Pues nada, Antonio,

tú dirás, porque no creo que vayamos a hacer

con todo esto del chalet un conflicto, ¿no?

Pues no, tú no quieres vivir en un sitio así, ¿verdad?

En cambio, tú estás encantado.

Yo lo hago por Merche.

Mira Antonio, yo últimamente he sido muy injusto con Paquita.

Tú me conoces a mí perfectamente.

Yo quiero mucho, pero no sé querer,

y en este momento lo único que quiero es verla contenta.

Paquita nunca va a estar contenta porque quiere más de lo que tiene.

Es como aquel chiste de la pescadilla.

¿Te acuerdas del chiste? Vale. Vale, Antonio.

Deja de hacer chistes con Paquita, ¿eh? Es mi mujer.

No puedo pedir que hagas un sacrificio por tu hermano.

No. No.

Y además te tengo que pedir el millón que te dejé.

¿Qué tú me dejaste a mí? Tú no me has dejado nada.

Lo has invertido en la bodega. Muy bien, pues quiero desinvertirlo.

¿Vas a desinvertir ahora, que va todo bien?

Cada momento tiene sus prioridades.

Muy bien, lo planteas en el próximo Consejo de Administración.

Pesado, que eres un pesado.

No quiero envejecer solo, Antonio. ¿Tan difícil es de entender?

-...por la salida de la OTAN. ¡Vecinos, vamos, no podéis faltar!

¡Miguel! -¡Cojones!

-¿Qué, preparado para la mani? -Desde luego que sí.

¡No veas qué ganas tengo de gritar!

-A vosotros dos os gustaría mucho ir a vivir a Cuba.

-Pues yo ahora mismo, vamos, me muero por ir a Cuba.

-Sí, a cortar caña.

-¡A cortar por lo sano, no te jode!

-¡Oye, allí ibas a adelgazar muchísimo!

-¡Recordad, vecinos! Esta tarde en las Vistillas.

Manifestación vecinal contra la...

¡Arriba!

-¡Es la cuarta vez que me caigo! -La sexta.

-Ya te lo dije, soy un pato. -De eso, nada.

Todos nos caemos cuando estamos empezando.

-Ay, me duele todo. -Venga, no seas quejica.

-Yo no valgo para esto. -¿Vas a tirar la toalla?

-Si es que es muy difícil.

-María, todo lo que importa cuesta dolor y esfuerzo.

Por eso se dice que merece la pena.

-Voy a tener agujetas hasta en las pestañas.

-¿Vas a seguir quejándote o lo vas a intentar otra vez?

-¿Qué, empezamos a entrenar a partir de mañana?

-Sí. -¿Ya has hablado con tus padres?

-Sí. Están muy contentos.

-Estupendo. Toma, el formulario.

-¿Qué es esto?

-Un formulario para que lo rellenen en casa.

-¿Qué pasa? No has hablado con ellos, ¿verdad?

-Sí pero mi padre no quiere.

-Sin permiso por escrito no te puedo entrenar.

Tienes que federarte, que te cubra un seguro...

Ya te lo he dicho. Hay que salvar obstáculos para alcanzar el éxito.

Y este el primero de ellos.

(Llaman a la puerta)

Increíble.

-No son gran cosa, pero es lo mejor que he conseguido por 30 duros.

-Gracias.

-¿Qué tal la entrevista en la tele? -Bien.

Me han dado la protagonista. -¿Lo ves?

Te doy suerte. -No.

Es muy buen intento, pero no cuela.

Por favor, dame diez minutos. -Cinco.

-Siete. -Tres.

-No, eso no vale.

-Dos. -Me gustas mucho.

No he podido dormir pensando en ti.

Y yo quiero dormir, me gusta dormir. Es más, odio no dormir.

-Uno y cero.

A ver, lo has intentado mil veces y siempre te digo que no.

Ayer te di una torta, es que no... ¿Por qué insistes?

-Es que no es algo que se pueda explicar.

-Te equivocas conmigo, Marcos. -Me da igual.

-No, a mí no, y me volvería a equivocar si te siguiese el juego.

-Mira, la única equivocación es no hacerle caso al corazón.

-Ay, no seas cursi. -Lo siento.

Es que leí "Juan Salvador Gaviota" y "El principito" y me gustaron.

-Tengo un hijo. -Me parece muy bien.

-Ya. Y te saco una cantidad indecente de años.

-Así tendrás muchas cosas que contarme.

-Odio "Juan Salvador Gaviota". -Y también.

Y ahora necesito saber una cosa porque...

Porque si no me voy a volver loco.

Gracias por venir.

Todavía no sé si voy a ayudarte.

He acudido a ti porque...

ahora mismo eres la única persona de Bruselas que sabe quién soy.

Bueno, fuera de los servicios de policía española,

la policía belga, la francesa, la Interpol, posiblemente la CIA

y, por supuesto, mis excompañeros de lucha.

Necesito que una persona reciba una carta

que es muy importante para mí.

Y necesito una persona para entregarla.

Alguien que esté limpio de toda esta mierda.

¿Esa carta la llevas encima?

¿Qué es lo que hay que hacer? Hay que entregar eso en una librería,

decir que lo quieres devolver

y preguntar si tienen alguna otra obra del mismo autor.

Ellos te contestarán con una clave que deberás pasarme.

Me puedes dejar un mensaje

en el contestador del restaurante si prefieres.

Puro Hitchcock.

Puro miedo.

Está bien.

Lo haré.

Pero antes me cuentas tu historia.

¿Para qué?

Para entender, Koro.

Mira. No es fácil entender esto desde fuera.

Y llega un día en que...

ya ni desde dentro lo entiendes.

¿Quieres?

Su nombre de guerra era Indar,

significa fuerza.

Era de los que tiraban del carro cuando hacía falta.

Yo entré en la organización por él.

Me convencí de que nada de lo que él hiciera podía ser malo.

Era tan idealista, tan puro...

Era un enamorado de los paisajes de Euskadi

y me contagió todo aquel amor.

Cuando lo mataron, se me vino todo encima.

Escapé por los pelos.

Tuve que pasar a Iparralde dejando a mi hijo allí.

Luego, los de la línea dura tomaron el poder

y yo empecé a cuestionar sus acciones.

Por supuesto, nadie me hizo caso,

y dije que me quería alejar de todo aquello.

Pero soy la viuda de Indar.

Un símbolo y un ejemplo para las mujeres vascas.

Una gudari.

No dejarán que el gobierno español saque partido de mi renuncia.

Entiendo.

¿Y qué piensas hacer ahora?

Lo que estoy haciendo. Pedirle ayuda a Txomin.

Era un gran amigo de mi marido.

En la carta me comprometo a desaparecer

con mi hijo lo más discretamente posible.

No sé si tengo derecho a vivir en paz, pero...

quiero intentarlo.

Y sobre todo,

no quiero volver a dejar a mi hijo solo.

La carta...

¿La carta está en español?

Sí.

Tengo que leerla. ¿Lo entiendes, no?

Tengo que saber lo que llevo encima.

El sobre está abierto.

Tienes la dirección en un sello en la última página.

Venga, Ramón, que no llegamos. -Ya, ya, ya, ya.

-Déjalo, que te vas a manchar. -Ya está.

-Va, déjalo ya. -Ya, ya.

¡Casandra! Hola, Antonio.

Hola. Nos vamos al otorrino.

-Sí, qué pesada está con lo de la sordera, hombre.

Estoy un poco teniente y nada más, Antonio.

Casandra, necesito que me consigas un chalé en Los Altos como sea.

Antonio, lo siento en el alma.

Me dieron cuatro para vender y me los han quitado de las manos.

-Ya me ha contado que Paquita se ha metido por medio.

El calzonazos de mi hermano... No se lo tomes en cuenta, hombre.

Esto es por amor, y por amor se hace cada gilipollez...

Casandra, por Dios, en estos momentos de mi vida

necesito hacer algo por Merche.

Llevamos muchos años juntos, muchos sacrificios.

Si la hubierais visto la cara esta mañana,

cuando estábamos enfrente del chalé,

y le he dicho que sí, que comprábamos el chalé,

que adelante con la casa, se ha puesto de una manera...

No sé... En estos casos siempre falla alguien.

No llega el dinero, o se arrepiente, no sé.

Búscame un chalé, muévete.

Hola. -Hola.

-Perdón, ¿un sitio para tomar algo? -Sí, en el Bistró.

Ahí, a la izquierda. -¿Ahí?

-(AMBAS) Gracias. -De nada.

-Son de Los Altos. Sí.

Por favor, Casandra, haz lo que sea.

Yo, la verdad es que no entiendo a este hombre.

No sé qué se le ha perdido a él en una manifestación a su edad.

Vamos a ver, ¿qué más le dará si estamos o no estamos en la OTAN?

-El jefe tiene sus ideas, jefa. -Tiene ideas de bombero.

Vamos a ver, si los americanos son los jefes del mundo,

¿no será mejor estar de su parte?

-Pero ¿esto es el Bistró?

-Pero es que no es francés ni nada, ¿verdad?

-No, este es de aquí. -Ah, como se llama el Bistró...

-Porque mi marido estuvo mucho tiempo en Francia.

-Y por aquí no hay otro sitio para merendar, claro.

-No.

-Perdona...

Yo te conozco.

-No.

-¿Seguro? Pues es que a mí me suenas de algo.

-Pues no sé de qué será. ¿Van a tomar algo?

-Ay... ¿Qué hacemos?

-Ya que hemos entrado... -Yo tengo sed.

-¿Tenéis té Earl Grey? -¿Qué?

-Earl Grey.

-Tengo té normal, del de bolsitas.

-Pues ese. -¿Y usted?

-Naranjada natural, ¿puede ser? -Ajá.

-¿Y de bollería os queda algo? -A esta hora solo tapas y bocadillos.

-Yo la verdad es que no veo nada apetecible.

-Si quiere le puedo hacer un sándwich mixto a plancha,

que me sale bueno, con su pan de molde.

-¿Compartimos uno?

-Yo aquí no. Huele a fritanga.

-¿Cómo ha dicho?

-Perdona, lo que yo le diga a mi amiga a ti no te importa.

-Perdona, pero si me ofende a mí o a mi local, claro que me importa.

-Pero, bueno, ¿te lo puedes creer?

-Espera, ¿tú no estabas con unas amigas

viendo una casa en Los Altos ayer por la tarde?

-¿Son las que me contaste?

-Sí. -¿Las gitanas?

-Yo no dije gitanas.

Dije que igual tenía de vecinos a una familia de gitanos.

-Yo creo que ya está bien, ¿no? Las dos, a la calle.

-Que yo no dije que fuerais gitanas.

-Pues lo podías haber dicho,

porque yo prefiero mil veces ser una gitana a ser...

-¿A ser qué? -A ser una pija teñida como tú.

-¡Eso, y maleducadas!

-¡Fuera de aquí! -¿Así tratáis aquí a la clientela?

-Sí, ya me lo decía mi madre.

Dios nos libre de nuevo rico y de caída de borrico.

¡Fuera, aire! Ni se os ocurra volver por aquí.

-Así se habla, jefa. Como una señora.

¡Jefa!

Jefa, jefa. ¡El jefe!

-¡Miguel!

-¡Despacio, Josete! -A ver.

-¡Cuidado, cuidado! -¡Arriba!

-¡Ay! Joder.

Ay... -Pero ¡Miguel!

-Ay... ¿Le ha visto un médico?

-Sí, sí, hemos pasado por urgencias. -Ay.

-Miguel, venga, vámonos a casa y te acuestas, ¿eh?

-A casa no, que no quiero que las niñas me vean así.

-Bueno, pues nos vamos al Bistró. -Al Bistró. ¡Ah!

-¿Te duele mucho? -Le ha dado un calmante, pero...

¡Ay! ¡Miguel!

Pero ¿qué te ha pasado? La policía, que ha cargado contra mí.

Pero yo también he cargado contra la policía.

¿Has cargado contra un policía? ¡En defensa propia!

¿Cómo? Que ya no estás para eso.

Tú estás para estar en el chalé con las niñas y Paca.

¿Qué? -¿Eh?

-A mí no se me ha perdido nada con esa gentuza de allí.

-¿Cómo? Perdón, Paca, ¿puedes repetir eso?

Sí, se lo repito. Que no firmo.

Si ustedes quieren el chalé, se lo pueden quedar.

Porque cuando yo sea rica, pero rica de verdad,

entonces nos vamos a comprar un chalé.

Pero de verdad, no de medio pelo, imitando a los americanos,

que no tenemos ninguna necesidad de imitar a los americanos, ¿verdad?

¿Sabes qué te digo? Eres un valiente enfrentándote a la policía.

Paca, repíteme esto otra vez, por favor.

Perdone. (HABLA EN FRANCÉS)

(NERVIOSO) ¿Tendría... otro libro del mismo autor?

Hoy no,

pero el próximo viernes puede que me llegue uno.

Más o menos a esta hora.

Gracias. De nada.

"No hay decisión que podamos tomar

que no venga con un tipo de sacrificio.

¿Cómo puedes saber si es la decisión correcta si nunca la tomas?

A veces, las peores decisiones

se convierten en las mejores historias.

En cualquier caso,

todo logro comienza con la decisión de intentarlo.

Las puertas que abrimos y cerramos cada día

deciden las vidas que vivimos".

(SILBA)

¿Qué? Que nos mudamos.

¿Que nos mudamos? Sí, la Loba ha cambiado de opinión.

¿Que ha cambiado de opinión? Sí.

¿Ya no quiere comprar el chalé? No. ¡El chalé es nuestro!

Pero...

¡De verdad Antonio, eso es una locura!

¡Bueno, pues una bendita locura, sí!

De verdad, qué loco estás.

Qué loco, qué hombre.

Pero ¿qué pasa, hija? ¿Hay fuego en la casa?

(Televisión)

Antonio...

Estás loco, de verdad.

"Puede que acertemos, puede que nos equivoquemos,

pero así es como se escribe día a día

la novela de nuestra existencia..."

Hola. Hola.

Pero ¿y esto?

Cena romántica.

¿Por qué?

¿Acaso hace falta algún motivo?

Espera.

Esto es para ti.

"A sangre fría".

¿Y tiene algún significado especial o...?

Cuando lo leas, lo sabrás.

Vamos, que vas a hacer lo que te dé la gana.

Bueno, voy a cambiarme. Ajá.

Estás guapísimo. Gracias.

Esta noche vigilamos con el vino, ¿eh?

Que luego pasa lo que pasa. Oye...

(Teléfono)

¡Voy yo!

(Teléfono)

Dígame. (TELÉFONO) Carlos.

Hola. ¿Qué tal estás?

Bien, ¿y tú?

Bien. Bueno, un poco sorprendida. Como te fuiste así, de repente...

Ya, bueno.

El peso de la familia, que a veces es demasiado.

Ya.

Oye, vamos a ir la semana que viene Mauricio y yo a Bruselas

que tiene una reunión de Greenpeace con los Verdes del Parlamento.

Bueno, había pensado que podíamos vernos los cuatro, ¿no?

Así veo también a Julia.

Sí.

¿Carlos?

Bueno, no sé, porque aquí estamos muy liados todo el rato, la verdad,

y pensábamos hacer un viaje a Brujas.

Llevamos tiempo con esa idea en la cabeza y... Bueno, no sé.

Bueno, por si acaso lo intentamos.

Sí. Yo creo que no va a poder ser, ¿eh? Pero bueno.

¿Estás bien?

Sí, sí, sí.

¿El esguince bien?

Cojeo un poco todavía, pero bien.

¿Vosotros? Bien, muy bien también.

Estupendo, me alegro mucho.

Carlos, no me estarás dejando aparte, ¿verdad?

Adiós.

"Diferentes opciones, distintas elecciones,

decidir qué camino se toma en cada momento,

qué puertas hay que franquear y cuáles hay que cerrar...

La vida es una continua decisión.

Y nunca sabemos si vamos a acertar".

  • T 18 - Capítulo 313: 'El amigo americano'

Cuéntame cómo pasó - T18 - Capítulo 313: 'El amigo americano'

27 ene 2017

Mayo, 1985. Ronald Reagan viaja a España para apoyar la continuidad en la OTAN. Entre los actos en su contra, en el barrio organizan una cacerolada. Entretanto, Mercedes se ilusiona con un chalet cerca de San Genaro. Por su parte, Carlos descubre el pasado de Koro, su actual jefa.

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  1. jkkl

    Por favor, alguien sabe el nombre de la canción que cierra este capítulo? Muchas gracias

    12 feb 2017
  2. Tere

    No se puede ver ningun episodio pasado ni los anuncios del episodio de esta noche... Pantalla blanca con puntos color naranja que desfilan en el centro. Hagan algo por favor ! Gracias

    09 feb 2017
  3. xeniacorcova

    A mi me encanta antonio, pero donde se pasa es cuando quiere todo para El y merche ya basta tambien los demas pueden hacer . Y karina ya cansa y carlos, tambien no saben lo que quieren karina, Ni jode Ni deja joder a carlos, no se le entiende tanpoco ya que antes de casarse Karina, le llamo y de muy cobarde la dejo casarse a este punto prefiero a julia, es un poco pija però almenos esta ahi con carlos, y no es tan complicada como karina, que no se la entiende al final carlos quadra O solo O gay

    06 feb 2017
  4. Avatar de Mirta Urdiales Mirta Urdiales

    No me deja ver el capítulo 313 de Cuéntame cómo pasó. Lo mismo me sucede con Los Misterios de Laura. Hagan algo, por favor

    04 feb 2017
  5. HLMSTB

    Finalmente, Carlos volvió a Bélgica (¿lo veré bebiendo una cerveza Stella Artois? No creo que vaya escuchar a Jacques Brel o a Django Reinhardt). Lindo piso que tiene con Julia. Nunca pensé que su jefa en el empleo, Cuca, fuera una ex Etarra. Y me parece bien que quiera poner distancia con Karina. Antonio: todo muy lindo con el chalet, pero me parece que se va a meter en camisa de 11 varas. Parece mentira que quien estuvo a punto de romper su matrimonio, Paz, haya muerto tan tempano. Paquita: vaya que me hizo reír por cómo se les plantó en la cara a aquellas "tipas pijas buenas para nada". Y pobre Miguel que por querer manifestarse, haya terminado lastimado por los golpes. Inés: ¿podrá tener paz algún día con los hombres? Siempre le pasa algo malo con el sexo opuesto. María: ahí quiero ver si la benjamina adolescente podrá concretar su sueño de saber patinar sobre hielo (qué bonita se la ve). Nada más. Saludos desde Buenos Aires, Argentina. Hasta la próxima.

    30 ene 2017
  6. lorena

    Me encanta veros, cada personaje es maravilloso, tengo 29 años y os sigo desde que carlitos era chiquitito en la serie , que me hacia mucha gracia las cosas que tramaba con los amigos, y me sigue gustando aparte de ver historias de lo que se vivia en españa, cosa que yo no he vivido. Me encanta lo que haceis en cada uno de los personaje, y los buenos actores que soy. sois de la familia ya asi que no lo quiteis jamassss, aunque sea dejarnos los de madrugada en el clan jajaj !!! FELICIDADES x volver de nuevo , otra temporada mas

    29 ene 2017
  7. Lolita

    Es nuestra propia historia esta bien recordar. las tramas estan empezando de ahora en adelante se iran haciendo mas intensas paciencia .es una serie genial el dia que termine vamos a notar su ausencia.

    28 ene 2017
  8. dante

    Dante : Los tres capítulos aún me parecen bastante flojos,espero haya mas creatividad para los próximos.-

    27 ene 2017
  9. Rodrigo

    Es curioso como hacen los capítulos de cuéntame como pasó, no tengo claro si lo hacen adrede o es simple casualidad, parece que sus guionistas tienen muy en cuenta las noticias, lo que sucede en todas las partes del mundo y no solo en España, que son los tiempos en que en la actualidad americana nos habla de el nuevo presidente Donald Trump en la serie nos ponen que la agencia Ronal Reagan llega a Madrid y no es la primera vez, ya lo he visto en varias ocasiones. Es sobre todo curioso.

    27 ene 2017