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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T17 - Capítulo 298: Sagrillas Kid
Transcripción completa

(Música)

Cuéntame

cómo te ha ido

en tu viajar

por ese mundo de amor.

Háblame de lo que has encontrado

en tu largo caminar.

Cuéntame

cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

Cuéntame

cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

Cuéntame cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

(Música)

"1984 fue un año mágico para el cine,

sobre todo para el público juvenil, con películas que nos marcaron tanto

como la historia de ese joven y torpe antihéroe

llamado Dani Larusso: 'Karate Kid'".

¿Sabes lo que te digo? No, no, no, no.

El salto de la grulla.

"En Sagrillas, yo, tan torpe y antihéroe

como Dani Larusso, aprendía de mi particular señor Miyagi,

el paciente Damián, que cada día me enseñaba algo nuevo

del fascinante proceso de la preparación del vino.

Las distintas maderas de las barricas,

la temperatura de la bodega,

el prensado, la fermentación,

el embotellado, la calidad del corcho...

Todo tenía su secreto y yo quería aprenderlos todos.

Gracias a mi mentor, comencé a entender

la pasión de mi padre por el vino.

Entendí la magia de arrancar a aquellas cepas retorcidas

sus frutos y transformarlos en lo que mi padre llamaba

'la sangre de la tierra'.

Por aquellas fechas yo era también un poco el señor Miyagi de Luis.

Mi amigo estaba totalmente recuperado,

pero aún tenía una larga lista

de riesgos y tentaciones por superar.

¿Tú parabas mucho en este antro?

Hombre, es que aunque parezca mentira,

esto es lo más moderno que hay por aquí.

Lo otro es un bar lleno de viejos jugando al dominó.

Se acabó.

¿Qué le has dado, chaval? ¿A quién?

¿Cómo que a quién?

A la sobrina del alcalde, que no te quita ojo.

Te mira a ti, como todas. Que no.

Que te está mirando a ti, joder, ¿no lo ves?

Invítala a algo. No sé, Carlos.

¿Qué es lo que no sabes?

¿Hace cuánto que no vacilas a una chavala?

Me gusta un montón, pero... Vamos.

Invítala a algo.

¿Qué pasa?

Pues que todavía no se me levanta, tío.

Bueno, pues más motivo aún.

¡Al toro! Hazme caso.

Hola. -Hola.

Eres nuevo por aquí, ¿no?

¿Cómo te llamas? -Luis.

-Yo soy Nati. ¿Quieres bailar?

Es que soy un poco pato. -Bueno, da igual. Tú sígueme.

(Música lenta)

Hola, Carlos. Hola.

¿Qué tal?

¿Me invitas a una copa? Claro.

Oye, oye, oye, pues de pato, nada, ¿eh, monada?

-Hombre, a ti es fácil seguirte. -No lo sabes tú bien.

No, gracias.

¿De qué te ríes?

-No, nada. De lo buen chico que eres.

-Carlos.

Algo se mueve en Dinamarca.

-Eh, Martín. Mira, tu prima.

-Chis. ¡Tú, venga, largo!

-¿Es algo tuyo? -Mi primo.

-¿Qué te pasa, no me has oído? Te he dicho que largo, coño.

-Tío, ¿a ti qué te pasa? -¿Qué pasa?

Me da asco ver a mi prima con un yonqui como tú. Eso me pasa.

-¿Qué yonqui? Yo no veo ningún yonqui.

Lo que sí veo es mucho capullo. -¿Tú de qué vas, basura?

¡Eh, eh, eh, Martín!

Sólo estaban bailando. Déjales, ¿vale?

¿Qué pasa, "Parriba"?

¿Te vas a traer a todos los amigos de la cárcel o cómo va esto?

Fulgen, van borrachos. ¿Quieres una pelea en tu bar?

Fulgen, Fulgen, si rompo, pago. No te preocupes.

Eh, quieto ahí, o la tenemos.

Mira qué chulito el madrileño, ¿no?

-Tengo una escopeta debajo de la barra.

Al primer puñetazo la saco.

-Martín, ¿eres imbécil o qué? Vale ya, ¿no?

-¡A casa!

-¡No me da la gana!

-¡Te he dicho que a casa!

No te da la gana...

Eh, eh, ¿tú adónde vas?

Vosotros dos, también fuera. Si nosotros no hemos hecho nada.

Lo has visto, ¡joder! He dicho que largo, fuera.

-Vámonos, Carlos.

"En las películas casi siempre ganan los buenos.

En la vida real, casi siempre es al revés.

De todos modos, como bien decía el señor Miyagi,

'Mejor forma de evitar golpe: no estar ahí'".

Pues yo prefiero los Picos de Europa, francamente.

-Y yo, pero a mi padre le hace mucha ilusión.

-Ya, ya lo sé, pero son muchos días...

-Cariño, venga. Ya verás como te gusta Sagrillas.

Con esas campanas que suenan cada cuarto de hora,

el viento de Levante que te despeina a la que sales de casa,

las camas que crujen,

los ronquidos de mi padre que retumban por las paredes.

-Ah, que vamos a dormir con tu padre.

-Exactamente con él, no. En la casa.

-Yo he reservado en el parador.

-No te lo había dicho, pero nos han adjudicado

la mejor habitación.

-Ya estoy viendo que no voy a dormir en toda la semana.

-¡Menuda mierda, menuda mierda! ¿Ahora qué hago?

-Podías llamar a la puerta. -¿Te acuerdas que tenía plan

para ir a Granada con unos colegas? -Sí.

-Se la han pegado con el coche y están ingresados.

-Vaya por Dios. ¿Es grave?

-Él tres costillas rotas, ella, la tibia.

Pero ¿yo, qué?

Me voy a tener que quedar en casa aburrida como una ostra.

-No, no, no, no. Tú aquí en casa sola no, Luchi.

-¿Sola? ¿Y Ben y Adelaida?

-Tienen permiso para ir al pueblo. -¡Pues que no vayan!

-Son sus vacaciones. No puedo pedirles que se queden.

-¡Pues me das dinero y me voy a un hotel!

-(SUSPIRA)

Cariño no, ¿eh? Sé lo que estás pensando, pero no.

Si es que no sé qué pintan en Sagrillas.

Porque les hemos invitado nosotros. No, fuiste tú.

Claro, porque quiero que conozcan la bodega.

Tampoco me parece una cosa...

Me parece bien un día, un fin de semana,

pero la Semana Santa entera, ¡por Dios!

Ay...

A ver, Merche, ¿qué hago? ¿Me pongo

dos pantalones y el puesto,

o llevo tres y el puesto, o qué hago?

Pues tú sabrás. Yo no me pienso pasar

la semana lavando y planchando.

Bastante tengo con hacer la comida para el regimiento que vamos.

Qué manía con que vamos a estar en casa toda la semana.

Que saldremos a comer por ahí. Tú todo lo arreglas gastando, vamos.

A lo mejor invita él.

Te vas a dejar invitar en tu territorio.

Que no me lo creo. ¡Merche, ya está bien!

¡Eso, ya está bien! ¿Estarás así toda la semana?

¡Pues no lo sé!

A ver, dame una razón, una sola razón

de la inquina que le tienes a ese muchacho.

Muchacho... Sí, muchacho, como yo.

Nos ha invitado a cenar, ha sido amable con nosotros, coño.

Nos va a presentar a gente importante.

Ha orientado la vida de tu hija y tu nieto, lo más importante.

Si solo le falta ser polaco para que el Vaticano le haga santo.

Pues no sé, le veo algo turbio.

¿El qué?

Pues no sé lo qué es, pero algo turbio.

Si no te explicas mejor... Me dejas de piedra.

Es que no sé cómo explicártelo. No sé. Lo noto, lo siento.

Y te prometo que intento que me caiga bien,

pero es que cuando lo veo, me entra un runrún aquí,

que vamos...

Anda, quita tu pantalón.

Y te llevas dos y los puestos. Y la chaqueta de lana, que refresca.

A ver, Merche, ¿seguro que turbio? ¿Sabes lo que es turbio?

Mira que turbio es ambiguo, borroso, sospechoso,

y en su tercera acepción, deshonesto y de legalidad dudosa.

Joder, demasiadas definiciones para un chico rico,

que es lo que es este muchacho. Cómo eres, de verdad.

Bueno, en cualquier caso, vamos a ver.

Supongamos que es todo lo que tú dices que es.

¿Qué mejor manera de comprobarlo que pasar una semana juntos allí?

Nos fijamos y ya está, Merche.

Vaya semana más larga se me va a hacer.

¡Joder! Joder, colega, qué susto.

¡Soy yo! ¿Qué haces?

Nada, que voy a salir un rato.

¿Adónde, a qué?

Nati, la chica, dice que quiere hablar conmigo.

¿No se la había llevado su primo? Es escurridiza la chavala.

No, son las tres de la mañana. Ya.

Habíamos quedado en madrugar para preparar la cocina,

que viene mi familia. Estaré una hora como mucho.

¿Se puede saber qué buscabas aquí? Ver si tenías condones. Por si acaso.

Sí. Por si acaso tengo, sí.

(GRUÑE)

Toma, anda, ¿estás seguro?

No es buena idea que te vean con ella.

¿Quién nos va a ver a estas horas, Carlos?

Es la sobrina del alcalde, tú sabrás.

Yo sé lo que hago, ¿vale?

¿Y si te ofrece lo que tú ya sabes?

¿No dices que tengo que tomar mis propias decisiones?

Mira, tío, ¡gran idea!

La invitas a tomar un café, os ponéis a charlar

y, si se tercia, tenéis la cama grande.

¿Y qué vas a hacer, vigilarnos? ¿O preparar el café?

O si no doy la talla con la chica, te pones en mi lugar.

¡Vete a la mierda! ¡Y tú hazte cura, tío!

(SUSPIRA)

(Despertador)

Dios santo...

Arroz no porque ya tomamos. Gazpacho. Un gazpacho.

¿Qué haces tan temprano? Porque he dormido fatal.

Ah, ¿y qué anotas? Pues el menú de la semana.

¡Qué bien, qué organizada! Pues sí.

Hoy tenemos ensaladilla rusa y lomo adobado.

Y esta noche judías verdes y tortilla de patata.

Y si no le gusta, pues mira, lo siento mucho, que se aguante.

¿Te puedo ayudar en algo?

Pues sí, llama a tu hijo a ver cómo está todo.

A ver si está arreglado el calentador,

porque si no, se va a tener que duchar con agua fría

y no creo que le haga ninguna gracia.

Muy bien.

Y también pregúntale si falta algo en la despensa.

Aceite, harina, café... Yo qué sé lo que va a faltar.

Le puedo decir que me vas a preparar un café.

Pues no sé si tengo tiempo.

Ay, Antonio, no sé por qué se te ha metido en la cabeza

que nos vayamos antes de misa.

¿Usted también de mala leche, Herminia?

No, hijo, pero es que hoy es Domingo de Ramos.

Ya lo dice el refrán: "El que no estrena algo

el Domingo de Ramos se queda sin manos".

"Por sobrecarga..." Y ahora me sale la operadora.

Me cago en la leche.

Me preocupa cómo tendrán esos dos la casa.

No se preocupe, la tendrán muy bien, Herminia.

Que los chavales ahora recogen y limpian.

No como nosotros, que no sabíamos ni freír un huevo.

Sí que sabíais. Lo que pasa es que no os daba la gana.

Pues eso. Herminia, despiérteme a María, ande.

Sí, voy.

(Teléfono)

(Teléfonos)

(Teléfono)

(Teléfono)

(Ovejas)

(Teléfono)

(Teléfono)

(Ovejas)

(Teléfono)

Luis.

(Teléfono)

(Teléfono)

¡Luis!

(Teléfono)

(Teléfono)

Dígame. Carlos, hijo, ¿te he despertado?

No, no. Ya sabes que aquí, en el pueblo, se madruga mucho.

Ya. ¿Y cómo va todo? Bien, bien, todo bien.

Es que tu madre está preocupada

porque quiere saber si está todo en orden.

"Como vamos con José Ignacio, tu hermana y toda la patulea..."

Sí, sí, claro. Claro que sí, todo en orden.

"Pues entonces te dejo, que no me he tomado ni un café."

"Hala, adiós."

Gazpacho. No, no le va a gustar.

Está todo en orden, Merche. ¿Hay agua caliente?

Sí, no te preocupes, que ya me hago yo el café.

A ver, ¿qué te parece mejor, jueves paella

o mejor el viernes paella y el jueves gazpacho?

Me da igual con tal de que haya paella un día.

¿El gazpacho le gustará?

El gazpacho manchego es algo que no a todo el mundo le gusta.

No le va a gustar, que este es un señor.

Entonces gazpacho, no.

Perdona, cariño.

¡Ay! Es que estaba hablando con el monitor de Oriol.

-Ah, ¿y qué tal se apaña con los esquíes?

-Bien, dice que está contento. -Y eso que no quería ir.

-Ya. Bueno, qué ¿nos vamos?

-Eh... Ya, pero es que... -No me digas que sigue arriba.

No ha terminado la maleta, no está lista.

-Pero ¿y a qué espera? -¿Hace falta salir tan temprano?

¿Adónde vamos, a Albacete o a Tomboctú?

-Son las 9 y media ya ¿eh? -Y esto pesa un huevo.

-A ver. ¿Que llevas aquí para que pese tanto?

-Pues ropa.

-Oye, ¿y este autocar de dónde ha salido?

-Lo he alquilado para ir todos juntos.

-Sí, ha sido idea mía. -Oh...

Genial. -¿Sí?

-¡Sí! -Pues hala.

-Parece una ambulancia.

-Oye, no, Luchi. -Déjala. Déjala. Déjala.

Déjala...

(SUSPIRA)

-(RADIO) "Se ha originado un motín en la cárcel Modelo de Barcelona

protagonizado por siete reclusos que en un principio mantenían

como rehenes a cuatro funcionarios de la prisión.

Los amotinados están encabezados por el conocido delincuente

Juan Moreno Cuenca, alias 'El Vaquilla'".

(Llaman a la puerta)

¿Quién es? ¡Salvador, el alcalde!

Está abierto.

Hola. ¿Mi sobrina está aquí?

¿Su sobrina? No, ¿por qué?

La Nati no aparece desde anoche.

¿Y qué tengo yo que ver con eso?

¿Seguro que no ha dormido aquí? Que no, puede usted mirar si quiere.

¿Y se puede saber dónde está tu amigo?

¿Luis? ¿Por qué? Porque lo pregunto yo.

Se acaba de despertar, está en el baño.

También puede mirar ahí si quiere.

Anoche me dijeron que estuvo bailando con la Nati.

No llegó a una pieza entera.

Volvimos pronto, teníamos que madrugar.

Hoy viene mi familia y la casa tiene que estar lista.

Y eso...

Y eso que la Nati es buena chica, pero tiene la costumbre

de juntarse con gente que no le conviene.

Oiga, si lo dice por mi amigo,

él está limpio. Lo digo en general.

Sus padres me encargaron que la tuviera vigilada.

Y... ¡Puta droga!

De verdad como yo me entere de que alguien trata de meter mierda

de esa en mi pueblo, lo descerrajo de un tiro.

Bueno.

Si por casualidad te enteras... No se preocupe.

A ver, ¿cómo vas?

Madre mía... Bien. ¿También traes esto?

Sí, también traigo esto.

Merche, habérmelo dicho antes, que ya lo tengo todo cuadrado.

¿Y qué voy a hacer?

Son sábanas y toallas nuevas, no le voy a poner sábanas viejas.

Así que mejor llevo sábanas nuevas. Toma.

Sigues enfadada. No, no qué va.

¡Qué voy a estar! ¡Estoy estupendamente!

Y más que voy a estar.

Voy a derrochar simpatía por los cuatro costados, ya verás.

Joder, lo dices como una amenaza. No, es el propósito que me he hecho.

Voy a estar con esta cara toda la semana.

Qué miedo, Merche, qué miedo. ¿Miedo?

Trae. Miedo me das tú.

Espérate que saque cosas. Saca las ollas, Antonio

Me las pongo en los pies y cabe todo.

No, que te van a... Que no me van a oler.

Con el calor de la calefacción te van a oler.

¿Este es el coche de Ignacio?

¡Hala, si parece una nave espacial!

¡Qué barbaridad, qué coche más enorme!

Anda, no sabía que venía ella.

Yo tampoco lo sabía ¿eh? Tampoco lo sabía.

Lo que faltaba. Hola, abuela.

(RÍE) Hija. Hola.

¿Qué hay, José? Antonio.

¿Dónde se puede comprar tabaco por aquí?

-Ahí, en el Bistrot.

-¿Me acompañas? -¡Claro!

¿Y eso, José, qué coche has traído?

Bueno, he alquilado este bicho para que podamos ir todos juntos.

Joder. -Claro, hay siete plazas.

Y es muy cómodo, ¿eh? ¡Precioso!

Cuando queráis, cargamos y nos vamos.

¿Cargamos? Es que nosotros ya hemos cargado.

¿Para qué vamos a llevar dos coches, si en este cabemos todos?

Pues ya sabes que tu padre, si no conduce, pues no va a gusto.

Eso no es un problema, ¿te apetece conducir?

Eh... Sí, muchas gracias, José.

Vamos todos juntos, Merche, mujer, así charlamos de nuestras cosas

y encima ahorramos gasolina, ¿no? Eso no puede ser, mi amor.

Que tú sabes que en el pueblo necesitamos dos coches

porque tú querrás ir a las viñas, y no me vas a dejar sin coche, ¿no?

Claro, mi amor. ¿Cómo voy a dejarte sin coche?

Para ti la perra gorda.

Ir en dos coches no significa que tú no puedas conducir el mío.

Gracias, José. Bueno, pues todo arreglado entonces.

Venga, que te ayudo a meter eso. Eso.

No hace falta ponerlo atrás, Merche. Yo me voy aquí, ¿eh?

Voy contigo, mamá. ¿Tú vienes conmigo?

Sí. Madre, ¿tú te vas ahí?

Claro, si se va superbién. Bueno.

¡Oh!

¡Qué bien puedo estirar aquí las piernas!

¿No vas muy deprisa, Antonio?

No se preocupe, Herminia. Voy a 80.

Cómo me gusta venir en esta época a la bodega, José.

Ya verás cómo están las viñas.

Y ya verás las cepas, que ya tienen unas uvas pequeñitas.

Ahora también tenemos que limpiar las barricas

para meter los mostos nuevos. Hay una peste a vino...

Ahora, una peste muy rica, ¿eh?

Oye, ¿dónde tienes las tierras? Fuendejalón, Campo de Borja.

La mejor garnacha de la comarca, modestia aparte.

Ah. O sea, que tu familia es aragonesa.

No, no, de Salamanca. De Aragón era la familia de mi mujer.

Entonces las viñas eran de tu... Sí, pero ahora son de Luchi.

Luchi ha heredado todo el patrimonio de su madre.

Yo se lo administro.

Ah. ¿Cuánto hace que pasó? Cinco años.

Para ella debió de ser terrible. Pues sí, terrible.

Y tú desde entonces, ¿qué?

Yo desde entonces, ¿qué de qué?

Venga, hombre, que te estoy hablando en confianza, José.

Que tú todavía eres joven. Qué... Qué.

Nada. ¿Nada?

Como un cartujo.

La primera relación que he tenido ha sido con Inés.

Vaya.

Pues te voy a decir una cosa.

Si a mí me pasa eso con Merche, que Dios no lo quiera,

yo también continuaré como un cartujo

porque para lo que hay que hacer...

Antonio, te aseguro que tu hija me ha devuelto la alegría de vivir.

Pues me alegro mucho, José.

Mira José, este sí que es joven, mira.

Mira cómo acelera en cuanto le aprietas un poquito.

¡Cuidado, que vamos!

Pero ¡por Dios! Pero ¿qué se ha creído tu padre?

¿Se ha pensado que es Fitipaldi? No lo sé.

Pero déjale que vaya a su ritmo y nosotras al nuestro, que si no...

De verdad, ¿eh? Todos los hombres son iguales.

Cogen un coche nuevo y da igual la edad,

parece que tienen 18 años. Es verdad, no te rías.

Que sí, que sí.

He hablado con Oriol esta mañana y está contento.

Me alegro. Sí.

¿Te dije que iba a esquinar a Chamonix con el colegio?

¿Y dónde está eso? Mamá, en Francia.

¿A Francia? Pero hija, por Dios, eso debe de costar un dineral.

Sí, es carísimo, pero he decidido no preocuparme por el dinero.

Claro, es que irse a esquiar a Francia...

Si José Ignacio es rico, es rico. Tampoco es un defecto.

No, no, a veces es al revés.

Por eso.

Y no sabes lo mejor.

¿Qué?

Que es conde.

Ya lo sabía.

A ver, ¿qué es lo que esconde?

¡Que no, mamá, que es conde!

¿Conde? Conde.

¿Quieres decir conde?

Sí, que lo que esconde es que es conde.

¿Conde? El que tiene un título de conde.

Vamos, que es aristócrata. ¡Cuidado, mamá!

Cago en la leche, ¿qué le pasa a Merche?

Que igual no puede seguirte. Antonio, ¡que vas muy rápido!

Que no se preocupe.

Esta me la compré en The Batcave, el garito más moderno del mundo.

Está en el Soho. ¿Tú has ido a Londres?

-No, qué va, no he salido nunca de España.

-Tienes que ir, es una pasada de ciudad, una locura.

-¿Sí? -Sí.

Yo estuve interna en un colegio allí

y nos escapábamos los viernes para ir al Batcave.

-¿Y no os pillaban? -No.

Nos fugábamos con el hijo del jardinero.

Le teníamos contento, ya me entiendes.

-Flipo con las botas.

-Doc Martens, de Camden Town.

Es como el Rastro pero de Londres.

-¿Te compras ropa de segunda mano?

-Estoy super en contra de la sociedad de consumo.

¡Ay! ¿Qué haces con las piernas, hija?

Pero... ¿Te quieres estar quieta?

¡Se me duermen las piernas! ¡Ay, esta niña es una alhaja!

Mira, fíjate, lo llevo en cuarta y fíjate qué reprise tiene.

Cago en la...

¡Herminia, por Dios, no me haga eso, que nos vamos a matar.

¡Que no corras!

¡Luis!

Nosotros cogemos por el camino de Tobarra.

Vosotros tirad para la ermita.

Y no me dejéis ni un rincón sin mirar.

-Míralo, ya está ahí ése.

-Y viene solo.

-Eh, tú, chaval.

¿Dónde está tu amigo? En casa, se lo he dicho a tu padre.

En tu casa no está.

¿Y tú cómo lo sabes? Porque he entrado.

¿Con qué permiso? Con permiso de mis huevos.

-Eh, eh, eh, chaval. Que esto es muy serio.

Ya puede ir apareciendo mi sobrina.

Como le haya tocado un pelo, te juro que soy...

¿Pasa algo?

Pregúntale a tu chico.

¿Qué pasa, hijo? Nada.

¿Nada? Ya lo veremos.

La mierda de Madrid hay que dejarla en Madrid, Antonio.

Aquí no la queremos. Pero ¿qué dices?

Y tú reza para que la encontremos sana y salva.

¿Se puede saber de qué coño va esto? Ahora te cuento.

¿Qué pasa, hijo? Un momento, mamá.

¿Qué pasa? -No sé. Ya nos contarán.

-Oye, tu padre me ha hecho un interrogatorio que ni la Interpol.

Anda, vamos. Eso digo yo. Vamos.

Yo creo que estaríamos mejor en el parador.

-Cariño, no me lo pongas tan difícil. Inténtalo por lo menos.

No se preocupe.

Son un poco brutos pero buena gente. Ya.

-¿Y ese quién es?

Mi hermano.

Entonces no sabemos nada. Ni idea de dónde está.

Pero, Carlos, hijo ¿Luis sigue en lo mismo?

Dime la verdad, ¿sigue en lo mismo? Papá, pues claro que no, no.

Bueno, pues entonces no digamos nada.

¿Entiendes, Merche? ¿Qué vamos a decir, Antonio?

Pero no me hace ninguna gracia.

Lo digo para no preocupar a esta gente, por Dios.

¿Queréis decirme qué es lo que pasa? Luego te lo cuento, madre.

Vamos a instalarnos, que bastante tenemos.

Pues eso. Mamá, ¿a qué cuarto vamos?

Eh... Pues al del fondo. ¿Sí?

Ah, ¿que van a ir juntos?

No digo nada, Merche, era por preguntar, joder.

Oye, José, todavía es muy temprano.

¿A ti te apetece ir antes a la bodega o no?

Sí, me parece muy bien.

Con tu permiso, hija, vamos a la bodega.

Porque claro, lo primero es la bodega.

Qué ordenado está todo, Carlos.

¿De verdad que Luis y tú, los dos solos, lo habéis limpiado?

Los dos solitos, abuela.

Bueno... ¿Qué? ¿Qué le parece la casa?

Pues...

Pues... Es muy acogedora, ¿eh? Es como muy de la tierra.

Bueno, es una casa sencilla, como nosotros.

Y ya está muy reformada, tiene hasta baño.

Todavía hay casas en el pueblo que no tienen ni baño, ni ducha.

Vamos, que no tienen agua corriente.

Y antes, sin baño, ¿cómo hacíais?

Pues hija, como toda la vida. Íbamos al corral.

Vete pasando, que ahora voy.

Oye, Carlos, ¿Luchi se queda en el cuarto de María?

No, en el mío. ¿Contigo?

¡No! Luis y yo nos vamos a la otra casa.

Soy Luchi. -Eso.

Carlos.

Aquí a la izquierda, al fondo. Vale.

Eso ya... Perdón

Sí. Hasta el fondo, hija.

Pasa, que estamos muy acostumbrados. Ahora te doy sábanas y toallas. Ahí.

Vamos a sacar lo del coche, anda. Sí, vamos a sacar las cosas.

Dentro de un rato está la comida.

Y ahora te doy las sábanas y las toallas, cariño.

Pero, entonces, ¿Luis dónde anda?

No lo sé, no lo sé, pero cuando le vea me va a oír.

¿Por qué, recaída?

Puede ser, no sé. ¿Y hay una chica de por medio?

La sobrina del alcalde, ni más ni menos.

¿Pero qué pasa, se mete?

Me temo que sí. ¿Habláis de mí?

-No, mi vida, no.

Bienvenida. Gracias.

-¿Cariño, cuál va a ser nuestro cuarto de baño?

-¿Qué pasa? -Que solo hay uno.

-No pasa nada, sólo era una pregunta. -Cariño...

-No pasa nada. Mira, yo he estado en Guinea, en Argelia, en la India.

He dormido en sitios que ni te imaginas.

-¿Sí, no?

Dame un segundo, anda, que voy a ver si lo soluciono.

(SUSPIRA) Oye, mamá...

¿Y María? María vio a ese amigo suyo y...

¿A Pepón? Sí. Y salió corriendo detrás de él.

Ah, vaya. Oye, ¿a José Ignacio le gustará la ensaladilla?

Sí, le gusta mucho, claro. Menos mal.

Oye, pero... Mamá, que es mucho trabajo, es mucho lío.

Qué va, hombre. Que sí, mira.

José Ignacio ya había hablado con el parador

y tenemos dos habitaciones libres que nos las guardan. Nos esperan.

Ah, bueno, pues no sé, lo que queráis.

Yo creo que es lo mejor.

Vamos a estar todo el día juntos, dormir es lo de menos.

Pero no os vais a ir así, sin comer nada.

Que sí, mamá, que nos marchamos ya y...

Si no me cuesta nada. Lo tengo todo hecho.

La tortilla de patata, la ensaladilla rusa, el lomo.

Que no mamá, que no. Que ya comeremos algo por ahí por el parador.

Lo que tú digas. Nos lo guardas para cenar.

Claro.

Mamá, me voy a dar una vuelta, a ver si lo encuentro.

Ten mucho cuidado, ¿eh?

Que están muy crispados y los conozco.

Ya, ya, y yo. Carlos...

Sí. ¿Qué pasa con la cisterna, hijo?

¿Qué pasa con la cisterna? Que no funciona.

¿Cómo no va a funcionar? Que no funciona, que lo he probado.

Papá, llevo dos meses aquí. Funcionaba esta mañana.

¡Joder! No te preocupes.

Claro que me preocupo, Merche.

Habrá que arreglarla, porque no veas tú cómo tira.

Que no te tienes que preocupar. Que se van al parador.

¿Quién, los tres? Sí, los tres.

No me mires así, yo no he tenido que ver.

Ha salido de ellos. Además, que es mejor.

Joder con que es mejor. Mira que eres seguida, Merche, coño.

Le he estado mirando y no le veo nada turbio.

Mira, con el panorama que tenemos... Eso, llévate el gorro, hijo.

Es mejor que no haya nadie extraño en la casa.

No les ha gustado la casa.

¡Qué tontería! Que no han dicho nada de la casa.

Perdonad.

Me encanta la casa, de verdad,

pero ya había reservado en el parador,

y estas fechas tan especiales no devuelven el dinero.

Claro. ¿Qué, papá?

¿Paramos de camino en la bodega y nos la enseñas?

¡Ah, claro! ¡Oye, me muero de ganas por verla!

¿Seguro, José? Te lo digo de verdad.

Como aquí no cumplimos nunca los planes...

Luchi. Luchi, ¿dónde vas? -¡Ahora vuelvo!

-Oye, que nos vamos al parador.

-Yo no quiero ir al parador. Yo me quedo aquí.

-¿Y ahora qué le pasa a esta? -Que tiene con quién entretenerse.

¿Qué haces? ¿Me llevas?

No, lo siento. No puedo. ¿Por qué?

Tengo que encontrar algo que he perdido.

Bueno, pues cuatro ojos ven más que dos, ¿no?

Y dime, ¿qué es lo que has perdido?

¿Es grande, es pequeño, es de oro, es de plata?

-Aquí tenemos las barricas de roble francés

con diferentes capacidades y tostados.

-La verdad es que tenéis una bodega preciosa.

Pero, ¿qué pasa Damián, te han hecho una oferta los Somoza?

Sí. Pero no es la primera vez.

Me han hecho muchas a lo largo de estos años.

No será por dinero... No. No, no, no no, no.

Se acabó lo que se daba, Antonio. Estoy muy, muy cansado.

Sabes que he querido dejarlo otras veces.

Solo estaba esperando a que tu hijo se hiciera más con el negocio.

Pero, ¿tú crees que vale? Tu hijo vale para la bodega

y, sobre todo, le gusta, que es lo más importante.

Pues fíjate que a mí me dijo:

"Papá, te dos seis meses, y luego me vuelvo con lo mío".

Lo suyo es esto.

Tiene alma de bodeguero.

Coño, Damián, eso parece el título de un bolero.

Bueno, vamos a hacer una cosa.

Quédate hasta la vendimia, hombre, y luego ya, decides.

¡Luis!

¡Luis! ¡Luis!

(RÍE) Me hago pis.

Espera.

No me mires, ¿eh?

(GRITA)

(SOLLOZA) ¿Qué pasa?

(SOLLOZA)

¿Qué pasa, qué pasa, has visto una culebra o algo, o qué?

(SOLLOZA) ¿Qué pasa?

¡No vayas, no vayas! ¡Hay alguien ahí!

¡No me dejes sola! Quédate ahí.

(SOLLOZA)

(SOLLOZA)

¡Carlos!

No, no, no la toques. No la toques, por favor. Está muerta.

Luis, ¿dónde coño te has metido?

¡Vámonos, por favor, vámonos! ¡Carlos, por favor!

(SOLLOZA)

(SOLLOZA)

Espera, no puedo.

-Esto es serio. Tinajas, barricas... Tu padre tiene aquí un buen negocio.

-Querrás decir "tenemos".

-Sí, perdona, no me acordaba de que era un negocio familiar.

-Voy a poner mis cinco sentidos en esto,

es importante que lo entiendas.

-Me lo dices en un tono que parece una amenaza.

-No, es que no soy de medias tintas.

Quiero decir que esto va a ser una parte muy importante de mi vida.

Tienes que ayudarme. -Claro, sólo tienes que decirme cómo.

-La ilusión de mi padre es colocar un gran reserva

entre los vinos más importantes de la comarca.

-Eso es privilegio de pocos.

-Ya. Por eso, cuando te presente la cata, sé exigente.

No le halagues sólo por caerle bien.

Tú eres prácticamente un enólogo.

-Bueno, bueno, no tanto. -Haz como si lo fueras.

De acuerdo.

Perdona, otra cosa.

Si te pido un hijo, ¿vas a salir corriendo?

-¿Cómo? -Eso.

-Eso, como tú dices, es la primera vez que lo hablamos.

A ver.

A ver. Venid, que os enseño a la niña de mis ojos.

¿Esa es la barrica? Sí, señor.

Lleva 26 meses envejeciendo.

Lo mejor de la cosecha del 81.

-Esa fue una añada discreta. Bueno...

¿Sabes qué dicen con la entrada en la Comunidad Económica Europea?

No. Que lo mejor es hacer graneles.

Ah, ¿sí? Sí.

O sea, producir mucho y vender barato.

Lo mismo que el aceite, coño.

Lo vendemos a los italianos a tres pesetas,

lo etiquetan, le ponen una botella bonita y lo venden a 35.

Ahora, que también te digo una cosa, Ignacio.

No me voy a pasar aquí toda la vida haciendo vino a granel.

Eso que conste.

¿Te gusta? No está mal.

Amigo. ¿Eh?

Coño. Luis.

Papá, que está aquí Luis.

¡Luis!

¡Que te está buscando medio pueblo, hijo!

¡Luis! Pero ¿qué hace ese bobo?

¡Luis! ¡Luis!

Me cago en la leche... ¡Luis!

¡Luis!

¡Luis, espera!

¡Hijo!

Cago en la leche, ¿dónde se ha metido?

No sé, no ha podido ir muy lejos. -Pero ¿quién es ese Luis?

Un amigo de Carlos. Desde pequeño.

Lo que pasa que el chaval se ha metido en problemas, joder.

Mala suerte. Nada, que ha desaparecido, chico.

Cago en la cuna que lo arrulló.

Ay...

Venga, vamos a entrar, que si no, no hacemos cata ni nada.

Míralos donde están. Mira, Carlos y Luchi. ¡Carlos!

¡Hijo! ¡Carlos!

Pero... Están parando el coche de la Guardia Civil.

Habrán visto a Luis. ¿Se han hecho amigos?

¡Yo qué sé!

Oye, mi hija parece afectada. ¿Qué está pasando?

Que no lo sé.

Antonio, dijiste que esto era un remanso de paz, pero...

Pero ¿por qué se los llevan? ¡Joder, que se los llevan!

Vamos, papá. ¡Hay que seguirles! Dame las llaves.

Hay que decir que hemos visto a Luis. ¿Por qué se los llevan, joder?

¡Luchi! -¡Papá!

-¡Quieta aquí! ¡Y vosotros no os mováis!

¿Qué pasa, cabo? Tu hijo ha encontrado a la chica.

Ya. Carlos, ¿cómo está? ¿Está herida, hijo?

Pero ¿quién es esta chica? Es una del pueblo, Ignacio.

Estaba desaparecida. Inés, ¿dónde vas?

-Quita. -¡Largo, joder, que no baje nadie!

-¡Déjame, déjame! Dame una linterna. -¿Para qué?

-¡Dámela!

-¿Sobredosis? -O género en mal estado.

¡Eh! ¡Eh!

José, tenéis que iros al parador.

¿Me vas a explicar qué pasa?

Va a haber una bronca gorda y no podéis estar aquí.

Yo no me voy de aquí sin mi hija.

Pues déjame a mí. ¿Qué? ¿La habéis encontrado?

Todavía no sabemos nada, ahora nos dirán.

¿Y su colega el yonqui?

-¿Qué hace ahí tu hijo?

Que no sabemos nada, que nos lo tienen que decir.

¡Mira, papá, que es la Nati! ¡Que está ahí!

-¡Al hijo puta ese yo lo mato! -Sargento, yo voy a bajar, ¿eh?

¿No ve cómo se encuentra mi hija? -De aquí no pasa nadie.

-¡No me jodas, que esa de ahí es mi sobrina!

¡Quítate de en medio, coño! -¡Salvador!

Salvador, para a tu gente, ¿eh?

-¡Está viva! -¡Joder!

-Gracias, Dios mío. -¡Hay que llevarla a un hospital!

-¡Está viva! ¡Parecía muerta!

A veces vuelven. ¡Corre! -Nati.

¡Nati! Venga, arriba.

¡Va! Nati.

¡Nati! ¡Venga!

¡Que no te puede oír, está en semicoma!

-A los coches, la llevamos allí.

-Se ha metido mierda de esa, ¿verdad? ¿Tú qué crees? ¡Claro!

¿Y de dónde la habrá sacado?

-Arriba. -Venga, vamos.

-¡Vamos! -Arriba.

-¡Papá, papá! Sí, hija, sí.

¡Cógela, que se me cae! Trae, hija. Trae.

Anda, venga.

Venga. ¡Vamos en mi coche, yo la llevo!

-Nosotros os escoltamos.

-Qué casualidad que la haya encontrado tu hijo.

Salvador, dile a tu hijo que no es momento.

¡Martín, coño!

-Ya, no es el momento. Ya hablaremos tú y yo.

-Cuidado la cabeza. -¡Qué horror!

-Sí, cariño, es un horror,

pero está muy bien que lo hayas visto.

-Tú vete a casa y tranquiliza a tu madre.

No quiero que nadie se mueva hasta que vuelva de Hellín, ¿vale?

¡Venga, coño!

-Antonio, ve al cuartelillo con el chico y la muchacha

para tomar declaración. Muy bien.

Vosotros quedaos en casa hasta nuevo aviso.

No podéis ir al parador, tenemos que ir al pueblo.

(SUSURRA) Venga, va. Ya pasó todo. Venga.

¡Luis!

¡Luis!

(Gritos)

¿Pero qué están haciendo? ¿Qué?

Se lo he dicho a Carlos, que aquí son muy bestias.

Pero ¿qué quieren estos chicos? ¿Qué les pasa?

Yo qué sé, madre. Yo qué sé.

Lo siento, José.

Le podía haber pasado a cualquiera. Ha sido mala suerte.

Pues en Madrid mi hija no va descubriendo cadáveres.

-¡Déjalo ya, por favor!

¿Tú qué piensas de que Luis saliera corriendo?

Porque algo pensarás, ¿no?

Yo no pienso nada. Luis estaba completamente limpio.

Entonces, ¿por qué no aparece?

Es incapaz de hacer daño a nadie.

Es que eso lo sabemos nosotros, hija.

Y cada hora que pase, cada hora, será más culpable.

Ya lo verás.

(Gritos)

¿Qué hacen esos ahí?

¿Qué cojones?

¡Dale, acelera!

¿Y dónde van ahora?

¡Dale más fuerte, José!

Tira para la izquierda.

Eso es, José, aquí a la izquierda.

Tira, José.

Eso es, José. Por aquí, a la izquierda.

Y ahora tienes que meterte por allí, José.

¡Cuidado, que es muy estrecho!

(Gritos)

¿Y María? ¡María está en casa de Pepón.

Llama y dile que no se mueva de ahí.

Dios mío.

¡Antonio! ¿Pero qué pasa? La vergüenza por mi casa, Milano.

¿La chica, qué ha pasado?

Ha aparecido ahí, en un bosque, toda pálida,

medio muerta, la ha sacado adelante Inés.

¡Te dije que son unos bestias! ¡Hombre, por Dios!

¿Y qué ha pasado con Luis? Joder, Luis.

Le hemos visto en la bodega, pero no sé qué le pasa,

que ha huido como una rata. No sé qué le pasa.

¿Pero está bien? Yo qué sé. Sí, sí.

Hijo, por Dios, vámonos a Madrid, de verdad,

que así no podemos estar. No podemos

porque Luchi y Carlos tienen que ir a declarar.

Esto se está poniendo muy feo. ¿Y el teléfono?

-¿Qué vas a hacer? -Conozco gente de por aquí.

-Gente, ¿qué gente? -Al Gobernador Civil,

al Capitán General de la Región Militar...

-Pero, a ver. Para, para, para... José, para un momento, por Dios.

No te preocupes, que esto no es la guerra.

Que esto ya lo arreglo yo. ¿Cómo vas a arreglarlo tú?

Porque son cuatro chavales, Merche. Que les suelto una hos...

De cuatro chavales, nada. Había muchísima gente.

Si sales tú, salgo yo. Pues sal conmigo, joder.

¡Ya está bien!

¡De aquí no sale nadie!

Todo el mundo a sentarse, la comida está en la mesa.

Ahí la Luchi, y aquí el marqués.

¿Qué he dicho? Herminia, pues que no soy marqués,

que soy conde. Ah, es igual.

Los mismos perros con distintos collares.

A tomar por saco. Venga, a sentarse.

O sea, que tiene para dos días más en el hospital.

Bueno... ¿Ha hecho alguna declaración?

Ya...

No, no, del nuestro no sabemos nada.

Ha desaparecido como por arte de magia, chico.

Estoy muy preocupado, porque si está en lo mismo que la niña,

pues a lo mejor está por ahí, medio muerto, yo qué sé.

Dios sabe dónde.

Sí, ¿a declarar?

Ya. ¿Por qué no vienes tú a recogerlos?

Aquí fuera el ambiente está muy tenso y no me fío de nadie.

Que son muy bestias.

En 10 minutos. Gracias, sargento.

Nada, viene la Guardia Civil a buscaros para declarar.

Y que no os preocupéis, que Nati ya está fuera de peligro,

lo que pasa es que no puede hablar todavía.

¿Está abierto el maletero? -Sí, sí.

-Vale, pues voy a por algo de abrigo. Me estoy pelando de frío.

¿Me acompañas?

Es que la maleta pesa mucho y me da miedo ir sola.

¿Sabes qué?

Me gusta.

El pueblo, digo.

Es como de película.

Pues si esto es lo más aburrido del mundo. Aquí nunca pasa nada.

Donde estoy yo siempre pasa algo.

Luchi,

ahora mismo no estoy de humor.

Tendría que estar buscando a mi amigo, la verdad.

Qué suerte para él tener un amigo como tú.

Yo nunca...

¡Tengo frío!

Tú dirás. Vale, son esas dos.

Joder, ¿qué traes aquí, coño?

¡Hostia!

¿Qué? Nada.

¿Qué? Nada, ¡métete dentro!

¿Y mi ropa? ¡Métete dentro! Ahora te la llevo.

Vamos... Y no digas nada.

¡Luis, Luis! ¿Eh?

¡La madre que me parió! ¡Qué susto!

¿Estás bien? ¡Agua!

Joder. Vamos dentro. Agua.

Vamos dentro. ¡No, me tengo que ir, Carlos!

¿Adónde coño te quieres ir? Si sales ahí, te van a matar.

Es que no lo entiendes, Carlos. ¡Nati está muerta, joder!

Que no, que no, que no. Tranquilízate, la hemos encontrado.

Está bien, ¿vale? Está fuera de peligro.

Joder, yo pensaba que estaba mu... Chis. Calla.

¿Se puede saber qué pasó?

Yo no le hice nada, te lo juro.

Lo sé, ¿cómo le ibas a hacer algo? Joder, que yo te creo.

Pero si te piras ahora mismo, te van a cargar el muerto.

Y si me quedo, también.

Para ellos sólo soy un yonqui de mierda.

Ya está bien de decir eso. Que no eres un yonqui.

Se acabó. ¿Vale?

¡Eh, largo de ahí!

Es el hijoputa, ¿verdad?

¡Largo, coño, he dicho que largo! Cago en la puta...

¡Vamos, fuera!

Venga, Luis, va. Vamos, que no te vean.

¡Luis, hijo!

Estaba en el maletero de la furgoneta.

¿De mi furgoneta? -He metido la pata.

Lo siento mucho, de verdad. Un poco de agua.

Está helado.

Carlos, hijo, ¿ha visto alguien a este?

Dos chavales. Dos chavales, hijo.

Pues se va a montar el "carande".

¡Y yo qué culpa tengo! Estaban asomados.

Bueno, pues tendré que llamar, a ver si vienen.

¿A ver si viene quién? La Guardia Civil, Pulgarcito, joder,

porque tenemos aquí a medio pueblo. ¿Tú dónde vas, dónde vas?

Luis, ven conmigo. Ven, ven.

Coge el agua.

Anda, hijo, come algo.

Oye...

No te había visto yo con este pelo y esta barbita que te has dejado.

Mírame, mírame a los ojos, ven.

No me has contado qué te ha parecido trabajar el campo.

¿No te pasa que al meter las manos en la tierra

te olvidas de todo y te sientes más libre?

¡No contesta nadie! ¿Quieres que llame yo?

No. Estarán viniendo.

Pues llama al alcalde. No puedo llamar al alcalde, coño.

El alcalde se ha ido a Hellín a llevar a Nati con su madre.

A ver, tú, Pulgarcito. ¿A ti qué leches te pasa, hijo?

¿Por qué sales zumbando cuando nos ves a mi hija y a mí

en la bodega, por las barricas, que casi me las tiras?

¿Tú sabes lo que vale una barrica? No lo sé, Antonio.

Me entró la paranoia y huí. ¡Qué dice de paranoia!

Déjale, coño. Ya está.

¿Qué?

Ya es hora de que nos cuentes lo que ha pasado.

¿Sabes anoche, que me fui con Nati? Sí.

Yo creía que íbamos a algún sitio a estar los dos solos.

(Música)

-Pruébalo. Lo hace Fulgen.

¿Toda esa gente solo va a ese sitio a drogarse, a nada más?

Sí, habría unos 10 o 12. A algunos los tenía vistos de aquí.

Otros parecían de fuera. Nos ha fastidiado.

Luego dicen que traéis la droga vosotros.

Son ellos. Ellos, y es para ellos.

Luis,

¿heroína?

De todo, Carlos.

Vamos a ver, y esa chica, Nati,

¿por qué se fue expresamente a ti?

Querían que les ayudara a pillar. ¿A qué?

A comprar la droga. ¡Joder!

Me habían montado una encerrona.

-Hola, Luis. Soy el Macaco.

Es que dicen que soy hijo de King Kong.

¿A ti te gusta el pueblo, Luis? -Sí, sí, sí.

-Pues a nosotros, no. Esto es un coñazo.

Cuando llevas aquí toda la vida aquí, te mueres de aburrimiento.

Siempre las mismas caras, ningún sitio donde ir...

Entonces, ¿qué es lo que hace la gente?

Joder, pues lo que ves.

Meterse todo lo que pilla.

Pero ese es el problema.

-Porque... ¿A quién se lo tienes que pillar?

-Al Ray, que está en Tobarra,

y nos clava lo que le sale de los huevos.

¿Me sigues o no me sigues, Luis? -No, qué va. No te sigo.

-Pues que al Ray se le ha acabado el chollo.

Mira, nosotros conseguimos la pasta y tu pones los contactos de Madrid.

Sacamos para nuestros vicios y competimos con ese hijoputa,

que está muy crecido.

¿cómo lo ves?

-Yo les dije que estaba limpio,

que llevaba meses lejos de esa movida y que no iba a tomar nada.

¡Coño!

¡Ya están aquí! Espera.

¿Habéis atrancado la puerta? La de delante.

¡La de atrás no! Voy yo.

¿Seguro?

(Gritos)

Da igual. Si quieren, van a entrar.

No, hombre, no creo que se atrevan.

¡Me cago en la leche, cuando se les necesita no están!

Vamos, coge, coge.

¿Qué pasa, no hay línea? ¡Han cortado la línea!

Estos me han cortado la línea, ¿eh? Por Dios, que vengan de camino.

¿Viniendo desde dónde? Llevan más de media hora.

¿Qué vienen, desde Castellón? ¿Qué hacemos?

Vamos a ver.

¡Hijos de puta!

Cabrones...

Herminia, ¿dónde tienes la escopeta de Rafael?

Ay... Voy por ella. Tráigala inmediatamente, hombre.

¿Qué vas a hacer con la escopeta? No me pongas nervioso.

Aquí se hará lo que yo diga.

¡Arriba, arriba!

¿Estamos? ¡Van a entrar, van a entrar!

Chis, tranquila Luchi. Joder.

¿Estás bien? Escuchadme. No, no. Chis.

No nos pongamos nerviosos, tranquilidad.

Estamos todos aquí, no salgamos de la cocina, que está todo cerrado.

Merche, préndeme una vela, hombre, que no veo nada.

¡Yonqui, ya estamos aquí!

-¡Que salga ya o entramos a por él! -¡Asesino!

-No queremos gente así en Sagrillas, ya te lo dijo mi padre.

-Vamos, coño, que salga ya.

-¿Qué te dije? Que no tocaras a mi prima.

No salís de este pueblo.

-Es un cobarde, no se atreve a dar la cara.

-Escuchad, escuchad un momento.

Yo creo que lo mejor que podemos hacer es despistarles.

¿Cómo?

Cogemos la furgoneta y hacemos ver que nos lo llevamos fuera del pueblo.

¿Lo sacamos por atrás? Sí.

¡Voy contigo!

Sí, sí, sí, yo hago de cebo. ¡Pero irán detrás de vosotros!

Nos cruzaremos con la Guardia Civil. Tranquila, Merche, es buena idea.

A ver, Luchi, acompáñame tú, que cerramos el portón de atrás.

Hijo, no te preocupes, que me quedo yo al tanto.

Y cabeza, hijo, cabeza, ¿eh? Hijo, tú quédate ahí.

Cartuchos no creo que tenga, Antonio.

Gracias, es igual. Les apunto hasta que se acojonen.

Venga, tira. Vamos, vamos.

(Ruido de botellas)

-¡Luis, te estamos esperando!

La Guardia Civil estará a punto de llegar.

-Yo no me preocuparía demasiado. -¿Y eso?

-Se van a encontrar con unas ruedas pinchadas.

-¡Hostia, que están saliendo, que están saliendo!

(Gritos)

-¡Yonqui! ¡Yonqui!

-¡Que no lleguen donde los picoletos! ¡Venga, a los coches, coño!

¡Arranca!

¡Bueno, ya está bien! ¡No bajes!

¡Sí, me tienen hasta los cojones!

¿Se puede saber por qué nos seguís?

¿A quién tienes escondido ahí adentro, "Parriba"?

A nadie. ¡Vamos a verlo!

¡Te he dicho que a nadie!

Una mierda. -¡Eh, eh, eh!

(Gritos)

(Sirena)

-¿Qué pasa aquí? -Venga, subid.

"En los 80, el consumo de drogas infectaba a todo el país.

Las mafias se asentaron, convirtiendo a España

en un puerto de entrada de todo tipo de estupefacientes.

El negocio no solo cuajó en las grandes ciudades,

sino también en los pueblos, con un control mucho menos severo.

Muchos tuvieron que ver la muerte de cerca

para comprender que con el humo, la jeringuilla y el polvo blanco,

no se encontraba el camino de la libertad,

sino el de la esclavitud".

Nati me ofreció un tirito.

¿Cocaína?

Sí, supongo que sí.

Yo le dije que ni hablar,

que casi me había costado la vida quitarme.

-De aquí a tres meses nos hacemos con todo el negocio del pueblo

y le dan por el culo al hijoputa ese.

-Nati, yo me quiero ir ¿eh?

-Sí, pero antes te vas a tomar una última copita conmigo, ¿verdad?

-Tío, vamos a ser los putos amos.

-Nos vamos a forrar, tío. Aquí hay negocio por un tubo.

-Llevaba mucho tiempo sin probar una gota de alcohol.

Era el segundo vaso, y a saber lo que llevaba eso.

Me entró la palidera y me caí redondo.

No sé cuánto tiempo estuve ahí tirado.

Lo siguiente que recuerdo es...

-¡Fuera de aquí! ¡Sacadla del bar ahora mismo!

Y tú, fuera también.

-Pero ¿qué le habéis hecho? -¡Fuera!

-¡Sal cagando leches del pueblo ahora mismo!

¡Como cantes lo que ha pasado aquí, te enterramos vivo!

-Sabía que me iban a colgar el marrón a mí.

Lo sabía.

Me entró miedo y salí corriendo.

Lo único que se me ocurrió fue esconderme en la bodega.

-Según el hospital, lo que consumió la Nati estaba adulterado.

Al camello ese, el tal Ray,

hace tiempo que le vienen siguiendo la pista los compañeros de Hellín.

-Entonces, ¿ella está bien?

-Por suerte está fuera de peligro. Mañana mismo podrá declarar.

José.

¿Es verdad que eres conde?

Mira que yo soy fantasma, ¿eh?

Pero esto no termino de creérmelo, chico.

Que un conde se enamore de mi hija

no me lo termino de creer. De ella podría enamorarse cualquiera.

Ya lo sé.

Es valiente, honesta, luchadora

y te quiere mucho, Antonio.

Yo también a ella.

Es la niña de mis ojos, José.

Voy a hacerla muy feliz, te lo prometo.

Y a tu nieto, también.

Ya lo sé, hombre, ya lo sé.

¿No ves que eres transparente como un vaso de agua?

¿Qué?

Pues eso, coño, que me ha gustado cómo has reaccionado esta noche.

En estos casos se demuestra lo que vale realmente un hombre.

Gracias.

Hija. Puede irse a casa.

Pero esté localizable por si hay que tomar declaración o hay un careo.

¿Vale?

Pues venga, Antonio, ya os podéis ir a dormir.

Vamos a ir a desayunar primero, Cabo.

Adiós.

¿Qué, todo bien?

Hala, venga, vamos.

Me alegro mucho de que haya ido bien, hijo.

Pero te digo una cosa y no la voy a repetir.

A la próxima tontería, te pego un par de hostias

y te cruzo la cara, hijo. ¿En qué coño estabas pensando?

¿Eh?

La reparación de la luz y el teléfono

la vais a pagar vosotros, desgraciados.

Vamos.

"Y así, después de una de las noches más agitadas de mi vida,

pudimos por fin disfrutar de un poco de paz.

Una vez más comprobé que en las dificultades

era donde nuestra familia demostraba su valía.

Cuando había que arrimar el hombro, éramos una piña,

y los problemas solo nos ayudaban a hacernos más fuertes".

Desde luego, lo mejor de todo

fue cuando a la abuela le dio por sacar la escopeta, ¿no?

Y la volvería a sacar si no se disculpan.

Se van a disculpar, madre, con lo brutos que son aquí.

Menuda gracia. Con permiso.

Buenos días, Salvador. Venimos del cuartelillo.

El cabo ya nos ha informado de todo.

Muy bien, hombre, ¿y qué tal tu sobrina, mejor?

Sí, menudo susto. Susto el que nos ha dado a nosotros.

Herminia,

Mercedes,

Antonio, familia Alcántara.

Os debemos una disculpa.

Hombre, alcalde, nos la debéis a nosotros, a nuestros invitados,

pero sobre todo se la debéis a Luis.

Martín... -Perdón.

-¿Perdón y qué más?

-He sido un gilipollas.

Pues podía haber sido mucho peor.

Atiende, y míralo cuando te hablen, coño.

Porque si anoche os encontráis con Luis, lo lincháis

y al fin y al cabo, Luis es otra víctima de la mierda esa

que casi mata a tu prima.

Los drogadictos y la droga no son el problema, hombre.

El problema son esos hijos de puta que se están haciendo de oro

vendiendo mierda a nuestros hijos.

Mira, cuando un drogadicto cae en la droga,

hay que intentar sacarle de ella.

Cuando ha salido de ella, hay que intentar no hundirle, chaval.

A no ser que tú seas diferente.

¿Tú puedes decirme, delante de tu padre,

que no has tomado nada de eso?

Bueno.

Luis, ¿qué? ¿Aceptas las disculpas o no?

"En el anuario del diario El País de 1984

se podía leer lo siguiente:

'España le debe a la droga

que mueran 100 jóvenes por sobredosis

y que otros 80.000 destinen sus energías

a conseguir 10.000 pesetas diarias

para abastecerse de la dosis que el cuerpo les pide.

Por suerte, hubo gente, como mi amigo Luis,

que consiguió salir de aquello.

Gente que arrastraría de por vida el estigma,

la maledicencia y la desconfianza de todos.

De todos menos de sus amigos de verdad.

Porque como decía el señor Miyagi en "Karate Kid":

'Mentira se convierte en verdad solo si gente quiere creer'".

Este libro lo mejor que tiene son las fotografías

porque lo que dice este de Suárez no es nada bueno.

Sólo habla de él.

Merche, que no es un hombre turbio.

Bueno.

Todo lo contrario, es muy buena persona.

Y muy elegante y muy educado, ¿no lo ves?

Ya, ya. Ya lo veo. Ya lo veo, pero tú a lo tuyo.

Pues eso, yo a lo mío.

No te cae bien.

Bueno, es que no me cae ni bien ni mal.

De verdad, es que eres como el hilo de cobre, chica.

Como el hilo de cobre. Será posible.

Ya.

Si quieres, contratamos a un detective privado

y que le siga, a ver si nos cuenta algo.

Pero ¿cómo vamos a contratar a un detective privado?

¡Qué cosas tienes! Así te quedas tranquila.

Y te bajas del burro. ¿Te vas a bajar o no?

Calla ya, hombre. Me voy a bajar del burro.

Ya veremos, el tiempo dirá.

Me ha dicho que me va a presentar a Fraga.

Yo le vi en una foto con él en su casa.

Bueno, ¿me dejas leer? Sí.

Y al marqués de Griñón, que eso sí que me hace ilusión

porque es una de las personas que más sabe de vino de España,

y también le vi en una foto en su casa.

¿Me dejas leer, que llevo media hora con esta página?

Pues será que no la entiendes, Milano.

Lo mismo que yo a ti, que llevo 37 años contigo

y tampoco te termino de entender. Es que tú nunca me vas a entender

porque los hombres y las mujeres hablamos idiomas diferentes.

Ah.

Primera vez que lo oigo.

Yo pensé que hablábamos el mismo tú y yo.

De vez en cuando, no.

Cuando vaya a Madrid, voy a ir a la Cuesta Moyano

y me voy a comprar un manual de instrucciones.

¿Para qué? Para entenderte.

¿Para entenderme?

¿En dónde?

En todos los lados, Merche, en todos los lados.

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  • T17 - Capítulo 298: Sagrillas Kid

Cuéntame cómo pasó - T17 - Capítulo 298: Sagrillas Kid

18 feb 2016

La familia Alcántara se reúne en Sagrillas por Semana Santa, y a ellos se les ha unido Inés y José Ignacio. Pero cuando llegan al pueblo se encuentran con la noticia de que la sobrina del alcalde, Nati, ha desaparecido. La útlima persona con la que se la vio fue con Luis, que no aparece.

La chica fue encontrada insconsciente por una sobredosis, lo que hace que todos ehcen la culpa a Luis de lo sucedido. Un grupo de vecinos de Sagrillas rodean la casa de los Alcántara, a los que acusan de encubrir a Luis. Cercados por sus vecinos, los Alcántara viven una situación bastante tensa. 

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  1. francixko

    Muy grande acordarse de Manolo Mené en la banda sonora.

    29 abr 2016