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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T17 - Capítulo 309, '70 minutos' - Ver ahora
Transcripción completa

Cuéntame

cómo te ha ido

en tu viajar

por ese mundo de amor.

Háblame de lo que has encontrado

en tu largo caminar.

Cuéntame

cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

Cuéntame

cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

Cuéntame

cómo te ha ido

si has conocido la felicidad.

(Pitidos)

Venga, venga. Aguante ahí, que ya llega.

Un último esfuerzo...

Cinco, cuatro, tres, dos, uno...

¡Listo!

(RESOPLA) ¿Qué tal lo he hecho?

¿Cómo llevamos lo de fumar?

Lo de fumar, bien. Bastante bien, sí. Bien.

Bien.

Por rayos ya ha pasado, ¿verdad? Sí.

Sí. ¿Están bien los resultados?

Sí, tranquilo, es una prueba rutinaria.

Ya, es que a mí los hospitales me imponen mucho.

Ya, a nadie le gustan los hospitales.

Pero es que es una tontería

porque aquí es donde a uno le tratan mejor.

Eso es verdad. Sí.

¿Le digo la verdad de la buena? A ver.

De vez en cuando y muy poco, pero fumo.

Ya. Ya. Pues una cosa le voy a decir. Sí.

Meditación. ¿Qué es eso de meditación?

Es lo mejor.

Aquí donde me ve, usted no lo sabe, yo he perdido 20 kilos.

Esto le va a doler. ¿Cómo que ha perdido 20 kilos?

Sí, bueno, engordé porque tuve una serie de problemas,

pero hay que tener determinación.

Sin determinación no hay meditación que valga.

Es que a mí hay dos cosas que se me resisten, ¿sabe?

Lo siento, ¿eh?

Una es el hablar inglés, que lo chapurreo nada más,

y otra es el tabaco, el dejar de fumar.

No lo consigo. Porque hace falta el empujón.

El empujón. Mire, yo decidí adelgazar

el día que mi hijo me pilló delante de la nevera

hinchándome de mayonesa a cucharadas directamente del bote.

Ah. Me miró con una cara que...

Que ya... Le dio el empujón, ¿verdad?

Eso es. ¿Sabe qué pasa?

Tengo una hija, pero no me mira así,

por eso no he dejado de fumar.

Pero...

Le voy a prometer una cosa, ¿eh? Me voy a poner a ello.

Bueno. Espere un momentillo aquí,

que ahora le traen las pruebas del electro

y le pasan con el cardiólogo. Muy bien.

¿Vale? Y recuerde lo que le he dicho: meditación.

Muchas gracias.

¿Qué tal está? -Hola, doctor.

Con permiso.

¡Coño, Olmedilla! ¿Qué haces aquí? ¿Qué pasa, que no saludas?

Perdona, Antonio, que no te había visto.

Ya. ¿Puedo? Sí, hombre, claro.

¿Qué pasa hombre? ¿Has venido a hacerte unos análisis?

No, yo me los hice hace tiempo. Ah, estás esperando los resultados.

Sí.

A mí también me han dado lo mío. No es nada.

Yo tengo que venir todos los años a la revisión de los 10.000 km.

Ya. ¿Lo tuyo es por la próstata?

No, mi próstata es una maravilla. Ah.

Hubo una época en que siempre tenía ganas de orinar

y cuando llegaba al baño, sacaba aquello y nada, chico.

¿Tu qué tal orinas? Antonio, a ver, vamos a ver...

Coño, Olmedilla, es una conversación como otra cualquiera...

Antonio, no te lo tomes a mal, pero preferiría

que no hablásemos de próstatas, médicos, pruebas

ni de todo esto. Si no te importa. Ah, ya, que lo entiendo, hombre.

Si a mí también me fastidia ir al urólogo,

pero Merche insiste en que hay que revisarlo,

porque llegas a una edad que hay que revisarlo.

Pero ya me dirás que no es ridículo bajarse los calzoncillos,

ponerse en pompa para que te...

No, Antonio, no estoy esperando al urólogo.

Ah, ¿no? No, estoy esperando los resultados

de unos análisis que me tienen muy preocupado.

No he dormido. ¿Ves? Bolsas.

Coño. ¿Es algo grave?

Antonio, ¿tú crees en Dios?

Pues sí, sobre todo le tengo muy en cuenta.

Bueno, pues yo nunca he creído y llevo unos días

que no paro de rezar. No sé si entiendes lo que...

Sí, sí, perfectamente.

No me acordaba del padrenuestro.

Que me lo tuvo que dictar Loli Saura, de impagados.

¿El padrenuestro de toda la vida? Sí, no me acordaba.

¿Qué es lo que tienes Olmedilla?

No quiero morirme sin hacer las paces con mis hijos.

No te vas a morir, hombre, que estás muy bien.

¡Joder, lo sabía! Oye, ¿dónde vas?

¿Olmedilla, dónde vas?

¡Anda!

Buenas. Dígale que no haga el tonto, que no muerdo.

¿Cómo?

¿Usted no viene con él? ¿Con quién?

Con mi marido. Bueno, mi exmarido.

¿Es usted la exmujer de Olmedilla? Pues sí.

Encantado. Igualmente.

Me da igual quién sea y la relación que tengan.

No hace falta que se oculte.

Yo soy un vecino del barrio, es amigo de mi hermano

y nos hemos encontrado aquí.

Si intenta decirme que no son pareja, sepa que me da absolutamente igual.

No, lo que quiero decirle es que echa mucho de menos a sus hijos

y que es un buen hombre, que me consta.

Ya.

Un buen hombre que me ha tenido engañada más de 15 años.

Bueno, es que...

Se preguntará por qué no me he dado cuenta, ya lo sé.

Pues no. ¿Y sabe por qué? Pues no.

Porque funcionó religiosamente como marido siempre.

Y cuando digo siempre, digo siempre. No me diga.

En serio. -Perdona, Marta,

que no he subido a verte porque pensaba que hoy no...

-Estoy de guardia, ¿y tú?

-Yo he venido a por unos resultados. -¿De qué?

-Unos resultado de... Bueno, de...

-No será una biopsia. -No, no es una biopsia.

No es una biopsia, pero será grave. Mire la cara que tiene de susto.

¿Es grave? -¿Cómo están los niños?

-Luis, ¿no me estarás ocultando algo? -No, cómo te voy a...

-¡Marta, Marta! -Sí, sí. Ya voy, ya voy.

Me tengo que ir, pero no te muevas hasta que hablemos tú y yo.

-Sí. ¿Qué pasa?

Un atentado. Tenemos que estar preparados.

¿Cómo que un atentado?

Pues sí. ¿Dónde?

Pues no lo sé, no lo sé todavía,

pero creo que no ha sido muy lejos. -Sí, sí..

¡Joder!

¿Dónde está? ¿El qué?

Coño, un teléfono. No muy lejos de aquí puede ser San Genaro, Luis.

Déjame una moneda Luis, anda, hazme el favor.

Luis, ¿por qué no me dices la verdad, hombre?

Es posible que tenga el SIDA.

¡Joder! ¿El SIDA?

¡Leche!

Tuve una relación con una persona a la que le han detectado el virus.

Ya, eso es muy contagioso, ¿no? Pues sí.

Joder...

Yo creo que no hay nadie en casa.

Voy a llamar al Bistrot.

¿Mi hermano lo sabe? Sí. Fue el primero en saberlo.

¿Cómo reaccionó?

Bueno, él me obligó a hacerme las pruebas

y luego me llevó a Sagrillas para que me olvidase de todo.

Tu hermano es único.

Bueno, si le gustasen los hombres, sería perfecto.

Ya. ¿Él sabe que venías hoy a por las pruebas?

No, eso no lo sabe.

Joder, Luis.

Esto del SIDA tiene mal arreglo, ¿no?

Si lo tienes, ya te puedes ir haciendo a la idea de que...

En fin.

¿Paca? Soy Antonio.

¿Cómo que Arsenio?

Oiga, ¿eso no es el Bistrot? ¿No es el 2265463?

Ah. Perdone.

Joder.

¿Te sabes el número del Bistrot? Se me ha ido de la cabeza.

Antonio, no quiero. ¿No quieres qué?

No quiero saber los resultados de los análisis.

¿Prefieres sufrir?

No, irme corriendo, que es lo que voy a hacer.

Pero vamos a ver, que no, que no corras.

Que correr es de cobardes o de cardiópatas como yo.

Venga, vamos.

Que no, que no Antonio, te digo que no quiero saberlo.

Pareces un niño.

(Sirenas)

Señorita. Sí.

¿Me podría dar los análisis de Luis Olmedilla, por favor?

Es una urgencia.

Ya sé que no toca, pero si me hace el favor...

¿Entiendes, Luis?

No lo demores más, que cuanto más lo demores es peor. Venga.

Sí, tienes razón. Te sale caro.

Tenga un poquito de cuidado.

¡Ha habido un atentado, caballero! ¿Dónde ha sido el atentado?

En San Genaro, donde la iglesia. ¡Están llegando las ambulancias!

Están llegando las ambulancias. Que es en San Genaro.

¡Oiga!

Venga.

Pero Eduardo, ¿qué ha pasado?

Joder.

(Murmullo)

Pero si es Ramón. ¡Ramón!

¿Qué hacéis aquí? ¿Cómo está mi familia?

(Murmullo)

¡Joder!

Perdón. -Sí.

"En 1984 estábamos en los denominados años de plomo.

ETA asesinó a 31 personas.

Guardias civiles, policías, militares...

Y entre ellos, un electricista, un ingeniero, un cocinero

y el propietario de un taller mecánico.

En esos años empezábamos a acostumbrarnos

a oír el término "bomba-lapa" referido a un artefacto explosivo

que se adhería a los bajos del coche

como si de un molusco marino se tratase.

La bomba, con un sensor de movimiento,

explotaba al arrancar el coche o sufrir un movimiento brusco.

Pero una vez puesta, nunca se sabía cuándo iba a explotar.

Lo que ninguno de nosotros intuía

es que el horror nos iba a tocar muy de cerca".

Hola, chicas.

-¿Qué hay? ¿Cómo va todo? -Todo bien.

-Recuerdos a Begoña. -De tu parte.

-¿Adónde vamos, mi general? -A lo de mi nieta.

-Sí, mi general.

Joder, una muerte así no se la deseo a nadie.

No se me va la imagen de Mauro la tirándose por la ventana.

Pues imagínate Julia. Normal que no dé señales de vida.

Ya.

¿Está en casa de su madre? Lo mismo se ha ido a Barcelona.

En Barcelona no está.

Llame a su trabajo y me dijeron que estaba en Madrid.

Tío, llevamos una hora esperando y nada.

Si no sale nos vamos, que voy a llegar tarde.

Tranquilo tío, por favor.

¿A qué hora ves a tu mujer? A las 12 en el barrio.

Joder, estoy que no me lo creo, macho.

Yo pensaba que no quería saber nada más de mí.

Aunque tampoco quiero hacerme ilusiones.

Que quiera verme no significa nada.

Ha venido desde Galicia. Eso significa algo.

Seguro que es por algo de la pensión. Las mujeres son así.

Me tendría que haber puesto otra camisa.

¿Qué dices, tú te has visto? Estás mejor que nunca, Luis.

Eso es porque me lavo más que nunca.

Joder, lo que le hice sufrir a la pobre.

La echo tanto de menos...

A ella y al mar.

Tú y el mar, ¿eh?

Y mis planes.

No sé, igual una barquita y empezar de nuevo.

¿Empezar de nuevo, por qué quieres empezar de nuevo? Joder.

Vives en Sagrillas no te falta trabajo... Está bien.

¿Contigo de jefe? No sé, macho.

Tu dentro de nada vas a ser como tu padre.

Lo dices como si fuese algo malo. Mi padre es una buenísima persona.

Sí, sí, buenísima.

Ahora, tiene un genio que es para aguantarle.

Sí, ahí también tienes razón, la verdad que sí.

Joder.

Tiene la Cruz Laureada de San Fernando,

la Orden de San Hermenegildo

y medalla por el Sufrimiento de la Patria.

-¿Y eso qué tiene que ver con que te bautices?

Es por el dinero.

-Ah, ¿que te dan dinero por bautizarte?

-Sí, porque el general le tiene manía a mi padre.

Me deja la herencia para que ellos no se la gasten.

-O sea, ¡que eres rica!

-Cuando tenga 18 años seré inmensamente rica, sí.

Pero ahora soy pobre, como siempre.

-Pero si no te bautizas, tu abuelo, nada de nada.

-Sí, porque el general es de ir a misa y todo eso.

Si me muero me voy a un sitio donde no hay nada.

-El limbo. -¿Y es verdad que no hay nada?

-Sólo gente sin bautizar. -Pues vaya rollo de sitio.

-Pero acuérdate de que yo te bauticé, ¿no sirve?

-El general quiere que lo haga un cura.

Además va a ser mi padrino, y mi madrina mi tía Sara, la facha.

-Bueno, por lo menos nos hemos librado un día de cole.

-¡Ahí viene!

Tía, qué bueno está el chófer. Más guapo que el que tenía antes.

-Pero si es muy mayor. ¡Por lo menos tiene 20 años!

-Reclutas, descansen.

Mirada al frente.

¡Mi niña, mi niña! ¡Cómo te echaba de menos!

-Siempre puntual.

-Hola, hija. -Hola.

-¿Qué, cómo va el niño? -Bueno, no sabemos que sea niño.

-Lo será.

¿Y el vago? -No empecemos.

-No quiere ir al bautizo de su hija.

-No, no se encuentra bien. Ha pasado muy mala noche.

-A saber qué estuvo haciendo.

-Repasando las matemáticas con su hija, ¿verdad?

Y ayudándola a escribir una redacción sobre "Platero y yo".

-Tenemos un problema con tu hermana. Tiene sarampión.

-¿A su edad?

-No lo había pasado y se lo ha contagiado el niño.

De manera que necesitamos una madrina.

-¿Puede serlo María?

-¿Qué? ¿Yo? -Sí, venga, porfa, abuelo...

-Supongo que está bautizada... -Sí, y he hecho la Primera Comunión.

-¿Estás confirmada?

-Sí, y voy todos los domingos a misa con mi abuela y fiestas de guardar.

-Está bien. -Me tienes que hacer dos regalos:

el de Navidad y el de cumpleaños.

-¿Y la iglesia? -Por allí.

-Alpuente, no se mueva hasta nueva orden.

-Si, mi general.

-Y póngase bien el traje, parece Jaimito.

-Sí, es que me han dado un traje que no es de mi talla.

-Pues exija uno de la suya, que es un soldado español.

-¡Sí, mi general!

-Y saque un poco de brillo al coche. -¡A sus órdenes, mi general!

-¡Hermanita! -¡Hola, Inés!

-Pásalo bien, ¿eh? -¡Gracias!

-¡Perdona, perdona! ¿Tienes hora?

-¡Qué morro!

(Radio)

(Timbre)

¡Ya voy!

Pero, bueno...

Hija. ¡Hola!

No te esperaba tan temprano. ¿No habíamos quedado en la iglesia?

Sí, pero es que me ha traído José Ignacio.

Ah, pues mira qué bien.

Oye, por cierto, le he dicho a Aurora que venga también.

¿Aquí, a casa? Sí, mejor, ¿no?

Bueno, pues no sé...

Voy a recoger.

No pasa nada, mamá.

¿Estás sola? Sí.

¿Y papá? Tu padre se ha ido al cardiólogo.

No le acompaño, dice que le pongo muy nervioso.

Pues nada, que vaya solo.

Bueno, te voy a hacer un café. No sé.

¿No?

La abuela ha preparado albóndigas. Te quedas a comer, ¿verdad?

Pues es que tampoco lo sé.

Hija mía, por Dios. Ya.

Por cierto, ayer llamó tu hermano Toni.

Ah, yo hablé con él también. Pero...

No sé si va a poder venir a la boda.

¿Cómo que no va a poder venir? No lo sabe, mamá.

Le han ofrecido un reportaje muy importante y...

¿Y? Es que es un reportaje en Etiopía.

Por la hambruna, ¿lo has visto en la tele?

¿Cómo no lo voy a ver? Si no paran de ponerlo.

Pues por eso. Menuda desgracia.

Pero bueno, tendrá que venir a la boda de su hermana, digo yo.

Pues mamá, pues depende, porque Toni ya sabes cómo es,

que quiere estar ahí en el meollo. Ya, pero si quiere, lo arregla.

Bueno, no lo tiene tan fácil, mamá, Etiopía está muy lejos.

Tengo que ir al baño. Yo te digo que sí que lo arregla.

¿No te encuentras bien? ¡No!

Entonces mejor te preparo una manzanilla.

¡Sí!

-¿Qué significa esto?

-Pues aquí lo tienes. -Ya lo veo.

-Veo que tomas decisiones sin contar conmigo.

Por eso te estoy preguntando que qué significa esto.

-Pues esto significa que no puedo más, Miguel.

Que no aguanto más, y que se acabó.

-¡Paquita, tú no puedes traspasar este bar!

-¿Cómo que no? -No, no puedes.

No puedes traspasar un negocio a nombre de los dos, Paquita.

-Pero si me lo diste en herencia. -¡En caso de que me muriese!

-Oye, Miguel,

¿cómo puedes ser tan egoísta? -¿Por qué, por no morirme? ¿Eh?

-Pues no, por no morirte, no. Por decir que el bar es tuyo

solamente cuando te interesa. ¡Exactamente igual que tus hijas!

-Este Bistrot, Paquita,

es la única fuente de ingresos que tiene esta familia.

Tú no puedes traspasarlo. ¿Qué?

-Pues te lo quedas tú.

¿De qué te ríes, Miguel? Te lo quedas tú, todo para ti.

Te vendo mi parte.

Si total... Yo ya no estoy bien aquí.

Me miran como si les hubiera robado el pan de sus hijos.

-Paquita, te he dicho que tú no tienes la culpa

de lo que pasó con la pirámide. -Ya.

-Pero ¿sabes qué pasa, Miguel? Que sí la tengo.

Que yo apunté muy alto, y que la vida me está poniendo en su sitio.

En el mío. -Pero ¿por qué hablas ahora así?

-Así, ¿cómo? -Pues como si fueras

un personaje de un culebrón.

-Bueno, Miguel, yo...

Voy a empezar una vida nueva, lejos del barrio

y lejos de todo... Y además, cuando me vaya,

¿sabes qué es lo mejor de todo? Que nadie me va a echar de menos.

Ni tú, ni mis tíos,

ni, por supuesto, mis primos.

Absolutamente nadie.

Porque cualquiera diría que yo soy una persona, Miguel.

Pero es que ¿sabes lo que parezco? Un ruido.

Así que me voy a ir a Benidorm con mis hijas,

que sí que me quieren.

-A Benidorm. -Ajá.

-Pero...

¿Te das cuenta de la cantidad de sandeces

que estás soltando por la boca?

-Toma, Miguel.

Por favor.

Cuando lo vendas, pues ya me mandarás mi parte.

Pero no hay prisa ninguna.

-Perdón, ¿le importaría dejarme un cubo de agua, por favor?

-¿Cómo?

-Un cubo de agua para limpiar el coche.

-¿No ves que no está? Un poco más, por favor.

Seguro que está aquí, seguro.

¡Espera, espera, espera!

¡Julia, Julia! Carlos, tengo prisa.

Sólo quiero hablar contigo. No puedo hablar.

Hablemos como personas normales. ¡Taxi!

¡Por favor! No puedo hablar con nadie, Carlos.

Es una pesadilla.

Mi madre no habla, no come, así que lo hago todo yo.

Tengo que ir a la policía, a los Juzgados...

¡Siga, siga por favor! Y encima mi padre no hizo testamento.

¡Julia, Julia! Déjame ayudarte, por favor. ¡Julia, por favor!

¿Tú sabes lo que es entrar en esa casa

y ver todo lo de mi padre y abrir cajas

y buscar papeles y certificados...

Y cada vez que cierro lo ojos... Julia, ¡Juli!

Por favor, dime cómo puedo ayudarte.

Vamos a hacer esto juntos.

Me han ofrecido trabajo en Bruselas.

¿Cómo?

Mi jefe me ha hablado de un puesto en la Comunidad Económica Europea.

¿Y lo vas a aceptar?

¿Y yo?

Ven conmigo.

A Bruselas.

Sabes que llevo la bodega de mi familia.

Carlos, te lo juro, si me quedo aquí me voy a volver loca.

Ven conmigo.

Vámonos los dos.

¿Y de qué vamos a vivir?

Con lo que me paguen a mí, podemos vivir los dos.

Y tu puedes dedicarte a escribir...

-Hola, Julia.

-Hola. -Jo, lo siento muchísimo, de verdad.

Pero piensa que de todo se sale si uno quiere.

Aquí tienes el ejemplo.

-Gracias.

¡Taxi!

-¿Te puedo abrazar?

(Claxon)

-Chaval, que eso es carga y descarga no se puede aparcar.

-Perdona, aquí no hay ninguna señal.

-Traigo las bombonas y ahí estorbas.

-A mí me ha dicho mi jefe que me quede aquí y aquí me quedo.

-Y mi jefa es mi mujer, que manda,

y si no acabo para las dos no entro en casa.

-Mi jefe es general del Ejército de Tierra. Tú verás.

-Y mi mujer es de Avilés, no te digo nada.

Yo voy a bajar bombonas. Si rayo el coche, es tu problema.

-No tienes huevos.

-¡Butano!

-Butano, una al segundo B. -¡Vale!

-¡Oiga, por favor, una al primero A! -¡Vale!

-¡Paco, súbeme dos, que la ducha espera!

-¡Eh!

-No te puedes ir a Benidorm, Paquita. No, no, no.

Tú no soportas al matamulas.

-El que no soporta a mi padre eres tú,

porque yo a mi padre le quiero mucho.

El negocio le va maravillosamente bien

y me ha pedido ayuda porque no da abasto.

-Pues yo me alegro.

-¿Te importaría dejar de comerte el jamón

y ayudarme un poquito con las mesas? Anda.

-Que te ayude Cruz. -Cruz hoy libra.

-De verdad. -Buenas.

¿Dónde dejo las bombonas? Voy cargado.

-¡Ay, qué leche! ¿Dónde dejas las bombonas

todos los meses cuando me las traes? En la cocina, joder.

¿O te crees que yo tengo aquí un cuarto especial para el butano?

(Cristales rotos)

¡Joder! Es que no puede ser más patoso.

-Bueno, Miguel, a mí no me da tiempo. Así que sigues tú.

Voy a buscar a las niñas. Piensan en el colegio

que son huérfanas de padre, que como no vas nunca.

-Oye, que si quieres voy yo ahora mismo.

Pues ahora mismo voy a ir yo, que me tiene que dar el aire.

-¿Vais a traspasar el local?

-No. -Sí.

-¿En qué quedamos? -Que sí.

-¡Que no!

-Mi cuñado a lo mejor está interesado,

que está buscando un local. -¿Sí? Pues mejor que este, imposible.

Una clientela estupenda. Y además es muy fiel.

No como otros.

-Paquita.

¿Y tu sueño de la Vaguada?

-Pues era un sueño, Miguel.

-¿Sabes lo que te pasa a ti Paquita? ¡Que estás huyendo de la realidad!

-No. A mí lo que me pasa es que aquí no me retiene nada ni nadie.

Así que mejor que me vaya a Benidorm.

Hay muchos extranjeros e igual alguno se enamora de mí.

Uno así, con mucho dinero.

-¡No puedes irte con las niñas! ¡Son también mis hijas!

-¡Pero si no les haces ni caso!

-Eh... Que... Que... ¿Quién me firma el papelito?

Que le echo un garabato yo y ya está. ¿Me abre la puerta? Venga.

-¡Ahí va! Que... -Gilipollas...

-Oiga, oiga, por favor, -Sí.

-No tendrá usted cambio. -¿5.000 pesetas?

Si tuviese cambio de 5.000 pesetas, iba a estar con el butano. Anda.

Qué hombre más rudo, por Dios.

-Oye, perdona. -Dígame.

-¿El número 3 de la travesía de Tito Fernández?

-Pues lo tiene justo ahí. -Ah, gracias.

-¿A quién va a ver? -A Mercedes Alcántara.

-Ah, es mi tía. -¿Es tu tía?

¡Qué bueno! Soy Aurora.

-Aurora... -Tú y yo vamos a ser familia.

¿Qué perfume llevas? -No, no, yo no llevo perfume.

Será la colonia de mis hijas. -Pues huele fenomenal.

¿Sí? -Oye, por cierto,

no tendrás cambio, que tengo al taxista esperando.

-Me gustaría tener cambio de 5.000 pesetas,

pero todavía no hemos hecho esa caja en el bar, no.

-Qué faena. ¿Y dónde consigo cambio?

-Hombre, yo me imagino que en el banco le darán.

-Ay... Gracias, guapa. -De nada.

Te he preparado una manzanilla, un café no te sentaría bien.

Sí, mejor. Sí.

Pero ¿te ha sentado algo mal? ¡Butano!

No sé, es que llevo unos días un poco rara.

Ah, eso son los nervios.

Sí... Yo creo que es eso, sí.

Ya. ¿Y José Ignacio cómo está?

Bien, él como si nada.

Los hombres se lo toman todo de otra manera.

Por eso. Toma un poquito más.

Venga. Así.

(Ruido bombonas)

Vaya por Dios.

¡Tan mala no está!

Pero ¿qué te pasa, hija?

Por Dios... Ay...

Vaya. ¡Qué mal, mamá!

Sí, cariño.

Le decimos a Aurora que dejamos lo de la iglesia

para otro día y ya está. No, no.

Nos lo quitamos ahora y ya está, que si no, es un rollo.

Vaya.

Si ya se me pasa, es que llevo unos días...

¿No será que estás...? ¿Qué?

Embarazada. ¿Por qué dices eso?

No sé, se me ha venido a la cabeza.

Pero ha sido sólo un pensamiento, nada más...

Tengo diez días de retraso pero...

¿Diez días?

¿Se lo has dicho a José Ignacio? No, no, no.

No quiero precipitarme.

Pero tú... ¿Estás...? ¿Estás contenta?

Bueno.

Es que como me enrollé con Mike, pues...

¿Qué te enrollaste con Mike?

Pero ¿quieres decir

que te enrollaste, enrollaste?

¡Hija, por Dios!

(Timbre)

Qué oportuna, Aurora.

A ver.

¡Hola, Mercedes! Hola, Aurora.

Hija, qué lío para llegar. Anda, pasa.

El taxista no tenía ni idea. ¡Pero me encanta el barrio!

Me recuerda a La Habana.

Y a San José de Costa Rica también. ¿Tú has estado?

No. Hola, Aurora.

-Hola. -¿Qué tal?

-Te vendría bien tomar unos pocos rayos UVA.

Estás un poco paliducha. -Sí, un poco.

-¡Qué piso más coqueto! Me encanta.

La decoración es muy... "camp", ¿no?

¿De campo? Bueno.

¡El salón, cómo es! ¿Cómo es?

¿Cómo es? -Eh... Eh...

Pues...

Tiene... ¿Qué tiene?

Tiene... muchos muebles.

-Ah. Sí. -¿Y la cocina? ¿Puedo verla?

Perdona, acabamos de hacer unas albóndigas

y la tengo sin recoger.

(Ruido bombonas)

¡Butano!

-Paquete, ¿me subes una al quinto B?

-Qué curioso. Le están pidiendo las bombonas desde los balcones.

¡Le dicen los pisos! ¡Ay, qué gracia! Qué pintoresco, ¿no?

¿Quieres un café? Prefiero un té, de jazmín.

Con sacarina.

Té de jazmín. Pues es que no tenemos.

No. -Bueno, no pasa nada. ¿Y la abuela?

Tengo unas ganas locas de conocer a la abuela.

Inés me ha hablado tanto de ella...

Justamente se ha ido a ver a Aniceta,

una amiga que vive en una residencia.

¡Aniceta! ¡Qué maravilla de nombre!

Por cierto, que he conocido a esa chica morena, tu sobrina.

Paquita. Ay, es guapísima. Parece italiana.

-Pues es de Albacete.

-¡Butano!

-Eh, chaval.

Aquí no puedes aparcar. Vado permanente.

-Ya lo muevo. Ya.

-No, no te preocupes. Déjalo, que no tengo prisa.

¿Qué tal se porta el Supermirafiori?

-Pues por ahora bien, pero es mi primer día.

-Menudo chollo, ¿no?

-Sí, bueno, se supone que soy el enchufado

pero casi preferiría estar haciendo guardias.

-Qué pasa, que el jefe es un hueso, ¿no?

-Impone, sí.

-Oye, ¿te importaría que le echase un vistazo al motor?

¡Oh, qué maravilla!

2.500 cc.

Distribución por balancines, 5.400 revoluciones por minuto. Uf...

¿Te importaría darle al contacto un poquito para oírle?

-Venga, vale.

(Motor)

Música celestial, vamos. Fíjate cómo suena.

Dale un poquito de gas.

¡Dale, dale!

Fíjate.

Oh, oh, esto se come los kilómetros.

Esto lo pones y empieza pu-pu-pu.

-El Señor te acoge, Gala, en la Iglesia católica,

para recibir el santo sacramento del Bautismo,

fundamento de toda vida cristiana.

Porque gracias al Bautismo

somos liberados del pecado original

y regenerados como hijos de Dios.

Pasamos a ser miembros de la Iglesia. Ser cristiano...

-Al final has venido. -...vivir nuestra vida

como lo hizo nuestro Señor Jesucristo.

-¿Falta mucho? -Un ratito.

-...renunciar a todo lo que nos aparta de Dios

y profesar... -¿Quién va ganando?

-...por encima de todo.

El cura se está enrollando muchísimo. -...y Espíritu Santo.

En los tiempos que corren,

no siempre es fácil encontrar la fe

que ilumine nuestro camino.

Algunos no la encuentran nunca.

Pero no hay que perder nunca la esperanza.

Tarde o temprano, las almas desorientadas

encuentran en nuestro Señor Jesucristo,

la fuente de la salvación.

Así sea por los siglos de los siglos.

-(TODOS) Amén.

Gala...

Gala, ¿crees en Dios

y quieres formar parte de la Iglesia Católica?

-Sí, quiero.

(Ruido motor)

(Ruido motor)

¡Hola, Ramón!

Mira cómo traigo esto. Hombre, el señor bodeguero.

¿Qué es lo que pasa?

Pues mira, que me ha empezado a echar un humo más raro...

A ver si me la puedes apañar.

¿Y tú cómo estás, chaval?

-Con un tufo a pueblo que no me quito, pero bien.

-Mucho mejor que oler a otras cosas. Que daba pena mirarte.

En cambio ahora, mira... Mira, está hecho un dandy, ¿sí o no?

Está estupendo.

¿Y éste quién es? El chófer del general.

¿Qué general tenemos en el barrio? El abuelo de Gala.

Ah. Hola.

¡Eh! ¡Joder!

La Yamaha 2.5, ¡cómo mola!

¿Es tuya? Sí, ¿te gusta?

Yo es lo que más echo de menos, coger la moto y largarme.

¿En qué cuartel estás? Santa Cruz de Marcenado.

Pero como me han dado lo de chófer, pues no lo piso casi.

Estarás contento. Aburrido.

Porque lo de esperar se hace eterno. No.

Eso es cuando tienes al sargento aquí, gritándote en la oreja.

¡Pero, bueno, a quién tenemos aquí! -¡Pero bueno, macho!

¿Cómo estás? -El Capitán Trueno, Crispín y Goliat.

Juntos de nuevo.

-Que bien te veo, macho. Pareces otro.

-¿Tienes colonia por ahí? ¿Te quieres callar?

Pásame la moto si quieres que te la arregle.

Vamos a ver qué es lo que tiene. -A ver, que os ayudo.

Deja, deja. Por aquí.

-Vamos. Vamos.

Mi idea es poner unos pompones de flores lilas en cada banco.

-Ajá. -Y luego, cinco centros en el altar,

colocados estratégicamente para potenciar los murales,

los retablos, ¿sabes? -Sí, pero no flipes, Aurora,

porque es una iglesia de barrio y no hay nada de eso.

-¡Cómo os ponéis las novias antes de la boda!

Mañana te vienes conmigo a yoga. Y tú.

¿Yo? Y desde luego,

las niñas que llevan las arras tienen que llevar unos lazos lila.

-Es que eso lo va a hacer mi sobrino. -Ah, ¿un niño?

-Sí -Qué pena.

-Es que las niñas dan más juego, los niños son más sosos de vestir.

-Perdóname, es que tengo que ir a un baño.

¿Hija, te acompaño? ¡No!

-¿Está embarazada? ¿Eh?

¡No me digas que está embarazada, qué ilusión!

José Ignacio se va a volver loco de contento.

Es que... Vamos... Pero si lo has insinuado.

-¡Merche, Merche!

¿Podemos hablar un momento? Disculpe. Sí, claro.

¿Qué pasa? Paquita, tu sobrina, que se va.

¿Se va adónde?

No sé, se va, traspasa el local.

¿Qué hago yo? ¿Eh?

Miguel, pues hablar con ella, que os pasáis el día discutiendo,

pero lo que se dice hablar, no habláis.

No, no, es peor. Si hablo es peor. Se enroca. Es muy testaruda.

Pero ¿tú te has preguntado por qué se quiere ir?

Supongo que por perderme de vista.

Paquita no lo ha tenido nada fácil, ¿eh?

¿Y los demás, lo hemos tenido fácil los demás? Yo creo que no, ¿eh?

La única diferencia es que mientras que unos nos hemos quedado aquí,

otras han salido pegando la estampida, ésa es la diferencia.

Déjate de tonterías, anda.

Mira, como dirían en el pueblo: "Como no soy río, me vuelvo".

¿Estamos o no? Sí.

Venga, anda, Miguel, déjate de tonterías.

Perdón, que es que es mi cuñado.

¡Ay, qué gracia!

Qué gracia, ¿por qué? ¿En el barrio todos sois familia?

-Pues macho, tienes que decidirte ya, ¿eh?

¿Qué hago yo en Bruselas?

Pues qué vas a hacer allí. Pues lo típico, coles.

Joder.

Yo no quiero perderla, tíos. Joder.

Claro, como ya perdiste a Karina...

No te equivoques. Karina se perdió ella solita.

Esto es totalmente diferente.

Tendré un problema cerebral o algo, coño, siempre quiero dos cosas.

¿La camisa por fuera o por dentro?

Bruselas o la bodega, escribir o vendimiar,

mi familia o Julia, siempre dos cosas, coño.

A ver, Carlos, tienes que hacer lo que creas que es mejor para ti.

No lo que más te apetezca, lo que creas que es bueno para ti.

Tu familia te necesita, Julia también.

Pero no se trata de lo que ellos quieren.

¿Tú qué necesitas?

Yo necesito...

Pues vivir la edad que tengo, eso es lo necesito.

Tíos, ¡que ya está ahí! ¡Qué ya está ahí!

¿Ya? ¿Es esa?

Sí, ella es.

Joder, Luis, es guapa, ¿eh? Sí, sí, joder.

-Siempre ha sido muy guapa.

¿Qué tal estoy? Estás estupendo. Estupendo.

Venga va, mucha suerte.

-¡Hola, Maite!

-Hola, Luis.

-Joder, estás preciosa.

-Gracias.

Tú... estás mejor.

-¡Tengo tantas cosas que contarte!

-Muchísimas.

Y ellos deben de ser... -Carlos y Josete.

Mis amigos de toda la vida.

¿Te apetece tomar algo y hablamos?

-Bueno. ¿A dónde vamos?

-Al Bistrot.

-Vale.

(Televisión)

Luis. Hola, Mercedes.

Hola. Hola, Paquita.

-¡Hola! -Dos cervezas cuando puedas.

-¡Marchando!

Miguel, dos cervezas. Y tía, ¿qué se van a tomar?

No quiero nada, es que estamos esperando a Inés.

Hombre, algo rapidito, que les invitamos nosotros.

-Es un poco pronto, pero yo un Dry Martini me tomaría.

-Dry no me queda, pero yo ahora mismo, señora,

le pongo una ginebra con granadina espectacular.

-Fenomenal.

Pues nada.

Inés, ¿cómo estás?

Ahora salgo, mamá, ahora salgo.

-Le estaba diciendo a tu marido que esto está precioso.

-Bueno, es mi exmarido. Pero la decoración sí es mía.

-Sí, claro, la decoración, la barra del bar, el género, las niñas, todo.

Pero si yo aquí, señora, soy un cero a la izquierda.

¿Dónde están las niñas?

-Están en el taller, con Ramón, que les encanta ir a jugar ahí,

claro, les consiente todo, como tú. Me las está echando a perder.

-¿Miguelito ha estado aquí? -Sí. ¿Conoce a Miguel Bosé?

-Claro, su madre viene mucho a mi Salón.

¡Ay, qué divino! ¿De verdad vas a traspasar el bar?

Pues sí, tía, y le voy a dejar libre el piso.

¿El piso también? ¡El piso también!

-Si total, ¿qué hago yo aquí?

Pues mejor me voy con mi padre.

¡Anda, ve! No.

¿Cómo que no?

Si la quieres... ¡Merche, no seas pesada!

Te digo que no, ¡que no quiero! ¡Que no seas tonto!

(Televisión)

¡Ay, por Dios! Está loco por ella, ¿verdad?

Claro que sí. Ya se nota.

Como mi hermano por tu hija. Y eso que Inés es muy especial.

No encontrarás una igual, desde luego.

Eso es verdad.

Tiene un fondo tan dulce... Y a vosotros os adora.

Sobre todo a su padre.

Discuten mucho, pero son tal para cual.

Pues no sabes cómo habla de ti... Eres su ídolo.

¿Yo? ¡Sí!

Bueno, me dijo el otro día una cosa más graciosa... Me dice:

"Siempre que tengo que tomar una decisión,

pienso en qué haría mi madre. Y después, no sé por qué,

hago todo lo contrario y la cago". ¡Qué mona!

Es el resumen perfecto de nuestra relación.

Ya. ¿Cómo estás?

Ay... Mejor, mejor. -¡Enhorabuena, cariño!

-¿Por? -¡Tu madre me lo ha dicho!

¡Pero que yo no le he dicho nada! Pero ¿estás o no estás?

-¡Ay Aurora, por favor! Me tienes frita hoy, de verdad.

Venga, vámonos, que nos espera el padre Froilán.

-Esperad un momentito, que esto está divino.

-¿No está Miguel? -Ahora mismo sale.

-Bueno, vamos a ver si yo me aclaro.

Paquita, según tú, yo soy un cero a la izquierda,

o sea, yo no valgo para nada. Ni para ocuparme del bar,

ni de mis hijas... Para nada absolutamente.

No como tú, ¿eh, Paquita? Que eres la súper mujer.

-Un poco sí, qué quieres que te diga. -Joder...

Baja, Modesto, que sube Paquita.

-Pero, bueno, ha sido porque me he visto obligada, Miguel,

porque de repente me vi sola,

con tres hijas a las que he tenido que sacar adelante.

¿Y yo? ¿Eh? Porque yo no he hecho nada, ¿no?

¿Eh? Pues te advierto una cosa, Paquita.

¡Yo me he desvivido por vosotras!

-¿Dónde estabas tú cuando a Diana le entró la varicela

y se estuvo con 40 de fiebre dos días y dos noches en la cama?

O dime a que edad le salieron a las mellizas sus primeros dientes.

¿Qué notas sacan este trimestre?

O dime cuál es el número de pie que calzan tus hijas.

¿Me puedes decir de qué color se le ponen a Dolores

los ojos cuando se baña?

¿Cuántos lunares tiene Victoria?

¿Cuál es la única consonante que Diana no puede pronunciar?

¿Qué verdura les encanta a las mellizas, Miguel?

Toma.

Sola, Miguel. Sola.

-¡La bomba, la bomba! ¿Verdad Ramón? -Bueno, bueno, bueno.

-¡He tenido una idea para la boda que a ser la bomba!

Adornar el taxi al estilo hindú.

¿Al estilo hindú? ¡Me encanta!

Podemos poner un Buda en la parte trasera.

-¡Claro! -Será todo energía positiva, Inés.

Energía positiva.

-Esta boda va a tener energía de sobra, ¿verdad, mamá?

Sí, eso seguro. Ay, ay, ay.

¿Qué, Ramón? ¿Me lleváis en taxi el día de la boda?

-¡Por supuesto que sí, preciosa! ¡Ese día sólo bajo bandera para ti!

-No me falles. Hasta luego.

-¿Vas a ir a la iglesia en taxi? -Sí, Aurora, sí.

-María Gala,

yo te bautizo en el nombre del Padre

y del Hijo

y del Espíritu Santo.

-(TODOS) Amén.

-Dios todopoderoso... -¿Están en misa?

Es un bautizo.

-...que te ha librado del pecado... -¿Y el bebé?

Es la niña pelirroja. -...por el agua y el Espíritu...

-¿Aquí no bautizáis a los niños de pequeños?

-...con el carisma de la salvación,

para que, incorporada a su pueblo,

seas para siempre

-¿Qué miras?

-Nada, que estoy flipando con las velas ésas.

Molan, ¿no?

Esta iglesia mola. -A vosotros, padres...

-Tenemos que venir más. -No habrás fumado ¿no, Gustavo?

-Chis. -...esta luz,

que vuestra hija, iluminada por Cristo,

camine siempre como hija de la luz.

El señor Todopoderoso,

que nos ha hecho renacer a la vida eterna

por el agua y el Espíritu Santo,

bendiga a estos fieles...

-Anda, mira, si ahí está Richi.

Se le ve muy bien, ¿no? -...miembros vivos de su pueblo.

Es que se nota que ha salido.

¿De dónde? -Que era yonqui como yo, Aurora.

-Era, era.

-¿Qué tal? ¿Cómo estás?

-Bien. Bueno, no tan bien como tú, que estás guapísima.

-Gracias. -Me han dicho que te casas.

-Sí. -Mola.

-Me voy a hacer un poco la compra, que no veas los curas cómo comen.

Hasta luego, Mercedes. Ale, Richi, venga, va.

-Comen mucho, pero le tienen en su casa de acogida.

-Digan lo que digan, en estos barrios la gente es mucho más solidaria.

-Podéis ir en paz.

-Hola. -Uy, ¿esa niña china?

Es monísima. ¿Y qué hace María con esa vela?

No sé. -¡Soy la madrina!

¿Qué? ¡Que soy la madrina!

-¡Tenéis un cura negro!

Pero, bueno, pero, bueno, por favor, por favor.

Es total, pero es que esto es mundial.

Lo que nos perdemos en el Barrio de Salamanca.

-Esta se cree que está en el Bronx.

Es muy fuerte Aurora.

Hija. -¡Que soy la madrina de Gala!

-¿Y cómo ha sido eso? -Por sorpresa.

-Ahora tendrás que responsabilizarte de ella toda tu vida.

-Qué va. Sólo le tengo que hacer dos regalos:

por su cumpleaños y por Navidad. -¡Ah, bueno!

-Os teníamos que haber avisado antes, pero es que ha surgido así

y a Gala le hacía mucha ilusión. Enhorabuena, Gala.

Gracias. -Felicidades.

-Mi padre. Es la madre de María. -Ah, mucho gusto.

Su hija ha demostrado tener una gran educación católica.

Con padres como ustedes da gusto.

Claro, sí...

Espero que vengan ustedes a tomar algo con nosotros.

Tenemos que hablar un momento con el padre,pero enseguida vamos.

Nos vemos ahora en el Bistrot, ¿no, familia?

-Sí. Ahora vamos.

Hasta ahora. -Adiós.

-Corre, vete con ellos. -Adiós.

-¡Carlos, Carlos!

¡Hombre! ¿Adónde vas tú tan guapa?

Soy la madrina de Gala.

Ah, mira qué bien. Enhorabuena.

Descanse, Alpuente.

-Abuelo, ¿podemos dar una vuelta en tu coche?

-No, ahora no puede ser. -¿Muy pequeñita?

-En otro momento. Venga, id delante. Id delante.

¿Qué tal todo, Alpuente? -¡Sin novedad, mi general!

-Veo que has limpiado el coche. -Sí, mi general.

-¿Vienes a tomar un piscolabis con nosotros?

-Gracias, mi general, pero prefiero quedarme con el coche.

-Así me gusta, cuando se está de servicio, se está de servicio.

-Pero pásese dentro de un rato. Un día es un día.

-Estoy muy enfadada. -(RÍEN)

-Acojona, ¿eh?

-Sí, acojona, sí.

-(RÍEN)

-A mí no me hace gracia, yo no me río.

¿Qué tal, pareja? Bien, le estoy enseñando el barrio.

Precioso, ¿eh?

Ramón... -¿Qué?

-Que las niñas se están poniendo perdidas.

-Déjalas que disfruten.

-¡Eh, tú! ¿Adónde vas? ¡Quieta ahí! -¡Quieta parada!

-Ven para acá. -¡Que se va a poner de grasa!

-¡Ya!

Sientes que lo viera, pero no haberlo hecho.

Pues no, porque no tuvo importancia.

¿Cómo dices que no tuvo importancia? ¿Cómo no va a tenerla?

Pues no, lo hice para cerrar una etapa, y ya está.

¿Y cuántas te quedan por cerrar? Pues no lo sé,

ni tampoco cuántas me quedan por abrir, mamá.

Ah, o sea, que cada vez que aparezca un antiguo novio

vas a cerrar etapa con él. Vamos a ver.

Que yo no he tenido tantos novios. Pues unos cuantos, sí.

¿Es que tú no crees que puedo serle fiel a José Ignacio o qué?

Pues no sé, hija, tú verás. Pues lo seré.

Siempre y cuando pueda ser fiel a mí misma.

¿Con eso qué quieres decir?

Pues que hay cosas ahora que ya no son como antes, y ya está.

No me trates como a tu abuela, que no me chupo el dedo.

Sé cómo son las cosas ahora.

Pero tú hay ciertos temas que no... Del gran tema que os obsesiona.

Pues sí, de ese tema no tienes mucha idea.

La que hay que tener. Que ese tema ha existido siempre.

Tú has estado solo con un hombre en toda tu vida.

Porque no he necesitado más.

Pues yo sí, yo he estado con muchos más hombres que tú.

Tengo más experiencia y punto.

Pero es que no se trata solo de ese tema.

Pero vamos a ver, ¿qué te crees, de verdad piensas

que no voy a poder respetarle, quererle y cuidarle?

Pues no sé, tú eres capaz de cualquier cosa

cuando te lo propones, desde luego. Sí, pero no te fías.

Hija por Dios,

solo quiero que seas feliz,

pero es que te lo pones muy difícil, de verdad.

A veces siento que esa angustia que llevas dentro pues...

Es por culpa mía,

porque no he sabido entenderte de verdad.

Que no, mamá. Venga, va, no es eso.

Que no tiene nada que ver contigo. Soy yo.

¿Y si estás embarazada?

No sé. -¡Mercedes!

¡Mercedes, perdona! Sí, padre.

¿O es cosa tuya? -¿Qué?

-¡No lo puedo creer!

¡Después de tantos años siendo vuestro párroco!

Pero ¿qué pasa?

¿Tú quieres que te case el padre Nivio?

-¿Qué? -Sí, pues esa señora me ha dicho

que tú quieres que la boda la celebre él.

-¿Yo? Le juro que yo no... -Chis.

-No jures, estamos en la iglesia. -Padre...

Le aseguro que yo no tengo nada que ver.

Mire, ha sido esta mujer. -A ver, Aurora.

¿Qué has dicho? -Nada.

Yo solo he dicho que sería precioso que el padre Nivio celebrara la boda.

-¿Por qué sería precioso? -Y eso, ¿por qué?

Eh... Pues porque es usted...

...joven, se le ve moderno... -Y negro.

-Bueno, sí, un poco, sí. -Y... exótico.

-Eh... Bueno, daría una nota de color.

-Hay que jo... Perdón.

-¿Y qué tal si me pongo un taparrabos y toco el tam tam?

¿Cómo lo ve? -A ver, que era sólo una idea.

-Pues una idea que no es buena.

Tendrá que conformarse con un cura viejo y blanco.

-Ya. Bueno, no pasa nada.

Eh... Usted tampoco está mal, ¿eh?

Es sólo que es un poco como de la vieja escuela...

-Sí. -A ver, quiero decir...

-No, no, lo arregle, no lo arregle. Dejémoslo.

¿Y por fin la fecha...?

-No lo sé,

Se nos mete diciembre encima y a mí diciembre no...

Y no sabemos si Toni vendrá.

Por eso, no sé, he pensado en el siete de febrero.

-Bueno, febrero tampoco es mayo. Como venga movido...

-Ya. Pero es el aniversario de mis padres.

-¿Qué pasa, que os casáis todos juntos o qué?

-¿Cómo todos juntos? -Tu madre había reservado ese día

para renovar los votos con tu padre.

-¡No me has dicho nada! Te lo iba a decir.

¡Ya está! Podemos hacer las dos cosas.

Doble boda: la madre y la hija. No.

¡Madre mía! -Ay... ¡Es maravilloso!

Va a ser una boda única, ¿no os dais cuenta?

¡Es genial! -A mí me parece bien. ¿A ti?

Pues no sé, yo...

Yo no quiero ensombrecer tu gran día, hija, por Dios.

¡Qué va, si lo haces más grande!

Además así puedo aprender algo de ti. Ay, no digas tonterías.

No sé, igual a Antonio le parece muy buena idea.

Ya está. No se hable más.

Dos curas, dos bodas. Y todos tan contentos, ¿eh?

Y ahora, para rematar la faena, que la niña china lleve las arras.

-¿Y tú cuándo hiciste la mili? ¿Yo?

Hará unos cuatro años o así, más o menos.

En el Aire, de voluntario. ¿Y qué tal?

Bien, bien, todavía a día de hoy sueño que me llaman.

Me quedan tres meses para acabarla.

Joder, a mí aún me quedan 10 meses con este armatoste, imagínate.

Hay destinos peores. Ya supongo, ya.

-Chaval, lo siento, pero tienes que quitar el coche de aquí

porque me traen otro para arreglar.

-¡No me jodas! ¿Y dónde lo dejo? -Aquí, en la plaza.

-Me ha echado el del butano hace nada.

-Que ha salido hace un rato, que lo he visto yo.

Voy a ver a Josete, Ramón. Bueno.

Yo desmonto el carburador y veo lo que tiene por ahí.

-Mira, Ramón, yo ya no puedo más con las niñas, ¿eh?

-Pero si son muy monas. -Para ti.

(Motor)

-Bueno, venga. ¿Os habéis portado mal?

¿Qué le habéis hecho?

Que luego se entera mamá y tenemos problemas, ¿eh?

Que mamá... Menuda es mamá.

Sí, mamá es...

(Música y secador)

(Espray)

-(TARAREA)

-Nada, nada, que no hay manera.

¡Que es que es terca como una mula! -¿Qué pasa?

-Paquita, hombre, coño, que dice que se va.

-Ya he visto el cartel, sí.

-Joder, cuando se le mete una idea en la mollera...

-Tú no puedes hacer nada por impedirlo, Miguel.

-Ah, ¿no? -¿Y qué vas a hacer?

¿Lo de siempre, poner carita de mártir y empezar a quejarte?

-Ya. Y a ti, Nieves, ¿ahora qué te pasa?

¿Que te has puesto del lado de Paquita o qué?

-Bueno, tiene derecho a rehacer su vida.

-Pero ¡qué coño rehacer su vida!

¡Rehacer su vida con mis hijas en el quinto pino!

-Vamos a ver, Benidorm no es la China.

-Benidorm no es la China, es peor que la China.

-De verdad, ¿eh? ¡Demonio de hombre!

Mira, vete, que ahora después te termino.

-Pero, bueno, ¡acábame! -¡Ay qué leche, señora!

¡Qué se vaya! ¿Cómo hay que decírselo?

-Desde luego... -¡Fuera!

(Portazo)

-¿Tú por qué no lo reconoces de una vez?

-Pero, vamos a ver, ¿que reconozca el qué?

-Que no soportas tenerla lejos. -No, señora.

No soporto tenerla aquí cerca. -Mentiroso de mierda.

-Un momento, un momento, un momento. ¿Qué me has llamado?

-Mentiroso de mierda. -¡Joder!

Pero vamos a ver...

¿Tú qué pretendes, Nieves? Te juro que no lo entiendo.

¿Que yo vuelva con Paquita?

-Lo que pretenda yo o no ya no tiene importancia, Miguel.

-Que tiene 20 años menos que yo, Nieves.

¡Que es mucha mujer para mí!

-¿Y ahora te das cuenta?

O sea, que la preñas tres veces, es que yo me troncho.

-No, no, no, dos veces, ¿eh?

Lo que pasa es que una fue doble. -Más a mi favor.

¿No te das cuenta de que te está ofreciendo su juventud?

Si es como si te hubiera tocado la lotería.

¡Ya quisiera yo un maromo de su edad y que me bailase el agua!

-Pero ¿qué me va a estar ofreciendo? ¿Qué me va a estar ofreciendo a mí?

¿No ves que me quiere dejar

en este barrio tirado como una colilla?

-Pero qué lerdo eres, ¿eh?

¿Tú le has preguntado si quiere que tú te vayas con ella?

-Yo no me quiero ir a ningún lado. -Ése es tu problema. Eres un comodón.

-No, no, señora.

Es que yo lo que quiero es que...

Que se quede aquí.

-Claro, tú lo que pasa es que no puedes estar sin ella.

-No sé. -Ya, pero ella se quiere ir, ¿no?

-Sí. -¿Entonces?

-¿Y qué pinto yo en Benidorm?

-Aquí tenéis.

Oye, Paloma, que al final, ¿de cuánto estás?

-De seis meses ya. -¿De seis meses ya?

Es que se te ha quedado una piel estupenda, y unos pechos...

Va a ser niña, que lo sepas.

-Ahora tú y yo somos compadres. -¿Qué?

-Papá, ¿quieres cerveza o vino? -Un vinito.

-¡El vino de mi padre! -Ah. ¿Tu padre hace vino?

-Sí. Paquita, ¿le puedes poner el vino de mi padre, por favor?

-Gustavo, en resumen, a mí me parece que porque no seas creyente

no quiere decir que no vayas a tener una postura

respetuosa en la iglesia. Vamos, me parece a mí. Gracias.

-Pero suegro, si es yo no tengo nada en contra del cristianismo.

Jesucristo fue el primer libertario.

A mí lo que me revienta son los curas, la iglesia, todo eso.

-La disciplina, claro.

-La parafernalia, suegro.

-También lo nuestro te parecerá parafernalia.

-Pues sí, también.

-¿Y los Rolling Stones no son parafernalia?

-No es lo mismo.

-A su manera meten ruido y van de uniforme.

-Sí, pero no llevan armas, como ustedes,

ni se dedican a comer el tarro a la gente,

que es lo que hace la Iglesia.

-Míralo, está buenísimo.

-No sé si es un pecado decir eso el día de tu bautizo.

-¿Las verdades son pecado?

-Algunas sí, no estoy segura.

Chis, que nos mira.

-Mira, Gustavo, si me he empeñado en que tu hija se bautice

es porque era el deseo de su abuela.

Se murió con esa pena,

pero antes yo se lo prometí.

-Y la niña dijo que sí y yo lo respeté.

Y ya está.

Pero qué quiere que le diga, me revienta.

-A ti te revienta todo.

-Menos su hija y su nieta, que las adoro.

-Bueno, por lo menos tenemos eso en común. Algo es algo.

-Vamos a brindar, ¿no?

Por ese segundo nieto que está al llegar.

-Oye mira, ya está bien. ¿Tengo monos en la cara?

-¿Qué haces esta noche? -¿Que qué hago esta noche?

Mira, yo esta noche voy a subir a mi a casa,

voy a darle de cenar a mis tres hijas

y luego las voy a meter en la cama.

Y después voy a ver un ratito la tele.

-Ah.

-¿Te importa? -Sí, sí, claro...

-Y deja de mirarme así.

Ahora no quiero nada con hombres, ¿te queda claro?

-Sí. -Bueno, y mucho menos con críos.

-Soy mayor de lo que parezco.

-Me da igual. Me pillas en un mal momento.

-Puedo volver otro día. -¿Tú no te rindes nunca o qué?

-No. Soy un soldado español.

-Anda, que... ¿Tienes hambre, soldadito?

-Gracias, guapa. -Venga.

-Bueno, entonces, ¿qué vas a hacer al final?

¿Qué voy a hacer de qué? De irte con Julia.

Yo qué sé, tío, yo qué sé. ¿Cómo que "yo qué sé", Carlos?

Si mañana se acabase el mundo,

¿con quién te gustaría que te pillase?

¿Con Luis en Sagrillas o con Julia en Bruselas?

Vaya pregunta.

Macho, el mundo se puede acabar mañana.

Puede caer un meteorito o haber un ataque nuclear.

-Bueno, ¿todo bien?

-Estupendo, muchísimas gracias. -Genial.

-Lo siento, pero tengo que irme. -¿Tan pronto, papá?

-No tengo más remedio, lo había olvidado.

-Quédate un poco más.

-Tengo un montón de cosas que hacer. No me había dado cuenta. Corazón mío.

-Adiós, abuelo. -Adiós, muchísimas felicidades.

-Buenos días. -Hola, Richi.

-¿Qué haces ahí parado como un pasmarote?

-Pensar.

-Eso es lo que te ha perdido a ti siempre, ¿eh, Miguel?

Tanto pensar.

-¿Te vemos pronto, papá?

-Depende de vosotros.

-Bueno, aquí tiene su casa para cuando quiera.

-Muchas gracias a los dos.

Para mí era importante.

-Me ha gustado mucho veros hablar, papá.

-Adiós. -Adiós.

-Adiós, suegro.

-Adiós, yerno.

-¡Alpuente! ¡Nos vamos! -¡A sus órdenes, mi general!

-Divina juventud.

Lo dirá usted por ella, no por mí.

-La juventud se lleva en el corazón. Lo demás es fachada.

Buenos días.

-Buenos días. -Buenos días.

-Ve a buscar a las niñas, están en el taller.

-Muy bien, y luego nos vamos a comer los cinco juntos.

¿Qué te parece?

-Bien. -Y cerramos el Bistrot.

No sé, vamos a...

(Alarmas)

-¡Papá!

¡Papá, no!

¡Tío, tío! ¡Papá!

¡Tío! ¡Papá, papá!

¡Tío!

¡Las niñas! ¡Las niñas!

¡Las niñas!

¡Las niñas, las niñas!

¡Las niñas, las niñas!

¡Las niñas!

Pero ¿dónde ha sido?

¿Estáis bien?

-Sí.

Pero ¿dónde ha sido? Yo creo que en la calle, ¿no?

¡Richi, Richi!

Richi. Richi, ¿estás bien? ¿Estás bien?

No oigo nada.

-¡Que alguien llame a una ambulancia! ¡Por favor!

-¡Papá!

-Las niñas.

-¡Papá!

¡Papá!

-¡Auxilio!

-¡Auxilio!

¡Auxilio!

-¡Están bien, Miguel!

¡Están bien! ¡Están bien!

(TOSE)

(TOSE)

¿Qué ha pasado?

¿Qué pasa? No sé.

"Aquella mañana de noviembre de 1984

el terror volvió a golpear, esta vez muy cerca,

llenando de dolor y rabia los corazones

de los vecinos del barrio de San Genaro".

(Murmullo)

(Sirena)

Sí, es que vivo aquí arriba y tengo a mi familia ahí.

Papá. ¡Joder, hijo!

¿Estáis todos?

Merche, ¿cómo estás? No estoy bien, Antonio.

Nadie puede estar bien mientras sigan pasando estas cosas.

¿Es que no se va a acabar nunca este horror?

Se va a acabar, Milano, lo que pasa es que no lo veremos.

Dios mío.

Tu hija...

Mi niña...

Hija, ¿cómo estás?

El abuelo de Gala...

Ya lo sé.

Ya lo sé.

Hola, papá. Hija, no sabía que estabas aquí.

Sí. ¿Dónde te has metido?

Estaba en el baño, que, con el susto, pues...

¿Qué? Me ha bajado.

Pues menos mal.

Sí.

Anda, vete con Aurora.

Sí.

"En el mundo nacen cada día alrededor de 350.000 personas,

el doble de las que mueren.

La mayor parte de esa gente que nace

vivirá su vida buscando la felicidad sin hacer daño a nadie.

El mundo está poblado en su mayoría por gente normal,

gente como mi tío Miguel y Olmedilla,

personas dispuestas a poner a prueba su amistad

en los momentos más difíciles".

¿Esmeralda Garrido?

Pase, por favor.

-Una cosa, Miguel. Esto...

Me parece absurdo que me acompañes. -¿Cómo no hacerlo?

Olmedilla, si no te acompaño, no vienes.

¿Cuánto tiempo pensabas estar así? -Te lo advierto:

no quiero dar lástima, ni pena, ni nada, no lo soportaría.

-Que a mí no me das ninguna pena.

-Pues pase lo que pase con los resultados,

nos bajamos al bar de la esquina y nos empujamos unas cañas

y un bocadillo de panceta. Y al colesterol que le den.

-Me parece bien.

Y una ración de orejita a la plancha porque de perdidos al río, ¿no?

-Venga, anda, haz el favor, vamos. -Espérame aquí.

-¡Venga, coño!

-Luis. -Hola, Marta. ¿Qué hay?

-Supongo que vienes a por esto.

Sí.

-Pues aquí lo tienes,

pero podías haberme dicho algo.

-O sea, que ya lo sabes.

-Toma.

-¿No piensas abrirlo?

-Estoy acojonado, Marta.

-Todos los valores son normales.

-¿Lo has abierto? -Claro que lo he abierto,

y no tienes SIDA. Estás limpio como una patena.

-Dios...

-Y tus hijos...

Tus hijos quieren verte este sábado.

Así que les puedes recoger a las 9 y media.

¿Vale?

-¿Y eso? -Ay... El tiempo, que todo lo cura.

-Muchas gracias, Marta. -No, no, de gracias, nada.

Haz el favor de usar condón. ¿Vale?

(Música)

"Hay cuatro rosas en tu honor

dentro del vaso que te doy."

"Gente corriente como ustedes y como yo,

que, a pesar de las dificultades, seguimos adelante

aunque sea por saber lo que viene después.

Gente como Paquita, capaz de tropezar

en la misma piedra una y mil veces".

"...cuatro rosas para ti."

"Toma mi vaso y bebe de él

las cuatro rosas que te doy."

"Son del color

de tu ropa interior

y huelen a rosas..."

¡Ramón!

Ramón, ¿has vuelto ya de vacaciones, hombre?

¡Ay, Antonio!

Una semana que me han tenido a pensión completa.

Te ha sentado muy bien. Gracias.

Entonces, ¿qué, hijo?

¿A Bruselas? Uf.

A Bruselas, sí. ¿Seguro?

Sí. Ahí sólo vas a aprender en cervezas,

que conste. Sí, sí.

¿Y con la bodega qué hacemos, hijo? La bodega, Luis.

Luis. Que sí, hazme caso, hombre.

No es el que era hace meses, ha aprendido mucho.

Damián se ha volcado con él, le ha enseñado todo.

¿Sabes quién va a hacer ese curso de enología de Tomelloso?

Luis.

Hombre, si pone tanto interés, ya me va gustando más.

Va a ser un enólogo estupendo.

"...y en la botella, cuatro más."

"Bebe, mi amor,

esta es tu flor."

"Cada día tenemos la oportunidad de hacer algo nuevo,

de tomar una determinación,

de dejarnos sorprender por ese empujón

que llevamos pidiendo toda la vida.

Cada día es un regalo".

"Hay cuatro rosas en tu honor

y en la botella, cuatro más."

"Bebe, mi amor,

esta es tu flor."

"Toma mis cuatro rosas,

bebe mis cuatro rosas,

y olvida otras cosas que te di."

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  • T17 - Capítulo 309, '70 minutos'

Cuéntame cómo pasó - T17 - Capítulo 309, '70 minutos'

12 may 2016

Noviembre de 1984. Antonio tiene una revisión con el cardiólogo, y en la sala de espera del hospital coincide con Olmedilla, que va a recoger unos análisis de sangre, y que le presenta a una médico, Marta (Silvia Marsó), que resulta ser su esposa. Su charla se ve interrumpida por el sonido de sirenas y por la entrada de Ramón y otros heridos en Urgencias: un coche bomba ha explotado en el barrio.

Son los setenta minutos más largos de la vida de Antonio, y de los vecinos de San Genaro, los mismos que dura este capítulo. Una hora antes, en el barrio, María y Gala esperan la llegada de una persona muy especial que viene para el bautizo de Gala. Es su abuelo, un general del Ejército- interpretado por Miguel Rellán- que va a cumplir el deseo de reunir a su familia para el bautizo de la niña en la parroquia de San Genaro.

Mientras, Mercedes e Inés han quedado con Aurora, la hermana de José Ignacio, para ir a la iglesia para los preparativos de la boda. Las ideas disparatadas de Aurora chocan con las de Inés y su madre, que tienen otro concepto de ceremonia.

Por su parte, Carlos no sabe nada de Julia desde el suicidio de su padre en el capítulo anterior, y por más que lo intenta ella no quiere hablar con él. No ocurre lo mismo con Luis, que ha conseguido quedar con su ex mujer en San Genaro.

Por último, Paquita sorprende con la noticia de que va a traspasar el bistró y se va a Benidorm.

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  1. Carmen Valencia

    Muy buen capitulo, lo tienen a uno en la orilla del asiento, me hizo llorar recordé a un amigo que tiene años no veo, su hermano murío de Sida.

    20 oct 2016
  2. HLMSTB

    Hola. Buen capítulo. Salvo algunas pocas cosas, todo transcurrió en tiempo real. Qué tranquilidad que el bueno de Luis Olmedilla no tiene nada grave y que incluso con su ex esposa está todo tranquilo y en orden. Hubo momentos bien jocosos como casi todo lo que decía Aurora o cuando Nieves lo pone en su lugar a Miguel. Por suerte, nada le pasó a él, ni a sus hijas ni a nadie de la familia Alcántara, pero qué triste la muerte del padre de Paloma. Carlos y Julia: ¿pero siempre tiene que vivir desconciertos con la mujeres? ¿Cuándo habrá alguna con la que no haya problemas? Luis (amigo de Carlos): él de vuelta por el barrio y siendo como Los Tres Mosqueteros y tratando de reencontrarse con su mujer, ahora que está limpio de drogas y con un trabajo fijo. Inés: menos mal que la falsa alarma pasó. Hasta la próxima, pasando un buen momento con cada capítulo.

    17 may 2016
  3. Elli

    No functiona el enlace para ver al capitulo 309

    15 may 2016
  4. Daniel sanchez

    Buenasss cua es el nombre del chofer del abuelo de gala?

    13 may 2016
  5. Lucia Echeverria

    Desde Queretaro (México) llevo viendo su programa desde la primera temporada!!! Y cada temporada es mejor!!! Muchas felicidades a todos!!!! Y viva España y viva México ¿¿

    13 may 2016