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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T17 - Capítulo 305: ¡Maldito amor!
Transcripción completa

Cuéntame

cómo te ha ido

en tu viajar

por ese mundo de amor.

Háblame de lo que has encontrado

en tu largo caminar.

Cuéntame

cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

Cuéntame

cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

Cuéntame cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

(Música)

"En Octubre de 1984,

medio mundo tenía los ojos puestos en el mundial de Ajedrez,

que enfrentaba a dos grandes maestros soviéticos:

Anatoli Karpov, que defendía título,

y al joven y rebelde aspirante Gari Kasparov.

La rivalidad entre ambos puso más a las claras que nunca

que el ajedrez recrea en un tablero el arte de la guerra,

y ya se sabe que en la guerra, como en el amor, todo vale.

Para la pobre Pili nada valía después de la detención de su novio

como el presunto violador que había tenido en jaque a todo el barrio.

Ella no se lo decía a nadie pero estaba absolutamente convencida

de que Catalina, la chica que le acusó, se había equivocado".

¡Catalina!

-¡Ahora no puedo!

-Que es solo un momento, Catalina. -¡Que no puedo!

-¡Por favor!

"Paquita también creía que la gente se equivocaba

cuando echaba todas sus cartas en el juego del amor".

No me digas nada ni de novios, ni de amores.

Solo de dinero.

-Lo que salga, Paquita, cariño. Las cartas van a su bola.

-Casandra, que te he dicho que no. De dinero, por favor.

-Pues mira, lo siento, pero vas a conocer a un hombre.

Hoy mismo.

-¿Hoy? -Sí.

Tiene que ver con el dinero, pero yo diría que no es inversor.

Mira, aquí lo tienes. Elegante. De negro.

Y posiblemente el hombre de tu vida.

-¿El hombre de mi vida? -Ajá.

-¿Otro?

"Un juego, el del amor, en el que debutaba

la más pequeña de los Alcántara haciendo sus primeros movimientos

al lado del rey del monopatín.

Un juego en el que algunos peones

se movían fuera de las reglas marcadas".

¿Qué hago, le despido? -¿A tu chófer o a tu hija?

-No seas cruel.

-Si es que, a ver, o lo dejas como está o les despides a los dos.

"En cuanto a mí, después de verme como un pobre peón entre dos reinas,

había decidido pedir una tregua en estos asuntos del corazón

y, al fin, hacer caso a mi padre

y sacarme de una vez el carné de conducir.

Claro que los Karpov y Kasparov de la familia

en asuntos de amor seguían siendo mis padres.

Después de casi 40 años de matrimonio,

nada podía con ellos.

Ni una de las más duras pruebas

a las que se puede someter a una pareja.

(Lijadora)

Tener obras en casa".

¿Puede tener un poco más de cuidado? ¡Que me va a destrozar el parqué!

Está todo controlado. ¿Qué va a estar controlado?

¡Si lo tira contra el suelo! Está controlado, jefe.

No lo voy a tirar contra el techo.

Y antes de subir todo esto, no hubiera sido mejor

haber levantado el tabique? No, jefe.

Lo primero que se hace es acristalar la terraza.

Luego ya tiramos el tabique.

¿O quiere tener toda la casa a la vista desde la calle?

No, yo quiero que se termine pronto.

¿Cuánto le calculas tú? ¿Yo?

En dos o tres semanas se lo dejo todo niquelado.

Ya. ¿Dos o tres? No es lo mismo, ¿eh?

¡Como vamos a entrar en la Comunidad Económica

si España es un país de chapuzas! ¡Calla, te van a oír!

Me da exactamente igual.

Dice que se van a pasar aquí dos o tres semanas.

Eso significa que se van a quedar mes o mes y medio.

¡Ah! Disculpe, señora.

Pobre, parece la reina madre de Inglaterra.

Pues yo no pienso parar las obras por ella.

Qué cabezota. No tienes que parar las obras.

Aunque a mí me da un poco de pena, qué quieres que te diga.

Ahí metida en su cuarto hablando con las plantas,

que parece el padre Mundina.

Me lo ha contado María.

Por cierto, qué temprano se ha ido hoy, ¿no?

Se ha ido al colegio. Hace bien.

Que huya de esta barbaridad, por Dios.

Y que estudie, que estudie mucho.

Así, de mayor, no tiene que vivir con su madre,

que eres tú, que me lo deje a mí. Mira qué gracioso.

Tampoco te hace gracia. Estás muy gracioso esta mañana.

¡Joder!

Es que... Antonio, no empieces tú también,

que ya bastante tengo con mi madre. Anda, vete a dar una vuelta.

Que no puedo, Merche, que no puedo que estoy lidiando con Kasparov.

(Teléfono)

Anda, coge el teléfono.

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

Dígame. ¿Sí?

Perdón, ¿pueden parar un momento, por favor? Que no oigo nada.

Sí.

Hombre, Helio, ¡qué sorpresa!

¿Pasa algo?

No, no, verá, he estado pensando en usted estos últimos días

y creo que, aunque hemos dado por finalizado el tratamiento,

quizá sería conveniente tener una última sesión.

Si no le parece mal, claro. ¿Y usted cree que es necesario?

No sé, me dijo que ya podía volar sola y...

¿Qué pasa? Tengo la impresión

de que nos ha quedado una cosa pendiente.

¿Una cosa pendiente? ¿Qué cosa?

¿Quién es? Lo hablamos en mi consulta.

Me han anulado una cita.

¿Le iría bien pasarse a las once y media?

Hombre, a las once y media hoy, no sabe el jaleo que tengo...

Se lo ruego.

Bueno, pues nada.

Allí estaré a las once y media, no se preocupe.

Gracias, hasta luego.

El calvo.

Pero ¿tú no habías terminado ya con eso?

Pero quiere verme otra vez. ¿Por qué?

Pues no sé, es algo muy importante. ¿No te lo puede decir por teléfono?

Pues parece que no.

Ese pájaro va a por ti. No digas tonterías.

Ya me contarás si no. Que te digo que no y es que no.

Tú no tienes que ir si no quieres, ¿eh?

Perdone, ¿podemos seguir trabajando? No, no puede seguir, hombre.

¿Le gusta si discute con su mujer que le pongan una oreja por medio?

No, ¿verdad? Pues a mí tampoco.

Fumen un cigarro, tomen el bocadillo, yo qué sé, algo.

Antonio, voy a ir y no pasa nada.

Tú haces lo que te da la gana a pesar de mis consejos.

¿Ah, y tú qué, tú no lo haces? Que no es lo mismo, Merche.

Nos vemos a las doce y media en casa de José Ignacio.

Es darle importancia a algo que no tiene.

¡Hala, pueden empezar! No, porque voy a llamar a Inés.

La pareja perfecta, eso es lo que son.

-A mí me da que estos mucho "te quiero",

pero terminan de cantar y cada uno por su lado.

-No creo, hija.

-Usted no cree en el amor verdadero ni en nada.

-Es que el amor no existe, Pili. Ni verdadero ni falso.

Es muy triste, hija mía, pero es que es así, así.

-¿Sabe usted lo que es triste? -¿El qué?

-Que existan personas como usted. Eso sí que es triste.

-Pero bueno, ¿ésta es tonta?

-Ay, qué bruta eres, Josefina, hija.

-Pero si es que ella se agarra a un clavo ardiendo, por Dios.

Lo del novio podía haberle servido para tener un poquitín

más de madurez, vamos, por lo menos.

-Ya. ¿Estás segura al cien por cien de que ese chaval es el violador?

¿Eh? -Yo sí, y la policía también, ¿eh?

-Ya. ¿Y si resulta que no lo es?

-Buenos días. Buenas. -Buenos días, padre.

Uy, qué bien anda ya, ¿no?

-Sí, estoy como para correr los cien metros valla.

-No quiere usar la silla de ruedas. Dice que parece Ironside.

-Bueno, ¿has pensado ya cómo vas a colaborar con el rastrillo?

-Eh... Pues sí, padre. Vamos a hacer trencitas a lo Bo Derek.

-¿Esa quién es? -Mejor no pregunte, padre.

-Ande, ande, coloque el cartel en un sitio visible, haga el favor.

-A ver si recaudamos lo suficiente para la calefacción de los chicos.

¿Y Pili?

-Pues llorando en el cuarto de baño, que la pobre no para.

-Menuda pérdida de tiempo llorar por ese malnacido, vamos.

Hay que ser tonta, pero tonta de remate. Vamos, es que no sé...

-¡Deja de meterte con él, bruja!

¡Te odio! -¡Pili!

-¡Para, para, para! -¡Pili!

¡Pili! Pili, por favor, Pili.

-¡Que no ha sido él! -Ya está, ya está.

-¡José Ignacio! ¿El ajedrez también va para el rastrillo?

-¿Qué? -El ajedrez.

-Sí, y esto también. -Vale, tráelo para acá.

-Es de Luchi, pero para el caso que le hace...

-Entonces prefiero que se quede aquí.

-Voy a cortar por lo sano lo suyo con Ben.

-Yo no sé si todo esto va a caber en la furgoneta de Ramón.

Mis padres llegan a las doce y media. -¿Me estás escuchando?

-Sí te he oído, sí, pero no quiero hablar de tu hija.

-Ahora va en serio.

-Que me parece estupendo, pero es cosa tuya y solo tuya.

-A él ya le he dicho que tiene 15 días para buscar empleo.

-¿Sí? Y a Luchi, ¿qué? ¿También le vas a dar 15 días?

Es tan responsable ella como él.

-Cuando vuelva le daré un ultimátum. Me da igual cómo se lo tome.

Y esto se lo das a tus padres y que lo lleven al rastrillo.

Se acabó.

Adiós. -Buen viaje.

(Alarma)

-¡Joder con la alarma! -¡Párala, párala!

-Sí, sí, ya voy.

(Martillazos)

A ver. Quita un momento.

Aquí están.

Joder.

Bueno, ¿le pasa algo a la pared?

Aquí hay una viga maestra. Ah. Y a mí, ¿qué?

Pues que vamos a tener que apuntalar todo el salón.

¿Cómo que tienen que apuntalar todo el salón?

¿Qué pasa con las vigas maestras, que son como las setas?

(Timbre)

Ya voy yo.

¡Oiga! Es que, vamos, me parece increíble.

Ustedes vinieron y me lo podían haber dicho.

¿Qué hay? Buenos días. ¿Don Antonio Alcántara?

Sí, soy yo. Verá, nos han informado

de que están haciendo unas obras en su casa, ¿es así?

¿A usted qué le parece? Sí, sí.

¿Puede enseñarme la licencia, por favor?

Merche. ¡Sí!

La licencia. ¿Qué licencia?

¿Qué licencia?

Necesitan licencia municipal para hacer las obras.

La licencia municipal.

¿No la has sacado, Merche? Pero ¿cómo se te ocurre?

¿A mí? Y a ti, ¿qué? ¿Eh?

Que yo no sé de esas cosas, Merche. Que eso es cosa tuya, mujer.

Pues sintiéndolo mucho, y según dicta la ley 4/1984,

medidas de seguridad urbanística,

me veo obligado a paralizar de inmediato las obras.

¿Cómo que tiene que paralizar las obras?

¿Debo pedir permiso para hacer una obra en mi casa?

Ya, ya, caballero, pero la ley es así.

Así.

¿Y tú no lo sabías? ¿Yo qué voy a saber?

Eso es que alguien les ha denunciado. ¿A mí?

Un vecino del edificio, seguro.

Si supiera la de obras que me han parado...

Vamos a ver un momento.

Perdone usted, pero yo he pedido permiso a la comunidad de vecinos.

Tienen 15 días para recurrir.

Mientras tanto no se puede tocar nada, ni una baldosa.

¿Me firma aquí, por favor?

-Braulio, recoge que nos vamos.

-Muchas gracias.

Quince días.

¿Tú te metes en un follón como éste y antes no te informas?

¿Y por qué no te informaste tú? ¡No es mi negociado, Merche!

Que yo cultivo y vendo,

y tú administras y llevas las cosas del hogar, como toda la vida.

Bueno, vale, la culpa es mía.

Pues no sé si la culpa es tuya. Culpa es tuya ni culpa es mía.

Lo que sí sé es que últimamente no estás donde tienes que estar.

No sé dónde estás, pero desde luego no estás donde tienes que estar.

Joder, John Huston.

Oye, perdona, ¿has visto al profesor de prácticas?

Ya...

¿Carlos Alcántara?

Sí, soy yo.

Perdona el retraso.

Tu profesor ha tenido un problema y no puede venir.

Me llamo Emilio. Carlos.

Supongo que no será un problema que le sustituya, ¿no?

No, claro. ¿Qué le ha pasado?

Por lo visto ha tenido un percance con un policía.

¡Vaya!

Bueno. ¿Empezamos? Sí.

A ver.

Cinturón. Sí.

Contacto.

Freno de mano. Sí, bien.

Muy bien.

Muy suave. Quién diría que estás empezando.

¡Que no hay derecho, hombre, que no hay derecho, por Dios!

Ahí al lado todo el mundo ha cerrado la terraza y nadie ha dicho nada.

Y he venido yo aquí, y nada más empezar

me han denunciado ya, y de forma anónima. Sin dar la cara.

Tío, es que la gente es muy cobarde.

-Y que estamos en España, es el país de la envidia.

De la envidia y del desprecio, que es lo peor.

Oye, Casandra, ¿por qué no le tiras las cartas a mi tío?

Ah. ¿A mí?

¡Claro! A lo mejor le puede decir quién le ha puesto la denuncia.

-¿Se puede? -Con fe se puede todo.

Pero es que yo... Yo no creo mucho en estas cosas.

Sin fe solo hay oscuridad, Antonio. Venga, corta.

-Corta, que es muy lista, lo adivina todo.

-Corta. -Venga, tío.

Bueno, lo hago por no hacer un feo.

Esto va a ser alguien de la comunidad de vecinos.

-A mí no es por señalar, pero Clara me dijo

que desde que estaba la obra le entraba polvo en su casa.

¿Eso te dijo Clara? Sí, señor.

Clara a mí no me denuncia, hombre, estaría bueno.

Venga, por favor, que se tiene que concentrar.

-Vamos a ver, Antonio, te he hecho la tirada del pájaro volador.

-Esa es buenísima. Me la hizo a mí ayer.

Las cartas del lado derecho representan tu lado masculino

y las de la izquierda tu lado femenino.

¿Y tú tienes lado femenino? Claro, todo el mundo. Tú, también.

¿Y Olmedilla qué tiene? Femenino nada más, ¿no?

Vamos a ver, Antonio. A ver.

Esto es tu momento actual,

tus posibilidades y tus obstáculos.

¿Qué pasa? Que nada, que no funciona.

-¿Cómo qué no funciona? -No funciona, no veo nada.

Esto es así: a veces funcionan y a veces no.

-Ah, no, no, tú has visto algo, Casandra.

-Que no he visto nada. -¿Cómo que no? Se te nota en la cara.

Casandra, ¿qué has visto? A ver, Ramón.

Vamos a por la furgoneta, venga. -Ah, ¿sí?

Sí. No, espera un momento.

Solo dime una cosa, Casandra, Escucha, dime una cosa.

Tú lo que has visto es malo, ¿no? Tenemos que irnos, hasta luego.

Oye, luego me lo dices.

Hola.

Hola, Mercedes.

Habíamos quedado a las once y media, ¿no?

Sí, sí, pase. Siéntese.

Pensaba que usted y yo habíamos terminado.

Eso me dijo, por lo menos.

No se preocupe. Seré muy breve.

Me dejó muy confusa el otro día. Lo sé, por eso le pedí que viniera.

Siéntese, se lo ruego.

Verá...

Por motivos personales debo dejar la consulta.

Es algo que me obliga a parar.

Pero no la he llamado aquí por eso.

La he llamado porque, antes de desaparecer,

he querido revisar este año de trabajo

y he sentido la necesidad

de tener un último encuentro con algunos pacientes.

Como yo. Sí. Eh...

No he conducido su caso de una manera objetiva.

Decidí que usted estaba encerrada en su matrimonio.

Culpabilicé su matrimonio.

Y de rebote culpabilicé a su marido.

Y no tenía razón.

En la pareja no hay culpables ni inocentes.

Es un baile de a dos.

Con Antonio sigue habiendo muchas cosas que solucionar.

Porque después de 36 años

siguen empeñados en pelearse por ver quién tiene el poder.

Yo no quiero ningún poder.

Pues no le llame poder, llámele espacio.

Usted pelea por su espacio, él por el suyo.

Eso sí, espacio.

Las crisis forman parte de la vida de la pareja, Mercedes.

Mi trabajo con usted era ayudarla a transformar

esa crisis en crecimiento.

¿Y no es eso lo que ha estado haciendo durante todo este tiempo?

Creo que tomé partido.

Que me equivoqué.

Y no quiero enfrentarme a lo que tengo que enfrentarme

con esa carga encima.

Entonces, ¿qué hago ahora?

Ya se lo he dicho: crecer.

Y abrirle la puerta a Antonio para que crezcan juntos.

¿Y no somos demasiado mayores para eso?

La pregunta sería: "¿No son demasiado jóvenes para quedarse quietos?"

-(RADIO) El Gobierno de Felipe González ha planificado

un trimestre trascendental para la política económica

de la legislatura basado en los siguientes puntos:

fin de las negociaciones con la Comunidad Económica Europea,

firma de un pacto social, el Acuerdo Económico y Social,

que despeje las principales incertidumbres empresariales,

orientación definitiva a la reconversión industrial

tantas veces anunciada,... Vaya hora.

...en los sectores más conflictivos, naval, siderurgia y fertilizantes,

y reconversión también de la empresa pública

hacia criterios de competitividad.

(Radio)

Será posible...

¡Taxi!

Es que... Voy a la avenida Miraflores, por favor.

-Paquita, ¿esto lo vas a donar en el Rastrillo?

-No, hombre, no, que voy a hacer perritos calientes.

-Esta noche empiezo a anunciarlo en la tele,

pero tengo competencia, empieza un programa de Rosa María Sardá.

-¿La Sardá? Pues olvídate.

-¡Paquita, Paquita, un famoso!

-¡Es él!

-¿Quien?

-Pues elegante, de negro. El hombre que me anunció Casandra.

Ay, por Dios.

-Pues este ya viene vestido para casarse.

-¿Estoy bien? -Estás divina.

-Buenos días, ¿podría hablar con el dueño?

-Pues con el dueño no lo sé, pero si quiere hablar con la dueña...

-Faltaría más.

-Me gustaría venir a algo más agradable, pero vengo a cobrar.

-¿A cobrar el qué? -Un impagado.

-Se equivoca usted de sitio, aquí le pagamos todo a todo el mundo.

-El acreedor no piensa lo mismo.

-Perdóneme la indiscreción,

pero ¿por qué se viste usted así para venir a cobrar?

-Es que tengo una boda después de comer

y soy el padrino además.

-Será una boda por todo lo alto, ¿no?

-Es un compañero de la facultad. A él le ha ido mejor que a mí.

-Pues usted perdone, pero es que esto resulta un poco gracioso.

-No me da tiempo a ir a casa a cambiarme. Vivo lejos.

-¿Quién es su cliente?

¿Me está usted tomando el pelo? -¿Por qué?

-¿Cómo que por qué? Lea. -Carbónicas Pollán.

-Es muy gracioso pero mi exmarido no está hoy, así que venga otro día.

-Lo lamento pero hasta la hora de comer voy a ser su sombra.

Y encantado además porque...

¡Vaya sombra!

-Clara, dile por favor a este señor que aquí no le debemos nada a nadie.

-Aquí no se debe nada a nadie. Esta gente es muy formal.

-Clara, vigílame el local cinco minutitos,

que voy a la parroquia a llevar esto y ahora mismo vengo.

-Paquita, ¿me vas a dejar sola con este Rockefeller?

-No, no, de eso nada, soy su sombra.

-¡Oiga, suelte eso ahora mismo, que es mío!

Deje que la ayude, que esto es mucha carga para unas manos tan suaves.

-Unas manos que pegan unos guantazos que le dejan vestido de torero.

-¡Y encima carácter! No se puede pedir más.

-¡Oiga! Ponga usted un poco de vergüenza.

¡Eh! Pero tenga un poco de... ¡Oiga! Que es por ahí.

Traiga.

¿No le da vergüenza ir así por la calle?

-Pues me siento fatal pero necesito dinero.

-Necesito dinero. Todos necesitamos dinero.

-Para invertir.

Tengo un gran negocio en mente y no se me puede escapar.

Además lo de este trabajo es provisional.

-Oiga, por favor, un poquito de aire entre nosotros,

que no quiero que hable todo el barrio.

-Será que hacemos buena pareja.

-Mire, le tiene que quedar clara una cosa.

Usted ni va a cobrar, ni va a ligar. ¿Le queda claro?

¡Oye, niño!

¡Eh!

Será posible... ¡Oye, oye!

¿Te quieres ganar cuarenta duros?

Sube conmigo a casa, anda.

Así que Alcántara, ¿no?

Sí, Carlos Alcántara.

Yo tengo un viejo amigo que también se apellida Alcántara.

¿No serás familia suya?

Se llama Antonio, pero todos le conocen como Tony.

Mi hermano se llama Tony.

¡No fastidies!

¿Es periodista?

Sí.

No trabajará en Ibérica Press.

Sí. Ahora no, porque se ha ido a Londres a vivir,

pero siempre ha trabajado ahí. ¡Así que a Londres!

¿Y dónde trabaja?

¿De qué le conoce usted?

Eh, cuidado, cuidado.

No hay que separar la vista de la carretera.

Perdón.

¿De qué hablábamos? Ah, sí.

Si ves a tu hermano dile que has hablado con Emilio Bretón,

y recuérdale que tiene una cosa que me pertenece

y me la tiene que devolver.

¿Qué cosa?

Unos papeles.

¿Qué haces, hombre?

Tengo que ir al baño.

No. Así no, Alcántara...

Antes de salir del coche tienes que echar el freno de mano.

Perdone. ¿Me puede dar un vaso de agua, por favor?

Gracias.

Tony, soy Carlos. Llámame, por favor.

Llámame, llámame.

(Timbre)

¿Y papá? ¿No viene?

Papá está al caer, no te preocupes. ¿Qué pasa?

(Alarma)

¡Uy, por Dios!

¡Otra vez, lleva toda la mañana igual!

A ver, ven aquí, mamá, que te tengo que explicar.

Es el día libre de Ben y Adelaida

y luego yo me tengo que ir a llevar a Oriol al dentista.

Así que, si vuelve a sonar, tienes que meter la clave

y darle al verde.

La clave es el cumple de Oriol. Te sabes la fecha, ¿no?

¿Cómo no voy a saber cuándo nació mi nieto? Que no soy tu padre.

Contenta me tiene. ¿Por qué, qué ha pasado?

Pues porque me ha puenteado.

Ha cerrado un pedido de 5.000 botellas con Van Roy.

Bueno, ¿y qué? Es para la semana que viene,

y yo le dije que para antes de final de mes, no.

Además en la bodega están que no dan abasto

y luego ¿en qué posición quedo yo?

¿Soy una socia o su secretaria?

De verdad, es que es imposible. Ya sabes cómo es.

Sí, ya sé cómo es, y lo sabemos todos,

pero es que no cambia. Ni va a cambiar, no te preocupes.

No cambia porque no le da la gana. Está encantado de haberse conocido.

Mamá, si es que es siempre igual.

Todo el esfuerzo para trabajar juntos en la bodega

y ahora, ¿qué, lo de siempre? Ya lo sé, ya lo sé.

Bueno, ¿qué?

Bueno, anda, da igual.

Mira, que todo esto es lo que se tiene que llevar Ramón.

Madre mía. No sé si va a caber en la furgoneta.

Y aquí está parte de la ropa. El resto está arriba.

No me ha dado tiempo a meterlo en cajas.

Hay muchísima ropa. Sí, ya lo sé.

Es que esta casa me agobia mucho, mamá.

A ver si vaciándola, pues... No sé, le damos alegría.

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Sí? Inés, soy Carlos.

Hola, dime. ¿Estás con mamá o con papá?

No, estoy con mamá. Dime. No les digas nada.

"¿Qué pasa?" No les digas nada. Escúchame.

El hombre que se quería cargar a Toni, ¿se llamaba Bretón?

¿Cómo? Joder, que si se llamaba Bretón.

Solo di sí o no. Sí.

Joder.

Nos vemos en mi casa en media hora. Ven, por favor.

Pero ¿por qué? ¿Qué ha pasado?

"¡Dime!" Inés, tengo que colgar.

"¡Carlos!" En media hora.

Mamá, que me voy a tener que ir. ¿Ha pasado algo?

No, era Carlos, que tengo que ir a recoger

unos libros a su casa y que no me puede esperar.

Te has quedado pálida. Sí, tú tampoco tienes buena cara.

Menudo día tenemos las dos, desde luego.

Sí.

Ay, madre mía.

¿Estás bien? Sí, estupendamente.

Yo también estoy un poco rabiosa con tu padre. Pero no pasa nada.

¿Por qué, qué ha hecho? Nada, nada, no ha hecho nada.

Ha sido una tontería. Hemos discutido esta mañana

porque nos han parado la obra, y él dice que es culpa mía.

Que no estoy donde debo estar, y tiene razón.

Es que no estoy donde debo de estar.

Es que es muy difícil, yo me doy cuenta

de que todo lo que he hecho no ha servido para nada.

Que esto es cosa de dos.

Es un problema que si los dos no...

Y ahora me sigue. ¿Cómo que te sigue?

Lleva la mañana siguiéndome.

Yo hago si no me hubiese dado cuenta,

pero claro, me entra una cosa aquí que me falta el aire.

Hija...

¿Y esto?

Pues que me da ternura que papá te siga.

(Música)

"No se da ni cuenta que cuando la miro

por no delatarme, me guardo un suspiro,

que mi amor callado se enciende con verla,

que diera la vida para poseerla."

"No se da ni cuenta que brillan mis ojos,

que tiemblo a su lado y hasta me sonrojo,

que ella es el motivo que a mi amor despierta,

que ella es mi delirio y no se da cuenta."

"Esta cobardía de mi amor por ella

hace que la vea igual que a una estrella,

tan lejos, tan lejos, en la inmensidad

que no espero nunca poderla alcanzar."

"Esta cobardía de mi amor por ella

hace que la vea igual que a una estrella,

tan lejos, tan lejos, en la inmensidad,

que no espero nunca poderla alcanzar."

-Me tenías preocupado. ¿Estás indispuesto?

La verdad es que no me encuentro muy bien.

Me gustaría terminar por hoy. Si ya casi estábamos terminando.

Vamos.

De verdad, preferiría que no.

Será mejor que me hagas caso.

Sube.

Arranca, y cuidadito con los frenazos.

Esta es la última ya, ¿eh?

Con mucho cuidado, con mucho cuidado,

no me vayas a tronchar la maceta.

Venga. Ponla ahí en el rincón, ahí.

Bueno, está bien.

Aquí tienes lo prometido.

Un momento.

Antes me tienes que explicar esto.

Ya, ya sé que no puedes hablar, pero contéstame sí o no.

¿Mi nieta y tú habéis hecho algo de lo que tengáis que arrepentiros?

¡Eh, niño!

¡Niño, que te dejas el dinero!

¡Ay, señor, señor!

¿Se puede saber qué es lo quiere? Quiero que me hagas de mensajero.

Le dices a tu hermano,

que ahora que ya sé donde vive, gracias a ti, por cierto,

me puedo plantar en Londres en menos de tres horas

y darle un susto de los que no se olvidan

si se le ocurre remover la mierda.

¿Qué haces, chaval? ¿Te has vuelto loco?

¡Para el coche!

¡He dicho que pares el coche!

¡Para el coche de una puta vez!

¡Te la estás jugando, chaval!

¡Te he dicho que pares el coche de una puta vez!

Si quiere parar, tendrá que pegarme un tiro.

Usted sabrá si le sale a cuenta.

¡Para el coche!

¡Me cago en la hostia!

¡Para! ¡Que te lo llevas por delante!

-¡Cago en la leche! ¡No me siga!

¡Desaparezca! ¡No vuelva a amenazar a mi familia y muérase, joder!

Estos Alcántara están como una puta cabra.

(Claxon)

¡Qué pasa? ¡Sigan, no pasa nada!

(Claxon)

(Timbre)

¿No ha venido todavía Ramón con la furgoneta?

No.

Joder.

¿Todo esto le vais a regalar al cura?

Y más ropa que hay en las habitaciones.

Joder,Pachín, tiene un armario que no tiene fondo.

No le llames Pachín. Que no me oye, mujer.

No te oye, pero un día vas a meter la pata.

Claro, claro, yo soy un metepatas que no puede tener la boca cerrada.

Ay, bueno...

¿Dónde vas?

¿Has visto a Inés?

Sí, ahora, cuando salía con el coche.

¿Y no te ha dicho nada? Pues no. ¿Tenía que decirme algo?

Que has cerrado el negocio de los holandeses.

Y era una gestión suya.

No, era una gestión de la bodega. O sea, de todos.

Es que no le dejas su sitio.

¿Tengo que pedir permiso ahora para hacer o dejar de hacer?

Que no sabes delegar.

Que embarcas a todo el mundo, pero luego, mira...

Que ya, Merche, que ya veo que estás peleona,

con ganas de bronca, como antes. Sí, seguro.

¿Y tú no, verdad? Tú eres un santo.

Soy el hombre más fácil de España, Milano.

Uy, uy, uy, perdóname, que no me había dado cuenta.

Pero ¿qué tonterías haces?

¿Esta ropa es de Oriol? Sí.

¿Y para qué la dan? Si está nueva. No sé, le habrá quedado pequeña.

Joder, a mí no me valía la de mi padre,

me la tenían que comprar y la usaba hasta que se caía a pedazos.

¡Anda ya!

Merche... Ya está bien, ¿eh, Merche? ¡Ya está bien!

Ya está bien, ¿qué?

Que has cambiado, Merche.

Desde que vas al calvo me miras desde arriba, con otros ojos.

No le llames calvo. ¡Joder, es que es calvo!

¿Para qué te ha hecho ir hoy a la consulta?

Eso es cosa mía.

Es cosa tuya y es cosa mía. Es cosa de los dos.

(Alarma)

¿Qué pasa? ¡Es la alarma!

¡Joder! ¿Están entrando a robar o qué?

¡Que no, Antonio, que salta sola!

¡Dios!

Pero ¿qué pasa? ¿Que estamos solos?

¡Sí! No, que han dado libre al servicio.

Merche, una cosa. ¿Qué?

¿Sabes dónde se para? Sí, me lo ha explicado tu hija.

¿Y sabes cómo pararla? Bueno, lo voy a intentar.

A ver.

18 del 4 del 78.

Y el botón verde.

¡Nada,Merche! No lo entiendo. He metido el código.

¿Y cuál es el código? El cumpleaños de Oriol.

18 del 4 del 78. ¡Ah!

¡Espera, espera!

El cumpleaños de Oriol no es el 18, es el 2.

El 18 es el de Santi.

Que el de Santi no es el 18, que es el de Oriol.

Que no. ¡Déjame a mí!

Ay, Antonio, de verdad. A ver, 2-4-78 y al verde.

¡Verde! ¡Tampoco!

No hagas "jejeje", que tú tampoco has acertado, Merche.

¡Ya sé, hombre, ya sé!

Ya está, Merche, que no hemos puesto el cero delante.

¿Como que el cero? Sí, que es el 02, 04, 78.

¡Y dale con el 2!

Que no es el dos. Es el cero, dos, cero, cuatro, siete, ocho.

Que el cumpleaños de Oriol es el 18.

Que me dejes un momento, no me pongas nervioso.

Hay tres intentos y ya hemos hecho dos.

¡No hemos metido el cero! Joder, qué difícil, por Dios.

¿Me quieres dejar a mí un momento? A ver.

02, 04, 78, verde. Ahora.

¡Joder! ¿Qué? ¿Y ahora qué hacemos? ¿Eh?

Pues tendrá alguna forma esto de pararse desde aquí, ¿no?

Te lo he dicho, no, que no hombre, que no. ¡Antonio por Dios!

(Teléfono)

Espera. Será posible...

(Teléfono)

Joder... Hombre, por Dios.

¿Sí?

Hola, sí. ¿Puede usted pararlo? ¿Qué pasa?

No, no, no, no soy el dueño. Soy el suegro del dueño.

Bueno, tampoco el suegro exactamente, su futuro suegro.

Claro que hemos metido el código, lo que pasa que no funciona.

¿Son los de la alarma?

Sí, ¿cómo que una palabra clave? ¿Y cómo quiere que lo sepa?

Yo no sé ninguna palabra clave. Que hay una palabra clave,

Que si el código no entra, dices la palabra clave y lo apagan.

Yo qué sé. ¿Cómo? ¿Cinco letras, dice?

Cinco letras, cinco letras.

"Oriol".

Espere un momento, señorita, espere un momento.

Oriol.

No.

¡Pachín! ¡Antonio!

Tampoco...

¿Cómo? Que tiene que llamar a la policía.

Pues mire usted, no somos ladrones si es lo que piensa,

así que, si la policía sabe apagar la alarma,

mándela, por Dios, que es inaguantable.

¡Luchi! Prueba con Luchi. Luchi. ¿Qué? Espere un momento, señorita.

Espere, espere, espere, espere, espere. Luchi.

L-U-C-H-I.

Exacto. Ahora ya está, señorita, ya está. Ya está.

Ya está, gracias. No, no, gracias a usted. Adiós.

Merche, ya está. Me he equivocado, pero al final lo he arreglado.

A tomar por saco.

Antonio,

¿tú me quieres o me necesitas?

Perdón, ¿me puedes repetir la pregunta?

¿Por qué estamos juntos?

¿A estas alturas del partido me planteas eso?

Dos personas que se quieren de verdad no deben tener miedo

a hacerse esas preguntas.

Con el puto calvo...

Te ha comido la cabeza. No me ha comido la cabeza nadie.

Estamos juntos porque somos un matrimonio, joder,

y tenemos una familia y tenemos un negocio.

Yo ya no sé si tengo la vida que quiero.

Tampoco sé si tú tienes la vida que quieres.

Es que no me lo puedo creer. No, no puede ser.

¿Por qué tienes miedo a hablar de lo nuestro?

¿Qué nuestro? Llevamos 36 años con lo nuestro.

Precisamente por eso.

Quiero saber dónde estamos después de 36 años.

Que tú no eras así.

Que tú no eres la mujer con la que me casé, te lo digo yo.

Tú en cambio sigues igual. No has cambiado nada.

¿Y por qué tengo que cambiar?

Que no. Que te casaste conmigo y sigo siendo el mismo.

¿O qué pasa?

¿Tú quieres que sea otra persona? ¿Tú quieres que yo sea calvo?

De verdad...

Es que... Ay... ¿Adónde vas?

Va a venir la furgoneta, ¿no?

A ver, Richi, levanta un poco más la izquierda. Tu parte, ésa.

-¿Ahí, padre? -Ahí está bien, hijo, sí.

Perfecto.

-Padre, francamente, lo de las cartas no me parece una buena idea.

¡Estamos abriendo las puertas de la Iglesia al mismísimo demonio!

-Estamos aquí para recaudar fondos para los chavales,

no para andar a la greña por tonterías.

-No será usted partidario de la teoría de la liberación.

-Yo soy partidario del barrio de San Genaro, y se acabó.

Hola, padres. Hola.

-Hola, Herminia. -Herminia.

Aquí les he traído unas zapatillas. ¡Ah!

No, están nuevas, ¿eh?

Es que mi familia siempre me regala zapatillas, sí.

Por mi cumpleaños, por Reyes...

Siempre me regalan zapatillas. No falla.

¿Dónde las dejo? El padre Nivio se ocupa de ellas.

-Es usted un ángel, doña Herminia. Gracias.

Es simpático, ¿verdad? De simpático, nada.

Está ahí como un buitre, esperando a que me rinda

para quitarme la iglesia. Ah...

Padre, ¿me puede usted confesar?

¿No puede esperar a la tarde? Ya ve el lío que tenemos.

No, no puedo esperar, padre. Creo que he hecho una cosa muy mala.

Bueno, a su edad no será para tanto.

Sí, sí es para tanto. Y, la verdad, no me arrepiento.

Esa no es de buen cristiano.

Si no hay arrepentimiento, la confesión no sirve de nada.

No quiere escucharme. No es eso, Herminia.

Lo que le digo es que sin acto de contrición,

la absolución no es posible.

¡Qué barbaridad!

Jesús, es que ya ni en la iglesia puede una desahogarse.

Pues ¿sabe lo que le digo?

Que me voy con el moreno, a ver si me escucha.

¿Padre Nivio? Sí.

¿Me quiere usted oír en confesión? Pues claro, doña Herminia. Pase.

-Pero vamos a ver.

Cuando habla usted de mucho dinero, ¿de cuánto dinero está hablando?

-A partir del primer mes has recuperado la inversión.

A partir del segundo multiplicas por dos, el tercero por tres.

Y así, hasta que se cierra la pirámide.

-Ajá. ¿Y cuánto ha invertido usted?

-10.000 pesetas. Por ahora. -¿Y cuánto ha ganado?

-Todavía nada, pero a la que entre otra persona, ya recuperaría.

-Otra persona. -Sí, una ya la tengo.

Mi mejor amigo, el de la boda.

-Y quiere que la otra persona sea yo.

-Porque me ha caído bien. En la pirámide no entra cualquiera.

-Vamos a ver.

¿Y si yo le digo que no?

-Encontraré más gente. Esto es un negocio seguro.

Más ahora, que la pirámide está empezando.

Yo estoy en el nivel 6. Usted, en el 7.

-¿En el 7? -Pero vamos a ver, Casandra.

¿A ti qué más te da leer el futuro aquí que allí?

-Ay, Nieves, que no es un capricho, que es ciencia.

Este es el rincón ideal para leer las cartas

porque tiene muchísima energía.

-Energía eléctrica. Es el único enchufe.

-Yo tengo que enchufar el secador. -Cariño, yo no elijo los sitios.

Los sitios me eligen a mí. -Ay, de verdad, Casandra.

Que no he nacido ayer, por Dios, esto de las cartas es una filfa.

-Si tú lo dices... -Vamos a ver,

¿cómo unas tristes cartas pueden adivinarte nada?

-La vida es un misterio, Nieves.

Llevamos miles de años en este planeta

y todavía no sabemos ni por qué ni para qué.

-Oye, Casandra, ¿si yo le hago una pregunta a tus cartas,

tú crees que contestarán ahora mismo? -Por favor.

Corta.

Corta otra vez.

Ahora lo que sí te pido es que tu pregunta

sea lo más concreta posible

porque esta tirada contesta con un sí o con un no.

Ya.

-El juicio.

Los enamorados.

El sol.

Claridad total, un sí rotundo. -¡Lo sabía!

¿El qué? -¡Que es inocente!

-De verdad, Pili.

-Que es inocente, si ya te lo decía yo.

(Timbre)

-¿Qué pasa con Bretón? Pasa, aquí no.

¡Yo no sabía que era él! Pero ¿qué dices?

Nos debe de estar siguiendo a todos, coño.

¿Bretón? Sí, sí.

Pensé que era profesor de autoescuela.

¿Habéis estado juntos? Sí, se metió en el coche,

dijo que era el profesor hoy.

Y yo lo he largado todo, joder.

He hablado de Tony, le he dicho que está en Londres...

Tranquilo, Londres es muy grande. ¿Has hablado con Tony?

Le he llamado pero no me coge.

Le he dejado varios mensajes en el contestador.

Le he dicho que me llame, pero que no llame desde su casa.

Estoy cagado, creo que este teléfono también está pinchado, joder.

¿Sí? Si no, ¿cómo iba a saber

que soy hermano de Tony y voy a esa autoescuela?

Si está pinchado, puede estarlo el tuyo, el de papá y mamá...

Joder.

Vaya día, vaya día, ¿eh? ¿Qué pasa?

Nada. Mamá, que la acabo de ver y la he encontrado rarísima.

No sé, Carlos, estaba como ida,

como si de repente estuviera muy perdida.

¿Qué dices de mamá? No te entiendo. Y encima esto de Bretón.

Y yo a punto de casarme. Es que no sé...

Nada de Tony en la boda. No puede venir.

Ya, ya lo sé, ya.

(Claxon)

¡Mierda! Que me he dejado el coche en doble fila.

Me tengo que ir. ¿Te vas ya?

Sí. Tengo que ir a recoger a Oriol.

Gracias.

No sé, yo tengo la sensación de que todo se está poniendo muy mal.

¿Tú no lo notas?

(Claxon)

Joder.

Solo quiero saber qué es lo que ha pasado en la consulta.

¡Ja! Pues me extraña que no lo sepas porque me has seguido.

Ah. ¿Yo te he seguido? ¡Sí, me has seguido!

¡Pues claro que te he seguido, Merche!

Estaba celoso. Bueno, y sigo estándolo.

Cuando salga y llene la furgoneta voy y le parto la cara.

No digas eso, se está muriendo... Creo.

¿Qué? Creo que se está muriendo.

Anda.

¿Te ha llamado para decirte que se muere?

No exactamente.

Entonces, ¿qué? No lo entenderías.

Bueno, claro, que soy tan simple

que no entiendo esas cosas tan profundas.

¿Por qué te molesta tanto que tenga algo solo mío?

Vamos a ver, ¿qué es algo solo tuyo, Merche?

¿Pagar a un tío para que te escuche?

Para eso págame a mí, que te hago un buen precio.

Tú no me escuchas. Ya, no te escucho.

No, estás demasiado ocupado en escucharte a ti mismo.

Chica, qué pena, no acierto.

No acierto, no, no tengo suerte, Merche.

¡Qué va! La que se equivoca siempre soy yo.

Si la que no está donde tiene que estar soy yo.

Que no, que es muy difícil ser tu marido, Merche.

Es muy difícil estar a esa altura que te has puesto.

¿De qué me estás hablando?

Pues de eso, Merche. De la Universidad, de la carrera...

De que te has puesto un listón tan alto

que uno no llega todos los días. Ya. ¿Un listón?

¿Y tu listón?

Pero Antonio, por Dios, que soy Mercedes Fernández, tu mujer.

¿Me vas a decir que no eres ambicioso?

¿Que te conformas con cualquier cosa?

No, yo no he dicho eso. ¡Si no paro de seguirte!

¡Si hay que tomar vitaminas para seguirte, hijo mío, por Dios!

De verdad..

¡Aquí estoy! Buenos días.

¡Joder!

¿Qué hay que llevar? Pasa.

Mira, todo eso y todo aquello, también.

Bueno, pues lo más grande primero. Empezamos por la mesa, venga.

¿Y los negocios que has montado? Nada, una ruina, Merche, casi todos.

Ya, y te has defendido también en política.

Pero si estuve un rato nada más.

Y en la bodega, que nos has metido a todos.

Eso sí, la bodega va bastante bien.

No, la bodega va como a ti te da la real gana.

Así es como va.

Yo siempre he creído que tú eras un regalo, sí, desde siempre.

Porque eras alta, porque eras rubia y muy guapa,

muy luchadora y muy lista.

No me lo podía ni creer.

Me miraba en ti y pensaba: "Antonio Alcántara,

es que eres la leche, la leche".

Hasta ahora, que...

¿Qué ya no te miro?

Me miras,pero no me miras igual.

No sé, de repente me he ido a la mierda.

Y seguramente será culpa mía porque... Como siempre.

Venga, no te hagas la víctima. No, yo soy la víctima.

A mí me vienen los golpes de todas partes.

¿Y qué te crees, que a mí no?

Venga,Ramón, hombre. Échanos una mano, estamos de paseo.

Siempre me dices que no he cambiado. Y tienes razón, no he cambiado.

Sigo siendo el mismo que llegó del pueblo

con una mano delante y otra detrás.

Y soy un poco mandón, sí, y hago lo que me da la gana,

y además no sé delegar.

Pero, bueno, tampoco he hecho otra cosa que luchar

para que salgamos adelante nosotros, los chicos, tu madre, y la mía.

O sea, que no he hecho otra cosa nada más que trabajo,

trabajo, trabajo y con poquísimas vacaciones, ¿eh?

¿Y para ti no existe otra cosa?

¿Sólo te importan el trabajo y el dinero?

Sí. ¿Y el amor?

El amor en las películas, Merche. Esta es nuestra película.

Tú quieres ver cómo se acaba.

No, yo quiero ver cómo continúa.

¿Tú quieres que continúe?

Tenemos que crecer.

Dale.

¿Lo has escuchado, Ramón? ¿Lo has oído?

Que por lo visto tengo que crecer. Y no me estoy dando cuenta.

Merche, ¿tan mal lo estoy haciendo, mujer?

¿No hemos estado juntos todo este tiempo a las duras y a las maduras?

¿Quién estuvo contigo cuando tuviste el cáncer?

¿Yo no hice lo mismo cuando tuviste la angina de pecho?

Precisamente por eso, mujer.

Si hemos superado todo esto juntos, ¿ahora qué nos pasa?

Mira, yo no sé si crezco o no crezco,

pero desde luego a tu lado yo me siento muy bien.

Por eso te fuiste con otra, ¿verdad?

Lo has oído, ¿verdad? ¿Cómo que no lo has oído?

Lo has tenido que oír, igual que yo.

Porque precisamente a eso voy, hombre, a eso voy.

Es que me estaré muriendo y me lo estará repitiendo sin parar.

Aunque diga que me ha perdonado, no, no me ha perdonado

ni me va a perdonar nunca.

Si piensas que todo lo que nos pasa es por la aventura que tuviste,

es que no has entendido nada.

Ése será mi problema, que no entiendo nada.

Que llevo toda la vida con ella y no entiendo nada

porque no hay mayor enigma que la cabeza de una mujer.

Ni siquiera las caras de Bélmez. A ver, ¿qué es lo quieren?

¿Qué es lo que quieres?

Voy al... Al servicio.

Quiero que no me des la espalda cuando me quito el sujetador.

Quiero que seas capaz de dormir 8 horas seguidas,

que no tengas miedo a hacerte viejo,

que seas capaz de ponerte en el lugar de otra persona,

que no protestes por todo,

que consultes, que preguntes, que pidas permiso

y que no salgas siempre dando un portazo.

Que tires de la cadena cuando vas al baño.

Aunque gastes agua, que me da igual.

Que no te muevas como si fueras un elefante en la cama.

Que no le eches la culpa de todo al Gobierno porque no es verdad.

Que no fumes y que me lleves a comprar zapatos.

Pero sobre todo lo que quiero, lo que quiero es

que no me eches la caballería encima porque no he pedido la licencia

porque es una cosa que nos concierne a los dos.

Son muchas cosas, ¿eh?

Sobre todo lo de la cadena del váter no sé si voy a poder.

¿Y ahora de qué te ríes? Me río porque es que... Das risa.

No, tú tampoco estás mal. ¿Y tú qué es lo que quieres de mí?

Pues lo que yo quiero de ti es muy sencillo, Merche.

Yo quiero mirarme en tus ojos como si fueran un espejo

y sentir que estás bien, que eres feliz

y que nosotros estamos bien.

Y si me giro cuando te quitas el sujetador,

es porque creo que es lo que quieres.

Y es lo que quiero.

Pero es que me gustaría pensar que no puedes dejar de mirarme.

A ver, que conste que yo no puedo dejar de mirarte, Merche,

lo que pasa es que se me va la vista al final de la espalda, al culo.

(Alarma)

¿La alarma otra vez?

¡Ramón! ¿Qué has hecho? ¡Yo no he hecho nada!

Vale, pues nada, ponemos otra vez la alarma.

Eh... 020478. Dieciocho.

No, 18 has puesto antes y no te ha funcionado, ¿eh?

Pero ahora verás que va a funcionar. 18 del 04 del 78.

180478.

Bueno, ya estoy aquí. Dos gallitos a la romana.

¿Y ese chico por qué se viste así, tan elegante, para cobrar recibos?

Resulta que después tiene una boda. -Pues compruébalo.

Desde luego, parece mentira, un hombre vestido así

es otra cosa, ¿eh? Herminia, no sé. A mí ya me da igual.

Llevo todo el día con él pegado. Es que parecemos siameses.

-Pues a mí encantaría tener un siamés así, qué quieres que te diga.

-Clara, imagínatelo contigo en el videoclub el día entero.

No veas qué risa. -Pero te va a cambiar

la vida a ti Paquita, no a mí. Te lo dijeron las cartas, acuérdate.

-Bueno, pues no te diría yo que no del todo.

El traje de novio ya lo tiene. No, pero que no es por eso.

Es que me ha hablado de un negocio que da muchísimo dinero.

Uy, ten cuidadito, ¿eh?

Herminia, que es un negocio muy seguro.

A lo mejor os interesa porque yo creo que se puede entrar.

-Pero ¿de qué se trata?

-Es un montón de gente que se juntan y hacen como una pirámide...

-Me van a tener que disculpar, pero llevaba usted razón.

-"Me tiene que disculpar, que lleva razón..."

Ya le he dicho que aquí no debemos nada.

-Hay un Bistrot que debe dinero a nuestro cliente, pero no es éste.

-¿Que hay otro Bistrot? -En Pinto.

-¡Que nos han robado el nombre!

Será posible... -Ha sido un error mío.

Porque su marido no se llama... -Mi exmarido.

-Exmarido. ¿Su exmarido no se llama Germán Pérez Barrio?

-Pues no. Mi exmarido se llama Miguel Alcántara Barbadillo.

-Teníamos que haber empezado por ahí.

-Claro que teníamos que haber empezado por ahí.

Estamos en boca de todo el barrio.

-¿Y qué dice el barrio? Que da gusto vernos, ¿a que sí?

Bueno... Desde luego, vestido así

es una buena idea para cobrar recibos.

Mira, no es ninguna tontería. ¡Herminia, por Dios, qué apuro!

Claro. ¡Pues por eso!

Que no, señora, que yo sin el traje de pingüino gano mucho.

Y un poquito más de vergüenza, también.

Mira, para compensar todo lo que te he hecho pasar,

mañana te invito a cenar.

-Yo mañana ceno con mis tres hijas, ¿eh?

Porque a falta de una, tengo tres.

-Pero estas señoras tan simpáticas te las cuidan, ¿a que sí?

-Y así tenemos tiempo para hablar de...

Ya sabes.

(Teléfono)

(Teléfono)

Dígame.

¿Hola?

Mire, sé que hay alguien ahí, así que hable.

La madre que me parió.

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Sí? "Hola."

¿Quién es? Soy Carlos.

¿Están mis padres por ahí?

No creo, los paquetes que se tenían que llevar ya no están.

"¡Vaya!" ¿Ocurre algo?

No. No, no, nada. ¿Y está Inés? "Pues creo que tampoco está."

Joder, estupendo... ¡Espera, espera!

"¿Qué pasa?" Ahora que lo pienso,

me ha parecido ver aparcado el coche de tu padre.

Entonces seguro que están por ahí. Espera, no cuelgues.

¡Antonio! ¿Mercedes?

Pues es muy raro todo, no contesta nadie.

Bueno, pues...

Si no le importa comprobarlo, es importante.

"Necesito hablar con ellos." Miraré arriba. Espera.

Merche, coge los zapatos.

Vamos, vamos.

¿Qué hacéis aquí? Anda. Nos íbamos ya.

¿Qué pasa, Oriol? ¿Cómo estás, hijo? ¡Cariño!

Qué alegría verte.

¿Por qué lleváis los zapatos en la mano?

Tenía los pies calientes. Por no pisar las alfombras.

¿Mamá, todo bien? Sí, sí, todo perfecto, hija.

Antonio, ¿dónde estabais? ¡Hombre! Eh...

¡Pues estábamos en la cocina! ¿No me oíais? Os he llamado.

Yo no te he oído, ¿tú le has oído? No, no.

Carlos al teléfono, que pregunta por vosotros.

Vaya, es que nos estábamos yendo. Dile que le llamamos desde casa.

Nos están esperando. Le llamamos cuando lleguemos.

Sí. Adiós.

Adiós. Adiós, tesoro.

El abuelo llevaba la bragueta abierta.

¿Hola?

(RÍE)

¿Y hoy por qué no hay tele?

Hombre, porque de vez en cuando pues tampoco viene mal

que no esté la televisión, hija, y así cenamos y hablamos

y nos miramos a los ojos. Claro.

Es que quiero ver el programa nuevo. Ya has oído. Después del postre.

Si ya ha empezado. No te preocupes mujer, ya lo verás.

Vamos a cenar ahora y hablamos, nos miramos a los ojos.

Así es.

Abuela, ¿ya cenas con nosotros? Eso parece.

¿Y el cambio por qué? Santa Rita de Casia.

¿Qué pasa, que te lo ha dicho ella? No.

Los santos no hablan, hija. Pero mandan señales.

Entonces, ¿ya no estás enfadada? No, ya no.

Pero si me sigues preguntando me voy a volver a enfadar otra vez.

Será posible... Voy a sacar el postre.

Espera, Merche, que te ayudo.

Pero ¿qué estás haciendo?

Pues nada, estoy ayudando a tu madre, hija.

Ah, ¿que ahora ayudas a mamá? Pues sí.

No muy frecuentemente, pero no es la primera vez.

Pero habiendo tres mujeres no hacía falta.

Sí hacía falta, Herminia. Sí hacía falta, que hay que educar.

He visto las fotos. ¿El qué?

Las del fotomatón.

Si las llega a ver tu padre se arma la tercera Guerra Mundial.

¿Qué pasa, que registras mi cuarto? No, no registro tu cuarto.

Registro tus bolsillos cuando meto la ropa en la lavadora.

Si te chivas, les digo lo de la denuncia.

¿Qué denuncia?

La madre de Gala te vio hablando con un policía municipal.

Ah, porque le preguntaba la hora. Sí, ya.

Y por eso también subió a su casa y preguntó que si querían denunciar.

Ya.

¿A ti te gusta que cierren la terraza?

(RÍE)

¿Esos que se están riendo son tu padre y tu madre?

Sí. ¡Mira, qué contentos!

Si están tan contentos, ¿por qué no me dejan ver la tele?

Ya.

Oye,María, ¿tú has hecho algo con el mudo

de lo que te tengas que arrepentir? Pero,abuela, que tengo 13 años.

Ya, pero ahora las cosas van muy deprisa, hija.

Que no abuela, que no. Que no estoy loca.

Bueno, pon la tele, anda. Han dicho después del postre.

Bueno, pero están de muy buen humor. Tú pon la tele.

(Música en televisión)

(TELEVISIÓN) No, no, no... -No pasa nada, no pasa nada.

Rosa, no pasa nada, mujer. No pasa nada, mujer.

Está graciosa, ¿eh? Sí.

"Las relaciones de pareja, como las partidas de ajedrez,

se construyen paso a paso, jugada a jugada,

con inteligencia, observación del contrario

e infinita paciencia.

En la relación de mis padres hubo todo tipo de crisis,

algunas muy gordas,

pero siempre supieron salir de ellas más fuertes,

más orgullosos y un poco mejores".

Pero ¿estás loco? Estoy loco, sí.

¿A estas alturas, tú y yo?

Pero ¿por qué no, Merche?

Mira, ha sido un repente, de verdad. Que no.

Consúltalo con la almohada otra vez.

Que no es un repente, si lo llevo pensando mucho tiempo.

Pero esta tarde lo he pensado más, Merche.

Es una cosa normal, es de cajón.

¿No ves que una mujer como tú, con lo que tú eres,

se da una cada 50.000 en el mundo en que nos movemos nosotros, Merche?

Estás loco, de verdad. No, no, es una proposición en firme.

Tú tienes que decirme sí o no.

Mira, ya han puesto la televisión. Voy a sacar el postre.

Merche, ¿te lo vuelvo a repetir? ¡No, no, no, no!

Sí, sí, te lo voy a repetir. Escúchame. Escúchame, Merche.

¿Tú quieres casarte conmigo?

Qué van a pensar nuestros hijos, y la gente del barrio...

No van a pensar nada Merche, por Dios. Cásate conmigo otra vez.

Pero esta vez en serio. ¿Qué pasa, la otra no fue en serio?

La otra fue muy en serio, Merche, pero demasiado

que estabas tú de luto, acuérdate,

y yo llevaba aquel traje, me quedaban las mangas por aquí

y los hombros anchos, que parecía de los hermanos Tonetti, Merche.

Estás loco. No sé. Yo quiero que vayas de blanco.

¡De blanco, no!

Bueno, de un blanco "matao". ¿Cómo se dice?

Color hueso. Eso.

Un blanco color hueso con algo así, suave, rosa.

Y yo me voy a poner un traje negro y voy a llevar pajarita, Merche,

y vamos a hacer una boda que se cague la perra.

Y vamos a invitar a los familiares, y a los del barrio y a mucha gente.

¿Y la boda de Inés?

Bueno, mira, la boda de Inés primero, y luego la nuestra.

A mí me da no sé qué.

Escúchame, que me parece que no te lo he pedido bien.

Ay, Antonio...

Merche,

cásate conmigo otra vez, mujer.

Pero no digamos nada hasta después de la boda de Inés.

No decimos nada hasta después de la boda de Inés.

Júramelo.

¿Eso es un sí?

"El ajedrez es un duelo mágico, como el juego del amor.

En ambos hay que tener intuición, paciencia y asumir riesgos.

Un hombre y una mujer pasan una vida en común jugando una partida".

Te gusta llevarme la contraria, y ya está. ¡Anda!

¿Y te la vas a comprar?

"Por amor, un peón sin voz compra una guitarra

para cantarle una canción a su chica".

Son 200 pesetas. ¿Se las lleva?

"Por amor propio, un caballo purasangre

es capaz de dar una coz a su familia.

Por amor una torre es capaz de resistir todas las pruebas".

Tía, dame dos perritos.

"Por amor, un alfil puede convertir a una mujer en una reina".

¡Tíos! ¡Ah!

Pero, bueno, qué trencitas más bonitas, ¿eh?

¿Qué hay, Ramón? ¿Cómo estás! Yo bien, ¿y vosotros?

Nosotros estamos fenomenal, ¿verdad, Merche?

Mejor que fenomenal. ¿No nos ves? Bueno, tú ya sabes.

Ya, ya, ya os veo ya. Quiero decir que...

Que ya os veo, eso. Ponme un poquito más de tomate, por favor.

¿Y tú en qué andas? ¿Sigues en esa eterna luna de miel?

Sí, yo sí. Sí, sí. Casandra y yo, mientras dure...

¿Sabes qué es muy importante para que duren las relaciones?

Pues estar muy atento a las señales de alarma.

Y cuando quieras desactivar la alarma,

no te preocupes, es muy sencillo. Sólo hay que...

¿Escuchar? Escuchar...

Escuchar al otro.

Entonces yo estoy salvado porque la que habla es ella.

Ah, bueno, entonces sí. Por cierto...

Te ha salido todo muy bien. De verdad, ¿eh? Muy bien.

Pero lo que no veo claro

es ese viaje a Egipto que tienes en mente, no lo veo claro.

-Es que yo no tengo previsto ningún viaje,

y mucho menos a Egipto, oye, que ya estuve con mi Desi.

-Ya, pues chica, no lo sé.

Aquí me sale clarísimo la pirámide, en diagonal con el sol.

Egipto. -¿Una pirámide?

No sé.

Una pirámide, Antonio.

¿Qué te debo? -Doscientas.

Antonio, que no te voy a poder atender.

De verdad, tengo mucho público, ¿eh? -Gracias.

-A ti. Hasta luego.

Es que el otro día me dejaste a medias, Casandra.

No, no te dejé a medias.

Te dije que las cartas no querían hablar.

Ah, no querían. No.

¿Y tú crees que hoy querrán?

¿Qué te parece que las animemos con 500 pesetas

como 500 soles de curso legal y del Banco de España?

Pues, bueno, como es para una buena causa...

Claro, mujer. Verás.

Espera. A ver.

Confirmado.

La denuncia ha salido de tu casa.

(Teléfono)

(Teléfono)

Diga.

Tony. Tony, ¿eres tú?

Oiga, haga el favor de dejar de llamarme, ¿me oye?

Sé quién es y no le tengo ningún miedo.

¿Está claro? Da igual dónde trabaje. Hola, Carlos.

¡Karina! Karina, ¿eres tú?

¡Karina, joder, qué bien oírte! ¿Dónde estás? ¿Cómo te va?

Solo quería oír tu voz antes de...

Antes... No te oigo muy bien. ¿Antes de qué?

Antes de...

¿Antes de qué? ¡Karina!

"...que cuando ella me dijo

se acabó."

"Nunca creí tener

mi vida rota."

"Ahora estoy solo y arrastro mi dolor."

"El amor es un juego que tiene tantas piezas

como personas hay en el mundo.

Te pilla siempre de sorpresa.

Te da la vuelta, te da la vida, te la quita, te vuelve loco".

"...una tormenta hay en mi corazón."

"Dame otro vaso, aún estoy sereno."

"Quiero beber hasta perder el control."

"Cuántas noches soñé que regresabas

y en mis brazos llorabas por tu error."

"Luego un ruido del bar

me despertaba,

y el que lloraba entonces era yo."

"Quiero beber hasta perder el control."

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Cuéntame cómo pasó - T17 - Capítulo 305: ¡Maldito amor!

14 abr 2016

Las obras que están haciendo en casa para cerrar la terraza inician un conflicto entre Antonio y Mercedes que en realidad llevaba latente desde hace mucho tiempo. Además, Antonio sigue sin comprender las visitas al psicólogo de Mercedes.

Mientras sus padres buscan como resolver un nuevo escollo en su relación, Carlos ha empezado a dar clases prácticas para sacarse el carnet de conducir. El profesor que se presenta para enseñarle a manejar el coche es un viejo conocido de su hermano: Bretón.

Y para sorpresa, la que se lleva Paquita cuando las cartas de Casandra, la novia de Ramón, desvelan que va a conocer al que seguramente será el amor de su vida. Y efectivamente un apuesto hombre se presenta en el bistró.

Quien sufre mal de amores es Pili. Su novio sigue en la cárcel después de que le detuviesen en el capítulo anterior como presunto violador. Ella sigue manteniendo que Cruz es inocente.

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  1. Avatar de Maria Yolanda Mendo Maria Yolanda Mendo

    Q capitulo es el q se en rollan carina y carlos en la mesa

    11 dic 2016
  2. Sonia

    No se puede ver este capítulo, porque??

    22 abr 2016
  3. Daniela

    Era casi previsible que Carlos y Karina no terminarían juntos en aquel momento a pesar de todo, pero sinceramente, espero que en algún momento el Carlos Adulto que escuchamos hablar desde "el ahora", nos diga que las vueltas de la vida lo hicieron reencontrarse en algún momento con ella y pudieron saldar esa deuda que les quedó pendiente alla por los ochentas, y lo que sería mejor, que sus caminos no solo se se volvieron a cruzar, sino que de una vez y para todas, pudieron por fin unirse. Saludos desde Buenos Aires.

    21 abr 2016
  4. IsidroR.

    Fallo de guión: la clave de la alarma no es la fecha del cumpleaños de Oriol, quien nació en la temporada 9 (1975), por lo que la clave debería haber acabado en 75 y no en 78. En un momento, Merche dice "cómo voy a olvidar la fecha del cumpleaños de mi nieto!!!". Pues bien, los guionistas sí la olvidaron. Aún así, buen capítulo.

    20 abr 2016
  5. Isidro

    Fallo de guión: la clave de la alarma no es la fecha del cumpleaños de Oriol, quien ya había nacido en la temporada 9 (1975), por tanto la clave debería haber acabado en 75 y no en 78. Merche dice "Cómo voy a olvidar el cumpleaños de mi nieto". Pues los guionistas sí lo olvidaron. Aún así, un buen capítulo.

    20 abr 2016
  6. Claudia Vargas

    Hola, no hemos podido mirar el capítulo 305. Por favor revisen. Gracias. Desde Chile.

    19 abr 2016
  7. Alicia

    No se puede ver el capitulo 305. Por favor, arreglenlo. gracias

    19 abr 2016
  8. Claudia

    No podemos ver el último capítulo. Lo pueden revisar por favor. Gracias.

    19 abr 2016
  9. Luis

    ¿Me aceptarán hoy el comentario luego de rechazar el del capítulo anterior (llegué primero)? Cuántas cosas juntas: que Antonio y Merche puedan por fin aceptar sus diferencias, la enorme caridad de José Ignacio, que Paquita no vaya a terminar estafada por otro hombre, que Carlos se le haya plantado en la cara al imbécil de Bretón pero que, lamentablemente, su otrora vecina, luego compañera de escuela y más tarde su gran amor, Karina, se case en otro país (por cierto, qué bonita lucía). Muy buen capítulo. Me divertí mucho y hoy no se me colgó para nada: lo ví bien de corrido. Saludos y hasta la próxima.

    19 abr 2016
  10. Tess

    Porqué no se ve????

    18 abr 2016
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