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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T17 - Capítulo 302: Mala uva - Ver ahora
Transcripción completa

Cuéntame

cómo te ha ido

en tu viajar

por ese mundo de amor.

Háblame de lo que has encontrado

en tu largo caminar.

Cuéntame

cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

Cuéntame

cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

Cuéntame cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

"Para los que amamos el vino,

septiembre es el mes más hermoso del año.

En ese verano de 1984, tres amores intensos me invadieron:

el amor a la tierra, que conquistó mis manos y mi piel,

el amor al vino, que conquistó mis labios, mi paladar y mi lengua,

y el amor a mis amigos, que me arreó un chute

de felicidad en el corazón.

En ese verano Fraga se enteró

de que su tradicional lugar de veraneo,

la playa de Perbes,

iba a ser declarado recinto nudista

y ahí soltó una frase que merece lugar destacado

en el "Celtiberia show":

(IMITA A FRAGA) 'Las mujeres guapas no se desnudan nunca,

y dejan eso para los pendones que no valen nada'".

Pero no ha visto gente despelotada como aquí, ¿eh?

"En aquel verano, el Papa Juan Pablo II

condenó abiertamente la teología de la liberación.

"El Papa ha dicho que la Iglesia debe defender la causa del pobre,

pero que, para ello, no es necesario ningún apoyo

de la filosofía marxista".

"En aquel verano, el gobierno de Felipe González

iniciaba el curso con varias patatas calientes en la mesa,

como el anuncio de huelga de empleados del transporte escolar,

que exigían más dinero,

o la ruptura de negociaciones entre Televisión Española

y los clubes de fútbol, que exigían más dinero".

Conversaciones que han resultado infructuosas.

"Las cámaras de televisión no pueden entrar al estadio".

Sin el fútbol, me matan.

Si no hay fútbol, a mí... Me falta un algo si no hay fútbol.

"Otra patata caliente era la huelga de los técnicos de Iberia,

que también exigían más dinero".

"Con sueldos superiores al medio millón de pesetas mensual..."

Hasta luego, hijo. Vuelvo a media mañana.

Buenos días.

"Pero en aquel verano, las buenas mujeres del barrio de San Genaro

lo único que exigían era un poco de respeto".

(Música)

(GRITA)

-Quieta, quieta.

-Quieta como una estatua o te rajo.

-(GRITA)

Clara, ¿qué ruido es ése? ¡Ay, Clara!

¡Asesino, criminal!

¡Canalla! ¡Auxilio!

-¡Asesino, sinvergüenza!

-¿Qué pasa? -Eh, eh, eh.

-Tira eso, que te vas a hacer daño.

-¡Empújale!

¡Ay, ay, ay! ¡Hija mía! ¡Clara!

¡Ay, mi vida! ¡Clara, hija! Clara, hija.

Cálmate. ¿Cómo estás?

¿Cómo estás, hija? Ya pasó.

-A ver.

-Hala, venga. -¿Cómo que "hala, venga"?

¿Por qué no lo sacan los albañiles? -Es que están desayunando, chico.

-Ya les vale, estar desayunando cuando tienen que trabajar.

-Cuidado que pesa. -¡Ostras!

¡Agarra bien! -Lo tengo bien cogido.

Lo que odio las obras, pero es que lo tengo que hacer,

tengo el baño que se me cae a pedazos. Ya lo has visto.

-No, no, no. Yo no he visto tu baño. -Ya.

-Ni ya, ni nada.

Te recuerdo, Olmedilla... ¡Cuidado!

Yo nunca he estado en tu casa.

Joder.

-Bueno, es verdad.

Fíjate que he pensado a veces pues invitarte,

pero al final siempre me arrepiento por si te sientes violento.

-¿Yo violento por qué? -Bueno, no hace falta que te lo diga.

-No, vamos a ver, tú presupones

que yo pueda estar violento pero ya te digo que no.

¿Eh?

-Entonces, una cena tú y yo solos en casa, ¿aceptarías?

-Mira. A ver, Olmedilla, a ver cómo te lo explico.

A mí todo esto de tu orientación sexual,

a mí me la bufa, por tiempos. ¿Entiendes?

Te doy un consejo, para tu fueron interno.

Yo desde luego ya lo he superado, pero tú deberías hacerlo también.

Y mientra tanto, por favor, deja de tratarme a mí

como si fuera Caperucita Roja y tú el lobo feroz. ¿Eh?

-Que tienes razón, tienes razón. ¿Me puedo duchar en tu casa?

-¿Cómo?

-Mientras duran las obras.

-Pues claro que sí, faltaría más.

Ahora, que vas a tener que ducharte con Ramón.

-Ah, no, con Ramón no me ducho yo ni loco.

-Que no, hombre. Que yo voy a ir a la vendimia,

y va a estar en casa Ramón, pero no te preocupes,

ya hablo con él. -Le sentará como un tiro.

-Que no, hombre.

Que Ramón es un facha pero es buena gente.

-Hombre, facha y buena gente no sé si me cuadra.

-Eso es verdad.

¡Por favor!

¡Ayuda! -¿Qué pasa?

-Ven conmigo a la iglesia. -¿Qué?

-Que un andoba ha atacado a Clara, un violador o...

-¿Cómo?

-Me ha dicho Don Froilán que lleve a alguien con cara y ojos.

¿Tú tienes? -Sí.

-¡Pues vamos! -Bueno, pues vamos.

Vamos. -¿Voy, Miguel?

-No, quédate con el calentador, no vaya a ser que te lo roben.

-¡Tengo casi 13 años, mamá! No soy una niña.

Ya sé que no eres una niña, pero tampoco una adulta.

¿Voy a Sagrillas y no me presento al examen?

Ah, sí, más quisieras tú. ¡Claro que te presentas al examen!

Anda, dobla esto.

No me hace ninguna gracia dejaros a la abuela y a ti solas.

Menos me hace a mí examinarme.

Tenías que haber aprobado las matemáticas en junio.

¡Que no me entran! No te entran... No tienes excusa.

Has repetido, las deberías saber de sobra.

Cuando las hacíamos con números me entraban,

pero con letras, pues no me entran.

Pero te has pasado todo el verano mirando las musarañas.

Esta vez voy a aprobar. Eso me dices siempre.

Aunque no entienda lo que hago. Ya, ya...

¡Que te lo digo de verdad, mamá, que voy a aprobar!

Es que no confías en mí.

Oye, la próxima vez que pegues un portazo,

te doy un bofetón, ¿me has oído?

No quiero que Josete se entere de esto, ¿eh?

Ni él ni nadie.

Os pido que no le contéis a nadie lo que ha pasado aquí.

Pero hija, Clara, ¿cómo no se lo vamos a decir a la policía?

Igual hay un violador en el barrio.

Yo lo único que creo es que quería robarme, Herminia.

Sí, claro que quería robarte. Pero otra cosa, hija, la honra.

Clara, ¿esta es la bolsa con la que te atacó?

Oye, ¿tú has oído hablar del violador de Preciados?

Lo dicen continuamente en televisión, ataca por barrios.

-Y ahora le toca el nuestro.

-Mira Clara, yo creo que tu obligación como ciudadana

es ir a la policía a denunciarlo. -No, no Miguel, no voy a ir.

Que no, que conozco a mi hijo

y bastante tenemos con el comité anti OTAN,

que seguro que lo tienen fichado. -¿Y si ataca a otra mujer?

-Por favor, dejadme en paz. -¡Clara, por Dios!

-Padre, me da mucha vergüenza que la policía

no se tome en serio estas cosas.

Dirán que le iba provocando yo. Acordaos de lo que pasó con Karina.

Yo te acompaño, mujer.

¿Qué hacemos?

-Encontramos a ese tío y le abrimos en canal.

"Aquel verano fue también el de la primera añada

de Bodegas Alcántara Fernández e hijos.

Estábamos a punto de empezar la vendimia

y las perspectivas eran muy buenas".

¿Esto está o no?

Si no me equivoco, mañana es el día.

Pero te lo digo y me tiemblan las piernas todavía.

Lo que no entiendo es cómo sabéis que está lista.

Pues nada, hijo, por la piel, que se pone floja

y la pulpa, que ya no cruje. Y la semilla está oscura.

Eso es lo más importante, y cómo sabe.

Impresionante, tanto tiempo cuidándolas,

tanto tiempo vigilándolas, y ya, ha llegado el día.

Como si fuese a tener un hijo.

Un hijo no, hombre, vas a tener miles de kilos de hijos.

Oye, por cierto, ¿la cuadrilla está aquí o qué?

No sé. Igual ya han llegado. Luis está al cargo.

¿A Luis solo?

Me voy a ver. Anda vete a ver.

Y diles que yo paso a saludar. Vale, papá.

Qué contento está.

Carlos es un chaval estupendo.

Ha nacido para esto aunque él no lo sabe.

Ya, si él quisiera, sería el heredero.

Pero no sé, a ti no hay forma de convencerte

de que te quedes dos o tres años más.

No, no, no, Antonio, no. Esta es mi última vendimia.

Ahora lo que quiero es viajar

y conocer todos los viñedos que hay en el mundo.

Se lo debo a mi mujer.

Lo que no sé a quién dejar al frente de todo esto.

¿Pero no habías hablado con tu hermano?

Al final no he hablado porque mi hermano, en definitiva,

tampoco sabe nada de viñas ni de vino,

y encima le cuesta amoldarse al pueblo, con lo cual, no.

Es Maurín.

(Claxon)

(Claxon)

¿Y por qué pita?

Querrá enseñarte su coche nuevo.

A ver si hay suerte y te estampas contra un olivo, tontolaba.

El sitio está estupendo.

Tenéis un baño al fondo a la izquierda,

y otro en la bodega. Y aquí, las mantas.

-Muy bien, y aquí tenéis en la nevera leche y refrescos.

Os hemos puesto platos, vasos, cazuelas, sartenes, de todo.

Chorizo, salchichón, patatas, tomates, lechugas tenéis.

-Sí, también hay aceite, sal, café, azúcar...

Ponle también una cazuela de gambas al ajillo, hijo.

Y lo más importante, el jefe, mi padre.

¿Qué hay, señores? Antonio Alcántara.

¿Qué hay? ¿Qué tal?

Yo soy el jefe de la cuadrilla: Crescencio Yagüe.

Encantado, Crescencio. Vosotros estuvisteis aquí el año pasado, ¿no?

Sí, pero los tratos los hicimos con Don Mauro, el otro socio.

Bueno, pues este año estamos nosotros solos.

Pero no os preocupéis, que os vamos a tratar muy bien.

De la jornada, lo que habíamos quedado, ¿no?

3.000 por día. En Francia pagan 3.500.

Es que en Francia venden mucho vino.

Y Francia está lejos y aquí no tenéis que pagar

el viaje, ni la comida, ni nada.

¿A qué hora arrancamos mañana? Eso mismo quería yo oírte.

A las 7. Hecho.

Esta noche, si quieren tomarse unos chaticos de vino

con nosotros, vamos a estar aquí.

También tendremos un poquico de flamenco.

Yo no, que quiero acostarme temprano.

Pero a lo mejor aquí, la juventud baila, pues prima, ¿no?

Mañana hay mucho que hacer, pero muchas gracias.

No jodas, Carlos. El vino corre de nuestra cuenta.

¡Déjate de vinos!

¿Cómo lo ves?

-Está precioso, Trini, me encanta.

Precioso.

Lo que no sé si a José Ignacio le gustará.

No tiene mucho escote, ¿no? -¡Qué va!

Tienes unos pechos estupendos.

¿No me estarás tirando los tejos, Trini?

No. ¿No?

Pero no será por falta de ganas.

¿Seguro que no quieres venir a Almagro?

-He dejado la profesión. -Una actriz nunca deja de ser actriz.

-Yo sí. -Pero vente al festival.

Aunque solo sea para vernos y para tomarnos unas "cerves"

y para pasar el platillo cuando actuemos por la calle.

-Trini, he decidido ser otra persona.

-¿Y no te pierdes aquí, con tanto chalé?

(Teléfono)

-Espera.

(Teléfono)

¿Sí?

Sí, sí, dime.

¿El pedido para los holandeses? Pues de 5.000 botellas. Sí.

Igual que la remesa anterior, ¿por?

No sé cuándo es la fecha de entrega,

pero claro que hay fecha de entrega.

Oye, ¿Carlos no está por ahí? -¡Inés!

-Hacemos una cosa, id embotellando,

y hoy cuando vaya a Sagrillas me paso por la bodega

y lo solucionamos todo.

-¡Inés cuelga! ¡Inés! -¿Qué pasa?

-¡La piscina! -¡Qué!

-¡Corre!

Venga, chicas. ¡Venga!

Venga... Venga, Inés.

¡Corre!

¡Venga, venga, sigue!

Date prisa.

Una, dos y tres. ¡Arriba!

Eso es, venga.

Vamos.

-¡Luchi, Luchi! -Respira.

-¡Respira, venga!

-¡Por favor, llama a un médico ya!

¡Corre! ¡Luchi, venga!

¡Luchi!

Ya está. Chis.

Chis. Ya está. Ya está, ya está, Luchi.

Mírame. Chis. Ya está, estás aquí. Estás aquí.

Un pepito, un bocadillo de atún con aceitunas rellenas

y dos carajillos de ron. -¡Oído!

¿Qué pasa? ¿Ahora trabajáis aquí? Paquita, que no da abasto.

-Antes de abrir la pelu venimos a echarle una manita.

-Y nos invita a desayunar. Bien. ¿Y Miguel dónde está?

-Pues esa es la pregunta del millón, dónde está.

-Miguel pasa de todo, tía. Pasa del negocio, pasa de mí,

pasa de las niñas...

Menos de Olmedilla, pasa de todo.

-Es que a los hombres les gusta estar es con ellos mismos.

-Bueno, y les gusta el sexto también. -Bah. Sí, sí...

El sexo está muy sobrevalorado.

Los hombres llegan, aquí te pillo aquí te mato,

y luego salen corriendo a ver el fútbol con sus amigotes.

También es verdad.

¿Y por qué no buscas ayuda? Mi novio.

¿Que tienes novio? Tengo novio, claro que sí.

Y además, bueno, va a ver Paqui si le contrata de camarero.

-Bueno, tía, a ver, si a mí me gusta y funciona,

me lo quedo. Da igual lo que diga Miguel.

-Ha trabajado mucho de camarero. -Ah, ¿sí?

-¡Hombre! -¡Señorita!

¡El bocata de calamares era para hoy! -Es que los están pescando.

-Como os veo de palique... -Hablamos de lo guapo que eres.

Hala, camarera.

Paquita, ¿qué te iba a decir?

Sabes que Miguel se viene conmigo a Sagrillas, ¿verdad?

Ya. Que el dueño del 50 % de esto se va a Sagrillas.

Bueno, viene a echarnos una mano, que vamos a vendimiar.

¿Y a mí quién me ayuda? Pues de eso te iba a hablar.

Es que dejo a mi madre y a la niña solas

y van a venir a comer luego echamos cuentas.

Pero lo que quiero es que les eches un ojo,

porque están despistadas. No se preocupe, yo estoy aquí.

Si hace falta, la llamo. ¿De verdad?

Hombre, claro. Confío en ti.

Claro. Hala, hija, de verdad.

Y no te estreses tanto porque no merece la pena.

¡Uy! ¿Rubia natural?

¿Perdón?

¡Joder! Ya ha vuelto el "führer" de vacaciones, ¡Ramón!

Ramón, te tengo que pedir un favor muy importante.

-¡Ah! -¡Ah!

-¡Miguel!

-¡Ramón! Ahí, en el baño, hay una mujer desnuda.

-Casandra.

Perdona que no te haya dicho nada,

pero es que estas cosas surgen tan rápido...

-¿Casandra? -Sí.

Sí, aunque su nombre verdadero es Casilda,

pero su nombre de guerra es Casandra.

-¿Su nombre de guerra?

-Sí, es quiromántica, tarotista. Muy profesional.

-¿Puta? -No.

-Tú debes de ser Miguel. -Sí.

¡Le he dado un susto de muerte! Perdona, ¿eh?

Pero venía tan acalorada que o me lanzaba a la ducha

o me lanzaba por el balcón.

Si quieres ir al baño ve, que estás en tu casa.

-Sí. -Y disculpa la invasión.

Pero desde que nos conocimos en la playa nudista de Perbes,

no nos hemos separado. (BESOS)

Amor, amor, amor.

-¿Tú en la playa nudista de Perbes? -¡Chis!

Calla, hombre. Que he cambiado, Miguel.

-¿Cómo que has cambiado? -Soy otro hombre.

-¿Cómo vas a ser otro hombre? -¿Has visto la casa? He quitado todo.

Toda la parafernalia la he metido en tu cuarto.

-¿En mi cuarto? -Sí.

-¡Ah! Franco en mi cama.

-Calla. Es que ella no sabe que yo soy como soy.

-Pero ¿cómo que ella no sabe que eres como eres?

-A lo mejor ya no soy como era. -Pero ¿cómo no vas a ser como eras?

-No lo sé, Miguel. El caso es que estoy

muy implicado en esta relación.

-¿Estás implicado en esa relación? -Sí. ¿Te estás meando?

-Sí. -Pues mea. Mea, que yo te cuento.

Mira, Perbes en verano es lo más hermoso...

-¡Ramón, sal inmediatamente del cuarto de baño!

Quiero dejar de tomar las pastillas.

¿Y eso?

Duermo bien, he dejado de sentir ansiedad.

No sé, creo que puedo volar sola. Ya no necesito su ayuda.

Muy bien. Eso es estupendo, Mercedes.

Significa que puede contestarme a la pregunta que le hice

en la segunda sesión.

Me ha hecho muchas preguntas, no me acuerdo de la segunda sesión.

Pues una muy simple: "¿Qué quiere?"

¿Qué quiero?

Quiero...

Le va a parecer una tontería,

pero me gustaría volver a sentir eso que se siente

cuando haces las cosas por primera vez.

Me gustaría recuperar las ganas de vivir, de reírme.

Por aquí pasa mucha gente

y le aseguro que nadie tiene tanta vida como usted.

Gracias.

Me ha gustado mucho conocerte, Mercedes.

Y ojala pudiera tenerte como amiga y no como paciente.

A mí también me ha gustado venir aquí.

No imaginaba lo mucho que necesitaba que alguien me escuchara.

Bueno...

Solo te voy a pedir que vengas una vez más.

Pero no sola.

¿Cómo?

Quiero que vengas con Antonio, tu marido.

¿Con Antonio? La semana que viene.

Sí. No, la semana que viene, imposible

porque es la semana más importante de la bodega: la vendimia.

A la vuelta sería estupendo.

¿Con Antonio?

Ahí está. ¿El qué?

La cuesta de la Cruz. Ah, sí.

¿Cuánto tiene más o menos? ¿Esto?

Esto tiene 500 metros, hijo.

¿Qué edad tendría yo la primera vez que me retaste?

Pues 14 o 15, ¿no? Catorce años.

Y me ganaste. Claro.

Y al año siguiente, también. Que sí.

Y al otro también me ganaste. Sí.

¿Hasta...? Hasta que me ganaste.

Hasta que me cansé de perder, claro.

Claro, y a mí me dio un infarto, no te olvides.

Se acabaron las carreras para siempre.

No, para siempre, no. Hasta hoy. Que no. Para siempre.

Papá, ¡no fastidies! Ayer lo hablamos.

Tenemos que ponernos en forma para mañana.

¿Tú quieres echar una carrera a lo tonto hasta allí?

A lo tonto,no. Contra un abuelo y un yonki.

No sé lo que serás pero yo no soy un abuelo,

yo soy un empresario. Ya veo lo que pasa aquí.

¿Qué? ¿Quieres ventaja, es eso?

No quiero ventaja, que no voy a correr.

Pues yo sí que quiero.

Corremos hasta la cruz, y yo cuento 20 aquí parado.

¡Hostias! ¿Qué?

Maurín. ¿Qué lleva, un jeep?

Joder. El más grande que había, hijo.

Joder.

Verás cómo nos pita ahora y nos llena de polvo.

¿Le hacemos un calvo? Dabuti.

¿El qué? Ven aquí.

Cuando pase delante nos bajamos los pantalones.

¿Delante de él? Sí, le enseñamos el culo.

No jodas. Que sí.

¿Todo? (RÍE)

A ver si se me va a ir una ventosidad.

¡Una, dos...!

(Claxon)

¡Y tres!

¡Toma!

Bueno, qué, ¿vamos para casa o qué? Sí, venga, vamos para casa.

¡No, no! Mírale. Buen ritmo, por favor.

¡Vamos!

Ánimo y valor, tía. -Ánimo y valor.

¿Cómo está?

-Mejor de lo que merece. Llora y pide perdón.

-José Ignacio, no quiero presionarte más,

pero no me gustaría

que Oriol un día llegase a casa y se encontrase con algo parecido.

-De acuerdo. -Me das la razón pero seguimos igual.

-Cuando vuelvas de Sagrillas estará solucionado, te lo prometo.

-¿Y sabes ya que vas a hacer?

-Sí, dejar que viva su vida,

aunque sea un desastre.

-¿Podrás? -Ahora, sí.

Ahora es ella o nosotros.

Tú y yo aquí solas.

No, ahora de ninguna manera.

Díselo tú, Miguel. Hombre...

-Tengo que examinarme. Si no, voy a repetir curso.

¿Pero eso tiene que ser precisamente ahora?

Las recuperaciones son en septiembre.

Ay, hija... Es que este barrio ya no es seguro, María.

¿Sí o no,Miguel?

¿Y por qué no es seguro? Pues...

Porque ha ocurrido una cosa muy mala.

¿Y qué ha ocurrido?

Miguel...

Pues nada, que a Clara un señor pues que la ha querido hacer daño.

¿Lo ves? ¿Daño cómo?

-Daño. Daño. -¿Ha sido el violador?

¿El que sale en las noticias?

Pues yo creo que sí, que ha sido él, estoy segura.

Pero vamos a ver, Herminia, ¿por qué está usted tan segura?

Porque lo he visto con mis propios ojos, Miguel.

Ya, Herminia, pero vamos,

que igual no hace falta asustar tanto a la niña.

-No, si no me asusto. Ah, ¿no?

Pues deberías asustarte, hija.

Porque vamos, hay cerdos que son más personas que esos hombres.

¿Y qué hago, no me presento al examen y suspendo?

A ver, Herminia.

¿Usted se sentiría más segura si viviera aquí algún hombre?

¡Claro! ¿Te vas a quedar tú? No, no, yo no puedo.

Ya me gustaría, pero no puedo, no.

No, estaba pensando en otra persona. Ah, ¿sí? ¿Quién?

Olmedilla. ¿Olmedilla?

Ni hablar. ¿Cómo que ni hablar? Vamos a ver.

Olmedilla está haciendo obras en su casa,

tiene como para una semana.

Le hacemos un favor a él y él nos lo hace a nosotros.

¿A santo de qué va a venir Olmedilla?

Piénsalo bien. Con un hombre como Olmedilla,

aquí dentro en esta casa,

tu madre y la niña van a estar a salvo.

¿A salvo de qué? A salvo, de todo, de nada.

¡Qué sé yo!

Pero, bueno, es que, de verdad... ¿Ha pasado algo?

A ver. Primero vamos a centrarnos en el asunto de Olmedilla.

(Timbre)

Voy a abrir. Debe de ser él. ¿Con qué permiso le has llamado?

Le he dicho: "Pásate y hablamos un poco".

¿No ves que no puede entrar un hombre sin nuestro permiso?

Pero vamos a ver, Merche, déjate de permisos.

Olmedilla es un genio de las matemáticas.

¿Eh? Puede echar una mano a la niña con el examen.

¿Y dónde duerme? En la habitación de Carlos.

Venga, voy a abrir.

¿Ha pasado algo, madre?

Hola, Miguel.

Estaréis comiendo y molesto, pero necesito hablar con vosotros.

Por la cara que tienes, ya veo que te has enterado.

Cualquiera mantiene un secreto en este barrio.

¿Un secreto de qué? ¡Se va a enterar hasta Josete!

¿De qué? De lo de hoy.

Del tío que ha intentado abusar de mí.

¿Qué hay un tío que ha intentado abusar de ti? ¿Dónde?

En la sala de la parroquia. ¿Quién ha sido? Por Dios.

No lo sé, no le puede ver la cara, Mercedes.

¡Ay, lo siento mucho, Clara! Debes de estar...

Estoy aterrada, pero por Josete, porque se va a enterar.

Yo quería pedirte que os lo llevarais al pueblo a la vendimia.

Además, estando allí sus amigos, seguro que se va encantado.

Pero, Clara, ¿cómo te vas a quedar aquí sola con lo que te ha pasado?

No, yo me iría también.

A ver, que puedo hacer lo que sea.

Recoger la uva, fregar la casa... Claro que sí...

Ocuparme de la comida, lo que sea. Cualquier cosa.

Pobrecita... Ay...

Madre mía... Mercedes, es que ha sido horrible.

Tú no sabes lo que era ese tío encima de mí, toqueteándome

y con la cabeza metida en una bolsa de plástico, ahogándome.

Calla, calla. Así no nos podemos ir a Sagrillas.

Que sí que nos vamos, Merche, nos vamos.

Y se queda Olmedilla. Olmedilla...

¿Se puede?

Igual no llego en un buen momento.

Mercedes, yo no duermo tranquila con ese hombre en casa, ¿eh?

(TELEVISIÓN) "Este año, con 26 días ya de festival,

ha dado tiempo a hacer una serie de realizaciones

paralelas dentro del propio concepto del..."

-Oye Carlos, ¿tú crees que tu padre me dejaría

montar un huerto en el terreno junto al chamizo?

¿Ahora quieres ser un hombre de campo o qué?

Me gustaría ayudar a gente como yo. -¿Con un huerto?

-¿Habéis oído hablar de El Patriarca? No.

Es una granja donde rehabilitan a toxicómanos.

Eso suena un poco a secta, ¿no?

Tipo los Hijos de Dios. ¡Qué va, qué va!

Los poner en contacto con la naturaleza.

Lo que has hecho tú conmigo.

Así este infierno que he pasado serviría de algo, sería útil.

Pues no sé. Luis, tú eres un tío cojonudo,

y la idea no es mala,

pero yo no sé si a mi padre le va a hacer mucha gracia.

Pensaba en el 30 % de los beneficios de los productos de la huerta.

A ver si por ahí consigo entrarle. ¿Cómo lo ves?

Mira, vamos a hacer una cosa.

Espérate a vendimiar, y si le ves feliz y contento,

pues se lo dices, a ver qué te dice. ¡Bueno, listo!

-¿Qué tal me has dejado? -Muy guapo. Como John Travolta.

-Perfecto. Voy a llevarles unas linternas a los braceros,

que he visto una morena con cara de ardilla espectacular.

Tú. ¿Qué?

¿Te has lavado los dientes o no? Que sí, qué pesado eres.

No, pesado, no. Venga, hasta luego.

-Adiós.

Ahora tú. Yo, ¿qué?

Pues que te corto un poco el pelo y te arreglo la barba.

Estoy con las judías verdes.

Carlos, con esos pelos vendimiando de sol a sol te vas a morir de calor.

Está bien, pero sólo si me lavas tú la cabeza.

¿Yo?

¿No te la puedes lavar tú?

Sí, pero...

¿Qué?

Pero una vez soñé que me la lavabas tú.

¿Y?

-Mauro no parará hasta que se quede con toda la cosecha de la zona.

De momento se ha asociado con los de la bodega Somoza.

Eso son palabras mayores.

Pues muy bien, que ellos hagan su vino, coño, que yo haré el mío.

La única manera de que no se queden con todo,

sería montando una cooperativa, y tú podrías organizar algo así.

Que ya sé que es buena la cooperativa, Salvador.

Pero organízala tú, que yo no quiero problemas.

Si el problema ya lo tienes. Se trata de soluciones.

Pero yo solo trabajo para mi familia.

Y yo para este pueblo, y te digo que tarde o temprano

terminarán sacando las uñas. Pon. Es acojonante.

Me cago en la leche.

¿Desde cuándo vienes tú a promocionarme?

Salvador, si tú y yo estamos en las antípodas, hombre.

Porque tenemos un enemigo común, Antonio.

No, yo no tengo ningún enemigo.

Es más, voy a aguantar lo que sea

porque dos no se pelean si uno no quiere. Y yo no quiero.

Ahora la bodega es mía, hombre, y no quiero guerras.

La guerra se terminó hace 45 años.

Paso.

Te voy a cerrar con la blanca doble, que es la de la paz. Y ya está.

¿Dónde vas? Joder, para una vez que os gano.

Este... ¡Antonio!

Es que... ¡Antonio!

Antonio, que no están. ¿Quién?

Los braceros. ¿Como que no están?

No sé, no hay nada, no hay nadie.

El barracón está vacío, han desaparecido.

Joder. Huele a Mauro.

Puede ser.

Cien duros a que esto es una maniobra suya.

Ya veremos. Antonio, vives en Madrid. Yo, aquí.

Sé lo que digo. Joder, Salvador,

falta que me des una escopeta para que le pegue un tiro.

Bueno, eso lo has dicho tú. Lo estás pensando, hombre, alcalde.

Espera, Luis, que voy.

(GIMEN)

Esto no ha pasado.

Hombre, sí que ha pasado, ¿no?

Tienes que terminar tu novela y yo, aprobar mis oposiciones.

Tenemos unos compromisos con nuestros proyectos, ¿entiendes?

¿Qué es lo que hay que entender?

Carlos, qué no seré yo quien fastidie tu vida.

Que somos amigos y nos queremos demasiado como para joder esto.

Eh, eh, eh. ¡Mi amor! ¡No me hables así, de verdad!

Eh, eh, eh. ¡Mi amor! ¡No me hables así, de verdad!

¿Qué pasa? No me trates como a una cría,

que los dos sabemos que yo soy más madura que tú.

Carlos. ¿Tú sabes por qué estudio tanto, por qué trabajo tanto?

Porque quiero un trabajo para toda la vida.

Y con el amor me pasa lo mismo.

Lo quiero para toda la vida.

Vaya, esto sí que es nuevo. Tú diciendo eso.

Ahora soy otra persona.

O a lo mejor soy la misma que ya no quiere esconderse más.

-¡Putada, gran putada! ¿Qué pasa?

¡Los braceros se han ido! ¿Cómo que se han ido, adónde?

Tu padre cree que es cosa de Mauro y va a por él.

¿Mi padre está aquí? ¡Papá!

Papá, ¿qué pasa? Las llaves.

Papá, ¿qué vas a hacer?

Voy a ir a por él, hijo.

Ya, y si no es cosa de él, ¿qué? ¿Lo has pensado?

Si no es cosa de él, que me lo diga a la cara.

Papá, cuenta hasta diez. He contado hasta 150, hijo.

Ya sé dónde están.

Voy a por él.

Papá, espera, voy contigo. Conduzco yo.

Mejor hijo, mejor. ¿Estás bien?

No. Me estoy... Me estoy mareando.

Karina, un vaso de agua, por favor. Este hombre quiere matarme, coño.

Hasta que no me vea muerto no va a parar.

Que no papá, no es para tanto. No está tan loco.

No es una cuestión de locura, hijo.

Es una cuestión de poder.

La impunidad, esa sensación que tienen

de que, hagan lo que hagan, se van a ir de rositas.

La madre que los parió.

Os habéis enterado, supongo.

¿Cuánto les ha ofrecido? La jornada a precio de los franceses.

Cien duros más, no podemos.

¿Qué hacemos?

Vamos a ir a su casa, vamos a llamar a la puerta y le vamos a matar.

Ya. Es que no nos queda otra salida.

Mira Antonio, son las tres pasadas.

Primero comes, te echas una buena siesta,

una buena ducha. Y entonces decides lo que haces.

Antonio, te lo pido por favor.

Papá, vamos a salvar la cosecha.

Te lo juro.

Bueno, pues...

Voy a pensar un rato.

Damián, ¿no podemos contratar a gente del pueblo?

Los que no poseen tierras trabajan para los Somoza.

¿Y de otros pueblos? Hay muchísimo paro.

No en septiembre, chaval.

Los que no encuentran trabajo aquí se van a Cataluña.

¿De verdad no hay manera humana de montar una cuadrilla?

Para mañana, no.

Hay que empezar mañana, no hay más cojones.

Así es.

Muy bien. Pues nada.

Carlos. ¿A dónde vas?

Mercedes, con lo que ha pasado... Siéntate.

Sí, me siento. Que te resistas a dejarlas solas.

Pero si me instalo en vuestra casa, pues ya no están solas.

Aparte, que es que yo trabajo en el banco,

cualquier cosa que pase, pues estoy mucho más a mano.

Y eso sí,

te prometo que la niña en cuanto pase el examen,

yo la llevo a Sagrillas. Si hace falta, pido dos días.

¿Lo voy a tener a pan y cuchillo? ¿Le voy a tener que hacer la comida?

Que no, que lo he arreglado con Paquita.

Que vais a comer en el Bistrot. Sólo serían las cenas.

Yo soy de poco cenar.

Con una tortilla francesa o una lata de atún, suficiente.

-A ver, Merche, si aquí lo importante

es que la niña apruebe el examen de matemáticas.

Que ya lo sé. Mercedes, es que es su futuro.

-Que Olmedilla sabe matemáticas. A ver...

¿A ti qué te parece? ¿Te haces el ánimo?

Bueno, vale, vale.

Pero que se traiga las sábanas y las toallas.

Ya lo tengo preparado, una maleta pequeña.

Y no quiero quejas, que pongo la televisión alta.

Que no, no. Y ade...

Ya vale, que al fin y al cabo nos está haciendo un favor, hombre.

Mercedes, lo que tiene que hacer Olmedilla es irse a su casa,

pero no a la de aquí, sino a la suya de verdad.

Con su mujer y sus hijos. Madre, que...

Oye, pero ¿có...?

Lo siento mucho. No sé.

Estará muy alterada con lo de esta mañana.

No, si a mi madre le pasa igual.

Tiene la misma edad y ella tampoco entiende lo que he hecho.

Bueno, es que no es fácil de entender.

A mí me lo vas a decir...

Pues claro que no es fácil.

Pero te voy a decir una cosa, Mercedes.

Salir de esa casa es lo mejor que he hecho en mi vida.

Desde luego, lo más honesto y lo más decente.

¿Me das tu palabra de que las cuidas como si fueran tu madre y tu hija?

¿Eh? Te doy mi palabra.

-Y que va a aprobar las matemáticas, ¿eh?

-Os voy a decir una cosa: cuando acabe la preparación,

le van a gustar los números más que los Pecos.

Con permiso. -Dale, dale.

-Bueno, pues él es Cruz y ella es Paquita,

la dueña del Bistrot.

-Dice Pili que tienes experiencia. -Sí, señora.

He estado en bares y en el restaurante de Chamartín.

-¿Y qué tal?

-Estrés, porque la gente pide mientras se le escapa el tren.

-Esto es un no parar. Aquí damos menú del día.

Empezamos con los mayores, que comen pronto,

y después empalmamos con los de las 13:45,

y después, a las tres, llegan o los del banco

o los del estudio de grabación. -Es que vienen famosos.

-Damos una media de 60-70 menús.

-Si la cocina responde, ningún problema.

-Las cenas son más tranquilas.

No tenemos menú del día, pero sí carta.

Y los clientes son más exigentes.

-Puedo empezar hoy mismo si le parece bien.

-Tutéala, que es muy joven. De usted no hace falta.

-No, Pili, que me hable de usted, que así cada uno conoce su sitio.

-¿Puedo ver la carta? -Claro.

-Así la voy estudiando.

-Menú del día y carta.

-Gracias.

-¿Qué te parece?

-Me gusta.

Tiene así como presencia y se le ve muy educado.

-Y para padre de mi hijo, ¿qué te parece?

-¡Ay, Pili! ¿Tú lo ves por la labor?

-Hombre, yo lo veo un poco tímido, pero no me importaría nada.

-¡Cabrón! ¡Un cabrón con pintas!

-¿Qué pasa? -No te pongas así.

Ah, no es para ponerse así, ¿eh?

¿No es para ponerse así, desgraciado?

Tú te habías comprometido conmigo a dejarme el coche

para ir a la vendimia y ahora me has dejado tirado.

Exactamente eso, ¡tirado!

-Cuando me comprometí, yo no tenía ni idea de que...

-¿De qué? ¿De qué? -Pues que Casandra no conoce Madrid.

-Pues mira, yo he estado en Bali,

en las Islas Griegas, pero en Madrid...

-Quería ir a la Pedriza, Valle de los Caídos, El Escorial...

-Cariño, podemos ir en transporte público.

-Mi vida, el taxi es un transporte público.

-Joder. -Ya.

Pero le habías dado tu palabra a Miguel.

-¿Qué pasa? -Nada, nada.

Este tonto de las narices, que se había comprometido

a dejarme el taxi para ir a la vendimia

y ahora se va con ésta a la Pedriza ahí a ponerse en bolas,

delante de todos, ¡exhibicionista! -Mira, Miguel, precisamente tú,

que conoces el amor y la pasión de los primeros días,

tendrías que entenderlo. -A ver, a ver, un momento.

Que no pasa nada. Yo te dejo mi coche, Miguel. Toma.

-¿De verdad me lo dejas? -Dos días o tres no lo necesito.

O sea, que... -Macho, de verdad, muchas gracias.

-Nada hombre. -¿Has visto?

Esto es un amigo de verdad, no como tú, desgraciado.

-Pero discúlpale Miguel, es que es tan...

Tan Aries. -Y yo muy Leo, ¿eh?

-Me ha dolido, me ha dolido mucho... -¡Lárgate de aquí!

Que te va a doler más. -No, Miguel.

Tienes que tener un poquito de compasión.

Estoy convencida de que necesitaba a alguien como yo en su vida...

-¡Qué vergüenza!

Dos personas mayores, muy mayores, ahí en la Pedriza en bolas.

Se os va a congelar el mondongo.

-(TITUBEA) Miguel, hombre, por favor.

-Gracias. En serio. -De nada, de nada.

-No sé si me merezco tanto porque te portas muy bien conmigo.

Vamos, me das mucho que yo a ti.

-No, Miguel, ahí te equivocas. -No.

-Tú me estás dando a mí mucho más... -Que no, que no, que tú más...

-Escúchame. Que yo estaba muy solo, Miguel.

No sabes lo solo que estaba.

Y apareces tú, bueno, tú y toda la tropa que llevas detrás.

-¿Qué tropa? -Tu familia.

Ese hermano tuyo, el que es un un poco fantasma, gallito, vamos,

tu cuñada, que es como una actriz de Hollywood,

la niña, la sobrina que es como la ratita presumida.

La lagarta. -La loba.

-La loba, la peluquera, el barrio... Mucho.

-Y la abuela. -La abuela es la leche, macho.

La abuela es Urtain.

Bueno, pues tú diles que sobre las ocho y media estamos ahí.

Pero si es que yo lo que... Nada, nada, no pasa nada.

Hala, adiós Karina. Luego nos vemos.

Qué cosa más rara.

No he podido hablar ni con Antonio ni con Carlos

y es que Karina, no sé, la he encontrado rarísima.

Bueno, a ver cómo te encuentras la casa,

aunque yendo con Clara, ella te ayudará a limpiar.

Clara no creo que esté para limpiar.

Sólo vais a estar cuatro días solas, así que...

Bueno, tú vete tranquila. Que creo que es muy buena persona.

Muy tranquila no me voy.

Lo que tienes que vigilar es que se dedique a las matemáticas

con la niña, porque si no, la hemos hecho buena.

Tú sabes que a mí siempre me han caído bien los mariquitas.

Yo era una gran admiradora de Miguel de Molina,

pero hija, casado y con hijos...

Es más difícil. Es buena persona.

Ay... Cuídate mucho, madre. Vale.

Y hacedle caso a Olmedilla.

Ay, madre mía. Te abro la puerta.

Vale, ábreme la puerta.

Por Dios.

¿Estás? Sí, estoy. ¿Y Josete?

Está abajo, con las maletas. Pues hala, vámonos.

Adiós, Herminia. Cierre con llave. Sí, sí.

Sí, por Dios. Uy, perdón, perdón.

Cuidado. Ya me quedo yo, Mercedes. Buen viaje, ¿eh?

Olmedilla, confío en ti.

No te preocupes, que yo me encargo. ¿Ya está usted aquí?

Sí, bueno, le he dicho a Mercedes

que no las dejaría solas ni un minuto.

Ya pero... ¿Y la niña?

La niña en su cuarto. ¿Está estudiando?

Claro, está estudiando. ¿Seguro?

Segurísimo.

# Tú me escondes entre tus libros,

# pero yo me agarro a tu pelo,

# voy trepando por tu chaqueta

# a tu techo desde tu suelo.

# Aire, ah, ah, ah,

# soy como el aire, ah, ah, ah. # ¡María!

- # ...pegado a ti... #

-Yo a su edad hacía lo mismo. Y usted, también.

No, qué va.

Si mi madre me ve bailando como una loca, llama al cura

para que me saque los demonios. (RÍE)

Aquí la cena es a la hora del Telediario, a las nueve.

Hoy hay revuelto de champiñones y gallo a la plancha.

¿Le gustará? Sí, perfecto.

Bueno, pues ahí la tiene, toda suya # ...no puedes escapar.

# No te resistas nunca. #

-Gracias.

Hola, hija.

¿Queda un poco de café? Sí.

Me he quedado dormido ahí, en la siesta.

¿Qué te pasa, que tienes esa cara?

Cosas mías.

Ah.

¿Y mi hijo el pequeño tiene que ver con esas cosas tuyas?

Yo, desde lo del Alcalá 20, no tengo la cabeza en mi sitio.

Bueno, claro, eso es normal.

Hay que darle tiempo, hija.

Tiempo y distancia.

Tú estás pensando en marcharte.

¿Y se puede saber a dónde?

¿Eh? ¡Hola!

Mira, la luz de mis ojos.

Por fin.

Hola, hija. Hola.

Qué pena que no hayas traído al niño, hombre,

le hubiera gustado la vendimia. Bueno, ya habrá más.

Me ha Contado Carlos lo de Mauro. Qué putada.

¿Cómo estás? Pues estoy jodido.

Aquí estamos, que no sé qué hacer, hija.

Joder, es un cabrón. A ver si Carlos le convence.

¿Cómo que si Carlos le convence? Claro, ha ido a hablar con él.

¿Adónde? Pues al Asador.

¿A Tobarra? Sí, está ahí.

Pero ¿cómo le va a convencer Carlos a Mauro? Hija, por Dios.

Bueno, déjale. A ver si tiene más mano que tú.

¿Por qué va a tener más mano? No ha vivido vuestra guerra.

A ver, hija, esto no es la Guerra Civil.

Esto es la guerra del vino y la estamos perdiendo.

Voy para allá. Ay Dios mío, ay Dios mío.

Voy a intentar arreglar esto. -¿Cómo?

-Reclutando gente.

-Complicado, está todo el mundo colocado.

-Ya. A la noche estoy aquí.

-¿Adónde vas? -A Almagro.

-Asómate por ahí... Eso, que se le vea ahí con las uvas.

Que eso es lo bonito, claro que sí.

Jo, qué pinta tienen las uvas.

¿Sabes que este año va a ser una buena cosecha?

Sí, sí, desde luego por la pinta no lo dudo.

-Ay, perdonadme. Es que creía que no llegaba.

-Venga, anda, haznos la foto. -Sí.

-Ponte aquí, ponte aquí, que se nos vea con las uvas.

Aquí. -¿Aquí?

-Sí, con las uvas, que se vea que tenemos uvas.

Espera, espera. -Pero, bueno, qué guapos.

-¡Ahí está! A ver, ¿eh?

Tienes que esperar a que salga. -Qué invento.

-Déjamela, a ver.

-Mira. ¿Esa es Inés?

Hola, hija.

¡Eh! ¡Inés!

¿Qué pasa? Que va en dirección contraria.

¿Habrá pasado algo? ¿Qué va a pasar?

¡Qué sé yo! ¿Pero tú has visto que ni ha parado ni nada?

Yo qué sé, ¿doy la vuelta y voy tras ella?

No, vamos a Sagrillas, que te digo que ha pasado algo.

Bueno, pues vámonos a Sagrillas. Vámonos ya de una vez.

Pero... ¿Una pastilla?

No, no quiero una pastilla. Pues, hija mía, yo ya llevo dos.

Tú lo que debes hacer es denunciar a la policía.

Por favor, que no quiero que Josete se entere.

Pero ¿tú sabes que ha habido más agresiones?

¿En el barrio? No, en el barrio no.

En el barrio, nada.

Que yo he leído que en tres barrios distintos,

tres agresiones diferentes.

-Bueno, por favor, ¿podemos dejar el temita ya por hoy?

No, porque puede haber otras vecinas en peligro.

Eso no lo sabes. No lo sé, pero es posible.

Mercedes, hija, tú siempre sabes qué hay que hacer.

Me encantaría ser como tú, pero lo siento, no lo soy.

Pero si es que lo... Pero ¿queréis dejar de discutir?

A ver, Clara, aquí lo importante es que tú sepas

que en todo momento estamos a tu lado para lo que necesites, ¿eh?

¿O no es así, Merche? Sí, claro que sí.

Bueno, pues venga. Vámonos de una vez.

Encima el niño éste, que no para de roncar, joder.

-Lo siento. -La que me ha caído a mí.

A ver. -Despierta.

-Venga, que nos vamos.

Nosotras siempre... Vamos.

Vamos, anda. Mira qué bonita.

(Aplausos)

Está cerrado.

Ya, necesito hablar con una persona que está dentro.

Lo siento, es un acto privado.

Ya. Bueno, pues me espero.

Como usted quiera.

-¡Carlos!

¿Qué haces aquí?

¡Hola! Hola.

Ay, no te lo vas a creer, pero he soñado contigo hoy.

¿Sí? Sí.

¿Qué tal? ¿Aún vives en el pueblo? Sigo, sí.

Aunque tu padre no me lo está poniendo nada fácil.

¿Qué ha pasado con él? Está mucho mejor, ¿eh?

¿Sí, eso crees?

Sí, bueno, no sé, tuvo un mal momento.

Claro.

Todos tenemos malos momentos, ¿no?

Sí, pero el mal momento de tu padre dura toda la vida.

No vengas aquí al final de un banquete a ofender.

Mañana empezamos a vendimiar y nos ha dejado sin braceros.

No puede ser. ¿No puede ser?

No. Muy bien.

Vamos a preguntarle, a ver si es verdad.

¡Carlos, cómo va a hacer eso mi padre!

¿De verdad estás tan ciega que no ves lo que tienes delante?

Bueno, ¿puedes tranquilizarte, Carlos?

Que te diga si es verdad o no. Vale, pero hay mucha gente dentro.

No puedes entrar. Dile que salga.

Por favor, ¿puedes...? Por favor, ¿qué?

Un momento de paz y yo voy y le voy a buscar.

-No hace falta.

¿Qué quieres,Alcántara? ¿Enseñarme otra vez el culo?

Quiero mi cuadrilla, mis braceros, sólo eso.

¿De qué hablas?

De los braceros que yo tenía contratados

y que se ha llevado. Mira, chaval,

esto es un país donde funciona la libre competencia.

Yo ofrezco más, yo gano. ¿Lo ves? ¡Lo ha hecho a mala fe!

Los teníamos instalados, joder. Papá, ¿les has robado los braceros?

Lo ha hecho por jodernos porque no le hacían falta.

¡Tú qué sabes si me hacían falta o no!

Mauro, te lo pido de rodillas si hace falta.

Necesitamos a esos braceros.

¡Papá, por favor! -No te engañes. Es puro cuento.

¡Qué cuento, joder! ¡Vamos a perder la cosecha!

Es una maniobra del calzonazos de su padre.

Envía al cachorro para partirme el corazón.

Mauro...

Papá, papá, papá. Papá, estate quieto.

¡Qué mal perdedor eres, Antonio!

Con lo acostumbrado que estás a perder y no aprendes.

Yo... ¡Papá, por favor!

Aquí ya no hacemos nada.

Tu no tienes ni idea de lo mala que es esta gente, cariño.

-¡Carlos, mira quién ha venido!

¡Coño! ¿Qué pasa contigo? Si ya está aquí el desertor.

Bueno, menos lobos.

(TODOS) ¡Ay!

El palmero de Lola Flores vestido de paisano.

¡Hola,Antonio! -(RÍE)

¿Queréis tomar algo o qué?

¿Has visto, Merche? Ya está ahí la banda del mirlito.

Hola, cariño. Será posible...

Menudo desastre.

Calla, hombre, que no ha habido manera.

Hemos dado vuelta a toda la zona pero nadie nos puede ayudar.

¿Has visto a Liceria y Lorenzo? Te pueden ayudar.

No, porque no están. Están con su sobrina en Madrid.

Vaya, qué mala suerte.

La madre que parió a este desgraciado de Mauro.

No te hagas mala sangre, hombre.

Recogemos lo que podamos y ya está. ¿Qué vamos a hacer?

Ya, pero es que lo que podamos, Milano, es menos de la mitad.

Ya lo sé. Ya lo sé.

Y están los racimos preciosos. Sí, hemos parado un momento.

Están que dan gloria. ¿Los has visto?

Encima con la noche de hoy, templada,

pues mañana van a estar las viñas hecha una hermosura.

Sí.

Cago en la leche, si es que no...

No sé qué hacer con este desgraciado,

porque tampoco le voy a pegar un tiro...

Déjalo ya.

Así que vas a hacer el servicio sustitutorio.

No, no, qué va. Eso sería ocupar puestos de trabajo por la cara.

Yo me voy a hacer insumiso. -Pero ¡qué morro!

Yo hice la mili, y éste. Y de voluntario.

Claro, porque sois sumisos, pero yo soy rebelde.

Sí, rebelde porque el mundo te ha hecho así, ¿no?

# Porque nadie me ha tratado con amor...

-(TODOS) # Porque nadie me ha querido nunca oír.

# Yo soy rebelde porque siempre sin razón

# me negaron todo aquello que pedí

# y me dieron solamente incomprensión.

# Y quisiera ser como el niño aquel,

# como el hombre aquel, que es feliz. #

-(TELEVISIÓN) "El príncipe Felipe va a tener que trabajar duro,

tendrá que acostumbrarse a la rígida disciplina del centro

y adaptarse a unas condiciones climatológicas difíciles".

-Pescadilla para la 1, crema de espinacas para la 3.

-Dos de guisantes y dos milanesas,

una con patatas fritas y la otra con ensalada verde.

-¡Marchando! -¡Salen la 3 y la 1!

-¡Oído!

-Fresquita del mar para la señora. -Gracias, guapo.

-Usted,que tiene buen gusto.

Espinacas de Popeye para el caballero.

-Gracias.

-¿A la belleza que le acompaña le puedo retirar el plato?

-Paquita... -Dime, Ramón.

-Que luego voy a venir a cenar con una persona.

-Muy bien. -Te quería pedir un favor.

-Dime. -Pues que digas que soy vegetariano.

-¿Tú, vegetariano? -Y abstemio. Y no tomo café.

-Ramón, por favor, ¿estás de broma? -¿Qué tenéis de verdura en la carta?

-Espinacas. -¡No jodas!

-Te puedo hacer una ensalada verde. -Vale.

-¿Y de segundo, que no sea ni carne ni pescado?

-Espinacas.

Si quiere le puedo hacer unos garbanzos con tomate

o unas endivias al Roquefort, si a la jefa no le importa.

-Anda, ¿y también cocinas? -Hago hasta postres.

-Hace una tarta tatin de rechupete. -Ya veo que es una máquina.

-Bueno, y tan buen chico... -¿Y en la intimidad?

-Pues muy cariñoso, la verdad. -¿Y apasionado?

-Bueno, la verdad es que no lo sé.

Pero vamos, que yo cuando eso, te lo cuento seguro, no te preocupes.

-¿"Cuando eso" quiere decir que "eso" está por ver?

-Pues sí. -Pero, bueno, ¿desde cuándo estáis?

-Pues desde mayo. -Bueno, ¿y qué pasa?

-Bueno, pues que es testigo de Jehová.

-¿Eh? -La religión verdadera.

-Chicas, os invitamos a unos "gin tonics".

-No bebemos. -¿Y esos vinos?

-Son de adorno. -Nos hacen juego con el rubor.

-Venga, vámonos, que mañana tenemos que empezar a las siete y media.

-Adiós, simpáticas.

-Adiós, Donkey Kong. -Adiós, pollo.

-Entonces, si queremos saber cuánto mide el segmento X,

aplicamos el Teorema de Thales.

Eso quiere decir que el segmento AB...

Sigue tú.

Segmento AB...

-Que mide 14 centímetros

partido por el segmento AB prima, que mide 10.

-¿Es igual a...? -Al segmento BC...

-Qué es, ¿qué? -El segmento que hay que despejar.

-¡Exacto!

-Partido por el segmento BC prima, que mide cuatro.

-Venga, pues despejamos la X.

Ah, muy bien.

-Diez por cuatro, cuarenta.

Cuatro por cuatro, dieciséis...

Es igual a...

-5,6. -Muy bien.

Has visto cómo no era tan difícil? -Pero es un rollo.

-Es que no sirve para nada. -Que sí sirve.

Te voy a contar la historia de Thales de Mileto,

que fue el que inventó el teorema, un griego listísimo,

de hace como 2.700 años, que ya son años.

Hizo un viaje a Egipto y quería saber cuánto medía

la pirámide más grande, Keops. ¿Qué se le ocurrió?

Tenía información de lo que medía la base

y se le ocurrió poner al lado una estaca en vertical,

y con la sombra que proyectaba, consiguió tener también la otra base.

Y así supo lo que medía Keops.

¿Qué, sirve para algo o no sirve para nada?

¿Y si le digo mañana a un amigo que venga a estudiar?

-¿Quién es ese amigo? -El de la bodega, el nieto de Eladio.

-Ya. ¿Es buen chaval? -Sí. Si somos casi novios.

-Ah, ¿sí? ¿Y lo saben tus padres? Lo sabe la abuela.

Ya está la cena lista. Venga. Ve a lavarte las manos.

Parece que tiene buena mano con los niños.

Yo es que soy un profesor frustrado. ¿Qué edad tienen sus hijos?

Pues la mayor, 16 y el pequeño va a cumplir 10.

Los hacía mayores. Es que me casé tarde y mal.

Total, para acabar como el rosario de la aurora

Debió de ser un mal trago... Lo fue.

Lo fue. ¿Y los ve?

No, no quieren. ¿Merece la pena?

Venga, que se nos van a enfriar los champiñones.

-(TELEVISIÓN) "El problema en el tema de las violaciones

es que muchas mujeres no lo denuncian

por el miedo, por la vergüenza, por toda la situación

administrativa y judicial que lleva aparejada la denuncia.

También, otro problema grave,

es que, normalmente no se encuentra al violador,

o es muy difícil encontrarlo.

Y, luego, el problema, digamos, también importante,

es el tema de la aplicación de la ley y la distinta..."

-Cruz. -¿Sí?

-Que muy bien. -¿En serio?

-Para ser el primer día, más que bien.

-Gracias. La verdad es que me he sentido muy a gusto.

Y hasta me he sacado casi 50 durillos en propinas.

-¿Sí?

Mañana a las 8. -Como un clavo.

-¿Te espera Pili en casa? -No, no, no.

Yo duermo en casa de mi madre.

Está muy mal de la vista y necesita ayuda.

He dejado por ahí una bolsa con una camisa para cambiarme.

-¿Aquí? -Sí.

-A ver.

No será ésta...

¿Ésta? -Sí.

Tenéis que desayunar muy bien, que luego el día es muy largo.

Merche y Clara hacen la comida, se incorporan más tarde.

Y Damián estará en la bodega organizando la recogida del agua.

Me olvidaba. He hablado con Damián.

Ha conseguido que vengan sus dos sobrinos a descargar.

Ah, qué bien. ¡Mira qué bien!

Cuidado con el sol. Que apretará de lo lindo.

Llevad gorros, sombreros... Lo que tengáis por casa.

Pañuelos, lo que sea. En el sobrado hay viseras

y gorras y de todo. Si queréis lo vemos.

Sí, y podíamos meter agua en el congelador para mañana.

(Llaman a la puerta)

¡Ay, están llamando! ¿Quién será?

Hola. ¿Y tú qué haces aquí?

¿Puedo pasar?

Perdón, ya sé que no son horas.

Quería saber a qué hora trabajáis mañana.

¿Y tu padre, qué pasa?

¿No se atreve a ver este desastre y tiene que mandar una embajadora?

No, es que quiero trabajar con vosotros mañana.

Ah.

Quita un momentito. Mira, hija,

estaremos a las 7 en la revuelta del Resejo. ¿Sabes dónde es?

Sí.

Muy bien, pues allí estaré. ¿No quieres pasar y sentarte?

No te preocupes, voy a descansar para tener fuerzas mañana.

Espera un momento. ¿Tu padre lo sabe?

Es que yo no soy mi padre.

¡Esa sí que es Inés!

Ay, madre mía. A ver, tú, mendrugo.

¡Hija, por Dios, me tenías preocupada, de verdad!

Vengo con hambre, ¿ha sobrado cena?

Han sobrado unas empanadillas, te las caliento.

¡Familia, todo resuelto!

Mañana estará con nosotros la mejor cuadrilla de toda la vendimia.

-Qué bien. Qué alegría. ¿Sí?

(GRITA)

¡Eh!

¡Qué grandes!

-Hola. -Hola.

Qué grandes.

-¡Eh! -¡Bien!

¡Familia!

Os presento a la nueva cuadrilla. ¡Los cromosomas!

¡Gracias, hermana! A ti.

-A ver. ¿Quién es el terrateniente?

-Yo, yo mismo.

Dice aquí nuestra manager que se paga por barba y jornada 3.000.

¿Eso es cierto? -Si lo dice la manager...

-Bueno, pues trato hecho.

-Vale, pues nada, tra... Joder.

-¿Quieres invertir en el mundo del espectáculo?

-¿Yo? No lo permita el señor.

-Ya veremos lo que me dices cuando acabe el día.

-Ya veremos lo que decimos.

¿Podemos ir descargando las cosas ya?

Pues venga, hale, a trabajar todos al viñedo.

-Vamos, chicos.

Gracias.

¡Papá!

¿Ya estás aquí? Sí.

Hay que darse prisa, es tardísimo. Ya...

¿Qué? ¿Qué te pasa?

Oye, que no te quiero ver así, ¿eh? Mírame, mírame.

Venga, esa alegría que tú tienes, ¿eh?

Venga.

Buenos días a todos. Muchas gracias por estar aquí.

Bueno, vamos a ver si salvamos el día.

Esto, para decirlo de una manera sencilla, es como un parto.

Estar en el momento adecuado

y extraer la criatura con mucho cuidado.

Toma, hijo.

Tenéis que cortar los racimos que estén maduros y sanos.

Si no están sanos, no merece la pena.

Si está la uva cortada, no vale.

Se usa el corquete o las tijeras.

Si os da miedo el corquete, con tijeras,

y no os preocupéis porque os jodéis los dedos exactamente igual.

Ojo con el corquete, que es peligroso.

Aquí, a algunas mujeres las llamamos las corquetes,

¿por qué?

Cuando las conoces se te corta la respiración

y, hasta que no te haces con ellas, no vuelves a respirar.

O sea, que ojo con el corquete.

Bien, vamos a ver cómo será el corte.

Vamos a ver, hijo.

El corte tiene que ser limpio.

¿Eh? Muy bien.

Si se corta alguna uva, tirad esa parte del racimo

porque entonces se empieza a fermentar todo

y al final queda un vino muy picajoso, a mí no me gusta nada.

¡Dale, Miguel! Vale, vale, vale.

¡No vayas tan rápido!

-Está bien esto, ¿eh, Luis? -Vaya cargamento llevo ya.

-Ay... -¡Venga!

-Karina, que te cojo, ¿eh? ¿Estás bien?

Sí.

-¡Josete!

¿Te crees que esto es el rojo chillón?

-Creo que mis antepasados eran vendimiadores

porque se me da esto genial.

-¡Que te quedas atrás, Julia! -¡Que te gano!

-¡Vamos, que se nos echa el día!

-Mira, mira, mira.

A ver dónde están. Míralos, allí están.

¡Arriba! ¡Venga! Ahí va.

Venga. Voy para arriba.

Ahí está. ¡Venga!

Que no se espachurren, por Dios.

¡Venga, vamos!

¡Una más, venga!

¡Venga! Vamos ahí.

¡Voy para allá! ¡Aúpa!

¡Cómo pesa! Madre...

Ésta, aquí.

Corre. ¡A ver, ayudadla! ¡Josete!

¡Venga! -¡Ahí está!

-¡Antonio!

¡Venga, que va vacío!

No corráis tanto, que vais a fastidiar la uva, ¿eh?

Mira, agarra el pámpano. -¿El qué?

-El pámpano. Agárralo con decisión. -Vale.

-Y cortas aquí, pegadito. Ahí.

(GRITA)

-Qué idiota. -Quita, hombre.

Que te lo explico yo. Pegadito, si es muy fácil.

Se hace así y ya está. -Ah, ya está.

-¿Eh? ¿Qué os parece? Mira, toma. Toma.

¡Ah! Ahí va!

-En toda la picota, macho. -¡Que me lo desgracias!

Miguel, por Dios, deja de decir bobadas, hombre,

que se pone el sol, se dora la tarde y no terminamos.

A ver, otro pámpano. -Un ratito que uno tiene, también...

Cago en la madre que me parió, que es la tuya.

¿Qué? Vamos, hombre, vamos.

¿Qué?

# Si vas a la vendimia, mi niña, sola

# volverás con la saya de cualquier forma.

# Y a pocos meses,

# te rondarán el talle sandías verdes.

# Y a pocos meses,

# te rondarán el talle sandías verdes. #

-# De la vendimia vengo sola, mi niño... #

-¡Olé!

-# con la saya ordenada y el talle fino.

# De la vendimia

# viene revuelto el talle, que sin malicia. #

-(AMBAS) # De la vendimia,

# vuelve revuelto el talle, que sin malicia. #

-(TODOS) # A la vendimia, niñas vendimiadoras,

# a la vendimia, niña, que ya es la hora.

# ¡Si vendimiara

# el ramo de tu pecho y el de tu cara!

# ¡Si vendimiara

# el ramo de tu pecho y el de tu cara!

-(TODAS) # A la vendimia, niños vendimiadores,

# a la vendimia, niño, van mis amores.

# Mas con el cuido

# de no perder las hojas ni los racimos. #

¡Eso es! ¡Cuidado con los racimos!

-# Ennoblezco tu mano cortando uvas... #

-¡Olé!

- # ...debajo de los soles y de las lunas. #

-(TODOS) # ¡Ay, si quisieras,

# que cortara tus besos con mis tijeras.

# ¡Ay, si quisieras

# que cortara mis besos con tus tijeras! #

-# Cuando pisa racimos tu abarca verde... #

¡Olé! ¡Olé!

- #...tu pie se vuelve sangre, mi sangre nieve.

# Pisa las uvas,

# que, como mis amores, ya están maduras.

# Pisa las uvas,

# que, como mis amores, ya están maduras.

-¡Bravo!

-(TODAS) # A la vendimia, niños vendimiadores,

# a la vendimia, niño de mis amores.

# Mas con el cuido

# de no perder las hojas ni los racimos.

# Mas con el cuido

# de no perder las hojas ni los racimos. #

-(TODOS) # Cuando pisa la uva tu abarca verde,

# tu pie se vuelve sangre, mi sangre nieve.

# Pisa las uvas,

# que, como mis amores, ya están maduras.

# Pisa las uvas,

# que, como mis amores,

# ya están maduras.

¡Yuju!

¡Vamos, hay que terminar! ¡Vamos! ¡Venga!

¡Venga! -¡Venga, que ya falta poco!

A ver, muchísimas gracias a todos.

Ha sido un día muy bueno.

Ya hemos cubierto una hectárea, 8.000 kilos que tenemos ya.

¡Olé! -¡Bravo!

Así que, por favor, esta noche descansad,

que mañana tenemos un día muy duro. Aún nos quedan otras 39 hectáreas.

A por ellas. Vamos.

Vamos. ¡Aquí está, Antonio!

¿El qué? ¡La alegría, la alegría!

Coño, Merche, es verdad. Se me había olvidado.

Te quiero muchísimo.

"Creo que adelgacé cinco kilos en esa vendimia,

pero fue la mejor de nuestras vidas.

A mis padres les salía la felicidad por todos los poros de la piel.

Les recuerdo tan morenos, tan guapos, tan cansados...

Ahora cuando los echo de menos,

cierro los ojos y les recuerdo así,

en medio de los viñedos, a la caída del sol.

Y también recuerdo a mi tío Miguel,

señalándonos en el cielo la Estrella Polar.

Y a mi hermana Inés, que nunca ha estado tan guapa

como ese final de verano.

Y mis amigos.

Ese Luis y ese Josete que han cambiado tanto con los años.

Y recuerdo a Karina y recuerdo a Julia,

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Cuéntame cómo pasó - T17 - Capítulo 302: Mala uva

17 mar 2016

Septiembre de 1984. Empieza la vendimia y los Alcántara viajan a Sagrillas para celebrar la gran fiesta del vino. Cuando ya está todo a punto, el grupo de jornaleros que habían contratado para ayudarles se echa atrás, lo que deja a los Alcántara sin mano de obra suficiente para poder sacar la vendimia adelante.

Lo que no saben los Alcántara es que, detrás de ese contratiempo de última hora, se encuentra el mismísimo Mauro que sigue empeñado en arruinarles el negocio. Entre todos tendrán que unirse y buscar la manera de conseguir recolectar la uva a tiempo.

Mientras, en el barrio, la agresión a Clara en la iglesia pone en alerta a todos los vecinos de San Genaro: un violador anda suelto y nadie sabe quién es. Herminia ha tenido que quedarse en Madrid porque María ha suspendido Matemáticas y tiene que estudiar. Olmedilla se compromete a darle clases particulares y, de paso, se instala en casa de los Alcántara, para que así todos estén más tranquilos.

Por su parte, Paquita ha decidido contratar a Cruz, el nuevo novio de Pili, en el bistró. El chico se defiende con mucha soltura por lo que Paquita está encantada.

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  1. maria eugenia

    Este capítulo ha sido entrañable con el trabajo compartido y la naturaleza en todo su esplendor, felicidades no ha decaido nada en tantos años, sois unos genios

    23 abr 2017
  2. Pablo Perendones

    Pablo (Uruguay): "..a la vendimia niña.." hermoso homenaje al poeta corona la serie.

    01 feb 2017
  3. Pablo Perendones

    Pablo Bosque (Uruguay) : "...A la vendimia niña.." hermoso homenaje al poeta

    01 feb 2017
  4. Sonia Pérez

    He visto este capítulo varias veces y sigo llorando igual, uno de mis capítulos favoritos sin duda alguna.

    24 nov 2016
  5. analia

    Hermosa serie, y poder conocer españa a traves de ellos es maravilloso. Saludos desde argentina

    20 may 2016
  6. Paula

    Paula desde Uruguay Hola sigo la serie desde el inicio no me he perdido ni un capítulo simplemente fenomenal. ¡¡¡¡Felicitaciones!!!!

    29 abr 2016
  7. Beto Raijman

    El teorema presentado por Olmedilla era el de Pitagoras y no el de Tales, con ese profesor Maria va ha reprobar el examen. Olmedilla, de vuelta al cole. La serie es buenisima, 17 anios(no tengo enie en el teclado) que la vemos Beto desde Israel

    08 abr 2016
  8. Cris

    Menuda banda sonora, ¡¡enhorabuena!!

    04 abr 2016
  9. luciano

    Hermosa la canción. Gran programa de televisión

    03 abr 2016
  10. Monalisa M

    Felicidades para este capitulo y para toda la serie. Estoy descubriendo Espana de los anos 80 con ustedes. Desde Rumania!

    27 mar 2016