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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T17 - Capítulo 295: El último ferry - Ver ahora reproducir video 01h 19 min
Transcripción completa

Cuéntame

cómo te ha ido

en tu viajar

por ese mundo de amor.

Háblame de lo que has encontrado

en tu largo caminar.

Cuéntame

cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

Cuéntame

cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

Cuéntame cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

"Enero de 1984 estuvo marcado,

entre otras muchas cosas, por la guerra sucia.

Mientras ETA amenazaba con empezar a matar socialistas,

la sombra del GAL se cernía irremediablemente sobre el Gobierno.

En aquellos días fueron detenidos los etarras

que asesinaron al Capitán Barrios,

y Madrid vivía en vilo ante la posibilidad

de un inminente atentado.

El tema llegó también a nuestras pantallas

con 'La muerte de Mikel',

la historia de un homosexual en el País Vasco

que representaría a España en el Festival de Berlín.

Y buenas noticias para la generación de mi hermana María:

la serie Fama volvía a las tardes de la televisión

y, con ella, se disparaban las fantasías

de todas esas niñas que soñaban con salir a la calle,

ataviadas con calentadores,

a hacer espontáneas coreografías sobre los coches...

Yo seguía mi viaje a ninguna parte.

Buscando no sabía qué,

pero encontrando en el aire puro y en el paisaje

una paz que hacía tiempo que no sentía.

Tal vez sin saberlo buscaba una causa

que le diera sentido a mi vida...

Y sin ser muy consciente de que, en el fondo,

todos andábamos más o menos en lo mismo..."

¿Te vas? -Joder, qué susto me has dado.

-¿A estas horas? -Sí. Te dije que salía muy temprano.

-Ya. (CARRASPEA)

Pues no me hace gracia quedarme con los niños con lo de Bretón.

-Ya, ya lo sé Inés. No podéis seguir viviendo así.

He estado pensando que después del viaje me cambio de sitio.

-Ya, ¿y a dónde vas a ir? -No lo sé...

Tengo todo el viaje hasta Guipúzcoa para pensarlo.

-¿Pero no puedes llamarle por teléfono a Mario y resolverlo?

-No. Ahora es concejal de Batasuna,

no me puedo arriesgar a hablar esto por teléfono.

Y quiero ir al terreno para ver cómo está la cosa.

-Bueno, pues nada.

Cuídate mucho ¿eh?

Y no podemos seguir así, lo sabes.

Buen viaje.

(Teléfono)

(Teléfono)

Dígame. (TELÉFONO) Papá...

Hombre, Carlos.

¿Por dónde andas?

Acabo de llegar a Tarifa. ¿Cómo estáis?

Pues nada, muy bien,hijo. ¿Cuándo vuelves?

Que tengo muchas cosas que contarte. Pues no lo sé, papá.

Ya sabes que necesito encontrar inspiración.

Pues nada, vienes y la encuentras aquí, la inspiración.

¿Cómo estáis todos? Pues estamos muy contentos, hijo.

Todavía no es seguro, pero dice el tío Miguel

que entre lo que habéis puesto y el dinero del concurso,

hay posibilidades de que nos den el crédito para la bodega.

"¿Me entiendes? ¿Qué me te parece?" Me alegro.

"¿No dices nada más?"

No sé, papá, ¿qué quieres que te diga?

"Pues algo más, hijo," no sé, algo más.

En fin.

Carlos, ¿me oyes? Sí, papá, te he oído.

"Oye, que tendremos que ir a Sagrillas dentro de unos días"

para firmar delante del notario y tirar para adelante

"con la Sociedad Limitada, ¿me oyes?"

Oye, me quedo sin monedas, voy a tener que colgar.

Ah, bueno. Oye, Carlos, que yo cuento contigo, hijo, ¿eh?

¿Sabes algo de Karina? No, de Karina no.

¿Y mamá? ¿Está bien?

Ha salido a hacer un recado, pero no sé a qué.

Me ha hablado de lo que quieren sus hijos, de lo que quiere su madre,

de lo que quiere su marido...

Pero todavía no me ha dicho qué es lo que quiere usted.

Yo quiero que ellos estén bien.

Sigue sin contestar.

Quiero poder estar tranquila.

Poder cerrar los ojos y que no se me venga todo encima.

¿Todo encima qué es?

El dinero,

la presión de Antonio

y sobre todo la amenaza de esa persona que usted ya sabe...

Y que...

Mauro. Bien.

Imaginemos que pudiera borrar a ese Mauro de su vida.

(RÍE) ¿Sería feliz?

Pues sí, creo que sí.

Cierre los ojos...

Bien, ahora imagine una foto de su familia

y en esa foto incluya al tal Mauro.

(SUSPIRA)

Ahora intente borrar a esa persona.

(RESPIRA AGITADAMENTE)

Ahora, Mercedes, pregúntese quién es

y qué quiere.

Ahora dígame lo primero que le pase por la cabeza.

Tengo que comprar pollo.

¿Ha dicho pollo?

-Aquí tienes, chaval.

Muchas gracias. De nada.

Disculpe, ¿el próximo ferry para Tánger?

Pues a la una del mediodía sale uno.

Te da tiempo a cogerlo. Muchas gracias.

De nada.

(Música)

Yo que tiritaba de frío

mojada por todas las lluvias...

Sí, dígame. ¿Me puede decir cómo es un canario?

Pues lo mismo que usted, pero una hora después.

(RÍEN)

¿Y tú sabes lo que le dice un actor a otro

cuando entra en un bar?

Dice: "Colega, ponme una cervecita y te la pago mañana".

(RÍEN)

-Buenos días. -Buenos días.

-¿Ha visto usted a esta chica por aquí?

-Pues no, lo siento.

-¿Le importaría que preguntase...?

-No, no, no, no. En absoluto.

-Perdónenme, ¿han visto a esta chica?

Mírenla bien, ¿seguro que no la han visto?

Llévame oculto en tu pecho,

llévame en tu cabello...

Disculpa, ¿has visto a esta chica?

...junto a mis senos...

Se llama Gracia.

No, lo siento. Yo acabo de llegar a Tarifa.

...en colinas amorosas,

ven a beber a mi fuente...

Un cafelito con leche, por favor. -Ahora mismo.

(Timbre)

Hombre, Josete, ¿qué tal? Hola, Antonio.

¿Cómo van las cosas y esa tele, hombre?

(RÍE) Pues muy bien.

Vamos a unas 50 altas por día, más o menos.

50 altas por día. Joder, hijo.

Oye, ¿sabéis algo de Carlos?

Es que voy a ir a por Karina al hospital, que le dan el alta hoy,

y le gustaría saber algo, seguro. Sí, algo sé porque

me ha llamado esta mañana nada más levantarme.

Me ha dicho que estaba allí, en Tarifa, tarifando.

Vamos, dice que buscando inspiración o no sé qué,

o viajando para inspirarse. En fin. Y no sabes cuándo va a volver, ¿no?

Pues exactamente no, pero tenemos una reunión muy importante

dentro de poco y tiene que estar él, o sea, que mucho no puede tardar.

Se lo diré a Karina, que le hará ilusión.

Claro, hombre. ¿Cómo la vas a llevar a casa?

Había pensado en un taxi.

Ah, pues mejor que en taxi no,

no cojas uno de esos que huele mal, hijo.

Está recién salida del hospital. Mejor te llevo yo, ¿qué te parece?

Oye, pues te lo agradezco, Antonio.

Pues nada, dicho y hecho.

Josete, dime una cosa.

¿Hay algo de Carlos que tú sepas y yo no?

No, no. No.

Muy bien.

Joder.

Venga, Miguel, que no llevamos ni 15 minutos corriendo, coño.

-15 minutos... Coño, mira el reloj, que se te habrá parado.

-Oye, a ver, ¿tú cuánto tiempo llevas sin hacer ejercicio?

-¿Yo? Todo el que he podido y más. Caray.

-O sea, que lo dejamos, ¿no?

-Sí, lo dejamos, venga, no tengo dignidad. Me rindo.

-No, y yo un golpe en la pierna. Ah, una cosa, a ver, te cuento.

He mirado otra vez lo del préstamo de tu hermano.

-¿Y?

Yo creo que se va a poder hacer.

Con el dinero que aportáis tú y el resto de la familia,

la cosa pinta un poquito mejor. -¿Se lo dais?

-Tengo que convencer primero a los de riesgos

pero yo creo que se podrá apañar. -Muy bien.

-Bien, sí, pero que conste una cosa, que lo hago por ti, no por él, ¿eh?

-Te lo agradecerá, de verdad te lo digo.

Sus socios estuvieron a punto de llevarle a la ruina.

-Bueno. Por cierto, ¿qué haces esta tarde?

-Yo qué sé, me quedaré a morirme en el sofá.

No, seguro que llamo a Nieves.

-Han estrenado una película española. "La muerte de Mikel",

con unas críticas buenísimas. Podemos ir juntos.

-¿Qué es, policiaca? -Política.

-Es la historia de un abertzale homosexual.

-No sabía yo que hubiera abertzales homosexuales.

-Miguel, homosexuales hay en todas las ideologías políticas.

-Sí, la verdad que sí.

-¿Y si se lo dices a Nieves? -No, hombre, no,

a Nieves no le gustan las películas de homosexuales,

abertzales ni de otro tipo.

(Llaman a la puerta)

¿Se puede? -¡Sí, adelante!

-Hola. -Hola.

-¿Cómo estás? -Bien.

-Qué guapa.

-Hombre, Antonio, qué sorpresa.

Sorpresa la que me llevo yo, hija, que estás de pie y todo.

Sí, mira, y estrenando los zapatos que me regaló Carlos.

Mira qué bonitos. Muy bien, sí, sí.

-Josete, hijo, anda, coge todas las cosas y espéranos en el coche,

que ahora bajamos. -Sí.

Ya te llevo yo.

Te ayudo. A ver, espera.

Ahí. Eso es.

Ya está.

Bueno. Ay...

Josete es como una tumba, Karina pero, después de mucho insistirle,

me ha contado que has tenido una bronca con Carlos.

Sí.

Te lo digo porque yo también tuve una muy gorda con él.

Y he hablado esta mañana, y está por ahí de viaje.

No sé ni dónde va ni qué es lo que quiere.

Yo el otro día es que le dije de todo.

Ya.

Creí que era lo que necesitaba oír pero, bueno, igual me pasé.

Pues yo no, desde luego, y tú tampoco,

porque para eso estáis los amigos, para decir las cosas a la cara,

así que, no te sientas culpable porque le haya entrado esa jarana

de marcharse de viaje como un loco.

Es que no es un viaje, Antonio, es una huida.

Está huyendo de sí mismo, de sus decisiones, de su vida.

¿De sus decisiones?

Es que a mí me dio mucha rabia que aceptara ese dinero.

¿Qué dinero, Karina?

Pues el que le dio David.

Se quedó con su novela y le dio un dinero.

No entiendo nada, ¿cómo que David le dio el dinero?

Yo pensaba que lo sabías. No, no, no me he enterado de nada.

A ver, David cogió su novela,

le hizo unos cambios y lo presentó al premio Orbe como suyo

y a cambio le ofreció un dinero a Carlos.

Él al principio no lo aceptó,

pero el otro día, de repente, pues decidió cogerlo y callarse.

Y a mí pues cuando me lo contó, le dije de todo.

Joder, pues entonces eso lo ha hecho por la familia, por mí.

Quiero decir

que ha aceptado el dinero para ayudarme con la bodega.

(Palmas)

"Tiene la tarara un vestido blanco

con lunares rojos para el Jueves Santo.

La tarara sí, la tarara no,

la tarara niña, que la bailo yo.

Tiene la tarara un dedito malo

que curar no puede ningún cirujano.

La tarara sí, la tarara no,

la tarara niña, que la bailo yo.

Tiene la tarara unos pantalones

que de arriba abajo todo son botones.

La tarara sí..." Hola.

¿Tú eres de aquí? No.

Bueno, ¿vas a cruzar a Ceuta?

Pues eso estaba pensando, sí.

Nosotros mañana cogemos el último Ferry. Vamos a Chauen.

Yo soy Manu.

Yo, Carlos. ¿Esa es tu moto?

¿Podrías ir al bar del pueblo y comprar agua?

Lo siento, no sé dónde se vende agua ni nada.

Nada, nada. Sin problema, colega. Si no pasa nada.

¿Te gusta?

¿La canción? ¡Qué cabrón!

Chavales, os presento aquí, al notas,

se llama Carlos y dice que va a ir a por agua.

(TODOS) Sí. No, no, no, no.

Que yo no sé dónde se vende agua te he dicho.

No, pero yo sí.

A ver, enséñame las manos.

Las manos.

Vente conmigo.

¿Es tuya? Sí, sólo tengo un casco.

Póntelo tú si quieres.

(Palmas y guitarras)

(RÍEN)

¿Vas bien? Sí, sí.

-Vienen. ¡Vienen, vienen! Vamos.

(AMBOS) ¡Sorpresa!

-Pero bueno, eso sí que no me lo esperaba.

-Pues claro. ¿Cómo te lo vas a esperar? Si es una sorpresa.

Estábamos conchabados con Josete. Hola, Antonio.

Hola, ¿qué hay? Creí que venían a hacer la comida

que con San Genaro televisión, no tengo tiempo.

Te estás haciendo de oro chaval.

Bueno, Karina, hija, ya sabes,

tienes nuestra casa para lo que quieras, ¿eh? ¿Estamos?

Muy bien, gracias. -Oye, Antonio.

¿Qué sabes de Carlos, por cierto? Que no...

Hombre, es la pregunta del día, hija.

Lo último que sé es que anda por ahí, en Tarifa.

Ahí está. Pues se lo va a perder.

¿Qué se va a perder, hijo?

Que nos han contratado para tocar mañana, Karina,

¡en la Fiesta de la Radio!

¿Y eso qué es?

Pues un megaconcierto. Van los mejores.

-Sí, se ha caído un grupo a última hora

y nos han llamado a nosotros, a los Rosa Chillón y las Fly.

-Va Tierno Galván y muchos famosos. La televisión, la prensa...

-Nos van a ver miles de personas,

es una oportunidad cojonuda para el grupo.

-Karina, ¿qué pasa, que no te hace ilusión?

-¿Pero tú me has visto cómo estoy, Pili?

Un poco precipitado sí que parece. Nada, nada.

No van a cambiar por nosotros, que no somos los Rolling.

-Yo no puedo cantar delante de tanta gente.

-¡Sí que puedes, Karina!

No podemos perder esta oportunidad. -Pues salid sin mí.

-Sin ti no tenemos puta gracia. O sea, estoy yo y luego...

(RÍE)

¡Marcelo, que no tengo piernas, no tengo ni voz ni piernas!

Así que no.

(SUSURRA) Yo la convenzo. Tranquila, hija.

Bueno...

-Adiós, Antonio. Gracias. Adiós.

Oye, Antonio, que estábamos pensando antes

que podríais venir toda la familia,

que a María le haría muchísima ilusión

ver todas las luces, el concierto.

Quita, hija, ¿qué pintamos nosotros allí?

Que no, hombre, que no.

Sí, hombre, entráis con nosotros en el camerino y lo veis.

Mira qué optimista el palmero de Lola Flores.

Que no, hijo, aunque esté Tierno Galván, no.

¿Puedo pasar a la habitación de Carlos?

Sí. Sí, sí. Está ahí, a la izquierda.

Nos hemos precipitado. Se lo hemos dicho demasiado pronto.

-Esto cómo mola, ¿eh? -¿Has visto?

-Yo también le quiero mucho, Antonio.

Y también me sentiría mejor si estuviese aquí.

(Música en euskera)

-¡Mario!

¿Qué tal?

¿Me pone un tinto cuando pueda, por favor?

Gracias.

-(HABLA EN EUSKERA)

-Perdone, no hablo euskera. -Que si estás buscando a alguien.

-Sí, estoy buscando a un amigo. -¿A un amigo?

-Sí, estoy buscando a un amigo, sí.

-(HABLA EN EUSKERA) -Es que no te entiendo, lo siento.

-Que sí, una ayudita, para los... amigos.

-Es que lo llevo justo, lo siento.

Paca, por Dios, no se te ocurra cobrarle aquí al amigo Olmedilla,

que nos va a sacar a todos del hoyo. Hombre, no.

A ti también. Te recuerdo que al amigo Olmedilla

le jodiste el regalo de Reyes

y le montaste un pollo en el banco de aúpa.

Te hubiera matado, Olmedilla, te hubiera matado.

¡Qué coño! ¿Amigos o qué? Amigos, amigos.

Ya soy amigo de Olmedilla. Ya está. Mira qué bien.

-Te voy a decir una cosa.

Que vienes en mejores condiciones, y eso es importante.

Y he estado haciendo números y la cosa pinta muy bien.

Nos ha fastidiado, con un millón de mi hijo Carlos,

otro de mi hija Inés, las 800.000 del "Un, dos, tres"

y lo que ha puesto mi hermano... ¿Yo? Por favor. Pero si yo soy pobre.

Un millón de la lotería ha puesto. Pero ¿qué...? (RÍE)

-Con eso hacemos casi cuatro kilos, que está muy bien.

Lo que yo te estoy diciendo, coño. Sí.

Los siete magníficos. Anda, mi tía.

¿Dónde?

Espérate, que voy a decirle... Llámala, llámala.

Chis. ¡Merche!

¿A que te dije que nos darían el crédito?

Hola. Hola, buenas.

Nos han dado el crédito, aquí el amigo Olmedilla.

Ah, ¿nos lo concede? Vaya hombre. Pues eso parece, sí.

Pues ya era hora. Pues nada, me alegro por ti.

¿Estás contenta? Sí, claro, es lo que quieres.

No, Merche, no, Merche, no. Lo que yo quería, no.

Lo que queríamos los dos.

Hola, hija... Hola.

¿Has traído el pollo?

Sí, he traído el pollo.

Aquí está el pollo.

Me ha dicho Maruja que le debes dinero,

pero no solo a ella, también me lo han dicho en la verdulería.

Ya. ¿Cuándo pensabas decírmelo?

¿Tú sabes la vergüenza que he pasado?

Pues bueno, son muy pequeñas cantidades, ¿eh?

Y en el mercado tenemos confianza.

Madre, no lo entiendo.

Si debes dinero, ¿por qué no me lo pides, como siempre?

Ay, hija.

A veces pareces más mi madre que mi hija.

¿Debes en más sitios?

Eso es cosa mía. No, no es cosa tuya.

Que este barrio es muy pequeño y se sabe todo.

Bueno, he tenido algunos problemillas,

pero tú no tienes por qué preocuparte.

¿Cómo que no tengo por qué preocuparme, madre?

No me digas eso porque entonces me pongo más nerviosa.

¿Qué es lo que ha pasado?

¿Has perdido el dinero? ¿Te lo han robado?

Algo así. Algo así, ¿cómo?

Pues eso, que lo he perdido,

o que me lo han quitado.

¿Pero por qué no me has dicho nada? Ay, porque...

Estaba temiendo que me riñeras. ¿Qué te riñera?

Pero ¿cuándo te he reñido yo a ti?

Pues desde que me estoy haciendo más vieja, hija, supongo.

Hasta luego, Antonio. -Adiós.

-Gracias por el agua, ¿eh? No me cuesta nada.

Ahora te dejo con tus colegas y yo sigo mi viaje.

¿No te quieres quedar un rato?

Esta mañana he visto a tu padre.

¿Qué? Bueno, digo yo que sería tu padre.

¿Dónde lo has visto? En un bar en el pueblo.

Iba preguntando por ti con una foto.

¿Qué pasa?

Pues pasan muchas cosas.

Para empezar, ese hombre no es mi padre.

Además, no quiero que me encuentre.

¿Es peligroso? ¿Te ha hecho algo? Dice que soy la razón de su vida.

No se me ocurre nada más peligroso que eso.

Venga, vámonos, que yo me tengo que ir de aquí.

-(HABLA EN EUSKERA)

-(HABLA EN EUSKERA) -¡Toni! ¡Toni!

(HABLA EN EUSKERA)

(HABLAN EN EUSKERA)

-¿Qué coño os pasa aquí? Me han pinchado las ruedas.

-Ya sabes cómo están las cosas de tensas por aquí...

-Además, traes unas pintas de poli... -¿Dónde podemos hablar?

-Vamos a mi casa. -No me puedo quedar mucho.

-Pues a ver si encuentras un taller abierto un sábado.

Come con nosotros. Es el cumpleaños de mi hija.

Mi mujer y ella están a punto de llegar.

Ya me encargo yo de arreglarte las ruedas, ¿vale?

-Pues aquí la tienes.

-Paquita, que me voy. -¿Cómo que te vas?

Que me voy, que tengo que salir a hacer un recado.

-¡Qué te vas a hacer un recado! ¡Miguel!

¿Qué adónde te vas? ¿Me vas a dejar sola todo el día?

-¿No viene Pepe? -Pues Pepe está enfermo, no viene.

Como todos los días, ¿no te has dado cuenta

que cada día le pasa algo?

-¿Y las niñas con quién están? -Ahora mismo están solas

porque yo no me puedo desdoblar.

Así que o te quedas aquí o te vas con las niñas.

-Buenos días...

-O lo que sea.

-Yo, es que, Paquita...

Tengo un plan esta tarde...

-Ah, tienes un plan esta tarde. ¿Y qué plan, Miguel?

¿O es un secreto? Porque últimamente hay tantos secretos aquí.

-Bueno...

-¿De dónde has sacado el dinero, Miguel?

-Me ha tocado la lotería.

-Tú no me tomas en serio, Miguel, ¿sabes por qué? Porque soy una mujer.

¡Ah! Y cuando las mujeres tenemos iniciativa,

nos convertimos en unas locas o unas histéricas,

o unas mandonas, ¿verdad, Ramón?

-¿Cuánto has ganado? -Un millón, creo.

-Eres un chivato de mierda.

-Y no me lo cuentas ni para celebrarlo, ¿eh?

-Pues no lo he hecho para evitar que te estrelles.

-Vete, Miguel, vete con las niñas. -Ahora mismo, vamos. Ale, adiós.

-Eso, vete, adiós. -Espera, que me voy contigo.

El agua. Gracias, tío.

(VARIOS) Gracias.

Oye, ¿seguro que prefieres irte por ahí tú sola

antes que quedarte aquí con todo el mundo?

Ese hombre se llama Eloy. Y es mi marido...

¿De verdad te interesa?

Pásamelo.

Ese hombre era mi jefe.

Yo empecé a trabajar muy joven...

Al tiempo mi madre se murió

y me quedé yo sola con cuatro hermanos pequeños.

Eloy se empezó a hacer cargo de todo,

de la educación de mis hermanos,

de la situación económica...

Y luego me empezó a hacer la rosca.

Yo no lo quería, pero, bueno, le estaba agradecida.

Al cabo del tiempo,

mis hermanos empezaron a hacer su vida

y allí me vi yo, sola,

con un señor mayor que controlaba todos mis movimientos

y que no me dejaba ni respirar.

Hasta que un día me di cuenta

de que llevaba demasiado tiempo sin escuchar mi risa.

¿Y tú qué? ¿Cuál es tu historia?

Pues también llevaba demasiado tiempo sin escuchar mi risa.

Pues dos iguales para hoy, macho.

Si yo te pidiera que mataras a mi marido,

¿lo harías?

¿Qué?

Te has asustado, ¿eh? ¿Qué dices?

Te has asustado. ¿O no?

"A esta organización pertenecen las personas

que han sido detenidas en el País Vasco

en los últimos días. Desde allí recibimos información".

-"El armamento y material descubierto por la Guardia Civil en Vizcaya

y que ha sido trasladado al cuartel de la Guardia Civil

de la Salve, en Bilbao, estaba en dos pisos..."

-Pero, papá, ¿por qué no podemos ir? Porque no.

Pero,María, hija, compréndelo.

En esos sitios hay alcohol y cosas peores, no es un lugar para niños.

Josete dice que nos cuelan por detrás del escenario,

donde están los camerinos. ¿Donde están los artistas?

Claro. A esas fiestas sólo van roqueros.

¡Yo soy rockera! No, no. Tú no eres roquera, hija.

¡Tú lo que eres es una niña!

Ojala fueras un padre enrollado y moderno como los de Gala.

¿Te gustan más los padres de Gala? Mira, hombre.

¿Sabes qué? Vete a la habitación,

te montas tu maletita y te vas a vivir con los padres de Gala.

Y te bajas tú también al moro. Verás qué divertido.

(Timbre)

Ya voy yo. Ya están ahí.

Sí, son ellos.

Hola. Pero,bueno, ¿quién está aquí?

(BESO) Los reyes de la casa.

Pero, bueno, ¿quién está aquí? ¡Me cago en la mar!

¿Eh? ¿Qué haces aquí? Qué grande estás.

¡Hola, Oriol, hijo! Hola, mi vida. Hola, guapo.

Hola, hija. Ven aquí, que te quito el abrigo.

Hola, Oriol. Ven, ven.

¿Sabes que Josete nos invita a la Fiesta de la radio?

-¿Ah, sí? -Sí. Rosa Chillón van a tocar allí.

-Eso está muy bien, va a ser una fiesta superdivertida.

-Sí, tan divertida que no me dejan ir.

-¿Ah, no? Y eso, ¿por qué?

Id con ella. Si le hace tanta ilusión...

Pues no, hija, no, porque no es para niños.

Ya lo hemos hablado. Venga, vamos a lavarnos las manos.

María, ven tú también. ¡María! Pero si yo ya me las he lavado.

Bueno, pues entretienes a tus sobrinos.

Vamos a tomar una copa, hay que brindar,

que hoy estamos de celebración. ¿Ah, sí?

Sí. El banco,por fin, nos va a conceder el crédito

y vamos a poder comprar la bodega. ¿Qué me dices? ¿En serio?

Sí. Enhorabuena, os lo merecéis mucho.

Nos lo merecemos todos, que tú también estás.

Hombre, yo estar, no estoy, pero he hecho lo que he podido, sí.

No empieces ya con que no estoy o estoy,

que me pongo muy nervioso ¿eh?

Venga, por la bodega. Por la bodega.

Por vosotros.

Nosotros siempre hemos pensado que estuvierais vosotros,

que formarais parte, vamos.

Ya he formado parte, no sé qué más queréis de mí.

Lo queremos todo, tú eres muy importante para esta bodega.

¿No ves que tú hablas inglés muy bien?

Y yo hasta que consiga tu nivel pues voy a tardar mucho.

Y en la Comunidad Económica Europea todos hablan inglés.

O sea, que tú y Toni, que quiero que sitúe

el nombre del vino en toda la prensa,

pues sois muy importantes para mí, porque sois los mayores, ¿entiendes?

Ya. ¿Y Carlos qué dice?

Carlos, el pobre, no dice nada porque como anda ahí aventado,

pero le he dicho que nos reunimos en Sagrillas

con el tío Miguel y nos vamos al notario.

¿Al notario a firmar? No, a dar de alta la sociedad.

La sociedad familiar con el tío Miguel,

por eso viene también a Sagrillas. ¿Y todo esto lo has decidido

sin consultarnos a nadie? No hay que consultar.

Para hacer una sociedad hace falta uno.

Que lo organice y llame al notario. Los demás firmáis y ya está hecha.

Pero es que no puedes organizarnos la vida, papá.

El negocio es vuestro, pero nosotros tenemos otros planes.

¿Qué otros planes? Ya lo hemos hablado muchas veces.

Muchísimas veces, pero dímelo otra vez, hombre. A ver.

Toni tiene su trabajo y yo tengo mi trabajo.

¿El tuyo? Sí, yo también tengo trabajo.

Bueno, pues vamos a convenir que no has tenido suerte, hija.

Y tú sí, ¿no? Tú has conseguido todo lo que querías,

has tenido mucha suerte. Pues sí.

Toda la que me he merecido, que ya es bastante.

Anda, vamos a comer. Vamos a comer, hombre.

Eso. Que sólo constituyo una sociedad.

Alguien tiene que hacerlo. Luego, empezar con el negocio.

¡A comer! Y pensar en todo lo demás, hija.

Menudo chaparrón...

Ya te dije que era mejor que no se enterara.

Toma, come. -¿Qué voy a hacer, hombre?

No sé guardar secretos y, encima, en este barrio,

que el deporte de todos es abrir la boca y cerrar la boca.

Venga a hablar, venga a hablar, venga a hablar.

-¿Y Nieves también está cabreada? -También.

Pensaba llevarla al cine esta tarde,

a ver si se le quita el cabreo conmigo,

pero encima con lo de las niñas...

Por cierto, ¿tú...?

¿Tú no podrías quedarte con mis hijas? Sólo una tarde.

-¿Con las niñas? -Claro, si son muy buenas.

-A mí no se me dan bien los niños, Miguel.

-Pero, Ramón, por favor...

Pero si eres clavadito al abuelo de Heidi.

-¿Sí?

No entiendo esa manía que tenéis de cerraros en banda

sin ni siquiera probarlo, joder. Primero lo probáis y ya está.

No tienes que entenderlo. Basta con que lo respetes, y ya está.

Pues mira, me duele en el alma. Pues lo siento, papá.

Como una puñalada aquí, coño, en el rincón de Ordóñez, ¡zas!

Antonio, por Dios. ¡Qué teatrero eres!

Y Carlos tampoco quiere entrar en el negocio,

por mucho que quieras convencerte de lo contrario.

¿Has hablado con él o es que de repente

eres el portavoz de todos tus hermanos?

¿Por qué no dejamos de discutir, eh?

E intentamos no faltarnos al respeto.

Vamos a ver, Merche, que no.

Yo pongo todo el chicharro en la sartén

por mi familia y por ellos, y mira.

Papá, esto lo estás haciendo por ti. ¿Por mí?

Sí, por ti.

Por ganar a Maurín y vengar al abuelo.

Y me parece bien, ¿eh? De verdad, te entiendo, pero es tu guerra.

Mira, hija.

No quiero más esfuerzos por vuestra parte.

Hala, os dejo tranquilos.

Lo vamos a hacer tú y yo solos, como siempre.

Y cuando tu madre y yo faltemos, os lo repartís y muy buena suerte.

Ya está.

Pues eso no es lo que habíamos hablado, Antonio.

Nos lo tenemos que tomar con un poco más de calma.

Vamos a ver, Merche, ellos van a la suya

y nosotros vamos a la nuestra. Esto es lo que tú dices.

Estás siendo muy injusto, papá.

Hemos hecho todo lo que estaba en nuestra mano por ayudarte.

Sí que habéis ayudado. Sí, sí.

Pero es que el dinero es solo dinero, ¿entiendes?

Y tu madre y yo no hemos hecho votos de amor eterno

para fundar un banco.

Lo hemos hecho para fundar una familia.

Por cierto, dile a José Ignacio que muchísimas gracias,

que le debo una cena.

Bueno.

Ale.

Pues hablando de José Ignacio...

(CARRASPEA) Nos vamos a casar.

¿El qué?

Sí, José Ignacio y yo, que ya está decidido.

-Va a ser mi padre. Ya lo puedo decir.

-Bueno, tu padre

siempre será Eugenio, cariño, pero... José Ignacio, pues sí,

va a ser un compañero de tu madre

y será como un padre para ti.

-Voy a tener una casa muy grande con piscina.

Sí, cariño. Muchas felicidades, ¿eh, Inés?

Parece una buena persona.

Gracias, abuela.

¿Y tú no te alegras, mamá?

¡Sí, claro!

¿Cuándo tenéis pensado casaros?

Pues...

A primeros de otoño. ¿Tan pronto?

Joder.

Claro, ahora lo entiendo.

Ahora lo entiendo todo, hija. Ahora lo entiendo todo.

¿Ahora entiendes qué?

Entiendo perfectamente que lo de la bodega

no te venga bien, porque te vas a mover a otros niveles, hija.

Lo entiendo, ya está.

Tú es que piensas que el mundo gira en torno a ti, ¿no, papá?

Pues sí.

¿Crees que estamos todos en contra de ti?

¿Queréis dejar de discutir de una puñetera vez?

Mira que sois los dos Alcántara, ¿eh?

Aquí todo el mundo hace lo que le da la gana.

Nadie cede por nadie, nadie se equivoca...

Pues que os conste que estáis muy equivocados, mucho, los dos,

el uno y la otra,

pero da igual porque somos una familia,

y aunque a ratos no os guste, lo vamos a seguir siendo.

Ya es hora de que alguien dé su brazo a torcer.

No sé para qué queréis tanto orgullo ni adónde os lleva eso, por Dios.

A ninguna parte.

¿Qué queréis, tener razón los dos? Pues muy bien,

yo os la doy a los dos.

¿Y ahora qué?

(Portazo)

(CANTAN "CUMPLEAÑOS FELIZ" EN EUSKERA)

(HABLAN EN EUSKERA)

(HABLA EN EUSKERA)

(HABLA EN EUSKERA)

Es que Inés, hija,

nos has lanzado una bomba que nos ha vuelto locas.

Creí que os haría más ilusión.

Si nos ha hecho ilusión.

Pero ¿estás segura?

Bueno, él me quiere mucho, mamá, y me respeta...

Le importo.

Ya,

¿y tú? ¿Yo qué?

Que sólo me hablas de lo que siente él,

pero no me has dicho lo que sientes tú.

Bueno. Yo estoy muy a gusto con él.

¿A gusto? Sí.

Pero es que te vas a casar, hija. No es suficiente estar a gusto.

¿Estás enamorada?

Enamorarse es muy difícil, mamá.

Le quiero, es más sencillo.

Estoy a gusto,

me siento bien con él. Pero no es lo mismo.

Bueno. Ya.

A amar se llega con el tiempo, ¿eh? Es cuestión de paciencia.

Pero yo creo que de verdad el amor llega.

Pues yo no, madre.

Que es joven. Es que si no hay amor desde el principio

es muy difícil que las cosas salgan bien.

A nosotros nos puede salir muy bien,

sobre todo si dejáis de cuestionarnos.

Cuando te casaste yo te vi enamorada, y te vi feliz.

Ya, pero también pusisteis el grito en el cielo.

¡Concho, porque era un cura, hija!

No es lo mismo. Dios lo tenga en su gloria.

¿Qué? Soy una disléxica emocional, ya lo sabemos todos.

¿Cómo? ¿Una qué? ¿Eso qué es, hija?

Pues que me confundo todo el rato, abuela, que no doy una.

Pero yo lo llevo bien, a mí me gusta.

Estoy bien, estoy contenta,

y creo que puede salir muy bien.

Él se quiere casar conmigo.

Entonces, ahora, a ver, ¿qué más puedo pedir?

¡Pues mira qué bien!

(Música)

¡Qué ganas tengo de verla!

-No me extraña, con tanta publicidad que le han hecho,

hasta a mí me dan ganas.

-Todo el mundo dice que es muy buena. Y nos va a representar,

a España, digo, en el Festival de Berlín.

-A mí es que me pone el protagonista. Desde "Anillos de oro".

Con esa boca que tiene y ese labio gordo...

-Seguro que está muy bien, ya veréis.

Hombre, donde estén las películas del Oeste, pues vamos.

-Ya, yo soy mucho de Clint Eastwood,

con esa cara de mala leche que tiene siempre.

-Callaos.

-Chis. -Perdón.

(Música y coro)

Abrígate que hace mucho frío, anda.

¡Antonio, que se van los chicos!

Ale, venga, anda, dame un beso.

Adiós, abuela. Adiós, Oriol.

Tened cuidadito con la escalera. Adiós, Inés.

Se debe de haber quedado roque. Ya.

¿Y hasta cuándo vas a seguirle la corriente?

¿Qué quieres decir? Que te conozco, mamá.

Hija, yo no le sigo la corriente,

yo lo que hago es apoyarle y ya está.

Tú odias la bodega. No es verdad. Yo no odio la bodega.

Hemos pasado un mal momento pero estoy intentando superarlo.

Además, tu padre es feliz en la bodega.

Y para mí eso es lo más importante.

Bueno, pues nada, ya está, todo bien.

Abuela, que me voy.

Adiós, mi vida. Mantennos al tanto de lo de tu boda, ¿eh?

Adiós, cariño, adiós.

No cierres, que está la niña abajo.

Podrías haber salido a despedir a tu hija, digo yo.

No damos ni un paso atrás, ¿eh? Fíjate.

Ay, Antonio. En unos días vamos a Sagrillas,

firmamos con Miguel en el notario y nos quedamos la bodega nosotros.

No para venderla, sino para sacarla adelante entre todos.

¿Cómo quieres que te diga que no quiero estar solos?

Que no merece la pena meternos solos.

A ver, no te pongas nerviosa, todo saldrá bien, mujer.

No me grites, no me grites, no hace falta.

Deja, María, ya cierro yo. Hija, ven un momento.

¿Sabes lo que vamos a hacer para celebrar lo de la bodega?

Ver a Rosa Chillón en el Palacio de los deportes. ¿Qué te parece?

¿De verdad? Sí, hija, sí.

Este hombre está completamente loco.

¿Qué voy a estar loco, Herminia?

Estoy más cuerdo que nunca, mujer. La vida hay que vivirla.

¿Y a ti te parece buena idea?

Yo os prometo que me pongo las gafas en el cole.

¿Lo prometes? Sí.

Pues muy bien, hija.

Pues nos vamos,Merche, que estamos allí entre artistas,

y seguramente también estará el alcalde, Tierno Galván.

Oye, ¿que le vemos?

Le damos unas botellas de Cruz de Sagrillas con una tarjeta,

y si le gusta, pues nos llamará y nos ayudará.

El cuento de la lechera.

(GRITAN EN EUSKERA)

-Es terrorismo de Estado, Toni,

que lo llamen como les salga de los cojones.

-Hay quien dice que los empresarios y la organización están detrás.

-Eso es lo que quieren haceros creer, que son facciones enfrentadas,

de ajustes de cuentas,

pero todos sabemos muy bien quiénes están detrás.

-La Policía y el Gobierno. -Sin duda.

En esta guerra sucia las víctimas somos nosotros.

-¿Y qué se siente?

-Estás muy nervioso, Toni, siéntate, anda.

-Con el recibimiento que he tenido no sé cómo quieres que esté.

-Venir a este pueblo con matrícula de Madrid es tentar mucho la suerte.

No te preocupes, hombre, somos amigos, ¿no? Cálmate.

-¿Y por qué has cerrado por dentro cuando se han ido tu mujer y tu hija?

-¿Qué?

Que has cerrado por dentro, lo he visto.

-No sé... La costumbre. ¿Te molesta?

-Si tuviera que salir corriendo, no podría. Estoy encerrado.

-¿Y por qué tendrías que salir corriendo?

-Dímelo tú.

-Prefiero que mi familia no lo sepa.

Si está cerrado por dentro, tardan más en entrar

y tengo más tiempo para reaccionar.

-No sé cómo puedes vivir así, macho.

¿Has venido a mi casa para darme lecciones morales?

-Esa batalla la doy por perdida.

-Bueno, vamos a ver,

¿qué era eso tan importante que me tenías que decir?

-Tengo una lista de objetivos del GAL.

-Ya...

¿Y? ¿Estoy en buen lugar?

-No estoy bromeando, Mario.

Podrían tenerlo preparado antes del verano.

-Cago en sos...

¿Qué más nombres hay además del mío?

¿De dónde la has sacado? -No me puedes preguntar eso.

-¿Por qué lo haces por mí? Hace la hostia que no nos vemos

y no tenemos ni relación ni nada. -No lo hago por ti, lo hago por mí.

Si te pasara algo no iba a poder dormir

sabiendo que lo podía haber evitado.

-Gracias, Toni, pero no me van a coger.

-¿Sabes la frase que dicen en El Padrino?

"Si la historia nos ha enseñado algo es que se puede matar a cualquiera".

-Espera. -¿Esperar a qué?

¿Te tienen que dar el visto bueno para volver a mi casa?

-Hombre, seguís aquí. -Sí, poniéndonos al día.

-Vale, ¿te quedas a dormir, Toni? -Sí.

Me encargo yo de cambiarte las ruedas.

Y hablamos un poco de los viejos tiempos.

No todo va a ser trabajar, ¿no?

-Muy bien. Venga, "agur". -"Agur".

-Voy a hacer una llamada.

Prometo no cerrar por dentro.

-Vas a tener cuatro hijos. ¡No me jodas!

Sí. Yo no voy a tener ninguno. Me voy a morir joven.

Es él.

Ahí está.

Ven, vamos a la tienda, vamos. ¿Qué?

Vamos a escondernos. Venga.

A ver... Con la manta, con la manta. Corre.

(RÍE) Cúbrete.

-Hola, ¿has visto a esta chica por aquí?

-Pues la verdad es que no.

¿Vosotros la habéis visto? -(VARIOS) ¡Qué va!

-Chis. Calla. (RÍE)

Es de vuestra edad. ¿No...? -Ni idea.

-(VARIOS) Qué va.

-Hoy he escuchado tu risa varias veces, ¿eh?

Y yo la tuya.

No tendrás un paquete de tabaco.

-Tabaquito para la peña.

Ya podéis salir.

-Sí. -Gracia, sal.

¿Salimos?

No.

"Ya. ¿Ha habido alguna cosa más?

Sí. Bueno, yo paso por su casa ahora, ¿eh?

Hala. Adiós. Adiós".

-"¿Qué es lo que no pudiste acabar ayer?"

"Nada. Me tengo que ir".

-"¿No me das un beso de despedida?"

-"No, ahora no".

-"¿Qué te pasa? Anoche no tenías tantos remilgos".

-"Anoche estaba muy borracho.

Y me alegro".

-"Al principio, todos los maricones sois iguales".

-Perdón, es que me meto en la película y me dejo llevar.

Perdona, ¿eh? -No, no, no pasa nada, vamos.

No me extraña, le ha metido un hostión.

-Sí. -Menuda hostia.

-"Anoche hablamos de dinero, ¿o tampoco te acuerdas?"

(Timbre)

-¡Dame!

-No me lo puedo creer. -¿El qué?

-¿Cómo que el qué? Tú no te has visto, ¿no, Ramón?

No me han dejado tiempo ni para ir a mear...

-Ya. -No veas cómo son las tres.

Ya veo cómo se lo ha montado Miguel de bien.

-No. -Ya lo siento.

-No te preocupes, que estoy encantado.

Si son una alegría.

No entiendo que paséis el día discutiendo

para ver quién se queda con ellas.

-Desde luego...

Pero ¡será posible!

Oye, pero ¿qué haces pintando la tele tú?

-Que no pasa nada, que eso se limpia. -¿Cómo qué se limpia?

Dios mío de mi vida, no sé qué voy a hacer con este hombre.

-¿Con cuál de los dos? -Con Miguel.

-Miguel está en el momento en que está,

pero si algo tengo seguro es que nunca ha dejado de quererte.

-¿Si tanto me quiere, cómo es que le ha dado el dinero a mi tío?

Sin decirme absolutamente nada,

sin pensar si a lo mejor nosotras lo necesitábamos más.

-Hombre, la bodega también es cosa suya.

-Ya, y Nieves, ¿no? Está muy feliz con ella.

-Y tú con Pepe.

-Mira, Ramón,

no sabes lo muchísimo que te agradezco

que te hayas quedado con las niñas,

pero vamos, que de ahí

a hacerte consejero matrimonial, pues mira, no es lo tuyo.

-Nos vamos a ir. Hala.

Decidle adiós a Ramón, que nos tenemos que ir.

-Venga. -Vamos.

-Adiós. Venga, cada mochuelo a su olivo.

-Gracias.

-A ver, abrigos, abrigos. -¡Viva Franco! ¡Arriba España!

-¡Arriba siempre!

-Abrigo... Coge el tuyo, Dianita.

-Qué barbaridad, de verdad, pobre chico.

Es que uno lo pasa mal en el cine, qué tensión,

y total porque es maricón... -Homosexual, se dice homosexual.

-A mí me da igual que me da lo mismo, Nieves.

Pero si ni siquiera lo ha escogido él.

-Ya. -Jo.

¿Tú como que no te has dado cuenta de nada, verdad?

Claro que me he dado cuenta, hombre.

La madre es la clave, la madre, "amacho", como le llaman allí.

Anda, que también tener una madre que prefiere verte muerto

antes que verte por ahí mariconeando

o lo que le de la gana por hacer al pobre chaval.

-Ya... Esto.... Eh...

No te has dado cuenta de que tu amigo Olmedilla te quiere...

¿Cómo te lo digo yo? Pues como de una forma especial.

-A mí Olmedilla me quiere de una manera especial como yo a él.

Muchos años, la clandestinidad, París

y que se está portando con mi hermano que vaya...

-Miguel, de verdad. Con lo listo que eres para unas cosas...

-Pero, bueno, ¿me quieres dejar de hablar en críptico?

¿Me quieres decir qué pasa? -Nada, nada.

-Oye, eh. -Que lo olvides.

¿No me estarás insinuando que Olmedilla...?

Pero hombre, por favor, Olmedilla,

pero si tiene mujer y tiene... -Sí, dos hijos, ya lo sé.

-Pues sí, tiene dos hijos. -Ya.

-Que no, coño, que Olmedilla es del Atleti. No puede ser.

-(HABLA EN EUSKERA)

(Motor de coche)

-(HABLA EN EUSKERA)

-Mario, hostia.

(HABLAN EN EUSKERA)

(HABLAN EN EUSKERA)

-¿Qué vais a hacer conmigo?

-Mañana se prepara una muy gorda en Madrid.

La gente está nerviosa.

-Yo te he dado mi lista.

Si fueras legal, me darías la vuestra.

-Lo de mañana no se puede parar, Toni.

-Se van.

-¿De verdad te compensa todo esto?

-Carlos.

-Esta noche no nos vamos a acostar.

¿Qué pasa?

Porque si lo hacemos esta noche, no salgo en tu novela.

Eso lo dices tú.

No.

Cuando lo hagamos, tiene que ser un momento que merezca un capítulo.

¡Ay, ya lo tengo!

¡En el último ferry!

Mira, imagínate:

tú y yo, el olor del costo de los compañeros,

el moro al fondo

y el meneo de las olas...

Nos guardamos para mañana.

Ya verás como no te vas a arrepentir.

Suéltame.

Suéltame. Que yo no quiero volver a casa.

-En casa hablamos de todo esto. -Pero que no tengo nada de que...

¿Qué te he hecho a ti? Por favor, te lo pido, déjame irme.

Eloy, suéltame. De verdad te lo digo.

-Yo te perdono, Gracia. -Que me da igual.

Suéltame, por favor te lo pido. -Yo te perdono, mi vida.

-Que no quiero, me quiero ir. -No te vayas.

-Suéltame. -No te vayas, por favor.

-Eloy, suéltame. -No, Gracia. Gracia, por favor.

-Suéltame.

Bueno, pero ¿qué haces? Sácame de aquí, por favor.

No podemos dejarle así. Yo sí puedo.

¿Vienes conmigo?

¿Estás bien?

Estoy mareado.

Ven, anda, vamos a curarte.

¿Y ella? Déjala, déjala. Mejor déjala.

"Ha sido asesinado en Madrid el teniente general Quintana Lacaci,

que fue capitán general de la primera región militar

y que en la actualidad se encontraba en situación B.

El teniente general Quintana murió casi instantáneamente

mientras que su esposa y un coronel que pasaba por el lugar de los hechos

resultaron heridos levemente.

Estas son las primeras imágenes

obtenidas por un equipo del telediario

poco después de producirse el atentado terrorista".

"En estos momentos, el grupo de identificación

de la brigada de la policía judicial

está procediendo..."

-Las ruedas están arregladas. -"...recabar información y datos..."

-¿Qué piensas de todo esto? -"¿Estaba cerca en el momento?"

-"Sí, soy el párroco de la parroquia y en el momento..."

-El coche está listo, te puedes ir.

-Que se estaba organizando una muy gorda en Madrid.

-No te pido que lo entiendas, Toni.

-Soy gilipollas. No tenía que haber venido.

-Ya sé que no nos vamos a volver a ver

y que todo lo que te diga ahora te va a dar igual, pero...

Te agradezco mucho que me hayas avisado. Y ten cuidado.

Como esto se sepa, vas a estar entre dos fuegos.

(Radio)

-"Agur", Toni.

-Adiós.

(Música en euskera)

Hija, no te muevas, que te voy a pinchar.

Anda, estate quieta. Si es que te has vestido muy pronto.

Si todavía falta un buen rato.

¿Puedo invitar a Gonzalo? ¿Quién es Gonzalo?

El nieto de Eladio.

¿De Eladio? Sí.

¿A ese? ¿Quién, el mudo? Ni hablar.

¿Por qué no? Ándate con cuidadito, ¿eh, María?

Que yo no soy muda.

Ay, ay, ay. Ay, ay, ay. Hala, esto ya está.

¿Ya? Venga, ponte a estudiar, ¿eh?

Que luego vamos al concierto. ¡Qué pantalones más estrechos, hija!

Es la moda.

¿Dónde vas con esos tacones, hija? ¡Qué te vas a caer!

Mírala, anda como una cigüeña.

¡Dios mío! ¿Y tú no piensas decir nada

de la boda de tu hija?

Y dale, pero ¿qué boda,Herminia? Por Dios, ¿qué boda?

Que no va a haber ninguna boda, hombre.

Que no va a hacer falta. Que nos lo ha dicho para fastidiar.

De verdad, qué tonterías. Qué poco conoces a tu hija.

Que esta vez va en serio. Pues mira, Merche,

si va en serio te digo una cosa, mucho mejor.

Porque así, sin intermediarios,

me da ya el dinero para la bodega, no espero a sus hermanos.

Eso pienso. Parece que estés sordo.

Te han dicho tus hijos que no quieren estar.

Y tú erre que erre, hala.

¿Y qué quieres que haga yo, si no quieren y no saben?

¿Qué quieres? ¿Qué les ponga una pistola ahí en el pecho?

Y así toda la vida.

Es verdad, como dice mi madre. Que nadie da su brazo a torcer.

Está claro.

¿Por qué no te relajas un poco? Que estás muy tensa, mujer.

Vamos, nos damos un paseo y luego vemos a los roqueros esos

y, cuando termine Rosa Sillón, vamos a una marisquería

junto al Palacio de los Deportes y tomamos gambas y cosas,

y a la niña le damos un helado,

que le hace mucha ilusión, coño, para una hija que me respeta,

pues habrá que darle gusto. ¡Tanta celebración para nada!

Y se dice Rosa Chillón, Chillón. ¿Y qué es lo que he dicho yo?

¿Y qué hago yo con la sopa de la cena?

Pues no haga la sopa de la cena.

"Ojú", mi arma, la que te han liado aquí, vaya pedrada.

Mira, yo te quito la sangre, pero tú mejor que te lo dejes

así al aire, ¿vale? Que se seque al aire.

Tómate la tila tranquilo.

-Muchas gracias, señora, muchas gracias.

Pues ya está. No ha sido para tanto.

¿No tendrás un cigarro?

No, no fumo. Yo me voy a marchar, además.

¿No quieres escuchar mi versión?

No creo que haga falta.

Llevas semanas buscando a alguien que no quiere que la encuentres.

No te voy a negar que estoy loco por esa chica

y que he intentado por todos los medios que no me deje,

pero hace tiempo que me di cuenta de que no me quería

y de que no me ha querido nunca.

Te tiene miedo, ¿sabes?

Tú ya te has hecho tu historia, ¿no?

Y no quieres que la verdad estropee el cuento.

¿Qué verdad?

Me limpió la cuenta bancaria antes de irse.

Falsificó mi firma para sacar todo el dinero de la cuenta.

Igual tenía algún motivo.

Si aquí hay una víctima, soy yo

que ella siempre ha hecho conmigo lo que le ha dado la gana.

Y yo no he sabido negarle,

he ido perdiendo toda mi fuerza,

mi personalidad, hasta mis amigos...

Me equivoqué.

Si eso es así, como dices,

¿por qué sigues queriendo que vuelva contigo?

Gracia no ha tenido una vida fácil

y, quién sabe,

puede que con mi dinero encuentre la felicidad.

Si tuviera la certeza de que ése

es el final de esta historia,

te prometo que todo esto habría valido la pena.

Muchas gracias.

"Y allí estaba la mejor definición del amor

que había escuchado nunca, en boca de un desconocido

con la ceja y el corazón rotos,

en una bar a medio camino de ninguna parte.

Decía Henry Miller que 'hay gente, aparentemente insignificante,

que puede cambiarte la vida'.

Y supongo que eso es lo que acababa de pasarme.

Aquel hombre, cuyo mayor delito parecía ser

haberse entregado a una mujer, me había hecho darme cuenta

de lo engañosa que es la realidad, y las situaciones,

y de la fragilidad humana.

La suya, la mía...

La de todos". Déjame que te corte el pelo, Karina.

Te podría quedar muy bien, no sé, te resaltaría la mirada.

O una peluca, ¿por qué no te pongo una peluca?

Mira, en la peluquería tengo una rubia, así,

de media melenita,

que yo creo que te podría quedar fenomenal.

Tú rubia, y yo así, con el pelo rosa.

¿Cómo lo ves, eh? Podríamos quedar muy bien.

Karina.

¡Karina! Karina, ¿estás bien? ¡Karina!

-Sí, sí.

-¿Se puede saber dónde mierdas está Josete?

-En la puerta, buscando a los padres de Carlos

para que no se queden fuera.

-No estamos a lo que tenemos que estar.

Tenemos que esperar en el camerino... -¡Marcelo! ¿Te puedes parar ya?

Por favor, que estamos muy nerviosos. -Yo no salgo.

-¿Pero cómo no vas a salir Karina?

¿Cómo que no? Si hemos preparado tu canción, "Si no te vuelvo a ver".

-Que yo no voy a aguantar de pie, Pili.

-Bueno, pues canta sentada, como Joan Báez,

pero tienes que salir.

-Marcelo, todos esos gritos, se me viene...

Se me viene a la cabeza Alcalá 20 y yo no puedo salir.

-A ver,Karina, a ver si nos entendemos.

Tú estás viva y eso es lo más importante...

Aunque no lo creas, yo tampoco estoy en mi mejor momento.

Tengo a Tino en el hospital:

tiene SIDA.

Pero aunque solo sea por esas 81 personas,

o por olvidarte de todo un instante, tienes que salir a cantar.

-Karina.

Karina, que todo va a salir bien, ¿eh?

-Que estamos contigo.

-¿Y Rosa Chillón cuándo canta?

Cuando les toque, hija, aquí hay muchos grupos.

Mira, ahí está Josete. ¿Qué hay, hijo?

Hola. Hola. Hola.

No sabía si os dejarían pasar a la zona VIP.

Avisé de que erais familia. Nos han preguntado el nombre solo.

Muy bien. -¿Ha venido Alaska?

-Sí, ¿te gusta?

Si quieres vamos ahora y le pedimos un autógrafo.

¿Ahora? ¡Merche, Enrique Tierno Galván!

¿Va a cantar? ¡No! ¿Cómo va a cantar?

Ése es el alcalde de Madrid, hija, no canta, él sólo habla.

¿Vamos? -¡Sí!

-No te despistes, ¿eh? No os soltéis. ¡Mira, Merche!

Va al escenario, yo creo que va a hablar.

Luego le doy esto entonces. ¡Qué cansino eres!

(Gritos y aplausos)

"¡Bien, bien!

Un minuto. Sólo un minuto.

Roqueros, el que no esté colocado, que se coloque y al loro".

-¡Qué enrollado el alcalde! ¿Que no?

-Qué pena que no esté Carlos para ver esto. Va a ser mítico.

-¡Ya ves!

¿Tú estás mejor, Karina?

-Me cuesta relajarme,

con tanto griterío ahí fuera...

-Madre mía, ¿cuánta gente debe de haber?

-¿De verdad quieres saberlo? -Se calcula que unas 8.000 personas.

-Pues a mí me parecen 20.000.

¿Quieres un poquito? No.

Bebe un poco, mujer. ¡Que no quiero!

Espera, Merche, vuelvo ahora. ¿Dónde vas?

A hablar con Tierno Galván un momento.

Eres un cabezón, Antonio. ¡Don Enrique! ¡Don Enrique!

Quisiera hablar un momento con Enrique Tierno Galván.

Le he traído un presente.

No va a poder ser. Si me lo quiere dar a mí...

No se preocupe, mire, son dos botellas de Cruz de Sagrillas,

de mi propia bodega, muy buen vino, ¿sabe?

Por eso precisamente quería entregárselo personalmente.

Si quiere hacerle llegar algo, tendrá que ser a través de mí.

Bueno, pues nada, gracias. A usted.

Joder. Pero ¿qué...?

Nada, no me dejan. ¿Cómo que no?

Pues que no me dejan, Merche. Es que es el alcalde de Madrid.

Si es que tú eres un cabezón, de verdad.

Un botellín con unas aceitunitas.

Gracias.

¿Te pongo otro café, Conchi? ¿Sí?

"Ella y él se acercan, pero yo ahora miro al mar.

Ella y él se acercan, pero yo ahora miro al mar.

El estómago se me encoge,

llega el momento de continuar.

El estómago se me encoge..."

-Chicos, prevenidos, entráis en dos, ¿eh?

Rosa Chillón, iros preparando, entráis enseguida.

-Vale. Oye, ¿y Josete dónde está?

-¡Yo qué sé dónde está Josete, Marcelo!

-¡Venga, a darlo todo! ¡A darlo todo! -¡Eso es, a darlo todo!

-Oye, coge el bajo de Josete, anda.

-Karina, que sin ti no somos nada. Vamos.

-No puedo. -¿Cómo que no puedes?

-¡Que no me responden Pili, que no puedo!

-Venga, haz un esfuerzo, con tranquilidad, que no hay prisa.

-¡Con la silla, ya está, vámonos! -Venga, venga, venga.

-Venga, chicos, vamos. Pasad por aquí, a la izquierda.

-"...por el tamiz del Ebro,

sin llegar, digamos, a cantar a las palomas del Pilar,

pero sin dejar de volar.

Con vosotros..."

-"Esta canción va dedicada a esas 81 personas

que deberían estar aquí con todos nosotros hoy,

y que no lo están por culpa de unos pocos

que deberían estar en la cárcel y tampoco lo están".

"Siento

el peso de las cosas que no están.

Oigo

el eco de las risas de anteayer.

Quiero

los besos que ya nunca más serán.

Los besos que ya nunca volverán.

Si no te vuelvo a ver,

me acordaré de ti.

Dibujaré tu rostro en el cristal

y aunque no sea igual si no te vuelvo a ver,

me puedo consolar

de lo que hoy detiene esta ciudad

y recordar y no olvidar

aquellos tiempos de besos,

de flores,

de risas.

Noches y noches de copas,

de sueños

y vida.

Si no te vuelvo a ver."

-Ahí va, si esa chica es amiga mía...

¿Luis?

¡Carlos! Joder, colega, tú aquí, Karina en la tele...

¿Pero qué estamos en el barrio o qué? ¿Y qué haces tú aquí?

Pues nada, que iba a bajar al moro con unos coleguillas,

pero me han dejado tiradísimo, macho.

Si es que ya no te puedes fiar de nadie, Carlos...

¿Cuánto tiempo llevas aquí? No sé... ¿A qué estamos?

Domingo. ¿De qué año?

Que es broma, Carlos, que te lo tragas todo, tío.

Siéntate. Karina cómo está, ¿eh, macho?

Bueno, ¿y tú qué haces aquí?

Cojo el último ferry. "El último ferry"...

Joe, es un bonito título para algo, ¿no?

"El último ferry".

Oye, ¿y a Karina qué le pasa?

"Si no te vuelvo a ver,

me acordaré de ti."

Canta de puta madre, ¿eh, Carlos?

Es que es una artista, macho, es una artista.

(Murmullo)

Muy buena.

Toma, Josete.

¿Te ha gustado? -¡Continuará!

¿Te has mareado?

"Pedimos, por favor,

la colaboración.

Tenemos un problema grave que nos obliga a pediros

que, por favor, desalojéis el local".

-Por favor, hay que desalojar, vayan saliendo con calma.

-¿Ahora? -Tienen que salir al a calle.

¿A la calle? Sí, a la calle.

Lo siento pero tienen que salir enseguida.

-Que tengo mis cosas en la mesa.

-Por favor, vayan saliendo a la calle.

-...que se lo vayan diciendo a todas las personas de al lado.

La organización se compromete a que se os avise

a través de televisión para que volváis.

No se está yendo nadie.

Aquí tienes, chaval.

Muchas gracias. De nada.

"Volverán en el momento que se les avise".

Hala. "Exactamente igual que a vosotros.

"Señores, además de la avería..." -Es la segunda que me tiras ya hoy.

Se puede tener más cuidado. Perdone, señora.

Nada, pero hay que ir pensando ya en marcharse, ¿eh?

Pagad y marcháis. -Sí, sí, tranquila ¿eh?

Que yo tengo dinero.

Que tengo dinero aquí.

¡Luis!

¿Estás bien?

Nos vamos. ¿A Marruecos?

Nos vamos a casa.

¿Pero qué casa, Carlos? Si yo no tengo casa.

Nos vamos a Sagrillas. ¿A Sagrillas?

¿A tu pueblo nos vamos a ir?

Tú aquí no te puedes quedar y a Madrid no vuelves.

No se me ocurre otro sitio mejor. Para mí puede ser, pero ¿para ti?

¿Para mí? Yo hace tiempo que no sé cuál es mi sitio

y además, ahora tengo una misión clara.

¿Ayudar a tu amigo yonki otra vez?

A mí me parece un planazo. ¡Estás loco, Carlos!

Muchísimas gracias. ¡Estás loco, tío!

-"...en la zona donde se celebra el acto,

tuvimos que desalojar al público ante tres amenazas de bomba

que, según el propio comisario,

había sido dirigidas a "Diario 16",

la Cadena Ser

y a este propio palacio".

Qué susto al final, ¿no? ¡Joder!

Yo al principio pensaba que era una falsa alarma.

Antonio...

Lo he estado pensando

y me tengo que tomar las cosas con más tranquilidad.

(SUSPIRA) Ya lo sé Merche, ya lo sé.

Una y no más. Como santo Tomás.

No estoy hablando de esto.

¿Entonces de qué estamos hablando?

No quiero la bodega.

Es que no puedo más.

No te imaginas lo que supone para mí meterme en esta vorágine, de verdad.

¿Por qué crees que me estoy tomando pastillas para dormir?

Meterme en el negocio otra vez... Se me viene todo encima.

"Los músicos han demostrado una gran responsabilidad

acudiendo inmediatamente de nuevo, aunque sin público..."

¿Y entonces qué quieres que hagamos,

que se lo vendamos a este desgraciado por cuatro duros,

otra vez, como siempre? Pues no lo sé. No lo sé, Antonio.

Pero estar quietos un poquito. Es que no puedo más.

Estoy agotada y no hemos hecho nada más que empezar.

Pues es que es eso, Merche, que estás agotada

y, con lo que ha pasado ahora, estás alterada.

Pero tú no te preocupes, mujer, coño, no te preocupes.

(SUSPIRA) Mírame, mírame.

Todo va a salir bien, como siempre.

Todo. ¿Quieres dejar de engañarte?

Deja de decir que todo va a salir bien.

Si es que no lo sabes.

Es que no sé cómo decírtelo ya, Antonio, no sé cómo decírtelo.

Estamos todos, o estás tu solo.

¿Sabes? Yo también estoy hasta las narices,

pero hasta las narices de todo.

O sea, que elijo estar solo, como Carlomagno.

¿A dónde vas? Antonio.

Antonio, pero ¿qué haces, hombre?

¡Antonio, por Dios! Pero no nos vas a dejar aquí solas, ¿verdad?

Será posible.

A tomar por saco.

Que sí, que sí, que ya voy.

Duérmete, hija, duérmete, que no pasa nada.

"Durante aquellos días de enero, descubrí todas las mentiras

que se inventa el ser humano para sobrevivir:

tras la tormenta, no siempre llega la calma

y no existe una lógica natural que nos asegure

que tras las malas rachas llegarán las buenas".

"Pero quizá no tengamos por qué comprenderlo,

sino adaptarnos a lo que la vida nos pone delante

y, sobre todo, encontrar las fuerzas para continuar el viaje,

que no es poco".

Volando vengo, vengo.

Vola, volando voy,

volando vengo, vengo.

Por el camino yo me entretengo.

Por el camino yo me entretengo.

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Cuéntame cómo pasó - T17 - Capítulo 295: El último ferry

28 ene 2016

Por fin Antonio consigue el dinero necesario para comprar la bodega. Ahora solo falta la implicación de toda la familia en el negocio. Toni viaja al País Vasco para encontrarse con Mario Beítia, su amigo de la mili. La tensión entre ambos es más que evidente, y más aún cuando Toni se entera del asesinato del general Quintana Lacaci. Como Carlos está de viaje no puede asistir a la vuelta a los escenarios de Karina, después del incendio de Alcalá 20. María consigue convencer a sus padres para que le acompañen a la Fiesta del Estudiante y la Radio, de Radio 3, donde actúan numerosos grupos y donde va hasta Tierno Galván. 

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