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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T16 - Capítulo 277: Unidos - Ver ahora
Transcripción completa

Cuéntame,

tú que has vivido

el despertar de un tiempo que nos cambió.

Volverás

a ser un niño

al recordar las largas tardes de sol.

Háblame de lo que has encontrado

en tu largo caminar.

Cuéntame cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

(Música pop)

"En junio de 1983, Tierno Galván fue reelegido

para la Alcaldía de Madrid, una ciudad abierta de par en par

al cambio y la transgresión en el arte y la cultura.

Precisamente por aquellas fechas, la movida sufrió la baja

de uno de sus protagonistas, Eduardo Benavente,

cantante del grupo Parálisis Permanente,

que perdió la vida en accidente de tráfico.

Pero, desde la Transición, España no parecía conformarse solo

con algunos cambios y, casi a diario,

surgía un nuevo debate social en las calles y hogares españoles

que sacudía nuestras certezas y rutinas".

(Música)

"El desempleo causado por la reconversión industrial,

el aborto, las drogas, la libertad de prensa

y la provocación que destilaba aquella generación de artistas

formaban parte de un país, unas veces sorprendente,

otras veces hostil, pero siempre en constante movimiento".

(Música)

"Los cambios también afectaban a nuestro barrio

y, a medida que las cosas cambiaban,

nosotros debíamos adaptarnos rápido,

como si la tierra empezara a moverse bajo nuestros pies

y la única forma de mantenerse a flote fuera coger velocidad.

En mi familia, los cambios empezaban por mi abuela,

que esperaba ansiosa noticias del mago que conoció

en el balneario de Archena".

¿No hay carta para mí? No.

¿Estás seguro? Segurísimo.

Adiós, hasta mañana.

"Mi padre había vuelto a casa y Miguel, que no se veía

viviendo solo, se mudaba temporalmente a casa de Ramón".

Ya estáis aquí. Toma, las llaves,

y subid a casa que debo ir al súper. -Muy bien.

-Hasta luego. -Hasta luego.

A la compra.

Amaestradito le tengo. Me come en la mano.

¿Esto me lo subo yo? Sí.

Desde luego, no te pienso ni ayudar.

Lo tenías que haber tirado. Te lo dije.

"Y mientras, yo seguía lanzado a dar un nuevo enfoque a mi vida

y a mis prioridades, que pasaban en este orden por Nuka,

mis pinitos como escritor y mi labor como mánager de Rosa Chillón".

Bésame.

Bésame.

Esta vez muy bien.

Lo he estado pensando, no os lo había dicho

que por qué no renovamos el cartel. Hacemos fotos nuevas

y... un cartel que esté chulo. Ah, pues sí.

-Guay. -Molaría.

Podríamos pedírselo a Nuka. (A LA VEZ) Ah...

-Bueno... -Ya salió Nuka.

Lo digo en serio. Es buena y ha publicado en muchos fanzines,

su trabajo es especial. De toda la vida, es un eufemismo

para decir rara que te cagas. (RÍEN)

¿Qué? ¿Lo dejamos por hoy? -Sí, por favor.

¡No es rara! Es distinta.

Ya... Carlos, es rarita. Mola, pero es rarita.

Y dale que no es rara, coño. Vamos a ver,

una tía que te dice que te ve el aura...

-¿Qué es? -Según ella, es una luz que tenemos

todos. ¿No es así? (MURMURA) En qué momento te lo dije.

Todos tenemos como una luz, un aura...

-No, pero solo algunos, Pili. Lo siento mucho,

pero hay clases y no sé si tú... Vamos a ver...

Que Nuka tiene muchas cosas, pero también tiene talento,

que es lo importante, ¿no? Que está colgadito...

(RÍE) Ay, el amor...

Pues sí, estás enamorado. Lo veo en tu aura.

Joder... Bueno, ¿hacemos fotos o no?

-Vale, ¿pero con aura o sin aura? ¡Pues no las hacemos! Me da igual.

Que no, Carlos. Lo hacemos con Nuka, que me fío.

-Y yo también. Nada, luego se lo digo.

A ver si puede mañana.

(Barullo)

¿Cuántas te van a suspender por fin?

-"Mates", Lengua, Inglés... Y no sé si Plástica. ¿Y tú?

-Solo aprobaré Educación Física, la Plástica y Naturales.

-Mis padres me van a matar. ¿A ti no?

-Me dirán que estudie y eso, pero dicen que lo importante

es que sea feliz y tener buen rollo. -Eso es porque son "hippies".

A mí me castigarán y me quedaré sin bicicleta.

-Pero no es culpa tuya, es de ellos, que se han separado.

-Ya no cuela, ahora están juntos. Me da pena darles un disgusto.

Con lo contentos que están todos... -¿Y si las falsificas?

-¡Qué dices! ¿Cómo? Me pillan seguro. -Qué va, es muy fácil.

-El hermano de Alicia las falsifica muy bien.

-No sé... No lo he hecho nunca. Me da miedo.

-¿No te da más miedo la bronca que te echarán

y pasar las vacaciones castigada?

-Se lo dices al hermano de Alicia. -¿Por qué yo?

-Porque le gustas. -Qué va.

-Que sí, que te lo juro. Le gustas. Anda, por fa.

-Venga, vale. Se lo diré.

(Música)

¿Estás seguro de que quieres quedarte aquí, De Gaulle?

A ver... Qué remedio.

Pues vente a mi casa, que tienes sitio de sobra.

Ay... Que no puede ser, Antonio.

En tu casa tienes que estar a solas, con Merche, compartiendo intimidad.

Viviendo esos momentos cotidianos que habéis perdido:

comer juntos, cenar juntos... Todo eso que yo ya no recuerdo.

Acuérdate de cuando lo tenías, De Gaulle.

Cuando venía la loba de mala leche, tampoco estabas tan contento.

Pero cuando no estaba, también la echaba de menos.

(SUSPIRA) ¿Crees que podré recuperarla?

No. ¡Pues yo creo que sí!

Tengo que lograr que Paquita me mire como si no me pudiera tener.

Entonces, la recuperaré seguro. ¿Pero cómo te va a mirar

como si no te tuviera si estáis trabajando juntos?

Eso es un martirio, desde luego.

Anda, échame una mano con los libros.

No, deja los libros ahí, en sus cajas.

No me quedaré aquí eternamente. Esto es provisional.

Escúchame, tendrás que colocar los libros.

¿O vivirás como un indigente? Es que lo soy, Antonio.

Un indigente emocional. Eres... de plomo derretido.

Joder... Venga, anda.

¿Has visto que desde aquí se ve tu casa? Bueno, tu casa...

La casa de Paca. Ya, ya lo sé.

Ah, ya lo sabes. Sí...

¿Y lo soportarás? No lo sé, Antonio.

Pero tiene sus ventajas. Cuando vengan en verano las niñas,

las podré ver a través de un cristal. Si es por Paquita,

no me las dejará ver hasta que sean mayores de edad. (RÍE)

Joder, qué mal estás, De Gaulle. Ay, quita, coño, déjame.

(Portazo)

¡Bienvenido a casa, camarada! (RÍE)

Bueno, observarás que he hecho cambios importantes.

He quitado lo que te podía molestar. Bueno, a José Antonio lo he dejado

porque tenía un tío llamado así. Pero Franco,

lo tengo en la habitación. -Mira, Ramón, viniendo de ti,

es todo un detalle y de verdad te lo agradezco.

-Ahora, tampoco es cosa de que me llenes la casa

de "carrilladas" y "pasionarias". (RÍE)

Por favor, ¿desde cuándo he puesto en algún sitio una foto

de Carrillo o de la Pasionaria? -De momento, para esta noche,

ya tenemos plan. (RÍE)

-Vino, queso, jamón...

y una película porno.

¿Y esto? Esto no lo quiero en mi casa.

Es mío. Se lo lleva ahora mi hermano.

Aprovecho y me voy. Antonio, por Dios, llévame contigo.

-¡Quédate, Antonio! (RÍE)

Olvida lo que te he dicho. Sácame de aquí.

-Me cuentas lo del banco, lo de tu mujer.

Que lo pasaste mal. Te lo agradezco mucho,

pero en esta casa me entra dolor de cabeza

con tu primo José Antonio y estas cosas.

Si es del polvo de las cajas que habéis traído.

Te abro. -Que sí, vete de una vez.

-Joder, con la bici, te vas a herniar.

-¿Y el perro?

-Vito no se negocia.

Vito es de la familia.

(Música)

¿Por qué has pensado en mí?

Porque me gustaría que las fotos... fuesen distintas.

Especiales, que rompan los esquemas.

Como tú.

Podría ser.

¿De qué depende?

Solo quiero trabajar con gente que me transmita algo

y no sé si tus amigos me van a dar muy buen rollo.

(RÍE) Por eso no te preocupes. Son mis amigos de toda la vida,

te caerán muy bien, son muy simpáticos.

Entonces, ¿qué?

¿Lo haces o no?

Les veo y veremos cómo fluye.

Nuka...

¿Qué?

Tú y yo, ¿qué somos?

(RÍE) Somos dos personas...

Somos jóvenes...

Ya, ya...

Pero ¿estamos saliendo o no?

Estamos muy bien juntos, ¿no?

¿De verdad necesitas ponerle un nombre a esto?

(Música)

(Televisión)

Abuela, deja eso. Ah...

Ya lo hago yo, que si no no te curarás nunca.

Tiene razón, mamá. Muchas gracias, hija.

Que si no... luego te duele el brazo.

Bueno, ¿qué haremos mañana cuando te den las notas?

Bueno... Tendrá que aprobar todo, ¿no?

Pero si aprueba todo, le compras la bicicleta, ¿no?

(MURMURA) Vaya, hombre. Ya lo sabía.

Bueno, solo se la compramos si tiene buenas notas.

Y no sé yo este años. Empezaste flojillo, ¿eh?

Pero, luego, te has espabilado y aplicado bien.

(Puerta)

A ver... Cuidado. Mira, ahí está papá.

Uy, es papá. Que voy con esto.

Hablando de bicicletas... Cago en la leche, lo que pesa esto.

Hola, papá. Hola, hija.

¿Será posible? ¿Que has vuelto a traer la bici?

Escucha, Merche, es solo momentáneamente.

No sé qué hacer. A mi hermano no le cabe en casa de Ramón.

Bueno... Menudo trasto.

Mamá, es muy chula. Vamos, chulísima.

No la utilizo nunca.

(Portazo)

Antonio, ¿has mirado el correo? No he podido, Herminia.

Con las manos ocupadas en la bicicleta,

¿cómo voy a mirar el correo? ¿De quién esperas carta?

Eh, no, de nadie.

Vete a lavar las manos, cariño.

¿No pretenderás dejarme ese trasto en medio del salón?

(Música)

Merche, no quiero discutir. Luego lo tiro a la basura.

Que estoy de la bici esta hasta la coronilla ya. ¡Hala!

Vaya por Dios...

Pues yo también, ¿eh?

(RÍE)

Oye, Paquita...

¿Podría guardar en casa, en algún armario,

un par de cosas personales que tengo de la mudanza?

-Sí, claro. Pero no me traigas todos tus tratos, ¿eh?

Bueno, mujer, una caja de cartón

con cuatro prendas de ropa a las que tengo cariño.

Se han quedado antiguas y no las quiero tirar.

Si te molesta, las tiro. No tengo ningún problema...

-Que te he dicho que sí, que me lo traigas mañana.

-Bueno...

(Música)

Desde luego, no entiendo por qué no me puedo quedar

a vivir en casa.

Y no lo digo ni por ti ni por mí, que conste,

sino por el bien de las niñas.

-¿Por el bien de las niñas? -Sí.

-¿No crees que las volveríamos locas? ¿Dos padres divorciados

viviendo en la misma casa? -Como dos amigos, Paquita,

que eres más antigua que el hilo negro, de verdad.

-Eso de la amistad en la misma casa no lo sé hacer, Miguel.

Cada uno en su casa y Dios en la de todos.

-Pero en mi casa no está Dios. En mi casa está Ramón.

Y el retrato de Franco, que se lo ha llevado a su cuarto.

Antes lo tenía en el pasillo con el perro de escayola

que te mira con esos ojos que parece que te va a atacar.

Anda, que me tenga que ver así...

-Pues no ha sido mi culpa, Miguel. -Lo sé, no hace falta

que me lo restriegues. Sé perfectamente que ha sido

mi culpa, ¿te quedas más tranquila?

-Es que me ha costado mucho superar todo esto.

Y ahora que más o menos me he hecho a la idea, Miguel,

necesito mirar para adelante. -También miro para adelante.

Pero es que yo miro para adelante y te veo a ti.

(RÍE)

-Miguel, por favor, que no. (RÍE)

-Que no, ¿qué?

-Que tenemos que intentar seguir cada uno con nuestra vida.

Tú con la tuya y yo... con la mía.

-Ya... O sea, que hay otro hombre.

¿Otro hombre? ¿En Benidorm? -Ay, Dios mío...

-¿Un turista? ¿Alemán? -A ti qué te importa.

¿Te pregunto con quién has estado? -Pregunta lo que quieras.

(Música)

Me ha llamado Maurín. (SUSPIRA)

Voy a tener que ir otra vez a Sagrillas y sigo sin coche.

O sea que voy a tener que utilizar el tuyo.

Pues cógelo, el coche es de los dos. Bueno, Merche...

Es el tuyo. Yo necesitaría uno que fuera un poco más grande

para meter las cajas de vino y para hacer los viajes.

Uno para trabajar, porque ese que le alquilo a Ramón...

Pues no me fío, está muy viejo y no me fío.

Bueno, ya que vamos a comprar otro, compraremos uno pequeño

porque ya tenemos uno grande. Ah, pero a mí los coches pequeños

no me van. Pues coges el otro.

¿Cuál?

¿El tuyo? Y dale...

El otro.

Merche, te parecerá una tontería...

Esto de los coches es una cosa muy personal de cada uno.

Necesito uno que sea grande, pero, sobre todo, que sea mío.

Pues sí, la verdad es que me parece una tontería, pero bueno...

Mejor lo hablamos mañana porque hoy estás revirada

y no vamos a llegar... ¿Que estoy revirada?

El que estás "revirao" eres tú, que estaba tranquila leyendo.

¿Qué te pasa?

Ay, esta cama nueva, Merche, que no me acostumbro.

¿Qué le pasa? Pues que empiezas a hundirte,

joder, a hundirte y hundirte... Y además...

Además, ¿qué? ¿Qué?

Pues qué ibas a decir... Además, ¿qué?

(CARRASPEA) Tampoco me acostumbro a que ahora esté el teléfono

en tu mesilla y no en la mía. ¿Qué tiene de malo que esté aquí?

Ya me contarás si hay una llamada urgente a las 12 de la noche,

¿qué hacemos? ¿Es que yo no la puedo coger?

Merche, me gustaría que no hubiera tantos cambios,

que las cosas fueran como antes, como siempre, ¿me entiendes?

Pues a mí no.

Me gustaría que las cosas fueran mejor que antes.

¿Y eso te parece mejor que antes? Mira, sé que te va a costar,

pero las cosas han cambiado. Ya no somos los mismos,

así que nos tenemos que acostumbrar a que las cosas sean diferente,

pero no pasa nada. Pues nada, para ti la perra gorda,

pero hablamos de lo del coche mañana, ¿eh?

(Canción: "If it be your will")

(SOLLOZA)

¿Qué pasa?

Nada, estaba soñando.

(RESPIRA PROFUNDAMENTE)

¿Estás bien?

(LLORA)

Abrázame.

(CHISTA)

Tranquila.

(SUSPIRA)

(Música)

Oh...

A mí me gustaba muchísimo más la peluquería de antes.

Esta... esta es demasiado moderna para este barrio.

-Josefina, esto es lo que se lleva ahora. Además, renovarse o morir.

Si te cortas así el pelo, un cambio de look.

-Pues no sé... -Vamos, yo te veo muy guapa.

Es que tienes el cuello a lo Audrey Hepburn.

-Mira, Pili, me veo muy mayor así. -¿Tú mayor?

Pues si tú eres mayor, yo debo ser la momia de Nefertiti.

(RÍEN) Ay, Dios mío, pero si estás

en la flor de la vida. -Eso se lo dices a los directores.

Que no veas las niñas con las que debo hacer las pruebas,

cada vez son más jóvenes. -Y tú cada vez más guapa

y tienes más... pues más experiencia, más personalidad...

Hombre, que cumplimos años, Inés, pero bien cumplidos.

Parece que nos tiene que dar vergüenza no tener 19.

¡Manda narices! -A los hombres esto no les pasa.

Nosotras, en cuanto empiezan las primeras canas... ¡Uf!

Corriendo a taparlas. Oye, que está muy bien.

No digo nada, no vamos a ir desaliñadas.

La peluquería es muy importante... A lo que iba, a ellos no les pasa.

-Nieves, es que tienes toda la razón. Que los hombres con canas

están muy bien vistos y las mujeres fatal.

-Es verdad. Mira a mi padre. -Las canas le sientan muy bien.

Le hacen muy interesante. (RÍE) -Y tanto...

Como que va rompiendo corazones por donde pasa.

-¿Y eso a qué viene, Josefina? -Por cierto, ¿qué tal la vuelta

a casa con Mercedes? Será muy difícil para ella, imagino, ¿no?

-Deja de imaginar. Para cotillear te traigo las revistas del corazón.

-Están pasadas, hija. -¿Te corto un poco o qué?

-Pues empieza... cortándome las puntas, ¿vale?

-No tardes, corazón, porque tengo que ir a cobrar la película.

-¡La de los bárbaros! -Esa.

-Tengo unas ganas de verla, ¿por qué no se estrena?

-Será una porquería, como todas las españolas.

-Alguna habrá buena, ¿no? -Sí, claro, siempre decís

que son buenas cuando no se entiende nada.

Me gustan las de risa. Cuando salen Esteso y Pajares,

me troncho con ellos. -No sé lo que pasa.

El caso es que el productor italiano ha tenido problemas legales.

No hemos cobrado ninguno desde hace ocho meses que acabamos.

-Si es que del arte no se puede vivir.

Mira con el grupo, no nos comemos ni una rosca.

-¡Andá! ¡La Pantoja se ha quedado embarazada!

-Que ha tardado, ¿eh? -El niño tiene que ser guapísimo

porque con ese padre... -La verdad es que son una pareja

tan española... Él, torero. Y ella, cantante de copla. ¡Olé!

-¡Olé! -¡Pili! ¡Pili! ¿Qué haces?

Supongo que lo de Inés es para hoy, ¿no?

-Sí, jefa.

(Música)

(Pasos)

¿Qué haces? Moviendo un poco el sillón

porque está ahí, escondido, que no vale para nada, milano.

Si las cosas están en el mismo sitio, Antonio,

lo he puesto más atrás para... para no molestar en el paso.

Ahí atrás no vale para nada, te lo digo.

Bueno...

¿Cuándo te vas a Sagrillas? En cuanto me puedas dejar el coche.

Como comprenderás, con ese que me deja Ramón

no voy a ninguna parte. Te lo dejo cuando tú me lo pidas.

Ya, pero...

¿Ves el inconveniente, milano? Tengo que pedirte permiso,

tienes que cambiar de planes. Imagínate que me tengo

que quedar a dormir en Sagrillas. Haces un problema donde no lo hay.

No hay problema porque tienes el coche.

No tienes que pedirlo, para mí es un problemón.

Si para ti es tan importante, vamos a elegir un coche juntos.

Cuando termine de trabajar, lo elegimos.

Vamos a ver, milano. En tus cosas no me meto, ¿no?

Deja que me encargue del coche esta mañana,

iré a un sitio que me ha dicho Ramón y ya.

¿Por qué...? Los coches son cosa de hombres,

mientras no se demuestre lo contrario.

¿Ah, sí? Claro.

(BURLONA) No me digas... Te lo digo.

Bueno. ¿Has visto esto?

Sí. ¿Sí? La primer mujer astronauta.

Que sí, mujer. Hasta ahora, viajar al espacio

era una cosa de hombres, ¿verdad?

La primera en subir al espacio fue una perrita.

Después de eso, va cualquiera, coño.

Las cosas cambian. ¡Guau! Pues me gusta que se queden

como estaban. ¡Guau! Pues, mira, no se quedan

como estaban, se quedan... de manera diferente.

(Portazo)

(Timbre)

¡Voy!

Hola, Pepe. -Hola, buenos días.

¿Llego en buen momento? -Sí, sí, que se me han pegado

las sábanas. Me estaba duchando. -Puedo venir más tarde.

-Que no, hombre. Pase. Me iba a hacer un café, ¿quiere?

-Hombre, si no es mucha molestia... -Ya le traigo la pintura.

Para acabar con su cuarto. -¿Ah, sí? ¿Ya? ¡Qué bien!

Bueno, entonces, me... me visto y salgo.

-Vale, vale. Voy metiendo las cosas.

(Música)

Esto está "chupao". -¿Seguro que no se notará?

-Claro que no.

¿Qué te crees? -Es que es su primera vez.

-Yo lo he hecho muchas veces. En casa no se dan ni cuenta.

-Entonces, ¿lo harás?

(PIENSA) -¿Qué me dais? -Jo... Te lo pido yo.

-¿Y qué? -Que te gusto.

-Ya, pero ella no. -No sé qué puedo darte.

El otro día tenías un "walkman", ¿no? -Sí, uno que me regaló mi hermano.

-Pues eso, el "walkman". Préstamelo durante un año.

-Jo... Eso es mucho.

-Pues no te lo hago.

-Vale, el "walkman". -A la salida te lo traigo.

¿Qué te pongo? ¿Sobres en todo? -No te pases, con sufis vale.

Si pones sobres, se van a mosquear.

-Qué listas sois las tías. -¡Vamos! ¡Para dentro, chicos!

-Están llamando, hasta luego. -¡Venga! ¡Vamos!

(Música)

Ya te he dicho que cuando vuelva, le digo que te llame.

-Que no, que no me muevo de aquí.

-Pero... es que a lo mejor no viene. -Mira, es que no tengo prisa.

(Música)

Si es que la pintura fresca era otra cosa.

Ahora se ha quedado seco y...

Muy oscuro. -Ya, siempre se le puede dar

una capa más clara, pero claro, tendría que ir al almacén.

Y perderíamos otro día. -Sí, ya lo siento, Pepe,

le estoy haciendo perder el tiempo de una manera,

tendrá mejores cosas que hacer. -¿Pero qué dice?

Yo no estoy perdiendo el tiempo, estoy aquí encantado.

-¿Sí? -Me sabe mal

que gaste dinero en pintura.

Por cierto, el otro cuarto quedó precioso.

-¿Usted cree? -Cuando lo vea la niña,

le va a encantar, todo rosa. -No sé, Pepe.

Si es que últimamente estoy muy confundida.

Es que no...

No sé lo que quiero, la verdad.

-¿No sabe lo que quiere? -No.

¿Tú sí? -¿Yo qué?

-Que si sabes lo que quieres. -¿Ahora mismo?

No, hombre, en la vida, en general.

-Pues sí, sí...algo sé.

Voy a seguir con la pintura, si no le importa.

-Pepe, me iba a decir algo.

-¿Yo? -Sí.

(NERVIOSO) Pues, sí, sí.

¿No tendrá una espátula? -¿Una espátula?

¿Eso era todo lo que me ibas a decir? -¿Y qué quería que le dijera?

-¿Yo? No, tú...

Pepe, tú...

¿Sientes algo por mí, vamos?

-¿Que si siento algo por usted?

-Sí, porque me miras así como...

¿Yo te gusto?

-¿Que si me gusta? ¿Puedes dejar de hacer el gallego

y contestar a algo de una vez?

(Música)

(Timbre)

Espera un momento.

Hola Miguel. -Te traigo esta ropa que no me vale,

si me la puedes guardar, estupendo, y si no, la tiras

o la das a la parroquia... -¿Cómo lo voy a tirar? Te la guardo.

-Pues dásela a los curas o lo que sea.

-Hola, don Miguel. -Hola, Pepe.

¿Qué? -Pepe me estaba pintando

el cuarto de las niñas y ahora está con el dormitorio.

-Pintando, ¿eh? Solo pintando. -Ya, je.

-Te parece mal. -¿A mí? Qué me va a parecer mal,

todo lo contrario, hombre, me hubiera gustado

que me hubieras consultado antes, pero que tampoco tiene importancia.

¿Y de qué color?

-¿El de las niñas? -Sí.

-Rosa. -Rosa...

-¿Quiere verlo? -No, no, Pepe, no tengo interés.

Con tal de que Paquita esté contenta...

Paquita, te quería pedir un favor.

Que si te puedes ocupar un rato del bistró,

voy a acompañar a mi hermano a un sitio...

-¿Te vas? -Sí.

-Bueno, venga, sí. -Un momento, nada más.

-Pues ahora voy. -Que sí.

-Hasta luego, Miguel.

Y váyase tranquilo, que aquí no pasa nada.

-Venga, adiós. -Adiós.

(Música)

Ay, Dios mío, que no sé si voy a poder...

-¿Poder qué? ¿Qué pasa? -Don Miguel se da la casualidad

que es el hermano de don Antonio, y respeto mucho, casado con Mercedes,

cuñada de don Miguel, y... -Pepe, ¿qué dices?

-Que voy a seguir con la pintura.

(Tráfico)

Gracias de todos modos.

Un compañero suyo de piso, dice que ha salido esta mañana

pero no sabe cuándo. Pues vaya, más de 2 horas esperando.

-Oye, Carlitos, guapo, que ya puede ser buena tu amiga esta, ¿no?

Para tenernos aquí esperando, que he pedido el día libre a Nieves.

Josete, leche, deja de tocarte el maquillaje

que se te está corriendo todo. -Es que me pican los ojos, Pili...

-¿Estás seguro que venía hoy? Sí, me lo ha dicho esta mañana.

A ver si ha entendido mañana. No creo, se habrá entretenido

con cualquier cosa. Parece que la estrella fuera ella,

en vez de nosotros.

Si queréis ser estrella de verdad, hacen falta buenas fotografías, ¿no?

Tened un poco de paciencia, joder. Tu amiguita ya se lo puede montar

bien en la cama, porque es una malqueda de cojones.

¿Qué dices? Bueno, tranquilos.

Esperamos un poco, si vemos que no viene, pues nos vamos.

Podemos llamar al amigo este mío, al fotógrafo.

¿El de las bodas? Mejor el de las bodas

que tu amiguita fantasma. (RÍEN)

Mira, ahí está.

-Hola. Hola.

Ya era hora, ¿no? -Perdón, una movida de última hora.

Ya, a Pili y a Marcelo no sé si los conoces.

Hola. -Hola.

-Encantada. -Igualmente.

Bueno...

No es el escenario ideal,

pero podemos sacarle partido.

(Música)

Flashes en mis ojos, palabras, palabras en mis labios.

Te conozco muy bien,

sospechosa situación tras una falsa información.

Pasos, pasos, detrás de mí.

Personas, avenidas, museos, galerías en la noche.

Te conozco muy bien.

Dibujos secretos en un caleidoscopio.

No, no hay nada físico.

Sus análisis son normales,

y sus niveles son los propios de una mujer de su edad.

Es normal que con la edad, haya ciertas cosas que vayan a menos,

tanto en mujeres como en hombres, aunque de esto no se habla tanto.

Pero es que a mí lo que me pasa es distinto.

Por lo que me ha contado, su matrimonio ha pasado

por momentos muy difíciles, ¿no? Sí, es verdad,

pero los dos estamos intentando superarlo

y Antonio está haciendo todo lo posible,

lo que pasa es que últimamente lo noto incómodo, no sé

cómo explicárselo, está como si se sintiera menos hombre.

Discutimos por cualquier tontería pero en el fondo, el tema es otro.

Y no lo hablan.

Antes lo hablábamos, ahora ya no. Como médico no puedo hacer gran cosa,

tal vez con un psicólogo. ¿Con un psicólogo?

¿Pero usted cree que estoy mal de... No, claro que no,

pero podría ser de ayuda. Le puedo recomendar uno.

De verdad, creo que les ayudaría. ¿Les ayudaría?

¿Quiere decir que también tiene que venir mi marido?

Por supuesto, usted y su marido. Usted no conoce a Antonio.

Sí, lo conozco, porque su marido es como todos los hombres.

Es una sugerencia, piénselo.

Háblelo con él.

¿Cómo le voy a decir yo a Antonio que tiene que ir a un psicólogo?

Se pone a 200, así, de un tirón.

Este es el coche que yo necesitaría, claro.

Si a ti te gusta... Es muy importante que sea ranchera,

tiene mucho espacio atrás, al final, un día te vas con la familia,

y no te caben las maletas. Imagínate si tengo que llevar vino,

atrás me cabe un palé. ¿Qué te parece?

El color...

No te gusta el color. No, no digo el coche,

Paquita, que ha decidido pintar la casa de otro color.

¿Y eso qué tiene de malo? Hombre, Antonio, decide pintar

la casa diciendo que es su casa de otro color, está pintando

la habitación de otro color también y dice que es su habitación.

Tengo la sensación de que no pinto nada en todo esto.

Vamos a ver, la loba siempre ha sido muy temperamental, de gol,

y tú también hiciste lo tuyo, o sea que ahora te toca apechugar.

Ya sé que no podemos volver a vivir juntos,

acabaríamos como el rosario de la aurora.

Pero...

La echo de menos, yo qué sé.

Incluso las peleas, también las echo de menos.

¿Tú crees que me daría una segunda oportunidad?

Pues no lo sé, yo la veo tan contenta sola que no lo sé.

A ti Merche te dio una segunda oportunidad.

Más o menos. ¿Cómo que más o menos?

Pues que desde que hemos vuelto, la cosa no funciona.

Pero vosotros os queréis. Aparentemente sí, más que nunca,

pero la cosa está muy rara. No sé, De Gaulle,

es ella pero no es ella, es mi casa pero no es mi casa,

soy yo pero no soy yo. Total, es como cuando sueñas,

vas a llegar a un sitio pero te ralentizas y no llegas,

pues así estoy yo, que no llego.

¿Por qué no vas al psicólogo? Porque no me da la gana,

no me hace falta un psicólogo, como los americanos,

me hace falta un dentista, eso sí.

Bueno, señores, ¿se lo quedan o no? El coche está bien, pero me enseña

uno que no sea ranchera y comparamos precios.

(Música)

No funciona.

¿Qué pasa? No, que no funciona.

-¿Qué es lo que no funciona? -No es lo que busco.

-Que no es lo que buscas, eso no importa, importa

lo que buscamos nosotros, ¿no? -¿Tú no entiendes nada?

-Pues no, la verdad que no. -Pero vamos a ver, Nuka,

que esto no es tus obras de arte, es un cartel para el grupo, punto.

Karina, es que Nuka es una artista, para ella todo es arte.

¿Qué es lo que está mal? Nos has hecho 300 o 400 fotos,

alguna valdrá, ¿no? -La cantidad no es lo que importa.

-Karina, ¿por qué no vas llamando al de las bodas y bautizos?

-Así no puedo trabajar, Carlos. -¿Así, cómo, a ver?

-Hay hostilidad, sé que algunos de vosotros lo estáis intentando

pero no veo nada, no veo luz. -Me pongo un foco en la cabeza

y me hago unas fotos de minero. Marcelo, Marcelo...

No queríamos un fotógrafo convencional, por eso hemos pedido

a Nuka que venga. Encima este la defiende.

No defiendo a nadie, pero en este caso, Nuka tiene razón.

Os veo un poco opacos. -¿Opacos?

-¿Cómo que opacos? -A ver si vienes con lo del aura.

-Que no lo entendáis no significa que sea una tontería.

Es que no lo estáis entendiendo. Ahora somos unos garrulos.

En esto un poco sí. ¡Venga ya, Carlos!

-Esto no va a funcionar, te lo dije, lo siento.

Espera un momento... Vete, vete a la India

a buscar la inspiración y encontrarte a ti misma

y todas esas mierdas. Marcelo, ya está bien.

A ver si lo entiendo, somos unos brutos insensibles

y ella es un hada delicada y mágica que vive atrapada

en un mundo de banalidad, ¿no?

Enhorabuena.

¡Nuka!

¿Qué sabrá él lo que significa opaco? -Sí lo sabe.

¡Nuka, Nuka, espera! ¿Qué pasa?

¿Que qué me pasa? Llevaban más de 2 horas de plantón,

es normal que estuvieran así. Ya les he pedido perdón.

¿Se puede saber qué quieres que le haga?

Me podías haber defendido un poco, me he sentido completamente sola.

Nuka, te he defendido, además reconoce que también

te has puesto en plan artista y en plan diva.

No hay quién te entienda, ¿sabes? Ese es el problema.

¡Taxi!

¡Nuka!

"Nuka llenaba mi mundo, me descontrolaba y atraía

al mismo tiempo. Sentir cómo se alejaba de mí

me apagaba, me dejaba sin respuesta, estremecido y sin aliento".

(Música)

"Desmayarse, atreverse, estar furioso, áspero, tierno,

liberal, esquivo, alentado, mortal, difunto, vivo, leal, traidor,

cobarde y animoso.

No hallar fuera del bien centro y reposo.

Mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,

enojado, valiente, fugitivo, satisfecho, ofendido, receloso.

Huir el rostro al claro desengaño.

Beber veneno por licor suave,

olvidar el provecho, amar el daño,

creer que un cielo en un infierno cabe,

dar la vida y el alma a un desengaño.

Esto es amor.

Quien lo probó, lo sabe".

(Música)

(Teléfono)

¿Diga?

¡Ah, sí!

No, no, no, no, no,

todo igual, sí, lo mismo.

Si lo he intentado pero no lo he conseguido.

Si es que no se va.

Pero es que no puedo. -No puedo quedarme aquí encerrado

toda la mañana. Me estoy meando y no puedo ir al servicio,

voy a tener que mear en la papelera. -Pues ir al baño y después hablamos.

(Música)

¡No se nota nada! -A ver...

-Es verdad. -Es que soy experto.

¿Cuándo me vas a dar el "walkman"? -Mañana.

-Mañana, ¿eh? -Sí, adiós.

-Espera, que voy contigo.

(Música)

Así que la película no se va a estrenar definitivamente.

-Y claro, si no hay estreno, no se puede cobrar la subvención,

y si no hay subvención... -Ya, pero es que no tengo culpa

de esa movida, ¿no? -Lo siento, Inés.

La película era una mierda, pero tú estabas estupenda.

-Mira qué harta estoy de que me digan eso, ¿eh?

-Si quieres, te puedo dejar...

8000 pesetas.

-¿8000 pesetas? -Es todo lo que tengo.

(Música)

Y es por el dinero, Merche,

Que si es por el dinero, me lo dejan barato y lo puedo pagar a plazos.

Antonio, no es por dinero, es que me parece absurdo, no hace falta

¿para qué queremos 2 coches grandes? Merche, te lo he explicado

por activa y por pasiva, si no lo quieres entender no lo entiendas.

Pues nada, compra el coche que tú quieras, de verdad,

si lo va a hacer igualmente. ¿Y por qué te sienta tan mal?

No me sienta mal, creo que hay otra manera de hacer las cosas.

¿Ah, sí? ¿Qué otra manera? Pues eso, hablándolo,

y decidiéndolo entre los dos, no liándote la manta a la cabeza

y comprándote el coche que tú quieres.

Eso es lo que crees que estoy haciendo,

que hago lo que me da la gana por darme un capricho.

(Timbre)

Ya voy.

¡Hola! ¡Hola, mi vida! ¿Y esa carta?

Me la ha dado el cartero para ti. Ay, qué ilusión.

Hola, ¿te han dado las notas, cariño?

Sí. ¿Sí? Enséñanoslas.

¿Le han dado las notas? Sí.

Ay, madre mía.

A ver.

(Música tensión)

Matemáticas, suficiente. Huy.

Pero si has aprobado todas, hija. ¡Enhorabuena!

Las has aprobado todas, incluidas las matemáticas,

con el trabajo que te costaban, pero has hecho un gran esfuerzo.

Bueno, ha aprobado un poquito por los pelos, ¿eh?

Aquí hay mucho suficiente. Bueno, lo importante es

que ha aprobado todas, ha flojeado pero no pasa nada.

Tiene que esforzarse más. Pero si me he esforzado,

lo que pasa es que era todo muy difícil.

No te has esforzado porque no veo sobresalientes.

El de religión. Pero el de religión, es un maría.

Los profesores me tienen manía.

Bueno, ha sido un año complicado para todos.

Sí, ha sido un año complicado para todos, pero el año que viene

va a ir todo mejor, ¿verdad, María? Claro que sí.

¿Sabes dónde vamos a ir esta tarde? ¿A por la bicicleta?

Eso es. Pues ya podéis ir vosotras.

Voy a arreglar lo del coche. ¿Te vas a comprar un coche?

Eso parece. Me lo estoy pensando.

¡Qué orgullosa estoy de ti!

A ver, dale un beso a tu padre, anda.

Que está muy bien, tienes que esforzarte más

porque está un poquito...en fin.

(Música)

Ay, qué hombre este.

(Música)

Si no te gusta la de la juguetería, mañana vamos a otra tienda.

Y anima esa cara, que ya sé que te hubiera gustado sacar

mejores notas, pero ha sido un año complicado para todos.

¿Qué te pasa? Que quiero ir a casa.

Venga, mujer, vamos. No, que mañana compramos la bici.

Pero hija, vamos a ver si hay alguna que te guste.

Anda, mira, qué casualidad. ¿Qué tal?

Hola, María. Anda, saluda, cariño.

No me extraña que esté triste, ¿habéis visto ya las notas?

Eso le estaba diciendo, ha sido un año complicado para todos.

Ha sido un tropiezo, pero ya le he dicho

que si estudia durante el verano las puede recuperar en septiembre,

y el año que viene, con tus compis. ¿Recuperar? Pero...

Con lo lista que es, 4 asignaturas no le van a costar nada,

y además han sido por hacer un poco el vago, ¿verdad, María?

(Música tensión)

¿Ha suspendido 4 asignaturas?

(Teléfono)

¿Diga?

Ah, hola, Sergio.

Bien, todo bien. No, aún no.

Bueno, es que me está costando un poco, pero todo va bien.

¿Cuándo?

Genial, sí, sí.

Pues nada, muchísimas gracias, claro, hablamos, adiós.

Era Sergio, el editor, que sale mi relato en agosto.

Me alegro. Si no llega a ser por ti...

Ni escribo el relato, ni le llamo ni nada.

Bueno, no seas tonto.

¿Has sabido algo de ella? ¿De quién?

No.

Esta chica me desconcierta un poco.

Cuando estamos solos, todo muy bien, todo es cojonudo,

pero a veces, sobre todo cuando hay gente alrededor...

Lo que ha pasado es que Marcelo ha estado particularmente imbécil.

Y ella, pues también, un poquito, la verdad.

Lo que está claro es que tú estás muy colgado por ella,

por lo que sea, esas cosas no se pueden controlar.

Pero no sé, yo creo que aún tenéis que...

acoplaros un poco los dos, bueno, a ver,

ya sé que os habréis acoplado más de una vez, pero ya me entiendes.

¿Dónde está ahora?

No sé, he llamado a su casa pero no lo coge nadie.

Pues ve tú. ¿Sí?

Lo había pensado, pero no quiero parecer un baboso.

Pues si tú prefieres que caiga del cielo, allá tú, pero...

yo correría el riesgo de ser un poco baboso.

(Música)

¿Cómo sigue? Llorando como una Magdalena.

Esta niña nunca ha hecho una cosa así.

No sé qué es lo que se le ha pasado por la cabeza.

Lo que sé es que tenía que haber estado atenta todos estos meses.

Lo fácil que es que un niño se tuerza.

Pero no te culpes, hija, cada uno hace lo que puede.

Y además, bastante has tenido tú en estos tiempos atrás.

Lo que no entiendo es cómo nos ha mentido así.

Ya verás cuando se entere Antonio.

Desde luego, va a estar ahí castigada hasta que venga.

¿Y esa carta de quién es? De Jerónimo, el mago.

¿Y qué te dice? Si puede saberse. Pues no, no se puede saber.

Ah pues si no me lo quieres decir... No, hija.

No se puede saber porque mira cómo es la carta.

(Música)

¿Tú crees que este hombre me está tomando el pelo?

A lo mejor es que se le ha ido un poco la cabeza.

Ay, qué mala suerte tengo, hija. Para uno que escribe cartas...

Bueno, lo de escribir es un decir, que las manda.

(Música)

Hola.

Nuka...

Hola. Hola.

Tú eras... Carlos.

Carlos, eso, pasa.

Chicas, coged esto, por favor.

Tenlo ahí... Perdona, ¿sabes dónde está Nuka?

¿Nuka? No, no sé.

¿Qué pasa, ha volado? A veces vuela, ¿eh?

Es como un pájaro,

si siente que la aprietas, cree que la vas a aplastar.

Y sale volando. A ver...

Pero yo no la he apretado. Y, pero no es lo que hagas tú,

es lo que ella siente. Nuka a veces es un poco coñazo,

pero eso no quiere decir que no tengas que tratarla bien.

¿Y qué tengo que hacer para tratarla bien?

No sé, tiene que sentir que te importa, de verdad,

¿te importa de verdad? Porque ha tenido experiencias chungas.

Sí, sí, claro que me importa. Ah, vale, vale.

Ahí está bien, perfecto.

Mira, me voy a marchar.

¿Puedes darle esto de mi parte, por favor?

"El principito".

Un poco ñoño, pero a ella le encanta, aunque siempre lo pierde.

Supongo que te has dado cuenta que Nuka puede ser como la rosa.

De todas formas, tú escribes, ¿no? Lo intento.

Pues el próximo cuento que la regales,

que sea uno que hayas escrito tú.

Perfecto, chicas, ahí estáis... Adiós.

Adiós, adiós, adiós.

Ahí, a ver...

(Música suave)

(Puerta)

Antonio, ven aquí que tenemos que hablar.

¿Qué pasa? ¿Tú qué ves aquí?

Las notas de la niña. Ya lo sé pero, ¿qué ves?

Te lo he dicho esta mañana. Mucha desidia, milano.

No da un palo al agua y por muy lista que sea, se nota.

No es desidia, nos ha mentido. Las ha falsificado.

Coño, ¿cómo no me he dado cuenta yo?

¡Pero esta niña es una delincuente!

Me he encontrado a la profesora y que ha suspendido cuatro.

(GRITA) ¡María!

Nos ha engañado.

Nos ha engañado como a dos idiotas y sin darnos cuenta, míralo.

¡María!

Una, dos, tres...

Joder, hay cuatro cambiadas.

María, hija, ven aquí.

Pero, ¿qué has hecho, hija?

Es lo último que me esperaba de ti.

Ya me puedes dar una explicación convincente o te cruzo la cara.

¡Idiota!

¿Por qué nos has mentido así?

Me daba miedo que me regañaseis por suspender.

¡Mucho mejor que te regañamos por suspender!

¡Y no por suspender y ser una tramposa!

Y falsificar las notas. ¿Cómo haces esto?

¿Te crees que tu padre no se da cuenta?

Que he tenido una imprenta.

Y me doy cuenta cuando está manipulado.

¡Y esto es más falso que el pasaporte de Carrillo!

Todavía no sabemos lo que vamos a hacer contigo.

Es impepinable que pasarás el verano estudiando.

La tele no la ves hasta septiembre. Y bicicleta nada.

¿Qué bicicleta?

Venga que te voy a pegar un sopapo al final...

Pero, ¿esta a quién sale?

¡Me pilla muy mayor a mí esto ya!

¡Me pilla muy mayor! ¡Que no tengo yo paciencia para estos idiotas!

Miguel.

No veas lo contentas que se pondrán las niñas cuando vean el parque.

-¿Las echas mucho de menos? -Que si las echo de menos me dice.

Me levanto todos los días pensando en que me voy a por ellas a Benidorm.

Pero, bueno, tienen que acabar el curso.

Yo también las echo de menos, ¿eh?

Bueno, y no solamente a ellas.

-Miguel,

por ahí no vayas porque no.

Que tú y yo no podemos estar juntos.

Que no, que tú piensas ahora que sí porque se te ha olvidado todo.

Te sientes solo y... Pero que no, no, no.

Esto es lo mejor para los dos, te lo aseguro.

Mira, ¿cuánto tiempo hace

que no podíamos tener una conversación sin discutir?

Miguel, si yo te...

Yo te tengo mucho cariño.

Y eres el padre de las niñas.

Y...

Pero, que si no somos felices, pues no somos felices y ya está.

-O sea, que hay otro hombre. -Por favor, qué tonterías.

-Seguro que tienes otro hombre en Benidorm.

-Vamos a ver, ¿te crees que si tuviera otro hombre en Benidorm

me iba a venir aquí contigo? -Pues no lo sé.

Cosas más raras se han visto.

(TV) "32 años, doctora en Astrofísica.

Todo un símbolo hoy del progreso de la mujer

en aquellos trabajos que, tradicionalmente,

el hombre reservaba para el hombre.

A pesar de que la NASA había afirmado

que nunca utilizaría una mujer en sus proyectos,

consiguió ser una de las 35 personas elegidas entre 7000 solicitudes,

de ellas 1000 de mujeres..."

(Timbre)

¡Ya voy yo!

¡Hola! Hola.

¡Qué barbaridad! ¿Cómo por aquí a estas horas? ¿Pasa algo?

Quería veros, pasaba por aquí. ¿Cómo está el brazo?

Bueno, bien, pero cuando cambia el tiempo, me duele muchísimo.

Si está aquí mi heredero. Hola, papá.

¿Qué tal? Bien, muy bien.

Cariño, qué guapo. Hola.

¿Cómo estáis?

Bien, bueno...

Un poco disgustados con tu hermana María.

¿Qué ha pasado?

¿Sabes qué pasa, María?

A veces las personas, cuando tienen miedo, mienten.

Las personas mayores también lo hacen.

Sobre todo lo hacen las personas mayores.

Ahora solo tienes que arreglarlo y no pasa nada.

Si fueran hippies, no habría tenido que hacerlo.

¿Y esa tontería qué tiene que ver?

Los hippies no riñen a sus hijos.

¿Y qué harías cuando llegase septiembre

y te tuvieras que examinar? No sé, aún falta mucho.

No quería que se enfadaran, ahora que estamos tan bien...

¿Tú estás arrepentida?

Pero arrepentida de verdad.

Pues solo tienes que decírselo.

Siempre con la verdad por delante. No van a querer hablar conmigo.

¿Cómo que no? Claro que sí.

Cuando alguien hace las cosas mal, tiene que arrepentirse,

reconocerlo y ya está.

Te lo digo por experiencia. Tú nunca hiciste esas cosas, ¿no?

(RÍE) ¿Cómo que no? La abuela dice que eres buenísimo.

Y que tendría que ser como tú.

Me parece que se acuerda de lo que quiere.

Era un pieza de mucho cuidado. ¿Ah, sí? Cuenta.

(RÍE) No, otro día.

Ahora tienes algo importante que hacer.

¿Estás preparada? Sí.

Pues, venga, que te acompaño.

María quiere deciros algo.

Merche.

¿Sí?

Vamos a ver, que María tiene algo que deciros.

¿Eres su intérprete? No.

No, no, apoyo moral. Pero ya me marcho.

Lo tiene que hacer ella sola.

¿No te quedas a cenar? No, me tengo que ir.

Pero si he empezado a preparártela. Con lo que me gusta verte aquí...

A mí también.

Nos vemos, hijo. Adiós. ¿Nos vemos el domingo?

Toni que también viene. ¿Sí? Qué bien, así estamos todos.

Adiós, abuela, me marcho. Adiós, mi vida.

Ven más que me encanta verte. Sí, adiós.

Adiós, cariño.

Os quería pedir perdón.

Perdón.

Pedir perdón está muy bien, pero no arregla las cosas.

Las arregla si es de verdad.

Bueno.

Se arregla si se pone a estudiar. Ya sé que lo he hecho mal,

pero no volveré a hacerlo, de verdad.

¿Creías que no nos daríamos cuenta? Os lo iba a decir.

Lo juro.

¿Lo juras? No jures que está muy feo.

Hombre, nos lo iba a decir.

Anda, vete a tu cuarto.

Castigada.

Vamos.

Pobrecita, hija.

Pero, ¿a ti qué te pasa?

Pues no lo sé, la veo así y me da pena.

¿Te crees que a mí no? Pero en esto tenemos que estar juntos.

Estamos juntos. Bueno, a ratos.

Mira,

María necesita saber que, aunque lo que haya hecho esté mal,

seguimos confiando en ella. ¿Sí?

Pues tiene que demostrarnos que podemos seguir confiando en ella.

Claro, mujer, pero el castigo lo lleva puesto.

¿No ves que ha defraudado a gente a la que quiere mucho?

Lo llevará para toda la vida.

Y eso es duro, hazme caso, muy duro.

Mucho más duro que cualquier otro castigo que podamos poner.

Deja de pegar como un martillo al clavo que lo hundes.

Y tú no te flageles tanto que no hace falta.

(RÍE)

"¿Hola? ¿Quién es?" Hola, Claudio, soy Carlos.

"Sí, hola, principito". Oye, ¿ha vuelto Nuka?

"Sí, pero se ha ido otra vez".

¿Y sabes dónde ha ido? "No".

Bueno...

Pues, nada, si la ves, dile que ha llamado, por favor.

"Vale".

Gracias.

A ver, ayúdame a hacer la cama, anda.

Aquí.

Joder, lo tuyo con los galanes de noche es una enfermedad.

Vete a un psiquiatra. ¿Te has dado cuenta? Cómprate un maniquí.

Cómpratelo tú que vas a vivir solo. No necesito ningún maniquí.

Mi soledad es mi soledad y la comparto con una normal.

¿Qué hago? Que nunca he hecho una cama.

Muy fácil, mira, ¿ves esto? ¿Esta esquina?

A meterla aquí.

¿La tienes metida?

Vale, ahora, coges, estiras.

Hala, venga.

Aquí la otra.

Esto es temporal. Perfecto.

Miguel, esto es temporal. Antonio...

En serio.

Si me tienes que dar un disgusto, me lo das, pero...

¿Crees que tengo alguna posibilidad de recuperar a Paquita? ¿De verdad?

Mira, si te vas a comer la cabeza con esas cosas,

te vas a poner enfermo y no vas a conseguir nada.

No, no, si no me obsesiono, si es que...

Yo qué sé, me muevo en un mar de dudas, si es que...

A veces pienso que lo que tengo que hacer es pasar a la acción,

atacar rápidamente y solucionarlo todo.

En cuestión de horas.

Pero otras veces pienso que lo que tengo que hacer

es dejar que el tiempo pase y que las cosas, yo qué sé,

se pongan en su sitio... Escúchame,

lo que tengas que hacer, hazlo ya.

Que la loba es mucha loba, hazlo ya. ¿Seguro?

Sí.

Si no, ¿qué me queda?

Si no, te queda tu familia, que tienes mucho más que otros.

¿Qué te pasa?

Que tengo miedo.

Pues miedo ninguno.

No te vas a quedar nunca solo que para eso está tu hermano,

y ya está, ¿entiendes?

Venga, si es que lo difícil de esto...

Antonio, que no me sobes, ¡coño!

Venga,

vale.

Esta habitación no te conviene.

Esta situación, Miguel, hay que pensar en otra cosa.

Como me ponga a pensar en la habitación

y en la casa en la que estoy, me da algo.

-Pues eso, que he dormido fatal, Pepe, y...

Pepe...

-Perdón, perdone usted.

Perdone, pero es que... A ver cómo se lo digo.

Que me gustas mucho, me encantas, que me vuelves loco, pero...

Pero que no podría.

No podría hacerle esto a don Miguel.

Es que es hermano de don Antonio a quien aprecio y valoro mucho,

como a don Miguel, su exmarido.

Podría estar viéndolo ahora ahí mirándonos.

-¿Te ha dicho algo Miguel? -No, no.

Pero sé que todavía la quiere un montón y eso... me parte el alma.

-¿Cómo sabes que Miguel me quiere a mí?

-Esas cosas... se notan.

-Hace un momento no parecías pensar en él.

-A ver, que yo soy muy hombre,

que no soy de piedra, soy de carne y hueso y es que usted es...

Pero es que tengo un dilema. -Ya te veo, ya, el dilema que tienes.

No tienes ningún dilema, lo tienes todo muy decidido.

-No se lo tome así, ¿qué quiere que haga?

-No lo sé, pero si dices que te gusto tanto...

Te podías portar de otra manera. -Ya.

Ya, pero cómo se lo explico. Yo creo...

Sería incapaz de liarme con usted y seguir viendo a don Miguel,

¿no lo entiende?

-Si lo que no entiendo es qué haces aquí, Pepe.

Coge tus cosas y vete. -No se ponga así, Paquita.

Me parte el alma. -¡A ti te parte el alma todo!

-Es que soy muy sentido.

-Me voy yo.

-Paquita...

Paquita.

¿Será posible?

¿Dónde has aprendido esto, hija? En un libro de los 7 secretos.

Ha escrito la carta con zumo de limón.

Mira, ya se ve.

"Querida Herminia".

Qué demonio de hombre este.

Muy buenas. Muy buenas.

Bueno, Antonio,

María y yo hemos estado hablando y hemos quedado cómo arreglarlo.

¿A que sí? Ah, bueno,

pues contádmelo y me entero. Va a estudiar todo el verano.

Aquí y en el pueblo.

Nosotros le ayudamos pasando la lección.

Me ha prometido que estudiará mucho para aprobar en septiembre.

Lo prometo. Muy bien, hija, muy bien.

No queremos que suspendas y, si hace falta, estudiamos contigo.

¿Verdad? Nos ponemos a estudiar. Bueno, tiene que estudiar ella.

Claro, tienes que estudiar tú que eres la que te examinas.

Y...

Como vas a estudiar mucho, mucho, mucho,

tu padre y yo hemos pensado que te vamos a comprar la bicicleta.

¿Ah, sí? ¡La bicicleta!

Sí.

Ah.

Gracias, de verdad voy a estudiar y ser tan buena como Carlos.

No, no, hija, no,

con tus hermanos no te compares, sigue siendo como tú eres

que está bien.

Ponte los zapatos que llegamos a la tienda.

Torva, que eres una torva.

(RÍE) Qué bien, María.

Creo que habéis hecho muy bien en comprarle la bicicleta.

Se va a pasar un veranito la pobre...

¿Qué te pensabas? Has sacado el clavo de una vez, ¿no?

¿Qué? ¿Nos vamos? Muy gracioso estás tú últimamente.

¿Será posible? Voy a cambiarme.

¿Qué hace, Herminia? Es una carta de Jerónimo.

La está quemando. No, la ha mandado en blanco.

Y así se lee. A ver...

Si queremos bolos este verano, tenemos que tener el cartel.

-Entonces, tenemos que llamar a tu amigo, Karina.

-Puedo llamarlo, pero a Carlos no le va a gustar.

-Ya empezamos.

Su amiguita ha pasado de nosotros, pues nosotros de ella y punto.

Hola.

A mí no me miréis así que sigue siendo mi casa.

¿Me ha llamado alguien? No.

-¿Ya te ha dejado colgado?

-Marcelo, joder. -Joder, ¿qué?

Esa tía nos ha insultado y este no nos ha defendido.

Bueno, veo que queréis hablar del tema.

No creo que os haya insultado.

Un poco sí. No, os ha cuestionado.

Y lo lleváis muy mal. No seas retorcido, Carlos.

Nos ha llamado paletos y no has abierto la boca para defendernos.

¿Por qué tengo que defenderos? No sois niños, os podéis defender.

Claro que podemos, pero habría estado bien tu apoyo

como manager del grupo. No seáis injustos.

¿Cómo que no os he apoyado? Ni injustos ni hostias, Carlos.

Es una putada ver lo que piensas, es como si te avergonzaras.

-Y vale que no tengamos ni aura, ni luz, ni nada,

pero tenemos otras cosas. -No sé qué tiene esa chica, si...

Es...

Que da igual, no lo vais a entender.

Es que nosotros no entendemos nada, ¿no os acordáis?

Yo no he dicho eso.

Que paso, de verdad, me da igual. Yo paso, dice, pues yo también.

(Timbre)

Pásame el porro, anda, Josete.

-Hola. Hola.

¿Puedo pasar? Claro.

Hola.

Venía a ver a Carlos, pero me alegra que estéis todos.

He estado en el estudio de un colega diseñador haciendo vuestro cartel.

Es un boceto, pero espero que os guste.

-Mola, ¿eh?

(Música)

¿Qué os parece?

-Alucinante.

Mira qué bien.

Frena, frena. Frena estupendamente.

Tiene dos frenos, uno aquí y otro aquí.

Es preciosa.

Vaya paseos que te vas a dar en el pueblo, hija.

Bueno. Sí, después de estudiar.

Primero estudiar y después pasear.

Por cierto, mañana me voy a Sagrilla.

Organízate porque me llevo el coche.

¿No te ibas a comprar uno? Pero no de hoy a mañana.

He pensado que, mejor si nos compramos un coche, los dos juntos.

¿No era cosa de hombres? ¿Que lo elegías tú solo?

Hombre, si me vas a recordar todas las tonterías que digo a diario,

me vas a dejar mal. Será posible...

Mirad, salimos en la tele. Anda, mira.

Es verdad. Es ahora la novedad, milano.

Ahora sales en la tele cuando quieres.

Hola.

La familia Telerín. Y salimos en todas las televisiones.

Qué pena que no me dedique a la televisión, Merche.

"Tras el fracaso llega siempre la superación.

Y qué es la vida sino una sucesión de pequeños fracasos y triunfos.

Afortunadamente, casi siempre nos queda una segunda oportunidad.

Y algunos la tuvimos.

La de comprobar que todo va mucho mejor

cuando estás junto a la gente que quieres".

(Música)

Paso el tiempo así,

sin nada que esperar.

Un crucigrama en el suelo,

una revista que admirar.

Porque ya no estás tú cerca, cerca de mí.

Vuelve a ser mi amor, brilla por ti.

Mi amor salvaje saltó.

Mi ama, mi amor cerca de ti.

(Música)

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Cuéntame cómo pasó - T16 - Capítulo 277: Unidos

05 feb 2015

En junio de 1983, la reelección de Tierno Galván para la alcaldía de Madrid es motivo de alegría para muchos, especialmente para los jóvenes de "la movida", que ven en el “viejo profesor” la oportunidad para poder dar un impulso al arte y a la cultura. Por contra, la repentina muerte de Eduardo Benavente, cantante de "Parálisis Permanente", en un accidente de tráfico, deja un enorme vacío en la noche madrileña. Mientras, en San Genaro, Antonio ya está viviendo con Mercedes en la misma casa, pero el estatus de la pareja ha cambiado. Algo similar les pasa a los “Rosa Chillón”, que necesitan un cartel para el grupo y no se ponen de acuerdo. A Carlos se le ocurre la idea de decírselo a su amiga Nuka, pero sus amigos y ella pertenecen a “universos” diferentes y no acaban de congeniar.

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