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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T16 - Capítulo 289: Punto límite - Ver ahora
Transcripción completa

(MÚSICA)

Cuéntame,

tú que has vivido,

el despertar de un tiempo que nos cambió.

Volverás

a ser un niño,

al recordar, las largas tardes de sol.

Háblame de lo que has encontrado

en tu largo caminar.

Cuéntame cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

"Aquel diciembre de 1983, llegó cargado de negrosnubarrones.

Cuando todavía nos recuperábamos del accidente de Mejorada del Campo,

pocos días después, un nuevo incidente en Barajas,

acababa con la vida de noventa personas,

convirtiendo este año en uno de los más grises de la aviación española.

Todo ello cuando se cumplía un año de la llegada de Felipe González

a la Moncloa. Era tiempo de hacer balance de un Gobierno

que para algunos seguía encarnando la ilusión del cambio

y para otros todo lo contrario.

La guinda aquel primer año de gobierno, llegó con la LODE,

la nueva Ley de Educación, cuya aprobación en el Congreso

fue tan aplaudida como criticada, motivando manifestaciones

en varias ciudades de España.

Mientras tanto, mis padres seguían con sus problemas en la bodega

aunque, de manera imprevista, surgió la solución a todos sus males".

Sí, sí, claro, pero, ¿tú estás segura?

Es que es así tan repentino, que no sé qué decirte.

Espera un momento, que se lo voy a preguntar a Antonio.

Es Irene. Que si vamos mañana a Sagrillas.

¿Pero Irene la Maura? ¿Y para qué tiene tanta prisa?

Dile que iremos la semana que viene.

Escucha, dice que nos vende su parte de la bodega.

¿Cómo que su parte? ¿Pero es que Irene tiene una parte?

Yo no lo sabía. Yo tampoco, Merche, yo tampoco.

Está con Julia, hablando con el abogado.

Anda. Pues dile que sí, dile que vamos mañana.

Que sí, que vamos mañana. Sí, ¿oyes a Antonio?

Que vamos mañana. Te llamamos en cuanto lleguemos.

Adiós.

Yo no sabía yo que la Maura tenía acciones de la bodega.

Pues ni yo tampoco, Merche. Madre mía.

Mañana salimos de dudas. Espero que no hagamos el viaje en balde,

porque estos son como el perro del hortelano, no comen ni dejan comer.

De todas formas, está muy bien que ellas estén de nuestra parte.

Madre e hija.

Ya, hombre, me preocupa lo que vaya a hacer Mauro,

porque si pensamos que éste se va a quedar tan tranquilo, pues no.

Ya veremos mañana. Tengo que llamar a Inés

para que se quede otra vez con mi madre. Otra vez al pueblo.

¿Pero estás contenta o no estás contenta?

Es para estar contenta, son buenas noticias.

Merche, desde que estás conmigo en la bodega, esto va viento en popa.

Joder, no tengo tabaco. Tengo que ir a comprar.

Tú no te vas a ningún lado ahora. Y aún tengo que hacer la maleta.

Nuka, te veo con un poco de ansiedad, ¿eh?

Te advierto que voy porque vas tú, ¿eh? Si no, pasaba de ir.

¿Pero cómo no vas a ir si son las bodas de plata de tus padres?

Pues por eso mismo. Estarán los tontos de sus amigos.

No me apetece nada, nada, nada.

A mí me parecen muy enrollados tus padres.

¿No te parece un detallazo que nos hayan enviado dos billetes

de puente aéreo? Porque les dije que si no ibas tú

yo tampoco. Además, le salió a mitad de precio.

Mi padre conoce a un jefazo de Iberia.

Qué más da el precio. Como si eres catalana.

(RÍE)

Pues a mí me apetece ir a Barcelona.

Así me la enseñas, que nunca he estado.

No me puedo creer que nunca hayas estado en Barcelona.

Pues no.

Pues a ver si sacamos tiempo y te enseño bien la ciudad.

Hay unos sitios tan bonitos, es que Barcelona es mágica,

iremos al Barrio Gótico, y al mar, en eso los de Madrid no podéis competir.

Es lo que más echo de menos. Te va a encantar.

Tú si que me encantas.

(TV) "...hace poco ha pedido que le dejen en libertad

con motivo del Jubileo del año 2000."

(TV de fondo)

(Abren la puerta)

Hola. -Hola.

Oye, mañana me voy a tener que ir al barrio a cuidar a la abuela.

Papá y mamá se van a Sagrillas.

¿Te pasa algo? -No, no me pasa nada.

-¿Ah, no? -¿Has cenado?

-Venga, dímelo. -Que no me pasa nada, en serio.

-No sé, es que me cuesta creerte, como estás tan raro últimamente,

andas nervioso, te levantas por las noches, has adelgazado.

Perdóname, pero me da la sensación de que te pasa algo.

-No me pasa nada, bueno, es que es por un tema que estoy investigando,

nada más.

-¿Te has vuelto a meter en uno lío? -No, no, se me ha complicado el tema,

nada más. -Ya.

No has tenido suficiente con Dávila, con Tánger y con el otro,

¿cómo se llamaba? -Bretón. Se llamaba Bretón.

-Bueno, pues eso, que casi te matan.

-Inés, estás sacando las cosas de quicio,

te estoy diciendo que no pasa nada. -Vale, no pasa nada,

el año pasado entraron en casa.

-Mira, si te quedas más tranquila me voy a otro lado

y así no corréis ningún peligro ni Oriol ni tú, ya está.

-¿Estamos en peligro? -No, no estáis en peligro,

pero vamos, que si te sientes más cómoda, yo me voy a otro lado.

-Yo no quiero que te vayas a ningún sitio. Pero sí que tengas cuidado.

-Lo voy a tener, no te preocupes, en serio. Venga, que te preparo la cena.

-Sólo hay huevos. -No pasa nada,

soy el rey del huevo frito. -Oye Toni, Toni. Toni, ven.

-Dime, qué. -Oye, ¿por qué no lo dejas?,

sea lo que sea lo que estés haciendo.

-Porque no puedo. -¿No puedes o no quieres?

-No puedo y no quiero. Y además aunque quisiera, Inés,

la mayoría de las veces es más difícil meterse en los problemas

que salir de ellos.

¿Pones la mesa? -Claro.

(TV) "...para Juan Pablo II fue tal vez el día más triste de su vida.

La herida fue mucho mayor y más dolorosa

que la abierta por las balas del turco Ali Agcá, siete años antes

en la Plaza de San Pedro..."

Es que no entiendo al Papa: el turco va, le pega dos tiros y lo perdona.

-Y mira, mira qué cara de malo tiene el asesino,

creo que era del Partido Comunista.

-Del partido de los tarados, ¡no te fastidia!

-Es que no me entra en la cabeza, que es que lo ha intentado matar,

y le ha dado la bendición. -Él es Papa, está para eso.

para perdonar, no como otros, que sólo hablan de la guerra civil.

-¡Qué leche, Ramón! Si hablamos de perdonar, los que más hemos perdonado

en este país hemos sido nosotros que, muerto Franco, borrón y cuenta nueva.

Y así nos va. -¿Qué habéis perdonado vosotros?

Pues todo, todo y por su orden.

Encima como no se podía pedir responsabilidades

porque había que construir una democracia...

-¿Tú le oyes? -Ay, por Dios, dejad de discutir,

todo el día hablando de política. Cómo os gusta tanto la política.

Bueno, pues Miguel, yo me voy a ir para casa, ¿sabes?

He dejado el calefactor, tiene que estar de un calentito...

-Ahora subo. No te preocupes por la calefacción, Nieves, de verdad,

aunque estuviéramos en un iglú en el Polo Norte,

es que yo en cuanto me arrimo a ti, ni calefacción, ni nada,

me convierto en una falla, un ninot incandescente soy yo

cuando estoy cerca de ti.

Venga, corre.

(SUSURRA) -Voy para casa. (ALTO) Hasta luego, Ramón.

-Hasta luego, Nieves. -Ahora subo, venga, cinco minutitos.

Ramón, he dicho que voy a cerrar,

no sé si te ha quedado suficientemente claro.

-Dime una cosa, Miguel. -Qué.

-¿Lo tuyo con Nieves va en serio? -Pues no lo sé, supongo que sí.

¿Por qué? ¿Qué te pasa?

-Me siento solo, Miguel. -¿Cómo?

-Pues eso, que estoy muy solo. -Pero vamos a ver, Ramón...

-Que tengo razón, Miguel, que cuando decidimos compartir el piso,

pues yo pensaba que nos haríamos compañía, que tú y yo

pues saldríamos, veríamos la televisión juntos.

-¿No me estarás diciendo que te gustan las películas de romanos?

-Miguel, que tengo razón, joe, que yo todas las noches en mi habitación

más sólo que la una, y tú con Nieves, haciendo manitas o lo que sea.

-¡Ramón, por favor! ¿Será posible lo que estoy oyendo?

-Que tengo razón, que tengo razón. El otro día con Wendy.

-Wanda. -Wanda, Wendy, me da igual,

que me da lo mismo, con una y con otra.

Y yo si quiero ver a una tía en pelotas,

me tengo que comprar el "Interviú". No hay derecho, Miguel,

por lo menos déjame mirar. -Por favor, de verdad te lo digo,

Ramón, estoy empezando a asustarme,

¿te has tomado algo que te ha sentado mal o qué?

-Estoy nostálgico hoy y me acuerdo mucho de Ingrid.

-¿De quién? -De la alemana,

con la que estuve viviendo yo.

-¡Ah, coño! ¿La que gritaba cuando...?

-¿Sabes lo que me dijo cuando me dejó?

Pues que se había dado cuenta de que ya no me quería

porque no le apetecía hacer piececitos conmigo.

-¿Qué?

-Piececitos, rozar los pies debajo de la cama uno con otro.

-¿Piececitos? -Sí, ¿pues te puedes creer?

Eso es lo que más echo de menos.

-¿Y qué quieres, que me meta contigo en cama a hacer piececitos?

-No has entendido nada.

-Ramón...

(RÍE)

¿Todavía estás despierta,María? ¿Tú sabes la hora que es, hija?

Si es que no tengo sueño. Pues tienes que hacer por dormirte,

reza, cuenta ovejitas hasta que te venga el sueño, hija,

es que nunca te duermes a la hora que debes. Dios mío,

te vas a quedar sin vista de tanto leer en la cama.

Venga, ponte derecha, métete en la cama como las personas. Anda.

¡Abuela! Dime.

Que se me ha olvidado la carta. ¿Qué carta?

Pues una que cogí para ti esta tarde. ¿Para mí?

Sí.

¿Pero tú estás segura de que era para mí?

Que sí, que ponía doña Herminia López.

Ah, ¿y ahora me lo dices? Se me había olvidado.

¿Dónde la tienes? Ahí, en la cartera.

Es del mago, ¿verdad?

No te metas en lo que no te importa, cotilla.

Lo he visto en el remite y, además, lleva estrellitas.

Pues los remites no deben leerse, ¿eh?

La correspondencia es sagrada.

Abuela.

Dime.

¿Estás quedada con él? ¿Cómo quedada? ¿Eso qué es?

Que si te gusta. Que si estás por él.

Ay, mira, yo ya no tengo edad para que me guste nadie.

¿Y por qué no? ¡Porque no!

De esto ni una palabra a tu madre, ¿eh? A dormir.

¡Uy! ¡Qué letra más rara! Si parece de médico.

A ver, ¡pero bueno!

¿Qué forma de escribir tiene este hombre? ¡Si no se entiende nada!

¡Ay,Señor, Señor!

¿En qué piensas?

-En nada mujer, tonterías.

Estaba pensando en Ramón, pobre. Tiene motivos para estar deprimido.

-Ya, ¿pero y qué hacemos? ¿Lo metemos en la cama con nosotros?

Hombre, yo si sube él solo todavía, pero vamos, si sube con el perro no,

por favor, que me da mucho miedo.

¡Ay, Ramón, de verdad! Las cosas que le pasan a Ramón. ¡Ay!

-¿Y ahora en qué piensas? -Estaba pensando en Marie-Chantal.

Mi ex mujer. -La francesa...

Efectivamente. Marie-Chantal siempre que se metía en la cama,

se ponía crema por los codos, así como haces tú, y por los brazos,

por todos los lados se ponía crema, joer con la crema,

todo el día con la crema. -¿Y eso te gusta o no te gusta?

Yo qué sé, de verdad, Nieves, no lo sé qué me gusta o no me gusta,

el caso es que uno ve una imagen, y esa imagen pues te lleva a pensar

en otra cosa, por asociación, me imagino y el caso es que,

pues te pones a pensar y... -Ya.

-¿Sabes lo que me ha dicho Ramón?

-¡Ay, por Dios! ¿Nos vamos a tirar toda la noche hablando de Ramón?

-Mujer... parece ser que cuando Ramón estuvo liado con esa amante alemana,

Ingrid. -Ah, sí, me hablaron, sí.

Esa vaca burra, gorda.

-De vaca burra nada, desde luego que no, que era bien teutona,

que era ella, grandota, pero tenía...

Pues parece ser que una noche Ramón se dio cuenta de

que el amor entre ellos se había terminado

porque a ella ya no le apetecía hacer piececitos con él en la cama.

-¿Piececitos?

-Piececitos.

-De verdad, Miguel, es que hoy, como que no te entiendo.

Yo qué sé, pues que parece ser que hay un momento en el que uno descubre

que el amor se ha terminado,

porque ya no te gusta hacer piececitos con el otro.

-Me haces cosquillas. -Calla, calla.

-Que me estás haciendo muchas cosquillas.

Que te calles.

-Mira, mira.

-¡Ay!

Mi madre es insoportable, ya la conoces.

Pero contigo se va a hacer la simpática.

¿Y tu padre?

Mi padre te va a dar alguna charla sobre sus negocios.

Pero no hables con él de arte y literatura porque pasa del tema.

La que te va a alucinar es mi abuela, está muy loca, muy loca.

Es la madre de mi padre. Fue falangista, en la guerra,

casi la matan, pero estuvo escondida en casa

hasta que entraron los nacionales en Barcelona.

¿Había falangistas en Barcelona? Un montón: José Luis de Vilallonga,

Samaranch, Josep Plá,... Lo que pasa es que ahora lo niegan.

Pero son amigos de la familia, mi abuela los conoció a todos.

Joder, ¿seguro que vamos bien de tiempo?

Sí, con que lleguemos a la hora de comer está bien. Mira qué precioso.

El que seguro va a venir a la fiesta es David.

¿Ah, sí?

Tiene la editorial en Barcelona, está mucho por aquí, seguro que va.

Mira québien, a ver si por fin da la cara,

que desde que le dejé la novela, no he vuelto a saber nada de él.

Cuanto menos sepas de David, mejor. No, no, de eso nada.

Quedó en ayudarme con las correcciones,le he llamado mil veces

y no me ha cogido el teléfono. Bueno, pues si tienes tantas ganas,

tendrás la ocasión hoy.

Te voy a llevar a mi sitio favorito de Barcelona de cuando era pequeña.

Tengo muchas ganas de ir para hacer fotos.

¿A dónde?

Al museo de los autómatas del Tibidabo. Te va a alucinar.

Mira qué bien suena, museo de los autómatas.

(Música de tensión)

Pues mira, de todo lo que ha pasado,

yo entiendo perfectamente cómo ha reaccionado Irene,

porque no es la primera vez que Mauro tiene un lío de faldas.

Ya era hora de que dijese "hasta aquí hemos llegado".

Y no es un lío de faldas, es una cosa mucho más fea,

y tú sabes cómo son en el pueblo de mezquinos,

que enseguida bla-bla-bla.

Eso es lo que peor le ha sentado. Que le haya cantado la gallina.

Ahora a ver qué nos encontramos cuando lleguemos,

que estos son de los de “hoy te digo una cosa y mañana te digo otra”.

Mira,Merche, los conozco de toda la vida. Esa gente son caciques,

ladrones, o sea que mucho cuidado con comprar la mitad,

y pagar el doble.

(Motor coche)

Hala, vámonos.

Bueno, pues venga. Ten mucho cuidado.

Sí.

¿Pasa algo, Toni? -Me están siguiendo.

-¿Quién? -No lo sé.

-¿Bretón? -No, no, Bretón no,

pero uno de los suyos seguro. -¿Estás seguro?

-Mira, macho, como no me esté volviendo loco, sí.

-A ver, Toni, a lo mejor no era él a quien vimos el otro día.

-Samuel, estoy seguro de que era él, tengo su imagen aquí clavada.

-Bueno, Toni, a ver, déjame echar un vistazo.

Yo no veo a nadie, Toni.

-Yo estoy acojonado desde lo que pasó el otro día en el descampado.

No puedo dormir por las noches, me estoy tomando hasta pastillas.

-Bueno, vamos a tranquilizarnos un poco.

¿Por qué no llamas a los polis esos que te entraron en el taxi?

-Porque no, porque me dijeron que me esperara, que no hiciera nada.

-Llámalos de todas formas y les cuentas lo que pasa.

¿Les cuento lo que pasa, les hablo de Vivaldi y de todo?

-No, no sé, llámalos, tantéales, sondéales, igual puedes sacar algo.

No pierdes nada.

(Teléfono)

-¿Policía? -¿Inspector Torralba?

-Soy yo, ¿con quién hablo? -Antonio Alcántara, el periodista.

-Ah, sí, Alcántara, ¿qué pasa?

-Tengo que verles. -¿Ocurre algo?

-Me están siguiendo y estoy seguro de que es Bretón.

-Sin dar nombres...

-Necesito verles inmediatamente.

"-Te esperamos dentro del coche en una hora."

Es un Seat-1430 azul marino.

Estaremos en la calle Ayala esquina Castelló.

-Muy bien, hasta dentro de una hora.

He quedado con ellos. Les veo en una hora.

-Toni, cuando termine la charla llámame, para quedarme tranquilo.

-Sí, sí, descuida.

¿Qué tal, Mercedes? Damián, ¿cómo estás?

¡Antonio! ¿Qué hay, Damián?

¿Está Mauro? Pues no, pero...

no sé, a lo mejor son figuraciones mías, pero cuando viene,

que viene casi todos los días, se encierra en el despacho,

echa el pestillo y allí se pasa las horas muertas.

Hay que joderse... Yo lo siento por mi hermano,

pero es que esta familia son todos iguales, terminan siempre majaras.

Acuérdate de su padre. Anda, vamos.

Gracias, Damián. Por favor.

Luego hablamos tú y yo,¿eh? Sí.

Buenos días, don Miguel.

-De tú, Pepe, de tú. ¿Qué quieres? -Na, nada importante...

Bueno, sí, querría hablar un minuto con us... contigo,

si tienes un tiempito para... -¿Hablar de qué?

-Es que es algo bastante íntimo, privado.

-¿Íntimo? Joder, Pepe, ¿y por qué no llamas a un programa de esos,

de Elena Francis? -Si ya llamo,

pero es que nunca me cogen el teléfono.

¿Me puedo abrir completamente y contártelo?

-¡Será posible! Pero ¿por qué me tienen que pasar a mí estas cosas?

¿Qué habré hecho yo para merecer esto? ¡Por Dios! ¿Qué quieres?

-Pues es sobre mi relación con su ex, con Paquita, ya sabe.

Con Paquita, sí, ya sé, a ver, ¿qué, qué pasa con Paquita?

-Pues que su señora... -Mi ex señora, Pepe.

Y de tú, que te lo estoy diciendo.

-¡Es que no me sale!

-Pues me llamas como te dé la gana. -Vale, vale, pues que...

-¿Qué? -Que me gusta mucho, pero...

-¿Pero qué? ¡Por favor, Pepe! Al grano, que no tengo tiempo.

-Que me impone mucho. -Normal. Ya me imagino, joder.

Paquita es mucha mujer. -No, mucha no, es demasiado.

Que le gusta mucho dar órdenes y es muy "dominanta".

-A Noé le vas a hablar tú de la lluvia. No te digo.

-Pues eso. -¿Pues eso qué?

-Que yo no puedo seguir así. -¿Así cómo?

-Así como estoy. -Pero ¿cómo estás?

-Acoquinado. -¿Acoquinado? ¡Hombre, por favor!

-Mire que me gusta, pero me está creando una tensión nerviosa,

que yo no sé si voy a ser capaz de aguantar tanta tensión.

-Pepe...

¿Tu has probado lo de los piececitos?

-¿Lo qué? -Los piececitos, coño.

Meterte en la cama con ella y tus piececitos y los suyos,

frotarlos debajo de las sábanas, ¿lo has probado?

-Sí ya sé lo que son los piececitos. ¡A mí me lo va a contar!

-¿Y?

-No se deja. -¿No se deja? Malo.

-Malo, pues eso.

Pepe, que es que yo necesito que Paquita sea feliz.

-Es que usted es muy buena persona, don Miguel.

-No, coño, no, que no, Pepe, yo necesito que Paquita sea feliz

para que me deje en paz, porque si Paquita es infeliz,

me hace la vida imposible. ¿Estamos?

Tú lo que tienes que hacer es pillarle punto a la Loba.

-El punto, eso lo he oído, ¿eso es una nueva técnica sexual?

-¡No, coño!

(SUSURRA) A ver cómo te lo explico, Paquita es como un toro.

-Ya.

-Tú lo que tienes que hacer es tener es seguridad en ti mismo

y esperar a que se abra el portón, y a la que se abra el portón

y aparezca la fiera, tú le miras fijamente a los ojos,

y cuando sepas por dónde le viene el viento, entonces a capear.

-Capear, ¿y cómo se capea un Miura?

-Citar, templar,

y mandar. -¡Ole!

-¿Está claro?

Pepe,...

como te rajes, te mato, que te mato.

-(EN CATALÁN) Que deu beneexi aquest aliments que nem a pendre.

¿Y usted de qué es? ¿Cómo dice?

Que si es de esos de Felipe González. -Abuela, que no, no es de nadie.

-Ah. Lo tengo dicho, Pi y Margall nos ha traído a esta situación.

¿Usted qué dice?

¿Quién es ese?

Es el presidente de la Primera República.

Murió a principios de siglo. Tú tranquilo, síguele la corriente.

-Dormirán juntos, ¿no?

-Mamá, pues claro que duermen juntos.

Por cierto, os quedáis en tu habitación.

-Yo, cuando era joven tenía muchísimo éxito, salía con mis camaradas,

en la guerra, y cuando podíamos...

(RÍEN)

Tan viriles, tan limpios...

-Tan meapilas.

-¡Tú cállate! ¿Quieres que te cuente a cuantos me pasé por la piedra?

-No, no, mamá, no hace falta, muchas gracias.

Ya lo has contado muchas veces. Qué cruz.

Y, bueno, ¿y usted a qué se dedica?

-Carlos escribe.

-¿Y qué escribes? -Libros.

-Eso ya se supone, Nuka, pero ¿qué clase de libros?

-Carlos es novelista. David me dijo que tenía mucho talento.

-La verdad es que no me importaría que me contestara él.

Más que nada por oír su voz. -Sí, querido.

-Y ¿has publicado algo?

Bueno, ahora me van a publicar un cuento en una antología.

-Publicó un relato en una colección porno.

"Cuentos Calientes para pervertidas mentes".

-¿Qué dice? -Porno, abuela, porno.

-Interesante.

Fue un encargo. Y era erótico, realmente.

¿Te pagaron? Sí.

Pues ya está. Si quieres ganar dinero con la escritura, bueno,

como con cualquier cosa, no puedes andarte con tonterías.

Es lo que siempre le digo a Nuka, pero como va de artista,

no hay manera de que haga algo mínimamente sensato.

-Lo dice porque me negué a hacer el reportaje de fotos

de la Primera Comunión de mi prima. -Nena, nena, nena,

te pagaban muy bien. -Para,

yo me gano la vida de azafata de congresos, lo sabes muy bien,

pero prefiero hacer cualquier otra cosa

que no tenga nada que ver con mi vocación antes que hacer basura.

-Bueno, eso de que te ganas la vida es un decir.

-No es un tema para discutir en la mesa.

-Ni aquí ni en ningún sitio.

-Esto está riquísimo. ¿Alguien quiere algo más?

Madre mía.

¿Tú sabes lo que me costó organizar esto?

¿Dice Damián que está raro? Éste es un cerdo, hombre, de toda la vida,

lo lleva en la sangre. Siempre han sido unos cerdos, joder,

pero si antes de ir a Madrid, con todo el dinero que tenían,

vivían encima de la porquera, que allí no había quien parara.

¡Por Dios!

Joder.

"¿Dígame?" Irene, sí, soy yo.

Estamos en la bodega. "Sí, ya vamos para allá."

Pues aquí os esperamos.

¿Vienen? Claro que vienen.

(TORRALBA) Ahí le tenemos.

(BOCINA)

Alcántara, a ver, ¿qué pasa?

-Ya se lo he dicho: me están siguiendo, y si no son ustedes,

tiene que ser Bretón. -¿Pero estás seguro?

-¿Quién va a ser si no? -Pues vete tú a saber.

¿No te habrás metido tú en un lío de faldas?

¡Que mira que un marido cornudo es muy peligroso también! ¿Es o no?

-¿Por qué piensas que es Bretón? ¿Has tenido noticias de él?

-No. Pero me ha parecido verle. -Que no, hombre, que no.

Por lo que sabemos Bretón no se va a permitir dar ni un paso en falso.

Así que, si nadie le toca los cojones, se va a estar tranquilito.

-Les estoy diciendo que me están siguiendo.

-¿Nos estás ocultando algo, Alcántara?

-No.

-Hazme caso, Bretón caerá por su propio peso,

pero todavía no ha llegado ese momento.

-¿Pero cuándo va a llegar el momento? Porque siempre me dice lo mismo.

-Mira, te lo voy a decir para que te quede claro de una vez:

Bretón en este momento es intocable.

-¿Ah, sí y por qué? -Porque sí, venga,

que ya te hemos dicho demasiado.

-¿Está involucrado en la guerra sucia contra ETA?

-¿Guerra sucia? Lo único que hay son grupos de ciudadanos

que se están tomando la justicia por su mano.

-¿Y el Gobierno está detrás? -Alcántara, lárgate ya.

-Mira, lo único que quiero saber es si Bretón está metido en eso o no.

-Que te bajes, ya, coño ya. Mira, me caes bien, de verdad,

¿pero tú sabes lo que pasa cuando se tira mucho de una cuerda? Hala.

-Esto es una mierda. -Gorda.

-Alcántara,...

ten cuidado. Y si ocurre algo, llámanos.

-¿Ah, sí, para qué? -Somos de los buenos, Alcántara.

(Motor del coche)

No tienes tantos amigos como para olvidarlo.

No puede ser, ¿pero cuánto tiempo llevan?

-Que llevan 10 meses ya por lo menos. -Nieves...

-¿Sí? -¿Y a Miguel y a ti cómo os va?

-Pues muy bien.

-Pero ¿cómo les va a ir, Paqui, si están juntos? Pues muy bien.

-¡Mira que eres tú también!

-Oye, no seáis cotillas, por favor. -¡Ay! Lo que ha cambiado España.

Esto ya parece París. Unas revueltas con los maridos de otras

y no pasa nada, oye.

Hasta se van a cenar tranquilamente.

-Oye, perdona, yo no me he revuelto con el marido de nadie.

-Pero, Nieves, ¿os vais a ir a vivir juntos o no?

-Oye, ¿podíamos cambiar de tema?

¡Ya estoy aquí!

¡Qué alegría verte!

-Pero, Herminia, ¿cómo está? Pues mejor que nunca.

-Ya ves. Se ha empeñado en bajar a que la peinéis.

-Pues bien.

-Hola, prima. -Hola.

No habrá ningún cable suelto, ¿no? Pues espero que no.

-Bueno, oye, yo os la dejo aquí y luego cuando terminéis,

me llamáis al telefonillo y bajo a por ella.

-Vale. No hace falta que vengas por mí.

Yo puedo subir solita un tramo de escaleras, hija.

Abuela, eso ya lo sé yo, pero quiero. Hala, venga, a disfrutar.

Muy bien, hasta luego.

-La veo a usted muy bien, ¿eh, Herminia? Está estupenda.

Los ojos con que tú me ves. Gracias.

(Rumba)

Gitanitas y morenas son los ases del compás.

Y en la sangre de sus venas late un ritmo ancestral.

Ahora viene este cantante forastero del sabor

que se mira en el espejo del sentir multicolor.

Y ahora vengo...

Es alucinante. No hay nada como ver el mar.

Aquí me aficioné a hacer fotos. Veníamos mucho con mi hermana.

Me gustaba ver los buques yéndose hacia el infinito,

soñaba con irme en alguno de ellos. ¿A dónde?

No sé... eso me daba igual,

pero quería desaparecer hacia el horizonte.

Era como si al cruzar esa línea todo fuera diferente.

Hacia ahí llegas a Grecia, Italia, Egipto.

A mis padres les encantaba llevarnos de viaje cuando éramos pequeñas.

¿Tuviste una infancia feliz?

¿Y tú?

Sí. Yo creo que sí. ¿Tú?

Todo el mundo cree que los niños son felices.

¿Tú no lo eras?

A ratos, depende con quién me compare. Si me comparo contigo,

pues soy la niña de Dickens. No te burles.

No me burlo. Te envidio.

¿Por qué? ¿Porque estoy dando un paseo por el mar

con la rubia más guapa e interesante de todo Barcelona,

mientras tú estás con un chaval de barrio?

Qué tonto.

Cuando lleguemos al puerto, vamos a mi casa.

¿Tan pronto?

Así nos da tiempo antes de que lleguen los invitados.

¿Tiempo de qué?

La verdad es que todavía no me lo creo, que nos dejen ahí,

en tu cama, en tu habitación, como si nada.

Me parece que tienes unos padres muy modernos.

Más que modernos, modernistas diría yo.

Pero díselo porque estarán encantados,

nada les gusta mas que ir de modernos. Somos la familia perfecta.

Bueno, menos mi abuela, que cuando bebe, ya lo sabes,

que se le suelta la lengua. Se ponen nerviosísimos, pero a mí me encanta.

Es que en el fondo mi padre es el más facha de todos.

Lo que pasa es que ahora tiene que ir de ser de izquierdas,

de catalanista. Mis padres se odian, no se soportan.

Yo creo que en el fondo

mi madre se arrepintió de no haberse casado con David.

Pero, claro, en esa época David era un escritor charnego

que no tenía donde caerse muerto.

¿Atu padre no le importa que David y tu madre sigan siendo amigos?

No, pero disimula, ¡qué asco da!

No hables así, anda, que son tus padres.

Por eso. A lo mejor si no fueran mis padres, me caerían mejor.

¿Tú sabes lo que es haber crecido teniendo que ser la niña lista,

guapa, artista? Sobre todo desde que murió mi hermana.

Nuka,...

todos tenemos heridas. Me lo dijiste el día que nos conocimos.

No te vayas nunca.

(Música de misterio)

¡Melek!

-¡Pero qué susto me has dado! -¿Qué haces aquí?

-He venido a verte.

-¿Pero cómo has entrado?

-Me he camelado al portero.

Le he dicho que era tu novia.

-¿Y se lo ha creído? -¿Por qué no se lo iba a creer?

"Uy, perdone, soy la novia de Toni, he quedado con él,

pero no está. ¿Podría abrirme?"

Qué ganas tenía de verte. -Yo también tenía muchas ganas.

¿Qué haces con esto?

-No salgo en el cumpleaños de Gunilla Von Bismarck.

-Pero si a ti no te gustan estas revistas, ¿no?

-Bueno, pero en esa revista siempre me sacan muy bien.

-Pero si a ti es imposible no sacarte bien.

-Hemos estado revisando todo con la abogada,

y nos hemos encontrado con un montón de sorpresas, la verdad.

¿Ah, sí, y cuáles, hija, cuáles?

Pues por ejemplo que mis padres están en régimen de separación de bienes.

¿De separación de bienes?

Sí, sí, un día Mauro me llevó al notario y nada,

me hizo firmar un par de papeles.

-Un poder notarial para hacer y deshacer a su antojo.

Ya,...

¿y para qué hace un poder notarial para una separación de bienes?

Es que no lo entiendo.

Pues para ahorrar, para ahorrar, si es que ya sabes cómo es mi padre.

Y por eso no se quiere divorciar.

Me parece que te está cogiendo un poco de frío.

Bueno, ¿y esto qué tiene que ver con la bodega, hija?

Pues que resulta que el paquete de Acciones de la bodega,

es una de las cosas que está a nombre de mi madre.

Yo no tenía ni idea, de verdad, no tenía ni idea.

Ya os he contado que Mauro se encargaba de todo.

-Lo habrá hecho para engañar a Hacienda, o cualquiera de sus líos.

-Y por eso yo quería veros, porque habíamos decidido...

bueno, que quiero venderos mi parte a vosotros.

Quiero quitarme de este engorro cuanto antes, la verdad.

-Podemos firmar un contrato de preventa en el notario.

No sé, supongo que os interesa, ¿no?

Pues claro que nos interesa, hija, pero vamos a ver, es que así,

tan precipitado...

¿De cuánto estaríamos hablando?

Bueno, eso ya lo discutiremos más adelante,

pero no vas a tener problemas, Antonio, de verdad,

quiero cerrar esto cuanto antes, por favor, quiero irme de aquí

para siempre. ¡Se acabó del todo, se acabó! (LLORA)

Bueno, gracias. Yo sé que esto está siendo muy duro para vosotras,

para las dos.

(Radio de fondo)

"De momento se desconocen las causas de este nuevo accidente aéreo..."

(Timbre)

"...en Barajas que se ha cobrado casi un centenar de víctimas mortales

y todas las hipótesis continúan abiertas.

Desde el mal tiempo ya que la niebla era muy espesa

en el momento del accidente y la visibilidad era nula..."

-Hola.

-¿Qué haces aquí? -¿Puedo pasar?

-Por favor. Tengo que hablar contigo. Es importante.

-Pasa.

¿Quién es, Inés?

¡Nadie, abuela, descansa!

Bueno, pues acabo de hacer café, ¿te apetece?

-No, gracias.

-Bueno, pues siéntate.

-Bueno, ¿y cómo has conseguido saber dónde vivía mi familia?

-He hablado con tu hermano y me ha dicho que estabas aquí.

La verdad es que no ha sido fácil venir.

Ah, claro, es que esto te pilla un poquito extrarradio, ¿no?

-No, no, no, no ha sido fácil venir porque...

bueno, no sabía cómo ibas a reaccionar.

-Ya.

Bueno, ¿qué ha pasado? -Es Luchi.

-¿Qué le ha pasado? -Que no sé qué hacer

y necesito que me ayudes.

-¿Yo? Soy la persona perfecta para ayudarte...

-Está en el hospital.

-¿Pues qué le ha pasado?

-La Policía la detuvo ayer de madrugada.

Iba medio desnuda por la Castellana,

y estuvieron a punto de atropellarla. Estaba hasta arriba...

Bueno, no sé lo que se había tomado.

La llevaron al juzgado, y de ahí a la planta de Psiquiatría del Clínico.

No me han avisado hasta esta mañana. -¿Y eso cómo es posible?

-Porque ella no quiso y como es mayor de edad.

-Bueno, y no sé, ¿qué quieres que haga yo?

-Pues no lo sé,

pero no sabía a quién acudir.

La familia de mi mujer no me traga y...

no conozco a nadie que entienda de este tipo de cosas.

-Ya. -No, no, perdóname.

Lo que quiero decir es...

Mira, yo ya sé que no tengo derecho a pedirte nada

y menos si se trata de Luchi.

-Yo que sé, a ver, algo haremos.

¿En qué hospital está? -En el Clínico, en Psiquiatría.

A saber lo que le están haciendo. -¿Pues qué le van a estar haciendo?

Una cura de sueño, hombre.

Ah, así que es usted el que ha llamado.

No sabía que tenías visita, Inés.

Sí, es José Ignacio, un amigo. Pasaba por aquí y ha venido

a hacerme una visita. -Mucho gusto, señora.

El gusto es mío. ¿Le han ofrecido algo, alguna cosa?

Inés...

¿Quiere usted un café? No, muchas gracias.

Es usted muy amable.

Abuela, nos vamos a tener que ir, tengo que acompañar a José Ignacio.

¿Ah, sí? ¿A dónde?

Bueno, tenemos que resolver un asunto.

Sí, te vas a tener que quedar sola, pero es un ratito.

Luego vienen los niños del colegio enseguida.

No importa, que no sea nada grave.

No se preocupe, se la devolveré sana y salva.

Muy bien. Gracias. A usted.

¡Miguel! -¡Joder! ¡Paquita, coño,

qué susto! ¿Qué quieres? -¿Tú crees que yo soy mala persona?

-¿Qué? -Que si tú me ves a mí buena persona.

-¿Tú buena persona, tú? Pues claro que eres buena persona, por favor.

Déjame, que tengo mucho trabajo. -Pero, Miguel, entonces,

¿por qué la gente parece que me tiene miedo?

-¿Quién te tiene miedo a ti? -Pues tú, por ejemplo.

¿Yo, tenerte yo miedo a ti? Venga ya, Paquita, por favor, ¡qué tontería!

-Miguel...

-Bueno, qué sé yo, Paquita, a lo mejor tengo que reconocer

que en algún momento puedes llegar a intimidarme, no te digo yo que no...

-¿Lo ves, lo ves?Y a Pepe. -¿Pepe qué?

-Que Pepe, está como acogotado.

-¿Pepe acogotado? Otra cosa será, pero acogotado Pepe...

Que sí, Miguel, que sí, que últimamente parece que ni siguiera

le gustan mis pies. -¿Qué no le gusta qué?

-Es igual, cosas nuestras. Que ha cambiado Miguel,

que está como mustio.

-Mustio... Ay, Paquita, vamos a ver. En toda relación que se precie,

hay que intentar que la propia relación se acomode,

es una cuestión de dialéctica, hay que buscar la correlación de fuerzas.

-No me sueltes rollos, Miguel. -A ver, Paquita, Pepe te quiere.

Te quiere, y eso está claro. Pero tú también tienes que reconocer

que tienes tu carácter, no en vano, vienes de donde vienes. No digo nada.

-Eh, oye, oye, oye. -Qué.

-¿Tú crees que yo soy como mi padre? -¿Tú como tu padre? Qué va, mujer,

tú eres mucho más guapa.

-Miguel, que sabes lo que te estoy preguntando.

-Que sí, que ya lo sé, tú a mí no me has apuntado con una escopeta,

por ejemplo, pero...

-Pero...

-Pues que un poco matamulas sí que eres, la verdad.

-Pues esto va a ser el karma. -No sé yo muy bien qué es el karma,

pero seguramente... -Pues una cosa que decía Asier,

el pobre, que... -¿El pobre? El pobre paranormal,

Asier.

-Pues yo no quiero ser así, Miguel.

-¿Así cómo?

Pues que yo no quiero que la gente huya de mí.

-Pero no llores, Paquita, por favor.

Mujer, ¿pero cómo va a querer la gente gente huir de ti?

Vamos a ver, tú tienes que reconocer que tienes tu carácter,

y para el dinero eres tremenda y mandar te gusta mandar un rato.

-Pues vaya retrato que me estás haciendo, déjame en paz...

-Bueno, no, pero también a cambio, tienes otros valores, eres lista,

eres leal,

eres cariñosa...

y si se me permite decirlo,

estás más buena que el pan.

¿Los ves? Ya te has dado cuenta del problema y eso es lo más importante.

-¿Tú crees? -Claro que creo, mujer.

Darse cuenta del problema es el primer paso

para encontrar una solución. -¿Sí?

-Sí. -Gracias, Miguel.

-Ay, de verdad...

-¿Será posible?

-¿Lo ves? Tu carácter. A eso me refiero.

Para quedarnos con esto no llegamos, ¿eh?

Llegar no, pero bueno, ¿tú has contado todo?

¿Has contado con lo de Hypólita también?

No, lo de Hypólita no. Hombre, pues eso cuenta un poco.

Pero ¿ves? Lo que tenemos que hacer es pedir un crédito,

dejarnos de tonterías, ir al banco y pedir un préstamo,

como hemos hecho siempre. ¿Y con qué lo avalas?

¿Cómo que con qué? Con esto.

Ya, bueno, entonces metemos todos los huevos en la misma cesta.

Sin contar con ningún socio. No me hables de socios, hombre.

Los socios sólo traen problemas. Tenemos que ser los dueños.

Tener voz y voto. Yo tampoco quiero socios.

Escucha, Milano, ¿tú estás segura?

Porque si tú no estás segura, yo no doy un paso adelante.

Yo estoy,¿y tú?

Tenemos que estar los dos.

Yo también. Anda, llama tú a Irene, y dile que quedamos mañana.

En lo del notario en Tobarra. Claro que sí.

Que yo voy a ir llamando al banco, para ir calentando lo del crédito.

No pierdo ni un minuto. A ver cómo se lo toma Mauro.

Ésa va a ser gordísima.

¿Qué piensas?

-Nada, bueno, es que bueno, todavía no me creo que estés aquí.

-Yo también sé ser una chica mala. ¿Qué te creías?

-Todavía no me has contado qué has venido a hacer aquí.

-¿Es que no te has alegrado de verme? -Claro que me he alegrado.

-Ya, ya me he dado cuenta.

-¿Me vas a contar qué plan tienes o no?

-Ser libre. Y...

ser feliz.

-No es mal plan.

-Oye, no te burles. Para mí el hecho de haber venido sola hasta Madrid,

haber cogido un taxi, que mi guardaespaldas...

haberlo esquivado, que no se enteraran de que venía hasta aquí,

eso ya ha sido toda una aventura.

Bienvenida al mundo real, aventurera.

¿Me vas a contar el plan o no me lo vas a contar?

-No lo sé.

-¿Pero te vas a quedar en Madrid, tienes casa,

has buscado trabajo? -Pensaba...

quedarme contigo.

-¿Aquí?

-¿No quieres?

-A ver, es que esto no es muy grande, la verdad, es un poco pequeño.

-En esta cama cabemos los dos...

-Ya, ya lo sé, pero no me refiero a eso, me refiero a que no vivo solo,

vivo con mi hermana y con mi sobrino. -A mí me gusta tener familia.

Estoy acostumbrada. En mi casa vive mucha gente.

-Sí, hombre, pero tu casa debe ser 30 veces esto, no es lo mismo.

-No quieres que me quede.

-No, no es eso.

No pensemos en esas cosas todavía.

Ya buscaremos una solución.

No te enfades, anda.

-¿Por está atada? -Por precaución.

Es el protocolo en este tipo de pacientes.

-Es sólo una cría. ¿Piensa que le va a hacer daño a alguien?

-Sí, a ella misma.

-Luchi...

¿Puede oírme?

-Está sedada, pero sí. -Luchi, soy papá.

-Vete.

Vete.

-Doctor, ¿qué es lo que se ha tomado?

-Un poco de todo. Ácido, alcohol, hachís...

-¿Y alguna droga dura?

No me gusta distinguir entre drogas duras y blandas.

Si lo que le preocupa es que su hija sea una adicta, no va por ahí.

A ella lo que le gusta es la diversión.

Y eso también tiene sus peligros. -¿Cuándo me la pdoré llevar a casa?

-De momento no podemos darle el alta. Tendrá que quedarse

hasta que la evaluemos, y le demos un tratamiento.

Mañana pasará a verla el psiquiatra. -¿El psiquiatra? Ella no está loca.

Tiene un carácter especial, pero es una chica normal.

A su hija la encontraron cruzando los seis carriles de la Castellana

medio desnuda, y no la atropellaron de milagro.

¿Le parece esto normal? -Bueno, cariño, no te preocupes.

Seguro que esto es pues el protocolo y la sacan enseguida.

¿Nos podemos quedar un ratito con ella?

-Sólo cinco minutos. Tiene que descansar.

-Gracias. -Gracias.

¿Quieres que me vaya, te espero fuera?

-No, por favor, quédate, por favor. -Bien.

-Luchi...

-¿Dónde está mamá?

-Luchi, ¿sabes dónde estás?

-¿Qué haces tú aquí? Quiero que venga mi madre.

-Cariño, tu madre no está.

-Mamá murió, cariño. -Vete.

No quiero que estés aquí. -Hija, por favor.

-Por tu culpa se murió mamá. -No, hija, eso no es cierto.

-Se murió por tu culpa. -Cariño...

-Quiero que te vayas. -¡Por favor, escúchame!

-¡Quiero que os vayáis

¡Vete!

-Está bien, volveré cuando estés más tranquila.

-Me hago pis...

-Enseguida llamo a la enfermera, cariño.

-No. ¡Me lo estoy haciendo!

-Hay una cuña en el baño.

-Bueno, yo espero fuera. -Bien, yo voy a buscar la cuña.

-No, no me hace falta la cuña.

Sólo quería que te quedaras.

Entonces, ustedes se comprometen a comprar las acciones de la sociedad,

actualmente propiedad de doña Irene en un plazo máximo de ¿nueve meses?

Nueve meses está bien.

Mamá, ¿tú estás segura de que no quieres quedarte una parte?

No; no, no quiero tener nada que ver con todo esto.

Sólo, sólo quiero el dinero.

-Pasando este plazo, doña Irene ejercerá su derecho

a vender las acciones en las condiciones que crea oportunas.

Muy bien.

Muchas gracias, Irene. Ya sabes que es muy importante para nosotros.

No tienes por qué agradecérmelo, Antonio, desengáñate,

lo hago porque quiero perder de vista todo esto cuanto antes.

Con lo tranquilos que vivíamos, ¡Dios mío!

-¿Tranquilos? Mamá, por favor. A base de cerrar los ojos.

-A veces es mejor vivir con los ojos cerrados.

¿O no hubieras estado tú más tranquila de no haberte enterado

de todo lo que estaba pasando?

Ahora no estamos hablando de eso.

Además, tú haz lo que creas que tienes que hacer.

Bueno, pues ya sólo queda firmar.

Firma, Merche.

(Llaman a la puerta)

Perdón, don Ramiro, está aquí don Mauro, el marido de la señora.

-Pero ¿cómo y por qué viene aquí?

-No entiendo.

¿Cómo sabe que tenemos una reunión? ¿Se lo has dicho tú?

No, por Dios, yo no, de verdad, no.

-Cuando he llamado para confirmar, también he llamado a don Mauro.

Pero ¿por qué, hija? A ver, ¿por qué?

Me pareció lo más natural. -Ay, Dios mío de mi vida...

-Bueno, tranquila,mamá, tranquila, ¿vale?

Que no va a pasar nada. ¿Que no va a pasar nada?

Vosotros no conocéis a Mauro cuando se enfada.

-¿Le hago pasar?

-¿Qué pasa? ¿Me vas a dejar en la sala de espera toda la tarde?

¡Coño! Si está toda la familia.

¿Qué, qué es esto? ¿Una conspiración para sacarme lo mío, no, cabrones?

-Papá, por favor... -Cállate, Julia, cállate,

es mejor, ¿eh? Tranquilízate y escucha muy bien.

¿Qué pasa aquí? Explícamelo tú, que eres el profesional.

-Irene les está vendiendo a los Alcántara las acciones de la bodega

que son suyas.

-¿Mis acciones?

-No, Mauro, técnicamente son suyas.

-Pero no puede hacer una cosa así.

-Sí, puede hacerlo,Mauro. Estáis en separación de bienes.

Tú lo quisiste así. -Sí.

¡Pero que no haga lo que le dé la gana, joder!

-Papá...

-¿Y tú, qué, para arriba?

Pues que estoy haciendo esto porque sabes perfectamente, Mauro,

que las cosas no pueden seguir así, ¿entiendes?

Tú te has empeñado en acabar con la bodega,

y yo estoy empeñado en impedírtelo, o sea, que estamos firmando.

Todo esto es culpa tuya, Seca.

Si no hubieses empezado a meter las narices donde no te llamaban...

Que sí le llamaban, Mauro, que la han llamado siempre, entre otros yo.

Y menos mal que la llamé, ¿o es que no te acuerdas el desastre

que tenías antes de que entrara en la bodega?

Nos apañábamos perfectamente. Entre hombres, como ha sido toda la vida.

Pero tú no, tú empeñada en contratar a esa Luisa, luego la echas,

luego la defiendes. No hay quién te entienda,Mercedes.

Ahora no intentes echarme la culpa a mí, que fuiste tú

el que hiciste lo que hiciste. Pero si iba siempre provocando,

y uno no es de piedra. Irene,

si tú fueras más como tienes que ser. -Ay, bueno, ya está, ya está,

por favor. Déjanos en paz, vale, vete, vete, déjanos.

-En qué hora, Antonio. En qué hora se me ocurrió

meterme en negocios contigo.

Pero los Alcántara siempre habéis sido así.

Unos muertos de hambre envidiosos.

¿Pero quién es envidioso aquí? ¿Eh?

¿Quién es envidioso? ¡Imbécil, que eres un imbécil!

Que no te enteras de nada. ¿Quién es envidioso aquí?

Déjalo, déjalo, déjalo. (LE HACE LA BURLA)

¡No me toques!

Déjalo, esto no va a quedar así.

Lo sabes. Que lo siento mucho, Julia,

porque es tu padre, hija.

Mira, como si no lo fuera. Perdón, Irene.

No te preocupes. Si al final es mejor así.

Lo que espero es no volverlo a ver más. ¿Dónde hay que firmar?

-Aquí, venga.

Luchi, yo no soy tu enemiga. Y tampoco quiero sustituir a tu madre.

-No podrías. -Ya lo sé, y tampoco quiero.

Pero tienes que asumir una cosa, tu madre no va a volver.

No va a volver. Sé que es difícil,

pero hay que hacerlo. Yo también he perdido a un montón de gente

que quería muchísimo y es difícil seguir adelante, pero...

hay que pensar en todos los que nos apoyan y nos quieren. Tu padre.

-Mi padre pasa de mí. Y más que lo va a hacer si está encoñado contigo.

-Ay, madre mía, Luchi. Que yo no quiero robarte a tu padre, hombre.

Pero si para él eres lo primero.

No nos habíamos vuelto a ver desde que discutimos.

-¿Discutimos? Me pegaste. Me pegaste una bofetada.

-Sí, eso es verdad, pero tú te la ganaste a pulso, ¿no?

-Vete a la mierda. -Bueno, vale, pues como quieras.

Mira Luchi, yo me voy a ir ahora

y no hace falta que nos volvamos a ver nunca más.

Pero te voy a pedir una cosa, deja de culpar a tu padre

por la muerte de tu madre. No es justo.

Además ahora sólo os tenéis el uno al otro. Y os necesitáis mucho.

Que te mejores.

-Espera.

-¿Qué?

-¿Vendrás a verme?

-Lo pensaré.

(Llaman a la puerta)

Chicos...

Nuka... Mmmmmm....

Chicos, que ya han llegado los invitados. Venga.

-Ya vamos. -Muy bien.

Vaya corte, ¿no? No pasa nada.

Ya empieza el numerito.

Prométeme que no te vas a separar de mí ni un momento, por favor.

Te lo prometo.

Así están las cosas, Damián

Por muy violento que parezca, que no entre más Mauro en la bodega.

¿Entiendes? Que a partir de ahora, todas las decisiones

las tomamos mi mujer y yo. Te has echado un mal enemigo.

Pero que ya lo sé, hombre, ya lo sé, ¿no ves que esto viene de antiguo?

Desde su padre, que ya era un cabrón.

Hay cosas que nunca cambian.

Pues esto va a cambiar, fíjate lo que te digo,

pero va a cambiar desde hoy, desde hoy mismo.

Tú no te preocupes por nada, yo ahora mismo echo el candado y la cadena.

Y tranquilo, hombre, si al final lo único que nos llevamos

son los buenos recuerdos. Eso es verdad.

Anda. Muchas gracias.

Vete tranquilo. Oye, otra cosa.

Encárgate tú de hablar con los proveedores uno a uno,

no sea que venga luego el gilipollas éste y nos arme otro lío

como el de los corchos. Aún están ahí.

Ya lo sé. Voy a hablar con Ozores el de la cooperativa

y se los voy a vender, que a ellos les sirve.

Regálaselos, si total. No, que me han costado un huevo.

Eh, eh, eche, eche, no sea tímido.

Gracias.

-Mamá, mamá, por favor, no bebas más champán.

-¿Por qué? -Porque te va mal para las pastillas.

-¿Y eso quién lo dice? -¿Quién lo va a decir? El médico.

-¡Qué sabrá ése!

-¿Cómo que qué sabrá? Es tu médico de toda la vida.

-Pues por eso lo digo, porque lo conozco de toda la vida.

A quien le gustaba era a tu padre, porque hacía con él lo que quería,

porque le sacó de aquel lío, cuando dejó embarazada a aquella chica

que trajimos de Tarazona.

Tu niñera. -Ya está bien, ¿eh? Jordi, Jordi.

(HABLAN EN CATALÁN)

-Abuela, ¿quieres hacer el favor de comportarte?

-¡Calla!

¡Ay, mira, mira, es él, es él! ¡Qué guapo!

-Guapísimo, guapísimo.

-Es de Madrid.

-¡Qué bien!

¿Quieres tomar lo mismo? Sí.

Dos.

-Es curioso, con lo provinciano que fue siempre Madrid,

que se haya puesto tan interesante, ¿verdad?

Sí, sí, sí, la verdad es que ahora está habiendo bastante movimiento.

Pero bueno Barcelona siempre ha ido un paso por delante.

Aquí siempre se han hecho las cosas más interesantes.

Ya sabes lo que escribió Azúa en “El País”: Barcelona es el Titanic.

Yo discrepo un poco. Me parece una ciudad fantástica.

Pues a mí me parece que está muerta.

-Y más muerta que estará si los más interesantes os vais al Foro.

Claro que allí está el Poder. El Centralismo tira mucho todavía.

Yo más bien pienso que como en Madrid nadie es realmente de Madrid,

sino que todo el mundo viene de fuera,

estamos acostumbrados a recibir a gente sin preguntar.

Aquí sois un poco más cerrados, os cuesta más abrir los brazos.

¡Touché! Pero estarás de acuerdo en que tenemos que defender

nuestra identidad cultural. Han sido muchos años de represión.

-Me aburro. ¿Qué es esto, un programa de "La Clave" o algo así?

(EN CATALÁN) Tienes razón, Nurita. Tu novio se debe de pensar

que somos unos pedantes insoportables.

No es mi novio, es un amigo. -Pero tu madre...

-Mi madre es gilipollas. Anda, esto sí lo he entendido.

(EN ESPAÑOL) Bueno, ya te habrás dado cuenta de que Nurita

es una chica tremenda, ¿verdad? Si me disculpáis.

Adiós.

¿Qué pasa, Nuka? No soporto esta casa.

No soporto este sitio. No tendría que haber venido.

Tranquila.

No te vayas de mi lado.

-Hola, Carlos. Me alegro de verte. Champán, por favor.

Hola, Elvira.

David, ven, mira quién está aquí.

Hombre, hola.

Qué sorpresa encontrarte aquí...

No sabía que estabas tan metido en la familia.

Nuka me pidió que la acompañase. O sea, que va en serio...

¡Nuka, guapísima! ¿No le vas a dar un beso a tu tío David?

Precisamente estaba esperando tu llamada.

Me dijiste que me ibas a llamar.

Te lo tengo que quitar un ratito. Como ves, tenemos cosas que hablar.

¿Te importaría que hablásemos mañana?

Mañana debo volver a primera hora a Madrid, aprovechemos este momento.

Te lo devuelvo en seguida nuevecito, no te preocupes.

Vamos a aquella salita, estaremos más tranquilos.

Un momento, ¿vale?, ahora vengo.

Otro, por favor.

Bueno, pues como le prometí a tu abuela, aquí te dejo: sana y salva.

-Gracias.

-Inés, muchas gracias. Yo no sé si tengo derecho a pedirte nada,

pero la verdad es que hubiera sido incapaz de afrontar todo esto solo.

-Bueno, no te preocupes.

Luchi lo que necesita es mucho cariño y mucha paciencia, como todos.

Es que está muy triste y muy dolida desde que murió su madre.

-Yo intento estar a su lado, pero creo que lo hago fatal.

-Qué me vas a decir. No es fácil criar a un hijo solo.

Me parece que estoy dando de que hablar otra vez en el barrio.

-Inés,

me he portado muy mal contigo.

Bueno,...

es que tenías que elegir entre tu hija y yo.

Ya, pero esto no debería ser así. Os quiero a las dos en mi vida.

-Bueno. ¿Y si eso no es compatible? -Eso es tarea mía.

Conseguir que sea compatible. Y si tú me ayudas...

Bueno, si quieres ayudarme.

-Yo no soy fácil.

-Nadie lo es. Pero te quiero en mi vida. ¿Me quieres tú en la tuya?

-Claro.

(Golpes en la ventanilla)

-12 cilindros en V, 400 caballos y dos depósitos de gasolina, ¿a que sí?

Es que yo tengo un taller aquí al lado y...

mucho gusto.

-Bueno... ¿entonces?

-Pues que no va a ser sencillo, lo sabes.

Bueno, si quieres te llamo mañana y vamos a ver a Luchi,

a ver si le dan el alta.

Y después...

ya vemos.

-Bueno, hasta mañana. -Hasta mañana.

(TV) "...es que he oído por ahí que os vais a separar...

que no os vais a separar o... ¿Qué va a pasar aquí?"

"-Pues sí nos vamos a separar." "-Nos separamos ya.

Hemos estado trabajando juntos como Enrique y Ana 8 años..."

Ay qué ver, ¿quién lo iba a mí a decir...?

Mira que la ocurrencia de este hombre de escribir

una carta al revés. Menos mal que tú te has dado cuenta, ¿eh?

Anda, sigue leyendo.

(LEE) "Aunque elotro día no pude hablar con usted...

pude ver en sus ojos una luz que hace tiempo que no veía..."

(RÍE A CARCAJADAS)

Abuela, tu novio es un poco cursi. No, qué novio ni novio,

si no es mi novio, demonio.

Pues a mí me parece que sí.

¿Y a ti quién te ha dado vela en este entierro?

(Timbre)

Anda, ve a abrir. De esto ni una palabra a nadie, ¿eh?

Hola, ¿qué tal? Cierra la puerta, cariño.

Hola, tesorete. -¡Hola!

-¿Qué estás viendo? -Nada.

Hola,hija. Hola, abuela.

Oye, ¿y ese espejo qué hace ahí?

Nada, que yo me estaba buscando un pelillo que tenía por ahí.

Ahora me lo quitas, ve por la pinza, anda.

Voy, voy.

Entonces,...

¿éste es tu barrio? -Sí.

-¿Y te gusta vivir aquí? -Sí, se vive muy bien.

-Bueno, ¿y dónde me vas a llevar a cenar?

-¿Qué te apetece? -Lo que...

-No tengo nada, lo siento. -Lo que te guste a ti.

-Pues hombre, hay un sitio que está muy bien, es un poco caro...

-Por eso no te preocupes, tengo dinero.

-Te invito yo. Te va a encantar. -¿A un sitio bonito?

-Un sitio precioso.

-¡Eh, tú!

¡Al suelo, cabrón, al suelo!

-¡Coja lo que quiera, coja lo quiera! -No, si no quiero tu dinero.

No vas a tener tanta suerte como en Tánger. ¿Me has oído?

-Lárgate de aquí y no vuelvas nunca más, ¿entendido? ¡Largo!

-¿Estás bien? -Sí, estoy bien.

-¿Está bien?

-Sí, estoy bien. -¿Y tú qué haces aquí?

-Vengo siguiéndola desde Marbella. -¿Vienes siguiéndome?

-Claro que sí. Su padre me mata si la pierdo de vista.

Tendrá que venir conmigo a casa. -¡No! ¡No quiero! Díselo, Toni.

Dile que vamos a vivir juntos. -Su padre no lo va a consentir.

-Toni, dile algo.

-Melek, ésta no es la primera vez que me pasa. Ésta es la vida que llevo.

-Pero, Toni, podríamos irnos a otro sitio.

Es que yo no me quiero ir a otro sitio.

-Podríamos empezar de cero, irnos a otra ciudad.

-Hay muchas cosas de mí que no conoces.

-¿Es que... no me quieres?

-Yo no te puedo dar lo que has venido a buscar.

-Yo solo quiero ser feliz, contigo, Toni,

pero no me dejan, ni ellos, ni tú.

-Lo siento, Melek.

(Motor de coche)

Me hubiera gustado que las cosas fueran de otra manera.

-Toni, prométeme que vas a venir a buscarme.

-Gracias.

Si necesitas cualquier cosa, llámanos.

Los amigos de Melek son amigos de la casa.

Perdonadme, pero es que creo que no lo estoy entendiendo.

Es muy fácil. David piensa que tu novela está muy bien

como punto de partida, pero hay que trabajarla mucho.

De hecho, ha estado todo este tiempo con ella.

La ha reescrito casi por completo.

¿Cómo que la ha reescrito casi por completo? ¿Sin mi permiso?

Carlos, ¿por qué no dejas a un lado tu ego?

Piensa en lo que más te conviene.

La editorial me ha propuesto para el Orbe.

Como sabes, es el premio literario más importante que da este país.

Si presento una novela que tenga posibilidades comerciales, me lo dan.

Y es mucho dinero.

O sea, que la firmaríamos los dos. No, eso no puedo hacerlo, además,

tampoco sería bueno para ti.

O sea, que iría sólo como si fuese tuya.

A ver, Carlos,...

David la ha resscrito entera. Está tu idea, el punto de vista joven

pero el estilo es otro, claro, es otra novela.

¿Otra novela? ¡Y una mierda es otra novela! ¡Ni de coña!

Es mucho dinero, iríamos a medias.

No, no, lo siento, pero no.

Carlos, te lo estamos pidiendo como amigos. David está algo atascado

con su novela. Será una obra maestra, pero necesita tiempo.

Pero la editorial necesita publicar algo suyo. Está presionando mucho.

¡Joder algo suyo! ¡Que es mi novela, coño!

Ya no es tu novela. -Claro que es tu novela, Carlos,

en parte es tu novela; pero tienes mucha carrera por delante.

Y el dinero te va venir muy bien. Podrás dedicarte por completo

a escribir sin preocuparte del dinero en mucho tiempo.

¿Tú sabes lo que significa eso para un escritor?

Y yo hablaré con la editorial para que te publiquen

la próxima novela que escribas. O la anterior, si lo prefieres.

Soy del consejo editorial, me hacen mucho caso.

-¿Qué dices?

No.

Carlos, cariño. Piénsalo. Me están esperando.

Joder.

Pasa,hombre, pasa. Joder.

¡Pasa, pasa,hombre, pasa, que me estás cegando!

¡Joder! ¡Que pases, hombre, que pases!

Perdona, ¿has visto a Nuka? No, hace rato que no la veo.

Vale. Disculpe.

Perdonad, ¿habéis visto a Nuka? Es que no la encuentro por ningún lado.

Se ha ido a su habitación. Decía que le dolía la cabeza.

A ver si la convences para que vuelva, porque para una vez viene...

Además, no sé, todo el mundo está preguntando por ella.

-Yo creo que a esa chica lo que le hace falta es un buen...

-Perdón, disculpa... Sí, yo me voy.

¿Puedes ir a buscarla y decirle que vuelva, por favor? Gracias.

-¿Qué pasa, cariño?

¡Que pases, coño!

¡Pero si es Mauro!

¡Joder!

¡Joder!

Nuka, te estaba buscando.

No enciendas.

¿Y este humo?

¿Estás bien?

(APENAS VOCALIZA) Muy bien. Déjame, déjame...

¿Te pasa algo?

Nuka,...

escúchame...

¿Has tomado algo?

¿Esto qué es?

Es caballo, Nuka.

No, Carlos, que yo controlo, te juro que yo controlo.

Qué bien que estés aquí.

Ven, ven aquí conmigo a escuchar el mar.

Ven aquí a escuchar el mar.

Escucha el mar.

Carlos,...

¿dónde vas?

Carlos...

Carlos...

¿A dónde vas? ¡Carlos!

Carlos...

(Música de tensión)

Que no te preocupes, madre. Se nos ha hecho un poco tarde,

pero llegaremos esta noche.

Pues Antonio que tenía que hacer unas cosas en la bodega,

pero enseguida viene y salimos. Venga, hala, adiós, adiós.

Ahí está.

(Llaman a la puerta)

Mercedes...

¿Mauro? Mercedes, abre la puerta, por favor.

¿Qué haces aquí? Abre la puerta, es importante.

¿Qué es lo que quieres? ¿Está Antonio contigo?

De eso quería hablarte. ¿Ha pasado algo?

Ha habido un accidente.

¿Cómo que ha habido un accidente? ¿Qué ha pasado? ¿Qué ha pasado?

Antonio se ha salido de la carretera.

Una ambulancia se lo ha llevado al hospital.Tienes que venir conmigo.

¡Dios mío! ¿Está bien? Sí, está bien...

pero tienes que venir conmigo, Mercedes. ¡Venga, date prisa!

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Cuéntame cómo pasó - T16 - Capítulo 289: Punto límite

07 may 2015

Diciembre de 1983. Carlos viaja con Nuka a Barcelona. Es el aniversario de los padres de la chica, y han organizando una gran celebración. Carlos descubrirá Barcelona, y también a la abuela de Nuka: Marta, un personaje "políticamente incorrecto", conservadora en algunos aspectos y adelantada a su tiempo en otros, que sorprenderá a Carlos. En San Genaro, Mercedes y Antonio reciben la inesperada llamada de Irene, la mujer de Maurín. Después de la discusión con su socio en el capítulo pasado, donde terminaron muy mal, para su sorpresa, Irene les ofrece venderles su parte de la bodega, lo que podría solucionar todos sus problemas. Antonio y Mercedes van a Sagrillas con la intención de cerrar el acuerdo.

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