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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T16 - Capítulo 280: Polvo al polvo - Ver ahora
Transcripción completa

Cuéntame

tú que has vivido

el despertar de un tiempo que nos cambió.

Volverás

a ser un niño

al recordar las largas tardes de sol.

Háblame de lo que has encontrado

en tu largo caminar.

Cuéntame cómo te ha ido.

Si has conocido la felicidad.

(Música)

En septiembre del 83 se instauró

el debate sobre el estado de la nación

en el que se hacía balance de la labor del Ejecutivo

en el último año.

Pero aquellos días hubo otras noticias

que fueron portada como la película de Almodóvar

"Entre tinieblas", donde aparecían unas monjas yonquis

que hicieron poner el grito en el cielo

a los biempensantes.

La llegada del "compact disc", la carrera de mujeres

por las calles de Madrid y el estreno de la serie

"Anillos de Oro", en la que su creadora,

Ana Diosdado, abordaba el tema del divorcio en España,

estuvieron aquellos días en boca de todos.

Y mientras tanto, mi padre,

acompañado de mi madre, vigilaba su salud

pasando revisión a base de electrocardiogramas

y pruebas de esfuerzo después del susto de aquel verano.

¿Pasa algo? No, no. No se mueva.

Ahora viene el doctor. ¿Pero estoy bien?

Sí. Doctor, por favor. Sí, claro.

-A ver cómo va esto...

No sé qué dirán esos papeles

pero yo me encuentro muy bien.

Muy bien.

¿"Muy bien" quiere decir que está todo bien?

Perfectamente. (CONTENTO) Bueno...

Pues nada.

Se ve uno con tantos cables que parece un monstruo.

No se queje. Tiene cuerda para rato.

Ya, ya. Pero cada vez que vengo, doctor, me asusto.

En fin. Pero si está todo bien... Pues mejor.

Dígale a la señora que pase. -Sí, claro.

-Ya puede levantarse. Muchas gracias.

-Ya puede pasar.

¿Cómo está, doctor?

Le decía a su marido que está bien.

Ahora, eso sí, tiene que cuidarse.

Ya, él hace todo lo que le dice. Evite las grasas.

Tome más verduras, más frutas. Y haga ejercicio.

¡Ah! Y nada de estrés. De acuerdo.

Y, a parte del ejercicio, ¿me recomienda algún deporte?

¿Alguna actividad diferente? Pues algo moderado...

Bicicleta estática. No puede ser porque la hemos tirado.

Es que ocupaba mucho... Pasear,... Pero todo con moderación.

Media hora al día. También puede jugar al golf.

Hombre, golf, como Severiano Ballesteros.

Un deporte donde se toma el aire, se pasea mucho,

beneficioso para el cuerpo y la mente.

Además, se puede jugar en familia. Me gusta mucho el golf, doctor.

A lo mejor me animo y me compro unos zapatos de esos,

con clavos de golf y una bolsa para palos con ruedas.

¡Y a practicar! ¡Andar! Respirar... ¡y a vivir!

En cuando a las relaciones sexuales,...

hay que perderles el miedo.

La mayoría de los pacientes preguntan si después

de una crisis cardiovascular hay que dejarlas.

No... Pues no.

Incluso son saludables.

¿Ya le has oído, no? Sí,...

Mucho golf y mucho sexo, milano.

¡Qué vamos a hacer! Lo importante es que estás bien.

¿Y no sabes nada de él?

(MOLESTA) -¡Qué voy a saber!

Cualquier sabe dónde está. -¿Pero sigue con la mujer...?

-¡Pues no! Bueno, no lo sé.

Bueno, sí, supongo que sí. Pero me da igual.

Lo que me duele es que no me dijera que estaba tan mal conmigo.

Teníamos nuestras peleas, como cualquier pareja, lo normal.

-¡A mí me lo vas a decir! Hay que ver, qué hombre, ¿eh?

Dejarlo todo por una novia que tenía cuando era crío.

Eso no sale ni en las novelas de Corin Tellado.

-¿Sabes qué te digo, Clara? Que mejor "pa" ti.

Que te lo has quitado de en medio.

Si es que, de verdad,... Tendríamos que...

¡cortársela a todos! -Nieves, por favor, no digas eso.

Nos vas a dejar a todas huérfanas de...

(RÍE) -¡Que no tienen vergüenza!

¿Y tú conoces a la nueva, Clara?

Porque si eran novios de jovencitos no tiene que ser una niña ya...

¡Qué va! Tendrá...

Mi edad, pero seguro que no está tan divina como yo, ¿eh?

Modestia aparte.

-Vamos, que se ha ido con ella por cambiar, por la novedad.

Es lo que hacen. La novedad. -Claro. Mira el mío.

En cuando vio a la gorda del balneario, ¡zaca! ¡Me los puso!

¿Y sabes algo de él? Pues no. Ni quiero.

Por mí, que se muera.

Vamos, por mí, que se mueran todos los hombres.

No quiero volver a saber nada de ningún hombre.

Por lo menos, por ahora. (RÍE)

¿Sabes con qué me quedo, Merche?

Con lo que ha dicho el médico cuando le hemos preguntado

a ver si era bueno hacer "eso".

Ha dicho: "no es malo, si no que además es recomendable."

(ASIENTE) Con eso me quedo.

Pues también quédate con lo de cuidarte.

¡Que te tienes que cuidar! Tomarte las cosas con tranquilidad.

Pues como me las tomo, Merche. No fumo, no bebo.

No me tomo de vez en cuando un cocido con morcilla, chorizo,

garbanzos aplastados en charco de aceite,

lo que me gusta, Merche. Si no hago nada.

Ya. Eso de no fumar lo dices tú, porque fumas.

De vez en cuando, fumo. Muy de vez en cuando.

Para quitarme el gusanillo. Nada más.

Pues ni uno. Si es que juegas con fuego.

(FARFULLA) Vaya Navidad que me espera.

Ni un cartujo.

Eso sí: habrá que verte jugando al golf.

(RÍE) Pues te vas a reír. (RÍE)

Ya jugué una vez con don Pablo, ¿eh? Aunque parece fácil es muy difícil.

La bola es muy pequeña. ¿Ah, sí?

Eso sí: en cuando te descuidas, has andado 5 o 6 km.

Eso te conviene. Andar mucho.

(SUSURRA) Dios santo.

Antoñito Alcántara:

quién te ha visto y quién te ve.

Pues yo te veo estupendamente. A ver, qué remedio.

Después de lo dijo el médico, no solo no es malo, sino...

¡Antonio, por Dios! ¡Qué susto!

(Claxon)

¡Cuidado! Que se mete... Mírale.

(Claxon)

¡Dónde vas! ¡Que no te arrimes tanto, hombre!

¿Por qué frena? Cariño, no te alteres.

¿Sabes de lo que me arrepiento? ¿Eh?

De no haberle puesto ni un solo cuerno al imbécil de mi ex.

Con la de oportunidades que he tenido siendo artista.

De pueblo en pueblo, ¡fu! ¡El alcalde de Alcalá!

El de las galletas, el de la gasolinera,...

-¡Qué suerte, Nieves!

Cuando voy por ahí con el grupo, no me como ni una rosca. Nada.

-Para lo que hay que comer, hija mía. -Eso es lo que tenía que haber hecho.

Cuernos uno detrás de otro. Sin parar.

Pero, claro, como soy tonta... No, Nieves.

Es que somos distintas. No.

Mi marido, que en paz descanse, me hizo un par de perrerías.

Y eso que vivíamos en un pueblo.

Y yo qué iba a hacer.

Pues aguantarme. Como todas. -Pues a mí, sí me han puesto cuernos.

¿Qué he hecho yo? Pues nada: Le he puesto dos.

Y me he quedado tan ancha. -¡Pues muy bien que has hecho!

-Chicas, mirad qué foto trae el periódico.

-¿Qué pasa? -¡Pero si es un culo!

(RÍEN) -¡Ahí va!

-¿Pero este es Arturo Fernández? ¡Si se le ve todo!

-Hombre, todo no, un culo y ya está.

-Nieves, que algo es algo. Una alegría para el cuerpo.

-Este hombre, elegantísimo. Hasta en pelota picada.

-Mirad, dice:

"El actor, Arturo Fernández, se muestra completamente desnudo

en la obra 'La chica del asiento de atrás'

que representa en el teatro Infanta Isabel

acompañado por Vitoria Vera." -¿Por qué no vamos a verlo?

-¡Sí! -¿El qué?

-La obra. -Pues yo sí iría.

Hija, por Dios, ver un hombre así, en cueros vivos,...

conmigo no contéis. ¡Pero, Herminia!

A nadie le amarga un dulce... Pero a mi edad...

¿Voy a ir al teatro a ver a un tipo

como su madre lo trajo al mundo? -¡Herminia! Ahora o nunca, hombre.

-¿Sabéis? ¡Voy a llamar para reservar!

(ILUSIONADA) -¿Sí? ¿Cuándo vamos? -¡Hoy mismo! Mejor antes que después.

-No, hoy no, tengo ensayo. Otro día. -Ya, bueno, pues te lo contamos.

Dame, que llamo a la taquillera. (CLARA) -Sí, llama.

Mira, ahí lleva Antonio y Mercedes. Ah, sí.

¿Sin la comida, todavía?

(PILI) Herminia, no se preocupe.

No se hunde el mundo porque esté aquí de cháchara un rato...

-Sí. Buenas tardes, necesitaba tres butacas.

Para esta tarde, sí.

A las 19:00. Bien, sí.

Señorita, búsquelas centradas, ¿eh?

Ah, solo queda palco. (DUDA) Bueno, sí. Palco. Sí.

Nieves Carranza.

¡Ay! Espere un momento,... Igual encargo otra butaca.

Un momento.

¡Merche! ¿Vienes a ver a Arturo Fernández en bolas?

¿En bolas? En el teatro. Completamente desnudo.

Tu madre ya se ha apuntado. ¿Mi madre?

(ASIENTE) Desde luego,...

Mi madre se apunta a un bombardeo.

Le he visto el culo por detrás y está para hacerle un favor.

Después de la función podíamos ir a tomar una copa todas juntas, ¿no?

¿Tú cómo lo ves? Bien, lo veo bien.

Por Dios, decidiros que está la chica al teléfono.

¿Te importa hacer la cena a María? No me importa, mujer.

Que sí, que voy. ¿Seguro que no te importa?

¿Cómo me va a importar que veas el culo a Arturo Fernández?

¡Tendrá un culo como el de todos! No es por el culo.

Es por ir con ellas. ¿Te vienes al teatro?

Sí. Lo que me extraña es que vayas tú.

Claro. (RÍE) Hija, estas, que me han liado.

Yo voy obligada. Sí, claro.

(RÍE) (IRÓNICA) Muy obligada.

(Aplausos)

(TEATRO) "-¿Dónde está Boris?

-Boris tiene la gripe y no puede venir.

-Ah. -Estoy absolutamente aterrorizada.

Nunca había visto nada parecido".

(Risas)

(RÍEN)

-"Gracias, y no sabe qué moral me da usted. Gracias."

(SUSURRA) -Pero si no se le ve nada...

El trasero y para de contar. ¿Qué esperabas?

-Hija, verle todo. ¿Pero cómo todo, Nieves?

¡Por Dios! Qué poca vergüenza tienes, hija.

-"Creo que acabo de decir una tontería.

Tengo una prima que cuando cree que ha dicho algo gracioso,

siempre dice después 'jaja".

-Hay que reconocer que tiene un culazo bien bonito.

-Sí, sí. Eso sí. Porque se ve cada uno...

Que te llevas un chasco y un ataque.

-Mira mi Desi, que no hay dónde agarrar.

Estáis un poco subiditas de tono, ¿eh?

-Reconozco que a mí los hombres como más me gustan es desnudos.

Y mientras más pelo, mejor. -¡Ay, no! Tanto pelo me da repelús.

¿Usted que dice, Herminia? ¿Cómo le gusta?

Nada, nada. Yo no digo nada.

(CHISTAN)

-"¿Puedo hacerle una pregunta? -Ya ve que estoy a su disposición.

-¿Está usted desnudo?

(Risas)

-O estoy desnudo...

O en este despacho hace un frío que se mea la perra.

(Risas)

(Música nostálgica)

¡Qué pereza tener que ir ahora al Fly!

Pues no vayas. Sí, claro, ¿y quién pone copas?

Qué bien que le hayas traspasado el bar a Marcelo, ¿eh?

Bueno, ¿y tú qué? ¿En qué andas ahora?

¿Otro encargo del escritor ese?

Qué va. No he conseguido volver a hablar con él.

Tanta prisa que me metió para terminar el relato y nada.

Lo he llamado dos veces: ocupado. No me ha dicho nada.

Hubiese preferido que me dijese que era un mierda

antes que no decir nada. Escritores, ya sabes, gente rara.

¿Y Josete? ¿Qué pasa? ¿Dónde está?

Se habrá ido directo al Fly.

¿Y tú? ¿Por qué no te animas y te tomas una copa? ¿Eh?

Déjate, que no estoy para copas.

Mira, ahí lo tienes. (SUSURRA) ¡Ahí va, mi madre!

-Hola. Esta es...

Es...

¿Cómo te llamas? -Susana, ¿y tú?

-Josete. -Ah, Josete, qué divertido, ¿no?

(ASIENTE) Te enseño mis aposentos. (RÍEN)

Pero este,... ¿dónde pesca esto?

No lo sé, pero como te he dicho antes,

todo el trabajo lo voy a tener yo hoy. Ya lo verás.

Bueno, me voy.

-¿Os gusta?

Me la he encontrado en el metro y se ha enamorado de mí.

Creo que esta noche no voy al Fly... -No, ya lo sé...

-¡No sé qué les doy! ¡Si no hago nada!

-Josete, ¿vienes o qué? -En el acto.

Además, ya se sabe: "camarón dormido, se sirve el aperitivo."

(RÍEN)

-Pero, vamos a ver,... ¿este de dónde ha salido?

Yo no sé a quién se parece...

(RESOPLA) A su padre. (RÍE)

(Ruidos en la habitación)

¡Hala!

(Aplausos TV)

(TV) "A Rafaela Aparicio cuando la veo,

no tengo más remedio que preguntarle cómo va la salud y cómo está.

-Yo muy bien, no me duele nada. -¿Y por qué tiene que dolerle algo?

-Porque tengo años para que duela algo.

-¿Cuántos? -77.

-¿Sin quitarse ninguno? -No, poniéndome meses.

-¿Ah, sí? -Sí.

-77 años. ¿Y trabajando? -Al pie del cañón.

-¿Qué hace ahora, Rafaela? -Una serie..."

(Timbre)

-"...que se llama 'Secretos de tocador'.

-¿Cuál es su papel? -¡Cómo no! ¡La chacha!"

(Timbre)

-"¿Otra vez la chacha? -¡La chacha!

-¿Cuántas veces ha sido...? -Una chacha riquísima...

-¿Riquísima de dinero ode encantadora?..."

-Buenas noches. Buenas noches.

Perdona que me presente a estas horas.

Ya no podía esperar más. Me marcho esta misma noche.

He subido a casa de su mujer, Clara, pero no hay nadie.

Creo que se ha confundido. ¿Eres Antonio? ¿Antonio Alcántara?

Sí.

¿Nos conocemos?

Soy Menchu. ¿Menchu?

Menchu, la novia de Desi.

(SORPRENDIDO) ¿Tú eres la novia de Desi?

Perdona, pasa, mujer, pasa.

Pasa, Menchu.

(Música suave)

-Si a mí me ha gustado, he echado de menos

que se le viera algo más,... ¿Pero qué querías, eh?

-Hija, no sé, algo. Bueno, sí lo sé.

(RÍE) ¡Ya me entiendes! -Qué más da, vista una, vistas todas.

-¡Uy! De eso nada, nena. Cada una es un mundo.

¿Pero tú te estás oyendo, Nieves? -¿Qué?

¡Por Dios! ¿Cuántas has visto tú? Pocas.

Menos de lo que me hubiera gustado. Ahora: porque soy tonta, ¿eh?

Si me pilla esta época, ¡me pongo las botas!

-Que os van a oír... Será posible...

-¿Y ahora qué? ¿Vamos a picar algo? ¡Y una copita!

Pero vamos a llegar a casa a las tantas...

-Da igual, Herminia, una noche es una noche.

Mañana es sábado.

-Mira: la "Joy Eslava" tiene un ambiente que te mueres.

Está aquí al lado. ¿Sí?

Sí. ¿Se puede comer algo?

(DESPREOCUPADA) -Ya veremos, Merche, si comemos o no.

Que tengo hambre... -Y yo.

Bueno, novios... Nunca fuimos novios. De críos.

Él luego se fue a Madrid y solo nos hemos visto

cuando ha ido alguna vez al pueblo.

Luego que enteré de que se había casado.

Se casó con Clara. ¿Conoces a Clara?

No. Cuando estuvo en el pueblo no nos vimos.

Pero Desi me habló mucho de ella. Ya.

¿Y dónde está ese "mangurrián"?

Porque desde que se marchó no tenemos noticias de él.

Hombre, que no haya llamado a su mujer...

Tiene un pase, pero que no tenga noticias yo,

que soy su mejor amigo... No lo entiendo. ¿Sabes dónde está?

Está aquí.

¿Cómo que está aquí?

(Música triste)

(EMOCIONADO) Joder.

Siento si he sido demasiado brusca, no sabía cómo...

Lo siento, de verdad.

(Música triste)

(LLORA)

Cuando empezó a sentirse mal...

No quería que nadie le tuviese lástima ni...

Ya sabes, era muy orgulloso para sus cosas.

Así que...

(Música triste)

Coño, por eso se inventó eso de que tenía que hacer un viaje.

Aprovechar la última oportunidad. Y esas cosas...

¿Cuándo ha sido?

Hace tres días.

Fue todo muy rápido. Nos pilló de viaje.

Hablaba todo el tiempo de vosotros. De su mujer...

De su hijo... ¿Se llama Josete, verdad?

(EMOCIONADO) Se llama Josete...

Pero, sobretodo, hablaba de ti.

De su mejor amigo.

Siempre decía:

"El disgusto que se va a llegar Antoñito cuando se entere..."

Pero no perdió la sonrisa en ningún momento, ¿eh?

Cuando estaba muy, muy mal, siempre estaba haciendo bobadas.

Ya sabes, le encantaba hacer bromas y esas cosas.

(SUSPIRA) Sí, le gustaba fumar, toser y decir...

que eran vitaminas para el pecho y esas tonterías.

(PENSATIVA) Era tan divertido, ¿verdad?

Y muy buena persona.

Pobre Desi.

(Música triste)

(SUSURRA) Tan pequeñajo... Cabía aquí, claro.

¿Por qué no tomamos una copa? ¿Quieres algo? ¿Whisky?

No, no. Muchas gracias. Me tengo que ir, de verdad.

Si le puedes explicar todo a su mujer...

Dile, no sé...

Que la quiso mucho.

¿Y por qué no se lo dices tú?

El teatro termina ahora, y vendrán muy pronto.

No puedo, se me hace tarde, de verdad.

Esto es para Clara.

Es el certificado de defunción y el testamento.

Se lo deja todo a ella, por si hay alguna duda.

Y esto es para que os toméis algo a su salud.

¿Cómo se llama el bar dónde os reunís?

El Bistró. Es de mi hermano.

Eso. El Bistró.

Tengo que marcharme. Lo siento.

(SUSPIRA)

Menchu,

quédate y se lo cuentas tú.

Tengo que hacer muchas cosas mañana y me quedan un montón de kilómetros.

Muchas gracias.

(Música triste)

Te acompaño en el sentimiento. (SUSURRA) Igualmente.

La viuda ahora es lo más importante.

Me dijo que le gustaría quedarse para siempre aquí en el barrio,

con vosotros.

No te preocupes.

Aquí lo tendremos. Con nosotros.

Gracias.

Bueno, adiós.

(Música triste)

(Música disco)

¡Camarero!

Por favor, otra copita de esto.

¿Te has pedido otra copa, madre? Es que está muy rico el pacharán.

¡A mí otro Gin Tonic! (RÍE) -Por Dios,...

Cómo estamos. ¿Y a ti qué te pasa? Con esa cara...

-Que no me puedo quitar a Desiderio del pensamiento.

(SUSPIRA) Ay, madre mía. -Mira, nena:

mejor que se haya ido por ahí con otra.

Así, tú puede hacer de tu capa un sayo, si quieres.

¡Guapa! ¡Que estás guapísima! Él se lo pierde.

Claro. Mira, puede elegir, ¿mm?

Anda, háblale de otra cosa. -Si es que le sigo queriendo.

Si apareciera ahora y me pidiera perdón,

pues perdonada.

-Mira, Clara, por si no lo sabes, los hombres,

a partir de los 60, la próstata la tienen

hecha una porquería. Y "adiós, muy buenas".

-Me da igual. ¡Con la próstata hecha una porquería!

Prefiero estar con él a estar sola. ¿No ves que está enamorada?

Qué le voy a hacer. -Por Dios, de verdad.

-Soy mujer de un solo hombre.

(Continúa música disco)

Oye, no miréis, pero ese nos está mirando mucho.

-¿Quién? Ese...

-Es verdad. Y es muy guapetón. Ajá. Madre, disimula un poco.

Que está como un tren. ¡Madre!

Que soy vieja pero no tonta, ¿eh?

Vamos, que está de "toma, pan y moja".

(RÍE)

(Música disco)

Está solo. -Qué pena, ¿eh?

No tener un amiguito o dos. No.

Yo, si va con más, me voy. Desde luego.

Mi madre está cansada. ¿Cómo?

A mí no me pongas como excusa, ¿eh? Estoy divinamente.

(NERVIOSA) Que viene, que viene... ¿Quién?

(SUSURRA) El macizo... Ay, por Dios...

(Continúa música disco)

-¿Te apetece bailar? -¿Perdón? ¿Cómo dice?

-Tienes una luz especial. Muy bonita.

Pero para conocerla tienes que venir conmigo.

-Pero es que... yo...

Anda, qué pronto se le ha pasado el disgusto.

-Déjala, mujer, con lo mal que lo ha pasado.

Y un clavo saca a otro clavo. Ya.

Y la mancha de la mora con otra verde se quita.

¡Por Dios, madre! Por Dios, ¿eso a qué viene ahora?

Ah... El pacharán. No está acostumbrada.

Como se te ocurre morirte así, hombre, Desiderio.

De repente. Y sin avisar.

Ya sé que todos nos tenemos que morir así, Desi.

Pero tú eras muy joven, amigo.

Es que tú eras muy joven.

(SUSPIRA)

Bueno, tampoco sé si es mejor morirse de repente o poco a poco.

Supongo que para unos, mejor de repente

porque no te enteras.

Pero para los demás...

Para lo demás es un palo muy fuerte.

No da tiempo a hacerse a la idea.

Es como si de repente te dieran un hachazo.

Como si te cortaran algo.

No hay derecho, Desi.

(Música triste)

No hay derecho.

(SUSPIRA)

Anda que no las hemos pasado tú y yo desde que llegamos aquí.

Al barrio.

(Música triste)

(SUSPIRA)

¿Sabes de qué me estoy acordando, Desi?

Fue al principio, debió ser...

Cuando esa foto de ahí, cuando llegaste al barrio.

Pusiste en tu casa la consulta de callista.

Mano de santo.

No había una dureza que se te resistiera, chico.

Yo que tenía los pies destrozados de andar por el ministerio,

para arriba y para abajo, me ponía en tus manos,

y era como si me comprara zapatos nuevos, Desi.

Qué manos las tuyas, chico.

Todo el día leyendo la enciclopedia de Mecánica General.

Eras como un ingeniero.

Años más tarde ya conociste a Clara y te casaste con ella, chico.

Joder. ¡Quién lo iba a decir!

Y te casaste con chaqué y todo.

Que siempre has estado muy loco... (RÍE)

¡A ti te daba igual!

¡Te daba lo mismo!

Tú querías parecer un señor.

Te daba lo mismo lo que dijera la gente.

Como cuando te compraste el coche aquel, el Dodge.

Que parecía un catafalco, coño.

Era tan grande que no cabía por la calle.

¿Dónde ibas tú con un coche así, Desi?

¿Dónde ibas con un coche así?

Muchas veces he pensado

que te lo compraste para restregármelo por las narices.

Sí.

Porque en el fondo siempre me has tenido un poco de envidia.

Hasta en eso eras como un hermano.

(PENSATIVO) No siempre me he portado bien contigo, Desi.

Había veces que estaba tan pendiente de mi mismo,

que no me daba cuenta de que tú estabas ahí.

Pidiendo cariño.

Y no sabes cómo lo siento ahora.

Ahora que ya no puedo ni decírtelo ni darte un abrazo.

(COMPUNGIDO) No sabes qué mazazo es esto.

(Música triste)

(LLORA)

Y estas mujeres sin venir, Desi.

¿Sabes que tu mujer y la mía se han ido a ver a Arturo Fernández?

Por lo visto, sale en pelotas en una obra de teatro.

Ya ves, Desiderio.

Otras veces nos hemos ido tú y yo de farra.

Ahora son nuestras mujeres, Desiderio.

Mi mejor amigo.

Y al que más he querido.

Te voy a echar mucho de menos, Desi.

Cuando baje al Bistró y vea que no estás

mojando la porra en tu café...

Eras capaz de comerte seis de un golpe.

No sé dónde las metías porque eres un jijas,

te has quedado en nada.

A ver cómo se lo digo yo ahora a Clara y a Josete, joder.

(Música triste)

(Música disco)

Oye, que se están besando pero...

besando, besando, ¿eh?

Pero con lengua, que lo acabo de ver.

¡Oh! Madre del amor hermoso, si no lo veo no lo creo.

Yo creo que le ha dado un frenesí. ¿Un qué?

Un "repente"... Sí, sí, sí...

Le ha entrado un "repente" pero "repente", vamos...

-¿Qué? -¡Uy, Dios mío!

Qué guapo y qué simpático es.

Y es artista. -Ajá.

Pinta cuadros. -¡Seguro que los pinta al fresco!

(RÍE) ¿Lo habéis "pillao"?

Sí, sí. Oye, ¿y qué tal besa?

Sí, sí, yo también quiero saber. ¿besa bien?

-Como los Ángeles de San Rafael. ¡Jesús, María y José!

-Bueno... Yo me voy a quedar un ratito más, ¿eh?

Que me ha invitado a su estudio. Para enseñarme sus cuadros, claro.

¿Que te vas a ir con él? Ya sé yo qué cuadros te va a enseñar.

¿Estás segura? -No.

Yo ahora no estoy segura de nada pero vamos,

que me da igual, yo me dejo llevar.

Y que sea lo que Dios quiera. Pues mejor Nieves se queda contigo.

-Ay, no, perdona, en estas circunstancias,

tres son multitud.

(ILUSIONADA) -Que me voy.

Que hasta... Cuando sea.

"Aufwiedersehen".

-¿"Aufwiedersehen"? (RÍE)

Ya está, ya me he despedido de mis amigas.

Pues mira, que pase lo que tenga que pasar.

Que la quiten lo "bailao". ¡Vamos a brindar por ella!

A mí no me hace gracia, de verdad. ¡Por ella!

(Música disco)

Merche, tengo que ir al baño.

Ayúdame. Venga, ven.

¡Uy! Ya no bebas más, que estás bebiendo mucho.

¡A ver si te vas a caer! No, no, no...

Pues a mí no me hace ninguna gracia dejar a Clara aquí,

con ese hombre. ¡Bah! Déjala, mujer. Es mayorcita.

Si yo la dejo,... Déjala.

Seguro que no pasa nada. Clara tiene buena cabeza.

Sí, ¡ya! Hace un momento estaba llorando por Desi

y ahora, mírala. ¡Pues precisamente por eso!

Es que también Desi... Hay que ver, ¿eh?

Seguro que un día de estos el tonto de Desi

viene con el rabo entre las piernas y ella lo perdona.

¡Si es que somos tontas!

Que no lo digo por ti, ¿eh?

Lo tuyo no tiene nada que ver. Es distinto.

Pero si yo estoy muy contenta de haber arreglado las cosas.

Se nota. Se te nota en la cara. Y en el pelo.

¡Y en todo!

Yo estoy muy contenta de que lo hayas arreglado.

Las cosas no son como parecen, tampoco...

Ya estoy aquí. ¿Tan rápido?

Sí, había mucha cola pero me he colado.

(RÍE) No, no te sientes. Ya nos vamos.

Que ya se nos ha hecho tarde. Ya hablamos.

Bueno, vamos a por los abrigos.

Ahora que lo pienso, no hemos hablado del culo

de Arturo Fernández. Qué perra te ha dado a ti con eso.

(RÍEN)

Herminia, dime la verdad: ¿cuántos culos has visto?

La verdad es que solo el de mi marido.

(Música disco)

(Puerta)

(RÍE) Divertidísimo, vamos.

Hacía tiempo que no me lo pasaba tan bien.

¿Todavía despierto? ¿Otra copa, madre?

Ya está bien, por favor. Hija, la última.

Que no, que ya está bien. Es para que me de sueño...

¿Sueño? Deja de decir tonterías. (RÍE)

¿Y ese jarrón?

No es un jarrón, Herminia.

Es una urna. ¿Una urna?

Es Desi, Merche.

Se ha muerto.

¿Que se ha muerto Desi?

(SOBRESALTADA) ¿Pero qué dices?

Esta son sus cenizas. ¡Cristo bendito!

¿Pero qué ha pasado?

Hace un rato ha venido Menchu.

Bueno, su última novia o lo que fuera.

Por lo visto, se empezó a sentir mal y fueron al médico.

Le encontraron una cosa muy mala.

Y se murió enseguida, pobre.

¡Ay, madre mía! Y Clara por ahí con un artista.

¿Cómo?

Pues nada que... se ha ido a pasar la noche con un pintor.

Vamos, que le iba a enseñar unos cuadros.

¿Y por qué dices que son las cenizas de Desi?

Porque le han incinerado, Herminia.

¿Que lo han qué? Que lo han quemado.

¿Que lo han quemado?

Entonces, ¿Desi no va a tener un entierro como Dios manda?

¿Y eso qué importa ahora? Ay, Dios mío...

Pues cuando a mí me toque me enterráis como toda la vida, ¿eh?

Que esto de quemar a la gente es cosa de salvajes.

Además, que yo he pagado mi póliza 50 años.

Bueno, venga, madre, ya está bien. A dormir.

Ay... Por Dios... Lo que hay que ver. Pobre Desi.

Y su viuda poniéndole los cuernos a un difunto.

Ya está bien. Vete a la cama, anda.

Desi merecía un escarmiento, pero esto es demasiado,

porque otra cosa no, pero era buena persona.

Venga, madre, a la cama.

Mientras tanto, Clara morreándose con un pintamonas.

Bueno, ya está bien. Venga, a dormir.

Es que no somos nadie. Será posible...

(Música triste)

(SUSPIRA)

Ya la he acostado.

Qué extraño... Con esa edad.

Se empeñó en pedirse una copa

y cuando me despisté se había pedido otra.

¿Cómo estás?

Que no estoy bien, Merche.

Estoy jodido y cabreado con Desi.

Por largarse sin decir nada

y dejar que todo el mundo pensara que era un tonto.

No me dejó despedirme de él, milano.

Y estoy jodido porque se ha muerto.

Porque se ha muerto.

Joder...

(Música triste)

He preparado un Nescafé. (SUSPIRA)

¿Qué tal?

¿Sabemos algo de Clara? No.

He subido hace un rato, pero nada, no está.

No la habrá pasado algo. No digas eso, por Dios.

Y tu madre, ¿cómo está? ¿Mi madre? Como una rosa.

¿No tiene resaca? Ni pizca.

Joder, qué hígado tiene esa mujer, por Dios, qué salud. Qué envidia.

(LEJANO) ¡El chatarrero!

¿Cómo es que me has dejado dormir aquí?

Porque no querías irte a la cama. Pues muy mal hecho, Merche.

Vamos a llamar al chatarrero ese que está pegando voces

y vamos a decirle que se lleve este sofá, que lo tire

y lo cambiamos, Merche, que no me gusta, está muy viejo.

Tendríamos que llamar a Josete.

No lo sé, Merche, a lo mejor, debería decírselo su madre.

¿Y si no aparece?

También qué día elige esta tonta del haba

para darse a la "dolce vita". ¡A quién se la ocurre!

¿Ella qué sabía? ¿Cómo que no lo sabía?

Yo qué sé... No digas eso.

(Timbre)

Ya lo sé, lo que pasa que... Ojalá que sea ella.

¿Está aquí? ¿Quién?

Clara, la estoy llamando y no me lo coge. ¿Está aquí?

No... O sea, ¿que no ha vuelto?

Semejante pendón...

Al final, se llevó al guapetón a la huerta.

Hola, Antonio. Hola, Nieves.

¿Todo bien? Pues no sé qué decirte.

Oye, que si molesto me voy. Que no, que no es eso.

No te preocupes, es que... No me tienes que dar explicaciones.

Que no, que no..

¡Anda! Pues esto es nuevo, ¿no?

Chica, pues no sé si te pega mucho con la decoración.

Perdón, Antonio, que seguro que se lo has regalado tú, ¿no?

No.

Eso es... Desi.

¿Que te lo ha regalado Desi? ¿Pero cuándo? ¿Es que ha vuelto?

No, no ha vuelto, Nieves.

Lo que quiere decir Merche es que ese que está ahí es Desi.

Que son las cenizas de Desi.

Ah...

Ya...

Bueno, pues... ¿Qué es lo que vais a hacer?

¿Qué vamos a hacer?

Hasta que no aparezca Clara, no sabemos lo que hacer.

Ay, Dios mío... Pobre Desi.

Y pobre Clara, ¿no? Qué disgusto se va a llevar.

Pero y... ¿cómo está aquí? ¿Quién lo ha traído?

No lo habrán enviado por correo, ¿no? No.

Pero fíjate qué mala pata,

que justo ayer apareció una amiga de Desi.

Merche, no era una amiga. Era Menchu, su última novia.

Subió, y como no encontró a Clara, me lo dejó a mí.

Ya... Oye, pues qué forma más fácil de quitarse al muerto de encima, ¿no?

Quiero decir que no me parece normal. Él lo quiso así, Nieves.

Pues... Yo me voy a ir a la peluquería, ¿no?

Porque siempre que desaparezco pasan cosas raras.

Antonio, de verdad, que lo siento. Gracias.

Lo siento de corazón.

Sabía que tú y Desi eráis... como hermanos, vamos.

Hermanos. Lo siento muchísimo.

Adiós.

A ver si aparece Clara. Sí.

Ahí sale Radio Macuto, Merche.

En 10 minutos se ha enterado medio Madrid.

No digas eso, que Nieves no...

Mamá. ¿Qué pasa, hija?

¿Puedo bajar a la calle con Gala? Sí.

Pero no os vayáis muy lejos, ¿eh? No.

Dale un besito a papá, hija.

Guapa.

Abróchate, que hace frío.

Y cuidadito con lo hacéis. (SUSPIRA)

¿De verdad Desi está ahí dentro?

No está ahí dentro, María,

esos son las cenizas de Desi porque lo han incinerado.

Pobrecito. Bueno, me voy. Ale, corre, a jugar.

(Música triste)

(RESOPLA)

Tenemos que llamar a Josete.

¿Por qué has tardado tanto? -Porque en mi casa hay un muerto.

-¿Puedo ir a verlo? -No.

Pero ¿se ha muerto tu abuela? -Vamos al parque.

(Teléfono)

(Teléfono)

Pero bueno, ¿es que nadie va a coger el teléfono?

(Teléfono)

¿Diga?

"Hola, Karina". Hola, Antonio, ¿qué tal estás?

Pues ya estoy mejor, hija, ya estoy mejor.

"Quieres hablar con Carlos, ¿no?". No, no, quería hablar con Josete.

Ah... Vale, espera. Espera un momento.

Josete, al teléfono. -¿Qué pasa?

-El padre de Carlos que quiere hablar contigo.

-¿Antonio?

Hola, Antonio, Dime. Hola, Josete, hijo, ¿cómo estás?

Bien, ¿pasa algo? Sí pasa, hijo, sí.

(Canción en inglés)

¿Y cómo sabes que dentro están las cenizas de un muerto?

-Porque sí, porque lo sé. -¿Pero tú las has visto?

-Sí. -Venga ya...

¿Cuándo?

-Pues... por la noche.

Cuando estaban todos dormidos, me levanté y las vi.

-¿Y cómo son? -Pues... cenizas.

-¿Cómo la de los cigarrillos? -Más o menos.

-¿Y dónde las tienen? -Pues en un cacharro.

Como un jarrón. -Urna, María, se dice urna.

-Eso.

Desiderio sabía perfectamente que estaba enfermo

y no lo quiso decir.

Ya sabéis lo pinturero que era.

No quería que le viésemos ir decayendo y, simplemente, se fue.

Vaya ideas de bombero que tenía Desi.

Irse así, sin decirle nada a nadie y diciendo que se va con otra.

Paca, lo último que quería Desiderio es que le viésemos sufrir,

¿entiendes? Era todo un señor.

Pepe, pon una ronda para todos que invito yo a la salud de Desi.

-Eso está hecho. -Apunta todo lo que vayan pidiendo

que luego nos sale el pan por unas tortas.

Paca, por Dios, para un poco. No seas "matamulas", que me agobias.

Pero tío, que no me llega.

(LLORA) -¡Mamá!

(Música)

¿Cómo estás?

-Estoy bien, ¿y tú? -Yo estoy bien.

Yo estoy bien, de verdad.

(Música triste)

Lo siento mucho, Clara. Gracias, Carlos, gracias.

(Música triste)

¡Por Desi!

-Por Desi.

-Por Desi. Por Desi.

Eso, por tu hijo.

¿Quieres que subamos a casa? Es que...

No voy a poder ver a Desi ahí metido en una urna.

Tienes razón.

Pues eso, cuando estés más repuesta. Subimos cuando quieras, ¿eh?

Sí.

-Doña Clara, otra copita. De la marca que tomaba Desi.

-Pues sí.

-No te lo crees ni tú. -¿Que no? ¿A que sí?

-¿Vosotras la habéis visto? (AMBAS) -No.

-Porque es mentira. -¿Qué te apuestas?

-Te invito a lo que sea. -Vale.

-¿Sabéis lo que dice esta? -¿El qué?

-Que en su casa hay un muerto. -¡Un muerto, no! ¡Las cenizas!

-Vamos a tu casa y las vemos.

-¿Qué dices? ¿Cómo voy a llevaros a mi casa?

-Pues tráelas tú. -Que no puedo.

-Porque es mentira. -¡Que no es mentira!

-Si eres una cagueta. (TODOS) ¡Cagueta! ¡Cagueta! ¡Cagueta!

(Música)

¡Espera, María!

-Vale y esto... por aquí. ¿Vale?

Hacía mucho frío.

(RÍEN)

Me acuerdo perfectamente del día de vuestra boda.

Me acuerdo que Desiderio estaba tan nervioso el pobre,

que casi no lo saco de casa.

(RÍE) Si a la que no le llegaba la camisa al cuerpo era a mí.

¿Te acuerdas, Mercedes? Cómo no me voy a acordar.

Estabais los dos igual.

Hiciste bien, aunque ahora mira... Pero...

Pero mira ahora. Mira lo golfo que me salió.

Sí, muy bueno, muy santo, todo lo que quieras, pero un golfo.

Un padrazo para Josete, pero un golfo.

Mira, Clara, te quería mucho. Que no te quepa la menor duda.

Sí...

Y yo a él.

(LLORA) Pero me lo hizo pasar muy mal.

Muy mal.

¿Te acuerdas con lo de mi prima Loli?

Es que tu prima Loli... ¡Cómo era tu prima Loli!

Tu prima Loli vino aquí a buscar algo,

lo que pasa que le salió rana.

Ahora no es el momento de hablar de eso.

Vamos a recordar las cosas buenas. Tienes razón.

Aunque sí que tenemos que pensar lo que hacemos.

Es verdad. ¿Qué hacemos? ¿De qué?

Habrá que pensar... si hacemos un funeral

o una misa o qué. ¿Tú no has pensado nada?

Yo, ¿qué voy a pensar? No sé qué se hace con eso.

He llamado al padre Froilán

por si queríamos que fuera él quien tomara la decisión.

Porque yo, de cenizas, chico, no tengo ni idea de qué se hace.

Si... ¿Se las guarda uno? (LLORA) Yo qué sé lo que se hace.

Hay que ser botarate, por favor, ¿a quién se le ocurre?

-Clara, de verdad, cálmate, mujer, cálmate.

Que no estás sola. Tienes a tus amigas.

Venga, una para todas y todas para uno. Vamos.

(LLORA) -Esto no puede estar pasando. De verdad...

-Buenos días. -Buenos días, ¿qué tal, padre?

¡Padre! Hola.

Precisamente, estábamos hablando de usted.

Lo siento mucho, Clara.

-Muchas gracias, padre.

Desiderio era...

Bueno, aunque haya querido que lo quemen era muy devoto.

A su manera, ¿eh? Pero lo era. De verdad que lo era.

-Sí, sí... Muy a su manera.

Pero yo sé que era un buen hombre.

Venía mucho por la iglesia,

últimamente. Padre...

¿De verdad?

-Sí, hija, sí. Ánimo. Padre.

Ánimo. Para lo que quieras. Sí.

Padre, ¿usted sabía lo que pasaba?

¿Por qué no me lo dijo?

Yo me debo al secreto de confesión. Pero...

Mire, padre, me extraña muchísimo, ¿sabe?

Me extraña muchísimo que no me lo dijera a mí,

con lo que hemos sido. Tú lo has dicho, Antonio.

(SUSURRA) Con lo que habíais sido. ¿Qué me quiere decir con eso?

Antonio, en estos últimos tiempos, no ahora, no,

el año pasado,

no solo le fallaste a tu familia, sino también a mucha gente.

Sé que no lo hiciste adrede, pero...

¿Usted cree que es momento para echarme ahora la bronca?

Pues... No, no.

Tienes razón, Antonio.

Perdóname.

¿Qué quiere tomar? Pues...

Un vino, para brindar por él.

Hay que joderse con el clero. Vamos, Antonio.

Pepe, pon un vino aquí al páter.

Otra cosa, páter. ¿Sí?

La parte esa que tienen en la iglesia,

el "terrazón" ese grande que había. Sí.

¿Cree que estará habilitado y que se podrá utilizar?

Todavía no me lo creo.

Fue como un padre para mí.

Lo que tienes que hacer es quedarme con los buenos momentos.

Suena un poco a tópico, pero... es lo mejor que puedes hacer.

Además, en el caso de Desi no son pocos.

Era bastante ganso.

Bueno...

Ganso y...

y bastante pieza.

¿No te acuerdas cuando nos le encontramos

en la consulta de las enfermedades venéreas?

(RÍE) Joder...

Es que era cojonudo.

¡Por Desi! -¡Por Desi!

(Música triste)

Clara...

Lo siento muchísimo, de verdad. De verdad que lo siento mucho.

Desi era todo un hombre.

Con lo poquita cosa que era, tan... tan flaquito,

sabía entender muy bien a las mujeres.

A mí fue el único que me supo entender bien.

Josefina, ¿qué estás diciendo?

Nada... Nada. Pues la vida...

Cosas que pasan.

Pero, en esos momento, Desi estaba soltero.

-¿Pero qué me estás contando, Josefina?

¿Que Desi y tú...? -Nada, no te está contando nada,

¿verdad que no, Josefina? -No, no, no, déjala,

que ya lo ha soltado.

A ver...

Cuéntamelo todo.

(Música suspense)

(Música)

(Puerta)

¿Qué ha sido eso? ¿Un portazo? María, ¿estás ahí?

Qué raro.

Josefina, ¿pero cómo se te ocurre contar eso?

Es que es una cosa que siempre he llevado muy dentro.

Yo... Yo es que...

Nunca olvidaré esos momentos que pasé con él.

Desi... sabía cómo hacer feliz a una mujer.

-¿Pero te quieres callar? -Pero bueno, pero ¿por qué?

-¡Coño, Josefina! Entre otras cosas, porque está aquí tu marido.

Además, que a Desi no le gustaban este tipo de cotilleos, hombre.

Era un caballero.

Él siempre decía: "Lo que hacen dos, entre dos queda".

-¿Qué tal? Hola.

-Hola.

Aquí estamos, recordando a Desi. -Muy buen chico.

Sí, muy cariñoso.

Bueno... Sí, era muy cariñoso.

-Siempre que me lo encontraba por la calle, me preguntaba por ti.

-Qué amable, ¿no?

Pues nada...

Vamos a brindar.

Sí, venga, por Desi.

-Nieves,

lo que hacen dos, ¿entre dos queda?

¿Qué has querido decir con eso?

Vosotras os habéis vuelto locas, ¿eh? ¡Ya está bien!

Mercedes, ¿tú sabías algo de esto? Pero ¿cómo voy a saberlo?

Anda, vámonos a casa.

Vámonos

Perdonad un momento.

Me gustaría decir unas palabras sobre mi amigo Desi.

¿Aquí dentro cabe un muerto?

Tiene que ser un enano.

-Y dale, que no, pesado, que son las cenizas.

-A ver. -Ten cuidado.

-¿Cómo se abre? -No se abre.

-¿Por qué no?

-Porque si se abre, a lo mejor se escapa el fantasma.

-Va a presión.

-¿Esas son las cenizas?

-Huele raro.

-Bueno, vale ya, a ver si se os va a caer.

Que tengo que devolverla antes de que se den cuenta en mi casa.

Que me la voy a cargar.

Me debes una invitación.

-Ese es Desi porque lo dices tú. (GRITA) -¡Sí!

Desde que llegamos al barrio,

Desi fue para mí y para mi familia mucho más que un amigo.

He visto crecer a sus hijos

y me ayudó cuando lo necesitaba

y quiero creer que yo también le ayudé a él.

Discutíamos muchísimo y nos peleábamos también.

Normalmente, por mi culpa.

Creo que no siempre le hice justicia.

En el fondo, yo pensaba que me tenía un poquillo de envidia.

Pero porque se compró un coche muy grande.

(RÍE)

Quizá, no siempre supe apreciar lo que valía.

También, quizá, no siempre supe ver

el enorme ser humano

que había debajo de ese pellejo flaco.

Pero bueno, es que nadie es perfecto.

Desde luego, Desiderio era un gran hombre.

Y un picha brava como la copa de un pino.

Bueno, Ramón... Otra vez...

Ramón, ¡por Dios!

-Al César lo que es del César. Lo dice la Biblia.

-La Biblia no dice eso. Ramón, ¿por qué no te callas?

Y dejas de beber,

que llevas toda la mañana bebiendo y te vas a terminar muriendo.

Vale, vale, me callo, pero era un picha brava.

-Ya está bien, ¿no? Ya está bien con el temita, ¿no?

¿Hay alguna más que se haya acostado con mi Desiderio?

Que lo diga ahora, porque es el momento.

¿Tú, Paquita?

-Clara, a mí no me miréis. -Eres la única que queda, cariño.

-¿Seguro? -Pero que te vayas a la mierda.

-¡Por favor! -¡Hombre!

-Parece mentira que eso sea lo único que os acordéis de él.

Una persona que fue tan buena, que fue tan amiga de sus amigos,

que a todo el mundo ayudó alguna vez, que hizo tanto por este barrio.

¡Que a todos os ayudó!

¡Os consideraba a todos como de su familia!

-Mujer, una cosa no quita a la otra. (RÍE)

-¿Y tú de qué te ríes?

Tú, precisamente tú, ¿de qué te ríes, pedazo de zorra?

¡Zorra asquerosa!

(LLORA) ¡Es que lo mato!

(LLORA)

-Ya verás, como se den cuenta, me la cargo.

-No pasa nada, la dejamos antes de vuelvan.

-Mi abuela. Toma, que no la vea.

¿Qué hacéis ahí? Nada, abuela, nada.

Oye, María, ven conmigo al mercado,

que voy a comprar fruta y me pesa mucho.

Es que no puedo. ¿Cómo que no puedes?

Será posible...

Cuando yo tenía tu edad,

me decía mi padre que fuera al huerto a por patatas

y no se me ocurría protestar.

Anda, va a ser un momento.

Luego vuelves a jugar con tus amigas.

Anda, hija, que estoy ya muy mayor. Vale, espera un momento.

Llévatela a mi casa, ya sabes donde está la llave.

(Música)

Ya sabes, Clara,

para lo que sea y cuando quieras, hablamos del funeral.

-Muchas gracias, padre. (LLORA) Mercedes, no puedo...

-¡Clara! Clara, espera un momento, por favor, perdona.

-Nieves, por favor, no me des detalles.

Que hoy no respondo.

¿Estás bien?

Sin más.

Anda... Espera.

¿Dónde está él? ¿Dónde está?

Antonio, ¿dónde has puesto a Desi? Ahí, encima de la mesa.

Josete, hijo. Coño.

Estaba aquí, milano.

(LLORA) A ver si ha sido tu madre,

que lo ha quitado para que no esté por el medio.

¡Herminia!

Sentaros. Venga...

Tranquila.

(Música)

¡Gala!

Gala, cariño, ¿qué haces ahí sola? -Nada.

-¿Eh? -Nada.

-Venga, anda, sube, que nos vamos con tus primos al campo.

-Pero... ¿ahora? -Sí, ahora.

Venga, corre, que mamá nos está esperando.

Venga...

Venga, corre, date prisa, cariño.

Dame un beso.

Cierra bien la puerta.

Oye, Gala, ¿qué era eso que has dejado en la papelera?

-Nada. -¿Eh?

-Nada. -Como que nada, algo será, ¿no?

-Cosas mías. -Ay... Cosas suyas...

(Música)

¿Dónde está, coño? ¿Dónde está? Merche...

En el baño tampoco está. ¡Joder!

¿En el baño? ¿Pero qué iba hacer en el baño?

He mirado por si acaso.

¿Alguien ha mirado en la nevera? ¿En la nevera?

En la nevera no he mirado. Ya sabemos cómo es la abuela,

que lo mete todo en la nevera para que no se estropee.

Anda, vete a ver.

¡Ay, Dios mío! Decidme que esto no está pasando.

-Tranquila, mamá, que ya verás como aparece.

-Antonio, esto no es verdad, ¿no?

Pero si lo tenía aquí, conmigo, Clara.

Hijo, ¿está?

Hija, no corras, que no te puedo alcanzar.

Mira, ahí están.

Hija, por Dios.

Ay... Clara, hija. Madre.

Te acompaño en el sentimiento, hija.

Muchas gracias, Herminia.

¿Has visto ya a...? ¿A Desi? No, no le ha visto,

no le ha visto porque ha desaparecido, no está.

¿Cómo que ha desaparecido? Lo que oye.

Que no está por ninguna parte, que no lo encontramos.

Pero si estaba encima de la mesa del comedor, en el salón.

Sí, pero ya no está. ¿Lo habéis buscado bien?

¡Por todas partes! Hasta en la nevera hemos mirado.

¿Qué iba a hacer Desi en la nevera? Por Dios.

No sé. Yo qué sé, Herminia. ¡Yo qué sé!

Madre, tú... ¿no lo habrás guardado en otro sitio sin darte cuenta?

¿Pero qué pensáis? ¿Que estoy perdiendo la cabeza?

No, en un despiste. Que no lo he tocado, Mercedes.

De verdad.

¿Qué es lo que pensáis? ¿Que chocheo?

La tiene Gala.

-¿Cómo? ¿Qué dices, hija?

¿Gala?

¡María! ¿Que la tiene Gala?

¡María!

María. ¡María!

¡Espera!

(Música)

(GRITA) ¡Gala! ¿Qué es eso de que la tiene Gala?

(ENFADADO) ¿Qué es eso de que la tiene Gala?

Se la di para que la devolviera a casa.

¿Pero qué dices? Los chicos del cole la querían ver

y yo la he traído. ¿Pero tú eres tonta o qué?

¿Pero tú sabes lo que has hecho? ¿Sabes lo que has hecho?

¿Dónde está? No lo sé.

¿Dónde está Gala? No lo sé.

A ver, María, me cago en la leche, que esto no es ninguna tontería,

¡que son las cenizas de Desi! ¿Dónde está?

¡Dónde está o te cruzo la cara! Ay, no, por Dios, ¡no!

Joder...

Quita, hijo.

Hola, Eladio. Antonio, cuanto tiempo.

¿Te pongo algo? Pues no, Eladio, no.

¡Coño! -¿Has visto a Gala?

-Tu amiga la pelirroja se ha ido con su padre en la furgoneta.

Dime una cosa, ¿no habrás visto por aquí una urna?

¿Una qué? Coño, una urna.

Una urna así, verde, con una tapa dorada.

Una urna... ¿Pero qué dices? ¿Sabes a que me refiero, joder?

No. Coño, una urna de esas

donde se meten las cenizas de los muertos.

¡No! ¡Aquí, no! Bueno, pues nada, aquí no.

Está ahí. -¿Qué dice este?

-Está ahí. ¿El qué, hijo?

Que está ahí. Coño, es verdad.

Está ahí.

(Música)

Está aquí.

(Canción en inglés)

Aquella tarde de septiembre fui consciente

de que, junto a las cenizas de Desi,

el viento se llevaba una buena parte de mi infancia

y también mucho, muchísimo, de la historia de nuestro barrio.

Cuando se tiene poco más de 20 años,

uno no está aún acostumbrado a ver

cómo van desapareciendo figuras del paisaje.

Pero más que a mí, iba a ser a mi padre

a quien le iba a costar hacerse a la idea

de que Desi, su amigo del alma, se había ido para siempre.

(Canción en inglés)

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Cuéntame cómo pasó - T16 - Capítulo 280: Polvo al polvo

26 feb 2015

A finales de septiembre de 1983, cuando las navidades ya están a tiro de piedra, en el Congreso de los Diputados se celebra el primer debate del estado de la nación, o como se llamó entonces: "El primer debate político general". Mientras, en el terreno cultural, se estrenaba la película "Entre tinieblas de Almodóvar". Pero si algo llama la atención esos días es la obra de teatro "La chica del asiento de atrás", donde Arturo Fernández aparece desnudo en escena, convirtiéndose en el éxito teatral de la temporada. Mercedes, Herminia, Nieves y Clara se animan a ir a verla. Mientras ellas disfrutan de una noche de chicas, Antonio se queda en casa al cuidado de María. Pero de improviso recibe noticias de Desi que le dejan totalmente conmocionado.

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