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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T16 - Capítulo 284: Paraíso perdido
Transcripción completa

Cuéntame,

tú que has vivido

el despertar

de un tiempo que nos cambió.

Volverás

a ser un niño,

al recordar,

las largas tardes de sol.

Háblame de lo que has encontrado

en tu largo caminar.

Cuéntame cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

"La estatua ecuestre del general Franco,

en la plaza del País Valenciano, en Valencia, ha sido retirada

tras más de diez horas de trabajos e incidentes."

"Las operaciones comenzaron de madrugada

y no culminaron hasta la tarde,

porque las grúas no tenían fuerza suficiente

para levantar una estatua de 1.800 kilos".

"A las dificultades técnicas, se añadió

que un grupo se oponía a la retirada".

"Grupo, que en la mañana, provocó incidentes..."

Puedes moverte, pero sin hacer esfuerzos.

Los niños vendrán a casa al salir del colegio.

Sí, hija, no te preocupes.

Inés vendrá más tarde a estar con vosotros.

He dejado las camas hechas y la cena en la nevera.

Sólo tiene que calentarla. Que sí. Marchaos tranquilos.

Bueno. Madre mía...

¿Tú seguro que estás bien, madre?

Que sí, hija... ¿Y me vas a hacer caso?

Que sí...

Cuídate mucho, ¿eh?

Merche... De acuerdo...

Hala... Nos vamos. Adiós.

A principios de noviembre de 1983 mis padres marcharon a Sagrillas

a probar el primer vino de la cosecha.

Por primera vez mi padre volvía a la bodega

tras su baja forzosa

y una especie de examen para mi madre

y sus cualidades como bodeguera.

"Hola, amigos, buenas tardes.

Este es nuestro primer programa de 'Puesta a punto'".

"Aquí con nosotros..."

Causaba furor una jovencita pizpireta

de voz infantil, que velaba porque estuviésemos en forma.

Sigue corriendo... (RÍEN)

-"Abrid las piernas. Vamos a hacer

pequeños rebotes sobre las rodillas,

con el talón bien fuerte al suelo. ¿Empezamos?"

"Uno, dos, tres, cuatro,

cinco, seis, siete, ocho..."

-Qué barbaridad.

¿Cómo ponen esto a esta hora?

-Pero, Ramón, mira que tienes la mente sucia, ¿eh?

¿Qué tendrá de malo un poco de ejercicio?

-De malo nada, pero... hacer ejercicio con esas mallas...

¡Oh! Y esa cinturita...

Quién la pillara... (RÍE)

-Mira que eres guarro, de verdad.

Dile algo, Miguel.

(EVA NASARRE) "Uno, dos, tres, cuatro, cinco...

¡Miguel! -¿Qué?

¡Ramón! -(AMBOS) ¿Qué?

¡Vete a trabajar en el taxi, Ramón!

No son horas de estar aquí viendo la tele. ¡Vago!

-Por cierto, no me esperes a cenar que tengo

cosas que hacer. -A mí no tienes...

que darme explicaciones, ¿eh? Ni que estuviéramos casados.

Mire, padre, llevo 15 días limpio.

Se lo juro.

Por favor, deje que me quede, aunque sea unos días.

Es que no tengo dónde ir.

Venga, padre, déjele, que es buena gente en el fondo.

Lo que pasa que no ha tenido buena suerte.

-(SUSPIRANDO) Quédate el tiempo que quieras,

pero con una condición: que no vuelvas a meterte.

Eso es lo que quiero. El caballo es una mierda.

Lo que han pasado mis viejos por el puto jaco.

¿Quiénes son tus padres? -Viven allí,

...donde las casas bajas.

Seguro que los ha visto por aquí.

Mira, Gabi, en esta casa tenemos tres normas:

No entra ni droga, ni policía,

ni nadie que venga del ayuntamiento.

Tenías razón, es muy enrollado.

Son las normas del padre Castro, de Entrevías.

¡Como te metas te echo!

Muy bien, hijo.

Acompáñame, Richi, a buscar un colchón en el sótano.

(DROGADA) Mire, padre... -¿Sí?

Estaba hecha una ruina. ¿A qué la he dejado guapa?

-(TITUBEA) Sí.

¿Pero no lo ves, Merche?

La encina. El tontolaba del alcalde,

taló la encina. Me cago en la cuna que lo arrulló.

Este verano le dije:

"Alcalde, la encina de ahí arriba de Resejo,

parece enferma. ¿Por qué no vais a ver?"

Y mira qué ha hecho. Talarla. Qué pena.

Y tanto qué pena... Qué barbaridad...

Con lo preciosa que era.

Y aquí en este sitio.

A ti te gustaba venir aquí, ¿te acuerdas, Merche?

Tras escamujar los olivos.

Te pasabas el día mirando las formas de las nubes...

No, a ti te gustaba mirar al cielo.

Yo miraba el avión. Ya...

Las nubes las mirabas tú. Siempre he estado más arraigada

a la tierra. Eso es verdad. Más que yo.

(SUSPIRA) Hala...

No lo entiendo, David.

Pues no sé que no entiendes de la frase:

"Te sobran adjetivos".

Analicemos...

"Sobra", verbo, "adjetivos", complemento directo...

-No, no me refería a eso.

-Carlos, cada adjetivo de más es perder tiempo

y atención del lector.

Vamos, que no te gusta. -Así no.

Pero me puede gustar.

Es más, si me escuchas, puede ser muy bueno.

-David, son de la editorial. -Sí, un momento.

-Es la tercera llamada.

-Hola, soy Carlos. -El del cuento del masaje.

-Entre otros. -Tienes mucho potencial.

Y muchos adjetivos. Elvira, mi mujer.

Hablamos.

Pues que hemos pillado mucho tráfico, madre.

¿Qué ruidos se escuchan?

Los niños, hija, están jugando con la maquinita esa.

¿La maquinita?

Que la apaguen inmediatamente, que eso les deja tontos.

¿Que la apaguen? (RÍE) Eso quisiera yo.

Y que María se ponga a hacer los deberes. Será posible...

Vale, vale, vale, hija, sí.

Hale, madre, adiós, adiós, adiós...

Adiós, adiós...

Serás posible... Tu hija aún no ha llegado.

¿No ha llegado Inés? No.

Qué poca ayuda tenemos con la artista,

qué claudicante es esa hija, es una cosa...

Qué frío... Qué cabezón eres, pasar la noche aquí.

Podíamos haber venido mañana y habernos vuelto por la tarde.

Ya no puedo hacer tantos kilómetros en un día.

Ni mi madre quedarse sola. No estará sola,

sobre todo cuando llegue Inés. De todas formas, te diré algo.

Lo de la bodega no es venir y besar el santo.

Hay que venir con calma, hacerlo con cariño,

que "pa" eso somos vinateros.

Yo hago todo con mucho amor. Yo no he dicho que no, Merche.

Pero así aprovechamos, salimos de Madrid

y estamos solos, que buena falta nos hace.

Y además dormimos. Y juntos.

¿Con este frío? Pues me abrazas, mujer.

Pues abrázame tú a mí. Pues dicho y hecho.

Anda que me cuesta... Hola...

Hola. ¿Se puede?

Es Luisa. Luisa.

Luisa. Hola.

Os traigo matanza de parte de la tía Liceria.

Dios, pero ¿qué es esto? Gracias.

¡Pero ha traído medio bicho! ¡Madre mía!

Le voy a dar yo a Liceria. Ya...

Me ha dicho Liceria

que manejas la contabilidad como si fueras una Olivetti.

Ya te digo.

Hago lo que puedo. ¿Y la vuelta al pueblo?

Bueno, no estoy acostumbrada a este frío, pero qué remedio.

Bueno, ¿qué? ¿Ahora cocinas?

Es que soy un todoterreno, desaprovechado, hija.

Ay, anda... Menuda suerte, tía.

Sí. Oye, ¿me firmas?

Así mañana voy a Tobarra a primera hora.

Claro. Mañana me tienes preparadas

las facturas de la venta de la uva, ¿eh?

Claro. Por lo demás, ¿cómo va todo?

Bueno, haciéndome otra vez a esto.

En cuanto pueda me traigo al niño. Claro.

Ahora está con mi hermana. Tú, hija, tienes

que empezar de nuevo.

Que con esa cara, habrá hombres a patadas.

Y no todos valen, ¿eh?

Huy, no sé yo. Los buenos ya están pillados.

Sobre todo los que saben cocinar. ¿Ves? Me tienes desaprovechado.

Soy como el cerdo, se aprovecha todo.

No te creas... Hale, esto ya está.

Bueno, me marcho, que no quiero molestaros.

No molestas, hija. No molestas, no.

Hasta mañana. Adiós, Luisa, adiós.

Acuérdate de las facturas. Sí, claro.

Qué ojo. Venir una persona que se encargue de todo.

Con esto, no me habría dado el "yuyu".

Muy buena chica. Mira esto.

"El presidente de la Confederación Nacional de Excombatientes,

José Antonio Girón de Velasco, persiste

en su empeño de celebrar el ya próximo 20-N

en la Plaza de Oriente, pese a la prohibición de las autoridades".

-Buenas noches. -Buenas noches.

-¿Está Inés? -Sí, sí, claro, pasa.

¡Inés!

Sigue TV de fondo

-Anda... Hola. -¿Te vas de viaje?

No, me voy a dormir esta noche a casa de mis padres.

-Ah, bien. ¿Puedo hablar contigo un momento?

-Sí, claro...

¿Y esto?

-Concierto de Montserrat Caballé en el Real mañana.

Y te invito a cenar a la taberna del Alabardero.

Pues no voy a poder

porque no tengo con quién dejar al niño, no...

-Se puede quedar con Luchi. -Hombre...

-Es función única, no puedo cambiar las entradas.

-Mañana por la noche estaré aquí solo.

Puedo quedarme con él.

-Mira, no me cuadra. De verdad que no.

No me viene bien. Lo siento. -Ya...

La semana próxima viene Alfredo Kraus. ¿Te va mejor?

-Pues hablamos la siguiente semana.

-Como quieras.

Buenas noches. -Buenas noches.

Y gracias por el detalle. Es muy bonito,

pero no... no puedo.

Ya te vale... -No, ya te vale a ti.

¿Qué te pasa? -¿De qué?

-¿No decías que era buen tío? -Lo es.

-¿Entonces? -Ya, Toni,

pero no tenemos nada que ver. -La edad nunca fue problema.

-¡Pues por todo! Por todo.

-Hermanita, déjate ser feliz de una vez.

¿Te crees que no te lo mereces?

¿Seguirás culpándote de...? -¿De qué?

-Dímelo tú...

-Crees que me culpo de lo de Eugenio.

-Su muerte y más cosas. Y no tienes razón.

Todos cometemos errores, pero pasa página.

Si te gusta, arriésgate.

Te puede salir mal, pero ¿si te sale bien?

Voy.

Dígame.

-"Alcántara". -Un momento...

No, no, es para mí, es por trabajo.

-Vale, me voy.

-¿Cómo consiguió este número?

-Uh. Menos averigua Dios y perdona. Déjate de joder.

Escúchame, tengo mucha información para darte.

"La pregunta del millón es: ¿te interesa o no?"

-Claro, pero no puedo pagarle.

-No me vengas con mariconerías...

¿Sabes cuántos venderían hasta a su vieja

por esta conversación?

"¿Sos periodista o no, che?" -¿Para qué me llama, Vivaldi?

-Mañana a las doce. Hotel Azca. Habitación...

"...303. ¿Anotaste?"

Puntual, eh.

Teníamos que haber puesto menos uva de Tobarra.

No puedes poner menos uva de Tobarra,

o tienes menos cantidad.

Lo importante es nuestra uva, que tiene 40 o 50 años, mujer.

¿No ves que es importante para nosotros esta añada?

Claro que sí, Merche.

Pero tenemos muy buena uva, barricas de roble francés,

que en eso, la mujer del "bragazas" era única.

Luego tenemos a Damián. Y el secretito.

Nuestro vino lleva otra uva que no es de aquí.

Ya, el secretito... De todas formas, me encanta

oírte hablar como una bodeguera, ¿sabes?

No sé... Qué frío... Hablas mejor que yo.

Que hace mucho frío, Antonio. Y tanto, la leche.

Había olvidado qué frío se pasa en este pueblo.

Ay, ay, ay... Y cómo se calentaban antes.

Con calor humano. Así tenían tantos hijos.

¿Vas a leer? Eh...

Pues no, Merche, ni a leer ni a fumar

porque me quitaste el tabaco. No puedes fumar.

Apago la luz. Ay...

Oh, joder... Y es que además, la lana esta,

hasta que se calienta... Eso digo yo,

las sábanas están heladas. Por eso te digo.

A ver qué tal ahora... Uf... Huy...

¿Y... ahora cómo estás?

Debí traerme las bolsas de agua caliente.

Murmullos

¡Ramón!

-Hola, Miguel. Mira, este es Nicolás, un buen camarada.

-Buenas noches. -Buenas noches.

-¿De dónde habéis sacado eso? -De la Junta del Distrito.

-¿Que habéis robado eso de la Junta del Distrito?

-Lo hemos rescatado, que es distinto.

Aquí, el camarada, me dio el chivatazo.

Lo iban a retirar mañana y se lo iban a llevar.

-¿Llevar adónde? -Yo qué sé.

A un depósito vergonzante, o lo que es peor: a fundirlo.

¿Qué te parece? -¿Qué me parece?

Que ya estaban tardando,

eso es lo que me parece. Mira, Ramón,

¡ya estás quitándolo de ahí! -Hasta que encuentre

un lugar mejor,

el Caudillo honrará esta casa con su presencia.

Aquí, Jose Antonio; aquí, el Madrid;

y aquí el Caudillo.

-¡Ramón, no me jodas! -Si no te gusta, Miguel,

ya sabes dónde está la puerta.

Tú tranquilo, Caudillo, que en este país de ingratos

todavía quedamos españoles como Dios manda.

Merche, te he traído de leche caliente.

No quiero, pero gracias. Es que me sienta mal.

(SUSPIRA)

Merche, tú sabes que te quiero, ¿verdad?

Sí, claro que lo sé.

Y que no quiero meterte prisa. Ya...

Es que me cuesta hablar de esto.

¿Qué tengo que hacer?

No tienes que hacer nada. Bastante haces ya.

Entonces arrímate a la catalítica que la tengo encendida.

(RÍE) Qué tonto...

Qué cosas tienes... Joder...

La catalítica...

Por Dios, qué calor tengo.

Ay, quita... Yo también.

Me parece que echaré de menos esta noche un cigarrito.

¿Pero qué haces? Que me sobra todo, milano.

(RÍE) No me hagas cosquillas. ¿Tienes cosquillas?

Tonto. Que no soy de mármol. (RÍE)

(RÍE) Cómo eres, Antonio...

Una vergüenza, padre. ¿Dónde vamos a parar?

Legalizar el aborto. Pero ¿a quién se le ocurre?

Y eso que el Papa le echó un buen sermón a Felipe en Roma.

Pero nada, como si oyera llover. ¡Una vergüenza!

Excomulgarle, eso tendría que hacer.

En cambio, lo del divorcio, no lo veo tan mal,

porque hay cada marido por ahí que...

A veces pienso que me gustaría divorciarme.

Pero no sé si pensarlo es pecado ya...

¿Me está escuchando? -Perdone.

¿Dónde va? ¡Que me estoy confesando!

-¿Qué desean? -Policía Nacional.

-¿Es usted el párroco? -Para servirles.

-Buscamos a un atracador y podría estar aquí.

-¿En mi iglesia? -Usted ha acogido

a varios jóvenes, ¿verdad? -Sí.

Chicos del barrio con problemas.

-Por lo menos hay media docena ahí dentro.

-Padre, siento haber llegado tan tarde,

pero es que al final me he entretenido...

Hola. -Hola.

-¿Pasa algo? -Estos señores,

que quieren registrar la iglesia. -Si nos permite pasar.

-Me temo que no será posible.

-Le advierto que el delincuente va armado con una pistola.

-¡Virgen del Carmen! -Aquí no hay pistolas.

¿Qué se cree? -Lo siento muchísimo.

Además, no pueden pasar sin orden judicial.

Ni estar aquí si el párroco se niega.

-¿Y usted quién es? -Una feligresa.

Por favor, váyanse. -Nos vamos.

Pero seguimos por aquí.

Mal se tiene que dar para que no saquemos

un crianza como Dios manda. (RÍEN)

Qué bueno. Joder, qué bueno es. Sí, señor.

Muy bueno. El mejor que hemos hecho

en todos esto años. Muy buena la proporción. ¿90-10?

Sí. Pero...faltan seis meses en botella.

Ah, nos ha fastidiado.

¡Como todo lo bueno, se hace esperar! Pues esperaremos.

No sé qué habríamos hecho sin Damián.

El mérito es de todos. -De todos, no.

De los que hemos dado el callo. Eso va por mí, ¿no?

¿Y a ti qué te parece, Irene? Como siempre. Normal.

¿Cómo te va a parecer normal? No me fastidies, Irene.

Después de todas las barricas francesas

y el dineral gastado...

Es nuestra mejor cosecha. Díselo,

Damián, por Dios. La mejor.

-Yo qué sé, no he dicho que no esté bueno.

Como no entiendo de vinos, me parece, pues, como siempre.

-Coño, Irene, ¿para eso te empeñas en venir?

Para aguarnos la fiesta, ¿no?

¿Sabes qué puedes hacer? Vente un día a la bodega

y que Damián te familiarice con los vinos.

-Bueno es, cómo para traerme a la bodega.

-Es cuestión de ponerse. El vino habla.

Sólo hay que saber escucharlo. -Sí, pero algunas...

no tienen el oído fino para los idiomas.

Me parece que Mauro

no está por la labor, Irene. A mí me vas a contar.

-Perdón... Hola. Tía, las facturas que me pediste.

Muchas gracias, hija.

Sigo con unos albaranes. Tómate un copita, está riquísimo.

No, no, no, gracias. -Venga, Luisa, que no se diga...

Sólo mojar los labios.

¿Cómo está? -Muy bueno.

Pero ya, que se me sube. -Trae.

Hala...

Gracias. Pues nada, señores,

me voy, ya he hecho todo lo que, probar el vino y saber

que está bueno. Me voy contigo.

Reviso las facturas en casa. Yo me quedo.

-¿Podéis acercarme, por favor? Sí, claro.

Damián... Gracias, de verdad, gracias.

(RÍE) No hay por qué darlas. (SUSPIRA)

Mauro...

-Antonio, tu mujer ha nacido para esto.

Mi mujer ha nacido para lo que se proponga.

Dentro de unos años, nos dará sopas con hondas a todos.

Hombre, tampoco es eso. Lo dicho...

Muchas gracias. A mandar.

Antonio.

Solo no va uno a ninguna parte.

Gracias, Damián, me has salvado la vida.

¡Voy!

Que no, padre, no he atracado a nadie en mi vida, te lo juro.

-Ni yo. Hombre, algún palillo, pero... pero poca cosa.

A ver si va a haber sido este. -O tu madre, no te jode.

¡A mi madre no la nombres! a ver -¿Tu madre qué?

-¡Eh, tranquilos, muchachos! Os lo preguntaré por última vez.

Si alguno de vosotros es el que busca la policía

que lo diga ahora.

-Si no lo decís no podemos ayudaros.

¿Seguro que no habéis sido? -¡Que no!

-Pues no hay más que hablar.

-Eh, Gabi, Gabi.

Te conozco desde que íbamos juntos al colegio, ¿te acuerdas?

-(RÍE) No veas qué guapa estabas con aquella trenza.

Me tenías loco. Solo que era muy cortado.

-Gabi, ¿es verdad eso que ha dicho el madero?

Vaya por Dios... ¿Qué pasa?

Pues que me ha dado las facturas que no son.

¿Cómo que las que no son? Pues que quería

las facturas visadas y estas no están.

Ah. ¿Te importa volver?

Pues no. ¿Te importa a ti, Irene?

No. Pues nada, volvemos.

Es importante. Son las facturas de los proveedores de la uva.

Ya ves cómo es esto del pueblo, Merche,

te pasas la mañana "pa'rriba" y "pa'bajo"

como el cartero. Desde luego...

¿Cómo empieza? -El bueno le dice al malo

que es mucho mejor reinar en el abismo

que servir en el cielo, para... -Me encanta, Carlos.

¿Grabas? -Sí.

-Nuka, ¿de dónde has sacado a este maromo?

Me está poniendo muy burra.

-Marcelo... -¿Pero qué pasa?

Si este... entiende, pero no comprende.

(HABLA EN ALEMÁN)

-"Okay".

(HABLAN EN ALEMÁN)

-Estamos, ¿eh?

-Así, perfecto.

-Espera un momento. Chicos... A ver, aparta...

-¡Eh, eh! ¿Qué pasa? -Es mío.

-Eh, eh, pero bueno, tío, ¿qué haces?

-¿Te gusta?

-Yo me lo había imaginado en blanco y negro.

-Me encanta que rompa el color, ¿no? ¿Te ayudo?

-Venga, tía, tú dale por aquí. -¿En qué plan? Dime.

-Pues sigue tu rollo, dale ahí. -¿Así?

-Ahí, ahí.

(RÍEN)

¿Así? -Dale.

-¿Os puedo ayudar? -Sí, coge, coge.

(RÍE)

Carlos, un poco más de energía, dale ahí.

-Carlos, cariño, ¿por qué no pruebas esto?

Lo podemos proyectar cuando se presente la revista.

-Hostias, sí, sí, y nos tienes que sacar muy guapos.

(RÍEN A CARCAJADAS)

-Perdona, es que estás tan macizo que he pensado

que eras el muro de Berlín.

Ay... Pero no te vayas, que era una broma.

Pero...

¿Dónde vas, Fassbinder?

¡Aún no te he enseñado mi Alexander Plast!

Ay, qué tonta. No me he dado cuenta, lo siento.

Pero no tardo nada.

Se os ve muy bien a Mercedes y a ti, ¿no?

Porque lo estamos.

Estoy muy contento de verla tan feliz aquí en la bodega.

¿Y no te molesta que tenga que venir tanto por aquí?

No, mujer, ¿por qué va a molestarme? Al contrario.

No sé, ella aquí todo el día, tú en casa...

No creas, tampoco lo echo tanto de menos, Irene.

En casa hay mucho que hacer.

Y como esto es temporal, hasta que me recupere...

Luego vendremos los dos, que es lo que nos gusta.

No te va a pasar nada.

No te va a pasar nada... -Que no...

Tía... -Podías llamar a la puerta, ¿no?

Sal de aquí.

¡Sal ahora mismo!

No saques conclusiones precipitadas, Mercedes.

¡Mauro, por Dios!

No le cuentes nada a mi mujer, por favor.

A ver, dispara todo lo que tengas que disparar,

o vas a reventar. ¿Qué pasa?

Perdona, Antonio, a ver cómo te lo digo...

Pues en castellano, mujer. Ya, pero es que es delicado.

¿A ti no te molesta

que tu mujer pase tanto tiempo

con Mauro? ¿Cómo?

Desde que Mercedes se ha hecho cargo de la bodega,

Mauro solamente sabe hablar de Mercedes...

Pues sí me preocupa,

porque como se llevan como el perro y el gato,

y son como el agua y el aceite, incompatibles, me preocupa.

Pero del odio al amor, hay sólo un paso.

¿Qué quieres decir con eso?

¿Que ellos están juntos? Por Dios, qué tontería.

Es que noto a Mauro raro hace tiempo... raro.

A ver, Irene, me estás empezando a ofender, así que cállate.

Perdona, tienes razón, Antonio, es que...

Mauro es un Abundio de libro,

pero raro, lo que se dice raro, no es.

Vámonos.

¿Y las facturas?

(TITUBEANDO) Ya vendré a recogerlas en otro momento.

Vámonos. ¿Seguro?

Te he dicho que nos vayamos, hombre.

¿Qué hace este acá?

-Es mi compañero, está conmigo. -Pasad.

¡Pasad!

Cuanta menos gente sepa de mí, mejor. Me juego la vida.

-Samuel ya te conoce. Vino conmigo la primera vez.

-(SUSPIRA) Siéntense...

Sentate.

Alcántara, no me gustan las sorpresas.

Esta es la última que te dejo pasar. ¿De acuerdo?

¿Pero qué hacés? ¿Sos pelotudo o te hacés?

¿Me viste cara de modelo? ¡Ni fotos, ni grabadora!

¡Hasta que no pongan la guita, ninguna grabadora!

¡Anotad! Prestad atención a lo que diré.

Baracaldo. Bar Aldana. 20 de enero de 1980.

Una bomba mata

a cuatro personas y hiere a más de 20.

Era uno de estos bares nacionalistas.

La bomba estaba armada con un mecanismo de relojería

y tenía seis kilos de goma 2. -Lo recuerdo perfectamente.

El atentado fue reivindicado

por los Grupos Antiterroristas Españoles.

-Grupos Antiterroristas Españoles, Batallón Vasco Español,

llámalo como quieras. A mí me chupa los huevos.

Son todos la misma mierda. (SUSPIRA)

Lo que importa es que después de un par de meses

se dejó todo como estaba. Ni un sospechoso, ni un detenido.

Nada. ¿Y sabés por qué?

Porque no se investigó, carajo, no se investigó.

La policía hizo su trabajo,

pero fue puro teatro, papá, puro teatro.

-¿Quieres decir que la policía estaba implicada?

-Lo que quiero decir es que se echó tierra sobre el asunto

como un montón de otros casos, ¿entendés?

-¿Y tú? ¿Tú estabas implicado?

-Tranquilo, ya llegamos a ese punto.

Importa quién daba las órdenes, ¿no?

-¿Tú sabes quién las daba? -Tengo una leve sospecha.

-¿Cómo sabemos que es verdad? ¿Por qué nos lo cuentas ahora?

-Porque me tiré cinco putos años metido en una guerra,

sucia o no, me da igual, guerra al fin.

Y un día un hijo de puta me dice:

"No servís más para esto". Y te dejan tirado

sin un puto mango en el bolsillo.

¿Por qué te pensás que te pedí medio millón? ¿Eh?

-Es mucho, no te lo podemos pagar.

-Trae "pa'cá". -¿Qué...?

-Tenés dos días para conseguir la guita y cuando la tenéis,

llamás a este número.

Hasta entonces, de esta boquita no sale una puta palabrita más.

Así que se pueden ir tranquilitos, por donde vinieron,

y calladitos como loros recién comprados.

Vayan por la sombra.

Periodistas y la puta madre que los reparió.

Carlos, ¿te gusta?

Esto es el paraíso, este es el cielo y este es el infierno.

-Hombre, me lo había imaginado un poco más gracioso.

-¿Y si en vez de como lo has escrito,

le damos un rollo oscuro? -No sé qué tiene de oscura

la historia de la serpiente y Eva. Por cierto, ¿y tu amiga,

la que iba a hacer de Eva...? -Estará al llegar.

-Bueno, si no llega, pasamos de Eva, ¿no?

¡Eh! Espera, espera, espera un momento...

-(RÍE) -Está inspirado, ¿eh?

-Es un genio.

-¿Un maniquí? -Puede ser muy fuerte, Carlos.

Es tu idea, pero con Rolf, el maniquí,

y una Eva despersonalizada. -Y tanto que despersonalizada.

¿Me puedes explicar cómo le dirá eso de...

"cógelo, Diosa humana, y come sin recelo"?

-Bueno, ¿esto no iba del infierno y tal...?

-Tío, eso es lo que le dice la serpiente a Eva.

-Ah, vale... -No, ¿vale, qué?

Es la Biblia, no la he escrito yo.

-Chist... -Bueno, no te mosquees, que...

esto es una cosa de grupo, ¿no? -Tus ideas son estupendas,

pero no es igual escribirlo en papel que aquí, con la luz.

Es otra dimensión. -Está quedando de puta madre.

En "La Luna", esto lo van a flipar

-Ya, Claudio, lo que pasa es que...

lo que hemos escrito Nuka y yo para "La luna",

era un poco diferente.

-Bueno, no quiero cortar el rollo,

pero es que conozco a Borja y sé que esto le iba a gustar.

-Seguro que sí.

-Venga, claro.

-Claudio, ¿por qué no sales tú? Eres más inquietante que Rolf.

-¿Qué? -¿Yo?

-Sería genial... -Que no, que no.

-Claro, lo probamos. -Carlos, no seas rancio.

-Venga, pues Claudio! ¡De puta madre!

-Venga... -Yo...

-A ver... ¡Ay, me encanta!

(RÍEN Y SISEAN)

-Ya está bien, coño, ya está bien.

-Carlos...

Espera, Carlos, ¿qué pasa?

-Pues pasa que se ve que no pinto nada.

-Si quieres, volvemos a tu idea original,

pero espera a ver lo que estamos haciendo.

-Nuka... que es que no puedo.

-¿De qué hablas?

-Meterme en otro lío triangular... -Carlos, te lo dije el otro día,

no tengo por qué mentir. Claudio y yo no estamos enrollados.

-¿Entonces qué lío os traéis? -¿Y Karina y tú?

-Somos amigos desde enanos.

-Fuisteis novios...

-¡Pero pasó y no hablamos de eso! -Ya, pero Claudio y yo es

como si lo fuéramos. Estamos conectados

a otro nivel no sexual. -¿A qué nivel es?

-Empiezas a agobiarme. -No, intento entenderte...

¡No, intentas controlarme!

Mi relación con Claudio es mía y de él. Para que no sufras, te digo

que no es sexual. -Estupendo. Dime qué nivel es.

No pasa nada.

-Hay hay cosas que no pueden explicarse. Se confía o no.

A mí el rollo parejitas, celos, rutinas, no me va.

Necesito otra cosa. -(SUSPIRA)

No sé, quizás no soy yo.

-Sí. Sólo que no siempre.

No siempre somos iguales.

Hay una Nuka enamoradísima de Carlos.

Del lleno de luz y energía positiva.

Pero si ese Carlos desaparece

y aparece el gris... -Nuka, Nuka, Nuka, espera.

Lo siento. Demasiado complicado para mí.

-Ahora hablo con el Carlos caído.

Si ves al otro Carlos, le dices que Nu...

Chica, me dejas de piedra.

¿Cómo me iba a imaginar que Luisa iba a estar con Mauro?

¿Tú estás segura? ¿No estarían poniéndose cariñosos...?

Antonio, por Dios, les he visto perfectamente.

Estaba uno encima del otro dándose un beso, hombre.

Dios... Con su mujer en el coche,

qué poca vergüenza. ¿Qué tendrá en la cabeza

este tontolaba?

De todas formas, la Maura no andaba tan desencaminada.

¿Qué quieres decir? ¿Lo sabe? No, qué va.

Pensaba que Mauro y tú... ¿Mauro y yo?

...os entendíais. Bueno, ya le he dicho yo que que no.

La muflona, algo debió notar porque mira cómo se lo dijo.

Ni que estuviera yo loca, vamos, hombre, por Dios.

Lo que no sé es cómo Luisa ha podido.

Porque no veas tú la mosquita muerta.

Lo que tiene es un horno. No digas tonterías...

De Mauro me espero cualquier cosa, pero ella...

Ya. Tampoco tiene tanta importancia.

No tiene tanta importancia. Claro.

A lo mejor a ti te parece lo más normal...

No, Merche, no me parece normal.

Solo digo que son mayores y sabrán lo que hacen, digo yo.

A mí no me parece normal,

que meto a Luisa en la bodega a trabajar y mira...

La meto porque me lo dice Liceria,

y no nos tiene en cuenta a nadie.

No entiendo qué le ha pasado a esta chica.

No entiendo que una mujer se líe con un casado.

¿No vas a decir nada? Merche, mejor no digo nada,

porque lo que diga será peor. Sé lo que ibas a decir.

Que se busca fuera lo que no hay en casa.

Pues no pensaba decir eso.

Pensaba decirte que estas cosas pasan,

que pasan. Ya...

A veces pasan. Y tanto que pasan.

(MASCULLA)

-Padre... -¡Ay, Inés! ¿Qué sucede?

Pero... ¡Quita eso de ahí, vamos!

-Que no está cargada. -Solo faltaría. Lo sabía.

¿En qué hora, Señor? ¡En qué hora!

-Lo siento. Le juro, no es mía. -No jures, eh, no jures.

Es la verdad. Se la estaba guardando a un colega.

-¿A un colega? Mira, hijo, no sé si podremos hacer algo por ti,

pero todo pasa porque digas la verdad.

-Bueno, está bien. Hace un par de días me hice una farmacia.

Pero no me llevé nada. ¡Se lo juro!

-¡Que no jures, coño! Perdón.

-Pues mil pesetas, unas pirulas, Roinoles, Lexatín,

Desidrina, cosas de esas. Lo normal.

-Ya... -No avise a los maderos,

por favor. Si me mandan al trullo me mato.

Además, que esta pistola me la pasó un tío chungo,

a saber la de marrones que tiene.

Si me cogen con ella, me meten años fijo.

-Madre del Amor Hermoso. Bueno, lo primero, el dinero.

Hay que devolverlo. -Ah, no.

Me lo he gastado.

-En droga, claro.

A ver, páter, no va a ser en turrón.

-¡Uf!

-Escribamos al obispo,

para que nos lo cambie por un cura en condiciones.

-¿Tú te estás oyendo, Josefina?

¿Cómo va a tener una pistola en la sacristía?

¡No hay quien se lo crea!

-¿No? Pues eso han dicho los policías antes de que los echara.

Y yo no me invento nada, que estaba yo allí.

Ah, y la mayor de los Alcántara en medio de todo.

Claro que esa, con tal de dar la nota...

-A ver qué dices de Inés, que me tienes harta con el tema.

-Pues nada que no sea verdad. Porque entre ella y el cura

están convirtiendo la parroquia en un nido de delincuentes.

-No digo que no dé miedo que esté la iglesia llena de drogadictos,

claro que da miedo, pero tendrán que estar...

-En la cárcel. -No he dicho eso.

Deberían estar en un sitio donde los curaran,

que cada vez hay más.

-¿Y lo de ayer? -¿Qué?

-Que entraron anoche en la Junta de Distrito

y se han llevado un busto de Franco que había.

-¿Qué me dices? ¿El que tenían a la entrada?

-Sí, que lo iban a retirar,

pero nada, que lo han mangado. -Oye,

¿y tú no opinas nada de esto?

Nieves... -¡Nieves!

-¿Sí? -Estás a la luna de Valencia.

-Sí, sí... Es que tengo que irme un momento.

-Bueno...

-¿A esta qué le pasa? -No sé.

Lleva así un par de días, despistada y...

Hola... -¡Hombre!

-Qué casualidad, ¿no? -Desde luego.

En cuanto salgo a tirar los cascos,

es cruzarme contigo, vamos... -Oye,

pásate por la peluquería y te descargo un poco.

Te descargo un poco de pelo. Que lo tienes

un poco largo. -Ya, ya,

pero si me descargas el pelo, me dejas como Yul Brynner.

(RÍEN)

-Y la bombona te la iba a bajar, pero pesa mucho.

Sube cuando quieras. -No tiene importancia.

Cuando se acabe. Pero no me corre prisa.

-Claro, ahora la uso mucho. -Imagino.

Que... -Ve... No, dilo.

-No, por favor. -No, no, primero tú.

-Venga... -No, que lo del otro día...

que estuvo muy bien. -Sí.

-Hombre, para la edad que tenemos y eso, ¿no? Estuvo como...

-Estuvo bien. -Estuvo bien.

Pero no quiere decir nada. -Efectivamente.

Tenemos una edad, no quiere decir nada,

pero estuvo bien. -Sí, sí, bueno...

Música militar

-¿Tú estás oyendo lo que yo? -Qué música más rara, ¿no?

-Eso me parece a mí. -Pues viene del bloque.

Ya... Perdóname un momento, Nieves.

Sigue la música militar

-Cuando se enfada, es tan viril...

(CANTAN) "Voy por rutas imperiales,

caminando hacia Dios..."

(SIGUEN CANTANDO) -(SILBA)

¡Eh, eh, eh! ¿Qué es esto? (VAN DEJANDO DE CANTAR)

-Pasa, camarada, no te cortes. -¿Camarada?

¡Camarada, y una mierda!

Ramón, ¿en qué has convertido esta casa?

¿En un templo de peregrinación fascista?

-En una reunión de amigos. Eso es lo que es.

¡Eh, ni se te ocurra! -Ni se me ocurra...

-¿Y este quién es? -Un rojo que vive aquí.

-Venga, a tomar por culo todo el mundo de aquí.

-¡Eh, eh, eh! ¿Qué dices? -¿Qué digo?

Que recojáis esta mierda. ¡No olvidéis llevaros esa cosa!

-¡No te confundas, que es mi casa!

-¿Tu casa? -Sí.

-Querrás decir "nuestra casa", Ramón. Y otra cosa.

Mientras viva aquí, en nuestra casa,

no conviviré con la cabeza de un dictador.

-¡Sin faltar, que estás hablando de Francisco Franco Bahamonde,

Caudillo de España por la gracia de Dios!

-¡Caudillo por los cojones! ¿Qué? ¡Eh, eh, eh!

¡Sí! -No me calientes, Miguel.

-¿Que no te caliente? Ramón, decídete de una vez.

De esta casa, o se va la cabeza, o me voy yo.

-Conque esas tenemos, ¿no?

Y luego el intolerante soy yo, ¿verdad?

Mira, Miguel, cuando te conocí, eras más rojo que el pimentón.

Pero a mí eso no me importó.

¿Por qué? Porque éramos amigos.

¡Pero a Franco de aquí no lo mueve ni Dios!

Si no te gusta, sabes dónde está la calle.

Portazo

Estos comunistas mucho de aquí pero luego nada...

¿Eh?

Sigue música militar

¡Ju! (CANTAN) "La mirada...

...a lo lejos..."

¿Entonces, tienes claro lo que hay que hacer?

-Que sí, padre.

Y tú, como la poli me haga algo, lo canto todo.

No me voy a comer tus marrones.

-Que no, Richi, ¿qué te va a hacer la policía, sin nada

pendiente? No tienes nada pendiente, ¿no?

-Eh... -Venga, no hay tiempo que perder.

-Va...

-Bueno... -Ah, la pistola...

No, ahí no, Inés, me molesta. Dame, yo me ocupo.

Ya está. -Yo voy con usted.

-No, es peligroso. -Sí. Cojo mi coche

y vamos a tirarla al río. -¿Seguro?

Pues vamos.

¡Eh! ¡Tú!

¡Eh!

¡Inés! ¿Vas a venir a comer?

-Sí, abuela, me voy a un recado con el padre Froilán

y luego vengo.

-Compra pan, la niña se olvidó.

-Vale.

¿Y tú quién eres? -Richi. ¿Y tú?

-Richi...

Timbre

Buenas...

13 de marzo del 81.

Vengo corriendo de la hemeroteca.

(OLFATEA) ¿Lentejas? -Sí.

-Hm... Me quedo a comer.

(LEE) "Ayer fue sobreseído el caso del atentado

del bar Baracaldo, con 4 muertos..."

-Sí, mira un poquito más abajo. -"Reivindicado en su día por

los Grupos Armados Españoles,

las investigaciones no consiguieron desenmarañarlo"

Concuerda.

-Vivaldi es la prueba viviente de la guerra sucia, Toni.

Podemos escribir un libro. -Sí, pues es buena idea,

porque es lo único que podremos hacer.

Con Moreto no contamos. Estamos solos tú y yo en esto.

No entiendo por qué nos cuenta esto ahora.

-Por pasta. Está claro.

-No. Está claro que a alguien beneficiará que salga.

-¿Beneficiar? Es la verdad. -Sí, es la verdad,

¿pero y si hacemos el juego a los fachas

para quitarse de en medio a este gobierno?

-Hace 15 días, detuvieron a cuatro policías

secuestrando a un etarra y el gobierno sigue negando.

¿Hasta cuándo van a seguir así? -Que sí.

¿Pero quién te dice que esta vez no actúan solos?

Me cuesta creer que el gobierno se meta en eso.

-No sé, yo no sé nada, pero...

Para destapar esta mierda algo tendremos que hacer.

Y pringarnos, ¿no te parece?

-Sí, pagaremos a Vivaldi, un criminal.

Claro que nos pringaremos. -Vivaldi no es más

que una fuente periodística, no me jodas.

La pregunta es,

si queremos ser los periodistas que destapen la guerra sucia.

-Pues claro, pero me jode hacerle el juego a los otros.

-Mira, tengo 150.000 pesetas ahorradas y necesito un socio,

y quiero que seas tú.

Piénsatelo, pero no tardes. -No tengo que pensar nada, macho.

Es mucho dinero. ¿Cómo lo consigo?

(REFUNFUÑA)

¿Les falta sal? -¿Sal?

Les falta chorizo, comino, laurel...

Parece que las ha hecho Moreto. (RÍE)

Entonces, ¿seguro que está en la bodega?

Sí, lo sé. Ahora no podemos hablar que tengo prisa.

Anda, Liceria. Adiós.

Venga, pues vámonos. Vámonos, Merche,

que nos queda un pico. ¿Has cerrado todo?

Sí, todo cerrado. Vamos.

Hay que pasar por la bodega. ¿Y eso?

¿Cómo que y eso? ¿Me sin las facturas?

Ah, leches, las facturas. Te dejas el pan.

Sí, es verdad. Hala.

Pues nada, pasemos por la bodega.

Oye, cuidado, que lo manchas. -Da igual.

-¿Pero cómo que da igual?

-No lo voy a terminar.

-¿No era para una antología de calidad?

-Pero eso no tiene calidad. -Pues a mí me parece bien.

-Y a mí. Pero estamos equivocados.

-A ti te pasa algo más.

Carlos, que nos conocemos.

Es Nuka.

-Sí, Nuka. Y Claudio.

-¿Están liados? -Pues eso me gustaría saber.

Ella dice que... que tienen una relación...

especial. Pero que no es sexual.

Nunca han tenido nada sexual, ni lo van a tener.

-Eso me suena.

-No es lo mismo.

-No. Nosotros sí tuvimos algo sexual.

-Fue algo más, ¿no?

-Pues claro que fue algo más, Carlos.

Y vivimos juntos, y yo haría cualquier cosa por ti.

Bueno, menos...

Bueno, que lo estropearíamos.

-(RESOPLA) Joder, si tienen una relación así, que me lo digan.

-Nuka nunca te explicará nada claro.

Es todo y nada a la vez. -Ya...

-Por eso te gusta entre otras cosas, ¿no?

-Pareces conocerla mejor que yo.

-Ajá.

Vamos a ver, Carlos, tú que eres escritor,

¿me puedes explicar qué relación tenemos tú y yo?

Bien.

Miguel.

Miguel, ¿dónde vas?

-A... -¿Qué es esto?

-Nada, que... (SUSURRANDO) Tápalo.

Tápalo.

-Miguel... -¿Qué?

Cállate. -Miguel.

¿A qué hora vienes a trabajar?

-No puedo ir, porque es que me tengo que marchar.

-¿Marcharte? Tengo que ir a por las niñas.

-Pero no puedo. ¿Y si va Pepe? -¿Pepe?

No ha aparecido por el Bistrot en todo el día.

-Bueno, pues yo me voy. -¡No puedes irte!

¡Será posible!

-Oye, Paquita, ¿este hombre no era del PC?

-¿Miguel? Yo de Miguel me espero ya cualquier cosa.

-No lo sabes tú bien. -¿Mm?

-Mm. -Ah.

Liceria me ha dicho que estabas aquí.

Tía, siento mucho lo de esta mañana.

No quiero explicaciones. No quiero saber nada.

No puedo consentir que esto pase en mi negocio.

Sabiendo que somos familia. Te juro que no...

Que no quiero oírte. Tía...

Sé las mentiras que se dicen en estas situaciones y me da pena.

Me da pena por ti.

¿Cómo has podido, Luisa?

Es un hombre casado. ¿No te das cuenta?

No es el engaño, es la confianza.

No puedo despedir a Mauro porque es socio de la empresa.

¿Me estás despidiendo, tía?

Quiero que recojas tus cosas y te vayas.

Las facturas están en el cajón.

Antes te di las que no eran.

Música ochentera

Timbre

¿Qué pasa?

Los niños juegan

a extraños juegos.

Curiosos mundos en sus extraños juegos.

Utilizan agujas...

-¡Ah!

-Nuka...

Las niñas juegan

a extraños juegos.

Y ríen y ríen

y lloran y lloran.

Y recogen nidos

y recogen cominos.

Y atan a uno de ellos

a un sauce.

¡Vete, vete, vete, vete, vete!

Mira que te dije que no te metieras.

Tú nada, como quien oye llover. Ya lo hemos hablado.

No, señor, no lo hemos hablado.

Te has pasado la vida criticándome

porque hacía las cosas sin consultar

y ahora las haces tú.

Tenías que habérmelo consultado y hablarlo también con Mauro.

Te dije que hablaras con Mauro, pero no quisiste.

De verdad... Cuanto más lejos lo tenga mejor.

No te pongas así, las cosas no se hacen así.

¿Para qué te ha servido tanta universidad?

Con los socios hay que hablar para bien y para bien.

Qué ofensivo eres cuando quieres. Vaya, ahora soy yo el ofensivo.

¿Quieres que conduzca yo?

No. Es que vas muy rápido.

Si es que... no tenía que haber venido.

Ojos que no ven, corazón que no siente.

Los pillas tú y a lo mejor, te hubiese dado igual.

A lo mejor ni me entero. Cosas de hombres, claro.

¿Dónde está Franco? -No sé, te lo juro, Ramón.

Si supiera... ¡Me cago en la leche!

¡No me jodas la vajilla del Atleti!

-Miguel, te lo digo otra vez: ¿dónde está Franco?

-¡Que no sé dónde está! ¡Joder, Ramón!

¡Coño, que ya van dos platos! ¡No!

¡La bandeja de la Intercontinental, por favor!

-¿Dónde está Franco? -¡De rodillas, no lo hagas!

¡Joder! -¡Quiero que te marches!

-¿Que me marche? ¡Te arrancaré el corazón con mis manos!

¡Que te marches! -¡Y mearé en el agujero!

Timbre

Buenas tardes. -¿Don Ramón Pascual?

-Sí, soy yo. ¿Qué pasa? -Pasen, pasen. Pasen.

-Buenos días. -Buenas.

Hola...

-¿Se puede saber qué ha pasado aquí?

-Una disputa doméstica. -Ah...

-No, pero de fútbol, vamos. -Sí, sí.

-¿Y qué les trae a por aquí?

-Nada. Buscamos un busto de Franco.

En bronce. -Ah.

-Lo robaron de la Junta del Distrito.

-¿No me diga? -Sí.

Bueno, ¿y qué les hace suponer

que tenemos algo que ver? -Claro.

-¿Es este su DNI?

-Anda... ¿Dónde estaba?

Llevo buscándolo todo el día.

-Se le cayó al ladrón en el lugar del robo.

-Ah... -No, no, no.

Ese DNI lo he perdido yo.

-Venga ya, me toma el pelo... -No, no.

De verdad, en absoluto, no quisiera...

Todo tiene una explicación, es que el caballero yo....

somos socios y le pedí el DNI para ir

a la Junta de Distrito a solicitar una licencia de obras.

No sé qué me pasa últimamente, lo pierdo todo, pero...

...lo he debido de extraviar allí. Porque además tú has estado

conduciendo el taxi toda la noche, ¿no?

-Sí, toda la noche.

-Así que, si quieren registrar la casa,

regístrenla.

No tenemos inconveniente, pero no van a encontrar nada.

Sí les pediría que lo hicieran rápidamente,

porque el caballero tiene que conducir un taxi

y yo tengo mucho plato roto que recoger.

-Muy bien. Gracias, echaremos una ojeada.

-Procedan, procedan.

-Esto se puede pegar, Miguel.

(SUSPIRA)

-Casi doscientas mil. No he podido conseguir más.

¿Y tú? ¿Cuánto has conseguido?

Toni, es nuestra oportunidad de tirar de la manta,

de sacar la verdad a la luz, sea la que sea,

perjudique a quién perjudique. -No tienes que convencerme.

Es mucho dinero y podemos perderlo.

Pueden no publicarnos. -Hay que correr ese riesgo.

-No sé de dónde sacarlo. No tengo ni la cuarta parte.

-¡Pídelo coño, como yo!

Perdona, estoy muy alterado.

(SUSPIRA)

¿Nadie puede prestarte 300.000 pesetas?

-Sí hay alguien y ese es el problema.

-"Vejez, divino tesoro, y no es ninguna ironía.

"En la juventud, la inconsciencia no nos permite

el análisis para disfrutarla,

en la madurez estamos agobiados

por otros problemas..."

-Los he dejado, haciendo los deberes.

Abuela, ¿no quieres comer algo? -No, hija,

con esta angustia no me entra nada.

¿Por qué tardarán tanto?

Timbre

Ay, mira, ve a ver si son ellos.

-Hola. -Hola.

Hola, Toni. Hola, abuela.

¿Pasa algo? No, quería hablar con papá.

¿Han vuelto ya? -No.

No, todavía no.

¡Me cago en...! ¿Qué voces son esas?

¡Asomaos! Sí.

-¡Al hijoputa! ¡Ladrón! ¡Ladrón!

¡Ay, ay, qué golpe me ha dado, por favor!

¡Ayuda! ¡Ay, ay, ay! -Pero ¿qué pasa?

¿Qué pasa, Ramón? -¡Que me ha abierto la cabeza!

-¡Ramón! ¡Voy por el botiquín! -Sí.

-Ay. -Ay, ¿qué ha pasado?

-¿Pero qué ha pasado? ¿Qué ha pasado?

-¡Miguel, yo qué sé, un yonqui,

que me ha dado en la cabeza!

-A ver, Ramón, Ramón, concéntrate.

¿Cuántos dedos hay aquí? ¿Cuántos dedos?

-¡La recaudación del día, me cago

en sus muertos! -Ramón, ¿dime por dónde se fue?

-Era un galgo, ya no le pillas.

-Si es que no hay derecho, de verdad.

-Sabía que iba a pasar. -¡El cura acogiendo delincuentes!

Es tremendo. -Josefina, no has visto nada.

¡Nada! -Era uno de la iglesia.

El hijo de esta, hombre, y si no al tiempo.

-¿Richi? -Claro.

-No acuses, Josefina.

-De mi hijo, no quiero saber. Bastante he pasado.

-¡No quiere saber nada, pero que me abra la cabeza!

-Ramón, por favor, no la tomes con a señora.

-Lo siento, ¿pero yo qué quiere que haga?

-No, Rosa, lo he visto, no fue tu hijo.

¡No inventes más, Josefina!

-¡Sería otro quinqui de la parroquia!

Sólo digo que este barrio se está llenando de delincuentes

por culpa de Froilán. ¿O no es así?

-¡Tiene razón, claro! -¡Hombre!

-¡Tiene la culpa Froilán! -¿Qué culpa tiene Froilán?

-No ha dejado a la policía registrar la iglesia,

que iban a detener a uno que había atracado una farmacia.

Ya me dirás tú. (TODOS DISCUTEN)

-Madre mía. ¿Dónde vais?

Abajo. -Ahora venimos, abuela.

Madre mía, este Froilán ha perdido el oremus.

(SIGUEN DISCUTIENDO EN LA CALLE)

-¡Me cago en la leche, quita, Ramón, quita!

-¿Dónde vas? -¡A decirle al cura que basta!

¡Que no queremos más drogatas en el barrio.

-Bien dicho. -A por ellos.

-¡Tú, al bar, coño!

¡A ver si nos roban estos desgraciaos!

-¿Esta gente se va a quedar con el barrio o qué?

-¿Qué pasa? ¿Qué ha pasado?

-Pues que me han abierto la cabeza para robarme.

-Lo siento mucho. ¿Viste quién era?

-No, pero será de los que tiene en la iglesia.

-Son chicos del barrio. Los conocéis desde pequeños.

Son hijos de vecinos. ¡No perros rabiosos!

-¡Venga ya!

(TODOS MURMURAN)

-Escuchadme, vecinos.

-A ver, ¿qué? -¡Vecinos!

Por favor, os aseguro que ninguno de los acogidos en la iglesia

ha robado nada. Al menos, no en el barrio.

-¿Y por qué no dejó que la policía registrara la iglesia?

-Eso, eso... -A ver, lo único que hago

en la iglesia es ayudar a los chicos con problemas.

Nada más. Díselo, Inés.

-Hombre, la que faltaba.

(MURMURAN)

-A ver, esos chicos están tratando de salir de la droga.

No son el enemigo. El enemigo es la droga.

-Inés tiene razón. Los drogadictos son enfermos.

-¿Enfermos? ¡Venga ya! -¡No podemos tomarla con ellos!

-A usted no le han abierto la cabeza como a Ramón.

-¡Por ejemplo! (MURMURAN TODOS)

-¿Le pasamos el problema a otro barrio?

-¡Froilán está ayudando a estos chicos!

-Tú calla, cómplice. Entre el cura y tú

os habéis propuesto destruir este barrio.

Revuelo

¡Sh! Ya está bien. Ya está bien.

Mire, padre, solo le digo que, si quiere ayudar a esos yonquis,

hágalo fuera del barrio, aquí no podemos más.

-Exactamente. -Razón tiene.

-¿Y qué hacemos con los venden la droga en el parque?

A los camellos, ¿los echamos? -Tiene razón, si los echamos,

vendrán otros, o volverán. -¡Pues a palos con ellos!

A principios de los 80

la droga se convirtió en una lacra

de la que casi nadie salió indemne.

Aún había mucho desconocimiento y nadie sabía cómo atajar

un problema, que realmente era de imposible solución.

Antonio, que vamos a cenar.

Anda. Te has quedado dormido.

¿Te encuentras bien?

Sí, estoy bien.

(RESOPLA) Ay...

Un poco más cansado de lo que yo esperaba.

Claro.

Hay que estar preparado. (RÍE)

¿Inés? Inés se ha ido a su casa.

Ah, a casa. Tenemos que hablar con ella, Merche.

Y tanto. Que los ayude bien,

pero que esté tan cerca de esos chicos, no.

No le traerá nada bueno. Desde luego.

Acuérdate de lo que te digo. Dios mío. Será posible...

El otro me ha pedido 300.000 pesetas.

¿Quién? El primogénito.

¿Tony? Sí...

¿300.000 pesetas? ¿Para qué?

Pues no lo sé. No lo sé, no me lo ha dicho.

Hay que sacarle las cosas con sacacorchos.

Quizás sea para un piso.

Y no te lo dice. Y está bien que siente la cabeza de una vez.

Puede ser, Merche, no sé.

No sé. Yo creo que es muy orgulloso, ¿no?

Bueno. A lo mejor no quiere decírtelo y darte la razón.

Pues que no me lo diga, pero son 300.000 pesetas.

Pues hablaré con él. Muy bien, habla con él.

Y vamos a cenar pronto, que se nos hace tarde.

¿Pero no dices que estás cansado?

"Pa" según qué cosas, no. (RÍE)

En la vida a veces surgen oportunidades

muy difíciles de rechazar, por muchas dudas que nos planteen.

¿Vivaldi?

Otras veces, aparecen en el momento menos pensado,

cuando miramos para delante y lo vemos todo negro.

Teléfono

Diga.

"¿Carlos Alcántara?" -¿Quién es?

Soy Elvira Márquez, nos conocimos ayer por la mañana.

"¿Cómo llevas el relato?"

-Creo que David tenía razón. No es muy bueno.

-David no te dijo eso. Te dijo que lo mejoraras.

-Pues no sé si puedo mejorarlo. -"Piensa que eres un escritor".

Pero un escritor sabe aceptar las críticas

y que escribir es reescribir.

-¿Hasta cuándo podría llevaros los cambios?

-La semana que viene. Sin falta.

Timbre

Porque en la vida no son tantos los trenes que pasan

por delante de uno y hay que saber cuándo subir y cuándo no.

¿Te gustan los espaguetis?

He comprado ingredientes para una salsa italiana

que me sale de escándalo. Te chuparás los dedos...

-¿Y el recital de la Caballé? -Me gustas más tú.

Al final todo es cuestión de elecciones.

Y donde uno ve un problema otro ve una oportunidad.

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Cuéntame cómo pasó - T16 - Capítulo 284: Paraíso perdido

26 mar 2015

Noviembre de 1983. Las ciudades españolas se desprenden de signos del pasado franquista y San Genaro no va a ser menos: en la Junta de Distrito desaparece un busto de Francisco Franco, un caso en el que se ve envuelto Miguel Alcántara muy a su pesar. Antonio y Mercedes van a Sagrillas a probar el primer vino de la cosecha. Una visita que para Antonio supone el regreso a la bodega después de su retirada forzosa, y para Mercedes la oportunidad de mostrar todo lo aprendido. Quien también tiene todavía mucho que demostrar es Carlos, pendiente de las primeras críticas sobre su relato. De la mano de Nuka, Carlos decide involucrarse en otros proyectos creativos, como crear una fotonovela sobre el Paraíso Perdido, y unos ángeles con mucha pluma.

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