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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T16 - Capítulo 283: Muchos fantasmas, varios zombis y un Spectrum - Ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Cuéntame

tú que has vivido

el despertar de un tiempo que nos cambió.

Volverás

a ser un niño

al recordar las largas tardes de sol.

Háblame de lo que has encontrado

en tu largo caminar.

Cuéntame cómo te ha ido.

Si has conocido la felicidad.

(TV) "Este que se acaba ya es el último informativo

que se va a emitir, desde aquí,

desde esta casa de Prado del Rey."

-"A partir del próximo lunes, los informativos comenzarán

desde Torrespaña con estas cabeceras."

"Después de 6 años de democracia, España cambiaba de arriba a abajo.

Y más que le quedaba por cambiar.

Cambios políticos, sociales, en educación, en sanidad,

y en conquista de derechos.

Algo que también cambió entonces, y mucho,

fue la televisión, que vivió en esos días

su particular edad de oro con un montón de programas y series

que todavía se recuerdan".

(TV) "Tan solo quería advertirles que de vez en cuando,

apagar el televisor no produce cáncer".

"Aunque una tradición no se perdió.

El Día de Todos los Santos seguía retrasmitiéndose

una representación de Don Juan Tenorio".

"No es cierto, ángel de amor, que en esta apartada orilla,

más pura la luna brilla y se respira mejor..."

"Por lo demás, había otras muchas cosas

que seguían igual.

Como la dificultad de la Selección Española

para clasificarse en la Eurocopa que se iba a disputar en Francia

el verano siguiente.

Todavía entonces las alegrías en el deporte

nos las daban héroes solitarios y autodidactas

como Severiano Ballesteros, que asombraba al mundo

con su "swim" mágico cuando en España jugaban al golf

cuatro gatos mal contados".

Mira cómo le pega a la pelota.

Cómo le vuela.

Mercedes, hija, ¿me puedes dar un poquito de agua?

Madre, ya has oído lo que ha dicho el médico.

Que te conviene andar con muletas. (SUSPIRA)

Qué sabrán los médicos. Mucho, Herminia.

Los médicos saben mucho.

Esto del golf, por ejemplo, sé que es bueno porque

me lo dijo un cardiólogo.

A ver si me acerco al club de campo y miro cuánto cuesta ser socio.

Cuando mejoremos, a jugar al golf. Usted y yo.

¿Cómo te vas a ir con ella al golf? Es una forma de hablar, mujer.

Jugar al golf tú, yo, la niña, si quiere...

Tú madre a dar paseos por el césped, que debe ser muy sano.

Por favor, un poco de agua, hija. Que tengo mucha sed.

Camina un poco con las muletas.

(TV) "...ha tenido que atravesar, a menudo..."

¿Qué pasa, milano? ¿Estás enfurruñada?

No, no estoy enfurruñada. Llevas una tarde con una cara...

¿Es por lo de mañana? No.

Bueno, sí.

La verdad es que me molesta no poder ir a la reunión.

Son cosas de Mauro, Merche. Quiere que vaya solo.

¿De quién es el contacto?

¿Qué quieres? ¿Que le diga que no?

(SUSURRA) No...

De vez en cuando no está mal apelar a la camaradería

para hacer negocios, hazme caso. ¿A la camaradería?

Sí. Vaya.

Se hablan cosas que, delante de una mujer,

nunca se hablan. Los hombres se relajan.

Están más tranquilos y todo fluye. Hazme caso.

Ya veo, es un asunto de hombres. Que no, que es un primer contacto.

Solo para ver por dónde respira, luego le dejamos suelto

y cuando haya que atarle en corto, doy un paso atrás,

vienes tú y lo rematas. (RÍE) Mira...

Mercedes, por favor, hija... que no puedo, de verdad.

Estoy frita de sed.

Madre, si te pasas ahí toda la vida te vas a...

Para lo que me queda en el convento. No empecemos con eso otra vez.

De verdad. (SUSPIRA)

Bueno, ¿qué? ¿cenamos o no? Espera que quiero ver esto, mujer.

¿Dónde está la niña? Ensayando en la parroquia.

Debe estar a punto de llegar.

Pues Aníbal dice que te va a besar. Que es una exigencia del guión.

-En el guión no pone nada. -Ya, dice que lo ha visto en teatro.

Y hay beso. Y encima con lengua.

-Mejor que no haga tonterías. -¿Te vas a chivar?

-¿Pero no os habíais ido ya? -Mi abuela me dio algo para usted.

Se me había olvidado. -A ver...

Oh,...

Para las misas de difuntos. ¿Qué tal está?

¿Ya se ha acostumbrado a las muletas? -Así, así...

-Tú madre me ha dicho que está un poco apagada.

Espera que te voy a dar una cosa para que se la lleves.

-A mí no me importaría nada que me besara.

Es tan guapo... -¡Sí, hombre!

Delante de todo el mundo.

-¡Oriol!

Hijo, pon la mesa que ya está la cena.

-Ya voy.

-Cariño mío,...

Por favor, Oriol, tenemos que poner la mesa.

Te tienes que acostar pronto. -Que ya...

-Bueno.

(SUSURRA) Dios mío, con las maquinitas.

-¡Joe! -Anda...

-Estaba a punto de pasarme la pantalla...

(RESOPLA) De verdad, qué día...

¡Ay! Hijo, qué susto me has dado. -¿Qué pasa?

-No lo sé, no entiendo nada.

-San Pantaleón, patrono de los enfermos.

Dila que rece todos los días y ya verá cómo le ayuda.

¡Hala! ¡A casa que es muy tarde!

Mañana os espero media hora antes de la función.

Adiós. (LAS DOS) Adiós...

(Tos)

(Música de tensión)

¿Hola?

¿Hay alguien ahí?

(Música de tensión)

¿Hola?

-Buenas noches, padre.

-Tú otra vez.

Toni, te han traído un paquete muy especial.

-¿Qué es?

-La pregunta correcta no es "qué" sino: "¿de dónde viene?"

-¿De dónde viene? -Del más allá.

-¡Anda ya! -Mira el remite.

(SUSPIRA) -Dávila.

-Me la dio un tipo.

Dice ser el propietario de la casa donde vivía ese elemento.

El nuevo inquilino lo encontró en el doble fondo de un armario.

(GRABACIÓN) "Hombre, Alcántara, si estás oyendo esto

es que la cosa no salió bien para ti pero sí para mí.

Por favor, escucha con atención: No quiero flores ni gilipolleces.

Solo quiero que encuentres a mi hija y le entregues esta carta.

Sé que no habrá venido al entierro, y con razón,

así que encuéntrala y, por favor, dásela.

Lo último que supe de ella es que quería ser actriz,

bueno, actriz o mimo o no se qué gilipollez.

Fíjate, tanto con lo de monja para luego andar con lo de titiritera.

Qué generación, Alcántara. Joder. Qué generación."

-Es que no podéis estar aquí. -Nos vamos a primera hora.

Por favor. -¿Y por qué no vais a un hospital?

-Pero si hemos estado allí, y nos han hecho una cura

y a la puta calle. -¿Y un albergue de caridad?

-A estas horas están todos cerrados. -Nos echamos por aquí.

No nos va a ver nadie. -Mañana tenemos función.

-Pues ayudamos.

-Si yo he currado de carpintero con mi viejo.

-Padre, de verdad, que yo me quiero quitar de esto...

-Por favor, ayúdenos.

(DUDA) -Bueno, venga.

Pero mañana, a las 8, os quiero fuera de aquí, ¿eh?

-Por estas. -Muchas gracias, padre, de verdad.

-Padre... -¿Sí?

-¿Y algo de "papeo" no tendrá? -¡Sí, y un café! ¿No?

(Música de cabaret)

A esta película le falla el guión. -Sí, hombre, la vemos por el guión...

No te fastidia...

Mira, mira,...

(Timbre)

-¿Quién será a estas horas? -Yo qué sé.

-Vete a abrir. -¿Por qué no vas tú?

-Venga, coño. Abre. -Páralo.

-No, hombre. Date prisa.

-Buenas noches. -Bueno, Nieves...

Que traje de noche llevamos, ¿eh? -Y tú, vaya... Vaya.

¿Tenéis una bombona de butano? -Y un oleoducto si te hace falta.

-Por Dios, Ramón, de verdad. No estoy para tonterías.

-Lo hacía para ser amable. -¿Tú cómo soportas a este?

-Eso me lo pregunto yo cada día.

-Si no te gusta, ya sabes dónde está la puerta.

-Por Dios, Ramón. -Qué bien hueles.

-¿Qué veis? ¿Programas religiosos? -No, son cosas de Ramón.

¿Qué quieres? -¿Tenéis una bombona de butano?

-Aquí no, en el bar tendré alguna. Vamos a ver.

-Sí, adiós, Ramón. -Adiós, Nieves...

-Ramón, por favor. -A ver lo que haces...

-Tampoco es la lavadora. Llamaré al electricista.

A ver si viene mañana. -Mañana es fiesta.

-Sí. Es un poco más caro pero no importa.

-Mamá, la partida. -Hijo mío, de verdad. Qué pesadez.

¿Sabes que todavía tienes que cenar y acostarte?

-Podemos cenar en casa de Luchi, no es buena cocinera

pero al menos hay luz. -Pero si hay un montón de cena hecha.

-¿Aquí? ¿A oscuras? Además,...

(VOZ PROFUNDA) Podremos contar historias de miedo.

(RÍE) -¿Qué te parece?

-Si me dejas enchufar el ordenador... -No, caballerete.

Eso todavía está por hablar. ¿Mm? -Hola.

-Hola. -¿Qué ha pasado aquí?

-Que nos hemos quedado sin luz.

-Bueno, decidido: cenamos en todos en casa de mi hija.

-Id vosotros, no tengo mucha hambre. Me tomo cualquier cosa.

-Nosotros nos vamos a quedar aquí también.

-¡Ah! ¿Sí? Bueno, pues... En otra ocasión será.

-Claro. -Voy a llamar al electricista.

-Toma, llévate la linterna. -No, quédate con ella.

Hasta luego. (LOS DOS) Adiós.

Vete con él... -No tengo mucha hambre tampoco.

-No lo digo por la cena. (RÍE)

-A ver... Creo que tengo por aquí una que está bien.

-Qué frío. Gracias, Miguel. -De nada, hombre.

No hay por qué darlas.

¿Qué? ¿Te gustan? -¿Puedo?

-¡Hombre! ¡Coge lo que quieras!

Yo no lo haría pero... Prueba, prueba.

-¡Buag! ¡Qué horror! (RÍE)

¿Quién ha hecho esto? ¿Pepe? -No, Paquita.

-Imposible. Ella hace las mejores croquetas del mundo.

-Serán las croquetas, los buñuelos los tiene "atascaos".

Cosas de la cocina. Cuidado que voy.

-Pues a mí me salen estupendamente. -No me digas...

(ASIENTE)

Te voy a decir algo, Nieves.

A mí, un buñuelo bien hecho, me vuelve loco.

Pero loco.

Bueno, venga. Vamos que te vas a quedar helada.

-Cuidado...

(GRITA) ¡Joder!

-¿Está Pepe? -¡Está cerrado!

-Vengo buscando a Pepe. -Pues no está.

-Me debe algo.

-Pues viene usted mañana

y habla con él.

-Volveré mañana por la noche.

-Me parece muy bien.

(Música de tensión)

Nieves,... -¿Sí?

-Ya se ha ido.

-¡Ah! Perdona. -Joder...

-Perdona, perdona.

¿No has pasado miedo? -No.

(Timbre)

Problema resuelto.

Este equipo está a toda madre. -Hay que cambiar el plato.

Es muy sensible. -No se preocupe.

Él es Josete, aquí, el entusiasta, Roberto.

-Un compadre bien chingón. -Espero que chingón no sea hijoputa.

(RÍE)

Oye, Roberto, ¿has visto a Nuka?

No sé, creo que llegó hace un momento.

Creo que se durmió. ¿Cómo que se durmió tan pronto?

Sí, no se encontraba bien. ¿Por qué?

No sé. -Cómo está esto, macho.

Parece la película esa... "La noche de Halloween".

-Esto no es una tontería gringa. No, no...

Esto es para los difuntos. La tierra de los muertos.

(MISTERIOSO) "Xibalba"

(SUSURRA) Nuka...

(Música suave)

Nuka.

Lo pintó su hermana.

¿Sabías?

No.

Mañana viene a la fiesta.

(Música suave)

"Herminia, tire las muletas que aquí no le hacen falta".

"Hola, Herminia".

"Alfredo, es usted.

Acérquese, no tenga miedo.

Este sitio...

¿significa que yo ya...?

¿Que ya yo...?

Supongo.

Es el más allá...

Me lo imaginaba distingo. Esta es la puerta.

Como el descansillo.

Y detrás de la luz, ya sí.

Está el otro barrio.

¿Y cómo es? No está mal.

No hay hambre. No hay dolor.

Pero tampoco hay "boats" ¿Cómo dice?

Ni baile los domingos. Ni meriendas románticas.

No hay ni un parque para poder citarse con una gachí.

Ay, Aldredo, es usted incorregible.

Bueno.

Vamos."

"Alfredo... Alfredo."

(Música magia)

"Alfredo..."

Alfredo, que yo no sé llegar sola".

Abuela.

Abuela, ¿estás bien? Mmm.

Sí, hija, sí.

Tenías una pesadilla.

Eso son los buñuelos de tu tía.

¿Pero estás bien? Claro, claro.

Mira, ve a la cómoda y coge ese joyero, anda.

Ábrelo.

Coge uno.

No quiero nada. No es para ahora, hija.

Es para cuando yo no esté.

No quiero que haya líos entre los hermanos.

Ay, abuela, no sé...

Bueno, mira.

Este anillo para ti.

Me lo regaló el abuelo Rafael.

Creo que fue en una fiesta de la vendimia, me parece.

Estuvimos bailando hasta las tantas. ¿Te daba besos con lengua?

Ay, hija, qué preguntas haces.

Yo de eso no me acuerdo. ¿No te acuerdas de los besos?

No me acuerdo ni de su voz.

Me voy a acordar de los besos...

(Campanas)

(Continúan las campanas)

200 pesetas. -Qué bonitas son. Cómo me gustan.

¿Se puede saber dónde estabas? Que tengo que ir a ver a Herminia.

-He ido a casa. -¿A casa? ¿A qué?

-No me cabe la camisa dentro del cuerpo.

El hombre que vino por aquí,

¿era este? -A ver...

Uy, pues sí.

-Cuando me dio la descripción don Miguel

yo ya sabía que era él.

-Pues no sé qué decirte, Pepe. Se da un aire pero vamos...

-Mi tío Raimundo. -Bueno, Pepe, pues nada.

Esta noche vendrá. Hablas con él. Y asunto terminado.

-Ya, el problema es que mi tío lleva 10 años muerto.

(Cristales)

-¿Qué me dices? -Déjate de tonterías ya.

Y recoge eso. -Se ahogó una noche de temporal.

Otro barco vio cómo una ola les hacía volcar.

Se agarraban a lo que podían.

Hasta que finalmente el mar

se los tragó. -Madre mía.

-El capitán del otro barco dice que se acuerda de sus ojos.

Vidriosos en mitad de la tormenta. (TEMBLOROSA) -Así tenía los ojos.

-Paquita, eso me ha parecido.

Tenemos que poner luces en las ventanas para que no pueda entrar.

-¿Pero qué tonterías son esas? Pepe, por favor.

-En la noche de difuntos los muertos entran en las casas

si no ven luz. -Anda que lo que tengo que oír.

-Ya, Miguel, pero es que... es el de ayer.

-¿Qué quieres que te diga? ¡Había poca luz!

-Convenza a Paquita, que como se nos cuele un aparecido,

ya no se marcha. -Déjate de tonterías.

¡Ponte a trabajar!

-Paquita, esto es como la Santa Compaña,

hay que respetarlo mucho. -¿Más respeto que a mí?

Ay, qué pena más grande.

Para una vez que mis nietos hace un teatro,

y tengo que perdérmelo. No te preocupes, hombre.

Ya lo verás. Ya, pero...

¿Cuándo voy a ir? ¿Y cómo?

Si estoy aquí, impedida. Carlos lo va a grabar con su cámara.

Eso se ve fatal. Se ve estupendamente.

Además, se puede escuchar el sonido y todo.

Bueno, pues yo me voy.

Un beso, madre.

Tienes que usar las muletas, ¿eh? (DESGANADA) Sí, sí.

Es importante. Sí, hija, sí.

Paquita debe estar a punto de venir. Tía...

Perdone, ¿eh? Que se han vuelto locos en el bar.

No te preocupes. Me tengo que ir. (SUSURRA) Que use las muletas.

Yo me encargo. ¡Páselo bien! Adiós.

Adiós.

Hola. Hola, hija.

Menos mal que se ha ido mi hija.

¡Qué pesada con las muletas! Herminia.

Mire lo que le he traído.

No sé si debería. Qué están buenísimos.

El médico me ha dicho que no me pase.

Por el azúcar. Se lo voy a dejar en la cocina.

Si quiere usted catarlos, va a tener que ir andando

hasta la cocina.

Pues espérate sentada, bonita.

Buenos días. Hola.

¡Oye, qué morro! Mmm.

¿Por qué? Si tienes dos...

No, que ya no tomo nada hasta la hora de comer.

Joder, qué buitre. ¡Hoy no te dejaré ni un nacho!

¡Ay! ¡La fiesta! ¿Es hoy? Claro.

Viene Ana. La hermana de Nuka.

Pensé que se llevaban mal pero resulta que no.

No sé si voy a llegar, ¿eh?

Marcelo me dijo que necesita refuerzo en el Fly.

¿Pero no estaréis toda la noche? Nosotros estaremos hasta las tantas.

Ya, pero voy a estar fundida, Carlos.

Pues es una pena.

A Nuka le apetecía verte. Le caes muy bien.

(ASIENTE)

Qué raro que no llegue.

¿No decías que tenía antes un partido de tenis o algo?

Esas cosas a veces se alargan, Mauro.

Aquí. ¿Qué?

¿Es ese de ahí? Sí.

¡Qué pinta de tenista tiene! Antonio, tenemos que quedar bien.

Que nos jugamos exportar vino a EEUU. El que no sabe quedar bien eres tú.

¿Qué tal, Sebastián? ¿Cómo estás? Te presento a Antonio Alcántara.

Mi socio. Encantado, Sebastián.

-Antonio.

¿Qué hacéis así vestidos?

¿No habíamos quedado para echar un partido de dobles?

-¿De tenis?

Me parece que ha habido una confusión.

Entendí que ibas a jugar antes de estar con nosotros.

-Pero no me fastidies, está mi cuñado esperando en la pista.

-No sé.

Si nos dejan un par de raquetas a lo mejor...

No, no. Yo no puedo jugar al tenis. Es muy explosivo.

Y además, no estamos vestidos. Si fuera al golf.

¿Juegas al golf? En una cancha de tenis, no.

No sabes lo que te pierdes. Dicen que es bueno para el corazón.

Y para adelgazar, incluso.

Ojo, que no digo que lo necesites. Solo digo lo que dice el médico.

Entonces, ¿qué? ¿Hablamos de lo nuestro?

Dejamos el tenis para otro día. ¡Qué remedio!

Voy a avisar a mi "cuñao". -Venga.

¡Coño, Mauro! ¡Había quedado y todo! ¡Un partido de tenis!

-También,... Sí, me he dado cuenta.

¿Tiene alguna dirección?

Bueno, gracias. Adiós.

-¿Cómo vas? -Nada.

El hijo de Dávila está en Nicaragua haciendo carreteras.

-¿Has podido hablar con él? -No, nadie me da el contacto. ¿Tú?

-Pilar, la hija pequeña.

Se gana la vida en espectáculos para críos.

Me han dicho que hoy está en el Retiro.

-Te debo una. -Y yo te la apunto.

-Ahí, en la alfombra. Colocadlo ahí.

¡Con cuidado! -Padre, lo siento.

Que me he tropezado. Lo siento.

-Inés, ¿tienes un momento? -(ASIENTE)

Padre, ¿no es el hijo de Rosa? ¿La floristera?

Sí, está echando una mano.

-Padre, sé lo que me va a decir.

El niño no termina de aprenderse las frases

pero es que está todo el día con una maquinita y no para.

-No te preocupes. No es eso.

Es otra cosa.

(EN BAJO) Estos chicos... No sé qué hacer con ellos.

-No le entiendo, padre. -Si soy muy duro me lo dices.

Tengo que pedirte esto. Verás...

Ellos quieren salir, dejarlo.

Ya me entiendes. -Sí, claro.

¿Por eso había pensado en mí, no? -No te ofendas, Inés.

Es que no conozco a nadie más que lo haya dejado.

Estoy perdido.

Me da la sensación de que a veces en vez de hacer, deshago.

Son gente del barrio, tenemos que ayudarles.

-Lo primero que tienen que hacer es salir de ese ambiente.

-Lo sé, ¿podrías hablar con ellos? ¿O darme algún consejo?

-Pues, no sé, padre. Hola.

-¡Hola! Ah, vienes equipado. ¿Te parece bien esta zona?

Donde usted me diga. Vamos allá. Vamos.

Inés, tenemos que seguir hablando. -Creo que no, padre.

Lo siento pero no. Padre...

¿Le parece bien aquí?

Creo que 50 pesetas por botella es regalarla.

Si vuestro vino está muy bueno

pero se trata de abrir mercado, Antonio.

En EEUU, de Europa solo se conoce el vino francés.

Claro, por eso queremos exportarlo. Para que viaje.

Para que lo conozcan.

Si quieres hacerte un hueco tienes que ofrecer un plus.

En vuestro caso, solo puede ser bajar el precio.

-Tiene su lógica, Antonio. Pues no, no tiene tanta.

La Cruz de Sagrillas es muy bueno. Lo sabemos todos.

No tiene nada que envidiar a muchos vinos franceses

que me pusieron allí para comer. Lo he visto yo.

-No te digo que no pero eso lo sabes tú y lo sé yo.

En el extranjero, el vino español no vende como marca.

¡Pero cómo! Si lo vendemos a precio de vino de mesa.

Una cosa es rebajar el precio y otra devaluar el producto.

Por ahí no paso porque me ha costado mucho.

-Antonio... Ni Antonio ni nada, Mauro.

Hazme caso. Así no abrimos mercado.

Así nos abrimos nosotros en canal, que parecemos tontos.

Me parece que no me entiendes. Creo que te entiendo perfectamente.

Sé por dónde vas. ¿Sabes qué pasa?

A mí no me da la gana de que Texas una señora americana

use una botella de mi vino para hacer un rabo de búfalo.

Para eso hago vino de mesa directamente. Ya está.

Bueno, me tengo que ir. -Hombre, Sebastián.

Que todo se puede hablar. -Es que tenía una comida.

Y se me ha hecho tarde. -Pues esta noche.

-Esta noche...

ya había quedado con mi mujer. -Pues te la traes.

Y yo me traigo a Irene. Y Antonio a su mujer.

Conozco un lugar que seguro que te va a encantar.

En plan moderno. -Bueno, ya veremos.

(Saxofón)

(Sirenas)

(RECITA) -"Que el amor salvó a don Juan.

Al pie de la sepultura. Cesad, cantos funerales.

Callad, mortuorias campanas.

Ocupad, sombras livianas, vuestras urnas sepulcrales,

volved a los pedestales, animadas esculturas;

y las celestes venturas en que los justos están,

empiecen para don Juan en las mismas sepulturas".

(Música tensión)

-"¡Clemente Dios, gloria a Ti!

Mañana a los sevillanos aterrará el creer que a manos

de mis víctimas caí." Si lo están haciendo muy bien.

-"Más es justo quede aquí el universo notorio,

pues me abre el purgatorio

un punto de penitencia, es el Dios de la clemencia,

el Dios de Don Juan Tenorio".

-¡No improviséis! (SUSURRA) ¿Pero qué le pasa?

(LLORA)

(RÍEN)

Hola, perdona, ¿eres Pilar Dávila? -Sí. ¿Y tú?

¿Policía o periodista? -Periodista. ¿Cómo lo has sabido?

-Antes se distinguían pero ahora ya...

Cuando dicen tu nombre no sabes qué puede ser.

-Quería hablar contigo un momento. -No sé nada de mi padre.

Ni de su muerte ni qué hacía en Marruecos.

Nada de nada. -¿Vienen mucho preguntando por él?

-Algunos. Supongo que igual que tú. -No. No.

Yo he venido a entregarte esto.

-¿Qué es eso? -Una carta de tu padre.

-Cuando estaba vivo no quería saber nada de mí.

Y ahora, ¿me manda cartas desde la tumba?

No, no la quiero. -Espera.

Es su última voluntad.

-¿Te extraña que no quiera saber nada de él?

Se ve que no lo conocías.

Era un padre de mierda.

-Pues como policía de la político social era cojonudo.

El más hijo de puta de todos.

-Entonces, ¿por qué quieres hacerle este favor?

-Es una historia larga de contar.

-Nada, tía. Que no aparece.

-Creo que se ha ido corriendo a su casa.

-Te has pasado mogollón.

-Perdona, el que se ha pasado ha sido él.

-Sí, pero no nos va a ver en el fin de curso.

-Se ha puesto más rojo que un tomate. -Creo que iba llorando.

-Eso es mentira. -Pero si no le he dado fuerte.

-Tía, lloraba de vergüenza. -Vaya trolera.

-Tu hermano lo ha grabado. Podemos verlo.

-Dejadme en paz. -¡A cámara lenta!

Como en los partidos de fútbol. -¡Que no! ¡Pesadas!

(VOZ MISTERIOSA) -El Dios de don Juan Tenorio...

-¡Parad ya!

Antonio, lo siento mucho pero esta noche no puedo ir.

¿Qué dices? Lo que oyes.

No he parado en todo el día. Mi madre no quiere andar,

tengo que estar con ella, y quiero revisar unos papeles de Hipólita.

Ahora me sales con Hipólita. Sí, tengo que estar pendiente.

¿Te crees que es tan fácil cerrar un negocio como ese?

Y Estefanía está a su boda. ¿Estefanía se casa?

Te lo dije, y nos ha invitado a la boda.

Entendido. Vamos a dejar lo de Hipólita y nos centramos

en lo de esta noche que es una cena de matrimonios, ¿entiendes?

Ah, es una cena de matrimonios, no es una cosa de hombres,

así que esta noche tengo que ir de "señora de".

No, no hace falta, esto está mucho menos arreglado,

es como una celebración.

Así que lo de la camaradería ha funcionado, ¿eh?

Pues sí, pero...

ya no estoy muy seguro de que Mauro...

no lo sé. ¿No eras su amigo?

Era su amigo, Merche, pero a veces Mauro mete la pata y entonces...

¿Habéis hablado de dinero, cuántas botellas va a mover?

"Grosso modo". Ya.

El sitio que vamos después es muy bonito.

Y no os ha dicho ninguna cifra.

No ha dicho ninguna cifra, Merche, lo que ha hecho es soltar

una cantidad estimativa de lo que puede ser, pero una cifra,

concreta y real, no.

Por eso quiero que vengas tú y le escuches y me digas.

¿A qué hora dices que tenemos que estar?

¿Has leído la carta?

-No, no la he abierto.

¿No tienes curiosidad por leerla?

-Lo que no tengo ya es hambre.

¿Seguro que no quieres?

-No, muchas gracias.

-Entonces, murió haciendo lo correcto.

-Sí.

-Pero eso no quita todo lo que te hizo.

Ni lo que nos hizo a nosotros.

Tú te lo cruzaste 3 veces

pero nosotros vivíamos con él.

-Me lo puedo imaginar.

-Ya...

-Hablar de mi padre me supera.

-¿No la vas a leer?

(Música tensión)

Gracias de todas formas.

-De nada.

(Música dramática)

Ay, Desiderio aquí, mi canijo, cómo lo echo de menos, Miguel.

-Desahógate, ¿cómo no le vas a echar de menos con lo simpático que era?

-Como encima tuvo la genial idea de que lo incineraran,

no tengo ni una tumba para llevarle flores.

He dejado flores por todo el barrio. ¿Te importaría ponerlas aquí?

-No sé si un bar es un sitio... -Era su segunda casa y lo sabes.

-No sé...

Lo pongo aquí. -Ahí está muy bien.

Ahí está muy guapo. -¿Te parece bien?

-Oye, ¿este qué hace? -El canelo.

-Ya están aquí. -¿Qué estás haciendo, Pepe?

-Que como el tío Raimundo se quede aquí dentro, verás.

-Quita eso de ahí inmediatamente. -¿Cómo lo voy a quitar?

-¡Que lo quites te he dicho! -¿Quién es el tío Facundo?

-Facundo no, Raimundo, y es un fantasma, una tontería.

-Tontería nada, que haberlos, "haylos".

Ya me dirán cuando tengan que llamar a un exorcista.

-Por favor, que me entra aprensión. -No sé cómo explicártelo, Pepe,

¿no ves que lo que hay que pensar es que los fantasmas no existen?

Si piensas lo otro, le das, le das, y te vuelves loco.

Te lo digo yo que he tenido un novio parapsicólogo.

-El cazafantasmas, ¿has vuelto a saber algo de él?

-Pues no, ni falta que hace. -Menudo elemento. (RÍE)

-Tómate un buñuelito, Clara. -No, gracias, es que desde lo de Desi

no tengo apetito. -Pobre...

-Anda, Miguel... -Que no, que con lo de Desi,

se me ha cerrado el estómago, de verdad que no puedo.

-Por favor, vamos a hacer algo útil, a limpiar, venga.

-¿Dónde está, dónde está? -Falta poco.

-Pues se va a enterar.

-¿Eso qué es? -Agua bendita.

-Pero míralo, está hecho polvo.

-Hola.

-Hola.

-¿Qué tal? -Bien.

-Bueno, yo quería... que lo siento, ¿vale?

-Vale.

-Si puedo hacer algo para arreglarlo.

-¿Sí? -Sí, claro, ¿qué quieres?

-Hacer la escena, pero con el beso. -¿Qué?

-Me lo debes.

Entonces es que no lo sientes de verdad.

-Vale, pero estoy harta de hacer de doña Inés.

-No te entiendo. -No me cae bien doña Inés,

el que mola es don Juan. -¿Qué?

-Que yo seré don Juan y tú doña Inés. -¿Yo la monja? Ni loco.

-Pues no hay beso.

(Llaman a la puerta)

Lo siento. -No pasa nada.

-Me dijo que vendría hoy, le estoy llamando pero no encuentras a nadie.

-Bueno, total, si no se puede hacer nada...

-Lo único que te puedo ofrecer es esto,

de cuando iba de camping con mis amigos.

¿Sabes cómo funciona?

-¿Tú qué crees? -Estos cacharros son puñeteros.

¿Quieres que te ayude?

-Anda, pasa.

-¿No está tu hijo?

-No, está en casa de mis padres.

-Cuidado, no vayas a romper la camisa.

-¿Qué camisa? -La del camping-gas.

(Música)

(Música romántica)

Disculpa, lo siento...

(Música romántica)

¡Que empiece ya, que el público se va!

-¿Le habéis dicho...? -Ah, "¿no es cierto, ángel de amor,

que en esta apartada orilla, más pura la luna brilla,

y se respira mejor? ¿No es cierto, paloma mía,

que estás estirando...?

(GRITAN)

-Hola, chavales, ¿qué hacéis?

-Lo que a ti no te importa. -Vaya con tu colega, menudo borde.

-¿Le conoces? -Ojalá, chavala, a esta la conozco

desde que era una "ñarra",

¿verdad que sí, María? -Sí.

-Este parque de día bien, de noche hay gente chunga.

Si no estoy por aquí, lo mismo algún capullo intenta asustaros.

-Gracias. -De nada. Tened cuidado, ¿eh?

¿No tendréis alguna monedilla? -No, no tenemos nada.

-No os preocupéis, dale recuerdos a Carlos, María.

-Vale.

(Música tensión)

Si Adelita se fuera con otro,

la seguiría por tierra y por mar...

Órale, levanta este pulque, que tiene mescalina

y está bien ponedor.

Si por tierra en un tren militar.

Si Adelita quisiera ser mi novia

y si Adelita fuera mi mujer,

le compraría un vestido de seda

para llevarla a bailar al cuartel.

Una noche en que la escolta regresaba

conduciendo entre sus filas al sargento...

De puta madre.

¡Rubio!

¿Has visto a Nuka? Fue a buscar discos a otro bar.

-¿Y las bebidas? -Ahí.

¿Lo primero que preguntas es dónde está la bebida?

¿Se puede ser más ansioso?

Bienvenidos a Xibalba.

¿Esto qué es? Pulque, gachupín.

Pulque... Hasta el fondo.

¿Les gustó? Lo he preparado a mi modo.

No hay que tomarlo por sorbitos, ¿eh?

De a poquitos, a poquitos. -A buenas horas.

Esto está muy bien, ¿eh?

Pero bueno, esto es mío.

No sé qué tienen las flores, llorona,

las flores del camposanto...

No sé qué tienen las flores,

llorona, las flores del camposanto

Mi hermana tenía razón.

¿Ana?

Parece que están llorando

que cuando las mueve el viento y llorona,

parece que están llorando.

¿Y mi hermana? No lo sé.

No la he visto en toda la noche. Ya.

¿Qué te ha dicho de mí?

Nada. ¿Nada?

Entonces tiene mala memoria.

Nada que merezca la pena.

¿Y así en vivo, te merezco la pena?

Yo diría que sí.

¿Como la hermana o como novia?

No te conozco como ninguna de las dos.

Mi hermana dice que una vez compartiste novia.

¿Y a ti, te han compartido alguna vez?

Nuka y yo no somos novios.

¿Ah, no? ¿Y eso quién lo dice?

¿Ella o tú?

Los dos.

Así que ni mi hermana es tuya

ni tú eres de ella.

Es una pena. ¿Por qué?

Porque me encanta quitarle las cosas a mi hermana.

A un santo Cristo de fierro, llorona,

mis penas le conté yo.

Cuáles no serían mis penas, llorona,

que el santo Cristo lloró.

Mira, Ana... Sí.

Déjame, déjame, déjame, déjame, déjame.

(Música)

¡Qué bonito! No conocía este sitio, Mauro.

Está muy bien. Nosotros no salimos nunca.

Nosotros igual. -A mí nunca me había traído.

-A mí me lo han contado.

Bueno, pues entonces...

¿Vamos a pedir las copas? Ahora viene el camarero.

Veo mucha gente en la barra, casi mejor, pedimos y adelantamos,

¿qué queréis tomar?

Whisky para todos, el mío, "on the rocks",

con mucho whisky y poca "rocks". -¿Por qué no te tomas un refresco?

-Porque no, Fina, no empieces. -El médico te ha dicho que...

¿También vas a fumar? -Me vas a dar la noche.

-Me voy al baño. -Te acompaño.

-Ahora ha llegado el momento en que se supone

que vas a hablarme de la bodega.

¿Perdona? Mauro me ha dicho que realmente

eres tú la que está encargada de la parte de Antonio.

Bueno, más o menos, le echo una mano a mi marido

pero el alma de la bodega es él.

Pero si quieres, hablamos. Lo siento, ya no estoy interesado.

Sebastián,

¿cuál es el problema?

Tu marido se niega en redondo en bajar el precio de la botella.

Se cree que tiene ahí, no sé, el "rien ne va plus",

y claro, así es imposible.

Tú eres un hombre que sabe mucho de este negocio,

y sabes que es muy difícil abrirse un hueco en este mercado.

A ti te podríamos hacer una pequeña rebaja,

dependiendo de las botellas, claro.

La bodega crece exponencialmente, hemos saneado las cuentas,

pero sobre todo, hemos dado con el vino

y tú sabes que es lo más importante. Tenemos un caldo inmejorable.

Pero no importa, no importa porque tengo...

Quiero decir, habrá otros distribuidores, claro.

Pero Mauro me ha dicho que... Mauro, Mauro...siempre hablando,

no sabe que tengo otros contactos.

Qué calor hace aquí, ¿no? Es verdad que hace calor.

Mujer, vente a casa, que vas a coger una pulmonía,

no sé si el agua bendita esta, con un fantasma...valdrá de algo.

(Música tensión)

-Tío, ¿eres tú?

-Sí, claro que sí.

-Échasela tú. -No, no, que viene empapado.

-Eso es del mar. -¿Qué quieres?

-La deuda. -¿Lo ves, Paquita?

Teníamos que haber puesto las luces. -¿Qué luces?

-Las de los aparecidos. -¿Qué aparecidos?

-Tú, tío, tú. -Yo un aparecido.

-No lo sabe, piensa que está vivo.

-Sí, tío, q-q-que te ahogaste, mira cómo vienes.

-Esto fue un camión que pasó junto a un charco, carallo.

-Que no, te ahogaste en Finisterre. -¿No te lo contó tu tía?

Es la primera vez que guarda un secreto.

El barco se hundió y dos que quedamos vivos

no teníamos ni para un trozo de pan. Entonces, nos aprovechamos del seguro

porque si te da por desaparecido le da mucho dinero a la familia.

-Una estafa. -Como la copa de un pino, Pepe.

-Una estafa...un adelanto del seguro. -Qué poca vergüenza.

-El asunto es que tu tía es la que cobró todo.

Y ahora dice que no suelta un duro, y si me puedes devolver

los 10.000 duros que te dejé. -¿Cuándo?

-Después de la mili, ¿no te acuerdas? -Pues no sé yo.

-Con ese dinero te viniste para Madrid, carallo.

-Ya, tío, pero el problema es que ahora ese dinero no lo tengo.

-Pues a mí me hace falta, filliño. -A ver cómo arreglo, un momento.

¿Un adelanto podría ser? -(RÍE) Ni un duro.

-Paquita, por Dios, ¿no ves que viene del fondo del mar?

-¡Que no! -Paquita...

-Mira, lo que hay en la caja y ni un duro más, ¿eh?

-¿Puedo? -Hombre, claro, coja, pero no abuse.

-No se ha muerto en el mar y se va a morir con los buñuelos.

-Coja los que quiera, de verdad.

-Me tengo que ir.

Esta noche me quedo a dormir con mi abuela.

-Pues qué suerte tiene tu abuela.

-A ti tampoco te veo tan mal, ¿no?

(Música)

(Música tensión)

¿Estás bien?

-Sí, es que me había asustado.

-Oye, que no hacía falta ninguna. -Miguel, qué menos.

-A Paquita ni palabra, que nos mata. -Como si lo hubiera hecho ella.

Mira, prueba. -A ver.

(Música sexy)

Muy buena.

Muy, muy buena.

-Bueno, sigue tú con los huevos, que ya termino la masa.

(Música mexicana)

¿Se puede?

Claudio, ¿has visto a Ana?

¿Quién es Ana? La hermana de Nuka.

¿La hermana de Nuka?

Sí, ¿no sabías que tenía una hermana?

¿Pero qué coño dices, Carlos? No tiene gracia.

No se llevan bien, por eso no te lo ha dicho.

Claro que me lo ha dicho, y no tiene puta gracia, ¿eh?

Si no la has visto, tú mismo. Pues no, y tú tampoco, seguro.

Ana se mató hace años en un accidente de autobús.

Vamos a echarnos un trago

porque si te falla el Pinto

en esta noche se acabó.

Y yo sé bien que ni el viento

le gana a mi Colorado.

Entonces dijo Jacinto

mientras Juan Pedro bebía

que Dios te lleve a su reino

que perdone tu osadía.

Voy a ganar la carrera...

Las que me gustan son las de Pajares y Esteso.

¡Me muero de risa con ellos! Estas películas tan intelectuales

no creáis que a mí me van mucho. -Eso es verdad, me gusta ir al cine

para divertirme, no a que me cuenten penas que ya tenemos bastante.

¿Cómo se llamaba esa del otro día? -"Juana la loca de vez en cuando".

-Esa, ¡qué risa, Dios mío! (RÍE)

¿A ti no te gusta nada el cine, no? Le gustan las picantes,

de esas clasificadas "S". (RÍEN)

-¿Quieres dejar de decir tonterías?

No sabía yo que tenías otro posible distribuidor.

-¿Otro distribuidor?

Es un asunto que llevaba personalmente Merche,

y no he querido decir nada por no hablar de más.

¿Mercedes, quién es?

No creo que proceda delante de Sebastián.

Es que no lo entiendo, pensaba que éramos amigos.

¡Camarero, que es para hoy!

Vaya sitio, aquí no hay quien atienda.

-Mercedes, ¿quién es?

Mauro, no importa quién, sino cuánto, 65 por botella.

60, y no se hable más. 62, y lo dejamos ahí.

Venga, vale, 62.

Joder, cómo aprieta tu mujer, Antonio, cómo aprieta.

Pero el champán lo pagáis vosotros, ¿eh?

-¿Ahora también champán? -Ahora lo que me salga de los huevos.

¡Camarero!

-Ya, ya voy yo. ¡Camarero!

(HABLAN A LA VEZ)

¿Hay algún médico en la sala? Yo soy médico, apártense.

¡Llamen a una ambulancia!

(Música)

¡Sebas, Sebas, Sebas!

(SOLLOZA) ¡No te mueras, Sebas!

Se ha muerto, Merche.

A lo mejor es que le he apretado demasiado.

(TV) "Y reñir con los franceses, esto escribí,

y en medio año que mi presencia gozó París,

no hubo lance extraño". -Abuela, pero si no has comido nada.

Si es que no tengo ganas, hija. Ay, madre mía.

Luego me echa la bronca a mí mamá. (TV) "Mi historia a alargar renuncio,

que basta para mi gloria y la magnífica memoria que allí dejé.

Y cual vos, por donde fui, la razón atropellé,

la virtud escarnecí,

a la justicia burlé..." -(LEJANO) Abuela, saco la basura.

(Música fantástica)

-Y cual vos, por donde fui, la razón atropellé,

la virtud escarnecí... ¿Alfredo? Que soy Herminia.

Perdone, Herminia, no sé lo que me ha pasado.

Vamos, que tenemos prisa. Ah, ¿por qué?

Porque aquí también tenemos horarios, claro está.

Herminia. ¡Rafael!

Herminia. ¿Eres tú?

(Música celestial)

No has cambiado nada. Aquí no pasan los años.

Pero tú también estás muy bien. Calla, calla...

Herminia... ¿adónde vas? Me voy contigo.

Ha llegado mi momento. Bueno, eso depende de ti.

No... Alfredo dice que ha llegado ya mi momento.

Tú sabes quién es Alfredo, ¿no? Sí...

No te preocupes, estoy al corriente. Ah...

Y de lo del mago, también. Ah...

Aquí en el cielo lo vemos todo.

¿Y no te importa? ¡Claro que no, mujer!

¿Me ibas a estar guardando ausencia toda la vida?

Pero Alfredo no lleva razón, ¿eh? Este no es tu momento.

Salvo que tú quieras.

-Quédese Herminia.

Si yo lo digo para que se ponga al día con su marido.

A mí no me importa estar de segundo plato, de verdad.

Ay... Alfredo... Por Dios.

Ni en el cielo tiene usted remedio.

No, Rafael,

yo creo que me quedo.

¿Y María? ¿Y Mercedes?

Pero yo ya para ellas no soy más que una carga.

Herminia... Tú eres el soporte de esta familia

y lo sigues siendo,

¿o crees que Mercedes sin ti se hubiera vuelto con Antonio?

No sé.

Tienes que decidirte.

Bueno...

creo que mejor me voy.

Para venir aquí, siempre hay tiempo.

Pues nada, Herminia, qué le vamos a hacer.

Hay que ver, Rafael,

se me había olvidado tu voz.

¿Me esperarás? Toda la eternidad.

-Cuánto he soñado.

María. Loca estoy.

¡María! ¿Qué pasa, abuela?

-¿Qué hora será?

Nada, nada, hija, nada.

¿Huís de mí?

Recuerdo que jamás haya visto este aposento.

¿Quién me trajo aquí?

(Música)

Jaime.

-¿Eh?

¿Qué pasa?

¿Eh?

-¿Froilán? -Ahí dentro está.

(Música)

Padre.

Padre.

-¡Inés!

¿Qué pasa? ¿Cómo está Herminia?

-Bien, está bien. (SUSPIRA ALIVIADO) Qué susto, hija.

Tú en la iglesia a estas horas, me temía lo peor.

-No, es... por lo que habíamos hablado antes.

-Inés,

qué alegría que te lo hayas pensado.

No será fácil, porque... yo estoy muy perdido.

-Ya...

-¿Por qué has cambiado de opinión?

-Pues no lo sé.

Supongo que esos chicos

también se merecen una segunda oportunidad, ¿no?

-Gracias, Señor.

-A mí, esto de que se den la vuelta, siempre me ha hecho mucha gracia.

-A mí, lo que más me gusta de los buñuelos es rellenarlos.

Con la manga.

-Ya... -Sí.

-Pues ya está. Venga, la última sartenada.

-A ver...

Qué buena la masa frita... -Pues, ¡hala! Prueba uno.

-¿Lo pruebo? -Claro.

-Lo pruebo, ¿eh? (ASIENTE)

-¡Oh!

Toma, prueba tú. -No, no, no, gracias. Es que...

No sé, a mí el guisar, como que me quita el apetito.

El de comer, quiero decir. -Ya.

A mí, sin embargo, todo lo contrario. -Ya.

Pues me lo como yo, si es por no desperdiciarlo.

-Come.

-Son los mejores buñuelos que he comido en mi vida.

-Bueno...

me voy a subir, ¿eh?

-Bueno, pues nada.

Yo no, yo...

Yo me voy a quedar aquí.

Voy a aprovechar un ratito y... recojo todo un poco.

El aceite...

Y...

Bueno, pues todo lo demás...

Pasa, pasa.

Eso, que voy a recoger. -Vale.

Bueno, pues...

que adiós, ¿eh? Y gracias otra vez. -Adiós.

Nieves. -¿Sí?

-Yo... -¿Sí?

-Pues...

-¡Sí!

-¿Qué ha pasado?

-¡Ay! Qué va a pasar, Miguel.

El viento... -¿Qué viento?

-¡Ay! Qué viento va a ser. El de los buñuelos.

(RÍEN)

(Ranchera)

Carlos.

En un "jaripeo" que se celebraba

en un pueblo de guerrero,

murieron dos hombres, "nomás", a lo tonto...

Tú me has visto con Ana, ¿no? ¿Quién? ¿La chica morenaza esa?

Sí, claro. Así que es real.

¿Qué? Que existe, digo.

Joder, macho... Di, ¿existe o no?

Has bebido mucho de esto, ¿no? ¡Dime, coño!

Que sí... Seguro que te gusta cómo huele, ¿eh?

¿Por qué? ¿Por qué? No sé, porque huele igual que Nuka.

Todos se dieron cuenta, la morenita llegaba

con su cabello suelto y su boquita pintada

que Alberto quería besar.

Y en el jaripeo que se celebraba

se armó bien grande la bola

por esa morena que, al final de cuentas,

vino quedándose sola.

Los dos contrincantes cayeron al ruedo

en su reñida pelea.

Los cuernos de un toro les dieron la muerte...

¿Qué está pasando aquí?

Primero estoy con Ana, luego se marcha,

le pregunto a Claudia y me dice que lleva años muerta.

Nuka, ¿a qué coño juegas conmigo?

Estoy jugando, Carlos, pero no es contigo,

es con Ana.

O sea, que de verdad, murió. No murió,

yo la maté.

¿Qué dices?

Ella siempre era la mejor en todo.

(SUSPIRA)

Este es mi dibujo.

Este es el suyo.

Ella nunca me quería quitar las cosas.

A ella se lo daban.

Todo lo bueno era para ella, porque ella era...

más guapa, más lista, más rápida.

Y yo siempre, siempre, quise ser como ella

y tener lo que ella tenía.

¿De qué murió?

Ana tenía un novio que se llamaba como tú,

Carles, en catalán.

Un chico de octavo, de la clase de enfrente.

Un día nos fuimos de excursión y ellos dos...

se sentaron juntos en el viaje de ida.

Yo estuve durante todo el día

intentando que ese chico me diera un beso y lo conseguí.

Y en el viaje de vuelta me senté con él en el sitio de mi hermana.

Cuando nos vio mi hermana, no dijo nada e hizo como...

si no le importase

y se sentó al principio del autobús.

En mi sitio.

El conductor se salió de la carretera

y solo murieron dos niños.

Mi hermana Ana y la niña que iba a su lado.

Yo tenía que haber estado en ese sitio.

Yo maté a mi hermana. Nuka...

tú no sabías lo que iba a pasar.

Si lo hubiese sabido, hubiese hecho lo mismo.

Por eso, cuando conocí a Roberto

y me habló de Xibalba, la tierra de los muertos,

pensé que cada año, para el Día de los Difuntos,

yo me disfrazaría de ella.

Por eso hoy intento ser más guapa, más lista, más rápida.

Mirar cómo ella miraría, besarte como ella te besaría,

porque... cuando te vi por primera vez

supe que... te hubiese gustado más Ana.

No sé.

Me gustaría imaginar que ella está en algún sitio mirándome,

pero...

sé que lo último que vio fue...

esa curva llena de tierra.

Entiendo que te vayas

porque estoy loca.

(Música)

Ya lo creo que estás loca...

Pero eres una loca que a mí me vuelve loco.

Nuka, yo no me voy a ir

a no ser que tú me pidas que me vaya.

Prométemelo.

Te lo prometo.

¿Haga lo que haga?

Te lo prometo.

"En ese momento,

mientras los muertos se divertían en la fiesta,

entendí que Nuka era alguien herido como yo.

Y al prometer lo que prometí, fui sincero,

aunque no sabía que era una promesa que, al final, no podría cumplir".

(RÍE)

(SUSURRA) Cállate.

(RÍE)

-¿Quién anda por ahí? (GRITAN)

-¡Joder, qué susto! -El susto me lo has dado tú a mí.

-Esto no es lo que parece, ¿eh? -Ya, ya...

-Nieves tenía que... -Oye...

Sí, sí es lo que parece.

Y ahora me voy. Adiós.

(Puerta)

(LLORA)

Parece mentira, Antonio.

Estábamos hace un momento que pedíamos champán...

Se ha ido a morir el Día de Difuntos, Merche,

mala suerte.

Nos llevamos a la viuda. Gracias, Mauro.

Cualquier cosa que necesitéis... También es mala pata.

Le sacas 62 y va el tío y se muere. Por Dios...

Pero Mauro, joder, ¿vas a pensar ahora en el dinero?

Oye, de verdad, ¿el otro distribuidor te ofrecía 65?

Pero ¿qué pasa, Mauro? ¿Que tú no has entendido nada?

¿Era un farol? ¡Claro!

Pues ahora sí que estamos jodidos.

(LLORA)

Anda, te están esperando. Venga.

Adiós. Hasta luego.

¿Sabes lo que te digo?

No merece la pena.

A veces, nos empeñamos tanto que...

Que ha sido él, pero podría haber sido cualquiera.

No, yo creo que este hombre tenía todas las papeletas, milano.

Fumaba, bebía, gritaba, estaba gordo...

Tienes que cuidarte mucho.

Yo te tengo a ti para que me cuides, milano.

Hala.

Vamos... Vamos.

Ah... Perdona.

No sabía que tenías compañía.

-¿Pasa algo? -Nada, nada.

Luego... Luego hablamos. -¿Todo bien?

-Sí, sí. No... No pasa nada.

Es... por una cosa de... lo nuestro.

(Música)

¿Qué quería?

Nada, una obra que estamos haciendo y necesita pasta para los materiales.

Ya... ¿Estás celoso?

No.

Oye, ¿me lo regalas?

¿Cuál?

El más bonito.

Coge el que quieras.

Si porque te quiero, quieres, Llorona,

quieres que te quiera más.

Si ya te he dado la vida, Llorona,

¿qué más quieres? ¿Quieres más?

Si ya te he dado la vida, Llorona,

¿qué más quieres? ¿Quieres más?

Si mueres, muero contigo, Llorona,

si vives, te sigo amando.

Si porque te quiero, quieres, Llorona,

quieres que te quieres más.

Si ya te he dado la vida, Llorona,

¿qué mas quieres? ¿Quieres más?

Si mueres, muero contigo, Llorona,

si vives, te sigo amando.

Si mueres, muero contigo, Llorona,

si vives, te sigo amando.

  • T16 - Cap 283: Muchos fantasmas, varios zombis y un Spectrum

Cuéntame cómo pasó - T16 - Capítulo 283: Muchos fantasmas, varios zombis y un Spectrum

19 mar 2015

Se acerca el tradicional Día de Todos los Santos, y como todos los años, TVE retransmite el “Don Juan Tenorio”, pero este año, además, los vecinos de San Genaro tendrán la oportunidad de ver la función en la parroquia, ya que don Froilán ha preparado la obra con María y el resto de chavales del barrio. 

Estos días, Herminia, se acuerda más que nunca de su difunto marido, Rafael, al que sigue teniendo muy presente, a pesar de que ha pasado ya tanto tiempo de su muerte que no recuerda ni su voz. Quien también celebra el día de los difuntos, pero de otra manera, es Nuka, la amiga de Carlos, que ha organizado una fiesta de los muertos con la ayuda de un amigo mexicano, e invita a Carlos. Toni, para su sorpresa, recibe un mensaje directamente del más allá, algo que removerá su pasado, pero no sólo el suyo. Al igual que en el bistrot, que reciben una visita inesperada de un familiar de Pepe.

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