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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T16 - Capítulo 282: Misa de diez
Transcripción completa

Cuéntame

tú que has vivido

el despertar de un tiempo que nos cambió.

Volverás

a ser un niño

al recordar las largas tardes de sol.

Háblame de lo que has encontrado

en tu largo caminar.

Cuéntame cómo te ha ido.

Si has conocido la felicidad.

"En 1983 España era un país católico,

apostólico y romano.

O eso decían las cifras oficiales.

La verdad es que la gente iba cada vez menos a misa.

Aquel octubre del 83 la fe volvió a rebrotar en San Genaro.

El milagro lo produjo la noticia de que nuestra parroquia

había sido elegida para transmitir la misa televisada

del domingo por la mañana.

Misa o no misa,

lo importante era que la tele venía al barrio.

Un acontecimiento que prometía poner por fin a San Genaro en el mapa".

Yo quiero salir. -Y yo.

"Mientras, en casa, para celebrar la llegada de mi abuela

tras su operación de cadera,

mi padre decidió preparar una paella. Ahí es nada".

¿No era mejor encargar la paella a Miguel

y estar abajo tomando una cervecita? Eso hubiera sido lo más fácil.

Se trata de que las mujeres de esta casa se den cuenta de una vez

que no se nos caen los anillos por hacer una paella.

Oriol, échanos una mano. Si no sé cocinar.

Pero sabrás leer, ¿no? Sí.

Pues lee a ver lo que dice la receta.

Aceite... Eso lo tengo.

Pollo. Sí.

Conejo. Claro.

Sal. Sí.

Y limón para decorar. ¿Y no pone arroz?

Vaya receta, ¿cómo hacemos paella sin arroz?

Hace falta arroz de Calasparra, que es el bueno.

Papá, me marcho que te veo muy suelto.

¿Ya te vas?

Escúchame, intento poner la paella a las 2 en punto, como los toros.

No me falles. No.

Adiós. Adiós.

¿No te gusta la paella? Me gusta el "rosillet".

Serán cosas de tu abuela. Escúchame una cosa.

Esta no es "rosillet". Esta es una paella... Espérate.

De conejo y pollo.

Lo más importante es freírlo. Cuidado, que salta.

¡Joder!

No pasa nada, hijo, no pasa nada.

Con estas flores nos seguimos quedando cortos, Josefina.

-¿Padre, qué quiere?

Con el dinero que me ha dado milagros no sé hacer.

-Pues haga una colecta entre los vecinos.

Este es un acontecimiento histórico y tenemos que estar a la altura.

-Ya, como si fuera fácil sacarle a la gente ahora dinero para flores.

-Vale, a ver, ese foco me lo vais subiendo, ¿vale?

Lo subís porque hay que picarlo. -Tranqui, Fellini.

Que ya es la hora del bocata, ¿eh?

-Pues vais adelantando que hay mucho que hacer.

Hombre, padre, tenemos un problema en el set.

-¿En el qué? -Aquí en la iglesia.

Ha surgido un imprevisto y no sabemos qué hacer.

-¿Dónde está el problema? -Ahí dentro.

Venga por aquí.

Ahí.

-Tenga cuidado, padre, que este tiene pinta de drogadicto.

-Oiga, oiga, no se puede estar aquí.

Oiga... -¡Anda!

¡Pero si es Richi! El hijo de Rosa.

-¿Richi? ¿Este es? -Es Richi, sí.

-¿Qué pasa?

-Hijo...Hijo, tienes que marcharte.

-Hasta de la iglesia le echan a uno. -Estamos preparando la misa de mañana

y han llegado los de la tele. -En la calle hace un frío que pela.

¿Dónde voy? -A tu casa. A dormir la mona, hombre.

-No puedo, mi madre me ha echado. -¿Cómo que te ha echado?

-Llevo dos noches en la calle.

-¡No puede ser! Si eres un chiquillo. -Dígaselo a ella.

¿Me pueden ayudar por lo menos? Para un colacao.

-Bueno, venga, ven al local de la parroquia

y de paso te duchas porque te canta la Traviata.

-Tenga cuidado, que si Rosa le ha echado de casa será por algo.

-Yo también tengo mis motivos, le conozco desde que llegué al barrio.

No va a quedarse en la calle, vamos.

-No se vaya muy lejos que tenemos que hacerle la prueba de cámara.

-Me voy a liar, no me sé ni el "Padre Vuestro".

-Padre Nuestro.

-Ya, pero como en mi casa somos ateos, lo llamamos "Padre Vuestro".

Hola, chicas. Hola, Carlos.

María, a las 2 en casa.

Papá ha dicho que a las 2 se come y le gusta que comamos juntos.

¡Jolín, María! ¡Qué bueno está tu hermano!

-Oye, si vas a ir a misa, no puedes decir esas cosas.

Seguro que un poco pecado sí es.

-Que no voy a ir. No estoy ni bautizada.

-¿Y cómo saben los curas si lo estás? -Lo tiene apuntado en un libro.

Pasan lista mientras entras.

-No tienes ni idea, hazme caso a mí. -¿Los budistas podemos ir a misa?

-Creo que sí, pero cuando salís ya tenéis que ser un poco cristianos.

-Si me hago cristiana, mis padres me matan.

-Y los míos.

-Qué injusto, quería salir en la tele.

-Chicas, tenemos que hacer algo para que podáis ir a misa.

-Mira, viene Rosa.

La carita que trae la pobre. -Con la vida del hijo, ¿que quieres?

-Pobre chaval, ayer me lo encontré tirado ahí en el descampado.

-¡No me digas!

-Hola. -¿Qué pasa?

Tendrás que esperar un poco, que mira cómo estamos.

-¿Por qué hay tanta gente? -No te has enterado, claro.

Van a televisar la misa desde la parroquia.

Está todas locas por salir.

-Nieves, como sigamos así, se acaba la laca, lo digo en serio.

-¿De verdad que no sabías nada? -No sé ni en qué día vivo.

-Por lo visto la iban a dar desde San Gonzalo,

pero la última vez que llovió le salieron goteras.

El padre Froilán está encantado de la vida.

-¿Os imagináis que viene Luis Mariñas?

-¡Ay! Lo que me gusta ese hombre. -Uno que me gusta mucho

es el curita que sale por las noches. Joven, que le brillan los dientes.

-Ahora estoy contigo que se me pasa el tiempo de la señora.

-Rosa, pasa, hoy te hago yo la cabeza.

Qué mala cara tienes, nena. -Qué cara voy a tener...

Si no he dormido en dos noches. -Ya... No te preocupes,

que aquí está tu Nieves y te voy a dar un masajito, verás qué bien.

-Pero hoy solo me lavas, no quiero que me peines.

¡Ay!

¿Te duele?

Claro que me duele, hija.

No se lo vayas de decir al médico

que es capaz de llevarme otra vez al hospital.

Y ya está bien de tanta tacita de caldo sin sal.

Estoy hasta la coronilla.

¡Dios mío! ¿Qué habré hecho yo de malo

para que me mande este castigo? Pues nada

porque Dios no se ocupa de estas cosas.

¿Y ahora qué?

A depender de los demás para todo. Alguna vez tenía que ser.

¡Ay!

¿Qué voy a hacer cuando tú te vayas por ahí a trabajar?

Está Antonio. ¿Si quiero ir al baño?

Ya nos organizaremos entre todos. ¿No nos has cuidado tú siempre?

Pues déjate querer un poquito, hombre.

(Sirena)

Dile a este chico que quite ese ruido tan grande, por Dios.

Parece que vamos a apagar fuego.

Ya estamos llegando, anda. Aguanta un poquito.

Qué alegría, hija, estar en casa.

(Timbre)

Voy.

-Hola. -Hola, ¿qué tal estás?

-Muy bien, ¿tú? -Bien, bien.

Estaba por aquí trabajando un poquito y...

Me preguntaba qué tal estaría tu abuela.

¿Qué ocurre? -No, nada, que está muy bien.

Se la llevan ahora para casa. -Me alegro.

-¿Quieres pasar? -Sí, gracias.

-Bueno, ¿y?

¿Vas a seguir haciendo mucho esto? -¿El qué?

-Inventarte excusas para venir a verme.

-Bueno, es que...

Era o tu abuela o el calentador del gas.

-¡Cachis en la mar! Cómo se complican las cosas.

-¿Cenamos juntos esta noche?

Estoy aburrido de los mismos sitios,

así que aceptaré cualquier plan que me propongas.

-¿Te gustaría ir al teatro? (ASIENTE)

-¿Vamos al María Guerrero? (ASIENTE)

-Me parece un plan perfecto.

Que voy a seguir trabajando.

Nos vemos luego. -Venga, sí, gracias por la visita.

Nada, que nos vemos luego. -Bien.

-¡Buenas!

-Hola. -Hola, Nieves.

-Hola, Nieves. -Hola.

Paquita, un poleo y un café, que me voy rápido.

-Te lo hubiera llevado si tienes prisa.

-Déjalo, así descanso un rato que tengo los dedos como garfios

de tanto cardado.

-¿Os habéis enterado?

El ministro Morán se ha ido a China a buscarle novia

al oso panda del zoo de Madrid. Y yo a dos velas.

-Que no te enteras,

no es una novia, es que el bicho se ha quedado huérfano, necesita madre.

-Ese oso es más famoso que Luis Miguel Dominguín

y Antonio Ordóñez juntos, os lo digo yo.

Tiene el zoo de bote en bote.

-Pues que le lleven a Ava Gardner, a ver qué faena le hace.

-Como alguien no entre inmediatamente en la cocina,

se le van a quemar los boquerones.

-Ya voy yo. -No, cariño, que...

-¡Que no me llames cariño! -Vale, vale.

-Qué brutico. -Espera, que yo te abro.

-Mañana te pago y te devuelvo los vasos.

Qué caballeroso. -Siempre a tu servicio, Nieves.

-Gracias.

Hasta luego, Carmen. -Adiós, hasta luego.

-¿Qué? ¿Te animas a venirte a la misa?

-No. No tengo ganas, de verdad.

-De verdad, para una vez que lo hacemos en la parroquia...

-Ya, pero yo lo veo por la tele y me quedo tan a gusto, de verdad.

-Ya...

-Hala. -Bueno...

-Que os divirtáis. -Adiós, Clara.

-Hasta luego. -Qué bien, una café, me va a venir...

No puedo más con tanta gente.

-Buenos días. -¡Hombre, padre Froilán!

No me diga que viene a teñirse las canas para salir guapo en la tele.

-Déjate de tintes.

Pili, venía para pedirte un favor. -Sí, lo que quiera.

-El coro.

Iban a cantar mañana en la misa,

pero no podrán porque algunos tienen paperas.

Te iba a preguntar,

¿ese grupo que tenías tú sigue vigente?

Amarillo Reventón. (RÍE) -No, es Rosa Chillón.

Sí que seguimos, claro.

-¿Y no te importaría si mañana tocáis en la iglesia?

-¿En la iglesia? -Sí.

-¿Con Josete vestido de monja también?

-Mujer, qué cosas tienes. Vestido decentemente.

¿Qué me dices? Saldréis en la tele. -No, ya hemos salido y nos echaron.

-Así os redimís. -Ya, bueno...

-Tendríais que tocar temas religiosos como "Una espiga dorada bajo el sol"

o "Qué alegría cuando me dijeron vamos a la casa del Señor".

-Si me sé todas.

Por mí bien, pero tengo que consultarlo con el resto.

Le aviso que son muy suyos, sobre todo Marcelo, que tiene lo que tiene.

-Dios te lo pague, hija. -Nada.

-Padre, no es por nada,

pero yo dejaría al barrio en mucho mejor lugar.

-Nieves, a ti no te lo ha pedido y no tienes ningún grupo.

No sé de qué hablas. -Perdona,

los temas los tengo grabados para acompañarme.

-¿Y qué vas a cantar? ¿Un bolerito? No, una ranchera, mejor.

-Perdón, no discutáis por eso.

Por favor, que esta es una ocasión única.

Si Nieves también quiere, podéis cantar juntas.

Vamos luego a la iglesia y escogemos el repertorio.

¿Os parece? -Sí, sí.

-Puede quedar bonito las dos... -Menos mal.

Y con Marcelo, que ya verás.

(Sirena)

Esa es la ambulancia de Herminia.

(Sirena)

¡Madre mía! Ya estamos aquí.

¿Qué pasa? Pues nada, mírala.

Hola. Hola.

¡Herminia!

-¡Por Dios! -Mejor en casa.

Viene un poco mareada, eso sí.

¿Por qué? ¿Sigue estando mal? ¡Cómo me alegro de verte!

¡Y yo! Anda que yo, no te lo imaginas.

Estoy un poco mareada porque han venido a todo trapo con la sirena.

He rezado mucho por usted. Muchas gracias.

Me han dicho que la operación ha ido de maravilla.

Sí, de maravilla, pero los clavos que me han puesto...

Me duelen como dos puñaladas traperas.

Paciencia. Lástima que se pierda la misa televisada.

¿De qué habla, padre? Por aquí, por favor.

Eh... Pues... La tele, que viene al barrio.

Que lo hacemos desde la parroquia. ¡Nos vamos a hacer famosos!

¿Y tú cómo no me has dicho nada? Porque se me ha olvidado.

Pero, bueno, eso no pasa más que una vez en la vida.

¿Y yo no voy a estar ahí para salir por la tele?

No te preocupes, lo verás por la televisión, que no pasa nada.

Hola. Hola.

Herminia, qué alegría verla, ¿qué tal?

Hola, hijo. Hola, Merche.

¿Por qué no le dices a Mercedes que me deje ir mañana a la parroquia?

No se preocupe por mañana.

Vamos a ver cómo la metemos por una escalera tan estrecha.

Tranquilo, que estamos acostumbrados.

Mejor le abro la puerta. Buena cara trae, ¿eh?

¡Que se mejor, Herminia!

Los ojos con los que tú me ves.

Podían haber usado una grúa y haberla metido por el balcón.

-¿Cómo van a meterla por el balcón? Que no es un bargueño, es la abuela.

Mire, todo el mundo esperando a que venga, Herminia.

¿Nuka?

¿Eres Nuka? Sí.

Soy Antonio, el padre de Carlos. Sí, hola, ¿cómo estás?

Muy bien. ¿Qué haces por aquí?

Vivo aquí, hija. ¿Y tú? ¿Has quedado con Carlos?

No, con una amiga que trabaja en la tele.

Me dijo que venían a esta iglesia a preparar una retransmisión

y he venido porque no conocía esta parte de Madrid.

Pues qué casualidad. Entonces...

Este es el barrio de Carlos. Este mismo.

Me encanta. Por cierto,

¿por qué no te vienes a comer a casa? Estamos todos.

¿Y Carlos? Claro.

Ahora ha salido a ver a un amigo.

Pero estaremos todos y así conoces a la familia, si te parece bien.

Me encantaría, ¿a qué hora? A las 2 en punto.

Hago yo la paella y la saco a las 2.

Carlos estará en una bodega que hay al fondo.

Enfrente del colegio, una gris, muy fea.

Pues voy a verle.

Ahora te veo, muchas gracias. A ti, a las 2.

Hasta ahora.

¡Nuka!

Llevas un cordón suelto, hija. ¡Ay! Sí, gracias.

No te tropieces y te vayas a hacer daño.

Ya está, muchas gracias. De nada.

¿No ibas a hacer al paella? Que yo estoy con mi madre.

A su debido tiempo, Merche. A las 2 en punto en la mesa.

No, Toni. No invertiremos medio millón en un confidente.

-Sabía que los GEOS intentarían secuestrar a esos etarras.

Está dentro y tiene información de primera mano.

-¿Tú no decías que no había que pagar por la información?

Es un dineral. -Ya lo sé.

Es algo muy gordo y sucio. Considéralo una inversión.

-¿Cuál es tu problema? En serio. -No te entiendo.

-Te envío a cubrir la boda de la hija de Lola Flores

y me encuentras unos traficantes de armas.

¿Ahora? Una guerra sucia contra ETA. -¿Cuál es el problema?

-Que hay mucho hijo de puta y mucho asesino por ahí

para que busques las manzanas podridas en el mismo sitio.

-No estoy buscando nada. Hago mi trabajo. Son cosas que existen.

Si quieres las ignoro, no me las invento.

-¿Es por tu pasado?

Por tus problemas con la brigada político-social.

-¡No me toques los cojones! Nada que ver una cosa con la otra.

-El que está tocándome los cojones eres tú a mí.

Usas esta agencia para tus venganzas personales.

A ver si te enteras de quiénes son los buenos y los malos.

-¿Algo más?

-No.

Por ahora.

-Dos botellines.

Y dos banderillas de lujo. Gracias, Heladio.

Oye, que el otro día cuando me viste así que...

Debí de mezclar porque me pillé un pedo de lo más tonto.

¿Te crees que yo soy idiota o qué? ¿Hace cuánto que te metes?

Desde que me quedé sin curro. Me junté con gente chunga y...

Pues empecé a meterme.

Por eso me dejó la parienta, no soportaba verme con el cuelgue.

Joder, lo cuentas con una normalidad...

¡No me des la charla! Bastante mal lo he pasado ya.

Además que ya he salido, te lo juro. ¿Y lo del otro día?

Lo del otro día pues...

Estaba de bajón y me fumé una platita, pero que yo controlo.

¿O me ves mal hoy, Carlos?

Si en cuanto me den el curro de segurata voy a ser el rey del mambo.

Menuda juerga nos vamos a correr, ya verás.

(Música suave)

Espera.

¡Nuka!

¡Nuka! ¡Nuka!

¿Qué haces aquí? Haciendo fotos.

Lo mismo me acaba de preguntar tu padre.

¿Y qué hacías con mi padre? Me ha invitado a comer paella.

¿Sí? Sí.

-Hola, Nuka, yo soy Luis.

El que dio plantón el otro día en la fiesta.

-¿Tú también vienes a la comida?

-No, acabo de llegar al barrio, me estoy instalando todavía.

-Te echaba mucho de menos, ¿por qué no viniste ayer?

Me quedé en casa escribiendo.

Bueno, chavales, me abro.

Nuka, nos vemos en otra fiesta. -Hasta luego.

¡Luis!

Acuérdate de lo que hemos hablado. Tranqui, Carlos, que yo controlo.

-Invítame a una cerveza, que estamos en tu barrio.

-Heladio, pon una cervecita a esta chica tan guapa.

¿Y qué es eso de que mi padre te ha invitado a comer a casa?

-Botellín para la rubia guapísima. -Gracias.

-Anda y prueba, prueba.

¿Prefieres que vayamos a comer por ahí?

Tengo que subir a ver a mi abuela, después nos vamos donde quieras.

Es que ya le he dicho que comería con vosotros.

Va a ser un coñazo. Tu padre es majísimo.

Majísimo...

Huele muy bien.

Mejor sabrá. A ver...

Está muy rica.

¿Con quién estabas hablando abajo?

¡Ah! No te lo vas a creer.

¿Sabes quién es? ¿Quién?

Nuka, la fotógrafa, la novia de Carlos.

¿Es Nuka? Es Nuka.

¿Qué hace por aquí? Ha venido con los de la tele.

Le he dicho que suba a comer, así la conoces.

¿Y qué ha dicho? Que estaba encantada.

Ya verás qué buena persona es y qué elegante, y qué clase tiene.

Y qué mona, ¿no?

Hombre, es joven. Joven y guapa.

Cuando se es joven, lo de ser guapa está en el precio.

Es difícil ser no tan joven y estar tan guapa como tú, ¿entiendes?

¿O te lo canto en zarzuela?

Eres la más guapa.

La más guapa, la más.

Pues bien que le mirabas el culo, que te he visto.

¿Quién? ¿Yo?

¡Cómo voy a mirar el culo a una criatura!

Estaba mirando las hechuras, como es garza, como tú, y rubia...

Calla ya.

Será posible.

Te he echado mucho de menos estas noches en el hospital.

¿Ah, sí? A ver, repítemelo.

Qué tonto, que te he echado de menos.

(Timbre)

Vaya por Dios.

Están llegando. Sí.

Esta noche. Esta noche.

Te lo prometo. Me lo prometes.

De verdad. Muy bien.

Hola, mamá, qué bien huele aquí. Tu padre está haciendo una paella.

¡Esto ya está!

Aquí hemos vivido toda la vida.

Hace 4 años a mis padres les dio por cambiarme al barrio de Salamanca,

pero decidieron volver porque es aquí donde les gusta estar.

Pues me encanta el barrio. Tampoco es gran cosa, la verdad.

¿Seguro que te apetece subir? Claro, ¿por qué no?

Sabes cómo son las comidas familiares.

Todos cuentan siempre las mismas tonterías...

Carlos, tengo familia, no me voy a asustar.

-¡Carlos! Qué bien que te veo, te iba a llamar. Hola, Nuka.

El padre Froilán nos ha pedido que cantemos mañana en misa.

¿Qué dices? ¡Ah! Y con Nieves.

¿Y qué le has dicho? Pues que claro que sí.

¿Le has dicho que sí a que Rosa Chillón cante con ella en misa?

He quedado con los demás después de comer en la parroquia.

No les he dicho nada, pero cuento contigo para convencerles, ¿no?

A ver quién convence a Marcelo.

¡Joder, Pili! Te las apañas.

No te retrases, que tenemos la peluquería hasta arriba

y tenemos que volver después. Hasta luego.

-Qué divertido.

Sí... Último aviso, ¿subimos o no? Claro que subimos.

Pues luego no te quejes, que ya te he avisado.

Tu hermano te toma la delantera, nos trae a su novia a comer.

Yo esta noche he quedado con un amigo a cenar.

¿Ah, sí?

¿Con un amigo o un amigo fuerte? Un amigo.

(Timbre)

Abre, anda.

Hola. Hola.

Ella en Nuka, mi hermana Inés. Encantada.

Hola. Hola, cariño.

Qué ganas tenía de verte.

Qué pelos.

Hola. Nuka, mi madre.

Hola, Nuka, encantada.

Un placer conocerte. Igualmente te digo.

¿La abuela cómo está? En la habitación, está bien.

Bueno...

¿A que Gala y Fan fan no pueden ir a la iglesia?

¿Por qué no van a poder ir a la iglesia?

Porque no están bautizadas,

pero quieren ir para salir por la tele.

¡Ah! Sí pueden ir a la iglesia.

Lo que no pueden es comulgar porque sería un sacrilegio.

¿Y qué pasa si no estás bautizada? Que tienen el pecado original.

Por culpa de Adán y Eva.

Se dejaron engañar por la serpiente y mordieron la manzana.

¿Y vas al infierno? Bueno...

Tus amigas son muy inocentes para ir al infierno.

Yo creo que irían al limbo. ¿Y cómo es el limbo?

Pues...

Creo que es como estar en la mente de Dios..

Pero, hace calor como en el infierno, se parece más al cielo...

¿Y se puede salir o te tienes que quedar para siempre?

Hija mía, me estás poniendo la cabeza como un bombo.

Búscalo en el catecismo.

Ahí te lo explica todo. Sí, abuela.

Bueno, María,

ahora ve ahí a la cómoda, anda.

Y abre el cajón de arriba, el de la derecha.

¡Anda! ¿Y esta botella?

Sí, tráemela.

Mira, hija, es agua de Lourdes.

¿Sabes? Es para las enfermedades.

Dicen que es muy milagrosa.

Anda, ponla en su sitio.

¡Ay!

Yo pensaba que iba a servir para cuando estuvieseis malos

y he sido yo la primera en probarla.

¿Se puede? Sí, adelante.

Pasad, pasad.

Hola. Hola.

Hola, hija.

Ella es Nuka, abuela. Hola.

Mucho gusto. Igualmente.

¿Cómo has tardado tanto en traerla con lo guapa que es?

Me han dicho que eres fotógrafa.

Pues algún día me tendrás que hacer alguna fotografía,

pero no ahora con esta pinta que tengo.

Cuando esté mejor. Cuando usted quiera, doña Herminia.

¿Tú eres María? -Sí.

-Pues eres muy muy muy guapa. -Gracias.

(Timbre)

Ayuda al abuelo. ¡Ya voy!

Llego tarde, lo siento. No, hombre, cariño.

Qué bien huele. La ha hecho tu padre.

¿La abuela? Mejor, está en la habitación.

Están Carlos y su novia.

¿Cómo se llama? ¿Luka? No, Nuka.

Ahora paso, tengo que hacer una llamada antes.

¿Ah, sí? Del trabajo.

¿De trabajo? Hijo... ¡A comer!

Mamá, qué más quisiera... No te pongas así.

¡Carlos, a comer! ¡Toni, hijo!

Qué buena pinta. Ponla aquí.

Ahí está.

Estupendo, el foco grande, va por aquí.

Lo subís.

O llamáis a Tomás, el de la furgoneta y el trípode grande.

-¡Oiga! Espere, ¿es necesario esto, señorita?

Perdóneme, pero es que tengo muchas cosas que hacer.

-Padre, tengo que hacerle una prueba de cámara.

Vale, gracias.

¿Puede ponerse aquí delante del micrófono?

Unidad, estamos listos.

-Sí, estamos listos, te pincho la 1.

Vamos, muchachos. -Oído.

Padre.

¿No tendría usted alguna casulla morada que ponerse?

-¡Morada! Si no estamos en Cuaresma, ni en Adviento,

ni en misa de difuntos. -Es que da muy bien en cámara.

-¿No pretenderá cambiar la liturgia por razones puramente estéticas?

-Esto es la tele. -Ya, y esto la Santa Madre Iglesia.

Seguiré con la verde

que es la que corresponde para el tiempo ordinario, faltaría más.

-De acuerdo.

Diga algo, por favor. -Algo...

¿Cómo qué?

-No sé, haga como que está diciendo el sermón.

-¿El de mañana? No, no, todavía no lo tengo preparado.

-Pues el de la semana pasada, pero diga algo.

Y mirando a cámara, por favor. -¡Ah! A cámara.

Ya, pero sin ensayar...

-Este es el ensayo, padre. -Ya, ya, claro.

Eh... -Cuando quiera.

¿Podemos tener silencio en set, por favor?

Padre, es su gran oportunidad.

Piense lo que le gustaría decirle a todo el país.

(Música tensión)

Vamos, arráncate.

(GRITA) ¡Hermanos! -¡Joder!

-Perdone, padre... -Perdóneme usted a mí.

Con los nervios...

¿Podemos intentarlo otra vez? -No, no.

No, no.

-La que están liando, ¿eh?

Traigo a San Genaro. -Qué bien.

-¿Dónde lo pongo? -Ponlo en el escabel este.

-Le han dejado los dorados que, más que un santo, parece el rey Midas.

-Muy bien, hijo, muy bonito.

-Me llama usted si necesita algo. -De acuerdo, Ramón.

Entonces, te dedicas a la fotografía.

Bueno, hago lo que puedo.

Hoy he estado en el barrio acompañando a una amiga

y me ha parecido muy curioso.

-¿El qué te ha parecido curioso?

-Pues venir a un barrio como este.

Siempre estoy por el centro, Malasaña,

y los sitios así me encantan. -¿Así cómo?

-Así como... tan auténticos.

No es el típico sitio de turistas. No, desde luego.

Turistas no tenemos.

¿Sabes qué pasa? Aquí con una foto se piensan que les robas el alma.

-¿Qué dices?

¿Has hecho una foto a alguien? Algunas.

Las revela en blanco y negro y las colorea. Quedan muy chulas.

¿Y te ganas la vida con eso? -Ojala.

También de azafata de congresos y lo que haga falta.

La fotografía, si no eres famoso, no da para mucho.

No seas modesta. Ya ha expuesto en muchos sitios.

¿Sí o no? Sí.

Por cierto, me han propuesto que hagamos algo juntos

para le primer número de "La luna".

¿De qué? "La luna de Madrid".

¿Eso es una revista? Sí.

Te lo digo porque yo tengo algún conocimiento del sector.

Fui director general de una revista que se llamaba "Por supuesto".

¿Por qué te ríes tú? No, por nada.

Se ríe porque una vez

publicamos en portada un culo. Eso era la revista.

Era muy moderna, joe. Eso decíais entonces.

Hija, come, y vosotros a lo vuestro.

Esto es una revista de moda, literatura, arte...

Y va a ser lo más porque toda la Movida va a colaborar.

¿La Movida?

Siempre escucho hablar de la Movida, pero no sé lo que es.

Es una cosa de Tierno Galván, Merche.

¿Ah, sí? Espera, a ver...

La Movida es una forma de entender la vida.

-Bueno, o de no enterarse de nada. Ojos que no ven...

¿Perdona?

Déjalo.

-Somos un montón de gente que estamos hartos de los mismos rollos

de democracia, franquismo, dictadura,

y solo queremos vivir la vida y experimentar cosas nuevas.

-¿La democracia te parece un rollo?

-La política en general me parece un comecocos.

Tanto traje de pana y todo eso,

veo una chaqueta con coderas y me pongo enferma.

-No sé si te has llegado a enterar,

pero hemos soportado 40 años de dictadura, 40.

A esos de las coderas

nos ha costado muchísimo esfuerzo, sudor y sangre

conseguir eso que a ti te parece un rollo.

Venga...

¿Ahora tenemos que pasarnos 40 años hablando de esos 40 años? ¿Es eso?

Lo que quiere decir Nuka es que, cuando murió Franco,

eran muy jóvenes y ahora están a otro rollo.

¿Eso es lo que queréis decir? Yo creo que...

disfrutar de la vida y de la libertad

también es una forma de cambiar las cosas.

Se refiere a que estamos hartos de que nos echéis en cara

que nunca hemos corrido delante de los grises.

Sí, y los que sí hemos corrido

estamos hartos de que parezca que nunca ha sucedido.

Que seáis unos inconscientes y no cuidáis las cosas.

Y os pensáis que no pueda volver a pasar.

-Tiene razón, Carlos.

Un poquito de frivolidad está bien, pero tanto tanto tanto...

¿Sabes, Nuka?

Me llevaron a la cárcel por tener propaganda en mi casa.

Que no era mía.

Sí, hay que olvidarlo... -No, Inés.

No hay que olvidarlo.

Hay que ser agradecido.

Y saber que esa libertad es gracias a nosotros.

Tanto niñato que se piensa que ha descubierto América

por ponerse hasta el culo.

¿A ti qué coño te pasa? Es verdad.

Os pensáis el ombligo del mundo con tanta tontería.

Que no sois tan especiales.

Mientras estáis por ahí, pasan problemas reales.

Terrorismo, paro y muchísimas cosas más.

Lo más fácil es vivir enamorado de la moda juvenil, que nadie qué es,

y pasar de todo, como vosotros.

Tú eres más de desalambrar a alambrar, ¿no?

¿Sabes qué pasa?

Que no todos tenemos la suerte de ser héroes como tú.

Y luchar contra la Policía corrupta,

viajar a Marruecos a hacer las mierdas esas...

Por lo menos, intento cambiar las cosas.

Hijos, por Dios... Pues las cambias de puta madre.

¿Te ha gustado la paella?

Estaba muy buena, muchas gracias.

-Tengo que hacer la llamada de trabajo.

¿Os importa en vuestra habitación? No, no.

Vete a llamar, hijo.

¿Alguien quiere repetir paella?

Mi hermano está gilipollas. ¿A qué viene ponerse así?

Es peor que mi padre. No te enfades, no ha pasado nada.

El día que vienes, bronca, parece que lo hace aposta.

Me ha encantado conocer a tu familia, son majísimos.

Y tu hermano, pues bueno...

Todo el mundo tiene un mal día.

Gracias por encajarlo así.

Tú también aguantaste a mi madre, eso sí es mal rollo.

¿Sabes lo que me está apeteciendo? ¿Qué?

Que nos vayamos a casa. Sí, pero tienes que quedarte.

Me voy, luego hablamos. ¿Te acompaño?

No.

Adiós.

¿Sigue sin llamar?

Me da igual, Samuel. Me da igual, insiste.

Tenemos que tirar del hilo del secuestro de los etarras como sea.

A lo mejor nos pone en contacto con alguno.

No, de Moreto olvídate.

No podemos contar con él.

Luego te cuento bien.

Adiós. Inténtalo, ¿eh?

¿En qué estás metido, Toni?

¿No estarás intentando hablar con terroristas?

Soy periodista, hago mi trabajo.

¿No hay otras cosas que hacer que no sean esas?

¿Por qué no te dedicas a los deportes? Y vives tranquilamente.

No se puede remover la mierda todo el tiempo porque al final...

te salpica.

Y esta no es que huela mal,

esta apesta. Sé bien lo que hago.

Siempre me dices lo mismo.

Que sabes lo que haces y luego pasa lo que pasa.

Como en Tánger. ¿Y sabes por qué?

Porque vas solo por la vida.

Eres como el Llanero Solitario.

Y no tienes nadie que te defienda,

ni un periódico detrás, ni una gran empresa. Vas solo.

¿Tengo o no razón?

Toda la razón. ¡Pues entonces!

Pero esta vez sé lo que hago, no será peligroso, confía en mí.

Tengo que hacer otra llamada, ¿puedo?

Sí.

Mercedes, estaba la paella riquísima.

Le ha salido muy bien.

Estaba ya de tanto puré y tanto pollo en el hospital

hasta el moño. Me ha sabido a gloria.

La pastilla.

¿Qué eran esos gritos que se oían antes?

Tus nietos que se han puesto a discutir de política.

Para un día que nos juntamos...

Los hermanos discutiendo de política.

¡Ay, Señor, Señor!

¿Y la novia de Carlos? Cuca.

Nuka, madre, se llama Nuka. ¡Ah, Nuka!

Los nombres que se ponen ahora las chicas, ¿eh?

Me recuerda el oso ese que se veía en los dibujos

cuando la niña era pequeña.

Pues es muy guapa. Guapa, guapísima.

Antonio se pone un poco tonto cuando hay una chica guapa.

No, pero ella es muy modosita. Ya...

Y muy mona, claro. Sí, sí, sí que lo es.

¿Lo vuestro ya se ha arreglado? ¿Qué se va a arreglar?

Todos los días durmiendo contigo en el hospital.

Bueno, pero tú... Que sí, que sí, que sí...

Ale...

Mañana ya te puedes poner en la butaca y ver la televisión.

Así nos ves. Muy bien, muy bien.

Ahora te lo mueves como quieres. -Ya lo he medido.

¡Hola! Buenas, Carlos.

¿Y Marcelo? Todavía no ha venido.

A ver quién es el valiente que le dice que es para tocar en misa.

-¿Y qué pasa? -Que Marcelo y la misa no encajan.

Ya me encargo yo, a ver qué dice.

Nieves y yo tenemos que ir a la peluquería, a ver cuándo empezamos.

No tardamos nada, solo tenemos que elegir el repertorio.

El que tenemos siempre no nos vale.

Pues el Himno de la Alegría. Esa siempre cuela.

-Muy bonita. -O Elsa Baeza, a ti te encanta.

Poneros de acuerdo y las que queráis.

Tengo la base hecha. -¿Tienes la base?

-¡Hola!

¿Por qué hemos quedado para ensayar en este sitio?

Eh...

Mira, van a retransmitir por TV la misa desde mi barrio,

y el párroco es muy amigo de la familia

y me ha pedido que toquéis en la misa.

Con Nieves.

¿Qué Nieves? -Servidora, Nieves Carranza.

Artista de "varietes".

Expareja del gran Manu Lobo en salas de fiesta de España entera.

-Ya.

Renunciar a nuestro toque petardo glam

para tocar en la misa de la televisión y...

con una maruja. -Oye, por favor, no te pases, ¿eh?

-¿Es o no es?

Sí es.

Bueno, en ese caso, eso es todo lo que tengo que decir.

(CANTA) "Cristo ya nació,

en Palacaguina

de Chepe y Pavón... Y una tal María."

(TODOS CANTAN) "Ella va a planchar muy humildemente

la ropa que goza la mujer hermosa del terrateniente".

"De no ser por la invitación del padre Froilán,

nunca habríamos adivinado que en su adolescencia

Marcelo sintió la llamada de la vocación religiosa.

Interrumpida por un escándalo con otro seminarista,

escándalo del que no quiso hablar, pero que todos nos imaginamos".

"...mujer hermosa del terrateniente".

-Mirad, yo os puedo bautizar. Lo pone en este libro.

"En caso de emergencia, cualquier cristiano puede bautizar".

-La tele ya está aquí. Esto es una emergencia.

-¿Tenemos que bebernos este agua? -No os la echo en la cabeza.

-¿Toda? -No.

La necesita mi abuela para curarse.

-¿Y después que vas a hacer? -Rellenarla con agua del grifo.

Empezamos contigo, arrodíllate.

-¿Con qué nombre te bautizas? -Qué tontería, con el mío.

-¿Te lo puedes cambiar? -Creo que sí.

-Siempre he querido llamarme Yin yin.

-Entre Fan fan y Yin yin...

Fan fan ya nos lo sabemos. -Tienes razón, vale.

-Pon la palangana.

Fan fan, yo te bautizo en el nombre del Padre,

del Hijo y del Espíritu Santo.

-¡Está helada!

(CANTAN) "Cristo ya nació en Palacaguina

de Chepe y Pavon y una tal María.

Ella va a planchar

muy humildemente

la ropa que goza la mujer hermosa del terrateniente.

¡Uhhh!"

-Muy bien, hijos, va a quedar estupendo.

-¿Qué le parece si cantamos "Quiero ser santa"?

-No la conozco, ¿de quién es? -De Parálisis Permanente.

-Mejor lo dejamos para otra ocasión.

-Padre. -¿Sí? Perdonad un momento.

Hola, Rosa.

Precisamente, quería hablar contigo.

-Dígame, padre. -Siéntate.

Vamos a ver.

Esta misma mañana

me he encontrado a tu hijo durmiendo en el confesionario.

-Lo siento mucho, padre.

Es que no respeta nada. -No me refiero a eso.

Me refiero a cómo estaba.

Sucio, muerto de hambre... Como un pordiosero.

Me ha dicho que le has echado de casa.

¿Cómo es posible, Rosa?

¿Qué clase de madre y de cristiana hace eso?

-Padre...

No sabe lo que he pasado con Richi.

Me lo ha robado todo.

Las joyas de la familia, la plata...

El reloj de su padre, que en paz descanse.

La cubertería.

Todo para comprar la maldita droga. -Rosa, la obligación de toda madre

es cuidar a los hijos en cualquier situación.

Y la de un buen cristiano

perdonar.

Está muy bien que traigas flores a la iglesia,

pero el verdadero cristianismo empieza en casa.

-Pero si le he perdonado mil veces.

Y vuelve a robarme otra vez y otra vez.

-Es casi un chiquillo.

Le he tenido en la catequesis y le confirmé yo mismo.

-No sabe cómo se pone cuando no tiene droga.

Hecho una furia.

¡Me da mucho miedo! -Vamos, Rosa...

-¡Ay, padre! ¡Padre, padre! -¿Qué pasa?

San Genaro, ¡que no está! ¡Que ha desaparecido!

Esto ha sido cosa de Richi.

Me lo he encontrado en la puerta y llevaba algo escondido.

-Ya se lo he dicho. Se ha vuelto un demonio.

-¿Cómo vamos a celebrar la misa sin San Genaro?

-Celebrándola, padre.

Lo tenemos todo listo para salir mañana al aire.

No habrá ido muy lejos, ¿voy a buscarle?

Sí, por favor. -Mira a ver si lo encuentras.

-Si no aparece, podemos poner otra imagen que dé bien en cámara.

U otro San Genaro, seguro que tiene.

-¿Usted se cree que el santoral es como el equipo del Madrid?

¿Que sale uno y entra otro?

¡A buenas horas dije que sí a la televisión!

-Señor, aparta de mí este cáliz y dame un película.

¡Eh!

¡Eh! ¿Qué has hecho? ¡Me cago en la puta! ¡Eh!

¿Qué? ¿Tienes algo que ver con el robo de la iglesia?

¿Qué dices? ¿Me estás llamando ladrón?

Te he visto con el yonki ese, ¿qué llevaba debajo del brazo?

Me lo quería cambiar por papelinas.

¿Cómo que cambiar?

¿Ahora pasas? ¿Eres el puto camello del barrio?

Que no. Que solo vendo de vez en cuando para mi consumo.

¿Y me dices que ya estás limpio?

¡Eres un sinvergüenza mentiroso! ¿Qué coño quieres que haga?

¡No tengo curro ni nada! ¡Estoy enganchado, hostia!

¡Me pides ayuda, hostia! ¡Que soy Carlos!

¡No quiero problemas! -Tranqui, que somos colegas.

-¡Si queréis bronca, lejos de aquí! Déjalo, Heladio, que está bien.

Lo siento, tío.

Yo qué sé.

Para que veas que me enrollo, te ayudo a recuperar el santo.

Va, un abrazo.

Tira. ¡Carlos!

(Música dramática)

No sé qué hacer con Merche.

Estoy más perdido que un afilador en Legazpi.

No sé, Antonio...

¿Por qué no hablas con ella?

¿Estas cosas se hablan?

No se hablan, pero que si en un momento dado hay que hablar,

va y se habla. Que no, que no, estoy harto ya.

Y eso que tiene buena voluntad.

Esta mañana me dice: "No te preocupes, esta noche sí,

te lo prometo".

Llegará la noche y lo de siempre, gozaremos un poco

y al final mucho tambor y poco redoble.

¿Por qué no vas a un especialista? No voy a un loquero.

No hablo de loqueros.

Sexología.

Lo he leído, hay sexólogos.

¿Va la gente? Con la vergüenza que da hablar de eso. Yo no voy, hombre.

Ay, Antonio...

Pues, ¿entonces? Entonces, ¿qué?

No vas a tener otro remedio que documentarte, como todos.

¿Qué quieres que me documente? Que tengo 4 hijos.

Parece que tienes 4 años, no sé cómo explicarte las cosas.

Qué manía con documentarse. A ver, permiso.

Documentación, Antonio. Ahí tienes. Ah...

No me jodas, ¿cómo voy a andar yo con esto? No fastidies.

Por favor. Que no soy un crío.

La ha traído Ramón esta mañana, está nueva.

¿Crees que tengo edad para andar con estas cosas?

Esta revista es una revista seria.

Y en el interior viene con un consultorio sexológico.

Y en los consultorios sexológicos la gente se sincera.

Hablan, abren el corazón, cuentan sus experiencias,

a veces incluso en pareja.

La coges, te la llevas a casa y se la enseñas a Merche.

Mira, que hay un consultorio que cuentan una historia

parecida a la nuestra y tal.

A lo mejor la leéis los dos... Oye y se anima.

(Música tensión)

¿Qué has hecho con el santo, Richi?

-¿Qué santo? No te hagas el tonto, anda.

¡Richi!

El padre Froilán no se merece esto.

¿A quién se la has vendido? -¡Que me dejéis!

Me está dando un jamacuco. -Dímelo y te consigo de lo bueno.

¿Qué pasa?

Un mal viaje. -Me he metido lo del gitano Manuel.

-Lo del gitano Manuel. ¡Joder!

¿A ese? Pues solo te da mierda, tío. -¡Que me dejéis!

¡Joder!

¿Dónde está el gitano Manuel? Ven, yo te llevo.

(Música)

No se ponga usted farruco que es una niñería.

-Que no doy la misa, Ramón.

La tele no es como el cartero, que siempre llama dos veces.

Llama una vez y, cuando aparece, me roban el santo.

Es un aviso divino.

-Pues si le ha caído del cielo, será un aviso de humildad,

no de tanta cabezonería.

-Además, no va a dejar al barrio tirado,

que tienen mucha ilusión todos los vecinos.

Me han dicho que estaba aquí.

¡No es posible! ¡Es San Genaro!

¿Dónde lo has encontrado? Preguntando por el barrio.

En confianza, ¿ha sido el hijo de Rosa?

No, no, unos yonkis de otro barrio.

Se lo cambiaron a un gitano por una papelina.

Ya se puede dar la misa, ¿no? -Por supuesto. Pienso pasar lista.

Y cuento contigo. -Espéreme sentado, Froilán.

-Gracias, hijos. -Adiós, padre.

Adiós. Adiós.

¿Tú qué pasa?

¿Vas a cuerpo?

Por la noche con el frío que hace. ¿No tienes abrigo?

Sí que tenía. ¿Dónde has dejado el abrigo?

Pregúntale al santo.

Eso le dejáis como está, no tocarlo, ¿vale?

Por Dios, ese faldón, debería estar ya tapando los cables.

Este cable no se puede ver de ninguna manera.

Hombre, ¿ha aparecido?

-Ha sido un milagro de la providencia

para que este barrio no se quede sin su misa retransmitida por televisión.

Mañana efectuaremos la eucaristía como estaba previsto.

-Bueno, como estaba previsto no, padre.

Hemos llamado al Arzobispado.

-Si ha habido algún problema le pido disculpas.

Con todo esto del santo me he alterado mucho.

-Hemos llamado después de la prueba de cámara.

No tiene nada que ver lo del santo. -¿Entonces?

-Bueno, verá, es que a veces... -¿Padre Froilán?

¿Es usted, verdad? -Y usted el cura de la tele.

-Parece que no puedo pasar desapercibido.

Verá, padre, salir en televisión,

hablar a cámara es una responsabilidad muy grande.

Y uno no sabe cómo va a reaccionar hasta que se pone en situación.

-Sí, me he trabado, pero solo un poco.

-No se ha trabado.

Ha tenido un ataque de pánico escénico.

Son unos profesionales y lo ven enseguida.

-¿Entonces?

-El arzobispo ha decidido que yo le sustituya.

Me ha ocurrido otras veces, no crea.

Y, de verdad, le aseguro que le estoy haciendo un favor.

-Si lo dice el arzobispo, así será.

Gracias. -No hay de qué.

-Con permiso, padre, tenemos prueba de luces.

-Perdone, ¿me da usted un autógrafo?

En la estampita. -Claro que sí.

¿A nombre de quién? -Josefina.

En la televisión sale guapísimo, pero es que ahora...

(Música melancólica)

Bueno, la cocina ya la tienes recogida.

-¿Ya te vas? -Pues sí.

Quiero ver a Herminia y no he podido.

-¿Quién me ayuda a cerrar el bar?

-Pues a lo mejor se lo puedes preguntar al aire.

Igual alguien te contesta.

-Muy bien dicho.

-Tú no te metas, Nieves.

-Tres noches lleva haciéndome esto. Claro que la culpa es mía

por meter al enemigo en casa.

-¿Te das cuentas que estás haciendo el ridículo?

-¿Yo? Hombre, por favor...

Si soy el soltero de oro en San Genaro.

Va a preocuparme a mí esa mamarracho.

-Pues ese mamarracho es ahora su novio.

Si no te gusta, te aguantas. Ya tuviste tu oportunidad.

-¿Ahora me has a pegar tú el sermón?

-Te lo digo por tu bien.

Ella está rehaciendo su vida.

Y tú, en lugar ir jodiendo la marrana con todo el mundo,

deberías pasar página y buscarte una novia.

Antes de que el pajarito se te muera.

¿Con quién has dejado a las niñas? ¿Con su padre?

No, Miguel está cerrando el bar.

Están arriba con Pepe mientras estoy con usted.

Ah...

Ya, ya...

Mercedes me ha contado lo vuestro.

Es buena persona, eso sí.

Ya lo sé, si me estoy portando como una cría.

Lo que eres, hija.

Bueno, y...

¿Miguel cómo se lo está tomando? Mal.

La lata que le está dando a Pepe en la bar.

Claro.

Pero es lo lógico, es el padre de tus hijas.

Está fuera de su casa y en su casa hay otro.

Ya me gustaría a mí que no fuera así. Por cierto, hablando de Pepe,

quiero que me hagas un favor. Dígame.

Le dices que venga mañana que me tiene que hacer un porte.

¿A usted? Sí.

Es muy importante.

Tiene que venir a las 10.

Pero en punto, ¿eh? Que sea puntual.

Y que se busque dos forzudos de esos que hacen las mudanzas.

Dos o tres.

¿Qué se tiene que llevar que pese tanto? Si tiene cuatro cosas.

Mira, le das este sobre.

Que no es un favor, es un trabajo.

Pero no se lo digas a nadie.

Ni a mi hija, ni a mi yerno, ni a nadie. ¡A nadie!

Esto es un secreto entre nosotras.

Sí.

-Paquita no está.

Y me va a disculpar,

sin su consentimiento no puedo dejarle pasar.

-Pepe, no me toques lo cojones que están mis hijas dentro.

Y no me saques de quicio que he venido a pedirte disculpas.

Pepe,

quiero que sepas que reconozco que de un tiempo a esta parte

mi comportamiento no ha sido lo que debía haber sido, chico, yo qué sé.

Comprende que las circunstancias...

Pero no me duelen prendas venir aquí y, cara a cara pedirte perdón.

-No me diga nada, que yo soy hombre

y ya sé que sus circunstancias...

Tampoco fue nada fácil para mí.

-Pues ya está, hala.

Por mi parte se acabó el puteo. Así que, a partir de hoy,

quiero que sepas que contáis con mi bendición.

-Don Miguel. -Pepe...

Pepe...

Suéltame, no me abraces.

¡Suéltame, coño! -Vale, vale.

-Hola. -Hola.

Pepe, que me estaba diciendo que... -Que puede usted venir cuando quiera.

Me voy a la cocina que se me pasa la tortilla.

Vamos, Pepe, venga, dale.

-Eh...

¿Has venido a ver a las niñas? -No, no, no.

No quiero molestar.

No, Paquita, he venido a...

A pedirte disculpas, bueno, a ti y también a Pepe.

Porque reconozco que mi comportamiento últimamente

ha sido el de un troglodita pero, ¿qué quieres que te diga?

No me resulta fácil verte con Pepe y, bueno, a lo mejor...

me acabo acostumbrando con el tiempo.

-Gracias, Miguel.

-De nada, Paquita.

-¿Las quieres dar un beso?

-A lo mejor una beso... -¿Pinchito de tortilla?

(Música)

Ansiedad

de tenerte en mis brazos

musitando

palabras de amor.

Ansiedad

de tener tus encantos

y en la boca volverte a besar.

Ansiedad

de tenerte en mis brazos

musitando

palabras de amor.

Ansiedad

de tener tus encantos

y en la boca volverte a besar.

Tal vez esté llorando mis pensamientos,

mis lágrimas son perlas que caen al mar.

Y el eco adormecido

de este lamento

hace que esté presente en mi soñar.

Quizás esté llorando al recordarme

estreché mi retrato con frenesí.

Y hasta tu oído llegue

la melodía salvaje,

y el eco de la pena de estar sin ti.

Ansiedad

de tenerte en mis brazos

musitando

palabras de amor.

Ansiedad

de tener tus encantos...

(Campanas)

(Música)

"Pocas veces se oyeron sonar con tanta alegría

las campanas de San Genaro

como aquel domingo de octubre de 1983.

Todo el barrio, fuera o no creyente,

acudió a aquella misa histórica con sus mejores galas".

(TELEVISIÓN) "Celebramos el domingo, día del Señor.

Y lo hacemos desde la iglesia de San Genaro".

Ya está. No entiendo para qué te quieres poner tan enjoyada.

Porque yo quiero estar elegante, como los vecinos, hija.

Para quedarte en casa. Bueno, para verme yo.

A mí me gusta estar así, arregladita.

Claro. Dame el espejito.

Estás bien guapa. Mira.

Mamá. Sí.

Péiname tú, que papá no sabe. Anda, trae.

(Timbre)

Antonio, abre tú. Sí, ya voy. Esta niña...

¿Qué ha pasado? Que me pega muchos tirones.

Vaya...

Hola, tío. Hola, Paca.

¿Paquita? Ya estoy aquí.

Gracias por quedarte, hija. No se preocupe.

Con el jaleo que montan las niñas y Herminia como está,

es casi mejor que me quede aquí a hacerle compañía.

Di que sí, verás qué ves la vamos a ver por la televisión.

Hala, madre, ¿seguro que estás bien? Sí, hija, sí. Que estoy muy bien.

De verdad, iros tranquilos. Que estoy yo aquí.

Bueno, venga, que Carlos ya estará en la iglesia.

Cuando vea que me enfoca la cámara, me voy a rascar la oreja.

Para que veas que me acuerdo de ti. Muy bien. Eres un encanto, hija.

Gracias.

Hala, venga. Aquí la dejamos.

Qué suerte tiene, que lo verá todo en primera fila.

Fíjese a ves si salimos y nos lo cuenta.

Muchas gracias, Paca. De nada, tío.

Vamos que igual no nos dejan entrar con la misa empezada.

Tienes unos almendrados en la cocina.

Ahora manda la televisión. Qué bien.

Gracias, hija. Pásenlo bien, hombre.

(Puerta)

¿Hablaste con Pepe? Claro, ¿me quiere decir

qué es lo que hay que llevarse de aquí?

A mí. ¿Cómo?

¿Te crees que va a venir la televisión al barrio

y yo me voy a quedar en casa? Vamos, ni loca.

Herminia, por favor,

que si la saco de casa, mis tíos me matan.

Tú me dejas a mí a mi hija y a mi yerno,

y te ocupas de Pepe, que venga pronto a por mí.

Pero si es que... Me lo tendría que haber dicho antes.

Se ha traído solamente a su cuñado. Bueno, pues que busque a alguien.

Si es que se ha ido todo el mundo a la misa. Ahora...

Menos uno que yo me sé.

-Venga, chicos, que estamos dentro.

Paco, prepara la uno.

(Música sacra, bullicio)

Luis, dame un general.

Ciérrate una "pela", Luis.

Atento, Paco.

(Música sacra, bullicio)

Hola, hijos.

Nieves está muy nerviosa. ¿Van a cantar estos aquí?

Espero que no canten eso de: "Me cago en Simago" pero en latín.

No, papá, no. Se lo han preparado mucho.

Vale, aguanta, aguanta. Aguanta, Luis.

(Música)

(CANTAN) "Qué alegría cuando me dijeron:

'Vamos a la casa del Señor'.

Ya están pisando nuestros pies

tus umbrales, Jerusalén.

Qué alegría cuando me dijeron:

'Vamos a la casa del Señor'.

Ya están pisando nuestros pies

tus umbrales, Jerusalén".

-Lo que hay que hacer es bajarla de espaldas.

No se nos vaya a caer "pa'lante".

-Así la vamos a bajar, de espaldas. Cuidado, por favor.

Parece un paso de Semana Santa.

Ya es tarde para arrepentirse. Y daros prisita.

Usted pesa lo suyo, doña Herminia. -Pesará lo que tenga que pesar.

-La defiende porque es familia, pero sigue pesando lo mismo.

Vale ya de discusiones, que me vais a perder el Evangelio.

Si llego a saber que el porte era este,

no le cojo el dinero, se lo prometo. -Sí, claro. Por favor, ¡venga, Pepe!

¿Quieres abrir la puerta? -Espera, espera.

Que me vais a tirar. Que no pasa nada, Herminia.

-Un momento, un momento. -Cuidado. Cuidado ahora.

Está, ya hemos llegado. ¡Bien!

Cuidado, por favor.

A disfrutar la misa, Herminia. ¡Y cuidado!

(CANTAN) "Tus umbrales, Jerusalén".

-Pero si es el cura de la tele.

Anda, Merche, han puesto al cura de la tele.

Qué raro.

Síguele, sigue al cura. Síguelo, síguelo. Vale.

-En el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo. Amén.

(Música sacra, bullicio)

¿Pero qué hace ese hombre ahí?

-¿Se puede saber qué hace? Estamos en directo.

-Oficiar en mi parroquia, eso hago.

-¿Pero qué coño dicen? Pincha público, pincha...

Vamos, ese hombre, por Dios...

-Las cosas se hablan en el Arzobispado.

-Elija, oficiar conmigo

o hacer el ridículo en directo.

-¡Me matan! ¡Es que me matan!

-Buenos días.

-Habla, habla, habla. Por tu padre, habla.

-En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Amén.

La gracia de nuestro Señor Jesucristo,

el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo,

estén con todos vosotros. (TODOS) Y con tu espíritu.

-Ahí, ahí. Venga. Cuidado. Va a pasar un coche, Pepe.

Llevadla por mitad de la carretera, hala.

Pues nada... -Ya me dirá por dónde.

-Venga, ahí está. -¡Ay!

(GRITA) ¡Eh! ¡Eh!

Cuidado. Quietos, quietos.

A ver si me vais a tirar y me voy a romper la otra cadera.

Herminia, que no pasa nada.

-Si llego a saber que el porte es usted...

No le acepto el dinero ni loco, se lo juro.

¿Pero qué más te da? ¿Cómo?

-¡Cuidado! ¡Me vais a desgraciar!

¿Pero quieres guardar el dinero?

Deja la avaricia y concéntrate en el porte.

-Perdón, que se me ha ido. -Cuidado, cuidado. A ver.

Vamos a ver. Despacito.

Ahí está, ahí está. Eso es.

Venga, venga. -No es tan complicado.

-Venga, venga. Yo te ayudo por aquí.

¡Cuidado! Tranquilos, por favor.

¿Se cae? Cojo yo. Venga, venga.

-Uy ahora...

Con la ilusión que me hace salir en la tele.

¡Coño! ¡Joder! (RÍE)

Las escaleras...

Vamos allá. Venga. Una... Dos... Cuidado.

-Ahí va. -Una, dos y tres.

(TODOS) Yo confieso ante Dios Todopoderoso

y antes vosotros hermanos,

que he pecado mucho de pensamiento, palabra y omisión.

Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Dame agua bendita, Miguel. Que no, que me da cosa.

Que sí, hijo. Que te vas a condenar. Venga, va, por aquí.

(Bullicio)

Desde luego...

¿Pero eso qué es ahora? ¿Una señora en procesión?

-¿Qué hago? ¿Pincho la tres? -Quítamela, quítamela, por Dios.

Pincha al cura. ¿Pero en esta iglesia está todo el mundo loco?

Ya te vale. Sí vas a salir en la televisión. Será posible...

Cállate y siéntate, que estamos en misa.

Que no me quedo en misa, que me voy al bistró.

Que todos estos, van a consumir al final...

Lo siento, padre, pero es que...

Dios Todopoderoso, tenga misericordia de todos nosotros,

perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

(TODOS) Amén.

-Ciérrate una "pela".

-Vivimos tiempos difíciles, queridos hermanos,

tiempos de cambio, de confusión,

en los que una terrible enfermedad se ha instalado entre nosotros.

Una enfermedad que convierte a nuestros hijos

en bestias capaces de enfrentarse a sus padres

y faltarles al respeto

y que hace que los padres

olviden sus deberes para con sus hijos.

Estoy hablando de ese veneno que anula la voluntad

de una gran parte de nuestra juventud,

la droga.

El Señor dice:

"Honra a tu padre y a tu madre", pero también dice,

y se lo dice a los padres,

"Educadlos y corregidlos como haría el Señor".

Dios nos ha enviado una dura prueba,

y solo ayudándonos los unos a los otros,

comprendiendo a nuestros hijos

y tendiéndoles la mano,

les daremos esperanza para que salgan de ese pozo oscuro

donde habita el demonio.

Esto es cosa de todos, queridos hermanos,

puede pasarle a cualquiera de vosotros,

y solo apoyándonos los unos a los otros,

conseguiremos librarnos de esta lacra.

Sino, queridos hermanos,

sucumbiremos.

(Música)

Vete con el grupo.

(Música)

(CANTAN) "Creo Señor, firmemente,

que de tu pródiga mente,

todo este mundo nació.

Que de tu mano de artista, de pintor primitivista,

la belleza floreció.

Las estrellas y la luna, las casitas, las lagunas,

los barquitos navegando sobre el río rumbo al mar.

Los inmensos cafetales, los blancos algodonales

y los bosques mutilados por el hacha criminal.

Los inmensos cafetales, los blancos algodonales

y los bosques mutilados por el hacha criminal.

Creo en Vos, arquitecto, ingeniero,

artesano, carpintero...".

-¿Pero qué hace Gala ahí? -¿Eh?

-¡Que está en misa! -Pero si no sabe ni rezar.

-Yo la mato. -Me estoy poniendo malo...

(CANTAN) "De la música y el viento. De la paz y del amor".

"Y así fue cómo la televisión inmortalizó mi querido San Genaro.

Fue el día más glorioso de una iglesia

que, desaparecida la tele y la devoción,

volvió a estar vacía.

Pero lo que ya no desapareció del barrio

fue esa amenaza de la que el padre Froilán

intentaba hacernos conscientes.

Una lacra que se extendía y amenazaba con llevarse por delante

a toda una generación, la mía".

(CANTAN) "Yo creo en Vos, compañero, Cristo humano, Cristo obrero,

de la muerte, vencedor.

Con el sacrificio inmenso, engendraste el hombre nuevo,

para la liberación.

Vos está resucitando, en cada brazo que se alza,

para defender al pueblo del dominio explotador,

porque estás vivo en el rancho, en la fábrica, en la escuela.

Creo en tu lucha sin tregua, creo en tu resurrección.

Porque estás vivo en el rancho, en la fábrica, en la escuela.

Creo en tu lucha sin tregua, creo en tu resurrección.

Creo en Vos, arquitecto, ingeniero,

artesano, carpintero, albañil y armador.

Creo en Vos, constructor de pensamiento,

de la música y el viento, de la paz y del amor".

(Música)

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Cuéntame cómo pasó - T16 - Capítulo 282: Misa de diez

12 mar 2015

Octubre de 1983. En San Genaro, sus vecinos parecen haber recuperado la fe de golpe, y todo gracias al anuncio de que la misa del domingo será retransmitida desde el barrio. Todos se involucran en los preparativos, incluso los Rosa Chillón que, acompañados por Nieves, han preparado un repertorio especial que cantarán en la misa. Algunas, como las amigas de María, Gala y Fan Fan, dudan que puedan asistir al no estar bautizadas. Mientras, Herminia, recién operada de la cadera, vuelve a casa pero aún está convaleciente y no puede moverse. A esto se une que la casa no tiene ascensor, por lo que no puede bajar las escaleras y tendrá que perderse la misa. Lejos de rendirse, Herminia hará todo lo posible para poder estar presente.

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