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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T16 - Capítulo 288: Por lo que fuimos
Transcripción completa

Cuéntame,

tú que has vivido,

el despertar de un tiempo que nos cambió.

Volverás

a ser un niño,

al recordar, las largas tardes de sol.

Háblame de lo que has encontrado

en tu largo caminar.

Cuéntame cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

(TV) "Accidente aéreo esta madrugada en las cercanías de Madrid,

180 muertos y 12 supervivientes.

"La madrugada del 27 de noviembre de 1983 los españoles despertamos

sobresaltados con la noticia de una de las peores catástrofes

aeronáuticas acaecidas en nuestro país. Un Boeing 747

de la compañía colombiana Avianca se estrellaba en Mejorada del Campo,

a apenas de 10 kilómetros del aeropuerto de Barajas,

hacia donde se dirigía para aterrizar,

con el escalofriante resultado de 181 víctimas mortales.

Fue la primera de una serie de tragedias que nos helarían

el corazón antes de que terminara aquél año.

Ay, pobre gente.

(SUSPIRA)

Carlos, hijo, te estas aburriendocomo una ostra.

¿Por qué no te vas? Si yo me quedo aquí tan ricamente

viendo la televisión.

No te preocupes abuela, que estoy bien.

Yo ya sé que te han dicho tus padres que te quedes conmigo

hasta que ellos vuelvan del cine, pero vamos,

yo estoy muy bien sola, me tratáis como a una niña.

Que no es eso, de verdad, que estoy bien.

Por cierto, ¿a qué hora es mañana lo tuyo en la televisión?

No, no, no, mañana vamos con el grupo y lo grabamos,

pero hasta dentro de un mes o así no lo echarán.

Se llama en diferido, abuela.

Uy, yo no entiendo nada de esto de la tele, qué barbaridad.

¿Cómo se llama el programa? La Edad de Oro.

Ah, esa que sale con los pelos así tiesos.

Paloma Chamorro.

Ya, ya, ya, ¿y la chica con la que salías?

¿Ésa que se llamaba, cómo era Kuka?

Nuka.

Ah, Nuka. ¿Ya no salís ni sois novios ni nada?

No.

Bueno, pues mira, mejor.

A mí esa niña tenía una cosa en la mirada que no me gustaba.

No me hacía a mí mucha gracia.

Ya me gustaría que tuvieras una chica buena, formal,

que te gustara y con la que estuvieras contento.

¿Por qué no vuelves con Karina, que la conocemos de toda la vida?

Me marcho abuela.

Bueno, pues buenas noches hijo. Buenas noches.

Que no se te olvide bajar las botellas.

Ay,...

a veces anda uno buscando, buscando,

y lo que más se necesita se tiene al lado y no se da uno cuenta.

Adiós.

Pues a mí me ha molado mucho. -Pero Luke estaba muy raro.

Parecía otro. -Y la Princesa Leia también.

Pero a mí eso de que sean hermanos me ha parecido un poco raro.

-Eso lo han hecho para que se case con Han Solo, que es mucho más guapo,

¿a que sí, mamá? Ése es el más guapo.

Hombre, joder, macho, eres puntual como la Policía Municipal.

Hola, pequeñas. Hola.

Ay, Carlos, tienes que ir a ver "El retorno del Jedy", mola un montón,

hemos llevado a Gala, porque sus padres no la llevan porque dicen...

¿qué dicen tus padres?

-Que los yankis nos están colonizando.

Pues no le falta razón a tu padre, entre el cine y las hamburguesas,

no sé dónde vamos a llegar. Por cierto Gala, ni se te ocurra

decirle a tu padre que nos hemos puesto hasta el quico

de hamburguesas. Tú di que nos hemos comido un cuscús muy rico,

que le gusta mucho el cuscús. ¿Tú qué tal hijo?

Pues bien, ahí he dejado a la abuela, viendo la televisión.

¿Y la película? Bien, entretenida.

A ellas les ha gustado mucho.

Bah, fantasía y muchas bobadas, para niñas.

Me marcho, que he quedado con estos para hablar de lo de mañana.

¿Con Nuka?

Nuka también viene al programa, pero porque es amiga de Paloma Chamorro.

Gracias cariño, por quedarte con la abuela.

Yo me quedo un poquito con mi hijo. ¿Te quedas? De verdad, vamos chicas.

Adiós. Adiós.

Déjame que te ayude con esto, hijo. Si no pesa.

Pero que son mis botellas, por Dios, déjame que las cuide,

yo cuido hasta el vidrio, son mis niñas.

Todo tuyo.

Por cierto,...

¿sabemos algo de Luis? Poca cosa,

desde que nos pegó el palo no he vuelto a saber nada de él.

Cago en la leche. Pobre chaval. Me acuerdo mucho de él.

No esperaba que estuviera así, la verdad.

Cómo ha cambiado este barrio, hijo,

¿tú te acuerdas cuando eras pequeño que os pasabais todo el día

en la calle, para arriba y para abajo, sin que nadie os molestara,

y luego por la noche os llamábamos por la ventana

y veníais cuando os daba la gana, y eso que os teníamos así.

Nos han robado la calle, hijo, delante de nuestras narices

nos han robado la nos han robado la calle.

Voy a tener que ir subiendo, que tu madre debe estar pensando

que me estoy fumando la fábrica de tabacos de Sevilla entera,

y es mentira hijo, te juro que llevo una semana sin fumar.

¿A que no me huelen los dedos a nicotina?

Que cuando no fumas, los dedos no te huelen a nicotina.

Oye, ¿estás escribiendo o no?

Bueno, ahí ando, he parado de dar un poco,

le he dejado mi novela a un escritor a ver si me ayuda.

¿A quién?

David Sandoval. ¿Te suena? Pues claro que me suena Sandoval,

hombre, David Sandoval. Escribe su columna en la tercera página

de “Diario 16” casi todos los días. Exacto.

¿Cómo no me lo has dicho? Tampoco le he dado mucha importancia

porque...

no me está haciendo mucho caso, tampoco. Le llamo y no me coge.

Pero eso es normal hijo, los escritores son un poco tarambanas.

A lo mejor te consigue un artículo semanal en un periódico,

y eso sí que es la gloria bendita. Tracatrín, tracatrán.

Eh, ésta no, ésta es de Londres, ésta me encanta.

-¿Ah, sí? -Sí.

-Pues ésta le va a ir fenomenal a Ricardo, ¿no te parece?

Mira qué bonita. Así que, Santa Rita, Rita, Rita,

lo que se da, no se quita hermano, te has quedado sin ella.

Oye Toni, ¿y esto qué es?

Los chicos son yonquis, pero no tienen por qué ir

con harapos, ¿no te parece? -Que sí, que sí, que sí,

que se me ha colado, lo siento, lo siento.

¿No te estás mojando mucho? -Pues claro que me estoy mojando,

¿cómo no me voy a mojar? Si me ha pasado lo mismo que a ellos,

¿o es que tú también tienes miedo de que me contagien?

-No. -Pues yo creo que sí,

que eso es lo que pensáis. Y no, Toni, no voy a volver a caer.

¿Sabes por qué? Porque tengo un hijo y porque no quiero decepcionaros.

-Ya lo sé, sólo me preocupo.

¿Y de José Ignacio has vuelto a saber algo?

No me puedo creer que se haya dejado manipular por esa niñata.

-No te preocupes, porque sobreviviré.

-¿Sabes que ayer me la encontré en las escaleras?

Que es imbécil la tía, me dice: “hola, ¿qué tal?”

-Es una psicópata.

(Música Rock)

Anda mira, ahí la tienes.

-¿Pero qué pasa, que esta tía no piensa descansar ni un domingo?

-Pero no te hagas mala sangre, Tony. -Ya, pero es que está loca.

-Ya bueno, pero es que a ella lo que le gusta es molestar.

-Ya lo sé que quiere molestar, pero es que estoy hasta los cojones

de dormir con tapones en los oídos. -Pues no te queda nada.

(Música Rock)

-Joder.

Hola, Eladio.

Hola, Carlos.

¿Has visto a Luis por aquí últimamente?

No. Me dijeron que se había ido a tu casa contigo, ¿no?

Ya, pero...

¿Ha pasado algo?

Se largó. Ya.

O sea, que no le has visto ¿no? A lo mejor está donde el poblado,

pero yo de ti, no me acercaría por allí ¿eh?,

oye y menos a estas horas. Gracias.

Oye...

(CANTA EN INGLÉS)

¿Y?

-Me rindo, no sé quién es.

-¿Pero cómo no vas a saber quién es, Miguel?

Es Tina Turner, Tina Turner, la reina del rock.

-Pero es que yo no sé quién es Tina Turner, la reina del rock.

-¡Ay por favor! Pero qué poquita culturilla musical tienes ¿eh?

-Vamos a ver, ¿no será mejor que te dediques a eso que te sale tan bien?

La canción española, la copla, el bolero, que lo bordas.

-Ya, pero es que eso es lo que te pide el público.

Yo en realidad tengo una vena roquera.

-¿Sí? Chica, yo soy un poco más de la Chanson française.

-Ay, Dios mío, qué antiguo eres para algunas cosas,

la Chanson française.

(CANTA)

-No, no, no, Nieves, por la Virgen no me cantes, que me echo a llorar.

Ay, Nieves, ¿sabes una cosa?

Que había pensado que a lo mejor podíamos quedar...

Pepe, Paquita, tú y yo.

-¿Pepe y Paquita? ¿Y eso?

-Sí, bueno, pues quedar para cenar. Lo que suele hacer la gente normal.

Vamos a ver, Nieves, la gente civilizada.

-Ya, bueno, Paquita no es civilizada precisamente. (RÍE)

-Venga Nieves...

¿Y eso no será precipitar un poco las cosas?

-Qué va, mujer, vamos a ver,

Pepe, Paquita y yo trabajamos en el Bistrot todos los días juntos

viéndonos las caras. Y tú a fin de cuentas, pues trabajas enfrente,

en la peluquería. Yo creo que deberíamos de establecer

una relación más, más normal, más cordial,

por el bien de todos.

-Pues no sé, chico, pero bueno, si a ti te parece importante, pues hala.

-Yo había pensado en invitarles a cenar cualquier día de estos. Mañana.

-¿Mañana? ¿Y aquí?

¿Y por qué no vamos a tomar algo, pues no sé, fuera,

a un restaurante, a un bar? -Mujer, a un restaurante,

nos pasamos la vida entera metidos en el restaurante y en el bar.

Yo creo que sería mejor una cena un poco más íntima, no este entorno,

una cena hogareña.

-Hogareña. Los cuatro. -Sí.

-Pues chico, no sé qué decirte. ¿Y qué hacemos? ¿Echamos un tute?

-¿Qué vamos a hacer? Pues lo que hace la gente normal, Nieves,

pues charlar, tomar una copa.

Yo lo que quiero es que la gente de este barrio, que es muy mala,

dejen de hacer cábalas a ver cuándo tú y yo vamos a empezar

a tirarnos los trastos a la cabeza. Que en este barrio hay gente muy mala

y además apuestan, apuestan. -¿Tú crees que hacen eso?

-Tienen una porra. Estoy seguro.

De todas formas, yo creo que necesitaríamos un amortiguador.

-¿Cómo?

-Pues no sé, alguien neutral ¿sabes?, que nos conozca a todos

y que tenga naturalidad la cosa. -Nieves, Nieves, Nieves,

que esto no es la guerra. -Hombre, ya lo sé, ya lo sé que no.

Pero pueden pasar cosillas ¿eh?

(Música lenta)

¿No has sabido nada de él?

No. Nadie le ha visto, ni en su casa, ni en el descampado, nada.

Joder. ¿Y si le ha pasado algo, qué? Pues no lo sé.

Pobre Luis. Mira que lo intentó ¿eh?

-Tiró la toalla demasiado pronto. -¿Bueno, y tú qué sabes, Josete?

No tenía que haberle dejado solo. No te comas el coco, Carlos,

que tú no has tenido la culpa. -Venga, nenas, un poco de ritmo,

que me tenéis el bar seco. -Cuando te pones en plan jefa,

eres insoportable. -Es que soy el jefe, Josete.

Y no te quejes, porque hacéis lo que os da la gana.

Anda, Karina, atiende a aquel grupo de lobas, que a ti se te da bien.

¿Y tú qué tal? Menuda cara de muermo que me traes. Anda, prueba esto,

que te va a levantar el ánimo. ¿Esto qué es?

El combinado especial de la casa. Butterfly.

Butterfly, ¿el nombre lo has puesto tú?

Pues claro.

No me esperaba menos, ¿qué lleva? No te lo voy a decir,

pero no te preocupes, que no te va a hacer daño.

¿Cómo que no me lo vas a decir? Que no me apetece levantarme jodido.

Que no te preocupes. Por cierto, hace un par de noches

estuvo por aquí la Chamorro. Muy maja. Vino con Claudio

y Nuka.

Ella estuvo toda la noche estirando el cuello a ver si te veía.

¡Carlos! No me llamaste. Hombre, hola, Iris.

No, no, no.

¿Perdiste mi teléfono?

Sí, se me borró.

Ya, me imaginaba.

Sobro. Ciao.

¿Qué tal estás? Bien...

¿Qué tomas?

Butterfly.

Pues me quedé con muchas ganas de hablar contigo el otro día,

pero claro. Vaya palo, ¿eh? Sí.

Es que no te puedes fiar de los yonquis.

Sé de lo que hablo.

¿Por qué?

Mi hermano.

Vaya putada ¿eh?

Cosas que pasan.

Oye esto está genial. ¿Me invitas a uno?

Claro.

Marcelo, ponme otro.

(Música lenta)

Está muy bien, hija, de verdad. “Todas las personas tenemos derecho

a trabajar”. Pues claro que sí. ¿Has visto,Antonio?

¿Lo has hecho tú sola, hija? Sí.

Muy bien.

Si este curso lo va a sacar con nota.

(Teléfono)

Uy, ya voy yo. Que voy yo, madre.

Que no, que yo puedo. Qué cabezona eres.

Para cuando llegue ya han colgado. No digas eso.

Oye, papá. ¿Y antes de la Constitución qué había?

Pues estaba Franco, hija, pero no había democracia,

el Foro de los Españoles, que no valía para nada.

Tu padre era conserje, no te digo más.

Sí que es verdad. Anda, date prisa, no llegues tarde.

Corre, venga, otro día te cuenta sus batallitas.

Vamos, venga, échate a correr ¿eh? Antonio, llaman de la bodega.

Es Damián.

¿Quieres que lo coja yo? No, ya lo cojo yo.

Sí.

Soy Damián, que ya han llegado los corchos. Pero que son muy malos.

¿Cómo que son malos?

Sí, sí, son de esos que se utilizan para el vino de mesa barato,

corcho aglomerado.

Embotellar nuestros vinos con esto me parece un crimen.

Vamos a ver, Damián, no me pongas nervioso.

¿Qué pasa? Esos corchos los he elegido yo,

y cuestan 4 pesetas cada uno, y son los mejores que había.

¿Llamaste ya al proveedor? Claro que le he llamado,

y me ha dicho que a última hora llamó Mauro para cambiar el pedido.

¿Pero por qué tiene que cambiar el pedido a última hora?

Sí, sí, después yo llamé a Mauro pero no me ha cogido el teléfono.

Estarás llamando a la que era antes su casa, que ahora ya no es su casa,

es de su mujer.

No, no, le he llamado al apartahotel ese o como se llame.

Y no me coge el teléfono. Cago en la leche, de verdad,

pero este hombre ¿qué cojones tiene que estar haciendo? De verdad ¿eh?

¿Cómo se le ocurre cambiar el pedido de los tapones sin avisar?

¿Pero qué pasa ahora con los tapones, hija?

Escúchame, Damián. No toques esos corchos anda, no te preocupes,

ya haré yo lo que sea para que te lleguen los nuevos y rápidamente.

Sí, pero que sea lo antes posible.

Que ya lo sé, Damián, ya lo sé. Cago en la madre que lo parió.

De verdad ¿eh?, de verdad.

¡Dios Santo!

Ay, Señor, Señor. Esta bodega no trae más que sofocones.

¿Dónde vas, a ver? Pues voy a ir a lo de los corchos.

Pero primero desayuna, luego hablas con Maurín.

Luego hablaré con Mauro, Merche, lo primero son los corchos

y quiero hacerlo personalmente. Este hombre ha perdido el norte.

Tenemos que hablar con él, es que no puede tomar ninguna decisión.

No, mejor hablo yo solo, no te preocupes, Merche.

¿Y no vas a terminar de desayunar? ¿Y la tostada?

¿Tostada? Tostada la que tengo yo encima, Merche, ¿no lo ves?

¡Qué mala suerte, joder!

¿Pero cómo va a ser para la semana que viene

si el día de la Constitución es mañana?

-Joé, ya me la he liado. Y encima con el de Sociales, que me tiene manía.

-Si es que te empeñas en discutir con él. Nos está hablando de la industria

y tú le dices que la industria es una mierda porque lo contamina todo.

-Si es que es verdad, ¿no has visto Bilbao con la ría, que está amarilla?

-Hola, María.

-Hola, Luis. -Hola.

María, ¿puedo hablar contigo un momento?

-Me voy al cole. -Solo un momento, de verdad.

¿Crees que te voy a hacer algo?

Tía, que soy amigo de tu hermano, que te conozco desde que eras enana.

Venga, ven, que va a ser sólo un momento, de verdad.

Necesito que le des una cosa a Carlos.

-¿Y por qué no se la das tú? -Porque no puedo.

-¿Qué es? -Una cosa nuestra.

No la puede ver nadie. Toma guárdalo.

Es para él y para nadie más ¿eh, María? Es muy importante.

-Vale. -¿Me prometes que se lo vas a dar?

-Sí. -Lo antes posible. ¿Me lo juras?

Chachi. Acuérdate que no lo vea nadie, por favor.

-¿Qué quería?

-Nada. Un recado. -Pero si te ha dado un paquete.

-Ya. -¿Y qué tiene?

-Yo que sé.

-Pues lo abrimos. -Que no, que no es mío.

-Da igual.

-Separa las piernas. -Que no tengo nada, hostia.

-Documentación.

-¡Vamos!

-¿Así os ganáis el pan?

¡Qué vergüenza, joder!

-¿Está limpio? -Está limpio.

-Anda, circula.

Niño.

(Música de tensión)

¿A dónde vas?

-Al Tribunal Constitucional. Parece que por fin se ha filtrado

la sentencia de Rumasa. -Mira esto.

(LEE) -"Secuestrado Segundo Marey, ciudadano español residente

en Hendaya. La policía francesa detiene a ex legionario implicado

tratando de cruzar la frontera." ¿Un ex legionario?

-Apesta a guerra sucia. -¿Y quién es este Segundo Marey?

-No lo sé. Pero desde luego si es uno de los etarras,

no es de los que están fichados. -Luego le preguntamos a Vivaldi,

igual sabe algo.

-Sí, una cosa es que lo sepa y otra que nos lo cuente.

-¿Y qué quieres Toni? Se está jugando la vida.

-¿Y nosotros?

(Música de tensión)

Antonio.

Antonio, espera.

¡Hombre, De Gaulle!

¿Tú puedes cenar hoy? ¡Claro! ¿Quieres venir a casa?

¿Qué pasa, que Nieves tiene plan? No, no, qué va.

Nieves, que quiere que vengáis a cenar Merche y tú.

¿Ah, los cuatro?

No, los cuatro no, los seis. Paquita y Pepe también vienen.

Mira, Antonio, yo necesito que vosotros dos hagáis de amortiguador.

Perdona Miguel, pero no entiendo qué es eso de amortiguador.

Está muy claro, Antonio, amortiguador de la tensión,

que seguro que va a haber tensiones. Yo quiero que todo esto se normalice,

como personas modernas que somos. Pero no seas ingenuo Miguel,

que no estamos en París. Que aquí por menos del canto de un duro

mandamos a la gente a la hoguera. Pues ya lo sé, Antonio,

y ése es el problema. Si nos comportáramos como los vecinos,

otro gallo cantaría. Vamos a entrar en el Mercado Común

y aquí todavía ¡pá, pá, pá! Tienes razón, cambiamos la hoguera

por la guillotina y ya está. Bueno, y entonces...

Que sí, que seguramente sí, pero tengo que hablar primero con Merche,

que ahora tiene mucho mando en plaza.

Y además tengo que solucionar un problema con los corchos,

que me ha metido tu hermanastro,

que no es más tonto porque no entrena. ¿Tú sabes el lío

que me tiene todo el día en la bodega? Cualquier día nos arruina.

A ver si hablamos tú y yo de una puñetera vez con él.

¿Yo hablar con Maurín? No tengo nada que hablar con Maurín.

Tú te vas a la bodega, hablas con él, le matas y vuelves para cenar.

Venga, hala. Que sí, que vuelvo.

Venga, hala, dale.

(FARFULLA)

(TV) "¿A ti qué te gusta más, la música, las chicas o dibujar?

-Bueno, eso lo he estado pensando ahora y veo que me gustan así

algunos discos de una música, algunas chicas de las que existen

en todo el mundo, porque no las puedo querer a todas.

-No puedes querer a todas ni puedes oír todos los discos."

-¿Cómo se llama? -Ceesepe.

-Es muy mono ¿no? -No está mal.

-¿Y a vosotros cuándo os hacen la entrevista?

-Después de vuestra actuación, creo. -¿Oye, y Carlos?

-Mira, ahí está.

-Joder, ya era hora ¿eh? -Venga, salís ahora después del VTR.

Seguidme, por favor.

-Carlos...

Te encuentras chicas, tomas copas...

(Timbre)

(SUSPIRA) ¿Qué quieres?

No quería molestarte Mauro, sólo quería saber por qué narices

has cambiado los corchos de conglomerado en el pedido.

Ah, los tapones.

No Mauro, me cago en la leche, ni tapones, ni cojones.

No me fastidies, que vengo en son de paz.

¿Y aquí qué pasa, que no limpia nadie?

Baja la voz, ¿quieres?

Ah, que estás acompañado. Joder, qué mal gusto tiene la señora ¿no?

¿A ti qué te importa? Que no me importa nada,Mauro.

Lo que quiero saber es por qué has cambiado el pedido de los corchos.

Pues por qué va a ser, para disminuir los gastos.

Esa bodega va a ser mi ruina. No te equivoques.

Tu ruina te la estás buscando tú mismo. ¿No te ves Mauro, por Dios?

La bodega está en dificultades, claro que está en dificultades,

pero si queremos salir adelante, tendremos que hacer las cosas bien.

¿Pero tú sabes lo que cuestan esos tapones?

Pues claro que lo sé perfectamente, porque los he encargado yo.

Pues nada, a gastar, pon los tapones que te dé la gana.

No, los que méde la gana no, los que corresponde, Mauro,

y deja de tomar ya decisiones unilaterales, que eres mi socio,

por Dios, un respeto.

Mauro, mira,hasta a mí mismo me da pena verte así, chico.

Mira, separarse es muy difícil, todos nos hemos separado alguna vez,

pero tienes que tomar las riendas de tu vida.

Si te quedas ahí parado sin hacer nada, lo vas a estropear todo.

Que sí,

que no quería molestarte, sólo quería decirte lo de los corchos.

Hala, que te den por saco, Mauro.

Pues vamos a seguir disfrutando.

(Aplausos)

(Música Pop)

No es ningún secreto,

que el amor está obsoleto

y que su influjo acabó,

porque está pasado de moda.

No lo veo ni en las bodas ni encima del colchón.

Con todos mis respetos, inventé algo más completo...

para los dos, para los dos.

Yo creé el súper amor, aha, aha.

Yo creé el súper amor

y ya no hay solución.

Has caido en mi red con mi súper poder.

Hola, nada, que simplemente quería darte las gracias por todo.

No, de nada, si a Paloma se le cayó el grupo, le pasé vuestro disco,

le gustó, y bueno, Marcelo luego le cayó muy bien,

así que no es mi mérito. Gracias de todos modos.

La verdad es que el grupo está de puta madre.

-La morenita sí que tiene morbo. -A ver si te vas a meter en un lío.

-¿Es tu novia?

No, no, no, tienes vía libre.

Yo no tengo novia.

-Hasta luego.

Tú quieres súper amor y ya no hay solución.

Has caido en mi red con mi súper poder.

Hablando de la cena don Miguel, ¿qué le parece, camarones,

necoritas y centollitas, todo regado con un buen Ribeiro de la tierra.

(RADIO) "Una llamada anónima a la Cruz Roja de San Sebastián

ha reivindicado el secuestro, supeditando la liberación

de Segundo Marey a la inmediata puesta en libertad

de los cuatro GEOS detenidos en Francia el 18 de octubre

en el transcurso de una operación antiterrorista..."

-Muy bien, muy bien, me parece muy bien.

-¿Pero qué te parece muy bien? -Hombre, pues que suelten a los GEOS,

los van a castigar por hacer lo que tienen que hacer.

-Lo que tienen que hacer es aplicar la ley,

que es el mecanismo que tienen a su alcance, y no secuestrar por ahí

a la gente al tun-tun como si nada. -¡Ay mi madre! ¿Y los etarras qué,

que andan con miramientos donde ponen las bombas?

-¡Pero qué tendrá que ver!

-Mira dejad de discutir de política, que estáis siempre igual.

-Pero que no soy yo Paquita, es éste, que es un cavernario.

-¡Y tú un progre trasnochao! Hombre. -¡Venga ya, ya!

-Sí, ya está bien, mejor me voy, porque para lo que hay que oír.

-Sí, vete, anda.

-Bueno, ¿compro huevos? Porque hoy toca tortilla.

-No, tortilla no.

-¿Entonces qué, palitos de merluza?

-No, no, Ramón, no, si es que hoy había pensado en ir al cine.

-¿Qué vas a ver? -Una película francesa

de ésas con muchos subtítulos, vamos, que hay que leer,

y además luego pues pensaba picar algo, cualquier cosa, así que nada,

sube tú y cenas y luego te acuestas.

-O sea, que otra noche a cenar más sólo que la una. Me cago en la leche.

Pepe, ¿tú eres tonto?, marisquito, centollito, necorita te llega a oír,

se nos pega y ya la tenemos liada. -Ya, me he dado cuenta tarde.

-Me he dado cuenta, no me he dado cuenta. Siempre igual.

-¿Qué son estos papeles, Miguel? -Nada, Paquita, albaranes,

ingresos, gastos, pues yo qué sé. La documentación para Hacienda.

Luego todo desordenado y te meten un paquete que...

Bueno, qué, la cena, ¿cuento con vosotros, no?

Que tengo que hacer la compra.

-Entonces tenemos que dejar a las niñas con Herminia.

-¿Y qué problema hay? Se dejan con Herminia.

Y si no que eche mano de María, que la niña va teniendo una edad,

le sueltas una propinita y ¡hala! -¿Una propinita?

Como la que me daban a mí cuando iba a cuidar a las cabras del pueblo.

-Vas a comparar tú un rebaño de cabras con un rebaño de hijas.

-Pepe, de mis hijas me río yo ¿eh? -Claro, Paquita.

-¿Los papeles esos Miguel, entonces? -Paquita, todo es muy farragoso,

habas contadas.

-Bueno, pues si son habas contadas las cuento contigo,

que para eso somos socios. Así que por favor, te subes a casa

después del turno de comidas y lo miramos todo ¿eh?

Pepe, hazme el favor de limpiar la barra, que está hecha un desastre.

-Sí, Paquita, sí. -¿Has oído, Pepe? ¡Venga coño,

limpia la barra, joder, que la tienes hecha un desastre!

-¡Qué subidón!

-Como después de esto no vendamos discos, monto una mercería,

os lo juro.

-Yo iría a comprarte bragas todas las semanas.

-Pues el inglés ese, el que ha tocado después de nosotros,

ha dicho que le he gustado mucho. -¿El de Killing Joke?

-Sí, ése, como se llame, y además es monísimo. Yo creo que está por mí.

-¿Por qué no te cuelas en su camerino a ver si consigues

que nos coja de teloneros? -¿Tú crees?

-O yo, a lo mejor entiende. Adivina dónde voy.

-No, no Marcelo, que el guiri es mío. ¡Marcelo, Marcelo! Uhhh.

-Carlos, ¿podemos hablar un momento?

Sí.

¿Tú qué quieres?

Pues mira Carlos, que Nuka está mal.

¿Ah, sí? ¿Qué le pasa?

Pues que te echa de menos.

Lo disimula muy bien.

Es una experta, sí, por eso estoy yo aquí,

para decirte que no seas gilipollas.

¿Por eso estás tú aquí? Mira, lo que tenía que hablar con ella,

ya lo hablé. No me apetecen más rollos raros. Cuídate.

Pero vamos a ver, que no hay nada entre nosotros coño,

que no nos liamos, que no nos acostamos, que no nos metemos mano,

¿por qué no lo entiendes? No se trata de celos. Es otra cosa.

¿Ah, sí, qué otra cosa?

Que no quiero hablar de esto contigo, tío. ¿Vale?

Ya sé que romper es difícil, pero a veces es mejor eso que hacerse daño.

Ah, muy bien, pues mira Carlos, te digo una cosa,

en este momento el que le está haciendo daño a ella, eres tú.

-Carlos, que me han robado los calzoncillos.

"I can’t find my underwear".

Muy buenas. Pase, pase. Buenas.

Venía a ver qué ha pasado con los corchos,

que me habéis mandado un pedido que no era.

Yo hice lo que su socio me pidió. Yo le dije que no era buena idea,

pero él me dijo, bueno, mejor no digo lo que dijo,

porque casi la tuve con él. Ya,...

son cosas de mi socio, está tontolaba,

tiene un problema personal y no da pie con bola.

Pues si quisiera echarles a perder la cosecha, no lo haría mejor.

Eso mismo pienso yo. De todas formas es que necesito esos corchos.

Bueno, pues yo se los sirvo con mucho gusto.

Dentro de dos semanas, eso sí.

No, dos semanas no puedo esperar. Tengo que embotellar,

y sin los corchos no puedo. ¿Qué quiere que haga?

Tengo todos los camiones cargados de envíos.

Ya hombre, pero tú sabes perfectamente,

cuando un vino está para embotellar, tienes que embotellar,

no puedes esperar dos semanas porque entonces no va bien.

Tienen que estar los corchos. Lo siento mucho,...

pero es que tenemos mucho lío y encima ahora viene el puente

de la Constitución.

Algo se podrá hacer.

Vamos, a ver, si te pago el doble, ¿qué me dirías?

Si no se trata de dinero...

Pues claro que se trata de dinero. ¡Siempre se trata de dinero!

A ver, ¿por qué no pones una cantidad?

Venga, por una cantidad.

Hombre...

Con 40.000 pesetas, yo le puedo colar en la lista de pedidos.

¿40.000? Vamos a poner 50.000.

Y además vamos a hacer una cosa, lo vamos a poner a tu nombre,

¿entiendes?, y así no se entera nadie y no damos parte a la empresa.

Total, ¿para qué vamos a tener que meterla? Dime tu nombre completo.

¿Francisco qué? Vázquez, Francisco Vázquez.

Francisco, ¿quién te hizo a ti el pedido?

Usted.

Y entonces ¿por qué no me avisaste a mí personalmente cuando se cambió?

Hombre, tratándose de su socio...

¿Sabes qué pasa?, me parece que aquí el que la has cagado eres tú.

¿Yo?

Así que te voy a pagar exactamente el precio de los nuevos corchos

y ni una peseta más. Y me los vas a mandar echando leches a la bodega,

pero echando leches, Francisco, porque si no,

hablo con el dueño de esto, y le cuento esta conversación.

Así que, quiero el corcho en dos días, y revísalo muy bien,

que no quiero ni uno picado, ¿estamos?

Haré lo que pueda.

Claro, ya sé que vas a hacer lo que puedas.

Pero de estaconversación ni una palabra ¿eh?

No te preocupes, que no te voy a fastidiar.

¿O no sabes tú la cantidad de cosas que no han pasado nunca?

Ya.

Lo dicho, mándame los corchos, que tengo una cosecha cojonuda

y no quiero estropearla. Ya os mandaré una botella

para que lo comprobéis. Adiós y muchas gracias.

Así lo haré. Adiós.

Pues se le ha metido en la cabeza que tenemos que ser como los franceses,

que por lo visto en esto de las parejas y ex parejas

pues lo llevan estupendamente.

La verdad es que la situación es un poco rara.

Está bien que la normalicéis. Entonces, ¿venís?

A ver qué dice Antonio.

Pues creo que Miguel ya ha hablado con Antonio.

¿Ah sí? ¿Y qué ha dicho? Que lo que digas tú.

Pues...

Pero vamos a ver, ¿lo tuyo con Miguel? ¿Va en serio de verdad?

Pues yo qué sé, Merche. Pero bueno, que una ya no tiene edad

para ir dando brincos por el campo. Y la verdad es que yo con Miguel,

pues estoy bien.

Pues entonces nos pasamos esta noche por tu casa.

Todo sea por ser civilizados. ¡Ay, qué hartura de palabra!

Yo prefiero la palabra ¡guay, grrr! ¿Y eso qué es?

Salvaje, como la Tina Turner.

¡Ay, cómo eres!

Me tengo que ir, míralo, me voy a la peluquería

porque Pili está en la tele. Hala, pues venga.

Bueno, luego te veo.

Hasta la noche. Adiós Herminia.

Adiós Nieves, hija.

¿Qué quería esa cabra loca?

Pues invitarnos a cenar esta noche.

Ah, qué bien, oye, hace mucho tiempo que no me invitaban a cenar.

Bueno, es que es una cena de matrimonios.

Ah. ¿Y quiénes vais?

Pues vamos Miguel y Nieves, Paquita y Pepe, y Antonio y yo.

Ah, o sea, que vosotros sois el único matrimonio ¿no?

A cualquier cosa se le llama una cena de matrimonios.

Es una cena de arrejuntados.

Oye Toni, ¿seguro que la reunión era hoy? Llevamos una hora y media aquí,

yo tengo que escribir una crónica. -Sí, si la reserva la ha hecho él.

Lo raro es que no nos estuviera esperando como siempre,

que le ha tenido que pasar algo.

(Teléfono)

¿Dígame? -¿Alcántara?

¡Salgan cagando de la habitación los dos ya!

-¿Dónde nos vemos? -En el mismo lugar de la primera vez,

a las cuatro. ¡Ya!

-¿Qué pasa? -¡Vamos, vamos!

¡María! ¿Qué estás haciendo,hija?

¡Anda, ven a poner la mesa!

¡Voy!

(Teléfono)

¿Diga? -¿Está Carlos?

-No, creo que no hay nadie. Yo me acabo de levantar.

¿De parte de quién?

-De María.

-Pues no, no está. -Vale, adiós.

-¿A quién llamabas? -¿A ti qué te importa?

-¿A tu novio? -¡Yo no tengo novio!

-¡María, tiene novio, María tiene novio!

-¡Que te calles! ¿Vale? -¿Qué está pasando aquí?

-¡Que María estaba llamando a su novio!

-¡Que no era mi novio! -Entonces, ¿quién era?

-¿Y a ti qué te importa, imbécil? -Oye, oye, María, sin empujar, ¿eh?

-María ¿estás bien? -Si es que es tonto.

-Ya cariño, si es que a los chicos les gusta meterse con nosotras

desde que son pequeños.

-Oye Inés, cuando se jura algo hay que cumplirlo, ¿no?

-Sí, claro, claro, hombre, si tú has dado tu palabra a alguien

la tienes que cumplir, sobre todo por ti, porque así te quedas

con la conciencia tranquila.

¿Qué, María, vamos a comer?

De prisa tío, que me meo.

-Nos tendrían que haber dejado repetir "Súper amor",

si es que nos ha salido mejor en el ensayo que en la grabación.

Que no, que ha salido bien.

Lo que tenemos es que renovar el repertorio.

¿Y tú cómo estás?

Bien, ¿por qué?

Por Nuka.

-Nada, que no puedo mear, macho. Está duchándose tu amiga.

¿Sigue ahí? Jo, pues sí que ha dormido.

Debiste dejarla agotada, ¿eh?

(Timbre)

Que no me extraña, porque es que tiene un azote que...

-Hola, Nuka. -Hola.

-Carlos...

Hola. Hola.

-Bueno, yo voy a ver qué hago de comida. ¿Te vienes, Josete?

-¿Pero no íbamos al chino? -Josete...

-Carlos,...

lo estoy pasando muy mal.

Yo también.

Yo sé que a veces parezco una loca...

-¡Josete, ya puedes entrar al baño!

¡Carlos! ¡No sabía que habías vuelto! Hola.

Oye, yo me tengo que ir, que tengo turno en la tienda,

pero si quieres esta noche...

Ha llamado alguien preguntando por ti, no sé quién era, una chica

pero ha colgado enseguida. Oye, me encantó la fotonovela, ¿eh?

Se lo dije a Carlos

¿Eres Nuka, no?

-Sí. Yo ya me iba.

Yo confiaba en que a ti no te apeteciera y dijeses que no.

Pero Antonio, ¿qué iba a hacer? Si es que a Nieves he visto

que le hacía mucha ilusión, y la cosa parece que va en serio.

Lo que tiene gracia es que mi madre se ha puesto de morros

porque no la han invitado a ella.

Pues mucho mejor, Merche, que vaya ella y nos quedamos nosotros.

No, no, que tiene que cuidar a las niñas.

Joder, pues cuidamos nosotros a las niñas.

Aunque no sé que es peor.

Las niñas. Eso te lo digo yo.

Bueno, pues entonces vamos, cenamos, nos quedamos un ratito

y decimos que estamos muy cansados y venimos.

Pues eso, así quedamos bien.

Mira, toda esta ropa se la voy a dar a Inés para la parroquia.

Pero si esta ropa está nueva. ¿Qué va a estar nueva?

¿Se la vas a dar para esto chavales que están ahí?

Claro.

Pues van a ser los drogadictos más elegantes de todo Madrid.

No digas tonterías, anda. Por cierto, no me has contado,

¿qué ha pasado con el de los corchos?

Ah, ya está solucionado, Merche,

y además bien solucionado, y lo vamos a tener en la bodega

antes de 48 horas. Así me gusta.

Y luego he pasado por el hotel éste, a ver a Mauro.

¿Y? Que está hecho una mierda, Merche.

Ya me imagino.

Tener a Mauro como socio es una bomba de relojería.

¿Tú no te has dado cuenta de que a Mauro no le da?

Que no le da, que no le llega la meada al río.

Y además es un cabrón. ¿Por qué no le compramos su parte?

Hombre, si tuviéramos dinero...

Pues pedimos un crédito si hace falta, de verdad,

más vale solos que mal acompañados. ¿A ti no te importa endeudarte?

Porque a mí no.

A mí tampoco, si es por salvar la bodega.

Vamos, necesitamos quitar de en medio a Mauro.

Coño, Merche, me recuerdas a don Pablo.

No me digas eso, que no hace ninguna gracia.

Pues a mí me tranquiliza, porque él hacía las cosas

como había que hacerlas.

Hazle una oferta, así, en corto y por derecho. A ver lo que dice.

Si levas a quitar un peso de encima, te lo digo yo.

Eso voy a hacer.

Hola hija. Me voy al cole.

¿Te vas al cole,cariño? Hala, adiós.

Ah, mamá, que después del cole, me voy a casa de Alicia.

¿A casa de Alicia? ¿Y dónde vive Alicia?

Enfrente de la tienda de juguetes. Bueno, pues está cerca. No tardes.

Derechita al colegio. Anda, cariño.

Vamos a ver, si el sueldo de Pepe son 18.000 pesetas,

pues de ahí tiene que salir todo, Miguel.

-¿Pero cómo quieres que te lo explique, Paquita?

Vamos a ver, 18.000 pesetas es la cantidad neta,

a eso le tenemos que sumar luego lo que nosotros pagamos

a la Seguridad Social, que es nuestro deber.

-Miguel, eso son más de 30.000 pesetas al mes.

-Ya sé que son más de 30.000 pesetas al mes,

y eso que el pobre Pepe tiene un trabajo de media jornada,

que se pasa el día entero trabajando en el Bistrot,

lo que tendríamos que hacer sería subirle el sueldo.

-Sí, claro, vamos a ver, si Pepe está trabajando en el Bistrot así

es porque quiere, porque si no se buscaría otra cosa.

-Pero Paquita, por amor de Dios, que estamos hablando de Pepe.

-Eso es lo que te ha perdido a ti siempre, que el corazón es una cosa,

y los negocios son otra cosa, y cada uno está en lugares distintos.

Vamos, y si Pepe no entiende eso, pues...

-Pues puerta. -Pues sí, puerta.

-Paquita, ¿puerta a Pepe? -¡Pero si lo has dicho tú!

- Que estamos hablando de Pepe, que Pepe es buena persona.

Que bebe los vientos por ti, por favor, que te lo consiente todo.

-Bueno, ¿qué me consiente a mí Pepe? -Este retrato, por ejemplo.

¿Eh? -¿Qué?

-Hombre, pues que Pepe vive en esta casa.

-Pepe no vive en esta casa. -Ya me entiendes, Paquita.

-No, no te entiendo, porque yo a Pepe ni siquiera le he dado las llaves.

-Pues muy bien hecho, ni a Pepe ni a nadie.

Tendrás que reconocer que yo me pongo en el lugar de Pepe

y me imagino levantándome por la mañana y hala, me encuentro de bruces

con el retrato y... imagínate que a mí me da por poner la casa

llena de fotos de Marie Chantall, ¿qué harías tú?

-Colgarte. Pero vamos, no tiene nada que ver.

-¿Cómo que no tiene nada que ver? -Pues claro que no.

-Es absolutamente lo mismo Paquita. -Perdóname que te diga,

porque tú y yo estamos juntos todos los días,

tú formas parte de mi vida a diario,

tenemos a nuestras hijas todos los días, tenemos nuestro restaurante

todos los días, no tiene nada que ver con Marie Chantall.

-¿Tú te acuerdas por qué te reías cuando nos hicieron esa foto?

-No. -¿Quieres que te lo diga?

-Pues sí, porque me estás poniendo nerviosa.

Qué tonto eres. -Venga, que te lo voy a decir.

-Venga, dímelo.

(SUSURRA)-Lo que te estaba diciendo es que...

cuando terminen de hacer la foto...

(INAUDIBLE)

-Joder, Paquita de verdad, hala, ya está.

¡Déjalo, déjalo que ya lo cojo yo! Que ya lo cojo yo.

Casi mejor me voy al Bistrot,

porque está Pepe trabajando él solo, fíjate,

como le dé por cobrarnos horas extras...

Que nada, que...

Ya hablamos.

-¿Y no me vas a decir adónde vas? -Es un secreto, ya te lo he dicho.

-Pero soy tu mejor amiga. -Pues por eso mismo, no seas plasta.

Oye, si pasan lista, di que estoy enferma.

-Vale ¿pero de qué?

-No sé, ya se te ocurrirá algo. Venga, ve, ve por favor.

(Música de tensión)

Mira, ahí está Vivaldi.

-Algo pasa, macho. -No sé, coge la cámara, Toni, cógela.

-Tira, tira, tira.

-Ese tío era...

-Era Bretón, macho. -¡Joder!

-Hola Vivaldi, espero que te guste mi música.

-¿Lo tienes? -Nos ha visto, ¿no?

(TV) "La semana pasada hablábamos del matrimonio y decíamos que,

desgraciadamente, el “se casaron y fueron felices”,

no siempre es una realidad. Cuando esto ocurre y desde el punto de vista

de la ley, en España son posibles tres soluciones:

(Timbre)

la separación, el divorcio y la nulidad."

Joder...

¿Tienes un momento? Estoy ocupado.

Pero si solo va a ser un momento, Mauro.

Oye, si vienes a hablar de los putos tapones, olvídame.

No venía a hablarte de eso, Mauro.

¿Pues?

Vamos a ver, he pensado que esto se está torciendo muchísimo.

No, no, no se está torciendo, lo ha torcido tu mujer.

Mira Mauro, entre otras cosas, es eso lo que no quiero hacer,

estar discutiendo contigo todo el tiempo.

Te traigo una propuesta.

¿Una propuesta?

Hemos pensado que lo mejor es comprarte tu mitad de la bodega,

al precio que vale, claro.

¿Qué?

Pensamos que a ti la bodega te da igual, pero para nosotros

es muy importante, pues mira, a lo mejor te viene bien,

tendrías un dinero en el bolsillo y así no tendrías que preocuparte.

Lo primero no es la mitad, es el 51%, que no es lo mismo.

Muy bien Mauro, pues tu 51%, te lo compro, ¿qué me dices?

Que no, claro. Pero si a ti te da igual.

No, no me da igual.

Vamos a ver Mauro, ¿no te das cuenta de que la bodega está muy mal?

Que vamos a terminar hundiéndola, justo precisamente ahora

que hemos conseguido lo más difícil, Mauro, que es tener un buen vino.

Antes que venderos a vosotros mi parte

se la vendo a una fábrica de vinagre. Pero no digas tonterías, hombre,

que me ofendes.

Voy a hundir la bodega, Antonio, delante de vuestras narices.

Voy a tratar ese vino como vosotros me habéis tratado a mí,

como una mierda. Estás desbarrando, Mauro.

Nunca lo he tenido más claro en mi vida.

¿Pero no te das cuenta de que tú también vas a perder, Mauro?

Antonio, yo tengo otros negocios.

Si me metí en eso de la bodega fue por no hacerle un feo al Gobernador

y porque pensé que sería divertido.

Puedo permitirme perder unos millones con tal de ver cómo os arrastráis

tú y tu mujer.

Métela en la cocina Antonio, métela en la cocina, o a coser otra vez.

¡Te mato, cabrón, que te mato, cabrón!

Yo te mato, fíjate.

¡Mauro de mierda!

¿Esa es tu última oferta, Antonio?

La has cagado, la has cagado pero bien.

¿Qué tal? ¿Se puede?

Tengo lo que necesitas.

(LEE) "Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo "la noche está estrellada y tiritan azules,

los astros a lo lejos. El viento de la noche gira en el cielo y canta".

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Pensar que no la tengo, sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.

Y el verso cae al alma como al pasto el rocío."

Ya no la quiero. Es cierto. Pero tal vez la quiero.

Es tan corto el dolor y es tan largo el olvido

porque en noches como esta la tuve entre mis brazos.

No se contenta mi alma con haberla perdido.

Aunque este sea el último dolor que ella me causa

y estos sean los últimos versos que yo le escribo.

Pero madre, si sólo es una cena.

Ya, si yo no tengo nada contra Nieves, hija, pero es el detalle,

caramba, que por su culpa casi me quedo inválida.

Es una falta de consideración. Y luego Paquita,

que me pide que me quede con sus niñas de canguro.

Si es que canguro se llama ahora a las chicas que cuidan a los niños.

Pues yo no soy ningún bicho de esos que va dando saltos.

Para dar saltos estoy yo. Pues nada, no vamos a la cena y ya.

No, hombre, claro que tenéis que ir. Pero es que ahora

todo es por grupitos, solteros con solteros, casados con casados,

viejos con viejos, divorciados con divorciados. Esto es racismo, vamos.

(Teléfono)

¿Digame? Sí, soy yo.

¿Cómo?

Pero si ha salido esta tarde para allá.

Vaya por Dios...

¿El qué?

Seguro que tiene alguna explicación. De todas formas, muchas gracias.

Adiós.

¿Pasa algo?

María, que no ha ido al colegio. ¿Qué no ha ido al colegio?

Y le han preguntado a Gala qué le pasaba. Ha dicho que estaba enferma.

¿Enferma de qué? De la próstata.

¿Mi nieta?

Ya la notaba yo muy rara cuando se ha despedido.

Rarísima. Estas niñas están tramando algo.

La madre que lo parió. Eso digo yo.

¿Qué pasa aquí?

(Timbre)

Hola.

¡María! ¿Tú qué haces aquí? Hola, María.

-Tengo que darte una cosa. Pero es un secreto.

-Ah, bueno, pues yo entonces me voy. Adiós.

¿Tú cómo has llegado? No sabía que erais novios.

No somos novios.

Si estáis en la cama será que sois novios. A lo mejor no lo sabéis.

A ver, ¿qué es eso que tienes que darme?

Me lo ha dado Luis.

¿Cómo que te lo ha dado Luis? ¿Cuándo le has visto?

Esta mañana.

(LUIS) "Hola, Carlos. Supongo que aún estás cabreado conmigo. Lo comprendo.

Te escribo esto para despedirme.

No quiero joderos la vida ni a ti, ni a Karina ni a Josete.

No sé dónde voy. Me da igual. A algún sitio con mar, eso sí,

que yo aquí me asfixio. El dinero es para que te compres otra máquina

y lo que te quede se lo mandes a mi chica, a Vigo. Te dejo la dirección.

Supongo que te preguntarás de dónde lo he sacado.

Le he dado un palo al Loco. Si me pilla me mata.

Por eso no te digo dónde estoy.

Te dejo los cromos porque sé que te gustaban mucho.

Yo me quedo con la chapa. Tomaos una caña a mi salud un día de estos,

y acordaos sólo de lo bueno. Un abrazo y adiós.

(TV de fondo)

¿Te vas ya?

-Sí, me voy al cine.

-A ver la película esa francesa. -Efectivamente, la de los subtítulos.

Ramón, por mí, si te da pereza lo de la tortilla de patatas,

te puedes comer la sobra de macarrones que hay en la nevera.

-Tú no te preocupes, tranquilo.

-No, si no me preocupo, además voy a volver pronto.

-¿Te he preguntado yo algo?

-No, yo lo decía sólo por deferencia, vamos.

-¿Qué llevas ahí?

-¿Aquí? Nada, Nieves que me ha dicho: "si pasas por la frutería,

acuérdate que no tengo cebolletas, me compras unas...

-Te tiene pillado por los huevos. Ya hasta le haces los recados.

La mejor película francesa que he visto yo, era "Emmanuelle"

y los subtítulos no servían para nada, ¿verdad Bito?

Qué.

Nada, Merche, no está en ningún sitio, ni en el kiosco,

ni donde las chuches, ni en la bodega ni en ningún lado.

¿Has mirado en casa de Alicia? Ahí no vive ninguna Alicia, Milano.

Vamos, que nos ha engañado como a unos tontos.

Sí señor.

¡Ya está aquí! ¡Viene con Carlos! ¿Con Carlos?

Gracias a Dios.

Ya verás. Menuda bronca. Tú tranquila ¿vale?

¡Eh, María! Sube a casa inmediatamente.

¿Se puede saber dónde te has metido?

¿Tú no sabes que no puedes faltar al colegio cuando te déla gana?

¿Sabes el susto que nos hemos llevado?

Es que tenía que llevarle una cosa a Carlos. Lo había jurado.

¡Pues no jures tanto, hija, no jures tanto!, que vas a ir al infierno.

A ver, ¿qué es eso tan importante que tenías que entregar?

Era una carta. De Luis.

¿De Luis?

Se ha ido.

Ah, pobre chaval.

Bueno, me marcho. ¿Será posible?

Adiós, Carlos. A ver si me llevas otro día en la moto, que mola mucho.

Anda, hijo, ¿no te quedas a cenar? No, no, no, me voy.

Bueno, qué tontería, si tenemos una cena.

¿Y eso? Bueno, ya te contaré.

Adiós, adiós abuela. Adiós hijo.

Eh, tú,

castigada. ¿Sin cenar?

Peor, a cuidar a tus primas, las hijas de Paca, a las tres,

venga,

(GRITANDO) ¡Vamos!

¡Hale, alegría!

-¡Alegría! -¡Alegría!

Hala, que sobre.

Que se vea que hay gasto.

Bueno, a ver, queridos, permitidme que haga un brindis.

Quiero brindar por nosotros, para que sigamos siendo una gran familia,

que a fin de cuentas la familia es algo bonito, y bueno,

por el amor.

-¡Pero qué bonito ha sido eso! Me ha llegado al alma, don Miguel.

Pero deja de llamarle ya don Miguel, Pepe, que ya eres de la familia.

Si es la costumbre, don Antonio. ¡Hala! Dale con don Antonio,

deverdad que no cambias ¿eh?

-Pero si a mí, me llama doña Paquita. -¿Y en qué momentos?

¿En los momentos íntimos también? -Ahí cuando más.

-¡Qué barbaridad! Oye, ¿pero y a ti no te deja eso cortada?

-A mí eso me encanta, es que me sube una cosa por aquí con el doña...

-Aunque bueno, no me extraña ¿eh?, porque en el amor y en el sexo,

hombre, pues cada uno es un mundo. -Es verdad, es verdad.

-Fíjate a Miguel que le encanta lo del secador. Cuéntalo.

-¿Qué es el secador? -Cuéntalo.

-¡No voy a contar nada! -Cuente, don Miguel, lo del secador.

-¡Que no voy a contar nada del secador, Pepe!

¡Déjate ya de tonterías! No quiero. ¿Qué es eso del secador?

Ay Merche, que no es nada. ¿Pero tú también quieres saber

del secador? Hombre, que...

Pues qué franceses estamos. Pues cuenta algo del secador.

¡Que no me da la gana de contar nada del secador ni de nada!

Venga, vamos a brindar. -Vamos a brindar.

-Por nosotros. -Por nosotros.

-Y por el secador. -Y dale con el secador.

-Si total luego nos queda brindar por el Atleti, y por la Revolución Rusa.

-¿Es que tú brindas por la Revolución Rusa?

-No, Nieves, no se trata de eso.

-¿Que no? Bueno, cuando la cosa va a más y a más, cuando ya está aquí,

Revolución.

-Paquita, estoy brindando por nosotros, nada de Revolución Rusa,

y nada de nada, sólo por nosotros, estrictamente,

y ya me estoy empezando a arrepentir.

Miguel, no digas bobadas, tampoco te lo tomes así.

¡Ay, no digas eso por Dios, mi bolchevique!

-Miguelón, te has manchado, tienes una mancha aquí.

Es que cuando no te pones la servilleta,

se te cae siempre de este lado.

Desde luego, anda que no tendrás que lavar camisas ¿eh?

-No, se las lava él solo, tiene una lavadora.

-¿Te lavas las camisas? Pues sí que nos hemos vuelto modernos ¿eh? sí,

¿se acuerda tía que conmigo no daba un palo al agua? Y ahora fíjate,

que se lava las camisas. Menos mal que a Pepe lo tengo yo bien enseñado.

¿A que sí? -Que sí, Paquita.

(RISAS TENSAS)

La cena estaba riquísima. Sí, sobre todo el lenguado.

No sabía que cocinabas tan bien, Nieves.

No, no, no, si el lenguado no lo ha preparado Nieves, no.

Lo ha preparado Paquita. Ya le dije que no hacia falta que trajera nada,

pero bueno, se empeñó. Sabéis cómo es Paquita, se empeña y ¡hala!,

el lenguado. Ahora lo entiendo, hija, claro.

Es que tú tienes una mano para la cocina que no hay otra igual.

Oye, pero que me han dicho a mí unos pajaritos, que para los buñuelos, no.

-Cállate Nieves. Que te calles. -Pero si es verdad,

¿qué quieres que te diga? -¿Qué les pasa a mis buñuelos?

-Pero si es que los hace malísimos. -¿Tía, de qué se está riendo?

No me estoy riendo. ¿Cómo que no?

-¿Saco los buñuelos? -¿Pero cómo que sacas los buñuelos?

¿Pero qué buñuelos, de qué buñuelos estás hablando, Pepe, qué buñuelos?

-Los buñuelos que he hecho. -¿Pero qué buñuelos has hecho tú?

-Con receta mejorada.

-¿Pero qué receta mejorada ni qué tonterías, por favor,

a santo de qué vienes tú a esta casa a traer buñuelos?

-¿Pero cómo voy a venir a una cena sin traer postre?

-Pues porque Nieves ha preparado buñuelos durante toda la tarde.

-Venga, venga, venga, no pasa nada. Probamos los buñuelos de Paquita,

y ya veremos.

-Nos vamos a comer los buñuelos de Paquita, y si queda hueco,

luego nos comemos los tuyos. Y te voy a decir una cosa, Paquita,

perdona ¿eh?, no quisiera ofenderte. Miguel.

Pero... mira, Paquita, tus buñuelos

son... son un poco...

manifiestamente mejorables.

-Qué va, don Miguel, qué va, qué va, estos buñuelos...

están... -¿Cómo están Pepe, eh? a ver.

-¡Buenísimos! -¡Qué mentiroso!

-Eso es amor, eso no es ciencia. Venga Antonio.

Vamos a ver, yo es que soy amortiguador, joder,

a mí lo que me gustan son tus croquetas,Paca, eso me gusta mucho.

¿Y tu Merche, no vas a decir nada?

Pues que yo no sé cómo serán las cenas en Francia, pero vamos,

que aquí en San Genaro, desde luego, son muy entretenidas.

¡Por nosotras!

Pues nada, aprovechamos, brindamos y nos vamos.

No, no, no, no, de aquí no se mueve nadie hasta que no nos acabemos

esta fuente de buñuelos.

-¿Eh?

(Timbre)

(Música romántica)

Hola.

¿Quieres pasar, o eres como uno de esos vampiros que no entran

si no se le invita?

¿Qué pasa?

Es Luis.

¿Estás mejor?

Sí.

Yo también estoy mejor si te tengo aquí.

Nuka, no voy a quedarme.

Es que no estaría siendo sincero.

Todavía no tengo muy claras las ideas.

Me ha sentado muy mal verte con esa chica en tu casa.

Ya sé que no tengo derecho, pero me ha sentado muy mal.

Yo lo único que necesito es que me dejes entrar

en todas las zonas de tu vida.

A veces siento que hay demasiadas puertas cerradas para mí.

Carlos, ya te lo dije.

Deja que te quiera como soy yo, con mis luces y mis sombras.

Como te quiero yo a ti. Ya sé que no es fácil, pero por favor

inténtalo.

Porque pase lo que pase entre tú y yo,

yo siempre voy a estar aquí para ti.

¿Puedo escribirte una cosa? Claro.

Déjame el boli.

¿Qué es?

Es el título de mi próxima novela. ¿De qué trata?

Del tiempo...

y de los amigos.

De lo que se va.

¡No lo hagas, mujer! -¡Claro que sí, son mis buñuelos

y hago lo que me da la gana! -¡Pero no los tires, de verdad!

-No puedo entender por qué durante tantos años, si no te gustaban,

no me has dicho nada.

-Pues porque no te quería dar un disgusto, Paquita, yo qué sé,

todos tenemos en la vida un talón de Aquiles, y desde luego el tuyo

el tuyo son los buñuelos, chica. -Pero qué talón ni qué talón.

¿A ti no te gustan mis buñuelos? -A mí muchísimo.

-Yo ya no sé si creerte. -Pero no te enfades, Paquita.

-Que no me enfado. -Sí que te enfadas,

que se te pone el entrecejo así y parece que hay tormenta a barlovento.

-¡Quita! A mí esto me ha dolido, Miguel.

No puedo entender cómo durante años te has callado de esa manera,

y me has tenido años y años engañada.

-Bueno, vale, por favor, Paquita, vamos a ver,

cada primero de noviembre de todos estos años,

he estado comiendo toneladas de estos buñuelos que me han sentado fatal,

que me he visto a las puertas de la muerte y no he dicho nada,

¡coño, pues sería por algo! ¿no? Por una prueba de amor, digo yo.

-Tía, vamos a ver,

usted, ¿usted cómo lo ve?, porque si dos personas,

dos personas se quieren mucho, se tendrán que decir la verdad, ¿no?

Bueno, a veces esas pequeñas mentiras pues ayudan.

¿Pero ayudan a qué? ¡Merche!

La verdad es que a veces las pequeñas mentiras con el tiempo

pues se van convirtiendo en grandes mentiras y de repente te das cuenta

de que tu vidase ha convertido en un buñuelo,

de crema, pero tonta, no te pongas así por un buñuelo.

Pero vamos a ver, por Dios, pero no tengamos un problema

por un buñuelo de nada, ¿no estábamos aquí para demostrar

que somos muy franceses y familia? Pues no sé, este año,

creo yo que eso de ser franceses, como que no lo hemos conseguido.

Pero igual con suerte el año que viene pues vamos...

-Qué queréis que os diga, yo he puesto toda mi intención,

si no me ha salido pues no sé. Si tú eres el más francés de todos.

Si la que tiene que pedir perdón soy yo. Pero es que no lo voy a hacer,

porque no me sale. ¿Te das cuenta cómo eres,Paca?

¿Te das cuenta cuál es el problema de tu carácter?

Que eres muy matamulas. Y así eres tú.

(CANTA)

-Lo que faltaba.

(CANTAN JUNTOS)

¡Tendrán poca vergüenza!

Y encima lo mal que cantan los jodíos.

Vamos a comer, ¿no? Venga, cómetelo todo.

¿Qué pasa? ¿Que no te gusta, Bito?

Claro, los ha hecho Miguel y no hay quien se los coma.

Pues el chorizo es para mí, macho.

"Neruda no tenía razón.

Yo seguía queriendo a Nuka,

claro que la seguía queriendo aunque a veces me daban ganas de odiarla,

porque nunca acabé de comprenderla.

No sabía que aquella relación no podía ser para siempre.

Pero en 1983, la consigna era vivir el momento,

aferrarse al instante mientras durara,

y dejar que nuestro alrededor todo siguiera precipitándose

hacia un desastre del que no teníamos ni la culpa

ni tampoco la solución".

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Cuéntame cómo pasó - T16 - Capítulo 288: Por lo que fuimos

30 abr 2015

Diciembre de 1983. Antonio y Mercedes siguen con los problemas en la bodega. Maurín ha decidido tomar sus propias decisiones en el negocio y no cuenta con Antonio. La situación con él es cada vez más complicada y los Alcántara se plantean comprarle su parte del negocio antes de que su socio lo acabe hundiendo. Mientras tanto, Toni recibe en la agencia un teletipo con el secuestro de Segundo Marey, un ciudadano español residente en Hendaya. La Policía francesa ha detenido a un exlegionario tratando de cruzar la frontera. Toni se cita de nuevo con Vivaldi para preguntarle también por el asunto. Carlos acude al programa La Edad de Oro, donde actúa Rosa Chillón, gracias a la mediación de Nuka. Está muy preocupado por su amigo Luis. No sabe nada de él desde que robó en su casa en el capítulo anterior. La única que le ha vuelto a ver es María, a quien Luis encarga la misión de entregarle un paquete a su hermano. Por su parte, Nieves y Miguel organizan una cena de parejas, con Paquita y Pepe, e invitan también a Mercedes y Antonio, que hacen de "amortiguador" para evitar conflictos. Pero parece que su presencia no es suficiente para evitar la tensión entre Nieves y Paquita, que es más que evidente.

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