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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T16 - Capítulo 285: El café
Transcripción completa

(Música)

Cuéntame

tú que has vivido

el despertar de un tiempo que nos cambió.

Volverás

a ser un niño

al recordar las largas tardes de sol.

Háblame de lo que has encontrado

en tu largo caminar.

Cuéntame cómo te ha ido.

Si has conocido la felicidad.

(Música Rock)

"En aquel mes de noviembre de 1983...

un titular apocalíptico nos sorprendía y llenaba de miedo.

Moscú confirmó que Madrid estaba en el radio de acción...

de sus misiles nucleares.

Y como si de una película de miedo se tratara...

España seguía con interés el caso de los Marqueses de Urquijo.

Las bodas civiles empezaron a proliferar.

Mis padres asistieron a la primera gracias a Estefanía,

que una vez cerrado el negocio con mi madre,

decidió formalizar su relación rodeada de su gente".

Me alegro mucho por ella. Después de lo mal que lo ha pasado,

lo joven que es.

Yo también me alegro mucho. Pero esta no es forma de casarse.

No sabes si vienes a una boda o a un juicio.

¡Qué tonto! Está preciosa.

Preciosa estabas tú en nuestra boda vestida de negro.

Me acuerdo perfectamente. Pero si iba de luto.

De luto y guapísima.

Mírala, está feliz.

Buenas tardes. Buenas tardes.

¿Qué haces? ¿Es una ceremonia o no?

No digas tonterías, por favor.

¿Don Carlos Martínez Ruíz? ¿Consiente?

-Sí, consiento.

-¿Doña Estefanía Ruíz Morales? ¿Consiente?

-Sí, consiento.

-Pueden ponerse los anillos.

Yo les declaro marido y mujer.

(RISAS)

¡Vivan los novios! ¡Vivan los novios!

-¡Viva!

-¡Viva!

-¡Ay, Mercedes!

Que seas muy feliz, mucho.

¡Felicidades! Tú sabrás dónde te has metido.

-¡Adiós! ¡Adiós!

¡Adiós!

Gracias.

Está guapísima. Ya lo ves.

¡Cuidado, Merche, cuidado!

¿Has visto a lo que hemos llegado? A casarnos como en una cárcel.

También en el barrio de San Genaro la harmonía se resquebrajaba

y la atmósfera se hacía irrespirable.

¡Hola! -¡Hola, María!

-¡Olé, mi campeona! -¡Cuidado que la rueda va desinflada!

(Música de tensión)

-Anda, niña, suelta la bici. ¡Que la sueltes, coño!

(LLORA) ¡No! ¡No, por favor! ¡No!

¡No, por favor! ¡Por favor, no!

-¡Eh, tú, chaval! (GRITA) -Suelta, suelta.

-Largo de aquí, ¡desgraciado!

Como te vuelva a ver aquí, te descabezo como a las gambas.

María, anda, ven aquí. Ven.

¿Estás bien? ¿Quieres que te invite? ¿Una copita de coñac?

-No seas burro, Eladio, por Dios. -No te preocupes.

-Ese no vuelve. -¿Has visto quién era?

-No. Del barrio no era.

-Si es sólo una criatura. Por Dios, ¡qué vergüenza!

No sabía que me ibas a traer a un sitio así. Es precioso.

-Aquí me crié yo.

-Sigue todo igual.

-Luchi no volvía desde la muerte de su madre.

-¿Vivíais aquí todo el año? -No. Yo venía a menudo.

Mi mujer decía que se aburría mucho. Cuando enfermó quiso volver

y después ya no quiso ver a nadie. Murió aquí.

-Pues esto tiene que ser muy duro para vosotros.

¿Tú crees que Luchi estará bien? -Eso espero. Ha sido idea suya.

¿Vamos?

Luchi, vamos.

(Timbre de puerta)

Hola, Carlos.

Hola. Había quedado con David.

David no está ahora, pero pasa.

Le traía esto.

Es mi novela. Me dijo que cuando terminase se la trajese.

(Música clásica)

(LEE) "Los barrotes del miedo."

El título es provisional.

Tienes otra copia, ¿no?

Mejor.

David es un poco desastre y no perdonaría que te la perdiera.

Cuando la lea, te llamará. Ten paciencia. Está muy liado.

Artículos, conferencias, no para.

Y su nueva novela le tiene muy absorbido.

Puede tardar días o semanas.

Esperaré. No tengo prisa.

Muchas gracias.

Pero no te vayas.

Ven, entra.

¿Una copa? No, es un poco pronto para mí.

¿Un café por lo menos?

Perdona. Vivir con un escritor es vivir en la anarquía.

Te entiendo.

Comparto piso con un grupo de música. Imagínate.

Si llego a saber que es así, no voy.

Que a mis amigas del colegio las quiero mucho...

pero ha sido una humillación.

Eso por lo menos es un consuelo.

¿Nieves?

¿Nieves? -¡Ay!, dime.

-Que no te centras, mujer. -Sí.

-¿Sí? A ver, ¿de qué te estaba hablando?

-Pues,...

¿de tus cosas?

Pues no. No me centro.

-Miguel se ha ido a casa hace un rato.

-Oye, pero que no es por eso. -Ya, ya.

No, claro que no.

Ese lo estoy leyendo. ¿Te gusta?

¿"El café"? -Eso es.

¿Lo tomas con leche?

No, solo.

Cuéntame, ¿de qué va la nueva novela de David?

Es muy compleja. La más compleja de las suyas.

Está experimentando.

Es difícil de resumir.

No le gusta que se hable de sus novelas antes de acabarlas.

Hace varios años de la última, ¿no?

Se lo toma con calma. No se trata de quién es más rápido.

No, claro.

Sus lectores esperan que cada novela sea mejor que la anterior.

Se publica mucha bazofia.

(SUSPIRA)

Tú tienes toda la vida por delante.

Si llegas a ser conocido, sentirás la presión

de saber que no puedes defraudar a tus lectores.

Puede ser un infierno. Ya, meimagino.

Ojalá llegue ese día.

(Música clásica)

¿Tienes algo que hacer ahora?

No.

Pues lee.

¿Cómo?

Me gusta que me lean en alto. Lo hacía David pero se ha cansado.

¿Te importa? Igual es una estupidez.

No, no. Me encanta.

¿Desde el principio? (ASIENTE)

(LEE) "El café."

"No sé en qué consiste que soy naturalmente curioso.

Es un deseo de saberlo todo que nació conmigo,

que siento bullir en todas mis venas

y que me obliga más de cuatro veces al día

a meterme en rincones por escuchar caprichos ajenos...

que me proporcionan materia de diversión...

para los ratos que paso en mi cuarto".

Mamá redecoró toda la casa. Dice que antes era horrible.

-(RÍE) -Lo cambió todo.

-Pues es preciosa.

-Sí. A mi madre se le daba bien la decoración.

Se le daba bien todo.

-¡Mira qué cuadro!, ¡qué bonito!

-¿Inés? -¿Eh?

-Este es el cuarto de mi madre. ¿Quieres verlo?

-Sí, claro.

-Ven.

Esta era la cama de mis padres.

De pequeña, me encantaba meterme con ellos a dormir.

Todavía recuerdo esa sensación.

Por la noche me daba miedo estar sola.

-No me extraña. Una niña en una casa tan grande.

-A mamá tampoco le gustaba estar sola.

Quería estar rodeada de gente.

Qué guapa era, ¿verda?

-Sí, era preciosa. -Bueno, tú también eres guapa.

¿Quieres ver su ropa? -Pues no sé. Son cosas personales.

-Claro que lo son. Si vas a dormir en esta casa

es bueno que conozcas los detalles.

Mamá sabía muchísimo de moda.

A ti no te interesa mucho la moda, ¿no?

-Eh, yo creo que tu padre nos estaba esperando, ¿no?

-Me ha dicho que te enseñara la casa. Está haciendo la cena.

Me había olvidado de este vestido.

No sabes cómo le quedaba. Todos lo decían.

-Parece muy bonito.

-Mamá tenía elegancia natural, poca gente la tiene.

Se lo puso en el aniversario de boda.

-¿Qué estás haciendo? -Hola.

Inés quería ver los vestidos de mamá.

-Inés, ¿un paseo antes de cenar? -Sí, claro.

-El lago te va a encantar.

(SUSPIRA) -En esta habitación murió su madre.

Puede que sea pronto para haber entrado.

-No lo sabía. -Debería llevarme todas estas cosas.

¿Vamos? -Sí.

(Música clásica)

(LEE) "Volví la cabeza hacia otro lado y en una mesa...

bastante inmediata a la mía se hallaba un literato".

(SUSPIRA)

No te la lleves.

Ya se la daré yo a David cuando venga.

Si viene.

Ya me decís.

¿Te acompaño?

No, no hace falta.

Supongo que tienes muchos recuerdos de este lugar.

-Hemos hecho este recorrido miles de veces.

-¿Paseábais mucho? -Todas las tardes. En primavera más.

-¿La echas de menos? -¿A la primavera?, mucho.

(RÍE) -No, no me refiero a eso. -Ya sé a qué te refieres.

-A lo mejor no tendría que preguntar estas cosas.

-¿Qué quieres saber? -No, nada.

-¿Si siento nostalgia? ¿Si te comparo con ella?

¿Si me gustaría que estuviera aquí? ¿Si la veo cuando te miro?

-Tienes razón. Demasiado morboso.

-No. Es humano y lo entiendo.

Pero ahora estoy contigo y tú eres otra persona. Y yo otro hombre.

No interpretaré al viudo atormentado y su nueva conquista.

-Parece que hace frío. -Sí.

-Me encanta que estés aquí.

No te he traído para superar traumas.

Estás aquí porque me encanta tu compañía.

-Pero a lo mejor ha sido precipitado que viniera ahora.

-Déjame demostrárte que no es así.

Déjame intentarlo.

(TV) "Rafael no solía ir a la casa. El día del asesinato estuvo allí".

"-Ese día hice vida más o menos normal.

Me levanté, hice mis asuntos, fui a casa de mis suegros,

me encontré toda la bronca."

(SUSPIRA)

Eran guardias civíles... Madre, ya estamos aquí.

Hemos tomado algo con los novios. Menos mal que habéis llegado.

¿Qué horas son estas?

¿Ha pasado algo?

María.

Un drogadicto ha intentado robarle la bicicleta.

Me cago en la leche. ¿La niña está bien?

¿Dónde está? Durmiendo. Pero disgustada.

La madre que me parió. Joder.

Menos mal que Eladio ha salido a tiempo que si no.

Gracias a Dios. ¿Pero qué está pasando en el barrio?

No ha sido nada. Ella está bien, pero tiene un susto de muerte.

Me voy a la comisaría. Espera a mañana a hablar con Eladio.

Pues espero a mañana.

Joder. Será posible.

Si siempre hemos vivido tranquilos en este barrio.

Este barrio parece el de "Los Intocables".

Riquísimo, papá. -Hacía mucho que no lo hacía.

-Mm, delicioso.

-La receta era de mamá.

Es difícil que te salga como a ella.

Mamá cocinaba fenomenal. ¿Verdad, papá?

(Música Jazz)

-¿Os apetece una copa? -Ay, sí.

-Tengo un escocés de 15 años que os va a encantar.

Luchi y yo estuvimos en Glasgow y me regalaron dos cajas.

Vamos allá.

-Vamos a probarlo.

-Mamá nunca bebía. Se cuidaba. -Luchi, basta ya.

-Lo siento.

Es que la echo mucho de menos. Se me hace raro estar aquí sin ella.

La echo mucho de menos, papá. -Perdóname, cariño.

Quizás no ha sido buena idea volver aquí.

-Es como si fuese a aparecer en cualquier momento.

¿Te importa si me voy a mi cuarto? -No, claro que no.

-La habitación de invitados te encantará.

Un poco fría pero preciosa.

-Qué bien. Estoy deseando verla.

-Lo siento pero creo que es lo mejor. Luchi lo está pasando mal.

Es la primera vez que venimos desde la muerte de su madre.

-Claro, lo entiendo, lo entiendo pero...

...podías haber dicho algo.

A lo mejor no debería estar aquí. -No.

Quiero que estés aquí. Que formes parte de mi vida.

Pero hay cosas que no sé cómo manejar.

¿Y la has dejado allí durmiendo? ¿Qué querías que hiciese?

Qué gente más rara.

¡Qué movidas!

¿Te parecería vanidoso si digo que le gusto?

Pues sí.

Pues creo que le gusto.

Por lo visto, todas las mujeres están por ti.

Parecía que quería que me quedase.

Sí. Que te quedases a dormir con ella.

Sí. -Ya.

A veces la gente no quiere estar sola.

No significa que se quiera acostar contigo.

Eso espero porque no quiero cagarla.

Sile gusta la novela, hay posibilidades de publicarla.

Cuando se entere de que su mujer se ha enamorado de ti...

No he dicho eso. Ya, pero lo piensas.

Eres tan irresistible que no sé cómo estoy aguantado tu sex-appeal.

No estoy para rollos.

¿Sabes algo de Nuka? -No me apetece hablar de ella.

Tengo cosas más importantes que pensar por qué no me llama...

...o por qué me he quedado pillado de una tía que está todo el rato

a punto de desaparecer.

Es muy rara. Muy rara.

Un momento parece que te quiere, que todo va de maravilla...

y al momento siguiente tontea con todos y te suelta una bordería.

Debe ser que soy un carca.

Me gusta llamar a las cosas por su nombre.

Si somos novios, lo somos y si no, pues no.

Pero con esta chica es imposible.

(SUSPIRA) Y luego está Claudio.

Todo el día de risas y voy a su casa y me los encuentro en la cama.

Y yo con cara de gilipollas.

Tampoco voy a montar un numerito de celos.

Prefiero no hablar de Nuka. Yo me voy.

Ya se nota que no querías hablar de Nuka.

(RÍE) Hasta mañana. Adiós.

(Ruídos)

(RESOPLA)

(Ruídos)

Hola. -¿Me estás espiando?

-No. Iba a beber agua a la cocina. ¿Estás bien?

-Perfectamente, ¿por qué?

-Como llevas unas pastillas.

-Ah, sí. Es que me duele mucho la cabeza.

-Ah, ¿migrañas?

¿Sí? Pues te puedo ayudar porque he tenido una época de migrañas.

¿Te lo ha recetado el médico?

-No son mías. Son de mi madre.

Eran.

-Pues esto son opiáceos. -¿Te importa dejarme sola?

Luchi, no sé cuánto llevas tomándote esto...

-¿Crees que soy una drogadicta? -No.

-¿De qué vas, de madre enrrollada? Sólo eres un rollito de mi padre.

-No te juzgo. -Muchas gracias.

¿Se lo vas a contar a mi padre?

-No se lo voy a contar. Me gustaría que lo hicieras tú...

...porque esto es muy arriesgado. -¡Qué sabrás tú!

Pues a lo mejor más de lo que tú te piensas.

Ven. Siéntate.

Ven.

¿Sabes guardar un secreto?

-¿Un secreto? (RÍE) Me encantan los secretos.

Hija, ¿todavía estás así? Va a llegar tarde al colegio.

No quiere ir al colegio. ¿Y eso?

Me duele la barriga.

No parece que tenga fiebre. Estoy mala.

Ya. ¿Mala como para no poder ir al colegio?

Anda, hija. Dile a mamá la verdad.

¿Qué te pasa, cariño?

No quiero salir a la calle.

¿Por qué?

Me da miedo. Con el susto que se llevó ayer.

Vamos a hacer una cosa. Yo te llevo al colegio y papá te recoge.

No te va a pasar nada.

Que no quiero salir.

¿No quieres ver a tus amigas?

No.

Pues hoy no vas. Por lo del susto.

Pero mañana vas seguro. Y no va a pasar nada.

Estamos las tres solas y podemos hacer lo que tú quieras.

No sé...

coreografías de Mecano.

Conmigo no contéis. Madre.

Voy a buscar la cinta. Corre.

Vas a tener que bailar. (RÍE)

¿Sabes si Inés viene a comer?

Yo creo que vienen todos. Toni dijo que también venía.

Menos mal porque mira el cocido que voy a poner.

(Timbre)

Ve tú.

Tú aprovecha, que para una vez...

Anda.

(SUSPIRA)

Hola. Buenos días. ¿Antonio Alcántara?

Es aquí pero ha salido.

Es una carta certificada. Si me firma aquí.

¿Certificada? (ASIENTE)

Pues nada, muchas gracias.

Gracias. Adiós, buenos días.

¿Qué es eso?

Nada. Una carta para Antonio.

No tienes cara de que no sea nada. Bueno, es del juzgado.

No me asustes, hija.

A ver.

No sé si estoy entendiendo lo que estoy entendiendo, madre.

¿Quién era?

El cartero. Vete a poner la música.

Vale.

¿Pero qué es?

Una denuncia a la bodega. ¿De qué?

De Luisa. ¡Por despido improcedente! ¡Será posible!

¿Pero cómo, pero cómo se...?

Antonio va a poner el grito en el cielo, eh. Lo que le faltaba.

Buenos días. ¿Qué haces?

Que no me acostado todavía. Me encanta, Carlos.

¿Qué dices? ¿Te ha gustado de verdad?

No sé por qué no me dejabas leerla.

¿De verdad que te ha gustado?

Si David la rechaza es porque no tiene ni puta idea.

Es emocionante, entretenida...

Vaya chute de autoestima. Tengo la sensación,...

de que te conozco ahora más que antes de leerla.

Es que es tan personal, es tan valiente...

Ay, Carlos.

Muchísimas gracias. Es lo que necesitaba oír.

Me voy a la ducha. Enhorabuena.

Te va a ir muy bien, eh. Ya lo verás.

Prepárate, porque en cuatro días estás firmando autógrafos.

Pero si has encendido el fuego, por favor, qué agradable.

Anda, ¿y has hecho el desayuno? ¿Qué eres, el hombre perfecto?

-Te he echado de menos. He estado a punto de meterme en tu cama.

-¿Por qué no lo has hecho? -Buenos días.

-Buenos días. ¿Has dormido bien? -Sí. ¿Tú qué tal?

-Yo también. -¿Y tú?

-Yo muy bien, gracias. -En una casa tan bonita.

(Música de Charlie Parker)

Ay, cómo me gusta. Este disco lo perdí en una mudanza.

-¿Te gusta Charlie Parker? -Me encanta.

-Claro. Los dos tenéis mucho en común.

¿Sabías que Charlie Parker también era yonqui?

-Madre mía...

-Mi padre tiene derecho a saber que está metiendo a una yonqui en casa.

-Yo no soy una yonqui. -Pero lo fuiste.

-¿Qué tonterías estás diciendo? ¿Inés?

-Sí, es verdad. Pero ya no lo soy.

-Pues he leído que alguien que ha sido yonqui lo es para siempre.

-Joder. Pues conmigo te equivocas, ¿sabes?

¿Tú sabes que yo no quiero quitarte a tu padre?

No, no, no, a mí lo que me da miedo es que acabes robando

las cucharillas para meterte un pico. -¿Quieres parar?

-Por lo menos estoy siendo sincera.

-¡Tú tampoco estás siendo sincera!

-Inés, ¿por qué no me lo habías dicho?

-Porque quería evitar esto, José Ignacio.

No quiero que desconfíes de mí. -Eso lo decidiremos nosotros,¿no?

-No, hija, tú ya lo has decidido. No soy lo suficientemente perfecta

para estar en vuestra familia perfecta. ¿Sabe qué?

Yo tengo una familia no necesito otra.

-Pues no sé qué haces en esta. -Yo tampoco.

-¿Por qué me hacéis esto?

-No somos la pareja perfecta, pero tenemos derecho a sentir amor.

-¿Entonces, qué hacías anoche hurgando en el botiquín de mamá?

-¿Es verdad eso? -No.

-¿Qué? -Inés, no me mientas.

-Papá, te lo juro. Anoche la vi, estaba en el cuarto de mamá

y se llevó un bote de morfina.

-¡Qué mentirosa! ¡Lo cogí para que ella no se lo llevara!

-No me lo creo. Papá, ¿a quién crees, a ella o a mí?

-¡Bueno, bueno, tengo suficiente, me marcho! ¡Llama un taxi!

-Por favor, tienes que entender... -Si lo entiendo todo...

pero por favor, ¡llámame un taxi!

-Enhorabuena.

-Me lo has puesto fácil. Gilipollas.

-Por el intento de robo de una bicicleta a la niñ...

Perdón, es que se me atasca la "ñ".

Pues ponga joven, porque ya no es tan niña.

-A la joven. Exacto.

-Bueno, pues esto ya está, a ver.

Léanla y firmen la denuncia, por favor.

-Mi apellido está mal. Es de la Puente, no de la Fuente.

-Muy bien.

-Les avisaremos si tenemos alguna noticia sobre el atracador.

¿Y no van a hacer nada más? Porque el barrio sigue lleno

de drogadictos. Claro, y si ustedes, no hacen nada, pues...

-No tenemos tantos agentes como para patrullar todos los barrios.

-Pues para dar por saco, sí que tienen.

-¿Cómo dice? -Anda que no se meten con mi negocio.

Que si la sanidad, que si dicen que hay ratas,

y nosotros a pagar contribuciones. -No tiene que ver son nosotros.

-Para mí son todos iguales. Eladio, déjame a mí.

Nosotros sólo queremos que pongan una comisaría en el barrio...

porque estamos allí muy desatendidos.

-Y yo quiero unas vacaciones, pero el mundo no funciona así.

-El mundo funciona jodiendo a los que levantamos el país.

¿Tú crees que es momento para esto? -Pues sí, una comisaría, una policía.

Si no se encargan de nosotros, ¿qué nos queda?

-¿Sabe en cuántos barrios han aumentado los delitos...

debido a la droga? En todos.

Sólo queríamos que hiciera su trabajo.

-¿Y por qué no hace usted el suyo? Porque tendrá uno, ¿no?

Claro que trabajo. Pero estoy de baja temporal.

Nos tratan así porque no venimos del barrio de Salamanca.

Gracias por su tiempo. -No hay de qué.

-Nos veremos pronto. Y no se canse.

Eladio, si lo llego a saber no te traigo. Perdone.

¿Está triste?

Pues sí, un poco.

¿Lleva sombrero?

No. Es Robert.

(FINGIENDO) Ay, qué bien juega esta niña. ¿Echamos otra?

Si es que siempre te gano, me aburro. Ya.

¿Cómo nos ha hecho esto?

¿Le vas a enseñar la carta a Antonio?

Claro, no tengo más remedio. Se lo tengo que decir.

¿Decirle qué? Nada, hija, cosas de mayores.

¿Qué cosas? Deja ya de preguntar.

Voy a sacar los garbanzos del agua. Tú estate quieta ahí.

Lo hago yo. Es que estoy cansada de descansar.

Ya estoy aquí. Vaya mañanita.

Hija, ¿qué haces en pijama? Vete a cambiarte.

En qué momento se me ocurrió llevar a Eladio este a la comisaría.

Es peor que mi hermano. ¿Qué ha pasado?

Que tiene fobia a los uniformes y a las banderas.

Y nos ha tocado una sargento que parecía la monja alférez.

¿Pero qué te han dicho? Pues eso es lo peor: nada.

¡Con buenas palabras me han dicho que me vaya a tomar por el saco!

¡El caso es que mi hija no está protegida, joder!

Bueno, pero tú tranquilízate. Respira hondo.

Que no estoy jubilado, Merche, no me digas que respire hondo.

¡Esa niña tiene que salir a la calle!

Por cómo estás ha debido ir muy bien, ¿no?

Pues sí, Pili, ha ido muy bien.

Bueno, más que bien, requetebién. No sé qué tiene ese hombre...

Algo tiene que tener porque liga más que Espartaco Santoni

Pero y ahora, ¿cómo me entero yo si un polvo de una noche...

o es algo más? -¿Tú quieres que sea algo más?

-Yo sí. Bueno, no sé. Por probar, digo, ¿no?

Yo iría a hablar con él.

-Quizás soy algo antigua, pero pienso que tendría que hacerlo él.

-Bah.

Yo soy muy señora como para ir detrás de nadie.

-Hola. -Hola, buenos días.

-Josefina, siéntate un momentito. -Muy bien.

-Claro que también, me puedo hacer la encontradiza.

-¿Con quién?

-Con...

-El arquitecto. -Sí...

-El arquitecto... -Que me tiene que hacer una reforma.

-¿Pero no te la habían hecho ya? -Sí, pero necesito otra reforma.

-Hombre, vamos.

-Pues hija, vaya ritmo, eh.

-Pero que tampoco puede estar así. O te hacen la reforma,

o no pero, que no te maree.

-Bueno, marearme, en realidad, no me marea.

-A ver si es que también le está haciendo la reforma a otra.

No sería la primera vez, eh.

-No me lo explico...

No me explico que todas terminen en la cama contigo.

-Bueno, Ramón, si es que no hace falta que te expliques nada.

-Es que es una incógnita.

-Qué cochina es la envidia, Ramonín.

Te corroe por dentro.

Pero no conviertas la casa en un picadero.

-¿En un picadero? Ya te gustaría a ti que te llenara la casa de mujeres.

-De mujeres trastornadas porque para revolcarse contigo en la cama...

-Desgraciado. Cállate ya.

-Paquita, ¿qué viste tú en Miguel?

-Yo lo que veo es que se escaquea. Recoge esa mesa...

-¡Que ya voy, Paquita! Ya voy...

-Mira, ese es el desgraciado que ayer intentó abrirme el coche.

Le tuve que echar a patadas. Y vete a la policía, que se ríen de ti.

-Está el barrio como para marcharse de aquí.

Ayer, lo de la pobre María. -No me lo recuerdes, Carmen...

Podría haber hecho cualquier cosa.

-¡Y el porrazo que me dieron a mí, eh! ¿Que yo soy de paloduz?

-De paloduz, no, de alcornoque.

-Anda que, que nuestras hijas tengan que convivir con drogadictos.

-Y el cura les ha montado una pensión.

Lo que está haciendo el padre Froilán está muy bien.

Hhay que reintegrar a los chicos en la sociedad.

-¿Y nosotros? Que están todos los parques llenos de jeringuillas.

¿Tú vas a llevar a tus hijas a jugar ahí?

No se puede pasar toda la vida en casa.

Pues claro ¿Vamos a dejar que esa gente campe a sus anchas?

Estoy de acuerdo con vosotros, pero la niña está muy asustada.

No se preocupe. ¡María! ¡Anda, hija, venga!

Hale, hale, vamos, no pongas esa cara.

Ay, madre. Hala, abrígate.

Bajamos, dejamos las botellas y subimos.

Claro... ¿Y si nos roban?

¿Pero quién nos va a robar? ¿Y quién va a robar a tu padre?

Ahora te va a comprar papá tebeos.

Venga, anima esa cara, hala...

Hija, tienes que encargarte tú de las botellas, es muy importante.

Anda, aprovecha.

(Teléfono)

¿Dígame? Soy yo, Mercedes.

"Me imagino que sabes para qué te llamo."

Sí, lo sé perfectamente, Mercedes. Pero yo no te puedo ayudar.

Necesito hablar con Luisa. Luisa se volvió a Madrid.

Necesito localizar a Luisa, de verdad.

Su abogada le ha dicho que no hable con nadie.

Que no nos lo ponga ella difícil a nosotros, que nos ha denunciado.

"Encima que le hemos dado trabajo."

Mercedes, tú no sabes lo que ha pasado.

Lo sé. Lo vi.

Igual lo que viste no es lo que crees.

¿Qué quieres decir?

Nada, ya he hablado de más.

Necesito hablar con Luisa, de verdad.

Si no me das tú la dirección, la conseguiré por otro sitio.

Anda, que somos familia.

¿Estás ahí?

¿Tienes dónde apuntar?

-Dossier negro, Cairo, mira, Makoki...

¿Makoki es un tebeo para niñas? ¿No me ha dicho un cómic?

No, hombre, te he dicho un tebeo para una niña así.

¿Cuál te compra tu madre? Jana.

Jana, su madre le compra Jana. Jana. 65 pesetas.

-¡Venga, largo! Pues claro, me das el Jana.

-¡Fuera de aquí, venga, largo! ¡A drogaros a vuestra puta casa!

Es que míralos...

Que este es un barrio decente. -¿Qué pasa?

-¿Qué pasa ahí fuera? -¡Por favor, que por ahí hay niños.

Hija, sube para casa. ¿Y las botellas?

Las tiras luego, hija.

Herminia, la niña está subiendo. ¿Y tú?

Ahora voy.

-¡Pero las niñas, que van a pasar.

Están ahí, trapicheando droga. -El de la capucha también.

Me cago en la leche... -Bueno, ¿y qué hacemos?

-Tendremos que echarles, ¿no? -¿Tú? ¿Cómo?

-¡Largo de aquí! -Que no grites.

-Que me ha sacado el dedo. ¡Oye! -Llamad a la policía.

¡Oye! ¡Eh! -¡Que siempre acabas liándola!

(Bullicio)

Madre mía de mi vida. Pues lo que tenía que pasar,

que el barrio ya no puede más.

-Esperad un momento que vamos a hablar con vosotros.

-Párate un momento. ¡Que te pares quieto te he dicho!

Me cago en la leche...

(Bullicio)

Eh, contigo quería yo hablar. ¡Quietos, quietos!

¡Estaros quietos!

¿Pero no veis que es un chaval? Mira cómo corría...

Joder, Luis...

Si es Luis... Eres Luis, ¿no?

-Luisito. Luis, ¿pero qué haces tú aquí, hijo?

Escúchame, Luis, ¿te pasa algo? ¿Qué haces con esa gente?

-Vete para casa ahora mismo. No te quiero volver a ver por aquí.

-¡Tira! Joder, ¿pero qué edad tiene?

Es amigo de Carlos. Aun me acuerdo de cuando jugaban juntos.

¿Pero tú sabías algo?

¿Eh?

Cómo puede haber llegado a eso con la familia que tiene.

No tiene nada que ver la familia. Le puede tocar a cualquiera.

Pues tenemos un problema. Tampoco podemos echarles,

que bastante tienen ya.

Pues a lo mejor lo de la parroquia no es tan mala idea.

No me gusta a mí lo de la parroquia.

Y menos con Inés ahí.

Ya, eso es otra cosa. Pues eso.

Sé que no es buen momento, pero es que no voy a encontrar

otro para decirte esto. ¿Qué pasa?

Mejor siéntate. No, no, no me hace falta.

"Juzgado de Instrucción número dos, Madrid". ¿Qué es esto?

Luisa, que nos ha denunciado por despido improcedente.

Pero me cago en la madre que la parió. Será desgraciada.

Sí. Desgraciada y desagradecida. Pero eso no es todo.

Liceria dice que lo que vi, no es lo que pasó.

Lo que viste es lo que pasaba. Y es más viejo que el mundo:

la secretaria fresca que se lía con su jefe.

No sé por qué se quiere meter en esto.

Pues ya te digo yo por qué: porque nos quiere sacar los hígados.

Madre mía, madre mía.

No tenías que haberla contratado. A ti te pareció bien.

Entonces no tenías que haberla despedido.

¿Tengo yo la culpa? No, no.

Te recuerdo que se ha liado con tu socio.

No digo que tengas la culpa. Y no es mi socio, es nuestro socio.

Pero últimamente tú tomas decisiones por tu cuenta.

¿Por mi cuenta? Totalmente.

¡Pero si yo te he dicho que hables con Mauro! Y no has querido.

Ya. Ya hablaré yo con Luisa.

(Timbre)

María, abre, haz el favor.

Hola, princesa.

¡Ay, Toni, qué alegría! Hola, abuela.

¿Qué tal por Londres? Pues bien, pero muy corto.

¿Y tu niño? Si le veis, está guapísimo y enorme.

Hijo. Es muy gracioso,

porque mezcla el inglés con el español.

¿Pero ya habla inglés? Papá, vive en Londres.

Qué tendrá que ver.

He hecho fotos, cuando las revele os las traigo.

Bueno, menos mal. ¿Me has traído algo?

Se me ha olvidado. Pero te prometo que la próxima vez traigo algo.

Ayer intentaron robarme la bici. -Anda, ¿y eso?

Está el barrio de un peligroso.

Pues vaya susto, ¿no?

(Timbre)

¡Hola! ¡Hola! Pero si está aquí el catalán.

¡Ay, mi Oriol! Cómo huele. Hola, mamá.

Un beso. He hecho cocido, que te gusta mucho.

Hola, abuela. Hola, hijo.

Ayer casi me mata un yonqui. ¿Qué dices?

Vaya susto, hijo. Intentaron robarle la bici.

Por cierto, Carlos, esta mañana nos hemos topado con Luis.

No sabes la pinta que tenía, hijo. Parecía que se estaba muriendo.

Porque ha sido tu padre, pero me parece que se lo querían comer.

Ay, Señor. No lo habíamos reconocido.

Tendría que hablar con él pero no me va a escuchar.

Primero tendrás que saber dónde está,

porque después de lo de esta mañana, pues se habrá ido lejos.

¿Tú sabías que vendía porquerías?

No deberíais juntaros con esa gente, eh, son muy peligrosos.

"Esa gente", son gente del barrio de toda la vida.

¿No recuerdas a Luis? Con sus gafas. Claro que me acuerdo.

Pues a esa gente hay que ayudarla, y no tratarla como a ratas.

Ya, pero yo me acuerdo de sus madres, Inés,

que los han criado y mira cómo terminan.

Yo es que ya no lo reconozco.

A lo mejor llevándole a la parroquia.

No es mala idea. Se puede evitar que un día aparezca muerto.

¿No decías que no te parecía bien lo de la parroquia?

Ya, Merche, pero es que a mí estos temas me superan.

Por cierto, Toni, ¿por qué no escribes un artículo

en el periódico sobre el barrio? Así informas de lo que pasa.

No es mala idea.

¿Tú no tenías un amigo que era político?

Chema. Trabaja en el gabinete de prensa del Ayuntamiento.

Puedo hablar con él. Pues mejor me lo pones.

A lo mejor le puedo entrevistar.

Quépena que se conozca el barrio por esto.

Al contrario, Merche. Así nos ayudarán a limpiar este barrio.

Eso suena a gasear drogadictos. Yo no he dicho nada de eso.

Hablo de ayudarles, llevarles a sitios como el que tú estuviste,

o aquí a la iglesia, que no estén por la calle.

Cualquier día se mueren, ¿no lo ves?

Y tú, Inés, sigues en la parroquia? Claro que sí.

Yo no sé, Inés, a qué viene eso de meterte en esto.

En este momento de mi vida creo que me viene bien.

Por lo menos ella tiene fe en el género humano,

cosa que yo, cada día menos.

Ay, ¿qué hago?

-¿Pues qué vas a hacer? Ir a por él.

-Pues venga, voy.

-Suerte, Nieves. Ahora me cuentas.

-¡Qué casualidad!

-Hombre, casualidad tampoco, Nieves, trabajando yo en el bar,

tú en la peluquería.

-Sí. Oye, ya que sacas el tema, aunque no has sacado ninguno,

ya me entiendes. Que estaba pensando "oye, mira, guapa"...

Porque yo es que me trato con mucha confianza, ¿sabes?

"Si quieres saber algo concreto de qué pasa con ese hombre,

ponle las cosas fáciles". Esta, es la llave de mi casa.

Para que aparezcas al final del día, si quieres algo más conmigo.

Si no, pues será que lo del otro día fue un calentón y tan contentos.

Bueno, tan contento tú, porque yo seguramente me pillaré un rebote.

¿Sí?

¿No?

Bueno, pues, que pases un buen día.

(Música Rock)

(RESOPLA)

¡Luis!

Perdón. ¿Has visto a Luis?

¿Has visto a Luis?

¡Joder, Alcántara! Ya estabas tardando en venir a verme.

-Joder, macho, ¿y este despacho? Qué nivel.

-Siéntate, anda. -Cómo cambian las cosas, eh.

-Tenía que poner los pies en la tierra, ¿no?

Bueno, tú dirás, por teléfono no me has contado gran cosa.

¿En qué puedo ayudarte?

-Bueno, vengo a hablarte de algo que no es nuevo.

Ya sabes cómo están los barrios con el tema de la heroína.

Uno de ellos es mi barrio. -Soy perfectamente consciente.

Y te aseguro que Tierno está muy preocupado por el tema.

Pero es que está fuera de nuestras competencias.

-Ya, Chema, pero los vecinos están hartos...

de que la policía no haga nada. Me gustaría escribir sobre ello

y provocar alguna reacción política.

-Lo que puedo hacer es pasarte un contacto de un policía...

especializado en el tema.

-Sí, pero me gustaría entrevistarte a ti también.

-Claro. Y llamar un poquito la atención, ¿no?, públicamente.

Un periodista que entrevista a otro periodista. No sé qué saldrá.

-A ver. -Vaya bicharraco de grabadora.

-¿Has visto? De Londres- -Bueno, bueno.

¿Puedo? -Hombre, claro.

¿Tú te acuerdas las que teníamos? -Aquello colgado, con el micrófono.

Qué nivel. -¿Empezamos?

-Pues tú eres el que hace las preguntas.

Buenas tardes. Buenas.

Luisa, tenemos que hablar. Lo siento, no puedo.

Mi abogada me ha dicho que no hable con vosotros.

Tu abogada no te dio trabajo cuando lo necesitabas.

Vamos a dejar a tu abogada fuera de esto.

Esto no es lo que tú crees.

Lo que hagas en tu vida privada me da igual.

Pero si afecta a mi negocio, ya empieza a importarme.

Te equivocas, yo no he hecho nada. ¿Ah, no?

Tú no eres la que nos ha puesto una denuncia.

Preferiría no hablar de esto aquí. Pasa, por favor.

-Si ni siquiera me acosté con ella.

Sólo fueron unos cariños, unos roces.

Que esto pasa en todos los trabajos todos los días.

Pues me han demandado por despido improcedente.

¿Y qué hago? Se ponen a tiro y... Pues te aguantas, coño.

Es tu empleada. O mi compañera de trabajo.

Pero qué dices.

Coño, Antonio, ya me conoces, a mí si me buscan, me encuentran.

Que uno no es de piedra, joder. Mauro, hay que ser un hombre.

¿Y eso a qué viene? Esa muchacha es familia de Mercedes.

Además tú estás casado, y esas cosas no se hacen.

¿Y me lo dices tú, Antonio? Sí, señor, no compares.

Mauro, no es lo mismo.

Porque soy un hombre casado, que si no, otro gallo cantaría.

¿Tú crees que esta mosquita muerta ha ido a cazarte?

Pues claro, coño, si es lo que buscan todas.

Esta se ha visto sola, y con un crío, y ha dicho, "a este lo pillo yo".

Pero como ve que no, denuncia.

Pues seguramente dirá que no ha sido consentido.

Eso es porque la han pillado.

En ningún momento le di a entender que quisiera nada con él.

Pero si yo os vi. A mí no me puedes engañar.

No viste nada, lo imaginaste, pero no lo viste.

¿Me vas a decir a mí lo que vi? Mauro estaba abusando de mí.

¿Es eso lo que viste?

¿Abusando?

Quieres decir que Mauro te estaba forzando.

Eso que estás diciendo es muy grave. Sí, es muy grave, pero es la verdad.

No sólo me pasa a mí, le pasa a muchas mujeres.

Todos los días. Y no hay leyes que nos protejan, estamos solas.

Tenemos que protegernos y ayudarnos entre nosotras.

-¡Paquita! -¿Qué?

-Oye, Paquita, que tengo que salir un momento.

-Vaya. Pues nada, gracias por tanta información.

-¿Qué información te tengo que dar yo a ti?

Salvo que salgo y que ahora vengo.

-¿Ahora, cuándo? -Pues ahora. En un rato.

-Miguel. -¿Qué?

-Que tú estás nervioso. -¿Yo?

-Sí. ¡Miguel!

-Que no estoy nervioso. ¡Que no tengo por qué dar explicaciones!

¡Joder! -Mira por dónde vas, coño.

-¡Coño! ¿Pero qué has hecho? -Si has sido tú el que ha chocado.

-¿Y ahora? -¿Qué se te ha caído?

-Nada. -¿Y por qué estás agachado?

-¡Porque me da la gana! -Una llave.

-¿Qué pasa? ¿Que ahora me espías o qué?

-No, pero lo he visto. Se te ha caído una llave.

-Pues sí. Se me ha caído una llave.

La de casa. -Pues te dejo la mía.

-No, no quiero tu llave, Ramón, quiero mi llave.

-Haz una copia. -¡Paquita, que quiero mi llave!

-Pues lo tienes jodido. -¿Por qué no quieres una copia?

-Pues porque son carísimas.

-Pues tú verás. -Como no te metas en la alcantarilla.

-Pues mira, a lo mejor sí.

Como Orson Welles en "El tercer hombre".

-¿Quién?

-Venga. Lo peor ha pasado. ¿Estás mejor?

-Toma, hijo, ten cuidado no te quemes.

Inés, vamos a necesitar más vasos.

Sí, vasos, mantas y medicinas. Solos no podemos con todo.

-Los vecinos han traído alimentos. Pero también han venido más jóvenes.

-Esto es demasiado. Ey, Toni. ¿Qué tal? ¿Cómo ha ido?

-Bien, bien, muy bien. -¿Sí?

-Sí. Le he entrevistado y me ha dado el contacto de un policía.

-¡Bien!

-Ahora os tengo que entrevistar a vosotros.

-¿Una entrevista? Pero con esta chaqueta parezco el exorcista.

-No hace falta. Es sólo voz. -Ah.

Me ha dicho que podéis pedir subvenciones

para la rehabilitación. -No podemos.

Aún estoy intentando entenderlo.

-Pero si sólo tenéis que rellenar estos formularios.

-Gracias. Ojalá fuera tan fácil.

Si lo hacemos, exponemos a los chicos. Queremos protegerlos.

-No lo entiendo.

Es que con las ayudas oficiales sólo consiguen tenerlos controlados.

Y luego tienen problemas. -¿Y sacrificas las ayudas por eso?

-Sí, porque si los fichan, no vuelven.

Vuelven a la calle y no salen de la droga en la vida.

-Pasan aquí el mono, y así, evitamos que lo pasen en la calle.

-Bueno, pues eso es lo que quiero que me contéis.

-Muy bien. ¿Empezamos? -¿Qué pasa?

-No puede ser. -¿Qué?

-No puede ser, la he dejado ahí. ¡La grabadora!

¡Me han mangado la grabadora! (ENFADADO) ¿Dónde está?

¿Dónde está mi grabadora? -Bienvenido al barrio.

(Música suave)

(TV) Chim, pon, Chim, pon. -¡Perfecto!

-¡Perfecto! ¿Ustedes podrían, entonces, cocinar?

-(A LA VEZ) Sí, sí, sí.

-Casi.

Joder.

(GRITANDO) ¡Ah!

-Necesitas un imán.

-¿Cómo? -Sí, un imán atado a un hilo.

-¿Y tú por qué sabes esas cosas? -Son trucos de "Los siete secretos".

-Métete dentro, eh, y busca un imán, y algo para agarrarlo, un hilo,

un alambre, un cordón, lo que sea.

Y bajas, y me ayudas, ¿vale? ¿Eh?

-Mamá. ¿Qué?

¿Puedo bajar a la calle? ¿Seguro que quieres bajar sola?

Sola, no, me ha pedido que baje el tío Miguel. ¿Puedo?

A lo mejor con el tío Miguel se le quitan los miedos.

Claro que sí. Pero que luego te acompañe a la puerta, eh.

Bájate las botellas de paso.

Qué bien, así volvemos a la normalidad.

Falta hace, hija, falta hace.

Hay cosas un poco absurdas, caóticas, un poco inverosímiles.

En ocasiones, muy repetitiva.

Y reconoce, que el lenguaje es muy básico.

Pero, es innegable, que no escribes mal.

-¿Hay algo que te haya gustado?

-Hay material para poder escribir algo realmente bueno.

Pero hay que trabajarlo mucho.

-¿Me vas a ayudar?

-Poco a poco. Ahora mismo no tengo tiempo,

estoy absorbido con mi novela. Pero podemos hablar en unos días.

(Teléfono)

-¿Qué hago, me la llevo a casa?

-Vale.

Si me la dejas unos días, podré darte notas para mejorar tu trabajo.

¿Te parece bien?

-Claro. Muchísimas gracias. David, para mí es un honor.

-David, te llaman por teléfono. -Voy.

-Creo que no le ha gustado nada.

-Te equivocas, le ha encantado. (RESOPLA) -Pues no lo parece.

Nunca te dirá lo que piensa en realidad. Aprende a leer las señales.

-¿Tú crees?

-Te dije que podría tardar días o semanas en leerla.

Ha tardado horas. ¿Qué conclusión sacas?

-Pues nada, yo me marcho. Despídeme de David.

Claro.

-¿Has seguido leyendo a Larra?

-Prefiero reservarlo para que me lo leas tú.

-Adiós.

(GRITANDO) ¡Uh! (RÍE) ¡Qué susto, eh! Pero, ¿aún te dura lo de la bici?

Venga, va, mujer, me cachis en la mar.

Oye, mira, vamos a tirar las botellas, ahora verás.

Mira, venga, ahí va, fuerte.

Tíralas, sin miedo, que no pasa nada si se rompen.

Mira, a mí me encanta romper cosas. Sobre todo si estoy enfadado.

-Y a mí, pero en casa no puedo.

-¿No?Pues, ¿por qué no aprovechas? Mira, sólo tienes que pensar...

en algo que te dé mucha rabia, ¡y zas!

Venga, a ver, tira, a ver cómo va.

Oye, esa ha ido muy fuerte. (RÍE) ¿En qué estabas pensando?

-En el que me quiso quitar la bici. -¿Ese?

Ese es un desgraciado. No merece la pena.

(Música suave)

(Abren la puerta)

¡Ay, por Dios, qué susto me has dado!

-Se me ha caído en la alcantarilla. Y he tardado dos horas en sacarla.

Tengo las manos que no las siento.

-(RÍE) ¿Por qué no has llamado a la puerta?

-Porque tú me diste tu llave y me dijiste que si quería algo,

tenía que utilizar tu propia llave. Bueno, yo pensé que...

-Y, entonces...

-Vamos a ver qué tal se nos da esto.

-(SENSUAL) Pues fíjate que yo creo que se nos va a dar bien.

-Seguro que sí.

(Música melódica)

Que no, Antonio, que no va a retirar la denuncia.

Me cago en la cuna que me arrulló.

Osea que, aparte de desagradecida es una golfa.

Bueno, no digas eso. ¿Y cómo se llama eso ahora? Golfa.

Hay que ver. Estos críos toda la tarde ahí en el balcón.

Y María todo el día. Que entren a merendar.

Sí. Venga, hombre.

(GRITANDO) ¡Vamos, María, Oriol, a merendar! ¡Venga para dentro!

Porque liarse con el jefe es muy malo, lo sabe todo el mundo.

La culpa la tiene ella. Ella.

Estoy hecha un lío de repente. Me han entrado dudas.

¿Pero por qué? ¿Y si ella no miente?

¿Y si él la forzó a hacer algo? ¿Y si la he despedido injustamente?

¿Pero tú no la viste meterle mano?

Yo, vi, como él estaba, pues eso, besándola. Y lo di por hecho,

pero a lo mejor me equivoqué. No te puedes haber equivocado.

Te estás dejando liar por una lianta y una golfa.

Venga, hijos, entrad.

Mamá. ¿Qué?

Hay una ambulancia abajo. ¿Una ambulancia?

¿Y a quién se están llevando? No lo sé.

Voy a mirar. Gracias, hija. Estáis helados.

Ahí fuera y sin chaqueta. A quién se le ocurre.

Venga, a merendar. Llevas todo el día vagueando, hombre.

(Música de tensión)

¿Has visto quién era? Un chaval del bloque de atrás.

¿Iba muerto? No, pero...

(AFECTADO) ...qué horror.

No era Luis, hijo, no era Luis.

Voy contigo.

(Música triste)

Luis.

(EN BAJO) Vamos.

¿Cómo va la memoria? -Jodido, no me acuerdo bien.

Le voy a tener que llamar. -¿Te ayudo?

-¿Tú sabes escribir a máquina?

-Anda, siéntate, que me vas a ayudar. -(RÍE) Voy a echar los espaguetis.

(Timbre)

-Hola. -Hola.

-¿Es muy tarde?

-No.

-¿Puedo pasar?

-Sí, claro, pasa, pasa.

-Buenas noches. -Buenas noches.

-Os he traído una botella de vino para la cena.

-íbamos a ello, muchas gracias. Qué nivel.

-Disculpad que venga sin avisar. Tengo algo que darle a Inés.

-Oriol y yo íbamos a hacer la cena, ¿a qué sí? Venga, vamos.

-Ah, gracias. Charlie Parker.

-Espero que no lo pierdas en tu próxima mudanza.

-Lo intentaré. -Inés.

Inés, lo que ha pasado esta mañana, yo tenía que haberte creído.

A veces no sé lo que pasa por la cabeza de Luchi,

pero me ha contado todo y está muy arrepentida.

-He llegado en mal momento a tu vida. -No.

Luchi echa mucho de menos a su madre y tú también.

Yo no pinto nada. -Yo, a quién echo de menos es a ti.

La madre de Luchi y yo íbamos a separarnos cuando ella enfermó.

-¿Pero no estabais muy enamorados? -Sí, al principio, sí.

La madre de Luchi no era la mujer que ella quiere hecerte creer.

Pero ella necesita ese recuerdo y yo no voy a quitárselo.

-¿Y entonces?

-Entonces, Inés,

tú eres la mujer con la que quiero estar.

Y me gustas así.

-¿Te quedas a cena... a cenar? Perdón.

-Sí, se queda.

Bueno, Oriol y yo estamos haciendo espaguetis, no te garantizo nada.

(Timbre)

"De todos los errores que nos quedan por cometer,

hay unoque se repetirá con toda seguridad:

volveremos a creer que sabemos quiénes somos;

hasta que la vida se presente para derribar nuestras certezas".

Igual es un tarde para un café, pero te puedo ofrecer otra cosa.

No, nos vendrá bien. Nos tenemos que mantener despiertas

para todo lo que me tienes que contar.

(Música Rock)

"Y entre los escombros de lo que creíamos saber,

algunos serán capaces de encontrar la luz de la esperanza".

Hola, Carlos. Está ahí.

Despiértalo, por favor.

Estás aquí.

Aquí lo tienes, hijo, tomando café como un señor.

(Música Rock)

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Cuéntame cómo pasó - T16 - Capítulo 285: El café

09 abr 2015

Noviembre de 1983. Moscú confirma que Madrid se encuentra en el radio de acción de sus misiles nucleares, y en el mismo mes Joaquín Sabina publica el disco “Ruleta Rusa”, donde se incluye el tema titulado “Guerra Mundial”. Mientras, los vecinos de San Genaro también han iniciado su particular guerra, y es que la inseguridad que se respira últimamente en sus calles no les deja vivir tranquilos. Y más aún cuando María sufre un incidente con uno de los yonkis del barrio, y a partir de ese momento tiene miedo a salir sola de casa. Antonio hace todo lo posible para que María pierda el miedo, y también para que la situación que se vive en el barrio se arregle cuanto antes. 

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