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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T16 - Capítulo 274: De aquellos polvos estos lodos - Ver ahora
Transcripción completa

Cuéntame

tú que has vivido

el despertar de un tiempo que nos cambió.

Volverás

a ser un niño,

a recordar las largas tarde de sol.

Háblame de lo que has encontrado

en tu largo caminar.

Cuéntame cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

(Música pop)

"Aquellos días de abril de 1983, cuando la primavera parecía

que ya dejaba atrás el invierno, el país seguía pendiente

del secuestro de Diego Prado y Colón de Carvajal

por el Comando Madrid.

La Policía, a pesar de la espectacular operación

de peinado llevada a cabo en el norte de la ciudad

y de las gestiones que se hacían en Francia,

no conseguía tener una pista fiable que permitiera su liberación".

Vamos, señores, vamos.

¿Qué, milano? ¿Cómo vas?

Pues muy lento, porque les he contratado por horas

y van muy lentos.

¡Anda!

¿Y ese? No sé, debe ser nuevo.

A lo mejor es que Sagrario ha traspasado el negocio.

¿A qué hora te vas mañana?

Me voy a ir temprano. Ah.

Voy a alquilar unas películas de vídeo.

Para que te entretengas.

Alquila, mujer, alquila. Mm.

¡Guapa!

Vale, las dos últimas. ¿Estamos?

Coño, qué suerte.

Bueno, dígame qué le voy debiendo. 9000 pesetillas.

Habíamos quedado en que alrededor de 5000.

Ya... Pero es que hemos echado tres horas y media de más.

Ya. Y no será porque van muy lentos, ¿eh?

Uno, dos, tres, cuatro... No tengo ganas de discutir,

pero ¿será porque van muy lentos o... o porque había mucho

que llenar en dos furgonetas?

Muchas gracias, hombre.

Adiós.

(Motor)

"Aquel mes de abril, mi padre, al fin,

liquidó su negocio de estandartes y banderas

que tantos quebraderos de cabeza le había dado últimamente.

Al mismo tiempo, el quiosco de periódicos de toda la vida,

el del gruñón Cervan, que tantos caramelos hace

y tantos sobres de cromos nos vendió durante años,

volvía a abrirse". Buenos días.

Buenos días. Soy Antonio Alcántara,

vecino del número 3. ¿Vas a abrir otra vez el quiosco?

Sí, soy el nuevo.

Me lo quedo en traspaso. Ah, ¿y qué es de Sagrario?

Bueno, supongo que bien, disfrutando de la jubilación.

Ya se lo merecía. (ASIENTE)

Muy bien, hombre, muy bien. ¿Y qué haces? Sacando trastos.

(Música)

Perdona, no sé cómo te llamas. Gabino.

Gabino...

¿Me puedo quedar con esta foto? ¡Claro!

Y si quiere alguna revista... Las voy a tirar todas, ¿eh?

No, no, no, con la foto está bien.

Es que es una foto que debía quedarse por aquí.

Aquí estoy hace tiempo, y este era el dueño del quiosco, Cervan.

Fíjate tú.

Estupendo. Adiós.

Hasta luego.

(Música)

"En aquellos días, también aparecieron en el barrio

unos personajes que nunca antes habíamos visto".

¡Gabino!

"Unos seres marginales que nos trajeron a todos,

especialmente a las personas mayores,

una sensación de incertidumbre y peligro,

que iba a concretarse en una epidemia

que golpearía a miles y miles de familias".

(Música)

Ah, este. Esta sí que le gustará a María,

que Parchís le encanta. Y para mi madre...

pues... "En el estanque dorado", así llora y se desahoga un poco.

Como las voy a dejar solas, así se distraen un rato.

¿Y de Desi? ¿Sabes algo? (SUSPIRA) No me hables,

no me hables que estoy harta. Pues no me llama anteayer

para decirme que se va a quedar en el pueblo unos días más.

¿Más? Más. Y no sé para qué.

Me tiene negra. Y, luego, Josete...

Otro que tal baila, que no es capaz de venir

a echarme una mano y yo todo el día trabajando aquí

como una burra. Bueno... Tendrá una explicación.

(SUSPIRA) Más le vale. ¡Hala! ¿Me las apuntas?

Invita la casa.

(RÍE) Muchas gracias. Que te diviertas.

Bueno, divertirme, divertirme... No sé. Voy a otra cosa.

Venga, vámonos. ¿Ya te vas?

Digo. Son las ocho menos cuarto.

Anda y que les zurzan.

Encima, tampoco puedo dormir. Si no fuera por las pastillitas,

esas mágicas de dormir que estoy tomando,

no sé qué haría. ¿Te tomas algo? No, que tengo que hacer la maleta.

Tengo muchas cosas que hacer. (BESA)

Me miro en el espejo y soy feliz.

Y no pienso nunca en nadie más que en mí.

Y no pienso nunca en nadie más que en mí.

Leo libros que no entiendo más que yo.

Oigo cintas que he grabado con mi voz.

Oigo cintas que he grabado con mi voz.

Encerrado en mi casa, todo me da igual.

Ya no necesito a nadie, no saldré jamás.

Y me baño en agua fría sin parar

y me corto con cuchillas de afeitar.

Y me corto con cuchillas de afeitar.

Me tumbo en el suelo de mi habitación

y veo mi cuerpo en descomposición.

Y veo mi cuerpo en descomposición.

Encerrado en mi casa, todo me da igual.

Ya no necesito a nadie, no saldré jamás.

Ahora soy independiente...

Perdona, ¿has visto a Nuka? ¿Qué Nuka?

Nuka, la fotógrafa. Suele venir por aquí.

Ah, Nuka... Hoy no la he visto. Oye, ¿has visto a Nuka?

Pero lo mismo viene más tarde. Quién sabe...

¡Gracias!

Perdona.

¡Hombre!

¡El gran Carlos Alcántara! ¿Qué tal? ¿Cómo estamos?

Bien, bien.

¡Oye! ¡Por favor...! ¡Dos gin-tonics!

(GRITA) ¿Estás bebiendo ginebra? ¡Sí!

¿Sí? ¿Qué tal tu grupo?

¡No me digas el nombre! Me acuerdo perfectamente:

¡Rosa Chillón y las Fly!

Pues ahí vamos, tirando... Cuando nos llaman, más que nada.

Lo difícil es arrancar, pero luego va todo sobre ruedas.

Mucha de la gente que ves por aquí, algún día serán famosos.

Y ese tío... ese tío va para arriba.

Oye, ¿vienes mucho por aquí?

No, no, no. Hoy he venido buscando a una amiga.

Ah... ¡Chin, chin!

Chin, chin...

Mira en el espejo y oye bien...

¿Hablaste con Ramón y le has dicho que quiero el coche?

Sí, "pesao". Se ha puesto con él.

Me ha jurado que mañana te lo tiene preparado. Confía en él.

Joder, cómo huele. ¿Cuándo arreglarás la gotera?

Esa humedad.

La gotera esa...

Lo que tendría que hacer Nieves es dar la cara.

Lo único que tendría que hacer.

Ya... ¿Sabes lo que te digo?

Me tocará pagar el pato de la reparación de su casa.

Tienes que arreglarla,

que aquí huele a cueva, coño. Que venga alguien,

que lo pinte y ya está. ¿Y eso quién lo paga?

De momento, tú, Miguel.

Cuando venga Nieves, lo reclamas. Quita...

¿Sabes lo que debes hacer? Llamas a Pepe.

Que te pegue una mano de pintura, que te arregle eso

y que te arregle el baño, que está hecho un asco.

¿Pepe sabe pintar y reparar eso? ¿Y el baño y todo?

Sabe hacer de todo. Pepe el Gallego es electricista, ebanista...

Llámale y que te haga precio.

Buenas noches. Una tila, por favor.

-Padre, que está cerrado.

¿No ve que estoy barriendo? -No, mejor un pacharán.

Pero no un chupito, no. Una copa, por favor.

Dios, Dios, Dios... ¿Qué ha pasado?

Si es que no puede ser. Me llaman para confesar a uno

que está en las últimas. Y, en cuanto me ve aparecer...

me dice que no se confiesa. Y, encima, cierra el puño

y se me pone a cantar la Internacional.

¡Pero qué va a pasar aquí! Es que, ni ante la muerte,

la gente tiene miedo al infierno. -Claro, cómo van a tener miedo,

si el infierno no existe. -Claro que existe.

-Que no existe. -Que existe.

-¡Que no existe! -¡Claro que existe! ¡Ya lo verás!

¿No crees en el paraíso socialista?

Deja que el padre Froilán crea en lo que quiera.

Que no se trata del paraíso socialista ni nada de eso.

Quiero es una sociedad igualitaria, sin clases.

Todos iguales...

Que todo el mundo sea feliz, pero ¡sin infierno!

¿Estamos? -Bueno.

-Le digo una cosa y me cae muy bien, lo sabe.

Si algún día me muero, ¡no quiero verle ni en pintura!

-Ya me llamarás. (BALBUCEA) -No, no...

-Torres más altas han caído. -Ya he dicho

lo que tenía que decir. Desde luego...

(Televisión, risas)

(TV) "Buenas noches, soy Emilio Aragón y usted no lo es".

(RÍE)

"Los ejecutivos de Iberia Líneas Aéreas han declarado

que tienen graves problemas con los asientos de sus aviones...

No encuentran la manera de llenarlos".

(RÍE)

Ya tengo hecha la maleta.

Le he dicho a Rufi que venga mañana muy temprano

para que te ayude con las cosas de la casa.

A menuda has ido a llamar. Con lo que le gusta darle

a la sin hueso... Dile que no, que me apaño bien sola.

Oye, qué tontería.

Cómo te vas a apañar con el brazo así.

Que no, hombre. Te tiene que ayudar y me quedo más tranquila.

Te dejo aquí el teléfono del balneario.

Aquí lo dejo.

Bueno, bueno...

Lo que es importante es que hagas los deberes con la niña,

que siempre le salen mal las divisiones.

¿Divisiones? Hija, ¿crees que estoy para hacer divisiones?

Entonces le dices a Antonio que te ayude.

Pero con la cabeza que ya tengo tan perdida...

¿Cómo se te ocurre decir que voy a hacer divisiones?

Bueno, madre, si te lo vas a tomar así...

Pues no me voy, no me voy y ya está.

Sí, hija, vete tranquila.

Lo que no sé es qué se te ha perdido a ti

en ese balneario. Porque quiero tiempo para pensar.

¿Tan difícil es de entender? ¿Para pensar?

¿Y te vas con la cabra loca de Nieves?

(IRÓNICA) Ya me figuro, las dos todo el día en los baños...

Y yo aquí, con el brazo. ¿Pero no me dijiste ayer

que el brazo no te dolía? Bueno, y no me duele.

Pero si me empieza a doler... ¿En qué quedamos? ¿Te duele o no?

Porque si te duele, me quedo.

No, vete, vete, hija.

Si me duele, pues... me tomo una aspirina y ya.

(Timbre)

No sé quién será a estas horas.

(MASCULLA) Si lo llego a saber, no me voy.

¡Es Clara!

¡Hola! Perdona que me presente tan tarde.

Buenas noches, Herminia. ¿Cómo se encuentra?

Pues hija, fastidiada con el brazo. Vaya por Dios...

Me ha llamado Desi, que me ha dicho

que aún no puede venir... Estoy muy harta,

¿sabes lo que te digo? ¡Me voy al balneario!

(TARTAMUDEA) ¿Con... conmigo? Que sí,

que ya está bien de estar todo el día como una esclava

y que todos hagan de su capa un sayo.

Que me voy contigo. Ya está y sanseacabó.

Qué bien lo vamos a pasar la Nieves, tú y yo.

Además, Mercedes, nos lo merecemos, ¿no?

Bueno, pues eso. Me voy a hacer la maleta.

Por cierto, ¿qué tiempo hará por allí?

Bueno... Sí, me imagino que sí.

Pues tengo un modelito para estrenar que ya verás.

Buenas noches, Herminia, que se mejore.

Adiós, hija, gracias. Hasta mañana, Mercedes.

¡Otra que se va de fiesta!

Ay, Señor, Señor...

Pero si yo me quería ir sola...

En el barco... ¡Piedra!

Oculto bajo...

Qué va, qué va... Si nos va muy bien.

Todo lo contrario.

Lo que pasa es que me he cansado. Es que la noche tiene eso.

La gente se lo pasa estupendamente, menos... la gente que la trabaja.

La cosa es que no me he cansado del trabajo en sí,

sino de no hacer lo que me gusta. ¿Y qué es lo que te gusta?

¡Escribir! Escribir... ¡Pues hala!

¡A escribir! Vamos, ya te aviso yo que toda la gente que conozco

que se dedica a escribir se muere de hambre.

Ya... (RÍE)

(GRITA) ¡Oye, por favor, dos gin-tonics!

No, no, no, de verdad. Que me tengo que marchar, gracias.

Pero cómo te vas a ir. (BALBUCEA) A mí, además,

no me has dicho a quién has venido a buscar.

A una amiga, se llama Nuka, pero no la he visto.

Creo que no ha venido.

Nuka... ¡La fotógrafa!

¿La conoce? Es una tía muy interesante...

Y, además, tiene talento. Bueno, es un poco rara, pero maja.

¿Estáis enrollados?

No lo sé. No... no sé qué decirte porque no lo sé.

Eso es que te tienes que tomar otra. ¡Que no! No, no.

De verdad, que me marcho. Que tengo que hacer la caja.

¡Hala! Adiós, esclavo.

(Música)

(Motor)

(Música)

Te dije que te encontraría.

(SUSURRA) Arranca.

¿Dónde vamos?

A mi casa.

Yo te indico.

(Música romántica)

Hola.

(Continúa la música)

Bueno...

¿Te falta mucho?

(SUSPIRA) Ya me ha dicho tu hermano que lo necesitas para hoy,

no me metas más prisa, hombre. Si lo que quiero saber

es a qué hora me lo entregarás. Me falta cambiarle los filtros,

que están hechos una pena, y mirar los niveles.

Los filtros y los niveles. Sí, sí.

¿Por qué no te vas a dar una vuelta y me dejas trabajar tranquilo?

Y te compras un coche de una vez, que es lo que tienes que hacer.

Lo había pensado, Ramón, pero no me decido.

¿Este no me dejará tirado? Que está muy viejo.

Venga, hombre, te va a dejar... Por dentro está muy bien.

Una ayudita, colega.

-¿Eh? -Que no he desayunado.

-No soy tu colega. ¿Por qué no buscas trabajo?

-Porque no hay curro. -Que no hay curro...

-No he comido, no he desayunado. -Hala, vete de aquí,

que yo sí que tengo trabajo, chaval. Venga, pírate.

Espera un momento, anda.

Toma. Gracias. Es mejor pedir que robar.

Claro.

¿De dónde habrá salido toda esta panda de indeseables?

Son unos enfermos, Ramón. Enfermos, pero te pueden buscar

la ruina. Se la buscan ellos, ¿no lo ves?

(SUSPIRA)

Puedes quedarte durmiendo, yo me tengo que ir a trabajar.

¿Pero es que tú trabajas?

Algunos nos tenemos que ganar la vida.

De todas formas, esta no soy yo.

¿Cuándo volveré a ver a la otra? (SUSURRA) Cuando sea.

¿Me vas a decir otra vez que no te busque?

Que me encontrarás.

(Música)

Tráeme algo del balneario ese. Que sí, te traigo algo.

Tú, pórtate bien y no le des guerra a la abuela.

Y antes de acostarte, hacer los deberes.

"Joer", pero si mañana es sábado, ya los haré el domingo.

Me da igual, debes hacerlos sábado, domingo y fiestas de guardar.

Que sí, te lo prometo. Me voy, me espera Gala abajo.

Anda, dame un beso.

Eres muy mayor ya.

¡Hala! Corre, hija. ¡Y pórtate bien!

¿Qué te pasa, madre? ¿Andas cojeando?

Ah, es que tengo un lumbago... ¿Un lumbago?

Sí, es como una puñalada. ¿Ahí?

Luego, la artrosis tan grande. ¿Artrosis?

¡Pero si tú nunca has tenido artrosis!

Pues ahora la tengo, hija, por Dios.

Ay...

Pues nada.

Llamo a Nieves y le digo que no voy. No, no, no la llames.

No la llames, anda. Vete, mujer, con la ilusión

que te hace y todo reservado. Y que has llamado ya a Rufi, ¿no?

Bueno, pero la llamo y le digo que no venga y ya está.

No te voy a dejar así. Qué pena llegar a vieja

y ser un estorbo. Ya verás, ya verás

cuando todos te consideren un cero a la izquierda

y llegues a mi edad y te acordarás de mí.

(SUSPIRA) Ay, claro, que yo ya no estaré...

Me habré muerto.

Por Dios, madre, no digas eso.

(SUSPIRA)

Yo con estos dolores y y tú yéndote a este balneario

con Clara para daros los lodos... Que no os hacen falta a ninguna.

Ah...

Tú lo que quieres es que no me vaya.

Que no, hija, que no. Ya me las arreglaré.

Y si reviento, mejor.

Muerto el perro, se acabó la rabia.

(Música)

¿Cafetito?

-Gracias.

-¿Cómo vas con eso de la mafia policial?

-No voy. -No sé si será un rumor,

pero he oído que a Bretón lo van a congelar.

(SUSURRA) Que se joda. -¿Quién te lo ha dicho?

-Uno del gabinete de prensa de Interior.

(ENFADADO) -Hay que joderse.

Hay que joderse. ¡Es la hostia, macho!

Al final, le contratarán en cualquier empresa de seguridad

y se irá de rositas.

Estamos siempre igual. -A ver, Toni...

-Dime. -Eh...

No es seguro, pero creo que tenemos una bomba.

Tengo un conocido que se lleva muy bien

con el hermano de Colón de Carvajal y va a conseguir

una entrevista exclusiva con él. -¿Con Manuel?

-Estoy a la espera de confirmación, está dispuesto

a hacer declaraciones, siempre y cuando sea algo rápido.

-¿Tenemos alguna novedad sobre el secuestro?

-No, es una entrevista personal. Quiere que la gente sepa

el calvario que pasa su familia. -Ya...

-Cuento contigo. -Sí, sí, claro.

-Y tú te encargarás del reportaje fotográfico.

-¿Yo? -Que Barreda está en el Supremo

con el recurso del 23-F y tiene para largo.

-De acuerdo. -Os confirmo en cuanto pueda.

-Muy bien. -Por si acaso, no os mováis de aquí.

-Sí, sí.

-Qué raro que no baje, ¿no? Debe estar dándose

los últimos toques. Ah.

Ah, mira.

¡Que ahora bajo! Hola, Antonio.

Hola. Y Josete sin aparecer.

Mira que le dije que abriera pronto. De verdad, qué niño. Es para matarlo.

Ahora, yo me voy al balneario venga o no venga. Me da igual.

(CARRASPEA)

Hombre...

(Motor)

(Chapa)

¡Listo!

Lo que tenías que hacer es comprarte este coche,

que está estupendamente, Antonio. Lo acabo de dejar como nuevo.

Cómo me voy a comprar yo un coche de segunda mano,

yo quiero un coche nuevo, no uno de segunda mano.

Y menos el coche de las viudas... Eso es un bulo, Antonio,

no hagas caso. Que no, que yo...

Notarás que el embrague está un poco duro,

pero eso se quita en los primeros cien kilómetros.

Sí, sí... Es nuevo. Puse nuevo el embrague.

(RÍE) Y, entonces, ya verás tú

qué... qué suave va. (RÍE) Muy bien, hombre.

A ver... ¿Y cuánto quieres por... por el bólido este?

Eh... Son dos días.

Dos días... Bueno, dos días y el arreglo.

Dame... mil duros. -¡Oh!

¿Pero cómo te voy a pagar yo mil duros y el arreglo?

El arreglo lo debes hacer tú porque tienes un coche a disposición.

Hazme un precio de amigo. Dame 3000 pesetas y no gano ná.

Pues eso, un precio de amigo. ¿Qué quieres?

¿Forrarte con tus amigos? Lo comido por lo servido.

Al final, me lo vas a decir. Ya verás cuando lo pruebes.

Ya verás tú qué coche... Que está duro, ¿no?

Hombre, Josete, por favor. Pensaba que ya no venías.

-¿Pero cómo no iba a venir? -No lo sé, dímelo tú.

A ver qué cara traes. Seguro que todavía no te has acostado.

-No, mamá. -Ya sabes lo que tienes que hacer.

No se fía.

(Motor)

(Música)

(SUSPIRA)

¡No se te ocurra cerrar antes de las nueve!

¿Eh? Es que a última hora es cuando más viene gente.

-Que ya lo sé, mamá. Venga, que vas a llegar tarde.

-Venga, dame un beso, anda. (SUSPIRA)

-¡Pero qué peste a alcohol echas, hijo!

Déjame, ya te ayudo yo, Merche. (MASCULLA) Será posible...

¿Dónde vas con tantas maletas? Bueno, una es mía

y otra es de mi madre, que también se viene.

Ah, tu madre también se viene... Será posible...

(SUSURRA) No me digas nada porque estoy a punto de irme.

Ya voy. Perdonad, es que no puedo andar más deprisa.

(MASCULLA) Me iba sola y ahora me voy con las dos.

Herminia, ¿también va al balneario? Sí, Antonio, sí.

Me voy, a ver si me dan esos barros y se me quita el lumbago, hijo.

Bueno...

Te tienes que encargar de la niña cuando vuelva del colegio.

¿Cómo de la niña?

Merche, salgo ahora para Sagrillas. ¿Ahora?

Sí, sí, voy a la bodega a hablar con Mauro

para ver cómo va todo. Hay que tomar decisiones

y que no estoy a lo que estoy y tiene razón.

Cómo no me has dicho que te ibas.

Pues... como... tú te marchabas hoy, pues pensé que no era importante.

De todos modos, es un viaje de ida y vuelta. Voy y vuelvo.

(MASCULLA) No es importante... Para una cosa que te pido...

Además, ya le he pagado el coche a Ramón.

Me voy con el Ondine este. Pues nada, ya está.

No metas las metas que me quedo. Que sí, mujer...

Mete las maletas. Vamos a hacer las cosas bien.

Me quedo yo, te vas tú y ya iré otro día a hablar

con Maurín. No creo que pase nada. Si dices que es muy importante.

Lo primero es lo primero. No te preocupes.

Venga.

¿Estamos?

(Música)

He dejado comida hecha en la nevera y tienes que repasar

las divisiones con tu hija, que está muy vaga.

(SUSPIRA) Por Dios... No te preocupes.

No duermas en el apartamento, duerme arriba.

¿Arriba?

¿Y dónde?

No te preocupes, duermo en la cama de Carlos.

Te llamo en cuanto llegue. Sí, ve despacio.

Si yo no me iría... Ay, madre... Ya lo sé, ya lo sé.

Llámala.

(Claxon)

(Música)

(CANTURREA) Adiós...

Adiós, Antonio.

¿Herminia? ¡Pero bueno! ¡Qué sorpresa! ¿Usted viene?

Sí, hija, se viene. Pues ya ves, hija, que...

(Música)

(SUSPIRA)

(Música)

(Tono llamada)

(Música)

(SONRÍE)

(Música animada)

(RÍEN)

Ay, mira, en albornoz. No me lo puedo creer.

Oh, qué bonito. ¿Vamos?

Clara, venga, que quiero darme ya esos barro.

Voy, voy, sí, sí. Yo también. (RÍE)

(SUSPIRA)

Hola, ¿qué hay? Sí, claro.

Ay, mire, baño del lobo... Desde luego...

(MASCULLA) Se le van a pasar todos los males. Piernas, brazos...

Será posible... ¡Cena con actuación!

(RÍE)

(Música)

¿Eh? ¿Estás aquí?

¿Qué? ¿La encontraste? No...

Me encontró ella a mí, como me dijo.

¿Y qué?

Karina, ¿tienes un momento para hablar de una cosa?

¿Qué pasa?

Es que llevo tiempo dándole vueltas a la cabeza y quiero contártelo.

¿Pero qué?

No estoy contento conmigo.

Estoy cansado del Fly, de pasarme todas las noches

poniendo copas y de no hacer lo que quiero hacer.

Estoy harto de mí. A ver, ¿qué te gustaría hacer?

Escribir.

Sí, empezar de cero, dejar el Fly y ponerme a escribir.

Intentar vivir de... de lo que escriba y...

Bueno, ya sé que suena un poco a locos y que, probablemente,

sea imposible, pero me apetece intentarlo.

Quiero vivir de otra manera.

Bueno, si tú lo tienes tan claro...

Venga, me voy.

Oye, ¿y Nuka?

No sé qué decirte. Estoy... muy pillado,

pero... por otro lado, no sé cómo es.

Me tiene muy confundido.

Pero no dejo de pensar en ella.

(RÍE) Pues sí que estás colado, sí.

(MASCULLA) Esto, hombre, joder... Así no, papá.

A ver, ¿cómo es, hija?

Muy bien, qué listos sois.

(Alarma)

Muy bien, hija, muy bien.

¿Qué haces que te tocas la tipa? Es que... me duele un poco.

¿Te duele un poco?

Eso es por comer porquerías. Os pasáis todo el día

comiendo porquerías y mira que os lo digo.

Estos días que voy a estar yo en casa,

no quiero porquerías en el colegio. ¿Estamos?

Vienes a casa y te comes el plato entero de buena comida.

Ya vas a venir pronto para quedarte para siempre, ¿verdad?

Pues eso espero, hija, eso espero.

Tengo tantas ganas de que vivamos todos juntos como antes...

(Descorche)

Y yo también. En mi clase,

ya hay cuatros compañeros divorciados. Bueno, sus padres.

No me digas... Vaya. El otro día estuve pensando

en eso, en que en nuestra familia ya hay padres divorciados.

¿Ah, sí? ¿Quiénes son? Pues... tú y mamá...

No, no, mamá y yo no estamos divorciados, hija.

Bueno, pues peleados. Bueno...

También están divorciados el tío Miguel y la tía Paquita...

Y también Toni.

Vaya familia...

(SUSPIRA) A ver...

¡Ay! Jo, dicen que no quema esto, sin embargo, sí quema. Cuidado.

Ay...

Así.

Siéntate.

¿Es verdad que cuando ese Franco vivía nadie se podía divorciar?

Bueno... Se podían divorciar algunos que eran muy ricos,

pero, generalmente, no se podían divorciar.

Pues eso mola. Lo que no mola, hija,

es que una pareja que ya no se quiere

tengan que estar juntos. Entonces, se lleva mal.

Pero... ¿tú quieres a mamá?

Yo, a mamá, la quiero mucho.

Mucho.

Venga, ponte a comer, que no se te enfríe.

A ver esos modales, ¿eh? La servilleta, muy bien puesta.

(Teléfono)

Espera, ya voy yo.

Dígame. Antonio, soy yo.

Hola, Merche. ¿Qué tal el viaje? ¿Cómo estáis?

Bien. Bueno, bien por decir algo. ¿Y vosotros?

Estábamos a punto de comer. ¿Cómo estás?

Pues yo... Bueno... Quería hacer un viaje sola

y parece que he venido en una excursión de colegialas.

"Mi madre y Clara se han pasado el camino cantando.

¿Te lo puedes creer?". Me han puesto la cabeza

como un bombo. He estado a punto de volverme.

"No sé qué hago aquí". Hombre, qué vas a hacer ahí, milano.

Descansar, tomar lodos y eso. Darme lodos...

A ver si me dejan, porque Clara no para de hablar

de Desi todo el tiempo. Qué pesada, de verdad.

"Tu amigo también tiene delito". Te dejo porque me esperan

para comer. Oye, no olvides repasar las divisiones con la niña.

No, no me olvido, no te preocupes. Por cierto...

¿Sabes lo que me ha preguntado hoy? "¿Qué te ha preguntado?".

Que si todavía te quería...

¿Qué le has contestado?

Le he dicho que te quiero con locura, milano.

Mucho.

Como tía María a tío Chucho.

Pues te voy a dejar porque mi madre lleva esperando un rato.

¿Cómo está tu madre? ¿Mi madre?

Estupendamente. Se le han pasado todos los males

en cuanto ha salido de Madrid. Ya sabes cómo es,

pone el culo en el coche y se le van todos los males.

(RÍE) Qué tonto eres.

Un beso, milano. Un beso.

"Adiós".

(Música melancólica)

(SUSPIRA)

(VOZ LEJANA) ¡Papá! ¡Se te va a enfriar la comida!

Ya voy, hija, ya voy.

(TV) "Ya hay reacciones a las declaraciones

de José María Ruiz Mateos. Miguel Boyer, ministro de Economía,

ha respondido a los periodistas en los pasillos del Congreso...".

(SILBA)

1,63.

Muy bien.

Ya, de paso, pintamos también el salón, ¿no, don Miguel?

-¿Cómo?

-Hombre, que se nota mucho el cambio. -Sí, claro. Lo que digas.

-Lo que pasa es que estoy viendo... ¡Uf! Veo que voy a tener

que rasparlo todo y, después, hay que pintar dos veces.

Si no, se nota todo. -Para, para, Pepe.

¿En cuánto se me va a poner tanto rascar y dar dos manos?

Que no tengo suficiente dinero, que no están los tiempos

para andar soltando pasta así como así.

-Y lo primero... Pero esto, vamos, pero ya.

Es cambiar... Mire, toda la instalación eléctrica.

(ASUSTADO) -Pero no me jodas, Pepe. -Sí, sí, sí.

Haga lo que quiera, don Miguel, pero el día menos pensado

tiene aquí un cortocircuito. (SUSURRA) ¿Te quieres callar?

Que te van a oír. -Y lo peor son los baños.

Tienes que cambiarlos... -¡Cállate, por Dios, Pepe!

-Hay que preguntarle si es cierto que los etarras

se han puesto en contacto con la familia,

publicado por "El País". -Si es verdad

que han pedido 1300 millones por la liberación.

-50 con el apoyo del rey.

-Y... si es cierto lo que dicen, que realmente los etarras

querían secuestrarle a él, pero se equivocaron.

-Oye, confirmado.

Os espera a las 16:30 en su casa.

Venga, pitando. (A LA VEZ) -¡Sí!

-Ha insistido que solo nos da cinco minutos.

Bueno, hija, nos vamos a cambiar. Clara, vamos, que quiero

darme los barros.

Venga...

Oye... Me ha hecho una ilusión... Y a mí.

Estoy contentísima. ¿Pero cómo te las has traído?

Se han apuntado a última hora. Bueno, Merche, ¿cómo estás?

La semana pasada, cuando estuve en el barrio,

no me dio tiempo a hablar contigo. ¿Cómo vas con Antonio?

Ahí vamos. Me llevé un disgusto tan grande

cuando me dijeron que os habíais separado

y que ibais cada uno por vuestro lado...

A ti te lo puedo contar. Lo he pasado muy mal, ¿eh?

Ay... No te haces una idea.

Y no es porque se fuera con otra. Es porque, de pronto, sentí que...

(Música)

¿Ese no es tu marido? Como si no lo fuera.

¿Qué ha pasado? ¡Se lió con la gorda de los chorros!

¿Qué? Lo que oyes. Con la de los chorros.

Es que son todos iguales. ¿Qué es eso de los chorros?

Pues una que lleva una manguera y te quita el barro

echándote chorros de agua. Se lo he dicho bien claro.

En cuanto terminemos este bolo, me vuelvo a Madrid.

Ay, Merche, qué bien que estés aquí. Con lo que necesitaba una amiga

para poder charlar. Pues sí que estamos bien todas...

Me he pasado la vida buscando un hombre

y ahora que pensaba que lo había encontrado...

Mira, Merche, Antonio habrá hecho lo que haya hecho,

pero tienes que reconocerme que es un buen hombre.

Y te quiere.

Pues entonces ya está. Os volveréis a arreglar.

Yo, en cambio... No quiero nada a este imbécil.

Ahora que lo pienso, creo que nunca he estado enamorada.

Ni de él ni de nadie. -Señora, quiero rendirme a sus pies.

Si me permite, le diría que es la reencarnación de una valquiria.

Un presente para una deidad, que busca los caídos

en el campo de batalla. Señora...

Pues... muchas gracias. Señora, señora... (TARAREA)

¿Y este hombre quién es? Es un mago.

Por lo visto, viene todos los años para curarse la artrosis.

(TV) "Vamos con la tercera importante decisión, Adela.

-Es la ruptura de la pareja, de matrimonio.

Para hablar de ello...". A ver...

Venga, de un golpe.

Muy bien.

Ahora, un poquito de agua.

Como no te pongas buena, vamos a tener que llamar al médico.

Es que también he comido un trozo de pan de higo.

Me lo ha dado Gala. Ah, ahora me lo dices...

Estaba muy rico. Cago en la leche...

Si comes mucho pan de hijo, hija, te duele la tripa.

No se pueden comer porquerías. ¿Qué comías cuando eras pequeño?

Palulú, algarrobas... ¿Y eso qué es?

¿Algarrobas?

Son como unas judías verdes, más grandes y oscuras...

Solo sirve para que coman los burros.

Nosotros lo comíamos, no porque nos gustara,

sino porque teníamos hambre y comíamos lo que había.

¿Y qué más? Pues, hombre....

también, a veces, comíamos pan de higo.

Lo ves, tú también lo has comido. Claro, por eso sé perfectamente

que si comes mucho pan de higo, te duele la tripa.

(VOCES LEJANAS) ¡María, María! ¡Baja!

Diles que estás malita.

(GRITA) ¡Es que me duele un poco la tripa!

¿Y por qué cuando eras pequeño había tanta hambre?

¡Uf! Porque entonces, hija... (RÍE) No había de nada.

Fíjate, no había frigoríficos, no había televisores,

no teníamos coches... "Joé".

¿Có... cómo? (RÍE)

¿Có... cómo que "joé"? ¿Qué es eso de "joé"?

¿Pero quién te ha enseñado a ti eso?

Ya casi no me duele la tripa, ¿puedo bajar a jugar?

¿Seguro?

(ASIENTE)

Bueno, pues baja.

Pero no hagas la bruta, ¿eh? Cógete la llave

que estaré donde el tío Miguel. Vale.

¡Adiós! Adiós.

(Puerta)

Ay, Señor, Señor, como diría mi suegra.

Nada, un accidente en el baño que me resbalé.

(RÍE) A estas edades, ya se sabe...

¿Pero qué importa la edad?

Lo único que cuenta es el espíritu. Y usted, señora,

el espíritu lo tiene joven. No hay más que verla.

Cualquiera que lo vea, pensará que se ha lesionado esquiando.

¿Esquiando? (RÍE) Qué cosas dice este hombre.

¿Qué se me ha perdido a mí esquiando?

Cierre los ojos

y escoja una carta. Ah, ¿por qué?

Para saber su futuro. Todo lo que está por venir

lo dicen las cartas. Ah...

Coja una, Herminia.

-Mírela.

Mírela y vuelva a ponerla.

¡Ah! Vaya por Dios. Dichosa artrosis.

De todas formas, no me hacen falta las cartas

para saber que es una mujer sabia que no se ha cerrado al amor.

(RÍE) Qué cosas tiene usted. Esté atenta.

Porque el amor puede llamar a su puerta en cualquier momento.

(IRÓNICA) -Enhorabuena, Herminia. Calle, calle...

Para amores estoy yo...

¡Cuando quiera, don Jerónimo! -Sí, un segundo.

¿Va a ir al baile esta noche? No sé.

Yo sí.

Y me gustaría verla.

(CANTURREA) El baile es lo mejor para la artrosis.

¿Usted cree? ¡Lo mejor!

(MISTERIOSO) Hasta esta noche.

-Un donjuán.

Ya verá ya, cómo baila "agarrao". Es tan amable y tan bien educado...

Y encima es mago. Ya, ya me dado cuenta.

¿Ya le ha enseñado el pajarito? Señora, por Dios...

(RÍE) Usted descuídese y verá.

-Perdone, es usted doña Clara Jiménez, ¿no?

-Sí. -Tiene una llamada de Madrid

en recepción. -Ah, a ver le ha pasado

algo a Josete... ¡No, mujer! No será nada, Clara.

Perdone...

Dígame.

(TELÉFONO) "Hola, mamá". -Josete, ¿te pasa algo?

-No, no, es que... he recibido una carta urgente de papá.

-¿Urgente? -"Sí, quieres que te la mande ahí".

-Por favor...

-No, no, ábrela y me la lees. -¿Seguro?

-Que sí, Josete, a ver si es que le ha pasado algo.

-"Bueno".

(Música)

(SUSPIRA)

Oye, que... ¿para qué voy a abrirla? Ya la leerás tú cuando vuelvas.

-Que no, Josete, ¡que me la leas! -"Vale, vale".

(LEE) "Querida Clara,

perdona que haya tardado tanto en escribirte

pero es que no sabía cómo decirte lo que quiero decirte".

(SUSURRA) Ay, Dios mío. "Bueno, pues te lo explico,

aunque sé que te voy a dar un disgusto muy grande".

-Sigue.

¡Sigue leyendo!

-¿No prefieres que vaya para allá y te la dé en mano?

(ORDENA) -¡Josete, lee!

"Pues el caso es que, como te conté hace años,

yo tuve una novia cuando era un crío,

que se llamaba Menchu... Bueno, pues ahora, al verla otra vez,

no sé qué me ha pasado que me he enamorado... de ella.

Por una parte, bien.

Pero, por otro lado, no me dejo de sentir un miserable

por Josete y por ti".

(Música pop)

(Teléfono)

Dígame.

Sí, de parte de quién.

Ah, un momento.

¡Carlos! ¡Al teléfono!

¿Quién es? Un tal Sergio.

¿Sí?

Ah, sí.

Pues mira, creo que no voy a po...

¿Hola?

¿Oye?

Ha colgado.

¿Pero quién era?

Sergio Deza.

Aquel que quiso publicarme la novela cuando me premiaron.

Bueno, publicarme... Previo pago.

Quiere verme en el café Gijón a las siete y media.

Será capullo... ¿Y no vas a ir?

A la mierda...

Quieres escribir, te llama un editor, blanco y en botella.

(Música)

(LLORA)

Bueno, en primer lugar, señor Prado, gracias por recibirnos.

Últimamente, están apareciendo publicadas noticias

bastante confusas sobre una supuesta toma de contacto

entre la banda terrorista ETA y su familia, ¿lo confirma?

-Lo que puedo decir es que es absolutamente falso

que, en ningún momento la ETA, ha pedido a mi familia,

a ningún miembro de mi familia ni a mí mismo como portavoz,

1300 millones de pesetas por la liberación de mi hermano.

-Y en este momento... tan duro, señor Prado, ¿siente usted

que su familia cuenta con un apoyo lo suficientemente sólido

como para poder estar tranquilos? -Mire, tranquilos es imposible.

Imagínese que a los 25 días del secuestro, la angustia aumenta.

Evidentemente, somos una familia que estamos solidarizados,

pero lo he dicho y lo repito: que la familia ha encontrado

una enorme soledad en lo que podemos calificar la reacción

de ciertas estructuras institucionales.

No hemos tenido la respuesta a tiempo ni la condena a tiempo.

Colectiva, solidaria, individualizada, ni de partidos

ni de centrales sindicales ni de patronales.

-He vuelto a pillar a un yonqui lavando la jeringuilla

en la pila del agua bendita. -¡Qué barbaridad!

-No me extraña. Y el día menos pensado asaltarán la iglesia.

O se la quemarán.

O montarán un fumadero de opio.

Claro, como para este Gobierno lo de drogarse está muy bien

y no es delito. -Pero... pero que no te enteras.

¡Claro que es delito! Es delito traficar con drogas,

pero drogarse no es delito. No son delincuentes, son enfermos.

El Gobierno no tiene nada que ver. -Tiene la culpa de eso

y de mucho más. -Pues a mí me gustan los socialistas.

Me gustan mucho. Y sobre todo... Felipe González.

Vamos, hombre, es que tiene ese pelo tan negro y tan frondoso...

-¡Oh! -¿Y qué me dices de los morritos?

(RÍEN) -Cada vez que lo veo en la tele,

me dan gana de comérmelo a besos. (RÍE)

-De verdad, lo digo de verdad. -A mí, quien me gusta a rabiar

es Fraga Iribarne... -¡Hala!

-Con esa tripita que tiene tan así y esos michelines y ese corpachón...

Cuando en Palomares se metió en el mar, era un hombrón.

(RÍEN) Oye, y bien culto es.

Que habla inglés.

¿Qué estáis hablando? Que hay risas.

No te lo puedes ni creer. De los morritos de Felipe González

y la cinturita de avispa de Fraga Iribarne... (RÍE)

-¡No te metas con Fraga! -¡Ni con Felipe!

Pues venía a enseñaros una cosa que me regaló

el muchacho nuevo del quiosco. ¿Ha abierto?

Pues no, en cuanto le llegue mercancía que abre.

Sí, ya lo conozco y es simpático.

Mira... Y muy guapo, todo hay que decirlo.

-Pili, siempre pensado en lo mismo. A ver cuándo te casas

y sientas la cabeza. -Eso quiero yo...

Mira lo que tenía el Cervan por ahí guardado.

Mirad, el padre Venancio. -Bien bueno que era.

También tenía su carácter. Ya te digo,

una vez me echó del confesionario... ¿Ah, sí?

Y qué estarías tú confesando para que te echara...

Ay, eso me lo callo, Antonio, que es secreto de confesión.

-Este era Cervan, ¿no? (A LA VEZ) ¡Sí!

-Y la foto debe ser del 68 o 69. -Mira, Desi.

-Bueno, y los tres mosqueteros: Josete, Carlos y Luis.

Qué monos eran. -Vaya tres.

-¿Os acordáis cuando fabricaron un cohete y casi vuela en el bar?

(RÍEN)

-Tú no estabas.

Del 69, Ramón. No ves que llevo todavía

los galones del Ministerio. Porque yo fui ordenanza.

Me acuerdo. Que luego llegué a ser

director general y os olvidáis. Ya.

(Teléfono)

Y casi ministro. Bueno, bueno...

-París-Nalón, ¿dígame?

-La de vueltas que da la vida. -Sí, ahora mismo.

(SUSURRA) -Antonio... De La Moncloa.

¿Quién? ¡Tu hija!

(RÍEN) -Te lo has creído, Antonio.

Dime.

¿Cómo que estás en casa?

¡Otra vez!

Bueno, pues subo ahora y llamamos al médico.

(Música)

Ay, Señor, Señor...

Clara, hija, siempre pensé que a Desi había que atarle

muy corro, pero tú le dabas mucha suelta. ¿Qué quieres que diga?

Vale...

Vaya vida, ¿eh?

El tonto de Desi, liándose con una del pueblo.

Antonio, enredándose con no sé quién.

Y mi marido... el peor de todos... Que sí, que ya voy.

El peor de todos... Poniéndome los cuernos

con una tía que lleva una manguera para quitar a chorrazos los lodos.

¿Sabéis qué os digo? Que dejo el faranduleo y vuelvo a Madrid.

Estoy harta de estar de acá para allá.

¡Qué sí, que ya voy! Oh, qué tío más pesado.

Si voy a salir ganando y todo.

Ay, por Dios...

Hola, don Vicente. Buenos días, Antonio.

Gracias por venir. Perdone que le haya molestado

a estas horas, pero la niña solo quiere hablar con usted.

No me molesta, al contrario.

Me encanta saber que todavía tengo algún paciente incondicional.

Pero tiene muchos, don Vicente, tiene muchos.

¿Qué le pasa a la niña? Nada, que tiene unas molestias

en la tripa. Se siente muy pesada. El asunto es que va a más.

Y estoy preocupado, a ver si va a ser una apendicitis.

No nos pongamos en lo peor.

¿Qué ha comido? Pues lo normal,

pero esta mañana, por lo visto, ha comido golosinas y pan de higo.

Voy a verla. Le acompaño, don Vicente. Por aquí.

Aquí la tiene.

A ver qué le pasa a esta señorita.

(Música)

(SUSPIRA)

¿Qué tal, Carlos?

Bueno, siéntate, por favor. Toma lo que quieras.

¿Vienes mucho por aquí?

No.

Alguna vez.

Ya no quedan cafés como este. Sigue siendo el mejor sitio

para charlar, ¿sabes? Y aún quedan tertulias, mira.

Ahí está el novelista García Pavón.

Los poetas Ramón de Garciasol, Enrique Azcoaga...

Son habituales, no se pierden una.

Se pasan horas y horas hablando mientras se toman su café

sorbito a sorbito. Y ahí...

Ahí está Rosa Chacel,

Luis Antonio de Villena...

Bueno, ¿y tú?

¿Qué tal? ¿Cómo andas?

Bien. ¿Sigues escribiendo?

Sí.

Menos que antes, pero... sí. Lo de escribir es un hábito diario,

como ducharse cada mañana. ¿Y me has llamado

porque querías hablarme de mis hábitos de escritura?

(RÍE) No, no. Te habrá sorprendido mi llamada, ¿no?

Pues sí, un poco. Llevo mucho tiempo pensando en ti.

Aquella novela tuya... estaba muy bien, muy bien.

Y tenía una trasfondo histórico que se ha tocado muy poco

en nuestra literatura contemporánea. Y el erotismo...

Estaba llena de erotismo. Verás, quiero iniciar

una línea de narrativa erótica. Del estilo de "La sonrisa vertical",

erotismo literario, ¿qué te parece?

No sería una novela, quiero empezar con una colección de cuentos,

escritos por gente nueva. Además, en esta caso, puedo pagar.

No mucho, pero algo.

Vamos a ver, ¿exactamente qué quieres?

Un relato erótico, pero sutil, elegante.

Como lo eran muchos de los pasajes de tu novela:

"Regla de tres".

¿Te acuerdas del título? Claro.

Nunca me olvido de una novela interesante.

¿Qué me dices?

Y es una cosa indefinible, que no puedes salir de ella.

Pues yo estoy en un "enguiso". "No, es gracioso

que lo comentes, Rosa. A mí también me pasa.

Cuando me bloque mucho, lo que me gusta es salir,

simplemente salir a despejarme, hacer fotografías,

empaparme de lo bucólico que tiene Madrid. 'Enguiso'".

(SUSPIRA) ¿Qué es, doctor?

El pan de higo...

no tiene nada que ver con lo que le ocurre a tu hija.

Entonces, ¿qué es? Que la niña...

se ha hecho mujer.

Que ha tenido una menstruación.

(SUSURRA) ¿Cómo que ha tenido una menstruación?

Pero no puede ser, don Vicente, si es un pispajo y no la ves,

es una niña, ha cumplido 11 años. A veces ocurre.

En fin, que la naturaleza se ha puesto a trabajar.

O sea, que no es una apendicitis. Pues eso me tranquiliza,

pero lo otro... Es que no me lo puedo ni imaginar.

Es que es muy niña. Ya no tan niña, Antonio.

Ya no tan niña. Ya.

Cómo pasa el tiempo, por Dios. ¿Qué le debo? No me diga

lo de siempre, que nada. Pues qué te voy a decir...

Cómo te voy a cobrar.

(CANTA) "No sé cómo explicarte que nada es cierto.

No sé cómo decirte que tú eres mi vida.

(CANTA) -"Bastante has dicho ya.

Yo sé que no se hiere a quien se quiere de verdad.

-Mas tú sabes que te quiero,

que yo nunca te haría daño...

-¡Basta de excusas!

Me dices y me dices y me mientes.

-¡Por nada del mundo!

Te juro que tú eres la única.

-¡Basta! ¡No quiero saberlo!

¡Tú ya eres pasado!".

Vaya, por Dios, qué hombre.

Me mira de una manera que la gente va a pensar

lo que no es. Y, encima, va y me dice

que se ha enamorado de otra y que no quiere

que se le pase su último tren. (SORPRENDIDA) ¿Eso te ha dicho?

"Que no quiere que se le pase su último tren".

¡Anda ya! Eso lo ha visto en una película.

¡Será idiota!

¡Ojalá le pase por encima el dichoso tren!

(Música)

Estás bebiendo demasiado.

(CANTA) "¡Basta! Ya has dicho ya.

Yo sé que no se hiere...".

-¡Camarero!

Otra copa.

(Música)

¿María?

¿Puedo entrar, hija?

(Portazo)

(Música)

(SUSURRA) María...

María, hija, ¿estás bien?

Dime si estás bien.

¡Quiero que venga mamá!

No, hija, mamá no está. Ya te he dicho que no está.

¿Quieres que entre yo?

(GRITA) ¡Vete!

(CONTRARIADO) ¿Cómo que vete? ¡Que te vayas!

¡Cago en la hospitalera!

(MAGNETÓFONO) "Esas noticias en el sentido de si un hermano

fue secuestrado por equivocación con otro".

-¡Menuda mierda!

-Eh, que tampoco será tan malo. -¡Peor!

A mí se me va a caer la cara de vergüenza si hago eso.

(LEE) -"Soltero y cuarentón, qué suerte tienes, Ramón". (RÍE)

(BROMEA) Esto es arte y ensayo, ¿no? -No te rías.

-¿Y cuál es tu personaje? -Vecina maciza.

Se pasa el día dando vueltas por la casa en ropa interior.

Bueno, podía ser peor. -¿Ah, sí?

-Por lo menos te llaman maciza. -Vete a la mierda.

(Teléfono)

Sí, dígame.

Hola, menos mal que te encuentro. Es que te he estado llamando

toda la tarde y no aparecías. Sí, acabo de llegar. ¿Pasa algo?

¿Puedes venir un momento a casa? Es que es muy urgente.

Sí, pero... ¿qué ha pasado, papá? Ha pasado con tu hermana, María.

Es que estaba malita y creíamos que era del estómago, pero no.

Es de otra cosa. ¿Y de qué es?

De eso. (RÍE)

De eso.

Eh.... ¿Qué es eso, papá?

No me lo pongas más difícil, Inés. Ya, papá, pero no te entiendo.

No sé de qué me hablas. Explícate.

Que se ha puesto mala, que... que se ha hecho mujer.

Ah... ¡Ya!. "Ya".

Ay... Pobrecita mía.

¿Te importa venir rápido? No me hace caso.

Está encerrada en su cuarto. Sí, ahora voy.

No, "ahora voy" no. Coge un taxi, que es muy urgente.

"Cógete un taxi". Que sí, que ahora mismo llego.

No te preocupes.

"Hala, adiós". Venga, adiós.

-Oye, ¿qué pasa? -María...

-¿Qué? -Que se ha hecho mujer ya.

-¿Cómo que se ha hecho mujer? -Pobrecita mía, está sola con papá.

Sí, le ha venido la regla. ¿Vas a salir hoy?

-¿Salir? Qué va. Estoy con esto y lo tengo que terminar.

-Pues te quedas con Oriol. -Sí, claro.

-¿Vale? Luego vengo.

(IRÓNICO) -Adiós, maciza. -Vete a la mierda.

-¿Y este por qué nos ha hecho venir tan pronto?

Para una vez que pillo cacho, va y me corta el rollo.

¿Sabes qué le pasa? -No lo sé. Pásame el "may".

Estábamos en casa y le llamó un tío,

ese que le quería publicar el año pasado la novela.

Uh... Eso es que quiere escribir algo sobre nosotros.

Ya lo veo: "Rosa Chillón, música y leyenda".

(RÍE) -Tú flipas en colores, Marcelo. -Que sepas que mi vida

da para una novela enterita. -¿Sí?

-Pues sí.

-¡Hola! (A LA VEZ) ¡Hola!

-¿Carlos?

-No ha llegado todavía. Oye, ¿y esa cara?

No me lo digas.

Volviste a llegar pedo anoche. -Si solo fuera eso...

Perdonad, no he podido llegar antes. ¿Hay o no novela de Rosa Chillón?

Yo me pido el "prota".

Y ese look de escritor de éxito, estás... muy guapo.

Gracias.

Pues... A ver cómo lo digo.

(CANTA) "La noche en que te fuiste

me diste en toda el alma.

Sentí que me arrancaban todito el corazón".

(CANTA) -"Qué poca alma tienes

al haberme dejado.

Cuando te estaba dando todito lo que soy".

¡Camarero!

"Un perro callejero

es más agradecido.

Porque tú, siendo hombre, no te quieres ni a ti".

-Gracias.

Guapo...

¡Guapo! (MASCULLA) Será...

¡Oye! "Es que ya no te acuerdas

que todas nuestras noches

conmigo te morías...". Clara, venga, vamos a la cama.

Estás muy cansada. Que no, hombre.

Vale ya, Clara, ya has bebido suficiente.

Venga, vámonos. Que no me quiero ir.

¡Ya está bien!

"Pero ahora que me acuerdo...". Madre...

Nos vamos a la cama, ¿eh? (AMBOS) "A mí nada me importa

que te vayas porque yo voy a gozar la vida...".

-Es que no me quiero ir. Ahora vuelvo.

Que no me quiero ir. Venga...

Venga, ya está bien. Anda, ya vamos.

(EBRIA) No quiero ir, yo quiero bailar.

Ven aquí.

Venga, vamos, ya.

¿Me concede usted este baile? Bueno...

Por favor... Si insiste...

Insisto. (RÍE)

(Música)

(RÍEN)

Oiga, un poquito de comedimiento. Sin mala intención.

(RÍE) (TARAREA)

Voy a enseñarle mi pajarito.

(OFENDIDA) ¡Ya se cuidará usted mucho!

¡Ah! Este es un pañuelo amigo

de los pajaritos. (RÍE)

(RÍE) Aquí hay un pajarito que le está esperando

y está impaciente...

¡Oh! (RÍE)

"Porque, siendo hombre, no te quieres ni a ti".

-¿Le gusta mi pajarito? Sí, sí.

Es mágico. Me ha gustado muchísimo.

(RÍE) Muchísimo. (RÍE)

(SUSPIRA) Qué bien bailamos.

Bueno... ¿Cómo que bueno?

Recordando la juventud. (RÍEN)

Y lo que está por venir.

Bueno, ya veremos...

Nada, no he dicho nada. (RÍEN)

Me llamo Heminia. Herminia...

(CANTAN) "Voy a gozar la vida

para mandarte al diablo.

Y que otras gordas recojan

lo que queda de este amor".

(Música)

¡Me estás oyendo, inútil! ¡Gorrr... dita!

Ahí te lo dejo.

Te lo regalo. A ver qué haces ahora con él.

-De verdad, lo he hecho todo mal siempre.

Todo mal, toda mi vida. Anda, no digas eso.

Es verdad... (LLORA)

Y lo primero...

me quedé embarazada de Josete.

Y me tuve que ir del pueblo porque mis padres

no querían saber nada de mí.

Bueno, mi padre me perdonó.

Ay... Yo quiero bailar. Venga ya... (RÍE)

(CANTA) "La noche en que te fuiste

me diste... en toda el alma". Bueno, ya está bien.

"Sentí que me arranca...".

Pero, en el fondo, Desi no es malo y me quiere.

Porque cuando Josete era pequeño y me conoció,

no le importó reconocerlo y se casó conmigo.

Eso... ¡Eso lo lo hacen pocos! Ya te digo yo que sí.

Pero ahora...

se ha ido con otra.

Ay, Dios, que me ha dejado, Mercedes. ¡Me ha dejado!

(LLORA)

Descansa un rato, ¿eh?

Oye...

Eres la mejor hermana que he tenido en la vida.

Hala, hala...

Luego vengo a verte. (SUSPIRA)

(CANTA EBRIA) "La noche en que te fuiste...

me diste en toda el alma.

Sentí que me arrancabas...

todito el corazón".

Y la verdad es que sí que llevaba un tiempo pensándolo,

pero hasta ahora no he tomado la decisión.

(Música tensión)

Bueno, ¿y ahora qué hacemos?

Porque tú lo traspasas, coges el dinero y a vivir.

Pero nosotros, ¿qué?

(SUSPIRA)

De verdad, ¿no sabíais nada?

-Me había comentado algo, pero no creía que iba en serio.

-Muy bien, bonita. ¿Por qué te lo has callado?

-Joder, pesaba que no iba en serio y no me hables así.

No lo tomes con ella. Es solo cosa mía.

Joder, mía, dice.

¡Me quedo en el paro! Después de haber sido

el más "pringao". Para vosotros, esto es un "hobby".

Venís de vez en cuando a cobrar unas pelas,

pero yo vivo de esto. No tengo un papá con un videoclub...

-Tampoco me sobra la pasta. -Tienes a este,

tu amiguito del alma. ¿Qué te pasa, cuartel?

¿Por qué no os casáis y así te puede mantener?

-Vete a la mierda. No te pases, anda.

De momento, todo seguirá igual, de verdad.

Cuando aparezca un comprador, le hablaré de ti,

para que siga contando contigo. Puedes hacerlo y hará lo que quiera.

Joder, no me esperaba esto de ti.

Te cansas de tu negocio y me dejas tirado como una colilla.

Marcelo, tío... ¿Y con el grupo?

¿Qué pasará con el grupo? Justo de eso os quería hablar.

Quiero seguir cerca, ahora voy a tener más tiempo.

para escribir canciones y todo eso.

¿Cómo de cerca? Es... muy ambiguo.

No me jodáis encima con eso. Sabéis de sobra

que si alguien ha apostado por este grupo, he sido yo,

me he jugado la pasta. Así nos va.

Quizá debemos cambiar de mánager. ¡Vale ya!

¡Que mezclas las cosas! No quiere seguir con el Fly. ¡Punto!

¿Qué pasa? ¿Le vas a obligar?

-Vale.

Perdona.

Dame unos días para pensar. -Para pensar qué.

-Para pensar, coño, para pensar. ¡Claro!

No hay prisa. Todo va a seguir igual.

Lo siento, no quiero vivir anclado a un bar. Lo he decidido.

Es mi vida.

Y la de los demás.

¿O no?

¿Abrimos?

(Timbre)

Hola, papá. Menos mal que has venido.

¿Cómo está María? Pues no lo sé, hija.

Está ahí en su cuarto y no quiere abrirme.

Bueno, voy a verla. Oye, papá. Tienes que bajar a comprar compresas.

A la farmacia de guardia. ¿Cómo?

A comprar compresas. ¿Compresas?

Compresas, compresa. ¿Llamo a tu madre?

No, no la llames porque sino se va a querer venir

y ella tiene que pensar en sus cosas.

(SUSURRA) Compresas...

Eh, Inés...

Bueno, ya me dirán ahí.

(CANTA) "Si te vas a marchar,

has de pedirme permiso.

Pues tu corazón

aún sigue siendo mío.

Si me vas a dejar piénsatelo dos veces

pues sigo siento tu dueño..."

Hay que ver cómo son. De verdad.

Me voy unos días para pensar en mí y mira.

Mi madre que parece una niña. Todo el día coqueteando con el mago.

Y Clara,... con sus problemas.

Y tú que estás apunto de dejar a tu marido.

Vamos, hombre. (SUSPIRA)

¿Sabes lo que pienso yo, Merche?

Que te mueres por estar con Antonio.

¿Por qué no te coges un coche y te vas a Madrid? ¿Mm?

Porque no. Porque no es tan sencillo.

Porque tengo miedo. ¿Miedo a qué?

Pues... A los recuerdos.

A no ser la de antes.

No quiero equivocarme.

Merche, atrévete. Esto es como la ruleta.

O apuestas o no ganas.

De verdad que no es tan fácil.

Voy a ver cómo está Clara. Voy contigo.

No, déjalo. Quédate aquí.

Ahora vengo.

(CANTA) "...para volver la vista atrás.

Tú quieres alejarte y no sabes que no puedes.

Pues el día que te vayas,

dejarás atrás tu corazón

malherido entre mis manos."

Buenas noches. Buenas noches.

(Música de fondo)

¿Clara?

¿Clara?

Clara...

Perdone, me he dejado las llaves dentro.

¿Podría abrirme? Sí, señora.

Muchas gracias.

(SUSURRA) Clara,... ¿estás dormida?

Por Dios.

Por Dios.

¿Pero qué has hecho, Dios mío?

¡Clara! ¡Despierta!

¡¡Despierta!! ¡¡Clara!! ¡¡Clara!!

¡Mírame! ¡Mírame! ¡Mírame!

¡No dejes de mirarme, eh! ¿Pero qué has hecho?

¿Qué has hecho?

¡Clara! ¡Mírame! ¡Mírame! Mmm.

¿Me has oído? ¡Dios mío! ¡Abre los ojos!

¡Necesito un médico! Sí, ¡un médico!

A la habitación 5.

Despierta. Despierta. Ven aquí.

(SE QUEJA) Dios mío...

Ven aquí. Tienes que vomitar.

(INTENTAR VOMITAR) ¡Vomita todo, por Dios!

Ahora te vienes conmigo a casa. -Pero no le digas nada a Oriol.

-No, mi amor. Cómo le voy a decir nada...

Claro que no. Pero, oye,...

Escucha una cosita. Mira.

Esto no es algo para sentirse avergonzada.

Es una cosa muy natural. Nos pasa a todas las mujeres.

-Algunas de mi clase ya les había venido.

-¿Ah, sí? -Pero a Gala todavía no.

-Bueno, tampoco te lo tomes como una enfermedad.

Nunca digas cosas como "estoy mala". -Ya lo sé.

Me lo había dicho mamá. -¡Pues qué suerte!

A mí mamá nunca me dijo nada pero también eran otros tiempos.

Bueno, no hablaban ni las mamás ni en el cole.

Ni en ningún sitio.

Solo se podía hablar con las compañeras del colegio.

Que eran las que menos sabían.

¿Sabes cuándo me vino a mí la regla por primera vez?

En el pueblo, en Sagrillas, con la abuela.

¡No sabes qué apuro se pilló la mujer!

Pobrecita.

No sabíamos ni lo que eran las compresas.

Usábamos una cosa que eran paños.

No sé, era como si nos hubiera caído un castigo divino o algo.

Pero, claro, eran otros tiempos, mi amor.

-Joe, ni que fueras una vieja. -Bueno, comparado contigo, sí, ¿no?

(RÍE)

¿Quieres que te cuente un secreto?

Mira,

tú vas a ser una chica del siglo XXI y el siglo XXI va a ser

el siglo de las mujeres. Ya verás.

(Llaman a la puerta)

Ya estoy aquí.

Perdona pero es que no sabía lo que necesitabais

y como tampoco quería dar muchas explicaciones,

pues he traído un paquete de cada. A ver si os sirve.

Sí, seguro que sí. ¿Qué tal estás, hija?

Bien. ¿Tienes buena cara, no?

-Hombre, papá, por favor. Os dejo, os dejo a lo vuestro.

(RÍE)

Bueno, parece que está estable.

Tranquila que a su amiga no le va a pasar nada.

Habría hecho falta una dosis mucho más alta.

Pero hay que tener cuidado cuando se ha bebido.

-Lo siento.

Lo siento mucho. (LLORA)

Ya está, ya ha pasado todo. Venga.

-No voy a dar parte de esto porque sería peor para todos.

Se lo agradezco muchísimo, de verdad.

Y usted, no vuelva a hacer una tontería así.

Que no tiene 15 años, mujer. Ay, por Dios.

Ahora digo que le traigan una manzanilla.

Y descanse. -Muchas gracias.

Gracias, doctor. Perdone las molestias.

-Adiós.

¡Pero por Dios! ¿¡Pero cómo se te ocurre!?

¡Eh! ¿¡Tú sabes el susto que me he llevado!?

(LLORA) Perdóname, Mercedes. Perdóname.

Es que me he sentido como... como...

¡Como una mierda!

No hace falta que me lo cuentes. Lo sé perfectamente.

Pero tienes que pensar que tienes un hijo.

Sí, un hijo que no me necesita porque ya no me necesita.

No me hace caso.

No digas tonterías, hombre. Tu hijo te necesita.

Te voy a decir una cosa.

Las penas: o te haces con ellas o ellas se hacen contigo.

Tienes que hablar con Desi. ¿Con ese?

Sí, con ese. Que te lo diga a la cara.

Y si no se arreglan las cosas, pues: puente de plata.

Pero con la cabeza bien alta.

Sí.

Oye, Mercedes: esto... Que no se entere nadie, por favor.

Ha sido una tontería, ya lo sé,

pero es que no sé lo que me ha pasado.

No se lo voy a decir a nadie, no te preocupes.

¿A nadie? (SUSPIRA)

Muchas gracias.

(SUSURRA) Será posible...

Oye,

¿lo he soñado o me has arreado un bofetón de no te menees?

¡Y otra que te daba!

(RÍE)

Será posible...

(RÍE) Lo siento. Pobrecita.

(RÍEN)

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Dígame? ¡Hijo!

Hola, papá. Pensé que no estabas.

¿Qué tal está María? Bien, bien. Está acostada.

Pero anoche cuando se durmió ya estaba mucho mejor.

Menudo papelón te tocó, ¿eh? Calla, hijo, calla.

En mi vida me había visto en otra igual.

Oye, papá, tienes que bajar corriendo a comprar el periódico.

¿Y eso? Me han publicado una entrevista.

¿En qué periódico? En Diario 16.

Ah, Diario 16. ¿Y qué es lo que pone?

Ah, ve a comprarlo y lo verás. Ahora mismo voy a comprarlo, hijo.

Adiós. Adiós.

(Música alegre)

Ponme el Diario 16, anda. Aquí lo tiene, calentito. 25 pesetas.

No, ponme todos los que tengas. ¿Qué pasa? ¿Vas a empapelar la casa?

No, es que mi hijo, el mayor, ha escrito un artículo.

Míralo, aquí está.

Antonio Alcántara. Joder, si está en primera página.

-¡Tío! ¿Pero, Paca? ¿Qué haces tú aquí?

¡Hola! ¡Hija!

Pues ya ve, que le he estado dando muchas vueltas

y he pensado que lo mejor... Bueno, ya me entiende.

Estaba aquí mirando un artículo que ha publicado Toni.

Mira: Antonio Alcántara. ¿Ves?

Y también en primera página. A ver...

Dame uno, anda. De los que te he pedido.

Toma, hija, para que lo leas. Sí, pues me lo voy a leer.

(RÍE) Bueno, pero ¡cuénteme!

"El rey solo tiene por amigos a 35 millones de españoles..."

¿Y la tía? La tía se ha ido a Archena.

A un balneario, a tomar lodos. En la provincia de Murcia.

Bueno, pues ya le cuento, luego. Estás muy guapa, Paca.

Gracias, tío. ¡Qué tío! ¡Fíjate!

¿Cuánto te doy por todo esto? ¿Cuántos tienes?

Van siete, y uno, ocho. ¿Y ese? Nueve.

¿Qué hace usted ahí?

-Doña Paquita. -Pepe.

-Si casi no la reconocía.

-¿Qué tal, Pepe? -Bien.

-¿Qué ha pasado aquí? -Ah, nada. Una gotera enorme.

Pero ya estoy yo arreglándola.

Le he dicho a don Miguel que va a ver que pintar.

-¿Pintar? Es una idea fantástica, Pepe.

Porque este color es bastante feo. No se lleva nada.

-Pues me alegro que estemos de acuerdo porque

no vi yo a don Miguel muy por la labor.

-¿Ah, no? Vamos a tener que hablar con él.

Sí, sí. Esto está más que claro. -¿Paquita?

-Miguel. -Pero bueno, Paquita...

Pero qué sorpresa. ¿Como no has avisado que venías?

-Te llamé pero no se oía. -Ya, bueno...

Qué bien. Qué bien te veo y bien que hayas venido.

Y... ¿Has venido con las niñas?

-No.

Estos días están con su abuelo.

-¿Has desayunado? -Qué va, Miguel.

Llevo toda la noche en el tren. -Ahora te preparo cualquier cosa.

De verdad que me alegro mucho de que estés aquí.

-Miguel.

Que me ha dicho Pepe que estás haciendo cambios en el local.

-Pintar.

-Pues digo yo, que si te pones a pintar, Miguel,

tendrías que hacer algo más,... No sé.

Modernizar un poco. -Paquita, vamos a ver.

Que modernizar es un concepto tan amplio...

-Miguel, escucha una cosa. Hay que modernizarse.

Si es que el barrio está yendo mejor.

Nos van a poner el metro aquí, esto va a ser, prácticamente,

el centro, Miguel. No podemos seguir así.

-Espera un momento, Paquita.

Exactamente,...

¿Qué quiere decir "podemos"?

-Miguel es que no había podido hablar contigo todavía pero...

Que he vuelto al barrio.

Y he vuelto para quedarme.

(Música)

(RÍE)

Tienes que animarte, ¿eh? Eso.

Y estar fuerte. ¿Me has oído?

Acuérdate de lo que hablamos ayer. Y valiente.

Y pase lo que pase, tú eres una gran mujer.

Y si la cosa se pone fea, buscamos un abogado bueno

y vamos a por él.

-Muchas gracias, chicas. Muchas gracias por todo.

Ya os contaré. -¿Doña Mercedes Fernández?

Sí. -Su marido al teléfono.

-Ve, si ya está ahí mi taxi. Tu no digas nada.

Yo no voy a decir nada. Tú cuídate mucho.

-Estoy bien. Adiós.

Hola, Antonio. ¿Todo bien?

Hola, milano. Sí, mujer, todo bien.

Perfectamente y tú, ¿cómo estás? Pues,...

Bueno, ya te contaré. ¿Qué pasa?

No, no ha pasado nada pero vamos,...

es que entre unas y otras me están volviendo loca.

No sé muy bien qué hago aquí. ¡Anda!

Pues lo que tienes que hacer, Merche.

Descansar, relajarte, tomar baños de lodo

y esas cosas que hacen ahí, oye,...

tienes que comprar Diario 16.

Viene una entrevista buenísima con Manuel Prado

y Colón de Carvajal, el amigo del rey,

hermano del que han secuestrado. ¿Sabes?

Muy buena entrevista. ¿Sabes quién lo firma?

Antonio Alcántara. ¿Y lo ha escrito Toni?

Sí. Ahora mismo voy a comprarlo.

Te dejo, Antonio. Merche, espera un momento.

Dime. Mujer, no me cuelgues.

Que te hecho mucho de menos, milano.

Que quiero que vuelvas pronto.

Que quiero verte.

Yo también quiero verte.

Y...

También te estoy echando de menos muchísimo.

¿Y a qué hora dices que llegaba?

No sé, ha llamado hace un rato. Decía que venía para acá.

-Pues espero que no venga de mal rollo.

-A mí me preocupa que se mosqueé y deje al grupo.

A ver si nos va a pasar como a los Kaka de Luxe o a los...

Pues como a todos los grupos, al final, se mosquean y fin a todo.

Que no, hombre, que no.

Timbre)

Ya abro yo a la bestia. Sí, abre tú porque...

A ver cómo viene.

Buenos días.

"Hello, darling." Anda, trae copas o vasos.

Lo que tengas que vamos a brindar. -¿A brindar a estas horas?

Yo hubiera preferido unos churros.

-¿Y dónde has visto tú brindar con churros?

A ver... primero, pediros perdón porque ayer me puse como una perra

pero he hablado con Tino. -¡Ah, Tino, tu novio!

-Sí, y no sé cómo se había enterado de que quieres dejar el bar.

Así que se ofrece para comprártelo.

¡Ya nos puedes hacer un buen precio! ¡Mamón!

Pero esto es cojonudo. ¿En serio?

A brindar, ¿no? -Una cosa, Marcelo.

¿Y Rosa Chillón? -¿Qué pasa con Rosa Chillón?

-Pues Rosa Chillón como siempre, ¿no? -Por mí sí, ¿y por ti?

¡Claro que sí! ¡Joder, vamos a brindar! ¡Coño!

Pero ¿seguro? ¿No es broma? Anda, trae vasos que a morro no bebo.

¡Copitas para Marcelo! -¡Alegría!

-Trae, comparte.

"Siempre es arriesgado tomar decisiones.

Pero la vida demuestra que lo que de verdad se paga

es el error de no tomarlas.

Yo había tomado la mía decidido a cambiar el rumbo de mi vida.

Mi abuela no pensaba tanto en cambiar de vida

como en disfrutarla y, mientras,

mi madre seguía dándole vueltas sabiendo que tenía que decidir

qué hacer con la suya."

Vamos amarraditos los dos espumas y terciopelo,

yo con un recrujir de almidón y tú serio y altanero.

La gente nos mira con envidia por la calle,

murmuran los vecinos, los amigos y el alcalde.

Dicen que no se estila ya mas ni mi peinetón ni mi pasador,

dicen que no se estila o no ni mi medallón ni tu cinturón.

Yo se que se estilan tus ojazos y mi orgullo,

cuando voy de tu brazo por el sol y sin apuro.

Nos espera nuestro cochero frente a la iglesia mayor,

y a trotecito lento recorremos el paseo,

tu saludas tocando el ala de tu sombrero mejor,

y yo agito con donaire mi pañuelo.

No se estila,

ya se que no se estila,

que te pongas para cenar

jazmines en el ojal.

Desde luego parece un juego pero no hay nada mejor

que ser un señor de aquellos que vieron mis abuelos.

Nos espera nuestro cochero frente a la iglesia mayor,

y a trotecito lento recorremos el paseo,

tu saludas tocando el ala de tu sombrero mejor,

y yo agito con donaire mi pañuelo.

No se estila,

ya se que no se estila,

que te pongas para cenar

jazmines en el ojal.

Desde luego parece un juego pero no hay nada mejor

que ser un señor de aquellos que vieron mis abuelos.

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Cuéntame cómo pasó - T16 - Capítulo 274: De aquellos polvos estos lodos

13 ene 2015

El país sigue pendiente del secuestro de Diego Colón de Carvajal por el Comando Madrid. La policía, a pesar de la espectacular operación llevada a cabo en algunos barrios de la ciudad, sigue sin saber nada de su paradero. Toni consigue en exclusiva entrevistar al hermano del secuestrado.

En el barrio de San Genaro, el regreso inesperado de Paquita pilla desprevenido a su ex marido, Miguel Alcántara, mientras que Desi continúa en el pueblo, para mayor mosqueo de Clara.

Por su parte, Mercedes ultima los preparativos para el viaje que va a hacer al balneario de Archena, donde Nieves tiene una actuación. Mientras, Antonio aprovecha estos días para pasar más tiempo con su hija María.

Carlos está descontento de su trabajo en el Fly, que le impide participar en ese mundo artístico y cultural que ha surgido en Madrid.

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  1. Ernesto Solaz

    Joséte aparece en un Vespino ALX y ese modelo aún no existía en 1983. El modelo de esos años era el Vespino SC. Deberían de ser más rigurosos los que hacen serie.

    13 ene 2018