www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
3001860
No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T16 - Capítulo 279: Amo la vida, amo el amor - Ver ahora
Transcripción completa

Cuéntame

tú que has vivido

el despertar

de un tiempo que nos cambió.

Volverás

a ser un niño,

a recordar

las largas tarde de sol.

Háblame de lo que has encontrado

en tu largo caminar.

Cuéntame cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

"Septiembre de 1983 fue, como todos los años,

un mes de comienzos.

El curso escolar, la venta de fascículos,

coleccionables y, cómo no, la Liga de fútbol.

Un campeonato que, nada más comenzar,

nos dejó una imagen para el recuerdo.

La de la violenta entrada de Andoni Goikoetxea

a Diego Armando Maradona, que lesionó de gravedad al Pelusa".

(Música)

"Por esa época también comenzaron a despuntar

carreras de muchos artistas,

que pasaron del underground y los fanzines

a las galerías de arte más prestigiosas".

"El que por entonces no se bajaba de la cima

era Julio Iglesias,

que cerraba aquel mes su exitosa gira mundial

con un concierto en Madrid anunciado a bombo y platillo.

Hoy tenemos muchos ejemplos, pero, en el 83,

que un español triunfara en el extranjero

era una especie de milagro, y a su vuelta a la patria

era recibido casi con honores de jefe de Estado.

Si Julio Iglesias personificaba entonces el éxito,

mi padre era la viva imagen de la derrota.

Después de haber visto de cerca la muerte,

no le había quedado más remedio que tomarse una baja indefinida.

Y se sentía peor que acabado: se sentía inservible.

Inútil".

Uy, perdóname.

Gracias. Ten.

También que tengas que ir tú a supervisar la vendimia

le ronca la mandarina, ¿eh?

Ten cuidado con Mauro, no la fastidie como el año pasado.

No te preocupes. Tienes que fijarte

en que a las uvas las tratan bien, que no las golpean.

Me ocupo de todo. Que no te la dé con el hollejo,

acuérdate. Sí.

Acuérdate de lo que dijo el médico. Tienes que cuidarte y descansar.

Merche, por Dios, me voy a cansar de descansar.

Hala, venga. Date prisa.

Si no sales ahora, no te dará tiempo a volver para el concierto.

No me digas que quieres ir. Hombre, hay que ir, Merche.

Saqué las entradas hace tres meses. ¿Sabes la pasta que me costaron?

Entre ir y volver al pueblo, no sé si me dará tiempo.

Ah. Venga, anda.

No te pongas así, ¿eh?

Recuerda lo del hollejo, Merche.

No aceleres mucho con el coche, que está en rodaje y...

a ver si lo vamos a estropear.

"En cuanto a mí, que tampoco tenía claro qué hacer con mi vida,

salvo escribir y pasar el mayor tiempo posible con Nuka,

aquel mes de septiembre significó también un estreno:

el de mi primer relato publicado".

Hola. Llegas tarde.

Había mucho tráfico, perdona. ¿Tráfico en la peluquería?

Estás muy guapo.

Gracias. Vamos a colgarlo.

Coge de ahí.

Cómo mola el sitio, ¿no?

(RECITA) "Entonces percibí su cálido aliento,

sus labios jugueteando con mi oreja".

Joder, ¿quién te lo pasó?

"Comencé a sentir un intenso calor que recorría todo mi cuerpo.

Y con cada presión de sus dedos

mi vergüenza y mi resistencia desaparecían".

Muy graciosa. Vaya con Karina.

Con lo modosa que parecía y es musa de un autor porno.

No, no. No es Karina, es K. Ya.

¡Joder!

No tengo bastante luz.

Tengo que cambiarlo de sitio.

No sé dónde.

Voy a llamar a Tigretón, a ver si le sobra algún "dinki".

Ayúdame.

¿A qué? A mover ese foco.

¿Qué foco? Ese.

¿Cómo? Escalando.

¿En serio tengo que subir ahí? Antes de que vuelvan.

Nuka, que no se ve tan mal. ¿Me ayudas o qué?

Joder.

¡Coño, cómo quema! Claro que quema.

Dame algo para moverlo, ¿no?

Qué graciosa estás hoy.

Tu relato caliente para la lámpara caliente.

Agárrame, ¿eh?

Un poco más a la izquierda.

¿Ahí? Vale, sí. Se ve perfecto.

-Estoy muy cabreada.

-¿Qué haces aquí, mamá? -Si no me dice David que expones,

me vuelvo a Barcelona sin saber nada.

-Bueno, es una cosa pequeña alternativa sin importancia.

Nuka.

¿Y este de la performance equilibrista quién es?

-Es Carlos.

Es mi novio.

Eche un poco más, Herminia, que no llega ni a manchado.

No te conviene, Antonio. No me eche tanta leche,

que me sienta mal. ¿Te preparo una tostada

con aceite y ajo? Solo con aceite.

Qué remedio... ¿Tú quieres una, hija?

Ah, bueno, que tú tomas las palomitas esas.

Se llaman Corn Flakes. Ya lo tengo todo.

Adiós. ¿Aún estás aquí?

Pues sí, son muchas cosas, y no hay manera.

Cuando acabes de desayunar, repasa. Ya me lo sé todo.

Eso decías con Ciencias Naturales e Inglés,

y te han vuelto a suspender. Ahora es verdad, lo juro.

Y Plástica la he aprobado. No jures tanto y repasa.

Si suspendes Matemáticas, vas a repetir.

¿Me has oído? Madre, ocúpate tú. Sí, sí. No te preocupes, hija.

Ya me encargo yo, ¿o tampoco valgo para esto?

Date prisa, que te dan las uvas.

He dejado chuletas de vaca para vosotras.

Muy bien. Cuidadito con la carretera.

Blanca de Ávila, y me lo voy a perder.

Venga, que vas muy bien. Adiós.

Adiós. Adiós.

Joer... Tu tostada, Antonio.

Ay, qué rico. Echo un poquito de aceite.

Qué aceite más claro. Es que es de maíz.

Dicen en la televisión que el aceite de oliva es malísimo.

Puro colesterol. ¿Cómo va a ser malo?

No me fastidie, Herminia, que es el aceite de toda la vida.

Tráigame una tostada con un poco de aceite,

pero de aceituna, Herminia. Ni hablar.

¡Mujer tenías que ser, joder!

¿Seguro que no necesitas ayuda? -No.

Gracias. -Estás más gordita.

¿Te pasas las horas muertas pintando tus fotos?

Muchas veces se olvidaba de comer. Es lo que tienen las artistas.

¡Eh, Claudio! ¿Qué traes?

-¿Eh? Para esta tarde.

Como venga algún facha, se le atragantará la cerveza.

(RÍE) -Es malo.

-Lo encontré en la basura con cuernos y todo.

Han debido hacer limpieza en algún Ministerio.

-Llegarás lejos, ya lo verás.

Me encanta este Claudio, es tan... ¡iconoclasta!

¡Es genial! -No como lo mío, ¿verdad?

-No empecemos, por favor. -Mamá, ¿qué quieres?

-Saber cómo estás, no llamas nunca. -Estoy bien, gracias.

-No seas así. Tú amigo pensará que somos un par de histéricas.

Yo en realidad tengo que marcharme.

Quería aprovechar para escribir un poco.

¿Eres escritor? Lo intento.

No seas modesto. Ya tiene una novela.

Y acaba de publicar un relato pornográfico.

En realidad es erótico. "Diario de K".

-Está basado en sus experiencias, es... muy bueno en la cama.

-Pues está muy bien escrito.

Un estilo al primer Henry Miller. Gracias.

He quedado con David para comer en su casa,

¿por qué no os venís? Te encantará conocerle.

David Sandoval, el escritor.

Dice que tiene ganas de verte, que no le llamas nunca.

-Porque es un pesado y un egocéntrico.

Además, tenemos cosas que hacer.

En realidad... sí que podríamos ir, ¿no?

¡Uy! Se me ha hecho tardísimo.

A las dos en casa de David.

No os retraséis.

¿Y el número pi por qué se llama así?

-No sé, creo que por Pitágoras. -¡Qué va!

Se llama así porque lo inventó Pippi Langstrump.

-¿Pipi Calzaslargas? ¿Y por qué hay que multiplicar

el número pi por el radio al cuadrado?

-Es la fórmula del área de la circunferencia.

-No entiendo nada. Voy a suspender.

-Y yo. -Pues como repitáis,

el año que viene estaré sola. -Y nosotras, con las pequeñas.

-Se me ocurre una cosa: hacer un pacto.

Si mañana en el examen vemos que una va a suspender,

nos levantamos y lo entregamos en blanco.

Las tres, ¿vale? -Pero entonces repetimos todas.

-Sí, pero estaremos juntas el año que viene.

-Como D'Artacán y los mosqueperros. Una para todas y todas para una.

-¿Qué es más importante? ¿Aprobar o seguir siendo amigas las tres?

(Timbre)

Hola, María, ¿está tu padre?

¿En la habitación?

Venga, Antonio, que nos dan las uvas.

Hola, Miguel. Enseguida.

Antonio...

Has fumado. Tranquilo, que no he fumado.

Antonio, que has fumado. ¡Que no he fumado!

Ni que fuéramos pequeños. Que has fumado.

¿Esto qué es? ¿Eh?

No me dejan hacer nada, coño. Estoy harto ya.

Que no te dejan... Parece que soy un vegetal.

Que estás enfermo del corazón, que no puedes fumar,

que te vas a morir. ¿Cómo te lo tenemos que decir?

¿Cómo sabías que tenía ahí el tabaco?

Porque eres igual que tu padre, Antonio.

Padre hacía lo mismo, escondía el tabaco detrás de la mesilla.

¿Cómo crees que empecé a fumar? Robándole pitillos.

Muy bien, ya está. He fumado, Miguel.

No pasa nada, me cago en la leche. No es para tanto.

¿No vamos a ir ahora a andar?

Pues prefiero fumar con el pulmón cerrado antes de andar

que no después, que se me abre el pulmón

y me entra la porquería.

¿Estás nervioso? ¡Qué voy a estar nervioso!

¿Cómo te va con Merche?

Pues van. ¿Van?

Me refiero a las cosas de...

¿Eh?

Pues exactamente igual. Pero tampoco me preocupa mucho.

Como comprenderás, a la edad que tengo

no estoy para hacer tests semanales.

Además, incluso por prescripción médica, me han dicho que suavice.

Entonces, nada, yo... suavizo. ¿Por qué no vas al psicólogo?

Para que me haga descargas eléctricas.

Que las descargas son los psiquiatras.

Los psicólogos hablan contigo.

Te escuchan, saben lo que te pasa, y te aconsejan.

Podéis ir los dos. La gente va a los psicólogos.

Estas cosas tienen solución.

No me hace falta. Para hablar te tengo a ti.

Anda, dame tabaco. No te doy tabaco.

Dame tabaco. ¡Que no te doy tabaco!

¡Dame tabaco! ¡A la mierda! ¡Ya está!

Pues mira, mejor. Así no fumo.

Vete, por Dios. No tenías que haber venido.

-Es que me tienes loco. Loco, Paquita.

-Aquí nos pueden ver. -Ya, ya.

No puedo seguir así, Paquita. -Así, ¿cómo?

-Escondiéndonos.

Se lo tenemos que decir a don Miguel cuanto antes.

-¡Ni se te ocurra hablarme de Miguel mientras me sobas!

-Pero, Paquita... -Ni Paquita ni leches.

-He tenido que coger el toro por los cuernos.

Formalizar nuestra relación, pese a quien pese.

-Has perdido la cabeza. De eso ni hablar.

-¿Qué quieres que hagamos? ¿Que sigamos así?

¿Eternamente?

¿O es que yo solo soy para ti un divertimento?

Paquita.

Paquita. Que me tienes loco, Paquita.

Mírame a los ojos, Paquita. Mírame a los ojos...

y dime si no sientes nada por mí.

-Hombre, Pepe, qué sorpresa. -¿Qué tal?

-¿Qué haces aquí? -¿Qué haces aquí tú?

¿No hacías deporte? -Sí, pero Antonio no aguanta nada.

¿Qué pasa, eh? ¿Qué pasa?

-El grifo. ¿Qué va a pasar? -¿Qué le pasa al grifo?

Ayer funcionaba perfectamente. -Sí, pero...

Goteaba un poco y Paquita me pidió que lo revise por si acaso.

-¿Paquita? -¿Cómo?

-¿Cómo que Paquita?

Doña Paquita, Pepe.

¿O qué pasa? ¿Tienes con Paquita más confianza que conmigo?

¿A mí me llamas don Miguel y a Paquita, Paquita?

¿Eh, Pepe? -No sé...

(RÍE) -¡Pepe, de verdad, que entras al trapo en todo!

Claro que la puedes llamar Paquita. Y a mí me tendrías que llamar Miguel.

No me gusta eso de "don". ¡Anda, Pepe!

-Pepe... Gracias por el grifo, pero venga, ya...

-Paquita, por favor, parece que le estás echando al pobre.

Espera un momento, hombre, tómate una cerveza conmigo,

que invito. -Casi mejor que no.

-¿Cómo que no? -Gracias, don Miguel.

-Gracias por el grifo. Dime qué te debo.

-Nada. -¡Que sí!

Que está la vida muy achuchada. -Venga, gracias.

-Gracias, de verdad. Muchas gracias.

(RÍE) Pepe.

Me cae de maravilla, de verdad. Un tío estupendo.

¿Tú crees que... funcionaría de camarero?

-¿Estás loco o qué? -Loco, no.

Pepe es mañoso, hace chapuzas...

Y tú por las tardes con las niñas pues...

-Que no están las cosas para tirar el dinero.

Ya nos apañamos tú y yo, si tampoco...

-Nada, lo que tú digas.

-Rana, ¿quieres salir, que tengo prisa?

-¿Has visto unas magdalenas? Compré un paquete ayer.

-Se las comió el Rana. -¿Todas? ¡Joder!

¿Has visto el libro de Carlos? -Joder con el relato, qué obsesión.

-¿No lo habrás tirado? -¿Por qué lo iba a tirar?

-No sé, como habla de ti... -¡Que no habla de mí!

¿Cuántas veces lo tengo que decir? ¡Rana, que no llego!

¡Sal ya, hombre! ¡Rana, que no llego!

¡Hola! Hola.

-Pero bueno, ¿qué pasa?

¿Qué ocurre? Tu amigo,

que se ha hecho fuerte en el baño. -Dile que haga la compra o algo.

No ha puesto un duro desde que llegó. -¡O sales o tiro la puerta!

(Cisterna)

-Perdona, me he enfrascado leyendo.

-¿Me vas a dejar pasar o no?

-Ah... Sí, perdona.

-Has desayunado bien, ¿no?

-Ella es K, ¿no?

¡Qué hembra, macho! ¡Qué hembra!

-Carlos, ¿qué opinan tus padres de que escribas estas guarradas?

Les encanta, sobre todo a mi abuela.

La Seca, con coche nuevo.

Hola. -Buenos días.

-Coche nuevo, ¿eh?

Sí, coche nuevo.

Qué viaje más largo. Justo a tiempo.

Acaba de llegar la uva de Murcia. Mira qué bien.

Menudo derroche. No empecemos otra vez.

Es la misma que comprasteis el año pasado.

Tu marido es muy pejiguero, y tú, más papista que el papa.

En Tobarra me dejaban una parecida a mitad de precio.

Por eso también hemos comprado. No podemos hacer el vino con esa uva

porque es de peor calidad. ¿Ah, no? Un momento.

Un momento.

Una es de Tobarra, y la otra, de Murcia.

A ver si sabes distinguirlas.

(Música tensión)

¿Cuál es cuál?

Las dos son de Tobarra.

La de Murcia tiene el hollejo más grueso.

(RÍE)

Voy al despacho, que tengo cosas que comprobar.

¡Te espero allí! Primero tendremos que ir a comer.

Digo yo.

Es la una menos diez, un poco pronto para comer.

¡Las gentes del campo comemos pronto, Mercedes!

¡Es guapísimo! -Y qué bien canta.

El mejor del mundo. -A mí me parece muy atractivo,

pero la música no me gusta nada. -A mí me gustaba más antes.

Era más... ¡Más joven! -Claro, Josefina.

Tú antes también eras más joven. -¿Ah, sí?

Yo siempre la recuerdo igual. -Oye, menos guasa conmigo, ¿eh?

Yo estaba en Benidorm cuando Julio Iglesias ganó el festival.

Ojito conmigo, que yo sé de lo que hablo.

-¡Ramón! ¿A ti te gusta o no?

-A mí no, pero estoy orgullo de él.

Un tío capaz de llevar el nombre de España

por todo el mundo sin vergüenza es un triunfador.

-Si no hubiera sido por la Preysler...

-¿Qué hay detrás de cada gran hombre? (TODAS) -¡Pues una gran mujer!

-¡Eh, un momento!

Que Julio Iglesias era Julio Iglesias cuando lo pescó la china.

-Qué dices, Ramón, ella puede estar con quien le dé la gana.

Está con un marqués, ¿no?

-Dicen que hace unas cosas en la cama...

-Ah, ¿sí?

-Josefina, que lo sabe toda España. -Sí, pero cuéntame los detalles.

-¡El carrete filipino!

-Tú sabes lo que es eso, ¿no, Ramón?

-¿El carrete filipino?

¡Claro! No hace tiempo que... El carrete filipino...

-Paquita, vamos, por favor, llevamos media mañana en la peluquería...

-Voy. -Échame una mano, que me comen estas.

Diles que Julio Iglesias triunfó cuando no tenía

a nadie chupándole la sangre. -Bah.

-Un hombre solo es imparable.

-Pues una mujer sola, ni te cuento.

-Me parece que con alguien se vive mucho mejor.

-Pili, de verdad, parece que no creces.

-Paquita, por favor, que estamos a punto de dar las comidas...

Vamos terminando, que yo no puedo con todo.

-Mira esos dos, desde que se separaron.

Se hablan, se entienden, se escuchan...

-Pues eso, mejor solos.

-No. De eso, nada.

La soledad no se la recomiendo ni a mi peor enemigo.

-¡Miguel!

Eres un blandón, hombre. Eres un romanticón.

-Que no, Ramón.

Lo que pasa es que...

Sé reconocer que a veces Paquita y yo fuimos muy felices.

(RONCA)

¡Papá, papá!

Hola, hija.

¿Qué hora es?

¡Dios santo!

¿Se han ido tus amigas?

¡Madre mía, ya no valgo para nada!

He ido a correr un poco, y me he quedado dormido.

¿Querías algo?

Preguntarte una cosa.

Si es sobre el examen de mañana, la experta en matemáticas es tu madre.

Si repitiera curso, te llevarías un disgusto muy gordo, ¿no?

¿Y por qué ibas a repetir? No sé. Solo es una pregunta.

Me extraña mucho que repitieras, para eso ha estado tu madre

machacándote las matemáticas todo el verano.

¿Y si pasa? Que no vas a repetir.

Pero imagínate que pasa. ¿Te llevarías un disgusto, o no?

Sí, hija, sí.

Si pasa, me llevaría un disgusto de la hospitalera.

Pero tú tranquila, no va a pasar. Así que tranquila.

Has tenido problemas este año por lo que ha pasado entre papá y mamá.

Pero como eres muy inteligente,

tienes que aprovecharlo, ahora que puedes.

Aprovéchalo, hija.

Que luego pasa el tiempo y...

Te vas haciendo mayor,

y te puede dar un tantarantán, y mandarte al otro barrio.

Sabes lo que es un tantarantán, ¿no?

Lo que le ha dado a papá en el corazón, eso es un tantarantán.

(Música)

¡Por Dios!

¿Dónde tenéis los recibos de la contribución?

¿Qué contribución?

Los impuestos municipales.

Por ahí estarán.

Por ahí, ¿dónde?

No sé, en una carpeta. Eso lo lleva la gestoría.

Tenéis todo hecho un desastre.

Mercedes, que no somos la IBM.

Aquí hay cuatro cuentas, mal contadas.

Y tan mal contadas. ¡Será posible!

Te invito a comer.

No.

Me queda todo esto, y quiero volver a Madrid esta noche.

Gracias de todas formas.

Como quieras.

Si no te veo, que tengas buen viaje. Gracias.

Y saluda a Antonio. Dile que le echamos en falta.

De tu parte.

¿Escribir pornografía?

Un buen comienzo.

-Carlos ya tiene una novela que no es porno.

¿Has leído el "Ulises" de Joyce?

La verdad es que no.

Me gusta el chaval.

Es sincero.

-Y tú, ¿te lo has leído?

-Nadie en su sano juicio ha leído el "Ulises".

-Yo me lo he leído.

-He dicho "en su sano juicio".

¿Y tú?

-Nuria es que no es muy de leer, ¿sabes?

¿Nuria?

Mamá. -Perdóname.

Quería decir Nuka.

¡Perdona, hija!

-Que no lea los libros de tu editorial de progres decrépitos,

no significa que no lea.

-Nuka.

Me refería a que tú eres una artista plástica, creativa, visual.

Nunca has sido así como muy... -Lista, ¿no?

-Yo no he dicho eso.

-Carlos, ¿quieres más vino o más psicodrama familiar?

-Que te tires a mi madre, no te da derecho a hacer chistes.

-Lo siento, Carlos.

Creo que va a ser psicodrama.

-David, ¿dónde está tu mujer?

Seguro que le encantaría saber que estamos todos aquí, juntos.

(Música)

¡Quién tuviera un filete delante, hija!

Mi vida, come, que estás muy desganada.

Es que no tengo ganas. No tiene ganas.

¡Ay!, Dios da pan a quien no tiene dientes, Herminia.

Es por el examen, ¿verdad, hija?

¿Más, Antonio? No, Herminia. Está estupendo.

¿Te pasa algo?

No me pasa nada, no me gustan mucho las acelgas.

Prefiero el filete, pero no puedo comerlo.

La que tienes mala cara eres tú.

Luego nos vamos a dar un paseo, ¿vale?

Tengo clases particulares.

Pues después de las clases.

No, que te cansas. ¡Y dale!

¡Que no me canso, por Dios!

Que sí, Antonio. ¿Quién ha dicho que me canso?

Me ha dicho el médico que tengo que caminar.

Lo que tengo que hacer es moverme, Herminia.

Hija, te estás presionando demasiado.

Así no puede ser.

El día antes del examen no es para estudiar. Es para relajarse.

Para concentrarse.

Para descansar. Sobre todo para descansar. Come.

No comas patatas fritas. Tengo patatas en el plato.

Pero esas son cocidas, y esas son fritas.

Mejor fritas, ¿no?

(REPITE MUSITANDO)

Gestoría Tobarreña...

(Teléfono)

Gestoría Tobarreña, dígame.

Hola, quisiera hablar con el gestor.

Soy Mercedes Fernández, de Bodegas Alcántara.

Mercedes Fernández. Un momento, por favor.

Perdone, en estos momentos no está.

Vaya. (TITUBEA) ¿No está?

Es que es una cosa urgente.

Urgente, dice.

"No encuentro unos papeles muy importantes".

Perdone, pero no está.

Si puede llamar mañana por la mañana...

Pues nada,

si vuelve, le dice que me llame, por favor.

"Sí. Buenas tardes".

Adiós, buenas tardes.

Será posible...

Tienes que conocer a Umbral. Te va a encantar.

Y tú a él, también. -Mientes.

A Paco solo le gusta una persona, él.

-¡Eres un bicho!

¿Tú eres como estos viejos, también un bicho?

No. Guardo las frases graciosas para escribir.

¡Qué osado!

Dame tu vaso.

-Carlos...

-Tienes toda la razón.

Las señoritas, primero.

¿Te preparo un gin-tonic, mi reina? -No. Nos tenemos que ir. Gracias.

-Nuka, voy a pensar que ya no me quieres.

-¡David, ya vale!

-El primer cuadro que pintó se lo regaló a David.

Estaba coladita... -Tenía siete años...

-Y yo, nueve cuando me escapé para conocer a Sofía Loren.

-Carlos. -David, ¿no se te había caído

un autor para el libro de relatos?

-Ruiz. Se mete tanto,

que más que con la pluma, debería escribir con la jeringuilla.

-¿Y Carlos?

-¿Tienes un relato que pase en Madrid, de noche, en la actualidad?

Sí, claro.

¡Vete a por él!

Ahora mismo.

(ASIENTE)

-Mañana, a las 10. A más tardar.

Perfecto.

Carlos, quédate si quieres, yo me voy.

-¡Oh! Espera, voy contigo.

Muchas gracias. De nada.

Encantado.

Un placer.

Has tenido una pequeña María Kodama.

Aunque él, de Borges, más bien poco.

-Nuria es así, lo quiere todo para ella sola.

De pequeña, tiró por la ventana a su oso Flurfy,

para no compartirlo con su hermana.

-Fue Ana quien tiró a Flurfy.

-¿Seguro?

-Sí, madre. -¡Madre!

Atención, que empieza otra sesión de psicodrama.

Eh.

¡Eh!

¡Paquita!

-¡Dios!

-Perdona, no te quería asustar. -Pensaba que eras un quinqui de esos.

¿Qué haces aquí? -Estoy en un sinvivir, Paquita.

Antes no me has respondido a la pregunta.

¿Quieres algo serio conmigo?

-¿Cómo me vienes con esas en medio de la calle?

-Paquita, que no me estás respondiendo.

-Mira, Pepe.

Ya sabes que me gustas, ya lo sabes.

Lo que pasa es que no son tan fáciles las cosas, Pepe.

Tengo tres hijas. -Ya, ya lo sé, ¿y?

-Para mí son lo más importante.

Además, estoy trabajando con mi exmarido.

-Bueno, ya. -No quiero complicaciones.

-Paquita, que yo no soy ninguna complicación.

-Es que no me entiendes, Pepe. -¡Hola!

-La que faltaba.

-¿Qué hacéis aquí tan juntitos?

-Estamos hablando del tiempo. -¡Anda!

-¿Y usted? -Yo, nada. Paseando.

-Pues ¿por qué no sigue usted paseando?

-¡Ay, Paquita, qué mal genio has tenido siempre, mujer!

¡Por Dios!

-Mira lo que has conseguido. Se enterará todo el barrio.

-Solo hablamos por la calle, no pasa nada.

-No podemos seguir así. ¿No pasa nada?

No la conoces. No podemos seguir.

-¿Cómo que no? -Lo mejor es que no nos veamos más.

-¿Qué estás diciendo?

-Lo siento mucho, no hay más que hablar.

-¿Qué?

¡Paquita!

Mauro.

¿Aún estás aquí? ¿Puedes bajar?

¿Qué pasa, Mercedes?

¿Bajas un momento? (MUSITA) Te voy a matar.

Sácame esas hojas de ahí, Lorenzo.

Me gustaría hablar a solas.

Si es un asunto de la bodega, mejor que se quede.

Es el que sabe más de vino de todos nosotros.

Es que no es de la bodega.

Si nos permite un momento... Como guste.

-¿Qué tripa se te ha roto ahora?

No están los recibos de la Seguridad Social, ni de la contribución,

ni la licencia fiscal.

¿Cómo que no están?

No los encuentro por ninguna parte.

No sé, eso lo lleva Nicolás, el de la gestoría.

Lo mismo los tiene él.

¿No sabes dónde están los recibos?

Mercedes, yo no soy contable.

Soy empresario y viticultor, y bastante tengo ya.

¿Has llamado a Antonio? No.

No quiero preocuparle con esto.

Si quieres, vamos a la gestoría. Ya he llamado, y el gestor no está.

¿Nicolás no?

Para mí siempre está. ¿Vamos?

¡Ay! Venga.

(RÍEN)

Muy buenas, páter.

Perdona, hijo. ¿Qué se te ofrece? Daba una vuelta con María,

para que se airee un poco, estaba estudiando.

Vete a jugar al columpio.

¿A los columpios? Eso es de niños pequeños.

Pues juega en la bola de colores, tengo que hablar con el páter.

Quería comentarle, páter. ¿Sí?

A ver cómo se lo explico.

¿Alguna vez ha sentido que iba a estirar la pata?

¡Vaya pregunta!

No sé. Ahora no recuerdo.

Entonces, es que no, páter. Esas cosas no se olvidan

Me imagino. La última vez...

Coño, sentí que se me iba la vida.

Vaya susto, sí. Lo más importante no es eso.

Es que no sentí que hubiera nada después.

Como que después de eso, no sentí nada más.

Era un infarto, Antonio.

Supongo que será normal.

No hablo del corazón, hablo del alma.

Del alma, sí. ¿Y?

Pues eso.

Que sentí como que después no había nada.

No digas tonterías, por favor.

El alma no se siente. Sentir tiene que ver con el cuerpo humano.

Y el alma es otra cosa.

Otra cosa. Sí. Ni se ve, ni se oye.

La vida eterna está allí, y no es un túnel lleno de luz, ni nada de eso.

Ah.

Es que la última vez pensé: "¿Fíjate si después de esto no hay nada?".

No tienes que pensar esas cosas.

El alma tampoco es pensamiento.

Todos tenemos una, y será lo único que quedará de nosotros

por lo siglos de los siglos. Amén. Amén, padre.

No tengo que preocuparme, no hay nada.

No, hijo. Hay que tener fe. Eso, sí. Tener, tengo, padre.

Pero todos los días...

¿Qué es eso, hija? Mira lo que he encontrado.

Se la ha debido de dejar un médico.

¿De dónde la has sacado?

¿Dónde estaba? -Ahí, al lado de la fuente.

-¡Pero...!

Que no cojas jeringuillas del suelo. Es muy peligroso.

¡Eso no se coge!

¡Fuera de aquí!

¡Oye!

¡No os quiero ver por aquí! ¡No volváis por este barrio!

¡Fuera, que hay niños y un colegio! ¡Desgraciados!

Nada, que no están.

Ay, Señor, Señor.

De verdad, no sé. Lo siento, ¿eh?

Lo siento. Esta chica parece tonta.

-¿Y qué hacemos?

-Espera, Mauro, espera.

¿Y los extractos de las transferencias?

Uy, extractos. De eso nada, Mercedes.

Yo no me fío de los bancos.

Yo voy todos los meses y pago a tocateja.

Y eso lo hace con todos los clientes.

Sí, lo prefiero.

-Haces bien. Al final, te toca pagar dos veces.

-Perdonad. Yo pensaba que la chica os lo había acercado.

Si queréis, mañana voy a Hacienda, pido un certificado de pago, y está.

Muy bien. Voy con usted.

¿Pero no tenías prisa? No tanta. Esto es importante.

Deberíamos ir los dos.

Es una tontería. Lo puede hacer Nicolás perfectamente.

-¿Y qué necesidad tenéis de ir hasta Albacete?

Mañana voy a primera hora a Hacienda,

y a las 10:30-11 estoy aquí con el certificado, ya está.

-Será lo mejor.

Está bien.

Mañana a las 10:30 en punto estoy aquí.

Mi obra, que la ha comprado Paloma Chamorro. Para "La edad de oro".

-¿De verdad?, ¿ahora mismo? -¡Ahora mismo!

(Música tecno)

¡Joder!

(EBRIO) -Perdona, me he mareado. Voy a vomitar.

Me has puesto bueno. Qué torpe eres.

-La verdad que sí...

Bastante bueno.

¡Uh!

(RÍE)

(RÍE)

No está mal.

-¿Un poco más de champán?

Observa los robots de Tokio,

cómo se mueven y bailan.

Tan rápido y tan lento,

tan estático y tan ágil.

Les veo bailar en televisión,

desde mi habitación.

Mi teletipo.

Mi teletipo.

(TV) "Sr. vizconde, estas cosas no se hacen. ¡Enamorarse!

Estaría bueno el mundo si la gente cometiera esa insensatez.

-¿Y los paseos no están llenos de enamorados cogidos de la mano?

-Sí, que pronto se cogerán de los pelos.

-¿Y los niños?, ¿acaso no son fruto del amor?".

-Abuela. Dime, hija.

Voy a tirar la basura. Muy bien, muy bien.

Pero vuelve enseguida, ¿eh?

(TV) "Es un gran día, no deseo ver caras tristes a mi alrededor.

¿Javier y Manolete están levantados todavía?

¡Llámelos, abriremos champán para celebrarlo! ¡Mucho champán!"

¿Dónde se habrá metido esa mujer de Dios?

No le habrá pasado nada con el coche.

No creo, no hay que ser agoreros. Se habrá entretenido, como siempre.

(Teléfono)

A ver.

Diga.

"Antonio". Merche, ¿dónde estás?

En el pueblo. ¿Qué dices?

Sí. Mañana tengo que ir a la gestoría a Tobarra.

¿Pasa algo?

No, no pasa nada. Una tontería de una firma.

No vas a llegar al concierto de Julio Iglesias.

¡Ahí va, el concierto!

De verdad que lo siento, pero otra vez será.

No creo que pueda ser otra vez, Merche,

está de gira mundial.

Juega en otra liga, no creo que vuelva a Madrid.

También te digo que no te conviene tanta alteración, ¿eh?

Es que no estás para esas cosas.

No digáis tonterías todos con las alteraciones, ya está bien.

¿Por qué no te quedas en casa, descansando?

Ya veré lo que hago.

Bueno. Nada, cariño, adiós.

Adiós, Merche, adiós.

Adiós.

¡A tomar por saco!

(Televisión)

Por Dios, baje esa televisión, está muy alta.

Estoy muy sorda, tú lo sabes. Ya.

¿La bajo entonces? No, ya voy yo.

Y María, ¿dónde está? Ha ido a bajar la basura.

Nadie se lo ha pedido. Ha salido de ella.

Está hecha una mujer.

Rebota, rebota y en tu culo explota.

-Eres una traidora. -No quiero que a mi padre

le pase por mi culpa. -¿Qué le va a pasar?

Anda que no hay repetidores, y sus padres están vivos.

O como mucho, divorciados.

-Además, si no cascó cuando casi nos quemamos,

por repetir no va a... -¡Está muy débil!

-Yo me lo sé bastante bien. No tenemos por qué catear.

-Claro, claro. A mí me salen todos los problemas.

-No sé. -Tenemos que hacer algo.

Un pacto de sangre.

-¡No, nada de sangre, que me mareo!

-Bueno, pues un pacto de muerte.

Y si alguna se rila, que se prepare.

(Música dramática)

Vamos.

Si traiciono a mis amigas,

que me caiga muerta en el sitio.

Repetid.

(TODAS) Si traiciono a mis amigas, que me caiga muerta en el sitio.

-Me gusta.

-Ya te la llevaremos. Gracias, guapa.

(Música pop)

Esto es lo que me gusta de los jóvenes de ahora.

Primero divertirse y luego todo lo demás.

-No te creo, son demasiado superficiales.

Hola.

Veo que ya tienes comprador. -Sí.

-No tiene muy buen gusto, pero bueno, comprador...

A mí me parece una foto muy buena. Sí, pero no es la mejor.

Esta es demasiado, demasiado...

Demasiado vacía. -¿A qué hora sale tu tren?

-Siempre se me olvida que no sabes digerir una crítica, perdóname.

-No hay nada que perdonar, es tu gusto, es tu problema.

-Su hermana Ana... -Deja en paz a mi hermana.

-¿Hasta cuándo vas a tener celos de ella?

-Vete a la mierda, mamá.

-¿Qué dices, Nuria? -Que te vayas a la mierda.

-Artistas...

Son todos iguales.

¡Nuka! Déjame en paz.

Nuka. ¡Que me dejes en paz!

Tendrías que oír a tu hermana. ¿Mi hermana, tú qué sabes?

Nada... Vete de aquí, vete con tu guitarra.

(Música pop)

Ay, por Dios...

¡Uf! Ya se han dormido.

Les he tenido que contar siete cuentos.

Qué barbaridad...

-La verdad es que siempre se te ha dado muy bien.

-Vaya, hombre, ya estamos.

Es que no puedes estar sin apostillar todo lo que diga.

-Pero Miguel, no te lo digo con segundas, que te lo digo de verdad.

Que las niñas están contentísimas de tenerte cerca.

Y que cuentas los cuentos mejor que yo, qué le vamos a hacer.

-Lo que pasa es que tú no te das cuenta de los duro que es estar solo.

-¿Ah, no? -No, y echar de menos...

-¿Quieres decir...? Echar de menos a tus hijas.

¿No?

-Claro, sí...

Echar de menos a mis hijas, claro.

¿A qué otra cosa me podría referir?

(Música)

(Timbre)

Ay...

Joder.

Uy, tío, hola. Hola, Paca, ¿está mi hermano?

Sí...

¿Qué pasa? Vamos, que vamos a un sitio.

¿No te tendré que llevar al hospital? Por Dios, dejad de enterrarme.

¿Tengo cara de esta malo?

Vamos a un sitio, hombre. ¿A qué sitio?

Eh...

Al concierto de Julio Iglesias. Al Bernabéu, tengo entradas VIP.

¿Qué? ¿A ver a Julio Iglesias yo? ¿Al Bernabéu?

-¿Qué son entradas VIP?

Entradas para gente importante, como si vas al palco.

¿Encima al palco? Pero... Que no quiero.

Tengo dos entradas, hombre. Cámbiate, que pareces un campesino.

¿Qué tengo de malo...? Para ver a... En...

Dormidas están.

Bueno, voy.

(Música suave)

(SUSPIRA)

Mercedes. ¿Quién es?

Mercedes... ¿Hola?

Hombre, Eliseria...

Cuánto tiempo. Hola.

Hola. Hay que ver cómo sois

las mujeres de negocios, ¿eh? Ni tiempo para venir a saludarnos.

Sí, es verdad. No tengo disculpa.

Mírala, fumando y todo.

Antonio no ha venido, ¿no? No, no...

Desde luego, vaya susto, ¿eh? Sí...

¿Cómo está? Pues bueno, tomándoselo con calma.

Ya lo conoces tú. ¿Y vosotros cómo estáis?

Bien...

¿Y tú, Luisa? ¿No vivías en Alcorcón?

Sí, pero... -Vivía.

Se ha separado del Basilio. Vaya, por Dios, lo siento.

No, si es lo que digo yo, Mejor sola que mal acompañada.

-Sola, de vuelta al pueblo, y sin trabajo.

Desde luego, menudo panorama. Vaya por Dios...

¿Por qué no os sentáis? No puedo ofreceros mucho porque he venido...

No, no, mujer, si nos vamos enseguida.

Anda, díselo. -Que no, tía.

¿Qué tenéis que decirme? Que no, que no es buena idea.

-Anda, que...

Vamos a ver, Mercedes, ¿tú necesitas una secretaria en la bodega?

Una secretaria...

Mujer, ahora que Antonio no puede venir...

Pues alguien de confianza que pueda estar aquí todos los días.

En el pueblo no hay trabajo, como no sea contigo, no sé dónde colocarla.

Pues la verdad, ahora mismo... Tiene experiencia, ¿eh?

Díselo, anda.

-En Alcorcón llevaba la contabilidad de una tienda de reprografía.

Reprografía... Vaya. Sí.

-Te ibas a ahorrar muchísimos viajes.

No tendrías que pagarle mucho, ¿verdad?

-Claro.

(Cláxones)

Anda que vaya cara, ¿eh? ¿Eh?

No que, es que parece que vamos a un funeral.

Al final todos iremos a un funeral, De Gaulle, el nuestro.

Mira, Antonio, si vas a seguir así, doy la vuelta y nos volvemos a casa.

Pero ¿por qué? Vamos a ver, Antonio,

bastante tengo con tener que ir a ver un concierto de Julio Iglesias,

que maldita la gracia que me hace ir a ver a Julio Iglesias

en el estadio Santiago Bernabéu, como para que me toque el cenizo

sentado a mi lado toda la actuación, venga ya.

No te preocupes, hombre. Tienes razón.

Hace tiempo que no salgo a darme un garbeo.

Eso es lo que tendrías que hacer, Antonio.

Te lo digo siempre: sal, airéate, conoce gente...

(Cláxones)

¿Tú has pensado si hay algo después? ¿Después del concierto?

No, después de esto. ¿Después de qué?

Joder, de la vida, el más allá. Y yo qué sé, Antonio...

Vamos a ver, yo soy un hombre de inspiración marxista, ¿vale? ¿Eh?

A mí lo único que me interesa es el aquí y el ahora.

Estamos aquí, tú y yo, metidos en un coche,

en pleno atasco, con un semáforo en rojo.

¿Estás seguro? Seguro, seguro, seguro...

Dudas, Miguel. Yo qué sé, Antonio.

A lo mejor dudo, sí. ¿Y el alma?

¿El qué? ¿Y Dios?

¡Dios! Venga, no me jodas. Venga, vamos a ver.

Antonio, ¿tú crees que tus problemas con Merche y María

se van a solucionar porque haya un señor muy mayor ahí arriba

con una barba muy blanca? Venga, joder, hombre...

A mí me gustaría volver a verlas. Pero si las vas a volver a ver,

Antonio, hoy, mañana, pasado, el me que viene...

Digo después, De Gaulle.

Me gustaría verlas después, estaría bien.

También estaría bien que el concierto fuera de Aute y no de Julio Iglesias.

Y en el Calderón y no en el Bernabéu, y esto es lo que hay.

"Dicen que las musas se te aparecen cuando menos te lo esperas.

Aquel día estaban bien lejos de mi casa.

Algo, que por otro lado, no era de extrañar".

(Música pop)

¿Has visto mis apuntes? -¿Qué?

-¡Mis apuntes!

Josete, mis apuntes, que estás sordo.

-Karina. -A ver qué me vas a decir ahora.

-Te quiero. (RÍEN)

Ya está bien, ¿no? ¿Le estás oyendo?

No hago otra cosa. Pero que es verdad.

-Era ya lo que me faltaba por oír. -¿Si te escribo un cuento?

-"La princesa y el sapo que se convirtió en rana".

Por lo menos quitad la música. Yo me piro.

-¿Puedo ir contigo? -No.

Sí, sí que puedes ir, tú también. Idos al cine o donde queráis.

Carlos, estamos tiesos.

Vale. Bueno, pues así, sí. Perfecto.

Venga, que ponen "Quadrophenia" en El Covacha.

-Esa es ese, ¿no? -No, yo no soy esa.

¿Cómo que quién es ese?

(Gritos, vítores)

Hey...

No vayas presumiendo por ahí...

Diciendo que no puedo estar sin ti...

¿Tú qué sabes de mí?

Hey...

Ya sé que a ti te gusta presumir...

Decían los amigos que sin ti...

Yo no puedo vivir...

¡Hey!

No creas que te haces un favor...

Cuando hablas a la gente de mi amor...

Y te burlas de mí...

Ven.

Que hay veces que es mejor querer así,

que ser querido y no poder sentir

lo que siento por ti...

¿Qué hacer?

¿Querías saber quién es Dios?

Pues ahí lo tienes. Sí, y es madridista.

Que nunca he sido tuyo, ya lo sé.

Pues solo por orgullo he de querer.

Eh, eh, eh... A ver.

¿De qué te vale ahora...?

Hay que reconocer que cuando te llega, te llega.

Ahora que no estoy ya junto a ti...

¿Qué dirás de mí?

¡Hey!

Ahora que ya todo terminó...

Que como siempre soy el perdedor...

Cuando pienses en mí.

Gracias, Madrid.

¡Hey!

No creas que te guardo algún rencor...

Que siempre es más feliz quien más amó...

Y ese siempre fui yo...

Gracias a todos.

¡Ya ves!

Tú nunca me has querido, ya lo ves.

Que nunca he sido tuyo, ya lo sé.

Fue sólo por orgullo ese querer.

(Timbre)

Hola.

Si vienes a que no escriba, no te molestes, no me sale.

Perdón por lo de antes.

Mi madre me saca de quicio.

No te preocupes.

Es normal, las madres a veces son pesadas.

Pero con mi madre es diferente.

¿Por qué?

Porque no me quiere.

¿Qué dices? Lo digo sin tristeza, no me quiere.

Pero... Tampoco es tan grave.

Vamos a ver, te quiere a su manera, pero claro que te quiere.

Podría ser peor, podría odiarme. Hay madres que odian a sus hijos.

Ya, pero no es normal. ¿Y qué es normal?

¿Tú eres normal?

No has escrito nada. Ya te lo he dicho.

A lo mejor no te ha llegado la inspiración.

Las musas, que pasan de mí hoy.

Claro, como no está Karina... Joder.

Cuando te flipas con un tema, eres infinita, ¿eh?

Y a falta de Karina, ¿te inspiro yo como musa?

Bueno...

¿Y así...?

¿Te inspiro un poquito más?

Un poco más.

¿Y así?

¿Más?

Sí, así sí.

Si hay algo mejor que una musa...

Es una musa desnuda.

Y con los escritores pasa igual.

Cuanto más desnudos...

Mejor escriben.

(Música sensual)

Cuando me inviten otra vez.

Si me invitan, todos lo años... -¿Es pequeñín, no?

Qué va a ser pequeñín, es alto, él es portero.

¿Portero? Será portero de una finca urbana, no te...

Portero...

¿Quieres conocerlo? ¿Yo? Qué va...

¿Y tú? No.

¿Qué quieres tomar? Un vino.

No puedes, estás en rehabilitación.

Pues entonces una Coca-Cola. No, tiene cafeína.

Entonces agua. Pues agua y guarda la boquilla, coño.

Antonio, que desmerece. ¿También?

A ver, perdón, perdón. Un momento...

Perdone, disculpe. ¡Uy! Perdón.

Caballero, un poco de agua fría y... -¿Miguel?

-Wanda... -Hola.

-Pero bueno, pero qué sorpresa.

¿Qué haces por aquí?

Nada. Estoy... Ah...

-¿Has venido a ver a Julio Iglesias? Te gusta, ¿eh?

-Le gusta a todo el mundo. -Bueno, sí...

A todo el mundo no, pero vamos, a una gran parte de...

He venido con mi hermano, ¿Quieres saludarle?

-Luego, luego...

-Le dio un arrechucho al corazón, estuvo fatal pero ahora ya está bien.

Ah, vaya, vaya... -Ay, Wanda, Wanda...

¿Qué te pasa? Te encuentro, no sé, un poco nerviosa...

-Miguel... Es que no he venido sola.

-Perdón, perdón, te aseguro que no he querido molestar, vamos...

Te lo aseguro. -Pues entonces no moleste.

-Ah... -¿Cómo?

Fonsi, cariño... -Quita, joder.

-Eh, eh, cuidado. Pero, por favor, pero ¿qué hace?

-Lo que me da la gana, ¿algún problema?

-Oiga, por favor... -No ha pasado nada.

-¿Miguel? ¿Conoces a este gordo? -¿Qué? Oiga, sin faltar, se lo ruego.

-¿Es un cliente habitual y le vas a hacer un trabajito?

-Por favor, no le consiento de ninguna manera...

-Tú te callas. -¡Oh!

-Pero Fonsi, ¿qué has hecho?

Fonsi... Por favor...

¡Wanda! Hola.

¿Qué te han hecho? Prepare hielo, por favor.

-Me han sacudido un hostión... Pero ¿quién?

Joder... Esto me pasa por venir al Bernabéu.

Joder... ¿Estás bien?

Sí...

-¿Te duele? -Un poco.

A ver... No me sobes, coño.

Ay, sí, me duele aquí. Un poquito mejor sí que estoy.

-¿Qué? ¿Tienes alguna idea?

No.

Creo que las musas se van a tener que esforzar más.

¿Sí? ¿Todavía más?

(Puerta)

Buenas. Hola.

Ella es Cristal, Carlos y Nuka. -Hola.

-Hola... -Josete ha dicho que use su cuarto.

Sí... Vamos...

¿Has visto lo mismo que yo? No sé, ¿tú qué has visto?

Al Rana con una tía que no la ha visto ni soñando.

¿Nada más? ¿Te parece poco?

No, no me hagas caso.

¿Vienes o escribes?

Eh...

Voy. Voy, voy.

(Música suave)

(Golpes)

(Golpes)

(Música suspense)

(CON ECO) ¿Hay algo después?

Después de esto, quiero decir.

Cielo, infierno, Toledo, algo habrá.

No tengas miedo...

(Música suave)

(Música romántica)

(Pájaros)

Ah...

Ah...

Ahí tienes el café, dormilón.

-Muchas gracias, guapo.

Tú debes ser Ramón, ¿verdad?

¿Te importa si me sirvo un café?

¿Te ha comido la lengua el gato?

-No...

(Música, pájaros)

Creí que ya te habías ido.

-Uy, pues sí.

Es muy tarde, ya debería haberme ido.

Bueno, Miguel, gracias por todo. -Por favor... No, gracias a ti.

Dónde va a parar. Espera, espera un momento, nada más.

-¿Qué pasa? ¿No has tenido suficiente con lo de anoche?

-No, no, no...

(Música romántica)

No, no es eso, es que...

He tenido para toda la vida. (RÍEN)

-Es que... No quisiera yo... -No, no.

-No, no. -De verdad, Miguel, que contigo...

-Tú tienes tus honorarios, y una cosa es el trabajo, y otra cosa...

Lo que pasa es que no sé si con esto que tengo aquí...

Cubre todo... -No.

-Yo te doy mi palabra de que la próxima vez lo voy a tener en cuenta.

Y te ruego, por favor, que me lo aceptes.

-Como quieras. -Gracias.

Adiós. -Adiós.

Y lo dicho, ¿eh? Un millón de gracias.

-Gracias a ti.

-Ay...

-Pero, Miguel, ¿tú has sido capaz de ligarte a una gachí así?

Pero, tú eres un fiera, Miguel.

Tú eres un depredador, tú... Tú eres un tigre de Birmania.

-De Bengala. -Bueno, lo mismo.

(Música)

(RESOPLA)

Bueno, Carlos, después de todo no, era para tanto.

Joder, era una oportunidad única.

Que no, ya publicarás en otro sitio.

Además, David es gilipollas y mi madre ni te cuento.

Lo que ha quedado claro es que no sé escribir bajo presión.

Que me pongo nervioso y me quedo en blanco.

Perdón...

Estaba de pie, ¿no?

(Cisterna, música)

Chao, chicos.

(Puerta)

¿Y Cristal?

Se acaba de ir. Qué mujer, Carlos, ¡qué hembra!

¿Estás seguro de eso? La mejor noche de mi vida.

Vamos a ver, Rana, que Cristal es... Una mujer de una sola noche,

de las que no quiere compromiso.

-Pues yo tampoco, esta noche a por otra, y mañana, y así todos los días.

(Música animada)

¿Qué hace?

-Creo que te acabas de convertir en su nueva musa.

-¿Tú crees? Carlos, a mí mariconadas las justas, ¿eh?

"Madrid, noche, deseo, equívoco, diversión, novedad,

estar abierto a todo, probar, probar, probar...

Dicen que no hay mejor inspiración que la que te ofrece la realidad".

Bueno, espero que hayáis estudiado durante el verano.

Tenéis 50 minutos para resolver los problemas.

Y no quiero ver a nadie copiando, ¿eh?

(Música suspense)

¿Ya?

Pero ¿no lo quieres intentar?

Bueno, como tú quieras.

(Música fantástica)

(CARRASPEA)

-¿Tú también?

Anda, inténtalo, por favor. -Es que no me lo sé.

-¿Estás segura?

-María, ya sabes lo que significa esto, ¿verdad?

(Música)

(Música suspense)

¿Qué ha pasado aquí? ¿Dónde está Nicolás?

¿No has oído?

-Se ha marchado...

-¡Dinos dónde se ha ido! ¿Dónde...? ¡Mauro, por Dios!

Se ha fugado, ¿no?

Yo no sé nada, lo juro. No sé nada de nada.

-¿Cómo que no sabes nada? Me cago... Mauro, ya está bien.

Tranquila.

¿Tú sabes dónde se ha ido?

Es que necesitamos saber dónde está.

Claro...

Si se ha fugado, no se lo iba a decir a su secretaria.

¿O sí?

Lleva más de un año quedándose con el dinero de todos los clientes.

Y me prometió que nos iríamos juntos.

(LLORA)

Hay que denunciarlo a la Policía. Eso, a ver si le echan el guante.

Y a ti lo mismo, porque tú eres cómplice, cómplice, ¿te has enterado?

Nos vais a devolver hasta la última peseta.

Dios te oiga, los que vamos a tener que arreglar

esto con Hacienda, somos nosotros.

No, que se lo pidan a Nicolás, nosotros hemos cumplido.

El Estado hace responsable a la empresa,

no al gestor.

Por el amor de Dios... ¿De cuánto estamos hablando?

¿De medio millón? ¿Medio millón? Mucho más.

Año y medio sin pagar impuestos, tú me dirás...

¡Joder!

Y a partir de ahora, llevo los papeles de la empresa yo.

Y no se mueve un duro sin que yo lo sepa.

Y la firma la tengo yo, ¿estamos?

¿Policía?

¿Estamos o no estamos?

(Música suspense)

Quiero denunciar una estafa.

Quiero denunciar una estafa.

Ahí viene esa.

-Es más mala que el Barón Ashler.

-Hola.

-Habíamos hecho un pacto de sangre. -Jo, lo siento.

-Pero qué traidora, eres una rata de cloaca.

-Ayer mis padres me dijeron que si no aprobaba,

me mandaban a China con mi abuela y quiero quedarme aquí, con vosotras.

-Eso ni lo sueñes, a partir de ahora no te ajuntamos ni María ni yo.

¿Te has enterado?

¡María!

Agua, agua.

¿Dónde vais tan corriendo? ¿Dónde vais tan corriendo?

Hola, hija.

¿Qué tal el examen? Bueno, no sé.

¿Cómo que no sabes? Así, así...

¿Pero así, así... bien? ¿O así, así, regular?

Supongo que bien. O sea, que has aprobado.

No sabes la alegría que me das.

Hasta mañana no salen las notas. ¿Y qué más da?

Tu madre se pondrá muy contenta.

Anda, que quiero pasar por la confitería,

vamos a comprar un postre para comer porque has aprobado.

Como premio. Y porque viene mamá, ¿eh?

Hija, ¿tus amigas por qué se van corriendo cuando me ven?

¿Qué pasa, me tienen miedo? No...

Pues huyen de mí como si fuera un guardia.

30 000 pesetas al mes, propinas a parte,

y luego tienes la paga extra de verano

y la paga extra de Navidad, ¿qué te parece?

-¿Qué dices, Miguel? Si viene de pruebas,

lo suyo sería sería 18 000 al mes y media jornada.

-Hombre, Paquita, no sé yo... -No, no, si...

Si no pasa nada, don Miguel. Por mí, genial.

-Bueno, pues nada, si estás de acuerdo, no tengo más que decir,

salvo que bienvenido al barco. -Muchas gracias, don Miguel.

-No, no, por favor, de don Miguel, nada. Tutéame.

Miguel, a secas. -Vale.

Bueno, ¿y qué? ¿Tú me vas a contar por qué has cambiado de opinión?

-Pues porque... Tenías razón.

Estábamos necesitando a alguien.

-Pepe... Como jefa, implacable. Pero luego, arañas un poquito,

y te encuentras un corazón que no le cabe en el pecho.

-Sí, sí, ya me lo imagino.

Vamos, que todos tenemos un corazoncito.

(RÍEN) -Pepe...

-Sin tonterías, que tengo que trabajar.

-Es verdad, venga, hala, a poner carajillos.

-¡Ay!

-¿Qué pasa? -Nada. Nada, nada, eh...

La emoción del estreno. -¿Estreno?

¿Qué te crees? ¿Que esto es un teatro?

Ponte a hacer cafés de una vez, hombre.

(Timbre)

Hola... Hola.

David está reunido con otra joven promesa.

Venía a entregar el relato. Bien...

¿Este es?

"Ciudad abierta".

Te has pasado toda la noche escribiendo, ¿verdad?

No exactamente.

Ya te dirá David cuando lo lea.

Genial, me marcho.

Oye, Carlos...

Ven, mira, te voy a dar un consejo.

Si quieres ganar la vida escribiendo, concéntrate en lo importante.

Nuria no es mala chica pero no te dejará tiempo para ti.

Y si un día triunfas no te lo va a perdonar.

Ella es así.

Necesita toda la atención del mundo.

¿Y usted?

¿Cómo es usted?

Mira, ya que lo mencionas...

Nos parecemos más de lo que a Nuria le gustaría admitir.

Tendrás cosas que hacer, ¿verdad?

Chao.

(Música)

Hombre... Pero si está aquí la bodeguera.

Benditos los ojos que te ven.

No sabes qué concierto te perdiste anoche, milano.

Lo siento mucho. De verdad que lo siento.

No te preocupes, mujer. Mira, estoy haciendo merluza.

Aquí pone que a la gallega, a ver qué sale.

Mira qué buena...

Vaya cara que traes...

Cansada del viaje, nada más.

¿Solo cansada? ¿No ha pasado nada? No, no ha pasado nada.

¿En la bodega todo bien? En la bodega todo bien.

Nada... ¿Y la niña?

Está en su cuarto, muy contenta, porque ha aprobado.

Dan la nota mañana, pero ha aprobado.

¿Cómo no me lo has dicho antes? Ahí la tienes.

(MURMURA)

Has estudiado y apruebas.

Así, el curso que viene, vas a ir con mejor pie.

Mamá, es que... ¿Es que, qué?

Tengo que contrate una cosa. ¿Es algo que te preocupa?

No, aquí no. No quiere hablar delante de mí.

Querrá contarte algo de chicas. Vete al cuarto y que te lo cuente.

Se ha puesto mala. Ah...

(Música suspense)

A ver, ¿qué es eso tan secreto que me tienes que decir?

Prométeme que no se lo vas a contar a papá.

Pero no, hombre, ¿cómo se lo voy a contar a papá? ¿Eh?

Es una cosa entre nosotras.

Es que... El examen no me ha salido bien.

Lo he entregado en blanco. ¿Que lo has entregado en blanco?

Ya estoy aquí, Antonio. Muy bien.

Con lo que me has encargado. Esto va ahí.

Oye, está Mercedes aquí, ¿no? He visto el coche abajo.

Sí, está hablando con María en su cuarto.

Ah...

Toma, las especias. A ver...

(Gritos)

¿Qué voces son esas?

Merche estaba ahí, con la niña en el cuarto...

Cómo tienes esto, hijo.

¿Pero en qué estabas pensado? Dime que no es verdad.

¿Qué pasa? ¿Qué pasa, hija?

¿Qué pasa? Venga, díselo a tu padre.

No, mamá, papá no, por favor.

¿Pero crees que es algo que se puede esconder? ¿Eh?

¿Qué la pasa?

Que ha suspendido el examen, y lo ha hecho aposta.

¿Cómo que aposta?

Pues eso. Pero ¿cómo has hecho eso?

Ha dejado el examen en blanco, será posible.

Pero hija, de verdad, primero nos engañas y falsificas las notas,

y te pasas todo el verano estudiando, ¿para qué?

¡Para perder esta oportunidad!

¿Cómo se te ocurre? ¿Te quieres quedar tonta?

Lo siento. ¿Lo siento?

No basta con sentirlo, por Dios.

Tienes que pensar las cosas antes de hacerlas.

Merche, por Dios.

(JADEA)

¿Y tú qué haces, hija? Por favor, papá, no te mueras.

Pero vamos a ver, que no me voy a morir, ¿entiendes?

Que tengo cuerda para rato, no te preocupes por eso, hija.

Preocúpate por estudiar y aprender.

Y aprobar, sobre todo aprobar, ¿entiendes?

Tienes que aprobar, hija.

(Música triste)

Cómo se te ocurre, mujer...

Ay...

(SUSPIRA)

Déjame que vaya yo.

Anda...

(SUSPIRA)

¿Estás mejor?

La verdad, no sé qué me ha pasado.

Hombre, que te has enfadado, Merche. Normal.

Eres buena pero no una santa. No sé qué debo hacer.

Estoy sobrepasada con todo.

No me puedo poner así, no puedo perder los nervios

por muy gorda que la haya hecho la niña.

Ay... No sabes qué sofoco tiene la pobre.

Lo sé, pobrecita... Voy a hablar con ella.

No, no, Merche, Merche... Déjala, que ahora está con tu madre, Merche.

Ya veremos luego, ya veremos luego...

Ay, Dios...

Mira, milano, repetir va a repetir, eso ya no tiene vuelta de hoja.

Dios mío... Pensemos también en otra cosa,

María es una chica sana, es inteligente,

nos quiere con locura,

fíjate la preocupación que tenía por pensar que me mataría del disgusto.

Y que no puedo dejar de pensar

que este año lo está haciendo mal por nuestra culpa.

Bueno, ¿qué digo por nuestra culpa?

Por mí culpa.

Todo por mí culpa.

Pero como eso es agua pasada, confiemos que este año

saque el curso con la gorra, ya lo verás.

Más le vale, repitiendo curso...

Madre mía...

(SUSPIRA)

Tiene su gracia.

A mí no me hace ninguna. A mí sí, lo del pacto...

Sí me hace gracia.

Eso seguro que ha sido idea de Gala. Sí, y de la china.

No te pierdas a la china, yendo siempre a lo suyo.

Ojo con los chinos, el día que el gigante asiático despierte

vamos a temblar, nos vamos a hartar a comer "lolitos de plimavela".

Ya verás, ya.

Qué tonto...

Gracias. Buah.

Si todo fuera eso, Merche.

Es mejor para los dos

el intentarlo nuevamente,

¿por qué no?

Si al final nos pasa igual,

tan separados no podemos continuar...

Es mejor quererse más

que hacer la guerra para luego hacer la paz.

Tú, que inventaste mi felicidad,

yo que te di cuanto yo supe dar

y ahora vivir separados, ya ves, no nos va.

Sabes que a nadie he querido yo igual.

Tú me enseñaste a vivir de verdad.

¿Por qué no dar otra oportunidad

a ese amor que se va?

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • T16 - Capítulo 279: Amo la vida, amo el amor

Cuéntame cómo pasó - T16 - Capítulo 279: Amo la vida, amo el amor

19 feb 2015

En septiembre de 1983 llega la Liga de fútbol, y con ella una de las imágenes que pasará a la historia: la de la violenta entrada de Andoni Goicoechea a Diego Armando Maradona, que le lesiona gravemente y frena su carrera en seco. No ocurre lo mismo con Julio Iglesias, que es la mismísima imagen del éxito, y estos días cierra su gira internacional, en Madrid, con un concierto para el que Antonio ha conseguido entradas. Precisamente ahora Antonio no atraviesa su mejor momento. Después de haber visto, de nuevo, cerca la muerte, no le ha quedado otra que cogerse la baja, dejando a su mujer al frente de la bodega. Mercedes tienes que viajar a Sagrillas para ocuparse del negocio, pero si ya es difícil ponerse al día de todo lo relacionado con la bodega, más aún es entenderse con Mauro.

ver más sobre "Cuéntame cómo pasó - T16 - Capítulo 279: Amo la vida, amo el amor" ver menos sobre "Cuéntame cómo pasó - T16 - Capítulo 279: Amo la vida, amo el amor"
Programas completos (363)
Clips

Los últimos 2.627 programas de Cuéntame cómo pasó

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios