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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T16 - Capítulo 286: Los amigos de Luis - Ver ahora
Transcripción completa

(MÚSICA)

Cuéntame,

tú que has vivido,

el despertar de un tiempo que nos cambió.

Volverás

a ser un niño,

al recordar las largas tardes de sol.

Háblame de lo que has encontrado

en tu largo caminar.

Cuéntame cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

"En 1983, nuestro país había experimentado muchos cambios,

pero como siempre, lo relacionado con los derechos de la mujer

iba mucho más despacio.

Nuestro código civil acababa de contemplar los delitos

contra la "libertad sexual", pero seguía sin hacer mención

ni remotamente al "acoso laboral".

Vivíamos un tiempo de cambios con nuevas realidades

a las que todavía no habíamos puesto nombre, pero que ya estaban ahí

como la "guerra sucia" contra el terrorismo, que este año comenzó

un nuevo capítulo, llamado GAL.

Aunque la guerra que de verdad librábamos en todos los barrios,

era la guerra contra la droga.

De la noche a la mañana nos había desbordado.

Todo era tan rápido y de tales dimensiones

que algunos pensaron que había un plan orquestado

o por lo menos consentido desde el poder.

Todo el mundo tenía un amigo enganchado, empezando por mí mismo."

(NERVIOSO) Eh. -¿Qué pasa?

-Tío, que estoy muy mal. ¿Tienes algo para meterme?

-Qué va, si el cura no deja que metamos nada aquí.

-¡Eh, basca! Si alguien lleva algo encima para meterme que lo saque.

Va, ¡que estoy ya con la tiritona! -¡Cállate!

-¡Callaos ya, coño!

(RESOPLA)

No te pongas así. ¿Por qué pones esa cara?

Ya sabes bien por qué. Tenemos que ir. Si quieren hablar.

A mí no me importa hablar con Luisa, pero ir al despacho de su abogada

a hablar con ella, no me gusta. Es lo menos que puedo hacer.

Somos la parte demandada. ¿Qué pintamos allí?

Igual quieren llegar a un acuerdo.

Si quieren eso, que nos lo manden por escrito,

o hablen con el abogado de Mauro, y que nos lo comunique.

A ver si nos va a pasar como lo del refrán:

Que el que da de comer a perro ajeno, se queda sin pan

y se queda sin perro.

Tú y tus refranes, anda, vamos. Sí voy.

¡Ay! ¿Esto qué es? ¡Hala!

Venga, vamos.

(Teléfono)

París-Nalón, dígame. -Hola guapo.

-Te estoy viendo desde aquí. Quién fuera bombona

para que me agarraras con esas manazas.

(EN BAJO) Nieves...

que no puedo hablar.

-Ah, ya, que está ahí paquita ¿no? -Sí.

-No sé qué terrible tiene que Paquita se entere de lo nuestro.

-Nieves. -Que sí, que sí, bueno, mira,

te llamaba para que bueno, pues a media tarde

tengo un ratito y me voy a ir para casa, pero nada, déjalo.

-Joder, Nieves.

-¿Qué?

-Pues que no me digas esas cosas que me pongo malo.

-Bueno, ya te llamaré luego, ¿eh? cuando esté libre.

-Sí. ¡No, no, no! Mejor no me llames.

Mejor pásate por el Bistró, tú pides café con azúcar.

-¡Ajá! Café con azúcar.

Es que yo no tomo café.

-Con mucho azúcar, ¿eh?

-Bueno, sí, señor, pues nada, captada la contraseña.

Bueno, hasta luego. (BESITO)

-(BESITO)

-¿Quién llama?

-El del café.

-El del café no, que llamó ayer. -Yo qué sé, ha vuelto a llamar.

¿Qué sabré yo lo que hace el del café?

-¡Hombre! ¿Quién tenemos aquí?

Tres veces me has roto la ventanilla del coche para quitarme el casette.

-Yo no he sido Ramón. -No, tú no, pero tus clientes sí.

De algún sitio tienen que sacar el dinero

para comprarte a ti la mandanga, ¿eh?

El otro día te libraste porque estaba Antonio, pero si es por mí

ya estarías fuera del barrio hace mucho tiempo.

¡Corre, corre a refugiarte en las faldas del cura, sinvergüenza!

¡Copón bendito!

-¿Qué?

-Acabo de hablar con Vivaldi. -Ya era hora, ¿qué te ha dicho?

-Quiere vernos. -¿Cuándo?

-Ahora mismo, ya, en una hora. -Vamos.

Samuel, coge tú también la grabadora.

A partir de ahora cada uno debería guardar su cinta

sin que el otro sepa dónde está.

-¿Qué le decimos a Moreto? -A Moreto nada.

¿Aquí quién ha puesto la pasta para pagar a Vivaldi?

(A LA VEZ) Nosotros. -Es nuestra fuente.

Todo lo que saquemos es nuestro.

(Teléfono)

¿Diga? ¿Carlos? Hola, soy el padre Froilán.

Perdona que te llame a estas horas. No pasa nada. ¿Qué ocurre?

Tengo un problema tremendo con Luis. ¿Qué ha hecho?

Se ha encerrado en el baño y ni sale ni nos deja entrar.

Y dice que no va a salir hasta que tú no vengas.

¿Y por qué se ha encerrado en el baño?

Por lo que sé, lleva dos días sin meterse nada y tú ya me entiendes.

Está con el mono.

Yo el único mono que conocía era el del anís.

Todo esto me supera. Si pudieras venir, te lo agradecería mucho.

Sí, no se preocupe. Voy para allá.

Gracias, hijo.

¿Qué pasa, tú también estás con el mono?

¡Qué mono ni qué mono, padre! que el Luis no sale y me meo.

Anda, recogerme todo eso y bien recogido.

(LEE) "No hay liberación de la mujer sin revolución.

No hay revolución sin la liberación de la mujer". ¿Has visto?

Vaya despacho, parece una barricada. No digas eso.

(LEE) “Encuentro sobre el derecho al aborto”. Vaya.

Hay un puesto de trabajo para cada mujer.

Calla, calla,hombre, que me estás poniendo nervioso ya.

Ahí viene. Buenos días.

Buenos días. Hola, Luisa. Soy Carmela, la abogada de Luisa.

Yo soy Mercedes. Mi marido. Antonio Alcántara.

Creí que iba a venir sola. Bueno, es mi marido.

Soy socio de la bodega. Sé quien es, señor Alcantara,

pero me temo que mi clienta se va a sentir más cómoda

si nos quedamos a solas. ¿Entonces para qué he venido?

Lo siento, porque no lo sabía. No te preocupes, Merche.

Ya voy saliendo, antes de que me entre un sarpullido.

Buenos días. Estoy ahí fuera.

Hombre, si lo llego a saber. -Disculpa, Mercedes.

Te lo tenía que haber avisado, pero es un tema muy delicado.

-¡Luis! está aquí Carlos.

-No me engaña, ¿verdad, padre?

Que no, que estoy aquí, con Josete.

¿Estáis solos?

Pues claro pesado, ¿con quién vamos a estar?

Pasa, pero sólo tú ¿eh, Carlos?

¿Qué cojones haces?

Carlos, no puedo más, tío, necesito un chute.

Lo que necesitas es dejar esta mierda.

Y saliendo estoy. Pero es que esto no se deja así, de golpe.

Tengo que pillar, pero como salga ahí fuera, me matan.

¿Cómo que te matan, qué dices?

Pues eso, los vecinos, igual que el otro día.

Esta mañana he intentado salir y Ramón casi se lía a leches conmigo.

Carlos, tienes que ir a pillar. Al loco, está en Entrevías.

Me conoce, le trapicheo género aquí en el barrio. (TOSE)

Luis, no pienso ir a ningún sitio.

¿Es por el dinero?

Toma, es del Loco, del último jaco que me dio para vender.

Yo creo que con mi parte hay para un gramo.

(GRITANDO) ¡Que lo cojas, coño!

No, no, no, Carlos, por favor, no te vayas tío, no.

(LLORA) Lo siento, Carlos, es el burro, que te vuelve loco.

Si yo me quiero quitar, Carlos, pero es que estoy muy mal.

Me muero, Carlos, me muero. Por favor, no me dejes así, Carlos.

Vale, pásame.

Gracias, Carlos. Un gramo, y chutas, por favor, no te olvides.

Carlos, no tardes.

¿Qué ha pasado?

No podemos dejarle salir.

¿Qué estás haciendo, macho?

No sé, lo encerramos aquí, si está aquí lo tenemos controlado ¿no?

Pues ya está.

Me voy a ir a buscar ayuda, padre. Sí, vete, nosotros le vigilamos.

Por favor, no le dejéis salir, aunque os llore, os grite, ¿vale?

Muchas gracias, Mercedes, por tu buena disposición.

No sólo has escuchado la versión de Luisa, sino que además la crees.

¿Cómo no la voy a creer? Es mi sobrina.

Pero no será tan fácil con el juez.

Es su palabra contra la de vuestro socio.

Y, al no tratarse de violación, tenderá a quitarle importancia.

La cosa no llegó a mayores. Pero podría.

Mauro no es santo de mi devoción, pero me extrañaría que hiciese eso.

Tía, si no dejaba de decirme que le volvía loco;

al principio era de vez en cuando, pero luego todos los días.

Tú lo viste. Sí, yo lo vi,

¿pero seguro que tú no le diste pie? ¡Pues claro que no!

¿Y por qué no le paraste los pies? ¿Pero cómo iba a decirle eso?

Me hubiera despedido. Y yo necesito el trabajo, estoy sola con un hijo.

Al final te han despedido igual. Bueno, no la han despedido,

la he despedido yo.

Mercedes, hay muchos casos como el de Luisa

que al final no llegan a ningún sitio.

Cada día hay mujeres que se enfrentan a situaciones así en su trabajo.

Está claro que queréis que os ayude. Anda, toma. Pero no sé cómo.

El despido improcedente lo tenemos casi ganado.

Pero queremos ir a por todas, por lo penal.

Lo normal es que él declare que nunca, jamás ha tocado a Luisa...

y ahí es donde necesitamos un testigo que tire por tierra esa defensa,

alguien que sí le haya visto tocando y besando a Luisa.

Ésa soy yo. Sí.

Si Luis no quiere, es tontería que queráis que pase el mono.

Os va a dar igual, porque en cuanto salga de ahí, volverá a meterse.

Él no quiere, pero donde él no llegue, llegaremos nosotros.

Sí, pero ten en cuenta que es un adulto.

Bueno, pues me hago yo responsable. ¿Me ayudas?

Sí, claro que te ayudo. A ver, ¿cuánto lleva sin meterse?

Un día, o a lo mejor más, no sé. Un día.

Estaba sudando, y temblaba mucho.

Bueno, pues al principio va a estar muy, muy violento.

Pero en cuanto empiece a tener diarreas, vómitos,

se va a quedar muy débil.

Así que, tienes que ir a la farmacia a comprarle esto.

Mira, Alprazolán, para los dolores musculares, que son insoportables.

Luego, Loratadina, esto es para los escalofríos.

Loperamida, diarrea.

Vale. Y tienes que tener en cuenta una cosa,

que no a todo el mundo le sientan igual, así que,

tenéis que estar atentos a ver cómo reacciona.

También se va a deshidratar, así que, tenéis que darle muchos líquidos,

pues agua, zumos. ¿Le compro zumos?

-Sí, dale zumos o házselos, o infusiones.

Lo va a vomitar todo, pero vosotros seguís dándole líquidos.

Vale. ¿Y cuánto puede durar esto?

Pues mira, lo peor va a durar tres días.

Después se va a quedar hecho un trapo, ahí empieza lo duro.

Yo creo que con esto de momento tenéis suficiente.

Si queréis llamarme si tenéis dudas. No, está bien. Gracias, Inés.

Me voy corriendo a la farmacia. Carlos, si crees que ahora está mal,

espérate, va a estar mucho peor. Hay padres que no lo resisten,

y acaban yendo a comprarle droga a los hijos, ¿no?

De momento estamos Josete y yo, y llamaré a Karina para turnarnos.

Bien, eso está muy bien. Es lo mejor, de verdad.

Muchísimas gracias, Inés. De nada, llámame si necesitáis algo.

Hablamos.

Suerte.

Bueno,Merche, que al final me estás liando.

¿Habéis llegado a un acuerdo o no?

Un acuerdo exactamente no. Adiós, buenos días.

Me han dicho que declare contra Mauro.

¿Cómo? Es que soy la única que los vio,

soy la única testigo. ¿Pero única testigo de qué, Milano?

¿De que quería cazarle? No, no, eso no es así,

eso te lo ha dicho Mauro,¿verdad? Me lo has dicho tú.

Que se te llenaba la boca diciendo que era una fresca.

Pero ahora que sé la verdad pienso lo contrario.

No te metas, deja que se arreglen entre ellos.

No, porque si me equivoqué, tendré que hacer algo.

Te vas a volver a equivocar,

y nos afectará a nosotros y a la bodega.

No digas eso, por Dios, que yo no voy a hacer nada en contra...

(GRITANDO) ¡Carlos!

Carlos, ¿estás ahí?

-No, no está.

-¡Josete! Josete, ¿por qué no viene Carlos ya?

-No lo sé.

-Tío, ¿estás solo?

-Sí.

-Joder, pues entra.

(MÚSICA DE TENSIÓN)

Eh, ¿qué pasa?

-Lo siento, no puedo dejarte salir.

-¿Cómo que no puedes? ¡Qué me dejes salir!

(GRITANDO) ¡Que me dejes salir, hostia!

¡Que me dejes salir, joder!

(GRITANDO) ¡Joder! (LLORA)

(LLORA)

Buenos días. -Buenos días.

-Paquita, ¿me pones un café?

-¿Para ti un café? -Sí, es que estoy un poco flojona.

Con mucha azúcar.

(SUSPIRA) ¿Qué tal todo?

-Pues aquí, con mil ojos con las niñas, en fin.

-Ya. -Lo de siempre.

¿La leche? -Caliente.

-Caliente.

-¿Ya te he dicho que me pongas mucha azúcar?

-Ya te he oído. -Ah...

Vale.

-Pues nada, tu leche caliente

y tu azúcar, ¿más? -No, no. Está muy bien.

Me lo apuntas, ¿eh? -Te lo apunto.

-Sí. Uh, que me tengo que ir, que he quedado con una clienta.

¡Ay, qué cabeza! -¿Pero el café?

-Que llego tarde.

-Será posible.

-Paquita, ¿te importa echar un ojo a las lentejas? Tengo que salir.

-Pero que estoy sola en la barra. -Pero me acaban de llamar de Correos,

que me ha llegado un paquete y tendré que ir a recogerlo.

Vale, adiós.

-Todo esto que acabas de decir sobre el Batallón Vasco Español.

-¿Qué? -Lo de que se cargaron al "Flaco".

-En vascuence "Flaco" es "Argala".

-Sí, ¿nos estás diciendo que los de Marina colaboraron

con el Batallón Vasco Español? -Piensen un poco.

Argala fue el chavón que junto en los cablecitos y apretó el botón

para que Carrero volara por los aires.

Y lo pudo hacer porque estaba en la calle gracias a una amnistía.

Los muchachos de la Marina no se quedaron tranquilitos.

Querían vengar a su almirante.

Argala voló un 21 de diciembre,

justo cinco años después de lo de Carrero. ¿Qué casualidad, no?

-¿Tú estabas ahí? -No, pero tenía conocidos que sí.

-Entonces el Batallón Vasco Español, es un invento de la Marina.

-Batallón Vasco Español, Acción Nacional Española,

llámalo como quieras, no es lo importante,

son nombres que inventa un tipo y que después otro lo cambia...

si es necesario, ¿entendés?

Pero a vos te tiene que importar los que están detrás,

que son siempre los mismos. -¿Y quiénes son?

Te lo voy a decir: agentes del SECED, tenemos policía,

tenemos guardia civil,

tenemos la inteligencia de los tres ejércitos y braseros.

-¿Braseros? -Son profesionales

que hacen el trabajo sucio. La mayoría son extranjeros,

mercenarios. Ya te lo dije.

-No nos has dicho nada. Todo esto, sin nombres es lo mismo que nada.

-Entonces tendrán que soltar un poco más de guita.

-¿Más pasta? ¿Crees que somos el banco de España?

-Escúchame una cosa. Cuando esta gente se lea...

lo que ustedes escriban, van a ir a buscar a los responsables.

Te van a invitar a dar una vueltita, un paseíto. Van a terminar

con la patita para arriba, en un charco lleno de cal viva.

Y sé de lo que estoy hablando. -Necesitamos un nombre.

Uno sólo para poder contrastar lo que nos has dicho.

-Mira, te voy a dar un nombre, te voy a dos.

Entre los braseros había un franchute, Jean Pierre Cherid,

un hijo de puta.

-Españoles, Vivaldi, españoles.

-Pensamos siempre en policía corrupta, gente sin escrúpulos.

Había un tal Bretón.

-Bretón, Emilio Bretón, un inspector.

-¿Me entendéis ahora? ¿Se dieron cuenta qué clase de gente?

Por eso te pido más guita, papá,

porque yo me estoy jugando los huevos acá mismo, hablando con ustedes.

Hola. -Hola.

No habléis muy alto, que como os oiga,

se va a liar a dar patadas y puñetazos a la puerta.

-¿Pero qué está, muy violento? -Ha sido horrible, Karina.

Es que pensé que tiraba la puerta abajo.

¿Qué habéis traído? -Pues bebidas y medicinas.

Sí, he hablado con mi hermana y me ha dicho qué había que comprar.

Carlos, a mí me da mucha pena. Parece que le va a dar un infarto.

¿Le doy ya el zumo? -Venga.

Luis.

¡Carlos! Carlos, dime que has ido a ver al Loco, por favor.

No, no he ido, Luis. ¡Hijo puta!

Pero bien que te has quedado con el dinero.

El dinero te lo daré cuando salgas. ¿Y cuándo voy a poder salir?

Cuando pases lo peor del mono. ¡No, no, Carlos, no, por favor!

¡Que no quiero, que no puedo, hostia! Luis, escúchame un momento.

He ido a comprarte medicinas y zumos, ¿vale?

Para que se te pasen los sudores y los escalofríos.

¡Dejadme en paz! ¡Dejadme que me muera!

Tienes que beber todo el rato para no deshidratarte, ¿vale?

Luis, óyeme, voy a entrar y te voy a dar un zumo.

Estate tranquilo, por favor.

Bébetelo y en un rato te doy las pastillas.

¡Vete a tomar por el culo, Carlos!

"Sentados ahí, escuchando a nuestro amigo retorcerse de dolor y de pena,

nos sentimos más impotentes que nunca.

¿Cómo habíamos llegado llegado a eso?

El que estaba al otro lado de esa puerta era mi amigo Luis,

con el que tantos y tantos ratos había pasado...

desde que éramos unos críos."

Pues sí que estás metido en un buen lío, Mauro.

Sí, ya lo sé.

Nada más entrar la abogada me ha echado,

o sea, que te va a costar un congo lo del despido improcedente,

y luego irá a por ti, por lo de los abusos.

Y te lo mereces porque no puedes tener la mano quieta.

Y eres un cacique, un cacique paraguayo que son los peores.

Lo único que te pido es que me ayudes a parar todo esto.

Que no se entere ni mi mujer, ni mi hija.

Te lo pido por lo que más quieras, joder.

Sí, hay que pararlo. No solo por el vino,

por mi matrimonio también, que últimamente discutimos mucho.

Yo estoy dispuesto a llegar a un acuerdo. A darle dinero.

Total, estoy seguro que es lo único que ha ido buscando esa lianta.

Mauro, mira a ver bien lo que dices, el que va a poner dinero eres tú.

¿Qué te parecen 300.000 pesetas? ¡Coño!

Es lo que puedo reunir sin que se entere mi mujer.

Mauro, si yo le digo esa cantidad a la abogada,

luego no y con que no. No hombre, no,

lo puedo reunir de un día para otro. Y en metálico.

-Parece que se ha calmado. No se oye nada.

Venga, que te toca. Oye, ¿y si le ha pasado algo?

Josete, por favor, no empieces. Echa el seis ya de una vez.

Ey, ¿cómo va el Luis? -Pues bueno, ahí anda, mejor, pero...

-Buah, tranquis. Del mono no palma.

Bueno, a no ser que ya tuviera chungo el corazón o así.

Hombre, es que os habéis pasado un poquito, ¿no?

Le podíais haber pillado al chaval un poquillo de metadona.

Gracias por preguntar.

De nada, si yo lo que quería saber es si le vais a tener ahí todo el mono,

porque es que tenemos que entrar a hacer nuestras cosillas.

Anda, mira, le ha entrado la pota. Va rápida la cosa. Tranquis.

Vamos a ver.

-Luis...

(GRABADORA) "Agentes del SECED, tenemos policías,

tenemos guardia civil, inteligencia de los tres ejér..."

Joder. Nos tenía que estallar esto en las narices.

Esto no son cuatro locos que van por ahí matando etarras,

esto es guerra sucia a gran escala. -Nos ha tocado el gordo.

-Esto no se puede publicar sin pruebas.

Si no, acabaremos en la cárcel o con un tiro en la nuca.

-Pero ya sabíamos que no sería fácil.

-Toni, esto nos viene grande. No tenemos dinero, ni recursos.

-Bueno, pues lo encontramos, como la otra vez.

Tenemos una fuente, y muy buena. -Servicios secretos, policía,

ejército. Necesitaremos a Moreto, a un montón de gente.

-De Moreto te olvidas. En esto estamos solos tú y yo.

-Ya, sobre todo ahora que Bretón está en el ajo, ¿verdad?

-Yo ha había tomado la decisión antes de que apareciera Bretón.

-Tú tienes un problema con Bretón. Aparece una pista y venga,

vas a dejar que Vivaldi te saque las entrañas. Pues lo siento, pero

no eres objetivo y en algo así no se puede.

-Samuel, te digo una cosa, decídete de una vez.

O estás en esto, o lo dejas y Vivaldi pasa a ser mi fuente.

-Mi madre dice que las drogas son más fuertes que el sexo.

-¿Tu madre se droga? -No, pero sabe de drogas,

porque en casa somos hippies y progres.

Dice que el problema se acabaría si las drogas fueran legales.

-No lo entiendo.

-Pues que si se las vendieran en las farmacias y con receta,

los drogadictos no se morirían.

-Claro, porque de la farmacia los llevarían al hospital.

-¿Queréis ver jeringuillas? (A LA VEZ) -Vale.

-Creo que están por aquí.

Aquí están.

(A LA VEZ) -¡Qué asco!

-¿Y se hacen daño cuando se pinchan? -Sí, pero les da más gusto la droga.

-Pues por mí se pueden morir todos. Sobre todo el que me robó la bici.

-María, tú no puedes decir eso. -¿Por qué?

-Por lo de tu hermana. -¿Qué pasa con mi hermana?

-Que es drogadicta. -¡Retira eso ahora mismo! ¿eh?

-¡Pero si lo dicen en el barrio!

-¡Qué mentirosa! Te he dicho que lo retires, eh?

-¡Si yo no tengo nada contra las drogas! ¡Que soy progre, joer!

(RADIO) "...los cuatro policías españoles,

detenidos el martes en Hendaya, al sur de Francia,

no serán puesto en libertad provisional al menos..."

Pues yo te digo una cosa, si yo fuera ese policía

y me encontrara a ese tipo, ¡no sé lo que le hacía!

Pero los que van a ir a la cárcel son los policías.

Yo creo que con Franco no pasaba esto.

¡Madre! Sacas a Franco ahora. Ahí está Antonio.

¡Hola! Muy buenas.

Hola,hijo.

He hablado ya con Maurín.

¿Ah, sí? Sí.

¿Y? Está dispuesto a pedir perdón,

pero no solamente de boquilla. La quiere ofrecer 300.000 pesetas.

¿300.000 pesetas? Pero eso es un dineral.

Eso pienso yo. Seguro que no le quedan ganas

de hacer más tonterías. Ya verás. Ya, lo tapa todo con dinero.

No,hija, tapándolo no, solucionándolo.

¿Tú qué quieres, ir a juicio?

Pues ya sabes el refrán: Juicios tengas y los ganes.

Y la próxima vez que se le vaya la mano,¿qué?

¿Lo arregla soltando dinero? ¡Venga!

Vamos a ver ¿tú qué quieres?

¿Arreglar el mudo tú sola?

El mundo no, pero esto sí.

No discutáis, hijos.

No, no, no estamos discutiendo, Herminia.

Lo que pasa es que yo arreglo un asunto y luego va su hija

y se me hace la digna. Mira, ahí le has dado.

Es que esto es una cuestión de dignidad, no de dinero.

¿Ah, sí? ¿Y eso de quién es, Merche? Dime la verdad.

¿Es tuyo o de la abogada esa?

¿Pero no te das cuenta que Luisa y tú le importáis un comino?

Ésa está a su guerra.

¿Y si esta guerra también es mía, qué?

No te equivoques. Tu guerra es tu familia, y en este asunto,

no tires por ahí, porque se va a armar una muy gorda.

Pues mira, que se líe.

Hombre, que yo tengo la culpa de haber despedido a Luisa.

¡Pero no de que Mauro sea un canalla!

Pero, ¿no ves que estás denunciando al 51% de la bodega?

Que Maurín manda más que nosotros. Hasta su nombre me da tirria.

¡Ni tirria, ni leches! Las cosas las arreglamos entre nosotros.

Y tú tampoco tienes derecho a decidir lo que quiere esa niña.

Y si no quiere el dinero que lo diga ella.

Ella quiere lo que es justo y lo tendrá que decidir un juez,

no Mauro, ni tú. ¡Joder!

¿Y por qué no se lo preguntamos a ella?

Pues eso es lo que vamos a hacer. Mañana mismo.

-Voy al baño. -Vale.

-¿Qué tal está? -Bien, más tranquilo.

-Vale, ¿podríais venir un momento, por favor?

¿Qué tal, hijos? -Yo lo estoy pasando fatal.

Les he dicho que se marchen, pero no hay manera.

Yo no me voy hasta que él mejore. Vale.

-Tendríamos que empezar a pensar qué haremos con él cuando mejore.

En el barrio no puede quedarse.

Y habría que decírselo a sus padres. Viven en un pueblo de Toledo.

-Madre mía, qué trago.

Seguro que no tienen ni idea de esto los pobres.

-Pobre gente, la que les ha caído encima. Cómo los compadezco.

Mira, si os parece bien, yo me encargo de decírselo.

Los conozco de toda la vida.

Estoy seguro de que van a perdonar a su hijo.

Genial. A mí no me importa llevar a Luis.

Mejor asegurarse de que llega bien. -Lo estáis haciendo muy bien.

Luis tiene mucha suerte con vosotros.

Y ahora, por favor, acompañadme a rezar por él.

En el nombre del padre, del hijo, y del Espíritu Santo, Amén.

(TV) “La Iglesia tiene, indudablemente,

dinero en sentido de recursos económicos,

y probablemente no tendrá más remedio que tenerlo.”

(BRETÓN) "Alcántara, ten mucho cuidado a partir de ahora.

Voy a estar respirándote en la nuca todo el tiempo."

(Teléfono)

¿Dígame?

-¿Toni? -Hola, Samuel, dime.

-Acabo de cenar con un editor. Si juntamos material suficiente

para un libro, nos adelanta el dinero, pero quiere discrección

y que lo que publiquemos esté contrastado.

-¿Cuento contigo? -Puedes llamar a Vivaldi ahora mismo.

-Me alegro de que me hayas llamado. -Adiós.

-Adiós.

-¡Buenos días! -¡Buenos días, Sebas! Gracias.

Toma, Paquita, los churros.

-Buenos días.

-Hombre, Nieves. Buenos días.

-Pues ¿me pones un cafelito? -Claro que sí, ¿cómo lo quieres?

-Con leche y con mucha azúcar. -Al momento.

-¿Y qué tal, Paquita? -Bien, ¿y tú?

-Bien, bien. Oye, pásate por la peluquería cuando quieras,

y te doy el suavizante éste para el pelo tan bueno.

-Sí, me voy a pasar.

-Bueno, bueno, pues nada, ya tenemos aquí

el cafelito con leche templadita,

y dos de azúcar.

Ahí está. -Miguel, no seas rácano, hombre,

¿no ves que te ha dicho que le gusta con mucho azúcar? Es que, de verdad.

Toma, mujer. -Bueno, a mí me da igual

cómo se lo tome, yo en todo caso tengo que salir

a hacer un recado y ya llego tarde. -¿Dónde te vas?

-A Correos. -¿A Correos otra vez?

-Sí, es que ayer no me dieron el paquete porque no tenía el carné,

pero vamos, que hoy lo llevo, y me dan el paquete.

En un cuarto de hora estoy aquí. Bueno, media hora, o tres cuartos.

-Es verdad, fíjate.

¡Jolín! -¿Quema?

-No, no,

jolín, cómo me gusta.

(FINJIENDO) Mmmm.

-Te gusta ¿eh? -Um.

Muchas gracias por venir, Luisa.

Mira, habíamos pensado que, como mañana declaras,

lo mejor sería llegar hoy a un acuerdo.

Yo siempre soy partidaria de los acuerdos,

pero en este caso, va a ser un poco complicado.

Pues yo lo dudo, porque esto,

depende de la buena voluntad que uno tenga.

Mire, si ayer no me manda ahí al pasillo, como a un conserje,

seguro que hoy ya tendríamos este asunto solucionado.

¿Y qué propone? Yo no propongo nada,

lo propone mi socio, y la propuesta concreta es,

que está dispuesto a pedirte perdón y para que veas que no es palabrería

también está dispuesto a compensar los daños morales

con 300.000 pesetas.

¿300.000 pesetas?

300.000 pesetas, que podrías cobrar mañana mismo y en efectivo.

No, mire, señor Alcántara, yo creo que lo que menos necesita mi clienta

es ver a su socio, y ese dinero, se lo va a dar,

ya lo creo que se lo va a dar, ése y si se descuida, el doble.

Y, además, su socio va a tener lo que de verdad se merece,

que es una temporada en la cárcel.

La que tiene que decidir es Luisa.

-Pues...

pues seguir adelante con el juicio.

Mujer, qué te cuesta dejar las cosas como están.

-¡Pues sí, sí me cuesta! Porque estoy histérica de tanto café.

Y me voy a morir de la diabetes. -A mí me pasa lo mismo.

Estoy harto de hacer el amor así a lo loco.

Es que cada vez que entras en el Bistró, lo dejo todo empantanado.

-Y yo, cuando estoy en la peluquería. Y te veo a través del cristal,

con ese mandilón es que no puedo.

-Yo cada vez que miro a la peluquería y te veo poniendo mechas,

es que pierdo el “oremus”. -Estamos locos ¿eh?

-¿Y quién quiere estar cuerdo? -¡Ay! Dame un beso.

-¿Lo quieres con azúcar? -Con mucha azúcar.

Me has dejado más solo que la una ahí arriba, Milano.

No digas eso, Antonio, al final hemos hecho lo que tú querías.

No, hemos hecho lo que quería la abogada ésa con cara de lista.

Bueno, si quiere ir contra Mauro pues que vaya.

Pues como el abogado de Mauro apriete,

a ésta la destierran de Sagrillas.

No se puede meter uno con un cacique, que esto es España.

Por muy España que sea, un abuso es un abuso.

A cualquier cosa le llamáis abuso. ¿Cualquier cosa?

Karina.

¿Me das un poco de zumo?

Yo no sé ni para qué bebo, si total lo voy a echar ahora mismo.

-¿Estás mejor?

-Tengo menos tembleque pero me sigue doliendo mucho el cuerpo.

-Bueno, a ver, espera que te toca ésta.

Toma, cógelo. -Muchas gracias.

¿Sabes?

Estaba pensando antes que me voy a morir sin decirte que me gustas.

-Primero que no te vas a morir,

y segundo que me lo acabas de decir.

-Ya. Muy romántico no ha sonado, ¿no?

-No, mucho no.

Siempre nos has gustado a todos, pero como eras la chica de Carlos...

pues a joderse.

Fíjate, al final no eres la chica de Carlos.

Pero tú le quieres... un poquito sí.

-Yo a Carlos le quiero mucho. A mi manera, pero muchísimo.

No sé, es complicado.

A veces pienso que si él diera un paso...

y otras creo que...

sólo estoy confundiendo lo que le quiero como amigo con otra cosa.

No sé, da igual, déjalo.

-Muchas gracias por estar aquí y comerte todo el marrón.

-¿Y para qué están los amigos?

También tú estuviste conmigo cuando te necesitaba, ¿no?

-¡Hostia la tripa!

Este Carlos es gilipollas.

(TV) "España ha perdido toda posibilidad de estar en la fase final

de la Copa de Europa de Naciones, al caer anoche ante Holanda por 2-1.

En el primer tiempo marcaron Houtman y Santillana.

Gullit sentenció el partido en el segundo.

Tras la derrota de ayer, las probabilidades de España

en la fase previa de la Eurocopa han quedado reducidas a casi nada.

El seleccionador Miguel Muñoz declaró:

'Aún queda el partido contra Malta, pero no creo en milagros'."

¿Cómo vamos a creer en milagros? Si tendríamos que ganarles por 8 ó 9.

No, 10, y que no nos metan ninguno.

Pues entonces estamos fuera, hijo. Totalmente fuera, qué pena.

Carlos, me ha dicho tu hermana. ¿Cómo está Luis?

Bueno, pues peleando. Peleando y sufriendo.

Pero bueno, qué os voy a contar. Mejor no cuentes nada.

¿Y por qué no cuenta nada? ¿Eh?

Que de qué habláis.

No, están hablando de un amigo de Carlos.

Pues tenéis que ser fuertes y que aguante.

¿Que aguante el qué?

Qué pesadita te pones, María, hija, vamos a ver,

¿tú no sabes que Luis se ha puesto muy malito y lo han llevado

a la iglesia para curarse? ¿Luis el drogadicto?

No, no es un drogadicto.

Son gente que tiene problemas con las drogas.

Sí, Inés, sí.

Yo creo que la casa de Dios no está para esas cosas.

Pues yo creo si está para algo es Precisamente para eso.

Ay, Antonio, ¿tú sabes lo que tiene allí don Froilán?

La panda de desarrapados que aquello parece Molokai.

Pero qué va a parecer Molokai, Herminia.

Lo que tiene es la iglesia llena de gente que necesita ayuda.

Ya, pero para eso podía haber otro sitio, un dispensario,

una casa de socorro...

Pues ese es el problema, abuela, que no los ayuda nadie.

Ya,Inés, pero yo lo que digo es que el barrio está muy soliviantado,

y estas cosas no suelen terminar bien.

Yo estoy totalmente de acuerdo con lo que estáis haciendo,

Y con lo que está haciendo el padre Froilán, también.

Muy bien,¿eh?, parece que ahora sí vamos a entendernos.

Tomen asiento.

A ver, ¿por dónde quiere que empecemos?

¿Batallón Vasco Español, Bretón?

-Empieza por Bretón. -Muy bien.

Al cerdito éste lo conocí en San Juan de Luz.

Año, 1979. Él no sé si era de intendencia.

-¿Qué es eso? -Cuando vas a cruzar la frontera

no puedes ir con armas reglamentarias,

entonces tenés al otro lado un enlace que te está esperando con otras.

Este hijo de puta conseguía unas Browning de nueve milímetros.

Y creo que hacía un intercambio, traía hachís de Marruecos.

-Él tiene buenos contactos en Marruecos.

-¿Sabéis a quién le compraba las armas y la munición?

A los mismos hijos de puta que se los vendían a los de la ETA.

Chúpate esa mandarina, nene de pecho.

Hola, ¿se puede?

Oye, María, ¿tú no tenías que volver al colegio esta tarde?

-Tengo un rato. -Ah. ¿Qué estás leyendo?

La Historia Interminable. Me han dicho que está muy bien ese libro.

-Sí. - Qué bien.

Oye, María, ¿a ti te pasa algo conmigo?

Es que como no me has dado un beso esta tarde, cuando he llegado...

no sé, noto como que pasa algo.

Mi niña, las hermanas no tienen secretos. Se lo cuentan todo.

Los chicos no, pero nosotras sí.

-No hay secretos, ¿vale? -Ah, vale.

Tú...

-Yo qué.

-Pues que mi amiga Gala dice que tú eres drogadicta.

-¡Vaya!

-Casi le pego por mentirosa. Tú no puedes ser drogadicta, ¿a qué no?

-¿Y por qué, no?

-Porque tienes un hijo,

hablas normal y eres normal.

-Mira, tu amiga Gala es bastante cotilla, pero en esto tiene razón.

Yo hubo un tiempo en el que no estaba bien, pero ya está,

ahora ya estoy estupendamente. -¿Era cuando estabas tan enferma?

-Sí, cariño, era como estar enferma. ¿Pero tú cómo te acuerdas de eso?

María, que ya estoy bien.

-¿Y tú... alguna vez robaste a alguien?

-Bueno, digamos que a la única persona a la que hice daño

fue a mí misma. Oye, María,

de verdad que siento muchísimo que te hayas tenido que enterar por otros.

Jo...

Te lo teníamos que haber dicho nosotros, pero ¿sabes qué pasa?

Que todos sufrimos mucho con esta historia,

así que no nos gusta hablar de ello.

Pero eso no está bien.

Te lo teníamos que haber dicho. -No pasa nada.

En qué momento se me ocurriría dejar que Merche se metiera en la bodega.

-Ay, que sí, que sí. Que sí.

¿Qué sí qué?

Que sí, Antonio, Mercedes, Mauro, nos deja,

el pueblo, todas esas cosas, en fin.

No digas tonterías, no te estás enterando de nada.

Que me entero de todo. ¿Y a ti qué te pasa?

Algo te pasa. No me pasa nada, ¿qué me va a pasar?

Suelta. No me pasa nada.

¿Seguro? Seguro. Bueno,

sí me pasa. ¿Qué te pasa?

Me pasa que soy feliz.

Ah, coño, a ver empezado por ahí. Soy feliz.

Ah, bueno, conociéndote, mira que lo suponía.

Porque nada más vi a la loba llegar, dije: “a que mi hermano...”

Que no, no te pases de listo, que la loba no tiene nada que ver.

¿Ah, no? ¡No!

¿Has encontrado a otra?

¿Qué te pasa, Miguel? Que te vas a romper el cuello.

Que no, mira ahí, peluquería.

Pero ¿a qué te refieres, a Nieves?

Cállate, que no quiero que se entere la loba.

No fastidies que estás con Nieves. Bueno...

¿Pero del todo? Del todo y por su orden.

Joder de Gaulle. ¡Chissst!

Ni un comentario más.

-Hola,Luis.

Mira,

te he traído una infusión. Estas hierbas me las daba mi madre.

Me vinieron bien. Toma.

Yo no sé qué hago aquí si te juro que yo controlo.

-Anda, Luis, a mí no me cuentes milongas. Sé que no controlas.

-¿Cuánto te costó pasarlo? -¿El mono?

Pues unos días.

Pero eso no fue lo peor, lo peor vino después.

-Pues qué bien.

-Venga, arriba, vamos.

En cualquier caso, lo primero que tienes que saber es quién eres

y por qué has llegado hasta aquí, Luis.

-Yo no voy a aguantar. Lo sé. -Que sí, hombre.

Lo único que necesitas es un motivo para limpiarte.

Pues estoy jodido. Me ha dejado la mujer, no tengo curro.

-Hombre, pues algo habrá. Siempre hay algo, a ver, vamos a pensar.

En mi caso yo tuve a mi hijo, a mi familia.

Algo tendrás tú, seguro, piénsalo.

Venga,hombre. Va.

Piensa.

-¿Merece la pena? -¿El qué?

Pues eso. Que cuando me meto, soy feliz.

Vale que dura muy poco, sí,pero

mientras dura es que no hay problemas, ni malos rollos.

Es como tenerlo todo, todo lo que quieres y lo que necesitas, a la vez.

Si es que me da igual morirme mientras pueda morirme así.

Sabes perfectamente de qué te estoy hablando, ¿verdad?

Vale, pues ahora déjate tú de milongas. ¿Merece la pena?

-Sí.

-¿Y si no pasara nada?

Si no te volvieras a enganchar, ¿no te meterías ahora mismo

un buen chute?

(Múisca triste)

El mar.

-¿Qué has dicho?

Todo empezó cuando dejé el mar. En el barco curraba a todas horas,

era el único sitio en el que me he sentido libre.

Cuando bajé a tierra y perdí el curro todo se jodió.

-¿Y entonces?

-Quiero ver el mar. -¿Sólo quieres verlo?

-Quiero volver al mar, volver a trabajar en un barco...

y quedarme allí mucho tiempo.

-Pues eso está muy bien Luis, es un buen sitio por dónde empezar.

(TV) “Yo creo que debiera decir en este momento de la conversación

que no ha sido nada fácil el hacer venir a Miriam de Urquijo

esta noche aquí. Que se ha resistido ella y las gentes que le rodean..."

Ay quéver esa pobre gente, con el dinero que tenían.

Pues a mí la Miriam ésa nunca me ha parecido trigo limpio, fíjate.

¿Y el otro? ¿Tú crees que ha sido capaz de hacer una barbaridad así?

¿Cómo puede uno matar a nadie llamándose Rafi?

Ya...

(Teléfono)

¡Ya voy yo!

¿Dígame? Hombre,Luisa...

Pero, mujer, ¿cómo vas a...? Sí, sí, te escucho.

Yo también soy madre, de cuatro y precisamente por él.

Hombre, lo tendrías que hacer. No, no, si no te digo nada,

¿qué te voy a decir? Haz lo que creas que tienes que hacer.

Pues nada, adiós.

¿Qué ha dicho?

Que lo tiene que hacer por su hijo. O sea, que acepta el dinero.

Será posible. No, será posible no, Merche,

si acepta el dinero, es lo mejor para todos.

Pero es lógico Mercedes, sin trabajo y con un hijo...

pues es natural que acepte esa cantidad de dinero.

A nadie le amarga un dulce. Pues a mí no me parece lógico madre.

¿Y mañana qué? Porque estoy citada ante el juez.

Tendré que ir a declarar. ¿Y?

Tú mañana vas y declaras, Merche.

Vas y dices que no te acuerdas mucho, porque todo pasó tan rápido.

Fue un visto y no visto, que a lo mejor parecía y no era.

No pongas esa cara, por Dios, ¿qué pintas tú en esto?

Esto me pasa por tonta. Bueno, un poquito sí lo eres.

Muy bien.

"Aquella noche, el pasado se asomaba a la vida de los Alcántara,

un pasado poblado de enemigos con los que mi hermano

aún tenía cuentas pendientes.

Un pasado que aún vivía entre nosotros,

hecho de privilegios y desigualdades en el que ellas siempre se llevaban

la peor parte y contra el que algunas mujeres como mi madre

se rebelaban una y otra vez.

Y también un pasado lleno de camaradería,

de risas y complicidad, de momentos en los que descubrías el mundo,

en los que intentabas descifrar el misterio que tan celosamente

guardaban las chicas. Un pasado lleno de amistad

que en una hora tan oscura, encendía una luz al otro lado del túnel.

Definitivamente, íbamos a sacar a Luis de todo aquello,

porque nos tenía a nosotros, porque nos teníamos los unos a los otros."

(Música suave)

Planta primera; aquí.

Esta es. Planta primera.

Bueno.

Ah, mira ahí está Mauro, Merche,voy a saludarle.

Ve tú, que yo no quiero saludarle.

Eres de plomo derretido, chica.

Pues ya está, Merche, los abogados ya han llegado a un acuerdo.

Como iba a ir por lo penal, tenemos que declarar,

o sea, que vamos a vernos las caras. ¿Y yo qué digo?

La mentirijilla en la que quedamos ayer, Merche. Tú no te acuerdas.

Mauro no la ha tocado y ella va a estar de acuerdo.

Cuanto antes salgamos de aquí mejor, porque me estoy poniendo enfermo.

Yo también me estoy poniendo enferma.

No te preocupes, todo saldrá bien.

Buenos días. Hola.

Buenos días.

Buenos días.

¿Cómo estás? Pues hecho una mierda,Carlos.

Chicos, iros a desayunar si queréis. Me quedo yo con él.

Bueno, a mi unos churritos me sentarían...

-¿Te traemos unos,Luis? -Calla, calla...

Solo de pensarlo me pongo malo.

-Hasta ahora. Hasta ahora.

Carlos, las pastillas de las 9:00 ya se las ha tomado.

Bueno, pues ya has dado el paso más difícil, el primero.

No, no lo he dado yo, me habéis empujado vosotros.

Eso da igual.

¿Cómo estás?

Me duele todo, Carlos, tengo la boca seca, el estómago revuelto,

pero al menos no estoy pensando en meterme el próximo pico.

Gracias.

-Esperen aquí un momentito, por favor.

Toni, tengo aquí a dos inspectores de policía que preguntan por ti.

-¿Qué quieren? -No sé, no me lo han dicho.

-Diles que pasen. -¿Quieres que me quede?

-No, no, está bien.

-Adelante.

-Buenos días. -Buenos días.

Inspector Enríquez, inspector Torralba, por favor, siéntense.

¿Quieren un café? -Sí, sin azúcar, por favor.

-Sinceramente, pensé que nos encontraríamos antes,

al subirme a un taxi, por ejemplo, como la otra vez.

-Alcántara, ¿cómo nos has localizado?

-Ustedes tienen sus contactos y yo los míos,

aunque me ha costado saber quién llevaba lo de Bretón.

-¿Y qué quieres? -Que ustedes me informen a mí,

y me digan que han detenido a Bretón y que puedo publicar lo que sé.

Seguimos detrás de él. Pero limpiar lleva su tiempo.

-Sobre todo si cada vez te encuentras más basura.

Explícate.

Una de mis fuentes afirma que Bretón introducía hachís en Bélgica.

-¿Y para qué iba a hacer eso? -Para comprar armas ilegales,

llevándose una comisión por ello, supongo.

Las pistolas eran unas Browning nueve milímetros.

Bretón tenía orden de llevarlas al sur de Francia.

¿Se les ocurre para qué o para quién? -No.

-A mí tampoco, y es la única pista que tengo.

Pero creo que tienen información de sobra para trincar a ese cabrón.

-En esos atracos murieron policías, no eres el único que quiere trincarlo

-Inspector, se me acaba la paciencia,

o se dan prisa o voy a empezar a soltar todo lo que sé.

-Está bien. Negaré haberte dicho esto. Bretón tiene padrinos,

gente que está muy arriba y que necesita policías como él.

Le tenemos pillado, pero tiene cubiertas las espaldas

con todo lo que sabe del asunto del sur de Francia.

-¿Y bien...?

-Todavía me quedan un par de puertas a las que llamar, pero si se cierran.

podría ser yo el que te pida que publiques lo de las joyerías,

con nombres, fechas y datos que te daré yo mismo.

Pero tienes que confiar en mí.

-De verdad, Miguel, estoy harta. -¿Qué te pasa?

-Nieves.

-¿Qué le pasa a Nieves?

-Nada, que le ha dado por pedirse cafés y dejarlos ahí en la barra.

Eso sí, cafés con mucho azúcar. -¿Está ahí fuera?

-¿Nieves? No, no, ella me ha pedido el café y se ha ido,

corriendo además, tenía una prisa hoy.

-Qué curioso, vamos, porque yo también me tengo que ir.

-¿Sí? A Correos otra vez.

-No, a Correos, a Correos ya he ido dos veces.

A pagar el recibo de la luz, se le ha olvidado a Ramón.

Nos la van a acabar cortando, pero... -Pero que vuelves pronto.

-Ir, pagar y volver.

Y además que la sopa, el caldo ya está hecho,

luego le echas los fideos, esperas tres minutos y ¡hala! a comer.

¡Oye! ¡Psst!

Vamos.

Pero coño.

-¿Pero qué? -Pero vamos.

-Tú te crees que soy tonta ¿no? -No, no, Paquita, no...

-No, que no me lo tienes por qué contar, porque no me interesa.

Ahora, te digo una cosa, tienes que tener bastante mal gusto

para salir con semejante loro. -¿Me estás llamando loro?

¡Hasta aquí podíamos llegar!

Mira, Miguel, una cosa te digo, mi hijas

no tiene por qué estar con esa señora,

que bastante he tenido yo que soportar con la Rocío de las narices,

así que tú y yo vamos a hablar muy seriamente del régimen de visitas.

-Muy bien. -Oye, oye, bonita...

si tú te me llamas loro, yo a ti te voy a llamar loba.

Ni se te ocurra llamarme así, porque así sólo me llama mi tío.

-Loba. -Que te calles.

-¡Nieves!

¡Nieves!

¡Nieves!

-¿Pero tú has oído lo que me ha dicho?

Y tú no has dicho ni mú, no me has defendido. Muy bien.

-Pero Nieves, Nieves.

-Doña Mercedes Fernández, según consta en las diligencias

efectuadas hasta el momento y en la denuncia presentada

por la demandante, ésta fue despedida de su lugar de trabajo

a instancia suya. ¿Es así? Sí, es así.

Según han declarado hasta el momento las partes, hay discrepancia

sobre un cierto suceso que ocurrió en el lugar de trabajo,

suceso que usted podría haber presenciado. Dígame lo que vio.

Perdón...

Le decía que me cuente lo que vio o no vio el día de autos.

Tengo que decir la verdad.

Pues sí, señora. No sólo es preferible,

sino que es su obligación legal. Dígame la verdad.

La verdad es que yo entré en la oficina, a recoger unas facturas,

y vi a nuestro socio, Mauro, cómo besaba y acariciaba a Luisa,

nuestra secretaria. La verdad es que en aquel momento

pensé que nuestra secretaria era una fresca y la despedí;

injustamente.

La verdad es que cometí un gran error,

porque después ella misma me hizo ver que sólo era una mujer indefensa

ante un tipo indecente.

Esa es la verdad.

Tranquilo. No, yo tranquilo no estoy.

Ya salen.

Anda, vámonos.

¿Qué tal ha ido, Merche? ¿Bien? Bien, sí, he dicho la verdad.

Si es que sabes que yo no sé mentir.

¿Pero qué has hecho, Milano? ¿Qué has hecho? Anda, vamos a casa.

Te digo una cosa,Antonio, que no quiero que Mauro siga siendo socio,

de ninguna manera. Como si fuera tan fácil, Milano.

Bueno, Luis, tus padres te esperan en el pueblo.

No te diré que no se han llevado un disgusto, porque te mentiría...

pero te están esperando con los brazos abiertos.

-Gracias, padre, es usted muy enrollado.

-Hijo, me hace feliz haberte podido ayudar.

-Padre, que sé quién ha sido el ladrón que le ha estado robando.

-Pero, hombre, no te pongas ahora en plan acusica.

-Si no es eso, si es que era yo, padre,

pero le prometo que se lo voy a devolver todo. Se lo juro.

-Pero, bueno, pero, bueno, Luis. Mira, me doy por bien pagado

si vuelves a casa y te mantienes limpio de espíritu, y de cuerpo.

¿Me has entendido? -Sí, padre.

-Vamos, vamos, Luis.

Venga, mira, aquí viene Carlos que te va a acompañar.

Venga, chaval.

Muchas gracias, don Froilán. Nada, adiós, hijos.

Pues nada, estos ya han ido para tu casa,

han empezado a limpiar. Ahora en cuanto lleguemos,

cogemos las cosas y vamos para Toledo.

Carlos, acuérdate de darle la pasta al Loco, que tiene muy mala leche.

Me parece a mí, Luis, que la pasta te hace a ti más falta ahora, ¿no?

¡Cógela,coño! Y la cabeza alta. Le estás poniendo remedio a lo tuyo.

¡Qué le jodan al resto! -¿Luis Gómez?

-¿Cómo? -Que si es usted Luis Gómez.

-Sí, soy yo.

-Policía, tiene que acompañarnos, por favor.

-Pero yo no he hecho nada,¿eh? ¿Se puede saber qué pasa?

-¿Qué pasa? -Vamos.

No, pero le tendrá que dar un motivo para detenerle.

-Que yo no he hecho nada. -¡Luis!

Oiga, no se lo puede llevar. ¡Que no he hecho nada, coño!

¡Que me suelte! ¡Que me suelte!

¡Avisad a mispadres! -¡Venga para adentro, coño!

¡Qué poca vergüenza tienen!

"En aquel momento sentimos una terrible rabia e impotencia.

Después de haber pasado lo peor, después de todos nuestros desvelos,

la única oportunidad que tenía nuestro amigo Luis de desintoxicarse

se esfumaba mientras ése coche de policía se alejaba del barrio."

(Música triste)

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  • T16 - Capítulo 286: Los amigos de Luis

Cuéntame cómo pasó - T16 - Capítulo 286: Los amigos de Luis

16 abr 2015

Noviembre de 1983. Mercedes y Antonio tienen que ir a hablar con la abogada de Luisa. Confían en poder solucionar el problema y no tener que ir a juicio. Pero la letrada, que es bastante feminista, quiere llegar hasta el final y le pide a Mercedes que declare en contra de Maurín. Antonio intenta convencer a su mujer de que no lo haga, ya que si va en contra de su socio, va también en contra de la bodega.

Luis, el amigo de Carlos, que está acogido en la parroquia, está muy mal por su dependencia a las drogas. Carlos, Josete y Karina harán todo lo posible para que su amigo deje el mundo en el que se ha metido. Inés, que sabe lo duro que es, echará una mano a su hermano con Luis.

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  1. Eder

    Me encanta esta serie Es increíble

    30 ene 2017