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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T14 - Capítulo 250: Cuando la policía entra por la puerta, la amistad salta por la ventana - Ver ahora
Transcripción completa

Cuéntame,

tú que has vivido

el despertar de un tiempo que nos cambió.

Volverás

a ser un niño

a recordar las largas tardes de sol.

Háblame de lo que has encontrado,

en tu largo caminar.

Cuéntame cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

(NARRA) La movida madrileña, en la que estábamos de lleno en 1981,

se llevó por delante las costumbres, la música,

y las barreras sexuales de nuestros mayores.

Desgraciadamente también acabó con mucha gente joven y brillante.

Y es que en aquellos años las drogas de todo tipo,

legales y prohibidas corrían como la pólvora en los garitos.

De algunas drogas como la heroína

ya conocíamos sus efectos a largo plazo,

pero otras como la cocaína tenían incluso buena fama.

La coca era la droga de la juerga, de la gente con dinero,

la droga que no enganchaba.

Todo en ella parecían ventajas,

eso sí siempre que no tuvieras un bar y sin comerlo ni beberlo

la policía encontrara 300 g dentro de la cisterna del baño de tu bar,

como me pasó a mí la misma noche en que Karina, mi mejor amiga,

intentaba suicidarse.

Aquella noche empezó la peor época de mi vida.

Una época en que se puso a prueba una vez más

el amor de mi familia y también el valor de la amistad.

Hola.

-Número.

295...

9811.

Teléfono.

-¿Diga?

Inés, soy Carlos.

-¿Dónde estás? Me ha llamado Luis muy nervioso.

Tengo poco tiempo, solo tengo esta llamada,

estoy en el juzgado de Plaza Castilla.

-¿Qué ha pasado? Dicen que había coca en mi bar,

yo que sé.

-He llamado a Toni, cogerá el primer avión.

Yo voy ahora para allá.

Que no se enteren papá y mamá.

-No, corazón, ¿cómo voy a decírselo?

Tranquilo, todo se arreglará.

Inés, tienes que creerme, yo no sé nada de esa droga...

-¿Carlos?

¡Carlos!

-¿Era tu hermano?

-Sí. -¿Qué ha pasado?

-Lo que nos ha contado Luis antes.

Han encontrado coca en el Fly.

Hola, buenos días.

¿Saben si han preguntado por mí?

Estoy esperando a mi abogado. -¡Yo no sé nada!

¿No podría usted preguntar?

Perdone...

Oiga, perdone, ¿no podría usted...?

-¡Anda!

Pero mira quién está aquí.

(CON LA BOCA CERRADA) El gilipollas este, que no lo soporto.

-Hola. -Hola, ¿qué tal?

-Aquí, loco, que Paquita quiere llevarse media casa.

-Cuéntamelo a mí. ¿Y a dónde vais?

-A Robledo de Chavela, a un avistamiento de ovnis.

-¡Anda! -¿Ah, sí?

-¿A ver marcianos?

-Bueno, los marcianos no existen, Miguel.

-¿Pero qué me dices ahora, Asier?

Pensaba que tú creías que ahí arriba...

-Sí, yo creo que ahí arriba, pero en Marte precisamente no.

-Pasadlo bien, Asier. -Gracias.

-Bueno, que haya suerte con lo de ver a los...

(RIENDO) a los que vengan de donde sea.

-Que no te den mucha guerra las niñas.

Qué frío hace hoy.

¿Y Mercedes, no se ha levantado?

Le he dicho que se quede un rato más en la cama,

porque ha pasado una noche... Ay, sí.

Pobre niña, ay, Santo niño del Remedio.

Una chica con toda la vida por delante que haga algo así...

Y mi Carlos, ¿qué me dices?

Menudo trago para él.

Pues sí. Pobre niño.

No sé cómo pasan estas cosas. Pues menos mal que no ha sido nada.

Teléfono.

Debe ser Clara para ver dónde estoy, dígale que ya voy.

Muy bien. Dígame.

-Buenos días, ¿está Antonio?

-Pues sí, un momento, ¿quién llama?

-De Lola, él ya sabe quién soy.

Te llama una tal Lola

que dice que sabes quién es.

Traiga.

Dígame. -Perdona que llame a tu casa,

pero es urgente.

¿Pero cómo narices llamas aquí?

-Porque no sé qué hacer,

los del ayuntamiento dicen que los extintores están caducados

y Blas dice no sé qué de retenciones de IPPR, o de IPRF...

Ay, yo no sé.

¿Pero quién es Blas?

-Nuestro encargado, Antonio.

Yo de esto no tengo ni idea, porque esto lo llevaba Pablo

y yo estoy hecha un lío.

Pues tienes que buscarte un gestor, Lola.

Y no vuelvas a llamar aquí por nada relacionado con el negocio.

-Antonio, somos socios.

No, yo soy accionista, del día a día te encargas tú.

Adiós.

-Antonio. An...

Que no saben hacer nada sin mí.

-A ver, un regalito para ti y otro para ti.

¿Y para Diana no hay regalito? -Claro que sí.

-¡Oh, vaya muñecas más bonitas que les hemos traído!

-¿Te gusta la muñeca? ¿Sí?

¿Te gusta? ¿Y a vosotros os gusta?

-Un momentito. -¿Qué pasa?

-Nada, no pasa nada.

-A ver, ¿os gustan las muñecas? -A mí, supersí.

-¿Qué pasa, eh?

¿Por qué me miras así? -¿En qué habíamos quedado?

-En que viniera un par de días de Sevilla.

-Se entendía que venías tú.

-¿Lo dices por...? -Pues sí, lo digo por...

-Bueno, bueno, lo que me faltaba por oír, de verdad, de verdad.

-No me gustan que las niñas estén con extraños.

-¿Extraños? -Sí.

-Llamas extraña a Rocío y no a un tipo que has metido en casa

que se pasa la vida buscando extraterrestres.

-¿Tú qué sabrás? -Baja el tono, que te van a oír.

-Claro, como no entiendes nada. -¿Que no entiendo?

Lo entiendo perfectamente, ¿sabes qué te pasa? Que tienes celos.

-¿Celos yo? ¿Yo de...? -Celos.

-¿De Rocío?

-La idea de que Rocío y las niñas se lleven bien a ti te revienta.

-¡Tú sí que me revientas! -Pues acostúmbrate,

porque me llevaré a las niñas siempre que pueda.

Para estar los cinco el mayor tiempo posible,

conociéndonos, estrechando lazos y tal.

-Mira, Miguel...

las niñas están donde deben estar que es en su casa.

Así que lo de llevártelas quítatelo de la cabeza que no pasará.

¿Te enteras?

Como mucho de vacaciones y eso ya lo veremos.

-¿Y cuándo podré ver a mis hijas?

¿Cuando te venga bien como este fin de semana?

-Mira que me quedo. -Por mí, encantado, vamos.

Yo me quedo en casa, podemos pasarlo juntos en amor y compañía.

-Pues me voy a ir, Miguel,

pero porque Asier me lleva meses pidiendo

irnos juntos un fin de semana.

Y si me quedo aquí... me va a costar un disgusto gordo.

Pero, vamos, llego a saber esto y no te llamo en la vida.

-Tu marciano se impacienta.

¡Ummmmmm!

-Buenos días, ¿el juzgado número tres, por favor?

-Primera planta. -Gracias.

-Mire, perdone que insista,

pero podría volver a mirar si puedo hablar con el juez Mayoral.

-Ya le he dicho que es imposible.

-¿Y con quién hablo para ver a mi hermano?

-La única persona autorizada para ver a un detenido es su abogado.

Si su hermano no tiene abogado puede pedir uno de oficio.

-Inés. -¡Ah!

¡Toni! -¿Cómo estás?

-Bien. -¿Has podido verle?

-Que va, lo tienen aislado.

Solo puede hablar contigo, con su abogado.

-Voy a ver qué averiguo. ¿Papá y mamá?

-No saben nada. -Mejor.

-Sí, a ver si con suerte sale antes de que se enteren.

(NARRA) Mi hermana sabía de lo que hablaba.

Aunque yo fuera inocente no podía reprochárseles a ellos dos

que albergaran alguna duda, y de momento su gran preocupación

era proteger a mis padres, intentando que no se enterasen.

Podemos jugar con las transparencias

y queda muy bien. -Y las telas.

Por eso había pensado quizás poner una transparencia aquí,

pero no, te queda muy bien como está.

¿Te ajusta bien? -Sí, un poco igual ahí.

Un poco suelto, ¿no? Te lo volveré a llevar al taller.

-No, pero está muy sujeto. Sí, te sienta estupendo.

A ver que te vea.

Anda hacia la puerta y veo cómo te queda la espalda.

-¿Cómo, así? Muy bien, muy bien, estupendo.

(RÍE) A ver, ven hacia mí.

No se mueve nada. -¡No se mueve nada!

(RESOPLA) Qué barbaridad.

Desde luego, lo haces estupendo.

(TRISTE) -Lo hacía.

Lo hacía muy bien.

Bah, qué dices, tienes que volver a desfilar.

-Eso ya se acabó para mí. Qué tontería.

-Además, no quiero a ver a los que me dieron la espalda.

Eso es otra cosa.

¿Cómo queda con esto....? -Mercedes...

Es que en tonos vivos te queda muy bien.

-...tus diseños son preciosos... Muchas gracias.

-...y yo tengo experiencia.

¿Por qué no presentamos la colección en un desfile de modelos?

Yo ya hice un desfile de moda y es un lío.

Además, hay que contratar modelos y no tenemos dinero.

-No tendríamos por qué contratar modelos,

podrían, de hecho deberían, ser mujeres como nosotras,

que necesiten esta ropa de verdad.

(SUSPIRA) ¡Ay! -Como tú.

¿Qué quieres decir?

-Pues que podemos presentar la colección y desfilar nosotras.

Tú, conmigo.

¿Yo, desfilando? Tú estás loca, hombre.

-No, ¿por qué? Estás estupenda. Pero si yo soy abuela, hombre.

Me muero de la vergüenza. -Si no tiene nada que ver,

es muy fácil, yo te ayudo.

Que no.

-Podríamos ayudar a muchas mujeres. Yo tengo ganas de desfilar otra vez,

pero sola no puedo.

Te lo digo de corazón.

Piénsatelo.

Es una idea muy buena.

Desde luego, cómo eres, ¿eh?

(RESOPLA) -¿Eso es un sí?

¡No! Eso es un...

me lo pensaré.

Esta mañana, Lola ha llamado a mi casa.

Imagínate la que se puede liar si eso sigue así.

-¿Y qué piensas hacer?

Pues...

-¿Qué, cambiándome otra vez los ceniceros, don Antonio?

Paco, como mi hermano no espurrinche con este local

te voy a dar un trabajo...

con señoritas.

-¿A mí con señoritas? Sí.

-Eso hay que verlo.

(RIENDO) -De matón.

Lo que quiero es traspasarlo y venderlo, pero no sé cuánto vale.

Eso sí, el local es en propiedad. -¿En propiedad?

Que tengo un local en propiedad en Costa Fleming.

-Eso un dineral, macho. Ya.

-Eso cuesta una pasta. ¿Pero cuánto?

Necesitaría que me lo tasaran

y me dijeran aproximadamente cuánto vale.

-¿Por qué no llamas a mi primo?

¿Qué primo? ¿Tu primo tasa?

-Claro y le va de puta madre.

¿El de los coches? -De ahí los saca.

Ah... -Yo te digo una cosa,

antes de llamar a mi primo yo me lo pensaría.

A mí me dicen de repente que soy medio dueño del Club 2001,

hablo con los mafiosos, le pego fuego al videoclub,

y me hago el rey del descorche.

¿Sabes qué pasa, Desiderio?

Que tú eres muy putero, y yo no.

-Pues ya te puedes ir haciendo.

-Gracias, ya le aviso yo cuando terminemos.

¿Cómo estás?

¿Qué ha pasado?

No sé, solo sé lo que me han dicho, que había droga en el bar.

-Han encontrado 300 gramos de coca.

¿Tú sabes lo que eso?

Según el atestado estaba en una cisterna de los baños.

¿Y por qué han buscado ahí? -Por una denuncia anónima.

No tenemos mucho tiempo.

Ahora mismo soy tu abogado, no me puedes mentir.

Si la droga era tuya te querré y te defenderé igual,

pero necesito saberlo. Que no es mía, Toni.

Que no sé nada, la droga no es mía.

-Por el momento los sospechosos sois Felipe y tú como dueños del local.

Los dos estáis detenidos, pero tú tenías una papelina.

No es mía. -¿No es tuya?

Pues la llevabas encima. La droga no es tuya, la papelina tampoco...

¿No me crees?

-¿De quién era entonces?

¿De quién era, Carlos? Esto es muy serio.

Si te lo digo, ¿qué le puede pasar?

-¿Sinceramente? Depende del juez.

Pero el consumo está penado, podría ir a la cárcel.

No te lo voy a decir.

-¿Qué te acabo de decir? Necesito saberlo para defenderte.

No te lo diré, ni a ti ni a nadie. -Mírame.

Carlos, mírame.

No estás en el colegio, no tienes que demostrar nada

ni quedar bien, te juegas tu futuro, ¿me oyes?

Me lo estás poniendo muy difícil.

Muy bien, ya hablaremos de esto.

Bien, tú dices que la droga no la pusiste tú,

¿entonces quién fue, algún camarero, Felipe, quién?

Yo qué sé.

No me imagina a Marcelo pasando, ni mucho menos a Josete.

-¿Y Felipe?

Nunca le he visto pasar, pero... -Consume.

Sí.

Tampoco le he visto meterse, pero sé que consume.

Alguna vez le he visto ir al baño con amigos y salir colocados,

pero lo he visto yo y medio bar.

-Por el momento hay muy poco donde agarrarnos.

Necesito que hagas memoria, podría haber sido el amigo de un amigo,

cualquier detalle importa.

Por mucho que diga la ley ser inocente no sirve de nada

si no lo demuestras.

Televisión.

-¿Qué haces? -Canelones.

Me salen riquísimos, a las niñas les encantarán.

¿Qué pasa?

¿No les gustan los canelones? -No, qué va.

¿Cómo no les van a gustar?

-Por Dios, qué susto, es que a todos los niños les gustan,

por eso los he hecho.

-Ya te digo, dale pasta a un niño.

-Uf, qué susto. -El problema es que es sábado.

-¿Y qué?

-Pues que todos los sábados comen filetes rusos, no canelones.

-¿Filete ruso? -Sí.

-¿Por qué no me lo has dicho antes?

¿Y qué hago ahora con esto, si estaban para gratinar?

-Lo siento, perdona que no te lo haya dicho, es que...

No he me había dado cuenta de que era sábado, ni nada,

tengo tantas cosas en la cabeza, que se me ha ido, lo siento.

-¿Y ahora qué?

-¿Qué más da? Pues que coman canelones, caray.

No creo que por una vez que no coman filetes rusos se caiga el mundo.

Ya está, hombre, ¿no les va a gustar? Claro que sí.

-Uf, qué pesadilla.

-A ver niñas, ¿a que no sabéis qué comemos hoy, eh?

¡Canelones! (LAS TRES) -¡Noooo!

-O Filetes Rusos. (LAS TRES) -¡Bieeen!

(RÍE) -Uf. -¿Qué pasa?

-Que no quieren canelones.

O comen filetes rusos o no comen.

-¿Y de dónde los saco yo ahora?

-Yo qué sé, ¿has mirado en la nevera a ver si hay?

-¿Qué voy a mirar si no sé ni lo que son, Miguel?

-Pues míralo, Rocío, por Dios,

un plato entero de filetes rusos que ha preparado su madre.

-Esto son filetes empanados para mí. -Rusos o empanados, son carne.

Vamos a darles los filetes rusos, porque si no se los damos

nos arman la marimorena y tenemos todo el fin de semana con esto.

-¿Y los canelones, qué, me los como yo?

-No qué va, qué va...

A mediodía comemos todos filetes rusos y por la noche canelones,

si esto es solo pasarlo por huevo, freírlo...

¿Te importa ir friéndolos mientras pongo la mesa?

Buenos están, ¿eh?

-¿Qué cómo está? -Bastante asustado,

pero no le han hecho nada.

-¿Y qué te ha contado, de quién es la droga?

-Insiste en que no es suya, pero cuando le detuvieron

llevaba una papelina y no me quiere decir de quién es.

Y si no me lo dice lo tengo muy difícil,

necesitaré la ayuda de un penalista.

-¿Tan mal lo ves? -Es que no me dice la verdad.

Yo le creo porque es mi hermano, pero si fuera juez no le creería.

-¿Y qué haremos? -De momento a papá y a mamá

no les diremos nada.

-Hay que ver, Rocío, lo bien que te han salido los filetes rusos.

Voces de las niñas.

Niñas, ¿sabéis qué cenamos esta noche? Canelones.

-¿Qué vamos a hacer esta tarde? -¿Esta tarde?

Vernos las caras con los polacos.

-¿Qué? -Polonia-España, partido clave.

-Ah, vale, bien.

-Ay, no, espera, espera...

Que me he comprometido con Paquita para llevar a las niñas al cine.

-¿No querrás que las lleve yo? -No, no, pero podemos ir todos.

Al volver me quedo en el bar a verlo si no te importa.

-No, claro que no. -Gracias.

-¿Qué haces?

-Voy a fumar.

-Rocío... -¿Qué?

-Es que en esta casa no fumamos.

-Hijo, es el cigarrillo para el café.

Miguel, que es un cigarro, no mata a nadie.

-Uf, joder, qué frío hace, ¿eh?

¿Te saco un abrigo o algo? -No, estoy bien.

-Voy a cerrar la puerta que no entre el humo, por las niñas,

pero cuando termines el pitillo tú me tocas así el cristal

y estoy por aquí, que te abro enseguida.

¿Seguro que no quieres un abrigo? -No, no, estoy bien.

(BAJITO) Ay, joder, qué frío.

¿Qué se sabe de Karina?

Me ha dicho Yolanda

que la han pasado a la planta de siquiatría.

La chica, desde luego...

Por cierto, mañana es el cumpleaños de Inés, deberíamos hacer algo.

Ah, pues sí, si queréis hacemos una paella y le decimos que venga.

Y también a Carlos, que el pobre...

Pobre. Le hace falta distraerse,

tendrá un disgusto... Desde luego.

Le decimos que no traiga al pesado ese de novio.

No creo que se le ocurra traerle.

¿Sabes a quién podríamos invitar? ¿A quién?

-A su tío, al De Gaulle,

que está arriba solo con las niñas y con Rocío.

Con Rocío, no. Sin Rocío.

¿Y Paquita? ¿Paquita?

Se ha ido a pasar el fin de semana con Asier.

Ay, mira, ¿así, tan tranquila?

Qué barbaridad.

Yo a las madres de hoy en día no las entiendo.

¿De qué iba yo a dejar a los niños con la otra?

Están con la otra y con su padre, son de estas cosas modernas.

Será muy moderno y lo que quieras,

pero yo, desde luego, no entiendo estas moderneces,

ahora los niños con uno, ahora con otro...

En fin. Desde luego.

Pues eso mismo digo yo.

(SUSPIRA) ¿Tú has hablado con Carlos?

Le he llamado a casa,

pero no me acordaba que no le va el teléfono.

Le llamaré esta noche al Fly.

Intenta localizarle que si no, mañana no viene ni a tiros.

A ver si hay suerte y estamos todos juntos un día.

Sí. Todos juntos no, nos falta Toni.

(BAJITO) Dios mío.

Buenas tardes.

-Disculpe, pero está cerrado.

No, soy Antonio Alcántara, el propietario.

-Ah, don Antonio Alcántara, qué gusto verlo por aquí,

yo soy Blas. Encantado, Blas.

-¿Quiere tomar algo? Solo venía de visita, Blas.

para ir familiarizándome con el local,

además quiero enseñárselo al señor Quijo.

-Bueno, si me necesita para algo estoy allí.

Muy bien.

¿Qué te parece, Quijo?

-¿Qué superficie tiene el local? No sé.

-196,02 metros cuadrados.

196,02, tome nota. ¿Por qué no mide el largo?

-17,12.

-¿Y el ancho? -14,25.

Joder, es mucho más grande de lo que yo esperaba.

A ver, a bote pronto, ya sé que has de hacerme el trabajo,

¿cuánto crees que vale el local?

-Déjeme echar unos números y le digo.

Pues echa números, Quijo.

-Es grande. Sí, más de lo que esperaba.

-Y además aquí trabaja mucha gente, las responsabilidades, las familias.

Ya sé que hay mucha responsabilidad, Blas.

Póngame una copa, por Dios.

-Con tu tipo o el de Estefanía, no me daría corte,

pero con estas caderas que tengo.

Si es por eso te ponemos un pañuelo y ya está, si estás estupenda.

Se trata de que cada una seamos diferentes.

-Claro que sí. -Creo que a mi marido no le gustará.

-Pues hablamos con él y ya está.

Os enseñaré los diseños, eso os va a tranquilizar.

-Hola, Mercedes. Hola, doña Engracia.

-Acabo de escuchar algo muy extraño y quería comprobar que no es cierto.

Pues usted dirá.

-Al parecer, y por decirlo clarito y con pocas palabras

estáis hablando con las socias

para pedirles que se paseen con paños menores.

Bueno, tanto como eso no.

Estamos organizando un desfile de ropa de baño.

-Ah, ¿y qué necesidad tenemos de organizar semejante evento?

Pues yo creo que mucha.

Es una línea pensada para mujeres como nosotras, operadas.

-Y el diseño es de Mercedes, que sabe de lo que habla.

-Ya, pues no me parece lo más adecuado

para nuestra asociación.

No creo que debamos dar ese tipo de espectáculo.

-Estos desfiles se hacen durante todo el año

en todas las ferias del mundo. -Pero no somos una firma de moda.

Además, ¿creéis que podemos invitar a nuestros patrocinadores

a algo así? ¿O a las damas del patronato o al señor obispo?

-Yo creo que vendría encantado. (CARRASPEA)

-En fin, Mercedes, que muchas gracias por la iniciativa,

pero no me parece una idea acertada.

¿Por qué no pensáis en organizar un rastrillo benéfico o una cena?

El tipo de actividades que llevamos haciendo toda la vida.

Precisamente por eso, porque lo llevan haciendo toda la vida

y las cosas han cambiado.

De todas formas lo intentaremos plantear

en la junta de actividades.

-Ah, bueno, pues nada, allí nos veremos,

pero te advierto que es una pérdida de tiempo.

Bueno, me voy, que tengo mucho trabajo.

-Adiós.

Qué más dará, pues ya volveremos en otro momento.

-Encantada. -Hasta luego.

Será posible... -Es un hueso duro, duro de roer.

Ya veremos que tú no me conoces. -Ni tú a mí.

(LAS DOS) -¡Ya verás!

-¿En cuánto lo han tasado?

En bastante, en bastante.

-Ya sé que bastante, ¿pero cuántos millones,

seis, siete, ocho, cuánto?

Aún no estoy seguro, pero mucho más de lo que yo pensaba.

-Puf, por favor piénsatelo dos veces y no hagas tonterías,

que el local es una bicoca y las chavalas de sobresaliente.

¡De sobresaliente, no, de matrícula de honor!

Joder, Desi, eres de plomo derretido.

-Si dejas pasar esta oportunidad te castigará Dios.

Ya está bien, Desi, adiós.

Qué pesado.

-Me ha colgado. -¿Qué pasa, Desi?

-Que de escuchar a este me dan ganas de invadir Polonia.

Teléfono.

Sí, diga, ¿quién es? ¿Qué pasa ahora?

(VOZ DE MUJER) -¿Antonio?

Antonio...

-Don Antonio, soy Wanda, ay, qué disgusto más grande.

¿Cómo, quién es? Herminia, por Dios, cuelgue.

Cuelgue, ¿no ve que es para mí?

Cuelgue.

Ay, señor, señor.

-Don Antonio, no cierre el club, que es el pan de los míos.

Pero, Wanda, ¿cómo llamas a mi casa?

¿Y quién te ha dicho que lo cierro? Pásame a doña Lola ahora.

-Sí.

Antonio, estoy muy disgustada, estoy no se me hace.

¿Qué pasa? -Que Blas me ha contado algo

que no me gusta.

¿Y qué te ha contado?

-Que has venido con un señor a tomar medidas del local,

¿qué vas a hacer, Antonio?

Te advierto que todo debe ser de común acuerdo, que somos socios.

Ya sé que somos socios, joder.

-Yo no pienso cerrar esto, ¿te enteras?

¿Quieres que deje a estas chicas en la calle?

Que no quiero cerrar nada, Lola, no me pongas nervioso.

A ver si me busca una excusa y paso luego a verte.

Pero no llames a casa para esto, no llaméis, que es un compromiso.

-Está bien. Adiós.

-Que viene para acá.

-En cuanto termine subo, en cuanto termine.

-Que sí, pesado, anda entra, que te lo pierdes.

-¡España, España, España!

(SOPLA RIENDO) -¡Uf!

-¡Lola, Diana!

Diana, abre la puerta.

¡Diana, por favor! ¡Miguel!

¡Diana, Diana, por fa...!

¡Miguel!

¡Diana!

Sé que estás ahí, abre, por favor.

(NARRA) Nunca me había sentido tan solo y tan desesperado,

parecía que hubiera pasado un siglo desde la noche en el hospital.

Todo aquello me parecía ya que hubiera pasado en otra vida.

Afortunadamente estaba tan agotado que no tardé en dormirme,

creo que eso me salvó de la locura.

¿También ensayáis los domingos? -Sí, es que...

como no tengo control sobre eso, somos tantos actores.

y hay algunos que están rodando.

Pero no me digas que no podemos pasar el cumpleaños contigo.

(RÍE INCÓMODA)

¿Has hablado con Carlos? -¿Con Carlos?

No. Yo tampoco, no sé...

Estoy intentando localizarlo, pero nada.

Me tiene preocupada, con todo esto de Karina...

-Es que creo que tenían un concierto en el Fly,

sí, anda liadísimo.

Sí hablas con él dile que venga también y así nos reunimos, hija,

que no hay manera de juntaros.

Iba a hacer una paella la abuela, con lo que os gusta.

Anda, dime que sí. -No te prometo nada, mamá, porque...

como cada uno estamos a lo nuestro no sé si le veré.

Te tengo que dejar, que tengo algo al fuego y se me quemará.

Un besito, mamá. Bueno, vale, os esperamos, ¿eh?

Adiós.

Que sí, hombre, que creo que vendrán.

Que si que vienen, cariño.

No me acordaba que tenía una cita con un cliente.

¿Cómo, que te vas ahora?

Sí, Milano, sí, es un...

un... consejero de Fernández Albor en la junta de Galicia.

Va camino de Orense, han ganado las elecciones

y quizás cambien la bandera y voy a aprovechar.

Ya sabes cómo es esto, tardo poco. Podías haberlo dicho.

Adiós, Herminia.

Adiós, buenas noches.

Sonido de la televisión.

Cierra la puerta.

Mercedes, a mí no me gusta meterme en lo que no me importa,

pero a Antonio lo llama una gente rarísima.

¿Qué quieres decir?

Pues que he cogido varias llamadas de unas señoras

preguntando por él, alguna de nombre extranjero.

Cosas muy raras.

Serán cosas de trabajo.

Si tú lo dices.

-¡Antonio, Antonio!

Hombre, ¿qué haces ahí, que te vas a helar, Rocío?

-¡Que no puedo entrar en la casa!

¿Cómo? -¡Avisa a Miguel, por favor!

¡Que Diana me ha dejado encerrada! Sí, no grites mucho, Rocío,

que la gente lo oye todo.

-¡Corre, corre!

(HELADA) ¡Ay, ay!

(LEE) "Club 2001, cóctel".

-Don Antonio. Hola, Wanda.

-Hola.

Verá, tengo a mi pobre madre en el pueblo, medio paralítica,

solo tiene lo que le mando cada mes.

Ya. -Necesito este trabajo más que nada.

Tú no te preocupes por nada, Wanda.

-Don Antonio. Hola, Sandra.

-Qué disgusto si cerramos el 2001.

¿Quién ha dicho que yo quiero venderlo?

-Por favor, no lo venda.

Mi novio está en Carabanchel. Vaya.

Aunque no ha hecho nada debo encontrarle un buen abogado

o se me pudre ahí. Ya.

-Ya sabe que los abogados son caros. Sí, tú no te preocupes por nada,

no te preocupes por nada.

Lola. -Hola, Antonio.

Gracias por venir. De nada.

-¿Te acuerdas de Blas? Sí. Hola, Blas.

Eh... -Sí, está ocupado tu asiento,

aquí, por favor. Bueno.

-¿Blas, le pones una de lo suyo? No hace falta, me voy enseguida.

A ver, ¿qué es lo que pasa?

-Pues que parece mentira que quieras hacernos esto.

Veamos, ¿de quién ha salido la idea de que quiero cerrar el 2001?

-No, cerrarlo, no, pero quieres librarte de nosotras.

Yo no quiero librarme de nadie, si me caéis muy bien,

yo solo quiero vender mi parte, que para eso es mi parte.

-Es que según a quien metas en este negocio es como cerrarlo.

A ver... Gracias.

-¿A quién quieres venderle tu parte?

¿A quién se la voy a vender? Piensa, Lola.

A ti, que eres mi socia.

-¿A mí? Claro.

Esto es una Sociedad Limitada,

y si yo quiero vender, la primera opción la tienes tú,

pero no puedo hacerte una oferta hasta no saber cuánto vale esto.

-¿Y cuánto vale todo esto?

No lo sé, aún no tengo el informe del tasador,

pero así por encima, sabiendo que el local es en propiedad

y funciona muy bien el negocio, que las chicas me caen muy bien,

que no quiero que Blas se quede sin trabajo, pensando en ti,

y sobre todo en la memoria de don Pablo...

-Que en paz descanse. Que en paz descanse.

Yo había pensado, Lola, pedirte la niña bonita.

Sí, 16. Para llegar a 15.

-¿16 o 15?

15.

-Lo dejamos en 14. 15.

-13. 15.

-Mira...

Eso de ahí es Orión.

Y 10 años luz más allá está el sistema Alfa Centauri

que es de donde se supone que vendrá...

-Ay, y a mí qué más me da.

-¿Qué te pasa? -¿Que qué me pasa?

Pues que llevamos aquí seis horas y no hemos visto nada.

-Paquita, tienes que ser paciente.

Disfruta de la noche, mira qué bonito.

-Pero ¿cómo quieres que disfrute de la noche, Asier,

si sé que mis hijas están con una extraña.

-Ya estamos.

-Claro, tú no lo entiendes, qué vas a entender.

Como no son tus hijas.

Asier... -¿Qué?

-¿Y si piensan que soy una mala madre?

-¿Cómo van a pensar eso si eres una madraza?

Tus hijas te quieren muchísimo,

porque estés una noche fuera de casa eso no va a cambiar.

Oye...

Esto puede ser la noche

más importante de nuestra vida.

A lo mejor tenemos un encuentro en la tercera fase,

¿sabes lo que es eso?

-Ya, si soy una tonta.

-No.

-Encima te estoy arruinando tu tercera fase.

-Ven aquí.

Tú eres mi primera fase

seguro.

Mi tercera... Incluso mi cuarta.

-Lo importante es que decidió vendérselo a ella.

-¿Por cuánto?

-14. -¡14 es mucho!

-Antonio, no te vayas, quédate un ratito más.

Que... -¿Una copita?

-Sí, anímese, don Antonio.

Bueno, venga, Blas, la última.

-Mire... Yo te juro que nunca llamaré

a tu casa, con que vinieras una vez a la semana

y que la gente viera que sigue habiendo un hombre

detrás del negocio, yo contenta.

Pero es que no puede ser, Lola, porque a mí este negocio no me va,

yo no lo entiendo. -Sí, lo sé.

Pero es que...

Desde que Pablo no está se me cae el mundo encima y...

Tú sabes que era muy buena persona. Claro.

-Aunque algunos no lo sepan.

Menos cuando había dinero de por medio.

¡Lola! -Es verdad.

-Ella sí que es buena, don Antonio, es como una madre para nosotras.

Una madre.

-Antonio...

Piénsatelo, por favor. Piensa en don Pablo,

él te tenía mucho cariño, sabes que le hubiera gustado

que te quedases con esto.

No puedes traicionar su recuerdo.

-Antonio, esto es como una gran familia

y una familia necesita un padre.

-Y un tío, ¿no?

Música en el local.

Buenas noches. -Buenas. No se puede pasar.

¿Por qué? -Porque es un club privado.

Ah, ¿y qué clase de club?

-Mire, no me lo ponga difícil,

este no un sitio para una señora como usted.

Es que está mi marido.

-Ya, bueno, seguramente... Señora, ¡señora!

Música en el local.

Risas.

(RÍE)

Antonio...

¡Coño!

Antonio. ¿Qué haces aquí, Merche?

-Hola, Mercedes, ¿cómo está?

¿No se acuerda de mí? Lola, Merche.

Me acuerdo perfectamente, la secretaria de don Pablo.

¿Cómo no me voy a acordar?

-Sí, y ahora la socia de su marido.

Sí. Es mi socia.

Te lo explico... -Antonio...

¿Es su mujer? Sí, esta es mi mujer.

-Qué guapa. Wanda, es su mujer. No grites, por Dios.

-Sí. Vamos a ver, Merche,

ahora te explico. Ella es Wanda.

-Encantada. ¿Cómo está?

Y ella es Sandra. -Sandra.

Ahora te lo explico. Pídele los libros.

-Blas, los libros.

Podías haberme llamado.

Chicas, por favor.

No me mires así, Merche, que te lo voy a explicar todo.

-Don Antonio, los libros.

Gracias. -¿Cómo están sus hijos?

Bien, gracias.

-¿Y su madre? También.

Vamos. Son las cuentas, ahora te explico.

-Vaya, Lola.

-¿No habrás cerrado tú por fuera sin darte cuenta?

-Por Dios, no digas tonterías, ¿cómo voy a cerrar

la puerta por fuera? Ha sido la niña.

-¿Cómo va a ser la niña, por favor?

-Eso me pregunto yo.

(TOSE) Por Dios, qué tos. -Yo qué sé.

Si Diana cierra una puerta será porque tenía frío

y no se daría cuenta de que estabas fuera.

-Dos horas aporreando la puerta, dos horas, Miguel.

Bueno, vamos a dejarlo que no quiero discutir.

Vámonos a la cama. ¡Por Dios!

Venga.

¿Qué haces ahí de pie?

-No sé, es que...

Igual deberíamos dormir los dos en el sofá cama.

-¿Qué me dices?

-Rocío, es que...

dormir los dos aquí juntos en esta cama...

-Como lo hemos hecho otras veces. -Pero no estaban las niñas.

No me gustaría que se levantaran en mitad de la noche,

nos viera aquí... -A ver.

-No quiero que se lleven una mala impresión.

-Miguel, le dices que me quieres mucho,

que soy una amiga tuya... Yo qué sé.

-No solo es por ella. Es que...

A Paquita no le va hacer ninguna gracia.

Y conociendo a Diana, en cuanto la vea se lo suelta.

-¿Sabes lo que te digo?

Que te vayas al sofá, que te vayas donde te dé la gana,

que yo me voy a acostar, estoy fatal.

Buenas noches.

-Buenas noches.

(ESTORNUDA)

No entiendo por qué no me lo contaste antes.

Porque sabía que no te iba a gustar.

¿Cómo me va a gustar un sitio así?

¿Lo ves? Mira qué bien.

-Hola. -Hola.

Un güisquito para don Antonio.

-Y un refresco para doña Mercedes.

-Que lo disfruten.

Gracias. Gracias.

¿Has visto, Merche, qué educadas? Déjate de tonterías.

A ver, ¿qué es esto? Mira, te lo voy a explicar.

Esto viene de los tiempos de Construcciones Nueva York,

cuando firmé muchos papeles, eran todo sociedades;

Las sociedades se fueron cerrando porque no funcionaban

pero don Pablo dejó abierta esta. ¿Por qué?

Porque este negocio, Merche, va como un tiro.

Mira, aquí, aquí.

En una semana y sirviendo copas.

Mira, Merche. Que no quiero mirar nada,

que quiero que te deshagas de este sitio.

Que ya lo sé, ya lo sé.

Lo voy a vender, lo que pasa que tengo que saber

cuánto vale, solo el local calculo que 15 millones.

Fíjate lo que te digo, no es ninguna tontería.

¿A quién se lo vas a vender?

Ahí tengo el problema, ahí tengo el problema.

Que Lola no puede comprarlo porque está con el crédito

hasta arriba y también me enteré que si no tengo

una firma ante notario diciendo que ella no quiere comprar,

yo no se lo puedo vender a otro.

Y me da la impresión de que no quiere firmar.

Esta misma tarde me ha dicho que quiere estar conmigo.

Ese es el problema. Anda...

Cosas de patrimoniales. Tú lo conocerás mejor que yo

que estuviste en la universidad. Yo no conozco nada,

eres tú el que debe solucionarlo.

Por eso te digo, primero tenemos que cuantificar

cuánto vale, tú me ayudas con los números,

cuantificamos, ¡pum!, y le damos el pase.

¿Eh?

No me mires así, que me deshaces, joder.

Aquí solo hay señoritas, copas y muy buena educación.

Hazme caso.

Teléfono.

-¿Dígame? -Miguel, que soy yo.

-¿Paquita? ¿Qué hora son estas de llamar?

-Ya, es que llevo todo el día en el campo y no había teléfonos.

-¿No estabas de avistamiento el fin de semana en la sierra?

-Sí, pero me vine al pueblo a llamar.

¿Cómo están las niñas?

-Bien, Paquita, las niñas están bien,

me imagino, están dormidas a esta hora.

-¿Y han comido?

-¿Si han comido? Han comido, han cenado.

-¿Me echan de menos?

-Pues sí, me imagino que sí, echan de menos a su madre,

me imagino que sí.

-Mira, Miguel...

Llevo todo el día con un runrún en la cabeza.

-Dime.

-Esta... Esta, Rocío, fuma, ¿no?

-¿Cómo? -¿Que si Rocío fuma?

-¿Que si Rocío fuma? Pero, Paquita, por favor...

Sí, fuma. Fuma.

Pero aquí dentro de casa no fuma. Cuando fuma sale al balcón

a fumar. -Ah.

Ah, pues muy bien. Menos mal.

Miguel, que no se te olvide que las niñas se tienen que lavar

los dientes por la mañana. -Que no me olvido, tranquila.

-Y el cepillo de Diana es el rosa. -Que ya lo sé,

que el rosa es el de Diana, no soy tonto.

¿Algo más? -No.

No, nada más. -Bueno, pues, hala,

hasta mañana.

-Bueno.

-¡Oye! -¿Sí?

-¿Habéis avistado algo?

(RÍE) -Paquita...

-Déjame en paz.

-Ay, qué poco sentido del humor.

-¿Con quién hablabas? (GRITA) -¡Aaay! Joder.

Qué susto me has dado.

-¿Con quién hablabas, Miguel?

-Con Paquita.

-Ya.

-Oye, que ha llamado ella.

-Me imagino.

-Rocío...

Tos de Rocío. ¡Rocío!

Buenos días. ¿Se sabe ya algo?

-Dentro de un rato le llevamos a declarar ante el juez.

-Le he dicho que me lo pensaría.

No tenía la cabeza clara.

Estoy con lo de mi hermano y no pienso bien.

-Y por lo que veo tampoco le has dicho que no.

-Es trabajo, Mario. -No es trabajo, Inés,

es un bodrio. Y la segunda parte de un bodrio

es un bodrio peor.

¿Cómo me dijiste que le iba a llamar?

-"Agujas de fuego". -¡Hala!

(RÍE) -Maravilloso.

Tiembla el cine español. "Agujas de fuego".

Me imagino el póster. -¡Cómo animas!

-Inés, por favor, lo único bueno de la película

eras tú. -Ahora haciéndome la pelota.

-Ya te lo dije.

-La película de Juan no es el problema.

-¿Ah, no? -No.

El problema es la tuya.

-Bueno, cuando tenga las mínimas condiciones.

-¿Y cuáles son esas?

-Pues primero tener un buen director de fotografía.

Me gustaría que fuera Néstor Almendros.

-Ah, ¿eso son tus mínimos? -Sí.

-¿Néstor Almendros? -Ajá.

-Tiene un óscar. -Ya lo sé, es amigo mío.

Le pasé el guión, estoy seguro que la va a hacer.

-A ver si es verdad. -Claro que sí.

Y si tenemos a Néstor

podemos conseguir pasta del extranjero.

¿Sabes? Estoy valorando la posibilidad

de hacerla en inglés.

¿Tú cómo lo llevas? -¿El inglés?

Bien. -¿Ah, sí?

Tuve un novio inglés. -¡Ah! No me habías dicho nada.

-La mejor manera de aprender un idioma.

Me está esperando Toni. -Ya.

-Me voy. -Vale.

¿Estás más tranquila? -Pues no, la verdad.

-Todo irá bien, no te preocupes.

-¿Estás bien?

Tengo un poco de miedo. -Tranquilo, que te sacaré de aquí.

Han estado interrogando a Josete pero le han soltado sin cargos.

Me dijo que te dijera que juró que tú no hiciste nada.

Se fue a casa para que sus padres no se enteraran.

¿Y Marcelo?

-Marcelo lo mismo, también está fuera.

Ha pasado miedo, ¿eh?

Que te dijera que está contigo para lo que quieras.

Ya. ¿Sabes algo de Karina?

-Está ingresada en la planta de psiquiatría.

¿Está bien? -Sí, está bien,

un poco atontada por la medicación. Que no se entere de nada.

-No le vamos a decir nada. Ten en cuenta que cuanta menos

gente lo sepa mejor. Papá y mamá no se pueden enterar.

¿Qué has hecho?

-Es mejor que no habléis nada antes de la declaración.

(NARRA) Ahí estaba, pasando de largo,

el que un día creí un auténtico amigo

con quien lo compartí todo.

El hecho de que fuera incapaz de sostenerme la mirada

me confirmó lo que yo ya sospechaba.

-A partir de ahora cualquier cosa que digas

se puede volver en tu contra. Debes tener cuidado.

-¿Entonces te vas?

-Sí. Me voy a Sevilla.

Miguel, yo vine aquí con toda la ilusión del mundo,

con ganas de caerle bien a tu hija.

-Si les caes muy bien. -Por favor, Miguel.

-Yo qué sé, Rocío, son niñas, hay que darles tiempo.

-Tú sabes que los niños no son lo mío, por eso no los tuve,

sin embargo me dije: "Rocío, son las hijas de Miguel,

así que haz el esfuerzo, inténtalo".

Eso es lo que he hecho.

-Yo te lo agradezco de verdad. -¿Sí?

-Ajá. -Pues se te ha notado bien poco.

Es que con tu hija eres un calzonazos.

Sí, que te tienen cogido por las pelotas, Miguel.

-Rocío, no me digas eso, hombre, por favor.

-Sí te lo digo y la culpa la tienes tú.

-¿Has terminado? -Pues no, no he terminado.

Porque lo de las niñas tiene un pase, porque son niñas,

lo que no aguanto más es tu obsesión por Paquita.

Que si fríe los filetes rusos de Paquita,

que no fumes porque Paquita esto, que me voy al sofá

porque Paquita lo otro.

Me levanto por la noche y te encuentro hablando

por teléfono, ¿con quién? Con Paquita.

¡Paquita, Paquita, Paquita, Paquita,

estoy hasta el mismísimo de Paquita, Miguel!

Y perdóname.

-No, perdona tú.

-Me voy a Sevilla.

Allí te espero, pero...

Al Miguel que conozco, ese novio perfecto que amo.

No al que me he encontrado aquí, Miguel,

que es que este me gusta bien poco.

-El otro día fuimos a ver tu película,

es muy...

Muy auténtica, un poco fuerte, eso sí.

Yo no sé por qué el cine español tiene que ser siempre

tan desagradable. Pero tú nos dejaste impresionados.

-Pues muchas gracias, Pituca.

Verás, es que mis padres de todo esto no saben nada.

-Ya, ya me lo imaginaba.

Pobres, menudo disgusto. -Pues sí y lo que pretendo decirte

es que no queremos que se enteren. -Que sí, mujer.

Si, además, esto es un malentendido.

-¿Cómo que un malentendido?

-A ver, a quién le cabe en la cabeza que Felipe o Carlos,

me da igual, sean traficantes de droga,

por favor, qué barbaridad.

Pero tranquila, Luis es un hombre razonable

y estoy segura de que va a hacer lo que sea más justo.

-¿Quién es Luis? -Luis Mayoral, el juez.

Es compañero de promoción de Goyo. ¡Un cielo de persona!

Eso sí, muy serio, como todos los jueces...

-Disculpa, Inés. Pituca, un momento.

¿Se puede saber qué le dices? -La estaba saludando.

-¿La estabas saludando...? -Sí, saludando.

-Yo quería proponeros, visto lo visto,

pues que hay que ubicar las mesas en sitios estratégicos.

Perdón, un momento... lo siento, he interrumpido.

-Hola, Mercedes, pues... estamos en una reunión de comisión.

Lo sé y lo siento mucho, pero sólo será un momento.

-Bueno, pues vosotras diréis.

Vamos. Me imagino que todas conocerán a Estefanía.

Estefanía fue una importante modelo

hasta que le quitaron el pecho.

Ella tuvo problemas en su profesión

porque no se podía mostrar ni en ropa interior ni en bañador.

Por supuesto, los fabricantes de este tipo de ropa

no pensaban en nosotras.

-¡Por favor! ¿Pero qué es esto, Mercedes?

Este es el tipo de bañador que a todas nos gustaría comprarnos

pero que no encontramos en ninguna tienda.

Estefanía... como ven, si se fijan,

no hay ninguna diferencia entre el pecho operado y el otro,

porque hemos metido un refuerzo y la prótesis no se mueve.

Y pueden correr, nadar... y lo que es mejor,

jugar con sus hijos en la playa tranquilamente, o con sus nietos.

-Bueno, ya está bien, ¿no? Creo que debemos dedicar

nuestro esfuerzo a cosas más importantes que a la ropa interior.

Pero es que nosotras pensamos que esto es muy importante.

Muchas de las que están aquí hemos pasado

por una operación como esta.

Y problemas en nuestra vida privada.

-¿Tenéis el biquini de ese? Por supuesto que sí.

El biquini en dos piezas y hasta un triquini.

-Bueno, repito: ¿y qué relación tiene esto con nuestra comisión?

-Queremos presentar la colección en un desfile de modelos.

Pero no pueden ser mujeres normales,

tienen que ser mujeres con mastectomía.

Por eso necesitamos apoyo. -De ninguna manera,

¡me niego a hacer una cosa así!

Llevamos muchos años, muchos,

luchando por conseguir el respeto de la gente a base de trabajar

en silencio y con dignidad.

No pienso ahora montar un circo así.

-Tiene razón.

Mira, Mercedes, es que este tipo de cosas, pues...

no son nuestro estilo, ¿sabes?

Ya.

-Bueno, pasemos a otro asunto que se nos hace tarde.

Pues muchas gracias. Vámonos, Estefanía.

-Bueno, estaba diciendo...

-Según consta en su declaración,

es usted el propietario del bar Fly,

sito en la calle san Andrés, número 87.

Sí.

-Con la venia, mi cliente es copropietario

junto con Felipe Forneda.

-Gracias. Puede continuar.

-¿Diría que la responsabilidad del bar, en tanto a horarios,

apertura, cierre y supervisión del local es suya?

Soy yo quien realmente se ocupa del bar, sí.

-¿Podría decirse que el Sr. Forneda

ha delegado en usted la gestión del negocio,

dándole plena libertad al respecto?

Bueno, él se pasa por allí de vez en cuando.

Últimamente ha ido más.

-¿Acude usted allí todos los días?

No estoy a todas horas,

porque tenemos camareros pero... sí,

voy todos los días y me encargo de cerrar hacer la caja.

-¿Es usted la única persona que tiene llave del local?

No, mi socio tiene una copia.

Y tenemos otra copia que se van turnando los camareros para abrir.

-Si alguien entrara en el local sin usted saberlo,

¿tendría alguna forma de detectarlo?

¿Tienen ustedes instalado un sistema de alarma?

No tenemos alarma.

Si alguien que tuviese una copia quisiese entrar al bar

en el horario que está cerrado, yo no me podría dar cuenta.

-Con la venia.

Aportamos la prueba número dos.

¿Reconoce usted esto?

No.

-¿De verdad? ¿No sabe lo que es?

Sí, es una papelina.

-Según la declaración de los agentes que le detuvieron,

esta papelina con un gramo de cocaína estaba en su poder.

¿La reconoce ahora?

Sí, pero no es mía.

-¿Estaba en su bolsillo y no era suya?

¿Podría aclarar de quién era?

No.

Me la encontré en el suelo

y la recogí para tirarla... pero se me olvidó.

-¡Qué casualidad! ¿Así que la encontró en el suelo

y se la metió en el bolsillo?

Para tirarla, sólo que se me olvidó. Lo juro.

-Ya. -Señoría,

esa droga no puede ser de mi cliente.

Como bien ha dicho, él no consume y ni trafica.

Son otros los que utilizan el bar para consumir y traficar.

-¿Algún nombre que pueda dar?

Felipe Forneda, mi socio.

-¿Está seguro?

-Señoría, me gustaría solicitar un careo

entre mi cliente y el otro socio del bar.

-Localíceme al otro testigo.

-Hasta luego. Adiós.

Muchas gracias de todas formas.

Doña Engracia, perdón, pero esto no se puede quedar así.

-Vamos a ver, Mercedes, creía que había quedado clara mi postura.

Sinceramente, me parece una frivolidad.

Hay cosas más importantes que estar guapa.

Bueno, eso lo será para usted. -Déjalo, Mercedes.

No, no, no lo dejo.

Es que no estamos hablando solamente de ropa,

estamos hablando de no perder nuestra autoestima,

de volver a sentirnos orgullosas de nuestro cuerpo.

No podemos recuperar lo que hemos perdido, eso ya lo sé.

Pero podemos hacer que los demás lo olviden.

Nuestros amigos, nuestra familia... cuando nos vean en bañador,

que no se les vaya los ojos sólo donde hay una cicatriz.

Y eso es muy importante para nosotras, ¡mucho!

-Tal vez deberíamos considerarlo.

Todavía no he dicho que sí, eh.

Gracias. -Gracias.

¡Lo has conseguido! No, lo hemos conseguido.

-¡Mercedes...!

-De acuerdo a la declaración de su socio,

¿usted consumió cocaína en el bar?

-Señor juez, yo no sé por qué mi socio... y amigo,

puede inventarse una cosa así, pero no es cierto.

Felipe, yo te he visto entrar en el baño con tus amigos

y cuando salíais, ibas colocado.

-No sé de qué está hablando. -Disculpe, señoría,

¿pero tú entraste al baño?

No.

-¿Vio consumir cocaína a su socio? No.

-¿Sí o no?

No.

-Señoría, aquí sólo hay un testigo en relación probada con la droga.

-Protesto, señoría. Mi cliente ha declarado

que ese gramo de cocaína no era suyo.

-¿Y ese gramo de cocaína pertenecía al otro testigo, aquí presente?

No, no.

-¿Puede decirnos de quién era?

Ya se lo he dicho, me lo encontré en el suelo.

-Muy bien.

Sr. Álbix, puede salir con su cliente.

Está libre sin cargos.

-Gracias, señoría.

-Bueno, con esta última diligencia doy por terminado el acto de careo.

Se concluye la fase de investigación

y decreto para el acusado su ingreso en prisión sin fianza

a la espera de juicio. -Señoría.

-Letrado,

su cliente está soltero y sin hijos

y nada le impediría escaparse para eludir la acción

de la justicia y no pienso a correr ese riesgo.

Espero que la estancia en prisión

ayude al detenido a decidirse a colaborar con el juez.

Disponga el traslado. Buenas tardes.

¡Anda que les cuesta hacer una llamada, joder!

Igual les ha pasado algo. Que no les ha pasado nada, madre.

Si Inés me dijo que a lo mejor no podía venir

y con Carlos es que no he llegado a hablar, ¡no le demos más vueltas!

Pues este me va a oír. ¿Qué vas a hacer?

Hablar con el empresario este engreído.

Y espérate que le eche el ojo a la cómica.

Verás cómo no te dejan con la paella.

Pero si tiene el teléfono roto. Claro.

Pueden estar malos.

¿Van a estar malos, qué van a estar malos, Herminia?

Lo que pasa es que hemos criado a dos egoístas de tomo y lomo.

¿O celebrar un cumpleaños juntos es pedir mucho?

La verdad es que es muy raro que Carlos no dé señales de vida...

Pues no te preocupes más, yo te voy a quitar la preocupación.

Esta noche están aquí cenando y disculpándose.

Venga, no seas así, ¿dónde vas,

eh? A buscarle, Merche, a buscarle.

Hija, déjalo.

¿Está cerrado? -Sí.

¡Ya era hora que se hiciese limpieza en este barrio!

¿No cree? ¡Menuda vergüenza!

¿Pero vamos a ver, qué ha pasado? -Pues lo que tenía que pasar,

que lo han cerrado porque había drogas.

Timbre.

¡Ay, Toni, qué alegría! -Hola, abuela.

¡Ya verás tu madre...! -Hola, abuela.

Hola, hija. Si yo ya sabía que tenía que pasar algo.

-¿Y por qué dices eso? Porque me extrañaba muchísimo

que no hubieras venido a comer.

Seguro que me queríais dar una sorpresa y el avión se retrasó.

-Bueno, no, no es eso. ¿Ah, no?

Pues entonces qué pasa.

¿Pero, bueno...? ¡Toni, hijo! -Hola, mamá.

¡Anda que... qué alegría más grande!

¿Y tú, cómo estás, hijo? ¿Ana y el niño?

-Bueno, están en Londres.

¿Pasa algo?

¿Se puede saber qué pasa?

Decidme qué pasa. -Es Carlos.

¡Dios mío! ¿Qué le ha pasado?

-Le han detenido.

¡Ay, Señor! ¿Le han detenido? ¿Por qué?

-Porque ha habido una denuncia

y la policía ha encontrado droga en su local.

¿Droga? -Sí.

¿No me digas que tu hermano también...?

-Que no, mamá, él no ha hecho nada.

Es alguien que la ha puesto allí y él, como dueño, está pagando.

¡No me mientas, eh! Hijo, dímelo tú.

¿Está tu hermano metido en drogas? -No, mamá, te lo prometo.

Entonces no pueden hacerle nada, tendrán que soltarle.

-Bueno, es un poco más complicado que todo eso, mamá.

Por qué no me dejáis que os explique bien, eh, y...

vemos cómo se lo contamos a papá.

(NARRA) La cárcel. Cuando llegué allí,

sólo la había visto por dentro en películas.

Poco podía imaginar lo siniestra y lo sórdida que era.

En parte era como estar en una película.

O mejor dicho: en un mal sueño,

una pesadilla. -La 80, arriba a la derecha.

Se oye comentar a las gentes del lugar:

los rockeros no son buenos.

Si no te portas bien, te echarás pronto a perder

y caerás en el infierno.

Si has de vivir en el valle del rock,

te alcanzará la maldición.

Nunca tendrás reputación.

¿Qué más da?

Mi rollo es el rock

"Vas sin afeitar", dice el sheriff del lugar,

"y además con tías buenas".

Dicen que fumar es pecado y es mortal

y al infierno me condenan.

Si he de escoger entre ellos y el rock,

elegiré mi perdición.

Sé que al final tendré razón,

¡y ellos no!

¡Mi rollo es el rock!

  • T14 - Capítulo 250: Cuando la policía entra por la puerta...

Cuéntame cómo pasó - T14 - Capítulo 250: Cuando la policía entra por la puerta, la amistad salta por la ventana

02 may 2013

Noviembre de 1981. Carlos está detenido pero de momento sus padres no saben nada. Tan solo se ha enterado Inés, que ha avisado a Toni y se presenta rápidamente en Madrid. Los dos hermanos intentarán conseguir que dejen a Carlos en libertad antes de que la noticia llegue al resto de la familia.

Mientras, Antonio no consigue librarse del negocio que ha heredado de don Pablo y del que Merche todavía no sabe de su existencia. Las continuas llamadas de mujeres a casa hacen sospechar a Herminia y a la propia Mercedes, que no dudará en averiguar que pasa cuanto antes. Paralelamente a eso, Mercedes continúa con el proyecto que ha puesto en marcha con Estefanía, la ex modelo que conoció en el capítulo anterior.

Por otro lado, Miguel tiene que hacerse cargo de las niñas, ya que Paquita se va de fin de semana con su novio Asier. Pero con lo que no contaba Paqui es que Rocío está en Madrid y pretende hacerse cargo también de las pequeñas

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  1. leticia

    Estoy en México Porque no puedo ver los capitulos de Cuéntame de ninguna temporada?no déja cargar los vídeos ni en la pc,ni en la tablet,ni el movil que sucede? y hasta cuando se solucionará éste problema? Hasta hace muy poco se podía ver cualquier capítulo de cualquier temporada,que lástima,ojalá se solucione pronto Saludos desde México.

    10 oct 2013
  2. Flaca

    Que Malo es vivir en Estados Unidos no nos dejan ver la serie por el internet

    23 jun 2013
  3. HLMSTB

    Ese Felipe a mí nunca me convenció y es evidente que por ser de familia bien, se salvó de quedar preso. ¿Porqué Carlos no habló todo así se podía salvar? Ya estuvieron en la cárcel Inés y Toni, ahora él... sólo falta que María tamibén vaya en el futuro, para hacer cartón lleno. Y el Fly Bar clausurado. Otra salvedad histórica: así como en el capítulo anterior apareció un split EP de Gabineta Caligari y Parálisis Permanente que es de 1982, la canción que suena al final, "Los rockeros van al infierno" (Barón Rojo), también es del mencionado año. Escuché un acento argentino: nada menos que Charlie Levi Leroy, ayer cantante y luego actor, como camarero de la casa de citas. Lo de Miguel con Rocío: dudaba que pudiera dar cierto.

    24 may 2013
  4. Seguidoradesdesiempre

    La verdad con lo angustiados que estamos todos, con la crisis, el paro y los desahuciáis. Los guionistas podían ser generosos y alegrarnos un poquito la vida. Hagan el favor de sacar a este chico de la Carlcel. Hay cosas más alegres en esa época, le podían haber hecho punk, yuppy o canta autor. Pero se les ha ido un poco la pinza con tanta desgracia. Traigan al mata mulas y hagan que nos riamos un poco, por favor. Por lo demas: excelentes actores.

    09 may 2013
  5. Elenal

    A la familia Alcántara le van a hacer bono descuento en la cárcel XD Pero a Merche no creo que la veamos entre rejas excepto en momento de gran crisis creativa Juan Antonio,que por algo en todos los sitios la ponen como la mejor madre de la tele https://programapilotoblog.wordpress.com/2013/05/05/dia-de-la-madre-las-mejores-madres-de-la-television/

    06 may 2013
  6. Juan Antonio

    Primero fue Toni luego Antonio luego Ines y ahora Carlos y la proxima detención será Merche.

    05 may 2013
  7. Omar Maymir

    Que pasa que en Miami, USA ya no se pueden seguir las series en la pagina web de RTVE?

    04 may 2013
  8. kekoga@terra.com

    Estupendo capítulo, como siempre ya la altura de la serie.

    04 may 2013
  9. jose

    Estoy completamente de acuerdo

    03 may 2013
  10. Julio

    Me hubiera gustado que se concentraran más en el caso de Carlos que en las banalidades de las otras tres líneas; el "bar" de Antonio, los problemas de "La Loba" y Miguel, y la ropa de Merche... Como que hay un desbalance en el guión. Nuevamente es un anticlimax con respecto al capítulo anterior (¡Pobres guinonistas! ¡No se le puede dar gusto a todos!) Las actuaciones fantásticas, como siempre.

    03 may 2013