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Subtítulos de Cuéntame cómo pasó - T14 - Capítulo 235

Cuéntame, tú que has vivido el despertar de un tiempo que nos cambió. Volverás a ser un niño al recordar las largas tardes de sol. Háblame de lo que has encontrado en tu largo caminar. Cuéntame cómo te ha ido, si has conocido la felicidad. (NARRA) Aquel mes de febrero de 1981, mis padres, después de tantos años de aplazarlo y para celebrar que mi madre había triunfado en su lucha contra el cáncer, habían decidido disfrutar por fin de su luna de miel. Y ajenos a las turbulencias que azotaban el país, se fueron como una pareja de enamorados, nada menos que a Venecia. ¿Sabes qué? Después de todo lo que hemos pasado, tengo la sensación que tenemos que cambiar algunas cosas. Tenemos que disfrutar más de la vida y de nosotros mismos. Si un día te pasa algo malo, malo de verdad, ¡y te das cuenta que no has vivido! (RESOPLA) ¿Qué te pasa? Pues que esto va muy lento, Merche, tardamos mucho y vamos a llegar tarde al hotel y perder el avión. No vamos a perder el avión, que no. Que sí, Merche, que te has empeñado en hacer otro viaje en góndola... ¡no me hace ninguna gracia! Porque a lo mejor no volvemos. Ya. Parece mentira lo poco romántico que estás en Venecia. Sí... ¡Con lo bonita que esta ciudad y lo maravillosa que es! Y además, verlo todo desde el agua... Mira, ¡cómo se ve todo desde el agua! Demasiado agua, Merche, para mí demasiado agua. ¡Hala! (RÍE) ¡Cómo se nota que eres de secano! Mira, no me paso yo un año en esta ciudad sin coger el coche ni loco. (NARRA) La verdad es que mi padre, por una vez, gracias a su boyante negocio de banderas, se podía permitir algunos lujos. Cosa rara en aquel tiempo en el que muchos se las vieron y se las desearon para resistir la segunda crisis del petróleo, una crisis que duraba ya demasiado y que se llevó por delante las economías de mucha gente. Mi tío Miguel intentaba atraer clientes al Bistrot, mientras que la peluquería languidecía sin apenas clientas que se hicieran una permanente. En San Genaro como en tantas partes, aquella crisis terminó por bajar las persianas de muchos negocios. -Padre, ¿le recorto la barba? -No, ya está muy corta, no, no. (NARRA) Pero toda crisis significa también oportunidad. Gracias a las actuaciones de grupos que me conseguían Marcelo y Josete, el Fly arrasaba noche tras noche. Más clientes, más dinero, pero también más quebraderos de cabeza. ¿Se puede saber por qué esto no está cableado aún? La mesa de sonido está arriba. -¡Eh, eh, eh, tranquilo, tío, que yo bajo presión no funciono! Relájate, anda. Toma. No. Marcelo, ¿cuántas veces os he dicho que no quiero porros en mi local? ¡Joder, cuántas veces lo he dicho! -Vale, ¡joder, cómo se pone! Sube y enciéndelo para las pruebas. -Toma, anda, que es un doble cero. ¡Que he dicho que no! ¡Y apágalo, coño! ¿Te ha dicho Karina cuándo va a venir? -Por la noche, creo. Pues a ver si es verdad, como se ponga como anoche... (NARRA) Mientras Inés había vuelto a lo suyo, al teatro, un sector que no necesita de coyunturas ni de inflaciones para estar eternamente en crisis. (LEE) -No es más que un despropósito, una muestra de mal gusto y de que, hoy en día, todo vale si se trata de escarnecer la historia, las instituciones y las creencias que, para muchos, siguen siendo sagradas. ¡Toma! -¡Pues menudo palazo! ¿Y ese carcamal quién es? -Bueno, pues este crítico es el más facha de todos. Pero este otro nos ha puesto bien. -¿Ah, sí? ¿Y qué dice? -Pues mira, dice... "que el texto saca a relucir los aspectos más turbios del autoritarismo que aún pervive en nuestro país. La Iglesia, el Ejército, la burguesía son el objetivo de una sátira feroz y efectiva". -¿Y de la interpretación nada? -Casi, nada, como siempre. Estaba por aquí... entre el elenco de actrices y actores que encarnan a los personajes... donde destaca la interpretación de Salvador García, ¿bien entonado? En el papel del inspector de la Brigada Político Social; también el actor Luis López, eficaz como un joven homosexual y a Inés Alcántara que ofrece momentos excelentes. -¡Toma, toma...! Besito. -Y de mí no dice nada. -No. -Ah, ¿pues muy bien a Inés? Pues no lo entiendo; de verdad, lo siento pero en el estreno estuviste floja. -¡Cómo te pasas! -Es verdad. (NARRA) Pero la crisis afectaba a la peseta y también a la política. En el Congreso se votaba un nuevo presidente del gobierno con mi hermano Toni, como testigo, cronista y nuevo chico para todo de Radio Centro. Otra empresa que tampoco se había librado de recortes y despidos. -Para la investidura de Leopoldo Calvo Sotelo como presidente del gobierno. Recordemos que Calvo Sotelo sustituiría en la presidencia a Adolfo Suárez, tras su dimisión el pasado 29... (NARRA) Y en esa especie del calma chica que precede a la tormenta, estábamos en España aquel 23 de febrero de 1981. -¿Qué me van a traer papá y mamá de Venecia? Huy, un montón de cosas, ¡ya verás! -¿Y por qué hay tanto agua en Venecia? Pues, hija... no lo sé. -¡Jo, abuela, quita eso, que es un tostón! Ya, pero es que está tu hermano Toni y está contando una cosa muy importante. -Tengo hambre. ¡Ay, es verdad, hija, qué cabeza, si no te he puesto la merienda! Ahora mismo vengo. (RADIO) Don Manuel Núñez Encabo. Gritos. -¡Al suelo! Golpe. -¿Qué pasa? (TONI) Parece que hemos oído un golpe muy fuerte... un disparo podría ser... Se oyen gritos, se están escuchando fuertes gritos en la puerta del hemiciclo, están... Parece que están entrando unos militares, no son... (PONE MÚSICA) Ea, ya estoy aquí. Ah... ya has quitado la radio, eh. Ay... y has puesto tu musiquita preferida. (TONI) Un oficial, un... -¡Quieto todo el mundo! -Un teniente coronel de la Guardia Civil ha subido al estrado y lleva un arma... Lleva un arma que está apuntando ahora al presidente del Congreso... Piden que nos tiremos al suelo... -¡Eh, tú, suelta eso, suelta eso! -En estos momentos están apareciendo más guardias... -¡Todo al suelo, desenchufa eso! -Que dejemos... -¡Y tú deja de escribir, coño! -Tranquilo, tranquilo. -¡Apaga eso! ¡Apaga eso, coño! ¡Los demás también, venga! (GRITANDO) -¡Al suelo! ¡Al suelo! -En estos momentos, el ministro de Defensa está enfrentándose a los guardias civiles... Se está enfrentando ahora mismo... Disparos. -¡Acaban de disparar dentro del Congreso, hay un clima de horror...! -¡A ver, me cago en la hostia, joder, deja de hablar! ¡Al suelo todos y las manos a la cabeza, venga! ¡Y tú, ven aquí, que te vea bien! Gritos. ¡A ver, esas manos a la cabeza, hostia! -Salir, saldrá Calvo Sotelo, ¿pero y qué? No sé para qué se molestan, va a ser igual. -¿Y qué propones tú, lumbreras, que hagan presidente a Blas Piñar? -Hombre, pues mejor nos iría, este país necesita mano dura. -Sí, claro. ¡Desde luego, mira que eres fascista y retrógrado! ¡Que hay que evolucionar, a ver cuándo te vas a enterar! -Evoluciona tú, que todavía das la tabarra con la de la dictadura del proletariado. -De eso nada, ya he evolucionado, yo soy eurocomunista. -Pues para mí eso de la dictadura del proletariado, si se trata de... -¡Pon la radio, Miguel! ¡Que pongas la radio, coño! -¿Qué pasa? -¡Me parece que han dado un golpe de Estado! ¡Chis! ¡Calla, ponla, joder! (RADIO) Y vemos como la policía... -¡Quieto todo el mundo, al suelo! ¡Al suelo todo el mundo! -¡Que ha entrado unos guardias civiles en el Congreso disparando! -¡Hombre, qué cosas...! -¡Coño, escuchad! ¡Chis! (RADIO) No podemos emitir más porque nos están apuntando... llevan, llevan metralletas. Gritos. -¡Al suelo! -¡Están a tiros en el Congreso! -¡Chis, calla! -¡Ay, Dios mío, y ahora no habrá divorcio ni nada y me voy a tener que aguantar con Luis! Bueno, me voy a comprar comida, por lo menos a llenar la nevera. -No intentes tocar la cámara que te mato, eh. Desenchufa eso. ¡Desenchúfalo! Señales horarias en la radio. -¡Pero, hombre... no puede ser! ¡La madre que me parió! ¿Pero que en este país arreglemos las cosas sólo a tiros? ¡Me cago en leche! -¿Lo habéis oído? ¿Lo habéis oído? ¡Dios mío, estos son capaces de montar una escabechina, ay...! -Pili, que no has terminado de marcarme. -Por favor, que esto es mucho más importante. Miguel, ponme un coñac. -Que sí, que sí, que sí... que sí. -Paco, un coñac. -¿A estas horas? -¡Sí, por favor! -Vale. -¿Y mi cabeza qué? -Luego. -¡Te lo dije, Miguel! ¡Y tú, nada, sin querer enterarte! -¡Mira, Ramón, no me toques las narices! -¿Pero adónde va, don Miguel? -¡A mi casa, a ver a mi mujer y a mis hijas! ¿Y mis llaves? -En el bolsillo derecho... -¿Dónde? Padre, perdone... ¡pase! -No, perdóname. Adiós, hijo, adiós. Bueno, ya está armada, ya... -¿La de Dios, eh? -He pensado que voy a dejar la parroquia abierta toda la noche. -A ver si se la queman. -¡No digas tonterías! Un coñac. -¿Usted también? -¡Doble! Murmullo en el patio de butacas. -¿Qué? (SUSURRANDO) -Mucha mierda, eh. Mucha mierda. -Gracias. -¡Qué bueno, está lleno! -Comenzamos. (TODOS) Vale. -¡Qué nervios! -Inés, Inés. -¿Qué? -¿Todo bien? -Sí. -Oye, ¿qué vas a hacer después? -Pues no sé. Creo que me voy a ir al hostal a dormir, eh. -¿Y por qué no cenamos antes y tomamos una copa? -Es que no sé... no sé lo que voy a hacer. -Preparados, que empezamos. -Mucha mierda. -Piénsatelo, eh. Mucha mierda. Mucha mierda. -Sí, sí. Ten cuidado con este, ¡que es un buitre...! -Fuera luces. Arriba telón. ¡Qué gusto da volver a casa! Sí... será por la familia que tenemos... ¡Que tenga que venir Pepe a buscarnos...! -Por mí no se preocupe, si yo lo hago encantado. Que ya lo sé que lo haces encantado, Pepe. Pero no le costaba a mis hijos venir a buscarnos. ¡Que están ocupados, no seas así! Vamos, ¿están...? ¿Y por aquí cómo van las cosas, Pepe? -Qué quiere que le diga, como siempre, regular, para qué engañarnos. ¿Ah, sí, regular? ¡Vaya, hombre, regular, es que no se os puede dejar solos! Anda, pon un momento la radio. Sintonía en la radio. (RADIO) Aproximadamente a las 06:20 de la tarde un grupo de policías y guardia civiles ha irrumpido en el pleno del Congreso donde se celebraba la votación de investidura. Las fuerzas de orden público han apuntado al presidente de la cámara al tiempo que gritaban: "¡Todo el mundo al suelo!" Después se han escuchado varios disparos sin que se precise si ha habido algún herido o si eran disparos de intimidación. Pocos minutos antes, el informador que transmitía el acto ha dicho: "Las personas apuntan con sus armas al presidente, ahora nos han apuntado también a nosotros". ¡Me cago en la leche, esto no está regular, Pepe, esto está muy mal! -¡Pero que no es eso...! -¡Calla, que asustas a las niñas! ¡Baja la voz! ¡Mira, quédate tranquilo! -¿Pero cómo...? -Tranquilo, que tienes tres hijas. -¡Pero vamos a ver, Paquita! ¿Cómo voy a estar tranquilo? ¡Pueden venir a por mí! -Pero si no has hecho nada. -Mi padre tampoco y se lo cargaron en la guerra. -Ya, pero eso era distinto, ahora no hay. -Hoy no hay guerra, ¿pero y mañana qué? En el momento en que cualquier guardia civil de estos le dé por pegar un tiro a Adolfo Suárez o a Carrillo... -¡Deja de decir disparates, Miguel, por favor! ¿Qué hacemos? -Yo qué sé. Bueno, no te muevas de casa. -¿Adónde vas? -Al bar, que está Paco solo. ¡Faltaría más, que yo me tuviera que quedar en mi casa por estos fascistas! ¡Mira, estoy de este país...! (RADIO) ...al presidente, ahora nos han apuntado a nosotros. Se ha desconectado, no hemos podido seguir conectados con el Congreso de los Diputados. -Buenas tardes, no va a ocurrir nada pero vamos a esperar un momento a que venga la autoridad militar competente para disponer lo que tenga que ser... -Eh, ¿tú qué haces? (SUSURRANDO) -Dale uno. -Estense tranquilos. No sé si esto será cuestión de un cuarto de hora, 20 minutos, media hora... imagino que no más tiempo. Y la autoridad que hay, competente, militar por supuesto, será la que determine qué es lo que va a ocurrir. Por supuesto que no pasará nada. -Militar, por supuesto... ¿Tú qué crees que va a pasar? -Cualquier cosa. Esperemos que no se carguen a ningún diputado. -¡Estoy harto de este país, parece que estamos en el s. XIX! -Yo me estoy meando. Oiga, tengo que ir al baño. -¿No puede esperar? -No, imposible. -Acompáñala al retrete. ¡Venga, vamos! -Por lo menos nos dejan mear. (RADIO) Nos llega en este momento un flash de la Agencia Efe. La acción podría haber sido realizada por el teniente coronel Tejero y 200 guardias civiles. -Es él, es Tejero... ¿Ha entrado Antonio Tejero, de la Operación Galaxia? Pues eso es que van contra Suárez. ¿Contra Suárez? Claro, si no a quién van a obedecer unos guardias que querían acabar con Suárez. Si es que España no tiene remedio, ¡es que es una cosa, otra y otra! -"Hasta que os hable la autoridad militar competente..." ¿Pero qué autoridad competente? -Pues los militares, ya verá, van a sacar los tanques a la calle. ¡Ahora sí que estamos jodidos! ¡Chis! -Decretan el estado de excepción en Valencia, según la Agencia Efe. ¿Ha dicho Valencia? Sí. ¡Ay, madre mía! ¿Qué pasa? Que la niña actúa por ahí. No, en Murcia. No, no, estaba también en Valencia. ¿En Valencia o en Murcia? Esos días... me dijo el ventialgo, ¿qué día es hoy? Hoy estamos a... 23. Pues me parece que me dijo... ¿Pero no iba a Murcia? Sí, pero en Murcia después. Me lo apunté en un sitio, no sé... ¡Pues ya lo que nos faltaba, que la niña esté en Valencia...! ¡No tendremos tan mala suerte...! ¡Pepe, corta por la plaza de toros y los semáforos en ámbar te los saltas! ¡Ay, Señor, Señor! ¿Y estos por qué no llegan? Josefina, ¿dónde vas tan cargada? ¡Ni que tuvieras un regimiento! -¡Por Dios! ¿No se ha enterado? ¿De qué? -En el Congreso han entrado unos guardias y se han liado a tiros. ¿Cómo? -¡Que se han liado a tiros! ¿No me diga... en el Congreso? -Sí, señora. ¡Ay, Virgen del amor hermoso, si mi Toni está allí! -¿Alguna novedad? -Nada, sin novedad en el frente. -Pues mira, yo como Escarlata O'Hara, ¡juro que no voy a pasar hambre! -¡Por favor, Josefina! (RADIO) Y televisión. El Ministerio de Interior ha cursado órdenes a los gobiernos civiles de mantener el estado de alerta y las cercanías del Congreso están acordonadas, la Guardia Civil no permite el acceso ni a la Policía Nacional. La interrupción de la sesión... -¿Y si les da por matar a Suárez? -¡Joder, Pili! ¿Y por qué? -¿Y por qué no? ¿No lo han hecho en Chile? Igual se cargan a todos. -¿Qué nos pasa en España que no podemos solucionar los problemas civilizadamente? -Pues que el ejército se ha cansado de que los terroristas los maten como a conejos. -¡Te quieres callar de una vez, Ramón, por favor! Te voy a decir una cosa, eh: esta vez vamos a ser muchos los no vamos a callar. ¡Sí, sí, sí, muchos! -Don Miguel, ¿le importa si voy un momento a casa a ver a mi madre? -Marcha, marcha. -Vengo enseguida. Teléfono. -Bistrot París-Nalón, ¿dígame? -Paco, di a mi marido que se ponga, por favor. -Sí, un momentito. Don Miguel, la jefa. Vengo ahora, eh... -¡Venga, venga, marcha! Dime. -Miguel, que he estado pensando en lo que me has dicho antes y... creo que tienes razón. -¿Que tengo razón en qué? -Pues en eso, como le has dicho a todo el mundo que eres comunista, ahora pueden venir a hacerte algo malo. -¿Y por qué iban a venir a hacerme algo malo? -¿Por qué no te vas a Sagrillas? -¿Pero por qué, Paquita? Que no me quiero esconder de cuatro guardias civiles locos. -Pues quitas los banderines comunistas. -Si yo no tengo ninguno. -Pues los del Atleti. -Y a santo de qué tengo yo que quitar los banderines del bar. -¡Pues por si las moscas, Miguel! -¡Súbanla arriba, vamos! -Me parece que se han llevado a Carrillo y a Guerra. -¡Joder! ¿Estás segura? -Creo que sí, alguien más se va con ellos, no sé si irá Rodríguez Sahagún. -¿No se los irán a cargar, no? -Cualquiera sabe. Oiga, por favor, ¿podría ponerme de pie? Tengo artrosis... -¡Quédese donde está! -Antonio, los militares han entrado en el Congreso. ¡Que ya lo sé, demonios, ya lo sé! ¡Vaya día, vaya día para llegar! ¡Gracias a Dios que habéis llegado! ¿Sabéis ya lo que ha pasado? Sí, lo hemos escuchado. ¡Es que Toni está en el Congreso! ¿Cómo? ¡Que está en el Congreso, lo he oído por la radio! ¿Estás segura? Segurísima. ¿Pero qué hace en el Congreso? Porque está retransmitiendo las votaciones esas pal presidente. ¡Pepe, ayúdame con las maletas! Merche, hay que buscar también a la otra y al otro... Me apuntó en una lista dónde iba... ¡Pues venga, ve! -¡Tenemos un susto tremendo! ¡Merche, por Dios! -¿Qué tal en Venecia? Ya os lo contaré. Mucha hambre. -¡Hombre, Antoñito, habéis llegado a salvo, habéis logrado atravesar las barricadas! ¡Calla, calla... vaya día para volver! -A lo mejor es un día glorioso. -¡Anda, cállate ya, Ramón! Antonio, Antonio. ¿Qué? -Paquita me ha dicho que me vaya a Sagrillas. ¡Al pueblo lo último, que son unos bestias! Acuérdate de padre. ¿El asunto está muy mal? -Sí, son guardias civiles que han entrado en el Congreso. ¿Nada más? -Sí, ha entrado pegando tiros. ¿Pero cómo pegando tiros...? -¡Yo qué sé! ¡Pepe, baja y pon el coche en su sitio! -Antonio, tú que has sido político, ¿qué te parece, va a durar...? Si es que es la Guardia Civil, ¡yo qué sé! -Pues entonces va a estar mucho rato. -Venga, hay que sacarlos de aquí. -Ya habéis oído, ¡venga, moveos! -¡Venga, vamos, para arriba! -¿Adónde nos llevan? -¡Venga! -No quieren testigos. -Venga, vamos para arriba todos. Música pop. -¡Estoy seco, joder! -¡Ya va! ¿Se puede saber por qué vais vestidos de nazis para tocar rock? -Es un look cojonudo. -Bourbon de Tennessee. -Este sí que sabe. ¿O te crees que Alemania sólo tocan la polka? ¡Que esto es pura provocación, chaval! La gente nos va a escupir, ¿a que sí? ¡Pero se van a volver locos con nuestro música! -Pues no sé quién, de provocadores sí, pero vuestro poder de convocatoria es patético, no hay ni Dios. -Imposible. Mi madre y sus amigas iban a venir. -Pues no hay nadie. Y no me extraña nada, ¡pero nada de nada! -Un respeto, yo pido a todos un respeto, por lo que fue mi padre y ahora sigo siendo yo, un señor, un señor. Un momento, pensad todos un momento, en esta ciudad llena de secretas y paletos, ¿qué hago yo, qué hago yo? Es este mi mejor traje, este mi mejor momento, pero con este equipaje soy mejor que algunos cientos de los que encuentro a mi alrededor. -Podemos seguir así toda la noche, yo no tengo prisa. -¡Si es que yo no sé nada de eso! -¿Ah, no? -No. -¿No sabes nada? -¿Y esto? ¿Quieres que te lo lea para que te refresque la memoria? (LEE) Respondamos a la represión con sus mismas armas. Si ellos nos golpean, golpeemos el doble. Si la policía dispara, disparemos nosotros. Creemos grupos de autodefensa. ¿Sigo? -¡Yo de eso no sé nada! ¡Yo iba por la calle y lo cogí! -Ah, ¿que ibas por la calle y lo cogiste? Tú te encuentras muchas cosas, ¿no? (LLORANDO) -¡Por favor, no...! -¡Estás acabando con mi paciencia, así que tú verás lo que haces! -¡Yo ya se lo he dicho... yo de eso no sé nada! ¡Yo me encontré ese papel en la calle! Pero... pero ni siquiera le presté atención, de verdad. -Entonces, si no era importante, ¿por qué te lo quedaste? -Pues porque me asusté... -Acompáñeme, por favor. -Vámonos. -¡Y me quedé bloqueada y no sabía qué hacer...! Y me... ¡y me quedé bloqueada con el papel en la mano! -Y veo que aún sigues bloqueada, ¡creo que voy a tener que desbloquearte a mi manera! -Señoras, señores, lamento la interrupción, soy el empresario del teatro. Nos acaban de comunicar que... Que las autoridades han decidido ordenar un toque de queda. -¿Qué ha pasado? -Pues no puedo decir más... porque ignoro cuál es la situación, pero parece ser que el Congreso ha sido tomado por militares. No puedo decirles mucho más, lo lamento. Bueno, el que quiera recoger el importe de sus localidades, por favor, que vaya a la taquilla y, previa entrega de su localidad, le será devuelto. Muchas gracias, ¿vale? Murmullo. -¿Ha dicho un golpe de estado, no? -Venga, sentaos ahí. -¿Estás bien? -Sí, sí... un cigarro es lo que necesito. ¡No veas el mono que tengo! -¿Tú cómo lo ves, Gallardo? -A mí esto me parece un disparate. Estamos en el país del esperpento, cualquier cosa puede pasar. Oye, ¿hace mucho calor aquí, no? -Han dejado salir a Anna Balletbó por su embarazo, pero se han llevado a Suárez, Carrillo y F. González. -¡Silencio! ¡No os hagáis los listillos! -¿Adónde se los han llevado? -No lo sé. -¡A callar se ha dicho! (RADIO) En relación con el incidente del Congreso... Teléfono. -¿Dígame? -Paquita, coge a las niñas y baja a casa de mi hermano. -Están dormidas. -¡Pues las despiertas y bajas, que no quiero que estéis solas! -¿Cómo que solas, Miguel? ¿Qué locura estás pensando? -No lo sé, pero... haz lo que te estoy diciendo. -¡Miguel, me estás metiendo miedo! -¡Paquita, por favor, que hagas lo que te digo! Venga, adiós. -Miguel, tú puedes tranquilo. -¿Pero cómo voy a estar tranquilo, Ramón? -Tú te vienes a mi casa. -¿A tu casa yo? ¡Sí, hombre, me voy a meter yo en la boca del lobo! -¡Pero no seas tonto! Si alguien viene a por ti, no va a ir a buscarte a mi casa. Música pop. -Ni tan listos para la vida ni tan tontos para el sacrificio, ¡oh! Parece mentira que hayamos llegado hasta aquí con estudios de mercado. Ni amigos de los precipicios ni de los ríos más tranquilos... ¡La primera vez que no viene nadie y todo por vuestra culpa! -A lo mejor hay partido. ¡Que no, joder, la peña se ha enterado de que venían estos tres! -Arrastrados por la marea. ¡Arriba Madrid! ¿Pero estos flipaos qué hacen? ¿Por qué siguen tocando si no hay nadie? -Carlos, deja de llorar, macho, ¡vamos a pasarlo bien! ¡Mola, tío! -¡Venga, a bailar! ¡Vamos! ¡Dejadme en paz, coño! -¡Venga, Carlos! ¡Joder, que me dejéis! -Oteando a los mismos vicios. -¡Venga...! ¡Dejadme en paz, coño! -Parece mentira que hayamos llegado hasta aquí vivitos y coleando. Ni tan prestos para ayudarnos Teléfono. ni tan cerdos para olvidar... Nada, que no contesta, Merche. Será que tienen la música muy alta. ¡Parecemos la familia de de "Tócame, Roque". ¡Hay un golpe de Estado y uno está sirviendo copas y la otra de cómica...! Voy a ver si llamo a la radio a ver si saben algo. Eso, llama a la radio. Total, los otros dos... Pepe, por Dios, si quiere, puede marcharse a casa. -No, si yo prefiero quedarme. Total, para estar solo en casa... además, así les hago compañía. Madre, ¿tú has tocado esta mesita? No, no. Pero si seguro que puse la lista de los teatros donde iba Inés aquí, ¡qué manía de cambiarlo todo! ¡Que no he cambiado nada de sitio, no he visto ni tocado nada! -"Lo que no se llevan los ladrones, aparece en los rincones". Pepe, ¿se puede usted dejar ahora de refranes? ¿Y nadie sabe nada? -Mira, mamá, qué dibujo. Que llame también a casa, que estamos preocupados Muchas gracias. Nada, no saben nada, Merche. Que no les ha llamado. ¿No? ¿Por qué no nos acercamos al Congreso? Pues porque no podremos estar allí, Merche. ¡Ay, Dios mío, ya estamos como en el 36 y no tenemos comida en la despensa! Pero, madre, ¿dónde vas a ir ahora? Que sí, que seguro que encuentro. Herminia, que es muy tarde. Déjala, déjala. Algo habrá abierto. Encontraré algo, seguro. -¿Quiere que le ayude? No, Pepe. Dame el teléfono de Eugenio que no lo tengo. ¿Dónde está la agenda, por Dios? ¡Ay...! A ver, el prefijo es 969. Nueve, seis, nueve... Aquí está el teléfono. -Tú no te preocupes, que no pasa nada. Tono de llamada comunicando. -¡Jo, comunica! -Llama otra vez, anda, llama. -Comunica. -Bueno, tranquila, tranquila. ¿Te apetece una copa? -No, gracias. -Bueno, por lo menos siéntate. Yo sí me voy a tomar una. Como dijo Marlene Dietrich: "Si llega el fin del mundo, por lo menos que te pille con una copa". Creo que fue Marlene, no recuerdo muy bien... Ya verás cómo al final no va a pasar nada. -Pues sí. -¿Sabes qué haremos cuando acabe? Vamos a irnos a cenar juntos y a reírnos de todo. -Bueno, cuando acabe esto, a lo mejor, ahora no tengo ganas. Voy a llamar otra vez. -Llama, llama. -Por sobrecarga en la red, rogamos vuelva a llamar... -¡Joder! Vamos a ver, Eugenio, de bolos o de tournée también lo sé yo, pero lo que no sé es dónde. Yo pensaba que tú lo sabías. ¿Tampoco habla contigo? ¿Pero qué me vas a contar a mí, hijo...? Bueno, pues si habla contigo, dile que llame a casa. Adiós. Nada, tampoco sabe nada. -He hecho un dibujo de Venecia. Muy bonito. -Pero si no lo has mirado. Pero vamos a ver, Merche, esta hija tuya se va de bolos y nadie sabe dónde para. Quita, hija, quita. Pepe, ¿cómo se llama el hotel...? -Palace. ¡El Palace, eso! Enséñame el dibujo. A ver, el Palace... ¡Anda, qué bonito! -Y esta eres tú. ¿Esta? Pues qué guapa. ¡Ay, que nadie le hace caso a mi niña, madre mía, con lo que te he echado de menos en Venecia! -¿Qué me habéis traído? -Gallardo, tienes que salir de aquí. -Estoy bien. Lo que pasa es que, cuando me pongo nervioso, ¡me cuesta respirar! ¿Por qué no intentas conseguirme un vasito de güisqui? Eh, el vaso dilatador. Anda, a ver si te dejan ir al bar. -¿Cómo me van a dejar? -¿Te he contado alguna vez que en Vietnam tuve que cruzar entre los charlies para buscar una botella...? -Sí, mil veces, sí. -Joder, Toni, pues ahora te toca a ti, ¡por tu madre, consígueme esa botella, anda! -Pero... -¡Eh, eh, eh! ¿Dónde vas? -¡Perdón, es que mi compañero no está bien y necesita beber...! Si podía ir al bar a pedírselo. -¿Qué hacemos? -Lo dejamos. -Venga. -Gracias. -¿Has conseguido hablar con Madrid? -En casa comunican todo el tiempo. -A lo mejor cortaron las líneas. -¿Y qué os parece que hagamos? -Creo que aquí ya nada. -¿Por qué no nos vamos al hostal y vemos qué hacemos? -Vale. -Sí, sí, vámonos, que tras la crítica, cuanto más lejos de este teatro... -Eh, ¿dónde vais? Yo creo que es mejor que nos quedemos aquí. -¿Y eso por qué? -Porque hay toque de queda. Y con lo que ha salido en prensa, no os conviene salir. -¡No puede ser, no me puedo creer que esto pase otra vez! -Los técnicos se han marchado. -¿Qué? -Que se han marchado, aquí no queda nadie. -¡Joder! No os mováis de ahí. Murmullo de la radio. -Si no es mucho preguntar, don Antonio, a quién llama ahora. Pues a la UCD, al partido, a ver si saben algo. -¡Pues está bueno el partido, ahí no quedará ni el tato! Hola, muy buenas, soy Antonio Alcántara. ¿Es usted Paloma, la recepcionista? ¿Está usted llorando, Paloma? Pero no llore, mujer, que ya verá que no pasa nada. Que ya, ya, ya sé que tiene miedo. -Yo creo que no hay nadie ahí. Vamos a hacer una cosa, recoja y váyase a casa. Pues claro que yo me hago responsable, claro. No, usted no tiene que estar ahí, sola. Váyase para casa, que mañana será otro día. Adiós. ¿Pero qué pasa? Pues era Paloma, la recepcionista de UCD, que la han dejado sola y estaba muerta de miedo. -Es Pinocho en góndola. -Que sí, María, pero es mejor que te vayas a tu cuarto, que no está la madalena para tafetanes. ¡Qué barbaridad, hija, me he traído lo último que quedaba! ¡La gente está lanzada comprando lo que sea! ¿Pero no quedaba nada? Nada. ¡Esto es la guerra, Mercedes, esto es igual que la guerra! Por Dios, madre, no digas eso. Madre, hombre... -¿Cuándo es la guerra? Que no es la guerra. Hija, por Dios, son cosas de la abuela. No te preocupes, anda, ve a ayudarla. (RADIO) ...en el Congreso. Es un flash de la Agencia Efe. La normalidad era completa en el cuartel general del Ejército, sede del jefe del Estado Mayor. A esa hora no... ¿Qué va a pasar, Antonio? No lo sé, pero nada bueno, Merche. -Corta el jamón, corta el jamón... -Más fino, córtalo más fino. Más fino. -¡Lo va a cortar tu puta madre! -Haz lo que quieras. -¡Coño! ¿Tú qué haces aquí? -Es que un compañero no se encuentra bien y me mandan para ver si le llevo una copa. -¿Coñac, ginebra o güisqui? -Güisqui, güisqui... sería perfecto, si no le importa. -Toma. Nacional, ¡que hay que hacer patria! -Gracias. -¿Dónde vas? -Lo tienes que tomar aquí. -Ya... no es para mí sino para mi compañero, que no se encuentra bien... -Pues de aquí no sale el género. -¡Deja al chaval, que hay que ver la mala follá que tienes! Anda, llévate el güisqui. -Gracias. -Algunos estamos aquí a la fuerza. Yo no me hice guardia para esto. -Ya, pues esperemos que no vaya a más, si no, estamos jodidos. De verdad, que aquí pasa algo muy raro, no hay nadie en la calle. (RIENDO) ¡Esto es que se ha acabado el mundo! -¡Yo siempre quise que me pillase de concierto! -¡Joder, qué mal rollo, se acaba el mundo y no me lo he montado con Farrah Fawcett! -Más triste es lo mío que no me lo he montado contigo. ¡Eh, dejad de decir tonterías, que yo creo que pasa algo raro! -¿Pero por qué no cogéis el teléfono en toda la tarde? -¡Hombre, una fan! ¿Un autógrafo? -¡Quita! Carlos, ¿Qué haces aquí? ¿Qué pasa? -¿Que qué pasa? Han dado un golpe de Estado. -¿Qué? -Han entrado unos guardias civiles en las Cortes. -Espera, ¿puedes repetirlo más despacio? -¿Y a este qué le pasa? -Que se ha fumado medio Marruecos. ¿Cómo que un golpe de estado? -¡Por fin, se veía venir! ¡Hay que celebrarlo, más bourbon! -¡Venga! -A ver aquí, ponme a mí. -¡Bien, más hombres con uniforme! ¡Todos los hombres con uniforme! -Toma. -¡Joder... una botella entera! Gracias. ¡Español...! -Pues lo que me han dado los charlies. -¡Qué se le va a hacer...! Mejor... ya estoy mucho mejor. -Felipe González, S. Carrillo, Alfonso Guerra, Gutiérrez Mellado y Adolfo Suárez han sido trasladados a una dependencia... -Como hay Dios que les fusilan. ¡No vea usted cómo son estos! ¡Pepe, no diga esas cosas que hay ropa tendida! Mi vida, tú no tengas miedo. ¡Chis, escuchad esto, por Dios! (RADIO) Entre otras cosas y a la vista de lo que ocurre, decreta una situación de excepción para esta región... -Papá, aún no has mirado mi dibujo. ¡Hija, es verdad, que no he visto tu dibujo! ¡Mira qué bonito! ¿Este de aquí es papá, eh? -¡Que no es por esa cara! ¡La dichosa lista, que aquí está Cuenca, Valencia, Castellón! Valencia. 23. 23. ¡Joder, qué mala suerte, está en Valencia! ¿Y no pone el teléfono del teatro? No, no lo tiene. ¿Pero por qué no nos llama? A lo mejor no tiene un teléfono. Voy a llamar a información. -Con permiso, ¿y no será que tienen el teléfono descolgado y ya está llamando y le da comunicando? También es verdad, cuelga. El caso es que no hablo con ellos. Timbre. -¿Quieren que abra yo? Ya voy yo. Merche, Merche... Que sí, que sí. Son Desi y Clara. Ah, bueno. Venga, pasad. -Hola, Mercedes. Buenas noches. ¿Sabéis algo de Josete? Es que está con Carlos pero no llaman... Antonio no deja de llamar y nada. -¿Qué estarán haciendo? Seguramente estén haciendo el bobo. -Y tomándola. Ya. -Que me acabo de acordar de algo. ¿De qué? -Que tenemos banderas con la hoz y el martillo. ¿No me jodas? -Sí, del último pedido. Y tenemos que deshacernos de ellas. ¿Pero qué hacen ahí? -¡Yo qué sé! Pero como triunfen los golpistas... ¿Que tenéis banderas comunistas? ¿No me digas que tenéis...? ¡Herminia, que hay ropa tendida! No, que hay banderas y hay que deshacerse de ellas. ¡Como sea! -¿Y cómo? Timbre. Déjalo, ya voy yo, no sea que sea la policía. ¡Chis, ya voy yo, no vaya a ser la policía! ¿La policía? Es Paquita. Ah. -Hola. Hola, hija, ¿qué pasa? -¿Me puedo quedar aquí? Me da miedo estar sola en casa. ¿Pero y Miguel? -Miguel no ha querido venir, dice que si vienen a por él, no me quiere comprometer. ¿Pero dónde se ha metido? -Ven, Diana, vamos a jugar. -Ramón dice que él lo esconde en su casa. He dejado a las otras dos arriba, no podía con todas. -¿Quiere que le ayude? No, ya voy yo. Hija, venga, no te preocupes. -Pasa, Miguel. Siéntete como en tu casa. -Gracias, Ramón, de verdad. -Aquí estarás seguro, Miguel. Que puede que seas un rojo, pero te voy a decir una cosa: tú eres mi amigo y eso, para mí, ¡eso es sagrado! -Gracias, Ramón, de verdad. Te lo agradezco de corazón. Tómate lo que quieras, ahí tienes de todo: coñac, güisqui, ginebra... De todo, pero español. ¡Que te sientas como en tu casa! -Gracias, gracias, de verdad. ¿Como en mi casa...? ¿Qué haces, madre? Nada, nada. ¿A qué huele, pero qué estás haciendo? Ah... Madre, será posible. ¿Pero quiere que...? La iba a quemar. ¿Qué quieres quemar la casa o qué? Es que es peligroso, Mercedes. Por Dios. Si estos se salen con la suya lo mismo vienen casa por casa y con una cosa como esta no pueden dar el paseo. Madre, por Dios, no digas cosas raras. ¿Qué no diga cosas raras? Parece mentira que no te acuerdes de lo que pasó. Será posible. A ver lo que dice Antonio. Mira que si se vuelve a repetir otra vez. Madre, venga, ya está bien, eh. Ya está bien. Mis pobres nietos. Toni... Inés y Carlos. ¿No sabemos nada de ellos? Tengo mucho miedo, Mercedes. Tengo mucho miedo, hija. Teléfono. Ya lo cojo yo. Dígame. -Joder, mamá, ya era hora. ¿Qué estabais haciendo? Llevo dos horas intentando llamaros. ¿Es Inés? Cariño, pues lo mismo que tú, intentando encontrarte, por Dios. ¿La niña? ¿Estás bien? -Aquí nadie sabe nada, no nos dejan salir a la calle, ¿vosotros sabéis algo? Hombre, algo sí que sabemos, sí. Justamente tienes que estar en Valencia, por Dios. Pero bueno, ¿tú estás en un sitio seguro? -Pues en el teatro. Espérate un momento. Pero lo importante, ¿estás bien? -Que sí, mamá, que estoy bien. Pues tranquilízate, hija, por Dios, te paso a tu padre. Inés, hija, tranquilízate que no va a pasar nada. -¿Eso cómo lo sabes? Yo estaba en Argentina cuando el golpe. Ya lo sé, ya lo sé, pero tienes que tranquilizarte. -Joder, dejar de decir que me tranquilice, ya estoy tranquila, pero si esto no se arregla me tengo que ir de España. Que no, ¿cómo te vas a ir de España? No tienes que irte. -¿Y qué hago, qué hago? Tengo antecedentes. ¿Sabes qué me pueden hacer? (SE CORTA LA LLAMADA) ¡Joder, mierda! Hija, que se ha cortado, Merche, déjame otra vez. -Ha sido un concierto histórico, ¿eh? Hasta luego. Venga, vámonos. -No sé qué llevaban los canutos, pero me han sentado... -Venga, vámonos, anda, vámonos al barrio que tus padres estarán preocupados. -Yo me voy a mi casa, que seguro que estos a por los primeros que van es a por los maricas. Joder, qué mal rollo, nos vemos. -Hasta luego. El casco. -Trae. Vámonos. -Sí, sí, vámonos. Rum, rum... -Oye, Josete, ¿quieres que te lleve la Vespino? -Venga, vamos, si yo puedo perfectamente. -Por aquí. (JADEA) -Lo que más me jode es que va a haber que dar la razón a los que dicen que este país no tiene remedio. No quiero pensar lo que dirán de nosotros en Francia o Inglaterra. -Gallardo... -Una vez más, España es diferente. Hay que joderse. (CHISTA) -Ya, ya. -Si es que esto es una mierda. -¡Eh! Tranquilitos que esto se mueve. -Yo no sé qué hemos hecho los españoles para que no nos dejen vivir nuestra vida. -Será qué no hemos hecho. -Será eso, yo qué sé. -Ya, Gallardo, deja de beber, hombre. -Si es que me falta el aire, Toni. Tengo una presión aquí... -Eh, por favor... -Eh, siéntate. ¡Que te sientes, leche! Mis amigos. ¿Qué decir de mis amigos? Vinieron a defenderme y ellos... -Oye, Carlos, que Josete va muy mal, ¿eh? Sí señor, Sí señor. Y aquí sigo, Pese a todo aquí sigo. Si acaso no estás contra mí... Ten un poquito de cuidado, anda. -Sí, sí. Vive Dios, vive Dios. -A este no le falta detalle. Mira. Joder con Ramonín, y parecía tonto cuando lo compramos. Ja, ja, ja... ¡Coño! ¿Pero tú de qué te has disfrazado? -Pues de lo que soy, Miguel, de camisa vieja. ¿Te has fijado que no hay nadie en la calle? Ni un alma, y es que mucho hablar de libertad y de democracia y en cuanto alguien pone los cojones encima de la mesa aquí no hay ni Dios que se menee. (ENCIENDE LA RADIO) Mira, mira, mira, mira... ¿Eh? Qué bonita la música militar. Se ha acabado ya aquí con los partidos políticos, Miguel, a tomar por saco, hombre, que eso no es para nosotros. -¿No es para nosotros? -No. -¿Y qué es lo que es para nosotros? ¿Esto es para nosotros? Esto sí vale, ¿no? Esto sí. Pues te equivocas, porque va todo en el mismo paquete, o te crees que con Franco te permitirían tener la casa llena de fotos de tías en pelotas. -¿Qué tendrá que ver una cosa con la otra? -Claro que tiene que ver, a ver si te enteras, coño. La libertad de expresión es un concepto general, que sirve para todo. Y eso de que no queda gente para defender la democracia está por ver, ¿eh? Que está España llena de gente dispuesta a pararles los pies a estos fascistas -Sí, llenísima, ¿dónde está esa gente? -Aquí, coño, delante de ti. -¿Y tú sólo qué vas a hacer? -No lo sé, lo que sí sé es lo que no voy a hacer, no me pienso quedar aquí delante de ti escuchando esas fascistadas que te salen por la boca, que eres un fascista. Fascista... Fascista y además un fascista Rijoso, joder, qué asco. -Pues este fascista rijoso te ha ofrecido su casa y está dispuesto a jugársela por ti. Se abre la puerta. Se cierra la puerta. -Si los tuyos fracasan yo también voy a dar la cara por ti, pero si ganan yo te aconsejo que te deshagas de todas estas revistas de tías desnudas, porque como te las pillen, te van a meter en la cárcel, ¿te enteras? Yo te tengo aprecio, te lo juro, Ramón, que te tengo aprecio, pero me voy, no aguanto un solo minuto más aquí. Se abre la puerta. Se cierra la puerta. Mercedes, que ya están aquí los niños. Hijos míos, gracias a Dios que habéis llegado. Hola, abuela. -Hola. Mercedes. -Hola, doña Hermi... Ay. -Josete. ¿Estás bien? -¿Qué le pasa a Josete? No sé, hijo, por Dios. Ten cuidado, no te pringues. Oy, oy, oy... Hijo, ¿no sabéis lo que ha pasado? Sí. -Cuidado. Id abriendo. Venga, subid, que este niño está enfermo. -A ver, espera, eh. Cuidado. -Hombre, Josete, por Dios hijo... ¿Qué pasa, cómo vienes? -Es que me he mareado en la moto. Pero mira como viene, Carlos, hijo, ¿por qué no cogéis el teléfono? Que tienes a la casa en vilo. Por la música que no lo oíamos. Está el asunto para música. Te lo he dicho. -Hijo, qué mala pinta traes. Ay, Dios mío, venga, métete en la cama, anda, te hago una manzanilla enseguida. -Una manzanilla y un café con sal. Tú también... Métete en casa. Adiós, Karina. Karina, ¿está tu madre en casa? -Pues no, yo creo que no porque la he estado llamando y no lo coge. Habrá salido con Gerardo. Pues si necesitas algo aquí estamos. -Gracias. Adiós, hija. ¿Quién es Gerardo? -Pues uno con el que sale ahora. Venga, Merche, dejad de cuchichear, venga, todo el mundo para adentro. ¿Qué? -¿Qué hacemos con las banderas? Joder, me cago... Pues yo qué sé, Desiderio. Algo habrá que hacer, coño, porque este asunto se está poniendo muy serio, a ver si ahora por una tontería se nos va a caer el pelo. ¿Inés está bien? Está asustada pero bien. ¿Y tú? Bien, bien... -Inés se va de España. No digas eso, hija, que Inés no se va a ningún sitio, hombre. Esta niña debería estar en la cama ya. -Es que no he cenado. Pues dale un vaso de leche, que se vaya a dormir, ya es hora. -Tengo hambre. Ven conmigo, que yo te voy a dar de cenar. ¿Usted también se va a quedar? Estaría mejor volviéndose a su casa, ¿no? -Hombre, pero si no es mucha molestia, es que para estar yo solo en la pensión, pero vamos, que si estorbo... No, no, ¿qué va a estorbar? Siéntese. ¿Y vosotros en Venecia? Bien, Venecia precioso. ¿Dónde vas, Antonio? Voy a bajar a hacer una cosa. ¿A bajar a qué? Pues nada, tengo que... deshacerme de las banderas comunistas del local. ¿Qué vas a hacer con ellas? No lo sé, lo decidiremos ahora. -Yo voy con usted. Sí. Yo voy también. No, hijo, tú mejor quédate, no dejes sola a tu madre. -Venga, Antoñito, vamos, por favor. Sí, vamos. -Merche, me lo llevo. Ten cuidado. ¿Pero no sabes lo mejor? Que tu hermano está en el Congreso. (RESPIRA CON DIFICULTAD) -Aguanta... aguanta. -¡Eh, quieto ahí, eh! -Por favor, este hombre es un periodista muy importante y está muy mal, hay que sacarlo de aquí. -Estoy bien. -No estás bien, Gallardo. -No pienso dejar que me saquéis de aquí. -Llame a su superior y que se lo lleven. Si algo le pasa caerá sobre su conciencia. Por favor. -¡Sargento! -¿Qué pasa? -Ese de ahí, que no está bien. -Sacadle. -Pero tú siéntate, y no te preocupes que conmigo no le va a pasar nada. ¿Qué hacemos con esto? -Vamos a bajarlas al coche y luego decidimos qué hacemos con ellas, vamos. -Perdonen que les interrumpa pero eso no lo veo claro porque imagínense que nos paran y nos piden que abramos el maletero. ¿Que nos para quién? -Yo qué sé, un control. -Puede ser, puede ser. Ya me dirás entonces qué hacemos con ellas, joder. Se abre la puerta. -Ha entrado alguien. La policía. -Qué asco, ya no se puede ni aparcar un coche en la puerta de la casa de uno. Pero si es mi hermano. -¡Joder, qué susto! ¿Pero qué hacéis aquí? ¿Qué haces tú aquí? -¿Qué hacéis vosotros? ¿No estabas en casa de Ramón? -Estaba, pero ya no. ¿Y eso? -Estoy harto de esconderme como un conejo, hay que defender la democracia, sea como sea. Vamos a ver, hay que defenderla sin hacer tonterías ni gritar. -Ahí tiene razón don Antonio. A ver si por hacer la machada. Joder. -¿Y qué piensas hacer, Miguel? -Bueno, pues... le he estado dando vueltas. ¿Tú te acuerdas de la Minerva, eh? ¿La minerva? Sí, la enterramos hace dos años. -Pues ahí está. Debe de estar en el cementerio. Sí, en el cementerio, ¿no pensarás desenterrarla? -¿Y por qué no? -Perdone que interrumpa, pero ¿quién es esa minerva? -No es un cadáver, es una imprenta pequeña. ¿Y para qué quieres ir a desenterrarla? -Antonio, porque no nos podemos quedar con los brazos cruzados. ¿Pero qué quieres hacer tú con una minerva? -Joder, imprimir, ¿qué se hace con una minerva? Imprimir panfletos, pasquines, carteles, lo que haga falta. Imprimir. Para imprimir hace no hace falta una minerva, sino papel, hace falta ser impresor, y no eres nada de eso. -Lo sé perfectamente, por eso quiero llamar a Curro, que trabajaba contigo en la imprenta, ¿te acuerdas? ¿Cómo no me voy a acordar? Vaya una pareja de baile, Miguel. -Pues sí, Antonio, piénsalo bien. Vamos los dos al cementerio, desenterramos la minerva y en menos de un periquete tenemos todo lleno de panfletos, de pasquines, de carteles... ¡Todo, todo! Por favor, confía en mí, sé muy bien lo que hago. ¡Anda, leche! Es que no sé si darte un bofetón o darte un abrazo, Miguel. -Me tienes que dar la dirección de Curro. Pero ten cuidado, ten mucho cuidado, que estas cosas no son tan sencillas. Vamos a ver, este vive... -Espérate que apunte. Vive en Usera, en la calle Carrascales 7, creo que es el segundo piso, lo sabrás por un felpudo de los tuyos. -Todo esto está muy bien, pero primero nos deshacemos de las banderitas. Los fascistas con nosotros no podrán, les daremos tres patadas en el... -¿Tú eres gilipollas o qué? Solo a ti se te ocurre ponerte a cantar. -A los fascistas se les planta cara demostrando que no hay miedo. -¡Vete a la mierda! -Tranquilízate. -¡Déjame en paz! ¡Déjame en paz! -¡Eh! Mantengamos la calma. Si de aquí a una hora todo sigue igual nos vamos al hostal. -¿Habéis visto a los fachas que había antes de la función? Os dije que no hiciéramos esta obra, nos traería problemas. -Venga ya, que la obra la escogimos entre todos. -Entre todos no, yo dije que la cosa se podía poner mal y al final, mira, voy a tener razón. -Venga, va, ya veréis cómo al final todo se resuelve, no estamos en 1936, estamos en el 81. -Inés, ¿estás bien? -No, no estoy bien, estoy acojonada. -Chicos... Lo mejor es que nos vayamos al ambigú, ¿eh? Por lo menos hay de comer y de beber en el bar, no hay situación que no mejore con una copa. Venga, vamos. -Vamos. -Vamos, vamos, venga, ánimo, Inés... Va... -¿Inés? Vamos... -Sí, sí, ahora voy. -Vamos. -¿Seguro que es un buen sitio para tirar esto? -Es un sitio cojonudo, además, nos pilla cerca por si acaso las cosas se arreglan, podemos venir a recogerlas. (MURMURA) -Ah... Bueno... Ya casi hemos terminado. -Venga. Ruido. -¡Chis...! Golpe. Ruidos. ¡Joder, qué susto me has dado, Ramón, por favor! ¿Pero qué haces así vestido? ¿Qué pasa? ¿Que han ganado los tuyos? -No, todavía no, Desi, eh... Pero estamos en ello. -¿No te va a resultar muy duro marcharte y dejar a tu hijo? -Claro que me va a resultar duro, pero no quiero que me vuelva a pasar lo de Argentina, antes me voy donde sea. -Pues yo creo que si pasa algo, tenemos que quedarnos aquí y luchar desde dentro. -Hombre, Luis, cada uno lo afrontará como buenamente pueda. Ten en cuenta que de todos nosotros, Inés es quien lo tiene más crudo. -Bueno, ¿no hay ninguna cerveza para mí? Encima, venga... Ruido. Llaman a la puerta. Llaman a la puerta. Golpean la puerta. Puerta. -No abras. -¿Pero cómo no voy a abrir? -No abras... -¿Cómo no voy a abrir? Puerta. Voy, voy, voy, voy... -A sus órdenes, mi sargento. ¡Venga, en pie! -¿Adónde nos llevan? -Venga, vamos. -Yo no me muevo si no nos dicen adónde nos llevan. -¿Qué pasa que no quieres salir? -¿Cómo que salir? -Sí, que os vais a la calle. ¡Venga, vamos! -A ver, los blocs, los micros, de aquí no sale nada. -Estos chavales, si no saben beber para qué beberán, me pregunto yo, ¡qué asco me da, coño! ¡Ah, ah...! ¡Uf...! Ah... ¡Joder! Escúchame, De Gaulle, ándate con mucho ojo, ¿eh? Que dejas en casa mujer y tres hijas. -Ya sé que contigo están seguras, pero tú entiendes por qué lo hago, ¿verdad? Pues no, no lo entiendo, porque estás loco. -¡No estoy loco! ¡No estoy loco, coño! Lo que pasa es que cada uno es cada uno. Bueno, pues ten cuidado. -Sí, que tendré cuidado. Y tú cuida de la loba, ¿eh? Y de mis lobitas. -¡Miguel! -¿Qué? -Miguel, ¿adónde vas? -A hacer lo que tengo que hacer, Paquita... -Oye, Mi... Miguel, ¿adónde te vas? Paca... -¡Mi... Miguel! ¡Pe... tío! ¡Tío, tío...! ¿Cuántas quedan? -Estás son las últimas. Pues, venga, arreando. -¡Tony! ¡Tony! ¡Joder, menos mal! ¿Estás bien? -Sí, sí, sí, estoy bien, ¿y Gallardo? -En el Palace, no ha querido ir al hospital. Está tumbado. -Voy a verle y llamo a mis padres, estarán preocupados. -Eso puede esperar, tengo una unidad móvil, tienes una crónica que contar, ¡eres periodista! -Tío, ¿por qué le ha dejado que se marche? Porque es mi hermano mayor, Paca, porque está haciendo lo que cree que tiene que hacer, por eso. ¡Papá! Tony en la radio. ¿Ah, sí? ¿Qué dice, hijo? (RADIO) Hemos oído... ¿Es Tony? ¡Es Tony, es Tony! (RADIO) ...fuertemente armados que nos apuntaban con ametralladoras. Estaban dirigidos por el teniente coronel Tejero, que fuera absuelto de lo que se llamó La Operación Galaxia. Estaba cuando entró en la Guardia Civil. -No te puedo dar una cifra, lo que sí sé es que muchos eran muy jóvenes, tenían cara de nerviosismo y realmente de no saber qué hacían. -Mientras tenías el micro abierto, hemos escuchado disparos en directo, eso ha sido aterrador, ¿sabes si hay algún herido? -Por el momento no tenemos ningún dato concreto que nos asegure que haya heridos, pero dispararon hacia el techo precisamente para intimidar a los que estábamos dentro... Qué tranquilo está. -A los periodistas nos echaron Teléfono. fuera para no tener testigo. Teléfono. Nos sacaron por los pasillos del Congreso en fila india, eh, escoltados... ¿Dígame? -Papá... ¿Inés? Inés, hija... ¿Eres tú? ¿Es Inés? ¿Estás bien? -Sí, sí, estoy bien, pero han venido unos soldados... ¿Cómo que han ido unos soldados? ¿Y qué ha pasado? -No ha pasado nada, pero yo he pasado mucho susto, papá. (INÉS LLORA) ¡Tengo mucho miedo! Me tienes que ayudar, por favor, papá. Pues, claro, hija, claro, claro. (LLORA) Tienes que traerme dinero y el pasaporte, por favor, me tengo que ir de España. ¿Pero cómo que te tienes que ir de España, Inés? (LLORA) Me tengo que ir, papá, por favor... ¿Vas a venir? Eh, sí, hija, sí, pero tranquilízate, tranquilízate. -Prométeme que vas a venir. Te lo prometo, hija, no te preocupes, te lo prometo. (LLORA) Gracias, papi. Ahora mismo salgo para allá, hija. ¿Cómo? Adiós. ¿Qué? Que me voy a Valencia. ¿Qué dices? ¿Vas a Valencia? Para estar con la niña, que está sola, a ver si le pasa algo y no me lo voy a perdonar en la vida. Entonces voy contigo. ¿Estás ahora para viajar? Madre, ya estoy bien, estoy estupendamente. No, mamá... ¿Voy yo? Que no, ¿qué vas a ir tú? Tú te quedas aquí. Papá... ¿Quieres que vaya contigo? No, tú mejor quédate aquí cuidando el fuerte, hijo. Ah... Anda, toma, guarda esto para llevárselo a la niña. Timbre. ¿Tú estás para conducir? ¿Quién es? No estoy para conducir, ¿qué quieres que haga? Tendré que conducir. Pepe, ¿te puedo pedir un favor? -Pues, claro. ¿Puedes llevarnos a Valencia con el coche de mi mujer? Es un viaje muy largo, no puedo comérmelo del tirón y me espera mi hija. -No me tiene que decir nada, les llevo encantado. Entonces andando, que es gerundio. Hijo... ¡Venga! Venga, hijo... -Tenga mucho cuidado. Adiós, mi vida. Vamos, Merche. Cuídate mucho, Mercedes. Adiós, madre. (RADIO)...de muy malas maneras. El momento ya, cuando llevamos esperando y realmente estábamos bastante nerviosos sin saber qué estaba pasando, eh, nos pidieron que... -No se preocupe, cuando me dicen "vamos" es vamos, en un periquete nos plantamos en Valencia. Pues eso, vamos. ¡Venga, pa'dentro! ¡Papá! ¡Papá! El teléfono del teatro, está aquí apuntado. Sí, hijo, gracias. -No, don Antonio, usted detrás, así descansa. Carlos, hijo, atento, ¿eh? Que te quedas de hombre de la casa. ¡Vamos, Pepe! Cuidado. (NARRA) "El hombre de la casa", hoy en día esa expresión puede sonar anticuada y muchos la encontrarían machista, pero yo había entendido muy bien lo que mi padre me había querido decir. Tratándome como a un igual, me había dado mando en plaza haciéndome responsable de mi familia por primera vez. ¿No os quedéis ahí, hombre? Va, meteos para adentro. (NARRA) Aquella noche, las viejas historias de mi abuela sobre el terror y el sinsentido de la Guerra, parecían más reales que nunca y nos quitaron el sueño a casi todos. Y yo solo podía pensar que estábamos al borde de precipicio, de la peor de las pesadillas, quién sabe si de una lucha entre hermanos, entre amigos, entre personas que acabarían matándose unos a otros por sus ideas. Aquel 23 de febrero retumbaba en mi cabeza otra fecha de la que había oído hablar tantas veces a mis mayores desde que era un crío, la del 18 de julio del 36, entonces, como ahora, muchas familias quedaron separadas por las líneas de los tanques, las pistolas y, sobre todo, el miedo. Y todo en medio de la desinformación, de la incertidumbre, del terrible pálpito de que nuestra vida en libertad, nuestra búsqueda de un futuro mejor podían saltar por los aires de un momento a otro.

Cuéntame cómo pasó - T14 - Capítulo 235

10 ene 2013

23 de febrero de 1981. Por fin Antonio y Mercedes han cumplido su sueño de viajar a Venecia y ajenos a todo pasan unos días románticos surcando los canales italianos. Pero esa tranquilidad se ve alterada nada más pisar tierra española al enterarse de que un grupo de guardias civiles, comandados por el teniente coronel Tejero, ha tomado el Congreso de los Diputados.

De la mano de los Alcántara reviviremos aquella fecha histórica que pudo cambiar el rumbo político de España. Serán largas horas de espera, de miedo e incertidumbre, pegados a la radio para no perder detalle y con el teléfono siempre en la mano para asegurarse que los suyos están bien.

Antonio y Mercedes intentando localizar a sus hijos que no saben donde están. Carlos en el bar FlyBar ajeno a la situación que se vive, Inés en un bolo en Valencia y Toni, como periodista, viviendo muy de cerca el golpe. Por su parte, Miguel decidirá no acobardarse y sacará su vena más revolucionaria.

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  1. Madridista88

    ¿Alguien sabe cómo se titula la canción que suena al final del capítulo 235 y quién la interpreta?

    18 sep 2014
  2. Xose

    Hei que guay estuvo!! Super descritivo enorme y que grande el Josete fumando!!

    05 may 2013
  3. Xose

    Grande capitulo... Muy descritivo y q grande el josete fumando!!! Jeejeje

    05 may 2013
  4. desesperacion!!

    necesito saber que cancion es... llevo meses buscandola! :(

    28 abr 2013
  5. maribel

    Lo siento pero he estado escuchando la cancion a traves de amazon y no es ni por asomo. Quien me lo dijo se ha equivocado. Habra que seguir buscandola.

    22 mar 2013
  6. maribel

    La cancion es floating clock frequency del grupo double muffled dolphin pero no la encuentro por youtube. Si alguien la encuentra que ponga el enlace para bajarlagratis a ser posible. Yo la seguire buscando.

    22 mar 2013
  7. Javi

    Seguís sin averiguar el título de la canción del final, o quién la canta? me he vuelto loco buscándola, nunca me había pasado no encontrar una canción con el Shazam o con la letra....

    05 mar 2013
  8. Avatar de Sami Sintes Sami Sintes

    si alguien sabe la cancion que lo diga es muy buena

    13 feb 2013
  9. AxB

    No tienen un twitter o un facebook de cuentame donde se pueda preguntar por el nombre de la cancion? Yo es que no estoy en las redes sociales... si alguien la saca que lo ponga aqui :-)

    01 feb 2013
  10. gabi

    yo he mandado un email hace semanas a tve y no me han contestado, que decepcio.

    30 ene 2013