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Subtítulos de Cuéntame cómo pasó - T13 - Capítulo 233

Subtitulado por Teletexto-iRTVE. Cuéntame... cómo te ha ido en tu viajar por ese mundo de amor. Cuéntame cómo te ha ido, si has conocido la felicidad. Cuéntame... cómo te ha ido, si has conocido la felicidad. ¡Cuéntame cómo te ha ido, si has conocido la felicidad! ¡Cuéntame cómo te ha ido! Cuéntame si has conocido la felicidad. ¡Cuéntame! Háblame... Cuéntame cómo te ha ido, si has conocido la felicidad. Dicen que el silencio también es comunicación y el de aquella mañana de enero de 1981 transmitían más que mil palabras. Habían pasado varios meses desde que mi madre terminara el tratamiento de quimioterapia. Ahora se enfrentaba a la primera prueba de fuego: la de los resultados. Y así... sumidos en la incertidumbre más absoluta, mis padres se dijeron todo sin decir nada; porque el silencio que se respiraba en aquel momento entre ambos, estaba cargado de miedo, dudas e inseguridad. Aunque, afortunadamente, era un silencio compartido. -Mercedes Fernández. Sí, soy yo. -Pase a la sala 2 de rayos. ¿Me vas a esperar? Claro, sí. -Bueno... ajá... Ajá... sí. Eh... Y dices que no tienes ninguna molestia, ¿no? No. -Y ninguna... presión en la zona intervenida. No. -Ni ningún cansancio... Ni... ni ningún otro síntoma de consideración. No. -Eh... Veamos qué dicen los marcadores tumorales. A ver... Ajá... los hematíes por encima de cuatro millones, con la hemoglobina de 12,5%, los leucocitos... por encima de 6000... Tienes 230 000 plaquetas. ¿Eso qué significa, doctor? -Que todos los parámetros están dentro de la normalidad. En las radiografías de tórax no se aprecian lesiones metastásicas. Y el hígado, el bazo, el páncreas y los riñones tienen una ecoestructura homogénea. Es decir, normal. Ya. Eso quiere decir que estoy mejor. -No, no está mejor... ¿No...? -Está perfectamente. Mira, Mercedes, ahora te lo puedo decir: es como un milagro, después de la quimioterapia has recuperado los valores normales. Ya... Me está diciendo la verdad. -Hasta yo estoy sorprendido. Hoy por hoy, viendo los resultados... me siento hasta emocionado. Dios... -Enhorabuena, Mercedes. Enhorabuena a los dos... ¿Me deja darle un beso? Por fin mi madre podía respirar tranquila porque, parecía, que la primera batalla contra su enfermedad estaba ganada. El problema seguía estando ahí, latente; pero la diferencia es que, ahora, estaba controlado. Tienes 230 000 plaquetas, si es que... Mi madre que, siempre, había sido una luchadora, había conseguido agarrarse a la vida y mi padre no podía evitar emocionarse solo de verla. Tictac del despertador. Ruidos y golpes en la cocina. Tictac del reloj. Entrechocar de cacerolas. (A. SUÁREZ EN LA RADIO) No es una decisión fácil, pero hay encrucijadas, tanto en nuestra propia vida personal como en la historia de los pueblos, en las que uno debe preguntarse, serena y objetivamente, si presta un mejor servicio a la colectividad permaneciendo en su puesto o renunciando a él. He llegado al convencimiento de que hoy, y en las actuales circunstancias, mi marcha... ¿Qué estás escuchando? El discurso de dimisión de Suárez. Vaya cómo le han hecho la cama. (DISCURSO DE SUÁREZ) ...Desoyendo la petición y las presiones con las que se me ha instado a permanecer en mi puesto, me voy con el convencimiento de que este comportamiento por poco comprensible que pueda parecer, a primera vista, es el que creo que mi patria me exige en este momento. No me voy por cansancio, no me voy porque haya sufrido un revés superior a mi capacidad de encaje, no me voy por temor al futuro. Me voy porque ya las palabras parecen no ser suficientes y es preciso demostrar con hechos lo que somos y lo que queremos. Nada más lejos de la realidad que la imagen que se ha querido dar de mí... Antonio... no. No, por qué. Pues... Porque no. Está bien... Vete a la cama, anda. ¿Hasta cuándo va a durar esto? No lo sé, pero... poco. Mira... espero que poco. Llanto de las niñas. -¿Les pasa algo a mis hijas? Paquita, por favor, que también son mis hijas. Se cierra la puerta. Llanto de las niñas. Mañana me voy a pasar por la inmobiliaria. ¿Has hablado con Tomás? Bueno, le llamé el otro día y le dije que... que me iba a pasar, que me encontraba mejor. ¿Por qué no esperas a primavera? Solo quedan tres meses. Porque no, porque no quiero estar en casa sin hacer nada, me encuentro bien y quiero trabajar. Además, necesitamos el dinero, se nos fue mucho con lo de la operación. Ya, pero tampoco necesitamos tanto, Merche, nos recuperamos muy bien. Ya... Lo de las banderas va como un tiro. Timbre de la puerta. ¿Ha llamado alguien? Timbre de la puerta. ¿Quién será a estas horas? Es muy tarde. Buenas noches, Miguel. -Buenas noches, Herminia. -¿Pasa algo? Hombre... -Buenas noches, Antonio. ¿Qué haces tú aquí? -Pues... nada que... Que, vamos, que si... ¿conserváis todavía la cama turca? Ah... La cama turca, ya, ya... Merche, ¿dónde tenemos la cama turca, en el trastero? -Buenas noches, Merche. Buenas noches, Miguel. Dios santo... -¿Qué pasa? -Buenas noches, sobrina. Tu tío que quiere quedarse aquí a dormir. Vamos a por la cama turca que está en el trastero, Merche, dale algo a este hombre que parece un pobre. -¿Y tengo que ir yo a por la cama turca? Claro, no la voy a traer yo solo. Desde luego... ay. Hay que ver, qué horas de quedarse a dormir. Dios santo bendito... -¿Qué pasa? Nada, Clara, nada. -Hola... -Hola. -Hola, Clara. Antonio... ¿tienes un minutito? Clara, ¿te importa dejarnos un momento a solas a mi hermano y a mí que debemos hablar? -Sí, claro... voy a ver cómo va la estampación. -Gracias, Clara. Antonio... Dime. -¿Te puedo pedir un favor? Sí, qué pasa. -¿Le puedes decir a Merche que hable con Paquita? Que hable de qué. -Que le hable de mí. Oh, sí, hombre sí, una conversación interesante, seguro que le gusta. -Que no es broma, por favor. Que no quiero pasarme el resto de mi vida durmiendo en una cama turca ni trabajando en un negocio dándome de bruces con Paquita y que no me hable. No puedo más. Tú tienes la culpa, a mí qué me cuentas. ¿A quién se le ocurre decirle a Paquita que tienes una querida? ¿Tú te has caído de un chopo? -Rocío no es una querida y no lo fue nunca, lo sabes bien, que parece que te escuece. Me da igual, cuando uno hace estas cosas se las calla y ya está. -Pero es que toda esta historia la tenía dentro y quería dejarla salir. Pues se lo cuentas a Elena Francis, pero no... Tú se lo cuentas a la loba de sopetón y, pues claro... Va la loba y te pega un mordisco. -Antonio, por favor. Todo aquello es agua pasada y lo sabes perfectamente. Rocío no significa nada para mí y si alguien tuvo culpa en esa historia fue Paquita. Sí, sí... -Por favor, dile a Merche que hable con ella. ¿Pero no la conoces o qué? -Dile que hable con ella. No te preocupes que se lo digo. -Gracias. Ahora, te voy a decir una cosa... Te va a salir el tiro por la culata, ya verás. Tú dirás lo que quieras, pero tu marido estuvo meses llorando por las esquinas. -Eso, eso llevo diciéndole yo todo el día. -No te metas. Mientras él estaba mal, tú estabas en Sagrillas haciendo no sé qué. -Cuidaba de mi padre. Cuidando de tu padre... si estaba como una rosa, por Dios. -Ahora está como una rosa. -Estaba bien. -¿Quién te ha dado vela en este entierro? Es asunto tuyo, pero si sigues así... las cosas serán peor y será muy difícil de solucionar este lío. Así que tú verás. -El único que se ha liado con alguien, tía, ha sido él. -No exageres. Liarse, liarse, tampoco, igual un par de veces. -Sí, en la cama. Además no han sido un par de veces. ¿Cómo lo sabes? Vamos a ver. -Porque me lo ha reconocido. Ah... -Y porque tengo una cosa. Teléfono. -Dígame. Tony, hijo, soy tu padre. -Hombre, papá, qué tal. Bien, dime una cosa, Tony, ¿sabéis algo en la emisora de una noticia que trae el «Diario 16» que dice que el Banco de Granada puede devolver el dinero. -Sí, llegó ayer, pero no dije nada porque no es oficial. Un momento. Espero. -Oye, ¿está por ahí el teletipo que llegó del Banco de Granada? -Creo que sí... Toma. -Papá, oye, mira, lo tengo delante y es un rumor. Ah, ya... un rumor. -Sí, en cualquier caso cuando no lo han desmentido es buena señal. Mira, hacemos una cosa, te vuelvo a llamar cuando sepamos algo. Llámame, pero cuando el río suena... agua lleva. ¿Por qué está toda rota? -La rompió cuando le pillé. Y yo la pegué. -Mon Dieu... Jesús... -Bueno, tampoco es para tanto, en Francia hay muchas mujeres que están casadas y... tienen amantes. -A mí qué me importa lo que pase en Francia. Eso, dejemos lo que pasa en Francia. El caso es que te vuelvo a decir que si tú no te hubieses marchado... Esto no habría pasado. -Vamos a ver, tía, si el tío Antonio se hubiera enredado con una mujer, aunque hubiera sido solo una vez... Usted... ¿qué habría hecho? ¡Matarle! Llaman a la puerta. -Inés... ven a mi despacho. -¿Sí? ¿Por...? Ya estoy recogiendo, ¿qué pasa? -Inés, cuando el padre Pascual me insistió para que te hicieras cargo de los talleres de cerámica, me pareció bien. -¿Y eso? -Estás haciendo un buen trabajo con los chicos. -¿Me dices qué pasa? -¿Qué pasa? Que la madre de Marta se acaba de presentar montando un escándalo, dice que la chica ha abortado en Londres y que tú le has organizado el viaje. Venga, vamos a hablar con ella. -No, yo no voy a hablar con ella. -Pero ¿cómo no vas a hablar? Está dando unos gritos que se oyen en la calle. -Ahora voy. -No tardes. ¿No habrás tenido nada que ver con eso? Buenas... -Mercedes. ¿Cómo estás? Bien. -¿Qué, vienes de visita o para quedarte? Pues en principio para quedarme. -Bien... Voy a ver al jefe. -Hola... Hola. -Me alegro de que estés de vuelta. Gracias. -Estás estupenda. -¡Mercedes! ¿Cómo estás? Deja la mano, dame un beso. Así, así... por fin, ya estás aquí. Anda, siéntate, siéntate. Oye... te has cambiado el peinado, ¿no? Es una peluca... es la moda. -Estás preciosa, que conste. ¿Cómo van las cosas por aquí? -La crisis nos golpea muy fuerte. Muy fuerte, pero en fin... sobrevivimos, vamos tirando. ¿Y tú? Deseando trabajar. -Te hemos echado de menos, lo sabes, ¿no? El otro día cuando me llamaste... me extrañó, si te digo la verdad, creí que no te iba a volver a ver. Pues te has equivocado. (RÍE) ¿Quieres que sea sincero? Pensé que te habías ido a la competencia o que te habías montado una agencia por tu cuenta. Te dice que necesitaba unos meses para mí. -Sí, ya, y ahora no me vas a decir... por qué. ¿No...? Eh... un asunto de fuerza mayor. -Perfecto, pues ya está, dejémoslo ahí... Si algún día te decides a contármelo, pues... Aquí estaré. Bueno, ¿qué? Cuándo has pensado... reincorporarte. ¿Hoy mismo? -Yo le aseguro a usted que no sabía nada de esto ni yo ni nadie del centro. -Sí y yo me lo creo. ¡Pues claro que lo sabían! -Le doy mi palabra de honor. Llaman a la puerta. Adelante. Pasa, pasa... esta señora es la madre de Marta. -Hola, mucho gusto. -O sea, que esta es Inés, la que hizo abortar a mi hija. -Señora, por favor... -Mira, guapa, por tu culpa, mi hija está como está, llorando todo el día. Por tu culpa y yo, ahora, lo que tendría que hacer es ir al juzgado de guardia y denunciarles a todos. A usted como director del centro y a ti que encima le has dado el dinero para irse. -Hombre, yo no se lo he dado, yo se lo he prestado que es distinto. Y piense que, a lo mejor, su hija podría estar muerta. -¿Pero cómo has podido hacer esa atrocidad? -A ver, yo no... -O sea que el Tribunal Tutelar de Menores mete aquí a mi hija y no solo no va mejor, sino que la hacen abortar, se lo pregunto a usted. A ti no, claro, guapa, que tú con esto te sacas tus buenas comisiones. -¿Pero qué dice? Que yo no me saco nada con esto. -Esto no se va a quedar así. Yo no hablaré con nadie, pero si quieren que me calle les va a costar dinero. -¿Que usted quiere dinero? Usted lo que no tiene es vergüenza. -Un momento... vamos a sentarnos y a hablar del asunto con calma. Aunque Inés, esta señora tiene razón y, desde luego, has perdido completamente mi confianza. -Muy bien, estupendo, mire, señora, usted me denuncia y tú te buscas a alguien porque yo me marcho. Hala... -¡Inés! Señal de llamada del teléfono. -¿Qué? -Paquita, soy yo. -Ya. Has despertado a las niñas. -Perdóname, no me he dado cuenta de que era tan tarde. -¿Que quieres? -¿Que qué quiero? Pues vivir en mi casa con mi mujer y mis hijas, es lo único que quiero. Por favor, Paquita, te he pedido perdón ya 80 veces ¿qué es lo que quieres tú? -Quiero que me dejes en paz. -¡Paquita! Paquita, te juro que me marcho, esta noche no me esperes en casa. ¡No pienso estar en un sitio donde me traten como a un perro, ¿vale?! -Don Miguel... Que yo en mi casa tengo una habitación vacía, la cama no es muy lujosa; pero para salir del apuro... -Pero cómo me voy a ir contigo a tu casa. De todas maneras, muchas gracias. Anda, venga, marcha, marcha. -Venga, buenas noches. -Buenas noches y gracias. Dos gin-tonics para dos chicas guapas. -Oye, pero cómo se te ocurre dejarlo así por las buenas. Hija, por lo menos podías esperar a que te despidieran así te daban el finiquito. -Pero ¿por qué te has ido de repente? -Pues no he tenido más remedio. Me meto en unos líos... -Pues tengo una idea buenísima: te vuelves a la peluquería a trabajar conmigo y mientras encuentras algo estamos juntas. -Cómo voy a volver contigo si no tienes ni para ti. -No te preocupes, algo te saldrá. -Sí, me va a salir, como está la cosa... Como no limpie casas. -Pues peor estoy yo, no me sale un ligue y si sale o casado o parado. Mira, todo lleno de chicos y tienen novia o de la otra acera, no sé qué es peor. -Pili, estás obsesionada. -No estoy obsesionada. -Sí, ya encontrarás a uno. -¡Señores! Borrachos del playback... A ver, clientes del Fly, tengo dos cosas que deciros: la primera, es que la próxima ronda la pago yo. (TODOS APLAUDEN Y GRITAN) -Un momento, antes de que os sirváis, no os volváis locos. La segunda cosa y más importante... es que el martes me caso con la mujer más maravillosa de este bar... Arantxa, amor, te quiero y la siguiente canción... ¡va por ti! Aplausos y gritos en el local. -Tú ponte guapo para mi boda... No creo que vaya. Merche... Merche... perdona. Ajá... Que nos lo devuelven. ¿El qué? El dinero, Merche, los quince millones. ¿Pero de qué estás hablando? De lo del Banco de Granada que parece que nos lo devuelven, he hablado con Tony y dice que sí lo había leído en un teletipo, pero... yo lo había leído esta mañana, pero era una noticia pequeña. ¿Lo sabes desde esta mañana y no dices nada? No quería que te ilusionaras, a ver qué pasa, era tan pequeña la noticia. ¿Es verdad? Pues sí, lo devuelven. Lo devuelven... ¿De verdad? De verdad. -A todos los noctámbulos, a los que no pegan ojo a los que estudian o trabajan o que, simplemente, la noche les seduce tanto como a nosotros. A veces, un susurro puede sugerir más que 1000 palabras. -¿Tú puedes cubrir la manifestación del domingo? -¿Qué manifestación? -La de las plataformas feministas, joder. -La de Alcalá. -¿Puedes o no? -¿Qué es lo que piden? -Que se apruebe el divorcio, la despenalización del aborto. -Yo estoy con el caso Urquijo, es para el lunes. -Lo cubro yo si quieres. -Adjudicado. Haz algunas entrevistas, sobre todo si es famoso. No creo que pase nada, pero quizá los de Fuerza Nueva la revientan. En cuanto tengas material te vienes a redacción. -Los de Fuerza Nueva seguro que van. -Y volvemos con una llamada, buenas noches. -Buenas noches, le llamo de un pueblo de Lugo. -Un saludo muy fuerte a nuestros amigos de Lugo. -¿Sabe qué pasa? Que mi mujer y yo nos separamos hace cuatro años y todo bien, ella en su casa y yo en la mía. Pero, ahora, me he enterado que tiene novio. -Bueno, ¿cuál es la pregunta? -Que no quiero ser un cornudo y más ahora, que si hay divorcio igual se casa. Ya sabe qué pasa en los pueblos que cada vez que me descuido cuando voy la calle, se ponen a mugir y eso sí que no. ¡Eso sí que no! Porque yo, antes de que se case con otro, me lío la manta a la cabeza y la mato. -Oiga... Perdone, pero de eso, de matar, nada... Virgen del Amor Hermoso... (RADIO) A ver... Esto del divorcio no va a traer más que desgracias. Pero tú no le digas a nadie, todavía, lo del dinero. De momento es solo un rumor. Sí, es un rumor pero cuando el río suena, agua lleva. Yo me lo venía barruntando, pero me salen buenas cartas. Yo te veo a ti tan curada, Merche... tan curada. ¿Sabes a quién me recuerdas? A Shirley MacLaine en la película de «Irma la dulce». Pero si era un pilingui. Hombre, quítale el currículum. Estás muy guapa, estás... Oye, ahora que estamos un poquito holgados, no te extrañe que, de repente, empiece otra vez a darte la matraca con lo del piso nuevo... Escúchame, escúchame... Lo del crucero. Que yo tengo una espina clavada con lo del crucero. A lo mejor lo del piso es un poco precipitado, pero lo del crucero tenemos que hacerlo. ¿Entiendes? Que no... Tranquila... Que no, de verdad. Que todavía me siento muy insegura. Bueno, bueno... Ya se me va a pasar... -Carlos, ponme otro güisquito. Van dos. -Bueno, qué más da, no hay dos sin tres y, además, a la tercera va la vencida. ¡Ponme un güisquito, hombre! Oye... te tengo que pedir un favor. ¿Me puedo quedar a dormir en tu casa? ¿En mi casa? -Sí, pero vamos, un par de noches o tres, nada más. Mi apartamento es muy pequeño y solo tengo una cama. -Qué más da, Carlos, donde duerme uno duermen dos. ¿Qué hacemos tú y yo durmiendo juntos? No. -Si somos familia, Carlitos. -¿Pero es tu tío? Sí. -Pues que se venga a mi casa, yo tengo sitio. Apáñatelas con él. -Hola, mucho gusto, me llamo Marcelo. -Hola... -No se hable más, cuando salgamos nos vamos a mi casa. Ah, y nos tuteamos. -Primeo me llamas de usted y, luego, ya veremos que yo no me tuteo con los hombres así como así. Oye... este amigo vuestro es... Pues claro que es. Pero que si tú dices que no, es que no. -Qué tengo que decir ni que dejar de decir a nadie. -Oye, ¿pero qué edad tiene tu tío? Cincuenta y pico, no sé. -Hay que ver qué carita de desvalido tiene el pobre, parece una ovejita lucera. -Carlos, vamos un momento al almacén a hablar. -Muy buenos días, Antonio. Buenos días, Pili. -Buenos días, Antonio, qué bonito día, ¿verdad? Buenos días, Josefina, ya llegó la primavera. -Buenos días, Antonio. Tú siempre tan puntual a trabajar. -Alguien tiene que atender a los clientes. -Buen negocio el de las bandera, eres el mejor. Ya te lo dije, resistiré, ese es nuestro lema. Resistiré. Resistiremos todos. ¿Qué hay, Paco? -Buenos días, Antonio. -¡Es maná, esto es maná! ¡Soy rico, soy rico! -¡Mío, mío! -¡Soy rico! (TODOS LOS VECINOS GRITAN) Gritos y risas de los vecinos. -¡Lo he visto yo antes! ¡Lo he visto yo antes! Gritos de los vecinos. -¡Milagro, milagro! Gritos y risas de los vecinos. -¡Está lloviendo dinero! ¡Está lloviendo dinero! -¡Fifty, fifty, los cojones! Risas y gritos. ¡Es mío! Gritos y risas. ¡Es mío! Es mío... ¡Mío! Oh.. sí... (TODOS HABLAN A LA VEZ MUY ANIMADOS) Conversaciones de los vecinos. -Ay, Mercedes, cómo conoces mi debilidad por el chocolate. Gracias... -Qué buena anfitriona es usted, ¿eh? -¡Oh! -Qué pinta, seguro que los has hecho tú. Conversaciones y risas. Esta... Risas de los vecinos. ¿Una pasta...? Las he hecho yo, Miguel. Paco... ¿una pasta? ¿Una pasta...? -Dios mío... -Qué espanto, tápate, Merche, por Dios. -Es horrible... (TODOS MURMURAN) -Qué horror, es espantoso, espantoso... Rumores y murmullos sobre ella. Comentarios sobre Mercedes. Susurros y murmullos. Se cierra una puerta. Oh... ¿Qué ha pasado? Joder... qué. Que he tenido una pesadilla. ¿Tú? Sí... Por Dios... estaban todos los del barrio en casa y, de pronto, me quedaba desnuda de cintura para arriba. Y me miraban todos con una cara de horror... ¿Te das cuenta, Merche, que tenemos que marcharnos del barrio? Que aquí hay muy mala espina. Escúchame lo que te digo, Merche, al menos al barrio de Salamanca no, pero más cerca del centro sí. A parte que las avenidas tienen muchos jardines. Si al final, vas a tener razón. -Además, yo ya estoy cansado del ajetreo del bar. Quédatelo, es muy buena oportunidad para ti. ¿Cómo vas a dejar el bar ahora si casi acabamos de ponerlo? -Ya sé, pero no me veo casado y dirigiendo un bar. No hace falta que me digas nada ahora, con tener una respuesta cuando vuelva de viaje me vale. ¿De cuánto estaríamos hablando? -Precio de amigo, Carlos, había pensado que un millón. ¡Un millón! -Joder, macho, un millón está bien. Hablas de millones como si fueran churros, pero no lo tengo. -Vamos a ver, nos entra el dinero a espuertas, mira cómo tenemos el garito, de bote en bote, día sí y día también. Un millón lo amortizas Música disco. en cuatro días, macho. Lo que pasa es que un millón es un millón y yo no lo tengo. -Pide un crédito, mañana te acompaño y te lo dan fijo. ¿Hecho? Claro que sí, hombre, vamos a celebrarlo. -Mira, lo que tienes que hacer es sentarte a hablar con ella. -¿Cómo voy a hablar con ella tranquilamente? Si ni ella quiere dirigirme la palabra. -Vamos a ver, dime la verdad, ¿quién es esa mujer? -Una mujer que conocí cuando Paquita se fue a Sagrillas y me dejó abandonado en Madrid y me dijo que no significaba nada para ella. -¿Sigues con ella? -No, no significa nada para mí. Te lo puedo jurar, de verdad, créeme, por favor. -Entonces... ¿Esto qué es? -¿De dónde has sacado eso? -Me lo dio Paquita. -Desde luego, vamos... -Esta mujer te dice cosas que es para poner colorada a cualquiera. -Reconozco que algo de culpa tengo, pero... pero ella me dejó abandonado en Madrid, ¿nadie me entiende? -¿Me juras que esta historia ha terminado? -¿Cómo va a terminar algo que ni ha empezado? -Françoise nos vamos al barrio, ¿te vienes? -Sí. -¿Y tú, tío? -No... -Bueno, pues a pasarlo bien. -Adiós, papá... -Eh, sobrino, ponme un güisquito. No, ya no más. -Que me pongas un güisquito. No hay más güisqui, se acabó, ahora te vas con Marcelo. -¿A casa de Marcelo? A ver si voy a salir de Málaga y me meto en Malagón. No, hombre... Marcelo, has terminado, llévate a mi tío a casa, por favor. -Encantado. Venga... te cojo la chaqueta y nos vamos. Venga... mete. -No... -Mete. (TODOS RÍEN) Risas de los chicos. -Este amigo vuestro no me irá a mí... -Venga, tonto, no te hagas de rogar. (TODOS RÍEN A LA VEZ) (RADIO) Y seguimos... -Hola, abuela. Hola, hija. -¿Todavía estás levantada? Sí, estoy cosiéndole el vestido a tu madre que tiene una obsesión con los escotes. -A ver... Me ha pedido que se lo suba un poco. (RADIO) Y si más dilación... -¿Eso qué es el programa de Tony? Sí, es este. (RADIO) -¿Quién nos llama? -Hola, buenas noches, mire yo vivo en Bilbao... ¿Tú de dónde vienes? -Del bar de Carlos. Ah... Pues anda, acuéstate porque estarás cansadísima. -Ya no importa, mañana no madrugo, no tengo trabajo. Conversación en la radio. ¿Cómo...? ¿Y eso por qué? -Cosas mías. ¿Y en qué vas a trabajar? -Pues no sé, algo encontraré. Ay, madre... con el paro que hay. ¿No has leído los periódicos? Hay un millón y medio de personas sin trabajo. ¿Qué hacéis aquí? Hola, hija. Hola, mamá. Madre, ¿todavía sigues con eso? Claro... ¿Qué hacéis aquí... solas? Yo también quiero un poquito de leche. (RADIO) Que tengas buen servicio, Ramón. Que ya está aquí Tony. (TONY EN LA RADIO) Ahora, tengo el placer de anunciarles una noticia, una gran noticia que va a permitir, por fin, dormir a muchos españoles que llevan más de un año sin poder pegar ojo. Ahí va... Si es usted uno de los miles de damnificados por la quiebra del Banco de Granada, está usted de enhorabuena. ¿Qué dice? (TONY) Muy pronto se le va a devolver todo el dinero que le deben... -¿Van a devolver el dinero? Eso parece... Qué alegría. -Y si nos están escuchando, estoy convencido de que esta noche no van a poder dormir como niños. Al contrario, se les va a quitar el sueño... Y estoy seguro de que no les va a importar desvelarse porque, muy pronto, va a empezar otro sueño... El sueño de vivir. Joder, qué bien habla este chaval. Sí habla bien, sí. Olé mi nieto. -Huy, si estás ahí, tontorrón. Pensaba que te habías ido. -No, hombre, no. -Aquí tienes. -Hombre, muchas gracias. -Ya verás qué bien duermes aquí, si tienes que estar más días, pues... te quedas el tiempo que quieras. -Te lo agradezco muchísimo. -Yo como no tengo pareja. -¿No tienes pareja? -No... Tuve una, pero no sé qué me pasa que los amores me duran poco, ¿y a ti? -Bueno... a mí, últimamente, la verdad es que no... No puedo decir que me duren mucho; pero es que esto de las mujeres es un mundo, un mundo aparte. -Yo soy homosexual, ¿sabes? -Ah, ¿eres homosexual? Pues la verdad, no me había dado cuenta, vamos, así a primera vista... No se te nota mucho. -Pues lo soy. -Pero a nosotros, los soponcios del amor nos duran menos que a vosotros, ¿sabes? Es que los mariquitas, los disgustos nos los tomamos más a la tremenda, al principio, pero después... se nos pasa. -Pues mira, eso es una suerte que tenéis vosotros que os dure menos... -Te noto tenso, Miguel. -No, no, qué va... no creas. No... es tensión, es que quizá, a lo mejor, estoy un poquito cansado. Todo lo que me ha pasado... -Perdona, perdona. Tú estás cansado y yo hablo, hablo... -No, pero de verdad, yo quiero aprovechar, Marcelo, para decirte que muchas gracias por esto que haces por mí, esta generosidad tuya... yo estaría tirado en la calle. -No pasa nada, de verdad, los familiares de mis amigos son mis amigos. Pues nada... que descanses. ¿Te gusta, madre? Sí que estás muy bien. (RÍE) Estás divina, vamos. Desde luego... Me hace un poco más joven. Ajá... Y esto te ha quedado muy bien, por la espalda... ¿se me nota algo? No. No se te nota nada. Y no te obsesiones, hija, por Dios, te tienes que acostumbrar. No te quejes, está saliendo todo muy bien. No quiero que nadie me note que me falta un pecho. Y dale... Tienes que meter unos deditos. Está un poquito bocón. A ver... así. Me voy a la inmobiliaria. ¿A la inmobiliaria? Pero ¿por qué vas a trabajar? ¿No te paga el banco lo que te debe? ¿Qué tiene que ver? Yo quiero trabajar. Los sábados no trabaja nadie. Los sábados es cuando más pisos se venden. -¿Se puede? Pero bueno... Qué sorpresa, Félix. -Qué tal... Qué tal, muy bien, me alegro de verte. -Veo que la cosa te va bien, ¿no? No te falta ninguna autonomía. Ninguna, estamos empezando, a ver si tenemos un poco de suerte. Aunque te digo una cosa, de momento, vivo del fútbol. Anda, siéntate, no es una mesa ministerial, pero... -Mejor. Mejor, pues nada, mejor. Qué tal todo por el partido, huérfanos, ¿no? -Un desastre, Antonio, un desastre. ¿Cómo que garantías? ¿Qué tipo de garantías? -Bienes inmuebles, acciones... Lo de costumbre. No tengo acciones. -¿Un piso? -Un momento... trabajamos con este banco desde que inauguramos el bar. Ustedes saben mejor que nadie cómo nos va, tenemos la cuenta aquí y nunca hemos devuelto una letra. -Lo sé, el problema es que los negocios de hostelería, lo mismo que crecen como la espuma, se van para abajo de un día para otro. -Pero es que no estamos hablando de cualquier negocio, hablamos del Fly Bar. -Si va tan bien, ¿por qué traspasarlo? -Porque me caso. -Ah... ya... Pues que sea enhorabuena. Vamos a ver... ¿Nos va a dar el crédito o no? -Pues no sé... un millón de pesetas es un millón... No hablamos de calderilla. Bueno... Pero el negocio va bien y no tenemos una deuda. -Si no digo lo contrario. -¿Entonces? -¿Por qué no hacemos una cosa? Solicitas el crédito y nos traes un avalista. ¿Un avalista? -¿Por qué no hacemos otra cosa? Cerramos la cuenta con ustedes y nos vamos a otro banco. (RÍE) -Pero eso es... Pues nos vamos. -Buscaos a un avalista. (ENFADADO) -Buen día. -Un avalista. ¿Volviste a avalar un crédito para el partido? -¿No avalaste cuando te lo pidieron? Era el principio; nos devolvieron el crédito con intereses y me olvidé del asunto. -Tuviste suerte; las cosas ya no son así. Joder, si es que puse de garantía mi piso. Y están atrasando los pagos. Los del banco ya me han dado varios avisos... La verdad, no sé qué voy a hacer si el partido desaparece. Y tú crees que va a desaparecer. -Tú no sabes cómo están las cosas. Antonio, estamos en las últimas. Y el ruido de sables, que todo son rumores... El PSOE, que no da un respiro... ¿Qué tengo que ver con eso? No estoy ni en la UCD, ni en la política. -Por eso he venido a verte, para proponerte algo, algo que nos puede interesar a los dos. Yo no soy un sinvergüenza, Antonio, ya lo sabes, pero veo que pierdo el piso y lo pierdo todo. Y si el partido se va a hacer puñetas, no terminaré en un consejo de administración, como otros; me voy al paro de cabeza. ¿Qué quieres proponerme? -Mira, yo te hago un pedido de banderas, un gran pedido. No sé, tendríamos que hacer números... 100 000, por ejemplo, o más, ¿eh? Yo daría el visto bueno a la factura y nos repartimos el total, al 50%. Pero no hay banderas. ¿Lo coges? Creo que sí. Me recuerda al pasado, Félix. -Es la única posibilidad que me queda de no perder mi casa. No se trata de cubrirme las espaldas por lo que pase; se trata de no verme en la calle, Antonio. Si es que avale al partido sin decírselo a mi mujer. (RESPIRA HONDO) Tengo que pensarlo, Félix. Mira, habría que hacer una factura muy bien hecha, porque, claro, estas cosas... Sin factura... Pero, bueno, lo consulto con mis socios y te digo algo. -Muy bien. Por cierto, ¿qué tal tu hermana? Ah, muy bien, gracias, Félix, curada totalmente y muy guapa. -Me alegro. Espero tu llamada. No te preocupes, lo pienso y te llamo. Félix cierra la puerta. 100 000 banderas... 20 000 000. Un piso en Salado. Todo el suelo es de parqué; tiene ascensor, de subida y de bajada, Teléfono. calefacción central... Un pequeño trastero... Y es todo exterior, sí. -Inmobiliaria Tereñes, dígame. Sí. No, no está vendido. No. -Pues es un apartamento de cincuenta y... Espere. Espere un segundo. De todas formas, el piso no necesita reforma. A no ser que usted quisiera modificar algo, claro. Mejor espere un momento, que lo voy a consultar. Un momento. -Espera, espera. ¿No irás a entrar? ¿Por qué? -Porque tiene los estores bajados, ¿no lo ves? Bueno, ¿y qué? -Que no está solo, ya me entiendes. No, no te entiendo. ¿Qué pasa? -Ya te lo puedes imaginar. ¿En su despacho? -¿No te acuerdas de cuando estaba Beatriz? También se metían ahí. No, desde luego, cuando yo estuve, nunca. -Sí, disculpe. Son 58 metros cuadrados. (VOZ BAJA) ¿Con quién está ahora? -Sí, con parqué, está totalmente reformado... Ajá. Sí, podría visitarlo cuando quiera. Muy bien. De acuerdo, pues aquí estaremos. Hasta luego. Pues sí, se lo puedo reservar tres días. Muy bien, espero su llamada, gracias. Nosotros cobramos las banderas como si las hubiéramos hecho y nos repartimos la pasta. Exactamente. (RÍE) -Joder, "exactamente", negocio redondo, macho. Llama a tu amigo y dile que sí. Últimamente, no te quejarás, ¿eh? Todo te sale bien: te devolverán los millones del banco; ahora, esto. A ver, que yo no he dicho que vayamos a aceptarlo. -Bueno... Todavía no. ¿A ti qué te parece, De Gaulle? -No lo sé, Antonio, no sé, pero... -¿No lo sabes? Sí lo sabes; y si no lo sabes, yo lo sé, ¿me entiendes? En la política actual, es peccata minuta, está a la orden del día... Llama a tu amigo y dile que adelante. -Adelante, Antonio, ya sabes, peccata minuta; hay que "coger el toro por los cuernos" y dominar tu destino. ¿No decías que no sabías? -Y no sé. (MEGAFONÍA) Lucha por el progreso y la libertad. -¿Venden melones? (MEGAFONÍA) Si eres mujer, manifiéstate mañana. -¡La Virgen! Si son estas... Que deba aguantar esto en mi propio bar... (MEGAFONÍA) El divorcio es un derecho. ¡Vengan todos y todos! ¡Necesitamos el apoyo de todos! -¡A ver, señora! Señora, por favor, ¿le importaría bajar la megafonía? Que hay niños en el barrio. -¡Basta ya de hipocresía! ¡Defendamos la ley del divorcio! ¡El control de nuestro propio cuerpo! -¿Qué dice? -¡Participen en la manifestación del divorcio! -A ver... ¿Esto es para divorciarse? -Sí. ¡Es para manifestarnos para conseguir el divorcio! (POR MEGAFONÍA) Vengan a manifestarse en la manifestación de mañana. -Abuela, ¿qué hacen? Las mujeres están como locas; no sé ni lo que piden. -Es para manifestarnos para conseguir el divorcio. Necesitamos la colaboración de todo el mundo. Todas y todos. -Paquita, ¿qué haces ahí? -¡No hay edad para defender el divorcio! ¡Yo tengo muchas cosas que hacer! ¡Y además, no estoy de acuerdo, porque desbaratáis la familia! (PILI) Aborto, no; divorcio, sí. -Josefina, que no le puedo hacer el peinado. -Hija mía, ¿qué anuncias? -Defendemos el divorcio; vengan a la manifestación de mañana. -¿Una manifestación? -Sí, para conseguir el divorcio. -¿Y van hombres? -¡Vamos todos, codo con codo! -¿Pero esto es legal? -Sí, y necesitamos vuestra ayuda. -¿Ves lo que están haciendo? ¿Has visto lo que hacen? (POR MEGAFONÍA) Digamos todos: ¡Sí al divorcio, sí al progreso! (TODAS) ¡Sí! -¡Sí al divorcio y sí al progreso! Ay, este pendiente, que se me cae. (IRÓNICA) Ya, ya. -¿Vais a comer por aquí? Pues yo no; tengo comida en casa. -Y yo he quedado. -Mercedes. ¿Sí? -¿Podrías venir un momentito, por favor? Que te quiero comentar una cosa. Sí, claro. (SUSPIRA) Pues tú dirás. (RESOPLA) -Pues no sé por dónde empezar. Pues si no lo sabes tú... -El problema es que, con la crisis, hemos tenido que hacer unos recortes. Eso ya lo sabes, ¿no? No te lo quise comentar ayer, pero... En fin, al haber faltado tanto tiempo, he tenido que meter a otra vendedora en nómina. ¿Qué quieres decir? ¿Que...? ¿Que me vas a bajar las comisiones? -"Bajar", "bajar", es un ajuste, Mercedes. Y el sueldo, igual, ¿eh? Ya. -Has estado cuatro meses fuera, ¿eh, Mercedes? Dije antes de marcharme que necesitaba cuatro o cinco meses para mí. -Sí, ya lo sé, pero fue marcharte y... La cartera de clientes se resintió. Se resintió bien. ¿De qué rebaja estamos hablando? -Mientras has estado de vacaciones, aquí toreábamos la crisis. Es que no he estado de vacaciones. -Ah, ¿no? No lo parece por el aspecto que tienes. Cada día, una peluca nueva; cada día... No llevo peluca por la moda; es que he perdido el pelo. He tenido un cáncer de pecho. -Ah... Han sido meses muy duros, pero, ahora, el médico dice que estoy bien, que estoy curada. -Perdóname. Perdóname, Mercedes. Lo siento mucho. Y que no se hable más de recortes, ¿eh? Seguimos en las mismas condiciones. Nos vemos el lunes. -Hasta el lunes. -Mujer, arréglate con él; no seas así. -Ay, Françoise, cállate. -Pero así no podéis continuar, hazme caso... -A ver, hija, los del microbús dicen que salgas, que no te pueden esperar más. -Sí, ya voy. Anda, hazme caso, ya verás que todo va mejor. -¿Adónde vais esta semana? -A Sevilla y, mañana por la noche, cargamos y a Nueva York. -Pues venga, venga, hija, hala, buen viaje. -Adiós. Hasta la semana que viene. -Guapa. -Adiós. -Au revoir. Paquita bate con mucha fuerza. -¿Por qué me haces esto? -¿Y lo que me haces tú a mí? -¿Qué es lo que te hago yo a ti? -¿Dónde has dormido? -En casa de un marica. ¿Qué pasa? -Nada, si te gustan los maricas. ¿Pero cómo vas a dejar el trabajo estando las cosas como están? Además, te acababan de nombrar jefa. -Sí, mamá, pero si lo dejé, es porque no tuve más remedio. ¿No tuviste más remedio? ¿No estarás otra vez con la historia de siempre? ¿Qué es la historia de siempre? Nada. (INÉS) De todas formas, mamá... A mí nadie me cuenta nada nunca. -Si me fui del trabajo, es por algo, ¿no? ¿Qué pasa, hija, que te hacían la vida imposible o...? -Al irse Pascual, el ambiente en el taller no es igual. Era un trabajo ideal para lo tuyo. (INÉS) Ya. ¿Lo suyo? ¿Qué es lo suyo? Nada, abuela. Como estoy mal del oído, nadie me cuenta nunca nada, pero me entero de todo, ¿eh? Vamos a ver, ¿qué necesitas, un trabajo? Te vienes conmigo, a trabajar al bar y ya está. -Ah, pues sí. Lo que faltaba. -Claro. (RÍE) Papá, volviendo a lo de antes, ¿al final me vas a poder avalar o no? He hablado con el del banco, hijo, y me dice que... Que, en estos casos, es mejor no avalar, que no es seguro. No te estoy pidiendo un millón. Ya veremos si te podemos avalar, hijo, ya veremos. Lo que sí puedo hacer es que... (CARRASPEA) Como parece que nos devolverán el dinero del Banco de Granada, te pongo 1 000 000, pero como socio, ¿entiendes? Los dos, fifty-fifty. Eh... Papá, es que yo no quiero un socio. ¿No me quieres a mí de socio? Que no es que no te quiera; no quiero ningún socio. No quieres ningún socio. ¿Os dais cuenta? Le ofrezco dinero y experiencia y me manda a tomar por saco. Que no; no quiero un socio, sino un avalista. Si quieres un avalista, lo buscas y no des más la murga. (RESPIRA HONDO) Ya estamos igual; ahora que sabemos que tendremos dinero, nos ponemos a discutir. No quiero discutir; pero, este chaval, si no me lleva la contraria, revienta. Ya está bien. Hijo... Voy a por un avalista. Pues ve a por uno. No te pongas así. ¿Crees que los avalistas son como setas? (ENFADADO) Adiós. Adiós, hijo, adiós. -Perdóname, pero me parece bien Portazo. que Carlos lleve su negocio. Antes me parecía normal, ¿pero para qué pide que le avale? Si lo quiere llevar solo, que lo lleve; ¿que lo quiere llevar con un socio? Su padre será su socio. No quiere un socio, quiere que le avales, que parece que no te enteras. Lo que no quiere es echarme cuenta, que no me soporta, ¿no te das cuenta? Si le propongo algo... Me cago en la mar; si, a su edad, hubiera estado mi padre vivo y me ayuda a poner un negocio y es mi socio, yo estaría feliz. ¿Adónde va la otra? Hija, no te vayas tú también. Vamos a hablar. Ay, Señor, Señor. -Señora, que ha venido una azafata que pregunta por usted. (SORPRENDIDA) -¿Una azafata? -Dice que es la hija de un tal Miguel Alcántara. ¿Le digo que entre o no? -Dile que no estoy. -Eh... Sí, señora. -Angustias, espera. Sí, dile que entre. -Lo que usted mande, señora. Señora. Entre usted. -Déjanos, por favor. -Sí, señora. -Perdone que me haya presentado así, sin avisar. Es que voy a pasar un par de horas en Sevilla y como sabía sus señas... Soy Françoise, la hija de Miguel. Ya sabe. -Siéntate. -Llama tú, mi amor. (TOCA EL TIMBRE) (PAQUITA) Toma, ven. Hola, Paquita. -Hola, Herminia. Que le tenía que pedir un favor. Tú dirás. (MARÍA) Hola, chicas, ¿qué tal? -Si se queda con las niñas un rato. -Venid a jugar. ¿Con las tres? -Manuela no sé qué pasa, no llega. Y yo llegaré tarde. ¿Adónde? -A la manifestación. ¿A la manifestación esa del divorcio? ¿Pero, hija, tú por qué te metes en esos líos? -Pues porque me quiero divorciar. Y porque quiero ser dueña de mi propio cuerpo. ¿Dueña de tu propio cuerpo? Bueno, anda, déjamelas. -¿Sí? Gracias. Ven, mi vida. De nada. -No tardo nada. Vale. -Os quedáis aquí, con la abuela y la prima. Sí, sí, sí, sí. -Gracias. Adiós, mi vida. (AMBAS) Adiós. (SUSPIRA) Esta chica está completamente como una cabra. (NIÑA) ¿Lo puedes hacer? -Mira qué libro más bonito para leer. -Yo sólo he venido aquí para saber qué hay, entre vosotros dos, ahora. -Cuidado, ¿eh? No tengo por qué darte explicaciones. Hace tiempo que no veo a tu padre, meses. Me lo dijo muy claro: "No vuelvas a escribirme, no vuelvas a llamarme. Se acabó". ¿Cómo está Miguel? -Pues mal, muy mal; su mujer no le perdona lo que hubo entre vosotros dos. Y la verdad, es que yo creo que se quieren mucho. Mire, mi padre es un desastre; cuando vivía con mi madre, le hizo 1001, como decís en España, pero, en Francia, esas cosas no tienen importancia. Pero es que ella es de un pueblo de Albacete, ¿sabe usted? -Ya. (MEGAFONÍA) Esta manifestación tiene que servir para algo. Que vean que somos muchas y estamos unidas. Y que despertemos lo que consideramos justo... -Vamos a grabar esta consigna, ¿eh? Graba. (TODOS) ¡Planificación de la natalidad! ¡Planificación de la natalidad! ¡Planificación de la natalidad! ¡Planificación de la natalidad! ¡Planificación de la natalidad! ¡Planificación...! -¿Tú has visto a alguien conocido? -Qué va. (TODAS) ¡Planificación...! -Políticos no hay. Entrevistaremos a las mujeres. -A ver qué dicen. (TODAS) ¡Planificación de la natalidad! ¡Planificación...! (SALVADOR TOCA EL TIMBRE) -¿Por quién pregunta? -Por Inés. Inés Alcántara, pero no contesta nadie. No sé, lo mismo ya ni vive aquí. (RÍE) -Sí, sí. Vive en el primero; lo que pasa es que son tantos en la casa, que no se enteran de nada. Timbre con insistencia. -Echad un poco más, chicas. Un poco, ¿vale? Timbre con insistencia. (MARÍA RÍE) Timbre con insistencia. Así. (SUSPIRA) ¿Quién será ahora? Timbre con insistencia. Esperaos, hijas, un momentito. No sé a quién se le habrá roto un hueso. Timbre con insistencia. (SUSPIRA) ¿Quién es? (INTERFONO) Soy Sagrario, doña Herminia. Hola, Sagrario. ¿Pasa algo? -Que aquí hay un joven muy guapo que pregunta por Inés. Inés no está aquí todavía, pero está al llegar. ¿De parte de quién? -Bueno, soy... -Mira, aquí viene Inés. (PORTERO) ¿Sagrario? -Inés. (PORTERO) ¿Quién dice que pregunta por Inés? -Hola, Salvador. Cuánto tiempo sin verte. -Sí, un poquito. -¿Cómo estás? -Muy bien, ¿y tú? -Bien. -Anda, ven aquí. (AMBOS RÍEN) (PORTERO) ¿Sagrario? -Qué sorpresa. (PORTERO) ¡Sagrario! (PORTERO) ¿Sagrario? Esta mujer está cada día más loca. (MEGAFONÍA) Que no nos digan más que somos iguales a los hombres, ¡porque no es verdad! ¡Ante la ley, no somos iguales! -Antonio Alcántara, para Radio Centro. ¿Qué opinas sobre la situación actual de las mujeres en España? -Creo que la mujer sigue marginada en el trabajo, en la cultura, en la enseñanza... En todo. -Eh... Parece que las mujeres españolas están perdiendo el miedo a salir a la calle y reivindicar sus derechos. -No, simplemente, la mujer se está rebelando mucho más ahora que antes; ahora, nos rebelamos porque tenemos mucha más conciencia de la opresión que llevamos a través de todos los años. Aplauso. -¿Se grabó bien? ¿Qué piensas sobre la falta de asistencia política a una manifestación tan importante? -Quien come con el patrón... -No les conviene. -Al que come con el patrón no le gusta estar a malas con él. -¿Qué quieres decir? -Quien está en el parlamento no se moja el culo en la calle y no le pegan de hostias. (RÍE) -¿Crees que los partidos de izquierda apoyan las reivindicaciones en temas como el aborto, por ejemplo? -Exceptuando el PSOE, que tuvo una postura dubitativa, creo que los partidos de izquierda dan un apoyo tajante. -Por nosotras no han hecho nada ningún partido político, ni el parlamento. Y en ese parlamento, ¿cuántas mujeres hay? ¿Qué representación tenemos las mujeres en el parlamento? -La verdad, bastante poca, sí. -No hay izquierda en el parlamento; es una mal llamada "izquierda" tocada del ala por el machismo. Tocada del ala. (INSINUANTE) Carlos... Carlos. (VOZ BAJA Y DULCE) Carlos. ¿Qué pasa? -Mira, ¿te gusto vestida de novia? Ajá, estás muy bien. -Ah, ¿sólo bien? Muy guapa. -¿Nada más? Preciosa. -Es que mira que eres tonto. (RÍE) ¿Me abrochas el vestido? Sí. (RÍE) Pero, hombre, no fastidies, Arantxa, joder, que va a venir Felipe en cualquier momento. -No, Felipe no va a venir; ha quedado para comer con sus padres. Pero si es que te casas dentro de dos días... -Chis, da igual. -Y además, nos han dado una subvención; ya tenemos organizada una gira... Bueno, realmente, una gira no es; son varios bolos muy seguidos. -Ah. -Pero es que Charo se puso mala de repente y ha habido que operarla. -Vaya. -Así que he pensado que podías sustituirla. -¿Quién, yo? -Sí, tú. Te sabes el papel perfectamente. -¿Que me sé el papel? Hace muchos años que lo hice; no me acuerdo. -Hay tiempo para que lo estudies. Además, siempre hemos tenido muy buena química en el escenario. -Uf, no voy a poder, de verdad, me encantaría, pero no me veo. -¿Pero cómo no vas a poder? Además, el sueldo está muy bien: Son 2800 y 1100 de dietas. -Hombre... Pues ilusión hace, pero ya te digo: Que no... -Bueno, pues yo no me voy a ir de aquí hasta que me digas que lo haces, así que tú verás. -Ya te lo he dicho. -Es una oportunidad, Inés; el teatro es lo tuyo. Venga, va, di que sí. Di que sí. Di que sí. Actuamos, primero, en Córdoba. -Ajá. -Después, nos vamos a Sevilla, Cádiz, Málaga y Granada. Regresamos una semana a Madrid y volvemos a salir. -Ay, madre mía, qué jaleo. Huy, yo no sé si voy a ser capaz. -Claro que vas a ser capaz. ¿Cómo no vas a ser capaz tú? Claro, hombre. Hala, venga, estudia. Inés, que lo vas a hacer muy bien, de verdad, confía. Confía. (RESPIRA HONDO) Me tengo que ir, perdona. -Vale. -Sabía que me dirías que sí. Venga, Inés, estudia, estudia, dale fuerte ahí. -¿Qué hay, Paco? -Hola, don Miguel. -¿Qué? ¿Qué tenemos de menú? -Hoy no hay menú. La cocina está cerrada; la jefa se ha marchado. -¿Se ha marchado? ¿Adónde se ha marchado? -Pues a la manifestación esa, la del divorcio. (TODAS) ¡Mujer, sal de tu cocina, únete! ¡Mujer, sal de tu cocina, únete! ¡Mujer, sal de tu cocina y únete! ¡Mujer, sal de tu cocina, únete! ¡Mujer...! -Paqui, ¿no nos pasará nada? Yo estoy cagada de miedo. -Pili, por favor, no me asustes. -Hola. (SORPRENDIDA) -¿Josefina? (RÍE) -Sí. -¿Se quiere divorciar? -¿Yo? Más que nada en el mundo. En cuanto salga la ley, me pongo la primera en la cola de la ventanilla y hasta que no me lo quite de la vista, no paro. Claro. -¿Y tú qué haces aquí, Pili? No estás casada. -Pues, bueno, porque estoy harta y, como todas, porque soy una mujer. -Claro. -Bueno, y a ver si queda libre alguno de estos divorciados. (RÍEN) (TODAS) ¡Abajo la ley, fascistas de UCD! -Eso. (TODAS) ¡Abajo la ley, fascistas de UCD! ¡Abajo la ley, fascistas de UCD! ¡Abajo la ley, fascistas de UCD! No te entiendo nada. (RÍEN) ¿Tú estás enamorada de Felipe? -Sí, claro. Pero acabamos de hacer el amor. -Pero todavía soy soltera. A partir del martes, ya será distinto. ¿Qué quieres decir? -Pues que voy a ser sólo de Felipe. Que me caso con él para siempre. (RÍE) Y no me mires así. (AMBOS RÍEN) Que yo soy una mujer de derechas, "una facha", como tú dices... (RÍE) (IRÓNICO) Vaya, no lo sabía. -Sí, es que los rojos os creéis que nosotras somos unas bobas. No, yo ya no soy rojo; yo ya no soy nada. -Bueno, pues yo sí que soy de derechas y creo en Dios, y en el matrimonio, y en la fidelidad... Ah, en la fidelidad, ¿también? (RÍE) -Sí, no seas tonto. Claro que soy fiel; lo que pasa es que ahora estoy soltera y hago lo que me da la gana. Ya. -No comprendes nada. Me voy a casar y voy a ser sólo de mi marido: Haré vida de casada, iré de comidas, me iré de viajes en verano, tendré hijos... (AMBOS RÍEN) Me tengo que marchar. Quería regalarte esto. Ha sido nuestra última vez. Chao. Arantxa cierra la puerta. (SUSPIRA) (MEGAFONÍA) Lo que ellos ordenan y mandan. Basta ya de la opresión machista. (TODAS) ¡Yo también...! (MEGAFONÍA) Ahora, nos toca a nosotras. Nos toca elegir lo que queremos y no queremos, para nosotras y para nuestras hijas. (TODAS) ¡Abajo la ley, fascistas de UCD! (MUJERES) ¡Aborto libre y gratuito! -¿Qué eres, de Radio Centro? ¿Qué se habrán creído estas tías? Se creen que conseguirán algo. Griterío de la gente. (MEGAFONÍA) Ahora nos toca a nosotras, nos toca elegir lo que queremos y no queremos, para nosotras y para nuestras hijas, para las mujeres del futuro. Vamos a conseguir para ellas y para nosotras lo que no tuvieron nuestras madres y abuelas. Y no lo tuvieron porque los hombres... -No sé por qué, pero imaginé que vendrías. -Sí, pero si hay jaleo, me marcho; no quiero que hagan daño al niño. -Y este niño tan guapo, ¿quién es? -Mi hijo. (SORPRENDIDO) -¿Tienes un hijo? (NERVIOSA) -Las mujeres solemos tener hijos, sí. -¿Cuántos añitos tienes? -Dos. (SORPRENDIDO) -¿Dos? -Sí. (HOMBRES) ¡Zorras! ¡Guarras! Griterío de gente enfadada. -A ver, a ver qué pasa. -Nada, mejor irnos de aquí, ¿eh? Venga. Griterío de gente enfadada. (ELLAS, ASUSTADAS) ¡Tony! ¡Tony! ¡Tony! -Que les están pegando. -¡Juana! -Pero que tienen un bate de béisbol. -Tranquilas, tengo que irme. -Por favor, acompáñanos. -Echad a correr. -Corre, corre, corre. (TV) Y en cada transición política española ha habido un momento de ilusiones en que se nos ha ofrecido, en definitiva, más a cambio de menos. En mi opinión... Eso no hay quién lo pare. (TV) Lo más importante que ocurrió... No me extrañaría que esto explote; el padre de Arantxa dice que los militares harán algo. Por cierto, ¿quieres que te pasemos a buscar y vayamos juntos a la boda? ¿Eh? No, voy yo por mi cuenta. (TV) Que para producir, hay que trabajar; que para llegar a ser alguien, hay que estudiar y hay que esforzarse; que todos los temas tienen que ver con un concepto de la moral pública y privada... Bueno. -Oye, tengo una noticia que daros: Ya tengo trabajo. ¿Tienes trabajo? (ALEGRE) Bien. ¿Dónde? -Vuelvo al teatro. (PREOCUPADA) ¿Al teatro? -Ajá. ¿Cómo que vuelves al teatro? -Pues eso, que me ha salido un papel en una gira y lo haré. Ah. ¿Y tu hijo? -Estupendamente con su padre y con Carola. Sí, estupendamente. -Que sí, y además, tampoco es para siempre; voy y vengo. Pues a mí me parece muy bien. Además, que eras muy buena actriz. (CARIÑOSA) -Mi hermanito. Y tú, ¿qué, no dices nada? ¿Yo? Yo, a partir de ahora: oír, ver y callar, Merche; estoy harto de llevarles toda la vida la contraria... Total, para nada. Así que, a partir de ahora: oír, ver y callar. Ya. ¿Te puedo decir una cosa, hija? -Sí, claro. Me gusta que seas actriz. No me mires así, Merche, no me mires así; me gusta que sea actriz. Eso quiso ser toda la vida y es muy guapa, ¿por qué no va a ser actriz? ¿Eh? ¿Por qué no? -Desde luego, si no lo veo, no lo creo. Yo tampoco. ¿Por qué? ¿No tiene este un bar y le va estupendamente? ¿No vendes tú pisos? ¿Eh? ¿No hago yo banderas? ¿Por qué no va a ser mi niña actriz? Eso sí, espero que seas una actriz como Dios manda. Y hazte valer, que tú vales mucho. Por cierto, Carlos, dile al del banco que te avalo, ¿eh? ¿Seguro? Totalmente seguro, hijo. Si tienes un bar que te va muy bien y necesitas un aval, pues te avalo, que soy tu padre. Faltaría más. (TV) Y pensar no sólo, como dijo un hombre célebre, qué puede hacer España por nosotros, sino lo que podemos hacer nosotros por España. (PAQUITA) Agárrate a tu hermana, cariño. -Pero cruza con cuidado. -Ajá. -Paquita. Tú eres Paquita, la mujer de Miguel, ¿verdad? -Sí. -Perdona que me presente así; yo soy Rocío... Rocío, de Sevilla. (NIÑA) ¿Me lo coges? -He venido a Madrid sólo para hablar contigo. Ayer, la hija de Miguel fue a verme y hablamos. -¿Françoise? -Sí, Françoise. Mira, lo que te tengo que decir, me duele mucho más de lo que puedas imaginar, pero ya es hora de que alguien te lo diga: Miguel te quiere. Es más, te adora, a ti y a vuestras hijas. -Él se quiere a sí mismo mucho. -No, al contrario; si quiere a alguien, es a los demás. Y especialmente, a ti. -Claro, por eso se lió con usted. -No es necesario que insultes. Escucha: Cuando empecé a ver a Miguel, tú te habías marchado, él estaba solo. -¿Ahora resulta que esto es culpa mía? -Pues, mira, bastante, sí. -Ah, ¿sí? -Y por si te interesa saberlo, las veces que nos vimos, lo único que hizo fue hablarme de ti y de vuestras hijas. Vamos, que en lugar de ser su amante, yo fui su paño de lágrimas. Paquita, no le dejes. (RÍE) -No seas tonta; Miguel es un hombre maravilloso. -¿Y me puede decir cómo sabe usted eso? -Pues, mira, porque me he hecho mayor y sé diferenciar las cosas que merecen la pena de las que no. Y tu marido, Miguel, es pata negra, como decimos en Andalucía: Tres pata negra. Fue él el que me dijo que no volveríamos a vernos nunca más... A mí me faltaría el tiempo para perdonarle. -Oiga... -Ya. No te voy a decir nada más. (RESPIRA HONDO) Ahora, tú sabrás. (NIÑA) Quiero pis, mamá. Tengo pis. Quiero pis. -¿Te haces pis, mi amor? -Sí. -Pues ahora vamos a hacer pis, claro que sí. -Buenas noches. (MUJER POR LA RADIO) Buenas noches. -La escuchamos. (MUJER) La verdad es que no sé por dónde empezar. -Por el principio. (MUJER) Soy una mujer separada, aunque, en realidad, nunca me casé. Bueno, la verdad es que sí me casé, pero... Pero, en Gibraltar, de aquella manera. En fin, que las cosas no fueron bien y nos separamos. -¿Sigue usted ahí? (MUJER) Sí, sí. Bueno, pues hoy estuve en la manifestación a favor del divorcio y me lo encontré. -A su ex marido, supongo. (MUJER) Sí. Bueno, en realidad, ya nos habíamos visto hace poco en el sitio donde trabajo, pero hoy me vio con el niño. Es un niño que va a cumplir dos años y es nuestro hijo. Él no lo sabe, porque nos separamos antes de que yo supiera que estaba embarazada y ahora lo cuento, porque... Porque estoy segura de que me está oyendo. -¿Usted cree? -Sí, con toda seguridad. Por eso precisamente llamo: Para que, cuando lo oiga, no haga nada, que lo deje todo como está. Yo sufrí mucho con la separación y no quiero volver a eso; ya nos hicimos bastante daño. Seguramente, sin quererlo ninguno de los dos. Pero quiero que el niño sea sólo mío; no quiero compartirlo. -¿Y estás segura de que eso es lo mejor para tu hijo? (MUJER) Más adelante no me importará que le vea; al contrario, pero... Pero todavía no. Por favor, deja las cosas como están. A lo mejor, con el tiempo, querrás ver al niño y a mí me parecerá bien que lo veas, pero, ahora, no. Dame tiempo, por favor. Dame tiempo. (LA MUJER CUELGA EL TELÉFONO) -Parece que se ha cortado la comunicación. Pues esta emotiva llamada nos hace ver que... Que las reivindicaciones que pedimos las mujeres actualmente, son verdaderamente necesarias. Compañeras, esperamos vuestras llamadas. (RESOPLA) Daría lo que fuera por saber quién es el padre. -Sí. Eh... Ahora vengo. ¿Sigues tú? -Vale. (RESOPLA) ¡Miguel! ¿Adónde vas? Anda, sube, venga. -¿Subo? -Sube. (RADIO) Los responsables de la política económica esperan... Tengo unas ganas, Merche, de llegar a Venecia, tirar la maleta en el hotel ese Goldoni y lanzarme a las calles... Bueno, a las calles, no, a los canales, porque allí lo que hay son canales, Merche, canales de agua por todos lados. ¿Te das cuenta de que vamos a hacer nuestro viaje de novios 33 años después de casados? (SUSPIRA) Porque me he empeñado yo, Merche, me he empeñado yo contra todas las circunstancias. (RADIO) Se va a demorar sine díe el pago de las cantidades a los afectados por la quiebra del Banco de Granada. No me jodas. (RADIO) Una noticia que llevará la desilusión a muchas familias que ya soñaban con recuperar el dinero que había perdido. ¿Pero cómo que no lo van a dar? Por Dios. Pero si dijeron ayer que lo daban. (RADIO) El Banco de España se hará cargo.... No me jodas, hombre, no me jodas. La radio deja de oírse. (PREOCUPADA) Antonio... Bueno, mira, Merche, no pasa nada, a tomar por saco; vamos a Venecia y, luego, veremos qué pasa. Vamos a Venecia, a tomar por saco. No te hundas. Nos vestimos y vamos a la boda de esos dos tontos, que no sé para qué coño se casan, porque se divorciarán dentro de nada. Sólo hay que verles. Claro. Teléfono. (PREOCUPADO) Ay, Dios. Teléfono. Dígame. Hombre, Félix. Perdona que no te haya llamado antes. He estado pensando en lo que me dijiste. Pues nada, después de dar muchas vueltas al asunto, he decidido que no lo voy a hacer. Lo siento. Si me necesitas para alguna otra cosa, ya sabes dónde estoy. No, gracias a ti, Félix. Gracias a ti. Mucha suerte. Adiós. A tomar por saco. ¿Sabes por qué se lo he dicho hoy y no ayer, cuando pensábamos que éramos ricos, Merche? Porque, entonces, no hubiera tenido ningún mérito. Que se vayan a la mierda; estoy harto de políticos, que son todos unos chorizos. Sólo piensan en robar dinero haciendo mal las cosas o no haciéndolas, que no sé qué es peor. Aunque tampoco tiene mérito, porque no valgo para ser chorizo; si fuera chorizo, sabría a chorizo y no valgo, Merche. ¿Sabes por qué siempre me has gustado tanto? Porque no te pareces a ellos. (RESPIRA HONDO) Estoy muy orgullosa de ti. Mucho. Me siento como la primera vez. (RÍE) Merche... Sí. Estás muy guapa. ¿Sí? Estás muy guapa, Milano. Hazme caso, que sé lo que digo. Muy guapa. Muy guapa. (SUSPIRA) Poco a poco. Despacio, mi amor. (RESPIRA HONDO) Llaman a la puerta. Mercedes, Antonio, que vais a llegar tarde a la boda. No vamos a ir a la boda, madre. ¿Eh? ¿Que no vais a ir? No pasa nada, Herminia, no se preocupe. (NARRA) La vida, a veces, te pone a prueba y uno tiene que aprender a plantarle cara a los problemas. Los Alcántara nos encaminamos hacia una nueva etapa que, aunque no sabíamos qué nos depararía, si nos permitió aprender que lo importante es seguir adelante, ya que, finalmente y a pesar de todo, siempre amanece. Ese día, ninguno fuimos a la boda de Felipe y Arantxa: mis padres nunca supe por qué, pero yo, porque me había cansado de sufrir.

Cuéntame cómo pasó - T13 - Capítulo 233

02 feb 2012

Han pasado varios meses desde que Mercedes terminó el tratamiento de quimioterapia y se enfrenta a la primera prueba de fuego, la de los resultados. Merche está deseando recuperar su vida cuanto antes y decide incorporarse a la inmobiliaria, pero allí se encuentra con la incomprensión de su jefe.

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  1. torilor

    hola porque no puedo ver el capitulo, es la primera vez q entro y ya me registre pero no se que hacer para ver el capitulo ayuda porfavorrrrrrrrrrrrrrrrrrr

    10 sep 2013
  2. Ana Max

    Muy buena serie, espero que los capítulos nuevos estén pronto. ¿Alguien sabe la canción del bar fly cuando Carlos esta hablando con Felipe de comprar el bar? ¡Me urge, me encanto, y no la encuentro por ningún lado! Gracias. :) Saludos desde México.

    02 sep 2013
  3. RUBEN

    MUY BUENA LA SERIE!! ..PORQUE ANTONIO LE DICE MILANO A MERCHE? QUE SIGNIFICA?.. SOY DE MONTEVIDEO URUGUAY

    16 ene 2013
  4. Amaya

    Para los que pedís el capítulo 234 aún no se ha emitido por eso no lo encontráis. Debido a los recortes en TVE se han retrasado el rodaje de algunas series pero no os preocupéis la temporada 14 de Cuentamé ya está rodada. Poco faltara para que la empiecen a emitir y por ende a que la cuelguen aquí. Un saludito.

    05 nov 2012
  5. Graci Ruiz

    Adoro la serie, Estuve de vacaciones en Bacelona hace una semana y mientras era en mi Hotel vi esta serie y me atrapo inmediatamente, ahora soy una fan de Cuentame Como Paso. Cuando y Como hago para continuar con los episodios??? aqui solo llega al Cap. 233 y yo quiero seguir con la trama. Gracias RTVE. Graci Ruiz

    05 oct 2012
  6. Gonzalo

    Anonimas no sois las únicas , yo tengo 13 y adoro la serie.Saludos desde Vigo

    18 sep 2012
  7. ruben

    Hola, sabem si el cap 234 esta en archivo porque no consigo localizarlo. agradesco desde brasil

    09 sep 2012
  8. Fede

    Oh no hasta el 2013 recién la nueva temporada, es mucho tiempo que dejaron pasar ,pero bueno es demasiado buena esta serie como para perdonarles todo ,jeje . Esperando impacientemente gracias, un saludo desde Argentina.

    30 jun 2012
  9. RUBEN DARIO

    HOLA DESDE COLOMBIA. CUANDO COMIENZA A SER EMITIDA LA NUEVA TEMPORADA? GRACIAS Y FELICITACIONES

    28 jun 2012
  10. Jose G

    Para mí la mejor serie de TVE. No me he perdido ningún capitulo desde el inicio, me siento feliz pensando que la serie sigue y que ya se esta rodando.

    06 jun 2012
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