www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.0.0/js
1299074
No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T13 - Capítulo 231 - Han pasado dos meses de la operación de Mercedes y ella continúa con su vida con total normalidad - Ver ahora reproducir video 01h 10 min
Transcripción completa

Subtitulado por Teletexto-iRTVE.

(NARRA) Casi dos meses después de la operación,

mi madre se esforzaba por salir adelante.

Tanto que, a pesar de empezar ya las sesiones de radioterapia

o la bomba de cobalto, como se decía entonces,

seguía yendo a trabajar a la inmobiliaria día tras día,

sin respiro, con el entusiasmo y dedicación que siempre.

En casa también seguía a pie del cañón,

ocupándose de todos y de todo. También de las tareas del hogar.

E incluso aprovechaba cualquier rato libre

para prepararse los exámenes de la universidad.

Mi madre estaba empeñada en seguir con su vida

como si nada hubiera pasado,

y mi padre estaba volcado en ella más que nunca,

consciente de que necesitaba todo su cuidado y su cariño.

Por su parte, Tony, después de un viaje relámpago a Roma

para empaquetar todas sus cosas,

se había instalado de nuevo en casa

y seguía afianzándose en la radio

a la espera del estreno de su propio programa.

-Pero nos ayudará a vivir de una manera más sana.

Y todo ello en un momento en que la política española

iba de sobresalto en sobresalto,

entre dimisiones, crisis de gobierno

y alguna que otra sorpresa.

-Señores del gobierno, creo que ustedes no lo han hecho bien.

Creo que han perdido seriamente la credibilidad del pueblo.

Y la Constitución permite un voto de censura al gobierno,

que es el que el Partido Socialista piensa presentar.

Con la convicción de que ese voto de censura

es, sobre todo, una fuerza moral.

Dios santo, cómo está el gobierno. -¿Qué?

A Suárez, que le quedan dos días, que lo van a echar.

-¿A Suárez?

¿A quién le importa Suárez, Antonio?

Bastante tengo con el papeleo todo acumulado. A mí Suárez.

Tanto papeleo, porque eres un Adán.

Mira cómo tienes todo eso. -No, de eso nada.

Lo tengo así porque la declaración de la renta es muy complicada.

Y cuando termine, todavía me queda el impuesto a sociedades.

Caray, hombre.

No sé por qué no llamamos a Merche y le decimos que nos ayude.

No está para ayudarnos, parece mentira que lo digas.

Teléfono.

Estandartes y banderas, dígame. -Hola, Antonio, soy Rocío.

Hola, Rocío, muy bien. -¿Qué tal?

Oye, ¿cómo lleváis el pedido? Pues el pedido estupendamente.

¿Pero no me dijiste ayer que lo querías en un mes?

(ASIENTE) -Para la manifestación de Sevilla.

Sólo quería saber si van a estar listas o no.

¿Cómo no van a estarlo? Esta es una empresa muy seria.

Si te dijimos en un mes, pues las tendrás en 15 días.

-Fenomenal. Oye, ¿Miguel está por ahí?

Pues no, no está, anda por ahí con el taxi.

-Ya. ¿Y sabes a qué hora termina el turno?

Pues tarde, tarde, muy tarde. Mañana o mañana por la tarde...

Rocío, que estoy solo y tengo mucho trabajo. Adiós.

-Oye, Antonio...

A ver qué pasa. ¿No estarás volviendo a las andadas?

-¿Quién yo? ¿Con Rocío? Sí. Sí.

-No, por favor, no sé cómo te lo digo. Te juro que no.

No sé por qué me llama. No sé lo que quiere.

Algo quiere, ayer volvió a preguntar por ti.

-¿Ayer? Sí, ayer otra vez.

-Joder, qué insistencia. Por el amor de Dios.

En fin. Voy a buscar a Merche.

Ándate con ojo, Barba Azul.

No me gusta nada lo que estoy viendo.

No se puede ir dejando a las mujeres descalabradas.

-Bueno, gracias. -Hasta luego.

-¿Entonces esta semana tampoco puede ser?

Ya. Eh... ¿Y la siguiente?

Sí, que tampoco me puedes dar fecha.

Sí, sí, me hago cargo. Claro.

Pues... Pues nada, adiós y gracias.

Por nada. Joder.

-¿Qué te pasa? -Nada.

Llevo tres meses persiguiendo a Tierno Galván para una entrevista

y su jefa de gabinete de prensa no para de darme largas.

-¿Pero por qué? ¿Le has dicho algo? -No sé, me tiene enfilada.

Menuda estúpida. -¿Quieres que lo intente yo?

-Como que a ti te va a hacer caso. -Bueno, por intentarlo.

-Todo tuyo.

Pero, vamos, que pierdes el tiempo.

Pues me voy.

Si llama el del piso de Jorge Juan,

le decís que mañana le llamo.

-Ah, ¿pero vas a venir mañana? Claro.

-¿No tenías el examen de la facultad?

Bueno, pero en cuanto termine, vengo para acá.

-Seguro que lo bordas. Seguro. Con lo que he estudiado.

-Llevas dos semanas saliendo dos horas antes.

Seguro que te lo sabes al dedillo.

Muy buenas. -Hola.

Hola, milano. Buenas.

Hasta mañana. -Adiós.

-Hasta mañana. -Hasta mañana.

-Te queda muy bien la barba.

-Hola.

Tú estás muy guapa también.

Claro que como ahora te codeas con el poder.

¿Me dices cómo acabas en el gabinete de prensa de Tierno?

-La vida que da muchas vueltas.

-Y tanto que da vueltas.

Pero no has dejado la fotografía. -No, hago mis fotos.

Pero el trabajo en prensa es muy cansado. Ya lo sabes tú.

Estás todo el día a salto de mata.

-¿Quieres que te pida algo?

-Un destornillador.

-Un destornillador, qué sofisticado.

¿Eso es lo que bebéis ahora los socialistas?

Que no me pasa nada.

¿Cuántas veces te dije que no vengas a radioterapia?

¿Quieres que te deje aquí sola? Pues sí, no pasaría nada.

Estoy estupendamente. ¿O es que no me ves?

Dios.

Y no hace falta que vengas a buscarme a la oficina.

Y si vienes, quédate en la puerta, no entres.

Entonces creen que me escaqueo del trabajo.

¿Qué importancia tiene eso ahora? Para mí mucha.

Si vienes, piensan que nos vamos de paseo, no que me voy a estudiar.

Si cuando sales de allí, no te vas a estudiar, milano.

Vienes aquí.

Si me hicieras caso y pidieras la baja,

solucionaría todo, pero no. No empecemos otra vez.

Pues sí, empiezo porque tú no terminas.

Cómo te digo que quiero seguir con mi vida normal?

Eres un pesado.

Todo el día encima. Porque no puedes.

-¿Mercedes Fernández?

Soy yo.

¿Me vas a esperar? Aquí, te espero aquí. Sí.

(HACE CUENTAS)

-Paquita. -¿Qué?

-¿Dónde están las facturas de los proveedores del Bistró?

-En el cajón grande de la vitrina.

-Papá, ya es la hora. ¿Me llevas al aeropuerto?

-Espera un segundo, hija.

-Papá, que voy a llegar tarde. Que te he oído. Espera un momento.

-Paquita, ven un momento, por favor. No me lo puedo creer.

-¿Lo has encontrado? -Claro. ¿Qué es esto?

-Pues la declaración del año pasado, ¿no?

-¿Por qué no está sellada? -¿Cómo sellada?

-Cuando pagas la declaración, das esto en un banco

y te ponen un sello. -Ah.

No la llevé al banco, pero ni esta ni ninguna.

-¿Me dices que en todos estos años no hemos hecho la declaración?

-Nos ha fastidiado. Si ganamos cuatro duros.

¿Qué vamos a pagarla?

-Papá, que voy a perder el avión. -Por favor, hija, cállate.

Paquita, por Dios, que eso es un delito.

-Qué va, Miguel.

Si no la presentas nunca, ni se enteran.

-¿A ti quién te ha dicho eso? -Eso lo sabe todo el mundo.

-Pues claro, en Francia no, pero aquí si no presentas

la declaración, es como si no existieras. Ni se enteran.

-¿Tampoco tú pagas a Hacienda? -Yo no.

-¿Lo ves? Lo hacen todos así.

-Bueno, ¿me llevas ya o me pido un taxi?

Te espero abajo.

-Pero, bueno... ¿Pero estáis todas locas en esta casa?

Que voy a acabar en la cárcel.

-Exagerado.

-Buenas tardes, señoras y señores.

El grupo proponente no ha alcanzado la mayoría absoluta

y, consecuentemente, don Felipe González

ha sido rechazado a su candidatura presidencial.

Mira qué prisa tiene este Felipe González.

No tiene apoyos en el parlamento y ya quiere liarla con Suárez.

Ay, Dios mío.

Deja, hija, ya lo llevo yo. Que no, madre, que yo puedo.

No me cuesta ningún trabajo, hija, por Dios.

Merche, haz caso a tu madre. Que no esto manca.

-Si es verdad, abuela, mamá tiene razón.

Estás perfectamente. ¿A que sí? Claro que sí.

Teléfono.

Ya lo cojo yo.

Dígame.

-Hola, Antonio. Buenas noches.

Perdona que te llame tan tarde. Soy Félix Maceiras. ¿Cómo estás?

Ah, hola, Félix. Bien, muy bien.

(EN VOZ BAJA) Félix Maceiras.

-Oye, ¿qué tal tu hermana? Pues mi hermana está muy guapa.

Y muy bien, la operamos hace un par de meses.

-Bueno, bueno, me alegro. espero que todo se arregle.

Verás, te llamo porque tengo un tema importante que hablar.

Tú dirás. -No, no, por teléfono no.

¿Podemos vernos mañana?

Es que mañana tengo el día muy ocupado.

-Búscate un hueco, hombre.

¿Te parece bien a las diez en mi despacho?

Está bien. A las diez en tu despacho.

Oye, ¿no puedes adelantarme nada? -Mejor hablamos en persona.

Hasta mañana, Antonio. Muy bien, hasta mañana.

¿Qué te ha dicho?

Pues que quiere verme otra vez. Pero no me ha dicho para qué, coño.

Siempre lo mismo, nunca sabes por dónde le entra el agua al coco.

(RÍE)

-¿Y cómo está tu madre? ¿Cómo lo lleva?

-Bueno, la mujer lo lleva lo mejor que puede.

-Dale recuerdos de mi parte.

-Se los daré.

Por eso te has vuelto de Roma, ¿no?

¿Y tu chica?

¿Cómo me has dicho que se llamaba?

-Cecilia.

-Cecilia.

Y se va a quedar allí, ¿no?

-Sí, sí, de momento se tiene que quedar.

Bueno, pero cuéntame algo tú. Al final sólo hablo yo.

¿Estás con alguien? No, no me lo digas.

Estás con Raúl, ¿no? (RÍE) -Ay, Raúl, claro.

Si te digo la verdad, no me fío de los tíos.

-Eso sí que no me lo creo.

Seguro que hay alguien en el gabinete.

-Es que hay cosas que no se olvidan, Tony.

-Hasta que ocurre algo realmente importante.

-Bueno, a ver,

¿qué os pasa con Tierno a los de tu radio?

-Eso me gustaría a mí saber, qué es lo que pasa.

¿Por qué no concedéis la entrevista?

-No me gusta esa periodista compañera tuya.

Es una pesada. -Y tú eres una cabezona.

Harías lo mismo si quisieras esa entrevista.

-Mira, mañana tenemos un hueco. Sí.

Pero sólo te pongo una condición.

Que la entrevista la hagas tú. -No me puedes hacer eso.

Lleva tres meses con lo de la entrevista.

No puedo llegar y robársela.

-Tony, es una exclusiva. ¿Lo tomas o lo dejas? Tú verás.

Y voy a pagar.

Puerta abriéndose.

Risas.

(FELIPE Y ARANTXA RÍEN)

(NARRA) En el fondo, siempre sospeché que ese triángulo

que habíamos formado Arantxa, Felipe y yo

no podía terminar bien.

Pero lo que nunca imaginé es que me pudiera hacer tanto daño.

Y lo peor de todo es que, estuviera donde estuviera,

ya fuese en casa o en el bar,

no podía separarme de la parejita.

Menuda tortura.

Risas.

-¿Carlos?

¿Carlos?

(MEMORIZA PARA SÍ)

¿Qué crees tú que querría Madame Bovary?

Bovary Maceiras. ¿Qué querrá? Pues no lo sé.

(MEMORIZA PARA SÍ)

A lo mejor sabe que tengo un negocio de banderas

y quiere hacerme un pedido. Puede ser.

Me tienes que dar los papeles de la empresa.

El tío sabe que no voy a abrir la boca,

porque si yo abriera esta boquita. Amigo. Pero no.

Yo me voy a callar, porque soy un señor, no como otros.

¿Me has escuchado? ¿Perdón?

Que me tienes que entregar los papeles

para la declaración y el impuesto de sociedades.

Se va a acabar el plazo.

He pensado que se lo damos a un gestor.

¿A un gestor? Venga, no digas tonterías.

Sí, así te quitas preocupaciones.

¿Pero qué preocupación? Si lo hago en dos tardes.

Me das los papeles y me ocupo. Tienes que descansar, milano.

No te puedes estar cargando ahora de todo.

Dos tardes para una cosa, dos tardes para otra

y dos tardes para aquí.

Si es que me cuesta mucho concentrarme ahora.

Pues déjate de estudiar.

Tienes que descansar, que te lo dice el médico.

No digas tonterías, anda. Venga, que tengo que estudiar.

Antonio, que tengo un examen, hombre.

Que no.

-Pues ya estamos aquí.

-De verdad que no hacía falta que me trajeras. Muchas gracias.

-Mañana a las diez y media. No llegues tarde.

-No, no llegaré tarde. Gracias otra vez.

Oye, ¿esa no era Juana? -¿Qué haces tú aquí?

Nada, mejor no te cuento. Me van a volver loco.

-¿Qué pasa? La chica esta, Arantxa, ¿no?

¿Y tú cómo lo sabes? -Inés me lo ha contado.

¿Crees que no nos preocupamos? Anda, no me vengas con bromas,

-Yo que pensaba que me metía en líos con chicas.

Y tú, desde luego, te llevas la palma.

(MEMORIZA PARA SÍ)

Puerta abriéndose.

Pero bueno, ¿qué haces despierta a estas horas?

Pues estudiando un rato, hijo. Hola, cariño.

-Mira lo que te traigo. Hola.

Pero bueno, ¿qué haces tú aquí?

Estaba por aquí, era un poco tarde y me quedo a dormir. Puedo, ¿no?

¿Cómo no vas a poder? No te tenía que haber ido.

-¿Qué tal llevas el examen?

Voy a suspender, porque no me da tiempo a estudiar.

-Si suspendes, nada. Te presentas en septiembre.

Sí, mira este. -¿Por qué no te acuestas?

Estás con la misma cantinela que todos. Anda.

Déjame, estudios dos temas y luego me acuesto.

¿Dos temas? ¿Y por qué no te haces una chuleta?

Oye. ¿Pero qué pasa?

¿Eso es lo que hacías tú?

En casos extremos, haces una chuleta y ya está..

Haces así.

Si es que no se tarda nada. Te hago una en un minuto.

Haces así y ya está. Que no, Carlos, que no.

Además, yo tengo mi propio sistema. Su propio sistema, dice.

A ver, ¿qué sistema?

(RÍE) Bueno, mamá, ¿en la pierna? Lo he hecho una vez sola.

No me dio tiempo a estudiar. ¿Pero lo sabe papá?

(RÍEN)

O sea, la carrera la has sacado a base de faldas.

No digas tonterías.

Bueno, anda. -No te quedes mucho, ¿eh?

Buenas noches. No te apuntes nada.

Joder, ahora sé de dónde me viene lo de las chuletas.

-Hombre, lo de las minifaldas... Calla, joder.

Oye, que están durmiendo. No os peleéis.

Buenos días. -Hola.

Buenos días.

(INTERFONO) -Mercedes, ¿puedes venir un momento?

Sí, ahora voy.

Bueno. -Bueno, vamos a ver.

A ver, lo primero es lo primero. Toma.

-¿Esto qué es? El justificante del examen.

-Que entre nosotros hay confianza. No hace falta ningún justificante.

Por cierto, ¿qué tal te ha salido el examen?

Bueno, pues bastante bien. -Me alegro.

Aunque no sé si deberías estudiar tanto, ¿eh?

Muy buena cara no tienes, ¿eh?, Mercedes.

¿Y te quedan muchos de esos exámenes?

Alguno que otro, sí. -Ya.

¿Sabes que Víctor hoy no ha venido a trabajar?

Me dijo que no podía venir y se ha quedado tan pancho.

Me estás soliviantando al personal.

¿Por faltar alguna tarde? -No, no, Mercedes.

A mí me gusta que te prepares, ¿eh?

Y me da igual que faltes al trabajo, para un examen o lo que sea.

Pero para estudiar está tu tiempo libre, Mercedes.

Bueno, para eso es libre. Mi nivel de ventas no ha bajado.

Sólo te pido que me dejes organizarme de otro modo.

-No, lo siento, pero no. No.

No quiero que te ausentes más tardes. No.

A trabajar, va.

No estoy faltando por las tardes para estudiar. Es...

Por otra cosa.

-¿Qué cosa?

Dame tres semanas

y en tres semanas estoy como antes, al mismo ritmo de siempre.

Tres semanas.

-Está bien. Está bien.

De acuerdo.

Si van a tener razón cuando dicen que eres mi niña mimada.

(RÍE)

-Oye, luego tienes que devolverme todas las horas que me debes.

Tenemos banderines y estandartes de todos los tamaños.

Ahora se ha puesto de moda llevar los banderines a los mítines.

-Ya.

En caso de referéndum, también tengo muchas pancartas,

tengo estandartes, largos, cuadrados.

-Muy bien, muy interesante. ¿Verdad?

Estaba pensando de que en caso de que haya unas elecciones,

si queréis dar la nota, habría que pensar en cambiar el logo,

que es un poco antiguo.

En caso de que lo decidáis, no os preocupéis.

Yo lleno España de logotipos en dos patadas.

-Muy bien, pues no es mala idea. Antonio, no es mala idea.

Bueno, pero yo no te había llamado por esto.

Ah, ya. Bueno, tú dirás.

-A ver, cómo habrás leído en los periódicos,

el partido tiene problemas. UCD se está desintegrando.

Dentro de unos meses, vamos a celebrar un congreso

y las familias del partido van a ir degüello contra el Pdte.

¿Adónde quieres llegar?

-Mira, Adolfo se está quedando solo

y quiere contar únicamente con gente de total confianza.

No sé qué me vas a ofrecer, pero estoy retirado de la política.

-Queremos que seas gobernador civil de Albacete.

Vaya.

Gobernador civil.

Si fuera para volver al Ministerio de Agricultura,

para hacerlo bien, claro.

-No, no, de Agricultura olvídate. Está completo.

Ahora que no tenéis a nadie

y después de todo lo que me habéis hecho,

me ofrecéis ser gobernador civil,

-Mira, lo pasado, pasado.

Adolfo y los que estamos con él te lo ofrecemos de corazón.

No, ya sé que Adolfo y los que estáis con él

me lo dais de corazón, pero ¿qué dice Ochotorena?

¿Qué dice Ernesto?

¿Ya se ha inventado una portada para machacarme o no la ha pensado?

-Por Ernesto no te preocupes. Se ha pasado al PSOE.

¿Ernesto se ha pasado al PSOE? -Sí. Y no ha sido el único.

Por eso, necesitamos gente leal. Antonio, como tú.

Te lo agradezco, Félix. No puede ser.

-Bueno, piénsatelo bien.

Yo me lo pienso, aunque ya está decidido.

Piénsate tú lo de los estandartes y los banderines.

-Muy bien. Y gracias.

-Juana.

-Qué puntual.

-Antonio Alcántara, de Radio Centro.

-Encantado.

-Mariano Ramos. -Encantada.

-¿Qué tal? -Encantado.

-La entrevista la haremos aquí. -Ah, muy bien.

-Voy a avisar al profesor. -¿Vamos preparando?

-Sí, claro.

-Miguel, ¿tú nos quieres arruinar?

-No, no. Quiero pagar mis impuestos.

Estás loco, estás loco de remate.

-Bueno, disculpad que me meta. ¿Vais a pagar a Hacienda?

-Ay, mi madre. -Vamos a ver.

La gasolina tiene unos impuestos, ¿no? El tabaco, otros.

Y pagamos esos impuestos. ¿Para qué vas a pagar a Hacienda?

-¿Lo ves? -¿Pero qué tendrá que ver, Paquita?

Los impuestos hay que pagarlos.

Los de la gasolina, el tabaco y también la declaración.

Si no, nos quejamos de cómo están los hospitales, las carreteras...

-Don Miguel. -¿Qué?

-Al teléfono, una señora. Rocío Carvajal.

-Dile que no estoy. -Dice que es importante.

-Paco, por favor, invéntate lo que sea y dile que no estoy.

-Señorita, que no se puede poner, está muy ocupado.

-¿Quién es Rocío Carvajal? -Una clienta, una pesada.

-¿Y por qué no te quieres poner? -Porque llama continuamente

y quiere saber cómo está su pedido y yo no sé qué decirle.

Y estoy muy ocupado con todo el papeleo. No puedo.

-Que le llame a este número, que es muy importante.

-Joder.

-Miguel, tranquilízate. -¿Sabes qué?

Me voy a trabajar a otro sitio. Aquí no hay quien trabaje.

Hala, venga.

Ya tienes tu mesa libre.

-Sr. Tierno Galván, gracias por atendernos.

Se denomina un socialista de izquierdas.

¿Qué diferencia su idea de la socialdemocracia?

-La verdad es que el socialdemócrata cree

que el sistema capitalista tiene un futuro indefinido.

Nosotros creemos que esto no es así,

que llegará un momento que el sistema capitalista

dé lugar a una nueva estructura económica

que, a su vez, condiciones nuevas estructuras sociales

y nuevas instituciones políticas.

Así ha pasado ya en el proceso de la historia y así pasará.

-¿Cree entonces que es posible una sociedad sin clases?

-Hoy por hoy, no podemos instituir una sociedad sin clases,

pero forma parte del ideal de una persona consciente y honrada.

Todos trabajamos por que le mundo se perfeccione y mejore.

-Así que te vas a vivir a San Sebastián.

-Sí, quieren que ponga en marcha un taller como este.

-Vale.

-Muy bien, Pascual. ¿Y qué va a pasar con nosotros?

-Y los chicos de la parroquia? -Por eso no te preocupes.

He hablado con un psicólogo para que se haga cargo del grupo.

El problema es el taller. -¿Por qué? ¿Lo van a cerrar o qué?

Me han pedido que les proponga un sustituto.

Le he estado dando vueltas al asunto

y creo que la persona más indicada eres tú.

-¿Yo? -Sí, tú, Inés. Llevas aquí un año.

Lo has hecho muy bien.

-Bueno, ya, pero yo no sé si me voy a poder hacer cargo de todo.

Y me sorprende bastante que pienses en mí.

-No me extraña que te sorprenda.

Sé que el dinero que te dejé

se lo diste a Marta para que abortara en Londres.

¿Pensabas que no me iba a enterar?

¿Cómo te has atrevido, Inés?

-Bueno, no sabías para qué era ese dinero.

Moralmente no tienes ninguna responsabilidad.

-¿Cómo que no? ¿Es que no te das cuenta?

Sin mi dinero, Marta no habría abortado.

Me has hecho cómplice de una muerte.

-Tampoco es para ponerse así. -Me pongo como me da la gana.

Además, estoy en mi derecho de sentir y pensar lo que quiera.

Y eso pienso sobre el aborto. -Bien.

¿Y entonces? ¿Por qué me propones a mí?

-Pues porque, aún siendo muy grave, Inés,

eso no quita que sepa que harás una gran labor con los chicos.

-Pues no sé qué decirte ahora. -Nada. Mejor no me digas nada.

Vamos a hacer una cosa.

Vente esta tarde y te pongo al día.

Ah, y que no me entere yo de que vuelves a hacer algo parecido.

¿Estamos?

Vamos a ver, Felipe, ¿a ti quién te ha dicho

que si no haces la declaración, no se enteran?

-No sé, Carlos, la gente.

Piénsalo, somos un montón de españoles.

Digo que no podrán cogernos a todos.

-¿A todos? De verdad, Felipe, qué burro eres.

-A ver, Arantxa, tú eres la economista.

Si hay que hacer la declaración, se hace. A mí, ya ves.

-Anoche te oí salir de casa.

¿Dónde has pasado la noche? ¿Te importa?

-De verdad, hijo, qué antipático eres.

¿Pasa algo?

-Hola, Carlos.

¿Está mi hijo?

¿Qué tal tu madre? Mejor.

-Hola, Pituca. -Ay, qué sorpresa.

¿Qué haces tú aquí? ¿No tendrías que estar en clase?

-Sí, pero les ayudo con la declaración de la renta.

-Pues me parece muy bien.

Mi hijo para ciertas cosas es muy listo, pero para los números,

es un auténtico zoquete. -Ah, muchas gracias, madre.

¿Qué haces por aquí?

-Pues nada, que he ido de compras

y os traigo estas dos muestras de papel pintado lavable.

-Ah.

Pues elige, Arantxa.

-A mí me gusta este. -Este, ¿verdad?

Pues elegimos este por unanimidad.

-Yo no sé para qué nos preguntas, madre.

-Pues, hijo, porque quiero que estéis muy a gustito

en vuestro pisito de amor.

Y además, porque he elegido unas venecianas a juego

que os van a encantar. -Ah. Muy bien.

-Bueno, me marcho. -Vale.

Acordaos que la pedida es a las nueve.

-Sí.

-No tardéis. -No.

-Felipe. -¿Qué?

-Poneros guapos. -De punta en blanco, madre.

(PITUCA RÍE)

-Hasta luego. -Adiós.

(FELIPE RÍE)

-De verdad, Felipe, a tu madre no hay quien la entienda.

(RÍE) -Pues ve preparándote.

-¿Cómo que un gestor, Antonio? No me habías dicho nada.

Ya te lo digo.

-¿Y cómo se llama? -Ramiro.

-Ramiro, ¿qué tal? -Encantado. ¿Cómo está?

-Perdone que le haga una consulta.

Además de este trabajo de despacho que usted hace,

¿me ayudaría con la declaración de la renta?

La hago fatal y mi cuñada era la que se encargaba de estas cosas.

-No se preocupe, que yo se la hago. Previo pago de mis honorarios.

-Por favor.

-Antonio. ¿Sí?

-Aquí faltan las facturas de diciembre.

¿Cómo las facturas de diciembre? -Todo diciembre.

¿Faltan? -No sé. ¿Están abajo?

Abajo, ¿dónde? -Abajo, en el almacén.

Sí. Deben estar abajo.

Clara, acompáñale abajo a ver si está la factura de diciembre

perdida en algún sitio. -¿Abajo, en el almacén?

Si no está aquí, tendrá que estar en el almacén.

-Bueno, pues acompáñeme.

De esto ni una palabra a Merche. -¿Por qué?

No quiere que haya un gestor

y verá que la arrinconamos por estar mala.

-Que sí, que me callo. Bueno.

Y de lo otro, ¿qué? ¿Te ha llamado? -Sí me ha llamado.

Pero me ha llamado al Bistró. ¿Y?

-Que estaba Paquita delante. Si coge el teléfono, imagínate.

Pues te quema el Bistró.

Te estás metiendo en un lío de narices.

En vez de esconder la cabeza, ¿por qué no das la cara?

Le dices: "Mira, Rocío, se ha acabado".

-Se lo dije, creo que lo entendió. ¿Qué quieres que haga?

No lo ha entendido, porque sigue llamándote.

No me des más el coñazo con esto, si no quieres que hablemos.

-Te lo cuento porque implica el negocio de las banderas.

¿Qué negocios...? Hola, Merche. ¿Qué pasa?

¿Qué negocios de banderas? Ponte ahí para las cosas.

¿Habéis preparado los papeles? En eso estábamos, preparándolos.

Dame las facturas.

-No, déjame que ordene un poco. Las ordenamos y te las damos.

¿Cómo que ordenarlas tú, mujer?

-Dice el gestor que si puedes bajar.

Pero este hombre no se aclara, ¿eh?

Mercedes.

Te veo muy bien. Qué guapa estás.

Al final has llamado al gestor. Sí, pero sólo por esta vez.

Para que no te canses.

Pues nada. No hay tiempo que perder.

Si quieres echarle un vistazo, para que veas tú...

-Merche. Merche.

Joder, de verdad, es que... -Antonio.

-Ay, Dios mío, que se ha mareado. -¿Quién?

-Mercedes. -Huy.

Ven, ven. Si sólo me he mareado.

Ya, ya me he dado cuenta, Merche. -Mercedes, ¿te encuentras bien?

Que estoy bien. Cuidado, cuidado.

-¿Estás bien? ¿Seguro?

-Oye, ¿queréis que llamemos al médico o a un ambulancia?

-Josefina, cállese la boca.

¿Estás bien? Que sí, me subo para casa.

Ya se me ha pasado.

Pero si yo sólo quería ayudarte, mujer.

(GRABADORA) -Todos aquellos con convicciones morales firmes,

creen en la perfectibilidad, en que somos perfeccionables.

O perfectibles.

-Fantástico, Tony.

Lo vas a emitir esta noche, ¿no? -Si consigo compilarlo todo,

Ha hablado tanto que no sé si cabrá en el programa.

-Desde luego, lo tuyo ha sido llegar y besar el santo.

A ver si aprendemos.

-He tenido mucha suerte, han sido un cúmulo de casualidades.

-De suerte nada, Tony.

En esta profesión lo más importante son los contactos.

-Ángela, siento mucho.

Traté que te dieran la entrevista, pero no hubo manera.

-Mira, mejor no temples gaitas.

Hazme un favor, a partir de ahora, tú por tu lado y yo por el mío.

Perdona que no te comentase lo del gestor.

No, no es que me hayas comentado nada, es que me has mentido.

Lo hice pensando en ti.

Te quieres ocupar de todo y no puedes.

No me quiero ocupar de todo, sino de lo que me ocupaba antes.

Pero ahora estás enferma, ¿no lo ves?

El que no lo ve eres tú. Estoy bien, hombre.

Que te pasas todo el tiempo persiguiéndome.

No estás bien, casi te caes.

Me he mareado, hombre. Como le pasa a todo el mundo.

Sí, ya. Que me han operado. Ya está.

Sólo llevas 2 semanas con la bomba de cobalto.

¿Por eso no puedo hacer la declaración?

La declaración de la renta, ni la inmobiliaria, ni nada.

Lo que tienes que hacer, es hablar con Tomás de una puñetera vez.

Y pídele la baja definitiva y te quedas aquí.

Sí, hombre, como si fuese una inválida.

Como una inválida no, te quedas en casa para curarte.

Eso quiero, que te quedes en casa.

¿Crees que yo no quiero curarme? Pues no lo sé.

No puede ser, no me puedo quedar aquí dándole vueltas a la cabeza

pensando en lo mismo. Necesito hacer mi vida normal.

Por mí y por mis hijos. ¿No lo entiendes?

Y te pasas todo el día persiguiéndome y recordándomelo.

Ya está bien, hombre.

Teléfono.

Teléfono.

Perdona si no sé hacer las cosas bien.

Yo sólo quiero poder ayudarte.

Quiero que me dejes ayudarte, para que te pongas bien.

Pues déjame en paz.

Puerta.

Antonio, tienes una llamada. Pues contéstela usted, Herminia.

Es que es del Palacio de La Moncloa.

Anda, cógelo. Dios santo.

Antonio Alcántara al habla.

Para mí también es un honor, señor presidente.

Ya, pero...

Le comenté a Maceiras que creía que mi tiempo había pasado.

Ya.

Señor presidente, yo a usted no puedo decirle que no.

Cuente conmigo.

Sí, sí. Espero a que lo publique el Boletín Oficial del Estado

para darlo a conocer. Mientras, chitón.

Muchas gracias.

Se lo daré de su parte.

Gracias, señor presidente. Adiós.

Saludos de parte del presidente, Herminia.

Ah... Muchas gracias.

-¿Gobernador civil de Albacete?

-Qué bien, papá. Vaya puestazo, ¿no? Es como ser ministro.

Ministro de provincias, hija.

Y además, ha llamado el presidente en persona.

No sabéis lo atento que ha estado.

Hasta me ha preguntado por la niña y todo.

Para eso te quería Maceiras, ¿eh?

Bueno. Una cosa es lo que diga Maceiras

y otra cosa lo que diga Suárez.

Y tú, sin decirme nada. Desde luego...

¿Nos tenemos que ir a vivir a Albacete?

Claro. No se va a ir solo. Si se tiene que ir a Albacete,

nos iremos toda la familia, ¿no? -Eh... Pues no.

No hace falta que te vayas, hijo. No te preocupes.

-Hombre, te diré. Todo será que no se me adelanten,

como siempre. No seas cenizo.

¿Quién se te va a adelantar? Si lo ha dicho Suárez, va a misa.

Ya veremos. Ajá. "Ya veremos, ya veremos".

Hijo, ¿qué tal con Tierno Galván? -Bien, muy bien.

¿Bien? -Es un tipo extraordinario.

Le teníais que haber escuchado. ¿Habla mucho?

-Habla por los codos. Le tuve que cortar.

Ese es mi Tony. En dos meses, director de Radio Centro.

Y tiene una voz preciosa. -Exagerado.

-A mí también me han ofrecido un ascenso.

¿Ah, sí? ¿Y eso?

-Nada, que...

Que Pascual se va y quiere que lo sustituya.

Pero eso es que lo estás haciendo muy bien.

Que confían en ti.

Y Pascual, ¿se va así, de repente, lo deja todo?

-Es que lo trasladan a San Sebastián.

Quieren que haga lo mismo. Amiga, en San Sebastián

hay mucho trabajo de ese. Y él hace muy buena labor.

Ya. -La verdad que sí.

Pues, enhorabuena, cariño. -Gracias, abuela.

Lo vas a hacer muy bien, hija. -Eso espero. Ojalá.

Una maestra, vamos. -Por Inés.

Y por el gobernador civil de Albacete.

-Eso. -Por el gobernador civil.

(RÍEN) Bueno.

Me voy.

¿Ya, Merche? Es que tengo que enseñar un piso

y se me hace tarde. Luego, no se te ocurra venir

a por mí a la oficina, quiero ir sola al médico.

Y dale... ¿Cómo que vas a ir sola?

No empieces tú también, ¿eh? Venga.

Al médico se va siempre acompañada. Pues dígaselo usted...

¡Que os estoy escuchando!

-Paquita, salgo un momento, a entregar unos papeles al gestor.

-Pero no tardes, ¡que hay que reponer las neveras de mañana!

-¡Bote!

Teléfono.

-¿Diga?

¿Miguel?

-Hola, Rocío.

-Ah... Hola, Miguel.

-¿Cómo estás? -Bien. Ahora, bien,

que te estoy escuchando. -Rocío.

Esto no puede seguir así.

Mi mujer ha estado a punto de descubrirlo todo.

No puedes llamarme a todas partes. -Lo siento, Miguel,

pero no me has dado otra opción.

No te ponías al teléfono.

-No me pongo al teléfono porque no quiero hablar contigo.

Lo único que quiero que entiendas es que lo nuestro se acabó.

Se acabó. ¿Entiendes?

¿Qué quieres, arruinarme la vida? -No.

Claro que no te quiero arruinar la vida, cariño.

Es que... me has estado evitando todo este tiempo y yo,

no hay un día que pase sin acordarme de ti.

-¿Y crees que yo no me acuerdo de ti?

Continuamente.

Pero no se trata de eso.

Es que tenemos que acabar. Compréndelo, por favor: Se acabó.

-El problema es que, para mí, no se ha acabado.

Ahora que hablo contigo, se me sale el corazón por la garganta.

-Mira, Rocío.

Te voy a decir algo y no quiero repetírtela nunca más.

Entre tú y yo, no queda nada.

Nada.

Por favor.

Déjame en paz.

(LLOROSA) Miguel.

Miguel.

(RADIO) Guillermo Fernández-Shaw Iturralde, escritor.

Nació en Madrid...

Es pesadito, ¿eh? Os ha hecho venir.

Porque esto ha sido idea de él, no me digas que no.

Mercedes.

Te he dicho siempre que al médico hay que venir acompañada.

Déjate cuidar, que tampoco pasa nada.

(RADIO) "Doña Francisquita", "El caserío"

y muchas obras populares... Eso de la bomba de cobalto, ¿duele?

No. Si no te achicharran, claro.

¿Cómo que te achicharran? No, madre, que no.

Es una broma, no te preocupes.

Cuánto están tardando hoy. -Sí. (SUSPIRA)

¿No tendrías que estar en el trabajo?

-No, lo he dejado todo preparado. Cuando te deje en casa, voy.

-Por favor, apague la radio.

(RADIO) El sistema capitalista dio lugar a una nueva estructura

económica que, a su vez, condicione nuevas estructuras sociales...

-¿Me la deja un momento, por favor? (RADIO) Así ha pasado ya.

Gracias. (RADIO) Y así pasará.

(RADIO) ¿Cree usted, entonces, señor Tierno Galván,

en una sociedad sin clases?

(RADIO) Hoy por hoy, no podemos instituir

una sociedad sin clases. Es Tierno Galván.

Qué casualidad. (RADIO) Forma parte

de nuestro ideal. -Bueno...

No me lo puedo creer.

¿Os importa volver a casa en taxi? No.

¿Qué ha pasado? -Mi entrevista, me la han pisado.

¿Que le han pisado qué?

-Ya era hora que los de la UCD se dieran cuenta

de lo que vale un peine. Que sí, Antonio.

Y ese Maurín, cuando se entere de que te van a nombrar

gobernador civil de Albacete, ¡el no va más!

Me tendría que trasladar allí, Giscard.

-Pues te trasladas. No te tendrías que ir solo.

Te puedes llevar a Merche. Pues no.

Los hospitales de Albacete no tienen las máquinas de Madrid.

Por lo menos, hasta que yo sea gobernador.

-También puedes ir a trabajar a Albacete entre semana

y volver los fines de semana.

¿Y dejar a Merche sola? No, hombre. ¿Cómo voy a dejarla sola?

No puedo, hombre. -Antonio.

Merche, en estos momentos, te va a apoyar en todo.

Ahora no está para apoyar a nadie.

Ahora está para que la apoyemos a ella.

-Pues si tan claro lo tienes, renuncia al cargo y ya está.

Es que no lo tengo claro. Eso es, que no lo tengo claro.

Hay días que creo que tengo que apoyarla y días que me trata

de forma que lo mejor es que esté lejos, ¿entiendes?

-Yo, a Merche, últimamente, la veo muy bien.

No. ¿Cómo va a estar bien? Que se cree que puede con todo.

Pero lo que tiene es muy gordo. Pero muy gordo.

Mañana empieza la quimioterapia.

Me he estado informando y eso es terrible. Pero terrible.

Lo mismo que te quema lo malo, te lo quema todo.

-Por Dios, Antonio, cállate. ¡Paco!

Venga. Pues eso.

-Vaya una putada.

Justo en este momento tenía que ser cuando te ofrecen ese cargo.

El sueño de tu vida. Hombre, el sueño de mi vida

es ser ministro. -Anda.

Baja Modesto, que sube Antoñito. Alcántara.

(MIGUEL RÍE)

(RÍE)

Ay, joder...

Y lo tuyo, bien, ¿no?

-Bien. Bien.

-Bien, Antonio.

Bien.

Siguiendo tus consejos.

Agarrando el toro por los cuernos. No me digas que has agarrado

el toro por los cuernos, porque no me lo creo.

-Ole, ¿no?

Y encima, van de clásicos con lo de la pedida.

-No sé, Carlos; a mí, esto me parece muy frívolo.

Es que ese no era el plan.

-¿Y cuál era el plan?

Pues... No sé muy bien cuál era el plan.

-Yo te lo digo.

Tener a dos tíos babeando todo el día.

Menudo plan, ¿eh? -Venga, va, Carlos.

No seas tan pelmazo. Encima, el pelmazo soy yo.

-No te metas con él que lo está pasando fatal.

-¿A quién se le ocurre enamorarse en estos tiempos?

Enamorarse reduce las posibilidades.

Si yo me hubiera tenido que enamorar para echar un polvo...

Y con lo guapito que eres,

tienes que aprovechar. Venga, va.

-Venga. ¿No es un poco pronto?

-Hay que animarse.

-¡Por los tiempos que corren! -Eso.

Bueno. Por eso, precisamente, no me apetece brindar.

-No seas carca. -Porque Arantxa olvide a Felipe

y solo piense en ti. Y cada vez que mire a la luna,

vea tu cara reflejada en la... No lo digas así.

Cosas más raras se han visto. -Lo dices por mi jersey.

Lo sabía. Solo te gusto cuando llevo seda.

Venga, va.

-Uf...

-Era mi entrevista, yo la conseguí.

-Aquí trabajamos en equipo y yo soy la jefa, no lo olvides.

-No, no voy a olvidar cómo se trabaja en equipo.

Te das vuelta y te apuñalan por la espalda.

-No es una puñalada, se cayó un invitado

y lo sustituí por Tierno Vete acostumbrando a estas cosas.

-Es una putada. Y que me tenga que enterar

por la radio, que no me avisen. -Otra.

¿A quién se le ocurre desaparecer el primer día de programa?

-Te lo he dicho, fue una emergencia familiar

y me tuve que ir. Pero no me fui sin dejar todo

bien preparado. -Te hemos llamado

y no te hemos localizado. La radio tiene estas cosas.

Ya te irás dando cuenta.

-Y esta noche, ¿qué hago, si no tengo nada?

-Pues ponte las pilas. Sales al aire en dos horas.

-¿Tú qué miras? -Yo, nada.

Ya sabes. Yo a lo mío y tú, a lo tuyo.

-¿Tú crees que yo voy a poder encargarme de todos estos grupos?

-Claro. Solo hay que hacer un resumen mensual. Mira, verás.

Asistencia, comportamiento, cualquier incidencia importante

que pase en clase. -Ya. Eso es hacer de policía, ¿no?

-No es eso, Inés. Sabes que estos chavales necesitan

que les pongamos límites. Para eso estamos.

-Yo no sé si sé hacer esto. -No me vengas con eso, Inés.

-¿Tú hubieras denunciado a Martita? -Pues sí.

Habría ido directa al reformatorio. -Ya. Y yo con ella, detrás.

-Te hubiera complicado mucho la vida.

-A mí y a ella, también. -A ella, también.

-Pues eso, no sé hacer las cosas de otro modo.

Todos moros o todos cristianos. -Las cosas no son blancas o negras.

-Ya eres adulta para discernir... -Discernir ¿entre qué?

¿Quién se merece ir a la cárcel y quién no?

-No sé si quiero hacer eso.

Teléfono.

-¿Diga?

Ah. Hola.

Sí, un momento, por favor.

Es para ti. -¿Para mí?

-Tu hermano Tony.

-¿Tony?

Música.

-Uf... -Oye, Carlos...

(EBRIO) Por los tiempos que corren.

Yo voy al baño.

-Carlos. Ahí no está el baño.

No pasa nada.

(KARINA RÍE) Anda, venga. Vamos.

A ver.

Karina. -¿Qué?

Que eres muy guapa.

-Ay. Estás de un pesado... Es que eres muy guapa.

-Sí. ¿Te lo he dicho alguna vez?

¿Ya estás aquí?

Muy buenas. Buenas.

¿Te han llamado de presidencia?

Todavía no.

¿Cuándo tienes el examen?

¿Otra vez, Antonio? La semana que viene.

No digo nada, Merche. Además, si te ves con fuerzas

y con ánimos, pues tú, adelante.

Fundamentos de la dirección estratégica.

Claves, términos... Ah.

La palabra "estrategia". Ya está bien, Antonio.

Anda, déjame concentrarme.

Que te dejo, Merche, que te dejo.

He estado pensando, milano, que en los últimos tiempos

me he puesto muy pesado contigo, ¿verdad?

Estoy siempre encima y tampoco es eso.

Pero que sepas que yo quiero que estés bien.

Ajá. Estoy bien.

Y sí, te has puesto muy pesado.

¿Me perdonas?

No.

Y deja que te acompañe mañana al examen de quimio.

Otra vez. No. Es la primera vez que te examinas

y quiero estar contigo, que eso tiene efectos secundarios.

¡Va a empezar el programa de Tony!

A ver si le dejan hablar. ¿Por qué dices eso?

-Buenas noches, señoras y señores.

Gracias por sintonizar Radio Centro.

Mi nombre es Tony Alcántara y si ustedes me lo permiten,

tendré el placer de acompañarles cada noche

para debatir temas de actualidad.

Esta noche tenemos la suerte de contar con la presencia

de Pascual Vicente, responsable del proyecto

de Prevención del Delito y Justicia Penal.

Este proyecto se puso en marcha hace dos años...

Total, le han robado el programa al chaval.

Ya se lo dije, que se tenía que quedar en la radio.

¿Tú sabías que iba a entrevistar

a este? No.

¿Qué voy a saber?

Si está Pascual, a lo mejor habla la niña.

Callaos, que nos enteremos.

Seguro que está la niña.

-Buenas noches.

-¿En qué consiste el proyecto que dirige?

-Principalmente, en ofrecer una salida

a quien ha caído en la droga y que quiere reinsertarse

en la sociedad. -Bueno, tienen que tener claro

nuestros oyentes que, de la droga, se puede salir.

-Evidentemente. Algunas personas con las que he trabajado

se han reintegrado en la sociedad y ahora, colaboran conmigo,

usando su experiencia para ayudar a otras personas.

Menos mal que conocemos a Pascual. Me preocupa que ahora se vaya.

¿Por la niña, lo dices? Ajá.

Pues a mí, no. La mejor señal de que Inés está bien

es que Pascual la haya elegido para quedarse.

Yo la veo muy bien, ¿eh? Claro.

-Comienza siendo un medio de evasión y termina convirtiéndose

en un verdadero problema, ¿no?

Tiene buena voz, ¿no? Ajá.

Y la pone así, grave.

No me entero de nada. No sea usted antigua.

¿Sabe a quién se parece un poquito la voz?

A la de su madre. ¿A la mía?

A la tuya, mi amor. (CARRASPEA)

(RADIO) Sus familias sufren enormemente el problema...

-No sabía que el alcalde supiera tanto de drogas.

-No es el alcalde, Paquita. Es el cura que trabaja con Inés.

-¿No iba a entrevistar a Tierno? -Qué sé yo.

No habrá podido. Estará muy liado.

-¿Te quieres quedar a escucharlo, Miguel?

-Es el primer programa de Tony. -Ya.

Yo, si fuera Tierno, también. Pero es que...

Estoy molida, Miguel.

¿Me subo a casa, con las niñas? -Sí, claro.

-¿Cierras tú? Yo cierro. Anda.

(RADIO) Tengo entendido que va a iniciar

esta experiencia en Guipuzcoa. ¿Confía en que se vaya extendiendo

por todo el territorio español?

(RADIO) Me produciría mucha satisfacción que fuera así

porque en los dos años que llevamos en el proyecto hemos comprobado

que algunos de estos jóvenes han reconducido sus vidas.

Es importante empezar por sitios donde la situación es más grave.

-¿Esa morena que ha salido es tu mujer?

Es muy guapa.

Golpe.

-¿Qué haces aquí?

-He venido a que me digas a la cara lo que dijiste por teléfono.

-El taller permite mantener ocupados a los chicos y además,

puede ser una salida profesional.

Pueden dedicarse a ello en un futuro.

-Lo siento, Miguel, es que...

No creo que lo nuestro haya acabado.

-¿Pero cómo tengo que decírtelo, por Dios, Rocío?

-Yo no dejo de pensar en ti, Miguel.

Y no te creo cuando dices que, que ya no queda nada.

-Pues claro que queda.

¿Cómo no va a quedar?

Pero esto no puede ser.

-Mírame a los ojos

y dime lo que me has dicho por teléfono.

Te juro que si me lo dices, no me volverás a ver en tu vida.

Chis. Mírame a los ojos

y dímelo.

-Esto es una locura.

Muchas gracias.

Estás muy guapa hoy, Karina.

-Qué pesado.

Carlos, es mejor que te duermas.

Ah...

Perdona el coñazo que te he dado todo el día.

-Que no me has dado ningún coñazo, tranquilo.

No te equivoques, Carlos, ¿eh? Perdona.

-Si te parece, jugamos al póquer los cuatro

No. Era solo para darte las gracias.

-Pues, no hay de qué.

Pero que quede claro que solo somos amigos, ¿eh?

Sí. Amigos.

Oye. ¿Te quedas a dormir conmigo?

Como amigos digo, ¿eh?

-Sabes perfectamente que no puedo.

(LE BESA LA MANO)

De todas las mujeres de mi vida, Karina, además de ser la primera,

sin duda, fue la que mejor me entendió.

Pasase lo que pasase, si la necesitaba,

ella estaba a mi lado.

-Ay, me vuelves loca, Miguel.

-Yo sí que estoy loco.

Pero por hacerte caso.

-Así es la vida, cariño.

Una montaña rusa.

-No, no.

No.

-Un besito... -No. Vámonos, vámonos.

(HABLAN EN FRANCÉS)

-¡Sois todos unos cerdos!

Ahora me dedico al negocio de las banderas.

Presidente.

Vi el lío ese de las autonomías y me dije: "Antonio, lánzate.

Lánzate, que tú vales".

Sé que me necesitas.

Presidente, sé que me necesitas.

Y estoy dispuesto a compaginar mi negocio con la política.

-Sabía que podía confiar en ti, Antonio.

¡Por ti voy a volver al pluriempleo!

Presidente.

¡Al pluriempleo!

-Te lo agradezco, Antonio.

La cosa está mal, muy mal. Bueno.

Alguna cosa está bien, presidente.

Mira.

Mira qué tela, presidente.

Nailon puro.

Esto sí que es una bandera y no las otras, presidente.

Si tú me lo pides,

te empapelo España.

Si tú me lo pides, te la empapelo entera.

Antonio. ¿Qué?

Que estabas hablando.

Sí, estaba hablando con Suárez.

¿De las banderas?

Sí.

Qué obsesión, de verdad.

Anda, duérmete.

(LLAMA)

-Adelante.

Entonces, este tratamiento es nuevo.

-Sí. Sí, no tiene nada que ver con el otro.

Y este, sí que me va a curar, ¿verdad?

-Eso queremos todos, Mercedes. Te hemos puesto una vía

por la que suministraremos la medicación.

Tienes que estar un rato sentada, sin hacer nada.

Es posible que te marees un poco, al entrar el líquido en tu cuerpo.

Me voy a marear.

Y si me mareo, ¿qué tengo que hacer?

-Nos lo dices, no te preocupes.

No todas las personas reaccionan igual a la quimio.

Pero lo más probable es que hoy te encuentres mal.

Conviene que te quedes en casa e intentes descansar.

¿De acuerdo? De acuerdo.

-Bien. Gracias, doctor.

-¿Se puede poner la mascarilla,

por favor? Sí, claro.

-Hola, hija, buenos días.

-¡Buenos días! -Buenos días.

-¿Qué tal has dormido? -Yo, bien.

¿Y tú, has podido dormir, papá?

-Yo, sí. Perfectamente.

Timbre. -Voy yo.

-¿Te pasa algo? -Hola.

-A mí, no. ¿Y a ti? ¿Te pasa algo? -Tiene que firmar.

-¿A mí?

¿Qué me va a pasar?

-Pues mire, aquí abajo, por favor.

-Anda, qué vaya cositas que me traes, ¿eh?

-Adiós, buenos días. -Adiós.

Pues es de Hacienda.

Nos van a poner una multa por tu culpa.

-Joder, Paquita, de verdad...

-Por tu manía de hacer la declaración.

-Vamos a ver, Paquita. A ver si lo entiendes.

Hacer la declaración de la renta no es una manía,

es una obligación ciudadana. -Pues mira ahora lo que te pasa.

Te tienes que presentar en Hacienda.

-Bueno.

Pues, ya me dirás.

Porque yo, todavía, no he hecho la declaración.

Si quieren que me presente será porque tú no has hecho

la declaración. Sencillamente, Paquita,

¡porque has engañado a Hacienda! -¿Estás seguro de que

solo Paquita engaña, papá? -¡Absolutamente!

¡Ella tomó la decisión de no hacer la declaración,

sin contar conmigo! -No te consulté porque te conozco.

Y mira la prueba, ahí está. -¿Qué prueba?

¡La prueba de que me van a meter un paquete, por tu culpa!

-Miguel, no me eches la culpa. -¡Claro que sí!

¿A quién se la voy a echar?

-¡No le hables así, no tienes ningún derecho, "connard"!

-¿Cómo? -Françoise.

-¡Tendría que haber sido más atento!

Y no echarte toda la culpa a ti.

-A tu cuarto.

¡A tu cuarto!

-¿Qué te ha llamado?

-Cabrón.

¿Qué tal? Bien. Bien.

Estoy un poco mareada pero, bien. Estás un poco mareada.

Bueno. No te preocupes.

Ahora mismo, vamos para casa. No. A casa, no voy.

Me voy un rato a la oficina.

Hombre, ¿cómo te vas a ir a la oficina? Por Dios.

Sí, Antonio. He faltado mucho

y Tomás ya me ha llamado la atención.

Pues que Tomás no te llame tanto la atención, que ya me tiene harto.

¿Cómo te vas a ir a la oficina? ¿Lo vamos a discutir aquí?

Voy a ir. Si me quieres llevar tú, bien y si no, cojo un taxi.

Pues sí, lo que faltaba.

Coger un taxi, por Dios.

No seas de plomo derretido, Merche.

Pues que sí. Soy de plomo pero voy a ir.

Yo no he dicho que seas de plomo.

He dicho que... (RÍE)

Que eres de plomo derretido. ¿No te lo has aprendido todavía?

Qué tonto eres. Hala.

Despacito. Que no estoy mareada,

que estoy bien, hombre.

(SUSPIRA)

Si me has hecho hasta tostadas. Qué grande eres.

-Y tú, un borracho. Pero si bebiste lo mismo que yo.

-Pero yo aguanto más.

(RÍE) Los pubs ingleses, ¿no?, que te hacen un hombre.

(RÍE) Ya te digo.

Yo desayunaba todos los días sol y sombra.

¿Sol y sombra en Londres? Qué buena combinación.

(KARINA RÍE)

-Buenos días. Hola.

-Qué contentos estáis, ¿no?

Bueno. Se hace lo que se puede.

-Hola, buenos días.

-Y tú, ¿qué haces aquí?

-He pasado la noche con Carlos.

-Ah, bueno.

Entonces, estás en tu casa.

¿Qué tal la pedida? -Estupendamente.

La verdad es que está yendo todo un poco deprisa, pero muy bien.

¿Has visto el anillo que me ha regalado Felipe?

Es una pasada.

-Igual que el que le regaló mi abuelo a mi abuela. Igual.

-¿Sí? (RÍE)

Es lo que os ha faltado a vosotros.

Un desayuno con diamantes.

Karina. Te acompaño a casa.

-Sí.

-La verdad es que estoy muy ilusionada con la boda.

Al principio, creía que no pero estoy un poco nerviosa.

-Pues nada, relájate, tampoco es para tanto.

-¿A ti no te hace ilusión casarte, el vestido de novia,

el convite, los padres...?

-No sé, la verdad.

Pero desde luego, como lo vas a hacer tú, no.

¿Nos vamos o qué? -No, no, no. Te esperas.

¿Por qué has dicho eso?

-Porque todo esto que estás haciendo es un paripé.

No sé, me parece todo muy... muy superficial.

-Pues a mí me parece que hablas sin saber.

Porque tú, a mí, no me conoces de nada.

Y a ti, nadie te ha dado vela en este entierro.

Vámonos, anda.

-¡Sí, llévatela, que es una listilla!

¡Listilla!

(RÍE) Mira, Arantxa.

Lo que tienes que hacer es definirte.

No puedes ser una moderna liberada y a la vez, una moñas con pedrusco.

-No te preocupes, yo se la hago llegar.

No lo entiendo, Antonio, sinceramente.

Tú siempre habías querido un puesto como este.

¿Por qué renuncias? Por motivos personales, Félix.

-Una cosa es clara. Te quitas de preocupaciones.

No. No se trata de eso.

De hecho, me hubiera gustado mucho aceptar.

-La verdad es que hasta te envidio.

Las cosas no están para embarcarse con este Gobierno.

No sé cuánto tiempo nos queda, pero no será mucho.

No vayas por ahí, yo no soy la rata que abandona el barco

cuando se hunde. No es eso. -Lo sé.

No pretendía decir eso, Antonio.

De hecho, el que Suárez haya confiado en mí es un honor.

-Qué duda cabe. Eso es lo que más siento.

No poder estar a la altura de su confianza.

Y no poder seguir acompañándole hasta el final, a pesar de todo.

-Bueno. Es tu decisión.

Espero que sea buena.

Muchas gracias, Félix. -Gracias, Antonio.

A ti, Félix. Ya sabes dónde me tienes.

Bueno.

-Ah, por cierto, se me olvidaba.

He hablado con la comisión y hemos decidido encargarte

todas las banderas de UCD para la próxima campaña.

No me digas, Félix. ¿Todas? -Sí. Todas.

Te llamará mi secretaria para pedirte presupuesto.

Pues te voy a hacer un precio muy ajustado, Félix.

Por ti, por nuestra amistad, por la UCD y por el presidente.

Vas a quedar como un señor, ya lo verás.

Di a tu secretaria que no llame a casa,

que llame a Estandartes y Banderas. -Muy bien.

Gracias.

(LLAMA) Hola.

-Hola, Inés.

Iba a pasar para darte la documentación del grupo de Juan.

-Pues no, no va a hacer falta.

Te lo agradezco muchísimo pero no puedo aceptar.

-Claro que puedes. Ya lo hemos hablado.

-Ya. No me has entendido, es que no puedo.

-Yo te creía más valiente, Inés.

-A lo mejor soy una cobarde, Pascual, pero no quiero ser

responsable de mandar a un chico al reformatorio.

-Para mandar a una chica a abortar, ¿sí eres responsable?

O sea, que te quitas de en medio.

Muy inteligente.

-No me vengas con esas, Pascual. -No te vengo con nada.

Solo te digo lo que pienso.

-¿Soy la única que se quita de en medio o qué?

-Acabáramos. Yo no te abandono, Inés.

Tú ya estás bien. -Ahora, sí.

Pero no sé si lo voy a estar cuando tú no estés aquí.

-Claro que sí. Eres una mujer inteligente.

Con carácter. Sabes tratar a los chavales.

¿Por qué te crees que he pensado en ti para sustituirme? ¿Eh?

-Porque eres un irresponsable. -De eso, nada.

Eres la persona adecuada. Te lo digo yo, que sé de qué hablo.

-No, no lo soy, Pascual. No lo soy.

Y tampoco es el momento. Estoy con lo de mi madre.

-Bueno, pues...

No estás obligada a aceptarlo.

Si es tu última palabra...

-Sí.

-Anda. Dame un abrazo.

-Ah... ¿Qué? ¿Qué te ha parecido la moto?

-Ah, una pasada. Me encanta. La próxima vez, te agarras mejor.

Casi te caes. -Ya me irás enseñando. ¿No?

Oye, por cierto.

Que... creo que me he pasado un poco con Arantxa, ¿no?

Pues un poco, sí. Yo creo que esta, me la guarda.

-Carlos, da igual, es una pija.

Una pija... que me vuelve loco.

-Cómo sois los tíos. (RÍE)

-Cuando quieras, vamos a por el segundo asalto.

Mejor no. Yo me encargo la próxima vez.

-Bueno. Como quieras.

Adiós.

-Hasta luego.

Hola.

Teléfono. Hola, heredero.

Ya lo cojo yo.

¿Diga? -Hola.

¿Es la casa de Mercedes Fernández? Sí. ¿Pasa algo?

-¿Con quién hablo, por favor? Soy Carlos, su hijo.

¿Qué pasa? Trae.

Soy Antonio Alcántara, dígame. -Hola, Antonio. Eh...

Es Mercedes.

Está malísima. ¿Qué le pasa?

-No lo sé. Ha vomitado y...

Está muy débil.

Voy a buscarla ahora mismo. Gracias, Tomás, muchas gracias.

¿Qué pasa, papá? Hijo...

Cuando un ser querido está enfermo, todo tu mundo se desmorona

y a la impotencia de no poder hacer nada,

se suma la culpabilidad por haber estado preocupado

por otras cosas; problemas que te atormentaban

y que, de pronto, se hacen muy pequeños,

casi ínfimos.

Mi madre nos necesitaba y eso era lo único importante.

Lo siento.

No te preocupes por nada.

Si es que, de pronto, me he encontrado fatal.

Ay, ya.

Tienes razón en que no puedo con todo.

¿Por qué no intentas dormir

un poco? Sí.

Quédate aquí, a mi lado.

No te preocupes, no me marcho, mujer.

¿Ya han llamado de presidencia?

Ya hablaremos de eso.

¿Te han llamado o no?

No ha hecho falta. ¿Por qué?

Porque se lo han dado a uno de arriba,

ya sabes cómo son las cosas.

Desde luego, ¿cómo es posible?

¿Cómo es posible? Ya conoces a los políticos.

Tenían un compromiso por arriba y se lo han dado.

Eso sí, les he sacado un pedido de banderas,

que va a temblar el barrio.

Tú y tus banderas.

Mis banderas y yo.

Tienes razón en que soy un plomo.

A ver, un plomo, no. De plomo, Merche.

Eres de plomo, y ya es bastante.

Y vosotros, ¿qué hacéis aquí, hombre?

Que parece que estéis en un duelo.

De verdad...

Dejadme tranquila.

Teníais razón.

Que os necesito.

Cuéntame cómo pasó - T13 - Capítulo 231

19 ene 2012

Han pasado dos meses de la operación de Mercedes y ella continúa con su vida con total normalidad. A Antonio le preocupa que Mercedes no se tome ni un respiro e intentará por todos los medios que descanse, pero Merche no está muy por la labor.

 

ver más sobre "Cuéntame cómo pasó - T13 - Capítulo 231" ver menos sobre "Cuéntame cómo pasó - T13 - Capítulo 231"

Los últimos 2.005 programas de Cuéntame cómo pasó

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. fearez

    Tanto la cancion del minuto 13 asi como la musica del final ha sdo compuesta especificamente para el capitulo,un saludo.

    04 feb 2012
  2. fearez

    Tanto la cancion del minuto 13 como la cancion del fonal han sido compuestas especificamente para el capitulo, un saludo

    04 feb 2012
  3. fearez

    Tanto la cancion del minuto 13 como la de el final han sido compuestas especificamente para el capitulo, un saludo.

    04 feb 2012
  4. fearez

    Tanto la c anión del minuto 13 como la de el final han sido compuesas especificamente para el capitulo un saludo.

    04 feb 2012
  5. fearez

    Tanto la cancion del minuto 13 como la cancion del final han sido especificamente para el capitulo, un saludo.

    04 feb 2012
  6. Giuace

    A mi me pasa igual, he intentado averiguar las canciones del minuto 13, y la de this is fashion, y no hay manera. No aparecen en los creditos del final, y en la pagina web de midomi.com tampoco las identifica. La verdad es que la tarea esta un poco dificil.... a ver si alguien tiene mas suerte y puede compartirlo.

    29 ene 2012
  7. HLMSTB

    Como siempre, qué grandes actuaciones... Merche no se da cuenta que debe desacelerar su ritmo de vida por lo que tiene y se da cuenta casi al borde de una caída. Y en los primeros minutos del capítulo suena "Please don¿t go" por KC & The Sunshine Band (en realidad, esta canción es de 1979; mucho mejor es el cover de Double You en los ¿90). Qué sorpresa la reaparición de la ex esposa de Tony, Juana, con ese corte de pelo carré y esa ropa bien ochentosa (las hombreras, ¿no aparecieron en la 2º mitad de esa década? Por ahí en España comenzaron antes). Ah: mes de mayo y con jerseys... Si fuera en Argentina, todo bien. ¿O sería mucho frío en el momento del rodaje? Hasta la próxima.

    27 ene 2012
  8. Luisiuno

    No se ven los vídeos de tiempos revueltos y cuentame

    26 ene 2012
  9. Luis

    No se ve el video T___T por favor arreglenlo =(

    25 ene 2012
  10. mategue7

    hola soy tere guerrero, mexico, distrito federal, realmente me encantan, y ahora mismo sufro con la enfermedadd de merche, actuan tan bien que lloro ysufro como si fuera real todo lo que les pasa, los felicito y que Dios los bendiga. Mi esposo me dice que mejor no vea el programa pues ve lo preocupada que estoy, me encantan.

    25 ene 2012