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Subtítulos de Cuéntame cómo pasó - T13 - Capítulo 225

Subtitulado por Teletexto-iRTVE. Cuéntame cómo te ha ido en tu viajar por ese mundo de amor. Cuéntame cómo te ha ido, si has conocido la felicidad. Cuéntame cómo te ha ido, si has conocido la felicidad. Cuéntame cómo te ha ido, si has conocido la felicidad. Cuéntame cómo te ha ido... Cuéntame si has conocido la felicidad. Háblame... -Y un macho montés venido de alguna parte desafía al viejo campeón. Miden con ritual de paladines medievales sus armas. Ajusta su cornamenta. Se consideran igualmente fuertes, igualmente armados. El duelo será definitivo hasta que uno muera o se dé por vencido. -Es posible que nunca una noticia... Vamos, María, a tu padre no le gusta que lleguemos tarde. -Tan querido, tan popular y tan amigo de todos. Félix Rodríguez de la Fuente, 52 años, casado, 3 hijas, nacido en Poza de la Sal, Burgos, murió el sábado español, viernes de Alaska cuando trabajaba. Murió camino de una final de perros, uno de sus animales favoritos, murió con dos compañeros y amigos de su trabajo diario, Teodoro Roa y Alberto Mariano Huéscar. (NARRA) Félix Rodríguez de la Fuente no sólo nos enseñó mucho sobre el abejaruco, el lirón careto o el macho montés sino que viéndolos a ellos aprendimos mucho sobre nosotros, a punto de empezar la primavera de 1980, esa voz se apagó para siempre. Aunque algunos tardamos en enterarnos de la trágica noticia más que otros. Oye, Felipe, ven un momento. -Me cago en la leche, Arantxa, ven aquí ahora mismo, mira cómo me has puesto, ven aquí. -Por idiota. Pero bueno, ¿no estabais haciendo el inventario? -Carlos, es que ha empezado él. -¿Cómo que empezado yo? Estoy todo pegajoso, qué asco. -Como siempre. ¿Cogisteis dinero anoche de la caja? (AMBOS) No. Pues entonces hacemos bien el inventario o no me cuadra porque para mí que nos están robando botellas. -O que alguien las rompe. ¿Quieres una copa? No puedo, tengo un poco de prisa. ¿A ti qué te pasa? -Nada, que te pones muy guapo cuando te pones serio. -Macho, esto es un pastón. No, tendría que haber más y no me extraña que no hagamos dinero, con lo que lo cargas. -Toma. -Hum. Hum, la verdad es que un poco fuerte sí que está, eh. -¿Qué dices? -Sí. -Yo diría que falta un poco de ron aquí, eh. Me voy, cuando vuelva tiene que estar el inventario hecho. (NARRA) Felipe y yo en vez de danos cabezazos por una hembra, compartíamos un cubalibre con ella. Eh, ¿Habéis oído? (AMBOS) Ajá. (NARRA) Si hubiéramos sido machos monteses, el pobre Félix al vernos se habría muerto otra vez. Sirva, sirva. Gracias, deja aquí la botella. -Perdón, disculpa el retraso, es que a mí comer tan pronto me venía muy mal, ¿me siento aquí? Sí, no te preocupes que eres el primero. -Ya veo. Si es que Merche tiene que ir a la playa a comprar una pirámide. -¿A comprar una pirámide? Bueno, sí, unos apartamentos que quieren vender desde aquí, desde Madrid y se va con el jefe ese que tiene que es un pesado, un cabrón. -Mejor que se vaya con el jefe a que se vaya sola, ¿no? Vamos, que en esas zonas de playa fuera de temporada está todo muerto, menudo muermo. Sí, hombre, por lo menos podrá salir del hotel, yo qué sé. ¿Cómo que podrá salir del hotel por la noche, qué quieres decir? -Yo qué sé, a entretenerse, a tomar una copa, no va a estar todo el día metida en la habitación del hotel. ¿Sabes qué pasa? Que a mí hablar contigo de cenas en viaje de negocio me pone muy nervioso, ¿entiendes? -No lo digo en ese sentido. ¿Y en qué sentido? Aquí está. Te has puesto el traje, eh. -Claro, el de los negocios. Qué bien os las gastáis en vuestra empresa. Perdonad, llego tarde, he tenido que pasar por la oficina a recoger el material. A quién se le ocurre hacer una reunión en domingo. Antonio, no empecemos otra vez, que el constructor no puede otro día, ya está, mirad. -¿Está es tu pirámide? Aún no, pero lo será, es el no va más. (MIGUEL SILBA) Qué elegancia. 540 apartamentos mirando al mar. Es un enjambre. Y todo lo que hay detrás. -Y las pistas de tenis. -Perdón, eh, lo siento. ¿Y tu abuela y tu hermana? -No van a venir. ¿Por qué no van a venir? -María que se quedó llorando en casa... ¿Qué ha pasado? -Que se ha enterado de lo de Félix Rodríguez de la Fuente. Qué pena que se estrellara en un avión. -No me habléis de accidentes de aviación que pienso en Françoise y me dan los siente males. No es lo mismo, hombre, no es lo mismo que trabaje de azafata que en "Un, dos, tres". -Pero en el "Un, dos, tres" no hay aviones, de azafata lo aviones se caen y sino míralo. -A mí me parece una manera estupenda de morirse. Sí, de un golpe, volando, no te enteras de nada. Callaros ya de hablar de muertos, que me vais a dar la comida. Qué tema, ahí está el heredero, eh. Hola, cariño. Perdonad, estaba terminando de hacer el inventario. Ya, hijo, la hora. ¿Y María y la abuela? (TODOS) No vienen. ¿Y eso? Está de luto por la muerte de Félix Rodríguez de la Fuente. Una tragedia. ¿Qué ha pasado? Que se ha estrellado con un avión. ¿Con un avión? Sí, en Alaska. -¿Pero tú dónde has estado todo el día? Trabajando. Alguien tendrá que levantar España, ¿quién mejor que yo que tengo negocio propio? -Qué gilipollas estás hecho. Inés, hija, por Dios, deja ya a tu hermano. -¿Yo, pero lo habéis oído? Que sí, mujer, que sí. Estaba diciendo una gracia. -¿Por qué no haces un brindis de los tuyos, eh? Porque no me dejáis, a ver, sirve, nadie sirve. Tengamos la fiesta en paz, eh. Anda que... Por "Estandartes y Banderas", este negocio que vamos a crear y por todos los que estéis a nuestro lado. Eso. Y además, por los que la vais a heredar y la vais a hacer llegar mucho más lejos. Salud. (TODOS) Salud. -Salud. A ver qué te parece. -Gracias por... -Padre, me voy un momento a la tienda, no me haga usted ninguna locura, eh. -¿Qué quieres que haga si no me dejas ni moverme? -Ya, porque tiene usted que descansar. -Ya descansaré dentro de poco, para siempre. -Padre. Padre. -¿Sí? -Pues que no le he preguntado si usted quería que le trajera algo, ¿quiere que le traiga algo? -No, hija, no, nada, nada, no. -¿Qué es eso? -¿El qué? Me cago en Dios, que me quemo vivo. -Será posible. -Ay. -Padre, ¿pero se puede saber qué es esto? -Soy el cabeza de familia y tengo derecho a hacer lo que me da la gana. -Mientras esté yo aquí va a hacer usted lo que me dé la gana a mí y se acabó, al sillón. -Si estoy mojado. -Pues no haber fumado, al sillón, venga. ¿Dónde tienes usted...? ¿Un paquete entero? ¿De dónde has sacado esto? Dios de mi vida. Tome la manta. Así se va a quedar. En 10 minutos estoy aquí, que vaya vida me está dando. -Señora, no le tire cacahuete al mono, por favor, que le va a comer la peluca. (TODOS RÍEN) (MIGUEL RÍE) Cállate la boca un momento. Cállate que voy a decir una cosa muy seria. A ver, heredero, hijo, estaba yo pensando que cuando acabes ICADE te vas a venir a trabajar aquí a la empresa que necesitamos sangre nueva, eh. -Claro que sí. Mientras tanto puedes ir haciendo prácticas, ¿entiendes? Te vas empapando, el negocio no es fácil. Bueno, para eso queda mucho tiempo, además, ahora estoy centrado en el bar. Vaya, en el bar, ¿los estudios qué? ¿Cómo te ha ido en los exámenes, las notas? Verás, es que... Déjalo, Merche. Es que no me ha contado nada. Que lo saque poco a poco, no es urgente, tiene que sacarlo, ¿entiendes? He dejado ICADE. No me miréis así, vamos a ver, es que con el bar tampoco tengo mucho tiempo para estudiar y para tirar un año he decidido desapuntarme. ¿Que has dejado ICADE? ¿Y lo has decidido tú solo? Vamos, hombre. Por lo menos piénsatelo un poco, hijo. A lo mejor no quiere pensarlo, Merche, quiere ser camarero toda la vida. -¿Qué tiene de malo ser camarero? No es eso, pero tú estás pensando en el ahora y tienes que pensar en el futuro, hijo, que no te vas a pasar siendo camarero toda la vida. ¿Tú sabes la cantidad de sacrificios que hemos hecho por ti? Sí, también pensé en eso, os voy a devolver todo el dinero que os costó, por eso no os preocupéis. ¿Te das cuenta de que no eres más idiota porque no entrenas? No eres más idiota porque no entrenas. ¿Qué tiene que ver el dinero? Las de oportunidades que te pierdes si no estudias. -Ya me hubiera gustado a mí que me insistieran para estudiar una carrera. ¿Y tú qué dices? Nada. Pues eso, no digas nada que tienes mucho que callar. -Mira el niñato este, un año viviendo en el barrio Salamanca y eres más dijo que el Rita. Ya está bien. ¿Hablas tú? La que casi hunde a la familia con la mierda que te metías y que seguro te sigues metiendo. Me cago en la leche, ti madre ha dicho que ya está bien. -Por favor. Venga, tranquilo. Que se tranquilice él, ¿a qué viene de hablar de tonterías que no tienen que ver con el bar? Tengo derecho a trabajar en lo que quieras, papá. Si te invito a comer tengo derecho a que no me des la comida, idiota. -No gritéis más, estamos en un restaurante. Ya está bien. Tienes razón, no más gritos. Este tonto no lo entiende, algún día le cruzo la cara como si fuera un chaval aún. ¿Estás bien, hija? -Sí, estoy bien. ¿A ti qué te pasa? -A mí no me pasa nada. ¿Cómo que no te pasa nada? Si desde que llegaste no paraste de pincharle. -¿Yo? Si es un tontainas, no para de decir tonterías. Es un idiota, hombre, toda la vida un consentido de mierda. Hablaremos con él. Por favor, la cuenta. Perdona, Miguel, es que no era el momento. -A ver, padre, espero que se me haya portado usted bien porque... ¿Padre? ¿Padre? ¿Padre? ¿Qué buscas, hija? -Las llaves del taller, pero no sé dónde las he dejado. Inés, hija, ¿vas a ir al taller en sábado? -Sí, trabajar me viene bien. ¿Estás segura de quieres ir? -Sí, mamá. -Si quieres yo puedo acercarte. -No, tío, me he traído la furgoneta. -No me cuesta nada, de verdad. -No, no. -Aprovecho y me voy también. Adiós, Merche, buen viaje. Muchas gracias, Miguel. Lo siento. -Bueno, nos vemos luego. Adiós, hija. Hay que fastidiarse. Yo nunca acierto, chica, no sé. ¿Al final has hablado con Ignacio? No, aún no he tenido ocasión, voy a aprovechar que hoy es sábado y hay menos gente y estamos más tranquilos y se lo voy a plantear. ¿Te lo has pensado bien? Pues no sé si me lo pensé bien. Me lo pensé por lo menos 100 veces. Es un sueldo fijo y lo de las banderas está arrancando aún. No, lo de las banderas ha arrancado porque lo de Sevilla ha sido un éxito, pero un éxito grande. Pues eso, un éxito. Ya está encarrilado que es lo importante, milano. Lo importante es que esté encarrilado. Tú verás. Es que en el concesionario no estoy a lo que estoy. No me quiero enfadar contigo, de verdad, además, me tengo que ir. ¿Te tienes que ir ya? Sí, que me Tomás me tiene que estás esperando. Oiga. -¿Sí? Perdone, le pedí la cuenta hace más de media hora y no me la dan, ¿no me quieren cobrar? -La cuenta, verá, es que ya pagó el chico joven. ¿Qué chico joven? -El que estaba aquí sentado y se ha ido hace un rato. ¿Y quiénes son ustedes para cobrar al chico joven? -Eh... Yo hago la reserva, yo pago y ya está. -Bueno, disculpe, pero es que no sabíamos nada. No se preocupe, de verdad. Este chaval es idiota, dígame una casa, ¿dejó propina? -Sí. Ha dejado propina, Merche, todo para dejarme en evidencia. No digas tonterías, gracias. Veámonos. Vamos, María, llegaremos tarde al cumpleaños de Purita. -Abuela, ¿si la gente deja de cumplir años se muere igual? Ay, qué perra te ha dado, hija. No pienses más en eso. -Es que no quiero que Félix esté muerto, no quiero que nadie se muera. Claro, ni tú, ni nadie, pero es ley de vida. -Pues no voy al cumple de Purita que no quiero que se muera. No digas más tonterías, mujer. Suena el teléfono. ¿Diga? -Herminia, soy yo, Paquita. ¿Está Mercedes? No, ha ido a la comida con toda la familia. -Ay, Dios mío, ¿qué hago? ¿Pero qué te pasa? -Pues nada, Herminia, que mi padre, que se ha ido, ya está. OH, Jesús, María y José, que Dios lo tenga en su gloria. -No, no, no se ha ido al otro mundo, no, lo que pasa es que se ha ido del pueblo, que cuando volví a casa me encontré sitio. Ah, entonces se ha ido a dar una vuelta, mujer. -¿Con la maleta grande? Ah. -Mire, pensaba que a lo mejor se había ido para allí. ¿Has llamado a Miguel? -Claro, pero es que no le encuentro. Claro, porque estará en la comida. -Ya, bueno, pues mire, por favor, cuando le vea le dice que me llame. Que ya le di el parte a la Guardia Civil, pero por favor que me llame. Yo se lo diré sin falta, pero no te preocupes, seguro que está bien. -Dejará de estarlo en cuanto le coja, ya se lo digo. Bueno, por favor. Dígale a Miguel que me llame. Bueno. Adiós. -¿Se ha muerto alguien? No, mi vida. -Mercedes, por favor. Oye, que vamos fatal de tiempo. Mira la hora que es. Se nos va a hacer de noche. Si es que se nos ha hecho tarde. Teníamos una comida familiar. Me parece que no conoces a mi marido. -No. Hola. Un placer. Antonio, Tomás. ¿Qué tal? Bueno, pues nada, me voy a subir a por la maleta. -Oye, Antonio, perdona. ¿No te parece que están un poco pegaditos los coches? ¿Te importaría separarlo? Muchas gracias. -Mercedes. Mercedes. Hola. ¿Qué tal? Que al final me he quedado aquí con los nuevos tratamientos masculinos... Lo hablamos en otro momento porque me estoy yendo a Valencia a trabajar. -Qué suerte. Te presento a Tomás. -Hola. Encantada. Se va a trabajar a Valencia. A trabajar. -Llévate un bañador, por si acaso. -No, Mercedes. Llévate el bikini. Ahora mismo bajo con la maleta. -Antonio, ¿no te parece que siguen un poco pegados? Que no te preocupes, ya es suficiente distancia. -Yo lo digo por... ¿Tú has tenido un Mercedes? Sí. -Sabes de lo que te hablo. Esa gente te clavan por cualquier cosa. Pues sí. -Pues en BMW se ponen guantes para cambiar el aceite. -¿Se ponen guantes? Como tú cuando vas a peinar a la gente. -Madre mía. Oye, Antonio, que te veo el cutis como pálido. ¿Pálido? Blanco me voy a poner, Pili, blanco. -Y ahora que le miro, la verdad que a usted... -De tú, por favor. De tú. -Bueno. A ti también te vendría muy bien uno de esos tratamientos porque quita los puntos negros. Que siempre son muy feos. -Sabes lo que dicen, ¿no? Que el hombre y el oso, cuanto más feo, más asqueroso. -Que gracioso, ¿no? Ya estoy, Tomás. -Venga, veámonos. Creo que lo llevo todo. Antonio. Te he dejado el teléfono del hotel en la mesilla. Es el hotel Sicana. ¿Pero no dormís en la pirámide con Tutankamon? -Qué cachondo. Anda. -Lo dicho, Antonio, un placer. Oye, y no te preocupes por nada. ¿Y por qué me voy a preocupar yo? -Es lo que te estoy diciendo, por nada. Anda, vámonos. Eso, ya nos vamos. Adiós, cariño. Adiós. Arregla las cosas, ¿eh? Sí. Habla con Carlos. Sí. Dame un beso. Cuídate mucho. No me hace ninguna gracia. Ni a mí tampoco. Ya sabes que es una oportunidad. Y las oportunidades hay que aprovecharlas. -Vámonos. Eso dices siempre tú, ¿no? -Adiós, Mercedes. ¡Eh, eh, eh! ¡Tomás! -Se acabó. ¿Has visto, Antonio, lo que hemos conseguido? Tomás, tenías sitio de sobra. -¿Sitio de sobra? Vamos a dejarlo. Te mando los papeles del seguro y lo arreglamos tranquilamente. Me has destrozado el parachoques. -Te mando los papeles. Bueno. -Venga, adiós. Adiós. -Hasta la próxima. -Adiós. Encantada. Me cago en la cuna que me arrulló. Te digo yo que este Tutankamon es un "tontolaba". -A mí me parece un tipo muy listo. A ti te parece listo cualquier persona que lleve pantalones y tenga dientes. ¿Qué hago yo con esto ahora? -¿Quién hay ahí? -Hostias. -Javi. ¿Qué te ha pasado? -He tenido una movida y no sabía dónde meterme hasta mañana. Pensaba que no había nadie. -Pues ya ves que sí. -Oye, tranquila, ¿eh?, que yo me piro. Ahora, como digas algo, te rajo. -Lo que hagas con tu vida, a mí no me importa. -Pues eso. -Pues eso. ¿Dónde vas a ir? -¿Y yo qué sé? -Si quieres, te puedes quedar aquí esta noche. -Sí, para que llames a los maderos. Ni de coña. -Yo no voy a llamar a nadie, pero haz lo que te dé la gana. -Bueno, me quedo. Pero no me comas la oreja, ¿eh? -Anda, lávate la cara. Muy buenas. -Hombre. Pensé que ya no volverías. Perdóname. He tenido mucho lío. -¿Vas a ponerte por tu cuenta? Voy a intentarlo. Por eso no puedo seguir trabajando contigo. -Pero sí puedes seguir trabajando con mis clientes. ¿Pero qué dices? Yo no voy a trabajar con tus clientes. No voy a montar ningún negocio de automóviles. -¿Seguro? Totalmente seguro. Créeme. -No, si me extrañaba. Pero estabas muy raro. No vendías nada. No sé. Mira, si quieres, con lo de no vender, este mes no me lo pagas. -No es eso, Antonio. Pero tenías que haber sido más claro conmigo. Ya lo sé. Y es lo que más me fastidia, Ignacio, porque tú te has portado muy bien conmigo. -A ver si me entiendes, entonces. Tú a mí me interesas. Esto se te da bien. Tienes un fijo al mes, más las comisiones. Un negocio propio son más horas, más trabajo y, muchas veces, menos dinero. No puedo estar aquí y tener la cabeza en otro sitio. -O sea, que está decidido. Voy a intentarlo. Está decidido. Me ha costado mucho. -Bueno, pues ya sabes dónde nos tienes. Para vender coches, si te va mal. O para comprarte uno, si te va bien. Muchas gracias, Ignacio. -Hola. Buenas tardes. ¿El servicio, por favor? -Al fondo a la derecha. -Perfecto. Ahora vuelvo. Sí. Buenas tardes. -Buenas tardes. Tengo una habitación reservada a nombre de Mercedes Fernández. -No figura, ¿eh? Ah, pues la habrá hecho Tomás Sampedro, de la Inmobiliaria Tereñes. -Sí, aquí la tiene. ¿Necesita ayuda con el equipaje? Pues no, la verdad es que no. Bueno, pues gracias. Qué bonito. ¿Pero qué se ha creído este? -Mercedes. Tomás. -Mercedes. ¿Qué haces aquí? Eso digo yo. ¿Qué haces tú en mi habitación? -No. Es mi habitación. La tuya es otra. Ah. -Claro. No, para relajarme un poquito. El viaje, ya sabes. No me tienes que dar explicaciones. Por Dios, qué tonto. ¿Será posible? -Hola. Soy Lucía. Yo soy Mercedes. -¿Eres su mujer? -No, qué va. No es mi mujer. Mercedes trabaja en la inmobiliaria. -Ah. Vaya susto. -Sí. Será posible. -Hasta ahora. -Pues esto es lo que he encontrado. Es de la clase de costura. -Joder. Y yo que creía que lo que hacíamos nosotros era feo -Anda, tira de ahí. Te tienes que ir antes del lunes, Javi. A las 8 de la mañana llega el portero. -Que sí, profe. Dijimos que nada de comerme la cabeza. -No te preocupes. No hará falta que nadie te coma la cabeza. Esa mierda se va a ocupar de hacerlo. No quiero que falte nada. No andes trasteando por ahí. Como falte algo, te busco y te vas a enterar de quién soy yo cabreada. ¿Por qué lo has hecho? -No sé. Quería darte las gracias por ser una tía legal. -¿Sí? Pues si me quieres dar las gracias, ya sabes lo que tienes que hacer Deja de picarte. (TV) Destinada en principio a cubrir necesidades de orden espiritual, la parroquia de barrio ha sido durante años el único punto de encuentro y de acción que, a través de sus múltiples actividades Teléfono. y de cuantos participan en ellas, protagonizan hoy nuestro espacio. -¿Sí? Hola, cariño. Soy yo, que ya he llegado. ¿Qué tal ha ido todo? -Hola, mamá. Bien. ¿Qué tal el viaje? Bien. Un poco cansado, pero vamos. ¿Y tú, qué tal? ¿Has hablado con tu hermano? -Ay, mamá, que no estoy enfadada con él. No te preocupes. Bueno. Si es que lo que tienes que hacer... -Oye, te paso con papá. Un besito. Adiós. Un besito, cariño. Gracias, hija. Hombre, Milano. ¿Qué tal todo? Hola, Antonio. ¿Y Carlos? ¿Ha llegado ya? Cómo eres, ¿eh? Directa al grano. Venga, cariño, que es conferencia. Pues no, no ha vuelto todavía. Debe estar en el bar, ganando dinero a espuertas. No has hablado con él aún. No he podido, porque trabajo y él está todo el día fuera. Si es que menuda comidita que hemos tenido. Debe estar hecho polvo. Sí, claro, claro. Y yo no, porque no tengo corazón. Que no es eso. Tienes que tener más mano izquierda. Le he estado dando vueltas a la cabeza y es una locura que deje de estudiar. Y que siga trabajando allí. Por mucho dinero que gane. No tiene ningún futuro. Que ya lo sé. Que lo he pensado mil veces. ¿O qué te crees? Así empezó mi Inés y mira cómo terminó. ¿Verdad, hija? Desde luego, Antonio, lo que tienes que hacer es ir a verle al bar. Y hablar con él. Y arreglar las cosas. Y así, de paso, le echas un vistazo al ambiente que hay. No voy a ir a hablar ahí con él. Al final empezamos a discutir, me llama fascista y la lío y soy capaz de romper algo. Escuchas, Antonio. Y miras. Ya hablaremos con él de los estudios más adelante. Que seguida eres. Hazme caso. Tú hazme caso. Oye, otra cosa. He empezado a buscar ahí... Llaman a la puerta. Espera un momento. (TOMÁS) Soy yo. Sí, un momento. Antonio, que es Tomás, que es un pesado. Te tengo que dejar, que tenemos que hablar de la reunión de mañana. ¿A estas horas reunión? Cariño, un besito muy grande. Adiós. Merche. -Hola. Hola, Mercedes. Oye, perdona que no haya podido venir hasta ahora. He estado... muy ocupado. Claro, muy ocupado. -¿Nos ponemos en la mesa y avanzamos un poquito? ¿Aquí? Pues no, mejor bajamos al bar. -Al bar. Vale, pues al bar. Eso. -Pues ahí te espero. Venga. Huy, de verdad. Qué hombre. Es que me pone mala. Buenas noches. Perdona, Tomás. -No pasa nada. Me he dado una ducha después del viaje. -No pasa nada. ¿Qué traes ahí? Bueno, traigo promociones, publicaciones, revistas, precios. De todo. -Perfecto. He estado pensando que es importante que pidamos la exclusiva de la pirámide. Sería un buen reclamo para los otros apartamentos. -Estás hablando de exclusiva. De exclusivas... -Perdón. Una nota para el caballero. -Disculpa, Mercedes. -¿Hay respuesta? -Sí, claro que va a haber. Aquí tiene. Disculpa, Mercedes. ¿Me decías? La exclusiva. -La exclusiva, sí. Sería muy importante empezar una gran campaña de publicidad, sobre todo en revistas y otros soportes publicitarios. -¿Sabes que me parece una idea estupenda? ¿Y tú cuánto crees que nos podría salir de...? Bueno, no he echado cuentas todavía. Pero no sé si sabes que Antonio, mi marido, ha tenido una imprenta y tiene muchos contactos. -No lo sabía. No tenía ni idea. Y no podría presentar... -Disculpe, otra nota para el caballero. -Ah. Disculpa, Mercedes. Es que... Aquí tiene. Perdona. Te estaba contando que tengo dos pruebas. Dos. Dos bocetos sobre lo que podría ser. -Mercedes, no te enfades. Es una chica maravillosa. Maravillosa. Tendrías que conocerla. Me parece que no tenemos tiempo. Tenemos mucho trabajo y tengo muchas ganas de volver a mi casa. Así que si quieres... -¿Sabes lo que pasa? Que me recuerda a ti. Es como tú. Solo que... más ingenua, ¿sabes? ¿Podemos seguir trabajando? -Sí, por supuesto. Discúlpame. Como ves, aquí toda la línea... -Lo siento. -Mercedes, un momento. Primera línea de mar... -Es que tengo que resolver una cosita. Mercedes, enseguida estoy contigo. Me voy. Cena un poquito, así cuando llegue, has terminado. He pedido langosta, que te va a encantar. No me gusta el marisco. (LLAMA AL TELEFONILLO) -¿Sí? ¿Quién es? Miguel, baja, que te están robando el bistró. -¿Cómo? Que te están robando el bistró. -Ahora bajo. -¿Qué pasa? ¿Eh? Me ha parecido ver a alguien ahí dentro. -No me jodas. ¡Ahí va! Míralo, eso es que hay alguien. (SUSURRAN) Pero si está abierto. Si está ahí. -Me cago en la madre que... Chis... ¿Por qué no llamamos a la Policía? -Cállate, tú por ahí y yo por allí. A la de tres entramos los dos a la vez, ¿eh? Vale. Una, dos... Tres. ¡Me cago en todo lo que ha estudiado! Gritos. ¡Joder! ¡Quieto, quieto! -¡Joder! -Me cago en Dios, yerno, que me matas. -¿Pero qué hace usted aquí? ¿Cómo ha entrado? -Con una copia de las llaves que guardaba por si las moscas. -¡La madre que lo parió! Su hija muerta de miedo y usted aquí dentro con esta... con esta... con esta señora con un cuchillo. Señorita, baje usted el cuchillo, hombre, que somos familia. -¿Y eso qué tendrá que ver? Mire usted Caín y Abel. Hombre, en eso tiene razón. Baje el cuchillo. -Venga, Anselmo, dígale que baje el cuchillo. -Anda, baja el cuchillo. -Venga, baje el cuchillo, por favor. -Baje el cuchillo. -Bájelo. Venga, venga, hale, a la calle ahora mismo o me cago en todo, ¡a la calle! -Se nos ha acabado la fiesta. -Venga, vamos saliendo todo el mundo, ¡venga! -¡Bueno, bueno! -Ni bueno, ni bueno, ni malo. Venga. -Ahora me tienes que llevar de vuelta al Séptimo Cielo. -¿Yo por qué? -O darme para un taxi. -Pues vete en el metro. -Que yo soy una señora y no voy en metro. -Yerno, ¿por qué no la llevas tú? -¿Quién, yo? -Ajá. -No me da la gana, yo no la llevo a ningún lado, faltaría más, que no. -Yo tengo que estar en el local lo antes posible que a mí la Reme me descuenta las horas. -Si solo es un momentico, hombre, que tienes el taxi muerto de risa. -¡Pero que me da igual el taxi, me da igual la Reme y las horas! Yo no la llevo ni al Séptimo Cielo ni al quinto pino, ¿estamos? Qué retorcidos sois los comunistas, la señorita, al fin y al cabo, es compañera, ¿tendrás que llevarla al trabajo? -¿Compañera? ¿Compañera de quién? No me da la gana, no la llevo a ningún lado. -Bueno... Tranquilo, hombre, que te invito a una copa. -Pero, vamos a ver, señorita, usted no me ha entendido, ¿eh? Cuando yo digo que no, ¿eh? (DA UN GOLPE EN LA MESA) Es que no. -Me encanta este detalle, moza. (RÍE) -Qué vergüenza, qué vergüenza, Anselmo, por lo menos se podría haber puesto usted aquí delante conmigo, que parece un ministro. -El ministro del amor, Miguel, si no pregúntaselo a ella. -Ay, ojalá los ministros fueran como tú. -¿Conoces a muchos ministros? -Yo... así... -Pues, mira, ahora, ¿eh? ¡Por los ministros! -¡Huy, huy! -¿Pero qué hace con ese champán, Anselmo? Ese champán es bueno. (GRITA) -¡Me cago en la leche! ¿Pero mira cómo me está poniendo el taxi? (RÍEN) -Ah... uh... -Un día es un día, yerno. -¿Y qué día es ese si se puede saber? -El día del champán gratis. -Ya te digo, será para usted, señorita. Derrape. -¡Ah! -Oh... -Esto es por el primer sorbito. -Vente para acá, que ese es muy soso, venga. -¡Ah! -Mira cómo... ven para acá. -Quieres que te pague este trago también. -No, no, no se preocupe, que este ya corre por cuenta de la casa. -Ay, ay... -Señorita, por favor, no me toque el cuello que estoy conduciendo. -A ver, déjame un poco, que te lo quieres beber todo. -Yerno... -¿Qué? -Eres un soso. (RÍE) -¡Soso, "saborío", que eres un "saborío"! Música pop. -Ponte un bourbon, figura. ¿Con hielo? -¿Tengo cara de muñequita que jode el bourbon con agua? Bueno... sin hielo. 200 pesetas. -Apúntamelo, soy Rayo. Oye. -¿Qué? Esto de 216, serán pesetas, ¿no? -No, esto son bourbon. ¿Que este tío se ha tomado 216 bourbon sin pagar ninguno? -Porque tiene un disco a punto de salir. -Vamos a barrer. Joder, no me extraña lo de esta mañana, ¿cómo van a cuadrar las cuentas si la gente paga en papeles? -Bueno, pero que ya pagará. ¿217 bourbon? ¿Y cuándo? -Hey, tronco, ¿qué pasa? ¿Me ves cara de chorizo? No te digo de qué te veo cara que la tenemos, empieza a pagar ahora. -Este es el cliente con el que nos acabamos forrando. Es el tipo de cliente que arruina, que pagues ahora mismo. -Suave, troncos, que tengo la solución: La Lucy. ¿Quién es la Lucy? -Mientras pago o no pago, para vosotros. -A ver, por mí perfecto. -Pero me la cuidáis, que es muy sensible, ¿eh? Que pagues. -Pero si te va a molar, ah. -No te mosquees, macho. ¿Cómo no me voy a mosquear? Si le pagamos las copas a cualquier desgraciado con grupo, pues nos arruinamos. -Rayo es la leche, ¿vale? Confía en mí. Rayo, y Nacho y Antonio, y Olvido también, y Pedro, y Celso, y Pablis, ¿a que Pablis es la leche? -Claro que sí. Claro. Si hasta Marcelo tiene un grupo. -¿Qué pasa con mi grupo? Nada, no pasa nada. -Es que lo dices con un tono... Que no hablábamos de ti, hablamos de esto. -Ya, pues que sepas, guapito, que Totó y Otras Perras de Oz es mucho mejor que estos o estos o estos. Sí, vale, perdona. -Es que no me tenéis en cuenta. -Claro que te tenemos en cuenta, hombre, no digas tonterías. -¿Cuánto tocamos? No hay sitio en el calendario. -Siempre decís lo mismo. Nunca hay sitio. -No soy tonto. Motor. ¿Pero, a ver, esto qué es? (RÍE) Qué tío. ¿Qué te he dicho? ¡Que Rayo es un tío de puta madre, hombre! Voces. -¿Sí o no? -Salud. -¡Huy! -¡Huy! (RÍEN) Pasodoble. (RÍE) -Esto es un baile, ¿eh? -Esto es lo mejor del mundo. -Ay, anda... (RÍE) ¡Me vas a tirar! (RÍEN) ¿Qué te voy a tirar? -Que me vas a tirar al suelo. ¿Pero qué pasa? ¿Que no te gusta bailar? -No, no, señorita, no es que no me guste, es que ahora no me apetece. -Ah... ¿Quieres otra música? (RÍE) -No, verá, yo lo que quiero es irme a mi casa. -"Yo lo que quiero es irme a mi casa, irme a mi casa..." No le hagas caso que no sabe nada de la vida. -Mira tú quién fue a hablar, el que faltaba para el duro, bah, yo me voy, que mañana tengo mucha faena en el taller. -¡Si mañana es domingo, día del Señor! -Sí, pero el Señor en este caso se quiere ir a su casa a tumbarse en su cama y descansar un poco, que mañana tengo mucho trabajo. -"Que tengo mucho trabajo, mucho trabajo...". (RÍE) Tómate una copa. -¡No me da la gana, hombre! Ya está bien. De verdad... Vergüenza le tenía que dar... Será posible... Anda que si le viera su hija... -Mira, mira, mira, yerno, ese es el problema, ¿eh? Mi hija. -¿Qué me quiere usted decir? -Que tú estás como estás, ¿eh? Por lo que estás. -Vamos, se explica usted como un libro abierto, Anselmo. -Que la Paca es igual que su madre, que en paz descanse, yo en cuanto la tuve... (RÍE) A dos velas. -¿Pero qué me está usted diciendo, por favor? -Que somos hombres, Miguel, y tenemos nuestras necesidades y ya está. -No, ¿eh? No, no, no, no, por ahí no, ¿eh? Por ahí no vaya, Anselmo, que le conozco, ¿eh? Que por ahí va muy mal, pero que muy mal. -El que vas mal por ahí eres tú. que necesitas desfogarte, Miguel, sentirte como un hombre, echar una cana al aire. -¿Pero qué tonterías está diciendo? ¿Cana al aire ni cana al aire? Hombre, por favor, ¿está loco, está borracho, qué le pasa? -Y por eso digo la verdad, que una cosa es el matrimonio y otra el fornicio. -Por favor... -Parece que es lo mismo, ¿a que sí? Pues no son lo mismo, ¿eh? -Ah, se acabó, venga, que ya no aguanto más. -Espera, espera, espera, espera, a ver, dime la última vez que estuviste con mi hija, a ver, dime. -Por Dios, Anselmo, que yo no llevo la cuenta de esas cosas. -Si es que estás muy necesitado, hombre. -¿Qué? -Se le ve a la legua, ¿a que se ve que está necesitado? -Ah... A uno que no se le remueve el cuerpo con esta música es que es un sin sangre. -¿Pero qué sin sangre, por favor? Vamos, yo no es que no quiera bailar con usted, pero tiene que entender que no tengo costumbre porque a estas horas duermo... -Chis... -Y no me gusta bailar ni tomar copas en una barra, de verdad, no me haga eso, no, no me haga eso, por favor, ay, no, no, no, no me haga eso. -Ya te he dicho yo: "estos comunistas no saben ni bailar ni nada". -¿Que no sabemos bailar los comunistas? -No... -Traiga usted aquí, me cago en la leche. (RÍE) Qué impulso. -Se va a enterar. (RÍEN) ¡Uh! -¡Muy bien, muy bien! Pasodoble. -¡Uh! -Vaya pidiendo más champán, Anselmo. -¡Ay, por Dios, ay! ¡Esto sí que es un hombre! (RÍE) ¡Alegría, yerno! -¡Eso es, viva mi suegro! -¡Viva! (TARAREA) -¡Ah! ¡Oh, la Virgen! Ah... Motor de coche a todo gas. ¡Eh, tío! ¿Tío? (RÍEN) (TARAREAN) (TARAREA) ¿Pero de dónde venís? (TARAREA) -Del Séptimo Cielo. ¿Eso no es un club de Dr. Fleming? -Anda, mira Carlitos, si parecía tonto cuando lo compramos en el rastro. Eh, de esto ni una palabra a tu padre, ¿eh? -Pero si no ha pasado nada, hombre, eres un acojonado. -Vamos a ver, Anselmo, no ha pasado nada porque yo no he querido. (RÍEN) (TARAREAN) -¡Ya está bien que no son horas! -Chis... (TARAREAN MUY FLOJO) Puerta. -Joder, qué susto. Perdón, no te había visto. -¿Quieres café? No, mejor que no, me voy a la cama. Bueno, venga, uno rápido. Inés, siento lo que te dije, fui un gilipollas. -Pues sí, sí que lo fuiste, pero, bueno, yo tampoco estuve mal. Ah... No sé, de verdad, que lo siento. -Lo que tienes que hacer es hablar con papá que está que se sube por las paredes. Pero si yo lo intento, pero es que discuto con él y... me saca de quicio. -Pues bienvenido al club. ¿Y tú qué? ¿Cómo lo llevas? -¿El qué? Pues, no sé, todo. -Pues estar viviendo con mis padres con más de 30 años lo llevo mal, ver a mi hijo de pascuas a ramos lo llevo bastante mal, que nadie se acuerde ya de Inés o la rebelde sino de Inés la yonqui... Eso no se puede ni contar. Joder, Inés, siento lo que te dije. -Tranquilo, hermanito, no es contigo con quien estoy cabreada precisamente. Ah... ¿A que no sabes a quién me he encontrado abajo? -No, ¿a quién? A Matamulas y al tío Miguel, iban como una cuba. (RÍE) ¿Sí? ¡Oh! Perdone, pero es que... -Ya le serviré yo. Por Dios... -No, no se preocupe. Ah... Muchas gracias. -De nada. -Hola, buenos días, Mercedes. Buenos días. -¿Todo bien? Estupendamente. -Buenos días. -Buenos días. ¿Y tú? (RÍE) Será posible... -Ah... ¿Vas a ir así a la reunión? -¿Así cómo? Así... -¿Así? Pues que... que tiene... -¿Qué pasa, tengo algo? Un... Un... -¿Un qué? ¿Un qué, Mercedes? Pues... -¿No me digas que tengo...? La madre que la parió. (RÍE) ¿Tengo un...? Ayúdame, por favor, ayúdame... Será posible... -Joder, Mercedes, ten cuidado que me estrangulas, mujer. Así te vas entrenando por si viene el marido de tu palomita. -Ah, no me seas agorera, ¿eh? Mercedes, por el amor de Dios, ¿eh? No me seas agorera. -Sí, Felisa, espero, espero lo que haga falta. Ay... Teléfono. -¡Miguel! -Ah, Paquita. -¿Qué ha pasado? ¿Sabes algo de mi padre? -Hay que ver qué tono de voz tienes por la mañana, qué poderío. -Miguel, ¿tú has bebido? -Qué va, qué va, no he bebido nada, ni una copa, solamente que me alegro de oírte. -Oye, no estoy de humor, que llevo toda la noche sin dormir pensando en mi padre, que está enfermo. -¿El Matamulas? El Matamulas está perfectamente. -¿Estás con mi padre? ¿Estás con mi padre ahí y no me has llamado? ¿En qué estabas pensando, Miguel? Hazme el favor de pasármelo. -No, no puede ponerse, es que está durmiendo, es que no ha pegado ojo en toda la noche. -Ay, ¿le ha dado un ataque de reuma? -Sí, se puede llamar así. -¿Por qué no me has llamado antes? -Porque ha llegado a las tantas. -Ya. Bueno, pues mira, ya me lo estás metiendo ahora mismo en un autobús de línea. -Hay que ver lo sexy que te pones cuando te enfadas. -Miguel, no digas más tonterías, por favor. -No, de verdad, Paquita, si no son tonterías, sencillamente pues es que te echo mucho de menos. -Bueno, mira, que le voy a tener que ir preparando el desayuno a las niñas. -Pero, Paquita, por favor. -Miguel, que esto es una conferencia, hablamos después cuando llame para poner a mi padre en su sitio. -Bueno, pues nada... Ah... Dales un beso muy fuerte a las niñas de mi parte, ¿eh? -Claro que sí, otro para ti. Venga, adiós. Adiós. -Rocío, soy Miguel. Oye, perdona que te llame a estas horas pero es que necesitaba decirte que la otra noche me lo pasé muy bien contigo, de verdad, y ya sé que no son horas pero discúlpame, necesitaba decírtelo. No quería nada más que eso, solamente que lo supieras. Y de nuevo perdón otra vez por llamarte a estas horas. Que un beso, adiós, adiós. -Esta es la joya de la corona. 21 pisos, 540 apartamentos a todo confort. -Ah, pues muy bien. ¿Y el tema de la financiación? Pues podríamos conseguir hipotecas a muy buen interés con una caja de la zona porque tiene muy buen gusto. Inés. María y yo vamos a ir al parque, ¿por qué no te viene con nosotras? -No me apetece mucho. Hace muy buen día. -Ya, sí que lo hace. (SUSPIRA) Ya hace un año, ¿verdad? -Mañana. Ya. ¿Vas a ir al cementerio? -No sé, no lo creo. No es por darte la lata, es para que no vayas sola. -Gracias, abuela. Pero no creo que sea una buena idea. No me quito a Jaime de la cabeza. Te hará muy bien. En serio, ve. Teléfono. -No sé. Ay. ¿Dígame? Sí, hola, padre Pascual. Ah, sí, sí, ahora mismo se pone. Inés, es para ti. -Hola. Por favor, no hagas nada, voy para allá. Sí, no tardo. Me tengo que ir, abuela. ¿Pero a dónde vas, hija? -Una cosa de la escuela. Ah. ¿Cómo sabes lo de la bandera de Galicia? -Mi primo trabaja en la Diputación, ha venido a pasar el fin de semana, me ha dicho que cuando sepa de cómo van a ser las banderas nos avisa para que estemos preparados y seamos los primeros en dar la campanada. Bueno, bueno, bueno. ¿Y cuándo podemos conocer a tu primo? -Podemos quedar a cenar hoy. Pero yo creo que mejor solos, sin las mujeres. -Yo no puedo, a mí no me deja Clarita. Pues yo sí puedo, Desiderio porque Merche está en Valencia de viaje de negocios. -¿Y se ha ido sola? No, hombre, no, ¿cómo se va a ir sola? Se ha ido con su jefe. -¿Con su jefe, don Antonio? Mal asunto. Quer los hombres somos como somos y al final a ellas le puede el sentimiento. Se cree el ladrón que todos son de su condición. -Ya, primero que no pero después se dejan camelar. Yo por eso a mi señora siempre que quiere trabajar le quito la idea de la cabeza. Pero mira el gallego este que parece el moro Mufa. -Moro no, precavido. -Bueno. Oye, esto de Galicia está muy bien, pero vamos a ver, ¿y lo de Andalucía qué? ¿Qué pasa? -Con las banderas que hemos vendido, ¿cuándo vamos a cobrar? Ah, hombre, para hablar de eso deberíamos esperar a Miguel. -Buenas. Muy buenas noches. Cuidado, no rompas la silla. -Quieto, Pepe. ¿Qué pasa, que te has quedado en el Séptimo Cielo? -¿El del doctor Fleming? ¿Tú también lo conoces? -Podíamos llamar después de cenar a mi primo. -Por Dios, otra vez no. -Como te pille la parienta te va a dar para el pelo. -¿Qué me va a dar si no ha pasado nada? -Diga que sí, don Miguel, así se hace, lo primero negarlo todo. -Pues ya que está aquí la plana mayor, ¿del dinero de Andalucía, qué pasa? ¿Cuándo vamos a empezar a cobrar algo, chicos? Ah, sí, que quería hablar de esto. Vamos a ver, Desiderio. Hay que reinvertir. -Hombre, reinvertir está bien peor yo qué se, habría que aflojar un poquito la mosca. Ya, pero es que aflojar la mosca es acabar, así son los negocios. ¿O no lo sabes? -Pues no lo sé. A lo mejor te pasan las cosas porque no sabes cómo son los negocios, mira cómo fue tu tienda, estabas todo el día aflojando, y al final... Iba resistiendo pero cuando llegó lo malo llegó la ruina total. En los negocios o creces o te mueres. ¿Tú ves que Galerías Preciados cierre? No, ¿sabes por qué? Porque no reparten mucho, lo dedican todo a invertir, crecer, a expandirse. -Ya, pero a ver si ahora con tanta expansión nos va a pasar al Gaselio y vamos a explotar. Hazme caso, Desi. -Bueno, hacemos lo que tú quieras porque tú tienes más experiencia que yo en esto. Pues eso. Miguel, invítanos a un vino para celebrarlo. -Joder. Aquí siempre al final acabamos reinvirtiendo los mismos. Reinvertir los que más tenéis. Venga, vamos. -No me zarandeéis, no me zarandeéis. -Oye, a mí el complejo me parece cojonudo. No sé qué piensas tú, Mercedes, pero a mí me parece espectacular. El complejo es una maravilla. Lo que pasa, Chimo, es que a nosotros nos gustaría tener la exclusividad del complejo por lo menos los seis primeros meses. -Por nosotros, ¿sabes qué podríamos? Quedamos en el hotel, comemos un poco y firmamos lo que sea. -Pero de la exclusividad hablaremos otro día, tengo otras reuniones. -¿Qué reuniones? Si nosotros somos perfectos para esto, ¿o no? El tipo de cliente que trabajamos, la zona, que la llevamos así, que te lo cuente Mercedes. Nosotros hemos crecido mucho en Madrid, llevamos varias promociones como estas en la Manga del Mar Menor, en Torrevieja. -Es un poco precipitado. -¿Qué va a ser precipitado? Mira, déjame pensar un poco. A ver, ¿cuándo podemos quedar? ¿El miércoles tarde en Madrid? -¿El miércoles? Imposible. -¿Y eso? -Estoy en Barcelona por el partido de la Recopa. -¿No me digas que tienes entradas para le partido? -Sí. -Coño, pues invítame, Chimo, tío, vamos juntos y hablamos de negocios. -¿Pero tú no eres del Madrid? -¿Qué voy a ser del Madrid? Yo como mi padre y mi abuelo, yo soy del Bara. -Valencia. Pues quedamos la semana. que viene, después del partido. -No, no, yo invito, total, no os vais a clasificar. -Bueno, eso habrá que verlo, que somos más equipo que vosotros. El Bara es mucho equipo para el Valencia. -Perdona, pero la defensa que planteó Di Stéfano fue impecable. ¿Seguimos hablando de fútbol en la cena? -¿Y alante qué tenéis? Que no tenéis nada allí, que sois unos pinchauvas. Chimo, mira nosotros qué tenemos, en una banda a Reichstag, detrás Migueli. -Mira, Tomás, uno de la meseta que es del Barcelona mucho idea no puede tener, si fueras del Madrid. -¿Qué pasa con el Madrid? -Nada, cariño, si Di Stéfano nos entrena a nosotros, pero el Barcelona es morralla. -¿Cómo que morralla? Dejemos lo del fútbol, que tenemos que firmar. -Sí, dejemos el fútbol, hablemos de los pincha uvas. -¿Cómo que de los pinchauvas, qué pincha uvas? -Que si quieres mi pirámide tendrás que retirar lo que has dicho del Valencia, es que... (HABLA EN CATALÁN) -¿Qué me ha dicho? Yo qué sé. -Que eres más avaricioso que un catalán, pero sin playa. -Ah, muy bien, ¿pues sabes lo que te dice este catalán? ¿Sabes lo que te digo? Que ya te puedes ir metiendo la pirámide esa tuya por donde te quepa, ¿sabes? Por dónde te quepa, hala, adiós. -A hacer la mar. -Venga ya. ¿Pero Tomás, dónde vas? Hombre, por Dios. -Venga. Perdónele es que está muy angustiado. -No es mi problema. Si tiene la razón, el Valencia es el mejor equipo que hay, lo dice mi marido. Lo que pasa es tenemos que hablar y para hablar tenemos que cenar y arreglamos las cosas. -Hola, Inés. -Yo no me he chivado, profe, lo juro. Oí un ruido y dije: "Inés" porque pensaba que eras tú. -¿Y qué ha pasado? -Esto ha pasado. -Joder, Javi. -Si es que no me quería dejar salir, profe. La saqué para acojonar un poco, me clavó un tubo y casi me saca un ojo. Esto es violencia policial. -En todo caso violencia clerical y ahora déjame hablar con Inés. ¿Cómo se te ocurre meterlo aquí? -¿Y qué hacía, Pascual, lo echaba a la calle o llamaba a la policía? -Es lo que voy a hacer yo ahora mismo. -No, eso no es buena idea. -A ver, tiene una orden de busca y captura, si se enteran que ha pasado por aquí y que no hemos dado parte nos cerrarán el centro, y con razón. -Pascual, eso no es una buena idea, si viene la policía al centro los chavales van a pensar que esto no es seguro y van a creer que no somos de fiar y todo lo que hemos hecho se va a ir al traste. (PASCUAL SUSPIRA) -¿Qué quieres que haga? -Javi, tú sabes lo que tienes que hacer. -A mí no me metáis en vuestras movidas. -Por favor, si te entregas te vas a ahorrar muchos problemas y a tus compañeros también. -Ya te dije que no me comieras la cabeza. -Javi, jodete la vida como te dé la gana pero hay gente a la que esto le importa, y necesita una segunda oportunidad. Por favor. -¡Oye! -Yo me entrego pero tú tienes que venir conmigo. -Bien. -Esos maderos me la tiene jurada. -Sí, por mí, bien. -Marchaos ya, pero la próxima vez que hagas algo así se acabó. -Bien. Llaman a la puerta. -Seguro que es Fernando. ¿Qué hago? -Yo qué sé. ¿Quién es Fernando? -Mi marido. -Ostias. Llaman a la puerta. ¿Tú estás loco? -No estoy loco, Mercedes, no estoy loco. ¿No? -Que no, que ese tío es un imbécil, hombre, con los imbéciles no hay que hacer negocio porque se pierde dinero. Será posible. -Madre mía. -Cariño, métete un segundo ahí. Espera un momento. -Un segundo solamente, gracias. Ese tío es imbécil, es un idiota de primera división. Si hacemos una liga de idiotas tú te llevas el primer premio. -Mercedes, que no tiene ni idea, por favor, que no tiene ni idea. Estoy trabajando en domingo fuera de mi casa y pateándome todas las promociones, ¿para qué? ¿Para qué? -No necesitamos la pirámide esa, que los pisos son carísimos y además, tenemos un montón de apartamentos ya. ¿No te das cuenta? No te das cuenta que la pirámide es para llamar la atención, que la gente quiere un apartamento y no un edificio como eso, pero no tienen dinero para pagarlo. Pero sí que tiene dinero para comprarse este, por ejemplo, que está en segunda línea de playa. O en este otro, que ni tan siquiera huelen el mar. -Pues tienes razón, no lo había pensado, perdóname. Si es que te has hocicado, no lo has pensado de ninguna manera. -Por favor, no me hables así, soy tu jefe. Compórtate como tal. He conseguido quedar a cenar esta noche. -¿Puedo salir ya? Vuelve a tu nido, abejaruco. A las diez en punto en el restaurante del hotel. Hombre, así me gusta, domingo por la tarde y la gente a trabajar. -No, no venimos a trabajar. -Lo que hemos hablado esta mañana de reinvertir en el negocio, no va a poder ser. -Nosotros no podemos. Nos están comiendo las trampas, Antonio, necesitamos el dinero, Josete está yendo a la universidad y lo necesitamos. -Bueno, bueno, vamos a ver, si no es ahora, pues mañana. -No, hoy mejor que mañana. Bueno, pues nada, repartiremos un poco, pero ya sabéis que eso es pan para hoy y hambre para mañana. -Un momento, que yo no te estoy diciendo que nos lo repartas todo, que nos des un poco más porque con el chusco no tenemos ni para pipas. Pero es que después de comerse el chusco nos comemos la barra, después la panadería; que lo sé perfectamente. -¿Qué chusco ni qué currusco? Lo que toque, ya está. -Si es que estamos asfixiados, chico, asfixiados. Muy bien, repartiremos algo. Si queréis liquidamos también la maquinaria, lo hacemos todo calderilla y ya está, ¿no queréis dinero? Pues nada, dinero. -No, por favor, venga, no, Antonio, por favor, no saquemos las cosas de madres. Yo ni siquiera estoy pensando en mí, ni en vosotros, estoy pensando en Josete, en Carlos y en las niñas de Miguel, en no comernos hoy todo el churrusco y toda la barra para que el día de mañana puedan tener pan. -Tiene razón, Clarita, prefiero apretarme el cinturón ahora antes de que se lo apriete mañana Josete. -Desiderio, que no te líe. -Guarda eso, por favor. Que conste que yo no estoy liando a nadie, Clara. Ya verás cuando estemos al barrio de Salamanca cómo me lo vas a agradecer, si quieres vivir allí. (CLARA SUSPIRA) -Bueno. Pero lo próximo que vendamos repartimos. Claro que sí, por cierto, van a ser unas banderas de Galicia, cuando cerremos el contrato lo celebramos con una mariscada y lo regamos con vino. -Ya, si ya lo dicen, que el que se acuesta con políticos jodío se levanta. Que yo no soy político, jodía, que soy hombre de empresa. -Pues no sé qué será peor. -Venga. -Hasta luego. Adiós. -Adiós. -Yo me piro. -¿Que te piras, a dónde? Tenemos que ir a comisaría. -No tengo otra cosa que hacer. -Le has dicho al padre Pascual que te ibas a entregar. -Le he dicho lo que quería oír. -¡Javi! -¿Qué quieres que te dé un bofetón o un beso? -Si te vas cerrarán el centro y tus colegas se van a quedar en la calle. -Ese no es mi problema. -Como quieras. Está claro que la delincuencia no es lo tuyo. -¿Por qué dices eso? -Hombre, Javi, te ha desarmado un cura. -El padre Pascual fue campeón de pesos wélter en las misiones. -Estás a tiempo de recuperar tu vida. Pasas un par de meses en un centro de menores. Sales, buscas trabajo y vuelves con tu chica. -¿Cómo sabes que tengo chica? -No soy tonta. ¿O te crees que no veo las miraditas que os echáis Marta y tú? Y es una pena porque ella se va a quedar en la calle también. Y es buena, muy buena. -Pues sí, sí que es buena. La verdad es que me hizo un retrato superchulo. -Pues se queda sin escuela gracias a ti. -No puedo volver, me están buscando. -¿Quién te busca? -Mira, eso son mis movidas. -Puedo decirle al juez que te meta en un centro que no esté en Madrid. ¿Eh? Pasas un par de meses, luego sales y dejas de huir. Javi, un día no tendrás tanta suerte como hoy y pincharás a alguien. Y entonces no te meterán en un correccional. Te meterán en el talego y entonces sí, olvídate de Marta ya. -¿Me pasas uno? De acuerdo, me entrego, pero tú tienes que venir conmigo. -Sí. -Y tenemos que ir a ver a mi madre. -Hecho. -¿Vamos, eh? -Me acabo esto aquí fuera. -Mercedes, este tío no va a venir. Te digo que sí que va a venir. Y lo primero, te disculpas. -Anda que me voy a disculpar con un gilipollas. Hemos venido a cerrar este trato. ¿Si no, para qué? Es importante para ti y para la empresa. Mira, aquí está. Por Dios, ¿eh? Hombre, cómo me alegro de verlo. Me alegra que haya venido. Justamente hablábamos de eso. -Chimo, ¿cómo estás? Antes de nada quería disculparme por lo de antes. No fue ni profesional ni educado. -Estoy de acuerdo. -Retiro las tonterías que te dije. Bien, sentémonos que hay una actuación estupenda. -¿Leíste el pronóstico del partido? Hemos traído... -Va a ganar el Valencia. ...dos bocetos. -El Valencia es un gran equipo, grandioso el Valencia. Cuidado que el Barça ganó la Recopa el año pasado. Aunque este año no parece que vaya a pasar lo mismo. -Al Barça le pitan los árbitros a favor. -¿Cómo le van a pitar a favor? ¿Y el Atlétic? ¿Qué pasa cuando juega con el Betis? Mi cuñado dice que siempre pitan a favor del Betis. -Eso es verdad. Hombre... -Anda que el Atlétic... -Este año están fatal. -No levanta cabeza. -Van a bajar a Segunda. A Segunda. (TODOS RÍEN) -Señoras y señores, soy Manu del Lobo. Espero que pasen una velada agradable con mi actuación. Bienvenidos. De por qué te estoy queriendo no me pidas la razón, pues yo mismo no me entiendo con mi propio corazón. Al llegar la madrugada mi canción desesperada te dará la explicación. Te quiero, vida mía. Te quiero noche y día. No he querido nunca así. Te quiero con ternura, con miedo, con locura. Solo vivo para ti. Yo te seré siempre fiel, pues para mí quiero en flor ese clavel de tu piel y de tu amor. Mi voz igual que un niño te pide con cariño: ven a mí y abrázame. Porque te quiero. Te quiero, te quiero. Te quiero, te quiero, te quiero. Y hasta el fin te querré. Aplausos. Te quiero con ternura, con miedo, con locura. Solo vivo para ti. Yo te seré siempre fiel, pues para mí quiero en flor ese clavel de tu piel y de tu amor. Teléfono. Teléfono. -Pero ¿qué dice? -Que te prepares, que vamos a salir. -¿Cómo vamos a salir otra vez? -Cállate, chichinabo. ¿Una noche de fiesta te balda? -La que nos balda será su hija como se entere de dónde estábamos. -Ya he quedado con Lisa. -Pues Lisa que lo espere sentada, porque usted no sale de casa. -No, calla, escúchame. Escucha, escucha, escucha, yerno. -No me haga subir que le formo un escándalo. Mire que se lo cuento todo a su hija. -Me cago en ti. -Este hombre me va a matar. No te enfades que cada vez te pareces más a mi padre. Otra cerveza. -¿Has hablado ya con él? ¿Para qué? No sé qué decirle. -Invéntate algo. No puedes evitarlo constantemente. ¿Cómo tú por aquí, hijo? Hablando con el tío. -Contándole cosas del Matamulas. Me trae a mal traer. ¿Qué pasa? -¿Qué pasa? Quiere salir otra vez. Como asome la cabeza por el portal lo descabezo como a un boquerón. ¿Tu suegro está loco o qué? -Buf. Ponme una cerveza mientras espero. -¿A quién? ¿A ti qué te importa? -Bueno, perdona, ¿eh? Era una broma, Miguelón. No te pongas así. Espero a Pepe que está con su primo por las banderas de Galicia. -Qué contacto más bueno, el primo de Pepe. Ya me gustaría conocer a Fraga, pero... ¿lo conoces tú? -¿Yo, a Fraga Iribarne? ¿Qué te debo, tío? -Anda, tira, tira. ¿Te vas a ir así, Carlos, hijo? Si es que no sé qué decir. Que lo siento. Siento lo que le dije a Inés. Ya se lo he dicho a ella. También grité más de la cuenta y me sienta fatal al estómago. Tu madre está muy preocupada. Pero es importante que estudies, ¿entiendes? Ya lo sé, papá. Ahora solo quiero centrarme en el bar. Creo que puede ir bien. Además, vosotros no habéis estudiado carrera y no os ha ido mal. A ver, no me des explicaciones. Yo lo que quiero es que no te cierres puertas. Una carrera solo puede hacerte bien. Lo sé, pero no me puedo atar a un sitio donde pasan lista a diario. Tenemos exámenes todas las semanas. No tengo tiempo. ¿Por qué no vas a la Complutense o a la Autónoma? Lo voy a pensar. Entonces está todo dicho, hijo. Quiero que seas hombre de provecho y que tengas mucho cuidado. ¿Cuidado con qué? Joder, cuidado con qué, dice. Con la noche, Carlos, con la noche, que es muy peligrosa. Mira lo que te pasó a tu hermana. No, ahí no voy a caer. Eso os lo puedo jurar. Perdóname, hijo. Si es que me pongo... Perdona también. Ya, ya... Me voy. (SUSPIRA) -Hala, adiós. Adiós. Joder. -Menos mal que os habéis arreglado. Con este es muy fácil, Miguel. ¿No has visto que es el más listo de la familia? Alcántara puro. No sé si sale a ti o sale a mí, pero es Alcántara puro, me cago en la cuna que lo arrulló. -¿Qué? ¿Tiene una moto? -Sí. ¿Cómo que sí? -Antonio, tiene una moto. Me cago en la leche. Este desgraciado me va a matar a disgustos. ¡Carlos! ¿Qué es esto? Una moto alemana. Una NSU del 56. Como si es la Derby de Ángel Nieto. Bájate ahora mismo. Pero ¿qué dices? Lo que le falta a tu madre ahora, que te partas la cabeza en moto. ¿Tú eres tonto? ¿Empezamos otra vez? Sí, porque esto es el cuento de nunca acabar. Parecemos el tren de la bruja. Cuando salimos del túnel, nos pegan otro escobazo. ¡Bájate ahora mismo! Tengo prisa. ¿Qué prisa? No llevas ni casco. Porque no voy a comer. No eres más idiota porque no entrenas. Esa es mi tragedia, coño. No eres más idiota porque no entrenas. No tengo que explicarte qué hago. Pero vives en mi casa En mi casa no hay motos porque no me da la gana. Pues buscaré otra. ¿Qué vas a buscar tú? ¿Le has metido la idea de las motos en la cabeza? -¿Quién? ¿Yo? Venga ya, hombre, Antonio. ¿De qué hablabais antes ahí los dos solos? -De cosas nuestras, pero desde luego no de motos. Ni siquiera el ruido de la NSU del 56 podía acallar las últimas palabras que le dije a mi padre. Ni la vibración de su motor de cuatro tiempos podía borrar su cara de decepción. Aún así, me sentía independiente, poderoso, inmortal y, sobre todo, completamente libre. El faro de la moto iluminaba mi futuro y lo que veía me gustaba, Arantxa, el bar Fly, una casa para mí solo. No podía imaginar que en unas semanas la vida iba a poner delante de mí una curva que me haría caerme de la moto. -Merche, qué alegría. Pero si me he quedado de piedra. -Mira, he descubierto mi vocación y el amor de mi vida a la vez. Madre mía, cómo me alegro, y estás estupenda y lo haces estupendo. -Bueno, aquí el artista es él. Es Mercedes. -¿Mercedes? -Sí, Merche. -¿Mercedes, la de San Genaro? La de San Genaro. Soy yo. -Esto hay que celebrarlo. Os invito a champán. Lo siento mucho, pero estoy en una cena de trabajo. Me debo ir. -¿De trabajo? ¿Y quién es el calvito ese que te mira tanto? ¿El calvito? No, es el constructor. El otro calvito es mi jefe. -¿Tu jefe y ya? Mi jefe y ya. Pero, vamos, pero ya. -Bueno, pues si es tu jefe de verdad, le das esquinazo. No, si los dejo solos, se matan. Ya hablan de fútbol otra vez. -¿Hasta cuándo estás? Hasta mañana. Firmamos los contratos y me voy en cuanto firmemos. -Por favor, qué fastidio. -No, mujer, no pasa nada. Ya nos veremos cuando actuemos en Madrid. Eso. Cuando vengáis a Madrid vamos Antonio y todo el barrio. -Ay, qué alegría me da verte. A mí también. -Me tienes que contar un montón de cosas. -¿Tú crees que la gustará los pasteles a mi madre? -Sí, seguro que sí. Bueno, no tardes. -Gracias, profe. -¡Javi! ¡Javi! ¡Javi, cuidado! ¡Hijos de puta! ¡Hijos de puta! -¿Estás bien? -Sí. ¿Y tú? Yo bien. ¿Qué? (GIME TEMBLOROSO) Por Dios, no. -Que me han pinchado. -Joder, Javi. Presiónate la herida. Presiónate la herida. Vamos al hospital. Rápido. No te duermas, Javi, no te duermas. Se oían los gritos desde aquí. Ya lo sé. Se daría usted cuenta que hice todo lo posible para evitar el rifirrafe. Hombre, todo, todo... Todo, Herminia. Todo. Todavía tengo un nudo en el estómago No sé si voy a cenar. Que no te dé otra angina. No se preocupe, que es en el estómago, no es en el pecho. Timbre. Ese debe ser Carlos. Habrá recapacitado. Mira, yo me voy a acostar y os dejo tranquilos para que habléis. Bueno, pues si quiere que hablemos, hablaremos tranquilamente, porque yo no pienso alterarme, que al final el que paga el pato siempre soy yo. Tampoco el chaval es tan malo, lo que pasa que... Pepe, ¿qué horas son estas? ¿Y tu primo? -No me hables de mi primo. ¿Qué ha pasado? -Me lo he encontrado con mi señora. Y no precisamente tomando café. La madre que lo parió. En la cama donde concebimos a nuestros rapaciños. Pero tu primos es un cerdo. -Ese no es nada mío, don Antonio. Es mi enemigo. Te has traído la maleta y todo. -Me he ido de casa. Como me quede bajo el mismo techo que esa perdida, mañana salgo de portada en "El Caso". Yo me apaño en un sofá. Pasa, Pepe, pasa. Pasa. ¿Te importa que siga cenando? -Son todas unas arpías. Unas arpías que nos sacan la sangre para luego sacar filloas. Lo que debes hacer es calmarte un poco y hablar con ella, porque también has hecho muchas cosas. -No es lo mismo y usted lo sabe. Que nosotros somos hombres. Este sofá está un poco duro, ¿no? Es que estoy un poco mal de las cervicales. Si quieres, termino de cenar y te hago un masajito. -Muchas gracias, no hace falta. Pero un poquito de leche calentita con una magdalena sí que me tomaba. Pues como si estuvieras en tu casa. Vete a la cocina y lo preparas. Magdalenas no sé, pero galletas encuentras seguro. -Muchas gracias. Ay, las mujeres, don Antonio. Si es que nos van a llevar a la ruina, se lo digo yo. Ya. Como que tú eres un santo. Puerta abriéndose. -Estamos cerrando. Lo siento. (MUJER) -Pues mejor, ¿no? Buenas noches. -Muy buenas noches. -Que esta mañana, cuando me llamaste, no supe reaccionar. -Bueno, igual fue una pequeña locura, ¿no? -¿No era verdad? -Sí, si es verdad. Pero te tengo que confesar que había bebido un poco. -Ya. Que yo quería decirte que... Yo también me lo pasé muy bien.

Cuéntame cómo pasó - T13 - Capítulo 225

17 nov 2011

La última batalla de macho montés. Marzo de 1980. A Antonio no le queda otra que aceptar que Mercedes se vaya a Valencia unos días con su jefe a trabajar. No le hace ninguna gracia pero intenta disimular. Al viaje de Mercedes se une que Carlos ha dejado Icade, lo que provoca un gran enfado a Antonio. Y en lo profesional Antonio también deberá tomar una decisión , ya que con el negocio de las banderas tiene abandonado el concesionario.

Paquita continúa en Sagrillas cuidando de su padre, pero el Matamulas empieza a cansarse de la actitud mandona de su hija así que decide fugarse. Si Miguel tenía suficientes problemas con su mujer ahora tiene que hacerse cargo también de su suegro.

Mientras, Inés tiene que revivir estos días la muerte de Jaime, ya que se cumple el primer aniversario de su fallecimiento. Inés intenta no pensar en ello pero los recuerdos le asaltan. Para colmo Javi, su alumno conflictivo, no deja de meterse en problemas e Inés acaba involucrándose más de la cuenta.

 

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  1. NoritKinney

    Hola a todos... me podrían decir como se llama el actor que hace de "Javi"... Saludos :)

    09 feb 2012
  2. me

    este carlos siempre fue un piernas... desde chiquito era un malcriado ahora de grande es insoportable...

    07 dic 2011
  3. trasto69

    La canción de Inés y el chico se llama Naino y es de Manzanita

    30 nov 2011
  4. Leonardo Damian

    Mi esposa y yo tenemos el grato placer de poder disfrutar esta serie los domingos en Mexico, a trave de RTVE y por la red. Hemos reido y llorado con las mil y un situaciones que la familia Alcantara a tenido. Felicitamos enardecidamente a todos los que integran esta produccion ya que cada elemento es importante para el buen camino de la misma.

    28 nov 2011
  5. te cuento

    Se ve genial con la conexión de 15megas me perdí el capítulo en televisión y es fundamental que los pongan aquí. El que no sea capaz de verlo que noo moleste a los demás. Gracias.

    25 nov 2011
  6. Luna

    Cuando yo decía que Paquita se tenía que haber liao con el chico guapo del cine-forum... no sé a qué espera, qué gana de que le ponga los tochos al tonto de Miguel con un chico como Dios manda

    24 nov 2011
  7. alejandrin

    alguien sabe como se llama la cancion que ponen en la escena de ines con javi?por mas que la busco no consigo encontrarla

    22 nov 2011
  8. valentina

    80s total la escena final...que tiempos....y que sensaciones....

    22 nov 2011
  9. charline

    como se llama la cancion que canta el 'manu del lobo" en el restaurante ?

    21 nov 2011
  10. Membrillo

    Que buena actriz es Marisol membrillo es mas lo hace super natural y andaluz , espero que siga en la serie y se quite a (Paquita) , 1 fiel fan de Marisol membrillo (L)

    21 nov 2011
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