1240516
Programas para todos los públicos
cerrar cerrar

Subtítulos de Cuéntame cómo pasó - T13 - Capítulo 223

Cuéntame cómo te ha ido en tu viajar por ese mundo de amor. Cuéntame cómo te ha ido, si has conocido la felicidad. Cuéntame cómo te ha ido, si has conocido la felicidad. Cuéntame cómo te ha ido, si has conocido la felicidad. Cuéntame cómo te ha ido... Cuéntame si has conocido la felicidad. Háblame... Reconversión, esa era la palabra. Si queríamos ser competitivos había que reconvertir la industria. Si queríamos ser europeos había que reconvertir la agricultura. Si queríamos ser un país nuevo, había que reconvertir nuestras regiones y provincias en autonomías. Y en eso estaban mi padre y mi tío, reconvirtiéndose en fabricantes de banderas de todo tipo, para todos los gustos y tendencias; tratando así de subirse al tren de los nuevos tiempos, ¡de la modernidad! Una modernidad para la que muchos también reconvertimos nuestros gustos, nuestra manera de vestir, e incluso nuestras relaciones. Claro que toda aquella reconversión, todo ese frenesí, por no desperdiciar ni un minuto de lo que nos estaba pasando tenía un precio que tarde o temprano teníamos que pagar. -Tenemos que comprobar que las dos operaciones son válidas. Para ello tendremos que hacer que la segunda operación se distribuya en la primera operación. Si vemos que estos dos primeros pasos se cumplen, podemos empezar a realizar la segunda operación. Para que la primera operación sea Anillo, debe ser grupo Abeliano, con identidad o sin identidad. -¡Carlos! (RISAS DE COMPAÑEROS) -A lo mejor a su compañero le vendría bien una almohada. Perdone pero estoy bien. -¿No desea que bajen la persiana? (RÍEN) Este sería el modelo tamaño estándar, y luego tenemos otro un poquito más ejecutivo, de 25 por 15, previo encargo claro está. Ese además lleva una borla dorada de regalo, aquí. Tenemos de todo tipo de banderas, la nacional, la bandera catalana, la vasca, la andaluza, la del Real Madrid, la del Barcelona, la del Atlético... Pensamos sumar la de Valencia y Sevilla, que tienen mucho tirón. -Francamente, no creo que tengan salida en los grandes almacenes. ¿No cree que tenga salida? -¿Ha probado en establecimientos especializados? ¿Por qué no mira en las tiendas de efectos militares? Pues no lo he hecho porque quería darles a Vds. una exclusividad, pero si usted lo dice. ¿Por cierto, ve los telediarios? -Todos los días. ¿Ha visto la celebración del Estatut? Con miles de banderas. -Pero eso es Cataluña, son catalanes. Eso debe de ser porque no paran de vender banderas, con cualquier excusa, el Estatut, el Sant Jordi, el Aberri Eguna de los vascos... ¿Sabe qué? Al final a todos nos gusta tener nuestra bandera. -Son separatistas, caballero. Sí... Claro. Los de la plaza de Oriente sin embargo no son separatistas, y había más de 200 000 banderas, nacionales, requetés... falangistas, de todo. ¿Sabe quién las fabrica? Los catalanes. Porque a ellos no les importa que sean separatistas o que sean nacionales, les importa el negocio. -Perdone, me parece que quiere enseñarme a hacer mi trabajo. No, yo solo hablo de negocios. Aunque si le digo la verdad, si usted no ve que esto es un negocio, pero negocio, negocio, negocio, oiga... a lo mejor no está a la altura para dirigir su departamento, a nivel de estandartes, quiero decir. -Haga usted el favor de marcharse. Muy bien. Si dentro de un año me llama usted para que le venda 100, 200 o 1000 banderas, no se preocupe, le atenderé. Eso si sigue en pie Galerías, que a juzgar por cómo es su departamento de compras, lo dudo. Buenas tardes y perdone si le he hecho perder el tiempo. Ah, espere un momento, voy a aprovechar... por si acaso le dejo esta tarjeta para el año que viene. Voy a los almacenes de enfrente que seguro que me hacen más caso. Buenos días. -Ay, mira, viene un coche. Buenos días. -Buenos días. -Alameda, 7. -¿Alameda, 7? -Sí. Muy bien. -El sitio es inmejorable, María de Molina con Lagasca. Además, las oficinas están reformadas recientemente... ¿Y para aparcar? Porque me lo preguntarán seguro. -Tú diles que están construyendo uno a la vuelta de la esquina. Pero lo están construyendo. -Casi. No me mires así. Si tuviéramos un alcalde como Dios manda ya lo tendríamos, pero como en el viejo profesor este, que lo único que le interesa es montar saraos... bueno... y colocarse. ¿Colocarse dónde? -Colocarse, mujer. ¿Entonces el precio es negociable o no? -No, ya tendremos tiempo de rebajarlo, de momento de las 100 000 pelas tú no bajes ni un duro. Hola, Beatriz. -Hola, Tomás. -Víctor. ¿Puedes pasar?, que quiero comentarte una cosa. -Voy. -Me alegro de verte. -Gracias. -¡Hola! -¡Hola! Oye Reme, ¿tú sabes dónde está Javi? -Pregúntale a Chino, es colega suyo. -Yo no sé nada, ¿eh? -¿No sabes nada de qué? -Pues de sus cosas, de Javi. No sé, estará malo. -¿Malo de qué? -No lo sé, no soy su padre. Si no viene será por algo. -En fin, hace una semana que no viene un compañero y a vosotros os da igual. -Es que amigo amigo tampoco es. Yo solo le veo aquí en el taller. -Ya. Me sorprende que no tengáis curiosidad por si le ha pasado algo. Lo mismo le podría haber atropellado un camión. -¡Qué exagerada! Con un dos caballos es suficiente. -Déjelo, señorita. Si ese siempre está igual. No vale la pena. -Sí vale la pena, sí. A mí me la vale. -Si es que es lo de siempre, buenas palabritas pero lo único que quieren es que terminemos. -Al menos tenemos la promesa del referéndum. -Bueno, ya veremos. -Ay, ¿qué pasa ahora, Lorenzo? -Pues los referéndum los gana quien los convoca, verás como hay una sorpresita. -Bueno, pues para eso estamos. Para presionar lo que haga falta. ¡Que el otro día nos juntamos en Sevilla más de 500 000 personas! -Perdonen que me meta, ¿Vds. son de la Junta de Andalucía? -Pues sí, señor. -Ya. Y... bueno, perdonen por la intromisión ¿eh? ¿No estarán buscando la fábrica de banderas del polígono? -Sí, sí. Por lo visto es la única que hay en Madrid, me han dicho. -Ah, no, de ninguna manera está usted mal informada, perdóneme pero de hecho yo pertenezco a otra fábrica, que se llama Estandartes y Banderas S.L. ¿Ustedes exactamente qué es lo que andan buscando? ¿Banderas andaluzas? -Sí. -Porque hacemos unas banderas andaluzas que son un primor. Bueno, ahora estamos trabajando en un diseño nuevo que eso ya es increíble, la bandera mixta. En una mitad de la bandera ponemos la mitad andaluza, y en la otra, la bandera española; dos en uno. -Bueno, no creo que sea el mejor sitio para hablar de esto. -Sí, disculpe, quizás tiene usted razón. Bueno... pues ya hemos llegao. Me permito darles mi tarjeta por si la necesitaran. -Pero ¿usted no es taxista? -Y empresario de hostelería, y ahora ando metiendo la cabeza en el negocio textil. -Perdone, pero yo cuando pregunté por esto de las banderas me mandaban o bien a Barcelona o bien aquí. -Claro, la competencia, que son unos listos. Pero yo le aseguro a usted, señorita, que nuestra empresa está bien asentada en el sector. De hecho estamos a punto de firmar un contrato con el ejército. -¿Cómo? -Pero la gerencia la lleva personalmente mi hermano. Verán, en esto de las banderas conviene tener contactos y mi hermano ha sido nada menos que director general de producción agraria en un gobierno de Suárez. Imagínense la de contactos que se pueden hacer siendo director general de producción agraria en un gobierno. ¡Vamos, infinitos! (RÍEN) -¿Qué le debo? -No, por favor no me ofenda. Esta carrera corre a cuenta de Estandartes y Banderas S.L. -Pues muchas gracias. -Las que usted tiene. -Rocío. -Que tenga buen día. -Igualmente. Si me necesita usted, no tiene más que llamarme. Y recuerde, cualquier oferta que le hagan ahí dentro Estandartes y Banderas S.L. la puede mejorar. -Ha sido usted muy amable. -Muchas gracias. -Mercedes, que... que no sé cómo decírtelo pero... lo siento. Te podías haber hecho mucho daño. Y gracias que Antonio no se enteró de nada porque si no... Es mejor que lo olvidemos. -Si te sirve de algo, mi marido me ha echado de casa. ¿Pero cómo puedes pensar eso de mí, hombre? Eso no arregla las cosas. (EN VOZ BAJA) Ya. ¿Tienes algún sitio adónde ir? -No sé. No sé todavía lo que voy a hacer... aún no lo sé, supongo que con mi madre. ¿Y tus hijos? -Con mi suegra. Lo primero que hizo Juan fue llevarlos con ella. Tú eres su madre, tienen que estar contigo. -Juan dice que no tengo derecho. ¿Eso te ha dicho tu marido? -Ha ido a un abogado, dice que yo soy el... el cónyuge culpable y que no tengo derecho a nada. Eso es una barbaridad. No puede ser. Los niños no tienen la culpa de nada. Lo primero que tienes que hacer es informarte. Y no te marches de casa o lo tendrás todo perdido. -¡Buf! No... No encuentro mi agenda. Tengo un hijo abogado, si quieres le pregunto. -¿Por qué quieres ayudarme después de lo que he hecho? Porque no hay derecho que te quiten a tus hijos, ninguna madre lo merece. -Tengo que irme, tengo un taxi esperando en la puerta. No tomes ninguna decisión en caliente. -Adiós, Mercedes. Adiós. Perdona, Ignacio, pero es que me he metido en un atasco. ¿Alguna novedad? -Llamadas. La última la he atendido yo, lo tienes en el bote. Ah, sí, Lorenzo Sanz, yo le llamo. -Antonio. Que sé que este no es un trabajo para ti, son muchas horas. Pero no digas eso, Ignacio. Yo estoy muy a gusto contigo, ¿tú me has visto quejarme? -No, es verdad. Pero no está a tu altura, yo lo sé. Tú vienes de donde vienes, pero no puedo ofrecerte otra cosa. Tampoco tienes que ofrecerme nada, Ignacio. Bastante hiciste dándome trabajo que me hacía mucha falta. Y me sigue haciendo; para qué te voy a engañar. -Quizá el año que viene podemos hablar de un aumento. ¿De un aumento? -Es que no quiero que te vayas. ¿Que me vaya? -Bueno, a lo mejor estás pensando montarte un concesionario, no sé en que andas, no voy a preguntarte, estás en tu derecho. Solo te pido que esperes a enero y hablamos. ¿Te parece? Me parece. Pero tú tranquilo, Ignacio, tranquilo. -Gracias. -¿Queda media hora y ya estás limpiando los palos? -Es que, quería hablar con usted, señorita. -Pues cuando acabemos si quieres te quedas y hablamos. -No, se lo digo ahora. Que si me quedo, luego va a haber mosqueo. -¿Mosqueo, por qué? -Ayer le vi. A Javi. Estaba en la Ventilla. Lo mismo estaba trapicheando. Alguna vez lo hacemos para sacarnos unas pelas, o darnos un homenaje. -¿Y hablaste con él? -Es que estaba con gente muy chunga, como para acercarse. -¿Y él te vio? (SUSURRA) ¿Dime, te vio? -Si es que yo creo que no estaba pa nadie, señorita. No sé si me entiende. -Sí. Claro que te entiendo. -¿Todo bien? -Sí, don Pascu, de puta madre. Es que se me había hecho un pegote y no había manera. -¿Pasa algo, Inés? ¿Sabes lo que te digo? Que álgebra financiera me lo dejo. -¿En diciembre? Sí, así me centro en otras. -¿Quieres que te diga en qué te tienes que centrar? ¿En ti? -En estudiar, melón. -¡Venga, venga, ya tendrán tiempo para esas cosas! ¡Ay, juventud! -Mira, si quieres esta tarde voy a tu casa y te ayudo en álgebra. Bueno, pero no creo que me entere de nada. -¿Entonces no me paso? Pásate. -Vale, pues a las ocho en tu casa. -¡Hola! -¡Hola! ¿Qué pasa, macho? -¡Hola! -¿Cómo estás? -¡Bien! -¿A qué hora te la devuelvo? -¡Eh! A mí no me tiene que devolver nadie. (EN VOZ BAJA) A las ocho. Adiós, padre. (TV) En Guinea ecuatorial concluyeron las visitas de los reyes de España que en este caso rubricaron... ¿Ves eso, hijo? Allí en Guinea tiene banderas todo quisqui. ¡Jesús, qué recibimiento! Abuela, les reciben así porque son los reyes. Yo no sé por qué nos fuimos de allí, con lo que nos quieren. (TV) lo imprescindible para que los guineanos salgan... Luego va el de Galerías Preciaos y me dice que no tienen salida. Pues un idiota. Es que es una pareja tan guapa. Tan altos y rubios... ¡si no parecen españoles! ¿Y quién les hará las banderas? Y yo qué sé. Me lo imagino, los catalanes que son los que tienen industria. Los vascos son muy trabajadores. Sí, también los vascos tienen industrias y muchas ideas. Ahora mire, yo soy de Albacete tocando a Cuenca y tengo unas ideas estupendas y de futuro, pero luego hay unos tontolabas que no se enteran y aunque les pintes el negocio no se dan cuenta. O a lo mejor no me explico bien. No es eso, hay que tener paciencia, que llevamos dos meses. -Papá, ¿por qué no hacéis banderas en Guinea? ¿En Guinea? Sí, es buena idea, María. Allí los costes deben de ser bajísimos y con la demanda que hay. Pues no dice ninguna tontería. Vamos, trabajar bajo pedido, habría que mirar costes, pero puede ser muy rentable. ¿En serio? ¿Por qué no? ¿Sabéis una cosa? Me han salido unas oficinas para alquilar en el barrio de Salamanca. Vamos, que si las alquilo me gano un buen pico. (TV) La campaña electoral iniciada el 14 de septiembre, se ha distinguido por su estridencia y agresividad plagada de ataques personales. Fue folclórica y carente de contenido político. ¿Y a los portugueses quién les hace las banderas? -Los catalanes. (RÍE) ¿A los portugueses también? Pues seguramente, Teléfono. son tan listos para los negocios. ¿Dígame? Ah, hola. Sí, voy. Papá es el tío, dice que bajes. Dile que suba, que estoy comiendo. No, dice que está en el bar. Pues que cierre y que suba. Mira, te lo paso. Toma. A ver qué tripa se le ha roto. ¿Qué pasa, De Gaule? Mamá, yo me voy a echar, que luego viene Arantxa a estudiar. ¡Ah, a estudiar! Vale. ¿Me puedes despertar a las cinco? A las cinco. Adió, hijo. No, no. Bajo ahora mismo. Me bajo Merche. ¿Y el postre qué? Déjalo para la cena, que por lo visto tenemos un cliente. Ah, un cliente. Bueno. Eso me ha dicho, será de Guinea. -¿Adónde se va papá? A la Guinea, hija. Anda acábate el filete, María. Se cierra la puerta. -Que te olvides de hacer lo que estás pensando. -Ese chico merece la pena, Pascual. -Todos la merecen. Tú también. Y nos ha costado mucho sacarte de esa mierda para que te vuelvas. -Pero que es solamente ir a dar una vuelta para ver si lo veo. -Ni hablar. -Para ser cura mira que eres chulo. -Yo no he leído en ninguna parte que no podamos serlo. -Pascual estoy limpia. Puedo ir y además se lo debo. -¿A Javi? -Sí a Javi, y a ti y a mi madre. El caso es que no quiero que pase lo que he pasao yo. -¿Vas a terminarte las patatas? -Voto de ayuno no estás haciendo, ¿no? -Pues no. Y tirar la comida es pecado. -Anda por favor, Pascual. -Que no. -Venga... Bueno tampoco me hace falta pedirte permiso, las cosas como son. -Tienes razón, no lo necesitas. ¡Oiga! -Yo quiero las natillas de postre. -Muy bien. -¿Tú quieres algo? Si está incluido en el menú traiga natillas para ella. -De acuerdo. -Si no las quieres me las como. ¿Y entonces cómo los has conocido? -Por casualidad, Antonio. Se han montado en mi taxi para ir a la fábrica de banderas donde estuvimos tú y yo, tiene que ser cosa del destino. No, si es cosa del destino. ¿Y qué te han dicho exactamente? -Que nos quieren conocer personalmente. Quieren visitarnos, ver las instalaciones, la fábrica, las máquinas, quieren verlo todo. Y quieren ver alguna muestra, banderas, banderines, ¡todo! ¿Y eso para cuándo? -Para mañana. Pero cómo que mañana, no puede ser. (RESOPLA) Tiene que ser, Antonio. Se marchan a Sevilla por la noche. Que no puede ser mañana, no tenemos oficina, no tenemos banderines, ¡no tenemos de nada! -Es que creo que no se fían, porque como me han visto de taxista. ¿Qué hacemos? Pues qué vamos a hacer, decirles que sí a todo. De momento esta tarde fabricar la bandera, luego decirle a Desiderio que nos abra aquello. -La oficina la podemos montar en mi casa, como estoy solo. No, que es una casa de soltero. -¡De soltero nada! En todo caso de marido abandonado por su mujer sin explicación. ¡Peor me lo pones, una casa de abandonao! Ya se me ocurrirá algo. ¿Pero cómo te voy a dejar la oficina? ¿Tú qué quieres que me despidan? Solo será un rato, imagina que estás con unos clientes. Que eso es muy arriesgado, ¿y si me pillan? Pero si es llegar, estar con ellos, llegar a un acuerdo y marcharse. No tiene que enterarse nadie. ¿Y por qué no te vas a otro sitio? Llévalos a comer a un restaurante. Que no puedo, Merche. Que quieren ver las instalaciones, no se fían de un taxista que va vendiendo las banderas. Perdonad, pero esto parece una película de los hermanos Marx. ¿Y cuándo ha visto una película de los hermanos Marx? Pues en la televisión, claro. Muchas gracias, ¿eh? Mira yerno, yo así es como pienso. No quiero que me llamen diciendo que estáis detenidos. ¿Pero por qué nos van a detener? Por entrar en una casa ajena, porque esa oficina tendrá dueño. Pues claro que tiene, lo que pasa es que ahora la agencia es la responsable, o sea yo. Pero Merche, que nos pueden hacer un pedido muy gordo. ¡Esto puede ser el despegue de Estandartes y Banderas, me cago en la leche! Así se lo ponían a Felipe II. De verdad... No sé. Yo sí. Usted se calla. ¿Y las lámparas y los muebles? Porque la oficina está pelada. Ya lo sé, tú déjamelo a mí. Tú no te preocupes, Merche. Dime hora y lugar y estaré como un clavo, por Dios. Mira, me lo voy a pensar. ¿Eso es un sí? ¡No! Eso es un sí. Muchísimas gracias. (FARFULLA) Espera que te llame. Gracias, no te arrepentirás. Te voy a nombrar presidenta. Ya veremos. Como siga así la voy a meter en una residencia. ¡Antonio! De provincias. Llaman a la puerta. Carlos. Aquí está esta chica que estudia contigo. Sí. Creí que vendrías antes. -No he podido. ¿Y eso? -Es que hemos ido al cine. ¿Felipe y tú? -Sí. Felipe y yo. ¿Qué película habéis visto? -Una de risa, es que no me acuerdo del nombre. ¿La de "La vida de Brian"? -Sí, esa. He oído que es muy buena. (ASIENTE) ¿De verdad habéis ido al cine? -A ver, ¿qué es lo que no entiendes de álgebra financiera? Nada, no entiendo nada. Teléfono. Barea Auto Import, dígame. -Miguel, soy yo. Hola, don Miguel. -Antoñito, macho, que cuentes conmigo, con mi coche, con mi tienda, con mi mujer... Bueno, con mi mujer no. En fin que es una idea cojonuda, macho, cojonudísima. -Trae, hombre. Antonio. Para a ese, hombre. que con el baile de San Vito no vamos a ninguna parte. -¿Tienes ya la tela? Sí, tome nota, don Miguel. Textiles Reina, calle Ferrocarril, número ocho. -Textiles Reina, ferrocarril ocho. (REPITE) -Oye, en la tienda de las pinturas me han preguntado que para qué eran, ¡y cuando se lo he dicho no veas la cara que han puesto! ¿Y a ti qué te importa la cara que te pongan? Escúchame bien, llama a los andaluces y diles que mañana pasamos por su hotel a las cinco. -A las cinco. Allí estaré. Y ahora te dejo. Que está don Ignacio Barea mirándome como a un sospechoso. Adiós. -Adiós. -¿Qué, qué ha dicho? -Que te tranquilices. Por favor, Desi, que te tranquilices. -Pero Miguel es que esto es lo más cercano a un trabajo que he tenido en muchos meses. ¡Un empujón con la lotería y fin de la miseria! -Tranquilízate, por favor, vete y recoge la tienda, corre, hombre feliz, venga. (GIME ENTUSIASMADO) (LLAMA A LA PUERTA) ¿Hola? ¡Hola! ¿Hay alguien ahí? ¿Me pueden abrir, por favor? -¿Qué es lo que quiere? -Hola buenas, mire estoy buscando a Javier García. -No está. -Ah. ¿Y sabe dónde lo puedo encontrar? -No será usted del tribunal de menores. -No, señora, quédese tranquila. ¿Podría abrir un poquito más? -¿Y por qué le busca? -Soy su profesora y llevo días sin verlo por clase. -¿Y por eso le busca? -Sí señora, estoy un poco preocupada. -Lo único malo que le puede pasar es que le coja por banda su padre. -Bueno, ¿sabe dónde lo puedo encontrar? -¿Encontrarle? ¿Para qué? Si vivimos más tranquilos sin verle. (VOZ PERTURBADA) Entiéndame, no es que no le queramos, que le queremos mucho, como a cualquiera de mis niños. Yo por mis hijos mato, mire lo que le digo, lo que pasa es que ese nació solo para dar disgustos. Es salir del charco para meterse en otro. Y así desde que lo eché al mundo. Uno detrás de otro, uno detrás de otro... ¡Qué cruz! -Ya. Lo mismo es más fácil que lo busque en la comisaría. -Ah, que lo busque yo. ¿Usted no va a ir a por él? -Yo ya he estado allí muchas veces, señorita. -Pues tenga cuidao no tenga que ir a buscarlo al cementerio. -¿Y quién es usted para decirme eso? -Nadie, pero usted es su madre. -¡Y usted una señoritinga que pretende darme lecciones! ¡A la mierda! (RESOPLA) -¿Qué pasa, tía? -A mí nada, ¿y a ti? -Estira bien la cola, mira qué montaña de cola hay, ahí sin embargo no hay nada, estírala, porque tiene que quedar repartida, sobre todo las esquinas. Fíjate en aquella esquina, que luego la tela no se sujeta. -Miguel, das más órdenes que Bakunin, macho. -¡Si gastas más cola que lo cuestan las banderas! Y ten cuidado con las rodillas, que dejas marcas, fíjate esa marca, dale un poco más de cola ahí. ¿Qué te parece esto? Espera que no quiero pararlo porque si no se me seca... -A ver qué te parece a ti, yo creo que está muy claro. ¿Tú crees? -Sí, hay que oscurecerlo. Falta un poco de azul. No, hombre, cian. Se usa el cian para oscurecer. -¡Ah, cian! Ahora se le llama cian al azul. Pues échele un poquito más de cian. No me toques las narices, no está el asunto pa... (HABLAN TODOS A LA VEZ) La fuerza y la esperanza revueltas con la alegría animan a mi persona a defender Andalucía. Abramos nuevos caminos con pisada verdiblanca, que se nos caiga la venda que los ojos nos tapaba. Una caladita, Desiderio. -Cuidao con la ceniza, por favor. -Miguel, que en todos los trabajos se fuma. Bueno, pues yo creo que esto... ¿Cómo lo ves De Gaule? -Yo perfecto. Un poco más para abajo si acaso. -¿Y tú? -Tienes más arte que Dios talento. Vamos, arriba. -Cuidao. Sí, cuidao que no gotee. Tiene que ser a una ¿eh? -Pues vamos a ver. -Una, dos y tres. ¡Ay, ay, ay! ¡Ay! -Mira, mira, ahí también. ¡Me cago en la leche! -A ver, déjalo. -¡Hola! Hola, Clara. -¿Qué tal? Bueno... -Qué frío. ¿Qué tal vosotras? -Regular, tirando a mal. ¡Por Dios, de verdad! ¡Esta crisis! -Anda, que estos, toda la tarde encerraos. Tu marido, el mío y tu cuñao, menudo trajín. Les ha dao fuerte, ¿eh?, con lo de Banderas y Estandartes. (RÍE) Con lo poco patriótico que es Desi. Lo que hace el hambre. -¡Ay! -¡Pero por Dios, cómo estáis! Canijo, pareces el indio Jerónimo. -Jau, rostros pálidos. Acércate cariño. ¿Qué te parece? -Pues muy bonita. ¿Qué es, la bandera del Betis? (RÍEN) -Es la bandera de nuestro futuro, un futuro verdiblanco. -Bueno, esto está fijo a la tabla, ¿eh? Ahora consiste en levantar la tela de la tabla, y dejarla secar y fijar por igual. ¿Qué le parece a la señora empresaria? Bien. ¿Os habéis pasado toda la tarde para hacer esta? No, hemos hecho otras pruebas, es la primera que nos sale bien. ¡Menuda productividad, así! -Por Dios, que esto es un prototipo. Es lo que se viene a llamar una primera prueba. A la que le cojamos el tranquillo todo esto es pintar y cantar. ¿La oficina? ¿La oficina? (SUSURRA) No sé por qué me dejo liar. Aquí tengo las llaves. A las cinco os quiero mañana en Lagasca, 88. Y os quiero fuera en una hora. Pero por qué te preocupas, si vamos a poder comprar la oficina y el edificio. (RIENDO) Bueno, ya veremos. -Ojalá. ¿Y os queda mucho? -Dejar que se seque, despegarla y arreando. ¿Has visto cómo te has puesto? -¡Ah! Si tuviera un trabajo de mañanas la cosa sería distinta. Pero con lo que gano en el SEU no tengo ni para pipas. Y todo el día con el trasto este pa arriba y abajo. La mitad de las veces para nada, cuando no es un catarro es por unos gases. ¿Sabes? Estoy pensando que si me ofrecen plaza fija, no sé si voy a rechazarla. ¿Tú qué harías? -¿Hum? ¿Qué? -No me escuchabas. -Eh... No, la verdad que no, lo siento. Es que tengo la cabeza... Pienso todo el tiempo en Javi. -¿Qué Javi? -¿Cómo que qué Javi? El chico del que te he hablado. ¿Tú tampoco me escuchas? -No, si te escucho. Lo que pasa es que no deberías preocuparte por un tío como ese. -¿Ah, no? -Pues no, que quieres que diga. Esa gente no tiene remedio, Inés. Anda que no tengo problemas cuando voy por el Pozo o San Blas. Mira, de tu barrio para el sur, territorio comanche. -Ya. ¿Y qué hacemos con los comanches, los matamos? -Yo no he dicho nada de matar comanches. -Solo te falta decir que qué hago yo en el centro. -Oye, yo también cuido de la gente. -Sí. Pero piensas que unos se lo merecen y otros no. -Mira, yo no sé lo que te pasa... pero vamos. (EXPIRA) No he dicho nada para que te pongas así, lo único que digo es que no te fíes de un tío como ese, que te cuides de él. Inés, no puede pasar uno la vida haciendo de buen samaritano. (RADIO) Aviso de urgencia para la calle Gral. Ródena... -¿Ves? (RADIO) segundo izquierda. Don Rodrigo Muñoz Fernández, 47 años. Presenta un cuadro de fiebre alta, dolor torácico, e insuficiencia respiratoria. Además tiene síntomas mentales de confusión... -Sí, recibido. ¿Me podrías repetir la dirección, por favor? (RADIO) Gral. Ródena, 23, segundo izquierda. -Vuelvo caminando, ¿vale? -¿Por qué? -Porque necesito andar, ya está. -Pero Inés... ¡Inés! ¿Me puedes repetir la dirección otra vez?, perdona. (RADIO) Gral. Ródena, 23, segundo izquierda. -Si al operar la segunda operación debe dar el elemento neutro de la primera operación y que X o Y tiene que... ¿Me estás mirando? Sí. ¿Eso es malo? -No. (TELEVISIÓN) Yo recuerdo los días de mi infancia, en los que ya era un loco de la zoología, el cementerio de los elefantes. Mucho rato llevan ya, ¿no? ¿Quiénes? Carlitos y esa chica. Desde que ha venido no se han asomado ni para ir al baño. Están estudiando, madre. Sí, sí, ya lo sé. Carlitos hace una carrera de mucho estudiar. Pues eso. (ASIENTE) (TELEVISIÓN) Pero nosotros, queridos amigos... ¿Inés cuando ha dicho que vendría? No me ha dicho nada. Pero está con el médico. Ah, con Alberto, eso me tranquiliza. Anda que no hemos tenido suerte con ese chico. Lo importante es que se quieran. No, lo importante es que es médico. Ya parece que no te acuerdas de sus novios. Un hippie, un cura, un actor... Y además casados. Lo importante es que está bien, lo demás que se lo tome con calma. Pero no demasiada. Que no me gustaría morirme sin ver a mis nietos casaos. Ya la quieres casar. Déjame que sueñe un poco. -Y... y que X e Y tiene que... tiene que ser igual al elemento neutro de la primera operación. (RIENDO) Carlos. ¿Hum? -Tú... no te estarás enamorando de mí. ¿Y... si lo estuviera haciendo? -Pues creo que tendríamos un problema. Sería mi problema en todo caso. -Otro más, porque ya tienes uno bien gordo con el álgebra. Ese no me importa. -Y el otro tampoco debería importarte. Ni se te ocurra enamorarte de mí. ¿Me oyes? Prohibido enamorarse. Llaman a la puerta. Perdonad. Solo quería saber si necesitáis algo, nos acostamos. No, no, mamá. ¿Todo bien? -Sí, todo perfecto. ¿No quieres avisar a casa que llegas tarde? -No, ya están avisados, muchas gracias. Pues nada. Os dejo estudiar. (RÍE) Nada, que quieren seguir estudiando un rato. Pero si llevan toda la tarde ahí. Es que son dos carreras en una. Ya, hay que ver. ¿Y el padre de esa niña no dice nada de estudiar tanto y hasta tan tarde? Chis, calla. Anda, vámonos a acostar. ¡Jesús! Ábreles la puerta, por lo menos. Se van a asfixiar. Que están muy concentrados, hombre. Buenas noches. ¿Qué haces? Arantxa, está ahí al lado mi madre. -Anda.... Ven. ¿Estás loca? Espera. Espera. ¿Por qué haces esto? -Porque me gustas. Porque me muero de ganas de hacerlo contigo, y porque tienes razón. Contigo no hago otra cosa más que estudiar y estudiar... mientras que con Felipe, pues eso... voy al cine. ¿Al cine? -¿Quieres que veamos una película tú y yo juntos? Dios te salve, María, llena eres de gracia, el señor es contigo. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros pecadores... Golpe. Chis. (RÍE) La venida del espíritu santo... Como en el principio, ahora y siempre por los siglos... Arantxa... -¿Qué? Que te quiero. -Chis. (RÍE) (SUSPIRA) ¡Amén! Hay que tener un poco de cuidao con la cola, coño, porque si no vamos a dejarnos media bandera. -Claro. Desiderio, dale bien por las esquinas y por el centro, Esto es culpa de De Gaule. -¡No! Que no se llama De Gaule, ahora es Valéry... -Giscard d'Estaing, dejadme en paz que ya está. A la de tres tiramos todos. ¿Pero tú crees? Una, dos y... ¡tres! ¡Ah! ¿Qué ha pasao? Mira a ver. (HABLAN A LA VEZ) -¡Ah, perfecta! A ver. Una... -Dos. -¡La tenemos! ¡Tenemos bandera señores! ¿A ver? Pero es que ni un fallo. -Perfecta. Ya tenemos la bandera. Aquí está, señores. ¿Ya te vas? -Sí. -Es que se me ha hecho un poco tarde. Nos vemos mañana en clase. Sí... Bueno, ya veré. -¡Carlos! Espera, anda que voy contigo. Bueno, pues hasta mañana. (RIENDO) Hasta mañana. Arantxa. Si viviésemos juntos no nos separaríamos nunca. -Sí, como dos siameses. Puerta abriéndose. Hola, Arantxa. -Buenas noches. Te lo puede explicar, papá. Pues espera que me siente hijo, porque esa explicación no me la pierdo yo, tontolaba. Es que, bueno, ha venido a estudiar y... nos hemos quedado dormidos. Mira Carlos, todos hemos hecho alguna locura, pero con tu madre y tu abuela aquí es un poco fuerte. Ya, si ya lo sé. Pero es que una cosa nos llevó a la otra... Que lo sé perfectamente, que no soy tonto. Ahora déjame que te diga algo. Cogitatus, por Dios. ¡Cogitatus, me cago en la leche! Cogitatus, ¿eh? ¿Sabes hacer eso de meter el estómago y aguantar? Sí, me lo explicaste, sí. ¡Ah, bueno! Bueno. Me voy a la cama. Sí, que te conviene descansar, hijo. ¡Hala, será posible! Pero cómo ha puesto la camisa. Antonio. ¡Antonio, venga! Que son las nueve, despierta. ¿Eh? ¿Son las nueve? Sí, te he dejado un rato porque llegaste muy tarde. Pero venga, despiértate ya. ¿Me oíste llegar? Pues claro, ¿qué te crees? Hasta que no te siento en la cama no me duermo. ¿Y no sentiste nada más? ¿Lo dices por Carlos? Pues claro. ¿Y? Pues que tienes que hablar con tu hijo, no se puede meter a estudiar con una chica toda la noche. ¿A estudiar toda la noche? Pues no te queda a ti tiempo milano para ser lechuza. Televisión. (RÍE) Joder. ¿Salió el gordo? No, acaba de empezar. ¿Y a ti cómo te fue con las banderas? Bien, las banderas bien. Televisión, sorteo. Para que no se le hagan rayas. Y ya está. Aquí se lo dejo, Herminia. Antonio, ¿y si se quema? Pues para eso la quiero a usted, Herminia. Pa que no se queme. ¿Y cuánto tiempo la tengo que tener? Pues me han dicho que 20 minutos. Pero si ve que ya está, la saca. ¿Y cómo voy a saber si está? ¡Una bandera no se pincha como si fuera el pescado! Tiene que mirar que se fijen bien los colores, la saca, la pega un pespunte y ya está. O sea que primero el horno, luego el pespunte. ¡Virgen del amor hermoso! No se olvide. Aquí le dejo el despertador, 20 minutos. Como el besugo. Exactamente. ¿Me acercas? Sí, ahora mismo, Merche. Madre, hoy hay que recoger a la niña antes, que empiezan las vacaciones. Ah, la niña. Y si nos toca, nos llamas. Sí, claro, os llamo, sí. Mirar la bandera, la niña, recogerla, la lotería... prefiero que no toque. Tú y yo nos vemos a las cinco en la oficina. No te retrases que me la lías. A las cinco. A las cinco de la tarde. A las cinco en todos los relojes, a las cinco en punto. Tú con poesías, con lo nerviosa que estoy. ¡Estoy yo para poesías! Anda, vámonos. ¿Y de dónde habéis sacado todo? Las mesas, los teléfonos... -A ver trae. -Oye, Miguel. ¿Hasta cuándo lo necesitas? -Esta tarde te lo devolvemos. -Es que es de mi casa, en la pelu lo necesitamos. -Muchas gracias. -La tenía muerta de risa, por si vale para algo. -Para algo valdrá. Al taxi. -Oye, Miguel. -¿Qué? ¿Qué quieres? -¿Y con la carrera qué hacemos? -Pues ponlo de tu dinero, luego echamos cuentas. -Joder, macho. -¡Anda, que entre unos y otros! ¡Qué cruz! ¿Y eso qué es? -Mi diploma de cirujano callista por correspondencia. -Pues échalo al taxi, no creo que se pongan a leer los títulos. ¿Estáis seguros de lo que hacéis? -Que sí, Merche. Seguro que la culpa ha sido tuya. -¿Mía por qué? Porque se te ha ocurrido a ti. -¡Uy! A las 16.30 en el concesionario, con corbata para comprar un coche. -¿Corbata? ¡A vosotros os espero a las 16! Y mucho cuidado con estropear nada. -Tranquila, no te estropean nada. Pero necesito otro favor. ¿Otro? -¿Podrías dejar libres a Pili y a Clara? No tenemos secretarias. ¿A las dos? Sí, secretaria y recepcionista. -Directora adjunta. ¿Tenemos que cerrar la peluquería? -Si no hay citas. -No tenemos ni una cliente. ¿No hay citas? Pues haced lo que queráis, no me mareéis más, ¿eh? ¡Os han liao a vosotras también! No me mareéis más con esto. -¿Y eso qué es? -Mira, ¿dónde lo pongo? -Pero vamos a decorar una oficina, no la Capilla Sixtina. -Hasta hace poco no estaba mal visto que nuestro señor nos acompañara en el trabajo. -Pues al taxi con nuestro señor. -Toda ayuda es buena y más si viene del cielo. -¿Cómo va la cosa? -Ha salido el segundo y dos quintos. -¿Y aquí? -Aquí no ha tocado nada, en Gijón. -Mira, por las riadas de este año en Asturias, lo que yo te digo, ¡Dios aprieta, pero no ahoga! -Debe de ser Paquita. -No. -¿No? ¿Por qué no me llama mi mujer, Paco? -¡Estas mujeres! Radio, sorteo de lotería. (RADIO, LOTERÍA) 21 433. -¡125 000 pesetas! ¡20 820! ¡Nada, no toca nada! Buenos días, abuela. Buenas tardes, casi. ¿Tú no estabas haciendo dos carreras? Ya, pero me he quedado a estudiar. A estudiar... ¡Ya! ¿Ahora vas a desayunar? No, solo un café para despejarme. (RADIO) Dos horas y nueve minutos de sorteo, falta por salir el primer premio, 250 millones de ptas. Aquí huele raro, abuela. ¡Ay! ¡La bandera de tu padre! (SUSURRA) Pasad, pasad. -Madre mía, si esto es enorme. -¡Por Dios! -¡Mira qué de ventanas! -¡Sí, cuanta luz! -En estos barrios hay más luz que en el nuestro. Entrad y cierra, no os vaya a ver nadie. -Caramba, qué bonito. Qué lujoso, qué espacioso... Mercedes yo no lo hubiera elegido mejor. ¿Y cómo dices que se llama esto? Pues un dineral, 100 000 ptas. (LAS DOS EXCLAMAN) -¿Al mes? -No, al año, mira este. ¡Que esto es el barrio de Salamanca, Desiderio! Voy a seguir subiendo cosas. -Aún así me sigue pareciendo excesivo. Supongo que podemos llegar a un acuerdo. Esto está lleno de polvo ¿eh? -Mira cómo me he puesto el pantalón y tú también. -Yo en estas condiciones, no puedo ofrecer más de 50 000 al mes, y por ser usted, Mercedes. ¡Esto hay que limpiarlo! -Sí, sí. ¡Canijo! Llégate a la tienda y compra dos cubos, dos fregonas y balletas. ¡Que hay que limpiar todo! -Pero no me ocupéis este despacho. -Déjate de tonterías y date prisa. Y que no te vea el portero. Me tenía que haber imaginado que iba a estar así, no sé cómo me he dejado liar. ¡Mira, como esta todo! -Mercedes, tranquila. ¿Cómo me voy a tranquilizar? -Tranquila, que entre las tres lo arreglamos. Venga, vamos a empezar. -¿Qué tal, caballero? -Encantado. -¿Le puedo atender? -Bueno, tenía una cita. Perdona, creo que he hablado con este señor por teléfono. Don Miguel. -Y usted sin duda debe ser don Antonio Calatrava. Antonio Alcántara. Alcántara. -Alcántara, Calatrava, me da igual, que me da lo mismo. (RÍE) Lo importante son los coches. -Yo les dejo. -Venga, le voy a enseñar el modelo. -Muy bien. Cambia esa cara de susto. -Es la gomina, no estoy acostumbrao. Pues baja los ojos. -¡Oh, qué coche más bonito! ¿Por qué has tardado tanto? -Porque se nos ha echao a perder la bandera. No fastidies. -No ha sido culpa mía, ni de tu suegra tampoco, que bastante disgusto tiene. -No pasa nada, esta nos ha quedao mejor, ¿quieres verla? (SUSURRA) Que no quiero ver la bandera. ¿Ha visto que el cambio es diferente? ¡Es mucho más suave! (GRITANDO) ¡Oh, sí, sí, qué suave que está! ¿Has quedao con los andaluces? -Nos esperan. Bueno, pues pídeme que quieres probar el coche. -Quiero probar el coche. No, digo, en alto. (GRITA) ¿Sería posible probar el coche? No tan alto. ¡Sí, yo creo que sí! Un momento, que voy a por las llaves. Aquí, ¿eh? Voy a dar una vuelta para que pruebe el coche el garrulo este. Para mí que solo quiere marear la perdiz, pero no lo tengo claro. -Si quieres me ocupo yo. No, déjame a mí. Se me dan bien estos campesinos que se ponen el traje. ¿Has visto la insignia del Atletic? Anda muérdele tú un poco. -Volante y tapicería de cuero de primera. Última tecnología. El lujo no es una compra, es una forma de vida. -Trotsky no lo hubiera dicho mejor. -¿Perdón? -Nada, nada. Que me gusta el cuero. Me gusta sentir el tacto del cuero cuando conduzco. Nos vamos, Ignacio. -Que te sea leve. Sí. -¿Qué? ¿Le importa salir del coche para que lo pueda sacar? -No se moleste, ya lo saco yo. (SUSURRA) Lo saco yo. ¡Ya lo saco yo, no se preocupe! -Tranquilo. -Que va a sacar el coche, que se ha empeñao. A ver si me va a dar a mí por no comprar el coche. Vamos esto es el colmo, recoge a la niña del colegio, haz la compra y ahora encima fabricante de banderas, ¿Y qué pasa? -Que se quema. Eso, que se quema. Mira hija, tu abuela está muy mayor. -No es verdad, abuela. Sí es verdad, estoy muy mayor. Estoy mayorcísima. -No digas eso, abuela. Bueno, pues no estoy mayor. Estoy como una rosa. (RIENDO) ¿Eh? Joven y bella. ¿Así mejor? (ASIENTE) Teléfono. -¿Qué es eso, abuela? Nada, cosas de tu hermano. -¿Qué cosas? ¿Lo coge alguien? Sí. ¡Alguien! ¿Puedes coger el teléfono? Ahora encima operadora de teléfonos. Teléfono. Residencia Alcántara, dígame. -Perdón, ¿se puede poner Carlos? Soy Arantxa. Ha salido. -¿Y sabe si ha ido al Fly? ¿Adónde? -Al bar, a su bar. Pues no, no lo sé. Ni sé cuándo va a volver. Así que hija, no te molestes en volver a llamar, guapa. -Un momento. ¿Le podría decir que ha llamado Arantxa? Sí, se lo diré. ¿Quién era, abuela? Nada, una equivocación. Hijo, vístete, que vas a coger una pulmonía. Ya voy, ya voy. Carlos. Era Arantxa, que la llames. ¡Abuela! ¿Qué? Devuélveselo cuando la veas. ¡Ah! Anda que si se llega a enterar tu padre. -Han sido muy amables en recogernos en el hotel. -Faltaría más. -Confieso que cuando dijeron que venían a recogernos, pensé que lo harían en el taxi. (RÍE) No, mujer, ¡por favor! El taxi es uno de los negocios que tenemos. -Y si no es indiscreción, ¿desde cuándo llevan en el de banderas? -Bueno, pues.. díselo tú, porque es que yo para las fechas soy fatal. Pues no le voy a engañar, dos años, dos años escasos. -Mes arriba, mes abajo... Eso sí, nos hemos consolidao mucho en el mercao. Sobre todo frente a los catalanes que son los que cortan la tela. -Sí, nos dijo su hermano lo del contrato con el ejército. -De tierra, Antonio, el ejército de tierra. Pero eso no está firmao, que eres un exagerao. (SUSURRA) Está firmao. (RÍE) Tiene que ser por aquí. -¿No vamos a su oficina? (RADIO, NIÑOS DE SAN ILDEFONSO) -¡125 000 pesetas! -¡21 433! -¡125 000 pesetas! -¡15820! ¡125. 000 pesetas! -¿Qué están diciendo? -Un minuto, Pili. -Pero han dicho números ya, que los oigo. ¿Han dicho el 121? -No, no lo han dicho. -¡No hemos acertao ni un número! -¡Igual nos toca la pedrea! ¿Todo listo? -Sí, perfecto. Pues venga, que tienen que estar a punto de llegar. Llave de la puerta. -¡Son ellos! ¡Son ellos! ¿Querían algo? -Enseñarles la oficina a estos señores, soy el portero. ¿El portero? La oficina ya está alquilada. -Pero a mí nadie me ha dicho nada. Es que ha sido esta misma mañana. De hecho, estamos instalándonos. ¿A usted quién le ha dicho que enseñe el piso? -El propietario. Pues ahí está el error. Es que nosotros lo hemos alquilao a través de la agencia, a lo mejor no les ha dao tiempo a comunicarse. -¿Cómo es que don Javier no me ha dicho nada? -¡Doña Mercedes! ¿Dónde guardo los expedientes de años anteriores? En mi oficina, ahora le encontraremos sitio. Si nos disculpan, estamos tan ocupadas... Encantada de conocerle. -Adrián. Adrián López para servirle. Adrián. Ya tendremos tiempo de conocernos. -Perdone, ¿cómo dice que se llama esa agencia? ¿La agencia? Ahora mismo no me acuerdo del nombre, porque todas las gestiones las ha hecho mi jefe. -Voy a llamar ahora mismo a don Javier para que me aclare este punto. -Déjele tranquilo, no hace falta que le llame. A esta hora se estará echando la siesta. (RIENDO) Es tontería llamar. Si nos disculpan. -Adiós, buenas tardes. Adiós. -Vaya con dios. -¡Adiós! Nos han pillao. -¿Y qué hacemos? ¿Que hacemos? ¡Recoger e irnos corriendo! -¡Canijo, vámonos, venga! -La verdad es que si nos hemos decidido a llamarles es porque el presupuesto que nos han dao, bueno, es un disparate, una barbaridad. -Y has hecho muy bien, Rocío. Perdona, ¿te puedo tutear? (RÍE) Hombre claro que sí. -El caso es que no podemos pagar lo que nos piden. ¡Carajo, si tuviésemos más dinero para la campaña sería otra cosa! Por el dinero no se preocupe, que lo entendemos perfectamente. -¡No somos catalanes! (TODOS RÍEN) Perdón. -¿Pasa algo? No, no pasa nada, enseguida vengo. -¿Ocurre algo? -No, hombre qué va. Nada, hombre. ¿Qué pasa? Que no puede ser. Nos ha pillao el portero. No me fastidies. -Por Dios, venga, venga. -¿Qué es lo que pasa, Miguel? -Esto va a ser la bomba. -¿Cómo? Pero cómo podía imaginar que el portero enseñaba los pisos. -Un aviso de bomba, es que estamos en el punto de mira. ¿Y ahora qué hacemos? -Es que cuando se produce el aviso de bomba, el protocolo marca evacuación inmediata. Pero vamos, que ya estamos acostumbrados. La cosa es que hemos aceptado hace una semana un pedido de ikurriñas vascas. Los tendrías que haber llevado a un restaurante. No puedo llevarles a un restaurante, Merche... Agárrame. ¿Por qué te agarro? ¿Qué pasa? Que no quiero que el portero se quede con mi cara. -Este es el pago que tenemos que hacer por un estado autonómico firme y sólido. ¿Entonces volvemos más tarde? Porque esta gente... ¡No por Dios! Me voy. Merche, no me dejes. -Pero qué voy a contaros yo que no sepáis. Buenas tardes. -Buenas tardes. -Antonio, ¿qué ha sido, una bomba? No. -¿Un aviso de bomba? Qué aviso de bomba ni qué leches. Ha sido una cañería, se ha roto y se ha inundao la oficina y no podemos entrar. Así que si a Salvador no le importa... -Antonio, me llamo Lorenzo, si no te importa. Ah, coño es verdad, perdona. Si a Lorenzo no le importa podemos ir a una cafetería aquí al lao. -Sí, claro que sí. -En fin, si no hay más remedio... -Gracias. -Miguel. Sí. -Espera, escápate cuando puedas y llama a los de esta mañana para cerrar el trato. -Espérate a ver... -Pero qué vamos a esperar. -Que te esperes un poco, por favor. -Por favor, está aquí al lado. (HABLAN TODOS) Vaya avería, ¿eh? Hola, ¿ha venido Arantxa? -¿La esperas, guapo? ¿Sí o no? -Depende. ¿Pero me quieres contestar o qué? -Pues no, la verdad, no quiero contestarte. Tú estás tonto. Risas. Risas hombre y mujer. -Carlos. Yo no me quiero meter donde no me llaman pero... en este juego que os traéis es importante no enamorarse. ¿Lo pillas? Pues mira, sí te estás metiendo. -Me callo entonces. Risas. Risas. -Eh, ¿y el escudo? Ah que lo querían con escudo, bueno le ponemos un escudo. Eso sí, incrementará el precio. -Pero vamos... -A mí me parece muy bonita. -No sé, no sé... La veo muy tiesa, ¿no? Esto tiene que flamear, que moverse con el viento. -Cuidao con lo del viento, lo del viento es aleatorio. Por ejemplo, el día de la manifestación no hace viento, ya me dirá qué hacemos con las banderas. Entonces lo interesante es que quede lo más tiesa posible. No, ya demás esto es solo una prueba, por Dios. Podemos hacer una que sea más suave, para que flamee, de un color más vivo, más grande, más pequeña, como quieran. -Vale, a ver. Hablamos de precio. Un pedido de 4 000 banderas. 4000 banderas... ¿cómo esta? -Más pequeñas, son para regalárselas a la gente. Bueno, esta es 50-35, vamos a hacer un presupuesto para 4000 banderas de 50-20. -Ah, tienen que darse prisa, porque el referéndum se convoca de aquí a dos meses. -Claro. Pues entonces, haciendo la cuenta... podríamos hacerle una oferta de... 600 000 pesetas. -Portes pagados. No, sin portes. No pueden apretar tanto, ya estamos haciendo mucho sacrificio. -Antonio... -Pero por el amor de Dios, Rocío. A ver si nos entendemos, si tu quieres que te coloquemos estas banderas en mitad de la Torre del Oro de Sevilla, tú di el día y la hora y estarán allí, palabra de honor. -Ole ahí. Si lo dice mi hermano... Entonces deberíamos contemplar un adelanto para empezar. Nosotros solemos aplicar el 20 por ciento, así que haciendo la cuenta, 600 000, el veinte por ciento... 120 000 pesetas. -No querrán que les demos 120 000 pesetas por las buenas, en una cafetería del centro de Madrid. -Por supuesto, por las buenas desde luego que no. Usted nos entrega las 120 000 pesetas y nosotros le extendemos el recibo correspondiente. -¿Y quién me dice que cuando cojan las 120 000 pesetas, si te he visto no me acuerdo? -Hombre, Lorenzo, tampoco es eso. Reconoce que el presupuesto es la mitad que el de esta mañana. -Que sí, lo sé que el presupuesto es muy bueno. Y si les aprietas seguro que te hacen otra rebaja, si eso es lo de menos. ¿Tú has visto la fábrica de estos señores? No. ¿Te han enseñao sus oficinas? Tampoco. Dicen que han tenido una fuga, que antes era un aviso de bomba. -Oiga, lo del aviso de bomba no sería la primera vez que recibimos este tipo de amenazas. -Miren, les voy a decir la verdad. Yo no creo que nos vayan a hacer banderas más bonitas, más suaves, con más colores o que flameen más. Lo que creo es que no nos van a hacer las banderas y punto. -Por favor, Lorenzo. Vamos a ver, no sé si a usted le sirve mi palabra, yo le juro por mis hijos, que son cuatro, que no estamos intentando estafar a nadie. -¿Y quién dice que son hermanos? -¿Cómo? Coge la bandera, saca el carné de identidad. Siéntate. -No, dame el carné de identidad, que quiero que se entere de que somos hermanos. A este señor no le vamos a convencer con un carné. -Lo siento mucho, caballero, pero... yo no puedo jugar con el dinero de mis compañeros de partido. Y mucho menos con Andalucía. Rocío. -Créanme que lo siento. -No lo sientas, Rocío, no lo sientas. En el fondo no va tan desencaminao. -¿Cómo? -Lo que oyes, que tiene razón. Nosotros no somos estafadores, ¿eh? Estate tranquila, no lo somos. No. -Pero no tenemos oficina, ni almacén, ni nada de nada. El coche en el que venimos es un coche prestao. Por decirlo de alguna manera. -A ver, que no me entero. ¿Por qué? Porque verá, yo antes era impresor. Y mi hermano y yo, porque Miguel y yo somos hermanos, se lo juro, desde que yo nací que soy el pequeño, lo somos. Entonces creímos que podíamos hacer un negocio con banderas, y así dar trabajo a mucha gente que no lo tiene; para ayudarles a salir del paro, la recesión, la inflación... de la crisis... todo de una tacada, ¿me entiende? Y porque siempre hemos pensao que si el trabajo no viene a nosotros nosotros deberíamos ir a él. Suena muy bonito, ¿verdad? Pues es lo que intentábamos con toda nuestra buena intención. Así que siento que haya perdido el tiempo aquí. -Bueno, no ha sido una pérdida de tiempo. Y de verdad que lo siento. Nosotros también. -Buenas tardes. Buenas tardes. -Adiós. No sirven, Miguel, no sirven. -Es que no son las banderas, somos nosotros. -Hombre, hola. -Que me han dicho que me andabas buscando. -¿Por ahí? -Sí, bueno, por ahí. Que la gente es muy cotilla y todo lo larga. -Estaba preocupada por ti, Javi. -Si solo he faltado dos días, jefa. Asuntos propios. Se dice así, ¿no? -Te podríamos haber denunciado al tribunal de menores. -No... usted no haría eso. -¿Y cómo estás tan seguro? -Un trujas, sí, ¿no? -Sí. ¿Y qué has estado haciendo todo este tiempo? -Todo este tiempo, todo este tiempo... anda que no es usted exagerá. -Ya. ¿Dónde has estado? -Currando, con mi padre. Descargando camiones. -¿Tienes fuego? -Sí. -¿Qué pasa? -Nada que para descargar camiones tienes unas manos estupendas. -Es que solo han sido unos días. Para salir del bache. -¿Y el dinero que me robaste también era para salir del bache? -¿Y por aquí qué, señorita? ¿Sigue la Reme dando por culo? -Claro, aquí todo igual. La Reme dando por culo, el otro haciendo lo que quiere... (VIOLENTO) ¿Qué haces? No me toques. -Enséñame el brazo, Javi. -¡Anda y que te den! -Enséñamelo. -Que no me da la gana. -¡Te estás metiendo, lo sé! -¡Yo no me meto nada! Encima de que vengo a verla dices que soy un drogata. Vete a la mierda. -¿Adónde te crees que vas, Javi? -¿Pero esto qué coño es?, ¿una emboscada? -Anda, ven conmigo, que tenemos que hablar. -¡Muchísimas gracias,señorita! Mucho colegueo y luego eres más zorra que las gallinas. -Vamos. -¡Es una puta traidora! ¡Me cago en tu puta madre! ¡En tu puta madre! -¡Fuera! -A Barajas, por favor. (RADIO) El anuncio de la celebración del referéndum andaluz tendrá lugar el próximo día 26. Se baraja la posibilidad de que sea la última semana de febrero. Después de intensos días, semanas de incertidumbre... -Perdone, ¿pero el taxi es suyo? -Mío y de mi socio, lo llevamos a medias. No estará interesada en comprarlo. -No, gracias. Lo decía por las banderas. -Son bonitas, ¿eh? Las fabrica mi socio con su hermano. Los dos tienen un taller pequeño y allí cortan la tela, la colorean, le ponen el mástil, la peana... Un trabajo de chinos. -¿Y les va bien? -¿Perdón? -El negocio, que si vende mucho. -¿La verdad? Ni una. Si es que tienen muy mala suerte. Porque hoy les iban a hacer un pedido pero les ha pasao de todo. Y cuando digo que les ha pasao de todo, es que les ha pasao de todo. ¿Quiere que les cuente? Venga, a cenar. Oye, ¿estos van a estar mucho rato así? No lo sé, madre. Es que yo quiero ver "El nido de Robin", nunca me lo pierdo. ¡Venga, a cenar! Parecéis dos almas en pena. ¡Venga, que se enfría la sopa! -A lo mejor si nos presentamos en el hotel con alguien de fiar. El padre Froilán, por ejemplo. ¿Y? -Que les podría decir que nos conoce, que no somos dos mangantes, que somos hermanos. Llevamos la partida de nacimiento, el libro de familia y ya está. -Qué mala suerte, de verdad. Lo teníamos al alcance de la mano, casi tocándolo. Los negocios son así. No os pongáis así, habrá otras oportunidades, digo yo. -Así está bien, Merche, no más. Un poquito más. Los negocios... No so lo había dicho, pero de la lotería.. nada, ni la pedrea. -Qué alegría. Yo tampoco os había dicho que... que el portero no llamó a la oficina, menos mal. De esa nos hemos librao. Gracias, madre. -Merche. ¿Hum? -¿Paquita no habrá llamado aquí por casualidad? No, no ha llamao. A lo mejor ha llamao cuando no estaba. Miguel, había pensao que pasaras con nosotros las Navidades. Claro que sí. Como siempre. Así nos evitamos problemas, broncas y esto, ¿entiendes? -Muchas gracias. Pa que te sientas como en casa. Timbre de la puerta. ¿Quién será? Ponte aquí, anda. -Me voy a sentar aquí. Sí. -Que bajen Antonio y Miguel. Pero, Ramón, que estamos cenando. -¡Que bajen inmediatamente! Que no, por Dios, que acabo de servir la sopa. -Que salga con que tengo que hacer el turno de noche. ¡Que está tan solo como yo! Tonto eres si le dices que sí. -¿Qué quieres, eh? ¿Qué quieres? Ramón, que estábamos en mitad de la cena. -Tranquilo, tranquilo. Tranquilo estarás tú. Ostras. -Muchas gracias. Rocío, ¿Cómo estás? -Antonio, feliz Navidad. ¡Feliz Navidad! -Miguel. -¡Qué sorpresa! El destino, como auguró mi tío, les tenía reservado a los Alcántara un porvenir lleno de banderas y estandartes. Quedaban pocos días para que entráramos en los 80, una década vertiginosa llena de oportunidades, de autonomías, de elecciones, partidos, de adhesión a Europa; de hombreras, pelos cardados, tribus urbanas y mil cosas más. Definitivamente, empezábamos una nueva era. Y es que, como se encargó de cantarnos Radio Futura... (CORO) El futuro ya está aquí... Y yo caí enamorado de la moda juvenil, de los precios y rebajas que yo vi, enamorado de ti. Sí, yo caí enamorado de la moda juvenil, de los chicos, de las chicas, de los maniquís, enamorado de ti. -Zapatos nuevos. -¡Son de ocasión! -¡Ah, qué corbata! -¡Qué pantalón! -Vamos, quítate el cinturón. (CORO) Y la tarde es de los dos. Sí, yo caí enamorado de la moda juvenil, de los precios y rebajas que yo vi, enamorado de ti. Sí, yo caí enamorado de la moda juvenil, de los chicos, de las chicas, de los maniquís, enamorado de ti.

Cuéntame cómo pasó - T13 - Capítulo 223

03 nov 2011

Antonio cada día está más centrado en el negocio de las banderas y tiene descuidado su trabajo en el concesionario. Se les ha presentado la oportunidad de conseguir un importante pedido y, entre todos, se movilizarán. Mercedes aprovechará sus contactos en la inmobiliaria para echarles una mano.

Por su parte, Inés está preocupada porque desde hace bastantes días no sabe nada de Javi y teme que se haya metido en problemas. La joven acudirá en su búsqueda y sin darse cuenta empieza a meterse en un mundo que es bastante conocido y peligroso para ella. 

Mientras, Carlos no puede con el ritmo que lleva últimamente. De día va a clase en ICADE y por la noche trabaja en el bar. Arancha le echará otra vez una mano, pero la tensión entre ambos es difícil de controlar.

En el plano sentimental, a Miguel las cosas le van peor que nunca porque no sabe prácticamente nada de Paquita, que continúa en Sagrillas. Menos mal que entre el taxi y el negocio de las banderas tiene la mente bastante ocupada en otras cosas.

ver más sobre "Cuéntame cómo pasó - T13 - Capítulo 223" ver menos sobre "Cuéntame cómo pasó - T13 - Capítulo 223"

Los últimos 1.657 programas de Cuéntame cómo pasó

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. olga

    Hola Soy Olga vivo en los E.E.U. y he seguido la serie por internet me encanta, pero me gustaria saber que paso? ya dos semanas no pononen nada en la web, Cuentenme que paso.......!!!!!!! Yaaa se acaboooo la serie oh que!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

    18 feb 2012
  2. MARIA

    Hola.Soy una granaína enamorada de esta serie.hace años no me gustaba porque no sabía entender la importancia de recordar que el presente donde vivimos proviene de ese pasado.Nací en los 70 y ahora, sí veo el sentido de esos argumentos , además de las fantásticas actuaciones de todos los personajes, me divierto mucho y sé que esta seerie si no queremos no para porque....hay Cuentame como hemos llegado a esta crisis" para rato jejejej SALUDOS A TODOS LOS QUE HACEIS SONREIR A PESAR DE LA CRISIS QUE ESTAMOS VIVIENDO EN ESPAÑA

    14 nov 2011
  3. saret

    la actriz que hace de rocio es MARISOL MEMBRILLO

    11 nov 2011
  4. Raulito

    Alguien me puede decir el nombre de la actriz que a interpretado a Rocio,la mujer de la junta que compra las banderas?. Muchas gracias.

    11 nov 2011
  5. Sevillana

    No me ha gustado la serie de hoy, Sevilla y Andalucia no es así, no habéis dejado ningún tópico sin meter, no estamos siempre de cachondeo y bailando!! Podian haberse informando un poco!

    10 nov 2011
  6. faaaatal

    La Vida de Brian, aunque sea del 79, estuvo prohibida en España hasta finales del año 80. Además, la frase de Tierno Galván ("el que no esté colocdo, que se coloque y al loro") es de 1984. Es difícil que los personajes de Cuéntame puedan hacer referencia a esos hechos en este capítulo, ambientado en 1979. Vaya patinazo de los guionistas.

    10 nov 2011
  7. Luis

    Quiero escribir este comentariario en memoria de otro actor que participó en la serie y que ya no está entre nosotros: Walter Vidarte, que murió el pasado 29/10.

    09 nov 2011
  8. coletosilva

    La serie está muy conseguida, es verdad que ultimamente ponen alguna cosa un poco extraña para la época, pero estos pequeños detalles se perdonan por lo bien que interpretan estos magnificos actores.

    08 nov 2011
  9. Quique

    Me ha gustado mucho este episodio; vaya con las banderas! demasiada suerte el retorno del primer cliente, mejor así no? a ver si despegan de nuevo los Alcantara. Respecto a las aventuras sexuales de antes; es verdad que se tenia que ser bastante atrevido para ir al "mas allá" y pasarse de la raya. no fue mi caso en aquellos años; (un tanto de acuerdo con Fiona)

    08 nov 2011
  10. canarion

    excelente serie y grandes los actores son los mejores y a donde vallan son los mejores

    08 nov 2011
Estamos en Facebook ...
Recomendaciones de usuarios