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Subtítulos de Cuéntame cómo pasó - T13 - Capítulo 220

Cuéntame... Cómo te ha ido en tu viajar por ese mundo de amor. Cuéntame, cómo te ha ido si has conocido la felicidad. Háblame. Cuéntame, cómo te ha ido, si has conocido la felicidad. Cuéntame, cómo te ha ido si has conocido... Cuéntame cómo te ha ido. Cuéntame si has conocido la felicidad. Háblame. Cómo te ha ido, si has conocido la felicidad. -¿Y cuántos caballos tiene? Este, 220 caballos. Se pone de 0 a 100 en 7,8 y va como un tiro. El coche es espectacular, sin rodeos. Y luego, además, el interior está pensado para el confort. Tiene un panel lateral en los asientos deportivos y el panel luminoso en el que... -No, pero yo ya sé lo que tiene el coche. Es que mi cuñado tiene uno igual que este. Ah, que lo conoce. Pues no le cuento lo que tiene. -Preferiría que hiciéramos el papeleo, es que quiero llevármelo hoy mismo. Como debe ser. Tengo, precisamente, ahí los papeles. Encima de esta joyita. El 280. La verdad es que... El 280 es mucho mejor coche, claro que es muy exclusivo, no lo conduce cualquiera. -¿Ah, no? ¿Y eso por qué? Porque tiene 30 caballos más. Lleva todo de serie y además incorpora el Tempomat. ¿Sabe qué es el Tempomat? El Tempomat es una novedad en Mercedes. Es este botoncito de aquí. Usted regula la velocidad que quiera, dejarla fija y a partir de ahí se olvida de pedales, embragues, frenos y a disfrutar. ¿O sea, que el coche de su cuñado no tiene Tempomat? -No. Pues entonces no es "import", "import", "import". Mire, fíjese en el detalle, las llantas. Los alemanes calzan los coches como los italianos a las personas, con lo mejor. -¿Puedo probarlo? ¿Ahora? Creo que sí, voy a ver. Ignacio, el caballero quiere probar el 28. ¿Puede? Muchas gracias. Hemos tenido suerte. Dos semanas pasaron ya desde que mi padre decidiera ganarse la vida vendiendo coches. Y a pesar de la crisis económica y el declive del sector automovilístico español, consiguió vender más de un coche practicando sus viejas técnicas de ventas, como, por ejemplo, tirar de agenda y llamar a sus amigos y conocidos con la sana intención de colocarles un coche nuevo lo necesitaran o no. Madre, deja las cajas que lo haga Pepe. Sí, Pepe que no se acerque a esta mesa que lo romperá todo. De verdad que... Merche... Mira lo que pone aquí. ¿Qué? Que se casó el hijo de Pablo Ramírez Sañudo. ¿Pero no era de ida? Bueno, pues ahora es de ida y de vuelta. Mira, ayer en los Jerónimos. Ofició el enlace el pasado sábado, estaba doña Susana Muñoz, madre del novio que ejerció de madrina acompañada por el empresario Pablo Sañudo. A la celebración asistieron grandes personalidades. ¿No huyó al extranjero? Pues sí, Herminia, huyó al extranjero, pero se las arreglaría para volver. Menudo es ese que sí es de ida y vuelta, Merche. Y que lo digas. ¿Dónde vas, Pepe? -A la entrada, doña Mercedes. Qué manía de moverlo todo. -Ahorramos tiempo y mañana vamos más rápidos. A este paso no saldremos por la puerta. Bueno, pues nada, me visto que me voy al concesionario. Merche, mi chaqueta y corbata no estarán en estas cajas, ¿verdad? Pues estarán donde las dejaste, Antonio. Qué poco humor llevas, de verdad. Eh, ¿dónde vas con eso? -A meterlo en una caja, doña Herminia. Ponlo aquí, tengo que envolverlo. -Es para avanzar. Póngase a recoger las alfombras. -Lo que usted diga. Mientras ponían mi casa del revés, yo sudaba la gota gorda estudiando álgebra financiera para uno de los dichosos controles que nos hacían en ICADE cada dos por tres. Rotura. No, si ya sabía yo que ocurriría. Tenga más cuidado, por Dios. -Me he girado y como no lo vi fue un accidente. La escoba, venga. ¿Esto dónde va a San Genaro o al guardamuebles? Eso al guardamuebles. Ah, esta es otra. ¿Qué? Lo del guardamuebles, qué gasto más tonto. No digo que no. Si le dejáis a Pituca la mitad de estos muebles daría más dinero por el piso. ¿Qué dice? A ella no le dejo ni el agujero de los enchufes. El guardamuebles está muy bien porque así tenemos muebles para mudarnos de nuevo. Bueno, todavía no llegamos a San Genaro y ya piensas en otra mudanza. Me cago en la leche, ¿qué hace esto aquí? ¿Qué? ¿Para qué lo quieres? No fumas. Porque es un regalo de un diputado de Albacete, ¿no te acuerdas? Bueno, nada... A san Genaro. ¿Hay tapones para los oídos? Así nadie se concentra. Sí, están en el primer cajón del mueble del baño. Vale, pues a ver si habláis un poco más bajo. Anda este. ¿Y a este qué le pasa? ¿Qué? ¿Me acercas al concesionario? ¿Ahora? Claro. Antonio, ¿viste qué hora es y todo lo que tengo? Tengo que ir a trabajar y llevar a Inés a la estación. También el páter qué cosas tiene. Tres meses el niño con él y se le ocurre que hoy tiene que ir Inés hoy con la mudanza, me cago en la cuna que me arrulló. Deja que vaya y que esté mañana para ayudarnos. Te iba a dar un beso, pero como voy en autobús, nada. Será tonto. Teléfono. -¿Dígame? ¿El señor Ramírez Sañudo, por favor? -¿Perdón? Don Pablo Ramírez Sañudo. Dígale que le llama Antonio Alcántara. -Margarita... ¿quién es? -Preguntan por el señor un tal Antonio Alcántara. -Pásamelo. Hola, Antonio, soy Susana. Hola, Susana, qué sorpresa. Felicidades por la boda de tu hijo. -Muchísimas gracias, ha sido un alivio. ¿Está por ahí tu marido? -Eh... No. No está. Ya, debe estar por ahí haciendo negocios. Quiero consultarle un asunto, ¿le puedes decir que me llame? -No, Pablo hace muchos años que no vive aquí. Vive en Marbella. Ah, está en Marbella. Bueno, pues... Entonces nada, déjalo, perdona por molestarte. -No, Antonio, no es ninguna molestia, por cierto, lo que quisieras contarle a él me lo puedes decir a mí, a lo mejor te puedo ayudar. Verás, es que trabajo en un concesionario de automóviles de lujo y pensé que a lo mejor a Pablo, le interesaba comprar un coche nuevo, pero déjalo, es igual. -Ah, ¿ahora te dedicas a vender coches? No, Susana, soy director comercial de una red muy importante. -Ah, fíjate, pues yo llevo un tiempo pensando en comprarme un coche. ¿Que quieres comprar un coche? Pues entonces has dado con el hombre adecuado o, al menos, eso pienso. -Eso espero. Si me dices dónde está el concesionario, en un pispás estoy yo ahí. ¿Pero ya, ahora mismo? -Dame la dirección. Toma nota, Susana, mira. Barea Import Auto. (T.V.) El paro aumenta y superará la cifra del millón. -Quieto, que este es bueno. Mira: Urgente se busca comercial con experiencia en el textil. Mayores de 40 abstenerse. Me voy a cagar en San Pito Pato, coño. Como no me salga algo rápido, a este paso acabaré viviendo debajo de un puente. -A ver, Desi, ¿no decías que volviste al noble oficio de callista? -Eso no da ni para tabaco, si con la ruina que hay la gente va con unos pezuños ahí con unas garras como buitres. Nosotros te daríamos un turno del taxi, pero están completos. -Y lo peor de todo es que me paso todo el puñetero día con unas ganas de llorar... Como una macarena. (T.V.) Mañana al Dínamo en el partido de vuelta de la Copa de la UEFA. Un encuentro decisivo en el que los rojiblancos tendrán que arrebatar la victoria a los alemanes si no quieren ser eliminados. En la ida, el equipo rojiblanco, perdió por dos goles a cero. -Que dejes de llorar de una vez, Desi. ¿Sabes qué haremos tú y yo? Mañana nos vamos al Calderón a ver al Atleti. (LLORA) Joder, más quisiera. No tengo ni para pagarte el vino. -Que no importa, coño, que te invito yo. Si el Atleti no te saca de esta depresión, no te saca nadie. -Gracias, Miguel. -Que no me llores, que no me pringues. -No me llores... Pues más vas a llorar mañana en el Calderón cuando los alemanes os metan 6. -Seis te meteré a ti, desgraciado. Que tienes el alma negra como todos los blancos. ¿Ya te vas? -Pues claro, Miguel. ¿Qué hago ahí? -¿Vas a buscar a alguien? -Como todos los días, a buscar a las niñas. Adiós. -Adiós. -Al Calderón... Estamos en uno de los mejores concesionarios de automóviles de Madrid, cualquier coche que veas en el catálogo, lo tenemos. -Ay, Dios mío, qué monada, qué coche más bonito, es precioso. Y además, como a mí me gusta, rojo. Este es un Matra estable, sólido, fiable, deportividad francesa, muy bonito. -Antonio... Huy, qué cosa más bonita. Es precioso. El TR6, tiene casi lasmismas prestaciones, quizás sea un poco más grande, puedes necesitar algo más manejable. -No, no, quiero un deportivo, descapotable y encima rojo que es lo que me gusta. Vamos a ver, en cuanto a descapotables y deportivos rojos... -Antonio, Pablo tenía uno parecido a este. Es verdad. -Uno se casa para siempre y ya ves. Yo en ese caso me aplico el cuento, a enemigo que huye, puente de plata. -¿Sabes qué dice? Que en cuanto se pueda, pide el divorcio. ¿Eso dice? Los hombres no escarmentamos. Bueno, entonces, ¿cuál te gusta de los dos? ¿Ese o este? -Antonio, si te digo la verdad, no entiendo de coches. Fíjate que no tengo el carné ni sé conducir. ¿No tienes carné de conducir? -No, pero mira, tampoco es muy importante. Para comprar un coche, no, para conducir, sí. De todas formas, creo que se puede. Vamos a ver, se tiene que poder. Acuérdate de Carmen Polo, no tenía carné y mira qué Rolls Royce manejaba. O sea que para hacer la unificación de capitales, pasaremos el 1 al primer miembro. -Sí, y despejas el tipo de interés dividiendo por N lo que te ha quedado. No lo entiendo. -Es muy fácil Tú tienes el capital inicial, el capital final y la duración. Solo tienes que despejar la variable, ¿lo entiendes ahora? No. Pero vamos, veo que tú sí te enteraste de todo. -Pues sí, la verdad es que sí. -Perdón. -Oye... ¿Vas a ir al bar luego? No. Hablé con Felipe y le dije que me quedaría estudiando. A ver si me entero de algo. -Bueno, si quieres, quedamos y te explico lo que no entiendas y nos tomamos algo luego. Mejor que no porque aunque me lo expliques no me enteraré. -Bueno, mejor, solo nos tomamos algo. Tú y yo a solas. No, mejor otro día, ¿vale? A ver si consigo poder aprobar. -Bueno... Pues tú te lo pierdes. Hasta mañana. Adiós. No, mujer, no. Sí, lo entiendo, perfectamente, no se preocupe. Aquí estamos para lo que quiera. Bueno, adiós. -No me lo digas, la madre y el hijo de la semana pasada se echaron para atrás. Encontraron otro piso en otra agencia. -¿Bueno, qué? Es hora de irse, ¿no? -Pues sí. Sí... Lo que cuesta vender un piso... -Chicos... Chicos, chicos... ¿A que no sabéis con quién acabo de hablar? Con Rafa, el constructor de la fase nueva de Mirasierra. -No, no me digas que la venderemos nosotros. -En exclusiva. 24 pisos. Dos, tres y cuatro habitaciones. Nos los quitarán de las manos. -Qué buena noticia, Tomás. -Esto hay que celebrarlo a lo grande. Cojo el abrigo y os invito a una copa. Lo siento, pero no puedo ir. -Mercedes, no me seas aguafiestas. Tomás, estoy en plena mudanza y me quedan muchas cajas por hacer. -Mercedes, si quieres formar parte de esta familia, involúcrate un poco más. -Venga, mujer, solo es una copa. -Venga. Bueno, una copa. -Esa es la actitud, perfecto. Esa es la actitud, vámonos. (T.V.) La asamblea de parlamentarios vascos aprobaban el anteproyecto del estatuto de autonomía para el País Vasco. El proyecto conformado después por la comisión constitucional de las cortes españolas será sometido a referéndum en cinco días. A partir... Hola, Antonio, buenas noches. Herminia, ¿qué pasó aquí un huracán o una mudanza? Bueno, un huracán, no porque las cajas siguen en el sofá. Eso pregúntaselo a Pepe. Ya... ¿La niña no está aquí? Sí, dormida ya. ¿Y mi mujer ha venido? Llamó diciendo que se retrasaría un poco. Que se iba a retrasar. Ah... ¿Tampoco está mi heredero, el economista? Estudiando en su cuarto. ¿Estudiando, Herminia? Por Dios, una buena noticia. Al final sacaremos partido de este muchacho, no haga mucho ruido con la tele que se nos despista y si pasa luego no sabe... ¿Pero por qué no está esta lámpara en una caja? Es que va a llegar a San Genaro... Después de horas y horas estudiando lo único que saqué en claro es que era incapaz de entender aquellas dichosas fórmulas. Claro que si el álgebra financiera no era lo mío, siempre podría recurrir a algo en lo que sí tenía más experiencia... Hacerme una buena chuleta. -No... ¿Le dijiste que la casa era de un marqués? -Y picaron el anzuelo. Hasta el fondo... (RÍEN) Ja, ja, ja. Se veía a leguas que eran nuevos ricos y pagó a tocateja y lo peor... Es que la casa estaba... Estaba hecha un asco. Estaba que se caía la casa. -Cabrón. -Si es que lo que no coloques tú. -Hay que conocer al comprador y darle donde más duele, lo tengo dicho. -Relájate un poco, Mercedes. Estoy relajada. -Déjala, hombre, déjala. Es una mujer seria, ¿no te diste cuenta? Cuando te quieras dar cuenta, te levantó la clientela. Bueno, bueno, no es para tanto. -Eres de los míos. Eres un ave de presa. ¿Consigues lo que te propones, no? -Por cierto, Tomás, ¿cómo haremos lo de Mirasierra? ¿Nos repartimos los pisos? -Eso pensé. Pero bueno, creo que se me ocurrió una idea mejor, a ver qué os parece. El que más pisos venda esta semana, se los queda. -¿Los 24? -Toda la promoción. -Pues ya llevo uno vendido. -Joder, joder... Yo nada. -¿Y tú? Bueno, uno apalabrado... -Bueno, las espadas por todo lo alto. ¿Pido otra ronda? Por mí, no. De verdad que me tengo que ir. Que me estoy liando. Que os divirtáis. -Buenas noches. Adiós. -Mercedes, Mercedes... Oye, muchas gracias por venir. Gracias a vosotros. -No, que sé que tienes mucho jaleo en casa. Solo espero que a partir de ahora tengas más tiempo para disfrutar los éxitos de la empresa. Hasta mañana. -Hasta mañana. Adiós. Portazo. Ya está ahí Mercedes. Perdón por el retraso, madre. ¿Y María? Acostada. Prepararé la cena. Qué impresión da esto. ¿Sales del trabajo ahora? Sí, tuvimos que estar un rato más. ¿Pero no termináis a las 8? De verdad, no sé por qué dicen que el horario es a las 8 si luego salís cuando ellos quieren, conmigo igual. Los horarios son los horarios. Ayudaré a mi madre. (T.V.) Normalmente no pregunto porque colocamos un piloto rojo en la puerta que se enciende al entrar. Así desde aquí lo veo, me callo y no pasa nada. Vigilad la bombilla que como se funda y nos la carguemos... -Pues ya creo que pasan cosas. -¿Acostaste a las niñas? -Les canté una nana y se quedaron fritas. -Qué mano tienes para amansar a la fieras. -Miguel... -Déjame que te mime, anda. Déjame que te mime. -Estoy muy cansada, Miguel. -Buenas noches. -Buenas noches. Llaman a la puerta. ¿Qué tal hijo? ¿Cómo llevas el examen? Bien. ¿Bien, has estudiado? Bueno... A ver, C0 es igual a C1 dividido entre 1 más 6. ¿Qué? Es un poco lioso hasta que le cojas el tranquillo. ¿Lo diste? Sí. ¿Aprobaste a la primera? Bueno, sí, pero me costó Dios y ayuda, vamos. De verdad, lo siento mucho no haberte podido ayudar con lo de la mudanza, la inmobiliaria... No doy a basto. No te preocupes. A lo mejor me sale bien. Si has estudiado, sí. Lo importante es que descanses y que vayas fresco. Antes de irte a la cama recoge las estanterías. (PIENSA) "¿Qué queremos producir?" "Me costó Dios y ayuda" "Despejas el tipo de interés dividiendo por N lo que te queda" "Items a tener en cuenta" "Tienes el capital inicial" La suerte estaba echada, de nada servía preocuparse. Lo que necesitaba era un sueño reparador, dormir tranquilo. Algo que no consiguieron otros miembros de la familia. -No, no es exterior, pero como si lo fuera porque tiene un patio de luces que lo hace muy luminoso. -El salón tiene 15 metros, pequeño, pero muy acogedor. Sí, es un primero, pero es como un segundo. Son cuatro habitaciones. No, este tiene un solo baño, pero tiene un baño muy amplio. -Hasta luego, gracias. Tengo otros pisos en la misma zona... -Tomás, ¿tienes un momento? -Sí, podría verlo, por supuesto. Hombre, entre usted y yo, todo. Todo se puede hablar. No, si... -¿Te has fijado? Sí, claro que el precio... Es negociable. -De acuerdo. Aquí estaremos, buenos días, adiós. Yo creo que le podemos hacer una oferta. -Alguien no pasó la noche en casa. Muy bien, muy bien. No, no, si tengo más pisos que le pueden intere... ¿Quieres hacer el favor de no hablarme cuando hablo por teléfono? Me distraes. -Beatriz lleva la misma ropa. Bueno, ¿y qué? -Mercedes, que no nacimos ayer. ¿Y qué me importa si no pasó la noche en casa? -Nos importa a los dos. Porque imagínate para quién será la urbanización de Mirasierra. No digas tonterías, por Dios. Ayer dijo Tomás que... -Donde dijo digo, digo Diego. Estos dos hace meses que marean la perdiz. Anda, déjame, déjame, que tengo mucho trabajo. -Si tuviera un par de tetas también las usaría para vender más y mejor, no te creas. Tú eres un grosero, por Dios. Prueba a usar la cabeza. Utiliza la cabeza para vender en vez de para intrigar y venderás más y mejor como dices. -¿Te apuestas algo a que se queda con Mirasierra? Teléfono. Inmobiliaria Tereñes, dígame. Perdona que te moleste, hija, pero está aquí Pituca y dice que el carillón se queda en casa. -No, no lo digo yo, es que lo dijeron ellos. Ay, madre, perdona se me olvidó decírtelo. Ayer nos la encontramos, Antonio y yo, y le dijimos que se quedara el carillón. ¿O sea que se lo queda ella? -¿Lo ve? Pues sí. Total en San Genaro no cabe y en el guardamuebles se llena de polvo. -Pues claro que es una pena. Ya, hija. ¿Cómo va todo, madre? Bueno, todo lo bien que puede ir con Pepe de por medio. Bueno, tú deja que te ayude. No te sofoques. Al mediodía estoy ahí y te ayudo. No te preocupes por nada. Adiós. -¿Lo ve, Herminia? Yo no miento. El carillón se queda. -¿Cómo que se queda? -Por favor, otra vez, no. Es verdad, Pepe, acabo de habar con mi hija. -No es por faltar a doña Mercedes, pero me dijeron que la casa, vacía. -Pero si Antonio estaba con Mercedes cuando se lo dijeron. Herminia, dígaselo. Sí, Pepe, por una vez dice la verdad. -Doña Herminia, ¿cómo se atreve? Mire usted, me he callado muchísimas veces, pero ahora que ya no nos vamos a encontrar en el portal le diré una cosa: Es usted una lianta. -Eso lo ha oído por boca de su hija. Menuda familia. Del extrarradio tenían que ser. -Mire usted, aquí el responsable soy yo y el carillón no se queda. -Por favor, dejarme a mí por una mentirosa, qué soponcio. ¡Gentuza! ¡Arrabaleros! La única responsable de aquí soy yo, Pepe. ¿Entendido? -Claro, usted es la que manda. Pero como que me llamo Pepe que esa señora no se queda con el carillón. -¿Qué? ¿Toda la noche estudiando? Ayer estuve un rato en el bar con Felipe. -Buenos días. Guarden sus apuntes, despejen las mesas... Escalante y... Robles. Según el parte de asistencia no pueden hacer el examen. Perdone. -¿Sí? ¿Por qué no pueden hacer el examen? -Se dijo bien claro a principio de curso. Cualquier alumno con más del 30% de ausencias, no tiene derecho a examen. Ya... Tal vez las faltas estaban justificadas. -Son las normas del centro, Alcántara. Ni usted ni yo podemos cambiarlas, en cualquier caso si mejoran su asistencia, podrán hacer el próximo examen. Son 10 preguntas. Disponen de una hora para contestarlas. Pues no pienso hacer el examen. Creo que vosotros tampoco deberíais hacerlo. Hola, Susana. -Antonio, decididamente, me pongo en tus manos. Ah... -De aquí no me marcho sin llevarme un coche. ¿Pero te sacarás el carné? -Ah, no, no. Obviamente, necesito un chofer. Pues me parece una sabia decisión, Susana. No hay nada mejor que le lleven a uno. Y creo conocer a la persona adecuada para esa tarea. -¿Pero tenéis chóferes? No exactamente, este es un particular que conozco. Teléfono. Perdona, Susana. Barea Import Auto, ¿dígame? Hombre, Pepe, precisamente, hablaba de usted. -¿De mí? No entiendo, ¿con quién? Luego se lo explico, ahora tengo trabajo. -Solo era una pequeña comprobación, don Antonio. Adelante. -Que vino doña Pituca a por el carillón, pero lo desactivé como me dijo aunque su suegra ya claudicó. Pepe, a doña Pituca ni agua del grifo que el agua de Madrid está muy buena. -Eso me dije yo: "Al enemigo, ni agua". ¿Algo más? -No, ya lo llevo al guardamuebles. Muy bien y no me moleste para estas cosas que estoy con una cliente muy importante. -Bueno, quería hacerle una pregunta: ¿se acuerda del espejo que hay en su habitación? Que no te puedo atender. Tengo mucho trabajo. -Ese espejo que era grande... Pepe, que te den por saco que no puedo perder toda la mañana, que tengo que vender muchos autos, adiós. Perdona, Susana, es que estamos de mudanza. -Don Antonio... -A ver, el cuchillo jamonero, ¿dónde está? -Qué novedad, alguien pide jamón. -Bueno, dime dónde está. -No lo sé, en el fregadero estará. -En el fregadero, joder. ¿Qué te pasa, cielo? -Nada. -¿Me quieres contar algo? Cuéntame lo que quieras. Sabes que lo único que quiero es que estés bien. -Miguel, yo estoy bien. -¿Quieres hacer algo juntos esta tarde? -Esta tarde vas al fútbol con Desi. -Bueno, que se quede en el barrio llorando por los rincones que es lo que le gusta. -Mira, no puedes prometerle ir al fútbol y después decirle que no, por favor. -Cielo, por ti soy capaz de dejar plantado a Desi y al lucero del alba. Deja las patatas, hombre. ¿Por qué no vienes conmigo al campo? ¿Eh? Los dos juntos. Imagínate, ese Vicente Calderón a rebosar y tú y yo en la grada cogidos de la mano. Y ese Atleti de Madrid dándolo todo en el campo y arrasando al equipo contrario. Venga... -Si es que estoy bien, Miguel. Vete con Desi. -¿Seguro? -Claro. Mira que hoy ganamos por goleada. -Pásatelo muy bien. -No será lo mismo sin ti. -¿Se puede saber qué mosca te ha picado? ¿A mí? Ninguna. -Carlos, que no eres el abogado de los imposibles. Ya, ya... Es cosa mía, no tiene que ver con ellos. -Pues entonces, ve, anda. Igual te dejan hacerlo. Sí, sí, ahora... -No seas tonto que es muy fácil. Y te quitas media asignatura de encima. ¿Pero lo has acabado entero? -Pues claro, venga, ve. Bueno, a ver qué me dice. -Carlos, la segunda pregunta es la B, es tipo test. -Le quedan 25 minutos, Alcántara. -Hay que ver lo cómodo que es, ¿verdad? Cómo y seguro, Susana, muy seguro. Esta carrocería parece la de un tanque. Si te das un golpe con esto, que Dios no lo quiera, esto... Ni se arruga, te lo digo yo. Tecnología inglesa, 100% tecnología inglesa, sí señor. -Cómo son los ingleses. La Armada Invencible la que nos liaron. Como comprenderás, no te voy a vender cualquier cosa, qué va. Te muestro la joya de la corona del Palacio de Buckingham. Del precio hablaremos más tarde. Ahora me gustaría que sintieras el coche. Siente el coche. Estamos montados en 130 caballos. Como una alfombra voladora por el desierto. -¿Esto es todo lo que corre? No, qué va, estamos empezando. Esto se puede poner a 230 km/h, bueno, medido en millas. -¿Y a qué esperas? Ah, quieres que acelere. -Que se noten esos caballos. Pues nada, le meto la directa y voy acelerando. Mira. -Esto sí que es sentirse viva. Inmobiliaria Tereñes. No, soy Mercedes. Ahora mismo se la paso. Beatriz, es tu marido. -Ah, pásamelo por la línea 3. Hola, cariño, ¿qué tal por Barcelona? Ah... ¿Yo? Bien. ¿Cuándo? ¿Ayer por la noche? No... Es que no oí el teléfono. Sí, es que llegué molida y me acosté enseguida. Sí... Bueno, no trabajes mucho. Sí, sí, mañana te recojo en el aeropuerto. Te dejo que tengo trabajo. Venga, un beso. Hasta luego. Hola, Tomás, ¿querías algo? -Sí, llamó Morán el del piso de Arturo Soria para volver a verlo. -¿Otra vez? Si se lo enseñé ayer. -Pues quiere estar en media hora. -Ya podría avisar con más tiempo. Si no te va bien, que vaya Mercedes. -No, no, deja, ya voy yo. -Mercedes... ¿Puedes pasar por el despacho, por favor? Sí, claro. Venga, hasta luego. -Hasta luego. -Ya es la hora. Entreguen el examen. Alcántara... Ya es la hora. Voy, voy. -Los exámenes tienen hora de comienzo y de final. Alcántara... He hecho una excepción con usted. No haga que me arrepienta. -Antonio, coge la derecha, por Padilla. Por Padilla. Muy bien. ¿Has visto cómo se agarra al piso? Y los baches como si no existieran. -Decididamente, me quedo con este coche. Pero además, hoy mismo. Pues muy bien, has hecho una muy buena elección. Te digo una cosa, tenemos un plan de financiación que parece estar hecho a tu medida, aunque tú prefieres pagar al contado. Hagamos una cosa, nos acercamos al concesionario y allí arreglamos el papeleo. -Primero quiero que me lleves a un sitio. Eh... ¿Un sitio, dónde? -Coge la primera a la derecha. La primera a la derecha. -Ahora dos vueltas a la derecha. Dos vueltas no puedo, que tengo que trabajar. -¿Y qué estás haciendo? Bueno, dime, al menos, dónde vamos, Susana. -Velázquez, Goya, Zurbarán. -Felicidades, Mercedes. Me estás vendiendo mucho. En el poco tiempo que llevas, te has puesto a la altura de tus compañeros, es... Gracias. -No, no, gracias a ti. Y... Para que aquí se te valora pues he pensado... En recompensarte. Mercedes... Quiero que lleves la promoción de Mirasierra. ¿De los 24? -Exacto. ¿Yo sola? ¿Pero lo saben Víctor y Beatriz? -Por eso no te preocupes. Pero es ayer dijiste que se la llevaba quien vendiera un piso. -Sí, eso fue ayer, hoy lo veo de otra manera. Mercedes, te doy una oportunidad, ¿qué se hace con las oportunidades? Se cogen y no se cuestionan. ¿No te enseñaron eso en la universidad? ¿Estás contenta? Sí, sí. Pero es que no me lo esperaba. ¿No podríamos mejor llevarlo los tres? -¿Quién toma las decisiones aquí? Yo, ¿verdad? Pues si tomo las decisiones te lo pondré fácil, fíjate, o coges lo de Mirasierra o buscas trabajo en otra agencia, ¿es eso lo que quieres que ocurra? No... -Bien, pues no se discute más. Solo te pido una cosa, no te confíes. Descuida. -Cada vez te exigiré más, Mercedes. No quiero que me defraudes. Ah, qué tarde se ha hecho. Te invito a comer y seguimos hablando. ¿A comer? -Santiago, ¿estás, no? Pepe, ¿crees que eso aguantará? -Sí, doña Herminia, no se preocupe, fíese. Santiago, ata bien, ¿eh? ¿Por qué no lo subís por la escalera? -Cómo se lo explico, a ver. La escalera tiene un codo que, técnicamente, es más complicado subirlo por ahí que por aquí. Yo creo que cabe, seguro que cabría. -¿Por qué no deja trabajar a los profesionales, doña Herminia? Teléfono. Ay... Profesionales... Él es un buen profesional, por las que llueve. Diga. Madre. Ay, hija, ¿eres tú, no? Vienes ya para acá. Pues por eso te llamo. Es que verás, que me ha surgido una comida de trabajo y no podré ir. Llegaré más tarde. Pues... Yo llevo un tute que ya no me tengo. Y, además, Antonio me dijo que tampoco vendría. ¿Antonio tampoco va? Lo siento mucho, madre. Tú no cojas nada. Que lo haga Pepe, que pare eso está. En eso pensaba, en decirle a Pepe nada, lleva un día. Me está poniendo mala de los nervios, porque está subiendo la nevera por la terraza. ¿Por la terraza? Sí, hija, sí. Estamos dando un espectáculo... Madre, te dejo, de verdad que es que... Es una comida muy importante. Luego te cuento. Bueno, pues adiós, hija. Ay, Señor, Señor. Bueno, pues ya está. -Vámonos. Vámonos. Tiene muy buena pinta. -Que aproveche, Víctor. -Gracias. A quién se le ocurre a quién se le ocurre. -Doña Herminia, por Dios. -No es por criticar, pero a esta familia cómo le gustó siempre dar la nota. -No le cabía por la escalera, ya está. -No me extraña, menudo frigorífico. -Como se les caiga, capaz de matar a un tío. -Tú en vez de mirar, echa una mano que es la mudanza de tu hermano. -Claro, para que me dé un lumbago y luego esté tres semanas sin coger taxi, es que eres más inteligente... -Ah, quién es... -Hola. -¿Qué tal? -Mira quién viene ahí. -Mira quién viene. -El más guapo de todos. -Qué alto está. Está muy alto. -Di hola a todo el mundo. La abuela, hola... Oriol... Guapo. -Hola, dile hola a la abuela. -Pero coño... ¡Pepe! -No se preocupe, no tiene daños estructurales. Con un poco de pegamento se soluciona. ¡Ah! Pegamento... -Santiago... ¿Pero qué has hecho? -Es un mercadillo solidario. Recaudan fondos para las misiones. ¿No es estupendo? Mucho, mucho. -No seas impaciente. Te prometo que tardaremos poco. Muy bien. -Ven que te voy a presentar. Pero no digas que te dedicas a vender coches. Ah, no se lo digo. -Déjame a mí. Hola... Pilar... -Mari Carmen. -Os presento a mi acompañante. Antonio Alcántara. Encantado. Encantado. -Director General de Agricultura. No, ya, no. -Antonio, no seas modesto. Dentro casi de un año le harán ministro. Qué de cosas, ¿no? -Sí, pero no nos queda ni la mitad. ¿Sabes cuánto llevamos recaudado este año? Casi 200 000 pesetas. -¿De verdad? -Este año nos superamos. -Es que hacéis una labor tan bonita. Antonio, ¿no ves nada que te guste? Pues es todo muy bonito, Susana, muy bonito. -¿Habéis visto las figuritas? Mirad, tenemos una talla románica impresionante. -Ay, qué bonita, me encanta. Te la llevas. ¿Yo? -Claro, Antonio, hay que colaborar. ¿Cuánto vale? -Son 7000 pesetas. ¿7000 pesetas? -Adjudicada. A ver, Susana, ¿no hay otra más pequeña? A mí me da lo mismo. -No seas así, Antonio, que son para los negritos de África. Es que no sé si tengo 7000 pesetas. -Solo contestaste tres preguntas. No me dio tiempo a más. -Si te dije una, eso es suspenso seguro. Sí, no tendría que haber entrado. Salía todo bien... -Lo tenías planeado. No, iba todo sobre la marcha. Pero si me hubieras hecho caso, no hubieras hecho el examen. -Claro, la masa siguiendo a Carlos Alcántara. Yo no puedo suspender el examen. Voy a hablar con el decano. -¿Qué dices, hablar con el decano? Entonces partimos de 3 millones y medio. -Sí, ideal. Sí, sí... Mercedes... ¿Y tu marido, qué tal llevo eso de que pases tanto tiempo fuera de casa? Bien, bien. -Mejor porque ahora tienes que poner toda tu atención en el trabajo y eso a veces... Pasa factura en casa. Te lo digo por experiencia. Mira, Sonsoles, mi mujer, no deja de darme la lata con que paso poco tiempo con ella... En fin... Si te digo la verdad... Estoy pasando un infierno en casa. Vaya... -Menos mal que me queda la agencia. A veces pienso que sois... Mi auténtica familia. Tomás... No quiero que te equivoques conmigo. -¿Mercedes? ¿Pituca? -Qué casualidad. Hola. -Oh, qué bien acompañada te veo. Pues sí, es Tomás, mi jefe en la agencia. -Cómo está. La señora de Formera. -Mucho gusto. Por cierto, Mercedes, el señor que os hacía de chofer no me quiso dar el carillón. Ah, ¿no? -No. Pues hablaré con él. -No, no es necesario. Ya me he dado por aludida. ¿Qué quieres decir? -Pues que si Antonio y tú no me queríais dar el carillón, solo lo hubierais dicho. Cuidado que es muy lista. Siempre consigue lo que se propone. -Sí, lo sé... Es un activo en la empresa. -Bueno, pues nada, os dejo que seguro hablaréis de muchas cosas. Muchos recuerdos a Antonio. Se los daré de tu parte. -Oye, Mercedes, lamento si te puede perjudicar que nos vean aquí... Qué tontería. -No, lo digo porque ya sabes, a veces... No hay nada que malinterpretar. -No, no, claro... Naturalmente. -Aquí tiene, padre. -Pero vaya ración. -La que se merece, ni más ni menos. -No tengo tanto saque... -Usted tiene más saque que Orantes. -Tráeme otro vasito de vino. -Le daré el de mi hermano, del bueno. -Bueno, gracias. -A ver, vino del bueno para el páter. -Sí, voy, a ver... Tres de tortilla, esta para el primo de Pepe y el pequeñito de jamón para Oriol. -Muy bien. -Qué guapo que está. -Ay, sí, precioso, está para comérselo. -Sí, qué mayor. -¿Cuánto te debo? -Por favor, estáis invitados. Faltaría más. No entiendo por qué no coméis aquí y descansáis. -Qué va, tío, tenemos ganas de acabar. -El vino, el vino. Venga. -El vino. ¿Os queda mucho? -Ahora... Abrir cajas. Ya... Te traigo luego los platos. -Están más saladas que un torrao. -¿Pero cómo dice eso, padre? Eso es imposible. Que las croquetas de mi Paquita son infalibles como su Papa. -Miguel, no seas hereje y prueba una. -Pero, padre, ¿cómo...? -Prueba... Verás... -Joder... -¿Lo ves? -¡Paquita! Ven un momento, por favor. -¿Qué pasa? A ver... -¿Qué echaste a las croquetas? -¿Yo? Lo de siempre. -Lo de siempre no, que están muy saladas. Parecen estar en salmuera. Pruébalas. -Padre... Si no le gustan las croquetas, se pide otra cosa. Y si no quiere pedirlo, se va a otro restaurante. ¿Me oye? -Paquita, por favor... Paquita... -Nada. -Disculpe, padre, no sé qué le pasa a esta chica últimamente. -Vamos a ver, dime, qué teníais de segundo. -Croquetas, padre... Joder, cómase las croquetas, que tampoco le pongo pegas a sus hostias. -Pero, Miguel, por Dios. -De verdad... Perdona, Jesús, pero es que me tiene la mañana de la Ceca a la Meca. -No te preocupes, son gajes del oficio. ¿Cómo va la venta? Creo que ya está. -Pues que no se escape. No te preocupes, si el que no se puede escapar soy yo. -Cierra esa venta y te vuelves cuanto antes. No te preocupes, adiós. Vamos a ver... Susana, ¿puedes venir un momento? -Un momento, Antonio. No, un momento, no, me tengo que marchar. -Si es por lo de la figura, a mí tampoco me gusta, pero es un compromiso. Pues vaya compromiso porque... -Si quieres, la dejamos para que la vendan de nuevo. Ah, ¿y me devuelven el dinero? -¿Qué dices? Esto es una cosa benéfica, Antonio. Bueno, la estatua me da igual, lo que necesito es volver al concesionario, ¿entiendes? -¿Ya? Sí, no puedo estar toda la mañana fuera del trabajo. Si quieres, te vendo el coche, pero ahora... -Ay... Qué canción más bonita, me encanta la canción. ¿Cuál? -Me encanta, pues la canción. Susana, no estoy para conciertos. Te llevo a tu casa o al concesionario. -Está bien. No, no hace falta. -¿Cuánto vale la entrada? Eso mejor en la oficina, Susana. -¿50 000, te parece bien? Sí, pero en la oficina. Nos miran todos, Susana. -Todavía tienes que hacer una cosa por mí. ¿Otra cosa, Susana? -Sí, adelante. ¿Se puede? -¿Qué desea? Si está ocupado, vuelvo más tarde. -Mañana es la reunión, te espero. -Sí, claro. Hasta mañana. -Pase, pase, ya hemos terminado. -Ya... -Bueno... Buenas. -Buenas. -¿Qué tal la comida? -Bien. Pasaros un momento por el despacho. Tengo algo que deciros. -¿Me está sugiriendo repetir un examen? Sí. Bueno, creo que sería lo justo. -Ya veo, usted Alcántara se matriculó en ICADE para enseñarnos qué es justicia. ¿No es eso? No, señor. Me matriculé para estudiar y sacarme el curso. Pero creo que lo ocurrido hoy no es admisible. -Mire, Alcántara. En este centro nos gusta fomentar el espíritu crítico de nuestros alumnos. Y usted ha demostrado tenerlo y mucho. Pero otra cosa es poner en cuestión las normas del centro. La asistencia a clase significa constancia y sin ella es imposible alcanzar el rigor académico exigible a una institución como la nuestra. Hay derechos... Pero también hay obligaciones. Alcántara... Qué raro. ¿Sabes dónde está la L? -Ni idea. Salta de la I a la M. -¿No la tendrás tú? Ayer te vi cogerla. Sí, la cogí y la volví a dejar en su sitio. -Lo mismo la tiene Tomás. ¿Tomás? No creo que use estos archivos Tomás. -Tú, por si acaso, pregúntale. Total, tenéis mucha confianza. ¿Qué quieres decir? -Nada, mujer, que os entendéis muy bien, solo eso. Beatriz... ¿Me puedes decir qué está pasando aquí? -Que conste que me alegro por ti, pero vamos... Que aquí el que no corre, vuela. Pero será posible... -Inmobiliaria Tereñes, dígame. Sí, por supuesto. ¿En cuántas habitaciones piensa? -Ay, Antonio, qué bien lo pasamos, Antonio. Divinamente, Susana. Pero se hace muy tarde. Me tengo que marchar. -Quita, tú sabes la de tiempo que hace que no me sacan a bailar. Pues... Para mí fue muy fácil porque se te fueron los pies al centro de la pista y nos miraron todos como si esto fuese el NO-DO-. -¿El NO-DO? Qué NO-DO. A mí no me importa la gente. A mí tampoco, entiéndeme, pero llego tarde a la oficina y no puedo llegar tarde. -Ay, es que este día es redondo, no sabes lo feliz que soy. A ver, Susana... No me gustaría que hubiese un malentendido, ¿entiendes? -¿Pero qué dices? Estás trabajando. Ah, trabajando. Ah, bueno... -No quiero despertar... No quiero despertar... Susana... Susana, no te duermas, ¿eh? ¿Podemos hablar? -Sí, pasa. Solo será un momento. Quería decirte que no voy a aceptar la promoción de Mirasierra. -¿Y eso? Porque no. Porque llegué la última a la empresa y ellos se la merecen más que yo. -A ver, eso ¿quién lo dice? Exactamente. No me malinterpretes que sé que eres el jefe. Pero creo que te precipitaste con la decisión. -Siéntate, por favor. Siéntate. Haz el favor. A ver, ¿podemos hablar tranquilamente del asunto? ¿Por qué crees que te elegí a ti? Pues no lo sé. -Te lo diré. Esta es una zona con clientela potencial de clase media alta y creo que contigo se sentirán en su salsa. Yo creo que Víctor y Beatriz lo pueden hacer igual de bien. -¿Quién es el jefe, Mercedes? Tú. -Yo, bien, pues si yo digo que tú eres la más apta para la promoción, entonces eres la más apta para la promoción y no se hable más del tema. Todo esto es por Beatriz, ¿no? Por Beatriz. -No le hagas caso. Está dolida conmigo. Tuvimos una relación, pero... Acabó. Es que no quiero saber nada de tu vida privada. Vine aquí para vender pisos y nada más. -Si cuando digo que tienes clase... Bueno, ¿qué? ¿te quedas con Mirasierra o no te quedas con Mirasierra? ¿Pepe, qué estás haciendo? -Instalando la televisión pequeña. ¿Aquí? -En la cocina no cabe y digo pues para doña Herminia que le saca más partido. Hijo, no la veo nunca y para lo que echan... -Ya, pero en esta casa estarán como tres en un zapato y así tiene usted más independencia, privacidad... ¿Me entiende? Ya está, ya funciona. Anda... Jiménez del Oso. Bueno, a mi señora le encanta, no se pierde una. Con esas barbas, ese misterio. ¿A usted le gusta, doña Herminia? Bueno, ¿sabía que en mi pueblo se avistaron OVNIS? Cállate, que no oigo qué dicen. -La forma tenía, aproximadamente, unos... De forma de trompo. Tenía en los laterales como una especie de asas de asas de ollas, se le puede decir. -Quédese viendo el programa que termino lo que queda. No se preocupe, si no sé colocar algo, la aviso. Pepe... Que muchas gracias. -No hay de qué. ¿Le preparo un café? La cocina ni pisarla. No me vayas a romper algo. (T.V.) Y los expertos que avisaron a los testigos porque se trata de una nave de bastante dimensión, bastante grande. -¿Mienten? ¿Están bebidos? ¿Exageran? Evidentemente, no. Ellos han visto OVNIS. -Oriol, con cuidadito que Diana es más chica. Tú tienes que cuidarla. Paquita... Hija, que te quedas dormida. -Pues sí. Es que dormí fatal hoy. -¿Y eso? -Nada, cosas mías. Oye, ¿y el hermanito de Oriol, qué tal? -Muy bien, más bonito. -¿Sí? -Sí, es un bebé precioso. -¿No se pone celoso? -No, creo que como pasa poco tiempo con ellos, no le da tiempo. Lo trata como si fuera un muñequito. -¿A ti...? ¿No te resulta? No sé cómo decirlo. ¿Violento cuando vas a buscar a Oriol? -¿Lo dices por Carola? -Y por Eugenio, no sé. Ahí con las dos... -No, la verdad es que lo llevamos bastante bien. Creo que es lo mejor para todos. -Qué modernos. -Todo se supera. -¿Sí? -Sí. -Sí, será eso. -Bueno ¿y por lo demás, qué tal? ¿Qué tal...? -¿Lo dices por Miguel? -No, lo digo por todo, pero bueno, también por Miguel. -Bien... Bien... -No suenas muy convencida. -No sé, prima. Creo que me cansé de hacer todos los días lo mismo. Del Bistró al colegio a recoger a los niños. Del colegio al Bistró otra vez. Del Bistró a casa a hacer la casa con Miguel. Y ya está. -No sé, te podrías apuntar a algo que te divirtiera. Un curso de cocina. -No están los tiempos para divertirse, Inés. Te piden dinero para todo. ¿Sabes qué me gustaría? -¿Qué? -Volver a París. Eso me encantaría. -Bueno, no es tan caro. Conozco a mucha gente en París. Si queréis hacéis un viaje los dos y os alojáis en casa de unos amigos míos. -¿Qué dos? -¿Cómo que qué dos? ¿Hija, qué te pasa? Pues Miguel y tú. -Miguel y yo. En París. Tenemos tres hijas, no sabría qué hacer con las niñas. -Bueno, pues Manuela y yo te las cuidamos. ¿Qué pasa que no te fías? -Sí, me fío, pero vamos, que digo yo que tendrás cosas más interesantes que hacer que cuidar de mis niñas. -Hija, un fin de semana largo, tampoco es para toda la vida. -Te lo agradezco mucho, Inés. Pero cuando las cosas no pueden ser, pues... Pues no pueden ser. -Tú erre que erre, qué cabezota. ¿Cómo se te ocurre pedir que repitan el examen? ¿Y a los que nos salió bien, qué? Os jodéis. -Oye, estás un poco pesado con el tema ya, asume que suspendiste y punto. -Dame fuego. Caray... Qué bien montado lo tenías. -Ostras, Carlos... Qué profesional, estas de las que me gustan a mí, cojonuda. -Justicia, claro como no te dio tiempo a terminar la chuleta, a repetir el examen. No entiendes nada, déjalo. -Eres un tramposo, Carlos. -Y un poco coñazo, la verdad. No te lo tomes a mal, eres de los míos. Un poco rojillo, pero de los míos. Hola, Antonio. Hola, Merche. ¿Qué haces aquí? Pues no lo sé. ¿Y tú? ¿Yo? Pues... He venido a ver cómo están las cosas. Has fumado. No, debe haber sido Pepe o su cuñado. Ya... Mira lo que se dejaron. Ya, después de la paliza que me di, se dejan las cajas. Será posible. ¿Qué pasó con el carillón? El carillón, por error, se fue al guardamuebles. Ya, por error. Os voy a dar a vosotros. Anda, vámonos, que tengo un come come todo el día que dejé sola a mi madre con este lío. Sola no, con Pepe, que es peor. Por cierto, reventaron el espejo de la habitación. No me digas. Totalmente. Pero si eso da... No lo digas. No lo voy a decir. Venga, vámonos. Ya habrá llegado Oriol. Cómo me fastidia dejar esta casa. No te pongas tonto ahora. Ya, en un tiempo nos reiremos de esto. No es para tanto, hombre. ¿Sabes qué? ¿Qué? Que me han dado una promoción. ¿A tí? De una urbanización en Mirasierra. Que voy a ganar mucho dinerito. Vamos a ver... A ver si vas a ser mejor vendedora que yo ahora y me hundes. No, ¿mejor que tú? Es imposible. Pues nada, se acabó lo que se daba. Anda, se nos olvidó la caja. No te preocupes solo tiene la cigarrera esa. Pero que te gusta que es un regalo. ¿Pero dónde meto yo eso en San Genaro? No cabe, Merche. Se lo dejamos a la notaria así lo usa. Al fin y al cabo tampoco se quedó el carillón. Pues nada, los Alcántara dejan el castillo y van al pabellón de caza, más pequeño. Anda, conduce tú. ¿Ves, Merche? Ya hay otro Mercedes en la puerta. A rey muerto, rey puesto. ¿Y para qué quieres un Mercedes? Si ya tienes a tu Mercedes. Dame un beso. (T.V.) Con brevedad, el cliente ha dejado de ser rey de la sociedad de consumo, si es que alguna vez lo fue. Hoy es víctima de su credulidad, de su falta de información, de su debilidad y está sin medios financieros... -¿Perdisteis otra vez? -Sí. Sí, Paquita, volvimos a perder. Injustamente, por un gol el fuera de juego. No me dejes volver al Vicente Calderón, por favor, que lo paso muy mal. Me cago en todo lo que estudia. -Tienes unas acelgas que te he dejado para cenar. -Qué ricas. Muchas gracias. ¿No cenas? -Ya comí fruta. Me voy a acostar. -¿A estas horas? -Pues estoy muy cansada, Miguel. -¿Por qué no te quedas un ratito conmigo? Anda... Por favor. Qué partido, Paquita. Qué bien empezamos. Qué manera de jugar, qué toque de balón y de llegar al área. Hasta que nos marcaron gol los alemanes y entonces, nos vinimos abajo. Y la segunda parte, desastrosa, como siempre, pero bueno, ya estamos acostumbrados a perder que es lo nuestro. ¿Te aburro, no? ¿Qué has hecho esta tarde? -Nada especial. Llegó el pedido de cervezas, se atascó otra vez el fregadero... Y yo luego, pues... He ido al parque. Con las niñas. -Caray, contado así suena peor que lo del Atleti. -¿Cómo quieres que te lo cuente? Para ti es muy sencillo. Tú te vas al fútbol con un amigo. -Ah, no, no, no... No, Paquita, por ahí no vayas porque no es por ahí. Te dije que te vinieras conmigo al fútbol y me dijiste que no. -Ya lo sé, Miguel. -Por favor te lo pido. No, no. ¿Pero qué te pasa, por favor? ¿Me quieres decir qué te pasa? Pero dímelo porque no soy adivino. ¿Qué te pasa? -Nada. -¿Nada? No, nada, no. No vengas con que no pasa nada porque algo pasa. No quieres estar conmigo, la cocina del bar la tienes hecha un desastre. Joder, no te reconozco. -Y hasta las croquetas están mal. -No estaban malas, Paquita. -¿Cómo que no? Esas croquetas no había quien se las tragara. ¿Y sabes qué es lo peor? Que no me importa. -Que me dan igual las croquetas. Que las croquetas no son importantes. Que quiero saber qué te pasa. ¿Cuál es tu problema? ¿La cocina del Bistró, ese es el problema? Porque a partir de mañana quitamos los menús, ponemos platos combinados y se acabó, pero dímelo, por favor. -Miguel. -¿Qué? -No quiero cocinar más. -Muy bien. ¿Y qué tenemos que hacer? ¿Contratar a un cocinero? ¿Crees que podemos contratar a gente? Muy bien. A partir de mañana cerramos la cocina del Bistró. -Sí, será lo mejor. -Lo mejor. -Que aproveche. -Que duermas bien. -Buenas noches. -Hasta mañana. ¿Sabes qué es lo que más me gusta de este barrio? Que aparco donde me da la gana. Ah... ¿Sólo eso? Hay otras cosas, pero no me gustan tanto, Merche, no tanto. A mi me gusta que es el nuestro. Lo sé. Además medio cortijo es nuestro. Tenemos la casa, la peluquería, el bar de mi hermano, esto que será nuestro. Solo nos falta comprar lo de Cervan pero en el fondo... Es un rincón, ¿entiendes? Bueno, un rincón que hemos sido muy felices y vamos a seguir siendo muy felices. Pero apretados, Merche. Eso sí. Aunque yo contigo soy feliz encima del cubo de la basura. Señora, su nueva casa. Bueno. Yo, desde luego, lo de los buzones no lo soporto qué quieres que te diga. Y huele a tortilla. A tortilla de pimientos. ¿No hueles siempre aquí a tortilla de pimientos? Será de Aurora. A lo mejor es de mi madre. No creo porque la de tu madre huele a huevos secos. Pero te digo una cosa, en cuanto pueda me compro un piso bueno, bueno. Qué pesado. Búscame en la agencia uno con dos o tres baños. Sobre todo con ascensor, porque a partir de los 50, los 60 y los 70, tanta escalera no es bueno. Los 60 ó 70 se notan, Merche. Ya era hora, hija, lo que habéis tardado. Lo siento, pero no sabes el día que tuve. Hola, hijos. -Hola. Hola. Perdonad, tampoco pude venir antes. Hoy vendí un coche de lujo. -Qué bien, papá. Lo que tú no vendas... Bueno, ¿qué os parece el salón? Pues muy bonito. Muy bien, un poco apretujados... Gracias, hija. Y gracias a usted Herminia. No hay de qué. Por cierto, ¿y mi heredero? Durmiendo. -Llegó cansadísimo del viaje. Normal, con esos horarios que tiene el padre que le manda cuando quiere. Anda que... Le voy a dar un beso. ¿Y tú, qué tal el examen? Bien... Bueno, regular. ¿Cómo regular? ¿No te irán a suspender? Yo creo que no. Menos mal que nos tienes que sacar de pobres. Esto de las comisiones da lo que da. -Bueno, ¿tenéis hambre? Hice unos filetes empanados. ¿Tú? -Hombre, claro. Pues ponlos, que estarán muy buenos. Muchísimas gracias. Ella también cocina muy bien. Interfono. Sí. Trae que ya me ocupo yo. ¿Quién será ahora? Déjeme. Cualquiera porque en este barrio llaman a cualquier hora. A ver, ¿quién es? -Antonio. Soy Susana. ¿Puede bajar un momento, por favor? Hola, Susana, ¿no prefiere subir? -No, por favor, baja un momento. Voy ahora mismo. Susana, ¿qué Susana? La Pabla. ¿La Pabla? Sí, la mujer de Pablo. Anda. Le vendí el coche a ella. Tú le das punta a los hilos, ¿eh? Pero creo que no coso nada, Merche. Voy. Anda que tú... ¿Qué pasa, Susana? -Nada, que vine a hablar contigo, pero me da mucha vergüenza. No te preocupes. ¿Qué pasa? -Sabes que cuando se marchó Pablo pues me mandaba dinero. Pero luego dejó de hacerlo. Pero mira, Pablo no es malo. Ya lo conoces, ¿no? Sí, lo conozco. -Pues que fui tirando con mis ahorros. Pero ya no... No tengo mucho y la chica de casa, de servicio, pues que... Que ya llevo mucho tiempo sin pagarle y se queda conmigo porque me quiere mucho. Entonces, del coche ni hablamos. -Antonio, no te puedo comprar el coche. Y el talón... Ah, sí. Lo tengo aquí. -Pensé que lo habías ingresado. No me gusta meter talones en el banco. Mira, Susana. Se acabó el talón. -Gracias, Antonio. Y gracias, también, por el día tan maravilloso que me hiciste pasar. De nada. Mi padre no había vendido el coche y yo no aprobé el examen. Pero había situaciones peores que la nuestra. Al fin y al cabo volvíamos a estar todos juntos en San Genaro. Y mi padre, aunque todo se le pusiera en contra estaba decidido a empezar de nuevo.

Cuéntame cómo pasó - T13 - Capítulo 220

13 oct 2011

Octubre de 1979. Antonio ha empezado a trabajar en un concesionario y lo primero que hace es recurrir a sus contactos para intentar venderles un coche nuevo y de paso saber qué ha pasado con sus vidas. Será el momento de reencontrarse con viejos conocidos.

 

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  1. Avatar de Rosa Turcios Velasq Rosa Turcios Velasq

    Quiero saber por que no puedo ver los capitulos de la temporada 13 carga el video pero no empieza nunca vivo en usa si alguien puede darme una respuesta por favor se los agradecere

    18 abr 2015
  2. Luis

    Como en este capítulo reapareció María José Cantudo, quiero escribir unas líneas en memoria de quien fue su marido y que tuvieron un hijo juntos: Manolo Otero, que murió en junio pasado. Y la ficción sucede justo en al año en que aparece la canción "Hola amor mío".

    08 nov 2011
  3. Quique Peñaranda Pérez

    Muy de acuerdo con Ferrnando, es una serie fenomenal! yo tambien me he visto reflejado en muchos momentos durante mi juventud en España (Barcelona) pues ahora vivo en Bruselas desde hace ya, 44 años. Tambien he visto reflejado el comportamiento de mis padres; tambien mi padre trabajó en una imprenta durante años. Sigo la serie por internet desde la primera temporada. Ojalá esta serie no se acaber demasiado pronto. Todas las temporadas me encantan... relatan todo lo que una familia pudiera pasar. Mi agradecimiento al realizador de la serie.

    31 oct 2011
  4. FERNANDOSALINASATANCE.-

    LA SERIE ...UNA MARAVILLA....ME GUSTA LA VEO TODOS LOS DOMINGOSSIGO LA TRAMA CON VERDADERO INTERES .......Y LA VIVO.....MUCHAS GRACIAS POR HACERNOS PASAR UNOS BUENOS MOMENTOS,....FERNANDO.-

    24 oct 2011
  5. iza

    Dirigida a los guionistas, he seguido la serie durante todas las temporadas, pero esta ultima esta siendo una gran decepción, principalmente por que ahora el único argumento que hay son las historias de la familia, casi ni se comenta nada de la transición ect...

    22 oct 2011
  6. wuisa

    maravillosos como siempre!!! llevo 10 años viendo cuentame y me parece la mejor serie que he visto nunca!! me he visto muchas veces reflejada en ellos, creo que èse es el secreto de su èxito y para los màs jovenes la ventana a esa España tan nuestra! que aun que con menos libertades tenìa unos valores muy importantes.

    20 oct 2011
  7. mjosefinag

    desde argentina vemos la serie todos los domingos religiosamente!!! Merche y Antonio son dos personajes memorables brillantemente interpretados por Imanol y Ana. La historia de España y de Argentina es muy similar con altos y bajos y el programa la refleja de maravillas. Mis felicitaciones a todos los que hacen esta hermosa serie y ojala sigan muchos años mas! Desde Santa Fe, Argentina con mucho cariño para nuestros hermanos españoles

    19 oct 2011
  8. Montse

    Gracias Cristina.

    16 oct 2011
  9. Cristina

    La canción se llama Going Back to My Roots, y es de Richie Havens

    16 oct 2011
  10. Cristina

    Going back to my roots de Richie Havens

    16 oct 2011
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