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Transcripción completa

Cuéntame cómo te encuentras,

cómo eres hoy,

si el tiempo no te cambió.

Sin querer

ibas creciendo,

te fuiste de casa y estás de vuelta otra vez.

Háblame de cómo te han besado,

hoy lo quiero recordar.

Cuéntame.

(TV) A continuación corresponde el examen de la proposición de ley

formulada por el grupo parlamentario

sobre supresión de la pena de muerte.

"1978 seguía su curso y en España se sucedían acontecimientos

inimaginables hasta hacía bien poco.

A la abolición de la pena de muerte

había que sumar la despenalización

de los anticonceptivos y, por si eso fuera poco,

Adolfo Suárez sorprendió a muchos yéndose de visita oficial a Cuba.

¿Quién nos lo iba a decir? El presidente de los españoles

departiendo tan tranquilamente con un líder comunista.

Otra visita sorpresa, aunque esta de carácter más doméstico,

fue la que nos hizo al final del verano Luis,

que se cogió unos días de vacaciones

aprovechando que el barco en el que trabajaba

hacía escala en España.

Además de las batallitas de sus viajes y de algún

que otro exótico regalo, Luis nos obsequió con una noticia

que nos dejó a todos con la boca abierta".

-Me caso. ¿Cómo que te casas?

Sí, el mes que viene.

Se llama Maite. ¿A que es guapa?

Sí, si guapa es...

Las gallegas son tremendas, macho.

Nos conocimos el año pasado y fue como... no sé.

Como un flechazo.

¿No me vais a dar la enhorabuena? -Claro que sí, hombre. Felicidades.

-¿Qué?

Enhorabuena, es que no me lo esperaba.

Ni yo, pero me ha apetecido dar el paso.

-¿Cuándo nos la presentarás? Tengo ganas de conocerla.

-Sí, se iba venir conmigo pero, al final,

con lo de la boda se ha quedado en Vigo.

¿Está...? No.

En cuanto nos casemos, a por el niño.

-Si no está embarazada, ¿por qué te casas?

-¿Qué pasa? ¿Uno solo se puede casar de penalti?

-¿Y cómo vas con la mili? A ver si me libro.

He acabado la instrucción. Estoy de oficinista.

"No me lo podía creer. Eso de dar el paso me parecía de otro planeta.

Con 18 años recién cumplidos tenía la impresión

de que nos quedaba mucho por vivir antes de pasar por la vicaría.

-Antonio, dale a la llave de paso.

Voy.

Ya está, Desiderio, ¿te queda mucho?

¿Has abierto? Sí.

Pues hemos terminado. Qué rápido eres.

Soy profesional. Vamos a meter esto, ayúdame.

¿Así del tirón? Del tirón.

Merche, cabe perfectamente. Lo que es una casa buena...

Te compras un lavavajillas y ya está. Listo.

Yo no le veo la utilidad. Bueno...

Anda, enséñame. Ven, mira, es muy fácil.

¿Cómo que es muy fácil?

Este es el cajetín del detergente. Lo echas aquí. No echéis mucho

porque no podréis cerrar la tapa. Luego eliges el programa.

El tres va perfecto.

¿Automático? Sí.

Le das al botón y en 2 horas salen los platos limpios,

y puedes comer en ellos. ¿2 horas?

Eso gastará una barbaridad de luz.

Fregándolos a mano quedan mejor los platos.

Madre... Es la monda de la mandarina.

Gasta pero tiene la tele todo el día encendida.

Venga, ya está.

Herminia, que eso es un lujo.

Sí, mira qué bien está. La cantidad de platos que caben...

¿Tú lo vas a entender esto?

¿Has comentado ya algo de su tema?

Hoy no he podido, he tenido mucho trabajo.

He pensado que voy a hablar directamente

con el subscrecretario o con el jefe de negociado.

Estas cosas me las avisas con más tiempo

y lo soluciono en cinco minutos.

A Clarita le daba apuro decir: "Oye, por favor,

enchúfame". Ya sabes cómo son las mujeres.

No es un enchufe, es una cosa de amigos.

Le doy un empujoncito, que no se preocupe.

Nos hace mucha falta. Un puestecito seguro

y todos los meses... La tienda va manga por hombro.

No me extraña. Mis electrodomésticos son buenos.

Eres un alma cándida, no cobras ni para atrás.

Me has puesto el lavavajillas y no me has dado las letras.

Como hagas eso con toda la clientela...

No me abrases con las letras. Dile que no se preocupe.

Gracias, Antoñito. Que se considere en el ministerio.

¿No te parece raro que se case?

-No. A mí me parece romántico.

Es muy joven. ¿Qué más da? Si se quieren...

Llevan juntos un año. Deberían conocerse más.

Pareces mi abuela.

Mira nosotros. Llevamos un año. ¿Y qué?

¿No me conoces lo suficiente?

Sí, te conozco. Pero, ¿te casarías ahora conmigo?

Pues no. Pues ya está.

Lo mío es distinto, yo no creo en el matrimonio.

Ah...

Me iría contigo a vivir juntos.

Es lo mismo, ¿no? Sí, lo mismo.

Sí, besugo.

Adiós.

Oye, ¿tú qué miras? Nada.

¿Nada? Ya.

Adiós. Adiós.

-Solo debe decirle al juez lo mismo que a nosotros.

-Que oyó decir que despedirían a los trabajadores de la huelga.

-Entre ellos a mi hijo. Exacto.

A su hijo y a otros cuatro.

-Perdonad, no creo que sea la mejor estrategia a seguir.

Será su palabra contra la de la empresa.

No creo que el juez la tenga en cuenta.

-Es una prueba testifical. -Lo eran los documentos.

-Si los roban, algo tendremos que hacer.

-Solo conseguiréis que despidan a este señor.

-Por eso no se preocupe. A mí me es igual.

Me jubilo dentro de mes y medio.

Quiero es que esos sinvergüenzas indemnicen a mi hijo.

-Mire, vaya a descansar y nos vemos en el juicio.

-Le acompaño a la puerta.

-Muchas gracias. -A Ud.

-Gracias.

-¿Se puede saber qué te pasa?

-Perdona que te sea tan claro, pero no tenemos nada que hacer.

-Eso lo dirás tú.

Ya hemos ganado con una prueba testifical.

-Lo sé. -¿Entonces?

No solo es la prueba y no solo es el juicio es por todo.

-Por todo, ¿qué?

-Ya no sé si merece la pena seguir.

Si todos pensáramos como tú, desde luego que no.

-No sé si todos piensan como yo, pero muchos sí.

A la gente le importa llegar a fin de mes y estar tranquila.

Y, si es necesario

que haya cuatro repartiéndose el pastel, pues ya está.

-Mira, vamos a dejarlo.

Música discotequera -Ahí tienes.

-¿Cuánto es? -105 pesetas.

-Aquí tienes. -Muchas gracias.

-Adiós, guapa. -Hasta luego.

-¿Qué vas a hacer esta noche? -No sé.

-Yo voy a tomar una copa, ¿te apuntas?

-¿Has quedado con alguien? -Contigo.

-Si has quedado con alguien más.

-No, tienes suerte. Me tienes en exclusiva.

-Vaya, me lo voy a pensar, ¿vale?

-Bueno, ¿atendemos la barra o vamos a estar toda la noche

calentando la pava? -Ya va. Explotadora.

-Tira para allá, que estás todo el día en la luna.

-¿Qué te pongo?

-Tres whiscolas y una para mí. Qué calor...

¿Con Pituca de compras?

Mañana. Me la he encontrado y no he sabido decirle que no.

Pues me alegro. Era hora de que tuvieras amigas en el barrio.

Además, te voy a decir una cosa. El hijo de Pituca, Felipe,

conviene mucho a Carlos porque tiene buena cabeza.

Ya, ya. Es que tengo que preparar el examen de la universidad

Y debo ir a la peluquería a cerrar el trimestre y a hacer pedidos.

Cago en la mar...

¿Y si le digo que no? ¿Le sentará mal?

Sevillana de electricidad, tres enteros.

¿El qué?

Sevillana de electricidad, ha subido tres enteros.

Te digo si le sentará mal si le digo que no.

Tú no le digas que no, mujer. Ya, sí.

De la peluquería que se encargue Pili.

Ya. De los pedidos te encargas después.

Y llevo una semana viéndote estudiar. Lo tendrás todo trillado.

No puedo más. Se acabó por hoy.

¿Cuánto dices que has invertido?

No, un pellizco.

50.000 pesetas en altos hornos de Bilbao

y otro tanto en Sevillana de electricidad.

¿Otro tanto? ¿Cuánto? Pues otras 50.000.

¿100.000 pesetas en dos valores?

Y me he equivocado. Desde luego que sí.

Si lo llego a meter en sevillana de electricidad,

al final del recorrido de la acción tendríamos

pues casi 200 y pico mil. 240, ¿te parece poco?

Tienes que tener mucho cuidado con la bolsa. Es muy irregular.

Apaga la luz que estoy muerta. Y yo mañana de compras con Pituca.

Con la cantidad de cosas que tengo que hacer...

¿Certificado médico? Pues ya está. Ya te avisaremos por carta.

-Ya podrías haber alegado otra cosa

porque lo del soplo al corazón está más visto...

¡Siguiente!

-¡Buenas! ¡Bueno, Luis!

¿Qué pasa? ¿Qué tal?

Felipe, Luis.

Encantado. -Igualmente.

-Venía a traer los papeles, a ver si me libro.

-¿Qué vas a alegar? -Sustento familiar.

-¿Este es el que se casa? Vale.

Tu mujer... Tu novia, ¿trabaja? -No, qué va.

-Pues no tiene problema. Ya te has librado.

Te digo lo que haremos: yo me guardo esto,

del libro de familia nos envías una copia compulsada

la adjunto en tu expediente y con los urgentes.

-Muchas gracias. -Para eso estamos.

-Podrías venir hoy de fiesta con nosotros, ¿no?

Sí. Vale. ¿Qué pensáis hacer?

Bueno, ir por ahí a tomar algo.

¿Habéis probado la leche de pantera? -Sí, en Valencia.

-No, leche de pantera de verdad, la de Chapandaz.

Ahí la preparan con pólvora. Con pólvora, este...

Verás con qué petardazo sales, no te tendrás en pie.

Y donde nos lleve la noche, ¿no? -Por mí, estupendo.

-Sí, señor. Despedida de soltero. Nada de novias.

Televisor

-Inés, ¿te queda mucho?

Contéstame, que sé que estás ahí.

Pestillo

-Hola, tú eres Tony, ¿no? El abogado.

Yo soy Jaime, un amigo de tu hermana.

-Encantado. -Encantado.

Oye, me suenas un montón de la facultad.

-Pues no sé. ¿Estudiaste Derecho? -Estudiar, estudiar... A medias.

Era un coñazo.

Sobre todo Derecho Romano. ¿Cómo se llamaba el catedrático...?

-Picabea. -Eso. Menudo cabrón.

Me suspendió las seis convocatorias. -A mí dos.

Hola. -Vaya, veo que ya os conocéis.

Voy a hacer un café, ¿quieres? -Sí, sí, por favor.

¿Y Oriol?

-Durmiendo. Lo voy a despertar para ir a la guardería.

-Yo quiero acompañarte. ¿Puedo?

-Sí, claro. -Gracias.

Hasta luego. Encantado, ¿eh? -Encantado.

Ah, pueden subir más.

Si suben más, conviene esperar un poco.

Déjame que lo piense y te llamo. Adiós y muchas gracias.

Perdona, ha entrado otra llamada. En lo que estábamos.

¿Qué has hecho con las acciones de Sevillana de Electricidad?

-(RÍE)

¿De qué te ríes? ¿Has visto lo que han subido?

¿Si lo he visto? Me cago en la leche, claro.

Estoy arrepentido de no haber comprado más.

¿Tú cuántas tenías? 5.000.

Tenías 5.000 acciones de Sevillana de Electricidad,

o sea que has ganado 160.000 pesetas de vellón.

Más o menos. ¿Y qué piensas hacer con ellas?

El director de mi banco dice que no venda.

Esos de bolsa saben lo justo. Algo sabe, Ernesto...

Lo que necesitas es un agente de cambio y bolsa.

¿Un agente de cambio y bolsa? ¿Quieres que te presente al mío?

Ya... ¿Y cuándo me lo puedes presentar?

La bolsa está aquí. Siempre me paso un rato.

Pues no estaría mal ir un rato. Voy contigo.

¿Seguro que está en la bolsa? Se pasan el día.

-¿Has conseguido hablar con Aurelio?

-Al trabajo no ha ido y en su casa no contestan.

-¿Sabes si le ha podido pasar algo? -La verdad es que no lo sé.

-Bien, pues a ver qué hacemos ahora.

-Señores letrados, vengan un momento, por favor.

Sin ánimo de prejuzgar, estimo conveniente

la búsqueda de un acuerdo que satisfaga a ambas partes.

-Señoría, me gustaría solicitar un aplazamiento.

-Señoría, ha sido aplazado dos veces a petición de la demanda.

-¿Qué motivo alega? -Incomparecencia de un testigo.

-Lo siento, señor letrado, pero no procede el aplazamiento.

Vuelvan a sus mesas y celebremos el juicio.

-¿Por dónde prefiere que le lleve, Alonso Martínez o Alcalá?

-Por donde se llegue antes. -Muy bien.

-Gracias. -De nada.

¡Me cago en la leche! -Eh, oiga, pero ¿adónde va?

-¡Françoise!

-Papá...

-Hija, pero ¿qué haces aquí?

¿Qué pasa? -Nada, no pasa nada.

-Yo te hacía en Francia y tú paseando por Madrid.

-Papá, no me montes un espectáculo.

-(ENFADADO) ¿Qué espectáculo ni nada?

¿Cuándo has venido?

-Hace 15 días.

-¿15 días? Joder...

¿Llevas 15 días en Madrid y me lo dices tan pancha?

Claxon

-Oiga, pero ¿qué hace? Por favor... -Que ya va, hombre, ya va.

¿Por qué no me has avisado? -No he tenido tiempo.

-Llevo dos meses sin saber de ti. -Tú tampoco me has llamado.

-¿Quién se fue diciéndome que era un troglodita y no sé qué más?

-¡Es que lo eres! -Vamos a dejarlo ya.

¿Dónde estás viviendo? -No tengo que darte explicaciones.

-No me dejes con la palabra en la boca cuando hablo.

-¿Esto es hablar para ti? -Oiga, por favor...

¿Le está molestando? -¡No se meta! Es mi hija.

-(HABLA EN FRANCÉS)

Claxon -¿Cómo va a ser su hija si esa señorita es francesa?

-Me estás dejando en evidencia. Súbete en ese taxi.

-(EN FRANCÉS) No quiero. -¡Que subas ahora mismo!

-(HABLA EN FRANCÉS)

-Si no subes, no quiero volver a saber nada de ti en la vida.

En la vida, ¿me entiendes?

Cláxones

-Oiga, ¿me va a llevar o no? Si no, me cojo otro taxi.

-Súbase. ¡Que se suba he dicho!

-Vamos, que es para hoy. -Que ya va, hombre, ya va.

Hola, buenas.

-Hola, buenos días. -Buenos días.

-Por favor, qué pañuelos. ¿Te gusta, Mercedes?

Pues sí, ese es muy bonito.

Un poco clásico quizás. Qué bien que estés para aconsejarme.

Antes de que se me olvide.

El domingo es la cuestación anual. ¿Te vienes?

¿El domingo? Sí.

El año pasado vino la marquesa de Ojeda.

Recaudamos casi 80.000 ptas., para los pobres, ya sabes.

Cómo lo pasamos, por favor. (RÍE)

No sé si voy a poder ir.

Estamos un par de horitas y vamos todas a tomar un vermú.

Va, apúntate. ¿Sabes lo que pasa?

El domingo vienen mis hijos a comer y me gusta hacer paella.

Hija, qué sacrificada eres. Que cocine la chica, para eso está.

Ah, pero no le sale igual. -Perdón, ¿les puedo ayudar?

-Pues sí, guapa. Buscamos un pañuelo.

Un pañuelo así, bonito, ¿eh?

Así como este, que es muy favorecedor, ¿verdad?

Mhm.

A este pañuelo le iría bien un broche en tonos verdosos, ¿no?

Sí. -Perfecto.

-¿Tienes broches? -Sí, sí, sí.

¿Me acompañan por aquí? -Sí, claro.

Vamos a ver los broches, no se hable más.

A ver... ¿Mercedes?

¡Mercedes! Ven, mujer.

-Este negocio es de cuatro y hay que conocerlos.

Y las órdenes aquí, cuando se dan tan rápidamente,

¿cómo se trasladan al otro lado, de palabra?

De palabra.

Barullo

Ahí los tienes, en el corro 2. Textiles y agricultura, lo tuyo.

Barullo

¿Cómo se enteran de lo que dicen hablando todos a la vez?

Que si compro a cinco, que si vendo a siete.

¿La palabra vale? ¿Se dan la mano? Hombre...

Verba manent, la palabra permanece, la máxima de la bolsa.

Mira qué máxima. Bueno, vamos a ver.

A ver dónde está este. Vamos a la sala de fumadores.

Sala de fumadores...

Si todo fuera así, si la palabra sirviera para algo...

Ya. ¡José María, eh!

-Hola, Ernesto, tú por aquí. -¿Cómo andas? ¿Qué tal?

Te presento a un amigo mío, Antonio Alcántara.

-Mucho gusto. -Reciente inversor en bolsa.

Encantado, José María.

Hemos comprado Sevillana de Electricidad.

-Vienes en el momento justo.

Está a punto de comenzar el corro de las eléctricas.

Yo lo tengo claro. Hay que vender.

Eso decía mi director de banco, porque eso seguro que no sube.

No subirá, ¿no? Seguro en la bolsa no hay nada.

Puede ser que suba, pero no mucho más.

Desde luego bajarán, si no hoy, mañana o la semana que viene,

porque esas acciones están por encima de su valor real.

Ah... Ya.

-Yo me pongo en tus manos, lo que digas.

-¿Tú qué vas a hacer? Megustaría vender, como vosotros,

pero no las tengo aquí, las tengo en el banco.

Yo me arreglo con ellos. ¿Cuántas tienes?

No tengo tantas como Ernesto, solo tengo 1.500.

Campana -Bueno, 1.500...

-El corro de las eléctricas. Yo me bajo.

Entonces, ¿vendemos o no? Sí, por favor José María, vende.

Pues si tienes 10 minutos

te mando a mi apoderado para los últimos formalismos.

Muy bien. ¿Y con eso ya está? -Ya está.

¿Tú vas a vender los 5.000? Así de fácil.

-A ver este otro. Se me ha hecho tarde.

Me tengo que ir. Mujer, espera un momento.

Mejor te lo pruebo a ti y así veo el efecto.

Pituca, de verdad... Mercedes, un momentito.

Fíjate, fenomenal, ¿verdad?

Se me ha hecho un poco tarde. Si quieres quédate tú.

¿Sabes qué? Ya volvemos otro día con más tiempo.

-Como quieran.

Muchas gracias. -Hasta luego.

-Señora, el broche.

-Ay, por favor. Me llevaba el broche. Fíjate tú.

Oye, vamos a una tienda de fulares monísima.

Es que no tengo tiempo. De verdad.

-Por favor, ¿les importaría acompañarme?

¿Cómo dice? Si son tan amables...

-¿Ud. qué se ha creído?

-O me acompañan al despacho o me enseñan los bolsos aquí.

Mejor le acompañamos. Por favor.

-El pañuelo. No sé cómo ha podido acabar en el bolso.

-Ya, habrá sido un accidente, como el broche.

-El broche ha sido un descuido.

-¿Y Ud.? ¿Sería tan amable de enseñarme el suyo?

-Muchas gracias.

Puerta -Disculpe, don Alfonso,han traído elpedido de Barcelona.

-Esperen un segundo, enseguida estoy con Uds.

-(SUSURRANDO) Qué antipático, por favor.

No sé tú, Mercedes, pero yo no pienso volver.

No. Yo desde luego tampoco.

En Galerías Preciados, que ya me conocen, me ponen a dos chicos

que me siguen por todas partes, pero tratarme así, jamás.

Y encima nos hacen esperar, con la prisa que llevas tú.

Se van a fastidiar.

(SUSURRANDO) Mercedes.

(RÍE)

Pituca, por Dios, ¿también has cogido eso?

No se han dado cuenta. A Goyo ni una palabra.

que el pobre no sabe nada, pero nada de nada.

-Señoras...

-¿Le parecerá bonito tenernos aquí esperando?

-Disculpen la demora.

Como comprenderán, lo mejor para todos

sería solucionar este tema aquí y ahora.

Desde luego.

-Por supuesto. Le pago el pañuelo y asunto zanjado. ¿Cuánto vale?

-4.000 pesetas. ¿4.000 pesetas?

-Mujer, es seda natural.

-Disculpe, dadas las circunstancias no podemos admitirle un cheque.

-Pues el caso es que yo, dinero en efectivo, no llevo.

Mercedes, ¿no tendrás tú por casualidad...?

(RESOPLA)

1.000, 2.000, 3.000

y 4.000 pesetas.

-Muy bien.

-¿Me lo puede envolver para regalo? Ya está bien, ¿eh?

-Señoras, les acompaño a la calle.

-Toni, no te lo tomes así.

Primero nos roban los papeles y luego el testigo,

porque estos han sido ellos. -Estoy segura, pero no lo sabemos.

Sólo te digo una cosa. Como le haya pasado algo a Aurelio...

-Alcántara, ha sido un placer. No te lo tomes así, hombre.

En esta profesión lo primero es aprender a perder.

-Desde luego, enhorabuena. Os ha salido el juicio redondo.

-Gracias.

-Venga, no te hagas mala sangre.

-¿Sabe Ud. que están haciendo una nueva Constitución?

¿Una nueva? No.

-Pues no tenía ni idea...

-Muy poco, la verdad.

-Mire, yo no estoy al corriente de las cosas estas del Gobierno.

Puerta

-Hola. -Hola.

¿Qué haces? ¿Ya habéis comido?

-Jon sí, está echando la siesta. Yo no tengo hambre.

-Voy a calentar las lentejas de la abuela.

¿Quieres unas pocas? -No, gracias.

¿Qué tal en el trabajo?

-Calla, mejor no te cuento. ¿Tú crees que seguirán buenas?

-No sé, lleva ahí un montón de días. -Mira, lo que no mata engorda.

-Vaya susto que te has tenido que dar hoy con lo de Jaime.

-Eso te iba a decir, ¿qué pasa? ¿Dónde lo has conocido?

-Está trabajando conmigo en el bar. ¿Vais en serio?

-A ver si vas a ser peor que papá.

Creo que esto está bueno, ¿seguro que no quieres unas pocas?

-No, gracias.

Toni, ¿tú me puedes dejar algo de dinero?

-¿Ahora? -Es que no tengo un duro.

Hasta la semana que viene no cobro.

-Te lo dejo porque así no me lo gasto.

A ver, casi 2.000 pesetas. ¿Tienes suficiente?

-Sí, gracias.

-De nada.

-Madre mía, cómo huele a quemado eso, ¿no?

-¿Qué se va a quemar?

-¿Qué se va a quemar? Menudo cocinero estás hecho.

Por cierto, hoy tendremos una actuación en el café, ¿vienes?

-¿Con Cecilia? -Sí, con Cecilia.

-Bueno, pues si puedo me paso. -Vale.

Barullo

-A ver, Pili, ya estoy aquí. Aquí están tus albóndigas.

-No, si yo había pedido emperador. -¿Estás segura?

-¿Nos vas a atender? Llevamos media hora esperando.

-¿No ves lo ocupada que estoy? ¿Tú querías emperador?

-Sí... ¿Para quién son las albóndigas?

-Pues creo que para la mesa tres.

-Para la tres. Esto es la cuatro. Ya, pero yo con tantas mesas me lío.

-A ver. Aquí tiene la copa, la cuchara y el cuchillo.

A este hombre lo voy a matar.

-Que un fallo lo tiene cualquiera.

-¿Un fallo? Hablo de Miguel, Tenía que estar aquí hace una hora.

Una hora. No sé dónde se habrá metido.

Míralo. ¿Se puede saber dónde te habías metido?

Miguel, que te estoy hablando.

-Dime una cosa, Paquita. -¿Qué?

-¿Yo he hecho algo malo?

-Pues dejarme aquí empantanada, que llegas una hora tarde.

¿Te parece poco?

-No sé, igual he sido un mal padre y me está bien empleado.

-¿Qué?

Eso es que la ha dejado embarazada. No. Luis se casa porque quiere.

Por si acaso, ándate cuidado y te pones lo que tengas

Mira qué le pasa a la gente cuando anda por ahí a lo loco.

¿Cómo os explico que no se casa de penalti?

Que sí, ya lo sé.

-Doña Herminia, ¿quiere que caliente las alubias?

Vamos a esperar a mi hija, sino nos las vamos a comer pegadas.

No comeré a la hora ni aunque llegue a ser ministro.

A lo mejor le ha pasado algo. ¿Pasar algo, no la conoce?

Cuando va de compras es capaz de venir al día siguiente.

Y con la que lleva al lado no le quiero ni contar.

Puerta Mira, hablando del rey de Roma.

Perdonad, que llego tarde. ¿Dónde te has metido, Merche?

¡Ay! si te cuento...

Mira qué guapa está, que parece Fabiola de Bélgica.

Qué tonto eres. Me cambio y vengo.

¿Caliento ya las alubias? Sí, caliéntelas.

Teléfono

Hala, ahora el teléfono.

Aquí, comer es un milagro.

Dígame.

(TELÉFONO)¿Antonio? Hombre, Desiderio.

¿Estás comiendo? Iba a empezar a comer.

Pero entre unas cosas y otras es que no puedo.

Pues estaba aquí con Clarita y nos preguntábamos si sabías

o tenías novedades.

Vamos a ver, novedades, novedades no.

He hablado con el responsable y ya está el asunto solucionado.

Dile a Clara que la plaza es suya.

Ostras, muchísimas gracias. De verdad. Eres un fenómeno.

Ahora si no te importa voy a comer, que se me están pegando las tripas.

Estupendo. Hablamos otro día. Un abrazo.

Es nuestra, es nuestra.

Como Desiderio no come...

¿Ha sido fácil lo de Clara?

Pues no ha sido ni fácil ni difícil,

porque no he hablado con el responsable.

Con tanto trabajo se me ha olvidado.

No voy a estar todo el día pensando en Clara.

Pero, ¿entonces? Entonces nada.

Hoy llega el director de producción agraria

y dice “quiero una plaza” y la plaza es mía.

Bueno. Anda, Rufi, sirve ya.

A mí se me ha cerrado el estómago.

Si te digo a mí... ¿Qué pasa?

Nada. Luego te cuento.

-¿No te ha dicho nada más? -Qué me va a decir.

Bueno, sí, me ha dicho que soy un troglodita.

y que la deje en paz. A mí, a su padre, a la cara.

Como si yo no tuviera derecho a estar preocupado por mi hija.

Y, ¿qué hago si quiero saber algo de ella?

Porque no sé dónde está. No sé dónde vive. No sé nada.

Es lo mismo que tener una hija desaparecida. Igual.

-No te pongas así, por favor. -Claro que sí. Me pongo como quiero.

-Bueno, ya está bien. Tu hija no está desaparecida.

Vive en una pensión en Claudio Cayo.

-¿Tú cómo sabes eso?

-Bueno, puesme llamó cuando vino. ¿Qué iba a hacer?

Me llamó y me pidió por favor que no contara nada y yo...

¿Qué iba a hacer, Miguel?

-O sea, que mi mujer y mi hija ahora son tan amigas.

Que juegan juntas a los secretitos, ¡Qué bonito!

Cuándo pensabais decirme que había llegado de París?

-A lo mejor te quería dar ella una sorpresa.

¿Una sorpresa? Claro que me la ha dado.

Sorpresas...

Y me dice que no me tiene que dar ningún tipo de explicaciones.

Y lo peor de todo de todo es que ha renegado de mí.

De mí, que soy su padre. Qué digo ha renegado.

Habéis renegado las dos, porque tú también, Paquita.

-Pero, Miguel... -Tú también, Paquita.

-A ver esos segundos, ¿cómo van? -Espérate, ahora te los llevo.

-La mesa ocho dice que o los sacamos o se van sin pagar.

-¡Aquí nadie se marcha sin pagar! -Joder, qué ambiente...

Total, que lo has tenido que pagar tú.

No podía hacer otra cosa, ¿qué habrías hecho tú?

Pues yo la dejo ahí plantada tan ricamente.

Después la vergüenza que te ha hecho pasar...

Calla, calla. no me lo recuerdes porque... es que...

No entiendo qué necesidad tendrá,

con todo lo que tiene, de robar.

Eso digo yo, debe tener más duros que todo San Genaro junto.

A lo mejor es por eso.

Así son los ricos. Antes de gastarse un duro

son capaces de cortarse una mano, y si se gastan un duro

es por la inversión, si no de qué.

No es por el dinero. Es una enfermedad.

No sé qué cara pondré cuando me la encuentre.

Eso sí, claro,

de lo de las 4 mil pesetas no ha dicho ni mu.

Mercedes, ¿vas en coche a la peluquería?

Sí, madre. Pues llévame,

que quiero hacer unas compritas en el barrio.

¿Todavía está con eso? A ver si se entera que su barrio

es éste, el de Salamanca, que no hace falta que vaya Ud.

a comprar a San Genaro, que aquí hay tiendas

que llama por teléfono y se lo traen a casa

y no tiene que venir cargada como una buhonera.

A mí las tiendas de este barrio no me gustan.

Y no me conocen.

¿No la conocen? No le gusta soltar los cuartos.

En eso tienes razón. Son muchísimo más caras.

Ya, sí.

En eso lleva razón. Aquí es todo mucho más caro.

Pues que se lo gaste.

¿Qué se lo va a gastar? Si allí es más barato y mejor.

Qué tontería.

Para eso está el dinero.

Cómo se nota que tú no haces las cuentas del mes.

A mí me gusta ése.

-Nos ha jodido mayo, las flores.

Te gusta lo último en tecnología del microsurco.

Con un pick up magnético,

con una resolución de sonido brutal,

tanto en 33 como en 45 y con un sonido HIFI maravilloso.

Ya,

¿a que aquello de allí es el precio?

Sí, 25.000 pesetas, Carlos. Joder...

Por ser vosotros os haría un 20

o incluso puedo llegar a un 30% de descuento.

-Esto es todo lo que tenemos. 5.000 pesetas

-¿Entre los tres?

-¿Por qué no les regalamos otra cosa?

No sé, una batidora, por ejemplo.

-No os preocupéis.

Lleváoslo, me quedo con esto y ya me lo pagaréis poco a poco.

¿En serio? Sí, hombre, sin ningún problema.

Coméntaselo a tu padre,

le estoy haciendo presión, a ver si me enchufa a Clarita.

Vale. Voy a envolverlo.

Gracias.

-¿Cuándo se lo damos? ¿Esta noche en la fiesta?

¿Cómo? ¿Qué fiesta?

¿Le vais a dar una fiesta a Luís?

-Hola. AMBAS: Hola, Clara.

-¿No vendrás a peinarte, verdad? -Vengo a saludar.

-Pues menos mal. Pili...

-Ya, es que no puedo más.

-Mercedes, qué contenta estoy. Qué alegría, de verdad.

Dile a Antonio que no sé cómo le pagaré lo que está haciendo.

Si lo hace con mucho gusto. Sí...

No me lo creo... Espero estar a la altura.

No quiero defraudarlo, no me lo perdonaría.

Vas a hacer muy bien ese trabajo. Sí, ¿verdad?

Hay que celebrarlo, cuando queráis os invitamos a cenar.

Que no, hombre. Y donde queráis.

Quita, quita. Es lo mínimo que podemos hacer

Muchas gracias, estoy muy contenta. Me alegro mucho.

Adiós, Pili. AMBAS: Adiós.

Que sí, tienes razón, te lo podría haber dicho,

pero es una despedida, solo vamos chicos.

-¿Que tendrá que ver que sea una despedida?

Claro que tiene que ver. Si no invitaríamos a chicas

Lo pasaréis de miedo solos.

Felipe ha dicho que nos llevará a un sitio con mucho ambiente.

¿También va Felipe? Sí, Luís lo ha invitado.

O sea, que va Felipe, que no conoce a Luis de nada

y a nosotros que nos zurzan. Vamos a ver, Karina,

Felipe es chico, ¿no? Que solo vamos chicos.

Como si os tiráis de un barranco.

Que no te pongas así, que yo no lo he organizado.

Que lo paséis muy bien entre hombres. ¡Que os den morcilla!

"En mi corta experiencia con chicas, tenía una cosa clara:

había cosas en las que nunca nos pondríamos de acuerdo

y salir de juerga con los amigotes era uno de ellos".

-De verdad que lo siento. Tienes que entenderlo.

-Te han pagado, ¿no?

Algo te habrán hecho para que cambiaras así de opinión.

-Readmitirán a mi hijo.

-Ya, pero ¿por cuánto tiempo?

Harán lo que les convenga, ¿o crees que les importa

lo que te hayan prometido? -No podía hacer otra cosa.

Mi hijo tiene que trabajar. Todos lo necesitamos,

pero no se trata de eso.

Hoy se han meado en vuestros derechos

y en los de tu hijo también y tú lo podías haber evitado.

-De verdad que lo siento. De verdad.

-(SUSPIRA)

Ya sabes dónde estamos.

-Gracias.

Si no supiera que es una persona responsable, de confianza y lista

no te habría molestado. -Si no me molestas, Antonio.

tengo un montón de cartas de recomendación de gente

que se presentó al mismo examen.

No todas las cartas eran de un director general.

Incluso de más arriba.

¿Cómo de más arriba? Me estoy poniendo nervioso.

De arriba del todo. ¿Del Ministro?

Del mismo.

Vaya. ¿Cuántas plazas sacamos?

Dos. Este es el problema.

Solo hay dos plazas. Y el Ministro ¿cuántas quiere?

Exactamente, dos. Vaya, hombre.

Hablaré con él, que me debe una.

Deberíamos sacar más plazas.

Este Ministerio está vacío. Así cabrían todas, claro.

Puerta

(MURMULLA) ...punto medio...

Hola, Mercedes. Hola, Pituca.

¿Molesto? No, no molestas. Estaba estudiando.

Solo vengo a darte esto.

Es por lo apurada que te he visto esta mañana.

No tienes que regalarme nada.

¿No me has dicho que estudias en la universidad? Así la usas.

No, de verdad. Te lo agradezco, pero no puedo aceptarla.

Cógela, tonta. Es una pluma preciosa. Plata de ley.

La pluma es muy bonita.

Pero de verdad que no puedo aceptarla.

Gracias. Mira, lo de esta mañana...

Lo de esta mañana no tiene importancia.

Si nos pasa en Londres nos detienen.

Ya sabes lo exagerados que son los ingleses.

¿Te detuvieron en Londres?

Bueno, es una historia muy larga que no viene a cuento.

Tómala, no puedo aceptarla.

Debe haberte costado un dineral. Que va. No me ha costado nada.

Nada de nada. (RÍE)

Tú ya me entiendes, ¿no?

Uy, ¡qué tarde! Me voy al teatro, que no llego.

Venga, Mercedes. A estudiar mucho.

-Ya, Antonio, pero no sé en qué puedo ayudarte.

Vamos a ver.

No quiero que perjudiques a los tuyos

para ayudar a mi recomendada. Se me había ocurrido, Ministro,

que si ampliamos las plazas a tres,

dado que este Ministerio está escaso de personal

y eso no es discutible, solucionaríamos el asunto.

¿Qué es eso de que yo he recomendado a nadie?

Lo que sé es que tienes predilección por dos candidatos.

No, eso es incierto. Yo no he recomendado a nadie.

¿De dónde has sacado esa información, Alcántara?

Si tú no has recomendado a nadie, dejemos las cosas como están.

No quiero crear problemas.

Mira, tampoco está mal que nos apretemos el cinturón

y nos quedemos con dos plazas, que está de sobra.

Eso está claro.

Saldrán las dos plazas que están convocadas.

Pero no te irás de aquí sin decirme de dónde has sacado

que yo haya recomendado a nadie.

Me lo dijo Ignasi Sarmiento, el de Lérida, el jefe de negociado.

Antonia, haz el favor de localizar a Ignacio Sarmiento.

Que suba inmediatamente.

-Eres un vendido. -Mira, Sonia.

Esa cantinela la tengo ya muy oída. -¿Ah, sí?

-Sí. Simplemente es que estoy harto. -¿De qué estás harto?

Sabes que los trabajadores nos necesitan precisamente

para defenderse de la gentuza con la que tú quieres juntarte.

-Para eso estáis Tony y tú. Yo me cansé. Lo siento.

Hasta luego. -¿Adiós?

¿Qué pasa? -(LLORA)

¿Que qué pasa?

Que Javier ha fichado para el bufete de la multinacional.

-¿Qué dices?

-Mientras preparábamos el juicio ayer

él ya estaba en el equipo contrario.

-Joder, qué cabrón.

(RESOPLA) Venga, no llores.

-Es que no me entra en la cabeza.

Nos deja en la estacada y adiós muy buenas.

No pasa nada, ¿no?

-A él le conviene hacer como si no pasara nada.

Así medio engaña su conciencia.

-Ya, pero no entiendo que cambie de un día para otro.

-Ya lleva tiempo distinto.

-Pues peor me lo pones.

No quiero creer que sea capaz de hacer algo así pensándolo mucho.

-Mira, haremos una cosa.

Voy al bar a ver a mi hermana que hoy actúa. ¿Por qué no vienes?

-Venga. -Recojo las cosas.

-Siéntese, Ignacio, por favor

A ver, Antonio Alcántara me ha informado

de que Ud. se ocupa de proteger a mis recomendados.

-Me habré expresado mal.

No quería que Antonio sacara esta conclusión.

Espero que sí se haya tratado de un malentendido,

porque si no tendré que tomar medidas.

-Sí, señor Ministro.

-¿Tiene Ud. algo que añadir, Alcántara?

No, yo también creo como Ignasi, que ha sido un malentendido.

Bien.

Ahora escúchenme los dos.

Me ocuparé personalmente de que saquen las plazas

las dos personas con mejores notas.

¿Ha quedado claro?

-Así se hará, señor Ministro. Claro, lo normal. Perfecto.

-No quiero recomendados en mi Ministerio

y menos aún que se diga que tengo preferencias.

-Ha sido un error que no volverá a ocurrir, Ministro.

-Eso espero.

-Papá...

-Vaya, hombre.

¿Ahora me llamas papá?

-Lo siento.

De verdad.

No me esperaba verte esta mañana y no he sabido cómo reaccionar.

De verdad que lo siento.

Esto es ridículo. ¿No me vas a dirigir la palabra?

-¿Por qué no me llamaste diciendo que habías vuelto a España?

-No quería decírtelo hasta encontrar un apartamento.

-¿Un apartamento? -Sí.

He decidido que quiero vivir en España,

pero sola.

Me quiero independizar. -(SUSPIRA)

-A ver, hija. ¿Sabes lo cara que está la vida?

-Sí. No me trates como una niña. -¿Quién te trata como una niña?

-¿Yo? ¿Yo? -Tú, Sí, tú.

-Siempre me dices lo que puedo o no puedo hacer,

como si no pudiera valerme por mí misma.

No es eso.

A ver.

¿Tienes dinero? -No quiero que me des dinero.

No quiero depender de ti. -No se trata de depender de nadie,

pero si te quieres independizar tendrás que ganarte la vida,

y para eso tendrás que ganar dinero.

Si quieres trabajar en el bistrot no hay inconveniente.

Desde que te fuiste andamos escasos de personal.

-Estoy pendiente de un trabajo. -¿Un trabajo? ¿Dónde?

-En una tienda de ropa. -En una tienda...

-Mira, solo vine a arreglarme contigo.

¿Me perdonas por lo de esta mañana o no?

-Pues claro que sí. ¿Cómo no te voy a perdonar?

Anda, ven aquí.

Ven aquí.

Hola, cariño. ¿Ya estás aquí?

Voy a calentar la cena. No dejes la cartera ahí.

Vengo bien fastidiado, Merche. ¿Qué te ha pasado?

En España, ser Director General no sirve de mucho.

Va a resultar que soy un mindundi.

Qué vas a ser un mindundi. Sí, Merche.

En España, para pedir algo o eres Ministro o no eres nadie.

¿No has podido hacer nada por lo de Clara?

Si quieres no te lo cuento, pero así es.

Ni siendo Director General he podido dar un empujoncito.

¿Y no podrás hacer nada?

No, a última hora se ha cruzado el Ministro.

Si se cruza el ministro. Donde manda Capitán...

No manda marinero. Con lo ilusionada que estaba.

Ha venido loca de contenta a darme las gracias.

Pues quedaré a la altura del betún con Desiderio.

También, meterse a última hora a pelear por un puesto.

¿A quién se le ocurre decirle que sí?

Pues no sabes la última. ¿Qué pasa?

Ven a verlo.

-(TV) "Vi esta canción a Pastora en el Teatro Villamarta de Jerez.

Era yo muy chica. Ella estaba para retirarse

y me causó tal impresión,

Llaman a la puerta que dije: 'Qué canciónmás bonita para cantar.

Pero, en vez de sevillanas...'". Ay, qué susto me habéis dado.

Hemos llamado, pero como estás tan concentrada...

¿Qué hace este televisor aquí? Va con el lavavajillas.

No puede ser, hay que devolverlo.

Desi me ha insistido en que me lo quedara.

No le puedo hacer ese feo, ¿no? Insisto en que hay que devolverlo.

Tan ricamente como estoy viendo mi televisión en mi cuarto

sin que me molesten. ¡Vamos, por Dios!

Te he dicho que no la sacaras... Siempre decides por mí.

Esto no sale de aquí. Te compramos otro.

Mejor que este, que tampoco es gran cosa.

Cuando el otro esté aquí, os lleváis este.

Teléfono Mucho "prometer y prometo".Quiero hechos.

Voy a coger el teléfono.

¿Qué dice de "prometer y prometo"?

¿Quiere tocarme las narices? Somos de plomo derretido.

Suelte el televisor, que no se va a escapar.

¡Dios!

(TV) "...eso yo ya no lo sé. Tiene que decirlo la gente".

DESI: ¿Cómo se ve el televisor? Estupendamente, gracias.

Pero no podemos aceptarlo. Claro que podéis aceptarlo.

Después del favor que me ha hecho tu marido.

Y por las letras del lavaplatos, que no se preocupe,

que corren de mi cuenta. Desi, eso sí que no.

Mañana me pasas la primera letra.

No os preocupéis por eso. Muchas gracias

y agradécele otra vez a tu marido, por favor.

Yo le saludo de tu parte, Desi.

¿Cómo que me saludas de su parte? ¿Qué pasa?

Que también nos regala el friegaplatos.

-Nos venía bien desconectar. Llevamos una semana...

Música animada

-Hola. Perdona. Me he quedado dormido.

-No, huevón. No te cree ni Dios.

-Espero que hayas descansado porque hoy tenemos lío.

-Sí, muchas gracias.

Inés, ¿me acompañas un momentito, por favor?

-(DUDANDO) Vale.

-No la entretengas tanto, que pronto actuaremos.

-No, tranquila. Hasta ahora. -Adiós.

-Mala hora contrataron este pibe. No lo soporto más.

-¿Le conoces de hace mucho? -Desde que empezó en el bar,

pero es un boludo que solo se mueve para sus vicios.

-¿Qué vicios?

-Terminaría antes contándote los que no tiene.

-Le gusta volar, ¿entiendes?

Yo le echaría un ojo a tu hermana.

"I can boggie" Baccara

(HABLAN Y RÍEN)

-Vamos dentro ya. (TODOS RÍEN)

-Dentro van a alucinar.

Prepárate, despedida de soltero en condiciones.

Guapa, cinco preguntas contestadas a 25 pesetas.

¿Ves? Bienvenidos. Bienvenidos. Guapa, champán para todos.

-Hola, chicos. ¿Qué tal? -Buenas noches.

Yo, más alcohol no. Buenas noches.

Yo me voy. -No jodas. ¿Adónde vas a ir?

Por una vez que me caso. -¿Te vas a casar?

-Sí, se casa con una gallega. -Yo soy de Lugo.

-De Lugo nada. La mía es de Vigo. Que me voy, y ya está.

-Yo también. -¿Qué coño os pasa?

-Esperad. Acaba de empezar lo mejor. Mira.

-Yo no sabía esto. -Señores,

hemos venido a lo que hemos venido. -Eso.

Eh, eh, eh. Yo... quiero vomitar.

-(RÍE) ¿Y el servicio? Este va a echar la papilla.

-Allí.

-Bueno, oye, Luis.

-Enrique Mújica. -Dos puntos, abre comillas.

"La UCD sin el poder, no se mantendrá en pie".

-Cierra comillas, abre comillas.

-"Nos negamos en redondo a los... -Cursiva.

'Pactos a la italiana'. -Acaba cursiva.

-¿Qué pretende Carrillo?". -Cierra comillas. Abre paréntesis.

(Páginas 9 coma, 10 y 11

de tipografía).

-Cierra paréntesis. Final del primer acto.

Aplausos

-¿Te has enterado de algo?

-No me he enterado de nada. Esto es teatro de vanguardia.

-Bravo.

Música disco

-Macho, Carlos. Dime algo.

(RESOPLA)

Perdón.

No me dice nada. -Deja en paz a Carlos

y céntrate en lo que te tendrías que centrar.

-No fumo, gracias.

-Piensa en mí, mientras tanto.

-Jo, que pesado es este tío. -¿Y bueno?

-Todo el rato hablándome de su mujer.

¿Me dais un cigarrito?

-Gracias, muchas gracias.

Gracias.

¿Qué, te ha gustado? -Sí, muy bien. Perfecto. Genial.

-Demasiado generoso, me parece. -No.

-¿De quién es la obra? -Bueno...

-De autoría compartida. -Sí, eh, de... las dos.

-Hola, buenas noches. Buenas noches. Vale. Ahora. Gracias.

Voy a interpretar un tema y espero que les guste.

Veo a gente con traje. Si hay algún empresario de la música,

luego se viene a charlar conmigo y lo que sea.

Gracias.

Aplausos

-Un hombre que va al relojero. Ha comprado un reloj y dice:

"No me funciona el reloj, que no anda".

"Claro que no anda. No tiene ni un año".

-A cual, peor.

-Bueno... Espérate, espérate.

-¿Cómo estamos? -Vaya, vaya.

Ya está. -Menuda carita.

FELIPE: Espera. Este es el hombre que está con su parienta

dándole al tema y no va, no va. Gatillazo.

El tío se mira...

-Carlos, ven. FELIPE: Esto no pasaba con Franco.

(RÍEN)

-Menudo un pájaro. Llegar y mira. -Madre mía.

¿Este decía que se quería ir para su casa?

Como en las últimas flores,

parece que adivinara.

El día que se avecina,

viene con hambre atrasada.

-¿A que canta bien?

-Hombre, bien, lo que se dice bien, no suena.

-¿Cómo que no suena bien? Está estupendo.

-Pues nada. Está estupendo.

...la noche más larga...

-¿Mañana puedes llevar a tu sobrino a la guardería?

-¿Hoy tampoco dormirás en casa?

(SUSPIRA) Yo me encargo. -Gracias.

-¿Está en casa del tío Miguel? -Sí.

Al alba, al alba.

Al alba, al alba.

Así que trabajas de... -De puta.

De puta, Carlos. Hay que llamar a las cosas por su nombre.

Pero te casaste con el Merucho. No. Empezó a tratarme mal.

Bueno, él y todos. Empezando por mis padres y los suyos.

Menuda gente, la del pueblo.

Y me vine a Madrid. Y tuviste el niño.

Sí, claro. Es guapísimo. Y está empezando a andar.

¿Y ahora dónde está? En casa. Me lo cuida una chica.

No pongas esa cara. Yo estoy bien.

Este trabajo no será para siempre.

Estoy haciendo un curso de peluquería.

"Entonces tuve la impresión de que si uno pierde la inocencia

a medida que se hace mayor, Fuencisla,

con la que tantas veces había jugado de niño

la había perdido toda de golpe.

Hoy es difícil comprender lo mucho que, entonces,

le podía cambiar la vida a una chica de pueblo

que decidía ser madre soltera".

No te preocupes más.

Mañana llamas a Desi y le explicas lo que ha pasado.

No puedo llamarle, Merche. Le dije que estaba arreglado.

Le cuentas la verdad. Se ha metido un Ministro por medio.

Vaya un Director estoy hecho, que no puedo ayudar a mi amigo.

¿Entonces qué vas a hacer? No sé, pero algo deberé hacer.

¿Y tú ya has forrado el pañuelo? ¿Yo? (SUSPIRA)

¿Ah, no? Ha venido Pituca.

Y me ha regalado una pluma. ¿Y el dinero?

¿El dinero? No me atreví a pedírselo.

Me regalaba esta pluma.

Pues mira, menos es nada. ¿Será buena o es de baratija?

Es de plata de la buena. Anda.

Vamos, tengo que devolvérsela.

¿Por qué se le vas a devolver? Es de plata.

¿Por qué va a ser, Antonio? ¿Por qué? Porque la ha birlado.

No fastidies.

¿También la pluma? (SUSPIRA)

Menuda mano larga tiene.

Si viene a casa, guardaré hasta los ceniceros.

No me quedaré con algo robado.

¿Y tú cómo sabes que es robado? Porque lo sé.

Si ha robado hasta en Londres. ¿Ah, sí?

Mañana voy y se la devuelvo. Que me dé mi dinero.

No lo que a ella le dé la gana.

-¿Qué haces aquí?

-He llamado a tu casa, pero no había nadie.

-¿Qué quieres?

-Que me ayudes con Sonia.

-Lo siento. Sonia tiene su propio criterio.

-Puedes convencerla que no es tan grave lo que hago.

-Yo pienso como ella.

-He pasado lo económico a primer término.

Estoy harto de no tener ni un duro nunca.

-Pero tienes que pasar por encima de los trabajadores.

Te conviertes en un tiburón como los de la multinacional.

-Este país está cambiando muy rápido. Muy, muy rápido.

En 20 años, no lo va a reconocer ni su abuela.

Sonia y tú os estáis quedando anclados en el pasado.

-No sé si estamos anclados,

pero sí seguimos creyendo en lo que hacemos.

Me da mucha pena que un amigo abandone.

Si quieres que hable con ella, no tengo ningún problema.

-Gracias.

Espero que sigamos viéndonos. -Claro, en bandos contrarios.

Gracias. ¿Has tomado café? -Sí, gracias.

¿Qué? ¿Cómo lo pasaste anoche? Bien, muy bien.

Sí, porque lo escuché llegar bien tarde.

Sí, abuela.

¿Sabéis a quién me encontré? ¿A quién?

A Fuencisla. ¿La del Gabino La Estrella?

Esa. ¿Y qué hace en Madrid?

Estudia Peluquería. ¿Y el hijo?

Con ella, claro. Al final no se casó.

¿No se casó? Anda.

Mamá, he pensado que como Valentina ya no volverá,

¿por qué no la contratas a ella para la peluquería?

¿A Fuencisla? Es que no necesito una aprendiza,

necesito una oficiala. ¿Sabes lo tarde que es?

Mamá, le vendría muy bien el trabajo.

Pues si tienes tanto interés que me llame y hablo con ella.

Muchas gracias. Madre mía,

el soldado más guapo del cuartel. Adiós.

Adiós, guapísimo. Corre, que llegas tarde.

-¿Magdalenas? -¿A ver si lo sabes?

Timbre -Tienes cara que te guste máslas magdalenas que las galletas.

¡Françoise, abre la puerta, anda!

-¡Primo! -¡Pero bueno, qué sorpresa!

¿Cuando has llegado? -Hace unos días, sin avisar.

¿Vienes a por Oriol? -La mojo yo en tu vaso.

-¿Quién está aquí, comiéndose el desayuno?

-Comiéndolo todo, cuatro galletas, dos magdalenas...

Llévatelo a peinar y que se vaya al colegio.

-Venga, que llegamos tarde. -Venga.

-Vale. -Siéntate, anda.

¿Quieres un café? -Sí, pero rápido.

-Venga.

-¿Estarás contento con la niña en casa?

¿Habéis arreglado las cosas?

-Mucho tiempo sin saber de ella y ella tiene su carácter

y yo también, ¿por qué engañarnos? Pero ya está todo arreglado.

-Me alegro. -¿Y vosotros qué tal?

¿Habéis arreglado la lavadora? -¿La lavadora?

-Sí, la lavadora, la avería del tambor.

No veas lo preocupada que estaba tu hermana ayer.

Con lo que ensucian los niños, como para esperar a fin de mes.

-Claro, claro.

-Por el dinero no te preocupes. Me lo devolvéis cuando podáis.

No tengo ninguna prisa. -¿Le dejaste dinero a Inés?

-Sí. -¿Cuánto?

-3.000 pesetas.

-Hola. Hola, Pituca.

Mira, lo he pensado mejor y te devuelvo la pluma.

¿No funciona? Devolverla ya sabes que no puedo.

No la he probado. Supongo que sí. Pero no es eso.

Ya te dije que no podía aceptarla. Bueno, como quieras.

No te insistiré más. Mira, Pituca.

Si no las tienes ahora, no pasa nada.

Ya me las devolverás cuando puedas,

pero no sé si te acuerdas que me debes 4.000 pesetas.

Creía que eso ya estaba hablado. ¿Cuándo lo hemos hablado?

Al regalarte la pluma. Cuesta más de 4.000 pesetas.

¿Cómo voy a quedarme una pluma que no es mía?

No me voy a gastar ese dinero en un pañuelo que ni me gusta.

¿Si no te lo has quitado desde que lo tienes?

¿Sabes qué te digo? Tal como vas vestida, a ti te queda mejor.

Pituca, no. Fenomenal. Hasta luego.

Aspirador

Buenos días. -Está cerrado.

Sí, solo quiero saber... Fuencisla, usted...

Pregúntalo al jefe.

Buenos días. -Buenos días, hombre.

¿Me podría Ud. decir la dirección de Fuencisla?

No tenemos a ninguna Fuencisla. Si estuve aquí anoche con ella.

Es una amiga. Delgada, con los ojos verdes.

-Ah, esa será la Verónica. No, señora. Fuencisla.

-Se ha marchado. ¿Cómo que se ha marchado?

A Barcelona. ¿No sabe su dirección allí?

¿Yo qué voy a saber? Son todas así.

Van, vienen, se quedan una temporada y luego...

Bueno, pues gracias. -Hasta luego.

Gracias, señora. -Que tengas suerte, chaval.

"Fuencisla se había esfumado. Quizá por vergüenza

o por no volverme a ver.

Pasaría mucho antes de que nuestros caminos se reencontrar".

Música de suspense

Música de suspense

Pero mira que eres, Antonio.

Te dije que lo pagaba con mi dinero.

Esa no es la cuestión. Si quiere le compro uno nuevo.

Pero este lo devuelvo. No salga así, en zapatillas.

Antonio, ya que está este aquí, ¿por qué no lo dejas?

Llévale el dinero a Desi. Me dejaras sin ver a Postigo.

Que no es lo mismo devolver el dinero que el televisor.

-Ya me dirá cómo lo ha conseguido.

Un televisor son palabras mayores. No es lo que tú te imaginas.

No si ya ves tú lo que me importa. Ya, ya.

Hasta luego. Adiós.

¿Tú la entiendes? Sí la entiendo.

Se lo explico luego. Pero suba, que se pondrá enferma.

En zapatillas, aquí, en el barrio...

-Desde luego, macho, se ha portado muy bien.

-Paquita está muy liada con las crías y todo,

pero de otra manera nos lo habíamos planteado.

-Se nos ocurrió primero a nosotros.

Pero no me extraña que te lo plantearas

porque hay cualquier cosa y a fin de mes, taca-taca.

Teléfono -Qué listos son algunos.

Dígame.

MUJER: Miguel, ¿está ahí? -Aquí delante le tengo.

Se te podrá felicitar ya, ¿no?

-(LLORA)

-Espera, Clarita, ahora te lo paso.

-¿Qué pasa, nena? -Que no estoy en la lista.

-¿Cómo que no estás en la lista? -Que no estoy, Desi.

-No puede ser.

Solo hay dos nombres y ninguno de los dos es el mío.

¿Has mirado bien? -Sí, cariño, he mirado bien.

He mirado bien.

He preguntado y me han dicho que no hay ningún error.

Desi... (SOLLOZA)

qué disgusto más grande, cariño.

-No te preocupes, reina. Voy a buscarte.

-¿Qué pasa? -Que no está en las listas.

-¿Pero cómo no va a estar? -Mira, Miguel, sin comentarios.

Sin comentarios.

¿Tienes cambio?

-Lola, soy Tony. Llegaré un poco tarde.

No, no pasa nada. Muy bien, gracias. Te veo en un rato.

-Hola. ¿No has ido a trabajar aún?

-¿Me puedes decir qué significa esto?

-¿Me lo dices tú? -No, dímelo tú.

Estaba en tu habitación. -Qué bonito.

Ahora te dedicas a registrar mis cosas.

Lo que ha cambiado España,

eso antes lo hacía la político-social.

-No me vengas con ironías. ¿Me explicarás qué significa esto?

-Eso no es mío, es de Jaime. -De Jaime.

¿También te metes esta mierda? -¡Que no, Tony!

Pareces un policía. -No me vaciles, Inés.

¿Te estás metiendo esta mierda? -No me meto nada.

Me fumo un porro de vez en cuando.

-Haz lo que te dé la gana. Eres mayorcita.

Te recuerdo que tienes un hijo. -Ya lo sé.

-¿Sí? No querrás que vea lo que no debe.

-Oye, si no lo quieres llevar a la guardería me lo dices y punto.

-No me vengas con esas. No me gusta un pelo

el novio que te has echado. -Pues es bastante divertido.

Deberías probar hacer lo mismo.

A ver si te diviertes, te estás volviendo un viejo.

-Lo que tú digas. Jaime no vuelve a pisar esta casa, ¿estamos?

-Esta casa también es mía.

Pero no te preocupes. No quieres que venga, no vendrá.

Portazo

-Joder, qué farde. Pero no hacía falta.

Muchas gracias.

-Yo también he contribuido, a pesar de ser chica.

-No te lo habrías pasado bien. Te lo digo yo.

-Tenías que haberte venido.

-Hombre, menos mal. Alguien que me comprende.

Deja ya el tema, que ya te estás poniendo pesada.

Enhorabuena. Que seas muy feliz. -Gracias.

-Queremos conocer a tu novia. -Ya será mi mujer.

Espero que te lo hayas pensado bien. Que seáis felices.

Gracias, Carlos. Y a ver si te das prisa, que está guapísima

y te la levantarán. Yo no soy tan valiente como tú.

Pero, tiempo al tiempo.

-Ah, y llama a los de la mili. A ver si me libro.

Cuando me entere de algo, te lo digo. Soy un mandado.

-Mira, Carlos. Tu padre.

Antonio, que Desi ya lo sabe. ¿Ya lo sabe?

Pues se lo explicaré yo de primera mano.

Pues eso, habla con él y luego le das el televisor.

No, yo le doy el televisor, que es lo que tengo que hacer

dadas las circunstancias. Esa gente no llega a final de mes.

¿Está Quijo? -¿Qué va? Se ha ido a por Clara.

Ha llamado llorando.

Imagínate. Ahora la culpa será mía.

No hay ninguna culpa.

Pero ¿no eres director general del Ministerio de Agricultura?

¿Qué tiene que ver?

Hay un reglamento y unas bases del concurso.

No puedo hacer milagros.

Pues nada. Déjame, ya se lo devuelvo yo.

Entro cinco minutos, anda.

Escúchame, todo tiene una explicación.

-El señor Director General me dirige la palabra.

Ten cuidadín, a ver si te pego la lepra.

¿Qué dices? Mira, Clara, de verdad.

Te puedo asegurar que Antonio ha hecho todo lo que pudo,

pero se metió un ministro por medio...

Pues habrá venido el ministro de las basuras, porque...

Muchas gracias, Antoñito, eres un amigo.

Hablamos cuando estés más tranquilo.

Toma el televisor que no lo quiero. Los regalos no se devuelven.

Clara, cógelo, por favor. -Gracias, Mercedes.

-Deja el televisor, coño. -Cariño, es tu finiquito.

-Que me da igual, no lo quiero. No seas cabezón.

Que no quiero el televisor.

¡Que no quiero el televisor! Cógelo, hombre.

¡Joder con el televisor!

-¡Pero hombre! Es un modelo de este año.

-Esto ya lo veía yo a venir.

-Hala, para casa, que el televisor es de estos señores.

¿Cómo que "para casa"? ¿Tú qué te crees?

¿Que puedo colocar a quien me dé la gana

cuando yo quiera? -Sí, cuando te dé la gana.

¡Pues no, señor! Estamos en una democracia.

De democracia me darás tú clases a mí, tarambana.

Sí, a ti y a quien se me ponga por delante.

No te enteras de la misa la media.

Ha hecho todo lo que pudo. Y te digo otra cosa

que pensaba desde hace mucho.

¿Qué te pasa? A ver, dilo.

¿Qué coño te pasa? ¿Qué me pasa, Desiderio?

Que me miráis todos como si me perdonarais la vida.

Como si os hubiera hecho yo algo. Seguro que la culpa es nuestra.

No, tendré yo la culpa de lo que eres tú. Mírate.

¿Cómo? ¿Qué? No, espera. Esperad un momentito.

Espera un momento, Miguel. ¿Qué coño me quieres decir?

Lo que tú estás pensando. Vete a la puta mierda.

No, no, a la mierda te vas tú. ¿Me entiendes?

No tienes ni media bofetada. Yo me quedo aquí en mi barrio

con mi gente y con mis amigos. Vete al puto barrio de Salamanca.

¿Pero qué dices? Con los anormales

de amigos que tienes, que se ríen de ti.

Eres un tarambana. -¡Ya está bien!

Ya está bien. -¡Vámonos a casa!

-Vete que te meto. Vete. -¡Desiderio!

-¡Por favor! ¡Vete tú!

-¡Ya está bien, hombre! ¡Vámonos a casa!

-Venga, hombre. Vámonos.

-¡Soplagaitas! ¡Cantamañanas!

Solo sabes quitar mierda de los pies, callista.

-Merche, dale a la pastilla. Ya hablo yo con él.

No, no, Miguel. No hablas con nadie que nadie te ha metido aquí.

Que te calles, ya. No, cállate tú.

¡Vete de aquí, por favor!

Claro que me voy de aquí. Venga.

Joder.

"Después de tantos años, San Genaro, nuestro barrio,

poco a poco dejaba de ser el mundo de los Alcántara.

La discusión que presencié era la gota que colmaba el vaso

entre Desi y mi padre, que en su afán por prosperar,

y casi sin darse cuenta, estaba dejando de lado otras cosas

mucho más importantes".

Cuéntame cómo pasó - T12 - Capítulo 203

16 dic 2010

Septiembre de 1978. La posición de Antonio en el Ministerio tiene sus privilegios o por lo menos es lo que piensan alguno. Desi le pide a Antonio que le eche una mano a Clara, ya que va a presentarse a una oposición para bedel en Agricultura. Antonio intentará hacer todo lo posible, aunque no siempre las cosas salen como uno quiere ni siendo Director General. Mercedes no acaba de congeniar con Pituca, pero visto el interés que pone ella no puede negarse a la propuesta que le hace de ir de compras. Lo que parecía que iba a ser una tranquila tarde de tiendas se acaba complicado debido a las excentricidades de su vecina. La cosa también se complica para Toni. A la desaparición de las pruebas testificales del juicio de despidos masivos se une el hecho de que el único testigo que tenían decide no acudir a la audiencia. Mientras, en casa la situación con Inés continúa tensa y más desde que Toni se ha enterado que mantiene una relación con Jaime. Toni no acaba de ver al novio de su hermana con buenos ojos, y será Cecilia la que le confirme lo que él ya sospechaba. Luis, el amigo de la infancia de Carlos, vuelve al barrio con una sorprendente noticia que dejará a todos boquiabiertos. Y es que aunque acaban de cumplir la mayoría de edad algunos ya piensan en sufuturo más inmediato. Por su parte, Miguel está disgustado porque desde que discutió con Francoise y se fue a París con su madre no ha vuelto a saber nada de ella. 

 

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