www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.7.2/js
3897301
No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T18 - Capítulo 314: Unos que vienen, otros que se van - Ver ahora
Transcripción completa

"Para recorrer a pie los 1.630 metros de distancia

que hay entre el barrio de San Genaro

y la urbanización de los Altos de San Genaro,

hay que caminar casi medio kilómetro por un callejón,

hay que subir unas escaleras y cruzar un puente,

bajar de nuevo por una pasarela,

cruzar por un paso subterráneo,

hay que atravesar un descampado rodeado de polígonos industriales

y hay que escalar 200 metros de calle cuesta arriba.

Por suerte, hay unas áreas de descanso

para recuperar fuerzas.

Una semana antes mi abuela fue clandestinamente a El Escorial,

a rezar el rosario ante el fresno donde Luz Amparo Cuevas, la vidente,

recibió la gloria de ver en persona a la madre de Dios".

...María, llena eres de gracia, el Señor es contigo...

-(SUSURRA) Pues esos cuatro ángeles...

"Pese a que el 12 de Abril de 1985, el cardenal Suquía había negado

el carácter sobrenatural de las apariciones,

muchas personas, como Pitita Ridruejo,

juraron haber visto a la Virgen en esas tardes de sábado

llenas de devoción y fervor..."

Ahí, ahí.

(Música celestial)

-Herminia.

Herminia.

Herminia.

Herminia.

Tenga, señora.

Es información sobre nuestra residencia.

Léala, seguro que le interesa.

¡Gracias! El Señor está con nosotros.

Ya estamos. Ay, hija.

Ay... En coche qué bien se llega, hija.

Pero hay que ver lo que me costó a mí llegar hasta aquí andando.

Pues mejor, haces ejercicio, que te viene muy bien.

Pero si es que aquí no vive ni un alma.

Pero madre, que esto cuando termina el colegio

se llena de niños y de perros, ya verás.

Ay... Bueno. Vamos a verlo.

Mira.

Mira, ¿ves?

Solo le tienes que pillar el truco. Anda, prueba tú.

A ver, qué llave más rara, no he visto nunca una igual.

Es que es de una puerta blindada. Esto es lo último en seguridad.

Venga, métela suavemente.

Así. Por lo pronto ya ha entrado.

Pues claro que entra. Si es que es muy sensible.

Ahora tira un poquito hacia ti.

Un poquito hacia ti, y giras a la derecha,

pero sin sacar la llave.

Presionando la llave madre. Así, girando.

¡Pero si es muy fácil! Por Dios, mira.

Tiras hacia ti y abres.

Anda, prueba otra vez.

Bueno, mira, déjalo.

Pero si es que...

No madre, ese botón no lo tienes que tocar,

que es de los radiadores.

Tienes que elegir aquí la temperatura del agua

y luego apretar el botón rojo y se enciende enseguida. Míralo.

A ver, prueba tú.

Hija, es que todo lo nuevo me resulta muy difícil.

Hazme el favor de volverlo a intentar. Venga.

Pero, Mercedes, es que cada vez que lo intento y no me sale,

me siento más inútil.

Es que no eres inútil, es que te rindes enseguida.

Mira hija, aunque no te guste tienes que comprender una cosa:

que a mi edad ya no se pueden hacer muchas cosas.

Por ejemplo, no puedo cerrar la tapadera de la olla a presión,

no tengo fuerza. Esto no es una cuestión de fuerza.

Esto es una cuestión de perder el miedo, hombre.

Vamos a ver, vamos a volverlo a intentar.

No toques aquí, solo tocas aquí, seleccionas la temperatura

y entonces le das y le das al botón rojo, y enseguida es...

Madre, ¿ves? Ya se ha encendido. Si es muy fácil, hombre.

(TELEVISIÓN) El rey Juan Carlos prometió su apoyo

a la candidatura de Barcelona como sede

de los Juegos Olímpicos de verano del año 1992.

Tanto él como la reina Sofía... -¡Las dos pescadillas de la cuatro!

El churrasco de la dos con guarnición de ensalada

en lugar de patatas. -¡Coño, Cruz, que estás dormido!

Hace media hora que te he pedido una sangría.

-¡Oído, oído, oído!

(Teléfono)

-Joder...

Sí, París-Nalón, dígame.

No, en este momento no se puede poner. ¿De parte de quién?

Ah, Liceria, soy Miguel.

Es que nos pillas en mitad del servicio...

¿Cómo?

Paquita... -Ya lo sé, ya lo sé, Miguel,

pero es que no puedo ir más deprisa. -Paquita...

-Si es que comen a una leche que ni Nicky Lauda.

-Paquita, para un momento. -Que no puedo.

-Te tengo que dar una mala noticia.

-Ya lo sé, me ha quedado muy fuerte la sopa de pescado,

me he pasado con la sal. No puedo hacer nada ya.

-Tu padre ha muerto.

-Pero ¿tú eres imbécil o qué te pasa?

¡Mira con lo que me sale! ¿Tú te crees...?

Si mi padre se hubiera muerto, Miguel,

yo notaría algo, ¿entiendes? Yo lo sentiría porque es mi padre.

Y yo no siento nada. Así que no se ha muerto.

-Que no quieras oírlo no quiere decir que no haya ocurrido.

-Se me va a quemar el churrasco y habrá que tirarlo por tu culpa.

-A tu padre le ha dado un infarto hace dos horas.

En Sagrillas.

Estaba en el bar, solo,

tomándose una caña y una ración de boquerones en vinagre.

-¡No!

(Teléfono)

(Teléfono)

(HABLA EN FRANCÉS)

(Teléfono)

(Teléfono)

(HABLA EN FRANCÉS)

Ka... ¿Karina?

Karina. (HABLA EN FRANCÉS)

¿Cómo que Karina? Karina me pregunta por ti.

Tapa eso, hombre, que te va a oír. Dile que no estoy.

Cómo le voy a decir que no estás. Dile que no estoy, joder.

¿Qué pasa, la has dejado embarazada?

No. No, no, pero no quiero hablar con ella.

Invéntate algo, por favor.

No, no, no, no, no. A Alá no le gusta que yo mienta.

Vamos, coño.

(CARRASPEA)

Perdona, Karina, perdona, sí,

pero está con la jefa organizando un banquete.

¿Quieres que le diga algo?

Ah, que estás en Bruselas.

Muy bien, muy bien.

Yo se lo digo. Le hará mucha ilusión...

¡No inventes!

¿Cómo? Que Maurice y tú estáis hasta el domingo.

Muy bien, muy bien.

Que vas a llamar a quién?

(HABLA EN FRANCÉS) Cuelga ya, cuelga ya.

De nada, de nada. (HABLA EN FRANCÉS)

¿Qué? ¿Qué? Que no te preocupes,

van a llamar a "ta copine". ¿A Julia?

Para quedar.

Espero que no la encuentre.

¡Pero bueno! ¿Qué te ha hecho esa mujer?

Nada, no me ha hecho nada. Oh...

(HABLA EN FRANCÉS) (HABLA EN FRANCÉS)

(HABLA EN FRANCÉS)

(HABLA EN FRANCÉS)

Herminia, entonces usted no viene, ¿no?

No, no voy. ¿Y eso?

Porque ya no voy a más entierros, Antonio, hijo.

He cubierto mi cupo. Iré al mío y no estoy tan segura.

¿Tú oyes lo que dice tu madre?

Que no insistas, que ya he insistido yo.

Podéis ir los cuatro en un coche con Miguel y con Paquita.

Ahorráis gasolina. Que no queremos ahorrar gasolina.

Precisamente quería llevarla en el asiento del copiloto,

porque desde detrás últimamente me da collejas.

Déjala, que ya se lo he dicho.

Tengo que recoger muchas cosas aquí. No voy, Antonio.

¿Qué cosas vas a recoger? Si está todo recogido.

Y además, mira, Dios me perdone, pero el Matamulas era una bestia.

Qué burra eres, madre, de verdad.

Bueno, Mercedes, voy a rezar por él, que es lo que tengo que hacer.

Todas mis oraciones por su alma. Por mí no va a quedar.

¿Se puede saber qué le pasa? Déjala, déjala.

Está muy rara últimamente. Yo qué sé.

Pues será la mudanza, Merche. Dicen que dan depresiones.

Yo creía que le hacía mucha ilusión ir a la casa nueva, pero vamos...

Pero ¿tú te crees que no venir?

Es que tu madre ha pegado un bajón.

Se ha dejado las llaves. Hablando de bajón.

Lo que yo te diga, Merche. Un bajonazo.

Vale, ya está bien. No digas más. Es ley de vida, mujer. ¿Dónde vas?

Ya está bien. ¿Dónde vas?

¡Madre!

¡Taxi!

¡Madre, las llaves!

¿Adónde la llevo señora? A este sitio.

¡Antonio!

Usted sabrá. Yo llevo 500 pesetas. ¿Tendré bastante para ir y volver?

Le sobra. ¡Antonio!

¿Qué? Mira.

Que mi madre se va en un taxi.

¿Que se va en un taxi? ¿Adónde se va?

¡Eso digo yo! Yo pensaba que se iba a la iglesia.

Ah, ¿no te ha dicho nada? ¡No!

Me deja muerta, vamos.

¡Disculpe, señorita! ¿Qué opina del proceso que ha dictado un juez

contra el grupo Els Joglars por blasfemia en su obra "Teledeum"?

-¿Qué haces aquí? -Preguntando a la gente del barrio.

Mira, tengo ahí al equipo.

¿Qué opina de los piquetes a la puerta de cines

que exhiban la película de Goddard sobre la Virgen María?

-Como te pille alguien de mi familia te mato, ¿eh?

En este barrio la gente no va al teatro

y ve películas en versión original.

-Estoy muy enamorado de ti, Inés. ¿Qué hago, me pego un tiro?

-Ya te lo pego yo.

Marcos, de verdad, no puedes aparecer en mi vida así, siempre sin avisar.

Es que no puedes, no puedes hacer eso.

(SUSPIRA)

Entonces ¿qué? ¿Cierro con llave?

Sí, claro. Te espero ahí.

-¡No! ¡Vete! No la vamos a dejar abierta.

¡Hola! ¡Hija!

Mira, nos pillas saliendo hacia Sagrillas.

Ah. ¿Y Paquita qué tal está? Pues imagínate cómo está.

Bueno... Dadle un abrazo de mi parte. Sí.

Puestos a morirse, podía haber sido después de la mudanza.

La gente se muere según te conviene. Voy pillada para ir al teatro.

He llegado tarde con las pruebas de vestuario.

¿Vas a estar guapa en la tele? Sí, papá, sí, muy guapa.

Sal guapa, ese personaje lo hizo Conchita Montes.

Bueno, ya veremos. Oye, por cierto,

¿has conocido a (TARTAMUDEA) Juanjo Menéndez?

Sí, es muy simpático. ¡Venga, vamos!

Oye mamá, ¿y las niñas? Las niñas están arriba con María.

¿Se quedan a dormir? Sí, claro.

Joder, qué lío, ¿no? Y la abuela se ha dejado las llaves.

Vigílala, ¿eh? Que la encuentro muy rara.

¿Por qué, qué le pasa? ¡No sé qué le pasa!

Bueno, ya hablaremos. Se nos hace de noche. Adiós, hija.

Adiós.

-¿Y de cuánto dinero estaremos hablando?

¿Eh?

Ah, que os parece mal que hable de dinero

con mi padre de cuerpo presente. ¡Que no, mujer, que no!

¿Por qué nos va a parecer mal a nosotros?

¿A ti te parece mal, Merche?

Eh... No.

¿Y a ti? ¿Eh, Miguel?

¿A ti te parece que soy una insensible, a que sí?

Claro que sí.

Pero a mí me da igual, cada uno se cura su dolor como puede.

-Que sí, que sí.

-No me des la razón como a los tontos.

Tú me has visto llorar como una desesperada.

-Sí, te he visto llorar como una desesperada media hora.

-¿Y qué quieres que diga?

¿Qué hago yo ahora?

¿Que diga que estuvimos juntos hasta el final?

No fue así, tú bien sabes que mi padre me ha dejado de llamar.

Que no me llamaba, que me apartó de su vida.

Vamos a ver, Paca, si eso es lo que te alivia, pues...

Pues el dinero lo cura todo.

¿A qué sí, tío, a que usted está de acuerdo conmigo?

Sí, lo único malo es que al final no haya tanto dinero como imaginas.

Mi padre tenía una arrocería que era muy grande,

y tenía... Tenía más cosas.

No me acuerdo, como no llamaba... ¿Qué tenía, Miguel?

-Yo lo único que digo es que con esto del dinero

conviene no hacerse muchas ilusiones porque...

-A ti el dinero te da cien patadas, que siempre te las ha dado.

Claro que sí,

porque Miguel piensa que el dinero es el origen de todos los males.

-Pues claro que lo pienso.

-A mi marido, ¿sabéis qué le hace feliz?

Le hace feliz irse a manifestaciones donde le partan la crisma.

Perdón.

¡Hola!

Ay, mi amor, qué bien.

Uf, tengo un agobio... ¿Qué pasa?

Que me tengo que ir. ¿Puedes preparar algo de cena?

El risotto ese riquísimo. Pero ¿qué pasa, qué prisa hay?

Me ha llamado Karina, me ha dicho que viene a cenar con su novio.

¿Karina hoy? Sí, ¿qué pasa, no te hace ilusión?

Sí, sí, sí. Claro que me hace ilusión, hombre...

Sí, muchísima ilusión.

¿Y qué pasa?

Eh... Nada, nada.

Que... la verdad, no entiendo muy bien por qué la has invitado.

Bueno, Carlos, no sé.

Me ha llamado desde el aeropuerto, que estaba aquí en Bruselas, y...

¡Ya! ¿Qué pasa?

No, que... Joder, a ti Karina te cae regular.

Oye, eso no es verdad.

Eso no es verdad, a mí Karina me cae bien.

Digamos que te cae regular que sea mi amiga.

No, eso tampoco es verdad. ¡Julia!

¡Carlos!

Bueno, es que además Karina ya no es como antes.

Ha cambiado, no sé. No...

¿Por qué? Pues porque sí.

Porque antes era una tía estupenda, era una tía muy colega,

éramos muy colegas. Y desde lo de Alcalá, pues...

El incendio la cambió. Y ahora es muy extraña.

Hace cosas raras. ¿Cómo qué?

Como... Como casarse a lo loco.

Bueno, pero tampoco sabes si se ha casado a lo loco.

Bueno...

En cualquier caso, quiero que sepas que no tienes ningún motivo

para tener ningún tipo de celos sobre ella.

Que ya, ya lo sé. ¿Seguro?

Seguro. Que yo te quiero a ti.

Y yo. Mucho.

Me voy. Espera, espera, no te vayas.

No, no, no, me tengo que ir, me tengo que ir.

Que tengo clientes esperando para cenar

y está la ciudad colapsada con el Papa.

Colapsada sí, pero... ¿Qué?

Que colapsado también estoy yo, que ya son tres días...

Oye... ¿Qué?

¿Qué?

Venga, esta noche. Esta noche, ¿qué?

Te lo prometo.

Ten cuidado con lo que prometes, ¿eh?

Que si no lo cumples vas al infierno.

Joder. Me estás empezando a poner nerviosa, ¿eh?

-No, es que te ha ido mal con los tíos.

-¿Qué dices? No me ha ido mal con los tíos.

-Estás asustada, desconfías de ti.

Pero yo te ofrezco una relación sana y maravillosa...

-Me estás acosando, y esa no es la mejor manera de enamorarme.

-Pues dime qué quieres que haga.

Pero algo que me incluya, no que me deje de lado.

-Pero... -¿Qué, qué pasa, qué he hecho?

-Me miras como si fuera la única mujer...

-¡Ya! -¡Hola!

-¡Buenas! -Buenas, ¿qué tal?

-¡Que no puedo con tanta pasión!

-Yo no puedo con lo que siento

porque tampoco lo había sentido nunca, ¿vale?

-¡Porque eres muy pequeño! -¡Que no!

-Que sí. -Porque es nuevo, porque es brutal,

es adictivo y no quiero perdérmelo. -Ya, porque eres pequeñísimo.

-Que no. -Que sí.

-Esta es mi mayor fantasía.

Hacer el amor en el sitio menos pensado.

Como en "Delicias turcas".

-No he visto esa peli. -Ah, ¿no?

-No.

-Si quieres te la cuento yo ahora mismo.

Chis.

-¡Oriol! -¿Qué haces?

-Hola, Oriol, tenía muchas ganas de conocerte.

-¿A mí por qué?

-Pues porque soy amigo de tu madre y me había hablado mucho de ti.

¿Cómo estás?

-¡Oriol!

(Campanas)

(Campanas)

(Campanas)

(Campanas)

(Campanas)

(Murmullo)

-Paquita, te acompaño en el sentimiento.

-Que sepas, para tu tranquilidad, que fue instantáneo.

-Se tomó la caña y cayó doblado.

-Muy buenas. Muy buenas, por decir algo.

¿Está ahí? -Sí dentro, de cuerpo presente.

-Con la viuda y el chico. -¿La viuda de quién?

-De tu padre. ¿De quién va a ser?

-¿Qué viuda? ¿Qué dicen?

-A ver... El Matamulas vivía con una mujer, ¿no lo sabíais?

¿Que vivía con una mujer? ¿Cómo que una mujer?

-Hará por lo menos...

-Pues no sé, la primera vez que vino aquí con ella, hará de eso...

-Dos años. El chico todavía era pequeño.

Lo que pasa que con ese tipo de personas es difícil acertar.

Pero... Parad un momento, que nosotros no sabemos nada.

¿Cómo que nada?

Que no sabemos nada, estamos "in albis".

Vamos a ver, ¿qué es eso de que el Matamulas

vivía en pareja con una mujer? -Y con su hijo.

El hijo de ella, quiero decir.

-A ver, pensábamos que vosotros ya...

Que nosotros es la primera vez que oímos hablar de esa gente.

Están ahí dentro, ¿no? Que han venido a lo que han venido.

-Paquita, no te precipites. -Está más claro que el agua.

-Paquita, que te conozco. -Tú sí, pero ellos no.

Me van a conocer ahora. Frénala, que se va a liar.

Bendito sea el fruto...

Buenas tardes. -¡Ay, Paquita!

-Vino aquí a morirse, al pueblo.

Lo que es la naturaleza humana, Antonio. Vino aquí a morirse.

Esa es la naturaleza humana, sí.

¡Merche! Liceria.

Que tengamos que vernos en cosas así.

Es ley de vida, mujer. Cómo estás con lo de la ley de vida.

Es que la vida tiene sus leyes.

¿Quién es esta gente, que no les conozco?

-Soy Olga.

Él es Abraham.

-¿Y qué hacen en la casa de mi padre? -Paquita...

-¿Qué? -Hombre, que...

Ahora... no es el momento.

-Siento que tengamos que conocernos así, pero...

Él nunca quiso contarlo a la familia.

-¿Contar qué?

-Paquita, yo creo que ahora mismo no es el momento.

-¿Por qué?

-Pues porque estamos todos un poco tensos.

-Yo quiero saber qué es lo que mi padre no me quería contar.

-Bueno...

Ya sabes cómo era.

-Por lo que veo, no sé como era.

-Pues era muy bueno, muy bueno. Era muy bueno, muy bueno conmigo.

Conmigo no se enfadaba nunca, con los demás siempre, siempre.

Él era... Él era como mi padre. Él me decía:

"Yo soy tu padre, soy tu padre del corazón, del corazón".

-¿Mi padre? ¿Estamos hablando de la misma persona?

-Tú eres mi medio hermana.

-Abraham. -¿De qué día?

-¿De qué día qué? -¿Qué día naciste?

-El 20 de Abril, ¿por qué?

-El 20 de Abril nacieron Pilar Miró, Santa Rosa de Lima,

Lionel Hampton, Napoleón III y Adolf Hitler. Hitler, Adolf Hitler.

-Vaya hombre, el mismo día que Hitler.

-Tiene una memoria increíble para algunas cosas.

-Pues yo me alegro mucho,

y con toda la tranquilidad y toda la educación,

le digo que yo voy a entrar a ver a mi padre,

voy a estar con él unos minutos

y, cuando salga de ahí, no quiero volver a veros.

-¿Y tú quién eres?

-Eh... Yo soy... Somos los tíos de Hitler, hijo.

Imposible. Hablarían alemán. Hablarían alemán.

Es que llevamos muchos años en Madrid.

Antonio...

Nosotros somos la única familia que le queda a Paquita.

Sí.

Mercedes y Antonio. Sí.

Yo siempre le pedía que le diera normalidad a lo nuestro, pero...

-Mamá, mi hermana se ha enfadado por mi culpa.

Se ha enfadado por mi culpa.

No te preocupes, solo es un pronto, hijo.

Pronto es enseguida.

-Abraham es especial. No entiende las bromas.

Ah, no te preocupes, que he querido decir

que se le pasa, ya se le va a pasar.

Lo mejor va a ser que la dejemos tranquila.

Vamos a dar una vuelta.

-Mamá, mamá, ¿puedo llevar la mochila?

Es que tengo la armónica, la tengo en la mochila.

-Estamos instalados aquí. Espero que no sea un problema.

No, claro que no.

Mi sobrina es incapaz de dejarles en la calle, hombre.

Ella en el fondo es un trozo de pan.

¡No me da la gana, Miguel!

No me da la gana de que esta mujer esté aquí,

porque ha venido a lo que ha venido, está claro, y yo no soy tonta.

¡Así que la quiero fuera de mi casa!

¡Y si no la echas tú, la voy a echar yo!

-¡Hola! Hola, hija.

Te has dejado abierta la puerta de la calle.

Ah, ¿sí? Sí, ha sido una suerte para mí

porque me había dejado las llaves dentro.

Pues yo he estado con las niñas de Paquita.

Al final se las quedan Ramón y Casandra.

Ah, pues mira, mejor.

¿Qué haces, lo estás recogiendo todo? Sí.

Pero acuérdate de que mañana todavía dormimos aquí.

María...

Mañana me voy a una residencia. Ya.

¿Cómo que ya? Que es lo que dices siempre.

No, pero ahora es de verdad.

Me voy donde mi amiga Aniceta, vamos a estar juntas.

Pues no me lo creo.

Pues no te lo creas.

Pero ¿por qué?

Porque yo creo que es lo mejor para todos.

¡Pero si vamos a vivir en una casa estupenda,

con un jardín precioso!

Además, tú no vas a tener que subir escaleras.

Ya, ya, pero yo ya no estoy para estos trotes.

Necesito que me cuiden.

Nosotros te cuidamos.

Bueno, vosotros vivís vuestra vida.

¿Lo sabe mamá? No, no.

No lo sabe, y no se lo digas, ¿eh?

¿Y cuando piensas irte?

Mañana. Pero mucho cuidadito con llamarles.

¡Pues se van a enfadar mucho! Bueno, al principio se enfadarán,

pero luego comprenderán que es lo mejor para todos.

¡Yo no quiero que te vayas!

Ni yo, hija, pero estoy vieja.

¡Tú no estas vieja! Ah, ¿no?

¡Les voy a llamar ahora mismo! Eh, eh, María...

Que yo te he guardado muchos secretos, acuérdate.

¡Abuela, por favor!

Mira, aquello no es una cárcel.

Puedo entrar y salir cada vez que quiera,

y vosotros podéis ir a verme cada vez que os venga en gana.

¿Ya no nos quieres? Sí hija mía, claro que os quiero.

Precisamente por eso lo hago. ¡No es verdad!

¡Si te vas, no te voy a volver a hablar en la vida!

Ay, Señor, Señor...

¿Y Oriol? Pero ¿no estaba contigo?

Ha dejado esto. ¿Y eso qué es, hija?

Una carta. Dice que se va. ¿Que se va adónde?

(LEE) "Querida familia. Gracias por todo.

Os quiero mucho pero me voy. No os preocupéis por mí.

'Vesos'". Lo ha escrito con uve.

Se pensará que es un estorbo, como tú.

¡Ay, Dios mío! Lo que faltaba.

(Timbre)

¡Voy!

Hola. Hola.

¿Y Mauricio?

Estará al llegar. Yo me he adelantado un poco. ¿Puedo pasar?

Claro.

Hueles a comida.

Es que no me ha dado tiempo a ducharme. Acabo de llegar.

¿Y Julia?

Pues debería estar aquí, supongo que llegará ahora.

Muy bonito el apartamento, ¿eh? Gracias.

Toma. Tulipanes amarillos.

Según el florista, simbolizan la amistad para toda la vida.

Gracias.

¿Puedo hacerte una pregunta?

Te prometo que no te lo vuelvo a preguntar nunca más.

Dicho así, no sé.

¿Por qué me llamaste? ¿Cuándo?

Cuando sonó el teléfono y escuché cómo llorabas

y al cabo de dos días me enteré de que te habías casado.

Fue un error.

¿Llamarme o casarte?

Da igual, tira los tulipanes, que ya veo que no ha sido buena idea.

Estábamos juntos en Sagrillas,

empezando algo que podía funcionar. Y apareció Julia.

Vino a ayudar con la vendimia. Y todo se vino abajo.

Todo se vino abajo.

Mira Carlos, da igual, me fui.

Me fui sin avisar, ya lo sé,

pero yo no estaba bien, necesitaba tranquilidad, paz.

Y todo eso conmigo es imposible. ¡Contigo siempre es imposible todo!

Yo he estado muy enamorada de ti,

de una manera irracional, insana.

Hay quien a eso le llama pasión pero yo...

Yo era lo que no necesitaba.

A mí la pasión me gira del revés.

Ya.

Todo esto que me cuentas, ¿cómo me lo como?

¡Hola! Karina, hola, ¿qué tal? Me alegro de verte.

-Toma. -Ay, muchas gracias.

Pasa, pasa, que nos hemos encontrado en el portal.

-Mira qué bien. -Hola, mi amor.

Perdón, que llego tardísimo.

Está... Está ya todo listo. ¿Sí?

Hey.

Carlos, tenemos que hablar de negocios tú y yo.

Ah, ¿sí? Sí, una idea aquí, del bicho.

Vamos a hacer un documental sobre ballenas

y tú podrías hacer el guión.

¿Ballenas?

O sea, que la vendimia bien.

Será una buena cosecha la de este año, Antonio.

Mucho mejor que la del año pasado.

Muy bien Luis. Pásate por la bodega después de misa.

Perfecto. Nosotros ya hemos terminado de azufrar.

Ahora estamos eliminando rebrotes. Muy bien.

Verás, Antonio, Maite y yo os hemos preparado

una especie de plan de ataque de cara a la vendimia.

¿Maite y tú?

Sí, un programa de racionalización del trabajo.

En realidad ha sido idea de Maite, pero lo he gestionado yo.

-¡Buenas tardes señores! -Buenas tardes.

(VARIOS) Buenas tardes. Hola, Somoza.

¿Qué tal, Antonio? ¿Cómo estás?

Primero darte el pésame y luego felicitarte, claro.

¿Felicitarme por qué? Por la cooperativa.

¿Qué cooperativa?

Se rumorea que te quieren hacer presidente.

¿A mí presidente? Coño, no sé de qué estás hablando.

¿De qué estamos hablando, Salvador?

-Te lo dije hace tiempo, Antonio.

Con la tuya, somos 28 familias que podríamos unirnos

si no queremos que nos coma aquí, el imperio Somoza.

-Comunista hasta la médula os ha salido el alcalde.

O sea, que queréis hacer una cooperativa.

Claro, los que tenemos poca viña debemos unirnos.

-O vender, si fuerais más listos. ¿Ya hablas de vender?

¿Y qué va a hacer esta gente sin las tierras que heredaron?

Vivir. Viajar con las mujeres... Joder... Sí.

Mira Antonio, tú eres un hombre de mundo.

No te dejes enredar.

Tengo una oferta muy buena para lo tuyo.

Cuéntamela, que tengo unas orejas muy grandes

para escuchar todas las propuestas.

Al fin y al cabo levantaste la bodega para darle un futuro a tus hijos.

Y manda cojones, no te ha seguido ninguno.

¿Te vas a deslomar para que se quede de jefe el chichivaina este?

Qué ofensivo eres, Somoza, joder.

Antonio, mañana nos tomamos tú y yo caldereta de cordero en el parador.

No, en el parador no, mejor otro sitio.

¿En La parrilla te parece bien? Muy bien.

Bueno, voy a presentar mis respetos a la viuda y a la hija.

Adiós, Bakunin.

-Antonio, ¿lo vas a escuchar a él y no a nosotros?

No he dicho que no os vaya a escuchar a vosotros.

Yo siempre escucho a todo el mundo y luego hago lo que me da la gana.

Hablo con los demás y quedamos aquí después de la misa.

Eso es lo que tienes que hacer. ¿Y el plan de ataque?

Eso sigue adelante.

Pásate por la bodega después de comer.

¿Os habéis dado cuenta qué pinta tiene Somoza así, de luto?

¿A que se parece a este, a...? Vito Corleone, el de El Padrino.

¡Chis, un poco de silencio, que estamos de duelo!

-Pues adelante.

Pasad.

Qué agradable, qué bonito lo tenéis todo, ¿eh?

¿Te gusta?

-Gracias, de todo corazón.

Ella se puede quedar donde mi madre. Abraham, en la habitación de María.

No duermo cerca de la nevera.

No duermo cerca de la nevera, tiene radiaciones y no quiero.

-Dormirás donde te digan. -No quiero.

Tranquilo, que no vas a dormir cerca de la nevera.

Ya verás que te va a gustar. La habitación de María está ahí.

Maite, anda, enséñasela. Claro.

-¿Hay ventana? -Eh... Sí.

-¿Qué orientación tiene? -Sur, creo.

-Sur... ¡Se verá Centauro! ¡Mamá, se verá Centauro!

¿Qué le pasa exactamente al chico?

Nadie lo sabe.

Hemos ido a un montón de médicos y lo único que me dicen

es que tiene algo parecido al autismo.

Ah... Autismo.

Pero no es autista.

Y quien se relacionaba mejor con él era Anselmo.

-Voy a poner unas mantas, que todavía refresca un poco por la noche.

-No, no, no te preocupes, Olga.

Qué raro que no estén en casa a estas horas, de verdad.

"En 1985, varios escándalos relacionados

con la religión y el espectáculo conmocionaron

al sector más integrista de la sociedad española.

La representación de la obra "Teledeum"

y el estreno de la película "Dios te salve, María",

calificada como blasfema por Juan Pablo II,

originaron querellas en los juzgados,

rezos del rosario en las puertas de los cines,

enfrentamientos a tortazo limpio con las fuerzas del orden

e incluso un tiroteo contra la fachada de un teatro".

Se burlan del sagrado sacramento de la comunión,

y eso es una indecencia.

Además, muchas de estas obras se pagan con dinero público, ¿no?

O sea, con nuestro dinero.

Y yo no tolero, ¿eh?, yo no tolero que se use mi dinero

para pagar a una pandilla de comicastros degenerados.

-Ya. -Que es lo que son.

-¿No está de acuerdo con la libertad de expresión?

-Un momento, una cosa es la libertad de expresión

y otra cosa muy distinta la ofensa, el insulto y el ataque

a los valores más sagrados de este país.

-Y usted, señora, ¿me podía decir...? -Perdón.

¿Han visto a Oriol, el hijo de Inés? Su abuela le está buscando.

-¡Uh! Anda, que no es niño raro ese ni nada.

Vamos, le he visto yo hablar más de una vez y más de dos solo.

O sea que... -Pero ¿qué pasa, que se ha perdido?

-Sí, parece ser que se ha escapado.

-Nada, hijo, que tengas suerte y lo encuentres rápido,

porque ya te digo que... Hasta luego. -Perdón.

¿Y esos quiénes son, hija? Los de la tele.

Lo que faltaba.

Ah, bueno, en los futbolines no está y en el parque tampoco, ¿eh?

-Nosotras venimos del callejón y nada.

¿Dónde demonios se ha metido este niño?

¿En casa de algún amigo del cole? -No tiene amigos.

-Alguno tendrá.

-Yo creo que lo mejor es no hacerle caso.

Ya, y llega su madre por la noche del teatro y no le ve, ¿y qué?

Solo quiere llamar la atención. -Igual tiene razón, Herminia.

A esa edad los niños necesitan demostrar que se hacen hombres.

Pues antes se hacían hombres sin demostrar nada.

Bueno, usted rece y confíe, Herminia, ¿eh?,

porque solo Jehová sabe lo que está pasando.

Ay... Vámonos a casa, María, no sea que aparezca.

Se ha ido porque está enamorado de mí,

pero lo lleva crudo porque soy su tía.

-Por los últimos seis ejemplares de ballena blanca jorobada.

-Por los últimos.

-Con ese tema le entré a Karina la noche que nos conocimos en Galway.

-Ah, en Irlanda. Qué bonito. -Sí.

Una ciudad preciosa en la costa Oeste.

Y con mucha influencia española, además.

-Me pilló sin fuerzas. Estaba hecha polvo.

-¿Y eso?

-(SUSPIRA) Llevaba un mes dando tumbos por varios pisos

y llegó él con el "raca-raca" de salvad a las ballenas.

-Por suerte se emborrachó hasta tal punto

que me dijo que quería dormir conmigo.

-Que quería dormir en tu casa, no contigo.

-Ya, ¿era eso lo que querías?

¿Hago café?

¿Té, puede ser? -Sí, tenemos.

Sí. Ya lo hago yo. Así estiro la pierna.

Yo también quiero. Te ayudo. No hace falta.

Sí, sí.

-Pues Karina estaba viviendo con una amiga y su novio.

Un chico muy majo pero muy sucio, ¿no cariño?

-Tenía la teoría de que si te duchas cada día

pues es malo para la epidermis.

-La verdad es que el jabón es corrosivo,

pero a este chico le cantaban mucho los pies.

-Entrabas en casa y es que el olor te tumbaba.

-¿Y tu amiga cómo lo aguantaba? -Padecía anosmia, no tiene olfato.

¿De qué vas? De qué vas tú, con esa cara de perro.

Yo no sé fingir. ¿Fingir qué?

Fingir que me lo estoy pasando de puta madre con esta situación.

(Teléfono)

(HABLA EN FRANCÉS)

Mauricio. (HABLA EN FRANCÉS) Mauricio, preguntan por ti.

-Ah, sí. Di este número por si había alguna novedad.

-(HABLA EN PORTUGUÉS) ¿Sí?

-¿Dónde tenéis las tazas? Ahí.

-No. No, no, no, no.

-Carlos, nos hemos dado un beso. No, me has dado un beso.

¿Quieres que se lo digamos, a ver qué les parece?

No seas absurdo. Estás enamorado de Julia.

Estoy locamente enamorado de Julia. Vale, y yo, de Mauricio.

Normal, es un tío genial.

Entonces, ¿cuál es el problema?

El problema es que a veces el amor y el deseo van juntos

y otras veces va cada uno por su lado.

Lo mejor va a ser que estemos los cuatro un tiempo sin vernos.

Yo creo que sí.

(HABLA EN FRANCÉS)

Bicho, bicho,

tenemos un problema.

Me acaba de llamar Henri.

Sus padres son católicos y han aparecido para ver al Papa.

Nos hemos quedado sin sitio para dormir.

-Bueno, ¿y por qué no os quedáis aquí?

Tenemos un sofá cama, podéis estar aquí perfectamente.

-No sé si aceptar o no, ¿no es mucha molestia?

-No, no, de verdad que no pasa nada.

Vamos, que son solo dos noches, ¿no, Carlos?

¿Dos noches?

(TELEVISIÓN) ¿Hay caldo rociero, Miguel?

-Bueno, el caldo rociero es el caldo... El caldito del Rocío.

-Claro. Me he acordado por la hierbabuena.

-Exactamente. Eso es lo principal para el Rocío.

Un buen caldo con sus hojitas de hierbabuena,

que eso es lo que te anima y lo que te da...

-Y con eso puedes seguir bebiendo fino.

-Bueno, beber... Y bebiendo puedes mantenerte

porque son cinco días de romería, la Virgen sale el lunes...

-Bien hecho, no vienes. Así no vamos a acabar nunca.

Hija, ¿por qué lo cambias?

Abuela, con el mando no te tienes que mover.

Ya, pero me dan miedo esas cosas. Dicen que las ondas son peligrosas.

¿No vas a cenar? No, no voy a cenar.

Mira, este niño me tiene trastornada.

Tengo los nervios metidos en el estómago.

(Ruido en la puerta)

¡A lo mejor es él!

No puede ser, pero si no tiene llaves.

¡Hola! Hola.

Qué faena, hemos suspendido.

Al comendador le ha dado un cólico.

¿Y Oriol?

¿Qué pasa?

¿Ha hecho alguna trastada?

Mira, hija... Se ha ido.

-¿Dónde?

La niña no estaba aquí, y yo he tenido que salir a un recado

y cuando he vuelto, me he encontrado la puerta abierta.

Ha roto la hucha y ha dejado esto.

-Pero ¿qué decís, que se ha ido de casa?

(Teléfono)

¡Espérate, que puede ser él! ¿Oriol?

¿Madre? No, es vuestra madre.

Mierda. Dime, Mercedes.

Te he llamado varias veces. ¿Dónde estabas?

Ya, porque he tenido que salir por una cosa

que me hacía falta para la cena.

¿Qué te hacía falta, si te he dejado todo preparado?

¿Bueno, qué quieres? Pues hombre, saber cómo estáis.

Pues... Bien, muy bien.

¿Se puede saber dónde ibas hoy? Que te he visto coger un taxi.

Ay...

Mercedes, yo también te he visto a ti tomar un taxi muchas veces.

Bueno, no es lo mismo. Bueno, pues...

Hija, te tengo que dejar porque tengo la sopa en el fuego

y no te puedo seguir atendiendo. Así que buenas noches.

Será posible... Me ha colgado. ¿Tu madre?

Tu madre ha entrado en la cuarta edad, Merche, fíjate.

En la cuarta.

No me vuelvas a decir que es ley de vida, ¿eh? Que ya está bien.

Merche, que esto es así. Y va a ser así para siempre.

Pero es así ¿qué, a ver?

¿Tú no la has visto, Merche, de noche deambulando por la casa

a ver si nos hemos dejado encendida la luz, el gas o el televisor?

Voy a volver a llamar. No, no, déjalo, déjalo, por favor.

Vamos a cenar, que me muero de hambre.

¡Qué día más perro, por Dios!

Y te digo una cosa.

Yo mañana me vuelvo a Madrid lo antes posible.

Bueno, eso ya lo veremos. Ya lo veremos, no.

Después de la misa me vuelvo. Tú haz lo que quieras.

Hemos venido cuatro personas en el coche.

Tenemos un negocio, está aquí y ahora hay muchas cosas en juego.

Que se te meta en la cabeza, coño.

Pues mira, juégatelas tú, yo tengo una madre y una mudanza.

Que no, nos hemos pasado toda la vida

luchando por la familia y mira cómo lo pagan.

Un hijo en Bruselas, el otro en Londres,

tu hija en el teatro, tu madre que te cuelga,

tu sobrina que te carga el muerto... Me cago en la cuna que me arrulló.

Esta familia es peor que un cólico nefrítico.

Me pones la cabeza como un bombo. El del tío Hilario. Vamos a cenar.

Muchas gracias, señora, ha sido usted muy amable.

Yo creo que ya tenemos suficiente material, ¿no?

-A recoger. -Pues venga.

Muchísimas gracias, padre.

Es mi segunda pieza y no es sencillo que te pongan facilidades

para grabar en una iglesia.

-Es una excepción porque venía usted de parte de esas personas.

-De los Alcántara.

-Ese era el que se estaba besando con mi madre.

-Si los conozco de toda la vida.

Oiga, perdone, usted no habrá encontrado unas gafas.

Llevo media hora buscándolas. -No.

-Las lleva ese hombre en la bolsa. -Sin las gafas soy un inútil total.

-Vaya, pues lo siento.

La última vez que las ha usado, ¿se acuerda?

-No. -Pues... ¿Quiere que le ayude?

-No, no, no, rezaré a San Antonio.

Él las encontrará. -San Antonio.

-De Padua, sí.

Evita las pérdidas y los amores imposibles.

-¡Bueno!

Bueno, pues que vaya bien. Mucha suerte.

-Adiós.

Antonio, Antonio, Antonio, da tres pasos atrás

y al niño Dios encontrarás y tres cosas le pedirás:

que lo perdido sea encontrado, que lo olvidado sea acordado

y que lo ausente sea presente.

¿Qué es eso?

No serás un ángel que viene a devolverme las gafas.

-Eh...

No, yo soy Oriol.

-¿Qué haces aquí? -Es que quiero ser cura.

-Ah. -Como mi padre.

-Pues piénsalo dos veces porque el sueldo es regular.

-¡Sus gafas! Estaban en mi macuto, no sé quién las ha metido.

-Seguramente yo, hijo, porque últimamente...

-Oriol, me parece que te andan buscando, ¿no?

-¡Ah, muy bien! Estás aquí.

Llevo media hora buscándote por el barrio.

No me vuelvas a hacer esto, ¿me oyes? ¡Ni en broma!

-Los padres deben vigilar a sus hijos, sobre todo a esta edad.

-Ya lo sé padre, ya lo sé. -¿Le has encontrado?

-Sí.

-Menudo susto le has pegado a la abuela.

-¿Y a ti? -A mí, ¿qué?

-Que si te he hecho sufrir.

-Mira de verdad, es que eres tonto, ¿eh? Eres tonto.

Y ya me estás devolviendo el dinero que me has robado de la hucha.

-Es mi amigo, Marcos.

Marcos, María, mi hermana. -Hola.

-Te pareces a David, de los Hombres G.

-Ah, ¿sí? -Tengo hambre.

-Ya, claro. Hambre, ¿y qué más? Tú y yo vamos a hablar.

-Yo que tú le dejaba sin cenar.

Por cierto, ¿qué edad tienes?

-¿Cuántos años me echas? -Eh... Veintiuno.

Más. -¿Veintidós?

Un poquito más. -(RÍE)

(Campanas)

-Paquita, no te creas que a mí me apetece mucho

dormir aquí, pared con pared con...

-Venga, Miguel, hombre, por favor. Acuéstate conmigo.

-No, que no...

-¡Joder! Pero ¿qué coño...?

¡Joder! -¿Es una piedra?

-Pero... ¡Serán cabrones!

-Eso ha sido el niño raro.

-No te digo yo que no, a lo mejor tienes razón.

-Ha sido el niño raro seguro.

Esta piedra la vamos a coger y nos la vamos a llevar

al cuartelillo de la guardia civil. Ponla en un plástico.

-Vamos a ver, Paquita, no embarullemos más las cosas.

-¿Que embarullemos el qué? Verás mañana en el notario, Miguel.

Que mi padre es capaz de habérselo dejado todo.

-Después de aguantarle dos años, lo tendría bien merecido.

-¿Dos años? Yo le he aguantado 32.

-Vamos a ver Paquita, a esta mujer tú la has echado de casa.

Aunque solo fuera por curiosidad, deberías...

-No, pero, por favor, que es una buscavidas.

Una buscavidas. ¿Sabes que he estado hablando con gente de Benidorm?

¿Sabes lo que me han dicho, eh? Que la conoció en un bingo.

-¿Y qué? -¿Cómo que y qué?

Viene a por el dinero. ¡Y ese dinero no es suyo!

-Voy a por una escoba... -No vas a por ninguna escoba, Miguel.

Ya de una vez métete conmigo en la cama.

-Te voy a decir una cosa, Paquita. Me estás empezando a dar miedo.

-Oye, Miguel,

¿tú sabes lo que es el dinero para mí?

El dinero para mí es conseguir algo que no he conseguido nunca: respeto.

(Pedo)

-Un poquito de respeto, Miguel, ¿eh? Que está mi padre de cuerpo presente.

-Paquita, hombre, que no he hecho nada.

-Ya claro, te he oído. -¿Qué me has oído, Paquita?

¡Te estoy jurando que yo no he hecho nada!

-Venga, Miguel. Yo no he sido, tú tampoco, ¿y qué?

No hay nadie más en esta casa.

(Pedo)

-Paquita, eso ha venido de ahí.

-¿Hay alguien? -Yo qué sé.

-¿Hay alguien en la casa?

¡Eh! ¿Hola?

¡¿Hola?

Aquí no hay un alma. -Claro que no hay un alma,

hay una solo en esa habitación, que es el alma de tu padre.

-Oye, ¿me quieres convencer de que mi padre...?

Mira, tira para allá, por favor, tira...

(Pedo)

-Paquita, de todo el mundo es sabido que los muertos sueltan ventosidades.

¡Eso ha sido tu padre y yo no me quedo aquí a dormir, Paquita!

-Miguel, tranquilízate, ¿eh?

-¡Que no me quiero a quedar a dormir en esta casa, coño!

-Túmbate en la cama, que necesito un abrazo.

-(MURMULLA)

Paquita, que a mí me dan mucho miedo los muertos,

aunque sean de la familia.

-Ya está.

Tú tranquilízate, que yo estoy aquí contigo y no te va a pasar nada.

(Pedo)

-¡Joder! Se acabó, me voy. No aguanto más, se acabó.

-¡Pero que no podemos dejar solo a mi padre!

-¿Solo? Tu padre está divinamente, Paquita, a las pruebas me remito.

-¿Que dirá la gente cuando te vea salir?

-Que piensen lo que quieran. Que se quede Liceria, que se ofreció.

-¿Y qué excusa le doy a Liceria? -Pues yo qué sé, Paquita.

Que nos hemos ido a casa de mi hermano

porque hay un problema de última hora con la bodega y hay que resolverlo.

(Pedo)

Toma vino, Luis, que si no, no aprendes, hijo.

(SORBE)

(SORBE)

(SORBE) -Abraham...

-¿Qué? -Haz un poco menos de ruido, cariño.

-Perdón, perdón. No pasa nada.

No te preocupes, hijo.

Bueno, entonces, ¿qué pensáis vosotros de entrar la cooperativa?

Yo lo veo muy bien. -Hum.

Ah, ¿sí? Sobre todo ahora,

con la entrada de España en el Mercado Común.

-Hay que adaptarse a una nueva normativa,

y la mayoría no va a saber ni por dónde empezar.

Mucho menos qué hacer con las cepas viejas.

Claro, querrán arrancarlas porque no saben.

No, y es que además una cooperativa puede financiar un gestor,

un abogado, encargar análisis de mercado, estudios...

Funciones que en solitario no puedes.

¿Te das cuenta Milano? Que estos chavales están haciendo

lo que tendría que hacer nuestro hijo.

Antonio, no empecemos otra vez. No, no, no empecemos, no.

Tengo razón. Tengo más razón que un santo.

Están trabajando y dando la cara, con dos cojones.

Ella no tiene cojones.

Bueno. (RÍE) No.

Pues vamos a hacer una cosa, Luis, mira.

Os vais a encargar de la bodega Maite, y tú.

Lo tengo clarísimo, trabajáis muy bien y os lo merecéis.

¿Qué te parece, Merche? Si tú lo ves así de claro...

Meridianamente claro, Merche.

Si a mí me parece bien, lo que pasa es que no quiero

que prometamos nada que luego no podamos cumplir, Antonio.

Que yo también pienso eso, Merche. Vamos a hacer una cosa, mira.

Redactamos un contrato y ponemos todas las condiciones

en un contrato serio y legal, blanco sobre negro.

Y ya está. Bueno, así, sí.

¿Quién es?

¿Hola?

¡Miguel!

Hola.

Buenas noches. -(TODOS) Buenas noches.

-Que aproveche. -(TODOS) Gracias.

¿Quieres sentarte?

¡Abraham!

-Nosotros veníamos a...

-El niño nos ha roto una ventana con una piedra.

Vaya. Hay sitio y comida de sobra. Anda, ¿por qué no os sentáis?

No, si hemos venido a buscar las llaves del coche.

-Ah, ¿sí? -Sí. Si no las van a utilizar...

Porque nos vamos a dormir al Parador.

-¿Sí? -Sí.

-¿Y Anselmo? -¿Qué pasa con mi padre?

-¿Se va a quedar solo en la casa?

-Por supuesto que no se va a quedar solo.

Está ahora mismo con Liceria.

Vámonos de aquí, porque esta gente está cenando en familia.

Por Dios, ese tono sobra. Si tú sabes que...

Tía, se han puesto de su parte.

Vamos a ver, ¿de qué parte, Paca, por Dios? ¿De qué parte?

Era la mujer de tu padre, y no tienen dónde ir.

Es usted, tía, muy ingenua.

-¡Paquita! -¿Qué?

-Puedes dormir tranquila, tu padre no hizo testamento.

Todo lo que queda, que es mucho, va para ti y para tus hijas.

Y a Anselmo le velo yo, que para eso estoy aquí.

¡Abraham! -Mamá...

-¡Vamos, Abraham!

Ven, cariño, ven. Mejor déjalo, no te preocupes.

Se puede quedar.

Os traigo unas mantas, por la noche hace frío.

-Vale, gracias.

No hay almohadas, espero que los cojines os valgan.

¡Cuántas molestias! -Os traigo toallas para mañana.

-Pero una para los dos, suficiente. -Sí, nos duchamos juntos.

Oye, mañana por la mañana voy a salir a correr, ¿te apuntas?

Yo, con la pierna así, correr poco.

Es verdad, disculpa, ¿cómo lo llevas? Voy mejor.

Deja, deja. -Oye, ¿y a qué hora vas a correr?

-Pues... Temprano, a las siete.

-Venga, pues me apunto. -Ah, genial.

-¿Qué vamos, los tres? -(RÍE) No.

A Karina no le gusta nada correr.

Ella mejor que nos prepare un buen desayuno.

-Pues mira, tú puedes ir a por unos cruasanes abajo y...

No sé, ¿desayunamos los cuatro? -Óptimo.

-Bueno, pues buenas noches. -Buenas noches.

-Que descanséis. -Gracias.

Buenas noches.

Julia... ¿Qué?

Para. ¿Qué?

Chis, que no, que no vamos a hacer ruido.

Espera, espera.

Que no es por eso. Que...

Estoy un poco cansado.

¿Te importa que lo dejemos para mañana?

No.

-Inés.

-¿Qué? -Se ha ido.

-Siempre igual, María. -Me pidió que no lo dijera.

-¡Me lo tendrías que haber dicho! -¡Siempre tengo la culpa!

-No sabemos ni dónde está la residencia esa, joder.

-¡Todo lo hago mal!

-Bienvenida a casa, Herminia.

-Bien hallada, sor Genoveva.

-Por aquí.

(Claxon)

-¡A ver!

Hola. Hola.

¿Todavía no han vuelto? No, estamos solos.

¿Quieres un cruasán?

Me voy a dar un paseo antes de desayunar.

Yo me voy a poner a escribir. ¿Sigues con esa novela?

Sí... La que tanto te molestó que leyera.

Llevo 120 páginas.

¿Te molestó porque hablaba de mí?

Yo solo sé escribir de las cosas que me pasan.

Eso es una suerte.

Yo en cambio... Lo que me pasa se queda conmigo.

De verdad...

Trae, trae, déjame a mí. No , no, no, no.

Déjame a mí. Que te voy a hacer yo un nudo Churchill, hombre.

¿Churchill? Sí.

Churchill, primer ministro británico.

1874-1965.

Joder, sí que eres una enciclopedia, chaval.

Te va a quedar muy bien, tienes un cuello de toro.

No... No me gustan. Ah, ¿no te gustan los toros?

No. No hay igualdad de condiciones.

Hombre, en eso tienes razón.

El torero pesa 80 kilos y solo tiene una espada

y el toro pesa 500 kilos y tiene dos pitones.

Ya, pero el torero sale a matar y el toro mata en defensa propia.

Esto también es verdad.

Por eso casi siempre muere el toro y casi nunca el torero.

No. Ya está, ya está.

¿Qué Merche, vamos?

Déjame llamar la última vez, de verdad, te lo prometo.

Me voy. Tengo ensayo toda la mañana con el sustituto del comendador.

-¿Y no podemos ir contigo? -No.

-No quiero estar sola cuando mamá vea que la abuela no está.

Pues os quedáis aquí haciendo deberes y luego bajáis a comer al Bistrot.

Ya hablaré con Cruz. -¿Mamá?

-¿Qué? -Que sé donde está la abuela.

-¿Dónde? -He encontrado esto en su cuarto.

-A ver.

Viene el teléfono.

¿Quién se ha dejado el teléfono descolgado?

-Yo no. -Yo tampoco.

-¿Quién ha sido?

(Teléfono)

¿Sí? Menos mal.

Mamá, perdona. Nos acabamos de dar cuenta de que estaba descolgado.

Pero, hija, por Dios.

Seguro que ha sido la abuela, ya lo estoy viendo.

Puede ser. ¿Cómo estáis?

Bien, bien, todo bien. Sin novedad.

¿Y la abuela? Bien también.

La noté ayer un poco rara. Bueno, es normal.

Vosotros fuera, yo trabajando todo el día

y ella aquí en casa está sin parar.

Sí, que ya lo sé. Dile que se ponga, anda.

No, es que ha salido. Se ha ido a misa.

¿A misa un sábado?

Ya, pero dijo que tenía que hablar con el padre Froilán.

¿Sabes dónde se fue cuando cogió un taxi el otro día?

Pues no, no me ha dicho. ¿No?

Oye, ¿y vosotros qué tal?

Ya te contaré.

Muchas cosas, hija. ¿Volvéis luego?

Volvemos después del entierro.

Llegaremos tarde, díselo a la abuela.

Bien, se lo diré. Besos para todos.

Besos. Adiós.

Me tengo que ir pitando.

Trato de localizar a la abuela y, si puedo, me paso.

-¿Y si no puedes? -Pues...

-¡Qué ganas tengo de ser mayor y vivir sola!

¿Te has quedado más tranquila? Eh...

Pues venga. Vámonos, que no llegamos.

Ponte el reloj, hijo. El reloj siempre puesto.

Para dormir y para bañarse, no, pero el resto del tiempo, sí.

¿Qué hemos hecho? Cagarla.

Tú y yo siempre en la cuerda floja,

en el peor sitio.

Yo no quiero hacerles daño a Mauricio y a Julia.

Ya se lo hemos hecho.

Yo lo único que quería era dejar las cosas claras contigo, Carlos.

¡Pues mira qué claras que están ahora!

Es culpa mía.

Es culpa de los dos.

Ha sido culpa mía por haber aparecido.

Deben de estar a punto de llegar.

Bueno, Herminia, ¿qué tal? Muy bien. Estupendamente, hermana.

¿Le gusta la habitación? Pues sí, sí.

No es muy grande, pero está muy limpia.

Y con su amiga Aniceta va a estar de maravilla, ¿a qué sí?

Divinamente. Ahora, a comer.

Le hemos puesto un poco de dieta

para que pierda esos kilitos que le sobran.

Bueno, sí. Me sobran dos kilos, sí.

Uy dos... Ya serán cinco, ya serán ocho...

Ya serán diez.

-Si fueras musulmán todo sería más fácil.

Podrías tener hasta cuatro mujeres.

No te rías de mi Ahmed. Que no me río.

Si un hombre tiene mucha testosterona,

una sola mujer no sería capaz de satisfacer sus deseos sexuales.

Oye, ¿tú tienes mucha testosterona?

Y yo qué sé la testosterona que tengo.

Además, no creo que sea un problema de testosterona.

Ah, ¿entonces de qué?

No lo sé, no lo sé. Pero un problema tengo, bien grande.

Créeme, amigo, la monogamia no es natural en un ser humano.

Tu profeta David tuvo 99 mujeres, Salomón, 700.

Tú solo dos. ¡Solo! Claro, solo.

Yo no sé vivir así.

Amigo, solo tenemos una vida.

¿La vamos a desperdiciar teniendo solamente una mujer?

(HABLAN EN FRANCÉS)

-En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Te pedimos, Señor, por Anselmo,

tu hijo y nuestro hermano, amigo y vecino,

que ha partido en este mundo,

para que viva feliz en tu reino de amor y de paz.

-(TODOS) Te lo pedimos, Señor.

-Te pedimos por sus familiares y amigos,

que se sienten tristes y solos,

para que mantengan viva la esperanza de volverse a encontrar.

-(TODOS) Te lo pedimos, Señor.

-Te pedimos, Señor,... (SUSURRA) Oye, Miguel...

¿De cuánto dinero estamos hablando?

(SUSURRA) Mucho, mucho, muchísimo, muchísimo dinero, Antonio, muchísimo.

Ah.

¿Seguro? Sí, sí, seguro, seguro.

Paquita ha llamado a medio Benidorm y Anselmo tenía, el tío,

un chalé, una arrocería

y una cuenta corriente en el banco con muchísimos millones.

¿Cómo que millones?

Pero ¿millones has dicho?

Muchísimo, Antonio, muchísimo dinero. O sea, que tiene razón, es rica.

Sí, sí, es rica. Y de rebote, tú también.

Sí. ¡Pues enhorabuena, coño!

Enhorabuena se dice muy fácil,

pero yo es que desde ayer por la noche no paro de temblar.

Ya. No me extraña.

Entonces os vais a ir a vivir a Benidorm, claro.

Fíjate, todo el año en pantalón corto, qué alegría.

Joder qué pinta vas a tener. Sí, desde luego.

¿Y con el Bistrot qué vais a hacer? Pues no lo sé, no lo sé.

Ya.

Esa gente viviría en el chalé, ¿no? Ya te digo.

Y los dos trabajan en la arrocería. Ah.

Una familia en toda regla, joder.

¿Y qué va a ser ahora de esta gente? No tengo ni idea, Antonio,

porque es que, además, Paquita no los puede ni ver.

Pobre gente, coño.

¡También Matamulas, mira que morirse y no hacer testamento!

Coño, joder, Antonio, que tú conocías perfectamente al Matamulas.

¿Qué nos decía? "El día que yo me muera

anda y que os den por el culo a todos".

Dios lo tenga en su gloria. Joder, que lo tenga.

Claro que lo tenga en su gloria, millones de veces.

Cállate. -Yo bendigo este cadáver

con el agua que le recibió en la Iglesia el día de su bautismo.

En nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

-(TODOS) Amén. -¡Amén!

¡Amén!

-Abraham.

-No somos nadie, hija, siempre se tienen que ir los mejores.

Pero es ley de vida.

-Liceria.

-Ahora ya descansa en paz.

Sabes que nos tienes para lo que quieras.

-Gracias, Liceria.

-Liceria. Gracias. -Lo siento mucho, Paquita.

-Gracias. -Miguel, lo siento mucho.

Lo siento muchísimo. -Gracias.

-Yo ahora me voy a Madrid con los tíos, Miguel.

Gracias.

Te coges un autobús y te vas hasta Albacete,

y luego a Benidorm, que está al lado.

-¿A Benidorm? ¿Y qué pinto yo en Benidorm?

-¿Tu sabes la cantidad de papeleo que hay que mover, Miguel?

Tienes que encontrar un notario.

-Paquita. Lo siento mucho. -Gracias.

-Muchas gracias. -Lo siento mucho.

¿No puedo buscar yo un notario en Madrid?

-¿En Madrid? -Sí.

-Mis condolencias. -Gracias.

-Muchas gracias.

-¿Cómo lo vas a hacer en Madrid? Es mejor donde estaba empadronado.

Miguel iría yo, pero ¿no crees que es mejor

que me quede con las niñas en Madrid hasta que nos reunamos?

-¿Y dónde voy a vivir yo en Benidorm? -¿Cómo que dónde vas a vivir?

En casa de mi padre, dónde vas a vivir.

Les pides las llaves. -Basta, Paquita, por favor.

-¿Basta de qué? -Basta ya de hacerte la insensible.

-Yo no le debo nada a esa gente.

Ni tú tampoco.

¿O qué quieres, que les de un millón de pesetas

así, a la brava, sin saber ni siquiera quiénes son?

-Lo siento. -Gracias, Somoza.

-Somoza. -Lo siento.

Lo siento. Lo siento mucho.

¿Qué hay, Somoza? Pensé que era mi obligación venir.

Ya me he dado cuenta de que estabas, y me ha extrañado.

Ya. Vamos a ver, Somoza.

Me gustaría mucho atender tu oferta,

pero es que me he comprometido con Luis y con su mujer,

que están trabajando muy bien y quiero darles una oportunidad.

Extraña manera de llevar el negocio. Bueno, es la única que sé.

Porque funcionas con el corazón. Así lo tengo hecho mierda, Somoza.

Sigues con la esperanza de que tu hijo vuelva por aquí.

Mira Antonio, si me vendes, yo le daría un puesto importante

a Carlos en la empresa. Y otro también para ti como asesor.

Qué generoso eres.

Y no te compliques la vida con la cooperativa,

que vas a salir esquilado, hazme caso. Toma.

Ya sabes dónde encontrarme. ¡Gracias!

¿Qué?

Que me he quedado helado, Merche.

Mira.

¡Madre mía!

Esto es para pensárselo.

Eso es para coger una estilográfica y correr detrás de él

hasta que firme el contrato.

(Armónica)

(LLORA)

Bueno, pues ya está bien.

Siempre soy yo la que se baja del burro, ¿eh?

-¿Qué haces, Paquita?

-Que se queden con El Bistrot. Y con nuestra casa también.

Siempre y cuando a los tíos les parezca bien.

Bueno, hija...

¿Cómo?

-Miguel, esta mujer se gana la vida cocinando, ¿no?

Pues en algún sitio tendrá que cocinar, vamos, digo yo.

Sí.

Vas y les dices que se lo traspasamos gratis.

-Esta mujer me va a matar.

¿Y por qué no se lo dices tú, Paca? ¿Yo?

Claro, mujer. Sí, es mejor que se lo digas tú.

No, yo no puedo, no me sale. Venga.

Paquita, la idea ha sido tuya, ¿verdad?

pues vas y se lo dices tú. Venga, que es muy fácil.

Seis pasos, Paca. (LLORA)

-Vamos, Paca. -Que sí.

-Venga.

-(LLORA)

(Televisión)

(Llaves)

¿Hola?

Hola, hija. Hola.

¿Todavía estás despierta? Sí, estaba estudiando.

Nosotros es que hemos salido tardísimo de Sagrillas.

Menudo viaje. Nos ha regalado. patatas y huevos Liceria.

¿Qué tal ha ido? Bueno, un follón, ya te contaré.

Muy buenas. Hola, papá.

¿Sabes que hay millonarios nuevos en la familia, hija?

Ah, ¿sí? ¿Dónde dejo esto?

En el balcón. Es hierbabuena para la abuela.

¿Qué haces con eso, hija?

No sé cómo podéis meteros tantas palabras en la cabeza.

Pues empollando.

¿Y los niños?

Están durmiendo. Pero ¿Oriol no iba a dormir aquí?

Bueno, está durmiendo en el cuarto de la abuela.

¿Está durmiendo con la abuela?

Bueno,

¿nos tomamos una tila?

(Televisión)

-(GRITA)

(GRITA)

-¡Herminia,

es la Virgen!

Es Carmen Maura, Aniceta.

Pero ¿qué hacen todavía aquí? Venga, a dormir.

Que mañana se les van a pegar las sábanas.

¡Vamos, venga!

A ver, Rosario.

Vamos, yo la ayudo.

Sí. Arriba. Vamos.

Arriba.

Venga. Eso.

Así. Hala, venga.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • T18 - Capítulo 314: Unos que vienen, otros que se van

Cuéntame cómo pasó - T18 - Capítulo 314: Unos que vienen, otros que se van

02 feb 2017

Los Alcántara preparan la mudanza a los Altos de San Genaro, pero Herminia no parece tan ilusionada. Le cuestan más los cambios y no está tan segura de que vaya a adaptarse. Consciente de que no quiere ser un estorbo, toma una decisión que sorprenderá a todos.
Paquita recibe la noticia de que su padre, el Matamulas, ha muerto y todos tienen que irse a Sagrillas al funeral. La joven se convierte en la única heredera de su gran fortuna. O eso creía ella… Y para sorpresa, la que se lleva Carlos al enterarse de que Karina está en Bruselas con su marido, y a Julia no se le ocurre otra cosa que invitarles a casa a cenar.
Inés se encuentra con Marcos, con el que estuvo en el capítulo anterior, y aunque ella no se plantea nada con él, Marcos, que es mucho más joven, se declara abiertamente enamorado. Inés tiene lidiar con Marcos y Oriol, que no está en su mejor momento.

ver más sobre "Cuéntame cómo pasó - T18 - Capítulo 314: Unos que vienen, otros que se van" ver menos sobre "Cuéntame cómo pasó - T18 - Capítulo 314: Unos que vienen, otros que se van"

Los últimos 2.111 programas de Cuéntame cómo pasó

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. Lorenita

    Yo nunca lo puedo ver los jueves, y los veo todos los fines por la página tve desde la Play station , que maravilla !!!! Felicidades x tantos años en nuestras pantallas

    10 feb 2017
  2. Joana

    Yo sigo la serie desde el principio y siempre he podido ver algún capítulos atrasados pero en esta temporada no se q pasa q no puedo ver nada y como trabajo a la hora de la serie no he podido ver ningún capítulo de la T.18. Q decepción ........

    09 feb 2017
  3. Su Durán

    Hola, saludos desde México. He visto los últimos capítulos sin problema y desde mi cel. Besos y amo la serie. ¿¿

    07 feb 2017
  4. Welch

    Sigo sin poder ver el cap. 314, de hecho intenté con los anteriores y tampoco....sólo accede al clip de cómo comienza el cap. 314. Alguien sabe si están restringidos para otros países? (México) ...nunca había tenido problema para verlos, sigo la serie desde que comenzó.

    06 feb 2017
  5. Pacopepe

    Se puede ver perfectamente

    05 feb 2017
  6. Welch

    Por favor arreglar el problema que tienen, no he podido ver el cap. 314....Los demás cap.los he podido ver sin problema en las semanas anteriores pero veo que con este cap.somos varios los que no podemos... Gracias¿¿

    05 feb 2017
  7. Eva

    Espero que Paquita no se vaya de la serie, no por favor nooooo

    05 feb 2017
  8. Carolina gumucio

    Desisto.Hago lo que me piden y me dice error de esto o lo otro.No hay paciencia.

    04 feb 2017
  9. Carolina gumucio

    No se puede ver ningún capítulo, siento haberme inscrito ,hace unas semanas alguno se veía, ahora nada

    04 feb 2017
  10. Fran

    Como se llama la melodia que interpreta abran con su armonica en el entierro del matamula?

    04 feb 2017