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Subtítulos de Cuéntame cómo pasó - T10 - Capítulo 178

Cuéntame, tú que has vivido,... ...si has conocido la felicidad. Cuéntame,... ...tú que has sentido,... ...en el camino de un tiempo que nos unió. Buscarás... ...ese destino... ...que tan perdido... ...está en nuestro corazón. Háblame de qué estás esperando... ...en tu largo caminar. Cuéntame tú que has vivido... ...si has conocido la felicidad. Vivirás... ...nuevas caricias... ...que con recelo... ...guardabas en un portal. Cantarás... ...a un nuevo día... ...con valentía y con ansias de libertad. Háblame de qué estás esperando... ...en tu nuevo caminar. Cuéntame tú que has vivido... Vivir... ...para vivir. Solo vale la pena vivir para vivir. "Tan solo un instante es suficiente... ...para que un corazón cambie el ritmo de muchas vidas". "En diciembre de 1976... ...el corazón de mi padre se convirtió en nuestra preocupación... ...marcando el día a día de los los Alcántara". "Empezaron las noches durmiendo en sofás, las visitas al hospital,... ...y el empeño de que todo pareciese normal". "Estaban siendo unos días... ...de nervios, incertidumbres y pesadillas... ...que empezaban a disiparse, pero no podían evitar... ...que viviésemos con el corazón en un puño". ...solo es el sol si brilla en ti. La lluvia es solo lluvia si te moja al caer. Cada niño es el tuyo,... ...cada hembra tu mujer. Vivir... ...para vivir. Solo vale la pena vivir... ...para vivir. Para vivir. Solo vale la pena vivir... ...para vivir. Cómo corren. Parecen hormigas entrando y saliendo del hormiguero. Unos llevan los niños al colegio, otros van al trabajo. Todos con prisa. Parece mentira,... ...pero hace dos días éramos nosotros los que íbamos corriendo. Creo que el mundo se hubiera olvidado de nosotros. A nadie le importa lo que nos pase aquí. No creo que a esos les importemos mucho. ¿Un infarto? No, no. Una angina de pecho, gracias a Dios. El corazón lo tengo bien. Yo tengo el corazón hecho un asco. No sé si me van a operar. ¿Una calada? No, no. ¿No se lo han prohibido. Claro, como a todo el mundo. Le prohíben la sal, el chorizo, el cordero, hasta el fútbol. ¡Qué bien sabe! ¿A usted le gusta el fútbol? No. Yo es que soy muy forofo del Atleti. Ahora está pasando una mala racha. Eso dice mi hermano que también es forofo del Atleti. Y queríais echar a... ¿Cómo se llama? Luis Aragonés. Aragonés. Qué derecha tenía cuando jugaba. Y qué goles metía de golpe franco. ¿Viste el golazo que le metió... ...al Bayern en la final? No pude. Me acuerdo de los partidos y de que perdió. El fútbol es muy injusto. Hoy eres el mejor, te quiere todo el mundo... ...y mañana no vales ni para recoger patatas. Muy injusto. Vamos, como la vida misma. Porque me quiere decir qué hemos hecho para estar aquí metidos. Yo, nada. Por eso estoy más vivo que muerto, ¿no entiende? Me han dicho que lo mío es por el tabaco. ¿Tabaco? Sí, tabaco y las preocupaciones. "Fuera tabaco y preocupaciones". Toma y a mí. ¡Qué cachondos! Ahora me dicen que no me preocupe... ...cuando tengo un corazón que se me puede parar. Anda que no tengo yo motivos para preocuparme ni nada. Ya. Yo tengo una imprenta. Muchas preocupaciones. Ahora va a resultar que vivir mata. ¡Hay que joderse! ¡Antonio! ¡Joder, qué susto! ¿Cuánto tiempo llevas aquí? Ponte la bata. Desde luego, me quedo traspuesta... ...un momento y te marchas. ¡Será posible! Buenos días. Buenos días. Estaba aquí charlando con... Mariano. Con Mariano. Antonio Alcántara. Mucho gusto. No puedes coger frío. ¡Cómo eres! Me voy no vaya a ser que mi esposa se despierte. Bueno, ya nos veremos... ...si Dios quiere. Hasta luego, Mariano. Menudo susto. ¿Quién es ese? Mariano. Le ha dado un infarto. ¿Un infarto? Que hace dos días le dije que vendíamos, pero ahora no. ¡Carlos, que son las nueve! No, no es que se lo queramos vender a otro. Es que no se lo vendemos a nadie. ¿Pues no me ha colgado el teléfono? ¿Hablabas con mamá, abuela? No, no, hijo, no. Con un pelmazo que ha llamado tres días porque quiere comprar el piso. ¿Cuándo va a volver papá de viaje? Hija, no lo sé, está haciendo unos negocios... ...en Sevilla. Pues eso, en Sevilla. Si mamá me dijo que estaba en Valencia. Bueno, sí, eso era ayer, en Valencia, pero hoy está en Sevilla. ¿Y sabes? Qué. Te traerá algo. Qué es. No se te puede decir porque es una sorpresa. Anda, que te lleva Carlos. Venga, vámonos. Hasta luego. Carlos, a ver si vas hoy adonde tú sabes, ¿no? Sí, descuida. Adiós, abuela. Adiós. Teléfono Dígame. Hola, Inés. No, tu madre no ha llamado todavía. No, ha quedado que en cuanto pasen los médicos me va a llamar. Sí. Bueno, tu padre comprende que te sea imposible venir. ¿Cuándo vuelve tu padre? -Está en Sevilla. -¿En Sevilla? Sí, sí. -Y dice que me va a traer una sorpresa. -Claro que sí, guapa. Seguro que te trae una muñeca vestida de sevillana. Oh, no, mucho mejor. Un caballito, uno de esos de la tele. ¿A que te gustaría? -Sí, eso. -Seguro que te lo trae. Bueno, nos vamos. Muy bien. -¿Me va a traer un caballo de Sevilla? Claro, claro. Adiós, tío. -Adiós. Adiós, pequeñuca. -Adiós. -Estudia, ¿eh? -Vale. -Bueno. ¿Qué quieres? -¿Eh? Que la tele. -¿Qué tele? -Si la habitación no tiene dispositivo para antena colectiva... ...tienes que ponerle los cuernos. -Déjame de cuernos que tengo cosas que hacer. -Si no no la vas a ver. -Ya te he oído. -¿Te pasa algo? -No. -Pues lo parece. -¡Que no me pasa nada! -Dale recuerdos y no olvides lo de los cuernos. "Dígame". -Hola, Gallardo, ¿qué tal? Soy Tony. -Hola, Tony. -"¿Me pones con Juana?". -No, es que no está. -No está. ¡Cómo no va a estar! -No, la he mandado a hacer un reportaje. Oye, ¿cómo está tu padre? -Bien, bien, está mucho mejor. -Muy bien. Me alegro. -Gallardo, dime la verdad. -Si te digo que no está es que no. -Ya, lo siento. ¿Cómo va todo por ahí? -Pues, mira, resistiendo. Cada vez vendemos menos. En cambio tu revista va bien. -Sí, sí. A ver si seguimos así. Gallardo, te tengo que dejar. Muchas gracias. -No me gusta mentir. Se me nota. Se ha dado cuenta. -¿Y qué quería? -Que te diga que ha llamado. ¿Soy Elena Francis? -Perdona, no puedo hablar con él. -Yo no os entiendo a los jóvenes de ahora. Os casasteis hace nada y ya vais a la greña. Mi hija, igual. Se casó hace cuatro meses y ya la tenemos en casa. -Bueno, yo me marcho. -Sí que aguantáis los jóvenes. El día que permitan el divorcio esto va a ser la locura. -Hasta luego, Gallardo. -Esas fotos las quiero ya. Amor, amigo, mi amor amigo, amor, amante. ¡Ay, amor! Mi amor. Ya hemos terminado. ¿Cómo estoy, doctor? -Muy bien. Bueno, ¿entonces me va a dar el alta? Calma, calma. Pero ¿estoy bien o no estoy bien? Sí, ha sido un aviso. Tendrá que empezar a cuidarse. Ya. Dejar de fumar y todo eso. Se acabó el tabaco. Ah, y tendrá que cuidar las comidas. También las comidas. Pero de eso ya hablaremos. Gracias. Ahora vengo. ¿Dónde vas? -Mal asunto. Se han ido a hablar fuera para que usted no lo oiga. A mí me hicieron lo mismo. Y se queda uno mosqueado. A que acojona. Te ponen buena cara y lo mismo te estás muriendo. ¿Cómo está mi marido, doctor? -Está muy bien. ¿Tiene riesgo de tener otra angina? No. Se ha recuperado enseguida y su corazón no sufre daños. Lo más importante es que se cuide. Que descanse y hay que evitarle disgustos. Si que es muy nervioso y tiene mucho trabajo. Tiene un negocio. En realidad tiene dos y todo son problemas. Pues tendrá que delegar. Sí. -Chist. No se fíe de lo que le ha dicho el doctor. No dice una verdad. A todos le cuentan que estamos perfectamente. Lo mismo que le ha dicho... ...le dijo al que estaba en esa cama antes que a usted. Le han operado a corazón abierto. No fastidie. En la uvi está y ya veremos si sale. Pues gracias por la información. Ahora le está explicando a su mujer lo que usted tiene mal. No creo porque no tengo nada mal. Me encuentro perfectamente. Bueno. Qué. ¿Qué te ha dicho? Pues lo mismo que a ti. Nada de sal, ni alcohol, ni fumar. Vida sana y ejercicio. ¿Me tengo que poner a correr? Esa es otra. Me ha dicho que tengo que hacer tres kilómetros al día. Tanto como correr... Puedo andar rápido. O en bicicleta. En bici, ni se le ocurra, las bicis son lo peor. ¡Qué pesado es! Te voy a subir un poquito. Sí, se me llena la cabeza de sangre. ¿Así estás bien? ¿Has llamado a la imprenta? Te dije que llamé ayer. Hablé con Curro y todo va bien. Ya me extraña que hoy todo vaya bien. ¿Qué día es hoy? Jueves. Jueves. ¿Y? Que sale hoy. ¿No quieres que la vea? Nada de preocupaciones. Pues si no puedo leer la revista que dirijo... Ay, Antonio, de verdad. La subes tú,... ...¿o bajo yo por ella? Cuando vuelva te la subo. -¡Hola! Hola. ¡Qué! ¿Cómo estás? ¿Cómo está? Muy bien. Estupendamente. Le han hecho un electro y todo va muy bien. Bueno. Me voy que se me hace tarde. Mala cara no tienes. ¿Comes bien? La palabra "conocer" deriva del latín "Cognoscere". Cuya forma primitiva era "Noscere",... ...forma que nos lleva de la mano al sustantivo griego "Gnosis": "Conocimiento". -¿Cómo está? Mi madre me ha dicho que está mejor. -¿No has ido a verle? -...que designa el estudio del conocimiento. -Si se muere, se pasa. Vete a la mierda. Anímate. -...del latín: "Tendere in": "lanzarse hacia". En este sentido... ...se refiere más a unir las cosas que a almacenarlas. La intencionalidad permite... ¿Por qué me das palmitas? -Macho, porque... ¡No me mires así! Así, ¿cómo? Me miras como si estuviese huérfano. -Lo siento mucho, macho. -...que el ser que no conoce, siempre que... ...pasa a ser otro, se altera. De esta manera... -Carlos. ¡Qué! Que todos nos tenemos que morir. Joder, que mi padre no está muerto. -¿Qué pasa? ¡Silencio! ¡Qué cabezota eres! -¿Quién de vosotros quiere echar horas extras? -¿A cuánto la hora? -Lo habitual, ¿te parece? -Vale. Cuenta conmigo. Oye, Curro, ¿qué pasa con la paga de Navidad? Mañana es día 20. -Que está el jefe en el hospital. -Joder, Curro. -O sea, hasta que no salga ¿no vamos a cobrar? -¿Cuándo has dejado de cobrarla? ¿Se ha dejado de pagarla? -Qué gachís. -Es la mujer del jefe. -Vale. No lo sabía, perdona. -Buenos días, Mercedes. Buenos días, Curro. Buenos días. -Buenos días. -¿Cómo está? Mejor. Me alegro. He venido a ver cómo iba todo. Bien, bien. Vamos tirando. Con algún problema, pero sin Antonio... ¿Por qué no están en los quioscos? Son las devoluciones. ¿No se han vendido? No. Y más que llegarán porque son las de Madrid. ¿Dónde está Vellojín? En su despacho. David, llama a Vellojín. Dile que está la señora de Alcántara. ¿Hablamos en el despacho? Muy bien. Pues se casaron hace 20 días. Y la semana pasada el pobre se muere de repente. No le ha durado ni 15 días, pero le ha dejado un piso, un coche,... ...otra casa y la pensión. -Hay que ver. Yo toda la vida poniendo sondas y aquí sigo. -"Bistrot, dígame". -Paquita. -"Qué". -¿Cómo que qué? ¿Te llamo por teléfono y "qué" es lo único que se te ocurre? ¿Dónde estabas que has tardado tanto en cogerlo? ¿Me quieres decir qué te pasa que estoy empezando a preocuparme? -"¿Qué quieres que te diga?". -Nada. Nada, Paquita. ¡No hace falta que digas nada! Adiós. Dame unas monedas para llamar. ¿Llamar tú? ¿A quién? Anda, Antonio, vuelve a la habitación que llamo yo. Pero que yo no soy un inválido. Ya, pero Merche me ha dicho que estés tranquilo. Que ya, que tengo que llamar a la imprenta. ¿A la imprenta? Te lo dejo para eso. Va a estar Merche encantada. Oye, ¿por qué no puedo llamar? ¿Qué pasa? No pasa nada. Pasa algo. ¿Qué pasa? ¿Sabes qué? Te conozco y lo primero que quieres es llamar y luego dar órdenes... ...que es lo que te gusta. Con angina y sin angina. Venga, vamos. Dame las monedas y no me toques las narices. Que te va a subir la tensión. Me la estás subiendo tú. Anda, venga. No me pongas en esta situación. Te acuestas y descansas... ¡Ya está bien, hombre! ¿Qué pasa ahora? No me trates como a un niño. No lo hago, solo me estoy preocupando por ti. ¿Dónde vas? A tomar por saco. Espera, que voy contigo. Bueno, muy bien, si tienes una recaída que nadie me reclame. Espera, más despacio. Así que con la publicidad no estamos cubriendo ni el 15% de los costes. Sí, pero es coyuntural. Se remontará. Cuando dice "coyuntural",... ...¿quiere decir que estas fechas no son buenas para eso? Eso es. Ya. ¿Me quiere decir qué mejor época que las Navidades? Yo veo todas las revistas llenas de anuncios. ¿Me puede enseñar... ...los datos de ventas? Sí. ¿Solo se venden 15 000 ejemplares? ¿Y las suscripciones? Pues estancadas. O sea que la revista va mal. Bueno, un poco, pero ya le digo que es... Coyuntural, sí. Sí. Su marido y yo ya habíamos hablado de esto. Pensábamos introducir cambios, pero como está en el hospital... ¿Puedo hablar con él? No se le puede molestar. -Y con la paga extra, ¿qué hacemos? No paran de preguntarme si van a cobrar. Pues dígales que la cobrarán. Mañana le traigo el dinero. Muy bien, muchas gracias. Yo se lo digo. ¿Y aquí cómo van los encargos? Esa es otra, que yo no sé nada. ¿No sabe nada? No, soy encargado. Me dicen tantos folletos y tantos hago, pero... ...los asuntos con los clientes los lleva él. En alguna carpeta figurarán los encargos. Sí, sí. En su agenda. Ahí lo anota todo. -Perdone que insista. ¿No es posible hablar con él? Hay unas fotografías que necesitamos decidir. Bueno, pues enséñeme el reportaje. Aquí está. Esta. ¿Esta? Sí. ¿Qué pasa? No, nada, está bien. Pero tiene pocos pechos y entra menos. Cuanto más grandes sean, mejor. Bueno, pues entonces... esta. Muy bien, perfecto. Gracias. Hasta que se incorpore mi marido despachará los asuntos conmigo. Si le parece bien, hablaremos todos los días. -Por supuesto. Con los que pregunten por Antonio ¿qué digo? Que está mucho mejor, que afortunadamente ha sido un susto... ...y que la imprenta sigue trabajando... ...como siempre. Muy bien. Dígales que las cosas no van a cambiar. -Sin don Antonio sí que cambian. Pero no tiene que enterarse nadie. Vamos a intentar solucionar las cosas. Porque está bien y volverá dentro de unos días. Si llama no le cuenten ningún problema. Descuide. Me lo cuentan a mí. Por supuesto. Feliz Navidad. Felices fiestas. -Mercedes. Dé recuerdos a Antonio. Muchas gracias, Curro. Que se mejore. Adiós. Parece de primavera, no te digo más. No, te llamo desde un teléfono público de la plaza de Cataluña. Sí, claro que llevo el abrigo, pero hace un día estupendo. Parece de primavera. Tendría que haberme dejado el abrigo en el hotel. Se llama Mariano. Le ha dado un infarto. -¡No jodas! -Ah, si no te llamo en unos días no te preocupes. Es que poner una conferencia desde los pueblos cuesta Dios y ayuda. Sí, las ventas van bien. Bueno, cariño, que tengo una cita con un cliente y no quiero llegar tarde. Besos. Buenos días. ¿Qué tal? Muy bien, Mariano, ¿y usted? En el descuento. Ya. Mire, le voy a presentar a mi hermano Miguel. Encantado. -Encantado también. ¿En qué estamos, hombre? -Esperando que me lleven al quirófano. Me van a poner una válvula. Vaya por Dios. Mejor así, con suerte a lo mejor salgo de esta. Bueno, si es así... ¿No tendría usted un cigarrillo? No tengo. ¿Y usted tampoco? -¿Yo? No. -Esto de no poder fumar es lo que peor llevo. Yo también. Dime, Kalilatres sapientísimo, ¿en qué se parece una mujer a un tigre? -Tienes una llamada urgente. -¿Quién es? -Marta Altamira. -Muy bien, pásamela. -Nos vamos. -No hace falta. Será un momento. -Vale. -Marta. -"Escúchame". -Dime. -¿Te acuerdas que te debían una? -Sí, claro. -Te lo van a pagar. -¿Qué dices? -Deja todo y espérame en 10 minutos. -¿Qué pasa? -Carrillo te dará una entrevista. "Tú y él, antes de que le detengan". Sabemos que le van a detener. Voy a recogerte. Me cago en la leche. En Barcelona está lloviendo a mares. Lo que faltaba. ¿No le gusta? He dicho a alguien que hacía sol. (LEE) Sigue el frío y las lluvias torrenciales en Barcelona. Se espera que las precipitaciones duren hasta el final de semana. La he fastidiado. ¿Puedo contarles algo? Es que yo estoy casado, pero tengo una amiga. Ah, no sabía. ¿Ustedes no tienen? Yo, afortunadamente, no. Pues yo sí. Se lo juro, es un sinvivir. Cuando no es una es otra. Siempre corriendo de un sitio para otro y siempre mintiendo. -¿Nunca le han pillado? -No, afortunadamente, no. Le he dicho a Mari Luz que estoy en Barcelona. Mari Luz, mi amiga. Ah, ya. Como se entere de esto, entonces sí la hemos liado. -Vaya un trajín. -No se lo deseo ni a un enemigo. Lo que me faltaba. ¡Que se vieran aquí las dos! Oye, François, ¿no puedes irte después de las fiestas? -Es que ya tengo el billete. Y me muero de ganas de ver a Jean Luc. -No, si lo entiendo. -Y encima le prometí a mi madre que pasaría las Navidades con ella. ¿Por qué no lo dejas todo y descansas? -Porque no puedo, François. Tengo que hacer la comida. Me encuentro fatal. Tu padre se va a acabar enterando. -Tendrías que decírselo ya. Si estás embarazada, estás embarazada. -No sé cómo vamos a hacer con dos niños. -Tendrías que pensar en viajar a London. -No, de ninguna manera. -¿Qué pasa? ¿En este bar no atiende nadie? -¡Ya voy! Me gustan las mujeres. No lo puedo remediar. ¿A ustedes no es lo que más les gusta? -Hombre, a mí, más que comer con los dedos. De soltero. -Pues eso. A mí, por "h" o por "b" siempre me han atraído. Cuando pensaba que lo había dejado... ...a la salida del metro me crucé con ella. Miren. Esta es mi mujer. Y esta, Mari Luz. Compare. -Mari Luz, con los ojos cerrados. -¿A que sí? Lo mismo dije yo. Y no descansé hasta que no empezamos a salir. Pero dos agotan mucho. -Ya. Ya. -Se me cae el pelo de las preocupaciones. Mire. No se le cae. Tiene un poquito de baja, pero eso debe ser por familia. No hay calvos. ¡Ah! -¡Pero, hombre, Mariano! ¡No seas así! Voy al baño y te escapas de la habitación. ¡Y con el gotero a cuestas! A la cama. -Es que me aburro. -¿Sabes lo que te digo? Haz lo que quieras. Voy a por una revista, ¿te traigo algo? -No. Si baja al quiosco, súbame "Por supuesto". Es una revista. A mi mujer se le olvida. -¿"Por supuesto?". Sí, sí, esa. Déjame 20 duros. Y ya, de paso, nos sube un paquete de tabaco rubio. ¿No está del corazón? ¿Quién, yo? -No, no. No está del corazón. Ha venido a una revisión de reuma. No se puede mover. -Ya, bueno, ahora vengo. -¡Joder! -Gracias. De nada. Me voy para casa. ¿Pero qué te pasa? A mí, nada. Es que Josete ya me lo ha contado. ¿El qué? Pues que no quieres ir a ver a tu padre al hospital. ¡A ti qué te importa! Josete es un bocazas. ¿No te has dado cuenta? ¿Eh? Recién ingresado, con suero y pensando en las dos. No me extraña que tenga infarto. Tener amantes tiene que ser lo peor. La cantidad de mentiras que ha tenido que contar. Estos adúlteros, aunque ocasionales, deben estar todo el día inventando. ¡Qué te voy a contar yo! Te voy a confesar una cosa. Cuando yo vivía en París. En Reims. Reims, París, Francia, coño. Cuando vivía allí, durante tres meses,... ...tuve una relación con otra mujer. Sí, sí, lo que estás oyendo. ¿Y sabes qué era lo peor de todo? Tener que acordarme de las mentiras que les decía. ¿Y de dónde sacabas tiempo? Porque hace falta tiempo. Pues eso, no tenía tiempo. Había días que cenaba dos veces, con una y con otra. Y la de dinero que me tuve que gastar para los regalos. Qué época más desastrosa, de verdad. Me sabe todo a lo mismo. Te sabe a hospital, Antonio. Yo podría saber que estoy en un hospital solo por el olor. Tú y cualquiera. Nadie te obliga a que te comas esto. No, si no tengo nada en contra de la comida. El problema es la gente. La gente. Qué gente. Los que nos rodean, los enfermos. ¿No te has dado cuenta de que están fatal? Algunos terminales. El de esa cama. ¿Dónde está? ¿Ha muerto? No, cómo se va a morir. Lo habrán bajado al quirófano. Igual se muere allí. Déjate en paz con la muerte. No puedo, Antonio. Estoy obsesionado. No dejo de pensar en el futuro. ¡Qué futuro! Nuestro futuro. Estamos comiendo una pechuga... ...y quién nos dice que mañana no vamos a pillar una bacteria y zas. Vamos a ver, eso te lo comenté yo con la muerte del padre de Jorge. Que no va a pasar nada. Déjame que te diga una cosa que no quiero que sepa Merche. Vamos a ver, si pasa algo... ¿Qué dices? Si pasa algo... ...yo no quiero quedarme aquí. Llévame a Sagrillas con los padres. Tú. Anda, come. Hola, Mariano. -Que dice mi mujer que la revista ya no la traen. Gracias por el tabaco. De nada. Por lo visto es que no se vende. -¡Joder! -Bueno. Que aproveche. Hasta la vista. -Muchas gracias, Mariano. Gracias. Ha dicho que no se vende. Ya he oído, Antonio. Pues me están engañando, joder. Qué le vamos a hacer. Llamaré a Vellojín. No te voy a dejar. Cómete el pollo. "Por infringir la ley, no vamos.... ...a llagar antes. Quizá lleguemos antes, pero así". Sirena Abuela, ¿cuándo viene mamá? Yo creo que ya está al llegar. No come con nosotros. Bueno, porque como papá está de viaje tiene mucho trabajo. Mira, ya está aquí. Hola, madre. ¡Mamá! Hola, cariño. Ven aquí, anda. ¡Ay, mi niña! Te vas al colegio ya, ¿eh? ¿Qué tal? Bien, que hay que tener cuidado. ¡Carlos! Lleva a tu hermana al colegio. ¿Qué tal está? Mucho mejor. Anda, cariño. Esta tarde te vienes conmigo. Sí. Que llegáis tarde. Te voy a calentar la comida. No tengo hambre. Me voy a duchar y a acostarme. Avísame a las cinco. ¿Falta mucho? -No, ya estamos llegando. -Menos mal. Empiezo a hartarme de no ver nada. -En unos años te acordarás y te reirás. Ya estamos aquí. -¿Ya? ¿Puedo quitarme esto? -Sí. ¿Qué nos puede decir sobre su papel en la lucha por la Democracia? -El Partido Comunista... ...ha sido el partido de los resistentes al franquismo. -¿Qué opinión tiene sobre los que le señalan como símbolo? -Yo no soy el símbolo. En la guerra yo tenía 21 años. Yo era un pequeño personaje entonces. Nada más. -¿Sería posible la legalización del Partido Comunista? -Sí, creo que sí. Porque si no se legaliza el Partido Comunista,... ...en Europa no creerá nadie que España es democrática. -Gracias por su tiempo. -Gracias a usted. -¿Me permite una fotografía? -Con mucho gusto. Ya son las cinco, Mercedes. ¡Hija! Si me dijiste a las cinco. Ya estoy despierta. ¿Me quedo con Antonio? No, estoy bien, es que no he pegado ojo. Madre, he mirado en la cartera y en la mesilla de Antonio. Estoy buscando una agenda pequeña. ¿La has visto? Sí, una negra. Sí. La tengo en el mueble. Anda. Ahora te la traigo. ¿Cómo la tienes tú? La encontré en su chaqueta cuando iba a la tintorería. ¿Es esta? Sí, qué bien. ¿Es importante? Pues todavía no lo sé. ¿Te has pasado por la imprenta? Sí. ¿Cómo la has encontrado? Bueno, pues regular. Trabajo hay trabajo y el encargado hace lo que puede. Hay cosas que solo puede solucionar Antonio. Yo no sé cómo nos las vamos a arreglar. Desde luego que no. No se le puede preocupar. La revista no va bien. ¿Qué pasa? Pues que no se vende mucho. No sé lo que ha pasado. Antes iba bien. Tenemos que deshacernos de ella. ¿Antonio está bien? Que sí, madre. ¿Por qué te iba a engañar? Mañana o pasado le darán el alta. ¡Qué bien, hija! A ver si podemos celebrar la Nochebuena todos juntos. Pues sí, a ver si me lo traigo. Me voy al hospital. Llévate el traje y una muda. ¿Carlos ha venido? No. No ha aparecido, hija. Yo lo veo muy angustiado. Para mí que no quiere verle allí. Pues va a ser eso. Conociendo a mi hijo... ¿Es que no vas a hablar en toda la tarde? Déjame. Quiero estar solo. Pero ¿qué te pasa? Nada. Cosas mías. Oye, ¿esa no es tu madre? Sí. ¿Es que no quieres ver a tu padre? Sí. Se va al hospital a ver a mi padre. Tendría que ir con ella. ¿Por qué no vas? ¿Es que no quieres ver a tu padre o qué? No. ¿Por qué no? No lo entiendo. Pues... ...porque me da por pensar. ¡Qué! Pues que, igual, es la última vez que lo veo. Me imagino que... ...estoy normal hablando con él, como siempre,... ...y de pronto, me da por pensar que igual dentro de unos meses... ...le vuelve a dar la angina esa. Anda. Si quieres, llora. No, no voy a llorar. "Aceptar que el mundo no para... ...ni espera por nadie es un pensamiento que no entendía... ...porque a los 16 años mi padre era mi mundo". "Un mundo absoluto, inquebrantable, eterno,... ...e incapaz de ser derribado por nadie". "Vamos, que, para mí, mi padre lo era todo". "Y solo de pensar en perderlo se me cortaba la respiración". "Notaba cómo se derrumbaban los cimientos de mi mundo". Es muy agradable, no me lo esperaba así. Parece muy normal. -Es que es normal. -Pero eso la gente no lo sabe. Piensan que es el diablo. -¿Dónde te llevo? -Al hospital. Quiero ver a mi padre. -No te he preguntado por él. Vaya susto -Sí, pero ya está mejor. Menos mal que ha sido una angina de pecho. ¿Qué pasa? -Marta. Marta, Marta. Marta. Juana se ha marchado de casa. -¿Y es por mí? -Es mejor que dejemos las cosas como están. -Nos encontramos y nos separamos. Que tú estabas bien. Y después de esto me hace pensar en el sentido de la vida. Te mueres y te mueres. Ya, eso ya lo sabes desde que naces. El muerto al hoyo y el vivo al bollo. De toda la vida. A un amigo mío que tiene una tienda como la mía, pero mejor,... ...se acuesta hecho una rosa y se levanta muerto. ¿Me vas a contar el entierro de la Almudena? ¿Sabes lo que tardó su mujer en enrollarse con otro? ¡Joder, dos meses! Imagínate que yo me muero. Bueno, que tú te mueres. Quita. Por mucho que nos quieran... ...¿cuánto iban a tardar? ¿Y a ti qué te importa si estaremos en el tejado? Es que no quiero. Pienso dejar de fumar. Estoy preocupado. Empieza por ese. Hola, Desi. Hola, Mercedes. ¿Ya se ha ido Miguel? Hace un rato. ¿Has llamado a la imprenta? Apaga el cigarrillo. Para qué voy a llamar si todo va bien. Ya, ya sé que todo va bien. Me preocupa la revista que no marcha. ¿La has traído? ¡Anda! Se me ha olvidado. Perdón. Se te ha olvidado. No se te ha olvidado, no. El quiosquero no la trae. Es que aquí se venden cosas de otro tipo como las novelas. ¿Qué sabes tú de quioscos? Esas revistas no se venden aquí porque son malas. Merche, no me bajes tanto. Se me llena la cabeza de sangre. Así estás mejor. -Hola. La que no se vende es la mía... -Hola, Juana. Hola, Juana. ¡Qué alegría! -Hola. Hola, hija. Hola. ¿Qué tal estás? Bien. Tienes buena cara. Eso díselo a tu suegra. Te he traído bombones. Doña Jimena. Si es que me lo han prohibido todo. -No importa, nos los comemos. El vivo al bollo, Desiderio. -Es lo que tiene. Anda, siéntate. ¡Gracias, Pili, guapa! Hola, hija. -¿A qué hueles? -¿Quién, yo? A loción de afeitado. ¿Y el de la Mirinda? -Arriba, con Paquita. -¡Arriba! ¡Con Paquita! ¿Por qué? -No había suficiente dinero y le ha dicho que subiera para pagarle. -Para pagarle. ¿Y han subido juntos a casa? -Sí. -¿Por qué no fuiste tú? -Buena es. ¡Cómo para decirme dónde guarda el dinero! -¿Y la niña? -Arriba, con ella. -Joder. Lo que me faltaba, que se suban juntos con la niña. ¡Es increíble! Anda, ponme una copa de coñac. -¿Antes de cenar? -Sí, me la voy a tomar igual... ...que cuando quiero que me afeiten voy a la peluquería y lo pido. Y me dan una loción que me gusta. -De acuerdo. -Hola, Miguel. -Hola. -¿A qué hueles? -A loción de afeitar. -Hijo, pues cómo te pones. Bueno, pues ya hemos llegado. -Sí. Gracias por todo. -Venga, no seas bobo. -Bien. El médico dice que está bien. No me da el alta, algo habrá encontrado. Si no es mañana, será pasado. -O en una semana. Coño, o dentro de un mes, mira el otro. Cómo se nota que no tienes una imprenta. Tengo que pagar mis facturas. Y no quisiera morirme y dejar a Josete. Cago en la leche. Se me olvidó. Qué. Que no he pagado la extraordinaria. Déjame que llame a Curro. No empieces. Y que me traiga los cheques. Ya le llamaré yo. Un momento. Así no te vas a curar nunca. Bueno. Anda. Así, muy bien. Es que si le dan el alta antes de Nochebuena... ...podríamos pasarla todos juntos. Yo creo que no voy a poder ir. ¿Por qué? Porque creo que me han puesto guardia en el periódico. ¿Hacéis guardia los fotógrafos? Pues claro. Hacen guardias como las funerarias. -Hola, llego muy tarde, lo siento. Hola. -Hola. -¿Cómo estás papá? Muy bien, hijo. Muy bien. -Bueno, yo me tengo que marchar. -Hola, mamá. Hola, cariño. -Adiós. Adiós, Juana. Adiós, hija. Gracias por venir. -Ahora vengo, ¿eh? A estos dos, ¿qué les pasa? ¿Ya están enfadados? Pues no lo sé. Eso digo yo, ¿qué les pasa? -Son jóvenes y los amores reñidos son los más queridos. -¡Juana! Juana, por favor, vamos a hablar. -Aquí, no, Tony, por favor. -¿Dónde? Nunca te quieres poner. -Déjame, tengo prisa. -¿Cuánto tiempo vamos a estar así? -Eso lo sabrás tú. -Juana, por favor, vuelve a casa. -¿Para qué? ¿Para que yo te esté esperando mientras tú estás con Marta? ¿Pero tú crees que nosotros no nos damos cuenta? Vamos a dejarlo, son cosas nuestras. Ya sé que lo son. Pues arregladlas, eso es lo que tenéis que hacer. He estado en la imprenta y todo son problemas. Qué pasa ahora? Curro hace lo que puede, pero está desbordado. Hay muchas cosas que no puede hacer. Hablar con los clientes, los bancos, las nóminas. También he hablado con Vellojín. ¿Qué dice? Que va mal, pero que es una cosa coyuntural. He visto las ventas y los ingresos... ...y si sigue así, la revista se va a comer a la imprenta. Claro. Eso no es nuevo. Por eso discutí con papá. Le dije que vendiera y no hizo caso. Olvídate de eso. Tampoco me importaría que Jorge estuviese con nosotros. Él sabría dirigirla. Mira. ¿Qué es esto? Pues esto es Alcántara Rotopress. Porque tu padre apunta todos los detalles de la imprenta aquí. Las entradas y salidas. Los proveedores, los gastos, los clientes. Pero solo lo entiende él. ¿Y no lo lleva en los libros? Sí, también en los libros. Pero él lo escribe todo en esta libreta. Mira. N.H. A cuenta, próximo encargo. J. ¿Quién es J? Eso no lo sé. Es que esto solo lo sabe papá. Pero a él no se lo vamos a preguntar. Pues no sé, mamá. Tendríamos que hablar con Vellojín. Sí. El problema es que no se vende la revista. No se vende porque hay una saturación de mercado. Entonces, ¿qué hacemos? Tener paciencia. Hablar con Vellojín, hablar con Curro. Ya. ¿Esto me lo puedo quedar yo? No se te ocurra perderlo. Ahora lo importante es que papá esté bien. Ya lo sé, hijo. Y que tú te arregles con tu mujer. Déjate de tonterías. Me tengo que marchar. Es la española una aceituna como ninguna... ...está rellena... ...de rica anchoa. (RÍE)Abuela. ¿Cómo es el caballo que me va a traer? ¿Cómo? ¿Quién te ha dicho que te va a traer un caballo? Pili. ¡Uy, Pili! Buenas noches. Hola, Carlos. Hola, hijo. Siéntate que te voy a poner la cena. No tengo hambre. ¿Cómo? ¿Te vas a acostar sin tomar nada? Sí, no me apetece. ¡Ay, Señor! ¿Por qué no quiere comer Carlos? No lo sé, hija. Quédate viendo la tele que voy a ver lo que le pasa. Vale. -"Con el secuestro de don Antonio María de Oriol y Urquijo,... ...presidente del Consejo de Estado... ...del que se ha difundido... ¡Ay, Señor, Señor! ...información,... ...como ministro de la Gobernación... ...quiero dar cuenta... ...de manera clara...". Llaman ¿Se puede pasar? Sí, pasa, abuela. Carlos, tu madre te ha estado esperando... ...para ir al hospital. Ya, es que no he podido llegar antes. ¿Que no has podido llegar antes? Pero si son más de las nueve. ¿A qué hora acaba la radio esa... ...del instituto? Hijo, ¿quieres que hablemos de algo? Yo ya sé que soy una vieja que no entiende los problemas... No digas eso, no eres una vieja. ¡Ah!, ¿no? Muchas gracias, hijo. ¿Para ti soy una jovencita? No me gusta que te lo llames. ¿Entonces cómo se van a llamar las señoras de más de 70? ¿Una persona mayor? ¿Una anciana? Te advierto que anciana... ...me gusta mucho menos. ¿Cuál es el problema? ¿Que las personas mayores se mueren? ¿Qué es lo que te preocupa? ¿Por qué no has ido a ver a tu padre? ¿Porque él se puede morir? No, abuela, él no. Papá no puede morirse. Así que era eso. Pues ya has oído a tu madre. Está bien. ¿Y si le vuelve a dar otra vez? No, Dios no lo quiera. Tú todo lo arreglas con Dios. A mí Dios no me vale. Yo no sé lo que te vale, Carlos. Sé que ya debes empezar a aceptar que la gente se muere. Que más tarde o más temprano nos llega la hora. ¡Que es ley de vida! La vida es una mierda. Voy a hacer como que no lo he oído. Es verdad, ¿por qué le tiene que pasar a él? ¿Y tú qué crees que está pensando tu padre? ¿No deberías pensar menos en ti y pensar... ...en lo que pasan los demás? Mira, hijo. Yo no tenía ni 14 años cuando se murieron mi padres. Los dos. Se murieron de una gripe mala que mató... ...en España a miles de personas. ¿Qué te parece? Me quedé huérfana muy pronto. No lo sabía. No lo sabías porque es mejor no saberlo. Pero la muerte está ahí. Ya vas teniendo edad de saber que nos llega a todos. Que no quieras verlo no quiere decir que no exista. Pero mientras más pronto empieces a entenderlo... ...más pronto verás que no es una mierda. ¿Qué pasa? ¿Que tú puedes decir esa palabra y yo no? Anda. Sécate los mocos. Y cuídate de no decirle a tu madre que he dicho mierda. Tranquila, te lo prometo. Que descanses. "¡Qué lista era mi abuela!". "Escribir, aporrear aquella máquina... ...me obligaba a ponerle palabras a lo que sentía,... ...a lo que pensaba, a lo que imaginaba". "Así empezaron a salir fantasmas... ...que dejaron de repiquetear en mi cabeza... ...a la vez que yo empezaba a entenderlo". Duerme tranquila, hija mía. Ya verás como todo tiene una explicación. Seguro que tu madre no es ninguna de esas cosas. -¿Con quién hablas? -¿Eh? Con nadie. Bueno, sí, con Diana. -¡Ah!, ¿sí? ¿Y qué le cuentas a nuestro tesoro? -¿Qué quieres que le cuente? Yo qué sé. Hablo de mis cosas. Lo normal. Le hablo de mí, de su madre. -¿De mí? ¿Y qué le dices de mí? -¿Que qué le digo? -Sí, ¿qué le estabas contando ahora? -Es que es muy personal, no te lo puedo decir. -¿Cómo que es personal? ¿Tienes secretos con una niña de dos meses? -Pues sí, mira tú por dónde. Tengo secretos con una niña de dos meses. ¿Y tú? -Y yo, ¿qué? -¿Que si también tienes secretos? -¿Yo, Miguel? Qué voy a tener. ¡Qué voy a tener! Hasta mañana. -¡La leche! ¡Joder! Llora Paquita. ¿Otra vez estás llorando, Paquita? -No. -¿Cómo que no, Paquita? Estás llorando. A mí no me la das. ¿Es por nosotros? -¡Pues sí! -Pues esto ya me lo veía yo venir. ¿Pero cómo has podido? Pero si acabas de tener una niña. -Ya, pensaba que recién parida estas cosas no pasaban. -Pero es que estas cosas no pueden pasar nunca. ¿Qué te he hecho yo? ¿Por qué me has hecho esto? -No te enfades. No es culpa mía. Ni tuya, esto ha sido cosa de mi naturaleza. -¿De tu naturaleza? Lo que me faltaba por oír. -Que es verdad, no he podido hacer nada. No sé, yo soy así. -¿Tú eres así? ¿Y yo? ¿Cómo soy yo? -¿Tú? ¡Un semental! -¿Cómo? -No sé por qué me preguntas. Ha pasado y ha pasado. Es lo que importa. -Cómo que ha pasado. Piénsalo que es muy serio. -Pues claro que es serio. Me da igual, yo no pienso renunciar a él. -Muy bien. Muy bonito. O sea, no piensas renunciar a él. -No. -Y me puedes explicar, Paquita, pero explícamelo bien, ¿qué vamos a hacer? ¡Vamos a vivir los tres en esta casa! -Pues no, Miguel, los cuatro. Acuérdate de la niña. -Desde luego, esto es el acabose. Esto ni en Francia como tú dices. ¡Joder! -¿Adónde vas? -A casa de mi hermano. No pienso estar en esta casa más. -Que también ha sido culpa tuya. -¡Hombre! ¿Ha sido culpa mía? ¡Culpa mía! Mira, Paquita, déjame en paz. -Ya sabía yo que no te podía decir nada del niño. -Señor, ¿pero qué niño, Paquita? ¿Qué niño? Un niño. ¿Pero estás segura? ¿Te has hecho la prueba? -Sí, Miguel. ¿Estás muy enfadado? -¿Yo? ¿Pero cómo voy a estar enfadado? Si soy el hombre más feliz del mundo. -Ay, Miguel, cuidado, es que me dan arcadas. -Sí, es verdad. Lo que tienes que hacer es descansar. Ningún movimiento brusco. Aquí estoy yo para cuidarte. ¡Qué feliz soy! -¿De verdad? -Sí. -¿Y el coche? -¿Qué coche? -El Coupé que te querías comprar. Nos tenemos que apretar el cinturón. -¡Que le den morcillas al coche! Y si nos tenemos que apretar el cinturón nos lo apretamos. Lo que haga falta. ¿Fue la noche de la caravana? -Claro, es que le pusiste tanto empeño que... -Sí, sí. ¡Ay, Dios mío, qué ilusión! Otro hijo. Y esta vez seguro que es chico. ¿Sabes una cosa, cielo? -Qué. -A partir de mañana se acabó la Mirinda. -¡Qué! -Sí, lo que oyes. -¿Qué tiene que ver la Mirinda? -Cosas mías, Paquita. Le tengo manía. ¡Chist! Perdón. Buenas noches. ¿Tiene un segundo? Espéreme en la sala de espera. ¿Le pasa algo? ¿Quiere un pito? No, me lo han prohibido. Usted también duerme mal. No, yo no duermo. No paro de darle vueltas a la cabeza. Natural. Imagínese yo que mañana me operan. ¿Le operan? Me he enterado a última hora. Bueno. Mejor, ¿no? Eso ya lo veremos. ¿Puedo decirle algo importante? Aquí todo es importante. Dígamelo. Estoy acojonado. Muerto de miedo. ¿Es usted creyente? Sí. ¿Usted cree que hay otra vida? Pues claro, hombre. No se preocupe tanto. Todo va a salir bien. O no. Mire que si todo es mentira. Que no hay Dios ni un coro de ángeles esperándole a uno. Ni San Pedro Bendito. Qué estafa. Que no, hombre, que no, que algo habrá. Dios le oiga. No le quiero entretener más. Necesito que me haga un favor. ¿Yo? Sí, usted. ¿No puede hacérmelo? Depende. Es muy sencillo. Mire. Este es un cheque del banco para Mari Luz. ¡Mari Luz! La otra mujer. ¡Ah! Si las cosas no salen bien, entrégueselo. Le dejo 300 000 pesetas. ¿Cree usted que es poco? No, no, no, no quería decir nada de eso. Depende de la confianza que tenga usted con ella. Creo que es un buen pellizco. Con esto podría dar la entrada del piso. Detrás.. ...viene la dirección: Ponzano 24, 2 izquierda. Es muy fácil llegar desde aquí. Y si no el 12 le deja en la puerta. No hace falta, tengo un Mercedes. ¿Cree que esto es necesario? Hágase usted a la idea de que es mi última voluntad. Me pone usted en un compromiso. Hágame este favor. Quiero tener un detalle con ella. Y como comprenderá, si no se lo lleva... Ya. -¡Mariano! -Guarde usted esto. -Mariano, ¿qué haces levantado a estas horas? -Sí, cariño, ahora mismo me acuesto. Que mañana todo va bien, pues nada, rompe el talón y aquí paz... ...y después gloria. Que no,... Vamos a ver, no va a hacer falta, pero cuente usted conmigo. Gracias. De nada. Si no le vuelvo a ver,... ...quiero que sepa que me alegro de haberle conocido. Yo también, Mariano, hombre. Y no se preocupe, ya verá qué pronto le veo yo de Ponzano a su casa. ¿Me entiende? Adiós. Descanse usted y hasta mañana. -Mariano. -Ya voy. Que ya voy. Ya va, ya va. Ya va. Joder. "Yo no soy el símbolo". "En la guerra yo tenía 21 años". "Yo era un pequeño personaje entonces, nada más". ¿No puedes dormir? Tienes que dormir. Hace tres días que no pegas ojo. El médico ha dicho que tienes... ...que descansar. ¿Y qué más? Pues lo mismo que a ti. Hemos tenido suerte. Y que ha sido un aviso. Un aviso muy gordo. Que tienes que llevar una vida sana... ...y con menos preocupaciones. Anda, cierra los ojos. Y si no los vuelvo a abrir, ¿qué? No digas eso. No paro de pensar en la imprenta. En la casa y en vosotros. ¡Qué va a ser de vosotros si no estoy! No digas esas cosas. No puedo cerrar los ojos porque nada más cerrarlos pienso: "Y si no me despierto". Cómo no te vas a despertar. Eso no va a pasar. No va a pasar. Claro que no. No va a pasar. Todo ha pasado tan deprisa. Buenos días. -¿Ya estamos? Si es prontísimo. Buenos días. -No se queje tanto. A ver. Quién le iba a decir que iba a desayunar en la cama todos los días. -Yo prefiero desayunar en mi casa y chocolate con porras. -Pues va listo. Buenas noticias, Antonio. Le van a dar el alta hoy. ¿Seguro? Segurísimo. Que nos vamos a casa. Ay, ay, ay. Suelen firmar el alta antes de entrar en quirófano. Así que, si quiere, puede ir recogiendo. Y avisen para que vengan a por ustedes. Llama a mi hermano que venga. -¿Y a mí cuándo me van a decir que me marche? -No lo sé. ¿Sabe algo del enfermo de la habitación 103? Lo acaban de bajar. Es el primero para operar esta mañana. ¿Mariano? Sí. Mariano. Que no falte de nada. -Miguel, ¿qué estás haciendo con el jamón? -Paquita, estoy celebrando con los amigos lo del niño. -¡Qué niño, Miguel! Si este jamón era del bueno. -Está buenísimo. -¡Qué raciones! Por favor, pero si hay 100 gramos. -Paquita... -Como cortes así no nos da beneficio. -Que estoy invitando. -¿Quieres dejar de comer? Vete al taxi que está aparcado. -Ahora iré. -Miguel ve al mercado que me tienes que traer la compra. -¡Paquita, mujer! -Tendrás otra boca que alimentar. Venga, marchando. -Pues, nada. François, hija, ocúpate de tu hermana. Qué poco dura la alegría en casa del pobre. -Que no es bueno. -¡Que te den! -¡Hola! ¿Qué se celebra? -¿Qué se celebraba? Llega tu tía... ...y se acaba. -Soy la mala. -Vamos a tener otro churumbel. -¿Otro? Pero si acabáis de tener... -¡Ya lo sé! Que hace dos meses, pero tengo el don de la reproducción. -Joder, enhorabuena. -¿Por qué no os venís a celebrarlo? -Sí. -Sí, con panchitos y patatas. ¿Qué se te ha perdido? -Venía para hablar contigo. -Me acompañas al mercado y hablamos. -Muy bien. -Ramón. Deja el jamón. Cómo te lo tienen que decir. -La imprenta está fatal desde que a papá le dio la angina. -No me sorprende conociendo a tu padre. Seguro que no delegaba en nadie y lo llevaba personalmente. -Había delegado en Jorge, pero al marcharse se quedó solo. -¿Y el encargado? -Está para lo que está. No puede dirigir. -Sí. Y me imagino que a mi hermano habrá que dejarle de lado. -El médico ha sido contundente, nada de preocupaciones. -¿Qué has pensado? -Bueno, Inés no está, ahora soy el hermano mayor. -Que te veo venir. Que eso de ser el mayor no es ninguna maldición. Yo también soy el mayor. -Por eso te fuiste... ...a ganar dinero. -Que eran otros tiempos. Las cosas han cambiado. Hay oportunidades. Tienes una carrera, te estás haciendo un hueco. ¿Sabes lo orgullosos que estábamos cuando leímos... ...nuestro apellido en "Pueblo". Diriges una revista. -Hablaré con mi jefe para decirle que lo dejo. -No vas a dejar nada. -Sería una solución temporal. -Ni temporal ni nada. ¿Qué vas a hacer? ¿Vas a ir para que te guarde el puesto... ...durante unos meses? -No me lo va a guardar. -Que no. Sácate eso... ...de la cabeza. Si esa maldita revista es la causa del infarto,... ...pues a tomar por saco la revista. Para mártires ya hemos tenido suficiente con tu padre. -¡Miguel, Miguel! ¡Tony! -Qué. -Mercedes, que le han dado el alta. Que te lleves el taxi. -Diles que ahora voy. ¿Lo ves? Ya tenemos al gruñón en San Genaro. Avisa a tu abuela. Los asuntos de tu padre son asuntos suyos y tus asuntos son tus asuntos. ¿Ya? ¡Qué delgado estoy! Qué exagerado. Ahora llegas a casa, comes lo que te gusta y engordas. ¿No ves que estaba yo poniéndomela? Ya tengo todo. Pues, nada, que haya suerte, amigo. Igualmente. Y ya ve que no todos bajamos al quirófano. Nos llevamos la televisión. Adiós. Adiós. Adiós. A cuidarse mucho y a disfrutar de la vida que no le queremos ver por aquí. No me verán. Muchas gracias. Muchas gracias por todo. Haga ejercicio. De eso ya me encargo yo. Andar rápido sirve, ¿no? Y lo de la bicicleta también. Ah, sí, claro. Espera un momento, Merche. ¿Dónde vas? A despedirme de uno. Bueno, no tardes. Hace rato que he llamado a tu hermano. Buenos días. Buenos días. ¿Todavía no ha subido Mariano? Se ha ido. ¿Se ha ido? ¿Ya le han dado el alta? No. Que ha fallecido. ¿Es usted familiar? No. No. ¿Cómo ha sido? Pues no ha superado la intervención. No han podido hacer nada. Ya. El velatorio se celebrará aquí. Gracias. Lo siento. ¿Pasa algo? No. Tu amigo, ¿cómo está? Ya se ha marchado. Qué bien. ¡Ay, perdone! ¡Mari Luz! Espera un momento. ¿Adónde vas ahora? A cumplir una promesa. Tu hermano nos está esperando. ¡Qué hombre! Me quedo aquí. Me he enterado de que estaba ingresado... ...porque me ha llamado un amigo. Él me había dicho que estaba en Barcelona. -Lo siento. Mari Luz. Disculpen. Es usted Mari Luz. -¿Cómo lo sabe? La he visto en una foto. ¡Qué foto! Un retrato que tenía Mariano. ¿Sabe que ha muerto? Sí. Sí. Me dijo que si no salía... ...de esta me encargara de entregarle esto. La acompaño en el sentimiento. Gracias. ¿Cuánto quieres? Puedo subirte 15 000 pesetas. -No tiene nada que ver. No tengo queja. -Serás el único. Bueno pues tú dirás. -Me gustaría dejar la revista. -¿Te vas? -¿Tienes otra oferta? -No tiene nada que ver. Estoy muy contento y os agradezco la oportunidad. -Te lo has ganado con creces. No te entiendo. Estás en un momento dulce. ¿Sabes la repercusión? Vas a estar en boca de todos. -Lo he pensado bien. -No sabes lo que haces. O sí. Dime la verdad, Tony. ¿Dónde vas? ¿A "Cambio 16"? ¿A "Interviú"? -No, a ninguna. Vuelvo con mi padre. -¿A "Por supuesto"? Pero si está muerta. -Vuelvo con mi padre, pero no me voy a hacer cargo de la revista. No está muy bien y necesita a alguien. -¿Y dejas el periodismo? -De momento, sí. -No puedo conservar tu puesto. -Lo sé. -¿No hay marcha atrás? -No la hay. Si te parece, cierro el número y me voy. -Bueno. Hablaré con Moreno. Te agradecería que le pusieras al tanto. -Claro, cuenta con ello. -Mucha suerte, Tony. -Gracias, Jesús. ¡Nada, que no vienen! -Oye, una cosa os tengo que decir. No arméis bulla ni os tiréis encima que he leído que lo peor son... ...las impresiones. -La doctora. -Que tengo acabado el bachillerato. -¡Ay! Que ya están aquí. -No se te ocurra decirle a Antonio... ...lo del embarazo, ya has oído, hay que tener cuidado. -Son buenas noticias. No es una desgracia. -Eso se lo dices a tu marido. -¡Qué emoción! Como cuando Howard vino. Ahí está tu padre. Viene papá. -¡Papá, papá! -¡Estoy muy emocionada! Mira. Animan Antonio, Antonio, Antonio, Antonio. -Bienvenido a casa, tío. Gracias, hija. -Qué bonito! -¡A mis brazos! Cuidado, Desiderio. Lázaro, revivido. -Cómo que iban a acabar contigo unas anginas. -Serás cabestro. Una angina. -¡Qué delgadito estás! Pero qué guapo. -Bueno, que me toca a mí. Ya está bien. No le atosiguéis. Tendréis tiempo de verle. ¿Dónde está mi heredero? ¡Ah, mira! -¡Papá, papá! Gracias por el caballito. Hoja, hija. ¿Qué dice del caballito? Cosas de Pili. ¡Qué alegría de verte en casa! ¡Mi niña! Hola, papi. No cojas peso, Antonio. -Venga, anda. ¿Y a ti qué te pasa? ¿Te doy miedo? ¡Te quiero! "Fue mi reconciliación con el mundo". "Mi padre dejaba de ser un pajarito,... ...y volvía a casa después de haber ganado una batalla". "Toda una batalla troyana". "Allí estábamos recibiéndole como a un vencedor... ...y con ganas de empezar de nuevo después del asedio". "Mi mundo volvía a estar de pie. Convaleciente, pero en pie". "Convencido de no discutir con él, de no llevarle la contraria... ...y de no llegar tarde,... ...quería aprovechar el tiempo... ...acompañándole en la batalla del día a día... ...para que no volviera a caer". "Aquella fue la primera promesa que hice de corazón". Solo vale la pena vivir para vivir.

Cuéntame cómo pasó - T10 - Capítulo 178

18 dic 2008

Antonio lleva varios días en el hospital y ya empieza a cansarse de esta situación. Estos días toda la familia está pendiente de él, sobre todo Mercedes ,que se pasa día y noche en el hospital. Herminia se encarga de la casa y de María y de Carlos. 

 Las horas en el hospital se hacen eternas.Afortunadamente ,Antonio cuenta con la compañía de otros enfermos, como es el caso de Mariano ,que se convertirá en su confidente durante su estancia en el hospital.

       Por su parte Toni ,consciente de la situación que vive su padre tendrá que tomar una decisión muy importante que marcará su futuro profesional: las cosas con Juana están tensas y por el momento no parece que la situación se vaya a arreglar. Un encuentro casual de la pareja en el hospital donde está ingresado Antonio dejará entrever a la familia que los dos tienen problemas.

        Miguel y Paquita tampoco están en su mejor situación, ya que él cree que su mujer le está engañando con otro. Al final se enterará de que Paquita está rara por otro motivo. 

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