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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T 20 - Capítulo 356: "El portazo" - ver ahora
Transcripción completa

(CON ACENTO EXTRANJERO) Según la ley, cuando una mujer abandona la casa,

el marido se queda exento de obligaciones.

Toma, aquí tienes tu anillo.

Devuélveme el mío.

-¿También eso?

-Sí.

Gracias.

Ahora todo ha concluido.

Ahí dejo las llaves.

-Todo ha concluido.

No pensarás jamás en mí, Nora. -No, no.

(CON ACENTO EXTRANJERO) No, otra vez.

Menos tono, más fría.

Este es Ibsen.

No es un melodrama.

Yo quiero todas las frases cortadas a cuchillo.

Simplemente se siente

y se trague la obra.

Quiero darles un golpe

en la espina dorsal.

Quemar su indiferencia.

Dale.

Desde el principio vamos a hacer todo, juntos.

-Según la ley, cuando una mujer abandona la casa...

(Sintonía "Cuéntame cómo pasó")

# Cuéntame,

# tú que has vivido

# el despertar # de un tiempo que nos cambió.

# Háblame de lo que has encontrado

# en tu largo caminar.

# Cuéntame cómo te ha ido,

# si has conocido la felicidad. #

(RADIO) "El director sueco Ingmar Bergman

y la compañía Dramaten de Estocolmo llegan en unos días a Madrid

para presentar su última producción..."

Para. ¿Por qué?

Que pares, por Dios.

(RADIO) "...se podrá ver en el Teatro Español

dentro del Festival Internacional de Teatro

que tendrá lugar hasta el próximo 16 de marzo.

El Dramaten de Estocolmo..."

Dios mío.

Pero ¿cómo he sido capaz?

Pero ¿cómo he sido capaz de dejar a mis hijas ahí plantadas

sin darles ninguna explicación?

Cómo has podido no sé, la cuestión es que lo has hecho.

¿Tú sabes el disgusto que se han llevado?

Son mayores, lo entenderán.

¡No lo entenderán, no lo entiendo ni yo!

No me reconozco.

¿Cómo he sido capaz de meterme en el coche?

Has sentido un impulso, los impulsos hay que seguirlos.

No, estoy huyendo como si fuera una loca.

Sí, estás loca. Y bendita locura.

De quién estoy huyendo, ¿eh?

¿De Antonio?

¿De mis hijas?

¿De quién huyo?

(VOMITA Y TOSE)

Su madre, de usted.

-Sí, en la furgoneta de la chica que la trajo.

-¿Y se ha ido por qué?

-Eso le estoy diciendo, que no lo sabemos.

-Pero no se puede ir, hay una investigación abierta todavía.

¿Una investigación?

Lo de su madre no fue un accidente normal.

Fue provocado, tienen que encontrarla.

-Ustedes tendrán los medios para localizarla.

-¿Dónde se ha ido?

Es que no tenemos ni idea. -A ver.

La matrícula, los datos de la chica... No sé, algo.

-No sé.

No sé, todo esto es muy raro.

De momento, quédense por aquí, ¿vale?

-Nuestra madre no es así, no funciona así.

Algo le pasa. -Voy a ver qué puedo hacer.

-Joder, lo llevamos claro con este hombre.

Anda, vamos a ver si encontramos la cafetería.

Joder, vaya movida.

(VOZ EN OFF CARLOS) "El 25 de febrero de 1990

fue un domingo como otro cualquiera para la mayoría.

Las personas se levantaron, pasaron por el baño,

salieron a la calle, se fueron de excursión,

comieron, fueron al cine o simplemente se quedaron en casa

tumbados en el sofá.

Sin embargo, para la familia,

ese domingo no fue un domingo más.

Fue otra cosa".

¿Todo bien?

No.

Nada bien.

(Teléfono)

¿Sí?

¿Deborah? "Soy Juana, no te asustes, ¿vale?".

Cómo que no me asuste, ¿qué ha pasado?

Nada grave, es que Deborah ha tenido una pérdida.

¿Una pérdida? Pero ¿está bien?

Hemos estado en el hospital. "¿Y el bebé?".

El bebé está bien y ella también.

¿Dónde está ahora?

Aquí, te la paso.

-Cariño... "Mi amor, ¿cómo estás?".

Tranquilo, está todo bien.

No pude llamar antes, el tren se ha averiado. Acabamos de llegar.

"¿Estás bien, seguro?".

Tengo una cosa que se llama placenta previa.

"¿Eso qué es? Suena fatal".

Bueno, se produce en uno de cada 200 embarazos.

Es relativamente habitual.

Pero ¿hay algún riesgo para el bebé? ¿Está bien?

Tengo placenta previa parcial

y significa que me harán chequeos periódicos.

"Todo va a estar bien". ¿Yo qué puedo hacer, eh?

Tú nada, amor. Y yo todavía menos. Tengo que guardar reposo absoluto.

Descansa, que yo voy para allá.

Toni, no hace falta.

Sí hace falta, no debí haber venido. "Toni".

Toni, mi amor, escucha. "No, escúchame tú".

No me pienso separar de ti.

Ya estás en Sevilla.

Haz lo que tienes que hacer y mañana vuelves.

"¿Seguro?". Sí. Además,

está aquí Juana conmigo.

-Dile que no nos moveremos de aquí hasta que vuelva.

-Ya lo has oído. Estoy en buenas manos.

Santi ha cuidado muchísimo de mí.

¿El enano? "Él es el que llamó a Juana".

Oye, te dejo con Juana, ¿vale? Estoy un poco cansada.

Te quiero.

Yo también te quiero. En nada estoy ahí, ¿eh?

-(SUSURRANDO) Gracias. -Nada.

Ha sido un susto.

Bueno, yo a media tarde estoy de vuelta, Juana.

Oye,

muchas gracias por todo.

Tú harías lo mismo.

Si Samuel estuviera embarazado y tuviera una pérdida,

también le ayudaría. Qué idiota eres.

Muchas gracias por todo.

Adiós.

Bueno, hijo.

Ya me he afeitado con la cuchilla que tienes y sin espuma.

¿Qué tal me ves? ¿Estoy bien? Muy bien, papá.

¿Huelo bien? Muy bien, sí.

¿Cómo no voy a oler bien, hijo, si tienes una colonia carísima?

¿Qué te pasa? Que soy gilipollas, papá.

¿Por qué?

Deborah llevaba unos días regular, no le he hecho ni caso y...

Esta noche ha tenido una pérdida, pero está bien.

¡Dios santo! Ya.

¿A qué hora tienes la reunión? A las 10:00, aquí.

¿A qué hora la tienes tú? A mí me queda todavía una hora.

Nos da tiempo a desayunar.

Toni, hijo.

Ten mucho cuidado con esto de los niños robados,

hazme el favor.

Es gente muy poderosa.

Lo tienen todo muy oculto, ¿entiendes? Y mucho dinero.

¿No vas a llamar a mamá?

Tengo el número, pero me da miedo.

¿Qué te da miedo, que te cuelgue? Pues sí.

¿Cómo no te va a colgar, si la toreas todo el día?

Eso no es verdad. ¿Que no es verdad?

¡No la defiendas tanto! Cómo que no, si es mi madre.

¡Y yo soy tu padre!

Pues eso, un par de idiotas. Estáis todo el día como el perro y el gato.

¡Llámala!

No la voy a llamar todavía porque se habrán acostado muy tarde.

Si llamo, molesto.

Últimamente soy don Molestón, hijo. Don Molestón.

Por favor, dos cafés con leche y... ¿Tú quieres cruasán?

Sí. Y dos cruasanes.

Es por aquí.

(Música jazz)

¡Max!

-¡Fabiola!

Aquí estamos otra vez.

¿Qué tal? -Bien. ¿La actuación es aquí?

-En el comedor de al lado, unas bodas de oro.

-Vale. Ella es Mercedes,

una amiga. -Bienvenida a mi casa.

Encantada. ¿Tiene un listín de teléfono?

Sí, claro.

-¿Dónde están los chicos? -Montando el equipo.

-Vale, voy a hablar con ellos y voy a aparcar bien el coche, ¿vale?

Gracias.

¿Va a necesitar habitación? No.

¿Qué busca? El teléfono del Hospital Provincial.

Yo lo tengo.

Necesito hacer una llamada urgente. Vamos a por ello.

Hola.

Soy Mercedes Fernández.

Tuve un accidente anoche y mis hijas están ahí.

Sí.

Inés Alcántara.

Un momento.

¿Inés Alcántara?

-Sí.

-Tiene una llamada.

-¿Una llamada? -Su madre.

-Gracias. ¿Mamá?

Inés, hija, lo siento muchísimo.

"Pero ¿dónde estás?".

Estoy en un pueblo, pero ahora mismo no sé su nombre.

Miraflores. No.

Pues pregunta a alguien por allí y vamos a buscarte.

¡No! No, Inés.

"Pero ¿cómo que no?".

Te llamo para decirte que estoy bien.

"Pero necesito un poco de tiempo".

¿Un poco de tiempo para qué, mamá?

Para aclararme.

¿Y no te puedes aclarar con nosotras y pasar el día juntas?

Nada me gustaría más, pero hoy no.

"Pero ¿por qué, mamá?".

Inés, hija.

Yo no quiero daros problemas, pero...

Necesito estar sola, aunque sea unas horas.

(SUSURRA) ¿Sola por qué?

"Inés". Dime.

No os preocupéis.

¿Cómo no nos vamos a preocupar? Ponte en nuestro lugar.

Ponte tú en mi lugar.

En ese lugar que estoy siempre, detrás de tu padre.

Inés. "¿Qué?".

Dios.

No le digas nada a tu padre, ni a la abuela tampoco.

"¿Me oyes?". Te oigo.

Iros a casa.

¿No nos puedes dar el teléfono desde donde llamas?

¿Han vuelto?

-No, Herminia, pero están ya al caer. Seguro.

-No he dormido nada, hija.

¡He tenido unas pesadillas!

-Yo tampoco he dormido nada, Herminia.

Pero no se preocupe, que está todo poniéndose en su sitio.

-Ya.

Poniéndose en su sitio.

Ya nadie sabe cuál es el sitio de nada.

-Mi tía y mi tío son fuertes como robles.

-Ya,

pero los robles también se doblan.

¿Sabes que de pequeña se escapó?

-¿Mi tía? -Ajá.

Era una niña curiosa.

No era como las demás.

Tan formal, tan seria...

Todo lo hacía bien, y sin quejarse.

-Pues igual que ahora. -Sí.

Hasta que, muy poco después de la guerra,

llegó al pueblo el hombre del cine.

-¿Un actor? -No, no.

No era un actor.

Era un hombre alto, con patillas largas.

Apareció con su máquina y su sábana.

Y creo que cobraba dos pesetas.

Y nos puso una película de Conchita Piquer.

Preciosa.

Pero, al día siguiente, cuando el hombre se fue,

ella se fue escondida en su furgoneta.

-¿Por qué?

-Porque decía que quería vivir en una película.

-(SUSPIRA) ¿De verdad? -Vamos.

Eso fue lo que nos dijo al día siguiente

cuando la encontramos por fin en Tobarra.

-Pero ¿cuántos años tenía?

-Pues... doce o trece años, no tenía más.

-¿Y no le dio miedo?

-¿Te lo puedes creer?

¡Qué va! No le dio miedo. Si no es miedosa, Mercedes.

Nunca ha tenido miedo de nada.

-No sabía que había sido tan aventurera.

-Pues ya ves.

-Bueno.

Ella ya sabe ahora que las películas son de mentira.

-¿Lo sabe?

Es un ataque de pánico, yo he tenido unos cuantos.

Toma el aire que puedas por la nariz, el que puedas.

Ahí, muy bien. Así.

Muy bien, intenta llevar el aire al estómago.

¿Puedes poner la mano sobre tu estómago?

Así, muy bien.

Muy bien. Mira, en el comedor mis clientes están desayunando.

¿Puedes sentir el olor a café?

Si te esfuerzas, podrás oler la tarta de manzana

que acabo de sacar del horno.

¿Querrás probarla cuando termine todo esto?

Me encanta la tarta de manzana.

La hago con crema de almendras y compota.

Qué rica. Está riquísima.

Qué vergüenza, por Dios.

Que te guste la tarta de manzana no tiene que darte ninguna vergüenza.

Muy bien.

Yo estoy aquí para lo que necesites, ¿vale?

Una crisis de ansiedad. -Pobre.

-Yo no la conozco de nada,

pero creo que acaba de hacer algo muy importante.

-Si no lo acaba de hacer, está a punto de hacerlo.

Podías haber venido con la ropa adecuada.

¡Ya te he dicho que me has sacado de una boda, Salgado!

Es que me llamaste ayer a última hora

y no me ha dado tiempo de preparar nada.

Bueno, vamos al grano.

Mira, Salgado,

mi proyecto es llevar a los jubilados a ver las obras

de la Expo y así aprovechamos el tiempo

antes de la inauguración, ¿entiendes?

¡Perfecto!

Lo vendemos como una labor social.

Ah, me gusta.

¿De qué volumen estamos hablando?

¿De dinero? No, de viejos.

¡Ah! Había pensado un viaje a la semana

a partir de junio. ¿Qué te parece?

¿Cuántos autocares? Cinco.

¿Cinco? Bueno, pueden ser seis.

Bueno... Entonces, de 200 a 240 visitas a la semana estamos hablando.

Exacto. Muy bien.

Eso este año.

El año que viene debería ser el doble.

¿El doble? Muy bien.

Tú haz un dosier.

Sí. Que te quede bonito.

Con colorines, con gráficos. Eso siempre les gusta mucho a los jefes.

Si la cosa sale bien, tendrías opción al servicio de "shuttles"

por la Isla de la Cartuja durante la Expo.

Perdona, Salgado, pero no sé lo que es "shuttles".

"Shuttles", lanzaderas.

¡Ah! Ya.

Hay tortazos por esa concesión. Claro.

Si tienes que comprar y necesitas crédito,

yo conozco gente en Caja Madrid.

Yo solo me llevo un 7 % por gestión.

Me parece justo.

¿Y tu mujer?

¿Mi mujer? No me hables, la tuve que dejar en la boda.

Yo perdí a mi mujer por dejarla sola en una fiesta.

No jodas.

Entonces, usted considera

que la transformación que está sufriendo Sevilla

a raíz de la Exposición Universal es algo que no es positivo.

Siempre apoyaré cualquier iniciativa

que ayude a mi tierra y a mi gente,

pero, si quiere que le sea franco,

no lo acabo de ver. ¿Y me podría explicar las razones?

Esto es un capricho de Felipe González.

¿No lo ve como una oportunidad?

Él se cree que Andalucía es su finca.

Bueno, que yo sepa no tiene ningún cortijo.

Lo que tiene o deja de tener no lo sabemos.

Él lo defiende como una puesta al día de la ciudad.

Sevilla es eterna.

No necesita ninguna puesta al día.

Lo que sí necesita es una bajada de impuestos.

Y las nuevas generaciones, ¿qué opinan sobre todo esto?

Por ejemplo, su hija.

¿Mi hija? Sí.

No creo que haya dedicado ni un minuto en pensar en la Expo.

Mi hija es una niña todavía.

Bueno, acaba de cumplir 18 años.

¿A qué viene sacar a relucir a mi hija de pronto?

Quiero decir, si un día su hija llegara y le dijera

que quiere presentarse como voluntaria,

¿qué le diría? De momento, lo único que le interesa

es montar a caballo.

Y gastar mucho dinero en ropa.

¿Y alguna vez le ha hablado

sobre la clínica San Ramón de Madrid?

Sobre sor Teresa y el doctor Morales.

Fuera de aquí.

Colabore conmigo y no haré público su caso.

¡Le digo que fuera!

No me voy sin hablar bien. Papá.

-¡Qué hijo de...! -Acabo de encontrarme a Eugenia.

Esta noche dan una fiesta en La Pizana, ¿puedo ir?

-Cariño, estoy hablando con este señor.

-Es que les tengo que decir algo ya. Pero tú eres el de la tele, ¿no?

Sí.

¿Me puedo hacer una foto contigo? -¡No puede!

Tiene que irse.

-Por favor.

Sí, claro. ¿Sí?

Voy a por la cámara y vuelvo. Un minuto, ¿vale?

-Salga ahora mismo

o que le echen a patadas.

Hagamos un trato.

Yo no le digo nada a Estrella. A cambio, me tiene que verificar

si esta información es cierta o no.

¿Qué información? Información de niños robados.

Procure largarse en el primer tren,

porque puede que termine en el fondo del río.

¿Me está amenazando?

¡Usted me está llamando ladrón!

No, no se equivoque.

Yo tengo unas fuentes: dos monjas que están muy arrepentidas,

ellas me lo dijeron.

El que se va a arrepentir es usted.

¿Cuánto dinero pagó por su hija?

¡Escuche! No, escúcheme usted.

Hay mucha gente implicada y muchísimo dolor.

Que no se le pase por la cabeza que me voy a olvidar de este asunto.

Mi hija es sagrada, ¿me oye?

Eso se lo debería decir a sus verdaderos padres.

¡Hijo de puta! ¡Cabrón! ¿Qué? ¿Qué?

Papá, pero ¿qué haces?

-¡Vámonos, niña!

-¿Qué está pasando? -Que nos vamos.

Con ese mierda

ni fotos ni nada. ¡Vamos!

Hola, Olga.

-¿Cómo ha ido? -Bueno.

-¿Y vuestra madre?

-Se ha tenido que quedar

con todo el papeleo del accidente del coche y todo eso.

-¿La habéis dejado sola? No, es que quería estar sola ella.

Ah. -Gracias por dejarme el coche.

Te llené el depósito.

-Pero ¿ella está bien?

-Sí, viene esta noche.

-¿Sola? -Sí, sí.

Bueno, vamos a subir, que estamos muertas.

Sube tú, que ahora voy yo, ¿vale?

Vale.

Me dejaste tirada en el taxi.

Es siempre es la misma historia, me besas y te vas corriendo.

María, por favor.

¡Es que no sé de qué vas!

Aquí no podemos hablar. ¿Por qué no?

Porque no, porque nos pueden pillar.

Yo no veo por qué.

No sé, estamos hablando de mi examen de Biología.

Sí, claro.

¡Olga! ¿Me pones un café con leche y una napolitana cuando puedas?

Voy.

Gracias.

Mira.

No estoy loca ni me hago historias en la cabeza.

Estoy segura de que te gusto.

¿Te gusto aunque sea un poco?

Me gustas, pero no puede ser.

¿Porque eres el profesor

y yo la alumna? Exacto.

Hay un código ético, María.

También hay sentimientos, ¿no? Sí, claro que los hay.

Pero, a veces, esos sentimientos te confunden, te lían la cabeza.

Es ahí cuando hay que apelar a la razón.

¿Qué te dice la razón?

¿Que tienes que dejar el instituto?

Me temo que sí.

Pues no temas tanto,

porque esta historia se acaba aquí.

María.

-¡Uy! -Espere, ahora vengo.

María. Olvídame.

Intenta comprender. ¡Es que no entiendo nada!

En el bar me rechazas, y aquí me sigues.

¿Quién eres?

No lo sé.

Yo sí sé quién soy, y sé lo que quiero.

Te quiero a ti. ¡Está bien!

Está bien, me rindo.

No puedo más. Me estoy volviendo loco.

Y yo también. Pienso en ti todo el rato.

Yo también. A la una,

a las dos, a las tres... Estoy andando por casa

y no te me vas de la cabeza. A las cuatro no me queda otra

que echarme a la calle a correr como un neurótico.

¿Qué hacemos entonces? Eso, ¿qué?

Hola.

-Hola, María.

No pasa nada, yo me voy.

-¡No, no! Yo me voy.

Luego hablamos.

¿Cuándo?

No lo sé. Luego.

Adiós.

-Perdón, no quería cortaros el rollo.

(Puerta)

No pasa nada.

Oye, ¿ese no es el tío que un poco más y nos quita el piso?

Mi profesor de Biología. Anda ya.

Que sí, que es un lío. Ya lo sé.

Pero ¿no estará casado? No, eso no.

Es que, si lo estuviera, me daría igual,

porque estoy enamorada de él.

¡Puf! Vaya movida.

Para movida la que tengo en casa.

Bueno, prima, muchas gracias. -De nada.

Oye, ¿seguro que mi tía está bien? -Sí, sí.

Vuelve esta noche.

-Inés...

La abuela al final se ha enterado de todo.

Lo siento mucho, de verdad. He intentado que no se enterara,

pero ha aparecido de repente.

Ya sabes cómo es, no he podido.

-Tranquila, que no es tan grave.

-Bueno. -¿Estás bien?

-Déjalo, que bastante tienes tú ya. -Sé que no hablamos mucho, pero...

-Voy a estar bien arriba, yo ahora descanso.

Descansa, no pasa nada.

-¿Pasas una mala racha?

-No.

-Yo sí.

-Lo siento mucho.

-Ya. Debe ser una epidemia de mal de amores.

(PAQUITA RÍE)

Esa la llevo pasando yo desde que era pequeña.

-Tu chico te está haciendo la vida imposible.

-¿Mi chico? ¿Venancio?

No, no sé ni dónde está Venancio.

A lo mejor te suena un poco borde, pero...

te juro que es mejor así.

-Si lo entiendo, no te apetece hablar y ya está.

-No, que cada uno tiene que pagar sus propios errores.

Venga, prima. Adiós. -Descansa.

(HERMINIA) ¿Mercedes?

¿Qué tal?

Yo muy bien, hijo. ¿Qué tal tú? Se ha puesto hecho una fiera.

¡Amigo! ¿Qué te dije? Anda, vamos a tomar una cerveza.

No da tiempo, hay un tren a las 13:00.

¡Ah! ¿Para en Alcázar de San Juan? Sí.

Tengo que coger el coche, hijo. Y a mamá, ¿no?

A ella si quiere, ya me entiendes. ¡Oye, perdona!

¿Eso que ha pasado antes con mi padre?

Os he visto discutiendo.

Mira, es mejor que no nos vean hablando juntos.

No, es que necesito saberlo.

Deberías preguntarle a tu padre.

Tiene que ver conmigo, ¿verdad?

Háblalo con él.

Pero dímelo, ¡por favor!

Vamos a perder el tren. Lo siento, no puedo decirte nada.

Háblalo con él.

¡Por favor!

¿Esa es la niña robada, hijo?

Sí. ¿Y no sabe nada?

No de momento. Mejor que no lo sepa, hijo.

Le vas a joder la vida, hazme caso. Papá, déjame en paz. Venga, vámonos.

Te va perfecto.

Son de coco.

Me veo rara.

Pareces más joven.

Qué cosas dices.

Con la noche que hemos pasado, ¡madre mía!

Ahora te dejo sola, ¿vale?

Que los músicos quieren ensayar. Gracias por todo.

¿Qué piensas hacer?

Volver a casa cuanto antes.

Estás convencida de eso.

¿Qué otra cosa, si no?

Siempre hay más de un camino.

¿Tú crees? Lo creo.

Yo no me imagino otra vida que la que tengo.

Exactamente igual a la que tienes o una versión mejor.

Yo no soy como tú. Claro que no.

Tú eres una artista.

He estudiado una carrera,

pero nunca he ejercido.

Mi vida ha sido, pues... ser madre,

ama de casa

y, ahora, abuela.

Yo he dedicado mi vida a cuidar a mi familia.

Te sueno anticuada.

Y ridícula.

Esta noche, después de la actuación, salimos para Madrid.

Si quieres...

Gracias.

(Puerta)

(Risas)

¡Que nos vamos a caer! No nos vamos a caer.

Suéltame. Aquí.

Espera, quiero verte.

Ay, Merche.

¡Por fin! ¿Por fin, qué?

Tú y yo solos aquí.

Sin miedos, sin renuncias, sin medio pueblo mirando.

Tú y yo, como Dios manda.

Yo... ¿Qué?

Yo no sé muy bien qué hacer.

¿Qué pasa, que tu madre no te lo ha contado?

¡Ay, mi madre qué me va a contar! Pues que tú nada.

¿Yo, nada? ¿Nada, como si estuviera muerta?

No, mujer, tampoco es eso. ¿Entonces?

Pues... déjate llevar.

¿Llevar adónde?

¿Adónde va a ser? A la consumación.

¿A la consumación de qué?

Del acto, Merche. A la consumación del acto.

Eso suena muy feo.

Ya, pero aquí no hemos venido a hablar.

No, ya lo sé. Ya lo sé.

Aquí hemos venido a lo que hemos venido.

A lo que hemos venido. Tú tampoco tienes mucha idea de esto, ¿eh?

Yo sí tengo.

Que yo sepa, no has tenido más novia que yo.

Bueno, pero ¡soy un hombre! Ya. ¿Y qué?

Y he ido a la mili y esas cosas en la mili se hablan.

"Y esas cosas en la mili se hablan", claro.

¿Has estado con otras mujeres?

Mujer, esas cosas no se preguntan. Claro que se preguntan.

Soy tu esposa y te puedo preguntar lo que quiera.

No, Merche, no. Sí, sí.

A lo mejor te has equivocado casándote conmigo.

A lo mejor, no. Seguro que me he equivocado.

Pues nada.

¡Espera!

Y me quiero equivocar toda la vida.

(ECO) Y me quiero equivocar toda la vida...

¿Y tú? ¿Quieres equivocarte?

(ECO) ¿Quieres equivocarte...?

(Puerta)

(Puerta)

Adelante.

(Puerta)

Creo que son de tu talla. Pruébatelos.

Gracias.

El de la zapatería es amigo, me ha abierto la tienda.

Quizás no son muy apropiados. Tiene zapatos de tacón y tal,

pero a mí me ha parecido... No sé. Seguro que mejor que los patucos.

¿Cuánto te debo? No, déjalo, por favor.

Espérate, por Dios.

Cuánto te debo.

Las pastillas.

¿Sale un autobús o un tren para Madrid?

Autobuses. El de la mañana ya ha salido

y el de la tarde sale a las 20:00.

Son las pastillas de mi marido.

Con estas zapatillas me van a dar ganas de salir corriendo.

Pues corre, mujer. Aquí tienes todo el campo del mundo.

¿Estás mejor?

Sí.

O sea, que cada uno por su lado. -Sí, sí.

-Tu padre en Sevilla.

-Sí, sí.

-Y tu madre se queda con el coche y lo estampa.

-Sí, ya sabes cómo es. En cuanto supo que Oriol y yo

nos instalábamos, quiso venir.

-Y vosotras, las dos, tú y tu hermana, vais a buscarla

y volvéis vosotras y ella se queda.

-Sí, por el tema del coche y el papeleo y todo eso.

-Y yo me chupo el dedo. -Ya.

-¡Ay, Inés! Hija, que te conozco como si te hubiera parido.

-Ya, no quiero que te preocupes.

-Mira, hija.

Tu madre es mi hija y lo va a ser hasta que me muera.

Es mi hija, no la tuya.

-Ya, ya.

-¿Dónde está? -En un pueblo.

-Sí, Alcázar de San Juan. Eso ya lo sé.

No, en Alcázar no. Es otro pueblo.

¿Ah, sí? ¿Qué otro pueblo?

No lo sabemos.

¿La habéis visto o no la habéis visto?

-Sí, sí.

Sí la hemos visto, pero es que estaba muy rara.

Se ha subido a un coche y se ha ido corriendo.

¿Un coche de quién?

-De la chica que la auxilió.

-¿La conocéis?

Bueno, la vimos un minuto.

-No te preocupes demasiado, abuela.

-No, ¡qué va! -Si es que va a volver esta noche.

-Hay que llamar a Antonio.

-No sabemos dónde está.

-¿Y tu hermano? -Le acabo de llamar,

no está en casa. He hablado con Deborah.

-Pues aquí hace falta un hombre. -Tampoco eso es la solución.

No, más bien lo contrario.

-¿Entonces? -No podemos hacer nada.

-¡Ay, Señor, Señor!

Tenías tú razón, hijo.

Menudo personaje el Juan Guerra ese. Tiene un tinglado...

Se ha hecho con la mitad de Sevilla, no te digo más.

¿Quieres que hagamos el crucigrama como cuando eras niño? ¿Eh?

Conmigo no hacías crucigramas cuando era pequeño. Era con Carlos.

Hombre, contigo también.

Te digo yo que conmigo no era. Nunca tenías tiempo, que no.

Toni, hijo, no te preocupes, que no hace falta.

Mira, cada parto tiene su asunto, hijo.

Siempre es así. Tú, por ejemplo, como venías muy grande,

nos tuviste todo el día de parto.

¿Os tuve de parto? Sería a mamá, ¿no?

Yo me pasé con ella todo el tiempo.

Eso es lo que me pasa, papá.

Quiero estar con Deborah todo el tiempo,

no me pienso separar de ella.

Haces muy bien, hijo. Haces muy bien.

Otra cosa, ¿tú me ayudarías a hacer un dosier de la empresa

con el desarrollo de la empresa a dos años?

Yo no me dedico a eso, papá, yo no sé.

¿Y quieres invertir?

¿Invertir en tu negocio?

Sí.

¿Necesitas pasta o qué? ¡Qué va!

La pasta la puedo conseguir, solo te digo si quieres invertir.

¿Y mezclar familia y negocios? No, gracias, papá.

Pues haces muy mal, hijo.

Haces muy mal, porque sería el negocio de tu vida.

¿Y tú? ¿Tienes claro que quieres comprar cinco autobuses?

Cinco de momento, sí.

¿Y cómo piensas comprarlos?

Hombre, tendré que vender los pisos y el chalé de Los Altos.

¿Y eso se lo has dicho a mamá? No.

No se lo has dicho a mamá.

No se lo he dicho todavía, es que... Joder.

Se lo diré ahora, cuando llegue al hotel.

Pues nada, suerte. A mamá no le va a hacer gracia.

Ya puedes ir ensayando. Lo sé.

Estaba pensando hacerle un "perdón-hotel",

que es una buenísima combinación.

Primero le pido perdón, aunque no sepa bien por qué,

pero eso le gusta mucho.

Luego le digo de ir a comer a un hotel de esos de lujo.

Con el primer plato y el vino blanco,

le digo que en Semana Santa nos podíamos ir

a Nueva York a ver a Carlos.

Y en el segundo plato, ya con el vino tinto,

le meto lo de Salgado,

lo de la Expo, lo de los pisos y todo eso.

Cuando se ponga a protestar, le digo que he bebido demasiado.

Inmediatamente le digo que estoy un poquito borracho,

que he bebido demasiado

y que por qué no alquilamos una habitación

para echar una siesta antes de llegar a Madrid.

Eres Maquiavelo, no puedes hacer eso, ¡coño!

Eres muy malo. Das miedo.

En la distancia corta, la que verdaderamente da miedo

es tu madre. Sí.

Da miedo, pero no hace lo que le da la gana. Tú, sí.

Pues, hombre...

Es que está muy enamorada de mí. Ya, sí.

(RADIO) "Cada vez son más las películas que cuentan

con efectos especiales realizados por ordenador.

Este año, 'Abismo', de James Cameron,

e 'Indiana Jones y la última cruzada', de Steven Spielberg,

podrían llevarse el Óscar gracias a esta..."

-Antes iba mucho al cine, pero, desde que abrí esto,

creo que la última peli que vi fue "Taxi driver".

No la he visto.

Mira, va de lo que la soledad y una gran ciudad como Nueva York

puede hacerle a una persona.

Es tremenda.

Mi hijo vive en Nueva York.

¿No será taxista? No.

Es escritor.

Afortunadamente, vive con su mujer y la niña.

Mejor, estar solo es estar en la peor compañía.

Yo llevo muchos años solo.

¿No tienes mujer?

¿Hijos?

Se fueron.

¿Qué tal la tarta?

Buenísima.

Tú nunca has estado sola, ¿verdad?

Perdona, me estoy metiendo donde no me llaman. Perdona.

Tengo marido, tengo hijos,

nietos.

Mi madre también vive con nosotros.

No.

Nunca estoy sola.

Y ahora lo estás.

Una sensación nueva.

¿Podemos llamar a un taxi que me lleve a Madrid?

¿Ya te quieres ir?

Sí, comer me ha sentado bien.

Llamo al taxi y te recoge, ¿vale?

Va a ser lo mejor.

¿Lo mejor?

Sí, lo mejor.

No se hable más.

Siempre hay que ir en busca de lo mejor.

-# Mujer,

# si puedes tú con Dios hablar,

# pregúntale si yo alguna vez

# te he dejado de adorar.

# Y al mar,

# espejo de mi corazón,

# las veces que me ha visto llorar

# la perfidia de tu amor.

# Te he buscado # dondequiera que yo voy,

# y no te puedo hallar.

# Para qué quiero otros besos

# si tus labios # no me quieren ya besar.

# Y tú,

# quién sabe por dónde andarás,

# quién sabe qué aventuras tendrás,

# qué lejos estas de mí.

# De mí. #

Ahora vuelvo.

Qué voz más bonita tienes, qué envidia.

Comes con nosotros, ¿vale?

No.

Me tienes que dar tus señas para devolverte la ropa.

¿Qué?

Está viniendo un taxi a por mí.

¿Te vas?

Sí, me tengo que ir.

¿Por qué no esperas hasta la noche?

¿Y con eso qué gano? Un poco de tiempo.

Fabiola, has sido tan amable conmigo

y no me conoces de nada.

Tienes razón. No te conozco de nada, pero me reconozco en ti.

Tú eres mucho más joven que yo y...

Sí, pero hice lo mismo que tú, salir corriendo.

Tu marido te pegaba. ¿Y tu marido qué te hace?

Mi marido no me hace nada.

Así que estás aquí por nada.

Eres una artista.

Muchas gracias, de verdad.

Seguimos, seguimos.

Pues a Madrid, ¿eh?

Aquí tienes tu taxi. Sí... Buenas.

Bueno.

¿Estás bien?

Sí, muy bien.

¿Por qué?

Por quedarme tranquilo.

Gracias por todo, por las zapatillas.

Adiós. Adiós.

Esa mano está helada.

Siempre tengo las manos frías.

Tienes que afrontar el miedo.

(Motor)

Vámonos.

¡Antonio!

Hombre, Cuco.

¿Qué tal la noche de bodas?

Regular.

¿Regular?

¿Qué haces aquí? He venido a buscar a Mercedes,

pero no veo el coche fuera. ¿Dónde está?

¡Hombre, Antonio, por Dios!

¿Qué pasa?

-Nada, no pasa nada.

¿Y por qué me miráis todos como si fuera la Virgen de Fátima?

-Mira, será mejor que nos sentemos tranquilamente y hablamos.

No, no. ¿Qué ha pasado?

-Nada, no ha pasado nada de nada.

Tranquilo. ¿Y queréis que me siente por nada?

-¿Has llamado a tu casa? No.

¿Le ha pasado algo a Merche?

-Creemos que no. ¿Cómo que "creemos que no"?

-Anoche se fue muy enfadada, Antonio.

¿Enfadada por qué?

-Eso tú sabrás.

-Cuando volví de llevarte a la estación, se marchaba ella.

¿Sola? -Sí.

¿Cogió el coche y se fue sola?

Pues sí. A Madrid.

-No. -No.

-A Toledo. ¿A Toledo?

Pero ¿a Toledo por qué?

Ese es el misterio.

Anda, voy a llamar a casa, ¿no?

-No, ya llamo yo y te paso a tus hijas.

Por cierto, ¿mis hijas están al corriente?

-Claro, a ellas las llamó la Guardia Civil.

Pero no ha sido nada, ¿eh?

No ha sido nada de nada de nada.

-Antonio, Mercedes ha tenido...

un accidente con el coche.

¿Cómo que ha tenido un accidente? Pequeño, ¿eh?

-De nada.

-Vamos, que hemos hablado con Inés y con María, la han visto

y nos han dicho que está perfectamente.

Ni un rasguño, intacta.

-Ajá. Pero ¿dónde la han visto?

-En el Hospital Provincial de Toledo.

¡Coño, pues empezad por ahí, que voy a verla!

¿Cómo está? ¿Está bien? -No, espera.

Es que ya no está. ¿No está?

-Se fue. ¿Dónde?

Pues no se sabe.

¿Y mis hijas? -No, a ver...

Tus hijas tampoco lo saben.

-No lo cogen, sale el contestador.

Yo no entiendo nada.

-Estaba muy enfadada. -Y muy triste, Antonio.

Voy a tomarme un café.

Pare un momento.

¿Qué le pasa, señora?

Pare, por Dios. Sí, sí.

(HIPERVENTILA)

Es solo tomar el aire un momento.

Si quiere la llevo al dispensario, señora.

No.

Mi madre vive muy cerca, ¿quiere que le avise?

No hace falta.

¿Ya sabe qué va a comer?

-No, no he mirado el menú todavía.

-Hoy no hay menú, solo carta. -¡Ah!

Pues le echo un ojo.

A ver.

-María es solo una niña. -¿Eh?

-Que María todavía es una niña.

-¿Y?

-María Alcántara, a punto de entrar por esa puerta ahora mismo.

-No sé qué me quiere decir. -Sí, sí lo sabe.

Los garbanzos con espinacas están muy buenos.

-Me parece bien.

Hola, Olga. ¡Hola!

-Buenas tardes. -¿Qué mesa nos das?

-Sois cuatro. -Sí.

-Pues esta de aquí o aquella de allí.

Esta misma, ¿no?

-Vale. -Muy bien.

-Vamos. -Adelante.

-Gracias.

A ver, abuela, te leo la carta.

-No, yo no voy a comer. -¿Cómo que no?

-No tengo hambre. -Algo tendrás que comer.

-Bueno, ya veremos.

-Vale.

¿Y tú, Oriol?

-Yo algo que no engorde.

-Pero si no estás gordo.

-Sí, sí que lo estoy.

-¿Qué te pasa?

-Que estoy triste.

-Todo va a ir bien, ¿eh?

-Vale. Voy a lavarme las manos.

-Y tú, María, ¿qué? ¿Eh?

Que qué te apetece comer. Pollo.

¿Ese es el profe?

Sí.

¿Verdad que es guapo?

Tú a tu bola, ¿eh?

Yo también estoy preocupada. Ya.

Es que no podemos hacer nada, ¿no?

Oye, ¿y si le decimos que coma con nosotros?

¡Pasa!

Pero ¡bueno! -(ELLA RÍE)

-No te esperaba tan pronto.

(ELLA SIGUE RIÉNDOSE)

-He podido adelantar el viaje.

-¿Te ha dado tiempo a pasar por casa? -Sí.

-¿Y has comido? -No.

-Entonces, siéntate.

-Garbanzos con espinacas. -Sí.

Al final vamos a ser dos.

-Mejor.

-Yo quiero eso. -¿Sí?

-Ajá. -Empieza tú.

¿Qué tal el viaje? -Bien, muy rápido al final.

-¿Sí? -Sí, aquí estoy.

Hola, Juana. Hola.

¿Y Deborah? Descansando.

¿Y Santi?

Jugando con la dichosa maquinita.

Oye,

ya que estoy aquí, me podéis contar la verdad, por favor.

¿Deborah está bien? ¿El niño?

Es lo que te ha dicho ella por teléfono, tiene que descansar.

¿Seguro? Seguro.

Bueno, pues voy a verles.

¿Has comido? Sí, algo en el tren. Gracias.

¿Quieres un café?

No, está bien.

Yo me voy a hacer uno y me voy al cine con Santi.

Muy bien.

A ver, ¿dónde está el hombre de la casa?

¡Papá, que estoy jugando! Bueno, vale.

Lo has hecho muy bien. Luego hablamos, campeón.

Nada, no me ha hecho ni caso con los marcianitos.

Muchas gracias, Juana.

No hace falta. No, sí hace falta.

Que no hace falta, de verdad. Te lo agradezco de corazón.

¿Siempre va a existir esta tensión entre tú y yo o qué?

¿Qué?

A ver, que lo que pasó... Se nos fue la cabeza a los dos.

Sabemos que fue un error, no volverá a pasar. ¿O no?

Sí. ¿Y qué?

Sigue presente, coño. Estamos muy incómodos

siempre que nos vemos. Me tomo el café en la cafetería.

¿No podemos hablarlo? ¿Para qué?

¿Para qué? Para ser amigos. Tú y yo nunca seremos amigos.

Deberíamos, tenemos un hijo en común.

Eso no nos hace amigos.

Juana, Santi no está bien. Tenemos que hacer un esfuerzo.

¿Qué quieres decir?

No quiere ir a los partidos, tiene problemas

con sus compañeros de rugby, de clase, con todos.

Ya, ya lo sé.

¿Ya lo sabes? Sí.

¿Y no vamos a hacer nada?

Yo ya estoy haciendo cosas.

¿Tú estás haciendo cosas sola? Deberíamos hacerlo juntos.

Sí, pero... -(DEBORAH) ¿Toni?

-Eso.

Mi amor.

Pero ¡si acabo de pasar y pensé que estabas dormida!

Qué bien que estés aquí.

Nunca más me vuelvas a dar un susto como este.

De alguna manera tengo que hacer que te intereses por mí.

No seas tonta.

¿Qué tal estás? ¿Cómo te sientes? Bien, bien.

¿Sí?

Yo me quedo más tranquilo si hablo con el doctor.

Vale, le puedes llamar mañana a su consulta.

Lo siento mucho, no me tenía que haber ido.

No, esto no es culpa tuya. -¡Nos vamos!

Ya me ha dicho tu madre. ¿Qué vais, al cine?

Sí, vamos a ver "Cinema Paradiso".

¡Bueno! Creo que es un peliculón.

Es de llorar.

¿Qué pasa, no te gustan las películas de llorar?

Solo "E.T.". -(DEBORAH RÍE)

Ven aquí.

Mi salvador.

El chico más guapo del mundo.

Estoy muy orgulloso de ti, ¿me oyes?

Has cuidado muy bien de Deborah. Sí.

Acuérdate de lo que te dije:

eso que te pasa lo vamos a solucionar.

Te quiero mucho.

Oye, ¿y tu madre?

-Está bajando. Me ha dicho que os dijera adiós de su parte.

Bueno, pues nada. Dile adiós, ¿eh?

Vale. Ya me contarás qué tal la película.

Adiós. -Adiós.

Adiós, cariño.

Ha sido increíble. Ya.

Juana se ha portado muy bien.

Sí, ya le he dado las gracias.

Parece que ya no se pone nerviosa cuando hablamos.

No, yo la he visto muy bien.

¡Ay, mi amor! No me voy a separar de ti nunca más.

Vamos, entra.

Voy a coger el autobús de las 20:00. Muy bien, pero entra.

Puedo llamar a casa y que vengan a por mí.

Lo que tú quieras, lo que necesites.

Y el coche. ¿Qué pasa con el coche?

Lo he dejado abandonado en Toledo. Estará en un taller, ¿no?

Si vuelvo a casa sin el coche, Antonio me va a...

¿Me dejas que te ayude? ¿Hago un par de llamadas

y nos enteramos de la magnitud de la tragedia?

Me ha vuelto a dar.

Nunca me había pasado. Es normal.

Por Dios, ¡me siento como perdida!

¿Qué me está pasando?

No sé lo que es.

Vamos... entra.

Es que no sé qué más decirte, papá.

"Lo que no entiendo, hija, es por qué cogéis un coche..."

...a las tantas de la mañana para ir a buscar a vuestra madre

y cuando la encontráis, la dejáis allí.

"No la hemos dejado ahí, te he dicho que se fue".

Con una cantante. "Eso creemos".

Es que le ronca la mandarina, joder.

¿Qué os pasó ayer, a ver?

"Nada. Discutimos como hemos discutido otras veces".

Al final, no quiso venir conmigo a Sevilla y me fui solo.

Sí, pues esta vez ha explotado.

El que voy a explotar soy yo, hija. Como una bomba, no puedo más.

"Es que...". Mira, enfría esa cabeza

y actúa como una persona normal, anda.

Venga, hombre, venga. Por Dios.

Mamá va a venir esta noche a casa. "¿Y tú por qué lo sabes?".

Porque me lo ha dicho, y mamá no miente.

"Así que vente tú también para acá y lo habláis".

No, primero voy a recoger el coche.

¿El...? Eso es lo de menos. ¡Papá, por favor!

Será lo de menos para ti, hija.

Para mí no es lo de menos. Yo no dejo el coche tirado.

Ya veremos luego.

Ya iré.

Me ha colgado.

Te llevo a Toledo.

Hay que pasar por el cuartel de la Guardia Civil,

tienes que identificar a unas personas.

¿Yo? He hablado con el taller.

No es importante, te lo puedes llevar.

Vámonos.

Ya has perdido mucho tiempo conmigo. No estoy perdiendo el tiempo.

Tienes mucho trabajo. ¿Y las bodas de oro?

Hasta las 20:00 no pasa nada.

Toledo está a menos de hora y media. Dios, bastante trabajo te he dado.

Entonces, ¿te quedas? No.

Pues vámonos.

Martín, te ocupas de todo hasta que vuelva.

¿Por qué haces esto?

No lo hago para aprovechar la situación y llevarte al huerto,

si es eso lo que piensas. Bueno, eso no lo había pensado.

Trabajo en un hotel y sé leer las miradas.

No me has contestado.

¿Por qué lo haces?

Porque he pasado por lo mismo que tú.

Te lo he dicho antes.

Una separación.

La peor de todas.

Mi mujer y mis dos hijos.

11 de julio del 78 en el campin de los Alfaques.

Yo estaba nadando

y vi la inmensa bola de fuego desde el mar.

No pude acercarme a la orilla porque...

el agua hervía.

Dios mío.

¿Qué tal has comido? -Muy bien, ¿y tú?

-Bien también, la verdad. -Un poco demasiado, a lo mejor.

-¿Sí, no? Es que los garbanzos...

-Necesito una siesta, ¿eh?

-Ahora descansas un rato. -Sí.

Luego ya hacemos algo. -Vale.

Si te parece... ¡Salva!

Espera un momento, Asha.

A ver, María, así no puede ser. ¿Así qué?

Ya viví un amor adolescente, no quiero vivir otro.

¿Y quién es?

No te importa. Y deja ya de montarme el numerito.

Pero ¿qué número? Has estado taladrándome

en la comida, no parabas de mirarme.

Vale, genial. Vete con esa.

¿Esa?

Esa es mi hermana.

¿Te crees que soy idiota o qué?

¡Salva! Voy para casa, quiero llamar a mamá.

-Claro.

-Le prometí que lo haría en cuanto llegara, no me he acordado.

-No, espera, que voy contigo.

Pienso dimitir.

No hay otra salida.

Vamos.

Así que usted es el marido. Sí, soy el marido.

Al final voy a conocer a toda la familia.

¿Y su mujer?

Pues no lo sé.

¿No estaba con ella cuando me ha llamado?

No, yo no le he llamado.

Sí, por teléfono. Hace un par de horas.

Me ha dicho que venían los dos para aquí.

No le he llamado, ¿a que no?

Venimos derechos del Hospital Provincial.

-Entonces, ¿quién me llamó?

No lo sé.

¿Usted no estaba en Miraflores?

No, yo estaba en Sevilla.

Sería otra persona.

Pues sí, sería otra persona.

Ha dicho usted que era un hombre.

Sí, un hombre. ¿No era una cantante?

No, un hombre. Tenía un vozarrón...

¿Cómo que un vozarrón? ¿Un vozarrón?

Una voz grave. De hombre, quiero decir.

Habrá que esperar aquí para desvelar este misterio.

Pueden quedarse por aquí si quieren.

Casi prefiero esperar fuera y así la veo venir.

Como quieran, pero hace frío. No se preocupe usted por mí, hombre,

que llevo día y medio muy calentito.

Bueno, no te cabrees antes de tiempo, Antonio.

Sí, qué fácil es decirlo.

Joder, qué frío.

¿Por qué no esperamos en el coche escuchando música?

Porque estoy muy bien aquí. Joder, pues yo no. ¡Yo no! Venga.

Entra, Antonio.

¡Entra, joder!

(Radio)

(Música tranquila)

Cambia de emisora.

¿Esta? Esta está bien.

(RADIO) "En los últimos años, el director Ingmar Bergman

se siente muy unido..."

-Viene alguien.

-Bueno, ya hemos llegado.

No hace falta que me acompañes.

¿Seguro?

Seguro, creo que puedo yo sola.

Además, se ha hecho tarde y tienes prisa.

Como quieras. Gracias.

¿Nos volveremos a ver?

No.

Entonces, en otra vida.

En otra vida, sí.

Podría ser.

(Golpes)

¡Merche! Antonio.

Pero ¿qué haces aquí? No, ¿qué haces tú en ese coche?

Y ese, ¿quién es?

¿Qué me estás haciendo?

¿Cómo que qué te estoy haciendo?

¿Qué pintabas tú en Miraflores con este?

¿Y esto qué es?

A ver, ¿podemos...?

¿Podemoshablar? A mí no me hace falta.

Antonio, ¿podemos hablar como las personas?

¿Qué me estás haciendo?

Pero ¿cómo que qué te estoy haciendo?

¡Por el amor de Dios! ¿Puedes...

escuchar?

Este hombre se llama Max.

¡Y me ha estado ayudando!

¿Cómo? ¿Cómo te ha estado ayudando?

Tuve un pequeño accidente.

Y él me ha ayudado estos días.

No sé cómo explicarte.

Estos días he estado perdida...

¿No vas a preguntarme cómo me siento?

¿De qué vas vestida, Merche?

¡Eres un gilipollas!

Ramón, vámonos.

¿Qué vas a hacer?

Marcharme antes de hacer algo peor, Merche.

¿Hacer qué? ¿Y por qué?

¿De qué?

Oiga... (CHISTA)

Max. No te metas, ¿eh?

Está cometiendo un error. A mí no me hables así.

Su esposa ha sufrido una crisis.

¿Sabías que es mi mujer?

Todo el mundo sabe que es su mujer,

por supuesto. ¡Ladrón!

Hay un bar ahí, ¿nos tomamos algo?

¡Es acojonante!

No me da la gana.

Merche, sube al taxi.

¡Sube!

No.

¡Sube!

Espera un momento.

Tus pastillas.

(SUSPIRA)

Merche, elige: o subes al taxi

o te quedas aquí.

Así, no.

¿Te quedas?

A tomar por saco.

Vámonos, Ramón.

(Teléfono)

(Teléfono)

Sí, ¿dígame? "Inés".

Joder, mamá, ¿dónde estás?

En un hotel. "¿Y qué haces ahí?".

Voy a pasar la noche aquí.

"Pero, ¿por qué no vienes?". Porque no puedo, hija.

Todavía no.

¿Quieres que vaya yo para allá y hablamos tranquilamente?

Prefiero que te quedes cuidando de todos.

"¿Cómo está la abuela?". Pues...

Preocupada, como todos.

¿Ha vuelto tu padre?

Sí, sí.

¿Os ha dicho algo?

"No, se ha encerrado en la habitación".

Entérate si se ha tomado las pastillas.

"Vale, ahora le pregunto". ¿Y María?

María, bien. Acaba de salir con los vecinos de enfrente.

"¿No quieres hablar con papá?". No.

Pásame a la abuela.

Que quiere hablar contigo.

(SUSURRA) Por favor.

-(SUSURRA) Si quiere hablar conmigo, que venga.

-No pongas las cosas más difíciles de lo que están, venga.

-Dime.

Madre.

Mira, hija, Mercedes.

A mí lo que estás haciendo no me parece bien.

(VOZ EN OFF CARLOS) "El 25 de febrero de 1990

fue un domingo como otro cualquiera para la mayoría.

Las personas se levantaron, pasaron por el baño,

salieron a la calle, se fueron de excursión,

comieron, fueron al cine

o simplemente se quedaron en casa tumbados en el sofá.

Sin embargo, para la familia, ese domingo no fue un domingo más.

Fue otra cosa, fue un portazo.

Una puerta que se cierra,

como la que cerró Nora hace 140 años

al final de 'Casa de muñecas'".

# Ya me canso de llorar

# y no amanece.

# Ya no sé

# si maldecirte o por ti rezar.

# Tengo miedo

# de buscarte y de encontrarte

# donde me aseguran

# mis amigos que te vas.

# Hay momentos

# en que quisiera mejor rajarme

# y arrancarme

# ya los clavos de mi penar.

# Pero mis ojos

# se mueren sin mirar tus ojos

# y mi cariño

# con la aurora te vuelve a esperar.

# Paloma negra,

# paloma negra, # ¿dónde, dónde andarás?

# Y aunque te amo con locura,

# ya no vuelvas.

# Paloma negra,

# eres la reja de un penar.

# Quiero ser libre,

# vivir mi vida con quien yo quiera.

# Dios, dame fuerza,

# que me estoy muriendo # por irlo a buscar. #

Cuéntame cómo pasó - T 20 - Capítulo 356: "El portazo"

16 may 2019

Febrero de 1990. Mercedes sigue adelante con su huida, pero ni ella misma acaba de entender las razones que la empujan. Mientras, María e Inés se han quedado en el hospital donde estaba su madre e intentan averiguar dónde se ha ido. Las dos la vieron irse con una desconocida y están muy preocupadas. Por su parte Antonio, ya en Sevilla, está completamente ajeno a todo lo que está pasando con su mujer. Tiene una entrevista con Salgado para intentar hacer negocios de cara a la Expo. Toni, que también está en Sevilla, da un paso más en su investigación sobre el caso del bebé robado, y se encuentra con el hombre que es oficialmente el padre de la joven.

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  1. Rafa

    Eva, yo voto a VOX. ¿Hay algún problema por votar a VOX?

    11 jun 2019
  2. Lawrence

    Desde Costa Rica, identificado con la serie desde hace diez años exactos, viendo TODOS los capítulos. Tengo clarísimo que no es la historia sólo de un país, es la historia de las personas de un país, sus personas con el filtro de los Alcántara. Mi país es una colonia española, estamos en Centroamérica entre Nicaragua y Panamá; desde la época colonial se instalaron acá españoles, mis ancestros, no hubo mucho mestizaje como en el resto del istmo. Cuando niño en Costa Rica escuchábamos "Y viva España" y la cantábamos; llamamos a su país nuestra madre patria todavía hasta finales de los noventa. En mucho o en todo nos parecemos. La evolución de los Alcántara no dista de la que hemos vivido también acá desde los años cincuenta, con la cada vez mayor ocupación por los campesinos de la capital. Acá no sucedieron asuntos como la dictadura ni tuvimos reyes (somos independientes desde hace 200 años), pero mi madre y muchísimas madres mayores que conozco, son todas unas Mercedes Fernández, aún quedan muchos Antonios ya muy mayores, muchas y muchos Inés aún descifrando qué hacer de sus vidas y estancados emocionalmente siendo cuarentones y, pues bueno, tantos Tony, tantos Carlos, pocas Herminias, las Paquitas y la lista es la misma que de personajes acá y seguramente que en todo el mundo occidental al menos. Ya de españoles nos queda el recuerdo y rasgos culturales desteñidos. En fin, esta serie es parte muy importante de mi vida, y eso que tengo muchas partes en mi vida.

    27 may 2019
  3. Mariángeles

    Muy bien dicho y reclamado Jimena, todo mi apoyo.

    22 may 2019
  4. Jimena

    POR FAVOR QUE ALGUIEN SUBTITULE LOS CAPÍTULOS AL MOMENTO DE SUBIRLOS! Soy una chica SORDA Y Estoy harta de no poder ver cuéntame porque no está subtitulado hasta varios días después de subir el capítulo! Esto es DISCRIMINACION. Estoy harta de mandar correos a la cadena para que lo solucione. Esto es denunciable. Es privar a un gran colectivo de la población del disfrute pleno de algo que pagan con sus impuestos. Ya está bien, se me acabo la pacienciaaaa!!!!

    20 may 2019
  5. Marie

    Muy buena actuación de todos. Prefiero capítulos más animosos.

    20 may 2019
  6. amaia

    cecilia, trata con "opera browser" , y en la barra de direciones donde pone "vpn", cliquea "on" y luego pon locacion: "europa". Dejame saber si consigues.

    19 may 2019
  7. Cecilia

    Alguien puede decirme como ver en eeuu los capitulos no en directo sino pasados los dias? Cuando intento verlos por tve me dice q no esta disponible en esta región. Gracias

    19 may 2019
  8. Susana

    Carmen... la canción se llama Perfidia es canción mexicana de Alberto Dominguez. Al final la famosa Paloma Negra de José Alfredo Jimenez. Saludos Mexicanos.. ¿¿

    18 may 2019
  9. Carmen

    alguien sabe cómo se llama la canción que suena de fondo en la discoteca que están trabajando María y África?

    18 may 2019
  10. Eva

    Carla, tú le votas a vox , no? Qué pasa, la familia es un pilar d cemento indestructible? No, la familia es algo vivo que se mueve y cambia y las mujeres somos mucho más que una familia, somos personas. Me gusto mucho el capítulo y me recordó a amigas que han pasado por trances similares. Ánimo mujeres, siempre adelante y sin miedo.

    18 may 2019