www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5136340
No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T 20 - Capítulo 352: "12 segundos" - ver ahora
Transcripción completa

¡Adelante!

(Puerta)

Don Manuel, acaba de llegar esto.

Parece que es urgente. -¿Qué es?

-Un dosier con información confidencial.

Lo envía doña Ángeles López.

La mujer de Juan Guerra. -¿Quién?

-Ángeles López, la mujer del hermano del vicepresidente.

-¿Y por qué me lo envía a mí? -Dijo literalmente:

"El señor Fraga sabrá sacar partido de esto".

(Sintonía de "Cuéntame cómo pasó")

# Cuéntame

# tú que has vivido

# el despertar # de un tiempo que nos cambió.

# Háblame de lo que has encontrado

# en tu largo caminar.

# Cuéntame cómo te ha ido,

# si has conocido la felicidad. #

(TELEVISIÓN) "Les voy a contar...".

(Carrillón)

(TV) "...lo primero que va a suceder.

La bola metalizada baja con este repiqueteo de campanas.

Por cierto, esa operación se hace manualmente.

Eso es el primer aviso,

el aviso previo de que 1989 ha acabado".

(Cuartos)

(TV) "Unos siete segundos después, que es lo que tarda

en bajar la bola, comenzarán los cuatro cuartos...".

(Campanada)

(Campanada)

(TV) "Estos son los cuatro cuartos".

(Campanada)

¡Son los cuartos!

(TODOS MURMURAN)

(TV) "Recordamos que este sonido

es totalmente diferente, los cuartos a las campanadas".

(Campanada)

(HABLAN TODOS A LA VEZ)

(Campanada)

(Campanada)

(VOZ EN OFF CARLOS) "¿Es posible que 12 segundos

puedan cambiar nuestras vidas?".

(Vítores en TV)

(TV) "Las 12 campanadas..."

(Silbidos y vítores en TV)

(TV) "...han terminado 1989".

(VOZ EN OFF CARLOS) "12 segundos bastaron para que un simple despiste

provocara un escándalo nacional en ese fin de año de 1989".

(Música rap)

(VOZ EN OFF CARLOS) "Cuántas cosas importantes

que marcan la década de los 90 ocurrieron en apenas 12 segundos.

Se abrieron ventanas, se revolucionó la informática,

la tecnología, la ciencia, la genética...

mientras otras cosas se resistían a evolucionar.

Cambió el cine, cambió la cultura, cambió la política internacional...

Fue una década excitante

en la que todo subía y bajaba a ritmo de vértigo.

España, al fin, puso su reloj a la hora de la historia,

mientras la historia nos enseñaba que lo malo

siempre es susceptible de empeorar.

Vimos caer bombas en una guerra retransmitida en directo,

vimos caer imperios, vimos surgir figuras de lo más peculiar.

En la década de los 90 nada acabó como había empezado.

Cambió el gobierno, cambiaron nuestros hábitos de comunicación,

cambió la manera de enriquecerse.

La cultura del pelotazo llegó a su cénit,

igual que la prensa rosa,

teñida de negro una noche de verano en un túnel de París.

En los 90 perdimos grandes personalidades,

perdimos la inocencia,

perdimos vidas de la manera más cruel en manos de terroristas,

pero no perdimos la esperanza de poner fin

a la sinrazón de la violencia.

Yo empecé el año 90 muy lejos de los míos,

pero muy pendiente de lo que pasaba en mi casa.

El 9 de enero recibí las primeras cartas del año,

una de mi hermana María".

"Carlos, me he enamorado.

Pero no te rías porque no es un amor de película,

sino un amor de verdad, un amor profundo.

Un amor para toda la vida".

(VOZ EN OFF CARLOS) "Mi padre también me escribió para felicitarme el año

y le noté más en forma que nunca".

"Carlos, hijo, ¿qué haces ahí?

España va a estar de moda.

Esta va a ser nuestra década prodigiosa, entérate.

1990 viene con muchos panes bajo el brazo

y te aseguro que me estoy preparando para comerme unos cuantos".

(VOZ EN OFF CARLOS) "Mi madre, como siempre,

preocupada por mí, también me escribió".

"Querido Carlos, espero que estéis bien.

Yo tengo muchas ganas de veros.

Cada vez que salgo de casa y veo la puerta del piso de enfrente

donde vivíais tú, Karina y la niña, me entra una añoranza

que no me quito de encima en todo el día.

Pero no te preocupes:

es el invierno, que cada vez me gusta menos.

Ya pasará".

(VOZ EN OFF CARLOS) "12 segundos puede durar una pesadilla.

Doce segundos que, inexplicablemente, pueden dejarnos afligidos,

sumidos en el descontento.

¿Acaso sabemos explicar

lo que nos da miedo de nosotros mismos?".

Espérate que caliente. ¡Ay!

Madre mía.

¡Menuda leonera!

Que ya va siendo mayorcita esta niña para que deje el cuarto así, digo yo.

Pues sí. La tenéis muy consentida a esta niña.

Eso díselo a Antonio.

Antonio está como loco con María.

A mí me toca ejercer el papel de madre pesada.

De madre de dos, porque, desde luego,

a Antonio se le ha olvidado ya la edad que tiene.

Anda, no te entretengas, que está el café puesto.

Vale. Pues luego recojo, porque aquí me queda un buen rato.

Mira. (CHISTA)

De verdad, es que... ¡No tiene conciencia!

¡Ay, madre!

(HERMINIA SUSPIRA)

Y la moda de ahora, ¿eh? Que todo lo hacen juntos.

Juntos van a correr,

juntos ven la televisión, juntos hacen los crucigramas...

Con su padre no discute. Ajá.

En cambio, yo abro la boca y ¡madre mía!

Ay... De siempre se ha dicho que los hijos son de las madres

y las hijas de los padres.

Pues, mira, la habitación que se la haga su padre.

Y el día que se enamore... ¡madre mía!

El disgusto que se va a llevar Antonio.

¿Son mis ojos o estás engordando?

Vamos a tomarnos el café, que, si no, se enfría.

Esto lo lavo a mano.

¿Cuándo vas a decidir dónde estudias Medicina, hija?

Bueno, papá, que estoy en COU aún, que hay tiempo.

No creas, hay que elegir siempre la mejor universidad.

Sí, la mejor, pero es que voy a empezar ahora

el segundo trimestre. Ya.

No me agobies, hay tiempo de sobra. No, no creas, hija.

Luego te metes en la Selectividad y una vez que estás ahí,

tienes que elegir. Y entonces no tienes tiempo.

Que sí, papá. Y el tiempo corre que se las pela.

Y si no me llega la nota, ¿qué? Te va a llegar la nota.

Lo que tienes que hacer es esforzarte, hija.

Esforzarte un poquito más. Sí, me voy a esforzar.

¡Esforzarte! Tú tranquilo.

Yo estoy tranquilo. Que no te enfades, ¿vale?

Pero ya tuviste un heredero.

Y está muy lejos de aquí, ¿verdad?

¿Y por qué me dices eso ahora?

Es que no paras de ver el vídeo, papá.

¿Cuántas veces lo has visto?

Pues unas cuantas, hija, ¿y qué? ¿Qué más da?

"¿Y qué?" no. Pues que no estás bien.

Mírate cómo estás, que lleva un año fuera ya.

No te preocupes.

Te has hecho mayor, hija. ¿Qué voy a hacer?

No sé cuándo ha sido, pero te has hecho mayor.

Anda, venga.

¡Ay!

No me hagas trampas, ¿qué te pasa? No, es que me ha dado un tirón.

¿Te ha dado un tirón? No es trampas.

¡Hola! Hola.

¿Quién es ese?

Nadie.

Mi profe. ¡Vamos!

Venga, que te gano, papá.

¿No te dolía la pierna, hija? Joder.

¡Cariño! Hola, buenos días.

Buenos días.

¿Qué haces despierto tan pronto en tu único día libre?

Estoy preparando la habitación para pintarla para el bebé.

Al final azul clarito, ¿no?

El síndrome del nido.

¿Síndrome de qué?

Es una conducta que surge en algunas mujeres

en los últimos meses de embarazo.

¿Qué pasa, que piensas que es demasiado pronto o qué?

Pienso que no eres una mujer embarazada.

(CHISTA) No me ofendas, ¿eh?

Tápate los oídos, que últimamente tu mamá está de una manera...

(RÍE) Qué tonto.

Cariño, lo estoy haciendo por Santi.

Pero esta había sido la habitación de Santi hasta ahora.

Cuanto antes la pintes, antes se va a sentir fuera de lugar.

¡No! No estoy de acuerdo. Lo que no quiero

es que se lo encuentre de repente hecho.

Lo mejor es que hable con él, que le explique la situación,

que va a compartir la habitación con su nuevo hermano o hermana.

Que se sienta partícipe. No va a funcionar.

Sí va a funcionar, porque es un niño muy bueno, sí.

Está muy tranquilo siempre, joder. ¿No le tienes un poquito de miedo?

¿Qué dices tú, miedo? ¿A qué, a mi hijo?

Sí. Pero ¿qué dices?

¡No, hombre, no! Yo le explico la situación, me lo llevo por ahí,

vamos a comprar la pintura y se pinta. Azul clarito, ¿no?

Bueno, pues yo me voy a la ducha, por si quieres venir.

Sí quiero ir, pero...

me da cosa que...

se vaya a enfadar.

Yo creo que ya está acostumbrado.

¡Ahí te espero!

(VOZ EN OFF CARLOS) "12 segundos bastan para que un padre sienta

que su hijo puede ser un obstáculo".

¡Prímer para la ducha!

¡Hija, por Dios, un poquito de consideración! ¡Sal, anda!

Mamá, es que llego tarde a clase. Siempre estás igual. Recoge eso.

Acabo de hacer tu habitación. Toma.

"Toma, toma".

¿Y el secador está arreglado ya?

¡No! No he tenido tiempo de ir a buscarlo.

Ah, vale. ¡Qué bien! Hala, dúchate.

(Televisión)

Estoy harta, ¿eh?

¿Qué pasa, Merche?

Harta de ir detrás de tu hija

para que recoja la habitación. Ya lo recojo yo.

Tienes que dejarla porque está muy agobiada, Merche.

¿Agobiada? Qué pasa, que los demás no estamos agobiados, ¿verdad?

Bueno, no tanto. Ella tiene que estudiar, hacer el inglés,

el carné de conducir y tú te pasas la mañana en casa tranquilamente.

Tocándome las narices, claro.

Yo no he dicho que te toques las narices.

Hago la limpieza, la compra, la plancha, la comida...

Cuidar de mi madre.

Tu madre se cuida sola. ¿Mi madre?

La próxima vez que se tenga que duchar le ayudas tú a ducharse.

Pero ¿cómo voy a ayudar yo a ducharse a tu madre, Merche?

Merche, te estás poniendo como Marilyn.

Redondita. Guapa, pero redondita.

Voy a ver con esta...

(VOZ EN OFF CARLOS) "Bastan 12 segundos

para que la mujer de tu vida empiece a pensar en salir de tu vida".

(TV) "...ponerse a salvo porque las alas del águila real

la pueden llevar a todas partes".

¡Por Dios! Uy, ¡qué barbaridad!

(Cristal roto)

Perdona, ¿te he despertado?

-Ya, da igual.

¿Por qué me has dejado dormir hasta tan tarde?

-Porque estabas muy cansada, Inés. Se te veía muy feliz.

-¿Y Oriol? -De camino al colegio.

-¿Se ha llevado el bocadillo?

-Claro que se ha llevado el bocadillo,

se lo hago yo todas las mañanas.

-Pues por fin me mudo a casa de Ivo.

Se ha quedado la habitación libre.

-Yo la acompaño, que me viene de camino a la revista.

-No te importa, ¿no?

-¿Por qué me tiene que importar?

-Es que la mochila pesa mucho.

-Ayer le dije que la pesara en la báscula.

¿Sabes cuánto pesa la mochila? 25 kilos.

-Me dais muchas explicaciones, ¿no os parece?

Déjalo, anda, que ya recojo yo.

Y tú, si te tienes que ir...

-Me voy a lavar los dientes.

(MARCOS CARRASPEA)

¿Y esto?

-Pues que no voy a tomar más pastillas.

-¿Y este cambio de pronto?

-No es de pronto, llevo tiempo dándole vueltas.

-Te ha convencido Laia.

-No, me he convencido yo solo.

-¿Y crees que estás curado?

-Creo que estoy en el buen camino.

-Da igual que se vaya, ¿no?

-No te entiendo.

-Laia, una casa u otra.

Da igual, vive ahí dentro.

-Pues igual sí.

Igual sí y es tu culpa, porque casi me la metes dentro de la cama.

-Eso no es verdad. -¿Ah, no? Inés, por favor.

-Mira, Marcos, yo solo quiero que estés...

-¿Qué quieres? ¿Qué quieres? -Pues...

Pues quiero lo mejor para ti. -Ya.

Y tú sabes lo que es lo mejor para mí, ¿no? Claro.

-Solo sé que querer no es tener.

-Tú tienes una madeja en la cabeza, Inés...

Igual se te ha mezclado algún personaje.

-Y tú estás viviendo como un hombre de 40 años.

-Yo vivo la vida que quiero tener,

no me trates como si fuera tu hijo, por favor.

-¡Es que no puedo darte lo que necesitas, Marcos!

Mi energía es otra. Mis ilusiones, también.

Me siento mal. -Y das un paso a un lado.

(Puerta)

-No sé.

-Laia es una chica estupenda.

Se ha ganado ser mi amiga, ya está, no hay nada.

-¿Puedo guardar las medicinas en un cajón?

-No, no voy a tomarlas más.

(Puerta)

-Yo ya estoy. -Dame.

-No, ya lo llevo yo. -Sí, trae, esto pesa mucho.

-¿Pues te veo esta tarde en el curso?

Que tengo muchas ganas de hacer la escena contigo.

-Yo también.

-Yo ya sé que todo este melodrama lo haces por amor,

pero te estás equivocando, Inés.

(VOZ EN OFF CARLOS) "12 segundos bastan para darte cuenta

de que estás tropezando otra vez en la misma piedra.

Y en 12 segundos puedes arruinar el día que te espera".

¡Ah!

¡No, no, no!

¡María!

¿Qué te pasa? Mira.

(RÍE) Pero ¿qué te has hecho?

Vale, genial. Es la típica pregunta que tranquiliza mogollón.

No, en serio. Si es que pareces Freddie Mercury, tía. ¿A ver?

¡Que ya lo sé! Es que me he quemado con la cera.

Es como si te hubieras depilado con Super Glue.

Vale ya, ¿no?

¿Qué hago?

Yo me encerraba en casa todo el día, así te lo digo.

Se supone que tienes que animarme. No, si eso no es nada.

Eso con un poco de maquillaje ni se nota.

Bueno, con mucho maquillaje.

(RADIO) "La oposición andaluza pedirá en el Parlamento

que se investiguen las actividades de Juan Guerra,

hermano del vicepresidente del Gobierno,

por, supuestamente, haberse enriquecido

gracias a su apellido".

-Gracias.

(RADIO) "Por su parte, Alfonso Guerra ha declarado...".

(Móvil)

¿Sí, diga?

Montero, soy Antonio Alcántara.

Antonio, pero ¡si no me he tomado ni el primer café del día!

"Te he llamado un par de veces y no lo coges".

No estoy para nadie, macho. "¿Y eso?".

¿Realmente necesitas que te lo explique?

Ah, no, no. Ya, lo de tu mujer, claro.

"Coño, un palo, tío. Si vivo en un chalé de tres pisos..."

...solo, ¿eh?

Mi mujer se ha ido con la vecina. ¡Si parece una película de Almodóvar!

Hay que superarlo, Montero.

Fíjate en mí, que soy un ejemplo de superación.

¿Qué quieres, Alcántara?

Nada, te llamaba por lo de la cena de esta noche,

que dijiste que nos ibas a reservar a Merche y a mí.

¿De qué cena estás hablando?

¡Coño, la de Juan Guerra en Currito!

"Yo alucino, Antonio, de verdad. ¿Tú realmente piensas"

que yo te voy a guardar un sitio en esa cena?

Es que me das miedo, macho. Montero, me lo prometiste.

Yo no sé si te prometí eso o no te lo prometí,

pero, en todo caso, yo no te debo nada, ¿vale?

Montero, solo necesito que me los presentes.

"Mira, Antonio, te voy a colgar".

¡Montero! Si sale el negocio, te daré una comisión.

Antonio, ¡que no está el horno para bollos!

(Pitidos)

Anda el tontolaba este.

Dice que no está el horno para bollos, Merche.

¡Y tiene la casa que parece una bollería completa!

¡Antonio, por Dios! Pero ¿qué esperabas, a ver?

Lo que espero siempre, Merche.

Que la gente cumpla su palabra, coño.

¿Sabes lo que te digo? Que yo me alegro de no ir a esa cena.

¿Quién ha dicho que no vamos a ir? Pero ¡si te ha colgado!

Ya, ya, pero eso no va a arruinar mi negocio, Merche.

Pero ¿qué negocio? Que no tienes ningún negocio.

Sí que tengo un negocio, sí. ¿Dónde?

Aquí, Merche. Aquí.

España va a subir como la espuma, Merche. Te lo digo todos los días.

Va a haber mucha gente que se va a aprovechar

y una de esas personas voy a ser yo y otra vas a ser tú.

Y ni Montero ni ninguno de estos tontolabas universitarios

me van a joder a mí la vida. Cuando ellos estaban en el colegio,

yo ya estaba harto de trabajar, hombre.

Por cierto, ¿el traje...? El bueno, ¿sabes?

El del chaleco. Sí.

¿Lo llevaste al tinte? Sí.

Ah.

¡Antonio!

¡Ya está bien, hombre!

Oye, que me gusta, ¿eh? Que no digo nada.

(SUSPIRA)

Nos ofrecen mucho dinero.

-¿Cuánto? -Mucho.

-30 millones. -Quieren poner un supermercado.

-¿Y qué vais a hacer?

-Es que a Ramón lo de cerrar el taller le parte el alma.

-Pero, claro, ¡son 30 millones!

-¿Y esa gente de los millones quiénes son?

-De una inmobiliaria.

-También harán una oferta por este local y por la peluquería.

Y, Clara, tu esquina es muy golosa.

-Pues yo no la suelto así como así, así que ya se pueden estirar.

-Total, que se van a quedar con el barrio.

-Sí, lo van a poner todo nuevo, todo moderno.

Dentro de poco vamos a poder hacer la compra con el ordenador.

-Espero no vivir para verlo.

¿Enchufas la maquinita?

-No.

-¿Por qué?

-Porque su hija no quiere, Herminia.

Y eso que se está tomando tampoco le sienta bien.

-¡Y vosotras qué sabéis de lo que me sienta bien

y lo que me sienta mal! -Tiene que cuidarse, Herminia.

-¿Sí? ¿Para qué?

-Pues no lo sé, ¿para disfrutar de sus nietos y de sus bisnietos?

-Prefiero disfrutar con la maquinita. ¿Me la enchufas o no?

-¡Que no!

¿Por qué no se va a dar un paseo a ver las obras del metro?

-No puedo ni ver ese metro.

Cuando me entierren estaré bajo tierra, ahora no.

-Pero ¿por qué está tan enfadada, Herminia?

-Qué preguntita, Ramón.

¡Porque soy vieja!

¡Vendedlo todo! ¡Y que os den mucho dinero!

¡Y que os aproveche!

-Yo soy fan de la abuela.

Aquí puede usted mirar, señora.

Cuidado, que esto está peligroso.

-Uy, está el suelo muy mal, ¿eh?

-Sí, lo hacen para que tengamos un accidente.

-¿Lo hacen? ¿Quién lo hace? -Todos.

-No lo sabía yo.

-Sí. Montan las obras para atraer a los ancianos, ¿no lo sabía?

-No, no lo sabía.

-Somos una carga para la sociedad.

Tienen que deshacerse de nosotros de alguna manera.

-Oye, ¿y lo hacen con las obras del metro?

-Con las que sea.

Me llamo Agustino.

Llevo un mes y medio viudo.

-Le acompaño en el sentimiento. Yo me llamo Herminia.

Su mujer, ¿qué? ¿Murió en una obra?

-Murió en el Imserso, que viene a ser lo mismo.

-Pues yo me quiero morir en mi cama. -Yo también.

Y a ser posible, acompañado.

-Caramba con el viejo.

¿Te vas a la agencia? Me voy a la agencia, Milano.

¿Tú vas a ir a la peluquería? No.

Voy a sacar dinero y voy a la tintorería a coger tu traje.

¿No vas a la peluquería? No.

A la peluquería voy los viernes. ¿Qué pasa, que voy mal?

No, no vas mal, pero tenemos una cena.

No empieces con eso, que no voy a la cena.

¡Que no, que no pinto nada! Que sí pintas, coño.

Que eres mi mujer, por Dios. Que necesito tu apoyo, Merche.

"Tu apoyo"...

Tú no necesitas apoyo, tú vas por libre.

No, no voy por libre, Merche. Te necesito a ti.

¿Quién me convenció a mí para meterme en esto de la Expo? Tú.

Y me estoy arrepintiendo.

Pues no te arrepientas, eso va a ir muy bien.

Un buen negocio, lo tengo aquí.

¿Lo tienes ahí? Sí.

Pues nada, está bien. Hasta luego. Adiós.

Vamos a suponer que te encuentras con Juan...

Ya estamos empezando mal. No hay que suponer nada.

Me encuentro con Juan Guerra, voy a ver a Juan Guerra.

¿Qué le vas a proponer? Que trabaje con la agencia.

¿Ah, sí? ¿Tú sabes la cantidad de agencias

que trabajan para la Expo? ¡Docenas!

En eso tienes razón. Pues eso.

Entonces, ¿tienes alguna idea nueva?

No, llevar gente con autocares modernos

que tengan retrete y vídeo y todas esas cosas.

Y el logotipo de Curro.

De Madrid a Sevilla y de Sevilla a Madrid. Punto.

Por Dios, eso no es una idea.

Ya lo sé, Merche.

Ya lo sé. No es una idea, es mi proyecto.

Ya, tu proyecto. Pues eso, tu proyecto.

Joder, de verdad, cómo te pones.

Entonces, ¿es tu última palabra? ¿No vienes?

No, no voy, Antonio.

Pues voy a hablar con María. ¿Con María?

Sí, le encanta hacer planes con su padre.

¿Te vas a llevar a tu hija a una cena de negocios?

Me voy a llevar a mi hija a cenar muy bien, que le gusta mucho,

a un buen restaurante. Y acompañarme, Merche.

Tú me quieres dar celos, ¿verdad? No.

Tú pretendes darme celos con la niña.

¡Que yo no te doy celos, Merche! ¿Ah, no?

Pero si no dejas de hacer planes con ella:

te vas a hacer deporte, te vas al cine,

le ríes todas las gracias... ¡Venga, hombre!

Mira, si me dejas en la estacada,

tendré que echar mano de mi hija. ¿Qué quieres que haga?

No te dejo en la estacada. Me dejas en la estacada.

¡No dejo de hacer cosas por ti! Me voy al tinte a por tu traje.

¡No vayas al tinte, no pierdas el tiempo! Dame el tique,

que ya voy yo. Qué pesadilla. Anda, dame el tique, Merche.

Pues nada, toma el tique. Muy bien.

Y de paso recoge el secador de tu hija.

Sí, perfecto. De mi hija, perfecto. Vete a la peluquería, anda.

Vete a la peluquería.

(Música)

Mola la música esta, ¿eh?

¿Te gusta? No.

¿No por qué?

Es para chicas.

Vaya, yo pensaba que la música no era para chicos y para chicas.

Sí.

Pensaba que era para todo el mundo. A mí me gustan Los Ronaldos.

¡Joder! A mí también me gustan Los Ronaldos.

El Coque ese es muy gracioso, me cae muy bien.

(CHISTA) El cinto.

Me aprieta. Me da igual.

Si vas a ir delante, tienes que ponerte el cinturón.

Venga, póntelo.

Muy bien, ¿ves? Así vas seguro. Si pasa algo,

no te caes.

Samuel me va a llevar a un concierto de Los Ronaldos el viernes que viene.

¡Ah! Qué bien, Samuel. Somos colegas.

Yo también soy colega de Samuel.

Es un máquina jugando al Final Fight.

Qué bien.

¿Vamos al Burger?

No, al final vamos a ir a casa de los abuelos. Cambio de planes.

¡Me dijiste que iríamos al Burger! Ya, cariño, sí, te lo dije.

Pero es que la abuela me ha pedido

que vayamos a ver una cosa. Lo siento.

¡Jo, papá! Me dijiste que iríamos al Burger, ¡por favor!

Ya, pero te va a hacer albóndigas la abuela.

Cada día nos ponen albóndigas en el colegio.

Sí, pero las albóndigas del colegio no son como las de la abuela.

Ya verás cómo te gustan. ¡Jo! Por favor, llévame al Burger.

Mañana te llevo al Burger, venga. Mañana vamos.

(Música)

Eso está muy alto. ¡Baja eso! ¿Eh?

¡Que bajes eso, que lo llevas muy alto!

¿Qué son, Los Ronaldos? No, Aerosmith.

Aero... Me gustan a mí esos, los Aerosmith.

Para terminar, tengo aquí los trabajos

que os pedí el otro día sobre la evolución de las células.

Algunos de ellos,

como el del señor Cuenca,

sinceramente invitan a perder la esperanza en el género humano.

Toda la Navidad para cinco líneas, ¿de verdad? ¿Qué hacemos?

No, usted no se ría porque también ha suspendido. Un dos.

Pásame el espejito.

¡Uf! Mejor no te mires, tía.

Que sí, ¡pásamelo! Toma.

El suyo, García..., podía haber hecho un poco más.

Bueno, y, por fin, un rayo de luz. Enhorabuena, Anabel.

-Gracias. -No, gracias a ti por existir.

¡Ah!

¿Algún comentario, Alcántara?

No, qué va.

¿Le ocurre algo?

No, nada.

(Timbre)

Está bien, nos vemos el martes que viene.

Sorogoyen.

Romero.

Urda. -Gracias.

-García y Martínez. Los demás estarán para la siguiente clase.

Alcántara, por favor, no se vaya. Es que tengo prisa.

Quiero comentar su trabajo.

¿Qué es esto?

"Los organismos procariotas son siempre unicelulares,

si los eucariotas pueden estar formados por una célula

o por muchas. En ese caso, las células...". Ta, ta, ta.

¿Esto de dónde está copiado, María? No lo he copiado.

¿Me puedo ir?

Es una pena, porque si te esfuerzas más, eres realmente buena.

Posiblemente, la mejor.

Me puedo ir, ¿sí o no?

Pero ¿qué te pasa? ¿Estás bien? ¿Eh?

¿Ahora te importa?

Bueno... (SUSPIRA)

Madre mía.

(Timbre)

¡Voy!

Antonio, que están ya aquí. Anda, sal.

Yo no puedo.

¡Por Dios!

¡Hola! Pero, bueno, ¿quién ha llegado?

¡Hola, abuela! Hola, cariño.

No llegamos muy tarde, ¿no? Qué va.

Si no ha llegado tu hermana ni la abuela tampoco.

¿Qué, tu padre te dio el regalo de Reyes?

Sí. ¿Sí? ¿Era lo que habías pedido?

Sí. Me alegro.

¿Qué? ¿Tienes pilas?

No, yo no tengo, pero seguro que el abuelo sí que tiene, anda.

Vale, voy a preguntarle. Está en la habitación.

¿Qué, cómo lleva lo del hermanito?

Bien, lo lleva muy bien. Oye, pongo la tele un segundo, ¿vale?

Vale. Que tengo que ver el telediario.

Vale.

¿Tienes pilas?

Primero se dice "hola", hijo. Hola, abuelo.

A mí me gustaría más que me llamaras Antonio.

¿Por qué? Eres mi abuelo.

Bueno, tú también eres mi nieto y no te llamo "mi nieto".

Te llamo Santi, ¿no?

¿Tienes pilas, Antonio?

Pues no lo sé, pregúntaselo a tu abuela, anda.

Mi abuela me ha dicho que te lo pregunte a ti.

Ah, pues mira a ver si las encuentras ahí,

en el cuarto de María.

Vale.

¡Si están limpios!

¿El qué? Los zapatos están limpios.

No hace falta que los cepilles.

¡Ah! En realidad estaba meditando, hijo.

Ah. Intentando encontrar una idea.

¿Tú sabes de dónde vienen las ideas?

Mejor me voy a por pilas.

¡María!

¡María!

Hola. ¿Y ese labio?

La cera. La última vez que me la hago, de verdad.

Es que me da igual que me salga bigote o no.

¿Qué pasa? ¿Estás muy enfadada o qué?

Es el imbécil ese.

Mi profe. ¿Te ha cateado?

Que dice que he copiado un trabajo, ¡y no lo he copiado!

Encima felicita a la capulla de Anabel Serrano.

A ver, que todo el mundo sabe que su hermano

está en segundo de Físicas y que le hace los deberes.

¡Eh!

¡Oye!

¿A ver?

Lo voy a tirar.

Pues no, se lo devuelves.

¿Para qué?

¿Te quedas a comer?

No, no puedo. Tengo el curso ahora a las 16:00.

Pues deberías comer algo.

Pues... Aunque sea algo rápido.

No, no me entra nada últimamente.

¿Qué pasa? ¿Algo con el trabajo? No.

Oriol. No, Oriol está bien.

¿Entonces?

¿Te puedo hacer una pregunta?

Claro.

A ver, es que es un poco delicada. Bueno, soy tu hermana.

Tú has estado con hombres más mayores,

de tu edad y más jóvenes.

¿Qué es mejor?

Pues no sé, María.

Nada. ¿Cómo que nada?

Pues que no hay relación ideal, que eso no existe.

¿Y Marcos?

Pues Marcos tampoco.

Mira, hoy no tengo el día para hablar de Marcos, no...

¿Tomamos algo y me cuentas bien?

Venga, y así hablamos.

(VOZ EN OFF CARLOS) "Solo necesitamos 12 segundos para pedir ayuda".

¿Sí? Venga, sí.

Venga, aviso a mamá de que no voy a ir a comer a casa

y pillamos algo. Vale.

¿Sí?

(TV) "Buenas tardes. La autodeterminación es la palabra

que divide a los partidos políticos

tanto en el País Vasco como en Cataluña.

Esta mañana, el Partido Socialista de Euskadi-PSOE...".

¿Le hará ilusión a Deborah? ¿El qué?

Lo de la cuna, que le regalemos la cuna.

¡Ah! Sí, mucha le va a hacer.

Yo sé que es un poco pronto, pero bueno.

No, mamá, está bien. Tú no le digas nada.

No, no le digo nada. Ya.

Se la podemos llevar el domingo

cuando vayamos a comer a tu casa, de sorpresa.

Vale. ¿Quieres que te enseñe el catálogo?

Sí, sí.

Lo tengo por aquí.

No la quiero comprar sin que tú la veas.

Mira. ¿Dónde lo he puesto?

(Telefonillo)

¡Antonio! Abre tú, anda.

¡Que le estoy enseñando la cuna a tu hijo!

¡Que no puedo!

¿Abro yo? No, da igual. Abro yo.

Te digo una cosa, estoy un poco cansada.

No me extraña. De verdad.

Me siento como Cenicienta. Mira, es esta.

Hombre, tampoco es para tanto. Puessí. No dejo de trabajar

y a mí no me viene a buscar ninguna calabaza.

Mira, con la jirafita y todo.

(Telefonillo)

Muy caro esto, ¿no? ¡Ya voy!

Esa debe ser María, que siempre se deja las llaves.

Yo te digo una cosa: un día voy a explotar, que no se extrañe nadie.

Tu hermana no ayuda nada en casa, tu padre que vive como un rajá

y la abuela... La abuela te ayudará, digo yo.

La abuela, para la edad que tiene, hace lo que puede.

Sí.

¡Mamá! Mamá, que no subo a comer a casa, ¿vale?

¿Qué pasa?

Es que alguien me necesita. "¿Con tu amiga África?".

Mira, estoy de tu amiga África hasta la coronilla, ¿eh?

No, no es África, mamá. "Entonces, ¿con quién?".

Bueno, es que ahora no te lo puedo contar.

Hija, ¡por Dios! Acaba de llegar tu hermano y tu sobrino.

Dales un beso de mi parte, ¿vale?

Anda, vamos.

¡María!

Vale, pues nada.

Bueno. ¿Qué pasa?

Tu hermana, que dice que no sube a comer. Ya ves tú.

De verdad.

¡María!

Mamá, se está quemando algo. ¿Qué?

(GRITA) ¡Que se está quemando el sofrito!

¡Mamá! Espera, no te acerques, ¿eh? ¡No te acerques!

¡Quita, mamá! ¡Antonio!

(GRITA) ¡Hostia!

Pero ¡hijo! Pero ¡por Dios! ¡Papá!

¡Antonio! ¡Antonio! ¡No te acerques!

¡Que se está quemando!

¡Coño!

¡Pues nada, que se ha quemado la cocina!

Vamos a tener que cambiar la cocina entera.

Vaya, hija, lo siento mucho.

¿Se puede saber dónde te has metido toda la mañana, madre?

Si te lo digo... Pues dímelo.

Viendo las obras del metro.

Las obras del metro. Sí.

A todos los viejos del barrio

les ha dado por ir allí a pasarse el día. Aquello parece un casino.

(VOZ EN OFF CARLOS) "12 segundos fueron suficientes para que una idea

empezara a tomar forma en la cabeza de mi padre".

Igual no es el mejor día para ir a por la cuna.

¡Ni hablar! Vamos a ir.

La dependienta me la guardaba hasta hoy, así que vamos.

No me pienso pasar toda la tarde limpiando el desastre.

Eso ya no tiene arreglo.

Tú tampoco, ¿eh? Que te conozco.

¿Vas a fumar en la mesa mientras se come la hamburguesa?

Kétchup no tengo. Mostaza, si quieres.

-No me gusta la mostaza.

(CHISTA) Cállate y cómetelo, venga.

-Pues te la comes sin nada, que está muy rica.

-No me gusta.

Hijo, por Dios.

-Pues te la comes igual, ¿eh? Porque en esta casa no se tira nada.

-Tú no eres mi madre. -Por suerte para mí.

¡Santi! Por favor, ¿eh?

Ahora vienen los segundos.

Venga, cómete la hamburguesa.

¿Quieres un cigarro? Sí, gracias.

Te echo muchísimo de menos en el telediario, hijo.

Pues lo llevas claro, papá.

La semana que viene empiezo en Informe Semanal

y no precisamente delante de las cámaras, o sea que...

No le hagas mucho caso a tu madre, ya sabes cómo es.

Sí, sé cómo es.

Y sé cómo la veo y no me gusta un pelo.

¿Y el culpable soy yo? Papá, hazle un poco de caso, coño.

Pero si la que no me hace caso es ella, hijo.

Hoy, precisamente, tengo una cena importante. Una cena de negocios.

¡Pues no quiere acompañarme! ¿Una cena de negocios de qué?

Una cosa para la Expo, voy a cenar con Juan Guerra.

¿Con Juan Guerra vas a cenar? Sí.

Papá, tienes que tener cuidado.

¿No has visto lo que está saliendo de Juan Guerra?

Eso son bobadas, hijo. Pura envidia. ¿Bobadas? ¿Sí?

En España, nada más ganas un poco de dinero

se te echan encima, hijo, como lobos a comerte.

Papá, me da igual. Te estoy diciendo que mamá está muy quemada.

Ya lo sé, como la cocina.

Yo estoy ilusionado, hijo.

¿Tengo que pedir perdón por estar ilusionado?

No, pero ¿mamá no puede estar ilusionada?

¡Que esté ilusionada con lo que sea, oye!

¿Con lo que sea? Está ilusionada con el nieto

o con la nieta que va a tener. Ah, eso sí.

¿Y tú? Parece que te da igual. ¿Te da igual?

No, no me da igual, pero estoy en otra.

Yo estoy viviendo una segunda juventud, Toni.

¿Ah, sí? Me levanto por la mañana,

voy a correr con tu hermana. Me monto en el coche

y pongo los 40 Principales.

A mí, ahora mismo, lo de ser abuelo me pilla lejos.

¿Los 40 Principales vas a escuchar ahora?

Sí.

Papá, si yo te dejé en Julio Iglesias,

¿qué te está pasando? Pues pasó Julio Iglesias, hijo.

Pasó Julio Iglesias.

Aquí, si no te modernizas, terminas yendo a la boca del metro

a ver cómo hacen hoyos, como los viejos.

Mira, lo que te estoy diciendo es que mamá no puede estar así.

¡Antonio!

Ya están los segundos platos. Están muy ricos,

pero se echan a perder si no se comen calientes.

Sí, voy.

Es tu mujer, no es tu criada, ¿eh?

Trátale bien. Eso es ser moderno: trátala bien, cuídala.

Qué buena gente eres, hijo. Sí, buena gente.

No te preocupes, que lo voy a hacer. Lo voy a intentar, de verdad.

Es que no me gusta nada verla así, joder.

Pues eso, que estoy celosa y me da rabia.

Pero es normal tener celos. Es patético.

Estás enamorada.

No lo sé.

Yo creo que los celos no tienen nada que ver con el amor.

Es el miedo que tenemos a perder algo que creemos que es nuestro

y nadie es de nadie, es que es así.

Eladio, cóbrame, anda.

-Son 40 duros, preciosa. -Toma.

A la Laia esa no la conozco, ¡pero es que me cae fatal!

Si la conocieses, la que te caería mal sería yo.

Ella está llena de vida, es joven

y yo estoy atascada en un punto muerto de cuarentona.

Lo de querer es un lío, ¿verdad?

No sé, yo creo que es sencillo.

Se quiere o no se quiere, ¿no?

Pero nosotros lo complicamos.

-¡Oye! Toma.

¡A ver cuándo te vamos a ver por la tele!

-Pues a ver, a ver. Eso digo yo.

Gracias, hermana.

Nada. ¡Adiós!

Adiós. Adiós, Eladio.

¡Hola, abuela! Hola, hija.

Pero ¿qué ha pasado aquí? ¡Ay!

Tu madre, que en un descuido ha quemado la cocina.

No veas el disgusto que tiene la pobre.

Bueno, trae, que te ayudo.

¡Muy bien! Mira.

Con ese paño ve secando los platos. Vale.

Ahora es cuando te tenía que ver tu madre, ¿eh?

Ay, es que es muy pesada, abuela.

Tú te metes mucho con ella.

Y ella se mete conmigo también.

Pero es que eres como Atila,

que por donde quiera que pasas no crece la hierba.

Es que yo voy a mi aire, abuela.

Ya. Cuando tengas hijos, ya verás.

No, porque es que yo no pienso tener hijos.

Y tampoco pienso tener la vida que tiene mi madre.

Mira, un respeto, ¿eh, hija?

Tu madre ha superado muchas cosas.

¡E incluso ha hecho una carrera!

¿Y de qué le ha servido?

Martirio, Martirio, no tengo la culpa.

-¡No me abraces!

No quieras ablandar mis ojos. Mi sangre ya no es la tuya,

y aunque quisiera verte como hermana, no te miro ya más que como mujer.

-Vale, un momentito, chicas. Parad. Salid.

Solo oigo palabras, ¿por qué?

-Estoy bloqueada.

-No me creo nada.

-Creo que me da miedo el texto, no sé.

-¿Y tú, Laia?

-No sé, es que se me ha ido.

-A ver, ¿qué se está viviendo en "La casa de Bernarda Alba"?

-La represión. -Sí, pero eso es Bernarda.

Y vosotras no sois la madre, sois Adela y Martirio, dos hermanas.

¿Qué siente Adela?

-Amor por Pepe el Romano.

-Bien. ¿Y Martirio qué siente?

-Celos.

-No, por favor. Otra vez con esa vocecita no. Venga.

-Odio y envidia.

-Más alto.

-Odio y envidia. -Más alto.

-¡Odio y envidia! -¡Ah!

-Vale, venga.

Desde ahí, meteos dentro. Miraos.

Poneos al servicio de vuestra compañera, ¿entendido?

-¡Martirio, Martirio, no tengo la culpa!

-¡No me abraces! No quieras ablandar mis ojos.

Mi sangre ya no es la tuya, y aunque quisiera verte como hermana,

no te miro ya más que como mujer.

-¡Pepe el Romano es mío! Él me lleva a los juncos en la orilla.

-¡No será!

-Ya no aguanto el horror de estos techos

después de haber probado el sabor de su boca.

-¡No! -Seré lo que él quiera que sea.

-¡No! Todo el pueblo contra mí,

quemándome con sus dedos de lumbre. -Cállate.

-Perseguida por los que dicen que son decentes,

me pondré delante de todos la corona de espinas,

las que llevan las que son queridas por un hombre casado.

-No levantes esa voz que me irrita.

Tengo el corazón lleno de una fuerza tan mala

que, sin quererlo, yo a mí misma me ahoga.

¿Dónde vas?

-¡Déjame pasar! -¡No!

-¡Pasa si puedes! -¡Aparta!

-¡No! ¡Que no!

-Vale, chicas, ¡basta! Hasta aquí, ¡parad!

Quietas, ¿eh?

No confundáis el teatro con la vida.

No confundáis al personaje con vosotras mismas.

(Música)

Coge de ahí. A ver.

Mamá, te has pasado mil pueblos, ¿eh?

Esto cuesta una pasta. Joder, lo que pesa la cuna.

No te preocupes, hijo. Y no importa lo que cueste,

lo que importa es que le guste a Deborah.

Ya le puede gustar con lo que vale.

No tendríamos que haber llevado al niño.

¿Por qué? Porque está celoso, ¿no lo ves?

¡Qué va a estar celoso! Mamá, que no, él está con sus cosas.

Ahí con la música. Que lo lleva muy bien, en serio.

¿Tú sabes lo que dijiste el primer día que llevé a tu hermano a casa?

No. ¿Qué te dije? (RÍE)

Que si lo podíamos devolver.

¿En serio dije eso?

(Claxon)

¡Vamos! ¿Qué?

¡Vamos! Que tengo que subir la cuna, hombre.

Hijo, por Dios, que no te preocupes.

Que voy al Bistró y alguien me ayuda.

Mamá, ¿cómo te voy a dejar sola con todo lo que tienes arriba?

Qué va, qué tontería. Ven, cariño mío.

Ay, pues muchas gracias. A Deborah le va a encantar.

Nos vemos el domingo. Mímale mucho. Que sí.

Anda, ¡cariño!

Adiós. ¡Adiós, abuela!

Te quiero muchísimo, ¿me oyes? Que te quiero.

Está todo el día con la musiquita.

¡Hala! Me sabe muy mal dejarte así.

¡Ay, anda que no eres impaciente! ¿Podemos ir a la tienda de juegos?

No, precisamente te lo iba a decir ahora.

Vamos a hacer una cosa muchísimo más divertida.

¿Sabes qué vamos a hacer? Vamos a ir a comprar pintura.

¿Para qué? Para pintar tu habitación.

A mí me vale ya como está.

Sí, no, si como está, está muy bonita,

lo que pasa es que la habitación esa también va a ser...

Ya lo sé, va a ser para el monicaco.

Va a ser para los dos.

Y no lo llames monicaco.

¿Cómo quieres que le llame? Bueno, le puedes llamar

"hermanito", le puedes llamar "enano",

como le llamaba yo a tu tío.

Cariño,

oye, no quiero que estés mal, ¿eh? El monicaco ese va a necesitar

un hermano mayor valiente y listo como eres tú.

¿Le vas a ayudar?

¿Podemos ir a la tienda de consolas?

No, no vamos a ir a las consolas, ¿eh? No.

(SUSPIRA)

Buenas.

Hola. -Anda, Mercedes.

¿Qué pasa con vosotros, que siempre estáis en el bar?

-Yo abro ahora, menuda nochecita me espera.

Ramón, ¿me ayudas a subir la cuna? -Claro.

Que mi hijo se ha tenido que ir. Claro que sí, Mercedes.

Al final compré la de la jirafita. -Mercedes.

Hace un rato ha venido un señor y ha dejado esta carta.

Viene a nombre de tu sobrina Paquita. ¿Para Paquita?

Entonces, ¿por qué no se la han enviado a Benidorm?

Porque hace meses que le mandan cartas a Benidorm

y todas las devuelven.

-¿Últimamente no has hablado con ella?

Llamé para felicitarle por el cumpleaños de las niñas

y algún mensaje que le he dejado en el contestador.

-Algo pasa, Mercedes. -Sí.

-Y no es bueno. No me asustes.

He llamado varias veces al restaurante

y siempre me dan largas.

No vive en el chalé, lo ha vendido.

¿Eso cómo lo sabes?

Me lo han dicho mis antiguos vecinos.

Y el Bistró lo ha hipotecado.

Eso me ha dicho el hombre del banco.

La verdad es que últimamente no le hacemos mucho caso.

-Debe estar en apuros.

-Mira, ahí está Antonio.

A Antonio no le digáis nada de esto, ¿eh?

-No. -No.

Ya no hace falta que me ayudes. -Bueno.

Hala, menudo día, de verdad.

-Adiós. Adiós.

¿Qué es esto?

¿Cómo que qué es esto? ¿No lo ves? La cuna.

Joder, parece el futbolín de Eladio. Vaya, qué gracioso. ¿Y eso qué es?

Esto son unas flores, Merche. Ya lo veo, ya.

Para que se te pase el disgusto por lo de la cocina.

De verdad.

Vamos a tener que cambiarla entera y eso va a costar un dineral.

Ya lo sé. Tú no te preocupes por el dinero, que habrá dinero.

Está ahí, esperándonos. Sí, ahí.

Viniendo.

Sí. Anda, ayúdame con la cuna.

Esto no cabe, Merche. ¡Venga, trae!

¿Y a la niña te la vas a llevar esta noche a la cena?

No.

La que deberías venir eres tú, que eres una mujer hecha y derecha.

Y, además, estás en tu mejor momento, Merche.

Sí, en mi mejor momento. Ya.

Por el ascensor no cabe,

así que la vamos a tener que subir a mano.

Oye, Merche.

¿Tú crees que yo te trato mal?

¿A qué viene eso ahora?

A veces.

Dios santo bendito. Mira, Merche,

no me gusta un pimiento, pero voy a ser moderno, ¿eh?

Década nueva, hombre nuevo.

No me hagas reír, ¿eh? No me hagas reír,

que sé por dónde vas.

Anda, pasa.

(SUSPIRA) Voy a ir contigo a la cena, pero con una condición.

Ah, bueno. ¿Qué condición?

Que hables con la niña.

¿Con la niña? ¿De qué? Sí.

¿Cómo que de qué? De ayudar.

De ayudar en casa, de hacer su habitación

y de que no me trate como si fuese su criada.

¿Te trata como si fueses su criada? A veces sí.

Coño, pues eso no puede ser, Merche. Voy a hablar con ella, joder.

Y contigo también tienes que hablar. ¿Conmigo de qué?

Pues alguna vez te tienes que poner de mi parte, Antonio.

Y apoyarme a mí también.

Y basta ya de risitas.

¿Qué risitas, coño? ¿Cómo que qué risitas?

Que os oigo a mis espaldas, os burláis de mí.

Eso no es verdad. Sí que es verdad, sí.

Y me da mucha rabia.

Merche, coño, no es verdad. Anda, tira.

Sí que es verdad.

Está bien. Que sí, que me doy cuenta.

No te preocupes, que lo vamos a arreglar.

¿Quieres que me ponga yo ahí...? No.

¿Y te pones tú aquí o cómo?

Más te vale. Cuidado.

Merche, espérate. Para. Cuidado, no la vayas a rallar.

Pues es muy difícil porque es muy grande, Merche.

Qué bonita la cuna.

¿Qué van a ser, mellizos?

¡Jesús!

Pero ¿qué haces? Si te he dicho que no tocases nada.

Nada, hija, he salvado los platos y los cubiertos.

Esto es imposible, no tiene solución. Hay que buscar otra cocina.

Claro, va a haber que cambiar la cocina entera.

¿Y la niña dónde está?

Pues, mira, me ha estado ayudando. Se ha ido a su cuarto a planchar.

¿A planchar? Eso dice.

(Puerta)

Pero, hija, por Dios, ¿estás planchando?

Pues sí, me ha dado por ahí.

¿Y eso?

Nada, que he visto la cocina

y he pensado que estarías muy enfadada y muy triste.

Pues, gracias, ya veo que a veces piensas en mí.

Pienso más en ti de lo que te imaginas.

Tienes eso mejor, ¿verdad?

Pero te tienes que poner un poquito de crema.

Vale.

¿Por qué siempre tenemos que estar así?

¿Así, cómo? Pues a la defensiva.

Mamá, yo no estoy a la defensiva.

Eres tú la que me controlas todo el rato.

Si haces lo que te da la gana...

Si tú lo dices, sí, hago lo que me da la gana.

Pues nada, ¿con quién has comido? ¿No lo ves?

Nada, no pregunto nada.

Tu padre y yo vamos a salir esta noche.

¿Te quedas con la abuela? Vale.

He comido con Inés.

¿Has comido con tu hermana?

Pues sí, necesitaba hablar.

¿Contigo? Sí, conmigo. Soy su hermana.

Sí, claro.

Por lo menos, podía haber subido a saludar.

Ya, es que no podía. Es que tenía mucha prisa, tenía un ensayo.

Ya.

Ahora te traigo dos camisas de tu padre, ya que estás, ¿eh?

(Puerta)

Hola, tú. -Hola, tú.

-¿Qué tal el día?

-Bien, ¿y el tuyo?

-Así asá.

-Laia ya no está.

-Porque se ha ido a vivir con un compañero del curso.

Estará bien.

-Ya, pero ¿nosotros también vamos a ir a la India?

-¿Quién se va a la India?

(Pasos)

Que me dice Oriol que te vas a la India.

-La revista me paga un viaje para visitar el "ashram" de Osho.

-Pensé que el santón ya no concedía entrevistas.

-Y no concede. Hay que estar bien conectado

y la verdad es que Laia... -Laia está bien conectada, claro.

-Prácticamente sería una exclusiva. -¿Te tendrías que ir con ella?

-Tendríamos. He estado mirando vuelos y son baratos.

-Estaré loca, pero no como para llevar a mi hijo a una secta.

-¡Mujer, que no es una secta!

-Pues hace unos días pensabas que sí. -Bueno, he cambiado de opinión.

-Muchos cambios.

-Los cambios son buenos. -Depende.

-Sería una gran oportunidad para Oriol y para mí también.

No he vuelto a viajar desde el primer ataque de ansiedad.

-Yo no puedo ir a la India.

-¿No te pueden sustituir unos días? -¡No! Y lo sabes.

Me voy a duchar. -Vale.

Vete a duchar.

Cariño, ¿seguro que te quieres poner a cocinar ahora? Qué pereza, ¿no?

Si lo he dejado todo preparado esta mañana.

Sopa de habas, zanahoria asada

y lasaña de cordero. A Santi le va a encantar, todo estilo judío.

No tengo yo tan claro que le vaya a gustar la cocina judía a Santi.

¿Por qué no vamos a un restaurante y así te evitas recoger luego?

¿Al Burger, por ejemplo, que está aquí al lado?

Al Burger. Sí, a Santi le encanta.

Sí, Santi solo sabe comer hamburguesas y patatas fritas.

Tiene que aprender a comer otras cosas.

Estoy totalmente de acuerdo,

pero no tiene por qué ser esta semana, ¿no?

Le quiero convencer para que se anime

a pintar la habitación, joder.

Primero la maquinita y ahora el Burger.

¿Qué? ¿Qué quieres decir?

¡Que te está sometiendo a un chantaje!

¿Un chantaje? Que no, hombre. ¡Sí!

Está utilizando tu sentimiento de culpabilidad.

¡No es un sentimiento de culpabilidad!

Lo único que intento es amortiguar un poquito el golpe, ya está.

El golpe.

Toni, esto es como los hombres que llegan con flores a casa

porque han sido infieles a sus mujeres.

Estás haciendo lo mismo con tu hijo: le estás regalando flores

porque te sientes infiel. ¡Y dale! ¿Qué coño?

Las cosas son mucho más sencillas.

Voy a conseguir que pinte esa habitación, ya lo verás.

Pon la mesa y deja de pedir perdón.

La cena está lista en 15 minutos.

Ay, por Dios.

(VOZ EN OFF CARLOS) "12 segundos bastan para que nos sintamos perdidos

dentro de nosotros mismos".

¡Merche!

¿Te falta mucho? ¡No llegamos!

¡Merche!

(VOZ EN OFF CARLOS) "En 12 segundos podemos perdernos en la oscuridad".

"Merche".

¿Te falta mucho? ¡No llegamos!

¡Voy!

(VOZ EN OFF CARLOS) "Mi hermana María se leyó de cabo a rabo

'El azar y la necesidad' de Jacques Monod

pese a que no entendió ni una sola palabra.

Ese fue uno de los mayores actos de amor de su vida.

Mi hermana Inés también tenía en la cabeza ofrecerle a Marcos

un acto de verdadero amor, pero para eso tenía que superar

sus celos, su envidia y su miedo a perder el control.

Mi hermano Toni se movía entre el amor a su hijo

y la culpa de no saber si la llegada del que estaba esperando

dejaría espacio para todos".

¿Llamaste para reservar?

Pues sí, pero como si nada.

Luego dicen que estamos en crisis, joder. Pues los restaurantes buenos

están todos completos. Ayúdame, anda.

O sea, que no tenemos mesa.

¡Si es que la reserva la tenía que haber hecho Montero, Merche!

Ya. Pero tú no te preocupes,

tú déjame eso a mí. Dale. Ahora.

Mete un poquito más la tripa.

Merche.

Ahora, eso es.

Ahora sí.

¡Eso es! Eso es, así. Ya.

¿Vamos entonces? Vamos.

Cambia esa cara, por Dios, que ya vas agobiada

y todavía no has salido de casa.

Así, mejor.

Hola. Buenas noches.

Gracias.

Buenas noches.

Muy bien. Qué elegante. ¿Has visto qué bonito, Merche?

Y qué bien huele a pescado.

A ese hecho así, en el carbón, como lo hacen los vascos.

Aquí es.

Buenas noches. Hola, buenas noches.

Buenas noches. Tenemos una reserva para cenar

a nombre de Antonio Alcántara en la mesa del señor Montero.

Lo siento, no aparece. ¿Ah, no?

Mire a ver, entonces, si no, en la mesa del señor Juan Guerra.

Tampoco.

¿No estamos?

Seguramente es que nos hayan querido poner de incógnito.

Mírelo usted, por favor.

Si no les importa, hay gente esperando que sí tiene reserva.

¡Ah! Perdón, perdón.

Perdón. Vámonos, Antonio, por Dios.

Joder, Merche, me cago en la leche. ¿Cómo nos vamos a ir?

No podemos irnos, hombre.

Tú hazme caso a mí. ¿Qué vas a hacer?

Déjame a mí. No hagas eso, por Dios.

Déjame a mí.

Perdone, ¿quiere usted volver a mirar, hombre,

a ver si está mi nombre ahí? Antonio Alcántara.

En la mesa del señor Montero.

Si su nombre no estaba la primera vez,

dudo mucho que esté una segunda.

¿Usted sabe quién soy yo?

No.

Verá, soy miembro de la ejecutiva del Partido Socialista, ¿comprende?

Tengo que estar ahí.

Y yo soy el vicehermano mayor de la cofradía

del Cristo de los Alabarderos. Me cago en la leche.

Mira que nos ha tocado el sieso, ¿eh? ¿El baño, por favor?

Subiendo las escaleras a la derecha, señora.

Ahora vuelvo.

¿Cómo se llama usted?

Luis. Luis, mire. Luis.

Estoy haciendo de esto algo personal.

¿Me entiende, Luis?

¿Por qué no mira, hombre? Mire bien, porque tengo que estar ahí.

Esos señores están en un reservado,

han pedido discreción absoluta

y no voy a molestarles. Pero ¡que no les voy a molestar yo!

Que soy amigo del señor Montero.

En ese caso, estaría usted en la lista.

Joder, pero que se les habrá olvidado.

Lo siento, pero yo no puedo molestarles, caballero.

(Cremallera)

¡Oh! ¡Oh!

Madre mía.

Uy, perdone. ¡Uy! Perdón.

Disculpe. Sí.

La cremallera la tiene bajada.

Sí, lo sé. Se me acaba de romper.

Qué mala suerte. Pues la verdad es que sí.

Mi marido está allí abajo, pero no voy a entrar así al comedor.

¿Le dejo la chaqueta?

Pues...

Se lo agradecería mucho, la verdad.

Mercedes Fernández. Manuel Salgado.

Encantada. Igualmente.

¿Manuel Salgado? Trabajo en la Expo.

Claro, en la Expo.

Pues nosotros, justamente, vamos a cenar con el señor Montero.

Ah, el señor Montero. ¿Son amigos de Montero?

Sí, conocidos.

¿Y su marido a qué se dedica?

Mi marido tiene una agencia de viajes.

Se llama Antonio Alcántara.

Dígale que estoy aquí.

No voy a molestarle.

Dígale mi nombre por lo menos. Me llamo Antonio Alcántara y...

Esta ahí el señor Montero. Perdóneme, mire, el señor Montero.

Peor, oiga, ¿dónde va? ¡Montero!

Antonio, ¿qué coño haces aquí? ¿Cómo estás?

¿Qué tal? Bien, pero escúchame.

Te dije que hoy no era el día.

¡Ah! Pero es que tengo la idea, Montero, y la idea es buena.

Me parece muy bien,

pero yo me tengo que llevar a Juanito cagando leches.

¿Cómo que te lo llevas?

Me lo llevo, está la puerta llena de fotógrafos.

La noticia ya la sabe todo el mundo. Pero ¿qué noticia?

Antonio, que ya le han puesto nombre. Que le llaman el "Waterguerra".

Mira, lo siento, chico.

¿Cómo que el "Waterguerra"? ¿La guerra del agua?

Venga, nos tenemos que ir. Deja la copa,

pase usted delante y ve abriendo la puerta.

(CARRASPEA)

Señor Guerra, que... Antonio, ahora no.

-Por favor, no insista. ¡Montero!

Dele, por favor, mi tarjeta. Por lo menos mi tarjeta.

Muy bien, pero usted se queda aquí. Ya no va con ellos.

Por cierto, la propinita esa que le he dado,

¿qué es, para la cofradía?

¿Perdón? El dinero.

¿Qué dinero? ¿Que qué dinero?

Oiga, soy de Albacete, pero no soy tonto, ¿eh?

¡Y conozco muchos sitios de postín como este, no es la primera vez!

Antonio. Sí.

¿Qué haces con esa chaqueta? La cremallera del vestido.

Este caballero tan amable me ha dejado su americana.

Ah, gracias, gracias. Sí.

Y, además, Manuel me estaba contando que es...

¿Cómo era, presidente de...?

Adjunto a presidente de la Sociedad Estatal Expo 92.

Exactamente. Es el amigo de Montero. Coño, como que es Manuel Salgado.

Justo la persona que yo estaba buscando.

Anda, la chaqueta. Sí.

Bueno, pues un placer. Igualmente.

Igualmente. Si me disculpan, me voy a retirar.

Sí, ya me han dicho, pero ¿tiene diez segundos?

Sí. Once, mire.

Era simplemente para contarle, Manuel.

Resulta que yo tengo una idea

que es muy buena idea, ¿verdad, Merche?

Una idea estupenda. Como todas las ideas...

Ya me ha dicho su mujer que tiene una agencia de viajes también.

Claro. Viajes Milano.

Antonio Alcántara.

Muy bien. Entonces, nos vemos en Fitur.

¿En dónde?

En Fitur.

La feria de turismo.

¡Ah, bueno! En la feria de turismo, Merche, por Dios, claro.

Tendrán un stand, ¿no?

¡Claro que tendremos un stand, Manuel!

Si le parece, nos vemos allí

y me cuenta esa idea tan buena que tiene.

Lo dicho. Y a las órdenes, ¿eh?

Un placer. Gracias, Manuel, ha sido muy amable.

Nada. Qué simpático y qué joven, ¿no?

¿Un stand en Fitur? Sí, Merche, sí. Un stand en Fitur.

¿Y de dónde vas a sacar tú un stand en Fitur?

Joder, ¡voy a Fitur y pido un stand, Merche!

Por la cara bonita que tienes. ¡No, hombre! Esas cosas se pagan.

Ay, de verdad. El abrigo. ¡Antonio! ¡Joder!

Antonio, por Dios.

Gracias.

Vamos ya.

Lo siento, lo siento. Hija, por Dios.

¡Deja el teléfono ya! Ay, ¡perdón!

Verás tú el día que nos llegue la facturita del teléfono

cómo nos vamos a reír todos, Merche.

Papá.

(Timbre)

Abro yo.

No me lo puedo creer.

Te traemos la coño de cuna esta, hijo, que no cabe en ninguna parte.

Calla, hombre. ¿Ha llegado Inés? Sí, está dentro.

Pero ¿qué coño ha pasado? Esperad.

Llevo llamando toda la mañana, joder.

Ha sido culpa mía. Ya te vale, ¿no?

Venga... ¡No, no! Echa esto para atrás.

(SUSURRA) Échala para atrás.

(Golpe)

Vamos a hacer una cosa. Vamos a dejar la cuna aquí,

vamos a ir entrando poquito a poco

y a Deborah no le decimos nada. ¿Vamos a dejar la cuna aquí?

Papá, hazme caso, por favor. ¡Hola!

Pero ¿te gusta o no te gusta? Anda que... te voy a dar.

¡Hijo! Sí, es preciosa la cuna.

Qué cara tienes. Me estás empezando a preocupar, ¿eh?

Pero ¿qué pasa? ¿Crees que no le va a gustar?

¡Tachán!

Hola, cariño. ¿Habéis visto qué preciosidad?

Me la envió mi madre desde Londres por sorpresa.

Coño, una cuna. Es que es la cuna de Deborah.

Es la que usaba cuando era pequeña. Es preciosa, ¿no?

Me encanta con todos estos bordados. ¿No es divina?

Mercedes, ¿qué te parece? Pues que es preciosa.

Bueno.

¿Y habéis visto qué tal quedó la habitación?

La ha pintado Toni con la ayuda de Santi.

¡Sí! Que pinta genial

y le ha quedado una habitación preciosa, ¿a que sí?

Sí. -Bueno, ofréceles algo de beber, ¿no?

¿Os apetece tomar algo? Venga, papá, vamos a tomar algo.

¿Tienes un vino? Sí, tenemos un vino

que te va a encantar. Bueno, pues eso.

(SUSURRA) Mamá, lo siento. Quita, hombre.

Dime que se puede descambiar.

¡Ah, sí! Supongo que sí, hijo. No te preocupes.

La única matraca es tener que bajarlo,

tener que volver otra vez a subirlo...

Tú no te preocupes por eso, yo lo bajo ahora al trastero.

Lo único es que me la tienes que distraer para que no se entere.

Muy bien.

Debbie, ¡"kosher bowl"!

(DEBORAH RÍE) "Can I?".

"May I?". Ah, es verdad. "May I?".

Ajá. "Yes, you may". "May I?".

¡Hostia!

(Golpes)

¿Y Oriol?

Pues se ha ido a los karts con Marcos y Laia.

¿Y tú cómo estás?

Mal.

Con muchas contradicciones.

Como me lo he buscado yo, pues ya está.

¿Estás enfadado? No.

¿Triste?

No, estoy bien. Ah.

Pero tú sí estás triste, ¿verdad?

(NIEGA)

¿Quieres jugar a la consola?

Es que no sé jugar a la consola.

Yo te enseño.

¿Quieres una almendra? Vale.

¿Tú crees que yo estoy gorda?

No.

(VOZ EN OFF CARLOS) "12 segundos, una cuna

y una necesidad imperiosa de sentirse querida

le bastaron a mi madre para preparar la gran campanada

que nos dejaría a todos temblando".

(Música rap)

Cuéntame cómo pasó - T 20 - Capítulo 352: "12 segundos"

11 abr 2019

Nochevieja de 1989. Antonio sigue empeñado en meter la cabeza en el negocio de la Expo de Sevilla, y está dispuesto a todo con tal de que su contacto, Montero, le presente a Juan Guerra, hermano del vicepresidente del Gobierno y con fama de poder abrir cualquier puerta en Sevilla.

En casa, Mercedes está desesperada porque María solo va a lo suyo, y porque Antonio le consiente demasiado a la niña de sus ojos. Menos mal que la llegada del bebé de Toni y Deborah la tiene muy ilusionada por volver a ser abuela, y se lanza a la calle para sorprender a la pareja con un regalo muy especial.

Mientras, Toni intenta acercarse a su hijo Santi, que está pasando una etapa difícil. El niño está distante, y su padre sospecha que celoso por la llegada del nuevo miembro a la familia.

ver más sobre "Cuéntame cómo pasó - T 20 - Capítulo 352: "12 segundos"" ver menos sobre "Cuéntame cómo pasó - T 20 - Capítulo 352: "12 segundos""
Programas completos (363)
Clips

Los últimos 2.627 programas de Cuéntame cómo pasó

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

El administrador de la página ha decidido no mostrar los comentarios de este contenido en cumplimiento de las Normas de participación

comentarios.nopermitidos