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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T 19 - Capítulo 347: "Esto es amor, quien lo probó lo sabe" - ver ahora
Transcripción completa

(Sintonía "Cuéntame cómo pasó")

# Cuéntame

# cómo te ha ido

# en tu viajar

# por ese mundo de amor.

# Háblame de lo que has encontrado

# en tu largo caminar.

# Cuéntame cómo te ha ido,

# si has conocido la felicidad.

# Cuéntame cómo te ha ido,

# si has conocido la felicidad.

# Cuéntame cómo te ha ido,

# si has conocido la felicidad. #

(OFF) "Querida Karina,

creo que no te escribía una carta desde que éramos pequeños.

Podría llamarte, pero hay cosas

que se dicen mejor por escrito, del tirón.

Hace ya tres semanas que estoy aquí.

Tres semanas de abstinencia, limpio.

La Operación Sagrillas funciona".

¡Venga, que ya falta poco! "Luis se está volcando conmigo.

Dice que me lo debe,

aunque sé que lo hace porque se preocupa por mí.

Es una suerte tener amigos".

No puedo, ¿eh?

"Pero sobre todo es una suerte tener a Luis.

Y lo más importante: hace dos días empecé a escribir.

Y a todas horas pienso en ti.

En lo que eres para mí y en lo que quiero volver a ser para ti.

Lo peor llega...

cuando buscándome a mí mismo solo encuentro lo que queda de mí.

No sé bien quién era cuando salí de casa,

pero cuando vuelva seré de nuevo Carlos.

Te lo prometo.

Estoy deseando abrazarte, olerte.

Estoy deseando...

No hace falta que te diga lo que estoy deseando.

Gracias por tener paciencia, por esperarme.

Te juro que va a merecer la pena".

Dale, dale. Dobla.

Dobla toda. Que solo estoy aparcando.

Toda, toda.

Te veo la cara y me pongo nervioso. Endereza.

Esto no tiene nada. Tira, tira, tira.

Mira la otra: "Tira, tira". Ten cuidado.

Que tengo que llegar a la acera. Bueno.

Me lo dice Santos.

¡Ay!

¡Ay, Antonio!

¡Que no veía el bordillo!

No había visto el bordillo, macho.

Pero bien, muy bien. ¿A que sí?

Está hecho un Fitipaldi. Dios.

He nacido para esto. Y ella preocupada.

Pero tú no te preocupes.

No me voy a dedicar a conducir autobuses. Santos y yo

no vamos a jugarnos la vida por la noche.

Que no estaría mal conducir un autobús a veces.

No. No te equivoques. Quiero sacarme este carné

para demostrarme que soy capaz de todo.

Pero para eso necesitas el teórico.

¿Cómo lo lleva? No lo sabes tú bien.

Se pasa el día estudiando. Claro.

Estoy muy contento. Este va a ser un verano cojonudo.

La agencia va a dar mucho dinero. Claro que sí.

He hablado con Carlos.

¿Has hablado con Carlos? Sí.

¿Cómo está?

Pues está bien. Muy bien. Saliendo del hoyo.

Y me ha dicho que la cosecha va a ser cojonuda.

Qué chaval ese. Me cago en la leche. Ese chaval es de oro.

Ese es como yo.

Todo lo que se propone lo consigue. Pero tú no eres capaz

de dejar de fumar. Otro. Mira, en eso te doy la razón.

Es que de verdad... Ahora, te voy a decir otra cosa:

todo esto dura hasta que me saque el carné.

En cuanto me saque el carné, ya está.

¿Nos vamos? Venga.

Nos vemos. Muy bien, Antonio. De verdad.

Gracias. Venga.

Adiós. Contigo todo es fácil.

¡Hasta ahora!

Madre mía.

¿Te dije que sería la mejor época de nuestra vida?

Sí. ¿Que lo mejor estaba por venir?

Sí. Pues déjame que te pregunte algo.

Te puede parecer una tontería, pero para mí es importante.

Cuando me miras, ¿qué ves, un hombre?

¿Estás tonto o qué? No, te digo un hombre.

No un abuelo, ni un padre ni un hijo. Un hombre.

Pues claro que sí.

Es que yo cuando te miro, Merche,

veo no una mujer. Veo una mujer de bandera.

Tan guapa, tan buena, tan amorosa...

que después de 40 años me parece un milagro.

Será que me quieres. Mucho.

¿Como tía Mari a tío Chucho? Correcto.

¡Bruno!

Hola. -Hola.

-¿Quedamos después en los futbolines? -No puedo.

-Me quedaré estudiando. -¿Y eso?

-Debo apretar con las matemáticas.

Las llevo fatal. -¿Te he hecho algo?

-¿Qué dices?

-Igual he hecho algo mal y no lo sé.

-¿Qué te pasa?

-Que me huyes. Eso es lo que me pasa.

-Yo no te huyo. Es final de curso y quiero aprobar.

¿Qué tienes ahí? -Nada.

-¿Cómo te has hecho eso?

María, eso es una barbaridad.

¿Estás loca?

María, enséñame el brazo.

-¿Por qué? -Remángate.

-¿Por qué? -María...

¿Qué es esto?

-Nada.

-Esto es una salvajada.

-Es un tatuaje.

¿Te lo has hecho tú sola?

-Sí.

-¿Y cómo se te ocurre, María?

Es que empiezas a preocuparme.

-Tú también has hecho muchas tonterías por mi hermano.

"No ha dado resultado la operación policial

desarrollada desde ayer en varias provincias

para intentar localizar a Emiliano Revilla...".

-Vamos a tener que necesitar más tela.

Sobre todo para la capa.

¿Cuánto te he dicho que medías?

-82 de pecho y 70 de cintura.

Estoy gordo. -¡Qué vas a estar!

(Timbre)

Ah, ya voy yo.

Ese es Antonio. Nos vamos a lo de Amparo.

Hija mía, por favor...

Os vais a meter en un lío. Que no, madre, por Dios.

Tu madre vendrá sobre las 20:00.

-Voy a necesitar un sombrero. En la época llevaban sombrero.

-Pues nosotras no sabemos hacer sombreros.

Pues se compra uno y ya está.

Y no estás gordo, estás perfecto.

Hala, me voy.

¿Qué obra vais a hacer?

-No es una obra, es un recital. -Ah...

-De poemas del Siglo de Oro.

Me tocó un soneto de Lope de Vega. -Anda.

¿Y ya te lo sabes?

-Sí, pero es que en realidad no me gusta esto de actuar.

-¿No te gusta ser actor? ¿Y por qué te has apuntado?

-Por mamá. Como me parezco tanto a mi padre

y tan poco a ella... -Ya.

-Así pensará que tengo algo suyo.

-Claro que tienes algo suyo.

-¿El qué? -La luz.

(ACENTO ITALIANO) Permiso.

-Está cerrado. ¿No vio el cartel? -¿Le importa que hablemos a solas?

¿A solas de qué? -"Mi scusi, non mi sono presentato".

Mazzolini. -Pues mucho gusto.

-Mi hijo juega al póquer.

Suele perder.

Pero de vez en cuando...

tiene una buena noche.

Pedro y Salva, os podéis ir a fumar un cigarro.

Ahora... ahora os aviso yo.

Dígame. -No. Dígame usted.

¿Cuánto tiempo necesita para traspasar este negocio?

-No. Este negocio es solo mío.

-Se equivoca.

Mi hijo Alessandro es el dueño del restaurante.

Tenemos un documento que lo dice. -Ah, ¿sí?

¿Firmado por quién? -Venancio Fortuna.

El apellido de su esposo.

-No, no es mi esposo. Yo soy viuda.

-Ah. Tengo debilidad por las viudas.

-Perdo...

No sabe lo muchísimo que me alegro,

pero ese papelito que usted tiene no tiene ninguna validez legal.

-Legal, no legal... ¿Qué más da?

Lo importante es el honor. La palabra de honor.

Y cuando las personas no cumplen su palabra... ¡Sandro!

Lo encontramos en la basura.

Creo que es suyo.

-No me amenace, señor Mazzolini. -¿Amenazar yo?

Yo nunca amenazo.

-Parece que no está entendiendo

que este restaurante es solamente mío y de mis hijas.

-Ah, sus hijas, sí. Diana, Dolores, Victoria...

Usted lo hace todo por ellas, ¿verdad?

A mí me pasa lo mismo con Alessandro. ¿Sabe por qué?

Porque al final todo se reduce a lo mismo: la familia.

-Como se le ocurra siquiera pensar

en ponerle un dedo encima a cualquiera de mis hijas,

no tiene ni idea de con quién habla.

-Piénselo: el restaurante o el valor en metálico.

Eran... 30 millones, ¿verdad, hijo? -Sí.

-Recibirá noticias mías.

Ah, y nada de llamar a la Policía.

No merece la pena. Serían problemas para los dos.

No puedo irme. Karina no ha venido.

Mi madre se queda con la niña. Pero vamos, que Antonio espera.

-Mercedes. Mira, ahí está Karina.

Vete a por el bolso, y vamos. Karina.

Antonio y yo acompañamos a Amparo

a su casa, que ya sabes... Pobre mujer.

"Pobre mujer" son muchas. Demasiadas.

Ha merendado bien. Adiós, cariño.

Venga.

Mercedes. Dime.

Que estoy un poco preocupada por... por María.

¿Por María?

¿Ha tenido problemas en el instituto?

No, que yo sepa.

¿Entonces?

Creo que está un poco obsesionada con ese chico, con Bruno.

Con Bruno está obsesionada de día y de noche.

Y a veces hablan una hora por teléfono.

Eso lo veo normal.

Yo te hablo... ¿De qué?

Tú mírale el brazo.

¿El brazo? -Ya estoy.

Pues venga, vamos. Ve bajando.

¿Estáis seguros? Sí. ¿Tú estás segura?

Asustada, pero sí. Vale. Ahora bajo yo.

¿Qué pasa con el brazo?

Se ha hecho una especie de tatuaje.

¿Una especie de tatuaje?

Yo siempre he sido muy obsesiva,

y reconozco cosas en ella que supongo que son cosas de la edad,

pero... no sé.

De verdad. A veces pienso que esta niña me pilla muy lejos.

No. Mercedes, qué va. Tú sigues aprendiendo con los años.

No. Habla con ella, no la riñas.

Lo siento, Paquita.

-¿Lo sientes?

-Perdóname, por favor.

-¿Tienes 30 millones? -No.

-Entonces no sé cómo te voy a perdonar.

-Si me dejas 20 000 pesetas te los puedo conseguir.

-¿Cómo has dicho?

-Hay una... una timba en Altea.

Necesito 20 000 para entrar.

-No me lo puedo creer.

-Se ha terminado la mala suerte. -No me lo puedo creer.

-Ahora podré recuperar el dinero.

Mañana te traeré todo el dinero. Te lo juro.

-Mi tío tiene razón. -No digas eso, por favor.

No digas eso.

Te quiero de verdad, Paquita.

-¿Que tú me qué? -Te quiero.

-Vete de mi vida.

Vete de mi restaurante. -No puedo.

-¡Vete! -No puedo.

Me han roto las piernas, joder.

(NIÑA LLORA)

A ver, un segundo.

Venga. No llores, cariño mío.

Ya, mi vida.

(NIÑA SIGUE LLORANDO)

Es al final de la calle, en la glorieta. En el número 8.

¿Llevas la llave? Sí, claro.

Bueno. Y te dijo que no estaría.

Me costó lo mío, pero me juró que a mediodía dejaría el piso

para que pudiera recoger mis cosas.

Pues a ver si es verdad.

Si aparece, llamamos a la Policía. ¿Tú crees que es necesario eso?

Que no pongo en duda que sea un cafre, Amparo.

Pero ¿habéis hablado de lo que os pasa?

Si no podemos hablar.

Si en un segundo está normal y se enciende por cualquier cosa.

Por cualquier cosa no será. Por cualquier cosa.

Por un saludo de un vecino, por un comentario en la tele,

por cambiarme el peinado, por comprarme zapatos.

Ya, venga. Subamos de una vez. Hijo de puta...

Primero primera. Es aquí. La acompaño yo. Tú quédate aquí.

No hay ascensor.

Antonio. ¿Qué?

Déjame las llaves del coche. Ah, sí.

Por favor... Solo hago preguntas, coño.

Dios mío...

¡Eh!

¿Quién es ese del bigote?

¿Quién es y qué hace con mi mujer?

¡Ese tío es mi marido, y la está acompañando!

¿Se piensa que la voy a matar o qué?

Manda cojones.

No solo se va de casa, sino que además... ¡me deja por un pelele!

Madre mía.

¡Le juró que no iba a estar! ¿Y estoy? ¿Me ve en el piso?

¿Por qué no la deja?

¿Por qué se mete donde no le llaman?

¿No le da vergüenza?

Vergüenza ¿qué?

Intento salvar mi matrimonio.

¡Y me dijo que vendría sola! ¡No con un tío, sola!

-¡Ay, Dios!

¿Es tu marido? ¿Tú qué haces pegando a mi coche?

-¿Y tú con mi mujer?

-¡Roberto, por Dios! -Sube.

Vuelve a casa. La señora no quiere...

¡La señora es mi mujer! Ya.

Pero vienes gritando, y así no se puede. ¿No entiendes?

Me cago en... Que no te metas, que te pego...

(Claxon)

¡Quieto o no paro hasta que venga la Policía!

Yo te quiero, Amparo.

¡Si la quieres, no la grites ni la maltrates!

¡Que así no vuelve contigo!

¿No ves lo que estás haciendo conmigo?

Joder...

30 años de casados y los tiras a la basura.

Ven aquí. ¡Qué mierda!

¡Qué mierda más grande, Amparo! Pero ¿a ti qué te pasa?

Muchacho, ¿qué te pasa?

¡Venga, hombre! ¡Vete por ahí!

¡Todo el barrio mirándote!

No vuelvas para atrás. Tira para arriba.

Es peor de lo que pensaba.

Hola, madre. ¿Ha llegado María? Creo que está en el baño.

María, hija.

María. Un momento.

¿Qué tienes ahí?

Nada.

Hija, no quiero discutir contigo.

Y sobre todo no quiero que se entere tu padre.

Pero por Dios. ¿Cómo te has hecho esto?

Con tinta de boli y un compás.

¿No te das cuenta que esto es una barbaridad?

Bruno me ha dicho lo mismo.

Porque es un chico sensato.

Es que... Es un idiota.

Y yo más idiota que él.

Dice que le agobio. Que necesita su espacio.

Y tú eso no lo entiendes. Pues no, no lo entiendo.

Ya... Te llenas la boca hablando de libertad

y luego te comportas como un perrito faldero.

Yo no soy ningún perrito.

Tú debes ser una mujer fuerte, que la vida es muy larga.

Y esto te va a escocer.

Dime que se puede dejar de querer.

Dime que sí, por favor.

(Música en auriculares)

No se entera. ¡Chis!

¿Se puede? Oiga.

Hola.

¡Pero bueno!

Si pareces el nieto de Hemingway. No os esperaba tan pronto.

Quedamos en venir a por ti. ¿Qué hora es?

Me alegro mucho de verte. Y yo.

Mucho, Inés. Lo sé.

Bueno, de veros. A los dos.

Muchas gracias por venir.

Por aguantarme todo este tiempo. Anda ya.

Cuando pienso que nos dimos de hostias...

Bueno, que me diste de hostias.

Oye, ¿y Luis y Maite? Están en los viñedos.

Se van cada mañana a la bodega. No sabéis. Son unos jabatos.

Luego comemos con ellos. Me da un palo ver la bodega...

Oye, ¿y eso? ¿Eso es...?

Mi novela. Ya casi la he terminado.

He escrito como un loco. Esto me ha salvado la vida.

¿Queréis leerla?

¿Ahora? ¡Joder, muchísimas gracias!

¡Es primicia! ¡Nadie lo ha leído!

Creo, sinceramente, que es lo mejor que he escrito.

Pero unos ojos nuevos

nunca vienen mal. Estando en pleno proceso creativo,

a veces te pierdes. Sí.

Muchísimas gracias. Qué ganas de leerla, ¿no?

Sí. Muchas ganas.

¿Os preparo algo? ¿Un café? Tengo cerveza.

No, estamos bien. Sí, estamos bien.

Os voy a pedir que la leáis en la habitación de la abuela.

Es donde me he inspirado.

Es la primera versión, sin corregir. Ya.

Joder, estoy hasta nervioso. Sí...

¿Por qué? Si somos tus hermanos.

No. Sois mis primeros lectores. Y espero que los más críticos.

Ahora hablamos.

(SUSPIRA)

Toni.

Toni.

¡Toni! ¡Despierta! ¿Ya te lo has terminado?

Pues sí. Joder, qué rápido.

Estoy acostumbrada a leer guiones.

¿Y? ¿Qué? ¿Qué te parece?

Eh... Bueno, pues... moderna, ¿no? ¿Moderna?

Pero ¿qué dices? Es un puto caos. A ver, son solo 150 páginas.

Igual luego mejora. Pues no creo.

Le falta ritmo, no tiene tensión... y es que no hay verdad.

A ver, ni se te ocurra decirle eso ahora.

Pues alguien debe decírselo. Inés.

Si le dices eso, le matas.

Quedamos en no volver a meternos en su vida.

No ahora que sale del túnel.

No quiero mentirle. Esto es importante para él.

Precisamente por eso. No puedo engañarle.

Inés, la verdad no sirve de nada.

Además, que esto es muy subjetivo.

Aunque no te guste, quizá esté bien.

Entonces ¿qué? ¿Le digo que me ha gustado?

¿Le animo a llevarlo a la editorial

y dejo que lo crucifiquen? Mira...

No es el momento, y lo sabes.

Y él lo ha dicho: no está corregida, igual cambia cosas...

Dejemos que lo acabe.

(Puerta abriéndose)

¿Qué, cómo vais? ¿Habéis terminado ya?

Sí. Sí.

Sí, sí. ¿Y qué?

Una mierda. No, no.

Carlos, no es una mierda. Yo es que...

Yo, hasta que no lo terminemos, no te sé decir.

Que soy muy malo yo leyendo novelas.

Vamos, que lo que he leído tiene muy buena pinta.

O sea, que te apetece seguir leyendo.

Vale, vale. ¿Y tú?

Es muy distinto a todo lo que has hecho hasta ahora.

Bueno, vale, vale.

Pero ¿distinto mejor, peor...? ¿Distinto en qué sentido?

Muy intuitivo.

Y... muy libre. Puedes decirme que no te ha gustado.

No, sí me ha gustado. Lo que pasa es que bueno, a ver...

Impresiona. Es que te deja...

Revuelto, ¿no? Yo creo que es eso.

Te deja muy revuelto.

Bueno, bien.

Bien, ¿no? Estoy intentando escribir una cosa que llegue, que toque.

Toca mucho. O sea, toca mucho, sí.

Inés.

¿Emociona o no?

Bien. ¡Bien, bien, bien!

Bien. Pensé que no os iba a gustar.

(Teléfono)

Voy a cogerlo yo. Que a lo mejor hasta es Karina.

(Teléfono)

Bueno...

(Teléfono)

¿Karina? (ANDRÉS) "Nene".

Hola, Andrés. "¿Dónde andas?".

Eh... en el pueblo de mis padres. Ya te dije. Recuperándome.

Suenas como si te hubieran atropellado.

Ya. Ya estoy mejor.

"Me dijiste una semana y llevamos tres".

El médico me ha dicho... "Cada vez que paso"

por delante de tu despacho me dan escalofríos.

Tranquilo. La semana que viene sin falta.

Te necesito acá, Carlos.

"Hay muchísimo trabajo". Ya.

"El lunes a primera hora, sin falta". Pero...

(Fin de la llamada)

(ASPIRA PROFUNDAMENTE)

¿Pasa algo?

No, no. Todo bien.

¿Qué pasa, malas noticias? Qué va. No.

Debo terminar la novela antes de irnos.

(Timbre)

Hola.

Hola.

(SUSURRA) ¿Estás bien?

¿Y la niña?

No hay niña.

Está con Mauricio.

¿Sabes la voz interior?

La que escuchamos cuando estamos callados.

(SUSPIRA) Pues era otra.

Como si fuese de otra persona, con otro tono y otro timbre.

No sé, no me reconocía.

Y no se callaba.

No había manera de que se fuese.

Me agobiaba, porque pensaba que nunca más me escucharía a mí mismo.

Como... volver a ser yo.

Luis me ha ayudado mucho.

Luis es la mejor persona del mundo.

¿Y yo?

No, tú eres un bicho.

Lo he pasado muy mal.

No quiero volver a pasar por lo mismo.

¿Estoy a prueba?

Algo así.

Me parece justo.

Es que solo quiero mi trocito de felicidad.

Lo que me corresponde.

Creo que lo he visto hace un momento por aquí abajo.

Estaba por aquí.

Por aquí.

Por aquí.

Carlos. Ajá.

Tú todo lo solucionas así, ¿no?

¿Hay otra manera?

Hay muchas maneras. Pero esta nos gusta.

¿O ya no nos gusta?

(Besos)

...había estudiado un cojón... y nada.

Me coge y me tira para atrás a los dos minutos.

Y yo: "¡No, no! ¿Cómo me puede hacer esto?".

Pero fatal. Me ha salido como el culo.

María.

¡María!

Me marcho. Voy pilladísimo.

Tengo que pasar por el taller de Ramón a por el coche.

Esto estaba cerrado. ¿Lo has abierto?

Sí. Estaba repasando el final.

Ah, ¿sí? ¿Y qué?

Un poco en shock todavía. Claro.

Es que a ti te gustan los finales felices.

Pero este no podía tener un final feliz.

Lo entiendes, ¿no? Sí.

Te veo donde la lista de bodas a las 19:00.

¿De verdad tenemos que ir?

Sí. Claro que hay que ir.

Es mi jefe.

Bueno. Ten cuidado, por favor. Tú sé fuerte, ¿vale?

Soy muy fuerte.

Contigo a mi lado y con esto en la mano soy muy fuerte.

(OFF ADULTO) "Y sí, me creía fuerte.

Pero empecé a flaquear cuando tuve que reemprender mi vida laboral".

Vemos a la chica corriendo por la calle.

Y al final, en el cielo, como flotando, el bote.

Ah, y el eslogan:

"Zulema, el perfume de una generación".

"En la agencia no brillaba como antes. Estaba seco".

Está bien, pero... le falta un poco de punch, ¿no?

¿Tú qué opinas, Carlos?

¿Se te ocurre algo?

Yo lo veo bien.

Es sencillo, es directo...

Sí. Enhorabuena, Jose.

"¿Enhorabuena, Jose?". Eso no es digno de ti.

No, yo es que lo veo bien. Lo digo en serio.

Bueno... Vuelve pronto.

(OFF) "Mi agente, Carmen Balcells, no me devolvía las llamadas".

Es que le envié una novela hace días.

Gracias.

"Me sentía cansado, a medio gas. Solo tenía un motivo

para seguir y seguir y seguir".

¿Qué velocidad máxima no podrá rebasar

si conduce un autobús articulado

por una carretera señalizada como vía para automóviles

con arcén superior a 1,5 metros?

90 kilómetros por hora. Bien.

Si su autobús queda averiado en una autopista o autovía,

¿cómo procederá a remolcarlo?

Solo con otro vehículo especialmente destinado a este fin.

Muy bien. Otra.

A ver.

La falta de acompañante de un transporte escolar

es responsabilidad de... El contratista del servicio.

Ajá, el contratista. Pues tú vas a ser el contratista.

Claro. Por eso siempre vamos dos: Santos y yo.

Ya. Otra.

Otra. A ver esta.

En un transporte escolar es obligatorio contratar...

Todos los seguros pertinentes:

de transporte, de personas y de objetos.

Te lo has inventado.

(OFF) "La mañana del 11 de junio de 1988

la familia se despertó temprano.

Todo era silencio. Calma.

Esa sensación de ingravidez y vacío que dicen que se produce

antes de la batalla".

Buenos días.

Dime que lo has pensado mejor y no tenemos que ir.

¿Tan poco te gustan las bodas?

Esa no.

Sé que te caen muy mal Andrés y Julia.

No.

Es que los cuatro, qué peligro.

Tendríamos que irnos muy lejos de aquí.

Ah, ¿sí? ¿Del barrio? No.

De todo. Irnos de todo.

Empezar de cero y... Como hicieron tus padres, ¿no?

Se vinieron del pueblo, se quedaron aquí, en Madrid.

¿Y adónde quieres ir tú, a Barcelona?

No, más lejos.

¿A París?

Más lejos.

¿A la Luna?

No, a la Luna no. Andan fatal de guarderías allí.

¿Quién se queda con la niña, la abuela?

Viene Amparo a por ella.

(RADIO) "El expresidente de la Generalitat, Josep Tarradellas,

ha fallecido esta noche en una clínica de Barcelona

en la que fue ingresado en coma profundo.

Con Tarradellas desaparece uno de los catalanes más relevan...".

¡Vamos, por Dios! ¡Son las 10:15 y llegamos tarde!

¡Voy!

¿Tú por qué traes esa cara, hija?

No me apetece ir a lo de Oriol y Santi.

Pero son tus sobrinos. Ya, y yo les quiero.

Pero las funciones de fin de curso son un asco.

Ya lo sé, hija, lo sé, porque he ido a todas:

a las de tus hermanos y a las tuyas. ¿Qué haces tomando café?

Porque me gusta.

Y di la verdad: son un asco.

Pues sí, son horribles. ¿Y qué?

Todo el mundo se aburre, pero hay que ir porque es así.

Correcto.

No paramos de hacer cosas que no queremos.

Pues lógico. No vivimos en una isla desierta.

Convivimos con gente, tenemos compromisos.

No se puede ir con esa cara que ibas tú.

No tengo otra. No, claro que tienes otra.

Pero de un tiempo a esta parte te gusta llevar esta, y es una pena.

Porque tú eres muy guapa.

No soy guapa. Ah, ¿no eres guapa?

¿Qué pasa, que no te miras al espejo?

Igual debemos ir al oculista a que te gradúe las gafas.

¿Qué te ha pasado ahí? Venga, vámonos.

Está esperando mi madre abajo. Ah, sí.

Voy a ir acercando el coche, que ayer lo dejé en el quinto pino.

Venga, eso, que ya estamos.

Vale.

Espérate un momento.

¿Cómo estás, cariño?

Puedes pedir ayuda.

¿A quién? ¿Cómo que a quién? A mí.

Aunque soy tu madre, soy mujer.

Y también he tenido 16 años.

Haz caso a tu madre.

Si eres inteligente, sabrás sacarle provecho.

Bueno... Ay... Anda.

Pues si tanta ayuda te puedo pedir,

¿por qué no me compras otros zapatos? Estos son horribles.

Voy a cambiármelos.

¡Ay, padre Froilán!

¡Qué alegría! -¡Hola, Asunción!

¿Qué tal, hija? -Pues muy bien, sí.

¿Qué, de visita? -Sí, sí. Ya ve.

Qué cambiada está su hija.

-¿Yo su hija? Qué más quisiera.

-Pero si es Casandra, padre.

-Sí. Que le tiré las cartas.

-¿Y por qué me las tiró, si eran mías?

-¿Qué tal en la residencia?

-Muy mal. Las pingüinas son malas.

-¿Las pingüinas? -Las monjas.

Que no le dejan fumar. -¿No tendrían un cigarrillo?

-No. -Sí, claro que sí.

-A ver si le va a sentar mal. -Venga, le va a sentar mal uno.

(SUSURRA) No levante la voz. Podrían oírnos.

-¿Quién podría oírnos?

-Espías del Vaticano.

Están por todas partes.

Ellas son las que informan a las pingüinas.

-Bueno, padre, el cortado, como a usted le gusta:

con dos de azúcar y unas gotitas de anís.

Y para comer le he hecho su plato favorito.

-¿Lengua? -¡Lengua de vaca estofada!

En salsa de verduras y vino tinto. -¡Ole!

-Os espero a todos a comer, para que le hagáis compañía.

-Yo vengo. -Yo vengo.

(Claxon)

-Asunción, que la llama su marido. -¿Mi marido?

(Claxon)

Ya está bien, hombre.

Al final siempre tengo que esperarte yo.

Ay... Voy a dejar delante a mi madre.

¿Dónde está la Torba? Se va a cambiar de zapatos.

¡Joder! Ay, Antonio, de verdad...

No me digas que te llevas eso. Sí, ¿por qué?

Que vamos al recital de tus nietos.

Por si acaso me aburro. Me lo llevo y así repaso.

Que te lo sabes muy bien.

¡Herminia!

Sí, sí. Vamos yendo.

Ya voy, ya voy. Hala.

Madre... Antonio, es que está ahí don Froilán.

Ya lo veo, Herminia.

Ya lo veo ahí raca que raca el tío.

Antonio, pobrecito. ¿Pobrecito?

Si me quemó la bodega. Es peor que Nerón.

Adiós, Antoñito. Dale un abrazo a tu hermano Miguel.

En cuanto lo vea, padre.

Eso, ponte delante, madre.

(Claxon)

¡Vamos! Ya voy.

¿Ya te has cambiado de zapatos?

No llegamos, ¿eh? No llegamos.

Tranquilo, que Amparo estará al llegar.

Sí. siempre está al llegar, y mis padres se acaban de ir.

¿Sabes qué? Vete tú. ¿Qué?

Que te vayas tú y luego voy yo. ¿Cómo vas a ir tú?

¿Cómo voy a ir? En un taxi. Puedo decírselo a Ramón.

Karina, es mejor que Clara o Casandra se queden con ella.

No, porque igual le da por llorar, que suele estar con Amparo.

Por llorar... Ve tú, de verdad.

Y nadie me echará en falta. Sí, yo.

Toma. Aquí tienes.

Este es el mapa para llegar al recinto de la fiesta

y al ayuntamiento.

¿Tú no lo vas a necesitar? No, lo tengo en la cabeza.

Dame un beso.

Oye, vienes, ¿no?

Que sí que voy. Vale.

No pienso dejarte allí solo.

¿Que no confías en mí? No confío en esa gente.

No me falles, por favor. Te estaré esperando.

Pórtate bien, por favor.

Soy San Carlos Alcántara.

(SUSPIRA)

¡Carlos!

Venga, vete.

¡Carlos, pero bueno! ¿Estás tonto?

Ahora te veo. Vale.

Oriol.

Tanta lata que me diste con el sombrero

y al final te lo dejas.

-Es que no me sienta bien. Estoy horrible.

-Va. Estás guapísimo, cariño.

-Tú me ves así porque eres mi madre, como yo te veo guapísima a ti.

-Bueno, ¿y qué? -Que igual no somos tan guapísimos.

-A ver, confianza, Oriol, ¿eh? Te lo sabes.

Lo dices muy bien. Tienes una voz preciosa.

Y de verdad que estás muy guapo. -No sé por qué me metí en esto, mamá.

-Porque te pones a prueba. Eso es bueno.

-Es que no soy como tú.

No me gusta ser actor.

Se sufre mucho.

-Cariño, ¿te cuento un secreto? ¿Eh?

Yo también me pongo muy nerviosa antes de salir.

-Lo dices para animarme. -No, de verdad.

Siempre que salgo y veo a toda esa gente,

me muero de miedo y pienso en cosas raras.

Pero en el escenario no puedes darle vueltas.

-Pero tú eres muy buena.

-Porque tengo un truco.

¿Sabes lo que hago?

Elijo a una persona del público,

y hago la función solo para esa persona.

De verdad, pruébalo. Verás cómo funciona.

Al minuto se te quitarán los nervios.

-Tengo que hacer caca.

-Vale. Venga, vamos.

-Es la tercera vez hoy.

-Es normal. A mí también me pasa.

En una función era la última en salir.

Mientras mis compañeros estaban en escena,

yo estaba haciendo caca.

¿Por dónde se irá a los camerinos?

Quizá subiendo esas escaleras tras el escenario.

Le prometí llegar temprano para desearle suerte.

El que se quedó sin gasolina a medio camino fuiste tú.

-¡Toni! ¿Qué haces aquí?

Tenemos que hablar. ¿Cómo se te ocurre venir aquí?

Debí decírtelo antes. No sé en qué andas metido,

ni si me afecta, pero no es el momento.

Es el momento. Mi hijo me espera.

Puedes esperar. Que no es del trabajo.

Nada que no pueda esperar cinco minutos.

Vale, pero luego...

no me digas que no intenté decírtelo.

Siempre estamos igual. No está bien.

¿No te meterá en líos? ¿En líos? Qué va, hombre.

¡Ahí!

Venga, vamos.

Ve tú. Yo prefiero...

Deborah...

Que no me apetece, Toni.

Hazlo por Santi. Él no tiene la culpa de nada.

Ni yo tampoco. El único culpable eres tú.

Cariño, deberíamos normalizar la situación.

Deberíamos ser todos más adultos.

¿Adultos-adultos o adultos-adúlteros?

Creía que ya habíamos superado esa fase.

Está superado. Pero el recuerdo sigue. Adiós.

Pero bueno, vaya disfraz de ratón. ¿Eres el ratoncito Pérez o qué?

Soy un lobo, no un ratón.

El lobo feroz, ¿no?

(IMITA RUGIDO)

Hola, Juana. -Hola, Toni.

¿Qué tal? Bien.

-¿Deborah no está?

Sí, sí. Es que está cogiendo sitio.

Ha ido a coger de los buenos.

A ver si la veo. Muy bien.

Hay que ver cómo crece, ¿eh? Sí.

Calza ya un 35.

¿Tú qué tal? Bien.

¿Y el trabajo?

En la prensa rosa, persiguiendo famosos.

No es lo mío, pero pagan bien.

Llevo varios días persiguiendo a Lola Flores.

No te digo más.

Bueno, todos hemos pasado por ahí.

Yo cubrí la boda de su hija.

-Se van a sentar juntos. ¿Quién?

Vuestros novios. Se sientan juntos.

Ah...

¿Tienes novio?

(Teléfono)

¿Sí? ¿Todavía en casa? No puede ser.

Están entrando en el ayuntamiento.

Es que no ha llegado Amparo todavía. Iré directamente al banquete.

No, no. Baja a la peluquería y se la dejas a cualquiera.

Se encargarán de ella.

Que te digo que voy directamente al banquete.

Karina, no me dejes solo, por favor.

Cariño... "He visto a Carmen Balcells.

Está invitada a la boda. No había caído".

Ah, ¿sí? ¿Y qué te ha dicho?

Me he acercado a saludarla, estaba en silla de ruedas,

y la he notado muy enfadada, fría conmigo.

Ya, no me digas.

"No sé. Me ha dicho que hablaríamos luego".

Bueno, tú estate tranquilo, ¿vale?

Creo que no le gustó la novela.

Carlos, no te comas el coco, por favor.

No le gustó.

Perdón.

Qué calladito te lo tenías, ¿no, macho?

Quería decírtelo. No me has dejado.

¿Cuándo, cuando ya no había más remedio?

¿Te molesta? No. Cómo me va a molestar.

Que mi exmujer salga con uno de mis mejores amigos... es absurdo.

Ha sido todo muy rápido, muy inesperado.

Llevamos muy poco tiempo saliendo. ¿Poco cuánto es?

No llega al año. ¿Al año? ¿Eso es poco tiempo?

Estoy muy enamorado, Toni. Es una gran mujer.

Me ha devuelto la confianza en mí mismo.

No me vendas melodramas. No tengas morro.

¿Qué?

¿Qué? Eso digo yo.

Nada. ¿Qué?

Sé inteligente, Toni.

Cuanto peor lo pases, mejor lo pasa ella.

Me tiene que poner una multa

ahora que me sé el código de circulación como mis apellidos.

Déjalo, que ya estamos aquí. Cuánta gente.

A ver si hay sitio. Iremos al gallinero.

Yo al gallinero no. Yo no subo escaleras.

Hija. Ah, ¿sí? Nos ha...

Venid. Poneos dos con ellos y dos con nosotros, ¿eh?

Eh... No, no, no.

Yo con esos buitres no me pongo.

Ay, Antonio. Sentaos ahí. -Hola. ¿Qué tal?

Hala, venga. Y quítate los cascos.

Hola. Hola.

-Mira tu hermano, hija. Siempre con una morena y una rubia.

Como don Hilarión.

Con esa carita de no haber roto nunca un plato.

¿Ese chico no es el amigo de Toni? Sí, Samuel.

Ah, Samuel. ¿Y está aquí por...?

Pues parece ser que está con Juana.

¿Que el amigo de Toni está con Juana?

No me digas. Sí.

A mí también me tiró los trastos un día.

Ah, ¿sí? Sí.

Estábamos en casa de Toni. ¿Qué pasa? ¿De qué habláis?

Te quieres enterar de todo. Sí.

Pues que el amigo..., bueno, que le compañero, el periodista...

¿Samuel? Está con Juana.

No fastidies. Sí.

Joder, esto parece América. Calla.

Eres tan español que hasta me produces ternura.

(CARRASPEA)

Ay, Dios mío...

A ver.

¡Oh! ¡Hola!

-¿Os importa quedárosla hasta que venga Amparo?

-No, claro que no. -No sé, le habrá surgido algo.

-Vente con tata Clara.

-Qué bonita. -¡Ay, por favor, qué ricura!

-Tú no te preocupes por nada.

-Son una preciosidad. Luego crecen

y se convierten en nosotras. -Ya.

-¿Dónde está Ramón?

-Pues se ha llevado a don Froilán a dar una vuelta con el taxi.

Es que me tiene que llevar a Pozuelo.

-No creo que tenga...

¡Ay! -¡Cuidado!

¡Madre mía! -¡No, por favor! ¡No!

-Tranquila. Con un poco de sifón... -No. Tengo que subir a cambiarme.

Esto no tiene solución.

-¿Y un secador? -¿Qué hora es?

-No, aquí no. -¿Tenéis hora?

-12:30.

-¡Lo siento! -Con lo bonito que es el vestido.

Tráfico de influencias. Así de claro.

Esto, que no es una boda, que es "business".

Por eso lo han hecho aquí en Madrid.

Ya. Solo tienes que ver el casting.

Algún ministro, toda la profesión, algún juez, banqueros...

Ah, y nuestra amiga la trepa sacando provecho.

Faltaría más.

Ahora es el ojito derecho de Andrés.

Yo estoy seco, tío.

Toda la cabeza la he puesto en la novela.

Pues ponte las pilas, que te quedas sin despacho.

No pienso volver a meterme.

Pero ¿quién está hablando de meterse?

Te hablo de cómo te tomas las cosas, que todo es un drama.

Y la publi no va de tristeza.

La publicidad habla de enseñarle a la gente

el color que tiene la vida,

que hay que llevarlo dentro.

Pues yo ahora solo tengo blanco y negro.

Pues sufriendo más no se oye más.

Tú naciste alto, guapo, rico... Es mucho más fácil así.

No digo esto para joderte.

Solo digo que los sufridores sois un poco coñazo. Ya está.

-¡Carlos!

Perdón.

Hola, Carma. ¿Qué tal?

Hola.

Eh... le he llamado varias veces.

Sí, ya lo sé, ya.

No te ha gustado mucho la novela, ¿no?

Es un galimatías, Carlos. ¿Un galimatías?

Empieza bien, pero luego va de una cosa a otra,

los personajes se pierden...

Gracias. Y la protagonista se pasa páginas enteras

preguntándose qué hace en este mundo.

Eso era por darle profundidad. Profundidad no, es espesura.

Me quedé anonadada.

Se la di a leer a dos de mis asistentes

para ver si me perdí alguna cosa, porque a veces pasa.

Ellos dijeron directamente que era una tomadura de pelo.

Carma, me he dejado el alma en esto.

Está escrita deprisa y corriendo.

Y lo peor: es pretenciosa.

Lo siento mucho, Carlos, pero no voy a llevársela a Lara.

Es solo una primera versión.

Si hace meses que debíamos haberla entregado.

Porque he pasado muy mala época.

Voy a pedirle que rescinda el contrato.

Pero tendrás que devolverle el adelanto.

Vamos.

Espera.

Tu primera novela estaba llena de nervio.

Había sinceridad.

¿Qué has perdido por el camino, Carlos?

(Aplausos)

¡Bravo! ¡Bravo, campeón!

¡Bravo!

Ahora sale Oriol. ¿Ya sale?

Sí, el siguiente. Que ya sale Oriol, hombre.

Hija. Hija, que ya sale.

Que ya sale Oriol, madre.

Joder, qué nervios.

Desmayarse, atreverse, estar furioso.

(SUSURRA) Áspero, tierno, liberal, esquivo.

(SUSURRA) Hijo, cuando encuentres un obstáculo en carretera,

concentración. Concéntrate.

No puede. Que sí.

Desmayarse, atreverse, estar furioso.

Áspero, tierno, liberal, esquivo.

Alentado, mortal, difunto, vivo.

Leal. Traidor, cobarde y animoso.

No hallar fuera del bien centro y reposo.

Joder... Mostrarse alegre, triste,

humilde, altivo, enojado, valiente, fugitivo,

satisfecho, ofendido, receloso.

Huir el rostro al claro desengaño.

Beber veneno por licor suave.

Olvidar el provecho, amar el daño.

Creer que el cielo en un infierno cabe.

Dar la vida y el alma a un desengaño. Esto es amor.

Quien lo probó lo sabe.

¡Muy bueno!

¡Por favor! -¿Qué pasa, señora?

-¡Ayúdeme! ¡Me persigue! -Pero ¿quién?

¿Por qué la sigue? -¡Es mi marido!

-¿Y usted qué le ha hecho? -¡Nada!

-Mire, yo no quiero líos, ¿entiende? Mejor váyase.

-¡Por favor! ¡Me va a matar! ¡Está loco!

-Ande, métase ahí dentro. ¡Ahí dentro!

Venga.

Buenos días. -Buenos días.

-¿Ha visto a una señora?

¿Señora? No. -Ojos verdes, estatura mediana...

Aquí solo chavales. Bueno, algunas vienen

para acompañar a los niños a por las chuches, ¿sabe?

-¿Qué hay ahí?

-¡Eh, oiga!

Si la ve, no le diga que me ha visto. -Mejor será que se vaya.

Aquí ya tenemos suficientes problemas.

¡Chicos!

¿Habéis visto a una mujer?

¡Coño!

Pues ya estamos aquí. -Gracias, buen hombre.

-Ahora mismo comemos, padre.

-¿Dónde? -Ahí, sí.

-Lengua estofada. -Eso es.

-¡Ramón!

¡Ramón! -¿Qué quieres, hija?

-Tengo que ir a Pozuelo. ¿Me llevas? -Claro.

-¿Sí? -Venga, sube.

Faltaría más.

-Es que tengo una boda y voy fatal de tiempo.

-Vamos volando. -Tengo un mapa.

Gracias.

-Sácame una foto.

-La verdad es que esa chica es un bombonazo.

Y dices que fue novia tuya.

Muy mal dejarla escapar.

-Oye, ¿qué te pasa?

Estás como zombi.

Y tú feliz, ¿no?

Te estás destronando tú solo, Carlos.

Gracias. -Oye, cuidadito.

No te olvides que te queda

hacer el discurso de la agencia ante todos.

-Hola. Bueno, voy a... Voy a saludar a Carlos.

Ahora vengo.

¡Carlos!

Enhorabuena. ¡Qué alegría!

Sí. Gracias por venir.

¿Y Karina?

¿No ha venido?

Bueno, no pasa nada. Yo haría lo mismo.

Ay, pero ¿habéis discutido o algo?

¿Qué te pasa? Es que tienes una cara...

Carlos, que es el día de mi boda. Debes estar bien.

Por favor, no estés triste, ¿vale?

Ay, Carlos. Gracias por venir.

-Che, deja algo para los demás.

Allá hay una gente que quiere saludarte.

Sé supersimpática. Nos dejan una millonada cada año.

¿Y el hada? ¿No llegó?

Mejor, porque si te ve así...

¿Así cómo? Tan triste, tan deprimido.

Vas un poco pedo también, ¿no?

Salí de esa cueva, boludo.

¿Cuándo vuelve super-Charly?

Pronto. El tipo brillante,

de las grandes ideas. Pronto. Muy pronto.

Pronto no. Ahora mismo lo quiero.

Te echamos de menos, nene.

En el servicio pequeño, al lado de la cocina,

hay una bandejita con caramelos.

Sírvete lo que quieras. Barra libre para los amigos.

¿Dónde está la novia? Hola, ¿cómo están?

¿Amparo?

¿Amparo? ¡Pero mujer!

¿Qué te ha pasado, mujer?

Que ha estado Karina esperándote.

-Mi marido me ha seguido hasta aquí. -No me digas.

-Me di cuenta en el metro.

Intenté despistarle cambiándome y bajándome en otra estación, pero...

-¿Y dónde está ahora?

-Creo que se ha ido, gracias a este señor que me ayudó.

-Sí, yo la he ayudado. -Eres un caballero, Eladio.

-Bueno, voy a devolverle esto al chico.

Me voy, que he dejado el negocio solo.

-Está temblando, por favor. -Te vas a tomar un coñac.

-¡Cariño!

-Ay, por Dios. -Mi amor.

Mi amor.

-Amparo.

Solo quiero hablar.

-Haga usted el favor de marcharse de aquí.

-Solo quiero hablar. Necesito cinco minutos.

-Tranquilo.

-Estoy tranquilo. ¡Estoy muy tranquilo!

-¡O sale de mi casa o llamo a la Policía!

-¡Ni lo intente! ¡Usted quieto ahí! ¡Quieto ahí!

¡Deje eso! ¡Salga de ahí!

¡Salga! -Clara, vámonos.

Tengo el pollo en el horno. -¡Espera, la niña!

-De aquí no se van hasta que hable con mi mujer.

-Roberto, por favor.

-Amparo, voy a cambiar, te lo juro.

-Deja salir a estas personas.

-No me escuchas, Amparo. Te da igual lo que digo.

-Vamos a hablar solos tú y yo, ¿eh?

Pero no vamos a discutir delante de todos.

-Ahora...

¡Fuera! ¡Está cerrado!

¡Que está cerrado, coño! ¡Que está cerrado!

¡No llames a la Policía, que me lío a tiros! ¿Estamos?

Karina. Karina, ¿me oyes?

Karina, si estás ahí, no hace falta que vengas.

No hace falta, que yo ya me piro. Me piro de aquí. ¿Me oyes?

Me han dicho que vas a dar un discurso.

Sí. Lo voy a improvisar.

¿Vas a decir cosas bonitas sobre mí?

Yo solo puedo decir cosas bonitas de ti.

(ASPIRA PROFUNDAMENTE)

¿Y esa cara?

¿Tú también?

¿En serio me estás preguntando eso?

¿Tú también?

Mira, es mi fiesta, es el día de mi boda,

así que por favor, no me amargues la vida.

No, Julia, escúchame.

¿Estás segura de esto? ¿De qué?

De esta boda. De Andrés.

Pues sí, claro que estoy segura.

Andrés tiene muy claro lo que quiere.

Y no pagues conmigo lo de tu novela. Según Carmen es un desastre.

Perdón.

Carlos, es que tienes que dejar de...

de pensar tanto con la cabeza. Tienes que empezar a vivir.

Que la vida es muy corta y el tiempo pasa.

Hola, ¿qué tal? ¿Estáis bien?

Me alegro. Luego nos vemos.

Ya estamos.

Vamos.

¡Mercedes, Antonio! ¿Qué pasa?

Hay un hombre en el bistró. ¿Qué?

Creo que tiene una pistola. ¿Qué es, un ladrón?

No lo sé. ¿Has llamado a la Policía?

Me ha dicho que si llamaba se liaba a tiros.

Me cago en la leche.

Por Dios...

Venga, tu madre para arriba.

Venga. Madre, vamos. Venga.

Creo que está la niña dentro.

¿Cómo que está la niña dentro?

Antonio. Herminia, venga. Para arriba.

¿Qué hacemos, Antonio? Déjame que piense un momento.

Voy. No.

¿Cómo vas a ir? Quédate ahí. Quédate.

Merche, quédate ahí. Por Dios.

Ten mucho cuidado. Merche.

¡Métete en casa, madre, por Dios!

Antonio...

Quiero que vuelvas a casa. -Muy bien. Vámonos.

-No, no. No lo dices de corazón.

-¿Cómo quieres que te lo diga, si tienes una pistola?

-Usted cállese o tendremos un disgusto.

-Olga, por favor. -No eches más leña al fuego.

-Oiga usted, el que tanto grita. -¿Qué?

-¿Aquí a qué hora se come?

Es el cantamañanas, el marido de Amparo.

¿El marido de Amparo? Sí.

¿Va armado? Pues creo que sí.

Yo he visto una pistola.

Ya te dije que con esas mujeres tendríamos problemas.

Antonio...

¿Qué haces? Voy a por la niña.

No, Antonio. ¿Cómo se llama el cantamañanas?

Roberto. No te preocupes. Quédate aquí.

Por Dios, por Dios...

Pasen ahí. Vamos.

Roberto, ¿estás loco? ¿Otra vez este tío?

Las que hagan falta. Baja eso. Estáis juntos, ¿no?

Que no estamos juntos. Este es mi barrio.

Este es mi bistró, y mis párrocos.

Esas son mis vecinas, y esa es mi nieta.

Venga, baja esa pistola. No.

¿Qué quieres? Hablar.

Pues ya me quedo yo. Venga, hablemos.

Contigo no, coño. Con ella.

¿Con quién? ¡Con mi mujer, hostia!

(Disparo)

¡Llama a la Policía!

¡Si llamo se va a liar a tiros! ¡Que llames a la Policía!

Baja esa pistola. No hagas tonterías.

Vas a hacer daño a alguien.

Baja esa pistola, ¿eh?

¡Vete, Merche!

Vamos a ver. Yo me quedo para hablar.

Y los demás salen. ¿Estamos? No.

Amparo se queda. Bueno, sí, Amparo.

Pero los demás, con mi nieta, fuera.

Venga. Venga, hombre. Déjales salir.

No sea que haya una desgracia. Déjales.

Sí, sí. Ya está...

¡Ay! ¡Karina! Pensaba que no vendrías.

-Y yo pensaba que no llegaría.

Tuve problemas con la canguro. Ya te tocará.

Enhorabuena. Muy bonito el vestido. -Gracias.

Gracias.

-Estoy buscando a Carlos. -Carlos...

Les pasa a los de la agencia que son unos cagones.

Parece que están en una comunión.

Toma comunión.

Joder.

Esta coca es la hostia, tío.

Andrés es un cabronazo, pero eso sí:

como anfitrión es el número uno.

¿A que no sabes quién se ha acostado con Jose?

(ASPIRA PROFUNDAMENTE)

Te lo tengo que contar, tío.

Pero es que no me dejó ni subir a su casa.

Terminamos de currar... y nos fuimos al coche...

(Inaudible)

¡Apareciste por fin!

-No, me voy. -¿Por qué?

-Sabía que no tenía que venir.

-Es un buen chico. No le cortes las alas.

Sé el hada buena, no la bruja mala.

-Es que igual la bruja mala eres tú.

Ramón, menos mal que sigues aquí. -¿Pasa algo?

-Llévame a casa. -Venga.

¿No íbamos a comer? Vale.

Sale la niña.

¡Olivia!

¡Mercedes!

Sacad a la niña de aquí. Subídsela a mi madre.

¿Y Antonio? ¡Mercedes!

La Policía viene de camino.

Yo no me voy, Antonio. Esta es mi casa.

Pero vamos a ver, que va a pasar una desgracia. Vete.

Que enseguida salimos.

-Venga, vamos.

¡Vamos!

¿Y Antonio? No ha querido salir.

Bueno, pues ya estamos solos.

Ahora me voy a poner aquí

y nos vamos a poner a hablar los tres si quieres.

No hay nada de qué hablar. ¿Un cigarro?

No. Yo sí. Perdona que fume.

Me dice mi hija que no fume,

y mi mujer que no quiere enviudar, pero...

A Amparo no le importaría enviudar, ¿verdad?

-¿Cómo puedes decir una cosa así?

-Te ahorrarías el divorcio.

Y encima te darían una pensión. ¿Te imaginas?

Qué bien, ¿no?

Muerto el perro se acabó la rabia. -¿Qué dices?

-Ahora se hace la santa, pero no sabes cómo me trata.

Con un asco... -Eso no es verdad.

-¡Con asco, sí, señor! ¡Con asco!

Que parece que no he hecho más en la vida porque no he querido.

Y poniendo a mi hijo en mi contra. -Eso es mentira.

Jamás le he hablado mal de ti.

-Yo soy un hombre templado.

Si no lo fuera, no habría pasado el psicotécnico.

(Sirenas)

No lleva una pistola cualquiera.

Que esto no es América.

(Coches frenando)

Deja la pistola. Que no te pillen con ella.

¿Ves lo que has conseguido?

Mira a esa gente.

¡Mira a toda esa gente!

¡Has puesto a todos en mi contra!

¡Mi hijo no me habla, no coge el teléfono!

¡Siempre que ha pasado algo, yo te he pedido perdón!

-¡Y yo te perdonaba! -¿Y esto me lo vas a perdonar?

¿Me lo vas a...?

Venga, vamos.

Vamos.

¡Suéltala!

¡Suéltala! ¡Que es el de dentro!

¡El arma, suéltala! ¡Venga! ¡Sí, sí!

¡Al suelo! ¡Al suelo! ¡Que no es él, que es mi marido!

¡Al suelo! -¡Él me protege!

¡Que está dentro!

-¡Señora, fuera de aquí! ¡Al suelo!

¡No! (AMPARO) ¡Que él me protege!

Vamos. Está ahí dentro.

¿Qué ocurre, agente?

Que tengo mi taller ahí, y ella vive en esta casa.

-Ramón, espérame aquí. Vuelvo ahora. -Vale.

Al ver a la Policía ha... Ya ha pasado todo.

Angie, ¿dónde está Olivia? -Está bien, está arriba.

A ver esta mujer. Esta mujer está fatal.

Charly, ¿adónde vas? Me voy.

¿Cómo que te vas? ¿Y el discurso? Toma, te lo regalo.

Pero si no puedes conducir. ¿Adónde vas?

(OFF) "Desmayarse, atreverse, estar furioso,

áspero, tierno, liberal, esquivo, alentado, mortal, difunto,

vivo, leal, traidor, cobarde y animoso".

Carlos.

"No hallar fuera del bien centro y reposo.

Mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,

enojado, valiente, fugitivo, satisfecho, ofendido, receloso...

Huir el rostro al claro desengaño,

beber veneno por licor suave.

Olvidar el provecho, amar el daño.

Creer que un cielo en un infierno cabe.

Dar la vida y el alma a un desengaño.

Esto es amor. Quien lo probó lo sabe".

Buenos días. Control rutinario

de alcoholemia.

¿Me deja los papeles del coche, por favor?

¿Me permite el carnet de conducir?

Coja la boquilla, por favor.

Al revés, caballero.

¡Hola, hola!

(Conversación inaudible)

Está cargada.

(Pitido)

¿Me permite?

Haga el favor de bajar del coche.

(Conversación inaudible)

Cuéntame cómo pasó - T 19 - Capítulo 347: "Esto es amor, quien lo probó lo sabe"

22 nov 2018

Carlos, en Sagrillas, busca superar su adicción y acabar la novela que ya debía haber entregado. Inés y Tony van a verle, y regresa con ellos a Madrid para reencontrarse con Karina y volver de nuevo al trabajo. Además, es la boda de Andrés y Julia, y se ha comprometido a ir con Karina.

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  1. luckygirl

    Hola a tod@s!!....somos varias las personas que estamos buscando una canción....es la del capítulo 347....cuando Carlos le está escribiendo una carta a Karina...la canción que se oye de fondo.....por favor si alguien la sabe desde ya muchas gracias!!....porque de verdad no logro encontrarla....incluso he escrito a RTVE....y de momento no me han contestado.....si alguien la sabe por favor!!! Desde ya muchas gracias, tengan todos una buena semana....

    12 dic 2018
  2. Alfredo

    Precioso final de temporada, he llorado muchísimo. Es una pena que se vaya Carlos de la serie, ya que es el que nos cuenta la historia de toda ella desde su punto de vista. Espero perdure muchos años más. Por cierto felicidades por el flashback de Carlos desde el último capítulo de la temporada 19 hasta el comienzo de la serie de Cuéntame cómo pasó en la primera escena de la temporada 1 del capítulo 1, esperaba algo así y lo habéis clavado. ¡Enhorabuena! Felicidades y fantástica serie.

    01 dic 2018
  3. Xavi

    El tema que buscas es de Burning y la cancion se llama Una noche sin ti....precioso tema!!!!

    30 nov 2018
  4. Héctor

    Las vias para automóviles no existían en ese año . Con lo que no pueden venir en un test del código de circulación. Error de guión.

    29 nov 2018
  5. Luis Berni

    Cómo se puso cuesta abajo lo de Carlos, después de estar en Sagrillas tratando de limpiarse: el libro rechazado y teniendo que devolver el adelanto, emborrachándose en la fiesta de casamiento de su jefe y viendo a su ex novia Julia cocainómana, que lo paren por control de alcoholemia, Karina que se va... ¿Tan mal va a ser su salida de la trama? Paquita: la que le faltaba: enfrentarse a un mafioso. Ojalá que su bravura no se le venga en contra. Antonio: excelente cómo lo enfrentó al marido de Amparo rematando todo con ese botellazo por la cabeza. Fuerte e intenso este penúltimo capítulo de temporada. A ver cómo termina todo dentro de unas horas. Gracias por todo y hasta entonces. P.D.: Me gustó el final con Peter Gabriel y su hoy clásico "Sledgehammer".

    29 nov 2018
  6. Sandra

    ¡Hola! ¿Cuál es la canción que suena de fondo en la primera escena en la que Carlos lee su carta en OFF? Es preciosa y no la encuentro. ¡Gracias de antemano!

    26 nov 2018