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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T 19 - Capítulo 339: "Las viejas heridas" - ver ahora
Transcripción completa

(Sintonía "Cuéntame cómo pasó")

# Cuéntame

# cómo te ha ido

# en tu viajar

# por ese mundo de amor.

# Háblame de lo que has encontrado

# en tu largo caminar.

# Cuéntame cómo te ha ido,

# si has conocido la felicidad.

# Cuéntame cómo te ha ido,

# si has conocido la felicidad.

# Cuéntame cómo te ha ido,

# si has conocido la felicidad. #

Ay, Señor, Señor.

Yo, pecador, me confieso a Dios Todopoderoso,

a la bienaventurada Virgen María,

al bienaventurado San Miguel Arcángel,

al bienaventurado San Juan Bautista, a los apóstoles Pedro y Pablo,

a todos los santos

y a vosotros, hermanos, que he pecado...

gravemente, con el pensamiento, palabra y obra.

Por mi culpa, por mi culpa, por mi gravísima culpa.

Por eso ruego a la bienaventurada siempre Virgen María,

al bienaventurado San Miguel Arcángel,

al bienaventurado San Juan Bautista, a todos los...

¡Madre!

¿Qué estás haciendo, madre?

¡Será posible! ¿Por qué lloras?

(VOZ OFF CARLOS ADULTO) "El pasado es una historia

que nos contamos a nosotros mismos.

Una manera de entender mejor quiénes somos

y cómo hemos llegado hasta aquí.

En hurgar el pasado andaba yo en ese ingrato mes de junio de 1987,

buceando en la memoria de los Alcántara

para escribir mi nueva novela.

Aún no sabía que en la búsqueda me encontraría

con el secreto mejor guardado de nuestra historia.

Lo que sí sabía es que para lanzarme de nuevo a escribir

tenía que quitarme las telarañas, mirarme al espejo

y reconocerme a mí mismo".

Qué bonito. Precioso.

"Aquel fue el dramático verano

en que mis padres cumplieron su amenaza

y metieron en un internado a mi hermana María,

cautiva de su pasado de mal estudiante.

También fue el tiempo del juicio en Francia

al jerarca nazi Klaus Barbie.

De la cuenta atrás para el pueblo de Riaño,

que se quedaba sin pasado y sin futuro

al ser demolido tras años de resistencia.

De la mediática llegada de Jesús Gil al Atlético de Madrid,

y del inicio de la leyenda de Pedro Delgado

en el Tour de Francia.

Para nuestra familia fue un tiempo para la leyenda:

la que había dejado en nuestro recuerdo

alguien muy importante para todos nosotros".

Faltarían cuatro más, ¿eh?

Ya. Bueno, pues dígale que hemos llamado.

Muchas gracias. Adiós.

Que la niña no se puede poner porque está en una clase importante.

Si es que no se quiere poner.

Al final nos va a agradecer que la metiéramos en un internado.

Porque un internado es un internado.

Yo creo que hemos sido demasiado duros con ella.

¿Qué dices? Por Dios.

Si solo son dos meses. Ya.

Debimos ser más duros antes.

A ver si va a ser peor el remedio que la enfermedad.

O sea, que si no hacemos, malo. Y si hacemos, peor.

¿Tenemos albóndigas para cenar? Ajá.

¿Por qué las haces tan pequeñas? Para que puedas comerte 10 o 12.

Ah, eso está muy bien. -¿Se puede?

¿Qué tal, Antonio? ¡Qué sorpresa!

Alcalde, ¿cómo estás? Muy bien.

Mire, Herminia. Un forastero alcalde de Sagrillas.

Lo importante no es donde se nace, sino a quién representas.

Eso también es verdad.

Hemos colocado la placa. ¿Sí?

Ha quedado muy bien. ¿Bien?

¿Sabes si vendrá la loba? ¿Quién?

¿Quién va a ser? La viuda, Paca.

¿Cómo no va a venir? Homenajean a su marido...

Si viene todo el barrio. Ya, es verdad.

Verás, Antonio... ¿Qué pasa?

Se comenta que vais a vender parte de la bodega y de las viñas a Somoza.

Cómo corren aquí las noticias.

Entonces las cosas van a cambiar. No.

No. Yo sigo siendo mayoritario. Las cosas no van a cambiar nada.

Mientras Maite y tú sigáis haciendo las cosas bien, nada cambia.

Esa tierra es mía, ¿eh? Métetelo en la cabeza.

¿Tiene Mauricio el teléfono de Sagrillas?

Sí, se lo di. ¿Seguro?

Que sí, que se lo di. -Parecéis un par de viejos.

Todo el día preocupados.

Y eso que tiene una carita de culito de bebé al chiquitín...

-Es que me cuesta separarme de la niña.

Es un fin de semana. Venga.

Os viene muy bien estar un par de días sin hija, joder.

-A todos. Y tanto.

Lo de los hijos es muy heavy. ¿O no? Te quejarás. Tú vives como un rey.

¿Yo como un rey? Solo tienes a Santi los findes.

Los findes son tremendos.

La de veces que he ido al parque de atracciones,

al zoo, vi dos veces "Superman IV" y tres "Loca academia de Policía 3".

¿Por qué no venís a la fiesta de Tobarra?

Ay, sí, venid, anda. Así lo pasamos bien.

¿Eh? Que yo desde Barcelona solo quiero eso.

Paso. Para dos noches que dormiremos del tirón.

Joder... Sí, abuelo. No vayas a coger frío.

No, pero es verdad. ¿Y qué pintamos en Tobarra?

El Civilín os invitó a vosotros. -¿Quién es ese?

Uno de Tobarra, que salía con mi hermano de mozo.

-Su padre era guardia civil. Menudo es el Civilín.

Le gusta más una pista que a un tonto un lápiz.

Quiere invitar a sus discotecas al presentador del telediario

y a la actriz de moda. Está celoso.

¿Estás celoso? No.

Ah, estás celoso. Oye, ¿esa no es la abuela?

¿En qué anda?

Lleva flores. Irá al cementerio.

Joder, ya tiene más gente dentro del cementerio que fuera.

Y en su vida el mundo ha cambiado más

que en las cinco generaciones anteriores.

Ella es mi novela.

Cada vez lo tengo más claro.

Yo, pecadora, me confieso a Dios Todopoderoso.

a la bienaventurada Virgen María,

al bienaventurado San Miguel Arcángel,

a San Juan Bautista

y a vosotros, hermanos, porque pequé gravemente

de pensamiento, palabra y obra por mi culpa, por mi culpa,

por mi gravísima culpa.

(Música en auriculares)

¿Qué pasa?

-Si vamos a compartir habitación, debes ser una tumba.

-¿De dónde los has sacado?

-Me las trae una que trabaja en la cocina.

Son para mi cumple.

-¿Hoy es tu cumple? -Mañana.

Pero hoy damos el fiestón.

Vienen Mona y Laura. Son la leche.

Tú también estás invitada.

-Gracias.

-Así te integras.

La mayoría son imbéciles, pero no hay donde escoger.

Oye, mañana es día de padres. ¿Vienen los tuyos?

-Por lo visto, tienen cosas mejores que hacer.

-¿Están divorciados?

-No, pero estoy enfadada con ellos.

Prefiero no verles. -Ya.

Mi madre murió. -Joder, qué palo, ¿no?

-Bueno, yo era muy pequeña. No la recuerdo.

Pero... mi padre es guapísimo.

Ya lo verás. Es superalto.

Mañana vendrá y estaremos aquí todo el día juntos, en El Escorial.

Mira qué me ha enviado.

Aquí.

¿Qué te parece?

Es genial, ¿verdad?

¿No?

Así que cuando entraron las tropas de Franco,

¿salisteis todos a jalearles?

Carlos, ¿por qué quieres escribir de esas cosas?

Porque sé más de los reyes godos y los Reyes Católicos

que de la Guerra Civil.

No le gusta hablar de la guerra. Pero a mí sí.

Bastante sufrió la gente entonces como para ahora recordar.

¿No te vale ya?

De verdad, ¿eh?

Cuando llegaron los nacionales al pueblo

el cura nos dijo que debíamos salir todos para jalearlos.

Yo me fui a la plaza con el abuelo y con tu madre.

Y cuando entraron... estaba muerta de miedo.

Me quedé ronca aquel día de tanto gritar:

"¡Viva Franco! ¡Arriba España! ¡Viva Franco! ¡Arriba España!".

Mi padre también salió a jalear a las tropas de Franco.

Pero no le sirvió de mucho. Esa misma noche Mauro mandó matarle.

A él y a varios más. Y en el pueblo nadie dijo nada.

Espera, ¿esa noche mataron al abuelo?

Esa noche mataron a tu abuelo, hijo.

Esa noche escondiste al maestro.

Vaya...

(INÉS) Nos vamos. A quemar Tobarra.

¿Os vais? Sí.

Si la abuela ha hecho albóndigas muchos.

Abuela, lo siento. Es que cenamos con las autoridades.

No podemos hacer ese feo.

¿Civilín con las autoridades? Sí.

Hay que joderse. Su padre preocupado

por ese mangarrián, y resulta que es el rey de Tobarra.

-Limpia eso, hijo. Haz el favor.

Venga.

¿Dónde vas tú tan guapa para ir a Tobarra?

-¿Voy bien? Vas de lujo.

Guapísimos, pero podíais haber avisado.

A firmar autógrafos.

(Teléfono)

Buenas noches. Guardadnos albóndigas para mañana.

Mauricio.

Ah. Vale, se lo digo.

Que es Liceria. Dice que ha visto luz en el hostal.

Me cago en la leche.

¿De dónde venimos, del hostal?

Sí, ¿por qué?

¿Cómo que por qué? Porque es la casa de mi madre.

Mira, Antonio, yo no quiero problemas contigo.

¿Y por qué te metes en mi propiedad?

-Usted es Antonio Alcántara, supongo. Sí.

Soy Eva Ferrero. Trabajo en Ferrero y Amorós Abogados.

Representamos a doña Francis Ramos.

¿Ahora se llama como la mula? ¡Papá!

Que le pega mucho. La señora Ramos

nos ha solicitado que evaluemos todas sus propiedades.

Que ya os he dicho que esa es la casa...

De su madre, sí.

De la de usted y de la de su hermano.

Por tanto, doña Francis y sus hijas

son dueñas al 50 por ciento. Sí.

Pero el marido de la señora Francis, mi hermano,

cedió a mi hijo el uso de la parte de su casa

para un negocio. Donde le contraté a él.

Negocio que no funciona.

No, está cerrado temporalmente, señorita.

Señora, si no le importa.

Y la cesión no consta en ningún documento.

Pues claro que no. Mi hermano y yo no firmábamos nada.

¿Qué venís, a jodernos?

No conteste. Vámonos, papá.

Pero que en esa casa he nacido yo. Sí. Y también Miguel. Vámonos.

¿Qué dice la hija mayor de mi hermano?

François tendrá algo que decir, ¿no?

Renunció a su parte de herencia en favor de sus hermanas.

Firmó un acta notarial.

¿Firmó un acta?

Me voy a fumar un cigarro. Papá...

Ahora voy.

Vamos.

Venancio, ¿tú crees que si hablo con Paquita podemos arreglarlo?

No conteste. ¡Tío!

Esto hará polvo a mi padre.

Y también a Paquita. A todo el mundo.

¿Y qué necesidad hay? Si está forrada.

-Mira, Carlos... -No.

Somos familia, tío.

Es una pena.

-Carlos, yo estoy de su parte.

Ahora es mi mujer. Tú harías lo mismo.

Vámonos. No, no haría lo mismo.

¿Tú sabes el odio que puede existir en las familias?

Pues me imagino que de los odios más jodidos,

porque vienen del cariño. Exacto.

En las guerras normales, la gente se mata sin conocerse.

Pero en esta sobre la que quieres escribir

nos matamos entre nosotros.

¿Por eso os cuesta tanto hablar de ello?

Aquí... las familias se dividieron,

y sacaron todo el odio que tenían dentro:

las envidias, los desaires,...

las riñas por las herencias... Todo.

En los pueblos no fue la política, fue la mierda.

Y salió toda la mierda. Y a muchos se los llevó por delante.

Si no quieres escribir un panfleto como "Los cipreses creen en Dios",

tienes que escribir sobre eso.

"Los cipreses creen en Dios". Sí.

Papá, ¿quién fue tu maestro?

Mi maestro fue don Samuel. El único que había en el pueblo.

¿El único? ¿Solo había uno? Sí.

Don Samuel.

¿Y don Samuel fue... el maestro que escondió la abuela?

Sí.

Sin que se enterase el abuelo.

El abuelo se enteró más tarde. Ah, ¿sí?

Creo, sí. Algo pasó.

¿Crees que la abuela y el maestro tenían algo?

No. No. No. No, no.

Me refiero a... algo de verdad.

Algo platónico, una historia de amor.

No. Sería muy bonito, pero no creo que ella...

Entonces ¿por qué le escondería?

Debía ser muy peligroso.

Era muy peligroso, joder. Y tanto que lo era.

Si escondías a un perseguido, te podían mandar a la cárcel.

O... al paredón.

Debía haber un buen motivo.

¿El maestro no tenía familia? No.

Don Samuel era soltero.

Era muy republicano. Sí, me acuerdo.

Y le gustaba mucho la naturaleza.

Y nos daba clases en el campo, en un roble qué hay allí.

A ver, niños. ¿Qué veis aquí?

Y no vale decir "una piedra".

(TODOS) Un pez. -¡Un pez!

Pues este pez vivió muy cerca de aquí hace millones de años.

Había un mar, pero hace tanto que ni existían los seres humanos.

¿Y había dinosaurios por aquí?

-Hala, va a haber dinosaurios en Sagrillas...

-¿Por qué no? Quizá se pasearan por aquí mismo.

Que estuvieran durmiendo la siesta bajo el roble.

Cuando el mar se retiró, algunos de estos peces

se adaptaron a vivir en tierra firme convirtiéndose en reptiles.

Y algunos de estos reptiles se convirtieron en dinosaurios.

Otros, en aves.

Y otros en pequeños mamíferos.

Algunos de estos se convirtieron en primates.

Y algunos de estos primates... dieron origen a los hombres.

¿Primates qué son?

Monos.

-¿Nuestros primeros padres eran monos?

-Se puede decir que sí.

-¿Y Adán y Eva?

-Esa historia es la manera sencilla

de hablar del origen de los hombres antes de la Teoría de la Evolución.

-Entonces Dios miente.

Y la Biblia miente.

Y el cura miente. Y el papa Pío XI también miente. Todos mienten.

-Si quieres, quedamos a tomar un café. Ahora estoy dando clase.

-Estás dando basura.

-No es basura.

Es ciencia.

-Les estás metiendo ideas comunistas en la cabeza.

-Pero qué burro eres, Victoriano.

-¿Ves esto?

Falta muy poquito para que se abra la veda.

-Bueno, chicos...

El pez... ¿es un pez chiquitito o es un pez grande?

(Música)

¡Hoy tenemos con nosotros a dos manchegos de nota!

Dos manchegos de verdad. Por encima de todo dos amigos

que vienen a dar color y simpatía a nuestra fiesta.

Ellos son los reyes de la televisión.

Por favor, señoras y señores:

¡un fuerte aplauso para los hermanos Alcántara!

Bueno, y ahora os pido que les dejéis tranquilos cinco minutitos

para que se puedan tomar un cubata tranquilos.

Y después continuamos con los autógrafos.

Ahora todo el mundo

¡a bailar!

Joder, tu amigo es demasiado, ¿eh? No lo sabes. Menudo pieza.

No has parado de firmar, macho. Y tú.

Bueno, tú el doble.

El doble por el poder de la tele.

Y que soy rubio, que eso... -¿Qué, el garito mola?

-Sí, es precioso. -Tiene clase, ¿eh?

Mucha clase, joder. ¡Me lo habéis llenado vosotros!

No veas tú qué expectación. Además, las niñas van salidísimas.

Bueno, tu hermano sigue arrasando.

Claro, que a mí, quien me alegra los ojos eres tú.

Cuidadito, ¿eh? Eh, ¿otra ronda?

Yo ya llevo dos copas. -Y yo.

-Venga. ¿Quién conduce de vuelta?

¿Piedra, papel o tijera? Venga.

-Hola, Toni.

Hola. -Es Marillanos, mi prima.

No me digas que no te acuerdas. Sí. Perdona.

Salía con nosotros en la pandilla. Sí.

Hacía siglos que no te veía. -Y tanto.

Desde que me quedé embarazada. ¿Te quedaste embarazada?

Sí. Tengo un niño de nueve años. Rubio.

¿El... baño? ¿Dónde está?

-Por allí. Pues nada, vengo ahora.

Bueno, tengo que currar.

-¿Otra copa? -Sí.

(Risas)

¿Hace cuánto que no le ves?

A tu padre, digo.

-Desde navidad. -Eso es medio año.

-Es que es diplomático. Trabaja en Gabón.

Y claro, no quiere llevarme allí.

-Porque eres un estorbo. -No, lista.

Porque es peligroso.

-Yo tengo la teoría de que a los padres les estorbamos.

-O eso o no saben qué hacer con nosotras.

-¿Tú por qué estás aquí?

-He cateado cuatro. -Tampoco es tanto.

-Es que mis padres son muy mayores y muy antiguos.

-¿No tienes hermanos? -Sí, pero son mayores que yo.

No me apoyan.

-O sea, que naciste por accidente. Típico.

-Mi padre es un hombre de su tiempo. Siempre lo dice:

"Soy un hombre de mi tiempo".

Es verdad.

-Tu padre se ha echado una novia de 20 años y pasa de tu culo.

-No es verdad.

-Todos pasan de nosotras. Es mejor que lo sepamos clarito.

Nos quieren, pero lejos.

-Mi padre me quiere muchísimo, lista.

-La cuestión es que te pasa dinero, ¿no?

Pues ya está.

-Creo que voy a vomitar.

-Esta tía no ha fumado nunca. Menuda pardilla.

-Chinchín.

(Arcadas)

(TV) "No se hundió el frente de Madrid.

Ahí están los soldados de Franco clavados en ese costado de la urbe.

Aunque removida la tierra, fundidos los muros,

barridos los árboles..."

(Golpes)

"...y el combate sin pausa les apartarán de allí,

hasta que hacia adelante toda la ciudad sea suya.

En estas ruinas magníficas...".

Pero ¿qué haces, hijo? Fue aquí arriba, ¿no?

Aquí escondió al maestro. No insistas.

Sí que insisto. ¿No ves cómo se pone la abuela?

Seguro que hay una historia buenísima y se muere por contarla.

Estoy segura de que no, así que bájate de ahí.

Qué cabezón te pones, cariño. ¿Y tú no sabías nada?

No. ¡No me lo creo!

Yo me enteré por casualidad,

cuando hicimos obras y apareció la habitación donde estuvo.

Pasaron cosas que no debían haber pasado.

Las guerras son muy malas.

Mi padre fue a Cuba, mi hermano mayor estuvo en África,

y nosotras...

Escribe cosas bonitas, hijo.

(Puerta abriéndose)

Se me escapa. Se me escapa.

Corre, entra, que tengo los pies helados.

No hay manera de que diga nada.

Es como una tumba. Se ha cerrado en banda.

¿Sabes qué hace hablar a la gente mayor? La música.

¿Qué? Que sí.

Tú a mi madre le pones "Dos gardenias para ti"

y empieza a rajar como una posesa.

En serio. Todo el mundo tenemos una canción.

Tu abuela también tendrá una.

Ay, ay, ay. Estás helada. Pues tú eres como una estufa.

¡Qué bien!

Me gustaría escribirla en primera persona, ¿sabes?

Que fuese ella la que cuente la historia.

Una mujer de pueblo, con su marido, con su hija,

con su casa, con su huerto.

Y de pronto... la guerra lo destroza todo.

Y todo el mundo se vuelve loco y ella no entiende nada.

¿cómo van esos pies?

Ya bien. ¿Sí?

¡Uy!

Mañana mi padre la va a liar pero bien.

Con Paquita. Ajá. Ya casi la lía hoy.

¿Y qué piensas hacer?

No sé.

(Música)

Moza, ¿te apetezco?

Venga, que nos vamos. ¿Ahora? Pero baila un poco.

Sí. Estás trompa y te van a comer. Que no tienes que defender mi honor.

Que mañana vas a estar fatal. Me lo agradecerás.

Eres un muermo.

¡Adiós! ¡Adiós!

-¿Ya os vais? -Sí. Ya ves que no se enrolla nada.

-Si quieres quedarte, no hay problema.

Cuando cierre te bajo al pueblo.

-Vale. Gracias por la oferta,

pero me la llevo ya.

-Pero bueno... -¡Adiós!

-Hasta luego, gracias.

Gracias. Muchas gracias.

-Para un día que hacemos algo. No te aguanto, ¿eh?

-¿Te vas sin decirme nada?

¿Sin decirte nada de qué?

¿Por qué me hablas así? ¿Yo? Así ¿cómo?

Pues a la defensiva.

Te estoy hablando muy normal. Lo siento.

Eres un cabrón, Toni. ¿Perdona?

Es que ha sido volverte a ver

y se me ha venido el mundo abajo. -¿A qué viene este psicodrama?

Tu hijo.

Tiene nueve años. ¿Cómo?

Que es tu hijo. No hagas como que te sorprende.

¿Me vas a decir que es mío?

¿Me lo vas a negar?

Eh... Marillanos, te estás equivocando.

Tú y yo nunca hemos... San Roque del 77.

Mi primo, tú y yo hasta las trancas.

Yo me sentí mal y me acompañaste a casa.

Por el camino de albercas. ¿Te suena ahora?

-Vámonos, anda, Toni. Anda.

-Después de tanto tiempo no voy a pedirte que lo reconozcas.

¿Por qué no me dijiste algo antes? Porque tengo orgullo.

Y soy una persona decente. Pero lo tuve que criar yo sola.

-Va, va. Vámonos.

-Rubén es hijo tuyo, Toni. Te dice la verdad.

No me jodas, ¿eh? Sí.

Sí.

-A ver, bonita.

¿Tú de qué vas, eh? ¿Qué coño quieres?

-Un poco de dinero no vendría nada mal.

Los libros son caros, y el dentista.

Podría sacar pasta hablando del hijo secreto

del presentador del telediario.

Me suena a que me cuelgas el mochuelo.

¿Has visto la foto?

Es que sois clavaditos, tío.

¿Me estás chantajeando? Bah... Vámonos de aquí ya.

-Venga, va, va. Ya, venga. Vámonos.

-Muy mal, Toni, ¿eh? Muy mal.

No es verdad. -¡Que nos vamos!

-Esto no se queda así. ¿Me oyes?

(SUSPIRA)

Vamos a ver, ¿te acostaste con ella o no?

No... No sé.

No sé. Es que fue hace 10 años, joder.

No me acuerdo bien. Había bebido. Eso creo, sí.

No lo sé. Jo, pues estamos buenos.

Pareces Julio Iglesias con tantos hijos.

No. Yo tengo un hijo y ya.

Esa Marillanos tiene mucho peligro. Ya veo que tiene mucho peligro.

Es capaz de cualquier cosa.

¿Y qué coño hago?

Ahora que me veía en la portada del "Garbo".

No estarás pensando en pagar a esa loca.

Menos mal que Deborah no está aquí. ¿Qué pasa con Deborah?

Cree que soy un obseso sexual.

Bueno, Igual tiene razón.

¿Qué dices tú? ¿Que tú nunca has sido infiel o qué?

Sí.

Alguna vez. Ya está.

Nuestro hermano pequeño también lo fue.

Y nuestro padre, sí.

La única que se libra es mamá.

Bueno, que sepamos.

No me jodas. (RÍE)

Y María.

Y la abuela, claro. Que sepamos.

Aquí tienes todo ordenado y claro. Bueno.

¿Seguro que no quieres que te acompañe?

No hace falta, Merche.

Es la primera reunión con Somoza.

Me preocupa la documentación que le haya dado la loba.

¿Ya empezamos con la loba?

Si es que me hierve la sangre, me cago en la leche.

Se me sube la bilis. Con lo que hemos hecho por ella.

Pues yo la entiendo.

No lo digas ni en broma. Pues sí.

Ella lucha por sus intereses y los de sus hijas.

Como tú. Como hacemos todos los padres.

A ti te gusta probarme de vez en cuando.

No. Yo lo que quiero es que intentes ser justo.

¿Eh? Que no intentes imponer tu voluntad y que escuches.

Que tú eres un hombre bueno.

Y cuando eres bueno eres el mejor. Por eso estoy tan orgullosa de ti.

Bueno. La bodega la seguiremos llevando igual.

Vamos a hacer lo mismo, que se ponga Somoza por delante.

Debes estar tranquilo.

Si somos los socios mayoritarios... Eso.

Pues eso. Estate tranquilo.

¿Eh? Tranquilo. Muy bien.

¿Sabes por qué yo no juego a la lotería?

¿Por qué?

Porque el premio gordo me tocó contigo.

Claro, no me va a tocar dos veces. Por eso no juego.

Vamos a ver qué me presenta la loba.

Bueno, a ver. ¿Qué quieres saber?

Me has tenido toda la noche sin pegar ojo.

Con lo poco que he podido dormir.

Unas pesadillas horribles. Lo siento, abuela.

Pero ¿tú crees que con lo que yo te cuente puedes escribir una novela?

Yo creo que sí.

-Igual se siente más cómoda si yo me voy.

-No, no. No hace falta. ¿Te importa si te grabo?

Don Samuel... Se llamaba don Samuel.

¿Cómo vais, chicos?

(HERMINIA, OFF) "Don Samuel llegó a Sagrillas

al poco de proclamarse la República.

Era uno de esos maestros nuevos, con ideas.

A algunos no les hacía gracia,

pero los chicos volvían del colegio contentos.

Y sobre todo con ganas de leer".

Leer.

Eso es lo que yo más echaba en falta en aquellos años.

Porque yo era casi analfabeta.

Y tenía mucha pena de mí misma.

Cuando ya estaban muy cerca los nacionales,

se corrió la voz de que le darían el paseo a unos cuantos.

"Y él desapareció.

La escuela quedó vacía.

Y después de unos días, todos imaginamos que se había escapado".

-¡El rojo bueno es el rojo muerto!

-"Pero no fue así".

-¡Y ahora ha llegado nuestro momento!

Una tarde estaba yo sola en casa cosiendo.

Habíamos mandado a tu madre con unos parientes,

y el abuelo había ido con unos parientes a apuntarse a Falange.

# Échale guindas al pavo.

# Y échale guindas al pavo,

# que yo le echaré a la pava

# azuquítar, canela y clavo.

# Que yo le echaré a la pava... #

(OFF) "Y de pronto...".

-(TOSE)

¡Samuel!

-Ayúdame, Herminia. Me van a matar.

Solo será una noche. A lo sumo dos. Hasta que se calmen las cosas.

-Si se entera Rafael, me va a matar.

-Te lo suplico, Herminia.

¿Cuántos días lleva sin comer? -Tres.

Igual alguno más.

Ya no me acuerdo. -Le pondré unas lentejitas.

Pero cómaselas rápido, que mi marido está al llegar.

-Sí.

Saben a gloria.

-Gracias.

-Solo será esta noche. Mañana partiré con el sol.

Intentaré llegar al tren.

Hay que mover eso.

¡Vamos, venga!

¡Arre!

Tienes la fuerza de un pajarito.

Está usted muy débil, ¿eh?

Coja el jergón.

¡Venga, hombre!

Ay, por Dios.

¡Métase ahí!

Aquí curábamos el jamón cuando había gorrinos.

Ahora le subo algo de comida y un orinal.

-¡Herminia! Herminia, ¿dónde estás?

-¡Ya voy, Rafael!

¡Te bajo un poco de vino!

(HERMINIA) El pobre pilló una pulmonía.

Y al día siguiente no fue capaz de levantarse de donde estaba.

Pensé que se me moría.

Mire, Samuel. Esto le va a sentar estupendamente. Venga.

Despacito. Despacito.

Así. Así, eso es. Así.

Un poquito más, que esto es mano de santo.

Ya verá cómo se va a poner bueno al momento.

Así. Así.

(SAMUEL TOSE)

-(REZA SUSURRANDO)

Ay, Señor, Señor. Que se cure este hombre, Dios mío.

Que se cure este hombre.

(OFF) "Le salvé la vida a base de infusiones de ajo, limón y miel".

Ay... Gracias, Dios mío.

"Y así fueron pasando los días,

las semanas...

Hasta que un día...".

Enséñeme a leer de corrido.

-¿Cómo de corrido?

-Me cuesta mucho leer, y yo me juego la vida por usted.

-A ver.

Ha hecho usted muy buena elección.

"Campos de Castilla", Antonio Machado.

Este es el que me gusta a mí.

A un olmo seco,

al olmo viejo hendido por el rayo y en su mitad podrido.

Con las lluvias de abril y el sol de mayo

algunas hojas verdes le han salido.

El olmo centenario en la colina que lame el Duero,

un musgo amarillento le mancha la corteza

al tronco carcomido y polvoriento.

No será... cual los álamos cantores que guardan el camino y la ribera,

habitado de pardos ruiseñores.

El ejército de hormigas en hilera va trepando por él,

y en sus entrañas urden sus telas grises las arañas.

-Qué hermoso. -Hermosísimo.

Olmo, quiero anotarme en mi cartera

la gracia de tu rama verdecita.

Mi corazón espera también hacia la luz y hacia la vida...

otro milagro de la primavera.

Siéntese, Herminia.

Siéntese.

Empiece por aquí.

-Al... al olmo...

-Al olmo... -Vie... vie... Al olmo viejo.

Al olmo viejo. -Al olmo viejo. Muy bien.

Muy bien.

Vosotros habéis podido ir a la escuela.

Y a la universidad.

No sabéis lo que es.

¿Quieres un poco de agua, madre? -Ya voy yo.

-¿Has estado escuchando?

Entonces, ¿el abuelo no se enteró de nada?

El abuelo, hijo, no paraba en casa.

Entre el campo, la caza y la cantina...

Pero un día...

Nadie hace la achicoria como tu mujer.

Casi parece café.

Échame un poco más, Herminia.

Las hembras hechas son mucho mejores que las mozas.

Siempre lo he dicho.

Tienes mucha suerte, Rafael.

Venga, vámonos.

¿Qué es esto?

-Mi cesta de las verduras.

-¿Quién lee en esta casa "Campos de Castilla"?

-La niña. -¿Tú dejas que lea esta mierda?

-¿Está mal? -(RÍE IRÓNICAMENTE)

El escritor es un rojo.

Venga, vámonos. Vamos a aprovechar el día.

Esta noche me explicas qué es esto.

Don Samuel se marchó esa misma noche.

Tenía muchísimo miedo de que Rafael pudiera denunciarlo.

¿Lo hizo? No.

Tu abuelo... tenía sus defectos, pero era un buen hombre.

¿Nada más?

Se fue a México.

Y allí rehízo su vida y tuvo... hijos y nietos.

Y no lo volvimos a ver hasta que vino al pueblo poco antes de morir.

Pero hubo algo más, ¿no? Hijo...

Si hubo algo más... yo no me acuerdo.

O no lo quiero recordar.

Para eso. Abuela, un momento.

Ya. Ya está bien. Ya.

-Fuiste muy valiente, Herminia. -Ya...

Mercedes, estoy muy cansada.

Me voy a echar un poco. Claro que sí.

Muchas gracias.

¡Hay más, joder! ¡Ya está bien!

Está clarísimo que hay algo más.

Que dejes de incordiar a la abuela.

Si quieres algo más, lo sacas de tu imaginación. Para eso escribes.

Pero ya.

Anda, estás desayunando. Qué temprano.

¿Qué tal anoche? Bien.

Hola, buenos días. Hola.

Qué pronto te has levantado. ¿Te pongo un café?

No, mamá. Es que me tengo que ir.

¿Te vas? Sí.

¿Adónde? A Tobarra.

¿A Tobarra ahora? Sí, mamá.

Pero vengo a comer. Espérate.

Me visto y voy contigo. No hace falta.

Que tengo cosas que hacer. No te vayas sin mí.

¿Pasa algo? Nada. Que me dejé ayer la americana.

¿La americana? ¿La verde? Sí. Pero está en el bar del Civilín.

Qué va. Esa americana te la han robado.

¡Que no, que está ahí! No conoces a los de Tobarra.

No han visto una así en su vida. ¡Venga, Inés!

Si eso es lo que te ha dicho mi sobrina, te está liando.

Miramos el registro de últimas voluntades, y queda claro.

Este es el testamento de su madre, registrado ante notario.

Todo está en regla. Que ya lo sé.

Pero todos saben que íbamos a medias con lo de las viñas.

-Tu madre dejó el 70 por ciento a tu hermano. Ahí lo dice bien claro.

Que ya lo sé que lo dice aquí bien claro.

Pero mi hermano y yo teníamos nuestros acuerdos.

Te lo dijimos a la cara

desde el primer día que viniste de la mano de Mauro, ¿no?

-Pero no hay una renuncia o una transmisión.

¡Porque éramos hermanos y no hacen falta papeles!

-Y si contamos con las aportaciones que ha hecho todos estos años...

Pero no digas bobadas. ¿Qué aportaciones?

Si eso son 16 cuartos. -En realidad, más de cuatro millones.

Y nunca recibió los beneficios que le correspondían.

-Antonio, tu hermano era un bendito, y tú hacías de tu capa un sayo.

Y claro, ahora la viudita es harina de otro costal.

-Conclusión:

la familia Alcántara es propietaria del 46,18 por ciento del negocio.

El casi 54 restante... corresponde a la señora Ramos.

-Es lo mismo que decir que me corresponde a mí.

La señora Ramos... Acojonante.

Que no.

Que no me lo creo.

-Hay copias de todo. Puede comentarlo con su abogado.

-Antonio, trabajaremos codo con codo. Es nuestro destino.

Si hasta tenemos hermanos con calles que hacen esquina.

Calle de Miguel Alcántara, esquina calle Victoriano Somoza,

caído por Dios y por España.

Que sí, qué pesado con por Dios y por España. Tu hermano era un pieza.

Respetemos a los muertos.

¿Eh? A mi hermano lo mataron bajo un árbol

y lo dejaron tirado.

Por lo menos lo encontrasteis y pudisteis enterrarlo.

A mi padre tardamos 40 años.

Quién lo iba a decir, ¿verdad? El rojo y el azul juntos.

Tú y yo socios.

Mira, Antonio. Tengo mucha confianza puesta en ti.

Te modernizaré la bodega y te pondré una secretaria para ti.

No me hace falta secretaria. Ya tengo una: Maite.

Bueno, ya hablaremos de eso un poco más adelante, ¿no?

¿También quieres mangonearme la secretaria?

¿No te gusta, o tienes algún problema?

Antonio, un alcalde comunista y su mujer en la empresa... Piénsalo.

Solo quiero que lo pienses.

¡Pero que yo no pienso así!

Buenos días.

Joder, mi madre,

y la madre que me parió, que es la misma.

¿Cómo estoy?

-Impresionante.

-Es que a mi padre le gusta verme guapa.

¿Vienes con nosotros a El Escorial?

-No, gracias. Me quedo aquí. -¿Qué harás hoy?

-Pues descansar, ver una película y hacer cosas de mates.

-¿Viste qué bueno está el profe?

-No es mi tipo. -¿No? ¿Y cuál es tu tipo?

Guau. ¿Este es tu novio? -Sí.

Y cuando salga en septiembre nos iremos a París.

-¿Tus padres te van a dejar?

-Lourdes, dice la tutora que vayas.

-¿Por qué? -Tienes una llamada de tu padre.

-Ah. -Ve corriendo. Es conferencia.

-¿Conferencia?

-Seguro que no viene. Nunca viene.

-Pobrecilla. -Su padre no la quiere,

pero no quiere aceptarlo.

-Es que es muy triste. -¿Y qué?

Tu padre tampoco te quiere y aquí estás, tan pancha.

Ojalá mis padres pasaran de mí.

(Voces ininteligibles)

¿Hola? ¡Cuidado, que está mojado!

(Música rock de fondo)

Ah, hola, Toni.

Hola. Supongo que ya sé a qué venís.

Os voy a preparar un remedio para la resaca bien bueno.

Vamos a ver, tú, la noche esta:

yo estaba contigo, ¿no? Sí.

¿Y había más gente? Sí, claro.

Mariano vino con Tita.

Ella era la que era muy delgada. Delgada...

Si la vieses ahora. -A ver.

El caso es que estabais todos juntos.

-Sí, pero te fuiste con ella.

A ver, es que yo recuerdo un día

que ella estaba pedo y me pidió llevarla a casa.

Que yo también llevaba un cebollón.

-¿Y la dejaste en su casa? Sí.

-¿Y no hicisteis una parada?

Yo no recuerdo haberme acostado con ella.

¿No? Pues yo te vi yéndote en el 600 con ella.

Mira. A ver si te acuerdas del día.

-Esta es Paquita. -En San Roque.

Coronaron a Marillanos reina de las fiestas.

¿No te acuerdas? Eh... pues no.

Recuerdo estar muy borracho.

Me acuerdo que me dijiste: "Hoy esta cae como me llamo yo Toni".

Si le tiraste los tejos a lo descarado. A lo descarado.

-Entonces tú ya estabas con Juana. No empieces tú también.

Han pasado más de 10 años. Pero me acordaría, ¿no?

-Uno recuerda lo que quiere. No toques los cojones, Civilín.

He venido a que me ayudes, no a que me hundas.

Es que os vieron juntos. Y no me llaméis más Civilín.

-No te rayes. Seguro que todo esto no es cosa tuya.

¿O sí? No.

No. Como no haya tenido un ataque de amnesia. Pero ya me hacéis dudar.

Es que no puedes dudar.

Te acostaste con ella o no. No. Creo.

No. No.

Pues ya está. Va, vámonos. -Eh, a ver.

A ver, que las cosas no van a quedar así, ¿eh?

No conocéis a Marillanos.

Es capaz de cualquier cosa.

-Pues que se atreva. Que lo intente. -Joder, Toni.

Que es mi prima, y tú mi amigo. Querría que llegaseis a un acuerdo.

¿Un acuerdo? Sí.

¿Un acuerdo de cuánto?

Pues no lo sé, Toni.

No sé, yo creo que lo arreglas con un millón.

¿Un millón? O sea, tú estás loco.

¿Un millón por inventarse que ese niño es mío?

Es que es tuyo. ¿Por qué estás tan seguro?

En cuanto supo de su embarazo me lo dijo.

Y yo quería llamarte y ella no quiso. ¿Por qué no quiso?

Yo qué sé. Las tías son muy raras, Toni. Ya lo sabes.

Es que no es hijo mío. No es hijo mío.

Machote, es tu vivo retrato.

Antonio, pero ¿qué haces fumando? Por Dios.

¿No han llegado los del barrio? Los del barrio...

No. Me dijeron que llegarían sobre las 13:00.

¿Qué pasa?

¿A mí? Sí.

¿Ha ido bien con Somoza?

No.

No somos mayoritarios, Merche.

¿Cómo que no somos mayoritarios?

Me he pasado dos horas mirando papeles,

y no somos mayoritarios.

La bodega es más suya que nuestra.

A ver, explícame eso.

Mi madre le dejó a Miguel el 70 por ciento.

Será posible. Teníamos que haber escriturado eso.

¿Y la bodega qué? La has levantado tú solo.

¿Eso no cuenta?

Lo tienen... Lo tienen muy bien amarrado.

Ella le dejó más a Miguel porque era el hijo de Mauro.

Y yo era el hijo del tuerto.

Ella miró a mi hermano y mi padre a mí,

Merche. No digas eso, Antonio.

Anda, recibe tú a la gente. Yo no estoy bien.

Antonio.

Ya estáis aquí.

¡Hola! Hola.

(Alboroto)

¡Hola!

Qué bonito. Cuánto hacía que no venía a Sagrillas.

La última vez con el pobre Desi. Vaya por Dios.

Menudo viajecito. Entre la próstata de don Froilán y la de Ramón,

hemos parado cuatro veces. -¡Bueno, madre mía!

¡Qué bonito es esto, Mercedes! Sí. Gracias.

Oye, no pierdas de vista a Santos. Va a por Clara descarado.

(SANTOS) ¿Dónde está mi socio?

Tu socio...

-Bueno, esto es tremendo, Mercedes. Tremendo, tremendo.

Si es la primera vez que vienes.

Padre, ¿cómo está? -Muy bien, muy contento.

¿Me dices dónde está la gruta?

-La gruta luego, padre. Después de comer.

Se cree que estamos en Lourdes. Vaya por Dios.

-Mercedes.

Oye, ¿y la calle de Miguel? Está en el centro del pueblo.

Iremos después de comer.

Ahora vamos a comer todos en familia.

-¿Y Paquita? Paquita no.

¿Cómo que no? No.

Vendrá a lo de su marido.

Pues supongo que sí, que vendrá.

¿Qué pasa, seguís peleados? Sí. Y lo que te rondaré, morena.

Hola, Santos. -Hola.

Os enseño la bodega. ¿Qué hago, Clara?

¿Despierto a tu hijo?

-Pues mira, sí. Inténtalo.

Se ha acostado a las 5:00.

-¡Vamos, marmotilla!

# Quinto, levanta, tira de la manta. #

-Este no para de mirarme.

Ah, ¿sí? ¿Te gusta? ¿Santos? Pues no sé.

A ver, es muy paradito. Menos mal que no pasa de ahí.

Que no. Yo me pierdo por un tirillas, pero no quiero relaciones.

Bueno, pero un achuchón... Que no. Ni loca.

¿Bajamos a comer?

-Ve tú si quieres.

-¿Te vas a quedar llorando toda la tarde?

-Sí, hasta que me muera.

-Te ha dicho que vendrá otro día.

-Siempre me dice lo mismo. Y siempre le creo.

Y me deja tirada.

Cualquier cosa es más importante que yo.

-Te ha dicho que era por trabajo.

-No, es por asuntos de faldas, tía.

La guarra, la azafata aquella. Ojalá se estampe en el avión.

-Pasa de tu padre, igual que yo de los míos.

-Tus padres no pasan de ti. Te llaman cada dos por tres.

-Mis padres no querían tenerme, Lourdes.

-María, has suspendido cuatro. No culpes a tus padres.

-Te pones de su parte y ni les conoces.

-Porque me das mucha rabia y envidia. ¡Ahora vete y déjame en paz!

Han hecho lasaña.

-No de verduras. De carne.

-¿Lasaña de carne?

¡Qué rabia me das!

A ver. El dueño y señor de este imperio.

Una sonrisa para la cámara.

¿Y tenía que ser hoy?

Está aguantando, pero explotará de un momento a otro.

-La abuela se ha quedado en casa. Así descansa para lo de la placa.

-Vamos, chicos. Cava catalán, que alegra la vida.

-¿Tú qué quieres, emborracharme? -Por supuesto.

Antonio, viva el vino y las mujeres, coño.

-Perdonen, pero ¿quién paga esto? -Es gratis, padre.

-Sí, pero ¿quién lo paga? -El obispado.

-Ah. Siendo así, ¿me dais un cigarrillo?

-No, que aquí no se puede fumar. -¿Por qué?

-Porque lo ha prohibido la Virgen de Lourdes.

Que la Virgen de Lourdes es muy suya.

¿Y si viene aquí con el niño? -No está tan loca.

O sí, vete a saber. No tiene pruebas.

-A ver, un saludo para la posteridad, señor alcalde.

(Tintín)

Muchas gracias por haber venido hasta aquí

para homenajear a mi hermano.

A mi hermano del alma, a Miguel.

Estoy muy contento, mucho,

de que le homenajeemos aquí, delante de este negocio,

que fue el que levantamos

al lado de las tierras que heredamos de nuestros padres.

Y quiero que quede muy claro

que esas tierras son mías.

¡Esas tierras son mías, me cago en la madre que me parió!

¡Mías! ¡Y lo juro por Dios!

No, no, no. Y por mis cojones... Papá, papá...

Por mis cojones que esas tierras son mías.

¡Y no me las va a vender Paca Somoza!

¡No me toques los cojones con eso! ¿Estás bien?

Que no las han hecho bien. Estoy bien.

Vamos al despacho. ¡Déjame, que tenía que hablar yo!

¡Que quede bien claro eso!

¡Por mucho que digan!

¡Que lo están haciendo mal! Papá.

¡Muy mal! Venga, deja de irritarte.

¡Muy mal!

Coño, tampoco me agobiéis ahora. Dejadme solo a mí.

Que quede claro eso. Que luego van a decir muchas cosas.

Perdonad.

Ahora venimos. ¡Alcalde, que quede claro eso!

-Pero ¿esto quién lo paga?

Papá, escúchame:

véndeselo todo a Somoza y a tomar por saco. Deja de sufrir.

Con toda esa pasta gansa que te va a dar

coges a mamá y dais la vuelta al mundo, o lo que quieras.

Es que así, de repente, no, joder.

Que yo siempre pensé

que esas tierras y la bodega eran para vosotros.

Ya estamos. Y ahora resulta...

Olvídate ya de nosotros. Olvídate ya y descansa.

Por mí tranquilo. Tengo dinero de sobra.

Os puedo dejar a todos si queréis.

Si alguien de golpe me pidiera un millón, se lo doy y punto.

Mira, yo tengo dinero ahorrado.

Es la primera vez. Llevo dos años en racha.

Claro. Sé que los dos tenéis dinero, pero la Torba no.

Y tú... tampoco. ¿Yo qué?

En unos días cumplo 27,

y tengo una idea cojonuda que irá como un tiro.

Pero si estás de mensajero, hijo. Sí, sí, sí.

Lo estoy, pero eso es provisional.

Sé que no seré mensajero toda mi vida.

Encontraré un trabajo mucho mejor.

Además, tengo una buena noticia que daros.

Karina y yo nos vamos a casar.

Sí, estamos con el papeleo, y después de verano nos casamos.

¡Pero qué alegría! ¡Enhorabuena!

Quería decirlo en la comida.

¡Ay, ay, ay, que se casa!

Enhorabuena. Enhorabuena.

Claro que sí. Venga, joder.

Me alegro, coño. Hazme caso.

Venga, vamos a salir. A brindar y a celebrarlo.

Que no podemos dejar a la gente con este mal cuerpo.

Qué alegría.

¡Eh, eh, ahí están!

-Vamos. Venga, va.

# Cuando pierda todas las partidas.

# Cuando duerma con la soledad.

# Cuando se me cierren las salidas

# y la noche no me deje en paz.

# Cuando sienta miedo del silencio.

# Cuando cueste mantenerse en pie.

# Cuando se revelen los recuerdos

# y me pongan contra la pared.

# Resistiré para seguir viviendo.

# Me volveré de hierro para endurecer la piel.

# Y aunque los vientos de la vida soplen fuerte.

# Soy como el junco que se dobla pero siempre sigue en pie.

# Resistiré para seguir viviendo.

# Soportaré los golpes y jamás me rendiré.

# Y aunque los sueños se me rompan en pedazos,

# resistiré.

# ¡Resistiré!

-¡Ahí voy, ahí voy!

-¡Vamos! -¡Toma, Antonio!

-¡Toma ahí!

¡Toma, toma, toma!

# Cuando pierda toda magia.

# Cuando en mi velero salga cruz.

# Cuando me apuñale la nostalgia.

# Cuando no conozca ni mi voz.

# Cuando me amenace la locura.

# Cuando en mi moneda salga cruz.

# Cuando el diablo pase la factura

# por si alguna vez me faltas tú.

# Resistiré erguido frente a todo.

# Me volveré de hierro para endurecer la piel.

# Y aunque los sueños de la vida soplen fuerte,

# soy como el junco que se dobla

# pero siempre sigue en pie.

# Resistiré para seguir viviendo.

# Soportaré los golpes y jamás me rendiré.

# Y aunque las sueños se me rompan en pedazos,

# resistiré.

# Resistiré. #

-¡Toma! ¡Toma!

¡Toma, Antonio!

-¡Antonio! -¡Vamos!

-¡Ole!

Joder. Alcalde de Sagrillas. Qué alucine, macho.

¿Qué se siente? -Pues ahora, mucho acojone.

-¿Qué tal está tu padre? Jodido.

Es una putada que mi prima vaya a vender su parte de la bodega.

-Tu prima es la hostia. -Además, está muy buena.

Más de una me hice pensando en ella de chavales.

-Hombre, y yo. -¡Serás...!

Yo no. -¿No?

-¿Tú no? Anda, mentirosillo. -Eres un cerdo.

-Tú no...

Madre.

¿Has podido descansar un rato? Sí, hija, sí. Un poco.

Vale. Pues ya está.

Bien. Entonces ¿qué?

¿Empezamos ya?

¿Cómo vamos a empezar sin Paquita? No.

Que hubiera venido a su hora, leche. Antonio...

Alcalde, vamos a empezar.

Esperamos a que sea la hora, ¿no?

Faltan tres minutos.

No, no, no, Luis. No, no.

Por mi reloj ya es la hora. Venga, vamos.

Qué raro que Paquita no aparezca.

-Se hace de rogar, como las estrellas de Hollywood.

-Pues que no se haga mucho de rogar, porque Antonio está que trina.

-¿Por qué en España todos se pelean con todos?

Yo es que no entiendo este país.

-Pues como venga con Venancio, ya veréis.

-Ay, si Miguel levantara la cabeza.

-Esto me recuerda a la boda de mi primo.

La novia nos tuvo hora y media esperando.

Al final se casó con la dama de honor.

-Asunción. Por fin la encuentro.

-Ay, padre Froilán.

¿Ha estado usted fumando?

-¿Yo? No, qué va. Qué va.

-Mentir es pecado. -Venial.

-Este hombre no tiene arreglo. Desde luego que no. Madre mía.

Está ahí Faustino. Venga, vamos a empezar.

(Claxon)

(PAQUITA) Hola. (TODOS) Hola.

Me cago en la cuna que me arrulló.

¿No viene al homenaje de mi hermano con el jato? Joder.

Menos mal que te tomaste la pastilla.

Venga, venga, venga. Dame la mano, venga.

¿Se te ha caído el zapato?

Perdonad, que estaba el tráfico fatal.

Tráfico en Albacete, dice la mula Francis.

¿Qué has dicho, tío?

Que vamos a empezar, Paca, ¿no? Venga.

¿Dónde me pongo? -Aquí, Paquita.

Vosotras aquí, a mi derecha.

Y Antonio y familia a mi izquierda.

-Aquí, ¿no? -Sí.

Al final se lo he tenido que decir. ¿Y cómo se lo han tomado?

Bien. Pero bueno, no era el día.

No te queda otra que invitarles a la boda.

Carlos, hijo. Sube.

¿Te das cuenta de que siempre hago lo que no quiero?

Ahora vengo.

Venga, que empiezo.

Sagrillas es un pueblo de buena gente, trabajadora,

acogedora y sensata.

Y si la gente de Sagrillas se equivoca, sabe pedir perdón.

El invierno pasado pasaron cosas terribles aquí.

Con este acto

queremos desagraviar a Miguel Alcántara y a su familia.

A su viuda, Paquita.

Francis. ¿Cómo?

Que ahora se llama Francis.

Todos le conocíamos bien.

¿Qué hace ese? ¿Qué?

El fotógrafo ese.

-Le apreciamos porque era bueno. -Joder...

-Justo y con un corazón de oro.

Pero no son mis palabras las que él espera en este momento,

sino las de las personas que más le querían.

-¿Tengo que hablar?

Es que me da miedo llorar. -Ánimo.

-Hola.

Bueno, yo solo... quería deciros que...

que Miguel... estaría muy contento de...

de que le pusieran una calle

en su pueblo, en Sagrillas.

Aunque su pueblo últimamente le hubiera tratado

bastante mal.

Qué injusta es la tierra de uno a veces.

Cuando... al final

los disgustos más gordos parece que te los da

la gente más cercana. De verdad que es...

Y... este sería justamente

el momento en el que mi marido me haría callar,

porque... él era muy bueno.

Pero yo no lo soy.

Así que aprovecharé para deciros...

que esta es la última vez que me vais a ver en Sagrillas.

En cuanto se acabe este homenaje, me iré inmediatamente.

Es más, cuando me suba al coche y ya no pise el suelo de este pueblo,

abriré la ventanilla, me quitaré los zapatos y los tiraré.

Porque de este pueblo,

como dijo Santa Teresa, ni el polvo.

¿Voy yo? Sí.

Voy yo.

Lo siento, Miguel.

Lo he intentado, pero es que...

aquí todo son desgracias.

Tu mujer me ha traicionado... de gol.

Y te ha sustituido por el Jato.

Y te ponen una calle junto a un falangista reconocido. A ti.

Y me piden papeles.

Ahora todo el mundo me habla de papeles.

A ti y a mí, que hacíamos las cosas de palabra,

y que si debíamos firmar algo,

lo firmábamos en cualquier sitio.

Yo tengo hasta una servilleta

firmada por ti. Pero ahora eso ya no vale.

No. No les da la gana.

Ahora ya la dignidad y la confianza no valen.

Eso es lo que pasa. Ya vale. Ya hemos tenido bastante.

Por favor, vamos a destapar esa cosa...

Tranquilízate, Francis, que todavía no he terminado.

No le dejes terminar, hijo, anda. Papá.

Perdona, me gustaría decir unas palabras.

Las dirás cuando acabe yo.

Luis.

-Un aplauso para Antonio.

-¡Eso, muy bien!

Paca, tú no quieres arreglar las cosas, ¿verdad?

-Hable con mi abogado, tío. Pero no seas terca.

Te vas a ir de aquí y no vas a volver, y no te hace falta.

¿Por qué me das el beso de Judas? Déjame pasar.

(NIÑA) ¿Y la calle de papá?

-Se la meterán por donde les quepa. ¿Qué quieres, que me arrodille?

-Antonio, déjala. No, tú quítate.

No la toques. No me toques tú a mí.

(Alboroto)

-¡Basta! ¡Las manos quietas!

¡Basta, joder!

¿Estáis locos o qué? ¡Un respeto!

Miguel era un hombre de paz, y siempre estamos a la gresca.

¿No os da vergüenza?

Se parece a mi madre.

¡Papá!

¡Papá!

¡Papá!

He venido con mamá, papá.

-Hola, Toni. ¿Qué hacéis aquí?

Presentarte a tu hijo.

-¿Ese de ahí es tu hijo?

Ten cuidado, porque yo..., eso de teñirles así de rubio,

lo hice con la mía y casi la dejo calva.

-¿Qué dices?

Rubén es rubio. Siempre lo fue.

-Rubén es zanahorio, como su padre. ¿Quién es su padre?

Pues el Civilín. ¿Quién va a ser?

-¿El Civilín es su padre? -Claro que sí. Lo sabe todo Tobarra.

-Y parte de Sagrillas también.

-No es cierto.

Civilín es mi primo.

-Sí, y también el padre del niño. Y está de deudas hasta las cejas.

-Que no. La noche de San Roque.

Sí, ¿qué? -¿Qué noche?

-Cuando me nombraron reina.

-Ah, cuando te nombraron reina.

Oye, pues fíjate que yo estaba ahí.

¿Qué pasó esa noche? -Me fui con él.

Pasamos la noche juntos.

-¿Te fuiste con mi primo? Pues él estaba como una cuba.

Me lo llevé yo con otros dos. Se vino con nosotros.

-Mi hijo es rubio, como su padre.

-¡Déjalo! Nos vamos, chaval. Venga.

-Nos vamos.

-Pero lo he hecho bien, ¿verdad?

Paca. Ven aquí, prima.

Gracias.

Para eso está la familia.

(ALCALDE) Paquita.

Un momento.

Ahí está.

¡Vamos!

Hola.

¡Por fin, hija!

Cariño, ¿cómo estás?

Bien. ¿Qué tal lo del tío?

Bueno, pues lo del tío ha sido todo un poco raro.

La cuestión es que te echamos mucho de menos.

Lo dices por decir.

"No. No. Lo digo porque lo siento".

No me gusta que des excusas para no ponerte al teléfono.

No son excusas.

"Sí son excusas, porque estás enfadada"

y nos estás castigando.

Y no es justo.

Lo que no es justo es... "El año que nos has dado.

Eso es lo que no es justo".

¿Sabes lo triste que está la casa sin ti?

"Si yo no puedo ni entrar a tu habitación porque...

(SUSPIRA)

No se lo he dicho a tu padre, pero mañana iremos a verte".

No hace falta.

¿Cómo que no hace falta?

Tenemos ganas de verte. Y quiero que seas amable

"con tu padre, porque se ha llevado un buen disgusto".

No vengáis. Mañana tenemos una excursión.

"¿Una excursión?".

Pues iremos la semana que viene entonces,

Pero la semana que viene, ¿me oyes?

Oye, que hay gente que quiere hablar. Adiós.

-¿Por qué le has dicho eso? -Para que sufra.

Tómatelo por el lado bueno.

Que arree el Somoza ese con el trabajo duro.

Así tienes más tiempo para trabajar conmigo en la agencia.

Tú no tienes ni idea de la de horas e ilusión

que le he puesto yo a esta bodega.

Y solo pensar que va a venir a mangonearlo todo

como le dé la gana a Somoza, me dan ganas...

-Tranquilo, Antonio, que te conozco.

Tiempo al tiempo. -Y hay más cosas en la vida.

Claro que sí.

Pero más que tener una bodega...

No me jodas. -Antonio.

Dame un abrazo, anda. Venga.

Gracias por venir. Venga.

-¿Y el padre Froilán?

-No lo sé. Hace ya mucho rato que no le veo.

-Lo mismo se quedó en el pueblo.

-Igual se fue andando a Tobarra. Como tiene la cabeza...

Lo que me faltaba a mí,

perder también al cura. -Ay, madre.

¡Ay, por Dios, no! -¡Don Froilán!

-¡Froilán! Habrá ido a dormir a los olivos.

-Pues no me extrañaría.

(Claxon)

Toca, sí, que está medio sordo. Si no, no te oye.

¡Padre!

-¡Padre!

¡Padre Froilán!

¿Dónde está? -¡Voy, voy!

-¡Padre! ¿Qué hace aquí?

-Iba al baño, hijo, pero me he perdido.

-Pues vamos, que están todos buscándole.

Nos tenía preocupados. -Ya.

¿Hay alguien dentro de la bodega? Si está ahí, no nos escuchará.

Por aquí tampoco está.

Aquí está. -Hombre, padre.

-Lo siento. -Qué susto nos ha dado.

-Ya. Es que me había dejado una cosa. -Vamos.

Padre, mire a ver,

que se ha manchado la chaqueta de ceniza.

Se ha puesto... Mire cómo va.

-Ay...

¡Antonio!

(VOZ DE MUJER) ¡Luego me paso a verte, Gregoria!

# Huyendo de los civiles

# un gitano del Perchel,

# sin cálculo y sin combina

# ¿que dónde vino a caer?

# En un corral de gallinas.

# ¿Y qué es lo que allí encontró?

# Pues una pavita fina

# que a un pavo le hacía el amor. #

(Chasquido)

Pero ¿qué hace?

Hombre de Dios...

¿Se ha vuelto loco?

-Ya está, ya me voy. -¿Cómo?

-Sí, Herminia, sí.

Después de lo de esta mañana...

Espere. No puede irse así. Tiene que llevarse algo de comida.

-Herminia, está bien.

-Al menos para dos o tres días. -No quiero causar mayor problema.

Está bien así, Herminia. -¡Que no!

-Gracias, Herminia. -Gracias a usted, por Dios.

-Quédese con los libros.

-Meta esto ahí.

-Nunca la voy a olvidar.

Me ha salvado usted la vida.

Si no fuera porque voy sin rumbo, la llevaría conmigo.

-Ya me lo maliciaba yo,

que tenías metido en casa a este comunista.

-No soy comunista.

-Y encima poniéndole los cuernos a tu marido.

Cuando se le pase la molla, te va a moler a palos.

-¡Eso no es verdad! ¡Se lo juro!

¡No, por Dios! -¡Tú! Andando al cuartelillo.

-No...

-Déjalo, Herminia. -¡No!

-Ya luego me encargo yo...

# Échale guindas al pavo.

# Échale guindas al pavo,

# que yo le echaré a la pava

# azúcar, canela y clavo.

# Que yo le echaré a la pava... #

Dios nos está mirando.

Hemos matado a una persona.

-Ya somos como los demás.

-¿Lo dejamos así? Lo van a encontrar.

-No pasa nada.

Adiós, Herminia. Váyase a casa,

métase en la cama y rece. -¿Por él?

-Por nosotros.

# ...con los dos se najó.

# Y llamando a su costilla

# de esta manera le habló.

# Échale guindas al pavo.

# Échale guindas al pavo,

# que yo le echaré a la pava

# azúcar, canela y clavo.

# Que yo le echaré a la pava

# azúcar, canela y clavo. #

(OFF) "Recuperar la memoria es algo tremendamente doloroso,

pero es necesario.

Negarse a ello es condenarse

a estar permanentemente perseguido por el pasado".

¿Y qué llegaremos, pasadas las 12:00?

Yo creo que sí, más o menos.

¿Ya os vais, hijos? Sí, mamá.

¿Y papá? No lo sé.

Vete a saber dónde está. Ay, qué día tan horrible.

El dinero siempre lo pudre todo.

¡Papá! ¡Papá!

¡La bodega, se está quemando! ¡Se ve desde todo el pueblo! ¡Papá!

¿Dónde está papá? ¡Es que no está!

¿Dónde está? ¡Vamos, venga! ¡Va, venga!

Cuéntame cómo pasó - T 19 - Capítulo 339: "Las viejas heridas"

20 sep 2018

En Sagrillas van a poner a una calle el nombre Miguel, y acude toda la familia. A Antonio sigue sin hacerle gracia que Paquita se haya emparejado con Venancio. Civilín, un antiguo amigo de Toni, le invita a él y a Inés a las fiestas de Tobarra, y los dos hermanos van invitados como 'famosos'.

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  1. Japonespain

    La cancion "Resistire" es de 1988, así que mal la podían cantar en el 87

    04 nov 2018
  2. Rocío

    Me a hecho llorar el relato de Herminia y Samuel, porque verdaderamente esa maldita guerra segó la vida de muchas personas inocentes y cultas

    03 nov 2018
  3. Eugenio VLC

    Los vídeos se ven perfectamente. Los veo con un teléfono Android mediante navegador Chrome. Si no veis la imagen debe ser un problema de vuestro navegador o de la conexión a internet.

    03 oct 2018
  4. Susana

    No puedo creer lo q dice el noticiero que se despiden de la serie Carlos y Carina supuestamente se matan segun lo que vi ...si se van no creo que lo siga viendo aunque los personajes son de lo mejor que hay pero Carlos no se tendria que ir.

    27 sep 2018
  5. Ade

    Al que mata Herminia no es su marido, es uno que iba con su marido. Que veo que hay gente que no se ha enterado muy bien...

    26 sep 2018
  6. Luis Berni

    Si la canción del principio es la del relato de Carlos en 1987, es Bruce Hornsby & The Range, "The way it is", del año 1986, pero conocida en algunos países un año después. Por fin se develó què pasó con el marido de Hermina: lo mató ella misma para salvar a un maestro, que leía un poema musicalizado por J.M. Serrat (muy bien encontrada la actriz que hizo de ella de más joven). Paquita: la hoy "Francis", si se quiere quedar sola, sin que la familia la quiera más, cosa suya (sus hermanos nunca aparecieron). Y el incendio de la bodega no fue por otra cosa que el cigarrillo que dejó por ahí el Padre Froilán. ¿Estará asegurada al menos? Y Tony que casi le inventan un hijo. María: parece darse cuenta que no fue una hija buscada. ¡Vaya intensidad! Gracias por hacerme pasar una buena hora y algunos minutos más. Hasta la próxima y mis saludos desde Buenos Aires, Argentina.

    24 sep 2018
  7. MIGUEL ARENILLAS GIROLA

    Un CERO en geología a los guionistas. Los bolos de granito de la sierra de Madrid, donde se rueda la escena de Herminia rezándole a la encina, no pintan nada con las calizas de Tobarra. ¿Y qué hace una palmera en El Escorial, delante del internado de María?

    24 sep 2018
  8. Lore

    Me gusta mucho la serie,la cei desde el primer capitulo, lloro, rio, sufro y vivo todo.Gracias!!!

    22 sep 2018
  9. Daniela

    Brillante el trabajo de María Galiana en esa abuela Herminia, que es un poco la abuela de todos. Brillante la escena donde "el barrio" canta Resistiré a un Antonio que se siente acabado. Me cuesta imaginar cómo sigue todo esto sin Carlos, y debo reconocer que me da cierta tristeza. Saludos desde Buenos Aires!

    22 sep 2018
  10. AndreeaStefania

    la mejor serie me encanta he visto todos los capitulos no me he perdido ni uno cunado estoy en casa y hago las tareas de la casa me pongo la serie en la tablet y lo veo una y otravez me siento muy indentificada con la familia Alcantara y he aprendido mucho de la historia de España ... los actores son geniales son los mejores ole , ole , y ole por ellos

    22 sep 2018