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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T 19 - Capítulo 334: 'Ruido' - ver ahora
Transcripción completa

(Sintonía "Cuéntame cómo pasó")

# Cuéntame

# cómo te ha ido

# en tu viajar

# por ese mundo de amor.

# Háblame de lo que has encontrado

# en tu largo caminar.

# Cuéntame cómo te ha ido,

# si has conocido la felicidad.

# Cuéntame cómo te ha ido,

# si has conocido la felicidad.

# Cuéntame cómo te ha ido,

# si has conocido la felicidad. #

(Viento y pájaros)

¡Chavales, venid, mirad esto!

-¿Qué pasa?

-¿Habéis visto esto? Es una bomba.

¡Pero no te acerques! ¿Estás tonto? ¿Qué pasa, tenéis miedo?

Tenemos que avisar a la Guardia Civil.

¡No! ¿Por qué no?

Esto es una misión secreta de la banda.

¿Qué banda?

De la que me acabo de inventar.

La banda de la bomba.

Para entrar tenéis que tocarla y hacer un juramento.

Bueno, si sois unos cagaos, mejor que os vayáis.

¿Qué hacemos, hermano?

Ya me decía mi padre: los hijos del tuerto sois todos unos cagados.

-¡Yo no soy un cagao! ¡Yo tampoco!

Yo me voy. Las chicas sois unas cobardes.

Antonio, Miguel, vámonos.

Si no te vienes, no te vuelvo a hablar en la vida.

Ni a ti tampoco.

¡Cagaos! ¡Los Alcántara sois unos cagaos!

¡Retíralo!

Bueno, pues tócala.

¡No, vámonos!

Bueno, vámonos.

¡Cagaos, que sois unos cagaos!

-¡Iros!

-Venga...

(Tormenta)

(RESPIRA)

(SE DESPEREZA)

(VOZ OFF CARLOS ADULTO) "España es el segundo país

más ruidoso del mundo después de Japón.

El porqué no lo sé, pero los expertos dicen

que en nuestro país no existe la cultura del silencio.

En casa de los Alcántara el ruido es un miembro más de la familia,

y no solo el ruido de fuera, sino el ruido de dentro.

Sin dinero, sin casa, sin poder dormir,

yo estaba lleno de ruido en aquel febrero de 1987".

(Alarma)

"Un ruido interior que me impedía escuchar, dialogar.

Un ruido que necesitaba acallar

para encontrar mi propia voz en medio de tanta confusión".

¿Has podido dormir, Carlos?

(ASIENTE) No te preocupes.

¿A qué hora te recoge tu padre?

A las 8. Con este tiempo horrible.

¿Vas a hablar en serio con él?

Yo siempre hablo en serio, es él el que no me escucha.

Ya, pero quiero verte contento, Carlos.

Pronto me vas a ver contento, te lo prometo.

Cuando me quite eso de encima.

¿El qué? El título de Heredero.

El único título que tengo y me lo dieron sin estudiar.

Bueno, tú sin miedo.

Cuando estés con él, no te eches atrás.

Ya no puedo echarme atrás, he dado un paso importante.

¿Ah sí, cuál? ¿Hum?

(RÍE)

¿Secretitos? (ASIENTE)

Cuando vuelva victorioso,

con la cabeza del dragón bajo el brazo, te lo contaré todo.

¿Vale?

Vete a duchar, anda.

Venga. ¿Solito?

(SUSURRANDO) Solito.

No. Sí.

No. Que sí.

Que no.

(Truenos)

Joder, ahora llueve en Madrid, coño, como si fuera Londres.

Bueno...

¿Dónde está?

Me cago en la leche, ¿dónde está?

Merche, ¿dónde está el pantalón?

El pantalón gris se está lavando.

Lo quería llevar a Sagrillas, leche.

Buenos días, por decir algo, porque con la que está cayendo...

Vosotros dos, ¿qué? ¿No os vais a arreglar?

¿Nunca?

Eso dígaselo a su hija.

Mi hija, la pobre, tiene la espalda hecha polvo.

Y a mí no me gusta nada.

Tampoco me gusta la cara de almendras amargas que tienes tú.

Ahora resulta que tenemos que poner límites a todo, Herminia.

En la mala hora que te fuiste a aprender inglés.

Total, para nada, porque te viniste antes, no aprendiste nada.

Eso de que no aprendí nada lo dirá usted,

porque lo hablo casi correctamente y lo entiendo muchísimo.

Ya. Pues tienes que arreglar las cosas, Antonio,

porque esta familia se va a pique.

Créeme, parece que no me entero de nada, pero me entero de todo.

¿Sabe usted por qué se va a pique, Herminia?

Porque aquí antes el rumbo lo determinaba yo

y todos me seguían, pero ahora...

Ahora se han hecho mayores, hijo,

hasta María se ha hecho mayor.

Los hijos son hijos hasta que se hacen personas,

y los tienes que tratar como personas.

Yo los trato como personas. Antonio...

Vencer es convencer.

Y tú convences por decreto.

(Voces de niños)

¡Anda, mira, Juana y Santi!

-Hola. -Hola.

-Adiós, Santi, que no me has dado ni un beso.

-¿Qué tal? -¿Qué tal?

-¿Qué? -Ya me dijo mi madre

que estás en casa de Toni.

Pero ¿y eso, has cortado con tu chico?

-Siguiente pregunta.

-Lo de los novios tú y yo... -(NIEGA)

¿Qué haces ahora? ¿Tomas un café conmigo?

Yo tendría que buscar trabajo, pero no sé ni por dónde empezar.

-(SUSPIRA) -¿Qué te pasa?

-Nada, que tengo un marrón que no...

-¿Y te puedo ayudar?

-Pues... ¿tú me podrías acompañar a un sitio?

-¡Claro!

"Como pueden ver, casi toda España, a excepción del archipiélago canario,

tiene el cielo cubierto o casi cubierto.

Y como decíamos nieva..."

(Portazo)

"...en muchos puntos, pero de forma importante

en el norte peninsular. Veamos el mapa previsto".

¿Se ha ido ya? -Sí.

¿Ha dicho algo? No, no hacía falta.

Con la cara lo decía todo.

Habla con él, Mercedes.

¿Hablar con él? Que no, madre, que no.

Que me he cansado de discutir, siempre discutiendo.

Siempre quiere llevar la razón.

Es que sois los dos muy orgullosos.

¿Yo soy orgullosa?

Sí, que te crees que vienes de la pata del Cid.

Anda, mujer, sal y dile adiós por lo menos.

(SUSPIRA)

Pues piensa que en este viaje le puede pasar algo

y a lo mejor no lo vuelves a ver.

Qué agorera, ¿qué le va a pasar?

Pueden pasar muchas cosas, o ninguna.

Pero en este plan no podemos seguir.

Tienes que arreglarlo.

¡Antonio! ¡Que no corras!

Ay... Perdona, hija, que llego tarde.

Tranquila, nos lleva Ramón. Tenemos todo el tiempo del mundo.

Ah, bueno, pues entonces ponme una tila, anda.

-No tengo tila.

Pues una manzanilla. Si puede ser, vamos.

(SUSURRANDO) ¿Qué le pasa? -Está de mal humor.

¿Por qué? Chica, no sé.

Olga, ¿sabes que hoy Mercedes tiene su primera clase de yoga?

-¿Yoga tú?

¿Por qué no?

No te pega. Es como de hippies.

-El yoga le pega a todo el mundo,

se trata de conectar con tu yo interior.

A ti no te vendría nada mal.

-Bastante tengo con el yo exterior.

-¡Hola!

-Hola. Buenas.

-¿Estos son nuestros bocadillos?

-Un zumo de piña, por favor. -No tengo zumo de piña.

-Pues de melocotón.

-Tampoco tengo.

-Pues un vaso de agua.

-Dos vasos de agua y un cortado.

-Profunda borrasca.

Empeoramiento generalizado, aumento de las precipitaciones

que serán de nieve en todos los sistemas montañosos.

Y, por si esto fuera poco,

el viento soplará con extraordinaria intensidad.

-¡Uf! A mí este tiempo me pone de mal humor. ¿Y a vosotras?

Bah.

-Hola, hola.

Hola, hola, hola. -Hola.

-Ramón, ¿qué hago con el Ford Sierra del de la Caja?

-Hay que cambiarle las dos ruedas delanteras.

-¿Y el aceite?

-Se lo cambias también.

Y le miras los filtros.

-Vale, vale, vale, vale.

-¡Abraham! ¿Qué tienes ahí?

¿Me has oído?

Abraham, gira el cuello.

-No.

-Que gires el cuello, Abraham.

Eso se lo has hecho tú.

Contéstame, que no te voy a comer.

-No te pienso contestar. -¿Ah no, por qué?

-Porque esta no es manera de hablarle delante de todo el mundo.

-¿Qué buscas en mi hijo?

-¿Y tú, qué buscas?

¿De verdad hace falta ponerle en evidencia delante de todos?

Así no le proteges.

Así solo le haces distinto a los demás.

-Tengo 25 años. Soy mayor de edad

y podemos hacer lo que queramos porque no le hacemos daño a nadie.

A nadie.

-Lo veis, ¿no? Os dais cuenta.

-Se gustan, Olga. ¿Qué tiene de malo?

-No sé si eres ingenua o directamente idiota, Casandra.

-¡Sin faltar, Olga!

-Deberías estar muy contenta.

-Angie es una buena chica. Y Abraham un chico estupendo.

¿Por qué no tiene derecho a que le quiera una chica normal?

Esas cosas solo pasan en las películas, no en San Genaro.

-En este barrio pasa de todo.

-Tu hijo es la mejor persona que yo he conocido en mi vida.

Y si yo fuera una chica...

-Te enamorarías de él, dilo, no te cortes.

-Mira, Casandra, tú no tienes hijos, no te metas.

Y tú tampoco.

Me va a tocar a mí sacarle del agujero

cuando esa le deje tirado como una colilla.

Y si no le deja, ¿qué?

Esa chica no es agua clara, el tiempo me dará la razón.

(Radio)

¿Y tú no lo sabías?

-No, yo sabía que había tenido una crisis,

pero pensaba que ya lo había superado.

-No sabías que se medicaba.

-Hasta el avión no le vi tomarse ni una aspirina.

-Te llevas cada sorpresa con los tíos.

Si yo te contara con mi ex...

-¿Qué nos pasa cuando nos enamoramos?

Nos cegamos.

-Dicen que todos los hombres son iguales, pero es mentira.

Porque cada uno te sale más rana que el anterior.

-A mí lo de Marcos me ha pillado desprevenida.

Es que...

estoy acojonada.

-Es normal.

-No sé qué decirle ni cómo tratarle. Nada.

-Yo hice un reportaje en el psiquiátrico de Valencia.

Y la mayoría lo que necesita es ser escuchados.

-No sé si voy a ser capaz. -Claro que sí.

Has superado cosas peores.

-Solo pienso en Oriol y en la vida que le estoy dando, la verdad.

-Yo también pienso que soy una mala madre.

No creo que los hombres se sientan culpables con los hijos.

(RÍE JUANA)

Perdone... ¿Cómo se llamaba la doctora?

-Delgado. -¿La doctora Delgado?

-Eh... sí. Debe de estar por allí.

-Gracias. -Nada.

¿Estás bien?

-La verdad es que no.

-Estás a tiempo de echarte atrás.

-No, no lo estoy.

-Podemos venir otro día.

-¿Y si no me reconoce?

-Te llamó.

-Ya, pero me habló como si no hubiera pasado nada.

-Igual en su cabeza es así. -Pues por eso.

-Inés, sabes que puedes. Respira hondo y cuenta hasta diez.

Mira, debe ser una de esas.

Venga, adelante. -Vamos.

-Tú sola. -No, ven conmigo.

-No. Vamos.

Hola. ¿La doctora Delgado?

-Soy yo.

-¿Qué tal? Soy Inés Alcántara, familia de Marcos García de Blas.

-Ven conmigo.

(HABLAN ENTRE ELLOS)

Psicosis maniaco depresiva.

Aunque ahora se está poniendo de moda el término trastorno bipolar.

-Dos polos... -Opuestos.

Sin apenas aviso previo, los pacientes pasan

de la depresión intensa a la euforia extrema,

con comportamientos a veces irresponsables.

Cuando ven que la euforia empieza decaer y llega la depresión,

tienen un gran sufrimiento.

-¿Pero se sabe la causa? -Nunca hay una única causa.

En el caso de Marcos está claro que hay un componente hereditario.

-¿Ah sí? -Su madre.

-No sabía. -También estuvo internada.

Su familia la internó después de que una noche se fuera de casa

dejando una sartén al fuego. Hubo un incendio.

-No tenía ni idea de esto.

-Sus dos hijos estaban dentro durmiendo.

-¿Cómo que dos hijos?

-Marcos y su hermana.

Ella está viviendo en Estados Unidos,

en una ciudad pequeña cerca de Seattle.

-¿Y cómo puede ser que yo no sepa nada de esto

si llevamos ya bastante tiempo juntos?

-Para Marcos no es fácil hablar de esto. Y menos contigo.

Tiene miedo a que lo rechaces.

Te tiene idealizada y todo lo que pienses de él es muy importante.

-Pues qué responsabilidad, ¿no?

-Pues sí.

Establecer una relación sentimental

con alguien que sufre una enfermedad mental

es... un compromiso de por vida.

-Porque no tiene cura.

-Medicación.

Y es esencial que no la abandonen.

La mayoría de hombres jóvenes la rechazan

porque piensan que afecta a su vida sexual.

-Y afecta.

-(ASIENTE)

Marcos, mira quién ha venido a verte.

¿Cómo dices que se llama? ¿Fernanda?

Sí, es mallorquina, divorciada, estaba casada con un pintor.

Yo a él no lo he conocido... -Hola.

Hola. Hola, Fernanda.

-Hola, Casandra. Hola.

Tú eres Mercedes. Sí.

Bienvenida.

Gracias.

Es tu primera vez, si no me equivoco.

Sí. Bueno, en realidad vengo por la espalda.

Sí, mucha gente viene porque le duele algo.

Pero lo importante es que se les quita el dolor y siguen viniendo.

-Yo me voy a ir cambiando.

¿Te sientes un poco intimidada?

No. Un poco.

Será la música y el incienso.

¿Te parece raro?

Diferente.

Verás cómo dentro de una hora estás mejor.

El yoga no solo te pone en forma, sino que te cuida por dentro.

Y sobre todo, te ayuda a conocer tu cuerpo.

No has tomado nada sólido en las últimas dos horas, ¿verdad?

No.

Pues puedes cambiarte.

Espero que te guste.

Gracias.

¡Uy! No, Mercedes, pasa, pasa.

Aquí lo compartimos todo.

-Namaste.

-Es nuestro saludo. Namaste.

Ah. Namaste.

-Namaste. Namaste.

"La primera crisis que recuerdo fue cuando tenía 15 años.

Y es muy raro porque yo pensaba

que estaba en una especie de estado de gracia.

Tenía la impresión de que había encontrado la explicación

a todos los enigmas del mundo,

intentaba contárselo a los demás, pero nadie me entendía.

Me miraban como si estuviera loco,

me decían que nada de lo que les hablaba tenía sentido".

-Ahora aquí.

-"He venido experimentando brotes agudos de ira y ansiedad últimamente.

Por suerte, la medicación me ayuda a sobrellevar este infierno.

Temo que los días de luz no vuelvan nunca más.

Echo en falta mi vida con Inés y su hijo.

Cuando pienso en ellos me siento tan triste

que creo que soy incapaz de seguir adelante".

Preferiría leerlo en casa tranquilamente,

si no te importa. -No lo sé.

-Como quieras.

-Bueno, vale.

Empezaré un bloc nuevo.

-¿Seguro? -Sí.

Es que yo ahora no soy yo, Inés.

Soy el otro.

El problema es que cada vez soy más el otro y menos yo.

-Yo os quiero a los dos.

-Es que yo contigo estaba perfecto, ¿sí o no?

-No sé, ¿sí?

Pero ¿por qué no me lo contaste todo?

-Porque habrías salido corriendo.

-Quizá no. -Todo el mundo saldría corriendo.

Estás enfadada.

-(NIEGA) No.

-Ahora, como lo sabes todo,

quiero que hagas lo que tengas que hacer.

-Lo que tengo que hacer es estar contigo y apoyarte.

-Ya, pero es que yo sé cómo voy a superar esto

ni qué va a ser de mí después.

¿Te puedo besar?

-Sí.

-Me tengo que ir.

Estás preciosa.

"La quinta nominación para Mejor película

la ha recibido 'Children of a lesser god', 'Niños de un Dios disminuido'.

En esta película hace un extraordinario papel

Marlee Matlin, una actriz sordomuda..."

(VOZ EN OFF CARLOS ADULTO) "Estábamos en medio del campo

mi padre y yo, y el ruido seguía en mi cabeza.

Sabía que le estaba haciendo daño,

pero tenía que avanzar y dejar todo atrás,

todo atrás, y seguir mi propia voz".

¿Entonces Karina ha encontrado trabajo?

Sí, da clases en la cárcel.

¡Coño! En Carabanchel.

¡Joder!

Alguien se tendrá que ocupar de esa gente, ¿no?

Lo ideal hubiera sido que hubiera encontrado trabajo en el pueblo.

Vas a estar de un lado para otro y la casa sin barrer, hijo.

Todo el día en la carretera, te vas a gastar medio sueldo en gasolina.

Ya, pero a Karina se le hace cuesta arriba vivir aquí, es normal.

Ya, pero es que son las mujeres las que tienen que adaptarse.

¿Tú te has oído?

Joder, es que no me parece tan raro que a Karina

no le apetezca vivir en tu pueblo.

Al fin y al cabo es eso, es tu pueblo.

También es el tuyo. Un poco menos.

Para ti la perra gorda, pues sí, es mi pueblo, ¿y qué?

Ya está, déjalo, anda.

Nos pasamos media vida dando tumbos

y haciendo bobadas para satisfacerlas,

¿y sabes lo que pasa al final?

Que no sabemos ni lo que queremos.

Eso serás tú.

Yo sí que sé lo que quiero.

Yo también sé lo que quieres, me lo has dicho muchas veces.

Quieres escribir, pues escribe en el pueblo.

Escribir ya lo hago y lo haré siempre,

lo que quiero es ganar dinero, mucho dinero.

Primera noticia que tengo.

Ya, y te gusta, ¿no?

Esto del dinero sí que te gusta, escribir no.

Bueno... (SUSPIRA)

La bodega podría dar mucho dinero,

pero como no se te ve el pelo, pues...

No tanto más, ¿eh?

La bodega es un trozo de tierra con 40 hectáreas,

tampoco...

¿Cuánto necesitas?

¿Qué?

Venga, coño, cuánto necesitas.

Tengo una cuenta secreta que no conoce ni tu madre.

¿Cuánto necesitas?

Te estoy diciendo que quiero ganar dinero

y tú me ofreces regalármelo.

O yo no me expreso bien o no me quieres entender.

¡No, no, te entiendo perfectamente, hijo!

Estás a dos velas y no quieres hacer nada para solucionarlo.

Ya.

No quiero trabajar más contigo.

No quiero depender de ti más.

Quiero hacerme mi camino.

¿Entiendes?

Conduce tú. Yo quiero dormir un rato.

Anda que... ¡Venga, salid!

Que ya os podíais haber aguantado un poquito,

que estamos a punto de llegar.

-¡Es que no me aguanto! -No me aguanto...

-Yo tampoco. -Venga, tirad para allá.

¿Tú qué haces ahí? ¡Venga!

-¿Qué? -¿Cómo que qué?

Ve con tus hermanas. -Yo quiero coger moras.

-Si ahora no es época de moras.

Tú te vas a vigilarlas, que para eso eres la mayor. Venga.

-¡Hola, Paquita! -Ay, hola.

-¿Cómo estás?

-Bueno, ¿y tú?

-Bien, bien. Bueno, ¿qué haces por aquí?

-Pues negocios. -¡Negocios! ¡No me digas!

-¿Con quién? -Con mi primo Carlos,

que me ha llamado para proponerme yo qué sé qué.

¿No sabes nada? -¡Ni idea! Yo le veo ahora.

Acaba de llegar a la bodega con su padre.

-Ah. ¿Está mi tío aquí? -Sí.

-Ay, pues a ver si le veo porque desde que...

Bueno, que no nos hemos vuelto a ver, la verdad.

-No sé, habrán estado más liados.

-Sí. Será eso.

Y no que estemos más solas que la una, ¿eh?

-¿Por qué no te vienes a comer al hotel?

Allí van a estar los dos.

-Sí, sí, si tengo que ir.

-Diana, ¡ven, mira!

¿Qué es esto?

-¡Hala! Esto es una bomba de la guerra.

-¿Y Diana cómo lleva lo de venir al pueblo?

¿No le da miedo por lo que pasó? -¿Diana?

Diana no le tiene miedo a nada. Es valiente, como su madre.

¿Y si explota?

-Que no, que esto es muy antiguo, ya no explota. Mira.

Mañana iré con ella al Juzgado de Hellín.

-Puf.

-Nos tenemos que quedar esta noche. ¿Tenéis habitación?

-Claro, por la habitación no te preocupes, yo me encargo.

La mejor. -Gracias, Luis.

-Venancio se va a poner muy contento.

-¿Quién? -Venancio.

Sí, siempre pregunta por ti.

-¡Niñas, cuánto se tarda en hacer un pis, hombre!

-Luego venimos a por ella. De esto ni una palabra a nadie.

¡Ya vamos, mamá!

Con tanta lluvia van a salir muchos brotes.

Tememos que limpiar bien

y no tener que volver a podar en marzo, que es una putada.

Ya, la verdad es que ha llovido bastante.

Sí, sobre todo las de ahí abajo, que son las que peor están.

¿Entiendes? -Que sí, Antonio, que sí.

Bueno. ¿Y tú, me entiendes?

-Sí, Lo que pasa es que de estas cosas entiende más Luis.

Ya, pero yo antes de hablar con ellos, prefiero hablar contigo,

que eres la única que tiene la cabeza puesta en su sitio.

¿Cómo que hablar conmigo?

Vamos a ver, dime una cosa, el hostal ese no es negocio, ¿no?

Puede ser un negocio dentro de un par de años.

Con suerte antes, pero ahora no. Ahora no da un duro.

Y hay que dedicarle mucho tiempo.

Y solo estamos tres, Luis, Venancio y yo.

Mi hijo, ni flores.

Vino con Karina un par de días

y al principio intentó coger los mandos, pero...

se tuvo que volver a Madrid.

O sea, que ahora lleváis el hostal y la bodega vosotros dos.

A trancas y barrancas.

Qué desgraciado, dice que quiere ganar dinero y solo sabe perderlo.

Julio, quiero todo bien limpio.

Maite, estoy en un pozo negro. Y sin fondo.

Quiero ayudar a mi hijo Carlos y no sé cómo hacerlo.

¿Y está muy cabreado?

Está dolido.

Es normal, acabo de decirle que no quiero trabajar más con él.

¿Cómo que no quieres? Pues que no quiero, Luis.

Llevo mucho tiempo aguantando todo el peso.

No me corresponde.

Nunca ha sido lo tuyo, pero te gustaba, ¿no?

Me gustaba normal.

Aprendí lo que tenía que aprender. Y ya está.

¿Qué te ha dicho? Conociéndole... No ha dicho nada todavía.

Pero lo dirá.

Le conozco lo suficiente, está calentando motores.

¿Te vas a dedicar por entero al hotel?

No. ¿Cómo que no?

¿Entonces? Pues entonces no lo sé, no sé nada.

¡Joder!

¿Qué voy a hacer?

Si me quedo estancado, me voy a la mierda.

Estoy más estancado que nunca.

¿Y con esto qué hacemos? Eso hay que devolverlo.

¿Cuánto dinero entró en el hotel con los cazadores?

Entraron 95 000 pelas,

pero ha habido que pagar a los proveedores.

No sé lo que habrá quedado. Mi padre no se puede enterar.

En cuanto pase las cuentas con Mayte.

¿Mayte no puede maquillar un poco el asunto?

¿Mayte? Qué va. Nunca engañaría a tu padre.

No hablo de engañar,

sino de maquillar las cuentas hasta que devuelva el dinero.

Ya te digo que no. Además, está harta...

El día menos pensado va a explotar.

Y a ti te lleva como un palo, ¿eh?

(RÍE) ¿Y a ti Karina cómo te tiene?

(SUSPIRA)

¿Qué haces?

Lo asumo yo.

Este dinero lo cogí yo, ¿no?

Mi padre se enfadará menos

si sabe que el que lo cogió fue su hijo.

¡A tomar por saco!

Pero ¿qué estás buscando, Carlos?

La salida, la de emergencia, si es posible.

(Mantra "Om shanti")

# (TODOS) Om...

# shanti, shanti, shanti.

# Om...

# Om... #

Y ella se puso como una hidra.

Pero Angie le paró los pies. -Estaba humillando a Abraham.

-Bueno, yo la entiendo.

A ver, si tuviera un hijo como él... -¿Qué?

-No te ofendas, pero no entiendo cómo una chica como tú

puede sentirse atraída por un chico como ese.

-Abraham es muy atractivo.

-No te lo discuto. -Tiene un cuerpo estupendo

y es muy inteligente. -Ya pero no es normal.

-¿Normal?

¿Y qué es ser normal?

-Pues, hija, ser como todo el mundo.

-Ser como todo el mundo es muy aburrido.

-Oye, ¿y se deja tocar?

-¡Claro que se deja tocar! Pero hay que ir con cuidado,

con paciencia. Como con los gatos; me encantan.

-(RÍE)

¡Ay, mi madre! ¡Don Froilán!

-Ay, Dios mío, pobre hombre.

Qué pena me da. -¿Qué le pasa?

-Nada, hija, que de vez en cuando tiene algún despiste.

-Bueno, esto ya va más allá de un despiste, Herminia.

-Eso, con una infusión de salvia y miel.

Es buenísimo

para la memoria. -Pase.

¡Ay, don Froilán! Pero ¿dónde iba? -Voy al arzobispado.

-Pero ¿cómo va a ir así? -Pero ¿por qué no?

-Pues porque..., porque está usted despeinado.

-(RÍE) -Siéntese, le peino yo.

-Ya ve, Asunción.

Esta buena mujer, que me quiere peinar.

¡Si no tengo pelo! -(RÍEN)

-Ande, siéntese.

¡Madre mía!

-Hay que ir a por ropa,

aunque sea un abrigo...

Ve a la parroquia,

y habla con el padre Nivio.

-¿El cura joven?

-Sí, el que es negro. -Sí.

-Y, sin entrar en detalles,

le dices que se le ha olvidado el abrigo.

Y se lo traes.

¡Ay, Nieves, hija!

Si se enteran de esto en el Arzobispado,

se lo van a llevar. -Ya.

Pues yo te digo una cosa,

que, como se lo lleven, no vuelvo a la parroquia.

¡Angie, Angie!

¡Angie, Angie, Angie!

(TARTAMUDEA) Mi madre... -Ahora no puedo.

-Mi madre... mi madre...

-Tengo prisa. -Espera.

Mi madre no es... no es mala persona.

-Igual tiene razón.

Igual nos estamos equivocando. -Yo te quiero.

Te quiero.

Yo pienso en ti a todas horas. Cambio la rueda

y pienso en ti, cambio el aceite y pienso en ti.

-Igual no me querrías tanto si me conocieras mejor.

-No, no... ¿Por qué?

-Porque muchas veces las personas no somos lo que parecemos.

-¡Tú eres preciosa y me pareces preciosa!

(RONCA)

Mercedes, cariño, te has quedado dormida.

¿Qué hora es? Pues la una y media.

Ay... -Mercedes, poco a poco.

Si es que yo no sabía que la clase era tan larga,

y tengo muchas cosas que hacer... -Así.

-La espalda, ¿qué tal?

Pues la verdad es que mucho mejor, sí.

Voy a ir saliendo para avisar a Ramón.

Yo me voy a ir cambiando.

Madre mía, la una y media.

Perdón.

Adiós. -Adiós.

Mira, perdona... Uy, ¿será posible?

¿Dónde está el baño? Como no te relajes,

el beneficio que has conseguido en una hora

lo vas a perder en un minuto.

Sí, es vedad, pero hoy tengo mucha prisa.

Me están esperando.

Me traen a la niña de la novia de mi hijo hoy.

Yo antes era como tú.

Siempre corriendo,

intentando tenerlo todo bajo control...

La familia, que da muchos dolores, de cabeza no, de espalda.

Y tu mente no para, ¿verdad?

No. Yo no podía dejar de pensar.

Estaba inquieta constantemente, con la cabeza llena de ruido...

Por eso empezaste a hacer yoga.

El yoga es un camino.

Es un trabajo de conciencia interior.

Perdóname, es que, de verdad, tengo prisa.

¿Dónde está el baño? Mira,...

solo te voy a pedir que conectes con tu respiración.

El baño es ahí. Gracias.

Bueno, ya lo tengo. -Yo se lo llevo, padre.

-No, se lo llevo yo, que tengo costumbre, vivo con él.

Intento estar pendiente, pero... -¿Qué tiene?

-Demencia senil.

-¡Pobre! -Sí.

Quiero ingresarlo en la residencia,

en la de las dominicas, en la calle San Bernardo.

Estoy esperando a que pase el invierno,

con el buen tiempo todo parece que se acepta mejor.

¿Estás bien?

-Padre,... necesito que me dé confesión.

-De 9:00 a 12:00 o de 18:00 a 21:00 aquí me tienes.

-Necesito ahora.

-Tus pecados podrán esperar... -No, no puedo.

De hecho, hace años que no entraba en una iglesia.

Si salgo, no me confesaré nunca.

("Telefonillo")

(Llaman insistentemente)

¿Sí? -"Soy Inés.

Llevo horas llamando, María, ¿quieres abrir ya?".

-(SUSPIRA)

Es mi hermana. -¿Y qué hacemos?

-Sal por donde has entrado.

-¿Vendrás a lo de Muelle?

-¿Qué? -El grafitero.

-No creo que pueda.

-Inténtalo.

-Vale. -Vale.

-Chao.

-¿Qué hacías?

-Estaba estudiando, y me he quedado dormida.

-(SUSPIRA) Joder...

-(HUSMEA)

¿Estás sola?

-Sí.

-¿Y la abuela?

-En la peluquería.

-¿Y mamá?

-No está.

-Tienes cara de susto, ¿no?

-No.

-¿Y esto?

-De papá, supongo.

-No creo.

-Vale, es mío.

-Joder...

¿Por dónde se ha largado?

¿Por la cocina?

¿Eh?

Muy bien, María, claro que sí.

-Te digo que es mío.

-No me engañas, estabas con un chaval.

Y eres muy pequeña.

-No hemos hecho nada.

-La cama estaba revuelta. -Solo nos hemos dado unos besos.

-¿Has fumado?

-No he fumado.

Bruno no fuma porros. Los fumaba de pequeño, y le sientan mal.

-Ah, ¿sí, de pequeño, qué edad tiene? -Vale ya, no eres mi madre.

-Soy tu hermana mayor, y no te voy a pasar ni una.

-Tú hacías lo que te daba la gana.

-Por eso mismo. No quiero que te juegues tu futuro

por un tío.

-Que te haya salido mal, no significa...

-Siempre sale mal, María, siempre sale mal.

-¿Qué te pasa?

-Lo único que quiero es que aprendas a no depender de los hombres;

si no, lo vas a pasar muy mal.

(SUSPIRA)

-¿Estás bien?

-Marcos está muy enfermo.

"Supongo que ya sabéis por qué estamos aquí, ¿no?".

Esto no marcha. El colmo fue el error del transporte,

que me ha costado la amistad con Cachichi.

Eso fue culpa mía. -Bueno, fue más nuestra.

-Sí. Vamos a ver, yo no busco culpables.

Busco soluciones.

Os estoy pagando un sueldo.

Quiero saber si os lo sigo pagando

o me busco a otra gente.

A ellos les gusta la bodega.

Y lo hacen muy bien.

Coges mi sueldo y lo repartes

entre los dos. Eso no se puede decidir así.

¿Por qué no, no lo merecen?

Igual hay que contratar a alguien para hacer lo tuyo.

No hace falta nadie.

Les hace falta más sueldo a ellos. No llegan a final de mes.

Si lo crees así, lo planteas como punto a discutir

en la próxima reunión del consejo.

Siempre decides lo que se plantea, haces y deshaces como te da la gana.

Por lo menos me hago cargo

y me responsabilizo de las cosas que inicio.

¿Yo no? ¿Dime de qué no me hago responsable?

¿Qué vas a hacer con el hotel? -Perdonad que os interrumpa.

Es que esto es una conversación familiar.

No creo que Mayte y yo tengamos que estar.

-Y es tarde, está Venancio solo en el hotel.

-Sí, deberíamos irnos. Id, chicos.

-¿Sí?

Bien, hasta ahora.

Papá, son una joya.

Auméntales el sueldo, no seas rácano.

No me has contestado.

¿Qué vas a hacer con el hotel?

El hotel es mi café.

No, es la casa de mi madre, que ahora es la mía,

y no pagas el alquiler.

Tuya y de las hijas de tu hermano, que yo sepa.

Se te está yendo de las manos. Se lo voy a traspasar a Paquita.

He hablado con ella, le he dicho que venga.

Conoce el negocio. Le puede interesar.

¿A Paquita? Sí, a Paquita.

¿No me lo deberías haber consultado? Lo hago ahora.

Coño, que soy tu padre.

Ya, ya lo sé. Créeme.

¿Y por qué me haces esto? ¿El qué?

No te estoy haciendo nada malo.

Tomas decisiones que me afectan sin consultarme.

Igual que haces tú conmigo.

Conmigo no, con todos.

Eso lo has hablado con tu madre. ¡No he hablado con ella!

No te pongas así.

Quiero hablar con Paquita, preguntarle qué le parece, ya está.

No voy a tomar ninguna decisión sin que tú le des el visto bueno,

como siempre.

Además, Paquita es de la familia, ¿no?

Joder con la familia...

Vaya palabra más bonita y más vacía, coño.

Mamá, tengo hambre. -Yo también.

-Y yo.

-¿No íbamos a comer con el primo Carlos?

-Sí, pero esta gente tiene su ritmo, hija.

-¡Las lentejas! ¡Es para hoy!

-Sí, sí, ahora mismo voy...

-¿Estás solo?

-Sí, se han ido los otros, había problemas.

-¡Al menos la cerveza!

-Sí, la cerveza, voy.

-¡Venancio! -¿Sí, dígame?

-Este pollo está helado.

-Lo siento mucho. Ahora se lo arreglo.

Perdone. -Nada.

-No os mováis de aquí. Quietas.

A ver...

-Hola, Paquita, quería saludarte..., pero ya ves como estoy.

Gracias.

-¿Qué es eso de que estás preguntando por mí?

-¿Yo? -Sí, tú.

-Es una cuestión de educación.

-Ya.

-Aparte de que es verdad. Me paso el día pensando en ti.

-¡Anda trae, que parece que lo tiene que hacer una todo!

-Pero ¡Paquita! -¿Qué haces aquí?

-Echaros una mano, que vais fatal.

A los clientes hay que tratarles como a rajás.

-Menos mal que habéis venido. -Perdona.

-O me subís el sueldo o contratáis a otra persona.

-¿Vienen o no vienen las lentejas? -¡Va!

Venancio, las cervezas. -¡Sí, voy, voy!

-Las lentejas, espero que estén a su gusto.

-A mi gusto estás tú, preciosa.

-¡Dios, cómo mujer esta mujer! -(AMBOS RÍEN)

¿Qué hay?

(Moto)

Me voy con la moto.

¿Y eso?

Me la llevo a Madrid, a ver si la vendo.

Bueno, ya estamos en casa. Deja el carrito...

La puerta.

-Sí.

No le digas a mamá nada de Marcos.

-Ni tú de Bruno.

-A ver, aquí van las papillas:

la de frutas, la de pollo y la de verduras.

Si no se lo come con cuchara, usa el biberón.

La leche está en esa bolsa,

bastará con dos cucharadas por papilla.

Dos cucharadas.

-¡Qué difícil es darle de comer ahora a un niño!

En mi época todo era más fácil.

(RÍE) Yo me ocupo, no te preocupes.

Me voy. Pero si hay unas lentejas.

Solo es calentarlas. No, de verdad.

Tengo una hora casi de coche.

Pero ¿has comido?

Sí. No, tú no has comido.

Me como algo por el camino.

-Pues come algo, te vas a quedar para limpiar mangueras por dentro.

-No pasa nada, estoy bien.

Solo debo aprender a organizarme un poco mejor.

¿Y lo bien que os vendría

vivir ahí? ¿Has hablado con Paloma?

Hasta que tu hijo no esté convencido, no.

A mi hijo no le hagas caso, no entiende.

Los hombres son muy egoístas.

Si es que Carlos anda un poco peleado con el mundo últimamente.

Paciencia.

Paciencia, sí, que todo se arreglará.

(SUSPIRA) Y tú respira.

Respiro.

Me voy, que no llego. Adiós, mi vida.

Adiós.

(Risas)

¿Y esas risas?

(Risas)

¿Inés? Pero ¡si está Inés.

(AMBAS RÍEN)

¡Que estás aquí, cariño! No te esperaba.

-He olido las lentejas.

Ay, claro. ¿Tienes ensayo?

Sí, a las 16:00. ¿De qué os reíais, gansas?

-De nuestras cosas.

¿Sabes algo de Marcos?

-Sí, está... está mejor.

Es que se intoxicó en el avión,

y por eso no me había llamado, pero vamos...

Pues menos mal.

Sí, la verdad es que sí.

Ale, voy a poner la mesa.

Bueno...

-Adiós. -Adiós, padre.

Tenga cuidado, padre.

(Ruido de motor que no arranca)

-Hola, don Froilán. Adiós, padre Nivio.

-Adiós. Buenas.

(Ruido de motor que no arranca)

-¿Algún problema?

-(RESOPLA) Que no me arranca, Ramón.

-A ver, dale otra vez...

¿Cómo te va a arrancar, chiquilla? Si es que lo tienes seco.

-No fastidies. Vamos, lo que me faltaba ya.

-Si quieres, te traigo una lata de cinco litros.

-Espérate que te voy a dar...

Mira, muchas gracias, Ramón, pero prefiero coger el autobús...

¿Eh?

-Karina..., ¿necesitas dinero?

Están ahí las niñas. ¿Nos sentamos con ellas?

No, no quiero saber nada de niñas,

ni de tus negocios ni de tus asuntos, hijo.

Tú a lo tuyo.

Hola, niñas, ¿qué tal? (NIÑAS) Hola.

Luis, ¿os echo una mano?

-Pregunta en cocina a ver.

¡Paquita! Hola.

¿Nuevo fichaje?

No puedo estar mano sobre mano, y menos con esta desorganización.

Perdóname. Si es que esto se te da bien.

Lo quería hablar contigo.

¿Tienes un momento? Sí.

Pero en los postres.

Quiero ver a mi tío. Hecho.

¡Dichosos los ojos, tío!

¿Qué haces tú trabajando, Paca?

¿Eso es lo primero que se le ocurre decirme?

¿Ni un beso ni nada?

-No tenemos pan. ¿Podemos ir a la cocina a pedir?

-Anda, venga, idos.

Perdona, es que te he visto así, con el delantal, y no...

¿Cómo estás, hija?

Siéntese a comer con nosotras. No, no.

Que tendrás cosas que hablar con Carlos

y no me quiero meter. ¡Tío! Siéntese a comer con nosotras.

(CARRASPEA)

¿Estás bien?

¿Le importa?

Sí, sí me importa. ¿Por qué estás tan tiesa?

Pues porque a mí no me llama nadie.

Seguimos siendo familia.

Bueno, de vez en cuando... te llama Merche, ¿no?

¿Y usted?

¿Por qué no se pone nunca al teléfono?

¿Eh?

Ni siquiera para preguntar por sus sobrinas.

Siguen siendo sus sobrinas.

Paca, no me atosigues.

Yo procuro no pensar mucho en mi hermano, ya sabes.

Sé que no está bien, pero..., soy así.

Pues déjeme que le diga una cosa, tío.

La que se ha quedado sola y con tres niñas he sido yo.

Y las niñas preguntan.

Y la foto de familia que tenemos en la entrada todos juntos,

ellas pasan todos los días por ahí, ¿y dónde están?

¿Y por qué no vienen nunca a vernos? ¿Y...?

¡Bah!

En eso tienes razón.

Pues claro que tengo razón.

Pero, bueno, yo ahora lo único que quiero saber

es si van a venir o no a la comunión de las niñas.

¿A la comunión? Sí, seguramente sí.

Vamos, eso es sagrado.

Pues es el 16 de mayo, en Benidorm.

Es puente en Madrid.

Aunque no fuera puente.

Si es el 16 de mayo, allí estaremos el 16 de mayo, no te preocupes.

Bueno, porque yo los quiero a todos, ¿eh, tío?

Los quieres a ustedes,

y quiero que estén ahí también mis primos, con las parejas

de mis primos y con la abuela.

No te preocupes, que yo me encargo.

Es que va a ser una gran fiesta. A lo mejor viene Óscar Alzaga.

Ah, bueno, claro, que te has metido en política.

Pues sí.

Yo... me he hecho un sitio en Benidorm, tío.

Y la gente me toma en serio.

Porque te lo mereces, Paca, te lo has ganado a pulso.

No te preocupes, que allí estaremos.

¿Eh?

(EMOCIONADA) Tengo una cosa en el ojo.

-Luego te vamos a enseñar una cosa.

A ver si adivinas qué es. ¿A mí?

¿De aquí del pueblo? Ah, ya sé lo que es.

Una charca con renacuajos. (ELLAS) No.

Una cagarruta de dinosaurio. (TODAS RÍEN) ¡No!

¿Tampoco? ¡Que no!

¿Está muy lejos?

Puf, sí, hay que ir en coche.

Hola.

-Hola. -Que aproveche.

Buenas tardes.

Ya... ya estoy, ya estoy.

Enseguida termino.

-Mira, Abraham, te voy a hablar sin rodeos...

-Eso ya es un rodeo.

-Ya sé que te protejo demasiado,

esto es algo que hacemos las madres y que lo hacemos mal.

-Ser madre debe dar miedo. A mí me daría mucho miedo.

-¿Y ser padre no?

-Ser padre es algo distinto. El mío, por ejemplo, no lo conozco.

-Mejor.

-Mejor, yo voy a ser mucho mejor padre que él, ya verás.

Y, mamá, puedes estar tranquila porque yo no soy tonto.

-Ya lo sé.

-Sé que no soy como la mayoría de la gente,

pero a mí me gusta ser así.

Y me gusta Angie.

Me gusta mucho.

Me gusta cómo se toca el pelo cuando piensa en algo.

Me gusta cómo dobla el sobre del azúcar en cuatro partes

cuando se toma el café,

para luego desdoblarlo y volver a empezar.

-¿Y ella, tú sientes qué te quiere?

-Mucho.

-Pero, ¿te lo ha dicho ella o...?

-Mamá...

Yo sé que te da miedo que me pase algo,

pero... debería darte más miedo que no me pasa nada.

Bueno, las niñas ya están echadas un ratito.

-¿Un poquito más de café? -Ay, sí, gracias, Luis.

-Ahí tienes.

-¿Quieres azúcar? -No, no le echo.

-Tengo azúcar moreno.

-¿Qué? -Azúcar more...

Paquita, ¿qué?

¿Lo ves o no lo ves?

-El negocio va subiendo.

-Pero, a ver, ¿lo seguiríais llevando vosotros?

-A ver, nosotros dos no.

Queremos dejar esto para centrarnos bien en la bodega.

-¿Y tú?

Yo, por el bien del negocio, mejor que no.

No valgo para esto, ¿verdad que no?

No sé, Carlos.

Yo es que estoy en Benidorm.

Y a este pueblo cada día le tengo más manía.

No, no, eso no puede ser, Paquita, es tu pueblo.

Mira lo que ha pasado en mi pueblo. Bueno, ya.

Pero mira qué bonito está. Está precioso, ¿a que sí?

-Superbonito. -Fantástico.

-Y lo más difícil ya está hecho:

el arranque inicial... Exacto.

¿No sería mejor que lo cerrarais, Carlos?

(RESOPLA)

El hotel es una cuestión muy personal.

No lo puedo cerrar.

Mira, vamos a hacer una cosa.

De aquí a verano tienes tiempo de sobra

para saber si esto te funciona, si estás a gusto.

¿Qué te parece?

A ver, ¿de cuánto sería el traspaso?

Muy poco, es muy poco.

Muy poco. Solamente para cubrir lo invertido.

-Bueno, basta ya.

Paquita, por favor,

no te dejes engañar. ¡Hostia!

¿A ti quién te ha dado vela en este entierro?

Pues aquí la vela me la doy yo.

Este negocio es una ruina, lo digo porque lo veo cada día.

-El fin de semana pasado hicimos buena caja.

-¿Qué estás diciendo?

Entre semana es un cementerio. Estupendo.

Es tu opinión, nos parece estupenda, ¿puedes irte a fregar ya?

No, es lamentablemente que estéis intentando estafarla así.

Te estás pasando, ¿no?

Si necesitas dinero, tu padre tiene un montón.

¿Estás intentando rascar bola, muerto de hambre?

No te metas ahí, Paquita.

Eres una mujer maravillosa.

¿No te das cuenta?

Los Alcántara solo se preocupan por ti cuando te necesitan.

¡A tomar por el culo!

Estás despedido.

¡Y no vuelvas!

Pues mejor.

-Pásate después por la bodega, a cobrar el finiquito.

A tomar por culo, el hotel se cierra.

-¿Y las reservas hechas? Se anulan. Llamo yo mismo.

¿Estás seguro?

Paquita, te juro que pensé que podía interesarte...

Es...

Si es que me faltan horas en el día, Carlos.

No te quería enredar, ¿me crees?

¿Me crees?

(TELEVISIÓN) "Soy una mujer

pues auténtica, normal, contemporánea, de mi tiempo".

-"Del tiempo, como la fruta".

"Massiel después de Breg..."

Nada, no termina de llover.

"Hiciste una auténtica proeza.

Ya he dicho que no eres ajena a la obra de Antonio Gala..."

Me encantaba tenerte así cuando eras pequeña.

-¿Y lloraba mucho? No, qué va, si tú eras buenísima.

No como ahora, que soy una torva.

Yo no he dicho eso, hija.

Pero lo piensas... No, no es verdad.

Se puede ser bueno... y también equivocarse.

Una cosa no quita la otra.

Yo sé que soy buena.

Claro que sí.

Pero estáis enfadados porque quiero hacer cosas

con las que nadie comulga.

Bueno,... si te sirve de consuelo, a mí me pasa lo mismo.

Eres mayor, puedes hacer lo que quieras.

¡Uy, no! ¿Qué te crees?

Cuanto más mayor eres, menos haces lo que quieres.

Tú haces lo que quiere papá, ¿no? ¿Por qué dices eso?

Casi nunca la coges. (RÍE)

¡Sí que la cojo! Antes la he traído en brazos.

¿A qué sí, Olivia?

Es tu nieta.

Bueno...

Si quieres ser su abuela, ella va a ser tu nieta.

¡Anda, cógela!

Ven aquí, anda.

Pero si es preciosa. ¡Ay!

Así.

¿Quieres un poquito de leche?

Es más lista...

Anda...

¡Qué bonitas estáis las dos así, juntas!

¡Uy, cariño!

¿Será posible?

Y no te preocupes, regreso a las 22:30.

¿Eh, adónde vas? A donde te dije antes.

No me has dicho ningún sitio. ¡Adiós!

¡Oye, pero bueno..! ¡María!

Ya está, ya está, hemos hecho lo que hemos podido.

Lo sé de sobra, Luis.

¿Dónde tenemos las reservas?

-Si solo hay tres, Carlos. Llamo yo.

-¡Qué rabia! Con el esfuerzo que habíamos puesto...

Bueno, tranquilidad, no pasa nada.

Tampoco es algo que hemos hecho por nosotros mismos.

Era el sueño de otra persona.

Al fin y al cabo, me pasa a mí siempre.

(RÍE)

Con la bodega, con el Fly, Rosa Chillón...

Me empeño en intentar ganarme el cariño de los demás así,

intentando cumplir sus sueños.

Pues ya es hora de que piense en mí.

El fin de semana que viene vendré para liquidarlo todo.

Vale. ¿Cuánto dinero hay en la caja?

Quiero devolverle a mi padre todo.

Dejarlo todo bien limpio.

¿No hay suficiente?

Bueno...

Casi.

Pues con casi tendrá que bastar.

Gracias.

Gracias por todo, chicos.

A ver, ¿dónde está ese secreto?

Está por ahí. Ahí.

¿Dónde?

Aquí.

Ponte detrás de mí, Diana.

Vamos, hija.

Esa es una bomba de una guerra que hubo cuando yo era pequeño,

como tú. Me lo contó mi papá.

La guerra que hizo Franco.

Mataron a muchos. Sí.

¿Es una bomba de verdad?

Sí, es una bomba de verdad.

(RECUERDA)(MERCHE NIÑA) "Antonio, Miguel, vámonos".

-"¡Cagaos! ¡Los Alcántara sois unos cagaos!".

"Si no te vienes, no te vuelvo a hablar".

(Motor)

¡Carlos!

¡Carlos!

¡Para! ¿Qué?

¡Para! ¡Para!

¡Joder! ¡Ah! Perdona, hijo.

Pero ibas a pasar por encima de la bomba, joder.

¿Qué bomba?

¡Eso de ahí es una bomba, hijo! ¡Eso es una bomba!

No te acerques.

No te acerques.

Eso estará desactivado ya.

Que no, una vez vi a un compañero reventado por una mierda de estas.

Pero ¿qué hace aquí una bomba? ¡Joder, qué susto!

(VOZ EN OFF CARLOS ADULTO) "Aquel día yo maté a mi padre

y él me salvó la vida. Otra vez.

Antonio Alcántara no fue nunca el mejor padre del mundo,

pero cómo le echo de menos ahora.

Cómo sigue haciendo ruido en mi cabeza.

Cómo echo de menos la voluntad de mi hermana,

tan frágil y tan fuerte, tan generosamente llena de amor.

Cómo echo de menos ese primer año con Karina,

cuando todo se ponía de acuerdo para hacernos la vida difícil".

¿Vale? ¿Alguna pregunta?

"Cómo echo de menos a mi abuela,

que era como la luz, y yo no sabía verla".

A ver, padre, ¿eso qué es?

-Una muñeca. -Muy bien.

-¿Y esto redondito de colores?

-Un balón. -Eso es.

¡Muy bien! (RÍE)

Salgan, por favor. Sí.

Papá...

Mira.

Este dinero... lo cogí de la caja de la bodega.

Verás dos "recibís" con mi letra.

Toma. Estamos en paz.

No, no lo quiero.

Si no es tuyo, es de la bodega. Cógelo.

Pero ahora la bodega soy yo. Ahora sí que sigo.

Y solo.

¿Tú crees que te estoy tratando bien?

¿Cómo a un hombre?

Sí, ahora sí.

Entonces me quedo tranquilo, hijo.

Vete. Que tengas mucha suerte, que la vas a tener.

Y, cuando ganes mucho dinero,

seré el primero que me alegre y que te pida un préstamo.

No te preocupes.

(VOZ EN OFF CARLOS ADULTO) "España es el segundo país

más ruidoso del mundo.

Lo era en 1987 y lo sigue siendo ahora.

Ojalá yo le hubiera dedicado más tiempo al silencio.

Ojalá le hubiera hecho caso a una frase que leí hace tiempo:

'Con la palabra, el hombre supera a los animales,

pero con el silencio, se supera a sí mismo'".

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

Dígame. "Merche".

Antonio...

¿Qué tal va todo?

Todo bien. "¿Y Carlos?".

Carlos también muy bien, camino de Madrid.

¿Vas a venir a dormir o te quedas a dormir en el pueblo?

No, me voy a quedar aquí a dormir, en el hotel.

Quiero estar solo y pensar.

Respira.

¿Perdona?

"Que te quedes quieto"

y respires.

¿Qué respire para qué? Para que se vaya el ruido.

Aquí no hay ruido.

Está todo muy silencioso. Estamos en Sagrillas.

El runrún de la cabeza.

Ah, ese.

¿Y se va respirando?

Tienes que respirar y no pensar en nada.

Joder, qué difícil.

¿Tú te acuerdas de Ricardo?

¿Ricardo, qué Ricardo?

El chico de la bomba.

Claro, ¿cómo no me voy a acordar?

Pero hace tanto tiempo.

No te lo he dicho nunca, pero a veces he soñado con él.

Si te hubiera hecho caso, hoy no estaría muerto.

Pobre.

Y si yo no te hubiera hecho caso, hoy no estaría hablando contigo.

¿Por qué me cuentas eso ahora?

Porque, por muchas vueltas que dé, Merche,

siempre llego al mismo sitio.

¿Y ese sitio cuál es?

Tú.

# Tantas veces me mataron,

# tantas veces me morí.

# Sin embargo, estoy aquí resucitando.

# Gracias doy a la desgracia

# y a la mano con puñal porque me mató tan mal.

# Y seguí cantando.

# Cantando al sol, como la cigarra,

# después de un año bajo la tierra,

# igual que sobreviviente que vuelve de la tierra.

# Tantas veces me borraron, tantas desaparecí.

# A mí propio entierro fui sola y llorando.

# Hice un nudo en el pañuelo,

# pero me olvidé después que no era la única vez.

# Y seguí cantando.

# Cantando al sol, como la cigarra,

# después de un año bajo la tierra,

# igual que sobreviviente que vuelve de la guerra. #

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Cuéntame cómo pasó - T 19 - Capítulo 334: 'Ruido'

22 feb 2018

Antonio y Carlos van juntos a Sagrillas para arreglar asuntos de la bodega, pero como ven las cosas de diferente manera, chocan constantemente. Por su parte, Mercedes no atraviesa su mejor momento y animada por Casandra decide ir a clases de yoga.

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  1. Mj

    No creo para nada que Carlos sea un nini y un flojo. Simplemente está buscando su camino, hay personas más complicadas de lo normal.

    20 mar 2018
  2. Jack Silvestre

    Me encanta esta serie. Un comentario. Me parece que menos Antonio y Merche, los hijos de ellos (Toni, Ines, Carlos) no son buen padres. La teleserie no ensena nada de los padres compartiendo tiempo con sus criados. Toni siempre esta en el trabajo o teniendo sexo con alguien. Carlos siempre esta en su moto, amargado con la vida (que pesado! insoportable). Ines nunca esta con Oriol, y siempre esta en el teatro o buscando amor de hombres en situaciones dificiles. Nunca estan haciendo cosas con sus hijos. Que va?!

    14 mar 2018
  3. Elber Dugo

    He visto por Internet todos los capítulos... empecé a verlos en Sep 2017 y hoy 28 feb 2018 he visto el último x ahora. M ha enganchado totalmente... ha habido dias q he visto 3 capítulos. Me encantan algunos personajes, son entrañables, pero hay un personaje q es totalmente odioso:Karina, hace sacar lo peor de Carlos, y lo maltrata y domina. M gustaron mucho las intervenciones de Emma Suárez y Ariadna Gil. Por favor, que siga la serie muchos años más... no podria vivir sin ella

    01 mar 2018
  4. Isi

    Antes teniamos 2 canales y ahora 100 y lo unico que veo es esta serie. Buen gusto, buenos recuerdos, actores que han mejorado enormemente, hacerlo mejor sería dificil. En estos tiempos tan complicados y muchas veces duros, gracias por transportarme todas las semanas a mis mejores recuerdos y arrancarme una sonrisa

    28 feb 2018
  5. Luis B.

    "El silencio es salud". "Disfruta el silencio", como diría Depeche Mode. De nuevo Mercedes Sosa, ésta vez con "Como la cigarra". ¿Y ahora qué con Carlos? Volvió Paquita. Saludos desde Buenos Aires, Argentina.

    26 feb 2018
  6. Dayuch

    Esta serie es tan hermosa como la vida. Gracias por tanta belleza.

    25 feb 2018
  7. Dayuch

    Esta serie es tan hermosa como la vida. Gracias por tanta belleza

    25 feb 2018
  8. Perla

    Cada capitulo no deja de atrapar al espectador. La sigo desde la primer temporada y vi crecer a los mas jovenes, y creo que son parte todos de cada una de las familias que los seguimos atraves de cada temporada. Una argentina emocionada con el final de Mercedes Sosa y residente en Israel

    25 feb 2018
  9. ARD170283

    Carlitos quiere ser rico, su padre le da todo el dinero que quiere. Espero que la serie muestre la realidad de las consecuencias y no enseñen fantasías, porque en realidad lleva un camino muy malo

    25 feb 2018
  10. Liliam Monica

    No se adonde vamos a llegar, cada nuevo capitulo supera al anterior. Las actuaciones son inigualables. España tiene los mejores actores y series del mundo, pero para mi, Cuéntame.... es única. Un gran abrazo desde Colombia.

    24 feb 2018