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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T 18 - Capítulo 327: "Soy 7 veces más fuerte que tú" - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Cuéntame

cómo te ha ido

en tu viajar

por ese mundo de amor.

Háblame de lo que has encontrado

en tu largo caminar.

Cuéntame

cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

Cuéntame

cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

Cuéntame

cómo te ha ido

si has conocido la felicidad.

(Música)

# Soy un gnomo

# y aquí, en el bosque, soy feliz.

# Bajo un árbol vivo yo,

# junto a su raíz. #

"Uno de los mayores fenómenos televisivos de 1986

fue sin duda 'David el Gnomo',

una serie de dibujos animados que, con sus mensajes

a favor de la ecología, la amistad y la justicia,

congregaba a millones de niños frente a las pantallas

las sobremesas del fin de semana".

# Soy siete veces más fuerte que tú... #

"Según la mitología nórdica,

los gnomos son fuerzas benignas de la naturaleza,

protectores de la tierra, los bosques y el hogar.

Solo tienen un enemigo conocido: los malvados trols".

# Uso hierbas que yo sé

# que pueden curar.

# Soy un gnomo

# muy diminuto y bonachón... #

-Tía, menos mal que he llegado.

Vamos a llevar al dentista a la niña y vamos con ustedes al hospital.

Que no hace falta. Voy un momento al Bistro, que...

Diana, por Dios, métete en el coche y deja la cámara de vídeo.

¡Por el amor de Dios!

Ahora sí que me tengo que despedir. No llores, por favor, ¿eh?

-# ...y veloz

# y siempre estoy de buen... #

-¿Se puede quedar usted con la niña? Bueno, yo pensaba ir ahora a misa.

Si no le viene bien, la venimos a buscar a la hora de comer.

Bueno, sí, ahora bajo. Gracias.

¡Diana!

-# ...y siempre estoy de buen humor. #

Olga, vamos a venir a comer con la niña.

Paquita, la niña y yo, que la llevamos al dentista,

así que aprovechamos y comemos aquí. -¿Sobre qué hora?

-A mi cuñada la van a operar a las diez...

Calcula dos, dos y cuarto, dos y media.

-Muy bien, os guardo la mesa del fondo para esa hora.

-Magnífico, estupendo. -¡Diana!

¡Venga, que baja Herminia! -No me jodas, hombre.

¿Cómo es posible que se estén yendo?

Que yo no sé dónde está el hospital, ¿tú sabes dónde está?

Joder, me cago en...

¡Venga, que no sé adónde se han llevado a mi cuñada!

Que tengo que seguirles. -Qué prisas, es un segundo.

-¡Venga!

¡Pero bueno!

A esta gente no hay quien los entienda.

Qué barbaridad, visto y no visto.

Cruz, ¿tú sabes si se han llevado a la niña?

No, no, no la he visto, no. Ni idea.

¡Jo! Primero dicen una cosa, luego hacen otra...

Yo me voy a la iglesia. Bueno, que vaya bien.

Venga, anda, toca la bocina, que si no tu prima no sale. Venga.

(Claxon)

-¡Ya voy!

-¡Uy, lo que les gusta a los hombres meter ruido!

-Nieves, yo... -Que sí, que ya sé que te vas.

Ay, qué asco de día...

-No te encariñes con la que venga a sustituirme, por favor.

-Igual no cojo a ninguna, ya veré.

Que no, ¿eh? Que no, que no.

Que ni llantos, ni despedidas, ni de abrazos, ni nada.

Que esto es... Esto es unas vacaciones.

Y ya está. Venga, anda.

Anda, venga, tira.

-Venga. Vamos, cariño, que tu primo entra a trabajar a las 11.

Tú ponte delante, más cómoda. -No hace falta que me acompañes.

-Que sí. Así me quedo más tranquilo, te dejo instalada. Venga.

-¿Y cómo vas a volverte a Madrid? -En el coche de línea.

Venga, vamos.

-Primo, perdona, es que para mí irme de San Genaro

es como si me arrancaran una muela de cuajo.

¡Cruz, que estoy fatal!

He visto a un enanito del bosque conduciendo una furgoneta.

No te preocupes, que todo va a ir bien.

Ya lo sé.

¿Están todos fuera? Sí.

Tenía que haber venido solo Inés. No te preocupes tú.

Todo va salir bien, Merche.

Y si algo queda un poquito así, te lo voy a curar a besos.

¿Has traído algo para entretenerte? Qué va.

Me compro un periódico y me hago los crucigramas.

Eso. Merche,

me han dicho que es muy importante

que antes de que te duerman pienses en algo bonito.

Entonces pensaré en ti.

No, en mí no, boba, tienes que pensar algo más bonito.

Piensa en una película, o mejor, en una canción, Merche.

Una canción que te recuerde a mí. Sí. No te preocupes.

Te quiero. Y yo.

(Música)

# Nunca sabré cómo tu alma ha encendido mi noche.

# Nunca sabré el milagro de amor que ha nacido

# por ti.

# Nunca sabré por qué siento tu pulso en mis venas.

# Nunca sabré en qué viento llegó este querer.

# Mi vida llama a tu vida y busca tus ojos,

# besa tu suelo, reza en tu cielo, late en tu sien.

# Ya siempre unidos, ya siempre,

# mi corazón con tu amor.

# Yo sé que el tiempo es la brisa que dice a tu alma:

# "Ven hacia mí, así el día vendrá

# que amanece por ti. #

Joder.

Antonio, párate ya de una vez, te lo pido por favor, joder.

Me estás mareando, para acá y para allá.

¿Vamos a estar así las cuatro horas? Así, ¿cómo?

Como un león enjaulado, chico, de verdad.

Ya, De Gaulle, estoy muy nervioso, coño.

Que me fumaría ahora mismo un cartón de tabaco,

pero le prometí a Merche que lo dejaría

y no es el momento de estropear la promesa.

¿Sabes lo que te pasa, Antonio? No, no sé.

Los nervios, Antonio, a ti los nervios te comen por dentro.

Seguramente por eso estás tan delgado.

La persona que se operó antes, De Gaulle, está viva de milagro.

Joder... La madre que me parió.

Qué pesadilla, Antonio, de verdad. Pero no se puede ser más cenizo.

No es cenizo, que lo sé.

Que cuatro de cada mil personas que entran en un quirófano

no vuelven a abrir los ojos, De Gaulle, cuatro de cada mil.

Pues más a mi favor.

¿Por qué más a tu favor que sean cuatro?

Vamos a ver, Antonio, piénsalo bien, piénsalo detenidamente.

¿Tú sabes que existen cinco veces más probabilidades

de que uno pueda morir en un accidente tonto,

un semáforo, cualquier cosa en un coche,

que en un accidente de aviación?

¿Qué dices? Es mentira, hombre.

Tú te caes, te escachas y te mueres. No, que me refiero...

¿Dónde has oído eso? En la televisión lo dijo un piloto.

Chis. ¿Qué vas a ver tú? No se puede hablar contigo.

Estás imposible. No, tú sí que estás imposible.

¿Qué pasa, que yo no tomo café?

-Pues claro que no. -¿Y por qué no tomo yo café?

-Ha dicho el médico que te cuides la tensión y la dieta.

-El médico no ha dicho nada.

Tengo la tensión perfecta, ¿qué dieta?

-¡La tienes por las nubes! -Pero... ¿Vosotros me veis gordo?

¿Qué? ¿Eh?

Mira, ¡déjame en paz, Paquita, te lo juro!

¡Vivir contigo es una condena!

Vete y amárgale la vida a otro, déjame en paz.

-Oye... ¿Adónde vas? Chis.

¿Qué le pasa? Ayúdame a hacer el crucigrama.

Para lo que hay que ver... Sí, a ver, venga, vamos allá.

A ver, la primera de todas.

¿Han ingresado ya a mamá? Sí, sí, estamos esperando.

Es que estoy pendiente de una noticia.

Quería darle un beso. Bueno, luego se lo das.

¿Por qué no aprovechas y se lo das a papá?

¿Cómo está?

Hola.

Hola. Hola Carlos, hijo.

Joder, qué bien que hayas venido, hijo.

¡Que no le pase nada, por Dios, hijo, que no le pase nada!

¿Adónde vamos?

-A un sitio muy divertido.

Hay chuches, muchísimos cuentos... Ya verás.

-Chuches y cuentos. -Sí, el País de Nunca Jamás.

-Es mentira. -¡Que no, que es verdad!

-Que yo no soy una niña pequeña y tú no eres un trol.

-Sí, soy un trol bueno.

Hazme caso. -Ya verás tú cuando se enteren.

-¿Quieres un fresquito?

-Primero mi madre os va a matar

y después mi padre os va a enviar a la cárcel.

-¡Vete más despacio!

Chicos, yo tengo a las 12 la reunión con mi agente.

Pues vete porque esto va para largo.

Ya, pero me da no se qué dejarle así.

Bueno, estamos todos, no te preocupes, de verdad.

-Vas a venir luego, ¿no? Sí.

Claro. -Pues ya está.

-Venga. Venga.

Papá.

Tengo ahora la reunión con mi agente.

Ya. Todo va a ir de maravilla, ¿me oyes?

Coño, son sábanas de cuatro letras.

Papá. Yo me la sé, lo que pasa que...

Volveré lo antes posible, así le doy un beso a mamá.

¿Esta noche duermes en casa?

No. No, no, ya te dije. Me voy a Sagrillas después de comer.

¿Y eso? Tengo una reunión con Salvador.

Me dan la lata con el permiso de apertura del hotel.

Muy bien. Vete con cuidado, hijo.

Cuidado con la moto, ¿eh? Por favor.

No hagas tonterías. Tranquilo.

Que os quiero a todos aquí sanos, ¿entiendes?

Aquí conmigo, por favor.

No quiero volver a pasar por esto. Claro que no, papá.

Bueno. Tranquilo.

Yo lo único que le pido a Dios

es que me muera antes que vosotros. Que Dios me haga caso.

Papá, todo va a ir bien.

¿Qué, vamos a por agua?

¿No? No, por si acaso viene.

Id vosotros. Yo espero aquí. No hombre, no, nos quedamos todos.

Me marcho, Paquita. ¿Sí? Adiós, primo.

(Teléfono)

(Teléfono)

Dígame. Herminia, soy Paquita.

(CARRASPEA) ¿Ha terminado ya la operación?

No ha terminado, la están operando. Pero la están operando, ¿no?

Que sí, pero va todo muy bien, no se preocupe.

Ay... ¿Y tú cómo lo sabes?

Hombre, yo lo sé pues porque estoy aquí, Herminia.

Nos van informando. Pero que yo la llamaba por la niña.

¿Qué? La niña, ¿qué?

Que tiene en su bolsito un sobre que se toma a media mañana.

En el bolsito. Sí, en el bolsito.

Ella lo sabe, pero es muy despistada.

Se disuelve en medio vaso de agua.

Pues... Es que...

La niña... Yo...

No se preocupe. Pásemela, que se lo digo yo.

Es que no está. ¿Cómo que no está?

Bueno, no me lo...

Otra vez está con la camarita en la calle, ¿verdad?

Herminia, por favor, no me la deje sola, que está muy peliculera y...

¿Herminia?

Me ha colgado.

¡Diana!

¡Diana!

¡Diana!

¡Ay!

¡Diana!

¡Diana!

¿Herminia, qué pasa?

¡La niña de Miguel y Paquita, que no sé dónde está!

¡Ay!

¡Diana!

¡Diana!

¡Diana!

¡Diana!

¡Diana!

¡Diana!

¡Diana!

¡Diana!

En planificación familiar no está y en la juguetería, tampoco.

Y en la iglesia también me han dicho que no ha ido.

No sé dónde se ha metido esta niña.

No te preocupes, Herminia, en el colegio tampoco está.

-No, ni en el mercado.

He preguntado. He mirado hasta en los lavabos.

Es que se fueron como locos.

Tú no tienes la culpa, Herminia, ya está.

Ya, pero yo juraría que se la habían llevado.

Claro, tómese esto. Muchas gracias, Olga.

Es una tila.

-¿De Mercedes no sabemos nada? -Nada.

-Paquita quedó en que llamaría al salir del quirófano.

-Paquita, no me la quito de la cabeza.

-Ya lo sé, ya lo sé.

-Hemos peinado todo el polígono y ni rastro.

Malo, malo.

-Es como si se la hubiera tragado la tierra.

-En España desaparecen cinco personas cada día.

-Bueno, bueno, pero muchas se van por voluntad propia.

-Claro. -Sí, pero si no aparecen

en las primeras 48 horas, malo, malo.

-Que Josefina ha visto algo sospechoso.

-Sí, he visto una furgoneta, hace unas dos horas.

Iba en sentido contrario. -Pero ¿y eso qué tiene que ver?

-Pues mujer, que el chófer llevaba una careta de los dibujos de la tele.

-Del "gonmo". -¿Eh?

-¡Del "ñomo"! -De Daniel el "gonmo".

El de la tele, el de los dibujos. -(TARAREA)

-David, David el gnomo.

Es siete veces más fuerte que todos nosotros.

¡Mauricio! ¡Carlos!

¡Qué sorpresa!

Sí.

He quedado aquí con una persona.

Yo...

Bueno, ya lo ves. Salvando ballenas.

Salvando lo que haga falta, sí.

-(AMBOS) ¿Sabes algo de Kari...?

Sé que se fue con su madre. Nada más.

Sí, sí, no, eso sí.

Tenemos una hija en común.

No podemos borrarnos del mapa así como así.

Terminamos mal, ¿lo sabes?

Lo sé, lo siento.

Puedo salvar el Mediterráneo, pero pero mi matrimonio...

no lo pude salvar. Mira Mauricio, yo...

Tú, ¿qué?

¿Tampoco vas a salvar lo tuyo con Karina?

¿Cuánto tiempo vais a seguir haciendo el gilipollas?

No discutamos, tengo una cita importante.

¿Con ella? No.

Con mi agente literaria.

No escuchas, Carlos.

Hazme caso.

Ella es la mujer de tu vida.

Eso tendrá que decidirlo ella.

O yo.

Eso está decidido desde que erais así de pequeños.

Así que ¿por qué no os aclaráis y dejáis de joder?

Espera.

Disculpa. Gracias.

Un disco único: Aute, Serrat o Miguel Ríos...

Toma. Toma.

Son 1.500 pesetas.

Y un regalito extra.

(HABLA EN PORTUGUÉS)

El número de teléfono de la madre.

Toma.

Que tienes que coger el toro por los cuernos, Carlos, hazme caso.

Si no, vais a seguir haciendo daño.

Primero a los demás, pero sobre todo a vosotros mismos.

Muchas gracias. A ti.

Cuídate.

-Casandra, ¿ves algo?

-Pues es que no lo veo claro porque es todo muy reciente.

-Bueno, pues inténtalo otra vez.

-Ramón, las cartas tienen su tiempo. Igual que las personas, ¿eh?

-Pues entonces habrá que ir pensando en avisar a la familia.

-Pero ¿no sería mejor llamar a la policía?

-No, primero a los padres, después a la policía.

-Hay que darse prisa.

Cada minuto que pasa hay menos posibilidades.

¿Posibilidades de qué? ¡Está en el Este!

Sí, sí, sí, está en el Este, mirad.

Esta tirada es como una brújula, ¿no? Y esta es la niña.

-¿No es un poquito mayor para ser la niña?

-Josefina, que es simbólico, un poco de imaginación.

-Perdón. -A ver.

Por la posición en que está, significa que está en el Este

o dirigiéndose hacia el Este.

-Pero ¿en el Este de donde? -Pues en el Este de aquí será.

-Pero el Este de aquí es media España.

-Un momentito.

Aquí arriba tenemos el loco, que significa que está en peligro,

y abajo la torre,

que quiere decir que está en un sitio cerrado

y probablemente sin luz.

-¡Hala, hala, hala! ¡Sé donde está!

¡En el videoclub! -¿Qué?

-Pues puede ser porque es un sitio cerrado, ¿no?

-Y no tiene luz. -Y da al Este de la calle.

El Bistrot da al Oeste y el videoclub en el Este,

por donde sale el sol. ¡Yo voy, yo voy!

-¡Tú no vas a ninguna parte! ¡Abraham!

¡Abraham, ven aquí ahora mismo! -Abraham, llamamos a los bomberos.

-¡Abraham!

¡Abraham! -Dile tú algo.

-¿Yo? -¡Es tu local!

-¡Abraham! -Abraham, no toques nada,

que vas a pillar el tétanos.

-¡Abraham! Olga, por favor. ¡No, Olga!

-¡Acordaos de lo que le pasó a Josete!

-Eso, eso, es verdad. -Diana no está dentro, no...

-¡Es la última vez!

Si yo te digo para, tú paras. Si te digo no, es no.

-Muy bien hecho.

-He encontrado mi película favorita. "Solaris", de Tarkovski.

-Hola. Oye, ¿alguien sabe de quién es esta cámara?

Me la he encontrado en el suelo y es bastante buena.

-¡Pero si esa es la cámara de la niña!

-¿Qué niña?

Nos vemos en Barcelona el 17. Muchísimas gracias por todo.

(Llanto de bebé)

¡Mamá!

¡Mamá, la niña!

¡Mamá!

(Teléfono)

-¿Sí? Hoy me he levantado pensando en ti.

Llevo exactamente 16 años, 200 meses y 5.000 días pensando en ti,

cada décima de segundo.

Caigan chuzos de punta o brille el sol, ahí estás tú.

Te juro que he intentado borrarte, pero no hay manera.

Te he matado cada noche y te he resucitado cada mañana.

Yo ya no sé si estoy obsesionado, perdido, desquiciado

o pegado a ti como chicle a la suela del zapato, no sé,

pero ya no lo aguanto más.

Te quiero.

Te quiero a rabiar.

¿Eres Carlos Alcántara?

La madre que me parió...

¡Joder!

¿Familia de Mercedes Fernández?

Sí. Sí, sí. Sí, yo soy su marido.

Soy el doctor Martín Broto, acabo de operar a su mujer.

Ah, encantado doctor. ¿Qué, qué tal? Todo muy bien.

¿De verdad? Sí, sí, respire tranquilo.

La operación ha ido según lo previsto.

¿Ya se ha despertado? No, todavía está en reanimación.

Pero enseguida la subimos a planta y podrán verla.

Eso sí, luego sería conveniente que no entrasen

más de dos personas al mismo tiempo.

Todavía le quedará un poco hasta que desaparezca la anestesia.

O sea, que va a quedar bien. Muy bien, de verdad.

Tiene que estar muy orgulloso de su mujer.

Estoy muy orgulloso. Y de usted también.

Gracias.

¡Está bien, Miguel! ¡Claro que está bien!

¿Cómo iba a estar? Bien, ha salido todo bien.

Bien. Oye, papá.

Papá, ni se te ocurra derrumbarte ahora, ¿eh?

No, es que estoy...

Estoy como si me hubiera pasado un tren por encima, coño.

¿Sabes lo que tenéis que hacer? No.

Cuando se recupere mamá, gastáis y os dais un gustazo.

-Claro, un viaje. -Pero vosotros solitos, ¿eh?

Sin familia, sin abuela, sin hijos, sin nadie. Vosotros.

-Antonio, recupérate un poco, que eres cardiópata, chico.

¡Cállate! Que se calle la boca, coño, no insulte.

¡Siempre igual! -Nos tenemos que ir.

-¿Cómo que nos vamos? Vamos a ver a la tía.

-Que son las dos de la parte y tenemos el dentista a las cuatro.

He reservado en el Bistrot.

Habrá que dar de comer a la niña, joder, no llego.

-Pues avisamos a Herminia y nos vamos.

-¡Ay, llámala tú!

-No os preocupéis, la llamo yo ahora. -¿La llamas tú?

Nos vemos en un rato. -Vale.

-Voy a llamar a la abuela. -Vale.

-Anda, venga, vamos.

¡Que no, Nieves, que no!

¡Que no, hija, que no, concho! ¡Venga, hazme caso!

Anda, venga, siéntate aquí.

Siéntate, de verdad.

¿Cómo quieres que me quede aquí sentada cruzada de brazos?

¡Díos mío! Escúchame, Herminia.

Está todo el barrio movilizado.

La forma que tienes de ayudar es que te quedes aquí tranquila.

A ver si nos vas a dar otro disgusto.

-Sí, tómese esto, Herminia. ¿Esto que es?

Una pastillita para los nervios. -Venga.

¿Qué me queréis, drogar? Pues sí, drogarte.

Para que te quedes tranquila.

¡Pero cómo voy a estar tranquila, Nieves!

Con mi hija en el quirófano, con esa niña perdida...

No puedo estar tranquila.

Estoy enfadada, estoy nerviosa, estoy furiosa.

Que le va a dar un patatús. Que no, Clara, hija mía, yo...

soy vieja, pero soy fuerte.

Puedo resistir. Venga, tómatela.

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Lo cojo? -Claro.

(Teléfono)

-Dígame.

-¿Clara? -¡Ay, Toni!

-Llamaba a la abuela, que ha salido todo bien.

-¡Ay, menos mal, Toni! Porque aquí tenemos un disgusto...

-¿Por qué? ¿Qué ha pasado?

-Diana, la hija de Miguel, que no sabemos dónde está.

Merche...

Ha salido todo muy bien.

Bienvenida al mundo, mamá.

-¿Chica!

¡Eh! -¿Qué?

-¿Me puedes acercar la cuña? Está debajo de la cama.

Se lo he dicho a la enfermera, pero es una siesa.

Y yo no me puedo aguantar.

-Ya, tome.

-Y usted, ¿qué? ¿No va a salir?

Eh... ¿Perdón?

Tengo aguas menores y soy una señora.

Ah, disculpe, sí.

Anda, vete. Venga, ahora nos vemos.

-No, no, no, no, tú no te vayas.

Me tienes que vaciar la cuña en el váter.

-(CARRASPEA)

Ya...

Toni está fuera. Ahora le diré que entre.

-Nada.

Que sin intimidad no hay manera.

¡Chica! ¡Eh! -Me llamo Inés.

-Y yo, Amalia... -Ajá.

Y nadie me dijo que íbamos a compartir habitación.

¿La vas a coger o no?

-Si me lo pide por favor, sí.

-¿Me puedes meter veinte duros en el televisor?

Luego viene mi hijo y te los devuelve.

-Vamos a esperar un poco, que mi madre todavía está mareada.

-Hay que ver, por veinte miserables duros...

-Que no es por el dinero.

-Tu madre que cierre los ojos y que duerma tranquila,

que es lo que le conviene.

La televisión bajita no creo que le moleste.

-¿Y usted qué sabe qué es lo que molesta?

-¡A mí no me levantes la voz!

-Pero si no le estoy levantando la voz.

-(SOLLOZA)

He pasado unos días muy duros,

durísimos, y estoy muy blandita.

Anda, mete la moneda.

Que sí. Si no me molesta, de verdad.

A ver, mamá, es que hasta las tres no hay programación.

Bueno, da igual. Bueno, pues no da igual.

Que ya meto la moneda. No se preocupe, no llore.

(Televisión)

Hala, ya está.

Nos ha tocado la lotería, ¿eh? Chis. Que te va a oír.

Que me oiga. Venga, es mayor.

Ya, es mayor pero muy maleducada, una plasta.

-¡Más alto! ¡No se oye!

-A ver, señora, que es que es el teletexto,

hasta las tres no empiezan las noticias.

-¡Otra siesa!

A ver, ¿la han buscado por todas partes, hijo?

Sí, papá, pero no aparece.

¡Joder, qué mala suerte, lo que nos faltaba hoy, coño!

Y el tío y Paquita van para allá. ¿Qué hacemos, hijo, qué hacemos?

Dice Clara que la abuela está muy nerviosa.

Pues vamos al barrio a tomar las riendas del asunto.

Ya, pero ¿qué hacemos con mamá? ¿Se lo decimos?

A tu madre ni palabra, tú a tu madre déjamela a mí.

Venga. ¡Ay, Dios!

(TELEVISIÓN) Una serie de opciones distintas y diferenciadas.

Una revista de información general,

una revista infantil,

una revista de deportes,...

-¿Está dormida? -...una económica...

No, solo tengo los ojos cerrados. Hola.

¿Cómo estás?

Bueno, todavía con el efecto de la anestesia.

Parece que tengo algodón en la boca.

(TELEVISIÓN) Y en cada página...

Esa televisión está muy alta, por Dios.

¡Chis!

-Nos ha tocado la Joya de la Corona. Qué mala suerte, ¿eh?

Vamos a ver, Merche.

Que nos tenemos que ir un momento. Sí.

Volvemos enseguida, te dejamos con Inés.

Yo a las cuatro tengo prueba de vestuario.

Venimos antes de las cuatro. Sí, seguro, sí.

Sí. ¿Pasa algo?

No, no... Una cosa de la bodega.

Es un inversor y, bueno, necesito a Toni.

Sí, para asesorarle bien, que salga todo bien.

-¡Oiga, ya está bien!

¿Me van a dejar ver la televisión

o van a pasar todo el día de tertulia?

Que no es la televisión, señora, que es el Teletexto.

Lo que yo vea o deje de ver no es cosa suya.

Aquí solo pueden entrar las visitas de dos en dos.

Antonio, venga vete.

No te preocupes. Estás muy guapa.

¿A que sí?

¿No me estás escondiendo nada? Yo a ti no te escondo nada, hija.

Solamente la cartera de vez en cuando.

Qué tonto es. Volvemos enseguida.

Cariño...

Yo vengo por la tarde con Deborah. Muy bien.

Adiós. -Hasta luego.

Mala suerte. Adiós.

¡Gentuza!

-Que se me vea así, señorial.

-No grabes, hombre, que queda el postre. Venga.

-...pero también sensacional. Muy bien.

Oye, pero esta niña mueve mucho la cámara, ¿no Josete?

-Sí, demasiado.

-¡Qué cría!

-Venga. -¡Hola!

Que ha llamado una amiga tuya para decir

que te diga que ya está bien.

¡Ahí está, el "gonmo!

-Gnomo.

-¡Ahí se le cae la cámara! -Ay.

-Un desgraciado se ha llevado a la niña.

-Espera, ¡para ahí, para ahí!

-¡No, no es un desgraciado, son dos desgraciados!

-Esto es como lo del Quini, lo del Quini.

-La han secuestrado.

-Perdemos el tiempo, hay que avisar a la policía.

-Vamos a ver, ¿qué clase de degenerado

puede llevarse a una niña tan pequeña?

-Un pederasta, un asesino,

traficantes de órganos: los riñones...

-¡Abraham, para ya! Que esto es cosa de dinero.

-O de la ETA.

-Yo estoy con Olga, esto es cosa de dinero, seguro.

-Sí, como lo del padre de Julio Iglesias.

-Ya, pero Julio Iglesias es multimillonario...

-Ya. -¿Y Miguel y Paquita no?

(Claxon)

Ramón, se lo dices tú, ¿no?

-Pues claro que se lo va a decir Ramón, si es su mejor amigo.

(Claxon)

-Ahí están.

-Uy, hola.

Ya estamos aquí.

Decidle a Dianita que baje, que vamos a comer juntos.

-Pues... ¡Paquita!

Herminia, ¿qué? Más tranquila ya, ¿eh?

¿Cómo voy a estar tranquila, hija? Pero...

-¿No le ha llamado Toni? ¿Por qué me tenía que llamar Toni?

Hombre, pues por la operación. ¡Ay, la operación!

¡Se me había olvidado la operación!

En un par de días, cuando se recupere un poquito,

la mandan para casa, vamos. ¡Qué alegría tan grande!

Bueno, alegría... Yo estoy en un sin vivir...

¿Dianita? ¿Dónde está la niña?

-Miguel. Miguel. -¿Qué? Hola.

(NERVIOSO) Que os habéis ido esta mañana tan deprisa...

Yo no lo he visto, pero... a mí me lo han contado.

Si es que... Si es que ha sido todo...

Ha sido visto y no visto, Miguel.

-La niña, la niña, que la...

Diana, que la han secuestrado.

Dos desgraciados.

Desgraciados. Por dinero.

Por mucho dinero porque sois como Julio Iglesias.

Iglesias. Iglesias.

-Pero ¿qué dice este gilipollas?

-¡Herminia, por favor, dígale a la niña que baje!

Se la han llevado, Paquita. ¿Que se la han llevado, a mi hija?

Paquita. -¿Quién?

-Creemos que la han raptado.

-No.

Vamos a ver, que eso no es posible.

Que yo la dejé con Herminia, si la dejé con usted.

Sí, tú me dijiste que me quedara con ella,

y yo bajé enseguida y ya la niña no estaba.

¿Cómo...? -Claro que estaba.

Estaba ahí, en esa esquina estaba con la cámara.

Miguel, dile que estaba ahí. -Sí, estaba ahí.

Estaba ahí, que lleva todo el día con ella

y le dije: "Métete en el coche y deja de grabar".

Que no, Miguel.

Que yo bajé y ya vosotros os ibais en el coche, y la niña no estaba.

Bueno, tú la estabas llamando, ¿eh? -Yo también lo oí.

-Si la estaba llamando es porque no estaba.

-¡Diana!

¡Diana!

(Teléfono)

-Ese es Carlos.

¿No lo coges?

¿Por qué?

(Tono)

(Tono)

Desde luego, hija, a veces no te entiendo, ¿eh?

Parece como si te gustara sufrir.

-No, mamá, es justo lo contrario. -Lo contrario.

-No quiero sufrir.

(Tono)

-(Contestador)"Hola, en este momento no estamos en casa,

pero puede dejar un recado

y nos pondremos en contacto lo antes posible. Gracias".

Karina, soy yo, Carlos.

Estoy en Madrid.

Bueno, estoy en un hospital, acaban de operar a mi madre.

Todo ha ido bien, no te preocupes.

Y tú... Bueno, no estás.

O sí estás, y no te apetece ponerte, no lo sé.

Da igual. Que sepas que voy a ser muy pesado.

Voy a llamarte, damos puta pena tú y yo,

huyendo todo el rato el uno del otro.

Damos pena.

Y necesito hablar contigo.

Me acaban de dar la primera copia impresa de mi libro, ¿sabes?

Sale a la venta el mes que viene.

Lo escribí pensando en ti.

No sé si te lo había dicho.

Ahora mismo me apetece leerte un fragmento del libro,

pero supongo que es una estupidez, porque hay mil escritores mejores.

Supongo que en algún momento lo leerás, no sé.

Uno de esos escritores mejores que yo, Borges,

que tiene una frase que me encanta, que dice que uno está enamorado

cuando se da cuenta de que otra persona es única.

Tú eres única, Karina, ya me he dado cuenta de eso.

Así que, por favor, no me dejes tirado.

Por favor.

Te quiero.

(Pitido)

(TELEVISIÓN) Que atenta contra vidas inocentes,

alienta visiones catastróficas y roba la paz de los ciudadanos.

El terrorismo,

máximo atentado contra el más primario

y a la vez más profundo de los derechos humanos,

el derecho a vivir en paz,

tiene dimensiones internacionales. -Hola.

-(TELEVISIÓN) El aliento y aún la tolerancia

con los terroristas descalifica cualquier estado...

-Hola, Ñeño. -¿Qué pasa, chaval?

-¿Me pones un botellín? -Sí, claro.

¿Sigue todo bien?

-Sí, sin novedad.

¿Tienes las llaves del almacén?

-Ponte la careta.

¡Ya! ¡Venga, sal de ahí!

-¿Y si no quiero?

-Pues vas a tardar mucho en ver a tus papás, así que sal.

-Venga, ven, que ahora te traigo yo unos cuentos.

Vamos. ¡Vamos!

-Huele muy mal. -¡Te aguantas! Venga, vete adentro.

-¡Que me dejes!

-¡Ahí! -(GRITA)

-¡Ahí, joder! -¡Que no quiero!

-Cómo pesa la niña.

Bueno, ¿qué? ¿Vas a llamar? -Sí, ahora mismo.

Quítate un calcetín.

-¿Un calcetín? -¡Quítate un calcetín, coño!

(Teléfono)

(Teléfono)

-Sí, dígame.

-Quiero hablar con Miguel Alcántara.

-Pero esta es la casa de su hermano. ¿Quién es?

-Dígale a Miguel que se ponga. Es urgente.

-Bueno, en este momento no está aquí. -Ve a buscarlo. ¡Te huelen los pies!

-¿Perdona? -Dígale que tenemos algo suyo.

-¿Algo de qué?

-A usted no le importa. -¿La niña?

-O se pone Miguel o cuelgo.

-¿Qué sois? ¿Los hijos de puta que tienen a la niña?

-Le voy a dar un minuto.

O hablo con Miguel Alcántara o cuelgo.

-No, no, no, no, no. No cuelgue, no cuelgue.

Un momento, ¿eh? Un momento. ¿Y Miguel?

-Están en el Bistrot Miguel y Paquita.

-¡Miguel! -¡Miguel!

-¡Miguel!

-¿Quién es? -No sé.

-¡Miguel! -¡Miguel!

-Ahí está Antonio. ¡Ay, Antonio!

¡Antonio! -¡Antonio!

¡Antonio, llama a Miguel, por Dios, llámalo!

¡Está en el Bistrot! ¿Qué pasa?

¡Que está la gente al teléfono! ¡Esa gente!

Pero ¿qué gente? ¡Los hijoputas!

¡Por Dios, llámalo, que cuelgan! -¡Tienen a la niña!

¿Cómo tienen mi teléfono? -¡Hablad con ellos, que no corten!

-Sí. -¡Ábreme aquí!

¡Miguel! ¡Tienen a la niña, han llamado a mi casa!

-¿Quién la tiene? No lo sé.

-¿Quiénes son esos?

-¡Solo tiene ocho años y la hemos dejado sola!

-Ahora la culpa de todo la voy a tener yo.

-¿Cómo la vas a tener tú? La tengo yo.

Te he hecho caso como una imbécil.

-Mira, Paquita.

Tú estabas con la niña, la niña estaba a tu cargo.

-Claro que estaba a mi cargo, como siempre, Miguel.

Siempre estamos ellas y yo solas porque tú nunca estás.

¡Dios Santo bendito!

Han colgado, tío, tío. ¡Miguel, tranquilízate!

-Tienen a Diana.

Si queremos recuperarla, tenemos que darles 100 millones.

Y que no se nos ocurra llamar a la policía.

Pero... Quieto, Miguel.

Pero ¿de dónde vamos a sacar 100 millones de pesetas?

Esperad un momento.

¿Y cómo crees que han colgado, por qué?

-¡Miguel! (GRITA)

¡Sentadlo, sentadlo!

Sentadlo. -Miguel, por favor.

Sentadlo. -¡Voy a por agua!

-Súbele los brazos. Dejadle en paz, por Dios.

¡Miguel!

Hay caldo en la cocina, por si alguien quiere una taza.

Miguel. Espera, espera. ¿Qué más han dicho?

No han dicho nada más, papá, han colgado.

El primer ejemplar. El libro.

"La vida imposible", de Carlos Alcántara.

Esto parece el templo de Debod. Sí.

Es que tiene mucha presencia en la novela.

Mira aquí.

"Para mamá. Gracias por enseñarme a vivir".

¡Qué bonito!

Mucho no te he debido de enseñar si dices que la vida es imposible.

Imposible la hacemos todos menos tú.

Bueno, yo también me equivoco muchas veces.

Y yo, también.

Bueno, supongo. ¿Qué?

No, nada.

¿No quieres contarme nada?

No. Sí.

¿Qué pasa, tienes Rayos X en los ojos?

Soy tu madre.

Mis rollos, ya sabes.

Venga, anda, suéltalo ya.

No te quedes nada dentro. Vamos.

No puedo vivir sin Karina.

Ya está, ya lo he dicho.

Lo has dicho, y no pasa nada.

Me tengo que marchar. Debo irme a Sagrillas.

¿La niña es tuya?

¿Qué? Tengo derecho a saberlo, Carlos.

No.

Pero lo va a ser si ella quiere.

¡Cuidado, leñe, que por poco me desgracia!

-Perdóneme, doña Amalia. -Una cosa le digo:

yo vine para operarme de la matriz y ahora me duele la cadera.

¡Me la han estropeado aquí!

¡Hala, otra visita!

¿Qué son ustedes, familia numerosa?

Anda, vete hijo, vete ya. Te llamo esta noche.

Cariño, haz lo que sientas de verdad.

Elegir bien es muy importante.

Anda, vete.

Adiós. Adiós.

Ahora vengo. -¿No me vas a ayudar a vestirme?

-Doña Amalia, le han dado el alta, se puede valer por sí misma.

-Por lo menos me podré quedar aquí hasta que venga mi hijo.

¿O me vas a echar a la calle?

Inés, me marcho.

¡Joder! ¿Qué pasa?

Acabo de llamar a casa y que alguien se ha llevado a Diana.

¿A Diana? Sí, a la hija del tío Miguel.

¿Cómo que se la ha llevado? ¿Adónde? Pues no lo sé, que la han raptado.

¿Pero cómo van a raptar a...? ¿Qué dices?

¿Y si no vuelven a llamar?

-Llamarán, han dicho que lo harían. -Ya, pero ¿y si no llaman?

Paca, por Dios, no empieces a repetir "y si no llaman",

y que no te oiga Herminia, que está muy nerviosa.

Tenemos que hablar con la policía. -¡De eso, nada!

Paca, escucha a Toni. ¡Que no!

Que nos viene grande, Paca. Paquita,

a ver, es un amigo mío, solo le pido consejo.

-Mira, Toni, nosotros somos sus padres, nosotros decidimos.

¡Díselo, Miguel!

-Tenemos que ir por delante de los secuestradores.

Necesitamos ayuda.

Te prometo ser muy discreto, no va a pasar nada, de verdad.

Ahora vengo. Sí.

Vamos a meter la pata, ya verás.

-Antonio.

Vete al hospital.

Si es que no voy al hospital, coño, cómo te voy a dejar así.

Si aquí no haces nada. Ya, tampoco.

(Teléfono)

Dígame.

-Hola, ¿está Carlos? -¿Quién?

-Soy Karina, me ha dicho Carlos que está en Madrid.

-Karina, es que no podemos atender el teléfono

porque estamos pendientes... Te tengo que colgar. Adiós.

-Bueno.

Pues esto ha drenado muy bien, Mercedes.

En tres días te mandamos a casa

y dentro 15 empezamos con el rellenado.

¿Seguro que va todo como tiene que ir?

Todo va perfectamente.

Mañana a primera hora me paso para ver cómo estás.

¿Y Lina cómo está?

Pues muy bien.

Se está recuperando muy bien, gracias a Dios.

¿Podré ir a verla? Bueno, ella vendrá a verte a ti.

¿Puedo levantarme al baño?

Sí. Le digo a la enfermera que venga a ayudarte.

No se preocupe, doctor, yo la ayudo.

¿Todo bien?

Todo perfecto.

Vayan con cuidado. Hemos extraído tejido de la espalda.

Muy bien. Gracias, doctor.

(CARRASPEA)

Anda ayúdame.

Pero, por Dios, ¿cómo has tardado tanto?

Lo siento, Merche.

Pero ¿qué era eso tan importante?

Nada, mujer, un cliente, ya te lo he dicho.

Anda, ayúdame. No me toques ahí.

No pasa nada, un cliente.

¿Seguro que no pasa nada? No, no pasa nada, Merche.

Sí que pasa, ¿verdad?

De verdad...

Antonio, no me escondas las cosas como si fuese una niña de 5 años.

Enciende la luz.

Trae.

Cierra. ¡Cierra!

Bueno, vale ya, ¿no?

¿Perdón? Que deje de hacer eso.

¿De hacer el qué? Que deje de hacer eso con la lengua.

Señora, yo no estoy haciendo nada. Que deje de hacer así.

¡Que yo no estoy haciendo eso, señora!

Con su mujer ahí, recién operada. ¡Qué poca vergüenza!

Bueno, perdone pero no estoy haciendo nada, señora.

No estoy para tonterías. ¡Déjelo ya! ¡No me gusta!

Que lleva usted bigote, y los bigotes me ponen enferma.

(Cisterna)

Uf... ¡Joder, qué Cruz, de verdad!

Oiga usted, su marido me está haciendo gestos obscenos.

¡Que yo no he hecho nada, Merche! Me ha hecho así.

Pero por Dios...

Pero ¿cómo le va a hacer mi marido eso?

No te preocupes, Merche, que está loca, ¿no la ves?

¡Y encima va y se ríe! ¡Ay, qué ordinaria!

Será posible... No te rías, se te saltan los puntos.

Anda, ayúdame.

Doña Amalia,

que han venido a buscarla. Vamos. -¿Y mi hijo?

-Tenía una reunión, le ha dicho a este señor que venga a por usted.

-¿Qué reunión?

-En el banco. Venga, ayúdeme. Ayúdeme a levantarse.

-Me dijo que me llevaba a comer cocido...

-Ay, sí, claro que sí, mujer. Hala, súbase a la moto.

Así.

Pobre mujer.

Me da una pena...

Su hijo murió el año pasado.

¿Qué pasa, Antonio?

Que no quería decírtelo, Merche. ¿Qué?

Dianita,

la de Miguel,

que la han secuestrado.

¿Que la han secuestrado? Sí.

Pero no te quería decir nada porque no queríamos preocuparte.

¡Madre mía!

No pienses en eso, tú preocúpate de lo tuyo,

que ya estamos todos buscándola y va a aparecer, Merche, aparecerá.

(Teléfono)

Miguel, cójalo. -Me quiero poner yo.

-Está muy nerviosa. -Está peor que yo.

-A ver, Paquita, es policía, sabe lo que hace.

-No me hace gracia que esté aquí. -Nos está haciendo un favor. Cógelo.

(Teléfono)

-¿Sí? -¿Miguel Alcántara?

-Sí, soy yo. -Hay una cosa que quiero que escuche.

-Papá. -¡Diana!

¿Cómo estás, hija?

-Bien.

-¿Te han hecho daño? -No.

-¿Estás asustada?

-Un poco.

-Bueno,

tú no te preocupes,

que dentro de poco vas a estar con papá y con mamá.

-Llévatela.

-¡Déjame! -Diana.

-¡Papá! ¡Que me sueltes! -Diana...

¡Diana! -¡Déjame!

-¡Oiga! -¡Que me dejes!

-Oiga. -¡Que me sueltes!

-Escúcheme una cosa, yo soy su madre. Que le quede claro

que no le podemos dar 100 millones de pesetas porque no los tenemos.

Nosotros le vamos a dar todo lo que nos pida,

todo lo que nos pida, pero 100 millones no porque no los tenemos.

-¿Que no tenéis 100 millones?

¿Con la arrocería esa que habéis heredado?

-Pero ¿tú de qué nos conoces?

Escúchame una cosa, sinvergüenza.

Como se te ocurra ponerle un dedo encima a nuestra hija...

-¿Por qué coño dices eso?

(Teléfono comunicando)

-(TELEVISIÓN) Los artistas españoles se tienen en cuenta en Europa.

Nuestro trabajo nos ha costado. Antonio Cano, hola.

-Hola. -Cordobés, 25 años,

afincado en Madrid, obtuvo el pasado mes de agosto

una mención del Consejo de Europa

en el VI Festival de Vídeo Internacional...

-Dice que no tiene el dinero.

-Claro, es que 100 millones es mucho, te lo dije, Martín.

-Se ha puesto la Paca, ¡no veas como estaba!

-¿Te ha reconocido la voz?

-No jodas, no creo, no...

¿Qué hacemos? -Bajar a la mitad.

-¿Mitad, tanto? -Claro.

Y no uses más esa puerta,

que no quiero que te vean entrando y saliendo.

-No me jodas, Ñeño, tío. -¡Coño, Martín!

¿Se puede saber dónde has estado metido todo el día?

-De juerga, ¿no? -Sí, de juerga, ¡qué pasa!

-Que sea la última vez que me coges la furgoneta sin avisar.

¡Eh, las llaves!

-¿Donde la has dejado? -En el callejón, donde siempre.

-Anda, tira.

La madre que lo parió, yo con este es que no voy a hacer carrera.

Anda, ponme un café.

-(TELEVISIÓN) Tú eres... ¿Cómo se llama tu profesión?

-Realizador de vídeo.

-Realizador de vídeo, decíais... -"Videoasta".

-"Videoasta". -Heredado, por lo de "cineasta".

-Todavía no tenemos palabra y ya existe. Qué rápido vamos.

Tenemos entendido que este festival...

Mariano, qué raro tú en el bar. -¡Eh, Carlos!

Alcalde, perdóname, llego tarde.

Tranquilo, ha llamando el aparejador. Dice que vendrá después.

Estupendo. Un café, Ñeño.

¿Te has enterado? ¿Qué?

Han secuestrado a una hija de mi tío Miguel.

¡No me fastidies! Sí.

¿La que vino el fin de semana? Esa.

¿Y se sabe quién ha sido? Todavía no sabemos nada.

Eso ha sido alguien de Benidorm, seguro.

-Es lo que tiene el dinero,

que la gente lo huele y quiere que le sirvan un cacho.

¡El café!

Carlos, vamos a sentarnos tú y yo y hablamos de la dichosa licencia.

Sí, vamos a hablar de la licencia.

¿Por qué me lo estáis poniendo tan difícil?

Para cumplir con lo que me pediste tengo que tocar una viga maestra.

Tú sabes lo jodido que es tocar una viga maestra.

Yo estoy dispuesto a hacer la vista gorda con una condición.

Carlos, ¿tú no tendrías un hueco para mi hijo en el hostal?

Digo para trabajar.

A ver, Carlos, te voy a ser sincero.

Quiero que esté ocupado, que no esté dando tumbos

todo el día de acá para allá. Pues ocúpalo tú en el Ayuntamiento.

Con las elecciones a la vuelta de la esquina.

Ah, claro, es que...

A ver, Salvador,

sabes que él y yo no nos llevamos muy bien.

Sí, pero es que tú serías el jefe... Ya, y tú en el Ayuntamiento.

Pero no es lo mismo.

No puedes mezclar ser jefe y ser padre, coño, no puede ser.

Eso se lo vas a contar a mi padre. El café.

Ñeño, ¿qué te pasa hoy? Parece que tienes el baile San Vito.

¿Y este?

Tengo hambre.

-No te preocupes, que ahora te traemos un bocadillo.

Palabra de trol. -Tú no eres un trol.

Tú eres uno de aquí, de Sagrillas.

-¿Cómo sabes que soy de Sagrillas?

-Pues porque pone Sagrillas en ese cartel.

-¡Joder!

Bueno, pero tú no digas nada, no digas nada,

que David el Gnomo se puede enfadar.

-El gnomo es mucho más malo que tú.

-¡Chis!

-A ese le van a meter en la silla eléctrica.

-¿Qué hace la niña aquí? Tiene que estar en el cuarto.

-En el cuarto huele fatal. -¡Que tengo hambre!

-¡Que te calles, niña, que te calles, me cago en...!

(GRITA) ¡Joder!

¡Joder, qué tarisco! ¿Estás imbécil o qué estás haciendo?

Te voy a dar una hostia que te voy a arrancar la cabeza.

-Que no le hables así, que la asustas.

-Qué más me da, no es una guardería. Métela en el zulo.

-Que tenemos que darle de comer. -¡Que la metas en el zulo, coño!

-(GRITA)

¿Qué ha sido eso?

¿El qué?

¿No habéis escuchado algo raro?

Yo no he escuchado nada. -Eso será de la tele, hombre.

Bueno.

-¡Que tengo hambre! ¡Dejadme salir!

-¿Qué estás haciendo? ¿Qué estás haciendo?

-Es una niña, no tiene culpa. -¿A mí qué más me da?

-No me toques. -¡Qué más me da que sea una niña!

-Bueno, entonces, ¿trato hecho o no?

¡Que sí, trato hecho, qué remedio! Tres meses.

Si no me convence, fuera. Sí, sí, estupendo.

Y lo de la licencia ya está. Nos olvidamos.

Muy bien.

Ñeño, voy a coger cajas de cerveza del almacén.

No, no, mejor las cojo yo.

Sé dónde están, cogí el otro día. ¡He dicho que las cojo yo, coño!

¿Y a este qué le pasa? No sé.

Está hoy como "arremuñao" el tío.

Tranquila, que ahora te traemos un bocadillo. Tú, tranquila.

-¡Que tengo hambre, dejadme salir!

-Quiero a la niña fuera de aquí. -¡Abrid!

-No me toques los cojones, lo habíamos acordado.

-Se está poniendo la cosa fea, que nos van a pillar.

-Escucha un segundo. Aquí no se echa atrás ni Dios.

Me estás tocando los cojones. El calcetín, vamos a llamar.

¡Joder, qué asco!

-No, no, no, no no. Escúchame una cosa.

No dejes a las niñas solas ni un segundo.

Y sobre todo, que no se enteren de nada.

Bien.

-¿Cuántas veces piensas volver a llamar a los filipinos?

-Las que haga falta, Miguel. Tenemos dos niñas más.

-Lo digo porque

la línea está ocupada y se puede bloquear,

por si acaso llaman, vamos, que no...

-Es que tenemos dos más

y ya nos han quitado a una.

¿Qué cara se te iba a quedar si nos quitan a otra?

-Es mejor que vayas a casa de Clara a llamar,

como he hecho yo con el banco.

-No me puedo mover de aquí, Miguel.

-Tranquilos, no hay peligro de más secuestros.

Tienen a una y eso les basta.

Además lo único que les importa es el dinero.

El rehén es un mero objeto de cambio.

El mero objeto de cambio es mi hija.

¿Tiene usted hijos? -Tengo un hijo de 11 años.

-Pues entonces

no hace falta que le diga nada más.

(Teléfono)

-¡Mierda!

-Miguel, cójalo usted. Usted quieta, por favor.

Haga preguntas claras y concisas, no intente ponerlos nerviosos.

Fije la cantidad y el lugar de entrega.

Es muy importante que quede claro donde van a entregar a la niña.

Adelante.

(Teléfono)

(Teléfono)

-Dígame. -Escúchame bien, lo diré una vez.

Queremos 50 millones.

En una bolsa de deporte. Mañana.

-¿Dónde?

-En la carretera de Valencia, en el kilómetro 105.

Lo tiras justo en el mojón, y nada de pararse.

En el kilómetro 105, ¿lo has entendido?

-¿A qué hora?

Porque tengo que ir al banco a por el dinero antes.

-A la una.

Y nada de policía porque lo sabremos, y estamos muy locos.

-Me ha quedado claro.

¿Dónde me van a devolver a mi hija?

-A la cría te la vamos a dejar en el mismo sitio,

pero tú la recogerás diez minutos más tarde, ¿entendido?

-Entendido. Nada de policías.

A la una, en el punto kilométrico.

Una última cosa.

Quiero hablar con mi hija ahora mismo. Pónmela al teléfono.

-¿Qué? -Ya está.

-Han colgado.

(Llaman a la puerta)

-¡Abuela!

Pasa, hija, pasa.

Ay...

Qué suerte tengo de tener una nieta como tú.

¡Que va! Si soy muy borde. No.

Me paso el día enfadada. No, hija, no.

Eres una niña fuerte, que sabe lo que quiere.

Yo también era como tú, aunque no te lo creas,

lo que pasa que yo creo que nací antes de tiempo.

Yo te quiero siempre conmigo, aunque me meta a veces contigo.

Claro que sí.

Y me tendrás siempre contigo.

Voy a llamar, ¿eh? Llama.

No me importa ser pesado. Pues ya está.

-Ha dicho que volvería a llamar. -Y lo ha hecho. Dos veces.

-Yo también he llamado. -Sí, pero no has hablado con él.

Me estoy poniendo nervioso.

A ver, es normal, las mujeres nos ponen nerviosos,

sobre todo si las quieres.

-O sea, crees que tengo que ser yo la que dé el paso.

-Bueno, él ya lo ha dado, ¿no? ¿Tú crees que soy pesado?

Hombre, pues sí. -Te parezco una pesada.

-Uy, sí, hija, sí, eres muy pesada.

Es que te preocupas por cosas que crees que van a ocurrir,

y lo que va a ocurrir no lo sabe nadie.

Que la vida es muy incierta, hija.

Tienes razón, ya está bien.

¿Llamo?

Tienes razón, ya está bien.

(Teléfono comunicando)

¡Joder!

Comunica.

-Bueno, mujer, pues insiste, ¿no?

(Teléfono)

¿Sí? Carlos.

¡Karina! Necesito verte.

Y yo. Lo antes posible. ¿Qué haces mañana?

Pues tengo que ir a Madrid a resolver unos papeles. ¿Tú?

Voy a Madrid, donde sea. ¿Me oyes? Donde sea.

¿Qué haces por la mañana?

Tengo que salir del ministerio sobre las 11 más o menos.

Pues entonces nos vemos a las 12. A las doce.

¿Dónde? ¿Dónde?

¿Qué te parece el Templo de Debod? Bien, me parece bien.

Ahora mismo no puedo decirte nada más.

Yo tampoco.

Joder, en cuanto cuelgue me voy a beber un litro de agua.

Y yo, un litro de vino.

Te diría muchísimas cosas,

pero es que entonces no sería como tiene que ser.

Pues guárdatelo para mañana. En cuando te vea los ojos.

(Música en inglés)

"Gracias a su gran espiritualidad,

los gnomos buscan la armonía en la tierra.

Nosotros buscamos en la compañía de los demás

aliviar nuestras penas.

Los gnomos no sienten el dolor como nosotros

porque para ellos forma parte de la naturaleza y la vida.

Nosotros, los humanos, queremos evitarlo a toda costa.

Se dice que en cada flor, en cada árbol, en cada planta,

vive un gnomo y que cuando un vegetal muere,

es porque el gnomo se ha ido de él.

Se dice también que todos llevamos un gnomo escondido

en algún pliegue de nuestro cuerpo

y que cuando nos abandona, se nos enfría el corazón".

Hola.

Buenos días.

Hola, hija.

No estaba dormido, estaba solamente ahí, con los ojos cerrados.

Ya.

Oye, ¿cómo está? ¿Qué tal ha pasado la noche?

Regular.

A última hora le dolía mucho.

Le han tenido que dar un antibiótico

y luego una pastilla muy fuerte para dormir.

Vaya.

Oye, hija, ¿tú te puedes quedar? Sí, sí, sin problema.

Es que tengo que ir, es mi hermano, por Dios.

¿Estás seguro? No quiero dejarle solo, hija.

Es el único hermano que tengo. Se pone nervioso, es muy cabezón.

Ve. Pero ten mucho cuidado, ¿eh? Sí.

Ahí te la dejo, dormida como un angelito.

Hala. Venga.

Ay...

¿De verdad?

Joder.

Vale. Vale, vale, adiós.

¿Qué? ¿Alguna novedad?

Van a pagar el rescate a la una, 50 millones.

¡Cincuenta millones, joder!

Es alguien que les conoce, está clarísimo.

Puede ser cualquiera.

Del pueblo, sin ir más lejos. Mucha gente los tiene enfilados.

Todo por la pasta, ¿eh? Hay que joderse.

Si es que la pasta es el origen de todos los males.

Voy al bar, a encargarle tres cajas de leche.

Espera, espera, voy yo. No hace falta.

No, de verdad, quiero ir yo. Me ronda una cosa en la cabeza.

Tienes tu cita amorosa con Karina.

Sí, pero con salir dentro de una hora voy bien de tiempo.

¿Seguro? Que sí. Adiós.

Venga.

-¡Os digo que ya!

No quiero abrir el bar con la niña aquí.

-Me da igual, ¿no me escuchas? Que te calles la boca.

¡Ñeño!

¡Ñeño!

(Murmullo)

No se va a achantar ni Dios, ¿entiendes?

¡Ñeño!

¡Ñeño!

¡Ñeño!

¡Ñeño!

¡Coño, Rana! ¡Joder, Carlos! ¿Tú qué haces aquí?

¿Qué hago yo aquí? ¿Qué haces tú aquí?

¡Joder Carlos, vete, vete de verdad!

¡Martín! ¿Qué has hecho?

"A finales de septiembre de 1986,

los Alcántara estábamos a punto de calibrar

al límite nuestras fuerzas.

Y el resultado de aquella prueba de fuego

nos iba a dejar marcados para toda la vida".

  • T 18 - Capítulo 327: "Soy 7 veces más fuerte que tú"

Cuéntame cómo pasó - T 18 - Capítulo 327: "Soy 7 veces más fuerte que tú"

11 may 2017

Septiembre, 1986. Mercedes acude a operarse acompañada de toda la familia. Mientras, en el barrio, Herminia se da cuenta de que Diana, hija de Miguel y Paquita, ha desaparecido. Los vecinos la buscan, pero solo encuentran su cámara de vídeo tirada en el suelo.

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  1. Tuula Majavesi

    Hola! No puedo ver el capitulo 327; no parece en la pagina rtve.es/m/alacarta etc. Pueden ustedes actualizarla, por favor !!!

    21 may 2017
  2. Laura Ríos

    La serie Acacias 38 ya debe terminar. Repiten lo mismo casi todos los días. Ya no es creible el personaje de Gayetana, no por la actriz que lo interpreta, sino porque una persona no puede cometer tantos crimenes horrendous sin ser descubierta y castigada. A menos que viva en un país sin ley, sin orden y sin respeto a la vida. Me parece que quieren seguir extendiendo esta serie sin pensar que ya es tiempo de ponerle fin. Por favor, traigan otras series nuevas.. Esta ya cansa. Gracias!!!

    19 may 2017
  3. Maria

    No puede verse el capítulo del día 18, lo saben ya? Un respeto. Desde Oviedo

    19 may 2017
  4. Anaclara

    ¿Por qué no puedo ver el capítulo 328? Intente desde mi móvil y desde el ordenador y no puedo.Me lleva directo al cápitulo 237...alguien sabe por que???? Ayuda,llevo viendo la serie desde el comienzo por internet y es la primera vez que me pasa. Soy de Uruguay,saludos y gracias de antemano

    19 may 2017
  5. Ana

    Cómo sabéis que Miguel muere?

    17 may 2017
  6. Sandra

    Son unos genios !!!! Sigo la serie hace años ... lástima lo de Miguel. .. quisiera que siga .... Saludos a todos desde Montevideo Uruguay!

    16 may 2017
  7. Anita Alvarado

    Saludos desde Costa Rica, mi esposo y yo estamos preocupados por Carlos, y no me soporto al hijo del Alcalde !!! Excelente

    16 may 2017
  8. maria eugenia

    Margaretmar, la canción que se escucha cuando Mercedes entra al quirófano es Luna de miel de Gloria Lasso

    16 may 2017
  9. Bruno

    Que serie encantadora y sobretodo muy bien hecho .estoy fan de la familia alcantara les veo de francia por internet Soy francés y cada semana estoy impaciente de ver un nuevo capítulo con todas la tribu Alcantara.y una cosa he aprendido el castellano con la serie ¿¿¿¿ Gracias a los actores y productores que nos da tantas felicitades ¿¿¿¿¿¿estoy muy orgulloso de ver que España tiene un gran talento por las series y casi todas son grandes existos .bravo España te amo ;

    15 may 2017
  10. Lola

    Me ha encantado este episodio estoy deseando ver el desenlace el jueves.bueno en realidad me gusta desde que empezo todos.felicidades a esta maravillosa serie

    14 may 2017