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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T 18 - Capítulo 326: 'Una habitación propia' - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Cuéntame

cómo te ha ido

en tu viajar

por ese mundo de amor.

Háblame de lo que has encontrado

en tu largo caminar.

Cuéntame

cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

Cuéntame

cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

Cuéntame

cómo te ha ido

si has conocido la felicidad.

"El 24 de noviembre de 1859,

se publicaba 'El origen de las especies',

de Charles Darwin,

un libro en el que el autor introdujo la teoría científica

de que las poblaciones evolucionan

durante el transcurso de las generaciones

mediante un proceso conocido como selección natural."

"Si hay un miembro de la familia Alcántara que sirva de ejemplo

a la evolución de la especie, ese es, sin duda, mi madre."

"Mercedes Fernández, aparentemente una mujer equilibrada,

sensata, racional."

"En realidad, un espíritu inquieto, en guardia,

siempre atenta a aprender

y siempre capaz de reinventarse a sí misma."

La intervención va a durar aproximadamente cuatro horas.

Vais a pasar cinco noches en el hospital,

es decir, hasta que os retiren los drenajes.

Os recuerdo que la mama reconstruida

va a carecer de areola y de pezón,

y que al principio la forma y el volumen

van a ser diferentes al resultado final.

Habéis sido muy pacientes,

muy valientes, y bueno, ya estamos en la recta final.

Todo va a ir muy bien,

pero es importante que no esperéis grandes resultados

hasta que el proceso se culmine. Así que mañana iniciamos el viaje.

Y dentro de diez días todas habréis pasado por el quirófano.

Pasaos los teléfonos porque a partir del día 11

es cuando más os tendréis que ayudar

las unas a las otras,

compartiendo experiencias, inquietudes,

impresiones, dudas, miedos, alegrías también.

Así que bueno, eso es todo.

Antes de dar por concluida nuestra última charla,

me gustaría pedir un gran aplauso de apoyo

para nuestra primera voluntaria: Adelina Sanchís.

(Aplausos)

Me siento Neil Armstrong a punto de pisar la Luna.

(Aplausos)

Pues para octubre no tenemos casi reservas. Espera, que te ayudo.

-Normal, nadie sabe que existimos.

-Chicos, tranquilidad, acabamos de empezar, es normal.

-Que no, que nos está haciendo falta publicidad, Carlos.

(CARLOS) Pues a mí eso se me da fatal, ya os aviso.

(LUIS) Y a mí. Yo no me sé vender.

Bueno, eso es lo que dices tú siempre.

-Vender, suena fatal, venderse.

-Ya, te sonará fatal, pero es que esto es un comercio.

-¿De verdad tú crees que la gente que consigue lo que se propone

es porque se vende? -Pues sí, seguro.

-Y de la campaña de Navidad, ¿qué, cuándo vamos a hablar?

-¿Has dicho Navidad?

-Sí, Navidad. -Quedan más de tres meses.

-No, estamos a 18 de septiembre. Es que no quedan ni tres meses.

-Mira, eso es lo que peor llevo de este negocio.

-¿Las Navidades? -No, las Navidades no, el futuro.

Planificar lo que voy a hacer dentro de tres meses, joder,

no lo llevo bien.

-Yo antes era como tú, pero ahora... No sé, el futuro me preocupa.

-Joder, se te está haciendo mayor. -Debe ser.

Me gustaría tener un hijo, Carlos.

Si por mi fuera tendría tres, pero aquí mi amiga...

-Vale. Mira, si esto sale bien, lo intentamos. Pero si no, no.

-¿Has oído, no? Es como un hombre, no tiene instinto maternal.

-No, ya lo tienes tú por mí. -Chicos, no os preocupéis,

esto va a ir bien. -¡Ojalá! Dame.

-Lo único que falta es pasar la prueba de fuego y ya está.

(Relincho de caballo)

-Este fin de semana. -Con toda tu familia.

-Sí, tranquilidad ¿vale?

Mi familia es mi familia, pero no son ogros.

-Bueno, tu padre... -Sí, mi padre sí.

-Bueno, y con todo esto de tu madre...

-Y tus tíos, que ahora se dedican al negocio de la hostelería...

-Chicos, tranquilidad, vamos a estar tranquilos.

Les vamos a dejar rendidos con tu caldo gallego.

Voy a hacer las camas.

Mercedes, esto es para ti.

¿Para mí? Desde luego.

Es un libro que me regaló un amigo hace poco.

"Una habitación propia". Hace... no sé, menos de 60 años,

la autora se planteaba una pregunta interesante:

¿qué necesitan las mujeres para escribir buenas novelas?

¿Y qué necesitan? Independencia económica

y sobre todo una habitación propia.

Ya, una habitación propia que no sea la cocina.

Ni el cuarto de la plancha. Un espacio íntimo, único, nuestro.

Sin marido, sin hijos. Como esta sala todos estos meses.

Ahora me siento fatal, que yo no te he traído nada.

No seas tonta. Anda, déjame que por lo menos

te invite a un café. No puedo. Me esperan.

¿Tu marido? No.

¿No le has dicho que te vas a operar?

¿Y vas a estar sola, de verdad, en este proceso?

Voy a tener muy cerca a ese amigo que me regaló el libro.

Me está ayudando a construir

mi propia habitación, no te preocupes.

¡Suerte! ¡Suerte!

De la abuela y de María me encargo yo.

¿Cómo que tú, no se encargaba Inés?

-No, pero si Inés viene con nosotros en el coche también.

-Lo siento, es que con esto de la sorpresa, tengo un cacao...

-A ver, vamos a ir a por Inés y después iremos sobre las 15:30

a por ellas. -Llegaréis sobre las 19:00.

-"Sí, y vamos a casa y nos escondemos ahí

para que no nos vea." -Está bien, está bien,

creo que lo tengo todo. "¿Los tíos lo saben?"

-Sí, sí, he hablado con ellos.

-Espera un momento. ¿Qué pasa? -¿Esto dónde va?

-Eso va arriba. -¿Arriba? Tío, que pesa un huevo.

-Ya, pero es que va arriba, dile a Luis que te ayude.

-Sí, Luis me va a ayudar.

De verdad, Toni, tú no sabes lo que es esto.

-"¿Estás muy nervioso o qué?" -Estoy atacado.

(Golpe)

¡Venancio! ¿Qué pasa?

-Jo, tío, que han fregado, ¿vale?

-Que han fregado.

Perdona, Toni.

-No te preocupes, que va a salir todo bien.

Ya verás. -Joder, esto de la hostelería

es más complicado de lo que pensaba. Todavía no me ha llegado la vajilla

y calentar esta casa, coño, no hay manera humana.

-"Pero si es septiembre..." -Pero aquí hace un frío

de cojones. Dile a Deborah que traiga ropa de abrigo.

No quiero quedar mal con ella. Y bueno, lo del menú que...

-¿Qué pasa con el menú? -Hemos tenido en cuenta lo suyo,

que se lo digas. -Carlos estás diciendo lo suyo

como si fuera una enfermedad terminal o algo así.

-"Religión, enfermedad, lo mismo me da."

-Ya, pero es que ella es judía, pero no practicante,

lo sabes, come de todo. -"Que sí."

-Tú preocúpate de que mamá tenga un fin de semana inolvidable.

-Eso, eso, encima méteme más presión.

(Cristal roto)

Joder, te tengo que dejar, luego nos vemos. Buen viaje.

¡Venancio!

Joder, cómo está mi hermano. Yo no le he visto así en la vida.

Me ha dicho que te lleves algo de abrigo.

-Llevo una cazadora.

-No, no, llévate algo más que va a hacer frío.

-Toni, soy inglesa, estoy acostumbrada

a ponerme minifaldas a diez bajo cero.

-Ya, ya sé que eres inglesa, pero La Mancha es La Mancha.

-Qué exagerados sois los españoles. -Te lo digo en serio, en Sagrillas

cuando hace un frío, eso es como Siberia, te congelas.

-Llevas una semana dándome consejos

como si no hubiera estado en un pueblo en la vida.

-Lo único que te estoy diciendo es que Sagrillas es un lugar

un poquito especial.

-¿Te avergüenzas de tu pueblo? -¡Qué dices! ¡Me voy a avergonzar!

-Ahí están tus raíces. -Que ya lo sé, que no me avergüenzo.

-Entonces, me estás sobreprotegiendo.

-¡Pero qué dices! ¿De qué?

-Un poquito... -¿Te recuerdo cómo te pusiste tú

cuando conocí a tus padres?

Toni, ten cuidado porque mis padres discuten mucho,

y mi abuelo...

A todos nos pasa eso, nos salen los colores

con la familia, joder, pero no pasa nada,

cuando me vengas suplicando que te cubra con mi abrigo,

te pienso que decir que no, ¿sabes por qué?

Porque sería sobreprotegerte.

-¡Qué chulito te pones cuando te pones Alcántara!

Esa maleta no, Antonio, es la que me quiero llevar

el lunes al hospital.

Pues la llevamos a Sagrillas y la cambiamos el lunes.

Que no, me la quiero dejar hecha para el domingo, hombre,

que luego pillamos tráfico o lo que sea y qué.

Pero si tienes que llevar cuatro cosas al hospital.

Me vas a decir tú las cuatro cosas que tengo que llevar.

No, yo no digo nada, Merche.

Antonio, deja que me organice yo, hombre, por Dios, déjame,

que esto es cosa mía. Bueno, pues nada, cogemos la grande

y dejamos esta.

Por Dios, yo es que no sé si es buena idea

lo de ir este fin de semana a Sagrillas.

Que sí, mujer, que es buena idea, y además tenemos que ir,

Carlos inaugura el hotel, y está muy ilusionado, ya lo sabes,

y además es la fiesta de la vendimia en el pueblo,

que está todo el mundo como loco.

En definitiva, es el premio al trabajo

que hemos hecho todo un año.

No me gusta dejar a la niña y a mi madre aquí solas.

Siempre la misma excusa, ¿no ves que siempre dices la misma excusa?

La niña tiene que hacer patinaje, y tu madre no quiere ir.

Quiere estar aquí, las dos se llevan estupendamente,

¿qué lío tenemos? No, no, si les encanta estar solas.

Pues eso mismo digo, y a ti te conviene estar

un fin de semana sin darle raca raca a la cabeza,

porque es una operación. Tienes que estar tranquila

y tienes que estar bien, mi vida.

Si es que tienes razón. Pues nada, voy a por la maleta.

No, por la maleta subo yo, Milano,

que está en desván, la bajo yo. Ya sé que está en el desván.

Siempre que hay una cosa en el desván, subo yo.

Bueno, no siempre, Antonio. ¿No? Pero si es mi negociado,

¿cuál es el negociado del "P'arriba", Merche?

Subir arriba, coger las maletas y bajarlas, si no hago otra cosa.

Que yo te digo que subas al desván porque sé que te gusta, pero vamos,

yo me he pasado toda la vida subiendo al desván.

Así te quiero ver, Merche,

todo el fin de semana así te quiero ver,

que pareces una niña de lo guapa que estás.

Voy al desván, que ya sabes que es mi negociado.

Desde luego tú eres el que mejor sube al desván, eso seguro.

(Campanas)

(MIGUEL) ¿Cómo estamos? Qué cachondo es.

Cada vez me cuesta más venir a Sagrillas.

A ver hija, venga, ponte ahí. -Madre mía, no sé si sabrán

el trabajo que lleva la hostelería, espero que lo aguanten.

-Y espero que tengan parking, porque no me gustaría

dejar el coche aquí, en mitad de la calle,

no sé si me explico. -Ay, Miguel.

-Y tú, deberías dejar el bicho aquí dentro.

-Pero ¿qué dices, hombre?

Si lo tengo será para ponérmelo, ¿no?

-Sí, pero es que en La Mancha, Paquita, a la 13:00 de la tarde,

cae una solana que te va a dar una alferecía.

-En La Mancha, en cuanto baja el sol, refresca, Miguel.

Yo no sé por qué tenemos que pedir disculpas por ser ricos.

-Pues porque en este pueblo, grábame, hija, hay mucha envidia.

-¿Hay mucha envidia en este pueblo?

La hay en todas las partes del mundo, Miguel,

si la envidia fuera fiebre, fíjate lo que te digo,

estaría todo el mundo enfermo.

-Venga, hija, a ver, ¿has terminado aquí?

Porque vamos a ir a otro sitio.

-De verdad con la camarita, eso no es un juguete, cariño,

¿por qué no la dejas en el coche y la guardamos un poco?

-¡Qué pesada! -¡Pero bueno!

-Tiene razón la niña, Paquita, eres muy pesada.

Ya te lo explicaré cuando seas mayor.

Vamos a ir a ver tú y yo un burro.

Que en este pueblo otra cosa no, pero burros...

-Oye, no, por favor, que nos están esperando, tenemos que entrar.

¡Eh! ¡Pero...! ¡Trae!

-¿Paquita?

-Hola, Venancio.

-Estás impresionante. Si casi no te había reconocido.

-Yo a ti sí. Yo a ti sí te he reconocido.

-Han pasado muchas cosas. -Sí, muchas cosas, muchos años,

muchas cosas. ¿Tú qué haces aquí?

-Bueno, no me fue muy bien por el extranjero...

-Ya, estabas en Alemania... -No, en Suiza, en Suiza,

pero estaba cansado de limpiar cacas de perro, así que volví...

Volví para la vendimia.

-¿Y trabajas ahora con mi primo? -Bueno, trabajo donde me llamen.

Después de la vendimia estamos todos en paro, ya sabes cómo es eso.

La vida se ha puesto difícil.

-Pues para mí no. -Ya lo veo,

para ti todo lo contrario. Además, estás preciosa.

-Yo lo que he sido es muy constante en esta vida,

aunque me hayan dejado tirada algunas veces.

-Paquita, por favor, era muy joven. -¿Y yo no?

-Paquita... -(MIGUEL) Venga, hija,

pon la cámara a cargar, que luego no puedes grabar y...

-¡Miguel! -Hola, ¿qué tal?

-Este es mi marido, Miguel.

-Hola, sí, ya nos conocemos, hace años.

Franco estaba vivo aún.

-Tú eres Venancio, el sobrino de Donato

y Lourdes, ¿no? -Sí, sí, sí.

-¡Caray, cómo pasa el tiempo! -Tengo las manos sucias.

-No te preocupes, no pasa nada. ¿Y trabajas aquí?

-Sí. -¿Tenéis parking?

-No, no.

¿Es vuestra hija? -Sí, sí, es nuestra hija Diana,

tenemos dos más, dos gemelas.

-Sí, la hemos traído porque tenemos que ir a Madrid,

y a lo mejor le tienen que poner un aparato.

-¡Jo, es que yo no quiero!

-Vamos a ver, te llevamos al mejor dentista

de España, hombre, no va a hacer daño ni nada,

¿no es el de las Infantas? -Sí, carísimo, un dineral,

no te cuento porque... en fin, vamos a llevar el coche

a casa del Matamulas, aparcamos allí y volvemos andando, ¿te parece?

-Yo me voy, que tengo trabajo. -Bueno, pues nada, lo dicho.

-Un placer. Me alegro mucho, de todo.

-Ya nos veremos, venga, adiós.

-¿Este Venancio y...? -Mira, Miguel, es el primer chico

que me sacó a bailar. -Si yo no he dicho nada.

Venga, ¿nos vamos? -No bailaba bien.

-¡Eso decís todas!

¿Se puede?

¡Mercedes, no me lo puedo creer! ¡Es muy temprano!

Ya, pero me he pasado toda la noche pensando en ti,

¿cómo no iba a venir? Me voy a quedar poco tiempo,

porque hoy inaugura mi hijo su hostal,

ya te lo dije. Nos vamos al pueblo. ¡Es preciosa! ¡Gracias!

¿Cómo estás?

Bien, pero deseando que sea mañana.

Es que esto de ser la primera es... Yo se lo pedí a Martín. Le dije:

quiero que empieces conmigo. Cuanto antes mejor, ¿no?

Además, estamos en buenas manos, Mercedes, en las mejores.

Ya, pero tú eres muy valiente.

Me dijiste que ibas a estar con alguien.

Sí, y lo estoy. -Buenos días.

Buenos días, doctor. Lina... ¿Cómo estás?

-Preparada. -Bueno, ya está todo a punto.

¿Qué tal, Mercedes? Bien, aquí, dando ánimos.

Te veo el lunes. Claro.

Bueno, vamos a pasarte a quirófano.

Va a venir una enfermera para prepararte

y recogerte el pelo.

Quítate el reloj y todo lo que lleves metálico.

En diez minutos vienen a por ti.

-Muy bien.

Adiós, doctor. Adiós.

Es él. ¿Quién?

El amigo que me regaló el libro.

Yo me lo imaginaba, pero no quise decir nada.

Estoy en las mejores manos, ya te lo he dicho.

Mucha suerte. Gracias.

Cambiaré el agua de la orquídea.

Cambiarás no, regarás. Sí.

-Tenía unas ganas ya de que empezasen las fiestas...

-Este año voy a ganar yo todos los premios, ya verás.

(Bocina coche)

-¿De quién es ese cochazo? -Miguel y Paquita.

-Mírala, es verdad, está ahí la enana haciendo cine.

Y ese no es el que traían la última vez, ¿no?

-No, y además están forrados.

Tienen tres más como ese, por lo menos.

-No sé cuántos tendrán, pero parece que vienen aquí al pueblo a fardar.

¿No tienen otra cosa mejor que hacer?

-Así es la vida de los ricos,

que al final no tienen otra cosa mejor que hacer.

-¿Y él qué?

Viviendo de la herencia de ella, como un marqués.

-Y es que encima está buenísima. -Sí que está buenísima,

ahora, que podría ser su hija, también te digo.

-¡Es que hay que joderse, qué injusta es la vida,

nosotros en el puto paro y estos viviendo como reyes!

-Te digo, yo por un coche como ese

sería capaz de cualquier cosa. -Y yo.

-Gala, acuérdate de que el Paleolítico

es la primera etapa de la Prehistoria.

Hija, que quiero hablar por teléfono.

Mamá, estamos preparando un examen, hombre.

Ya, bueno, siéntate bien, que vas a manchar el sofá, hombre.

Madre, ¿seguro que os quedáis bien?

Que sí, mujer, vete tranquila. Es que también tiene mala pata

que sea el entrenamiento del campeonato este fin de semana

justamente, hombre.

Bueno, ya están las cosas en el coche, Merche, vámonos.

¿Has cogido las llaves de Sagrillas?

Sí, pero no van a hacer falta porque vamos a dormir en el hostal.

Bueno, nunca se sabe, Antonio.

Hoy estoy que me subo por las paredes.

¿Qué pasa? Que quiero llamar por teléfono,

quiero saber si la operación ha salido bien.

Pues llama mejor por la tarde, mujer,

que ahora estará con el lío de la anestesia.

Ya, pero quería irme tranquila...

Madre, te he dejado el número del hostal en la nevera,

por si pasa algo... Que sí, hija, ¿y qué va a pasar?

Nunca se sabe. Vamos a ver, Merche, venga, vamos,

que ahora tenemos la carretera casi libre. Hala, Herminia.

Portaos bien, hija. Yo te llamo en cuanto llegue.

Vamos, sí, de acuerdo.

Adiós, hija, adiós, que te salga bien.

Bueno, Gala, te tengo que dejar.

Pensé que no se iba nunca, ¡qué plomo!

No te metas con tu madre, que es mi hija.

Oye, ¿a qué hora vienen a recogernos?

Pues mira, ya están aquí. ¿Sí?

Sí, escondidos.

Esto parece una película de espías. Vete poniendo el abrigo.

Antonio, vengo en un minuto.

¡Que viene, que viene, que viene! Es que estamos preparando

una fiesta sorpresa a mi madre. -¡Meteos en la cocina!

-¡Por favor, no digáis que estamos aquí!

-¿Qué hacen, adónde van? -Nada, luego te lo cuento.

Hola,

que aproveche, ¿puedo llamar un momento?

Que tengo a mi hija colgada al teléfono

y necesito hablar con el hospital. ¡Mercedes, ahí tienes a los chi...!

-¡Chipirones! -¿Qué?

-¡Otra de chipirones, Cruz! Gracias. -¿Otra más?

-¡Pues sí, que me encantan, me gustan mucho! Están riquísimos.

Que luego te lo cuento. Come.

¡Papá! Pero ¿qué está haciendo? No lo sé, pero están ahí.

Hola, ¿es la consulta del Dr. Broto?

¿Marichu? Soy Mercedes. ¿Cómo ha ido la operación?

¡Dios mío!

Un poco más y lo casca. -¿Quién?

-Ramón, que está un poco teniente. -¡Ya, bueno, pobre!

Oye, ¿vosotros qué tal estáis? -Bueno, regular.

-¿Por qué? -Bueno, que le han dicho que tiene

que hacer reposo absoluto. -¿Sí?

-Sí, tuvo pérdidas el primer trimestre.

Parecía que todo se había arreglado, pero...

Que va a tener que dejar la peluquería, vamos.

-¡No me digas! -Tiene un disgusto la pobre...

-Pues pasaré ahora a verla antes de irme.

-Pásate, que le gustará.

-Oye, avísanos cuando se vaya mi madre...

-Sí, claro.

-¡Chipirones! -¿Mercedes?

Cruz, Cruz, una silla, acércale la silla.

¿Qué pasa? Está en coma.

¿Quién? Mi amiga,

la estaban operando esta mañana...

Dios mío, si he ido a verla y estaba bien.

¡Cruz, Cruz! Un vaso de agua.

Me tengo que ir. No, no, ¿es muy amiga tuya?

Bueno, estos días hemos estado mucho juntas.

Parece que ha sido la anestesia. Voy a llamar a Antonio.

¡No! Está ahí fuera, pero no quiero que sepa nada.

Dios mío, que tiene las manos heladas.

De verdad que me tengo que ir.

Aquí un poquito, siéntate, siéntate.

¡Merche! Vamos a llamar desde el pueblo, mujer,

que si no se va a llenar la carretera

de coches y vamos a llegar tarde. ¿Qué pasa?

No, le duele un zapato. Sí, me duele un zapato.

Bueno, pues vamos, ¿no?

¿Qué te pasa con los zapatos? ¿Son nuevos?

No, no son nuevos. ¿Entonces?

Pues serán los pies. Que esos sí que no son nuevos.

Oye, ¿por fin has hablado con el hospital?

No. Bueno, sí.

¿Qué estaba, comunicando? Sí.

Eso es que hay una avería, Merche.

Oye, perdonad el vodevil este que os hemos montado,

voy a pasarme un momento a ver a las chicas.

-Muy bien. Oye, gracias, gracias a todos.

-Oye, a mí me gustaría tomarme un té antes de salir.

-Sí, claro. Os invitamos a una caña o un café, por las molestias.

-¡Eso, cañas para todos! -¿Qué ha dicho de España?

-Caña, cariño, caña.

-Está cerrado. ¡Ay!

-Que soy yo. -Inés, perdona, hija,

llevo unos días que no sé dónde tengo la cabeza.

-Si vengo a ver a la rubia. -Hola.

-Oye, puedes quedarte si quieres, es gratis.

-Estamos buscando a mi sustituta. -Ya, ya me ha dicho Cruz.

-¡Que me voy a Segovia, Inés!

-Hija, pero Segovia está muy bien. ¡No es para ponerse así...!

¡Ay! Mira, reina, muy bien, ya te llamaremos.

Además, mejor que te vayas porque creo

que vamos a llorar mucho.

Tú eras Puri, ¿no?

-Bueno, a ver, ¿cuántas nos quedan por hoy?

-Pues creo que cuatro. -Madre mía.

-Bueno, pues resulta que me voy a casa de una prima,

que se ha hecho budista,

y da clases de yoga,

y dice que se va a ocupar de mí. Yo qué sé.

-Claro, es que ya es hora de que te cuiden.

Llevas toda la vida trabajando.

-Y bueno, además voy a aprender inglés.

-Hombre, vas a ser trilingüe entonces.

-Sí, ella está casada con un inglés y me va a dar clases.

Por fin voy a saber lo que digo cuando canto

el "Money for nothing" de Dire Straits.

Estoy contenta. -Qué bien.

¿Estás asustada?

-No mucho.

-Ya verás, que todo va a ir bien. -Pues eso le digo yo.

-Es que me dieron la noticia ayer

y bueno, hoy estoy un poquito de bajón, la verdad.

-¿Cuándo te vas? -El lunes. Y mañana es sábado,

y yo tengo todas las horas pilladas, ¿sabes?,

y la peluquería hay que abrir.

-Vas a encontrar a una que va a ser muchísimo mejor que yo,

te va a hacer todo mucho mejor que yo.

-Sí, pues ya van cinco y son todas unas tristes.

Y yo lo que quiero es una chica alegre como tú,

que cuando viene por la mañana dice buenos días y tú te lo crees.

Y piensas que los días van a ser buenos

desde la mañana hasta la noche.

-Pero bueno, cómo estáis, venga, va, que te voy a ir a ver.

-¿Vas a venir a verme? -Claro, y además, que cuando estén

tus churumbeles ahí correteando, se te va a olvidar todo.

-Eso sí que es verdad.

-¡Lo que te voy a echar de menos! -Que yo no me quiero ir.

-Ya está bien, que llevamos todo el día llorando, jolín.

-¡Ah! ¡Pero por Dios,

mira cómo me ha dejado! Que me parezco a la Terremoto.

-¡María, ábreme, venga, que te ayudo con las cosas!

-(INTERFONO) ¡Espera, que no encuentro una cosa!

Hola, hijo. Hola, Herminia.

Hola. Oye, ¿tú eres más alta que Toni, no?

El es un poco más alto que yo.

Ya, ya. Pero si te pones tacones...

-Quedo un poco más alta que él, ¿por qué?

Claro, eso le pasa también a mi hija Mercedes y a Antonio.

Son iguales, pero cuando Mercedes se pone tacones, le pasa.

Y Antonio no dice nada, pero no le hace ninguna gracia.

No te rías. Me ha salido una hija muy alta,

no sé a quién sale.

¿Su esposo no era alto? No, no, era normal.

Bueno, yo dónde me siento. Delante, así está más cómoda.

Muy bien. Oye, ¿vas a tener niños vosotros?

¡No es posible! ¿Qué?

Hay un pueblo que se llama Matajudíos.

¡Sí, sí! He oído hablar de él.

Dicen que es muy bonito, yo no lo conozco.

¿Y le parece normal que un pueblo se llame Matajudíos?

Pues no, la verdad, no tiene gracia ninguna,

pero bueno,

en Extremadura hay un pueblo que se llama Valle de Matamoros.

Pues muy mal también. Pues sí, pero mira, Matalascañas,

Matalascabras. Teníamos un pariente que se llamaba Matamulas.

Aquí somos mucho de matar. Ya te irás acostumbrando.

¡Hala, nos vamos!

¿Tú no conduces, Toni?

No, como el coche es suyo, conduce ella.

Hay que abrir aquí. ¡Venga, vamos! -Ya estoy. Hola, pequeñaja.

-Hola. ¿Y Oriol? -Se lo ha llevado Marcos a Barcelona

para que conozca el Nou Camp. -¿Y eso qué es?

El campo de fútbol del Barça.

¿Vas a estar todo el viaje con los cascos o qué?

-Pues sí. -Venga, luego habláis...

-Pues sí. -...que vais a tener rato.

Hacedme hueco.

Ten mucho cuidadito, hija.

-No se preocupe, Herminia, que las mujeres somos

muy buenas conductoras.

(Campanas)

Joder, ahí están.

Me siento como si fuera a pasar revista en la mili.

-Pero si tú no has hecho la mili. -Ya la estoy pasando ahora.

(Bocina de coche)

¡Por Dios, pero qué maravilla! ¡Bienvenidos!

¡Cariño, qué alegría!

Hijo, ni un cartel desde Tobarra hasta aquí, me cago en la leche,

anunciando a la gente que tenéis un hotel.

¿Qué hay, Luis, cómo estás? Poco a poco ¿vale?

Claro que sí, si están empezando, por Dios.

Precioso, precioso, tu abuela estaría orgullosa, hijo.

Y mucho mejor la entrada por aquí, ¿verdad, Merche?

Mira tú qué amplitud, no como allí, que era muy angosto.

Muy bonito, hijo, muy bonito.

Ahora, traigo una libreta para apuntarte lo bueno y lo malo.

Sí, sí, como conejillos de Indias. Luis...

-Sí, os voy aparcando el coche. -¿Estáis preparados?

Sí, si se quiere la excelencia, hay que probar,

porque la excelencia no te la dan como el croissant.

¡Bienvenidos!

Madre mía, hijo.

No me puedo creer que hayáis hecho esto vosotros solos.

Bueno, solos, solos no, pero casi. Bueno, este cuando se empeña...

Me cago en la leche, ¿esta no es la rueca de mi abuela?

Esto no lo veo yo desde que era chaval,

¿de dónde la habéis sacado? Estaba en el desván.

Está bonita, qué bonita la habéis dejado.

Pasad por aquí. Mira, con su lana y todo, Merche.

Está precioso, de verdad.

¿Ya tenemos reservas, hijo? No, no, todavía no.

Bueno, alguna hay, pero muy pocas.

Acabamos de abrir y como no hemos hecho casi publicidad.

Pues tienes que hacer publicidad,

que es muy importante la publicidad en el mundo de hoy.

Ya, he pensado que hay que empezar por la campaña de Navidad.

Se me ha ocurrido esa idea. Estamos a tres meses.

¿Tan pronto? Sí, ¿no te parece bien?

No, no, me parece estupendo. Esto es un negocio de previsión.

¿Esa mesa que tenéis preparada...? ¿Esperáis a alguien?

No, no, pero...

Nos parece que queda muy bonita si la tenemos siempre preparada.

Nunca sabes cuándo puede venir un grupo grande, además.

Un hotel tiene que tener todo listo por si acaso.

Claro, ¿y los cuartos? Están arriba.

¿Tú no quieres ver la cocina? No.

¿No? No, el menú es secreto.

Es que es secreto el menú.

Ya, aunque huele a cordero, pero bueno.

¿Subimos? Sí, sí, por aquí, por favor.

¿Hay teléfono en la habitación? Hay que marcar el nueve.

Tenemos teléfono en todas las habitaciones,

como en los hoteles.

Mira qué bien. Bueno, pues voy subiendo.

¿Todo bien?

Está muy nerviosa porque hoy operaban a la primera de la lista.

Ya, normal.

Ya, pero a ver si conseguimos de aquí al lunes

que se tranquilice, porque si no...

Escúchame. Qué.

Todo va a ir bien. Lo tengo todo controladísimo.

Hijo, ¿qué número es? Espérame, ya voy.

Sí, sí, yo no meto la pata, hijo.

Esta es vuestra habitación.

Y tanto, hijo, como que era la nuestra.

La de tu tío Miguel y la mía. Mira cómo han hecho el baño.

Las fotos, mira a mi madre.

¿Os habéis fijado qué seria se ponía en las fotos?

Mira, si le tapo así la boca, ¿a que somos clavados?

Sois iguales. Totalmente.

Mira, y esta es mi madre, conmigo. La primera vez que vi la nieve.

Mira Qué cara de frío tengo.

Estas ya las conocéis, pero creo que esta

a lo mejor no la habéis visto nunca.

¿Qué te parece? Estaba debajo de un baúl.

¡Mira la foto de la escuela con Miguel!

¡Qué graciosos estáis!

Mira qué serios. Es bonita.

Con este mapa, que era una tela que ponía detrás un tío que venía

con una mula aquí al pueblo, nos hacían una foto para los dos

y así se ahorraba, ¿sabes? Dos pájaros de un tiro.

Me cago en la leche, cómo es esta casa.

Nos gustaba muchísimo jugar en esta casa a encontrar el tesoro.

Nos había dicho mi madre que un tío abuelo suyo

que era fraile había robado un cáliz de plata

en no sé dónde y estábamos buscando por todos los lados.

Por cierto, ¿no habrá aparecido con las obras?

No, no he visto el cáliz de plata. Pues ya verás como algún hijo tuyo

va a tener suerte y un día tirando un tabique

se va a encontrar ese tesoro.

Mira que eres, que no quiero tener hijos, ya te lo he dicho.

¡Pero no digas tonterías! Además, uno ya tienes por lo menos,

bueno uno, uno y más, porque tú diste semen, ¿no?

Papá, eso ya te he dicho que fue un par de veces.

Oye, ¿y en los cuartos no pones televisión?

No. Y en el comedor, tampoco.

Tampoco, ni televisión, ni radio, ni prensa.

Aquí se viene a descansar.

Hijo, no se puede vivir sin televisión.

Claro que se puede, hay gente que vive sin televisión.

Son unos mentirosos, lo hacen por hacerse los interesantes.

Papá, no es negociable. En este hotel no hay televisión.

Joder, pues a mí el telediario me gusta, hijo.

El baño está monísimo, hijo. No le falta detalle.

Han puesto hierbabuena y todo. Ahí se nota la mano de Maite.

Os voy a dejar, ¿vale?, tengo muchísimas cosas que hacer.

La cena es a las 21:00. A las 21:00.

A las 21:00 la cena entonces.

¿Has visto, Merche? No quiere tener hijos.

Ahora la gente joven no quiere complicarse.

Ya, pero... ¿Me dejas un momento sola?

Sola... ¿por qué? Porque quiero llamar al hospital

y prefiero estar sola. Anda, no entiendo por qué.

Anda, venga, vete a ver fotos, que hay muchas.

Ya entiendo, que quieres tu habitación propia.

(CONTESTADOR) Este es el contestador automático

de la consulta del Dr. Martín Broto.

Nuestras horas de 9:00 a 14:00... No me lo puedo creer.

¿Hola?

¿Hola? ¡Hola, Mercedes! ¿Qué tal?

¡Qué bonito os ha quedado el hotel! ¿Sí, te gusta?

Cómo se nota la mano de una mujer. ¿Y la habitación qué?

Muy bien. ¿Sí?

¿Tenéis plancha para dejarme? No, todavía no.

Vaya, no pasa nada, me acerco un momento a casa.

¿Sabes dónde está Antonio? Sí, está fuera.

Pero bueno, ¿qué haces ahí?

Aquí estaba, Merche, rememorando.

Me estaba acordando una vez que le pegué una patada a un balón

y reventé esta ventana.

Me cago en la leche, estaba don Mauro ese día en casa

y me pegó un pescozón que aún tengo la cicatriz aquí.

Pero ¿Mauro iba a tu casa?

¿Has llamado al hospital? Sí, y no contestan.

Dame las llaves de casa.

¿De qué casa? De mi casa.

¿Y para qué? Porque quiero coger la plancha.

¿Te vas a poner a planchar ahora? Tengo el vestido hecho un pingo.

Dámelas. Es que no sé si las llevo.

Que sí, que me has dicho en Madrid que las llevabas.

¿Dónde está la plancha? ¿Por qué?

Porque voy a por ella yo. No digas tonterías,

que no la vas a encontrar, anda. Que sí. Hacemos una cosa, venga,

una carrera. ¡A ver quién llega primero!

¡Corre, corre!

Tú estás... de verdad,

que no corras tanto que te va a dar algo, hombre.

¿Será posible?

Mira el "p'arriba", cómo corre. Está tonto, ya sé yo lo que quiere.

¡Antonio!

Buenas.

¿Tú no tenías que estar en la tele?

-Sí, pero me ha sustituido Paco Lobatón.

Bueno, qué, ¿te gusta la casa o no te gusta?

-Muy bonita. -Te voy a enseñar una cosa,

esto es un botijo. -Un botijo.

-Botijo. -Botijo.

-¿Vosotras os vais a cambiar?

-¿De qué? -De ropa.

-Pues no, ¿por qué, vamos mal así? -No, hombre, no.

Porque yo me había traído un vestido

y no sabía si cambiarme o no, pero no me cambio.

¡Hola, a ver, escondeos todo el mundo!

¿Qué pasa? ¡Que viene Merche para aquí!

Se supone que la tenías que tener controlada.

¡No la tengo controlada! ¿Cómo la voy a tener controlada?

¡Me controla ella a mí! Pues vamos al cuarto de la lavadora.

No, no os metáis ahí, que viene buscando la plancha.

¿La plancha de planchar? No, ¿cuál va a ser?

Pues yo qué sé, puede ser la de asar la carne.

No, hombre, no, la de planchar.

Pues en el cuarto de la lavadora.

¿De qué te ríes, Deborah? Es que sois muy graciosos.

-Bueno, venga, menos gracias, vamos al cuarto pequeño. ¡Venga!

¡Ssst!

¡El bicho, Paca, Paca! ¡Paca, el bicho, el bicho!

¡Toma el bicho, por Dios! Perdón, perdón.

-¿Qué pasa, tú? Mira qué juguete tiene la niña.

-¡Déjame probarla, -¡Que se la devuelvas!

-Dámela! -¡Que aviso a mi tío!

-Que va a avisar a su tío. El hombre más fuerte del mundo.

-¡Que se la devuelvas ya! -¿Cuánto os ha costado esto, niña?

-No lo sé. -Por lo menos 100.000 pesetas.

-A ver, ponte de espaldas que sales muy feo.

-Tú sí que sales feo hasta de espaldas, venga, pásamela.

-¡Ah! ¡Niña! -Trae.

-¡Tu madre! ¡Corre, corre! -¡Hostia, la Seca!

-Pero ¿cómo eres tan cagado? -Porque no quiero líos,

que los conozco de hace mucho.

-Es una tía, ¿qué te va a hacer una tía a ti?

Buenas. (RANA) ¡Buenas tardes!

Buenas tardes. ¡Enhorabuena!

Gracias. Enhorabuena, ¿por qué? Por lo de mañana.

-¡Por lo de la vendimia!

-¡Les va a pillar a todos! -Sí.

¿A qué estás jugando, Antonio? Está aquí la plancha.

No estoy jugando a nada. Estás muy raro.

No, no, tú estás muy tensa. Tú seguro que me escondes algo.

Que no te escondo nada, mujer.

¿Y a qué viene eso de que me han dado la enhorabuena

por la vendimia? ¿Quién?

¿Cómo que quién? El Rana y el hijo del alcalde.

Esos son idiotas, eso será porque hemos tenido buena cosecha.

Toma, la plancha, ya la tenemos, nos vamos.

A mí no me engañas. Pero que no te engaño, mujer.

Tú has escondido tabaco por aquí, ¿verdad?

Pero qué dices, Merche, que no fumo hace un año.

Ya, seguro que si lo busco, lo encuentro.

Merche, no rasques, porque no vas a encontrar nada.

(Risas)

¿Adónde vas? A por la plancha.

¡Pero que la tengo en la mano!

Que esa no es, que esa es una antigualla.

Busco la de vapor,

la que me regalaste el día de la madre.

¿Yo te regalé una plancha el día de la madre?

Sí, hijo sí.

¿Y dónde está? Está encima del armario,

en el dormitorio.

Pero ¿cómo dejas una plancha encima del armario?

¿A ti qué te pasa? A mí no me pasa nada, Merche.

Voy a por ella.

¿Dónde has encontrado eso, Merche? El que busca encuentra.

Merche, por Dios, eso lo puse ahí cuando el bragazas intentó

tirarse del campanario, mujer, hazme caso, que no fumo.

Huéleme, que no fumo. Toma, la plancha.

La plancha. Esto va al vertedero. ¿Para abono?

Trae, anda, trae.

Trae, trae que lo tiro. Bueno, nos vamos.

(Risas)

¡Qué boba eres, yo creo que me he hecho pis!

-Yo creo que también. -Nos van a pillar por ti.

-¡Yo no entiendo nada!

(MEGAFONIA) "Mañana, venid todos a la plaza

a celebrar la gran fiesta de la vendimia."

-¡María! ¡Diana!

-Paquita,

¿estás buscando a tu hija? -Sí.

-La he visto antes, ahí cerca de la fuente,

con una niña más mayor.

-Sí, su prima, pero tenían que estar aquí a las 20:00.

-Bueno, falta un cuarto de hora. -¿Qué es eso?

-Unos altavoces, para después de la cena.

Hay uno que quiere cantar.

-Mi marido. Canta muy bien. -Pues mira qué bien.

-A mí me dijeron que tú te habías casado...

-Sí, sí, con una chica griega, pero me divorcié.

-Sin hijos. -Sí, sin hijos, gracias a Dios.

-¡Diana! -Oye, Paquita,

que yo me estaba colgando mucho contigo y...

que no sé, que me asusté.

-Mira, ¿tú sabes el daño que me hiciste?

No lo sabes, ¿verdad?

Estuve un año entero llorando. ¿Tú sabes lo que es eso?

-No, no sé qué es eso. Pero me veía casado, Paquita,

y no quería eso.

-Pues te podías haber despedido... -Quería ganar un poco más de dinero

y ofrecerte algo mejor. -¿Tú crees que me puedo creer eso?

-No te lo creas.

-Y si me hubieras dejado embarazada, ¿qué?

-Embarazada es imposible, porque nunca llegamos tan lejos.

-Bueno, pues podía haber sido así.

-Que yo contigo me iba hasta el fin del mundo, Paquita.

-Me podías haber llevado a Suiza. -Y te hubieras muerto de hambre.

-Qué poco me conoces.

Yo no me muero de hambre ni en Siberia.

-No he dejado de pensar en ti ni un solo día.

-Yo he pensado en ti también. Pero mal.

-Mira, daría mi dedo gordo

por volver contigo a ese pajar.

-¿Qué dedo gordo vas a dar? ¿El de la mano o el del pie?

-Los dos.

-Tampoco te odio tanto como pensaba.

-Paquita... -¿Qué?

-Tú y yo... -¿Tú y yo qué?

-Que no podemos quedarnos así. -¿Así cómo?

-Esta noche...

-Esta noche, ¿qué? -Después de cenar. En el pajar.

-Vas listo.

-Te estaré esperando en el pajar. ¿Me oyes? Después de cenar.

-Creo que he pisado un crustáceo. -Como poco.

-¿No hay mujeres?

-No, las mujeres en este pueblo

están en casa preparándoles la cena a estos haraganes.

-¡Ponnos tres tercios, anda!

-Botellines. -Botellines.

-¡Hombre, Toni! -Toni, cabronazo.

-¡Joder, que no se te ve el pelo, "jodío"!

-¿Qué, no nos presentas?

-Soy Deborah. -Su mujer.

-Su compañera.

-¿Qué, a inaugurar el hostal, no? -Sí, hemos venido toda la familia.

-Que no debería abrirse todavía

porque le falta la licencia de ocupación.

-Hombre, por favor, pero eso es un trámite burocrático,

que tú rellenas unos papelillos en el ayuntamiento y...

-Sí, lo que pasa es que ahora está parada.

-¿Y parada por qué? -No, la salida de incendios,

que no cumple la ordenanza. Le faltan dos centímetros de ancho.

-¿Cuánto dices que falta de ancho a la salida de incendios, Salvador?

-A ver, Miguel, que yo tengo que cumplir la ley.

-Claro, claro. -¡Las cervezas!

-¡Gracias!

-Hay que joderse con el tonto de los cojones.

-¿Qué tienen, rayos X en los ojos?

-No, pero desde luego lo que van a tener

es tema de conversación hasta Navidad.

-¿El baño?

-El baño está ahí, pero no te recomiendo que vayas.

-¿Por qué? -No, si puedes, espérate al hostal,

pero haz lo que te dé la gana. -Vale.

-¡Sst! ¿Qué pasa? Nos vamos a cortar un poquito, ¿no?

-Toni, si es que está buenísima, que parece una modelo.

-Pues es matemática.

-¡Toni, que parece que los Alcántara vais sobrados aquí!

-¿Sobrados por qué? -No sé, parece que venís al pueblo

a luciros... -¿A lucirnos nosotros?

-A luciros... el coche, el hotel, la buenorra...

-Cuidado, Martín, que tienes la boquita muy grande.

-Parece que venís a pasarnos la abundancia por la cara.

-Pues te jodes. Haber estudiado.

Haber estado todo el puto día estudiando como estaba yo.

-Tengamos la fiesta en paz, ¿vale, chicos?

-¿Tú hasta cuándo te quedas? -Pues estaba pensando si irme ahora.

No, pero me voy a ir mañana,

así aprovecho y llevo a mi hija al dentista,

que le voy a poner un aparato de estos de ortodoncia, oye,

carísimo, chico. -¿Carísimo? Ya.

Rana, vámonos de aquí, que apesta a colonia de esa...

carísima. -¡Gañán!

-Que están desesperados, tío. Tienes que entenderlo.

Es que cuando se acaba la vendimia medio pueblo se queda en el paro.

-¿Y vas a sacar tú ahora el tema del cementerio nuclear?

-No, Miguel, te voy a sacar otro tema:

un polígono industrial.

-¿Quieres construir un polígono industrial?

-Sí, el ayuntamiento pone el suelo,

vamos, que tampoco tendrías que meter mucho.

-Ya, o sea,

estás jodiendo a mi familia y a mí

con el tema de lo de la salida de incendios

con dos centímetros de mierda y ahora quieres que yo te dé dinero

para hacer un polígono industrial. -A ver, Miguel,

te estoy pidiendo ayuda en nombre de todos.

-No, mira, ¿tú quién coño te crees que soy yo,

la madre Teresa de Calcuta?

-Un millón de pesetas para ponerlo en marcha.

Eso para vosotros no es nada. -Pero ¿tú qué sabrás lo que es nada

o deja de ser nada para mí y para mi familia, Salvador?

Yo todo lo que tengo en la vida, y lo sabes perfectamente,

me lo he ganado con el sudor de mi frente.

No sé si tú puedes decir lo mismo.

-A ver, Miguel, mira, hace poco han hecho uno en Tobarra

y le ha dado trabajo a más de 30 familias.

-Salvador, yo siento decirte esto, pero a mí lo que les pase

a las familias de este pueblo, sinceramente, me da igual.

¿Me explico?

-El váter quedaría muy bien

en el Museo de Cera de Madame Tussauds,

en la Cámara de los Horrores. -Pues no has visto la cocina,

¿verdad, Salvador? -Oye, son las 20:30.

Tendríamos que irnos, ¿no? -Sí, será mejor que nos vayamos.

-Oye, Miguel, te acerco después el proyecto al hostal, ¿vale?

-Sí, sí.

-Y míralo con cariño. -Pero hombre, por favor, Salvador,

no me ofendas. Sabes perfectamente que todo lo que pase en este pueblo,

yo lo llevo en el corazón. ¡Qué se debe!

-Invita la casa, como detalle de bienvenida para tu mujer, Toni.

-Compañera. -Compañera.

-Gracias.

(Silbido)

¡Menuda jaca!

Yo no había visto una de cerca así en mi vida.

Madre mía.

Qué bien huele este cuarto de baño.

¿Te han contestado por fin del hospital?

No, pero voy a llamar a otra amiga del programa, a ver si sabe algo.

¿Quieres que te deje sola?

Con tu habitación propia, quiero decir.

Pues sí, mejor me dejas sola.

Tranquila, Milano. Que sí, que ahora bajo.

Lourdes...

¿Lourdes? Soy Mercedes, ¿sabes algo?

Bueno, entonces llamaré luego.

Adiós.

-Oye, ¿podemos salir? -Es que aquí se están meando.

-Que se aguanten un minuto, que están a punto de bajar.

Venga, va, va.

Bueno, ya está. Al final les he metido a todos en el pasillo.

-Perfecto. -¿Qué haces?

-Pensar frases. -¿Para tu madre?

-Sí, me apetece que quede bonito, que le haga reír,

pero que a la vez sea algo que la toque un poco, no sé.

-A tu madre le va a encantar, escribas lo que escribas.

Si es que no hay nadie más agradecido que una madre.

-Depende.

Hay madres controladoras, madres egoístas, madres exigentes.

Creo que ser madre no es una garantía de nada.

Es que no lo entiendo, parece que la única experiencia

que podemos vivir las mujeres en la vida es ser madre.

-Oye, no te rebotes.

Sé que te he estado dando la paliza con el tema,

pero tampoco es para que te pongas así.

-Es que parece que si no tienes un hijo te falta algo,

que eres como una mutilada del mundo. ¡Y no, eso es injusto!

-Perdonad, ¿os importa discutir en otro momento?

(Pasos)

¿Qué pasa? Nada.

-Nada,

que el caldo está soso.

Sí, no es patata gallega y se nota un montón.

-No es eso. El caldo está perfectamente,

que lo acabo de probar. ¿Me oyes?

-No me hables así, Luis.

-Por favor.

Pero ¿qué pasa, que se están peleando?

Estamos todos un poco tensos.

¡Ya, pero esta noche no se puede estar tenso!

Joder, mamá arriba, también, nerviosísima,

me cago en la leche. Yo no sé para qué se opera, hijo,

pero ¿quién le ha mandado operarse? Si está estupendamente.

Papá, se lo ha mandado ella. Ya está.

Ya, ya lo sé, hijo, pues que se tranquilice,

porque me está volviendo loco.

No te preocupes, ahora se tranquiliza,

en cuanto vea a toda la familia se va a tranquilizar, ¿vale?

¿Dónde están? Están todos ahí dentro.

¿Y la comitiva también? No, están fuera, esperando la señal,

¿te acuerdas de la señal, no? Sí, la cena.

(Pasos)

Ahí viene. Sí.

Acuérdate de que estás muy angustiado con lo de la mesa.

¿Con qué? Que te enfades, papá, enfádate.

¿Cómo me vas a hacer esto esta noche, Carlos?

Por favor, esta noche no me lo hagas.

¡Dios Santo!

¿Qué os pasa? ¿Estáis peleando otra vez?

No, no, no, bobadas. ¿Has llamado a tu amiga?

Sí.

No me mires con esa cara. ¿Todo bien?

Sí, todo bien. ¡Perdóname! De verdad, perdonadme,

me han surgido cuatro personas que no me esperaba

y vais a tener que cenar con ellos. Con cuatro desconocidos, Merche,

esta noche, no me fastidies, Carlos.

Pues yo no estoy para cenar con nadie.

Lo sé, y créeme que lo siento, ha sido un fallo de organización,

lo puedes apuntar en la libretita. No, lo voy a apuntar lo primero.

¿Qué vas a apuntar? No pasa nada, hijo,

nos sentamos ahí y ya está.

(Risas)

Además, a lo mejor es gente maja. Mira, ¡vamos a cenar! Y ya está.

Eso, ¡a cenar! Sí, ya os he oído, vamos a cenar.

¡A cenar! Y ya, ¿vale?

(Música)

¡Qué sorpresa!

Para bailar manchegas se necesita

chinchilla en cuesta, chinchilla en cuesta

La Virgen de los Llanos a la traspuesta.

Se ve La Roda, se ve La Roda,

Albacete y Almansa, La Mancha toda.

Y desde el cielo, y desde el cielo,

se ven a las manchegas que son luceros.

¡Bravo!

No entiendo nada. Bueno, pues escucha, escucha.

Es un honor para la Cooperativa Virgen de los Llanos hacerte entrega

de este traje regional de vendimiadora mayor

y anunciarte que mañana serás coronada

en nuestras tradicionales fiestas de la vendimia.

Muy bien.

¿Vendimiadora mayor? Pero ¿esto qué significa eso?

Mamá, espera porque lo mejor está por venir.

Espérate. ¡Adelante!

Pero ¿cómo me habéis engañado así?

"Aquella noche ninguno de nosotros llegamos a saber

lo que le pasaba por dentro a mi madre."

"Ya se encargó ella de adaptarse a la situación y seguir adelante."

"Pasados los años me sigue impresionando

la fuerza de las mujeres de mi familia."

"¿Será verdad eso de que ellas son el sexo fuerte y nosotros el débil?"

¿Se puede saber qué celebramos? Pero ¿por qué me miras así?

No te pongas tan nerviosa, que no pasa nada.

Estamos celebrando que estamos inaugurando el hotel,

que es la fiesta de la vendimia

y estamos celebrando que estamos todos juntos.

¿Y a quién se le ha ocurrido? ¿Esto? A todos.

¿A todos o a ti, que eres un enredador?

A todos, Merche, mira,

todos los días deberían hacernos saber que nos quieren,

y a ti te queremos tanto, te quiero tanto, Merche,

que no tengo días en mi vida para decírtelo, joder, ya está.

¡Antonio, de verdad!

¡Vendimiadora!

¡Un aplauso para la vendimiadora mayor!

(Risas y charla)

A ver, chicos, vamos a dejar las discusiones,

que creo que ha llegado la hora de los parlamentos.

¿Parlamentos también? Sí, Merche, cada uno ha preparado

unas palabritas para decirte. ¡Por favor!

Pero ¿qué queréis esta noche?

Pues nada, pues queremos hacerte un pequeño regalo, Merche,

y contarte algunas cosas.

Creo que lo mejor es que empiece María,

venga, que empiece María, que es la pequeñita.

María, hija... Prepárate, Merche, tú tranquila,

que esto va para largo. A ver.

Bueno, yo he hecho un poema que se llama "Mercedes".

Muy bien.

Pero es muy cursi. -No pongas excusas y lee.

-Vale, pero se me da mejor patinar. (TONI) ¡Venga!

(Risas)

"Mercedes, mi madre.

Ocho letras que lo dicen todo: M de Mujer,

pero también de Moderna,

E de Exigente, pero también de Estupenda,

R de Recta, pero también de Radiante,

C de Controladora, pero también de Cariñosa,

E de Ejemplar, pero también de Entrañable,

D de Divina, pero también de Disponible,

E de Elegante, pero también de Extraordinaria.

Y S de Sabia, pero también de Sensacional".

(TODOS) ¡Bien!

¡Ven aquí, anda, ven!

¡Ay!

Pero que no grabes, hombre, que te tomes el postre. Venga.

A ver, los hermanos Dalton, venga.

Bueno, a ver, mamá, que te hemos preparado...

Bueno, no, que te vamos a leer unas palabras de Benedetti.

Pero por Dios, a mí me va a dar algo esta noche,

pero ¿qué queréis de mí?

Es un poema que se titula "No te rindas".

No te rindas, justamente. Así que mamá: "No te rindas,

aún estás a tiempo de alcanzar y comenzar de nuevo,

de aceptar tus sombras, enterrar tus miedos,

liberar el lastre, retomar el vuelo..."

(TONI) "No te rindas porque la vida es eso,

continuar el viaje, perseguir tus sueños,

destrabar el tiempo, correr los escombros

y destapar el cielo..."

-"No te rindas, va, por favor, no cedas,

aunque el frío queme, aunque el miedo muerda,

aunque el sol se esconda y se calle el viento,

aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños..."

-"Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo,

porque lo has querido y porque te quiero,

porque existe el vino y el amor, es cierto,

porque no hay heridas que no cure el tiempo".

-Esto es jugar sucio.

A ver quién habla ahora después de Benedetti y queda bien.

Yo creo que lo mejor, si os parece bien a todos,

es que hable ella, ¿no?

(TODOS) ¡Que hable, que hable!

Tú por Machado, Merche. Yo os quiero mucho.

Bueno, como imaginábamos que no querrías hablar,

porque no te gusta mucho hablar en público,

hemos pensado que igual podemos ayudarte,

y hablar por ti, ¿te parece bien?

Tirando del manual de frases de Mercedes Fernández.

(Risas)

(CARLOS) Empezamos.

-Pero hija, ¿a qué hora llegaste ayer?

-¡Carlitos, niño! Pero ¿tú te crees que el dinero sale de los árboles?

¡Cuántas veces he dicho eso! Y la abuela.

Cualquier día voy a coger la puerta y me voy a ir, a ver qué hacéis.

-Yo. ¿Y qué pasa, que si tus amigos se tiran de un puente

tú también te vas a tirar?

¿Y qué hacéis hablando tanto por teléfono?

¡Si os acabáis de ver!

-Es la primera vez que me siento en todo el día.

¡Muy bien, Deborah!

-Verás como saque la zapatilla.

-Venga, todo el mundo a la mesa, que se enfría el gazpacho.

Esa, sobre todo, es de la abuela. ¡María, hija!

Ay, cuando se entere tu padre...

Pero ¿ha visto, madre, cómo han cambiado las cosas?

¿Usted se acuerda cuando cosíamos pantalones? Sí, sí.

Antonio, Antonio, eres infinito, chico.

Para salir de fiesta no estás tan cansado.

Eso te lo sigo diciendo.

-Y ahora, todos juntos. (TODOS) ¿Será posible?

(Risas)

Madre. Mi vida.

¡Qué me habéis hecho, por Dios!

Qué bonito.

¡Vaya faena! ¿No? ¿De quién ha sido idea,

de tu padre?

Está más preocupado que yo.

Bueno, es normal, estamos un poco blandos,

sobre todo yo, que te he metido en el ajo.

¿Tú? Tú no tienes ninguna responsabilidad.

Lo he decidido yo solita, hija.

Me encanta que seas mi madre.

(Campanas)

No te ha gustado nada la sorpresa.

Que sí, me ha gustado mucho, no seas tonto.

A lo mejor ha sido demasiado, Merche.

No, ha estado muy bien, de verdad.

Con que hubiéramos venido nosotros y los niños

hubiera sido suficiente.

Lo de vendimiadora me ha sobrepasado un poco.

O sea, que no te ha gustado. Que sí, que sí que me ha gustado.

Mi amiga Lina está en coma.

Algo ha salido mal en la operación.

¿Cómo que está en coma? No lo sé, algo de la anestesia.

Es que es todo muy confuso.

Merche, tú no tienes que pasar por eso si no quieres.

Yo ya no puedo dar marcha atrás. ¿Por qué?

Porque no,

porque formo parte de un programa, ya no puedo rajarme.

No puedo dar la espalda a las que vienen detrás.

Vamos a ver, Merche, tú piensa en ti,

y si tienes la más mínima duda de que puede haber un problema,

no te operas. Que no quiero rendirme.

Que no te operas. ¿No has oído a tus hijos?

Puedes hacer lo que te dé la gana,

que no te vamos a juzgar, ni tus hijos ni yo.

¡Vámonos a casa, por Dios!

Pues venga, vámonos... No, ahora no, mañana.

Busquemos cualquier excusa y nos vamos.

Nos vamos ahora si quieres, Merche. No.

Que estamos en el hotel de tu hijo

y en la casa donde naciste.

Vamos a ver, Merche, si tienes alguna duda...

No se puede ir a una operación teniendo dudas, Merche.

Antonio, por Dios, que no tengo ninguna duda.

Que todo va a salir bien. Métete en la cama.

Dios. Y con el traje, ¿qué vamos a hacer?

(Ruidos de animales)

Ni te muevas.

-Quiero besarte. -¿Sí?

Es que esto se hace como digo yo o no se hace.

-Venga Paqui, soy un hombre y quiero llevar la iniciativa.

-¿Sí? Pero tú llevaste la iniciativa

en su momento, hoy la llevo yo.

-No estamos aquí para reprocharnos nada, ¿verdad?

-No, para eso no estamos.

Quítate la camisa.

Los pantalones.

Ni te muevas, porque como te vuelvas a mover

y acercarte a mí, me voy.

-Estás juguetona.

-Sí.

-Los calcetines. -¿También los calcetines?

-¿Es que sabes una cosa? A mí me vuelven loca los pies.

¿Y lo demás?

-No, lo demás no. Ven. -¿Lo demás no?

-No. -¡Pero Venancio!

¿Me estás diciendo que te quieres perder esto?

Date la vuelta, me gusta mirar.

-Joder, Paquita.

Venga, ven. -No te preocupes, que ahora voy.

-Ven, que me estoy helando. -¿Tienes frío? Pobrecito.

-Oye, menos cachondeo que hace mucha rasca. Ven.

-¿Sabes qué, Venancio? Así me quedé yo

cuando te despediste a la francesa: helada.

-¿Paqui? ¡Paqui, joder! Me cago en la puta.

Paquita, pero ¿qué has hecho?

Que llevo las llaves de casa en los pantalones. ¡Joder!

(Ronquidos)

-Paquita, ¿qué haces?

-Es que no podía dormir. -¿Y eso?

-Me pone muy nerviosa este pueblo, Miguel.

¿Qué es esto? -Mi hermano, ha venido,

por lo visto se tienen que ir mañana a primera hora.

-Pero ¿cómo se va a ir? Si se va mi tía,

¿quién va a ser la vendimiadora mayor?

-Desde luego yo no.

-Hombre, si me miras así,

a lo mejor podría serlo si yo me lo pruebo ahora

y tú me dices cómo me queda.

-Paquita, que a mí los trajes regionales no... Vamos, que no...

-Es verdad que a ti los trajes regionales no te van mucho,

yo creo que a ti a lo mejor te va más... esto.

-¡Joder!

(MIGUEL) ¡Atleti, Atleti, Atlético de Madrid!

-¿Hay partido hoy? -Aquí desde luego no hay televisión.

-Pero ¿de qué vais?, que es otra cosa.

-Joder con el tío Miguel.

-Claro.

-Bueno, qué, prueba superada, ¿no?

-Creo que sí, ¿qué os ha parecido la cena?

-Muy bien. -Muy rico, sí.

-Estaba tan nervioso.

No sé cómo agradecérselo a Maite, no, de verdad, es un tesoro.

Me da hasta pena que no quiera tener hijos.

-¿Por qué pena?

-Porque me imagino a un bebé con la cara de Luis

y me hace gracia.

Además, sería padrino. Eso me haría ilusión.

-Ya solo nos queda que pase el lunes.

-Pues sí, que pase, que pase. Que pase ya.

¿Vais a ir al hospital? -Buenas noches.

-Hola.

-Sí, yo tengo que arreglarlo en el trabajo,

pero sí, seguro.

-Yo tengo una cita en Madrid. Tengo que ir.

-¿Amorosa? -No.

Que no, que no es amorosa.

Que no, yo no quiero saber nada del amor.

-¡Ay, el amor! -El amor...

-¡Chicos, por mamá, que vaya todo bien!

-¡Por mamá!

(PAQUI) ¡Miguel!

(Gritos de sexo)

"Charles Darwin murió el mismo año en que nació Virginia Woolf."

"Él defendió la evolución de las especies,

ella, la evolución de la mujer."

"Mi madre defendía el derecho de todos

a tener la oportunidad de ser mejores."

Bueno, mamá, dame un beso, que me voy pitando a clase.

Vale, cariño.

Al salir me paso a verte, quieras o no.

¿Hoy no tienes entrenamiento?

Lo primero es lo primero. Te quiero.

Y yo a ti. Anda, vete al colegio, que vas a llegar tarde.

¿De verdad no quieres que te acompañe, hija?

Madre, que no, que va a salir todo bien, ya verás.

Yo he rezado mucho, y mucho más que voy a rezar.

Pero no sé, estas cosas me remueven.

¿Tú crees que merece la pena?

Sí que merece la pena.

¡Hala, vámonos, Merche, venga!

(Teléfono)

¡Vaya hombre, qué inoportuno! Conteste usted, Herminia.

¡Voy, voy! ¡Vamos, Milano!

Venga, vamos.

(Teléfono)

(CLARA) ¡Mercedes!

Yo voy dejando esto en el coche. Que no te entretenga.

(CLARA) ¡Espera! ¡Clara!

Pensé que no llegaba a darte un beso.

Cualquier cosa que necesites, ya sabes que puedes pedírmelo.

Lo sé, lo sé.

Y cuando salgas, nos vamos a cenar los cuatro.

Antonio, tú, mi chico y yo. Y paga mi chico, que está forrado.

Pero entonces, ¿seguís igual? No, seguimos mejor.

A ver, él es un poco clásico, y para la edad que tiene,

bastante paradito, tú ya me entiendes.

Pero yo lo estoy poniendo al día. ¿Y su madre qué dice?

Su madre es una víbora.

Es de las que se hace la enferma para dar lástima,

pero yo ya la tengo calada.

Bueno, te acompaño. No, no hace falta, por Dios.

No te hará falta a ti.

Venga, vamos.

Pero ¿qué es esto?

Esto es tu barrio, Merche. ¡Mercedes, que yo me voy a Segovia!

¡Lo sé, cariño! Y todo va a ir muy bien, ya verás.

-¡Y todo va a ir muy bien contigo en el hospital, ya verás!

-Luego me paso por el hospital y te peino un poco.

Me parece que voy a estar un poco grogui para eso.

Ya, pero una cosa es estar grogui y otra cosa estar mal peinada.

-¡Suerte, Mercedes! -¡Y vuelve pronto, por favor!

-Esto te va a cambiar la vida, ya lo verás.

-Y todo va a ir muy bien, seguro,

y cuando salgas del hospital

nos vamos todas a comprar sujetadores.

(Risas)

¡A ver, familia, que ya está el Belén completo,

que acaban de llegar los Reyes Magos!

¡Tía, menos mal que hemos llegado!

Vamos a llevar al dentista a la niña por la tarde

y nos vamos con ustedes al hospital.

Que no hace falta. ¡Voy un momento al Bistrot,

que tengo una urgencia!

¡Diana, métete en el coche y deja la cámara de vídeo,

por el amor de Dios!

¡Mercedes!

Acaba de llamar una amiga tuya, que te diga que Lina está bien.

¿Qué?

Sí, que te lo dijera antes de que te fueras al hospital,

que se ha despertado.

Y yo le he dicho que claro, despertar,

nos hemos despertado todos, pero que no es para llamar

a las 8:00 de la mañana.

¿De verdad que te ha dicho eso, madre?

Sí. Y me ha dicho que le cambie el agua a las orquídeas.

¿Has oído? Lo he oído, Merche.

Que todo va a ir bien. Todo va a ir muy bien.

Bueno, ahora sí que me despido.

-¡Herminia! ¿Se puede quedar usted con la niña?

Bueno, sí, yo pensaba ir a la iglesia, pero bueno.

(PAQUI) Si no le viene bien, la venimos a buscar

a la hora de comer. Bueno, ahora bajo, ahora bajo.

(PAQUI) Gracias.

(PAQUI) ¡Diana dónde estás, que baja Herminia!

Venga, que nos tenemos que ir. ¡Diana!

  • T 18 - Capítulo 326: 'Una habitación propia'

Cuéntame cómo pasó - T 18 - Capítulo 326: 'Una habitación propia'

04 may 2017

Septiembre, 1986. Mercedes está decidida a la operación de reconstrucción de pecho, aunque sabe que la primera paciente intervenida ha tenido problemas. Pero antes, Antonio y Mercedes tienen que ir a Sagrillas a la inauguración del hotel rural de Carlos que han llamado 'Casa de doña Pura'.

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  1. Endika

    Yo lo estoy viendo desde Iran. Y lo he visto tambien en turquia, en grecia en macedonia....etc

    19 may 2017
  2. Potez36

    Una serie espectacular

    11 may 2017
  3. Ainiris

    Saludos desde Puerto Rico por que no se pueden ver los capítulos. Alguien mme piede ayudar. Sigo la serie desde sus inicio. Gracias anticipadas

    10 may 2017
  4. HLMSTB

    Antes que nada, no sé porqué hay tanto usuario que no puede ver los capítulos aquí. Siendo de Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Argentina), lo hice sin problemas. Así como me río, también me emocioné con la cena sorpresa que le hicieron a Mercedes para darle ánimo por la operación. Y qué bien quedó el hostal o posada (me da esa imagen) que tiene Carlos como emprendimiento laboral. Qué linda está Diana, la hija mayor de Paquita y Miguel (que por favor aparezca sana y salva el próximo capítulo; ¿serán de Sagrillas los secuestradores?). A Pili también se la ve linda con su panza de embarazada de mellizos/as. Gracias nuevamente y hasta la próxima.

    09 may 2017
  5. Cony alonso

    Ciudad de México, tampoco puedo abrirlo, y cuando lo logro, se detiene a los pocos minutos.

    06 may 2017
  6. Jeannette Olmos

    Este jueves no pude ver el capítulo , estoy inscrita en tv a la carta y no funciona !!! Que puedo hacer para ver mi serie favorita ??

    06 may 2017
  7. Saul

    Como toda la serie buenísimo. dato cuando no quiere cargar el vídeo y lo ven desde el móvil pongan el navegador en modo incógnito y jala bueno me ha funcionado saludos desde México

    06 may 2017
  8. adela fernandez

    vivo en Uruguay ayer me perdi el capitulo y ahora intento verlo pero no se puede,por favor pueden solucionarlo??

    06 may 2017
  9. David

    Vivo en Salamanca, España. Me pone que el vídeo no está disponible en mi pais. Que yo sepa Salamanca aún no se ha independizado... Alguna solución?

    05 may 2017
  10. Julieta

    No se puede ver cuantas horas de diferencia hay con chile añoche la estuve esperando y nunca la dieron

    05 may 2017