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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - Capítulo 315: 'Ballenas' - ver ahora
Transcripción completa

Cuéntame

cómo te ha ido

en tu viajar

por ese mundo de amor.

Háblame de lo que has encontrado

en tu largo caminar.

Cuéntame

cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

Cuéntame

cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

Cuéntame

cómo te ha ido

si has conocido la felicidad.

(Música celestial)

Buenos días. Mercedes Fernández, ¿verdad?

Sí, él es mi marido. Antonio Alcántara, encantado.

Su madre está con el médico ahora mismo.

¿Le ha pasado algo? No, es una simple revisión.

La hacemos con todos los ingresos.

Les abrimos una ficha y les proporcionamos medicación

en caso de que la necesiten.

Pues mi madre está estupendamente.

Bueno, está como una rosa, mucho mejor que nosotros.

Sé que vino aquí por su propia voluntad.

Eh... Sí, sí, sí, sí.

Tomó la decisión sola, no nos consultó.

Normalmente es al revés.

Son las familias las que ingresan a sus ancianos.

Por eso precisamente veníamos a recogerla.

Queremos llevarla a casa. ¿Lo han pensado bien?

Muy bien. Muy bien. Yo quiero que mi madre esté a mi lado.

Aquí pueden visitarla siempre que les apetezca.

Y ella también puede salir y entrar cuando lo desee.

¿Le puede decir a mi madre que estoy aquí?

¿No quieren visitar las instalaciones primero?

La joya de la casa: nuestra capilla.

Su madre, que es muy creyente, está encantada

de tener al Señor dentro de casa.

Dios está en todas partes. En San Genaro, también.

Pero aquí no hay que cruzar la calle para disfrutar de su gracia.

Este es su cuarto.

Por decisión propia lo comparte con una amiga.

Con Aniceta.

Un armario para cada una, calefacción central.

La verdad es que parece un hotel. De esos balneario, Merche.

Mucho mejor.

Aquí se cuida su alimentación, se observa su higiene,

se les estimula a hacer ejercicio, trabajos manuales.

Tienen misa diaria. No obligatoria, por supuesto.

Claro.

El salón principal.

(Televisión)

Y ahí está su madre.

Hola, Herminia, ¿qué tal?

¿Hemos dormido bien? Estupendamente.

Y nuestro doctor, ¿qué tal nos ha encontrado?

Pues...

Me ha dicho que estoy como una rosa.

Bueno, pues ya ve que han venido a hacernos una visita.

¿Podría dejarnos solas un momento?

Claro.

A y media tenemos la misa.

Hola, Mercedes.

Antonio. ¿Qué hay, Herminia?

(TARTAMUDEA) Chis, chis, chis.

¿Por qué no pasáis ahí dentro y habláis tranquilamente?

(Televisión)

¡Menudo disgusto!

Hija, no te lo tomes tan a la tremenda.

¿Y cómo me lo voy a tomar?

Te vas sin decir nada, sin dar ninguna explicación, hombre.

Pero eso es lo mejor.

Si os lo hubiera dicho algo, seguro que no estaría aquí.

¿Y se puede saber qué haces aquí?

Vivir la vida que me toca.

No, la vida que te toca está con tu familia.

Mira Mercedes, yo ya no puedo con tanto trajín:

el teléfono, los niños, la bodega,

las discusiones, la casa nueva, la mudanza.

Ay... Son demasiadas cosas, hija.

La verdad, yo creo que lo que necesito ya es que me cuiden.

¿Es que nosotros no te cuidamos?

Sí, sí me cuidáis, pero no es lo mismo.

Aquí pago y en casa tengo la obligación de corresponder.

¿Obligación?

El mercado, la cocina, vigilar a los niños...

Yo pensé que eso te hacía ilusión, que era una alegría.

Vamos, que te daba la vida.

Yo creo soy un freno para vosotros.

Por ejemplo, si os queréis ir de vacaciones con María,

o queréis ir a ver a Carlos, o a ver a Toni,

lo primero que pensáis es: "¿Qué hacemos con la abuela?"

Pues te vienes con nosotros. Ay... No hija, no.

Otro avión no, ¿eh?

Una vez y no más, Santo Tomás.

Y luego esa casa nueva, que está tan lejos, hija...

Ay, madre... Las 24 horas dependiendo de alguien.

Que hace falta un coche para ir a comprar una aspirina.

De verdad, yo creo que aquí es donde estoy mejor.

Pero ¿cómo has...?

Bueno, mira, ahora me quiero ir a misa.

(Ruido de cacharros)

Joder. Pero ¿qué hostia...?

¡Joder, menuda mañanita que llevas, chaval!

Perdón, lo siento. ¡Espabila!

(HABLA EN FRANCÉS)

¿A ti qué te pasa últimamente? Nada.

¿Todo bien en tu casa?

Regular, pero se arreglará, espero.

¿Problemas con tu chica? Con las dos.

¡Vaya! Sí, vaya.

Con lo buen chico que parecías. Pues no. Soy un cerdo.

Bueno, tampoco será para tanto...

Odio lo que estoy haciendo pero no sé cómo parar.

¿Y por qué me lo cuentas?

Tu me contaste tu secreto.

Pues hala, tú ya sabes el mío.

Hablamos luego con un café, ¿eh?

Agarra la escoba y ponte a recoger. Venga.

(HABLA EN FRANCÉS)

Se llama Karina.

Es...

Bueno, digamos que siempre ha estado ahí.

Nos conocemos desde críos.

Nuestra historia es como un bucle. Ella aparece y mi vida da un vuelco.

Lo que pasa es que ahora ella está casada,

con un tío estupendo, además, y yo estoy con Julia, mi novia.

Encima es maravillosa.

¡Joder, me arrancaría los ojos!

Pero aquí lo importante es ¿a quién quieres tú?

Ojala fuese así de fácil.

Sí es fácil.

Llevo cuatro días haciéndome esa pregunta.

Querer y desear no es lo mismo.

¡Qué me vas a contar!

Los del Batallón Vasco Español asesinaron a mi marido en Biarritz

un día de diciembre a las siete de la tarde.

A esa misma hora yo estaba en la cama con otra persona de la organización.

Llevaba meses siéndole infiel

y no sabía qué hacer,

me consumía la culpa.

Te entiendo. Yo no puedo pegar ojo.

Yo me sentía tan mal que al final decidí contárselo.

Eso es lo que tendría que hacer yo. Pues no lo sé.

Yo se lo conté la víspera,

por...

por quitarme ese peso de encima,

por puro egoísmo,

para no sentirme tan culpable.

Y se murió con eso, ¿entiendes?

Se murió sin mi lealtad.

Entonces me di cuenta de que él era el hombre de mi vida

y que lo iba a ser siempre.

(Ruido de herramientas)

-(HABLA EN FRANCÉS)

-(HABLA EN FRANCÉS) -(HABLA EN FRANCÉS)

-Pensaba que se habían marchado. Yo también.

¿Tú crees que nos han oído? Diría que no.

No sé.

Esta mañana me ha dado la impresión de que hablaban en español.

Koro, yo solo les he oído hablar en francés...

No me hagas caso, a veces veo fantasmas por todas partes.

(Teléfono)

(Teléfono)

(HABLA EN FRANCÉS)

Ya os he dicho que me dejéis en paz, hijos de puta.

Solo puedo decirte que no hagas nada de lo que te puedas arrepentir,

Todos los biólogos marinos que estudian el comportamiento

de las ballenas y otros cetáceos

señalan el enorme parecido que estas tienen con los humanos.

Viven en clanes familiares,

las madres son enormemente protectoras con sus crías

e incluso tienen sus propios cementerios.

Pero sobre todo, se parecen a nosotros

en la manera en la que les afecta el ecosistema en el que viven

y en su extraordinaria capacidad para comunicarse.

Las ballenas tienen una vida muy larga,

desarrollan lazos muy profundos con los suyos

y se preocupan por su bienestar.

Al ser gregarias,

se mueven por los océanos guiadas por un líder,

que si se pierde o enferma,

hace que el resto del grupo imite su conducta.

Las migraciones de las ballenas, como las de la especie humana,

son fenómenos tan antiguos como su propia existencia

y siempre están motivadas por la misma razón:

la necesidad de encontrar áreas

que satisfagan mejor sus necesidades.

Las ballenas siempre han fascinado a los humanos.

En la Biblia, Jonás es tragado por una ballena.

En el cuento del muñeco que se hizo niño,

Pinocho es tragado por una ballena.

Y en la gran novela de Melville,

el capitán Ahab muere en los lomos de Moby Dick,

la gran ballena blanca que se tragó su pierna.

Ballenas y personas compartimos mucho.

Como nosotros, las ballenas son capaces de enseñar,

aprender, colaborar, planear,

cuidar, cantar y tener etapas de duelo.

Como nosotros, se hacen cargo de sus especímenes más longevos,

aunque, en su caso, sin excepción.

(SUSPIRA)

(Portazo)

¡Mercedes!

Ay...

Otra vez os vais. Cuidaos mucho, ¿eh?

Y tú también, cuídate mucho. Te voy a echar de menos.

Ay... Toma, para la nueva casa.

De verdad, es que sois...

¡No, no, no, no, no! No lo abras, no lo abras aquí.

En cuanto estemos instalados os hago una comida.

Sí. -Sí, en el jardín, como los ricos.

Por Dios, no exageréis más, que no nos vamos a Miraflores.

Ya, pero es que esto parece una estampida general.

Primero Miguel, luego Paquita y las niñas...

-Sí, y a Benidorm nada menos. -Y ahora vosotros.

Si estamos ahí al lado.

Si paso por aquí para ir a cualquier sitio.

Voy a seguir viniendo al Bistrot y Merche a la peluquería.

"Si al final de esa mudanza les hubiera dicho a mis padres

que los Alcántara y su entorno

formaban un grupo parecido a las ballenas,

me hubieran tomado por loco". Anda, vete ya.

"Pero así funcionaba la mayoría de gente de su generación.

Fuertes como cetáceos

pero estancados en un paisaje de una manera tan profunda

que cualquier movimiento, por pequeño que fuera,

era lo más parecido a atravesar el océano" .

¡Volved!

Será posible...

Mira. "Villa Alcántara".

De verdad...

Qué locas.

¡Joder! Disculpa, chico, disculpa.

Ya.

Mauricio tiene reunión en una hora, pero, vamos, terminamos enseguida.

Bueno, ¿qué? ¿Cuándo se piensan largar?

Chis, que te van a oír. ¡Joder!

Nada, se quedan dos días más, ya está.

Se iban el miércoles, ¿no?

No me eches la caballería encima, que son tus amigos...

Sí, son mis amigos pero... Bueno, nos han llenado la nevera.

Karina cocina todas las noches, han limpiado la casa.

Sí, que sí, que todo eso lo sé. Parece una comuna esto.

Mi amor, te estás volviendo un carca.

Ya sé lo que te pasa a ti.

-Bueno, ya está, todo tuyo.

-Esta noche os invitamos a cenar donde os apetezca.

-Ah, pues muy bien. Genial, ¿no?

-Tú tienes turno de mañana, ¿no? Sí.

Así hablamos de una vez del documental sobre las ballenas.

-Podemos ir al coreano que nos gusta, ¿sabes cuál?

Sí. Está buenísimo.

-Perfecto, sí, a mí me encanta.

¿Vas tú a la ducha o voy yo?

Ve tú. Ve tú, que yo no tengo prisa.

(SUSPIRA)

¡Joder! ¡Perdona!

Parece que lo hagas aposta. ¿El qué hago aposta, existir?

Yo así no puedo seguir, yo me voy a volver loco.

Yo tampoco estoy cómoda.

¿Vamos a seguir así siempre, como dos ladrones?

No sé, Carlos, no lo sé.

A veces me entran ganas, de contárselo a Mauricio

pero eso equivaldría a obligarte a que tú hicieras lo mismo con Julia.

(Goteo)

¿Lo piensas hacer?

Mira, me tengo que duchar.

(Despertador)

Ay...

Ay...

(SUSPIRA)

(INSPIRA)

¡Qué maravilla!

(Pájaros)

(Puerta)

¡Arriba, señoras! ¡Hora de levantarse!

(Puerta)

¡Vamos, vamos, señoras, a levantarse, que a quien madruga, Dios le ayuda!

-¡Al refugio, al refugio, al refugio!

¡Todos al refugio!

-(RADIO) Buenos días. El paro alcanza ya

los casi tres millones de desempleados.

Miguel Boyer afirma que no cambiará la política económica del Gobierno.

Se confirma el 12 de junio para la firma de adhesión

de España a la Comunidad Europea.

Felipe González anuncia... Hola, hija, buenos días.

¡Hola! ¿Qué desayuno es este, hija?

¡Parecemos europeos! Ah, pues claro.

Muy limpio todo. A ver, ¿quieres huevos con beicon?

Eh... No, no, no, no. Yo creo que con esto tengo bastante.

Siéntate.

Fíjate qué día hace, por Dios.

Estaba en el baño, me he asomado y he visto una ardilla.

Ah, ¿sí? Sí, sí, me ha mirado y todo la tía.

Ahí estaba.

¿Sabes qué me pasa a mí? ¿Qué te pasa, hija?

Ay, que me está dando pereza irme a vivir sola.

Hombre, claro, cómo no va a dar pereza.

Aquí tienes tu casa, hija. Ya.

Con lo que te ahorras del alquiler, te puedes cambiar el coche.

Dale con el coche... El mío está bien.

Pues si no quieres cambiar el coche, ahorras, estás en edad de ahorrar.

Eso sí.

¿Quieres café? Pues sí.

(RADIO) Y por primera vez en ocho años,

Arconada no ha sido convocado para jugar con la selección española

en el partido amistoso que se disputa frente a Irlanda del Norte

en la ciudad de Kolh.

(Murmullo)

-¿Café, leche o café con leche?

Café con leche, pero muy cortito de café, hermana.

Manchadito nada más.

Ahí tiene sacarina.

Pero es que yo lo que quiero es azúcar.

Usted no puede tomar azúcar porque es diabética, Herminia.

¿Soy diabética? Eso dice en su ficha.

-Yo también me hice diabética cuando me vine aquí.

-¡Nieves! -¿Sí?

-Que creo que son ellos.

-¡Ay! Sí, corre.

-Sí que son ellos. Claro que lo son.

-Pero no creo que abran todavía. -No, no, no, hoy no.

Cruz les tiene que explicar un poco el funcionamiento de todo.

Uy... Pero mira qué mujer.

Vamos, potente, potente, ¿eh? De esta de armas tomar.

-Bah. No está mal, pero tiene un gesto de antipática...

-Será el viaje, que ha sido muy largo, seguro.

-El Bistrot sin Paquita no será lo mismo, te lo digo yo.

-Hola, soy Cruz. Encantado. -Buenos días.

-El gerente del Bistrot, buenos días. ¿Bien el viaje?

-Sí.

-¿Quieren ver el bar o primero subir a casa?

-¿El piso dónde está? -Ahí enfrente.

-El bar... El bar, ¿el bar es grande? ¿Cuántos metros cuadrados?

-Bueno, no muy grande.

Caben como unas 40 personas, y tenemos ocho mesas.

Normalmente hacemos dos turnos de menú al mediodía.

Por aquí, por favor.

-¿Son ellos, verdad? -¡Claro que sí!

-El chico parece normal, ¿verdad? -Sí.

-¿Y por qué no iba a serlo?

-Paquita ha dicho que era retrasado. ¿No te lo ha dicho?

-No. -Ella tiene vida encima, se le nota.

-¿Por qué dices eso?

-Mujer, hay que tener mucho estómago para acostarse con el Matamulas.

Abajo.

Quieto.

Arriba.

Quieta. Venga.

Pero, ¿por qué me tenéis que llevar? Métete en el coche y calla.

Si tardo diez minutos, y encima hago ejercicio.

¡Espera, no cierres! Espera, hija.

¿Has visto, Merche? Ahora todo es eléctrico, chica.

Dentro de poco tendremos hasta coches eléctricos, ya verás.

Qué maravilla, ¿eh?

Menudo juguetito tienes.

Hale, vamos.

Cuidado. Papá, ¿qué haces? Que me vas a matar.

De verdad... ¿Qué llevas ahí, hija?

Ah, nada, cosas para un trabajo de plástica.

Anda, que tenemos mucho que hacer.

Hay que pasar por la residencia a por mi madre

y hemos quedado con Josefina y su sobrina.

Que ya sé que voy a ser el chófer de tu madre, que me hace ilusión.

De todas formas, alguien tendrá que trabajar.

Esto habrá que pagarlo.

¿Por qué crees tú que quiero alquilar el piso, eh?

Para que sea una ayuda, tonto.

Anda vámonos, corre. Ay, ¡ay! Ay, ay, ay, ay, ay.

Métete al coche, anda. ¡Ay!

¿Qué te pasa? ¡Joder, me cago en la leche!

¿Qué? ¿Qué hace aquí una mierda?

Eso digo yo. Es un regalito que te ha dejado

el perro del vecino, uno pequeñito, es supermono.

Será pequeñito, pero caga como una vaca.

No te rías, que no tiene gracia. ¿De qué te ríes?

A ver. Uy, por Dios. Mira qué asco.

Ay, Antonio, qué asco. Ese perro es una pesadilla.

-Caga en todas partes menos en su casa,

que es donde tendría que cagarse.

-Y eso cuando no le da por ladrar, porque es que hay noches que no para.

-Ya les hemos llamado la atención un par de veces, pero ni caso.

-Es que son muy de derechas, y esa gente ya se sabe.

Se piensan que todo es suyo y pueden hacer lo que les de la gana.

-Boris Montero. Encantado. Ah.

Perdona. Cuidado.

¿Qué tal? Hola. Hola.

-Ella es Togeni. Togeni, ella es Merche. Merche, ven.

Que sí, claro. Es Merche, mi mujer.

Hola. Togeni, ¿verdad?

Sí.

Es que Victoria Eugenia era muy largo.

¿Te llamas Victoria Eugenia? Como la reina.

Pues qué bien. Mañana hacemos una barbacoa.

Si os apetece estáis invitadísimos. -Claro.

¡Una barbacoa! Ajá.

Cada sábado le toca a alguien de la urbanización.

Somos todos nuevos, así que viene bien conocerse, ¿no?

Pues estupendo. ¿Sí, contamos con vosotros?

Pues claro, por supuesto. Yo me encargo del vino.

Estupendo. Tengo una bodega en La Mancha.

Soy bodeguero.

¡Ah, claro! Ahora entendemos lo del coche.

Ah, bueno, claro. Es que traigo el coche de empresa,

porque el otro lo tenemos en el garaje.

Claro. -Bueno, a Montero le encanta

todo lo que está relacionado con la cultura del vino, le gusta.

-Sí, bueno, me aficionó mi jefe, ¿sabes?

La bodeguilla. ¿La qué?

La bodeguilla, en Moncloa.

-Sí, es que él es asesor de imagen de Felipe.

¿Eres asesor de Felipe González? El mismo.

-Sí, ¿os acordáis de lo de las canas en las elecciones?

-(AMBOS) Sí. -Eso fue idea de Montero.

-Oye, no te pases. Eso fue idea de Pilar.

-Pilar Miró. -Es que fui yo el que le convencí.

Claro, con la foto. Exacto.

(RÍE)

¿Juegas al pádel? ¿Al pádel, yo?

Sí. Hombre, pues no se me da mal.

Teniendo en cuenta la edad... ¡Qué edad ni qué edad!

Si estáis fantásticos vosotros...

Precisamente esta tarde he reservado una pista a las siete y media.

Esta tarde ya. Aquí en el club.

Bueno. ¿Te hace?

Pues... Pues... Pues sí. Venga, pues te recojo a las siete.

-Oye, y tú te vienes conmigo y con las rubias a aerobic.

¿Las rubias? Sí, es que somos todas rubias.

Bueno, como tú. (RÍE) Yo es que a esas horas no puedo.

Que sí, mujer, si son dos días a la semana.

Luego ya de la cena que se ocupe la chica.

¿La chica? He visto que tenéis una interna.

Una interna no, es nuestra hija.

¿Ha confundido a Inés con la interna?

Sí, no te rías, hombre. Es que eso...

Será posible...

¿Y tú sabes jugar a eso?

Merche, es una forma de hablar, ya me entiendes.

Una forma de hablar, ¿pero sabes jugar o no?

Yo sé jugar a lo que haga falta para sacar mi negocio adelante,

ya lo sabes. Ay, Antonio, de verdad...

¿Has visto lo que ha dicho de la bodeguilla y Felipe González?

¿Eh? Pues ahí quiero yo meter la cabeza.

Y yo qué me voy a poner para ir con las rubias.

No hace falta que te pongas nadas, eres más rubia que las rubias.

Me pondré un chándal, unas zapatillas y ya está.

Estás poniendo todo perdido. Voy a cambiarme

porque tengo una peste, además... Eso, cámbiate.

Y déjame los zapatos ahí fuera.

No, hombre, entro dando saltos. ¿Cómo voy a dejar el zapato fuera?

Si huele que apesta...

María. ¡María!

¿Dónde vas?

-Al colegio, ¿por? -¿Quieres que te lleve?

-No, gracias. -Eh, que no me cuesta nada.

¿Dónde es?

No te asustes. No soy el hombre del saco ni nada de eso.

Mira que te cansarás.

Soy vecino de aquí, de la urbanización,

y tengo un hijo de tu edad.

¿Qué edad tienes?

Solo quería ser amable.

-¡Papá! Mira, ahí está la niña.

¿Este ruido? Debe de ser del motor. No sé.

Mira, nos está haciendo señas. La niña se va a enterar.

No digas tonterías, Antonio, que la niña está diciendo que pares.

¿No quería ir andando? Pues que aprenda.

¡Antonio, no seas tonto, hombre, para!

¡Para! ¡Papá!

¡Para, que está diciendo que pares! ¡Papá, para!

Hombre, no estás más tonto porque no entrenas.

Merche, qué ofensiva eres, hija.

Anda, hija.

¡Papá, eres idiota! ¿Por qué no parabas?

¿Ves cómo me está insultando? Hija...

¡Es que me has pegado un susto horrible!

Pero ¿te ha pasado algo? ¡No! Tira.

¿Cómo que tira? Que tires, ¡venga!

Me cago en la leche, ¿a que te bajas?

Por favor. Vamos. ¡Por favor! Venga, Antonio.

Tienes lo que dura el trayecto para pedirme perdón, ¿entiendes?

Hale.

¡Torba, que eres una torba!

Dios.

¡Venga!

¿Te pasa algo? ¿Te pasa algo, que estás blanca?

Es que tengo un examen y estoy un poco nerviosa.

Bueno, pues esta tarde voy a buscarte yo al colegio.

No, imposible. ¿Cómo que imposible?

No me gusta que andes por aquí sola que está muy solitario.

He quedado con Gala para un trabajo. Pues voy a las siete a casa de Gala.

Pero es que... Ni peros ni peras.

¡Su tu madre dice que a las siete, a las siete!

¿Qué le pasa con el carburador? Venga, no te pongas así, hombre,

que lo dejas en el garaje de Ramón y ya está.

No vamos a estropear un día tan bonito.

(Silbato)

Nos levantamos, lanzamos la pelota hacia el techo,

la recogemos y nos sentamos.

Atentos a Serafín.

¡Muy bien, Serafín!

Ahora todos.

(Silbato)

(Silbato)

(Silbato)

(Silbato)

¿Vas a parar?

Este ruido me tiene preocupado.

Antonio, íbamos a buscar a mi madre. Voy a preguntar.

¿Qué pasa ahí? Pues que a lo mejor han abierto.

Imposible. Ay, mira, ahí está Ramón.

Te digo una cosa, Antonio, la niña está rara.

Tenemos que estar al tanto con ella.

(Frenazo)

¡Oiga, ande usted con cuidado! Que el barrio está lleno de niños.

Qué susto me ha dado, por Dios.

Será posible...

¿Qué es lo que está pasando aquí? ¿Que están echando cine?

¡Pero si son los de los Altos de San Genaro!

-Pensábamos que os olvidabais de los "Bajos de San Genaro".

-Mercedes, ¿qué tal, todo bien? Todo estupendamente.

¿Sí? Y la casa ningún problema, ¿no? No, no, ninguno.

Bueno, tu madre estará como una reina, ¿no?

Pues... Con tanto espacio y tanto jardín...

Sí... ¿Qué pasa ahí?

Que están dentro los nuevos inquilinos.

-Sí, están ahí con Cruz. ¡Ah! Pero qué pedazo de cotillas.

No, no, no, perdona, ¿cómo qué cotillas?

Hombre, tú sabes, el Bistró es el centro del barrio.

Tendremos que saber quién se lo queda.

-Y si mantienen el precio del menú. No os preocupéis.

Nos comportamos como personas civilizadas

y les damos bienvenida. Claro.

Ya.

-Está llorando y no sé por qué. ¿Quién?

Esa señora. Olga, ¿y por qué?

Pues ni idea. Ha entrado en el bar, ha mirado la barra,

ha mirado las sillas, y se ha puesto a llorar.

-Le parece una mierda.

¿Qué es lo que le parece una mierda, Abraham?

Todo... Todo, todo... Todo.

Pero vamos a ver, ¿qué es todo? Todo.

Merche, por Dios, anda, pasa. Sí, mejor voy a hablar con ella.

Claro.

Bueno, Abraham, hijo, ya estás aquí, en Madrid.

Por cierto Ramón, échale un ojo al coche, anda,

que me va a tirones y hace un ruido como si fuera un pájaro.

Ya. (IMITA EL RUIDO DEL COCHE)

Así, así lo hace, así.

La polea, eso es la polea, puede que esté seca.

Puede que esté seca o que esté rota. Entonces adiós. Se gripa, se gripa.

-¿Qué pasa, chaval, que entiendes mucho de coches?

-Yo sí, ¿y usted?

¿Dónde está el coche?

El coche es aquel rojo que está allí.

Hala, vamos para allá.

-Ya han empezado.

Dame un beso, anda.

Y anímate, ¿eh?

venga, que lo que aprendas ahí dentro te va a valer para toda la vida.

Vamos.

-¿La mamá de Oriol? -Sí.

-Soy Donato Corrales, el psicólogo del colegio.

Creo que no nos conocíamos todavía. -Encantada.

-Me enteré de lo de su...

¡Bueno! No sé cómo llamarlo...

-Boda frustrada.

-Frustración, condenada palabra, sobre todo para los niños.

-Sí, la verdad que sí. Me tengo que ir a trabajar.

-Le acompaño hasta la salida, ¿le importa?

Tengo entendido que es usted actriz. -Sí.

-Y que está en plena racha.

-Pues sí, de pronto nada, de pronto todo...

Siempre es igual.

-Haciendo teatro y televisión, ¿verdad?

-Sí, voy a la carrera todo el día.

-Mucho trabajo, ¿no?

¿Le queda tiempo para estar con Oriol?

-Trato de estar con él el mayor tiempo posible, sí.

-Está en una edad complicada. Necesita que estén encima de él.

-Bueno, me tiene a mí, tiene a su bisabuela,

a sus abuelos y a mi hermana, que es casi de su edad.

O sea, que... Está todo bien, gracias.

-La cuestión es que no ha tenido tiempo de venir a verme.

-No. ¿Tendría que haberlo hecho?

-Le puse una nota en la agenda de Oriol, ¿no la ha visto?

-Pues no, pero si quiere decirme algo, dígamelo sin rodeos.

-¿Ha notado algo raro en él últimamente?

-No. ¿Debería? -El niño habla solo.

-Muchos niños hablan solos. -Él va por encima de la media.

-Oriol es muy imaginativo. -Oriol solo se comunica con Oriol.

Llevo cerca de 15 años trabajando con niños

y sé detectar un caso cuando aparece, créame.

-Está bien, hablaré con él.

-El niño ha estado sometido a muchos cambios.

-¿Qué quiere decir?

-A ver, no sé si se ha parado a pensar

en cómo le afecta a su hijo el tipo de vida que lleva usted.

-¿De qué me está hablando? No me conoce de nada.

-La estoy intentando ayudar.

-No, yo creo que me está juzgando. Y eso no me ayuda.

-Oriol es una persona, trátele como tal.

Sea sincera. Comparta sus decisiones.

Pase lo que pase, son una familia.

Anda, toma.

De verdad que vas a estar bien.

Este barrio tiene sus cosas pero son buena gente.

Yo vengo de trabajar en la arrocería.

Es inmensa, está al lado del mar, siempre hay luz...

Bueno, yo no digo que esto sea feo pero...

Mira la cocina, parece de juguete.

Ya, ya, y tampoco el piso es que sea gran cosa...

Tendría que dar gracias a Dios por la suerte que he tenido

de todas maneras, yo lo sé.

Sí, no, si yo me pongo en tu lugar y lo entiendo, de verdad.

Es que yo vivía en un chalé, ¿sabes?

Y tenía a diez personas a mis órdenes.

Yo tenía una vida, y ahora...

Pues tienes esto, que es mejor que nada.

No te preocupes, que no me voy a rendir.

Soy una curranta nata.

Voy a coger este local

y le voy a dar una vuelta

que no lo va a conocer ni la madre que lo parió.

¿Te puedo hacer una pregunta personal?

¿Qué viste en el Matamulas... en Anselmo

para enamorarte de él?

-Era muy bueno con Abraham.

Cuando le veía con Abraham, veía a un ser humano, a una persona.

Es difícil encontrar una persona.

El mundo está lleno de gente, pero hay muy pocas personas.

¿Y Abraham?

-Destornillador. -¿Qué dice?

-Destornillador. -¿Cuál?

¡Pues el que usarías tú normalmente, Ramón!

¿Estamos seguros, verdad, Abraham? Sí señor, sí señor.

-¡Pero, bueno, Abraham! ¿Ya empezamos?

No, déjelo, déjelo, que parece que sabe lo que se hace.

-Le obsesionan los coches desde pequeño.

-Una ayuda en el taller te vendría bien, ¿eh, Ramón? Piénsalo.

-Es la polea. La polea está rota, rota.

¿Y ahora qué pasa, nos quedamos sin coche?

Hay que cambiar la pieza. La pieza nueva.

¿De cuanto tiempo hablamos, Ramón?

Lo que tarde en llegar la pieza,

y luego un par de horas de mano de obra.

-¿Un par de horas? Un par de horas, venga...

-¿Qué dice? -Que te estás haciendo viejo, Ramón.

Vamos a ver, Merche.

Dile a tu madre que no vamos, que no tenemos coche.

¡Pero, Antonio, que tiene hora en la peluquería!

Siempre igual. Siempre igual, ¿qué?

Los hijos. Que todos son iguales.

Pero por 20 minutos que se retrasen, tampoco es para tanto...

Eso.

Bueno...

Habrá sido un percance con el coche, por eso no han venido.

Hoy es el coche y la semana que viene será el perro.

Nosotros, no tenemos perro.

Cuando cumplí 80 años, mis hijos me prometieron llevarme

a dar un paseo a un sitio que a mí me hiciera ilusión.

Y tengo 83 y aquí estoy esperando el paseíto.

Bueno, pero mi familia es distinta. Ojalá.

No, a mí mi familia me quiere.

A mí también, pero lo más lejos posible.

-Buenos días. ¡Qué guapas! Ay, hermana, mentir es pecado.

¿A punto para la misa?

-Estoy de misas hasta el moño.

-¡Ay, Herminia, qué cabeza tengo!

Hace un rato ha llamado su hija. Que no puede venir a recogerla.

Ah, ¿no? Eso me ha dicho.

Pero ¿cómo es posible que haya llamado mi hija

y ustedes no me hayan avisado para que me ponga al teléfono?

¿Y ese tono, Herminia? Esa exigencia, ¿le parece bien?

Yo dirijo esto, tengo mucho trabajo.

No puedo pasarme el día avisando a la gente.

Perdone hermana, pero a mí me dijeron cuando entré aquí

que me pasarían todas las llamadas.

Hay 120 residentes y todos tienen familia

y todos tienen llamadas. Hágase cargo.

Bueno, pues si ellos no vienen nos vamos nosotras.

¿Y no se quedan a la misa? No, hoy no.

¡Qué pena! Hoy es viernes

y tenemos el bingo que tanto le gusta a Aniceta.

Pues no, hermana, vamos a tomar un taxi ahí enfrente

y nos vamos a ir a la peluquería. No se si va a ser posible, Herminia.

¿Cómo que no? Si cuando yo entré aquí me dijeron

que podía salir cuando me diera la gana.

Usted es libre de ir donde quiera, pero sola.

Es que yo le dije a Aniceta que íbamos a pasar el día juntas.

Aniceta necesita cuidados especiales, y ella lo sabe.

Pero lleva sus medicamentos, ¿no? Y viene conmigo.

¿Y usted se hace responsable de ella? Claro que sí.

Y si ocurre algo,

¿usted va a responder delante de su familia?

-¡A mi familia que les den por saco! -¡Aniceta!

Bueno, hermana, que volveremos temprano, ¿eh?

Como dos buenas chicas. Hace mal, Herminia.

Aquí hay que respetar unas normas.

Tarde o temprano, Dios le hará ver que está equivocada.

-¡La cara de perro que ha puesto la "jodía"!

Uy... ¡Aniceta, por Dios, que es una monja!

Eso no es una monja, es un bicho malo.

Oye, ¿dónde decía tu familia

que te iba a llevar el día de tu cumpleaños?

A un sitio que me hacía mucha ilusión.

Ah, ¿sí? ¿Y eso dónde es?

¿Y la peluquería? ¡Bah! ¡La peluquería puede esperar!

¡Al zoo! ¡Ay, vamos!

Oye, puedes estar muy tranquila, que lo haces muy bien.

-¿Sí? -Además... Bueno, no te lo digo.

-¿El qué? -Bueno, te lo digo.

Me ha llegado que la directora está encantada contigo.

-Me alegro, porque es que la tele todavía me impone.

-A mí me gusta más el cine. -Y a mí.

-Pero en la tele tienes sueldo fijo, y eso da tranquilidad.

-Ajá. -Es lo que hay.

-Sí. -Estás divina.

-Gracias. -Hola, buenos días.

Para TVE, ¿qué opina sobre la huelga general

convocada para el 20 de junio contra la Ley de Pensiones?

-Opino que eres infinito.

Pero infinito, infinito, infinito, infinito.

-¿Qué haces aquí? -Oye, yo trabajo aquí.

-No, no, no. -¿Cómo que no?

-Que no.

No puedo hablar ahora. -Bueno, pues ya hablo yo por los dos.

-Va, espérame fuera a que termine.

-¿Sabes qué? Tiene un problema, está enamoradísima de mí

pero le cuesta aceptarlo. -Hum...

¿Qué hago, le echo a patadas? -Sí.

-¡A menear el rabito a otra parte, que nos mareas! ¡Humo!

-No. Mira, yo me siento ahí y no digo nada más, ¿vale?

-¿Le dejo que te de la vara tres minutos y me tomo un café?

-Sí.

-Mira, porque eres muy mono y me has caído bien, que conste.

Me puedes llamar Solete, de Sole. -Marcos.

-Encantada. -Igualmente.

-Tres minutos.

-(SUSPIRA) Es que no sé cómo decírtelo.

-Pues no digas nada.

-No me cabe una relación ahora en mi vida, Marcos.

-Pues yo ocupo muy poco espacio. -Es por mi hijo también.

-¿El cura? -¿Por qué le llamas así?

-Pues porque me dijo que es lo que quiere ser.

-Ya, bueno, porque su padre fue cura.

-¡Ah!

-Tengo un historial amoroso de lo más variado.

Y bueno...

Por eso ahora, pues...

está que no me aguanta.

Y normal, cada día está más distanciado.

-¿Qué pasa? -Nada, joder.

Que esta mañana he ido al colegio

y el psicólogo me ha puesto la cabeza a mil

porque ahora me dice que le ha dado por hablar solo.

-Pero es hijo único. Es normal que hable solo.

Yo también soy hijo único y también hablaba solo a su edad.

-¡Vaya trola! -No, te lo juro.

Yo tenía un amigo invisible, Robin, el niño murciélago,

y estaba siempre jugando con él.

Mis padres se preocuparon hasta que un psicólogo les dijo

que era un signo de creatividad.

-No te creo.

-Déjame hablar con él.

-Si me meto en otra relación es que estoy loca.

-No vas a encontrar un amor como el mío

ni aunque lo busques debajo de las piedras, te lo juro.

-¡Ah, no, eso sí que no! Te estás cargando mi trabajo, chaval.

-¡Ay! Pero... ¡Bueno!

¡Pero si lo habéis cambiado todo!

Sí, los muebles son nuevos. Todavía los estamos pagando.

Ah, que los habéis comprado a plazos.

Bueno, qué cortinas tan bonitas.

Y cuantísima luz tiene este piso. ¿Eh, Vicen, te gusta?

-Sí, sí, mucho.

¿Y a ti?

-No está mal, pero es un poco clásico.

Lo clásico nunca pasa de moda. Es la ventaja.

Claro que sí. Oye, Antonio, Mercedes,

digo yo que, siendo mi sobrina, algo podréis rebajar, ¿no?

No, no, eso es imposible, Josefina.

Ya lo habíamos hablado. El precio está muy ajustado.

Bueno, pero el barrio no es para tirar cohetes.

La verdad es que nosotros hemos sido muy felices aquí.

Alquilamos porque no tenemos más remedio,

nos hemos metido en muchos gastos, pero...

Este barrio subirá como la espuma cuando llegue el metro.

Sí, sí, sí. Vamos a salir un segundito al balcón.

¡Sí, claro!

Oye, que ya sé que son muy jóvenes,

pero son muy formales, ¿eh?

Y buenos pagadores, pongo la mano en el fuego por ellos.

¿Él no es un poco seco?

Es que me parece que estuvo en la Legión.

¡Coño, será por eso! ¿A qué se dedica ahora?

Eh... No tenemos que ver nada más. Nos lo vamos a quedar.

-De hecho nos gustaría instalarnos ya mismo.

¿Cómo que ya? Sí.

Pero si estamos a final de mes. Bueno, dicen que ya, pues ya.

Bueno, a ver, pagaríamos la parte correspondiente, claro.

Ah.

Bueno, pues... Entonces ya. Sí, ya.

Pues nada, ya.

Eso sí, tenéis que hacernos un favor, claro.

Es que como tenemos recién instalado el teléfono nuevo en la casa,

seguramente sigan llamando a este número.

Si nos dais los recados, pues... Ah, sí, hombre, perfecto.

Bueno, a ver, lo único es que nosotros trabajamos de noche.

Ah, que trabajan de noche. Sí, sí. En el aeropuerto.

Ah. Él en equipajes y yo en facturación.

¿Podría tomar unas medidas?

-Ay, sí, sí, ¿no?

Vamos y dejamos aquí a los hombres que arreglen lo del dinero.

Por aquí. Sí.

No le rebajes ni un duro. No, no.

(CARRASPEA)

A ver, entre usted y yo.

Nosotros nos dedicamos al porno.

¿Perdón? Hacemos shows porno.

"Venus y Adonis" se llama nuestro número.

¿"Venus y Adonis"? Sí.

Bueno, hemos estado de gira por media Europa, pero ahora...

nos gustaría asentarnos aquí.

Pero vamos a ver, cuando estamos hablando de shows porno,

¿a qué nos estamos...? Sexo explícito.

Pero muy elegante, ¿eh?

Con música, con coreografía...

A ver, he preferido decírselo porque...

En fin, el mundo es un pañuelo y al final todo se sabe.

No, no, sí, sí, claro. Al final todo se sabe.

No sé si esto es un inconveniente.

Hombre, más que un inconveniente es una sorpresa, pero...

No sé, no, no le veo el inconveniente.

Vamos, no lo van a hacer aquí, ¿no? No.

Es que hay gente muy cerrada.

Sin ir más lejos, la tía de Vicen no sabe nada.

Ya. Pero somos muy solventes, ¿eh?

Hacemos cuatro pases por noche en cuatro salas diferentes.

Sí, se preguntará cómo lo hago.

Bueno, yo también me lo pregunto, pero...

En fin, es un don.

-Sí. Sí, cabría perfectamente.

Ah.

Si algún día les apetece, por favor, me avisan

y les reservo una mesa.

¿Nosotros? Bueno...

Bueno, pues sí. Pues...

A lo mejor algún día aparecemos allí unos cuántos.

Les va a gustar. Lo digo sobre todo por Vicen.

Yo me limito a cumplir con mi cometido,

pero ella es una artista.

Ha nacido para esto, vamos, es una máquina.

Claro, claro, cuatro diarios... (RÍE)

(Murmullo)

¡Pero qué culos más feos que tienen!

Mira ése,

el de arriba.

Qué raro es, ¿verdad?

Me recuerda a mi marido.

Ay... Qué bueno es reírse, Aniceta.

Y qué triste es hacerse viejo. Lo triste es no llegar a viejo.

Ya. A mí no me importa.

A ti no te importa porque tú no eres vieja, Herminia.

¡No, que va!

Tú tienes la cabeza todavía en tu sitio.

¿Y tú no? ¿Yo? Qué va.

Mira, a veces creo que estoy dormida y estoy despierta.

Y otras veces que estoy despierta, creo que estoy dormida.

Ya ves qué plan.

¡Maricón!

¡Aniceta, por Dios!

Es que lo que yo no comprendo es qué haces tú en la residencia

comiendo merluza sin sal y coliflor rehogada.

¿Eh?

Bueno, me voy a ir al baño, ¿eh?

¿Me acompañas?

No me hace falta, llevo pañal.

Bueno, vuelvo enseguida y nos vamos a la peluquería.

No te muevas de aquí. No, no.

¡Ah! Joder.

¡Me cago en mi sombra!

¿Qué te pasa a ti? Que te quejas más que Fraga Iribarne.

Me he rebanado el dedo.

Ay... ¡Qué asco! Creo que es profundo.

-Anda, ven, que tengo ahí el botiquín.

¡Joder, bueno, ya está bien! ¡Estoy fatal.

¿Quién coño ha puesto esto aquí en medio?

Eso es de unos operarios. Los del gas.

¿Dónde están? -Han salido hace poco.

-¡Quieto! ¿Qué pasa?

¡Ni te muevas! ¿Por qué?

Esos cables de ahí no me gustan nada.

(HABLA EN FRANCÉS)

-Si es solo una caja de herramientas.

-¡Todos al callejón! (HABLA EN FRANCÉS)

Rápido. (HABLA EN FRANCÉS) Koro, ¿qué pasa?

Tú y yo nos quedamos aquí.

Es de los operarios. No pasa nada. No me fío.

Estás exagerando.

Estoy amenazada, Carlos. ¿Los del gas eran de la ETA?

No es solo la ETA, son los otros también.

Soy una persona incómoda para todo el mundo.

Los del gas eran españoles, estoy segura.

¿Qué coño hacemos?

(RESPIRACIÓN AGITADA)

(RESPIRACIÓN AGITADA)

Joder, nada, no hay manera.

Es la compañía del gas, joder, tendrá más de un teléfono.

Carlos, estoy pensando, ¿vale?

Me duele mucho el dedo, sudo y se me caerá en cualquier momento.

Voy a por mi agenda. ¿Por tu agenda por qué?

Cuanto menos sepas, mejor.

-Carlos, ¿qué está pasando? ¡Julia!

Me han dicho... ¿Qué haces aquí?

He salido antes de trabajar antes... ¡Para! Vete de aquí, Julia.

¿Es una bomba? No es una bomba. No es una bomba.

Te dije que era peligroso. Julia... ¡Julia, no!

¡Ahora no! Llamaré a la policía.

¡Para! No puedes llamar a la policía.

¿Qué pasa aquí? Es Julia.

Su novia, voy a llamar a la policía. ¡Julia, Julia!

Desde mi teléfono ni hablar. No, para un momento.

Julia, cariño, vete a casa, ¿vale? Esto lo arreglamos entre nosotros.

No, joder, no pienso salir mientras tú estallas por los aires

por culpa de esta hija de puta. ¡Julia! ¡Julia, para!

"Se dice que cuando estás a punto de morir,

te viene a la mente una avalancha de imágenes sobre tu vida pasada.

Se dice también que solo ves lo realmente importante.

Como si tu cabeza eligiera por ti

y te dijera lo que vas a echar de menos en el más allá.

Aquella mañana de 1985,

yo vi a mi padre, a mi madre, vi a mi familia,

vi a Luis y a Josete, vi la cárcel, vi el fuego,

vi el viejo camión

y vi a la mujer de la que estaba enamorado".

(Teléfono)

(Teléfono)

Ay...

(Teléfono)

Dígame. ¿Mamá?

Dime, hija. Estoy con Gala.

Mañana presentamos un trabajo y vamos a terminar bastante tarde.

¿Dónde estás? En casa de Gala, ya te lo he dicho.

Pero ¿me estás llamando desde un teléfono público?

No. ¿Cómo que no?

María, que estoy escuchando gente, ¿tú te crees que estoy tonta o qué?

No estarás en la pista de patinaje. ¿Por qué no puedo patinar?

Será posible...

La pregunta es por qué no puedes obedecer.

Como se entere tu padre van a llover ranas.

¡No, no, no se lo digas!

¿Qué no se lo diga? ¿Qué quieres, que sea cómplice?

Es que me gusta patinar, y soy buena. Mi entrenador dice que...

¿Tu qué?

Tengo que cortar, no tengo monedas.

María, ven a casa inmediatamente. ¿Me has oído?

A las ocho. María...

¡Merche! ¿Dónde están mis zapatillas?

¡Antonio, ten cuidado!

(GRITA) ¡Ay!

Antonio, por Dios. ¡Ay!

Antonio... Ay...

¿Te has hecho daño? Sí.

Ay. Será posible...

(Música)

María, ya tengo tu carné de la federación.

Me debes 150 pesetas.

¿María?

-Ahora no las tengo.

-¿Esos patines son tuyos? -No.

-Son de aquí, te los llevas a casa. -Es que son los que mejor me van.

-Pero no puedes llevártelos. Tienes que comprarte unos.

¿Has hablado con tus padres?

-No sé, María, no estás haciendo las cosas como debes.

¿Me escuchas? Oye, ¿te ocurre algo?

-¡Es que no me quiero ir sola a casa, por favor!

¿Por qué, qué pasa? -Por favor. Por favor.

-Bueno, te acerco en la moto si quieres,

pero no quiero ningún lío con tus padres, ¿me oyes?

Eres mayor, y la responsable de decir que estás entrenando eres tú.

¿Vale? -Sí, venga. Vamos.

¡Ay, Antonio, de verdad!

Merche, esto se avisa, por Dios. ¡Te dije que iba a encerar el piso!

Pero no sabía que lo ibas a dejar como las pistas de Innsbruck.

Pues tienes que ir descalzo o con gamuzas.

Hay que ir descalzo.

(Teléfono)

Esa es María. ¿Qué le pasa?

Pues eso. Vivir aquí es estupendo pero tiene sus inconvenientes.

Ah, ¿tiene sus inconvenientes? Leche, yo pensaba que tú eras feliz.

Y lo soy, lo que pasa es que aquí es más difícil controlarla.

Dime.

No, mi madre no está. ¿Por qué?

Pero si yo hablé con usted esta mañana y me...

Ya, ya, ya lo sé que mi madre es muy terca.

Pues nada, ahora mismo vamos para allá.

Será posible... ¿Qué pasa?

Mi madre, que ha desaparecido.

¡Bueno! ¡Lo que nos faltaba, Merche!

Aquí no tenemos coche, estamos perdidos.

Pues llamamos a un taxi. ¿No teníamos que ir a por María?

Eso ya te lo contaré luego.

A las siete y media juego al pádel. Pero, bueno, ¿eso del pádel qué es?

Pues nada, que juegas al tenis en un frontón, por lo visto.

Pero ¿cómo vas a jugar al frontón, por Dios,

con el porrazo que te has dado?

Como si fuera de Bilbao, perfectamente.

He caído bien, soy más flexible que una culebra.

Que una culebra, eso digo yo. Anda, venga, vamos.

¡Ah! ¡Antonio!

No puedo, Merche, que me voy a quedar hecho un cuatro.

Será posible...

Anda, quédate aquí. ¡Ay!

Ya llamo yo a un taxi.

¡Ay!

Merche, no vuelvas a encerar, por favor.

Cállate hombre. ¡Dios!

¿Hola? ¿Me puede enviar un taxi?

No seas exagerado, Antonio, por Dios,

que voy a tener que llamar a una ambulancia.

Sí, un taxi.

Carlos, no quiero que trabajes más con esa mujer,

tengo derecho a pedírtelo. Ha sido un susto, por favor.

Un susto. No exageres, un susto, nada más.

Carlos, yo no quiero sufrir más.

Koro está muy sola, necesita que la apoyen.

Bueno, ¿y es tu responsabilidad? Pues es que igual es la de todos.

(Puerta cerrándose)

Vale, ya están ahí. Por favor no discutamos, ¿vale?

Delante de ellos no, te lo pido.

¿Estáis ahí? -Sí.

Sí. Sí, estamos aquí, en la habitación.

-Hola.

Nos tenemos que ir.

A España, sale un avión dentro de dos horas.

-Pero ¿ha pasado algo?

-(TRISTE) Nada... Nada importante. Una cosa del trabajo.

Debo estar mañana por la mañana en Madrid a primera hora.

-Mañana es sábado.

-Sí, pero...

Los que salvamos el mundo no tenemos festivos.

-Estamos quedando fatal pero... -No podemos quedarnos un minuto más.

-Bueno, pues no pasa nada, no os preocupéis.

Ya...

-Habláis del documental de ballenas cuando os volváis a ver.

-Claro. -Vale.

-Gracias por todo, Julia.

Eres un amor.

-Un detalle, no ha dado tiempo a nada más.

Gracias.

Se lo has dicho.

Carlos...

Mucha suerte con la novela.

-Muchas gracias, Julia, por todo. Las llaves.

Gracias.

¿Me acompañas a la cocina?

Tengo ropa en la lavadora y no puedo llevarla mojada.

-Yo estoy loco por ella.

¿Y tú?

¡Madre mía!

¡Gracias a Dios! Acaba de llegar.

¡Ay! Cuánto lo siento, Mercedes. ¿Y Aniceta?

¿Qué ha pasado, por Dios? ¡Que he perdido a Aniceta!

¿Dónde? En la casa de fieras.

¿En la casa de fieras? Se han ido al zoológico las dos.

Desoyendo mis consejos, por su cuenta.

Porque se lo advertí, ¿sí o no, Herminia?

Me lo advirtió hermana, me lo advirtió.

¿Y no podías haber esperado a mañana, madre?

Que teníamos el coche estropeado, solo falta una pieza.

Se lo he dicho a sor Genoveva.

Y yo se lo he dicho a ella, pero...

He metido la pata. Yo tengo la culpa, de verdad.

Es que le hacía tanta ilusión a Aniceta

y estábamos tan felices...

Fui al baño y al salir no estaba. Está nerviosa, me la llevo a casa.

No, Mercedes, por el amor de Dios.

¿Le vamos a dar un premio por lo que ha hecho?

Ay... Venga, Herminia, a dormir.

¡Ay, qué vergüenza, hermana, qué vergüenza!

Ay... Además me he caído.

Menos mal que esos dos chicos tan simpáticos

me han traído hasta aquí.

Bueno, ya está. Ay...

He recorrido todo el parque, de un lado para otro.

La he hecho llamar por el altavoz,

y alguien me dijo que había salido por la puerta principal.

Entonces yo me he ido corriendo a la Casa de Campo,

pero es enorme. Y claro, me he perdido.

Nada, nada.

Sor Visitación le prepara

una manzanilla con miel y un calmante, y a dormir.

¿Y Aniceta? (RÍE)

La cara que me ha puesto Serafín cuando le he cantado las 40.

-Aniceta apareció a la hora de comer.

-Se enfada porque le gano siempre, es un machista.

¿Cómo?

No tengo ni idea, pero apareció.

Ay... ¡Gracias a Dios!

Cuando le pregunté por usted,

ni se acordaba de que hubieran salido juntas.

Ay... ¡Ay, qué desastre, Mercedes!

¡Qué día tan horrible!

Madre, yo creo que diga lo que diga sor Genoveva,

te deberías venir a casa.

No, hija, no. Estoy muy cansada. Pues eso, descansas en tu casa.

De verdad, a mí se me parte el alma dejarte así.

Estoy en buenas manos.

Pero, además, es muy temprano. ¿Se va a acostar sin cenar?

Por un día que no cene, no va a pasar nada.

Al contrario, ¿verdad, Herminia? Sí.

Y va a dormir como un bebé.

Y va a recapacitar.

(Timbre)

¿Quién es?

¡Abuelo!

¿Oriol?

No puedo abrir, no tengo llave.

¿Y tu madre?

Es que me ha traído otra persona.

Ay...

¡Espera, que ya te abro yo!

Ay... Hola. ¿Qué haces en el suelo, abuelo?

Intentando conservar mi columna, hijo.

¿Se encuentra mal? No.

¿Estás teniendo un infarto? ¡No, no! Dejadme aquí.

¿Dónde está el teléfono? El teléfono está ahí dentro.

Voy a avisar a un médico. Ten cuidado.

¿Qué le ha pasado? Ten cuidado.

¡Ah! Pues eso mismo me ha pasado, hijo.

Que me he dado una costalada. ¡Hostia!

Oye, oye, no digas tacos delante del niño.

Vale, disculpa, disculpa. Sí.

Oye, yo soy Marcos, soy amigo de Inés, encantado.

¡Hombre, amigo de Inés! Sí, mucho gusto.

Encantado. ¿Qué tal?

Inés tenía que ir antes al teatro

y he recogido yo a Oriol en el cole, ¿verdad?

-Tiene un Mini rojo muy chulo. -Sí, y hemos hablado de muchas cosas.

-De Baloo. -Sí, del gran Baloo.

Ya... A ver, ¿se puede saber quién es el gran Baloo?

El gran Baloo es un oso amigo suyo. ¿Un oso amigo suyo?

Sí. -¿Puedo merendar?

Sí, vete a la cocina y mira en la nevera.

Pero quítate los zapatos primero, hijo, no te caigas.

Ay... Espera.

Espera. Deja que me... levanto.

Creo que solo ha sido un culazo.

Menos mal, a mí me ha dado un tantarantán.

Oye, una cosa, tú y mi hija Inés, ¿qué?

Ah...

(Timbre)

¡Cago en la leche! ¿Qué hora es? Pues mira, son las siete y veinte.

¿Cómo? Me cago en la cuna que me arrulló.

Vienen a buscarme para ir a jugar al pádel.

Yo no puedo jugar al pádel, coño.

Eh... Llévame al sofá, anda.

Pero descálzate primero. Descálzate, que nos vamos a matar.

Vamos, vamos. A ver.

A ver. ¿Va bien ahí? Pues sí.

¿Sí? Venga, pues. Suave, ¿eh?

Poco a poco.

Venga, un escalón. Sí.

¿Vale? Sí.

Con cuidado. -¿Vecino?

-Una, dos, ya está. ¡Oriol, abre tú!

Venga, ya estamos. ¿Va bien? Sí.

Uy... Una... dos... y tres.

-¿Qué pasa, bodeguero? Quieto, quieto, no te muevas.

Hemos quedado a y media, ¿qué pasa, no te animas?

Merche ha encerado y me he caído. Me he roto la espalda, hombre.

Vaya por Dios. No puedo ni moverme.

Espérate un momento. ¡Álvarez! -¿Qué?

-Álvarez, pasa.

Mira, que Antonio, nuestro vecino, parece que se ha pegado una nata

y está hecho un Cristo.

¡Descalzo, descalzo! ¡Quieto!

Crisanto Álvarez, soy osteópata. -Venga, pues.

-Vamos a tumbarte en el sofá. -¿Te ayudo?

-Sí, ayúdame. -Pero poco a poco, ¿eh?

-Te va a doler un poco, lo siento. Es que no hay otra.

-Ahí va, ahí va.

-Si te has caído de culo, puede que tengas el coxis desplazado.

Así que te lo voy a tener que meter en el sitio.

Tú respira ¿eh, campeón? Sí.

(Moto)

Voy a ver si está, ¿vale? -¿Vivís aquí?

-La niña. -¿Eres la nieta de Antonio?

-No, su hija. -Pues no te asustes,

pero acaba de tener un pequeño accidente.

-¿Qué? -Bueno, no es nada, se ha...

-Escucha... -¡Papá! ¡Papá!

-(TODOS) ¡Descalza!

-¿Tú no eres la niña que esta mañana me hizo autostop?

-¿Yo? -Sí.

Me paré y te dije que era peligroso hacer autostop a tu edad

y saliste corriendo.

María, ¿cuántas veces debo decirte, hija, que no hagas autostop,

que lo tienes prohibido? Si yo no hacía autostop.

Y encima él estaba mirándome en la pista de hielo.

¿Cómo que en la pista de hielo? ¡Ay!

Yago... ¡Yago!

Qué mala edad tiene esta niña. Perdonadla, ¿eh?

Es la edad del pavo, el mío está igual.

-¡Yago! ¡Yago!

¡Yago!

Está castigada sin salir todo el fin de semana, Merche.

O sea, que mañana tampoco va a la barbacoa.

A ver si estudia de una vez, que falta le hace, hombre.

¿Qué te lo pongo, al dos o al tres? Al tres, mejor al tres.

A ver si te vas a quemar.

No te preocupes, no te preocupes, estoy ya suficientemente quemado.

¡Uf! A mí no me hables.

¡Vaya par de mulas que están hechas tu madre y mi hija!

Calla, anda, calla.

(Ladridos)

¡Hala! Ahora lo que faltaba, el perro. Me cago en la leche.

¡Joder!

¿Echas de menos San Genaro? No, no lo echo de menos.

Me ha dado un poco de cosa alquilar el piso, eso sí.

A mí también, me ha dado mucha cosa.

Pero me he quedado tranquila con la sobrina de Josefina.

Ah, ¿sí? Parecen buenos chicos, muy formales.

Claro.

¿De qué te ríes?

De nada, Merche, de nada.

Si es que no puedo reírme, que me duele todo.

Estás tonto, ¿eh?

"Se cree que hace aproximadamente, unos 50 millones de años

unos cuadrúpedos terrestres parecidos a los lobos

abandonaron su hábitat natural

y se adaptaron para sobrevivir en el mar".

(Llama a la puerta)

Adelante.

(Llaman a la puerta)

¡Adelante!

-Hola, soy el amigo imaginario de tu hijo.

Se llama Baloo y está tan enamorado de su madre como yo.

-Eres muy naif, Marcos. -Lo sé.

-Y esto del oso me parece un recurso muy barato.

-También lo sé.

-Anda, deja el oso y dame un beso.

"Su evolución les convirtió

en mamíferos marinos conocidos como cetáceos.

Las ballenas, como nosotros, tienen sangre caliente,

respiran aire a través de pulmones

y dan a luz crías vivas que se alimentan de leche.

Su apareamiento es una suerte de ritual

que se repite año tras año.

En ese ritual, la hembra rehúsa ser copulada

colocándose con el vientre hacia arriba.

Cuando esto sucede,

los machos en celo que la rodean

tratan de darle la vuelta con sus propios cuerpos

para que alguno del grupo consiga fecundarla".

¿Te pasa algo?

Estoy triste.

¿Por mi culpa?

Da igual.

Da igual. Quiero dormirme y despertarme mañana de otra forma.

Buenas noches.

Buenas noches.

(Ronquido)

"Las ballenas se encuentran en peligro de extinción

perseguidas y capturadas durante siglos

como fuente de comida, aceite y muchos otros productos.

El cambio climático y la contaminación

también ponen en riesgo su difícil futuro.

Sin embargo, aún hoy, no hay en nuestro planeta

mayor masa de vida que las ballenas,

y nada como leer esa historia de una obsesión llamada Moby Dick

para entenderlo.

Un peligroso viaje de destino incierto

en el que la fuerza inmensa de la naturaleza

nos arrastra y se impone sobre nosotros.

Karina no pudo elegir mejor libro para regalarme.

Esa noche de mayo de 1985,

yo me preguntaba qué pasaría con nosotros,

los seres humanos, dentro de 50 millones de años.

¿Seríamos capaces de adaptarnos a un nuevo mundo como las ballenas?

¿Seríamos tan fuertes como las ballenas,

tan tenaces como ellas para escapar de nuestro destino?

Eso me preguntaba yo,

en medio de la confusión en la que me encontraba,

sin saber el giro inaudito

que daría la vida de los Alcántara pocos meses después.

(Música)

¿Qué es eso? ¿El qué?

Me cago en la leche, ¿qué es eso? No te preocupes, que ya voy yo.

¿Cómo vas a ir tú, hombre? Me cago en la leche, me va a oír.

Ay... Ay...

Déjalo.

Pero ¿cómo quieres que lo deje, hombre?

Pero ¿cómo vas a ir con la espalda así?

Ahí está.

Ay, esta niña...

Pero si no puedes ni bajar. Ya lo sé que no puedo ni...

# Vuela,

# mujer fotonovela.

# Vuela,

# mujer fotonovela.

# Tú, para mí, solo una historia.

# Un medio amor sin solución. #

¿Esta qué queda, bailarina? ¡De verdad!

Esta nos sale bailarina.

María, hija. ¡María!

¿Qué haces bailando a estas horas, hija?

Hija mía... Venga, a la cama.

Madre mía.

¿Y esto lo has aprendido en dos días?

Merche, si os vais a quedar ahí bailando,

no pongáis la música muy alta.

Me voy, que tengo la espalda hecha polvo.

Ay...

Está que se le cae la baba.

# Mujer fotonovela. #

  • T18 - Capítulo 315: 'Ballenas'

Cuéntame cómo pasó - T18 - Capítulo 315: 'Ballenas'

09 feb 2017

Mayo, 1985. Los Alcántara ya viven en el adosado, pero Herminia se niega a dejar la residencia. Carlos se siente culpable de su lío con Karina. Olga y Abraham se hacen cargo del Bistrot. Inés conoce por el psicólogo del colegio que Oriol tiene problemas para relacionarse.

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  1. Raquel

    Porqué? Cual es el motivo que estos vídeos no están disponibles? También pago mensualmente cable tengo TVE en mi paquete en español y tampoco puedo ver esta serie. es realmente injustificable lo que hacen con vuestro público.

    17 sep 2017
  2. majohuga

    Muchas gracias Raúl. Estaba convencido que era de Jarre pero no conseguí encontrar el título de la canción. Un saludo.

    28 feb 2017
  3. josefina

    Hola!! La canción de fotonovela que la cantaba mi novio ivan ¿¿¿¿¿¿me recuerda mucho la época cuando iba en segundo año de prepa y la canción de jean michel jarre también la recuerdo aunque la comencé a oír cuando iba en la universidad es mas hasta lo tengo en cassette todavía por ahi guardado hermosas estas dos canciones que me hicieron recordar muchas cosas muchas gracias cuentame!!! ¿¿¿¿¿¿ a propósito de ivan alguien me podria decir que se ha hecho el? Ya no ha sacado disco ni nada por lo menos aqui en México que yo sepa...todavía existe?

    25 feb 2017
  4. Raúl

    La canción que suena cuidando Carlos ve la ballena es «Ethnicolor», del compositor de música electrónica Jean Michel Jarre. Saludos.

    24 feb 2017
  5. majohuga

    Hola, ¿cuál es el titulo de la música que suena cuando Carlos ve una ballena bajo el agua a través de la ventana de la habitación?. Muchas gracias.

    21 feb 2017
  6. Luis

    Respuesta: la canción que suena al final del capítulo es "Fotonovela", interpretada por Iván y es del año 1984, uno antes que el año donde está ambientado éste episodio. A ti.

    11 feb 2017
  7. HLMSTB

    Acabo de verlo y fue muy agradable. Estuvo muy bien la analogía entre el cetáceo del título y los seres humanos. Antonio y Merce: ya están instalados en el chalet, pero me pregunto si durarán más tiempo que en el piso que tenían en el barrio de Salamanca (¡vaya inquilinos que tienen en el legendario piso de la familia!); parece un barrio privado y aquí no tienen las tiendas cerca como antes. Herminia: ya estoy viendo cómo esa monja hace abuso de autoridad y ojalá que se vaya pronto del lugar; Carlos: el revolcón ya lo dejó mal y por poco creía que iba a haber un atentado en el lugar de trabajo. Karina ya confesó la infidelidad pero él no se decide a hacerlo. María: no me canso de ver lo bonita que está ahora, además de lo bien que patina y baila y el carácter, pues es por la edad. Ya llegó la nueva gente al bistró y el hijo de la mujer, casi que sabe más que Ramón. Oriol: necesita más atención, está muy solo. Gracias nuevamente por hacerme pasar un buen rato y hasta la próxima.

    10 feb 2017
  8. Miguel Ángel

    Me gustaría saber el título de la música que suena en la escena final del capítulo. Gracias

    10 feb 2017