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Subtítulos de Cuéntame cómo pasó - T13 - Capítulo 227

Subtitulado por Teletexto-iRTVE. Cuéntame cómo te ha ido en tu viajar por ese mundo de amor. Cuéntame cómo te ha ido, si has conocido la felicidad. Cuéntame cómo te ha ido, si has conocido la felicidad. Cuéntame cómo te ha ido, si has conocido la felicidad. Cuéntame cómo te ha ido... Cuéntame si has conocido la felicidad. Háblame... -Se puede ir acercando un poquito. (NARRA) Después de encontrarse un bulto en el pecho, mi madre decidió sobrellevar el trance en silencio, por aquello de no preocupar a la familia. Benigno o maligno, el resultado de aquellas pruebas marcaría a fuego su destino y el de todos los Alcántara. Ajeno a los problemas de mi madre, mi padre sólo tenía una cosa en la cabeza. Levantar su empresa Estandartes y Banderas S.L. Esto es una reunión de negocios. Acuérdate, de negocios. -Reunión de negocios y de lo que tú quieras, pero Rocío me ha llamado es a mí. No te metas en la boca del lobo. -Por favor. Sólo vamos a tomarnos una copa con el Pdte. de la Coordinadora Andaluza del Olivar. Te conozco perfectamente. Como no retrocedas, tendrás un problema. La loba será lo que sea, pero sigue siendo tu Paca. -¿Me meto yo en tu vida? Sí, muchas veces. -¿Sí? Sí. Ponte bien el nudo de la corbata, que pareces un ganadero. (NARRA) Mientras, estaba ultimando la mudanza a mi casa nueva. Acabábamos de entrar en los 80 y no sé si sería por eso, pero a mis casi 20 años me sentía más que preparado para independizarme. -Las llaves del coche. Genial. -Vaya jaleo que tienes aquí, ¿eh? Pues sí. ¿Crees que cabrá todo en el coche? -Sí, hombre, esto te cabe. ¿Quién te lleva al final? Josete. -¿Josete? Vaya, qué miedo, ¿no? No. Ya conduce mejor. -Ya me gustaría llevarte a mí, pero tengo clase. No te preocupes. -Oye, Carlos, ¿tú me dejarías algo de dinero? Si puedes, ¿eh? Si no, no. ¿Cuánto? -6000. Me ha llegado el seguro del coche y no les quiero pedir a papá y a mamá. Ya tienen bastante con lo que tienen. Sí. -La semana que viene te lo devuelvo, ¿eh? Venga, gracias. Hay que ver cómo es la vida, ¿eh? Mi hermano pequeño se va de casa y encima me deja dinero. Cómo pasa el tiempo. Oye, mañana cumpleaños de Oriol. Sí, descuida. -Vale. Bueno, pues esto sería así. "Aceite de oliva, el de toda la vida". Este diseño se puede cambiar, aunque me gusta porque es alegre y me hacían gracia los colores verde y blanco, como la bandera. -Lo que no sé es qué quieres que hagamos con esto. Pensamos que lo podéis regalar. Con la compra de 2 l de aceite, una bolsita. Que vendéis 100 000 litros de aceite, pues 50 000 bolsitas. -A ver. Pues a mí me parece una idea estupenda, ¿eh? Antonio. ¿Esto cuánto nos va a costar? Si es para vosotros, siendo clientes, os podría salir la bolsa a cuatro pesetas. -¿Cuatro pesetas? -Esto del precio es un poco provisional, como el diseño. 3,75. -3,50, tratándose de Rocío. -Antonio, estamos al borde de la ruina. Por eso os hacemos muy buen precio. Habría que ir a los supermercados y a las tiendas donde las amas de casa compran el aceite y decirles que vuestro aceite es el mejor. -Y por si no estuviera mal la cosa, los médicos dicen que el de girasol es el mejor para la salud. -Por favor, César. Vamos a ver. Hoy, todo el mundo sabe que los médicos cambian de opinión como quien cambia de camisa. -Pero, mientras tanto, el olivar andaluz se va al garete. Lo que no dejará de hacer el gobierno es fijar los precios. Eso lo va a hacer siempre. Lo digo por experiencia. Mercedes, hija, que ya está la cena. Ya voy, madre. ¿Qué es eso? Nada. ¿Una radiografía? No. Son unas pruebas que me han hecho. ¿Cómo unas pruebas? Pero ¿qué clase de pruebas? Eh... Pues... Una cosa rutinaria, madre. Ay, mira, hija, no me asustes. Explícame qué pruebas son. Que no, que es una cosa que no tiene importancia. Me han hecho una mamografía, una radiografía del pecho. Ay, Virgen del amor hermoso. Que no pasa nada. Me han encontrado un bultito. ¿Un bultito? Pero que no pasa nada. ¿Qué te ha dicho el médico? Nada. Que mañana vaya con las pruebas y ya está. Ah, pues yo te acompaño. No hace falta. Sí, Mercedes. A los médicos no se debe nunca de ir sola. Bueno, pues nada, acompáñame. No se te ocurra decirle nada a Antonio, que no quiero que se preocupe. No. Anda, vamos a cenar, hija. Vamos a cenar. Ya voy. -Bueno, Antonio, me lo pienso. Pero te dije que no depende sólo de mí, Debo consultarlo con la junta directiva. Pues consúltalo, pero recuerda, "Aceite de oliva, el de toda la vida". -Y ahora, si no os importa, yo me voy yendo ya, que mañana me queda un día duro. Miguel. -César, un placer. -Antonio. Encantado. Recuerda, "el de toda la vida". -Que descanses. Qué simpático. -Lo has dejado impresionado. Este va a convencer a toda la junta. Dios te oiga, Rocío. Por si acaso, apriétale un poquito las tuercas. Bueno, ¿qué? ¿Nos vamos entonces? -¿Qué? ¿Cómo? ¿Y la famosa marcha madrileña donde está? Vamos a ver, Rocío, esto es Madrid. No es como Sevilla. Aquí debemos cumplir. -Y en Sevilla también. -Antonio, yo si es por quedarse un ratito más, me puedo quedar. No, porque tienes que abrir el Bistró a las nueve. -Yo también a las nueve tengo danza. -Una copita rápida aquí o en cualquier sitio. Luego cada mochuelo a su olivo. Lo siento, no me quedo. Rocío, muchísimas gracias por todo. Apriétale bien las tuercas. A César, quiero decir. Y dile que podemos dejar la bolsa hasta tres pesetas. -Gracias. A ti. Hasta mañana, Miguel. Descansa. -Adiós. Igualmente. Es de un aburrido. (ROCÍO RÍE) Mamá. ¿Dónde hay cuerda? Ahí, en el armario. ¿Tú te has pensado bien lo que vas a hacer, hijo? No me hables como si fuese un niño. No te hablo como si fueras un niño. Al contrario. Te vas de casa, ¿no? ¿Pero no ves todo un poco precipitado? ¿Por qué no te quedas un tiempo? Ya tengo el piso alquilado. Pues los desalquilas. Pero si es que eso es lo de menos. Es que no aguanto a papá. ¿Y te vas a ir así? ¿No te vas a volver a hablar con él en la vida o qué? Hablarle, ¿para qué? ¿Para qué? Cada vez que abre la boca me hace daño. Eso no es verdad y tú lo sabes. Ya sabes cómo es tu padre. No te preocupes, que todo va ir bien. Que yo voy a venir mucho a verte. Muchísimo. A traerme la ropa sucia. Lo sé yo. Pero no me gusta que te vayas así. Hombre, si está aquí el Onassis de la familia. ¿Qué pasa? ¿No hablas con tu padre porque no estoy a la altura? Déjame en paz. No te voy a dejar en paz, hijo. No te las prometas tan felices. Desde luego, Antonio. Merche, no des la razón, siempre le das la razón. A este no hay que dejarle en paz, si no se relaja. ¿No ves que no puedes hablarle así, que es muy sensible? ¿Qué pasa, milano? Pues que no me gusta que se vaya así de casa, Antonio. Cambia de dormitorio. No se va de casa. Cambia de dormitorio. Sigue siendo nuestro hijo y dependerá de nosotros. ¿No le ves la cara? (NARRA) Más que una mudanza, lo mío era una huida. No aguantaba ni un minuto más viviendo con mi padre. Estaba decidido a marcharme de casa para siempre. Timbre. Timbre. Ya voy, ya voy. Paquita. Qué sorpresa. -Hola, tía. Anda, pasa. ¿Has vuelto del pueblo? -Hace un rato. ¿Has vuelto para quedarte? -Hombre, claro, tía. Mi padre está mejor y yo vuelvo a casa. Pues ya era hora. -Ya. -¿Y Miguel? ¿Miguel? -Sí. Pues tú sabrás. -¿Yo? No, si no está en casa y... Mira quién ha venido. Hola, Paca, buenos días. -Hola, tío. ¿Qué haces tú aquí? Que no sabe dónde está Miguel. -Eso, no está Miguel. Ni en casa, ni en el Bistró. A estas horas... Pues... No sé, estará con el taxi, Paca. Me da que me dijo ayer que iba a hacer el turno de noche. No te preocupes, estará al volver. Ah, hola, Paquita. -Hola, Herminia. Buenos días. Bueno, pues... Me subo. ¿No quieres tomar un café con nosotros? -Sí, pero he dejado a las niñas solas arriba. Vaya. -Tengo que subir. Y está la casa manga por hombro. Bueno, me figuro que después bajarás con las niñas, ¿no? Es el cumpleaños de Oriolcito. -Claro, después bajamos. Voy a recoger y después nos vemos. Pues qué alegría que hayas vuelto. -Para mí también. No te preocupes, Paca, que está al volver, seguro. -Eh... Adiós. Pero qué cosas tiene esta chica, por Dios. Aparece así de pronto. Qué cosa más rara. Que se haya presentado sin avisar a su marido ni nada, ¿eh? Teléfono. -¿Sí, dígame? Rocío, ¿eres tú? -Sí, ¿quién es? Antonio Alcántara. Me ha costado dar con tu habitación. ¿Mi hermano está ahí o ya se ha marchado? -¿Tu hermano? No. -¿Antonio? Si está ahí, dile que se ponga. Es urgente. -No, no. Que no, que no. -Vale, espera. Que dice que es urgente. -¿Pero cómo no me has despertado antes? -Es que estabas muy mono dormido. -Anda, trae. Antonio. ¿Qué pasa? ¿Que qué pasa, desgraciado? La vergüenza por mi casa. ¿Sabes con quién me acabo de encontrar? Con la loba. -¿Que ha vuelto Paquita? Mi mujer. ¿Qué pasa? ¿Te ha rilao? -¿Te ha dicho qué quería? Pues ver a su marido, ¿te parece poco? Le tuve que decir que estabas en el taxi. Mueve el culo y vente para aquí. Se va a armar la de San Quintín. -Venga, ahora voy para allá. Venga, vale, hasta ahora. Espera un momento, Miguel. -¿Qué? Aprovechando, ¿te ha dicho algo Rocío de las bolsas o todavía no? -Vete hacer puñetas con las bolsas. A hacer puñetas te vas tú- Estás a punto de... Miguel. ¿Con quién hablabas? Con nadie, Merche. Intentaba llamar a alguien y me he confundido. Ah. Ya he puesto el café. (SUSPIRA) -Perdóname, Rocío. Pero me voy a tener que ir. -Oye, Miguel. ¿Tú no te estabas separando? -Sí. Bueno... Un poco. -¿Cómo un poco? ¿Te estás separando o no te estás separando? -Sí, me estoy separando, Rocío. Mi mujer me abandonó, se fue de casa y le ha dado la ventolera y ha vuelto. No sé qué quiere. No entiendo nada, pero... Pero me voy a tener que ir. Mira que lo siento. Joder. -Que te sea leve. -Gracias. Adiós. -Chao. -Irse a vivir solo, qué envidia. Bueno, solo no. Con el tontolaba del Felipe. -Puedes hacer lo que quieras. -Puedes hacer guateques, estar todo el tiempo con Arantxa. Sí. Hombre, Roberto Alcázar y Pedrín. Vámonos. Cuidado, Josete, que cuando coges el coche, sube el paro. ¿No me das un beso de despedida? Herminia, no se acerque mucho. Adiós, mi vida. No hace falta que te despidas. Espérate un momento, Josete. No puedes salir por ahí. Échate un poquito más para atrás. Y luego ya sales por la derecha. Un poquito para atrás, venga. Josete, suelta el embrague despacio, hijo. No te va a morder. -No sé, Desi, ¿eh? Creo que deberías llevarle un día a practicar un poco. Un poquito para atrás. Venga. -No entiendo cómo le han dado el carné. -Pues por pena, porque se ha presentado 12 veces. Mete la marcha atrás y levanta... Eso es. Un poquito más. Un poquito más. Un poquito más. Más. Vale, ahí lo tienes, hijo. Ahora todo palante, giras y sales. Venga. ¡Ay! Joder, joder. ¿Qué has hecho? -¿Le he dado? Por Dios, ¿qué ha pasado? Dios. ¿Qué ha pasado? ¿Que le has dado? -Josete, ¿qué has hecho, macho? -He dado marcha atrás sin querer. Déjame ver. -¿Qué pasa? Se está mareando. -¿Qué pasa aquí? Dame, dame. -¿Qué pasa? Me ha roto la pierna este desgraciado. Merche, me duele. -¿Te duele mucho? Tenemos que llevarle al hospital. -Vamos en mi taxi. No, sube para casa que ya tienes bastante con lo tuyo. -Si quieres, te llevo yo. Quítate que te pego una hostia. -Dame las llaves del coche, Merche. No apoyes la pierna, Antonio. A ver, sujétalo bien. Tranquilo, ¿eh? -Apóyate ahí en el coche mientras abro. A ver si se lo ha roto. -Entra de espaldas mejor. Cuidado, cuidado, no apoyes. ¿Cuál ha sido? La derecha. -Venga. A ver, ten cuidao, yo te la subo. Ay. -Ten cuidao. Venga, métete. Venga, ya está. A Urgencias. Vamos, Merche. A Urgencias. -¿Qué ha pasado? -Ha estado un momento y... -No sabe, no sabe. -No, no. Como vuelvas a coger un coche, te parto la cara, idiota. -A ver. Que viene papá. Miguel. -Qué sorpresa. -Bueno, bueno, bueno. Ay, ¿qué están dibujando mis hijas? ¿Qué tal lo habéis pasado en Sagrillas con el abuelito? ¿Bien? ¿Sí? ¿Os ha dado bien de comer? (RÍE) (NIÑA) -Ahora voy a comer. -Qué elegante estás. ¿Ahora vas así al taxi? -Bueno, hay que dar buena imagen a los clientes. -Miguel. -¿Qué? -Que... Que vaya ojeras que traes. Yo creo que ahora el turno de noche lo tendrá que hacer Ramón. -Ya. ¿Has decidido volver? -Sí. Claro que sí, Miguel. Mi padre ya está mejor y mi sitio está aquí. Contigo. -Me alegro mucho de que tu padre esté mejor. Y de que ya hayas encontrado tu sitio. -Miguel. En el pueblo no ha habido ni un día que no pensara en nosotros. Y en lo importante que eres para mí. Y me he dado cuenta de que las niñas te necesitan. Y de que... Y de que yo te quiero. -¿Y mi sitio dónde está, Paquita? -¿Cómo? -Sí, que... Decides irte y te vas, y decides volver y vuelves. Y decides que Ramón trabaje en el taxi y Ramón tendrá que trabajar en el taxi por la noche. ¿Y qué has pensado para mí? -¿Qué dices, Miguel? Lo de siempre. -Paquita, Paquita. -Tú en casa con las niñas y con tu mujer. -Yo estoy muy cansado. Mira, me voy a cambiar de ropa, voy a jugar un poco con las niñas y me voy a bajar al Bistró. Allí, detrás de la barra. Ese es mi sitio. A trabajar. Y luego ya hablamos. ¿Vale? Llanto de niña. -Ya está, no pasa nada. A ver. No ha pasado nada. Si papá ahora viene. Venga, anda, cierra ya. -Cuidado. Sí. Coge tú esas dos, anda. -Vale. Oye, cómo mola la casa, ¿no? Sí, y ya verás por dentro. Lo único que no tiene ascensor. -Joe. ¿Adónde vas? Que es aquí. -Avisa antes, macho. Joder. No sé dónde he metido las llaves ahora. -Pues llama a ver si está Felipe. Timbre. Nada, aquí no va a haber nadie. Bajo al coche a ver si están ahí. -Hombre, Josete. -Hola. -¿Y Carlos? -Pues abajo, a por las llaves. -Ah, pues vamos a meter esto, ¿no? -Sí, sí. -Hostia. ¿Qué se ha traído? ¿Medio San Genaro? -Sí, y encima no hay ascensor. -Pasa y déjalo donde puedas. Coño. Hola, Josete. ¿Y estos bultos? ¿Los llevamos a la habitación de Carlos? -No, no, ya él se apaña luego. -Tú sí que estás fuerte, ¿eh? ¿Y Carlos? -Pues se ha ido a por las llaves. -Yo voy a hacer café. -Se te cae la baba. Muy bonita la casa. -Ya, ya. La casa. Anda, vente para la cocina. (NARRA) Ahí estaba, en mis manos. Una papelina de heroína, la prueba de que mi hermana había vuelto a las andadas. A la pesadilla que todos creíamos superada. -Bueno, ¿tú qué crees? -Estoy muy orgulloso de ti, Inés. -Bueno, gracias, pero el mérito no es mío, es de los chicos. -No, me refería también por cómo te has tomado lo de Alberto. -Ah, eso. -¿Sigues pesando que te di un mal consejo? -No, no era un mal consejo. Lo que pasa que no era el momento. -Mejor descubrir pronto que el tipo no merecía la pena. -Tienes razón. Además, da igual. No tiene remedio. -Me gustaría que no te quedasen dudas sobre eso. -¿Dudas de qué? -Sobre la importancia de que no te mientas. Y que no mientas a los que te quieren. -Tendré que hacerme a la idea de quedarme más sola que la una. -No estás sola, Inés. El día menos pensado conocerás a quien sí valga la pena compartir tu vida. Música. -¿De verdad que no quieres un café? -No, muchas gracias. Ya he desayunado. -No sabes lo que te pierdes, macho. Arantxa tiene una mano con el café. Tengo que bajar a pillar luego. -Pues sí que tarda, ¿no? -Bueno, Josete, ¿cómo va? -Pues muy bien. -Me ha dicho que te has sacado el carné. -Sí, sí, claro. Puerta abriéndose. -Mira, ya está aquí. -¿Qué tal, Carlos? -Sí que has tardado en encontrar las llaves. Se habían caído en el coche. -¿Qué te pasa? Nada. Josete, ¿me puedes llevar a otro sitio? -¿Ahora? Sí. Sí, ahora. -Sí, sí, claro. Hasta luego. -Hasta luego. Oye, Carlos, las cajas estas, ¿entonces qué? Luego las recojo. -Pues sí que empezamos bien la mudanza, macho. -He venido para arreglar las cosas, pero Miguel no está por la labor. -Ahora te va a tocar a ti tener un poco de paciencia, hija. Dale tiempo. Me consta que Miguel lo ha pasado mal. y es lógico que no te haya recibido con los brazos abiertos. -Pero yo me he dado cuenta de que le quiero mucho, padre. Muchísimo. No lo quiero perder. -No. Y no lo vas a perder. Él también te quiere. Pero es que le has dejado solo mucho tiempo, Paquita. Y ahora es él el que necesita tiempo. Sigue mi consejo y sé paciente. -¿Usted cree que me va a perdonar? -Te diré la verdad, Paquita. Te mereces esto y más. ¿A quién se le ocurre liarse la manta a la cabeza y quitarse de en medio? -Ya lo sé, padre, tiene razón. Si lo he hecho fatal. -El matrimonio es para lo bueno y para lo malo. Y cuando van mal dadas, no se puede abandonar el puesto así como así. -Pero también ha estado lo de mi padre. Mi padre ha estado muy enfermo. -¿Pero desde cuándo está ya mejor el Matamulas? En las Navidades ya tenías que haber vuelto y haberlas pasado con Miguel y con las niñas. Todos juntos. -Padre, no me diga usted eso también, por favor, que yo lo estoy pasando fatal. -Venga, venga. Todo se arreglará. Lo importante es que ya has vuelto. (LLORA) -Que no le quiero perder, padre. -Vamos. Vamos, hija. Tranquilízate, no te preocupes. Todo se andará. Vete a casa y... Reza tres avemarías y tranquilízate, hija. -Gracias, padre. Claxon. Josete, un poco de cuidado. ¿Con Arantxa qué tal? ¿Vais en serio o qué? Que si vas en serio con Arantxa. Sí. Bueno... -El piso, ¿quién lo ha alquilado? ¿Felipe y tú solos? Sí, Felipe y yo. -No sé, como he visto antes a Arantxa... En bragas. Arantxa puede ir como quiera en la casa. -No, no, si a mí parece incluso hasta bien. Bueno. Pues presta más atención, anda. -Arantxa te la presentó Felipe, ¿verdad? Sí. -Y son muy... Muy amigos. Sí. Bueno... -Hombre, Paquita. ¿Ya está de vuelta? -No te había visto. -Hola, Ramón. Llegué esta mañana. ¿Qué le pasa al taxi? -Qué no le pasa, podrías decir. -Pues eso es por la tralla que le dais, ¿eh? Te digo, el turno de noche para Miguel se ha terminado. A partir de ahora te toca. -¿El turno de noche? -Hombre. -Este coche no se ha movido de aquí en una semana. -¿Cómo? -Lo que oyes. Oye, por cierto, dile a Miguel que mañana lo tenemos en la calle. Ya me llegó la pieza de fábrica. Pero, Ramón, ¿Miguel no ha cogido el coche esta noche? -¿Pero no lo estás oyendo, Paqui? ¿Cómo lo va a coger? Si llevo una semana esperando la pieza. -Ah. -Vamos a ver, Paco, si es que no es tan difícil. Tienes que empezar a asumir responsabilidades. Si el repartidor viene al bar y yo no estoy, le dices que te dé dos cajas y que te deje el albarán. -Muy bien. ¿Y con las tónicas? También nos hace falta... -Con las tónicas igual. Es el mismo repartidor. ¿Qué tiene que ver? -No se enfade. -Hola, Miguel. -Hola, Paquita. -No sé cómo puedes segur en pie, después de estar toda la noche trabajando. ¿Has hecho muchas carreras esta noche? -Bueno, las justas. Ni muchas, ni pocas. -Claro. Es que la gente no coge taxis con la crisis, ¿no? -Pues la verdad es que sí. Y al precio que está la gasolina. Imagínate. Y el desgaste de las piezas. Bueno... Hay días que casi te diría que no te sale a cuenta sacar el coche. No te digo más. -Sin contar con las averías. -Uf. Las averías es lo peor. -Por cierto, me ha dicho Ramón que ya recibió la pieza del taxi. ¿Cómo puedes ser tan mentiroso, Miguel? ¿Dónde has pasado la noche? -Esto... voy a ver lo de las tónicas, ¿vale? -Yo preocupada por ti y has estado, ¿de picos pardos? -Por favor. -Sinvergüenza. Dime dónde has pasado la noche. -No empieces. -¿Cómo que no empiece? Dime dónde has pasado la noche. -No te pienso decir dónde he pasado ni cómo he pasado la noche. No te lo voy a decir. Es asunto mío. No te interesa. -¿Que no me interesa? -No te interesa. -Que soy tu mujer. -¿Qué mujer? ¿Qué mujer, Paquita? ¿La que me ha abandonado hace cinco meses? ¿Esa es mi mujer? -Soy tu mujer y quiero saber dónde ha pasado mi marido esta noche. -¿Tú te has puesto a pensar cómo he pasado yo las noches durante estos cinco meses? ¿Te has puesto a pensar cómo me he sentido yo en algún momento? ¿Lo has pensado? -Eso no es excusa, Miguel. -¿Quieres que te explique cómo me lo he pasado yo? Te lo puedo explicar. Te lo explico facilísimamente. Paquita, me he pasado las noches con los ojos como platos, sin poder dormir ni un solo minuto. Sin ganas de comer, sin ganas de vivir. ¿Tú sabes lo que es poner el árbol de Navidad solo en casa? ¿Sabes qué es levantarte en Navidad y felicitarte en el espejo porque tu mujer te ha abandonado? -Eso no te da derecho a hacer lo que quieras. -Y encima tienes la desfachatez de presentarte en el bar lanzándome esas acusaciones. -¿Con quién pasaste la noche? -No tienes vergüenza. No te pienso decir dónde he pasado la noche, ni con quién, ni cómo he pasado la noche. -Espero tu respuesta. -No tienes derecho, Paquita, a pedirme ninguna explicación. Y yo no te la voy a dar. ¿Ya está claro? -En 15 días vuelves. -De acuerdo. -Hijo, cuánto has tardado. ¿Te duele mucho? -Un montón. -Bueno, pues vamos para casa. -Vale. Madre del amor hermoso, mira que si a Antonio se le ha roto algo. A ver lo que nos dicen. Ay, por Dios. No sé si llamar al trabajo y decir que no voy. Esta tarde vienes también a tu médico, ¿no? Por eso. Las desgracias nunca vienen solas. ¿Qué desgracias? No hables de eso, no tenemos desgracias. Tienes razón, hija. Pues no vale la pena que vayas ya a trabajar. Y más si se habrá roto algo. No, si es así, claro que no voy. Nada. Ya voy y les digo que no voy. Que voy mañana. Que se arreglen sin mí y ya está. Ahí hay un teléfono. -Sí, pero vamos a pedir unas muestras, porque las de ayer no salieron bien, ¿de acuerdo? Mándalo al laboratorio. Gracias. -Gracias. Espere un momento, espere un momento. -Ah, doña Herminia. No, de "Hola, Herminia" nada. Le digo que lo que ha hecho con mi nieta es una canallada. -Este no es el lugar. Se ha portado como un cobarde y esto lo puedo decir aquí y en Roma. -Ya, pero... Mire usted, yo sé que mi nieta se equivocó con lo que hizo, pero ha tenido el valor de superarlo. Y está saliendo adelante y está demostrando que es mejor persona que usted como de aquí a Lima. Buenos días. -Buenos días. ¿Qué se habrá creído el mequetrefe? Oh, Antonio. Hola, Herminia. ¿Dónde está Merche? Ahora viene. ¿Te has roto la pierna? ¿Sí o no? No me he roto la pierna, pero casi. Qué ganas tiene usted de que esté cojito. Cojito como el niño romano. Gracias. Es que no salgo de un sobresalto cuando entro en otro. No me hagas caso. Ya, ya. ¿Qué? Hola, Merche. ¿Qué te han dicho? Que la tengo mal, pero no rota. Menos mal, madre. ¿A quién se le ocurre dejarle el coche a Josete? Qué mala pata. Mala pata, no. Pata rota. ¿Te han descosido todo el pantalón? Sí, me pusieron una escayola temporal. Lo que te han hecho aquí, ¿eh? Ay. ¿Te duele? Pues no tanto como yo pensaba, pero es muy molesto. -Hasta mañana. -Hasta luego. -Adiós. Hasta mañana. -Hasta luego. -Adiós. -Adiós, que descanséis. Hola. -Oh, hola. ¿Qué haces tú aquí? ¿Has acabado ya tu mudanza? ¿Para qué querías el dinero? ¿Era para esto? ¿O ahora me vas a decir que no es tuyo? -Es que no es mío. Ya. -Eso es de un alumno que está tonteando con las drogas y se lo quité el otro día. ¿Y se lo quitaste para quedártelo tú? -Carlos, que yo no me estoy drogando, por favor. No sabes el disgusto que le vas a dar a papá y a mamá. Joder, los vas a matar. -Pero, ¿qué disgusto, Carlos? Que no me estoy drogando, ¿te enseño los brazos? Mira, estoy limpia. ¿Ahora me crees? -Inés, ¿tienes un momento...? ¿Va todo bien? -Sí. Este es mi hermano Carlos y él es Pascual. -Mucho gusto. Encantado. -Veo que estás ocupada. Cuando termines, pásate un momento por la sala de profesores. No, si yo me voy ya. El coche está en la puerta. (TV) La jornada del día 20 ha sido considerada una gran victoria... Pide a Onofre 20 latas más de pintura verde que nos vamos a quedar cortos. (TV) Desde que se inició la campaña electoral... Qué pena que los catalanes se lo guisen y se lo coman solos. Otra cosa, pásate por el almacén de Isaac y pregúntale al judío a cuánto nos deja 2000 metros de tela de algodón de doble ancho. -Pero si con esto damos doce vueltas al Vicente Calderón. De eso se trata, Desiderio, tengo en marcha un negocio de 20 000 bolsas de algodón. -¿Fabricamos bolsas? Sí. -Creía que fabricábamos banderas. El negocio tiene que expandirse. Algún día te explicaré qué eso de la expansión. -Okay, explicar expansión. Dame una calada, anda. ¡Merche! ¿Qué pasa? Tráeme un vaso de agua. Ya voy. Hay que ver, hija, con todo lo que tienes encima y ahora Antonio con la pata chula. Yo no tengo nada encima, madre. Al final me vas a poner nerviosa, ¿eh? Mira que eres. ¡Merche! Que ya voy, pesado, ya voy. Está impaciente hoy el señor, ¿eh? Si es que es un quejica. Nos cuesta más a nosotros hacer un banderín que a ellos un camión. Venga, el vasito de agua. Gracias, Milano. ¿Por qué no me colocas bien este cojín? Que estoy aquí medio hundido. Desi, que no puede fumar. -Lo sé y que no entere yo. Ha sido solo una calada, Merche. Así no te vas a curar. Si no te cuidas, no te curas. Te lo dijo el médico. -Ya se lo digo, pero es muy chamorro. Timbre de la puerta. Eso, tú dale coba. ¿Tú le has dicho a Josefina que termine las banderas con nosotros? -Tía, que me engaña. ¿Que te engaña quién? -Que me engaña. ¿Quién? -Pues Miguel, está con otra. Lo sé. ¿Cómo que te engaña con otra? Por Dios... -Encima dice que es mi culpa por irme de casa con las niñas. A ver, sobrina. ¿Mi hermano Miguel te ha dicho con su propia boca que tiene una amante? -No me lo ha dicho, pero tampoco lo ha negado y no ha dormido en casa, eso seguro. Y usted sabe algo. No, yo no sé nada, Paca. -Sí, usted, lo que me ha dicho del taxi esta mañana era mentira. Ya, es lo primero que se me ha ocurrido, perdona. -¿Por qué se inventó lo del turno de noche? No te columpies conmigo, soy tu tío, me cago en la leche. Yo no me he inventado nada, que eran las siete de la mañana y estaba dormido y dije lo primero que se me ocurrió. ¿Qué hacen los taxistas de noche? Pues conducir, ¿o no? -Creo que todo esto ha sido culpa mía, Paquita. Desi, no te metas. -Que es verdad, que esto ha sido debido a... pues eso, al porte de Toledo. ¿Qué pedido? -El que había que entregar hoy antes de las cinco, pero, como a Clarita le da miedo que conduzca de noche pues... pregunté a Miguel si podía hacerme el favor. Desi, estas cosas se avisan. -Como me surgió así, de sopetón... ¿Me entiendes? Todo tiene una explicación. -Claro, claro. -Entonces, ¿por qué no me lo ha dicho? (SUSPIRA) Parece mentira que no le conozcas. Es muy cabezón. -Claro, es que es tan cabezón... -Entonces, ¿encontraste la papelina en su coche? Ajá. -Pero no tenía pinchazos, ¿no? En el brazo no, pero no sé en otro sitio. -Si te ha dicho que no se droga, deberías confiar un poco en ella. Y si me ha mentido, ¿qué? El año pasado mi hermano no dijo nada y, al final, fue peor. Además, si no se droga ¿para qué tiene una papelina en el coche? -¿Sabes qué? Tengo un primo en Bilbao que también se metía heroína. No me lo habías contado nunca. -Ni tú lo de tu hermana. Esas cosas no se cuentan, Carlos. Dos veces le he tenido que mentir a la loba, que se dice pronto, ¿eh? Según es ella, dos veces. Menos mal que estaba Desiderio allí para echarme un capote, si no... -¿Cómo que estaba Desiderio allí? ¿Se lo has contado a Desiderio? No, no ha hecho falta. ¿Qué le voy a contar a Desi? Se ha dado cuenta él solito. ¿Te crees que es tonto? Ya le puedes estar agradecido porque si no es por él tienes aquí a la loba en dos minutos y con la escopeta. ¿Cómo no se te ocurre una excusa que se crea todo el mundo? -Me da igual, Antonio. No me tengo que inventar nada para que se lo crea la gente o no. Paquita se marchó hace cinco meses y me ha dejado tirado. No tengo por qué dar explicaciones a nadie. Te equivocas, Paquita es tu mujer. Teléfono. -Me da igual. Algo tendrás que hacer, ¿no? -No tengo ni idea. ¿Ah, no? -No lo sé, Antonio. -Sí que está, ¿de parte de quién? Don Miguel, una tal Rocío. Encima te metes en la boca del lobo. Que lo pierdes todo, pero todo, todo. -¿Has terminado ya lo que hacías? -Qué va, tengo faena. -Pues corre, Paco, aligera, termina de una vez. -Hola, Rocío. -Hola, corazón, ¿cómo estás? -Muy bien. ¿Y tú? ¿Qué tal te ha ido la reunión? -Muy de lujo. Oye, que... me gustaría que nos viésemos esta tarde. -¿Esta tarde? Pues no sé si voy a poder. Es que tengo mucho lío entre el bar, la empresa... imagínate. -Ya, vaya. Pero es que, bueno, me voy esta misma noche para Sevilla y me gustaría hablar contigo antes. -Ya... ¿Sabes lo que te digo? Que le pueden dar morcilla al bar, a la empresa y a todo lo que se ponga por delante. ¿Dónde nos vemos? -A las seis en la habitación del hotel. -¿Directamente en la habitación? -¿Vale? -Me parece perfecto. Adiós, cielo. Tú estás loco, pero loco de verdad. ¿Sabes lo que te digo? Que te vas a quedar sin nada y vas a perder la amante, la mujer, el dinero y el Bistró. -Deja de darme la tabarra. Ya que vas a estar con Rocío, apechuga un poco, a ver si le sacas algo con lo de las bolsas del aceite, que eso sí lo sabes hacer bien, chulo, que eres un chulo. -Cuidado con los escalones. Anda, cómete la manzana. Y tú también, ¿eh? Mercedes. ¿Sí? Me gustaría pasar por la parroquia antes de ir al médico. ¿Para qué quieres ir a la parroquia? Para pedir por ti. Madre, que no va a ser nada, ¿cómo quieres que te lo diga? Ya, pero, hija, hay que pedir, nunca se sabe. Con todo este lío, no he podido ir al Santo Niño del Remedio. Ya, por eso querías ir al centro. Sé que no eres muy de santos, pero el Santo Niño del Remedio no me ha fallado nunca. Pues nada, ya encontraremos momento para ir, no te preocupes. Se cierra la puerta. -Hola. Hola, hija. -Hola, Inés. -Hola, hermanita, mi bombón chiquitín. Hola, cariño. -¿Te has comido todo? Hola. Antes de que se me olvide, has recibido un paquete de Eugenio. -Ah, es lo que me dijo. (SUSURRA) El regalo de Oriol. Si es que es un padrazo. -Sí, lo es. (SUSPIRA) Y una bellísima persona. Es una lástima que no estéis juntos. -¿Eso a qué viene, abuela? No te molestes, es que quiero mucho a Eugenio. -Pues no estamos juntos porque no estamos juntos y ya. Hombre, yo no digo nada. -Pues eso, mejor no digas nada. Hija... -Perdona, mamá. Madre, que tú también... Hija, yo creo que no es para ponerse así. Venga, hale, terminad de comer. Tómate la manzana. Golpes en la puerta. -Pasa. Hija, por Dios, no te enfades. -No, si yo no me enfado, mamá. Si sabes que la abuela no lo ha dicho para molestarte. -Ya está, mamá, déjalo ya. ¿Te pasa algo, hija? -No. Sabes que si te pasa algo, puedes contar conmigo para lo que quieras. -Jo, mamá, ¿tú también? Que no me pasa nada, hombre. Bueno, sí. Me pasa que estoy harta de que os metáis todos en mi vida. Eso no es verdad. -Claro que es verdad. Bastante tengo con lo mío para andar aguantando las opiniones de todos. No digas eso. Es cierto que quizá estamos encima de ti, pero es para ayudarte. Todos. Estamos muy orgullosos de ti, de lo que has hecho, lo que has conseguido, del taller, pero a la abuela no le puedes hablar así porque está mayor y todos tenemos problemas, no solo tú. -Pues que cada uno se meta en los suyos, a ver si me dejáis tranquila. -¿Qué tal? ¿Las niñas? -Ya han comido. Las he acostado un rato. Siéntate. (MIGUEL SUSPIRA) -Te he traído croquetas, de bacalao, como a ti te gustan. -Si te digo la verdad, no tengo muchas ganas de comer. -Miguel. Perdóname, siento mucho lo de antes. Es que, solo de pensar que podías estar con otra, me he vuelto loca. Perdóname. Perdóname por lo de antes y por haberme ido de casa. No sé por qué me fui, Miguel, no lo sé. Estaba como... como triste, pero tienes razón, no podemos hacer como si no me hubiera ido. No sería justo. Pero ahora estoy aquí y quiero estar contigo para siempre. Porque en todo este tiempo, Miguel, me he dado cuenta de que te quiero más que a nada en este mundo. Más que a nada. ¿Me perdonas? -Sí, te perdono. -Miguel, tú... ¿Tú me quieres? -Sí, sí que te quiero. -Anda, cómete una croqueta. -Vuelven a estar buenas. ¿Es tan importante eso que tienes que hacer en el centro? Pues sí, tengo que comprar cosas para el cumpleaños de Oriol. Pues que vaya tu madre. Es que vamos juntas. Ah. No la voy a dejar cargar con todo. No me dejes aquí solo que no me puedo ni mover. Pareces un niño chico. Si es que me he hecho daño viniendo del Bistró también. Pues eso. ¿Y qué se te ha perdido en el Bistró? Te ha dicho el médico que reposes. He bajado para salvar el matrimonio de mi hermano. Pues una tontería. Porque todo era imaginaciones de Paquita. Golpes en la puerta. ¿O no? No sé. Adelante. Hija, ¿nos vamos ya? Sí, nos vamos. No se preocupe, que yo me quedo aquí tranquilo. Vaya al centro. Venga, anda. Si necesitas algo, a tu hija. No te preocupes que ya me las arreglo yo solo. Merche, Merche, no me toques la pierna, por Dios. (SUSPIRA) Y no fumes más. Si me has dejado un cigarro. Me tratas como a un soldado. -Miguel. -¿Eh? -Que estoy muy contenta de que nos hayamos arreglado. -Ajá. -Es que no sé cómo he podido dudar de ti. Si entre nosotros no ha habido secretos nunca. -Que no... -Porque nunca los ha habido, ¿verdad, Miguel? -Paquita, que no hay secretos, que no. Bueno, me voy a tener que ir. -¿Ahora? -Sí. -¿Adónde? -A ver a un cliente. -¿Un cliente? Para mañana lo dejas. -No puedo, Paquita. Tendría que ir Antonio, pero no puede con la pierna como está. Tendré que ir yo. -¿Al cumpleaños de Oriol llegas? -Sí, seguro que sí. Venga que me tengo que ir. -¿Echo más, Inés? -Sí, un poquito más, pero no mucho, que se quedan secas. -Vale. -Madre mía, la que estás liando. (RÍE) A ver esto... Tienes que hacer como hace la tía, mira. ¿Ves, con el rodillo? Pues tú, lo mismo. Ahí, amasa fuerte. -Toma. -Así, muy bien. Teléfono. A ver, ¿cómo haces? Teléfono. Teléfono. -¿Diga? -Hola, Inés. Inés, ¿estás ahí? -Sí. -Siento mucho lo del otro día. -Bueno, lo del otro día... Han pasado más de dos meses. -Tienes toda la razón, no tengo excusa. -Por lo menos, no se te da mal ser sincero. -Me asusté, pero, no sé, me gustaría mucho volver a verte. -¿Para qué? -Es que... me sentí muy mal dejándote plantada. -Si es por eso, no te preocupes que lo vas a superar. -Perdona, no es eso. Es que... igual podemos intentarlo de nuevo. -Alberto, yo ya no quiero verte. -Dame otra oportunidad. -Adiós, Alberto. -Que quede muy original, Pili, quiero estar muy guapa para Miguel. -No seas pesada, Paqui, que yo ya sé lo que te queda bien. Además, no vas a estar guapa, vas a estar muy requeteguapísima. -No sé cómo he podido tener tantas dudas, Pili. Si Miguel y yo estamos hechos el uno para el otro. -Sobre todo tantas dudas durante tanto tiempo. Has estado muchos meses en el pueblo. -Estaba en lo de mi padre. -Mira, Paqui, no vengas ahora con lo de tu padre que sabemos que tu padre hace muchos días que está bien y el pobre Miguel como alma en pena. -¿Cómo? ¿Tú también? ¿Qué os ha dado a todo el mundo? Con Miguel, que si Miguel por aquí, Miguel por allá... ¿Y yo, qué? ¿Eh? Yo no he estado bien, Pili. -No te muevas, que me destrozas el rulo. -Es que no pareces mi amiga. -Sí soy tu amiga, Paqui. Lo importante es que ya estás aquí, ¿no? Eso es lo importante. -Y que estoy más segura que nunca de que quiero a Miguel, que ha tenido muchísima paciencia conmigo. Si es que es un santo. -Ajá. -Gracias por el ramo, precioso. -Me alegro mucho de que te guste. Verás, Rocío, yo he venido aquí... -Cállate. Verás, Miguel, es que... he estado pensando y creo que es mejor que no volvamos a vernos. No sé, creo que no iba a funcionar. -Si tú lo crees así. -Que vivimos lejos. -Es verdad, vivimos muy lejos. -Estás casado. -Estoy casado. -Eres mucho mayor que yo. -Bueno, un poco nada más, pero, en todo caso no creo que fuera un inconveniente. Mi mujer es una mujer joven. -¿Ah, sí? -Sí, mucho más joven que yo. -Vaya. -Y solo un poco, pero vamos... un poquito más joven que tú. -Pues nada, ha sido divertido. -Ya. Ay, muchas gracias por todo, Rocío. Eres una mujer increíble. -Tú sí que eres un hombre estupendo. -Ah, se me olvidaba. La idea de las bolsas, un éxito. Los miembros de la junta están encantados con la idea. -¿Ah, sí? -Sí, díselo a tu hermano que de verdad están encantados porque creen que va a incentivar la compra del aceite de oliva. -Se lo diré, se va a poner como unas castañuelas. -Me tenéis que mandar presupuesto. -Lo más ajustado posible, cuenta con ello. -El contrato a Sevilla, como siempre. -A Sevilla y adonde haga falta. Muchas gracias, Rocío. Eres una mujer de bandera. -Vete. Vete, vete y vete. Vete. -Aquí se ve claramente. Parece muy localizado. Entonces, ¿qué tenemos que hacer ahora? -De momento habrá que coger una muestra. ¿Y eso es peligroso? -No, señora, se trata de una pequeña intervención. O sea, me tengo que hacer otra prueba. No es suficiente con las mamografías. -No, no es suficiente. Tenemos que analizar las células, pero no te preocupes, Mercedes, es una cosa rutinaria. Ya. Entonces ya con esa prueba ¿está todo arreglado? -Bueno, según sea el resultado. Tenemos que descartar lo más gordo. ¿Y qué puede ser lo más gordo? -Mujer, en el peor de los casos, puede ser un tumor maligno, pero, en fin, es probable que sea una simple mastitis. No pensemos ahora en eso, Mercedes. Vamos a ir paso a paso, ¿de acuerdo? Y no quiero ver caras largas. Ay, señor. -No, de «ay, señor», nada. Lo que quiero ahora es ver animada a Mercedes, ¿eh? Estoy animada. -Ahora cuando salgas, la enfermera te dará cita. Toma. Adiós, doctor, buenas tardes. -Buenas tardes. Adiós. Gracias, doctor. -Eh, hola. Cómo farda la moto, ¿no? Ya ves, gajes del oficio. -¿Que vas al cumpleaños de Oriol? Pues sí, ¿qué remedio? Súbete luego si quieres. -No, no, gracias. Por cierto, Josete, se me olvidó decírtelo, gracias por lo de esta mañana. -Nada, me debes unas cañas. Eso está hecho. ¿Qué te pasa? -Que tengo que contarte algo. ¿Me lo vas a contar hoy o...? -He visto a Felipe y a Arantxa besarse y creo que han... Bueno, si es solo eso. -¿Qué pasa, que te la pela? Que no, hombre, que no. Es que tenemos una relación un tanto abierta. -¿Un tanto abierta? Bueno, bastante abierta. ¿Has visto la película «Jules et Jim», de Truffaut? -«Jules et Jim»... Sí, que sale esta actriz francesa tan guapa. Jeanne Moreau. -Ajá. Pues, en la práctica, Felipe sería Jules y yo sería Jim. -Ah, sí, sí. (RÍE) -Joder, o sea que... Oye, ¿tú crees que yo puedo con Arantxa...? ¿Y hacemos un cuarteto? Venga, prueba a ver. Entonces me sentía muy moderno siendo parte de ese triángulo amoroso. (NARRA) Ahora, después de los años, pienso que no era más que una locura abocada al fracaso. Que no, hombre, que no. (RÍE) -¿Ya estás aquí? -Ajá. -¿Te gusta? -Estás guapísima. -Qué ilusión me hace que vayamos al cumpleaños de Oriol. Todos juntos otra vez, Miguel. ¿Me la pones? -Claro. A mí también me alegra mucho que vayamos juntos al cumpleaños, pero yo creo, Paquita, que antes de ir... deberíamos hablar un rato, ¿no te parece? -No me voy a ir nunca más, te lo prometo. -Ya lo sé, cielo, ya lo sé. Me alegra mucho que me lo digas, pero en esta nueva etapa debemos dejar las cosas muy claras. -Lo tengo clarísimo. -No podemos construir nada sólido sobre dudas, ¿eh? -Miguel, yo ya no tengo ninguna duda. -Paquita, sin sinceridad es imposible que recobremos la confianza mutua. -¿Por qué me dices estas cosas? -Pues porque... yo soy un ser humano, Paquita, y me puedo equivocar. Me he equivocado mil veces en mi vida y puedo volver a hacerlo. No te pienso defraudar ahora que has vuelto. -Yo a ti tampoco, Miguel. -Venga, ¿qué haces mirando? Arréglate, que vamos a llegar tarde al cumpleaños. Mira qué grande este, Merche, no como este otro. Los globos han de ser grandes. Si no, a los niños no les gusta. Te vas a marear. Sí, me voy a marear. Hijo, qué bien. Está el empresario de la familia. No empecemos, ¿eh? ¿Por qué tienes llaves de esta casa? ¿No te habías independizado? Toma. Qué tontería, quédate unas llaves. Tiene razón, ya no vivo aquí. En eso sí estamos de acuerdo. Pues yo no, yo quiero que tenga una copia. Me voy a ver a Irene. Toma unas llaves, hijo. Hombre... Qué bien huele. -Ay. Sí, la verdad que sí. He traído esto para Oriol. -Qué bien. Es un balón. -Bueno, pues luego se lo das. Está con la abuela vistiéndose. Ya. Eh, también le he traído... 5000 pesetas. -¿5000 pesetas? Eso es muchísimo. Con el balón ya estaba bien. Bueno, pues luego te doy su cartilla y se lo ingresas. La verdad es que preferiría que lo ingresaras tú, que para eso eres su madre. -¿Estás seguro? Completamente. -Gracias. ¿Sabes una cosa? Dime. -Ven. Papá, mamá, quiero contaros algo. ¿No te irás tú a vivir al piso de soltero que ha montado tu hermano? -No. Para, ya con los globos, que me estás poniendo nerviosa. -Es algo importante que os quiero decir. Pues suéltalo, hija, suéltalo. -Carlos ha encontrado una dosis de heroína en mi coche. Hija, por Dios, no me digas ahora que... -No es mía. Era de una alumna que se la he confiscado, pero, no sé por qué, no la tiré y la guardé. ¿Cómo que no sabes por qué? -No lo sé, la guardé quizá para... para probarme o algo. Algo, ¿algo qué? -No os diré que no me ha tentado probarlo, pero no he tocado ni una pizca. Con lo que has pasado ¿vas a volver a las andadas? -Que no la he tocado. Hija, estás jugando con fuego, ¿eh? No nos puedes hacer esto. No, ahora no. -Sé que he hecho una tontería, pero me he dado cuenta a tiempo. Yo la creo y creo que deberíais creerla porque si no fuese verdad, no lo habría dicho. ¿Y a qué esperas a decírmelo, idiota? ¿Cómo que a qué espero? ¡Que sí! Te comportas como tu hermano Toni. Parece mentira lo idiotas que llegáis a ser. Y tú no me hagas esto, hija, no me hagas esto. -Papá, ahora es distinto. ¿Ahora es distinto? ¿Hasta dónde quieres probarte? Los niños... ¡Y el otro idiota, callado! Como es el más listo del colegio, es el empresario del año. ¡Millonetis de mierda! ¿Eso qué coño tiene que ver ahora? El mismo olfato para la familia que para los negocios. Inés a punto de volver a la droga y tú en la inopia. -No he dicho eso. Y yo no soy ningún imbécil. ¿Que no? Eres un imbécil. Para, ya. ¿Qué? ¡Ya está bien! Ya está bien. Merche, tranquilízate, mujer. Tranquila que contigo no va. Ya está bien, por Dios. Merche. Pero, bueno, ¿qué voces son esas? Estáis asustando a los niños. ¿Qué pasa? Nada, abuela. Pues para ser nada, le estáis dando un buen disgusto, con lo que tiene encima. Se abre la puerta. Lo tengo atravesado a este desgraciado, Merche, y encima ahora, con lo de su hermana. No puedes encarar las cosas así, Antonio. Si es que no lo soporto, coño. Encima esos aires de grandeza que le han entrado que parece Onassis. Que no puedes entrar a competir con él, no puede ser. Yo no compito con él. ¿Qué voy a competir con él? Te pones a su altura y eres su padre. Su padre. Inés tiene razón. Tenemos que hablar con ella con calma. Lo importante es que no ha probado la droga y te lo está diciendo. Ya, eso es lo importante, sí. Ella nos necesita y necesita que confiemos en ella. No puedes pegarle esos gritos sin ton ni son. Joder, qué difícil es esto, Milano. Menos mal que estás aquí, que siempre sabes qué hay que hacer. Me tienen que hacer una prueba. ¿Una prueba de qué? Me ha salido un bulto en el pecho. ¿Qué dices? ¿Cómo que un bulto en el pecho? ¿Te duele? No, no me duele, pero tienen que analizarlo y puede ser malo. ¿Cómo no me lo has dicho antes? Porque no quería asustarte ni a ti ni a los chicos. Prométeme, Antonio, prométemelo, que si me pasa algo vas a cuidar de todos y vas a mantener la familia unida. No te va a pasar nada, ¿cómo te va a pasar algo? Prométemelo. Te lo prometo porque tú me lo pides, pero... a ti no te va a pasar nada, Merche. Estoy muerta de miedo. No te va a pasar nada, mi amor. Ven aquí. Lo siento. Lo siento. Que no. (TODOS) ¡Bien! Es un muchacho excelente. Es un muchacho excelente. Es un muchacho excelente y siempre lo será. Y siempre lo será. (TODOS) ¡Bien! Mira qué regalo. -¡Hala, qué regalo! ¡Qué bonito! -¿Qué será? -Por cierto, he hablado con Rocío de lo de las bolsas y que no nos preocupemos, están encantados. Alegra esa cara, chico, que mañana tienes que mandar un contrato para que lo firmen. Muy bien. Tú, ¿qué tal? -¿Yo? Bien. -Mira, con esto se hacen las películas. -Qué bonito, para hacer películas. -¿Pasa algo? Que nos ha mirado un tuerto, Miguel. Lalaralalá, lalá, lalá. Larararará, lará, lará. Lalaralalá, lalá, lalá. (NARRA) Era el cumpleaños de Oriol, pero aquel día nuestros ojos solo prestaban atención a mi madre. Aún no sabíamos lo que pasaba, pero por su cara y la de mi padre, por mucho que intentaran disimular, estaba claro que era algo serio. Una jirafa que dormía en un cajón y una pelea entre una pulga y un león. Yo conocí volando por el cielo a un delfín y un pajarillo que vivía en un reloj y cada hora me bailaba «rock and roll». Larararará, lará, lará. Larararará, lará, lará. Larararará, lará, lará. Larararará, lará, lará. Yo conocí un oso que tocaba el violín.

Cuéntame cómo pasó - T13 - Capítulo 227

01 dic 2011

Marzo de 1980. Mercedes acude a realizarse las pruebas por el bulto que se encontró en el pecho en el capítulo pasado. Sabe que no va a ser nada por eso prefiere mantenerlo en secreto para no preocupar a la familia, pero al final Herminia se acaba enterando.

 

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  1. manuel perea peña

    Hola a todos!! Sabria alguien decirme de quien es el tema/cancion con la que acaba el capitulo del pasado jueves de cuentame. Un saludo a todos los seguidores de la serie y gracias de antemano

    13 ene 2013
  2. Pablo

    Ojala hubiese tenido yo un padre como Antonio alcantara...

    16 dic 2012
  3. vero

    Me encanta esta serie!!! Es simplemente maravillosa. Ahora no sé qué está pasando no consigo abrir los capítulos de la temporada 7 ???

    24 may 2012
  4. carlitosjmm

    como se llama la cancion del final?

    23 dic 2011
  5. YOELMEXICANO

    He seguido esta historia desde el comienso y la he repetido al menos dos veces por recordar pasajes como la madrugada en que muere franco y todos esperan el video en la tele de los pinguinos o cuando Antonio golpea a Don Pablo por la infamia que le propicia al hacer el fraude de las construcciones Nueva York, o cuando a Ines le da el ataque por el consumo de drogas u otros pasajes super profundos y llenos de un contenido humano esencial, soy Mexicano y me enltese conocer algo de la historia de España atraves de esta serie, tal ves en ciertos capitulos despues del 225 se ha perdido un poco la armonia entre la historia de la Familia Acantara y la conguncion con el devenir de la Historia de España, pero en este capitulo y en el 226 el dramatismo del cancer de mama antes desconocido para la mujer, regresa el interes por saber como en esa epoca lidiaban con esa manifestacion social sin dejar de lado el hermetismo gubernamental y familiar para solucionarlo o siquiera manifestarlo, creo que retoman en este capitulo la continuidad social e historica de la españa de los años 80 ojala y pase muchisimo tiempo antes de que se les agoten las ideas y sigan reseñando la historia rica de españa en las vivencias de la Familia Alcantara, los felicito desde MEXICO....YOEL MEXICANO......Y como ya esta cerca..pues FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO AÑO 2012.

    10 dic 2011
  6. Juan Carlos

    Estoy de acuerdo con Juan Carlos, esta muy bien darle drama a la serie y se esta haciendo bien, pero por favor, no se olviden de la histora...Esta serie siempre a tenido un balance genial entre el drama de la familia Alcantara y la histora de España, casi un documental de la mentalidad, desarrollo y transicion de España atraves de una familia de a pie, y creo que es eso precisamente lo que hizo a esta serie distinta a las demas...( si una joven de catorce años como mi hija, sabe del "Un,Dos,Tres", de quien es karina o conoce la cancion de "black is black" de Los Bravos, es gracias a vosotros...) Asi que por favor, no se olviden de recalcar los acontecimientos historicos un poquito mas, que parece que se han olvidado un poco de ese aspecto...Saludos desde New Jersey...

    09 dic 2011
  7. cuentame

    un capitulo que me recordó a la esencia de cuentame a las primeras temporadas, entrañable. un 10!

    09 dic 2011
  8. mari

    me encanta la serie, soy fiel seguidora desde el primer capitulo y espero que los guionistas no esten pensando en prescindir de mercedes por que fastidiarian la serie!!!!(por favor)

    08 dic 2011
  9. Ana

    Hola a todos, soy de la Ciudad de México y amo este programa desde la primera temporada, me encanta como mezclan los hechos históricos con una familia española, que la verdad no dista en mucho de las familias mexicanas. Esta temporada me esta gustando bastante, muchas felicidades!!!! Espero ya suban el capítulo de este jueves, muero por verlo...Saludos !!!

    08 dic 2011
  10. M.carmen

    Me pregunto si los guionistas conocen a mi padre. No lo podian haber representado mejor. Es el mismo caracter negativo y provocador que el de Antonio... Je je Felicidades M,Carmen

    08 dic 2011
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