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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T14 - Capítulo 251: No hay cuento de Navidad - Ver ahora
Transcripción completa

Cuéntame...

Tú que has vivido

el despertar

de un tiempo que nos cambió.

Volverás

a ser un niño

al recordar las largas tardes de sol.

Háblame de lo que has encontrado

en tu largo caminar.

Cuéntame cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

-Esta es la nueva imagen que ofrecía Polonia al mundo

después de producirse el golpe de estado.

En diciembre de 1981, el orden mundial

se vio alterado por la crisis política polaca,

que provocó el encarcelamiento de Lech Walesa

y la intermediación del mismísimo papa Wojtyla.

En España, una mujer, Soledad Becerril,

era nombrada ministra.

Algo que no sucedía desde los años 30.

Y así, acompañados de acontecimientos

de semejante calado llegamos a la Navidad,

días alegres de ilusión, gentes en las calles

y luces de neón.

Sin embargo, los Alcántara no estábamos, precisamente,

para celebraciones,

sino más bien embargados por el dolor y la rabia.

(TV) Todos los premios que restan...

A ver si, al menos, nos toca algo porque vamos...

Las cosas no pueden ir peor estas Navidades.

Cambiaba el Gordo por tener a Carlos aquí.

No cambies el Gordo por nada. Quédatelo que a tu hijo

lo tendrás en cuanto Toni hable

con el juez, le consigo la provisional, seguro.

Ojalá, Antonio, pensar en la Nochebuena sin él...

No me hago a la idea.

Bastante esfuerzo hacemos con María poniendo el belén.

Qué tonterías dices, aquí celebramos la Nochebuena

como siempre. Siempre la celebramos

y, a veces, pasándolas canutas, ¿o no te acuerdas?

Pero este año, especialmente, por María, que no tiene culpa.

-Hola. Llegó el abogado.

Toni, ¿desayunaste?

-Sí, pero me tomo un café. Tómate un café, hijo.

Eh... -Hola.

¿Qué?

Vaya cara que traes.

-Es que no son buenas noticias. Vengo de hablar con el juez.

Me recibió esta mañana a primera hora y...

Lo que me temía, me dijo que no te dará una cita, papá.

Claro. -No te recibirá.

No se cita con los familiares de los imputados.

Eso ya lo sabía yo, estas cosas no se pueden

hacer por las buenas, se hacen por las bravas.

-Por las bravas...

Es un juzgado, no una verdulería.

Hay un procedimiento... Estoy de procedimiento

hasta las narices. Son tres semanas

de procedimiento y mira...

-Hubiéramos conseguido mucho menos por las bravas.

Este juez es muy duro con los casos de drogas

y hay que hacerlo bien.

A su tiempo.

Será duro con quien le da la gana.

Mira qué duro fue con Felipe, que lo soltó.

¿Sabes por qué? Porque Goyo y el juez son amigos.

No le des más vueltas a eso. Pensemos en otra cosa.

¿Y las visitas?

-Tampoco.

Las reglamentarias, los martes y los viernes.

Pero nada más. ¿Y Nochebuena?

-Como mucho hablar por teléfono.

A ver, hijo, ¿le dijiste quién soy yo?

Me cago en la leche, no puede negarse

a recibirme a mí, solo pido la provisional.

-No insistas, si no puede ser, no puede ser.

¿Quién lo dice? -Yo, que soy abogado.

Qué abogado, si nunca ejerciste.

-Qué sabrás tú que eres tan listo.

Ya está bien, tampoco es quedarse de brazos cruzados.

-¿Quién dice que los crucéis? Tenéis que seguir intentándolo,

pero con cordura.

¿Me das lecciones de cordura

si siempre hiciste lo que te dio la gana?

-Digo que las cosas no se hacen así.

Si nos enfrentamos a un juez como este,

hay que hacer las cosas bien. No hacemos nada por las bravas.

Que no, hombre, que no...

-¿Qué pasa que molesto al señorito?

No.

-Pues te jodes.

Tanto leer, tanto leer.

¿Qué te crees más listo por eso?

Te crees más listo, ¿no?

Que me mires cuando te hablo, hostia.

Que no pasa nada, chaval...

Es que hay que enseñarte modales.

Anda, dame un truja.

No seas rata, que yo sé que tienes pasta

y a los amigos hay que invitarlos.

No tengo tabaco.

-Pues lo compras, coño.

¿O qué pasa, que te lo guardas

para ti solito? ¿Para pillar farlopa?

¿A quién le pillas?

A nadie, no tengo ni tabaco ni farlopa ni nada, lo siento.

-Un camello que no se mete.

No me jodas, guaperas.

Ahora mismo me vas a poner un tirito o te empapelo

la jeta con el puto libro ese.

A los amigos...

No se les miente.

-Cinco mil pesetas... -51 748...

Ahora estoy contigo, Josete.

¿Qué hay? Tienes el bar como una tómbola, chico.

-Es Navidad. No digas bobadas,

es una Navidad de mierda.

Merche ni quiere hacer la cena, anda, ponme un café.

-Pero... ¿Qué vais a cenar? Un filete con patatas.

-¿Un filete con patatas?

Por favor, me encargaré de todo.

Hago la compra y friego. Así Merche no tiene

que hace nada, joder, la familia unida

para lo bueno y lo malo que ya tenemos lo de Carlos.

Pues te lo agradezco, así le arreglas

la noche a Merche.

-Claro. ¿La loba no, no?

-No, está en Benidorm con el Matamulas.

Dice que este año prefiere que las niñas

vivan la Navidad en la playa.

Nos ha jodido. -En fin.

Bueno, ponme el café.

-Hoy toca visita, ¿no?

Pues sí, hoy toca visita.

-¿Quieres llevarle algo? Jamón, queso... Algo, no sé.

Bueno, le preparo una bolsa con un poco de todo.

Vale, y cóbrame a mí lo que haya comido el chaval.

Josete, hijo, muchas gracias por venir.

-Hola, Antonio.

Vamos a ver, yo solo quiero que me cuentes

cómo te fue tu interrogatorio con el juez.

Que me lo cuentes todo. Qué te pareció,

qué te preguntó, qué le contestaste,

todo, todo lo que pueda ayudarme.

-Le aseguro que Marcelo y yo testificamos

a favor de Carlos. Eso lo sé.

¿Qué le contaste?

-Que nunca le vimos vendiendo droga.

Ni drogándose.

Le dijimos que era incapaz de hacer algo así.

Pero el juez dijo que no le importaba

nuestra opinión, solo los hechos.

¿Y cuáles son los hechos?

-Pues que no vimos a nadie. Ni a Carlos ni a nadie

dejando la droga allí.

Felipe ya no trabajaba. ¿Os preguntó por Felipe?

¿Qué le dijisteis?

-Que hacía tiempo que no pisaba el bar.

Que casi ya vendió su parte del negocio a Carlos.

Que solo iba de visita.

-Bueno, si me das unos días, me lo pienso

y te llamo con lo que sea.

Sí, no te preocupes.

Vale, adiós.

-¿Ese idiota otra vez?

-Pues sí.

Quiere saber si voy a hacer su nueva película.

-Le habrás dicho que se olvide, ¿no?

-Pues no.

Le dije que me lo pensaré unos días.

-El cine de Juan Alba es basura, fin del pensamiento.

-Yo necesito trabajo y tengo un hijo.

-Ese es el problema de los cómicos, el dinero.

Os cegáis con él.

-¿Qué quieres que haga? No tengo nada.

-Tú misma, pero que sepas que si la haces,

te encasillarán.

Y el director un gilipollas integral.

-Lo sé, pero al menos es una película.

-¿Y la nuestra no lo es?

-Cuando la hagamos, sí, pero ahora lo veo complicado.

-Muchas gracias por la confianza.

-Es que solo a ti se te ocurre pedir a Néstor Almendros.

Un director que trabaja en Hollywood, con un óscar...

¿Y los de aquí, no te gustan?

-Inés, Néstor Almendros es español y no veo

por qué no quiera venir a trabajar a España,

sobre todo, en una película mía.

-¿Pero no pueden ir más deprisa?

No, hija, porque van muy cargados.

Son los Reyes Magos, pero no te preocupes

que te traerán muchos regalos.

-¿Pero si les ayudamos a llegar antes?

No sirve y déjalo ahí que lo estropearás.

-Manolito dice que en su casa los regalos los trae

Papá Noel y es mejor porque así tiene más tiempo para jugar.

Dile a Manolito que Papá Noel aquí no viene,

no conocemos de nada a ese señor y aquí vienen

los Reyes Magos y date prisa que siempre que vamos

a casa de esa niña a jugar, llegamos tarde.

Pórtate bien. -Mamá, ¿estás bien?

Claro que estoy bien, hija.

-Ay, que me aplastas.

¿Quedaste con Estefanía? A ver lo que le digo.

Pues piénsatelo bien.

Porque yo creo que ahora mismo no te conviene estar parada

dándole vueltas a la cabeza.

Vamos.

Hasta luego. Adiós.

Vamos, María.

-Eh, ahí va... -Pasa... Pasa...

-Estad por aquí, coño.

-Goool, goool.

(SE PIDEN LA PELOTA UNOS A OTROS)

-¿Tú sabes que te has sentado en mi sitio, guapito de cara?

No.

Pero perdona.

Perdón, ¿es usted su señoría don Luis Mayoral?

-Sí, ¿nos conocemos?

Soy Antonio Alcántara, padre de Carlos Alcántara.

Llevo tres días, su señoría, pidiéndole una entrevista.

-Y se la denegué, ¿no es así?

Creí haber sido muy explícito. Lo fue, lo fue.

Perdone este atrevimiento, solo le pido un minuto.

Si lo hago es porque estoy convencido

que mi hijo es inocente.

Quería plantearle la posibilidad

de dejarle en libertad provisional bajo fianza.

No hay problema, señoría, él está muy arraigado

en Madrid, con familia, amigos y un negocio.

-¿Tiene usted idea de lo improcedente

que resulta su actitud?

Pues claro que sí.

Lo que demuestra lo desesperado que estoy.

-Lo que me pide es imposible. Los cargos que pesan

sobre su hijo son muy graves.

Y dado que como presunto narcotraficante, sin duda,

tiene dinero, he considerado que hay riesgo de fuga,

tenga o no tenga familia.

Y en cuanto a su inocencia, recuerdo que fue detenido

con una dosis de cocaína en su poder.

Si tiene pruebas de su inocencia,

apórtelas al juicio y mientras, no vuelva a molestarme.

Busco pruebas, su señoría.

Ahora solo le pido un gesto.

Dos días.

Déjele dos días para la cena de Nochebuena en casa.

Le juro que no se escapa, se lo pido, desesperadamente,

como padre que soy lo entenderá porque tendrá hijos.

-Tuve uno... Murió de sobredosis.

-Muy buenas noticias, llegué a un acuerdo

con una empresa textil para la línea

de lencería y baño.

Cuando tengas los diseños Cuando tenga los diseños...

-No fue fácil, pero bueno, Confecciones Martorel

me aseguró que con los patrones a tiempo, lo tendremos

todo listo para enero o así.

Es que los patrones no los voy a tener a tiempo.

-Estás un poco retrasada... Sí, eso es, lo estoy.

Con las Navidades y todo tú sabes el follón que tengo.

-Es normal, se te juntan muchas cosas.

Además, oí que tienes problemas...

¿Qué has dicho?

-Pues que no quiero cargarte con más problemas.

¿Qué sabes de eso?

-Perdóname si he sido indiscreta, yo no sé nada

ni quiero saberlo, solo oí rumores en la asociación.

¿Rumores de qué?

-Pituca contaba el otro día... Pituca...

Será posible cómo pregona por ahí mi vida

y menos la de mi hijo.

-Lo siento. No, si no tienes la culpa,

la verdad es que...

Me trae sin cuidado ahora mismo los patrones, el desfile...

Te buscarás a otra socia porque no estoy

para estas tonterías.

-No es tontería, solo lo puedes hacer tú.

Sin ti no hay desfile.

Me da igual que no lo haya.

¿No entiendes que no estoy para desfiles?

Coge los patrones y vete, por Dios.

-En cuanto supe lo de tu hijo

vine a verte porque me imagino cómo estás.

Si te lo imaginas, por Dios, vete.

Déjame sola, Estefanía.

-Quedamos con los de la asociación

en entregar esa ropa.

Hay compañeras esperándolas y las necesitan.

Lo siento por ellas, yo también tengo problemas

como todo el mundo y no puedo con todo.

-Si estoy aquí es porque sí puedes con todo.

Puedes ayudar a tu hijo y a nosotros.

Por favor.

Creo que me sobrevaloras.

Ahora mismo solo soy una madre destrozada

por lo que pasa su hijo.

No soy ninguna heroína.

Vete, de verdad.

-Buenas noticias,

Néstor Almendros hará la película.

-Genial, ¿lo ves? Bueno, ¿y quiere cuándo?

-Puede incorporarse la última semana de febrero.

Esas son sus fechas.

-Pero cómo que febrero.

No, eso no puede ser.

Eso es invierno.

No, "Sombras en la penumbra" es una película de otoño.

-Otoño, invierno, ¿eso qué importa?

-Claro, la historia funciona igual.

-No, no funciona igual.

Ni la luz, ni los espacios naturales.

Además, si empezamos en febrero nos metemos

en primavera, imposible.

A ver, escuchad eso.

"Las cuatro estaciones". Esto no es primavera, es otoño.

-Puedes empezar por las localizaciones

más importantes y luego se falsea.

-No, de eso nada, ni falseos ni decorados de pega.

Se rueda en los espacios donde está la acción.

Además, febrero, joder es muy pronto,

no me da tiempo a prepararla bien.

-Pero si la tienes casi preparada ya.

-No lo suficiente, tengo que planificar

sobre el terreno.

Mimetizarme con la sociología del lugar.

Ensayar con los actores, pruebas de luz...

-Qué pruebas de luz, tendrás a Néstor Almendros.

-No delego en nadie.

Te lo dije, o se hace bien o no se hace.

Que suficiente basura hay en el cine español.

Yo hago arte, no entretenimiento.

-Seguro que llegaremos a una solución.

-Sí, la hay, o Néstor cambia las fechas o...

Me consigues a Vittorio Storaro.

-Es más difícil que Néstor.

Muchos operadores españoles harían

muy bien la película.

-Pues los tendrás a ellos, pero no a mí.

-Pues a este paso, te quedas sin actriz.

-Inés, ¿se puede saber dónde vas?

-A tomar el aire.

De verdad, no hay quien te entienda.

-Ahora nos vemos, en veinte minutos, hasta ahora.

Me voy, Pepe Mondragón me hizo un hueco

para hablar de Carlos.

¿Quién es Pepe Mondragón? -¿No lo dije?

No. -Es un compañero

de la facultad, trabaja en el bufete de su padre.

Es el mejor defendiendo a narcos.

Como que a narcos. -Es especialista en narcos.

¿Y qué tiene que ver un especialista con tu hermano?

-Si no soy especialista ni tengo experiencia

en casos de drogas, será buena la ayuda para la defensa.

O no, todo lo contrario. Si este tal Pepe Mondragón

es especialista en defenderlos y es el abogado de tu hermano,

es como si le pusieras una etiqueta de soy culpable.

-Papá, despierta. A Carlos no le acusan

de tener una maceta de marihuana en el balcón,

le acusan de contrabando.

Tenemos que tener la mejor defensa posible.

Intentas hacer las cosas a tu manera y yo a la mía.

A tomar por saco, si lo crees, yo también.

Conozcamos a ese Mondragón, para eso le pago.

¿Qué opinas, Merche? Me voy con vosotros.

¿Por qué no te quedas que me llamará Maceiras

que me pondrá en contacto con un pez gordo?

Cuando llame, mi madre cogerá el mensaje

y me dará el recado, así que me voy.

Pues coge las cosas, después vamos a Carabanchel.

Lo tengo todo preparado. -Muy bien.

¿Estás seguro, hijo? -Sí, no perdemos nada.

Si es el mejor...

Santa Rita, eres la abogada de lo imposible,

y sabes por los momentos tan dolorosos

que estamos pasando mi familia y yo.

Te ruego, desde lo más profundo de mi corazón,

que hagas todo lo que esté en tu mano

por salvar a mi nieto.

Te estaré, eternamente, agradecida.

Dios te salve, María. Llena eres de gracia...

Bendita tú eres entre todas las mujeres

y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

-Afloja la pasta, guapito, y no te hagas el tieso

que no cuela.

Déjame, Salazar, que no tengo nada.

Déjame.

(LE MANDA CALLAR)

Me joden los guapitos que van de pastosos,

pero luego no se tiran el rollo con los colegas.

¿Esto es todo lo que tienes?

Bueno, pues mañana, más.

Cuando venga tu mami se lo pides.

Y, luego, se lo das a tu amiguete, Salazar.

Esto es como los impuestos, cuando toque, pagas.

Y hoy toca.

(TOSE)

-En el peor de los casos conseguiré la menor

condena posible y luego, después,

solicitaremos la condicional.

Un momento, creo que no entendió nada.

Eso no puede ser así.

Mi hijo tiene que salir libre ¿me entiende?

-Sí, alguien le puso el paquete en el baño,

le metió la papelina en el bolsillo...

Su hijo no tuvo nada que ver.

Esa es la verdad, mi hijo es inocente.

-Francamente, me da igual si es inocente o culpable.

No se ofenda, yo soy un profesional

y este bufete conoce muy bien la ley,

su trucos y trampas.

Toni, busca cualquier resquicio para anular la acusación.

Si el registro se hizo de forma legal,

si hay defecto de forma...

Es que usted no lo entiende, queremos que se sepa

que Carlos es inocente.

-Se equivoca.

Lo que quieren es que Carlos salga a la calle.

Se equivoca usted, hasta aquí llegamos.

-Papá, siéntate. No me entenderé con este señor.

-Papá, intenta ayudar. Haced el favor de sentaros

y escuchadle.

Por favor.

Perdone.

-Probar que la droga no era suya, no será fácil.

Nos defenderemos atacando.

Buscaremos el flanco débil de la persona

que consideran responsable.

Ese es Felipe.

Pero no dirá nada. -Me dijeron que era amigo

o vecino de sus padres.

Más vecinos que amigos. -Pues deberían entenderse,

al menos, aparentarlo. Si quedara con él,

le apretaría las tuercas y forzaría un acuerdo.

Con Felipe no, pero con su madre...

Podría ir a hablar con Pituca.

Bueno...

Pues muchas gracias,

señor Mondragón, no me haga caso.

Y haga lo que tenga que hacer lo que sea necesario

para sacar a mi hijo de la cárcel.

Perdóneme que me puse un poco nervioso.

Muchas gracias.

Gracias, hijo.

-Gracias. Adiós, buenas tardes.

Hola. Carlos, hijo.

¿Cómo estás?

Bueno... Tirando.

Tienes que ser fuerte. Estamos todos contigo.

Y la abuela te envía muchos besos.

Carlos, estoy haciendo todo lo posible

para sacarte, hijo, te lo prometo.

No prometas, anda. Sé que no hay nada que hacer.

Hablé con Maceiras, el de la UCD.

Tú habla con quien sea, pero no te hagas ilusiones.

Esto no es una película donde todo acaba bien.

Que no seas cenizo, acabará bien, claro que sí.

Pero necesito que me ayudes, tienes que ayudarme, hijo,

que me parece que no me ayudas.

¿Me entiendes?

La papelina...

¿De quién coño era la papelina?

¿Era tuya o no era tuya?

Ya te dije que no. Carlos...

¿Quién te puso la papelina? Dínoslo.

Ya os lo dije, la encontré en el suelo.

Que no me lo creo, hijo. -Papá, déjalo

porque no lo va a decir, es imposible.

-Carlos, que te traemos la máquina de escribir.

Genial...

A ver si puedo usarla. Como que si puedes usarla,

úsala, entretente con eso y termina la novela.

¿Necesitas algo más?

Dinero.

Lo ingresáis en la cuenta de Peculio.

No hace falta que me deis nada. Tengo en casa.

Hijo, te dejamos unos embutidos de tu tío Miguel,

¿por qué quieres más dinero?

Traédmelo, por favor.

Aquí dentro puedes comprar lo que sea.

Ya que tengo que estar, que no me falte de nada.

Que dice que se puede comprar lo que sea.

-Papá... Pues no me tranquiliza.

-Carlos, no te preocupes voy a tu casa y...

¿Qué tienes ahí?

¿Es un golpe? Nada...

¿Qué te pasó? No es nada, hombre...

Acércate, hijo...

Carlos, hijo. No me pasa nada.

Tráeme el dinero, es lo más importante.

Perdone, oiga. Te queremos mucho.

Hijo, cuídate.

Por Dios, cuídate.

Adiós, buenas.

Perdone, soy el padre de Carlos Alcántara, Antonio.

Vi que mi hijo tiene un moratón en la cara,

¿le pasó algo con algún interno?

-Yo no lo creo.

Su chaval no es de los conflictivos.

Bueno, me gustaría... Si puede echarle un ojo

a mi hijo para que no le pase nada malo, ¿entiende?

Si es tan amable de aceptarme esto por las molestias

que le pueda ocasionar.

-Señor Alcántara, si así se queda más tranquilo.

Pues sí, me quedo mucho más tranquilo.

Gracias, y buen servicio.

Pues ya no sé qué pensar.

No sé qué pensar,

no sé qué es lo que está bien,

lo que es mentira o lo que es verdad, no sé nada.

No sé si el tontolaba de mi hijo

es capaz de hacer una tontería así.

No sé cómo puedes dudar de él.

Pues porque miente más que habla.

Mienten a sus padres y hacen lo que quieren.

Él es incapaz de hacer una cosa así, no lo conoces.

Eso creemos nosotros.

La culpa es mía.

Algo habré hecho mal.

Muy mal lo he tenido que hacer o no he hecho

lo que tenía que hacer

para que me salgan así, porque al final,

todos fueron a la cárcel.

Bueno, todos menos María. Pero dale tiempo.

Qué poca gracia tienes, de verdad.

Ahora que lo dices, a lo mejor sí.

A lo mejor la culpa es tuya.

Por no haber estado cuando tenías que estar.

-Qué lástima, Miguel, pasar la Nochebuena solo...

-¿Quién pasará la Nochebuena solo, por favor?

Si digo que prepararé la cena es que no voy

a estar solo.

Vendrá toda mi familia, mi hermano, cuñada,

Françoise desde Francia,

mis sobrinos, menos Carlitos, el pobre

no puede, seremos ciento y la madre.

-¿Carlos no vendrá? -¿Le pasa algo al chico?

Lleva días que no pasa por aquí.

Yo pensé que le puede pasar algo al chaval.

-No estará enfermo, ¿no?

-Carlos no...

No podrá venir a cenar con nosotros...

Porque está en la cárcel.

-Hostia... -¿Está en la cárcel?

¿Carlos?

¿Qué ha hecho? -No ha hecho nada.

No ha hecho nada, es un asunto burocrático,

esto de la justicia que perjudican al débil.

Son cosas del bar que ya os contaré...

Buenos días. -¿Qué tal?

-Buenos días, don Antonio.

Mucho frío.

¿Está la cafetera encendida? -Sí.

Pues ponme un café solo y cortito.

-Paco, venga. -Marchando ese café.

-El café... ¿Qué hay, Pili?

-Hola, Antonio. -Vamos, venga, cortito,

como le gusta a mi hermano.

¿Qué tal la visita al tío Manolo?

¿A quién?

-Al tío Manolo, la visita.

Ah...

Pues muy mal, muy mal porque el tío Manolo

está muy mal.

Y hay que sacarle de ahí ya si no, no sé qué pasará.

-Y Merche, ¿cómo lo lleva?

Pues lo lleva muy mal porque ya sabes

que le tiene mucho cariño.

Y hoy irá a ver a Pituca que es como ir al dentista.

Paco... -¿Sí?

Ponme otro azucarillo, que necesitaré más energía.

-Lo que usted diga, y que si vuelve a ver

al tío Manolo, le da recuerdos y ánimos de mi parte.

-Bueno, y de la mía, también, claro.

-¿Quieres tomar algo?

-No, estoy bien, gracias.

-¿Cómo está Mario?

¿Se acostumbra a su nueva vida?

-Bueno, ahí está, hace lo que puede.

¿Vivís en Santa Ana, no?

-Sí, comparto la casa con un amigo.

-Tienes mérito si consigues que Mario se acostumbre a eso.

-Gracias.

Verás, Marisa, yo... Venía a pedirte un favor.

-Te escucho, pero siéntate, mujer, no estés de pie.

-Gracias.

Es que tengo una duda.

Y me gustaría que fueras sincera conmigo.

-Tienes mi palabra.

-¿Tú crees que Mario, realmente, hará la película?

-Mario ha hecho tres películas en veinte años.

Y no es que no quiera hacer más, simplemente,

le da miedo hacerlas porque...

Le horroriza el fracaso.

Le da pánico hacer una vulgaridad.

Y eso le paraliza antes de cualquier rodaje.

Y busca mil excusas para evitarlo.

-Bueno, pero las otras tres las hizo.

-Mira, Inés...

Mario ha podido ir de artista y de exquisito,

porque no vivía del cine, vivía de mí.

Él hizo esas tres películas

porque yo me empeñé personalmente.

Él ponía su talento, yo mi dinero,

y, sobre todo, la voluntad en terminarlas.

Pero esa vez...

Tal como ha ido todo, comprenderás

que no me empeñe en ayudarle.

Así que...

Conociéndole como le conozco, francamente, Inés,

no creo que la haga.

Te repito que mi hijo no tiene nada que ver

con lo que hizo Carlos.

Pero es que es inocente, el único error

que hizo fue confiar en el tuyo.

-Qué disparate, Mercedes. Felipe no pudo hacer

esas barbaridades.

Yo no eduqué así a mi hijo, que lo sepas.

Mira tú qué hiciste con el tuyo.

No hay peor ciego que quien no quiere ver.

-Pero a ver, ¿me puedes explicar

a santo de qué, Felipe, se dedicaría a vender droga?

¿Por dinero? Felipe no necesita dinero.

Nunca ha necesitado nada.

Por eso mismo.

Tu hijo siempre tuvo lo que quería.

Hasta el bar fue un entretenimiento.

Se cansó y buscó una manera más fácil

de pagar sus caprichos.

-No sé cómo te atreves a...

Bueno, sí, sí lo sé. Por envidia.

Siempre nos envidiasteis y para salvar a Carlos,

lo pagáis con Felipe.

Por Dios, Pituca, solo te pido que habléis con vuestro hijo

en confianza y que os cuente qué tiene que ver en todo esto.

Y según qué os cuente vais al juez

y que cambie la declaración.

-Mira, no me insistas ya te dije que no haré eso.

¿Y por qué tienes miedo si estás tan segura

de que es inocente?

-Mercedes, hablemos claro.

Como madre no puedo admitir que mi hijo venda drogas.

Pero aunque lo admitiera...

Me iba a dar, exactamente, igual.

Es mi hijo y Goyo y yo lo protegeremos

por encima de todo y caiga quien caiga.

¿Entiendes?

Te entiendo.

-Vosotros haríais lo mismo, ¿o no?

No.

Nosotros no haríamos lo mismo.

Por mucho que nos doliera, no consentiríamos

que un inocente fuera a la cárcel

por la cobardía de un hijo nuestro.

-Basta ya, Mercedes.

Aquí el inocente es Felipe hasta que se demuestre

lo contrario y eso lo dice la ley.

Parece que esa ley, en la que desconfío,

dice que mi hijo es culpable hasta que se demuestre

lo contrario, y te aseguraré que demostraré que es inocente.

Caiga quien caiga.

Música.

Ya estoy aquí, Blas.

Hola, Sandra. -Hola, Antonio,

¿quería hablar conmigo? Pues sí, de negocios.

-¿De negocios? ¿Y de qué tipo de negocios?

Pues no de los que imaginas.

Vamos a ver, recuerdo que el día que vine

porque pensabais que iba a cerrar el bar,

me dijiste que tenías un novio en la cárcel.

-Sí, Kiko.

Ah. -Está en la de Carabanchel.

Ah, está en Carabanchel. -Pero que es muy buen hombre,

lo que pasa que tiene muy mala suerte.

Ya imagino. Necesitaría que tu novio me hiciese un servicio,

pagando, claro está. -¿Que le haga un servicio?

¿Mi Kiko, a usted? Es por mi hijo Carlos, el pequeño.

Si Kiko me hiciera el favor de estar cerca de él y protegerle

yo se lo agradecería toda la vida,

incluso miraría con otros ojos el negocio, ¿entiendes?

-Sí, claro que sí. Delo por hecho, vamos.

Es muy urgente.

Chistan.

Chistan.

Oh. -Afloja la pasta, guaperas,

que estoy tieso.

Que no tengo nada, joder. -Ja, ja, no, no me lo creo.

Ayer estuvieron tus viejos y te darían pasta.

¿No te vale con lo que me quitaste ayer?

-Es que ayer era ayer, y hoy es hoy, ¿sabes?

Y hoy también toca.

Oh.

-¿Ves a este chaval, eh, lo ves?

¡Contesta, joder, que te estoy hablando!

-Sí. -Pues ni me lo despeines

o te meto una mano de hostias que no te reconocerán.

¿Te quedó claro, pringao? -Sí

-Venga, fuera de aquí.

Ven aquí, anda, que pareces un pollito ahí todo acojonado.

¿Estás bien?

Tira, anda.

Por cierto, yo me llamo Kiko.

Yo Carlos. -Tú, Pollito.

Ah...

-¿Te duelen los huevos o qué?

Un poco.

-Pues más te van a doler cuando lleves aquí 6 años, chaval.

-Estoy muy preocupado, Juana, no me gusta dejar a Carlos así.

Ahora, tengo muchas ganas de veros, ¿eh?

¿Vais a pasar buena noche sin mí?

Ja, ja, anda, pásame a Santiago que me quiero despedir.

Chiquitín.

Si es Santiago, que su abuela quiere hablar.

-Que estoy aquí con las abuelas. -Y su tía,

porque yo soy su tía. -Está tu tía María también.

Y la bisabuela, ¿eh? -Sí, la bisabuela, oye,

te tienes que portar bien con mamá, ¿eh?

Que no me entere que te portas mal.

Bueno, en nada estoy ahí, te quiero.

Mira, te voy a pasar a la abuela, un besito, adiós.

Hola, hola, cariño.

Hola, chiquitín, feliz Navidad.

¿Sí, qué le has pedido a los Reyes Magos?

A los Reyes Magos.

-No, mamá, allí es Santa Claus. Ah, que es Santa Claus.

En tu carrera mandas tú

y no cualquier soplagaitas, por mucho que tenga

un oso de oro del festival de Berlín, hija,

la vida no es sólo cuestión de osos.

Osos también tienen en Riaño y van a hacer un pantano.

-Ja, ja, ¿qué tendrá que ver? Pues tiene que ver, tiene que ver.

-Es muy mala suerte, de verdad. Yo no lo veo así,

¿no vas a hacer una película? Pues ya está.

Eso sí, tienes que decírselo al soplagaitas este,

que vea que la decisión es tuya, siempre con la verdad por delante.

-En cuanto le vea, ahora mismo se lo digo.

Sabes que te quiero mucho, que confío mucho en ti.

-Ja, ja, ja. Dale un beso muy grande.

Y el burro, sí, que se acuerda del burro del pueblo.

Que sí, cariño, volveremos. Mira,

tu tía Inés que te envía....

Merche, deja ya a la tía Inés y cuelga el teléfono,

tengo que recibir una llamada de Maceiras.

-No te das por vencido.

Pues no me doy por vencido, hijo, ¿qué me voy a dar por vencido?

Teléfono.

¿Dígame? Sí, sí, un momento, por favor.

Maceiras. Ah, ¿te das cuenta, parina?

Que eres un parina, coño.

La esperanza es lo último que se pierde, no pienso perderla.

Dime, Maceiras.

Por Dios.

Imposible.

Ya.

¿Con quién?

Pues no está mal. Ya, ya sé que ha sido muy difícil.

Que sí, hombre, que sí, imagino que esto es muy difícil,

sobre todo un día como hoy.

Pues nada, te lo agradezco mucho, Maceiras.

Feliz Navidad, y ya sabes dónde me tienes.

Adiós.

¿Qué te ha dicho? Que no puedo ver

al subsecretario del Ministerio de Justicia.

Me dijo que me consiguió una cita con el director general

de Instituciones penitenciarias, hijo,

que para ser hoy tampoco está mal.

Tampoco está mal, parina.

Tampoco está mal, ¿verdad?

-No, no, no está mal.

Oye, que muchas gracias por lo de antes, ¿eh?

Me libraste de una buena. -Agradéceselo a tu viejo.

¿A mi padre?

-Es un trato con él, yo te protejo mientras que estés aquí.

Mi padre te paga para que me defiendas.

-Eh, yo no soy un pesetas, lo hago por mi chorba,

favor por favor.

Ella dice que eres legal y de mi chochito me fío a muerte.

Pero tu novia no me conoce.

-Curra para tu viejo y dice que él es también muy legal.

¿Trabaja en la estampadora de banderas?

-¿Qué estampas? En el club, coño.

En el club.

-Lo ves como eres un Pollito.

Teléfono.

Música.

Para la música.

-¿Sí, diga?

Hombre, Juan, soy Mario.

¿Qué tal? Bien, bien, bien.

Dime, ¿qué quieres que le diga?

Pues ya se lo diré, claro que sí.

Gracias. Adiós, Juan, adiós.

Día 9 a las 11 de la mañana tienes el primer ensayo

de la nueva película de Juan Alba.

-Ajá. -¿Cuándo pensabas decírmelo,

o no pensabas decírmelo? -Te lo quise decir ayer...

-Pero no me lo dijiste. Firmaste un contrato sin contar conmigo.

-Claro, es que yo firmo lo que a mí me parece,

pasa que como no estás acostumbrado a que te lleven la contraria.

-Te arrepentirás de esto, no sólo por hacer la peli de Juan,

sino por no hacer la mía y desafiarme.

-Estoy mirando por mis intereses, que es lo que haces tú siempre.

-Sí.

Si no confiamos el uno en el otro

no sé qué hacemos aquí viviendo juntos, Inés, la verdad.

Oye, Kiko, ¿y tú cómo ves lo mío?

A mí me metieron aquí por la cara, todavía no tengo ni juicio.

-No es por putearte,

pero la verdad es que tienes encima un marrón que te cagas.

El rollo de la ley es un full, ¿sabes, tío? Va como el culo.

¿Y quién lo paga? Los pringaos.

¿Tan mal lo ves? Lo primero es el juicio, tronco,

que siempre va para largo,

y como sea un asunto chungo y haya cantidad de pringaos,

te lo digo yo, te dan las uvas. Yo llevo aquí la tira

y a un colega mío le tardaron 2 años en salir el juicio.

Bueno, ¿y después, cuánto me puede caer?

-¿Por posesión y tráfico?

Joder, como te toque un juez chungo de los que

le tienen gato al tema de la farlopa te puedes dar por jodido.

Los hay que pillan a un membrillo como tú

y para dar ejemplo y acojonar a la basca le fríen.

Al colega este que te digo le trincaron lo que a ti

y entre agravantes y rollos le cayeron 10 años.

¿10 años? -Sí, tío, sí.

Así de full está la cosa.

(JADEA)

Y reza porque ningún membrillo la haya palmado con tu farlopa,

porque entonces te colocan un homicidio y se quedan tan anchos.

Lo tienes jodido, Pollito. -¡Callaros ya, coño!

(CHISTA) Diez años, diez.

-Bueno, pues nada.

Ya están listos todos los ingredientes,

voy a cocinar besugo,

que hay quien prefiere pescado a la carne, por ejemplo yo.

-Es menos indigesto, sobre todo para la cena.

-Que no, que no, Pili. Paquita nos tenía a todos mal acostumbrado,

todo el mundo comiendo a la carta como si fuéramos duques o algo así.

-¿Qué es esto? -Esto es un roscón, don Miguel.

-Vamos a ver, un roscón se come en reyes.

-No, un roscón se come cuando uno quiere.

Eh. -Déjame, hombre.

-Miguel, es Françoise. -Oh, Françoise.

-De mi parte... -Cállate, hombre.

Françoise, ¿qué tal hija, ya estás aquí?

¿Cómo?

Pero hombre, por Dios, ¿pero cómo dices esto a estas alturas?

Si tengo...

¿El Caribe?

¿Que te vas a pasar la navidad al Caribe?

¿Pero al Caribe te vas sola o con quién te vas?

-No, si no me meto en tu vida sólo es por saberlo.

El Caribe no está aquí al lado.

Ya.

Bueno, hija, estamos aquí pues tu familia, tu padre,

estoy yo aquí solo, había pensado...

No, eres azafata y me imagino que tendrás billetes...

siempre que quieras, bueno, ir al Caribe...

No, no, no te digo lo que tienes que hacer, hija, ya eres mayorcita.

Anda...

"Au revoir mon chéri"

"Au revoir".

Es que entre quedarse aquí con la familia en San Genaro

o irte al Caribe con un novio, pues...

Ay.

Esta noche puede estar bien, ¿no?

-Ya te digo, tronco.

Ay.

-Va a ser una noche supermovida, no la olvidarás en la vida.

Hombre, son Los Chunguitos, ¿eh?

-Tronco, no te enteras de nada.

(CHISTA) Eh, tú a tu rollo, eh,

como si nada, pero pon la oreja.

Tengo un "business" entre manos que vas a flipar,

te lo digo porque te tengo ley, pero calladito como un muerto

que si no nos cortan los huevos, ¿eh?

¿Qué pasa? -Nos damos el piro esta noche.

¿Qué? -¡Calla, hostia!

-Nos ayudas a montar el circo y a cambio te vienes con nosotros.

El Mingo está en la celda de aislamiento

porque le dio un viaje a uno,

así que hay una plaza libre, eres un tirillas y cabes.

¿Quepo dónde? -En un bafle, tío, alucinas.

Nos piramos en un bafle después de la verbena.

Que no, que no. -Eh.

¿Cómo que no, tronco? No me jodas, ¿eh?

Me empeñé yo en que sustituyas al Mingo

porque le juré a Sandra que te cuidaría.

¿Esto es cuidarme? -Ya te digo.

Adonde vaya yo te vienes tú, te lo juro.

Eh, no pienso dejarte aquí tirado.

Mira, Kiko, yo te lo agradezco,

pero a mí estas cosas no se me dan bien, que no,

además, todavía no salió ni el juicio ni nada, paso.

-No seas pringao, tío, te lo pongo a huevo,

no te verás en otra igual, joder, no es ningún full.

El concierto es a la tarde pero la recogida es a la noche,

esta noche hay menos guardias, y los que hay están a su rollo,

y encima muchos le dan a la priva.

A mí esto me viene grande. -Si está tirado, colega.

Eh.

Nos hemos apuntado voluntarios para recoger los trastos

y echarlos al camión, el conductor está en el ajo,

no es ningún full. Ya, y los músicos también.

-Calla, hostia.

Que no se enteren que la jodemos.

Nos piramos en el camión y fuera está todo controlado, tío,

tenemos que llegar a Portugal, y luego Brasil, tío.

Ahí llamas a tu viejo y que nos pase pasta.

¿Eh, qué dices, Pollito, te apuntas o qué?

Tienes hasta la noche.

Timbre.

Timbre.

Karina. -Hola, Mercedes.

Qué alegría.

¿Ya te han dado el alta? -Sí, acabo de llegar del hospital,

he venido a pasar las vacaciones con mi madre.

Anda, pasa y siéntate.

¿Cómo te encuentras? -Bien, mejor.

Josete me ha contado lo de Carlos

y quería saber cómo está.

Pues está mal, pero bueno,

le conoces, él está aguantando el tipo.

-Es que todavía no me lo puedo creer.

Josete me dijo que habían encontrado...

cocaína en el Fly, pero poco más.

Pues sí, por lo visto encontraron un paquete de droga.

-Pero eso lo pudo poner allí cualquiera.

Vamos, es que no me imagino que alguien piense

que Carlos trafica con drogas, está totalmente en contra de eso.

La puso otra persona y no tenemos pruebas.

-Pero si no hay pruebas tampoco las hay contra él,

¿por qué está preso entonces?

Bueno, es que aparte de encontrar la droga

le encontraron a él algo en el bolsillo.

-Que eres un muermo, ¡Carlos!

O sea, que no la tiró.

que la tenía en el bolsillo.

¿Qué es lo que dices?

-Que esa papelina era mía.

¿Cómo que era tuya?

-Carlos me la quitó porque... no quería que me metiera más.

Por eso Carlos no quiso decir nada.

-Yo aquella noche estaba hecha una mierda y...

y Carlos sólo quería protegerme.

Me la dio Felipe.

Felipe, claro.

¿Y tú qué tienes que ver con Felipe?

¿Te das cuenta que por vuestra culpa mi hijo está en la cárcel?

-Lo siento mucho, Mercedes, de verdad.

¿Lo sientes? Pues más lo siente el que se pudre ahí dentro.

Pero si tú eres su mejor amiga.

¿Te das cuenta que por tu culpa tenemos esta desgracia?

-Mercedes, yo no sabía que esto iba a pasar

ni que iba a terminar así, de verdad, yo lo siento mucho.

No me esperaba esto de ti.

Vete, vete ahora mismo de casa porque no sé...

Vete, por favor.

Espera un momento.

¿Estarías dispuesta a declararlo ante un juez?

-¿Pero tú ya sabes lo que me estás pidiendo, Alcántara?

Pues claro que sí,

yo he trabajado muy duro para este partido,

he tragado con carros y carretas, y nunca le pedí nada,

y si ahora estoy pidiendo esto es porque me parece muy justo

y sobre todo muy importante.

-No te lo discuto.

Pero vamos a ver, Alcántara.

Sabes perfectamente que lo tenemos muy crudo

para las próximas elecciones,

esos cabrones de socialistas nos van a zurrar la badana pero bien,

imagínate si encima se corre la voz de que favorecemos

a un presunto traficante de drogas.

Yo te pido un favor para mi hijo porque es él

el que está en la cárcel.

-Todos los que están en la cárcel son hijos de alguien.

Pero el mío es inocente, que quede claro.

No pido nada ilegal, sólo pido que se aplique

una norma establecida que se aplicó otras veces,

nada más, no es pedir tanto.

-Pero si me lo pides a mí es favoritismo y no puedo mandar,

ni influir en ningún juez, y tú lo sabes.

¿Si no hago esto, qué hago, me quedo de brazos cruzados

esperando que mi hijo esté en la cárcel hasta el juicio?

No porque me lo matan, porque mi hijo

no tiene carácter para estar ahí, ¿entiendes?

Te lo pido como un padre.

-Mira, Alcántara, lo más que puedo hacer, y ya es bastante,

siendo Nochebuena,

es pedirte una cita para esta tarde con el juez

de vigilancia penitenciaria que le corresponde a tu hijo

y tú te las apañas con él,

a ver lo que consigues.

-Después del concierto nos llevan al papeo,

nosotros nos quedamos aquí recogiendo los trastos,

cargamos el camión y marica el último.

No, demasiado riesgo. Si nos pillan, ¿qué?

¿No vuelvo a ver a mi familia?

¿No te apetece ver a Sandra? -Yo no quiero verla,

yo lo que quiero es echarle un kiki y quitarme el misterio.

Mira, Pollito,

llevas poco tiempo aquí, pero cuando lleves unos años

te enterarás, chaval.

Que nos lo montamos en Brasil, tronco,

y tu familia puede ir a verte allí, y tu churri también si eso.

Eh, eh, aunque la brasileñas están que te cagas, tío.

¿Eh?

Tú verás, si yo me abro tú te quedas aquí

con el venado de Salazar, es reincidente

conque fijo que le caen 10 años, más o menos lo que a ti.

Os vais a hacer íntimos,

os van a llevar al pabellón de las palomas, chaval.

¿Y tú qué coño haces aquí, desgraciado?

Esto no va contigo. -Ah, es que he oído mi nombre,

y si oigo mi nombre va conmigo.

-Pues no va contigo, tío, y te...

-Alcántara, a comunicar, tu abogado.

¿Tony? -¿Y yo qué sé quién es tu abogado?

-Mira, chico, tu padre me contrató para sacarte de aquí

y lo haré por todos los medios,

pero no me gusta mentir a mis clientes,

hay que ser realistas y saber con qué cartas se juega, y son malas.

No tenemos testimonio, ni pruebas, ni nada,

lo tienes todo en contra.

Me gustaría sacar un as de la manga, pero no tengo,

a no ser que tengas algo que no nos contaste.

-Carlos, contesta.

No, yo tampoco tengo nada.

-Con su permiso, señoría.

-Sí, sí, adelante, pasen, pasen,

y aligeren, que dispongo de poco tiempo.

Buenas tardes.

-Bueno, ya me dirán ustedes de que se trata eso tan urgente

que no puede esperar hasta el lunes.

-Vale.

-¿Qué pasa, Pollito, te lo has pensado?

Eso es, Pollito, con dos huevos.

Sí, señor.

De tanto como los quiero

me tuve que ir a llorar.

porque no tenía trabajo

y me llevaron para allá.

Ay que pena, ay que pena,

ya que pena de mis niños,

que no tienen, que no tienen,

que no tienen mi cariño.

Ay que pena, ay que pena,

ay que pena de mis niños,

que no tienen, que no tienen,

que no tienen mi cariño.

-Yo no puedo hacer nada de eso, señor Alcántara.

Su hijo aún está pendiente de sentencia

y a mí sólo me compete su régimen interno,

y usted debería saberlo, letrado.

Pero es que precisamente del régimen interno

de lo que me gustaría a mí hablarle a usted.

Vamos a ver, a mi hijo ya le pegaron una vez,

y tenemos miedo de que vuelvan a pegarle

o hacerle algo peor, porque no tiene carácter para estar ahí,

que terminan matándomelo.

-Es nuestra última oportunidad, si usted hablara

con el juez de instrucción, dadas las circunstancias...

-¿De qué circunstancias habla?

Pues una muy importante, porque hay un testimonio

que no estaba en la instrucción y que seguro le interesa al juez.

Esta chica sabe de quién era la papelina

que tenía mi hijo en el bolsillo que no era de él,

está dispuesta a contarlo. Cuéntaselo.

-La papelina era mía, yo la tenía...

-A ver, a ver, a ver, pare el carro, señorita, y dígame.

¿Carlos Alcántara y usted son novios?

No, señoría, novios no. -Muy amigos.

-Sí, eso sí. -¿Desde hace mucho tiempo?

-Desde que éramos niños.

-Y usted está muy preocupada por él, ¿verdad?

Haría lo que fuera por él, incluso testificar

lo que sea o mentir para evitarle la cárcel.

-Pero oiga, le estoy diciendo la verdad.

-Letrado,

usted también debería saber que todos los testigos mienten,

y más la amiga íntima del inculpado.

Esto y nada es lo mismo.

Aunque tengan al mismísimo Al Capone

dispuesto a jurar que toda la droga era suya,

no vuelvan a molestarnos al juez de instrucción

ni a mí por este asunto.

Feliz Navidad.

Antonio.

Lo siento, Milano,

te había prometido traerte a Carlos y no lo conseguí.

Perdóname.

No pasa nada.

Lo has intentado y no has podido hacer otra cosa.

pero vamos a seguir intentándolo, ¿verdad? No nos rendiremos.

No nos rendiremos. Prométemelo.

Te lo prometo, pero por favor, no llores.

No lloro, no lloro.

Hoy es Nochebuena y no quiero que se me note,

no quiero que María se contagie de la pena.

Bueno, vamos a bajar a lo de mi hermano

y a comer todo lo que haya cocinado.

Eso, vamos a bajar.

Lo siento, Merche.

Tú has hecho todo lo que podías.

(SUSPIRA)

-¿Cuándo bajamos a cenar? Pues ahora mismo.

Otra cosa, el que se deja algo en el plato

castigado sin postre, ¿estamos?

Dame un beso.

Te estás portando muy bien.

-En este ambiente lleno de añoranzas

de ilusiones y de recuerdos,

y se siente con más intensidad que nunca

el amor recíproco de padres e hijos,

de los esposos, de los hermanos.

Cuando tenéis en vuestro pensamiento...

Gracias, Miguel, aunque yo pocas ganas tengo de besugo.

-¿Ponemos la cinta de villancicos?

-Anda, la cinta, se me ha olvidado.

Lo siento. -Qué bueno está el besugo, Miguel.

Sí, es verdad, qué buena pinta tiene.

(TELEVISIÓN) Cuando procuráis disfrutar de vuestra unión

con alegría y alejar aunque sea temporalmente

sinsabores y preocupaciones...

-Qué callados estáis, ¿qué os pasa?

Pues que tenemos hambre.

-Pero si no estáis comiendo nada.

Entonces será que echamos de menos a Carlos,

como él siempre gastaba bromas y animaba la cena.

Tiene razón la niña, animaros un poco

que parece un velatorio esto. Claro que sí, venga, come.

Al final se lo pasan mejor los que estén en Carabanchel.

Antonio, que hay ropa tendida. -¿Qué es Carabanchel?

Un barrio de Madrid.

Pues me podría haber llevado, porque esto es un rollo.

(TELEVISIÓN) Es reflexivamente y pensar que no existen,

pero las dificultades...

Está en su punto el pescado. -Sí, está muy bueno, sí.

(TELEVISIÓN) Sino que ha de contribuirse en su remedio

con el esfuerzo y la dedicación de todos los días...

-Vamos, muchachos, que ya estamos acabando.

Y eso es lo último.

Venga, todos a la galería, y feliz Navidad.

A la galería.

-Bueno, que, ¿vamos a tomar una copa?

-Claro que sí, que en todos los trabajos se fuma y se bebe.

-Vete yendo que tengo que bajar la lona.

-No tardes. -Venga.

(CHISTA)

-Ya te cojo yo, ¿vale, Pollito?

-Corriendo salimos, ¿eh?

-Pollito, Pollito.

Pollito, ¿estás ahí? Sí, calla.

-Tu tranquilo que ahora Fulge nos saca.

(CHISTA) Venga.

-Pollito.

¡Pollito!

-Calladito o te meto ahí.

Oh... oh.

-¿Qué te creías, que te ibas a largar antes que yo?

Y un huevo.

-Pollito, ¿sigues ahí, coño? ¡Pollito!

¿Qué coño pasa, tú qué haces aquí?

-Venía a decírtelo, el pijo se ha rajado, está en el váter,

dice que le duele la tripa o no sé qué hostias.

Creo que se fue por la para abajo.

-Me cago en la puta, voy a ver qué le pasa.

¿Qué pasa, tronco? Salazar.

-¿Salazar? Oh...

-Ahora con estos...

-¿Estás bien, estás bien?

-Venga, arriba.

-Perfecto. -Pues ya está listo.

-Pues nada, pues feliz Navidad.

-Igualmente. -Espero verte pronto.

-Venga, despacito, ¿eh? -Adiós.

Motor de arranque. -No me jodas.

-A ver. -Por aquí.

-Quítala, niña. -Yo quiero un poco más.

-Bueno.

Bueno, pues se fue la Nochebuena más triste

que he pasado en mi vida.

Merche. Si es verdad, Antonio.

¿Cómo estará Carlos? ¿Sólo?

-Que va, Merche, va a estar solo,

precisamente si algo no va a estar es solo.

Ahí se reúnen todos e intentan pasar la Navidad como pueden

pero mal no va a estar.

Si por lo menos hubiésemos podido hablar con él.

para saber cómo está.

Teléfono. Mira, ahí lo tienes.

Dígame. Mamá.

Soy yo, hijo, por Dios.

Feliz Navidad, ¿cómo estás? Bien,

os he llamado a casa pero no me lo ha cogido nadie

y me imaginé que estaríais donde el tío.

Sólo llamo para daros un beso y para tranquilizarte,

que conociéndote me imagino que lo pasarás fatal.

Ahora que te oigo estoy mucho mejor, ¿tú cómo estás?

Bien, bien, hemos tenido una buena cena

y hemos tenido hasta un concierto.

Que ha tenido un concierto. Anda.

Entonces habéis tenido de todo.

Sí, hemos tenido de todo.

Os echo muchísimo de menos.

Nosotros también te echamos mucho de menos, hijo.

Ojalá estuvieras aquí con nosotros,

los tengo a todos a mi alrededor, todos te envían abrazos y besos.

Escúchalos. -Aguanta, aguanta, Carlos.

Un beso muy fuerte de tu abuela. -Besitos, guapo.

Espérate, que te paso a papá.

¿Cómo está mi heredero? Hola, papá.

Hijo, nada, aguanta, es la última Nochebuena

que vas a pasar en la cárcel. Eso espero.

-Alcántara, corta ya que hay recuento.

A ver, todo el mundo a los chabolos cagando leches.

Papá, te tengo que dejar que creo que hay recuento.

Ah, que van a hacer un recuento.

Carlos. Déjame que hable con él.

Espera que te paso a tu madre, espera.

Hijo. -Corta ya, coño.

Adiós. Hijo...

Me ha colgado. Claro, si es que van a hacer

un recuento, ¿cuántos recuentos hacen al día?

¿Qué pasa? -Que ha habido una fuga,

a tu celda.

Eh, amigo ¿cómo estás esta mañana?

¿Recuerdas algo de lo que te ocurrió ayer?

(SOPLA EL SILBATO)

Ya sé que no te importa,

tú tienes que seguir,

tú debes conseguir que nada te ate aquí.

En tu mente ya lo pone

todo tal como ha de ser.

Sigues luchando y podrás lograr

al fin tu ser,

al fin tu ser.

(NARRA) No hubo milagro en aquella Navidad de 1981,

una Navidad inolvidable, la peor de toda mi vida.

Confinado en aquella prisión cada vez

me sentía más lejos de lo que según comprendí entonces

es lo más importante en la vida,

al menos en la mía, la libertad.

Ah, ah, ah...

Ah, ah, ah...

Ah, ah, ah...

Ah, ah, ah...

Ah, ah, ah...

-Que estamos en un recuento, coño.

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Cuéntame cómo pasó - T14 - Capítulo 251: No hay cuento de Navidad

09 may 2013

Navidades de 1981.  Este año los Alcántara no están para celebraciones porque Carlos sigue en la cárcel. Allí tendrá que aprender a convivir con el resto de presos, que no es nada fácil. Sin quererlo se verá involucrado en un plan que le traerá problemas. 

Antonio intentará por todos los medios que su hijo esté fuera para la cena de Nochebuena, para ello recurrirá a todos sus contactos y hasta solicitará una cita con el juez que lleva el caso.  Por su parte, Toni se pone en contacto con un prestigioso abogado en temas de narcotráfico para que les asesore sobre el caso de su hermano. 

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  1. Montserrat Lluch

    Excelente serie. Me ha gustado mucho el detalle de el test psicologico en los estudios primarios de Carlos, como nos marco a todos y sobre todo a los que nos digeron que no eramos aptos para los estudios, queda muy bien reflejado en el niño porque muchos perdimos el interes total por aprender. No puedes decirle a un niño que no es apto para ello a esta edad. Felicidades a todos los actores y al guionista. No al vestuario, no es exactamente reflejado.

    13 abr 2014
  2. Anyone

    ¿Cuál es exactamente la razón por la que no se pueden ver los capítulos desde Estados Unidos? "compromisos contractuales", que tipo de eufemismo es ése?? fdo: español residente en España de intercambio en Estados Unidos

    30 nov 2013
  3. Nacho

    Muy buena serie

    08 oct 2013
  4. Monica alarcon

    Porfavor ayuda no lo puedo ver en florida estados unidos antes se podia que hago sale tachado el signo de play

    30 sep 2013
  5. Julia

    Por que con la actualizacion de IOS7 no puedo verlo, se queda congelada la imagen, por favor rtve ayudanos a los que solo disfrutamos de esta maravilla por ipad!!

    24 sep 2013
  6. Davis Montes

    Desde México, estamos impacientes por ver la temporada 15, cuando inicia?

    13 sep 2013
  7. Marta

    Magistral! Como siempre!

    28 may 2013
  8. HLMSTB

    Llegan las fiestas de fin de año y Carlos sigue en la cárcel. Me da mucha bronca que no se sepa defender del tal Salazar que tanto lo hostiliza. Al menos, le apareció alguien que lo defienda, pese a que Antonio tiene que pagar. Y otra vez no le creen a la pobre Karina, que por culpa de los malditos gramos de cocaína de ella, él está tras las rejas. Sabía que lo de la fuga no iba a dar cierto. Los Chunguitos: el afiche que aparece en el patio, es del disco del trío de aquel año, "Pura sangre", y el mismo donde aparecían unas canciones suyas en la película "Deprisa, deprisa".

    24 may 2013
  9. Paco Huidobro

    Felicitaciones a TVE por la magnífica temporada de "Cuéntame .."! A todo el equipo! Especialmente debo distinguir el magnífico desempeño actoral de Ana Duato (magnífica!) e Inmanol Arias (impecable!) como puntales del gran elenco! Desde Paraguay seguimos la temporada con enorme interés, a través del canal internacional. Reitero: Felicitaciones!

    24 may 2013
  10. Neus Solà

    La música que aparece en la escena final, en la cárcel, pertenece a la Pasión Según San Mateo, de Johan Sebastian Bach. El Aria se titula "Erbame dich".

    21 may 2013