Como tantos españoles, los Alcántara emigraron a Madrid desde su pueblo natal en la Mancha, Sagrillas, en los años 50. Sus hijos Tony, Inés, Carlitos y María nacen en la capital. Antonio, el padre, trabaja como bedel en el Ministerio de Agricultura en las mañanas y por las tardes en una imprenta.

Al inicio de la serie, Mercedes, la madre, cose pantalones por encargo en su hogar; guiada por su talento y constancia, crea su propia empresa de moda y abre una tienda en el barrio.

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Temporada 1

Los Alcántara emigraron a Madrid desde su pueblo natal en la Mancha, Sagrillas, en algún momento de los años 50. Sus hijos Tony, Inés, Carlitos y María nacen en la capital. Antonio, el padre, trabaja como bedel en el Ministerio de Agricultura en las mañanas y por las tardes, practica el pluriempleo en una imprenta. Mercedes, la madre, cose pantalones por encargo en su hogar. En los años sesenta España vive una revolución económica que cambia su forma de ser. El turismo y la industrialización hacen que el nivel de vida de millones de españoles mejore sustancialmente. En 1968, los Alcántara son una familia feliz que puede comprar su primera televisión, y en las primeras vacaciones de su vida, ver el mar-todo un hito para la gente del interior.

Temporada 2

En 1969, mientras estalla el caso Matesa, la píldora ya ha llegado a España. Tras el verano, la familia Alcántara emprende nuevos proyectos. Mercedes está entusiasmada con la boutique que acaba de abrir con Nieves, en la que pasa muchas horas trabajando, con lo que deja un poco aparcadas las tareas del hogar. Por su parte, Antonio se despide apenado de su trabajo de ordenanza en el Ministerio. Aunque tiene dudas, espera ganar mucho dinero en la constructora como mano derecha de Don Pablo. Tony, que se ha preparado a conciencia la asignatura de Derecho Romano, tiene por fin que examinarse. El mismo día del examen, le llega una citación del Ministerio del Aire para hacer la mili.

Temporada 3

Comienzan los vertiginosos años setenta para la familia Alcántara, con atisbos de cambio en el horizonte. En el trabajo, aunque Antonio ya es todo un experto vendiendo pisos sobre plano, tanto él como los compradores se extrañan de que no se haya empezado a construir aún. En casa, Antonio teme perder el timón. La gota que colma el vaso de su paciencia es la proposición que un representante hace a Mercedes y a Nieves para ir a París unos días, y así estudiar de cerca la alta costura. Entretanto, Inés acude impaciente al aeropuerto a recoger a Diego, que por fin regresa de su viaje a Roma. Su carrera como actriz está progresando y Diego tiene grandes proyectos para ambos. Toni, que ya tiene más tiempo una vez terminada la instrucción en la mili, vuelve a encontrarse con una universidad muy conflictiva.

Temporada 4

Han pasado varios meses desde el hundimiento de la constructora pero Antonio no levanta cabeza. Embutido en su viejo uniforme de ordenanza, vuelve a trabajar por las mañanas en el Ministerio. Alcántara no tiene mayor aspiración que dejar pasar el tiempo hasta que un día llegue su ansiada jubilación. Su ¿tranquilidad¿ sólo es alterada por una noticia: Don Pablo está en la cárcel. Mercedes se ha pasado todo el verano cuidando a Antonio y llevando las riendas de la casa, pero está más que harta de la actitud de su marido. Al menos en la tienda, donde toda la familia ha tenido que arrimar el hombro, las cosas van bien. Inés, que dedica la mayor parte de su tiempo a ayudar en la tienda, no prospera en su carrera como actriz, sobre todo desde que dejó tirada a la compañía de teatro en Santander. Ante tan pocas expectativas, cuál

Temporada 5

Nochevieja de 1970. Toda la familia Alcántara, a excepción de Tony, está sentada a la mesa, en silencio, esperando que la televisión emita las campanadas de fin de año. Rodeado de caras largas, Carlitos intenta explicarse qué ha pasado en su casa para que en vez de reinar la alegría, ahora que están a punto de recibir el nuevo año, todos estén tristes, sin saber muy bien qué decir ni adónde mirar. El pequeño de los Alcántara recuerda todo lo que les ha sucedido a él y a los suyos en los últimos meses, desde que Antonio trabajaba en el Ministerio y Mercedes se las veía y se las deseaba para sacar adelante a la familia...

Temporada 6

Otoño de 1972. Carlitos pasea a su hermana pequeña en el cochecito mientras recuerda los tiempos en que todavía él era el benjamín de la familia. Con su estilo habitual, Carlos rememora la que fue la peor crisis matrimonial de sus padres, en aquella primavera de 1971 en la que Inés seguía viviendo en Ibiza, Tony trabajaba en una obra y Paquita acababa de llegar del pueblo.

Temporada 7

Con un trasfondo político y económico marcado por el asesinato de Carrero Blanco y la crisis económica que empezaba a acechar a los hogares españoles, los últimos meses de 1973 apuntaban próximos cambios en la vida de todos los españoles y también en el de los Alcántara. Antonio sigue trabajando en la imprenta de los Hermanos Usillos y aunque la empresa no está pasando por su momento más boyante, Antonio se siente tranquilo. Desde que Nieves tomó la decisión de irse del barrio, Mercedes lleva las riendas de Meyni con la ayuda de Pili, Valentina y por supuesto, de su madre. Aunque la situación de la tienda le preocupa, Mercedes sólo puede pensar en su examen de Graduado Escolar. Inés continúa viviendo con Pili en su pequeño piso y sigue vendiendo artesanía que ella misma hace en el "Rastro" para poder vivir.

Temporada 8

La Revolución de los Claveles en Portugal, el 25 de abril de 1974, se convertirá en el telón de fondo y en el motor de nuestra historia, trasladándonos al centro del conflicto, directamente a Lisboa de la mano de Toni Alcántara. Allí conocerá a Carmen, una fotógrafa que le ayudará a conocer los secretos este alzamiento militar. Antonio Alcántara continúa trabajando en la cooperativa de Herederos de Usillos, donde parece que por fin las cosas empiezan a funcionar. En este tiempo, Eugenio sigue trabajando en la imprenta con Antonio mientras prepara unas oposiciones y, por su parte, Inés compagina su vuelta al teatro con Meyni. Mercedes está encantada de tener a su hija otra vez cerca y disfruta viendo cómo su pequeña tienda resurge. También Herminia vuelve a vivir momentos felices al lado de Alfredo sin importarle el qué dir&aacut

Temporada 9

El primero de mayo de 1975 la familia Alcántara descubre una España con síntomas de cambio. Recién llegados de París, Antonio y Mercedes se encuentran con un panorama que anuncia un futuro cargado de nuevos retos y proyecciones. En un ambiente de reivindicaciones sociales, el Día Internacional del Trabajador marcará este devenir de los Alcántara, siempre acompañado de saltos y trompicones. Uno de los tropezones más grande será el de Antonio, que por culpa de unos panfletos se ve obligado a tomar una drástica y dolorosa decisión en la imprenta. Mientras para Carlitos, esos mismos panfletos hacen que, casi sin querer, se acerque a la Joven Guardia Roja. Ajena a todo, Mercedes busca su propio camino como mujer y como empresaria. Respaldada por la nueva ley de la mayoría de edad de la mujer casada, Mercedes se enfrenta a la crítica situación de su querida, pero

Temporada 10

Verano de 1976. Todo está listo en Sagrillas para la boda del año entre Miguel y Paquita. El encuentro de Antonio y Miguel en el pueblo será determinante para que los dos hermanos tomen la decisión de vender las tierras de su madre. Testamentos a parte, Paquita tiene un secreto que no todos conocen: se casa embarazada. Durante todo este tiempo, la sobrina de los Alcántara ha ocultado su estado a su padre porque le conoce muy bien y porque sabe que nunca aceptaría que su hija se casase "preñada".

Temporada 11

Semana Santa de 1977. La familia Alcántara decide pasar unos días en Sagrillas, y de paso cerrar con Maurín la venta de las tierras. Después de las diferencias surgidas en la pasada temporada los hermanos han llegado a un acuerdo y esta vez van al cincuenta por ciento. Cuando parece que la firma va a hacerse efectiva el sonido estrepitoso de las campanas anuncia que un grupo de jornaleros ha ocupado las tierras sin explotar; entre ellas las de Antonio y Miguel. Una vez más los hermanos ven como la venta se les escapa de las manos. Por su parte, Toni tienen que trabajar esta Semana Santa porque tiene que terminar un pedido importante a tiempo. Tanto él como Mercedes están muy preocupados porque un cliente no les quiere pagar. De momento no le han comentado nada a Antonio porque no quieren preocuparle, pero necesitan resolver el problema cuanto antes.

Temporada 12

Primavera de 1978. La familia Alcántara se ha mudado de casa, pero el barrio San Genaro permanece en sus vidas. Allí está la peluquería de Mercedes y el Bistró, dónde familia y amigos siguen el Mundial de Fútbol de Argentina. El matrimonio Alcántara ha demostrado ser una pareja sólida. Pero, en esta temporada, Antonio y Mercedes tendrán que hacer frente a momentos delicados. Tampoco se librarán de problemas Miguel y Paquita. Sobre todo él, que acusará, más que nunca, la diferencia de edad con su mujer. Además, Paquita descubrirá que hay vida fuera de San Genaro. Por su parte, Carlos y Karina pasarán por varias pruebas, que harán tambalear su relación. Además, después de tres años fuera, Inés vuelve al barrio. Con Inés en casa, el núcleo familiar vuelve a estar al completo.

Temporada 13

La decimotercera temporada de la serie arranca en 1979, con la familia -y el país- viviendo una difícil situación económica. Antonio y Mercedes forman parte del más de millón de españoles que no encuentra trabajo. Mercedes decide ponerse a trabajar en una inmobiliaria para ayudar en casa pero ellos no son los únicos con dificultades económinas.  En el bar de Miguel y Paquita apenas se sirven comidas y en la peluquería de Pili no se hacen permanentes. El matrimonio acumula la tensión: con tres niñas pequeñas y encadenada a la cocina, Paquita se compara con Françoise, la hija de Miguel.

Mientras tanto, a punto de acabar el servicio militar, Carlos Alcántara se enfrenta a una de las decisiones más importantes de su vida y se matricula en la universidad. En las aulas coincide con Arancha, la chica con la que inició una relación el año pasado.

Temporada 14

El primer capítulo de la nueva temporada, titulado "Larga noche de transistores y teléfonos", arranca el 23 de febrero de 1981. Por fin Antonio y Mercedes han cumplido su sueño de viajar a Venecia y, ajenos a todo, pasan unos días románticos surcando los canales italianos. Pero esa tranquilidad se ve alterada nada más pisar tierra española al enterarse de que un grupo de guardias civiles, comandados por el teniente coronel Tejero, ha tomado el Congreso.

De la mano de los Alcántara reviviremos aquella fecha histórica que pudo cambiar el rumbo político de España. Serán largas horas de espera, miedo e incertidumbre pegados a la radio para no perder detalle y con el teléfono siempre en la mano para asegurarse de que los suyos están bien.

Temporada 15

Verónica Echegui, Ginés García Millán, Ariadna Gil y Bárbara Goenaga son algunos de los nuevos fichajes de la 15ª temporada de Cuéntame cómo pasó, que La 1 estrenará muy pronto. Se sumarán al reparto habitual formado por Imanol Arias, Ana Duato, Ricardo Gómez, Pilar Punzano, Pablo Rivero, Juan Echanove, María Galiana y Ana Arias.

La serie española más premiada de todos los tiempos, vuelve con nuevas entregas de las peripecias y las emociones de la familia Alcántara en unos tiempos de cambio. Este año, la acción comienza en el verano en 1982, una temporada en la que además de actualidad y ficción, la serie incluye nuevas propuestas musicales. Los Secretos podnrán música a la nueva sintonía de la cabecera.

Temporada 16

El inicio de las nuevas tramas se sitúan en abril de 1983, un momento de gran tensión política en el país y que San Genaro vivirá muy pendiente de la actualidad. El barrio, además, vivirá el regreso de queridos personajes como el de Paquita (Ana Arias), Nieves (Rosario Pardo) y Pepe (Sergio Pazos). También aparecerán nuevos personajes como el de Nuka, una artista de intensa personalidad interpretado por Carla Nieto que se colará en la vida de Carlos Alcántara, y Bart Santana y Guillermo Montesinos, como nuevos personajes del barrio. Carlos Bardem, Junio Valverde y Javier Bódalo son otros de los actores que intervendrán en algún capítulo de la nueva temporada.

Temporada 17

Tras catorce años en antena, la acción se retoma a principios de 1984, un año antes de la firma de adhesión de España a la Comunidad Europea. Con una sociedad en proceso de modernización y cambio, los Alcántara comienzan temporada buscando la unidad alrededor de un proyecto común: hacer de la bodega de Sagrillas una gran empresa familiar. Los hijos de Antonio y Mercedes, ya adultos, tendrán que decidir si apoyan a su padre, ilusionado con el proyecto de dejar un legado, o emprenden rumbos con destinos propios. Regresa a la serie Irene Visedo, que retoma el personaje de Inés Alcántara, y llegan nuevos actores como Antonio Resines, Francesc Orella, María José Alfonso, Melody Ruiz o Elena Furiase. Miguel Ríos es el encargado de poner el toque rockero a la mítica sintonía.

Temporada 18

La nueva temporada reflejará la entrada de España en Europa y la campaña del referéndum de la OTAN y sumergirá a los Alcántara en los sueños de los españoles de los 80. Con las incorporaciones de Cristina Marcos, Carlos Cuevas, Miguel Canalejo, Itziar Ituño, Denis Gómez, Paula Soldevila y Paloma Bloyd, entre otros. La temporada 18ª es quizás una de las más ambiciosas de la serie en cuanto a la variedad y alcance de sus tramas, y a sus valores de producción.

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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T 18 - Capítulo 329: `Por ti contaría la arena del mar¿  - ver ahora
Transcripción completa

Cuéntame

cómo te ha ido

en tu viajar

por ese mundo de amor.

Háblame de lo que has encontrado

en tu largo caminar.

Cuéntame

cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

Cuéntame

cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

Cuéntame

cómo te ha ido

si has conocido la felicidad.

(IMITAN DISPAROS)

-¡Sal de ahí, estás rodeado!

¡Ríndete, ríndete!

¡Estás rodeado, sal de ahí!

Hola.

Hola.

¡Estás rodeado, sal de ahí!

Pero ¡ríndete! ¿No ves que estás rodeado?

¡Miguel, si quieres cogerme, ven aquí!

¡Ríndete!

¡Miguel, si quieres cogerme, ven aquí!

¡Si quieres cogerme, ven aquí!

(Tic tac)

(Despertador)

Es el último paquete de galletas que nos queda.

Y hay que comprar naranjas también. Ya.

"Veinticuatro días después de la muerte de su hermano,

mi padre no era capaz de salir del agujero

en el que se había escondido.

Mientras en el mundo, aquel mes de octubre de 1986,

Ronald Reagan medía sus fuerzas con Mijaíl Gorbachov

e Irán medía las suyas con Irak

Antonio Alcántara no tenía fuerzas para volver a ser

Antonio Alcántara".

"Desde luego, si Dios existe,

me está castigando, pero bien.

Pero Dios es de derechas, Antonio.

Y a los de derechas no les gusta que los de izquierdas tengan dinero.

Cuando todo esto pase,

tengo que replantearme muchas cosas.

Si yo toda la vida lo único que he sido es un obrero.

Lo único que he hecho ha sido trabajar toda mi vida.

Los obreros no viven en esas casas, los obreros tienen coches normales,

tienen el dinero justo para vivir y poco más.

¡Joder!

A los obreros no les secuestran a las hijas".

-Papá, vamos.

Papá.

¿Qué te pasa?

No me pasa nada.

Estás fatal.

Estoy como siempre. Como siempre, no.

Era mi hermano, hija.

Era mi único hermano.

Era mi único hermano.

A él no le gustaría verte así.

Ya lo sé.

A mí tampoco, hija.

Pero este dolor no se quita con aspirinas.

¿Yo qué puedo hacer para que se quite?

¿Si te prometo que voy a ser una buena hija?

Tú ya eres una buena hija.

¿Si te prometo que voy a estudiar Química?

Estudia lo que quieras,

María.

Todo el mundo tiene que hacer lo que quiera.

Yo lo que quiero es que estés mejor el domingo por la mañana.

¿El domingo? ¿Qué pasa el domingo?

Presento mi primer ejercicio de patinaje en competición.

Voy a estar bien el domingo, no te preocupes.

Bueno, bien del todo no sé.

Pero un poco mejor sí, ¿vale? Vale.

Tendrías que entrenar.

No me sale, hija. Voy a tener que entrenar mucho.

Porque no me sale.

Prueba con esto.

No me des pastillas, hija, yo no necesito pastillas.

Que no son pastillas.

Ábrelo cuando estés tú solo.

Cuando esté yo solo. Sí.

En el coche.

¿Me prometes que lo vas a intentar?

Te lo prometo, hija.

"Mientras mi padre no encontraba las fuerzas

para continuar con la vida,

toda una ciudad recibía clamorosamente

la mejor noticia de su historia".

-(HABLA EN FRANCÉS)

-"¡Barcelona!

España. Barcelona.

De todos los que se encuentran presentes en la sala".

(Ovación)

-"Este mediodía Barcelona recibía eufórica

la noticia de su designación como sede olímpica para 1992".

Don Juan Carlos, que asistió ayer en Valladolid

a la investidura de la reina Sofía como Doctora Honoris Causa

por la universidad de esta ciudad,

prometió seguir trabajando como deportista, como español

y como rey por la candidatura

y exhortó a todos los españoles a seguir cooperando

por el éxito de los Juegos Olímpicos.

-Podéis comprender que la alegría que tengo es enorme,

como creo que tendrá toda España, todos los españoles

y, sobre todo, deciros que el éxito del trabajo se ha visto...

¿Has visto qué guapo sale tu hijo? ¿Eh?

No es porque sea su madre, pero cada día lo hace mejor.

No voy a cenar. He comido demasiado al mediodía.

Pero ¿cómo? Si te has dejado la mitad.

Ay... Me voy a la cama.

Si es muy temprano para irte a la cama.

Es que tengo ganas de leer, Merche. ¿No ves a tu hijo en el telediario?

En las olimpiadas del 92 tendré 66 años, Merche.

¿Qué coño me importa la olimpiada? Una criatura.

Y el programa de luego, tampoco lo ves.

No. Pero ¡si sale el muñeco Macario!

Que no. Te hemos hecho sesos rebozados,

que te gustan mucho.

Tengo que ir mañana a Sagrillas.

¿A Sagrillas mañana, sábado?

Tengo una reunión con los de la cooperativa.

Ah.

Acuérdate que es la exhibición el domingo de tu hija.

No te la puedes perder. Saldré temprano.

¿Quieres una leche caliente con galletas?

¿Que vas a hacer con este hombre?

Aquí es, muchas gracias.

¡Butanero!

¡Butanero!

¡Butanero! Buenas. ¿Qué pasa?

¡El butano, señora! ¡El butano!

(Timbre)

Ya voy yo.

Ay, hijo.

¡Ay, qué alegría, cariño! Hola.

Qué alegría verte. ¡Hola!

Hola. ¡Hola!

Hola, abuela. Hola, hijo.

Vengo directo del aeropuerto, cómo estaba Barcelona.

¿Qué tal? Estaba todo el mundo de fiesta,

como si hubiese tocado la lotería. ¿Sí?

Mirad lo que me han regalado. ¡Hala! ¡Qué chula!

Qué pasada.

Oye, cuéntanos qué tal, cómo ha ido la presentación.

¿Que qué tal? Ha sido genial. ¿Sí?

¿Sabéis quién vino? Terenci Moix y el gran Vázquez Montalbán.

No. Estoy acojonado.

Perdona, abuela. Estoy muy nervioso.

Quiero que vaya muy bien en Madrid.

Quiero hablar con vosotros de una idea, a ver qué os parece.

Vais a venir todos, ¿no? Tú también, abuela.

Sí, sí, claro.

Mercedes, la válvula está dando vueltas.

Tres minutos, hija. Sí.

Tres minutos. ¿Y esta reunión tan urgente?

Pues, hijo, por tu padre. ¿Dónde está?

Se ha ido solo a Sagrillas. No come.

Está que no está. No descansa, no duerme...

Lo peor de todo es que no pone ni la tele.

Bueno, a ver...

Dadas las circunstancias, es normal que esté así.

Sí, es normal, pero... Yo nunca lo había visto así.

Bueno, pues no sé, se le irá...

pasando poco a poco. Ha sido un golpe muy duro.

No sé si se le irá pasando.

Yo creo que tenemos que hacer algo. -Ya, pero ¿el qué?

-No sé. Encontrar algo que le pueda ilusionar a papá o...

-¿Relacionado con la bodega? La bodega no se puede mejorar.

Tiene vino reserva, es presidente, me tiene trabajando...

Mamá se está recuperando perfectamente de la operación.

-Por eso. A ti te va de cine, estás a punto de vender un montón.

Y María va a ganar ese torneo.

Mi trabajo que me está costando el vestidito.

A mí me va bien por una vez en la vida...

¿Eh, mamá? Es que estamos todos bien.

Sí, menos él. ¿Y qué puede echar en falta?

A su hermano, obviamente. Joder, es normal.

Ya, pero no se lo podemos devolver, Carlos.

-¿Tú qué dices, abuela? Pues yo qué voy a decir, hija...

Que en cumpliendo el seis y el cero, los abriles se hacen eneros.

No hay nada que envejezca más que ver morirse a la gente

con la que has pasado tu infancia.

Ya estará eso, Mercedes.

A ver. Apaga la olla, anda.

(Risas)

Saben aquel que diu que es el Antonio Alcántara,

que estaba tan triste, tan deprimido, que el tío se muere un lunes

y diu: "Sí que empecé bien la semana, tú".

(Risas)

Diu: "Papá,

¿por qué siempre hacemos lo que dice mamá?"

Diu: "Mira, fill,

antes de que tú nacieras, tu madre y yo hicimos un trato.

Que yo decidiría tu nombre..."

¡Karina! ¡Karina!

Karina. Perdona, llego tarde. Había mucho atasco.

Toma, cógela un segundo, Carlos.

Un segundo. Así.

Eh... ¿No se iba a quedar con tu madre?

Eh... Bueno, hemos discutido. ¿Y eso?

Nada, una tontería, pero el caso es que...

No era el momento de discutir con tu madre.

(SOLLOZA) ¿Qué pasa contigo, Newton-John?

¿Qué haces aquí, por Madrid? ¿Estás segura de que es hija tuya?

¿Por qué? No sé.

La veo muy simpática.

Qué tonto eres. Qué guapa.

¿Vamos? Había traído la moto, pero...

No, no, cogemos un taxi y ya está. No pasa nada.

Carlos, ¿qué haces? Las escaleras.

A ver, pero así, no. Mira, lo cogemos entre los dos.

Yo lo cojo de aquí... ¡No, no, no, no, de ahí!

De ahí. Así.

Cuidado. Ya.

Ya. Tranquilo, que no pasa nada.

Así. ¿Sabes lo que te digo?

¿Qué? Que voy a vender vender mi moto.

¿Eh? Voy a comprar un coche. Familiar.

De segunda mano, da igual. Yo me encargo.

Carlos, Carlos... ¿Qué?

No vamos a ser como la mayoría, ¿no?

No, a ver, me refiero a que no nos vamos a volver locos

comprando un piso, un coche, pidiendo un crédito...

Espera. ¿Tú crees que yo quiero ser como la mayoría?

No lo sé, pero júrame que no van a hacer que nos cambien.

Pues claro que te lo juro.

Yo no me quiero acostar con un banco.

Me quiero acostar contigo.

Todo el rato.

Ahora mismo.

(Llanto de bebé)

¿Qué le pasa? Los dientes.

¿Qué tiene en los dientes? Que no tiene dientes, Carlos.

Le están saliendo.

-¿Quieres un poco de pan tumaca?

¿Sí? -Me recuerda a mi padre.

-¿Y eso? ¿Has vuelto a soñar con él?

-Sí, pero tenía otra cara. -¿Otra cara?

-Sí. La cara del abuelo. -¿Del abuelo?

-No se va a morir, ¿verdad? -No, ¿por qué?

-Porque te he oído antes y tú estás preocupada.

-Ya, bueno, porque está triste y le queremos animar.

Por eso vienen los tíos a cenar. -¿María también?

-No, María no.

-No quiero que se muera más gente de mi familia.

-Nadie se va a morir, Oriol. -¿Tú cómo lo sabes?

-Oriol... -Vosotros, los Alcántara...

-Oriol... ¿Qué?

-Nada, nada, ese carácter.

-Ha tenido otra vez un aviso de bomba en el colegio.

-¿En serio? -Sí. Llevan todo el año igual.

-¿Y qué ha pasado? -No, al final no ha sido nada.

Un gamberro. Pero, bueno, está revuelto y...

Si es que un niño no debería pensar en estas cosas.

-Inés, ese trabajo que rechacé, lo de Interviú...

-No quiero hablar de eso, ya hemos discutido suficiente.

-Lo voy a aceptar.

Llamé y todavía no tenían a otro candidato, así que...

-Así que tenía yo razón y lo habías rechazado por mí.

-Dije que no porque lo nuestro aún está crudo.

-Llevamos más de un año. -Ya, pero eso no es nada.

-Mira, Marcos... (CARRASPEA)

Tú querías ser periodista antes de conocerme a mí

y yo quería ser actriz antes de conocerte a ti,

y esto tiene que ser lo más importante.

-Empiezo en Colombia a principios del año que viene.

Un reportaje sobre los cinco puntos calientes de la droga en el mundo.

México, Colombia, Perú, Afganistán, Birmania.

-La droga, nada más y nada menos.

¿Y vas a tener que viajar a todos esos sitios?

-Ajá.

-Suena un poco peligroso.

-Ya, eso es lo que a ti te gusta. El peligro.

(Timbre)

Voy yo.

(Pasos rápidos)

¿Hola?

¡Hola!

-¿Qué es eso, es un regalo? -Inés, han dejado esto para ti.

-Eh...

-Venga, ábrelo. -No, no lo vamos a abrir

porque no sabemos de dónde viene. -¿Lo abro o no lo abro?

-No -Que sí, ábrelo.

-¡Que no! -Venga.

-A ver... (TITUBEA)

-¿Llevas mucho esperando? -No. Si hemos llegado casi a la vez.

-(SUSPIRA)

Tengo que... -Hay...

-Tengo que decirte una... -Y yo.

-Tú primero.

-Ha llamado Juana.

Va a pedir el traslado.

Va a venir a vivir a Madrid con Santi.

-Eh... Pero ¿no estaba en ese colegio tan bueno?

-Sí, pero por lo visto ha durado interno una semana solo.

-Juana le ve muy desubicado

y lo va a dejar todo, incluido a su novio,

para venir a vivir con él aquí.

-Ah.

-Eh... Entonces estarás contento de...

estar cerca de tu hijo. -Muy contento.

¿Y tú?

-Mira, Toni, intento ser una persona práctica.

Sé que tienes un hijo, lo sé desde el primer momento,

y sé que tendré de adaptarme a estas nuevas circunstancias,

pero necesito espacio.

He estado mirando un dúplex. Es lo que quería contarte.

-¿Un qué? -Un dúplex.

Por el Jumbo, en Pío XII.

-No sabía que estuviéramos buscando casa.

-El piso hay que dejárselo a tu hermano y a Karina cuanto antes.

Es de los dos. Ella querrá instalarse con su bebé.

-Ya, pero un dúplex no...

-Necesitamos metros cuadrados, Toni. Mi despacho, tu despacho,

una buena terraza, una habitación para Santi...

-Santi va a vivir con Juana.

-Bueno, pero los fines de semana los pasará con nosotros, ¿no?

-¿Y de cuánto dinero al mes hablamos? -Ganamos dinero.

No hace falta que vivamos en Malasaña como los hippies.

-Bueno, pues si vamos a tener más metros cuadrados,

podremos tener un hijo, ¿no? -Tú ocúpate del que tienes ya

y ya veremos. -No, ya veremos, no.

-Aún nos quedan diez años de fertilidad.

-¿Nos quedan diez añitos?

-No sé, es que no funciona.

-Esto es que se lo han dejado abierto, muy español.

Venga, vamos. -Vamos.

-Anda, vamos.

(Ladridos)

...que nos lo quite, como todos los años.

Entonces, yo creo que la gente para la vendimia

tiene que ser de Tobarra o del pueblo, que están muy cerca

y, además, muchos son de la cooperativa.

De acuerdo. ¿Está claro?

Si me perdonáis, levanto la sesión porque estoy machacado.

He estado mucho en la carretera y no tengo humor.

Hala.

Lo dicho.

Lo siento, Antonio. Gracias, hombre, gracias.

Muchas gracias, Anselmo. Hasta mañana, Antonio.

Julián. Adiós.

Antonio. Adiós.

Te veo muy bien, Antonio.

Eso me tranquiliza.

Estoy bien, estoy muy bien. Hay que seguir adelante.

Pues claro. Hay que seguir adelante, Lorenzo.

Tu hermano...

era muy buena persona.

Fundamentalmente una persona, Lorenzo, y eso, hoy en día,

pues es un pequeño milagro, chico.

Bueno, salúdame a Merche.

Y tú, a Liceria. Vale.

Ay...

(RESOPLA)

(TELEVISIÓN) La decisión adoptada por el Comité Olímpico Internacional

debe llenar de alegría y de legítimo orgullo

a Barcelona, a Cataluña y a todos los españoles.

Desde mi responsabilidad,

puedo asegurar que la ciudad de Barcelona,

quien merece hoy la felicitación de todos,

contará como hasta ahora

con la colaboración y el apoyo del Gobierno de la nación.

(Teléfono)

Colaboración y apoyo para lograr entre todos...

(Teléfono)

...que los Juegos Olímpicos de 1992...

(Teléfono)

Dígame. Papá.

Hola, María. Te tienes que ir a dormir.

Ya lo sé.

Para estar mañana aquí a las diez tienes que levantarte temprano.

No te preocupes, hija, me levanto temprano.

Yo no sé si voy a poder dormir. Es que estoy muy nerviosa.

¿Estás nerviosa, hija?

¿Por qué no haces aquello que hacíamos cuando eras pequeñita?

¿Te acuerdas, que pensabas con los ojos cerrados?

No tengo deditos en la mano. No tengo piececitos.

No tengo rodillitas.

Me acuerdo. ¿Ya has escuchado eso?

¿El qué, hija? Sí, el casete que te di.

¡Ah, el casete! Sí, sí, lo he escuchado.

Sí. Pues... ¿Entero?

Eh... Sí, claro. Todo... Todo completo. Un par de veces.

¿Y qué chiste te ha gustado más?

Hija, ahora me pillas, porque ¿cuál me ha gustado más?

¿Cuál me...? Es que me han gustado todos en general.

¿Te has reído?

Me he reído mucho, hija. A carcajadas.

Entonces estás mejor, ¿no?

Estoy mejor. (SUSPIRA)

Qué ganas tengo de que me veas patinar.

He elegido una canción que te va a encantar.

¿Cuál? Mejor no te la digo.

Para que sea una sorpresa.

Buenas noches. Buenas noches, hija.

(TELEVISIÓN) ...para con su presencia apoyar la candidatura de Barcelona.

Sin lugar a dudas, Felipe González fue el personaje más esperado

y asediado por medios de comunicación españoles y extranjeros.

La nube de fotógrafos y periodistas impedí...

(Risas)

-Saben aquel que diu que era un tío que iba por la calle

que ve a otro

y le diu: "¡Hombre! ¡Don Antonio Alcántara!

¡Cuánto tiempo! ¡Qué cambiado le veo a usted!"

Diu: "Es que yo no soy don Antonio Alcántara".

Diu: "Coño, más a mi favor, más a mi favor".

(Risas)

-(SOLLOZA)

-Bueno, ya parece que se ha dormido. Por fin, ¿eh?

Y ahora, ¿qué? ¿La dejamos aquí sola?

Sí, no pasa nada. ¿Seguro?

Que sí. Vale.

¿Estás nervioso?

¿Por la niña? Por la presentación.

Un poco.

Estoy más nervioso por mi padre. Me preocupa.

Tú pareces cansada.

Es la primera vez que tus hermanos van a ser mis cuñados.

Y sus parejas, mi cuñado y mi cuñada también.

¿Qué más da? Estoy acojonada, Carlos.

Va, ven.

Todo va a ir de maravilla, ¿vale? Ya, ya, pero no sé. Es que...

Volver a Madrid,

encontrar trabajo, buscar una guardería...

¿No se te hace una montaña?

Una montaña muy alta

y complicada de escalar, sí, pero...

Una vez que lleguemos arriba, todo irá de puta madre.

Dilo. De puta madre. De puta madre.

Eso es.

No, mucho mejor. ¿Y un coche?

A papá se le van los ojos cuando ve un coche nuevo.

-No, pero tiene que ser algo menos material.

-(RÍE) Es que eres muy espiritual, hermanita.

-Que no, que va en serio, que papá está mal.

Ya está. Bajad un poco el volumen, que nos ha costado mucho dormirla.

Sí, a Oriol también le ha costado muchísimo dormir.

-Como Olivia llore, se acabó la cena.

-Oye, pues yo estoy con Toni, un coche le subiría la moral.

-Que no, que esto no es un intercambio de cromos,

de "yo te cambio mi dolor por un coche nuevo". No va de eso.

-Ya, y entonces, ¿qué propones? -Bueno, pues...

Propongo un psicólogo.

¿Papá y un psicólogo? Como agua y aceite.

Pero es que necesita paz. No, Inés, necesita acción.

Dejar de pensar todo el rato en lo mismo.

Pues yo pienso en mi padre

y lo que más le podría gustar es su propio bar.

-¿Un bar, tu padre? -Para él y sus amigos.

Barra libre todas las noches.

-Pero papá ya tiene medio bar, el Bistrot.

-Y el problema es que ya casi no tiene amigos.

-¿No tiene amigos? Eh... Tenía a su hermano sobre todo.

Y a Desi, un vecino, pero... Se le han ido todos.

Hasta los enemigos. ¿Qué es lo que más ilusión le haría?

¿La mayor ilusión de mi padre?

Ser importante de la hostia, ¿no?

Ya es importante.

Para nosotros. -¿Y él lo sabe?

-Es que si no lo sabe, está ciego.

-Hombre, yo creo que lo que más ilusión le habría hecho es estudiar.

-¿Estudiar el qué? -Pues no sé, cualquier cosa.

Tener un título universitario.

-Hay programas universitarios para adultos.

Y si no, pues le podéis regalar un curso de inglés en el extranjero.

Como en Inglaterra. Qué buena idea.

(TODOS) Sí.

(Llanto de bebé)

-Perdonad, ¿eh? Deja, deja.

No, Carlos, ya voy yo. No hace falta. ¡Voy yo!

Me tengo que ir acostumbrando.

A ver.

No ha sido buena idea venir.

Olivia.

Ven aquí.

Ya, ya, ya.

¡Prepárate porque vas a morir, traidor!

Reza por mí, Liceria. Reza por mí, Merche.

Qué seca eres. Eres idiota.

-Soldado Antonio Alcántara,

se le acusa de delito de alta traición

y por ello va a ser fusilado.

Yo, Antonio, voy a morir por Dios y por la República.

Por Dios y por la República no puede ser.

¿Y por qué no? Yo muero por lo que me da la gana.

¡Tapadle los ojos! ¡No, quiero ver la muerte de frente!

¿Un último deseo?

¡Compañía, preparados!

Apunten...

¡Ahí, mirad "p'arriba"! ¡Ahí!

¡Ahí! ¡"P'arriba", "p'arriba", ahí!

¡"P'arriba", "p'arriba"!

¡"P'arriba", ahí!

Tío.

¡Tío!

Ay, tío, ¿está bien?

(Ladridos)

¿Qué haces aquí, Paca?

Me han dicho que estaba usted en el pueblo y he pensado que...

Yo pensaba que le encontraría despierto.

¿Qué hora es? Las nueve y media.

¡Joder! Me he quedado dormido.

Hice lo de los deditos y me he quedado dormido, por Dios.

Acabo de vender la casa de mi padre.

Muy bien.

A cuatro duros.

¿Cree que le hice feliz, tío?

¿A Miguel?

Nos peleábamos mucho.

¿Qué voy a hacer yo sola?

Con tres hijas y un negocio.

(Teléfono)

Contesta tú y di que no estoy, que debe de ser Merche.

¿Qué? Que debe de ser Merche.

Contesta tú y di que no estoy, por Dios.

¿Hola?

¿Hola? ¿Con quién hablo? ¿Eres Mayte?

No, tía, soy Paquita.

Ah, Paquita. ¿Qué haces tú ahí?

He venido a traerle al tío unas cosas de Miguel

que pensé que era mejor que las tuviera él.

¿Y dónde está Antonio? Pues es que ya no está.

Ah. ¿Hace mucho que salió? Sí, se ha ido hace muchísimo.

Es que le esperábamos antes de las diez.

Bueno, pues entonces estará al llegar.

(SUSURRA) Que no.

Bueno, a no ser que haya tenido algún...

Que haya tenido ¿qué? Que echar gasolina.

O a lo mejor un atasco.

Está ahí, ¿verdad?

¿Aquí conmigo quiere decir usted,

que si está aquí ahora mismo conmigo en este momento?

Dile que se ponga, anda.

(SUSURRA) No se lo cree.

Joder, Paca...

Perdona, me he quedado dormido. Me tomé una pastilla tuya.

Pero, por Dios, ¿cómo se te ocurre?

¡Le prometiste que venías al campeonato!

Ya lo sé. ¿Tú sabes la ilusión que le hace?

Ya lo sé. Si lleva un año entrenando.

Merche, que llego. No me agobies, por Dios.

Pero no vas a llegar. Si es que es a las 12.

Si estás en Sagrillas, por Dios. Que si que llego, mujer, que llego.

No corras, por Dios, no vayas como un loco.

Que no voy a correr. Voy a llegar, Merche.

Ay, Antonio, de verdad. No me martirices más, por Dios.

Que estoy muy nervioso. No estamos para disgustos, Ant...

¿Era papá? Sí.

Ha tenido un problema con el coche.

No. No, por favor.

Hija, vamos a tener que ir en taxi. Avisa a la abuela.

Pero va a llegar, ¿verdad? No lo sé.

Si es que se lo pedí, le dije que estuviera aquí.

Ya, ya lo sé. Avisa a la abuela, anda.

¿Por qué se tuvo que ir al pueblo ayer?

¿No pudo ser otro día? De verdad, tu padre no está bien.

Te tienes que dar cuenta. Yo no estoy bien.

María... Porque no me quiere.

Le importo una mierda. Hija...

Si fuera Carlos, estaría aquí. ¡María!

Es un machista. Por mí se puede ir... ¡María!

No se te ocurra decir eso de tu padre.

Yo le quiero más que tú.

Y más que nadie.

No tengo calcetines... Bueno, sin calcetines.

Tío, yo no me voy a volver a casar. Eso ya lo veremos, Paca.

Tío, que yo no quiero estar con ningún otro hombre.

Tiempo al tiempo, Paca, por Dios, tiempo al tiempo.

¡Tío! ¿Qué?

Que... Que no....

Ay, Paca... Que no me deje sola, por favor.

No me deje sola.

Es que yo voy a necesitar a alguien al lado.

Voy a necesitar a alguien para el negocio.

Paca, yo no tengo ni idea de hostelería, mujer.

¿Por qué no buscas un encargado? Pero ¿qué dice?

Un encargado. ¿Qué?

Paca, voy a darle el disgusto de su vida a mi hija.

No puedo atenderte, ¿entiendes? No puedo.

Tío, por favor, que yo quiero seguir formando parte de la familia.

Coño, siempre serás de la familia.

¡Tío!

¡Tío! -¡Cuidado!

-¿Tú qué haces aquí?

-Es que antes te he visto entrar y... -¿Y qué?

-Venía a darte el pésame. -¿El pésame?

-Si a ti Miguel ni te caía bien. -Bueno, ni bien ni mal, Paquita.

-Pero tú eres otra cosa.

-No. -¿No qué?

-No nada.

-Podías tener la decencia de esperar. -¿Para darte el pésame?

-¿Tú te crees que yo soy tonta o qué? -No, no, tonta no.

-Entonces crees que estoy con la guardia baja.

-Oye, mira, Paquita, yo he venido a acompañarte en el sentimiento.

-Mira, Venancio, a ti te tiene que quedar clara una cosa.

Que yo soy como una casa con todas las puertas cerradas.

Y que no hay ni una llave en el mundo que pueda abrir esas puertas.

¿Te ha quedado claro?

-Por suerte, quedan las ventanas.

-Están también cerradas.

¡Tío! -Oye, Paquita...

-¿Qué?

-Algún día tendrás que subir las ventanas.

Solo quiero que sepas

que estoy aquí.

(Motor)

¡Tío!

-(BOSTEZA) -Buenos días.

-Hola, Deborah. Me he quedado dormidísima.

-¿Y la niña?

-Se la ha llevado Carlos a pasear, a ver si se calmaba un poco.

-Os hemos dado una noche horrible. -Sí, no ha estado mal.

-Siento levantarme tan tarde, pero estaba cansadísima.

-¡No, tranquila!

Si tenemos tiempo, hemos quedado a las 11:45 en la pista de patinaje.

-La familia Alcántara al completo.

A mí, la que más miedo me da es Inés, que me tiene marcadísima.

¿A ti? -Mercedes.

-Un poco celosa también.

-¡Uf! -Pero tú lo tienes fácil.

Les conoces de toda la vida. -Fácil...

No sé yo. -Te adoran.

-Como amiga de Carlos, sí, por supuesto.

Como su compañera... -Si me han aceptado a mí...

-Deborah, tú no vienes con una hija debajo del brazo.

-¿Y crees que eso será un problema?

-Creo que les va a costar ver a mi hija como a una nieta.

-Háblalo con ellos. -El que tiene que hablar es Carlos.

No sé. -No sabes ¿qué?

-Que no sé si Olivia y yo somos lo que Carlos necesita ahora mismo.

-Bueno... Toni también tiene un hijo.

-Y una ex. Soltera.

Que viene.

Y aquí estamos. -Ay... Necesito un café. Ya.

(RESOPLA)

-Él está loco por ti.

-Madre mía, y yo estoy loca por él.

Dos locos juntos, mal asunto.

-¿Qué pasa? -Qué guapa.

-Qué guapa es. -Es una pasada.

-Si tiene hasta tu frente.

No digáis tonterías, a esta edad son todos iguales.

-Ay, ay, ay, ay, ay.

Chicos, dejadlo ya, que parecéis los reyes magos.

Jo, Carlos, qué envidia me das.

Luis. Esto no es sólo para un rato.

No es sólo para pasearla por el parque y ya está.

En casa no para de llorar en toda la noche.

Oye, oye, si no la quieres, me la quedo yo encantado.

-(RÍE) ¿Lo dices en serio?

Tráela a Sagrillas. Lo mismo la ve Mayte y se anima.

¿Eh?

Habláis como si fuese un juego, y no lo es.

Estos nueve kilos van a cambiar mi vida.

Ya han cambiado mi vida.

Carlos Alcántara ha muerto, señores.

Además, que técnicamente no eres su padre.

Bueno, eso no se sabe. -Bueno, eso está ahí.

Eso sí se sabe. Carlos, eso no lo sabe ni ella.

Eso sí se sabe.

Además, que a mí eso me da igual.

Bueno, igual no creo que te dé. Sí. Me da igual, joder.

A mí lo que me importa es saber si...

Si con todo esto voy a ser capaz... ¿De ser un hombre?

Puede ser. Ya.

Pues tengo una mala noticia para ti, Carlos.

Eres un hombre, lo somos todos.

Eso significa que la vida va en serio y hay que apechugar.

El tiempo decide por nosotros, nos hemos hecho mayores.

Anímate. Mañana es la presentación de tu novela y va a ser un bombazo.

Ya verás. -Sí. Y allí estaremos.

Los tres mosqueperros y tú, D'Artacán.

(Llanto de bebé)

¿Que pasa ahora? Uy.

Creo que eso es hambre. -A lo mejor hay que cambiarla.

-Lo mismo está cansada y tiene sueño.

-El entrenador me dijo que estuviera dos horas antes.

Por Dios, que vas a estar a las 11. A las 11 es una hora antes, no dos.

Ya está bien. Me estás sacando de quicio.

Esta mañana casi te doy un cachete y todo.

¿Y por qué no lo has hecho?

Hay que respetar a todo el mundo. Si tú respetas, te respetan también.

Yo soy así. Si siento algo, tengo que soltarlo.

Ya sé que eres como tu padre. ¿Dónde está la abuela?

¡Mercedes! ¡Hombre, madre!

¡Hola! ¡Anda, qué bonito!

¿Y este coche? ¿Es vuestro? No, es vuestro.

¿Nuestro? ¡Nuestro!

(RÍE) Es una maravilla, ¿no?

De exposición, no llega a 1.000 kilómetros.

He tenido al pobre Ramón desde las siete buscando esta locura.

¡Hijo, por Dios! ¿Esto quién lo ha pagado?

Nosotros. Vosotros, ¿quiénes?

Inés, Carlos y yo.

Si Carlos no tiene un duro y a Inés no le sobra tampoco.

Bueno, lo he adelantado yo, con ayuda de Deborah.

¿Por qué hacéis esto? Por Dios. Mamá, porque os lo merecéis.

No te preocupes, ha sido una ganga. Estaba a la mitad.

Es por vuestro padre, ¿verdad? Pero esto es demasiado.

Demasiado eres tú.

Todo vuestro. Ay, de verdad...

¿Por qué eres tan guapo y tan buena persona?

Porque soy adoptado. Ya lo sabes. Qué tonto.

¿Entonces nos vamos en este coche? ¡En lo que sea! ¡Que llego tarde!

(Risas)

-Saben aquel que diu que Antonio Alcántara se muere.

Estaba en su casa metido dentro del plumier

en eso que va un amigo suyo a verle, se planta delante del féretro

y le diu:

"Ya te lo decía yo, Antonio, que el tabaco te iba a matar".

Y tú venga tabaco y venga "picotina".

"Mamonaso", que eres un "mamonaso".

Diu en estas que sale la viuda

y le diu: "Déjalo tranquilo, que le ha atropellado un camión".

Y diu: "Ya, pero iba a por tabaco".

(Risas)

¡Dios!

Oriol... ¡Venga, hijo, que es para hoy!

-¡Está ocupado!

-Ya, ya lo sé, llevas media hora en el baño.

Es que de verdad que no...

No sé qué hace, se pasa la vida ahí dentro.

-Es la edad.

-¿Tú crees que se toca?

-Seguramente.

-Pero ¿cuándo se empieza?

-Pues no sé, Inés, supongo que depende de cada uno.

-¿Tú cuándo empezaste?

-No me acuerdo. A los 10 o los 11. -¿Y eso no es muy pronto?

-Inés, los hombres nos tocamos, eso es así.

Cambiando de tema, he cerrado lo de tu padre para Inglaterra.

-Ah, muy bien, ¿para cuando? -Enero.

Tres meses sembradito en un curso intensivo de inglés.

-Genial. ¿Y el alojamiento?

-En una casa, con una pareja joven, también profesores.

-Va a estar genial. Mi padre en Inglaterra...

-(RÍE) -Eso va a ser salvaje.

-Así, ¿no? Un momentito.

¡Carlos! ¡Venga, la foto!

Gracias. ¿Inés y Marcos?

Pues estarán a punto de llegar, supongo.

No me canso de mirarlo, se pondrá como un pavo.

Ya verás.

No sabes la cara que ha puesto mamá.

¿Vamos entrando o qué?

Espera un momento, que esto no es fácil.

A tu hermano hay que darle un empujón.

-¿Un empujón?

-Sí, darle soporte.

Está verde, ¿no lo ves? -¿Verde de qué? ¿Qué dices?

-Está asustado.

Y ella también. Es una pena.

-Mira, mi hermano sabe perfectamente lo que hace.

-No sé, los veo tan jóvenes... Me dan mucha ternura.

-Oye, que tú también eres joven. -Sí, pero no soy madre soltera.

-Lo mejor es no meternos en los asuntos de pareja.

Vamos entrando. -El chupete... Vale.

A ver, Carlos...

-Toni, yo no sé si quiero tener hijos.

-¡Que sí quieres!

-Tu madre está ahí dentro, ¿no?

Sí, ¿qué pasa?

No, que le habrás comentado lo nuestro.

Sí, se lo conté. ¿A qué viene esto ahora?

Es que tengo una sensación un poco...

Escúchame, Karina, todo está bien, todo está perfectamente.

Yo sé cómo educar a mi gente, hazme caso.

No creerán que la niña es tuya. Karina, vale ya, por favor.

Bueno, vale. No compliquemos más las cosas.

Igual nos estamos precipitando. No estamos precipitando nada.

Hacemos las cosas como tenemos que hacerlas.

No sé, Carlos, te veo para dentro. Como peleándote contigo mismo.

Karina, mañana tengo la presentación de mi primer libro.

Mi padre está como está, estoy un poco nervioso, solo es eso.

¿Seguro? Sí, seguro.

Vale, ahí viene.

No lo digas como si viniese el hombre del saco.

¡Mamá! Hola. Hola, Karina.

Pero, bueno, ¿esa niña tan bonita? Hola.

¿A quién se parece? Bueno, dicen que a mí.

¿Cuántos meses tiene ya? Nueve y medio.

¡Hola! Mira, se ha despertado.

Bueno, vamos entrando, ¿vale? ¿Ya?

Abrígala bien, ¿eh? Que dentro hace mucho frío.

Tu padre no va a llegar. ¿Cómo que no va a llegar?

Que ha salido a las 10 de Sagrillas.

¿A las diez? Sí.

¡No fastidies! ¿Por qué? Se ha dormido.

Si se levanta con el amanecer.

Se ha tomado unas pastillas para dormir el muy tonto.

Si le hemos traído el coche y todo. Lo sé, hijo, lo sé.

¿Y María? ¿María?

Tiene un disgusto que no te puedes imaginar.

Lo que me preocupa es él.

¿Él por qué? ¿Por qué?

Porque seguro que va como un loco por la carretera.

Vamos, ¡vamos!

(Sirenas)

¡Me cago en la madre que me parió! ¡Me cago en la madre que me parió!

¡Que sí, que sí, que sí, que sí, que sí!

Joder...

Sales la cuarta, María. -¿La cuarta?

-Sí. -¿No puede ser más tarde?

-No. Hay que seguir un programa.

Son 12 competidores, y va por edades y categorías.

-Mi padre ha tenido un problema con el coche y se retrasa.

-Esto no lo organizo yo. -¿No puedes hacer algo?

-Imposible, María, no.

-Di que me encuentro mal, que me ha bajado la regla y...

-María...

-¿En serio no me puedes hacer un favor?

-No, no te lo puedo hacer. Si tu padre no está, mala suerte.

El mío murió hace unos años y, cada vez que compito,

yo pienso en él y sé que está ahí. Yo le siento.

Y te aseguro que con eso basta. -Pero es que mi padre no está muerto.

Así que con eso no basta.

-María, esto no es un juego, esto es un deporte.

Vas la cuarta y no hay más que hablar, ¿vale?

Vamos, chicos.

Seguid calentando, nos quedan diez minutos.

-Buenos días.

Baje la ventanilla.

Me he dado cuenta de que iba muy deprisa ahí atrás.

Iba muy rápido. Como un rayo, caballero.

Y soltando humo por el tubo de escape.

¿Cómo que humo? ¿De qué color, blanco, azul, negro o gris?

Para mí que iba quemando aceite. O sea, que negro.

Debo estar en Madrid antes de las 12, sea como sea.

¿A las 12? Sí.

En coche. Claro, en coche.

¿En este coche? Sí, en este coche.

Si estamos a más de 100 kilómetros de Madrid.

Como no sea en ambulancia... Aunque sea en ambulancia.

La documentación del coche.

Mire usted, yo haría cualquier cosa por mis hijos, ¿sabe usted?

Baje del vehículo, haga el favor. Ya le digo que es un tema familiar.

Es un tema de hijos.

¿Usted tiene hijos?

Es que resulta que tengo que llegar a Madrid

porque la pequeña... La pequeña patina, ¿sabe usted?

Como no llegue al campeonato, imagínese.

¡Tengo que llegar a Madrid antes de las 12, joder!

El carné.

Si es que no llevo ni el carné, ni monedero, ni nada.

Ya. Y si se queda sin gasolina, ¿qué hacemos?

No lo sé, no lo he pensado. Bueno.

Pues iré a una gasolinera y me arrodillaré y suplicaré

que me pongan un poco de gasolina, o que me den dinero o algo.

Usted mismo, coño, ¿por qué no me deja 1.000 pesetas?

Me da usted la dirección yo se lo mando, se lo juro.

Soy Antonio Alcántara, coño, soy una persona decente.

¿Se encuentra bien? No, no me encuentro bien.

No, estoy muy nervioso. ¿Ha bebido?

No he bebido nada, ni siquiera un café.

Va a tener que venir al cuartelillo. Escúcheme, escúcheme.

Es que yo soy cardiópata, ¿sabe? Y...

Ya he tenido un infarto. Sí.

Y hace 20 días, mi hermano...

Mi hermano se murió de un infarto ahí mismo, ¿sabe usted?

Y me parece que... ¿Se encuentra bien o no?

A ver, ¿se encu...? A ver... ¡Fernández, ayúdame, coño!

-¡Joder!

-(ALTAVOZ) Buenos días a todos.

Bienvenidos al cuarto torneo de patinaje artístico

organizado por el club Las Encinas.

La primera patinadora es Arancha Ribera,

Club de Patinaje Las Encinas, categoría juvenil.

¿Y Oriol dónde está?

Oriol me acaba de sacar 20 duros para un refresco.

-Hola.

(Música)

Tu padre no va a llegar. ¿Cómo que no va a llegar?

-Que sí, mamá, sí va a llegar. Tarde pero va a llegar.

Pero si mira qué hora es.

En esta familia, la cuestión es no estar tranquilos.

Pues vamos a calmarnos todos, ¿eh?

Le regalamos el coche, pero antes le echamos una buena bronca.

-Y el curso de inglés, ¿no?

María... María está como un flan, la pobre.

¿Voy a hablar con ella? No. No, a María dejadla.

Demasiado tiene con lo que tiene.

(Llanto de bebé)

Se ha cagado. ¡No, no os riáis, se ha cagado!

Con el frío que hace y se ha cagado aquí.

Lo que faltaba. Ahí viene su madre.

Los refrescos y el agua.

Se ha cagado. Tengo aquí pañales de repuesto.

Vamos al baño y la cambio. ¿Aquí?

Al baño, Carlos. Joder, pero ¿no vamos a ver a María?

Es un momento. Venga, tráemela, por favor.

Desde luego...

A mí me hubiera gustado que las cosas fueran de otra manera.

Pues las cosas son como son, madre.

Ya, Mercedes, pero ¿esto es lo que tú querías para Carlitos?

Lo único que quiero es que Antonio aparezca por esa puerta.

¿Y este vestido?

-¿Qué pasa, no te gusta? -Sí. Sí, sí.

Sí que me gusta, pero, vamos, que es un poco fresquito.

-Soy inglesa, estoy acostumbrada al frío.

¿Qué pasa, estás celoso? -¿Yo, celoso?

Estoy encantado de que te vean todos.

Te voy a declarar Patrimonio Universal de la Humanidad.

-(ALTAVOZ) A continuación, Yolanda Cifuentes,

del colegio San Ramón Nonato, categoría juvenil.

-¿Qué quieres? -Nada, desearte suerte.

(Aplausos)

-No ha llegado mi padre, ¿verdad? -Que yo sepa, no.

-No llores, María.

-Oye, María, fuerte. Arriba, ¿eh?

Venga, vamos.

-Tranquilo, que esto es cosa mía.

Era muy importante que viniese el abuelo, ¿verdad?

-Déjame, por favor.

-Tienes que acostumbrarte a hacer las cosas por ti misma

porque un día se va a morir.

Es ley de vida. Nosotros les veremos morir a todos.

-Oriol, ¿quieres callar? -¿Qué puedo hacer por ti?

-Nada.

-¿Seguro?

-¿Puedes parar el tiempo?

(Sirena)

Oiga, ¿tiene hijos? ¿Qué?

Le preguntaba si tenía hijos. ¿Se encuentra mejor?

Me encuentro perfectamente, no me pasa nada.

En serio, que no me pasa nada, coño. Quiero que me lleven a Madrid.

Necesito ir a Madrid porque tengo una hija que patina.

Estoy todo el día echándole la bronca y exigiéndola, ¿entiende?

Y ahora necesito hacer un gesto para demostrarle que la quiero.

Deje que le ponga el termómetro.

No me ponga el termómetro, no sea usted pesado, que estoy bien.

Perfectamente. Solo quiero que me lleven a Madrid.

Esto no es un taxi. Ya lo sé.

Y la ambulancia pertenece al hospital de Cuenca.

Pero yo quiero ir a Madrid.

Mire.

Mire qué reloj, ¿eh? Precioso. Chapado en oro, oiga.

Total. Y además, mire, reversible.

Vamos... Yo creo que por esto le dan por lo menos 50.000 pesetas.

Pero ¡por Dios! Pero ¿cómo me hacen esto?

¡No me jodan, no me hagan esto, que estamos a 80 km de Madrid!

¡Déjenme que vaya a ver a mi hija patinar!

Y me entrego, voy al calabozo y hago lo que sea.

Pago lo que haya que pagar, oiga.

La ambulancia, los gastos, todo, por Dios.

Pero déjenme que vaya a Madrid.

No somos muy ricos, pero estamos muy bien.

Yo tengo una bodega de vino, oiga. ¿A usted no le gusta el vino?

Mi hijo trabaja en el telediario y su mujer es algo de Estadística.

Que somos buena gente, ¡coño!

Y ustedes igual, no hay más que verles la cara.

¡Cara de buena gente!

La Guardia Civil y la Policía siempre han sido buena gente.

¡Pero no me fastidie que me va a encerrar, oiga!

Pero ¡que no he hecho nada! ¿Usted me ve a mí cara de loco?

No le puedo hacer esto a mi hija, ¿entiende?

Pero míreme y escúcheme, oiga, que tengo derecho a una llamada.

Oiga, que tengo que llamar a Madrid.

Cago en la cuna que me arrulló. Oiga.

María, voy a hacer algo por ti.

Yo te voy a conseguir tiempo.

(Aplausos)

-Vamos, María, vete preparando.

Sale Julián Nogales y luego ya vas tú.

Pero quiero verte bien, ¿vale? Patina como tú sabes.

Venga, vamos.

(Aplausos)

-Oye, voy a buscar a Oriol, que está tardando mucho.

Voy a buscar a Oriol.

-(ALTAVOZ) El siguiente patinador es Julián Nogales,

del club de polo La Moraleja, categoría juvenil.

(Aplausos)

¿Este de qué va? Amadeus.

¿De qué? De Mozart.

(Música)

-¿Es la Policía?

Sí, llamo para avisar de que hay una bomba bajo las gradas.

Sí. -Oriol, pero ¿qué haces?

-Nada. -¿Cómo que nada?

Llevo un rato buscándote. Venga.

(Aplausos)

-Suerte.

-¿Dónde estabas tú? -Ahí, en la cabina. No sé qué hacía.

-(ALTAVOZ) La siguiente participante es María Alcántara,

del Club de Patinaje La Concepción, categoría infantil.

-(TODOS) ¡María, María, María!

(Música)

# Y mira que te llevo dentro de mi corazón,

# por la salucita de la mare mía

# te lo juro yo.

# Mira que pa' mí en el mundo no hay na' más que tú,

# y que mis sacáis, si yo digo mentiras,

# se queden sin luz.

# Y mira que te llevo dentro de mi corazón,

# por la salucita de la mare mía

# te lo juro yo.

# Mira que pa' mí en el mundo no hay na' más que tú,

# y que mis sacáis, si yo digo mentiras,

# se queden sin luz.

# Por ti, contaría la arena del mar.

# Por ti, yo sería capaz de matar.

# Y que si te miento me castigue Dios.

# Eso con la mano sobre el Evangelio

# te lo juro yo.

# Ya no eres la misma que yo conocía,

# la que no veía na' más que por mí. #

-Va, María, arriba. Arriba.

Sigue patinando, termina el ejercicio.

Venga, piensa en el deporte, esto es un deporte.

Sigue, sigue, no te pares.

¡Arriba!

¡Vamos!

¡Pero, por Dios, déjeme hacer una llamada, hombre!

Guardia Civil Tarancón. ¡Oiga, joven!

Buenos días, señora. ¡Chis! ¡Oiga!

¿Qué pasa, que la Guardia Civil no ve Perry Mason?

Que tengo derecho a llamar.

Que no es por mí, joder, que es por mi hija.

¿Quiere callarse ya, coño?

Disculpe. ¡Oiga, por Dios!

(Risas)

Venga, Antonio, que este te va a gusta.

Saben aquel que diu que en alta mar había un matrimonio de ballenas.

En un momento dado, la ballena macho

se acerca a la ballena hembra

y le susurra al oído:

(SUSPIRA)

Es increíble.

Millones de personas en este mundo

luchando por salvar nuestra especie

y tú hoy me vienes con que te duele la cabeza.

(Risas)

(Llaman a la puerta)

María. María, hija.

Venga. No te pongas así, abre.

(Llaman a la puerta)

María. Venga, va.

-Oye, venga, no te pongas así, que seguro que tiene una explicación.

Venga, hija. Dejadme, por favor.

-No te vamos a dejar así.

-Quiero estar sola.

-(SUSPIRA) Necesita tiempo. A mí se me parte el corazón.

Ya, pero vamos a darle espacio.

¡Vaya mierda de día!

Lo peor es que tu padre no aparece. Esto no es normal.

Mirad el contestador. A ver si hay algún mensaje.

No tenía que haberle dejado ir solo. A ver, no es culpa tuya.

Tendrá derecho a estar mal, ha muerto el tío.

Marchaos, que os están esperando. De verdad.

¿Cómo nos vamos a ir? Ya llegará.

No nos vamos. Como si lo viera.

Va a aparecer tan pancho, como si nada.

(Teléfono)

¡Uy, Dios nos coja confesados!

(Teléfono)

Dígame. ¿Familiares de Antonio Alcántara?

Soy Carlos, su hijo. ¿Con quién hablo?

Mire, le llamo del puesto de la Guardia Civil de Tarancón.

¿La Guardia Civil de Tarancón? ¿De Tarancón?

Le paso con su padre.

Su hijo. Gracias.

Carlos. Papá.

Carlos, hijo, pero ¿qué está pasando?

Me cago en la leche, que me tienen aquí encerrado

y me miran raro, hijo.

Piensan que soy un loco que se ha ido del manicomio.

Para, para, para un momento, no sigas.

Estamos preocupados, ¿estás bien? Sí, estoy bien.

Pero ¿bien, bien? Vamos a ver, hijo.

Bien físicamente, pero moralmente estoy hecho una mierda.

Déjame hablar con él. Oye, te mato. Mamá, así no.

Si es que no... ¿Qué ha pasado?

Pues me ha pasado de todo, hijo.

No me ha salido una a derechas, coño,

y encima no contestabais al teléfono.

Ya, ya lo sé, pero ¿qué haces en Tarancón?

Me tienen encerrado como si fuera el Lute, yo qué sé.

Pero ¿qué has hecho? ¡Pues no he hecho nada!

¡Nada! A ver, algo habrás hecho, papá.

¿Qué has hecho? -¿Alguna jaimitada de las tuyas?

¡Que no!

La Guardia Civil no detiene por deporte.

Mamá, por favor. Venga ya.

Ay Dios mío, mira... Dejadme aquí, es igual. Qué más da.

La familia en mi contra, lo que me faltaba.

Que no es eso, papá. ¿Hay que ir a por ti o qué?

Que venga andando. Ay...

¿Cómo está María? Papá...

¿Qué tal? ¿Lo ha hecho bien?

¿La habéis grabado en vídeo?

¿Ha dicho algo? ¿Está enfadada conmigo o no?

Pregunta por María.

A mí no me gustaría comparecer ante él como acusado

de un delito del que fuese culpable.

-Bien.

Hasta hace muy poco yo opinaba exactamente lo mismo.

Si crees que tu amistad te obliga a ello,

deberías hablarle.

No me gusta herir sin avisar.

(Puerta)

¡María!

(TELEVISIÓN) Te escucho, princesa.

Hola. De hola, nada. Siéntate.

Es que no... Que te sientes.

Antonio, se acabó la pena.

Y la lástima.

Esto que te pasa va a seguir pasando.

Tienes que entenderlo.

Sí, se va a morir gente a tu alrededor,

gente que quieres, gente que conoces.

No tienes más remedio que aceptarlo.

Ya lo sé. No, no lo sabes.

Va a llegar un día en que harás una lista de la gente que falta

y va a ser mucho más grande que la gente que se queda.

Y eso da mucho miedo al principio.

Pero tú y yo tenemos

la suerte de que podemos mirar al futuro,

que es donde hay que mirar.

Los muertos no nos necesitan.

Los muertos están ya descansando.

Son los vivos los que cuentan.

Mira que eres terco, ¿eh?,

y mandón,

y a veces te comportas como una persona imposible,

pero tu familia haría por ti cualquier cosa.

Y lo sabes.

Yo ya he dicho lo que te tenía que decir.

Judías verdes y bacalao hay para cenar.

María,

pienso quedarme aquí sentado hasta que me abras, hija.

No me voy a mover de aquí.

Solo quiero pedirte perdón.

María, no sé cómo arreglar esto, hija.

María, ábreme la puerta, mujer.

María, por favor, háblame, que es como si me faltara el aire, hija.

María...

(Televisión)

-(RÍEN)

(RÍEN)

¿Oyes eso, madre?

(Risas)

¿Has visto cómo dice "dice"? Dice "diu".

Mira, que este es muy bueno, verás.

(Risas)

Aquel que diu que era un tío que iba por la calle

que se encuentra a otro y le diu: "¿Dónde vas?"

Diu: "A echarle estiércol a las fresas".

Diu: "¿Las has probado con nata?"

Este es muy tonto, que no lo han pillado.

Espera, que lo pongo.

(Llanto de bebé)

(SOLLOZA)

(SOLLOZA)

Muchas gracias.

Estoy temblando. ¿Entras?

No, yo entro en el último momento. Sí, le doy un paseo y así se duerme.

A mí Carmen me está esperando, tengo que entrar.

No te preocupes. Y haz lo que tengas que hacer.

Te quiero. Y yo a ti, mi amor.

¿Mi amor? Eso es nuevo.

Bueno, porque eres mi amor. Y lo serás siempre.

Claro.

Ahora te veo.

Pues aunque no les conozcamos,

supongo que a un sitio así vendrá gente importante.

Sí.

Aquí, gracias.

Madre.

Bueno...

Mira, Merche, reservado. Familia Alcántara.

Voy a guardarlo.

Mira lo que pone aquí, mira, mira.

"Escrita con el corazón, directa y sincera.

Un gran comienzo para un joven autor".

Es verdad, es preciosa.

Yo no he parado de llorar.

Tranquilo, Carlos.

En Barcelona ha salido muy bien y aquí ocurrirá lo mismo.

Claro.

Ahí están mis hermanos.

¿Antonio e Inés Alcántara, por favor?

-Sí. -Sí, claro.

¿Qué, estás nervioso? Sí, un poco.

Carmen Balcells, mis hermanos.

Hombre, los famosos Alcántara... -Bueno.

-Encantada. -¿Qué tal? Encantado.

-Igualmente. Bueno, y muchas gracias por colaborar.

-Bueno, a usted, gracias a usted.

¿Habéis visto a Karina? No.

-No, yo tampoco. Estaba fuera con la cría hace nada.

Pues seguirá fuera, si todavía es pronto.

-Claro, habrá ido a dar una vuelta con ella.

Merche, Merche.

Es Paco Umbral, ¿no?

¿Quién?

Ese no es Paco Umbral, es un señora con gafas.

¿Y yo a Inés le caigo bien?

-¿Cómo?

-No sé, a veces me da la impresión de que no le caigo bien.

-¿Y yo a Toni le caigo bien? Algo no va bien.

¿Por qué dices eso? Pues...

Porque lo estoy haciendo fatal. ¡Soy un impostor, joder!

Escribo sobre sentimientos y no sé cómo gestionar los míos.

Nos iba genial a Karina y a mí hasta que ha aparecido la niña.

Estás sacando las cosas de quicio. Voy a buscarla.

No, Carlos, tú ahora no te puedes ir. ¿Podéis ir a echar un vistazo?

No, ellos forman parte de la presentación.

No, no, de aquí no se mueve nadie.

-A ver, Carlos, si está fuera con la niña,

esperará al último minuto para entrar. Yo lo haría.

-Con los berrrinches que tiene la pobre...

Que no, que algo no va bien.

Eso ya lo has dicho. Sí va bien.

¿Me imagináis a mí como padre de familia?

No voy a ser capaz. ¡Que sí vas a ser capaz!

La vida cambia, ¿eh? Y te cambia hagas lo que hagas.

-¡Ay, muy bien, muy bien! Ha venido muchísima gente.

Ha venido prensa, varios escritores...

-¡Taxi!

¿Me puede ayudar, por favor?

Gracias.

A la estación de autobuses de Conde de Casal.

-¡Karina! Eh.

Qué ilusión, ¿no?

¿Entramos?

-Adiós, Marcelo.

-¿Qué pasa? -¿Te ha dicho algo?

-Bueno, ¿qué, chicos? ¿Vamos a ello? ¿Ya?

Cuanto antes, mejor.

-Venga, va. -Venga, "cagao".

-Buenas tardes y bienvenidos.

Gracias por estar con nosotros en esta tarde tan especial

en la que presentamos la que yo llamo

la primera gran novela de una generación.

De todos aquellos que nacieron en la década de los 60...

No la veo.

Porque estará en la calle con la niña.

¡Te digo que no está aquí, joder! ¡Carlos!

...que están dispuestos a transformar nuestras vidas

con su compromiso, con su preocupación por el mundo

y con su capacidad para señalar

de qué manera se va a abrir paso el futuro.

Su autor

es este chico tan increíblemente joven

que está aquí, a mi lado, Carlos Alcántara.

Por deseo propio,

están aquí para hablar de "La vida imposible"

dos de sus tres hermanos,

la actriz Inés Alcántara

y el periodista Antonio Alcántara.

Con ellos les dejo.

-Cuando nuestro hermano Carlos nos pidió

que quería que presentáramos su novela,

Inés y yo nos sentimos gratamente emocionados,

pero también tremendamente mayores.

Pues sí, porque aunque es evidente que nosotros también hemos crecido,

la verdad es que...

nos damos cuenta de que la vida pasa a través de él.

Para nosotros es un orgullo estar pasándola con él.

Y, bueno, qué decir de mi hermano.

Que es un pequeñajo que está tomando la delantera,

así que no le quiten el ojo porque es un campeón.

Merche, ¿qué le pasa a Carlos? ¿No le notas raro?

No lo sé. Pero es que no veo a Karina.

Pues entonces la tenemos liada ya.

Carlos nos regala hoy su primera novela

y también el honor de compartir este momento tan especial con él.

Carlos.

¿Dónde ha ido?

Ha cogido un taxi a la estación de autobuses.

¡Joder!

Lo siento, Carmen.

¡Perdón! ¡Carlos, coche enfrente!

Joder.

¡Guau! ¡Bravo!

¿Y ahora por qué aplaudimos?

¡Último aviso! Madrid-Albacete-Alicante.

Salimos en un minuto.

(Motor)

¡No, no! ¡Pare, pare, por favor!

¡Pare, pare, pare un momento!

Es solo un momento, de verdad.

Karina, pero ¿qué haces aquí? ¿Te vas así, sin decir nada?

Esto no funciona, Carlos. ¿Cómo no va a funcionar?

¿Cómo no vamos a funcionar tú y yo?

Que no, que es lo mejor para ti, para mí y para la niña.

Karina...

¿Qué?

¿Quieres casarte conmigo?

¿Seca? ¿Qué?

¿Te vas a casar conmigo? Pero ¿tú eres tonto?

¿Cómo me voy a casar yo contigo?

¡Corre, corre, vamos, vamos, vamos!

-# Cuéntame... #

-¡Venga, vamos!

-#...tú que has vivido

# el despertar

# de un tiempo que nos cambió.

# Volverás

# a ser un niño

# al recordar

# las largas tardes de sol.

# Háblame de lo que has encontrado

# en tu largo caminar.

# Cuéntame cómo te ha ido,

# si has conocido la felicidad.

# Felicidad. #

Cuéntame cómo pasó - T 18 - Capítulo 329: "Por ti contaría la arena del mar"

25 may 2017

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