Como tantos españoles, los Alcántara emigraron a Madrid desde su pueblo natal en la Mancha, Sagrillas, en los años 50. Sus hijos Tony, Inés, Carlitos y María nacen en la capital. Antonio, el padre, trabaja como bedel en el Ministerio de Agricultura en las mañanas y por las tardes en una imprenta.

Al inicio de la serie, Mercedes, la madre, cose pantalones por encargo en su hogar; guiada por su talento y constancia, crea su propia empresa de moda y abre una tienda en el barrio.

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Temporada 1

Los Alcántara emigraron a Madrid desde su pueblo natal en la Mancha, Sagrillas, en algún momento de los años 50. Sus hijos Tony, Inés, Carlitos y María nacen en la capital. Antonio, el padre, trabaja como bedel en el Ministerio de Agricultura en las mañanas y por las tardes, practica el pluriempleo en una imprenta. Mercedes, la madre, cose pantalones por encargo en su hogar. En los años sesenta España vive una revolución económica que cambia su forma de ser. El turismo y la industrialización hacen que el nivel de vida de millones de españoles mejore sustancialmente. En 1968, los Alcántara son una familia feliz que puede comprar su primera televisión, y en las primeras vacaciones de su vida, ver el mar-todo un hito para la gente del interior.

Temporada 2

En 1969, mientras estalla el caso Matesa, la píldora ya ha llegado a España. Tras el verano, la familia Alcántara emprende nuevos proyectos. Mercedes está entusiasmada con la boutique que acaba de abrir con Nieves, en la que pasa muchas horas trabajando, con lo que deja un poco aparcadas las tareas del hogar. Por su parte, Antonio se despide apenado de su trabajo de ordenanza en el Ministerio. Aunque tiene dudas, espera ganar mucho dinero en la constructora como mano derecha de Don Pablo. Tony, que se ha preparado a conciencia la asignatura de Derecho Romano, tiene por fin que examinarse. El mismo día del examen, le llega una citación del Ministerio del Aire para hacer la mili.

Temporada 3

Comienzan los vertiginosos años setenta para la familia Alcántara, con atisbos de cambio en el horizonte. En el trabajo, aunque Antonio ya es todo un experto vendiendo pisos sobre plano, tanto él como los compradores se extrañan de que no se haya empezado a construir aún. En casa, Antonio teme perder el timón. La gota que colma el vaso de su paciencia es la proposición que un representante hace a Mercedes y a Nieves para ir a París unos días, y así estudiar de cerca la alta costura. Entretanto, Inés acude impaciente al aeropuerto a recoger a Diego, que por fin regresa de su viaje a Roma. Su carrera como actriz está progresando y Diego tiene grandes proyectos para ambos. Toni, que ya tiene más tiempo una vez terminada la instrucción en la mili, vuelve a encontrarse con una universidad muy conflictiva.

Temporada 4

Han pasado varios meses desde el hundimiento de la constructora pero Antonio no levanta cabeza. Embutido en su viejo uniforme de ordenanza, vuelve a trabajar por las mañanas en el Ministerio. Alcántara no tiene mayor aspiración que dejar pasar el tiempo hasta que un día llegue su ansiada jubilación. Su ¿tranquilidad¿ sólo es alterada por una noticia: Don Pablo está en la cárcel. Mercedes se ha pasado todo el verano cuidando a Antonio y llevando las riendas de la casa, pero está más que harta de la actitud de su marido. Al menos en la tienda, donde toda la familia ha tenido que arrimar el hombro, las cosas van bien. Inés, que dedica la mayor parte de su tiempo a ayudar en la tienda, no prospera en su carrera como actriz, sobre todo desde que dejó tirada a la compañía de teatro en Santander. Ante tan pocas expectativas, cuál

Temporada 5

Nochevieja de 1970. Toda la familia Alcántara, a excepción de Tony, está sentada a la mesa, en silencio, esperando que la televisión emita las campanadas de fin de año. Rodeado de caras largas, Carlitos intenta explicarse qué ha pasado en su casa para que en vez de reinar la alegría, ahora que están a punto de recibir el nuevo año, todos estén tristes, sin saber muy bien qué decir ni adónde mirar. El pequeño de los Alcántara recuerda todo lo que les ha sucedido a él y a los suyos en los últimos meses, desde que Antonio trabajaba en el Ministerio y Mercedes se las veía y se las deseaba para sacar adelante a la familia...

Temporada 6

Otoño de 1972. Carlitos pasea a su hermana pequeña en el cochecito mientras recuerda los tiempos en que todavía él era el benjamín de la familia. Con su estilo habitual, Carlos rememora la que fue la peor crisis matrimonial de sus padres, en aquella primavera de 1971 en la que Inés seguía viviendo en Ibiza, Tony trabajaba en una obra y Paquita acababa de llegar del pueblo.

Temporada 7

Con un trasfondo político y económico marcado por el asesinato de Carrero Blanco y la crisis económica que empezaba a acechar a los hogares españoles, los últimos meses de 1973 apuntaban próximos cambios en la vida de todos los españoles y también en el de los Alcántara. Antonio sigue trabajando en la imprenta de los Hermanos Usillos y aunque la empresa no está pasando por su momento más boyante, Antonio se siente tranquilo. Desde que Nieves tomó la decisión de irse del barrio, Mercedes lleva las riendas de Meyni con la ayuda de Pili, Valentina y por supuesto, de su madre. Aunque la situación de la tienda le preocupa, Mercedes sólo puede pensar en su examen de Graduado Escolar. Inés continúa viviendo con Pili en su pequeño piso y sigue vendiendo artesanía que ella misma hace en el "Rastro" para poder vivir.

Temporada 8

La Revolución de los Claveles en Portugal, el 25 de abril de 1974, se convertirá en el telón de fondo y en el motor de nuestra historia, trasladándonos al centro del conflicto, directamente a Lisboa de la mano de Toni Alcántara. Allí conocerá a Carmen, una fotógrafa que le ayudará a conocer los secretos este alzamiento militar. Antonio Alcántara continúa trabajando en la cooperativa de Herederos de Usillos, donde parece que por fin las cosas empiezan a funcionar. En este tiempo, Eugenio sigue trabajando en la imprenta con Antonio mientras prepara unas oposiciones y, por su parte, Inés compagina su vuelta al teatro con Meyni. Mercedes está encantada de tener a su hija otra vez cerca y disfruta viendo cómo su pequeña tienda resurge. También Herminia vuelve a vivir momentos felices al lado de Alfredo sin importarle el qué dir&aacut

Temporada 9

El primero de mayo de 1975 la familia Alcántara descubre una España con síntomas de cambio. Recién llegados de París, Antonio y Mercedes se encuentran con un panorama que anuncia un futuro cargado de nuevos retos y proyecciones. En un ambiente de reivindicaciones sociales, el Día Internacional del Trabajador marcará este devenir de los Alcántara, siempre acompañado de saltos y trompicones. Uno de los tropezones más grande será el de Antonio, que por culpa de unos panfletos se ve obligado a tomar una drástica y dolorosa decisión en la imprenta. Mientras para Carlitos, esos mismos panfletos hacen que, casi sin querer, se acerque a la Joven Guardia Roja. Ajena a todo, Mercedes busca su propio camino como mujer y como empresaria. Respaldada por la nueva ley de la mayoría de edad de la mujer casada, Mercedes se enfrenta a la crítica situación de su querida, pero

Temporada 10

Verano de 1976. Todo está listo en Sagrillas para la boda del año entre Miguel y Paquita. El encuentro de Antonio y Miguel en el pueblo será determinante para que los dos hermanos tomen la decisión de vender las tierras de su madre. Testamentos a parte, Paquita tiene un secreto que no todos conocen: se casa embarazada. Durante todo este tiempo, la sobrina de los Alcántara ha ocultado su estado a su padre porque le conoce muy bien y porque sabe que nunca aceptaría que su hija se casase "preñada".

Temporada 11

Semana Santa de 1977. La familia Alcántara decide pasar unos días en Sagrillas, y de paso cerrar con Maurín la venta de las tierras. Después de las diferencias surgidas en la pasada temporada los hermanos han llegado a un acuerdo y esta vez van al cincuenta por ciento. Cuando parece que la firma va a hacerse efectiva el sonido estrepitoso de las campanas anuncia que un grupo de jornaleros ha ocupado las tierras sin explotar; entre ellas las de Antonio y Miguel. Una vez más los hermanos ven como la venta se les escapa de las manos. Por su parte, Toni tienen que trabajar esta Semana Santa porque tiene que terminar un pedido importante a tiempo. Tanto él como Mercedes están muy preocupados porque un cliente no les quiere pagar. De momento no le han comentado nada a Antonio porque no quieren preocuparle, pero necesitan resolver el problema cuanto antes.

Temporada 12

Primavera de 1978. La familia Alcántara se ha mudado de casa, pero el barrio San Genaro permanece en sus vidas. Allí está la peluquería de Mercedes y el Bistró, dónde familia y amigos siguen el Mundial de Fútbol de Argentina. El matrimonio Alcántara ha demostrado ser una pareja sólida. Pero, en esta temporada, Antonio y Mercedes tendrán que hacer frente a momentos delicados. Tampoco se librarán de problemas Miguel y Paquita. Sobre todo él, que acusará, más que nunca, la diferencia de edad con su mujer. Además, Paquita descubrirá que hay vida fuera de San Genaro. Por su parte, Carlos y Karina pasarán por varias pruebas, que harán tambalear su relación. Además, después de tres años fuera, Inés vuelve al barrio. Con Inés en casa, el núcleo familiar vuelve a estar al completo.

Temporada 13

La decimotercera temporada de la serie arranca en 1979, con la familia -y el país- viviendo una difícil situación económica. Antonio y Mercedes forman parte del más de millón de españoles que no encuentra trabajo. Mercedes decide ponerse a trabajar en una inmobiliaria para ayudar en casa pero ellos no son los únicos con dificultades económinas.  En el bar de Miguel y Paquita apenas se sirven comidas y en la peluquería de Pili no se hacen permanentes. El matrimonio acumula la tensión: con tres niñas pequeñas y encadenada a la cocina, Paquita se compara con Françoise, la hija de Miguel.

Mientras tanto, a punto de acabar el servicio militar, Carlos Alcántara se enfrenta a una de las decisiones más importantes de su vida y se matricula en la universidad. En las aulas coincide con Arancha, la chica con la que inició una relación el año pasado.

Temporada 14

El primer capítulo de la nueva temporada, titulado "Larga noche de transistores y teléfonos", arranca el 23 de febrero de 1981. Por fin Antonio y Mercedes han cumplido su sueño de viajar a Venecia y, ajenos a todo, pasan unos días románticos surcando los canales italianos. Pero esa tranquilidad se ve alterada nada más pisar tierra española al enterarse de que un grupo de guardias civiles, comandados por el teniente coronel Tejero, ha tomado el Congreso.

De la mano de los Alcántara reviviremos aquella fecha histórica que pudo cambiar el rumbo político de España. Serán largas horas de espera, miedo e incertidumbre pegados a la radio para no perder detalle y con el teléfono siempre en la mano para asegurarse de que los suyos están bien.

Temporada 15

Verónica Echegui, Ginés García Millán, Ariadna Gil y Bárbara Goenaga son algunos de los nuevos fichajes de la 15ª temporada de Cuéntame cómo pasó, que La 1 estrenará muy pronto. Se sumarán al reparto habitual formado por Imanol Arias, Ana Duato, Ricardo Gómez, Pilar Punzano, Pablo Rivero, Juan Echanove, María Galiana y Ana Arias.

La serie española más premiada de todos los tiempos, vuelve con nuevas entregas de las peripecias y las emociones de la familia Alcántara en unos tiempos de cambio. Este año, la acción comienza en el verano en 1982, una temporada en la que además de actualidad y ficción, la serie incluye nuevas propuestas musicales. Los Secretos podnrán música a la nueva sintonía de la cabecera.

Temporada 16

El inicio de las nuevas tramas se sitúan en abril de 1983, un momento de gran tensión política en el país y que San Genaro vivirá muy pendiente de la actualidad. El barrio, además, vivirá el regreso de queridos personajes como el de Paquita (Ana Arias), Nieves (Rosario Pardo) y Pepe (Sergio Pazos). También aparecerán nuevos personajes como el de Nuka, una artista de intensa personalidad interpretado por Carla Nieto que se colará en la vida de Carlos Alcántara, y Bart Santana y Guillermo Montesinos, como nuevos personajes del barrio. Carlos Bardem, Junio Valverde y Javier Bódalo son otros de los actores que intervendrán en algún capítulo de la nueva temporada.

Temporada 17

Tras catorce años en antena, la acción se retoma a principios de 1984, un año antes de la firma de adhesión de España a la Comunidad Europea. Con una sociedad en proceso de modernización y cambio, los Alcántara comienzan temporada buscando la unidad alrededor de un proyecto común: hacer de la bodega de Sagrillas una gran empresa familiar. Los hijos de Antonio y Mercedes, ya adultos, tendrán que decidir si apoyan a su padre, ilusionado con el proyecto de dejar un legado, o emprenden rumbos con destinos propios. Regresa a la serie Irene Visedo, que retoma el personaje de Inés Alcántara, y llegan nuevos actores como Antonio Resines, Francesc Orella, María José Alfonso, Melody Ruiz o Elena Furiase. Miguel Ríos es el encargado de poner el toque rockero a la mítica sintonía.

Temporada 18

La nueva temporada reflejará la entrada de España en Europa y la campaña del referéndum de la OTAN y sumergirá a los Alcántara en los sueños de los españoles de los 80. Con las incorporaciones de Cristina Marcos, Carlos Cuevas, Miguel Canalejo, Itziar Ituño, Denis Gómez, Paula Soldevila y Paloma Bloyd, entre otros. La temporada 18ª es quizás una de las más ambiciosas de la serie en cuanto a la variedad y alcance de sus tramas, y a sus valores de producción.

Temporada 19

Para los Alcántara, 1987 es un año de crecimiento. La familia se ha hecho más grande: Inés, Toni y Carlos viven ahora con sus parejas, generando un mundo de relaciones nada fáciles de gestionar entre suegros y yernos, nueras y cuñados, en el cual los nietos también demandan atención, complicando la vida de Mercedes y Antonio, padres y abuelos.

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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T 19 - Capítulo 333: 'Lucha de gigantes' - ver ahora
Transcripción completa

# Cuéntame

# cómo te ha ido

# en tu viajar

# por ese mundo de amor.

# Háblame de lo que has encontrado

# en tu largo caminar.

# Cuéntame cómo te ha ido,

# si has conocido la felicidad.

# Cuéntame cómo te ha ido,

# si has conocido la felicidad.

# Cuéntame cómo te ha ido,

# si has conocido la felicidad. #

¿Cómo no me voy a enfadar? Me cago en la leche.

Si le pegan un tiro en el culo a mi hija

y mi mujer no me dice nada.

¿Por qué me oculta una cosa así?

¿Quién es ella para decidir por mí?

Sé que tenía que habérselo dicho, es verdad, error mío.

Lo que pasa es que lo vi tan contento con el viaje a Londres

que no quise quitarle la ilusión.

Lo ha pasado muy mal con lo de su hermano,

y pensé que otro disgusto podía afectarle al corazón.

Claro, me trata como si no fuese una persona madura,

capaz de reaccionar con sensatez e inteligencia.

Ya sé que puedo llegar a ser de plomo derretido,

pero que después de 39 años de casados

me oculte una cosa tan importante, pues no me da la gana, joder.

No quiero.

Antonio parece que es muy fuerte porque tiene mucho carácter,

pero en el fondo es muy sensible y le afecta todo.

Yo lo he hecho todo por él,

como lo he hecho siempre.

Yo reconozco que, a veces, se me va la pinza,

que en muchos momentos tendría que haber contado hasta cien

antes de sacar esta mala leche y esta amargura

que heredé de mi madre.

Pero... (CHISTA)

Si yo reconozco que a veces le trato más como si fuera su madre

que como su mujer.

Y reconozco que le eché en falta cuando estuvo fuera,

pero...

es que...

(GRITANDO) ¡Cuántas veces se te dijo que te quedaras en casa, hija!

¡Yo no tengo la culpa de que me dispararan!

¡No haber ido a la manifestación! ¡Iba todo el mundo!

¡Anda, la leche, que tú no eres todo el mundo!

¡Que tú no eres todo el mundo, que eres mi hija

y estás en mi casa!

¡Y en mi casa se hace lo que yo digo! ¿Me oyes?

Y si no te gusta, ahí está la puñetera puerta,

¿lo has entendido?

Te coges tu mochila, tu muleta, tu mala leche y te largas.

¿Está claro?

¡Ya está, se acabó la tele, y salir por ahí,

y el patinaje, ¿me entiendes?

A partir de ahora de casa al colegio y del colegio a casa.

¡Torva, que eres una torva!

¡Pesada, coño!

(TOSE)

¿Quieres un vasito de leche con miel?

(TOSE)

Tienes de esos sobres que te tomas para el resfriado en el botiquín.

(CARRASPEA Y TOSE)

¿No me vas a hablar nunca más?

(CARRASPEA)

Mira, te voy a calentar un poquito de leche.

No quiero leche, Merche.

Si no tomas leche, vas a estar toda la noche tose que te tose.

Yo no soy un pobre hombre al que tengas que ocultarle las cosas,

a ver si me entiendes. ¡Por Dios!

Llevo desde las 15.00 pidiéndote perdón.

Se le dijo que no fuera a la manifestación

y ella por sus cojones va. Chist.

Y yo creo que se ha aprendido bastante bien la lección.

Y muy dolorosa, por cierto.

Sé que no te gusta que te lo diga, pero es la culpa es tuya.

¿La culpa es mía? Sí, porque la tienes malcriada.

Y le metes en la cabeza esas ideas tuyas feministas.

Antonio, ¿yo feminista?

Pues sí, tú feminista.

De nuevo cuño, con todo ese rollo de la igualdad y esas cosas que lees.

Eso de la igualdad no es ningún rollo, es un derecho.

¿Crees que tus hijas son inferiores a tus hijos o qué?

No, son diferentes, como tú y yo somos diferentes.

Yo inferior a ti, ¿verdad? No he dicho eso, no seas pesada.

Lo que digo es que en una casa hace falta un hombre

para llevar el timón. Y a las pruebas me remito.

Me he ido unos días y mira qué lío has montado.

¡Claro!

Pues eso no es todo.

¿No es todo? No.

Tenemos un problema en la bodega. ¿"What a problem"?

Un problema en Castilla León, en Madrid y en Extremadura.

No hay vino Cruz de Sagrillas desde hace 15 días.

¿Por qué?

No lo sé, por un despiste de Maite, de Luis, de Carlos, o de los tres.

¡15 días! Sí.

Me cago en la madre que les parió, que son unos inútiles.

¡Son unos inútiles!

Chist. No grites tanto, vas a asustar a mi madre.

Tu madre está sorda como una tapia. Pues yo no estoy sorda.

Me cago en la leche, qué panda de anormales.

Dios, mira que te lo dije, ¿qué te dije?

"Por favor, ocúpate de la bodega, atenta a la bodega, Merche,

échale un ojo a la bodega". Y tú nada, ¡hala!

Yo me he ocupado de la bodega. ¡No lo parece!

¡Todo lo que he podido! No lo parece.

Mira el rollo que se ha montado nada más que me he ido.

¡Te has ocupado de la bodega? Venga, hombre, venga.

Mira, ¿sabes lo que te digo?

Me voy.

¿Dónde vas?

Me voy al sofá, a dormir,

a fastidiarme un poquito más la espalda.

¡Porque no te soporto!

Y muchas gracias, muchas gracias por este maravilloso aniversario

que no me voy a olvidar en la vida.

No, muchas gracias a ti, Milano, por arruinarme la vida.

(Antonio Vega, "Lucha de gigantes")

# Lucha de gigantes convierte

# el aire en gas natural.

# Un duelo salvaje advierte

# lo cerca que ando de entrar

# en un mundo descomunal.

# Siento mi fragilidad. #

¡Quiero desayunar!

No puedes entrar así, llama antes de entrar.

Quiero cereales.

Ve a la cocina y te los preparas.

Es que quiero la leche caliente.

Pues te la calientas tú. Mamá no me deja encender el fuego.

Pues usa el microondas.

Toni... Ya, ya, ya lo sé.

Esta tarde compro un pestillo.

Ve con él, no vaya a ser que se queme.

¿Y qué sabemos de su madre?

Lo último que me dijo que se iban a quedar los dos en casa de una amiga.

Eso ya lo sé, pero ¿cuándo?

Es que tenía que solucionar unas cosas, será cuestión de días.

Y hoy, ¿quién le va a ir a recoger al colegio?

Acuérdate de que yo no puedo.

Ya, ya, va mi madre.

Después del Telediario, le voy a buscar yo.

Toni, no puedes estar recogiéndole todos los días a las 11 de la noche,

debería de estar durmiendo a esa hora.

Cuando vuelvas del viaje estará todo solucionado.

No me apetece nada irme de viaje.

¿Por qué no? Si van a ser solo cuatro días.

Y te vas a Sevilla, que te va a encantar.

Es algo que podría solucionar perfectamente desde el despacho,

esa manía que tenéis los españoles de hacerlo todo presencial.

Bueno...

Te puedo llamar esta noche al hotel

y hacemos sexo telefónico.

No me gusta el sexo telefónico.

¿Ah no, no te gusta? ¿Prefieres también lo presencial?

Sí.

A ver si es que te estás volviendo una españolita.

(Algo se rompe)

-¡Papá!

Voy.

(INÉS BALBUCEA)

¡Marcos!

Mamá...

-¡Oriol! -¿Qué?

-Que me has asustado.

-Te he oído chillar y por eso he venido.

-¿He chillado?

-Lo estás pasando fatal, ¿verdad?

-Bueno, es que estoy preocupada.

-Tampoco estamos tan mal... los dos solos.

-¿No echas de menos a Marcos?

-Sí, pero a veces... -¿Qué?

-Es que me da vergüenza decirlo.

-¿Qué? Anda, ven aquí. ¿Qué te pasa? Ven.

A ver, ¿qué?

-Que tengo celos.

-Pero, cariño, si tú eres lo que más quiero en este mundo.

-Ya lo sé.

-Te tendría que haber dado una vida más ordenada y más estable.

Pero...

-Tú eres así. -Sí.

Desgraciadamente soy así, sí.

-Yo no te cambiaría por ninguna madre de mis compañeros de clase.

-Tú eres el único hombre de mi vida.

¿Eh?

El único de verdad.

Que te quede claro para siempre.

¿Carabanchel?

Sí, Carabanchel.

¿Vas a ir a dar clases a la cárcel?

Sí, ya te lo he dicho. Es una suplencia, hasta fin de curso.

¿Y cuándo pensabas decírmelo? Lo sabes desde el viernes.

Lo sé desde el viernes,

pero estabas tan disgustado por la bronca con Luis...

Espera. ¿La cárcel de hombres?

Para ayudar a los presos que quieren sacarse el graduado, sí.

No es el trabajo de mi vida, pero me parece interesante.

¡Hostias! ¿Interesante? Sí, sí, como experiencia personal.

Karina, la cárcel es muy dura.

Yo también soy muy dura. No digas tonterías.

La cárcel es muy dura de verdad.

Al sitio donde vas a ir a dar clase,

a mí me apuñalaron y casi me matan.

¿Te acuerdas de todo esto?

Sí, sí, eso no hace falta que me lo recuerdes.

Pues ya está.

Carlos, tú estabas preso, yo voy a estar muy protegida.

Me han dicho que no voy a correr ningún peligro.

Ningún peligro en la cárcel, ¿quién te ha dicho esto?

Tú arregla lo tuyo. ¿Eh?

Les has dejado el marrón del hotel el fin de semana.

Ya lo sé, me siento como un mercenario,

no hace falta que me lo recuerdes. Tienes que dar la cara.

No sé cuándo, porque hoy no puedo ir a Sagrillas,

tengo una conferencia que me la pagan, ¿me oyes?

Sí, sí. Me la pagan.

Pues vas mañana y ya está. Que no puedo ir mañana, joder.

Antes quiero hablar con mi padre.

Hablas con tu padre y te aclaras.

¿Me estás dando caña por casualidad?

Para que resuelvas. La que va a trabajar a la cárcel.

(Llanto)

¡No me hace ni puta gracia lo de Carabanchel!

Otro día sin escribir.

(TV) "Hola, buenos días.

La cebolla es un alimento cuyos orígenes se remontan

a la antigüedad".

¿Qué me quieres decir? ¿Que con toda la flota que tienes

no tienes disponible un solo camión?

Me la haces gorda porque tengo a media España esperando mi vino.

¿El qué?

Espera, espera un momento.

Dile a tu madre que baje un poco la tele, que no me entero.

Sí. Madre... ¡Madre!

¡Baja un poco la televisión, por Dios!

Escúchame, que yo con un camión pequeño me arreglo,

hace varios viajes y ya está. Y te pago el doble.

¿El qué? Espérate, que no me entero, joder.

Dile a tu madre que apague la televisión,

que estoy hablando con Cachichi, el de los camiones, y o me entero.

(Televisión)

Ya estoy aquí.

¿Qué haces?

Que está hablando por teléfono y que no oye.

(SUSURRANDO) Si estaba muy flojita...

Yo no te pido que me cuentes todas tus hojas de ruta, chico.

Lo único que te pido es si me puedes hacer un favor,

¿tú me puedes desviar un camión y mandármelo

para que haga unos cuántos viajes?

Entonces, si no puedes hacerme el favor, nada, ya hablaremos.

Esta te la guardo.

Adiós.

No hay camiones hasta el jueves.

Ya, si ya lo sé.

Cago en la leche, ¿y qué hacemos entonces?

¿Nos quedamos aquí con los brazos cruzados?

Yo tengo aquí la lista de pedidos que nos han quedado por servir.

Llamo y les digo que tenemos un problema con el transporte.

Ahora me cago en... ¿Por qué no les voy a llamar?

El heredero, el que tiene que encargarse de esto,

está más colgado que las botas de Puscas.

Estará en casa tocándose los huevos. ¡Esa lengua, Antonio!

Esa lengua no, ese mando.

¿Qué? El mando, Herminia.

Que ha sustituido usted el rosario por el mando

y no lo apea en todo el día, coño.

Y aquí estamos trabajando.

Trabajar, trabajar, no te veo nunca, la verdad.

Ahora, gritar y dar órdenes, continuamente.

¿Y ahora qué le pasa a tu madre?

¿Llamo o no llamo? No llames, espera.

Que voy a llamar yo a Santos.

A ver, Matorra, Matorra, Matorra.

(Teléfono)

Dígame.

"¡Cuco!".

¿Antonio?

Sí, soy Antonio. "¿Pero quién es Cuco?".

¿Cómo que quién es Cuco? Cuco eres tú.

Oye, ¿cómo estás?

"Aterrizando todavía. ¿Tú qué tal?".

¿Yo, te cuento la verdad?

"Working in the World", Cuco.

Pues yo de "work" poco, bueno, por no decir nada.

"¿Qué quieres?".

Tengo aquí un problema y no se me soluciona.

Desembucha.

Escúchame, tú que has sido transportista,

¿no conocerás a alguien que tenga un "big track"

para dejarme un par de días? "Un big track".

Un "big track", un camión.

-Yo no entiendo de negocios, pero

¿es tan importante que el vino esté en las tiendas antes del jueves?

La gente puede esperar un poco. Pues claro que pueden esperar.

Pero él quiere demostrar que lo arregla todo, que puede con todo,

que es Dios omnipotente. Eso es lo que quiere.

Ay... No tendríais que trabajar juntos.

Tú tanto que decías: "Necesitamos un hombre",

pues venga,

toma, aquí tienes hombre.

Los negocios a medias no traen más que problemas.

(SE QUEJA)

¡Mira cómo tienes la espalda!

No es por eso, es que he dormido en el sofá.

¿Esta noche has dormido en el sofá?

¡Puñeta, pues que duerma él!

Puedes avisar a los clientes de que ya mañana tienen la mercancía.

¿Estás seguro de que lo has arreglado?

Claro que estoy seguro, porque lo he arreglado yo.

¿Has visto lo que he necesitado?

"Fifty minutes" y dos llamadas telefónicas para solucionarlo.

Me alegro mucho. Lo que hay que estar es más atenta.

Y tomar las riendas, ¿entiendes?

Que falta uno... Ya ves tú, en 15 minutos.

"Get it". ¡Ja!

Pues mira tú qué bien.

No te dejes avasallar, Mercedes, ¿eh?

De toda la vida deDios, los que van al sofá son los maridos.

(TV) "Noticia de ahora mismo y buena noticia, además.

El industrial guipuzcoano, Jaime Caballero, ha sido liberado

en las proximidades de la localidad guipuzcoana de Eibar".

Como os podréis imaginar, abrimos con esto esta noche, ¿vale?

Muy bien.

Y tú prepárame una pieza con otros secuestros de ETA.

-Oído. -Otra cosa, Toni.

Eh... han llamado de la Casa Real.

¿Qué quieren?

Vas a tener que cubrir el viaje del guardia-marina Felipe de Borbón

en el buque-escuela Juan Sebastián Elcano.

¿Voy a tener que cubrir qué?

De Cádiz a Río de Janeiro, tío.

Estás de broma. No, solo la primera etapa.

Cádiz, Las Palmas de Gran Canaria.

No puedo, Chema, no puedo, tengo a Santi en casa.

Dehorah está viaje. No puedo. Tienes que ser tú.

Es un deseo expreso de la reina Sofía.

Te lo estás inventando.

Te juro que no. Ha dicho que bueno, que si fuera posible,

ella preferiría que la noticia la diera

el locutor rubito con barba, de la noche.

-Te quiere de yerno, macho.

Puedes elegir, ¿Cristina o Elena?

¿Os imagináis, un periodista en la Casa Real?

Menos coñas, ¿eh?

Por favor, Chema, no puedo, me viene fatal, no.

¿Se lo dices tú a Pilar Miró o se lo digo yo?

-Ahí está Blanca.

¿No es la corresponsal que estaba en Roma?

-Blanca García de Blas, sí.

-Sí, Calviño la despidió,

pero la ha rescatado Hermida para su programa de las mañanas.

Tengo que ir a hacer una llamada. Perdonad.

¿Y a este qué le pasa?

-Qué quieres que te diga. El chico no es muy monárquico.

¿Viste el episodio de "Se ha escrito un crimen"?

-¡Qué va! Estoy castigada por lo menos hasta que cumpla los 18 años.

-No sabes lo que te perdiste.

El asesino llevaba un disfraz de payaso

y le pillan porque se deja la careta en el lavabo de su casa.

-¿En serio? -Te lo juro.

(Risas)

¿De qué vais?

-¿De qué vas tú?

-¡Borra eso ahora mismo!

-Yo no lo he escrito.

-Es tu letra.

-Me la habrá imitado alguien.

-No hagas caso, tía. Ya lo borro yo.

-Para de meterte con la gente, ¿vale?

-Y tu deja de ir de "superwoman" del instituto.

-Te da rabia que Bruno me haga más caso a mí que a ti, ¿verdad?

-¿Bruno? Ese está contigo porque yo pasé de él.

-¡Eso es mentira! -Pregúntaselo.

# María Alcántara, María Alcántara ya no puede caminar,

# porque no tiene, porque le faltan

# las dos patitas de atrás. #

(RÍEN)

¡Inés!

Hola. Hola.

¿Dónde está?

En el despacho de Chema, te acompaño.

¿Se lo has contado? Más o menos.

¿Qué te ha dicho? Poca cosa.

Se ha puesto muy nerviosa.

Blanca.

-Cuánto tiempo, Inés. -Sí.

-Te he estado llamando a un teléfono que tenía de Roma,

pero no daba contigo.

-He estado visitando a unos amigos chilenos.

El Papa prepara un viaje a Chile y voy a cubrir la información.

-¿Y no has sabido nada de Marcos estos días?

-No, ya se lo he dicho a tu hermano.

No hablo con él desde Navidad.

¿Y tampoco sabías que iba a hacer un reportaje en el extranjero?

-De haberlo sabido, lo hubiese impedido.

Marcos no está preparado para una experiencia así.

Es un niño muy frágil.

Bueno, un niño... Tiene 24 años.

Ya, pero Marcos necesita vigilancia siempre.

Es maníaco depresivo.

¿Cómo?

Diagnosticado maníaco depresivo.

Ha estado ingresado varias veces.

¿Tú sabías esto?

Bueno, yo sabía que había tenido una crisis... amorosa

y que por eso se vino abajo.

-Sí, eso fue hace más o menos año y medio.

Tuve que ir a Seattle a buscarle.

¿Por qué no le dijo nada a mi hermana

cuando supo que salían juntos? Porque me enteré muy tarde.

Y por casualidad.

Y lamento decir esto,

pero no me sentó nada bien que saliera con alguien mayor.

Me va a perdonar, pero eso es asunto suyo.

Pues la americana también era mayor que él.

Es un esquema que repite siempre que está eufórico

y luego... cae en picado.

¿Estás bien, Inés? ¡Inés!

-No, estoy bien.

Hola, Olga.

Toma, aquí tienes.

Cuatro botellitas de Cruz de Sagrillas, el auténtico.

¿Te haces con esto? Hasta el fin de semana de sobra.

Abraham, llévalo a la cocina.

-Antonio, ¿a que no me queda bien el pelo así?

¿Perdona? ¿A que tengo que ir a la peluquería?

-¡Para! No vas a ir a la peluquería.

El pelo te lo corto yo como siempre. -Es que tú no lo haces bien.

Siempre te lo he cortado yo y nunca has tenido queja.

-Soy un hombre, gano dinero y el pelo es mío.

Déjale que se ponga el pelo como le dé la gana.

Que no es el pelo, que es la nueva.

¿Qué nueva? La peluquera nueva.

Que le ha dado por ahí.

Ah...

Hasta luego. Buenas tardes.

Ah, la nueva. Es normal que le dé por ahí. A su edad, mujer.

Esa chica tiene algo raro, no me fío.

¿Tú crees?

Te lo digo yo.

Coño, ya está a mi hijo, me voy, Olga.

¡Contento me tiene el perdigón! Hala, gracias.

(SILBA) Mi padre con cara de perro a las 12.

Cuidado.

Hola, Karina. Hola, Antonio.

¿Qué tal?

Bueno, a esta niña hay que cambiarla. Me voy a subir.

Carlos, saca el coche ahora ¿vale? Adiós. ¡Qué guapa!

¡Adiós, di adiós!

¿A ti qué te pasa, dónde te metes? Buenas tardes a ti también.

No, ni buenas tardes ni leche,

estoy intentando solucionar el "pifostio" que me habéis montado.

Sí, ha habido un problema, concretamente de Luis y de Maite

que yo estoy arreglando.

Cachichi se va a encargar del transporte.

A Cachichi le he mandado a tomar por saco.

¿Se puede saber por qué? Que no descarriles.

Que te centres, joder. ¡Papa, papá, papá!

Baja la voz que estamos en mitad del barrio y ya no soy un niño.

No soy un niño, ¿estamos?

Te dije que tenías de cuidar de tu hermana.

Perdóname, se me había olvidado que eres la única persona

del planeta tierra que no comete ni un error.

¿A santo de qué sacas ahora este tema?

¿No estábamos hablando de Cachichi? Estamos hablando de lo mismo

porque es todo es lo mismo: que hay que estar atento, hijo.

Atento a la bodega, a tu hermana, ahora a la niña esa.

¡Qué! La niña esta se llama Olivia y es tu nieta, más o menos.

¡Pues eso te estoy diciendo,

que cuides a mi nieta que es la única que tengo!

Centrado, hijo...

(Claxon)

¡Ese es el camión!

Un camión con un amigo dentro, hijo.

¿Qué pasa, Cuco?

¿Qué? ¿Qué te parece?

¡Extraordinario!

Vamos casi sin gasolina.

No te preocupes, hombre.

Este es Carlos, mi hijo el descarriado,

irá con vosotros y se va a encargar de todo.

Encantado.

Este es el Jonny, que no habla mucho,

con que conduzca es suficiente. Muchas gracias, Jonny.

Santos, perdona un segundo.

Papá... Sí, ¿qué?

¿Cómo que yo me voy a encargar de todo?

No voy a ir a ningún lado, tengo una charla esta tarde.

Ni charla ni charló, tienes que ir con ellos.

Papá, me están esperando.

También te está esperando el vino en la bodega.

Lo siento, pero me he comprometido hace más de un mes.

Hay carteles con mi cara. Tengo que ir, me pagan, coño.

Que yo me alegro muchísimo que consiguiese el maldito camión.

Hombre, ¿cómo no me voy a alegrar?

Vamos, a Antonio yo le admiro profundamente

porque tiene una capacidad enorme de conseguir las cosas

en momentos difíciles,

pero no había necesidad de complicarse tanto la vida

ni que nos la complicase a los demás,

que podía esperar perfectamente al jueves, por Dios.

A él, cuando se le mete algo en la mollera,

tiene que ser en ese instante, en el acto, como si fuese un niño.

Y no puede ser.

¿Todos tenemos que ir corriendo detrás de él,

como si se hundiese el mundo?

Vamos, hombre.

Ya está bien.

Solo.

Mi mujer y mi hijo me dejaron solo.

Como si la bodega no fuese cosa suya,

como si las dos familias no viviésemos de la bodega.

Y yo, como un burro de carga,

tirando del carro, como siempre.

Y si hablo mucho, que soy un patán, o peor, un insensible.

Que el niño tiene que dar una charla,

que la señora se molesta

porque yo he tenido el mal gusto de enfadarme, y se va al sofá.

Solo.

Y eso no es lo peor.

Lo peor vino luego.

(Jaleos)

¡Chicas, chicas!

(GRITAN A LA VEZ)

-¡María! -¡Ha sido ella!

¡Ha sido ella! -¡Eso es mentira, anda!

-¡Me ha clavado la muleta en la barriga!

-Y tú me has hecho la zancadilla y me he caído al suelo.

-¡Me da lo mismo, las dos a mi despacho ahora mismo!

¡Pero ya!

Yo quiero el chupete...

Dile: "No, no, no".

¿A qué pediatra la llevas? Al de la Seguridad Social.

¿Y es bueno?

Es el que la ha llevado siempre, ¿por qué?

Porque el hijo de Nieves es pediatra

y me han dicho que es muy bueno. Solo lo digo porque...

Hay muchos bebés que comienzan a caminar al año y medio.

Olivia está bien. ¿A que sí?

Olivia es preciosa.

A ver, dame ese chupete que lo quiero yo.

(Teléfono)

¿Dígame?

Sí.

¿Qué?

Cuco, ahora llamo a Luis, que es el encargado y que lo tenga todo listo.

Vale, no te preocupes.

Con un poco de suerte, a las 10 estamos de vuelta en Madrid.

Mañana a las 6 de la mañana el descarrillado y yo

estamos en la nave para el reparto. Vale, tranquilo.

Cuando llegues allí llámame.

Otra cosa, por favor, no cojas una puñetera caja.

Que lo hagan ellos que no han hecho nada.

Bueno, bueno, ya veremos si cogemos algo o no.

Pues eso. Venga, baja, que nos vamos.

Jonny, da la vuelta allí atrás en el colegio, que allí delante no puedes.

-Antonio, adiós. -Arranca, Jonny, que nos vamos.

¡Hasta luego, Antonio!

¿Qué? ¿Has oído?

Mañana a las 6 en Vallecas para el reparto.

A las 6, muy bien.

Y luego nos vamos al pueblo a poner un poco de orden

que falta que hace. Estupendo.

Anda, sube a casa, deja esto y baja que tomamos un café.

No, no puedo tengo que llevar a Karina al trabajo.

Ah, ¿pero tiene trabajo?

Sí, sí.

¿Y dónde?

Es una especie de guardería o algo así.

Pero aquí. Sí.

Vaya lío, ella aquí, tú allí, ¿cómo vais hacer?

Falta dinero, ¿no? Pues ya está. ¿Pero cómo lo vais a arreglar?

(BALBUCEA)

Hola, hijo. ¿Merche, has visto el camión?

Pues no, no lo he visto. Joder, era enorme, perfecto, Merche.

¿A dónde vas? A hacer un recado.

¿A esta hora?

¡Merche!

¿Qué pasa? No pasa nada.

Que voy a buscar a María al instituto.

¿Ah sí, por qué?

Porque está indispuesta.

Merche, no me vengas otra vez con secretitos. No me jodas.

Se ha pegado con una niña de clase.

¿Que se ha pegado con una de clase?

Joder, esta hija se nos va de las manos.

Que la voy a cambiar de Instituto.

¿La vas a cambiar de instituto ahora, a mitad de curso?

No me agobies, ya bastante tengo con lo que tengo.

Estás tomando decisiones sin consultarme.

Bueno, déjame ver lo que ocurre y luego ya decido.

Ah, decides.

O sea, que no quieres que vaya, quieres ir sola.

No quiero que vengas.

Yo sé cómo funciona el instituto y tú no tienes ni idea.

No me gusta nada lo que estoy oyendo.

Pues te lo digo de otra manera.

No quiero que vengas

porque no te llevas bien con la directora y yo sí.

Yo me llevo bien con todo el mundo,

puedo ser muy diplomático si me da la gana.

Ahora estás un poco excitado. ¡Bueno, claro!

¡Haz lo que quieras!

¿Por qué me ninguneas, por qué me ninguneas?

Me estás ninguneando, ¿no te das cuenta?

¡Que te he dicho que hagas lo que quieras!

¡Pues voy!

Chema, tengo declaraciones de Marcelino Camacho:

Comisiones Obreras y U.G.T. están pactando.

Nos vamos a comer una Huelga General.

-¿Y el Gobierno qué dice?

-Felipe González niega cualquier crisis.

Joder, pero de Deportes tenemos algo, ¿no?

-Se rumorea que Luis Aragonés vuelve al Atlético después de la depresión.

-¿Depresión? Es que hay mucha depresión últimamente, ¿eh?

Qué te pasa, Toni, ¿a qué viene esa cara?

¿No te apetecen unas vacaciones en el mar?

Menos pitorreo.

(Teléfono)

Informativos, Antonio Alcántara.

Soy Juana, estoy en una cabina, no tengo suelto, se va a cortar.

Juana, ¿estás ya en Madrid o qué?

Sí, he llegado hoy temprano. "Estupendo".

De estupendo nada porque la absurda de mi amiga...

"¿Qué pasa?". Que ha vuelto con su novio

y su novio no quiere gente en casa.

Así que conclusión: no me puedo hacer cargo todavía de Santi.

Pues es un drama.

"Es tu hijo y yo siempre lo he tenido".

Ya, pero debo estar unos días y Deborah tampoco está en Madrid.

No tengo ni sitio para pasar esta noche.

Se va a cortar, se va a cortar.

"Instálate en casa". No, ¡qué dices!

Sí, el portero tiene las llaves.

Puedes recoger a Santi donde mis padres. Juana...

¡Ah!

Tocada.

Tocada.

Otra vez. En guardia.

¡Ataca!

Sin miedo, estira el brazo.

¡Para!

Y ahora un fondo, estocada.

¿Paramos? No está concentrada.

-Vale. Paramos. ¡Dos minutos de descanso, chicos!

-¿Tú crees que va a poder seguir ensayando?

-Por supuesto, déjala que respire un poco, sí puede.

-¿De qué os conocéis?

-Ah, de nada, está un poco loca, pero es muy profesional.

-¡Va!

-No, no, no.

Estás preocupada, lo noto. Te ha ocurrido algo. ¿Tu hijo?

-Te exigí que no me dirigieras la palabra.

-Debemos trabajar juntas. -Yo no he pedido trabajar contigo.

-Yo sí porque eres la única que puede hacer este papel.

-No fuerces la máquina, Natalia.

Estoy aquí para ayudarte, créeme. Y, por favor, olvida lo que pasó.

No va a pasar nunca, lo juro.

A veces la mente te lleva a sitios que no sabes ni que existen.

Solo las grandes actrices pueden atravesar ese umbral.

Y tú lo eres, no lo dudes.

Aparta.

Tres días de expulsión.

¿De expulsión?

Ya habéis visto como le ha puesto la cara a la otra chica.

La cara de María también es un poema.

La agresión la empezó su hija.

-No es verdad.

María, que hay testigos.

Me hizo la zancadilla.

Al llegar ya andaba buscando guerra.

-Eh, en este instituto de guerra no se habla.

-¡Pero la hay! ¡María!

Perdón, ¿usted estaba allí?

¡Antonio!

Solo quiero preguntar si ella estaba allí en el aula

cuando empezó la pelea. No, no estaba.

Ya he oído que había muchos testigos,

¿no puede ser que la otra chica le pusiera la zancadilla

y los testigos no lo vieran?

La otra chica ha recibido ya una amonestación.

Ah, pero no la expulsa. Bueno ya.

Es que expulsión es una palabra muy fea, muy fuerte.

Es una decisión que ha tomado la dirección del centro

de acuerdo al reglamento que nos ampara a todos.

Alumnos, profesores y padres también.

A ver si me estoy enterando bien.

Enviáis a mi hija a la calle a dar la cara por vosotros.

No, eso no es así. Sí, sí, sí, sí.

Y encima le pegan un tiro.

Y estamos recogiendo firmas para enviar una protesta al Ministerio.

Su trabajo es hacer que los niños estudien,

no que salgan a la calle a gritar.

Perdone, pero no le consiento que venga a mi despacho

a decirme cuál es mi trabajo. Sé perfectamente cuál es mi trabajo:

ayudar a construir ciudadanos libres.

Ciudadanos que salgan a la calle a enfrentarse con la policía

mientras ustedes están en casa. ¡Bueno, vámonos!

¿Cómo que vámonos? ¡María!

¡María, hija!

Joder.

¿Pero qué le pasa? Pues que está avergonzada.

¿Avergonzada de qué?

Esta tarde se reúne la asociación de padres de alumnos

y ahí se va a debatir el caso de María de cara al Consejo Escolar.

¿Cómo que esta misma tarde? ¿Así, sin más, sin investigar más?

Por supuesto, estáis invitados.

Yo, por mi parte, no tengo más que decir.

(SUSPIRA)

(SUSPIRA)

Enhorabuena, porque una intervención tuya más y la echan del colegio.

¿Y a ti qué más te da? ¿No dices que quieres cambiarla de colegio?

Yo voy a esa reunión, me cago en la leche que voy.

¿A la del APA?

Si van a hablar de María, yo quiero estar en esa reunión.

Por Dios, ¿no has tenido suficiente? No es suficiente.

Todavía estamos a tiempo de que le levanten el castigo.

No le van a quitar ningún castigo. Ya.

Te estás dando por vencida, Merche.

Claro, ¿y sabes por qué te das por vencida?

Porque en el fondo piensas como ellos.

Porque les das la razón.

Es que necesita un escarmiento y no te das cuenta.

Ya tiene un escarmiento así de gordo en el culo.

Mira, Antonio, esta noche tú y yo nos vamos a sentar después de cenar,

y vamos a marcar una línea.

Una línea divisoria de nuestro matrimonio.

En un lado vamos a poner de lo que te ocupas tú,

y en otro de lo que me encargo yo.

Una línea divisoria.

Dame las llaves del coche que me voy a por los niños.

Y tú te vas a la reunión.

Tú por tu línea y yo por la mía.

Bienvenida, Karina. -Gracias.

-Adelante. El ambiente te puede parecer algo hostil,

pero ya verás como vas a estar a gusto.

En el fondo son buena gente.

-¿Cuántos presos hay en clase?

Empezaron el curso 20 internos con la profesora que está de baja.

Ahora quedan solo 14. Se cansan pronto.

Por favor.

-¿Y el nivel?

-¿El nivel?

Muy bajo en general, pero hay de todo.

-¿Qué clase de delincuentes son? Quiero decir, ¿hay delitos graves?

-Hay de todo también. Pero eso mejor no saberlo.

Lo que ha pasado fuera, se queda fuera.

-¿Qué hago si tengo algún problema?

-Siempre vas a tener un funcionario cerca.

Y en la mesa tienes una alarma en caso de necesidad.

Pero tranquila, vienen a clase de manera voluntaria.

Mucho mejor que los chavales que van a la escuela

obligados y de mala gana.

-Si necesito libros, material...

-De eso se encarga Guillermo, un preso de confianza.

Acude como oyente, muy buena persona.

Es por aquí.

Gracias.

Adelante.

-Joder qué pibón. -Buah...

-Os presento a vuestra nueva profesora.

Como ya sabéis, María Luisa está a punto de tener un bebé,

así que terminaréis el curso con Karina.

-Karina...

-Karina. ¿Con C o con K?

-Con K. -Como Vallekas.

-Karina Saavedra.

-Ese es Guillermo.

Portaros bien, respeto, educación y disciplina.

Así verá que solo sois buenas personas

que tuvisteis un mal momento.

-Un mal momento, un mal momento...

-Tienes la lista en la mesa.

-(EN VOZ BAJA) La reviento.

-Hola a todos.

Bueno, primero de todo, decir que estoy bastante nerviosa.

Es la primera vez que doy clase a adultos

y esto de la cárcel impone lo suyo.

Pero estoy segura de que me acostumbraré.

Vamos a empezar leyendo un poema

y hablando sobre su significado.

Es de un autor que me gusta mucho, León Felipe.

Y se llama "Sé todos los cuentos".

(MURMURAN)

Vamos a pasar lista primero.

Julián Álvarez.

-Presente.

-Francisco Cifuentes.

-Presente.

Amadeo Cos... cu... biel...

-Coscubiela.

Presente, guapa.

-José Enrique Jiménez.

-Presente.

-Tomás Serrano -Presente.

La charla breve, como mucho media hora, y después turno de preguntas.

Es aquí. Ha venido poca gente, igual hay partido.

Eh...

¿Lo habían anunciado a las 5?

(ASIENTE) Y son las 5 en punto.

Pues sí.

Pero es que no hay nadie.

Y es gente muy mayor. Ya.

A la gente joven no hay manera de traerla a estas cosas.

Igual si fueras famoso, a lo mejor.

Ya, pero mi novela trata sobre gente joven,

no sé si la ha leído.

Bueno, ellos también han sido jóvenes.

Sabrán de lo que hablas.

Yo tengo que ir a recoger a mis hijos.

Cuando termines, cierras la puerta con esta llave.

Y la dejas en el bar.

Te voy a dar el cheque y me firmas el recibo.

Espere un segundo. ¿Esto lo ha organizado usted?

Sí. ¿Y por qué?

Bueno, soy la concejala de cultura.

Ah, ¿y no le parece que está tirando el dinero de todo el mundo?

¿Perdona?

Esta sala debería estar llena de gente joven.

Mira, Carlos, yo soy la primera interesada en que todo funcione,

pero si la gente no quiere venir, yo no puedo obligarla.

Voy a dar la charla, por respeto a esta gente,

pero el dinero se lo puede quedar usted.

¿Cómo es eso? Si le sobra el dinero,

invíteles a merendar.

Entiendo que te haya sentado muy mal

el poco poder de convocatoria que tienes,

pero tampoco es para ponerse así. Esto es una estafa.

Y la puerta la cierra usted, que yo no soy su portero.

Buenas tardes.

Bueno, mi nombres es Carlos Alcántara y...

muchas gracias por venir.

Yo quería hablarles de mi abuela.

Mi abuela se llama Herminia, tiene 87 años y es de La Mancha.

¿Hay algún manchego por aquí?

Bueno, no pasa nada, no hace falta.

La quieren echar tres días, Paloma.

Ya te he dicho que la tal Astrid es de armas tomar.

Pues a ella no la expulsan.

Pues Gala solo habla pestes de ella.

¡Joder! Es aquí.

Es aquí.

Mira, ahí está, es ese, el padre. ¿Quién?

¿El de gafas? No, el otro.

Es el presidente. ¿El presidente de qué?

De la APA. Se llama Fede.

Es notario.

Bueno, voy a hablar con Fede.

-Ya la ha liado varias veces.

Es la del disparo en la manifestación.

Perdona... ¿Sí?

Me parece que estás hablando de mi hija.

Soy Antonio Alcántara, el padre de María.

¡Vaya, qué sorpresa!

Federico Valenzuela, el padre de Astrid.

Encantado.

Pues nada, Federico, vamos a ver cómo solucionamos esto.

Es que me ha dicho mi hija que, por lo visto, la suya

le puso la zancadilla primero y luego ya...

Lo que hayan dicho tu hija y la mía da igual.

Lo importante es mantener el orden en el colegio, ¿no te parece?

Estoy de acuerdo.

Llegar a las manos es lo último.

Aunque creo que la expulsión de mi hija es desproporcionada.

Tu hija le ha puesto la cara como un mapa a la mía.

Bueno, también la mía se ha llevado lo suyo. Son niñas.

María es una chica problemática, todo el instituto lo sabe.

¿Problemática por qué?

Hombre, ha tenido hasta problemas con la policía.

Eso es otra injusticia.

La agresión física está penada en el artículo 147 del Código Penal.

Está usted tratando a mi hija como si fuera una delincuente.

Camino lleva.

Sí.

La suya fuma porros.

¿Qué? Vamos, me lo ha contado ella.

¿Mi hija? Sí.

Y por lo visto, si no la cuida, le va a hacer abuelo muy pronto.

Qué coño... Sí, no se ponga nervioso,

y por el ímpetu que pone le va a hacer abuelo de mellizos.

Eso es mentira. ¡Suélteme, me cago en la leche!

¿Qué te suelte, sinvergüenza? ¿Cómo que sinvergüenza?

¿Qué estás tú diciendo de mi hija? -¡Antonio!

¿Qué quieres? Que te mato, me cago en todo.

¿Qué me matas? Que te mato.

Me cago en la madre que me parió. Que te mato.

Que ya lo sé, que no hace falta que me lo repitas.

Ya sé que soy un mojiganga, pero ¿qué podía hacer?

Lo que hiciste, arrearle una leche.

¡Claro, joder, es que estaba insultando a mi hija!

Yo hubiera hecho lo mismo.

Y eso que no le tiré, porque era muy grande, como un armario.

No, pero le diste una leche...

¡Que no, hombre! Que me hice daño hasta en la mano yo, no se cayó.

Bueno, total, ahora al que quieren expulsar del colegio es a mí,

¿entiendes? ¡No me jodas!

Me quieren expulsar del colegio. ¿Sí?

Y eso es motivo suficiente como para que la Milano se me eche encima

como si yo fuese la mesa de una carnicería.

¿Tú te crees que es normal?

Dice que lo va a arreglar y lo que hace es poner todo patas arriba.

O sea, ahora vais a tener que cambiar a María de instituto sí o sí.

Sí o sí, si es que le han abierto un expediente, y a él otro.

Y yo estoy que se me cae la cara de vergüenza, vamos.

No me extraña, menuda papeleta. Ay, madre mía.

Y ahora pregúntame por qué sigo enamorada de Antonio.

Pues no lo sé.

(SUSPIRA) El amor.

Si es que vivo desde hace 39 años con un terremoto.

Que no son nervios, ¿eh? Es que es eléctrico.

Parece que cuando nació le metieron un enchufe por el trasero.

Y a ti te tiene agotada, ¿verdad?

A mí me tiene... Me duele todo, vamos.

Además es que ahora estoy durmiendo en el sofá.

¿En el sofá?

¡Pero, chica! De sofá nada.

Te estás dejando avasallar, tú a tu cama.

Es tan tuya como suya.

No, que si voy a la cama, me busca.

Vamos a ver, ¿tú no decías que Antonio estaba muy enfadado?

Esté como esté, da igual, yo voy y él va a lo que va.

Yo pensaba que esto con la edad amainaba, pero no.

Es que claro...

Es que estás muy buenorra, qué quieres que te diga.

¡Ay! Ay mi niña, pobrecita.

¿Te doy una frieguita?

No, déjalo.

Anda, pasa, pasa. ¡Hija!

¿Ya estáis aquí? Ya estamos aquí, madre.

¿Qué te pasa? Que me he enganchado otra vez.

-Es por la mochila. Ha cogido la de Santi...

Cariño, no pasa nada. -Preparo una bolsa de agua caliente.

Eso no hace nada, madre.

Que sí mujer, algo alivia.

Ay... ¿Y la chiquitina dónde está?

Durmiendo en mi cuarto. Ah.

-¿Podemos ir a ver a María?

Que no, ya te he dicho que está castigada.

¿Y dónde vamos a hacer los deberes? Pues en la cocina.

Venga.

Tengo matemáticas. Yo odio las matemáticas.

-Yo odio todas las asignaturas.

Madre mía...

-Antes me ayudaba Marcos, pero ahora...

¿Y Marcos? ¿Cuándo vuelve?

A lo mejor nunca.

¿Por qué dices eso?

Porque se ha ido como se van todas las parejas de mi madre.

Anda, anda, qué cosas tienes hijo. Pero lo llevamos bien.

Mientras nos tengamos el uno al otro es suficiente.

Estás hecho un hombretón.

-Bueno, a ver si esto te consuela, hija.

Toma. Gracias.

A la chiquitina le pasa una cosa rara.

No hay quien le haga andar.

Vamos, a merendar.

Vamos a la cocina.

Hazles un bocadillo de chóped, que les gusta mucho.

Vaya...

(Teléfono)

El teléfono, madre. Ya lo cojo yo.

Dígame. -"Hola, soy Santos".

-¿Quién? -"Santos".

¿Eres Mercedes? -"No, no, soy su madre".

-¿No está Antonio?

-No, Antonio no está.

-Ya, es que es urgente, necesito hablar con él.

¿Quién es? Un tal Santos.

Espere un momento que acaba de entrar por la puerta Antonio.

-"Gracias". ¿Qué hay?

-Es un tal Santos. Ah, sí.

Es para mí.

Dime. ¿Qué pasa?

-Hola, Antonio, pues nada, que tenemos un problema.

El Jonny se ha puesto malo. "No me jodas".

Un cólico nefrítico dicen, se lo ha llevado una ambulancia.

Lo grande que es y lloraba como un chiquillo.

Joder, ¿por dónde andáis?

Pues no lo sé, estoy aquí parado con el chico tuyo.

-Antonio, soy Luis. Estamos en un bar a la entrada de Belinchón.

Pásame a Santos.

-Dime, Antonio.

Cuco, por Dios, coge el camión, coge el camión.

No. Yo no puedo.

"Pero que sí puedes".

Que tú has conducido autocares.

Yo no puedo, ya sabes lo que me pasó.

Este es un caso de fuerza mayor.

"Soy incapaz de conducir, lo siento". Joder, pásame al chaval.

-Antonio...

Pajarito, me cago en la cuna que te arrulló.

Coge el camión inmediatamente.

Yo no me atrevo, y menos de noche.

¡Qué cojas el camión!

-Dime. "Santos, escucha, Santos, escucha.

Tranquilízate. Haz un esfuerzo y coge el camión".

Lo he intentado.

He dicho a los clientes que mañana tienen la mercancía.

Lo he intentado, que te lo diga el chaval.

-Eso es verdad, lo ha intentado.

-Pero ha sido ponerme al volante y echarme a temblar.

¡Me cago en la cuna que me arrulló!

Qué mala suerte tengo, coño, qué mala suerte.

No valéis para nada.

Esperadme ahí, a la entrada de Belinchón.

No os mováis. Me cago en la cuna que me arrulló.

Me ha colgado.

Joder, ¿qué te pasa Merche?

A mí nada, ¿y a ti qué te pasa en el ojo?

Nada, me he dado una hostia contra una puerta,

no la vi y casi me estampo.

Me voy, no me esperéis a cenar. ¿Dónde vas?

A Belinchón, que tengo que coger el camión.

Pero si es que no sabes. ¡Cómo que no sé!

En la mili conduje un Barreiros.

En la mili, pero de eso hace 40 años.

Ya, hombre, de todo hace ya 40 años.

No me esperéis a cenar. Voy a ver si Ramón me lleva con el taxi.

Joder, qué mala suerte, ¡Dios! ¿Cómo ha ido la reunión?

¿Este? Este se ha pegado con el de la APA, te lo digo yo.

Este hombre está cada día peor.

¿Qué tal, cómo ha ido?

Muy bien. Mucho mejor de lo que pensaba.

¿Te han tratado bien? Sí.

¿Seguro? ¿Seguro? Que sí.

Bueno.

¿Y a ti qué tal?

Bien. ¿Hum? ¿Había mucha gente?

Menos que presos seguro.

Carlos, he hablado con mi madre del piso de San Genaro.

¿Otra vez eso?

Si llegamos a un acuerdo con los inquilinos, nos lo deja gratis.

Ese piso ni gratis. Se me hace muy cuesta arriba.

Necesitamos un sitio para vivir. Aunque sea provisional.

¡Estoy hasta los huevos de ser pobre!

Carlos, no corras, ¿eh?

Yo lo que quiero es dinero. Se acabó el arte, quiero dinero.

No, lo que quieres es escribir. No, escribir no da ni un duro.

El hotel tampoco. Y la bodega...

La bodega mama mucha gente.

Muy bien, busca un trabajo, pero no corras.

Es que yo no quiero pringar como mi padre.

Yo quiero trabajar lo que haga falta,

25 horas al día si es necesario, pero se acabó esta mierda.

Lo importante es estar juntos.

Lo importante es estar juntos y bien.

Sé que si quiero, puedo. ¡Claro que puedes!

No tengo una carrera, no tengo un oficio,

he mamado mierda durante toda mi vida.

Vivimos en un país en el que todo el mundo es muy mediocre,

cobrando unos sueldazos. ¡No me da la gana!

Que valgo muchísimo más que ellos. Pues claro que vales.

Yo no te estoy pidiendo nada, yo creo en ti.

Estoy harto, ¿me oyes?, harto.

Esto es una mierda. Carlos...

No te voy a defraudar.

Antes de que acabe el año vamos a ser ricos, Karina.

Vamos a ser ricos. Escúchame.

No me sale de los cojones ser más pobre. Ven aquí.

(Claxon)

(Claxon)

Te quiero.

(SUSURRA) ¿Me quieres a mí?

(Claxon)

¡Voy!

Hombre, hija.

Hola. ¿No entras?

Sí, bueno, es que tengo que estudiar mucho, mamá.

Por cinco minutos que no te cruzas con Juana.

¿Ya está aquí? Sí, ha venido a por Santi.

¿Sabes que se va a vivir a casa de tu hermano?

No sé, mamá. ¿No te parece raro?

¿Raro por qué?

No está Deborah, ¿qué van a vivir los dos solos?

No sé, ¿y Oriol?

¡Oriol! Que ya está aquí mamá.

¿A ti qué te pasa, hija?

Nada, los ensayos están siendo un poco complicados

y no paro en todo el día.

Ya, y que no sabes nada de Marcos desde que se fue.

Ese niño es un chivato.

Ese niño está muy mayor.

Somos tontas.

Yo, sí, desde luego sí.

No aprendemos.

¿El qué?

Pues que tenemos organizarnos nosotras solas.

Que no podemos ser satélite de ningún hombre.

Ya, y me lo dices tú que has estado toda tu vida alrededor de un sol

que se llama Antonio Alcántara. Un sol que me está abrasando.

¿La habéis vuelto a tener o qué?

Me tiene... que no puedo más.

Pues me ha dicho que quiere hacer una línea divisoria.

Quiere dividir el piso como el Muro de Berlín.

Bah, ya se le pasará.

Esta vez, no sé.

¡Ay, Antonio!

Que me he comido muchas de estas con vosotros y nunca pasa nada.

Yo creo que he dejado de gustarle.

No digas tonterías.

En el matrimonio, hay una cosa imprescindible, Ramón.

Es la admiración mutua.

Cuando uno deja de admirar al otro, a tomar por saco.

Mercedes te admira.

Ya no.

Te digo yo que sí. Pues te digo yo que no.

Y te lo digo en serio porque lo noto.

Eso lo sé yo.

Que no se deja arrimar. ¿Eh?

Lo que te digo, Ramón. Que no se deja arrimar.

La última vez fue el 23 de enero. Echa cálculos.

Ocho días de enero más nueve de febrero...

Total, que alzo menos que en la mili.

Ahí están, esos son. Sí.

Ahí están, me cago en la madre que me parió.

(Claxon)

"Esta ha sido nuestra última información.

A continuación, la actualidad deportiva. Muchas gracias".

Pues ya hemos visto a tu padre.

A lavarse los dientes y a la cama.

-¿No puedo quedarme un rato más?

-No, cariño, es muy tarde.

¿Me lees un cuento? -Claro que sí.

¿Me das un beso?

No tardo. -Vale.

El futuro pasa por sus manos.

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Sí?

Hola. Llamaba para saber si habíais tenido

algún problema para entrar en casa.

No, qué va, el portero me ha dado la llave

"y Santi me ha explicado todo".

Muy bien, salgo ya para allá.

Te hemos visto en el Telediario. Das muy bien por cámara.

"Muchas gracias. ¿Y Santi?".

Está a punto de acostarse.

¡Joder, qué bien!

Conmigo, le cuesta un montón. ¿Has cenado?

No.

"Pensaba ir a por una pizza. Podemos compartirla".

Cuatro estaciones, como siempre.

Vale, una cuatro estaciones.

Salgo ya, nos vemos ahora.

Adiós.

-Me he lavado los dientes. ¿Vais a dormir juntos?

-Tira a la cama.

A dormir, que te voy a leer un cuento.

(Música disco)

(SUSPIRA)

Vale ya, ¿no, mamá?

-No, vale ya, Josete, por favor, no te vayas.

-Estaré fuera poco más de un mes.

-Ya, pero ¿qué se te ha perdido en Irak?

Bomba va, bomba viene.

-¿Te lo vuelvo a repetir?

Voy con Amnistía Internacional, un grupo organizado.

Que no hay peligro, mamá.

Dame un beso.

-A mí no me des disgustos, cariño.

Que ya he perdido un hombre.

He cubierto el cupo.

-(SUSPIRA)

-¡Ay!

¿Qué hay, pareja?

¿Qué pasa, chaval? ¡Cuánto tiempo!

¿Cómo estás? Muy bien.

¿Qué tal todo?

Un poco de los nervios.

Me voy mañana a la guerra.

¿Lo de Irak era ya? Mañana.

No me acordaba. ¿Te acordabas tú?

¿Y qué, qué tal?

¿Queréis tomaros algo a modo de despedida?

Pues...

-Quédate tú, voy a subir a ver cómo está la niña.

Tómate una. Bueno.

Ahora bajo y brindamos por Josete.

¿Bajas?

Carlos, voy a hablar con Paloma de lo del piso.

¿Otra vez? Es la mejor opción.

No, lo acabamos de hablar. Bueno, ahora hablamos.

Ahora nos vemos.

-Aquí te esperamos.

¿Me ayudarías a atracar un banco?

Por supuesto.

¿Prefieres pasamontañas o máscara de Mickey Mouse?

Ser rico, tío. Quiero ser rico.

Lo he decidido esta tarde delante de una panda de viejos.

¿Y cómo pretendes ser rico? Vendiéndome.

Vendiéndome al mejor postor. Eso es lo que hay que hacer.

Venga, anda, que te invito a una ronda.

Si invitas...

Mira cómo está esto.

Esto es un bicho muy grande.

Yo no me comprometo. ¿Cómo que no te comprometes?

Estás acostumbrado a andar con el taxi.

No es lo mismo un bicharraco así...

Por la noche, oigo peor. Yo no me comprometo.

Pues venga, lo llevo yo.

¿Cómo lo vas a llevar?

Llevándolo, coño.

Mételos en el taxi y ponte por delante de mí un trecho.

Voy a ir despacito. -¿Estás seguro?

No lo sé, Cuco, pero alguien tiene que hacerlo.

Voy contigo. -Venga, chaval, al taxi.

A ver.

Cuéntame. Vamos a ver.

Tiene las mismas marchas que un coche.

¿Cuatro? Cuatro.

Acelerador, freno, embrague. Sí.

Todo igual, pero a lo grande. Ya lo veo.

Importante.

Mirar por el espejo el final del camión en las curvas

para que no se enganche. Bien.

¿OK? Venga.

¿Y cómo va la parte eléctrica?

Las luces están a la izquierda.

Ah, sí, ya está, vale.

Necesitas más espacio para frenar. Ya lo sé.

Debes guardar más distancia de seguridad.

Que sí, claro.

Y tienes menos espacio a ambos lados.

Me daré cuenta cuando nos crucemos con un coche.

Atento a cada bache, a cada giro y a cada golpe de aire.

El camión lleva carga y podemos volcar.

Ah. ¿Qué, le doy? Venga, vamos.

Venga, vamos, Antonio. Freno de mano.

A la izquierda. Ah, sí, ya lo veo.

¡Suelta embrague, suelta embrague!

Suelta poco a poco.

Vamos, vamos, Antonio.

Bien.

¿Por qué mueves tanto el volante?

Me has dicho que ande con cuidado con los baches.

Para, por favor.

No me hagas parar, hombre. Hazme el favor de parar.

Que le voy a coger el tranquillo.

Estás sudando, para. ¡Que no!

¿Quieres hacer el favor de parar? ¡Para, coño!

Joder, ¿cómo me haces parar, hombre?

Baja.

Lo llevo yo.

¿Lo llevas tú?

"From lost to the river".

Vamos a ver, Cuco. Escúchame una cosa.

Esto que vas a hacer es muy importante.

Para mí, es muy importante. Déjate de discursitos.

Tengo el estómago revuelto. Voy a echar la pota.

No me eches la pota, no me jodas.

Vamos.

¡Dios, cómo me gusta!

# Lucha de gigantes

# convierte el aire en gas natural.

# Un duelo salvaje advierte

# lo cerca que ando de entrar

# en un mundo descomunal.

# Siento mi fragilidad.

# Vaya pesadilla. #

¿No bailas?

-No sé.

-No hace falta saber.

Tú sígueme a mí.

-Me molesta el ruido, pierdo la dirección.

-Sígueme.

- # Un sueño tonto y no más.

# Me da miedo la enormidad... # -Muy bien.

- # donde nadie oye mi voz. # -Has nacido para bailar.

- # Deja de engañar. #

-Qué bien que hayas venido.

Tómate una copita, anda.

Voy a buscar a Mercedes. Espérame.

- # Monstruo de papel.

# No sé contra quién voy. #

¡Mercedes!

¿Qué haces ahí?

Clara.

Esperando al cabezón de Antonio.

¿No bajas? Es la despedida de Josete.

Claro que bajo, ahora me cambio.

Claro, mujer, que nos vamos a tomar un gin tonic.

Ahora me cambio.

Bueno, ya se ha dormido la niña.

Si es que es más buena...

Te he oído discutir antes con la vecina.

¿Qué pasaba?

La casera de Malasaña necesita el piso para su hija.

Tenemos que dejarlo a finales de mes.

¿Que os echan? (ASIENTE)

¿Y Carlos no me dice nada?

Carlos no quiere que os preocupéis.

Y está el piso de enfrente, que es de mi madre y sería gratis.

Claro.

¿Sabes lo bien que os vendría vivir aquí enfrente?

Nos tendríais siempre a mano. A Carlos no le apetece nada.

Pues no entiendo por qué.

No te dejes avasallar por él.

Tú sabes lo que tienes que hacer.

Ya.

Hombres.

Vamos.

(Teléfono)

(Teléfono)

Sí.

-"¿Inés Alcántara?"

-Sí, soy yo.

-"Tiene una llamada de Marcos García de Blas

desde el hospital psiquiátrico Doctor Rodríguez Lafora.

¿Acepta la llamada?"

-Sí, claro que sí.

-¿Es Marcos?

-Creo que sí.

-"Inés".

-Marcos.

# "We're leaving together.

# But still is farewell.

# And maybe we'll come back

# to Earth, who can tell?

# I guess there is no one to blame.

# We're leaving ground". #

-¿Esta qué busca?

-A lo mejor un poquito de compañía y ya está.

# "It's the final countdown.

# The final countdown. #

-Voy a tener que hablar con ella.

¿Y qué le vas a decir?

Que no le haga daño a mi hijo.

-(RÍE)

Que le hagan daño a tu hijo no lo vas a poder impedir.

Mira Josete, que se va donde las bombas

con la novia esa de Amnistía Internacional.

¿Y yo qué puedo hacer? No puedo hacer nada.

Quien más te quiere más te hace sufrir.

Mira Antonio, que se ha ido a por el camión y no vuelve.

# "And things to be found". #

¿Cuánto tiempo vas a estar? -Un mes, más o menos.

Depende de lo que diga Amnistía. ¿Qué tía?

(RÍEN)

¡Amnistía Internacional!

Qué tía.

-¿Ese no es Luis?

-¡Pero bueno!

Al final, has podido venir. -De casualidad.

-¿Qué, no le vas a decir nada?

Venga.

-Mira quién ha venido.

Los tres juntos de nuevo.

¿Qué hay, Luis?

-¿Qué quieres?

Disculparme.

Lo siento.

Me pasé tres pueblos.

Dije cosas que no tenía que haber dicho.

No, yo también dije cosas... No, no, Luis.

No tienes culpa de nada.

De nada.

Estoy pasando por un mal momento y lo pagué contigo y con Maite.

Espero que Maite me pueda perdonar en algún momento.

Necesito que sepas que no pensaba lo que dije.

No os lo merecíais.

-Bueno, venga, a tomar unas copas.

¿Cerveza, gin tonic, qué quieres?

Cualquier cosa. ¿Sí?

Estoy muerto de sueño. ¿Tú no? Bueno.

¿A qué vas mañana a Cádiz?

A navegar con el príncipe.

(ASIENTE)

A lo mejor le vendría bien a alguien un reportaje de fotos.

Puedo preguntar.

Ay, perdóname.

He cotilleado y he visto unas fotos hechas con teleobjetivo.

Seguimos la pista a un capo de la mafia que vive aquí.

¿Y esas fotos son para publicarlas?

Te lo digo porque están muy mal hechas.

¿Me estás preguntando si puedes trabajar conmigo?

¿Y por qué no? Como en los tiempos de "Pueblo".

No sé si es buena idea.

No le sentaría bien a Deborah.

No nos sentaría bien a ninguno de los dos.

¿Por qué?

Porque donde hubo fuego quedan brasas.

Espera, espera. ¿Me estás lanzando algún mensaje?

No, qué dices.

Has puesto unos ojillos... Será el vino.

No vamos a hacer el tonto con el daño que nos hemos hecho.

Tampoco te pases.

Cualquiera diría que te estoy acosando.

No, tú no acosas, tú seduces.

¿Soy yo o estamos empezando fatal?

Yo creo que el vino y la pizza sobraban.

Y esta conversación también.

Buenas noches.

(RÍE)

Nunca pensé que volvería a ponerme al volante.

Si es que eres un tío cojonudo, Santos.

Conduces camiones, traes hijos al mundo, joder.

Tú me estás cambiando la suerte, Antonio.

¿Tú crees?

Tendríamos que hacer algo juntos. Pues sí.

Tendríamos que encontrar el qué.

¿Has oído hablar del Imserso? No.

En España, dentro de nada,

habrá el doble de viejos que de jóvenes.

¿El doble? Más o menos.

Eso ya lo hablamos. Vamos a hablarlo ahora.

No, hombre, ahora no tengo tiempo.

¡Escucha, Cuco!

Tira para atrás despacio y aparcas cerca del colegio.

De acuerdo.

Mañana tenemos un día muy duro. Mañana nos vemos.

Y gracias. Estamos para eso, Antonio.

¡Qué nochecita!

# "The final countdown.

# It's the final countdown.

# The final countdown.

# The final countdown". #

(RESPIRA PROFUNDAMENTE)

¿Cómo no me voy a enfadar?

Le pegan un tiro a mi hija y mi mujer no me dice nada.

Sigue ahí.

Pero no quiero subir.

(SUSPIRA)

Pues aquí no te vas a quedar toda la noche.

Tengo tantas cosas que decirle...

Pero no creo que sea el momento.

¿Voy?

¿Qué tengo que hacer, pedirle perdón?

No, perdón no, eso nunca.

Pues claro que no, coño.

Me desvivo por arreglar lo de la niña y lo de los pedidos

y resulta que la ofendida es ella.

Bueno.

Voy a salir.

Basta ya de hacer el tonto.

Pues claro, mujer. Te ayudo con el abrigo.

Venga, ánimo.

Y suerte.

Al toro, por los cuernos.

Y nada de sofá.

Bueno.

Estarás contento.

Ya lo has conseguido.

Mañana el vino estará en todas partes.

¿No te alegras?

Claro que me alegro.

¿Y por qué estás tan tiesa?

Porque me duele la espalda. ¡Coño!

Eso es por el sofá.

Y por más cosas.

Vuelve a la cama, Merche.

Hum, no. (ASIENTE)

Que hace mucho frío y así nos damos un poco de calor.

¿Tú todo lo arreglas de la misma manera?

Ah, ¿es que hay otra?

Quiero decir, ¿entre nosotros hay otra?

Anda.

Coño, Milano, qué susto.

(RÍE)

Qué susto, Merche.

# Lucha de gigantes

# convierte el aire en gas natural.

# Un duelo salvaje advierte

# lo cerca que ando de entrar

# en un mundo descomunal.

# Siento mi fragilidad.

# Vaya pesadilla,

# corriendo con una bestia detrás.

# Dime que es mentira todo.

# Un sueño tonto y no más.

# Me da miedo la enormidad

# donde nadie oye mi voz.

# Deja de engañar.

# No quieras ocultar

# que has pasado sin tropezar. #

Cuéntame cómo pasó - T 19 - Capítulo 333: 'Lucha de gigantes'

15 feb 2018

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