Como tantos españoles, los Alcántara emigraron a Madrid desde su pueblo natal en la Mancha, Sagrillas, en los años 50. Sus hijos Tony, Inés, Carlitos y María nacen en la capital. Antonio, el padre, trabaja como bedel en el Ministerio de Agricultura en las mañanas y por las tardes en una imprenta.

Al inicio de la serie, Mercedes, la madre, cose pantalones por encargo en su hogar; guiada por su talento y constancia, crea su propia empresa de moda y abre una tienda en el barrio.

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Temporada 1

Los Alcántara emigraron a Madrid desde su pueblo natal en la Mancha, Sagrillas, en algún momento de los años 50. Sus hijos Tony, Inés, Carlitos y María nacen en la capital. Antonio, el padre, trabaja como bedel en el Ministerio de Agricultura en las mañanas y por las tardes, practica el pluriempleo en una imprenta. Mercedes, la madre, cose pantalones por encargo en su hogar. En los años sesenta España vive una revolución económica que cambia su forma de ser. El turismo y la industrialización hacen que el nivel de vida de millones de españoles mejore sustancialmente. En 1968, los Alcántara son una familia feliz que puede comprar su primera televisión, y en las primeras vacaciones de su vida, ver el mar-todo un hito para la gente del interior.

Temporada 2

En 1969, mientras estalla el caso Matesa, la píldora ya ha llegado a España. Tras el verano, la familia Alcántara emprende nuevos proyectos. Mercedes está entusiasmada con la boutique que acaba de abrir con Nieves, en la que pasa muchas horas trabajando, con lo que deja un poco aparcadas las tareas del hogar. Por su parte, Antonio se despide apenado de su trabajo de ordenanza en el Ministerio. Aunque tiene dudas, espera ganar mucho dinero en la constructora como mano derecha de Don Pablo. Tony, que se ha preparado a conciencia la asignatura de Derecho Romano, tiene por fin que examinarse. El mismo día del examen, le llega una citación del Ministerio del Aire para hacer la mili.

Temporada 3

Comienzan los vertiginosos años setenta para la familia Alcántara, con atisbos de cambio en el horizonte. En el trabajo, aunque Antonio ya es todo un experto vendiendo pisos sobre plano, tanto él como los compradores se extrañan de que no se haya empezado a construir aún. En casa, Antonio teme perder el timón. La gota que colma el vaso de su paciencia es la proposición que un representante hace a Mercedes y a Nieves para ir a París unos días, y así estudiar de cerca la alta costura. Entretanto, Inés acude impaciente al aeropuerto a recoger a Diego, que por fin regresa de su viaje a Roma. Su carrera como actriz está progresando y Diego tiene grandes proyectos para ambos. Toni, que ya tiene más tiempo una vez terminada la instrucción en la mili, vuelve a encontrarse con una universidad muy conflictiva.

Temporada 4

Han pasado varios meses desde el hundimiento de la constructora pero Antonio no levanta cabeza. Embutido en su viejo uniforme de ordenanza, vuelve a trabajar por las mañanas en el Ministerio. Alcántara no tiene mayor aspiración que dejar pasar el tiempo hasta que un día llegue su ansiada jubilación. Su ¿tranquilidad¿ sólo es alterada por una noticia: Don Pablo está en la cárcel. Mercedes se ha pasado todo el verano cuidando a Antonio y llevando las riendas de la casa, pero está más que harta de la actitud de su marido. Al menos en la tienda, donde toda la familia ha tenido que arrimar el hombro, las cosas van bien. Inés, que dedica la mayor parte de su tiempo a ayudar en la tienda, no prospera en su carrera como actriz, sobre todo desde que dejó tirada a la compañía de teatro en Santander. Ante tan pocas expectativas, cuál

Temporada 5

Nochevieja de 1970. Toda la familia Alcántara, a excepción de Tony, está sentada a la mesa, en silencio, esperando que la televisión emita las campanadas de fin de año. Rodeado de caras largas, Carlitos intenta explicarse qué ha pasado en su casa para que en vez de reinar la alegría, ahora que están a punto de recibir el nuevo año, todos estén tristes, sin saber muy bien qué decir ni adónde mirar. El pequeño de los Alcántara recuerda todo lo que les ha sucedido a él y a los suyos en los últimos meses, desde que Antonio trabajaba en el Ministerio y Mercedes se las veía y se las deseaba para sacar adelante a la familia...

Temporada 6

Otoño de 1972. Carlitos pasea a su hermana pequeña en el cochecito mientras recuerda los tiempos en que todavía él era el benjamín de la familia. Con su estilo habitual, Carlos rememora la que fue la peor crisis matrimonial de sus padres, en aquella primavera de 1971 en la que Inés seguía viviendo en Ibiza, Tony trabajaba en una obra y Paquita acababa de llegar del pueblo.

Temporada 7

Con un trasfondo político y económico marcado por el asesinato de Carrero Blanco y la crisis económica que empezaba a acechar a los hogares españoles, los últimos meses de 1973 apuntaban próximos cambios en la vida de todos los españoles y también en el de los Alcántara. Antonio sigue trabajando en la imprenta de los Hermanos Usillos y aunque la empresa no está pasando por su momento más boyante, Antonio se siente tranquilo. Desde que Nieves tomó la decisión de irse del barrio, Mercedes lleva las riendas de Meyni con la ayuda de Pili, Valentina y por supuesto, de su madre. Aunque la situación de la tienda le preocupa, Mercedes sólo puede pensar en su examen de Graduado Escolar. Inés continúa viviendo con Pili en su pequeño piso y sigue vendiendo artesanía que ella misma hace en el "Rastro" para poder vivir.

Temporada 8

La Revolución de los Claveles en Portugal, el 25 de abril de 1974, se convertirá en el telón de fondo y en el motor de nuestra historia, trasladándonos al centro del conflicto, directamente a Lisboa de la mano de Toni Alcántara. Allí conocerá a Carmen, una fotógrafa que le ayudará a conocer los secretos este alzamiento militar. Antonio Alcántara continúa trabajando en la cooperativa de Herederos de Usillos, donde parece que por fin las cosas empiezan a funcionar. En este tiempo, Eugenio sigue trabajando en la imprenta con Antonio mientras prepara unas oposiciones y, por su parte, Inés compagina su vuelta al teatro con Meyni. Mercedes está encantada de tener a su hija otra vez cerca y disfruta viendo cómo su pequeña tienda resurge. También Herminia vuelve a vivir momentos felices al lado de Alfredo sin importarle el qué dir&aacut

Temporada 9

El primero de mayo de 1975 la familia Alcántara descubre una España con síntomas de cambio. Recién llegados de París, Antonio y Mercedes se encuentran con un panorama que anuncia un futuro cargado de nuevos retos y proyecciones. En un ambiente de reivindicaciones sociales, el Día Internacional del Trabajador marcará este devenir de los Alcántara, siempre acompañado de saltos y trompicones. Uno de los tropezones más grande será el de Antonio, que por culpa de unos panfletos se ve obligado a tomar una drástica y dolorosa decisión en la imprenta. Mientras para Carlitos, esos mismos panfletos hacen que, casi sin querer, se acerque a la Joven Guardia Roja. Ajena a todo, Mercedes busca su propio camino como mujer y como empresaria. Respaldada por la nueva ley de la mayoría de edad de la mujer casada, Mercedes se enfrenta a la crítica situación de su querida, pero

Temporada 10

Verano de 1976. Todo está listo en Sagrillas para la boda del año entre Miguel y Paquita. El encuentro de Antonio y Miguel en el pueblo será determinante para que los dos hermanos tomen la decisión de vender las tierras de su madre. Testamentos a parte, Paquita tiene un secreto que no todos conocen: se casa embarazada. Durante todo este tiempo, la sobrina de los Alcántara ha ocultado su estado a su padre porque le conoce muy bien y porque sabe que nunca aceptaría que su hija se casase "preñada".

Temporada 11

Semana Santa de 1977. La familia Alcántara decide pasar unos días en Sagrillas, y de paso cerrar con Maurín la venta de las tierras. Después de las diferencias surgidas en la pasada temporada los hermanos han llegado a un acuerdo y esta vez van al cincuenta por ciento. Cuando parece que la firma va a hacerse efectiva el sonido estrepitoso de las campanas anuncia que un grupo de jornaleros ha ocupado las tierras sin explotar; entre ellas las de Antonio y Miguel. Una vez más los hermanos ven como la venta se les escapa de las manos. Por su parte, Toni tienen que trabajar esta Semana Santa porque tiene que terminar un pedido importante a tiempo. Tanto él como Mercedes están muy preocupados porque un cliente no les quiere pagar. De momento no le han comentado nada a Antonio porque no quieren preocuparle, pero necesitan resolver el problema cuanto antes.

Temporada 12

Primavera de 1978. La familia Alcántara se ha mudado de casa, pero el barrio San Genaro permanece en sus vidas. Allí está la peluquería de Mercedes y el Bistró, dónde familia y amigos siguen el Mundial de Fútbol de Argentina. El matrimonio Alcántara ha demostrado ser una pareja sólida. Pero, en esta temporada, Antonio y Mercedes tendrán que hacer frente a momentos delicados. Tampoco se librarán de problemas Miguel y Paquita. Sobre todo él, que acusará, más que nunca, la diferencia de edad con su mujer. Además, Paquita descubrirá que hay vida fuera de San Genaro. Por su parte, Carlos y Karina pasarán por varias pruebas, que harán tambalear su relación. Además, después de tres años fuera, Inés vuelve al barrio. Con Inés en casa, el núcleo familiar vuelve a estar al completo.

Temporada 13

La decimotercera temporada de la serie arranca en 1979, con la familia -y el país- viviendo una difícil situación económica. Antonio y Mercedes forman parte del más de millón de españoles que no encuentra trabajo. Mercedes decide ponerse a trabajar en una inmobiliaria para ayudar en casa pero ellos no son los únicos con dificultades económinas.  En el bar de Miguel y Paquita apenas se sirven comidas y en la peluquería de Pili no se hacen permanentes. El matrimonio acumula la tensión: con tres niñas pequeñas y encadenada a la cocina, Paquita se compara con Françoise, la hija de Miguel.

Mientras tanto, a punto de acabar el servicio militar, Carlos Alcántara se enfrenta a una de las decisiones más importantes de su vida y se matricula en la universidad. En las aulas coincide con Arancha, la chica con la que inició una relación el año pasado.

Temporada 14

El primer capítulo de la nueva temporada, titulado "Larga noche de transistores y teléfonos", arranca el 23 de febrero de 1981. Por fin Antonio y Mercedes han cumplido su sueño de viajar a Venecia y, ajenos a todo, pasan unos días románticos surcando los canales italianos. Pero esa tranquilidad se ve alterada nada más pisar tierra española al enterarse de que un grupo de guardias civiles, comandados por el teniente coronel Tejero, ha tomado el Congreso.

De la mano de los Alcántara reviviremos aquella fecha histórica que pudo cambiar el rumbo político de España. Serán largas horas de espera, miedo e incertidumbre pegados a la radio para no perder detalle y con el teléfono siempre en la mano para asegurarse de que los suyos están bien.

Temporada 15

Verónica Echegui, Ginés García Millán, Ariadna Gil y Bárbara Goenaga son algunos de los nuevos fichajes de la 15ª temporada de Cuéntame cómo pasó, que La 1 estrenará muy pronto. Se sumarán al reparto habitual formado por Imanol Arias, Ana Duato, Ricardo Gómez, Pilar Punzano, Pablo Rivero, Juan Echanove, María Galiana y Ana Arias.

La serie española más premiada de todos los tiempos, vuelve con nuevas entregas de las peripecias y las emociones de la familia Alcántara en unos tiempos de cambio. Este año, la acción comienza en el verano en 1982, una temporada en la que además de actualidad y ficción, la serie incluye nuevas propuestas musicales. Los Secretos podnrán música a la nueva sintonía de la cabecera.

Temporada 16

El inicio de las nuevas tramas se sitúan en abril de 1983, un momento de gran tensión política en el país y que San Genaro vivirá muy pendiente de la actualidad. El barrio, además, vivirá el regreso de queridos personajes como el de Paquita (Ana Arias), Nieves (Rosario Pardo) y Pepe (Sergio Pazos). También aparecerán nuevos personajes como el de Nuka, una artista de intensa personalidad interpretado por Carla Nieto que se colará en la vida de Carlos Alcántara, y Bart Santana y Guillermo Montesinos, como nuevos personajes del barrio. Carlos Bardem, Junio Valverde y Javier Bódalo son otros de los actores que intervendrán en algún capítulo de la nueva temporada.

Temporada 17

Tras catorce años en antena, la acción se retoma a principios de 1984, un año antes de la firma de adhesión de España a la Comunidad Europea. Con una sociedad en proceso de modernización y cambio, los Alcántara comienzan temporada buscando la unidad alrededor de un proyecto común: hacer de la bodega de Sagrillas una gran empresa familiar. Los hijos de Antonio y Mercedes, ya adultos, tendrán que decidir si apoyan a su padre, ilusionado con el proyecto de dejar un legado, o emprenden rumbos con destinos propios. Regresa a la serie Irene Visedo, que retoma el personaje de Inés Alcántara, y llegan nuevos actores como Antonio Resines, Francesc Orella, María José Alfonso, Melody Ruiz o Elena Furiase. Miguel Ríos es el encargado de poner el toque rockero a la mítica sintonía.

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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T17 - Capítulo 310: 'La boda de cristal' reproducir video 01h 13 min
Transcripción completa

"Cuando entramos en 1985, 'La bola de cristal'

era ya un fenómeno televisivo de primer orden.

Hasta entonces, casi nadie había hecho mucho caso

a la televisión los sábados por la mañana,

pero desde la irrupción de la bruja Avería y los electroduendes,

niños y jóvenes se pasaban horas pegados a la pantalla".

# Son el nuevo abracadabra. #

-# Zoom, zoom, faradio, faradio, zoom, zoom, y me importa un vatio. #

"Empezando por mi hermana María, que había encontrado en Alaska

más que un modelo a seguir, una forma de expresarse".

31414. -125.000 pesetas.

"1984 terminó como todos los años pero con una novedad:

por primera vez hubo voces femeninas

cantando los premios del sorteo de Navidad

que dejó una lluvia de millones en Madrid y Valladolid".

Celebramos una fecha de específico interés institucional común:

el sexto aniversario de la Constitución.

"Dos días después, en su discurso anual,

el rey Juan Carlos dijo que la democracia en España

era irreversible.

Como era irreversible que los Reyes Magos

volvieran a pasar por nuestra casa..."

¡Uh! Qué bien. Unas zapatillas.

"...demostrando una falta de imaginación asombrosa".

Ay... Anda, trae.

Unas zapatillas y además una colonia y un pañuelo de los caros, Herminia.

"Enero llegó con el anuncio de la subida del tabaco,

los billetes de tren, la electricidad,

los carburantes y el teléfono.

1985 fue también un año de bodas.

Algunas de ellas sonadas.

Elton John se unía a su ingeniera de sonido, Renate Blauel,

en un enlace sorprendente y un tanto inverosímil.

Madonna le daba el sí quiero al actor Sean Penn,

y los Condes de Barcelona, padres del rey,

celebraban sus bodas de oro.

Casorios todos que hicieron correr ríos de tinta en el papel cuché.

(Marcha nupcial)

Pero en la revista imaginaria de los Alcántara

no hubo bodas más sonadas

que las de ese inolvidable 7 de febrero,

un día en el que pasó de todo

y que tuvo a dos parejas como grandes protagonistas:

mi hermana Inés, que iba a ser la esposa de un conde,

y Mercedes Fernández y Antonio Alcántara,

que iban a renovar sus votos de casados 37 años después.

Mis padres llevaban un cuarto de siglo viviendo en San Genaro.

En todo ese tiempo los vecinos se habían convertido

casi en su familia".

¡Hola, padrino! -¡Que no llego!

¡Que me tengo que cambiar, adiós, adiós!

"Por eso, aunque la boda se celebraba un jueves,

prácticamente todo el barrio se tomó la mañana libre

para celebrar el acontecimiento.

Los vecinos más veteranos,

que también eran los más cercanos a mis padres,

se encargaron de prepararlo todo hasta el último detalle".

¿Qué estás haciendo? -Bueno...

"He preparado un ramillete de rosas para todos los bancos.

Van de color blanco y lavanda

y llevan una cintita de raso alrededor.

Y aquí está el ramo. ¡Qué preciosidad!"

"Todo estaba listo para que aquel día

fuese una gran fiesta en San Genaro".

Está todo perfecto, padre.

-La lástima el día, que está de un negro...

Es un decir.

-(BOSTEZA)

-Buenos días, novia.

-Buenos días, novio.

¿Qué hora es?

-El despertador sonó hace 40 minutos.

Hoy nos espera un día agotador. -Ay, sí, un día horrible.

-Suerte que hemos adelantado la noche de boda...

Y no ha ido mal. -Nada mal.

-¿Tú por qué te casas conmigo? -Yo, por tu dinero.

-Es verdad, no me acordaba.

-Y tú te casas conmigo porque soy joven y guapa.

Al menos eso es lo que piensa todo el mundo.

-Eso es exactamente lo que piensa todo el mundo, pero me da igual.

Yo me caso contigo porque sé que me quieres como soy.

-¿Y tú cómo eres?

-Bueno... Pues tienes toda la vida para averiguarlo.

(Teléfono)

¡Ay, ese es Toni!

¡Hola! ¿Habéis llegado ya?

Ah. Sí, sí, un momento, perdón.

Es tu abogado.

-Nacho, Nacho, hoy no es el día.

-Mamá. -¿Qué?

-Estoy malo. -¿Qué?

-Tengo 40 de fiebre.

-A ver.

-Escúchame, Nacho.

Te recuerdo que me caso en dos horas.

-No sé yo, ¿eh? -Pero ¿qué me estás diciendo?

-Vamos a ver ese termómetro...

Que no sé... No sé qué has hecho, a ver.

-¿Qué quieres que haga? Ahora no puedo.

"Aquel 7 de febrero de 1985,

España amaneció con otro tipo de sarao".

"...de Derecho Administrativo Eduardo García de Enterría,

por su presunta participación en un delito de evasión de capitales".

"Un sarao que nos iba a salpicar a todos. ¡Y de qué manera!"

Las mesas me las vais colocando ya

y los manteles los ponéis en el último momento, por favor,

y la comida, hacedme el favor de no dejarla aquí, a pleno sol.

-Sol no sé, jefa.

Vamos a ver, te encargas de todo, lo sabes, ¿no?

-Sí. No se preocupe. -Muy bien.

-Estoy más nerviosa que si me casara yo misma.

Ay, Señor.

Ay, Señor.

Se está nublando.

Voy a llevarle huevos a Santa Rita antes de que se me haga tarde.

¿Qué huevos?

Yo me bajo a la peluquería.

¿Tienes los zapatos?

Los llevo puestos, que me hacen un poco de daño.

Ah, muy bien, pues espérame entonces, que voy contigo.

Le llevo los huevos a Santa Rita para que no nos llueva.

¿Pero eso no es Santa Clara?

Bueno, pero en la parroquia sólo está Santa Rita.

Yo creo que para una urgencia nos valdrá.

Espérame, que voy por mis guantes. Pues date prisa, madre.

Anda. Ese novio qué guapo.

¿Sí? Sí.

¿Por qué no aprovechamos y hacemos la noche de bodas ahora, mujer?

Que luego es muy tarde. Qué tonto.

Respétame, que soy la novia.

Ya, pero primero te desnudas. No.

Y luego, ¿por qué no te vistes aquí?

Porque eres el novio y no puedes verla vestida de novia,

que da mala suerte.

¿Y ésta? Tú a mi boda no vienes así, ¿eh?

Así, ¿cómo? Disfrazada.

El vestido me lo ha comprado mamá. ¿Tú le has comprado el vestido?

No sabes la matraca que me ha dado.

Pero no me imaginaba que se iba a pintar así. ¿Y esos pelos?

Por Dios, quítate kilo y medio de pintura,

que pareces la madre de Drácula. Parezco Alaska.

La única Alaska que conozco está al noroeste de Estados Unidos, hija.

¿Te sabes la capital? ¿Cuál es la capital de Alaska?

¿A qué viene eso? ¡Juneau!

¡Venga, menos pintura y más geografía!

¡Venga, lávate la cara! Jo.

Hija, por Dios. Venga.

Si es que... ¡Ay!

¡Dios santo, cuidado! ¡Madre del amor hermoso!

(Trueno)

No pasa nada, no pasa nada. Trae.

Carlos estará recogiendo a Toni y a Santi en este momento, ¿verdad?

Sí. ¡Pues qué alegría!

Nada, que no han llegado, pero lo peor de todo

es que me han tenido dos horas y no me han dicho nada,

ni por qué se retrasa, ni si sale, si no va a salir, nada.

¡Qué pérdida de tiempo, no llegamos! Horrible.

Carlos...

A mi hermana le hacía mucha ilusión entrar del brazo de Toni, joder,

y que fuese el padrino, y no llega. Qué desilusión.

No voy a ir. ¿Qué?

Que no voy a ir a la boda.

Julia, por favor, ¿qué dices? De verdad, no puedo, Carlos.

Julia, nadie te echa la culpa de que me vaya contigo a vivir a Bruselas,

de verdad, ya lo hemos hablado mil veces.

Que no, de verdad, lo dejo todo aquí atado.

Luis y su chica están en Sagrillas cuidando de la bodega.

Y mi padre igual contrata a un enólogo. Lo dejo todo atado.

Carlos, es que no es solamente eso.

Julia, escúchame, han pasado tres meses.

Ya, pero no sé.

Ver a tus padres felices, celebrando una boda

y yo allí para recordarles todo.

Tú no les recuerdas nada, ¿vale? Ellos quieren que estés allí.

Julia, Julia, lo que pasó, pasó, pero tú tienes que seguir adelante.

De verdad que es lo mejor para todos. ¡Que no, hombre, que no, Julia!

Dale muchos besos a todo el mundo. ¡Julia, es la boda de mi hermana!

Necesito tomar el aire. ¿Qué haces?

Que me voy un momento. ¡Julia, por favor, no me dejes solo!

A ver qué pone aquí...

Pues aquí no dice que tengas fiebre.

-Pues en el termómetro ponía 40. -Ah, ¿sí?

¿No será que lo has acercado a la bombilla?

Yo lo hacía cuando no quería ir al cole.

¿Qué te pasa, mi vida? -Que me acuerdo de papá.

-Y yo, todos los días. Pero eso no es malo.

-Pero es que aquí estoy muy a gusto.

Me gusta esta casa.

Tiene muchos cuartos para jugar y una piscina...

-¿Y? -Pues que me siento raro a veces.

-Yo creo que papá estaría feliz de verte contento.

-Me da miedo olvidarme de él.

-Es que no te vas a olvidar por muchos años que pasen, Oriol.

-José Ignacio me cae bien.

-¡Toma, y a mí! Por eso me voy a casar con él.

Por eso y porque sé que te quiere mucho.

-¿Sabes que me ha prometido ir a Disneylandia este verano?

-Eres igual de bueno y de bonito que tu padre, Oriol...

(Llaman a la puerta)

-¿Se puede? -¿Ya te has vestido?

-Sí, sí, es que tengo que hacer una gestión antes de ir a la iglesia.

-¿Por qué, pasa algo? -No, no, no, papeleos con el abogado.

¿Cómo se encuentra?

-Aquí, pensando en su viaje a Disneylandia.

-¡Pero bueno! ¿Ya te has ido de la lengua?

-Anda, vete a la ducha, que vas a la iglesia con tu tía Aurora.

-Que nos vemos a las 12. -¿Estás preocupado por algo?

-¡No, no, no! ¿Por qué? -No sé, porque te veo...

-Ya sabes, los nervios del novio y todo eso. Hasta luego.

(Trueno)

Mucho mejor, hija, mucho mejor.

Oye, ¿tú sabes a que hora venía tu hermano?

Yo creo que tendría que estar aquí.

¿Estabas tan nervioso la primera vez que te casaste con mamá?

La primera vez no estaba nervioso, hija, estaba atolondrado.

Acababa de llegar de la mili.

¿Tú sabes lo que comimos aquel día? Pollo en pepitoria.

Pollo, sí señor. Entonces el pollo era un lujo.

Y éramos 15 invitados y mira la que hemos montado hoy.

Papá, ¿te puedo pedir un favor?

Miedo me das.

¿Puedo invitar a la boda a Gonzalo?

¿Cuántas veces te lo tengo que decir?

Arriesgó su vida por mamá y por mí.

Tu tampoco le caías bien al abuelo

y al final has sido un marido bastante decente.

¿Qué llevas en la mano? Nada.

No, no, en esa, no. En la otra.

Esa corbata es mía, ¿qué la quieres, para el galán?

Ya estás empezando a vestirle.

María, hija, un novio no es un muñeco

que se tenga que estar quitando y poniendo la ropita.

Mamá te viste a ti.

Porque mamá es modista y además tiene muy buen gusto.

¿Me puedo ir?

Anda, vete, y no la arrugues, que le va a quedar fatal.

Bueno, bueno, bueno.

Qué bonito lo que me ha preparado mi churri.

Pero qué barbaridad, pero si parece otro.

-Sí, pero no sé, Ramón...

-¿Qué pasa? -Algo se va a torcer.

-El tiempo. No veas tú cómo me duele el brazo cada vez que lo tuerzo.

Cariño, voy a dejar el tarot porque me está amargando por dentro.

-No me digas que te ha vuelto a salir el demonio.

-Peor. La torre, que pone a prueba los cimientos de nuestras vidas.

-¡Hostia, la torre!

-Cariño, venga, va, que tienes que ir a por Inés. Venga, va.

-¡Niño, echa tú el cierre! -¡Vale, jefe!

(Trueno)

-No sé si decirte una cosa. -Mejor no me la digas.

-Ya, pero es que si no te lo digo...

-Pues no me la digas, que no me hace falta.

-Tamayo ha vuelto a preguntar por ti.

Para "Fuenteovejuna".

Chica, si no te lo digo, reviento.

-Pues ya está, ya me lo has dicho. Me alegro mucho por Tamayo.

-Seguro que todavía te acuerdas del monólogo de la Laurencia.

-No. -¡Ay, qué bien lo hacías!

-Trini... -Hoy son las pruebas, todo el día.

Mañana y tarde.

-Ya, pero es que hoy es mi boda. Toda la vida. Mañana, tarde y noche.

-Inés, ¿has puesto en el garaje...?

(RÍE)

¡Pero cómo puedes estar tan guapa, Dios mío!

-Yo es que te había traído una liga. Como da buena suerte...

Te la pongo, venga.

A ver.

Qué maravilla verte así, Inés.

Y en esta casa. Todo tan elegante, si es que parece inglesa.

¡No sabes lo muchísimo que me alegro por ti!

Porque no te ofendas, pero ha habido etapas en tu vida

en las que yo no daba dos duros, la verdad.

Pero sin embargo, ahora, es que te veo tan...

Tan señora, y tan...

Y déjame que te diga una cosa, Inés. -Dime.

-Pues que un hombre maduro al lado da mucha serenidad.

Si a mí me pasa. Y a ti también.

A ver. Oye, prima...

¿Tú crees que nos parecemos?

-Divina. -Estás preciosa.

-Estás tan guapa que yo tengo ganas hasta de llorar.

-Yo estoy nerviosa, vamos, como si me casara por primera vez.

-Lo que hubiera disfrutado mi Desi con esta boda.

Seguro que se hubiera querido casar otra vez

y que nos hubiéramos ido de viaje de novios y que...

-¡Leche, con el tiempo, de verdad! ¡Qué mala suerte!

-Bueno, no sé, la tele decía que no iba a llover, así que...

-¿Tú te fías de la televisión? Si no aciertan nunca.

-¡El padrino, el padrino está aquí!

-¡Muy buenos días!

(Trueno)

O no. ¡Joder!

-Madre mía. -Aquí está el ramo.

Lo ha escogido Olmedilla, dice que hace juego con tus ojos.

Pero Nieves, que se iba a cambiar, me ha dicho que el ramo es soso

y es un desastre, y yo no sé qué hacer.

Y Olmedilla además me ha largado este discurso

para que lo lea en los postres.

Es un sin vivir, de verdad te lo digo, Merche.

Es precioso, de verdad.

¡Miguel! Estás guapísimo. ¡Gracias, gracias!

-Oye, Miguel, quítate la barba. Que sí, que estarías más elegante.

-¡Es verdad! Yo te la recorto un poquito

y hasta te quito años de encima. -Que no, no

Que yo me siento muy orgulloso de mi barba y de mis años.

Y si tengo que decirte la verdad, siendo imparcial, Merche,

te tengo que decir que estás muy guapa.

Gracias. De nada.

¡Ay!

-¡Mira, está Carlos ahí!

¡Carlos!

¡Carlos, hijo!

¡Carlos!

¿Y Toni?

¿Y el niño?

(Timbre)

¿Qué? No han llegado.

¿Cómo que no han llegado? Qué guapo, papá.

Ha habido un problema técnico y han regresado a Heathrow.

¡Pero me cago en la leche! ¿Qué problema técnico, hijo?

No sé, he preguntado mil veces y no me han dicho nada.

¡A ver si ha pasado algo!

Papá, no empieces. ¡Joder, que no empiece!

¿Y si los han secuestrado y los han llevado a Cuba, hijo?

Si les hubieran secuestrado, me lo habrían dicho.

Estas cosas siempre se callan, hijo. El mundo está lleno de terroristas.

¡Papá! Papá ni popó, me cago en la leche.

El terrorismo va a ser la Tercera Guerra Mundial, hijo.

Papá, tranquilízate, ¿vale?

Han dicho que llame y si saben algo, me darán más información.

Al origen no ha llegado porque si no tu hermano hubiera llamado. ¡Mira!

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Sí? (TELÉFONO) Carlos, hijo.

Ah, hola, mamá. No le digas nada, ¿eh?

Es que te he visto pasar y te has hecho el sordo.

Ya, ya, ya, que me has visto.

Pero ¿qué pasa? ¿Dónde están tu hermano y el niño?

¿Pero no habías ido a por ellos? Verás...

Es que no han llegado. Porque han perdido el avión.

Eso es, eso es. Eso es, hijo.

(TELÉFONO) Pero no te preocupes, he hablado con Toni.

Cogen el siguiente y con suerte llegan a la iglesia.

Pero ¿cómo van a llegar?

¿No ves que es la boda de tu hermana?

La ilusión que tenía tu hermana. ¿Qué pasa?

Que se ha puesto a llorar. ¡Joder!

Mamá. Es que...

Mamá. ¿Cómo se le ocurre a tu hermano?

Tranquilízate, ¿vale? No ha pasado nada.

Simplemente van a coger el siguiente.

(Trueno)

El siguiente avión, con la tormenta que hay.

¡Ay Dios mío, de verdad! Menudo día. Menudo día.

¡Josefina, Josefina!

Las tres primeras filas son para la familia del conde y la nuestra.

Vaya. ¡Faltaría más! ¡Claro que sí! ¿Y tu marido?

Tiene reuma, dice.

La verdad es que odia las bodas, empezando por la nuestra.

Bueno, pues... ¡Ay, Jesús!

Parece el payaso cara blanca.

Luchi... Tiene más peligro que un dentista con hipo.

¡Hola, abuela! Hola, Luchi.

Mira, este es Benjamín, mi pareja. -Mucho gusto.

Pensé que ibas a venir con tu padre. -¡Uy, no, no, no!

Él ni se imagina que podamos estar aquí.

Ah, ¿no? ¿Y eso?

Es que no nos hablamos.

¡Ah!

Bueno, cosas de familia.

¡Ah!

Le vamos a dar una sorpresa, ¿a que sí, Benji?

-Ajá. Se va a poner muy contento.

Contentísimo, ya verás.

¿A que es guapo mi novio?

Nada, que no lo cogen.

De todas maneras vamos a tranquilizarnos un poco.

Vamos a ver, hijo, yo estoy muy tranquilo.

Es normal que no coja el teléfono en casa

si está en el aeropuerto cogiendo otro avión.

Me da igual, que hoy tiene que ser el día más feliz de mi vida.

Vamos, el día más feliz de la vida de esta familia.

Claro que sí, claro que sí. ¿Julia, bien?

Pues... ¿Qué te parece el traje?

Me lo han hecho a medida en Justi. Bien.

¿No me queda un poco justo? Muy bien.

¿Y te gusta la corbata? Está perfecta. Todo está perfecto.

Todo perfecto, hijo, claro.

Va a caer un chaparrón que se caga la perra, y todo está perfecto.

Mi hijo y mi nieto no vienen. Me cago en la cuna que me arrulló.

¿Por qué no me llaman ya y me dejan casarme?

¿Nos vamos a la iglesia? ¿Ya?

¿Ya? Son las 11:30, teníamos que estar a las 11 allí.

¿Eso he dicho yo? Sí.

Joder, no sé si me he puesto colonia, hijo.

Llevas un litro, papá. Pues eso, perfecto para casarme.

¿Qué tal? Cago en la leche, ¿parezco un viejo verde?

Mira que soy el novio y el suegro, coño, que es muy difícil.

Papá, estás estupendo. ¿Sí?

Y esta noche encima noche de bodas, joder.

Suerte la tuya. Ya.

Venga, vámonos. A casarse.

Uf.

(Teléfono)

(Teléfono)

¡Ahí está Antonio! No te muevas, que se me cae la flor.

Pero es que quiero hablar un momento con Carlos.

Tú de aquí no puedes salir.

-El novio no puede ver a la novia en la boda.

¡No digas tonterías! Llevo 37 años casada.

Solo quiero decirle que...

Miguel, por Dios... Merche, ¿te quieres tranquilizar?

Por favor, si fuera algo importante te lo habrían dicho.

¡Joder!

Pero vamos a ver, hijo. ¿Qué pasa?

¿Tú la has visto y estaba nerviosa? Menos que tú, seguro.

Esto tiene pinta de ser el diluvio universal.

Me voy a casa, que estoy nervioso y tengo que ultimar detalles.

Eso, sí, vete a casa. ¡Tómate una tilita!

Que te la haga Paquita.

-Que está en casa de Inés, preparando el lunch.

-No te lo he dicho, pero me encanta que hayáis vuelto.

-¿Sí? -Sí.

-Bueno, no lo tengo yo tan claro.

Vivir con Paquita es como vivir con una batidora de dos velocidades

comprada en Canarias y con garantía de por vida.

-Yo también me voy, que quiero coger sitio en la iglesia.

Mercedes, bueno, no te digo nada, ¿eh?

Es que hace tanto que nos conocemos, y llevamos tanto tiempo juntas

y hemos pasado tantas cosas, y ahora te veo tan preciosa y radiante...

Me vas a hacer llorar otra vez. Disfrútalo mucho, ¿eh?

Claro que sí.

Bueno, nos vemos luego.

(Teléfono)

-Espera un momento. ¿Peluquería Nieves?

-(TELÉFONO) ¿Pili? -¡Hola, Inés!

¿Es Inés? Oye, que ya salimos para allá.

Dile a mi madre que en 20 minutos la recojo.

-Muy bien. En 20 minutos vienen a por ti.

20 minutos. ¿Y por allí qué tal, llueve?

-Pues no, pero, vamos, que está a puntito.

-Ay, por aquí también.

-No te preocupes, aclarará, verás, tú confía en mí.

-Ojala. ¿Y Toni? ¿Ha llegado ya?

-¿Pili?

-(SILBA)

Qué barbaridad... ¡Bueno, bueno, bueno, bueno, bueno!

Pero si parece una artista.

-Es que eso es lo que es, Ramón, es una artista.

-Ya no soy actriz.

Eso ya se acabó, prima.

-¿Pues sabes lo que te digo? Que mucho mejor.

Ser artista para un rato está bien, pero es que luego ya...

Tú fíjate en la Tita Cervera, está rehaciendo su vida

nada más y nada menos que con un barón alemán.

(Trueno)

-Uy... ¡Espero que no llueva!

¡Con lo guapo que ha dejado el coche mi churri!

-Ay, todo en contra, Ramón, ¿eh?

-¿Tú crees en las señales? -En las de tráfico, qué remedio.

-Somos dueños de nuestro destino.

-Yo solo soy dueño de las dos mitades del taxi que nos va a llevar.

-¡Anda, vamos a verlo!

-¡Inés espera! Tu ramo. -Ah, sí.

-Que yo ahora voy, con Oriol y tu cuñada Amparo.

-Aurora. -¿Aurora?

-A ver si le gusta lo que he preparado porque es tiquismiquis.

-Ya... -Bueno, a ver qué te parece.

Mira.

-¡Guau!

-¿Te gusta? -¡Me encanta, Ramón!

Es precioso.

Me encanta, de verdad, es superbonito.

-¿Qué coño tengo que hacer ahora?

-(RADIO) Recordemos que el presunto delito de evasión de capitales

al que se enfrenta Tessa de Baviera

se enmarca dentro de la investigación llevada a cabo

por delitos monetarios, una trama de evasión de capitales

presuntamente encabezada por el diplomático..."

-Están saliendo los duros de España a espuertas.

-Sí.

¿Qué hora es, Ramón?

-Doce menos cuarto, vamos bien.

-La próxima gira a la derecha. -No, no, tenemos que seguir recto.

M-30, Avenida de la Ilustración y en un periquete, en el barrio.

-Vamos al centro antes, tengo que hacer algo importante.

-¿Más importante que llegar a tu boda?

-Si no hago esto no me puedo casar, Ramón, gira.

-¿Se te ha olvidado algo? -¡Que no! Pero ¿quieres girar?

-Pero ¿por qué quieres que gire?

-¡Porque lo digo yo! En la próxima gira sin falta.

-¡Vale, vale, vale, ya verás cómo la liamos!

Ése es el novio. ¿Y viene solo?

Sí. Bueno, es que su madre no ha querido venir, es muy...

(RÍE)

A mí me da un poco de pena que venga solo.

A ver, que te arregle esta corbata.

-¡Herminia! -¡Josete, aquí!

Carlos, hijo, si no llega tu hermano Toni,

vas a tener que llevar a tu hermana del brazo.

Aquí está mi brazo, papá.

Bueno. Julia no viene, ¿no?

No, no, Julia no viene. Ya se ha ido a Bruselas.

No. Nos vamos a final de mes.

Ah, sí, claro, sí, que os vais juntos.

Sí, papá, ya lo hemos hablado.

También habíamos hablado, hijo, que te quedabas en la bodega.

Habíamos hablado una campaña. Yo creí que te gustaba.

Y me gusta. Me gusta muchísimo, papá.

Pero te gusta más Julia.

Si me das a elegir entre Damián y Julia, pues...

Oye, ¿y de qué vais a vivir?

No es fácil llegar al extranjero y salir adelante.

No lo sé. Todavía no lo sé.

¿Dónde viviréís, debajo de un puente?

No, hemos alquilado un apartamento de un amigo de Julia

que está como a 15 kilómetros del centro.

¿A 15 kilómetros? Ajá.

Leche, vais a necesitar un coche. O una moto.

Ah, bueno, claro, tu moto. Papá...

¿Tenemos que hablar de esto? Estoy nervioso, hijo.

Estás muy guapo.

Mira, ahí está el novio 1.

¿Cómo que el novio 1? Tú eres el novio 2.

No, yo soy el novio 1, hijo. Como quieras.

Muy guapo, Antonio, ¿eh? Te pareces a Marcelo Mastroianni.

-¡Tú también estás guapísimo, Carlos! -La verdad que sí. Tú, a Paul Newman.

¿Qué hay, José?

Enhorabuena. -Antonio, vaya tiempecito tenemos.

Sí. Viene Goicoechea, ¿no? Sí, claro.

Es que hay un problema con el avión que trae a Toni y a mi nieto Santi.

Vaya, lo siento. Sí.

¡Carlos! Resulta que en el aeropuerto

no dan explicaciones, Merche está preocupada

y he pensado que seguramente Goicoechea,

que trabaja en Iberia, me podrá decir algo.

Luchi... Luchi.

¿Qué tal? Bien. Bien, bien, ¿y tú?

Aquí, llegando en el último momento para salvar a la chica.

Soy como el Séptimo de Caballería. -(IRÓNICO) Luchi, qué alegría.

-Sí, ¿verdad? Hola, José, ¿qué hay? Enhorabuena.

Gracias.

-Pues he venido con Benji. ¡Benji!

-Ya. -Oye, me parece fatal, ¿eh?

Que no me hayas invitado a la boda. Me siento como la bruja Maléfica.

-Bueno, es que sois como primas hermanas.

-Tengo una duda, y creo que tú me puedes ayudar a resolverla.

Mira, Ben cree que se lo tengo que decir antes de la boda,

pero es que yo creo que es mejor después.

-¿Decir el qué y a quién? -A la novia.

Nuestro pequeño secreto, papá.

Qué le jodiste la peli de Berlanga.

Que no pudo hacer "La vaquilla" por tu culpa.

Que eres peor persona de lo que parece.

-Bueno, pues despeja tus dudas porque se lo he dicho yo.

-¿Tú? -Sí, sí.

Se lo dije anoche, y además lo entendió perfectamente.

-Es un farol.

-Piensa lo que quieras, pero no vas a conseguir separarnos

por mucho que te empeñes.

-¿Y también le has dicho que dentro de nada te vas a quedar sin un duro?

Eso no se lo has dicho.

¡Vamos!

Ay... ¡Carlos! Carlos, sonríe.

¡Goicoechea! Hombre, Antonio, ¿cómo estás?

Bien, quería verte.

Oye mira, mi hijo y mi nieto venían en un avión de Iberia desde Londres

y por lo visto ha pasado algo, no sé qué,

ha salido y ha tenido que volver. En el aeropuerto no dan explicación.

Vengo a hacer la prueba de Tamayo.

-Vestida de personaje, por lo que veo.

¿Nombre? -No estoy en la lista.

-Entonces... -El señor Tamayo quiere verme.

-A mí él no me ha dicho nada. -Dígale que soy Inés Alcántara.

-Y que en este instante debería estar en la iglesia, delante de un cura.

-¡Eh!

Espera, no se puede ir por ahí, hombre.

-La oveja al lobo dejáis, como cobardes pastores.

-¡Perdona, perdóname!

¿Te importa dejarme hacerlo a mí primero?

Tengo muchísima prisa, de verdad, por favor, te lo ruego.

-Lo siento, señor Tamayo, se ha colado.

-Señor Tamayo, soy Inés Alcántara y estoy llegando tarde a mi boda.

-(SUSURRA) La chica que te gustó.

-¡Ya ves, te he dicho que no estabas en la lista!

-Señor Tamayo, hago la prueba y le dejo en paz, por favor.

-Ya que está aquí, que haga la prueba, Luis.

La otra señorita que la haga después.

-Gracias.

Llevome de vuestros ojos a su casa Fernán Gómez.

La oveja al lobo dejáis, como cobardes pastores.

¿Qué dagas no vi en mi pecho?

¿Qué desatinos enormes, qué palabras, qué amenazas, y qué delitos atroces

por rendir mi castidad a sus apetitos torpes?

¿Mis cabellos no lo dicen?

¿No se ven aquí los golpes de la sangre y las señales?

¿Vosotros sois hombres nobles?

¿Vosotros padres y deudos?

¿Vosotros, que no se os rompen las entrañas

de verme en tantos dolores?

Ovejas sois,

bien lo dice de Fuenteovejuna el nombre.

-Sí, Heathrow-Barajas.

Tenía que haber salido a las... 8:15, hora inglesa.

Ocho y cuarto...

-A mí esto de los aviones no me gusta un pelo.

-¿Ha cogido alguno? -El que me trajo de Guinea.

Qué mal lo pasé al despegar en Malabo.

-Calle, hombre. ¿Qué quiere, que le dé un tantarantán aquí mismo?

-Si Dios quisiera que voláramos, tendríamos alas.

-Y si quisiera que nadáramos, ¿qué nos habría dado? ¿Aletas?

-Brazos. -Y cerebro para hacer aviones, ¿o no?

-Perfecto, gracias. Tranquilo, Antonio.

Tu hijo y nieto están embarcando ahora mismo.

La compañía ha fletado otro avión. ¿Estamos seguros?

Sí, al suyo le falló un motor y tuvieron que dar media vuelta.

¿Cómo puede fallar un motor?

Tranquilo, esas cosas pasan todos los días. No te preocupes.

Mira, a las tres están en Barajas.

Bueno, pues entonces no llegan a la boda.

No, eso no.

Bueno, por lo menos, podrán comerse el postre.

Visto así... ¡Venga! Sí.

Tranquilo, vamos a relajarnos. Sí.

Y piensa que viajar en avión es lo más seguro del mundo.

Gracias, hombre.

Gracias y perdón, ¿eh?

¡Ay! ¡Ramón, el tacón!

¡Joder! -¡Me cago en la mar!

-Bueno, da igual, ¡vámonos! -¡Lo que faltaba!

-¡No se puede venir así a una prueba, hombre!

-¡Joder, está jarreando!

-¡Me cago en la leche, y sin paraguas!

-¿Qué hacemos? -¡Tu padre me va a matar!

-¡Corre!

¡Corre, Ramón!

¡Abre!

¡Abre! -Espera.

-¡Uf! ¡Qué barbaridad!

Espera, que viene ahí mi hermano.

Caray. Lo siento, chico. Lo siento, de verdad.

El discurso, que tengo memoria de pez.

Ya sabes, no me entra ni a tiros.

¿Cómo que el discurso? ¿Que hay discurso?

Claro, a los postres, en el banquete, Olmedilla, que...

Esto tenía que empezar hace un cuarto de hora

y aquí no aparece nadie.

Las novias siempre se retrasan, Antonio, de todos es sabido.

Pues imagínate, aquí que hay dos. Ya, anda que...

¡Mira, mira, mira qué desastre! A quién se le ocurre

organizar una boda en pleno 7 de febrero,

con la que está cayendo.

¡Pues a mí, De Gaulle, y por dos veces!

Claro, que tú no me andas a la zaga. Claro, es de familia, Antonio.

Pero es que esto de Paquita, más que una relación es una adicción.

No me extraña, está que cruje. ¡Cállate, hombre, que nos van a oír!

Dame un abrazo, De Gaulle. Dame un abrazo, hermano.

Ahora sí eres mi hermano de verdad. Claro que sí.

Muerto el perro se acabó la rabia. ¡No digas bobadas!

Se acabó la rabia, te lo digo yo. No digas...

Carlos, ven aquí, ven aquí.

¿Qué, tío? Qué guapo estás. He visto a Julia.

¿Cómo que a Julia? Aparcando.

En la avenida del Doctor Cairo. ¿Está fuera?

No me he quedado, con la que está cayendo.

¡Vete! ¡Hala, venga!

¡Carlos, Carlos! ¡Espera, Carlos! Carlos, llévate el paraguas!

(Trueno)

¡Julia!

Hola.

¡Menudo día, la que está cayendo! Sí.

Julia, yo...

Sí, yo también...

Es que he intentado muchas veces llamarte o escribirte,

pero no he sido capaz.

No importa. No, sí que importa.

A mí me importa.

Hay muchas heridas abiertas y tenemos que cerrarlas.

Cuesta.

Y cuánto más tiempo pase, más nos va a costar.

Sí, por eso estoy aquí.

Y por Carlos.

Y yo te lo agradezco en el alma, de verdad.

Y si puedo ayudarte en algo, en lo que sea... Cualquier cosa.

Es que no quiero llorar, que voy maquillada.

Yo tampoco. Estás preciosa.

Y tú.

Dicen que novia llovida, novia querida, así que...

¡Por Dios, mira quién viene! ¡Joder, la que está cayendo!

Hijo, pero mira cómo te has puesto.

Hola. Hola.

Al final... No podía dejarte solo.

Además, en las bodas hay muchas chicas buscando novio.

¡Que estás empapado! Perdona, perdona.

Por Dios...

¿Inés? No llega.

Si tendría que estar aquí hace media hora.

¿Se lo estará pensando a última hora?

No digas tonterías, ¿eh?

(Claxon)

(Claxon)

Parece que amaina, ¿no?

-¡A buenas horas! ¡Mira cómo vamos! -Ya.

Sube la radio y baja la ventanilla.

-Sí, hombre, para que me pilles una pulmonía.

-Que sí, hazme caso, que ya verás cómo funciona.

-(RADIO) Tras su detención, Francisco Javier Palazón,

residente en Ginebra, ha facilitado el nombre...

-Lo dicho, tu padre me mata.

-(RADIO) ...también implicadas en esta red.

(Claxon)

-¡Venga, hombre, arranca ya, que ya está verde, hombre!

¡Vamos a estar aquí hasta mañana!

¡Aquí, esperando!

¿Qué pasa que no vienen?

Mercedes está en la peluquería,

pero Ramón y tu hija ya deberían estar aquí.

Pues sí, sí, sí que deberían, sí.

Yo quería hacerles unas fotos, pero casi mejor que no lleguen.

Oye, no empieces, ¿eh?

Sí empiezo, Antonio, las cartas hablan.

¿Qué han dicho, algo de un avión? No.

O de un vuelo. No.

O de mi hijo Toni, o de mi nieto.

¡Es la boda, Antonio! ¿Qué pasa con la boda?

Que hay que anularla.

Pero ¿cuál, la mía o la de mi hija?

Mira, tanto ya no sé.

Lo mejor sería no celebrar ninguna de las dos, por lo menos hoy.

Entra ahí y cuéntaselo tú a esa gente.

¿Yo? Primero a ellos, a las novias,

a Paca, que ha organizado el convite,

a los de los regalos y a los de la agencia de viajes.

A todos. ¡Venga!

Antonio, que te quede claro, yo no disfruto diciéndote esto.

¡Ya, pero es que en tus cartas nunca hay buenas noticias!

En el Telediario tampoco, y Rosa María Mateo no tiene la culpa.

Que no puede ser, hombre, que no, que es imposible.

Es un tema de dinero, más no sé.

¡Cómo va a ser un tema de dinero, por Dios, si esto lo pago yo!

Nosotros nos vamos yendo.

¡Cómo vas a ir así, hijo! Si vas empapado.

¿Y cómo quieres que vaya? Ponte algo de tu padre.

Hombre, por Dios... Mamá, mamá, mamá, escúchame.

Es el día de tu boda. Relájate, ¿vale?

Estás guapísima. Sonríe.

Sonríe un poco.

Qué guapa estás. Anda, tú también.

Venga. ¡Vamos!

Hasta luego. Estarán nerviosos.

¿Sabes una cosa?

Muchísimas gracias por venir.

No sabes lo que me apetece irme a vivir contigo a Bruselas.

Te quiero mucho, muchísimo.

¡Por fin! ¡Ya están aquí, ya! ¡Ahora voy, voy a por tu ramo!

Pero ¿qué ha pasado, hija?

Pero ¿cómo vienes así?

Pili, por favor, necesito unos zapatos, corre.

-¿Unos zapatos? ¿Tú te has visto? Necesitas el kit de novia completo.

¿Ramón, qué has hecho? -¿Yo? Pues lo que Inés me ha dicho.

¡Y no me arrepiento de nada!

Mercedes, tienes una hija que es una actriz como la copa de un pino.

-Pili, por favor, ve, corre. -Es que mis zapatos no te valen.

Voy a ver si Nieves tiene algo. Toma tu ramo.

Lo que sea. Hija, por Dios, de verdad, ¿eh?

Será posible. Si estás hecha un estropicio.

¡Así no te puedes casar!

No es para tanto, mamá, está casi seco.

¿A que sí, Ramón? -Anda, dame tu pañuelo, venga.

Trae. -Voy a echar un pito.

¿Se puede saber qué ha pasado?

Nos ha caído el chaparrón a la salida del teatro.

También qué mala pata. ¿Del teatro?

Sí, he ido a hacer una prueba.

¿Que has ido a hacer una prueba? ¿El día de tu boda?

Las pruebas son cuando son. No me mires con esa cara.

Pero ¡cómo te voy a mirar! ¿Qué tienes en la cabeza? De verdad.

No sabes lo que quieres. No saques las cosas de quicio.

¿Cómo no voy a sacarlas de quicio?

No quieres casarte con José Ignacio, no te das cuenta.

No paras de ponerte obstáculos. Uno detrás de otro.

A ver, una cosa es que no quiera dejar de ser actriz

y otra cosa es que no me quiera casar con José Ignacio.

¿Y qué significó lo de Mike?

Nada, no significó nada. Ni para mí, ni para José Ignacio.

¿Se lo has contado?

Pues sí, ¿tú no me dices que sea sincera? Pues ya está.

Más vale una colorada que ciento amarilla.

Pues nada. Hija, por Dios... Mamá, sé lo que hago.

-Bueno, esto es lo que he encontrado.

¿Qué te parecen? -¡Geniales! Son blancos.

-¿Sí?

-¿Qué pasa, no empezamos?

Eso digo yo, padre, debe de ser la lluvia y el tráfico, no sé.

¡Ya vienen, ya vienen! Parece que ya está.

¡Ya era hora!

Tú tarde, como siempre, hija. Más vale tarde que nunca.

Con ese carácter no creo que llegues a casarte, mira lo que te digo.

Bueno, pues yo casi no llego tampoco. Porque vamos, está tiquismiquis

me ha querido cambiar todo el lunch, como dice ella. No sé ni lo que es.

(Murmullo)

-Ay, qué guapa.

-¡Guapa! -¡Guapa!

-Hombre, y Miguel está guapísimo.

-Guapísima. -¡Qué guapa!

Gracias, hermano.

Todavía no podemos besarnos, ¿no? Estás muy guapa, Merche.

Tú también estás muy guapo.

Padre, ya estamos. Padre.

¿Dónde están estos?

Pues...

Dios mío, ya sabía yo que Toni no iba a llegar.

Tranquila, que está viniendo. ¡Míralos, ahí vienen!

¡Qué desastre todo!

Tendrás que conformarte con un padrino empapado.

Y tú, con una novia hecha un cromo.

-Muy bien, muy bien.

¡Abróchense los cinturones, que despegamos!

¡Allá vamos!

-Estás muy guapa. -Venga. Ánimo, Inés.

-Con esos zapatos y tan mojada. ¿Qué ha pasado?

No entiendo.

-¡Inés!

-¡Espera, espera, Inés! Ven... Ven conmigo.

-¿Por? ¿Qué pasa? -Tú tranquila, confía en mí.

-¿Qué pasa?

Pero ¿adónde van, Merche? Déjales que hablen.

¿Y ahora qué pasa?

(Murmullo)

¡Esto parece una película de Arenas y Cal!

Chis, cállate.

¿Se lo ha dicho ya o no? -Es que sabía que era un farol.

¿Se puede saber qué está pasando? No lo sé, hijo, eso me pregunto yo.

Que están hablando. ¿Entro y me entero?

¡Entro yo, que soy el padre de la novia!

¡Espérate, Antonio, Antonio! La música, venga.

¿Cómo que me llamaron de la película de Berlanga?

-Te habían elegido y les dije que rechazabas el papel.

Sé que no tenía derecho, que era muy importante,

pero te aseguro... ¡Inés, Inés!

Hija, Inés, pero ¿qué pasa, por Dios?

¿Esto qué es? ¿Qué hacéis? ¿Te das cuenta de lo que has hecho?

¡Sí, sí, me doy cuenta, pero lo hice por ti!

¿Por mí?

¿Cambias toda mi vida por mí? -Siempre te veía sufrir.

Siempre esperando la llamada de teléfono.

Siempre sometida al juicio de gente mediocre...

-¿Mediocre Berlanga? Es que...

¡Te mato! -Creí que era lo mejor para ti.

-Pues voy a ser actriz te pongas como te pongas

porque esta mañana he hecho la mejor prueba de mi vida.

-¿Esta mañana? -¡Sí, esta mañana, sí!

Pero ¿qué es lo que ha hecho esta mañana?

¡Y vete preparando!

¡Porque esta vez me van a llamar, porque es mi momento

y porque tú me lo has confirmado!

Pero ¿quién la va a llamar, Merche? Los del teatro.

No voy a renunciar a mi vocación. Soy actriz.

Actriz dice que es, Merche. Y Alcántara, como tú.

¿Y la bodega, hija?

Antonio, luego hablamos de eso. Vámonos.

No, no, no, aquí no se va nadie.

Aquí o salimos todos, o no sale nadie.

¿Qué hago? ¿Qué hago?

Pues que no sé, hija, no tengo ni idea.

Yo solo espero que esto sea una pesadilla

y que no esté aquí, que esté en mi cama, en pijama y durmiendo.

Es que no puedo hacer este camino sola.

Es tu vida, hija. No, es que no es solo mi vida.

-Mamá, ¿pasa algo?

Vamos a ver.

Yo me voy a casar, y me voy a casar, aunque sea con el padre Nivio.

¡Vamos!

# No puedo creer que es verdad

# que tanta felicidad

# haya llegado hasta mí

# y simplemente aprendí

# que el cielo siento alcanzar

# pensando que voy a amar,

# por eso no puedo así

# quitar mis ojos de ti.

# Tú tienes que perdonar

# mi insolencia al mirar,

# toda mi culpa no es

# me he enamorado esta vez,

# difícil es insistir,

# sin ti no puedo vivir

# por eso no puedo así

# quitar mis ojos de ti.

# Te quiero mucho,

# mi bien, compréndelo, te quiero mucho,

# con toda intensidad te necesito,

# te digo la verdad.

# Te quiero mucho... #

-Podéis besar a las novias.

-# ...que no me dejes hoy que ya te encontré

# pues quiero amarte siempre,

# quiero amarte.

(Aplauso)

# No puedo creer que es verdad

# que tanta felicidad

# haya llegado hasta mí

# y simplemente aprendí... #

"La palabra obstinación es un sustantivo del género femenino

que se define como 'mantenimiento excesivamente firme

de una idea, intención u opinión generalmente poco acertada,

sin tener en cuenta otra posibilidad'.

Cuando al cabo de los años me pregunto por qué mi hermana Inés

dio un paso adelante y se entregó a esa boda,

siempre me aparece esa palabra: obstinación".

# Te quiero mucho,

# mi bien, compréndelo, te quiero mucho,

# con toda intensidad te necesito, te digo la verdad. #

"Es la misma que tenía mi padre por hacer un buen vino".

# ...y pido sin cesar que no me dejes hoy que ya te encontré... #

"la de mi madre por tener a la familia unida".

# Quiero amarte.

# No puedo creer que es verdad que tanta felicidad... #

"La de mi abuela por mantener vivas nuestras raíces".

# ...y simplemente aprendí..."

"La de mi hermana María por ser especial".

"La de mi hermano Toni por poner el dedo en la llaga".

"Y, finalmente, mi misma obstinación por ser la voz de mi generación".

Bienvenido a la familia. Qué alegría me das.

Gracias.

Gracias. -¡Enhorabuena, señor!

-Gracias. A ver si un día quedamos los cuatro y hablamos.

-Pues sí porque, bueno, a partir de la próxima semana

tenderemos que pensar cómo te ganas la vida.

-Cumplirás 21 años, pero no te creas que te vas a fundir el dinero.

-Haré lo que me dé la gana pero, vamos,

lo importante es que el martes

a las 11 en punto de la mañana,

las casas, los pisos, la finca y todo mi dinero es mío.

-Lo dicho, ya hablaremos.

-¡Mira, ahí llega Toni!

(Murmullo)

¡No, no es Toni! -¡Oh!

¿Hijo, y ese quién es?

No sé, va para allá José Ignacio.

No parece que traiga buenas noticias.

¡Oye, que yo creo que es el momento del ramo, el ramo!

No, ¡los dos ramos, que son dos!

-A ver, las novias, ¡de espaldas!

Y todas las solteras podéis hacer un grupito aquí.

-¡Chicas, esto se hace en la fiesta!

-Estas peluqueras son todas unas chabacanas, señora.

-Miguel, hombre, no digas eso. -No me refiero a ti, cariño.

-No importa. ¡Vamos, sin complejos! ¡Todas!

Oye, ¿y mi sobrina? ¡Luchi, Luchi, ven acá, ven!

-¡Julia, tú también!

Venga, venga. Vamos.

Que yo también voy, ¿eh? -¡No! Estás casada.

-Que yo soy divorciada. -Pero te has juntado otra vez, ¿no?

-Bueno, pero por si acaso. -Ay, María, ¿qué haces aquí?

-¡Soy soltera! -¡Hombre, pero eres muy joven!

-Venga, va, chicas. ¿Estáis o no? -Sí, estamos, estamos.

-(GRITAN)

-Venga. -(VARIAS) ¡A mí, a mí!

-¡Venga, venga! -¡Inés, a mí!

-(AMBAS) Una,...

dos y tres.

-¡Pero, Herminia, que eso no vale! ¡Claro que vale!

Yo no soy soltera pero soy viuda y estoy libre.

Venga. ¡Venga, la foto, foto!

Los pequeños delante. Las niñas delante, delante.

Los más altos atrás. Los altos detrás.

Y los novios en el centro. ¿Dónde están los novios?

¿Dónde están los novios? ¡Miguel! ¿Dónde está Antonio?

¡Los novios! Habrá ido a por el coche.

Pero si el coche está ahí. ¡Y yo qué sé!

Merche, el segundo marido que te has echado es un culo inquieto.

Voy a por él.

Bueno, pues hacemos una sin los novios.

Venga, venga. -¿Estáis todos?

-Vamos. -(TODOS) Patata.

¡Papá, papá, ya está bien! ¡Para, para!

Decía tu madre que tenía algo turbio.

¡Claro que tenía algo turbio! ¿Qué pasa?

Que lo persigue la policía.

¿A quién, a éste? A éste.

Te juro que no tenia ni idea. ¿Que no tenías ni idea?

¿De quién es este dinero, cabrón, tuyo o de tu hija?

¿De quién es el dinero? Tranquilo.

-Debo llevarme a Inés y a Oriol de aquí ahora mismo.

¿Adónde? A Miami.

¿Qué? ¿A Miami?

Tú no te llevas a mi hija y a mi nieto a ninguna parte.

¡Que no se la lleva! Es mejor que me los lleve.

-Y no hay tiempo que perder. -Debemos irnos al aeropuerto.

¿Qué dices? Tengo tres pasajes para un vuelo.

¡Que tienes tres pasajes! ¡Sí lo sabías! ¡Desgraciado!

Se destapó anoche, pero me he enterado esta mañana.

¿Esta mañana y te casas con mi hermana?

¡Carlos! ¡Dale!

¡Coño! Venga, joder. -Por favor.

Estaremos 15 días en un hotel magnífico.

Oriol podrá ir a Disneylandia, que es su gran ilusión,

y cuando volvamos, todo estará más tranquilo.

¡Que no, por encima de mi cadáver! Antonio, tranquilo.

-Ahora soy yo el marido y soy yo quien decide.

¡No, no, no, no, no! Escúchame.

¡Ahora decido yo, que soy su padre! Tranquilo.

¡Ahora decido yo!

¡Tranquilo, Antonio, respira!

¡Papá, papá! ¿Estás bien? ¡Sí!

¿Qué le pasa? -No pasa nada.

No pasa nada. Al Bistrot. ¡Al Bistrot! Al Bistrot.

Al Bistrot. Al Bistrot. ¡Que no te la llevas!

Déjame... ¡Me vas a matar!

Dejadme, que os ayudo. -Antonio.

¡Fuera de aquí, coño!

(TODOS) ¡Patata!

-¡Muy bien, maravillosa!

Vamos con los retratos de los novios, por favor.

Pero ¿dónde se han metido estos? Será posible.

Han desaparecido los novios.

Novios a la fuga.

-¡Nacho, será mejor que me esperes en el taxi!

-¡José Ignacio! Pero ¿qué pasa?

-Inés, tenemos que irnos. -¿Qué?

-¿Dónde está Oriol? -Pero si tienes sangre en la nariz.

-¡Vámonos! -¿Adónde?

-Te lo contaré en el taxi. -Pero ¿y tu coche?

-¡Oriol!

-¿Qué hago, me llevo a Oriol y a los músicos?

-Oriol se viene con nosotros. -¿Y no os vais a hacer la foto?

Vamos. ¡Inés!

¡Pero espera, a ver! -Pero la foto...

-¡La foto, Inés! -¡Para! Que no te entiendo.

Esta boda no es normal. Santa Rita está loca.

Aquí está pasando algo. ¿Quieres soltarme, joder?

¡Perdóname, Casandra! Cariño, vámonos al aeropuerto.

-Pero... ¿Al aeropuerto?

¡Que no me voy sin que me digas qué está pasando!

Eso digo yo, ¿qué pasa, por Dios? ¡Nos tenemos que ir ahora mismo!

Entra en el taxi. Confía en mí.

-¿Cómo voy a confiar en ti si llevas todo el día diciéndome

que confíe en ti, que confíe en ti? Oriol, ven aquí.

No sé si confío en ti.

-Por favor, entra en el taxi.

¡Inés! Inés, no. Inés, no subas.

Inés, si no nos vamos, me meten en la cárcel.

-¿En la cárcel? Pero ¿por qué, qué has hecho?

-Proteger nuestro dinero. Inés, por Dios, ven.

Inés, por favor, no subas a ese coche.

Inés, es ahora o nunca.

-Pues...

Nunca.

-Está bien.

-Espera... ¡Papá, papá, papá! ¿Qué está pasando?

-Te llevo al ambulatorio, Antonio, por favor.

Que lo primero es lo primero. Lo primero es mi hija.

¡Antonio, Antonio!

¡Inés!

Está allí.

"Aunque muchos vecinos le habían dicho aquello

de 'novia mojada, novia afortunada', ese no fue el caso de Inés.

Su matrimonio fue un ejemplo de brevedad:

duró apenas un cuarto de hora.

Sin mediar una sola palabra se acordó

un pacto de silencio en el barrio y, a todos los efectos,

el único enlace que se celebró en la parroquia ese día

fue el de mi madre y mi padre.

Para ello fue necesaria la complicidad

de los representantes de la iglesia católica,

quienes no pusieron el más mínimo obstáculo para afirmar rotundamente

que la boda de mi hermana nunca existió.

Ya lo decía el gran William Shakespeare:

'El destino es el que baraja las cartas,

pero somos nosotros los que jugamos...'"

¿Don José Ignacio Valverde Montesinos?

-Sí, soy yo.

"Quien no jugaba era la Brigada de Delitos Monetarios,

que detuvo a una veintena de personas vinculadas a la nobleza

y a la diplomacia en esos primeros días de febrero de 1985.

En ese año se calculaba que, desde la llegada de la democracia,

habían salido ilegalmente de España más de 7 billones de pesetas".

Voy bajando esto al coche, ¿vale? Sí, casi estoy.

En mi casa vais a estar muy tranquilos.

Madre mía.

¿Qué hora es?

Son las cinco.

Luchi debe estar a punto de llegar, así que le paso las llaves

y nos vamos de aquí pitando. ¿Cómo se lo ha tomado?

Bueno, me ha llamado llorando pero, vamos, que me da igual.

Lo único que quiero es salir de esta casa ya.

Normal. Dame, anda.

No, lleva tú la otra, que pesa más.

¿Puedes bien? Sí, sí, puedo, puedo.

Tu padre va a estar que no veas...

Pues tu madre no lo quiero ni pensar.

¿No tenías ni la más mínima sospecha?

De haberla tenido, no habría dado el paso, Carlos, no estoy tan loca.

Ya. Yo nunca te vi casada con ese hombre, la verdad.

Pues no me arrepiento de nada.

A ver, Inés, pero tú le querías.

¡Claro que le quería, Carlos!

Vale. Es que como no te he visto soltar ni una sola lágrima hoy.

¿Me vas a decir tú a mí lo que tengo que sentir o dejar de sentir o qué?

Carlos, eres mi hermano pero eres muy joven, ¿vale?

Ya.

Perdona, solo intentaba comprender.

Pues comprende que no se ama solo con el corazón,

también se ama con el cerebro.

Y eso no está en los poemas, ni en las canciones, pero es así.

Y la vida da muchas vueltas, y a ti te queda mucho por vivir.

Voy llevando esto en el coche.

Gracias.

Joder, Luchi. La que faltaba.

¿Qué tal, papá, cómo te encuentras?

Yo bien, hijo, bien.

Dicen que no me preocupe, tengo bien la patata,

pero que si me pongo nervioso, pues lo voy a notar.

¿Cómo está tu hermana?

¿Mamá?

Bueno, mamá dice que es lo mejor que nos podía haber pasado.

Pues sí. ¿Cómo está?

A punto de explotar pero no explota. Joder.

Ayúdala tú.

Sí.

Toni y Santi ya están en casa, hija.

Te están esperando.

Tienen muchas ganas de verte.

No sé, papá.

No sé...

Es qué no sé... Necesito...

¿Qué necesitas, hija?

(LLORA)

Me tienes a mí.

Pase lo que pase siempre me tendrás, hija,

y a tus hermanos y a tu madre,

y a tu abuela, que nos va a hacer una tortilla de patatas,

dice que para que la comamos en la mesa esa

en la que hemos discutido toda la vida.

Ay, papá.

Está que se cae a pedazos pero, al fin y al cabo,

sabe más de nosotros que nosotros mismos.

Pero ¿por qué siempre me equivoco?

¿Por qué me equivoco?

Ay, hija...

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Sí?

Sí, soy yo...

Ah, hola.

Sí, sí.

¿Laurencia?

Sí, claro, claro que sí.

Muy bien. Sí, sí, por supuesto. Estoy de acuerdo, sí.

Perfecto, mañana mismo me paso.

Gracias.

Que me han dado el papel. ¿Qué papel?

Que voy a ser la protagonista de "Fuenteovejuna", papá.

¡Coño, hija!

Qué buena noticia, "Fuenteovejuna" es una obra famosa.

Sí. ¿La de "Todos a una, Fuenteovejuna"?

Sí. Felicidades.

Gracias.

(RÍE) ¡Pero bueno!

(Aplauso)

¡Guapa!

¡Mira qué guapa está!

¡Guapa!

A mí, la verdad, estas cosas antiguas no me gustan nada.

¡Inés, Inés!

¡Inés, guapa! ¡Abuela!

¡Ay! ¡Ay! ¡Me ha encantado!

¿Sí? ¡Una maravilla!

¡Y habláis todos como en las coplas! Claro, en verso.

¡Ah! Dios, de verdad.

¡Enhorabuena! Gracias.

¡Qué orgullosa estoy de ti!

Estaba muy nerviosa, mamá, muy nerviosa.

¡No! Si has estado maravillosa, de verdad.

¿Sí? Y es que se te veía...

No sé, el doble de alta y el doble de grande.

Es que parecías una gran artista.

Tenía una sensación rara, porque eras tú pero no eras tú.

Claro.

Pues tu padre ha echado una lagrimita.

Aunque no te lo diga se ha emocionado mucho.

Te quiero mucho. Y yo a ti.

Anda, pasa, pasa.

¿Te ha gustado?

¡Mucho, me ha gustado muchísimo!

Qué bien lo haces, por Dios, qué voz tienes,

y cómo dices el verso, y cómo hablas, y todo.

Me recordabas a Marisa Paredes.

Sí, por Dios. ¿Quién es Marisa Paredes?

Una actriz que trabaja en "Estudio 1", mujer.

Muy buena. Y tenías razón, hija, tenías razón.

Tu sitio está en el teatro, no en la bodega.

Vamos a dejarnos de bobadas. No he dicho que vaya a dejarla.

Eso también dice tu hermano y mira, se ha ido a Bruselas.

Sí, sí, sí, a trabajar de camarero. Dilo, papá, no te cortes.

Y con mucho orgullo. Ha dicho que es provisional.

Y voy a venir a la vendimia.

Y le he dicho todo, y da igual porque no escucha.

Ven aquí.

Eres una princesa. Gracias por venir.

La verdad que lo entiendo perfectamente,

¿no ves que los Alcántara somos como los vencejos,

que vamos de rama en rama sin posarnos en ninguna?

A ver si alguno encuentra ya dónde poner el nido. Y que dure.

Ingenuo de mí, que pensé que les había metido

el gusanillo del vino ahí en el cuerpo...

Que sigue aquí dentro. Claro que sí, papá.

Yo, cada vez que veo una botella de vino, siento una cosa aquí.

Porque te la vas a beber. Sí, claro.

Y además seguimos teniendo una sociedad.

Y la tierra, Merche.

No olvidéis que lo más importante es siempre la tierra.

Porque la tierra seguirá ahí cuando nosotros ya no estemos.

Que la vamos a cuidar siempre.

Siempre es una palabra muy grande. Como tú, que eres muy grande.

No, no, como vosotros, que sois muy grandes.

Hoy me estáis dando el día. Como todos.

Que es que estamos muy teatreros esta noche.

Aquí no se puede entrar.

¿Cómo no vamos a poder entrar, si somos los padres de la artista?

Esto es el escenario. Sí.

Uy, qué grande. No hay nadie.

¿Has visto qué alto? Sí.

Hay que tener mucho valor para salir con tanta gente, no creas.

Yo sería incapaz.

Tú podías ser actriz, tan guapa. Y tú, actor.

¿Yo? Con el palique que tienes.

Ah, es verdad. Ven, vamos a actuar un poquito.

Que no, hombre, que no. Que no pasa nada, no hay nadie.

A ver.

Mira, siéntate aquí, debajo de este olivo.

¿Cómo me voy a sentar? Bajo el olivo de Fuenteovejuna.

Un momento solo.

Escúchame, zagala.

Ese viaje de novios que no hemos hecho nunca

lo vamos a hacer a partir del domingo y durante dos semanas.

¿Dos semanas? Dos semanas, ¿qué te parece?

¿Y se puede saber dónde? Pues la primera semana a Bruselas.

Ah, Bruselas, mira qué casualidad.

Donde vive nuestro hijo Carlos. El que trabaja de camarero.

Y no me digas, la segunda semana ¿a Londres?

¿Donde vive nuestro hijo Toni? ¿Y cómo lo sabes?

No puedes vivir sin tus hijos. Ni tú tampoco.

Tú tanto decir que los vencejos tienen que volar solos

y los quieres a todos en el nido. Pues claro, como tiene que ser.

Ya lo decía un filósofo italiano, la familia es la patria del corazón.

¡Qué bonito!

¿Sabes qué digo yo, sin ser filósofo, ni italiano, ni nada?

¿El qué?

Que me casaría contigo todos los días.

Me ha gustado eso a mí de casarme.

A las 11 de la mañana nos casamos todos los días y luego, adelante.

No, a ti lo que te gusta es lo de después, que te conozco.

Eh, vosotros, la parejita feliz. ¿Qué hacéis aquí?

Besándonos, hijo. No, estábamos actuando.

(RÍEN)

-¡Qué bonito se ve todo desde aquí! ¿Y esto cómo es?

¿Qué, os gusta?

Pues... Mira. Impresiona, ¿eh?

Pues veníos para acá. ¿Para qué?

Venga, venid aquí, no tengáis miedo, todos juntos.

Ven, abuela. ¿Qué vas a hacer?

Quiero que os imaginéis lo que se siente cuando el público aplaude.

Yo lo que siento es un dolor de piernas...

Abuela... Que me quiero ir a dormir.

Va. A ver. ¿Qué hacemos?

Cerrad los ojos.

¿Cerramos los ojos? Sí.

Concentraos.

Respirad. Respiramos.

Sí, papá, pero con los ojos cerrados.

Imaginaos que el público os está aplaudiendo.

-# ...haya llegado hasta mí

# y simplemente aprendí

# que el cielo siento alcanzar... #

¿Oís los aplausos?

-¡Yo sí! Pues yo no, como estoy sorda.

Venga, va.

¡Venga va, Carlos!

Vale, vale, vale, ya me pongo serio. Ya los oigo.

¿Sí, los oyes? Sí.

¿Alguien más? Sí, sí, ya sí.

Yo sí. Sí.

¡Sí!

-¿Sí?

Pues ahora, poco a poco, abrís los ojos

y saludamos.

-# ...por eso no puedo así... #

Deja que me ponga yo ahí.

Sí, en el medio. Tú de prota, ¿no?

¡Bravo!

# Te quiero mucho,

# mi bien, compréndelo, te quiero mucho,

# con toda intensidad te necesito,

# dígote la verdad. #

¿Yo también? ¡Claro, hombre!

# Te quiero mucho y pido sin cesar... #

"'La vida es una obra de teatro que no permite ensayos.

Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente

cada momento de tu vida antes de que el telón baje

y la obra termine sin aplausos'.

Charles Chaplin".

# ...que tanta felicidad

# haya llegado hasta mí

# y simplemente aprendí

# que el cielo siento alcanzar

# pensando que voy a amar,

# por eso no puedo así

# quitar mis ojos de ti.

Cuéntame cómo pasó - T17 - Capítulo 310: 'La boda de cristal'

19 may 2016

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