Como tantos españoles, los Alcántara emigraron a Madrid desde su pueblo natal en la Mancha, Sagrillas, en los años 50. Sus hijos Tony, Inés, Carlitos y María nacen en la capital. Antonio, el padre, trabaja como bedel en el Ministerio de Agricultura en las mañanas y por las tardes en una imprenta.

Al inicio de la serie, Mercedes, la madre, cose pantalones por encargo en su hogar; guiada por su talento y constancia, crea su propia empresa de moda y abre una tienda en el barrio.

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Temporada 1

Los Alcántara emigraron a Madrid desde su pueblo natal en la Mancha, Sagrillas, en algún momento de los años 50. Sus hijos Tony, Inés, Carlitos y María nacen en la capital. Antonio, el padre, trabaja como bedel en el Ministerio de Agricultura en las mañanas y por las tardes, practica el pluriempleo en una imprenta. Mercedes, la madre, cose pantalones por encargo en su hogar. En los años sesenta España vive una revolución económica que cambia su forma de ser. El turismo y la industrialización hacen que el nivel de vida de millones de españoles mejore sustancialmente. En 1968, los Alcántara son una familia feliz que puede comprar su primera televisión, y en las primeras vacaciones de su vida, ver el mar-todo un hito para la gente del interior.

Temporada 2

En 1969, mientras estalla el caso Matesa, la píldora ya ha llegado a España. Tras el verano, la familia Alcántara emprende nuevos proyectos. Mercedes está entusiasmada con la boutique que acaba de abrir con Nieves, en la que pasa muchas horas trabajando, con lo que deja un poco aparcadas las tareas del hogar. Por su parte, Antonio se despide apenado de su trabajo de ordenanza en el Ministerio. Aunque tiene dudas, espera ganar mucho dinero en la constructora como mano derecha de Don Pablo. Tony, que se ha preparado a conciencia la asignatura de Derecho Romano, tiene por fin que examinarse. El mismo día del examen, le llega una citación del Ministerio del Aire para hacer la mili.

Temporada 3

Comienzan los vertiginosos años setenta para la familia Alcántara, con atisbos de cambio en el horizonte. En el trabajo, aunque Antonio ya es todo un experto vendiendo pisos sobre plano, tanto él como los compradores se extrañan de que no se haya empezado a construir aún. En casa, Antonio teme perder el timón. La gota que colma el vaso de su paciencia es la proposición que un representante hace a Mercedes y a Nieves para ir a París unos días, y así estudiar de cerca la alta costura. Entretanto, Inés acude impaciente al aeropuerto a recoger a Diego, que por fin regresa de su viaje a Roma. Su carrera como actriz está progresando y Diego tiene grandes proyectos para ambos. Toni, que ya tiene más tiempo una vez terminada la instrucción en la mili, vuelve a encontrarse con una universidad muy conflictiva.

Temporada 4

Han pasado varios meses desde el hundimiento de la constructora pero Antonio no levanta cabeza. Embutido en su viejo uniforme de ordenanza, vuelve a trabajar por las mañanas en el Ministerio. Alcántara no tiene mayor aspiración que dejar pasar el tiempo hasta que un día llegue su ansiada jubilación. Su ¿tranquilidad¿ sólo es alterada por una noticia: Don Pablo está en la cárcel. Mercedes se ha pasado todo el verano cuidando a Antonio y llevando las riendas de la casa, pero está más que harta de la actitud de su marido. Al menos en la tienda, donde toda la familia ha tenido que arrimar el hombro, las cosas van bien. Inés, que dedica la mayor parte de su tiempo a ayudar en la tienda, no prospera en su carrera como actriz, sobre todo desde que dejó tirada a la compañía de teatro en Santander. Ante tan pocas expectativas, cuál

Temporada 5

Nochevieja de 1970. Toda la familia Alcántara, a excepción de Tony, está sentada a la mesa, en silencio, esperando que la televisión emita las campanadas de fin de año. Rodeado de caras largas, Carlitos intenta explicarse qué ha pasado en su casa para que en vez de reinar la alegría, ahora que están a punto de recibir el nuevo año, todos estén tristes, sin saber muy bien qué decir ni adónde mirar. El pequeño de los Alcántara recuerda todo lo que les ha sucedido a él y a los suyos en los últimos meses, desde que Antonio trabajaba en el Ministerio y Mercedes se las veía y se las deseaba para sacar adelante a la familia...

Temporada 6

Otoño de 1972. Carlitos pasea a su hermana pequeña en el cochecito mientras recuerda los tiempos en que todavía él era el benjamín de la familia. Con su estilo habitual, Carlos rememora la que fue la peor crisis matrimonial de sus padres, en aquella primavera de 1971 en la que Inés seguía viviendo en Ibiza, Tony trabajaba en una obra y Paquita acababa de llegar del pueblo.

Temporada 7

Con un trasfondo político y económico marcado por el asesinato de Carrero Blanco y la crisis económica que empezaba a acechar a los hogares españoles, los últimos meses de 1973 apuntaban próximos cambios en la vida de todos los españoles y también en el de los Alcántara. Antonio sigue trabajando en la imprenta de los Hermanos Usillos y aunque la empresa no está pasando por su momento más boyante, Antonio se siente tranquilo. Desde que Nieves tomó la decisión de irse del barrio, Mercedes lleva las riendas de Meyni con la ayuda de Pili, Valentina y por supuesto, de su madre. Aunque la situación de la tienda le preocupa, Mercedes sólo puede pensar en su examen de Graduado Escolar. Inés continúa viviendo con Pili en su pequeño piso y sigue vendiendo artesanía que ella misma hace en el "Rastro" para poder vivir.

Temporada 8

La Revolución de los Claveles en Portugal, el 25 de abril de 1974, se convertirá en el telón de fondo y en el motor de nuestra historia, trasladándonos al centro del conflicto, directamente a Lisboa de la mano de Toni Alcántara. Allí conocerá a Carmen, una fotógrafa que le ayudará a conocer los secretos este alzamiento militar. Antonio Alcántara continúa trabajando en la cooperativa de Herederos de Usillos, donde parece que por fin las cosas empiezan a funcionar. En este tiempo, Eugenio sigue trabajando en la imprenta con Antonio mientras prepara unas oposiciones y, por su parte, Inés compagina su vuelta al teatro con Meyni. Mercedes está encantada de tener a su hija otra vez cerca y disfruta viendo cómo su pequeña tienda resurge. También Herminia vuelve a vivir momentos felices al lado de Alfredo sin importarle el qué dir&aacut

Temporada 9

El primero de mayo de 1975 la familia Alcántara descubre una España con síntomas de cambio. Recién llegados de París, Antonio y Mercedes se encuentran con un panorama que anuncia un futuro cargado de nuevos retos y proyecciones. En un ambiente de reivindicaciones sociales, el Día Internacional del Trabajador marcará este devenir de los Alcántara, siempre acompañado de saltos y trompicones. Uno de los tropezones más grande será el de Antonio, que por culpa de unos panfletos se ve obligado a tomar una drástica y dolorosa decisión en la imprenta. Mientras para Carlitos, esos mismos panfletos hacen que, casi sin querer, se acerque a la Joven Guardia Roja. Ajena a todo, Mercedes busca su propio camino como mujer y como empresaria. Respaldada por la nueva ley de la mayoría de edad de la mujer casada, Mercedes se enfrenta a la crítica situación de su querida, pero

Temporada 10

Verano de 1976. Todo está listo en Sagrillas para la boda del año entre Miguel y Paquita. El encuentro de Antonio y Miguel en el pueblo será determinante para que los dos hermanos tomen la decisión de vender las tierras de su madre. Testamentos a parte, Paquita tiene un secreto que no todos conocen: se casa embarazada. Durante todo este tiempo, la sobrina de los Alcántara ha ocultado su estado a su padre porque le conoce muy bien y porque sabe que nunca aceptaría que su hija se casase "preñada".

Temporada 11

Semana Santa de 1977. La familia Alcántara decide pasar unos días en Sagrillas, y de paso cerrar con Maurín la venta de las tierras. Después de las diferencias surgidas en la pasada temporada los hermanos han llegado a un acuerdo y esta vez van al cincuenta por ciento. Cuando parece que la firma va a hacerse efectiva el sonido estrepitoso de las campanas anuncia que un grupo de jornaleros ha ocupado las tierras sin explotar; entre ellas las de Antonio y Miguel. Una vez más los hermanos ven como la venta se les escapa de las manos. Por su parte, Toni tienen que trabajar esta Semana Santa porque tiene que terminar un pedido importante a tiempo. Tanto él como Mercedes están muy preocupados porque un cliente no les quiere pagar. De momento no le han comentado nada a Antonio porque no quieren preocuparle, pero necesitan resolver el problema cuanto antes.

Temporada 12

Primavera de 1978. La familia Alcántara se ha mudado de casa, pero el barrio San Genaro permanece en sus vidas. Allí está la peluquería de Mercedes y el Bistró, dónde familia y amigos siguen el Mundial de Fútbol de Argentina. El matrimonio Alcántara ha demostrado ser una pareja sólida. Pero, en esta temporada, Antonio y Mercedes tendrán que hacer frente a momentos delicados. Tampoco se librarán de problemas Miguel y Paquita. Sobre todo él, que acusará, más que nunca, la diferencia de edad con su mujer. Además, Paquita descubrirá que hay vida fuera de San Genaro. Por su parte, Carlos y Karina pasarán por varias pruebas, que harán tambalear su relación. Además, después de tres años fuera, Inés vuelve al barrio. Con Inés en casa, el núcleo familiar vuelve a estar al completo.

Temporada 13

La decimotercera temporada de la serie arranca en 1979, con la familia -y el país- viviendo una difícil situación económica. Antonio y Mercedes forman parte del más de millón de españoles que no encuentra trabajo. Mercedes decide ponerse a trabajar en una inmobiliaria para ayudar en casa pero ellos no son los únicos con dificultades económinas.  En el bar de Miguel y Paquita apenas se sirven comidas y en la peluquería de Pili no se hacen permanentes. El matrimonio acumula la tensión: con tres niñas pequeñas y encadenada a la cocina, Paquita se compara con Françoise, la hija de Miguel.

Mientras tanto, a punto de acabar el servicio militar, Carlos Alcántara se enfrenta a una de las decisiones más importantes de su vida y se matricula en la universidad. En las aulas coincide con Arancha, la chica con la que inició una relación el año pasado.

Temporada 14

El primer capítulo de la nueva temporada, titulado "Larga noche de transistores y teléfonos", arranca el 23 de febrero de 1981. Por fin Antonio y Mercedes han cumplido su sueño de viajar a Venecia y, ajenos a todo, pasan unos días románticos surcando los canales italianos. Pero esa tranquilidad se ve alterada nada más pisar tierra española al enterarse de que un grupo de guardias civiles, comandados por el teniente coronel Tejero, ha tomado el Congreso.

De la mano de los Alcántara reviviremos aquella fecha histórica que pudo cambiar el rumbo político de España. Serán largas horas de espera, miedo e incertidumbre pegados a la radio para no perder detalle y con el teléfono siempre en la mano para asegurarse de que los suyos están bien.

Temporada 15

Verónica Echegui, Ginés García Millán, Ariadna Gil y Bárbara Goenaga son algunos de los nuevos fichajes de la 15ª temporada de Cuéntame cómo pasó, que La 1 estrenará muy pronto. Se sumarán al reparto habitual formado por Imanol Arias, Ana Duato, Ricardo Gómez, Pilar Punzano, Pablo Rivero, Juan Echanove, María Galiana y Ana Arias.

La serie española más premiada de todos los tiempos, vuelve con nuevas entregas de las peripecias y las emociones de la familia Alcántara en unos tiempos de cambio. Este año, la acción comienza en el verano en 1982, una temporada en la que además de actualidad y ficción, la serie incluye nuevas propuestas musicales. Los Secretos podnrán música a la nueva sintonía de la cabecera.

Temporada 16

El inicio de las nuevas tramas se sitúan en abril de 1983, un momento de gran tensión política en el país y que San Genaro vivirá muy pendiente de la actualidad. El barrio, además, vivirá el regreso de queridos personajes como el de Paquita (Ana Arias), Nieves (Rosario Pardo) y Pepe (Sergio Pazos). También aparecerán nuevos personajes como el de Nuka, una artista de intensa personalidad interpretado por Carla Nieto que se colará en la vida de Carlos Alcántara, y Bart Santana y Guillermo Montesinos, como nuevos personajes del barrio. Carlos Bardem, Junio Valverde y Javier Bódalo son otros de los actores que intervendrán en algún capítulo de la nueva temporada.

Temporada 17

Tras catorce años en antena, la acción se retoma a principios de 1984, un año antes de la firma de adhesión de España a la Comunidad Europea. Con una sociedad en proceso de modernización y cambio, los Alcántara comienzan temporada buscando la unidad alrededor de un proyecto común: hacer de la bodega de Sagrillas una gran empresa familiar. Los hijos de Antonio y Mercedes, ya adultos, tendrán que decidir si apoyan a su padre, ilusionado con el proyecto de dejar un legado, o emprenden rumbos con destinos propios. Regresa a la serie Irene Visedo, que retoma el personaje de Inés Alcántara, y llegan nuevos actores como Antonio Resines, Francesc Orella, María José Alfonso, Melody Ruiz o Elena Furiase. Miguel Ríos es el encargado de poner el toque rockero a la mítica sintonía.

Temporada 18

La nueva temporada reflejará la entrada de España en Europa y la campaña del referéndum de la OTAN y sumergirá a los Alcántara en los sueños de los españoles de los 80. Con las incorporaciones de Cristina Marcos, Carlos Cuevas, Miguel Canalejo, Itziar Ituño, Denis Gómez, Paula Soldevila y Paloma Bloyd, entre otros. La temporada 18ª es quizás una de las más ambiciosas de la serie en cuanto a la variedad y alcance de sus tramas, y a sus valores de producción.

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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T 18 - Capítulo 324: 'E=MC²' - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Cuéntame

cómo te ha ido

en tu viajar

por ese mundo de amor.

Háblame de lo que has encontrado

en tu largo caminar.

Cuéntame

cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

Cuéntame

cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

Cuéntame

cómo te ha ido

si has conocido la felicidad.

(RADIO) Combinación ganadora de la Primitiva de hoy jueves

10 de abril de 1986:

3, 7, 10, 13, 33, 40".

(GRITA) "Número complementario, 12".

(GRITA)

¡Madre! ¿Te pasa algo?

(NERVIOSA) No, nada, no me pasa nada.

Como estabas dando gritos...

El lumbago, que me ha dado unos latigazos.

Pero ya se me ha pasado. ¿Seguro?

Sí seguro. ¡Que estoy bien!

Bueno, pues nada, está lista la cena.

Voy enseguida.

¡Gracias, San Pancracio!

"En 1905, Einstein formuló la ecuación más famosa del mundo.

Una ecuación que relacionaba la energía en reposo de los cuerpos

con su masa y su velocidad, siendo E la energía,

M, la masa y C, la velocidad de la luz.

Sin saberlo, Einstein había plantado la semilla

de una fuente de energía devastadora: la bomba atómica.

Aquella idea cambiaría la historia de la humanidad".

Para nosotros, que al fin y al cabo,

somos bodegueros de raza, bodegueros de la querida tierra manchega,

por este paso que hemos dado tan importante.

Juntos vamos a ser más fuertes.

Juntos vamos a ser mejores y juntos vamos a hacer valer nuestra fuerza.

Aquí y hoy, como presidente de la cooperativa,

me comprometo a dejarme la piel para que todos nuestros vinos

se beban hasta en el último rincón de Europa,

donde se bebe vino, claro.

¡Salud y viva la cooperativa!

"Pero además del átomo, yo conocía desde niño

otro elemento capaz de desplegar una energía contagiosa

y no siempre controlable.

(Aplausos)

Este elemento, que no consta en la tabla periódica, se llamaba

Antonio Alcántara".

(TELEVISIÓN) "Hoy es un día importante

para la izquierda española,

ha manifestado el secretario general del Partido Comunista de España,

Gerardo Iglesias, en el acto de presentación

de la coalición Izquierda Unida, a la que han asistido

los máximos representantes de los partidos que integran

esta plataforma electoral".

-"Izquierda Unida es un proyecto

que quiere nacer profundamente arraigado en la sociedad".

-Izquierda Unida, señores. En las generales vamos a arrasar.

-Pues como siga subiendo el paro te va a votar tu tía.

-La culpa de que haya paro no es de mi padre.

-Hombre, es el alcalde. Alguna culpa tendrá.

-Mira, Rana, si no te pasases el día bebiendo chatos

con esa panda de vagos, no te habrían despedido de la funeraria.

Con un poco de suerte os daré trabajo a todos antes de lo que pensáis.

-¿Les vas a enchufar en el Ayuntamiento?

-Mucho mejor que eso. ¿Veis esto?

Aquí dentro está el futuro de Sagrillas.

-¿Qué pasa con Sagrillas?

-Estamos en la terna. -¿En la qué?

-¡En la terna para ser la sede del cementerio nuclear!

-¿Y para qué queremos nosotros más cementerios?

-Cementerio nuclear. Nuclear, Rana. -¿Y eso qué significa?

-¡Eso significa que va a haber trabajo para todos!

-Habéis oído a mi padre. ¡Trabajo para todos!

-¡Venga, que la próxima ronda la invita el alcalde!

(Ovación)

Donde estaba el zaguán, ¿te acuerdas?

Sí. Aquí va el comedor.

No es muy grande, ¿no? Hola, Luis, ¿qué hay?

Buenas. ¿Qué tal Maite?

Muy bien. No es muy grande

porque estamos haciendo un hotel pequeñito.

Queremos que quepan máximo 20 personas.

Ah, uno de lujo. Bueno, íntimo.

Sí, ya. ¿Te gusta?

Este color, ¿qué color es? Salmón.

Fue idea de Marcelo. ¿Te gusta?

¿Y cómo le vais a llamar a esto? "La casa de doña Pura".

¿Cómo que la casa de doña Pura? Al fin y al cabo es lo que es, ¿no?

La casa de tu madre. Y la de mi padre, hijo.

Me gusta. Me gusta mucho.

¿Qué tal ha ido el festejo? Muy bien, muchos aplausos.

Mi padre tiene un pico de oro, ya sabes.

No le hagas caso, Luis.

Me he pasado la vida vendiendo cosas,

y se lleva en la sangre.

Me gusta. ¡Marcelo! ¡Marcelo!

¿Qué pasa? Joder, Antonio.

¿Qué? El alcalde está en el bar,

pagando rondas.

¿Cómo que Salvador está en el bar pagando rondas?

¿Qué ha pasado?

¿Triunfa la revolución en Sagrillas y no nos enteramos?

Dice que va a haber trabajo para todos.

Eso también lo quisiera yo, ¿y dónde? ¿Carreteras o qué?

En un cementerio nuclear que van a hacer.

¿Eso qué coño es? Es un almacén de residuos nucleares.

¿Van a hacer eso en el pueblo? ¿Aquí, Luis?

Yo no sé nada. ¿Dónde dices que está?

En el bar. En el bar.

Sí. Muy bien, pues vámonos al bar, ¿no?

Espera un segundo. ¿Qué?

Vamos a enterarnos bien antes. Eso digo, vamos a enterarnos bien.

Tienes razón, vamos.

Marcelo se ha ido. -¿A dónde?

-A Madrid. -¿Y sin despedirse?

-Bueno, él es así, ya sabes. -¿Y yo?

¡Su puta madre!

(GRITA)

¡Joder, Mariano, yo no tengo la culpa!

(Celebración)

-Otra ronda, la pago yo también.

Muy buenas, alcalde. Oye venía a preguntarte,

¿qué es eso del cementerio nuclear?

¡Eso es la lotería, Antonio, que nos ha tocado la lotería!

-Claro que sí. ¿Crees que te ha tocado la lotería?

¿Has pensado quién va a tomar vino de Sagrillas

con la bomba nuclear aquí al lado? Venga, no seas exagerado, P'arriba.

-Ya están los del vino, como siempre.

¿A cuánta gente del pueblo da trabajo el vino?

Yo contigo no estoy hablando. Yo sí que estoy...

Eh, cuidado. No te metas, gilipollas.

-¡Basta, chicos! Y tú Antonio, contéstale a mi hijo.

¿Cuánta gente vive de la uva en Sagrillas?

Mucha, chaval. Sí.

Solo durante el tiempo de la vendimia.

El resto del año, sólo vivís cuatro gatos del vino.

-Los propietarios.

-El cementerio nuclear es trabajo estable, ¿entiendes?

Pero no seáis ingenuos, hombre, no seáis ingenuos.

En esos sitios solo trabajan ingenieros,

no la gente de Sagrillas. ¿Y tú cómo lo sabes?

Pues porque yo leo, Rana. Ya, chaval.

Pero solo en construirlo se tardan cinco o seis años.

Y se necesita más mano de obra que habitantes hay en toda la comarca.

(Barullo)

¿Sabes lo que bajó el paro en Almaraz

cuando construyeron la central nuclear?

¡No tengo ni idea ni me importa, no estoy hablando de Almaraz!

Estoy hablando de Sagrillas, y del campo,

y de las labores que venimos haciendo. De eso hablo.

Pero es que los tiempos cambian. Hay que adaptarse al progreso.

¿Qué vas a hacer con la cooperativa que te inventaste?

Yo voy vender mis tierras.

Y si tú fueras listo, harías lo mismo que yo.

No me jodas que vas a vender las tierras.

Mi hermano y tú, vaya pedazo de comunistas raros que sois.

Si lo llego a saber... Precisamente, Antonio.

Yo quiero trabajo para todo el pueblo, no para unos pocos.

También lo querías cuando hacías la cooperativa.

Siempre quieres trabajo para unos pocos pero al final no te sale.

Y además no lo puedes hacer, porque no puedes decidir por tu cuenta.

Que esto no es la Unión Soviética, Salvador, ni tú eres Stalin.

Eres un simple alcalde, de momento. Anda, vamos, hijo.

Resulta que en el pleno del Ayuntamiento se decidió presentar

la candidatura de Sagrillas para ser sede del cementerio.

¡Hace 4 meses! Los mismos que llevas sin venir por aquí.

¡Venga, salud y otra vuelta!

(Ovación)

-La reconstrucción mamaria va a mejorar, sin duda,

vuestra imagen, y con ella, posiblemente,

vuestra autoestima y vuestro estado de ánimo.

Lamentablemente, las técnicas quirúrgicas empleadas

hasta hace poco para erradicar el cáncer de mama eran muy invasivas,

y la reconstrucción en la mayoría de los casos es imposible.

Pero si vosotras estáis aquí es porque,

tras examinar con mucho detenimiento vuestros historiales,

mi equipo y yo os consideramos idóneas

para este programa experimental.

Habéis demostrado tener mucho valor, de verdad,

luchando primero contra el cáncer, ahora llegando hasta aquí.

A partir de aquí es importante que tengáis clara una cosa:

que este va a ser un proceso largo y no exento de riesgos.

Que durante unos meses vais a ser miradas con lupa,

tanto desde un punto de vista clínico como psicológico.

Y bueno, vais a entrar en quirófano después de verano.

Aquí tenéis toda la información que necesitáis sobre este programa.

Quiero que lo penséis bien, que sopeséis los pros y los contras,

y que toméis una decisión muy meditada.

Os espero aquí el próximo lunes a la misma hora

con este impreso firmado. ¿Alguna pregunta?

-¿Tiene que firmar mi marido? -No.

Afortunadamente, esas cosas ya se acabaron.

¿Algo más?

Bueno, feliz fin de semana, señoras. Gracias.

Estás asustada. Un poco.

Bueno, bastante, la verdad. Pero ¿vas a firmar?

Ahora ya no voy a dar marcha atrás.

Lo que pasa es que meterte en otra operación así...

Impone. Sí.

Sobre todo para la familia, que es una prueba.

A mi madre no se lo he dicho. Estoy preocupada por ella.

Es mayor y no sé cómo se lo va a tomar.

Yo a mi marido no se lo he dicho. ¿No?

Le dan mucho miedo estas cosas,

querrá convencerme para que no lo haga.

Pero yo necesito sentirme tal como era.

Cada vez que me quito o me pongo la ropa, o me meto en la ducha,

me viene la memoria del cáncer y no quiero.

No, claro que no.

¿Y vas a estar sola en este proceso? Puedo hacerlo sola.

Es una prueba que necesito hacerme a mí misma.

-¡Hala, hala! ¿Va a haber gigantes y cabezudos?

-Sí, y música y pasacalles.

El día de la tierra es una fiesta para todos.

-Ese cartel está torcido. -¿Cómo que está torcido?

-Está torcido. -Pues yo no lo veo torcido.

-Está torcido, hombre, está torcido. Tú muy ecologista, muy ecologista,

pero me estás poniendo las paredes hechas una porquería.

-Pero si es cola natural. Es biodegradable.

-Así que te has hecho de los verdes. -Verdes mejor que de los azules.

-Y tampoco os gustan los toros, ¿no? -Pues no.

-¿Y el fútbol? -Pues hombre, el fútbol sí.

-Es que si me dices que no, vamos, sería el colmo.

-Está torcido. Está torcido. Ramón, está torcido.

-Hazle caso, que nos va a dar la tabarra todo el día.

-Si está torcido, está torcido. -Vale, vale, ya voy.

-Le digo que habría sido mucho mejor meterlo en el banco.

No, en el banco no, por Dios, que a mi hija y a mi yerno

les birlaron 15 millones de pesetas.

Yo no me fío más que de los bancos del parque.

Doña Herminia, deje que la ayude. Ay, no, padre Nivio, no se moleste.

No es molestia. Traiga. Que no.

Que me han recomendado que coja peso,

que es bueno para las articulaciones.

Hágame el favor, que esto pesa mucho. ¡Que no, que el carro es mío!

Mujer, que yo la ayudo hasta arriba. ¡Qué no, requetejoñeta!

Bueno, bueno. No se puede ayudar a quien no quiere.

5.551.274 pesetas, padre. ¡Qué preciosidad!

¿Ha visto usted alguna vez tanto dinero junto?

Vaya empeño el suyo en que nos los dieran todo en billetes pequeños.

Claro, para no dejar rastro. Lo he visto en las películas.

Pero ¿qué rastro, Asunción? Herminia.

¡Bueno, si es que así abultan mucho!

Ya, pero si vamos por ahí soltando billetes de 5.000 pesetas,

llamamos la atención. ¿Por qué no quiere

que sepan que nos ha tocado la Primitiva?

Porque si se enteran que nos ha tocado,

todo el mundo me dirá qué tengo que hacer con el dinero,

como si fuera una cría. Eso es verdad.

Claro, y yo quiero repartir el dinero como me dé la gana.

A mí me gustaría ayudar a los chicos de la droga lo antes posible.

Bueno, sí, y lo va usted a hacer. Primero hay que esperar un tiempo,

y luego irlo soltando poquito a poco, para no llamar la atención.

¿Y dónde lo guardamos? Pues aquí, en la iglesia.

En la iglesia me da miedo. De vez en cuando se cuela gente.

-Aquí, aquí, cuidado con el escalón, pasad,

Por aquí hay sitio para todos, chicos.

-Hola. -¿Qué hay?

Los artistas que van a hacer el pasacalles el domingo.

-¿Qué pasacalles? -Lo del día de la Tierra.

¿No se acuerda, padre? ¡Ay, qué cabeza!

Va a tener que tomar rabos de pasa para la memoria.

-¿Por qué me habla como si fuera idiota?

-Le hablo con cariño. -Sí, ya, ya, con cariño de idiota.

-Vamos a ver, ¿se acuerda de que hemos comprado

caramelos para los niños del barrio? -Ah, sí, es verdad, los caramelos...

-Pues con ellos vamos a llenar esta piñata.

Y estos chicos que son tan simpáticos y nos han ayudado,

pues van a animar las calles. Son amigos de Josete.

Lourdes y López.

-Bien, que lo dejen por ahí, pero que no ande todo por medio.

-Vale, gracias, gracias.

¿Pasa algo? -Nada, no pasa nada.

(SUSPIRA) Esto no es seguro.

Lo mejor es que se lo lleve usted a casa.

Ay, no. En mi casa no, que me da mucho miedo.

Nadie dijo que ser rico fuera fácil.

Ya sabe usted lo que dicen en la telenovela:

"Los ricos también lloran".

¡No quiero! -¿Cómo que no?

-¡No! -Oye, venga.

Hay que llevar a tu madre al aeropuerto.

-¡Que no! -Oye, me voy a enfadar ¿eh?

-Ay, déjalo, de verdad, cojo un taxi.

-¿Coger un taxi? No digas tonterías.

-No importa. Santi, en una semana estaré de vuelta.

Anda, dame un beso. -¡No me da la gana!

-¡Oye! -Es por lo del internado.

Me odia, pero ya se le pasará.

-Yo no estoy de acuerdo, ya sabes. -No pienso discutir ahora.

-Juana, es muy pequeño. -Ya, mira.

El colegio no está lejos, yo ando de un lado para otro

y tú vives aquí.

De momento, este curso te lo tendré que dejar un par de veces.

-Por mí no hay problema, yo encantado.

-¿Y Deborah? -Deborah tampoco.

Se llevan muy bien. -Me alegro.

Bueno, llámanos cuando llegues a Estocolmo.

Dormiré en Uppsala. El jueves estoy de vuelta.

-Muy bien. -Santi, que te quiero.

-Quiero ir al cine.

(Teléfono)

-Peluquería Nieves, dígame.

Sí, sí, aquí está. ¿De parte?

Sí, un momento. Jefa, es tu hijo.

-Ay.

¿Horacio? Sí, sí.

¿Cuándo?

Bueno, pues no sé, si tú lo ves adecuado...

Pero ¿no es un poco pronto?

-Mercedes, he tenido una falta. ¡No me digas!

¡Sí! Y no quiero emocionarme todavía.

Estoy un poco emocionada, pero vamos...

Y Cruz, ¿qué dice? Cruz no dice nada.

No lo sabe. No se lo he dicho.

Hasta que no estés segura es mejor que no lo sepa.

¡Ay, Mercedes!

-(SUSPIRA) Que quiere que conozca a su padre.

¡Ay, Dios mío! A su padre adoptivo.

Ya. ¿Y tú qué vas a hacer?

-Pues los he invitado a cenar pasado mañana.

¿A tu casa? -Sí.

¿Por qué les has invitado a tu casa?

Pues porque quiero que me conozcan tal como soy,

donde vivo. Es que no quiero esconderme.

¿Y su madre adoptiva? Murió.

Ah, entonces es bueno que habléis.

Yo creo que esto me va a cambiar la vida.

-¡Te va a cambiar la vida!

Todas las decisiones que tomamos nos cambian la vida.

Me voy a operar. Me voy a reconstruir el pecho.

Sé que es meterse en un quirófano sin necesidad...

Ni te lo pienses. -Ni te lo pienses.

¿Sabéis qué sienten los amputados cuando les quitan

cuando les quitan una pierna o un brazo? Que les falta algo.

Yo me siento así desde hace años, que me falta algo.

¿Cómo estás? No le digáis nada a mi madre.

No quiero que se lleve ningún sobresalto.

Ya veré cómo se lo digo. ¡Ay, Dios mío!

¿Qué? ¿Qué les pongo de cenar?

Y el hotel nasti de plasti. Quién va a querer venir

a pasar un fin de semana al lado de un cementerio nuclear.

No se va a acercar nadie ni en cien kilómetros a la redonda.

-A ver, dicen que van a tardar cinco años en construirla.

Que no, no seas ingenua.

En cuanto salga la noticia, el pueblo está condenado.

Voy a poner copas para vino. ¿Quién va a tomarlo?

Yo quiero agua. -Y yo.

Yo sigo con la birra.

¿Nadie quiere vino? Joder, qué porvenir tengo.

Pasadme el tabasco, por favor.

Joder, ¿sabéis cuánto tardan en desaparecer los residuos nucleares?

Diez mil años. Toma un poco de alegría, anda.

Mañana tengo reunión con los de la cooperativa,

pero no sé qué les voy a decir.

¿Por qué no vienes tú?

Les explicas un poco, que sabes más que yo,

qué es eso de los cementerios y la mierda nuclear esa.

No tengo ni idea para dar la charla. Más que nosotros sí que tendrás.

Más sí, nosotros no sabemos nada.

Claro, claro, ya sé. Voy a llamar al portugués.

Al marido de Karina. Trabaja en Greenpeace.

Seguro que tiene más información que nosotros.

(Teléfono)

¿Sí? Es Karina.

Ponte tú, Luis, por favor.

¿Carlos, eres tú? ¡Hola, Karina!

Hola, ¿estás en Madrid? No, no, llamo desde el pueblo.

Quería... ¿Cómo estás? Bien, bien, estoy bien.

¿Y la niña? La niña da mucha guerra.

No duerme nada y llora todo el día.

Pero es preciosa. ¿Tú qué? ¿Cómo estás?

Bien, yo estoy bien. Terminé la novela, ¿sabes?

¿Y estás contento? Muy contento.

Una agente literaria se la ha leído y creo que le ha gustado mucho.

A lo mejor la publica... ¡Karina!

-¿Qué? -¡Ven!

-¿Qué pasa? -¡Toalla para la niña!

-En nuestro cuarto, en el armario, arriba.

-¡No puedo! ¡Estoy con Olivia en brazos!

-Voy. Carlos, espérate un momento.

Es que está Mauricio bañando a la niña...

Escucha, Karina, luego llamo. ¿Vale?

Es un segundo, espérate. Luego, además, quería hablar con...

Con tu marido. Hasta luego. Carlos...

¿A este qué le pasa?

Mal de amores, Antonio. ¿Otra vez? Bueno...

(TELEVISIÓN) Y somos tan pocas las que podemos dialogar con él

de tú a tú.

(Risas en televisión)

(RÍE) Si es que parece ella.

Está bien, ¿eh? Sí.

(TELEVISIÓN) Hoy, dos años menos. Dos.

Oye María, si tú te encontraras una cantidad muy grande de dinero,

¿qué te gustaría comprar? ¿Qué te haría ilusión?

¿Y esa pregunta? Una pregunta como otra cualquiera.

¿Me estáis preparando una sorpresa? No, pero dime qué te haría ilusión.

Pues es que no sé...

El último elepé de Madonna: "True Blue".

¿Y eso qué es? Un disco, madre.

Ah. Bueno, pero eso es una cosa muy pequeña, ¿no?

Algo que te hiciera mucha, mucha, mucha, mucha ilusión.

Una casa con una pista de hielo para mí sola.

Hija de mi vida, ni calvo ni dos pelucas.

Para eso no me llega. ¿No te llega el qué?

(INCÓMODA) ¿Eh? La imaginación. Ah.

¿Te haría ilusión una tele para tu cuarto?

Sí, claro. De eso nada. Vamos, ni hablar.

¿Y a ti? ¿A mí qué?

Pues si tuvieras mucho dinero, ¿qué te gustaría comprarte?

Madre, no estarás con el rollo ese de la herencia en vida, ¿verdad?

No, no, no. ¿No? ¿Qué es eso?

(Música de mariachis)

¿Qué pasa ahí? ¿Eh?

Parecen trompetas. Vamos a ver.

(Música de mariachis)

# Mira cómo ando, mujer,

# por tu querer,

# borracho y apasionado

# no más por tu amor... # -Qué cosa más antigua.

# Mira cómo ando, mi bien,

# llorando desesperado por este dolor.

# Tú, sólo tú,

# eres causa de todo mi llanto,

# de mi desencanto y desesperación. #

-Pasa, pasa. -¿Ese de ahí no es...?

Eladio.

# Solo tu sombra fatal,

# sombra del mal,

# me sigue por donde quiera la fascinación. #

Yo no sé cómo se va a tomar esto Olga.

A mí me hace eso un chico y no le vuelvo a hablar en la vida.

# Me tiro a la borrachera y a la perdición. #

¡Ay, qué bonito! Es que me encantan los mariachis.

# Tú, solo tú,

# eres causa de todo mi llanto, de mi desencanto

# y desesperación. #

-Sí, señor.

(Aplausos)

-Olga, por tus primeros 11 meses en el barrio.

-Y un día, un día. 11 meses y un día.

-Eladio. -¿Qué?

Si cojo este ramo es porque soy una persona cordial

que acepta el regalo de un amigo.

-Sí, claro. -Solo eso.

-Sí, solo eso, claro. -No significa nada más.

Nada más. -Bien.

No quiero hacerte daño, pero conmigo pierdes el tiempo,

¿lo entiendes? -Sí.

-No creo que vuelva a estar con ningún hombre.

Ya he pasado por unos cuantos y en este momento,

solo cabe uno en mi vida. ¿Eso también lo entiendes, verdad?

Seguro que en alguna parte hay una mujer esperándote.

-Claro. -El ramo es precioso.

Y la canción, también. Y ahora, si no te importa,

nos quedan por servir los segundos platos.

¡Cruz, dos de calamares romana y una de bonito con tomate!

Ponme un poquito de agua en un jarrón.

-Buen intento, Eladio, buen intento. Ándale, ándale, Eladio!

-Por favor, qué vergüenza.

Mercedes, ¿a ti no te gustaría hacer un viaje a México con Antonio?

Madre, el dinero de la libreta no lo puedes tocar.

Ese dinero es sagrado. Hale, vamos a cenar.

(MOLESTA) Desde luego, le quitáis la ilusión a cualquiera.

-¿Qué pasa? -No puedo dormir.

-¿Por qué? -Hay ruidos.

-¿Qué ruidos? -No sé, ruidos.

-No tendrás miedo, ¿no, cagón? -No tengo miedo.

-¿No? Entonces si te doy unos tapones para los oídos, ¿ya está?

Anda, ven aquí.

-¿Tú crees que así le ayudas? -Sólo por hoy.

-Lo tienes que preparar para valerse por sí mismo.

-Bueno, todo llegará. -Será más difícil.

-Duérmete, venga.

-¿Qué pasa? -Me voy a su cuarto.

-Deborah, no me fastidies.

-Alguien tiene que actuar como un adulto, Toni.

-Deborah...

(SUSPIRA)

¿Qué haces levantada? ¿Y tú?

No podía dormir. Yo tampoco.

¿Y eso? Bueno, cosas mías. ¿Y tú?

Pues lo mismo te digo. ¿Quieres que te prepare una tila?

No, ya me la preparo yo. ¿Pasa algo?

No. ¿Y a ti? No, no, ya sabes.

A esta edad se duerme muy poco. Claro, pero ¿te encuentras bien?

Sí, sí, muy bien. ¿Y tú? Te veo nerviosa.

Y yo a ti. Ya sé lo que te pasa.

¿El qué? No sé...

Te encuentras rara porque no hay un hombre en la casa.

A mí también me pasa. Bueno, me voy a la dormir.

Buenas noches, madre.

(TELEVISIÓN) Además, el dulce encanto del adulterio, por ejemplo.

-No seas cínico, efectivamente, estas cosas se pueden conseguir

incluso sin casarse. Parece que hoy día la gente

se casa menos que antes. Habremos de preguntarnos

por qué se casa la gente. -Yo diría mejor,

por qué se empareja la gente, ¿no?

-Quizá porque piensan que el amor es para toda la vida".

Papá... ¡Papá, papá! A la cama. ¿Eh?

Venga, a la cama.

Si no estoy dormido, hijo, estaba pensando.

Mañana has convocado una reunión a primera hora.

Vete a descansar. Ya, ya lo sé.

¿Te vas a poner a cenar ahora? Bueno.

Voy a por un vaso de leche caliente con miel, tengo la garganta rara.

¿Qué tienes con esa chica otra vez? ¿Qué?

Con Karina. Nada.

Carlos, te conozco perfectamente, hijo.

Nada, papá. Karina tiene su vida, tiene su marido y tiene su hija.

Nada. Sí.

Precisamente, la niña, la hija...

Ahora no, por favor.

Mira, Carlos, cuando vi a Julia...

¿Viste a Julia? ¿Cuándo has visto a Julia?

A Julia la vi el día de la firma del Mercado Común Europeo.

Y por lo que me dijo, creí entender que había otra mujer.

Es Karina, ¿no?

No me apetece hablar de esto contigo.

¿Por qué no?

Porque eres mi padre.

Hay cosas que no me apetece hablar con mi padre.

Mira, hijo, yo soy un hombre.

Sé perfectamente lo que es meter la pata

y lo que es hacer daño a una mujer, también.

Pues yo he hecho daño a dos.

Ya.

Cuando se engaña, siempre se hace daño a dos.

El reto es que las he hecho daño porque no tomo una decisión.

Eso es lo que me pasa. No lo tienes tan difícil, ¿no, hijo?

Karina se ha casado, o sea, que ha decidido por ti.

Olvídate de las dos, anda.

Cuando estoy despierto pienso en Julia,

pero cuando estoy dormido sueño con Karina.

Con Julia siento como que el corazón se me ensancha,

y luego viene Karina y me lo rompe.

Con Julia es como que... como que estoy seguro.

Con Karina es...

como si estuviera a punto de lanzarme por un tobogán gigante.

Mira, Carlos,

si sigues teniendo a las dos en la cabeza,

eso significa que ninguna de las dos te va a sujetar para toda la vida.

¿Sujetar?

Sujetar, estar cuidado, tranquilo, seguro, con cariño.

Yo sin tu madre estaría muerto, hijo.

Eres de otra generación, papá.

Que no tiene nada que ver con la generación.

Hazme caso, olvídate de Karina. Y si no puedo, ¿qué?

Carlos, puedes perfectamente, pero es que estás ofuscado, hijo.

¿Cómo no vas a poder? Si se puede todo.

Piensa en lo que tienes, piensa en lo que no tienes también.

Y si hubo algo... pasó.

Olvídate de Karina

porque, si no, te vas a quedar ahí toda la vida, y estás muerto.

(Claxon)

Papá, papá.

Papá.

Papá.

-¿Qué pasa? -No quiero ir interno.

-¿El qué? -No quiero ir interno.

-Ya lo sé, hijo. Ya lo sé.

-No quiero ir a ese colegio. -Pero ¿por qué?

He visto fotos y es muy bonito. Vas a hacer muchos amigos.

Te lo vas a pasar muy bien ahí.

-Me da igual. Yo quiero vivir aquí. Contigo y con Deborah.

-Es que no sé si va a ser eso posible, hijo.

-¿Por qué? Eres mi padre, ¿no? -Claro que soy tu padre.

-Y me quieres, ¿no? -¡Anda, ven aquí!

¿Cómo no te voy a querer? Ven aquí.

-Pues entonces puedo vivir contigo. Se lo dices a mamá y ya está.

(Teléfono)

-Espera aquí, ¿eh?

(Teléfono)

(Teléfono)

Dígame. -Toni, soy yo, Juana.

-Qué tempranera, ¿no? -Sí, perdona.

Será una tontería, pero estoy muy preocupada.

-Hombre, es que es para estarlo.

Está muy nervioso, ha dormido con nosotros.

No tiene que ir a ese internado, Juana.

-De eso ya hablaremos.

Yo te llamo porque nos llegan unos rumores

muy inquietantes sobre una fuga radiactiva.

-¿Cómo?

-¿Os ha llegado alguna información sobre un accidente nuclear?

-Yo es que en fin de semana libro, pero me puedo enterar.

-Estoy mosqueada. Tenía una sesión fotográfica

con unos catedráticos uno de ellos un físico nuclear,

y me han suspendido la sesión. -Espera, ¿dónde estás ahora?

-En Uppsala, a 70 kilómetros de la central nuclear de Forsmark.

-Espera, que tengo que apuntar. Dame papel y lápiz.

Central nuclear de... -Forsmark.

F-O-R-S-M-A-R-K. En la costa oriental de Suecia.

Eso, me han suspendido la sesión fotográfica

y un compañero me ha dicho que corre el rumor

de que ha habido un escape muy importante.

Que han acordonado la central y las autoridades están en alarma.

-Hablo con redacción. ¿Dónde te puedo llamar?

-Te llamo luego yo. -¿Tienes el teléfono de televisión?

-Eh... Sí, sí, lo tengo, lo tengo.

Te tengo que dejar, que tengo un coche esperando.

-¿Qué vas a hacer? -No quedarme de brazos cruzados.

-Ni se te ocurra acercarte allí. -Toni, soy fotógrafa.

No puede ser que pase algo así y no haga nada.

Te llamo luego. Dale un beso a Santi.

-¿Algún problema? -Tengo que ir a Torrespaña.

-¿Y Santi?

-Voy y vengo. A media mañana estoy aquí.

¡Eh! ¡Tío!

¿Qué tal? ¿Qué hay?

Muchísimas gracias por venir. Menudo madrugón.

El tema me interesa mucho.

Me he estado informando y tu pueblo está de finalista

con uno de Ciudad Real y uno de Tarragona.

¿Y qué podemos hacer? Lo mejor es la presión vecinal.

Si se manifiestan y convocan a la prensa y a la tele,

los políticos se asustan y abandonan.

En este pueblo somos tan tercos que aquí casi todos están a favor.

¿Y eso? Pues porque hay mucho paro.

Un almacén nuclear no garantiza puestos de trabajo.

Ya lo sé. Se lo intentamos decir pero no hay manera.

Están dentro los de la cooperativa.

Son bodegueros, así que están en contra, pero son minoría.

Yo he traído información, ayúdame. Son diapositivas y un proyector.

Estupendo.

¿Qué tal, cómo estás? ¿Qué tal...?

¿Olivia? Sí.

Guapísima, como su madre.

E igual de guerrera. Luego te enseño fotos.

No me imagino a Karina de madre.

Hace lo que puede y adora a la cría, pero es una madre pésima.

Hoy, más que nunca,

todos los bodegueros de la zona tenemos que estar unidos. Todos.

Tanto los que pertenecemos a esta cooperativa como los que no.

Porque a pesar de las diferencias, que ha habido y habrá,

y de la rivalidad...

Y cuando digo rivalidad, te miro directamente a ti, Somoza.

Bueno, pues a pesar de la rivalidad,

ante un acontecimiento como el que se nos viene encima,

tenemos que estar todos unidos. Estoy de acuerdo contigo.

Por eso estoy aquí, en territorio enemigo.

No, territorio enemigo no, Somoza, territorio rival.

Lo que está claro es que tener un cementerio atómico al lado

no nos va a venir bien a nadie. Es un absurdo.

Ese es Somoza, es el dueño de la bodega más grande de la zona.

Es el que más me preocupa de todo. ¡Vamos!

Espérate que hay una persona... Es el amigo que nos va a informar.

Hola. ¿Qué hay, Mauricio?

Buenos días. -Buenos días.

-Hola. ¿Qué tal, Antonio? ¿Qué hay, hijo? Gracias.

Bueno, él es Mauricio. Viene a informarnos...

Es un ecologista. No quiero saber nada de ellos.

No están a favor de la caza y no quieren que usemos pesticida.

¿Qué hacemos sin pesticida? -Bueno...

Si no podemos usar pesticidas, tú me dirás.

-A ver, este es otro asunto.

Un almacén de residuos nucleares supone riesgo de radiación.

El efecto inmediato es que produce mutaciones en las plantas,

en este caso en las vides,

pero es que también afecta a los animales

y, lo que es peor, a los seres humanos.

Puede provocar cáncer de tiroides, anencefalia, deformaciones fetales...

Créanme, un cementerio nuclear no es una buena vecindad.

Pues eso es lo que tiene que saber todo el pueblo, coño,

para que vean que no hacemos las cosas sólo por nosotros mismos,

sino por ellos también, ¿no? ¿Estáis de acuerdo?

Pues estando todos de acuerdo en que es perjudicial para todos,

creo que hay que organizar una asamblea informativa.

Ya empezamos.

En cuanto oigo "asamblea", me da urticaria.

Y además, me suena a comunismo, ¿eh? Pues no lo llames asamblea.

Llámalo charla, llámalo reunión... Como te dé la gana.

El caso es que debemos estar juntos y hacer algo.

Va a ser como predicar en el desierto.

Joder, te pones de un bíblico para poner pegas...

Es que les conozco. Es gente muy terca, Antonio.

Que yo también les conozco, Somoza.

A ver, Félix, ¿dónde lo hacemos?

Pues donde se junta todo el mundo, Antonio.

En el bar. En el bar del Ñeño.

¿A las cinco os parece bien?

Avisar a toda la gente que va al bar y a la que no

para que podamos juntar a todo el pueblo. ¿Estamos?

Pues venga, si hay que hacer así... Otra cosa, Mauricio, por Dios.

Acojónamelos, esta gente no entiende otra cosa, ¿entiendes?

Tú los acojonas.

Y lo de los pesticidas y la caza lo dejas aparte, que ahora no toca.

Tranquilo, tranquilo. Confía en mí. Dime, Somoza.

Tenemos que cargarnos al alcalde. ¿El qué?

Sí, echarle de su cargo.

¿Y cómo? Untando a los ediles que le apoyan.

Eso no puede ser, Somoza, porque los ediles que le apoyan

son de izquierda. ¿Cuándo está la izquierda unida?

Y menos si hay dinero por medio.

Somoza, a ti lo de las asambleas te produce urticaria,

pues a mí lo de untar a la gente me produce almorranas.

Pero a grandes males, grandes remedios, Alcántara.

Si no hay otra solución...

-Pues claro que estoy nerviosa, Toni. No nos han dejado llegar.

A 20 kilómetros de Forsmark nos ha parado un control de policía.

Sin dar explicaciones. Y como el conductor es de aquí,

ha intentado ir por otro camino

y nos hemos dado de bruces con otro control.

-Aquí no ha llegado ninguna noticia de ello.

-No, ni aquí tampoco.

Pero casualmente hemos parado en un bar de carretera

y el hijo de la dueña trabaja en la central, y ¿sabes qué?

Los trabajadores están en cuarentena porque se les ha detectado radiación.

-Juana, soy yo, Chema. -Hola, Chema.

-Hemos llamado a la embajada de Suecia y no saben nada.

-Sí, pero seguiremos llamando, no te preocupes.

-Chema, Toni, esto es muy raro.

En el control había coches en dirección contraria.

Se ve que los estaban sacando a la fuerza.

-¿Juana? -¿Hola?

-Toni. ¿Toni?

¡Ah!

-Juana es una mujer muy curtida, la conoces de sobra.

No se alarma fácilmente. Y tiene mucho olfato.

-No digo que no, pero... -Chema, aquí hay noticia seguro.

-Ya, pero yo aquí más no puedo hacer, Toni, qué quieres que te diga.

Es mi día libre. -¿A quién tenemos en Nueva York?

-A Diego Carcedo. -Llámale, a ver qué sabe.

-¿Qué tendrá que ver EE.UU. con Suecia?

-Tienen sistemas de seguridad para detectar peligros nucleares.

-No sé qué... A ver, ¿qué hora es allí?

-Allí son las... Cinco, cinco de la madrugada, sí.

-¿Quieres que llame a Diego Carcedo a las cinco?

¿Cuántas veces en tu vida has podido dar en exclusiva

una noticia de alcance mundial?

-Yo tendría que estar en el parque de atracciones, ¿sabes?

Con mis hijos. En la montaña rusa.

-La montaña rusa está aquí. Llama a Carcedo.

-Ya lo tenemos todo listo ¿no? -Recogemos lo que queda y nos vamos.

Padre, deme usted 5.000 pesetas,

que le voy a comprar unos patines a mi nieta.

Yo voy a coger 15.000 para comprarles un radiador a mis chicos de la droga.

Apunte, apunte.

Mire, yo no puedo tener esto aquí, Asunción,

porque esta noche no he pegado ojo.

Y eso que he dormido encima del dinero.

Ah, ¿sí?

¿Y qué se siente durmiendo sobre cinco millones y medio de pesetas?

Pues me siento muy mal. Muy mal.

Es como que el dinero cruje, huele...

Es como si tuviera una energía maligna que se sube a la cabeza.

Bueno.

Usted lo tiene que guardar aquí, por lo menos hasta el lunes.

Y luego ya veremos. ¿Hasta el lunes? ¿Y por qué?

Porque el lunes vamos a hacer ya el reparto,

y ya cada uno que se espabile como pueda.

Pero ¿dónde lo voy a meter?

Yo otra noche de insomnio no la aguanto.

Padre... La iglesia es muy grande.

Aquí hay muy buenos escondites.

Seguro que encuentra usted un sitio a propósito.

Qué cabezota eres, Abraham.

-Ya está. Arranca, arranca.

-Pero ¿cómo va a arrancar, si tiene quemado el motor de arranque?

-No, era el circuito de alimentación. Tú dale, dale, dale.

(Motor)

Ramón. Dígame, doña Herminia.

¿Cuánto vale un coche? Eso depende del coche que quiera.

Un coche bueno. Pero ¿cómo de bueno?

-6.800.000. Uy...

No, yo quería uno de un millón y medio.

Millón y medio, nada de nada.

Mira, hijo, tú te callas, que no estoy hablando contigo.

Bueno, vamos a ver... ¿Para quién quiere usted el coche?

Pues para quién va a ser, para mi hija y para Antonio.

Entonces con millón y medio no le llega.

-Gama baja.

Pues nada, hijo, con su pan se lo coma.

Yo es que pensaba que me tenía que llegar para todo.

Y claro: Un reloj para Toni, una pulsera para Inés,

una máquina eléctrica para Carlos...

Nada, no va a haber coche.

Bueno, ya será...

una secadora o un lavavajillas... Lo que Dios quiera.

¿Sabe usted dónde se compran los patines para el hielo?

El 28 de marzo de 1979 se produjo un escape radiactivo

en la central de Three Mile Island, cerca de Harrisburg.

Una pequeña fisura en el generador de vapor

provocó el accidente más grave de la historia nuclear de los EE.UU.

Las consecuencias:

animales deformes... Carlos.

Mutaciones en vegetales, en flores

y un posible aumento de casos de leucemia

y otros tipos de cáncer en la zona.

-Mira, chaval, no sé ni quién eres ni de dónde sales,

pero no voy a consentir que confundas a la gente del pueblo.

Aquí no se va a montar ninguna central nuclear.

Un poquito de respeto y de agradecimiento, Salvador,

que el muchacho nos informa, joder.

Pero es que esto no es informar, es meter miedo.

-A ver, el alcalde tiene razón.

Aquí no se va a construir una central nuclear

porque el Gobierno ha decretado una moratoria.

Pero esos residuos que algunos de vosotros

queréis que echen cerca de vuestras casas

también suponen riesgos. -¡Venga, venga!

Pero si van a estar bien enterrados y protegidos con hormigón.

-Sí. ¿Y quién te dice a ti que dentro de,

no sé, diez mil años vayan a estar protegidos?

-¿Dónde estamos nosotros en diez mil años?

-(VARIOS) Ríen. Chis.

Cuéntales los efectos sobre los cultivos, hombre,

que lo van a entender muy bien. Carlos, por favor.

-¡Si eso son los cultivos, que vivan los cultivos!

-(SILBAN)

-¡Esa no, Carlos! ¡Esa no, pasa!

-¡Eh, pero si esa es Karina! ¿Sigues liado con ella o qué, Carlos?

¡Chis! ¡Cállate, Rana! Pero ¿qué cartucho estás poniendo?

¡Joder, es el que estaba puesto! Pues ese no, pon el otro.

-Pero ¿sigues liado con ella o no? ¡Un poquito de respeto!

Ya es suficiente, Antonio.

A ver, vecinos, ¿de quién os vais a fiar más?

¿De un señor portugués que no os conoce de nada

o de vuestro alcalde? -¡De nuestro alcalde!

-La energía nuclear es buena. Si no, no se usaría en tantos países.

¡Ya está, ya está! ¡Ya está no, esto es un desastre!

Por favor, chicos, no os pongáis nerviosos.

Un poquito de respeto, que nos está informando.

El petróleo se va a acabar en el año 2000, Antonio.

¿De dónde vamos a sacar la energía para que las cosas funcionen?

Pues hay muchísimas otras fuentes de energía,

como la energía solar, el agua o el viento...

Sí, ahora lo vamos a llenar todo otra vez de molinos.

Como en los tiempos del Quijote. Que eso son cuentos, muchachos.

-No hacen falta diapositivas.

Estos folletos explican perfectamente lo que es.

-Esto se aprobó en el Ayuntamiento,

y se va a volver a aprobar aquí otra vez, ¿quieres verlo?

¡No me jodas!

Los que estéis de acuerdo en que se ponga aquí el cementerio nuclear

que levanten la mano. ¡Que no, hombre!

¿Qué? Más democracia, imposible.

Esto no es democracia, Salvador, no está todo el pueblo.

No seas absurdo, que esto es un bar, no se puede hacer aquí.

Si estás tan seguro de lo que dices, ¿por qué no nos dejas hablar?

Mira, chaval, ándate con ojo,

no vaya a ser que te quedes sin la licencia municipal

que te hace falta para el hotelito ese que estáis montando.

¿Me estás amenazando? Sí, te está amenazando.

¡No me toques, que al final te la llevas!

¡Este no es tu pueblo! ¿Lo entiendes? El planeta es de todos. De todos.

¡Vámonos!

Oye, Salvador.

Te digo una cosa, que estoy hasta los cojones.

¡Esto no quedará así! ¿Entiendes?

Mira, Antonio, tú ni siquiera estás empadronado en Sagrillas.

Me da igual.

Voy a mover hilos, Salvador, y tengo muchísimos.

Eres alcalde porque lo decidí yo, a ver si te enteras.

¿O quién cojones te crees que eres?

No me mires así, chaval, que te pego una hostia...

A ver, esto va a ser un cementerio como siga así, hacedme caso.

Lo siento.

Hemos hecho el ridículo. Lo siento de verdad, Mauricio.

¿Cómo no has revisado los cartuchos? No sabía que estaban esas fotos.

¿Cómo que no lo sabías? Hay que revisarlo. No es tan difícil.

Lo sabe cualquiera con dos dedos de frente.

Por cierto, Mauricio, muy guapa la niña.

Gracias. Es pelirroja, ¿no?

No, es castaña. Ah, es castaña.

Nos tiene locos. Pero llevamos cuatro meses sin dormir.

-¡Eladio!

¡Eladio, ya está bien! ¡Abre!

-¿Qué pasa? -Este, que está cerrando.

-¡Abre! -No.

-¿Qué significa esto?

-Está claro, ¿no? Me marcho a mi pueblo, y sanseacabó.

-Pero, bueno, ¿qué hacéis todos mirando aquí?

¿No tenéis trabajo que hacer, platos que lavar, comida que cocinar?

-Pero vamos a ver, uno no cierra el local así como así.

-¿Y tú por qué te preocupas por mí? -Yo no quiero llevar muertos encima.

-Tú me has matado. Tú eras mi ilusión.

-Haz el favor de abrir el local y ponerte a trabajar,

que eres muy mayor para hacer el tonto.

-El negocio no va bien.

-Pues lo cambias. Esto es un sitio estupendo.

-Pero si todo el mundo va a tu bar. Esto se hunde.

-Mira, estás delante del colegio, el instituto está a dos manzanas...

Esto tendría que estar lleno de gente joven.

Pero con las cervezas y las aceitunas no vas a ninguna parte.

-Es lo que sé hacer.

-Quita ese cartel y ponte el delantal, anda.

Échale huevos a la vida, Eladio.

-¿Cuándo pensabas decírmelo?

Creo que es un asunto como para hablarlo en serio, ¿no?

-Decirte, ¿qué? No hay nada decidido en ningún sentido.

-Santi está convencido de que va a vivir aquí. Con nosotros.

-Ya sabes cómo son los niños. Él no quiere ir al internado ese.

Hay que preguntarse si no sería mejor...

-Toni, antes de que sigas, necesito contarte

que no sé si estoy preparada para cuidar a un niño de ocho años.

-No sé si me gusta mucho lo que estoy oyendo.

-A mí tampoco me gusta oírme decir algo así.

Pensaba que era mucho más abierta y generosa.

-¡Lo eres!

-Pero no sé si estoy dispuesta a hacer de madre.

-Bueno, no adelantemos acontecimientos, ¿eh? Ya veremos.

-Qué español es eso. "Ya veremos".

Cómo se notan los siete siglos de cultura árabe.

-Y los siete siglos de cultura judía, ¿qué?

(Teléfono)

Dígame. -Toni, soy yo otra vez.

-Ah, hola, Juana. ¿Alguna novedad?

-Mi contacto en Estocolmo me ha dicho

que hay movimiento en la embajada de la Unión Soviética.

-¿De la Unión Soviética? -Sí, eso ha dicho.

Aquí se empieza a sospechar que la radiación proviene de allí.

-¿A tantos kilómetros de distancia?

-Eso sería algo realmente importante. Una catástrofe, Toni.

-Yo he hablado con Nueva York y no saben nada,

aunque podría ser una prueba secreta de armamento.

-Aquí, extraoficialmente, se empieza a barajar

la teoría de un escape nuclear que afecte a todo el continente,

que, por supuesto, proviene de un país del Este,

y que la meteorología está ayudando.

-Tengo un contacto en Londres, le llamo.

-Yo cada vez estoy más asustada, Toni. ¿Qué tal está Santi?

-Bien. Ya hablaremos de eso.

Coge el primer avión que puedas. Tienes que salir de ahí ya.

Esto sí que mete miedo, la Segunda Guerra Mundial nuclear.

(Claxon)

¿Eso qué es? Pues hombre, el que faltaba.

Joder. Ya estoy aquí.

(RÍE) Tío. ¿Qué tal?

Acabo de llegar ahora mismito de Benidorm.

¿A que no sabéis cuánto he tardado de Benidorm a Sagrillas puerta a puerta?

Di una cifra, venga, di una cifra, hombre.

Tres horas. ¡Dos horas, 47 minutos exactos!

Pero deja de hacer el loco con el coche para darme envidia.

Que tienes una mujer e hijas. Que no, que no te enteras.

Que no es un coche, esto es un automóvil.

Es otro concepto, es que tú le pisas, le pisas, estiras, estiras, estiras

y vas como en una alfombra mágica. ¡Ay, el terrorista!

-Para terroristas los de aquí. Es Mauricio, el marido de Karina.

Ya lo sé, Carlos, perfectamente, mejor que tú.

Voy a tomar un vasito de agua, que vengo sofocado de la velocidad.

Hablando de sofocos.

Os he traído para el hotel aquí en Sagrillas,

un aparato de aire acondicionado última generación.

(RÍE) Prácticamente nuevo.

Vamos, pocas horas de uso. Muchísimas gracias, tío.

Tengo unos seis, siete, no los he contado,

aparatos prácticamente a estrenar. Aire acondicionado en Sagrillas.

Eso no se ha visto en la vida. Pues nada, tú te coges uno,

dos, los que quieras, y los instalas en casa

que a Merche le va a encantar. -¡No!

Que esos aparatos consumen mucha energía.

-Pues de eso se trata, ¿no?

Vivimos en una sociedad que se basa fundamentalmente en el consumo.

-Yo creo que es más ecológico poner ventiladores en el techo.

Mucho mejor para la salud también. Un aire acondicionado puede provocar

rinitis, faringitis, asma, lumbalgia, contracturas musculares, de todo.

-Pues nada, chaval, ahora mismo cojo el aparato,

lo meto otra vez en el coche, me voy a Benidorm con ellos

y los vendo en la carretera. No, de eso nada.

El aparato se queda. Sería mejor instalar ventiladores.

Ya, pero no tengo ni un duro.

Si llega gratis, pues bienvenido sea.

Cuando empecemos a ingresar dinero, ya podemos pensar en ventiladores

y esas cosas. Veo que he venido aquí para nada.

No te lo tomes así, Mauricio. No me lo tomo de ninguna manera,

es que cansa ver que la gente no se toma en serio a este planeta.

Para, Miguel, que ha venido a ayudarnos.

Mira, vamos a hacer una cosa.

Vamos a solucionar primero esto que nos preocupa,

y cuando tengamos dinero, pondremos lo que dices

y lo que nos dé la gana. ¿Vienes al bar?

Quiero hablar con el alcalde, así me ayudas un poco.

¿Y qué le pasa al alcalde? El alcalde es gilipollas.

Y aparte de comunista, ahora le gusta ser popular.

¡Fíjate tú, comunista y popular! En fin, me voy al bar.

Por cierto, Carlos, aquí tu amigo y tú, cogéis el aparato,

lo sacáis del coche, que yo... Ya estas manos no...

Claro, ahora mismo lo descargo y te aparco el coche en el establo.

Perdónale. Es igual.

¿Qué vas a hacer? ¿Yo? Nada.

Mañana a primera hora me vuelvo a casa y ya está.

¿Qué tal está Karina?

A lo mejor lo sabes tú mejor que yo.

Si quieres decir algo, dímelo, ¿eh? No, no tengo nada que decir, ¿y tú?

-¿Qué haces? Pues arreglándome.

Voy a cenar a casa de Nieves, que viene su hijo.

¿Te pasa algo?

Mamá, ¿te vas a operar? He encontrado esto en el salón.

¿No me lo pensabas contar?

Bueno, hija, es que no lo tengo decidido todavía.

¿Por qué?

Porque meterse en el quirófano es una cosa muy seria.

¿Y lo haces para verte más guapa? Porque si es por eso, no hace falta.

Lo hago porque siento que es una victoria.

Es el final de una batalla muy dura, María.

Es como decirle al cáncer: "Te he ganado, olvídate de mí".

¿Esa operación va a hacer que te sientas mejor?

Eso espero. Pues mamá, tía, ni lo pienses.

¿Tía? Ahora se habla así.

(RÍE) ¿Cómo es tener solo una?

Bueno, pues la verdad es que te acostumbras.

A veces pienso que la gente me mira raro, que me lo nota.

A ti nadie te mira raro. Te miran porque eres guapa.

Ojalá yo fuera de mayor tan guapa como tú.

Pero yo he salido a la abuela Pura. Pero hija, tú eres guapísima.

Y además la abuela Pura era muy guapa de joven.

R-N-O-B-Y-L.

Muy bien, si sabes algo más avísame, ¿eh?

Confirmado, Chema. Ucrania. Escape radiactivo de gran magnitud.

-¿Confirmado por quién? -Por Juana.

-¿Y quién más?

-Le han dado información los de la central de Forsmark.

Habló con ingenieros y dicen que las radiaciones

vienen de otra central: de Chernobyl.

-¿Y esos ingenieros están dispuestos a hacer declaraciones?

-No, de momento no, pero está en ello.

-Entonces no tenemos nada, pero tú quieres

que demos esta noticia en el Telediario de la noche,

citando como fuente a tu exmujer. -Sí.

-No me jodas, Toni.

Me sacas, a punto de entrar en una cena de gala, para esto.

-Chema, es posible que sea la noticia más importante de este año.

Es posible que la radiación sea superior

a la de varias bombas atómicas.

Es posible que afecte a media Europa. -Es posible, es posible, es posible.

Una noticia no "es posible", Toni. Una noticia es.

Y por eso, tiene que estar contrastada.

Es el Telediario, aquí no hacemos periodismo de investigación.

Aunque si tanto lo echas en falta, plantéatelo.

A lo mejor este no es tu sitio.

Vete a descansar, con tu familia.

-(SUSPIRA)

-(TELEVISIÓN) Las alineaciones que presentan los equipos,

por el Barcelona: Urruti, Sánchez, Miguel....

-Cruz de Sagrillas. Gracias.

Cruz de Sagrillas y a palo seco, esto no hay quien se lo beba.

Sácate un platito de jamón del bueno. -Jamón tengo el de siempre.

El que nos podemos permitir. Si no te gusta, vas a otro sitio.

-Joder. Déjalo, Miguel.

¿Cómo que déjalo?

¿No ves que están esperando para saltar?

Parece mentira que hayas nacido en Sagrillas,

y no conozcas a esta gente, como son gente de pueblo,

coño, hay que recordarles quién es quién

y ponerlos en su lugar de vez en cuando. Ya verás.

¡Ñeño, ponle, por favor, a toda la parroquia una ronda

de parte de los hermanos Alcántara!

Y la próxima vez que vuelva de Benidorm,

os voy a traer a todos un jamón, pero una pata de jamón,

y lo vas a servir de tapa a todos estos del pueblo.

Y si sobra, en Tobarra.

-Coño, Miguel, cómo se nota que hay de esto, ¿eh?

-¿Qué pasa, tanto dejó el Matamulas? -Habladurías, chaval, habladurías.

-Pues ese peluco que llevas, vamos, que no baja de los dos mil duros.

-Te has dado cuenta, ¿no, Rana?

Oro macizo, precisión Suiza, "waterproof".

Me lo ha regalado la parienta por mi cumpleaños.

No presumas, te va a salir el tiro por la culata.

¿La culata? La culata les voy a dar yo a estos cabrones.

-Dame una de lo mío.

Apúntamelo.

(SUSPIRA) Vaya, vaya.

¿Esa no es la Gracia? Esa es la Gracia.

Hay que ver cómo nos tenía de locos a todos.

Pero locos. Con esa manera que tenía de andar.

Y de mirar. Y lo bien que le sentaba el luto.

Nos ha fastidiado, como que ir a la panadería

era como ir al cine a ver a Rita Hayworth.

Hay que ver la de cosas que podíamos llegar a decir de esta pobre mujer.

En este pueblo, cuando la gente quiere ser mala lo consigue.

Bueno, ella tampoco era una santa. ¿Cómo?

A mí me desvirgó ella.

Como lo oyes, De Gaulle.

Me pasó a la parte de atrás de la panadería, y allí mismo,

al calor del horno y con los sacos de harina, me desvirgó.

(RÍE) ¿A ti también? ¿Cómo que a mí también?

Lo que estás oyendo, a mí también me llevó a la trastienda,

los sacos de harina, esa polvareda...

Por eso nos gustan tanto los bocadillos (RÍE).

Va, venga, salud. Salud.

¿Vamos a la cooperativa o te quedas aquí?

Qué remedio. Espérate que voy a pagar.

Ñeño, mira, me vas a cobrar todo lo que se deba aquí en el bar,

de todos estos, lo que quieran. Incluso, otra ronda.

Y con lo que sobre, te compras un jersey,

que ese está pasado de moda. -Cóbrale solo lo suyo.

Miguel, aquí no queremos tu limosna. -¿Y eso lo has decidido en tu nombre?

-Hablo en nombre de mi padre, al que Somoza y tu hermano

quieren echar del Ayuntamiento. ¿Qué dices, chaval?

¿No sabes de lo que hablo? ¿No? De untar a la gente.

Yo no he untado a nadie.

¿Sabéis lo que pasa? Que vuestra cooperativa ha nacido muerta.

¿Sabes lo que puedes hacer con ese jamón que vas a traer para todos?

Te lo puedes meter por el culo.

-Ñeño, aquí este, te acaba de tirar al suelo el pan de tus hijos.

Te voy a decir una cosa, chaval.

A mí no me ponéis ni en mis tierras ni en mi pueblo,

un cementerio nuclear de mierda. Venga.

Te voy a partir la cara un día.

Que sí, que sí.

Y vosotros, a tomar por el culo. Y tú el primero.

Jamón de york, eso es lo que tenéis que tomar vosotros.

Muertos de hambre.

-¿Quién se apunta a darle un escarmiento a esta gentuza?

-¡Ay, no puedo! ¿Qué pasa?

Que he hecho una mierda de comida. No seas exagerada, hombre.

Se me han quemado las verduras y he echado tres veces sal a la carne.

Está incomible. Venga, no exageres.

Cuando venga esta gente, tú les dices que no estoy.

¿Cómo les voy a decir que no estás? Pues que me ha dado un cólico.

No seas niña, de verdad, Nieves. Ay, por favor.

Tenías razón, no tenía que haberlos invitado a casa.

¿Qué hago? ¿Y si vamos al Bistrot?

¿Al Bistrot? Sí. Que Olga es muy buena cocinera.

Ya verás, ella nos sacará del atolladero.

¿Tú crees? Me vas a manchar con esa espumadera.

Ellos son muy finos, ¿eh?

¡Olga! Olga, me tienes que hacer un favor.

Nieves tiene un compromiso esta noche.

¿Puedes preparar algo especial para cenar?

Pues no sé, ¿qué tenéis pensado? -¿Marisco?

Marisco es muy fuerte por la noche.

He invitado a mi hijo y al padre de mi hijo.

Iba a hacer una cena, pero se me ha...

Lo que quiere es quedar bien. No te preocupes.

Yo te preparo un menú. Y ponemos unos manteles buenos.

Cruz, ¿tenemos velas? -Sí, tenemos velas.

Y tenemos también unos cogollitos de Tudela

que puedo preparar así con anchoita decorada y huevo duro rallado.

-(SUSPIRA) -¿Vais a ser tres?

-No, cuatro. Es que Merche nos acompaña.

Sería mejor que estuviesen solos pero se ha empeñado.

No. Él es catedrático. ¿Qué hablo yo con un catedrático?

Como ella es universitaria... -¿Eres universitaria?

Economista.

Espero que le guste el fútbol, ¿verdad? Voy al servicio.

Llevo el día entrando y saliendo del servicio.

Está hecha un flan. Ni fútbol ni nada.

Voy a organizar algo elegante.

-Elegante, sí, y ponemos música buena, podemos poner a Mozart.

(Alboroto)

-A lo grande, algo a lo grande, como cuando estaba en la arrocería.

¿A qué hora vienen? A las 9:30.

Nos queda un poquito más de media hora.

Como que me llamo Olga que el Bistrot va a parecer el Ritz.

Olé.

¡Señores! El local está cerrado por fiesta familiar.

Saliendo, vayan saliendo.

En la bodeguita, en la bodeguita les invitan a cerveza.

Sí, sí, sí. Gracias, gracias. Gracias.

Voy a hacer espaguetis "alle vongole", ¿qué te parece?

(TELEVISIÓN) Juega Herrera.

¿Cuánta pasta pongo? Pues ni idea.

Mi tío y mi padre no han dicho si van a venir a cenar o no.

¿Cómo va el partido?

(TELEVISIÓN) Ahí está Luis Costa.

-¿Qué le pasa? Está un poco raro, ¿no?

Será mejor no hacerle mucho caso.

Cojo otra cerveza, si no os importa. -Claro, para eso están.

Lleva cinco.

¿Quieres queso con la cerveza? -No, gracias, estoy bien.

-El hijo del alcalde y demás están montando una buena.

¿Qué? ¿Cómo van?

¿Qué dices?

Sí. Van por todo el pueblo armando bulla con una excavadora.

¿Has visto a mi padre y a mi tío?

¿Dónde coño se han metido? Estoy muy preocupado con Carlos.

Vaya, hombre. ¿Y por qué estás tan preocupado? A ver.

Pues porque no anda bien, lo tiene todo y no tiene nada.

Es muy joven, De Gaulle, muy joven, se busca y no se encuentra.

O sea, que no es feliz. No es feliz.

Pues no es feliz, Antonio, qué le vamos a hacer.

Déjale en paz, hombre.

Al fin y al cabo, la gente que es feliz o es tonta del culo

o no se entera de la misa la mitad.

A lo mejor es que yo intento llevarle por el mismo camino,

¿entiendes? Y me estoy equivocando. Vaya, hombre.

Mi hermano Antonio reconociendo que se está equivocando en algo.

Sí. ¿Sabes lo que pasa, Antonio?

Tu hijo Carlos es un hombre, así, tan sencillo.

Un hombre.

Lo mismo que éramos tú y yo después de que la panadera

nos amasara debidamente.

Tú eres su padre,

pero yo creo que tú no sabes lo que le conviene a tu hijo,

y no sabes ni siquiera lo que te conviene a ti.

Soy su padre, De Gaulle, y yo a su edad ya tenía hijos.

Y eras un muerto de hambre como yo.

Eso sí, éramos unos muertos de hambre.

Pero ya tenía hijos.

¿Tú crees que...?

¿Qué? Que si crees que la panadera bebe.

Se ha llevado una botella de anís. ¿Qué te pasa en la cabeza?

¿Crees que se ha llevado el anís de El Mono para fregar los platos?

Claro que bebe, no va a beber... La cabra tira al monte.

O sea, que la panadera bebe. Sí.

Podíamos regalarle una botellita de Milano, De Gaulle.

Joder, nunca le hemos regalado nada y ella nos hizo un regalo bonito.

Ya que estás así de rumboso, mándale una caja de seis botellitas.

¿Cómo que seis botellitas? Seis botellitas, tres tú y tres yo.

"Fifty-fifty", Antonio.

La mesa está preciosa. Preciosa, Olga. Muchísimas gracias.

Y tú tienes que estar tranquila. No puedo más.

Estás guapísima. Muchas gracias, Merche.

-¿Son esos?

-(NERVIOSA) Sí... Sí... Sí, son. Bueno, pues me voy al cuarto baño.

De eso nada. Tú sales a recibirles.

Tú eres su madre y él es tu hijo. Y esto no es ningún examen.

Ya. Venga.

Ay, Merche.

Ay, buenas noches.

Qué alegría.

Me alegro de verte.

-Mi padre. -Encantada.

-Mira, esto es para ti.

-¿Qué la he dado?

-Una flor. Una orquídea, una orquídea.

-Al señor se le ve muy señor. Y Nieves está espléndida.

Gracias.

Vienen... ¡Vienen, vienen, vienen!

¡Buenas noches, bienvenidos al Bistrot!

-Buenas noches. -Buenas noches.

-Bueno, ella es mi amiga Mercedes. Diego, el padre de Horacio.

Encantada. Encantado.

-Mira lo que me han traído, qué preciosidad.

Qué bonita. Las cultivo yo mismo.

¿Un aperitivo de bienvenida? -Gracias.

Muy amable.

Gracias. Muchas gracias.

-Gracias.

Esto no va a ser fácil para ninguno de los dos.

Nieves.

Lo siento. Lo siento muchísimo.

Lo siento en el alma.

-(TELEVISIÓN) Esteban

regatea a Juan Carlos. Atención al centro de Esteban.

¡Y Carrasco!

-(HABLA EN PORTUGUÉS)

Todavía hay tiempo.

Primero tienen que decidir en qué pueblo ponen el cementerio

y después hay trámites. Recurriremos a la Comunidad Europea.

-Yo no lo tengo tan claro.

Si la mayoría está de acuerdo, no habrá quien lo pare.

-Bueno, lo mismo eligen otro pueblo.

-¿Y con eso te conformas? ¿Con que vayan a joder a los otros?

Luis no se refería a eso. Es que es la postura habitual.

Mientras el problema no me toque, cierro los ojos.

-Tampoco es para ponerse así, ¿eh? Bueno, a ver, tranquilos, ¿vale?

No te ofendas, Mauricio.

¿Hacemos un brindis?

¿Eh?

Va, por Greenpeace.

Y por Karina y tu hija.

Tú eres un niñato, Carlos.

Déjala en paz.

¿Qué dices? Que no te acerques a ella, ¿vale?

Fue ella la que vino a mi casa sola cuando estaba a punto de parir.

¡Estaba retenido en Guatemala! ¡No fue culpa mía que se adelantara!

Escúchame, te juro que... ¡Te acostaste con ella!

Tranquilo.

-¡Carlos! La gente está muy loca. ¡Quieren tirar la cooperativa!

-(GRITAN)

Pero ¿qué hacéis? ¿Qué coño hacéis?

¡Quítate del medio, P'arriba! Y tú también, Miguel.

-Pero ¿qué cojones estáis haciendo? ¿Estáis borrachos o qué coño pasa?

¡Iros a casa de una puta vez! Venga, a casa todos.

¿Por qué coño no te quedas en Madrid, Antonio?

Y tú en Benidorm, Miguel, que tanto te gusta.

¿Por qué venís al pueblo a tocarnos los cojones,

a tratarnos como cazurros e ignorantes?

-Queremos trabajar, Antonio. Queremos tener dinero como vosotros.

Yo también quiero que todos tengan trabajo, chico,

pero el cementerio nuclear no es la solución.

La solución es juntarnos todo el pueblo y sacarlo adelante.

A ver si os enteráis.

Quítate, que no queremos hacer daño a nadie.

-Pero que dejes de dar órdenes. -¡No me voy a callar! ¿Lo entiendes?

-¿Qué pasa aquí? -Joder, Salvador.

-¿Qué cojones estás haciendo, hijo?

Salvador, yo no he untado a nadie, como dice tu hijo.

Me conoces, no unto a nadie. Ya hablaremos, Antonio. ¡Venga!

¡Todo el mundo para casa o llamo a la Guardia Civil!

Venga, que tu madre nos está esperando para cenar. ¡Coño!

Joder.

¿Qué te ha pasado a ti, te han pegado?

Nada. ¿Cómo que no?

Vámonos.

(Timbre)

"La madrugada del 26 de abril de 1986

explotó el reactor número cuatro de la planta nuclear de Chernóbil,

impactando al mundo

con la mayor tragedia ecológica de todos los tiempos.

Los habitantes de la zona estuvieron expuestos a una radiactividad

100 veces mayor a la que hubo en Hiroshima.

El accidente causó directamente la muerte de 31 personas,

forzó al gobierno de la Unión Soviética

a la evacuación repentina de 116.000

y provocó una alarma internacional al detectarse radiactividad

en al menos 13 países de Europa central y oriental".

¿Estás bien?

-Ahora sí.

-No quiero ir interno.

-¿Qué le has estado contando?

-¿Has desayunado? -Estoy muerta de hambre.

Ay... Hola, mi amor.

(Música)

Padre, aquí estoy.

Arriba.

(Murmullo)

Doy mi consentimiento.

Pero ¿qué me está usted diciendo, padre?

¿Cómo es posible?

No, no me enfado, no.

No se mueva usted de ahí, ¿eh? Que yo voy para allá enseguida.

Sí, sí. Voy corriendo.

¡Ay, Dios mío! ¡Este hombre me va a volver loca!

Mercedes, hija, que me tengo que ir. Eh... ¿Adónde?

A la iglesia. ¿Tan temprano?

Me ha llamado don Froilán, seguramente me necesita para algo.

Ya. Bueno...

Madre... No puedo, no puedo.

Ahora mismo no me puedo entretener. Madre... ¡Espera un momento!

No, hija mía, es muy urgente. ¡Madre! Pero ¿ha pasado algo?

No, nada, cosas mías. ¿Y esas cosas no pueden esperar?

No, no pueden esperar. Pero... ¡madre!

Pero...

(Música)

-¡Vamos, niños! ¡A por la piñata!

-Abuela, ¿has visto la piñata?

-Vale, chicos, chicas. Vamos a hacer una fila.

Pero, padre, ¿cómo le ha podido ocurrir una cosa así?

He pasado una noche horrorosa. Casi me vuelvo loco.

Tranquilo. ¿Lo ha buscado usted bien?

Sí, y no lo encuentro doña Asunción. ¡Herminia!

¿Cómo que no lo encuentra? Que no, que no lo encuentro.

-¡Abuela, mira la piñata!

-Lo he cambiado tantas veces de sitio que yo ya no sé.

Le he rezado a San Antonio, a Santa Rita y hasta a San Cucufato.

-...dos ¡y tres!

Ay, Padre, usted está perdiendo completamente la cabeza.

No me acuerdo...

-¡Y tres!

-Si me acuerdo se lo digo. ¡Piense, piense, piense!

(VARIOS) ¡Oriol, Oriol!

-A la de una, a la de dos, ¡y a la de tres!

Ahora vamos a entrar los dos en la iglesia.

Lo vamos a buscar bien.

Que lo que no se llevan los ladrones aparece por los rincones.

Y lo que no se encuentra al sol aparece con un farol.

¡El sol!

¿Qué dice? Que ya sé dónde está.

¡Ay, gracias a Dios! ¿Dónde?

¡Y tres!

-El sol...

¿Qué dice?

Pero ¿qué dice, padre, por Dios?

"Al hilo del debate nuclear,

en aquella época se empezó a hablar de energías alternativas.

Fue precisamente la conjunción de dos de ellas,

la solar y la eólica, la que aquella mañana de domingo

trajo una inesperada lluvia de billetes

a los vecinos de San Genaro".

(Música)

Bueno... Al final, Dios ha decidido por nosotros...

Ay, pues a Dios le habrá hecho mucha gracia,

pero a mí no me ha hecho ninguna.

Ayer noche, dos días después de la catástrofe nuclear

que tiene conmovido al mundo, el gobierno soviético permitió

que el presentador del noticiero Vremya

leyera este escueto comunicado:

"Ha ocurrido un accidente en la central de energía de Chernóbil

y uno de los reactores resultó dañado.

Están tomándose medidas para eliminar las consecuencias del accidente.

Se está asistiendo a las personas afectadas.

Se ha designado una comisión de gobierno".

# Yo quiero tener envolturas de plomo

# y niños mutantes montando en las motos.

# Desiertas ruinas con bellas piscinas,

# mujeres etéreas con voz de vampiras.

# Robots multiformes buscando en las calles

# los restos inertes del antiguo hombre.

# Nuclear sí, por supuesto. #

Cuéntame cómo pasó - T 18 - Capítulo 324: 'E=MC²'

20 abr 2017

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