Como tantos españoles, los Alcántara emigraron a Madrid desde su pueblo natal en la Mancha, Sagrillas, en los años 50. Sus hijos Tony, Inés, Carlitos y María nacen en la capital. Antonio, el padre, trabaja como bedel en el Ministerio de Agricultura en las mañanas y por las tardes en una imprenta.

Al inicio de la serie, Mercedes, la madre, cose pantalones por encargo en su hogar; guiada por su talento y constancia, crea su propia empresa de moda y abre una tienda en el barrio.

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Temporada 1

Los Alcántara emigraron a Madrid desde su pueblo natal en la Mancha, Sagrillas, en algún momento de los años 50. Sus hijos Tony, Inés, Carlitos y María nacen en la capital. Antonio, el padre, trabaja como bedel en el Ministerio de Agricultura en las mañanas y por las tardes, practica el pluriempleo en una imprenta. Mercedes, la madre, cose pantalones por encargo en su hogar. En los años sesenta España vive una revolución económica que cambia su forma de ser. El turismo y la industrialización hacen que el nivel de vida de millones de españoles mejore sustancialmente. En 1968, los Alcántara son una familia feliz que puede comprar su primera televisión, y en las primeras vacaciones de su vida, ver el mar-todo un hito para la gente del interior.

Temporada 2

En 1969, mientras estalla el caso Matesa, la píldora ya ha llegado a España. Tras el verano, la familia Alcántara emprende nuevos proyectos. Mercedes está entusiasmada con la boutique que acaba de abrir con Nieves, en la que pasa muchas horas trabajando, con lo que deja un poco aparcadas las tareas del hogar. Por su parte, Antonio se despide apenado de su trabajo de ordenanza en el Ministerio. Aunque tiene dudas, espera ganar mucho dinero en la constructora como mano derecha de Don Pablo. Tony, que se ha preparado a conciencia la asignatura de Derecho Romano, tiene por fin que examinarse. El mismo día del examen, le llega una citación del Ministerio del Aire para hacer la mili.

Temporada 3

Comienzan los vertiginosos años setenta para la familia Alcántara, con atisbos de cambio en el horizonte. En el trabajo, aunque Antonio ya es todo un experto vendiendo pisos sobre plano, tanto él como los compradores se extrañan de que no se haya empezado a construir aún. En casa, Antonio teme perder el timón. La gota que colma el vaso de su paciencia es la proposición que un representante hace a Mercedes y a Nieves para ir a París unos días, y así estudiar de cerca la alta costura. Entretanto, Inés acude impaciente al aeropuerto a recoger a Diego, que por fin regresa de su viaje a Roma. Su carrera como actriz está progresando y Diego tiene grandes proyectos para ambos. Toni, que ya tiene más tiempo una vez terminada la instrucción en la mili, vuelve a encontrarse con una universidad muy conflictiva.

Temporada 4

Han pasado varios meses desde el hundimiento de la constructora pero Antonio no levanta cabeza. Embutido en su viejo uniforme de ordenanza, vuelve a trabajar por las mañanas en el Ministerio. Alcántara no tiene mayor aspiración que dejar pasar el tiempo hasta que un día llegue su ansiada jubilación. Su ¿tranquilidad¿ sólo es alterada por una noticia: Don Pablo está en la cárcel. Mercedes se ha pasado todo el verano cuidando a Antonio y llevando las riendas de la casa, pero está más que harta de la actitud de su marido. Al menos en la tienda, donde toda la familia ha tenido que arrimar el hombro, las cosas van bien. Inés, que dedica la mayor parte de su tiempo a ayudar en la tienda, no prospera en su carrera como actriz, sobre todo desde que dejó tirada a la compañía de teatro en Santander. Ante tan pocas expectativas, cuál

Temporada 5

Nochevieja de 1970. Toda la familia Alcántara, a excepción de Tony, está sentada a la mesa, en silencio, esperando que la televisión emita las campanadas de fin de año. Rodeado de caras largas, Carlitos intenta explicarse qué ha pasado en su casa para que en vez de reinar la alegría, ahora que están a punto de recibir el nuevo año, todos estén tristes, sin saber muy bien qué decir ni adónde mirar. El pequeño de los Alcántara recuerda todo lo que les ha sucedido a él y a los suyos en los últimos meses, desde que Antonio trabajaba en el Ministerio y Mercedes se las veía y se las deseaba para sacar adelante a la familia...

Temporada 6

Otoño de 1972. Carlitos pasea a su hermana pequeña en el cochecito mientras recuerda los tiempos en que todavía él era el benjamín de la familia. Con su estilo habitual, Carlos rememora la que fue la peor crisis matrimonial de sus padres, en aquella primavera de 1971 en la que Inés seguía viviendo en Ibiza, Tony trabajaba en una obra y Paquita acababa de llegar del pueblo.

Temporada 7

Con un trasfondo político y económico marcado por el asesinato de Carrero Blanco y la crisis económica que empezaba a acechar a los hogares españoles, los últimos meses de 1973 apuntaban próximos cambios en la vida de todos los españoles y también en el de los Alcántara. Antonio sigue trabajando en la imprenta de los Hermanos Usillos y aunque la empresa no está pasando por su momento más boyante, Antonio se siente tranquilo. Desde que Nieves tomó la decisión de irse del barrio, Mercedes lleva las riendas de Meyni con la ayuda de Pili, Valentina y por supuesto, de su madre. Aunque la situación de la tienda le preocupa, Mercedes sólo puede pensar en su examen de Graduado Escolar. Inés continúa viviendo con Pili en su pequeño piso y sigue vendiendo artesanía que ella misma hace en el "Rastro" para poder vivir.

Temporada 8

La Revolución de los Claveles en Portugal, el 25 de abril de 1974, se convertirá en el telón de fondo y en el motor de nuestra historia, trasladándonos al centro del conflicto, directamente a Lisboa de la mano de Toni Alcántara. Allí conocerá a Carmen, una fotógrafa que le ayudará a conocer los secretos este alzamiento militar. Antonio Alcántara continúa trabajando en la cooperativa de Herederos de Usillos, donde parece que por fin las cosas empiezan a funcionar. En este tiempo, Eugenio sigue trabajando en la imprenta con Antonio mientras prepara unas oposiciones y, por su parte, Inés compagina su vuelta al teatro con Meyni. Mercedes está encantada de tener a su hija otra vez cerca y disfruta viendo cómo su pequeña tienda resurge. También Herminia vuelve a vivir momentos felices al lado de Alfredo sin importarle el qué dir&aacut

Temporada 9

El primero de mayo de 1975 la familia Alcántara descubre una España con síntomas de cambio. Recién llegados de París, Antonio y Mercedes se encuentran con un panorama que anuncia un futuro cargado de nuevos retos y proyecciones. En un ambiente de reivindicaciones sociales, el Día Internacional del Trabajador marcará este devenir de los Alcántara, siempre acompañado de saltos y trompicones. Uno de los tropezones más grande será el de Antonio, que por culpa de unos panfletos se ve obligado a tomar una drástica y dolorosa decisión en la imprenta. Mientras para Carlitos, esos mismos panfletos hacen que, casi sin querer, se acerque a la Joven Guardia Roja. Ajena a todo, Mercedes busca su propio camino como mujer y como empresaria. Respaldada por la nueva ley de la mayoría de edad de la mujer casada, Mercedes se enfrenta a la crítica situación de su querida, pero

Temporada 10

Verano de 1976. Todo está listo en Sagrillas para la boda del año entre Miguel y Paquita. El encuentro de Antonio y Miguel en el pueblo será determinante para que los dos hermanos tomen la decisión de vender las tierras de su madre. Testamentos a parte, Paquita tiene un secreto que no todos conocen: se casa embarazada. Durante todo este tiempo, la sobrina de los Alcántara ha ocultado su estado a su padre porque le conoce muy bien y porque sabe que nunca aceptaría que su hija se casase "preñada".

Temporada 11

Semana Santa de 1977. La familia Alcántara decide pasar unos días en Sagrillas, y de paso cerrar con Maurín la venta de las tierras. Después de las diferencias surgidas en la pasada temporada los hermanos han llegado a un acuerdo y esta vez van al cincuenta por ciento. Cuando parece que la firma va a hacerse efectiva el sonido estrepitoso de las campanas anuncia que un grupo de jornaleros ha ocupado las tierras sin explotar; entre ellas las de Antonio y Miguel. Una vez más los hermanos ven como la venta se les escapa de las manos. Por su parte, Toni tienen que trabajar esta Semana Santa porque tiene que terminar un pedido importante a tiempo. Tanto él como Mercedes están muy preocupados porque un cliente no les quiere pagar. De momento no le han comentado nada a Antonio porque no quieren preocuparle, pero necesitan resolver el problema cuanto antes.

Temporada 12

Primavera de 1978. La familia Alcántara se ha mudado de casa, pero el barrio San Genaro permanece en sus vidas. Allí está la peluquería de Mercedes y el Bistró, dónde familia y amigos siguen el Mundial de Fútbol de Argentina. El matrimonio Alcántara ha demostrado ser una pareja sólida. Pero, en esta temporada, Antonio y Mercedes tendrán que hacer frente a momentos delicados. Tampoco se librarán de problemas Miguel y Paquita. Sobre todo él, que acusará, más que nunca, la diferencia de edad con su mujer. Además, Paquita descubrirá que hay vida fuera de San Genaro. Por su parte, Carlos y Karina pasarán por varias pruebas, que harán tambalear su relación. Además, después de tres años fuera, Inés vuelve al barrio. Con Inés en casa, el núcleo familiar vuelve a estar al completo.

Temporada 13

La decimotercera temporada de la serie arranca en 1979, con la familia -y el país- viviendo una difícil situación económica. Antonio y Mercedes forman parte del más de millón de españoles que no encuentra trabajo. Mercedes decide ponerse a trabajar en una inmobiliaria para ayudar en casa pero ellos no son los únicos con dificultades económinas.  En el bar de Miguel y Paquita apenas se sirven comidas y en la peluquería de Pili no se hacen permanentes. El matrimonio acumula la tensión: con tres niñas pequeñas y encadenada a la cocina, Paquita se compara con Françoise, la hija de Miguel.

Mientras tanto, a punto de acabar el servicio militar, Carlos Alcántara se enfrenta a una de las decisiones más importantes de su vida y se matricula en la universidad. En las aulas coincide con Arancha, la chica con la que inició una relación el año pasado.

Temporada 14

El primer capítulo de la nueva temporada, titulado "Larga noche de transistores y teléfonos", arranca el 23 de febrero de 1981. Por fin Antonio y Mercedes han cumplido su sueño de viajar a Venecia y, ajenos a todo, pasan unos días románticos surcando los canales italianos. Pero esa tranquilidad se ve alterada nada más pisar tierra española al enterarse de que un grupo de guardias civiles, comandados por el teniente coronel Tejero, ha tomado el Congreso.

De la mano de los Alcántara reviviremos aquella fecha histórica que pudo cambiar el rumbo político de España. Serán largas horas de espera, miedo e incertidumbre pegados a la radio para no perder detalle y con el teléfono siempre en la mano para asegurarse de que los suyos están bien.

Temporada 15

Verónica Echegui, Ginés García Millán, Ariadna Gil y Bárbara Goenaga son algunos de los nuevos fichajes de la 15ª temporada de Cuéntame cómo pasó, que La 1 estrenará muy pronto. Se sumarán al reparto habitual formado por Imanol Arias, Ana Duato, Ricardo Gómez, Pilar Punzano, Pablo Rivero, Juan Echanove, María Galiana y Ana Arias.

La serie española más premiada de todos los tiempos, vuelve con nuevas entregas de las peripecias y las emociones de la familia Alcántara en unos tiempos de cambio. Este año, la acción comienza en el verano en 1982, una temporada en la que además de actualidad y ficción, la serie incluye nuevas propuestas musicales. Los Secretos podnrán música a la nueva sintonía de la cabecera.

Temporada 16

El inicio de las nuevas tramas se sitúan en abril de 1983, un momento de gran tensión política en el país y que San Genaro vivirá muy pendiente de la actualidad. El barrio, además, vivirá el regreso de queridos personajes como el de Paquita (Ana Arias), Nieves (Rosario Pardo) y Pepe (Sergio Pazos). También aparecerán nuevos personajes como el de Nuka, una artista de intensa personalidad interpretado por Carla Nieto que se colará en la vida de Carlos Alcántara, y Bart Santana y Guillermo Montesinos, como nuevos personajes del barrio. Carlos Bardem, Junio Valverde y Javier Bódalo son otros de los actores que intervendrán en algún capítulo de la nueva temporada.

Temporada 17

Tras catorce años en antena, la acción se retoma a principios de 1984, un año antes de la firma de adhesión de España a la Comunidad Europea. Con una sociedad en proceso de modernización y cambio, los Alcántara comienzan temporada buscando la unidad alrededor de un proyecto común: hacer de la bodega de Sagrillas una gran empresa familiar. Los hijos de Antonio y Mercedes, ya adultos, tendrán que decidir si apoyan a su padre, ilusionado con el proyecto de dejar un legado, o emprenden rumbos con destinos propios. Regresa a la serie Irene Visedo, que retoma el personaje de Inés Alcántara, y llegan nuevos actores como Antonio Resines, Francesc Orella, María José Alfonso, Melody Ruiz o Elena Furiase. Miguel Ríos es el encargado de poner el toque rockero a la mítica sintonía.

Temporada 18

La nueva temporada reflejará la entrada de España en Europa y la campaña del referéndum de la OTAN y sumergirá a los Alcántara en los sueños de los españoles de los 80. Con las incorporaciones de Cristina Marcos, Carlos Cuevas, Miguel Canalejo, Itziar Ituño, Denis Gómez, Paula Soldevila y Paloma Bloyd, entre otros. La temporada 18ª es quizás una de las más ambiciosas de la serie en cuanto a la variedad y alcance de sus tramas, y a sus valores de producción.

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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T18 - Capítulo 312: 'Bienvenido Mr. Tierno'
Transcripción completa

"Llegaron a España a finales de los 70,

pero a mediados los 80 ya se habían instalado en nuestras vidas

para no abandonarnos nunca más...

Estoy hablando de... los hipermercados.

Los españoles nos dejamos conquistar por esos enormes espacios

llenos de ofertas, carteles, cajas registradoras

y códigos de barras que surgían como setas.

Nuestra forma de comprar cambió radicalmente.

La tarjeta de crédito sustituyó al dinero,

el coche sustituyó al carro de la compra

y las bolsas de plástico empezaron a cubrir la faz de la Tierra".

A ver, madre mía. (RÍE)

¡Qué barbaridad! Qué cantidad de bolsas.

Sí, hay 12, ¿eh? Que las he contado. ¿Venís del híper?

Sí. ¡Ah! ¿Y qué tal?

Uh, no te puedes imaginar, Clara. Aquello es enorme, enorme.

Una cantidad de gente comprando...

No había visto tanta gente comprando junta.

Sí, yo voy el sábado con Josete.

Pues hazte una lista con lo que necesitas.

Si no, vas a comprar más de lo necesario, fíjate.

No, todo lo que hemos comprado lo necesitamos.

¿Qué necesitamos?

Hemos comprado dos docenas de latas de bonito del norte.

Sí, es que cuánto más compras, más barato te sale.

Claro, te sale a cuenta.

Sí, bueno, cuenta la que tenemos que hacer nosotros ahora

a ver lo que nos hemos gastado.

Pero, bueno, no te puedes imaginar. Los carros hasta arriba.

Bueno, la gente como si fuera a venir una guerra.

El problema es el pequeño comercio. Aquí estamos todos muy asustados.

¡Y qué le vamos a hacer, Clara, la vida va más rápido que nosotros!

Te digo una cosa, no he comprado una cinta de vídeo.

(RÍE) Menos mal, Antonio, ya te iba a regañar.

Coge esta, y estas dos que se quedan ahí.

Sí, estas bajo yo ahora a por ellas. A ver.

Clara, hasta ahora. Hasta ahora.

Hasta luego. "Las tiendas, los trabajos...

todo empezaba a estar cada vez más lejos.

Por eso todos los barrios sin excepción

comenzaron a reivindicar su parada de metro".

¡Hola!

-(RÍE) ¡A ver si la liamos cuando llegue el alcalde!

-Yo me tengo que hacer una foto con él.

-Sí.

-¿Oye, a qué hora estaba la inauguración?

-A las siete. -A las siete.

Pues entonces me tengo que pedir hora para la peluquería.

-"El orgasmo femenino, ese desconocido".

"Otra novedad acababa de llegar al barrio:

la apertura de un Centro de Planificación Familiar

promovido por el Ayuntamiento".

¡Anda! ¿Y aquí tocáis también el tema de los anticonceptivos?

-Claro, planificación familiar.

Somos dos ginecólogos, vente cuando quieras.

-Pues a mí me pasa justo lo contrario.

Vamos, que llevo tiempo que nos queremos quedar embarazados

pero que no hay tu tía. -En eso también te podemos ayudar.

-¿Sí? -Claro.

Oye, tú eres la del bar, ¿verdad? -Yo soy la dueña del bar, sí.

Yo soy Carlota. Carlota Fresneda. -Paquita.

-Encantada.

¿Te importa si te dejo algunos para repartir?

-Claro. Los pongo en el bar. -Muchísimas gracias.

Bueno, la charla mañana es a las ocho. Os espero.

Ah, y si tenéis pareja, que venga también, que les interesa.

Adiós, hasta luego. -(TODAS) Adiós.

-Miguel no entra aquí ni loco. -Oye, pues Cruz igual sí se anima.

Aunque,claro, como es testigo de Jehová, no sé.

Hombre, yo sí lo llevaría. Si lo tuviera, claro.

"La inauguración del Centro de Planificación Familiar

no sólo iba a traer al alcalde Tierno Galván al barrio.

Antes ya había traído otra cosa a las calles de San Genaro:

la polémica.

Grupos antiabortistas trataban de convencer a los vecinos

y recogían firmas para impedir su inminente apertura".

Es que se lo merecen, ¿eh?

"En eso andaba yo fijándome aquella mañana

desde mi mi forzado puesto de "vigía de Occidente"

con la única intención de captar algo original

en la calle para plasmarlo en mi nueva novela.

Misión imposible porque, como todo el mundo sabe,

la inspiración y la vida en familia son difíciles de combinar".

(Timbre)

Anda. Uy.

Ya voy yo, ya voy yo.

Hola. ¿Todavía no os han arreglado el calentador?

¡Qué va, no hay manera!

Eso es el latiguillo.

Pero qué latiguillo, Antonio. Lo que tienen que hacer

es comprarnos un calentador nuevo,

el que tenemos tiene más años que la guerra.

-Y la cocina se está cayendo a pedazos por la humedad.

Llevamos casi una semana sin agua caliente...

Ya. ¿Te importa que nos duchemos aquí?

Eh... No, no, no.

Merche, ¿te importa que se duchen aquí?

No, no, claro que no, si Gala ya se ha duchado muchas veces.

Hemos estado esta semana duchándonos con agua fría,

pero es que, al final, nos vamos a poner enfermos.

Sí... Sois muy amables.

Mujer, cómo vamos a decir que no.

Si parecéis San José y la Virgen en el portal.

Bueno, cariño, igual nos duchamos juntos

y así gastamos menos agua. -Vale.

No hace falta que os duchéis juntos.

Límpiame los pelos, por favor, que me dan mucho asco.

¿Y la casera qué dice? Pues la casera está en el pueblo.

Le ha pasado el marrón a su hija. A Karina.

Pero en todo el fin de semana no ha habido forma de localizarla.

Esa es que está con su marido salvando avutardas.

Avu... ¿qué? No te rías, hijo.

¿De qué te ríes? Que son ecologistas.

¿Tú sabes dónde puede estar? No tengo ni idea. Ni ganas.

Bueno, pues si queréis pasar, ya sabéis dónde está el baño.

Champú, cariño, champú. -Champú es que tenía que comprar.

Champú hay encima de la repisa. Ya está.

Ay,¿te importa quedarte con él, mientras...?

-(GIME) -Merche, gracias.

Venga. ¡Ay, qué cosita!

(GIME)

¿Has visto?

Joder, Merche, les regalamos el champú,

les regalamos el agua, el gas, ya sólo falta que pongamos...

Mira, mejor no lo digo.

Eso, calla, no seas cascarrabias, hombre.

Mira a Edgar. Anda, toma. ¿Qué?

Venga. No, no.

Toma, que tengo que poner las cosas en la nevera.

A ver si se va a despertar. Como si no tuvieras práctica.

(GIME) Anda.

¿Y tú heredero, cuándo me vas a dar un nieto?

¿Yo? Nunca. Yo no quiero tener hijos.

Pues un hombre sin hijos no deja nunca huella.

Beethoven, Leonardo Da Vinci, Newton,

Samuel Beckett, Louis Amstrong.

¿Dejaron o no dejaron huella? Te lo estás inventando.

No me lo estoy inventando.

Además, seguramente ya tendré algún hijo por ahí.

Tú qué vas a tener ningún hijo. He donado esperma un par de veces.

(GIME)

¿Cómo?

¿Tú has donado esperma? Algún apuro económico.

Un par de veces. Pero ¿qué estás diciendo, hijo?

¿Has dado la pócima de los Alcántara a cualquiera?

¡Hala! Joder.

(Pedos)

Dios Santo bendito, siempre lo mismo, coño.

Cada vez que tengo un niño en brazos, se caga.

Nada, hijo, suelta, suelta lastre ya, suelta...

Suelta lastre ya. ¡Hala, qué felicidad, por Dios!

Buenos días. Hola. -Hola.

Perdone, pero no abrimos consulta hasta mañana.

-No, no, no, si no... Sólo quiero información.

-Ah, pues puede llevarse unos folletos si quiere.

-Muy amable, señorita, vamos, pero lo único que me interesaba

era saber si aquí hacen vasectomías. -¿Perdón?

Vasectomías.

-¿Para usted? -No, no, en general, me refiero.

-La operación no se hace aquí, pero nosotros evaluamos los casos

y los derivamos a un hospital público o a una clínica privada.

-Privada...

-Sí, la sanidad pública sólo la cubre si la receta un médico.

-Ya, ¿y de qué depende que la recete o no?

-Del criterio del doctor en base al historial médico del paciente.

-No... Mi historial está clarísimo, señorita.

Es que tengo cuatro hijas, cuatro, se dice pronto, vamos.

Lo mío no es de receta, lo mío es de caridad.

-Ya.

-Y en caso de que derivaran a la clínica privada,

¿cuánto viene a costar más o menos?

-Sobre unas treinta mil pesetas, más o menos.

-Caray. Treinta mil pesetas...

Uf... Yo pensaba que esto iba a ser más fácil.

-No, no, si lo es. Se hace con anestesia local.

Al cabo de hacérselo e mandan para casa. Mire.

El cirujano le abre,

hace una pequeña incisión en la parte superior de su escroto,

luego liga sus conductos deferentes y, por separado, se los corta.

¿Qué, se anima?

(Timbre)

-Hola. -Hola.

-He quedado con Blanca.

(Silbido)

-Disculpa, la tetera.

-He venido a tomar unas medidas. -Sí, pasa, pasa.

Acabo de hacer té, ¿quieres?

-Perdona, pero ¿todos los trastos y las cajas

que hay aquí en el pasillo son tuyas?

-Sí, ¿por qué?

-Supongo que cuando pasado mañana me mude con mi hijo,

estará todo fuera, ¿no? -Ah, que tú eres la actriz, ¿no?

-Sí. -Ya.

-¿Y tú quién eres? -Pues yo soy Marcos García de Blas,

el copropietario del piso. -Ah, no sabía que eras copropietario.

-Sí. Mi tía estará al llegar.

Ha tenido que ir a primera hora a la tele.

Está hecha polvo, no le renuevan el contrato.

Toda la vida cubriendo las noticias del Vaticano y viene ahora Calviño.

-Ya, lo siento, pero oye, una cosa. O sea...

¿Esto quiere decir que te has mudado aquí o...?

-Afirmativo, sí, me acabo de mudar, pero no te preocupes.

-¿Pero cómo que no me preocupe? -Pues que no te preocupes.

-Hola... ¿Marcos? -Hola.

Hola. Hola, Blanca.

Perdona, pero no entiendo nada. ¿Todo esto qué es?

-¿Esto qué, cariño? -Pues... ¡Esto, todo!

-Ay, Inés, hija, ¡no tengo perdón de Dios!

Puse el piso en alquiler por error.

Estoy pasando un momento profesional muy delicado.

Total, que me olvidé de que mi sobrino volvía.

¿De dónde volvías? -De Seattle.

-Porque había roto con su novia.

-Eso no viene al caso, y además hace meses.

-Total, que primero volvía, luego no.

Ingresó voluntariamente en una clínica...

-Oye, ¿le vas a contar mi vida? -Intento no parecer frívola.

-Vale, o sea, que no eres frívola pero me quedo sin piso, ¿no? Es eso.

Blanca, tendrías que haber llamado, haber dicho algo al menos.

Esto se avisa. -Tienes razón, hija, pero...

-Oye, pero que hay mucho espacio, podemos compartirlo.

Hay cuatro habitaciones.

-¡Que no voy a vivir con dos niños, chaval!

¡Que ya tengo bastante con mi hijo!

-Mirad, como este barrio está lleno de rojos,

porque está lleno de rojos, lo que hacemos primero

es ir a la gente que conocemos, no esperar a que vengan a firmar,

sino entrar a los que conozcáis, y luego ya después...

¡Antonio, Antonio qué suerte! Mira, tú vas a ser el primero.

¿El primero de qué?

Recogemos firmas para el aborto, ya sabes, contra el aborto.

Es que he bajado a por las bolsas. Ya, ya lo veo. ¿Y qué?

Si esto sólo hay que firmar, mira. DNI y firma, ya está, un segundo.

Que no llevo el DNI, Josefina, y no me sé el número.

Como vives aquí al lado, subes, lo coges, bajas y ya está.

Oye, esto es responsabilidad de todos, Antonio, son vidas humanas.

Se me va a echar a perder la merluza.

Pero si sólo es un momento...

-¡Hay que echar a la chusma del barrio, caballero!

Quítate, que quiero pasar.

La señora le ha dicho con mucha educación que firme.

Josefina, dile a este niñato que me deje pasar.

¿Cómo me ha llamado?

Niñato, y ahora te digo gilipollas.

¡Por Dios, Marcial!

Hombre, que Antonio, es amigo mío, ya firmará más tarde.

-Venga, Antonio, anímate.

-Estamos organizando lo del metro.

-Que hay algún gilipollas que quiere votar en contra.

-¿Tú de qué lado estás? Yo del vuestro, mujer.

Como tiene que ser.

Oye, mapamundi.

Esos que están ahí con Josefina, ¿de dónde han salido?

¿Qué? Los que están ahí con Josefina,

¿de dónde han salido? ¡Ah, y yo qué sé!

No son del barrio. No, no.

¿Tú no les conoces? Yo, ¿por qué tendría que conocerlos?

Ah. ¿Eh?

-¡Hola, Ramón!

-Ese chico te ha saludado. -¿A mí?

-Sí, a ti. Te ha dicho: "Hola, Ramón..."

-Se habrá equivocado de Ramón. Ramones hay miles.

Hay hasta un grupo que se llama Los Ramones.

Qué juventud, Dios.

Mírales ahí: fachas, drogadictos,

jóvenes que eluden su responsabilidad...

Por Dios, qué pena, chica, qué pena.

No te quejes de tu hijo, que es monísimo.

Sí... Sí, sí, sí.

Vende semen.

¿De quién? Pues el suyo.

¡No me jodas! No te jodo, no.

¿Imaginas la cantidad de Alcántaras que puede haber en España?

Ah, hola.

Anda, que...

Mira ese.

Clavado.

Ya me has montado el folitreque.

¡Cabrón!

(Timbre)

¡Voy!

¡Hola, Karina! ¡Hola! Vengo de casa de los vecinos.

Ya me imagino, por lo del calentador.

¿Está Carlos? Sí.

Le tienes ahí en el balcón. Pasa.

¿Interrumpo? No. Hola.

Sí interrumpo. ¡No, no, de verdad qué no!

¿Cómo estás? Pues...

¿Qué tal lo llevas, avanzas?

Ahí voy.

¿Puedo? Me hace mucha ilusión.

Carlos... ¿Te acuerdas cuando te leía en voz alta?

Estos días, que estás aburrido... No hace falta.

Carlos...

Lo que escribiste la otra noche en casa, me dejó muy intrigada.

Es una novela Karina. Es pura ficción.

Ya lo sé.

Lo digo porque que no te hagas películas ni nada.

Tú estás borde conmigo, ¿no?

Si te soy sincero, no me hace gracia

que vayas leyendo cosas mías sin mi permiso.

Perdona, que no lo haré más.

Escribir es un acto íntimo...

Que vale, que sí, que lo entiendo.

Estoy jodido con esta mierda, ¿vale?

No me soportas, Carlos.

Y lo entiendo. Me duele, pero lo entiendo.

-(SILBA) ¿Me abres? (BESO)

-Siento haberte hecho perder el tiempo.

(Palmas y murmullo)

Que no, os lo agradezco.

Estoy muy orgulloso, pero no puedo aceptar.

Tú has sido candidato.

Fue hace mucho, Ramón, y tengo mucho trabajo.

Con la planta que tienes, hombre. -Y la experiencia.

-Y la experiencia. -Venga, si a ti te encanta.

-¡Tío! Que es por el bien de todos. -Que sí, hombre, que sí.

No le des más vueltas, dale ahí.

A ver, entonces ¿qué es lo que queréis que haga?

Pues que organices un acto para recibir al alcalde.

-Es que, tío, San Genaro sin Metro se nos muere.

-Sí, sí, pero con el metro a la gente le va a resultar mucho más fácil

ir a comprar fuera ¿no? -Sí, al híper.

La venta de cintas Vírgenes me ha bajado un montón.

-Bueno, si a mí me van a prohibir vender el vino a granel.

-Si es que es bobada comprar en el híper.

Lo que te ahorras, te lo gastas en gasolina, ¿sí o no Ramón?

-Hombre, ir al híper ida y vuelta, tres litros. 250 pelas.

-Pero si es imposible competir con las grandes superficies.

¿De dónde sacan el beneficio?

Pues del proveedor, Eladio, del proveedor,

lo exprimen hasta ahogarlo. Lo sé por el vino.

Entonces, ¿qué hacemos?

Yo me veo cerrando el negocio

y poniéndome a trabajar de cajera en el híper.

-"No os preocupéis por el mañana

porque el día de mañana ya tendrá sus propias inquietudes.

Basta a cada día su afán".

-¿Qué dice? -Mateo 6.34.

-Permiso, por favor. -Sí.

-San Genaro ha sido ignorado por todos los gobiernos

desde la llegada de la democracia. ¿Sí o no?

¿Acaso queremos seguir siendo un barrio marginal?

-(TODOS) No. -¿Y si hacemos un referéndum?

-Sale que sí seguro, ¿eh?

-Bueno, pues vamos a levantar las manos.

Que levante la mano el que esté a favor del metro.

-Pues yo no lo sé seguro. -Chis, la mano.

-Joder, me voy a quedar solo.

-"Seréis aborrecidos por todos por mi nombre.

Y el que persevere hasta el fin, ese será santo".

-¿Qué dices? -Mateo 10.22.

¿Otra vez Mateo? Joder, lo que habla.

Pues nada, vamos a hacer caso a Mateo.

Siempre Mateo. ¿Eh?

Vamos a ponernos manos a la obra. A ver, ¿alguna idea?

Una cadena humana. Bueno.

Una cacerolada. -Globos. Muchos globos.

-¡Cortar la M30! ¿Ya estamos cortando la M30?

Que no, que no, Eladio, que a un político

no le puedes convencer por la fuerza porque tiene más fuerza que tú.

Tiene la policía, tiene los jueces, los bancos...

Lo que tienes que hacer es atraerle a tu causa.

Y, mira, os lo digo por experiencia,

no hay nada que les guste más que un baño de multitudes.

Un paseíto por el barrio, la prensa, la televisión, la radio...

A Enrique Tierno Galván, lo que hay que hacer

es tratarle como a una estrella de Hollywood.

Ya, ya. ¿Y eso cómo se hace? -Una alfombra roja.

Claro, ponemos una alfombra roja, pero nos ponemos todos a una.

Dentro de dos días, este barrio tiene que ser el orgullo de todos:

las calles más limpias que nunca, la gente mejor vestida que nunca,

los escaparates como los del centro, los balcones llenos de flores.

Vamos a montar una que se caga la perra.

(Gritos y risas)

(Vítores)

(TODOS) ¡San Genaro, San Genaro, San Genaro!

"En aquellos últimos días de abril del 85,

nuestro barrio volvió a descubrir

todo lo que éramos capaces de hacer si trabajábamos juntos.

Una corriente de optimismo embriagó a todo el vecindario

como si hubiera estado aletargado mucho tiempo

esperando una excusa para ser una piña".

Entonces, ¿seguimos viviendo aquí? -Pues sí.

-¡Bien! -¿Cómo que bien?

¿No quieres que vivamos en nuestra casa o qué?

-Es por María. -Joder... No empecemos, ¿eh?

-Estoy enamorado de ella, mamá.

-¡A ver, que no puedes estar enamorado de tu tía!

-Pero ella no tiene la culpa de ser mi tía. Ni yo tampoco.

-Vamos a ver, Oriol, ¿es que no te das cuenta de que la molestas,

que no le gusta cuando le dices esas cosas o qué?

-Pues que no sea tan guapa, ¿qué quieres que te diga?

-Estás muy pesado, ¿eh? -¿Inés Alcántara?

-¡Joder, qué fuerte, Carlota! -¡Cuánto tiempo!

-Madre mía, ¿qué tal? -Muy bien, ¿y tú?

-Muy bien también. ¿Qué haces aquí?

-Mira, me voy a ocupar de la salud sexual del barrio.

-Ah, ¿lo vas a llevar tú? -Sí. Mañana abrimos.

-Muy bien. Y el voluntariado, ¿lo dejaste?

-Sí. Lo dejé, sí. ¿Y tú?

-Pues bien, bien, pero ya te contaré. Igual te pido cita.

-¿Algún problema? -No, pero...

Me gustaría hacerte una consulta sobre... el DIU.

-Ah. -Oye, ¿tú no tienes deberes?

-Muy poquitos. -Pero habrá que hacerlos, ¿no?

-Entendido, que me vaya para casa. -Exacto.

-Vais a hablar de cosas de mujeres. -Eso es.

-¡Qué tío! ¿Este niño...?

-Es mi hijo, sí. -¡Madre mía!

-Ya te digo. -¡Qué alegría verte!

-Mucha, qué ilusión.

-¿Pasas? -Claro.

-Mira, sólo tienes que poner tu DNI y firmar, ya está.

Espera un momento, que todavía no estoy segura.

Cómo no vas a estar segura, mujer,

si esto es muy fácil, o se está a favor o en contra.

-¡Hola, abuela! ¿Ya has vuelto del colegio?

¿Qué haces? Pues nada.

Estaba aquí hablando con Josefina. Vete a merendar, anda.

Mira, tu abuela va a apoyar una campaña a favor de la vida.

¿A que sí, Mercedes? Claro que estoy a favor de la vida.

¿Tú estás a favor de la vida, chaval? -De la de mi tía, sí.

Anda, corre, vete. Vete a casa. ¿Qué pasa, campeón?

Pero,bueno, hijo, ¿qué haces aquí? ¿Y tú?

Pues iba a llevar el traje de tu padre a la tintorería,

que irá de punta en blanco para el alcalde. Y he parado.

Voy a la agencia de viajes a comprar un billete de vuelta.

¿Para cuando? Pues si hay vuelo, mañana.

¿Mañana? Sí, mamá, no hago nada ahí arriba.

No aguanto. Qué barbaridad.

¿Cómo te vas a ir así, por Dios?

Qué manía tenéis de salir corriendo siempre.

Pensaba que ibas a estar el día de la madre.

El día de la madre.

Es un invento de El Corte Inglés, mamá. Dame un beso, anda.

Anda, no, que me haces enfadar.

Bueno, y vosotros, ¿qué? Vais a firmar contra el aborto, ¿no?

-Pues mira, Josefina, lo he estado pensando.

-Ah, ¿sí? Muy bien.

-Creo que no.

-¿Qué pasa, que no estás a favor de la vida o qué?

-Hasta luego. En otro momento.

Oye, mamá, tú no habrás firmado, ¿verdad?

Pues todavía no, pero ¿por qué?

Van en contra del centro de planificación familiar

y lo lleva una amiga mía. No, eso no es verdad.

Van en contra de que... De nuestros derechos.

Hija, hay muchas maneras de ver las cosas.

Bueno, pues ya hablaremos tú y yo. Pues sí, ya hablaremos tú y yo.

He pedido hora para que vayamos todas a hacernos una revisión.

Todas, ¿quién? Pues tú, yo, María y la abuela.

¿La abuela? Sí.

La abuela no ha ido al ginecólogo en su vida.

Pues ya va siendo hora, ¿no?

Bueno, pues a ver qué le parece a ella.

Y que otra cosa...

Que me he quedado sin piso, así que estaremos de okupas.

-¡Hombre, ya estás aquí! -¿Qué tal?

-Bien, pero tenías que haber estado en la reunión.

-Ya, pero, chica, me he puesto a andar y a andar,

y he aparecido en la Ciudad Universitaria.

Supongo que necesitaría estar solo y poder pensar.

-¿Pensar en qué?

-¿A ti te gusta nuestra vida sexual? -Ay, por favor, Miguel.

La vida sexual de cada uno es algo que no le satisface del todo a nadie.

-Pues es que yo estoy harto. -¡Pues muchas gracias!

-¡No, no, que no lo digo por ti, Paquita!

Lo digo porque estoy harto de la marcha atrás

y del miedo al embarazo y todo eso.

-Tengo que hacer la mayonesa. -Ya.

Y yo me tengo que hacer la vasectomía.

-¿Qué dices? -Lo que estás oyendo, Paquita.

Es que no quiero tener más hijos.

-Yo tampoco quiero tener más hijos. -Pues ahí lo tienes.

-Bueno, no me importaría seguir intentándolo

si pudiéramos tener un niño. Pero como sólo te salen hijas...

-Joder, ni que las pidiera por catálogo.

-Miguel, estamos todo el día trabajando.

Para una vez al mes que lo hacemos, ¿merece la pena?

-Claro que creo que merece la pena, Paquita.

Estoy seguro de que me la hago

y nuestra vida sexual mejorará sensiblemente.

-Ya. Bueno, por mí no lo hagas.

-Si no lo hago por ti, Paquita. Lo hago por los dos.

-Pues no me hace gracia que te metas en un quirófano.

A tu edad.

No me hace ninguna gracia. Además, imagínate que te dejan mal.

-No seas gafe, Paquita. Van a dejarme mal.

-Además mi escroto es mío, y en mi escroto mando yo.

(Televisión)

-¿Tú qué miras? -Eh... Yo, nada.

Las camisetas las necesito para el miércoles por la mañana.

Mira, no me hagas quedar mal, ¿eh?

Pues hazme cien de cada. Talla grande y talla mediana.

Así, de color azul clarito, color esperanza, ¿entiendes?

Ten en cuenta que la talla mediana la van a usar las mujeres.

Me pones el mensaje así de frente, que se vea bien,

y luego el logotipo de Cruz de Sagrillas detrás, bonito,

que se vea también bien, ¿eh?

Ya puedes lucirte,macho, que te va a ver hasta la tele.

Vale. Bueno, adiós.

Pues ya está. ¿Y quién va a pagar esa fiesta?

La vamos a pagar todos los comerciantes del barrio,

a escote Pericote.

Ya, pero las camisetas las vamos a pagar nosotros.

No, no, no, eso ya se verá. Ya se verá...

Unas camisetas con un anuncio de la bodega aquí detrás

las vamos a pagar nosotros.

María, apaga la televisión, que tengo que decir una cosa.

No, no, que yo quiero ver las noticias.

Bueno, que...

Yo a eso de que me miren los bajos no voy a ir,

os pongáis como os pongáis.

¿Por qué no, madre? Porque no me apetece.

Venga, abuela, la ginecóloga es mi amiga,

y además es muy agradable. Me alegro.

Además, alguna vez te tendrás que revisar.

Ay, hija, por favor, ¿me voy a revisar yoya,a estas alturas?

Pues sí, ¿y si tienes algo, qué?

Pues si tuviera algo, ya me hubiera enterado.

Estamos en 1985.

Ya, pues yo soy de otra época, hija.

Pues no, tú eres de esta época y a las mujeres nos toca...

Pues eso, tomar conciencia de nuestro cuerpo.

¡Qué bien hablas, hija! Cállate, hombre, que no va contigo.

Mira Inés, a mí no me gustan las cosas sexuales,

y además me da muchísima vergüenza.

Es que te guste o no, tienes vagina, abuela.

¡Hija, por Dios! ¿Qué pasa? Es una palabra.

Hombre, no para decirla en la mesa mientras estamos comiendo.

Pero a ver, es una palabra como la boca o el estómago.

Parte de nuestra anatomía, no ofende a nadie.

¿Te ofende, hijo? -A mí, no.

¿Y a ti, María? -A mí, tampoco.

-Pues ya está. Ofende más lo que sale en la televisión.

¿Estás enfadada, hija? ¿Parece que estoy enfadada?

Un poco, sí.

Lo está porque le ha fallado el piso.

¿Qué? Pues eso, que ya no tiene piso.

Lo que no entiendo es cómo puedes plantearte firmar eso, mamá.

Hija, ¿qué pasa, que no puedo dudar? No.

No sé si estoy a favor de que se haga una cosa así.

Nadie está a favor del aborto ni de embarazos no deseados,

pero será mejor que se hagan en las condiciones más favorables,

digo yo. ¡Ya está bien, Inés!

Mira, iré a la revisión o adonde sea, pero ya está bien.

Eso digo yo. ¿No se puede hablar?

Ya has hablado demasiado, hija, y todo seguido.

No se puede hablar.

Somos muchos.

Siete personas, 70 metros cuadrados, un baño...

Siempre hemos vivido así.

Sí, sí, siempre hemos vivido así, pero ya no es como siempre.

Os encanta que estemos todos juntos en la colmena, pero no se puede.

Cada uno va a su bola, cada uno tiene sus guerras particulares.

Me vuelvo a Bruselas pasado mañana. ¿Tan pronto?

Sí, tan pronto. Pero, hijo,

¿cómo vas a ir en el avión con esas muletas?

En el avión voy sentado.

Es lo que hago aquí todo el día, estar sentado sin hacer nada.

Estaré mucho mejor allí. Claro, fregando platos.

Nada, que se vaya.

¡Ay, Dios mío, Dios mío! ¿A qué hora sale el avión?

A las siete de la tarde.

Joder, pues justo cuando viene el alcalde.

No voy a poder llevarte al aeropuerto.

Yo tengo función. Cojo un taxi.

¿Y no hay huevo frito para el arroz? ¡No!

¿Por qué?

Porque es muy indigesto por la noche.

¿Y plátano? Tampoco.

Pues vaya porquería de arroz a la cubana.

¿Sí? Adelante.

Mamá.

¿Qué?

Que nada, que lo siento, que antes he estado un poco absurda.

Lo siento.

No pasa nada, de verdad.

Hija, cuando me quedé embarazada me cayó como un jarro de agua fría.

Tenía 40 años,

y lo primero que pensé es cómo iba a salir esa criatura.

Y se me pasaron muchas cosas por la cabeza.

Si lo sé, y luego tiraste para adelante.

No quiero pensar otra cosa.

Lo que pasa es que, como se hacen miles de abortos al año,

y en las peores condiciones, me da rabia.

Ya lo sé que es horrible.

Y siempre pagan el pato las que no pueden irse al extranjero.

Que sí, que es muy injusto.

Bueno, yo venía a traerte esto, que me lo ha dado Carlota

y es de un amigo suyo, que es doctor, y lleva este programa en La Paz.

Es sobre reconstrucción mamaria.

Igual te interesa.

Échale un vistazo, yo creo que está muy bien.

Gracias.

Me voy a dormir.

Cariño. Hala, buenas noches. Buenas noches.

-¿La pancarta donde va?

¿Cómo que la pancarta? Tiene que haber dos.

Sí, lo sé. Una va en el bar de Eladio,

pero la que va aquí, ¿dónde? En el escenario, donde más se ve.

Claro. -Perfecto.

-Bueno, pues te voy a poner unos ojales de plástico

y tiro una cuerda de lado a lado. Que sí.

Venga. -A ver, despliega la pancarta.

Que se vea bien, coge de ahí. Así, desplegada, a ver.

Para que salga en la televisión. Eso es.

Bueno... Así.

A ver. Ahora.

Eso es, así.

San Genaro a un metro.

¡Qué buen plano, Spielberg!

¿La toma de luz dónde va a ser? ¿En el bar, en la peluquería?

¡No me diga que es usted el electricista!

Hombre, los curas sabemos hacer más cosas que dar misa, ¿eh?

Mi familia tenía una tiendita de electricidad en Malabo.

Bueno. ¿Y de cuánta potencia hablamos aquí?

Pues de mucha padre, de mucha, porque esto es un concierto.

Pues igual hay que alquilar un generador, ¿eh?

Esto es grande.

¡Josete! Mira a ver dónde van aquellos que van allí.

Voy.

-¿Le ha quedado claro que el proceso es irreversible?

-Sí, sí, perfectamente claro.

-Tenemos que valorar si realmente hace falta.

-¿Y cómo lo van a hacer? -¿Cuántos años tiene?

-Sesenta. -A esa edad...

-Oiga, señorita, discúlpeme pero yo le garantizo a usted

que uno, a sus 60 años, tiene el deseo intacto.

-¿Con qué frecuencia mantiene relaciones sexuales?

-Menos de lo que me gustaría. -Por miedo a embarazar a su mujer.

-¡Efectivamente! -Paquita, la del bar.

-Sí. -Que es muy joven.

-Y muy guapa.

-¿Cuántos años se llevan de diferencia?

-Bueno, mire, señorita, de verdad,

independientemente de la diferencia de edad, que la hay,

yo le pudo garantizar que los deseos,

la necesidad sexual de mi mujer, yo la cubro con creces.

-¿Los conoce? -¿El qué?

-¿Sus deseos?

-Bueno, tengo que reconocer que últimamente un poco menos

porque es que ella llega a casa, se mete en la cama

y se queda frita como una sardina. Pero...

¿De verdad es necesario todo este interrogatorio?

Perdone, quiero que sea consciente de lo que va a hacer y por qué.

La vasectomía no le aumentará la libido

ni a usted ni a su mujer, ni le garantiza

que vaya a tener una mayor actividad sexual.

-Bueno, pues yo le puedo garantizar a usted

que estoy convencido de que no solamente mejorará mi vida sexual,

sino que en general mi vida va a mejorar sensiblemente.

-Pues ya está, muy bien.

Pues el primer paso es hacerse un seminograma.

-Un semino... ¿qué?

-Vamos a comprobar la cantidad y la calidad de su esperma.

-La cantidad no sabría qué decirle,

pero la calidad, vamos, yo le garantizo que es suprema.

-Necesito que me dé una muestra.

-¿Cuándo? -Ahora mismo.

-¿Aquí?

Hola.

Bueno.

(SUSPIRA)

Oye, Ramón, yo creo que eso va ahí.

Antonio, están en la iglesia.

Han entrado con Josefina y la del estanco.

Padre. Sí.

¿a estas horas hay misa? No, que yo sepa.

Aunque el padre Froilán últimamente es capaz de cualquier cosa.

Estos la van a liar, Ramón.

Josete, acompáñame. Sí.

-Estos van a liar un Cristo en mi iglesia.

-Cago en la madre...

-Ese sitio va a ser la vergüenza de San Genaro.

Porque detrás del inocente nombre de Centro de Planificación Familiar,

se esconde una auténtica fábrica de matar niños.

Ni más, ni menos.

-Vecinos, no nos conocemos,

no somos de este barrio, pero estamos aquí

porque en todos los distritos de la ciudad hay el mismo problema.

Este Ayuntamiento está llenando las calles

con clínicas como estas, ¡pagadas con nuestros impuestos!

Convirtiéndonos en cómplices pasivos de esa atrocidad.

Así que les vamos a decir bien alto y bien claro

que aquí no les queremos,

que este es un barrio de personas decentes.

¡Vamos a reventar esa inauguración!

¡Que se entere el señor alcalde

de que todavía existen españoles como Dios manda!

-¡Padre Froilán!

¿Padre? -Sí, hijo.

-No sabía que se había convocado una reunión, padre.

-Bueno, ha sido una cosa improvisada. -Pero ¿improvisada por quién?

-¿Qué problema hay? Sólo estamos hablando.

-Aquí están haciendo algo más que hablar.

-Josefina, ¿este negro qué pinta aquí?

Este negro pinta lo que le da la gana,

que es el cura de la parroquia. Ah, es el cura.

Sí, es el cura. ¿Y tú qué pintas aquí?

Estoy defendiendo el quinto mandamiento de la ley de Dios.

Ah, conque el quinto. Sí, como buen cristiano.

Además el padre Froilán nos ha dado permiso.

-Mira, Antonio, nosotros también tenemos derecho a protestar,

igual que tú tienes derecho a montarte

esa fiestecita que te has montado.

No digas bobadas, sabes perfectamente

que la fiesta es para todo el barrio.

Esto también es para todo el barrio.

Y tú, ¿quién te ha dado permiso para grabar con la cámara, eh?

-No tengo que pedir permiso. Esta es mi iglesia.

A ver, escuchadme un momento, vecinos.

¿Vamos a dejar que gente de fuera del barrio

venga a arruinarnos a nosotros el día?

Que sólo queremos un metro, por Dios.

Una boca de metro para San Genaro.

Que es bueno para todos, que todos lo queremos.

Froilán, ¿tú estás en contra de esto?

En el nombre del Señor, os pido que no uséis

el templo de Dios en litigios y porfías,

como si fuese un mercado.

Podéis iros a vuestras casas en paz y rezando.

Ya lo has oído.

Y tú, Antonio.

"El 12 de Abril de 1985 el Tribunal Constitucional

falló en contra de la ley del gobierno socialista

que despenalizaba la interrupción voluntaria del embarazo

en tres supuestos: peligro de la vida de la madre,

malformación del feto y violación,

por considerar que no garantizaba suficientemente

el derecho a la vida y a la integridad física".

¿Es Herminia, verdad?

Ah, servidora.

Herminia López Vidal, viuda de Fernández.

Muy bien, ¿hijos?

Sólo esta. ¿No hubo ningún embarazo más?

Pues sí, hubo otros dos, pero el primero lo perdí enseguida.

Y el segundo a los cuatro meses. ¿Y nunca supo la causa?

No.

Yo en esa época era muy delgada, no pesaba ni 45 kilos,

y trabajaba de sol a sol en el campo.

Ya. Me ha dicho su nieta que nunca ha ido al ginecólogo.

No, en el pueblo no había eso.

Ya, bueno, pues quiero que esté muy tranquila, Herminia, ¿de acuerdo?

Es un poco desagradable pero todas las mujeres debemos pasar por esto.

Le voy a hacer una exploración, que es algo totalmente indoloro.

Si quiere, su hija se puede quedar. Yo me quedo.

Bueno, pues se quita la ropa interior y se acomoda allí.

Pero no se preocupe, que yo la ayudo. Venga, venga por aquí.

Tómese el tiempo que necesite. Cuando esté lista me avisa.

Bien.

Yo no sabía nada de los embarazos. ¿No?

Nunca me ha dicho nada.

Bueno, si yo te contara las cosas que se oyen aquí...

Ya.

Mi hija me dio un prospecto de estos de...

Sí, la reconstrucción de mama. Tuviste un cáncer, ¿no?

Sí, me gustaría tener más información.

Pues te pido consulta con el médico que lo lleva.

El doctor Martín Broto, que es una eminencia.

Bueno, ahora no puedo, en octubre, ahora estamos en plena temporada.

Muy bien, pues en octubre, tomo nota.

A ver. ¡Ya!

Sí... No se suba todavía, Herminia, que yo le ayudo.

¿Subirme adónde?

Vosotros podéis decir lo que queráis,

pero esta postura para la espalda es fatal, fatal, fatal.

Pero... ¡madre!

(Timbre)

Hola. Pasa, es ahí.

Disculpa que te moleste otra vez, pero esta gente no tiene de nada.

Tranquilo, ahí está la caja de herramientas.

Supongo que el taladro estará dentro.

Oye, ¿te puedo hacer una pregunta personal?

Claro. Bueno, va a ser más de una.

Todas relacionadas con Karina, claro.

Es una chica estupenda. Yo...

estoy loco por ella.

Sé que tú la conoces mejor que yo.

Ya sabes lo que pasa con las mujeres,

que por mucho que las conozcas, siempre acaban sorprendiéndote.

Su última relación la dejó muy tocada.

Ah, ¿sí? Sí.

Estaba bajo mínimos cuando me la presentaron.

¿Tú conociste a su pareja?

Sé que fue después del incendio.

Alguien que conoció en el hospital, tal vez.

No sé, no habla de eso.

Pero, aunque no le guste reconocerlo,

todavía hay cosas que le rondan por la cabeza.

¿Cosas? Sí, fantasmas. No duerme bien.

Bueno, Karina y yo hablamos de cine, música, literatura,

pero los asuntos íntimos solemos dejarlos aparte.

Pensé que eran amigos...

Sí, sí, sí, somos amigos,

pero yo hay cosas que no sé hablar con una chica.

Claro, disculpa el tercer grado. Yo no soy celoso.

Lo que yo quiero es hacerla feliz.

En fin, qué le voy a hacer, soy portugués, ¿no?

Tengo alma de fado.

(Timbre)

Sí, ¿quién es?

¡Inés! Viene un repartidor a traerte unas flores.

¿Aquí? Ajá.

Qué raro, ¿no?

Raro no sé, vives aquí, ¿no?

Qué gracioso.

"Vives aquí, ¿no?"

-Te dejaste la cinta métrica.

Las flores son de parte de mi tía. Está...

muy afligida con el feo que te ha hecho.

-¿Y cómo sabes donde vivo?

-Le diste todos tus datos, y yo me he tomado la libertad de...

(RÍE) Te caigo mal.

-No, no, no me caes mal. Es que no...

No te conozco. -Lo de compartir piso iba en serio.

Ya, pero es que no tengo intención de compartir piso.

-Pues sería un casero fantástico. No voy a parar por casa.

Las flores no las quieres.

-No, le dices a tu tía que la próxima vez

que quiera poner un anuncio se lo piense dos veces.

-¿Puedo invitarte a comer? -¿Por?

-Porque eres la primera chica que conozco

a mi vuelta de Estados Unidos. -No soy una chica.

-Ah, ¿no? -Soy una mujer, viuda y con un hijo.

-Ya lo sé. -¿Qué edad tienes?

-¿Y eso qué importa para que yo te lleve a comer?

-Estás intentando ligar conmigo. -Sí.

Hola, buenas. Hola.

¿Buscabas a alguien? ¿Eh?

No, es que esta es la puerta de mi casa.

¡Ah! Nada, venía a traer unas flores a una señorita que vive ahí.

Inés Alcántara. Bueno, es que Inés es mi hija.

¿Eres de la floristería? No exactamente.

Me ha parecido que te ha dado un portazo.

Ya, pero no se preocupe, los portazos son un clásico en mi vida.

Oiga, si no le importa dárselas usted de mi parte...

Bueno.

Pues muchas gracias. De nada.

¿Hola? ¡Hola!

¡Hola! Hola, hija.

Me han dado este ramo. Me ha dicho que era para ti.

No sé si he hecho bien cogiéndolo. ¡Joder, es que no se rinde el tío!

Es que no sé si lo sabes, mamá, pero Inés tiene un admirador.

Es un pirado. Ya, un pirado con muy buena pinta.

Es muy guapo. ¿A qué se dedica?

El sobrino de la que me enredó con el piso. No sé a qué se dedica.

Además es un crío. Un crío...

Si tenemos en cuenta que yo también soy un crío entonces.

No soy una ninguna asaltacunas.

¡Qué gamberro eres! Tú eres tonto.

¿Y la abuela, cómo le ha ido? La he dejado en la peluquería.

Pobrecita, la verdad es que lo ha pasado mal,

con todas las preguntas de Carlota. Muy simpática, pero...

Vamos, yo es que a la abuela últimamente la noto un poco...

Un poco que se... No lo quiero ni decir.

No sé, igual es el cansancio, mamá, o la astenia primaveral.

No sé. La primavera tiene mucha publicidad,

pero es una mierda. Esa boca, ¿eh?

Le he comprado un regalo para el Día de la Madre, le he comprado...

(AMBOS) Unas zapatillas.

Ay, qué graciosos los hermanitos. No, le he comprado algo...

Bueno, yo creo que... (GRITOS)

¿Qué pasa ahí? No sé.

¿Y esos gritos?

Oye... Oye, oye, oye, ¡que yo también quiero!

Joder...

Coño... ¡Inés!

¡Hijo de puta!

-¡Marcial, por Dios!

¡Estaos quietos ya de una vez!

¡Marcial! Dios mío.

Pero bueno... Pero ¿qué pasa? Pero ¿qué pasa?

¡Josete, cariño, Josete!

¡Eh, tú, desgraciado! ¿Qué? Venga.

¡Dale una patada Josete, dale una patada!

¡Pero, por Dios, que alguien los separe!

-¡Por favor, por favor! Ya está bien, ¿eh?

-¿Qué ha pasado aquí? -¡Antonio!

Pero ¿qué pasa, por Dios? ¿Qué está pasando aquí?

¡Que me ha destrozado la cámara! Pero...

¡Te he dicho que no me grabes, payaso!

¡Pero que ya está bien, hombre, que ya está bien!

Que llevas así tres días. ¡Josefina, por Dios!

¡Si es que ha empezado Josete, Antonio!

La libertad de expresión, ¿qué?

Mira, hijo, la libertad de expresión me la paso yo por el forro ahora.

-¿No tienes otra cosa que hacer que venir

a la puerta de la peluquería a liar follón? ¡Venga ya!

-¿Y eso quién me lo paga, eh? ¿Quién? ¡Ponle una denuncia, Josete!

¿Quién? Es profesional.

¡Tío! Venid. ¿Las camisetas?

No, no, ha llegado Antonio. ¿Qué Antonio?

¡Flores! Que está comiendo en el Bistrot.

¿Antonio Flores? Paca, que hay mucho follón. ¿El hijo de Lola Flores?

Vete, que ya lo arreglo yo. -¡Venga! Que lo arregla Ramón.

Por Dios, hombre, por Dios. NO sé qué ha pasado.

-¿Usted se ha pasado de bando o qué? -¡Chaval!

¿Ha escuchado usted una canción suya que cantaba, esta de:

"Pongamos que hablo de Madrid", eh?

Pues a lo mejor podía cambiarle la letra, si usted le convence,

y decir: "Pongamos que hablo de San Genaro".

¿Es ese? ¡Ese es!

(CARRASPEA)

Muy buenas tardes. Soy Antonio Alcántara...

"Que mi padre era capaz de venderle un frigorífico a un esquimal

era algo sabido, pero si además tenía

una buena causa que vender, era imbatible".

Pero ¿tú estás seguro? Joder.

¿Ahora tú también con que para qué me meto en líos

y que ya soy muy mayor y todo eso? Que no, yo no digo nada, Miguel.

Con lo que tienes en casa... ¡Ya empezamos!

Joder, es que la Loba es mucha loba. Por eso, Antonio.

Como le dé por seguir teniendo lobitas,

en vez de De Gaulle me vas a llamar Félix Rodríguez de la Fuente.

Eso es verdad. Y con la vasectomía, ¿qué pasa, que tú rematas en seco?

No, no, hombre, no.

Mira, los espermatozoides son microscópicos,

ni los ves antes ni tienes por qué dejarlos de ver ahora.

Pero se seguirán produciendo, ¿no? ¡Chsss!

Están terminando la charla. -Que traemos las camisetas.

-Ah. Pónganlas ahí, en el rincón.

Me ha dicho Merche, mi mujer, que habló con la directora

y que iban a darlas después de la charla.

Sí, ahora me encargo yo. Pónganlas ahí. Gracias.

-Gracias.

La charla...

Ven aquí.

(SUSURRA) ¡Oye! Que no, joder. ¿Qué pasa?

Que a mí este lugar me da mucho yuyu. Pero ¿por qué?

Mira, esta mañana he venido, me he tenido que hacer un apaño,

encestarlo en un frasquito y, para motivarme,

no tenía a mano más que una fotografía de Margaret Thatcher.

¿Desnuda? No, coño, vestida hasta aquí.

¿Y has podido? Sí, insistiendo, insistiendo...

Espera, espera.

-Lo importante es entender que todas,

todas, somos capaces de tener orgasmos

en una variedad de maneras diferentes.

Y que tener orgasmos es muy importante,

es fundamental porque no sólo mejora nuestro humor,

sino también nuestra salud.

Un buen orgasmo, amigas... (RÍE)

cura las migrañas, alivia el dolor

e incluso fortalece nuestro sistema inmunológico.

Así que hablad con vuestros compañeros del tema

porque la mayoría de las veces, el problema de no tener orgasmos

radica en que el hombre no sabe dónde y cómo tocar.

-Pues sí. -La mayoría de las veces, casi todas.

-Si al final la culpa la tenemos nosotros, como siempre.

-A ver, preguntas.

¿Sí? -¿El punto G existe o es un mito?

-Sí, el punto G es una pequeña área esponjosa

situada por encima de la pared vaginal frontal.

Hay que tener un poco de paciencia para encontrarlo.

¿Tú lo has encontrado, hermano?

En cuanto me haga la vasectomía, me lanzo.

Ah, yo sí.

Pero si se acaricia, si se le da un masaje suave,

suele dar un resultado fantástico.

Más preguntas, venga.

-¿Es cierto que la estimulación de los senos y los pezones

puede producir orgasmos? -Por supuesto que sí.

-¿Qué pasa, ¿lo va a preguntar todo o qué?

-Ahora resulta que es una bomba sexual...

-Ya te digo. -Hombre, ella no sé,

pero os puedo decir de buena fe que Ramón es de armas tomar.

-¿Ramón? -¡Qué me dices!

-¿En serio?

¿Ha dicho Ramón? -Ya te digo yo, que he vivido con él,

que tiene toda la razón. ¡Una bomba!

-Chicas, atención, mirad.

El cerebro es el mayor órgano sexual que tenemos

porque él es el que decide cuándo, dónde y cómo experimentamos placer

y, además, tened en cuenta que por el clítoris

pasan alrededor de unas 8.000 terminaciones nerviosas,

mientras que por el pene apenas pasan unas 4.000.

(Risas)

-¡Eso es la mitad! -¡Qué birria!

Pues con 4.000 nos basta y nos sobra.

¿Te imaginas que tuviéramos el doble? ¡Menudo desastre?

Más preguntas, venga.

-(CARRASPEA) Yo últimamente he tenido algunos episodios de multiorgasmo

y me gustaría saber si eso se puede controlar o es espontáneo.

Perdón. ¡Ahí va!

Eh... Eh... ¡Bueno!

Que ya están aquí las camisetas. En recepción.

Sí. Hemos traído tallas "large", "medium" y "XL"

también para los maridos.

¿Eh? Así que nada, mañana es el gran día, ya sabéis.

Va a colaborar con nosotros el hijo de Lola Flores.

Antonio... Antonio, se llama Antonio, como yo.

Antonio, que nos vamos. Ah, no. Si no queremos molestar.

(Murmullo)

Se van...

¿Puedo girarme ya? ¡No!

No, espera un momento abuela.

¿Pero por qué hacéis todo este trajín antes de cenar?

Abuela, porque te estamos dando una sorpresa.

Ay, hija mía, para sorpresas estoy yo.

Tú no me hagas fotos, Carlitos, hijo, que salgo muy fea.

Pero qué dices, abuela. Si has ido a la peluquería, anda.

¿Te quieres ir con tu madre y dejarme tranquila ya?

Pero,bueno, no es el Día de la Madre, ¿no?

El Día de la Madre es el domingo.

Sí, abuela, pero lo hemos adelantado para que te vea recibir el regalo.

Entonces, ¿me puedo girar?

Ya. Venga, ya. ¡Sí!

¡Tachán! ¿Qué?

¿Eso qué es? Un sillón, un sillón de relax.

¿Más muebles?

Hija por Dios, pero si acabamos de renovar el salón comedor entero.

Venga, va, abuela, este es un supersillón.

Hace masaje por vibración y además se reclina.

Pues os habrá costado un dineral... Es lo que usted se merece, Herminia.

¿Pero no decías que te dolían las lumbares?

Pues esto te alivia. ¿Y esto queva, con electricidad?

Esto es eléctrico, Herminia, sí. Y además tiene un mando.

Entonces,es una silla eléctrica.

Joe,abuela, es todo lo contrario. Es muy seguro, de verdad, confía.

Por lo menos lo probarás.

Yo ya creo que pruebas he hecho bastantes hoy, ¿eh?

Madre, de verdad, qué difícil regalarte algo que te haga ilusión.

Pero si sabes que la máxima ilusión para mí

es veros a todos juntos, hija. Anda, siéntate.

Siéntate. A ver.

Así. A ver.

Ya verás qué tal así. ¿Qué tal, abuela?

Pues está muy alto, no me llegan los pies al suelo.

¡Ay, ay, ay, ay, ay! Pero ¿esto qué es?

La circulación sanguínea, relaja los músculos, elimina la fatiga.

Ay... Así, claro.

¡Pero qué manía os ha entrado a todos de levantarme las piernas!

¿Quiere que le ponga calor? O mejor ponle la vibración.

Le ponemos la vibración. Mire, mire cómo vibra.

No, no... No le bajes todavía. ¿No?

No. Es que le... Abuela, fíjate en los riñones.

Hija, esto es un potro de tortura.

"Esa misma tarde el alcalde iba a inaugurar

el Centro de Planificación Familiar,

y el barrio de San Genaro se vestía de gala para recibirle.

Las calles estaban limpias, los escaparates de punta en blanco,

los vecinos llevaban las camisetas de mi padre

y los niños, unos globos que había encargado Ramón".

(Música)

Probando, probando... Un, dos, tres.

-Ramón, ándate con cuidado con los clavos ahí abajo,

no te vayas a lastimar.

Cómo me gusta verte con la herramienta en la mano.

-¡Uy, por Dios, la multiorgásmica! (RÍE)

Yo estoy segura de que se lo inventa. Como ella es vidente...

-Oye,Nieves, me da un poquito de vergüenza decirlo

pero es que tengo muchas cefaleas y duermo fatal

y mira, si eso lo arregla... -Ya, te vas a echar un novio.

-No, me voy a comprar un vibrador.

-Permiso, permiso.

Aquí plaza a acceso principal.

¿Me oyes correctamente? Cambio.

Afirmativo, aquí acceso principal, te oigo alto y claro.

"Cambio". Eh... Oye, tú desde tu posición,

¿ves perfectamente la llegada de la comitiva oficial? Cambio.

Estupendamente, pero por ahora no se divisa nada importante. Cambio.

Eh... Bueno, pues si hay alguna novedad, me avisas.

Cambio y voy... Voy cortando, ¿eh?

Paca, ¿no sabemos nada de Antonio?

No, tío, no, de Antonio no sabemos nada.

Si no viene, ¿qué hacemos?

Pues si no viene, tendrá que cantar mi hermano Miguel,

que canta muy bien la zarzuela, y que cante "La Gran Vía".

¿Él canta muy bien, no?

Es que usted se ríe, pero Miguel canta mejor que muchos.

¡Pues entonces! Pues entonces.

-¡Carlos, venga, hombre, que no llegamos!

-Un, dos, probando. ¡Sí, que voy!

Probando, probando, sí.

Me voy, mamá. ¿Te vas?

Sí, antes de que empiece todo el lío.

Pues nada, vete, hala.

¿Qué te pasa?

Que no me pasa nada, estoy disgustada con lo del sillón.

Ya está. Ya sabes cómo es la abuela,

no te pongas así. Me gustaría regalarle algo

que le haga ilusión, la verdad.

¿Y a ti? A mí, ¿qué?

¿A ti qué te hace ilusión de verdad?

Pues que vuelvas.

No digo que vuelvas a la bodega, digo que vuelvas.

De verdad, hijo. Además, es una locura

que te vayas así con las muletas y con la escayola.

De verdad... Me voy con las muletas,

con mi novela y la máquina de escribir.

De verdad, estoy bien.

Estás bien. Preocúpate más de ti.

Y sonríe, que te pones muy guapa. Qué tonto eres.

Cuídate mucho, ¿eh?

Ay... (BESOS)

¿Inés dónde está?

(Timbre)

(CARRASPEA)

Hola. -Hola.

¿Está tu tía? -Eh... Creo que sí.

Está haciendo la maleta. Se va a Roma.

-Ah... Pues avísala, por favor.

-Sí, pero dime de qué color quieres la habitación.

-Va, que tengo que estar en el teatro a las 18:30.

-Lo sé, vamos a verte a la función de las 20:00.

-¿Hoy? -Sí. Mi tía y yo.

Fuenteovejuna. A las 20:00 en el Bellas Artes.

-Allí estaré.

-Teníamos pensado saludarte después de la función y...

Invitarte a cenar...

-(CARRASPEA)

-¿Sí? -Sí, entonces...

Hablamos después tranquilamente. -Claro, ¿te echo una mano?

-Quiero hacerle un regalo a mi abuela,

pero no sé si es posible o imposible.

-¿Imposible? -Ajá.

-¡Alto, aquí no se puede pasar!

Y no se puede pasar porque va a haber aquí un acto muy importante. ¿Eh?

Vamos, chicos, vamos, tengamos la fiesta en paz,

que en este barrio no queremos tener problemas, ¿vale?

¡Anda! Pero si tú eres uno de los de ayer, ¿verdad?

-(TODOS) ¡Tierno, amigo, el barrio está contigo!

¡Tierno, amigo, el barrio está contigo!

¡Tierno, amigo, el barrio está contigo!

¡Tierno, amigo, el barrio está contigo!

¡Tierno, amigo, el barrio está contigo!

¡Tierno, amigo, el barrio está contigo!

¡Tierno, amigo, el barrio está contigo!

¡Tierno, amigo, el barrio está contigo!

-(CANTAN) Dios te salve, María,

llena eres de gracia...

Tenemos tres focos, hombre.

Hay que ponerlos enchufando al cantante y a los músicos,

que se les vea la cara, cómo tocan. Claro.

El que no haya visto la pancarta para entonces, pues que no la vea.

¡Carlos, hijo, Carlos!

¿Ya te vas, hijo?

Sí, me marcho ya, antes de que empiece todo el jaleo.

Volveré a mediados de agosto, para la vendimia.

Sí.

Me voy antes de que empiece tu fiesta.

No es mi fiesta, hijo, es la fiesta de todos.

Pero tú eres el líder, ¿no?

Antonio Alcántara, el perejil de todas las salsas.

Sí, sí, de todas las salsas menos las que hacen en Bruselas,

que las hacen con mantequilla, como las galletas, hijo.

Anda, dame un abrazo.

"¡Eh! ¡Ahí plaza!"

¡Ve, anda, ve! "¡Aquí entrada principal!"

"¡O como se llame, cojones! ¡Plaza, escucha!"

"¿Me oís? ¡Oye, Antonio!"

"¡Antonio, por favor!"

¡Aquí plaza, cambio!

Ah, oye, que se me han colado tres coches

"con gente muy sospechosa dentro, sí."

"Creo que van a liarla muy parda."

Pero ¿cómo que parda? Parda, ¿qué parda?

Liarla parda de liarla parda, joder, de qué va a ser.

"¡Ay, cómo me pica!"

(Interferencias)

¡Eladio! ¿Me oyes?

Tío, no se preocupe, aquí va llegar el metro como que me llamo Paquita.

(Motor)

¡Vamos, que no llego! Vamos.

-(CANTAN) El Señor es contigo

y bendita tú eres.

Pero, bueno, ¿y esto?

Pues mira, la madre que los parió. Tenemos que salir por otro lado.

Ramón, yo no llego, ¿eh? Ya.

(Murmullo)

-Muy bien, haciéndoos las valientes.

¿Qué?

Que sois unos asesinos, hombre. Vamos, todos.

-(TODOS) ¡Asesinos! ¡Asesinos! ¡Asesinos! ¡Asesinos!

-(TODAS) ¡Nosotras parimos, nosotras decidimos!

¡Nosotras parimos, nosotras decidimos!

¡Nosotras parimos, nosotras decidimos!

¡Nosotras parimos, nosotras decidimos!

¡Nosotras parimos, nosotras decidimos!

-(TODOS) ¡Asesinos! ¡Asesinos! -Gracias.

¡Vecinos, todos conmigo!

¡Aunque salga caro, metro en San Genaro!

-(TODOS) ¡Aunque salga caro, metro en San Genaro!

¡Aunque salga caro, metro en San Genaro!

¡Papá! -(TODOS) ¡Asesinos!

-(TODAS) ¡Aunque salga caro, metro en San Genaro!

¿Qué haces aquí otra vez?

Venga, ¡lárgate ahora mismo de mi barrio, payaso! ¡Venga!

¿También se quiere ir calentito? ¡Papá!

¿Vienes con refuerzos? Josefina, ya está bien, ¿eh?

Ya te lo dije, Antonio. ¡Papá, no seas cabezón, joder!

Nos echa de aquella calle y de esta, ¿qué pasa, también es suya?

¡Pues claro que es mía, chaval!

Claro, mía y de toda esa gente decente que vive aquí.

(Teléfono)

Centro de Planificación Familiar, dígame.

Lárgate de mi barrio inmediatamente

o te pego un mordisco en el pescuezo que te desgarro, ¡imbécil! ¡Lárgate!

Folitreque de mierda. ¡Lárgate!

Bien. Está bien. Claro.

Venga, que aquí no ha pasado nada. Hala, vamos.

(Gritos)

Pero ¿qué...?

(Gritos)

¿Me tiras a mí un huevo? ¿Qué pasa?

¡Que me tiras a mí un huevo! Papá, papá...

¿Qué pasa? -¿Por qué venís aquí a amenazarnos?

Vamos. Somos gente de paz.

Si queréis saber algo, os vais delante del ministerio,

pero aquí no, porque esto es San Genaro

y nosotros tenemos nuestro propio nombre.

Así es que cogéis los trastos y os vais a casa

porque ni en mi nombre ni en el de mi iglesia

voy a permitir ningún acto de violencia.

El señor lo dijo:

"El que esté libre de culpa que tire la primera piedra",

y todos se fueron a casa con la piedra en la mano,

que es lo que tenéis que hacer vosotros ahora mismo,

iros con los huevos en la mano.

(Vítores y aplausos)

-Un momento, por favor, un momento.

Acabamos de recibir una llamada.

Tierno está indispuesto y, sintiéndolo mucho, no va a venir.

-¿Cómo? No...

(Murmullo)

"La llamada del Ayuntamiento informando de la indisposición

del señor alcalde supuso que se suspendiera sine die

la inauguración del Centro de Planificación familiar.

Pero no impidió que, al final, aquella misma tarde,

San Genaro celebrara su fiesta en son de paz".

(Música)

# De Madrid, de Madrid...

# Donde el deseo viaja en ascensores,

# un agujero queda para mí,

# que me dejó la vida en sus rincones,

# pongamos que hablo de Madrid.

# De Madrid.

# De Madrid, de Madrid.

# Las niñas ya no quieren ser princesas,

# y a los niños les da por perseguir

# el mar dentro de un vaso de ginebra,

# pongamos que hablo de Madrid.

# De Madrid. #

"Antonio Flores cantó y todo el barrio le hizo los coros.

Algunos, para asombro general, se quedaron afónicos de cantar.

Y los vecinos sintieron

que, aunque el alcalde no se hubiera acercado al barrio,

aquel primero de mayo había sido el mejor de sus vidas

porque fueron capaces de estar juntos".

# La muerte viaja en ambulancias blancas,

# pongamos que hablo de Madrid. #

"El metro tardó cinco años en llegar, pero llegó.

Mi tío Miguel no tuvo necesidad de hacerse la vasectomía

porque el análisis de sus espermatozoides

le evitó la intervención.

Y mi padre sintió que, aquel día, defendiendo a su gente,

había sido más Lawrence de Arabia que nunca.

En cuanto a mi madre..."

(Teléfono)

¡Ya voy yo!

"Mi madre recibió la gran noticia de la noche:

Inés había conseguido el único regalo

que le podía hacer ilusión a la abuela".

Sí, hija, soy yo.

¿Qué?

Espérate, que no te oigo, que estás muy nerviosa. ¿Qué?

¿Que han invitado a la abuela?

# Las estrellas se olvidan de salir,

# la muerte viaja en ambulancias blancas,

# pongamos que hablo de Madrid.

# El sol es una estufa de butano,

# la vida un metro a punto de partir,

# hay una jeringuilla en el lavabo,

# pongamos que hablo de Madrid.

# De Madrid.

# De Madrid.

# Cuando la muerte venga a visitarme,

# que me lleven al sur, donde nací,

# aquí no queda sitio para nadie,

# pongamos que hablo de Madrid.

# De Madrid.

# De Madrid. De Madrid.

# De Madrid.

# De Madrid. #

Cuéntame cómo pasó - T18 - Capítulo 312: 'Bienvenido Mr. Tierno'

19 ene 2017

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