Como millones de otros españoles, los Alcántara emigraron a Madrid desde su pueblo natal en la Mancha, Sagrillas, en algún momento de los años 50. Sus hijos Tony, Inés, Carlitos y María nacen en la capital. Antonio, el padre, trabaja como bedel en el Ministerio de Agricultura en las mañanas y por las tardes, practica el pluriempleo en una imprenta. Al inicio de la serie, Mercedes, la madre, cose pantalones por encargo en su hogar; guiada por su talento y constancia, crea su propia empresa de moda y abre una tienda en el barrio.

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Temporada 1

Los Alcántara emigraron a Madrid desde su pueblo natal en la Mancha, Sagrillas, en algún momento de los años 50. Sus hijos Tony, Inés, Carlitos y María nacen en la capital. Antonio, el padre, trabaja como bedel en el Ministerio de Agricultura en las mañanas y por las tardes, practica el pluriempleo en una imprenta. Mercedes, la madre, cose pantalones por encargo en su hogar. En los años sesenta España vive una revolución económica que cambia su forma de ser. El turismo y la industrialización hacen que el nivel de vida de millones de españoles mejore sustancialmente. En 1968, los Alcántara son una familia feliz que puede comprar su primera televisión, y en las primeras vacaciones de su vida, ver el mar-todo un hito para la gente del interior.

Temporada 2

En 1969, mientras estalla el caso Matesa, la píldora ya ha llegado a España. Tras el verano, la familia Alcántara emprende nuevos proyectos. Mercedes está entusiasmada con la boutique que acaba de abrir con Nieves, en la que pasa muchas horas trabajando, con lo que deja un poco aparcadas las tareas del hogar. Por su parte, Antonio se despide apenado de su trabajo de ordenanza en el Ministerio. Aunque tiene dudas, espera ganar mucho dinero en la constructora como mano derecha de Don Pablo. Tony, que se ha preparado a conciencia la asignatura de Derecho Romano, tiene por fin que examinarse. El mismo día del examen, le llega una citación del Ministerio del Aire para hacer la mili.

Temporada 3

Comienzan los vertiginosos años setenta para la familia Alcántara, con atisbos de cambio en el horizonte. En el trabajo, aunque Antonio ya es todo un experto vendiendo pisos sobre plano, tanto él como los compradores se extrañan de que no se haya empezado a construir aún. En casa, Antonio teme perder el timón. La gota que colma el vaso de su paciencia es la proposición que un representante hace a Mercedes y a Nieves para ir a París unos días, y así estudiar de cerca la alta costura. Entretanto, Inés acude impaciente al aeropuerto a recoger a Diego, que por fin regresa de su viaje a Roma. Su carrera como actriz está progresando y Diego tiene grandes proyectos para ambos. Toni, que ya tiene más tiempo una vez terminada la instrucción en la mili, vuelve a encontrarse con una universidad muy conflictiva.

Temporada 4

Han pasado varios meses desde el hundimiento de la constructora pero Antonio no levanta cabeza. Embutido en su viejo uniforme de ordenanza, vuelve a trabajar por las mañanas en el Ministerio. Alcántara no tiene mayor aspiración que dejar pasar el tiempo hasta que un día llegue su ansiada jubilación. Su ¿tranquilidad¿ sólo es alterada por una noticia: Don Pablo está en la cárcel. Mercedes se ha pasado todo el verano cuidando a Antonio y llevando las riendas de la casa, pero está más que harta de la actitud de su marido. Al menos en la tienda, donde toda la familia ha tenido que arrimar el hombro, las cosas van bien. Inés, que dedica la mayor parte de su tiempo a ayudar en la tienda, no prospera en su carrera como actriz, sobre todo desde que dejó tirada a la compañía de teatro en Santander. Ante tan pocas expectativas, cuál

Temporada 5

Nochevieja de 1970. Toda la familia Alcántara, a excepción de Tony, está sentada a la mesa, en silencio, esperando que la televisión emita las campanadas de fin de año. Rodeado de caras largas, Carlitos intenta explicarse qué ha pasado en su casa para que en vez de reinar la alegría, ahora que están a punto de recibir el nuevo año, todos estén tristes, sin saber muy bien qué decir ni adónde mirar. El pequeño de los Alcántara recuerda todo lo que les ha sucedido a él y a los suyos en los últimos meses, desde que Antonio trabajaba en el Ministerio y Mercedes se las veía y se las deseaba para sacar adelante a la familia...

Temporada 6

Otoño de 1972. Carlitos pasea a su hermana pequeña en el cochecito mientras recuerda los tiempos en que todavía él era el benjamín de la familia. Con su estilo habitual, Carlos rememora la que fue la peor crisis matrimonial de sus padres, en aquella primavera de 1971 en la que Inés seguía viviendo en Ibiza, Tony trabajaba en una obra y Paquita acababa de llegar del pueblo.

Temporada 7

Con un trasfondo político y económico marcado por el asesinato de Carrero Blanco y la crisis económica que empezaba a acechar a los hogares españoles, los últimos meses de 1973 apuntaban próximos cambios en la vida de todos los españoles y también en el de los Alcántara. Antonio sigue trabajando en la imprenta de los Hermanos Usillos y aunque la empresa no está pasando por su momento más boyante, Antonio se siente tranquilo. Desde que Nieves tomó la decisión de irse del barrio, Mercedes lleva las riendas de Meyni con la ayuda de Pili, Valentina y por supuesto, de su madre. Aunque la situación de la tienda le preocupa, Mercedes sólo puede pensar en su examen de Graduado Escolar. Inés continúa viviendo con Pili en su pequeño piso y sigue vendiendo artesanía que ella misma hace en el "Rastro" para poder vivir.

Temporada 8

La Revolución de los Claveles en Portugal, el 25 de abril de 1974, se convertirá en el telón de fondo y en el motor de nuestra historia, trasladándonos al centro del conflicto, directamente a Lisboa de la mano de Toni Alcántara. Allí conocerá a Carmen, una fotógrafa que le ayudará a conocer los secretos este alzamiento militar. Antonio Alcántara continúa trabajando en la cooperativa de Herederos de Usillos, donde parece que por fin las cosas empiezan a funcionar. En este tiempo, Eugenio sigue trabajando en la imprenta con Antonio mientras prepara unas oposiciones y, por su parte, Inés compagina su vuelta al teatro con Meyni. Mercedes está encantada de tener a su hija otra vez cerca y disfruta viendo cómo su pequeña tienda resurge. También Herminia vuelve a vivir momentos felices al lado de Alfredo sin importarle el qué dir&aacut

Temporada 9

El primero de mayo de 1975 la familia Alcántara descubre una España con síntomas de cambio. Recién llegados de París, Antonio y Mercedes se encuentran con un panorama que anuncia un futuro cargado de nuevos retos y proyecciones. En un ambiente de reivindicaciones sociales, el Día Internacional del Trabajador marcará este devenir de los Alcántara, siempre acompañado de saltos y trompicones. Uno de los tropezones más grande será el de Antonio, que por culpa de unos panfletos se ve obligado a tomar una drástica y dolorosa decisión en la imprenta. Mientras para Carlitos, esos mismos panfletos hacen que, casi sin querer, se acerque a la Joven Guardia Roja. Ajena a todo, Mercedes busca su propio camino como mujer y como empresaria. Respaldada por la nueva ley de la mayoría de edad de la mujer casada, Mercedes se enfrenta a la crítica situación de su querida, pero

Temporada 10

Verano de 1976. Todo está listo en Sagrillas para la boda del año entre Miguel y Paquita. El encuentro de Antonio y Miguel en el pueblo será determinante para que los dos hermanos tomen la decisión de vender las tierras de su madre. Testamentos a parte, Paquita tiene un secreto que no todos conocen: se casa embarazada. Durante todo este tiempo, la sobrina de los Alcántara ha ocultado su estado a su padre porque le conoce muy bien y porque sabe que nunca aceptaría que su hija se casase "preñada".

Temporada 11

Semana Santa de 1977. La familia Alcántara decide pasar unos días en Sagrillas, y de paso cerrar con Maurín la venta de las tierras. Después de las diferencias surgidas en la pasada temporada los hermanos han llegado a un acuerdo y esta vez van al cincuenta por ciento. Cuando parece que la firma va a hacerse efectiva el sonido estrepitoso de las campanas anuncia que un grupo de jornaleros ha ocupado las tierras sin explotar; entre ellas las de Antonio y Miguel. Una vez más los hermanos ven como la venta se les escapa de las manos. Por su parte, Toni tienen que trabajar esta Semana Santa porque tiene que terminar un pedido importante a tiempo. Tanto él como Mercedes están muy preocupados porque un cliente no les quiere pagar. De momento no le han comentado nada a Antonio porque no quieren preocuparle, pero necesitan resolver el problema cuanto antes.

Temporada 12

Primavera de 1978. La familia Alcántara se ha mudado de casa, pero el barrio San Genaro permanece en sus vidas. Allí está la peluquería de Mercedes y el Bistró, dónde familia y amigos siguen el Mundial de Fútbol de Argentina. El matrimonio Alcántara ha demostrado ser una pareja sólida. Pero, en esta temporada, Antonio y Mercedes tendrán que hacer frente a momentos delicados. Tampoco se librarán de problemas Miguel y Paquita. Sobre todo él, que acusará, más que nunca, la diferencia de edad con su mujer. Además, Paquita descubrirá que hay vida fuera de San Genaro. Por su parte, Carlos y Karina pasarán por varias pruebas, que harán tambalear su relación. Además, después de tres años fuera, Inés vuelve al barrio. Con Inés en casa, el núcleo familiar vuelve a estar al completo.

Temporada 13

La decimotercera temporada de la serie arranca en 1979, con la familia -y el país- viviendo una difícil situación económica. Antonio y Mercedes forman parte del más de millón de españoles que no encuentra trabajo. Mercedes decide ponerse a trabajar en una inmobiliaria para ayudar en casa pero ellos no son los únicos con dificultades económinas.  En el bar de Miguel y Paquita apenas se sirven comidas y en la peluquería de Pili no se hacen permanentes. El matrimonio acumula la tensión: con tres niñas pequeñas y encadenada a la cocina, Paquita se compara con Françoise, la hija de Miguel.

Mientras tanto, a punto de acabar el servicio militar, Carlos Alcántara se enfrenta a una de las decisiones más importantes de su vida y se matricula en la universidad. En las aulas coincide con Arancha, la chica con la que inició una relación el año pasado.

Temporada 14

El primer capítulo de la nueva temporada, titulado "Larga noche de transistores y teléfonos", arranca el 23 de febrero de 1981. Por fin Antonio y Mercedes han cumplido su sueño de viajar a Venecia y, ajenos a todo, pasan unos días románticos surcando los canales italianos. Pero esa tranquilidad se ve alterada nada más pisar tierra española al enterarse de que un grupo de guardias civiles, comandados por el teniente coronel Tejero, ha tomado el Congreso.

De la mano de los Alcántara reviviremos aquella fecha histórica que pudo cambiar el rumbo político de España. Serán largas horas de espera, miedo e incertidumbre pegados a la radio para no perder detalle y con el teléfono siempre en la mano para asegurarse de que los suyos están bien.

Temporada 15

Verónica Echegui, Ginés García Millán, Ariadna Gil y Bárbara Goenaga son algunos de los nuevos fichajes de la 15ª temporada de Cuéntame cómo pasó, que La 1 estrenará muy pronto. Se sumarán al reparto habitual formado por Imanol Arias, Ana Duato, Ricardo Gómez, Pilar Punzano, Pablo Rivero, Juan Echanove, María Galiana y Ana Arias.

La serie española más premiada de todos los tiempos, vuelve con nuevas entregas de las peripecias y las emociones de la familia Alcántara en unos tiempos de cambio. Este año, la acción comienza en el verano en 1982, una temporada en la que además de actualidad y ficción, la serie incluye nuevas propuestas musicales. Los Secretos podnrán música a la nueva sintonía de la cabecera.

Temporada 16

El inicio de las nuevas tramas se sitúan en abril de 1983, un momento de gran tensión política en el país y que San Genaro vivirá muy pendiente de la actualidad. El barrio, además, vivirá el regreso de queridos personajes como el de Paquita (Ana Arias), Nieves (Rosario Pardo) y Pepe (Sergio Pazos). También aparecerán nuevos personajes como el de Nuka, una artista de intensa personalidad interpretado por Carla Nieto que se colará en la vida de Carlos Alcántara, y Bart Santana y Guillermo Montesinos, como nuevos personajes del barrio. Carlos Bardem, Junio Valverde y Javier Bódalo son otros de los actores que intervendrán en algún capítulo de la nueva temporada.

Temporada 17

Tras catorce años en antena, la acción se retoma a principios de 1984, un año antes de la firma de adhesión de España a la Comunidad Europea. Con una sociedad en proceso de modernización y cambio, los Alcántara comienzan temporada buscando la unidad alrededor de un proyecto común: hacer de la bodega de Sagrillas una gran empresa familiar. Los hijos de Antonio y Mercedes, ya adultos, tendrán que decidir si apoyan a su padre, ilusionado con el proyecto de dejar un legado, o emprenden rumbos con destinos propios. Regresa a la serie Irene Visedo, que retoma el personaje de Inés Alcántara, y llegan nuevos actores como Antonio Resines, Francesc Orella, María José Alfonso, Melody Ruiz o Elena Furiase. Miguel Ríos es el encargado de poner el toque rockero a la mítica sintonía.

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Para todos los públicos Cuéntame cómo pasó - T17 - Capítulo 307, 'A la caza' - Ver ahora reproducir video 01h 09 min
Transcripción completa

Cuéntame

cómo te ha ido

en tu viajar

por ese mundo de amor.

Háblame de lo que has encontrado

en tu largo caminar.

Cuéntame

cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

Cuéntame

cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

Cuéntame cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

Yo creo que hay vida en otros planetas, ¿y tú?

¿Sabes que los americanos van a instalar

un sistema de defensa en el espacio contra un posible ataque nuclear?

¡Hostia!

Me abro para casa que mi viejo me va a meter la bulla.

Me piro, vampiro.

-(GRITA)

(GRITA)

-¡Socorro!

(GRITA)

(GRITA)

(TOSE)

Es un robo te pongas como te pongas, hija.

No es un robo. Me encontré la llave tirada en la calle.

Que las cosas que se encuentran en la calle hay que devolverlas.

No se puede quedar uno con ellas.

Y él lo devolvió, lo dejó en el mismo sitio.

Que no, que es un robo.

Si le denuncio, tu amigo va a un reformatorio,

y tú también, como si fueseis Bonnie and Clyde.

A quién se le ocurre, robarle el coche a tu padre,

como si fuerais el Vaquilla y su novia, hija.

¿Esa es la gente con la que te estás juntando?

Pues muy malas compañías, ¿eh?

Así que elige. Elige bien, que si quieres puedes, anda.

No se lo digas a mamá cuando vuelva.

Ya veremos.

Enjuágate la pasta, que se te va a quedar como cemento.

Más. Más, hija, más, más. Revuelve.

Eso es, y quítate luego la pasta del morro.

Anda, y a la cama.

"En ese octubre de 1984, mi hermana María cumplía 13 años.

Entrada de lleno en la adolescencia,

aún le quedaban muchas trastadas por protagonizar,

muchas broncas que soportar y muchas lecciones por aprender.

Le quedaba toda la vida por delante

y muchas más cosas por vivir de las que podía imaginar.

Una de las más decisivas ocurrió esa misma noche".

(TOSE) Joder.

Joder.

(Portazo)

¡Papá!

-(TOSE)

Soy yo, soy yo.

Le he mordido. Antonio, le he mordido.

Pero ¿qué te han hecho? ¿Qué te han hecho?

¡Papá! ¿Qué pasa? ¡Vete a la cama!

¿Qué le pasa a Pili?

Escucha,

vete a mi cuarto, y allí, en la mesilla, en el cajón,

están las llaves del coche, tíramelas.

Pero ¿qué le pasa? ¡Que me tires las llaves!

Es inocente, es inocente.

¿Quién? Cruz, es inocente.

Está en la cárcel y es inocente. Que sí, que sí.

Papá. Ven conmigo.

Antonio...

-Papá, tengo miedo. ¿Puedo ir con vosotros?

-(SOLLOZA)

En Urgencias les hicieron esperar una hora

y luego les dijeron que tenían que ir a la comisaría.

Y en la comisaría les dijeron que tenía que verla un forense

y eso era en el juzgado. Así que imagínate.

Dios mío, un infierno. Y nosotras de discoteca.

¡No me lo recuerdes!

Será posible...

¿Vas a abrir? Pues es que no sé qué hacer.

No sé qué hacer. ¿Habéis descansado?

Qué va, no hemos pegado ni ojo. ¿Y Pili se ha quedado dormida?

Que no. Se ha tomado un yogur y se ha ido a buscar al muchacho ese.

Pobre chico, de verdad.

Le han dicho que, con un poco de suerte,

y si el juez se da prisa, pues lo soltaban esta mañana.

¿Y se ha ido sola?

Eso quería, pero al final menos mal que ha aparecido Ramón,

¿sabes? Y la ha acompañado Ramón.

Si es que lo peor de todo es que ese monstruo sigue suelto.

Mira, ahí están los albañiles.

Me tengo que ir. Sí, tú no te preocupes.

Tú vete, tú vete. Buenas. Ale, ¿subimos?

Buenas. -Buenas. Tomamos algo y subimos.

-Un cafetito, un sol y sombra y enseguida al tajo.

Qué paciencia voy a tener que tener con estos.

Pero paciencia, hija. Anda, vete a casa.

Sí. Venga, que no te quiero ver aquí.

Ya me voy, sí. Hasta luego.

Buenos días, Bella Durmiente.

Buenos días, Oliver.

¿Oliver?

Es el protagonista de "Love Story".

Era mi película favorita cuando era pequeña.

Pero tú eres más guapo, mucho más guapo.

(Timbre)

¡Joder! Vaya hora, Josete.

¿Qué hora es? Casi las diez.

¿Qué? ¡El debate!

¿Qué debate? Tendría que estar en el Congreso,

que es el debate sobre el Estado de la Nación

y mi jefe me ha pedido que vaya con él.

Espera, espera.

¿Tú puedes estar sentada al lado de Roca Junyent?

Bueno, arriba, de oyente.

¡Pero qué importante que es mi chica!

Oye, ¿tú no tenías el examen práctico?

¡A las 11, es verdad!

(Timbre)

¡Va, va!

Tío, el día que cojas las llaves vamos a hacer una fiesta.

No soy Josete, hijo. Ah.

Paso. Sí.

¿Qué pasa, que tienes compañía? Sí. Sí, sí.

Es que no puedo venir en otro momento.

¿Pasa algo?

Sí, hijo, he pasado una noche horrible.

¿Por qué? Por otra violación en el barrio.

A Pili. ¿Cómo que han violado a Pili?

Sí, a Pili, a Pili. ¿No habían detenido a ese chico ya?

Pues yo qué sé, hijo, yo qué sé. Estamos destrozados, joder.

Las mujeres sin dormir y muertas de miedo, imagínate.

Ya te contaré, que tengo mucha prisa.

Sí, yo también me tengo que ir ya. Dame tu DNI, anda.

¿Cómo que te dé mi DNI? Porque mañana nos vamos de caza.

¿Qué? Sí, sí, a una cacería.

Te recojo a las cuatro de la mañana. ¿Qué estás diciendo?

A las cuatro, hijo. Una cacería que organiza Goicoechea.

¿Te acuerdas de Goicoechea, el amigo de José, el de Iberia?

Pues es una cacería a la que va mucha gente

y va uno de La Rioja que es bodeguero,

que asesora al Gobierno en la cota del vino para el Mercado Común.

Para meter sus vinos en Iberia. Un segundo.

Julia. ¡Julia!

¿Qué? Chis. ¡Mi padre!

¿Qué? Que está aquí.

¿Y? Pues que no salgas.

Tengo que ir a trabajar. ¡No salgas!

Cari, que...

No me escuchas, hijo. Sí, papá, te escucho.

Necesito una fotocopia del carné. ¿Para qué?

Porque nos van a dar un permiso provisional de caza,

que no se lo dan a nadie, que Goicoechea tiene relación

con la Guardia Civil Ya.

Había quedado en llevárselo a su despacho

de Avenida de América a las once. Para un momento.

¿Qué pinto yo en una cacería? Papá, de verdad, ¿qué hago ahí?

Pues lo mismo que yo, hijo. Relaciones.

Relaciones. El vino va de relaciones.

Hay que cosechar, tratar la uva, hacer el vino,

venderlo y tener relaciones, coño.

Pero a mí no me gusta matar animales, ¿lo entiendes?

Ni a mí tampoco, pero los comemos. Pero no los mato por placer.

Yo no voy a matar nada, hijo, que no es importante cazar.

Que allí no vamos a cazar. Tú disparas para otro lado.

Papá. ¿Qué?

Por una vez, ¿te importaría ir a ti solo?

Vaya, hombre. ¿En qué habíamos quedado?

En que los dos juntos a todo, ¿no? Sí, ya lo sé.

Oye, ¿esta chica no está gastando mucha agua?

¿A ti qué más te da? Lo pago yo, ¿no?

No, ya, lo que pasa que...

Necesito entrar, hijo, que es que tengo el estómago revuelto.

Parece que me ha oído. Papá, de verdad...

Escúchame, dame a mí el carné, que...

Que no te puedo dar... Ay, Antonio, perdón, perdón.

Es que voy muy tarde. Pasa, anda, pasa, papá.

Papá. Lo siento, lo siento, lo siento.

Vamos a ver, ¿qué hace Julia aquí? Porque esta es Julia, ¿no?

Sí, sí, claro. Joder.

Tenemos un juicio contra su padre, hijo.

Ya lo sé, papá. ¿Salimos de un juicio

y nos metemos en otro?

Las cosas han salido así. Qué te voy a decir.

¿Esto qué es, un pimpám...? No, no es un pimpám.

No. ¿Es más que un pimpán? Sí, papá, sí, es más.

¡Joder, qué difícil, hijo! ¡Joder, qué difícil!

(RADIO) Y hoy tenemos a Rafaela Aparicio,

una actriz a quien todos queremos que lleva ya muchos años

sobre los escenarios. Y ahí continúa, ahí sigue.

Ha trabajado todo el verano...

No me tenías que haber dado tantos mojitos.

¿Yo? Pero, bueno... Si es que estaban muy buenos.

A María le he dicho que me espere en el colegio,

que voy a ir a buscarla. Ah, sí.

Y luego, directas para casa.

Donde mejor está ahora mismo es en casa.

Pues sí, la pobre está muy revuelta.

Es que lo ha vivido todo muy de cerca.

Yo creo que esta mañana tenía hasta unas décimas,

pero no ha dejado que le ponga el termómetro.

Ya, es que es muy cabezona.

(Timbre)

Mira, ahí están.

Bueno, que sea lo que Dios quiera. Ni una palabra, ¿eh?

No empecemos.

Estaría bueno.

Bueno. Pasen, por favor. Buenos días, señora.

Buenos días.

Buenos días. Buenos días.

Bueno, pues ya he visto que han tomado café.

Sí, ya hemos desayunado.

-Lo que vamos a necesitar es un cuarto

para dejar nuestras cosas y cambiarnos.

Claro que sí, ahora mismo.

¿Se supo al final quién les había denunciado?

No... Un vecino.

Pero lo importante es que ya tenemos licencia,

así que estamos muy contentas. Sí, sí, vamos.

Yo estoy que doy botes de contenta.

No se preocupe, señora, que le vamos a dejar la casa como nueva.

Les acompaño, pasen.

A ver, pueden dejar sus cosas aquí. Pues gracias.

-Muchas gracias.

Haremos jornadas de nueve y media a siete.

Así que a partir de mañana tendrán que comer en la cocina,

si no le importa. No pasa nada, nos arreglaremos.

Pues entonces apañado.

Si empiezan por las ventanas de los dormitorios,

dejamos el salón para lo último. Como usted diga.

Bueno, pues nada. Si necesitan algo...

Perdón...

Es que me he dejado los zapatos.

¿Me los puede pasar? ¿Cuáles, estos?

No, los del tacón más bajo, esos.

¿Estos de aquí? Sí, vale. Sí, sí, gracias.

Que no sale. No sale. -Ya saldrá.

-Es que llevamos... Mira, más de media hora llevamos aquí.

-Pili, tú te tenías que haber quedado en la cama descansando,

que ya habría venido yo por él. -Que se lo tengo que contar yo.

Que no quiero que se entere por ahí, ¿entiendes?

-Pili, lo que tienes que hacer después de lo que has pasado

es pensar en ti y solamente en ti.

-Yo tengo que saber si estoy sola si cuento con él, si él no quiere...

Oye, Ramón, ¿tengo el ojo muy mal?

-Estás guapísima.

-Gracias.

¿Y el barrio, lo que han dicho de él? Que le han...

Vamos, que le han insultado, que le han dicho de todo...

A ver si tienen la decencia de pedirle perdón. Me gustaría verlo.

-¡Ya sale!

-Hola.

¿Qué te ha pasado?

¿Qué te ha pasado?

Paca, ponme un cortado, anda.

Hola, tío. Hola.

¿Qué ocurre?

Pues Antonio, que... No sé, los vecinos están nerviosos.

¿Tú no viste nada? No, yo no.

¿Ni tampoco oíste nada? Pues no. Lo hubiera dicho.

Si es que parece ser que lo que le hicieron

ella piensa que fue dentro de una furgoneta.

Pero aunque haya declarado esto, tampoco llegó a ver la furgoneta.

Pero ¿cómo la va a ver con una bolsa encima de la cabeza?

Bueno... Sigue aquí.

Ese hombre no ha salido del barrio, sigue entre nosotros.

-Pero ¿y tú por qué lo sabes?

-Llevo veinte años con el tarot y es la primera vez,

la primera vez, mira lo que te digo, la primera...

-¿La primera vez que qué?

-Que me sale todo el rato la misma carta en las tiradas que hago.

Me he pasado toda la mañana echando las cartas

y siempre la misma. Ésta.

-¿El diablo? -Sí.

-El diablo. -Antonio, corta tú.

No. No, yo no.

Eres el más indicado porque eres el que menos cree en estas cosas.

Venga. Corta.

A ver. Cortas y pones tres cartas.

Corto. Sí. Y pones tres cartas.

Muy bien.

Tres.

Joder. Me cago en la leche. Ahí lo tienes. Ahí lo tienes.

¿Sabéis qué significa? No.

Ira, violencia, miedo, adicción...

¿Tú estás segura, coño? Decís unas cosas...

Es así, Antonio, es así.

Paca, ¿me pones el cortado o qué?

Cruz.

¿Se lo pones tú?

-Claro que sí.

Largo de café y corto de leche, ¿no, Don Antonio?

Eso es. Marchando.

Cruz, aquí todos nos hemos equivocado mucho contigo, hijo.

Te hemos creído culpable sin pruebas fehacientes.

Todos nos hemos equivocado, y mucho.

Bueno, algunos más que otros.

Gracias.

Yo...

Estoy muy avergonzada.

Tendría que haberme asegurado antes de haberte acusado.

Me sabe muy mal.

-Yo fui muy bestia contigo y te pido perdón públicamente.

-Te pedimos perdón los dos.

-Gracias.

Si Jehova perdonó a David por sus terribles pecados

y a Manasés, también,

¿cómo no os voy a perdonar yo?

Al fin y al cabo, los tres somos víctimas

del mismo hijo de puta, ¿no? Pues ya está.

-¡Pues ya está, pues una ronda para todos, que paga la casa!

-¡No! ¡Pago yo! -Bueno, pues mucho mejor.

-Pues dos tintorros aquí. -Sí.

-Ponme un coñac, cariño. -Marchando, cariño.

-Antonio, ¿qué vamos a hacer? ¿Cómo protegemos a nuestras mujeres?

Pues no lo sé. Yo tengo tres en casa.

Bueno, igual la abuela está fuera de peligro.

¿Qué va a estar la abuela fuera de peligro?

El estrangulador de Boston... Yo vi la película, de Tony Curtis.

¿Lo viste? Bueno, pues mató y violó a una anciana de 85 años.

¿Te acuerdas? Sí, sí, sí.

¿Cómo puede llegar la mente de una persona a estar tan enferma?

Pues no lo sé.

Yo mañana tengo que salir de Madrid y no me quedo tranquilo

dejando en casa a las tres gracias.

Ponme a mí también un vino, Paca. Pues tome este mismo.

Pero, bueno, ¿qué haces aquí?

¿No te hemos dicho que no vuelvas sola del colegio?

Mamá, he devuelto un par de veces. Me encuentro un poco mal.

Ah. Vaya. Será posible...

Ahora te pongo el termómetro.

Venga, vete a tu habitación y coge el pijama.

Menudo ruido.

Oiga, por favor, venga, un poquito menos de ruido.

¡Uy, perdone!

-Hola. -Hola.

-Este es tu cuarto, ¿no? -Sí.

-Me lo he imagino por los pósteres, están muy chulos.

Perdona el lío que estamos montando, pero es que tenemos que trabajar.

-Claro.

-¿Necesitas que te ayude en alguna cosa?

-¿Me podría pasar el pijama que está debajo de la almohada?

-Sí, claro.

Qué chulo, un pijamita con pajaritos a rayas.

Mire...

Yo...

Lo siento en el alma, de verdad, pero no es buen día para empezar.

¿Y eso? Bueno, la niña no se encuentra bien.

No es serio, señora. Esto va a ser el cuento de nunca acabar.

Si tiene razón, pero no hemos dormido muy bien.

Ayer pasó una cosa terrible en el barrio.

Sí, nos hemos enterado. -Nos lo han dicho en el bar.

¿Les perjudicaría demasiado si lo retrasamos un día?

Perdemos una jornada, señora. Sí, lo entiendo, pero...

Tenemos la chapucilla de la señora de Chamartín,

que le corría prisa. -Chamartín está a tomar...

Vamos, muy lejos, y encima hay que ir a por el plato de ducha.

-Pues vamos a por él, la nave la tenemos aquí al lado.

Y además esta señora trabaja en casa, seguro que está.

¿Puedo hacer una llamada? Claro que sí.

El teléfono está en el comedor.

Anda, vete a mi cuarto.

¿Ves como todo tiene arreglo en esta vida?

-¡Hay que joderse, hay que joderse!

-Vamos. -Anda, tira.

-¡Gonzalo! Ven aquí. Ven, aquí, hombre, ven aquí.

Vamos a ver.

Anoche llegaste a las tantas otra vez.

Y me mangaste seis botellines, que no soy tonto.

Venga. Huélete la cazadora.

Que te huelas la cazadora, venga, que anoche yo te la olí.

¿Qué, a qué huele?

¿A qué huele?

A tabaco. ¿Eh? Claro.

Venga, fuma.

Venga, fuma, ¿no quieres fumar? ¡Fuma, venga!

Pero ¿qué quieres, hacer la misma carrera que tu padre?

¿Ser un desgraciado, acabar en el trullo como él?

Mira, Gonzalito, eres mi nieto, lo único que me queda.

(Claxon)

Eres muy buena persona, sé que eres una buena persona

y que puedes enderezar tu vida aunque lo hayas pasado muy mal, ¿eh?

-Otro al que le han dado el carné en la tómbola.

-Gonzalo, ¿me escuchas?

¡Gonzalo! Oye... Gonzalo...

Pero ¿adónde vas, Gonzalo?

¿Dónde vas?

Se ha quedado dormida. Ah, se ha dormido.

¿Tiene fiebre? Qué va, no tiene fiebre.

Está revuelta, con todo lo que ha pasado.

Joder, no me extraña.

No voy a ir a lo de la cacería, Merche.

Como está el barrio, yo no me quedo tranquilo, o sea, que no voy.

¿Y vas a poder cerrar lo de Iberia sin ir a la cacería?

Pues no, seguramente no, Merche, pero...

Coño, lo primero es lo primero.

¿Cojo a mi madre y a la niña y nos vamos a Sagrillas

hasta que pase todo esto? ¿Y esa pierde el colegio?

Bueno, hablo con la directora y que me ponga deberes y ya está.

Hombre, si le pone deberes...

Pero si tardan mucho en coger a este cerdo,

tampoco vais a estar en Sagrillas toda la vida.

Es que también esto de las obras es un calvario con mi madre.

Y yo estoy preocupada con la niña yendo y viniendo del instituto.

No sé. ¿Qué piensas, irte mañana?

Pues sí, cuando tú te vayas a eso de la cacería,

pues preparo a los albañiles, dejamos todo listo y nos vamos.

Escúchame una cosa. Yo termino la cacería, vengo y me quedo.

Así tampoco se quedan estos solos aquí en la casa.

No, desde luego. Tú cuidas del castillo.

Joder. Es que... Es que... Es que...

Será posible... Bueno, hay que estar tranquilos.

De todas formas, tú vienes antes del juicio.

Hombre, qué remedio.

La niña, tú y yo, mañana nos vamos a Sagrillas, madre.

Hasta que se pase todo esto. Me parece muy bien, hija.

Claro que sí. Por cierto, Merche...

¿Qué? No te lo he dicho...

¿El qué?

El listo de tu hijo, Carlos, que es muy listo,

anda medio liado con la hija de Maurín.

¿Con Julia? Lo que oyes.

¿Y va en serio? Joder, que si va en serio.

Yo esta mañana casi les pillo saliendo de la cama. No te digo más.

Pero ¿qué dices, Antonio? Pues eso mismo.

Comprendo que Carlos está en la edad pero, vamos, es que no para, ¿eh?

Julia siempre le ha gustado mucho. Sí, y muchas le han gustado mucho.

Y a Inés, no digamos. Y si es Toni, lo mismo.

Y la chica ya apunta maneras también.

Bueno, es que son otros tiempos, Herminia.

Si usted fuera joven, tendría muchos novios.

No, hijo, no, yo con uno tuve bastante. Y de sobra.

¿Y qué vamos a hacer?

¿Con eso? Pues no tengo ni idea de qué vamos a hacer.

Si la cosa va en serio, es que vamos a ser casi familia.

Joder, ya lo he pensado, Merche. Aunque familia somos casi,

porque él es medio hermano de mi medio hermano, o sea que...

No tiene ni pizca de gracia.

Tienes que hablar con Carlos, de verdad, mañana mismo.

Eso había pensado, pero ¿qué hago? ¿Le echo una bronca o se lo explico?

Hombre, habla con él y dile lo que pasa.

Que no puede ser, que no tiene conciencia.

Ale, me voy al súper. Bueno, pues tráete lejía.

Y amoníaco. Sí.

Ya sabes que allí, en el pueblo,

en la tienda de Esther hay muy pocas cosas.

Un poquito de azúcar y de café.

Oye, Mercedes, ¿tú te has fijado en el albañil,

el más joven, el que es así, rubio?

¿El de los ojos saltones? Sí. Lleva un diente de oro.

No me había fijado. Sí, lo lleva.

Y no sé, a mí me ha venido a la cabeza...

Madre, que hay que tener mucho cuidado.

Que ya se cargó con la culpa a un inocente.

El novio de Pili.

Venga.

Ligerito, que el mayor tiene partido.

Oye, ¿tú sabes que a la rubia ésa me la apretaba yo pero bien?

-Muy alta, macho, y encima te mira desde arriba.

A mí es que me jode esta tía.

Normal, si son altas, jodido. Ponte una banqueta.

-Tira a por el plato de ducha.

¡Eh!

¿Dónde vas?

¡Te he visto!

-¿Qué pasa, tío?

-Nada, nada, vamos dentro.

-Venga, tira, que nos queda mucho curro.

¡Chico! ¡Ten cuidado con ese trasto, que te vas a hacer daño!

¿María? María está mala.

Que no puedes subir a verla, hombre.

Quita, ya puedo yo, no seas tonto. Si estoy acostumbrada, de verdad.

Gonzalo, tú pasas de tu abuelo, ¿eh?

A tu aire. ¡Dame ese cacharro!

Como no te portes bien, te vuelvo a meter en el centro de menores.

¡Vete a trabajar! Si no quieres estudiar,

por lo menos haz algo, venga, vete. Anda, vete. Si solo quería ayudar.

Venga. Ya... Mira, no es mal chico, ¿sabes?

Pero tiene que estudiar. Ya...

Mira, se pasó 36 horas

en medio de un descampado encerrado en un coche.

Le dejaron allí sus padres.

Se fueron a pillar heroína. Vaya por Dios.

Y les detuvieron.

Y allí se quedó el niño, gritando.

Se quedó mudo de tanto pedir socorro.

Terrible, ¿verdad?

Lo sien... No lo sabía. Ya, pues quería contártelo.

Si necesitas cualquier cosa, ya sabes.

Nada, mujer. Nos tienes para lo que quieras.

Gracias. Hasta luego.

¿Se lo has dicho? Sí, ¿qué pasa?

¿A tu padre?

Sí, a mi padre y a mi madre, a los dos.

¿Por qué? Pero ¿cómo que por qué?

¿Te parece mal?

Pues sí, y además me parece precipitado.

A ver, Carlos, que les dicho que estamos saliendo.

No te pongas a la defensiva. No me pongo.

Sí, te pones, como todos los tíos. Eh, que yo no soy todos los tíos.

Tú eres muy tío, Carlos. ¿Eso ha sido un piropo?

No, es un hecho.

Yo digo que si vamos a tomar una decisión así,

como decírselo a nuestros padres, podíamos hablarlo, consensuarlo.

Tu padre nos ha visto, se lo va a contar a tu madre.

No sé, mejor ir de cara, digo yo.

No hables de tu padre como si fuese como el mío.

¿Tu padre es un santo y el mío es el demonio en persona?

El tuyo tiene muy mala hostia. ¿Y el tuyo no la tiene?

¡Joder, parecemos un matrimonio!

Pues mira, yo no quiero ser un matrimonio.

Yo tampoco.

Pues ya está, Carlos, vamos a divertirnos.

¿Qué más da lo que digan tus padres, mis padres?

Tienes toda la razón.

Que se lo tomen como quieran. Somos dueños de nuestras vidas.

¿Sabes qué? ¿Qué?

Que ya soy conductor.

¡Lo sabía!

Pues vamos a celebrarlo. ¿Cómo?

Pues, para empezar, tengo champán en la nevera.

¿Para empezar?

¿Qué le estarían haciendo?

-Intentaban que no se les muriera, hijo.

-Ay, por favor, Ramón, cariño, que estamos cenando.

-Yo no sé quién le ha podido hacer esas fotos.

-Pues dicen que su yerno.

-¡El traidor!

-Pili, que te quería decir que esta noche, si quieres,

te quedas a dormir en mi casa.

Las niñas ni siquiera van a estar, que están en casa de una amiguita.

-No hace falta, se queda conmigo. -No, que me quedo en mi casa.

-¿No tienes miedo, Pili?

-Miedo no, la verdad, lo que tengo es un poco de...

Pues rabia. -Ya.

-Además, un hijo de puta no va a decidir

dónde duermo o dónde dejo de dormir. Eso está claro.

Y bueno, sois vosotras las que corréis más riesgo

porque yo, al fin y al cabo, pues a mí ya...

Vamos, que a mí ya me ha... -Esta noche Pili duerme conmigo.

-¿Sí? -Sí.

Bueno, esta noche y todas las noches. Si tú quieres, claro.

-¿Y tu madre?

-Mi madre va a dormir sola porque tiene piso y está muy gorda.

Y además... Que sí, que sí. Además, tiene un perro que la cuida.

Pili, yo no te voy a dejar sola.

Nunca más.

Buenas noches. Buenas noches.

-Buenas noches, Antonio. -Hola, tío.

-Gracias. Vengo a por las llaves, Ramón.

¿Ya las tienes? Las tengo.

¿Qué coche me has conseguido?

Pues un Mercedes Benz 280 automático, deportivo,

dos puertas, dos asientos, doble capota.

Cojonudo. Perdona, Casandra.

No, yo he vivido en un mundo de hombres.

No pasa nada. Estoy acostumbrada.

-No entiendo por qué quieres cambiar. Tu coche está estupendamente.

Mañana tengo que ir a una cacería con gente muy importante.

Y no puedo ir con un coche que parece un anuncio,

como dice Merche. Además, ella lo necesita y entonces...

Toma, el Mercedes rojo que está aparcado frente al chino.

¿Rojo? Me has salvado la vida, Ramón.

Anda, sigue cenando.

¿Qué estás, a régimen, que tomas verduritas?

Todas las noches, Antonio. ¿Sí? (RÍE)

Mira, así está de guapo.

-Tío, ¿ha decidido ya lo que va a hacer con lo de la pirámide?

Pues es que no veo el negocio claro, Paca.

Ah, ¿no? No.

Si hemos invertido medio barrio. ¿Es legal o no es legal?

Hombre, si lo estoy haciendo yo, la duda ofende.

-Antonio, guíate por tu intuición. No te dejes enredar.

-¿Enredar?

-Salen malas cartas, Paquita.

-Pero si es que a ti nunca te salen buenas, Casandra.

¿Tú has invertido? ¡Yo no!

-¿Cómo que no?

-¿Tú has invertido?

-Diez mil pesetas. -Anda, cincuenta mil.

-Bueno, bueno, bueno.

-Casandra... -Hasta luego.

-Desde luego... ¿Para qué se lo dices, Paquita?

-Lo siento. Pero vamos, que te estás dejando dominar.

-Pues si me estoy dejando dominar es porque me gusta, ¿vale?

Pues ya está.

¡Paca, joder!

Ay, tío, que se me ha escapado. Ay, Dios...

Bueno, lo que le decía,

que cuanto antes se suba usted a la pirámide, más va a cobrar.

Yo estoy cobrando intereses de ladrillos,

del primero, al menos, y Nieves también.

¿A que sí, a que estamos cobrando? -Sí.

¿Cuánto estáis cobrando, Nieves? Pues 500 pesetas.

-Hemos cobrado 500. ¿Y cuánto habéis invertido?

Yo, nada. -Yo, diez mil.

Ya. ¿Y tú? Bueno, pues yo mis ahorros, tío.

¿Todos tus ahorros? ¿Cómo eres tan insensata?

Vamos a ver, Paca, que yo vendo ocho botellas de Cruz de Sagrillas

y gano 500 pesetas y no me arriesgo, por Dios.

No me cuentes cuentos, mujer. Hombre, tú que tienes.

-La verdad es que no lo entiendo.

Mi tío, con el olfato que tiene para los negocios,

le pasa el negocio de su vida por delante y no lo ve.

-Ya. -No lo ve.

Me llevo esto. -Oye, Paquita.

¿Dormimos juntas?

-¿Cómo? -Que si dormimos juntas.

Es que estoy muerta de miedo, la verdad.

-Venga, vamos a tomar otra, hombre. -Sí.

-Buenas. -Buenas.

-Muy buenas. ¿Qué va a ser?

-¿Dos tintos? -Venga va. Niño, saca el tinto.

Ponle dos tintos aquí a los señores.

¡Venga! Pero ¿qué te pasa?

Que los señores quieren dos tintos. Venga, hombre.

Es que esta juventud... Están todos en la luna.

-Es que viven muy bien.

-Sí, mejor que en mi época. Eso seguro.

-¿No me vas a poner unas aceitunas?

-Anda, ve a tirar la basura. Anda, ve.

-Tengo estas.

-No habla mucho, ¿no? -Es mudo.

-Mejor.

-¿Perdón? -No, que estoy diciendo

que es uno de los mejores tintos que hemos probado, ¿verdad?

-Bueno, no está mal. Tampoco está para tirar cohetes.

-Ya, claro, claro.

¿Y cuánto lleváis saliendo?

Poco, poco, no mucho. Ya, y ya va en serio.

No lo sé. No sé si va en serio o no.

Bueno, vosotros es que tampoco pensáis mucho en esas cosas.

¿Cómo que no pensamos en esas cosas? No.

Pues claro que sí.

Los mayores habláis como si nunca hubierais sido jóvenes.

Bueno, es que en mi generación fuimos jóvenes muy poco tiempo.

O sea, que tú crees que esta muchacha

va a declarar en contra de su padre.

Papá, no empieces, por favor.

Julia hará lo que ella quiera y yo no la voy a presionar.

Pero...

Pero sí, si me preguntas mi opinión, creo que declarará.

Pues yo creo que no, porque este es un juicio en el que tus padres

quieren meter en la cárcel al suyo.

¿Tú te das cuenta de lo difícil que es eso?

Me doy cuenta de lo difícil que es lo vuestro.

Lo nuestro no es nada difícil.

A los dos nos gusta estar juntos y nos gustamos, ya está.

¿Y Mauro lo sabe?

Comieron ayer y se lo ha contado.

¿Y qué?

Se ha echado a reír, eso me ha dicho.

Casi se ahoga del ataque de risa.

Pero ¿ves tú cómo este es un psicópata?

Psicópata. Papá, habla claro.

Tú quieres que lo deje con Julia.

No. No, qué va, qué va, qué va. No, ni hablar.

No, Dios me libre.

Si eso lo entiendo, lo entiendo perfectamente.

Si nos ha pasado a todos.

Mira, triste está el perro cuando la perra le falta,

pero más triste está el perro cuando la perra es más alta.

Nos enamoramos como tontos

y creemos que el amor va a durar y lo arregla todo,

y eso no es así. ¿No es así?

No es así. El amor no dura para siempre.

Eso no es así. ¿Y mamá y tú?

¿Quieres conducir y te lo explico? Pues no, no.

Prefiero que me lo expliques.

No me jodas.

Grupo salvaje.

Buenos días.

Buenos días. ¿Qué hay? Muy buenos días.

Buenos días. Son ustedes los que no traen equipo, ¿verdad?

Sí, señor. Muy bien.

Los Alcántara. Exacto, el padre y el hijo.

Soy el Capitán. Muy bien.

Trabajo para la propiedad y llevo el mando de la batida.

¿Es tu primera cacería? Sí, señor.

Pero sabes disparar, al menos.

Me enseñaron en la mili, no se me daba mal.

Tiene muy buena puntería, sobre todo para las tordas.

Pero hoy no venimos a tordas, ¿verdad?

Pues tengo dos buenas escopetas para ustedes ahí, en el cortijillo.

¿Eso está muy cerca? Por ese camino, a kilómetro y medio.

Ahí tengo un secretario para que les lleve.

Muy bien. ¿Ha venido ya el señor Goicoechea?

Pues debe de estar al llegar.

Faltaban ustedes y dos más: Somoza y Valcárcel.

¿Cómo que Valcárcel? ¿Mauro Valcárcel?

Sí.

¡No me joda que está aquí Mauro Valcárcel!

¿Algún problema?

A ver, dígale al señor Goicoechea

que ha surgido un imprevisto y nos hemos ido.

Espera, no nos vamos. Que sí.

Que sí, Carlos, que sí.

¿Qué es lo que pasa cuando no quieres que una cosa pase?

Que sucede, hijo, que sucede. Y entonces...

¿Qué tal? No me jodas.

Pues nada, tú saliendo con la hija de Maurín

y él armado hasta los dientes. Más completo, imposible.

Sonríe, sonríe.

Y tú, que si no, esto va a terminar como el rosario de la aurora.

Hombre, Antonio. ¿Cómo vosotros por aquí?

Muy buenas, Mauro.

Pues nada, que nos han invitado... Ah.

¿Y tú? Lo mismo.

Los Alcántara. -¡Los famosos Alcántara!

Mucho gusto. Gervasio Somoza.

Ah, Somoza, de las bodegas Somoza. Exacto.

Este es mi hijo Carlos. Trabaja conmigo en la bodega.

Pues ya lo siento. ¿Cómo dice?

Yo tuve a mi padre de jefe 15 años y es un coñazo.

-¿Qué tal, chaval? Creo que te ves mucho con Julia.

¡Coño, no fastidies! ¿Sí? Yo no lo sabía, ¿eh?

Pues ya lo sabes.

Quién nos lo iba a decir, ¿eh, Antonio?

La vida es una tómbola. Ya lo decía Marisol.

¿Qué, Alcántara? Un día tendremos que quedar y hablar de negocios.

Pues sí, sí.

¿Arroz hervido para desayunar?

Hija, es que estás mal de la barriga.

Si es que es asqueroso. Bueno, pero te va a sentar bien.

Anda cómetelo. ¿Has metido los libros en la mochila?

Sí. ¿Y has hecho la bolsa?

Bueno, pues hala, nos vamos ya. Hija mía, yo estoy desorientada.

No sé cuántos días vamos a estar fuera.

Pues dos semanas como mucho. ¿Y si no le pillan en dos semanas?

¿Le has preguntado a Miguel qué tiempo hace en Sagrillas?

Como siempre, madre.

Bueno por el día y luego, por la noche, hiela.

Ya está todo. Voy bajando las cosas. Venga, come.

(Silbido)

Tu bocadillo te lo voy a hacer de jamón dulce.

¿Adónde vas ahora, hija?

¿Qué?

¡Que no puedo! ¡Que no puedo bajar!

Voy a estar unos días sin ir al colegio.

Me voy a Sagrillas.

¡Que no puedo bajar!

¡Que no puedo bajar!

-Bien, señores, vamos a cazar perdiz al salto

pero lo vamos a hacer de una manera muy original.

Nos vamos a dividir en dos grupos.

El primero va a ir batiendo y empujando la caza

y el segundo grupo se va a apostar justo delante.

Va a ser una mezcla entre caza al salto y ojeo

y vamos a ver qué tal sale.

Bien, a partir de aquí va a ser el grupo primero

y va a ir al puesto.

Y a partir de aquí, vamos a ir campo a través y batiendo.

Perdone un momento, ¿el grupo segundo empieza aquí?

Es que mi hijo y yo queríamos ir juntos.

Pero Antonio, ahora vamos todos juntos, somos un equipo

Ya, hombre, pero... Vas con Goicoechea, no pasa nada.

Que no, que está muy bien, pero... Ya está, papá.

Nada.

¡Mingarro, acompaña al grupo a las pantallas!

Vamos.

-El otro día me comentó José Ignacio

que fuiste subdirector general en Agricultura.

Así fue, en Agricultura, sí. Yo lo fui de Turismo, con Fraga.

Seguimos siendo buenos amigos.

-No sabes Ricardo cómo lo imita, es que te partes de risa.

¡Hala, házselo!

-¡Se puede ser galleguista sin ser nacionalista!

Y a los que quieren romper España, España no se parte,

porque el que parte y reparte se lleva la mejor parte.

-Es un monstruo. Y Carrillo lo borda. -¡Anda, déjame!

-Que sí, hombre. Que luego te lo haga, Antonio.

¡No sabes cómo hace a Carrillo!

¿A Carrillo lo imitas con el cigarro?

¿Eh? Sí.

Hombre, Gonzalo, qué madrugador.

¿Qué pasa, no vas al colegio?

¿Eh?

Oye, no te entretengas, que tenemos mucha prisa.

¡Si es que no sé qué quiere! ¿Qué es lo que quieres?

¿Qué? Mira, ahí están los albañiles.

Mira.

¿Dónde vas? ¿Y este dónde va?

¡No lo sé!

No habréis hecho alguna barrabasada. No.

¿No? Bueno.

¡Qué bien que hayan llegado tan pronto!

A quien madruga Dios le ayuda. Eso digo yo.

Buenos días. Buenos días.

Y esta niña tan guapa, ¿se encuentra ya mejor?

-Sí, gracias.

Hoy les hago yo el café, que nos vamos.

Sube. Gracias.

Tú habrás tirado en la mili o en las casitas de feria, ¿no?

Sí... Pues esto no tiene nada que ver.

Esto no es tiro de precisión.

Es tiro en movimiento.

Olvídate de eso de "apunta y tira",

porque aquí, cuando vayas a disparar, la pieza ya se te ha ido.

Aquí lo que cuenta es adelantarte,

calcular y disparar

al vacío para que la pieza encuentre tu disparo.

Y el encare, Carlos, esto es fundamental.

La culata en la cara, nada de bajar la cara a la culata.

¿Estamos? Estamos, muchas gracias.

No hay de qué, muchacho.

Por cierto,

eso de liarte con mi hija ¿ha sido así, de repente,

o ha sido directamente para tocarme los cojones?

Lo vuestro no es una familia, es un pelotón de exterminio.

Primero tu madre me denuncia,

luego tu padre me quita la bodega

y ahora tú, esto.

Solo os falta enviarme a la cárcel.

Tú ya sabes lo que es estar en la cárcel, ¿no?

Te puedes imaginar lo poco que duermo por las noches.

¡Joder, Carlos!

¿Tanta soberbia tienes que ni me vas a dirigir la palabra?

Quiero a Julia.

¿Tengo que pedir permiso para eso?

Si la quisieras de verdad,

evitarías que sufriera por su familia.

No voy a entrar al trapo. Aquí, no.

¿Aquí no? ¿Por qué?

¡Ah!

No te preocupes, muchacho, esta escopeta solo apunta a perdices.

-¡Silencio, por favor!

-No sé qué te habrán contado tus padres,

pero no soy un criminal.

-¡Primer ganchito, señores!

Ha sido una decisión de última hora. Sobre todo por la niña.

No estamos tranquilas con ese canalla suelto.

Será del barrio. ¿Cómo va a ser del bario?

No se arriesgaría, porque lo podrían conocer.

Los quinquis no roban en sus barrios.

Pues si no es del barrio, se lo conoce.

-Igual es que trabaja aquí.

-¡A ver si voy a ser yo! ¡O tú!

Desde luego fuerza tiene, ¿eh?

Para mí que es joven.

Pero ¿cuántas lleva ya, ocho? -Nueve.

Creo...

-A ver si va a batir el récord del violador ese de Barcelona.

El violador del Ensanche. Ese, ese.

Le condenaron por violar a 29 mujeres,

pero dicen que fueron cien.

Con 20 años, la criatura.

A ese ya le estarán dando lo suyo en el trullo. Que se joda.

Se engancha un poco. Tiene que tirar para fuera.

Mucho cuidadito con las plantas, por favor.

Si las tienen que trastear, háganlo con delicadeza.

La vecina de arriba va a venir a regarlas.

De todas formas, mi marido viene mañana.

¡Ah!

Ay, ¿lo he quemado?

¡Hijo mío! ¡No me toque, señora!

Venga, venga, que le voy... ¡Qué no me toque, señora!

Tranquilo, hijo. Voy al baño.

¿Y a éste qué le pasa hoy? ¡Jesús, qué geniazo!

Habrá dormido mal.

Últimamente dice que tiene insomnio. No sé.

¿María? ¡María!

¡Estará en su cuarto!

¡María! ¿Qué?

Recoge tus cosas, que nos vamos. ¡Vale!

¡Madre, vámonos ya!

Espera, que voy al lavabo.

¡Perdone!

(Silbido)

(Silbido)

Y azúcar, también.

Gonzalo, ¿qué quieres, qué quieres? ¿Qué haces tú con una media?

Gonzalo, ¿qué haces? ¿Vas a atracar un banco?

-(BALBUCEA) -¡A ver, Gonzalo, tranquilízate!

-(BALBUCEA)

-¡Gonzalo, Gonzalo, que tienes voz!

-¡Cucú, cucú!

¡Cucú!

(Disparos)

-¡Joder, qué mal!

El primero siempre se falla.

-¡Cucú, cucú!

(Disparo)

-¡Toma, uno a cero, nene!

-¿Qué pasa Alcántara, ni siquiera lo vas a intentar?

No, hombre, no es eso.

Estaba pensando que la última vez que cacé, fueron jabalíes.

Y estaba Franco.

Pues igual tienes suerte. De vez en cuando se dejan ver.

-¡Cucú, cucú!

-¡Esa es tuya, Antonio!

(Disparo)

-¡Muy bien, dos cero, Goico!

-¿Qué pasa con los bodegueros, me queréis pinchar o qué?

¿Eh?

¿Adónde miras, Antonio? Las perdices salen por ahí.

Ya, pero es que estoy preocupado por mi hijo.

¿Tu hijo? Pero si tu hijo es un hombre, un campeón.

Se levantó la cosecha él solo.

¿Qué sueldo le pagas?

Ten cuidado, que lo mismo le hago una oferta y te lo quito.

-¡Cucú, cucú!

(Disparo)

-¡Toma! (RÍE)

¡Empate, nenes! -¡Ya verás!

¿Dónde vas, Antonio?

-¡Antonio, que no puedes abandonar la pantalla!

-¡Ten cuidado, Antonio!

-¡Antonio, si cruzas por ahí te llevas un tiro fijo!

¡Antonio, que estás en mi coto, coño!

¡Cucú!

¡Cucú!

(Disparo)

¡Cucú, chaval!

¿Qué pasa, coño? La tenías a huevo.

Me he despistado, perdón. Ya.

Oiga, ¿y el señor que estaba a mi derecha?

¿Qué? ¿Cómo que qué? Que dónde está.

Tú a lo tuyo, chaval. Yo soy responsable.

No, no, yo a lo mío no.

Dijeron que íbamos en línea, en grupo, ¿dónde está?

Tranquilo, aquí apuntamos al cielo y no se va a escapar ningún tiro.

Bueno... Eso ya se verá.

¡Madre, vámonos ya!

¡María! ¿María?

María, ¿dónde estás?

¡María! Pero ¡por Dios! ¿Qué os pasa hoy?

¡María, vámonos! La niña ha salido hace un momento.

Ah, que ha salido.

Sí. Bueno, yo la he visto salir ahora.

¿Qué le iba a decir? Que voy a bajar un momentito a la furgoneta,

porque me he dejado una herramienta. ¿Se va?

No se vaya.

¡No se preocupe, se queda mi compañero!

No se vaya, por Dios, hasta que nos vayamos nosotras.

Pero ¿por qué? Porque estoy asustada.

Pero ¿asustada de qué, mujer?

De nosotros, seguramente.

Por Dios, no se preocupe, señora. Que somos gente seria, de verdad.

Pregunte a quien quiera, llevamos más de diez años trabajando juntos.

-¿Qué le ha dicho la niña? ¿Por qué me pregunta por la niña?

Le ha dicho que tengo una herida en el brazo, ¿verdad?

Dice que ha salido. Sí, sí, ha salido.

¡María! ¡Andrea! ¿Has visto a María? No, no la he visto.

¡Paquita, Paquita! ¿Has visto a mi hija?

¿Qué? ¡Que si has visto a María!

¡No, tía! ¿Qué pasa?

Si la ves, que se meta en el Bistro y no se mueva. ¿Me oyes?

Claro que sí, tía. ¿Qué está pasando?

¡Tía, por Dios! ¡Paquita, llama a la policía!

¿Qué? ¡Que llames a la policía!

¿Que llame a la policía? Sí, venga, corre.

Voy. Voy, voy, voy.

-Oye, que yo no puedo seguir aquí. ¡Mi madre me está buscando!

-(BALBUCEA) Aquí.

-Aquí, sí, ¿qué pasa?

¿Otra vez estás con la media?

-(BALBUCEA) Pili.

-¿Qué le pasa? ¿Qué le pasa a Pili?

¿Qué buscas?

¿Qué es eso? ¿Qué es eso? ¡Un zapato!

¿Es de Pili?

-Pero ¿tú qué hostias estás haciendo?

¿Eh?

-¿Le hicieron eso aquí? ¿Y cómo lo sabes?

Ah, ¿que lo viste?

¿Y quién se lo hizo?

El del pelo...

-(BALBUCEA) Rubio... -¿El del pelo rubio?

-(BALBUCEA) Rubio. -¿Sí?

¡Por Dios, María!

Mercedes, hija, no sé por qué no me estáis esperando con paciencia,

porque siempre os espero yo a vosotros.

Me voy a poner el abrigo porque en el pueblo hará fresquito.

Es un momento nada más, hija, por Dios.

¡Qué barbaridad! Ay...

(Portazo)

¡Mercedes! ¡Mercedes!

¡Este hombre se ha desmayado!

¡Tiene sangre en la frente, Mercedes!

¡Tía, que ya he llamado! ¡Tía!

¿Tía?

-¡Eh! ¿Tú vienes de casa de mi tía? -¡Déjame en paz!

-¡Oye! ¿Dónde vas?

¡Suelta!

¡No!

¡Socorro, socorro! ¡Socorro!

¡Socorro! María... ¡María!

¡Mercedes! ¡Ten cuidado!

¡Oye, para! ¡Paquita!

¡Oye!

¡Oye! ¡Paquita!

¡Oye! -¡Ahora, corre, vamos!

¡Hija, por Dios!

(Sirenas policía)

¡Mierda!

-¡Alto! ¡Al suelo!

-¡Al suelo! -¡Al suelo!

-¡Al suelo! Al suelo.

-¡Al suelo! -¡Al suelo!

Al suelo.

-Al suelo. Quieto. Quieto.

Al suelo. -Quieto ahí.

-Quieto.

-Venga, estas son para mí.

(Disparos)

¡Ah! Mierda, otra fallada.

-Mira, mira, mira aquí abajo. Goico, ¡mira aquella!

(Disparo)

¡Toma! ¡Las dos han caído, Goico!

(RÍE) ¡Dame, dame!

-¡Trae, allí, venga! -¿Qué te ha parecido?

¡Trae, ven! Ven aquí, dámela, dámela. Dámela, bonita. Vámonos, vámonos.

(Disparo)

-Me vas ganando por poco.

¡Voy!

(Disparos)

¡Toma!

(Disparos)

(Disparo)

-Si andas buscándome, estoy aquí.

Estoy buscando a mi hijo. Está bien, no te preocupes.

Sí que me preocupo, Mauro, me preocupo.

No le va a pasar nada, ¿por quién me tomas?

Pues por alguien que amenaza a mi familia.

En legítima defensa, Antonio.

¿Y tú qué haces por aquí?

Esta no es tu zona, ¿o también es tu zona?

Estoy buscando tu sentido común, Antonio.

¡Joder! Eso tiene gracia.

A mí no me hace ni puñetera gracia.

(Disparo)

(Disparo)

Mauro, yo no perdí los papeles esa noche.

A ver si te enteras.

Fue Mercedes quien los perdió al denunciarme.

Bueno, estabas abusando de Luisa, que es su prima.

¡No estaba abusando!

Había bebido y estaba pesado, pero hasta ahí.

¿Tú sabes que le dio muchas vueltas

antes de presentar la denuncia o no lo sabes?

(Disparo)

De hombre a hombre, Antonio.

A ti te gustan las mujeres igual que a mí.

(Disparo)

¿De verdad tú crees que fue tan grave lo que hice?

No lo sé, no estaba allí.

¿Era necesario destrozarme la vida?

Tu vida ya estaba destrozada, no digas gilipolleces.

Tu mujer me odia.

Lo tuyo con Irene estaba mal, Mauro,

y de eso no tiene la culpa ni mi mujer ni yo.

(Disparos)

Antonio, no puedo ir a la cárcel.

Eso está en manos de un juez.

No, está en manos de Mercedes.

¡Por favor! Dile que baje del burro.

Que no puedo, Mauro.

Que quisiste quemar la bodega con ella dentro.

No tienes ni idea del miedo que pasamos esa noche.

Tú no te veías. Antonio, me quedo sin futuro.

Somoza no me va a querer como socio si voy a la cárcel.

Que Somoza no te quiere de socio, Mauro, a ver si te enteras, joder.

Somoza no quiere a nadie. Ni a ti, ni a mí, ni a nadie.

Somoza lo quiere todo, por eso es Somoza.

¡Papá! Papá, ¿qué haces aquí?

¿Dónde estabas? ¿Todo bien?

Sí, sí, estamos aquí charlando.

(Disparo)

Esto no es un bar. Aquí pegan tiros. ¿Qué coño hacéis aquí hablando?

¡Quieto, Carlos, no te muevas! ¿Qué haces, Mauro!

¿Qué haces?

Quieto. Mauro, que te... Quita, hijo.

Que te reviento la cabeza, Mauro.

¡Aparta!

Os debía una.

Ahora estamos en paz.

¡Cabrón! ¿Qué pasa?

Nada, que es un cabrón.

Última foto, por favor. -Sí, vale.

"Poco a poco Pili fue recuperándose del terrible suceso

gracias a la ayuda y el cariño de todos.

La noticia de la detención del auténtico violador

devolvió la alegría al barrio".

Perdone, ¿es usted Paquita? -Sí.

-¿Puedo hacerle una foto?

"Durante unos días, Paquita se convirtió

en una heroína mundialmente famosa.

Muchos reporteros se acercaron al barrio.

La instantánea que uno de ellos publicó

en una revista de tirada nacional

comparó su gesta a la defensa de Zaragoza

sustituyendo el cañón de Agustina de Aragón

por su escoba".

Va, va, que tenemos que hacer la cena.

-Ay, sí, me tengo que ir a trabajar, perdonad.

Pero si necesitan más fotos, estamos ahí dentro.

-Muchas gracias.

-Yo creo que es para el "Pronto", y si hay suerte, para el "Lecturas".

-¿"Lecturas", en serio? ¿Sí?

-(TELEVISIÓN) ...que había cometido nueve agresiones sexuales

-¡Mira, el barrio! -¡Ah, sí, es verdad!

-(TELEVISIÓN) ...los vecinos no han podido ocultar

su indignación y rabia contra...

-¡Paquita, Cruz, venid! -¡Ven, ven, mira, mira!

-Éste, éste va a entrar en la cárcel

y lo van a poner mirando a Pamplona. -Menos mal, menos mal.

Madre mía, qué tranquilidad.

-(TELEVISIÓN) ...minutos antes de su detención,

se encontraba trabajando en un domicilio de San Genaro,

cuando los propietarios...

-Esto merece un brindis, señores. -¡Di que sí!

-¡Olé, olé! -¡Venga!

-Venga, servíos. Pero si es que no se le parece.

-Y por lo mal que lo has pasado, chaval.

"El llamado violador de 'Preciados'

cumplió una sentencia de 10 años de cárcel

que, aunque a muchos en el barrio pareció insuficiente,

por lo menos hizo que las mujeres de San Genaro

respiraran tranquilas y aliviadas de nuevo".

¡Y porque se pudra en la cárcel! -¡Eso!

-Qué lista eres, ¿eh?

"Mi abuela solía decir que las buenas personas

siempre tienen un ángel de la guarda alrededor.

Y en el fondo, algo de eso debe de haber,

porque son incontables las veces que, como familia,

estuvimos cerca del desastre y nos salvamos".

Ay. Ay, ay, ay.

Ha sido horrible.

Lo imagino, me cago en la leche. Y vosotras tres solas aquí, ¡joder!

Pensar que estaba metido aquí, en casa...

Vengo pensando que si llego a estar yo y le pillo,

me cago en la leche... Bueno, ya pasó. Ya.

Le reviento la cabeza, fíjate. Ya, ya. Venga.

Venga. ¿A vosotros cómo os ha ido? Nos ha ido bien, Merche.

¿Sí? Sí.

¿Has cerrado con el de Iberia? Bueno, no, no.

¿No? Estoy a puntito. Enseguida cierro.

Mira por dónde... Bueno, a ver si la bodega nos da alguna alegría.

Claro que nos dará alegrías, mujer, joder.

¿Y la cacería qué tal?

Normal, Merche, normal. Como todas las cacerías.

¿Has hablado con tu hijo? He hablado con Carlos, sí, un rato.

¿Y? Que va en serio con Julia.

Que no es ninguna tontería. ¿Tu hijo no se da cuenta?

Que ya lo sé, Merche. ¿Y cuando se entere su padre?

Cuando se entere su padre, ya verás tú, Merche.

Con lo que es su padre.

Ay...

Toma. De momento, fueron felices y comieron perdices.

Mira qué hermosas. ¿Las has matado tú?

Eso me han dicho, pero no me lo creo.

Habrá sido por caridad, para no irnos de vacío,

porque yo no he apuntado apenas y mira, las han dado de lleno.

Pues están bien gorditas. ¿Verdad? Había muchísimas.

Mira qué bonitas. ¿Te las escabecho?

Sí, escabéchamelas. ¿Tienes hambre, te preparo algo?

Tengo hambre, pero me voy a dar antes una ducha.

Hueles un poco. Huelo...

Hay bonito en salsa. ¿Bonito en salsa?

Tu bonito en salsa sabe a pollo marino, Merche.

¡Pero si es bonito! Y tú bonita.

¡Dios santo, qué mal lo he pasado!

(TELEVISIÓN) Hay una figura de mujer en un paisaje tan suyo

que ninguno de los dos podían faltar aquí.

Quizá la mujer no tuvo vocación de felicidad,

o quizá asumió la desdicha de mucha gente.

-Gonzalo. Toma, venga.

Estarás contento, ¿no?

Pero ¿por qué no? Si ha salido todo muy bien, hombre.

-Mi voz.

-Ya, ya, tu voz, eso ha sido un milagro. Sí.

-Ya, pero... Mi voz...

-Tu voz, sí. ¿Qué le pasa a tu voz?

-No me gusta. -¿Ahora no te gusta?

¡Pero, venga, qué machote eres! ¡Venga, va, hombre!

¡Pero si tienes una voz maravillosa, vas a ser un cantante genial!

Y con lo guapo que eres, te las vas a llevar a todas de calle.

Ya lo verás.

¡Venga, papagayos, que vamos a cerrar!

Vamos. Ale.

Hasta mañana.

¡Que no le gusta la voz, dice!

"Por nuestra parte, Julia y yo fuimos felices

pero no comimos perdices".

¡Hola! Hola.

¿Qué tal la cacería? Bien.

¿Me has traído una perdiz? Digamos que sí.

Mi madre las hace estofadas. ¡Están riquísimas!

Pues a ver cómo estofamos esto. ¡Pero si está viva, Carlos!

¡Te juro que he sido incapaz de matarla!

¿Se te ocurre algún nombre?

"Nunca le conté a Julia que su padre

me había salvado de una mordedura venenosa.

Tampoco le conté por qué no pude pegar ojo esa noche.

En esa etapa de mi vida me hubiera gustado

no depender de unos padres,

ni de un pasado lleno de cuentas pendientes.

Envidiaba a las pobres perdices porque no tenían memoria,

volaban libres y habían nacido de un huevo".

# Son escenas olvidadas

# repetidas tantas veces.

# No se ama a los sumisos,

# simplemente se les quiere.

# Dame un abrazo bien fuerte,

# nunca lamentes ni olvides,

# con la cabeza bien alta

# deja que guarde esa lágrima.

# Eres persona independiente,

# pero el amor es depender.

# Solamente me amarás

# si son paralelos los vaivenes.

# Cuántas las noches me absorbes para formar nuestra unión.

Cuéntame cómo pasó - T17 - Capítulo 307, 'A la caza'

28 abr 2016

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