Como tantos españoles, los Alcántara emigraron a Madrid desde su pueblo natal en la Mancha, Sagrillas, en los años 50. Sus hijos Tony, Inés, Carlitos y María nacen en la capital. Antonio, el padre, trabaja como bedel en el Ministerio de Agricultura en las mañanas y por las tardes en una imprenta.

Al inicio de la serie, Mercedes, la madre, cose pantalones por encargo en su hogar; guiada por su talento y constancia, crea su propia empresa de moda y abre una tienda en el barrio.

Este contenido no está disponible en Estados Unidos, Canadá y República de Chile por restricciones de derechos. 

Las Temporadas 1 y 2 de este contenido no están disponibles en Estados Unidos, Canadá, México, Argentina, Belice, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay, Venezuela y Brasil por restricciones de derechos. 

Temporada 1

Los Alcántara emigraron a Madrid desde su pueblo natal en la Mancha, Sagrillas, en algún momento de los años 50. Sus hijos Tony, Inés, Carlitos y María nacen en la capital. Antonio, el padre, trabaja como bedel en el Ministerio de Agricultura en las mañanas y por las tardes, practica el pluriempleo en una imprenta. Mercedes, la madre, cose pantalones por encargo en su hogar. En los años sesenta España vive una revolución económica que cambia su forma de ser. El turismo y la industrialización hacen que el nivel de vida de millones de españoles mejore sustancialmente. En 1968, los Alcántara son una familia feliz que puede comprar su primera televisión, y en las primeras vacaciones de su vida, ver el mar-todo un hito para la gente del interior.

Temporada 2

En 1969, mientras estalla el caso Matesa, la píldora ya ha llegado a España. Tras el verano, la familia Alcántara emprende nuevos proyectos. Mercedes está entusiasmada con la boutique que acaba de abrir con Nieves, en la que pasa muchas horas trabajando, con lo que deja un poco aparcadas las tareas del hogar. Por su parte, Antonio se despide apenado de su trabajo de ordenanza en el Ministerio. Aunque tiene dudas, espera ganar mucho dinero en la constructora como mano derecha de Don Pablo. Tony, que se ha preparado a conciencia la asignatura de Derecho Romano, tiene por fin que examinarse. El mismo día del examen, le llega una citación del Ministerio del Aire para hacer la mili.

Temporada 3

Comienzan los vertiginosos años setenta para la familia Alcántara, con atisbos de cambio en el horizonte. En el trabajo, aunque Antonio ya es todo un experto vendiendo pisos sobre plano, tanto él como los compradores se extrañan de que no se haya empezado a construir aún. En casa, Antonio teme perder el timón. La gota que colma el vaso de su paciencia es la proposición que un representante hace a Mercedes y a Nieves para ir a París unos días, y así estudiar de cerca la alta costura. Entretanto, Inés acude impaciente al aeropuerto a recoger a Diego, que por fin regresa de su viaje a Roma. Su carrera como actriz está progresando y Diego tiene grandes proyectos para ambos. Toni, que ya tiene más tiempo una vez terminada la instrucción en la mili, vuelve a encontrarse con una universidad muy conflictiva.

Temporada 4

Han pasado varios meses desde el hundimiento de la constructora pero Antonio no levanta cabeza. Embutido en su viejo uniforme de ordenanza, vuelve a trabajar por las mañanas en el Ministerio. Alcántara no tiene mayor aspiración que dejar pasar el tiempo hasta que un día llegue su ansiada jubilación. Su ¿tranquilidad¿ sólo es alterada por una noticia: Don Pablo está en la cárcel. Mercedes se ha pasado todo el verano cuidando a Antonio y llevando las riendas de la casa, pero está más que harta de la actitud de su marido. Al menos en la tienda, donde toda la familia ha tenido que arrimar el hombro, las cosas van bien. Inés, que dedica la mayor parte de su tiempo a ayudar en la tienda, no prospera en su carrera como actriz, sobre todo desde que dejó tirada a la compañía de teatro en Santander. Ante tan pocas expectativas, cuál

Temporada 5

Nochevieja de 1970. Toda la familia Alcántara, a excepción de Tony, está sentada a la mesa, en silencio, esperando que la televisión emita las campanadas de fin de año. Rodeado de caras largas, Carlitos intenta explicarse qué ha pasado en su casa para que en vez de reinar la alegría, ahora que están a punto de recibir el nuevo año, todos estén tristes, sin saber muy bien qué decir ni adónde mirar. El pequeño de los Alcántara recuerda todo lo que les ha sucedido a él y a los suyos en los últimos meses, desde que Antonio trabajaba en el Ministerio y Mercedes se las veía y se las deseaba para sacar adelante a la familia...

Temporada 6

Otoño de 1972. Carlitos pasea a su hermana pequeña en el cochecito mientras recuerda los tiempos en que todavía él era el benjamín de la familia. Con su estilo habitual, Carlos rememora la que fue la peor crisis matrimonial de sus padres, en aquella primavera de 1971 en la que Inés seguía viviendo en Ibiza, Tony trabajaba en una obra y Paquita acababa de llegar del pueblo.

Temporada 7

Con un trasfondo político y económico marcado por el asesinato de Carrero Blanco y la crisis económica que empezaba a acechar a los hogares españoles, los últimos meses de 1973 apuntaban próximos cambios en la vida de todos los españoles y también en el de los Alcántara. Antonio sigue trabajando en la imprenta de los Hermanos Usillos y aunque la empresa no está pasando por su momento más boyante, Antonio se siente tranquilo. Desde que Nieves tomó la decisión de irse del barrio, Mercedes lleva las riendas de Meyni con la ayuda de Pili, Valentina y por supuesto, de su madre. Aunque la situación de la tienda le preocupa, Mercedes sólo puede pensar en su examen de Graduado Escolar. Inés continúa viviendo con Pili en su pequeño piso y sigue vendiendo artesanía que ella misma hace en el "Rastro" para poder vivir.

Temporada 8

La Revolución de los Claveles en Portugal, el 25 de abril de 1974, se convertirá en el telón de fondo y en el motor de nuestra historia, trasladándonos al centro del conflicto, directamente a Lisboa de la mano de Toni Alcántara. Allí conocerá a Carmen, una fotógrafa que le ayudará a conocer los secretos este alzamiento militar. Antonio Alcántara continúa trabajando en la cooperativa de Herederos de Usillos, donde parece que por fin las cosas empiezan a funcionar. En este tiempo, Eugenio sigue trabajando en la imprenta con Antonio mientras prepara unas oposiciones y, por su parte, Inés compagina su vuelta al teatro con Meyni. Mercedes está encantada de tener a su hija otra vez cerca y disfruta viendo cómo su pequeña tienda resurge. También Herminia vuelve a vivir momentos felices al lado de Alfredo sin importarle el qué dir&aacut

Temporada 9

El primero de mayo de 1975 la familia Alcántara descubre una España con síntomas de cambio. Recién llegados de París, Antonio y Mercedes se encuentran con un panorama que anuncia un futuro cargado de nuevos retos y proyecciones. En un ambiente de reivindicaciones sociales, el Día Internacional del Trabajador marcará este devenir de los Alcántara, siempre acompañado de saltos y trompicones. Uno de los tropezones más grande será el de Antonio, que por culpa de unos panfletos se ve obligado a tomar una drástica y dolorosa decisión en la imprenta. Mientras para Carlitos, esos mismos panfletos hacen que, casi sin querer, se acerque a la Joven Guardia Roja. Ajena a todo, Mercedes busca su propio camino como mujer y como empresaria. Respaldada por la nueva ley de la mayoría de edad de la mujer casada, Mercedes se enfrenta a la crítica situación de su querida, pero

Temporada 10

Verano de 1976. Todo está listo en Sagrillas para la boda del año entre Miguel y Paquita. El encuentro de Antonio y Miguel en el pueblo será determinante para que los dos hermanos tomen la decisión de vender las tierras de su madre. Testamentos a parte, Paquita tiene un secreto que no todos conocen: se casa embarazada. Durante todo este tiempo, la sobrina de los Alcántara ha ocultado su estado a su padre porque le conoce muy bien y porque sabe que nunca aceptaría que su hija se casase "preñada".

Temporada 11

Semana Santa de 1977. La familia Alcántara decide pasar unos días en Sagrillas, y de paso cerrar con Maurín la venta de las tierras. Después de las diferencias surgidas en la pasada temporada los hermanos han llegado a un acuerdo y esta vez van al cincuenta por ciento. Cuando parece que la firma va a hacerse efectiva el sonido estrepitoso de las campanas anuncia que un grupo de jornaleros ha ocupado las tierras sin explotar; entre ellas las de Antonio y Miguel. Una vez más los hermanos ven como la venta se les escapa de las manos. Por su parte, Toni tienen que trabajar esta Semana Santa porque tiene que terminar un pedido importante a tiempo. Tanto él como Mercedes están muy preocupados porque un cliente no les quiere pagar. De momento no le han comentado nada a Antonio porque no quieren preocuparle, pero necesitan resolver el problema cuanto antes.

Temporada 12

Primavera de 1978. La familia Alcántara se ha mudado de casa, pero el barrio San Genaro permanece en sus vidas. Allí está la peluquería de Mercedes y el Bistró, dónde familia y amigos siguen el Mundial de Fútbol de Argentina. El matrimonio Alcántara ha demostrado ser una pareja sólida. Pero, en esta temporada, Antonio y Mercedes tendrán que hacer frente a momentos delicados. Tampoco se librarán de problemas Miguel y Paquita. Sobre todo él, que acusará, más que nunca, la diferencia de edad con su mujer. Además, Paquita descubrirá que hay vida fuera de San Genaro. Por su parte, Carlos y Karina pasarán por varias pruebas, que harán tambalear su relación. Además, después de tres años fuera, Inés vuelve al barrio. Con Inés en casa, el núcleo familiar vuelve a estar al completo.

Temporada 13

La decimotercera temporada de la serie arranca en 1979, con la familia -y el país- viviendo una difícil situación económica. Antonio y Mercedes forman parte del más de millón de españoles que no encuentra trabajo. Mercedes decide ponerse a trabajar en una inmobiliaria para ayudar en casa pero ellos no son los únicos con dificultades económinas.  En el bar de Miguel y Paquita apenas se sirven comidas y en la peluquería de Pili no se hacen permanentes. El matrimonio acumula la tensión: con tres niñas pequeñas y encadenada a la cocina, Paquita se compara con Françoise, la hija de Miguel.

Mientras tanto, a punto de acabar el servicio militar, Carlos Alcántara se enfrenta a una de las decisiones más importantes de su vida y se matricula en la universidad. En las aulas coincide con Arancha, la chica con la que inició una relación el año pasado.

Temporada 14

El primer capítulo de la nueva temporada, titulado "Larga noche de transistores y teléfonos", arranca el 23 de febrero de 1981. Por fin Antonio y Mercedes han cumplido su sueño de viajar a Venecia y, ajenos a todo, pasan unos días románticos surcando los canales italianos. Pero esa tranquilidad se ve alterada nada más pisar tierra española al enterarse de que un grupo de guardias civiles, comandados por el teniente coronel Tejero, ha tomado el Congreso.

De la mano de los Alcántara reviviremos aquella fecha histórica que pudo cambiar el rumbo político de España. Serán largas horas de espera, miedo e incertidumbre pegados a la radio para no perder detalle y con el teléfono siempre en la mano para asegurarse de que los suyos están bien.

Temporada 15

Verónica Echegui, Ginés García Millán, Ariadna Gil y Bárbara Goenaga son algunos de los nuevos fichajes de la 15ª temporada de Cuéntame cómo pasó, que La 1 estrenará muy pronto. Se sumarán al reparto habitual formado por Imanol Arias, Ana Duato, Ricardo Gómez, Pilar Punzano, Pablo Rivero, Juan Echanove, María Galiana y Ana Arias.

La serie española más premiada de todos los tiempos, vuelve con nuevas entregas de las peripecias y las emociones de la familia Alcántara en unos tiempos de cambio. Este año, la acción comienza en el verano en 1982, una temporada en la que además de actualidad y ficción, la serie incluye nuevas propuestas musicales. Los Secretos podnrán música a la nueva sintonía de la cabecera.

Temporada 16

El inicio de las nuevas tramas se sitúan en abril de 1983, un momento de gran tensión política en el país y que San Genaro vivirá muy pendiente de la actualidad. El barrio, además, vivirá el regreso de queridos personajes como el de Paquita (Ana Arias), Nieves (Rosario Pardo) y Pepe (Sergio Pazos). También aparecerán nuevos personajes como el de Nuka, una artista de intensa personalidad interpretado por Carla Nieto que se colará en la vida de Carlos Alcántara, y Bart Santana y Guillermo Montesinos, como nuevos personajes del barrio. Carlos Bardem, Junio Valverde y Javier Bódalo son otros de los actores que intervendrán en algún capítulo de la nueva temporada.

Temporada 17

Tras catorce años en antena, la acción se retoma a principios de 1984, un año antes de la firma de adhesión de España a la Comunidad Europea. Con una sociedad en proceso de modernización y cambio, los Alcántara comienzan temporada buscando la unidad alrededor de un proyecto común: hacer de la bodega de Sagrillas una gran empresa familiar. Los hijos de Antonio y Mercedes, ya adultos, tendrán que decidir si apoyan a su padre, ilusionado con el proyecto de dejar un legado, o emprenden rumbos con destinos propios. Regresa a la serie Irene Visedo, que retoma el personaje de Inés Alcántara, y llegan nuevos actores como Antonio Resines, Francesc Orella, María José Alfonso, Melody Ruiz o Elena Furiase. Miguel Ríos es el encargado de poner el toque rockero a la mítica sintonía.

Temporada 18

La nueva temporada reflejará la entrada de España en Europa y la campaña del referéndum de la OTAN y sumergirá a los Alcántara en los sueños de los españoles de los 80. Con las incorporaciones de Cristina Marcos, Carlos Cuevas, Miguel Canalejo, Itziar Ituño, Denis Gómez, Paula Soldevila y Paloma Bloyd, entre otros. La temporada 18ª es quizás una de las más ambiciosas de la serie en cuanto a la variedad y alcance de sus tramas, y a sus valores de producción.

www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.9.0/js
4025799
No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T 18 - Capítulo 328: 'El rayo verde' - ver ahora
Transcripción completa

Cuéntame

cómo te ha ido

en tu viajar

por ese mundo de amor.

Háblame de lo que has encontrado

en tu largo caminar.

Cuéntame

cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

Cuéntame

cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

Cuéntame

cómo te ha ido

si has conocido la felicidad.

Déjale un poco más de espacio.

Este hombre va a tener un accidente.

"Aunque uno de los mitos fundacionales de nuestra cultura

es el de Caín y Abel,

tener un hermano es una de las mejores cosas

que le pueden pasar a uno en esta vida".

¿Qué?

Nada. Nada.

Pues entonces.

"Un hermano es ese que te conoce desde siempre

y no importa si de niños o a lo largo de la vida

habéis peleado, os habéis pegado, o habéis competido desde la cuna

por la atención y el amor de los padres

igual que los árboles del bosque compiten por la luz del sol.

Cuando todo falla, un hermano siempre está ahí.

Porque sí, porque así son las cosas.

Hay excepciones, pero mi padre y mi tío, por suerte,

no eran una de ellas".

(Murmulla)

Vete un poco más despacio, Miguel, coño.

Nos han dicho que leguemos a la una, ni antes ni después.

Anda, déjame que conduzca yo. Puedo conducir perfectamente.

Que ya lo sé.

Es que no quiero que tengamos un accidente antes de llegar.

Te recuerdo que el que ha tenido un accidente aquí has sido tú.

No he sido un buen padre, Antonio.

Has hecho lo que has podido, como todos.

Que no, que no, de verdad.

Que no he sido un buen padre, lo sé perfectamente.

Siempre pensando en mí, un egoísta de mierda es lo que yo he sido.

Pero ten en cuenta que has tenido tres niñas ya con una edad.

Eso no es excusa.

Sí es excusa, porque me está costando a mí con María, De Gaulle.

O sea, que ya imagino lo tuyo. Joder, cuidado, cuidado.

Me imagino lo tuyo, con tres niñas y con la Loba detrás. ¡Cuidado!

No te metas con mi mujer. Que no me meto con ella, De Gaulle.

Sí te estás metiendo con ella, siempre te metes con mi mujer.

Yo te aseguro una cosa, Antonio.

Nunca hubiera podido imaginar tener una mujer como Paquita cerca de mí.

Nunca lo hubiera podido...

Miguel, por Dios, mira la carretera y deja de dar volantazos, joder.

Y Dianita...

Como le pase algo a Dianita... Que no le va a pasar nada, por Dios.

Si le pasa algo a Dianita, Antonio,

te pido por favor que cojas una piedra y me aplastes la cabeza.

Te lo pido por favor.

¡Joder, el puto dinero, siempre el puto dinero!

¡Siempre igual, cojones! ¡Para, para!

¡Por Dios, para! Para, De Gaulle, para.

Vamos a ver, pero ¿por qué tienes que perdonarte nada?

No te martirices, que tú eres buena persona, joder.

Y a Diana no le va a pasar nada, ¿entiendes?

Te lo digo yo, porque tienen que pasar por encima de mi cadáver.

(Claxon)

(Claxon)

¡Gilipollas! ¡Imbécil!

¡Joder, qué susto me ha dado! ¡Me cago en tu puta madre!

(GRITA)

(GRITA)

(GRITA)

(Cristales)

(Cristales)

(Cristales)

(Cristales)

(Sube el volumen de la televisión)

(TELEVISIÓN) ...no nos comunicamos todo lo que sería necesario.

-Estás un poquito duro de oído, ¿eh?

(Cristales)

-Espera... ¡Inés!

Ahora no me interesa un trabajo que me obligue a viajar.

Quiero disfrutar de lo que tengo. -Era único y no me has consultado.

-Ya vendrán otros trabajos, otras oportunidades,

pero ahora mismo la oportunidad... -¡Tu carrera es sagrada, Marcos!

-La oportunidad de mi vida está aquí. -Que no sabes lo que dices.

Perdón. -No, no, no, pasa. Pasa.

Ayúdame a convencer a tu madre de que no puedo darle el alta aún.

-A ver, mamá...

Ha dicho que estoy bien, hija, me puedo recuperar también en casa.

No, ni hablar. Son cuatro días en el hospital, Mercedes.

Ya hablamos de eso. -Claro, te acaban de operar.

Aquí estoy muy intranquila, hija.

Mi familia está pasando por algo muy complicado y yo...

Tú ahora tienes que pensar en ti. Ponerte en riesgo no ayuda a nadie.

Si es que aquí me siento tan impotente...

No hay más que hablar, ¿de acuerdo?

Tú procura distraerte, relajarte,

que el mundo va a seguir funcionando ahí fuera

aunque tú estés metida aquí dentro, ¿de acuerdo?

Gracias, doctor. Gracias.

-Buenos días.

¿Tú sabes qué noche he pasado, hija?

Que no he parado de darle vueltas a la cabeza.

Y en casa yo estoy segura de que voy a estar mejor.

Tranquila mamá, que ya verás cómo al mediodía se soluciona todo.

Ojalá. ¿Eh?

-Hola.

Qué flores más bonitas.

No hace falta que te quedes, ¿eh? -Me quiero quedar.

-Bueno, tendrás cosas qué hacer.

-Si no te importa, me gustaría quedarme un rato.

En el baño hay un jarrón. Tráemelo, anda.

Pero ¿os ha pasado algo? Nada.

Que hemos discutido. ¿Por qué?

Da igual.

-¿Y estos bombones?

Me los ha traído una amiga tuya a primera hora de la mañana.

¿Qué amiga? Una amiga del teatro.

¿Cómo se llamaba? Natalia.

Sí, también ha dejado un sobre.

¿Pasa algo?

¡Joder!

(REZA)

¿Tú no habías dejado de fumar?

-Lo estoy intentando, pero parece que es imposible.

-Dame uno.

-Si tú no fumas. -¿Y qué? Dame uno.

No le tenías que haber dicho nada a ese policía, Toni.

Dijeron muy claro que nada de policía.

Como le pase algo a Diana, te juro...

-Paquita, ¿no se te ocurre quién ha podido llevársela?

-No sé, Toni. Cualquiera.

-No, es alguien que os conoce, eso está claro.

-Este país está lleno de envidiosos. -Por eso.

Piensa, será alguien que tenga algo contra vosotros.

-Yo qué sé.

Yo qué sé. Puede ser de...

pues de Benidorm, o del barrio...

o...

-Paquita.

¿Estás buscando a tu hija?

-¡Paqui, joder!

-Sagrillas.

-¿Sagrillas?

-Venancio. -¿Quién es Venancio?

-Ha sido Venancio. -¿Quién es?

-Ha sido Venancio. Pero ¿qué dices, hija?

Venancio ha secuestrado a mi hija. Pero...

¿Quién, el que estuvo en Alemania? Sí.

Pero ¿cómo es posible que haya hecho una cosa así?

Es que me odia.

-(ESTORNUDA)

-Venancio.

Otra vez problemas con el agua caliente en la cinco, tío.

La has pillado buena, ¿eh? -Ya ves. Voy.

-Ah, y hay que ir al bar a por cervezas.

-Pero ¿no ha ido Carlos? -Carlos se fue a Madrid.

-¿Cuando? -Joder, pues hace un rato.

Hace un rato largo, de hecho.

-Pues acabo de ver su moto al lado del bar.

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

-¿La casa de doña Pura, dígame? -¿Quién eres?

-Yo, Luis. ¿Y tú? -Paquita.

-Ah, hola, Paquita, ¿qué tal estás? -Mal.

-Ya, me imagino.

¿Os han digo algo nuevo de Diana? -¿Venancio está ahí?

-¿Venancio? Sí, acaba de subir a... -¿Y ayer?

-No vino en todo el día, estuvo en casa con un catarrazo...

¿Quieres que le avise?

-No le digas que he llamado, Luis. No le digas que he preguntado por él.

Me tengo que ir a Sagrillas. -¿Cómo que vas a Sagrillas?

-Sí. ¿Tú crees que si le pido a Ramón que me lleve en el taxi...?

¿En un taxi hasta Sagrillas? A ver, no.

Tranquila, Paquita, cálmate un poco. Tenemos que pensar bien.

-Toni, escúchame una cosa.

Ha sido Venancio.

Ayer no estuvo en todo el día en el trabajo.

-Debemos quedarnos, son órdenes de la policía.

Ahora les llamamos.

-Toni, que es mi hija.

Imagínate por un momento que fuera Santi el que...

-Abuela, ¿te importa quedarte sola?

Pero ¿qué vais a hacer? No sé lo que vamos a hacer.

(Campanas)

(GRUÑE)

(GRITA)

(GRITA)

¿No bajas, De Gaulle?

No, no, baja tú, yo me quedo aquí esperando.

Baja a tomar algo, hombre.

Que estamos al lado y queda mucho tiempo.

Siempre que venimos a Sagrillas paramos aquí.

Por Diana.

Se marea en los coches.

Y claro, hay que buscar determinadas paradas para que...

Bueno, pues por si la niña vomita.

Hace poquísimo tiempo le pegué una bronca

a la pobrecita porque vomitó en el coche.

Yo también les he metido broncas cada vez que me manchaban el coche.

Si me vomitan, no te quiero contar, De Gaulle, es normal.

Ya, pero es que ella no tenía ninguna culpa.

Y tampoco el coche.

Anda, vamos.

Creo que voy a vomitar. No fastidies, De Gaulle, no.

No podemos hacer ahora el mojigata, hombre.

Que tu hija necesita un padre.

Miguel, venga, respira, respira y ponte fuerte,

que tú siempre has sido el más fuerte, hermano, coño.

Como una roca, joder.

¿Cuántas veces me mandaste a fusilar de pequeño?

Tampoco tantas. Me mandabas cada dos por tres.

Como yo era el pequeño, venga, al paredón.

La única vez en mi vida que he cogido un arma

maté a un perro sin querer.

Hoy empieza el otoño.

¿Y qué?

Nada. Que hoy empieza el otoño.

(GRITA)

Coño, ¿qué ha sido eso? -(NERVIOSO) No sé.

-Ha habido un estropicio. -Será el perro.

-¿Tienes perro? -Sí.

Un perdiguero abajo, en el almacén.

-Pues menudo cristo que te está organizando.

-Juego.

(Teléfono)

-La Casa de Doña Pura, dígame. -Luis, soy Karina.

-Ah, hola, Karina. ¿Qué tal? -¿Está Carlos por ahí?

-¿Carlos? Qué va, hace rato que salió para Madrid.

Pero había quedado contigo, ¿no? -Sí, pero no aparece.

-Joder, pues es raro.

-Estoy empezando a preocuparme.

-¿Has probado a llamar a casa de sus padres?

-No. -A lo mejor ha pasado por el hospital

a ver a su madre. O lo mismo le ha surgido alguna cosa.

-No sé, me siento rara. -¿Por qué?

-Es como si tuviese el presentimiento de que va a pasar algo.

-Que no, mujer ¿qué va a pasar?

-Bueno, voy a esperar un poco más y si no, ya les llamo, ¿vale?

Gracias, un beso, Luis. -Venga, otro para ti.

Y no te preocupes, ¿eh?

¡Venancio!

¿Seguro que era la moto de Carlos la de cerca del bar?

-Pues claro que es la moto de Carlos.

(Estruendo de cristales)

-Vaya negocio que has hecho con el perdiguero ese.

-Oye, mira, hoy cierro antes, ¿vale?

Así que venga, apuraos los chatos y nos vamos.

-¡Pero si no son ni la una! -¡Coño!

Pero que ir a Tobarra a sacarme una muela.

¿Has escuchado? Que nos vamos. -¿Y a este qué le pasa?

(RESPIRA ACELERADAMENTE)

¡Joder, con la niña! ¡Qué ganas de perderla de vista!

¡Para, coño, o te corto una oreja!

-¿Qué vas a hacer con el dinero? -¿Qué?

Ah, pues me voy a ir a vivir lejos, a la playa, donde no me conozcan.

En Canarias o así, donde me quieran.

Voy a montar un chiringuito, ¿sabes? De esos que están llenos de turistas.

Todo el día ahí, en bañador y ligando.

-Yo en cuanto salgamos, me voy a ir a una marisquería

a ponerme hasta el culo de langostinos y de percebes.

-Y luego, ¿qué? -Pues luego...

Estamos casi al lado y aún falta media hora.

-Ya. Quiero pasar por al lado del punto de entrega.

-¿Para? -¿Tú qué crees?

Para ver si hay policías, coño. -¡Ah! Vale.

-Vamos hasta el Molino y volvemos. -Buena idea.

-Claro, hombre, Rana, que hay que ser inteligente, macho.

(Reventón)

¡Puta rueda! -¡Joder! ¿Pero tienes de repuesto?

-Claro que tengo. Venga, sal y ayúdame.

¿De un trago? De un trago, de un trago, venga.

¿Otra?

No me jodas, que otra va a ser mucho.

Yo puedo, desde luego, ¿tú no puedes o qué?

Venga, pide otra. Ponga otra.

¿Tú sabes que a Dianita le gusta el vino?

¿Tú le das vino a la niña?

Joder, le doy vino, parece que la emborracho.

No, hombre, yo como en el pueblo nosotros, ¿no te acuerdas?

Que merendábamos un poco de pan,

un poquito de vino, un poquito de azúcar...

Pues lo normal de los pueblos. Pues le encanta.

Y el picante también le gusta, aunque yo creo que eso del picante

le viene por los filipinos...

Eso no viene de los filipinos, De Gaulle, viene de tu madre.

¿No recuerdas cómo madre se comía las guindillas?

En bocadillo. ¡Qué bestia era madre!

No bebas tanto. Ay...

¿Sabes lo que me dijo el otro día Diana?

Que quería ser presidenta del Gobierno.

Dice: "Papá, quiero ser presidenta del Gobierno

porque los que hay ahora no me gustan nada".

Pues a lo mejor una mujer arreglaba las cosas.

A lo mejor.

Dianita es muy lista.

No le habrán hecho nada malo, ¿verdad?

No te preocupes, hombre. Mira lo que han dicho los policías.

Que esa gente sólo quiere el dinero.

¡El dinero, joder, nos hemos dejado el dinero!

¡Espera! ¡Nos lo hemos dejado en el coche!

¡Eh, eh, eh!

¡Eh! -¿Eh?

-¿Qué hace? ¿Eh? ¿Qué anda mirando? -El coche.

-¿El coche? ¿Y por qué el coche? -No se ven muchos así. ¿Es suyo?

(Golpe)

-¿Esa furgoneta es suya? -Sí, ¿por qué?

-¿Qué lleva dentro? -¿Eh?

-Ahí dentro hay alguien. -¿Qué le pasa?

-¡Diana!

¡Diana! -¡Está loco!

-¡Abra aquí, coño, abra!

¡Joder!

(Ladridos)

-¡Está loco! ¡Menos mal que está atado!

Si no, le destroza la cara, coño.

Joder. ¿Qué ha pasado? ¿Qué ha pasado?

¡La madre que lo parió!

(TITUBEA) Es que... Nos habíamos dejado aquí el dinero.

¡Es increíble!

¡Tíralo a la basura, es que no lo quiero ni ver!

-¿Qué pasa?

-Encima dice la tía que lo ha escrito pensando en mí. Es muy fuerte.

-¿Tan malo es? -Es malsano, es siniestro.

Esta tía está loca y me está empezando a dar miedo.

-Bueno, a ver, tranquila.

Lo único que ha hecho es escribirte esto.

-Pero ¿cómo que lo único?

Ha entrado en el hospital y ha venido a la habitación de mi madre.

-Ya, bueno, no sé. -Es que si lo leyeses me entenderías.

-No quiero que lo leas, ¿eh? -Tranquila, he leído cosas peores.

-Que no, está escrito por una persona que está enferma, Marcos.

-Ha dejado un teléfono. ¿Hablo con ella?

(Cisterna)

-Anda, sal.

Ya casi es la hora, ¿no? Sí, falta un cuarto de hora.

En cuanto sepan algo de la niña nos llamarán, ¿verdad?

Sí, sí, papá dijo que nos llamaría en cuanto supiese algo,

así que no te preocupes. Tengo una sensación muy extraña.

Bueno, pues trata de pensar en otra cosa.

No puedo.

No sé si son los medicamentos o qué, pero se me vienen cosas a la cabeza.

No sé, cosas muy raras. Bueno... Es normal, mamá.

Pero lo más importantes es que trates de pensar en positivo, ¿vale?

Los pensamientos negativos, fuera.

¿Eh? Sí.

Venga, te dejo aquí un ratito, que voy a hacer una llamada, ¿vale?

¿Por qué no llamas aquí, hija? No quiero bloquear el teléfono,

por si acaso llaman.

-¿Vas a...? -Sí. Mira, o sea, lo negativo fuera.

-¡Coño, Rana!

¡Ayúdame, joder! -¿Qué coño hago?

-Ve a por las putas herramientas.

¡Eh! ¡La careta, coño, la careta!

Piensa un poco, joder.

(Golpes)

¡Dile a la niña que pare, me cago en Dios, ya!

-¿Ya hemos llegado o qué? -Falta un poco.

-¿Dónde está mi padre? -Enseguida lo vas a ver.

-¿Y por qué hemos parado? -Hemos tenido una avería.

-Bua, este coche es una caca. -Chis.

Calladita, ¿vale?

Enseguida vas a ir a casa. -Tú eres el Rana.

-¿Qué has dicho?

-Que no hace falta que te tapes con la careta.

-¡Chis! No digas eso ni en broma,

que mi compañero se puede enfadar, y mucho.

Y cuando te pregunten no tienes que dar ningún nombre, ¿está claro?

Además tienes que decir que hemos sido muy buenos contigo.

(GRUÑE)

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Está libre ya la niña? ¿Cómo?

Que si la niña está ya con vosotros.

Soy Karina. ¡Ay, hija, creía que eras Paquita!

No, no. Es que estoy...

Carlos no está con usted por casualidad, ¿verdad?

No, no, aquí no está Carlos.

¿Y no sabe si ha ido a ver a su madre?

No, no, yo creo que ha ido a Sagrillas.

Es que había quedado con él y... Ah, sí.

¿Dónde? Pues aquí, en Madrid.

Hija, no te puedo ayudar, ojalá. Pero ¿ha pasado algo?

La niña...

La niña de Paquita y Miguel, que la han secuestrado.

¿Qué? Sí.

Herminia, yo... ¿puedo hacer algo?

No sé qué hacer.

Estoy aquí sola.

Gracias. ¿Mejor?

Mejor. ¿Qué le pasa?

Cosas del trabajo.

¿Y contigo? ¿Conmigo?

Habéis estado toda la mañana aquí

y prácticamente no os habéis dirigido la palabra.

He dicho que no a un trabajo

y piensa que lo he hecho por ella y por Oriol.

Porque implicaba estar casi todo el año que viene de viaje.

Y no querías dejarles solos.

Lo que no quería era renunciar a ellos.

¡Ay, madre mía!

Así es mi hija.

Está obsesionada con ser independiente.

Y tú...

Yo soy muy joven ¿no?

Y tienes una sonrisa que puede con todo, pero...

Pero ¿qué?

Que Inés no va a consentir que te cortes las alas.

Y si tienes que volar, vuela.

Los años que tienes no van a volver.

¿Ya está? -Sí.

-¿Tan rápido? -Sí, sí, ya está.

-¿Estás bien?

¿Seguro?

-Me voy a lavar las manos.

-¿Has podido hablar con la loca? -No he podido hablar.

Que he llamado pero... -¿No estaba en casa?

-No, el teléfono que había anotado es el del cementerio de la Almudena.

-¿Cuánto falta?

Más o menos 15 minutos.

¿Por qué tendrá que pasar el tiempo tan lento hoy, joder?

Una vez leí que el tiempo pasa muy lento para los que esperan

y muy rápido para los que tienen miedo,

que el tiempo es largo para los que sufren

y corto para los que gozan. Eso leí una vez.

Yo creo que a mí Dios me está castigando.

¿Y por qué te va a castigar? Si tú no crees en Dios.

Ya, ya sé que no creo en Dios,

pero, desde luego, si Dios existe,

me está castigando pero bien.

¿Y por qué?

Pues por tener dinero.

Mira hermano, me conozco perfectamente los 10 mandamientos

y en ninguno dice que tener dinero sea pecado.

Pero Dios es de derechas, Antonio,

y a los de derechas no les gusta que los de izquierdas tengan dinero.

¡Puto dinero de mierda! Bueno, bueno, bueno.

Cuando todo esto pase, tengo que replantearme muchas cosas.

Sí.

Tengo que replantearme mi vida, Antonio, no puedo vivir así.

Yo no puedo... Yo no puedo seguir viviendo como un rico.

Joder, yo no puedo vivir en un chalé tan grande,

así, con tanta apariencia, y con una piscina

y con filipinos, y con ese coche, que es un coche de ricos, joder,

que no, que yo no puedo llevar un reloj como este,

no puedo tener más dinero que nadie.

Yo...

Si yo toda mi vida lo único que he sido es un obrero.

Lo único que he hecho ha sido trabajar toda mi vida.

Los obreros no viven en esas casas, los obreros tienen coches normales,

tienen el dinero justo para vivir y nada más, joder.

A los obreros no les secuestran a las hijas.

No sé, Miguel, no te comas la cabeza, chico.

Todo es tan confuso en la cabeza.

La vida en general es confusa.

Antes todo era muchísimo más sencillo.

Antes éramos más jóvenes, De Gaulle.

Yo no sé qué me pasaría si no te tuviera aquí conmigo.

(GRITA)

(GRITA)

¡Ayuda!

¡Ñeño, baja a calmar al perro ese o te va a destrozar el almacén!

-¡Bueno, venga, vamos a cerrar, señores! ¡Terminando!

-¡Joder, déjanos terminar la partida! -Que terminéis ya de una vez.

-¡Ñeño! -¿Qué?

-¿Has visto a Carlos? -¿Qué Carlos?

-¡Joder, pues Carlos, el de Antonio! Tiene su moto aparcada ahí fuera.

-¡Venga, vamos, apurad!

-¡A ver, Ñeño! ¿Has visto a Carlos o no?

-¡No lo he visto! -¡Joder, su moto está fuera!

-¿Y qué quieres que yo le haga?

¡Ayuda, ayuda, sacadme de aquí!

¡Ñeño, Ñeño, me cago en la...! ¡Eso no es un perro!

-Ese es Carlos. ¿Qué cojones está pasando?

-¡Oye, no toques mi puerta, cojones!

-¡Carlos! ¡Luis!

¡Carlos! ¡Busca las llaves!

¿Cómo? ¡Búscalas, tiene una bola de billar!

¡Sal de ahí, que te abro la cabeza!

¡Sal de ahí, sal! No toques... ¡Que te abro...!

¡Vamos! ¿Está dentro, está dentro?

¡Me has encerrado, cabrón!

Me has encerrado en un arcón, atado de pies y manos,

me has amordazado, casi me matas. ¡Yo no he sido!

¡No podía respirar, cabronazo! ¡No sé nada!

¿Tú me has hecho esto, Ñeño? ¡Que no he sido yo!

¿Quién ha sido? Te juro que te mato. Que yo no lo sé, de verdad.

-¡Hala, mete esto adentro, venga!

-¡Hostia!

-¿Qué pasa ahora, Rana?

-¡Joder! ¡Joder, joder, joder, joder!

¡Martín, que la niña no está!

-¿Cómo que la niña no está? -¡Que se ha dado el piro!

-¡Cómo se va a dar el piro! ¡No me jodas, búscala, coño!

-¡Allí!

-¡Corre, Rana, joder!

¡La niña de los huevos!

¿Dónde va a ser el canje? ¡Que dónde va a ser el canje, coño!

¡No lo sé, de verdad! -Te han hecho una pregunta.

-¡Que no lo sé! (GRITA)

¿Dónde va a ser el canje? ¡No!

En la carretera de Madrid, kilómetro 105.

Más te vale que sea verdad. Más te vale. ¡Vámonos, Luis!

Lorenzo, llama a la Guardia Civil. Cuéntaselo todo. ¡Que se joda!

De Gaulle, tú aquí atrás,

que los mojones están a la izquierda.

Vamos a llegar a tiempo. -No, Paquita, no.

-Que no, ¿qué? -Que no.

Paramos en un bar que hay antes. -¿Por qué?

-No podemos ir por libre, la policía tiene un plan.

-¿Qué plan? Que no tienen ningún plan, Toni.

-Lo último que tenemos que hacer ahora es joderlo.

-Que no quiero que se salga con la suya.

-Joder, no te puedes dejar llevar por el primer impulso

porque luego pasa lo que pasa. -¿Qué primer impulso?

Es que no sé cómo puedes ser tan... -¿Tan qué?

-¡Tan flemático!

-¿Tú no te das cuenta de que vas por la vida hecha una apisonadora?

-¿Yo? -Sí, tú, sí.

-No puedo ser de otra manera. -Pues inténtalo porque si no...

-¿Qué quieres decir? -Pues que mi tío no es feliz.

-Tu tío no ha sido tan feliz en su vida.

-Miguel es un buen hombre, necesita muy pocas cosas.

La más importante, eres tú, te quiere muchísimo.

-¿Tú cómo lo sabes? -Coño, lo sé porque es mi tío.

He vivido con él, sé cómo es.

Por eso te enamoraste de él, por cómo era.

-¿Tú te crees acaso que yo no le quiero?

¿Tú crees que yo no le quiero? ¿Eh?

Si es mi vida, si es mi marido, si yo haría cualquier cosa por él.

¡Que si te crees que no le quiero!

Pues no me ha gustado nada lo que me has dicho.

Pero ¿por qué nadie ve mi lado bueno?

-¡Diana, bonita! ¿Dónde estás?

Joder...

¿Dónde coño se habrá metido?

¡Diana!

-Tío, ¿qué pasa? ¡Que es casi es la hora!

-¡Que no aparece!

¿Cómo que no aparece? ¡Si tiene que estar ahí!

-¡Pues no está!

-Pero ¿ha desaparecido por magia? ¡Búscala, coño!

-¡Coño, pues ven tú aquí y búscala tú!

-¡Joder! -¡Diana!

-Como la encuentre, te voy a dar una hostia que te salto el bigote.

¡Ay, Karina! Hola, Herminia.

¿Qué quieres, hija?

Nada, saber cómo está. Me ha dejado muy preocupada.

Ya. Pues ya ves, ¿cómo quieres que esté?

Pasa.

¿Alguna novedad?

No, ninguna, hija. Esto es un sinvivir.

Carlos no ha pasado por aquí, ¿verdad?

No, Carlos no está.

Herminia, me voy a quedar aquí con usted para hacerle compañía

y me lo cuenta todo, ¿vale? Y así de paso se distrae.

No sabes cómo te lo agradezco, hija.

Muchas gracias, Karina, muchas gracias.

¡Diana!

¡Diana!

¡Diana, bonita, que no te va a pasar nada!

¡Diana!

¡Diana!

¡Diana!

¡Diana!

¿Dónde estás?

(Disparo)

¿Qué es eso? -¿Tú qué crees que es?

¡Esto es tierra de conejos, hombre! Están cazando.

-¡A ver si me van a pegar un tiro! -¡A ver si te lo voy a pegar yo!

¡A ver si te lo voy a pegar, no me jodas!

Jodida niña. Como la coja, le parto la cara.

(Disparo)

(Disparo)

-A veces la vida te da una señal, Antonio.

Pero te la da una vez, no te la da más veces,

y hay que seguirla, y yo he visto esa señal.

Y desde luego la voy a seguir.

Esto no puede seguir así, Antonio, de verdad.

Yo tengo que cambiar de vida.

No, no, yo quiero hacer cosas normales,

lo que hace la gente normal de verdad.

Salir, ir al cine...

Joder, ¿cuánto tiempo hace que no voy al cine?

Antes iba al cine todos los días, casi.

Quiero leer, escuchar música, pintar.

Quiero ir a El Retiro con Paquita,

a las barcas de El Retiro.

Todavía recuerdo cuando estuvimos de novios en las barcas.

No hemos vuelto.

-Joder... ¡Joder! -¿Qué coño hacemos?

-¿Qué vamos a hacer? Ir a por el dinero y marcharnos.

-¿Cómo vamos a ir a por el dinero, si no tenemos a la niña?

-Me da igual la niña, ya aparecerá. -¡Que no, coño, hay que buscarla!

-¡Rana! Que va a ser la hora. Hay que marcharse.

-Pero ¿qué coño estás diciendo, tío? -Que me voy, Rana.

Que me voy y que me da igual. Que aquí te quedas, joder.

-¡Ay!

-¡Vamos, Canela! ¡Vamos! (SILBA)

Ya estamos llegando.

Oye, ¿esa furgoneta no es la del cazador?

Sí. Pero, bueno, ¿y qué hace aquí?

No lo sé, llevamos la policía detrás, De Gaulle.

Pero, coño, a ver si va a ser él. Chis, De Gaulle.

¿Qué? Tranquilo.

Arrímate al arcén. ¿Qué hago, paro?

No, no, no pares, han dicho que no pares.

Despacio, muy despacio, muy despacio, Antonio.

Joder... Venga. A ver, yo te digo.

Espera, despacio, muy despacio. Sí.

Muy despacio. Muy despacio. A ver.

-¡Joder!

Canela, ¡vamos!

(Ladridos)

¡Vamos! ¡Vamos!

-¡Socorro!

¡Ayudadme!

¡Que alguien me ayude! ¡Socorro!

-Canela, ¡Canela!

¡Canela, ven, vamos! ¡Vamos!

¡Vamos, Canela!

-¡Alto, policía! Suelte la bolsa. Primero la escopeta y luego la bolsa.

-¡Por Dios, no dispare, no he hecho nada!

-¡Haga lo que le digo!

-¡Tengo licencia! Solo estaba pegando tiros a las perdices.

-¿Dónde está la niña? -¿Qué niña?

-Que dónde está la niña, joder.

-¡No sé nada de ninguna niña! ¡Se lo juro!

-Me va a decir dónde está la niña, ¿sí o no?

No tengo todo el día, ¿dónde está la niña?

Mucha casualidad lo del cazador ¿no?

Yo no creo en las casualidades, ¡qué cojones, casualidad! ¡Cuidado!

-¡Cuidado!

-Pero ¡bueno! Ese era el hijo de Salvador.

Ese cabrón era el hijo de Salvador. No me jodas.

Sí. Que son ellos.

Que seguro que llevan ahí a mi hija. ¡Da la vuelta! ¡Diana! ¡Diana!

-¡Nos han visto! -¡Sí, ya lo sé!

-¿Y qué coño hacemos?

-¡Vamos a por el dinero y nos vamos cagando leches!

-¡Joder, macho!

-Vámonos. Da la vuelta ¡Venga, vámonos!

-¿Cómo? Se van a dar cuenta, hombre.

-¿Y qué hacemos? -¡Yo qué sé!

-¡Joder, da la puta vuelta y vamos a por la niña!

-¿Cómo vamos a ir a por la puta niña ahora, Rana?

-A ver, que si se la devolvemos sana y salva aún nos van a perdonar.

-Eso yo no lo tengo claro.

Vamos a por el dinero y a mí no me aburras.

-¡Que des la puta vuelta! -¿Qué haces?

-Pero ¿este qué coño hace?

¡Qué haces! ¿Estás loco?

¿Estás bien?

-Sí.

-¡Socorro, que alguien me ayude!

¡Socorro!

Hola, perrito.

(Ladridos)

¿Me ayudas?

¿Me vas a ayudar?

-Estamos en el kilómetro 105. Mándame refuerzos.

Sí, oído.

¿Qué hacen aquí? Debían esperar en el siguiente kilómetro.

-¿Ha visto pasar la furgoneta? -¿Qué furgoneta?

-La furgoneta, coño, ¡donde van los secuestradores!

¿Qué hace este señor aquí? ¿Eh? Pero si este hombre no ha sido.

-Pero ¿cómo lo sabe? -¡Joder!

¿Usted me conoce a mí, yo a usted? -¡Que no, coño!

-¡Cojones! ¿No se dan cuenta de que no podía ser?

-¡Ladra, ladra, perrito, ladra!

¡Mi perro, mi perro! Pero ¿por qué se ha ido? ¡Canela!

¡Canela!

-¡La furgoneta!

Miguel. ¡Miguel!

-¡Pare!

-¡Es el coche de Miguel! ¡Para, para!

-Nos van a matar. -¿Estáis bien?

-¿Estás bien?

¡Hay que parar la furgoneta, que van los secuestradores en ella!

¡Vamos! ¡Yo espero aquí!

-¡Miguel! -¡Vamos!

-¿Dónde está la niña? ¿Dónde está la niña?

-Atrás, la llevan detrás, seguro. -¿Dónde?

-¡Arranca!

(Sirena)

¡Ahí están! ¡Joder, Carlos!

-¡Eso es que ya han trincado la pasta!

¡Pues no van a pasar!

¡La ventanilla! Ven aquí.

¡Joder! ¿Qué pasa contigo?

¿Dónde coño está la niña? ¡Que no lo sé!

¿Que no lo sabes? ¿Dónde está?

¡Que se ha escapado, Carlos, se ha escapado!

La madre que te parió, ¿dónde está? ¿Dónde está la niña?

(Claxon)

¡Que no lo sé! -Miguel, Miguel...

Escucha, Miguel.

Escucha, Miguel. Escucha, Miguel.

-No, si quiero hablar contigo nada más.

-No, pero escúchame. -¿Dónde está mi hija? ¿Dónde está?

-¡Que no lo sé! -¡Dónde está mi hija, me cago en...!

-¡Miguel, por favor! No lo sé, Miguel.

-Chis, cállate. -Yo no he sido.

¿Que no, hijo de puta? ¡Yo no he sido!

Han sido estos dos, la tienen.

¿La tienen ellos? ¿Dónde está mi hija?

-Que no lo sé, que se ha escapado.

-Pero ¿cómo que se ha escapado? ¿Dónde está?

-¡Suéltame, Miguel, yo no he sido! -¿Dónde está?

-¿Dónde está mi hija? -¡Que no lo sé!

-¡Dímelo ahora mismo! -¡Se me ha escapado!

-Se te ha escapado, ¿dónde?

-¿Dónde está mi niña?

¡Toni, Toni!

-Escúchame bien, Martín, porque no te lo voy a repetir.

¿Dónde está mi hija? -Es que no lo sé, Miguel.

-¿Dónde? -En las ruinas.

¿En qué ruinas? -En las de allí.

Pero no sabemos dónde está, Miguel.

(Ladridos)

¡De verdad!

-¡Antonio, hay que buscar al perro!

El perro del cazador, Antonio.

Hay que buscar el perro, ¡el perro! -El perro.

-El perro del cazador. -Sácame la moto de ahí.

-¡El perro está buscando a la niña! -¿Sí?

-Pero ¿no lo entendéis? ¡Buscad al perro!

¿Tú de donde vienes, coño? ¿De dónde? Luego te cuento.

Aparta. ¡Miguel!

Escúchame bien. ¿Me oyes? ¡Se te ha caído el pelo!

-¡Diana! -¡Diana!

(Ladridos)

-¡Diana!

-¡Diana!

-¡Diana! -¡Diana!

-¡Dianita!

¡Diana!

¡Diana! ¡Diana!

-¡Papá!

-¿Diana? -¡Papá!

-(AMBOS) ¡Diana! -¡Papá, papá!

-¡Diana! -¡Miguel, escucha!

-Diana, ¿dónde estás? -¡Estoy aquí, en el agujero!

-Diana. -¡Papá!

-¡Diana! ¡Está aquí!

¡Está aquí! ¡Diana, Diana, hija!

¡Diana! ¿Estás bien? -¡Sí, pero no puedo salir!

-¡Cariño! -No te preocupes, te sacamos ahora.

¡Está aquí! ¡Está aquí, venid aquí!

Mamá, tengo frío. -No te preocupes, aguanta un poquito.

¡Déjame, que la voy a sacar yo! ¡Déjame, que yo la voy a sacar!

¡No, Miguel, que no cabes! ¡Miguel!

¡Miguel! ¡Sácame de aquí! ¡Uf!

-¡Cuidado! ¡Miguel!

Que tú no cabes. Está aquí Luis.

Está aquí Luis. Luis, a ver si puedes entrar tú, hijo.

¡Claro! Quédate tú ahí.

Tranquilos.

Prueba tú, prueba tú. Con mucho cuidado.

Cuidado, ¿me oyes? Sí.

Hola, Diana. -Hola.

-No te preocupes, ¿eh? Ahora te sacamos.

Agárrame las manos muy fuerte, ¿vale? -¡No llego!

-A ver.

Inténtalo ahora.

¡La tengo! ¿La tienes?

Pero tenéis que tirar de mí hacia fuera.

¡Cuando tú digas! A la de tres, ¿vale?

¡Con cuidado! ¿Eh?

¡Solo un tirón, que la niña es muy pequeña!

Un tirón nada más. Venga.

¡Cariño, agárrate fuerte! -¡Sí!

-¡Una, dos y tres!

-¡Ay! -¡Parad, parad!

¿Qué pasa? ¡Parad, joder!

-¡Me haces daño! -Ya lo sé, cariño,

pero esta vez va a tener que ser así. ¡A la de tres!

Una, dos... Aguanta un poco.

-(AMBOS) ¡Y tres! -¡Ah! ¡Ay!

¡Ay! ¡Ay! -Ya está, ya está.

¡Ah! -¡Ay!

-Ya está. Ya está. Vamos, mi niña.

Ya está, ya está. ¡Venga, a la una!

Ya está. ¡Ya, Miguel, ya está aquí!

-Está, está, está. Cuidado.

¡Ya está aquí! ¡Miguel, ya está aquí!

¡Ya está, mi vida, ya está!

Ya está.

Ven aquí. Ven aquí, mi vida, sube.

-Cuidado, ¿eh? Cuidado, cuidado.

A ver si va a tener algo roto, cuidado.

-¿Estás bien? -Sí.

-Estoy muy orgulloso de ti.

¿Eh? Has sido muy valiente.

¡Ah! Muy bien, hija. No te preocupes más, ¿eh?

Ahora vas a ir con tu madre, que te va a cuidar mucho, ¿vale?

Venga, corre. Ve con tu madre.

-Ven aquí. -Hala, venga. Venga.

-Sube. Ven aquí con mamá.

-Vamos, Paquita.

-Ya está mi vida, ya. Ya nos vamos a ir a casa.

-No, no, no, vamos a ir al hospital.

-No, al hospital no, si está perfectamente.

-Vamos a casa. -Paquita,

hay que llevarla al hospital, para que vean...

y estar seguros de que no haya sufrido ningún daño.

-¡Pero qué daño Toni, pero si está perfectamente! ¡Mírala!

Está perfectamente, ella necesita irse con sus hermanas a casa.

-Sí, está perfectamente, pero la tiene que ver un médico.

La tiene que ver bien. Y la policía querrá hablar con ella.

-¿Cómo van a hablar con ella? Con esta pobre...

Sabemos perfectamente todo lo que ha pasado.

Por favor, vamos a olvidarnos de esto. Vamos a casa.

-Vas a estar con ella en todo momento,

si eso te preocupa. -Claro que voy a estar con ella.

No me separo ya de mi niña nunca más. ¿A que no, mi vida? Yo creía ya...

-No llores, mamá, estoy bien. Pero he perdido la cámara.

-¿Has perdido la cámara? La está guardando Ramón.

Mira, a partir de ahora, vamos a estar todos juntos mucho más.

Mucho más con papá, con las hermanitas

y con los primos y con mamá y todos juntos, ¿eh?

¿Quieres? ¿A que sí?

Porque a partir de ahora, Toni,

a partir de ahora van a cambiar las cosas.

Venga, Miguel.

Ya descansas en casa, hombre.

Si es que es normal,

con toda la tensión que has tenido estos días, joder.

Miguel.

vamos, hombre.

No me jodas, Miguel.

¡Miguel, no me jodas!

¡No!

¡No, no, no, no, no! ¡Tú no! Tú no...

¡No! ¡Joder, no!

"Antonio y Miguel Alcántara,

el perro y el gato, la noche y el día,

la sombra y el sol.

Tan distintos, tan unidos.

Siempre riñendo, discutiendo, peleando,

siempre queriéndose como los mejores hermanos del mundo.

Compartiendo los momentos clave de la vida.

Los buenos, los regulares y finalmente..."

¿Mercedes? ¡Lina!

¿Puedo pasar? ¡Sí, sí, claro!

Solo un minuto, veo que estás acompañada.

¿Mercedes, estás bien?

Bueno, es que estamos pendientes de una llamada muy importante.

Entonces he venido en mal momento. No, no. Estamos esperando noticias.

Solo quería que me vieras. Sé que te preocupaste mucho por mí.

Me diste un susto de muerte.

Sí, una mala reacción a la anestesia.

Estoy viva de milagro.

Vi... la luz.

Me vi...

flotar por encima de mi cuerpo.

Juro que no fue un sueño,

fue real.

Y... Y vino... algo,

una presencia que no...

No sé decir cómo era, pero transmitía mucha paz,

y... me señaló la luz.

Estuve a punto de cruzarla,

pero algo me hizo volver.

Ese algo fue el doctor, claro.

Solo quería compartir esto contigo.

Bueno, con todos.

Os dejo.

¿Sabes? Siempre he pensado que la muerte era el final.

Ahora sé que no.

Yo quiero ser, llorando, el hortelano

de la tierra que ocupas y estercolas, Miguel,

hermano del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias,

caracolas y órganos, mi dolor sin instrumento,

a las desalentadas amapolas daré tu corazón por alimento.

Tanto dolor se agrupa en mi costado

que, por doler,

me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro,

un golpe helado,

un hachazo invisible y homicida,

un empujón brutal,

te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida.

Lloro mi desventura y sus conjuros

y siento más tu muerte que mi vida.

Ando

sobre rastrojos de difuntos

y sin calor de nadie,

y sin consuelo,

voy de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo.

Temprano madrugó la madrugada.

Temprano estás rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada.

No perdono a la vida desatenta.

No perdono

la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta

de piedras, rayos y hachas estridentes,

sedienta de catástrofes

y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con mis dientes.

Quiero apartar la tierra parte a parte,

a dentelladas secas y calientes.

Quiero minar la tierra hasta encontrarte

y tomarte la noble calavera.

Y desamordazarte

y regresarte

del almendro de nata te requiero,

Miguel,

hermano del alma,

compañero.

Queridos vecinos,

por deseo expreso de Mercedes, su viuda,

nos reunimos hoy en el templo de Dios

para despedir a un hombre

que ha sido muy querido en el barrio de San Genaro.

Os estoy hablando de Antonio Alcántara.

Antonio Alcántara decía que no creía en Dios,

pero eso no significa que Dios no creyera en Antonio Alcántara.

Perdón...

Os estoy hablando, por supuesto,

de Miguel Alcántara.

Él venía poco por aquí

pero, a pesar de eso,

estoy seguro de que Miguel le caía bien a Dios

porque el Dios en quien yo creo

siente y quiere a las personas como él:

buenas, entrañables, generosas,

comunistas y ateas.

(Armónica)

Abraham, hijo, hoy la armónica, no, ¿eh?

Mejor la armónica, no.

Vale, vale.

-Bueno, por nuestro jefe, Miguel, que siempre estará con nosotros.

-¡Por Miguel! -(TODOS) ¡Por Miguel!

Paquita, Paquita, que voy contigo.

Me quedo yo con Paquita. Vete a casa y descansa.

Si es que se me parte el alma de verla así.

Ella tiene que pasar lo suyo y tú, lo tuyo, que estás recién operada.

Ya, pero Paquita y tú no...

Paquita ha tenido un año negro:

su padre, su marido...

Cualquier persona al lado le viene bien, no te preocupes.

Además, es lo más parecido a mi hijastra.

Te lo agradezco. Me subo con mi madre, que está muy triste.

Eso, cuídala y cuídate. Sí, muchas gracias.

¿Cómo es la vida, verdad? Va más deprisa que nosotros.

Cariño, me voy a subir a hacer la comida.

Luego te vienes y traes a Paquita. Sí.

¿Cómo sigue papá? ¿Está durmiendo mejor?

No pega ojo.

Además, ha vuelto a fumar como un carretero. Míralo.

(SUSPIRA)

Os veo arriba. Sí.

-¿Molesto?

-No pienses que estoy loca. -Uy, no, no. Yo no...

-Cuando estoy muy desesperada, esto me ayuda.

-¿Oler lavavajillas?

-Cualquier cosa. Vale el detergente de la lavadora también.

-Bueno, pues si algún día estoy muy desesperada, lo probaré.

-¿Vas a hacer la comida? -Sí.

-¿Qué tenéis, carta o menú? -Hoy es sábado, solo carta.

-¿Te puedo ayudar? -Ahí tienes un delantal.

-¿Por dónde quieres que empiece?

-¿Cuál era el plato favorito de Miguel?

-Los callos.

-¡Abraham!

-¿Qué? -Ve a por callos.

-Vale.

-Pero que te los corten muy pequeños y te los limpien bien.

-Vale. Callos.

Callos. Callos. Callos, callos.

Callos, callos, callos.

-Papá, que nosotros nos vamos a ir yendo.

-Oye, el domingo os venís a comer a casa.

No hace falta, hijo. Sí papá, sí, está hablado.

Venís con María y con la abuela. -Y al siguiente con Kubala y conmigo.

Bueno, ya veremos. Ya veremos, no.

No seas soberbio, déjate invitar, que sabemos que estás fatal.

Que no, que estoy perfectamente. No te has visto la cara.

Me tengo que marchar.

Tengo ahora unas fotos para la presentación del libro.

Chao.

¡Que estoy bien, hombre! No me miréis así.

Cualquier cosa que necesites, por favor, cuenta con nosotros.

Bueno. Bueno, no.

Promete que lo vas a hacer, papá.

Lo prometo, hijo. Pero no me miréis así,

que parece que el próximo que se vaya a morir soy yo.

Tú no te vas a morir nunca, ¿no ves que eres infinito?

Antes de morirme hazme un favor.

Cambia de coche, por Dios, que me vas a matar de un susto.

Que no, que no voy a cambiar de coche, papá.

Te quiero. -Papá.

Piensa que el tío disfrutó de la vida.

Gracias, hijo.

Y las cenizas, ¿ya sabéis dónde las vais a enterrar?

Pues no, porque...

Sagrillas no, porque últimamente Miguel

estaba muy cabreado con Sagrillas, y yo, también.

¿Benidorm? Bah.

Benidorm no le pega.

O sea, que como no sea en la Plaza Roja, allí, con Lenin...

Pero ¿las cenizas las tenéis aquí?

Están ahí. Se las iba a haber llevado Françoise,

pero como la muerte de su padre la pilló volando a no sé dónde

y llegó tarde, pues dijo que las dejaba aquí.

Ya...

Es que se me ha ocurrido una idea que a lo mejor te parece una locura.

Pero tendríamos que hacerlo hoy. ¿Hoy?

Sí, porque Carbajales empieza el turno a las siete.

¿Y quién es Carbajales? Un amigo mío de la División Azul.

Un poco pesado, pero...

Pero, Ramón, ¿dónde quieres que enterremos a mi hermano?

Por Dios, ¿me lo vas a decir?

(Himno del Atlético de Madrid)

Muchas gracias, Carbajales. -Por ti cualquier cosa, mi sargento.

-Gracias otra vez.

-Cualquier cosa, ya sabes que somos camaradas.

Lo que me pidas puede ser. -Que sí, que te debo una.

-No me debes ninguna, Ramón, tú me salvaste la vida.

Por Dios, dejaos de tanta camaradería, hombre.

Ramón, que estamos despidiendo a un comunista.

¿Cómo? -Sí, pero muy buena persona.

Paca...

Vamos.

¿Yo? Sí, claro.

Si ya es tarde, tío.

Yo le tenía que haber dicho muchas cosas,

como que estaba equivocada haciéndole llevar una vida

que, en el fondo, él no quería.

Pero eso se lo tenía que haber dicho cuando estaba vivo y a mi lado.

Ahora, ¿para qué?

Ahora ya se me ha quedado a mí aquí dentro

y eso no me lo va a quitar nadie.

Paca,

yo creo que donde está ahora Miguel,

estas cosas ya están perdonadas y que él está muy feliz.

A ver, de parte de los dos.

Bueno, De Gaulle,

no sabemos qué más decirte.

Ya sabes lo que te queremos

y lo que te vamos a echar de menos.

Y...

No sé.

Que te vamos a poner tu canción favorita.

¿Verdad, Paca?

Cuando quieras, Garea.

(Himno del Atlético de Madrid)

-# Atleti, Atleti, Atlético de Madrid,

# Atleti, Atleti, Atlético de Madrid.

# Jugando, ganando, peleas como el mejor

# porque siempre la afición se estremece con pasión

# cuando quedas entre todos campeón.

# Y se ve frente al balón a un equipo de verdad

# que esta tarde de ambiente llenará. #

# Yo me voy al Manzanares,

# al estadio Vicente Calderón,

# donde acuden a millares

# los que gustan del fútbol de emoción.

"Aquel mes de septiembre se estrenó una película de Éric Rohmer

con un precioso título: 'El rayo verde'.

Una de sus sencillas historias de amor, como hecha a medida

del atolondrado enamorado del amor que era yo entonces".

Ahora una mirada como al infinito, una mirada profunda...

"‘El rayo verde’ es también el título

de una novela de Julio Verne".

Un poco más profunda, más romántica.

"Libro y película hablan de un extraño fenómeno

sólo visible unos segundos durante la puesta del sol

en contadas ocasiones".

Hazte a la idea de que estás viendo algo muy especial para ti.

No, no, no tanto gesto. Menos, menos.

Ahí, ahí está, eso es.

Aguanta, aguanta un poco ahí.

Pero ¡bueno! ¿Y esto?

Sorpresa.

Cuando hemos hablado no me has dicho que estabas en Madrid.

Habíamos quedado aquí hace 11 días.

Once días eternos y muy tristes.

Ya lo sé.

Por eso decidí quedarme a un lado.

Pero hay que seguir, Carlos.

Hay que seguir, sí.

¿Os puedo hacer una foto a los dos?

-No, no, yo no... Sí.

Que no... Sí, ¿por qué no?

Juntos, eso es.

Y ahora mirando la puesta de sol.

"Dicen que si se comparte la visión del rayo verde

con la persona de la que se está enamorado,

eso hará que su amor dure para siempre".

¿Has visto eso? Un rayo verde, ¿no?

Sí.

"Dicen que cuando se ve el rayo verde,

es porque el espíritu de un ser querido

ha vuelto a la tierra".

¿Lo habéis visto?

Un rayo verde.

Coño, un rayo verde.

Yo no lo había visto nunca.

"Como dijo Julio Verne, 'un verde que ningún artista

podría jamás obtener en su paleta,

un verde del cual ni los variados tintes de la vegetación

ni los tonos del más limpio mar

podrían nunca producir un igual.

Si hay un verde en el Paraíso, no puede ser salvo de este tono,

que muy seguramente es el verdadero verde de la esperanza'".