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Para todos los públicos Crónicas - La soledad oculta - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

"La pasada primavera,

la policía encontraba en el barrio de Salamanca,

en Madrid,

el cadáver momificado de una mujer de 83 años.

Llevaba muerta cinco años, desde 2014.

En mayo, un mes después, aparecía el cuerpo de un hombre de 70.

Había fallecido en su vivienda un año antes.

Ante estos casos, surgen las preguntas:

¿por qué nadie echó de menos durante cinco años a Amanda,

una psicóloga jubilada?

El portero de la finca acumulaba su correspondencia.

Su deuda con la comunidad de propietarios iba creciendo.

Pero nadie la echó en falta, al menos, no lo suficiente.

Más de 2 millones de personas mayores

de 65 años viven solas en España.

No es necesariamente un problema envejecer tampoco,

aunque nos hace más vulnerables.

Pero en ocasiones, sentirse solo puede generar un gran sufrimiento.

Combatir la soledad no deseada podría convertirse

en uno de los grandes retos de este siglo en las sociedades modernas".

Aquí hay una habitación, pero está todo vacío,

porque como soy yo sola...

Era mi dormitorio, pero ahora duermo en otro.

Así, cuando compramos la casa esta, éramos mi madre y cuatro hermanas.

Mi madre y mi hermana.

Que hasta hace dos años y medio, vivía conmigo.

Esta foto un día que fuimos a comer por ahí, no sé,

hará por lo de los 30 años.

Mi hermana ya se murió con 72.

Y se hicieron esta fotografía y la tengo aquí.

"La soledad es un sentimiento.

La soledad tiene que ver con las expectativas

que tú tienes de relaciones,

de cómo son esas relaciones y no tienen tanto que ver

con el hecho de vivir solo, de estar solo,

que es un hecho más objetivo."

Duermo en esa cama.

Yo vivo sola y es verdad que el vivir solo

me puede llevar a un aislamiento.

Pero la soledad tiene mucho que ver

o tienes más que explicarse por el sentimiento

que no por la realidad de vivir solo.

-Este es el cuarto de baño.

"Pero el dato es que cada vez aumentan más los domicilios

donde hay una persona mayor, mayoritariamente además mujer,

que vive sola."

Aquí hay una habitación.

Como éramos más gente, ahora ya todo está vacío.

-La gente suele decir: "Oye, la soledad es...",

Y son mujeres en su mayoría.

La soledad es: "Viste de luto, es mujer, es tal...",

mire, no.

Los estudios lo que dicen es que el 60 o 70%

de las personas que viven acompañadas,

también sienten soledad.

A veces se confunde el aislamiento, el vivir solo,

vamos a decir, o la cosa objetiva con lo subjetivo.

-Que yo pensaba que iba a tener ganas

de hacer alguna cosa...

Y ya no tengo ganas de nada. No hago nada.

"Yo creo que la soledad es, fundamentalmente, un sentimiento,

corresponde al mundo de las emociones.

Corresponde al mundo de las evaluaciones

que uno hace sobre su estado.

La vinculación con la comunidad,

al valor que le damos a ciertas relaciones.

Está relacionado con el proyecto vital que uno tiene

o con la ausencia de ese proyecto vital,

a veces, con la enfermedad, es decir,

la ocasionan distintas cuestiones". -La colcha esta también la hice yo.

Con trozos de los que teníamos allí en el taller...

Yo creo que es muy importante separar todo eso.

Porque si no, parece que todas las soledades se arreglarían:

"Estás solo, pues te pongo alguien".

Pues no.

-Qué lástima es que pasen los años.

Todo se pasa en la vida.

-Yo he nacido aquí, en esta casa, pero en el año 66,

me casé y me fui para Francia.

Allí en Francia yo venía,

pero ya no veía ni a las compañeras ni a nadie.

No veía nada más que a los padres y volvía otra vez y así estaba.

Pues muchos años.

Luego vine a cuidar de mis padres. Ya viejecitos.

Y luego, en Francia, la humedad, con mi salud no me lo permitía,

de estar allí.

Yo llegué hace dos años aquí,

al estar muchos años fuera de aquí de España,

pues me encontré muy sola.

Y luego me vinieron las chicas de la Cruz Roja,

me explicaron lo que podrían hacer para no estar solos

y a mí me ayudó, me aportó mucho,

porque al llegar aquí, me encontré tres compañeras

que yo había conocido de joven.

Un que se llama Dolores, la María, y luego, la Pilar.

Habíamos hecho de juventud bolillos y luego aquí,

un día hacemos mandalas, otros días hacemos costura...

Y me encuentro a veces sola,

pero yo tengo animalitos y me espabilo con mis animalitos.

Pues esa es mi vida más o menos.

-El paso de la vida va marcando hitos.

Es verdad que a partir de los 65,

nuestro punto oficial de pasar como a ser persona mayor,

empieza a haber una serie de cambios vitales,

como salir del mundo laboral, con los relaciones que se mantienen.

Perder parte de lo que es tu pareja porque ha entrado enferma

o ha fallecido...

Esas relaciones sociales se van deteriorando,

porque lo que no vas encontrando es el encuentro con otros

y te vas sintiendo como sola, te vas escondiendo.

-Yo la soledad sí que me la siento, porque digo:

"Bueno, estoy sola, no tengo familia".

Porque yo el único hermano que tenía ya no lo tengo.

No tengo familia.

Pero lo único que a mí me ayuda es que yo tengo muchos animalitos.

Me tengo que levantar, tengo que limpiar el sitio,

le tengo que dar de comer,

ahora tengo que limpiarlos, que no hagan eso,

peinar a los perritos y cosas así.

La soledad muy soledad pues aún voy soportando,

pero sí que hay momentos que estoy muy sola.

-Nosotros lo que intentamos a través de la activación

y motivación por parte de nuestras voluntarias

y voluntarios es hacer que esas relaciones

que se vuelva a reconstituir, entren nuevas,

tengan nuevas relaciones:

vecindad, de barrio, sobre todo, muy del entorno.

Porque lo que entendemos es que la mejor manera

de estar una persona es en su casa,

en su entorno, con la gente de toda la vida,

con la gente que conoce.

Para que se sienta segura y acompañada.

-Hola, buenos días, Angelita.

Le llamo de teleasistencia, de Cruz Roja.

Hola, ¿cómo está, todo bien?

¿Qué tal ha pasado el fin de semana?

¿Qué tal va la diálisis?

Que tenemos aquí anotado, ¿habrá ido hoy, verdad?

Muy bien.

Bueno, ya mañana está un poquito mejor entonces, ¿no?

-Cruz Roja, desde hace ya más de 30 años,

puso en marcha el servicio de teleasistencia domiciliaria.

Que abordaba fundamentalmente como prioridad

que la persona mayor se sintiera segura en su domicilio.

Pero desde los primeros momentos fuimos detectando

que las personas, un poco de manera involuntaria,

tocaba el botón y soltaba la alarma.

Y siempre decían aquello de:

"Ay, perdona, que me he confundido, que no quería llamar".

Pero a partir de ahí, se establece una conversación.

El problema que tenemos muchas veces

con la situación de soledad es que no se detecta.

Es como un iceberg, vemos una punta,

pero cuando vamos haciendo cosas,

vamos detectando que las personas se sienten solas

o viven en soledad no deseada.

De alguna manera, es una forma un poco de establecer relación,

y al final, conversación.

-Bueno, le recordamos que tiene usted la medalla

y que nos puede llamar si lo necesita, ¿vale?

Muchas gracias, un abrazo muy fuerte.

-Nos hemos centrado mucho en fomentar

en las personas mayores el ejercicio físico.

La estimulación cognitiva.

En decirles "cuídate" para que tú tengas un buen envejecer,

para que estés bien físicamente y esto te mantenga bien de salud

en los escenarios de vejez.

Pero no les hemos dicho que esta salud

también tiene que ver con las emociones

y también tiene que ver con las relaciones.

Cuidar las relaciones es, sin duda, un buen síntoma de envejecer bien.

De estar bien de salud.

-Tengo 82 años,

me quedé viuda hace seis, lo sigo llevando mal,

pero cuando veo que no pudo aguantar

porque me entra la depresión, cojo, me voy a la calle,

me voy por ahí, veo a la gente,

hablo con la gente, llamo a amigas...

Y eso es lo que me hace seguir adelante.

Llego a casa, me pongo mi música,

si hay que dar unos pasitos de baile los hago para distraerme...

Y echo mucho en falta a mi marido, que fueron 58 años casados,

muy bien casados, queriéndonos mucho.

Pero le tuve 11 años enfermo.

El último año,

vino mi hijo de Málaga para llevarlo a una residencia.

Y yo iba todos los días a las 10:00 de la mañana a cuidarle.

Estuvo un año justo, al año falleció, y me quedé sola.

Claro, mis hijos están fuera,

pero esa soledad tampoco la siento mucho,

porque yo siempre estoy activa.

Salgo, leo mucho, muchísimo.

Voy a tai chi, voy a baile.

Voy a memoria por la mañana, a otra memoria por la tarde,

para relacionarte con la gente...

Te hacen hacer ejercicios, que me vienen muy bien.

Y cuando me dicen que haga multiplicar

o dividir o algo de eso, que no lo apunto,

me dicen que cómo puedo hacerlo sin apuntarlo.

Dividir sin apuntar o... No lo apunto.

Los nombres no me salen, pero las matemáticas...

es una maravilla.

Y lo paso bien con la gente y eso.

(Música)

-Cuando Nextdoor empezó a funcionar en el barrio,

nosotros ya llevábamos años promoviendo

un encuentro de vecinos para compartir y pasarlo bien juntos.

Y para que sepamos quién es quién, qué persona está sola,

qué persona necesita ayuda,

que los teléfonos de esas personas más mayores

los tengamos los más jóvenes

y que lo sepan, en cualquier momento,

"cuenta conmigo, llámame",

para que se sientan arropados.

Y hemos sido conscientes

de que teníamos que seguir promoviendo ese apoyo de vecinos.

Ese apoyo de portales,

porque eso crea unas relaciones de comunidad muy potentes.

De amistad y de saber que no estás solo.

El hecho de montar una fiesta de Navidad, de montar un cumpleaños,

como tenemos con las vecinas,

crea ya una red de apoyo

y una buena sintonía con todos los vecinos.

Es bonito,

porque todos nos saludamos y sales a la calle

y te encuentres siempre en el banco unos cuantos

y esperan que vengamos y: "¿Cómo estás"? y tal.

Esto es algo que desde Nextdoor se puede hacer.

Esa conciencia de que hay que empezar por tu portal.

¿Qué está pasando en tu portal?

Porque si cada uno de nosotros

en esos portales donde vivimos tomamos conciencia

de que ahí se pueden crear redes sólidas.

Estos son semillitas que van creciendo en el barrio.

Nos gusta pensar que desde las plataformas sociales también

podemos salir de la plataforma,

podemos salir de la aplicación y de la web, irnos a las calles,

a las plazas de los barrios y de los pueblos

para hacer actividades conjuntas

y romper con la barrera tecnológica.

Entonces, de algún modo, siendo facilitadores de todo esto,

lo que proponemos es que los vecinos salgan

y hagan actividades juntos como los vecinos de Malasaña,

que hicieron una ruta

por las calles explicando los secretos que esconde ese barrio.

-El viernes para mí es sagrado.

El viernes tengo que venir aquí.

Y cuando me junto con alguien, y:

"Oye, yo hoy tengo que ir a trabajar",

"¿cómo que trabajar?".

Enseguida te dice, cuando te ve que no tienes 18 años:

"¿Cómo vas a trabajar?".

Y entonces les cuento que vengo aquí todos los viernes,

y para mí es una gran satisfacción yo lo paso muy bien.

Como soy de hablar mucho y de estar con gente,

ellos me dan a mí unas grandes satisfacciones

contándome sus cuentos y yo también.

Aquí en Donosti, la semana pasada murió una de 102 años.

Y yo todos los viernes estaba con ella.

Es que ya sabíamos todos los secretos,

tanto ella para mí como yo para ella,

porque yo también le cuento todas las cosas que yo tengo.

Que no es ningún secreto.

Uno y otro tenemos una conversación.

Y como soy...

Que hablo mucho, pues entonces, me da bien.

Porque mi mujer dice:

"¿Cómo se puede estar ahí hablando con unos y con otros?".

Ella no es comunicativa, y yo en cambio, sí soy.

(Teléfono)

-Hola Domingo, buenos días.

-Hola, buenos días.

-¿Qué tal estamos, majo?

-Bueno, pues no estoy mal.

Aunque falte algo, pues no me voy a quejar aquí.

Cuando uno piensa en quien está peor,

es una forma de tener una cierta satisfacción.

No por el mal de los demás,

sino por encontrarse en mejores condiciones.

-Domingo,

tú tienes un montón de motivos para estar feliz y contento.

-Bueno, pues sí, cada día hago balance de la vida.

Y yo, como creyente, doy gracias a Dios por muchas cosas.

Y le pido que me acompañe, que me cuide dentro de lo posible,

porque la soledad te da mucha libertad, pero a veces,

también se podría renunciar a parte de ella.

-Tú eres una persona

que tiene un montón de amigos en todas las partes

y tú solo nunca te encuentras por la persona que eres, Domingo.

-Ya sabes que, cuando uno está solo y alguien se está acordando de ti,

pues es para estar agradecido.

-El Hilo lo de Plata es un teléfono 900 gratuito

al que todas las personas mayores que quieran charlar

y se sientan solas y quieran compañía puede llamar.

Lo que procuramos es, en la mayoría que se pueda,

hablen siempre con la misma persona voluntaria.

De tal manera que se genera un vínculo.

Se le puede dar continuidad a las conversaciones, etc.

Surge porque el acompañamiento de ir

hasta un domicilio es complejo.

Hay que pasar una serie de protocolos,

hay que ver que la situación permite que,

entre una persona voluntaria o ajena al entorno,

y eso, al final, dificulta que a muchos domicilios

no podamos llegar.

-Bueno,

¿y has estado en Zamora el domingo o qué fin de semana has hecho?

-Bueno pues no, no he hecho nada, estoy aquí en mi pueblo.

Luego, salí con los amigos, tomamos un poco...

Y después, he estado por aquí en casa,

he salido al campo a darme una vuelta por ahí.

-Creemos que es una herramienta con la que podemos hacer

acompañamiento a muchas personas mayores

que están residiendo en las zonas rurales

y que están muy solas o pasan muchas horas

sin conversar con alguien

y creemos que puede llegar a un ámbito geográfico mucho mayor

y a un número mucho mayor de viviendas

y de personas que sienten la soledad.

Hay mucha gente mayor que no está alfabetizada digitalmente,

pero prácticamente la totalidad de las personas mayores

disponen de un teléfono fijo al que puedes llamar.

-Mira, ayer por la tarde me llamó una señora de Murcia,

que también le gusta hablar conmigo, y me dijo:

"No te lamentes por no tener hijos.

Yo no tengo más que uno y no se porta mal, no es malo,

pero ahora el día de la madre me ha comprado un pañuelo,

pero yo eso no lo necesito.

Yo quería mejor que me hubiera dado un abrazo, un beso o me dijera:

"mamá, ¿qué tal estás?".

Eso dijo que no lo había hecho. Y claro...

-Yo cuando estaba trabajando, siempre decía:

"Cuando yo me jubile tengo que hacer algo por los demás.

Pero luego llegó la hora de la verdad...

Y tenía un amigo que trabaja aquí siempre me decía:

"Mila, ¿por qué no vas a Nagusilan?".

Y hace seis años que empecé, estoy encantadísima,

vengo los viernes y me dedico dos horas.

Tengo 12 personas y es la mañana más feliz

que tengo en toda la semana.

Pues sigue disfrutando el buen tiempo, chico. Que pases buen día.

-Muchísimas gracias por todo.

Estoy muy agradecido, ya lo sabéis.

-Oye, hasta el viernes que viene si Dios quiere.

Un abrazo, Domingo. Que te vaya bien.

-Adiós, adiós, muchas gracias.

-Nagusilan es una asociación de voluntariado

que nace en 1995 aquí concretamente, en Donosti,

San Sebastián.

Nace de la inquietud de 14 personas jubiladas que conocen

las experiencias de voluntariado en Estados Unidos

y bueno, están sensibilizados

con la situación de las personas mayores,

sobre todo con la situación de soledad

y desamparo que encontraban en muchos matyores de su entorno.

Y hoy en día, en total son 1200 personas.

Hay algunas personas también un poco más jóvenes,

pero la gran mayoría son personas ya jubiladas

que se dedican a hacer distintas actividades para acompañar

a personas en situación de soledad.

Acompañan en residencias, en centros de día y en domicilios.

Siempre en coordinación con las entidades

que gestionan estos recursos.

Y en el caso de los domicilios,

con los servicios sociales de base de las diferentes administraciones.

También desarrollan una línea de animación,

que van a las asociaciones y centros de día, tenemos un coro,

tenemos un teatro, tenemos diferentes artistas que cantan,

bailan y llevan animación a los centros.

-Buenas tardes, un día más estamos con vosotros.

Hoy hay algo especial.

Pero bueno, cantamos canciones de siempre,

como todos los días,

os iremos diciendo como siempre para pasar la página.

Y los demás, tranquilos, cantamos con ganas y ya está.

Pues venga.

# Yo vendo unos ojos negros.

# ¿Quién me los quiere comprar?

# Los vendo por hechiceros.

# Porque me han pagado mal.

# Más te quisiera,

# más te amo yo.

# Y todas las noches las paso

# suspirando por tu amor. #

Además, hemos incorporado en los últimos años un segundo objetivo:

fomentar y animar al envejecimiento activo solidario.

Creemos que hoy en día nos jubilamos en unas condiciones cognitivas

y físicas mucho mejor que hace 20 años

y que nos da la posibilidad que,

una vez hemos salido del mercado laboral,

de disponer de un tiempo que además de dedicarlo a formación,

a cuidado familiar, a viajar,

podemos también dedicarlo a actividades solidarias.

Bien puede ser en Nagusilan

o en muchas organizaciones con las que colaboramos.

# Suspirando por tu amor... #

-¡Así! (APLAUDEN)

58.

60.

-Ahí. -41.

-Nosotros lo que podíamos aportarles a ellos era

esos momentos de ocio que tienen que llenar

y alguna forma, porque el día tiene bastantes horas para ellos aquí,

estar todo el día aquí por varias circunstancias:

unos porque estén solos, porque no les vengan los familiares

y otros porque tampoco tienen opciones

de que el familiar pueda estar aquí.

O sea, no son de aquí, son de fuera, de alguna forma,

nuestro mayor reto fue ese.

Ocupar esos espacios que podían tener de,

de alguna forma,

de soledad, bueno sí,

que les pudiese hacer un añadido más,

vamos a decir, a esos momentos de soledad.

(CANTA)

-Todos los días, como se suele decir, no son iguales,

pero sí que se percibe muchas veces de esa pequeña tristeza,

es cuestión de fijarse en la persona.

Lo que les encanta es que les digas "buenas tardes, buenos días",

llamarle por su nombre, "¿qué tal estás?".

Entonces, si eres un poquito detallista

y si te fijas un poquito en la mirada,

enseguida captas si esa persona ese día

está necesitado de charlar un rato con él...

(CANTAN)

Si está triste, si no está triste,

si está contento...

Y un poco, lo que tú le das, qué es lo que en él influye.

(CANTAN)

-Yo creo que tenemos un problema de relaciones.

¿Por qué tenemos un problema de relaciones?

Porque están cambiando cosas en nuestra sociedad.

Vemos a sociedades más individualistas,

más fragmentadas,

menos comunitarias, relaciones en las que el intercambio de apoyo,

ayuda, cercanía emocional etc., cada vez es menor.

-Lo que nos pasa en esta sociedad es que el compromiso cada vez

es como más delgado.

Cada vez es más fácil:

"Con él no me llevo bien, pues ya no me voy a hablar,

con el otro no me entiendo mucho, tampoco me voy a acercar".

El esfuerzo, mantener esas relaciones,

el saber que habrá frustración en una relación.

Saber que habrá conflicto en una relación,

yo creo que esto cada vez parece

como que queremos menos ese compromiso.

O queremos menos el saber que hay una parte mala

de lo que serían las relaciones.

Mala en el sentido de conflicto,

pero es que el conflicto es normal entre las personas.

Pero a la vez, lo necesitamos.

Imagínate que te pones a hablar de la soledad con personas mayores

y con gente joven.

Pues a veces, darse cuenta de que tienen

de que tienen un problema compartido,

solamente esa sensación de que yo tengo algo,

de que rompemos esa especie de mirada estereotipada

que tenemos sobre los otros, yo creo que eso es importante.

(HABLA EN OTRO IDIOMA)

-Buenos días a todos.

Muchísimas gracias por haber acudido hoy aquí por un tema

que es el que hoy nos une a todos, que es la soledad.

Dos generaciones que nos estamos encontrando aquí.

Un camino por hacer,

mucho que trabajar y un futuro muy prometedor.

Entre todos y todas vamos a realizar ese camino juntos.

Empezamos con este primer encuentro intergeneracional

y esperemos que no sea el único.

Y sobre todo hoy, nos toca disfrutar.

Disfrutar en una mañana

donde cada uno tenemos mucho para aprender

y también tenemos mucho para aportar.

Nos organizaremos en unas mesas de trabajo

compartiendo esas preguntas referentes a la soledad.

Y al final de la mañana, volveremos otra vez aquí,

a realizar unas conclusiones de la jornada.

(APLAUDEN)

-Estamos en una sociedad muy individualizada.

No nos importan los problemas de otros.

Pudo haber una vanguardia dispuesta a ayudar.

Los que estamos aquí, estamos por algo también,

pero generalmente,

nuestro problema es que no quieres saber nada.

-Yo creo que sí estamos en una sociedad individualista

y bastante egoísta, la verdad.

-Se plantea una sociedad tan plural pero muy aislada.

En la cual,

esa intimidad con otras personas, cercanas incluso,

en el ámbito comunitario, abunda por su ausencia.

-Sí,

muchas veces te das cuenta de que cada uno aquí mira lo suyo

y los demás que se las apañen.

-Cuando uno empieza a unas edades avanzadas ya,

yo no diría mayor,

empezamos en un procesao de deterioro de esta afinidad.

Según va avanzando,

el entorno incluso familiar, y entorno social,

al no poder seguir su ritmo, automáticamente se está excluyendo.

Hay una explosión.

Hablamos de sociedad inclusiva, pero claro,

la sociedad inclusiva mientras todos podamos seguir el mismo ritmo.

Creo que se da en el caso de las personas mayores

de que esa fragilidad nos lleva a no poder seguir

el ritmo de otros y aislarnos.

Nosotros nos ayudamos, y la sociedad, también,

de alguna forma, nos aísla.

-Yo, antes de empezar por ejemplo este grado

o hasta cuando mi abuela se puso malita,

yo no sabía la importancia de saber hablar

con otras personas de la empatía, sobre todo la palabra empatía.

Sí llegaba a ponerme en el lugar,

pero a empatizar del todo en plan...

A ponerme de verdad en su piel.

Y yo creo que depende de eso y de los valores que te enseñan.

-Yo creo que la riqueza está en poder decir,

sentirnos libres para decir qué necesitamos.

Qué nos pasa, y si no podemos decir qué nos pasa, qué necesitamos.

-Yo puedo decir que no he sentido soledad

a lo largo de mi vida hasta hace poco tiempo.

Y la he empezado a sentir a consecuencia de que mi mujer,

que está enferma de Alzheimer, ha dejado de ser una compañera.

Es una persona que está en mi casa, a la que cuido,

pero con la que apenas puedo comunicarme.

Eso me ha hecho surgir

unos sentimientos de soledad no deseada

y para la que no estaba preparado.

A veces, la soledad no es que nos falten personas,

a veces lo que nos pasa es que nos falta

alguien en concreto.

Alguien que es muy importante.

-Empiezo a notar unos días muy largos,

especialmente los fines de semana.

Y en los que parece que nadie se acuerda de mí.

Entonces,

hago la reflexión de que yo tengo muy buenos amigos

con los que he hecho muchas cosas,

sin embargo, no se dan cuenta de que yo ahora no estoy con ellos.

De que yo ahora estoy encerrado en mi casa,

no saben cuál es mi situación.

Entonces, de uno en uno,

les planteo que quiero que sean mis cuidadores.

Porque en el mundo del Alzheimer nos enseñan

que el cuidador tiene que ser cuidado.

A peor salud, más soledad. Todo correlaciona así.

-Salir de uno mismo, no ocultarse y saber pedir ayuda.

Hay que partir de ahí.

-A veces da avergüenza también decir:

"Me siento sola", no tiene por qué,

pero nadie conoce a nadie que dice "estoy sola o sola".

-Desde pequeños, también nos han dicho:

"Tienes que tener pareja, luego una familia,

un grupo de amigos,

te tienes que llevar bien el trabajo con todos...".

Te enseñan o quieren que siempre estés rodeado.

Pero de ti mismo, de esa soledad que estás buscando,

aprendes un montón.

A veces, ese sentimiento de soledad está provocando por el vacío,

por esa sensación de vacío.

De que uno no tiene un proyecto que llevar adelante.

-Los jóvenes también creo que se sienten solos.

Las personas de mediana edad...

Pero sí que es verdad que las personas con mayor edad,

después de que se jubilan,

no tienen nada más que quedarse en su casa

y el problema es que nosotros los jóvenes,

con el tiempo que tenemos,

podríamos ayudarles e intentar cambiar eso en esta sociedad.

-La soledad se da más a las personas mayores porque,

aunque ellos intenten socializarse con nosotros o lo que sea,

nosotros, que tenemos una barrera con ellos, que a mí por ejemplo,

personalmente, es la que me gustaría romper.

-Puede ser que parezca una contradicción el hecho

de que con la tecnología podamos estar más unidos

pero nos sintamos más solos.

Yo no creo que una persona esté solo a nivel físico.

Yo pienso que una persona está sola a nivel emocional.

No se siente escuchado,

que no se siente apoyado o diversas cosas más.

Eso lo que hace, ese calor que tenía antes el mundo,

esa emoción,

las caras y así, que todo se vaya a menos.

Tenemos el WhatsApp, el Facebook, el Twitter,

tenemos el teléfono para llamar,

pero al final yo creo que lo importante es verse a la cara.

Si tú me mandas un mensaje por WhatsApp, "no quiero hablar".

Pues yo puedo entender que estás ocupado

o pueden tener muchas cosas,

pero en cambio, si estamos juntos y me dices:

"Mira, no quiero hablar".

Yo, solamente por mirarte a los ojos,

ya sé que tú estás enfadado,

que algo te pasa.

Yo creo que todo ese afecto se está perdiendo,

y cada vez, más.

-Hay muchos chavales que, por culpa de la tecnología,

no tienen esos recursos de poder salir a la calle y hacer amigos,

porque no han vivido sabiendo relacionarse de otra manera

que no sea Internet.

Y eso también es malo.

-Realmente,

desde pequeños se dan problemas en los que en la escuela,

de repente, un niño se encuentra solo.

Por prejuicios o lo que sea, le han dejado solo y ha acabado excluido.

Y creo que es importante, desde pequeños,

enseñarnos qué se puede hacer

para dar un inclusismo a todo tipo de personas en la sociedad.

Y más, cuando vamos creciendo.

-A mí me ha pasado.

Yo jugaba con mis amigos al fútbol, a lo que sea.

Tuve una enfermedad y tuve que estar cuatro años en una silla de ruedas.

Igual, de repente, como que nadie me hablaba.

Te apartan y ellos se van a lo suyo.

Yo, por ejemplo, eso lo he pasado.

Y sé cómo se siente una persona cuando está mal,

pues que le dejen de lado.

Existen las enfermedades en las cuales tú vas perdiendo

una capacidad, y encima, necesitas a alguien que te cuide.

Que te acompañe en la actividad de la vida diaria.

Y ahí se da un binomio que sufre el aislamiento,

que sufre la soledad.

Es la persona enferma y el cuidador, o la cuidadora sobre todo.

Son las mujeres, por desgracia,

las que todavía siguen asumiendo el rol del cuidado.

Y cómo reactivas luego ese aislamiento social.

Porque la persona enferma va deteriorándose progresivamente

en algunas enfermedades y fallece.

Pero el cuidador o cuidadora pierde también sus capacidades.

Porque se ha aislado socialmente. Hay un desgaste físico y psíquico.

Lo que yo creo que es importante de esta jornada

y que señalaba el conferenciante,

la soledad es un problema que está a lo largo de toda la vida,

que hay que generar, por un lado, una cultura de acercamiento.

Es un problema y que está ahí, la sociedad tiene que tener

capacidad de responder.

Y que fuera de los jóvenes de la familia,

no tratamos prácticamente con jóvenes, o muchos, por lo menos.

-Renovar el pacto entre las generaciones.

Tiene que ver con articular relaciones

en las que nos reconozcamos,

y ese proceso significa obviamente que estaremos menos solos,

que compartiremos cosas, tenemos proyecto en común.

(APLAUDEN)

Lo que para ti es importante

y para mí es importante, será común y, por lo tanto,

lo podremos compartir.

Ese significado de la vida, claro, nos estamos jugando eso.

-Estos son unos juegos que yo, cuando no tengo nada que hacer,

me pongo aquí y me paso la tarde.

-Los tiene ya aprendidos.

-No, mira, porque a veces sale en un sitio,

otros en otro...

De momento, parece que no voy perdiendo la memoria,

que es lo que tengo miedo.

Tengo miedo a perder memoria, pero...

El Siempre Acompañados es un proyecto que pretende trabajar

y afrontar la soledad de las personas mayores

pero en su entorno comunitario.

El acompañar no tiene una referencia explícita en compañía.

"Yo te hago compañía a ti",

sino que el acompañar tiene que ver más en el entorno donde yo tengo

y realizo mi vida cotidiana.

-Cuando a mí se murió mi hermana,

me quedé sola aquí, en esta casa.

Que para mí es grande.

Y empecé...

La gente, las que salían conmigo,

pues ya no encuentras a nadie.

Unas se han muerto,

otras están viviendo con los hijos o con los nietos...

Y ya te encuentras sola.

La vida te viene así,

y por mucho que le quieras dar vueltas a la cosa, no...

A mí me llena mucho porque me llena de experiencia.

Son muchas historias las que me cuenta,

muchas anécdotas que, la verdad, son muy curiosas.

Y encontrármelo precisamente en una persona cercana en el barrio,

que yo me he criado muy cerca de aquí.

Luego, aprendes también a escuchar mucho.

A ponerte en su lugar.

Es muy buena persona, y además, su familia,

me invitan a comer de vez en cuando,

voy a comer con sus padres y con él.

Y son muy buena gente y yo los quiero mucho,

es como si fuera familia para mí.

-Ponemos un plato más en la mesa y se lo pasa estupendamente.

Nosotros nos hemos criado,

que hemos tenido muchos años una vecina

que para nosotros era como nuestra abuela,

porque estaba siempre en casa.

Y la verdad es que tenerla a ella con nosotros,

pues uno más en la familia.

Lo importante para nosotros es que la persona haga un ejercicio,

comprenda y haga un ejercicio de afrontar cuáles son los factores

que determinan su sentimiento de soledad.

Reconocerlo y qué es aquello que tenemos en el barrio

a disposición

de que esa persona pueda volver a establecer redes sociales.

Unos vínculos que le permitan a sentirse

que forma parte de ese barrio.

De esa realidad, ese día a día.

-Cuando se murió mi hermana, hace dos años y medio,

es cuando yo sentí más la soledad.

Y lo he pasado muy mal.

Me pensaba que no iba a salir del bache,

pero ya lo estoy remontando,

y pienso que mira, cuando me llegue a mí,

me iré y...

Se acabó.

Voy una vez por semana a un taller de memoria

que tienen allí en la Cruz Roja.

Y voy conociendo también a otras de las que van,

todos se portan bien conmigo.

Qué voy a decir.

Que hacen una buena labor ayudando a la gente que está sola.

-A la gente mayor, la soledad quizás no le asusta tanto.

Lo que les asusta es ser dependientes.

Es decir, no ser capaces de cuidarse a sí mismos.

Y eso es una situación que les puede hacer darse cuenta de que,

efectivamente, están solos porque ya no son capaces

de cuidarse,

de que su red es pequeña y de que necesitan recursos y ayuda.

Y eso les puede producir tristeza. Más que la muerte.

Pensar que si me caigo por la noche

o si me pasa algo no tengo a quién llamar,

aunque existen servicios como la teleasistencia que son excelentes

y están pensados para todo esto,

eso es lo que muchas veces les enfrenta a su soledad

y a su aislamiento.

-Buenas tardes, ¿cómo están?

-¡Bien!

(HABLAN EN CATALÁN)

En general,

en atención primaria hacemos una consulta

de orientación comunitaria o de orientación al contexto.

Yo por ejemplo siempre pregunto a las personas con quién viven.

Si son personas en edad de trabajar, en qué trabajan,

para ir adentrándonos en el terreno de cómo es su núcleo familiar

y luego, el contexto social en el que están.

Cuando son personas mayores que viven solas,

les pregunto cómo se sienten.

Y paradójicamente, hay situaciones muy diversas.

Hay que trabajar mucho esta situación.

Y hablar mucho con las personas para detectar si, efectivamente,

esa situación de soledad está impactando en su salud o no.

Y en función de eso,

decidir si la intervención es más prioritaria o no.

-Pepita, ¿qué significa Amics de la Gent Gran para ti?

-Para mí es mi segunda casa.

Todos son muy buenos

y están muy atentos en todo y me ayudan mucho.

A veces me acompañan hasta al médico cuando voy,

que me hago los análisis...

-Y en casa, ¿cómo estás?

¿Te encuentras bien o te encuentras solita?

-Sí, sola.

Viene tres días a la semana una chica, pero bueno,

eso es lo que sabe más mal.

Ya me lo había imaginado, que sería muy triste,

pero no me pensaba que tanto.

Yo, desde que me falta mi marido, que en paz descanse,

no he ido de excursión si no es...

-Creemos que una persona, aunque tenga 85 o 90 años,

es una persona que puede, y si quiere,

debe tener ilusiones para seguir en esta vida.

Cuando personas mayores nos dicen:

"No sé por qué estoy viviendo,

porque en realidad no encuentro ninguna motivación,

da igual estoy vivo o no estoy vivo",

nosotros siempre creemos que hay elementos para aferrarnos a la vida

y para que las personas puedan

seguir desarrollando sus vidas, tengan la edad que tengan.

Vamos a hacer finalmente cinco meriendas.

¿Sabemos ya los sitios?

-Sí, tenemos dos escuelas, una asociación,

el local de la eixample, como siempre,

y van a ir personas mayores de dos distritos o de uno,

depende del volumen.

Pueden venir acompañadas de su voluntario

o si no tienen voluntario,

nos llamen para que le pongamos otra persona que le acompaña.

-Vale.

Nosotros lo que ofrecemos es la amistad contra la soledad.

Por tanto,

ponemos en relación personas de todas las edades

para que establezcan lazos de confianza con las personas mayores

para que esas personas mayores se empoderen,

puedan tener una persona de confianza a su lado

con la que poder compartir tanto aquello que es positivo

como sus miedos,

sus dificultades y sus sentimientos negativos

ocasionados por esa falta de relación

o esa sensación de no ser partícipe de la sociedad.

-Estará cubierto,

y la hora de empezar la merienda va a ser un poquito más tarde.

-Hace...

Yo creo que unos 10 años que estoy en Amics de la Gent Gran.

Para mí ha sido una escuela de vida, porque con ellas,

digo ellas porque la mayoría son mujeres,

he aprendido muchísimo de la vida.

Me han enseñado mucho.

Escucharlas a ellas,

cómo te explican su vida y cómo viven.

-Los voluntarios valen...

Un imperio.

Mucho, mucho.

Aquí encuentras de todo.

Mucho cariño y te animan.

Pienso que, mientras tenga mi edad,

tengo que luchar, ¿no?

Que tampoco me retengo en no hacer.

Miro de andar un poquito, más de lo que puedo,

llega un momento que ya no puedes más.

Pero vaya...

-¿Esperas pasártelo bien? -Sí.

Nos hacen reír y pasar bien el tiempo.

Un poco de gimnasia...

-Ah, la gimnasia, eso lo hago yo cada mañana.

-Sí.

Y después también me gusta mucho

que un día se vistan de payasos y...

-Claro, eso el día de la fiesta final.

-Nos hacen reír para entretenernos...

Vale la pena, muy bien. -Os lo pasáis bien.

-Hace dos años, hemos inaugurado la plataforma

El Observatorio de la Soledad,

en la que precisamente lo que queremos es ahondar en las causas

y consecuencias de la soledad.

Y una de las primeras conclusiones a las cuales hemos llegado

es que hay que desestigmatizar la soledad.

También desde los medios de comunicación es importantísimo

que se hable de la soledad desde diferentes perspectivas,

y de su complejidad.

Y en sus diferentes etapas de la vida.

-Estás muy guapa, ¿eh?

Claro que sí.

¿Por qué digo que es importante desestigmatizar la soledad?

Porque todos y cada uno de nosotros, en nuestra vida,

nos hemos sentido solos,

nos podemos sentir solos y nos vamos a sentir solos.

-Yo creo que la gente mayor está muy olvidada.

La sociedad es como si fuera un trasto viejo.

Y uno puede ser viejo, pero no trasto.

Tienen sentimientos, tienen cabeza y mucha experiencia que trasmitir.

Y eso lo tenemos todos muy olvidado y creo que eso es muy importante.

Tendría que...

La sociedad tiene una obligación con la gente mayor.

-En esto de la soledad yo creo

que nos jugamos cómo queremos ser de mayores.

Los jugamos las sociedades que queremos tener.

¿Queremos tener sociedades

en las que cada uno haga lo que quiere?

¿O sociedades donde hay apoyo, donde haya cuidados,

donde podamos reciprocar, unos con otros...?

Porque si es lo que queremos, vamos a tener que invertir en eso,

porque las fuerzas van... hacia la fragmentación.

-Este mismo trabajo

que estamos desarrollando ahora de voluntario

me tiene más que entretenido.

Hablo con personas,

tengo relaciones, me comunico

y eso es elemental para no sentirse solo.

Y antes de sentirse solo, si es necesario,

hay que pedir ayuda.

No tenemos que tener vergüenza en decir:

"Oye, que yo no estoy bien".

¿Qué tal, Paquita? ¿Bien?

Aquí, cerca de casa.

Claro, en la residencia también ha sentado bien, pero aquí,

a lado de casa.

-¡A lado de casa! -¿Aquí mismo vives?

-Aquí mismo.

-¿Contenta?

-Contenta.

-A veces nos parece que la vejez está lejos.

Y no está tan lejos.

Si miras diez años para atrás, cómo han pasado,

los diez para adelante van a pasar igual de rápido.

Entonces hay que irse preparándose poco a poco.

Y a medida que nosotros estamos viendo esto,

yo creo que nos anima...

Primero, a no perder relación con ninguna persona.

A trabajar.

Y a comunicarnos, que es elemental. La comunicación, cura.

¿Cuántos años llevas en Elgóibar?

-73.

-¿73 años llevas en Elgóibar?

¿Por qué tú de dónde viniste?

-¿Antes? -Sí, ¿de dónde?

-Caserío... (Ininteligible)

-¿Cuántos años tienes ahora?

-¿Quién, yo? -Sí.

-93.

-¿93? Bueno, bueno...

Nos estás engañando. Algo menos tendrás que 93.

-No, no... -Es verdad.

-Joder. Estás perfectamente.

Pero la cabeza bien para hablar y para todo.

-Sí.

Eso también. -Claro.

Para pasar un rato agradable...

Pues ahora empezaremos con estas salidas.

Todas las semanas,

haremos unas salidas con todos vosotros.

Venir aquí, otro día iremos a otro sitio a tomar otro mosto...

Salvo que haga mal tiempo.

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Crónicas - La soledad oculta

27 jun 2019

Combatir la soledad podría convertirse en uno de los principales retos de las sociedades modernas; y aunque las cifras hablen de casi ocho millones de personas mayores de sesenta años que viven solas en nuestro país, vivir solo no significa necesariamente sentirse solo. La soledad no deseada es un fenómeno creciente en nuestras sociedades, principalmente entre los mayores. La soledad no deseada, unida al aislamiento y la fragilidad, a veces a la enfermedad; una soledad que se esconde y en ocasiones es difícil de detectar. Un sentimiento que permanece a veces muy oculto.

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