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Para todos los públicos Crónicas - Primero la casa - ver ahora
Transcripción completa

La calle es el infierno más grande que hay.

Eso es como eso es como el...

el que se va a una selva.

Hoy... hoy...

hoy duermes, a lo mejor mañana ya se te ha acabado el dormir.

Te encuentras solo, estas solo ahí,

desamparado de nadie, no tienes nada ahí,

no tienes una persona que está ahí protegiéndote.

Estas desaseado, con la ropa sucia y te vas dejando,

te abandonas de alguna manera, te deprimes.

Me quedé con 34 kilos.

Yo que soy grande ¿sabes? era la muerte viviente.

En la calle la vida es muy dura; tienes depresión,

no sabes dónde vas a dormir, no sabes qué te pasará esta noche,

no sabes qué pasará mañana

Al caer la noche, 35.000 personas en España

buscan un lugar para dormir en la calle.

Unos cuantos cartones para construir un refugio,

un banco de piedra o sobre el suelo raso,

malduermen y no se sienten seguros.

La crisis ha aumentado casi un 40 %

el número de personas sin hogar en las grandes ciudades

por la pérdida de trabajo y los desahucios,

según datos de la última encuesta a personas sin hogar

del Instituto Nacional de Estadística.

Solucionarlo no es fácil. Se abren albergues,

residencias, pisos compartidos,

plazas en pensiones, y se lucha para rescatarlos de la calle.

Ahora se prueba un método innovador que se llama "La casa primero",

o lo que es lo mismo, Housign First,

como se le conoce en todo el mundo.

En España ha tomado el nombre de Hábitat,

y lo dirige la ong Rais Fundación.

Housing First es una respuesta

a las personas que están peor en la calle,

personas sobre las que se consideraba que era muy complicado

que pudieran salir de esa situación, y sin embargo,

poniendo primero la vivienda, dándoles una oportunidad

para ejercer su derecho de vivienda, y dándoles una plataforma

para que puedan reconstruir integralmente su vida,

logran salir en un 85 %.

Este método comenzó a aplicarse hace 25 años en Estados Unidos,

y ahora se ensaya también en otras ciudades europeas.

En España, se ha puesto en marcha un proyecto piloto

en 38 viviendas y tres ciudades:

Málaga, Barcelona y Madrid.

El modelo cree en el otro sin condiciones,

y el resultado es mágico. Bajo un techo, sin presionar,

sin obligar, y con el apoyo adecuado,

se retoman las riendas de la vida de una manera sorprendente.

Recuperan la salud y cuidan su aspecto.

Yo creo que se trata un poco de abandonar las posturas de experto

y de dadores de formulas magistrales, entendiendo que no somos quienes

para decidir cuáles son los pasos que deben encaminar la vida

hacia la felicidad del otro. Lo que intento,

lo que intentamos como programa, es rebajar la distancia vertical

que existe entre el profesional y la persona, intentando...

que las miradas se establezcan de manera horizontal.

Los únicos requisitos para formar parte del programa Hábitat

de Rais Fundación son: más de dos años viviendo en calle,

tener una adicción, una discapacidad

y/o un trastorno mental.

Se ofrece a los participantes acceso inmediato

a viviendas independientes, diseminadas geográficamente,

sin fecha de finalización y sin condiciones.

José es uno de los seleccionados.

Ha vivido sin techo alrededor de diez años.

La calle le robó la autoestima, se sentía basura.

Pero antes había tenido una vida como la de cualquiera,

un trabajo, una familia...

Soy José, tengo... bueno, cumplo este mes

50 años, el 25 de junio.

Me gusta la playa, me encanta, me gusta la buena gente,

soy buena gente, no soy mala,

fui en sus tiempos muy mala gente, por circunstancia de algunos...

aditivos, de alguna...

Soy picapedrero hace ya muchos años.

Cuando tenía 18 años, me enseñó una persona,

un gallego de Verín. He trabajado gracias a la piedra,

he trabajado en muchos países, en muchos países he trabajado,

en Kazajistan, en Holanda, en Alemania, en Francia, en Italia,

por mi profesión; también he sido jefe de equipo,

y he hecho casas increíbles,

casas que te quedas... dices ¡madre mía! no eres capaz de hacerlo.

Sí, lo he hecho. Estuve en Rusia, en Kazajistán,

la ciudad de Armati, a cien kilómetros con China,

y bueno, y después vine aquí,

cuando la guerra de Irak, vine aquí, me repatriaron,

y después me querían mandar cinco años a Japón.

Ganaba cuatro millones de pesetas, de las antiguas pesetas en Japón

al mes, sólo dirigir, y dije que no.

Yo tenía dos hijas pequeñas y...

y estaba muy enamorado de mi mujer, y entonces decidí montar una empresa

en Huesca, en Jacar, para verdad en Sabiñánigo,

y... me salió muy mal la cosa.

Yo llegué a tener hasta 73 personas trabajando para mí;

trabajé con empresas muy fuertes, muy fuertes,

y bueno, me fui al garete.

No le voy a echar la culpa a nadie, me la echo a mí mismo,

y ya empezó... la droga.

Los jefes de obra, los arquitectos,

todos me llamaban a las 12 de la noche: José que pin que pan,

y tenía que ir a ellos, y después,

a las cinco, a las seis de la mañana, reunir a mi gente

para irnos a trabajar. Y bueno llegó un momento en la vida

que ya no era, ya no era,

es que no vivía, nada más que para el trabajo,

y mi mujer para mi punto de vista que se cansó de mí.

De eso y de cosas más; y caí en quiebra,

caí en quiebra, caí en quiebra; me lo quitaron todo,

me lo quitaron todo, y después, mi mujer... pues...

nos separamos,

y ella se llevó lo que pudo.

Tengo dos hijas, una con 18 años, tengo otra con 19.

Conmigo somos nueve hermanos. Fíjate, tengo hermanos,

tengo más que un campo de fútbol,

pero...

ellos siempre me han tenido aparte; yo... la única,

la pobrecilla de mi madre, mi padre de vez en cuando,

porque claro, tampoco he sido bueno, no he sido bueno,

y ellos se han cansado de mí también.

La gente son muy... no son muy buenas.

Yo todo esto lo he perdido en una patada que me pegó uno,

sí, sí, en Fuengirola.

Estaba durmiendo con una pareja que yo tenía,

y me pisó la cara uno por grabarme en un teléfono,

el otro no se fue de vacío tampoco.

Sí, sí, porque cuando eso se llevó una propina,

porque yo, yo duermo en la calle,

y cuando duermo en la calle siempre voy empalmado,

siempre voy empalmado, porque no me fío ni de...

vamos ni de los zapatos,

y siempre llevo mi cosa aquí o mi barra de hierro

o mi palo o algo. No estoy muy bien de la cabeza

porque he tenido... algunos problemillas mentales;

soy diabético, tengo hepatitis C,

y... y bueno, he estado en la calle.

Y ahora es cuando me he aprendido a...

a valorarme, y a decir no José,

si todavía vales, cabrón. Yo esto es una maravilla.

Yo me pongo aquí mi tele, me tiro aquí en el sofá,

me apetece algo, gracias a Dios, gracias a Dios,

gracias a Dios, tengo de todo. Yo me cierro mi puerta

y estoy muy bien; lo único el problema que hay...

pues que estoy solo, y la soledad es muy mala,

la soledad es lo peor que hay.

Un educador o un trabajador social les hace una visita semanal.

En este caso de Málaga, es Simona la encargada de hacer el seguimiento

En Málaga, el proyecto Hábitat cuenta con ocho viviendas,

una de ellas subvencionada por el Ayuntamiento.

El Ayuntamiento de Málaga, junto con otras diez entidades sociales,

crearon el centro Puerta Única, para informar de los recursos

a cualquier persona sin hogar que llega a la ciudad.

El último año pasaron por allí 2.000 personas.

Solo el hecho de tener una vivienda, una cama, un espacio propio

en el que sentirse acogido y protegido,

ha provocado un efecto de mejoría inmediato, en la salud

en lo primero que se ha visto, luego en el estado de ánimo

y en otros estados; es verdad que puede ser más barato

a largo plazo para un determinado perfil de la población sin hogar,

quizás para todos no, para eso es bueno que haya más...

es más adecuado que haya recursos. Los datos son contundentes,

mantener a una persona sin hogar en alojamientos colectivos

eleva en las contabilidades de EE. UU. y Canadá y de Reino Unido,

a 40.000 euros anuales,

y sin embargo, cuando aplicamos Housing First

se baja hasta 16.000 euros anuales.

Lo peor de los dos años que Mario vivió en la calle

ha sido ocupar el tiempo libre.

Se protegió con la lectura. Ahora suele pasear

y sentarse a leer en cualquier rincón

de la calle Larios, muy cerca de la nueva casa.

Me llamo Mario, tengo 54 años, los cumplí en febrero,

y qué te diría de mí, pues no sé,

a lo que me he dedicado en mi vida,

aquí en Málaga, ha sido sobre todo a hostelería,

también he vendido energía solar, he hecho mucha rotulación,

decoración de locales, he pintado un poco,

pero vamos sobre todo hostelería, y antes de llegar aquí, en el 95,

llegué a Torremolinos,

me he dedicado al tiempo libre infantil y juvenil.

Hacía campamentos, tengo el titulo de coordinador de tiempo libre,

me dedicaba a campamentos con una asociación sin ánimo de lucro,

y después empecé a trabajar con la Junta de Castilla y León,

también formando a monitores. He tenido un par de restaurantes,

uno en los Picos de Europa, en Vega de Ariévano,

y otro al lado de Periana, aquí, en la linde de Málaga con Granada,

en el Cañuelo. Yo he sido siempre muy impulsivo,

nada reflexivo, entonces, y de segundo apellido tengo Orgullo,

que eso no deja de ser una rémora que me persigue.

A mí se me unió ciertas decisiones que no fueron las más correctas,

las más acertadas, en su momento, con una ruptura

de la relación de pareja,

una pequeña depresión... Mi color preferido entonces

fue con la depresión el verde botella y entonces ahí es

cuando la lías del todo ¿no? Bueno...

la primera noche, por ir por orden, que pasé en la calle,

sentí rabia,

rabia. Estaba viviendo con otros dos compañeros en una casa,

no era especialmente una casa okupa,

era una casa antigua que estaba declarada en ruina,

aunque no estaba en ruina, y aquello fue volado.

A mí me pilló en una haciendo un rotulo

en una tienda que estaba a dos km, cuando llegaron las excavadoras,

y echaron la casa abajo con todo lo que tenía adentro,

yo me quede sin nada, o sea con lo puesto.

Llevo mucho tiempo, años, sin estar en contacto con mi familia,

y por nada en particular, por nada en particular,

porque no fue una ruptura... Hombre, yo sé que no entendieron

que dejase el trabajo que tenía en la Junta de Castilla y León

y me viniese a Andalucía a la buena de Dios,

con dos bolsas de deporte. Yo me vine con cuatro duros en el bolsillo

y sabía que iba a salir adelante, y entonces...

Hombre, de hecho he estado trabajando en muy buenos sitios aquí

en hostelería en la costa.

Lo de huir, lo de huir y no ponerse en contacto con la familia pues sí,

pues obviamente, por vergüenza,

por vergüenza torera, porque...

cuando uno ha sido un personaje medianamente entrecomillado,

popular, y encontrarte en una situación

en la que no tienes casa, no tienes trabajo, no tienes pareja,

no tienes dinero, no tienes dentadura,

el volver a encontrarte con gente que...

que te ha conocido de otra manera

y que una parte de ellos estaban deseando que tropezases para,

porque ya digo cuando uno es medianamente popular surgen envidias,

y yo sé que más de uno iba a hacer leña del árbol caído,

y no, no he querido volver a ponerme en contacto con...

Yo sé que el error ha sido no ponerme en contacto con la familia,

porque ellos no tienen culpa de nada, pero bueno eso se puede solucionar;

y con el resto de la gente que conozco allí, bueno...

con el tiempo, yo ya no tengo prisa para nada,

estoy en la cara B de la vida ya, jugando la segunda parte.

He cumplido 54 años, no es que me sienta viejo

ero tampoco me siento joven , estoy en tierra de nadie,

y me tomo las cosas con calma, con calma. Prefiero...

apoyar bien el pie en un escalón antes de subir.

Volver a sentirme a gusto conmigo mismo,

para eso me hace falta tener...

cierta vida laboral o algo así,

que me haga, no solamente pintar, o charlar, o contar chistes,

o leer, sino poder hacer algo más productivo,

y bueno me falta eso

y en ello estoy.

Mario estudio tres cursos de Derecho, le gusta el cine

y las series. Estos días asiste a clase

en un taller de cocina, una de sus otras pasiones,

como la pintura, a la que dedica parte de su tiempo.

Tú antes. -Gracias guapo.

Ese es nuevo, -¿Pero lo has acabado por fin?

Bueno, siempre queda algún retoque.

-Es muy bonito. Esta zona me gusta menos.

-¿Menos por qué? Porque no destaca.

Tendré que darle un poco mas de blanco.

Algunos buscan refugio bajo los puentes,

al abrigo de las miradas. Pero encima,

la ciudad sigue moviéndose.

El centro Puerta Única de Málaga, cuenta con tres unidades de calle

que salen todos los días del año a atender a personas sin hogar

en vía pública. Muchos...

padecen problemas asociados a la insalubridad de la calle,

a las condiciones meteorológicas y a la salud mental.

Algunos viven en grupo.

Hay un perfil por ejemplo de los chicos jóvenes,

si son chicos extutelados que vienen de centros de protección de menores

y que acaban en situación de calle, si suelen relacionarse en grupo,

están mucho juntos, pero luego no hay diferencia;

a partir de cierta edad, no hay diferencia

en que estén más solos o más acompañados, suelen estar una..

Hay personas que les gusta estar solas, solas, solas, ellos solos,

pero normalmente, buscan estar con alguien.

Es un trabajo en red. En Madrid por ejemplo,

Hábitat cuenta con la colaboración del Samur Social.

En la sede de la central atienden cada año

más de 50.000 llamadas que piden ayuda

o da información sobre alguna persona que vive en la calle.

¿Me puede contar algo más de esta persona?

¿Lleva mucho tiempo en la calle? ¿Sobre qué hora ve a esta persona?

¿Dónde se encuentra esa persona? ¿Me puedes dar la dirección?

¿Me puede dar alguna descripción física? ¿Cómo va vestido,

si es mayor? Nuestros equipos de calle,

nuestros 12 equipos de calle, una de las cosas que hacen es

recorrer todas y cada una de las calles de la ciudad de Madrid

para identificar, mejor dicho para localizar e identificar

a cualquier persona que está durmiendo en la calle,

con el fin de empezar con ellos un proceso de intervención que suponga

la oportunidad de la inserción.

Para central, nos dirigimos al aviso de Moncloa

para localizar al usuario.

Bueno, Joel vamos a intentar localizar a esta persona en Moncloa

a ver si está. -Vale.

La ciudad les ofrece mayores oportunidades para subsistir,

pero también es un lugar más violento,

porque la ciudad te invisibiliza.

Según los expertos, una cadena de pérdidas lleva a la calle:

la pérdida del dinero, del techo,

de la familia, la salud, la autoestima...

Una de las características de las personas sin hogar

es el aislamiento, su desvinculación, por lo tanto nosotros

vamos a ser esa conexión entre la calle que están ellos

y la normalización y los proceso de inserción.

Yo tenía mi trabajo, yo era vigilante de seguridad;

la empresa se fue a pique,

estuve casi tres años en paro,

no podía pagar mi casa, me echaron...

y me tuve que ir a la calle con dos maletas

y 35 euros en el bolsillo. Y por ejemplo¿has ido a albergues

o no te gustan? Cuéntame por qué. No, no me gustan porque...

los albergues el problema que tienen

es que van todo lo peor,

y entonces hay muchas peleas,

muchos chillidos, mucha historia. La mochila o lo que lleves

tienes que abrazarte a él, porque te lo quitan,

no hay taquillas... Tienes que estar antes de las...

diez me parece, y a las seis de la mañana te sueltan

como si fueras ganado; hala vete al...

al pasto. ¿Se pasa mucha soledad?

Sí, ahora ya no,

pero he llegado a hablar solo, porque no tenía con quien hablar,

porque es que nadie se acercaba a mí.

Cada seis días, una persona sin hogar muere

en un espacio público de España.

Cuatro de cada diez ha padecido algún tipo de violencia:

palizas, robos, agresiones sexuales,

timos, insultos o amenazas.

La esperanza de vida de los sin techo se sitúa

entre los 42 y los 52 años.

Son datos del último informe de las personas sin hogar en España.

Maru se fue con 17 años de casa;

ahora vive en un barrio a las afueras de Madrid,

allí se ha llevado sus mascotas, que son parte de su familia.

Mira, yo me llamo Maru,

todo el mundo me conoce por Maru, y mi carta de presentación sería

una persona normal,

la persona más normal del mundo, ¿sabes?

Con todas las cosas que he vivido, creo que de hecho más normal todavía.

Yo estaba trabajando, yo soy educadora de calle,

he estado... soy auxiliar de geriatría,

estoy especializada en enfermos de alzhéimer, he limpiado,

he sido cajera, he hecho de todo, ¿sabes?, me ha dado igual,

pero me salió mal la relación que tuve

y mi madre me dijo vente y dije pues no, por qué,

porque yo ya llevaba una clase de vida... Me gustaba acostarme

a las cinco de la mañana, y claro mi madre no dormía, y tal.

Yo es que trabajaba de educadora de calle para una asociación

de mujeres prostitutas y tal, y desenganchábamos a la gente,

dábamos información social y sanitaria,

y mi hermana se estaba desenganchando en casa, yo me lo llevé

lo que le quedaba se me olvido tirarlo y cuando me quise dar cuenta

lo tenía en casa, por probar, en mala hora ¿sabes?,

porque lo peor es que te guste.

Yo estoy separada, vale, estoy divorciada.

Yo lo deje también porque le gustaba tirar de mano ¿sabes?

Ya me ha pegado mucho, ya no le voy a dejar que me pegue más

O sea... porque claro, el maltrato, por ejemplo yo en la calle

no he tenido... con mi pareja, pero yo estuve tres años

aguantando a una persona por una casa,

cosa que no haría jamás.

Me tiraba trabajando de lunes a domingo solo por no verle la cara;

era feliz trabajando.

¿Ser una mujer y vivir en la calle es una combinación todavía más?

Mas difícil, es superdificil, a mí, yo tengo propuestas deshonestas

pero a patadas ¿vale? Tú estás pidiendo y te ofrecen,

pues si estas pidiendo aquí es porque quieres

porque yo te doy tal, ya pero si quisiera trabajar de eso

me iba más para allá, porque yo me ponía en Callao a pedir,

y la Ballesta y la Montera, las tenía al lado ¿sabes?

¿Por qué me estás faltando el respeto, si yo estoy aquí sentada

si no me estoy metiendo con nadie, Y luego pues sí, por ejemplo,

si él se iba y me dejaba durmiendo pues me tapaba hasta la cabeza

para que no supieran que era yo la que estaba ahí ¿sabes?

Yo puedo estar en la calle, pero no soy basura, soy una persona.

Y yo he llegado no a mojarme ni siquiera los pies,

A mí una tía, no a mí, escupió a mi chico, y estaba el suelo mojado

y no llegué ni a mojarme los pies, salí detrás de ella, la metí un...

Es que la tuve que dar, no tuve por menos que darla.

O sea, no me quieres dar un cigarro, no me lo des, pero no me escupas,

A mí a mi gato, además, o sea a mi marido y a mi gato,

Es que acabas de vendimiar. Esto llega un momento

que se hace un círculo, estás depresiva,

estás estresada, empiezas a beber,

ya empiezas a ver historias, porque claro lo más fácil es

el alcohol ¿sabes?, o lo más barato...

es el alcohol. Yo gracias a Dios ya te digo,

me puedo tomar una cerveza, pero jamás he bebido, porque he tenido...

malos rollos con el alcohol no por mí, sino por parejas

y por mi padre, que bebía, y tal.

Llevaba ya 16 años con la metadona; yo la he dejado hace tres meses,

en diez me quite, o sea dije, se acabó y se acabó.

Me está costando lo mío pero...

pero estoy para delante, y ya para atrás ni para coger impulso,

ni de coña, ya se acabó. Cualquiera...

Mañana podemos vernos en la calle. A mí me dices,

que yo iba a estar en la calle, y digo que la que te drogas eres tú,

o sea ni de coña ¿sabes?, pero...

sí que es verdad, que la situación a veces te puede,

y crees que eliges lo correcto y estas eligiendo...

totalmente lo opuesto ¿sabes?, que te metes cada día más

en el circulo vicioso, pero que según está la historia ahora ¿sabes?

y cada vez hay más gente mayor en la calle,

que es lo que más me apena, porque bueno,...

que nosotros decidamos... por droga, porque estas un poco mal de la pinza,

por lo que sea ¿sabes?, cada uno por su elección,

pero que veas señoras mayores que yo, que estoy pidiendo,

me vengan y me digan que dónde pueden conseguir comida,

es muy triste ¿sabes?, es muy triste.

Es Almudena, una de las educadoras de Rais Fundación en Madrid.

Maru sabe que puede contar con ella siempre.

Están ahí, en la calle, todos los vemos,

pero pasamos un poco de largo sin pensar que realmente

debajo de esos cartones hay personas, y juzgando ¿no?,

pues si están en la calle pues será que se lo han merecido;

entonces, se juntan muchos factores, y el hecho de tener un hogar,

tener un espacio de seguridad,

un espacio donde, de cuidado,

les hace reconciliarse primero con ellos, con la sociedad,

y muchos, pues a medida que va pasando el tiempo

y van recuperando pues a hacer, volver a retomar contacto

con familia, y bueno,...

con lo que habían perdido estando en situación de exclusión severa.

Hoy estamos montando una casa nueva;

estamos dotándola de todas las cosas que cualquier persona,

cualquier ciudadano necesita en su casa: mesas, sillas,

camas, sábanas... y hoy, en la casa que...

que estamos montando,

estamos empezando de cero. Estamos en un equipo de personas

que estamos metiendo las lavadoras, frigoríficos... y todo

lo que pueda necesitar esa persona. Cuando ella venga decidirá

dónde quiere colocar cada cosa, pero nosotros vamos a ir...

preparándolo para cuando llegue él pueda decidir...

qué quiere hacer en la casa.

Los encuentras por cualquier rincón de las ciudades

Bajo este viaducto de Madrid duermen africanos,

son cada vez más, frente al número de europeos,

que ha descendido,

según el Instituto Nacional de Estadística,

pero la mayoría de los sin hogar de nuestro país

son de nacionalidad española; el 20 % mujeres,

el 80 % hombres.

Es una mujer, gitana rumana, que lleva en este caso...

en este caso sabemos que lleva más de dos meses;

está en este caso guardando las pertenencias,

está esperando que venga el resto del grupo

que conforma las personas que van a dormir esta noche aquí,

y es una mujer que evidentemente, le hemos ofrecido recursos.

Para el Samur Social, el que haya una persona sin hogar

en la calle, es motivo suficiente para desarrollar

todas las situaciones que sean necesarias, pero más aún

si es una mujer. Una mujer en la calle sufre

una doble exclusión, la exclusión de ser una persona sin hogar

y la exclusión que puede sufrir por ser una mujer.

Entre la población sin hogar que ha llegado de otros países

destaca el grupo de gitanos rumanos.

La mayoría son familias que permanecen tres meses en España,

reúnen dinero y vuelven a su país;

el relevo lo recoge otra familia de su misma zona.

Se van turnando durante el año.

Son personas que prefieren vivir en una economía muy marginal,

a través del ejercicio de mendicidad y recogida la chatarra.

Son personas que atendemos de forma habitual

pero a pesar de nuestra atención, y nuestra insistencia

suelen rechazar los recursos de acogida y prefieren pernoctar

incluso en noches duras de invierno en este lugar.

-Esta es mi mujer, y tú eres un maricón o qué.

¿No te da la vergüenza?

¡Hijos de puta!

José María ha vivido 20 años en la calle,

donde le ha pasado de todo.

Cuando le ofrecieron una casa no se lo podía creer.

Soy José María,

tengo 49 años, soy natural de Jaén, nacido en Jaén,

no en Jaén, un pueblecito de Jaén, muy cerca de Úbeda,

y eso, me vine a Madrid

porque mi vida allí en Jaén no era muy buena,

prácticamente no era buena, no tenía trabajo, no tenía nada.

Encontré una mujer,

estuve viviendo bastante bien, tenía mi trabajo, tenía mis coche,

tenía... todo, lo tenía todo, estaba arriba del todo,

estaba encantadísimo de la vida; tuve mi familia,

mi hijo,

y todo muy bien, lo que pasa que luego me quedé sin trabajo,

no me quedé sin trabajo, me engañó, un empresario me engañó.

Me dijo, vente conmigo, que...

yo te voy a dar trabajo más cerquita, no te vas a tener que levantarte

tan pronto, vas a ganar más dinero.

Yo me dijo más dinero, pues mira bien para mi familia,

porque es un bienestar mejor para mi familia, para mi...

para mí y para mi entorno;

y me engañó. En cosa de un mes

se fue todo al carajo, me dejó tirado en la calle.

Perdí mi trabajo, perdí mi familia,

perdí todo, me quede totalmente...

sin nada,

y fue la única manera que encontré pues eso el tema, la recaída,

la recaída, volver otra vez a lo mismo,

al pozo sin salida, a la droga,

a malestar con mi familia, malestar con todo el mundo,

y la único manera que tenía de evadirme era entrar

en el tema de las drogas. Muchas noches he intentado dormir

en cualquier sitio. Yo me acercaba más bien a las iglesias,

porque dicen que son lugares santos, pero peor, yo creo que es peor

porque yo una noche dormí y me levanté,

había fuego... Me habían prendido el colchón y estaba lleno de fuego,

me estaban quemando toda la ropa, tuve que correr.

Estando durmiendo he sentido... que me han pinchado,

me han pinchado con una navaja, me han...

pegado, me han quemado.

He notado mal, mal por la gente,

no era un vivir, era más bien...

No dormía, apenas dormía, me tenía que estar toda la noche despierto,

o me quedaba dormido vencido porque no aguantaba más,

diciendo ya, que sea lo que Dios quiera y si me...

que me maten, que me da lo mismo. Que venga una persona así y te diga,

oye mira, somos una Fundación tal,

damos a la gente que está necesitada, que este en la calle,

que está en una situación extrema, pues a mí me sonaba a chino,

ya este me está vacilando ¿sabes?, yo pensaba que me estaba vacilando,

incluso no me lo creía hasta que no me dijo, mira ahí,

abre esa puerta, toma esta llave, y ahora abre esa puerta,

y ya abrí la puerta, y me encontré una casa y digo coño,

ya empecé a creérmelo, digo esto... Pensaba yo que esto

es que nunca me han dado nada en la vida, nunca me han dado nada,

y siempre si alguna vez me han dado algo

ha sido a cambio de algo, por otra cosa. Levantarme...

en una cama, eso es buenísimo;

coger en la cocina, tomar un desayuno

eso es formidable, eso es demasiado.

Ir al supermercado hacer una compra, con tu carrito

y hacer una compra, comprar lo que te apetece,

formidable, eso es demasiado,

Qué te voy a decir, salir a la calle, ¿sabes?,

Saben que la gente te ve abriendo una puerta con una llave

y la gente no se paran a mirarte ni nada.

Me parece formidable.

Buenos días Iván. -Buenos días José.

-¿Qué tal estás? Bien, bien tío.

¿Se puede? Se puede pasar tío.

Qué tal; que limpita tienes la casa, que recogida, muy bonita.

-Me quedan un montón de cosas, Has colgado muchas cosas también.

Dejo aquí la mochila José.

¿Qué tal te funciona la tele? Funciona mal,

pero ya sabes que los canales... José María ha recuperado

el deseo de vivir, y quiere encontrar un trabajo,

y poner todos sus papeles en orden.

Mira Iván, te voy a contar un poquito.

He recibido una carta de la Agencia Tributaria

y me dicen que me quieren embargar una cuenta,

una cuenta que no tengo.

-Yo creo José que hay un paso primero que es, servicio social,

el trabajador social te hace un documento

en el que te explica que la prestación que vas a recibir

es inembargable, que es menos del mínimo del interprofesional,

y la renta mínima no se puede embargar, pero necesitas acreditarlo.

Aun perteneciendo a un mundo de calle en el que convives

en espacios públicos rodeados de ruido y con otras personas,

el manejo de la soledad en la vivienda, y de repente

el verse en ellos mismos, el conectar con su propia persona,

el que su preocupación sea... su camino

o el hacia dónde, ese manejo de la soledad

hacia dentro, es una de las partes más complicadas.

Invade una sensación de desamparo.

Estamos en Las Salesas, en el centro de Madrid,

y ahí, en los bancos, intentan dormir varios hombres.

Ha disminuido la presencia de los de mediana edad,

sin embargo, ha crecido el número de jóvenes y de mayores,

según el diagnostico sobre la situación

de las personas sin hogar en España.

Una de las cosas más difíciles después de vivir en la calle

es recuperar los hábitos de cuidado personal y del hogar;

adquirir de nuevo una disciplina de horarios,

alimentación, higiene.

A Slavey le encanta pasar la aspiradora.

Todos los que lo conocen afirman que tiene un gran corazón.

Me llamo Slavey, soy de Bulgaria, tengo 38 años,

He venido en 2001, aquí, en España,

y después de los tres días que estaba aquí empecé a trabajar,

sin ningún problema hasta finales de 2012,

y desde entonces, desde finales de 2012,

cuando ya el trabajo era malo

y se me acabó el paro, ya no podía pagar...

el estudio que tenía, y de un día a otro

me he quedado en la calle, sin conocer a nadie,

sin conocer la calle a la calle ni nada.

Antes de quedarme en la calle, a finales de 2012,

tenía una depresión por...

separarnos con mi novia,

después de diez años, entonces, por esa depresión

a mí me daba igual todo,

y cuando se fue ella yo todavía tenía mi estudio,

pero tenía una soledad que yo dejaba de dormir en el estudio

e iba a dormir en la calle

con los conocidos, hombres que dormían en la calle

porque yo tenía la soledad, y yo no dormía en el estudio,

yo dormía en la calle, por la soledad.

Esa primera noche, yo me recuerdo muy bien,

pero no estaba ni asustado ni nada, sorprendido,

que realmente no sabía que me quedaba en la calle,

pensaba que no era verdad. Pero era cierto.

Como me quedé en la calle me dediqué... Mi problema

era el alcohol, y pues, después de un año,

bebiendo todos los días, y me llamó...

bueno, mi último jefe, mi último jefe que se llama Ángel Cámara,

pero que no era yo,

no podría ir a trabajar,

entonces yo le dije que sí, pero al final no fui porque...

porque no, no, no podría trabajar.

La persona que bebe no puede ir a trabajar, yo en mi trabajo he sido

muy, muy, muy responsable. Hacia de todo en construcción,

hierro, yesero, poner ladrillo,

escayola interior, exterior, encofrador,

en el estadio olímpico, de todo,

y un trabajo en construcción no puedes ir bebido, es imposible,

nunca jamás, porque es una gran responsabilidad

y aparte, así como tienes que cuidarte a ti

y tienes que cuidar a tus compañeros.

La calle como le digo es muy duro, y especialmente en el invierno.

Amenaza de que me van a quemar vivo,

que eso es de broma, pero de broma sí es verdad,

una amenaza de que me van a quemar vivo

de un vigilante de seguridad que en la calle Barceló,

y otro que estaba durmiendo y me echaron una pintura verde,

en el pelo, que era peor que la pintura plástica;

no podía quitarla yo personalmente ni con el disolvente

ni en el hospital con el alcohol, con nada,

más de un mes tenía el cuerpo desde la cara, desde la...

cabeza hasta la mitad del cuerpo una pintura verde.

Y gracias a Dios que no me he quedado ciego,

porque no sé, es que no puedo decir quién la ha puesto

porque estaba durmiendo. Yo, la gente que me ha echado la pintura

personalmente, por decir gracias a Dios,

que no me he quedado ciego, pero no tengo el odio;

el odio tener una persona es muy malo Pero yo no lo tengo.

Mucha gente, claro, la mayoría,

no puede ser todos, que tienen su tristeza,

su fondo, tienen su problema, tienen su dolor por perder a...

familiares, por perder a mujer,

por perder relaciones con su mujer,

o con sus hijas o con sus padres,

por tal cosa, porque han tenido problemas

con el alcohol o con la droga, pero bueno...

Y de esto claro, todos los que están en la calle

tienen su problema en el fondo muy, muy fuerte que nadie no lo sabe,

y es muy duro. Desde que estoy aquí se cambió mi vida,

se cambió mi vida cien por cien,

Porque aquí, tengo mi casa, tengo mi techo, tengo mi comida,

tengo mi cama, tengo algo caliente,

estoy tranquilo, no tengo miedo de nadie, estoy...

tranquilo que nadie me va a echar,

y de aquí se cambió mi mente que puedo regresar,

que puedo volver a ser como soy yo, un trabajador.

El día que conocía a Slavey me sorprendió mucho

el estado físico tan deteriorado de una persona tan joven

con el que me lo encontré, pero sobre todo la actitud disruptiva

que tenía con el medio, cómo se iba acercando al límite

de las personas, de lo normativo...

En ningún momento se atisbaba el brillo,

que luego nos ha dado un filón, que es un corazón inmenso

que tiene Slavey, pero lo que sí se podía oler desde cerquita

era la gran desesperanza que tenía, y el agujero de dolor que le invadía.

No era tanto un odio o un reproche hacia los otros,

sino una desesperanza y una tristeza muy interna.

Y de ahí salía la desesperación con la que le encontré.

¿Tú te recuerdas ese día? Ese día...

no me lo recuerdo muy bien, porque en aquel tiempo no estaba...

no estaba yo... Estaba como le he dicho, en otro mundo.

Como pasa en el resto de Europa, las personas sin hogar

se ubican principalmente en la zona centro de las ciudades

porque se sienten a salvo y seguros,

porque hay más recursos para subsistir,

más sitios para conseguir comida y ropa,

lugares de tránsito, dónde mezclarse y pasar desapercibos,

como las estaciones de trenes o autobuses.

Te sientes... solo, despreciado,

despreciado por ti mismo no por los demás,

porque yo me he despreciado a mí mismo

por la situación que he tenido; solo, despreciado y...

y con una situación muy compleja, o sea...

que no eres capaz de coordinar

tu propia vida,

aunque parezca fácil, pero no eres capaz.

¿Tú alguna vez imaginaste que vivirías esta situación?

Nunca. Yo esta es una situación

que nunca se la deseo a nadie; y mis errores...

son míos. Yo soy una persona

que soy bastante coherente, de mi situación

la tengo la culpa yo, y no la tiene nadie,

para bien o para mal.

Será duro, será simple,

pero yo soy así. Mi opinión es

que mis errores los he cometido yo;

a mi exmujer la quiero con locura, a mis hijos igual,

a mis nietas no te quiero contar, porque son mis niñas.

Yo creo que aprendemos todos los días,

para bien o para mal, porque además no tenemos más remedio que aprender.

Es muy importante el esfuerzo, el esfuerzo de una persona

para volver... a subir,

como ahora mismo, personalmente lo puedo decir para mí.

Yo ahora mismo he hecho un esfuerzo para mí bueno,

y estoy orgulloso, llevo tres meses sin consumir alcohol,

tres meses, y voy a ir

voy a ir por la vida como he estado antes.

Supongo que sí que he dado muchos pasos para para

volver a ser ya, no digo el que era, porque esto es como el río,

el agua pasa una vez y...

sino para volver a sentirme a gusto conmigo mismo.

Los años de vida que me queden yo quiero disfrutarlos al 100 %,

hacer muchísimas cosas,

todo lo que pueda, hacer de todo,

hacer de todo.

La ilusión de volver a tu casa, es volver a tener un sitio

donde apalancarte. Antes decía a ver si es verdad

que duermo esta noche y mañana no me levanto,

un perro menos de la noche, porque hay muchos como yo en la calle.

Pero... ahora empiezo a quererme, empiezo a mirarme mucho por mí...

No sé cómo explicártelo, no tengo palabras, no tengo palabras.

No tengo palabras.

Subtitulación realizada por Yolanda Fernández Gaitán.

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Crónicas - Primero la casa

05 nov 2015

En España hay más de 35.000 personas sin hogar y con la crisis ha aumentado un 40%. Cada seis días una persona sin techo muere en un espacio público de nuestro país. Un equipo 'Crónicas' ha estado con varias personas del proyecto 'Hábitat', como es el caso de Slavey que ha padecido varios episodios de violencia cuando vivía en la calle. Slavey contará su experiencia y lo que supuesto para él este programa.

Si le dices a una persona que lleva años viviendo en la calle que le das una casa para entrar a vivir ya, y sin ninguna condición, seguro que no se lo creería. Pero, existe. Es el modelo 'Housing First', 'la casa primero', que en nuestro país desarrolla y evalúa Rais Fundación. Una idea que nació en Estados Unidos. La adaptación en España se llama 'Hábitat: una casa, una nueva vida'.

Los investigadores de este innovador modelo aseguran que es más barato que el método tradicional: el asistencial que está basado en albergues y comedores sociales. Llevan un año evaluándolo. Ahora tienen en Málaga, Barcelona y Madrid 38 viviendas públicas y del mercado libre. No son pisos comunitarios ni están concentrados en una misma zona. Van dirigidos a los sin hogar en peor situación, a los que ni siquiera utilizan los servicios sociales, a los que parecen irrecuperables. Deben llevar más de dos años en situación de calle, tener una adicción y/o un trastorno mental.

El resultado es sorprendente: la persona recupera la salud, empieza a cuidarse, deja de consumir alcohol u otro tipo de drogas, mejora su aspecto y reconstruye su vida.

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