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Para todos los públicos Crónicas - De niños y monstruos - ver ahora
Transcripción completa

(Música cabecera)

A mis hijos los asesinaron el segundo fin de semana

que se fueron con el padre.

Yo me acaba de separar

y no me había dado tiempo a nada.

Cedí a que el asesino de mis hijos se llevara a mis hijos

porque era el padre

y porque legalmente no lo podía impedir.

(Música)

Un trabajo de hacerme a mí de niño

lo significativo es, sobre todo, la boca cosida.

Uno de los trabajos que he tenido que hacer

ha sido descoserme la boca para poder hablar de esto.

Esto era como yo veía a mi padre.

Un insecto enorme,

el efecto de una guerra.

Todo muy siniestro también, ¿no?

Refleja mucho el miedo que yo tenía de él.

En esta fotografía se ve más claro que el maltratador era yo.

Ese miedo que yo tenía, yo lo llevaba dentro.

Yo me hacía mi propio maltrato,

no necesitaba que mi padre estuviera, porque estaba dentro de mí.

Tengo 35 años,

y creo que siempre, desde que era pequeño,

sabía que había algo que no funcionaba.

Mi madre nunca se identificó como una mujer maltratada,

pero la verdad es que sí que era una mujer maltratada.

Mi padre nos agredía de muchas maneras.

Físicamente, por supuesto. También psicológicamente, por supuesto.

Y a nivel económico, era una cosa brutal.

Él decía que era su dinero.

Mientras mi madre, mis hermanos y yo pasábamos hambre,

él tenía lo mejor.

Yo probablemente fui producto de una violación.

Cuando yo nací, la violencia estaba muy instalada.

Más que la violencia física,

que sí había estallidos, había cólera,

más que eso, que también,

era la parte psicológica de no saber

cuándo se iba a producir otro episodio

y eso te mantiene en un constante periodo de vigilia,

de hiperactivación.

Nunca puedes estar tranquilo.

Lo que más recuerdo de mi infancia era el miedo.

Yo sentía terror.

Yo estaba en mi casa, escuchaba que él entraba,

la llave de abrir la puerta, y yo me escondía.

Yo había veces que volvía del colegio

y escuchaba los golpes, los gritos, y me sentaba fuera de la escalera.

A veces me daban las 18:00 de la tarde

y nadie me echaba de menos.

Lo que estaba pasando dentro era...

Es muy difícil vivir con un monstruo que está constantemente machacándote,

haciéndote daño, pegándote, ninguneándote.

Yo deseaba morirme.

Fantaseaba con la idea del suicidio como manera de terminar.

Es muy duro pensar que un niño de 9 o 10 años

está pensando en morirse.

Con 30 años decido empezar un proceso terapéutico

porque ya no podía más.

Todo eso solamente lo pude trabajar cuando empecé la terapia.

Entonces transité una tristeza enorme.

Un dolor profundísimo.

(Música)

Yo terminé en Deméter diciendo: "Voy a trabajar aquí.

Voy a intentar ayudar desde aquí".

Pero no fue hasta que llevaba un tiempo

cuando me di cuenta de que en realidad fui allí para ayudarme yo.

Dar voz a esos niños era dar voz al niño que yo fui.

Ese niño que estaba con la boca cosida.

A lo mejor una niña de cinco años no sabe expresarte

lo que le está pasando, pero te hace un dibujo.

Un dibujo a veces dice mucho más que un discurso.

Dice: "Mi papá le pega a mi hermano

y a mí me tira del pelo y me llama zorra".

Que una niña de cuatro años te diga que su padre la llama zorra...

Porque yo realmente pude salir del maltrato

cuando pude dejar a mi padre fuera de mi vida.

Estos niños no tienen posibilidad de esto.

La mayoría tienen que seguir viendo a su padre.

En nuestros informes el SAP aparece cada dos por tres.

El niño no quiere ver a su padre y por eso esta manipulado por su madre.

No puede ser que el niño no quiera ver a su padre

porque su padre es un maltratador.

Que es lo más normal.

Porque yo de pequeño no quería ver a mi padre.

Yo deseaba que mi padre se muriera. Todo el tiempo, ¿eh?

Yo rezaba porque mi padre se muriera.

Como él no se moría, me quería morir yo.

-El SAP es Síndrome de Alienación Parental

supone que uno de los progenitores

manipula al niño para enfrentarle con el otro progenitor

no está reconocido.

Ni por las sociedades científicas ni tan siquiera por la OMS.

Todavía sigue apreciándose en algunas circunstancias,

a pesar de que el propio Consejo General del Poder Judicial

en su vía de actuación, lo desaconseja y a sí mismo

las fiscalías y los fiscales especiales son contrarios a ellos.

El SAP, como las denuncias falsas,

son mitos que se utilizan sin argumentación

para atacar a las víctimas y la violencia de género,

pero no tienen base científica o estadística ninguna.

Hay que desecharlas totalmente.

-Nos encontramos muchas modalidades de aplicación de este síndrome

sin nombre.

En el fondo también nos enfrentamos a un estereotipo.

El hecho de que las madres somos capaces

de malmeter a nuestros hijos para vengarnos de nuestra pareja.

Eso, indudablemente,

es un estereotipo

y no podemos darle crédito

porque desprotege los derechos de los menores.

El Síndrome de Alienación Parental

oficialmente no existe.

No deja de invocarse en algunos procedimientos.

No deja de invocarse, pero no lo tenemos en consideración.

En el caso de que se pudiera plantear algo parecido,

siempre es conveniente acudir a un informe psicosocial,

que nosotros lo podemos acordar de oficio,

para que se valore la situación parental

de ese menor, por si pudiera estar sometido

a un tipo de presiones que,

sin constituir el Síndrome de Alienación Parental,

pero que pudiera condicionar su futuro y su desarrollo.

¿Entonces cómo va la visita en el punto de encuentro?

-Bueno, visita ahora mismo no hay.

La niña sufre somatizaciones desde el año pasado.

-Se pone mala cuando tiene que ir a la visita.

-Se pone mala. Le duele la barriga, la cabeza, vomita.

Ha llegado a sufrir ataques de ansiedad.

Todo eso lo tenemos en los partes médicos.

(SOLLOZA) La niña no quiere ir, le tiene mucho miedo...

a su padre.

-Hay informes médicos de la Seguridad Social,

de una psicóloga de la Seguridad Social

de salud infantil en la que la psicóloga recomienda

que no tenga contacto con el padre por el daño que ha sufrido

como una niña maltratada y abusada.

(LLORA) -Es muy duro ver a una niña tener pesadillas.

Contarme cómo ha venido su padre,

cómo nos ha encontrado, porque siempre piensa

que estamos escondidas para que no nos encuentre,

y para ella, su peor pesadilla es que la encuentra.

La encuentra y la mata.

El derecho del padre está por encima de la protección del menor.

Eso no debe ser así.

Tenemos indicios de que hay un abuso.

No permitas que ese maltratador siga violando,

aunque sea psicológicamente o físicamente,

a ese menor.

-Ella se queja, y lo dice abiertamente,

de que en su infancia no ha sido feliz.

No ha tenido una infancia feliz. -¿Y tiene ahora?

-Siete años.

-La situación es que hay una notificación de sospecha de maltrato

por parte del padre hacia tu hijo, que ahora tiene seis años.

-El niño viene de esa visita siempre con morados,

diciendo que su padre le grita, le maltrata.

A veces ni le da de comer.

En fin, viene muy perjudicado.

Aunque yo veía que el niño estaba sufriendo,

que estaba mal, amoratado, en fin...

Lo he tenido que seguir entregando.

Por miedo al incumplimiento. Ya no tengo miedo.

Mi hijo no quiere ir con él.

-En el caso de él,

ha sufrido maltrato psicológico, maltrato físico

y negligencia.

Esos son los motivos por los que se ha notificado la sospecha

de un maltrato grave.

Se ha recomendado que no tenga contacto con el padre.

Pero no ha ocurrido nada. -Nada.

Está desprotegido total.

El padre viene. Yo no se lo entrego.

El niño no se quiere ir.

Digamos que, de alguna forma,

en cualquier sitio donde vas te dicen que eres una manipuladora.

Si un profesional te tacha de manipulador

o de Alienación Parental, ¿qué haces? ¿Cómo te defiendes?

¿Quién defiende?

Yo soy la única que está definiendo a mi hijo.

Se me va a ir la vida.

-El maltrato psicológico ha sido siempre brutal en mil aspectos.

Abandono en un coche, bajar al niño en mitad de una carretera del coche.

Cuando empieza a ser más peligroso es cuando, en mi caso,

yo decido poner una denuncia y contar todo lo que ha pasado.

Cuando tú tienes un hijo con maltratador

vas a ser maltratada el resto de tu vida a través de tu hijo.

Eso nadie lo ve. Nadie quiere escuchar.

Hasta que sea mayor, no te queda otra.

A no ser que la paliza sea brutal o que los maten.

Que es lo que está sucediendo.

Si te falta algo, sabes que te lo van a quitar.

Por eso tantas madres se esconden.

Porque hay madres que saben...

Cuando un niño ha denunciado tantas cosas

y ha hablado tanto del padre,

ese niño sabe que si vuelve, le va a pasar algo.

-Es increíble que para proteger a los hijos

haya que incumplir leyes y realizar delitos.

Pero hay madres que han agotado

los recursos de la justicia habituales,

y el maltratador ha sido exculpado,

están obligadas a entregar a sus hijos,

incluso a alguna se le ha retirado la custodia,

y ellas no han visto otra salida que desaparecer

y esconderse con sus hijos.

El maltrato infantil hay varias tipologías.

Maltrato físico, maltrato psicológico,

negligencia, que es no atender a las necesidades del menor,

y el abuso sexual infantil.

Esos son los cuatro más importantes que manejamos.

Nosotros ponemos en marcha la notificación ante la sospecha,

no tenemos que esperar una certeza de que haya un maltrato.

Y vemos cómo informes de profesionales sanitarios

como el pediatra de atención primaria

o como los profesionales de salud mental,

psicólogos o psiquiatras,

no son muy tenidos en cuenta en el ámbito judicial,

y en el ámbito judicial se hace más caso a los informes

de las personas que ejercen el peritaje del ámbito judicial,

que suelen ser los equipos psicosociales

y el Instituto de Medicina Legal.

Nosotros, los profesionales que tenemos un seguimiento

con el menor, lo conocemos mucho más

y sabemos mucho más cuál ha sido su experiencia traumática,

cuál es su evolución, los tratamos, y sabemos mucho más de su vida,

mientras que el perito, que puntualmente lo ve

en una sesión o dos sesiones de 15 o 20 minutos,

puede que no tenga ninguna información del menor,

porque el menor habla y cuenta el abuso o el maltrato

a quien quiere, cuando quiere y como quiere.

(Música)

En los casos de condenas, en un 64 % de las sentencias

dictadas por nuestras audiencias se concede esta suspensión

del régimen de visitas o la privación de la patria potestad.

Es cierto que, como medida cautelar, durante el procedimiento,

también se pueden adoptar estas medidas

que se dirigen a proteger a los niños.

Es verdad que va aumentando el porcentaje cada vez más

de estas medidas de protección,

adoptadas en el ámbito de la orden de protección,

pero tenemos que hacer muchísimo más.

-Dormir tranquila, sin escuchar gritos ni golpes.

-Cateo porque no puedo estudiar. -No puedo seguir haciéndome la sorda.

-Mamá, no lo hagas por nosotros. -Hazlo por nosotros.

-Actúa. -Actúa.

-En este trimestre puedo decir que en 271 casos

se suspendió el régimen de visitas,

y en 384 se suspendió la guardia y custodia,

pero estamos hablando de un total de 42 686 denuncias.

El porcentaje sigue siendo todavía bastante bajo.

-Los informes con los que contamos para tomar esas decisiones

son los conocidos informes psicosociales.

Unos informes que son bastante completos

y que abarcan todos estos aspectos,

no solo sociales, sino psicológicos

de la vida de esos menores dentro de su grupo familiar

y su relación con los padres.

Muchas veces, cuando tenemos que tomar la decisión

sobre visitas o no visitas en un tema de familia,

la decisión la tenemos que tomar antes de que haya una sentencia.

Mientras no nos prohíba expresamente la ley

que a un presunto maltratador se le prohíba el régimen de visitas,

se supone que tenemos que intentar favorecer

el desarrollo personal y formativo de unos menores

sobre la base de mantener la relación con ambos progenitores.

Entiendo que puede haber algún condenado por maltrato

que pueda ser buen padre.

Entonces, ¿por qué...?

Sé que desde determinadas asociaciones se pide

que a persona condenada por maltrato se le suspendan las visitas.

Bueno, hay que valorar y graduar esas relaciones.

Porque, al fin y al cabo,

el que lo va a sufrir va a ser el menor.

Si se ve privado del contacto con el padre,

por mucho que haya sido condenado,

a lo mejor, en su evolución como persona,

en su desarrollo,

se puede sentir, de algún modo, menoscabado.

-Yo quiero mandarle un recado a los jueces.

Cuando haya violencia,

no quiere decir cuando ustedes decidan,

al final de un proceso largo y de sufrimiento,

que sí que era un maltratador.

En cuanto ella denuncie violencia,

en cuanto se perciban datos claros de violencia,

hay que suspender las visitas

si se quiere salvar a los niños,

si se les quiere salvar la vida.

Y no solo la vida,

sino dejarles vivir

y no sobrevivir.

(Música)

-Un maltratador siempre es un mal padre,

y, por lo tanto, mientras que continúe con la violencia,

mientras que continúe con esa intención de dañar

o controlar a la madre, no puede desarrollar

el ejercicio de la paternidad porque va a utilizar

a los hijos y a las hijas para seguir dañando

o controlando a la mujer.

(Música)

-Cada vez que nos enteramos que muere un niño,

que asesinan a un niño,

nos hace recordar a los nuestros.

(Música)

Cuando comentas que tienes miedo de dejar a tus hijos la primera vez,

los profesionales te dicen que es lo normal

que no te quieras separar de ellos,

pero, claro, de ahí a pensar que le van a quitar la vida, no.

La maldad de él la empecé a atisbar,

vamos, se puede decir, poco tiempo antes de separarme,

pero de ahí a pensar que iba a hacer algo así, no.

Es que...

Que...

No, no.

Yo no había puesto ninguna denuncia porque, entre otras cosas,

hasta que una mujer es consciente de que ha sido maltratada,

pasa un tiempo.

Y si en ese tiempo, en ese período,

decides separarte,

es que es un proceso.

Hasta que empiezas a sufrir los malos tratos,

que te das cuenta que eres víctima de violencia de género,

eso es un proceso.

Y yo la denuncia la puse

el día que desaparecieron mis hijos,

pero por recomendación de mi abogada.

Yo sabía que yo no volvía a ver a mis hijos.

Es que no ponía en pie nada.

Nada de lo que podía haber pasado. Ni me imaginaba nada.

Pero algo en mí me decía que yo no volvía a ver a mis hijos.

Son asesinatos premeditados y muy bien pensados,

y todo estudiado para hacer daño.

Porque no se conforma con hacerte daño poco a poco

durante toda la vida.

Llegan al máximo daño que pueden hacer.

Los que llegan a asesinar a niños

desde luego no deberían salir nunca de la cárcel.

Lo que me gustaría, la verdad, es cadena perpetua,

que estuvieran siempre en la cárcel.

Si lo que hay es la prisión revisable,

para nuestra tranquilidad,

si ha llegado a matar a sus hijos,

esos hombres son capaces de cualquier cosa.

(Música)

(Gritos)

Un maltratador nunca es un buen padre,

nunca está pensando en sus hijos, ni en protegerlos,

ni en las mínimas necesidades, ni en nada.

Y si quiere verlos, debería tener visitas vigiladas.

Sobre todo, mujer víctima de violencia de género

que tenga hijos, tiene que haber un protocolo que intervenga

y que proteja a esos niños desde el minuto cero.

(Música)

Con estas madres que estamos en contacto,

a lo mejor formamos una asociación

para luchar por la mejora

de todas las medidas que sean necesarias

para mujeres que pasen por lo mismo que nosotras.

-Este año, llevamos ocho menores asesinados en territorio nacional,

pero hay que sepamos al menos otros cinco,

dos en Alemania y tres en Sudáfrica,

que han sido asesinados

y que tienen relación con familias españolas,

aunque eventualmente estuvieran fuera del país.

Efectivamente, es una estadística tremenda,

inédita, desde que se vienen recogiendo los datos,

y muy trágica.

-Las asesinatos por violencia de género

se producen para provocar el mayor dolor

que se puede provocar a una mujer.

Dicen los expertos que no las asesinan a ellas

porque las matan una vez.

Si matan a sus hijos, las matan todos los días.

-Los ocho muertos que ha habido este año,

solamente uno era régimen de visitas, el niño muerto en Galicia.

Todos los demás eran familias que vivían juntos todavía

y que no había ninguna denuncia.

Entonces, si la madre no es capaz de percibir ese riesgo,

es muy difícil proteger y percibirlo los demás.

-Al igual que hace tiempo no se solía llevar a cabo

el homicidio de los niños o de las niñas,

después se empezó a incluir, pero también dentro del homicidio,

digamos, de la familia, como intentar borrar a la familia al completo.

Mataban a la mujer, a los niños, y luego se suicidaban.

Luego ha ido evolucionando,

y ya no hay a veces el suicidio por parte del agresor,

y ahora lo que se ha visto como una modificación

relativamente reciente y que se ha potenciado

con el caso de José Bretón

es el asesinato de los niños sin asesinar a la madre.

(Música)

-No tenía que haber pasado.

Mi hermana dormía con su hijo.

Llevaban ya tiempo durmiendo separados ella y el individuo este.

Y mi sobrino no tenía buen dormir.

Entonces, mi hermana estaba durmiendo con él,

y a media noche se levantó al baño,

y el otro se levantó como un resorte a esperarla

y, bueno, la pilló a traición,

la tiró al suelo y la ahogó con sus propias manos.

(Música)

Mi sobrino tenía cuatro años.

Iba a cumplir cuatro años.

Y mi sobrina, 11.

Un día, voy a la Seguridad Social a pedir una pensión por orfandad

para mis sobrinos,

porque su padre había matado a su madre

y él estaba en la cárcel.

Entonces, tienen que tener una pensión de orfandad.

Se quedan sin ninguno.

Me encuentro con la sorpresa de que nos la deniegan.

Nos mandan una carta diciendo que no les pertenecía

la pensión por orfandad

porque mi hermana no tenía 15 años cotizados

ni estaba en demanda de empleo.

Entonces, no te lo explicas.

Mis sobrinos están percibiendo una ayuda de 72,90 E trimestrales

para cada sobrino por haber perdido a tu madre.

Es vergonzoso.

El fallo que tuvo mi hermana fue...

esperar a ver si él cambiaba.

Y lo que es una pena es que le costó la vida a ella.

Porque si las leyes estuvieran de otra manera, coges a tus hijos,

los proteges, te los llevas,

y él que haga lo que quiera.

Mi madre ha sido la que se ha quedado con la custodia.

Nosotros los fines de semana venimos, o nos llevamos a mis sobrinos,

o nos quedamos aquí con ellos, les echamos una mano.

Hay que darles todo el apoyo a los menores.

Necesitan todo.

Y yo, personalmente,

prefiero lo psicológico.

Lo demás también es necesario,

porque les queda toda la vida por delante,

pero si lo psicológico no te funciona, vamos mal.

Están herméticos.

A nosotros nos preocupa.

Tienen que sacar lo que llevan dentro,

tienen que desfogar de alguna manera.

Si se van comiendo todo para ellos,

no es bueno.

Yo, desde que por desgracia pasó lo de mi hermana,

a un asesino de estos no se le puede juzgar por homicidio.

Esto nunca es un accidente.

En violencia de género, todas las muertes

se deberían catalogar como asesinatos.

25 años mínimo y punto.

En el caso del asesino de mi hermana, en el juicio salió por homicidio.

15 años.

Y lo que es de risa ya es que por pagar una indemnización,

que ellos llaman reparación del daño,

que es una de las cosas que deberían cambiar,

porque esa denominación es insultante,

pues paga la indemnización,

pero se favorece

y le quitan dos años y medio de cárcel.

-Los huérfanos de violencia de género en realidad son grandes olvidados,

como víctimas, de la violencia de género.

En contra de lo que gran parte de la población cree,

que hay miles de ayudas para la violencia de género,

estas familias se han encontrado que no han podido acceder

en muchos casos, ni tan siquiera a las ayudas que son lógicas

en estos casos, como las pensiones de orfandad.

Es imprescindible que la Seguridad Social

cubra estas pensiones de orfandad,

porque es el mecanismo más rápido que tenemos.

No siempre, pero en muchos casos,

son personas mayores quienes se hacen cargo

de la tutela y del acompañamiento de estos niños y niñas.

Por lo tanto, lo que tenemos son familias

que, al final de su vida, cuando están cobrando

pensiones de jubilación y tienen ingresos bajos,

se tienen que hacer cargo de un montón de gastos

extraordinarios a los que no siempre llegan.

Yo creo que es urgente tener un sistema de reparación del daño

que haga que estos niños y niñas

tengan un desarrollo normal de su vida.

Es el Estado quien tiene que velar por ese interés superior del menor.

Por eso insistimos tanto en que las medidas de protección

a los menores sean efectivas desde el minuto uno.

-Cuando murió Soledad Cazorla Prieto, que era mi mujer,

pensamos que queríamos hacer algo para mantener su memoria viva

y, sobre todo, en algo que a ella le preocupaba mucho,

y eran los niños.

Entonces, mis hijos y yo decidimos crear este fondo

con una aportación de la familia de 125 000 E durante cinco años.

La mayoría de ellos ni siquiera cobraban la pensión de orfandad,

o cuando la cobraban eran alrededor de 197 E,

es decir, una pensión mínima.

La pensión máxima de orfandad son 677 E.

Eso se ha conseguido ahora,

cuando termine la aprobación del proyecto de ley

que aprobaron todos los grupos parlamentarios.

Hay que tener en cuenta una cosa de estos niños.

No solo son huérfanos,

es que además el asesino de su madre es su padre,

y eso es terrible.

(Música)

Para los huérfanos, desgraciadamente, que cada año se quedan en España

por el asesinato de sus madres,

el pacto de Estado contiene bastantes medidas.

Implica ya no solo ayudas de carácter económico,

van a tener asegurada una pensión para que puedan seguir con su vida,

sino que, además, y eso era imprescindible,

tendrán tratamiento psicológico,

tendrán los mismos beneficios que han existido en España

durante tantos años para las propias mujeres víctimas.

También serán beneficiados sus propios hijos.

(Música)

-Los estudios longitudinales,

estudios que se hacen sobre hombres y mujeres adultas

que en su día fueron víctimas

de esa violencia de género que sufrió la madre,

pues aparecen como datos más significativos la depresión,

tienen más riesgo de sufrir depresión,

más riesgo de consumir sustancias tóxicas,

fundamentalmente alcohol,

y más riesgo de ejercer la violencia por parte de los hombres,

maltrato en la relación de pareja,

y también maltrato hacia los niños y niñas.

Y las mujeres pueden ejercer ese maltrato hacia los niños y niñas,

pero también aceptarlo cuando se trata de una pareja

y sea el hombre el que ejerza esa violencia.

-Y tengo en mi cabeza en este momento

el niño que ha visto cómo su padre mataba a tiros a su madre

a la puerta de su colegio.

A ese niño se le ha destrozado el futuro.

Lo de que no se ocupen como deben ocuparse económicamente

respecto de los huérfanos,

es un sumando más a la desigualdad y a la injusticia.

(Música)

-Hay de todo, hay de todo, pero en la mayoría de los casos

maltrato emocional siempre, maltrato físico no siempre.

Pero maltrato emocional siempre,

porque a su mamá, que es la persona que más quieren,

la están dañando.

Entonces, ese abuso emocional, siempre.

Emocionalmente, siempre sufren. Siempre.

Ellos han presenciado todo.

Presencian insultos, cómo golpean a su madre

o cómo la insultan y menosprecian.

Entonces, les están dañando.

Y muchas veces tampoco saben a quién contarle, a quién decir.

Es verdad que, cuando llegan aquí, el resto de los niños,

en la mayoría de los casos, han vivido lo mismo.

Entonces, se sienten comprendidos.

No están protegidos,

porque, en general, la sociedad no se atreve muchas veces

porque prima el derecho de ser padre o madre.

Entonces, es algo que entra en la privacidad

y nadie se atreve a...

Desde Servicios Sociales a cualquier organismo.

En realidad, nos da miedo un poco adentrarnos ahí.

-Y un menor que contempla

una agresión a su madre,

en mi opinión, sería una víctima primaria

de un presunto maltrato psicológico

de ver el impacto que le produciría ver la agresión.

A la mejor nos falta un tipo penal que dice:

"Se considerará maltrato psicológico el hecho de que un menor

contemple cómo es agredido un familiar suyo".

Y solo tenemos la competencia de la violencia

que se haya podido cometer contra un menor

si esa misma violencia se ha cometido en unidad de acto

con la violencia sobre la madre.

-En el mismo momento. -En el mismo momento.

Con la supresión de este párrafo final,

la extensión de nuestra competencia sería también para proteger

a los menores que viven en ese grupo familiar.

(Música)

-Yo era consciente del miedo que sentía.

Y era consciente de que mi madre, cada semana,

tenía una gripe espontánea y repentina

en la que, cuando me iba al colegio por la mañana, ella estaba bien,

y cuando yo volvía por la tarde, ella me decía que tenía gripe,

que estaba con catarro y se quedaba en la cama.

Porque le había dado.

Lo que pasó en el 2005 fue que el 20 de febrero

mi madre denunció una paliza, denunció malos tratos y se separó.

A partir de ese momento, lo que nosotros pensábamos

era que íbamos a dejar de verle, que todo había acabado para nosotras.

Y fue como el primer hachazo que nos llevamos,

porque, en septiembre de ese mismo año,

se estableció un punto de encuentro con el maltratador

y un régimen de visitas.

Cuando se separó ella, teníamos seis y cuatro años,

y yo no me consideraba una niña maltratada

en el sentido de que yo no sabía que eso era violencia de género

ni que era maltrato.

Yo solo sabía que tenía miedo a una persona que nos trataba mal.

-No entendía nada.

Yo pensé que los jueces nos iban a proteger, a los niños,

y vi que no.

Para nada.

A mis hijos los veían media hora, 10 minutos, y decidían sobre ellos.

Y mi hija decía que su padre le pegaba,

su progenitor biológico. Él decía que yo la manipulaba.

Entonces, digamos que me asusté muchísimo más

después de ver todo lo que se me venía encima.

-Se celebró un juicio,

se nos detectó el SAP a mi hermano y a mí,

y se entregó la custodia al maltratador.

Se nos prohibió tener cualquier tipo de contacto con mi madre

y la familia, mis amigos...

Fue como arrancarnos de nuestro entorno de repente

y lanzarnos con el verdugo.

Estábamos discutiendo, no sé, por algo, cualquier tontería,

y entonces se volvió loco completamente.

Y empezó a dar golpes contra el salpicadero y dijo:

"Lo estrello con vosotros. Lo estrello".

Y yo pensaba que lo iba a hacer, porque puso el coche a 200.

Entonces, yo pensé que nos iba a matar.

-Había dos sentencias ya condenatorias por maltrato,

y lo primero que hizo el juez fue decir

que eso no se tendría en cuenta porque puede ser un buen padre.

Luego, en el régimen de visitas, yo no sabía si me los iba a devolver.

Y yo, cuando hablaba..., los llevaba a una persona

que no estaba equilibrada ni coherente.

Y a mí lo que me decía la abogada: "Reza".

Puso la excusa de que por mi bien me los devolvía.

O sea, la excusa.

Y me los devolvió...

llenos de pijos, sucios, desnutridos...

Bueno, horrible.

-Si a nosotros no se nos reconoció como víctimas,

si no se nos protegió, si no se nos escuchó,

lo único que hicieron es facilitarle a él

el maltrato hacia ella y el maltrato hacia nosotros.

Con la asociación, al ver que había tantos niños y niñas

que están como estuve yo y que también lo han pasado,

sentí como el deber de nuevo,

que es un deber no con los de fuera, sino conmigo misma,

de darle alguna forma a esto

y utilizar la asociación como plataforma

para que estos niños se empoderen y vean que hay un conjunto de niños

y niñas que lo han vivido y que han salido.

No todos hemos tenido la oportunidad de tener infancia.

Es lo que a nosotros nos quitaron.

Entonces, yo les diría que escuchen a los niños,

que no se presuponga que mienten hasta que se demuestre lo contrario,

porque, muchas veces, que se demuestre lo contrario

es la muerte de un niño, el asesinato de un niño.

Yo, cuando veo esos asesinatos de los padres a los niños

en las noticias, siempre pienso que ahí no ha habido una muerte,

ha habido dos, la de ese niño y la de esa madre.

(Música)

(Música créditos)

  • Crónicas - De niños y monstruos

Crónicas - De niños y monstruos

09 abr 2018

Ocho menores fueron asesinados por sus padres o las parejas de sus madres, víctimas de la violencia de género, en España en 2017. Es el dato más trágico desde que hay estadísticas, ninguno de esos niños había cumplido los doce años. Según los expertos, asesinar a los hijos es el peor castigo, el peor maltrato, que se le puede dar a una madre. Sobre ello y sobre medidas legislativas nos habla Ruth Ortiz, la madre de Ruth y José, asesinados por su padre, José Bretón hace siete años en Córdoba.

Además de los asesinatos nos fijamos en la desprotección que sufren los huérfanos por violencia machista. En los últimos cinco años 187 menores se han quedado huérfanos porque su padre o la pareja de su madre la han matado. Su desprotección denuncian víctimas y expertos es a nivel económico porque todavía algunos ni cobran la pensión de orfandad y a nivel psicológico porque hasta ahora para acceder a ayuda psicológica el padre, asesino de la madre, tenía que permitirlo. Ambos problemas se intentarán solucionar en el nuevo pacto de Estado. También nos fijamos en los niños que viven como víctimas invisibles, la violencia de género en su casa. Según los últimos datos son más de 840.000 los menores maltratados en el ámbito familiar. Víctimas y expertos hablan sobre estos menores, y confían en que en el futuro se les pueda proteger más y mejor.

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