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Para todos los públicos Crónicas - Lita Cabellut: el lenguaje de los colores - ver ahora
Transcripción completa

La luz me da fuerzas para encontrar las formas,

los colores,

toda esa gama

que forma las emociones que puede tener un retrato

con esas sombras y esos claroscuros y esas profundidades

que solamente la luz dan.

La mirada es lo que me importa, la mirada es lo que me estás diciendo

porque los ojos no pueden engañarte, ni pueden mentirte,

pueden disimular pero si yo te quiero ver e intento verte los ojos

siempre se dejan ver.

La luz es esencial, es esencial para el color,

el color se refleja y da forma por medio de la luz,

sino hay luz no hay color para un pintor.

La pintura es el medio que uso para contar mi historia.

Yo tengo una necesidad grande de comunicarme

de una manera casi literaria, aunque no lo hago con una pluma,

con letras, con palabras, lo intento hacer con formas y colores,

intento dar vida a esas expresiones,

a mis sentimientos, a como yo veo el mundo,

a como me enternece, o como me asusta lo que veo.

Intento pintar todo lo que está a mi alrededor, a mi alcance,

no me gusta inventarme personajes

porque no me interesa inventarme una historia,

me interesa compartir lo que veo.

Son sus cuadros retratos sicológicos, sociológicos, y sicoanalíticos

y a nivel lingüístico

aporta una nueva forma de concebir la pintura desde la realidad.

Lleva más de la mitad de sus 55 años residiendo en Holanda

aunque nació en Sariñena, en la provincia de Huesca.

Lita Cabellut vive de la venta de sus cuadros desde hace tiempo.

Después de Miquel Barceló y el fallecido Juan Muñoz

es la pintora española más cotizada en el mundo según, Art Price,

la principal base de datos del mercado del arte.

Hay varios elementos para llegar allí.

Primero, siempre está el elemento de trabajar muy, muy duro,

no se llega a ningún sitio

con ninguna calidad a golpe de suerte

y después es estar en el buen sitio en el buen momento.

Yo encontré en ese momento de suerte hace 12 años a un marchante,

que trabaja muy duro por sus artistas,

me ha representado muy bien en todos los países que me ha expuesto,

ha defendido mi trabajo tremendamente, lo ha apoyado,

me ha dado esa posibilidad de poder trabajar

sin la presión de que teníamos que vender.

Estoy en un momento artísticamente y emocionalmente y psicológicamente

muy contenta, muy feliz conmigo misma.

Quizá es también porque mis hijos están grandes

y los veo que están a salvo

que ya son personas que van a sobrevivir aunque yo no esté,

porque esa cosa de proteger y de querer sobre todo

sino lo has tenido lo quieres 35 mil veces más que otros.

Es muy gitana, muy actual, muy reconocida

y sobre todo ha llegado a lo más alto diciendo que es gitana.

Me considero gitana porque me siento gitana.

Me siento nómada, porque me siento atrevida,

en ese sentido que tienen los gitanos,

los gitanos tienen ese atrevimiento a la vida.

En las sombrías calles de Barcelona transcurre la infancia de Lita.

Su vida parece sacada de una novela de Dickens.

Crece fuera de un hogar tradicional, sin conocerlo que es una familia.

Su madre la abandona a los pocos meses de nacer

y su abuela se la lleva a la Ciudad Condal,

se hace cargo de ella como puede.

Lita no pisa la escuela y sí el asfalto donde llega a mendigar.

Mi vida no ha sido ni menos ni más dura

que la vida de miles de niños de la calle.

Ha discurrido de una manera que he sobrevivido

y he aprendido muchísimo de ello

y eso me ha servido para poder ser muy consciente

de donde estoy, quien soy y que es lo que puedo hacer por los demás.

Recuerdos de mi infancia tengo de la solidaridad de los niños.

Los niños somos muy solidarios.

Los niños nos ayudamos mucho y los niños de la calle no son niños

que dices como sufren, no, sobrevives el día, estás ocupado en llevar

las cosas lo mejor posible.

Su existencia da un vuelco cuando muere la abuela

y ella con diez años es recluida en un orfanato.

Allí pasa tres años.

A los trece su suerte vuelve a cambiar

en el momento que es adoptada

por una familia acomodada de Cataluña.

Ellos me dieron la oportunidad de conocer lo que es una familia

y eso es un gran regalo.

Estoy muy agradecida saber lo que es una familia.

Muy poco después de la adopción, me llevaron al museo del Prado

y delante de las Tres Gracias de Rubens me sorprendió tanto,

me conmovió tanto,

yo creo que fue una emoción que nunca más he vuelto a tener

Recuerdo que delante de ese cuadro yo le dije a mi madre:

"Yo voy a hacer esto".

Entonces me dijo cuando volvamos al Masnou de vuelta

vamos a probar, vamos a contratar a un profesor

para que puedas aprender a pintar.

Desde ese momento yo sabía que mi vida iba a ser otra cosa.

Yo siempre digo mi vida empezó a partir del museo del Prado.

Fue un encuentro con un mundo que creía que no existía,

que de repente pensé: ellos pueden crear mundos

totalmente diferentes a lo que hay.

Esa emoción la recuerdo muchas veces cuando estoy trabajando,

es el ser consciente de que puedes crear mundos,

tu imagínate que cuando sabes que puedes en un lienzo

puedes pintar una puerta y la puedes abrir y meterte en esa puerta

en unos paisajes que has creado,

es como sentirte muy cerca de que puedes desplazarte

en diferentes dimensiones,

esto es por medio de la fuerza de la mente,

y la fantasía y la magia y todo lo que implica ser artista,

esto es lo que al final yo creo que el artista es:

llevar el ojo más lejos de donde el ojo ve.

A mi quien me marcó muchísimo fue Goya, me asustó muchísimo

porque Rubens me invitaba a unos mundos maravillosos

donde los colores, los ropajes y Goya me recordaba mucho

a los mundos que conocía, esos mundos tenues,

esas calles oscuras,

a esa humedad que tienen según qué barrios en Barcelona,

a esas caras, que según qué gente

representan una sociedad también en Barcelona

y me asustó y me conmovió también mucho que alguien también pintara

esa gente que yo conocía.

"El fusilamiento del 2 de mayo", me impresionó muchísimo,

este hombre que mira a su muerte, a los ojos,

en realidad quiere decir las últimas palabras de dignidad

para defender su posición de hombre digno

y que la muerte está ahí esperando a que lo diga

pero ya no lo puede decir, la boca es muda pero los ojos dicen tanto.

Iluminada por lo que ha visto en el Prado, a su regreso al Masnou

empieza a manejar los pinceles.

Le enseña un maestro excepcional, Miquel Pena,

uno de los representantes del movimiento fovista en España.

Un maestro es siempre un trabajo en silencio y después ese trabajo

se convierte en ruido.

Mi ruido se ha convertido en lo que él me enseñó,

en mis colores.

Era un gran fovista, era un gran experto de los colores

y si te das cuenta en mi trabajo

que bandeja más grande tengo de colores,

pues se lo agradezco todo a el.

A los diecinueve cuando acaba los estudios

decide por su propia cuenta irse a la ciudad holandesa de Ámsterdam.

Quiere estudiar en la mejor academia de bellas artes de Europa,

aunque es muy difícil ingresar.

Ella lo consigue al segundo intento.

Yo estaba muy obsesionada

y muy enamorada de los grandes maestros holandeses

y después de la historia que había alrededor de la luz holandesa

y eso de la luz holandesa a mí me intrigaba muchísimo

porque yo era una gran amante de Turner y esa luz oscura,

esos claroscuros, pero después esa luz que decían

que en Holanda existía que es una luz transparente,

cristalina, que cambia los colores y altera todo de una manera

que es casi como que ves los colores a través de cristal.

El estudio salpicado de colores es el centro de su vida.

La mayor parte del día

la pasa entre los cuatro grandes espacios que conforman su taller.

Está integrado en la casa donde vive con los suyos.

Antes era una carpintería

y ella misma se encargó de transformarla.

Nosotros somos un equipo de tres en el estudio que estamos,

dos hombres y yo.

Y son dos hombres porque mi trabajo físicamente es muy pesado.

Las telas son grandes.

Son de un volumen serio,

una vez que están preparadas pesan 15, 30 kilos fácilmente,

después con las esculturas que hacemos para mí sería imposible

hacer el trabajo que yo hago sola.

Mi trabajo es un trabajo de muchas capas,

de muchísima preparación antes de que empiece a pintar

entonces yo necesito esas 4 manos para todas las preparaciones,

todas las capas, para darle toda esa piel,

toda esa estructura que necesita mi obra antes de empezar a pintar.

Entonces cuando entre Carlos mañana se lleva un susto.

La textura en el cuadro aporta muchísima información

y también porque yo parto desde un punto que el ser humano

se le puede ver la condición sicológica y emocional

a través de la piel.

La gente dice que los ojos son la ventana del alma,

yo siempre digo que el portal es la piel.

En la piel podemos ver las arrugas, el maltrato o el buen trato,

el cómo una persona ha disfrutado la vida,

si se ha reído mucho en su vida, si ha pensado demasiado,

toda esta información que la piel nos deja y es tan palpable,

la puedes tocar, la uso para mi trabajo,

para mí es muy importante, la piel del ser humano.

Ha renovado la pintura desde un proceso que hunde sus raíces

en el siglo XV y XVI, en la pintura flamenca,

en el barroco, en el fresco italiano

y ha generado una especial huella del tiempo que es el craquelado.

Desde hace unos años está volcada

en el retrato de grandes dimensiones.

Su paleta colorista ha representado personajes como Frida Kalo,

Coco Chanel

y también a aquellos que han sufrido la marginación de la sociedad.

Yo trabajo siempre con temas, entonces el tema que elijo

tiene una cara, tiene un cuerpo,

entonces es como una obra de teatro,

imagínate que le digo a mi equipo vamos a hacer la trilogía de la duda.

A quien necesitamos, necesitamos a la víctima,

al dominante, al ignorante, a los que miran, a los que opinan

y no hablan, a los que tienen y no comparten,

a todos estos personajes.

Entonces nos vamos a una agencia de modelos

que normalmente son anti modelos

y empezamos a hacer toda una búsqueda de personajes.

Además de los dos ayudantes

Lita cuenta con tres personas más en su equipo.

Son imprescindibles.

Lita no puede trabajar con gente que no siente un amor por ellos,

entonces ahí Marta que es su hija adoptiva, entre paréntesis,

que sí es familia

y Cristina que es la persona que pone orden

es también una persona muy maja y se conocen hace muchos años,

más de 30, todos al final son gente que los considera como familia

y a sus hijos que también son artistas y son grandes chicos,

me llaman tío.

Desde que era pequeña

siempre hemos tenido la unión de ser madre e hija.

Cuando yo de pequeña estaba en el instituto

y tenía un mal día o un buen día lo primero que hacía era llegar

en vez de llegar a casa entraba en la de Lita que tenía la llave

y lo primero que hacía era subir al estudio a hablar con ella,

a hablar sobre mi día.

Conocí a Lita cuando tenía 19 años.

Nos conocimos en la Haya cuando estudiábamos,

en aquel entonces éramos ocupas de casas.

La amistad y el respeto son la base de todos los que trabajamos aquí.

Mi trabajo es llevar las finanzas.

Y también preparar diferentes asuntos para ella.

He estudiado arquitectura y a veces me encargo de colgar los cuadros.

Ella confía en mí, en como lo hago porque sé cómo son sus cuadros

y sé cómo ponerlos.

¿De dónde viene el cuadro?

El cuadro viene de Londres,

se vendió en Londres pero no sé de donde viene.

Puede ser que lo compró un cliente en Londres y se lo llevó a la India

y allí se ha roto y lo han enviado para que vaya al taller del artista

para repararlo.

Me ha pasado varias veces es porque la gente es muy bruta

y sobre todo hay gente que no se ha acostumbrado a tratar con arte.

Le han dado un golpe tremendo.

Si se vende un cuadro en Singapur

puede ser a un argentino que lo compra.

Ahora mismo en el camión estaban sacando este cuadro

y me he dado cuenta que también llevaban uno mío

llevaban un cuadro mío, otro, digo: ¿Este cuadro es mío?

Me dice "si Lita, ahora lo tengo que entregar en Ámsterdam”,

o sea ni idea, y viene de Dubái, alguien lo ha comprado en Dubái

y lo entregan en Ámsterdam.

Ella está en un circuito,

tiene una galería que opera en todo el mundo,

que tiene sedes en París, en Londres, en Dubai,

en Nueva York y con un control de su galerista

de lo que es el mercado, al final es la oferta y la demanda.

Según los datos de Art Price

que sus precios han sobrepasado los 100 mil euros

tengo que decir que está muy lejos

a lo mejor de otras artistas semejantes

como la propia Jenny Saville

cuyos cuadros han llegado a 7 millones de euros.

Me parece que se lo merece evidentemente

y porque es una pintura auténtica.

Es una de las artistas que en las subastas

tiene una valoración muy fuerte, llama la atención.

En España se conoce poco la obra de Lita Cabellut

porque no se encuentra en el llamado circuito.

Es decir no está presente en galerías de arte o en museos.

Es muy difícil que la conozcamos,

pasa lo mismo con un escritor que solo publica en Holanda

o Gran Bretaña pero no está publicado en las editoriales españolas

va a ser muy difícil que lo conozcamos.

Hay un cierto desconocimiento no solo por parte del público

que a mí a veces me sorprende lo importante que es

cuando nos envían comunicados

sino a veces por los propios directores de museos españoles

que desafortunadamente en general, hay otros que no, no están al día

y yo creo que algunos de ellos

deberían hacer un esfuerzo

por conocer los cuadros de Lita Cabellut

y de informarse de su reconocimiento en muchos museos internacionales.

Antoni Vila Casas ha sido una excepción.

Es un conocido mecenas del arte catalán

y fue la primera persona que apostó por Lita Cabellut.

Me fascinó.

Primero que es un tipo de pintura que siendo pintura figurativa

podemos decir tenía una fuerza y una manera de poner el color

y de expresión que nace del propio cuadro.

La serie de la duda fue la primera exposición de Lita

en nuestro país.

Se exhibió en uno de los cinco centros de la Fundación Vila Casas.

Allí volverá el próximo otoño con una muestra antológica.

Ahora está inmersa en un nuevo proyecto.

Lo está desarrollando con Mireia Romero y Carlus Padrissa

componentes de la Fura dels Baus.

Carlus además de fundador del colectivo catalán

es también uno de los seis directores artísticos.

Desde hace unos años se han especializado

en el montaje de óperas, han realizado más de treinta.

Padrissa le ha pedido a Lita que se encargue de los decorados

y el vestuario del "El asedio de Corinto".

La obra que inaugurará el Festival de Rossini en Pesaro,

la ciudad italiana donde nació el músico.

Yo estoy muerta de miedo de enseñaros los cuadros.

¿Por qué?

Porque me da emoción.

Ahora solo puede ir a mejor.

Mira tu ya nos has mandado las fotos que es una cara.

Una capa.

Entonces cuando los ves de verdad solo puede ir a mejor.

Esta es la prueba que he hecho para no tener que poner

los originales.

No veo nada.

Yo solo veo el suelo.

Este es el formato natural.

Ya podéis abrirlos.

Hostia que chulo.

Lita tía.

¿Te gusta?

Esta es la reproducción que he mandado hacer,

alta definición con una cosa.

Ah, ¿esta es la reproducción?

Pensaba que era la original.

¿Te imaginas dos de estos así puestos,

y después los ocho que vienen?

A mucha gente les invitamos a colaborar con nosotros

para que saquen, es una broma, su fura interior,

pero en realidad de Lita,

a ella le permitimos salirse, desbordarse del cuadro.

Cuando lo ves en directo, te pones a temblar.

Lo que enriquece el hecho de que este Lita,

esta visión femenina que a mí me sorprendió,

ella enseguida lo tuvo claro.

Teníamos la duda de si ponerlo como si fuera ahora en Siria,

ponerlo de actualidad.

Dice "No, hay que ir a la esencia.

Ella como pintora se dedica mucho más a esto,

a buscar la esencia.

¿La esencia cuál es?

Estamos en un paraíso,

estábamos y de repente hay una guerra

y de repente estamos todos agrietándonos,

estamos todos, nuestra alma se va secando.

Sale el ojo de la ética abierto y vemos los famosos 8 cuadros.

Aquí solo vemos una cara de ellos porque esto es una foto pequeña

que no tiene nada q ver cuando ves los cuadros de verdad.

Ocho de estos cuadros aparecerán en el escenario en el momento

que se decida ir a la guerra,

en el momento que la negociación de paz no es posible.

De repente aparecen estos ocho personajes recordándonos,

mirándonos y simplemente cuestionándonos

la colectiva, la ética.

Una mirada diferente tienen los cuadros que Lita

está preparando para la que será

una de sus exposiciones más importantes.

Se trata de la muestra que se celebrará

en el Museo de Arte contemporáneo de A Coruña

el próximo mes de octubre.

En nuestro trabajo

siempre buscamos un poco la innovación de presentar

nuevos personajes que en muchos casos no han expuesto en España,

o hace tiempo que han expuesto

o en algunos casos no han expuesto nunca,

y en esta línea de trabajo, conocíamos su trabajo,

nos surgió la posibilidad de trabajar con Lita Cabellut.

Ha conseguido un estilo muy personal,

ha investigado mucho en el tratamiento de los lienzos

y tiene una técnica muy depurada

y verdaderamente es una artista fantástica.

A La Coruña voy a llevar una exposición

que es muy de mis entrañas son todas mis fantasías,

todas mis vivencias hasta voy a reproducir, no voy a reproducir,

voy a trasladar una parte de mi estudio allí

porque quiero que la gente pise el suelo que yo piso diariamente,

quiero acercar tanto mi trabajo

hacia el que venga a ver la exposición que para mí

es importante acercarme de esta manera a para quien pinto.

Es la primera sala y te encuentras con estas 8 identidades

que representan la soledad urbana.

Todos tienen en común pues una especie de trapo con un mensaje,

ves la falda que más o menos llevan todos,

tienen letras escritas que son como mensajes subliminales,

es la comunicación que en común tenemos en común todos

en una ciudad pero que cada uno tiene su historia, su soledad.

Este se titula "Anonimus".

Está en una ciudad

y está como en la cima de una ciudad y de lejos hay una persona

que le está susurrando algo en el oído,

es un poco la esperanza de que todos tenemos

cuando nos hacemos mayores y tenemos familia

o las familias están lejos y las circunstancias

que nos gustaría mucho tener a alguien cerca, que estuviera allí,

que nos susurrara al oído:

"Estamos aquí, no pasa nada".

Te voy a enseñar, ya te he explicado la idea del ala que tiene que ser.

Esto va a ser las cuerdas.

Esto van a ser 3 metros.

A ver que me situé, entramos por aquí en el museo,

la primera sala que se entra en el museo de la Coruña es por aquí.

Lita tiene tres hijos.

Todos ellos han nacido en Holanda.

Arjan, el segundo, es músico y escultor.

Ahora está trabajando

en la instalación que llevará a Galicia.

Es la segunda vez que colabora con su madre.

Cada día volvíamos del colegio e íbamos a decirle hola a mama

porque era una rutina subir al estudio y decir hola

y hoy día cuando llego a la casa de mi madre me dice:

"Ven al estudio, ven a ver lo que he dibujado.

¿Qué piensas?

¿Que sientes?"

El estudio de mi madre es el sitio donde tengo que hablar

y decir cómo me siento, es algo más que óleo y lienzo.

Mis hijos me han dado la paz conmigo misma, el amor,

el saber que no se van a ir nunca.

Siempre me demuestran que están ahí incondicionalmente,

simplemente para querernos,

me han enseñado lo que es el amor.

La voz de Camarón suele acompañar las horas de soledad de Lita

frente al lienzo.

Para ella es alguien muy especial.

Pintó una serie sobre el artista gitano.

El modelo fue su hizo Arjan.

Camarón es para mi, es mi maestro en como el arte solo tiene efecto

cuando es auténtico, cuando se saca de dentro, cuando hay concentración,

cuando hay disciplina,

cuando hay conocimiento de lo que se puede y lo que se quiere

y lo que va contra lo que está establecido.

Camarón es para mi lo que a mi me gustaría conseguir como artista.

Poder conmover a la gente en lo bueno.

Poderle acariciar el espíritu a la gente y que aquello

que duele se haga suave y se haga bonito.

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Crónicas - Lita Cabellut: el lenguaje de los colores

03 abr 2017

La pintora española que más vende vive en Holanda. Sus cuadros se exhiben y se venden en sitios tan dispares como Dubái, Singapur, Tokio, Berlín, Londres...En España es muy poco conocida porque no se encuentra en el llamado circuito, no está ni en galerías de arte ni en museos. "Crónicas" ha tenido la oportunidad de compartir varias jornadas con ella en su estudio de La Haya, donde vive desde que tenía diecinueve años.

Su infancia no fue fácil, su abuela se hizo cargo de ella cuando fue abandonada por su madre a los pocos meses de nacer. Sus primeros diez años discurrieron por las calles del barrio barcelonés del Rabal. Cuando murió su abuela fue recluida en un orfanato. A los 13 años la adoptó una familia acomodada de Cataluña. En un viaje que hace con su madre adoptiva a Madrid visitan el museo del Prado, ahí es donde Lita se da cuenta de lo que ella quiere hacer es pintar.

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