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Para todos los públicos Crónicas - Libre te quiero - Ver ahora
Transcripción completa

Mi niña tenía 14 años, estaba a dos meses de cumplir los 15.

Al chico se le veía muy normal.

(Música)

No muestra ningún síntoma, simpático,

no vimos ningún síntoma

de que le pudiera hacer lo que le hizo.

(Música)

La esperó en el rellano

y ahí se acabó la vida de mi niña.

(Música)

Yo empecé con 14 años con mi primera pareja.

Él tenía 16.

No sabía realmente qué era el amor

y, bueno, estuve con él hasta los 21.

Nuestra relación terminó

porque me pegó una paliza en plena calle,

me partió un brazo y me pusieron un collarín.

(Música)

No duele, nos siguen vendiendo que el amor duele,

que cuanto más nos peleamos más nos queremos, no es cierto,

el amor cuando es real, tú creces con esa persona,

no te hace sentir más chiquito.

Por eso no identifican.

Ven este reportaje, ven que a ella le va a pasar, a mí no.

Que nadie calle tu verdad,

que nadie te ahogue el corazón,

que nadie te haga más llorar,

hundiéndote en silencio.

(Música)

A Alba le asesinó con 14 años su exnovio de 18 en 2003.

Su último cumpleaños conmigo, que cumplimos las dos.

(Música)

Es una de las víctimas más jóvenes por violencia de género

que ha habido en nuestro país.

(Música)

Ella estaba feliz, y si ella está feliz,

pues yo, supuestamente, también lo estaba, era mi niña.

Pero, no lo vimos, no supimos verlo.

Los amigos decían que era muy celoso.

Con nosotros era de una manera,

y resulta que con los amigos era de otra.

La alarma de los amigos solo le llegó a Maite

después del asesinato de su hija.

Era muy celoso, la estaba apartando de ellos.

Era una relación muy tormentosa, pero eso solo lo mostraba

de cara a ellos, no de cara a la familia.

Después de siete meses de relación, Alba decide dejar ese noviazgo

y se lo cuenta a su madre.

Estaba agobiada y que quería hacer un poco su vida.

Que ya no le gustaba tanto

y que, bueno, lo que le gustó de él en un principio, ahora le cansaba.

Él decidió ir a por ella.

Le dijo que como amigo todo lo que querían,

porque eran del mismo grupo, eran del mismo grupo de amigos,

y decidió quedar como amigos, que él no perdiera la amistad con ellos,

por dejarlo con la niña.

Así quedó la cosa hasta esa semana última,

que la agobió, la agobió mucho,

pero no hasta el punto de pensar que la llegaría a matar.

La esperó en el rellano, y ahí se acabó la vida de mi niña.

(Música)

Según la sentencia, la acuchilló en la escalera

hasta en 34 ocasiones.

Primero, el juzgado de Lleida le condenó a 25 años de cárcel

por un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento,

y después el de Barcelona lo ratificó.

Aunque el condenado está en la cárcel,

ha vuelto a recurrir ante el Supremo.

Para condenar los juicios.

-Tranquila.

-Con algo que está probado, ¿cómo puede pasar?

Encuentro que no es justo.

(Música)

Las madres es difícil que lo detecten,

lo detectan mejor los amigos, el grupo,

que son los que pasan más horas fuera,

porque en casa es de una manera.

Tienen que hacer caso, o al menos, preocuparse

por las amistades que tienen, interesarse, ver cómo va la relación.

A esas chicas decirles que si salen con un chico

que les prohíbe ir con los amigos o se muestra muy celoso,

y las quieren cambiar de vestir, que lo dejen,

que lo dejen, porque esto no va a ir a ningún sitio.

(Música)

En los últimos 12 años, nueve chicas menores de edad

han sido asesinadas por sus parejas o exparejas en España.

(Música)

Arriate, Málaga, 2011.

Un menor de 17 años mata a golpes en la cabeza a María Esther,

una chica de 13. Su caso no aparece

en las estadísticas oficiales de violencia de género,

porque, al parecer, no tenían una relación sentimental,

aunque hay dudas.

Esto era un caso claro de violencia de género.

Era una chavala que tenía una cierta discapacidad

y era una niña muy buena, que se iba con cualquiera,

y el chico este la engatusó

y fue tremendo, bueno, la mató.

(Música)

Cada año, cada año, cada año, tenemos que estar muy pendientes

porque siempre hay casos de violencia de género clarísimos

entre parejas, ¿no?

Ponemos en marcha un protocolo de acoso enseguida.

Estamos, en ese sentido, muy, muy sensibles.

Quizá, a lo mejor, por lo que nos pasó con esta chica,

que la mataron hace unos años, pero sobre todo también en el papel

de que haya una coordinación de igualdad y de coeducación,

que estamos muy encima.

(Música)

En el mismo instituto en el que estudiaba María Esther,

los profesores intentan enseñar a los alumnos

a evitar actitudes de maltrato.

El amor no es maltrato.

Si tú quieres a una persona, la quieres libre.

Ante todo está la libertad. -Encendemos luces, ¡acción!

-Hay muchos niños que controlan a las niñas

y me parece bien el corto este de la violencia de género.

-¿Has visto la nueva que ha entrado en mi clase, tío?

-No la he visto, tío. -Es guapa.

-¿Te gusta? -Tela.

-Pues pa'lante.

-Hay muchos chicos que controlan a las niñas

por ejemplo diciéndoles que no vayan a viajes,

que tienen que ponerse unas ropas adecuadas o no adecuadas.

Eso por lo menos a mí no me parece bien,

porque lo que están haciendo es reteniéndola.

-Tú eres a la que se le ha caído el libro, ¿no?

-Sí.

-Raúl. -África.

-¿Te vienes a dar una vuelta? -Vamos.

-Bueno, chavales. -Adiós.

Queríamos hacer ver que eso había sido un sueño,

pero realmente ella se despierta con el ojo morado

y se mira como diciendo que eso no era

lo que ella estaba soñando.

(LLORA)

(Música)

¿Has escuchado alguna vez la frase que estamos todos destinados

a encontrar a la persona perfecta?

Son cortos contra la violencia de género,

hechos por y para menores,

una iniciativa de la Diputación de Málaga.

Pues yo encontré a esa persona.

(Música)

Se enfadaba cada vez más.

Todo lo que hacía que a él le disgustaba

acaba en discusión, hasta que en una de ellas,

todo esto dio un campazo. Me pegó.

-Todo empieza con pequeñas cosas como "No me gusta como vas vestida,

llevas la falda muy corta", a ver por qué has seguido a esta persona,

por qué has hablado con esta persona.

Es verdad que hay veces que dices que es normal,

pero no es normal.

-Aunque tú estés muy enamorada o la quieras mucho,

no significa que te tenga que pegar o te trate de esa manera.

(Música)

A nuestras edades, que parece que esto no sucede,

y nosotros vemos día a día cómo compañeros nuestros

no a lo mejor, no llegan a pegarles, pero sufren un acoso,

que creo que es todavía peor, que es el psicológico.

Puede llevarte perfectamente a la depresión.

Nosotros tenemos compañeros que han sufrido esto.

(Música)

Los expertos coinciden en que la educación es fundamental

para erradicar la violencia de género,

pero lo primero es que los adolescentes

identifiquen el problema.

(Música)

Ellos no perciben cómo,

actitudes como que el novio le diga cómo tiene que vestirse,

o que el novio le inspeccione antes si se pinta más o se pinte menos,

o incluso que el novio le diga y le controle el teléfono móvil.

Ellos eso no lo perciben

como un caso de subrogación de la mujer hacia el hombre.

Una de las últimas encuestas hechas para comprobar

la percepción de los adolescentes sobre la violencia de género

es el Informe DETECTA de la Junta de Andalucía.

Preguntaron a 2500 chicos y chicas de entre 14 y 16 años.

El 24 % piensa que el lugar más adecuado para la mujer

es la casa y la familia, y más de la mitad de los chicos

no ve como indicador de abuso obligar a su pareja

a mantener relaciones sexuales.

Hay otros datos que también preocupan.

Es significativo que 25 de cada 100 chicas

digan que su novio la controla a través de los móviles,

es decir, que el novio le pide el móvil

para ver quién le ha mandado whattsapp,

cómo ha contestado ella, qué tipo de fotos se hacen con sus amigas.

O sea, eso es bastante llamativo y alarmante,

pero 23 de cada 100 chicas también dicen que se sienten aisladas

cuando empiezan una relación de pareja,

porque quién domina la situación de pareja es su chico.

En las últimas estadísticas oficiales,

han aumentado las denuncias de menores por violencia de género.

Hay 576 chicas con orden de protección.

Lo que ocurre es que las adolescentes están empezando a percibirlo,

a identificarlo, y, por lo tanto, están empezando a denunciarlo.

No podemos decir que haya un rebrote de violencia,

sino que simplemente se está visibilizando más.

(Música)

¿Por qué si han sido educados en igualdad

reproducen ese modelo de dominio, sumisión y su expresión más cruel

que es la violencia de género?

Aparecen nuevos riesgos,

como la creciente utilización de las nuevas tecnologías

y la madurez necesaria para utilizarlas,

y porque la ruptura con el modelo de dominio y sumisión

es más compleja de lo que nos habíamos creído.

Siguen viendo sagas, series,

siguen repitiendo canciones,

donde se reproduce un concepto de amor romántico,

que tiene algunas características

que pueden conducir a la violencia de género

como creer que por amor hay que estar dispuesta a cualquier sacrificio,

como creer que el amor lo puede todo.

Pues el amor no puede con la violencia

y tienen que aprenderlo.

(Música)

Un 25 % de las jóvenes de entre 16 a 19 años

sufre el control de su pareja,

según datos del Ministerio de Sanidad.

Yo empecé con 14 años con mi primera pareja.

Él tenía 16.

No sabía realmente qué era el amor.

Él tenía el control sobre mí en todo.

Yo si iba o venía de clase tenía que mandarle un mensaje de texto

diciendo: "Acabo de salir de clase, ya voy para casa".

Qué voy a hacer, dónde voy a estar, con quién iba a estar.

Era como mi príncipe que me está esperando

aquí, a la salida del instituto.

En realidad, era su manera de controlar

que yo no me fuera a casa con ninguna otra persona,

con ninguna otra amiga, con ningún otro chico,

eso por descontado.

Los hombres estaban vetados completamente.

La primera vez que me pegó, bueno, me pegó, me retorció un brazo.

Entonces, bueno, yo intenté huir, intenté escapar.

Él vuelve y te pide perdón y te dice: "Perdóname".

Hay algo que la ley no termina de contemplar al 100 % como violencia

pero es la violencia sexual, y yo tengo claro

que desde el principio él utilizaba esa violencia sexual

en mi relación.

Nuestra relación terminó

porque me pegó una paliza en plena calle,

me partió un brazo y me pusieron un collarín.

Entonces, denunció. Consiguió una orden de alejamiento,

y después de sufrir acoso por Internet durante un tiempo,

la pesadilla acabó para ella.

Cuando tú notas que algo no va bien, algo no es normal, algo no tal,

hay que pedir ayuda, sea a quién sea,

sea a tu familia, sea una amiga, sea a un familiar, a quien sea,

incluso a la psicóloga del colegio,

porque el problema es que nos quedamos calladas,

no lo identificamos y no decimos nada.

El quedarte callada supone que nadie sabe lo que te está pasando.

Domingo por la mañana,

juzgado de guardia especializado en violencia de género en Madrid.

Se estudian varios casos de mujeres que piden órdenes de protección.

El año pasado hubo casi 900 peticiones

para chicas menores de 18 años, son 2 de cada 100.

Por aquí no pasan las víctimas menores,

pero sí algunos de sus agresores, ya que según los datos

del Consejo General del Poder Judicial,

la mitad son mayores de edad.

(Música)

La otra mitad son menores, y van en aumento.

En 2015, se impusieron medidas cautelares a 146,

15 más que el año anterior.

El Colegio de Abogados de Málaga pusimos en marcha

un turno especializado para asistir

a víctimas de violencia de género,

de violencia machista, cuando el agresor es menor.

Cada vez hay más maltrato y más violencia de género

causado por menores.

Los castigos van desde el internamiento en régimen cerrado

a la libertad vigilada

con prohibición de acercarse a la víctima.

Para adoptar medidas cautelares, basta la existencia de un delito

y que exista un riesgo para la víctima

o bien en interés del propio menor.

Para la de internamiento sí que se exige

que se trate de un hecho grave.

Cualquier agresión contra la víctima,

pero también puede ser un hecho menos grave,

pero muy reiterado el acoso a la víctima,

ya sea por el móvil o por cualquier otro medio electrónico.

La prohibición de acercamiento a la víctima

quizá es la medida más adecuada. La distancia va a depender

si los domicilios están próximos o no.

En todo caso, si van al mismo colegio

o cualquier otro tipo de actividad que puedan realizar,

el menor tendrá que abandonar ese colegio

e inmediatamente ser insertado en otro centro escolar.

Aquí, una chica ha obtenido una orden de alejamiento

después de contar que su expareja la acosaba apareciendo en su portal,

en su trabajo y por teléfono.

Es difícil para un juez valorar el riesgo,

porque el riesgo se valora no en función de lo que ha pasado,

o no solamente, sino en función de lo que pueda pasar,

es decir, si no adoptamos esta medida cautelar,

¿la víctima se puede volver a ver en una situación de vulnerabilidad,

de agresión, que tema por su vida o su integridad física?

Esa es, digamos, la especial complejidad de la decisión de un juez

a la hora de acordar o no una orden de protección.

Las nuevas tecnologías lo que nos están dando lugar

es a aparición de nuevas formas

de agresión o de acoso a la víctima.

Desgraciadamente, este tipo de control se está dando mucho,

y ya no solamente entre las personas jóvenes,

sino que entre todas las personas, en todas las parejas.

Parece ser que uno tiene que demostrar

que quiere a su pareja y que le es fiel

entregándole el móvil.

Por ejemplo, desde hace unos meses,

compartir vídeos íntimos sin permiso en la Red es delito.

Se castiga con entre tres meses y un año de cárcel.

Se han introducido dos tipos penales en concreto en el Código Penal,

respecto a los cuales veíamos los juristas

que había ciertas lagunas.

Una de ellas, precisamente, es el ciberacoso,

difundir o subir imágenes a las redes sociales

o difundirlas a través de whatsapp

o a través de cualquier medio de comunicación,

a lo mejor imágenes que aunque han sido tomadas

con el consentimiento de la víctima,

luego se difunden sin ese consentimiento.

Respecto a eso había ciertas lagunas,

y ahora se ha introducido en el Código Penal.

Es muy importante, porque es muy común

este tipo de conductas entre los adolescentes,

sobre todo en los momentos de crisis de la pareja

o cuando se produce la ruptura.

(Música)

Es lo que le pasó a un adolecente en Granada hace unos años.

El primer novio de la menor consiguió que esa menor

se grabara desnuda a través de la webcam

y cuando tubo este material sexual, se lo enseñó a sus amigos.

Entonces sus amigos comenzaron a pedir más vídeos

de carácter sexual a la víctima.

Se siguió grabando,

siguió accediendo a esas pretensiones acosadoras de sus propios amigos

que le pedían que se masturbara y lo mandara a través de WhatsApp,

hasta tal punto que...

su autoestima empezó a ser muy bajita.

Empezó a tener fracaso escolar, no quería salir de casa.

Empezó a tener pensamientos suicidas.

En ningún momento esta circunstancia la comunicó a ningún adulto

y entonces no supo tener las estrategias

de afrontar el problema

y acabó suicidándose.

Cuando uno tiene una fotografía o un vídeo en su poder,

el control lo tiene solo el menor,

pero cuando el menor lo distribuye, pierde el control.

Incluso a quien se lo envíe, sea un contacto que piense

que es un contacto de confianza.

Puede ser de confianza,

pero ya el control no está en el menor de edad.

-Si has cometido el error de grabarte,

que ya de entrada, os pedimos que no lo hagáis,

tenéis que comunicarlo a un adulto.

Ellos van a decirte: "No pasa nada, no te preocupes.

No sigas grabándote porque vas a colgar más material

de este tipo tuyo en la red, que no va a poderse recuperar

en ningún momento, has perdido el control.

Vamos a intentar hablar con tu entorno más cercano,

el que sabemos que tiene este vídeo, para que no lo sigan difundiendo".

-Siempre recomendamos no enviar imágenes sexuales a nadie.

Ni a adultos, ni menores.

No enviar imágenes sexuales dentro de la pareja

porque no sabes lo que va a ser.

Pero también pueden coger tus datos personales,

tus datos bancarios, si han conseguido infectar el ordenador.

No sabes quién hay al otro lado y no sabes qué está haciendo contigo.

Además de ese tipo de ciberdelitos, también se han endurecido

con penas de cárcel las amenazas y el acoso.

Es de lo que me arrepiento, que no denuncié.

No denuncié porque, tras irme, estuve mucho tiempo con acoso.

Hoy en día me arrepiento de no haberlo hecho,

porque aún así, el denunciarle, me lo hubiese quitado antes de encima

y no hay que tener miedo.

Empezó a salir con su maltratador con 17 años.

El patrón se repite.

Al principio todo es bonito,

después empieza el control y el aislamiento.

Una forma de violencia que ella no identificó.

Yo no me consideraba para nada una mujer maltratada.

Yo decía: "Si a mí no me ha dado una paliza,

a mí no me ha roto un brazo, a mí no me ha puesto la cara morada".

Pero a mí me cogía del brazo y me dejaba el brazo marcado.

Me daba empujones en mitad de la calle

delante de mis amigos.

Me insultaba.

Me hacía todas esas cosas que yo no las identificaba como maltrato.

Eso te va minando.

Es tan hundida lo que estás, el autoestima no existe.

Te crees que la culpa es tuya, porque así es.

Es siempre tuya la culpa.

Y sales de esa relación creyendo que es eso.

Entonces te crees que todos son así, que tú no vales para nada...

Que tú no vas a poder hacer tu propia vida,

ni de conseguir tus sueños por todo eso.

Entonces es necesario.

Yo estuve un año yendo a terapia psicológica.

-Es la violencia más oculta.

Terapia como la que reciben estas adolescentes en Fuenlabrada.

El mayor peligro no es el desconocimiento,

sino el pensar que a ti no te va a pasar.

Tú crees que estás a salvo, que eres inmune.

Entonces, cuando van sucediendo cositas poco a poco,

poco a poco, poco a poco, te ves ya dentro de ese bucle,

dentro de ese ciclo y entonces es cuando alguien de tu entorno

se da cuenta que está pasando algo y entonces esto nos llega a nosotros,

normalmente de esta manera.

Ellas han dejado a sus parejas.

Les ha costado y ahora están empezando a ver claro este esquema.

El iceberg.

En la violencia de género, les cuenta la psicóloga,

pasa lo mismo que con estas masas de hielo.

Solo se ve la octava parte, el resto queda sumergido.

Esa es la violencia que sí se ve.

Los golpes, esa es la que sale en la tele.

Pero hoy vamos a hablar de la que no se ve.

¿Os ha pasado alguna vez que os ha querido controlar,

por ejemplo, el WhatsApp, el Facebook...

-Sí. -¿Y qué habéis hecho?

-Yo se lo enseñaba.

Si le gustaba bien, sino pues nada.

A mí sí me podía ver el WhatsApp y el móvil

y yo no le podía tocar el móvil.

-¿Os acordáis de lo que hablamos el otro día de la máquina tragaperras,

que tiene que ver con eso?

-Es como un chico cuando... por ejemplo,

te agrede verbalmente.

Tú, van a ver 100 discusiones, y a lo mejor, de todo eso,

va a haber una positiva que te pide perdón

y se te olvidan las 99 veces que has perdido jugando.

-Es un círculo. Entras en su juego y no sales.

Es como decir: "Voy a perder a esta persona por no hacer lo que quiere".

Luego te das cuenta y es que yo no soy la esclava de nadie.

-Me ha llegado a empujar y me he ido de su casa llorando.

Porque me empujaba y me trataba mal

cuando yo solamente le estaba pidiendo perdón por nada.

Por cosas que hacía mal él.

O eres mía o no eres de nadie.

Como que tienen una posesión sobre ti.

Se piensan que eres algo, que eres suyo.

No, somos personas, igual que ellos.

-Chicas, a estos chicos hay que dejarles.

Es que no hay solución posible.

Una no puede estar con alguien que le controla,

que le insulta, que le hace sentir mal,

que fomenta que no hagas tu vida y no seas tú misma.

Pero ahora mismo hay muchas chicas hoy

que están sufriendo lo que sufristeis vosotras antes.

¿Qué le diríais?

-Yo le diría que en una relación...

sean ellas mismas.

-Que no dejen a sus amigas.

Que no dejen a su familia y que miren primero por ellas

que por nadie.

Que los chicos vienen y van.

-Nosotras trabajamos aquí para poner nombre

a lo que les pasa.

Eso es fundamental.

Que en un momento dado, ellas se den cuenta

que están saliendo con un tío chungo, como lo decimos en el grupo

para que sea más cercano,

con un chico violento...

Ese es el cambio. El cambio lo empiezan a hacer aquí.

No se puede ir machacando a la gente por ahí.

La maltratas a ella porque sabes que es más débil.

Pues si tantos huevos tienes...

pégame a mí.

Buenos días.

¿Qué tal?

¿Habíais pensado en algún caso pensado que existe

el problema de la violencia de género entre personas de vuestra edad?

(TODOS) -Sí. -¿Sí, os lo habíais planteado?

Nos parece que la violencia de género es pegar,

y no solamente es pegar, es mucho más que todo eso.

Y luego la violencia sexual.

Por el hecho de estar en una relación de pareja,

no significa que se vayan a tener relaciones de tipo sexual

si uno de los dos no quiere.

-Hay veces que puedes confundir unas actitudes u otras,

y estas charlas de orientación están bien

para ver lo que está bien y lo que está mal.

-Uno de cada cuatro adolescentes, que es muchísimo, un 25 %,

ha sufrido violencia psicológica de control.

-Maneras de ver si estás en una relación abusiva

es la cosa más útil que nos pueden decir a esta edad

y me da igual que me lo repitan una y otra vez.

Porque sé que me va a servir no solo para mi adolescencia,

sino para toda la vida.

-Tiene más pena o es un delito mayor

cuando la agresión la hace una pareja o expareja,

que si la hace, por ejemplo, un amigo o amiga en el colegio.

-Pero ¿por qué es mayor la pena en los casos de violencia de género?

-No es lo mismo que te pegue, por ejemplo,

o que tengas un problema con una persona en la calle

que no conoces o con la que no tienes una relación sentimental,

que el que te pegue una persona en la que tú tienes plena confianza.

Digamos que el daño que se te produce es mucho mayor.

Cuando se ha producido esta agresión viene el proceso de arrepentimiento,

de pena...

Promesas de que voy a cambiar,

de que las cosas van a ser diferentes a partir de ahora.

Pero es un círculo.

Lo más probable es que otra vez vuelva a ocurrir lo mismo.

-Colaboramos muchas veces en charlas para adolescentes.

En institutos, en colegios.

Cuando les decimos que una bofetada en nuestro código penal

en el ámbito de la pareja constituye un delito

castigado con prisión, se quedan sorprendidos.

No identifican realmente que el empujón,

la bofetada sea maltrato.

Ellos identifican el maltrato físico más grave

y el maltrato sexual,

pero no identifican otro tipo de maltrato

como puede ser, por ejemplo, la violencia psicológica.

-Sabemos que el 40 % de la población adolescente actual

trata este tema en la escuela.

Sabemos que esta especie de vacuna es eficaz.

Reduce el riesgo de ejercer o sufrir violencia de género.

Nos podemos sentir contentos

porque ahora llegamos al 40% de la población.

Hace 20 años hubiera sido cero.

Pero nos tenemos que inquietar mucho de que en los tres años,

entre 2010-2013, ese 40 % no haya pasado al 100 %.

¿Qué van a hacer las personas que tienen la máxima responsabilidad

para garantizar que esta vacuna que funciona

que está al alcance de nuestras posibilidades económicas y sociales,

llegue a toda la población?

Este imagen del mito del amor romántico

es lo que hay que cambiar, según los expertos.

Genera expectativas difíciles de cumplir,

como la creencia de encontrar a la media naranja,

que los celos son una muestra de amor

o, que aunque la pareja sea violenta,

cambiará al estar enamorado.

Nos hemos encontrado varios casos

de chicas que tienen parejas, y estoy hablando de chicos de 20-21 años,

que ya tienen órdenes de alejamiento de otras relaciones anteriores.

Si no se trabaja desde la adolescencia eso,

si no se trabaja por ese lado, es muy difícil, ¿no?

Ella no quiere mostrar la cara porque dice

que algunas de las adolescentes a las que trata

aún no saben que asisten a una terapia de violencia de género.

Aquí, en dos años, se ha duplicado el número de víctimas.

Nosotros, obviamente, aquí trabajamos con chicas adolescentes.

El caso más joven que nos llegó fue de una chica de 12 años.

Obviamente, trabajamos hasta los 18.

Están tristes, más agresivas.

Detectan que hay algo en su relación que no les gusta.

En esos momentos, su familia tiene que estar muy atenta

para poderla recoger y poderla escuchar,

poder empatizar con su hija y no entrar en una crítica directa

de: "Es que te lo he dicho". No.

Entonces vamos a conseguir que ella se aísle.

(Teléfono)

Teléfono ANAR, buenas tardes.

Cuéntame qué es lo que te pasa con este chico.

Ajá.

De acuerdo, te ha insultado.

¿Y eso es algo que ocurre habitualmente?

Dices que sientes miedo todos los días,

que él te ha forzado incluso a mantener relaciones sexuales.

¿Cómo te sientes con todo eso?

En este teléfono, ANAR, garantizan el anonimato

y la confidencialidad de las llamadas.

En la centralita todos son psicólogos

que escuchan y ayudan a los menores.

En los últimos cinco años hemos experimentado un incremento

de llamadas por violencia de género.

Adolescentes que llaman que están sufriendo las consecuencias

de esa violencia.

A veces nos llaman por otros motivos, incluso.

Por problemas sentimentales,

o dificultad en la relación con sus padres.

Al final, en el transcurso de ese relato, de la conversación,

identificamos situaciones de violencia de género

con elementos a veces de mucha gravedad.

En estos casos, si no hay familiares que las protejan,

desde ANAR se activan protocolos de emergencia

con servicios sociales o policía,

para garantizar la seguridad del menor.

Nacer tío, aunque no quisieras, el mundo te iba a colocar aquí,

y nacer tía, quisieras o no, el mundo te iba a colocar aquí.

Ya, tía, es que somos diferentes. No, esto no es diferente, perdona...

Esto es desigual.

Y en esta desigualdad a mí me contaron el cuento de...

(VARONIL) ¡El príncipe! (DE PITO) Y la princesa.

Ahora no, ahora cuentan cuentos mucho más enrevesados

y terriblemente, como que te rallan la olla,

en plan el vampiro pederasta que se enamora de la niña de 16.

El vampiro tiene 117 años, ¿eh?

-Las películas, los libros que leen los y las adolescentes,

siguen manteniendo los mismo estereotipos

de desigualdad de género.

Lo que pasa es que están mucho más subliminales.

Nos puede dar la impresión de que han desaparecido,

pero no han desaparecido en absoluto.

Lo que están es más ocultos.

Lo que en un momento dado, también hace que pueda ser

incluso más difícil el detectarlos.

La primera vez que yo me enamoré tenía 12 años y él tenía 14.

(VOZ INOCENTE) "Mamá, el príncipe.

Adiós mamá, papá, mi hermana, mi ropa, mis amigas,

sobre todo a mis amigos hombres, a mi contraseña del Facebook,

del Twitter, del WhatsApp, porque ha llegado él

y se lo contaré todo".

Atención, que mi novio empezó a insultarme en la relación,

pero como de broma.

Eran insultos como... (VOZ VARONIL)

"Pareces una burra riéndote, ¿no?".

Cuando luego fui a terapia de malos tratos

yo le hablaba más a la psicóloga de esas bromas

que de las hostias que al final me pegó.

¿Qué curioso, no? Si supuestamente duele más un golpe.

Que un tío insultara a su novia y más de esa manera.

Que la llamara puta.

(SOLLOZA) "¿Qué coño te pasa para que me digas puta?

Para que me digas payasa, Antonio. Delante de todo el mundo, tío.

¿Yo qué coño te he hecho, tío?".

(RESOPLA)

Lo más terrible que me hacía Antonio era esto.

Yo lo llamé una vez terapia del silencio asesino.

Fue el que me mató en vida.

Lo peor que me dejó Antonio no fue que me intentara matar.

Tampoco fue que me tratara como una mierda,

que me llegara a golpear en algún momento,

el último año sobre todo.

Ni siquiera que me violara, ¿eh?

Lo peor que me dejó Antonio fue parecerme al tío

que me jodió la adolescencia.

Antonio me dice muchas frases.

Una de ellas es: "Nadie te va a querer como yo te quiero".

Coño, que es verdad.

Nadie me ha vuelto a amar de esa manera tan terrible.

Y como me quiero yo, de verdad, que no me va a querer nadie.

Así que una vez he vuelto a sanar esa mala experiencia,

mi idea es poneros el espejo para que no os pase.

Muchísimas gracias.

Y en las preguntas siempre hay cuestiones de este tipo.

Tengo una amiga que su novio le llega a pegar.

Ella no quiere hacer nada. ¿Qué puedo hacer yo?

-¿Qué es lo que tú puedes hacer?

¿Qué es lo que puede hacer alguien que está viendo eso?

Estar. Que alguien esté sin juzgarla.

Sin que la digan que es idiota, que es tonta por no cortar con él.

Ese modo de verlo, de hacernos ver con el monólogo

la situación que ella ha pasado, cómo la han maltratado.

La manera en la que lo ha reflejado me parece bastante grande,

porque yo tengo gente, conozco su situación parecida,

no llevada tan al extremo,

y la forma y en lo que le refleja,

a mí me ha hecho ver cómo lo está viviendo esa gente que conozco

y ha tenido episodios parecidos.

-Aunque tú no creas que esa persona te está amenazando,

es capaz de hacer lo que dice,

esas palabras y por el hecho por el que te lo está diciendo,

ya eso tiene que dar miedo.

Y más después de haber sufrido ese tipo de abusos

o lo que te haya hecho esa persona.

Si pongo la denuncia a lo mejor se entera de que lo he puesto yo

y me va a hacer algo más grave.

Y tiene mucho miedo. Y no es amor, es miedo a lo que me va a hacer.

Que te diga: "Como me denuncies te mato".

Puedes saber que ella es capaz de matarte.

Pero antes de que llegue eso, van las cosas poquito a poco.

Antes de que llegue a decirte: "Te voy a matar si me haces esto".

-Hay cosas detrás.

-Ya tienes claro...

Hubo un momento en el que ya te hubiese metido bofetadas

o algo de eso.

Luego va surgiendo lo peor.

Si pones un freno, va a empeorar más y más hasta que

a saber qué podría pasar.

-Piensas que no puedes hacer nada aunque todo el mundo te esté diciendo

que puedes hacer algo, que puedes cambiarlo,

tú por dentro sabes perfectamente que no puedes hacerlo.

Porque no tienes fuerza, porque quieres demasiado a esa persona,

porque te condicionan otras cosas.

Pero creo que el peor miedo es darse cuenta

de que estás siendo maltratada. Porque...

Te hace sentirte muy pequeñita o pequeñito.

-Fueron seis años de ir dejando de ser yo.

La telaraña en la que me enredó era muy confusa para mí.

Me acababa sintiendo culpable yo.

Al final la que gritaba era yo,

si nos peleábamos era por mi culpa, porque había hablado con no se quien,

que ya me había dicho él antes que no hablara con no se quien,

que parece que estaba tirando mucho los trastos.

Esa historia me llevó hasta ese punto.

Sin darme cuenta, incluso, cuando en una ira de pelea,

agarrarme de aquí y decir:

"Hostia, que me voy para el otro barrio".

No te llegas a dar cuenta ni siquiera de eso. Es muy fuerte, ¿no?

Me hubiera encantado que en mi instituto

hubiera llegado alguien a decirme que lo que estaba viviendo

no era normal.

Esa idea fue la que me llevó.

Ella me animaba a contar esto a la gente joven.

Y así empecé. Pero no lo pretendí.

Les diría también a ellos,

a los chicos que tienen sus primeras relaciones,

que amar no es querer llamar a tu novia 25 veces al móvil.

Eso no es amor, es control.

Si te dan ganas de llamar a tu novia 25 veces

y sientes que si no te coge el teléfono,

en tu mente lo primero que pasa es que está con otro,

tú tienes un problema de machismo muy grave que tienes que consultar.

Busca ayuda, recursos.

Igual a ella. Si sientes que 25 veces, porque no contesta,

el otro se cabrea porque no has contestado por cualquier cosa

de cualquier motivo, que tienes todo el derecho a que ocurra,

y sientes ese: "Uy...". Es que no estás bien.

El amor de verdad no duele. Yo lo digo muy claro.

El amor no duele.

Que nadie calle tu verdad.

Que nadie te ahogue el corazón.

Que nadie te haga más llorar

rompiéndote en silencio.

Que nadie te obligue a morir

cortando tus alas al volar.

Que vuelvan tus ganas de vivir.

Que nadie calle tu verdad.

Que nadie te ahogue el corazón.

Que nadie te haga más llorar.

Fundiéndote en silencio.

Que nadie te obligue a morir

cortando tus alas al volar.

Que vuelvan tus ganas de vivir.

  • Libre te quiero

Crónicas - Libre te quiero

14 abr 2016

El número de chicos menores juzgados por maltrato contra sus parejas o exparejas creció en 2015. Para la mayoría era su primera relación sentimental y piensan que los celos son sinónimo de amor. Además, las nuevas tecnologías están provocando nuevas formas de agresión y de acoso. A través del control del teléfono móvil y las redes sociales, los agresores aíslan y amenazan a sus víctimas. Desde que hay estadísticas de violencia de género, ha habido nueve menores asesinadas. Sin olvidar que, el modelo dominio-sumisión en las relaciones sentimentales todavía no ha sido superado por las nuevas generaciones.
En los últimos años ha aumentado la cifra de chicas que asisten a terapias de violencia de género; las más pequeñas tienen 12 años. Los expertos aseguran que la educación es la vacuna para acabar con el maltrato.
Un equipo de Crónicas ha estado en institutos de educación secundaria para ver cómo viven alumnos y profesores el problema de la violencia de género a edades tan tempranas. Además del control de los profesores, la policía da charlas en los centros para que aprendan a detectar las relaciones de abuso.

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