www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.9.0/js
3617737
Para todos los públicos Crónicas - La larga travesía de los libros  - Ver ahora
Transcripción completa

Traigo 3 libros, tengo otro que no lo terminé.

-Vale muy bien, no se preocupe.

Muy bien. ¿Quiere que le ayude en algo?

Yo antes compraba algunos libros que me valían 20, 22 euros

y los cambiaba con otras que también nos cambiábamos

y así los leo y no me cuesta nada.

Este no sé si le gustará.

Este es más de tipo histórica ¿o que quiere llevar?

¿Mejor novela romántica, de biografía?

-Sí, las biografías.

¿Los que llevó le gustaron? -Que no sea de guerra. -Claro, no, no

Antes, yo, hacía muchas labores y ahora que ya no valemos por nada

¿qué vamos a hacer?

Hay que entretenerse en algo y la TV no me gusta mucho pues leo.

Nunca falta a la cita

y siempre vuelve a casa provista de libros

para entretenerse durante las próximas semanas.

Es una de las habituales de la biblioteca móvil

que pasa periódicamente por Puente de Órbigo,

una localidad leonesa de 200 habitantes.

Joaquina representa uno de los perfiles del usuario

del bibliobús rural, el de una persona mayor

que ha vivido una gran parte de su vida en el pueblo.

Yo me dedique mucho a la costura,

hacía yo toda la ropa mía y por mucha gente

y después ya de mayor, bajaba donde los jubilados a dárselo.

Trabajé siempre desde pequeña, toda la vida,

si quería comer tenía que trabajar.

En aquellos tiempos,

no podíamos ir mucho a la escuela la gente obrera.

Los de nuestra edad nos tocó todo lo malo.

Soy de Asturias. Quedé viuda con 30 años.

Y vine para aquí.

De la guerra sí me acuerdo y de la postguerra,

de la gente que sacaban de casa y no aparecían más

y quedaban las madres con un montón de hijos y sin nada, sin nada,

de eso me acuerdo mucho.

Esta vez pasada no vine

porque no me tiempo de leer lo que me había llevado.

Ahora me mata mucho eso, la TV

porque según se levanta uno a enchufar la TV

y claro si estás a la TV no estás al libro

y claro cuando hay algo que no me gusta en la TV pues me pongo a leer.

A mí me gusta historia antigua, novela histórica,

de piratas, de la Hermandad de la Sábana Santa,

yo si puede ser antes del año 1500 mucho mejor,

yo soy más antiguo que moderno.

Me gusta más lo de antes que lo de ahora.

Yo cuando trabajaba el campo trabajaba con los bueyes con mi padre

y luego con vacas y luego ya con tractores pero lo antiguo...

Estaban más unidos la gente del pueblo unos con otros

porque ahora cada uno vive a su manera.

¿Puedo renovar este? -A ver, ¿este de quién era, tuyo? -Sí.

-Lo dejo aquí y me lo vais pidiendo luego, ¿vale? -Vale.

Los escolares son los otros grandes consumidores.

El bibliobús abastece de libros de consulta y lectura

a los alumnos de los colegios rurales agrupados.

En Castilla y León hay casi 200 de ese tipo

diseminados a lo largo de su geografía.

Es la región más extensa aunque sus habitantes

no sobrepasan los dos millones y medio.

-Mira, este está super chulo. -Mira, la bruja...

Precisamente su gran superficie

y la abundancia de pueblos minúsculos

la han convertido en la comunidad con mayor número de bibliobuses, 31.

Son las diputaciones

las que se encargan del funcionamiento del servicio

en cada una de las nueve provincias.

León fue una de las primeras en ponerlo en marcha.

Nació en el año 1974 de la mano de José María Fernández Catón.

En esos momentos,

el director del centro coordinador de bibliotecas de esta provincia,

y entre sus responsabilidades

estaba la gestión de las agencias de lecturas

que eran unos lotes de libros que se enviaban a los pueblos

pero sin la presencia de bibliotecarios profesionales.

Como este señor vio que aquellos lotes no funcionaban

porque no prestaban el servicio que se había pensado se las ingenió

para darlas de baja todas y al mismo tiempo

utilizar sus libros por crear

el primer servicio de bibliobús en esta provincia.

Era un servicio bastante maratoniano.

Salían a primera hora de la mañana y llegaban en torno a las seis,

las siete incluso las ocho de la tarde.

Y encima hemos de pensar

que aquellas carreteras no eran las que tenemos ahora

y el urbanismo de aquellos pueblos tampoco era el que tenemos ahora,

ni siquiera el grado cultural de la población

puesto que era una época donde todavía había mucho analfabetismo.

Con la llegada de un bibliobús aparece

la figura del bibliotecario profesional

y el bibliotecario profesional realmente

es un gran vendedor de la lectura,

es un gran promotor de todas las colecciones

y de todos los servicios

que lleva aparejado el concepto de biblioteca pública.

Podemos hacer una página más ancha y un número mayor de páginas.

-Sí y con un bibliobús que saliera así para arriba en la primera página.

-A lo mejor convendría en vez de que fuera...

de esta manera ponerlo apaisado.

Es el centro neurálgico del préstamo público de libros en León.

Hay más de cincuenta mil.

Es donde se selecciona y se prepara el material

que se destina a las 40 bibliotecas municipales

y a los 6 bibliobuses.

Cuatro tienen su base aquí y dos en Ponferrada.

Todos ellos atendieron

alrededor de ciento cuarenta mil personas el año pasado.

Cada bibliobús posee, en depósito, unos dieciocho mil volúmenes.

Los fondos están a buen recaudo,

custodiados en archivadores compactos

y diferenciados por colores.

Las preferencias, libros infantiles y juveniles fundamentalmente

hasta 14 años porque es el colectivo mayor que tenemos

y luego novela romántica y policiaca

y libros encauzados un poco a lo que es agricultura, ganadería,

economía doméstica, un poco de medicina,

la gente mayor en los pueblos quiere

que les lleves un libro sobre las depresiones

o un libro sobre las plantas medicinales.

Los autores leoneses tienen preferencia

porque se adquieren dos ejemplares obligatoriamente

para la biblioteca regional.

Si el autor es de una zona determinada

pues se le da prioridad a las bibliotecas que están en esa zona

o a los bibliobuses que van a esa zona

porque se supone que un autor de una zona determinada

es más leído en su comarca.

Son libros viajeros, lógicamente, viajan todos los días.

Y se gastan también más.

Sobre todo los libros infantiles se manosean mucho.

Un volumen de 2500 a 3000 se dan de baja al año.

Salen antes de las nueve de la mañana.

En sus entrañas viajan tres mil libros.

Cada uno hace una ruta que varía a diario.

A veces van a cuatro pueblos y otras a dos,

según las distancias.

El año pasado recorrieron 419 poblaciones.

Audanzas fue una de ellas.

¿Qué tal los que llevó esta vez?

-Bien, bien, me duraron poco, pero no te preocupes.

-Claro es que aquí en enero no vinimos

porque era el día del bibliobús.

-Si tengo yo más de mil lo que pasa es que no los puedo vender

y además tengo a la familia que es toda analfabeta.

-Así estamos en contacto con la civilización un poco,

viene esta chica, nos proporciona eso, algún libro curioso,

sino por vagancia, igual no leerías nada.

-Tenemos el nuevo de Pedro Trapiello que a lo mejor le puede gustar.

Es que te obligas...

Llevas los libros y los lees.

Sino vienes no pasa nada pero no lees.

Yo voy a leer el periódico a Laguna.

Entre otras cosas porque me obliga a salir,

yo sino me podría suscribir a un periódico,

es más ahora con el rollo de internet pero yo sigo a la antigua usanza,

voy, tomo un café... Me siento más vivo

que en casa porque sino aquí te pondrías las zapatillas en noviembre,

igual no te lo quitas hasta San Juan.

-Y el nuevo de Julio Llamazares.

-Y se acabó, bien, sí, además ese es corto, ese es para una sesión.

-Este se lee en un ratín.

-Pues por eso te digo, para una sesión.

A lo mejor son pocos. -Yo soy marino mercante,

yo me aficioné a la lectura en el mar

porque allí

¿qué coño haces después de la guardia? Pues leer.

¿Buscamos algo más? -No. ¿Y los relatos? -Venga.

Hasta Laguna.

-¿Qué vas a tomar café? -Hombre, claro.

El pueblo ha mejorado,

se han hecho más de una docena de casas nuevas,

Se asfaltó.

Lo que pasa es que ahora la gente se ha acostumbrado a lo cómodo...

como te lo dan todo hecho

todo el día viendo la TV, las 24 horas del día.

Historia de España fresca.

La Guerra civil,

la enciclopedia, estos, lo de la caza, tengo mil.

Y luego los compro sueltos y ya he regalado muchos,

a gente joven y demás que ha querido libros

pues se los doy porque yo para qué los quiero.

Mira, como ya uno tiene muchas dudas

tengo un diccionario churriburri aquí a mano para no subir arriba

porque chica aquellos monstruos me matan los brazos.

Lo que puede redimir a los pueblos es la lectura no hay otra.

Cuanto más burro seas tú mejor para mi, mejor te domino,

mejor te manejo.

A través de la historia es lo que se ha hecho siempre.

Las mujeres, por ejemplo,

para parir no necesitaban saber leer y escribir

y los hombre lo mismo, para cuidar ovejas qué necesitas tú.

No le interesa al que manda

porque luego les puedes discutir las órdenes.

Aproximar la lectura

a los que no tienen acceso a los libros

fue uno de los objetivos de las misiones pedagógicas.

Un proyecto que empezó a germinar en 1881.

Sus artífices fueron el creador de la Institución Libre de Enseñanza,

Francisco Giner de los Ríos, y su discípulo, Luis Bartolomé Cossío.

Hasta 50 años después no se convierte en realidad,

con la llegada de la Segunda República, en 1931.

Las misiones pedagógicas surgen

a partir del triunfo del frente popular en 1931 que se dan cuenta,

el gobierno de la república que tenían mayoría en las ciudades

donde la gente tenía más acceso a la cultura

y en los pueblos donde la gente

tenía un nivel muy alto de analfabetismo

ganaba la derecha porque tenía mucho más influencia la iglesia.

Ellos tienen un proyecto

basado en la Institución Libre de Enseñanza,

un proyecto de que la cultura y la educación es emancipadora

y en ese proyecto de emancipación

quieren llevar la cultura a los pueblos.

Y la República lo promueve con universitarios

que son de renombre internacional, estaba Lorca, Machado, Cernuda,

Alberti, María Moliner, María Zambrano...

las mayores figuras de la intelectualidad en nuestro país.

Eran jóvenes, eran universitarios, iban con las misiones pedagógicas.

Fueron más de quinientos misioneros.

Había maestros, bibliotecarios, músicos, pintores...

Además de los cien libros

de literatura clásica-contemporánea que formaban la biblioteca,

portaban un gramófono y un proyector de películas.

A veces, si podía circular,

iba el camión con la réplica de los cuadros del museo del Prado.

La República hizo una tarea de alfabetización muy grande

y mucha gente que había aprendido a leer

por falta de libros perdía el hábito lector.

Entonces, trataron de promover ese hábito de la lectura.

Y es muy bonito pensar que en ese momento

la lectura era una forma de combate, era una forma de vida,

era una actitud y de hecho a los milicianos,

esto lo cuenta la gente que está trabajando en memoria historia,

les llama la atención que siempre llevaban un lápiz.

El del lápiz era una persona instruida, que subrayaba y que leía.

Los libros llegaban a los pueblos.

La mayoría iban a las escuelitas que eran pequeñitas

y se encargaba de ellos el maestro o la maestra

y los libros iban catalogados, clasificados y ordenados

con unas instrucciones para el préstamo.

No era fácil acceder a los pueblos porque apenas había carreteras.

La España rural donde la mayoría era analfabeta, estaba muy aislada.

Muchas veces la única forma era a lomos de un caballo o de burro.

Para transportar los libros se diseñaron unas alforjas especiales.

A base de un gran esfuerzo y sobre todo entusiasmo

consiguieron llegar a siete mil pequeñas localidades

donde la vida giraba exclusivamente en torno a la supervivencia.

La actividad principal en la que ayudaban los misioneros

era ayudar a leer pero también recogían poemas, romances,

canciones que se cantaban en esos pueblos

o se hacían una tarea de recogida de música popular tradicional.

Tenemos estampas preciosas de los niños leyendo

con distintos escritores, con Luis Cernuda, Sánchez Barbudo

o el gran escritor gallego Rafael Dieste.

El problema de la lectura

era que había que hacer una tarea paralela de alfabetización

y por eso había que contar con los maestros

había que hacer cómplices,

pero los maestros que habían enseñado muchas veces las primeras letras,

lo que no tenían en aquellas escuelas mal dotadas

era una colección de libros para poder circular.

Medio millón de libros

se pusieron en circulación durante los cinco años

que duraron las misiones.

Algunos de esos ejemplares se encuentran en León,

en la biblioteca Azcarate de la fundación Sierra Pambley,

una entidad ligada a la institución libre de enseñanza.

Las misiones fueron muy importantes para la provincia de León,

igual que por toda España.

La fundación se involucró totalmente en las misiones porque no en vano

el presidente de las misiones pedagógicas,

don Manuel Bartolomé Cossio

era también el presidente de la Fundación Sierra Pambley,

es decir estábamos metidos completamente de lleno

como institución en los proyectos que nacían

de la vieja Institución Libre de Enseñanza

y que en este caso todavía le dio tiempo

al señor Cossío a llevar adelante aunque ya era muy mayor.

Tenemos una sorprendente memoria también

en el archivo de la fundación que habla que en el año 34, 35

lo que son las bibliotecas que tenían la fundación en las escuelas

movieron un total de 25.904 libros

que es una auténtica barbaridad para la época

y sobre todo que esos niños llevaban los libros a su casa

y los padres también tenían acceso a los libros

que en la escuela se movían.

Durante el período de la República

digamos que se produce la eclosión

de lo que se había estado trabajando anteriormente.

Todas las ideas educativas,

todo el profesorado que se había formado en los años anteriores

tienen un momento de realización de todas sus sueños educativos

en el tiempo de 1931 a 1935

y si se produce una auténtica eclosión,

se crean 30.000 escuelas en toda España.

Pero la guerra acaba con todo.

Muchos de los libros terminaron calcinados en hogueras públicas.

El padre del escritor leonés Luis Mateo Diez,

siendo secretario del ayuntamiento de Villablino durante la postguerra,

consiguió salvar unos cuantos.

Mi padre había tenido en Madrid una formación,

en los años de la República,

un poco auspiciada por uno de las grandes creadores de la fundación,

en el ambiente familiar estaba eso.

Cuando llegó allí todo aquello había sido devastado.

Pero mi padre todavía tuvo la ocasión con cierto cuidado

de recoger libros de las escuelas

y hacer un fondo que guardó en el desván

del ayuntamiento de Villablino.

Nosotros vivíamos allí en la casa consistorial

y allí guardó aquellos libros que estaban metidos en cajas

y los sellaron y ahí quedaron preservados durante mucho tiempo.

Yo lo que viví de niño fue

el misterio de aquel desván en una casa

que además había sido hospital de sangre en el tiempo de la guerra

y aquel desván era un sitio fabuloso,

donde encontrabas todo ese tipo de cosas.

Éramos cinco hermanos y andábamos todo el día revoloteando por allí.

Y yo tengo la experiencia viva de abrir una caja de aquellas

y encontrarme cien ejemplares del Corazón de Edmundo de Amicis

que es un poco el libro de mi vida porque fue el primero

y abrir una página y quedarte un poco aterrado

porque allí había un tamponazo que decía requisado,

eran libros requisados que allí pervivieron.

¿Te gustaron los libros? -Sí, sí.

-De cocina y de sicología.

Un poco por arreglar la vida. Adiós tristeza.

Bien, bien.

-Te guardo el carné en el libro. -Hasta el próximo día.

La llegada del bibliobús rompe la monotonía de Morriondo,

en la comarca leonesa de la Cepeda.

Es uno de los pocos alicientes que tiene el medio centenar de vecinos.

-Me gusta leer por la noche.

Estoy más despreocupada por la noche porque a mi edad

la enfermedad de huesos pues avanzo poco haciendo las cosas

y entonces por la noche es cuando estoy un rato.

Libros de cocina y de flores, me gustan las flores,

como se cultivan las flores y las plantas de la huerta.

Libros de colmena, siempre tuvimos colmenas...

¿Qué tipo de libro quieres leer? -Uno para los árboles.

¿Uno de podas de árboles y esas cosas? -Sí, de podas...

-De horticultura y fruticultura.

¿Los vas a utilizar para podar tus frutales o para qué?

Hombre claro, para podarlos yo.

-Para mejorar la cosecha.

Para mejorarla que se críen más gordas las manzanas.

Mira tenemos poda, injerto de frutales,

este es breve pero muy ilustrativo.

Casi que no había ni tiempo de leerlos,

ahora tenemos un poco más de tiempo porque ya no trabajamos.

Yo si trabajo

pues podar unos árboles que tengo ahí en la huerta y es lo que hago.

Hace mucho que las aulas de la escuela de Morriondo

se quedaron vacías.

Durante unos años el centro hizo las funciones de biblioteca

gracias a los libros que donó Rogelio Blanco.

Fue la lectura la que ayudó a Rogelio a salir del pueblo

en una época en que muy pocos lo hacían.

Y si se iban era al seminario en el caso de los niños

o para servir, en el caso de las adolescentes.

En el domicilio paterno existía una biblioteca, pequeña,

casi toda ella en latín de un tío sacerdote

y me llamó la atención aquel objeto que yo colocaba y descolocaba,

ponía por tamaños y rápidamente me adentré

en aquellos contenidos que guardaban ese objeto, ese paralepipedo.

De manera que sin saber leer yo manoseaba y ordenaba

y sufría los cabreos y de alguna manera

trepaba por las escasas estanterías.

Tuve la suerte de que mi abuelo sabía leer un poco

e inmediatamente pasó a enseñarme las primeras letras.

En casa de mis padres se recibía algún periódico,

en concreto el "Faro de astorgano",

que a veces se utilizaba por envolver los bocadillos

cuando ibas con los animales.

Pues bien ese bocadillo grasiento

y de lo que pringaba el aceite de la tortilla

mientras lo comía procuraba leer aunque fueran las necrológicas,

fui un devorador de letra impresa rápidamente.

A los 9 años Rogelio consiguió una beca para estudiar el bachillerato.

Después vendría la universidad.

Su trabajo siempre ha estado vinculado al mundo del libro.

Durante ocho años fue director general del libro,

archivos y bibliotecas.

Desde allí puso en marcha campañas de fomento de la lectura.

La lectura no es un milagro que se genera detrás de una campaña,

una campaña de fomento de la lectura.

La lectura es un hábito que suele tiene 4 patas:

la familia, la escuela, las propias bibliotecas

y el apoyo de los medios de comunicación.

Y sobre eso se ampara y luego puesto que es habito significa una tradición

Los hábitos se conforman en las primeras fases de nuestra infancia.

Ahí tiene que empezar la lectura.

-¿Y que hay que hacer por esto? -¿Para hacerse socio?

Pues cubrir una instancia que te la hago ahora mismo.

La tarjeta de usuaria, una vez que recogemos los datos

te la enviamos por correo o te la traemos el próxima visita.

Ya puedes coger lo que quieras.

Las normas del bibliobús dicen que puedes coger hasta seis documentos,

cuatro libros, un audiovisual, dos revistas..., lo que quieras.

Si quieres que te explique un poco lo que hay

o quieres que te aconseje lo que quieres leer me lo dices.

-A mí me gustan los libros de historias.

-Venga pues te aconsejo, acompaño.

-De historia, de que pasó cuando la guerra y cosas de esas ¿no vienen?

-Tengo aquí dos de los breviarios de la calle del pez,

la memoria de la sargento Ferreras o guerrilleros contra Franco,

estas dos te podrían servir.

Más cosas.

-Leí una vez una que ahora no me acuerdo como se llama

El pijama de rayas.

-El niño del pijama de rayas. -¿Lo tienes?

Igual lo vuelvo a leer, ese me gusto mucho.

Pues mira no lo tengo porque estará prestado.

-Es igual, sino para otra vez.

Te lo reservo y en la siguiente visita te lo traemos.

Se leen muy bien, si te gustó María Dueñas, este te gustará.

-Tiene mucho que leer.

-Pero está muy bien, lo vas a leer de una sentada.

No me había coincidido nunca de coger libros

y hoy como habían dicho que venía

pues digo pues voy a ver y ya cogí los libros.

No iba porque como había muchos libros donde la escuela

yo cogía muchos libros allí y los iba leyendo.

Los había traído Rogelio y hay muchos libros todavía

y había un chico que estaba encargado,

ahora ya murió y yo iba y le decía de los que me gustaba

y él me los escogía y me los iba trayendo

cuando terminaba uno lo entregaba y me traía otro.

A veces si tengo el libro ahí, si tengo un ratin pues lo cojo

y leo a lo mejor 4 o 5 páginas, luego lo dejo y a lo mejor salgo

y cuando vengo pues lo vuelvo a coger otro rato y así.

Hola, buenos días.

-Buenos días, Eva.

Dejadme los libritos aquí, como siempre.

Desde los 3 añitos cogen libros, estás fomentando totalmente

y como Eva nos orienta tan bien,

mira la cantidad de libros que me llevo,

que nos orienta Eva y dice llévate este para valores,

este otro por trabajar no se que..."

Está genial.

Yo creo que es muy importante para los niños de aquí

porque ellos tienen acceso a internet

y a muchas cosas que ya no necesitan tenerlo en papel

pero para ellos, el libro de toda la vida,

el libro como nosotros lo hemos vivido,

el aprender a leer que ellos están aprendiendo a leer

y el pasar las hojas y cada hoja es un mundo,

yo creo que es muy importante para ellos.

El bibliobús llevo desde los tres años viniendo.

Es muy bueno, para leer he aprendido mucho aquí con el bibliobús

me ha enseñado mucho en mi forma de lectura.

Que no lea a saltos y que lea bien, perfectamente.

Leo mucho y luego a la hora de redactar

pues me salen bastante mejor, leer los textos también me ayudan.

El bibliobús es como si viniera a tu casa,

es como si viniera al colegio, no tienes que trasladarte mucho,

el bibliobús es más cómodo.

-Es una biblioteca que viene a casa.

Entonces me encanta coger los libros,

me encanta los comics y todo.

Me gusta mucho, me pongo nerviosa para coger los libros

porque hay tantos, es que no sé cual elegir.

Ahora leo Mortadelo y Filemón de Ibáñez

y también leo de Laura Gallego unos libros de fútbol.

Elijo de Asterix y Obelix que me gustan mucho

y de la editorial Susaeta también cojo algunos que me gustan.

Clásicos, de Julio Verne, me gustan.

En un autobús ves muchos libros y te impresiona,

no sé cual elegir, me encanta.

La vida de Antonio Machado discurrió entre aulas y libros.

En las misiones pedagógicas se encargó junto con Matilde Moliner

y Luis Cernuda de seleccionar los ejemplares para la biblioteca.

Siempre fue un hombre comprometido.

Cuando llegó en 1919 a Segovia

colaboró a fundar la Universidad Popular.

El propósito era difundir la cultura entre los trabajadores,

a través de clases, conferencias y sobretodo de una gran biblioteca.

Esta biblioteca se constituyó con 100 pts

que donó la residencia de estudiantes y toda la colección de publicaciones

que tenía la residencia de estudiantes y libros duplicados.

Hay que tener en cuenta que Machado

era una persona formada en la Institución Libre de Enseñanza

y la residencia de estudiantes tenía un ascendiente también

de la Institución Libre enorme.

De ahí que hubiera una colaboración desde el primer momento.

La sede de la universidad

se trasladó a La iglesia de San Quirce,

un templo románico que tras la desamortización quedó derruido.

Lo restauraron y lo llenaron de anaqueles

con libros que pasaban de mano en mano.

Ahí se organizó una biblioteca

que luego tuvo grandes repercusiones porque ya en el año 22

se abre una sección de la biblioteca

de la Universidad Popular en Sepúlveda.

Después se abriría otra en Riaza, después en Sta María de Nieva,

en Cuellar y esas poblaciones

que tenían algo más de importancia que las pequeñas de su alrededor

pues surtían a su vez de libros a poblaciones más pequeñas

haciendo responsable por lo general al maestro.

Tuvo bastante éxito en Sepúlveda el primer mes los 104 libros

que se desplazaron allí fueron solicitados todos.

El primer bibliobús empezó a funcionar en 1988

y yo me incorporé al año siguiente,

con lo cual 27 años, desde que me incorporé.

Para mi ha sido algo totalmente enriquecedor y muy feliz.

Muchos de los usuarios de hace 27 años

son los mismos de ahora aunque parezca mentira.

También hay gente que lamentablemente nos ha fallecido

porque ya era gente mayor,

pero con niños que en su momento estaban en el colegio

hoy día los tenemos de profesores, en la universidad,

los tenemos de doctores, ingenieros.

Mantenemos una fidelidad muy importante

con la gente del pueblo.

Tres bibliobuses cubren las necesidades

de la provincia de Segovia.

Cada uno de ellos recorre cuarenta y dos pueblos.

Llega el bibliobús y para nosotros ese día alegría.

Sabemos que tenemos que dejar rápidamente las cosas

y buscar los cuentos

por si los han mezclado con los que tenemos en el aula

y siempre el buenos días, nos tenemos que portar bien,

les encanta y además, ellos luego se los llevan a casa pero además

antes les leemos en el cole, todos los cuentos del bibliobús.

Estamos creando un montón de historias a partir de lectura,

un montón de historias surrealistas en la que los alumnos

pueden trabajar su creatividad, su imaginación, ayudan a la ortografía.

La lectura te ayuda a crear.

Yo soy de un pueblo de Zamora.

Iba al cole de pequeñito,

saqué también mi carne de bibliobús es tu primer carne,

que tienes con tu nombre, con tus apellidos

y eso como niño te hace ilusión

y luego que tu puedas acceder a ese tipo de libros...

porque en nuestro pueblo tampoco había biblioteca.

Una vez que acabamos en los colegios, nos vamos a la plaza del pueblo

y allí atendemos pues a la población adulta.

La mayor parte de nuestros usuarios adultos son mujeres

porque son las que están en esa franja horaria en el pueblo.

Los hombres están trabajando, aunque ellas también

pero la mayor parte están en casa

y son las que vienen al bibliobús y llevan para toda la familia.

Hoy he cogido este de Jesús Sánchez Adalid, el camino mozárabe.

y Antonio Molina "Como la sombra que se va",

es lo que he cogido para dos meses.

Para mi una de las cosas más importantes,

es el que vas a un pueblo y hablas con la gente,

con la gente mayor que son libros abiertos, eso por mi no tiene precio.

Conozco gente mayores que te cuentan unas historias

y es que te quedarías ahí un día y otro y otro escuchándoles.

Es un punto de confluencia cultural importante.

Yo espero que no desaparezca nunca.

Ahora con estos líos de las diputaciones,

si que pretende que desaparezcan

yo creo que sería un grave error o tendrían que inventar algún

otro organismo que se hiciera cargo de este tipo de actividades

porque sino en estos pueblos es imposible.

El primer bibliobús en nuestro país tuvo un espíritu épico.

En plena guerra civil, en 1938,

el Servei de Biblioteques del Front de la Generalitat

montó un servicio de biblioteca móvil

para llevar libros a las trincheras de Cataluña y Aragón

y también a los hospitales.

La primera vez que sale el bibliobús en el 38, en mayo,

pues hacen una ruta bastante larga y la bibliotecaria que iba,

y además todas llevaban un diario, reflejaban su experiencia,

pues esa noche cuando escribe su experiencia dice

que han escuchado alarmas y que además había una oscuridad total

que no tenían ni siquiera una cerilla para iluminarse

y que habían pasado miedo.

Se metían en zonas complicadas de combate,

llegaban a lugares donde estaban las tropas

y claro les podía pasar cualquier cosa.

No les importaba, no iban a catequizar, llegaban allí,

abrían el bibliobús y dejaban que cada cual escogiera

y no eran nada paternalista, ni maternalista en este caso

porque no imponían las lecturas, veían lo que hacían los soldados

y ni les aconsejaban siquiera, si les preguntaban sí claro.

Era muy complicado alcanzar el destino.

Se tardaba entre cuatro y ocho días.

El vehículo, además, se averiaba con frecuencia,

incluso se produjo un accidente en el que murió la bibliotecaria.

A pesar de las dificultades el bibliobús logró hacer 18 viajes.

Uno de los soldados que es el propio hijo de Jordi Rubió,

el organizador del servei de biblioteques

está en un destacamento cuando en la quinta salida del bibliobús

aparece el bibliobús en su destacamento.

Entonces él escribe una carta a su padre y le dice

"padre todos los esfuerzos que has hecho,

en los últimos meses por sacar el bibliobús adelante

han merecido la pena porque no te puedes imaginar

el efecto que tiene ver llegar el bibliobús y los libros,

nos une con la cotidianidad, con lo que hemos dejado atrás.

También le dice a su padre el respeto que sienten los soldados

hacia las bibliotecarias porque son chicas jóvenes

y hay un montón de hombres separados de sus mujeres o de sus novias

y dice que no hay una palabra desagradable,

que todo es amabilidad por parte de los soldados

y respeto hacia esas chicas que están haciendo ese papel tan importante.

Aunque sólo duró seis meses

el bibliobús del frente se convirtió en una leyenda.

Su último viaje fue para trasladar a intelectuales y escritores

hasta la frontera.

Entre ellos iba Merce Rododera y Joan Oliver.

En la lóbrega España de postguerra el político Joaquín Ruiz Giménez

intentó hacer algunas innovaciones desde el ministerio de educación.

En 1953 puso en marcha el bibliobús.

Los primeros vehículos no tenían autonomía,

iban remolcados por un coche.

Ruiz Giménez constituyó una apertura dentro del régimen

y la prueba más patente

fue la instauración de los bibliobuses

de la dirección general de archivos y bibliotecas.

Sin embargo el ala más dura del régimen

siempre lo miro con mucha prevención.

De hecho el ministro y su director general

y casi el servicio desaparecen 3 años después, en 1956,

cuando aprovechando unas revueltas estudiantiles

se da un golpe de mano dentro del ministerio,

cae el ministro pero lo bueno es que los bibliobuses siguieron

y hoy estamos aquí gracias a ellos.

En un principio el bibliobús fue urbano,

iba a los barrios periféricos de las grandes ciudades.

A partir de 1970 el servicio se extendió a varias provincias,

entre ellas las de Palencia y Toledo.

Y empezó a llegar a los pueblos pequeños.

El bibliobús que yo conocí era muy modesto

comparado con los bibliobuses de ahora

y además tenía un espacio muy angosto,

era muy difícil ver ahí los libros

pero en contrapartida estaba muy bien surtido,

tenía una selección muy bien hecha,

bastante actual y mucha literatura contemporánea y universal.

El sistema educativo era así y sigue siendo así.

Te ilustra mucho sobre los clásicos,

y en especial sobre los clásico en lengua castellana

pero te introduce menos en la literatura universal

y menos en la literatura contemporánea.

Mi gran ventana a la literatura contemporánea universal

fue realmente el bibliobús.

El bibliobús no me hizo escritor

pero probablemente me hizo en buena medida el escritor que soy.

Yo creo que soy el escritor porque no tenía más remedio que serlo,

por una confluencia de factores, unos de carácter que hay,

una cierta tradición familiar en mi casa de gente contaba historias

y una vocación y apego tempranos para la lectura.

Todo eso al final se juntó irremediablemente

en que yo con 13 o 14 años empezara a escribir historias.

Llevar la lectura a gente que vive a muchos kilómetros,

que no tiene acceso a una biblioteca que le lleves todos los meses

la lectura hay gente que lo agradece mucho.

Yo creo que es un trabajo muy importante.

Es muy interesante poder fomentar la lectura

en el mundo rural tan desatendido.

Hay un factor de proximidad

con el usuario que no se tiene en otras bibliotecas.

Hay una afectividad hacia el trabajo y hacia el usuario.

Acabas conociendo a la gente después de tantos años en una ruta,

conoces a su familia y sobre todo lo que es más importante

conoces perfectamente los gustos de la gente,

incluso traes los libros desde la oficina preparados ya

para determinadas personas.

Yo tengo la oficina cada día en un paisaje

y trabajo con gente adulta, con niños, es muy gratificante,

además es un trabajo más libre,

a mi me gusta mucho más la lectura y el servicio de atención pública,

de atención al ciudadano, estar en un servicio público de proximidad.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • La larga travesía de los libros

Crónicas - La larga travesía de los libros

26 may 2016

El servicio de bibliobuses en España cubre las necesidades de 11 millones de personas. Un equipo del programa ha compartido varias jornadas con bibliobuses de León y Segovia, que cuentan con un gran número de seguidores, la mayoría personas mayores y escolares. 
Los bibliobuses cubren las necesidades de lectura de un 25% de los españoles. Existen 80 y funcionan en 10 Comunidades Autónomas: Andalucía, Aragón, Canarias, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Cataluña, Extremadura, Madrid, Murcia y la Comunidad Valenciana. La mayoría son gestionados por las Diputaciones, aunque algunos dependen de las Comunidades y, en menor número, de los Ayuntamientos. En los pueblos los principales usuarios son escolares y personas mayores. Castilla y León, con 31, es la Comunidad que cuenta con más bibliotecas móviles.

ver más sobre "Crónicas - La larga travesía de los libros" ver menos sobre "Crónicas - La larga travesía de los libros"

Los últimos 737 programas de Crónicas

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

El administrador de la página ha decidido no mostrar los comentarios de este contenido en cumplimiento de las Normas de participación

comentarios.nopermitidos