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Para todos los públicos Crónicas - La isla humana - ver ahora
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El último vestigio de población

viviendo en islas en Galicia, es Ons.

Lejos de la idea de ser un espacio natural

es un espacio totalmente...

antrópico, es un espacio totalmente construido.

Tiene 8 barrios,

tiene 5 playas,

tiene 92 casas.

La vida en la isla

hacía a uno sentir,

unas proporciones, su pequeñez, la pequeñez de uno, mi pequeñez.

Aquí se vivía del mar,

se vivía del mar

y de la tierra que se sementaba

se echaba maíz, patatas y eso.

La última generación que vino a la isla.

La última repoblación fue en el año 1810,

desde el años 1810 hasta ahora han pasado casi 200 años,

y aquí estamos,

peleando por,

por esta tierra.

Ons, nos recibe envuelta en bruma,

como sin querer mostrarse,

reticente y misteriosa.

Cuando los días comienzan a alargarse,

la isla recobra cierto pulso.

Llegan más visitantes,

excursionistas o escolares,

y muchos de los que hace años partieron,

y regresan

a las casas de sus primeros días.

La gente de la isla, la mayoría, vive en Bueu,

que es el ayuntamiento al que pertenece la isla.

Y la gente viene a ONS

pues en la época estival,

empiezan ya en mayo,

sobre todo vienen el fin de semana,

quedan aquí, vuelven a Bueu, vuelven a venir,

y durante el verano llegan a estar casi 300

digamos vecinos de Ons

que viven aquí.

Las gentes de Ons, los isleños,

los descendientes de aquellos colonos

llegados hace dos siglos

de la vecina península del Morrazo,

son un ejemplo de supervivencia.

En los tiempos más duros,

cuando vivían aislados entre temporales,

sin luz, sin médico,

en aquellos años difíciles,

sólo su esfuerzo y la solidaridad

les permitieron seguir adelante.

Y la isla, su isla,

siempre respondió generosa.

Hace poco más de medio siglo,

llegaron a ser más de 500.

Hoy,

sólo dos viven aquí durante todo el año.

No, yo sin la isla no.

A mi me encanta.

Voy para Bueu, echo una semana en casa

y ya estoy deseando volver para aquí.

A mí me encanta esto.

Y ahora que no trabajo,

que estoy ya jubilado,

me vengo para aquí siempre, siempre.

Vive desde hace tres años

con un desfibrilador en su pecho,

la enfermedad cardiaca

le apartó del trabajo, de la pesca.

La isla es el mejor tratamiento para su salud,

la isla y su mujer,

Isabel,

aquella chica que conoció en el baile de Bueu

a la tanto costó hacerse isleña.

No me gustaba nada.

Al principio, cuando empezamos no me gustaba.

Me deprimía aquí.

Me quería ir todos los días.

Y ahora pues los hijos son más mayores, y tal,

y estamos solos, y,

estoy más a gusto.

Ya voy cogiendo el gusto a venir.

Al lado de Ons,

se eleva la redondeada y leve silueta de Onza,

ambas islas, junto a otros pequeños islotes rocosos,

conforman el archipiélago de Ons

que, como un muro,

protege la entrada de la ría de Pontevedra

de los fuertes vientos del oeste

y de los temporales atlánticos.

La costa peninsular está cerca,

a poco más de dos millas.

Desde 2002 Ons integra, junto a la Cíes,

Sálvora y Cortegada,

el parque Nacional de las Islas Atlánticas.

Es un Parque nacional Marítimo Terrestre,

o sea tiene una parte marítima muy importante,

el 85% del Parque es agua, más, y un 15%, 14% tierra.

En la parte de flora tenemos el cytisus insularis

una xesta que es típica,

es única en el mundo y solo está en Ons.

Otra particularidad son las salamandras,

que son unas salamandras vivíparas.

Especies únicas, en un ecosistema de extraordinario valor,

que se preserva con cuidado y esmero.

Pero si algo distingue a Ons de las otras islas del parque

es que está habitada,

que el hombre ha dejado su huella a lo largo de la historia.

Tenemos una población local que es muy importante

del parque Nacional,

que ayudó a configurar la isla,

la parte etnográfica, la parte cultural,

y tenemos que darle un valor muy importante.

Estamos en la playa de Canexol

y esto son los restos de una posible fábrica

de sacadura romana.

Evidentemente no hay una excavación,

no hay un registro muy exhaustivo de lo que es,

pero por la forma, por los muros, la distribución de las estructuras,

sí que creemos que es una fábrica de salazón

y de hecho, lo que es en toda la costa,

la cantidad de fábricas de salazón y también de salinas,

es una industria en época romana que está en auge.

Concretamente aquí lo que vemos, son, restos de pilares,

de lo que sería lo que son los pilones

en los que se salaba el pescado.

Y están construidos en piedra, en seco,

y después hay restos de su cubrimiento

de su antiguo recubrimiento.

Es un yacimiento que es muy vulnerable,

porque está al lado del mar.

Entonces eso hace que en cada temporal,

se vaya desmontando poco a poco.

En el siglo primero, cuando Roma extendía su imperio,

ya Plinio el Viejo cita la ínsula de Aunios

en su descripción de la Península Ibérica,

aunque el primer registro documental de la isla de Ons

no aparece hasta el año 899,

cuando el rey de Alfonso III la dona al obispo de Santiago.

Pero la presencia del hombre en la isla

se remonta muchos siglos más atrás.

Los primeros restos de las comunidades humanas

aquí en la isla

pues, puede datar del 3000 antes de Cristo,

3.000-5.000 antes de Cristo, del neolítico

de la edad del Bronce.

La huella de aquellos primeros moradores

es visible en varios petroglifos,

enigmáticas marcas,

sobre rocas.

Ya en la edad del Hierro se construyó

el castro dos Mouros,

un asentamiento fortificado que hoy permanece oculto,

bajo el paso del tiempo.

A los ojos del observador,

el castro se adivina como un pequeño promontorio

cubierto de vegetación.

La propiedad de Ons ha ido cambiando de manos a lo largo de la historia,

la realeza, la iglesia, señores, nobles...

En 1921 adquirió la isla Manuel Riobó,

médico-cirujano de Bueu,

que había hecho fortuna en Filipinas.

Riobó transformó la fábrica de salazones

construida el siglo anterior

en una sociedad mercantil dedicada

al secado y comercialización de pulpo y congrio que pescaba,

al secado y comercialización de pulpo y congrio

que pescaban,

y le vendían,

los isleños.

En aquellos años,

mejoraron las condiciones de vida.

En 1931,

heredó la isla y el negocio su hijo,

el también médico Didio Riobó

un republicano de ideas progresistas,

que dejó la residencia familiar de Bueu

para vivir de forma permanente en Ons.

Así fue hasta octubre

de 1936.

Al poco de estallar la guerra civil,

Didio se suicidó,

angustiado al parecer

por el acoso y la represión que ejercían

los sublevados.

Poco queda de su paso por la isla;

poco o nada,

ni su casa siquiera.

Apenas el recuerdo.

Le denominaban como "El Señorito".

Era una persona que a pesar de ser el dueño

tenía muy buena relación con los isleños,

quizás por sus ideas siempre les dijo

que les iba a dar la tierra que trabajaban,

aunque de manera todo verbal, y ningún documento,

pero eso es como un recuerdo de agradecimiento

que la gente mayor de la isla tienen hacia ellos.

Al comenzar la década de los 40

el Estado expropió la isla,

aduciendo,

razones de defensa,

aunque nunca hubo instalación militar alguna.

En 1984 pasó

a la Xunta de Galicia

y se abrió un periodo de incertidumbre para los isleños

que siempre han defendido sus derechos

sobre las casas que levantaron

y las tierras que trabajaron.

Con la declaración de Parque Nacional,

los vecinos han pasado de ser colonos

a ser concesionarios.

El régimen que había era un régimen de colonización,

de hecho era único en España, no había otro,

donde nosotros utilizábamos las casas y las tierras,

se pagaba un canon

y pasaba de padres a hijos,

siempre.

Hoy en día se ha regulado,

con la declaración de Parque Nacional,

se ha regulado con una ley de arrendamientos históricos

para los vecinos de Ons

que básicamente consiste en que tenemos una concesión

a 75 años,

concesión que pasa, mortis causa, para los...

para los hijos.

Al principio la administración y los vecinos

no tuvieron buena relación, malísima.

Había un problema ambiental y un problema social,

primero hay que arreglar el problema social.

Los vecinos veían a la Administración como algo extraño

y poco a poco estamos conviviendo y con muy buenos resultados,

tanto para ellos como para nosotros.

Para mí es impensable la isla sin los vecinos

y para ellos también es impensable la isla sin nosotros,

porque la convivencia es muy buena.

La pertenencia al Parque Nacional

conlleva una serie de restricciones para los vecinos.

Que es muy, muy difícil arreglar tu casa.

Es decir, con el paso del tiempo, de los años,

tú tienes problemas que se te cae una teja, y que tal..

Es muy restrictivo a la hora de,

de las edificaciones.

Hay un férreo control sobre especies foráneas,

plantas o mascotas,

también sobre la pesca,

aunque se consienten las capturas

para autoconsumo de los isleños.

Un agente medio ambiental y dos guardas

integran el personal del Parque Nacional

destinado en la isla,

son una parte más de Ons.

El parque nacional entero, Ons, principalmente,

junto con Cíes, Sálvora y Cortegada, somos estaciones biológicas.

Toda la red de Parques Nacionales es una gran estación biológica.

Aquí vienen muchos investigadores,

aquí hacemos investigación básica

y hacemos investigación que después es aplicable

a otros espacios protegidos.

El encargo que tenemos es,

el seguimiento de las poblaciones de aves marinas del Parque Nacional.

Lo que hacemos es tomar datos

para saber el número de parejas reproductoras cada año.

Después también miramos cómo se están reproduciendo,

el número de pollos que saca cada pareja de media,

miramos también la alimentación,

tomamos algunos datos más sobre condición, o bueno,

toda una serie de datos sobre la biología.

Ignacio y Pancho examinan

la nutrida colonia de gaviotas patiamarillas

que anida en la parte occidental de la isla.

La gaviota patiamarilla, junto a otra especie muy escasa,

la gaviota sombría,

y los cormoranes moñudos,

son las aves marinas asentadas en Ons.

En las última décadas el número de gaviotas

ha disminuido notablemente debido en parte

a una enfermedad de origen desconocido

que afecta a ejemplares adultos.

Otra posible causa

está en los cambios introducidos en la gestión de las basuras,

una de sus fuentes de alimentación.

Hasta hace unos 10 años

la basura era un recurso abundante, fácil de obtener,

y las gaviotas se aprovechaban de él.

Hora los vertederos, los basureros,

el de Vigo por ejemplo, se gestiona,

se gestiona de manera controlada, la basura se cubre enseguida,

ya no está tan expuesta, no está tan disponible,

y eso es un recurso que,

de hecho se ha visto un cambio de la dieta muy grande.

Los excrementos de las gaviotas, son,

un nutriente de extraordinario valor,

que incide en la vegetación de la isla,

y que al precipitarse al mar enriquece también el litoral.

Los Cormoranes,

tampoco viven sus mejores días.

Los cormoranes,

pegaron una bajón muy grande

después de,

de la marea negra del Prestige,

que los afectó mucho.

Unido a otras causas de mortalidad,

una de ellas que nosotros pensamos que puede ser bastante grave

es que, mueren,

hay cormoranes mueren en las redes, mueren ahogados,

en las redes de pesca, eso puede ser un factor importante,

y bueno todas esas causas juntas lo que, ha hecho que la población,

después de ese bajón

no haya podido recuperarse.

No es nuevo el interés de los investigadores por Ons.

A mediados de los 60 llegó a la isla

un antropólogo sueco, Sttafan Mórlig,

para realizar un trabajo sobre las dornas,

las embarcaciones tradicionales galleas.

Staffan quedó hechizado.

Se hizo un isleño más,

se enamoró de una isleña, Josefa.

Acaban de celebrar

los 50 años de matrimonio.

Habla con pasión de la isla

al mismo tiempo que expresa su desazón

porque considera que la Administración

nunca tuvo hacia los isleños

la consideración que merecían.

Yo me acuerdo muy bien

que, uno estaba feliz,

y yo no me explicaba realmente por qué estaba feliz.

Todo el tiempo, porque en Suecia,

era una sociedad moderna y tal, y tenía sus cositas,

pero aquí, siempre feliz, siempre contento,

siempre en armonía, siempre,

tomando una decisión positiva de la vida, del entorno, de todo.

Al arrancar los 70 llamó a su hermano Mikael

para que se acercara con su cámara de cine.

Sus rodajes son un auténtico tratado antropológico,

un documento excepcional,

sobre la vida en la isla

en los tiempos de las dornas.

La dorna también galopaba con la marejadilla,

la dorna pesa muy poco, es muy liviana,

pero sabes que también que se mueve mucho,

aunque de una forma muy segura,

pero francamente cansa el cuerpo.

Navegar a vela en una dorna

no admitía un paso en falso.

La maniobra se basaba, en,

los

reflejos

de cuerpo.

Hay que sentir

el grado de escora

de la dorna

y saber

hasta qué

punto

puede la dorna

escorar.

Hace dos décadas surgió un movimiento de recuperación

de embarcaciones tradicionales en Galicia.

Más de 40 colectivos se dedican a restaurar viejas dornas,

o a hacer réplicas

de las que se utilizaban en cada lugar,

adaptadas a las condiciones

de cada zona costera.

Es el caso de la “Havana”,

la dorna de Anxo.

Pone rumbo a Portonovo,

con buen viento llegará en hora y cuarto.

Sin condiciones favorables tardará

más de dos horas

y posiblemente

tenga que navegar a remo.

La solidaridad entre vecinos era una seña de identidad

en la comunidad isleña.

La ayuda mutua era una forma de entender la vida,

un factor indispensable para subsistir.

Yo sola no podría vivir en una isla,

tengo que necesitar de otra persona

para que me ayude a hacer las tareas de labranza,

para salir al mar, para traer la barca,

para poder llevar el ganado a tal sitio, es decir,

los lazos comunitarios se estrechan muchísimo más.

Aquí en la isla todo se vivía del pescado

y de la tierra.

Todos tenían vacas, oveja,

se sembraba la patata, el maíz, el centeno.

Porque si había mal tiempo había una de Mos, de piedra

y había molinos, para moler, para hacer harina para comer.

Aquí los temporales son continuos,

entonces, el trabajo en la tierra era súperintensivo,

vivían fundamentalmente de lo que la tierra daba.

En cada casa,

en cada vivienda hay un hórreo,

y dependiendo también, del tamaño del hórreo

indicaba la cantidad de tierras

que labraban.

Los Hórreos tienen una factura,

o sea están hechos de unos sillares

muy bien labrados y muy bien cuidados,

que estaban mejor construidos que las propias viviendas.

Estaban como más cuidados

porque evidentemente lo que había dentro

era de lo que se tenían que sustentar a lo largo del tiempo.

En el barrio de Canexol,

la vieja iglesia de San Xaquín,

están los dos hórreos más grandes,

los antiguos hórreos del dueño y del administrador de la isla.

En los que almacenaban el grano de los isleños

que optaban por pagar en especie el canon por el uso de las casas

y la explotación de las tierras.

El mar era lo que le daba digamos que la economía monetaria,

y la tierra era...

la subsistencia, el autoconsumo.

La pesca era la ocupación fundamental

de los hombres de la isla.

En ocasiones las mujeres también participaban en la faena.

De aquella, pescábamos de todo,

porque andábamos a, con unos tramallos,

cogíamos maragotas, sargo, lubina, rodaballo, lenguado.

Y después también a veces

íbamos a mirar a la centolla y percebes.

La mar en Ons era tan temible con temporal

como generosa en calma.

Se pescaba de todo,

pero el rey siempre ha sido el pulpo.

Remar, había que remar a la proximidad de los sitios

a donde picaba el pulpo

y significaba remar primero tres kilómetros,

ya hablamos en kilómetros.

Y cuando empezaban a picar, picaban seguido.

Pulpo viene, pulpo a la cadiera,

pulpo por el otro lado y pulpo por un lado en barca,

pulpo y más pulpo,

y siempre manteniendo la situación de la dorna

en el sitio con los remos.

Había que bogar enérgicamente de vez en cuando

para que la dorna no marchara del sitio

donde picaban los pulpos y volver a largar las líneas.

Y así toda la jornada hasta las dos de la tarde

y entonces emprender la larga boga para volver al muelle de la isla

y llegar al muelle antes de que marcharan los barcos

que compraban el pulpo y vender ahí el pulpo

y después varar la dorna.

Y había que llevarla bien arriba para que no la llevara la mar,

por si se picaba el mar de noche.

Aquí es una zona buena de marisqueo,

el pulpo se alimenta de la nécora,

entonces es una zona donde tiene mucho alimento,

donde se cría bien y la verdad es que está muy bueno.

En los bares de la isla se come, dicen, el mejor pulpo de Galicia.

Palmira es una reconocida pulpeira, acumula premios y distinciones.

Hace años, para ablandarlo,

el pulpo se golpeaba repetidamente antes de cocinar,

Ahora basta con congelarlo durante unos días.

Hay que asustarlo.

Se asusta tres veces.

Y luego lo dejamos a cocer ahí, según el tamaño del pulpo,

mínimo 20 minutos, de 20 a 40, depende del tamaño del pulpo

y de la calidad también, si es bueno.

Lo metemos, una,

dos

y tres.

Ahora le damos vuelta,

igual, una,

dos

y tres.

Ahora lo dejamos cocer ahí como 40 minutos

Ahora,

este es caldeirada.

Es la típica caldeirada que hacemos en Ons de pulpo.

No se hace en ninguna parte, sólo aquí,

y viene muchísima gente a comer este...

este manjar tan rico.

Lleva

patatas

y el pulpo,

y luego una ajada con...

aceite, ajo y pimentón.

Ahora le echamos la salsa

Esta es la típica...

caldeirada de Ons,

que se chupan los dedos con esto,

con esta caldeirada.

En el sur de la isla está

una de las puertas de infierno.

Es una sima de 5 metros de diámetro y 40 de profundidad,

una sima que finaliza en el mar.

En los días de temporal,

el brusco batido de las olas,

unido a los graznidos de las aves

que anidaban en su interior,

provocaban un sonido que la leyenda

identificó con los lamentos

de las almas condenadas al fuego eterno.

Un par de cruces testimonian que el Burato do Inferno

se ha cobrado algunas vidas.

Los lamentos de las almas condenadas se oyen ahora menos

que unos años atrás.

Un rayo desprendió varias rocas de la pared de la sima

y casi taponan la entrada del mar a la base de la grieta.

En el otro extremo, al norte, en Punta Centolo,

la gaviotas se muestran inquietas y agresivas.

Defienden sus nidos.

Aunque puede

que en esa inquietud tenga algo que ver el hecho

de que, por aquí,

entra en la isla

la Santa Compaña.

La procesión de almas en pena se detendrá

en la casa señalada

y con el nuevo difunto seguirá camino

hasta el cementerio.

Décadas atrás había quienes aseguraban

haber visto el lúgubre desfile.

Leyendas.

Ahora aquí tú tienes un problema y te atiende un helicóptero;

llamas y si es un tema urgente viene un helicóptero

en 15 minutos estás,

estás en la península.

Hace años no tenían nada de esto.

Por eso hay una tradición fuerte, sobre todo en la gente mayor,

del tema de la medicina de las plantas medicinales.

Y siempre había también el típico curandero

cuando tenía alguien un dolor iba junto a él, le recurría.

Rosa nos cuenta historias del abuelo de su marido,

que sanaba esguinces y contracturas,

y de su madre que se hizo partera.

El niño del primer parto que intervino

fue con el tiempo su esposo.

Rosa tiene dos hijos que también

llegaron al mundo con ayuda la abuela.

Fueron,

los últimos partos que atendió.

Si te acercas al cementerio verás que hay mucha, mucha,

tumba de niños pequeños,

de 7 meses, de 6 meses...

No era tanto la época del parto sino luego,

quizás, porque no tenían, a lo mejor

ante un problema que podía ser mínimo

no había atención en el mismo momento.

O, si les coincidía buen tiempo podían irse,

y si no a lo mejor tenían que esperar días

causando la muerte de mucha gente.

El último que se enterró aquí fue en el 76.

Se llama Eduardo Pérez,

Es mi abuelo, el padre de mi madre.

Enterrado aquí, en el año 33.

La luz aquí es un generador

que nos abastece durante 10 horas al día,

de 12:00 a 16:00

y de 19:00 a 1:00 de la mañana.

Cada día,

los guardas del Parque Nacional se encargan

del encendido y apagado de la luz,

a las horas establecidas.

El primer generador se instaló

a comienzos de los 60.

Entonces las horas de luz

eran bastante menos.

Con la luz llegaron también los televisores,

uno de los primeros fue,

el de Casa Checho.

Un acontecimiento.

Si la transmisión lo requería, se habilitaban horas extra de luz.

Por ejemplo, para ver aquellos combates de boxeo

de madrugada.

De aquella lo más visto era Casius Clay

y después Pedro Carrasco.

Era lo que más nos gustaba, de aquella.

Cuando había un boxeo, un partido de fútbol,

venían todos a verlo, sí.

De Portonovo, de Combarro, de Marín, de todo esas sitios

paraban a ver aquí la televisión.

En los 60, la antigua Obra Social del Movimiento

dejó su huella en la isla con diversas obras.

En el barrio de O Curro, donde está el muelle,

se realizaron una serie de construcciones

que poco o nada tenían que ver

con la arquitectura tradicional.

Se levantó la nueva Iglesia,

que ya solo se abre en agosto, por San Xaquín;

se hizo también otra escuela que apenas se utilizó.

Hoy es el Centro de Visitantes del Parque Nacional.

Eran años de bonanza,

de cierto esplendor económico para las gentes de Ons,

años que cambiaron sus vidas.

Con los beneficios de la pesca

los isleños pudieron cambiar las pequeñas dornas

por barcos a motor;

llegó a haber más de 40 en la isla.

Fue el origen, del éxodo.

O sea, ellos vivían en casa,

y si un día había temporal no pasaba nada por no ir a pescar,

pero con el barco a motor sí que ya se introdujeron

en esta economía de mercado,

entonces bueno sí que ya tenían más marineros,

había que pagar seguridad social, había que pagar gasoil,

y entonces eso generaba unos gastos que lo que te incitaba,

o sea, lo que tenías que ir a pescar todos los días

hubiera temporal o no.

Sí que es cierto que las dornas las varan en las playas,

pero un barco a motor sí que necesita un muelle.

La construcción de un puerto mejor, mas grande,

que garantizara la seguridad de la flota

en los días de fuerte temporal,

fue siempre el gran deseo de los vecinos de Ons.

Pero el puerto nunca llegó,

la isla se quedó con su pequeño muelle.

Si venían los gobernadores

y decía sí, no hay problema, no hay problema,

pero lo que no había era dinero para hacerlo.

Al no hacer puerto, la gente la obligaron a marcharse.

No había puerto para dormir.

Y tenían que ir a dormir a Bueu, a Portonovo o a Cangas, claro.

A lo mejor echaban un mes.

Había mal tiempo,

los dueños de los barcos marchaban para allá, y la mujer aquí,

Y ellos estaban allá en Bueu a lo mejor un mes

allí amarados sin poder cruzar a la isla.

Empezamos a despertar, digamos que, como que,

empezaron realmente,

por un lado si a ver

como que ellos podían administrar su vida

pero por otro también estaban enganchados a ese sistema

de vida monetario que hasta en ese momento

no lo habían usado.

En tres décadas, entre los años 50 y los 80,

la isla pasó de tener más de 500 habitantes

a menos de 20.

El faro, se eleva,

en el barrio de O Cucorno.

Es uno de los más grandes y con mayor alcance de España.

Se encendió por primera vez, en 1865.

Desde entonces forma parte del paisaje de la isla.

Se remodeló en 1932 para adquirir su apariencia actual.

Tres fareros, se turnan para atenderlo.

Pasaron ya los tiempos,

en los que en el edificio llegaron a vivir

hasta tres familias de forma permanente.

El padre de Pepe, fue, el último ayudante de farero.

Empezó trabajando allí en el faro y estuvo 40 años

allí trabajando.

Hasta que se jubiló trabajó allí siempre.

Y nosotros vivíamos allí, muchas veces,

bueno teníamos la casa allí,

pero de pequeños íbamos a dormir al faro

y estábamos con él allí.

El faro lo alimentaban con petróleo.

Se encendía,

era como una camping gas.

El petróleo venía en barco, un barco que tenía faros,

tenía un barco, para hacer los relevos y eso.

Y después lo subían con carros,

con carros de vacas, porque no había otra cosa.

El petróleo del faro, como tantas otras cosas de la isla,

pasó a mejor vida.

Desde los 90, la linterna alumbra con energía,

fotovoltaica.

Encontramos a Cristina y Sara examinando

una zona de abundante mejilla,

la cría del mejillón, la semilla que los mejilloneros

recolectan en la costa para sembrar después,

en las bateas.

Nosotros el año pasado,

estuvimos viendo el impacto que tenía esa recolección,

entonces veíamos,

que en las zonas en las que se sacaba

la semilla de mejillón,

la biodiversidad de especies era mucho menor

en aquellas zonas donde no está permitida la recolección.

La primera fase fue ver el impacto

y entonces ahora lo que queremos hacer es

intentar de alguna manera gestionar, porque...

Impedir que vengan a sacar semilla de mejillón

va a estar muy complicado, ya que,

es una industria muy potente,

pero bueno, de alguna manera intentar gestionarlo

para que el impacto que hay sea mucho menor.

Cristina y Sara trabajan junto a un islote accesible

solo en marea baja,

otro lugar de encanto,

A Laxe do Crego

un sepulcro antropomorfo excavado en el medievo.

No tenemos registrados indicios de la existencia

de algún monasterio o alguna construcción

que tenga que ver con ese momento en que se construyó ese sepulcro,

posiblemente haya,

y lo que se cree que posiblemente sea

lo que se llama un sepulcro de vivos.

Es una costumbre de la regla benedictina,

escavar su propia tumba

y desde el momento en que están cavando su propia tumba

está siendo conscientes también de su muerte,

o sea lo que es la proximidad de la vida y la muerte se tocan.

Un día, hace años,

la que parece ser la tapa del sepulcro,

apareció en una playa, transportada por algún temporal.

La recogieron unos vecinos que a punto estuvieron

de utilizarla como base de una lareira,

las antigua cocina gallega de fuego bajo.

Hoy se muestra, en el Centro de Visitantes.

La economía de la isla es prácticamente el turismo.

A lo largo de la historia ha sido agrícola, luego pesquera,

ahora es fundamentalmente el turismo,

y sobre todo desde que fue declarada Parque Nacional,

donde el número de visitantes se ha incrementado año a año

de forma importante.

Pues les enseñamos un poquito lo que es la isla porque,

más que nada mi marido que es muy campista,

siempre era para las Cíes

y bueno, vamos para Ons que tienen el camping,

y bueno, podemos disfrutas un poquito.

Lástima el día, pero bueno.

Es la primera vez que venimos,

vamos a pasar aquí en fin de semana, en el camping

y a hacer las rutas que hay por aquí, por la isla.

En Semana Santa y verano

las visitas turísticas se multiplican.

La ocupación, de casas de alquiler, apartamentos y habitaciones,

y del camping,

suele estar al completo.

En esas fechas,

a los dos restaurantes con décadas de tradición en la isla,

“Casa Acuña” y “Casa Checho”, se suma otro más,

y un bar de playa, además, de un pequeño supermercado.

Visitas a Ons siempre hubo, pero era una visita,

no era parque natural, parque natural, parque nacional,

que a lo mejor al año llegábamos a 10 mil, 15 mil,

más o menos.

Desde que es declarado parque nacional,

incluso un poquito antes,

la visita pasamos a 25 mil, 30 mil, 40 mil,

y el año pasado llegamos casi a 100 mil visitantes

en la isla de ONS.

Entonces lo que queremos es que la visita a Ons

tiene que ser todo el año.

No puede ser una visita puntual,

es una visita educativa,

vienen colegios, vienen universidades,

vienen particulares,

hacen visitas guiadas, se les explica,

y pueden aprovechar la isla todo el año.

Estamos no mirador de Fedorentos, que está na parte sur da illa.”

Si miramos para o lado de alá vemos a illa de Onza,

e a o fondo de todo están al illas Cíes.

Aquí en Ons, tienes cuatro rutas de senderismo

que están marcadas con diferentes colores, que puedes hacer

con simplemente un folleto autoguiado,

y luego también tienes,

las rutas guiadas con nosotros que normalmente hay dos,

una por la mañana que solemos hacer, la que se llama faro de Ons,

y que es mas de tipo general,

y por la tarde hacemos una muy interesante

que se llama un pobo no mar, un pueblo en el mar,

que habla un poco de todo lo que vemos aquí,

como vivía la población en la isla de Ons, peculiaridades,

cosas que nos parecen muy sencillas

no eran tan sencillas aquí en la isla,

y bueno, esa riqueza cultural de Ons,

nosotros creemos que hay que ponerla en valor.

Va cayendo la jornada.

Ya está vacía la playa de Melide,

la mejor, dicen,de la isla.

En los 80 atrajo a una variopinta comunidad de jóvenes heterodoxos

que, al grito de Camaguey,

paseaban desnudos por la arena.

Aquella puerta que abrieron los primeros nudistas

no volvió a cerrarse.

Atardece en Melide,

las playas de Ons,

se quedan sin turistas.

Acaba el fin de semana

y Cesáreo vuelve a quedarse a solas con su isla,

con su mar,

con la vista fija en la costa peninsular,

esa orilla que parece más lejana cuando el temporal aprieta.

Pronto, se encenderá el faro.

  • La isla humana

Crónicas - La isla humana

09 oct 2017

Un equipo del programa recorre la isla de Ons, que conserva un ecosistema de gran valor, con especies únicas y un litoral de gran biodiversidad. Desde 2002 forma parte del Parque Nacional de las Islas Atlánticas. Año tras año crece el número de turistas que desembarcan en su pequeño muelle. Los últimos datos hablan de 100.000 visitantes. Sin embargo, solamente vive un matrimonio de forma permanente.
Estratégicamente situada, protegiendo la ría de Pontevedra de los fuertes temporales atlánticos, la isla de Ons ha tenido numerosos dueños hasta que en 1940 fue expropiada por el Estado. Excavar en su historia es adentrarse hasta el Paleolítico. Una sucesión de poblamientos y despoblamientos con una constante: la lucha del hombre contra los elementos. No ha sido fácil la vida en Ons.
La isla de Ons es la única isla habitada en esta zona del litoral gallego. Únicamente reside de forma permanente el matrimonio formado por Cesáreo y Victoria. Ambos recuerdan los días duros y felices, de las leyendas alimentadas en las noches sin luz (en la actualidad se raciona la corriente eléctrica), de las dornas y el pulpo, de los temporales… Aquellos años, hace más de medio siglo, en que vivían más de 500 personas en las 80 casas de la isla.
Los tiempos cambian y un día comenzó el éxodo a puertos más seguros, a lugares más cómodos, con médicos y escuelas. Pero los isleños nunca abandonan del todo su isla; siempre regresan a Ons.

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