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Para todos los públicos Crónicas - La felicidad que tú deseas- ver ahora
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Para mi luna de miel fui a Nepal con mi compañero

Y en Pashupatinath,

que es un sitio donde hay muchos templos hinduistas, no budistas,

y corre un afluente del Ganges,

y en este afluente del Ganges es el crematorio,

donde creman los cadáveres,

pero es como muy vivo todo, están cremando los cadáveres

y al lado las mujeres lavando la ropa, los niños jugando,

otros buscando a ver si ha quedado algún resto de oro del fallecido,

los monos saltando,

es como un espectáculo integrado de la vida y de la muerte.

Y en una de estas que estaba asomada a las escaleras se acerca un sadhu,

un maestro hinduista, se pone al lado nuestro,

apoyado en la barandilla, me mira y me pregunta,

en su poco inglés que hablaba, ¿eres feliz?

Y en ese momento hice una retrospectiva de todas las cosas

por las que nosotros caracterizamos la felicidad.

Era joven, estaba enamorada, dinero había holgura,

todos los parámetros por los que uno rige la felicidad estaban presentes,

pero este sadhu, me mira a los ojos y me dice:

"¿pero verdaderamente es feliz?"

Y fue tal la profundidad de su pregunta

y conectó conmigo en ese momento, que yo empecé a temblar,

era la primera vez que realmente me preguntaba si era feliz.

Y así un poco empezó el camino...

El budismo ofrece herramientas para la vida cotidiana,

para vivir mucho más serenamente y con más plenitud

sin que requiera eso que tengas que creer en el Buda,

que tengas que vestirte de forma rara que tengas que hacer ritos extraños.

Todos queremos estar bien, queremos ser felices,

pero parece que vamos en la dirección opuesta.

Normalmente la mirada de todos nosotros es hacia afuera,

si tenemos problemas, siempre la culpa la tienen los demás,

las causas de felicidad, en los grandes almacenes...

y el budismo te dice, mira hacia dentro,

la felicidad que tú deseas, cultívala desde dentro,

el sufrimiento que no deseas, deshazlo desde dentro.

Esta es la labor principal del legado de Buda, conocerse a uno mismo,

erradicar lo que hace daño y cultivar lo que aporta felicidad.

-El ciclismo se parece muchísimo a la vida.

Porque es un deporte donde te caes, te levantas,

aprendes a levantarte, hay muchísimas dificultades,

entrenas trescientos y cuarenta días al año...

pero hay algo que el ciclismo me enseñó,

y es que entre mí y lo que quiero alcanzar

hay solamente cuánta motivación, determinación,

disciplina voy a poner.

Mi nombre es Manuel Quinziato, y he sido 16 años ciclista profesional.

He tenido muy mala temporada en el 2012

porque yo siempre exigí muchísimo de mí mismo en el estudio,

en el deporte, en todo

y lo que pasó es que había llegado al límite

con estrés por ser un buen ciclista,

y de repente mi padre tuvo un problema de corazón,

tuvo que ser operado muy rápidamente,

y esto fue como tirar 100 l. de agua sobre un vaso que ya está al límite,

de repente me encontré parándome en la carreta, entrenando,

con una sensación de morirme, una ansiedad increíble, y he dicho,

esto no puede ser, no me puede pasar a mí,

me parecía increíble.

Y desde ahí empecé a buscar, a entender lo que me estaba pasando,

lo que me había pasado...

y me di cuenta que todo estaba en mis manos,

que podía controlar estas cosas

si empezaba a controlar mis pensamientos.

Porque al final es verdad que la vida es el 10 % lo que te pasa,

y el 90 % cómo reaccionas a lo que te pasa.

-Represento a una generación de jóvenes

a los que se les ha dado mucho,

se les ha exigido mucho a nivel intelectual,

se les han prometido cosas,

y luego conforme vas creciendo y llegas a una edad

te das cuenta que todo eso en lo que has trabajado

y creías que te iba a dar la felicidad, no te la da...

Me sentía inquieta, angustiada,

como que necesitaba algo... no sabía qué.

Y sufres a nivel mental, psicológico, a nivel emocional,

afecta a tu vida diaria.

Me quería deshacer de ese sentimiento de insatisfacción,

de esa infelicidad, porque yo por naturaleza se que no soy así,

soy una persona extrovertida, feliz, abierta, o sea...

algo que había ahí, una pena,

un resentimiento profundo y había que quitarlo,

era como una semilla que no había que plantar.

¿Por qué nuestra mente resulta tan inquieta?

Tenemos que encontrar por qué viene eso, de dónde surge.

Nuestra mente

no se controla,

distraer los objetos

que nosotros deseamos, las cosas que queremos lograr.

Se ha terminado una y viene otra,

otra... nunca se acaba,

¿qué sentido tiene?

-Decidí coger un billete de avión a Bangkok,

una noche de hotel en Bangkok y emprender un viaje por Asia.

En Tailandia me encontré muchos turistas, mucho occidental,

un país maravilloso, pero seguía ahí un poco la insatisfacción,

era como que no acababa yo de encontrar lo que buscaba.

La primera pista fue esa, has venido muy lejos y sigues sintiéndote así,

o sea, que el problema no está en el lugar,

el problema viene de ti.

Ese fue el ¡¡poom!! la primera conciencia que tuve.

Decidí cambiar a India y allí hice un retiro de meditación de diez días.

Si había explorado tanto fuera pues tocaba el momento de explorar dentro.

-El cielo, el sol brillan, pero muchas veces están tapados por las nubes,

pues así es como vivimos nosotros también, por dentro brillamos.

Cualidades de armonía, de conexión con los demás,

de aceptarse a uno mismo, de darse cariño a uno mismo,

todo esto es lo que hace brillar más

e ir aclarando las nubes.

-Uno se tiene que respetar a sí mismo,

esa visión, a veces, que tenemos tan dura de nosotros mismos,

eso no funciona.

¿Nos gusta amar a otros? ¿Nos gusta que nos amen?

¿Y si fuésemos capaces de relacionarnos con los demás

desde ese cariño, desde ese afecto, desde la sabiduría?

-Contar lo de uno es contar lo de los dos,

porque tenemos vidas muy paralelas.

Empezamos estudiando química, después bioquímica,

seguimos con doctorado

y post doctorado también en el área de biología molecular.

-Pero pasó algo,

y es que conocí el ejemplo vivo de eso que el budismo promueve,

que es algo que no es patrimonio exclusivo del budismo,

una persona que encarnaba a la perfección afecto incondicional,

amor...

Era un lama tibetano,

muchos años en retiro,

también un refugiado, tuvo que salir del Tíbet después de la invasión,

alguien muy trabajado a nivel interior.

Una alegría y un amor que le brotaba, ¿no?

casi parece que irradie...

-Brillas, brillas, a su lado brillas de alguna manera,

eso significa que lo tienes dentro, te lo están trasmitiendo

porque te están abriendo algo, lo tienes dentro.

y es cuando dices, pues vamos a investigarlo un poco más.

Si meditas, te da un espacio de libertad, un espacio mental,

donde puedes actuar...

te es mucho más fácil actuar sin que te lleve el primer impulso,

el primer enfado, la primera irritación, la primera obsesión.

-La meditación te muestra como muchas de las cosas

por las que apostamos como fuente de felicidad,

se convierten en lo contrario,

pero cuando lo ves cara a cara eso es duro,

porque empiezas a ver que ciertas apuestas que tú haces para ser feliz

nos están predisponiendo a sufrir, o a estar insatisfechos,

y eso es duro verlo.

-Si toda tu felicidad la intentas basar en momentos,

en sensaciones agradables, en reputación y demás,

es una apuesta perdida en el sentido de que no vas a conseguir ganar.

Vas a ganar ¿cuándo? Cuando sepas también convivir con lo desagradable,

con lo que no te guste, con el dolor.

Buda no fue un Dios, fue un hombre, un príncipe llamado Sidarta

que vivió hace dos mil quinientos años en India.

Creció rodeado de lujos y refinados placeres,

ajeno a la realidad de la vida, hasta que vio, por primera vez,

un hombre enfermo, un anciano y un muerto.

Aquel encuentro con el dolor le dejó una huella tan profunda,

que tiempo después, abandonó todo lo que tenía

para buscar la raíz del sufrimiento y la forma de superarlo.

Fue monje mendicante, asceta y yogui en la soledad de los bosques

hasta encontrar la Iluminación.

Entonces comprendió la realidad del sufrimiento,

y formuló las cuatro nobles verdades.

Hay sufrimiento, hay un origen a ese sufrimiento,

eso es importante,

más importante es la tercera verdad noble de que se puede cesar,

porque si hay un origen se puede cesar,

y la cuarta noble verdad es que hay un camino,

hay una forma de cómo llegar a eliminar ese sufrimiento.

Es lo que principalmente el Buda constató,

lo que a él le movió a abandonar

todo lo que nosotros firmaríamos para tener.

-Yo nací en una familia muy problemática

con un padre maltratador,

y supongo que ya el hecho de nacer en un seno familiar donde tu vida

y la de los seres que más quieres corren peligro,

pues entiendes que tu vida también,

que la línea que divide la vida y la muerte

es algo que se puede saltar en un segundo.

Y ahí empieza un poco la búsqueda, de esta vida qué sentido tiene

si ya lo único que haces nada más nacer es llorar, tener miedo, sufrir,

vivir momentos de miedo y pánico donde quien te tiene que proteger

es tu principal enemigo.

Recuerdo que mi madre ya me decía que quería bailar con dos años,

porque para mí era una vía de escape de toda esa sensación de miedo,

de frustración, sobre todo era conectar con las emociones,

permitirme sentir.

Pero la danza se quedó a nivel emoción

y yo necesitaba ponerle lógica a la emoción.

-Lo que el Buda principalmente identificó

como origen del sufrimiento es los engaños,

los venenos de nuestra mente.

Cuando nuestra mente está enturbiada por la envidia, por el orgullo,

por los celos, por el enfado, por el apego, por el deseo...

eso nos lleva a actuar de una determinada forma,

haciendo daño a otros y haciendo daños a nosotros.

Entonces cuando hablamos del Karma, tiene que ver con eso,

con que todo lo que hacemos, decimos, pensamos, deja una huella,

y esa huella es como poner una energía en marcha

y esa energía acaba volviendo hacia uno.

En el budismo hablamos de que no solamente está esta vida,

tenemos unas cuantas que ya traemos,

entonces en algún momento hemos puesto las semillas

para lo que quiera que estamos experimentando.

-En mi vida me iban pasando cosas que me iban reforzando el sufrimiento.

Yo había estructurado toda mi vida siendo bailarina,

tenía pilares en mi vida...

y a mí, poco a poco, cada uno de esos pilares se me iba cayendo.

Yo no era ni dogmática,

ni tenía absolutamente ni un tanto así de fe,

ni me consideraba budista, o sea, que empecé por arriba,

diciendo a ver qué hay por aquí...

Entonces fui a Italia a estudiar un máster, que son estudios monásticos,

compactados en seis años,

lo que se estudia en monasterios de Tíbet, ahora en India.

Para mí fue un shock ver cómo explicaban todo,

el sufrimiento, la vida, la muerte, la vejez...

Pero a mí me atrapó las cuatro nobles verdades,

o la verdad del sufrimiento.

Y a partir de ahí vi que no hacía un Dios para explicar todo eso,

que no había nada desde fuera...

y más que empoderarte, lo que te da es una responsabilidad muy grande,

porque la libertad te hace responsable.

La flor de loto me gusta porque es algo que florece,

es algo que se abre.

Y aunque sale a la luz,

viene de lo más profundo de las oscuridades,

sus raíces están en sitios fangosos, donde el agua es turbia,

no hay nada limpio, no hay nada claro,

y sin embargo, consigue resurgir.

Y esa es la idea de toda la filosofía oriental,

el conseguir florecer desde ti...

Es dejar de identificarte con yo soy esto,

yo soy una persona triste,

no, tú puedes sentir la tristeza, pero no eres la tristeza,

puedes sentir dolor, pero no eres el dolor,

entonces empiezas a decir,

yo voy a dejar de identificarme con mi barro,

y voy a sentirme más loto.

Para mi buscar la felicidad es saber que puedo conseguirla,

o sea que el sufrimiento no es una imposición.

¿Quieres ser feliz? Tiene sentido.

Quiero estar, ser feliz, tiene sentido...

Que el sufrimiento termina, está en tu mano terminarlo,

está en tu mano que llegues al camino.

-El Dharma, las enseñanzas de Buda,

es un camino que cada uno debe recorrer

encendiendo su propia lámpara.

Naceremos, moriremos y volveremos a nacer

atrapados en la rueda cíclica de la vida,

mientras la ignorancia sea dueña de nuestra mente.

Los lamas del templo budista ofician la ceremonia de Mahakala,

la deidad que protege el camino espiritual de los practicantes.

Son poderosos rituales de purificación

que preceden al Losar,

la celebración del Año Nuevo tibetano...

Liturgias para vencer los obstáculos de la vida,

para salir de Samsara.

Samsara es la ignorancia, la mente no está clara,

no tiene conocimiento.

No tenemos que aprender Samsara, es muy fácil, no tenemos profesores,

naces ya ignorante.

Qué es deseo, que es apego, qué es odio, qué es rabia,

que es enfadada, qué aspecto tiene...

Celos, envidias, por favor, esto tiene que domarse,

hay que buscar antídoto.

Ceremonia de Mahakala quiere decir sanarse,

curarse estos defectos y emociones perturbadoras.

Nos da camino espiritual rápido,

por eso Mahakala protector, como airado.

-Hay que entender que en el budismo tibetano

aunque aparentemente nosotros nos relacionamos

con divinidades exteriores, no hay nada exterior a nuestra mente.

El budismo tibetano utiliza todos los recursos posibles,

la visualización, los colores, la música...

son lenguajes que activan todas nuestras energías interiores...

¡Y el despertarnos!

Todo está como orientado a que nos sacudamos,

sacudamos y despertemos a este sueño.

-Emociones, defectos, eso perturbará más,

entonces no agarréis, eso no vale nada...

traerá sufrimientos, miedos, preocupación,

no, eso hay que liberar.

Por eso antídoto, pacificación de la mente,

calma mental.

Eso se llama pequeño vehículo...

muy importante, no es pequeño,

es realmente un grande, grandísimo...

ya sabes...

Luego gran vehículo es amor incondicional,

amor y compasión.

Hablar de amor, nadie quieres, hablar de compasión, nadie quieres,

porque siempre apego fuera, externo, quiero casa, quiero coche bueno,

cosas de categoría, casas de lujo, palacios...

Buda ha dicho, por favor, eso dejarlo, hágalo cosas bonitos,

entonces cosas bonitos es virtud, amable, cariño, y bien de uno mismo.

-Lama Drubgyu Tempa es un venerado maestro nacido en Bután,

guía espiritual de este centro monástico

y discípulo del legendario yogui Kalu Rimpoché,

el fundador de Dag Shang Kagyu hace más de treinta años.

Juntos viajaron por Occidente, impartieron enseñanzas

y crearon centros como éste,

donde se puede realizar el retiro tradicional

de 3 años, 3 meses y 3 días.

Al pie de los Pirineos,

encontraron el lugar indicado para divulgar el budismo tibetano

y preservar la tradición meditativa de su linaje.

-Esto se llama molino de oraciones

y está relleno con km y km de papel impreso con mantras,

hay más de una tonelada de papel, y tradicionalmente

lo que se hace es girar el molino,

y cada vuelta que da es como si tú recitaras, o lanzaras al espacio,

los millones y millones de oraciones que hay ahí dentro.

La estupa principal, que es la estupa de la iluminación,

mide unos 18 m de altura, y representa la mente de Buda,

estar en contacto con la mente de Buda.

Tradicionalmente se dice que tiene muchos beneficios

tanto construir una estupa, ofrecer dinero para construirla,

circunvalarla, visualizarla,

todo esto genera muchos beneficios para ti y para todos los seres.

Así como otras estupas son macizas,

ésta tiene un espacio dentro para poder meditar,

es un sitio potente para meditar.

-En budismo nirvana es permanente, no hay ego, no existen emociones,

entonces... ¿qué hay? Nirvana.

La mente, viva, es Buda, es no morir, nunca morir

pero nadie buscamos...

nadie buscamos.

Dios quiere decir nuestra mente.

No hay Dios fuera, es todo manifestación mental.

La divinidad es mental.

-El Dalai Lama cuando le preguntan qué es el budismo

dice que es la ciencia de la mente...

Entonces si me preguntas si mi religión es la mente,

te diría que sí.

Ese bosque para mi me lleva realmente a una época muy feliz

que era cuando estaba haciendo el retiro de tres años,

y me trae como la nostalgia del contento

y la felicidad que sentía allí cuando me sentaba a meditar.

Me da como esa sensación de espacio, en el que uno está unido,

es la sensación de pertenecer a todo, de no estar separado de nada,

de los árboles, de la brisa, de los pájaros,

de los sonidos, del cielo...

¿Por qué entré en el retiro?

Porque quería liberarme, quería salir del sufrimiento,

aprender cómo, qué puedo hacer con mi vida.

Trabajas con la miseria, con tus miserias,

con tus emociones más negativas, con tus tendencias más oscuras.

Y todo lo trabajas con la meditación.

Tomando conciencia, soltando, soltando, soltando, soltando...

y soltando...

-Vivimos completamente distraídos, estamos como llevados por la nariz,

no tenemos las riendas de nuestra mente.

La meditación lo que nos enseña es a eso,

a dominar a este elefante salvaje de nuestra mente.

Los occidentales tenemos que renunciar a muchas cosas

cuando entramos en un retiro.

De repente tienes que cortar durante tres años con tu pareja,

con el trabajo... es una decisión radical.

Al encerrarte aquí

te vas quedando sin el input de las cosas

que van sucediendo en el exterior,

y por el contrario se va desplegando todo lo que uno tiene en el interior,

lo que realmente uno tiene muchas veces como muchos demonios...

todos los condicionamientos, todos los temores que uno puede tener

todos los conceptos...

Al principio hay como un proceso de pelea, de lucha con eso,

no comprendes tampoco muy bien lo que te pasa,

hasta que al final uno se va haciendo hábil

y en ese soltar, en ese relajarse, pues esos demonios, esos fantasmas,

se disuelven, porque, en realidad, no son nada.

Detrás de ese discurso interior hay espacio, y ese espacio es gozoso,

hay gozo en ese espacio, es el volver a casa,

volver a encontrarse con uno mismo, volver a casa.

-Donde practicarás de verdad paciencia es en tu vida cotidiana,

trabajando, el tiempo justo para ir aquí y allá,

hablando con esa persona que me resulta difícil...

ahí es donde practicarás esas cosas, donde practicarás el afecto,

la compasión por los demás.

-La compasión es un te reconozco,

es reconocer a la otra persona que está sufriendo, lo entiendes,

porque tú pasas por lo mismo y no quieres que esté así.

-¿Está de mal humor?

Quién sabe por qué esta de mal humor,

pero ese mal humor yo sé qué sabor tiene, a mí me sienta mal,

destruye las relaciones que tengo con personas que quiero,

me lleva a acciones destructivas,

si lo reconozco a ese nivel más profundo, más humano,

puedo entender que esa persona esté enfadada,

me voy a proteger de su enfado, pero no voy a responder con más enfado.

-Es cambiar la mirada,

cambiar la mirada, cambiar la actitud,

y se habla muchísimo de compaginar lo que es corazón

y lo que es sabiduría.

Van juntos, van juntos, corazón y sabiduría, eso es precioso.

-Te levantas por la mañana

y quieres ser más consciente o menos consciente.

quieres estar de buen humor o quieres estar de mal humor.

Cómo quieres empezar el día, cómo quieres seguirlo.

¿Quieres alterarte con cualquier cosa que pase

o quieres mantenerte más tranquilo?

El estar muy preocupado por la iluminación

pero no tener resuelto tu momento de aquí y ahora

y poderte relacionar con las personas,

no tiene mucho sentido.

Hasta los animales no quieren sufrir y quieren estar bien

y ser más felices.

Y eso sí, el budismo te dice exactamente lo que tienes que hacer.

Está todo desmenuzadito.

Pablo Giralt, pionero del budismo en España, fotografió, en 1978,

el insólito viaje a la isla de Ibiza de tres lamas tibetanos

obligados a exiliarse de su país tras la invasión china.

Uno de ellos era el carismático Lama Yeshe,

fundador de la red de centros Nagarjuna,

el maestro budista que cambió para siempre

la mente y la vida de miles de occidentales.

Ibiza era una maravilla porque todavía no estaba masificada...

La verdad es que era un ambiente muy hippie, muy relajado,

todos con un grandísimo interés y muchísimas ganas de aprender.

Ahí estoy yo, esta era una furgoneta que tenía mi prima y su marido...

para recorrer el mundo.

Lo que más te sorprendía al final era decir, pero bueno,

estos seres tan extraordinarios qué hacen aquí

en mitad de toda esta chusma que somos,

perdiendo el tiempo

o pensando que estaban empleando muy bien su tiempo,

enseñándonos cuestiones muy básicas del budismo.

-Todavía no ha podido venir en visita oficial el Dalai Lama a España

porque cada vez que le han tratado de hacer una invitación oficial,

los chinos la han vetado.

Esta es la primera vez que vino a España,

en una gira que estaba haciendo por Europa

y aprovechó para venir a Granada.

En esta foto está María Torres, la madre de Osel.

-Lama Yeshe falleció

y mira por donde su reencarnación es una persona española, Osel.

Fue realmente un acontecimiento muy mediático,

y lógicamente todo eso también sobre Osel recaía,

y recayó durante muchos, muchos años.

Yo no conocí a lama Yeshe pero era todo menos convencional,

y Osel sigue el mismo camino.

Ha estudiado en el monasterio, fue unos años monje,

no ha continuado como tal, ahora es padre de familia.

De pequeño pude comprobarlo, su naturaleza era muy bondadosa,

muy compasiva, lama Yeshe así lo era y el Osel actual también.

El beneficio que ofrezca y cómo lo ofrezca, es cosa suya.

-Si una persona no tiene una compasión extraordinaria,

no hace lo que han hecho Lama Yeshe y Lama Zopa.

Traer el budismo tibetano

y ofrecérselo a los occidentales para que lo entendamos

y crear una organización en la que tú puedas practicar.

La figura del maestro es vital

y es quizá el aspecto más controvertido del budismo tibetano.

Cómo puedes depender de un maestro, confiar tanto en un maestro...

pues un maestro es la puerta de entrada, es el camino,

es quien te va a guiar, sabe los problemas que va a haber,

sabe con lo que te vas a enfrentar,

conoce tu mente porque conoce su propia mente.

Cuando conoces a lama Zopa Rimpoché,

que es director espiritual de nuestro centro,

te das cuenta.

-Es que su vida es Dharma, todos sus actos, sus palabras,

24 por siete...

es un ejemplo de lo que tienes que hacer

si realmente quieres trasformar tu mente.

En todas esas transformaciones hay momentos

en que la persona pasa momentos difíciles,

de enfrentarse a ciertas cosas sobre su forma de ser,

sobre la huella que ha dejado la sociedad en su mente

y en su forma de actuar...

Todo eso ir cuestionándolo, ir deconstruyéndolo,

ir formando a un nuevo ser, también tiene sus momentos complicados.

-Revela

la naturaleza de la mente,

luminosa,

bondadosa,

con uno mismo,

también hacia los demás.

Nada permanece estable, todo fluye, todo cambia momento a momento...

Lo que surge se desvacene, lo que nace, muere.

El río nunca se detiene.

-Con la mente más tranquila generamos una motivación altruista,

pensando que vas a hacer esta práctica del Buda de la medicina

no sólo por tu propio beneficio,

sino por el beneficio de todos los demás seres.

La muerte como parte de la vida es una fase más...

es un principio y es un final a la vez,

y desde nuestro punto de vista es un cambio de traje,

este traje ya queda viejo, queda desechable, nuestra mente ocupa otro,

porque aceptamos el principio del renacimiento, la reencarnación.

El nivel más sutil de nuestra conciencia renace

y así estamos constantemente pasando de un cuerpo a otro,

de un estado a otro, de un plano a otro.

Entonces la muerte es un visado a la siguiente vida.

Visualiza que tu cuerpo y el de todos los seres que te rodean,

incluso el de los fallecidos,

en su siguiente vida están completamente llenos de luz,

de néctar, de dicha, de felicidad,

todos libres de cualquier obstáculo...

El mejor regalo que podemos tener para vivir bien

es la conciencia de la muerte.

Esto es lo que nos ayuda más a valorar cada momento,

que es único, irrepetible y precioso,

es lo que más nos ayuda a sacar jugo

de esta preciosa vida humana que tenemos.

-Al final gané un campeonato de Italia de contrarreloj individual

y dos campeonatos del mundo de contrarreloj por equipo.

Y no tengo duda de que el budismo

ha tenido un papel muy importante en este tema,

porque me ha hecho alimentar un ser humano mejor, más calmo,

más tranquilo, más concentrado, más perseverante,

y esto automáticamente me ha hecho un mejor ciclista profesional.

Dalai Lama decía que al final es un poco como el mar,

que por encima hay olas muy altas, viento y lluvia,

más en profundidad hay una calma casi total, y al final nosotros somos así,

si miramos hacia dentro encontramos siempre esa calma.

Tú puedes cambiar, tú puedes actuar de manera distinta,

si tu cambias,

automáticamente cambian las personas que están a tu alrededor.

Al final la mejor decisión por los demás,

acaba siendo la mejor decisión para ti.

Es increíble, vivimos en un mundo maravilloso.

-¿Es necesario creer en la reencarnación?

El budismo en ese sentido,

no espera que nadie crea en esas cosas ciegamente.

Basta con mantener la mente abierta y coger aquello que te es útil.

Porque si nos reencarnamos o no, haya karma o no,

la realidad será la que tenga que ser, no la que nosotros queramos.

-El budismo me ha hecho menos vulnerable.

Sé que la felicidad la voy a tener sí o sí,

no voy a tener que dar la vuelta al mundo para ir a ningún sitio

y sentirme bien, ¡ya está!

está dentro de mí y ahora sólo queda trabajarlo.

-Me viene a la mente una cita

de un gran maestro de la India, que se llama Santi Deva,

que dice:

Todos los sufrimientos del mundo vienen de desear la propia felicidad.

Y toda la felicidad del mundo viene de desear la felicidad a los demás.

Subtitulado por Victoria Sánchez Mayo

  • La felicidad que tú deseas

Crónicas - La felicidad que tú deseas

23 abr 2018

‘La felicidad que tú deseas’ en el que se adentra en el budismo. Una corriente que, en Occidente, crece como una filosofía de vida que responde al deseo universal de superar el sufrimiento y alcanzar la felicidad.

En las sociedades del bienestar, muchas personas se preguntan por qué si tienen todo para ser felices, no lo son; qué les hace enfermar de estrés, angustia o insatisfacción; cómo es posible que no encuentren un sentido a sus vidas y, sobre todo, cual es el método para conseguirlo.

El budismo responde a estas preguntas con una propuesta aparentemente sencilla: mirar dentro de nosotros mismos, domar el elefante salvaje de nuestra mente, y descubrir qué estados mentales nos hacen sufrir, para erradicarlos, y cuáles nos hacen estar bien, para cultivarlos. Su herramienta es la meditación, la más extendida de las técnicas orientales en el mundo occidental.

Entre las distintas escuelas budistas, la tradición tibetana es la más arraigada en España. El final de la dictadura, favoreció la llegada de los primeros lamas, monjes exiliados de Tíbet tras la invasión china. Aquellos maestros, exóticos personajes en una sociedad que salía del oscurantismo, empezaron a hablar a los hippies españoles de un camino espiritual que, sin un dios, ni dogmas de fe, les daba el poder de cambiar sus vidas.

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